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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Bocanegra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_bocanegra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Bocanegra]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nadal Suau, ganador del Anagrama de Ensayo: "La cara de Yung Beef vale más que cien manifiestos de vanguardia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/nadal-suau-ganador-anagrama-ensayo-cara-yung-beef-vale-cien-manifiestos-vanguardia_128_10734933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/926b128a-bc7e-4511-a6b8-5212279d5904_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadal Suau, ganador del Anagrama de Ensayo: &quot;La cara de Yung Beef vale más que cien manifiestos de vanguardia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Curar la piel. Ensayo en torno al tatuaje' ve una ola reaccionaria "colándose por todos lados": en la añoranza de un "supuesto pasado puro que jamás existió" o en el miedo a "la fluidez identitaria"</p><p class="subtitle">Begoña Méndez y Nadal Suau, escritores: “El matrimonio no tiene por qué ser un lugar triste”</p></div><p class="article-text">
        El escritor y cr&iacute;tico literario Nadal Suau (Palma, 1980), reciente ganador del Premio Anagrama de Ensayo 2023 con la obra <em>Curar la piel. Ensayo en torno al tatuaje,</em> describe esta pr&aacute;ctica como &ldquo;antimoderna&rdquo;, &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; y &ldquo;vitalista&rdquo;. Se trata de un ensayo festivo que, m&aacute;s all&aacute; de documentar los avatares del tatuaje desde sus or&iacute;genes, ahonda en el uso que hacemos de ellos en nuestros d&iacute;as y trasciende la cuesti&oacute;n para reflexionar sobre los afectos o el modo de relacionarnos en comunidad en el marco de este exhausto capitalismo tard&iacute;o. De un modo paralelo, la obra muestra tambi&eacute;n las luchas y los anhelos personales del autor que expone con delicadeza y cercan&iacute;a al lector algunos momentos de pura vida.
    </p><p class="article-text">
        Hace ahora dos a&ntilde;os el tambi&eacute;n cr&iacute;tico literario present&oacute; en el Huerto de Santa Eulalia de la capital murciana &mdash;hoy un solar abandonado&mdash; <em>El matrimonio anarquista </em>(H&amp;O, 2021), escrito al alim&oacute;n con Bego&ntilde;a M&eacute;ndez. Este s&aacute;bado 2 de diciembre vuelve a Murcia a presentar su flamante ensayo, que result&oacute; galardonado el pasado octubre, en la librer&iacute;a murciana Libros Traperos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al reflexionar sobre el t&iacute;tulo de la obra, </strong><em><strong>Curar la piel</strong></em><strong>, enseguida me di cuenta de que en su aparente sencillez encerraba m&uacute;ltiples significados. Curar la piel es, en sentido literal, lo primero que hacemos cuando nos acabamos de tatuar. No obstante, la palabra </strong><em><strong>curar</strong></em><strong> sugiere aqu&iacute; connotaciones afectivas; por otra parte, la piel es nuestro &oacute;rgano m&aacute;s superficial, pero tambi&eacute;n el m&aacute;s sensible. Y nos protege. A&uacute;n hay otro significado m&aacute;s que comentas en el libro, &iquest;qu&eacute; es, en el sentido que propones en el ensayo, un </strong><em><strong>curador</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una persona que se tat&uacute;a muchas veces, convirti&eacute;ndose en algo parecido a lo que es el comisario en el mundo art&iacute;stico, que pone en di&aacute;logo distintas piezas y con ello crea un discurso propio. Lo que quiero enfatizar con ello es que tatuarse (sobre todo, tatuarse mucho) no solo es una decisi&oacute;n supeditada a los aspectos biogr&aacute;ficos, que pueden estar presentes o no, sino al desarrollo de un estilo, de un criterio est&eacute;tico. A los tatuados nos apasiona el entramado de tradici&oacute;n, iconograf&iacute;a y ritual que conforma esta cultura. Ahora bien, el t&iacute;tulo, como t&uacute; apuntas, juega a la polisemia, y tambi&eacute;n alude al resto de significados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entrar en la cultura del tatuaje significa formar comunidad. Los tatuadores guardan una tradici&oacute;n misteriosa y ancestral. En el ensayo pones en valor su figura y nombras a los que m&aacute;s te han marcado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es algo que probablemente se est&eacute; perdiendo con la moda o la normalizaci&oacute;n, pero, en principio, as&iacute; deber&iacute;a ser. La perdurabilidad de un tatuaje parece corresponderse con una noci&oacute;n fuerte de los v&iacute;nculo afectivos, pol&iacute;ticos o comunitarios, con la convicci&oacute;n de que ciertas cosas necesitan ser cuidadas. Entre ellas, las lealtades que forjamos a lo largo de los a&ntilde;os. En cuanto a los profesionales, no quise meterme en sus zapatos ni asumir su punto de vista, pero s&iacute; agradecer de alg&uacute;n modo la importancia que han tenido para m&iacute;. Cuando estoy en una sesi&oacute;n, disfruto de observar su t&eacute;cnica, hasta el punto de que las agujas me duelen menos si puedo mirarlas de frente mientras perforan la dermis. Es fascinante que haya personas capaces de mantener el pulso y la precisi&oacute;n gr&aacute;fica trabajando sobre una superficie viva, es m&aacute;s, que simplemente se atrevan a ello. Aunque, bien pensado, la actitud del cliente no es menos extra&ntilde;a: &iexcl;entregamos el futuro de nuestro aspecto a una sola persona, durante escasas horas!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tatuarse es un proceso lento, entrar a un establecimiento para decorarse la piel conlleva una hermosa renuncia al tiempo y el sometimiento voluntario a un ritual donde el dolor, si bien dosificado, juega un papel protagonista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las personas m&aacute;s listas que conozco me dec&iacute;a hace poco que el libro, bueno, quiz&aacute;s mitifica demasiado el papel del dolor en todo el proceso. A fin de cuentas, no nos arrancan un brazo ni podemos compararlo a otros sufrimientos mucho mayores, adem&aacute;s de no escogidos. Es cierto, claro, pero la clave radica precisamente en que nosotros escogemos tatuarnos, y con ello ponemos en marcha una puesta en escena, un rito en el que el dolor est&aacute;, hasta cierto punto, bajo control; pero no del todo. En ese equilibrio ambiguo se produce la magia (la magia natural, quiero decir) del proceso. Ahora bien, a m&iacute; me parece mucho m&aacute;s interesante el aspecto del tiempo. <em>Curar la piel</em> es un libro sobre el tiempo: por un lado, sobre c&oacute;mo lo habitamos sabi&eacute;ndonos mortales, c&oacute;mo construimos nuestra memoria. Por otro, sobre c&oacute;mo la &eacute;poca actual nos obliga a vivir a una velocidad que no es la humana, una velocidad casi totalitaria, asfixiante. A la primera pregunta, el tatuaje responde como lo hace la literatura: puede que seamos Nada, pero vale la pena que intentemos dotar de sentido a esa nada, hasta el &uacute;ltimo aliento. A la segunda, el tatuaje replica que podemos vivir de un modo m&aacute;s lento, m&aacute;s cercano, y lo digo por el ritmo artesano, local, medio disruptivo que sigue caracterizando a los estudios todav&iacute;a hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sociedad occidental estigmatiz&oacute; durante siglos la pr&aacute;ctica del tatuaje. Vista como una pr&aacute;ctica exclusiva de gentes marginales, fue despreciada por la masa y romantizada por bohemios incurables, &iquest;cu&aacute;l es el sentido de tatuarse en los tiempos que corren?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay varios, y ni siquiera me gustan todos (&iexcl;anda que no hay quien se tat&uacute;a por exhibicionismo, narcisismo o romantizaci&oacute;n de lo subalterno!). Yo, por ejemplo, lo hago por puro goce est&eacute;tico o art&iacute;stico; por necesidad de un ritual autoconsciente que me ayude a remarcar distintos hitos autobiogr&aacute;ficos; por juego; etc. Pero me gustar&iacute;a comentar que aquel viejo estigma era un prejuicio de clase. Esto es importante, porque la reciente normalizaci&oacute;n del tatuaje, siendo una gran noticia en l&iacute;neas generales, tambi&eacute;n ha tenido algo de 'apropiaci&oacute;n indebida' por parte de las clases media y alta, que tras d&eacute;cadas de despreciar una marca fundamentalmente proletaria ahora resulta que les encanta y contribuyen a encarecerla someti&eacute;ndola a precios altos y criterios de calidad y sanitarios homologables. A m&iacute; me gustar&iacute;a recordar y respetar el origen de esta disciplina, eso s&iacute;, sin pretender hacerme pasar por lo que no soy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A pesar de su expansi&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el tatuaje a&uacute;n tiene enemigos que lo denuestan, con odio o condescendencia. Refieres una oleada de puritanismo transversal y reaccionarismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un amigo me dec&iacute;a hace poco que los enemigos del tatuaje son, sobre todo, gente que teme la libertad ajena porque le recuerda a su propia libertad, que no ejercen. Puede ser. No lo s&eacute;. Desde luego, yo veo una ola reaccionaria col&aacute;ndose por todos lados: en la a&ntilde;oranza de un supuesto pasado puro que jam&aacute;s existi&oacute;, en el miedo a la fluidez identitaria, en el puritanismo. Ojo, yo no creo que el tatuaje sea moderno, sino m&aacute;s bien &ldquo;antimoderno&rdquo;, en el sentido de contrario a la velocidad por la velocidad, a la desmemoria por la desmemoria. Pero antimoderno no significa reaccionario, y el tatuaje tiene una gran ventaja para nosotros: es una pr&aacute;ctica primigenia, s&iacute;, pero que casi no ha estado presente en la historia moderna de occidente, de modo que tiene algo de lienzo en blanco que permite dibujar en &eacute;l constelaciones de significado desprovistas de nostalgia o rencores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Incluso entre la amplia parte de la sociedad que a d&iacute;a de hoy los aprueba, los tatuajes en el rostro siguen causando un fuerte rechazo. Al respecto, declaras que &laquo;todo lo que jode a la normalidad biempensante cuenta con mi cari&ntilde;o. Lo que boicotea y desprecia la gentrificaci&oacute;n, la normalizaci&oacute;n de aquello que jam&aacute;s aspir&oacute; a ser </strong><em><strong>normal</strong></em><strong>&raquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Para tranquilidad de mi madre, es poco probable (no digo &ldquo;imposible&rdquo;) que me tat&uacute;e la cara o el cuello, pero solo puedo sentir simpat&iacute;a por quien lo hace, porque su gesto empuja la frontera l&iacute;mite del tatuaje un poco m&aacute;s all&aacute;, adonde el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; sigue siendo incapaz de aceptarlo. El rostro es un tab&uacute; todav&iacute;a, la superficie clave del aspecto que mostramos al mundo. La industria musical y la moda han hecho intentos por rentabilizar rostros tatuados, a veces con &eacute;xito, pero el salto a la normalizaci&oacute;n no se ha producido. Recordemos que la Iglesia Cat&oacute;lica conden&oacute; durante siglos la ornamentaci&oacute;n perenne de la piel por considerarla una afrenta a la obra de Dios, y algo de eso persiste en esa reticencia a las facciones alteradas. La cara del trapero Yung Beef me parece m&aacute;s valiosa que cien manifiestos de vanguardia. 
