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    <title><![CDATA[elDiario.es - Grup Pròleg]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/grup_proleg/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Grup Pròleg]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Espionaje político y fragilidad democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espionaje-politico-fragilidad-democratica_129_8955931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/622d430a-fc28-4506-bcf1-5dd19ab8c702_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espionaje político y fragilidad democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autorización judicial de las intervenciones del CNI podría haber eliminado el delito, pero no consagra automáticamente la corrección de los hechos ni cierra el paso a posibles responsabilidades políticas</p><p class="subtitle">PEGASUS: El escándalo del espionaje masivo</p></div><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n sobre el espionaje cibern&eacute;tico a pol&iacute;ticos, abogados y activistas catalanes relacionados con el proceso independentista ha provocado una l&oacute;gica alarma. Deja al descubierto la vulnerabilidad de los derechos fundamentales frente a posibles intromisiones ileg&iacute;timas que comprometen seriamente la calidad democr&aacute;tica.&nbsp;Por lo dem&aacute;s, si esta acci&oacute;n pretend&iacute;a neutralizar los efectos del conflicto en Catalunya, los resultados no pueden ser m&aacute;s contraproducentes porque ha perjudicado -esperemos que no irreparablemente- el di&aacute;logo institucional iniciado para superarlo. En todo caso, esta utilizaci&oacute;n de medios tecnol&oacute;gicos con tan desmesurada capacidad de injerencia afecta al n&uacute;cleo duro del sistema democr&aacute;tico, porque viola la intimidad individual y conculca el secreto de las comunicaciones. Pone en riesgo, por tanto, el pleno ejercicio de la libertad ideol&oacute;gica y, con &eacute;l, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica libre. 
    </p><p class="article-text">
        Esta alarma trasciende al caso catal&aacute;n y se extiende a toda la Uni&oacute;n Europea, no solo porque el caso espa&ntilde;ol afecta a eurodiputados, sino porque -como tambi&eacute;n han denunciado varios miembros del Parlamento europeo y Amnist&iacute;a Internacional- son varios los Estados europeos sospechosos de utilizar el programa Pegasus para espiar a pol&iacute;ticos y periodistas. Pocos d&iacute;as antes de que estallara aqu&iacute; el esc&aacute;ndalo, el Parlamento Europeo constituy&oacute; una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n que, entre otras cosas, pedir&aacute; explicaciones a la empresa israel&iacute; NSO Group, responsable del programa esp&iacute;a. Desde luego, la extensi&oacute;n del mal no sirve de consuelo a los afectados en Espa&ntilde;a, pero es necesaria la contextualizaci&oacute;n supranacional para abordar el problema en su preocupante dimensi&oacute;n global, cuando hay gobiernos que invocan la raz&oacute;n de Estado para reforzar su control pol&iacute;tico sobre la ciudadan&iacute;a, al tiempo que descuidan las pol&iacute;ticas sociales que deber&iacute;an favorecerla. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de vacilaciones y evasivas, el gobierno espa&ntilde;ol ha admitido finalmente que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha utilizado el programa Pegasus en casos individualizados y con autorizaci&oacute;n judicial. De no ser as&iacute;, se habr&iacute;a cometido un delito previsto en nuestro C&oacute;digo Penal. El argumento central del Gobierno para defender esta actuaci&oacute;n es que se ha desarrollado dentro de la legalidad, algo dif&iacute;cilmente comprobable en un espacio tan opaco como el de los servicios de inteligencia, en el que f&aacute;cilmente se cae en el razonamiento circular: se dice que la actuaci&oacute;n secreta ha cumplido la ley, pero ello no puede comprobarse precisamente porque es secreta. De esta manera se termina pidiendo a la ciudadan&iacute;a un acto de fe para convalidar lo que ya se ha hecho. 
    </p><p class="article-text">
        En un sistema democr&aacute;tico debe ser posible salir de tal c&iacute;rculo vicioso buscando el equilibrio entre la necesaria reserva sobre determinadas actuaciones y la responsabilidad pol&iacute;tica de informar, sin tener que reclamar una confianza ciega. La autorizaci&oacute;n judicial de las intervenciones del CNI podr&iacute;a haber eliminado el delito, pero no consagra autom&aacute;ticamente la correcci&oacute;n de los hechos ni cierra el paso a posibles responsabilidades pol&iacute;ticas. El CNI tiene reglas m&aacute;s laxas que otras intervenciones policiales cuando se trata de obtener dicha autorizaci&oacute;n judicial: no necesita justificar indicios de delitos concretos, sino solo la necesidad de la actuaci&oacute;n para proteger gen&eacute;ricos intereses que van desde la &ldquo;integridad territorial de Espa&ntilde;a&rdquo; hasta la &ldquo;estabilidad del Estado de Derecho o sus instituciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Son conceptos tan amplios que pueden dar lugar a investigaciones, no tanto por indicios de conductas delictivas, sino por motivos de ideolog&iacute;a pol&iacute;tica: de ah&iacute; la gravedad de este supuesto. En todo caso, aquella indefinici&oacute;n en las reglas no puede convertirse en un cheque en blanco. La misma ley obliga a que la autorizaci&oacute;n judicial sea individualizada y limitada en el tiempo, lo cual permitir&iacute;a haber comunicado desde ahora mismo m&aacute;s datos de los que se han presentado hasta el momento. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace m&aacute;s perentoria una reforma del marco legal actual en esta materia. Ya no sirve la vigente y franquista Ley de Secretos Oficiales (1968), ni su reforma preconstitucional de 1978. Tambi&eacute;n necesitan reformarse las leyes posconstitucionales de 2002 que regulan el CNI y la autorizaci&oacute;n judicial, al menos, en dos cuestiones: por un lado, debe acabarse con la indefinici&oacute;n y la inseguridad actual sobre cu&aacute;ndo puede autorizarse una intervenci&oacute;n de las comunicaciones puesto que se limita un derecho fundamental en beneficio de una necesidad investigadora y, por otro, deben establecerse l&iacute;mites al secreto permitiendo los controles <em>a posteriori. </em>El secreto solo puede basarse en la necesidad de proteger una investigaci&oacute;n, de manera que - una vez concluida - pierde fuerza su necesidad y gana espacio el derecho a conocer las razones que la impulsaron y los casos en que se aprob&oacute; judicialmente.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, estamos ante el viejo interrogante: qui&eacute;n vigila a quienes nos vigilan. Porque cualquier control deber&iacute;a a su vez ser controlado sin que sea admisible establecer una cadena de controles que tienda al infinito. Los sistemas democr&aacute;ticos aspiran a abordar el problema mediante contrapesos entre poderes e instituciones, pero para ejercerlos es necesario el conocimiento de los hechos mediante la aportaci&oacute;n de informaciones claras y oportunas. En el caso espa&ntilde;ol, el control externo de los secretos oficiales se encomienda a la Comisi&oacute;n parlamentaria de Secretos Oficiales, no constituida hasta ahora por el veto del Partido Popular a la presencia de Bildu y ERC, una presencia leg&iacute;tima seg&uacute;n las normas vigentes. El ejercicio de este veto es una prueba m&aacute;s de dos actitudes reiteradas y de poca calidad democr&aacute;tica: la pretensi&oacute;n de una legalidad a la carta que solo se defiende cuando complacen sus consecuencias y la tentaci&oacute;n irresistible de aprovechar los conflictos para desgastar al adversario.
    </p><p class="article-text">
        Para que act&uacute;en los contrapesos, el Gobierno ha ofrecido ahora la constituci&oacute;n de la Comisi&oacute;n parlamentaria, una investigaci&oacute;n interna del CNI y la investigaci&oacute;n aut&oacute;noma del Defensor del Pueblo. Veremos si tales mecanismos pueden superar los obst&aacute;culos que interponen las leyes vigentes. Los hechos han perjudicado la ya escasa confianza entre instituciones y dan pie a poner en cuesti&oacute;n su posible eficacia. Pero la investigaci&oacute;n es imprescindible para valorar las eventuales responsabilidades, paliar los da&ntilde;os provocados y dificultar su repetici&oacute;n en el futuro. Esperemos que sus conclusiones lleguen pronto y vayan m&aacute;s all&aacute; de una afirmaci&oacute;n escueta sobre el cumplimiento de la ley. Ser&iacute;a insuficiente y frustrar&iacute;a el leg&iacute;timo empe&ntilde;o por mejorar la calidad de nuestro sistema democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        *El <strong>GRUP PR&Ograve;LEG </strong>se constituy&oacute; en febrero de 2018, con el af&aacute;n de recuperar espacios de di&aacute;logo democr&aacute;tico en Catalu&ntilde;a y con los dem&aacute;s pueblos de Espa&ntilde;a. Lo integran personas procedentes de las izquierdas catalanas no independentistas. Sus miembros actuales son Marc Andreu, Marga Arboix, Oriol Bartomeus, Joan Botella, Victoria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes Garc&iacute;a-Aran, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Lluis Rabell, Marina Subirats i Josep M. Vall&egrave;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espionaje-politico-fragilidad-democratica_129_8955931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2022 04:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espionaje político y fragilidad democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pegasus,Parlamento Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pese a todo, mesa de diálogo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pese-mesa-dialogo_129_8366879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5673b2c1-0500-4d58-9004-a60f7fc853ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pese a todo, mesa de diálogo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Insistimos en que el diálogo no debería limitarse al contacto entre gobiernos y fuerzas políticas. Sería necesario que otros actores y otros espacios -en Catalunya y en España- fomentasen el intercambio de perspectivas y de propuestas para reforzar el intento de los gobiernos, arropando socialmente la iniciativa institucional</p></div><p class="article-text">
        Que el di&aacute;logo emprendido por los gobiernos del Estado y de la Generalitat catalana iba a encontrar obst&aacute;culos previsibles e imprevisibles, hab&iacute;a que darlo por descontado. Para muestra, el nuevo episodio judicial en la isla de Cerde&ntilde;a y sus repercusiones pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas. Sin embargo, la puesta en marcha de la mesa de di&aacute;logo sigue siendo una buena noticia para muchos, incluidos quienes formamos parte del <em>Grup Pr&ograve;leg</em>. Como lo fueron en su momento los indultos. Con la reuni&oacute;n de la mesa, sus protagonistas han conseguido dos objetivos que no cabe minimizar: se&ntilde;alar el inicio de una nueva etapa -plasmada en una foto reproducida, por ejemplo, en el <em>New York Times-</em> y, a la vez, librarse de la constricci&oacute;n est&eacute;ril de los plazos. Apostar por el di&aacute;logo democr&aacute;tico -que descarta el <em>odium theologicum </em>entre<em> </em>dogmatismos irreductibles y quiere superar un miope toma y daca - es tan importante como puedan serlo sus posibles conclusiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha dicho que la reuni&oacute;n no ha despertado entusiasmo. Pero no consta en ninguna parte que el entusiasmo sea imprescindible para lograr buenos resultados. Al contrario, la historia nos ense&ntilde;a que los momentos de entusiasmo no excluyen los resultados negativos. Es cierto tambi&eacute;n que la mesa de di&aacute;logo no resuelve por s&iacute; misma los problemas planteados en un entorno con graves incertidumbres sociales y econ&oacute;micas. Pero ser&iacute;a err&oacute;neo limitarse a una actitud de esperar y ver, porque dichas incertidumbres tampoco se disipar&aacute;n por s&iacute; solas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil advertir que los resultados de esta mesa -sean positivos o negativos- nos afectar&aacute;n a todos. Por esta raz&oacute;n, insistimos en que el di&aacute;logo no deber&iacute;a limitarse solamente al contacto entre gobiernos y fuerzas pol&iacute;ticas. Ser&iacute;a necesario que otros actores y otros espacios -en Catalunya y en Espa&ntilde;a- fomentasen el intercambio de perspectivas y de propuestas para reforzar el intento de los gobiernos, arropando socialmente la iniciativa institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene hacerlo porque los adversarios de este intento quieren que fracase. Creen que la confrontaci&oacute;n pura y dura puede reforzarles y tratan de alimentarla. En Catalunya han intentado entorpecer la constituci&oacute;n de la mesa, deslegitim&aacute;ndola de entrada y denunci&aacute;ndola como si comportara un peligro de extinci&oacute;n nacional. No proponen otra alternativa que el mito de lo unilateral con un nuevo <em>embat </em>de consecuencias bastante previsibles. Otros, desde posiciones antag&oacute;nicas, rechazan el di&aacute;logo como &ldquo;un intento de voladura controlada de Espa&ntilde;a&rdquo; que comporta una amenaza existencial<em>,</em> azuzan la expansi&oacute;n de excitantes emociones como las vividas en la plaza de toros de Val&egrave;ncia, y no ofrecen m&aacute;s alternativa que la insistencia en una respuesta punitiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Les cuesta advertir que las amenazas existenciales est&aacute;n en otra parte: en el riesgo de desperdiciar las oportunidades de transformaci&oacute;n econ&oacute;mica y social que conlleva una salida europea de la pandemia, en la mutaci&oacute;n del cuadro geoestrat&eacute;gico global, en el cambio clim&aacute;tico o en el declive que puede generar la cronificaci&oacute;n del conflicto y la entrada en un bucle dial&eacute;ctico sin resultados practicables.
    </p><p class="article-text">
        Aunque liberados de los plazos, los tiempos pol&iacute;ticos cuentan y conviene aprovechar que el a&ntilde;o pr&oacute;ximo podr&iacute;a transcurrir sin elecciones. En los tres tiempos posibles y simult&aacute;neos del di&aacute;logo, el corto plazo requiere abordar graves carencias competenciales y financieras del autogobierno, buscando adem&aacute;s una respuesta inteligente a los conflictos judiciales pendientes. M&aacute;s a largo plazo, debe fomentarse el respeto hacia el pluralismo de nuestros sentimientos colectivos para que s&iacute;mbolos y referencias al pasado dejen de ser fuente de discordia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre el corto y el largo plazo, se van a elaborar las alternativas estrat&eacute;gicas que han de orientar preferencias diferentes sobre nuestro futuro colectivo. Por un lado, la imprescindible consolidaci&oacute;n de una coalici&oacute;n de progreso, hoy parlamentariamente mayoritaria. Cuenta con una periferia territorial din&aacute;mica y con una cultura de la igualdad y del respeto a la diferencia que intenta aplicar el m&eacute;todo del &ldquo;federalismo de los hechos&rdquo;, en Espa&ntilde;a y en Europa. Frente a ella, una reacci&oacute;n recentralizadora que tiene hoy su laboratorio de pruebas en el Madrid &ldquo;ayusista&rdquo; y que puede significar ma&ntilde;ana la confluencia de las tres derechas, con una propuesta ultraliberal en lo econ&oacute;mico y autoritaria en lo pol&iacute;tico con af&aacute;n de aplicar una cirug&iacute;a represiva a los conflictos sociales y territoriales y evoca a veces el estilo de los reg&iacute;menes &ldquo;iliberales&rdquo; de la Europa del Este.
