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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Stefanoni]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_stefanoni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Stefanoni]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sobre la detención de la expresidenta Añez y sus ministros: cómo evitar un revanchismo judicial en Bolivia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/anez-presa-evitar-lawfare-izquierda-bolivia_129_7318309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/731af448-78c9-4820-88e1-ddd48336fdb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Añez presa: cómo evitar un lawfare de izquierda en Bolivia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque hay muchos delitos que podrían ser imputados a la expresidenta, estas "megacausas atrapatodo" dan la imagen de un gobierno revanchista –como fue el de Áñez– tras recuperar el poder</p></div><p class="article-text">
        Bolivia vivi&oacute; desde noviembre de 2019 una verdadera monta&ntilde;a rusa pol&iacute;tica. Los que estaban arriba pasaron a estar abajo y, m&aacute;s tarde arriba de nuevo, casi sin transici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima imagen de esta saga es la de la expresidenta interina Jeanine &Aacute;&ntilde;ez aprehendida en su residencia en Beni, en el oriente del pa&iacute;s, y trasladada a La Paz, donde qued&oacute; detenida de forma preventiva. Una foto publicada en la prensa la muestra detr&aacute;s de unas rejas hablando presumiblemente con sus abogados.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, hay muchos delitos que podr&iacute;an ser imputados a la exsenadora, que salt&oacute; de manera sorpresiva a la presidencia del Estado despu&eacute;s del derrocamiento de Evo Morales y la renuncia de los presidentes de ambas c&aacute;maras en medio de un clima social extremadamente violento hacia los militantes del Movimiento al Socialismo (MAS). La asunci&oacute;n de &Aacute;&ntilde;ez no se ajustaba a la letra de la Constituci&oacute;n y fue justificada, entonces, con una jurisprudencia derivada de una Carta Magna anterior, con el argumento de que el centro del poder no pod&iacute;a quedar vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La expresidenta fue detenida tras una denuncia de la diputada del MAS Lidia Patty, que involucra a varios exfuncionarios y otras figuras pol&iacute;ticas en la megacausa llamada &ldquo;golpe de Estado&rdquo;. Tambi&eacute;n fueron detenidos algunos de sus exministros, mientras que otros de sus colaboradores, como el otrora s&iacute;mbolo del ala dura de su gobierno, Arturo Murillo, se encontraban ya fuera de Bolivia. Para unos &ldquo;finalmente <a href="https://www.la-razon.com/nacional/2021/03/12/el-oficialismo-y-sectores-sociales-niegan-persecucion-y-reivindican-justicia-en-aprehensiones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se va a hacer justicia&rdquo;.</a> Para otros, <a href="https://twitter.com/JeanineAnez/status/1370612629799120897" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluida la propia &Aacute;&ntilde;ez</a>, se trata solo de una venganza pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del an&aacute;lisis fino de los juristas, es posible enmarcar la causa en un contexto m&aacute;s amplio: la falta de independencia del poder judicial boliviano, que no disimula su seguidismo al poder pol&iacute;tico de turno, lo que, sumado a la corrupci&oacute;n, lo ubica como el poder del Estado con menos prestigio en el pa&iacute;s. En este marco, estas &ldquo;megacausas atrapatodo&rdquo;, con imputaciones sobre &ldquo;sedici&oacute;n&rdquo;, &ldquo;terrorismo&rdquo; y &ldquo;conspiraci&oacute;n&rdquo;, son particularmente funcionales, ya que se arma un c&uacute;mulo de acusaciones, siempre imprecisas, de delitos ya de por s&iacute; problem&aacute;ticos. Por eso no fue casual que cuando cay&oacute; Evo Morales lo llenaran tambi&eacute;n de este tipo de procesos. Y fue menos casual a&uacute;n que cuando el MAS retorn&oacute; al poder, estos se esfumaran como por arte de magia. Los &ldquo;antecedentes&rdquo; escritos en la orden de aprehensi&oacute;n contra &Aacute;&ntilde;ez son una lectura pol&iacute;tica de los eventos de noviembre de 2019, no el fundamento de un arresto.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la causa &ldquo;golpe de estado&rdquo; corre el riesgo de mezclar la incitaci&oacute;n al golpe (si es que eso puede probarse de ese modo) con el gobierno que lo sucedi&oacute;. En lo primero, &Aacute;&ntilde;ez y varios de sus ministros no tuvieron ning&uacute;n papel. Y en lo segundo no lo tuvo el cruce&ntilde;o Luis Fernando Camacho, que s&iacute; fue una figura clave de los acontecimientos de noviembre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, hay razones para juzgar a &Aacute;&ntilde;ez y otros miembros de su gobierno, pero mejor ser&iacute;a especificar delitos concretos &ndash;por ejemplo respecto de las represiones en Senkata y Sacaba&ndash; y no mezclar todo, lo que, al margen de los problemas propiamente judiciales que ello implica, tiene consecuencias pol&iacute;ticas: mostrar a un gobierno revanchista, despu&eacute;s de haber recuperado el poder de manera incuestionable por la v&iacute;a electoral. 