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                El rapero Yung Beef, a la derecha, en un acto promocional en 2023                            </span>
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        <strong>Escribes dirigi&eacute;ndote directamente a los lectores, a quienes apelas a menudo, en un tono muy cercano a la vez que &iacute;ntimo. M&aacute;s all&aacute; de las consideraciones en torno al tatuaje, el libro me parece una invitaci&oacute;n a la vida: como los tatuajes, la vida aflora a la superficie llena de significado. Bailar y disfrutarla en comunidad es m&aacute;s deseable que hundirse en la soledad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una voluntad de cercan&iacute;a en el estilo, s&iacute;. Yo sab&iacute;a qu&eacute; libro quer&iacute;a escribir: juguet&oacute;n, que alterne tonos y estilos y estructuras, que salte de la cr&oacute;nica a lo narrativo y de ah&iacute; al aforismo, luego al testimonio pasando por lo l&iacute;rico, etc. Tambi&eacute;n quer&iacute;a hacer calas de profundidad. No he renunciado a nada de todo eso, no he calculado para buscar m&aacute;s lectores que aquellos que de forma natural pueden sentir complicidad con una literatura as&iacute;. Ahora, s&iacute; que me esforc&eacute; por ser inteligible ante esos lectores, y por incitarlos al di&aacute;logo. Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo en que el libro defiende que tanto los tatuajes como la literatura son exaltaciones vitalistas, y no porque no existan la muerte o la desesperanza, sino porque s&iacute; existen y cabe combatirlas hasta un segundo antes de que, inevitablemente, venzan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El relato en primera persona, la exposici&oacute;n de momentos de gran intimidad, el duelo por la muerte del padre, la ruptura sentimental&hellip; Toda una serie de motivos tatuables est&aacute;n expuestos en su tinta en estas p&aacute;ginas conformando una obra que me parece de un humanismo apabullante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el ep&iacute;logo acabo por decir que el libro me parece un tatuaje que ha desbordado la piel. No es que sea una met&aacute;fora brillante, de hecho tira a previsible&hellip; &iexcl;Pero yo no la ten&iacute;a prevista en absoluto, lo juro! Al cerrar la escritura del ensayo, sent&iacute; genuinamente que esa imagen traslada cierta verdad. &iquest;Sabes?, mi intenci&oacute;n inicial consist&iacute;a en vadear la primera persona tanto como fuese posible. Pero la enfermedad y muerte de mi padre, lo mismo que la separaci&oacute;n, estallaron en medio del proceso de un modo casi imposible de omitir. Y, aun as&iacute;, de haberlo considerado necesario, creo que habr&iacute;a sido capaz de dejarlas fuera del texto. Lo que ocurri&oacute; fue que, de golpe, result&oacute; de lo m&aacute;s natural su intervenci&oacute;n en un libro que, recordemos, habla de tiempo y memoria y rito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Confiaba en leer un texto l&uacute;cido, ingenioso, divertido&hellip; pero no imagin&eacute; hasta d&oacute;nde llegar&iacute;as con un ensayo en torno al tatuaje. </strong><em><strong>Curar la piel</strong></em><strong> es una obra de pensamiento diferente, es sabrosa y festiva, alumbra, ilustra y conmueve. &iquest;Qu&eacute; significa para ti el premio de Anagrama? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s viviendo la recepci&oacute;n de obra? &iquest;Hay traducciones a la vista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Traducciones, ya veremos: cabe la posibilidad, dej&eacute;moslo as&iacute;. Por lo dem&aacute;s, el premio ha sido una fiesta enorme, aunque confieso que el verdadero subid&oacute;n consisti&oacute; en publicar en Anagrama. Es dif&iacute;cil sustraerse al peso del sello para alguien de nuestra generaci&oacute;n. Soy cr&iacute;tico literario, he rese&ntilde;ado anagramas y seguir&eacute; haci&eacute;ndolo, as&iacute; que s&eacute; que nadie es infalible, pero el marco en que aparece un libro es muy importante, tiene implicaciones significativas en la mirada del lector. Y no hablo de &ldquo;prestigio&rdquo; (que probablemente, tambi&eacute;n), sino de las coordenadas desde donde te leer&aacute;n. Todo lo ocurrido con <em>Curar la piel</em> me alegra much&iacute;simo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Dec 2023 21:31:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Ensayos,Tatuajes,Arte,Gentrificación]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[David López Sandoval, escritor: "Los niños tendrían que ir al cementerio el Día de Todos los Santos y no disfrazarse de mamarrachos la noche de antes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/david-lopez-sandoval-escritor-ninos-tendrian-cementerio-dia-santos-no-disfrazarse-mamarrachos-noche_128_9097965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e442417c-9274-451d-adf9-54265deaef84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David López Sandoval, escritor: &quot;Los niños tendrían que ir al cementerio el Día de Todos los Santos y no disfrazarse de mamarrachos la noche de antes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este lunes, 20 de junio, acude al Club de Lectura de San Basilio para charlar sobre 'Cuenta atrás' (Hiperión, 2018), con el que ganó el XXXIV Premio Jaén De Poesía</p></div><p class="article-text">
        David L&oacute;pez Sandoval (C&oacute;rdoba, 1975) es Doctor en Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica, profesor de Lengua Castellana y Literatura y una de las mejores y m&aacute;s distinguidas voces po&eacute;ticas de nuestra lengua. Desde 1999 ha firmado una tempran&iacute;sima novela, seis poemarios y una obra de teatro. Lo quieren los premios. Adem&aacute;s, publica art&iacute;culos con asiduidad en su blog: <em>Los 400 golpes</em>. Este lunes, 20 de junio, acude al Club de Lectura de San Basilio para charlar sobre <em>Cuenta atr&aacute;s</em> (Hiperi&oacute;n, 2018), con el que gan&oacute; el XXXIV Premio Ja&eacute;n De Poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Cuenta atr&aacute;s</strong></em><strong> consta de 51 poemas numerados desde el 50 al 0. La idea que sobrevuela el poemario tiene que ver con la conciencia de que hemos cruzado el ecuador de nuestra existencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y cuando lo cruzamos, empieza lo bueno. Dante escribe su <em>Commedia</em> &laquo;<em>nel mezzo del cammin</em>&raquo;, Shakespeare sus grandes tragedias cuando ya pinta canas&hellip; Las mejores obras (y no solo las literarias o art&iacute;sticas, sino las vitales) son propias de la madurez. Cada vez estoy m&aacute;s convencido de que lo que est&aacute; a este lado del ecuador es mucho m&aacute;s interesante. A este lado se ama mejor, se folla mejor, se piensa mejor, se siente mejor. Todo tiene un aura que lo mejora, que lo dignifica. &iquest;Y sabes por qu&eacute;? Porque cuantos m&aacute;s a&ntilde;os cumples, m&aacute;s recuerdos tienes, y los recuerdos son el alimento de la inspiraci&oacute;n. Creo&hellip;, no, creo no; afirmo que la juventud est&aacute; sobrevalorada, y si es en poes&iacute;a, mucho m&aacute;s. Salvo honrosas y escasas excepciones, un libro de poemas escrito por un autor joven no me suele llamar la atenci&oacute;n. Lo que escribe me sabe a poco. Me dan ganas de decirle: criatura, tus desenga&ntilde;os amorosos son tan peque&ntilde;os, y tu visi&oacute;n del mundo tan limitada que me dan ganas de invitarte a una cerveza y contarte un poco qu&eacute; es la vida; vive un poco m&aacute;s, llena tu futura poes&iacute;a de experiencias y luego ponte a escribir. El poeta ni&ntilde;o, el Rimbaud de diecisiete a&ntilde;os, insolente y lenguaraz, que se tira al viejo Verlaine, es un mito que encumbran los mismos franceses (expertos en crear mitos de la nada) y que casa muy bien con los tiempos que vivimos, donde todo lo que no sea de los noventa en adelante es un trasto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El resultado es en ocasiones un luminoso canto a la vida y en otras un divertido y vibrante viaje hacia la oscuridad. &iquest;Es la propia muerte la que engrandece y da sentido a esta inexplicable locura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La muerte es el &uacute;nico tema que me interesa porque de &eacute;l derivan todos los dem&aacute;s temas. Freud habl&oacute; de Eros y T&aacute;natos, de una pulsi&oacute;n de vida y otra de muerte, pero, para m&iacute;, solo existe la segunda, y la primera es una consecuencia de ella. En realidad, la sombra de la muerte, la conciencia de que no somos infinitos, es lo que explica el mundo, las sociedades, nuestra especie incluso. Toda evoluci&oacute;n, toda mutaci&oacute;n en el devenir de nuestra historia es un intento de escapar de la muerte o de entenderla. Sin la muerte no habr&iacute;a ciencia, filosof&iacute;a, arte, literatura y, en general, b&uacute;squeda de respuestas. La muerte es la gran pregunta. Por eso me parece una necedad que a los ni&ntilde;os se les aparte de ella. Los ni&ntilde;os tendr&iacute;an que ir a los entierros, a los cementerios el D&iacute;a de Todos los Santos, y no deber&iacute;an disfrazarse de mamarrachos la noche antes. Ignorar la muerte es no hacerse preguntas, no salir de los l&iacute;mites del infantilismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El despliegue m&eacute;trico en </strong><em><strong>Cuenta atr&aacute;s</strong></em><strong> es magn&iacute;fico; sin embargo, la palabra fluye por esos metros con asombrosa naturalidad. &iquest;Qu&eacute; importancia tienen los cl&aacute;sicos en tu literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Borges que era la lealtad de los lectores lo que hac&iacute;a al cl&aacute;sico, una lealtad fundamentada en la capacidad que este atesora de ser profundo y ofrecer muchas interpretaciones a lo largo de la historia. Pero un cl&aacute;sico tambi&eacute;n posee una extra&ntilde;a unanimidad. Cuando yo, un lector cualquiera de una &eacute;poca cualquiera, leo un soneto de Lope de Vega, estoy repitiendo en mi mente las mismas secuencias oracionales que repitieron en la suya miles de personas antes que yo. Es como cuando te pones debajo de la c&uacute;pula del Pante&oacute;n de Agripa, por ejemplo, cuya sombra ha amparado de la misma manera a multitud de humanos desde que Adriano lo mandara construir, y entras en contacto con la eternidad. No s&eacute;, quiz&aacute; esta unanimidad sea uno de los rasgos que nos hace humanos y conscientes de que lo que sobrevive al tiempo es la obra y no el autor. Se me ocurre que un cl&aacute;sico, en estos tiempos de narcisismo literario y autobombo, es una buena lecci&oacute;n de humildad. Muchos de nosotros deber&iacute;amos hacernos la siguiente pregunta de vez en cuando: &iquest;t&uacute; qui&eacute;n co&ntilde;o te crees que eres para hablar as&iacute; de ti mismo?
    </p><p class="article-text">
        La m&eacute;trica es otro tema. Para m&iacute;, la m&eacute;trica es un l&iacute;mite necesario en mi expresi&oacute;n, una brida que impide que me desboque. Medir un verso me permite limpiar la pepita de oro, sacarle brillo. En poes&iacute;a es muy f&aacute;cil caer en la verborrea, y m&aacute;s ahora, cuando parece que la poes&iacute;a verborreica es la que m&aacute;s se publicita y m&aacute;s premios prestigiosos gana. La verborrea te hace caer, o en el hermetismo &ldquo;yom&iacute;meconmigo&rdquo; de los versos que no entiende ni dios, o en la frase hecha que todo el mundo comprende pero que no dice absolutamente nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El para&iacute;so perdido del amor juvenil, la vida que est&aacute; </strong><em><strong>siempre en el otro lado de las cosas</strong></em><strong>&hellip; &iquest;A&uacute;n te sientes imbuido por cierto idealismo plat&oacute;nico, por un anhelo incurable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo que a&uacute;n? &iquest;Es que hay otra manera distinta de sentirse? No concibo la escritura sin ese anhelo. Pero es que incluso, como lector de poes&iacute;a, lo busco, y la obra que es capaz de despert&aacute;rmelo es la que me suele gustar. Voy a decirte una verdad como un templo: en todo, siempre hay algo que se nos escapa; puedes vivir sin plante&aacute;rtelo, pero entonces jam&aacute;s entender&aacute;s el significado de un verso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dedicas un poema al fallecido Jos&eacute; Perona, profesor de la Universidad de Murcia, &iquest;qu&eacute; signific&oacute; el maestro para ti?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pepe Perona fue uno de los pocos profesores buenos que me encontr&eacute; en la carrera. Ignoro c&oacute;mo estar&aacute; ahora el panorama, pero en aquel tiempo recuerdo que la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia era bastante desastrosa. Pepe Perona, y algunos otros (no muchos) me hicieron sentir algo que s&iacute; hab&iacute;a sentido cuando era alumno del instituto: esa curiosidad, ese asombro, esas ganas de aprender. Concretamente, Pepe Perona (sus libros, sus clases y su conversaci&oacute;n) me puso delante de la hipocres&iacute;a del pensamiento pol&iacute;ticamente correcto. En el poema que le dedico lo trato como si fuera Ulises porque me descubri&oacute; la valent&iacute;a. A &eacute;l no le import&oacute; nunca atravesar el proceloso mar del debate, ni pasar por el desfiladero de esa Escila y de ese Caribdis que siguen siendo el tab&uacute; social y la autocensura. Si a&uacute;n siguiera vivo, Pepe Perona estar&iacute;a marcado por el calificativo de facha o de algo peor, como, por otra parte, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n nos hemos visto etiquetados m&aacute;s de uno. Vivimos tiempos extra&ntilde;os, y Pepe fue uno de los primeros en profetizar que llegar&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el poema </strong><em><strong>Tint&iacute;n contra Ast&eacute;rix</strong></em><strong> contrapones a los dos grandes personajes del c&oacute;mic franc&eacute;s para fallar en favor del joven aventurero. &iquest;</strong><em><strong>Europa siempre vence a la aldea</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora, viendo el devenir de Europa, no escribir&iacute;a ese poema; aunque, por supuesto, me siga gustando mucho m&aacute;s Tint&iacute;n que Ast&eacute;rix. No lo escribir&iacute;a porque cada vez estoy m&aacute;s convencido de que es al rev&eacute;s: la aldea siempre acaba derrotando a Europa. La aldea (y que me perdonen Goscinny y Uderzo) es la irracionalidad de la ideolog&iacute;a, el dogmatismo del supuestamente antidogm&aacute;tico relativismo, la falsa impresi&oacute;n de modernidad, la barbarie de lo aparentemente civilizado y la tiran&iacute;a del consenso. Todo esto es el abono para que crezcan nacionalismos y globalismos, que en realidad son las dos caras de una misma moneda, la del af&aacute;n de dominio social. Europa ha sido, y contin&uacute;a siendo, un campo de batalla porque lo m&aacute;s hermoso de la clasicidad, el cristianismo y el iluminismo (que son las tres patas que la sostienen) siempre ha terminado ensuci&aacute;ndose con la mierda de alguno de estos atributos de la aldea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De Europa a Jap&oacute;n: la obra contiene cuatro </strong><em><strong>haik&uacute;s </strong></em><strong>deliciosamente compuestos y un homenaje a Kobayashi Issa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El haik&uacute;, para m&iacute;, es lo m&aacute;s puro que se puede hacer en poes&iacute;a. Es la depuraci&oacute;n de la pureza. Yo entr&eacute; en el haik&uacute; por la puerta de Basho y Buson, pero fue Issa el que me mostr&oacute; la insondable profundidad de esas diecisiete s&iacute;labas. Kobayashi Issa tuvo una vida bastante complicada, y sus &uacute;ltimos a&ntilde;os fueron muy tr&aacute;gicos. En Issa veo un dolor, un pesimismo que se alza a veces muy por encima de la contemplaci&oacute;n budista. Por eso es mi <em>haijin</em> preferido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el poema </strong><em><strong>Informe Mishima</strong></em><strong> detallas el </strong><em><strong>ceremonioso</strong></em><strong> suicidio del escritor japon&eacute;s. Este se refleja en un n&uacute;mero considerable de poemas. Parafrase&aacute;ndote: &iquest;te parece el suicidio una imagen contundente de la m&aacute;s poderosa voluntad de vivir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recientemente tuve una conversaci&oacute;n con un amigo que me dec&iacute;a que el suicidio era uno de los rasgos que nos separaba de los animales. Yo, que soy un poco tocapelotas, se lo discut&iacute;a aduciendo los casos de animales que aparentemente se quitan la vida, aunque desde el principio estaba de acuerdo con &eacute;l. S&eacute; que es un pensamiento bastante extremo, pero el ser humano est&aacute; en la c&uacute;spide de la evoluci&oacute;n porque siempre tiene la posibilidad en el horizonte de ingerir un c&oacute;ctel de barbit&uacute;ricos o de cortarse las venas. El suicidio es la manera m&aacute;s civilizada de morir porque nos hace due&ntilde;os de nuestra propia vida y, a la postre, nutre nuestra voluntad de vivir. <em>Del suicidio considerado como una de las bellas artes</em> ser&iacute;a un libro interesante.