    </p><p class="article-text">
        No se nos escapa la complejidad de un momento en el que se entrecruzan los tres tiempos a los que nos referimos. De alguna manera, los tres gravitan sobre esta mesa del di&aacute;logo. A nuestro juicio, los avances que consiga en el corto plazo van m&aacute;s all&aacute; de una respuesta muy embrionaria al contencioso territorial. Lo cual ser&iacute;a ya mucho y valioso. Porque de estos avances depender&aacute; tambi&eacute;n c&oacute;mo vayan a configurarse aquellas dos opciones estrat&eacute;gicas y su posible arraigo en la opini&oacute;n y en el escenario electoral. Si es as&iacute;, a todos nos ata&ntilde;e la responsabilidad de que prospere una dif&iacute;cil operaci&oacute;n en la que se juega la construcci&oacute;n de nuestro futuro colectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        * El <strong>GRUP PR&Ograve;LEG </strong>se constituy&oacute; en febrero de 2018, con el af&aacute;n de recuperar espacios de di&aacute;logo democr&aacute;tico en Catalu&ntilde;a y con los dem&aacute;s pueblos de Espa&ntilde;a. Lo integran personas procedentes de las izquierdas catalanas no independentistas. Sus miembros actuales son Marc Andreu, Margarita Arboix, Oriol Bartomeus, Laia Bonet, Joan Botella, Victoria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes Garc&iacute;a-Aran, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Lluis Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats i Josep M. Vall&egrave;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pese-mesa-dialogo_129_8366879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Oct 2021 04:00:21 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un indulto legal, útil y necesario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/indulto-legal-util-necesario_129_7980170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ed1748e-a965-4849-89d1-de0917d5547f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un indulto legal, útil y necesario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trabajar constructivamente por una salida dialogada es lo que piden a la política una mayoría de nuestros conciudadanos, en Cataluña y en España</p><p class="subtitle">Opinión | El Tribunal Supremo entra de nuevo en política con los indultos; por Ignacio Escolar</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno decidir&aacute; pr&oacute;ximamente sobre el indulto de los pol&iacute;ticos catalanes condenados por su actuaci&oacute;n durante el proc&eacute;s. Obligado por ley a tomar una decisi&oacute;n, el Gobierno ha sido objeto ya de<a href="https://www.eldiario.es/politica/derechas-inician-guerra-cuartel-indultos-esperanza-caer-sanchez_1_7973736.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cr&iacute;ticas y descalificaciones de alto voltaje</a> que intentan amedrentarlo preventivamente. Por nuestra parte, esperamos una decisi&oacute;n favorable al indulto y reconocemos la valent&iacute;a de una decisi&oacute;n dif&iacute;cil que provocar&aacute; costes inmediatos al Gobierno de PSOE-UP. Pero desde una perspectiva de horizonte m&aacute;s dilatado, surgen razones de mucho peso para apoyar el indulto. Son razones compartidas en Catalu&ntilde;a por una amplia mayor&iacute;a de sus ciudadanos y que podr&iacute;an serlo tambi&eacute;n por quienes en otras partes de Espa&ntilde;a quieren dar una salida eficaz y estable a la grave crisis territorial que nuestro sistema pol&iacute;tico padece desde hace tiempo y no quieren explotarla en beneficio de intereses de partido o de grupo
    </p><p class="article-text">
        Entendemos que el indulto es necesario no solo para acabar con una privaci&oacute;n de derechos que ya va m&aacute;s all&aacute; de lo razonable, sino tambi&eacute;n para dejar atr&aacute;s una etapa pol&iacute;tica nefasta, recuperando el terreno del di&aacute;logo y mejorando la convivencia, en lo pol&iacute;tico y en lo social. Existen, al menos, tres argumentos en apoyo de los indultos que presentan una considerable solidez pol&iacute;tica y jur&iacute;dico-constitucional. En primer lugar, el indulto es una medida propia del poder ejecutivo que no supone, como temen algunos, una descalificaci&oacute;n de la sentencia porque no entra en la forma en que se aplic&oacute; la legalidad, sino que maneja criterios de utilidad p&uacute;blica valorando si las penas impuestas son necesarias y oportunas. En este momento, no solo es claramente apreciable la inutilidad de mantener a los presos privados de libertad, sino tambi&eacute;n el perjuicio que representa para normalizar la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Catalu&ntilde;a y mejorar la comunicaci&oacute;n con la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, empe&ntilde;arse en el cumplimiento de unas penas desproporcionadas que se sit&uacute;an en el nivel del delito de homicidio y que provocan extra&ntilde;eza en medios pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos europeos, solo puede basarse en la creencia equivocada de que la dureza del castigo es un remedio eficaz para doblegar al nacionalismo catal&aacute;n o para compensar el da&ntilde;o producido social e institucionalmente. Y &eacute;sta es una creencia de escaso fundamento que solo contempla el pasado y renuncia a mejorar las condiciones de construcci&oacute;n del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, creemos necesario abandonar conceptos como &ldquo;perd&oacute;n&rdquo; y &ldquo;arrepentimiento&rdquo; de claras resonancias morales, impropias de un derecho democr&aacute;tico y de la concepci&oacute;n actual del indulto. La Ley de Indulto s&oacute;lo menciona el arrepentimiento como posible contenido del informe no vinculante del tribunal sentenciador, pero en ning&uacute;n caso es requisito legal para concederlo. Pol&iacute;ticamente, quienes lo exigen pretenden en realidad obtener la renuncia a unas ideas que son leg&iacute;timas y que no han sido objeto de condena como demuestra el hecho de que las comparta el actual Govern de Catalu&ntilde;a. Insistir en esa renuncia como requisito para el indulto podr&iacute;a abonar la teor&iacute;a de que la condena se debe a las ideas y no a los hechos. 
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/supremo-opone-indulto-condenados-proces-falta-arrepentimiento_1_7917370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe del Tribunal Supremo</a> reafirma, como es natural, los argumentos jur&iacute;dicos de su sentencia. Pero recuerda al mismo tiempo que los motivos del indulto han de valorar especialmente la necesidad de la pena. Se&ntilde;ala adem&aacute;s que el Gobierno no es una segunda instancia destinada a ejercer la cr&iacute;tica jur&iacute;dica, lo cual equivale a reconocer las distintas competencias de una y otra instituci&oacute;n. Al afirmarlo y quiz&aacute; sin pretenderlo, el propio Tribunal rechaza impl&iacute;citamente la idea de que el indulto sea una enmienda a su sentencia, como afirma alg&uacute;n sector de la opini&oacute;n p&uacute;blica en contradicci&oacute;n con las exigencias elementales de la divisi&oacute;n de poderes.
    </p><p class="article-text">
        El Grup Pr&ograve;leg se constituy&oacute; hace ya m&aacute;s de tres a&ntilde;os con una declaraci&oacute;n a favor de la puesta en libertad de los dirigentes pol&iacute;ticos encarcelados, aun sin compartir sus posiciones pol&iacute;ticas ni sus actuaciones. Es una declaraci&oacute;n que hemos reiterado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. Es coherente, por tanto, que apoyemos ahora una de las f&oacute;rmulas que permitir&iacute;an su puesta en libertad e invitamos a otros a hacerlo, porque es &uacute;til y necesario en t&eacute;rminos personales, pol&iacute;ticos y sociales y es adem&aacute;s adecuado a la legalidad de la que forma parte la Ley de Indulto. 
    </p><p class="article-text">
        Esperamos que la decisi&oacute;n del Gobierno del Estado se produzca lo m&aacute;s pronto posible y en sentido favorable. Si as&iacute; ocurre, desear&iacute;amos igualmente que tanto el nuevo Govern de la Generalitat, como los partidos y grupos que se oponen al Gobierno del Estado entendieran que mantener la ret&oacute;rica est&eacute;ril de la confrontaci&oacute;n impide explorar una salida dialogada a la grave crisis pol&iacute;tica que padecemos. Trabajar constructivamente por esta salida dialogada es lo que piden a la pol&iacute;tica una mayor&iacute;a de nuestros conciudadanos. En Catalu&ntilde;a y en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        *El&nbsp;<strong>GRUP PR&Ograve;LEG&nbsp;</strong>se constituy&oacute; en febrero de 2018, con el af&aacute;n de recuperar espacios de di&aacute;logo democr&aacute;tico en Catalunya y con los dem&aacute;s pueblos de Espa&ntilde;a. Lo integran personas procedentes de las izquierdas catalanas no independentistas. Sus miembros actuales son Jordi Amat, Marc Andreu, Marga Arboix, Oriol Bartomeus, Laia Bonet, Joan Botella, Victoria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes Garc&iacute;a-Aran, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Lluis Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats i Josep M. Vall&egrave;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/indulto-legal-util-necesario_129_7980170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 May 2021 20:06:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un indulto legal, útil y necesario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Indultos,Proceso soberanista,Tribunal Supremo,Manuel Marchena,Pedro Sánchez,Gobierno,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La responsabilidad ineludible de formar gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/responsabilidad-ineludible-formar-gobierno_129_7926779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ade757d-7f07-4a99-b247-066947b2255f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La responsabilidad ineludible de formar gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creemos que en este momento algunos partidos están anteponiendo intereses de partido y de personas por delante de las necesidades del país y especulando con la opción de nuevas elecciones para intentar una posición más favorable en el tablero político</p></div><p class="article-text">
        Tres meses despu&eacute;s de celebradas las elecciones al Parlament de Catalunya, las negociaciones para formar gobierno no avanzan y todos los s&iacute;ntomas apuntan a que podr&iacute;an convocarse nuevas elecciones. Todo ello en un momento extremadamente delicado para nuestro pa&iacute;s, cuando se est&aacute; acelerando una grave ca&iacute;da econ&oacute;mica, cuando la pandemia ha dejado tantas familias destrozadas, tantas personas sin trabajo, tantas empresas en situaci&oacute;n de precariedad y bajo amenaza de desaparici&oacute;n. Es decir, cuando necesitamos m&aacute;s que nunca un gobierno que coja el tim&oacute;n e que intente dar la mejor respuesta posible al conjunto de problemas que nuestra sociedad tiene planteados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ciudadanos y ciudadanas de Catalunya, estimamos que esta par&aacute;lisis es inadmisible. Los resultados de las elecciones mostraron la fragmentaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica catalana y, por tanto, la dificultad de investir un gobierno con una mayor&iacute;a s&oacute;lida. Con todo, dos son las mayor&iacute;as posibles: una independentista y otra de izquierdas. No son opciones equiparables y nuestra preferencia es clara. Sin embargo y m&aacute;s all&aacute; de nuestras preferencias, entendemos que en este momento es prioritario que exista un Ejecutivo capaz de asumir las responsabilidades que no han sido ejercidas desde a&ntilde;os con suficiente visi&oacute;n ni eficacia.
    </p><p class="article-text">
        No es aceptable, pues, que se desista ahora de formar gobierno. Creemos que en este momento algunos partidos est&aacute;n anteponiendo intereses de partido y de personas por delante de las necesidades del pa&iacute;s y especulando con la opci&oacute;n de nuevas elecciones para intentar una posici&oacute;n m&aacute;s favorable en el tablero pol&iacute;tico. Con esta actitud est&aacute;n desgastando la autoridad y el prestigio de la Generalitat que es la instituci&oacute;n de todos, debilitan de manera rotunda la posici&oacute;n de Catalunya en sus relaciones con Espa&ntilde;a, Europa y el mundo. A la vez desacreditan la tarea de la pol&iacute;tica de tal manera que har&iacute;a explicable tanto la abstenci&oacute;n de una parte de la ciudadan&iacute;a en unas posibles nuevas elecciones, como el crecimiento de opciones autoritarias que desgraciadamente ya est&aacute;n presentes en nuestro Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, hacemos un llamamiento a los partidos con posibilidades de promover mayor&iacute;as de gobierno para que renuncien al juego cruzado de las exclusiones mutuas y a la idea de unas nuevas elecciones que podr&iacute;an empeorar la situaci&oacute;n, reclamando se pongan de acuerdo de manera inmediata para facilitar la formaci&oacute;n de un Ejecutivo decidido a dar respuesta a las m&uacute;ltiples cuestiones que la requieren. Nos parece totalmente inaceptable y nacionalmente suicida que, en nombre de una futura independencia de Catalunya, se den pasos que da&ntilde;an la producci&oacute;n de riqueza, la cohesi&oacute;n social y la capacidad de autogobierno.
    </p><p class="article-text">
        El esfuerzo al que estamos asistiendo para fabricar un &ldquo;relato&rdquo; que permita atribuir todas las dificultades al adversario, enga&ntilde;a cada vez a menos gente. Por lo tanto, pedimos ahora a quienes tienen responsabilidades institucionales y pol&iacute;ticas -empezando por la presidencia del Parlament- que demuestren el sentido de Estado que tantas veces reivindican, cumplan con sus obligaciones y antepongan el reforzamiento de las instituciones a sus intereses partidistas y de grupo. Este es el encargo que nuestros parlamentarios recibieron el 14 de febrero. Este es el mandato de la ciudadan&iacute;a. Quien no pueda o no quiera cumplirlo, que d&eacute; un paso atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        *El <strong>GRUP PR&Ograve;LEG </strong>se constituy&oacute; en febrero de 2018, con el af&aacute;n de recuperar espacios de di&aacute;logo democr&aacute;tico en Catalunya y con los dem&aacute;s pueblos de Espa&ntilde;a. Lo integran personas procedentes de las izquierdas catalanas no independentistas. Sus miembros actuales son Jordi Amat, Marc Andreu, Marga Arboix, Oriol Bartomeus, Laia Bonet, Joan Botella, Victoria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes Garc&iacute;a-Aran, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Lluis Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats i Josep M. Vall&egrave;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/responsabilidad-ineludible-formar-gobierno_129_7926779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 04:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La responsabilidad ineludible de formar gobierno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La abstención electoral: ¿hecho social o proyecto político?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/abstencion-electoral-hecho-social-proyecto-politico_129_6736233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd2a67b3-be3c-4073-b7bb-3bd9858829e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="TRIBUNA | La abstención electoral: ¿hecho social o proyecto político?, por Grup Pròleg @"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El independentismo puede intentar que estos comicios vuelvan a los años en los que un amplio conjunto de la población parecía creer que la elección del Parlament era solo “cosa de los catalanes”</p></div><p class="article-text">
        Para todas las familias pol&iacute;ticas catalanas, las elecciones del pr&oacute;ximo 14 de febrero presentan una inc&oacute;gnita fundamental: la participaci&oacute;n electoral. De hecho, desde la ya lejana primera elecci&oacute;n del parlamento de Catalunya en 1980, la abstenci&oacute;n electoral ha sido un protagonista de primer plano en todas las consultas. Muy a menudo a la baja: como pusieron de relieve un n&uacute;mero elevado de estudios, las elecciones al Parlament registraban las tasas de participaci&oacute;n m&aacute;s bajas de todos los ciclos electorales, situ&aacute;ndose habitualmente en torno al 60 % (pero con m&iacute;nimos del orden del 55 %).
    </p><p class="article-text">
        Como sabe el lector, esta abstenci&oacute;n diferencial en las elecciones al Parlamento de Catalunya era considerada como el factor que explicaba las variaciones entre los resultados pol&iacute;ticos de las elecciones generales (favorables a las fuerzas de izquierdas, y primordialmente al PSC) y el de las auton&oacute;micas (decantadas hacia el nacionalismo conservador de CiU). Sin entrar ahora en el fondo del argumento, muchos votantes populares de izquierdas, m&aacute;s vinculados culturalmente y emocionalmente a las tierras espa&ntilde;olas, se sentir&iacute;an menos interesados por la elecci&oacute;n del Parlament, no tomando parte en ella y permitiendo as&iacute; las victorias electorales de las clases medias, representadas por el pujolismo. La deferencia despreocupada de aquellos sectores produc&iacute;a un equilibrio entre elecciones generales, en las que su participaci&oacute;n permit&iacute;a la victoria de las izquierdas, y elecciones auton&oacute;micas, en las que dejaban el escenario libre para los partidos m&aacute;s formalmente catalanistas.