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;al&oacute; el director ejecutivo de Human Rights Watch para las Am&eacute;ricas, <a href="https://twitter.com/JMVivancoHRW/status/1370779852647903234" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Miguel Vivanco</a>, &ldquo;En el gobierno de &Aacute;&ntilde;ez hubo graves violaciones de derechos humanos, incluyendo dos aberrantes masacres. Deben ser investigadas seriamente con pleno respeto al debido proceso. La orden de detenci&oacute;n contra &Aacute;&ntilde;ez no se refiere a esas masacres sino que la acusa de &lsquo;terrorismo&rsquo; sin aportar pruebas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar: &iquest;se va a detener a Luis Fernando Camacho &ndash;acusado tambi&eacute;n en el caso&ndash; y que acaba de ganar la gobernaci&oacute;n de Santa Cruz con m&aacute;s del 50% de los votos? &iquest;Y a Iv&aacute;n Arias, ministro de &Aacute;&ntilde;ez, que gan&oacute; las elecciones para la Alcald&iacute;a de La Paz el 7 de marzo? &iquest;O solo a &Aacute;&ntilde;ez, que sac&oacute; 15% en Beni y sell&oacute; su fin pol&iacute;tico, y a exministros sin peso pol&iacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        El argumento para la detenci&oacute;n, en un pa&iacute;s que hace uso y abuso de las detenciones preventivas, es el riesgo de fuga.<strong> </strong>En efecto, al no haber certezas de juicios justos, en Bolivia el riesgo de fuga es una constante. El costo de escaparse al exterior es siempre menor al de enfrentar procesos donde la defensa jur&iacute;dica tiene un papel secundario. Eso es as&iacute; m&aacute;s all&aacute; de quien gobierne, especialmente en el clima polarizado de las ultimas dos d&eacute;cadas. Por eso, Evo hizo bien en exiliarse.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, bajo el gobierno del MAS se violent&oacute; el derecho al refugio en varias ocasiones: dos de ellas fueron con personajes de signo opuesto. Uno fue el senador Roger Pinto, refugiado en la embajada de Brasil durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, al que nunca se le permiti&oacute; salir y finalmente fue sacado ilegalmente del pa&iacute;s con <a href="https://elpais.com/internacional/2013/08/26/actualidad/1377531407_992989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esc&aacute;ndalo incluido</a> en la Canciller&iacute;a brasile&ntilde;a. Otro es el del <a href="https://vientosur.info/el-regalo-de-evo-morales-a-salvini-y-al-hermano-bolsonaro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exguerrillero italiano Cesare Battisti</a>, entregado en unas pocas horas en medio de una oscura operaci&oacute;n entre la polic&iacute;a boliviana y las de Brasil e Italia, seguida de cerca por Jair Bolsonaro y el entonces hombre fuerte italiano Matteo Salvini. Los derechos humanos, lamentablemente, no forman parte del discurso del MAS, aunque durante su gobierno se avanz&oacute; mucho en saldar viejas deudas en t&eacute;rminos de igualdad. Estos se siguen viendo con sospecha, como si los hubiera inventado la CIA.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de &Aacute;&ntilde;ez fue revanchista en toda la l&iacute;nea y un gran retroceso para el pa&iacute;s. El ministro de Gobierno Arturo Murillo no disimul&oacute; su control de la Polic&iacute;a y de la Fiscal&iacute;a para llenar de procesos al expresidente y perseguir personalmente y con un estilo de mat&oacute;n a cualquier persona vinculada al gobierno anterior. El ministro de Defensa Luis Fernando L&oacute;pez hac&iacute;a gala de un violento discurso anticomunista propio de los a&ntilde;os 60 y 70. Y grupos de extrema derecha civiles amenazaban incluso a embajadas. Sin olvidar a columnistas de diarios y analistas que hac&iacute;an de comparsa y convenc&iacute;an a todos de que &ldquo;el MAS ten&iacute;a un rechazo del 70%&rdquo;. En ese marco, las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Masacres_de_Sacaba_y_Senkata" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">masacres de Sacaba y Senkata</a> son delitos mucho m&aacute;s concretos ante los cuales las antiguas autoridades deber&iacute;an responder ante la justicia. Pero precisamente porque la izquierda denuncia <em>lawfare</em> por todos lados, deber&iacute;a ser cuidadosa con eso cuando est&aacute; en el poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis boliviana de 2019 tuvo muchas dimensiones: el no reconocimiento de un refer&eacute;ndum en 2016, movilizaciones callejeras masivas, respuestas oficiales confusas frente a denuncias de &ldquo;fraude&rdquo; sobreactuadas, amotinamiento policial (la polic&iacute;a se suele sumar cada vez que hay conflicto), conspiraciones pol&iacute;ticas varias y crisis interna del bloque de poder articulado por el MAS (por eso no hubo movilizaciones en su apoyo).
    </p><p class="article-text">
        Todo eso deriv&oacute; en lo que con Fernando Molina llamamos una <a href="http://revistaanfibia.com/ensayo/como-derrocaron-a-evo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;contrarrevoluci&oacute;n</a>&rdquo; (con unos militares que al &ldquo;sugerir&rdquo; la renuncia del presidente transformaban todo ese paquete en &ldquo;golpe&rdquo;). Por diversas razones &ndash;torpezas propias, divisiones en el bloque anti-MAS, COVID-19&ndash; ese proceso no pudo consolidarse. Y la din&aacute;mica posterior mostr&oacute; que estaba lejos de constituir un r&eacute;gimen pinochetista, como algunos cre&iacute;an en el exterior. Muchos de ellos me apostaron que &Aacute;&ntilde;ez y su gente nunca jam&aacute;s dejar&iacute;an que el MAS volviera al poder, incluso ganando. Era obvio que no podr&iacute;an impedirlo si el MAS ganaba. Lo cierto es que las elites tradicionales del occidente boliviano est&aacute;n debilitadas sin retorno y las de oriente (Santa Cruz) carecen de vocaci&oacute;n y prestigio nacional. Por eso el bloque ind&iacute;gena-plebeyo-popular del MAS <a href="https://nuso.org/articulo/montana-rusa-boliviana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pudo volver a ganar las elecciones</a>, por paliza, un a&ntilde;o despu&eacute;s. Y por eso el Congreso no fue disuelto tras la ca&iacute;da de Evo.
