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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Iglesias Saugar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus_iglesias_saugar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Iglesias Saugar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Unión o extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/volvemos_132_8308062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a109faa0-7bd0-4e17-9d19-532d75e191ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unión o extinción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Está convocada una huelga Climática Global el 24 de septiembre de 2021</p></div><p class="article-text">
        Nos pill&oacute; por sorpresa. Nos desubic&oacute; y desactiv&oacute; en gran medida. La pandemia ha causado estragos en los movimientos sociales. Todo se basa en el contacto humano, en las relaciones de confianza que permiten construir colectivamente imaginarios, herramientas y huelgas globales. De ah&iacute; lo de &ldquo;sociales&rdquo;. Pero nunca nos fuimos, nos mantuvimos latentes, esperando la oportunidad de &ldquo;arrejuntarnos&rdquo; de nuevo. Sab&iacute;amos que la emergencia clim&aacute;tica no iba a dar tregua con la Covid ni con nada, sab&iacute;amos que volver&iacute;amos para hacerle frente. No nos queda otra y adem&aacute;s lo hacemos con placer y alegr&iacute;a. El 24 de septiembre de 2021, viernes por el futuro, retomamos las calles de nuevo, con seguridad pero con firmeza. Por el clima, el futuro y la vida.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El camino del dolor</strong></h3><p class="article-text">
        Poco tenemos que contar ya, por suerte y por desgracia, de los impactos de la crisis clim&aacute;tica. Lo estamos sufriendo en nuestras carnes, nadie est&aacute; a salvo ya, como afirma el IPCC de Naciones Unidas. Todo el mundo sabe que algo tremendamente peligroso est&aacute; pasando con el clima y a una velocidad enorme, demasiada para poder adaptarnos (valga recordar la lecci&oacute;n de humildad antropoc&eacute;nica del Coronavirus), sino cambiamos de rumbo de inmediato (a&uacute;n se puede). Hace 13 a&ntilde;os decid&iacute; dedicarme en cuerpo y alma a la acci&oacute;n y justicia clim&aacute;tica, profesional y personalmente. No esperaba ver ni vivir lo que estamos viviendo. Pensaba que estas cat&aacute;strofes (que no tienen nada de naturales) llegar&iacute;an mucho m&aacute;s tarde, quiz&aacute;s incluso ni nos afectar&iacute;an a esta generaci&oacute;n. Cre&iacute;a tambi&eacute;n que despertar&iacute;amos a tiempo y actuar&iacute;amos progresivamente. 
    </p><p class="article-text">
        No. Hemos elegido la v&iacute;a del palo. S&oacute;lo reaccionamos cuando las inundaciones, incendios, olas de calor, huracanes o lluvias torrenciales de magnitudes desconocidas nos aniquilan, aqu&iacute; en casa. Cuando vastas zonas de la Tierra como el Medio Oriente empiezan a ser <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2021/08/23/medio-oriente-agua-sequia-volviendo-inhabitables-trax/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inhabitables</a>, y en consecuencia la causa clim&aacute;tica puede multiplicar las migraciones de miles a millones. Un directivo de Ecologistas en Acci&oacute;n en Espa&ntilde;a lo expres&oacute; sin equ&iacute;voco a finales de 2019: &ldquo;el per&iacute;odo de cambio voluntario ya ha pasado, entramos en el forzoso&rdquo;. Bill Mckibben, cofundador de 350.org y referente en la materia, lo recalcaba m&aacute;s recientemente: &ldquo;el cambio clim&aacute;tico ya no es un accidente que podr&aacute; ocurrir en el futuro, es un accidente que est&aacute; ocurriendo.&rdquo; 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El dinero o la vida</strong></h3><p class="article-text">
        Est&aacute; en nuestras manos a&uacute;n evitar escenarios devastadores, as&iacute; lo afirma el consenso cient&iacute;fico, pero desde luego no si utilizamos los fondos de reconstrucci&oacute;n post-pandemia para aumentar aeropuertos y pintarlos de verde. No si dejamos en manos de un oligopolio nuestro derecho a la energ&iacute;a, permitiendo que especule con el agua de nuestros pantanos en plena sequ&iacute;a, o utilice la transici&oacute;n energ&eacute;tica &ldquo;justa&rdquo; para preservar el status quo, levantando mega parques de renovables en la Espa&ntilde;a vaciada y expoliada en lugar de dejarnos auto-consumir energ&iacute;a solar comunitaria, y sobre todo plantear previamente una fuerte reducci&oacute;n del consumo energ&eacute;tico y material para lo superficial e innecesario. 