    </p><p class="article-text">
        Esta panor&aacute;mica (presentada aqu&iacute; de forma enormemente simplificada) entr&oacute; en crisis en las elecciones de 2012 y 2015 (con participaci&oacute;n electoral cercana, respectivamente, al 68 % y al 75 %) y, sobre todo, en 2017, cuando la participaci&oacute;n r&eacute;cord de casi el 82 % (s&oacute;lo inferior a la de las primeras elecciones de 1977) fue un factor decisivo para la victoria de Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n usual es que el empuje independentista de los a&ntilde;os anteriores, que culmin&oacute; en el refer&eacute;ndum del 1 de Octubre de 2017, produjo, en una din&aacute;mica de acci&oacute;n y reacci&oacute;n, una movilizaci&oacute;n nunca vista de electores habitualmente ajenos a las elecciones catalanas, quienes tras haber salido masivamente a las calles en las espectaculares manifestaciones de aquel mes de octubre, canalizaron su apoyo pol&iacute;tico hacia el partido que parec&iacute;a m&aacute;s en&eacute;rgicamente opuesto al &ldquo;proc&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si se mantiene esta interpretaci&oacute;n, el escenario para el a&ntilde;o 2021 ha cambiado sustancialmente: el movimiento independentista ha quedado debilitado, con sus dirigentes en prisi&oacute;n o en el extranjero; el gobierno de coalici&oacute;n JxC-ERC ha sido un continuo fracaso, y las relaciones entre las fuerzas pol&iacute;ticas que lo integran son p&eacute;simas, mientras los sectores m&aacute;s radicales del mundo independentista intentan desbordar las estrategias institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los poderes del Estado se han expresado con toda la fuerza y la frialdad de instituciones que se han visto cuestionadas, y no contemplan ni un solo gesto de aproximaci&oacute;n a los derrotados. El discurso del Rey del 3 de octubre de 2017 expresaba muy exactamente esta posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este marco de vencedores y vencidos, el riesgo de una nueva llamarada del movimiento independentista no parecer&iacute;a tan elevado. Los electores tradicionalmente abstencionistas que se movilizaron en 2017 pueden ahora regresar a la pasividad, vista la desaparici&oacute;n del peligro.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos electores potencialmente abstencionistas lo son en una clave distinta de los de hace unas d&eacute;cadas. Ya no se trata de trabajadores manuales, procedentes de la inmigraci&oacute;n, de cultura castellana y con niveles educativos bajos, que solamente saldr&iacute;an de su pasividad al sentirse inquietos. La Catalu&ntilde;a de 2021 queda muy lejos de la de 1980, y los factores sociales y econ&oacute;micos en que se basaba ya no existen: nos hemos desindustrializado, desde 1975 la corriente migratoria procedente del resto de la pen&iacute;nsula se ha detenido, y todos los catalanes somos biling&uuml;es. Los comportamientos electorales de los ciudadanos de la Catalu&ntilde;a de hoy dependen tanto de factores socio-estructurales como de las ofertas pol&iacute;ticas en juego y de las actitudes y experiencias de los electores.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, una fuerte abstenci&oacute;n diferencial depende ahora tambi&eacute;n de otros factores, m&aacute;s pol&iacute;ticos que sociales, factores que afectar&iacute;an a electores inquietos por un contexto social (y sanitario) sin precedentes, con un sistema de partidos en continua fragmentaci&oacute;n, y satisfechos por la existencia de una coalici&oacute;n de izquierdas en el gobierno central. La suma de estos factores pueden reducir la intranquilidad y las angustias de 2017, llevando finalmente a una mayor abstenci&oacute;n, que podr&iacute;a incluso regresar a niveles anteriores a los de la pasada d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        De ser as&iacute;, resulta interesante observar c&oacute;mo el nacionalismo gobernante plantea estas elecciones, centr&aacute;ndolas en &ldquo;nuestras cosas&rdquo;, fomentando el alejamiento de aquellos sectores hacia el proceso pol&iacute;tico catal&aacute;n, e intentando volver a los a&ntilde;os en que un amplio conjunto de la poblaci&oacute;n parec&iacute;a creer que la elecci&oacute;n del Parlament era solo &ldquo;cosa de los catalanes&rdquo;. Por ejemplo, centrando la campa&ntilde;a en autodeterminaci&oacute;n y amnist&iacute;a. O haciendo que el centro de la campa&ntilde;a sea el duelo entre dos fuerzas independentistas: el resto no cuenta.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, si hay que hablar de la escuela p&uacute;blica, se puede tender a hablar solo de la proporci&oacute;n de uso de una y otra lengua, y no de barracones o de vacantes no cubiertas. Si la discusi&oacute;n va hacia la sanidad, ser&iacute;a para hablar de los desacuerdos entre la Generalitat y Madrid, y no de pol&iacute;ticas sanitarias, de recortes o de insuficientes rastreadores. Se puede hablar de ciencia y tecnolog&iacute;a para celebrar el lanzamiento de astronaves catalanas, pero dejando de lado el abandono de nuestra FP o las penurias presupuestarias de las universidades.
    </p><p class="article-text">
        Pudiera ser, entonces, que la estrategia electoral del mundo independentista, de forma deliberada o no, consistiera en el fomento de la abstenci&oacute;n, a base de excluir del debate pol&iacute;tico todo lo que se salga de los debates internos de ese mundo. Centr&aacute;ndose en cuestiones alejadas o, incluso, lesivas para buena parte de la ciudadan&iacute;a, el resultado objetivo puede ser su distanciamiento, su desimplicaci&oacute;n y, en definitiva, su abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como dec&iacute;amos, Catalu&ntilde;a ha cambiado mucho, en lo social y en lo cultural. Para los que lo tenemos en cuenta y queremos mirar al futuro, las elecciones de febrero han de ser la oportunidad para debatir todas aquellas cuestiones de las que depende la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa, equitativa, libre y din&aacute;mica. Ampliar, pues, el debate pol&iacute;tico y estimular as&iacute; la participaci&oacute;n democr&aacute;tica, y no lo contrario: esta es&nbsp;ahora la cuesti&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/abstencion-electoral-hecho-social-proyecto-politico_129_6736233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jan 2021 05:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La abstención electoral: ¿hecho social o proyecto político?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Catalunya 2021,Independentismo,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Cs - Ciudadanos,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Junts,En Comú Podem]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Europa nos mira? ¡Miremos a Europa!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/europa-mira-miremos-europa_129_6472532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/991edbed-77d7-4304-ad71-6c4e8bb002aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Europa nos mira? ¡Miremos a Europa!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ingenuidad no nos debe llevar a creer en proclamas como la "refundación del capitalismo" que prometió Sarkozy. Pero tampoco nos valen afirmaciones como la de "si nos dejaran, los catalanes lo haríamos todo mejor"</p></div><p class="article-text">
        Es necesario un cambio de chip en nuestro pa&iacute;s. Todo el mundo lo ve, de una forma o de otra. La crisis sanitaria y socioecon&oacute;mica derivada de la pandemia lo acent&uacute;a. Pero no ser&aacute; el coronavirus ni su control, que un momento u otro llegar&aacute;, quien nos vacunar&aacute; contra la crisis democr&aacute;tica y los males pol&iacute;ticos y sociales que vive nuestra sociedad, tanto a nivel local como global. Y desde mucho antes de que llegara la pandemia. El coronavirus ha puesto de relieve la debilidad de nuestra econom&iacute;a y de la capacidad de protecci&oacute;n social, que sigue siendo uno de los atributos b&aacute;sicos que justifican la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Superarlo requerir&aacute; de la acci&oacute;n colectiva planificada, solidaria y con cooperaci&oacute;n con el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ensimismados como hemos estado desde hace una d&eacute;cada en la disputa Catalu&ntilde;a-Espa&ntilde;a, no nos damos cuenta de que es levantando la mirada hacia Europa c&oacute;mo podemos hacer este cambio de perspectiva. No s&oacute;lo para que nos vean, como hasta ahora hemos hecho bajo la premisa de que el mundo nos mira y de que Europa ver&iacute;a con simpat&iacute;a la causa catalana. Ahora se trata de levantar la cabeza para mirar nosotros a Europa y, sin buscar mimetismos ni espejos m&aacute;gicos, darnos cuenta de cu&aacute;l es el panorama de crisis global y cu&aacute;les son las posibles salidas a todo lo que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Debemos mirar a Europa para encarar juntas -todas las sociedades, los pa&iacute;ses, las ciudades, la ciudadan&iacute;a en general- la crisis econ&oacute;mica que tenemos encima. Es una crisis que no tiene nada que ver con la que ya sufrimos desde 2008 y que, m&aacute;s all&aacute; de las cifras macroecon&oacute;micas de aparente recuperaci&oacute;n, a&uacute;n no hab&iacute;a sido superada por mucha gente trabajadora. En todo caso, hab&iacute;a debilitado proyectos sociales y personales, econom&iacute;as familiares, estructuras productivas y todo tipo de servicios p&uacute;blicos y esenciales. Como dram&aacute;ticamente constatamos ahora con la sanidad, la educaci&oacute;n, la innovaci&oacute;n y la investigaci&oacute;n o la protecci&oacute;n social, los recortes y las pol&iacute;ticas de austeridad que quisieron combatir aquella crisis desde la ortodoxia neoliberal no fueron &uacute;tiles entonces y a&uacute;n menos lo son ahora. Incluso se dan cuenta organismos y cabeceras de aquella ortodoxia que, como el FMI, la OCDE, el Banco Mundial o el <em>Financial Times</em>, hoy hablan de subir impuestos a los m&aacute;s ricos y a las grandes empresas, de aumentar la inversi&oacute;n p&uacute;blica y de la necesidad de dotarnos de un nuevo contrato social como el que fue posible en Europa en 1945.
    </p><p class="article-text">
        La ingenuidad no nos debe llevar a creer en proclamas globales del estilo de aquella &ldquo;refundaci&oacute;n del capitalismo&rdquo; que prometi&oacute; Nicolas Sarkozy. Pero tampoco nos valen afirmaciones locales como las que hemos o&iacute;do en plena pandemia en la l&iacute;nea que &ldquo;si nos dejaran, los catalanes lo har&iacute;amos todo mejor&rdquo;. Ya hemos visto que la gesti&oacute;n de la crisis es manifiestamente mejorable en todos los sitios, empezando por nuestro pa&iacute;s. Es en la cooperaci&oacute;n, y en las f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas y sociales que la saben declinar y la favorecen, donde radica el equilibrio de este edificio lleno de grietas que ahora tenemos que reconstruir si no queremos que colapse o se derrumbe en cualquier momento, total o parcialmente, encima de la Europa democr&aacute;tica y de sus sociedades, la espa&ntilde;ola y la catalana incluidas. De ah&iacute; la importancia de los acuerdos adoptados por la Uni&oacute;n Europea en julio para hacer frente a la crisis derivada del coronavirus y, sobre todo, de los fondos de reconstrucci&oacute;n europeos que el Consejo Europeo, la Comisi&oacute;n Europea y el Parlamento Europeo han etiquetado bajo la divisa <em>Next Generation EU</em>. Con una dotaci&oacute;n de 750.000 millones de euros, constituye un plan de inversi&oacute;n p&uacute;blica que ser&aacute; financiado con la emisi&oacute;n de deuda europea conjunto como nunca se hab&iacute;a visto antes. Se trata de una decisi&oacute;n de gran envergadura, que abre una perspectiva esperanzadora, porque conlleva no s&oacute;lo un gran esfuerzo mancomunado para paliar y superar el impacto de la epidemia, sino la inclinaci&oacute;n de la UE en una direcci&oacute;n clara de defensa del Estado del bienestar y de desarrollo de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y social. Cuesta entender que mientras otros pa&iacute;ses hace semanas o incluso meses que trabajan para definir los proyectos e inversiones para estos fondos de reconstrucci&oacute;n, en Espa&ntilde;a y en Catalu&ntilde;a todav&iacute;a no hemos entrado a fondo en este debate, distra&iacute;dos como estamos con rencillas de todo tipo. Ya llegamos tarde pero a&uacute;n estamos a tiempo para poner nuestro sello a una salida keynesiana y social a la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que mirar a Europa tambi&eacute;n en clave federalista. Ya sabemos que en todos los lugares hay mucho nacionalismo soberanista, de derecha y de izquierda, al igual que persiste s&oacute;lidamente instalado en estados como el franc&eacute;s un jacobinismo de ra&iacute;ces antiguas. Pero, con luces y sombras, una gesti&oacute;n federal de la pandemia ha sido posible en un pa&iacute;s como Alemania o incluso en una sociedad m&aacute;s similar a la nuestra como la italiana. El reto es saber si, en nuestra casa, sabremos aprovechar o no esta oportunidad federalista que, de facto, nos da la gesti&oacute;n de la crisis tras haberla encarado inicialmente con eso de la unidad de combate bajo bandera y uniforme argumentando que el virus no entend&iacute;a de fronteras o replicando, en Catalu&ntilde;a, que si fu&eacute;ramos independientes tendr&iacute;amos menos muertos.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, tenemos que mirar a Europa tambi&eacute;n en clave de futuro democr&aacute;tico y sostenible. La democracia peligra si no cerramos el paso a la extrema derecha: hace a&ntilde;os que crece en Europa (donde incluso gobierna en pa&iacute;ses como Hungr&iacute;a), ya es tercera fuerza en el Congreso espa&ntilde;ol y probablemente entrar&aacute; tambi&eacute;n en el Parlamento de Catalu&ntilde;a. La sostenibilidad, m&aacute;s all&aacute; de opciones partidistas, pide que el ecologismo avance como opci&oacute;n estrat&eacute;gica ante un reto gigantesco y del que la COVID-19 s&oacute;lo parece un test: la crisis del cambio clim&aacute;tico y la sostenibilidad ambiental, que hay afrontar con una transici&oacute;n valiente, tanto ecol&oacute;gica como social.
    </p><p class="article-text">
        De todo este panorama es dif&iacute;cil hacerse una idea desde el ensimismamiento. &iquest;Europa nos mira? Quiz&aacute;s s&iacute;, y ojal&aacute; fuera m&aacute;s &aacute;gil en aportar luz y balanzas a los recursos judiciales interpuestos o que llegar&aacute;n a los tribunales europeos, fruto de la judicializaci&oacute;n pol&iacute;tica del proceso catal&aacute;n. Pero, por favor, si queremos realmente reconstruir nuestro pa&iacute;s, desde todos los sentidos y en beneficio de todas y todos, hagamos el esfuerzo de ser nosotros quienes miremos a Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/europa-mira-miremos-europa_129_6472532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Dec 2020 05:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Europa nos mira? ¡Miremos a Europa!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blindar una frágil esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/blindar-fragil-esperanza_129_6304495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0480884b-6775-48e4-a0d6-c220a626db43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blindar una frágil esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesario que entidades, personalidades del mundo académico y cultural, juristas, fuerzas sociales de diferentes ámbitos, abran espacios de encuentro, debatan y, a pesar del griterío, hagan llegar a la opinión pública la voz de la razón</p></div><p class="article-text">
        El clima pol&iacute;tico que se respira en estos momentos, lejos de invitar al optimismo, acent&uacute;a el desconcierto de la ciudadan&iacute;a, abrumada por los impactos de una pandemia que a&uacute;n no ha sido superada. Muchas incertidumbres en todos los &aacute;mbitos: sanitario, educativo, social, econ&oacute;mico... Y, junto a estas dificultades, una confrontaci&oacute;n partidista sin tregua &nbsp;y una considerable inestabilidad institucional: en el Congreso, donde todav&iacute;a flota la acusaci&oacute;n &ldquo;de ilegitimidad &rdquo; dirigida contra el Gobierno PSOE-UP, entre el Ejecutivo central y el de la conflictiva comunidad de Madrid, en el seno del poder judicial, sobre el papel de la Corona. Sin olvidar el conflicto catal&aacute;n, siempre presente, no resuelto, como factor de crisis de un Estado que, en el transcurso de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha visto como se erosionaban los consensos de la transici&oacute;n, socavados en gran medida por las tensiones territoriales. Con la inhabilitaci&oacute;n del presidente Torra, Catalu&ntilde;a ha entrado en una larga y tormentosa campa&ntilde;a electoral, un escenario m&aacute;s propicio a la polarizaci&oacute;n, a la exacerbaci&oacute;n de las diferencias, que al di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        En medio de este c&uacute;mulo de circunstancias, ha quedado minimizada una nota esperanzadora para una posible distensi&oacute;n: el doble anuncio del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, indicando que el Gobierno espa&ntilde;ol estaba a punto de iniciar el tr&aacute;mite de los indultos solicitados en favor de los condenados por el proceso del 1-O, as&iacute; como de presentar al Congreso un proyecto de ley que modificar&iacute;a el C&oacute;digo Penal respecto a los delitos de sedici&oacute;n y rebeli&oacute;n, homologando estas figuras con el tratamiento propio de las legislaciones europeas de nuestro entorno. Ciertamente, la tramitaci&oacute;n de las peticiones de indultos es una obligaci&oacute;n inexcusable del Gobierno, que debe recibirlas, solicitar los informes pertinentes a los tribunales que hayan juzgado los casos, a la Fiscal&iacute;a y a las instituciones penitenciarias, antes de tomar, caso por caso, una decisi&oacute;n, aceptando una remisi&oacute;n total o parcial de las penas... o bien deneg&aacute;ndola. Sin embargo, la coincidencia de ambos anuncios invita a ser le&iacute;da como expresi&oacute;n de la voluntad del Gobierno progresista de mover ficha y propiciar un clima de distensi&oacute;n que permita abordar la crisis catalana desde el di&aacute;logo y en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Grup Pr&ograve;leg, no podemos hacer otra cosa que felicitarnos por este primer paso. Desde nuestra constituci&oacute;n como grupo de opini&oacute;n, hemos resaltado un hecho que hoy es admitido como una evidencia desde los m&aacute;s variados perfiles pol&iacute;ticos: el encarcelamiento de los dirigentes independentistas pesa como una losa sobre cualquier intento de negociaci&oacute;n y mantiene abiertas las heridas del conflicto en el seno de la sociedad catalana. Una clara mayor&iacute;a, incluidos los sectores contrarios a la independencia, considera que los a&ntilde;os de encarcelamiento transcurridos han sido un duro castigo que deber&iacute;a ir tocando a su fin. Asimismo, es indispensable que la resoluci&oacute;n de este nudo pol&iacute;tico y emocional se haga por v&iacute;as pragm&aacute;ticas y respetuosas del Estado de Derecho. Tanto los indultos como la v&iacute;a de la reforma del C&oacute;digo Penal, susceptible de favorecer retroactivamente una revisi&oacute;n de las penas, nos parecen los caminos m&aacute;s adecuados, tanto por razones jur&iacute;dicas como por razones pol&iacute;ticas. Por ello, hay que explorar sin dilaci&oacute;n estos caminos y no insistir en otras v&iacute;as m&aacute;s discutibles.