    </p><p class="article-text">
        El propio papel de la entonces presidenta del Senado, Eva Copa, es interesante de destacar y muestra que la lectura de lo ocurrido en 2019/2020 es resistente a las simplificaciones excesivas: como otros diputados, fue m&aacute;s pragm&aacute;tica que Evo y los exiliados frente al nuevo gobierno, al que reconoci&oacute;. Hubo en ello una mezcla de realismo pol&iacute;tico, la voluntad de varios parlamentarios de seguir cobrando sus dietas, y el reconocimiento de que entonces el clima no favorec&iacute;a una rebeli&oacute;n popular para reponer al MAS en el poder. Considerada &ldquo;funcional&rdquo; a &Aacute;&ntilde;ez, Copa no fue elegida como candidata a alcaldesa de El Alto. Por eso compiti&oacute; hace dos semanas por fuera y, en esta ciudad que resisti&oacute; con fuerza a &Aacute;&ntilde;ez, obtuvo m&aacute;s del 65% y 40 puntos de diferencia sobre el candidato del MAS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvo que el <em>lawfare</em> sea siempre &ldquo;del otro&rdquo;, un gobierno con una buena imagen dentro y fuera del pa&iacute;s como el de Luis Arce Catacora quiz&aacute;s no gane mucho victimizando a quienes perdieron. Y el pa&iacute;s tampoco gane nada repitiendo las peores din&aacute;micas de una justicia que en la imagen popular aparece muy cerca de la extorsi&oacute;n y a a&ntilde;os luz de cualquier imagen de la balanza.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo un analista cercano al oficialismo, con este juicio desprolijo el gobierno responde a una demanda de sectores de base del MAS, que lo acusaban de &ldquo;blando&rdquo;, pero le da la espalda a gran parte del electorado, que no quiere m&aacute;s polarizaci&oacute;n. Sin duda, se pod&iacute;a haberse impulsado un juicio a A&ntilde;ez que fuera m&aacute;s leg&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        <em>PS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Stefanoni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/anez-presa-evitar-lawfare-izquierda-bolivia_129_7318309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Mar 2021 12:12:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre la detención de la expresidenta Añez y sus ministros: cómo evitar un revanchismo judicial en Bolivia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Evo Morales,Jeanine Áñez,Golpe de Estado en Bolivia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/bolivia-contrarrevolucion-derrocaron-evo_1_1262029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fba90585-2f22-45e5-9dc7-9453ae6deed6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno de Evo Morales fue una revolución política antielitista: una sublevación no estaba en el horizonte de nadie e implica una contrerrevolución</p><p class="subtitle">El líder visible es Luis Fernando Camacho, un empresario de 40 años que no participó en el proceso electoral y llegó al Palacio Quemado con una Biblia y una escolta policial</p><p class="subtitle">Tras el derrocamiento del presidente, en la calle quemaban banderas indígenas y gritaban "echamos al comunismo"</p><p class="subtitle">La senadora opositora Jeanine Áñez se autoproclama presidenta de Bolivia tras el golpe de Estado ante un pleno casi vacío y sin votar la renuncia de Morales</p></div><p class="article-text">
        Empecemos por el final (o por el final provisional de esta historia): <a href="https://www.eldiario.es/internacional/fin-semana-cambio-historia-Bolivia_0_962753755.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante las &uacute;ltimas horas de la noche del domingo</a>, el l&iacute;der cruce&ntilde;o Luis Fernando Camacho desfil&oacute; encima de un&nbsp;veh&iacute;culo policial por las calles de La Paz, escoltado por polic&iacute;as amotinados y aupado por sectores de la poblaci&oacute;n opositores a Evo Morales. Se escenificaba as&iacute; una contrarrevoluci&oacute;n c&iacute;vica-policial que sac&oacute; del poder al presidente boliviano.
    </p><p class="article-text">
        Morales se parapet&oacute; en su territorio, la regi&oacute;n cocalera de El Chapare que lo vio nacer a la vida pol&iacute;tica y donde se refugi&oacute; de los riesgos revanchistas. Es una par&aacute;bola &ndash;al menos transitoria&ndash; en su vida pol&iacute;tica. De este modo, lo que comenz&oacute; como un movimiento en demanda de una segunda vuelta electoral tras la pol&eacute;mica y confusa elecci&oacute;n del 20 de octubre, termin&oacute; con el jefe de las Fuerzas Armadas&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Dimite-presidente-Bolivia-Evo-Morales_0_962054513.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;sugiriendo&rdquo;</a> la renuncia del presidente.
    </p><p class="article-text">
        Una sublevaci&oacute;n contra Evo Morales no estaba en el horizonte de nadie. Pero en tres semanas, la oposici&oacute;n se ha movilizado con m&aacute;s firmeza que las bases &ldquo;evistas&rdquo;, que tras casi 14 a&ntilde;os en el poder han ido perdiendo potencia movilizadora mientras el Estado iba reemplazando a las organizaciones sociales como fuente de poder y burocratizando el apoyo al &ldquo;proceso de cambio&rdquo;. Y en pocas horas, lo que fue el gobierno m&aacute;s fuerte del siglo XX en Bolivia pareci&oacute; desmoronarse (hay varios exfuncionarios refugiados en embajadas). Ministros renunciaron denunciando que sus casas eran quemadas y los opositores&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/muerte-fallecidos-protestas-elecciones-Bolivia_0_961003999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostraban a los tres muertos de los enfrentamientos</a> entre grupos civiles como prenda de indignaci&oacute;n frente a lo que llaman la &ldquo;dictadura&rdquo;. Finalmente, el domingo Evo Morales y &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera renunciaron y denunciaron un golpe en marcha.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1193702186024361985?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El Movimiento al Socialismo (MAS), formado en los a&ntilde;os 90, fue siempre un partido profundamente campesino &ndash;m&aacute;s que ind&iacute;gena&ndash; y eso se traslad&oacute; en muchos sentidos al gobierno de Evo Morales. El apoyo urbano fue siempre condicionado &ndash;en 2005 una apuesta a un nuevo liderazgo &ldquo;ind&iacute;gena&rdquo; frente a la profunda crisis que viv&iacute;a el pa&iacute;s; luego porque Evo mantuvo una muy buena <em>performance</em> econ&oacute;mica&ndash;, pero los intentos de Morales de permanecer en la presidencia &ndash;sumado a sustratos racistas de larga tradici&oacute;n y la sensaci&oacute;n de exclusi&oacute;n del poder&ndash; alentaron a las clases medias urbanas a salir a la calle contra Morales.
