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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Hernández Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando_hernandez_sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Hernández Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una telaraña de conspiraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/telarana-conspiraciones_129_13023787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31f266d5-a98b-44a7-98a2-90c7ddbb1c03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una telaraña de conspiraciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los dos operativos militares (el de los Tenientes Generales y del de los Coroneles) confluían en intereses y objetivos con una “operación mixta” impulsada por Martín Villa. Partidario de un gobierno de coalición UCD-AP, no habría tenido inconveniente en que lo encabezase en un principio el hiperactivo Fraga, que jugaba en varias ligas </p></div><p class="article-text">
        En&nbsp;'Asesinato en el Oriente Express', el detective H&eacute;rcules Poirot, creado por la imaginaci&oacute;n de Agatha Christie, debe dilucidar la responsabilidad de un asesinato a bordo del c&eacute;lebre ferrocarril detenido por una tormenta de nieve. Los pasajeros del convoy se convierten en sospechosos porque, adem&aacute;s, cada uno de ellos ten&iacute;a motivos para asestar su pu&ntilde;alada. En noviembre de 1980, Adolfo Su&aacute;rez era el Samuel Ratchett al que todos ansiaban ultimar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los documentos relativos al 23-F desclasificados por el gobierno describe la compleja urdimbre de tramas cuyo &uacute;ltimo objetivo era colocar una diana sobre &eacute;l. Se trata de la unidad documental titulada &ldquo;Documentaci&oacute;n con una presunta planificaci&oacute;n del golpe, manuscrita (1980)&rdquo;. Varios medios se han referido a ella como el bosquejo del plan dise&ntilde;ado por los golpistas. En mi opini&oacute;n, son los apuntes de un agente de los servicios de informaci&oacute;n infiltrado entre los conspiradores. Su redacci&oacute;n sigue un patr&oacute;n: descripci&oacute;n de la operaci&oacute;n observada; identificaci&oacute;n de los responsables; y evaluaci&oacute;n de la viabilidad, no qued&aacute;ndose en un momento est&aacute;tico, sino aventurando la posible evoluci&oacute;n acorde al potencial deterioro de la situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las m&uacute;ltiples tramas anteriores al 23-F se analizan en las seis primeras p&aacute;ginas del documento bajo el rubro &ldquo;Panor&aacute;mica de las operaciones en marcha&rdquo;, subdivididas en civiles, militares y protagonizadas por &ldquo;expont&aacute;neos&rdquo; (literal). Lo primero que llama la atenci&oacute;n es que el informante otorg&oacute; id&eacute;ntico rango a las conspiraciones militares que a las intrigas internas de la Uni&oacute;n de Centro Democr&aacute;tico (UCD), las entabladas por la corriente democristiana liderada por Miguel Herrero y Rodr&iacute;guez de Mi&ntilde;&oacute;n -a quien Leopoldo Cavo Sotelo llamar&iacute;a el buque insignia de los submarinos que estaban hundiendo al partido-, o la &ldquo;azul&rdquo; de los antiguos cuadros del Movimiento encabezados por Rodolfo Mart&iacute;n Villa. Tambi&eacute;n meti&oacute; en el mismo saco leg&iacute;timos recursos de oposici&oacute;n como la moci&oacute;n de censura impulsada por el PSOE, la absorci&oacute;n por parte del partido de Felipe Gonz&aacute;lez del sector socialdem&oacute;crata de la UCD o el perfil bajo adoptado por el PCE. Era, sin duda, un reflejo del escaso rodaje de la cultura democr&aacute;tica que aquejaba a&uacute;n a los funcionarios de los aparatos duros del Estado en transici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las m&aacute;s interesantes de las descritas eran las operaciones con un componente militar: la &ldquo;de los Tenientes Generales&rdquo;, la &ldquo;de los coroneles&rdquo; y la de los citados &ldquo;expont&aacute;neos&rdquo;. A medida que se descend&iacute;a por la escala de mando, los proyectos estaban m&aacute;s perfilados, los objetivos eran m&aacute;s definidos y los m&eacute;todos se preve&iacute;an m&aacute;s contundentes. El operativo de los Tenientes Generales era un golpe rectificador bajo forma de pronunciamiento cl&aacute;sico: dada la situaci&oacute;n creada por la triple confluencia del terrorismo, la centrifugaci&oacute;n territorial -la multiplicaci&oacute;n de autonom&iacute;as- y el deterioro del orden p&uacute;blico, aspiraban a un gobierno cuyas cabezas visibles fueran un general en la reserva &ldquo;con capacidad de arrastre&rdquo; y un pol&iacute;tico reputado, todo bajo los auspicios de un rey &ldquo;que actuar&iacute;a constitucionalmente&rdquo;. Se llegaba a manejar la posibilidad de que si el jefe militar era alguien de reconocido prestigio como Guti&eacute;rrez Mellado o D&iacute;ez Alegr&iacute;a -el general al que a ra&iacute;z de la revoluci&oacute;n de los claveles le remitieron mon&oacute;culos para que se convirtiera en un remedo de Antonio de Sp&iacute;nola-, la opci&oacute;n pod&iacute;a contar con el apoyo de dirigentes del PSOE. El &eacute;xito de esta opci&oacute;n estaba directamente relacionado con una r&aacute;pida degradaci&oacute;n del contexto sociopol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los coroneles&rdquo; no ten&iacute;a prisa. Cre&iacute;an que la situaci&oacute;n colapsar&iacute;a en un plazo m&aacute;ximo de dos a&ntilde;os y se preparaban para que fuese el &ldquo;pueblo el que llamase a las Fuerzas Armadas&rdquo;. No ten&iacute;an inconveniente en que hubiese un gobierno de gran coalici&oacute;n UCD-PSOE, porque pensaban heredar sus cenizas y promulgar, sobre el solar achicharrado, una nueva constituci&oacute;n de talante doctrinario. Su principal h&aacute;ndicap era que carec&iacute;an de una expresi&oacute;n pol&iacute;tica que les prestase sustento, pero el informador consideraba &ldquo;imparable&rdquo; su acci&oacute;n si las circunstancias evolucionaban como preve&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;expont&aacute;neos&rdquo; eran los incorregibles de la Operaci&oacute;n Galaxia. Su concepto del golpe era vanguardista: conscientes de que no hab&iacute;a consenso en el estamento militar, cre&iacute;an que, si un pelot&oacute;n de audaces daba un paso al frente, el resto acabar&iacute;a por seguirles. Pol&iacute;ticamente contaban con el apoyo de &ldquo;fuerzas nacionales&rdquo; a las que pensaban atribuir una misi&oacute;n de colaboraci&oacute;n paramilitar. Su apuesta program&aacute;tica era simple: reforma constitucional en sentido iliberal, reversi&oacute;n del proceso auton&oacute;mico, nueva ley laboral y sindical -con orientaci&oacute;n sin duda corporativista-, ley de orden p&uacute;blico y combate contra el terrorismo. Estaban por la simplificaci&oacute;n del mapa pol&iacute;tico: una derecha y unas &ldquo;fuerzas nacionales&rdquo; reorganizadas, un PSOE obligado a &ldquo;desmarxistizarse&rdquo;, la erradicaci&oacute;n del comunismo y la ilegalizaci&oacute;n de los partidos separatistas. Una propuesta con ecos extra&ntilde;amente actuales&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado bastante desapercibido, dada la salida en tromba para exonerar al rey em&eacute;rito de cualquier atisbo de complicidad, tolerancia o mera inacci&oacute;n respecto a estos planes el hecho de que los dos operativos militares (el de los Tenientes Generales y del de los coroneles) confluyeran en intereses y objetivos con una denominada &ldquo;operaci&oacute;n mixta&rdquo; impulsada por Rodolfo Mart&iacute;n Villa. Partidario de un gobierno de coalici&oacute;n UCD-AP, no habr&iacute;a tenido inconveniente en que lo encabezase en un principio Manuel Fraga Iribarne. El hiperactivo Fraga jugaba en varias ligas: se le citaba como quien hab&iacute;a &ldquo;convocado a unos generales para un encuentro en la costa levantina&rdquo; a fin de convencerles de que, faltos de &ldquo;cobertura pol&iacute;tica de partido&rdquo;, &eacute;l pod&iacute;a postularse como &ldquo;l&iacute;der civil&rdquo; junto al &ldquo;general con arrastre&rdquo;. Al mismo tiempo, se rumoreaba que el de Villalba buscaba el contacto con los coroneles. Se sab&iacute;a, por otra parte, que los &ldquo;expont&aacute;neos&rdquo; apoyaban una unificaci&oacute;n entre AP y los restos de la UCD para que hubiera una sola derecha y que estaban dispuestos a plegarse a las condiciones de la &ldquo;mixta&rdquo; si eso ten&iacute;a mayores garant&iacute;as de &eacute;xito que su golpe duro. Todas las opciones presum&iacute;an contar, en mayor o menor medida con la cobertura institucional de la corona. Eran legi&oacute;n los que, desde Zarzuela a la sede de la Capitan&iacute;a de la 3&ordf; Regi&oacute;n Militar, ten&iacute;an la daga afilada y esperaban el momento propicio bajo la tormenta de nieve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/telarana-conspiraciones_129_13023787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 21:13:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una telaraña de conspiraciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Golpe de Estado 23F,Manuel Fraga,Rodolfo Martín Villa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tiempo que nos queda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-queda_129_12531089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/080a1cb0-0628-434c-9612-e0caeaf076d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miembros de la Guardia Nacional en Washington."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay en el aire la sensación de que la historia ha dejado de avanzar: se rumia. La marcha hacia un futuro mejor ha dado paso a la melancolía reaccionaria</p></div><p class="article-text">
        El Doomsday Clock es un ficticio reloj apocal&iacute;ptico desarrollado por los f&iacute;sicos del Proyecto Manhattan, cuyo comit&eacute; publica anualmente una evaluaci&oacute;n de los riesgos que comprometen la supervivencia de la humanidad. En 1947, albores de la Guerra Fr&iacute;a, el reloj del juicio final marcaba las 23:53 horas. En 1953, el desarrollo de la bomba de hidr&oacute;geno situ&oacute; el apocalipsis a solo dos minutos de distancia. La distensi&oacute;n hizo retroceder las manecillas en dos ocasiones a una marca benevolente: doce minutos. Fue en 1963, superada la crisis de los misiles de Cuba, y en 1972, tras la firma de los acuerdos SALT sobre limitaci&oacute;n de armas nucleares. En el momento de la desaparici&oacute;n de la URSS, el reloj marcaba las 23:43. Fue su mejor registro hist&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta 2007, los expertos no consideraron en sus c&aacute;lculos los riesgos epid&eacute;micos y medioambientales. La aceleraci&oacute;n del calentamiento global, la irrupci&oacute;n de tecnolog&iacute;as disruptivas como la inteligencia artificial descontrolada, los riesgos biol&oacute;gicos asociados a potenciales nuevas pandemias, la guerra en Ucrania, el genocidio en Oriente Pr&oacute;ximo y el hecho de que, desde enero de 2025, con la presidencia de Trump, ya no se pueda contar con Estados Unidos como voz de cautela o moderaci&oacute;n nuclear han contribuido a que la &uacute;ltima cuenta atr&aacute;s sit&uacute;e las agujas imaginarias en las 23:58:31, ochenta y nueve segundos antes de la medianoche. El tiempo que nos queda. Como en la tesis XV de Walter Benjamin sobre la historia, brota la tentaci&oacute;n, al igual que en las jornadas de la revoluci&oacute;n de julio de 1830, de abrir fuego contra los relojes de las torres.
    </p><p class="article-text">
        Hay en el aire la sensaci&oacute;n de que la historia ha dejado de avanzar: se rumia. Conceptos que se consumieron deprisa vuelven para ser mascados de nuevo. No hay una sola idea en el horizonte que no sea una regurgitaci&oacute;n de otros tiempos. Historia rumiante. En la edad heredera de la Ilustraci&oacute;n, el horizonte de expectativa apuntaba hacia el futuro. Lo mejor estaba por venir. La l&iacute;nea de tiempo era una flecha ascendente, en la versi&oacute;n liberal cl&aacute;sica; o una espiral &ndash;la aceleraci&oacute;n vertiginosa del tiempo&ndash; de la revolucionaria. Hoy ya no hay flecha ni espiral: nos movemos en una cinta de Moebius, desplaz&aacute;ndonos a lo largo de una cara que siempre es la misma y nos devuelve al punto de partida. Movimiento sin sentido y sin cambio, sin progreso ni ruptura: solo un eterno y desesperante retorno.  
    </p><p class="article-text">
        La marcha hacia un futuro mejor ha dado paso a la melancol&iacute;a reaccionaria; la universalidad, a la identidad de reba&ntilde;o y a la tribu. Las reglas del juego se han invertido: si Watergate fue suficiente para hacer caer a un presidente de los Estados Unidos, la instigaci&oacute;n de un golpe de estado no ha sido &oacute;bice para la reelecci&oacute;n diferida de otro. Hoy, Bernstein y Woodward ser&iacute;an acusados de propalar <em>fake news</em>, cancelados por medios digitales mercenarios o por el propio due&ntilde;o de la cabecera. Con Trump y su gobierno de villanos de Marvel, 'La conjura contra Am&eacute;rica', la distop&iacute;a de Philip Roth que fabulaba sobre la implantaci&oacute;n de un r&eacute;gimen fascista en Washington, va camino de convertirse en un reportaje de anticipaci&oacute;n. La cosmovisi&oacute;n MAGA (<em>Make America Great Again</em>) que rige la presidencia ha dinamitado el orden mundial nacido de las conferencias interaliadas, la estrategia de Marshall, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (en ingl&eacute;s, GATT: General Agreement on Tariffs and Trade) y los acuerdos de Breton Woods. El torpedo dirigido contra la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica amenaza con tener efectos m&aacute;s trascendentales que la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n. Este episodio fue el acta de rendici&oacute;n de uno de los dos modelos surgidos de la segunda guerra mundial. No fue una bisagra etaria, sino la absorci&oacute;n del perdedor por el ganador en pos de la consumaci&oacute;n de un objetivo largamente perseguido: la universalizaci&oacute;n del capitalismo. Lo actual es un cambio de paradigma: el mundo nacido de Yalta, en sus dos versiones, ha dejado de existir.
    </p><p class="article-text">
        El futuro ha dejado de ser el territorio de las esperanzas para convertirse en un escenario de pesadillas. El colapso medioambiental nos ha alcanzado y nos sume en una crisis de inminencia. La medida del tiempo no la da el calendario, sino el cron&oacute;metro de una cuenta atr&aacute;s. La aceleraci&oacute;n de los tiempos es la del centrifugado. Todos los detritus de tiempos pasados &ndash;<em>big stick</em>, genocidio, deportaciones, oscurantismo, autarqu&iacute;a, universos concentracionarios, cesant&iacute;a, mercantilismo, colonialismo&ndash; se han echado a la cuba y dan vueltas en v&oacute;rtice para que a cada d&iacute;a no le falte su af&aacute;n. El futuro ya no se ve como una promesa, sino como una amenaza, un tiempo de cat&aacute;strofes de las que nosotros mismos somos los instigadores. Las crisis, que anta&ntilde;o se teorizaban c&iacute;clicas, ondulaciones dilatadas a lo Kondratieff, se instalan, inevitables, en el paisaje cotidiano y se asumen como un <em>modus vivendi</em>.
    </p><p class="article-text">
        Un severo desconocimiento de las ra&iacute;ces del presente combinado con el d&eacute;ficit de pensamiento a largo plazo genera una sensaci&oacute;n de impotencia ante la fren&eacute;tica sucesi&oacute;n de fen&oacute;menos inconmensurables: nuevas amenazas pand&eacute;micas, la crisis clim&aacute;tica y sus efectos devastadores, las sacudidas geopol&iacute;ticas, las violaciones de los derechos humanos retransmitidas en tiempo real. El conocimiento del presente es un agujero negro que el sistema educativo se muestra incapaz de rellenar. Entre 2000 y 2025, ser&aacute;n m&aacute;s de nueve millones los estudiantes egresados de la ense&ntilde;anza secundaria obligatoria con un conocimiento superficial, cuando no meramente inexistente, del pasado reciente de la sociedad que los interpela a la ciudadan&iacute;a. Parece como si a nadie le importara. Cuando fallan los canales formales, su lugar es ocupado por el alba&ntilde;al de los circuitos informales. En su Historia del siglo XX, Hobsbawm dec&iacute;a: &ldquo;La destrucci&oacute;n del pasado, o m&aacute;s bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contempor&aacute;nea del individuo con las generaciones anteriores es uno de los rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos y extra&ntilde;os&rdquo; de nuestro tiempo. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Los j&oacute;venes crecen en una suerte de presente permanente sin relaci&oacute;n org&aacute;nica alguna con el pasado del tiempo en el que viven&rdquo; . La ignorancia comienza a tener efectos pol&iacute;ticos, como demuestran los sondeos de opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el centrifugado del tiempo presente ha pasado una esponja por el encerado de nuestro campo de experiencia. No hay ning&uacute;n pa&iacute;s donde al desaparecer la generaci&oacute;n pol&iacute;tica que tuvo experiencia directa de la segunda guerra mundial no se haya producido un cambio importante, aunque a menudo silencioso, en su perspectiva hist&oacute;rica del pasado y en su imaginario colectivo. El de Italia, cuya rep&uacute;blica naci&oacute; de la victoria antifascista, es un caso paradigm&aacute;tico. Alemania podr&iacute;a ir camino de serlo. El alejamiento de la experiencia hist&oacute;rica de la dictadura franquista va obrando efectos. Un informe sobre valores del Centre d'Estudis d'Opini&oacute; (CEO) del primer trimestre de 2024 revel&oacute; que los j&oacute;venes catalanes de entre 16 y 24 a&ntilde;os eran los ciudadanos m&aacute;s dispuestos a renunciar a vivir en un pa&iacute;s gobernado democr&aacute;ticamente si a cambio se les garantizase un nivel de vida adecuado a sus intereses. Otro estudio del CIS apuntaba a una tendencia similar en toda Espa&ntilde;a. Los menores de 35 a&ntilde;os eran, con diferencia, los espa&ntilde;oles que menos cre&iacute;an que la democracia fuera mejor que cualquier otra forma de gobierno. Un 12% defend&iacute;a que en algunas circunstancias un gobierno autoritario ser&iacute;a preferible a uno democr&aacute;tico. Al 15% de los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os le daba completamente igual una forma de gobierno que otra.
    </p><p class="article-text">
        En 'El ocaso de la democracia: la seducci&oacute;n del autoritarismo', Anne Applebaum aborda este escenario: &ldquo;La generaci&oacute;n actual de j&oacute;venes de Europa y EEUU ha crecido en un mundo sin guerras, sin dictaduras. Dan por sentado que hay democracia, que &eacute;sta siempre va a existir. Pero la democracia no es inevitable, requiere esfuerzo y tiempo&rdquo;. En septiembre de 2023, la Open Society Foundation de George Soros hizo p&uacute;blico un estudio basado en m&aacute;s de 36.000 entrevistas en treinta pa&iacute;ses en la que el 42% de los menores de 36 a&ntilde;os estaba convencido de que una dictadura militar ser&iacute;a una buena forma de gobierno. Un 35% dec&iacute;a que aceptar&iacute;a tener un l&iacute;der fuerte, aunque jam&aacute;s convocase elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala David Lowenthal, &ldquo;a medida que las esperanzas de progreso se desvanecen, la herencia hist&oacute;rica nos trae el consuelo de la tradici&oacute;n&rdquo;. &ldquo;El pasado nunca muere, ni siquiera es pasado&rdquo;, dec&iacute;a William Faulkner. Y es ah&iacute; donde crecen los monstruos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-queda_129_12531089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Aug 2025 21:19:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una lectura cauta sobre el proyecto de ley de secretos oficiales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lectura-cauta-proyecto-ley-secretos-oficiales_129_12492205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/136b5ffe-a9bb-470d-9aea-35ce3b0fb876_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una lectura cauta sobre el proyecto de ley de secretos oficiales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las controversias memoriales sobre el papel de instituciones como la Corona, el confuso juego de cartas durante el 23-F o los presuntos escándalos de corrupción, ¿tendrán posibilidad de contraste con las fuentes primarias?</p><p class="subtitle">El Gobierno establece un máximo de 60 años para la información clasificada en la nueva ley de secretos oficiales</p></div><p class="article-text">
        Estado y secreto son t&eacute;rminos consustanciales. El poder de Leviat&aacute;n reposa tanto sobre lo que demuestra, su potencial de coerci&oacute;n, como sobre la administraci&oacute;n prudente de lo que esconde. No en vano, los primigenios cargos gestores de la potestad de los monarcas autoritarios y absolutos recibieron la denominaci&oacute;n de secretarios reales y secretarios de Estado y del despacho. En su s&eacute;ptima acepci&oacute;n, hoy en desuso, el DRAE define secretario como la &ldquo;persona depositaria de alg&uacute;n secreto de otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los estados contempor&aacute;neos siempre han procurado vedar el acceso indiscreto a la naturaleza de sus actividades. Esta tendencia alcanza el paroxismo en las autocracias y las dictaduras. Hay culturas que trascienden a los sistemas pol&iacute;ticos. Contaba el canciller austriaco Metternich que, llegado a la Viena donde se iba a celebrar el congreso que dise&ntilde;ar&iacute;a la morfolog&iacute;a de la Europa de la Restauraci&oacute;n, el enviado del zar Alejandro I cay&oacute; fulminado por una apoplej&iacute;a nada m&aacute;s poner un pie fuera del carruaje, y que a &eacute;l solo se le ocurri&oacute; pensar: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; habr&aacute; querido decirnos con esto?&rdquo;. Un siglo despu&eacute;s, el <em>premier</em> Winston Churchill defini&oacute; a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de Stalin como &ldquo;un acertijo, envuelto en un misterio, dentro de un enigma&rdquo;. El primo y secretario personal de Franco, el general Franco Salgado-Araujo dej&oacute; constancia escrita de que el caudillo no solo pretend&iacute;a que sus s&uacute;bditos lo desconocieran todo acerca de la corrupci&oacute;n estructural que engrasaba el funcionamiento de su r&eacute;gimen, sino que &eacute;l mismo no gustaba de escuchar revelaciones y era capaz de chivar al denunciado el nombre del denunciante para que el secreto se mantuviese por efecto del mecanismo m&aacute;s eficaz: el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias avanzadas hicieron gala tras la segunda guerra mundial de impulsar la trasparencia en su gobernanza. Espa&ntilde;a se ha sumado tarde a esta din&aacute;mica, mucho m&aacute;s de lo explicable por los motivos hist&oacute;ricos de todos conocidos. La modificaci&oacute;n de la Ley de Secretos Oficiales de la dictadura, promulgada en 1968, se ha hecho esperar demasiado tiempo, casi medio siglo desde la constituci&oacute;n del primer gobierno surgido de unas elecciones democr&aacute;ticas. El proyecto de ley aprobado recientemente por el consejo de ministros presume de adecuar los niveles de clasificaci&oacute;n de la documentaci&oacute;n y los plazos para su acceso a los est&aacute;ndares de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados. Fija cuatro categor&iacute;as de protecci&oacute;n &ndash;alto secreto, secreto, confidencial y restringido&ndash; a las que corresponden sendos periodos de vigencia &ndash;cuarenta y cinco a&ntilde;os m&aacute;s quince, en el primer caso; treinta y cinco m&aacute;s diez, en el segundo; de siete a nueve en el tercero; y de cuatro a cinco en el &uacute;ltimo&ndash;. Seg&uacute;n la disposici&oacute;n transitoria &uacute;nica, toda la documentaci&oacute;n clasificada con anterioridad a la entrada en vigor de la nueva ley ser&aacute; desclasificada a petici&oacute;n de parte o de oficio por el gobierno o autoridades competentes seg&uacute;n el rango de clasificaci&oacute;n. Hay que reconocer que esto &uacute;ltimo deja un margen de discrecionalidad que, habida cuenta de la polarizaci&oacute;n de sensibilidades respecto al valor c&iacute;vico de la memoria democr&aacute;tica, provoca inquietud.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses de nuestro entorno europeo, los plazos de clasificaci&oacute;n de las materias reservadas oscilan entre los treinta a&ntilde;os de Italia, Alemania y Reino Unido y los cincuenta de Francia. En el caso de nuestro vecino, para compensar, las pol&iacute;ticas activas de divulgaci&oacute;n cumplen un papel de socializaci&oacute;n de conocimiento del pasado reciente del que participan organismos como el <em>Institut d&acute;Histoire du Tems Pr&eacute;sent </em> (IHTP), los archivos nacionales y departamentales y el ministerio de Educaci&oacute;n, con colaboraciones cruzadas entre acad&eacute;micos, archiveros y docentes de ense&ntilde;anzas medias. Sirva a t&iacute;tulo de ejemplo la que permiti&oacute; realizar un <a href="https://ihtp.prod.lamp.cnrs.fr/viedelihtp/la-guerre-froide-vue-den-bas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio</a> hol&iacute;stico de &aacute;mbito nacional sobre la generaci&oacute;n que vivi&oacute; desde abajo el despliegue de la guerra fr&iacute;a entre 1947 y 1967.
    </p><p class="article-text">
        La <em>Freedom of Information Act</em> (FOIA) norteamericana vigente desde el 5 de julio de 1967 garantiza a la ciudadan&iacute;a el derecho a acceder a la informaci&oacute;n generada por el gobierno federal, con las salvedades debidas a la defensa nacional y a la confidencialidad de los datos privados. Invocando el principio del gobierno abierto, Barack Obama emiti&oacute; nada m&aacute;s comenzar su mandato en 2009 un memorando a los jefes de todos los departamentos y agencias indicando que la FOIA deb&iacute;a administrarse &ldquo;con una clara presunci&oacute;n: ante la duda, prevalece la transparencia&rdquo;. El presidente instruy&oacute; a las agencias que no deb&iacute;a retenerse informaci&oacute;n simplemente porque &ldquo;los funcionarios p&uacute;blicos pudieran sentirse inc&oacute;modos por la divulgaci&oacute;n, porque se pudieran revelar errores y fallos, o por temores especulativos o abstractos&rdquo;. Cualquier ciudadano puede elevar una petici&oacute;n de consulta a la administraci&oacute;n y esta dispone de un mes para contestar. Con car&aacute;cter general, la desclasificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n etiquetada como confidencial, secreta y de alto secreto se produce autom&aacute;ticamente a los veinticinco a&ntilde;os, con la excepci&oacute;n de aquella particularmente sensible para la seguridad nacional, cuyo plazo alcanzar&iacute;a los cincuenta. Un rasgo caracter&iacute;stico del esp&iacute;ritu con que cada administraci&oacute;n contempla las responsabilidades de las anteriores es que la continuidad en el tiempo no implica necesariamente asumir lo hecho por otros, en invocaci&oacute;n de un falsamente entendido sentido de estado. As&iacute;, cualquiera con una conexi&oacute;n a internet puede entrar en la web de la CIA y echar la tarde leyendo los informes sobre las barbaridades perpetradas por el gobierno de George W. Bush en ese c&iacute;rculo del infierno arrojado al olvido medi&aacute;tico que fue la <a href="https://www.cia.gov/readingroom/collection/documents-related-former-detention-and-interrogation-program" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">prisi&oacute;n de Guant&aacute;namo</a>.