    </p><p class="article-text">
        Pero, si todo aconseja avanzar por v&iacute;as pragm&aacute;ticas y posibilistas, nada dice que &eacute;stas tengan que ser un camino de rosas. Es evidente que no ser&aacute; as&iacute; en el actual contexto. Elecciones, negociaci&oacute;n de presupuestos, guerrilla parlamentaria, intentos de instrumentalizaci&oacute;n de las instituciones... La reforma del C&oacute;digo Penal - y la misma tramitaci&oacute;n de las peticiones de indulto - recibir&aacute;n el fuego cruzado de francotiradores, disparando tanto desde Madrid como desde Barcelona. Todav&iacute;a hay, a ambos lados, muchos partidarios de &ldquo;cuanto peor, mejor&rdquo;, demasiadas fuerzas interesadas en mantener una crispaci&oacute;n emocional y una polarizaci&oacute;n que en su opini&oacute;n pueden acercarlas al poder. El camino hacia la distensi&oacute;n y el di&aacute;logo es m&aacute;s necesario que nunca en las actuales circunstancias. Pero, al mismo tiempo, se har&aacute; tremendamente dif&iacute;cil de transitar.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Grup Pr&ograve;leg, queremos formular un llamamiento a la conciencia democr&aacute;tica, tanto de la sociedad catalana como del conjunto de Espa&ntilde;a: hay que blindar esta v&iacute;a esperanzadora. Es necesario que entidades, personalidades del mundo acad&eacute;mico y cultural, juristas, fuerzas sociales de diferentes &aacute;mbitos, abran espacios de encuentro, debatan y, a pesar del griter&iacute;o, hagan llegar a la opini&oacute;n p&uacute;blica la voz de la raz&oacute;n. El fracaso del di&aacute;logo nos abocar&iacute;a a un futuro incierto de decadencia democr&aacute;tica y fractura social. No hay tiempo que perder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/blindar-fragil-esperanza_129_6304495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2020 04:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Blindar una frágil esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paso atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paso_129_6138227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c99b8f3-7acf-40e1-af19-03f9f93f2191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paso atrás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última decisión judicial suspendiendo el régimen penitenciario aplicado a los dirigentes políticos y sociales catalanes encarcelados se convierte en un nuevo obstáculo a la preparación de una vía de diálogo.</p></div><p class="article-text">
        El GRUP PR&Ograve;LEG naci&oacute; con la intenci&oacute;n de contribuir modestamente a la recuperaci&oacute;n de espacios de di&aacute;logo para explorar salidas al contencioso&nbsp;nacional-territorial. En su primera declaraci&oacute;n p&uacute;blica de 2018, PR&Oacute;LEG rechaz&oacute; el tratamiento jur&iacute;dico-penal de la cuesti&oacute;n, porque nos parec&iacute;a una f&oacute;rmula improcedente y a la vez muy&nbsp;perjudicial para dar con una v&iacute;a de soluci&oacute;n al problema.
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos vemos obligados a manifestar que la &uacute;ltima decisi&oacute;n judicial suspendiendo el r&eacute;gimen penitenciario aplicado a los dirigentes pol&iacute;ticos y sociales encarcelados desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os representa un paso atr&aacute;s y se convierte en un nuevo obst&aacute;culo a la preparaci&oacute;n de una v&iacute;a&nbsp;de di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        De modo especial, porque la justificaci&oacute;n formal de esta nueva decisi&oacute;n judicial nos&nbsp;parece incompatible con el respeto a la libertad de opini&oacute;n pol&iacute;tica de cualquier&nbsp;ciudadano que tanto la Constituci&oacute;n como la Ley Penitenciaria reconocen a estos dirigentes.
    </p><p class="article-text">
        No compartimos todas sus&nbsp;opiniones pol&iacute;ticas ni sus estrategias. Por esta misma raz&oacute;n, nos&nbsp;creemos legitimados para rechazar una nueva actuaci&oacute;n judicial que condiciona gravemente el tratamiento adecuado de la cuesti&oacute;n y que puede justificar&nbsp;que no sean asumidas los responsabilidades que corresponden a todos los actores pol&iacute;ticos democr&aacute;ticamente facultados y obligados a tratarla.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, se reducen los probabilidades de encontrar una salida dialogada, se alimentan los posiciones extremas y se fomenta el enquistamiento del problema, cuando nuestra sociedad necesita poner la m&aacute;xima energ&iacute;a para encarar la grav&iacute;sima crisis sanitaria y econ&oacute;mica que estamos viviendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paso_129_6138227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2020 20:21:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paso atrás]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un gobierno de distensión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gobierno-distension_129_1201609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b2c3cbf-d633-4604-8f22-6f43b229d064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un gobierno de distensión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto catalán es plenamente una crisis española. Pone a prueba los resortes de la arquitectura política heredada de la Transición y revela los límites de nuestro desarrollo constitucional – singularmente por cuanto se refiere al acomodo de la diversidad nacional y lingüística de España en un proyecto ampliamente compartido por su sociedad</p></div><p class="article-text">
        El pa&iacute;s est&aacute; pendiente de saber si el gobierno de coalici&oacute;n entre PSOE y UP ver&aacute; finalmente la luz. El bloqueo hostil por parte de una derecha que, tras los resultados del 10N, se siente fuertemente espoleada por la extrema derecha, hace que la investidura de Pedro S&aacute;nchez est&eacute; en manos de las fuerzas pol&iacute;ticas independentistas &ndash; y, probablemente, dependa de la abstenci&oacute;n de ERC en una segunda votaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, en un proceso de investidura corresponde al postulante concitar los apoyos parlamentarios necesarios. Y, en el marco de esas negociaciones, es normal y leg&iacute;timo que los partidos solicitados formulen demandas, planteen exigencias o contrapartidas. Sin embargo, el independentismo deber&iacute;a ser plenamente consciente de lo que hay en juego y de lo que razonablemente cabe esperar de un gobierno de estas caracter&iacute;sticas en las actuales circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto catal&aacute;n es plenamente una crisis espa&ntilde;ola. Pone a prueba los resortes de la arquitectura pol&iacute;tica heredada de la Transici&oacute;n y revela los l&iacute;mites de nuestro desarrollo constitucional &ndash; singularmente por cuanto se refiere al acomodo de la diversidad nacional y ling&uuml;&iacute;stica de Espa&ntilde;a en un proyecto ampliamente compartido por su sociedad. Y, tampoco resulta casual, esto sucede en un momento de grandes cambios e incertidumbres a nivel global que ponen en cuesti&oacute;n los principios sobre los que se asientan las democracias liberales. Todo ello pesa, en Catalunya como en toda Espa&ntilde;a, sobre la realidad de unas heridas sociales, provocadas por la anterior recesi&oacute;n econ&oacute;mica, que a&uacute;n siguen abiertas, abonando los sentimientos de inquietud acerca del futuro.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, la investidura &ndash; o no &ndash; de Pedro S&aacute;nchez dista mucho de representar una simple peripecia parlamentaria. Tras el largo per&iacute;odo de interinidad que hemos vivido, precipitar el pa&iacute;s a unas terceras elecciones legislativas consecutivas acabar&iacute;a por poner sobre la mesa la configuraci&oacute;n de un nuevo ordenamiento de calado constitucional. Pero no ser&iacute;a como resultado de un desarrollo democr&aacute;tico, sino como una involuci&oacute;n de rasgos centralistas y autoritarios. El fracaso de las izquierdas en la soluci&oacute;n de la actual crisis de gobernanza dar&iacute;a alas a las tendencias m&aacute;s conservadoras y propiciar&iacute;a sin duda un nuevo ascenso de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El independentismo no ignora ese posible escenario. Lo que debe decidir es si cree que sus proyectos prosperar&iacute;an en &eacute;l o no.
    </p><p class="article-text">
        Una parte del mundo soberanista cree que la confrontaci&oacute;n con un gobierno hostil radicalizar&iacute;a a una mayor&iacute;a de la sociedad catalana, favoreciendo su polarizaci&oacute;n en torno a la aspiraci&oacute;n independentista. Hay incluso sectores convencidos de que ese ser&iacute;a el camino hacia una crisis revolucionaria. La experiencia de estos a&ntilde;os ha mostrado, sin embargo, que esas din&aacute;micas de confrontaci&oacute;n tienen una peligrosa deriva identitaria, dividen a la sociedad catalana y alimentan el discurso del nacionalismo espa&ntilde;ol m&aacute;s rancio. Poner el destino de Espa&ntilde;a en sus manos no puede procurar beneficio alguno a Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; cabr&iacute;a esperar y qu&eacute; ser&iacute;a exigible de un gobierno de las izquierdas, si llega a constituirse? Sabemos que, en un plano econ&oacute;mico, social y medioambiental, deber&aacute; desplegar sus pol&iacute;ticas progresistas en los estrechos m&aacute;rgenes del rigor fiscal establecido por la Uni&oacute;n Europea. Ser&iacute;a exigible, pues, que fuese tan lejos como sea posible en la lucha contra las desigualdades y el deterioro de los servicios p&uacute;blicos. El sentimiento de desamparo y la desesperanza dan predicamento a las <em>soluciones</em> simplistas, xen&oacute;fobas y totalitarias.
    </p><p class="article-text">
        Por cuanto se refiere a Catalunya, lo que dice el preacuerdo para un gobierno progresista, necesariamente gen&eacute;rico, supone a la vez poco y mucho: di&aacute;logo dentro del respeto a la Constituci&oacute;n y al Estatut. &iquest;Es posible concretar m&aacute;s esta oferta en los compases previos a la investidura? Las conversaciones que tienen lugar estos d&iacute;as lo dir&aacute;n. En cualquier caso, no existe hoy otra alternativa de gobierno en condiciones de emprender ese camino. No lo har&iacute;a un ejecutivo condicionado por el PP y - &iexcl;a&uacute;n menos! - una alianza de las derechas, si una nueva cita con las urnas las propulsase al poder.
    </p><p class="article-text">
        El actual ordenamiento jur&iacute;dico permite avances en el autogobierno, en su financiaci&oacute;n&hellip; Incluso la recuperaci&oacute;n, mediante leyes org&aacute;nicas, de competencias recortadas por la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatut. Hay margen para mejorar sensiblemente las condiciones de vida de la ciudadan&iacute;a. Es cierto que eso no resuelve el conflicto planteado, cuya soluci&oacute;n requerir&iacute;a cambios legislativos m&aacute;s ambiciosos. Pero ser&aacute; imposible encarar siquiera esos retos sin una etapa previa de distensi&oacute;n, de medidas y gestos destinados a recomponer la confianza entre las partes. Y, por supuesto, ser&iacute;a inviable sin abordar la situaci&oacute;n de los dirigentes condenados el 14-O por el Tribunal Supremo, part&iacute;cipes necesarios de un di&aacute;logo fruct&iacute;fero. Todo el mundo es consciente tambi&eacute;n de que, en el actual clima de crispaci&oacute;n, eso no va a ser f&aacute;cil. El camino ser&aacute; largo. Pero, una vez m&aacute;s hay que preguntarse: &iquest;qu&eacute; otro gobierno, si no el de coalici&oacute;n de izquierdas, estar&iacute;a dispuesto a emprenderlo?