    </p><h3 class="article-text">Antielitismo, estatismo y clase media</h3><p class="article-text">
        Objetivamente hablando, el llamado &ldquo;proceso de cambio&rdquo; no favoreci&oacute; a la clase media tradicional ni al estamento &ldquo;blancoide&rdquo; &ndash;como se suele denominar a los &ldquo;blancos&rdquo; en Bolivia&ndash;, y, en cambio, les quit&oacute; poder. La de Morales fue revoluci&oacute;n pol&iacute;tica antielitista. Por esto choc&oacute; contra las &eacute;lites pol&iacute;ticas anteriores y las sustituy&oacute; por otras, m&aacute;s plebeyas e ind&iacute;genas. Este hecho desvaloriz&oacute; hasta hacer desaparecer el capital simb&oacute;lico y educativo con que contaba la &ldquo;clase burocr&aacute;tica&rdquo; que exist&iacute;a antes del MAS. Entretanto, sus victorias electorales con m&aacute;s del 60% le permitieron copar todo el poder del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Morales pareci&oacute; sellar una victoria de la pol&iacute;tica sobre la t&eacute;cnica. Si el neoliberalismo cre&iacute;a en el derecho de los &ldquo;m&aacute;s capaces&rdquo; a imponer sus visiones al conjunto, el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; cre&iacute;a en el derecho de la Bolivia popular de imponerse sobre los &ldquo;m&aacute;s capaces&rdquo;. Para actuar recurri&oacute; a la pol&iacute;tica (igualitarismo) y al reparto corporativo de cargos entre diversos movimientos sociales antes que a la t&eacute;cnica (elitismo). Por esta raz&oacute;n no llen&oacute; de manera meritocr&aacute;tica las vacantes dejadas por el repliegue de la burocracia neoliberal. Y tampoco recurri&oacute; sistem&aacute;tica y ampliamente a las universidades para proveerse de un capital cultural que, en cambio, consideraba prescindible. Esto agri&oacute; a la clase media, especialmente a su segmento acad&eacute;mico-profesional, cuya expectativa m&aacute;xima era lograr un claro reconocimiento social y econ&oacute;mico de los saberes que posee.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y finalmente, el MAS fue crecientemente estatista. El enfoque siempre estatista con que el Gobierno abordaba los problemas y necesidades que iban surgiendo en el pa&iacute;s lo llev&oacute; a ignorar y a menudo a chocar con las peque&ntilde;as iniciativas privadas, esto es, con las iniciativas de la clase media. Por esta raz&oacute;n hab&iacute;a roces entre el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; y los sectores emprendedores no ind&iacute;genas y no corporativos (los que s&iacute; se beneficiaban de los aspectos pol&iacute;ticos del cambio e indignaban a los &ldquo;clasemedieros&rdquo;). Es cierto que exist&iacute;a un pacto de no agresi&oacute;n y de apoyo t&aacute;ctico entre el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; y la alta burgues&iacute;a o clase alta, pero este se fundaba en razones pol&iacute;ticas antes que empresariales o econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, varias medidas adoptadas por Evo Morales desestabilizaron la dotaci&oacute;n de capitales &eacute;tnicos, perjudicando a los blancos: si bien no hizo una reforma agraria, benefici&oacute; a los pobres con la dotaci&oacute;n de tierras fiscales; hubo una redistribuci&oacute;n del capital econ&oacute;mico &ndash;mediante infraestructuras y pol&iacute;ticas sociales&ndash; en favor de sectores m&aacute;s ind&iacute;genas y populares; la pol&iacute;tica educativa implementada por el Gobierno mejor&oacute; la dotaci&oacute;n de capital simb&oacute;lico a los ind&iacute;genas y los mestizos, mediante la revaloraci&oacute;n de su historia y su cultura pero, al mismo tiempo, el Gobierno hizo muy poco para elevar el nivel de la educaci&oacute;n p&uacute;blica y, por tanto, para arrebatar el actual monopolio blanco de la educaci&oacute;n (privada) de alta calidad. As&iacute;, las &eacute;lites anteriores perdieron espacios en el Estado, vieron debilitados de sus capitales simb&oacute;licos y sus v&iacute;as de influencia en el poder. En s&iacute;ntesis: el Club de Golf perdi&oacute; cualquier relevancia como espacio de reproducci&oacute;n de poder y estatus.
    </p><p class="article-text">
        Diversas encuestas ya mostraban la desconfianza de los sectores medios respecto al presidente. No por la gesti&oacute;n, que aprobaban, sino por la duraci&oacute;n del dominio de la &eacute;lite que Evo dirig&iacute;a. Tal era la cuesti&oacute;n que importaba a la clase media, una cuesti&oacute;n que la persistencia en la meta reeleccionista de Morales hicieron imposible de resolver, precipitando a la clase media a la sedici&oacute;n. Y a esto se sum&oacute; que el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; no debilit&oacute; los microdespotismos presentes en toda la estructura estatal boliviana. El uso de los empleados p&uacute;blicos en las campa&ntilde;as electorales y, m&aacute;s en general, en la pol&iacute;tica partidaria del MAS, debilit&oacute; el pluralismo ideol&oacute;gico entre los funcionarios incluso de menor rango.
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        Bolivia es un pa&iacute;s casi gen&eacute;ticamente antirreeleccionista: ni V&iacute;ctor Paz Estenssoro, conductor de la Revoluci&oacute;n Nacional de 1952, logr&oacute; dos periodos consecutivos. En parte esta tendencia parece una suerte de reflejo republicano desde abajo y en parte la necesidad de una mayor rotaci&oacute;n del personal pol&iacute;tico. Y cuando alguien no se va limita el acceso de los &ldquo;aspirantes&rdquo;. Todos los partidos populares que llegan al poder tienen el mismo problema: hay m&aacute;s militantes que cargos para repartir. El Estado es d&eacute;bil pero es una de las pocas v&iacute;as de ascenso social.
    </p><p class="article-text">
        Bolivia es tambi&eacute;n el para&iacute;so de la l&oacute;gica de las equivalencias de Laclau: apenas la situaci&oacute;n se sale del carril y se ve d&eacute;bil al Estado todos se suman con sus demandas, indignaciones y frustraciones, que son siempre muchas dado que es un pa&iacute;s pobre y con muchas carencias. As&iacute; tambi&eacute;n fue esta vez. Los motines policiales expresan enemistades de viejo cu&ntilde;o de sectores bajos con los mandos m&aacute;s altos, por temas de desigualdad econ&oacute;mica y abusos de poder entre las &ldquo;clases&rdquo;: sucedi&oacute; en 2003, en el mot&iacute;n de 2012 y en el del fin de semana pasado.