    </p><p class="article-text">
        A la luz de lo anterior, el proyecto espa&ntilde;ol ha de contemplarse con cautela a la espera de las enmiendas que puedan a&ntilde;adirse en el tr&aacute;mite parlamentario. La redacci&oacute;n &ndash;y la experiencia previa&ndash; suscitan interrogantes entre la comunidad investigadora. Cuarenta y cinco a&ntilde;os en retrospectiva contienen acontecimientos como el golpe de estado de 1981 y algunas de sus r&eacute;plicas, la campa&ntilde;a de la OTAN, el terrorismo de estado, los entresijos de la involucraci&oacute;n en la guerra de Irak, el 11-M y los estertores de ETA &iquest;Ser&aacute;n accesibles los archivos o se invocar&aacute; alguna de las excepciones (seguridad del estado, defensa nacional, intereses de las relaciones exteriores&hellip;) para a&ntilde;adir la propina de los quince de pr&oacute;rroga? Y, dada la tentaci&oacute;n a que el eje cronol&oacute;gico pueda tanto avanzar como retroceder, &iquest;qu&eacute; garant&iacute;as hay de que no se invocar&aacute;n prevenciones semejantes para mantener en la sombra cosas como, por ejemplo y a bote pronto, el entramado de los acuerdo bilaterales hispano-norteamericanos de los a&ntilde;os 50, la guerra de Sidi Ifni y la descolonizaci&oacute;n de Guinea Ecuatorial y la salida del S&aacute;hara Occidental, la complicidad del r&eacute;gimen franquista con la OAS del general Salan en 1961 o con el terrorismo de extrema derecha durante el &ldquo;verano caliente&rdquo; portugu&eacute;s de 1975 y las conexiones entre aparatos del estado y tramas de la internacional negra o la red Gladio en los a&ntilde;os 70? Las controversias memoriales sobre el papel de instituciones como la Corona, cuya erosi&oacute;n ha recorrido al comp&aacute;s de la sucesi&oacute;n de las generaciones el camino que va de la hagiograf&iacute;a a las cr&iacute;ticas por el ejercicio interino de la jefatura del estado bajo la dictadura en 1974, el confuso juego de cartas durante el 23-F o los presuntos esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, &iquest;tendr&aacute;n posibilidad de contraste con las fuentes primarias?
    </p><p class="article-text">
        'La vida de los otros', el film alem&aacute;n de 1996 que termina con el autor teatral perseguido por la <em>Stasi</em> consultando su propio expediente y aventurando la identidad del agente que lo vigil&oacute; sugiere la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo y hasta qu&eacute; nivel se facultar&aacute; el acceso a los fondos de los ministerios de Interior, Defensa, Justicia e instituciones penitenciarias, Exteriores y los servicios de informaci&oacute;n militar. Las declaraciones de los altos responsables abundan en que no habr&aacute; restricciones para documentar graves violaciones de los derechos humanos &iquest;Acaso hay alguno de ellos que escapara a la conculcaci&oacute;n por parte del franquismo? &iquest;No es la dictadura, por definici&oacute;n, la infracci&oacute;n deliberada, continua en el tiempo y universal en su alcance de todos y cada uno de los pactos del consenso social civilizado? La voluntad de que no haya zonas grises har&aacute; emerger una masa documental a&uacute;n hoy no cuantificada &iquest;Podr&aacute; el estado afrontar su tratamiento, descripci&oacute;n, conservaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n a la ciudadan&iacute;a sin un refuerzo en la dotaci&oacute;n de medios y de personal especializado? 
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, &iquest;se comprobar&aacute; al fin lo que hay de cierto en el testimonio del imputado Rodolfo Mart&iacute;n Villa y de otros actores coet&aacute;neos acerca de la destrucci&oacute;n deliberada de los archivos del Movimiento Nacional entre 1976 y 1977? Dec&iacute;a un viejo adagio corporativo que en la administraci&oacute;n nada se crea ni se destruye: se fotocopia. La casu&iacute;stica comparada indica que siempre hay margen para albergar la esperanza de nuevos e inesperados hallazgos &iquest;Podr&aacute;n evaluarse los agujeros negros y los dep&oacute;sitos relictos y procurar la accesibilidad para facilitar el estudio del entramado de poder que sojuzg&oacute; a la sociedad espa&ntilde;ola por cuatro d&eacute;cadas? Lo que diferencia a las democracias de los reg&iacute;menes autoritarios es que no temen mirar a la cara a los pasados traum&aacute;ticos y asumen la herencia hist&oacute;rica a t&iacute;tulo de inventario. Sin argumentos alambicados, con rigor y transparencia. Sin miedo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lectura-cauta-proyecto-ley-secretos-oficiales_129_12492205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jul 2025 20:08:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una lectura cauta sobre el proyecto de ley de secretos oficiales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal: la peligrosa nostalgia de la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/portugal-peligrosa-nostalgia-dictadura_129_12310584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8d765c3-bd5c-4643-b929-672878573620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portugal: la peligrosa nostalgia de la dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si un país hizo la revolución más alegre de la contemporaneidad, fue Portugal en 1974. Ahora, su Parlamento se contamina con los herederos del salazarismo</p></div><p class="article-text">
        No hay ning&uacute;n pa&iacute;s donde al desaparecer la generaci&oacute;n pol&iacute;tica que tuvo experiencia directa del fascismo no se haya producido un cambio importante, aunque a menudo silencioso, en su pol&iacute;tica, en su perspectiva hist&oacute;rica del pasado y en su imaginario colectivo.
    </p><p class="article-text">
        En 'El ocaso de la democracia: la seducci&oacute;n del autoritarismo' Anne Applebaum<em> </em>aborda este escenario: &ldquo;La generaci&oacute;n actual de j&oacute;venes de Europa y EEUU ha crecido en un mundo sin guerras, sin dictaduras. Dan por sentado que hay democracia, que &eacute;sta siempre va a existir. Pero la democracia no es inevitable, requiere esfuerzo y tiempo. Me preocupa que no hayamos transmitido esa verdad a los j&oacute;venes&rdquo;. En septiembre de 2023, la Open Society Foundation de George Soros, hizo p&uacute;blico un estudio basado en m&aacute;s de 36.000 entrevistas en treinta pa&iacute;ses en la que el 42% de los menores de 36 a&ntilde;os estaba convencido de que una dictadura militar ser&iacute;a una buena forma de gobierno<em>. </em>Un 35% dec&iacute;a que aceptar&iacute;a tener un l&iacute;der fuerte, aunque jam&aacute;s convocase elecciones. Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n: un estudio del CIS de este 2025 apunta a que el 17,3% de los j&oacute;venes entre 18 y 24 a&ntilde;os y el 17,4% de los ciudadanos entre 25 y 34 cree que &ldquo;en algunas circunstancias, un Gobierno autoritario es preferible a un sistema democr&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si un pa&iacute;s hizo la revoluci&oacute;n m&aacute;s alegre de la contemporaneidad, fue Portugal en 1974. Ahora, su Parlamento se contamina con los herederos del salazarismo. Las pol&iacute;ticas de memoria que siguieron a la revoluci&oacute;n del 25 de abril se materializaron en iniciativas como la creaci&oacute;n del Museu do Aljube Resist&ecirc;ncia e Liberdade con el objetivo fundacional de combatir la &ldquo;amnesia c&oacute;mplice con respecto a la dictadura que enfrentamos entre 1926 y 1974&rdquo; y promover &ldquo;la historia y memoria de la lucha contra la dictadura, y el reconocimiento de la resistencia a favor de la libertad y la democracia&rdquo;. El edificio se alberga desde 2013 en la que fue sede de la Polic&iacute;a Internacional de Defensa del Estado (PIDE), lugar de detenci&oacute;n y tortura bajo el r&eacute;gimen del <em>Estado Novo</em>. Pero la entrop&iacute;a y el revisionismo han afectado a la que fue modelo de revoluci&oacute;n incruenta en Europa y a la larga dictadura derechista que la precedi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os de la rendici&oacute;n a los dictados austericidas de la Comisi&oacute;n Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional se desarroll&oacute; una tendencia a considerar la revoluci&oacute;n de los claveles como un brote indeseado, surgido en un momento en que ya se estaba dando en el pa&iacute;s una transici&oacute;n natural hacia la democratizaci&oacute;n. La revoluci&oacute;n habr&iacute;a venido a interrumpir una tendencia modernizadora ya en marcha que hubiera permitido asegurar un cambio tranquilo sin comprometer la estabilidad del Estado como ocurri&oacute; peligrosamente durante el denominado Proceso Revolucionario en Curso (PREC), el periodo comprendido entre el 25 de abril de 1974 y el 25 de noviembre de 1975, durante el que la radicalizaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n &ndash;ocupaci&oacute;n de tierras en el Alentejo, socializaci&oacute;n de industrias, nacionalizaci&oacute;n de la banca, confrontaci&oacute;n con los peque&ntilde;os propietarios y el conservadurismo cat&oacute;lico&ndash; parec&iacute;a abocar a una v&iacute;a portuguesa al socialismo bajo el control del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Los excesos socializantes habr&iacute;an sido, en definitiva, responsables del endeudamiento al que los conservadores deb&iacute;an hacer frente ofrendado al pa&iacute;s en holocausto a la troika comunitaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la revisi&oacute;n de la revoluci&oacute;n de los claveles se pas&oacute; al rescate del salazarismo con motivo del cuadrag&eacute;simo aniversario de la muerte del dictador. En 2010, un concurso televisivo sobre los &ldquo;grandes portugueses de la historia&rdquo;, alz&oacute; al primer lugar del podio al dictador Antonio de Oliveira Salazar, seguido del legendario secretario general del Partido Comunista, &Aacute;lvaro Cunhal. Las biograf&iacute;as de Salazar, celebrado como un hombre de Estado ajeno a la corrupci&oacute;n que se cern&iacute;a en torno a &eacute;l sin saber nada &ndash;al estilo de los monarcas del Antiguo R&eacute;gimen (&laquo;&iexcl;Viva el rey y muera el mal gobierno!&raquo;)&ndash;inundaron los anaqueles de los supermercados de libros.
    </p><p class="article-text">
        El debate m&aacute;s reciente se cierne en torno al proyecto de creaci&oacute;n de un museo dedicado a la interpretaci&oacute;n del <em>Estado Novo</em> en Vimiero, localidad natal de Salazar. Ubicado en la escuela-cantina del pueblo, que a&uacute;n ostenta el nombre del dictador, es concebida por Jos&eacute; Pacheco Pereira, fundador de la asociaci&oacute;n Ephemera, como un lugar para la preservaci&oacute;n del legado documental del r&eacute;gimen salazarista, para la investigaci&oacute;n sobre su historia, sobre la resistencia que se le opuso y de los mecanismos de consentimiento que explicaron su larga duraci&oacute;n (1926-1974). Para ello, deber&aacute; sortear los riesgos de una nostalgia no desde&ntilde;able y de incurrir en un mensaje emoliente que no se ver&iacute;a contrarrestado en las aulas por la reducci&oacute;n del horario de la materia de Historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La erosi&oacute;n generacional de la memoria de la dictadura se manifiesta en las respuestas estereotipadas de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes: &ldquo;Se habla de la falta de libertad y responden que 'al menos Salazar nos salv&oacute; de la Segunda Guerra Mundial' [&hellip;] Se habla de presos pol&iacute;ticos y dicen que las ocupaciones ilegales del PREC mostraron que mucha gente deber&iacute;a estar en prisi&oacute;n. Se habla de pobreza y responden que 'Salazar tambi&eacute;n era pobre y nunca rob&oacute;'. Se habla de analfabetismo y dicen que Salazar hizo escuelas en las aldeas. Se habla de mujeres a las que se les prohibi&oacute; votar y responden con un chiste. Se habla de las guerras coloniales y se dice que son 'antiguallas'. Se habla del miedo a la denuncia y responden que hoy existe la &rdquo;dictadura de lo pol&iacute;ticamente correcto&ldquo;. Estos adolescentes viajan en jets, acuden a escuelas p&uacute;blicas y privadas, navegan en redes sociales&hellip;&rdquo;, contaba en marzo pasado el diario portugu&eacute;s P&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar, no tard&oacute; en surgir un referente pol&iacute;tico que aglutinara el malestar social, generacional y de g&eacute;nero con el revisionismo hist&oacute;rico: <em>Chega</em>, un partido de fuerte liderazgo personalista sobre el que el <em>Global Project Against Hate and Extremism</em> &ndash;una ONG estadounidense especializada en el estudio de los movimientos extremistas&ndash;, en su informe de 2023, lanza una alerta al definirlo como nacionalista, liberal en la econom&iacute;a, conservador en las costumbres, euroesc&eacute;ptico, antiinmigrante, antifeminista, antigitano, anti-LGBT, antimusulm&aacute;n y conspiranoico. El <em>pack</em> completo con algunos extras.
    </p><p class="article-text">
        En la madrugada del 25 de abril de 1974, la emisi&oacute;n de <em>Gr&acirc;ndola, Vila Morena</em> por la emisora R&aacute;dio Renascen&ccedil;a fue la se&ntilde;al para la puesta en marcha del movimiento de las fuerzas armadas destinado a derribar al sucesor de Salazar, Marcelo Caetano, poner fin a la dictadura m&aacute;s longeva de Europa y a las guerras coloniales que estaban desangrando al pa&iacute;s. Era una canci&oacute;n compuesta por el cantautor Jos&eacute; Afonso en homenaje a la Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense, un coro de trabajadores de aquella poblaci&oacute;n del Alentejo litoral, en el distrito de Set&uacute;bal. Poco m&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, en la <em>terra de fraternidade, </em>la derecha sobrepasa a la izquierda (3.368 votos contra 2.779) y <em>Chega</em> es la segunda fuerza pol&iacute;tica (1.872 votos, a solo 47 sufragios del Partido Socialista). Si esto es lo que ha elegido <em>o povo que mais ordena, </em>es hora de que la izquierda empiece a preocuparse. Y a actuar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/portugal-peligrosa-nostalgia-dictadura_129_12310584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 May 2025 20:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Portugal: la peligrosa nostalgia de la dictadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Portugal,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hispanidad rima con ranciedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hispanidad-rima-ranciedad_129_11722918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24fe190f-a64d-440b-b734-0c4b9d1ca418_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hispanidad rima con ranciedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno, personalmente, se siente más concernido por la gratitud debida al país de Lázaro Cárdenas y a su generosa acogida al exilio español que por hechos acaecidos hace quinientos años, perpetrados por una horda de hidalgos muertos de hambre y mercenarios ávidos de botín con la colaboración necesaria de enemigos indígenas del imperio azteca</p><p class="subtitle">Opinión - Del 1 al 12 de octubre, por Javier Pérez Royo</p></div><p class="article-text">
        En su <em>Cantata del adelantado Don Rodrigo D&iacute;az de Carreras</em>, una parodia de cantar de gesta interpretado por el conjunto argentino Les Luthiers, un grupo de nativos acoge alborozado al protagonista, arribado a las costas del R&iacute;o de la Plata en 1491 &ndash;de ah&iacute; lo de &ldquo;adelantado&rdquo;&ndash; al grito de: &ldquo;&iexcl;Nos descubrieron! &iexcl;Por fin nos descubrieron!&rdquo;. Desde hace mucho tiempo, los sentimientos de superioridad, condescendencia, subordinaci&oacute;n, humillaci&oacute;n o burla mutua rigen las interpretaciones que desde uno u otro lado del Atl&aacute;ntico se realizan sobre el periodo que abarca desde finales del siglo XV hasta el primer tercio del XIX. Baste, sin ir m&aacute;s lejos, con repasar algunos titulares recientes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estall&oacute; el esc&aacute;ndalo suscitado en torno al elenco de ese indescriptible producto comercial de Nacho Cano llamado <em>Malinche</em>, su autor esgrimi&oacute; que la condici&oacute;n de los actores y actrices mexicanos puesta en cuesti&oacute;n ser&iacute;a en realidad la de becarios en formaci&oacute;n para representar m&aacute;s tarde la inefable obra en el propio M&eacute;xico. Debe desconocer, sin duda, lo que para el imaginario de ese pa&iacute;s supone la tal do&ntilde;a Marina y los previsibles fracaso de taquilla y &eacute;xito de orden p&uacute;blico que su puesta en escena tendr&iacute;a al sur del r&iacute;o Bravo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin abandonar el pa&iacute;s norteamericano, la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, gener&oacute; una pol&eacute;mica acre con su petici&oacute;n de que Espa&ntilde;a pidiera perd&oacute;n por la conquista y su correlato de genocidio, pillaje y destrucci&oacute;n cultural. Un anacronismo que ha tenido su respuesta isost&aacute;tica en la desopilante campa&ntilde;a desplegada en las marquesinas de autobuses de Madrid c<a href="https://www.eldiario.es/politica/grupo-ultraconservador-presenta-colonizadores-heroes-santos-marquesinas-ciudades_1_11718982.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elebrando a los colonizadores como &ldquo;h&eacute;roes y santos&rdquo;</a>. Me recuerda cuando durante un curso sobre la ense&ntilde;anza del Holocausto en el Museo Yad Vashem de Jerusal&eacute;n, un ponente pretendi&oacute; responsabilizar a los docentes espa&ntilde;oles all&iacute; presentes de tener las manos machadas de culpabilidad por la di&aacute;spora merced a la herencia de Isabel la Cat&oacute;lica. Se trata, en todos los casos, de una concepci&oacute;n de las naciones como entes org&aacute;nicos que trascienden la historia desde la noche de los tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Uno, personalmente, se siente m&aacute;s concernido por la gratitud debida al pa&iacute;s de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y a su generosa acogida al exilio espa&ntilde;ol que por hechos acaecidos hace quinientos a&ntilde;os, perpetrados por una horda de hidalgos muertos de hambre y mercenarios &aacute;vidos de bot&iacute;n con la colaboraci&oacute;n necesaria de enemigos ind&iacute;genas del imperio azteca; y se siente m&aacute;s pr&oacute;ximo a los valores humanistas de los te&oacute;ricos de la escuela de Salamanca como Francisco de Vitoria que a los gustos gastron&oacute;micos de los sacerdotes de Huitzilopochtli. Me identifico con el socialismo democr&aacute;tico de Salvador Allende, con el &iacute;mpetu transformador del sandinismo originario &ndash;no con la grotesca<strong> </strong>caricatura que representa el actual r&eacute;gimen de Daniel Ortega&ndash; o con los mundos barrocos, on&iacute;ricos y tr&aacute;gicos creados por Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez y hasta por el primer Vargas Llosa y me repelen las salmodias tridentinas, la apolog&iacute;a de los tercios, la culpabilizaci&oacute;n gachupina, la autojustificaci&oacute;n de la burgues&iacute;a criolla gestante de caudillos militares y enfeudada a la United Fruit Company y al T&iacute;o Sam o el discurso de la Espa&ntilde;a perenne donde no se pon&iacute;a el sol.
    </p><p class="article-text">
        El propio concepto de &ldquo;fiesta de la Hispanidad&rdquo; suscita ecos rancios. Que en su forma actual fuera reinstituida como festividad nacional por un gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez en 1987 en una de aquellas tantas cesiones en pos de integrar a la derecha en la concelebraci&oacute;n democr&aacute;tica no puede hacer olvidar que fue al patriarca del r&eacute;gimen de la Restauraci&oacute;n, Antonio C&aacute;novas del Castillo a quien se debe la propuesta de celebrar la efem&eacute;rides colombina desde 1892, durante la regencia de Mar&iacute;a Cristina de Habsburgo-Lorena. En 1918, Alfonso XIII, a iniciativa de otro primer ministro conservador, Antonio Maura, se a&ntilde;adi&oacute; a la festividad el complemento &ldquo;de la Raza&rdquo;. Pero ser&iacute;an dos figuras se&ntilde;eras del pensamiento reaccionario espa&ntilde;ol quienes acu&ntilde;ar&iacute;an la f&oacute;rmula &ldquo;D&iacute;a de la Hispanidad&rdquo;: el mon&aacute;rquico tradicionalista Ramiro de Maeztu y el cardenal trabucaire Isidro Gom&aacute;. Otro prelado, el primado de Espa&ntilde;a, Pedro Segura, coron&oacute; en 1928, con la sol&iacute;cita aquiescencia real que ya hab&iacute;a consagrado a Espa&ntilde;a al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s en 1919, a la Virgen de Guadalupe como patrona de la comunidad hispanoamericana.
    </p><p class="article-text">
        La intr&iacute;nseca relaci&oacute;n entre monarqu&iacute;a, iglesia cat&oacute;lica, conservadurismo y una cierta idea de Espa&ntilde;a es notoria. Hay un relato antiliberal, integrista y premoderno que postula la existencia de un hilo<strong> </strong>negro que, partiendo de la conversa monarqu&iacute;a militar visigoda, recorre los siglos en rumbo de catolicidad y universalidad desbordantes, jalonando el itinerario con el combate de las flechas musulmanas contra la ley de la gravedad en Covadonga, las gestas guerreras de unos reinos cristianos medievales aunados en una empresa com&uacute;n, la alienaci&oacute;n de Al &Aacute;ndalus como un ingrediente m&aacute;s de la identidad cultural hisp&aacute;nica. El c&eacute;nit se alcanza con la unificaci&oacute;n din&aacute;stica bajo los Reyes Cat&oacute;licos, germen del imperio americano y cuna del europeo. Tal es el enunciado que defiende, en torno a la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica, el origen de &ldquo;la naci&oacute;n m&aacute;s antigua de Europa&rdquo;, cuyo sintagma arquitect&oacute;nico emblem&aacute;tico cristaliza en el Escorial: monumentalidad impresionante, perdurabilidad gran&iacute;tica, majestuosidad austera, osario real y una planta en forma de parrilla de martirio como aviso para heterodoxos. Un paradigma de la genealog&iacute;a nacional sobre el que las formulaciones liberales y democr&aacute;ticas &ndash;el esp&iacute;ritu de independencia de Numancia, la defensa de fueros y libertades locales contra el centralismo real, los <em>irmandi&ntilde;os</em>, las Comunidades, las German&iacute;as, las <em>matxinadas</em>, la constituci&oacute;n de la naci&oacute;n como sujeto de soberan&iacute;a expresada en el texto constitucional de 1812, el republicanismo popular y el progresismo c&iacute;vico&ndash; no han prevalecido ni tan siquiera han logrado ara&ntilde;ar epid&eacute;rmicamente<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien no se conmueva con la conversi&oacute;n al catolicismo, los ardores guerreros y la unidad de destino en lo universal no es por ello menos espa&ntilde;ol, como tampoco dejaron de serlo quienes<strong> </strong>ya en su momento criticaron la explotaci&oacute;n de los indios, el extractivismo so capa de evangelizaci&oacute;n y, en &uacute;ltima instancia, la desastrosa gesti&oacute;n de unos recursos que, como estudiaron Ramon Carande o Pierre Vilar, poco sirvieron para el desarrollo de Castilla &ndash;como tampoco para el resto de territorios de la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica, excluidos del comercio colonial hasta el siglo XVIII&ndash; y mucho para que banqueros<strong> </strong>italianos y manufactureros flamencos hicieran brillar sus finanzas e impulsaran, en palabras de Jan de Vriers, sus revoluciones industriosas. Ese oro que &ldquo;nace en las Indias honrado/ y es en G&eacute;nova enterrado&rdquo; (Quevedo) hizo sobre sus receptores el efecto que la lluvia sobre los tejados en las casas, que &ldquo;si bien cae encima, luego desciende toda hacia abajo, sin que quienes primero la reciben tengan beneficio alguno&rdquo; (Tom&aacute;s de Mercado). Quiz&aacute;s para Castilla, exhausta por las exigencias de unas guerras imperiales ajenas, habr&iacute;a sido bueno el aforismo de Mark Twain: bien estuvo descubrir Am&eacute;rica, pero mejor habr&iacute;a sido pasar de largo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hispanidad-rima-ranciedad_129_11722918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2024 20:10:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hispanidad rima con ranciedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Día de la Hispanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo, mentiras y elefantes blancos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sexo-mentiras-elefantes-blancos_129_11713306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae494763-c299-4088-a401-d0c35db65616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo, mentiras y elefantes blancos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería exigible la desclasificación de los documentos que pongan de una vez, negro sobre blanco, la realidad de la intentona golpista del 23F, de sus precuelas y de sus epígonos. Para qué buscar elefantes en Bostwana cuando quizás los hay más cerca</p><p class="subtitle">Derecho a saber (y a juzgar al rey emérito</p></div><p class="article-text">
        Dice el historiador franc&eacute;s Henry Rousso que la historia del presente es &ldquo;la historia desde la &uacute;ltima cat&aacute;strofe&rdquo;. De ser as&iacute;, habr&aacute; que convenir que, a la vista de la &uacute;ltima d&eacute;cada, la generaci&oacute;n Z podr&iacute;a contar su pasado pr&oacute;ximo por horas y minutos. Trascendiendo la an&eacute;cdota y la inmediatez, se considera que la historia del presente abarca a las tres &uacute;ltimas generaciones vivas y que su hito de partida es, por definici&oacute;n, m&oacute;vil. El acad&eacute;mico franc&eacute;s fij&oacute; en su momento el arranque de la coetaneidad universal en el mundo salido de la Segunda Guerra Mundial. Esa frontera se ha ido desplazando y en la actualidad alza sus cantones en el parteaguas de entre siglos.