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento econ&oacute;mico ilimitado de los pa&iacute;ses del Norte Global, la globalizaci&oacute;n concentradora de riqueza en pocas manos, el fomento del consumismo depredador, la quema de combustibles f&oacute;siles y extracci&oacute;n sin mesura de materias primas que posibilita todo lo anterior, ponen en peligro las bases materiales que sustentan la vida humana y la de millones de especies en nuestro planeta. Activistas de <em>Extinction Rebellion</em> (Rebeli&oacute;n contra la Extinci&oacute;n) se han declarado en <a href="https://www.publico.es/sociedad/activistas-llevan-12-dias-huelga-hambre-luchar-crisis-climatica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huelga de hambre</a>, la &uacute;ltima y desesperada acci&oacute;n que una persona puede tomar frente a la injusticia. No vamos a permitirlo. No pasaremos de negar el problema, tratarlo interesadamente de insignificante, mirar a otro lado por conveniencia, al &ldquo;es demasiado tarde, &iexcl;s&aacute;lvese quien pueda!&rdquo; que tan tristemente hemos mostrado en la pandemia. El dinero no sirve en un planeta muerto. Solo una toma de conciencia, un cambio de valores, de forma de entender la vida, de cultura y por ende de las estructuras econ&oacute;micas y mecanismos pol&iacute;ticos que lo faciliten, nos alejar&aacute; del abismo hacia un lugar mejor.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La juventud nos llama: uni&oacute;n o extinci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Se me ca&iacute;an las paredes cuando una amiga de &ldquo;<em>Fridays for Future</em> &ndash; Juventud por el Clima&rdquo; en M&aacute;laga, en primer a&ntilde;o de carrera universitaria, me contaba lo duro que ha sido este curso de clases a distancia. El no ver ni conocer a sus compa&ntilde;eras, el sentir impotentes como su futuro se desmorona a&uacute;n m&aacute;s, c&oacute;mo los adultos nos cargamos el planeta que les vamos a dejar, e incluso el ser blanco injusto de las culpas por &ldquo;esparcir el virus con los botellones, &iexcl;estos j&oacute;venes!&rdquo;, cuando lo que quieren es disfrutar de los mejores momentos de la vida como es normal (nadie est&aacute; eximido de culpa, pero &iexcl;por favor!) Y sin embargo, de sus cenizas y con una valent&iacute;a digna de admiraci&oacute;n, han vuelto. A liderar el movimiento global por el clima, a llamarnos a todas para cambiarlo todo. 
    </p><p class="article-text">
        En ello estamos. Respondiendo a la llamada. Saliendo de las cuevas, encontr&aacute;ndonos, uni&eacute;ndonos por lo com&uacute;n una vez m&aacute;s, las que hagan falta. En M&aacute;laga lo vimos claro, a principios de agosto cuando nos llegaron las primeras noticias de que la Huelga Clim&aacute;tica Global tendr&iacute;a lugar de nuevo a finales de septiembre como ya es tradici&oacute;n, decidimos comenzar a tejer la red de apoyos y trazar conjuntamente la hoja de ruta. As&iacute;, a 10 d&iacute;as de otro gran D&iacute;a D, ya somos una bella diversidad de personas (228) y colectivos firmantes (47): cooperativas, asociaciones, partidos pol&iacute;ticos, hermandades, empresas o plataformas. Nadie sobra, todos sumamos. Aqu&iacute; encontrar&eacute;is el manifiesto para firmar, difundir y apoyar la causa: <a href="http://malagaemergenciaclimatica.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malagaemergenciaclimatica.org</a>
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se piense que esto es coser y cantar. No, no es nada f&aacute;cil. En los movimientos sociales solemos ser pocas personas voluntarias que hacemos lo que podemos en nuestro tiempo libre, con los escasos medios de los que disponemos y casi siempre con el aparato medi&aacute;tico en modo apag&oacute;n y el pol&iacute;tico en contra. El cambio social es lo que tiene, molesta. A&ntilde;ade las restricciones de la pandemia y los egos y roces personales de nuestra condici&oacute;n humana. Pero despacito y con buena letra lo estamos consiguiendo. Sabemos lo que est&aacute; en juego y sabemos que erigir puentes, forjar la uni&oacute;n, incluir a todo el mundo, es la &uacute;nica llave del futuro. Y lo vamos a hacer, contando adem&aacute;s la historia por doquier, compartiendo la experiencia y confiando ciegamente en que otras peque&ntilde;as personas en otros peque&ntilde;os lugares har&aacute;n lo propio. Y viviremos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos oponemos de frente al soterramiento del tráfico, a ampliaciones de aeropuertos y en general de infraestructuras para un transporte basado en combustibles fósiles; a hoteles rascacielos y grandes complejos turísticos en la costa.</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>El cambio sist&eacute;mico empieza en casa</strong></h3><p class="article-text">
        Las demandas de nuestro manifiesto (uno de ellos, hay varios en reflejo de nuestra pluralidad) no dejan lugar a duda. 20 objetivos que concretan y territorializan el cambio sist&eacute;mico en nuestro rinconcito del para&iacute;so: M&aacute;laga, ciudad y provincia. Demandas que exigimos y nos auto-exigimos a todos los agentes socio-econ&oacute;micos (gobiernos, empresas, academia, sociedad civil, medios), a todos los niveles (internacional, Europa, Espa&ntilde;a, Andaluc&iacute;a, M&aacute;laga), con responsabilidad compartida pero diferenciada, cada cual seg&uacute;n su implicaci&oacute;n en el problema y capacidad de actuaci&oacute;n. Demandas basadas en la ciencia (reducci&oacute;n dr&aacute;stica de emisiones), en la comunicaci&oacute;n y democracia (contar la verdad, asambleas ciudadanas), en el cambio cultural (educaci&oacute;n ecosocial, sanidad preventiva, cultura libre, pensamiento cr&iacute;tico, afectos y cuidados, igualdad, derechos humanos, acogida, diversidad, mezcla y alegr&iacute;a), en la justicia social (transici&oacute;n socio-econ&oacute;mica justa, renta b&aacute;sica universal). Demandas en torno a palancas de acci&oacute;n como las soluciones basadas en la naturaleza, la econom&iacute;a local, la agricultura y ganader&iacute;a agroecol&oacute;gica, o el turismo moderado y responsable. 