    </p><p class="article-text">
        Potos&iacute;, enfrentado con Evo desde hace a&ntilde;os por sentir que desde la Colonia sus riquezas &ndash;ahora el litio&ndash; se esfuman y ellos siguen siendo siempre pobres, tambi&eacute;n se sum&oacute; a la rebeli&oacute;n. Y lo mismo pas&oacute; con sectores disidentes de todas las organizaciones sociales (cocaleros Yungas, ponchos rojos, mineros, transportistas). Esto se suma a una cultura corporativa que hace que las demandas de regi&oacute;n o sector pesen m&aacute;s que las posiciones m&aacute;s universalistas, lo que habilita posibles alianzas inesperadas: en esta &uacute;ltima asonada se aliaron Potos&iacute; y Santa Cruz, impensable durante las crisis de 2008, cuando Potos&iacute; fue un basti&oacute;n &ldquo;evista&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un nuevo l&iacute;der en la oposici&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de impotencia pol&iacute;tica y electoral de la oposici&oacute;n tradicional &ndash;los viejos pol&iacute;ticos como Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina o el propio Carlos Mesa&ndash; aparece un &ldquo;liderazgo carism&aacute;tico&rdquo; nuevo: el de Fernando Camacho. Este personaje desconocido hasta hace pocas semanas fuera de Santa Cruz se proyect&oacute; primero ocupando un vac&iacute;o en la dirigencia cruce&ntilde;a, que desde su derrota frente a Evo en 2008 hab&iacute;a pactado cierta paz. Aupado en una nueva fase de radicalizaci&oacute;n juvenil, el &ldquo;macho Camacho&rdquo;, un empresario de 40 a&ntilde;os, se erigi&oacute; como l&iacute;der del Comit&eacute; C&iacute;vico de la regi&oacute;n que agrupa a las fuerzas vivas con hegemon&iacute;a empresaria y defiende los intereses regionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s recientemente, frente a la debilidad de la oposici&oacute;n, Camacho esgrimi&oacute; una mezcla de Biblia y &ldquo;pelotas&rdquo; para enfrentar &ldquo;al dictador&rdquo;. Primero escribi&oacute; una carta de renuncia &ldquo;para que Evo la firme&rdquo;; luego fue a llevarla a La Paz y fue repelido por las movilizaciones oficialistas; pero volvi&oacute; al d&iacute;a siguiente para finalmente entrar el domingo a un desierto Palacio Quemado &ndash;el viejo edificio del poder hoy trasladado a la Casa Grande del Pueblo&ndash; con su Biblia y su carta; all&iacute; se arrodill&oacute; en el piso para que &ldquo;Dios vuelva al Palacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Camacho sell&oacute; pactos con &ldquo;ponchos rojos&rdquo; aymaras disidentes, se fotografi&oacute; con cholas y cocaleros anti-Evo y jur&oacute; no ser racista y diferenciarse de la imagen de una Santa Cruz blanca y separatista (&ldquo;Los cruce&ntilde;os somos blancos y hablamos ingl&eacute;s&rdquo;, hab&iacute;a dicho alguna vez una Miss). Y, en una productiva estrategia, Camacho se ali&oacute; con Marco Pumari, el presidente del Comit&eacute; C&iacute;vico de Potos&iacute;, un hijo de minero que ven&iacute;a liderando la lucha en esa regi&oacute;n contra el &ldquo;ninguneo de Evo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el l&iacute;der emergente e histri&oacute;nico termin&oacute; siendo el art&iacute;fice de la revuelta c&iacute;vica-policial. Para ello desplaz&oacute; al expresidente Carlos Mesa, segundo en las elecciones del 20 de octubre, quien al ritmo de la aceleraci&oacute;n de los acontecimientos se radicaliz&oacute; sin convicci&oacute;n ni grandes oportunidades de ser aceptado en el club m&aacute;s conservador por ser considerado un &ldquo;tibio&rdquo;.
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        Ren&eacute; Zavaleta dec&iacute;a que Bolivia era la Francia de Sudam&eacute;rica: all&iacute; la pol&iacute;tica se daba en su sentido cl&aacute;sico, es decir, como revoluci&oacute;n y contrarrevoluci&oacute;n. Pero el pa&iacute;s ha vivido m&aacute;s de una d&eacute;cada de estabilidad, un periodo que puso en duda la vigencia del pensamiento de Zavaleta. En 2008, Evo Morales resolvi&oacute; su pulso con las viejas &eacute;lites neoliberales y regionalistas que se hab&iacute;an opuesto a su asunci&oacute;n al poder y comenz&oacute; su ciclo hegem&oacute;nico: una d&eacute;cada de crecimiento econ&oacute;mico, de confianza del p&uacute;blico en su porvenir, de aprobaci&oacute;n mayoritaria de la gesti&oacute;n gubernamental; un mercado interno con grandes inversiones financiadas a partir de ingresos extraordinarios en un tiempo de altos precios de las exportaciones; y una mejora en el bienestar social.