    </p><p class="article-text">
        Para Espa&ntilde;a, el jal&oacute;n que en su d&iacute;a supusieron la guerra y la dictadura se ha movido hasta los or&iacute;genes de la transici&oacute;n a la democracia, cuyo arranque ha de buscarse en el &uacute;ltimo tranco del franquismo. En aquel contexto, la estampa del pr&iacute;ncipe Juan Carlos como sucesor de Franco en la Jefatura del Estado a t&iacute;tulo de rey y jurando los Principios Fundamentales del Movimiento ha ido perdiendo en los manuales escolares el lugar preminente que entonces le cupo en los medios y al que sin duda tiene derecho en esa biograf&iacute;a que, seg&uacute;n el interesado, hay quien est&aacute; empe&ntilde;ado en robarle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ungido por el dedo de un dictador de la estirpe de los nazi-fascismos &ndash;tal como caracteriz&oacute; al r&eacute;gimen franquista la Asamblea General de la ONU en 1946&ndash;, la figura del rey se erigi&oacute; en esperanza del cambio posible para una sociedad ahormada en la mansedumbre y el temor a la punici&oacute;n recidivante. El 23 de febrero de 1981 se dio un ba&ntilde;o de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica. Jorge Sempr&uacute;n, invocando a Bossuet, un te&oacute;rico del poder absoluto, escribi&oacute; en sus &uacute;ltimas memorias que en aquella ocasi&oacute;n el rey interpuso su cuerpo entre &eacute;l y los golpistas. En lugar del &ldquo;elefante blanco&rdquo; que estos aguardaban, y como si le hubiera sido conferido el poder taumat&uacute;rgico de sus lejanos antepasados Capetos, habr&iacute;a sanado con la imposici&oacute;n de sus manos a un cuerpo nacional secularmente escindido en dos mitades hostiles e irreconciliables.
    </p><p class="article-text">
        El viejo fantasma de la guerra civil quedaba definitivamente exorcizado. Pocos se preocuparon de se&ntilde;alar que el ambiente internacional de la &eacute;poca, al contrario del imperante en los a&ntilde;os 30, no era proclive a los cuartelazos en Europa occidental y que en su familia &ndash;propia y coyunda&ndash; pod&iacute;a encontrar ejemplos de las nocivas consecuencias para el trono de la contemporizaci&oacute;n con juntas militares. Basta un recorrido por la <a href="https://www.cia.gov/readingroom/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">web de la CIA</a> para comprobar el nivel de preocupaci&oacute;n de la inteligencia norteamericana, as&iacute; como algunos apuntes inquietantes que solo la desclasificaci&oacute;n de los fondos de sus espejos espa&ntilde;oles podr&iacute;a aclarar:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La complicidad militar en la planificaci&oacute;n del golpe fue m&aacute;s generalizada de lo que parec&iacute;a originalmente. Muchos m&aacute;s l&iacute;deres militares clave aparentemente habr&iacute;an apoyado el intento de golpe de no haber sido aplastado tan r&aacute;pidamente. El <em>modelo turco</em> seguir&aacute; atrayendo a los militares en Espa&ntilde;a, especialmente si las luchas pol&iacute;ticas partidistas se vuelven m&aacute;s severas. El claro rechazo de Juan Carlos a la medida de los militares ha minado su posici&oacute;n entre algunos de los oficiales, y puede alienar a m&aacute;s de ellos si no logra frenar el terrorismo o el proceso de autonom&iacute;a en Espa&ntilde;a. El rey aparentemente ha prometido a los militares que instituir&aacute; la ley marcial en las provincias vascas si el terrorismo se sale de control, y tambi&eacute;n puede haber prometido que trabajar&aacute; para limitar la autonom&iacute;a regional, que los militares temen como destructiva para el estado espa&ntilde;ol&rdquo; (Director de la CIA, 26 de marzo, 1981).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque hab&iacute;a sufrido alg&uacute;n da&ntilde;o en su relaci&oacute;n con los militares, en particular debido a los rumores de que primero condon&oacute; y luego traicion&oacute; el intento de golpe, el Rey ha trabajado duro para reconstruir su relaci&oacute;n. En sus b&uacute;squedas en ocasiones militares ha alentado a los militares a que le informen de sus frustraciones al mismo tiempo que les ha ordenado que mantengan la disciplina&rdquo; (Julio, 1982)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El juicio [a los golpistas] puede debilitar la capacidad del rey Juan Carlos para contener a los militares. Las afirmaciones de la defensa de que los conspiradores cre&iacute;an que ten&iacute;an el consentimiento t&aacute;cito del rey podr&iacute;an implicar una traici&oacute;n por parte de Juan Carlos, que actu&oacute; en&eacute;rgica y p&uacute;blicamente contra los conspiradores despu&eacute;s de que el intento de asalto ya estaba en marcha. Tales acusaciones ser&iacute;an especialmente da&ntilde;inas porque el rey hab&iacute;a sido durante mucho tiempo cercano a Armada&rdquo;. (16 de febrero, 1982)
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, gobiernos, partidos sist&eacute;micos y medios de comunicaci&oacute;n hegem&oacute;nicos preservaron de toda cr&iacute;tica al hombre providencial y permitieron y teorizaron el uso abusivo del principio de irresponsabilidad del rey en el ejercicio de su funci&oacute;n. Semejante nivel de idolatr&iacute;a no pod&iacute;a sino suscitar en el monarca una sensaci&oacute;n de plenitud rayana en la de impunidad. Lo que los constituyentes de C&aacute;diz concibieron como una forma de aliviar al monarca de las consecuencias derivadas de los actos que refrendaba, atribuyendo la responsabilidad a sus ministros, se convirti&oacute; entre 1977 y 2014 en patente de corso para la venalidad real y en gui&ntilde;os de complicidad que no dudaban en dar paso a una f&eacute;rrea <em>omert&aacute; </em>cuando de lo que se trataba era de sus reprochables acciones, tanto p&uacute;blicas como privadas. Una ley del silencio que empez&oacute; a agrietarse en 2011, al mismo tiempo que aparec&iacute;an las primeras fisuras en el conjunto institucional que hasta entonces hab&iacute;a funcionado como un motor bien engrasado, con su motor de dos cilindros alternos y su regio volante con direcci&oacute;n asistida.
    </p><p class="article-text">
        Salvo los cl&aacute;sicos &ndash;y aun ellos mismos, sumidos en el desconocimiento escolar&ndash;, no quedan mitos a salvo de la erosi&oacute;n temporal. Han transcurrido ya casi dos generaciones desde aquel 23F. Para la mayor parte de la sociedad espa&ntilde;ola, las andanzas del rey em&eacute;rito pertenecen al jugoso mundo del salseo, y la banda sonora que las enmarca no es <em>Pompa y circunstancia</em> de Edward Elgar sino la cortinilla de un episodio de <em>Benny Hill</em>. Sus veleidades de alcoba o de chalet con circuito cerrado de filmaci&oacute;n no a&ntilde;aden un &aacute;pice de cr&iacute;tica pol&iacute;tica a un cuestionamiento de la instituci&oacute;n que puede y debe realizarse desde la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y las tribunas parlamentarias, no desde las tertulias rosas y el papel couch&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los hitos fundacionales de la era transicional &ndash;la consolidaci&oacute;n de las libertades, la modernizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, la inserci&oacute;n de Espa&ntilde;a en el concierto internacional&ndash;que una tradici&oacute;n hagiogr&aacute;fica hasta la cortesan&iacute;a atribuy&oacute; a la figura providencial del &ldquo;piloto del cambio&rdquo; fueron acu&ntilde;ados para una cohorte demogr&aacute;fica hoy en rampa de salida. Conviene recordar que, tomando como base las cifras de poblaci&oacute;n por edad del INE a fecha 1 de julio de 2024, Espa&ntilde;a cuenta con 48.797.875 habitantes, de los que el 39.761.459 son espa&ntilde;oles de nacimiento. Para dos de cada diez, Juan Carlos es historia ajena; entre los nacionales de origen, m&aacute;s de la mitad naci&oacute; despu&eacute;s de la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1978 y el 82,7% de los actualmente mayores de edad no tuvo ocasi&oacute;n de refrendarla ni ha sido llamado a avalar reforma alguna con su voto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un 85% de la ciudadan&iacute;a no tiene ya ninguna vinculaci&oacute;n, ya sea geogr&aacute;fica o cronol&oacute;gica, con la figura del em&eacute;rito. Los vivos, parafraseando al pensador radical Tom Payne, no tienen por qu&eacute; pagar las deudas de los muertos. Queda el juicio de la historia. Para que esta cuente con evidencias, las democracias maduras no pueden permitirse que, como se dec&iacute;a de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en tiempos de Stalin, su realidad sea &ldquo;un acertijo, envuelto en un misterio, dentro de un enigma&rdquo;. En ello cumplen un papel fundamental los archivos y, dado que el asunto que nos ocupa afecta a un punto nodal de nuestra memoria democr&aacute;tica, ser&iacute;a exigible la desclasificaci&oacute;n de los documentos que pongan de una vez, negro sobre blanco, la realidad de la intentona golpista del 23F, de sus precuelas y de sus ep&iacute;gonos. Para qu&eacute; buscar elefantes en Bostwana cuando quiz&aacute;s los hay &ndash;y blancos&ndash; m&aacute;s cerca.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sexo-mentiras-elefantes-blancos_129_11713306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2024 20:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo, mentiras y elefantes blancos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Golpe de Estado 23F]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La naturaleza del escorpión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/naturaleza-escorpion_129_10668483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de4e1c72-bf0b-4bc1-8e1a-7ec6ba145731_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manifestantes se enfrentan a la Policía frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los discursos que ilegitiman al adversario político si ocupa el gobierno, que polarizan entre buenos y malos compatriotas y excluyen a estos últimos de la comunidad nacional no son un fruto de la actual coyuntura de catástrofes que jalona este primer cuarto del siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        Desde que la ola populista comenz&oacute; a barrer Europa en calidad de r&eacute;plica sociopol&iacute;tica de la gran depresi&oacute;n de 2008, se ha hecho habitual buscar en nuestro turbulento pasado ejemplos de lo que ocurri&oacute; durante la anterior globalizaci&oacute;n totalitaria, la del periodo comprendido entre las dos guerras mundiales. Por ejemplo, las im&aacute;genes, est&aacute;ticas o filmadas, de las concentraciones de masas, de las acciones callejeras y de los discursos incendiarios siguen fascinando al espectador, aunque sea conocedor del final del episodio. En el caso espa&ntilde;ol, la percepci&oacute;n del primer tercio del siglo XX tiene una deuda impagable con algunos de los mejores fot&oacute;grafos de la &eacute;poca. Las placas de Mart&iacute;n Santos Yubero o de Alfonso S&aacute;nchez que cubren la corta d&eacute;cada republicana forman parte de nuestra memoria visual, ilustrando sus ilusiones y sus conflictos: de la fiesta popular del 14 de abril a Casas Viejas, del voto femenino a la sublevaci&oacute;n militar. Una fotograf&iacute;a de Alfonso capta en un instante fugaz la condensaci&oacute;n de un cierto estado de la cuesti&oacute;n: dos hombres subidos en la trasera de un autom&oacute;vil descapotable, probablemente un Packard, distribuyen durante las primeras jornadas de la huelga general de octubre de 1934 y en las cercan&iacute;as del madrile&ntilde;o Paseo de Rosales los ejemplares del d&iacute;a de dos diarios conservadores, el mon&aacute;rquico ABC y <em>El Debate</em>, portavoz de la Asociaci&oacute;n Cat&oacute;lica Nacional de Propagandistas. Lo m&aacute;s llamativo de la escena es que uno de ellos porta muy visiblemente una pistola ametralladora. Parece como si el p&iacute;o ciudadano, sin duda conservador y cat&oacute;lico, un espa&ntilde;ol de bien, dir&iacute;an algunos, hubiera hecho suya la arenga del puritano Oliver Cromwell a sus tropas durante la revoluci&oacute;n de 1651: &ldquo;Rezad a Dios, pero procurad que la p&oacute;lvora est&eacute; seca&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La agitaci&oacute;n no es solo patrimonio de la izquierda. Si algo aprendi&oacute; la derecha del primer tercio del siglo XX fue a emplear los recursos para la movilizaci&oacute;n de masas en el contexto de una sociedad en cambio. Propaganda, mensajes contundentes, difusi&oacute;n de bulos, apelaci&oacute;n a lo trascendente: todo lo que fuera preciso para generar un estado de alarma careci&oacute; pronto de secretos para ella. Y no dud&oacute; en ponerlos en tensi&oacute;n y a m&aacute;ximo rendimiento para alcanzar su objetivo de derribar, conservar o conquistar el poder, dependiendo de las circunstancias, bien fuera por la intermediaci&oacute;n de un golpe militar, ya mediante el incendio de las calles. Los discursos que debelan al adversario pol&iacute;tico, que lo ilegitiman si ocupa el gobierno, que estigmatizan a colectivos o individuos, que polarizan entre buenos y malos compatriotas y excluyen a estos &uacute;ltimos de la comunidad nacional no son un fruto reciente de la actual coyuntura de cat&aacute;strofes que jalona este primer cuarto del siglo XXI: surgieron, se ensayaron y surtieron sus delet&eacute;reos efectos en los a&ntilde;os de lo que Georges L. Mosse denomin&oacute; brutalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Quiz&aacute;s la &uacute;ltima aportaci&oacute;n y la m&aacute;s novedosa del periodo de entreguerras fue el escuadrismo, para que donde no alcanzasen los votos, llegaran las botas. Lo que estamos viendo estos d&iacute;as no aporta, m&aacute;s all&aacute; de la digitalizaci&oacute;n de los mecanismos de agit-prop y de la coordinaci&oacute;n geoposicionada de comandos, novedades sustanciales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia no se repite, pero rima y solo es <em>magistra vitae</em>, como dec&iacute;an los cl&aacute;sicos, si se le interroga adecuadamente. No faltan quienes buscan en el pasado paralelismos entre la actual coyuntura de toma de la calle, alimentada con un discurso deslegitimador del gobierno y sus actuaciones, con la actuaci&oacute;n del bloque reaccionario en los a&ntilde;os finales de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. Incluso salen a relucir supuestos llamamientos a las fuerzas armadas para que se involucren en detener la quiebra de la naci&oacute;n m&aacute;s antigua de Europa que, por lo que sea, siempre parece encontrarse en trance de implosi&oacute;n. Creo que es un error: en la conspiraci&oacute;n para derribar a la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola en los a&ntilde;os 30 se dio una coalici&oacute;n de fuerzas encabezada por los mon&aacute;rquicos alfonsinos a cuya estrategia contribuy&oacute; el terrorismo falangista como generador de un clima de violencia intolerable que justificase la intervenci&oacute;n militar. Ese bloque, en la actualidad, ni es homog&eacute;neo, ni comparte el mismo proyecto a largo plazo, ni lo sustenta id&eacute;ntica base social, ni act&uacute;a en un contexto internacional como el de los a&ntilde;os de entreguerras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de buscar un referente hist&oacute;rico que se asemeje a un asalto al sistema desde la calle es muy ilustrativo el ejemplo de la crisis del r&eacute;gimen democr&aacute;tico de la Tercera Rep&uacute;blica francesa. En febrero de 1934, la tentativa de formaci&oacute;n de un gobierno de centro izquierda integrado por los radicales de &Eacute;douard Daladier y con el potencial apoyo parlamentario de los socialistas de L&eacute;on Blum fue objeto de un ataque violento a las instituciones liderado por las ligas de excombatientes vinculadas a la extrema derecha. Estas ligas, integradas por hombres que hab&iacute;an conocido la brutalidad del frente, a&ntilde;orantes de la fratr&iacute;a masculina de las trincheras, desclasados, v&iacute;ctimas de la precariedad econ&oacute;mica y amantes de un liderazgo fuerte y providencial obedec&iacute;an a una ideolog&iacute;a basada en la cl&aacute;sica triada reaccionaria: antiparlamentarismo, antisemitismo, antiblochevismo. Su nacionalismo integral&nbsp;y chauvinista colocaba a esa patria inmanente por encima de las libertades individuales y de la soberan&iacute;a popular basada en la voluntad de los ciudadanos expresada a trav&eacute;s del sufragio universal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que estaba ante sus ojos no era la conformaci&oacute;n de un Frente Popular, a pesar de la insistente propaganda antibolchevique que presentaba a los l&iacute;deres radical y socialista engullidos por el comunismo. Era simplemente el resultado de una aritm&eacute;tica parlamentaria para la conformaci&oacute;n de un gobierno estable que superase la cr&oacute;nica fragilidad de los gabinetes precedentes, debilitados por los efectos de la gran depresi&oacute;n de 1929 y que pusiera coto a la corrupci&oacute;n de la que estos hab&iacute;an adolecido. Aun as&iacute;, la extrema derecha bram&oacute; contra un potencial apoyo socialista al gabinete radical, cuyo primer ministro fue motejado en su prensa como &ldquo;l&iacute;der de una banda de ladrones y asesinos&rdquo;. El m&aacute;ximo dirigente socialista, Blum, fue objeto de una encarnizada campa&ntilde;a de injurias. Se lleg&oacute; a poner en duda su filiaci&oacute;n y a cuestionar su derecho a la ciudadan&iacute;a. Su origen familiar jud&iacute;o aliment&oacute; el antisemitismo de una derecha que no hab&iacute;a metabolizado el caso Dreyfus. Charles Maurras, de la Action fran&ccedil;aise, escribi&oacute; en letras de molde que el &uacute;nico reconocimiento que merec&iacute;a era &ldquo;ser fusilado por la espalda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno Daladier, constituido con apoyo parlamentario el 30 de enero de 1934, padeci&oacute; la tentativa de asalto de las ligas de extrema derecha a la sede de la Asamblea Nacional. El Palais Bourbon fue rodeado por la Uni&oacute;n Nacional de Combatientes y por diversos grupos extremistas de inspiraci&oacute;n fascista como los Camelots du Roi y los Croix-de-Feu. Se intercambiaron disparos con la polic&iacute;a desde las 19.00 horas hasta la medianoche. Los alborotadores lanzaron proyectiles y cortaron con hojas de afeitar las patas de los caballos de las fuerzas del orden. El balance final fue de m&aacute;s de una docena de muertos y centenares de heridos y detenidos.
    </p><p class="article-text">
        El mot&iacute;n del 6 de febrero de 1934 simboliz&oacute;, en la memoria colectiva de la izquierda, el peligro fascista que amenazaba al r&eacute;gimen republicano. Aunque hubo una notoria falta de coordinaci&oacute;n entre las fuerzas que participaron en el mot&iacute;n y qued&oacute; en evidencia la debilidad de un plan concertado para derribar las instituciones, lo cierto es que los disturbios lograron alterar el juego parlamentario al provocar la frustraci&oacute;n de una entente radical y socialista. Las ligas y los graves disturbios que promovieron torcieron la mu&ntilde;eca del presidente de la Rep&uacute;blica e hicieron posible la formaci&oacute;n de un gobierno escorado a la derecha que coloc&oacute; en el n&uacute;cleo de su programa las reformas del estado que el bloque conservador postulaba. La extrema derecha no tom&oacute; el poder, pero fue el ariete para que otros impusiesen su agenda. Una cierta ilusi&oacute;n retrospectiva contribuy&oacute; a subestimar la importancia de este acontecimiento sin posteridad directa, dado que estos sucesos favorecieron la uni&oacute;n de la izquierda en el Frente Popular que gan&oacute; las elecciones de 1936. Pero se olvida que, visto desde la larga duraci&oacute;n, amalgamaron a las fuerzas que acabar&iacute;an siendo la base del r&eacute;gimen de Vichy y del colaboracionismo con la ocupaci&oacute;n nazi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desconocimiento del pasado suele llevar a incurrir en errores ya cometidos, aunque las circunstancias no sean las mismas. Entre los conservadores suele darse el s&iacute;ndrome Von Papen, el dirigente alem&aacute;n que crey&oacute; haber domesticado a Hitler al facilitar su acceso a la canciller&iacute;a. Seg&uacute;n una f&aacute;bula budista, un escorpi&oacute;n le pidi&oacute; a una rana que le cruzara el r&iacute;o, a lo que la rana respondi&oacute;: &ldquo;No, que me picar&aacute;s&rdquo;. El escorpi&oacute;n respondi&oacute;: &ldquo;No lo har&eacute;, porque nos ahogar&iacute;amos los dos&rdquo;. La rana acept&oacute; y a la mitad del vado, el escorpi&oacute;n pic&oacute; a la rana. Cuando esta le pregunt&oacute; por qu&eacute; le hab&iacute;a mentido, el escorpi&oacute;n respondi&oacute;: &ldquo;Est&aacute; en mi naturaleza&rdquo;-
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/naturaleza-escorpion_129_10668483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Nov 2023 05:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La naturaleza del escorpión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Calle Ferraz,Amnistía,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué les debemos a los Borbones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/les-debemos-borbones_129_10642704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/575247b1-a775-468e-812f-d698caa3d201_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué les debemos a los Borbones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los fastos de la jura de la heredera vienen a incidir sobre un debate, desigual en su afloración temporal a modo de Guadiana, acerca de si está la monarquía en crisis o su decadencia es la de todo un relato nacional</p></div><p class="article-text">
        En una c&eacute;lebre escena de la pel&iacute;cula 'La vida de Brian' (1979), un pu&ntilde;ado de opositores al dominio imperial en trance de continua escisi&oacute;n discute acaloradamente acerca de la pregunta: &iquest;Qu&eacute; les debemos a los romanos? La pol&eacute;mica se sustancia con un reconocimiento a rega&ntilde;adientes de todo aquello que Roma aport&oacute; a la civilizaci&oacute;n coet&aacute;nea: el alcantarillado, las calzadas, el urbanismo, el derecho&hellip; Los relatos hist&oacute;ricos tienden a primar los elementos legitimantes sobre los aspectos oscuros de tal forma que, inmersos en su propia debilidad grupuscular, los impugnadores no son capaces de contraargumentar que a Roma tambi&eacute;n se la debe el esclavismo, la inhumanidad del sistema punitivo o de los espect&aacute;culos p&uacute;blicos y la corrupci&oacute;n que min&oacute; los fundamentos del imperio hasta hundirlo en la anarqu&iacute;a militar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s pr&oacute;ximos en el tiempo, los fervorosos partidarios de la monarqu&iacute;a, en sus distintas modalidades de presentaci&oacute;n &ndash;absoluta, constitucional, parlamentaria&ndash;, han coincidido hist&oacute;ricamente en basar su pervivencia y la transmisibilidad hereditaria del trono en el axioma de que se trata del &ldquo;plebiscito de los siglos&rdquo;. En estos d&iacute;as asistimos &ndash;lo estamos viendo en las portadas de la prensa rosa y en las oriflamas que ornan las farolas de Madrid por la cortesan&iacute;a de su alcalde&ndash; a un sahumerio atosigante de la corona en la persona de la heredera, perteneciente a una familia a la que al parecer debemos la sanaci&oacute;n de un cuerpo nacional secularmente dividido en dos mitades irreconciliables. Se dir&iacute;a que los Borbones hubieran heredado los poderes taumat&uacute;rgicos de la vieja casa de los Capeto de la que descienden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para sus voceros militantes, la monarqu&iacute;a es fuente proverbial de estabilidad en comparaci&oacute;n con la fatal y ef&iacute;mera experiencia de las dos rep&uacute;blicas. La &uacute;nica Espa&ntilde;a posible que conciben es la coronada, cabo final de un indestructible hilo negro que arranca de la monarqu&iacute;a militar visigoda convertida al cristianismo y recorre los siglos en rumbo de catolicidad y universalidad desbordantes, jalonando el itinerario con las gestas de la Reconquista, alcanzando su c&eacute;nit con la unificaci&oacute;n din&aacute;stica bajo los Reyes Cat&oacute;licos y fecundando las tierras del Nuevo Mundo con su genio imperial. Un paradigma de la genealog&iacute;a nacional que las formulaciones alternativas, desde el esp&iacute;ritu de independencia de Numancia, la defensa de los fueros municipales contra el poder nobiliario; pasando por las revueltas de los irmandi&ntilde;os, las Comunidades, las German&iacute;as y las matxinadas; y llegando a las formulaciones del liberalismo progresista y el republicanismo, apenas han logrado erosionar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, analizando las credenciales hist&oacute;ricas de la monarqu&iacute;a borb&oacute;nica y de las rep&uacute;blicas en Espa&ntilde;a, la comparaci&oacute;n es odiosa. La Primera Rep&uacute;blica (1873) advino a consecuencia de la vacante en el trono por renuncia del rey constitucional, Amadeo I de Saboya, sucesor por breve tiempo de una Isabel II de Borb&oacute;n cuyo r&eacute;gimen corrupto hab&iacute;a sido derrocado por la revoluci&oacute;n de 1868. Las Cortes, reunidas en pleno, proclamaron la Rep&uacute;blica el 11 de febrero de 1873 por una mayor&iacute;a aplastante de 258 votos a favor y 32 en contra. El poeta Walt Whitman la salud&oacute; desde el otro lado del Atl&aacute;ntico: &ldquo;Saliendo de la l&oacute;brega sombra como de espesas nubes, de los naufragios del feudalismo y de los hacinados esqueletos de los reyes; saliendo de los viejos escombros europeos, de las aplastadas mascaradas, de las catedrales en ruinas, de los palacios deshechos y de las tumbas de los sacerdotes, he aqu&iacute; que los rasgos frescos y relucientes de la libertad asoman&rdquo;. La Segunda Rep&uacute;blica (1931) lleg&oacute; como resultado del rechazo generalizado a un monarca que hab&iacute;a enviado a sus soldados al matadero de Marruecos en defensa de intereses espurios, hab&iacute;a amparado el golpe de estado del general Primo de Rivera para eludir la exigencia parlamentaria de responsabilidades y hab&iacute;a aceptado la suspensi&oacute;n de la constituci&oacute;n de 1876, la propia base jur&iacute;dica del r&eacute;gimen de la Restauraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dos Rep&uacute;blicas tuvieron en su origen un c&oacute;digo gen&eacute;tico inequ&iacute;vocamente democr&aacute;tico. No se puede decir otro tanto de la dinast&iacute;a borb&oacute;nica. Lleg&oacute; a Espa&ntilde;a tras una guerra exterior, pero tambi&eacute;n civil, la de Sucesi&oacute;n (1701-1715), sustanciada con la abrogaci&oacute;n por Felipe V de los reg&iacute;menes forales de parte de sus territorios. Carlos IV y Fernando VII enajenaron la soberan&iacute;a a beneficio de Napole&oacute;n en 1808. En 1814, el rey fel&oacute;n suprimi&oacute; las Cortes y suprimi&oacute; la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz, y en 1823 apel&oacute; a un ej&eacute;rcito extranjero para que le restituyese su poder absoluto. En 1874, la restauraci&oacute;n de Alfonso XII fue promovida por un pronunciamiento militar, el del general Mart&iacute;nez Campos. Alfonso XIII permiti&oacute; otro en 1923 para tapar sus propias responsabilidades en el desastre de Annual y sus partidarios conspiraron desde su exilio en la Italia de Mussolini para derribar al r&eacute;gimen republicano, urdiendo una trama para allegar a los futuros sublevados armas, pertrechos y aviones de bombardeo. En 1967, Juan Carlos I fue designado como su sucesor por el general Franco. El corolario presenta a los Borbones como una dinast&iacute;a de fijos-discontinuos, que salieron del trono tres veces y fueron repuestos otras cuatro. Entre no poder vivir con ellos o sin ellos, los espa&ntilde;oles fueron compelidos en &uacute;ltima instancia, espad&oacute;n mediante, a acatar siempre la segunda opci&oacute;n&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los fastos de la jura de la heredera vienen a incidir sobre un debate, desigual en su afloraci&oacute;n temporal a modo de Guadiana, acerca de si est&aacute; la monarqu&iacute;a en crisis o su decadencia es la de todo un relato nacional. Hasta el a&ntilde;o 2011, la instituci&oacute;n formaba parte esencial del imaginario de la transici&oacute;n. Legado de la dictadura como evidencia hist&oacute;rica de la incapacidad de la oposici&oacute;n antifranquista para imponer una ruptura democr&aacute;tica, la corona se bautiz&oacute; aparentemente en las aguas del Jord&aacute;n un 23 de febrero de 1981. Haciendo de la necesidad virtud, la figura del rey se erigi&oacute; en un referente nacido de la urgencia de dotar de un seguro de estabilidad a una sociedad ansiosa de superar el estado de sobresalto. Juan Carlos de Borb&oacute;n fue reverenciado por encima de todo l&iacute;mite prudente por casi dos generaciones de espa&ntilde;oles. Su sucesor, que ha tenido que asumir la factura de la frustraci&oacute;n de esa narrativa, no ha contado con la misma fortuna.