    </p><p class="article-text">
        Y sobre todo demandas concretas en oposici&oacute;n a aberraciones continuistas y en proposici&oacute;n de alternativas transformadoras. Nos oponemos de frente al soterramiento del tr&aacute;fico, a ampliaciones de aeropuertos y en general de infraestructuras para un transporte basado en combustibles f&oacute;siles; a hoteles rascacielos y grandes complejos tur&iacute;sticos en la costa; a grandes torres en zonas densamente pobladas y con escas&iacute;simas zonas vedes; a talas y podas sin sentido de &aacute;rboles y plantas urbanas; a canalizaciones y embovedados de r&iacute;os; a incineradoras contaminantes y centrales energ&eacute;ticas de combustibles f&oacute;siles incluidas las de gas; o a mega parques centralizados de energ&iacute;as renovables en el medio rural. En la direcci&oacute;n opuesta, abogamos fervientemente por: proteger las zonas naturales restantes, desurbanizar y renaturalizar la ciudad, r&iacute;os, zonas costeras y periurbanas, mediante bosques urbanos, reforestaci&oacute;n de montes, anillos, corredores y&nbsp;sendas verdes y azules; reducir la demanda energ&eacute;tica mediante concienciaci&oacute;n, ahorro, rehabilitaci&oacute;n y eficiencia energ&eacute;tica; fomentar el autoconsumo solar comunitario; y facilitar una movilidad realmente sostenible que priorice al peat&oacute;n, bicicleta y transporte p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es ahora, somos nosotras</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/malaga-cambio-climatico_132_1310534.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En 2019 fuimos 10,000 aqu&iacute;</a>, 8 millones por todo el globo. Esta vez seremos menos probablemente (aunque&hellip;), pues obviamente no partimos del mismo punto (un a&ntilde;o de movilizaciones en 2019, un largo a&ntilde;o y medio de pandemia ahora); pero sobre todo el 24S no es un punto de llegada sino de recomienzo. Despu&eacute;s, evaluaremos, visualizaremos el futuro que deseamos y nos pondremos entre otras cosas con las asambleas ciudadanas por el clima, que ya se est&aacute;n auto-organizando en bioterritorios.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes, como calentamiento previo, el viernes 17 realizaremos una <a href="https://www.meetup.com/socialclimate/events/280708875/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta del Clima especial</a> que repasar&aacute; la historia reciente de los movimientos sociales por el clima en M&aacute;laga, as&iacute; como los preparativos de la Huelga, y el s&aacute;bado 18 una recogida de firmas por el Mar Menor y el Valle Natural R&iacute;o Grande, con alg&uacute;n acto l&uacute;dico-social probablemente.