    </p><p class="article-text">
        Pero la rebeli&oacute;n ha vuelto y se ha articulado con un movimiento conservador y contrarrevolucionario. A diferencia de Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada en 2003, Evo Morales no ha sacado al Ej&eacute;rcito a la calle. Moviliz&oacute; a los militantes del MAS, al tiempo que se expandi&oacute; a trav&eacute;s de las redes sociales y los medios la imagen de las &ldquo;hordas masistas&rdquo; &ndash;ya no se puede decir campesinas o ind&iacute;genas&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Evo-Morales-elecciones-Bolivia-OEA_0_962054017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El informe de la OEA sobre el resultado electoral</a>, alertando sobre alteraciones, min&oacute; la autoconfianza del oficialismo: perdi&oacute; la calle y las redes al mismo tiempo. Esta auditor&iacute;a, que podr&iacute;a haber pacificado la situaci&oacute;n, fue rechazada por la oposici&oacute;n, que consideraba a Luis Almagro un aliado de Evo Morales por haber avalado su repostulaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n acaba de pronunciarse para rechazar &ldquo;cualquier salida inconstitucional a la situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones del insurreccionalismo es el caudillismo, esto es, la ausencia de instituciones pol&iacute;ticas consolidadas. No existe m&aacute;s que una l&oacute;gica inmediatista, de &ldquo;suma cero&rdquo;: se gana o se pierde todo, pero nunca se busca acumular victorias y derrotas parciales con la vista puesta en el futuro. Evo Morales no super&oacute; esa cultura y por eso busc&oacute; seguir en su cargo: pero la oposici&oacute;n hasta ahora tampoco y emerge con otro &ldquo;caudillo&rdquo; de derecha como Camacho.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos qu&eacute; futuro pol&iacute;tico le aguarda pero ya ha cumplido una &ldquo;misi&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo;: que las ciudades acaben con la excepci&oacute;n hist&oacute;rica de un gobierno campesino en el pa&iacute;s. No casualmente tras el derrocamiento de Evo se quemaron Whipalas, bandera ind&iacute;gena transformada en una segunda bandera nacional bajo el gobierno del MAS. Y adicionalmente, sacar al nacionalismo de izquierda del poder: &ldquo;echamos al comunismo&rdquo;, repet&iacute;an los movilizados en las calles, algunos con Cristos y Biblias.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1194039367284772864?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Bolivia no es solo el pa&iacute;s de las insurrecciones, sino tambi&eacute;n de las refundaciones. Solo la idea de una &ldquo;refundaci&oacute;n&rdquo; permite cohesionar las fuerzas que requieren las salidas insurreccionales y anular la influencia social y pol&iacute;tica de quienes perdieron. Por otro lado, una &ldquo;refundaci&oacute;n&rdquo;, y la &ldquo;destrucci&oacute;n creativa&rdquo; de instituciones estatales y pol&iacute;ticas que le es consustancial, permiten una movilizaci&oacute;n de promesas y prebendas con la dimensi&oacute;n que los nuevos ganadores requieren para &ldquo;ocupar&rdquo; (aprovechar) verdaderamente el poder. Pero la paradoja es que el pa&iacute;s cambia poco en cada refundaci&oacute;n. Sobre todo en t&eacute;rminos de cultura pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el p&eacute;ndulo ha quedado del lado conservador, veremos si la fragmentada oposici&oacute;n a Evo Morales logra estructurar un nuevo bloque de poder. Pero las heridas &eacute;tnicas y sociales del derrocamiento de Evo ser&aacute;n perdurables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Stefanoni, Fernando Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/bolivia-contrarrevolucion-derrocaron-evo_1_1262029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2019 20:28:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Evo Morales,Golpe de Estado en Bolivia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo se jodió el progresismo en Latinoamérica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/jodio-progresismo_1_1898794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9757d608-0acc-40f2-a34a-e12a61904e19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Sebastián Angresano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Históricamente, el socialismo democrático combinó la demanda de ética pública con la de justicia social y que el desacople de ese binomio terminó por crear un hándicap moral de la izquierda</p><p class="subtitle">El actual retroceso de parte de la izquierda hacia la cultura del socialismo real expresado en simpatías hacia Vladímir Putin lleva a abandonar la disputa por la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospolítica o el republicanismo conservador</p><p class="subtitle">La ventaja del progresismo es que las derechas regionales carecen de proyectos atractivos para la región, en medio de una incertidumbre global que puso en crisis a los defensores del libre comercio y las modernizaciones neoliberales más clásicas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ven&iacute;amos bien y pasaron cosas&rdquo;, dijo en una entrevista el presidente argentino Mauricio Macri para explicar una crisis que puso fin a su &ldquo;<a href="http://nuso.org/articulo/mauricio-macri-en-su-ratonera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">utop&iacute;a gradualista</a>&rdquo; que, hasta el momento, lo alejaba de la imagen del presidente 'ajustador' con el que buscaba asociarlo la oposici&oacute;n. Pero la expresi&oacute;n podr&iacute;a usarse, tambi&eacute;n, para reflexionar sobre el cambio de ciclo pol&iacute;tico en la regi&oacute;n: el continente actual est&aacute; muy lejos de aquellos d&iacute;as en los que Ch&aacute;vez, Lula, Kirchner, Evo, Lugo y Correa parec&iacute;an estar construyendo un proyecto regional com&uacute;n con una espalda pol&iacute;tica que era la suma ampliada de sus propias legitimidades y de los capitales simb&oacute;licos que cada uno de ellos movilizaba. Pocos esperaban que, algunos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la regi&oacute;n se encontrara frente al actual deterioro econ&oacute;mico, e incluso democr&aacute;tico, y con sus instituciones de integraci&oacute;n en crisis. Pero se podr&iacute;a f&aacute;cilmente reemplazar la superficial expresi&oacute;n <em>macrista</em> por una pregunta <em>vargallosiana</em> de mayor calado: &iquest;cu&aacute;ndo &ndash;y por qu&eacute;&ndash; se jodi&oacute; el progresismo?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos &ldquo;d&eacute;cadas&rdquo; de proyectos pol&iacute;ticos definidos e intensos &ndash;la neoliberal de los 90 y la progresista de mediados de los 2000&ndash; el continente entr&oacute;, m&aacute;s que en un nuevo ciclo, en un proceso de fragmentaci&oacute;n y disgregaci&oacute;n, que combina la supervivencia de un progresismo que no acaba de morir y de una &ldquo;restauraci&oacute;n conservadora&rdquo; que no acaba de nacer, al menos en t&eacute;rminos de un nuevo proyecto hegem&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras una Venezuela en ca&iacute;da libre sirve a las derechas continentales como baza de triunfo electoral &ndash;por la amenaza de &ldquo;venezuelizaciones&rdquo; m&aacute;s imaginarias que reales&ndash;, el l&iacute;der estrella del postpopulismo &ndash;Mauricio Macri&ndash; comenz&oacute; a hacer agua y pocos querr&iacute;an hoy ser los Macris de sus pa&iacute;ses. Brasil, otro proyecto postprogresista, se encuentra sumido en la peor crisis en d&eacute;cadas, con el que era su potencial candidato ganador (Lula) preso y el ultraderechista Bolsonaro encaminado a reemplazar al presidente conservador, Michel Temer, cuya aprobaci&oacute;n asciende al 3%; el 76% lo considera <em>ruim</em> o <em>p&eacute;ssimo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, el triunfo electoral de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador en M&eacute;xico puso en marcha una incierta experiencia de &ldquo;<a href="http://nuso.org/articulo/sobre-el-alcance-historico-de-la-eleccion-de-amlo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">progresismo tard&iacute;o</a>&rdquo; que dif&iacute;cilmente sea suficiente para reeditar el ciclo sudamericano pero alcanza para limitar la consolidaci&oacute;n del giro conservador.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el fil&oacute;sofo <a href="http://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/zizek-trump-como-peron-mezcla-extremos.phtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Slavoj &#381;i&#382;ek</a> convoc&oacute; a &ldquo;dar vuelta&rdquo; la famosa Tesis N&deg; 11 de Marx sobre Feuerbach (Los fil&oacute;sofos no han hecho m&aacute;s que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo). &ldquo;En el siglo XX, tal vez hayamos tratado de transformar el mundo demasiado r&aacute;pido, sin saber qu&eacute; est&aacute;bamos haciendo. Debemos dar un paso atr&aacute;s y reinterpretarlo&rdquo;. Y en el caso latinoamericano, no se trata solo de comprender el mundo, sino de sacar conclusiones no autocomplacientes de la agenda y experiencia progresistas y de su agotamiento.