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, los analistas demosc&oacute;picos hablan de una desafecci&oacute;n de las nuevas cohortes demogr&aacute;ficas hacia las instituciones emanadas de aquel ya remoto proceso hist&oacute;rico. Conviene recordar que, tomando como base las cifras de poblaci&oacute;n por edad del INE del primer trimestre de 2023, Espa&ntilde;a cuenta con 48.345.223 habitantes, de los que el 41.969.601 son espa&ntilde;oles de nacimiento. De ellos, el 56,3% naci&oacute; despu&eacute;s de la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1978 y el 48,9% de los actualmente mayores de edad no tuvo ocasi&oacute;n de refrendarla ni ha sido llamado a avalar reforma alguna con su voto. Quiz&aacute;s sea esto lo que explique que, seg&uacute;n la &uacute;nica encuesta que ha preguntado por ello en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y no era del CIS, un 40,9% de la poblaci&oacute;n manifiesta su apuesta por la rep&uacute;blica frente a un 34,9% que est&aacute; a favor de la monarqu&iacute;a. La opci&oacute;n republicana gana en todas las cohortes de edad por debajo de 54 a&ntilde;os y es mayoritaria &ndash;hasta con treinta puntos porcentuales de diferencia&ndash; entre los menores de 24. A este paso, podr&iacute;a llegar a cumplirse aquella paradoja que Thomas Paine y los dem&oacute;cratas radicales denunciaron en el siglo XVIII como rasgo indeseable de los sistemas carentes de un fundamento racional: que est&eacute; encomendado a los muertos el gobierno de los vivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo peor de las monarqu&iacute;as no es la irracionalidad de su principio rector, la transmisi&oacute;n de la principal magistratura del estado confiada a la ruleta de la herencia gen&eacute;tica, sino que sus crisis se transfieren inevitablemente al propio estado. Las rep&uacute;blicas est&aacute;n dotadas de v&aacute;lvulas de seguridad, desde la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales a los procesos destituyentes instruidos por los representantes electos de la soberan&iacute;a nacional, que impiden que la presi&oacute;n alcance el nivel de alarma. Las monarqu&iacute;as solo dejan dos salidas a sus titulares, ambas con desgarro: la abdicaci&oacute;n o el derrocamiento. Les salva la inepcia pol&iacute;tica de sus impugnadores y el permanente chantaje de que la alternativa aparezca como una invitaci&oacute;n a asomarse al abismo. Un miedo que, es cierto, les debemos hist&oacute;ricamente a los Borbones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/les-debemos-borbones_129_10642704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2023 20:49:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué les debemos a los Borbones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Borbones,Monarquía,Princesa de Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuelgamuros, un pasado que no pasa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cuelgamuros-pasado-no-pasa_129_10291269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2ab5288-437f-4c00-b66b-f5a04647ee11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuelgamuros, un pasado que no pasa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quien definió la guerra a la que abocó a España como una cruzada negó la condición de caídos a los infieles. La teoría de las dos ciudades aplicada al conflicto civil no dejaba lugar a la reconciliación</p></div><p class="article-text">
        La novela gr&aacute;fica de Jacques Tardi <em>La guerra de trincheras</em> cierra sus &uacute;ltimas p&aacute;ginas con un gr&aacute;fico y demoledor balance de lo que fue la Gran Guerra de 1914-1918: &ldquo;Si todos los muertos franceses desfilasen el 14 de julio en fila de a cuatro, ser&iacute;an necesarios no menos de seis d&iacute;as y cinco noches para que el &uacute;ltimo de ellos nos mostrase su faz l&iacute;vida&rdquo;. Los estados contempor&aacute;neos inmersos en contiendas de dimensiones colosales &ndash;las mega masacres del siglo XX, en expresi&oacute;n de Eric Hobsbawm-, en las que el ingrediente patri&oacute;tico fue un intenso elemento movilizador patrocinaron una monumentalidad conmemorativa posterior que sembr&oacute; la geograf&iacute;a nacional de homenajes en bronce y m&aacute;rmol a los ca&iacute;dos en combate. Las plazas de cualquier municipio de Francia, por peque&ntilde;o que sea, pueden dar cuenta de ello. Los &ldquo;muertos por la Patria&rdquo; eran &ldquo;nuestros muertos&rdquo; y, como tales, las esculturas que perpetuaban su sacrifico se constituyeron en monumentos c&iacute;vicos. Cada nueva conflagraci&oacute;n sum&oacute; a la placa del pedestal otras fechas y otros nombres: la resistencia, la deportaci&oacute;n, las guerras coloniales, las v&iacute;ctimas de terrorismo nutrieron el listado honor&iacute;fico. A&uacute;n hoy, son el lugar de congregaci&oacute;n solemne para conmemorar efem&eacute;rides que interpelan a toda la comunidad, sin distinci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El franquismo nunca aspir&oacute; a semejante inclusividad. Los lugares de memoria de la dictadura fueron excluyentes por exaltadores de una &uacute;nica interpretaci&oacute;n sacrificial: la del martirio religioso o la de la suprema entrega en acto de servicio a la mayor gloria de un estereotipado concepto de naci&oacute;n. Quien defini&oacute; la guerra a la que aboc&oacute; a Espa&ntilde;a como una cruzada neg&oacute; la condici&oacute;n de ca&iacute;dos a los infieles. La teor&iacute;a de las dos ciudades aplicada al conflicto civil no dejaba lugar a la reconciliaci&oacute;n. Los integrantes de la anti-Espa&ntilde;a, a los que se consider&oacute; fuerza cipaya de una agresi&oacute;n extranjera deb&iacute;an quedar excluidos del homenaje de una patria que los repudiaba. La diferenciaci&oacute;n eterna entre el bien y el mal se plasm&oacute; en aquellas efusiones de necrolatr&iacute;a que el r&eacute;gimen impuls&oacute; desde sus primeras horas. La oraci&oacute;n por los ca&iacute;dos, compuesta por Rafael S&aacute;nchez Mazas, es una muestra paradigm&aacute;tica: &ldquo;Se&ntilde;or, acoge con piedad en tu seno a los que mueren por Espa&ntilde;a y cons&eacute;rvanos el santo orgullo de que <em>solamente en nuestras filas</em> se muera por Espa&ntilde;a y de que solamente a nosotros honre el enemigo con sus mayores armas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 1957 vio la luz el decreto-ley que instituy&oacute; la Fundaci&oacute;n de la Santa Cruz del Valle de los Ca&iacute;dos hab&iacute;an cambiado algunas cosas respecto al contexto internacional -las muestras p&uacute;blicas de est&eacute;tica fascistizante fueron abandonadas a partir de 1945 para evitar que, quiz&aacute;s, fueran incomprendidas en los pa&iacute;ses occidentales-, pero el esp&iacute;ritu debelador permaneci&oacute; inc&oacute;lume. El texto de la disposici&oacute;n evocaba la voluntad fundacional de erigir &ldquo;un magno monumento destinado a perpetuar la memoria de los Ca&iacute;dos en la Cruzada de Liberaci&oacute;n, para honra de quienes dieron sus vidas por Dios y por la Patria y para ejemplo de las generaciones venideras&rdquo;. Solo desde el acatamiento de la victoria inapelable, la sumisi&oacute;n a la realidad irreversible y la aceptaci&oacute;n resignada de la perennidad del r&eacute;gimen del 18 de julio pod&iacute;a esperarse al otorgamiento de un &ldquo;sentimiento de perd&oacute;n que impone el mensaje evang&eacute;lico&rdquo;. En este sentido, el Valle podr&iacute;a ser &ldquo;el Monumento a todos los Ca&iacute;dos, sobre cuyo sacrificio triunfen los brazos pacificadores de la Cruz&rdquo;. Los muertos en combate por la Rep&uacute;blica, si hab&iacute;an sido cat&oacute;licos, podr&iacute;an alcanzar, quiz&aacute;s, la dicha de cierta indulgencia
    </p><p class="article-text">
        A los dictadores frecuentemente les tent&oacute; la idea de pasar a la historia como grandes constructores. El <em>f&uuml;hrer</em> alem&aacute;n, uno de los primeros aliados de Franco, proyect&oacute; una nueva capital para su imperio, Germania, con la asesor&iacute;a de Albert Speer. El general&iacute;simo volc&oacute; sus afanes de arquitecto amateur en la construcci&oacute;n de un hipogeo monumental destinado, a la larga, a ser su tumba. Quer&iacute;a que sus paramentos estuviesen decorados, como si del palacio de Asurbanipal se tratase, de una interminable procesi&oacute;n de m&aacute;rtires. La maqueta de Germania qued&oacute; sepultada entre las ruinas de la Alemania real. Cuelgamuros, sin embargo, sobrevivi&oacute; a su fundador. Una vez concluido, el mausoleo deb&iacute;a llenarse de reliquias. El 23 de mayo de 1958, el ministro de la Gobernaci&oacute;n, Camilo Alonso Vega, dirigi&oacute; una circular a los alcaldes de todos los municipios de Espa&ntilde;a ordenando el env&iacute;o de &ldquo;una relaci&oacute;n comprensiva de los enterramientos colectivos que existieren en ese t&eacute;rmino municipal, de ca&iacute;dos en los frentes de batalla o sacrificados por la Patria&rdquo;. El objetivo era que aquellos cuyos nombres campeaban en las placas de iglesias y casas consistoriales, precedidos por Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, tuvieran el d&iacute;a del juicio final la oportunidad de responder &iexcl;presente! desde un puesto de guardia al lado del Caudillo. Pero, en algunos lugares, la disposici&oacute;n tuvo efectos inesperados. <a href="https://todoslosnombres.org/material/a-todos-se-les-aplico-el-bando-de-guerra-torre-alhaquime-1936/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La web </a><a href="https://todoslosnombres.org/material/a-todos-se-les-aplico-el-bando-de-guerra-torre-alhaquime-1936/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todos los nombres</em></a><a href="https://todoslosnombres.org/material/a-todos-se-les-aplico-el-bando-de-guerra-torre-alhaquime-1936/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> recoge el caso de Torre Alh&aacute;quime</a>, un peque&ntilde;o pueblo de la sierra de C&aacute;diz en que el alcalde, en su relaci&oacute;n de enterramientos existentes en el t&eacute;rmino municipal remitida al Gobierno Civil, consign&oacute; la existencia de no menos de veinticinco cuerpos en la fosa com&uacute;n del cementerio y de siete en distintos parajes de los alrededores. En total, ocho fosas para un t&eacute;rmino municipal con una extensi&oacute;n inferior a los dieciocho kil&oacute;metros cuadrados. Junto al de Torre Alh&aacute;quime, otra media docena de regidores de la provincia interpret&oacute; err&oacute;neamente que la categor&iacute;a &ldquo;cuantos cayeron en nuestra Cruzada, sin distinci&oacute;n del campo en que combatieran&rdquo; se refer&iacute;a a las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n que tan intensa y eficientemente hab&iacute;an efectuado los sublevados en la comarca. Sab&iacute;an de lo que hablaban, all&iacute; y en otros lugares. En 1942, el jefe de puesto de la Guardia Civil de Valdeverdeja (Toledo), pueblo tomado por los rebeldes el 30 de agosto de 1936, inform&oacute; con peculiar sintaxis cuartelera a los instructores de la Causa General: &ldquo;A la terminaci&oacute;n de la guerra, varios individuos y mujeres que ven&iacute;an de zona roja al pueblo de residencia saliendo al paso de ellos varios vecinos de esta villa y considerados como personas de orden, dieron muerte a los mismos a un kil&oacute;metro de [la] localidad del Torrico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A falta de gloriosos ca&iacute;dos, hubo pueblos que pensaron cumplir con el cupo remitiendo restos mortales de rojos. Este hecho y la inhumaci&oacute;n de v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n franquista en un lugar que nunca pretendi&oacute; ser un emblema de reconciliaci&oacute;n pone de relieve el hecho de que en regiones enteras de Espa&ntilde;a no hubo guerra civil, sino golpe triunfante y aniquilaci&oacute;n del adversario. En aquellos territorios donde no hubo resistencia o el contragolpe fue r&aacute;pidamente aplastado cayeron asesinadas casi 88.000 personas, el 67,5% del total de las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n franquista. No eran cad&aacute;veres de gloriosos ca&iacute;dos ni m&aacute;rtires por la fe, por Dios y por Espa&ntilde;a: solo muertos an&oacute;nimos. Como dec&iacute;a un chiste de humor negro de la &eacute;poca m&aacute;s negra de la dictadura, hab&iacute;a caballeros mutilados y pu&ntilde;eteros cojos. Y all&iacute; donde no se encontraron ca&iacute;dos, fueron los ayuntamientos, en primer tiempo de saludo ante el requerimiento de los gobiernos civiles, los que empaquetaron a sus pu&ntilde;eteros muertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ochenta y siete a&ntilde;os, cuarenta y seis de ellos en democracia, se ha tardado en restituir el honor a aquellas personas. El lugar que ha sido durante todo este tiempo su tumba indeseable queda hoy al albur de lo que en un futuro pueda decidir una coalici&oacute;n de nost&aacute;lgicos discretos y de admiradores entusiastas del franquismo. Cabe esperar poco de &eacute;l como lugar de memoria compartida. Un estudioso de la historia del tiempo presente, Henri Rousso dijo que el debate intelectual en Francia sobre el r&eacute;gimen de Vichy es el s&iacute;ntoma de un pasado que no pasa. Cuelgamuros es la plasmaci&oacute;n en granito de Guadarrama de eso mismo, pero con efectos pol&iacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cuelgamuros-pasado-no-pasa_129_10291269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jun 2023 20:32:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuelgamuros, un pasado que no pasa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cuarta exhumación de José Antonio Primo de Rivera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cuarta-exhumacion-jose-antonio-primo-rivera_129_10144904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47d40f10-73ad-4399-8849-b7724ccfb891_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cuarta exhumación de José Antonio Primo de Rivera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La salida del líder del fascismo español del mausoleo oficial de la dictadura es un paso más en el desmontaje de la necrópolis sobre la que ha acampado durante demasiado tiempo la memoria histórica de España</p><p class="subtitle">Primo de Rivera será exhumado el lunes en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática
</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que se exhum&oacute; el cad&aacute;ver del fundador de la Falange fue a ra&iacute;z de la toma de Alicante por las tropas italianas de la Divisi&oacute;n Littorio, contribuci&oacute;n del Duce a la definitiva derrota, cautiverio y desarme del &ldquo;ej&eacute;rcito rojo&rdquo; espa&ntilde;ol.&nbsp;De la fosa com&uacute;n en la que hab&iacute;a sido sepultado por las autoridades republicanas en noviembre de 1936, los restos pasaron a ocupar un nicho en el cementerio local de &ldquo;Alicante de Jos&eacute; Antonio&rdquo;, como pas&oacute; a llamarse oficialmente la ciudad levantina. No ser&iacute;a por mucho tiempo: el Caudillo, precisado de una cobertura ideol&oacute;gica homologable a la de las potencias del Eje, dispuso el traslado de los despojos del l&iacute;der del fascismo espa&ntilde;ol al monasterio de El Escorial, esa met&aacute;fora arquitect&oacute;nica de la intransigencia de Felipe II tallada en granito de Guadarrama. La ceremonia estuvo ornada con los rasgos de un culto en el que se amalgamaba mesianismo y necropol&iacute;tica. Miles de falangistas, entre camisas viejas de la &ldquo;Falange de la Sangre&rdquo; y arribistas de aluvi&oacute;n en ansia de figuraci&oacute;n y estancos se disputaron el honor de portar a hombros el f&eacute;retro durante los m&aacute;s de cuatrocientos kil&oacute;metros que separan Alicante de Madrid. Aquel viaje p&oacute;stumo fue una versi&oacute;n celtib&eacute;rica del camino al Walhalla. Antorchas, cohortes uniformadas y, en cada etapa del itinerario, un sacrificio humano en el altar de la venganza: sacas y ejecuciones irregulares cobradas en vindicta por el fusilamiento del Ausente. Hab&iacute;a sobrada cantidad de presos rojos para pagar por ello.
    </p><p class="article-text">
        El mausoleo de la monarqu&iacute;a no fue, sin embargo, la &uacute;ltima morada del abogado e hijo del primer dictador del siglo XX. En 1959, Franco, cuya pretensi&oacute;n era no solo la de se&ntilde;orear el presente de Espa&ntilde;a, sino la de reescribir su pasado y determinar para siempre su futuro, dispuso que aquel a quien hab&iacute;a convertido deliberadamente en mito se alineara junto a &eacute;l en su futura tumba. En la bas&iacute;lica de Cuelgamuros, un remedo de pir&aacute;mide azteca erigida sobre cr&aacute;neos por un ej&eacute;rcito de trabajadores conscriptos, ambos esperar&iacute;an las trompetas del juicio final a los pies del altar mayor, sahumados por la sol&iacute;cita orden benedictina que interpretaba la regla del <em>ora et labora</em>&nbsp;en clave de la m&aacute;s eficaz exaltaci&oacute;n de una tiran&iacute;a alzada sobre las vidas sacrificadas de un cuarto de mill&oacute;n de compatriotas.
    </p><p class="article-text">
        Hay que lamentar que la democracia haya llegado tarde a la tarea de retirar honores a los personajes prominentes de la dictadura, pero cabe congratularse de que lo acabe haciendo y sin posibilidad de marcha atr&aacute;s. Lastradas por la inercia del uso de los pies de plomo en los tiempos iniciales de la transici&oacute;n, hay interpretaciones que han tratado de diferenciar entre la figura de Franco y la de Primo de Rivera como si no hubieran sido ambas el haz y el env&eacute;s de la misma espada. Se ha dicho que Jos&eacute; Antonio &mdash;usando de la familiaridad derivada de su omnipresencia en las placas de todas las parroquias de nuestra geograf&iacute;a encabezando el listado de &ldquo;ca&iacute;dos por Dios y por Espa&ntilde;a&rdquo;&mdash;, a diferencia del general superlativo, fue una v&iacute;ctima de la guerra civil. Por ello, habr&iacute;a podido permanecer en la bas&iacute;lica de Cuelgamuros, aunque no en un lugar destacado. La equidistancia le ha presentado con tonos casi costumbristas, un <em>bon vivant</em>&nbsp;de origen jerezano frecuentador de tertulias mundanas como la de <em>La Ballena Alegre</em>&nbsp;en los bajos del caf&eacute; Lyon y de las cenas de Carlomagno en el Hotel Par&iacute;s de la Puerta del Sol, alguien a quien cuadraba mejor un esmoquin que la camisa azul mah&oacute;n, un discreto letraherido arrojado a la pugna pol&iacute;tica por la vindicaci&oacute;n de su padre, un hijo de su generaci&oacute;n con un sino tr&aacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos son trazos anecd&oacute;ticos que no pueden negar la evidencia. Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera no se limit&oacute; a impugnar a la Rep&uacute;blica por lo que pudiera reputar de ultrajes a su legado paternal, sino que puso todo su empe&ntilde;o de derribarla. A tal fin, fund&oacute; un partido troquelado en el molde de los fascismos rampantes en la Europa de los a&ntilde;os 30, una organizaci&oacute;n con escalas de mando que tomaban su denominaci&oacute;n del l&eacute;xico militar &mdash;triunviros, falanges, escuadras&mdash;, una ideolog&iacute;a cuyo objetivo era la implantaci&oacute;n de un estado totalitario que enmendase &mdash;lo dej&oacute; grabado para un noticiero extranjero&mdash; la triple divisi&oacute;n engendrada por la democracia liberal de la que abominaba: la territorial, la de clase y la de partidos. Un grup&uacute;sculo que adopt&oacute; como t&aacute;ctica la basada en la &ldquo;dial&eacute;ctica de los pu&ntilde;os y las pistolas&rdquo; y que actu&oacute; como elemento de provocaci&oacute;n y fuerza auxiliar de la conspiraci&oacute;n mon&aacute;rquico-militar, como han demostrado los trabajos del profesor <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jose-antonio-primo-rivera-no-martir-traidor_129_10143105.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;ngel Vi&ntilde;as</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para muestra de su naturaleza, un par de ejemplos. El 16 de marzo de 1935, un centenar de falangistas asalt&oacute; las instalaciones de los almacenes SEPU, en la Gran V&iacute;a de Madrid, muy cerca de la Telef&oacute;nica.&nbsp;Irrumpieron blandiendo porras de goma, rompieron el escaparate y destrozaron vitrinas, sembrando el p&aacute;nico de los clientes. &iquest;El motivo? La campa&ntilde;a desplegada por el partido liderado por Jos&eacute; Antonio a trav&eacute;s de su peri&oacute;dico, Arriba, contra SEPU, Nestl&eacute; y el &ldquo;capitalismo jud&iacute;o&rdquo; al que acusaban de arruinar con su pol&iacute;tica de precios rebajados al peque&ntilde;o comercio y a los productores nacionales. Cristales rotos y antisemitismo: no es necesario buscar en ex&oacute;ticas latitudes el origen de estas influencias. Por otro lado, Luis Jim&eacute;nez de As&uacute;a, socialista, catedr&aacute;tico de Derecho, presidente de la comisi&oacute;n que redact&oacute; la Constituci&oacute;n de 1931 y candidato a la vicepresidencia de las Cortes sufri&oacute; el 12 de marzo de 1936 un atentado en el que muri&oacute; su escolta. Un mes despu&eacute;s la misma Falange que hab&iacute;a reivindicado su autor&iacute;a asesin&oacute; al instructor de la causa, el juez Manuel Pedregal. No se trataba de una mera din&aacute;mica de acci&oacute;n-reacci&oacute;n en un contexto de confrontaci&oacute;n con otros grupos extremistas, como justific&oacute; cierta lectura sobre la &eacute;poca: era el resultado de la &ldquo;actuaci&oacute;n criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo com&uacute;n de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines pol&iacute;ticos&rdquo;, seg&uacute;n la tercera acepci&oacute;n en el DRAE de la palabra &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/terrorismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terrorismo</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera fue el l&iacute;der de un grupo organizado de car&aacute;cter violento que actu&oacute; como colaborador necesario en la creaci&oacute;n de un estado de necesidad legitimador de la sublevaci&oacute;n militar. Como aprendiz de brujo, pereci&oacute; a consecuencia de los efectos derivados de sus actos. No fue m&aacute;s v&iacute;ctima de la guerra civil de lo que Reinhardt Heydrich lo fue de la Segunda Guerra Mundial. No pueden establecerse diferencias de consideraci&oacute;n entre el jefe del Estado y el fundador de la Falange que, en triada inseparable completada por el crucifijo, presidieron las paredes de aulas, comisar&iacute;as y covachuelas administrativas durante toda la duraci&oacute;n del r&eacute;gimen del 18 de julio. Quienes se encuadraron en su partido ejercieron la violencia, usurparon propiedades, participaron de la corrupci&oacute;n institucionalizada y usufructuaron los beneficios de la victoria hasta la desarticulaci&oacute;n del Movimiento Nacional en 1977.