    </p><p class="article-text">
        Es hora de demostrar coraje y responsabilidad. Coraje frente al griter&iacute;o de quienes pretenden que cuanto peor, mejor. Y responsabilidad para actuar de tal modo que salga adelante la investidura de Pedro S&aacute;nchez. Una de las condiciones necesarias del pr&oacute;logo a un abordaje democr&aacute;tico del conflicto catal&aacute;n es la posibilidad de estabilizar un gobierno dialogante en Madrid. No la echemos a perder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gobierno-distension_129_1201609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2019 21:34:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un gobierno de distensión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,Negociación,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cisnes blancos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cisnes-blancos_129_1282196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f65aca5-d9c5-47c2-a8c6-a8350609e06a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cisnes blancos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día que pasa se hace más urgente salir del bloqueo en que nos encontramos y recuperar la acción política, si no queremos que la situación se envenene de modo irremediable</p><p class="subtitle">El pacifismo ha presidido una vez más las legítimas y esperadas manifestaciones de rechazo a la sentencia. Pero los altercados y enfrentamientos entre jóvenes y policías han encendido la noche</p><p class="subtitle">Estamos ante la crisis política y territorial más grave que afronta España desde la transición democrática. Resolverla requerirá sin duda cambios legislativos, acaso constitucionales</p></div><p class="article-text">
        Los responsables del orden p&uacute;blico, pendientes de los acontecimientos que pudieran producirse tras la sentencia del Tribunal Supremo, consideraban la hip&oacute;tesis que los expertos han dado en llamar &ldquo;a aparici&oacute;n de un cisne negro&rdquo;: un hecho cuya gravedad e impacto desbordan todas las previsiones, situando el conflicto en una dimensi&oacute;n de crisis mayor y descontrol. Hasta ahora, por fortuna, no hemos avistado a ese p&aacute;jaro de mal ag&uuml;ero. Pero, en alg&uacute;n momento hemos tenido la sensaci&oacute;n de que sobrevolaba las atribuladas calles de las capitales catalanas. Ha habido heridos graves, manifestantes y polic&iacute;as. Barcelona ha sufrido destrozos. Existen fundados motivos de inquietud. Cada d&iacute;a que pasa se hace m&aacute;s urgente salir del bloqueo en que nos encontramos y recuperar la acci&oacute;n pol&iacute;tica, si no queremos que la situaci&oacute;n se envenene de modo irremediable.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de la sentencia en un contexto electoral no facilita las cosas. La simplificaci&oacute;n de mensajes y la exacerbaci&oacute;n de discrepancias, propias de la contienda, contribuyen a polarizar una situaci&oacute;n que ya lo est&aacute; en demas&iacute;a. Y es que, como no pod&iacute;a ser de otro modo, el fallo del alto tribunal ha desatado todas las pasiones. Para la derecha espa&ntilde;ola, deseosa de un castigo ejemplar, la sentencia resulta tibia. Para el independentismo, supone un acto de venganza. Lo cierto es que la sentencia es muy severa y dicta elevadas penas de prisi&oacute;n. Y no lo es menos que parece discutible por cuanto se refiere al encaje de los hechos probados con los supuestos que concurren en un delito de sedici&oacute;n. Tanto m&aacute;s si consideramos la discordancia entre la dureza de las condenas y la consideraci&oacute;n, por parte del propio Tribunal Supremo, de que el aut&eacute;ntico prop&oacute;sito de los encausados no era el de hacer efectiva la independencia, sino forzar una negociaci&oacute;n con el Estado. No deja de ser muy relevante, sin embargo, que la acusaci&oacute;n de rebeli&oacute;n &ndash; y, con ella, la existencia de una violencia instrumental &ndash; hayan sido desestimadas e incluso ampliamente rebatidas por el Supremo. Tambi&eacute;n lo es que haya rechazado la petici&oacute;n de que los condenados vean restringido su acceso a los beneficios del r&eacute;gimen penitenciario, susceptibles de atemperar el cumplimiento de las penas.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia, recibida en Catalunya entre dolor, indignaci&oacute;n y protestas, parece alejar cualquier salida. No obstante, convendr&iacute;a retener una consideraci&oacute;n, sin duda capital, que hacen los propios magistrados: no incumbe a la justicia resolver un problema cuya naturaleza es eminentemente pol&iacute;tica. Cierto. Estamos donde estamos tras un c&uacute;mulo de errores y desprop&oacute;sitos. Alguno tan lamentable como la prolongada prisi&oacute;n provisional de los dirigentes hoy condenados, que s&oacute;lo ha tra&iacute;do sufrimiento personal y crispaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Pero, si bien es verdad que la judicializaci&oacute;n del conflicto resulta del fracaso de la pol&iacute;tica, a ella corresponde asumir sus consecuencias y hacerse cargo de una situaci&oacute;n que se torna cada vez m&aacute;s delicada. Los hechos de estos &uacute;ltimos d&iacute;as indican que hay urgencia. El pacifismo ha presidido una vez m&aacute;s las leg&iacute;timas y esperadas manifestaciones de rechazo a la sentencia. Pero los altercados y enfrentamientos entre j&oacute;venes y polic&iacute;as han encendido la noche. La atm&oacute;sfera se est&aacute; cargando de electricidad. Y las declaraciones altisonantes de algunos responsables pol&iacute;ticos tampoco contribuyen a serenar los &aacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        Hemos vivido una seria alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico; pero la cuesti&oacute;n planteada no se reduce a ello. Se ha instalado una angustiosa divisi&oacute;n en el seno de la sociedad catalana; pero el problema no es s&oacute;lo de convivencia. No. Estamos ante la crisis pol&iacute;tica y territorial m&aacute;s grave que afronta Espa&ntilde;a desde la transici&oacute;n democr&aacute;tica. Resolverla requerir&aacute; sin duda cambios legislativos, acaso constitucionales, para dar pleno acomodo a su diversidad ling&uuml;&iacute;stica y nacional y dar salida a las aspiraciones de autogobierno. Nadie puede ignorar el hecho de que dos millones de catalanas y catalanes anhelan la independencia. Ni que la otra mitad del pa&iacute;s rechaza esa perspectiva. Har&aacute; falta tiempo, debates, propuestas&hellip; Tambi&eacute;n la construcci&oacute;n de pactos y consensos. Al final, sea cual sea el proyecto que se abra paso, la ciudadan&iacute;a deber&aacute; pronunciarse para refrendarlo.
    </p><p class="article-text">
        Tal es el camino de la pol&iacute;tica: largo y nada f&aacute;cil de transitar. En Catalunya, al igual que en toda Espa&ntilde;a, padecemos una crisis de liderazgos que nos mantiene en un bloqueo desesperante. Seguramente habr&aacute; que ir tambi&eacute;n a unas elecciones catalanas para despejar el panorama. Pero, por encima de todo, las fuerzas pol&iacute;ticas deben entender la necesidad de restablecer el di&aacute;logo, poniendo fin a una etapa, est&eacute;ril y desastrosa para la sociedad, de enfrentamientos institucionales. Para ello ser&aacute; necesario gestionar con inteligencia el escenario que nos deja la sentencia. No ser&aacute; posible establecer ese di&aacute;logo al margen de la ley, ni reactivando fracasadas estrategias unilaterales. Tampoco podr&aacute; fructificar mientras una parte de los interlocutores permanezca en la c&aacute;rcel. He aqu&iacute; el desaf&iacute;o que debe encarar la pol&iacute;tica: buscar, desde el respeto al Estado de Derecho, pero tambi&eacute;n social y democr&aacute;tico seg&uacute;n la Constituci&oacute;n, una soluci&oacute;n airosa para esas situaciones penales&hellip; y empezar a recuperar el tiempo perdido.
    </p><p class="article-text">
        A la sociedad civil corresponde multiplicar iniciativas y espacios de encuentro, generando un clima de distensi&oacute;n civil y de exigencia ciudadana para que as&iacute; sea. Si algunas aves deben anidar entre nosotros, que sean cisnes blancos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cisnes-blancos_129_1282196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2019 21:23:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cisnes blancos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicio del Procés,Elecciones 10N 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En plena tormenta, deberes de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/plena-tormenta-deberes-verano_129_1419132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75bd6673-2e53-4ab5-9122-a30aee63662d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En plena tormenta, deberes de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En previsión de una sentencia del procés que en muchos sectores será interpretada más en clave de venganza que de justicia, será necesaria comprensión y, si es el caso, apoyo a las acciones o decisiones personales de quien está en la cárcel</p><p class="subtitle">Pero eso no excluye, sino todo lo contrario, la necesidad de cuestionar y pasar por el filtro del sentido crítico aquellas decisiones o proclamas personales que se aprovechen o formen parte de una o diversas estrategias políticas</p></div><p class="article-text">
        La fallida investidura de S&aacute;nchez augura un verano tormentoso y nos promete un oto&ntilde;o muy accidentado, sea o no con nueva convocatoria electoral. Se acumular&aacute; tambi&eacute;n en aquel momento la reacci&oacute;n a la sentencia del juicio del 'proc&eacute;s'. Demasiadas y explosivas coincidencias para que no intentemos prevenir y reducir en lo posible los da&ntilde;os sociales que puedan producirse.
    </p><p class="article-text">
        Como alguien record&oacute; a ra&iacute;z del devastador incendio de este verano en las comarcas del Ebro, los fuegos forestales se apagan en invierno. Es entonces que hay que hacer el trabajo de prevenci&oacute;n, gesti&oacute;n y limpieza de los bosques y, en definitiva, de ordenaci&oacute;n del mundo rural. Y es en invierno y en los despachos y distintos &oacute;rganos de gobierno y legislativos, donde debe prepararse, equiparse y dotarse de recursos humanos y materiales &ndash;siempre insuficientes, m&aacute;xime cuando a&uacute;n se arrastran recortes&ndash; a los bomberos, agentes rurales y agrupaciones de defensa forestal.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en pol&iacute;tica y sociedad se invierten algo los vectores y es justamente en verano cuando hay que prepararse para hacer frente a los fuegos que ya sabemos que vendr&aacute;n en oto&ntilde;o. Pese a la agitaci&oacute;n electoral de la pasada primavera, el per&iacute;odo de relativa distensi&oacute;n pol&iacute;tica y social vivido tras superar los sucesos de octubre de 2017 y la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155 y a partir del triunfo de la moci&oacute;n de censura que ech&oacute; al PP del gobierno de Espa&ntilde;a, puede situarnos en un espejismo. Porque, como se dice coloquialmente, vienen curvas.
    </p><p class="article-text">
        No podemos dejarnos llevar a enga&ntilde;o por la calma que precede a la tempestad. Pasar&aacute;n cosas... aunque en el fondo quiz&aacute;s no pasar&aacute; nada que no est&eacute; ya m&aacute;s o menos previsto e, incluso para algunos, hasta amortizado. Sea como sea, hay que trabajar ya desde hoy mismo. Es necesario evitar que las tensiones que viviremos en nuestra sociedad y en el escenario pol&iacute;tico de Catalunya, Espa&ntilde;a y Europa ya de por s&iacute; complejo y potencialmente convulso, no nos lleven a situaciones como las que ya padecimos hace dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En ambos extremos de una sociedad no fracturada pero s&iacute; polarizada, y especialmente en algunos c&iacute;rculos pol&iacute;ticos que entre todos habr&iacute;a que minorizar, hay quien est&aacute; esperando otro 'momentum'. Para proclamar unilateralmente la independencia o para volver a incidir todav&iacute;a m&aacute;s en la represi&oacute;n y la restricci&oacute;n del autogobierno, v&iacute;a art&iacute;culo 155 o como sea.
    </p><p class="article-text">
        Pues que se lo vayan quitando de la cabeza. Porque no va de eso la cosa. Debe ir de di&aacute;logo y de ver c&oacute;mo podemos resolverlo entre todos y todas. Individualmente quienes est&aacute;n injustamente en prisi&oacute;n y temen condenas largas. De manera colectiva, las sociedades catalana y espa&ntilde;ola, injustamente sometidas a una situaci&oacute;n de bloqueo pol&iacute;tico cuando a&uacute;n perviven para mucha gente las duras consecuencias de la crisis econ&oacute;mica y ya hay quien alerta de nuevos horizontes de recesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el cambio clim&aacute;tico ya ha encendido todas las alarmas y moviliza a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes y cuando los derechos y libertades m&aacute;s elementales siguen amenazados no ya aqu&iacute;, sino en muchos pa&iacute;ses europeos, africanos y asi&aacute;ticos ba&ntilde;ados por las mismas aguas, a menudo tr&aacute;gicas, del Mediterr&aacute;neo.'Ho tornarem a fer', dicen unos.'Ho tornarem a frenar', dicen otros.
    </p><p class="article-text">
        Y Pedro S&aacute;nchez no esquiva la trampa y esboza la hip&oacute;tesis de un nuevo 155 como coartada expl&iacute;cita (y al menos parcialmente falsa, pues la cosa en realidad va de poder y de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas) de sus desconfianzas y reticencias o vetos a la hora de pactar con un Pablo Iglesias que defiende el derecho a la autodeterminaci&oacute;n pero que dice estar dispuesto a aparcarlo moment&aacute;neamente.
    </p><p class="article-text">
        Es triste por parte del PSOE y de Unidas Podemos que se lancen los platos de Catalunya y la sentencia futura por la cabeza cuando el PSC y los 'comuns', que son quienes deber&iacute;an tener voz autorizada y soberana en el asunto, restablecen puentes de confianza en Barcelona y abogan por el di&aacute;logo. Puentes y di&aacute;logo que &ndash;por c&aacute;lculo estrat&eacute;gico, simple t&aacute;ctica o intereses partidistas, que de todo hay&ndash; tambi&eacute;n invocan y practican distintos sectores o voces del independentismo, desde JxCat a &Ograve;mnium, pasando por ERC e, incluso una CUP que ha celebrado una asamblea con algunos elementos de reflexi&oacute;n autocr&iacute;tica y realismo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y entre la desorientaci&oacute;n que predomina en el independentismo, tanto los presidentes de la Generalitat (Carles Puigdemont y su vicario Quim Torra), como la ANC y el irredentismo nacionalista que anida en todos los partidos, organizaciones y almas soberanistas parecen apostar a&uacute;n por eso de cuanto peor, mejor. La sociedad catalana debe hacer una buena lectura de lo que puede significar una sentencia de esta trascendencia y debe estar a la altura para poder establecer los canales que ayuden y no dificulten las salidas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Se deber&iacute;a escuchar m&aacute;s a las voces de los dirigentes sociales, pol&iacute;ticos y sindicales que reclaman salidas inclusivas a la situaci&oacute;n de bloqueo y polaridad. Todos y todas deber&iacute;amos hacer los deberes de verano que nos pone el l&iacute;der de CCOO en Catalunya, Javier Pacheco: &ldquo;La forma de articular la respuesta es el elemento sobre el que hay que empezar a hablar y plantearse&rdquo;. De forma similar lo expresa Josep Ramoneda cuando escribe que debemos &ldquo;ser conscientes de las consecuencias negativas del estancamiento &ndash;deterioro institucional, fracturas sociales y polarizaci&oacute;n&ndash; que se agravan a medida que pasa el tiempo&rdquo;, y que, en consecuencia, es necesario &ldquo;repensar a fondo las nuevas estrategias&rdquo;. Por parte del soberanismo pero tambi&eacute;n por parte de quienes se le oponen y, pese a haber vencido, no convencer&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En previsi&oacute;n de una sentencia que en muchos sectores ser&aacute; interpretada m&aacute;s en clave de venganza que de justicia, ser&aacute; necesaria comprensi&oacute;n y, si es el caso, apoyo a las acciones o decisiones personales de quien est&aacute; en la c&aacute;rcel. Pero eso no excluye, sino todo lo contrario, la necesidad de cuestionar y pasar por el filtro del sentido cr&iacute;tico aquellas decisiones o proclamas personales que se aprovechen o formen parte de una o diversas estrategias pol&iacute;ticas. Lo que hacen, quiz&aacute; sin darse cuenta, es mezclar &aacute;mbitos distintos y poner a la sociedad en tesituras de trinchera, no precisamente ateas o agn&oacute;sticas, y ni tan siquiera laicas, sino directamente de profesi&oacute;n de fe y dogmatismos que no llevan a ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        Somos una naci&oacute;n, una sociedad y un pa&iacute;s plural. En un contexto hist&oacute;rico determinado -y, por cierto, aunque a veces se pretenda lo contrario, muy diferente al actual- se fij&oacute; el objetivo de &ldquo;un sol poble&rdquo; como propuesta del catalanismo y la izquierda para cohesionarse y luchar contra la dictadura, por las libertades y la democracia. Con un esp&iacute;ritu unitario y con un compromiso, responsabilidad y generosidad de las fuerzas y los liderazgos sociales y pol&iacute;ticos que promov&iacute;an esta idea de &ldquo;un sol poble&rdquo; que, si no es recuperable, como m&iacute;nimo convendr&iacute;a no tergiversar ni olvidar como referente. Porque los tiempos han cambiado, quiz&aacute; no como todo el mundo desear&iacute;a, pero el reto de la cohesi&oacute;n social y nacional se mantiene vigente. Tanto m&aacute;s cuanto que la prolongada crisis de gobierno en Espa&ntilde;a genera mucha m&aacute;s incertidumbre y hace mucho m&aacute;s dif&iacute;cil la gesti&oacute;n de nuestro contencioso territorial. Dentro y fuera de Catalu&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/plena-tormenta-deberes-verano_129_1419132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2019 20:24:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En plena tormenta, deberes de verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Supremo,Juicio del Procés,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La negociación inevitable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negociacion-inevitable_129_1627759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b02859c6-68c4-4066-a3f1-22423ad74b23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La negociación inevitable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras no estén claros tanto los términos de la oferta de un mejor autogobierno, por una parte, como, por la otra, las consecuencias previsibles de una independencia negociada, olvidémonos del referéndum</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Joan Tard&agrave; en una entrevista reciente que el independentismo debe reconocer que el refer&eacute;ndum nunca podr&aacute; ser entre &ldquo;independencia s&iacute;, independencia no&rdquo;. A&ntilde;ad&iacute;a que, a su vez, los no independentistas tendr&aacute;n que aceptar que el &uacute;nico refer&eacute;ndum pactable ser&aacute; el que plantee escoger &ldquo;entre la oferta que ellos hagan y la independencia&rdquo;. Aunque el objetivo siga siendo el refer&eacute;ndum, produce un cierto alivio comprobar un leve acercamiento de posturas hasta ahora inencontrables.