    </p><p class="article-text">
        La reciente reuni&oacute;n del Foro de San Pablo reunido en La Habana &ndash;que articula a las fuerzas de izquierda de la regi&oacute;n&ndash; es una expresi&oacute;n patente de las dificultades para andar este camino y de un repliegue en la &ldquo;resistencia&rdquo; antiimperialista que funciona como un operativo de cierre pol&iacute;tico/sentimental, cargado de nostalgia hacia el Comandante Fidel Castro, de cualquier perspectiva de lectura (auto)cr&iacute;tica del pasado reciente. &ldquo;Este XXIV puede tener la misma importancia hist&oacute;rica de los a&ntilde;os 90 cuando cay&oacute; el Muro de Berl&iacute;n&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; M&oacute;nica Valente, secretaria ejecutiva del Foro, en una analog&iacute;a sintom&aacute;tica de las dificultades para pasar del socialismo &ldquo;del siglo XX&rdquo; al &ldquo;del XXI&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n est&aacute; hoy en el centro del debate pol&iacute;tico y social. Es cierto, como ha apuntado <a href="http://nuso.org/articulo/los-emprendedores-juridicos-como-emprendedores-morales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frederico de Almeida</a>, que asistimos a la expansi&oacute;n internacional de esquemas pol&iacute;ticos y legales de combate a la corrupci&oacute;n desde el centro hacia la periferia y que los efectos de las &ldquo;cruzadas anticorrupci&oacute;n&rdquo; se vuelven m&aacute;s inciertos cuando se aplican en democracias fr&aacute;giles, como hoy ocurre en Brasil y podr&iacute;amos agregar a la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es verdad, como se sostiene a menudo, que las luchas anticorrupci&oacute;n sean solo contra gobiernos de izquierda: en Guatemala hubo una lucha de masas contra la descomposici&oacute;n del Estado, hasta niveles de verdadera podredumbre moral, bajo un gobierno de extrema derecha como el del general <a href="http://nuso.org/articulo/guatemala-la-corrupcion-como-crisis-de-gobierno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otto P&eacute;rez Molina</a>; en M&eacute;xico, L&oacute;pez Obrador gan&oacute; con una campa&ntilde;a fundamentalmente &ldquo;honestista&rdquo;, y el reciente refer&eacute;ndum anticorrupci&oacute;n en Colombia &ndash;boicoteado por Alvaro Uribe&ndash; fue motorizado por la izquierda; por no hablar del papel del rechazo social a la corrupci&oacute;n en el nacimiento de fuerzas &ldquo;amigas&rdquo; de Am&eacute;rica Latina como Podemos en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, especialmente en su versi&oacute;n nacional-popular, los progresismos desestiman la cuesti&oacute;n de la construcci&oacute;n de una nueva &eacute;tica p&uacute;blica como un problema &ldquo;liberal&rdquo; propio de almas bellas o de repetidores del discurso de los medios hegem&oacute;nicos o las agendas imperiales. Sin embargo, es posible identificar un tipo de &ldquo;republicanismo desde abajo&rdquo; en toda la regi&oacute;n, que incluye una cierta econom&iacute;a moral de lo que debe ser la funci&oacute;n p&uacute;blica junto con ideas de alternancia en el poder estatal (como ocurri&oacute; en Bolivia en el <a href="https://www.eldiplo.org/notas-web/un-referendum-por-penales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refer&eacute;ndum de 2016</a>). Que eso sea manipulado por la derecha no puede ocultar que las formas de financiamiento pol&iacute;tico (y personal) &ndash;y los esfuerzos por construir o apoyar a &ldquo;burgues&iacute;as nacionales&rdquo; de maneras opacas y corruptas&ndash; debilitaron las credenciales morales de los progresismos y habilitaron que figuras de la &ldquo;patria contratista&rdquo; (Macri) o de la banca y las offshore (Guillermo Lasso, en Ecuador) pudieran enarbolar banderas anticorrupci&oacute;n como parte de sus campa&ntilde;as.
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                </figure><p class="article-text">
        En Argentina, Macri gan&oacute;; en Ecuador Lasso perdi&oacute;, pero el vicepresidente corre&iacute;sta Jorge Glas termin&oacute; preso por la causa Odebrecht en medio de una guerra pol&iacute;tica entre Len&iacute;n Moreno y el expresidente Rafael Correa &ndash;quien, a su vez, habr&iacute;a pedido <a href="https://www.eluniverso.com/noticias/2018/08/30/nota/6930446/rafael-correa-asilo-belgica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asilo en B&eacute;lgica</a>, donde vive con su esposa. En Venezuela, a su vez, oper&oacute; un verdadero saqueo de recursos p&uacute;blicos &ldquo;por arriba&rdquo;, <a href="http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/corrupcion-petroleos-venezuela-industria-pdvsa-gobierno-traicion/#.W5agYmdOVjo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocido por el propio gobierno</a> y el enraizamiento de una econom&iacute;a pol&iacute;tica de la ilegalidad &ldquo;por abajo&rdquo; que explica, en gran medida, la supervivencia de los sectores populares en medio de la hiperinflaci&oacute;n y la escasez.