    </p><p class="article-text">
        La salida del l&iacute;der del fascismo espa&ntilde;ol del mausoleo oficial de la dictadura es un paso m&aacute;s en el desmontaje de la necr&oacute;polis sobre la que ha acampado durante demasiado tiempo la memoria hist&oacute;rica de Espa&ntilde;a. Sus deudos no pueden quejarse: tendr&aacute; una salida digna, si se la compara con la situaci&oacute;n de las de las otras v&iacute;ctimas que aguardan la ocasi&oacute;n de que los suyos puedan honrarlas en paz y con dignidad. Cuando eso ocurra, me confieso pesimista sobre la posterior resignificaci&oacute;n del denominado Valle de los Ca&iacute;dos. Albergo dudas acerca de que pueda cumplir alguna vez una funci&oacute;n de educaci&oacute;n c&iacute;vica. Quiz&aacute;s fuera mejor que el tiempo, la erosi&oacute;n y la tect&oacute;nica hicieran su lento e implacable trabajo hasta convertir el entorno en algo parecido a los grabados de ruinas de Piranesi, la &uacute;nica forma posible de que un lugar tan nefasto logre ostentar algo de belleza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cuarta-exhumacion-jose-antonio-primo-rivera_129_10144904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2023 20:10:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cuarta exhumación de José Antonio Primo de Rivera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Antonio Primo de Rivera,Dictadura franquista,Dictadura,Fascismo,Segunda República,Guerra Civil Española,Valle de los Caídos,Memoria Histórica,Ley de Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Segunda República española como precedente democrático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/segunda-republica-espanola-precedente-democratico_129_10116695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cfecb7c-3ffd-4bad-80af-1feadeb40ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Segunda República española como precedente democrático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El corte quirúrgico infligido por la dictadura franquista amputó al país de su pasado más creativo y lo devolvió a etapas premodernas impregnadas de aroma cerrado a sacristía y sala de banderas</p></div><p class="article-text">
        Dice el fil&oacute;sofo Daniel Shabetai Milo en su obra <em>Trahir le temps </em>(<em>Traicionar al tiempo</em>) que si el hito fundacional de nuestra era no fuera la supuesta fecha del nacimiento de Cristo, sino la de su muerte, la cronolog&iacute;a deber&iacute;a retrasarse treinta y tres a&ntilde;os y, con ello, el primer tercio de lo que asumimos como siglo XX bascular&iacute;a hacia atr&aacute;s: las revoluciones rusas de 1905 y 1917 se reunir&iacute;an en la misma centuria con la &laquo;primavera de los pueblos&raquo; de 1848 y la Comuna de Par&iacute;s de 1871; las vanguardias art&iacute;sticas, literarias y cient&iacute;ficas, del cubismo al psicoan&aacute;lisis y de Kafka a Einstein, compartir&iacute;an un tracto homog&eacute;neo; y la Primera Guerra Mundial (1914-1918) volver&iacute;a a ser la &laquo;Gran Guerra&raquo;. El parteaguas de entre siglos se situar&iacute;a entre la Gran Depresi&oacute;n de 1929 y el ascenso de Hitler al poder en 1933.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que un juego intelectual, la propuesta de Milo est&aacute; destinada a demostrar que la compartimentaci&oacute;n cronol&oacute;gica que estamos acostumbrados a asumir como naturalmente dada es pura convenci&oacute;n social. Puede parecer un divertimento erudito, pero resulta enormemente estimulante &iquest;C&oacute;mo quedar&iacute;a la historia de Espa&ntilde;a en ese caso? Constituye un lugar com&uacute;n afirmar que la entrada en nuestro siglo XX se franquea con el ep&iacute;logo de la p&eacute;rdida de las &uacute;ltimas colonias y la asunci&oacute;n generacional de una conciencia del &laquo;desastre&raquo; en 1898. Mas, si aplic&aacute;semos la tesis del fil&oacute;sofo franco-israel&iacute;, los albores del nuevo siglo se anunciar&iacute;an en 1931 con la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta rezuma sensatez: &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a pesar m&aacute;s el imaginario zaherido de una casta intelectual al servicio de un colonialismo en declive que el entusiasmo ampliamente compartido que suscit&oacute; la primera experiencia democr&aacute;tica de masas de nuestra historia contempor&aacute;nea? &iquest;En virtud de qu&eacute; relato interesado deber&iacute;a considerarse luctuosa la p&eacute;rdida definitiva de los vestigios de un imperio periclitado, en cuya in&uacute;til conservaci&oacute;n se dilapidaron recursos econ&oacute;micos sin cuento y vidas de soldados de reemplazo reclutados injustamente entre las clases m&aacute;s desfavorecidas? &iquest;Por qu&eacute; cubrir bajo estratos de deliberada ignorancia que hubo un momento en que Espa&ntilde;a sincroniz&oacute; su r&eacute;gimen pol&iacute;tico, no a la zaga, sino en vanguardia con las experiencias democr&aacute;ticas m&aacute;s avanzadas y fue pionera en la protecci&oacute;n constitucional de los derechos sociales, en la renuncia a la guerra como herramienta de pol&iacute;tica exterior y en el reconocimiento del sufragio femenino -poco m&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s que la Rep&uacute;blica de Weimar y una que el Reino Unido, pero trece a&ntilde;os antes que Francia-? &iquest;Por qu&eacute; seguir difuminando el compromiso adquirido por el extenso grupo de creadores de la llamada Edad de Plata -no solo escritores, sino tambi&eacute;n cineastas, pintores, arquitectos y mujeres que en todos los campos rompieron las barreras impuestas para liderar ellas tambi&eacute;n el proceso de cambio cultural-, reduciendo al epis&oacute;dico a&ntilde;o 1927 el origen de la que alcanz&oacute; todo su esplendor como generaci&oacute;n de la Republica?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Proyectando hacia atr&aacute;s, el &laquo;largo siglo XIX&raquo; espa&ntilde;ol no lo ser&iacute;a tanto: abarcar&iacute;a el tramo comprendido entre el reinado de Isabel II (1833) y la ca&iacute;da de la Dictadura de Primo de Rivera y su ep&iacute;gono (1930), era de movimientos pendulares entre liberalismo doctrinario y progresista, salpicada de pronunciamientos militares y sustentada sobre un desarrollo capitalista territorialmente muy focalizado, al lado de una persistencia tenaz de los restos del Antiguo R&eacute;gimen -en correlaci&oacute;n con lo estudiado por Arno Mayer para el conjunto de Europa- en las regiones agrarias. La constituci&oacute;n de C&aacute;diz, muerta apenas nacida y rematada en 1823, habr&iacute;a sido un destello aislado, anticipador casi sin continuidad de un pa&iacute;s por venir en el que &laquo;oligarqu&iacute;a y caciquismo&raquo; dibujaban el diagn&oacute;stico de los males estructurales que atenazaban a la realidad espa&ntilde;ola entre la edad moderna y la propia Segunda Rep&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hubo un intento de poner fin al dominio del reducido n&uacute;mero de familias que acampaban sobre el presupuesto del pa&iacute;s, si alguna vez se concibi&oacute; un impulso superestructural destinado a cambiar profundamente las bases de la sociedad desde el propio estado sin acudir al impredecible recurso a una revoluci&oacute;n, esa iniciativa la encarn&oacute; el proyecto republicano. Proyecto eminentemente civil sustentado sobre los pilares alegorizados en las l&aacute;minas destinadas a presidir las 2.500 escuelas proyectadas para el primer bienio: reforma agraria, impulso a la industria y el comercio, instrucci&oacute;n p&uacute;blica, laicismo, fraternidad entre los pueblos de Espa&ntilde;a y paz exterior. Todo aquello que los titulares de la monarqu&iacute;a borb&oacute;nica, en sus correspondientes desempe&ntilde;os como fijos-discontinuos -tres veces salieron o se les ech&oacute; del pa&iacute;s y otras tantas volvieron- no supieron, no acertaron o no quisieron hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Rep&uacute;blica cabalg&oacute; sobre la ola de un mundo en transformaci&oacute;n. Como ocurri&oacute; en toda Europa tras la Gran Guerra, todo lo que hasta entonces hab&iacute;a sido seguro, todo lo que era s&oacute;lido e inm&oacute;vil, se trastoc&oacute; y qued&oacute; profunda y definitivamente alterado. Lo expres&oacute; perfectamente, a su pesar y con estupor, un escritor conservador espa&ntilde;ol, Wenceslao Fern&aacute;ndez Fl&oacute;rez, en su novela <em>Los que no fuimos a la guerra</em> (1930): &laquo;De repente, el mundo ha cambiado. Surgen formas de gobierno con las que no contaba y a las que mis profesores no me han dicho si deb&iacute;a amar o aborrecer; la val&iacute;a de las monedas se achica y el&nbsp; poder del dinero crece; las mujeres nos ofrecen cigarrillos; aparecen danzas que yo no s&eacute; bailar; una m&uacute;sica incomprensible, una literatura extra&ntilde;a, una pintura indescifrable, me rechazan como a un hombre del cuaternario; s&uacute;bitamente tambi&eacute;n, el aire se puebla de aviones, la tierra se cuaja de autom&oacute;viles; se exige una actividad para la que no estoy apercibido; no he olvidado las &uacute;ltimas diligencias, con su estr&eacute;pito de ventanillas mal ajustadas, cuando se me invita a volar; me ense&ntilde;aron a conmoverme con B&eacute;cquer para decirme ahora que el amor no es m&aacute;s que una de nuestras necesidades fisiol&oacute;gicas; una juventud sin sombreros, uniformada con gabardinas, inn&uacute;mera, epid&eacute;mica, insolente, brota de cada poro de la tierra, tan desligada de lo anterior, tan lejana del pr&oacute;ximo ayer, como si no hubiese tenido padres humanos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desasosiego imbuido por la incomprensi&oacute;n de un mundo r&aacute;pidamente mutable; ansiedad ante un futuro que, por primera vez, quienes hab&iacute;a sido due&ntilde;os del calendario, los medios de producci&oacute;n y los boletines oficiales no pod&iacute;an predecir ni determinar; temor a la p&eacute;rdida definitiva de privilegios seculares y al ascenso de unas clases subalternas que ejerc&iacute;an el poder conferido gracias al voto para decidir sobre sus propios destinos: ingredientes compartidos por una burgues&iacute;a medrosa, una casta militar despojada de su protagonismo y una oligarqu&iacute;a enraizada en el terru&ntilde;o con la fuerza negativa de las plantas parasitarias que, desde Berl&iacute;n a Sevilla, desde Viena a Madrid, desde Varsovia a Lisboa, nutrieron la reacci&oacute;n que aplast&oacute; las florecientes experiencias democr&aacute;ticas y a las sociedades civiles sobre las que se sustentaban, sustituy&eacute;ndolas, mediante distintas dosis de violencia estatalmente administrada, por reg&iacute;menes totalitarios y organizaciones de encuadramiento obligatorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos guerras con resultado diametralmente distinto pusieron el colof&oacute;n a esta parte del siglo, se tome donde se quiera el punto de arranque. Tras la guerra mundial que acab&oacute; con la victoria sobre el nazifascismo, las sociedades occidentales reemprendieron el camino de la raz&oacute;n democr&aacute;tica y el contrato social. La guerra de Espa&ntilde;a, que culmin&oacute; con el triunfo del m&aacute;s veterano aliado del Eje, aisl&oacute; al pa&iacute;s durante casi dos d&eacute;cadas y lo sumi&oacute; en tal debacle social y econ&oacute;mica que los indicadores de 1936 tardar&iacute;an una generaci&oacute;n -veinticinco a&ntilde;os- en recuperarse. La rica sociedad civil pacientemente construida durante medio siglo de avance del pensamiento democr&aacute;tico y el movimiento asociativo obrero fue destruida hasta los cimientos. El corte quir&uacute;rgico infligido por la dictadura franquista amput&oacute; al pa&iacute;s de su pasado m&aacute;s creativo y lo devolvi&oacute; a etapas premodernas impregnadas de aroma cerrado a sacrist&iacute;a y sala de banderas, esas que tanto parecen complacer a los a&ntilde;orantes de los faralaes, las monteras y las cananas como ep&iacute;tomes de su mezquino concepto de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo en un pa&iacute;s que no ha sanado de manera consecuente y decidida las laceraciones culturales infligidas por la dictadura se puede presumir ante las nuevas generaciones de estigmatizar el precedente republicano so capa de fomento de un sedicente esp&iacute;ritu cr&iacute;tico. Las interpretaciones del pasado pueden ser controvertidas, pero hay consensos que son insoslayables: siempre ser&aacute; preferible una democracia imperfecta a una dictadura impecable.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/segunda-republica-espanola-precedente-democratico_129_10116695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Apr 2023 20:40:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Segunda República española como precedente democrático]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moción de clausura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mocion-clausura_129_9986354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5e10906-6c11-49fa-8d8a-5eaaa82a8c6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moción de clausura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tamames, cuya última intervención en 1981 ante el Comité Central fue para proponer la imposición de un tope de edad de 65 años a los dirigentes comunistas, se presenta a los 89 como aspirante a presidente del Gobierno en nombre de una fuerza de extrema derecha</p><p class="subtitle">Ramón Tamames, la última ocurrencia de Abascal para una segunda moción de censura que nace muerta
</p></div><p class="article-text">
        Vivimos una &eacute;poca en que prima el relato vertiginoso de los acontecimientos sobre el an&aacute;lisis basado en la larga duraci&oacute;n, cuando es este &uacute;ltimo el que posibilita, gracias a la existencia de precedentes y parangones, una mejor comprensi&oacute;n del presente. Para cualquier menor de 40 a&ntilde;os interesado por la pol&iacute;tica, Ram&oacute;n Tamames no ser&iacute;a hasta antes de ayer, y en el mejor de los casos, m&aacute;s que un personaje vagamente adivinado entre los que pueblan la ya polvorienta galer&iacute;a de personajes de la mod&eacute;lica transici&oacute;n. Para la gran mayor&iacute;a, <em>sic transit gloria mundi</em>, un ilustre desconocido. De ah&iacute; que las biograf&iacute;as de urgencia hayan coincidido en destacar como un prodigioso ejercicio de acrobacia su triple salto mortal desde las filas del PCE hasta la candidatura de Vox a la presidencia del Gobierno, moci&oacute;n de censura mediante. El cortoplacismo es un f&eacute;rtil humus para la germinaci&oacute;n de la sorpresa, que deja de serlo cuando los binoculares dejan de apuntar a las propias narices y se enfocan hacia la l&iacute;nea del horizonte.
    </p><p class="article-text">
        El nombre de Ram&oacute;n Tamames son&oacute; por primera vez en el tumultuoso ambiente universitario que alumbr&oacute; los sucesos de febrero de 1956, la primera movilizaci&oacute;n masiva de estudiantes &mdash;&ldquo;hijos de los vencedores y los vencidos&rdquo;, seg&uacute;n rezaba el manifiesto inspirado por <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/fallece-escritor-politico-jorge-semprun_1_5448007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Sempr&uacute;n</a>, responsable comunista del trabajo entre los intelectuales&mdash; que provoc&oacute; la colisi&oacute;n interna entre fracciones del r&eacute;gimen y una crisis de gobierno. Junto con Javier Pradera y Enrique M&uacute;gica, Tamames integr&oacute; el &ldquo;tr&iacute;o de La Mezquita&rdquo;, ep&oacute;nimo de la cafeter&iacute;a donde se reun&iacute;an para preparar el Congreso de Escritores J&oacute;venes, una cu&ntilde;a para romper el espinazo del sindicato estudiantil falangista, el SEU. A su calor acudieron estudiantes comprometidos como Julio Diamante o Jes&uacute;s L&oacute;pez Pacheco y diletantes como Fernando S&aacute;nchez Drag&oacute;, gracias a cuya proverbial facundia la polic&iacute;a descubrir&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s qui&eacute;n se escond&iacute;a tras la identidad clandestina de &ldquo;Federico S&aacute;nchez&rdquo;. Todos fueron detenidos y acabaron en Carabanchel tras ver en la prensa del r&eacute;gimen la lista de sus nombres con el Don delante porque, aunque rojos, todav&iacute;a hab&iacute;a clases. Fue por entonces cuando Tamames comenz&oacute; a paladear el agridulce n&eacute;ctar que apuran los segundones. Pese a sus protestas en contrario, el partido, en virtud de su nueva l&iacute;nea pol&iacute;tica basada en la reconciliaci&oacute;n nacional, encumbr&oacute; a Pradera como paradigma del hombre renacido de las ruinas de su clase y autorredimido de su estirpe tradicionalista. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta 1975, Tamames mantuvo una relaci&oacute;n puntual con el PCE. Colabor&oacute; durante los a&ntilde;os sesenta en los trabajos de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica del Comit&eacute; Central dirigida por Tom&aacute;s Garc&iacute;a (&ldquo;Juan G&oacute;mez&rdquo;), si bien, en su condici&oacute;n legal de t&eacute;cnico comercial del Estado y luego de catedr&aacute;tico, pudo publicar peri&oacute;dicas reediciones de su <em>Estructura econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a</em> en las que volcaba los an&aacute;lisis que nutr&iacute;an el argumentario del partido. Por esa misma condici&oacute;n de legal fue utilizado por el PCE para tantear a militares en activo en el siempre frustrado empe&ntilde;o de penetrar en los estratos superiores del Ej&eacute;rcito, el m&aacute;s firme baluarte de la dictadura. Su labor se vio compensada en junio de 1975 con la cooptaci&oacute;n al Comit&eacute; Central y al Comit&eacute; Ejecutivo, pasando a ser uno de los rostros visibles de la Junta Democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, poco se sabe &mdash;y tardar&aacute; en saberse si no se desclasifican los archivos pertinentes&mdash; sobre la naturaleza de su participaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n PROMESA, entre cuyos miembros se encontraban algunos de los accionistas promotores del diario El Pa&iacute;s: Manuel Fraga Iribarne, P&iacute;o Cabanillas, Jes&uacute;s de Polanco y &eacute;l mismo. Seg&uacute;n Juan Mar&iacute;a Pe&ntilde;aranda y Manuel Fern&aacute;ndez Monz&oacute;n, miembros del Servicio Central de Documentaci&oacute;n (SECED) del almirante Carrero Blanco, los integrantes de PROMESA fueron invitados a participar en la elaboraci&oacute;n del denominado &ldquo;archivo Jano&rdquo;, nombre alusivo al dios romano de las dos caras. Una met&aacute;fora impecable. Se trataba de confeccionar un fichero de las personalidades susceptibles de ocupar puestos de relevancia en cualquier &aacute;mbito tras la muerte de Franco. Su &uacute;ltima reuni&oacute;n tuvo lugar en el restaurante madrile&ntilde;o Lhardy el 19 de diciembre de 1973, la v&iacute;spera del arranque del juicio por el proceso 1.001 contra la c&uacute;pula de Comisiones Obreras y del atentado contra Carrero. Tamames y sus colegas habr&iacute;an aportado en ella 25 nombres cada uno a una lista de trescientos sobre los que los dos antiguos esp&iacute;as del SECED no albergaban dudas de que ocuparan ministerios, subsecretar&iacute;as y consejos de administraci&oacute;n en la Espa&ntilde;a transicional. Es probable que de aquellos polvos vinieran los lodos que pretendieron enfangarle en una suerte de gobierno de salvaci&oacute;n nacional contemplado por una de las tramas golpistas del 23-F. 
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os comprendidos entre 1975 y 1979, Tamames fue el mascar&oacute;n tecnocr&aacute;tico de un Partido Comunista que aspiraba a presentarse ante la sociedad espa&ntilde;ola con una imagen de solvencia alejada del estereotipo del bolchevique desarrapado con el cuchillo entre los dientes. Como tal, fue el representante en los <a href="https://www.eldiario.es/politica/pactos-moncloa-habla-dias_1_1213736.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pactos de la Moncloa</a> y el candidato a la Alcald&iacute;a de Madrid en las primeras elecciones municipales de 1979. Cierta popularidad le hizo acariciar la idea de ser alguna vez el sustituto de Santiago Carrillo sin ser consciente del todo de que la sombra del secretario general era como la del manzanillo. Tambi&eacute;n, y a pesar de formar un t&aacute;ndem merced a los acuerdos firmados con el PSOE para la formaci&oacute;n de gobiernos locales, fue eclipsado por la figura de Tierno Galv&aacute;n quien, a pesar de compartir un similar nivel de soberbia autocomplaciente, fue mucho m&aacute;s h&aacute;bil que &eacute;l a la hora proyectar una imagen p&uacute;blica de liderazgo patriarcal y bonancible. 
    </p><p class="article-text">
        Tamames abandon&oacute; el barco del PCE cuando se abrieron las primeras v&iacute;as de agua en el casco. Ni siquiera esper&oacute; a que lo expulsaran por cuestiones de disidencia. Tante&oacute; la v&iacute;a de un proyecto unipersonal, llamado pomposamente Federaci&oacute;n Progresista, y particip&oacute; en la fundaci&oacute;n de Izquierda Unida con ese partido cuyos militantes, m&aacute;s que caber en un taxi, como dec&iacute;a el viejo chiste pol&iacute;tico, compet&iacute;an por el &uacute;nico sill&iacute;n de la bicicleta en la que el por entonces palad&iacute;n del ecologismo presum&iacute;a de moverse. Tuvo un recorrido corto y en su &uacute;ltima singladura se sum&oacute; a un partido agonizante, el Centro Democr&aacute;tico y Social de Su&aacute;rez, antes de retirarse a contemplar las obras de la pol&iacute;tica nacional desde las vallas de unas tertulias medi&aacute;ticas, a cu&aacute;l m&aacute;s montaraz. 
    </p><p class="article-text">
        De all&iacute; vino a sacarle Santiago Abascal para hacer el rid&iacute;culo por interposici&oacute;n por segunda vez en una misma legislatura. El aterrizaje de un excomunista en la extrema derecha puede resultar chocante, pero la historia ha demostrado que no ha sido algo infrecuente. En Francia, Jacques Doriot, el considerado un d&iacute;a n&uacute;mero dos del PCF, se enfrent&oacute; a su antigua organizaci&oacute;n y acab&oacute; en 1940 arroj&aacute;ndose con su Partido Popular Franc&eacute;s en brazos del r&eacute;gimen colaboracionista de Vichy. En Portugal, Jos&eacute; Carlos Rates, primer secretario general del PCP, abandon&oacute; el partido en 1926 y se aline&oacute; con la dictadura de Salazar. En Espa&ntilde;a, &Oacute;scar P&eacute;rez Sol&iacute;s, dirigente del n&uacute;cleo originario del PCE, impulsor de los grupos de acci&oacute;n y delegado en Mosc&uacute;, se convirti&oacute; al catolicismo, particip&oacute; en julio de 1936 en la sublevaci&oacute;n del general Aranda en Oviedo y fue el primer secretario del sindicato falangista, la CONS. 
    </p><p class="article-text">
        Tamames, cuya &uacute;ltima intervenci&oacute;n en 1981 ante el Comit&eacute; Central fue para proponer la imposici&oacute;n de un tope de edad de 65 a&ntilde;os a los dirigentes comunistas, se presenta a los 89 como aspirante a presidente del Gobierno en nombre de una fuerza de extrema derecha. Con ello, viene a poner el broche de cierre a una biograf&iacute;a dominada por el af&aacute;n de ocupar el lugar preminente que siempre crey&oacute; merecer y que el destino, esquivo, le neg&oacute;. Dice que es por una cuesti&oacute;n de verg&uuml;enza personal y que, de no hacerlo, se arrepentir&iacute;a toda la vida. Es comprensible: los simpatizantes de la izquierda y en particular los militantes del PCE que un d&iacute;a confiaron en &eacute;l, pegaron sus carteles y le aplaudieron en sus m&iacute;tines deben sentir el mismo arrepentimiento y similar verg&uuml;enza. O m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mocion-clausura_129_9986354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2023 21:34:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moción de clausura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ramón Tamames,PCE - Partido Comunista de España,Transición española,Vox,Comunista,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso Szkolnikoff: Una historia de traficantes y espías en la España de Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-szkolnikoff-historia-traficantes-espias-espana-franco_129_9834770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bfa3a49-d7f0-41dc-88b8-53c87c1c7a89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso Szkolnikoff: Una historia de traficantes y espías en la España de Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre 1944 y 1945, la España de Franco se había convertido en un sumidero que evacuaba colaboracionistas, criminales de guerra y agiotistas de todo pelaje en busca del amparo del antiguo aliado del Eje</p><p class="subtitle">El Gobierno ordena retirar a título póstumo las condecoraciones al expolicía franquista 'Billy el Niño'</p></div><p class="article-text">
        Al amanecer del domingo 10 de junio de 1945, el vaquero del pueblo madrile&ntilde;o de El Molar, cuyo nombre ha quedado oculto para la historia en la documentaci&oacute;n del Ministerio del Interior, vio que su hato de ganado se resist&iacute;a a atravesar el t&uacute;nel pr&oacute;ximo a la carretera de Ir&uacute;n. Al indagar el motivo, qued&oacute; espantado: en el interior, envuelto en una manta rociada de gasolina, ard&iacute;a un cuerpo humano. En cuanto se repuso, corri&oacute; a dar parte a la Guardia Civil. Nadie hab&iacute;a sido testigo de los hechos. Las &uacute;nicas pistas eran los restos de sangre en el pretil del puente desde el que se hab&iacute;a arrojado el cuerpo inerte, y las rodadas de unos neum&aacute;ticos <em>Michel&iacute;n</em> que, por lo brusco del giro trazado y por las marcas dejadas sobre el pavimento, denotaban una huida veloz en direcci&oacute;n a Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tard&oacute; mucho en conocerse la identidad de la v&iacute;ctima. La reconoci&oacute; su hermano gracias a uno solo de los zapatos de marca que hab&iacute;a escapado a la carbonizaci&oacute;n: se trataba de Michel Szkolnikoff, nacido hac&iacute;a cincuenta a&ntilde;os en Szark&oacute;wka, en el extremo este de Polonia perteneciente por entonces a Rusia. Se trataba de un traficante de oro y bienes suntuarios de procedencia inconfesable que hab&iacute;a amasado una inmensa fortuna como proveedor de los alemanes en la Francia ocupada. H&aacute;bil navegante en las turbias aguas del mercado negro, se hizo con un imponente patrimonio inmobiliario en Par&iacute;s y la Costa Azul. Su fortuna estaba valorada en m&aacute;s de dos mil millones de francos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 1944 y 1945, la Espa&ntilde;a de Franco se hab&iacute;a convertido en un sumidero que evacuaba colaboracionistas, criminales de guerra y agiotistas de todo pelaje en busca del amparo del antiguo aliado del Eje. Entre los m&aacute;s acreditados fugitivos se contaba el belga L&eacute;on Degrelle, sobreviviente a un accidentado amerizaje en la playa de la Concha de San Sebasti&aacute;n, al que esperaba un largo pero c&oacute;modo exilio: prosperar&iacute;a como hombre de negocios desde su finca en Constantina (Sevilla) vendiendo chal&eacute;s a los militares americanos instalados en Rota desde 1953. Muri&oacute; a los 87 a&ntilde;os, en 1994, sin que ni siquiera los gobiernos democr&aacute;ticos accedieran a conceder su extradici&oacute;n a B&eacute;lgica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De las cloacas francesas lleg&oacute; Louis Darquier de Pellepoix, furibundo antisemita nombrado en 1942 responsable del Comisariado General de Asuntos Jud&iacute;os, el organismo del gobierno t&iacute;tere de Pierre Laval encargado de gestionar la deportaci&oacute;n de la comunidad israelita francesa. Logr&oacute; escapar a la condena a muerte impuesta por un tribunal franc&eacute;s. En 1978 se permitir&iacute;a hacer unas declaraciones provocadoras al semanario <em>L&rsquo;Express</em> minimizando el Holocausto. Los gobiernos espa&ntilde;oles nunca accedieron a extraditarlo. Muri&oacute; en 1980 en Carratraca, en la provincia de M&aacute;laga, albergue predilecto de criminales de guerra bien relacionados con eminentes jerarcas del franquismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la frontera franco-espa&ntilde;ola no solo pasaban fugitivos del frustrado Reich milenario. Tambi&eacute;n los productos del expolio cometido impunemente durante la guerra. Algunos no pudieron sacar lo que hubieran querido, como el periodista C&eacute;sar Ruano, voraz saqueador de la mansi&oacute;n de una rica familia jud&iacute;a, la venta de cuyo patrimonio mobiliario y art&iacute;stico sufrag&oacute; los onerosos gastos de su vida bohemia en aquel Par&iacute;s retratado en las novelas de Patrick Modiano. En Ir&uacute;n, la OSS &ndash;el servicio de inteligencia norteamericano predecesor de la CIA&ndash; se&ntilde;al&oacute; a un tal Arturo Linares, subordinado del coronel Julio Ortega Tercero, conspicuo golpista en 1936 y jefe de la zona desde 1943, como &ldquo;tratante de arte informado como poseedor de lotes de objetos procedentes de los pa&iacute;ses ocupados, particularmente aquellos tra&iacute;dos por voluntarios de la Divisi&oacute;n Azul&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como respuesta a la falta de colaboraci&oacute;n franquista en la entrega de indeseables, los aliados montaron sus propias redes de busca y captura. Tras la liberaci&oacute;n de Par&iacute;s, el Gobierno Provisional de la Rep&uacute;blica Francesa envi&oacute; a Madrid a un agente de su servicio secreto para interesarse por la extradici&oacute;n de Szkolnikoff, que se revel&oacute; imposible. El traficante hab&iacute;a mantenido una excelente relaci&oacute;n con el antiguo embajador franquista ante Vichy, Jos&eacute; F&eacute;lix de Lequerica, instigador de la deportaci&oacute;n de Llu&iacute;s Companys y Juli&aacute;n Zugazagoitia para su fusilamiento en Espa&ntilde;a y coordinador del operativo para secuestrar a Aza&ntilde;a que solo frustr&oacute; la muerte del expresidente de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola. Desde agosto de 1944, Lequerica era ministro de Asuntos Exteriores. Nada se pod&iacute;a esperar por esa v&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo que Szkolnikoff hab&iacute;a logrado poner a salvo una parte de su fortuna y que desde octubre era vicec&oacute;nsul de la embajada espa&ntilde;ola en Buenos Aires, con derecho a la nacionalidad argentina, la <em>Direction g&eacute;n&eacute;rale des &Eacute;tudes et</em> <em>Recherches </em>(DGER) plane&oacute; secuestrarle en Madrid en evitaci&oacute;n de su inminente fuga y trasladarlo a Par&iacute;s para ser juzgado. A tal fin, contact&oacute; con un traficante de joyas alem&aacute;n y confidente del Alto Estado Mayor espa&ntilde;ol que se encargar&iacute;a de excitar su codicia con el atractivo de una sabrosa operaci&oacute;n: la adquisici&oacute;n de una partida de diamantes industriales que, por valor de quince millones de pesetas, habr&iacute;a sido supuestamente introducida en Espa&ntilde;a por los 'rojos' para dedicar su fruto a &ldquo;la propaganda y agitaci&oacute;n comunista&rdquo;. La ca&ntilde;a estaba tendida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la operaci&oacute;n estuvieron implicados agentes franceses, miembros de la red Pat O&rsquo;Leary que hab&iacute;a facilitado la evasi&oacute;n de pilotos aliados y refugiados durante la guerra mundial, republicanos espa&ntilde;oles e individuos de dudosa adscripci&oacute;n. Szkolnikoff fue atra&iacute;do a un chal&eacute; de la colonia de El Viso que los polic&iacute;as franquistas, con su habitual querencia, no dudaron en motejar de &laquo;checa&raquo;. Una vez dentro, fue asaltado y golpeado en la cabeza con una porra rellena de arena. La escena del crimen, reconstruida sobre plano por la polic&iacute;a, revelaba la violencia empleada: fueron precisos cuatro hombres para reducir a Szkolnikoff, durante la lucha se quebraron puertas y vidrieras y la sangre salpic&oacute; las paredes. Al final, maniatado, fue arrastrado desde el comedor hasta un cuarto del semis&oacute;tano y posteriormente sacado por el garaje.