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, lo que lleva a alguien a consumar el suicidio es otro tema. Quiz&aacute;, como dir&iacute;a Camus, el tema filos&oacute;fico por excelencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No mucho antes de la pandemia realizaste tu primera incursi&oacute;n en teatro con </strong><em><strong>El escritorio</strong></em><strong> (Paralelo Sur Ediciones, 2019; Amazon, 2021). Con ella recibiste tu cuarto premio literario. &iquest;Qu&eacute; sentiste al verla representada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy un reci&eacute;n llegado a esto del teatro, y, por lo tanto, un intruso. As&iacute; que, si lo que estoy a punto de decir parece demasiado ingenuo, me da igual. Cuando vi a mis tres hermanas protagonistas encarnadas en esas tres magn&iacute;ficas actrices que son Antonia Castillo, Ana Cano y Carme Piqueras, comprend&iacute; que lo de la autor&iacute;a es un cuento chino. Tal vez el g&eacute;nero que mejor lo constate sea el teatral, donde el director de escena, el trabajo de los actores y la recepci&oacute;n del p&uacute;blico (todo a la vez) pueden cambiar tu obra de arriba abajo. Con <em>El escritorio</em> siento lo que estoy sintiendo ahora que mi hija se va de erasmus a Palermo: que vuela libre y que t&uacute; no puedes hacer nada por impedirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>L&iacute;rica cu&aacute;ntica</strong></em><strong> (Tres Fronteras, 2021) retomas el haik&uacute; y cuentas con cuatro ilustradores: Fernando Mu&ntilde;oz Ubi&ntilde;a, Isidro Mart&iacute;nez S&aacute;nchez, Remedios P&eacute;rez Juan y Juana Fern&aacute;ndez Amor. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuatro amigos y cuatro artistas enormes. Estar a su sombra me ha permitido enterarme de qu&eacute; es eso de la creatividad. El proceso del libro fue interesante, porque ellos lo ilustraron sin que yo les diera ninguna interpretaci&oacute;n de los poemas. El resultado est&aacute; ah&iacute;, lo considero mi mejor libro, no por la calidad de los haik&uacute;s, sino por la belleza de las ilustraciones, que completan los textos ampliando su significado e incluso contradici&eacute;ndolo. <em>L&iacute;rica cu&aacute;ntica</em> es un libro que, en s&iacute; mismo, es un todo: la forma, el material de las p&aacute;ginas, la tinta, la tipograf&iacute;a&hellip; Todo se ha cuidado a conciencia, y el trabajo de Juan Cosme y Producciones Z (dise&ntilde;adores) ha sido excepcional. He dicho que es &ldquo;mi&rdquo; mejor libro, pero no es m&iacute;o solamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu &uacute;ltimo poemario es </strong><em><strong>En carne vivo</strong></em><strong> (Reino de Cordelia, 2021), una colecci&oacute;n de sonetos sobre lo que realmente importa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Importa amar. Amar solamente ser amado, que dir&iacute;a Quevedo. Escribir sobre el amor es lo m&aacute;s dif&iacute;cil en poes&iacute;a. Primero, porque tiene que haber habido experiencias lo suficientemente intensas como para que las brasas humeen en el alma toda la vida y te permitan, cuando ha pasado la tormenta, escribir sobre ellas. Segundo, porque es el tema m&aacute;s habitual y, por lo tanto, m&aacute;s lleno de trampas. Estoy orgulloso de este libro, creo que he conseguido escribir lo que quiero leer: algo que me cuente lo mismo de siempre (la originalidad es otro mito) pero como si fuera la primera vez que lo hace. &iquest;No es esa la meta del escritor?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/david-lopez-sandoval-escritor-ninos-tendrian-cementerio-dia-santos-no-disfrazarse-mamarrachos-noche_128_9097965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2022 17:59:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David López Sandoval, escritor: "Los niños tendrían que ir al cementerio el Día de Todos los Santos y no disfrazarse de mamarrachos la noche de antes"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Cultura,Poesía,Murcia,Región de Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Begoña Méndez, escritora: "La sexualidad femenina sigue estando fiscalizada por el pensamiento masculino heterosexual"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/begona-mendez-escritora-sexualidad-femenina-sigue-estando-fiscalizada-pensamiento-masculino-heterosexual_128_9044113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47b9179a-b1da-49db-921f-362b45690ef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Begoña Méndez, escritora: &quot;La sexualidad femenina sigue estando fiscalizada por el pensamiento masculino heterosexual&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Quería escribir una novela de ciencia-ficción donde una serie de arquetipos femeninos se pusieran en movimiento para poner en duda los moldes convencionales de la palabra mujer", señala Méndez, quien presentará 'Autocienciaficción para el fin de la especie' el próximo sábado en Libros Traperos</p></div><p class="article-text">
        Bego&ntilde;a M&eacute;ndez (Palma, 1976) es licenciada en Ling&uuml;&iacute;stica General y Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica. Remasterizada en Literatura Digital y m&aacute;s tarde en Humanidades, es profesora y colaboradora en las revistas <em>El Cultural</em>,<em> Cuadernos Hispanoamericanos </em>y<em> Pliego Suelto</em>. Ha publicado <em>Una flor sin pupila y una mujer de nieve</em> (Sloper, 2019), <em>Heridas abiertas </em>(Wunderkammer, 2020) y <span class="highlight" style="--color:white;"><em>El matrimonio anarquista&nbsp;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(H&amp;O, 2021). El pr&oacute;ximo s&aacute;bado, 4 de junio, presentar&aacute; en Libros Traperos su &uacute;ltima obra: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Autocienciaficci&oacute;n para el fin de la especie</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (H&amp;O, 2022). </span>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Autocienciaficci&oacute;n para el fin de la especie</strong></em><strong> es tu cuarta obra en cuatro a&ntilde;os, sin contar las publicaciones que realizas en otros medios. Es impresionante, una etapa de gran creatividad que te convierte, para m&iacute;, en uno de los mejores referentes de nuestra generaci&oacute;n. &iquest;De d&oacute;nde sacas la energ&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa energ&iacute;a sale, en realidad, de un enorme cansancio que, sin embargo, no se resigna a no escribir. Desde que tengo uso de raz&oacute;n la literatura ha sido para m&iacute; una de las pulsiones y necesidades m&aacute;s punzantes, pero por miedos (propios y heredados), circunstancias vitales y decisiones personales y laborales (todav&iacute;a no s&eacute; si buenas o malas) no empec&eacute; a escribir para ser publicada hasta los 36 a&ntilde;os; en cuanto eso ocurri&oacute;, me di cuenta de que ya no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s. Y, bueno, he tenido la suerte de que, gracias a esas primeras colaboraciones en revistas, las editoriales se han acercado a m&iacute; interes&aacute;ndose por mis proyectos de escritura. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando te ofrecen la posibilidad de escribir y publicar un libro, no puedes decir no: la cabeza se pone a mil y entonces aparece la idea de un libro y el editor dice adelante y la literatura se activa. Hasta ahora he trabajado as&iacute; (ojal&aacute; trabaje siempre de esta manera) y en ese sentido me siento una privilegiada porque trabajar con un editor, publicar, ser le&iacute;da y recibir reacciones lectoras es una fuente de aprendizaje incre&iacute;ble, desbordante. As&iacute; que la energ&iacute;a sale de querer aprender, de no querer renunciar a la literatura, pese al agotamiento; tambi&eacute;n de negarse a vivir con pavor ante el abordaje de la escritura: tengo la sensaci&oacute;n de haber perdido un tiempo de escritura valios&iacute;simo por miedosa; de ah&iacute; que en cuanto me he liberado un poco de ese lastre del miedo (un poco), ha habido cuatro obras en cuatro a&ntilde;os. Cuatro obras que cierran un ciclo. Ahora estoy embarcada en un proyecto con fecha casi inminente, pero despu&eacute;s voy a tomarme un respiro para poder resituarme y ver por d&oacute;nde quiero seguir con mi trabajo literario.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Una flor sin pupila </strong></em><strong>ya revelaba a una autora l&iacute;rica y amante del arte visual, despu&eacute;s te adentraste en el terreno del ensayo, donde nunca desapareci&oacute; tu voz po&eacute;tica, intensa y creo que muy visceral, con </strong><em><strong>Autocienciaficci&oacute;</strong></em><strong>n rompes los moldes del g&eacute;nero otra vez. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, as&iacute; es: hay una voz po&eacute;tica ingobernable que emerge en mi escritura, aun dentro del g&eacute;nero del ensayo; m&aacute;s que visceral, yo dir&iacute;a que se trata de una po&eacute;tica corporal, que nace del pasmo de ser carne atravesada por la palabra. En <em>Auto-sci-fi</em> (es cierto que en <em>Heridas abiertas</em> ya se intu&iacute;a, pese a ser un ensayo contenido, en absoluto acad&eacute;mico, pero s&iacute;, creo, &nbsp;&ldquo;de empollona&rdquo; o de &ldquo;ni&ntilde;a buena&rdquo;) propongo un tipo de libro donde las ideas sobre las que quiero reflexionar (l&iacute;mites corporales y humanos, feminidades y arquetipos, sexualidades torcidas o dicotom&iacute;as de g&eacute;nero) se ponen al servicio de lo literario y no al rev&eacute;s; en ese sentido, hay pasajes l&iacute;ricos muy exaltados, hay peque&ntilde;as narraciones, hay reflexiones acerca de lo humano y de lo no humano, hay autoficci&oacute;n, hay ciencia ficci&oacute;n, hay textos en los que hibrido mi escritura con la escritura de otras poetas&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Mi intenci&oacute;n era ensayar esas cuestiones que me interpelan desde una voz en el delirio, una voz en primera persona que se interna en otros textos, en seres reales y de ficci&oacute;n, en figuras literarias o en escritoras que admiro para tentar los l&iacute;mites de las identidades, para pensar los cuerpos como instancias culturales, como convenciones que nos recortan pero que tambi&eacute;n pueden cederse o reventarse. Eso mismo es lo que he intentado hacer con el g&eacute;nero del ensayo: buscar sus fronteras para forzarlas y agrietarlas, para hacer del g&eacute;nero algo m&aacute;s amplio, m&aacute;s habitable. Lo rompo para que la escritura pueda respirar de otras formas menos convencionalmente pautadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La lectura de este ensayo me ha recordado a veces a </strong><em><strong>Women Make Film</strong></em><strong>, la road movie documental donde la voz susurrante de Tilda Swinton recorre la historia de las mujeres en el cine deteni&eacute;ndose en mil detalles. T&uacute; tambi&eacute;n haces un recorrido por referencias cinematogr&aacute;ficas, literarias o pict&oacute;ricas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, como te comentaba hace un momento, en el ensayo habito o me dejo habitar por otras mujeres, por personajes de ciencia-ficci&oacute;n, por seres extraterrestres, por escritoras, por textos, por figuras b&iacute;blicas y, en fin, por diferentes arquetipos femeninos de diversas manifestaciones art&iacute;sticas. Este hecho, como explico en el pr&oacute;logo de <em>Auto-sci-fi</em>, procede de una decisi&oacute;n derivada de un primer fracaso de escritura. Yo quer&iacute;a escribir una novela de ciencia-ficci&oacute;n donde una serie de arquetipos femeninos se pusieran en movimiento para poner en duda y reventar los moldes convencionales de la palabra mujer y, de paso, para acabar con la humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        Esa primera tentativa no cuaj&oacute;, pero la pulsi&oacute;n de la escritura continuaba muy viva, as&iacute; que decid&iacute; aprovechar todas esas figuras femeninas que ya han sido dichas y apropiarme de ellas, adentrarme en sus cuerpos, tratar de comprenderlas, buscar entres sus carnes la semilla de una posible disidencia, tratar de comprender sus deseos, sus encuentros con los otros. Ser su m&eacute;dium, darles voz. Pero no se trata, en absoluto, de &ldquo;un libro femenino&rdquo; o &ldquo;un libro para mujeres&rdquo;, sino que el ensayo est&aacute; atravesado por la voluntad de reivindicar que los universales humanos tambi&eacute;n pueden ser encarnados por otras existencias no heteromasculinas. De hecho, la recepci&oacute;n lectora me confirma, felizmente, que algo de eso he conseguido, porque es incre&iacute;ble la diversidad de personas de identidades y g&eacute;neros diferentes que han encontrado algo valioso en mi ensayo y se han acercado a dec&iacute;rmelo, a agradec&eacute;rmelo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n pienso la preciosa voz en off de </strong><em><strong>Hiroshima mon amour</strong></em><strong>, con guion de la diosa Marguerite Duras, una de las autoras a las que citas en el libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute;a <em>Autocienciaficci&oacute;n para el fin de la especie</em> ten&iacute;a bastante presente <em>La vida material</em> de, como dices, la diosa Duras, porque en ese libro la autora realiza un ejercicio escritural de g&eacute;nero difuso, a la vez autobiogr&aacute;fico y autobibliogr&aacute;fico, de reflexi&oacute;n cultural y de autoficci&oacute;n. Ese tipo de escrituras h&iacute;bridas me interesan mucho porque ponen en juego materiales culturales de diversa naturaleza que permiten, desde la primera persona, salirse de un yo aut&aacute;rquico y reflexionar acerca de c&oacute;mo nos relacionamos nosotros mismos y con el afuera, tan extra&ntilde;o e incomprensible, sin renunciar a la exaltaci&oacute;n po&eacute;tica o al