    </p><p class="article-text">
        Las manifestaciones de Tard&agrave; muestran una apertura hacia una negociaci&oacute;n posible, no cerrada de antemano a cualquier otra opci&oacute;n que no contemple de antemano un referendum sobre la secesi&oacute;n. Es evidente que cualquiera que sea la oferta del Gobierno espa&ntilde;ol se enmarcar&aacute; en el &aacute;mbito del autogobierno. As&iacute; pues, independencia o m&aacute;s autogobierno podr&iacute;an ser los t&eacute;rminos de un pacto negociable con vistas a una futura consulta, por otra parte inexcusable si la propuesta no independentista incluye una reforma constitucional que modifique el marco de la organizaci&oacute;n territorial existente.
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que a&ntilde;adir un aspecto m&aacute;s, derivable de las muchas lecciones que hay que aprender del proc&eacute;s que, como muchos han se&ntilde;alado, ha errado no tanto en el fin como en los medios, uno de los cuales era el referendum como punto de partida y de ruptura para emprender la desconexi&oacute;n. Ante un conflicto de las dimensiones del que nos ocupa, el di&aacute;logo sobre los fines es una empresa est&eacute;ril. Los fines se nutren de convicciones, actos de fe, en muchos casos, sobre los que no cabe discutir puesto que no se basan en razones ni en hechos, sino en creencias. La secesi&oacute;n es un proyecto pol&iacute;tico aceptable siempre que se desenvuelva sin quebrar los procedimientos jur&iacute;dicos que la Constituci&oacute;n tiene previstos. Pero es un proyecto que se funda en una creencia abstracta, en una ilusi&oacute;n indeterminada, ya que nadie sabe ni puede saber a ciencia cierta c&oacute;mo ser&iacute;a una Catalu&ntilde;a independiente. Es precisamente ah&iacute;, en las consecuencias previsibles de la independencia, donde deber&iacute;a estar el meollo de la cuesti&oacute;n y el &aacute;mbito de lo negociable. La lecci&oacute;n fundamental que hay que aprender de lo ocurrido hasta ahora, aqu&iacute; y fuera de aqu&iacute;, como se est&aacute; viendo en el devenir del Brexit, es que negociar las consecuencias es imprescindible antes de emprender la aventura de romper con el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n, por parte de los independentistas, del proyecto pol&iacute;tico que tienen entre manos, una explicaci&oacute;n m&aacute;s expl&iacute;cita y realista que las meras declaraciones de principios que se han venido sucediendo hasta ahora, deber&iacute;a poder contrastarse con una oferta de la otra parte que modifique sustancialmente los t&eacute;rminos del encaje territorial entre Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a. Tampoco ah&iacute; es leg&iacute;timo ampararse en la abstracci&oacute;n de una posible reforma constitucional o, m&aacute;s abstracto a&uacute;n, una evoluci&oacute;n hacia un modelo m&aacute;s federal, sin m&aacute;s detalles. Existen multitud de propuestas inteligentes y ponderadas a favor de reformas en el autogobierno que podr&iacute;an satisfacer tanto a los no independentistas como seguramente a bastantes de los independentistas que, a estas alturas, anhelan m&aacute;s que nada la estabilidad pol&iacute;tica y social que se perdi&oacute; hace a&ntilde;os. S&oacute;lo hace falta que los grupos pol&iacute;ticos no secesionistas se unan en el coraje de proponer la oferta de reforma que los independentistas dicen estar esperando. Y que el Gobierno espa&ntilde;ol muestre tambi&eacute;n con valent&iacute;a que tiene algo concreto que proponer.
    </p><p class="article-text">
        Antoni Bayona, en el imprescindible libro que acaba de publicar, <em>No todo vale. La mirada de un jurista a las entra&ntilde;as del proc&eacute;s,</em> explica muy bien que la hoy tan criticada Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola no tiene una lectura &uacute;nica, sino que el modelo de organizaci&oacute;n territorial que contempla es muy abierto. El aspecto heterog&eacute;neo de su esp&iacute;ritu &ndash;dice- no ha sido explotado, y ser&iacute;a el momento de intentarlo. Es cierto que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut desmiente esa premisa. A&uacute;n as&iacute;, la Constituci&oacute;n tiene otras lecturas posibles, las que le corresponde hacer, sobre todo, a la parte catalana no independentista, que espera y desea que empiece a desvanecerse el clima enrarecido y desestabilizador a todos los niveles en que estamos asentados.
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos encallados si la inevitable negociaci&oacute;n queda bloqueada de entrada por la a&uacute;n propuesta independentista p&uacute;blica de &ldquo;refer&eacute;ndum, s&iacute; o s&iacute;&rdquo;. As&iacute; planteado, estamos ante una nueva abstracci&oacute;n. Lo que, de entrada, hay que discutir es el modelo de organizaci&oacute;n territorial que tienen unos y otros y hacerlo con la m&aacute;xima concreci&oacute;n y sentido de la realidad posible. Max Weber ya advirti&oacute; hace tiempo que los pol&iacute;ticos no s&oacute;lo deben defender principios, sino las consecuencias de llevarlos a la pr&aacute;ctica. Mientras no est&eacute;n claros tanto los t&eacute;rminos de la oferta de un mejor autogobierno, por una parte, como, por la otra, las consecuencias previsibles de una independencia negociada, olvid&eacute;monos del refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento brit&aacute;nico est&aacute; en el desconcierto en que est&aacute; porque preguntaron al pueblo antes de tiempo. Los brit&aacute;nicos votaron sin saber qu&eacute; votaban. Eso es lo que no debe repetirse entre nosotros. Es irresponsable someter a votaci&oacute;n popular una propuesta que no es nada m&aacute;s que una idea nebulosa y poco estudiada. Que ni siquiera entr&oacute; a considerar las complicaciones que podr&iacute;a tener una Catalu&ntilde;a independiente para formar parte de la uni&oacute;n europea. Se suele aducir que uno de los problemas de la democracia es la ignorancia de la ciudadan&iacute;a para tomar decisiones importantes. Una ignorancia hasta cierto punto invencible, lo que no impide que sea un deber pol&iacute;tico intentar paliarla con toda la informaci&oacute;n a mano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negociacion-inevitable_129_1627759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2019 21:27:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La negociación inevitable]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Bajar del tigre…?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bajar-tigre_129_1654396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a484230-deda-43fe-99d9-ec0253d730a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Bajar del tigre…?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que se ha llamado "nueva política" ha constituido así un lenguaje y un estilo distintos al de la política tradicional; es temprano para saber si se trata de una victoria definitiva o de una moda pasajera</p></div><p class="article-text">
        <strong>La &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los elementos caracter&iacute;sticos del movimiento independentista en Catalunya ha sido, a diferencia de otros casos, su divisi&oacute;n pol&iacute;tica. Mientras el partido escoc&eacute;s, pongamos por caso, no debe rendir cuentas ante otro partido similar, los partidos catalanes temen que otros partidos del movimiento les critiquen, les denuncien o les llamen &ldquo;traidores&rdquo;. De modo que el PDeCAT debe tomar precauciones ante ERC, ERC ante la CUP, todos ellos ante la Crida, etc.; y el resultado es el bloqueo de las posiciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Pero junto a esta divisi&oacute;n, digamos, &ldquo;horizontal&rdquo;, entre fuerzas pol&iacute;ticas que son a la vez aliadas y competidoras, ha aparecido con fuerza una divisi&oacute;n &ldquo;vertical&rdquo;, una divisoria que contrapone a los representantes pol&iacute;ticos y &ldquo;la base&rdquo;, el pueblo, &ldquo;la gente&rdquo;. Ya no se trata solamente de entidades como &Ograve;mnium Cultural o la ANC, que intervienen de modo activo e influyen en opciones y en decisiones estrat&eacute;gicas, sino un colectivo m&aacute;s amplio, formado por periodistas y opinadores, activistas locales, redes sociales, comit&eacute;s de acci&oacute;n poco formalizados, grupos de base y entidades similares. Como el coro en las tragedias griegas, intervienen, juzgan, critican y se&ntilde;alan con el dedo; y como el coro, sus opiniones son cambiantes, poco previsibles pero a la vez muy determinantes de la acci&oacute;n de los protagonistas. Las declaraciones de los encausados y de algunos de los testigos mejor informados en el juicio al &ldquo;proc&eacute;s&rdquo; de estos d&iacute;as han mostrado como, por ejemplo, la opci&oacute;n final del presidente Puigdemont por no convocar elecciones en los d&iacute;as cr&iacute;ticos de octubre de 2017 se decant&oacute; por la presi&oacute;n de los manifestantes de la plaza Sant Jaume, las amenazas de algunos alcaldes de su propio partido y un famoso &ldquo;tweet&rdquo; de un portavoz de otro partido.
    </p><p class="article-text">
        Ello sintoniza con un rasgo m&aacute;s general de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, e incluso m&aacute;s all&aacute;: el descr&eacute;dito de las viejas maquinarias pol&iacute;ticas de partido ha conducido al surgimiento, no ya de nuevos partidos, o de plataformas pol&iacute;ticas m&aacute;s sueltas y menos r&iacute;gidas, sino a la generaci&oacute;n de una polifon&iacute;a de voces que, con mayor o menor informaci&oacute;n y sin el deber de asumir responsabilidades por sus opiniones, animan, jalean, insultan o vociferan la actualidad pol&iacute;tica, hacen o&iacute;r sus voces y condicionan fuertemente las formas y los contenidos de las acciones pol&iacute;ticas. Si en nuestro 15-M ello se materializ&oacute; en las multitudes que se reunieron en asamblea permanente en las plazas de las ciudades, en Italia ello llev&oacute; al Movimiento &ldquo;5 estrellas&rdquo;, partido sin locales ni publicaciones, sino con solo una p&aacute;gina web, del mismo modo que &ldquo;La Rep&uacute;blica en marcha&rdquo; de Macron en Francia se constituy&oacute; y se convirti&oacute; en el partido ganador de las elecciones presidenciales, mientras en Espa&ntilde;a el 15-M constituy&oacute; el caldo de cultivo del surgimiento de Podemos, partido sin sede pero con Telegram. Y, con todos los matices del caso, el estilo presidencial de Trump no queda lejos de todo esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A lomos del tigre</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que se ha llamado &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; ha constituido as&iacute; un lenguaje y un estilo distintos al de la pol&iacute;tica tradicional; es temprano para saber si se trata de una victoria definitiva o de una moda pasajera, pero lo cierto es que la vieja pol&iacute;tica sigue acomplejada ante las nuevas formas, y que estas se han ido imponiendo.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la pol&iacute;tica catalana, esto crea una situaci&oacute;n de bloqueo generalizado, tanto en los partidos como en la acci&oacute;n de gobierno de la Generalitat, que lleva a veces a pensar en el refr&aacute;n chino: &ldquo;Se puede viajar r&aacute;pido a lomos de un tigre pero lo dif&iacute;cil es bajar sin ser devorado&rdquo;. Es decir: el apoyo incondicional de un amplio sector popular constituye una enorme fuerza de apoyo, pero a la vez un l&iacute;mite (y, potencialmente, un rival) cuando el choque con la realidad obliga a reconsiderar las propias posiciones y a plantearse un posible cambio de orientaci&oacute;n, por m&iacute;nimo que sea. Es decir: lo que podr&iacute;a ser &ldquo;bajarse del tigre&rdquo; es visto como imposible por el temor a la reacci&oacute;n contraria de quien crey&oacute;, con la fe del carbonero, en los planteamientos previos. Sigamos cabalgando, o el tigre nos puede devorar.
    </p><p class="article-text">
        Puede ser que esta actitud subvalore a la sociedad catalana; puede ser que seamos m&aacute;s maduros, razonables y comprensivos de lo que se cree. Es interesante recordar que los sondeos anuales del ICPS encuentran una diferencia estable entre los que declaran que les gustar&iacute;a que el proc&eacute;s llevase a la independencia de Catalunya (en torno al 35 % de los encuestados), y los que creen que efectivamente acabar&aacute; as&iacute; (un 16 % del total).
    </p><p class="article-text">
        Estas variaciones pueden explicar lo que ha sucedido en Quebec. A principios de esta d&eacute;cada, un dirigente del &ldquo;Parti Qu&eacute;becois&rdquo; y exmiembro del gobierno, Fran&ccedil;ois Legault, lo abandon&oacute; para formar un nuevo partido, llamado &ldquo;Coalition Avenir Qu&eacute;bec&rdquo; (es decir, &ldquo;Coalici&oacute;n Futuro Qu&eacute;bec&rdquo;, CAQ).
    </p><p class="article-text">
        Reuniendo a la vez federalistas y soberanistas, pero rechazando la hip&oacute;tesis de un nuevo refer&eacute;ndum, el partido de Legault pas&oacute; de unos resultados medianos (solo unos 20 diputados en las elecciones provinciales de 2012 ) a un &eacute;xito espectacular en octubre pasado, siendo el primer partido con un 37% de los votos, lo que (magnificado por el sistema electoral) les ha dado una mayor&iacute;a absoluta en el parlamento, con 75 esca&ntilde;os sobre 125. Hoy, el CAQ es el partido que gobierna en Quebec.
    </p><p class="article-text">
        A la inversa, el &ldquo;Parti Qu&eacute;becois&rdquo;, durante mucho tiempo el partido &uacute;nico de los nacionalistas, ha ido perdiendo apoyo: desde los resultados superiores al 40% en los a&ntilde;os 90, a un 32% en 2012, 25% en 2014 y un modesto 17% en 2018.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna conclusi&oacute;n...?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la lecci&oacute;n, si hay alguna? Un movimiento como el del nacionalismo quebequ&eacute;s, masivo y enormemente popular, capaz de generar una propuesta pol&iacute;tica de gran atractivo, articulada en un lenguaje seductor (ah&iacute; naci&oacute;, por ejemplo, la expresi&oacute;n &ldquo;derecho a decidir&rdquo;), tras topar con el muro de los l&iacute;mites de la realidad, ha dado lugar a una nueva fuerza pol&iacute;tica, que se ha dedicado a, simplemente, decir la verdad a los ciudadanos. Y estos ni la han rechazado ni lo han considerado una traici&oacute;n: el tigre ha considerado razonable lo que dec&iacute;a su jinete, y no solo no lo ha devorado: le ha dado un apoyo mayoritario.