    </p><p class="article-text">
        El ruso fue empaquetado en un auto que tom&oacute; de inmediato la carretera de Francia. La comitiva la formaban un Peugeot con matr&iacute;cula diplom&aacute;tica y un Citro&euml;n propiedad de la embajada francesa asignado al agregado naval. Las cosas se torcieron y, ya fuera por la violencia ejercida o porque a los captores se les fuera la mano con la droga inyectada para manejarle mejor, el traficante lleg&oacute; muerto a la altura de El Molar (Madrid). Intentaron hacerle el boca a boca, pero fue en vano. Urg&iacute;a borrar el rastro. Los secuestradores intentaron deshacerse de su cuerpo quem&aacute;ndolo con la gasolina que portaban en bidones para no tener que parar hasta cruzar la frontera. Fue entonces cuando lo hall&oacute; el vaquero de El Molar.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n del cad&aacute;ver y la posterior aprehensi&oacute;n del comando motiv&oacute; un esc&aacute;ndalo diplom&aacute;tico. Fue detenida media docena de ciudadanos franceses, integrantes confesos del servicio secreto, algunos de ellos empleados de la embajada y con rango militar. Fueron objeto de un canje en noviembre de 1947 a cambio del canciller del consulado espa&ntilde;ol en Toulouse y esp&iacute;a del Alto Estado Mayor, Jos&eacute; Pardo, un turbio sujeto dedicado al tr&aacute;fico de neum&aacute;ticos y de perlas procedentes del expolio a los jud&iacute;os. La propuesta de resoluci&oacute;n del caso habr&iacute;a llegado a conocimiento directo de Franco, como demuestran las consultas que le fueron elevadas por el nuevo ministro de Exteriores, Mart&iacute;n Artajo, conservadas en su archivo personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cad&aacute;ver carbonizado atribuido a Michel Szkolnikoff fue enterrado en una fosa com&uacute;n del cementerio de El Molar, pero sobre su definitiva desaparici&oacute;n se albergaron dudas durante un tiempo. Una cuenta bancaria a su nombre en una entidad de Buenos Aires permaneci&oacute; activa y con movimientos hasta 1958. Las ratas, es sabido, est&aacute;n acostumbradas a las penumbras y guardan sus provisiones en t&uacute;neles oscuros e inaccesibles.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-szkolnikoff-historia-traficantes-espias-espana-franco_129_9834770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Dec 2022 21:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso Szkolnikoff: Una historia de traficantes y espías en la España de Franco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reivindicación de los etcéteras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reivindicacion-etceteras_129_9183302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f886357-fecb-4981-a53a-59cf70eabf81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reivindicación de los etcéteras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La justicia al revés puso a los defensores del orden legítimo frente a los piquetes de los alzados contra él. La ventaja militar de estos, auxiliada por las potencias del Eje, obró el milagro de la transustanciación: la rebeldía propia se convirtió por gracia divina en rebelión ajena por desobedecer a los bandos de guerra</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Michel Foucault en <em>La vida de los hombres infames</em> que los archivos de la represi&oacute;n tienen la virtud de revelarnos las existencias de actores min&uacute;sculos de la Historia que, al entrar en colisi&oacute;n con el Estado, su polic&iacute;a y sus jueces, abandonan el anonimato y nos hablan desde los legajos polvorientos de sus procesos. Cierto es que lo hacen por mediaci&oacute;n del papel timbrado parsimoniosamente mecanografiado por sus debeladores, pero extrayendo la veta de sus biograf&iacute;as, a veces breves y tr&aacute;gicas, de entre la ganga prevaricadora es como les devolvemos, libres de injuria, la dignidad que les fue expropiada.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, centenares de miles de mujeres y hombres contribuyeron a tejer un tupido tejido social en el primer tercio del siglo XX. Un somero vistazo a las cajas que contienen la documentaci&oacute;n incautada a la Casa del Pueblo de Madrid, por ejemplo, permite asomarse a un mundo perdido: ah&iacute; figuran sindicatos de todo tipo de oficios &ndash;muchos a&uacute;n con pelusa adherida de fermento artesanal (Pasteleros &ldquo;La Dulce Uni&oacute;n&rdquo;, la &ldquo;Fraternidad Cerillera&rdquo;, Sociedad de Limpiabotas &ldquo;El Brillo&rdquo;&hellip;)- al lado de &ldquo;El Baluarte&rdquo; de los metal&uacute;rgicos, la sociedad de alba&ntilde;iles &ldquo;El Trabajo&rdquo; o los sindicatos ferroviarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son actas de plenos, libros de cuentas, actuaciones de coros, folletos de promoci&oacute;n de casas baratas, encuentros de uniones deportivas obreras, programas de cursos de capacitaci&oacute;n en electricidad o montaje de aparatos de radio, poemas de tem&aacute;tica social. Abundan cartas primorosa o rudimentariamente caligrafiadas solicitando entrevistas, relatando injusticias, exponiendo proyectos pragm&aacute;ticos o arbitristas, requiriendo apoyos, manifestando adhesiones&hellip; Todo, sin orden ni concierto ni otra l&oacute;gica que la necesidad de los futuros verdugos de escrutar nombres propios que subrayar con l&aacute;piz rojo. Todo fue a parar al gigantesco repositorio que conforma la secci&oacute;n Pol&iacute;tico Social del Archivo de Salamanca, inagotable fuente de informaci&oacute;n para el despliegue de la represi&oacute;n destinada a pulverizar la base material y humana &ndash;y hasta el recuerdo- de aquello. Como dijera uno de los m&aacute;ximos referentes de la reacci&oacute;n espa&ntilde;ola respecto a la primera Constituci&oacute;n, &ldquo;como si no hubiesen pasado jam&aacute;s tales actos, y se quitasen de en medio del tiempo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno puede imaginarse a los agentes de la Delegaci&oacute;n del Estado para la Recuperaci&oacute;n de Documentos, con ma&ntilde;as de desvalijamiento, mientras vaciaban estantes y arramblaban con cualquier pedazo de papel, por insignificante que pareciese. Si el Goebbels espa&ntilde;ol, es decir, el responsable de propaganda de la dictadura, Gabriel Arias Salgado, cre&iacute;a a pies juntillas que el diablo se citaba peri&oacute;dicamente con Stalin en un pozo petrol&iacute;fero de Bak&uacute; para transmitirle consignas &iquest;qu&eacute; evidencias no habr&iacute;a en aquella masa documental puesta a su alcance por la victoria concedida por el Dios de los ej&eacute;rcitos al Caudillo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que el triunfo fuese completo, hab&iacute;a que hacer desaparecer hasta la atm&oacute;sfera que envolvi&oacute; aquellos concili&aacute;bulos: el propio edificio de la Casa del Pueblo, en el n&uacute;mero 2 de la calle de Piamonte, desde donde su antena coronada con un foco rojo hab&iacute;a orientado las movilizaciones de los trabajadores desde 1908, fue demolido en 1951. Sobre su solar se edific&oacute; una anodina casa de vecindad de ladrillo visto, en cuyos bajos se instal&oacute; un modesto taller de reparaci&oacute;n de motos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n incautada fue el combustible que aliment&oacute; los motores de los procesos instruidos por los tribunales militares encargados de la gran limpieza mediante la aplicaci&oacute;n expeditiva del C&oacute;digo de Justicia Militar de 1890. La justicia al rev&eacute;s puso a los defensores del orden leg&iacute;timo frente a los piquetes de los alzados contra &eacute;l. La ventaja militar de estos, auxiliada por las potencias del Eje, obr&oacute; el milagro de la transustanciaci&oacute;n: la rebeld&iacute;a propia se convirti&oacute; por gracia divina en rebeli&oacute;n ajena por desobedecer a los bandos de guerra. Como su vigencia no se derog&oacute; hasta julio de 1948, lo que sucedi&oacute; al final de la guerra, el 1 de abril de 1939, no fue la paz sino la explotaci&oacute;n del &eacute;xito y la continuaci&oacute;n de la campa&ntilde;a por otros medios.
    </p><p class="article-text">
        La dictadura franquista implic&oacute; al Ej&eacute;rcito en el pacto de sangre fundacional mediante su esencial participaci&oacute;n en la represi&oacute;n a trav&eacute;s de los juicios sumar&iacute;simos. En un reciente trabajo, <em>Castigar a los rojos</em> (Cr&iacute;tica, 2022) uno de los firmantes, junto con Francisco Espinosa Maestre y Guillermo Portilla, ha puesto de relieve la metodolog&iacute;a del punitivismo franquista dise&ntilde;ada por el teniente coronel jur&iacute;dico militar Felipe Acedo Colunga, posterior equivalente a un general de divisi&oacute;n en el Servicio Jur&iacute;dico del Aire.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El volumen de procesos alcanz&oacute; cifras impresionantes: los expedientes judiciales de las Auditor&iacute;as de Guerra y Tribunales Militares acumulados por el Tribunal Militar Territorial Primero, que abarcaba las provincias de Alicante, Castell&oacute;n, Valencia, Cuenca, Albacete, Toledo, Badajoz, C&aacute;ceres, Segovia, &Aacute;vila, Ciudad Real y Madrid, ascendieron a 433.055 entre 1936 y 1970.&nbsp; Para el periodo comprendido entre 1936 &ndash;declaraci&oacute;n del bando de guerra- y 1963 &ndash;creaci&oacute;n del Tribunal de Orden P&uacute;blico (TOP)-, el n&uacute;mero es 211.463. Para hacerse una idea de lo que ello supon&iacute;a, hay que se&ntilde;alar que la poblaci&oacute;n total espa&ntilde;ola en esos a&ntilde;os se situaba entre los 26 y los 28 millones de habitantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi medio mill&oacute;n de identidades, con sus respectivas historias, aguardan ver la luz. Sus trayectorias vitales, cercenadas de golpe, constituyen las brasas que, atesoradas en la memoria de las generaciones silenciadas, permitieron reavivar el v&iacute;nculo entre lo que fue y lo que hoy es.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de lo que ocurre con una derecha adanista que no puede blasonar de haber participado, como parte de sus hom&oacute;logos europeos, en el consenso antifascista vencedor de la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones de la izquierda s&iacute; tienen la oportunidad de apelar a sus etc&eacute;teras, como los llamaba un veterano resistente comunista, Silvano Morcillo: &laquo;Si alguna vez se escribe la historia del partido se dir&aacute; &ldquo;gracias a Mengano, Fulano, Zutano y a etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera&rdquo;. Pues en esos etc&eacute;teras estaremos nosotros&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses de larga tradici&oacute;n democr&aacute;tica, pongamos Francia, se desarrollan desde hace d&eacute;cadas proyectos como el Diccionario Biogr&aacute;fico del Movimiento Obrero y el Movimiento Social, conocido como <em>Le Maitron</em>, un ampl&iacute;simo cat&aacute;logo prosopogr&aacute;fico que se remonta a la revoluci&oacute;n de 1848 y alcanza hasta nuestros d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con medios m&aacute;s modestos, la Fundaci&oacute;n Francisco Largo Caballero ha acometido la elaboraci&oacute;n de un censo con los nombres de todos los represaliados de la Uni&oacute;n General de Trabajadores para proceder a su volcado en la red. El n&uacute;mero de fichas redactadas al 18 de julio de 2022 -es decir, en estos d&iacute;as- alcanza ochenta y seis a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la guerra y la dictadura-&nbsp; las 33.307 (un 15,7% del total). Herramientas como <a href="https://censorepresaliadosugt.es/s/public/page/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su buscador</a> son de gran utilidad para los investigadores, los estudiosos de la represi&oacute;n a escala local e incluso para el profesorado de ense&ntilde;anza secundaria y los estudiantes que quieran emprender, en base a los preceptos de la LOMLOE, experiencias de aprendizaje basadas en proyectos. No son de extra&ntilde;ar los alaridos de algunos en contra de ella.
    </p><p class="article-text">
        El rescate de la memoria de aquellos que lucharon por un mundo mejor, entresacada de entre los estratos de tinta plomiza de unos procesos que, con la ley de memoria democr&aacute;tica, pasar&aacute;n a ser simple y llanamente ilegales, es un imperativo c&iacute;vico. Han de dejar de ser v&iacute;ctimas del pasado para convertirse en referentes del futuro. Tenemos una deuda que solo los dem&oacute;cratas podemos saldar. Como escribi&oacute; Bertolt Brecht en su <em>Oda a la clandestinidad</em>&nbsp; &ldquo;la fama pregunta en vano/ por aquellos que realizaron las haza&ntilde;as./ &iexcl;Aparezcan/ por un momento,/ desconocidos de rostros cubiertos, y reciban/ nuestra gratitud!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez, Ángel Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reivindicacion-etceteras_129_9183302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Jul 2022 20:57:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicación de los etcéteras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una precisión a las propuestas de Ayuso en materia de revisión de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/precision-propuestas-ayuso-materia-revision-historia_129_9043428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/639b830f-9c67-4e9c-a73a-18b8b8ad3558_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una precisión a las propuestas de Ayuso en materia de revisión de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consejero se permitió incluso la humorada de decir que conceptos contenidos en el currículum del Ministerio (multiculturalidad, emergencia climática, roles de género...) le parecían incomprensibles, como elaborados por una “inteligencia artificial”, a riesgo de dejar muy malparada la suya propia natural</p></div><p class="article-text">
        La Excma. Sra. Do&ntilde;a Isabel D&iacute;az Ayuso ha dado a conocer que se hab&iacute;a enterado de una informaci&oacute;n publicada por el diario ABC seg&uacute;n la cual se hace imprescindible revisar los manuales escolares, en especial los de Secundaria Obligatoria y Bachillerato, para evitar su ideologizaci&oacute;n. Una ideologizaci&oacute;n que, aunque no lo afirma tajantemente, provendr&iacute;a de las directrices emanadas de la ministra de Educaci&oacute;n de un Gobierno &ldquo;social-comunista&rdquo;, como no se cansan de proclamar voceros del PP y de Vox.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada extra&ntilde;o, habida cuenta de que el trumpismo madrile&ntilde;o &ndash;con o sin permiso del flamante nuevo l&iacute;der nacional del partido- ha comprado &iacute;ntegro el paquete ideol&oacute;gico reaccionario. No hay m&aacute;s que ver los &ldquo;treinta conceptos adoctrinadores impuestos por S&aacute;nchez que los alumnos de Madrid no estudiar&aacute;n&rdquo; &ndash;en enf&aacute;tico titular de uno de los boletines parroquiales habituales- para identificar a los nuevos demonios familiares de la <em>Lingua Ayusii Imperii </em>(en adelante, LAI): el feminismo, la agenda globalista, la alerta clim&aacute;tica y la memoria hist&oacute;rica. Es decir, la versi&oacute;n actualizada del tri&aacute;ngulo mal&eacute;fico integrado por masoner&iacute;a, comunismo y separatismo, pero convenientemente remozado con botox, muy al gusto de su selecta clientela electoral.
    </p><p class="article-text">
        El consejero del ramo se permiti&oacute; incluso la humorada de decir que los conceptos contenidos en el curr&iacute;culum del Ministerio (multiculturalidad, emergencia clim&aacute;tica, actitudes &eacute;ticas ante el siglo XXI, roles de g&eacute;nero, mejora de la humanidad y el planeta, ciudadan&iacute;a global, objetivos de desarrollo sostenible, compromiso con la sostenibilidad, las relaciones de g&eacute;nero, el estudio diacr&oacute;nico del papel de la mujer&hellip;) le parec&iacute;an incomprensibles, como elaborados por una &ldquo;inteligencia artificial&rdquo;, a riesgo de dejar muy malparada la suya propia natural.
    </p><p class="article-text">
        Quienes ya tenemos algunos a&ntilde;os recordamos la cruzada emprendida en el mismo sentido por una de sus predecesoras, la Excma. Sra. Do&ntilde;a Esperanza Aguirre que, como ministra de Educaci&oacute;n, impuls&oacute; una extensi&oacute;n imposible del programa de 2&ordm; de Bachillerato en el que la contemporaneidad m&aacute;s pr&oacute;xima quedaba asfixiada en pos de la b&uacute;squeda de los primeros vestigios de la Hispanidad en la Sima de los Huesos; bajo su presidencia, la Comunidad de Madrid lleg&oacute; a organizar seminarios dirigidos por un conocido publicista de extrema derecha con cuyo nombre no queremos manchar el papel en que escribimos. Es decir, al igual que la cabra tira al monte parece dibujarse una cierta tendencia a que las presidencias de la Comunidad de Madrid muestren similar querencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la ense&ntilde;anza y escritura de la Historia de Espa&ntilde;a, que es el campo en el que nos movemos, cabr&iacute;a hacer de la supuesta necesidad de revisi&oacute;n de los manuales una virtud esencial: adecuarlos a lo que los investigadores de nuestro pasado hemos ido poniendo al descubierto. O, como m&iacute;nimo, respetar los consensos acad&eacute;micos en lugar de vindicar en su lugar los rancios contenidos de la Enciclopedia &Aacute;lvarez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los treinta conceptos malditos de la LAI, figuran con menci&oacute;n especial los referentes al periodo republicano: en Madrid estar&aacute; vetado hablar en las aulas del &ldquo;proceso reformista y democratizador de la Segunda Rep&uacute;blica&rdquo;, de las &ldquo;grandes reformas estructurales de la Segunda Rep&uacute;blica&rdquo;, y de &ldquo;la Segunda Rep&uacute;blica y la transformaci&oacute;n democr&aacute;tica de Espa&ntilde;a&rdquo;. Como si el furor iconoclasta del conservadurismo madrile&ntilde;o pudiera abolir los acuerdos de una historiograf&iacute;a que va desde los nada bolcheviques Lord Thomas o Sir Raymond Carr a los j&oacute;venes investigadores espa&ntilde;oles que hoy en d&iacute;a, en condiciones mucho m&aacute;s precarias y menos celebradas que las de un futbolista, tragan el polvo de los archivos para distinguir ente la mena y la ganga de las patra&ntilde;as que a&uacute;n lastran las interpretaciones de la Historia de nuestro pa&iacute;s. La pretensi&oacute;n de que la mistificaci&oacute;n ideol&oacute;gica pueda enarbolarse como discurso cr&iacute;tico contra la hegemon&iacute;a de un supuesto &ldquo;consenso progre&rdquo; tiene de alternativo lo que la acci&oacute;n de los dinamiteros de los monumentos de Palmira.
    </p><p class="article-text">
        La pretensi&oacute;n de universalizar la LAI atenta, por lo dem&aacute;s, contra varios derechos fundamentales consagrados en esa Constituci&oacute;n &ndash;y en sus desarrollos org&aacute;nicos- de la que el partido cuya matriz originaria se escindi&oacute; en el tr&aacute;mite de aprobaci&oacute;n ha pretendido erigirse casi en supremo y exclusivo guardi&aacute;n: la libertad de c&aacute;tedra, la libertad de imprenta y la autonom&iacute;a de los claustros. Amenazar con la inspecci&oacute;n educativa a modo de polic&iacute;a del pensamiento y presionar al sector editorial es muy revelador de un cierto talante. Tan grave como resulta grotesca la petici&oacute;n de amparo a una Europa donde la memoria de la resistencia es parte troncal de la educaci&oacute;n c&iacute;vica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os alguien escribi&oacute;: &ldquo;El olvido del totalitarismo, del fascismo, de la opresi&oacute;n de toda libertad humana es muy peligroso. Pues el mar del olvido no borra solamente los pasos de los amantes desunidos sobre la arena: puede tambi&eacute;n borrar los pasos de la libertad y de la democracia en las arenas de nuestra historia. Es por ello por lo que los pasos de la libertad deben ser rehechos por cada generaci&oacute;n&rdquo;. Ese alguien fue Jean-Claude Juncker, expresidente de la Comisi&oacute;n Europea, miembro del Partido Popular Social Cristiano adherido al Partido Popular Europeo. Son palabras de su pr&oacute;logo a un libro en homenaje a los brigadistas internacionales luxemburgueses. All&iacute; s&iacute; tienen claro cu&aacute;l era el lado bueno de la Historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos son los manuales en los que, presuntamente, se adoctrina a nuestros hijos, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, desde su m&aacute;s tierna infancia hasta que llegan a la Universidad en los que se refleje algunos de los descubrimientos de los que los dos firmantes nos hemos hecho eco o hemos contribuido a poner en circulaci&oacute;n en la literatura hist&oacute;rica?
    </p><p class="article-text">
        Sin expresar preferencia alguna he aqu&iacute; unos cuantos datos investigados y contrastados con documentaci&oacute;n de la &eacute;poca, perfectamente definida:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>La conspiraci&oacute;n contra la Rep&uacute;blica la iniciaron elementos mon&aacute;rquicos, alfonsinos y carlistas, desde los primeros momentos.&nbsp;</li>
                                    <li>Apoyaron la &ldquo;Sanjurjada&rdquo;, tras haber establecido contactos con la dictadura fascista italiana.&nbsp;</li>
                                    <li>A finales de marzo de 1934 firmaron un acuerdo de ayuda con Mussolini. Fue conocido desde 1937, en plena guerra civil, pero la investigaci&oacute;n ulterior desestim&oacute; su importancia.</li>
                                    <li>B&uacute;squedas en archivos espa&ntilde;oles, franceses e italianos han demostrado que, al contrario, fue la base sobre la cual pivot&oacute; la conspiraci&oacute;n, con la formaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Militar Espa&ntilde;ola y peticiones de fondos para financiar la conspiraci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li>En octubre de 1935 el ilustre conspirador Don Antonio Goicoechea, exministro de la Dictadura primorriverista y posterior Gobernador del Banco de Espa&ntilde;a franquista en y tras la guerra civil, inform&oacute; a Mussolini de los planes de los conspiradores y le advirti&oacute; de que, si unas futuras elecciones triunfaban las izquierdas, ellos y los militares de su cuerda se sublevar&iacute;an.&nbsp;</li>
                                    <li>En las elecciones de febrero, &ldquo;alguien&rdquo; envi&oacute; desde Madrid telegramas a varias guarniciones (se han conservado los dirigidos al comandante de la 5&ordf; divisi&oacute;n org&aacute;nica, general Cabanellas, desde el Estado Mayor Central inst&aacute;ndole a que proclamara el estado de guerra). &iquest;Se salt&oacute; ese &ldquo;alguien&rdquo; a la torera al jefe del mismo, un tal Francisco Franco?</li>
                                    <li>Ganaron las izquierdas y, como Goicoechea hab&iacute;a anunciado a Mussolini, se aceleraron los preparativos del golpe. Para ello fue preciso crear la sensaci&oacute;n de un &ldquo;estado de necesidad&rdquo;. Lo hicieron pistoleros carlistas y falangistas con provocaciones que no quedaron sin respuesta.&nbsp;</li>
                                    <li>En junio de 1936 el despu&eacute;s &ldquo;proto-m&aacute;rtir&rdquo; Jos&eacute; Calvo Sotelo, junto con Goicoechea y Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, escribieron a Mussolini solicitando ayuda financiera para el golpe.&nbsp;</li>
                                    <li>El 1&ordm; de julio de 1936 Pedro Sainz Rodr&iacute;guez, diputado de Renovaci&oacute;n Espa&ntilde;ola y del Bloque Nacional, firm&oacute; con una empresa italiana cuatro contratos para el suministro inmediato en julio y luego en agosto de aparatos de transporte y bombardeo, cazas e hidroaviones con destino a la sublevaci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li>Pocos d&iacute;as despu&eacute;s dio comienzo el reclutamiento para la misi&oacute;n de suministrar el primer lote de pilotos de las Fuerzas A&eacute;reas italianas.</li>
                                    <li>Nadie ha demostrado con documentos al efecto que las izquierdas socialistas y comunistas prepararan una sublevaci&oacute;n para incorporar a la Rep&uacute;blica a la &oacute;rbita sovi&eacute;tica.&nbsp;</li>
                                    <li>Esta explicaci&oacute;n se complement&oacute; con la idea de que las oleadas de asesinatos y disturbios que azotaron Espa&ntilde;a en la primavera de 1936 no dejaban otra alternativa que la sublevaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito para impedirlos en el futuro. Eduardo Gonz&aacute;lez Calleja ha sido uno de los autores que con mayor precisi&oacute;n ha analizado las causas, desarrollo y resultado de tales disturbios. Sus resultados no se han incorporado, que sepamos, a los libros de ense&ntilde;anza primaria y secundaria.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        As&iacute;, pues, si el origen de la sublevaci&oacute;n no es como se ha narrado tradicionalmente nos parece que hechos perfectamente documentados deber&iacute;an incorporarse a las ense&ntilde;anzas de los libros de texto del futuro. No sin advertir que llama la atenci&oacute;n que haya sido el mismo peri&oacute;dico ABC, en manos de los conspiradores mon&aacute;rquicos en la primavera de 1936, que haya proclamado que las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, las j&oacute;venes y los j&oacute;venes madrile&ntilde;os se hayan visto expuestos a una supuesta &ldquo;desinformaci&oacute;n&rdquo; que, sin embargo, sigue sin tener en cuenta tales hechos &ndash; y otros- bien comprobados.