lirismo m&aacute;s intenso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace unos d&iacute;as, siguiendo la lectura de </strong><em><strong>Autocienciaficci&oacute;n</strong></em><strong>, vimos </strong><em><strong>Solaris</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Under the skin</strong></em><strong>. Es fascinante como asimilas a las dos protagonistas femeninas, la espectral Hari y la alien&iacute;gena Laura, para hacer tuya su extra&ntilde;eza ante este mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco alguien me dijo &ldquo;la vida es imposible&rdquo; y pens&eacute; que esa sentencia resum&iacute;a de manera precisa, exacta, la forma que tengo yo de estar en el mundo: una extra&ntilde;eza ante el hecho de ser un cuerpo arrojado al mundo, un cuerpo que se esfuerza en otorgar cierto sentido, cierta coherencia, al hecho incre&iacute;ble que es existir, estar viva. Adentrarme en los universos afectivos de esas dos f&eacute;minas extraterrestres que mencionas me permit&iacute;a instalarme en esa grieta identitaria, en ese no comprender nunca del todo qu&eacute; es esto que se supone la vida, qu&eacute; es eso que se llama deseo, qu&eacute; es el amor y de qu&eacute; modo construimos lazos con los otros, con todo lo ajeno que no alcanzamos a entender y que est&aacute; fuera de nosotros pero que tambi&eacute;n nos habita y nos configura. Los personajes extraterrestres me han permitido indagar en esa extra&ntilde;eza fundamental que el yo experimenta ante el hecho de estar vivo y de ser una entidad material, palabra y carne, que se vuelca a los otros a trav&eacute;s del deseo y del amor, del dolor y la violencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro relatas experiencias personales, comenzando con una memorable narraci&oacute;n del despertar de la sexualidad femenina, un temazo que todav&iacute;a lastra antiguos prejuicios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si buscas en el DRAE el adjetivo &lsquo;sexual&rsquo; ver&aacute;s que procede del lat&iacute;n tard&iacute;o &lsquo;sexualis&rsquo;, que significa &ldquo;propio del sexo femenino&rdquo;. No s&eacute;, me parece que la sexualidad femenina sigue estando fiscalizada (a veces incluso confiscada) por el pensamiento masculino heterosexual y que sigue habiendo mucho tab&uacute; al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo a los ni&ntilde;os de mi clase en EGB hablando sin tapujos sobre sexo y deseo, y nos recuerdo a nosotras siendo ni&ntilde;as mudas en ese sentido, como si nos envolviera un halo de misterio y de silencio que cancelaba en las ni&ntilde;as la posibilidad de ser cuerpos deseantes, que insist&iacute;a en la sexualidad femenina como algo sucio que deja marcas visibles. Escribir sobre los cuerpos de las mujeres me exig&iacute;a despejar toda esa niebla discursiva que, creo, todav&iacute;a nos rodea. Como dices, nos lastran antiguos prejuicios e imaginarios que hacen del deseo femenino algo oscuro, algo despreciable, algo que debe mantenerse en el secreto, y esa idea era la que quer&iacute;a invalidar en el ensayo. He intentado abismarme en ese legado oscuro y sucio que hemos heredado para, desde ah&iacute;, reivindicar los cuerpos deseantes de las mujeres en toda su luz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La met&aacute;fora de la serpiente interior nos devuelve al ed&eacute;n y all&iacute; encontramos dos modelos femeninos, no s&eacute; si antag&oacute;nicos o complementarios, Eva y Lilith. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En la Biblia a la serpiente le aplastan la cabeza y la condenan a reptar por emerger como s&iacute;mbolo de lo demon&iacute;aco vinculado al pecado femenino, un pecado que consiste en tener hambre, ah&iacute; donde hambre significa deseo y conocimiento. Exactamente lo mismo que hist&oacute;ricamente han hecho con las mujeres, aplastarles el hambre y el anhelo de conocer, pisar el deseo femenino por peligroso o pecaminoso. En el ensayo afirmo que Eva y Lilith no son dos modelos diferentes sino dos rostros diferentes de nuestra madre primera, donde Eva encarna la culpa y la sumisi&oacute;n femeninas a los hombres y a Dios, mientras que Lilith representa la vida interior de las mujeres, una zona &iacute;ntima y de resistencia donde es posible desplegar en toda su complejidad el deseo, el hambre, libre del gobierno de los hombres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&laquo;En la pintura de Datzov, Dios no deslegitima los anhelos femeninos&hellip;&raquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, la primera vez que vi la versi&oacute;n de Mar&iacute;a Magdalena del pintor b&uacute;lgaro me qued&eacute; hondamente impresionada. Me pareci&oacute; evidente que Datzov defiende en su obra que ni Cristo fue un santo ni Magdalena, una prostituta, sino que fueron dos personas que se encontraron en una relaci&oacute;n de amor y de erotismo muy hermosa donde el deseo no es culposo ni pecaminoso, sino una &ldquo;divina oscuridad&rdquo;. Lo que me interesaba aqu&iacute; era se&ntilde;alar que la juntura sexual entre Dios y Magdalena, lejos de constituir un esc&aacute;ndalo, permite reinterpretarla como una celebraci&oacute;n de las sexualidades como instancias sagradas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo el mundo conoce el sentido de la expresi&oacute;n </strong><em><strong>matar al padre</strong></em><strong>, pero, &iquest;qu&eacute; significa </strong><em><strong>matar al NI&Ntilde;O</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta idea procede de mis lecturas de los textos xenofeministas. El NI&Ntilde;O, as&iacute; escrito en may&uacute;sculas, es, evidentemente una met&aacute;fora. Querer matarlo significa poner en duda los discursos que convierten a los ni&ntilde;os en imagen del porvenir esperanzado, como si el NI&Ntilde;O fuera capaz en s&iacute; mismo de traer un futuro mejor. Una idea peligrosa cuando sirve para que nos desentendamos de los trabajos por el ahora, trabajos necesarios para que el presente deje de ser un lugar tan poco vivible, tan poco habitable, tan hostil e hiriente, tan experto en producir de forma masiva existencias precarias. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La narradora de </strong><em><strong>Autocienciaficci&oacute;n</strong></em><strong> es una mujer rebelde, explosiva, nos habla de los cuerpos, pero tambi&eacute;n de trascenderlos: es metaf&iacute;sica y m&iacute;stica, pero tambi&eacute;n sensual y terrenal; ama la vida, pero anhela su completa aniquilaci&oacute;n, &iquest;se trata de una mirada nihilista o vitalista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay un vitalismo esencial que tiene que ver con la aniquilaci&oacute;n de lo humano. Se trata de una reivindicaci&oacute;n de la existencia despose&iacute;da de la conciencia entendida como una instancia cultural que insiste en que debemos buscar la felicidad, en que debemos alcanzar no s&eacute; qu&eacute; tipo de superaci&oacute;n personal&hellip; El libro defiende la vida que puede experimentar un ser de otro planeta, un animal marino, la materia mineral. Es algo as&iacute; como la negaci&oacute;n del concepto de libertad entendida como responsabilidad individual, y es la defensa de un amor m&iacute;stico que anhela escapar del dolor que significa ser parte de lo humano y que desea trascender los discursos de g&eacute;nero que nos lastran y nos empobrecen. Algo as&iacute;, creo&hellip;&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/begona-mendez-escritora-sexualidad-femenina-sigue-estando-fiscalizada-pensamiento-masculino-heterosexual_128_9044113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jun 2022 04:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Begoña Méndez, escritora: "La sexualidad femenina sigue estando fiscalizada por el pensamiento masculino heterosexual"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Begoña Méndez y Nadal Suau, escritores: “El matrimonio no tiene por qué ser un lugar triste"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/begona-mendez-nadal-suau-escritores-matrimonio-no-lugar-triste_1_8481512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df6fd12e-17ba-4dee-9ba6-16ee6de05809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Begoña Méndez y Nadal Suau, escritores: “El matrimonio no tiene por qué ser un lugar triste&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este sábado los autores visitan Murcia en su gira de presentación, de la mano de Libros Traperos en HuertoLab de Santa Eulalia, a las 12:30h</p></div><p class="article-text">
        Se ha convertido en uno de los libros de a&ntilde;o.<em> El matrimonio anarquista</em>, obra a cuatro manos de Bego&ntilde;a M&eacute;ndez y Nadal Suau (casados y con compromiso), constituye una reflexi&oacute;n -con inteligencia y humor- sobre eso tan extra&ntilde;o llamado matrimonio y todas las alternativas a su alrededor. Este s&aacute;bado los autores visitan Murcia en su gira de presentaci&oacute;n, de la mano de Libros Traperos, en una charla con el escritor y editor Jos&eacute; Bocanegra, autor de esta entrevista, y el agitador cultural &Aacute;lex Zambudio en HuertoLab de Santa Eulalia, a las 12:30h. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pr&oacute;ximo 13 de noviembre present&aacute;is en Murcia </strong><em><strong>El matrimonio anarquista </strong></em><strong>(Hurtado y Ortega, 2021). Apenas mes y medio despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, tenemos una segunda edici&oacute;n en marcha y tanto el p&uacute;blico como la cr&iacute;tica lo est&aacute;n recibiendo con entusiasmo, &iquest;felices con la acogida? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a M&eacute;ndez:</strong> Feliz e impresionada. El t&iacute;tulo es un juego literario que quiere condensar una de las ideas fundamentales del libro: la voluntad de reinventar una instituci&oacute;n que, tradicionalmente, ha servido para oprimir a las mujeres, pero, cuidado, tambi&eacute;n a los hombres. En ese sentido, es un acto de apropiaci&oacute;n cultural, por cuando que ensaya las posibilidades del matrimonio como un proyecto de vida atravesado por la convicci&oacute;n de que el amor, el compromiso y la amistad pueden ser, deber&iacute;an ser, vectores libertarios capaces, tambi&eacute;n, de tejer v&iacute;nculos importantes con los otros. A m&iacute; me daba miedo que el t&iacute;tulo llevara a error, que el lector esperara encontrar un tratado sobre el anarquismo y, desde luego, no se trata de eso. Para que se entienda de un modo claro: si cediera a mi rabia, el progresivo e irreversible desmantelamiento de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, me llevar&iacute;a a encender hogueras en los patios de los colegios y a quemar los documentos con las orientaciones pedag&oacute;gicas. Y, sin embargo, &iquest;qu&eacute; hago?, pues ser profesora de la p&uacute;blica y dar la batalla en las aulas. Ese es el esp&iacute;ritu de <em>El matrimonio anarquista</em>. No decimos que nuestra opci&oacute;n sea la buena, decimos que el matrimonio no tiene por qu&eacute; ser un lugar triste y que para ello hay que dar la pelea, d&iacute;a a d&iacute;a, asumiendo que tambi&eacute;n ser&iacute;a hermoso prender fuegos, pero que preferimos el compromiso con los v&iacute;nculos peque&ntilde;os y fr&aacute;giles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadal Suau:</strong> Una de las cosas m&aacute;s estimulantes que nos ha pasado es el efecto espejo que el libro provoca en el lector; las cartas parecen apelar a la vida de cada uno, tal vez porque est&aacute;n infestadas de preguntas compartidas, y tambi&eacute;n porque durante su escritura nunca se nos olvid&oacute; que uno de nuestros objetivos era capturar un momento particular de la historia de los afectos. Vivimos una &eacute;poca desconcertada, llena por igual de posibilidades y de tentaciones nost&aacute;lgicas, en la que los v&iacute;nculos entre individuos (da igual si hablamos de pareja, poliamor, amistad, deseos fugaces o familia) est&aacute;n sometidos al permanente stress-test del mercado. Y eso no es casualidad, sino pol&iacute;tica. Nosotros ponemos sobre la mesa un estudio de caso, y resulta que algunas lectoras han sabido reconocer nuestras angustias, respetar las soluciones siempre precarias que les hemos dado y entrar en el juego literario que proponemos. Porque no olvidemos que estamos hablando de literatura y de pensamiento; la parte confesional es solo una herramienta para ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una mujer y un hombre, un matrimonio de escritores, deciden iniciar una correspondencia por carta durante varios meses en plena pandemia y con vista a publicarlas en libro. Es decir, dos personas que ya estaban comprometidas deciden apretar las tuercas de su compromiso. Y el t&iacute;tulo anuncia, como una paradoja, un desaf&iacute;o a las convenciones. La premisa es potente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a M&eacute;ndez: </strong>Lo cierto es que la correspondencia se inici&oacute; antes de la pandemia; el confinamiento nos cogi&oacute; en pleno proceso de escritura y puesto que nuestro proyecto pretend&iacute;a conversar con los materiales de la realidad para modelarlos literariamente, era imposible que no apareciera. El encierro obligado no es un tema en s&iacute; mismo, pero s&iacute; nos pareci&oacute; importante que los efectos emocionales estuvieran presentes en las cartas, porque nos serv&iacute;an para hablar acerca de la convivencia, el aburrimiento, el reparto de los espacios dentro del hogar para inventar momentos de soledad y para pensar nuestras relaciones, como pareja y como individuos, con el mundo exterior. Hablas de &ldquo;apretar las tuercas del compromiso&rdquo;; es una expresi&oacute;n que yo no habr&iacute;a utilizado y, que, sin embargo, me parece adecuada porque apunta al germen de nuestro intercambio epistolar: la voluntad de pensar acerca de los v&iacute;nculos afectivos hoy. Para escribir con honestidad, sent&iacute;amos que deb&iacute;amos hacerlo desde nuestra experiencia matrimonial. Con todo, las preocupaciones y las preguntas que planteamos rebasan nuestro propio caso de pareja heterosexual casada porque apelan a cualquiera que necesite reflexionar sobre las posibilidades que tiene el amor como acto libertario y como lugar desde el que relacionarse con los otros. Ese atrevimiento nos ha permitido rasgar las capas superficiales de las relaciones amorosas y abrirnos a la contradicci&oacute;n y topar con los l&iacute;mites que cualquier opci&oacute;n afectiva tiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadal Suau:</strong> &iexcl;No estoy seguro de que al principio fu&eacute;ramos conscientes de lo potente que era la premisa! Con esto quiero decir que el libro naci&oacute; como un ensayo en forma epistolar en el que &iacute;bamos a reflexionar sobre nuestras contradicciones, pero no sab&iacute;amos hasta qu&eacute; punto la vida iba a infiltrarse en el texto, y viceversa. Hay un punto en el que estas cartas experimentan un giro narrativo con el que no cont&aacute;bamos, sencillamente porque no sab&iacute;amos que iba a ocurrir lo que ocurri&oacute; en la vida real: de ah&iacute; sali&oacute; un nudo dram&aacute;tico que le da un sentido nuevo a todo lo que hab&iacute;amos escrito antes. Lo gracioso es que, al mismo tiempo, la escritura del libro contribuy&oacute; a vivir ese momento de otro modo, con mayor distancia y comprensi&oacute;n hacia el otro. &iexcl;De pronto, tener una crisis nos pareci&oacute; casi una buena noticia, porque mejoraba el libro!