    </p><p class="article-text">
        Un giro as&iacute; no se improvisa, ni tiene por qu&eacute; obtener un &eacute;xito instant&aacute;neo, y a&uacute;n menos en un contexto como el actual, atrapados entre el juicio a los dirigentes del proc&eacute;s, el crecimiento de la extrema derecha y dos convocatorias electorales; pero sirve para hacer entender que es posible, y que los ciudadanos de sociedades cultas y avanzadas pueden estar dispuestos a ver descabalgar el jinete sin devorarlo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">El <strong>Grup Pròleg </strong>está formado por Jordi Amat, Marc Andreu, Marga Arboix, Laia Bonet, Joan Botella, Victòria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes García-Aran, Gemma Lienas, Pilar Malla, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Lluís Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats, Josep M. Vallès.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bajar-tigre_129_1654396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2019 20:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Bajar del tigre…?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Procés,Populismo,Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Independentismo y sociedad civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/independentismo-sociedad-civil_129_1817503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bc7c0f9-9fc7-4607-b1f3-894b265ffb0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Independentismo y sociedad civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe probablemente una impresión de fractura social superior a la que realmente está experimentando la sociedad catalana en muchos ámbitos no directamente políticos</p></div><p class="article-text">
        Catalunya ha vivido, vive a&uacute;n, un periodo de alta tensi&oacute;n, de esperanzas y enfrentamientos, de desaf&iacute;os y conflictos. Como todo tiempo de revisi&oacute;n profunda de la vida social, hay una especie de efervescencia, una pasi&oacute;n en los debates, que no es habitual entre nosotros, pero que ahora se ha impuesto con gran fuerza. El proceso independentista es tan apasionado que pr&aacute;cticamente ha monopolizado la atenci&oacute;n p&uacute;blica durante los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os; ha absorbido gran parte de la energ&iacute;a social que habitualmente se dedica a la evoluci&oacute;n y mejora de diversos aspectos de la vida p&uacute;blica y ha polarizado las opiniones hasta convertirse en el gran tema &uacute;nico o muy predominante en nuestra vida colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en un momento delicado a nivel mundial: estamos asistiendo a liderazgos europeos en los que se reutilizan viejas ideas de la extrema derecha, y ello exige que nos preguntemos que es lo que est&aacute; pasando, como est&aacute;n evolucionando los panoramas pol&iacute;ticos y como ello nos afecta, en una Catalunya que ha abordado este tiempo con una agenda propia, diferente de la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Indudablemente hay una situaci&oacute;n de fondo que, de un modo u otro, repercute en todos, porque se deriva del crecimiento brutal de las desigualdades de los diversos grupos sociales, y ello provoca un desconcierto y un malestar que probablemente se hallan tambi&eacute;n en la base de la reivindicaci&oacute;n catalana. En cualquier caso, la respuesta que se ha originado en Catalunya a las diversas crisis que se est&aacute;n viviendo es original y espec&iacute;fica, y no queda claro c&oacute;mo repercute en el conjunto de instituciones de la sociedad civil, un tejido muy rico de nuestra sociedad que, en gran parte, ha sido la base de la cohesi&oacute;n social existente en toda la etapa democr&aacute;tica anterior a la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Grup Pr&ograve;leg, creado precisamente para tratar de comprender la situaci&oacute;n existente y establecer puentes de di&aacute;logo dentro de la sociedad catalana, nos hemos preguntado por la incidencia que el proceso independentista ha tenido sobre las instituciones de la sociedad civil, instituciones que son transversales y que re&uacute;nen a una poblaci&oacute;n muy diferenciada. &iquest;C&oacute;mo les ha influido el movimiento independentista? &iquest;ha debilitado su cohesi&oacute;n interna, su capacidad de acci&oacute;n, o, por el contrario, las ha reforzado, y en qu&eacute; sentido? Estas son las preguntas que formulamos, unos d&iacute;as atr&aacute;s, a tres mujeres representantes de tres instituciones fundamentales para el buen funcionamiento de la sociedad: Comisiones Obreras, la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Vecinos y Vecinas y la Federaci&oacute;n de movimientos de renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica. Tres instituciones que en muchos momentos han sido decisivas para avanzar en las formas de participaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n de los &aacute;mbitos que representan.
    </p><p class="article-text">
        Sus respuestas fueron muy interesantes; hubo un elemento com&uacute;n: en los tres casos el proceso independentista afect&oacute; al funcionamiento de las asociaciones de las que forman parte, y ha originado algunos conflictos. Sin embargo, los enfrentamientos que han podido surgir han sido generalmente de tono menor. Es decir, estas instituciones, que realizan tareas muy concretas, que se ocupan de la defensa de los trabajadores, de los barrios o del profesorado y las escuelas, han seguido haciendo su trabajo en los &aacute;mbitos correspondientes, concentr&aacute;ndose en sus objetivos propios y tratando de no ser absorbidas por el conflicto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido hemos podido llegar a una primera conclusi&oacute;n; los conflictos y los enfrentamientos han sido menores en estas instituciones que en el conjunto de la sociedad. Existe probablemente una impresi&oacute;n de fractura social superior a la que realmente est&aacute; experimentando la sociedad catalana en muchos &aacute;mbitos no directamente pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Veamos algunas particularidades. CC OO&nbsp;es una organizaci&oacute;n que ha analizado las opiniones pol&iacute;ticas de sus afiliados y ha constatado que las preferencias est&aacute;n repartidas entre partidarios de la independencia y partidarios de mantener a Catalunya en Espa&ntilde;a. No se detecta una tendencia acentuada en una u otra direcci&oacute;n, y por ello han surgido conflictos en algunos momentos. Pero se ha mantenido la cohesi&oacute;n en torno a la defensa de los trabajadores y trabajadoras, y en el acuerdo de no participar en huelgas que no tengan como eje central el mundo del trabajo. Se han producido algunas bajas, sobre todo por parte de personas jubiladas o que no est&aacute;n directamente vinculadas al mundo laboral. Sin embargo, el intento por parte de CC OO de crear espacios unitarios, de confluencia entre ambas tendencias, no ha tenido &eacute;xito. Es decir, las fracturas han sido evitadas gracias a un considerable esfuerzo, a tener en cuenta todas las tendencias, y ello ha permitido seguir trabajando en la l&iacute;nea sindical, pero no llegar a posiciones comunes en relaci&oacute;n al encaje de Catalunya y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La FAVB presenta un panorama similar. En los &uacute;ltimos tiempos su acci&oacute;n ha estado muy vinculada a tareas muy concretas, como la defensa de la vivienda, cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil dado el aumento de precios que se ha producido tanto en la compra como en el alquiler, especialmente, en Barcelona, y en los problemas vinculados a la defensa del espacio p&uacute;blico (modificaci&oacute;n de la ordenanza de terrazas) o de participaci&oacute;n (impugnaci&oacute;n del Plenario del Ayuntamiento que vot&oacute; en contra de la multiconsulta).
    </p><p class="article-text">
        Las asociaciones de vecinos han tratado as&iacute; de centrar sus esfuerzos en estas finalidades m&aacute;s que en el debate pol&iacute;tico; en algunos casos se han producido conflictos, especialmente en la preparaci&oacute;n de algunas fiestas locales, cuando algunos asociados intentaban darles un car&aacute;cter de exaltaci&oacute;n del independentismo. Pero de nuevo gracias al esfuerzo com&uacute;n ha sido posible mantener la unidad institucional.
    </p><p class="article-text">
        El profesorado ha sido el sector que m&aacute;s directamente ha sufrido las consecuencias del proceso, dado que se vio implicado en el refer&eacute;ndum del 1 de octubre que se llev&oacute; a cabo fundamentalmente en escuelas e institutos. Al mismo tiempo, se ha producido una gran presi&oacute;n contra la educaci&oacute;n catalana, acus&aacute;ndola de adoctrinamiento. Despu&eacute;s de octubre se aplic&oacute; el 155,&nbsp;y por tanto nadie sali&oacute; a defender a las direcciones escolares, que fueron llamadas a declarar e interrogadas. Obviamente, todo ello gener&oacute; un profundo malestar, porque entre las familias hab&iacute;a opiniones muy diversas y se vivieron situaciones francamente conflictivas. Sin embargo, la tarea educativa continua, y se encuentra en un momento muy interesante de renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica de gran calado, aunque en cierto modo esta renovaci&oacute;n ha quedado algo frenada en este a&ntilde;o tan intenso.
    </p><p class="article-text">
        El balance es, hasta cierto punto, esperanzador. Nos encontramos en un momento de cierta calma, pero de calma tensa, dado que se avecinan unos juicios que de nuevo van a ser conflictivos. Pero las instituciones de la sociedad civil mantienen su solidez y su ritmo de trabajo; hubo costes importantes, hubo mucho debate, pero no una fractura que paralizara la acci&oacute;n. Es necesario intentar, por parte de todos, del poder pol&iacute;tico, de la poblaci&oacute;n, de la sociedad civil, preservar estas instituciones tan b&aacute;sicas para el funcionamiento de la sociedad catalana, dado que son ellas las que garantizan la resoluci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a de los problemas comunes, sea cual sea su posici&oacute;n pol&iacute;tica y la ilusi&oacute;n o el temor que les inspire el movimiento independentista. Son ellas las que garantizan, probablemente m&aacute;s que nadie, la convivencia y el esfuerzo colectivo por llegar a esta Catalunya mejor que tanta gente anhela.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">El <strong>Grup Pròleg </strong>está formado por Jordi Amat, Marc Andreu, Marga Arboix, Laia Bonet, Joan Botella, Victòria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes García-Aran, Gemma Lienas, Pilar Malla, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Lluís Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats, Josep M. Vallès.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/independentismo-sociedad-civil_129_1817503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Nov 2018 20:38:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Independentismo y sociedad civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Independentismo,Cataluña,Federalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un año después en Catalunya: por la liberación de los presos, el diálogo y la cohesión social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/despues-catalunya-liberacion-dialogo-cohesion_129_1859086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d13217c7-5c0a-4795-aab0-31bc42d1932f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año después en Catalunya: por la liberación de los presos, el diálogo y la cohesión social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran mayoría de la ciudadanía catalana aspira a que los problemas planteados se resuelvan de manera democrática y quiere ante todo preservar la convivencia civil</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, el Grupo PR&Ograve;LEG public&oacute; una declaraci&oacute;n reclamando a los partidos y formaciones pol&iacute;ticas la supresi&oacute;n de la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155, la retirada de las actuaciones penales contra dirigentes pol&iacute;ticos y representantes de entidades ciudadanas y, finalmente, la convocatoria de un refer&eacute;ndum pactado que permitiera a la sociedad catalana manifestar sus preferencias sobre las futuras relaciones entre Catalu&ntilde;a y el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;bamos que si se cumpl&iacute;an dichas condiciones se iniciar&iacute;a una nueva etapa que contribuir&iacute;a al progreso social, econ&oacute;mico y cultural del pa&iacute;s. Ha transcurrido un a&ntilde;o. Ha cesado la aplicaci&oacute;n del 155, han cambiado los gobiernos del Estado y de la Generalitat y se han restablecido los contactos regulares entre los dos Ejecutivos.
    </p><p class="article-text">
        Pero siguen el encarcelamiento y la persecuci&oacute;n penal de los dirigentes pol&iacute;ticos y ciudadanos y est&aacute; a punto de arrancar un juicio oral por rebeli&oacute;n que no encaja con la forma con que se tratan los conflictos pol&iacute;ticos en la Europa comunitaria. Nuestra opini&oacute;n rechaza claramente el encarcelamiento de los procesados y el tratamiento penal que se les aplica. Cuando se abra el juicio oral, se producir&aacute; adem&aacute;s un incremento de la tensi&oacute;n pol&iacute;tica porque una gran mayor&iacute;a de la opini&oacute;n catalana lo interpretar&aacute; como un error o como una venganza.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, mientras que el actual Gobierno del Estado ha reconocido errores grav&iacute;simos de su antecesor en el tratamiento de la cuesti&oacute;n y ha procurado enmendar algunos de sus efectos, el nuevo Govern de la Generalitat combina justificadas reclamaciones de di&aacute;logo con el Gobierno estatal con declaraciones que pasan por alto la responsabilidad de las equivocadas estrategias partidarias que condujeron a su fracaso e ignoran los graves da&ntilde;os que provocaron en la sociedad catalana.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que -si no se abandonan las visiones poco realistas que se empecinan en ignorar aquel fracaso y sus consecuencias- tardar&aacute; m&aacute;s tiempo en llegar el restablecimiento de condiciones institucionales adecuadas para explorar alguna f&oacute;rmula viable para superar el actual callej&oacute;n salida. Este retraso ser&aacute; muy perjudicial para abordar de manera constructiva los cambios sociales, econ&oacute;micos y culturales que experimentan todas las sociedades europeas cuyos costes son m&aacute;s elevados para sus sectores m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Durante la etapa larga y compleja que nos aguarda, no desaparecer&aacute;n las discrepancias pol&iacute;ticas que reflejan la pluralidad de una sociedad como la nuestra. Por esta raz&oacute;n, reclamamos a quienes ocupan posiciones de autoridad institucional en el Estado y en la Generalitat una actuaci&oacute;n rigurosa en la defensa del derecho de todos a mantener sus posiciones pol&iacute;ticas, asegurando a la vez que el ejercicio de este derecho respete siempre el derecho de quienes no comparten las mismas opiniones y posiciones.
    </p><p class="article-text">
        Se insiste a menudo en que la sociedad catalana se ha dividido en dos mitades. Y es cierto que padecemos tensiones que no hab&iacute;amos conocido en &eacute;pocas recientes. Pero nos parece asimismo que hablar de una divisi&oacute;n en dos mitades es una visi&oacute;n simplificada, a veces interesada, que no ayuda a comprender cabalmente lo que est&aacute; ocurriendo. Las divisiones de la sociedad catalana dependen de factores diversos y no se condensan en una sola.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, tenemos conciencia del riesgo de una polarizaci&oacute;n de posiciones que algunos contemplan con justificada alarma y otros parecen profetizar con extra&ntilde;a satisfacci&oacute;n. La consolidaci&oacute;n de una polarizaci&oacute;n har&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil el futuro establecimiento de un di&aacute;logo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna, sabemos de la existencia de grupos&nbsp;y entidades de car&aacute;cter asociativo que mantienen vigentes los valores de cooperaci&oacute;n y solidaridad en defensa de causas de inter&eacute;s com&uacute;n. En el mundo laboral, cultural, educativo, del cooperativismo, econom&iacute;a solidaria o del &ldquo;tercer sector&rdquo;, abundan las organizaciones que siguen trabajando en sus respectivos &aacute;mbitos. Constituyen la garant&iacute;a de que el tejido social en Catalu&ntilde;a conserva su solidez, m&aacute;s all&aacute; de las discrepancias pol&iacute;ticas por intensas que sean. Creemos muy necesario apoyar a este entramado social por lo que significa en s&iacute; mismo y por el papel constructivo que puede jugar en momentos dif&iacute;ciles como el actual. Resaltar su valor puede protegerlos de la contaminaci&oacute;n partidista que le perjudicar&iacute;a y le restar&iacute;a potencial.
    </p><p class="article-text">
        Toda sociedad democr&aacute;tica acepta sus discrepancias internas, pero evita convertirlas en barricadas insuperables y las somete a la competencia de los argumentos. Una sociedad pierde calidad democr&aacute;tica cuando estas discrepancias se convierten en descalificaci&oacute;n del discrepante o incluso en la negaci&oacute;n de su existencia. Esta perversa deriva es la que es menester evitar.