    </p><p class="article-text">
        Y en Brasil, Lula Da Silva (con casi 40% de apoyo en las encuestas) no ha podido enfrentar en las urnas al neofascista Jair Messias Bolsonaro (alrededor de 22%). La sentencia de 12 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por el famoso tr&iacute;plex supuestamente recibido de manos de una constructora es d&eacute;bil y no es dif&iacute;cil percibir en la aversi&oacute;n a su candidatura un antiplebeyismo a flor de piel, sumado al racismo y el clasismo de gran parte de las elites brasile&ntilde;as. No obstante, como balance pol&iacute;tico de los gobiernos del PT, no es posible dejar de lado los v&iacute;nculos opacos con constructoras o frigor&iacute;ficos, y el papel del propio Lula en la expansi&oacute;n regional de las &ldquo;translatinas&rdquo; brasile&ntilde;as, aprovechando su influencia y prestigio como un <em>soft power</em> &ndash;como queda en claro con el reguero dejado por la causa Odebrecht en toda Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, no se puede reducir el ciclo progresista a la corrupci&oacute;n y borrar lo que implic&oacute; en el sentido del &ldquo;derecho a tener derechos&rdquo; difundido entre los sectores populares. Pero tampoco puede pasarse por alto que, hist&oacute;ricamente, el socialismo democr&aacute;tico combin&oacute; la demanda de &eacute;tica p&uacute;blica con la de justicia social y que el desacople de ese binomio termin&oacute; por crear un h&aacute;ndicap moral de la izquierda que dificulta seriamente la (re)construcci&oacute;n de alternativas pol&iacute;ticas anticonservadoras.
    </p><p class="article-text">
        Pero si el &ldquo;h&aacute;ndicap moral&rdquo; de la izquierda le lav&oacute; la cara a diversos pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticos/empresarios conservadores, existe un &ldquo;h&aacute;ndicap democr&aacute;tico&rdquo; que impide denunciar con eficacia los retrocesos democr&aacute;ticos evidentes hoy en la regi&oacute;n. Brasil es sin duda un caso alarmante de degradaci&oacute;n con consecuencias regionales, como la desaparici&oacute;n de la Uni&oacute;n de Nacionales Sudamericanas (Unasur), e internas, como los cr&iacute;menes pol&iacute;ticos, el aumento de las desigualdades, la p&eacute;rdida de derechos y la &ldquo;desdiabolizaci&oacute;n&rdquo; de quienes defienden la dictadura militar. El caso de Bolsonaro es un emergente de esta situaci&oacute;n, con su discurso fascistizante y discriminador en lo pol&iacute;tico y ultraliberal en lo econ&oacute;mico (lo que atrae a los partidarios de la mano dura y de la destrucci&oacute;n del Estado de bienestar).
    </p><p class="article-text">
        En Colombia, la violencia estatal y los asesinatos pol&iacute;ticos son de m&aacute;s larga data. Pero la falta de cr&iacute;tica a los d&eacute;ficits democr&aacute;ticos de Venezuela y m&aacute;s a&uacute;n de Nicaragua impide construir una vara com&uacute;n para responder ante la politizaci&oacute;n de la justicia (o judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica), la represi&oacute;n estatal, los retrocesos institucionales y m&aacute;s en general los recortes de derechos democr&aacute;ticos. Hoy Venezuela es gobernada por una Asamblea Constituyente por encima de cualquier poder constituido que opera como un poder de facto sin contrapesos institucionales de ning&uacute;n tipo. Y el gobierno de Daniel Ortega utiliz&oacute; <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2018/09/03/fake-news-and-unrest-in-nicaragua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupos parapoliciales</a> para resistir en el poder con un saldo de alrededor de 300 muertos. Todo esto es justificado por la amenaza imperialista.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el imperialismo conspira, pero como lo muestra un reciente art&iacute;culo de investigaci&oacute;n del <a href="https://www.nytimes.com/es/2018/09/08/trump-golpe-de-estado-maduro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">New York Times</a>, lo hace de manera menos &ldquo;org&aacute;nica&rdquo;, homog&eacute;nea y eficaz de lo que parece creer el discurso bolivariano. Lo que no es sorprendente, dado que hoy ocupa la Casa Blanca un presidente acusado de traici&oacute;n a la patria por parte del establishment conservador por su aparente colusi&oacute;n con Rusia en la campa&ntilde;a electoral de 2016 y que adem&aacute;s est&aacute; enfrentado con los tradicionales aliados de la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        Denunciar las <a href="https://www.nytimes.com/es/2018/09/12/trump-venezuela-comite-editorial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conspiraciones reales</a> es diferente a utilizar la amenaza imperial como acto reflejo frente a todos los problemas en su mayor parte de naturaleza end&oacute;gena. Por ejemplo, &iquest;por qu&eacute; Venezuela est&aacute; sumergida en caos econ&oacute;mico y Bolivia mostr&oacute; una macroeconom&iacute;a cuyo desempe&ntilde;o fue elogiado por el Banco Mundial y la prensa econ&oacute;mica global? Quiz&aacute;s la gesti&oacute;n de algunas pistas. Pero el actual retroceso de parte de la izquierda hacia la cultura del socialismo real expresado en simpat&iacute;as hacia Vlad&iacute;mir Putin lleva a abandonar la disputa por la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospol&iacute;tica o el republicanismo conservador. Y a replegarse en un dudoso y minoritario &ldquo;pueblo verdadero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ventaja del progresismo es que las derechas regionales carecen de proyectos atractivos para la regi&oacute;n, en medio de una incertidumbre global que puso en crisis a los defensores del libre comercio y las modernizaciones neoliberales m&aacute;s cl&aacute;sicas. Pero lo que parece cierto es que el progresismo no va a volver tal como era. Ni el continente es el mismo que el de la &ldquo;d&eacute;cada ganada&rdquo;. Quiz&aacute;s, el progresismo se jodi&oacute; cuando dej&oacute; de leer bien la realidad. La Tesis 11 invertida.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.revistaanfibia.com/ensayo/cuando-se-jodio-el-progresismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Este art&iacute;culo fue publicado previamente en la revista Anfibia</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Revista Anfibia, Pablo Stefanoni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/jodio-progresismo_1_1898794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Oct 2018 18:28:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuándo se jodió el progresismo en Latinoamérica?]]></media:title>
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