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la portada, reconocida con toda justicia como una de las mejores de este a&ntilde;o editorial, brilla una ilustraci&oacute;n que representa un tatuaje que ambos os hicisteis en la espalda. El tatuaje, como el compromiso que defend&eacute;is, aspira a ser eterno, imborrable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a M&eacute;ndez: </strong>&nbsp;El tatuaje puede tener tantos significados como personas tatuadas. En nuestro caso, los tatuajes son la huella visible de ese compromiso que comentas. Tiene que ver con la necesidad de oficiar rituales que den sentido a nuestras vidas. &iquest;Imborrable? &iquest;eterno? Ese ya es otro cantar: ah&iacute; est&aacute; el tiempo finito, el horizonte de la muerte. Seremos borrados, no quedar&aacute; nada, pero mientras estemos vivos, por qu&eacute; no jugar a lo eterno. Me parece que las ceremonias, cualquier ceremonia, busca precisamente eso: inventar sentidos que nos permitan habitar el mundo con la ilusi&oacute;n de que nuestras vidas no son tan prescindibles, tan poco importantes, tan incre&iacute;blemente temporales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadal Suau:</strong> Esa ilustraci&oacute;n del Bara, que es uno de los mejores tatuadores de este pa&iacute;s en el estilo tradicional, justifica la existencia del libro (e incluso la de mi espalda, cosa mucho m&aacute;s meritoria). Y creo que introduce muy bien el car&aacute;cter del libro e incluso alguna de sus preguntas: &iquest;existe algo para siempre? El compromiso de por vida, &iquest;es conservador o transgresor? &iquest;O quiz&aacute;s bascula entre ambas cosas en funci&oacute;n de c&oacute;mo se habita? Y, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando por fin obtienes el objeto de tu deseo, y resulta que ah&iacute; sigue al d&iacute;a siguiente, y al otro, y al otro&hellip;? &iquest;Tiene sentido organizar la propia vida en torno a experiencias rituales en un mundo regido por la velocidad y la obsolescencia?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>El matrimonio anarquista</strong></em><strong> se siente la c&aacute;lida y familiar luz del Mediterr&aacute;neo. En sus p&aacute;ginas, os vi nadando en el mar. El libro es luminoso, pero en este cielo di&aacute;fano tambi&eacute;n cruza alguna nube de vez en cuando, &iquest;c&oacute;mo fue el proceso de escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a M&eacute;ndez:</strong> Es hermoso eso que dices. Es cierto que durante la revisi&oacute;n del manuscrito descubrimos que el Mediterr&aacute;neo estaba presente de un modo inapelable, pero en ning&uacute;n caso fue algo consciente. Las cartas son un tejido inseparable de literatura y vida, y vivir en Mallorca forma parte de nuestra realidad. Hay que mirar a lo lejos cuando vives en una isla para no enloquecer. Las nubes de las que hablas tienen que ver con la decisi&oacute;n de dejar que la escritura se impregnara de la experiencia cotidiana y, en ese sentido, nos sirvieron para hablar de otro de los temas fundamentales del libro: c&oacute;mo lidia una pareja mon&oacute;gama con el deseo. Porque somos cuerpos deseantes y los otros existen, no hablar sobre ese conflicto, no incorporarlo al proceso de escritura, habr&iacute;a sido deshonesto y cobarde por nuestra parte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadal Suau:</strong> Es curioso porque a m&iacute; <em>El matrimonio anarquista</em> me parece un libro feliz, pese a que atraviese varias zonas de sombra; pero algunas lectoras nos cuentan que les ha dejado una impresi&oacute;n m&aacute;s bien triste, porque de alg&uacute;n modo confirma que en el fondo siempre, por m&aacute;s lealtades que establezcamos, estamos solos en la vida. Me gusta esta ambivalencia. En cuanto al proceso, antes de la primera carta acordamos qu&eacute; temas deb&iacute;an aparecer obligatoriamente en alg&uacute;n momento: el deseo, el rito, lo cotidiano, el dinero, etc. A partir de ah&iacute;, cada uno escribi&oacute; sus respectivas cartas sin ninguna injerencia por parte del otro. Y fue muy divertido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mostrar la correspondencia es despojarse de la intimidad, desnudarse en p&uacute;blico; sin embargo, intuyo aqu&iacute; una conquista personal, &iquest;os hab&eacute;is sentido m&aacute;s vulnerables o, por el contrario, m&aacute;s </strong><em><strong>poderosos</strong></em><strong> tras la publicaci&oacute;n de la obra? &iquest;Genera el revelar qui&eacute;nes somos una ampliaci&oacute;n de nuestro espacio vital?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a M&eacute;ndez: </strong>El libro est&aacute; escrito desde y a partir de nuestro espacio &iacute;ntimo y en ese sentido entiendo que hables de un ejercicio de desnudez. Pero yo no lo veo exactamente as&iacute;: mi forma de concebir la literatura tiene que ver con la idea de que lo personal es pol&iacute;tico o, dicho de otro modo, creo de verdad que lo personal es impersonal. Nuestras vidas no importan nada en s&iacute; mismas. Si nuestra intimidad es la materia con que est&aacute; escrito el libro es porque pensamos que puede servir como espejo para los otros. Un espejo capaz de generar en el lector preguntas, grietas, incomodidades. Un espejo en el que se reflejen los deseos y las contradicciones y que sirva para que el lector se pregunte por su forma de relacionarse con el mundo, por su forma de concebir los afectos y las relaciones amorosas, y, ojal&aacute;, que conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadal Suau:</strong> Estoy totalmente de acuerdo con Bego&ntilde;a, pero entrar&eacute; en el juego de tu pregunta y responder&eacute; que, en todo caso, hemos salido perfectamente enteros y serenos, m&aacute;s amigos que antes. Hablar de poder me gusta menos, y ojal&aacute; eso signifique que tambi&eacute;n hemos salido un poco m&aacute;s anarquistas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El matrimonio anarquista</strong></em><strong>, cuyo esp&iacute;ritu es el ensayo, tiene un car&aacute;cter intelectual, pero tambi&eacute;n cercano y desenfadado, &iquest;qu&eacute; tipo de lectoras esper&aacute;is encontrar en Murcia? &iquest;A qui&eacute;nes extender&iacute;ais la invitaci&oacute;n a este evento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a M&eacute;ndez: </strong>Es cierto que el libro est&aacute; impregnado de nuestras m&uacute;ltiples lecturas en torno al poliamor, el deseo, los cuerpos, la monogamia, el feminismo, las masculinidades o el capitalismo acelerado, por poner algunos ejemplos. Y est&aacute;n ah&iacute; porque los dos sentimos la necesidad de comprender c&oacute;mo es la &eacute;poca que nos ha tocado vivir y c&oacute;mo podemos hacer para habitarla de un modo consciente y, sobre todo, con toda la coherencia de que somos capaces. Sin embargo, no ten&iacute;amos la intenci&oacute;n de hacer un ensayo sesudo. De hecho, nuestra literatura est&aacute; en las ant&iacute;podas de la escritura acad&eacute;mica. Ha sido un placer inmenso escribir <em>El matrimonio anarquista</em>. Incluso en sus pasajes m&aacute;s duros, que los tiene y mucho, las cartas transmiten ese esencial esp&iacute;ritu placentero. Los claroscuros del libro, las alegr&iacute;as y las honduras, las diversiones y los conflictos que el lector encontrar&aacute; est&aacute;n en todo caso al servicio de lo literario. De ah&iacute; la cercan&iacute;a y el desenfado que destacas. Y eso me alegra, porque las personas con las que deseamos conversar en Murcia son sobre todo interlocutores: personas que, con su lectura, pero tambi&eacute;n desde sus modos de concebir los afectos, hagan m&aacute;s rico nuestro libro. Cualquier persona que cometa el hermoso atrevimiento de pensar acerca de c&oacute;mo construir v&iacute;nculos fr&aacute;giles y peque&ntilde;os, pero importantes para s&iacute; mismos y para su entorno son nuestr@s interlocutor@s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadal Suau:</strong> Ojal&aacute; nos reunamos un mont&oacute;n de solteros, casados, poliamorosos y anacoretas de todas las adscripciones de g&eacute;nero, y descubramos que nos une la voluntad de comprender y respetar al otro, y de construir nuestra libertad individual sobre la base de una igualdad real. Espero a lectoras, en definitiva, y soy partidario de no adjetivar ciertas palabras importantes como esa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/begona-mendez-nadal-suau-escritores-matrimonio-no-lugar-triste_1_8481512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Nov 2021 17:05:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Begoña Méndez y Nadal Suau, escritores: “El matrimonio no tiene por qué ser un lugar triste"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Óscar Daniel Campo Becerra (escritor): "La experiencia inmediata de leer a García Márquez me acercó mucho a la idea de escribir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/oscar-daniel-campo-becerra-escritor-experiencia-inmediata-leer-garcia-marquez-acerco-idea-escribir_1_6223154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f2e36e2-372e-48a5-aa53-046052200f00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Óscar Daniel Campo Becerra (escritor): &quot;La experiencia inmediata de leer a García Márquez me acercó mucho a la idea de escribir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ese lugar de las editoriales independientes me parece modesto pero relevante en el marco mayor de la discusión sobre cómo salir de este hoyo negro en el que están todos los renglones de la economía y que ha afectado sin duda los circuitos de circulación de libros"</p></div><p class="article-text">
        &Oacute;scar Daniel Campo Becerra (Barrancabermeja, Colombia, 1985) es el ganador del Premio Anne Bonny 2020 con su novela <em>D&iacute;as H&aacute;biles</em>, un certamen de narrativa convocado por La Marca Negra Ediciones y Colette, Letras &amp; Tragos cuyo fallo se dio a conocer ayer en Libros Traperos. El concurso no ten&iacute;a restricciones geogr&aacute;ficas, siempre que la obra fuera presentada en castellano.
    </p><p class="article-text">
        Escritor y profesor de creaci&oacute;n literaria, gan&oacute; el premio de cuento Ciudad de Bogot&aacute; 2013 con <em>Los aplausos</em> (IDARTES/Taller de Edici&oacute;n Rocca, 2014). Coordin&oacute; dos libros de creaci&oacute;n colectiva que implicaron el trabajo de campo con una organizaci&oacute;n de base social: <em>Vidas de historia. Una memoria literaria de la Organizaci&oacute;n Femenina Popular</em> (2016) y <em>Escrituras del desarraigo. Historias de vida, Floridablanca-Santander</em> (2019). Desde el 2018, pertenece al comit&eacute; asesor del Museo Casa de la Memoria de las Mujeres y de los Derechos Humanos del Magdalena Medio (Barrancabermeja). 
    </p><p class="article-text">
        Termina una tesis doctoral sobre novelas inacabadas en Latinoam&eacute;rica para la Universidad de Illinois. En Chicago hizo parte del comit&eacute; organizador de la <em>3ra Feria Latinx del Libro </em>(2019). Integra la editorial independiente colombiana Himpar editores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para quienes a&uacute;n no te conocen, &iquest;qui&eacute;n es &Oacute;scar Daniel Campo Becerra? &iquest;Qu&eacute; te motiva a escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy de una ciudad colombiana, en la mitad del trayecto que va de Bogot&aacute; a la Costa Caribe. Una ciudad que es puerto y que se construy&oacute; alrededor del petr&oacute;leo y por eso tambi&eacute;n de luchas sociales en las que todav&iacute;a estamos. As&iacute; que llegu&eacute; a la escritura sin tener ni idea del mundo literario que en Colombia sigue siendo cerrado y bogotano. Me interesa la escritura como un espacio pol&iacute;tico y por eso tengo una pata puesta en la edici&oacute;n, en los talleres de escritura y en la academia: creo que para expandir y hacer punzante la escritura hay que trabajar en muchos frentes, porque conseguir hacer un buen texto no garantiza nada si no te publican, ni te leen, ni te comentan. La tarea consiste en abrir otros espacios en los que se encuentren las escrituras y tejer redes con otros peque&ntilde;os espacios ya abiertos. Entonces, de alguna manera, soy ese que se la pasa hablando de que escribir sirve para hacer comunidad y viceversa: la comunidad hace que me den ganas de escribir. <em>D&iacute;as h&aacute;biles </em>es un poco eso: el resultado de pensar una escritura que contenga formas de hacer comunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;Tu obra </strong><em><strong>D&iacute;as H&aacute;biles</strong></em><strong> ha sido proclamada ganadora del Premio Anne Bonny 2020 por unanimidad del jurado, &iquest;qu&eacute; te motiv&oacute; a presentarla a este premio al otro lado del charco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es en parte culpa de Roberto Bola&ntilde;o. Me aburro un poco leyendo sus novelas, pero soy fan de sus cuentos, y hay uno que me sigue impresionando, 'Sensini', en el que un joven escritor le pide consejos a otro reconocido, que el joven por supuesto admira, y el escritor reconocido le recomienda que mande a concursos y le hace toda una clasificaci&oacute;n de a cu&aacute;les vale la pena mandar. El cuento est&aacute; basado en realidad en Di Benedetto, un cuentista argentino buen&iacute;simo que enviaba mucho a concursos en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Yo durante mucho tiempo me sent&iacute; mal, porque disfrutaba secretamente de la idea de mandar a concursos, fue durante mucho tiempo el motor no tanto de la escritura, pero s&iacute; de poner en limpio textos y cosas que de otra manera se acumulaban un poco sin sentido (eso sent&iacute;a yo) en el computador o en hojas sueltas. Y era una cosa que me pasaba desde ni&ntilde;o: escrib&iacute;a para mandar a concursos y la pasaba mal cuando sal&iacute;an los resultados y no quedaba. Pero de vez en cuando pasaba algo favorable y eso me animaba, pensaba que un grupo de gente que no me conoc&iacute;a hab&iacute;a le&iacute;do y le hab&iacute;a gustado mi texto. Ah&iacute; le encontraba otro sentido a la escritura, porque resonaba de alguna manera en los dem&aacute;s, en unos desconocidos, y eso me parece seductor todav&iacute;a hoy. Entonces cuando termin&eacute; esta novela, lejos de Colombia, pens&eacute; en eso, en exponerme y enviar a concursos. Hice una selecci&oacute;n de los que me llamaron la atenci&oacute;n, muy pocos en Colombia, quiz&aacute; solo uno en Bogot&aacute;, y los dem&aacute;s por fuera. 
    </p><p class="article-text">
        Bola&ntilde;o cuenta que 'Sensini' solo val&iacute;a la pena de publicar si se ganaba un concurso y a m&iacute; como que pas&oacute; un poco lo mismo con <em>D&iacute;as h&aacute;biles</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>D&iacute;as H&aacute;biles</strong></em><strong> tiene una estructura muy original, se trata de una novela polif&oacute;nica en la que se alternan distintos narradores. No obstante, el argumento gira principalmente en torno a un momento cr&iacute;tico en la vida de un joven profesor universitario, &iquest;se trata de una proyecci&oacute;n del autor? &iquest;Qu&eacute; tiene de individual y de coral la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las voces fueron una parte importante del proceso. Cuando aparecieron, todo cambi&oacute; en la escritura. Yo estaba un poco encartado con la historia del profesor, que era la historia central, all&iacute; estaba el &ldquo;momento cr&iacute;tico&rdquo; al que te refieres, que fue un poco el disparador. Pero yo ven&iacute;a de escribir un libro de cuentos, ten&iacute;a miedo de escribir un cuento largo, algo que en realidad no fuera novela. Y creo que fue lo que pas&oacute; inicialmente. La primera versi&oacute;n, centrada en el profe era eso, un relato que se me hab&iacute;a salido de las manos o que estir&eacute; para darle forma de novela corta. 