    </p><p class="article-text">
        Invitamos, desde luego, a la Se&ntilde;ora Presidenta de la Comunidad de Madrid a que, dados sus sin duda excelentes conocimientos sobre una cierta versi&oacute;n de la historia espa&ntilde;ola, exponga p&uacute;blicamente no ya su repulsa a nuestras afirmaciones sino que tambi&eacute;n lo demuestre de la misma manera.
    </p><p class="article-text">
        En el &iacute;nterin, los autores de estas l&iacute;neas estamos dispuestos a discutir, igualmente en p&uacute;blico, con los eminentes funcionarios que la Se&ntilde;ora Presidenta tenga a bien se&ntilde;alar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez, Ángel Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/precision-propuestas-ayuso-materia-revision-historia_129_9043428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jun 2022 04:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una precisión a las propuestas de Ayuso en materia de revisión de la historia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Camarada Conesa': cuando el franquismo agujereó el PCE con la imprenta de Mundo Obrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/camarada-conesa-franquista-infiltro-pce_1_1073269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2cc9c44-1533-4082-8992-92d7deb6a78a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Camarada Conesa&#039;: cuando el franquismo agujereó el PCE con la imprenta de Mundo Obrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial, la CNT-FAI y el PCE fueron las organizaciones que siguieron combatiendo el franquismo en el interior del país con cierto nivel de incidencia</p><p class="subtitle">La policía política –la Brigada Político-Social– desplegó diversas estrategias para luchar contra la oposición a la dictadura: entre ellas destacó por sus buenos resultados la infiltración en el seno de sus organizaciones</p><p class="subtitle">El agente Roberto Conesa Escudero logró hacerse pasar por miembro del PCE durante seis meses y contribuyó a la práctica aniquilación de este partido en el interior de España</p><p class="subtitle">Lee aquí nuestra serie en exclusiva 'Expediente Conesa: de la represión franquista a la cloaca policial'</p></div><p class="article-text">
        A comienzos de 1947, la dictadura franquista comenzaba a respirar, convencida de que los vencedores de la guerra contra el Eje no iban a hacer nada efectivo para derrocarla. Por su parte, la situaci&oacute;n de las organizaciones que, como el Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE), no se resignaban a acomodarse a un exilio indefinido, era desoladora. Los activistas enviados desde Francia para montar una Delegaci&oacute;n del Comit&eacute; Central en el interior, muchos de ellos antiguos cuadros durante la guerra civil o con experiencia en la resistencia, ca&iacute;an como moscas en las trampas de la Polic&iacute;a al poco tiempo de llegar. As&iacute; fueron detenidos y fusilados Isidoro Di&eacute;guez, Agust&iacute;n Zoroa o Ram&oacute;n V&iacute;a. Algunos, ferozmente torturados, prefirieron el suicidio, como Eduardo S&aacute;nchez Biedma, que se arroj&oacute; bajo un convoy del metro en la estaci&oacute;n de Ant&oacute;n Mart&iacute;n antes que delatar a sus camaradas.
    </p><p class="article-text">
        Tras la ca&iacute;da de Zoroa, la Comisi&oacute;n de Interior encabezada en Francia por Santiago Carrillo constituy&oacute; una nueva troika de direcci&oacute;n integrada por Santiago Garc&iacute;a ('Santi'), Antonio Guardiola y Jos&eacute; Tom&aacute;s Planas ('el Peque'), secretario del Comit&eacute; Nacional de la JSU. A ellos acabar&iacute;a uni&eacute;ndose Luis Gonz&aacute;lez S&aacute;nchez ('el Rubio'). Hay que fijarse en estos dos porque su trayectoria iba a ser decisiva en los pr&oacute;ximos meses. Jos&eacute; Tom&aacute;s Planas ingres&oacute; en el partido en septiembre de 1938. Natural de Altorric&oacute;n (Huesca), proced&iacute;a de una familia campesina muy modesta y hab&iacute;a comenzado a militar en los pioneros en 1932, con once a&ntilde;os. Con diecis&eacute;is, se alist&oacute; como voluntario en el estado mayor de la XIII Brigada Internacional. Sali&oacute; del pa&iacute;s en febrero del 39 y fue internado en el campo de Argel&egrave;s. Luis Gonz&aacute;lez S&aacute;nchez, madrile&ntilde;o, empez&oacute; a militar en la FUE en agosto de 1936, en la JSU en octubre y en el PCE desde 1938. Pas&oacute; la frontera y transit&oacute; por los campos de Saint Cyprien, Barcar&eacute;s y Argel&egrave;s y por las compa&ntilde;&iacute;as de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 1944, Jos&eacute; Tom&aacute;s Planas asumi&oacute; la secretar&iacute;a general de la Juventud Combatiente y en 1946 fue seleccionado para pasar al pa&iacute;s. Ignacio Gallego dijo de &eacute;l: &ldquo;Este camarada siente un gran cari&ntilde;o hacia la juventud y hacia el partido. Siempre ha manifestado un gran deseo de trabajar en Espa&ntilde;a y re&uacute;ne buenas condiciones para el trabajo clandestino por su firmeza y por su car&aacute;cter prudente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde finales de 1946 y hasta abril de 1947, Santiago Carrillo tuvo una fluida correspondencia con 'Santi' y 'el Peque'. En su primera misiva, ambos informaron de la complicada situaci&oacute;n organizativa: los recursos eran muy escasos; los detenidos, numerosos; y las relaciones con otros grupos, inexistentes. De inmediato, 'el Peque' y 'el Rubio' se pusieron a organizar una denominada Brigada Eugenio Mes&oacute;n, en homenaje al responsable de la JSU madrile&ntilde;a preso tras el golpe de Casado y fusilado en 1941. Algunos de los militantes en el interior lo juzgaron una provocaci&oacute;n. La acci&oacute;n m&aacute;s destacada de la Brigada Mes&oacute;n fue la colocaci&oacute;n de un petardo en la embajada argentina, lo que acarre&oacute; la detenci&oacute;n de Juana Do&ntilde;a, compa&ntilde;era de Eugenio, y su condena a muerte luego permutada por treinta a&ntilde;os de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        'El Peque' y 'Santi' comunicaron a Francia que se estaba regularizando la aparici&oacute;n de <em>Mundo Obrero</em>. Carrillo respondi&oacute; en abril, anim&aacute;ndoles: &ldquo;Estamos muy satisfechos de vuestro comportamiento, haciendo frente a la dif&iacute;cil situaci&oacute;n&rdquo;. Le exhort&oacute; a traer consigo &ldquo;ejemplos de todos los materiales editados que pose&aacute;is&rdquo;. 'El Peque' asumi&oacute; la responsabilidad del aparato de propaganda, las c&aacute;rceles y la juventud mientras otros dos camaradas reci&eacute;n llegados llevar&iacute;an el aparato militar, guerrilleros, la estafeta con el bur&oacute; pol&iacute;tico, los aparatos de Madrid y provincia y los intelectuales. Eran Manuel Ben&iacute;tez Rufo, antiguo integrante del comit&eacute; de la JSU en el Pirineo franc&eacute;s, y Jos&eacute; Satu&eacute;, del Sindicato de Trabajadores de Correos y Tel&eacute;grafos de la UGT procomunista.
    </p><p class="article-text">
        Satu&eacute; busc&oacute; una imprenta, que consigui&oacute; por 5.000 pesetas, y un especialista en manejarla y mejorar la distribuci&oacute;n de <em>Mundo Obrero</em>. Los resultados fueron aparentemente muy satisfactorios: el peri&oacute;dico sali&oacute; puntualmente el 14 de abril y se prepar&oacute; un n&uacute;mero extraordinario para el 1&ordm; de Mayo. Lo que no sab&iacute;an en el partido era que la imprenta ya hab&iacute;a sido suya: se trataba de una <em>Minerva Boston</em> incautada por la polic&iacute;a tras la ca&iacute;da de Zoroa. Un tal Eliseo Asensio trab&oacute; contacto con un tip&oacute;grafo de confianza, un joven, hijo de viuda y de intachable proceder. Era este, seg&uacute;n quien le conoci&oacute;, un tipo dicharachero y &ldquo;menudo, bajito, con lentes de los llamados <em>Truman</em>, unas entradas muy grandes en la frente donde se le pronuncia mucho un pico que hacen, al unirse, las dos entradas del pelo formando un mech&oacute;n rizoso&rdquo;. Este sujeto, que bromeaba consigo mismo autodefini&eacute;ndose como de &ldquo;treinta kilos&rdquo;, result&oacute; ser Roberto Conesa. Sobre Asensio recay&oacute; el estigma de delator. El propio Conesa reconoci&oacute; que no fue tal, aunque tampoco se interes&oacute; en desmentirlo. Como le dijo a una detenida tiempo despu&eacute;s, le importaba poco: Asensio era &ldquo;un hombre anulado y adem&aacute;s sembrar la desconfianza entre vosotros tambi&eacute;n es un buen trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conesa se comprometi&oacute; a tirar <em>Mundo Obrero </em>y confeccion&oacute; un par de n&uacute;meros espectaculares, alguna de cuyas muestras se encuentran hoy en el archivo del PCE. Eso s&iacute;, procur&oacute; retrasar todo lo posible la entrega. Hac&iacute;a mal las cosas adrede, dijo despu&eacute;s, &ldquo;porque comprender&aacute;s que no iba yo a hacer un trabajo para luego frenar lo mismo que hab&iacute;a hecho yo&rdquo;. Mientras tanto, Satu&eacute; era seguido por un nutrido aparato de Polic&iacute;a que se encargaba de detener a todos aquellos con quienes se citaba. En cierto modo, Conesa se divert&iacute;a con su trabajo: &ldquo;Me acuerdo que con Satu&eacute;, paseando y paseando un d&iacute;a me dec&iacute;a: 'Chico, me pasa una cosa m&aacute;s rara. He ido a ver a un amigo y me ha fallado, voy a ver a otro y tambi&eacute;n, &iquest;c&oacute;mo te explicas t&uacute; eso?'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al final, conseguidos la mayor parte de sus objetivos, Conesa se cans&oacute; de jugar con el rat&oacute;n. Prometi&oacute; a Satu&eacute; conseguirle unos grandes tacos de madera para amortiguar el ruido que hac&iacute;a la <em>Minerva</em> en funcionamiento y se cit&oacute; con &eacute;l al final de la Gran V&iacute;a para entreg&aacute;rselos. Al contar lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s, no se sustrajo a cierto recochineo: &ldquo;Con esos cachos de tarugo era imposible que le confundieran mis compa&ntilde;eros, as&iacute; que al pasar por la Plaza de Espa&ntilde;a le detuvieron&rdquo;. Su mujer corri&oacute; la misma suerte. Cuando condenaron a Satu&eacute; a treinta a&ntilde;os, a pesar de la campa&ntilde;a de solidaridad internacional desplegada por las <em>Trade Unions</em> brit&aacute;nicas, el mis&oacute;gino Conesa lanz&oacute; sus dardos a Luc&iacute;a Bar&oacute;n: &ldquo;Esa s&iacute; que es mala. Estoy seguro de que sigue all&iacute; &ndash;se fue a vivir a Salamanca tras ser puesta en libertad&ndash;, siempre liada y que si un d&iacute;a dijera que la registraran la pillar&iacute;an con cosas, pero, para qu&eacute;, no puede hacer nada, pues que se consuele con su amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su misi&oacute;n de destrozar al PCE desde dentro, Conesa no actu&oacute; solo. Cuando tuvo controlado todo el operativo, activ&oacute; a sus hombres en la c&uacute;pula de la organizaci&oacute;n. Ninguno de los militantes honestos se hab&iacute;a percatado de que la infiltraci&oacute;n en la estructura del partido alcanzaba a sus niveles m&aacute;s altos de la troika de direcci&oacute;n a nivel nacional. Dos trabajaban para Conesa: 'el Peque' y 'el Rubio'. En 1977, el ya entonces supercomisario Conesa se&ntilde;al&oacute; a la revista <em>Cambio 16</em> que aquellos a quienes denominaba <em>hermanos </em>&ndash;militantes de izquierda dispuestos a colaborar con la Polic&iacute;a&ndash; se les adjudicaba un nombre de guerra acorde a cosas como su lugar de procedencia o sus rasgos f&iacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a hizo el parip&eacute; de detener a 'el Rubio'. Dos agentes le 'sorprendieron' el d&iacute;a 21 de abril en la plaza de &Oacute;pera, portando un par de ejemplares de <em>Mundo Obrero</em>. Conducido a la DGS, declar&oacute; que los hab&iacute;a encontrado tirados en la puerta de un cine y que se dispon&iacute;a a entregarlos a la Polic&iacute;a. Se le abri&oacute; procedimiento &ldquo;por actividades contrarias al r&eacute;gimen actual por el juzgado del coronel Enrique Eymar&rdquo;. Sin embargo, contra lo que era habitual en la inmensa mayor&iacute;a de los casos, el tigre se comport&oacute; como un gatito. El 17 de mayo elev&oacute; propuesta de libertad provisional &ldquo;con urgencia&rdquo; para Gonz&aacute;lez S&aacute;nchez. Doce d&iacute;as despu&eacute;s, 'el Rubio' sali&oacute; a la calle para hacer todo el da&ntilde;o posible. Obtuvo a cambio el sobreseimiento de su causa, un certificado de penales inmaculado y un aval de inmejorable conducta por parte de la Guardia Civil. Lo precis&oacute; para convertirse en miembro de la Polic&iacute;a y cazador de sus antiguos camaradas.
    </p><p class="article-text">
        'El Rubio' entreg&oacute; a todos sus colaboradores. Fueron detenidos veintitr&eacute;s j&oacute;venes de Alcal&aacute; de Henares, acusados de la voladura del polvor&iacute;n de la ciudad. La explosi&oacute;n caus&oacute; veintis&eacute;is v&iacute;ctimas y, aunque la comisi&oacute;n t&eacute;cnica del Ministerio de la Guerra dictamin&oacute; que la explosi&oacute;n &ldquo;no estaba determinada por ning&uacute;n sabotaje&rdquo;, el fiscal pidi&oacute; la muerte para doce de ellos. La confesi&oacute;n fue extra&iacute;da bajo torturas y simulacros de ejecuci&oacute;n. Al final, a cuatro se les conmut&oacute; la pena y los ocho restantes fueron fusilados en Oca&ntilde;a en 1948.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n de la JSU se deshizo como un azucarillo. El 21 de abril cay&oacute; Manuel Ben&iacute;tez Rufo. Al d&iacute;a siguiente le toc&oacute; el turno a Mar&iacute;a Luisa Ant&oacute;n ('Tania'), responsable de distribuci&oacute;n de <em>Juventud</em>. Luis Gonz&aacute;lez prepar&oacute; una entrevista con 'el Peque' en la DGS. El 1 de mayo se vio entrar a Jos&eacute; Tom&aacute;s Planas en Gobernaci&oacute;n. Probablemente, se le hizo una oferta que no pudo rechazar. Desde ese momento, los golpes policiacos se redoblaron. El 9 de junio cayeron otros dos camaradas entregados por Jos&eacute; Tom&aacute;s en el curso de una cita, entre ellos, Cecilio Mesa, el nuevo n&uacute;mero dos de la organizaci&oacute;n del partido. El 15 de septiembre se detuvo al responsable nacional de la JSU, al secretario de organizaci&oacute;n del Comit&eacute; Regional, al secretario general del provincial de Madrid y a toda la direcci&oacute;n de la Uni&oacute;n de Intelectuales Libres. Quedaron al descubierto las estafetas de Andaluc&iacute;a y de Francia, lo que revel&oacute; a la Polic&iacute;a los pasos empleados por el partido con fatales consecuencias. En el mes de octubre, llegaron a Madrid el fot&oacute;grafo Luis de las Heras y el veterano gu&iacute;a Julio &Aacute;lvarez Claro ('Pradal'), inmediatamente detenidos al ser localizados el mismo d&iacute;a de su llegada por 'el Peque'.
    </p><p class="article-text">
        El expediente contra Tom&aacute;s Planas result&oacute; ser otra farsa. Eymar propuso su puesta en libertad y la causa fue sobrese&iacute;da el 7 de agosto de 1948. El que hab&iacute;a sido hombre de confianza de Carrillo se erigi&oacute; en una especie de Pimpinela Escarlata del que desde entonces se sospech&oacute; que estaba detr&aacute;s de todas las ca&iacute;das del partido. Seg&uacute;n Sixto Agudo, que vino al pa&iacute;s para ajusticiarle, fue sacado de Espa&ntilde;a por la Polic&iacute;a y enviado a Am&eacute;rica a comienzos de los a&ntilde;os 50. Sus huellas se borraron, aparentemente, sin dejar rastro. Puede que no fuera as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de su infiltraci&oacute;n al m&aacute;s alto nivel fueron demoledoras. Entre octubre de 1946 y enero de 1947 hubo m&aacute;s de dos mil detenidos. Se dictaron cuarenta y seis penas de muerte y la suma total de condenas a prisi&oacute;n ascendi&oacute; a 1.744 a&ntilde;os. La organizaci&oacute;n fue deshecha y solo quedaron grupos aislados y dirigidos por inexpertos. Conesa labr&oacute; un epitafio: &ldquo;Os ten&eacute;is que convencer que un Estado no se tira solo con trabajo clandestino porque es un c&iacute;rculo reducido y un poco antes o algo despu&eacute;s todos ven&iacute;s a parar aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l, a Tom&aacute;s Planas 'el Peque' y a Luis Gonz&aacute;lez S&aacute;nchez 'el Rubio' se debe, junto a la negligencia de quien envi&oacute; a estos &uacute;ltimos a trabajar al pa&iacute;s, que a finales de los a&ntilde;os 40 la organizaci&oacute;n del PCE estuviese reducida a las c&aacute;rceles, replegada en el exilio, aislada en los montes o enterrada en los cementerios. Le costar&iacute;a una d&eacute;cada volver a levantar cabeza para reemprender la lucha contra la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fuentes: Centro Documental de la Memoria Hist&oacute;rica, Archivo Hist&oacute;rico del PCE, Archivo Hist&oacute;rico de la Defensa. TheNational Archives UK. Tratados en Los a&ntilde;os de plomo. La reconstrucci&oacute;n del PCE bajo el primer franquismo, Editorial Cr&iacute;tica (2015).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/camarada-conesa-franquista-infiltro-pce_1_1073269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2020 20:03:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Camarada Conesa': cuando el franquismo agujereó el PCE con la imprenta de Mundo Obrero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,PCE - Partido Comunista de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sacar a Franco de Cuelgamuros o llevarlo a los colegios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sacar-franco-cuelgamuros-llevarlo-colegios_132_1674643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/861414d0-55d8-4d64-b958-6e84267b2d0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1065y329.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sacar a Franco de Cuelgamuros o llevarlo a los colegios?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia española no ha tenido tenido el coraje cívico de enseñar decididamente a las nuevas generaciones lo que fue la dictadura franquista.</p><p class="subtitle">La investigación historiográfica emprendida durante los últimos treinta o cuarenta años no ha calado hasta los niveles básicos del sistema educativo, donde se siguen empleando explicaciones estereotipadas.</p><p class="subtitle">El Valle de los Caídos es un monumento de imposible resignificación. Para la salud democrática de la sociedad española lo prioritario es que se aborde por extenso la enseñanza de la dictadura y sus consecuencias en el sistema educativo</p></div><p class="article-text">
        Han pasado ocho meses desde que Pedro S&aacute;nchez llegara a la Moncloa a lomos de una moci&oacute;n de censura ondeando, entre otras oriflamas program&aacute;ticas, la exhumaci&oacute;n de los restos de Franco. Tiempo suficiente para que las promesas se ajen, las t&iacute;midas decisiones choquen contra el recio baluarte judicial y el cad&aacute;ver del dictador se encuentre, a d&iacute;a de hoy, mucho m&aacute;s seguro de aguardar a las trompetas del Juicio Final en el seno del hipogeo que se hizo erigir, a semejanza de los faraones, por mano de obra forzada. Y con muchas menos probabilidades que los reyes del Nilo de ser perturbado en su sue&ntilde;o eterno, a no ser por la turbamulta del turismo variopinto que ha dado en convertir el Valle de los Ca&iacute;dos en un festivo parque tem&aacute;tico del revisionismo franquista.
    </p><p class="article-text">
        Que la sombra de la cruz alzada en son de victoria, como una espada clavada en las agujas de Espa&ntilde;a, siga planeando sobre una sociedad que se crey&oacute; a s&iacute; misma hija de la modernidad en el periodo de entresiglos dice bastante de lo poco que hemos hecho por educar en el conocimiento de nuestra Historia reciente. Que en el horizonte se dibuje el temor cierto a un giro reaccionario perfumado de nuevo por los vapores castizos del cuartel, la procesi&oacute;n, el casino, el coso y el gineceo de pata quebrada no se debe a algo coyuntural, sino a una constelaci&oacute;n de errores entre los que se cuenta, sin duda, el no haber tenido el coraje c&iacute;vico de ense&ntilde;ar decididamente a las nuevas generaciones lo que fue la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Porque, no nos enga&ntilde;emos, lector o lectora que se mesa los cabellos despu&eacute;s de leer &ndash;y en el mundo de la prensa digital, ver y o&iacute;r- la escalada de ocurrencias de la derecha poli&eacute;drica: hemos llegado a esto por algo. &iquest;Sabe usted que cada a&ntilde;o, unos cuatrocientos mil estudiantes espa&ntilde;oles terminan 4&ordm; de ESO y que en torno a medio mill&oacute;n m&aacute;s, seg&uacute;n datos del MEC, lo hacen de forma temprana? &iquest;Ha pensado que desde el a&ntilde;o 2000 ascienden a casi nueve millones los que han efectuado este recorrido por las aulas en que deber&iacute;an hab&eacute;rseles dado los recursos para tomar decisiones racionales respecto a los problemas que van a afectar a sus vidas sin que, en su gran mayor&iacute;a, hayan tenido conocimiento de los procesos hist&oacute;ricos, sociales y pol&iacute;ticos que han contribuido a configurar la sociedad de la que se disponen a formar parte?
    </p><p class="article-text">
        La frase &ldquo;los pueblos que no conocen su Historia est&aacute;n obligados a repetirla&rdquo;, tan exitosa durante la Transici&oacute;n, fue un excelente hallazgo comercial para la venta de fasc&iacute;culos, pero poco m&aacute;s. En la pr&aacute;ctica, sobre los hechos de nuestra Historia m&aacute;s pr&oacute;xima existe a d&iacute;a de hoy una significativa mistificaci&oacute;n, cuando no un simple y llano desconocimiento. La ingente investigaci&oacute;n acad&eacute;mica emprendida durante los &uacute;ltimos treinta o cuarenta a&ntilde;os no ha calado hasta los niveles b&aacute;sicos del sistema educativo, que es donde se forman las representaciones con que la mayor parte de los ciudadanos se aproxima al conocimiento de su pasado reciente. La pregonada ejemplaridad del saber hist&oacute;rico no parece rezar para la segunda mitad del siglo XX. La Historia se ha convertido en un men&uacute; a la carta en que cada consumidor escoge su combinaci&oacute;n favorita y lo que uno sabe o cree saber es una mezcla de lugares comunes, retazos de relatos derivados de la autopercepci&oacute;n familiar, ecos fragmentarios de lo visto y o&iacute;do en medios de comunicaci&oacute;n, retales de lecturas superficiales y soflamas de tertulianos. Ingredientes que, en &uacute;ltima instancia, suministran la coraza al relato neorreaccionario en alza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las estad&iacute;sticas nos ven&iacute;an avisando. Hace diez a&ntilde;os, con motivo del septuag&eacute;simo aniversario del inicio de la Guerra Civil, se realizaron sondeos de opini&oacute;n cuyos datos deber&iacute;an haber suscitado inquietud. El 43,1% de los encuestados cre&iacute;a entonces que deb&iacute;an &laquo;preservarse monumentos, estatuas o calles dedicadas a recordar el 18 de julio de 1936 o a sus protagonistas&raquo; y un 30% cre&iacute;a que la sublevaci&oacute;n militar &laquo;estuvo justificada&raquo;. En febrero de 2010, un estudio del CIS concluy&oacute; que para un 58 % de los preguntados &laquo;el franquismo tuvo cosas buenas y cosas malas&raquo; y un 35 % valor&oacute; que, con Franco, &laquo;hab&iacute;a m&aacute;s orden y paz&raquo;. Un significativo 69 % reconoci&oacute; que hab&iacute;a recibido poca o ninguna informaci&oacute;n sobre la Guerra Civil en el colegio o el instituto. En 2014, un estudio de campo realizado con universitarios revel&oacute; que el 30% no sab&iacute;a cu&aacute;ntos a&ntilde;os estuvo Franco en el poder; el 45% desconoc&iacute;a qu&eacute; fue el maquis; el 58% desconoc&iacute;a qu&eacute; fue el Tribunal de Orden P&uacute;blico; el 79,5% no sab&iacute;a en qu&eacute; a&ntilde;o se produjeron las &uacute;ltimas ejecuciones de pena de muerte en Espa&ntilde;a -casi un 40% desconoc&iacute;a incluso que las hubiera habido-; un 98% y un 95% identific&oacute; Cuelgamuros y el <em>Guernica</em> de Picasso entre los hitos monumentales de nuestro pasado reciente pero solo un 66% y un 45% respectivamente acert&oacute; a contextualizarlos. Nadie reconoci&oacute; ni supo explicar, sin embargo, el significado del monumento a los abogados laboralistas de Atocha y menos del 7% lo hizo con el monumento a la Constituci&oacute;n de 1978.