    </p><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a catalana aspira a que los problemas planteados se resuelvan de manera democr&aacute;tica y quiere ante todo preservar la convivencia civil. Para conseguirlo, PR&Ograve;LEG considera la existencia de tres cuestiones prioritarias:
    </p><p class="article-text">
        -La puesta en libertad de los presos, cuya situaci&oacute;n resulta dif&iacute;cilmente justificable en t&eacute;rminos legales y constituye un obst&aacute;culo de primer orden para una soluci&oacute;n pol&iacute;tica del conflicto;
    </p><p class="article-text">
        -El fomento de espacios de di&aacute;logo entre instituciones y fuerzas pol&iacute;ticas, dentro y fuera de Catalu&ntilde;a, para explorar la viabilidad de una salida negociada que, llegado el momento, pueda ser refrendada por el pueblo catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -El apoyo a las entidades y asociaciones que en &aacute;mbitos diferentes de la sociedad luchan en Catalu&ntilde;a por el progreso social y la solidaridad ciudadana y constituyen por ello una garant&iacute;a de su cohesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Grup</strong> <strong>Pr&ograve;leg</strong> est&aacute; formado por&nbsp;Jordi Amat, Marc Andreu, Marga Arboix, Laia Bonet, Joan Botella, Vict&ograve;ria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes Garc&iacute;a-Aran, Gemma Lienas, Pilar Malla, Oriol Nel.lo, Raimon Obiols, Argelia Queralt, Llu&iacute;s Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats, Josep M. Vall&egrave;s.&nbsp; &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/despues-catalunya-liberacion-dialogo-cohesion_129_1859086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Nov 2018 19:21:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un año después en Catalunya: por la liberación de los presos, el diálogo y la cohesión social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Presos,Cohesión social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catalunya: confrontación política y unidad civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/catalunya-confrontacion-politica-unidad-civil_129_1893468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d13217c7-5c0a-4795-aab0-31bc42d1932f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catalunya: confrontación política y unidad civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos signos recientes de distensión no ocultan su misma fragilidad: los inminentes avatares judiciales y las próximas convocatorias electorales van a jugar en su contra</p></div><p class="article-text">
        Entre septiembre y diciembre de 2017, se manifest&oacute; con toda su crudeza la incapacidad del sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol para gestionar el conflicto territorial que venimos arrastrando. Un a&ntilde;o despu&eacute;s y en plena fiebre conmemorativa, siguen sin ser reparados los da&ntilde;os producidos y no se ha recuperado el funcionamiento regular de las instituciones. Lo hemos comprobado de manera m&aacute;s que evidente en las recientes peripecias parlamentarias.
    </p><p class="article-text">
        Estamos todav&iacute;a en los pre&aacute;mbulos de una posible salida a la crisis. No se define a&uacute;n el camino para conseguir la gesti&oacute;n sosegada de las graves diferencias existentes. Porque las condiciones para entrar en materia no existen todav&iacute;a. Entrar en materia e iniciar una negociaci&oacute;n requerir&iacute;a rebajar emociones -que no suprimirlas-, avanzar propuestas -y no solo proclamas- y examinarlas luego con atenci&oacute;n y con voluntad de encontrar la base com&uacute;n para un acuerdo temporal de m&iacute;nimos. Porque conviene ir descartando la idea de una soluci&oacute;n definitiva y eterna.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, es indispensable que se reconozcan los da&ntilde;os provocados por decisiones tomadas a lo largo del oto&ntilde;o-invierno del pasado a&ntilde;o: la irregular alteraci&oacute;n de los procedimientos parlamentarios, la judicializaci&oacute;n expansiva de las diferencias pol&iacute;ticas, la represi&oacute;n violenta de la consulta popular del primero de octubre, la interpretaci&oacute;n extensiva del art&iacute;culo 155, la acci&oacute;n sectaria y beligerante de algunos medios de comunicaci&oacute;n. Sin olvidar una prisi&oacute;n provisional injustificada de los dirigentes encausados que sigue pesando sobre el ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Los leves indicios positivos aportados por los nuevos gobiernos en Barcelona y en Madrid no pueden ser ignorados. Pero todav&iacute;a son muy d&eacute;biles e inconstantes para confiar en una pr&oacute;xima recuperaci&oacute;n de los equilibrios pol&iacute;tico-institucionales que se rompieron hace tiempo. Esta etapa preliminar, por tanto, ser&aacute; larga. Entre otras razones, porque este conflicto -por localizado que parezca- no es separable de la pluralidad de crisis y problemas que padecen las sociedades avanzadas de hoy: en lo econ&oacute;mico, en lo social, en lo institucional, en lo medi&aacute;tico y cultural. La inestabilidad es la regla. No hay referencias claras que imitar. Nadie dispone ni aqu&iacute; ni fuera de aqu&iacute; de las recetas m&aacute;gicas. De ah&iacute;, las dudas y las indefiniciones de buena parte de los actores pol&iacute;ticos a los que exigimos soluciones r&aacute;pidas y redondas que no existen. Para comprobarlo, basta echar un vistazo a la situaci&oacute;n de nuestros socios europeos.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, conviene prepararse para un per&iacute;odo largo de inestabilidad en el que van a continuar la fatiga y la desaz&oacute;n, a escala individual y colectiva. &iquest;Hay que resignarse y abandonar? No parece propio de una ciudadan&iacute;a responsable que intenta configurar su futuro. Hay, al menos, dos objetivos generales que PR&Ograve;LEG hace suyos. El primero es seguir explorando cualquier resquicio que sirva para facilitar contactos entre quienes -en Catalu&ntilde;a y en Espa&ntilde;a- entendemos que ning&uacute;n asunto pol&iacute;tico puede ser tratado democr&aacute;ticamente como cuesti&oacute;n de &ldquo;todo o nada&rdquo;. Un segundo objetivo es en cierto modo previo al anterior. Se trata de reforzar la voluntad de evitar y prevenir pasos y acciones que incrementen los da&ntilde;os ya infligidos a las reglas b&aacute;sicas de la convivencia civil.
    </p><p class="article-text">
        Es una misi&oacute;n que no compete solamente a los agentes pol&iacute;ticos. Incumbe a cuantos influyen sobre las actitudes ciudadanas. Y entre ellos, corresponde a las entidades y organizaciones que se mueven en &aacute;mbitos diversos de las relaciones sociales. Construyen el indispensable tejido asociativo de cualquier sociedad civilizada. Hay que prestar atenci&oacute;n a estas asociaciones y colectivos que -con plena conciencia de sus l&iacute;mites y de su diversidad interna- contribuyen a mantener la cohesi&oacute;n social a partir de una red de contactos personales: en el mundo vecinal, en el mundo del trabajo, en el mundo de la educaci&oacute;n, en el mundo de la cultura y del deporte. Lejos de pretender una representaci&oacute;n universal de una comunidad tan plural y compleja con t&iacute;tulos de car&aacute;cter omnicomprensivo -&ldquo;sociedad civil catalana&rdquo;, &ldquo;assemblea nacional catalana&rdquo;- , aquellas entidades se mueven en &aacute;mbitos sectoriales y con conciencia de sus l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Desde PR&Ograve;LEG, subrayamos su papel. Les invitamos a participar en una sesi&oacute;n abierta (22 de octubre, Palau Macaya) para que expongan su forma de encarar las condiciones del entorno pol&iacute;tico y de qu&eacute; manera pueden eliminar o reducir da&ntilde;os provocados por el conflicto territorial. Entendemos que la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica que se vive en Catalu&ntilde;a y que afecta a sus relaciones con Espa&ntilde;a puede encontrar en este tejido asociativo una red de seguridad que neutralice el riesgo de fractura social, anunciado por algunos con cierta fruici&oacute;n. Son las interacciones que se dan en el seno de aquellas entidades las que generan intercambios solidarios, enriquecedores. O, por el contrario, son las que pueden infiltrar dosis de desconfianza, aversi&oacute;n y antagonismo que debiliten y acaben destruyendo la cohesi&oacute;n de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos dicho que algunos signos recientes de distensi&oacute;n no ocultan su misma fragilidad: los inminentes avatares judiciales y las pr&oacute;ximas convocatorias electorales van a jugar en su contra. Raz&oacute;n de m&aacute;s para preservar espacios de convivencia social que contrapesen las din&aacute;micas m&aacute;s destructivas. Hay que seguir siendo exigentes con lo que corresponde al plano pol&iacute;tico. Pero sin descuidar los canales de intercambio donde se construyen actitudes y opiniones que en &uacute;ltima instancia marcan la diferencia entre lo que es una pol&iacute;tica democr&aacute;tica de calidad y lo que no lo es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/catalunya-confrontacion-politica-unidad-civil_129_1893468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Oct 2018 18:22:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalunya: confrontación política y unidad civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independencia,Federalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gestión del clima y los gestos: Prólogo para rebajar la temperatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gestion-clima-gestos_129_2003326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d13217c7-5c0a-4795-aab0-31bc42d1932f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gestión del clima y los gestos: Prólogo para rebajar la temperatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La salida del conflicto catalán no podrá plantearse nunca en términos de ganadores y perdedores: querer imponer al otro una rendición incondicional es renunciar a la convivencia democrática</p></div><p class="article-text">
        De golpe, cuando parec&iacute;a que todo continuar&iacute;a indefinidamente empantanado, el &eacute;xito de la moci&oacute;n de censura y el cambio de gobierno en Espa&ntilde;a han producido una misma sensaci&oacute;n: pasa un poco de aire en una habitaci&oacute;n cerrada durante mucho tiempo. Ahora parece menos dif&iacute;cil respirar en nuestra atm&oacute;sfera pol&iacute;tica. Incluso se empieza a notar alg&uacute;n cambio en la temperatura ambiente, aunque las causas del conflicto contin&uacute;en activas. Donde antes dominaban las voces que pretend&iacute;an mantener la tensi&oacute;n, ahora tambi&eacute;n se escuchan declaraciones y actuaciones cuya voluntad es destensar el conflicto y favorecer la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        Eso se revela, por ejemplo, en la condena mayoritaria del encarcelamiento de los dirigentes pol&iacute;ticos y sociales. Nos hemos alegrado de su acercamiento a Catalunya. Por lo que representa para ellos y para sus familias. Y tambi&eacute;n por lo que tiene de s&iacute;ntoma del cambio. Pero ya hemos dicho y seguimos pensando que su liberaci&oacute;n es imperativa. Por razones jur&iacute;dicas y humanitarias, pero tambi&eacute;n pol&iacute;ticas. Una negociaci&oacute;n pol&iacute;tica efectiva precisa que todos los dirigentes pol&iacute;ticos y sociales est&eacute;n en igualdad de condiciones para ejercer sus funciones.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras eso no se produzca, no habr&aacute; que desperdiciar las ocasiones de intercambio y de contacto entre los que mantenemos posiciones discrepantes. Aunque s&oacute;lo sea para delimitar los t&eacute;rminos de los desacuerdos y para evitar de presentarlos como insuperables. Con eso se rebajar&iacute;a alg&uacute;n grado la temperatura pol&iacute;tica ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Por eso vale la pena poner en valor la reuni&oacute;n entre el Presidente Pedro S&aacute;nchez y el President Quim Torra. No era realista creer que de esta primera reuni&oacute;n pudieran salir grandes acuerdos ni soluciones milagrosas. Pero el simple hecho de producirse y el anuncio de nuevos encuentros entre los dos gobiernos representan una mejora respecto de la situaci&oacute;n anterior.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tenemos asegurado este cambio positivo de clima? &iquest;O, por el contrario, son posibles todav&iacute;a nuevas olas de calor? Somos conscientes de que ser&iacute;a una ingenuidad creer que desde ahora s&oacute;lo se puede andar en una l&iacute;nea de mejora y en una sola direcci&oacute;n. Hay muchos riesgos de recalentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Los hemos comprobado ya en Madrid y en Barcelona. El congreso del PP y su nuevo presidente han vuelto a utilizar el tema de Catalunya como herramienta de estimulaci&oacute;n de sus militantes y de sus cuadros. Y no precisamente en sentido constructivo. De manera parecida, el &uacute;ltimo congreso del PDeCAT -&uacute;ltimo porque quiz&aacute;s no se celebrar&aacute; ninguno m&aacute;s- ha demostrado que un sector del independentismo no sabe prescindir de una estrategia de aceleraci&oacute;n permanente, sin consideraci&oacute;n de sus costes sociales. Ni probablemente de los costes a pagar por el independentismo en su conjunto. En contraste con Esquerra Republicana, esta 'Derecha Republicana' que ahora se presenta en sociedad parece arrastrada por una combinaci&oacute;n de factores en la que cuentan m&aacute;s las emociones t&aacute;cticas que las visiones de conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Una muestra clara de las dificultades para enfriar el clima ambiental la hemos visto en el &uacute;ltimo choque parlamentario que ha provocado la suspensi&oacute;n de las actividades del Parlamento hasta el mes de septiembre. Por una parte, los que parecen apostar por mantener la tensi&oacute;n -los representantes de Ciudadanos y de una parte de Junts pel S&iacute;- votaron juntos. Por otra, coincid&iacute;an en el sentido del voto los diputados de ERC y del PSC, intentando v&iacute;as de enfriamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En m&aacute;s, tenemos claro que el clima pol&iacute;tico ser&aacute; interferido por las resoluciones de unos tribunales que tienen una l&oacute;gica y unos ritmos muy diferentes a los de la pol&iacute;tica, pero que se entrecruzan. En este sentido, las maniobras procesalmente poco brillantes del magistrado Llarena siguen siendo un combustible muy eficiente para aumentar la temperatura.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo eso, creemos modestamente que conviene no abandonar el esfuerzo por hacer m&aacute;s respirable el clima pol&iacute;tico. &iquest;C&oacute;mo contribuir a dicha oxigenaci&oacute;n progresiva?&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, afirmamos que -sin olvidar el pasado reciente y las responsabilidades pol&iacute;ticas de cada uno- acaba siendo poco productivo concentrarse casi exclusivamente en la denuncia de las equivocaciones pasadas: todos hemos cometido alguna mayor o menor cuant&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n consideramos que se debe insistir en la idea de que un problema complejo como el planteado no admite salidas simplistas: la reducci&oacute;n de estas salidas a un dilema r&iacute;gido entre A y B es negar la posibilidad de una soluci&oacute;n real. 
    </p><p class="article-text">
        No creemos que la raz&oacute;n pueda estar toda de una parte y la otra no la tenga absolutamente. Hace falta recordar a Salvador Espriu, el poeta que construy&oacute; puentes con palabras: &ldquo;<em>Penseu que el mirall de la veritat s&rsquo;esmicola&#768; a l&rsquo;origen en fragments petit&iacute;ssims, i cada un dels trossos recull tanmateix una engruna d&rsquo;aut&egrave;ntica llum&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        La salida de este conflicto no podr&aacute; plantearse nunca en t&eacute;rminos de ganadores y perdedores: querer imponer al otro una rendici&oacute;n incondicional es renunciar a la convivencia democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Estas actitudes podr&iacute;an ser parte del &ldquo;pr&oacute;logo&rdquo; de cualquier di&aacute;logo -en el interior de la sociedad catalana y con la sociedad espa&ntilde;ola- que abra despu&eacute;s la puerta para una negociaci&oacute;n real. A&uacute;n estamos muy lejos. Pero, mientras tanto, es imprescindible gestionar bien este cambio de clima fr&aacute;gil e incipiente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque el camino que queda por recorrer ser&aacute; muy largo y dif&iacute;cil. Se producir&aacute;n pasos adelante y pasos atr&aacute;s. Ser&aacute;n muy fuertes las tentaciones de abandonar el viaje, especialmente si hay actores que mantienen su apuesta por caldear la atm&oacute;sfera continuamente.
    </p><p class="article-text">
        Hacer transitable esta oportunidad abierta es responsabilidad de todos. De los dirigentes pol&iacute;ticos y sociales, pero no solo. Tambi&eacute;n tienen una responsabilidad importante los creadores de opini&oacute;n -algunos de ellos firmantes del manifiesto &ldquo;Por el fin de la prisi&oacute;n preventiva de los independentistas catalanes&rdquo;- y los medios de comunicaci&oacute;n que tanta incidencia tienen en Catalunya y en Espa&ntilde;a. Por nuestra parte, estamos dispuestos a asumir esa responsabilidad en la modesta medida de nuestras posibilidades y en cooperaci&oacute;n con todos los que participan del mismo objetivo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">El<strong> Grup Pròleg </strong>está formado por Jordi Amat, Marga Arboix, Laia Bonet, Joan Botella, Victòria Camps, Joan Coscubiela, Jordi Font, Mercedes García-Aran, Gemma Lienas, Pilar Malla, Oriol Nel·lo, Raimon Obiols, Lluís Rabell, Joan Subirats, Marina Subirats y Josep Maria Vallès.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Grup Pròleg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gestion-clima-gestos_129_2003326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jul 2018 18:15:14 +0000]]></pubDate>
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