    </p><p class="article-text">
        Me apart&eacute; del manuscrito un tiempo, y cuando volv&iacute; a &eacute;l pasaron dos cosas que me ayudaron a destrabar el asunto: me di cuenta de que conven&iacute;a alejar al profe temporalmente del &ldquo;momento cr&iacute;tico&rdquo; para que pudiera procesarlo mejor (porque el tipo se la pasa reflexionando y elucubrando cuanta cosa, pero eso no se sosten&iacute;a si el dolor era reciente y estaba crudo, o no se sosten&iacute;a igual). Lo otro que advert&iacute; fue que, al situarlo en una nueva vida, intentando rehacer un poco su desorden, ganaba importancia el encuentro con otros, en este caso los vecinos del edificio al que llegaba a vivir. Y a partir de ah&iacute; fluy&oacute; mejor, al menos eso sent&iacute; yo.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naces a mediados de los ochenta y a escasos 500 km del Nobel e icono del Boom Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, &iquest;qu&eacute; influencia de este y otros autores de entonces dir&iacute;as que queda en la literatura colombiana actual y en la tuya propia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha influencia. Por dos razones: leyendo cosas de &eacute;l en el colegio experiment&eacute; por primera vez esa fiebre de meterse en un mundo escrito por otros y de sentir que me quer&iacute;a quedar a vivir ah&iacute;. Pero luego tambi&eacute;n me pas&oacute; que leyendo los cuentos de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, y quiz&aacute; alguna de sus primeras novelas, como que tuve una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a de: &ldquo;ahhh ok, es posible que la realidad inmediata de uno tambi&eacute;n sirva para escribir cosas y crear estos mundos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Barrancabermeja no es la Costa Caribe de la que habla Garc&iacute;a M&aacute;rquez, para empezar no hay mar, hay otra cosa, el r&iacute;o, que ha ocupado un espacio menos protag&oacute;nico en la tradici&oacute;n literaria en Colombia, y las ganas de hablar sobre el r&iacute;o aparecieron en el libro de cuentos (m&aacute;s que en esta novela). Pero en Barranca s&iacute; hay almendros, hace calor y mucha gente que baj&oacute; por el r&iacute;o desde la Costa Caribe a la ciudad trajo parte de la cultura propiamente coste&ntilde;a, la familia de mi pap&aacute;, por ejemplo, y a m&iacute; esa familiaridad de la ficci&oacute;n escrita y la experiencia inmediata que experiment&eacute; leyendo a Garc&iacute;a M&aacute;rquez, me acerc&oacute; mucho la idea de escribir, fue como una manera de entrar al lenguaje literario que nunca necesit&oacute; la aprobaci&oacute;n del mundo cultural bogotano, en donde igual me ha costado mucho desenvolverme o sentirme c&oacute;modo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&iquest;Qu&eacute; papel crees que juegan o est&aacute;n destinadas a jugar las editoriales independientes en el panorama actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un evento al que nos invitaron a participar con Himpar Editores, o&iacute; a Donatella Lannuzzi, de Gallo Nero Ediciones, hablar de c&oacute;mo las editoriales independientes est&aacute;bamos sorteando la crisis con un margen de maniobra mayor al de editoriales m&aacute;s grandes, simplemente porque nuestro modelo de negocios es distinto: tirajes peque&ntilde;os, un n&uacute;mero corto de novedades, gastos muy localizados, en fin. Ese lugar de las editoriales independientes me parece modesto pero relevante en el marco mayor de la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo salir de este hoyo negro en el que est&aacute;n todos los renglones de la econom&iacute;a y que ha afectado sin duda los circuitos de circulaci&oacute;n de libros. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; estamos las editoriales independientes como Himpar o como La Marca Negra insistiendo en difundir proyectos de escritura casi desde un activismo cultural y una apuesta por crear peque&ntilde;as comunidades lectoras en medio de un mundo que se cae a pedazos: no solo habr&iacute;a algo valioso en esa temporalidad m&aacute;s pausada y ese recorte m&aacute;s concreto del &ldquo;modelo de negocios&rdquo; sobre el que nos toca operar, sino tambi&eacute;n una b&uacute;squeda no esencial del rendimiento econ&oacute;mico y un encuentro con el otro que no pasa exclusivamente por una relaci&oacute;n corporativa o por un sentido de lo utilitario. &iquest;C&oacute;mo reacomodamos nuestra relaci&oacute;n con lo improductivo?: esa pregunta de hecho es una pregunta que se hace el arte permanentemente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La obra va acompa&ntilde;ada de diferentes ep&iacute;grafes cuya mirada abarca desde el cine o la pintura hasta la m&uacute;sica y, c&oacute;mo no, la literatura. &iquest;Qu&eacute; importancia tiene la cultura popular y esas referencias en particular en tu obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la l&iacute;nea de lidiar con la carga de elitismo asignada a la literatura, los ep&iacute;grafes me previenen un poco y dud&eacute; mucho antes de decidirme a usarlos. Pero quisiera que comuniquen cierta experiencia omn&iacute;vora de productos culturales que cobran sentido a partir de lo que estoy intentando hacer en un proceso particular de escritura. En el fondo, solo quiero seguir la charla. Hablar de esta canci&oacute;n que me encontr&eacute; de Systema Solar o La Etnnia y que tiene que ver con tal personaje, o esta escena de una pel&iacute;cula sobre protestas policiales en Par&iacute;s. Pero hay que esperar a ver qu&eacute; opinan los lectores del encuentro con esos ep&iacute;grafes, al final son mensajes dirigidos a ellos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/oscar-daniel-campo-becerra-escritor-experiencia-inmediata-leer-garcia-marquez-acerco-idea-escribir_1_6223154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2020 15:35:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Óscar Daniel Campo Becerra (escritor): "La experiencia inmediata de leer a García Márquez me acercó mucho a la idea de escribir"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Gran Polvareda. Cuando ser norteamericano no fue suficiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gran-polvareda-norteamericano-suficiente_132_1002819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/870c6018-de97-4f51-af26-a12a72972c5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Gran Polvareda. Cuando ser norteamericano no fue suficiente"></p><p class="article-text">
        &nbsp;En los a&ntilde;os '30 del pasado siglo, los EEUU vivieron el mayor desastre ecol&oacute;gico de su historia. Lo llamaron The Dust Bowl, cuya traducci&oacute;n literal ser&iacute;a El Bol de Polvo, aunque tal vez ser&iacute;a m&aacute;s acertado llamarlo La Gran Polvareda. Con centro en Oklahoma, la sequ&iacute;a se extendi&oacute; durante m&aacute;s de un lustro, lo que dio lugar a una penosa cadena de acontecimientos retratada por extenso en la magn&iacute;fica <em>Las uvas de la ira</em> (1939), de John Steinbeck, que le vali&oacute; tanto el Pulitzer como el odio de una buena parte de la Am&eacute;rica conservadora.
    </p><p class="article-text">
        Los bancos dieron cr&eacute;ditos a unos granjeros de por s&iacute; humildes que ve&iacute;an c&oacute;mo un a&ntilde;o tras otro la sequ&iacute;a los dejaba sin cosecha. Esto hizo que se empobrecieran y endeudaran paulatinamente. Sin producci&oacute;n, era imposible pagar unos pr&eacute;stamos cuyos intereses crec&iacute;an de modo exponencial. Por lo que finalmente, fueron embargados y forzados al &eacute;xodo.
    </p><p class="article-text">
        Desde California llegaban jugosas ofertas de trabajo para jornaleros agr&iacute;colas. Las humildes familias de Oklahoma so&ntilde;aron con llegar all&iacute; juntos, trabajar, ahorrar y establecerse modestamente. Pero el camino que los separaba de la tierra so&ntilde;ada era una odisea. Despu&eacute;s de cargar con todo lo que pod&iacute;an en viejas camionetas, comenzaba un viaje duro, casi sin dinero y con una fr&aacute;gil esperanza acuchillada por r&aacute;fagas de miedo, inseguridad y tristeza.
    </p><p class="article-text">
        Al cruzar los estados de Nuevo M&eacute;xico o Arizona, que los separaban de su destino, sus compatriotas americanos no fueron en absoluto amables u hospitalarios con estos migrantes a quienes, despectivamente, comenzaron a referirse como <em>okie</em>s, por llegar mayoritariamente de Oklahoma. En efecto, los <em>okies</em> llegaban en masa, sucios, harapientos, ten&iacute;an hambre y poco dinero. Me pregunto c&oacute;mo podr&iacute;amos llamar al rechazo que sufrieron estos americanos por parte de sus propios compatriotas. No se le puede llamar racismo, puesto que pertenec&iacute;an a la misma etnia que la mayor&iacute;a del pa&iacute;s: eran, tambi&eacute;n, descendientes de europeos. Tampoco, supongo, xenofobia, eran nacidos norteamericanos. Tal vez aporofobia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando al fin los <em>okies</em> llegaron hasta California descubrieron que eran, adem&aacute;s, v&iacute;ctimas de un enga&ntilde;o: los grandes productores locales hab&iacute;an convocado a una masa de jornaleros para, una vez all&iacute;, subastar los puestos de trabajo al mejor postor. El que m&aacute;s hambre ten&iacute;a siempre estaba dispuesto a rebajar su jornal, se roz&oacute; la esclavitud. El resto de la poblaci&oacute;n tampoco ve&iacute;a con buenos ojos a los forasteros. Construyeron recintos precarios, similares a campos de concentraci&oacute;n, donde alojaron a los reci&eacute;n llegados. La polic&iacute;a local contribuy&oacute; con los productores manteniendo a raya a los pocos que se atrevieran a levantar la voz, un pu&ntilde;o en se&ntilde;al de protesta o, peor a&uacute;n, intentar conformar algo parecido a un sindicato. No quer&iacute;an rojos all&iacute; y no faltaron cad&aacute;veres al amanecer para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando oigo a hablar a alg&uacute;n patriota en contra de los migrantes o los refugiados que intentan encontrar un lugar en el mundo donde poder vivir sin que los hostiguen, siempre recuerdo <em>Las uvas de la ira</em>, de John Steinbeck y sonr&iacute;o ir&oacute;nico. El problema no es el hecho de ser extranjero o tener un credo o color de piel diferentes. En este mundo solo se puede considerar aut&eacute;ntica gentuza a un tipo de personas, que son aquellas que siempre eligen cebarse con los m&aacute;s desgraciados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gran-polvareda-norteamericano-suficiente_132_1002819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Gran Polvareda. Cuando ser norteamericano no fue suficiente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El parado de Schrödinger]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/parado-schrodinger_132_1328844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f6390b4-ddf2-4991-a79c-37f926d3c9bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El parado de Schrödinger"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toda esta retahíla viene porque el otro día leí que algunos ayuntamientos iban a reclamar la mano de obra de los parados de manera obligatoria y gratuita</p><p class="subtitle">Lo que yo no había imaginado era que esto estaba previsto por un Real Decreto aprobado por el Gobierno el pasado viernes y amparado, además, en una ley de 1982. Era yo el ingenuo, el ignorante</p></div><p class="article-text">
        Me ha parecido escuchar algo. Un ruido de cadenas. Ah, es el sonido de las cadenas de los trabajadores esclavos. Trabajan duro desde el amanecer hasta la puesta del sol para aclarar todo este desastre. El temporal se lo llev&oacute; todo y ellos ya cobran sus pagas de cuatro, ochocientos euros a nuestras expensas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        C&oacute;mo me gustan los dramas carcelarios, la &eacute;pica de los condenados. Tendido en mi sof&aacute;, comparto las penas de Cool Hand Luke y otro d&iacute;a salgo a la calle intentando afrontar la vida con el mismo esp&iacute;ritu. &iquest;Sabes cu&aacute;l es el problema, Luke? Que algunos no quieren aprender. &iexcl;Ah! Ese es el bendito problema, que no queremos aprender, esto es, someternos a la tiran&iacute;a de los imb&eacute;ciles que quieren condenarnos por existir. Uno acaba maldiciendo la existencia hasta que le llega la brisa, la excitante brisa del mar y se da cuenta de que est&aacute; equivocado: no es la vida, no es el mundo, es la tiran&iacute;a de los imb&eacute;ciles lo que est&aacute; definitivamente mal.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta retah&iacute;la viene porque el otro d&iacute;a le&iacute; que <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2019/09/26/ayuntamientos-gratis-parados-reparar-danos/1055351.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos ayuntamientos iban a reclamar la mano de obra de los parados de manera obligatoria y gratuita </a>para reparar los da&ntilde;os producidos por la DANA, es decir, por las pol&iacute;ticas medioambientales y urban&iacute;sticas del gobierno regional. Al principio, lo tom&eacute; con desd&eacute;n. Pens&eacute; que se trataba de una muestra m&aacute;s de la incompetencia o la ignorancia del pol&iacute;tico de turno. Si emplean a una parado, ya no estar&aacute; parado, sino empleado. &iquest;O estamos hablando de una especie de <em>parado de Schr&ouml;dinger</em>, que tiene la facultad de estar parado y trabajando simult&aacute;neamente?
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica es tan de caj&oacute;n que hasta me daba verg&uuml;enza ajena explicarla. Pero el p&uacute;blico ya estaba enredado en una absurda discusi&oacute;n sobre la conveniencia de llevar a cabo esta medida. Uno de ellos propuso que se utilizara a los presos para la tarea. Pero hombre, lo reconvine, eso de convertir a los presidiarios en mano de obra esclava era cosa de Franco. Y el hombre se enardeci&oacute; y aplaudi&oacute; mi comentario, porque cre&iacute;a que esto lo dec&iacute;a yo en alabanza de la figura del dictador.