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a acogerse a una explicaci&oacute;n reconfortante invocando el mantra del deterioro de la calidad de la ense&ntilde;anza desde la implantaci&oacute;n de la LOGSE. Pero, precisamente, el problema no radicaba tanto en las nuevas generaciones como en quienes han tenido la misi&oacute;n de educarles: solo el 27% de los encuestados vieron los contenidos relativos a la II Rep&uacute;blica, la Guerra Civil, el Franquismo y la Transici&oacute;n durante su educaci&oacute;n obligatoria; el 73% tuvo que esperar a 2&ordm; de Bachillerato y afrontar su estudio con la premura de la preparaci&oacute;n de la selectividad. Solo el 21,5% de sus profesores abordaron los temas con detenimiento y profundidad frente a un 28,4% que lo hizo deprisa y superficialmente con pretextos como rehuir la pol&eacute;mica pol&iacute;tica o &ldquo;la proximidad a los hechos&rdquo; (&iexcl;casi 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de la guerra y 40 de la muerte del dictador!). No es de extra&ntilde;ar, pues, que el revisionismo, las <em>fake news</em> y los memes se hayan ense&ntilde;oreado del terreno graciosamente cedido por la pedagog&iacute;a c&iacute;vica y la academia.
    </p><p class="article-text">
        Podemos seguir d&aacute;ndole vueltas a la noria por tiempo indefinido. Mientras la dimisi&oacute;n de la escuela persista, la batalla por la resignificaci&oacute;n del Valle de los Ca&iacute;dos mediante su conversi&oacute;n es un espacio de memoria compartida est&aacute; perdida de antemano. Cuelgamuros no es Auschwitz ni ninguno de sus atormentadas sucursales del infierno reconvertidas en espacios educativos para el nunca m&aacute;s. La topograf&iacute;a del horror nazi fue liberada a sangre y fuego por los aliados. Por el contrario, el Valle de los Ca&iacute;dos es la met&aacute;fora en granito del Guadarrama de una victoria aplastante defendida por sus ep&iacute;gonos en una larga y muy eficaz, hay que reconocerlo, guerra de posiciones. La evacuaci&oacute;n de los despojos del dictador tampoco evitar&aacute;, por otra parte, que las cohortes de sus nost&aacute;lgicos acudan a asomarse a una fosa vac&iacute;a. A la postre, el significante que la ocupa permanecer&aacute; gravitando indefinidamente sobre la sociedad espa&ntilde;ola si no se acomete una estrategia m&aacute;s decidida para secar sus fuentes de energ&iacute;a: demoler sus im&aacute;genes, arrancar sus ra&iacute;ces, aflorar sus miserias, reparar a sus v&iacute;ctimas y sopesar el atraso secular al que nos conden&oacute; ense&ntilde;ando a fondo, por extenso y con detenimiento en las aulas lo que fue la dictadura. De poco valdr&aacute; sacar al Excelent&iacute;simo cad&aacute;ver del valle si su sombra sigue sin ser exorcizada en las escuelas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sacar-franco-cuelgamuros-llevarlo-colegios_132_1674643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Feb 2019 07:34:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sacar a Franco de Cuelgamuros o llevarlo a los colegios?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Memoria Histórica,Educación pública,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comerciando con el diablo: cuando el INI franquista negoció con el PCE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/comerciando-ini-franquista-negocio-pce_1_1749181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46065596-c6e3-40cb-a045-8a7f0a5e9e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comerciando con el diablo: cuando el INI franquista negoció con el PCE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A comienzos de los años 60, el establecimiento de relaciones comerciales entre el régimen franquista y el bloque socialista proporcionó al PCE la posibilidad de obtener recursos financieros a través de actividades de importación y exportación</p><p class="subtitle">El PCE contó con una empresa tapadera (</p><p class="subtitle">JGE S.A.</p><p class="subtitle">) dirigida por un abogado canario, José González Estarriol. Operaba desde Venezuela e intermediaba entre firmas españolas y empresas estatales de países del Este por las que cobraba comisiones del 2 por ciento</p><p class="subtitle">En 1963,</p><p class="subtitle">Astilleros Elcano</p><p class="subtitle">, del grupo INI, entre cuyos directivos se contaba un prominente miembro del Opus Dei y alto funcionario del Ministerio de Industria, buscó el contacto con los comunistas españoles para obtener ventajas en la venta de barcos a Bulgaria</p></div><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE) por parte de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica mediante el m&iacute;tico &ldquo;oro de Mosc&uacute;&rdquo; fue uno de los lugares comunes de la propaganda franquista. Que los partidos comunistas recibieron ayuda econ&oacute;mica del campo socialista es un aut&eacute;ntico secreto de Polichinela. Lo que es menos conocido es que hubo un momento en que el establecimiento de relaciones comerciales entre el r&eacute;gimen y el &ldquo;Tel&oacute;n de Acero&rdquo; proporcion&oacute; al PCE la posibilidad de obtener recursos a trav&eacute;s de actividades de importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n y que en su desempe&ntilde;o se establecieron contactos subterr&aacute;neos con funcionarios franquistas. Si los comunistas espa&ntilde;oles estaban dispuestos, en frase de Lenin, a proporcionar a sus enemigos la cuerda con la que ahorcarse, los tecn&oacute;cratas demostraron haber asimilado perfectamente que <em>business is business</em>, incluso aun cuando eso supusiera mercadear con el diablo.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 50, los costes del aparato clandestino del PCE se elevaban a 28.670.210 de francos anuales, de los que menos del 10% se sufragaba con cuotas y donaciones. Hasta la muerte de Stalin (1953) la URSS provey&oacute; una ayuda anual de 33.800.000 francos. Con el progresivo establecimiento de relaciones comerciales entre Espa&ntilde;a y los pa&iacute;ses socialistas, el sistema de asignaci&oacute;n directa dej&oacute; paso a otro en el que los sindicatos celebraban colectas solidarias con los trabajadores espa&ntilde;oles y los ministerios de Comercio se encargaban de proporcionar lotes de mercanc&iacute;as para la exportaci&oacute;n por un valor equivalente a lo recaudado. Aqu&iacute; entraba en juego una empresa tapadera fundada por un abogado canario, militante del PCE, Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Estarriol (<em>JGE S.A.</em>), que operaba desde Venezuela e intermediaba entre firmas espa&ntilde;olas y empresas estatales socialistas a cambio de unas comisiones del 2 por ciento. En una sola operaci&oacute;n, la efectuada entre <em>Fundiciones Lombide</em>&nbsp;de Bilbao y la checa <em>Metalinex</em>., <em>JGE</em> obtuvo 2.000 d&oacute;lares (120.000 pesetas de entonces, casi 18.000 &euro; en la actualidad). Los beneficios obtenidos eran ingresados en el <em>Banque Commerciale de l&acute;Europe du Nord</em> con sede en Par&iacute;s para ser inyectados en el aparato del PCE.
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n proporcionada por la OCDE y el FMI se&ntilde;ala un proceso general e ininterrumpido de aproximaci&oacute;n comercial entre los pa&iacute;ses del Este y Espa&ntilde;a que comenz&oacute; con el suministro de mercurio y wolframio a la URSS a trav&eacute;s de Suecia. A comienzos de los 60, <em>JGE</em> sonde&oacute; a los distintos departamentos del &aacute;rea del Consejo de Ayuda Mutua Econ&oacute;mica (COMECOM) con vistas a la realizaci&oacute;n de negocios. Polonia abr&iacute;a prometedoras expectativas a las exportaciones espa&ntilde;olas de agrios. Bulgaria ofrec&iacute;a minerales estrat&eacute;gicos, acero y carb&oacute;n. A la empresa checa <em>Chemapol</em> se le ofert&oacute; corcho, naranjas y piritas a cambio de pl&aacute;stico. Con Ruman&iacute;a se hab&iacute;a firmado en 1958 un acuerdo comercial para la importaci&oacute;n de carne, ma&iacute;z, huevos, derivados del petr&oacute;leo, tractores y material ferroviario a cambio de corcho y agrios. En Hungr&iacute;a, <em>JGE</em> obtuvo el suministro de 5.000 toneladas de manganeso a cargo del consorcio de <em>Altos Hornos de Vizcaya y de Sagunto</em>. En la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana, la &oacute;ptica <em>Zeiss</em> otorg&oacute; a <em>JGE</em> la representaci&oacute;n exclusiva de sus productos. &nbsp;
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        Para organizar el flujo comercial entre pa&iacute;ses cuyas divisas no eran mutuamente convertibles se arbitr&oacute; el sistema de &ldquo;cuentas por compensaci&oacute;n&rdquo;, una autorizaci&oacute;n para adquirir mercanc&iacute;as extranjeras con la condici&oacute;n de que la empresa espa&ntilde;ola se comprometiese a exportar productos por el mismo valor. En este contexto adquirieron protagonismo los intermediarios que pose&iacute;an informaci&oacute;n privilegiada y contactos en los organismos que ten&iacute;an que resolver licitaciones. <em>JGE</em>, en representaci&oacute;n del PCE, jug&oacute; sus cartas. Entre octubre y diciembre de 1962, Estarriol visit&oacute; Polonia y Bulgaria intermediando para una firma espa&ntilde;ola, <em>Espaco S.A</em>. En Polonia, el interlocutor era el director general de <em>Polimex</em>, un exbrigadista. El gobierno espa&ntilde;ol quer&iacute;a reparar la red de carreteras y precisaba importar maquinaria de obras p&uacute;blicas por valor de 60.000 millones de pesetas. <em>Espaco S.A</em>. lleg&oacute; a un acuerdo con <em>JGE</em> para otorgarle la exclusividad en el trato con los pa&iacute;ses socialistas y repartirse los beneficios. El director de <em>Polimex</em> prometi&oacute; facilidades de compra, precios y plazos de entrega a <em>Espaco S.A</em>, &ldquo;con lo cual tambi&eacute;n nos beneficia a nosotros&rdquo;, seg&uacute;n confes&oacute; el responsable del PCE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bulgaria deseaba adquirir tres petroleros y seis barcos carboneros. Era un negocio de varios millones de d&oacute;lares con un beneficio considerable para los intermediarios. De nuevo, la empresa espa&ntilde;ola interesada fue <em>Espaco S.A</em>. Uno de sus directivos, Antonio Gonz&aacute;lez-Adalid Rodr&iacute;guez, hab&iacute;a entablado contacto con <em>JGE</em>&nbsp; por mediaci&oacute;n de amigos comunes &ndash;&ldquo;uno de ellos, camarada&rdquo;, inform&oacute; Estarriol-. Gonz&aacute;lez-Adalid era consejero de <em>Astilleros Elcano</em>, del INI, miembro del Opus Dei y condisc&iacute;pulo del ministro Ullastres. Nacido en C&aacute;diz, era ingeniero naval y profesor de Geograf&iacute;a y Catastro. Compart&iacute;a un apellido muy relacionado con el mar, en sus ramas civil y militar: otro Gonz&aacute;lez-Adalid Rodr&iacute;guez, Isidoro, alf&eacute;rez de nav&iacute;o, hab&iacute;a sido uno de los oficiales de la Armada espa&ntilde;ola embarcados secretamente en la flota alemana &ndash; la <em>Kriegsmarine</em>- durante la campa&ntilde;a del B&aacute;ltico en 1943. Ello no obstaculiz&oacute;, sino todo lo contrario, su posterior carrera. Durante el tardofraquismo, alcanz&oacute; el grado de Vicealmirante, fue Jefe del Estado Mayor de la Zona Mar&iacute;tima del Mediterr&aacute;neo y estuvo al mando del arsenal de Ferrol y de la direcci&oacute;n de la Escuela de Guerra Naval.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Gonz&aacute;lez-Adalid Rodr&iacute;guez, por su parte, era Ingeniero jefe en los astilleros de Sevilla, consejero de <em>Astilleros de C&aacute;diz</em> y ostentaba la Gran Orden del M&eacute;rito Civil. En definitiva, un prohombre del r&eacute;gimen, encabezando un <em>looby </em>empresarial de un sector estrat&eacute;gico, estaba buscando el contacto con los comunistas para concurrir con ventaja en un concurso millonario al otro lado del Tel&oacute;n de Acero aceptando que las ping&uuml;es comisiones obtenidas por su intermediaci&oacute;n (seg&uacute;n c&aacute;lculos de Estarriol, unos 200.000 d&oacute;lares) fueran a alimentar la maquinaria de la organizaci&oacute;n que m&aacute;s tenazmente trabajaba por el derrocamiento del franquismo. La operaci&oacute;n era de tal envergadura que Gonz&aacute;lez Estarriol debi&oacute; examinarla con la direcci&oacute;n del partido.
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        Por parte de Bulgaria, el director general de <em>Technoexport</em>, otro exbrigadista, se comprometi&oacute; a favorecer a sus camaradas espa&ntilde;oles. A medida que iba recibiendo ofertas de otros pa&iacute;ses, las filtraba a <em>JGE</em>. Los b&uacute;lgaros sab&iacute;an &ldquo;de qu&eacute; se trata y quieren hacer patente su solidaridad y ayuda&rdquo;.&nbsp; El ministro de Comercio Exterior y un jefe del departamento ministerial manifestaron que &ldquo;est&aacute;n completamente de acuerdo con darnos toda su ayuda por lo que esta operaci&oacute;n representa como ayuda a nuestro partido. Incluso aunque las condiciones espa&ntilde;olas fueran ligeramente desventajosas para ellos con relaci&oacute;n a las de otros pa&iacute;ses&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las expectativas se desinflaron poco despu&eacute;s. El bien dispuesto camarada director general ces&oacute;. Los b&uacute;lgaros indicaron a Madrid ciertas modificaciones insinuando que, si los precios no se rebajaban, la operaci&oacute;n se la llevar&iacute;an Grecia y Jap&oacute;n. Estarriol conclu&iacute;a sombr&iacute;amente: &ldquo;No es muy f&aacute;cil que los astilleros espa&ntilde;oles puedan llegar a un acuerdo en tan corto tiempo&rdquo;. Es probable que en el jugoso negocio se interpusiera el esc&aacute;ndalo internacional provocado por la detenci&oacute;n, tortura, proceso y fusilamiento de Juli&aacute;n Grimau. La naturaleza vengativa del R&eacute;gimen de los XXV A&ntilde;os de Paz se impuso a la venalidad y el pragmatismo de sus j&oacute;venes linces. Al General&iacute;simo le segu&iacute;a excitando m&aacute;s el acre olor de la p&oacute;lvora que el dulce aroma de las divisas.
    </p><p class="article-text">
        Desconocemos el final de las operaciones pero cabe pensar, indiciariamente, que los contactos se retomaron en alg&uacute;n momento posterior, con las aguas ya calmadas. El 28 de septiembre de 1963, Estarriol escribi&oacute; una carta al responsable econ&oacute;mico del PCE, Tom&aacute;s Garc&iacute;a: &ldquo;Otra noticia que quiz&aacute;s no conozcas es que tu amigo Antonio Gonz&aacute;lez-Adalid ha sido nombrado Director General de Industrias Navales en el Ministerio de Industria [encabezado por L&oacute;pez Bravo]&rdquo;. &iquest;Recompensa o toma de posiciones con vistas a un mercado de futuros? El 24 de enero de 1967 se firm&oacute;, al fin, un protocolo entre el Instituto Espa&ntilde;ol de Moneda Extranjera y la Banca B&uacute;lgara de Comercio Exterior por 1.140 millones de pesetas (19 millones de d&oacute;lares de la &eacute;poca). Mientras tanto, el n&uacute;mero de buques y el tonelaje exportado por los astilleros espa&ntilde;oles se dobl&oacute; entre 1962 y 1966.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Gonz&aacute;lez-Adalid fue coloc&aacute;ndose en el grupo de j&oacute;venes valores que estaban destinados a liderar la metamorfosis del franquismo. En julio de 1966, el mismo BOE que public&oacute; su nombramiento como Director General de Industrias Siderometal&uacute;rgicas recog&iacute;a el de Industrias Textiles, Alimentarias y Diversas para un tal Rodolfo Martin Villa. Su prometedora carrera, sin embargo, se trunc&oacute; un 6 de julio de 1968, a los 43 a&ntilde;os de edad, a causa de una trombosis cerebral. Dejaba viuda y cuatro hijos, el mayor de ellos futuro ejecutivo y consejero de <em>Enagas, Abantia, Tubacex, Banco Popular </em>y otras firmas del Ibex35 bajo el turnismo en democracia de conservadores y socialistas. Demostraci&oacute;n emp&iacute;rica de que, contradiciendo al proverbio, para comer con el diablo no hay por qu&eacute; emplear siempre una cuchara larga.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/comerciando-ini-franquista-negocio-pce_1_1749181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jan 2019 20:16:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comerciando con el diablo: cuando el INI franquista negoció con el PCE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,PCE - Partido Comunista de España,Franquismo,Divisas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los papeles de la División Azul en el archivo del Banco de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/papeles-division-azul-banco-espana_132_1769794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e15a4cb-8622-4467-b7e0-2e902fe22bcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los papeles de la División Azul en el archivo del Banco de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un historiador del presente encuentra problemas para conocer lo que albergan los archivos en un tiempo inferior al medio siglo. Por eso, el hallazgo de una evidencia primaria relevante constituye un auténtico descubrimiento</p><p class="subtitle">Los estadillos de pagaduría de la División Azul se encuentran en los fondos del IEME del Banco de España y demuestran que el Estado español estuvo abonando haberes de esta unidad y de la Legión Azul hasta junio de 1946</p><p class="subtitle">Su conservación en un lugar inhabitual puede demostrar que estos documentos podrían haber sido guardados para ser empleados en la lucha interna entre falangistas y desarrollistas durante el proceso de liberalización económica</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el historiador franc&eacute;s Marc Bloch que una revoluci&oacute;n es enormemente &uacute;til para el investigador porque es cuando &ldquo;se fuerzan las puertas de las cajas fuertes y obligando a huir a los ministros no les dejan tiempo de quemar sus notas secretas&rdquo;. Un historiador del presente encuentra problemas para conocer lo que albergan los archivos de la administraci&oacute;n en un tiempo inferior al medio siglo. Como ironizaba el propio Bloch, mejor le vendr&iacute;a al estudioso un buen cataclismo. A&ntilde;&aacute;danse los estragos del tiempo, la erosi&oacute;n, la migraci&oacute;n, la incautaci&oacute;n, el expurgo, el fraccionamiento o la destrucci&oacute;n de los fondos sin olvidar las trabas que los responsables pol&iacute;ticos siguen interponiendo a su consulta. Asumiendo todo esto, el hallazgo de una evidencia primaria relevante constituye un aut&eacute;ntico descubrimiento debido a la rara confluencia de la indagaci&oacute;n y el azar.
    </p><p class="article-text">
        Durante el proceso de documentaci&oacute;n de <em>La frontera salvaje. Un frente sombr&iacute;o del combate contra Franco</em> (2018) buscaba la confirmaci&oacute;n de unos supuestos contactos comerciales entre Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica a trav&eacute;s de Suecia a comienzos de la d&eacute;cada de los 50, cuando a&uacute;n faltaban m&aacute;s de veinte a&ntilde;os para el restablecimiento de relaciones diplom&aacute;ticas entre &ldquo;el primer vencedor del comunismo en el campo de batalla&rdquo; y &ldquo;la patria del proletariado&rdquo;. Ambos reg&iacute;menes precisaban cosas que solo el contrario pod&iacute;a suministrar: mercurio y agrios espa&ntilde;oles a cambio de trigo ucraniano y arrabio ruso. Si en 1948 el premier franc&eacute;s, Bidault, justific&oacute; la importaci&oacute;n de naranjas espa&ntilde;olas argumentando que &ldquo;no hab&iacute;a naranjas fascistas&rdquo;, no sorprende que los intermediarios entre Madrid y Mosc&uacute; pensasen que minerales y alimentos quedaban al margen de la confrontaci&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En el Banco de Espa&ntilde;a est&aacute;n los fondos del Instituto Espa&ntilde;ol de Moneda Extranjera (IEME), encargado de fijar el tipo de cambio de la peseta respecto a otras divisas en el marco de los acuerdos por compensaci&oacute;n (tanto te vendo, tanto te compro) que reg&iacute;an por entonces el comercio internacional. Entre los Directores generales figuraba Jos&eacute; Bastos Ansart, que desempe&ntilde;&oacute; el cargo entre septiembre de 1958 y diciembre de 1960, un breve periodo que ser&iacute;a testigo de la adopci&oacute;n del Plan de Estabilizaci&oacute;n que marcar&iacute;a un punto de torsi&oacute;n en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del franquismo. Proced&iacute;a de una familia de raigambre militar: su hermano Francisco, teniente coronel de Ingenieros, exdiputado de la Lliga y gerente de empresas catalanas vinculadas al sector energ&eacute;tico, fue nombrado por la Junta de Burgos Vocal Permanente de la Comisi&oacute;n Militar de Incorporaci&oacute;n y Movilizaci&oacute;n Industrial para la reactivaci&oacute;n de las zonas mineras de Vizcaya y Santander. Manuel, m&eacute;dico militar y reputado traumat&oacute;logo permaneci&oacute;, sin embargo, en el Madrid republicano y fue depurado. Jos&eacute; se aline&oacute; con la orientaci&oacute;n familiar mayoritariamente conservadora. Militante de la Derecha Liberal Republicana, fue gobernador civil de Sevilla entre el 6 de julio y el 29 de agosto de 1931. Bajo su mandato tuvieron lugar los hechos del 23 de julio cuando, con motivo de una huelga general, las fuerzas del orden aplicaron la ley de fugas a cuatro detenidos en el Parque de Mar&iacute;a Luisa.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Bastos Ansart lleg&oacute; a coronel auditor de guerra en el ej&eacute;rcito franquista y por sus manos pas&oacute; la pagadur&iacute;a de la Divisi&oacute;n Azul (DA). Los haberes de esta unidad fueron asumidos por la Subsecretar&iacute;a del Ministerio del Ej&eacute;rcito, cuyo titular daba traslado mensualmente a su hom&oacute;logo de Industria y Comercio y este, a su vez, al IEME de las cantidades que deb&iacute;an ser satisfechas. Los documentos justificativos fueron dando tumbos con Jos&eacute; Bastos durante su carrera administrativa y quedaron traspapelados entre los legajos de la Secretar&iacute;a particular de la Direcci&oacute;n General del IEME. &iquest;Por qu&eacute; los llev&oacute; consigo, pegados a su portafolio como una excrecencia?  &iquest;Quiz&aacute;s porque eran la prueba que confirmaba la suspicacia de los aliados respecto al apoyo franquista al Eje, a pesar de las protestas de neutralidad del r&eacute;gimen? Porque si el 3 de octubre de 1943 se anunci&oacute; la retirada de la DA, los estadillos de pagadur&iacute;a de esta unidad y de su continuadora, la Legi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Voluntarios (LEV) revelan que se estuvieron abonando haberes y pagando sus gastos al menos hasta julio de 1946. La LEV estuvo formada por unos 2.000 combatientes que eligieron quedarse en el frente oriental y se integraron en divisiones de las <em>Waffen-SS</em>. Los &uacute;ltimos no arrojaron el casco de acero hasta Berl&iacute;n. Los gastos de representaci&oacute;n general y de administraci&oacute;n se liquidaron en junio de 1944. Desde marzo de ese a&ntilde;o qued&oacute; consignado en los recibos que los haberes que se estaban abonando correspond&iacute;an a la LEV. Es decir, se estaba infringiendo la pretendida neutralidad.
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        El coste interno fue abrumador. Los presupuestos generales del Estado ascendieron a doce mil millones de pesetas entre 1943 y 1946. Los casi 625 millones destinados a la Divisi&oacute;n y Legi&oacute;n Azul supusieron un 1% anual en un pa&iacute;s donde se pasaba hambre. Mientras el Subsecretario de Trabajo blasonaba de haber destinado 60 millones en subsidios a las v&iacute;ctimas de siniestralidad laboral en 1944, la pagadur&iacute;a del Ministerio del Ej&eacute;rcito abon&oacute; a los alemanes adscritos a la DA 154 millones de pesetas en 1943 y otros cuatro millones en concepto de pensiones entre 1944 y 1945. De hecho, el gasto del personal alem&aacute;n duplic&oacute; al de los voluntarios espa&ntilde;oles durante todo el periodo en que la Divisi&oacute;n permaneci&oacute; en el frente. Cabe afirmar, pues, que estos grav&aacute;menes de sangre y carencias fueron algunas de las modalidades de pago escogidas por Franco para saldar parte de su deuda de guerra con los nazis.
    </p><p class="article-text">
        Rememorando a Bloch, el cataclismo que ha permitido encontrar en un lugar insospechado los documentos de Bastos Ansart pudo tener que ver con el relevo de los purasangre de la autarqu&iacute;a por la nueva generaci&oacute;n de tecn&oacute;cratas del desarrollismo. Le sucedi&oacute; una joven promesa del Opus Dei, Gregorio L&oacute;pez Bravo, cuyo <em>cursus honorum</em> se ver&iacute;a esmaltado muy pronto con las carteras de Industria y Exteriores. &iquest;Acaso no pudo Bastos Ansart, desde su nuevo despacho de Director general adjunto del Banco de Bilbao recuperar aquellos documentos comprometedores? &iquest;Los guard&oacute; L&oacute;pez Bravo antes de que se efectuara la limpieza del escritorio del saliente? Y si fue as&iacute;, &iquest;con qu&eacute; fin? &iquest;Era una bala en la rec&aacute;mara a usar en alguna de las guerras intestinas entre las familias del r&eacute;gimen? &iquest;Fue el Plan de Estabilizaci&oacute;n el cataclismo que determin&oacute; una sustituci&oacute;n de &eacute;lites dentro del sistema e impidi&oacute; a los perdedores borrar inc&oacute;modas huellas?
    </p><p class="article-text">
        Conclu&iacute;a Bloch relatando que a un investigador amigo suyo, varado con los restos del cuerpo expedicionario brit&aacute;nico en Dunkerque, uno de sus camaradas le manifest&oacute; su extra&ntilde;eza por la estoica actitud inasequible a la aventura que mostraba en medio de aquel escenario dram&aacute;tico. Bloch respond&iacute;a que nadie como un investigador es m&aacute;s proclive, cuando se encuentra sumido en el laboratorio o el archivo, a la aceptaci&oacute;n de una apuesta con el destino. Porque a veces, ins&oacute;litamente, puede ganarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Hernández Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/papeles-division-azul-banco-espana_132_1769794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Dec 2018 19:23:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los papeles de la División Azul en el archivo del Banco de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Historia,Banco de España]]></media:keywords>
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