    </p><p class="article-text">
        Lo que yo no hab&iacute;a imaginado era que esto estaba previsto por un Real Decreto aprobado por el Gobierno el pasado viernes y amparado, adem&aacute;s, en una ley de 1982. Era yo el ingenuo, el ignorante.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo uso de memoria, el parado ha sido una persona despreciada por la sociedad. Un 'outsider', un vago. Socialmente, esto cambi&oacute; un poco a ra&iacute;z de que durante la crisis m&aacute;s de un cuarto de la poblaci&oacute;n y pr&aacute;cticamente la mitad de la juventud se encontrara desempleada. Fue un fallo del Establishment. Trabajadores y trabajadoras profesionales y bien considerados se encontraron fuera del sistema de un d&iacute;a para otro, sin noci&oacute;n de futuro, desorientados y, en muchos casos, avergonzados como si fuera culpa de ellos y no producto del revent&oacute;n mundial de una banca carro&ntilde;era que en Espa&ntilde;a se sirvi&oacute;, adem&aacute;s, del dinero de todos para amortiguar su ca&iacute;da. Quiero decir que cambi&oacute; ligeramente la consideraci&oacute;n del parado, porque ya se percib&iacute;a que cualquiera, casi, pod&iacute;a quedar en esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Estado insisti&oacute; e insiste en culpabilizar al parado por su estado. Por gandul. De nada sirve explicar que antes de cobrar cuatro meses de prestaci&oacute;n has estado un a&ntilde;o trabajando y cotizando. Que todos los d&iacute;as, en cualquier peque&ntilde;a compra, todos, incluso los parados, estamos aportando una quinta parte del precio al Estado en forma de impuestos. Y, en definitiva, &iquest;a qui&eacute;n pertenece el Estado? &iquest;No pertenece, tambi&eacute;n, a los parados? Pues se han ido recortando sus prestaciones con medidas infames como la de calcular el tiempo trabajado en bloques de seis meses, cuando antes se calculaban los d&iacute;as, tirando periodos de hasta cinco meses y veintinueve d&iacute;as al cubo de la basura junto a la dignidad del demandante.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora quieren que el parado trabaje gratis. La pregunta es evidente: &iquest;por qu&eacute; no los contratan?, &iquest;acaso pretenden que una persona que cobra cuatro, ochocientos euros, realice jornadas de ocho horas de desescombro a cambio? Es probable que muchos de ellos y ellas estuvieran dispuestos a hacer esto de forma voluntaria, pero si lo hacen forzadas, &iquest;d&oacute;nde quedar&aacute; su dignidad?, &iquest;la vender&aacute;n por cuatrocientos euros miserables?, &iquest;en qu&eacute; momento, si est&aacute;n desescombrando a jornada completa, podr&aacute;n buscar un trabajo de verdad, remunerado?
    </p><p class="article-text">
        Ya parece que lo escucho a lo lejos, es el sonido de las cadenas de los trabajadores esclavos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/parado-schrodinger_132_1328844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La mata de pelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/mata-pelo_1_1401252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c514d39-c006-4f11-8379-b67b83065209_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mata de pelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al otro lado de la puerta, la cara lavada, pendientes de perlas y chaqueta blanco nuclear veo a Rocío Monasterio junto a un señor alto que mantiene el mismo corte de pelo que le hicieron para la comunión, cuando la vida era de color sepia. Me pareció que era su marido</p></div><p class="article-text">
        Aquel viernes por la noche sal&iacute; con mi pareja. Excitados por la posibilidad de una coalici&oacute;n de izquierdas, dejamos que se nos fuera la mano con el tequila y estuvimos dando tumbos de fiesta en fiesta hasta las tantas de la madrugada. A la vuelta, nos vinimos arriba y contratamos los servicios de Awa, una divertida prostituta senegalesa que no recuerdo c&oacute;mo y cu&aacute;ndo apareci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a mi piso, riendo y tropezando por las escaleras y, una vez all&iacute;, pasamos a mi dormitorio, donde nos dimos placer entre los tres de forma sistem&aacute;tica y prolongada hasta que lleg&oacute; el amanecer y sali&oacute; el sol.
    </p><p class="article-text">
        Era un s&aacute;bado espl&eacute;ndido. Me levant&eacute; a hacer caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando regres&eacute; al cuarto con los caf&eacute;s, las dos mujeres se hab&iacute;an liado un porro de marihuana y debat&iacute;an sobre el vello humano, un tema que, como mam&iacute;fero, capt&oacute; mi inter&eacute;s. Awa ten&iacute;a una estupenda mata de pelo entre las piernas y tampoco se depilaba las axilas, lo que hab&iacute;a causado furor entre nosotros en las horas previas. Mar&iacute;a, por su parte, iba impecablemente depilada por todo el cuerpo. Me gustan las mujeres. As&iacute;, soy capaz de admirar por igual a una Venus misteriosa que oculta la entrada a su templo tras el espesor de una selva tropical, como a una intr&eacute;pida Diana que expone la nobleza de su anatom&iacute;a sin el m&aacute;s m&iacute;nimo pudor. Por mi parte, dir&iacute;a que no me depilo, aunque mentir&iacute;a en parte si no matizara que me gusta llevar las pelotas al ras. Creo que proporciona mayor sensibilidad durante la faena. Observar&aacute; alg&uacute;n cr&iacute;tico que esto me convierte en un consumista esclavo de la cosm&eacute;tica, por lo que no estar&aacute; de m&aacute;s indicar que suelo llevar a cabo esta operaci&oacute;n con jab&oacute;n Lagarto y una navaja que hered&eacute; de mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        Apenas hab&iacute;an pasado las nueve de la ma&ntilde;ana cuando son&oacute; el timbre. Los tres nos quedamos mirando. Ni siquiera est&aacute;bamos escuchando m&uacute;sica, por lo que era improbable que fuera alg&uacute;n vecino quejica. Como anfitri&oacute;n que era, me puse un albornoz y me acerqu&eacute; a abrir. Mi estado de embriaguez era todav&iacute;a rese&ntilde;able. Al otro lado de la puerta, la cara lavada, pendientes de perlas y chaqueta blanco nuclear veo a Roc&iacute;o Monasterio junto a un se&ntilde;or alto que mantiene el mismo corte de pelo que le hicieron para la comuni&oacute;n, cuando la vida era de color sepia. Me pareci&oacute; que era su marido.
    </p><p class="article-text">
        Awa, que se ha levantado para ir al WC, tira de la cadena y se acerca a curiosear. Solo viste una ra&iacute;da camiseta de algod&oacute;n. Sus pechos, libres como los de la capitana Rackete en un juzgado italiano, se bambolean despreocupados bajo la fina tela. El se&ntilde;or antiguo lanza una mirada furtiva hacia sus senos puntiagudos, tras lo cual le cambia el color de la cara. A ver si este va peor que yo, me digo pensativo.
    </p><p class="article-text">
        Pero Roc&iacute;o Monasterio, que desde que abr&iacute; la puerta tiene clavadas sus pupilas como aguijones en m&iacute;, no s&eacute; si practic&aacute;ndome alg&uacute;n extra&ntilde;o rito cristiano, ignora por completo tanto a su marido como a la divina senegalesa, esboza una sonrisa perturbadora, carraspea brevemente y me suelta:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Buenos d&iacute;as, &iquest;has le&iacute;do la Biblia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/mata-pelo_1_1401252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2019 09:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mata de pelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relato,Ficción,Rocío Monasterio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Janet Ortega Smith]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/janet-ortega-smith_132_1460756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0d66f7a-cf08-4b2e-855b-87d9e943bf18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Janet Ortega Smith"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocida como «Javier» antes de su cambio de sexo, asegura sentirse liberada y reniega de su pasado fascista</p></div><p class="article-text">
        <em>Barcelona, 28 de junio de 2029</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando llego al punto, Janet, elegantemente vestida con un vestido de flores, est&aacute; termin&aacute;ndose un Martini. Frunce el ce&ntilde;o y hace adem&aacute;n de rega&ntilde;arme. Pero es de broma, como demuestra la dulce sonrisa que esboza una d&eacute;cima de segundo despu&eacute;s. Hemos quedado en un peque&ntilde;o bar que hace esquina en un rinconcito del Raval.
    </p><p class="article-text">
        Sin preguntarme, pide al camarero que nos traiga unos vermuts. Es un espl&eacute;ndido mediod&iacute;a, el sol comienza a caldear el asfalto, pero una suave brisa nos brinda una sensaci&oacute;n paradis&iacute;aca. Janet lleva tiempo alejada de los focos. Conocida como &laquo;Javier&raquo; antes de su cambio de sexo, asegura sentirse liberada y reniega de su pasado fascista.
    </p><p class="article-text">
        De aquella &eacute;poca, apenas le queda el vicio de llevar una Smith &amp; Wesson en el bolso. Ella echa la mitad de la culpa a su malogrado examigo, Santi. La otra mitad es del apellido, admite con una sonrisa p&iacute;cara.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Segu&iacute;s teniendo relaci&oacute;n?&mdash;le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para nada. Estuvo muy mal lo que hizo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Ni siquiera le escribes?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ni voy a escribirle ni mucho menos a visitarlo en la c&aacute;rcel. Yo ya soy otra persona. Quer&iacute;amos imponer el orden a la fuerza, &iexcl;pero qu&eacute; orden!, todo era rigidez y tensi&oacute;n, una historia demencial, hasta que un d&iacute;a descubr&iacute; por qu&eacute;. Admitir mi propia identidad ha sido un proceso doloroso, pero ha tra&iacute;do una tranquilidad a mi vida que nunca antes hab&iacute;a conocido.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Participas en las fiestas del Orgullo LGTB este finde?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;&mdash;contesta lac&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero has estado oculta durante a&ntilde;os, &iquest;a qu&eacute; se debe este cambio?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Chico&mdash;me dice con un majestuoso ramalazo de seriedad&mdash;. Se necesita tiempo. Y muchas otras cosas. Valor, honestidad. No creas que es f&aacute;cil. T&uacute; no has pasado por esto. Pero yo ya estoy preparada, y creo que se lo debo a la gente.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Sabes que, aunque t&uacute; hayas cambiado, la extrema derecha y la intolerancia hacia las libertades de las personas LGTBI contin&uacute;an en auge. &iquest;Te has planteado que un grupo de radicales podr&iacute;a intentar atacarte el s&aacute;bado?
    </p><p class="article-text">
        Enfurecida, se levanta de la mesa con sus 193 cm de estatura y, sacando la Smith &amp; Wesson de su bolso rojo acharolado de Gucci, profiere a gritos mientras la blande en el aire:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Que vengan, si tienen cojones! &iexcl;Janet no tiene miedo!
    </p><p class="article-text">
        Janet no tiene miedo, aunque a m&iacute; casi me da un infarto tras esta inesperada reacci&oacute;n. Por suerte, no pasaba nadie por la calle en ese momento. Entonces, me mira desde la imponencia de su altura, se pasa los dedos por el cabello y volviendo a sentarse, me dice sonriente:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Hace un d&iacute;a estupendo, chico! &iquest;Otro vermut?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/janet-ortega-smith_132_1460756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jun 2019 09:59:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Janet Ortega Smith]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Ortega Smith,LGTBI,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El deseo de perderse en un mercado persa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/deseo-perderse-mercado-persa_132_1514453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e892990e-8f84-41c6-b0c7-1789beaf013f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El deseo de perderse en un mercado persa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿De dónde sacan los políticos esas expresiones? Odio africano, mercado persa, contrato leonino… No voy a incluir cuento chino, porque es más conocida</p><p class="subtitle">Estamos en una época de serios pensadores y esto favorece a la línea, más que a la mancha. Se valora el buen uso de la escuadra y el cartabón</p><p class="subtitle">Sin embargo, a algunos nos aterra la posibilidad de un mundo cartografiado, con todos los pueblos, ciudades y playas perfectamente indexados, sin un lugar donde perderse</p></div><p class="article-text">
        Adriana Lastra encendi&oacute; mi imaginaci&oacute;n el otro d&iacute;a, cuando, para manifestar su desd&eacute;n por cierta clase de negociaciones poselectorales, dijo que Madrid no era un mercado persa. Antes de que la prosaica realidad terminara de hastiarme, lleg&oacute; esta pol&iacute;tica y me mostr&oacute; la puerta secreta que conduce a la evasi&oacute;n: est&aacute; en el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        De modo que ya me ve&iacute;a yo en el mercado persa de Madrid, perdido -que es lo que a m&iacute; me gusta, como contar&eacute; m&aacute;s adelante-, sorprendiendo, tal vez, a un Abbas-Khal tunicado, que se dirige, a trav&eacute;s de un oscuro pasadizo, hacia la cueva de Al&iacute; Bab&aacute; para intentar perversos pactos con Pablo Casado y sus cuarenta ladrones.
    </p><p class="article-text">
        En serio, &iquest;de d&oacute;nde sacan los pol&iacute;ticos esas expresiones? Odio africano, mercado persa, contrato leonino&hellip; No voy a incluir cuento chino, porque es m&aacute;s conocida, pero todas conducen de forma inequ&iacute;voca al que Garc&iacute;a M&aacute;rquez siempre se&ntilde;al&oacute;, y le alab&oacute; el gusto, como su libro favorito: Las mil y una noches.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, dejo las referencias pol&iacute;ticas, porque el motivo de este art&iacute;culo es, en realidad, una peque&ntilde;a reflexi&oacute;n literaria. Y es que, aunque est&aacute; bien que los pol&iacute;ticos -para eso cobran- intenten que todo est&eacute; en orden y debidamente organizado, esta condici&oacute;n no me parece necesaria en la literatura.
    </p><h3 class="article-text">Garc&iacute;a M&aacute;rquez, cien a&ntilde;os de confusi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Una estrategia del genial colombiano era la de crear, a prop&oacute;sito, cierta confusi&oacute;n en el lector. En Cien a&ntilde;os de soledad, desfilan, a trav&eacute;s de varias generaciones, una importante cantidad de sujetos cuyos nombres se confunden con facilidad: Jos&eacute; Arcadio, Arcadio, Aureliano Jos&eacute;&hellip; El recurso es sublime, porque es veros&iacute;mil -la repetici&oacute;n de nombres es un hecho habitual en cualquier familia- y al mismo tiempo funciona para que el lector se pierda en el largo devenir que desarrolla la novela. Otro recurso que emplea Garc&iacute;a M&aacute;rquez es referir dos versiones diferentes de un mismo hecho inventado por &eacute;l. A veces, en obras distintas, puesto que &eacute;l cruzaba los personajes de un libro con los de otro, dando lugar a una suerte de mitolog&iacute;a propia. Esto es genial, porque tambi&eacute;n ocurre en el mundo real, y de este modo el autor crea la ilusi&oacute;n de que la fuente no es &eacute;l mismo, sino que esas versiones llevan circulando por ah&iacute; desde antiguo. El motivo: crear confusi&oacute;n y desorden, los ingredientes m&aacute;gicos para perderse en paz.
    </p><h3 class="article-text">Arquitectos y cart&oacute;grafos</h3><p class="article-text">
        Pero, por m&aacute;s que Gabo pretendiera crear embrollo y que ese embrollo respondiera a un efecto buscado a prop&oacute;sito por el autor, m&aacute;s pronto que tarde llegar&iacute;an los cr&iacute;ticos a explicar el n&uacute;mero exacto de generaciones que transcurren a lo largo de la historia, hacer un &aacute;rbol geneal&oacute;gico al coronel Aureliano Buend&iacute;a e incluso situar Macondo, &iexcl;una ciudad imaginaria!, en un lugar concreto del mapa.
    </p><p class="article-text">
        La gente seria es lo que tiene. Enseguida vienen a explicarte el truco para demostrar que no existe la magia. Y por si alguien se pierde, r&aacute;pidamente crean una buena gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y, bueno, no solo el l&eacute;xico pol&iacute;tico est&aacute; afectado por las modas, tambi&eacute;n lo est&aacute; el de la cr&iacute;tica literaria. A pocas rese&ntilde;as que uno lea en nuestros d&iacute;as, encontrar&aacute; que tal escritora es una excelente cart&oacute;grafa (aunque sea de regiones intangibles, como el mundo de las emociones) o tal escritor ha conformado la estructura de su novela como un genial 'arquitecto'.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se establecen varios tipos de escritor. Los hay de mapa y de br&uacute;jula. Aquellos son los que planifican el trabajo de antemano y estos, los que van trabajando sobre la marcha. Unamuno dec&iacute;a: viv&iacute;paros y ov&iacute;paros.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una &eacute;poca de serios pensadores y esto favorece a la l&iacute;nea, m&aacute;s que a la mancha. Se valora el buen uso de la escuadra y el cartab&oacute;n. Es un momento dulce para las arquitectas y los cart&oacute;grafos de las letras. Cualquiera de ellos, adem&aacute;s, est&aacute; a punto de publicar un ensayo: dispuestos, con sus libracos de filosof&iacute;a, pol&iacute;tica o historia, a organizar este sindi&oacute;s en el que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a algunos nos aterra la posibilidad de un mundo cartografiado, con todos los pueblos, ciudades y playas perfectamente indexados, sin un lugar donde perderse. Algunos no queremos orden y claridad. &iexcl;Preferimos el caos! No nos interesa la trama ni la estructura, queremos adentrarnos en la selva de una obra literaria sin mapa ni br&uacute;jula o perdernos, sin reloj, en el tumulto de un mercado persa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/deseo-perderse-mercado-persa_132_1514453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jun 2019 09:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El deseo de perderse en un mercado persa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fotografía de un fantasma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fotografia-fantasma_132_1631460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b37becff-cb33-42c9-aca7-ac0927eb0935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fotografía de un fantasma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo esperpento de la política también es feo, católico y sentimental. España es Goya y Valle-Inclán; Mortadelo y este hombrecillo que se ha puesto de actualidad.</p><p class="subtitle">Es un individuo inflado de historias que no es capaz de comprender. Un farsante que se presenta disfrazado ante su público. Un fantasma</p></div><p class="article-text">
        He visto una fotograf&iacute;a: un tipo se asoma al balc&oacute;n con una imitaci&oacute;n del casco de Hern&aacute;n Cort&eacute;s en la cabeza. Me invade una sensaci&oacute;n de verg&uuml;enza que dura unos segundos. Es un pa&iacute;s dado al disfraz, me digo a m&iacute; mismo a modo de explicaci&oacute;n mientras sigo observando a este mortadelo contempor&aacute;neo y tal vez por eso anacr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Otra parodia en el espejo c&oacute;ncavo espa&ntilde;ol: el nuevo esperpento de la pol&iacute;tica tambi&eacute;n es feo, cat&oacute;lico y sentimental. Espa&ntilde;a es Goya y Valle-Incl&aacute;n; Mortadelo y este hombrecillo que se ha puesto de actualidad. C&oacute;mica y tr&aacute;gica a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Pero el pol&iacute;tico es una representaci&oacute;n de los ciudadanos, de modo que abajo del balc&oacute;n no habr&aacute; burla de su fantochada o elegante indiferencia, sino suspiros de emoci&oacute;n. Orgullo.
    </p><p class="article-text">
        Al pie de la foto, sus gregarios proclaman: &ldquo;Nuestro presidente est&aacute; a la vanguardia de la reconquista&rdquo;. Y escriben <em>Reconquista</em> con min&uacute;scula. Para ser m&aacute;s espa&ntilde;oles, les recomendar&iacute;a que aprendiesen la lengua. Tambi&eacute;n algo de historia, siquiera lo elemental, puesto que el extreme&ntilde;o no particip&oacute; precisamente en la Reconquista: ten&iacute;a seis o siete a&ntilde;itos cuando esta termin&oacute;. En todo caso y partiendo del muy matizable argumento de que la Reconquista consisti&oacute; en devolver a un pueblo su territorio, la empresa de Hern&aacute;n Cort&eacute;s consistir&iacute;a exactamente en lo contrario: en despojar a un pueblo de su territorio.
    </p><p class="article-text">
        No me gustan los nacionalismos. Ni me atribuyo las supuestas proezas de mis (&iquest;mis?) antepasados ni tampoco &mdash; hipocres&iacute;a de cristianos &mdash; asumo la culpa de sus pecados. Son las dos caras de una moneda falsa.
    </p><p class="article-text">
        Me encontr&eacute; con Hern&aacute;n Cort&eacute;s en M&eacute;xico. Fue en 2008, en el Museo de Cera de Tijuana. &iexcl;Qu&eacute; extra&ntilde;a visita! De Cuauht&eacute;moc a Pancho Villa, que junto a Zapata estrechaba el cerco al tirano Porfirio D&iacute;az. Y despu&eacute;s Cantinflas y una galer&iacute;a de personajes de terror. En la leyenda de Villa rezaba que &ldquo;es la &uacute;nica persona en la historia que ha invadido los EE UU: entr&oacute; por Nuevo M&eacute;xico con 589 caballos&rdquo;. Hern&aacute;n Cort&eacute;s estaba junto a Moctezuma. Le&iacute; que, aunque le arrebat&oacute; el poder, Cort&eacute;s nunca le retir&oacute; su rango al Tlatoani de los mexicas, un hombre carism&aacute;tico &ldquo;cuya muerte llor&oacute; como la de un padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, Hern&aacute;n Cort&eacute;s es el s&iacute;mbolo de una invasi&oacute;n que tuvo consecuencias dram&aacute;ticas y es por tanto repudiado por una buena parte de los pueblos mexicanos. Fue un militar y un colonizador, de eso no cabe duda, pero si lo relacionamos con la Reconquista, tendremos que admitir que fue mil veces Tarik antes que Pelayo.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n Cort&eacute;s fue un migrante. La patria se le qued&oacute; peque&ntilde;a. Viaj&oacute; m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras. De Medell&iacute;n a Cuba y de all&iacute; al continente. En M&eacute;xico comand&oacute; a los totonacas, un ej&eacute;rcito de indios que aprovech&oacute; su llegada para descabezar a los aztecas: el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Derrib&oacute; sus &iacute;dolos y los cambi&oacute; por cruces y v&iacute;rgenes. Fue amante de la controvertida Malinche, una soberbia mujer nahuatl conocedora de varias lenguas que le hizo de int&eacute;rprete y con la que tuvo al primer mestizo del continente americano: Mart&iacute;n Cort&eacute;s Malintzin. Tambi&eacute;n yaci&oacute; con Texuichpo Ixcaxochitzin, hija del propio Moctezuma. Juntos tuvieron a otra mestiza: Leonor Cort&eacute;s Moctezuma.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Cort&eacute;s significa migraci&oacute;n, conquista y mestizaje. Por lo tanto, jam&aacute;s puede simbolizar antiinmigraci&oacute;n, Reconquista ni mucho menos pureza &eacute;tnica.
    </p><p class="article-text">
        Miro otra vez la fotograf&iacute;a. Intento imaginarlo un momento antes de salir al balc&oacute;n, infantilmente excitado por su propia ocurrencia. Mortadelo no es Hern&aacute;n Cort&eacute;s. Ni siquiera es Mortadelo. Es un individuo inflado de historias que no es capaz de comprender. Un farsante que se presenta disfrazado ante su p&uacute;blico. Un fantasma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fotografia-fantasma_132_1631460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Mar 2019 08:10:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fotografía de un fantasma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santiago Abascal,Vox,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bromas holocáusticas del Capitán Alatriste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/bromas-holocausticas-capitan-alatriste_132_1752268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86f5b43c-9b8b-45a4-92e0-8b511740bb17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bromas holocáusticas del Capitán Alatriste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quién, como receptor, no se ha planteado alguna vez lo explotada que está la cuestión de la Segunda Guerra Mundial o, en España, de la Guerra Civil? Pero pasan años y décadas y continúa dando de sí</p><p class="subtitle">Los hechos permanecen, pero la perspectiva cambia, porque se mueve con el tiempo, de modo que un nuevo relato está siempre por aparecer</p><p class="subtitle">La ficción, en definitiva, es inagotable cuando se tiene algo que decir. ¿Tiene usted, señor Reverte, algo que decir sobre Hitler, sobre el Holocausto o sobre los fascismos?</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, lamentaba de broma el<em>&nbsp;</em>'alatristemente&nbsp;c&eacute;lebre productor de <em>best sellers</em>' (el mote es de su compa&ntilde;ero, el acad&eacute;mico Francisco Rico) que iba a escribir una novela sobre Auschwitz, pero ya estaban pillados todos los personajes. La co&ntilde;a lleg&oacute; tan lejos, jaleada por ese ej&eacute;rcito de intelectuales cuyo escudo es un p&aacute;jaro azul, que hasta el mism&iacute;simo <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/Perez-Reverte-Museo-Auschwitz-comprension-lectora_6_853274673.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Memorial de Auschwitz se dio por ofendido</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de este infortunado chiste se plantea una cuesti&oacute;n interesante, desde el punto de vista de la ficci&oacute;n: &iquest;est&aacute; agotado el tema de la Segunda Guerra Mundial para la literatura?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n, como receptor, no se ha planteado alguna vez lo explotada que est&aacute; la cuesti&oacute;n de la Segunda Guerra Mundial o, en Espa&ntilde;a, de la Guerra Civil? Pero pasan a&ntilde;os y d&eacute;cadas y contin&uacute;a dando de s&iacute;. Entonces, el lector, el espectador, harto del mismo men&uacute;, se pregunta si no hay otros temas que tratar. Pero el asunto se expande: de la literatura al cine, del cine al c&oacute;mic, del c&oacute;mic otra vez al cine, trasciende el g&eacute;nero b&eacute;lico, llega al drama, al terror, a la ciencia-ficci&oacute;n&hellip; &iquest;Es que no va a parar hasta que se cuente cada historia que aconteci&oacute; a cada individuo en ese escenario? Y a&uacute;n m&aacute;s, porque ya es un escenario de ficci&oacute;n, y a trav&eacute;s de esta continuamos generando mitos en esta &eacute;poca nuestra en la que todo est&aacute; documentado. En el caso de la Guerra Civil, titula la ganadora del Nacional de Narrativa Almudena Grandes: <em>Episodios de una guerra interminable</em>. Ah&iacute; est&aacute; la palabra clave: <em>interminable</em>. Me pregunto, por cierto, si realmente la Guerra Civil Espa&ntilde;ola y la Segunda Guerra Mundial fueron dos guerras diferentes o una fue el pr&oacute;logo de la otra.
    </p><p class="article-text">
        De lo que no cabe duda es de que esta guerra fue el gran acontecimiento -por desgracia para todos nosotros- de nuestro siglo pasado, el descomunal trauma que hizo estallar el pasado y determin&oacute; el futuro, el presente. Y que a&uacute;n hoy, mediante la literatura, el cine o el arte en general, intentamos desenredar, comprender, explicar.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos permanecen, pero la perspectiva cambia, porque se mueve con el tiempo, de modo que un nuevo relato est&aacute; siempre por aparecer. Ahora, con el resurgimiento de los fascismos, muchos volvemos la vista atr&aacute;s, hacia los inquietantes a&ntilde;os 30. As&iacute; lo hace Jan J. Mart&iacute; en uno de los relatos que conforman su estupendo debut literario, <em>Cuando el amor no ten&iacute;a nombre</em> (La Marca Negra Ediciones, 2019), en este caso en clave homosexual. A m&iacute; no me pudo parecer m&aacute;s oportuno cuando lo le&iacute;, ignoro si Reverte comparte esta visi&oacute;n. &iquest;Cabe una seria preocupaci&oacute;n, la voluntad de intervenir, entre la histeria de unos y la indolencia de otros?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las nuevas mitolog&iacute;as</h3><p class="article-text">
        El papel del cine ha sido fundamental, de la mano de la literatura, en la creaci&oacute;n de las mitolog&iacute;as modernas, entendiendo aqu&iacute; <em>mitolog&iacute;a</em> m&aacute;s que como un conjunto, como un sistema inagotable de generaci&oacute;n de relatos: el Lejano Oeste, la Ley Seca o la Segunda Guerra Mundial son los escenarios de incontables historias imaginadas.
    </p><p class="article-text">
        Si no estoy herrado como un burro, las pelis del Oeste pasaron de relatar los hechos hist&oacute;ricos que van desde la Compra de Luisiana en 1803 hasta la muerte de Jesse James en 1882 a contar toda clase de historias individuales &ndash;ficticias o biogr&aacute;ficas-, relegando los hechos hist&oacute;ricos al papel de marco, de escenario.
    </p><p class="article-text">
        El w&eacute;stern, m&aacute;s antiguo que la Segunda Guerra Mundial, no deja de morir y resucitar: de John Ford a Leone, de Leone a Eastwood, de Eastwood a Tarantino. Es un g&eacute;nero en s&iacute; mismo. La mitolog&iacute;a perfecta en la que se pueden proyectar y desarrollar todas las historias y todas las pasiones humanas, con sus fracasos y sus triunfos: una prostituta huye disfrazada de monja, unos buscadores de oro planean en silencio matarse cuando consigan el metal precioso, un cazarrecompensas alem&aacute;n quiere liberar a un esclavo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n, en definitiva, es inagotable cuando se tiene algo que decir. &iquest;Tiene usted, se&ntilde;or Reverte, algo que decir sobre Hitler, sobre el Holocausto o sobre los fascismos? Adelante, caballero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bocanegra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/bromas-holocausticas-capitan-alatriste_132_1752268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jan 2019 09:27:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bromas holocáusticas del Capitán Alatriste]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Holocausto,Literatura,Cine,Twitter]]></media:keywords>
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