    </p><p class="article-text">
        Si te asusta lo que est&aacute; pasando por el clima. Si tienes hijas, hijos, familia. Si quieres actuar pero te sientes impotente a nivel individual. Si piensas que la uni&oacute;n hace la fuerza. Si quieres una M&aacute;laga habitable, justa y que merezca la pena vivir &hellip;. nos vemos el 24S, a las 18h30, en la Plaza de la Marina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/volvemos_132_8308062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Sep 2021 19:16:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unión o extinción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Andalucía,Málaga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Revolución del Deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/revolucion-deseo_132_8045817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1c0b97b-4130-46ce-9c3c-b1ef1f66456c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Revolución del Deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unámonos por el arte, imaginemos un nuevo destino, bailemos juntas el camino. Quizás sea ese el camino al nuevo mundo: el disfrute</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir, el universo sobre m&iacute;, quiero correr en libertad, quiero encontrar mi sitio&rdquo;, cantaba una tal Amaral. La pandemia me ha recordado lo que verdaderamente importa (compartir la vida) y lo que realmente quiero (vivirla a pleno pulm&oacute;n). No s&eacute; t&uacute; pero yo he salido de las restricciones volviendo a la adolescencia. Ha regresado a m&iacute; el ni&ntilde;o que nunca se fue. Me corre de nuevo la sangre por las venas, a borbotones. Oliendo el monte tras la lluvia, tocando la piel de otra persona, cantando a grito <em>pelao</em> en la ducha, bailando con amigos en la playa, escuchando flamenquito en Rancho Lim&oacute;n, alzando juntas las manos por el Planeta el 5J (D&iacute;a Mundial del Medio Ambiente). Quiz&aacute;s sea ese el camino al nuevo mundo: el disfrute.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El &ldquo;artivismo&rdquo; mola</strong></h3><p class="article-text">
        Lo veo en muchas caras, lo noto en tantas miradas. Cuando salimos a la calle en movilizaciones sociales festivas, si bien reivindicativas, el p&uacute;blico observador se sorprende. &iquest;C&oacute;mo es posible divertirse mientras se demanda el fin de una injusticia? Genera curiosidad. No se entiende del todo, pero fascina de alguna manera. Intentar&eacute; explicarlo desde mi vivencia: la alegr&iacute;a de compartir algo tan verdadero como la lucha por la justicia social y la supervivencia de la humanidad, une. La adrenalina de ser miles ocupando el espacio p&uacute;blico, emociona. Y sobre todo, el buen rollo de hacerlo con arte y desparpajo, desnuda. Te unes a tus compas, os emocion&aacute;is, te transforma, os alegra la existencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos mires, &uacute;nete&rdquo;, lo decimos en serio, porque te lo vas a pasar como nunca. Quiz&aacute;s tendr&iacute;amos que decir la frase entera. Quiz&aacute;s deber&iacute;amos contar que despu&eacute;s nos vamos de ca&ntilde;as. S&iacute;, es una forma de vida. Espectacularmente alegre. El 15M dibuj&oacute; un arco&iacute;ris en mi vida. Cual p&iacute;ldora roja de Matrix, me sac&oacute; del falso individualismo y del hast&iacute;o del camino recto. Me trajo la posibilidad de lo colectivo, las creativas curvas de la improvisaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La alegría de compartir algo tan verdadero como la lucha por la justicia social y la supervivencia de la humanidad, une</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Mis momentazos en M&aacute;laga: por la Invi, el clima y las bicis</strong></h3><p class="article-text">
        La mani para salvar &ldquo;La Invi&rdquo; en julio del 18 fue una explosi&oacute;n de j&uacute;bilo procom&uacute;n. Minutos antes a&uacute;n sin saber si el apoyo iba a seguir ah&iacute; tras innumerables batallas previas y &iexcl;bum&iexcl; 6.000 bellas personas abarrotando Calle Nosquera, gigantes globos de colores pasando por las manos, conciertos musicales sobre ruedas, pancartas esplendorosas y bailoteos sudorosos. Con las superhero&iacute;nas abriendo brecha con valent&iacute;a y unas consignas tan punzantes como tronchantes. Y ah&iacute; siguen, levantando la legendaria Casa Invisible contra viento y marea, con un <a href="https://www.goteo.org/project/la-invisible-se-cuida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crowdfunding</a> para renovar el edificio y revivir la cultura libre malague&ntilde;a. Gente como ninguna que conoc&iacute;: Las Invisibles. Valga siempre <a href="http://oneworldours.org/2018/08/02/una-fabrica-de-suenos-un-oasis-de-libertad-un-gran-descubrimiento-la-casa-invisible-de-malaga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi eterno homenaje</a> de agradecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Un verano despu&eacute;s, en septiembre del 19, la &ldquo;Generaci&oacute;n Greta&rdquo; propuls&oacute; la mayor Huelga Mundial por el Clima jam&aacute;s conocida. Tras toda una semana de actividades de sensibilizaci&oacute;n y activaci&oacute;n en mar, calles y universidades, el jueves en la asamblea de Plaza Constituci&oacute;n, se anticipaba ya el desborde en ciernes, del 27 de septiembre viernes. 8 millones recorrimos el globo. 10,000 ni&ntilde;os, madres y yayoflautas en M&aacute;laga. De vuelta en la Plaza, sobre un escenario casual, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/malaga-cambio-climatico_132_1310534.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celebramos</a>. Miras al cielo, al gent&iacute;o ilusionado, te abrazas con la gente y lloras. De felicidad.
    </p><p class="article-text">
        14 de febrero de este 21, en lo duro de la pandemia invernal, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/ciclistas-malaga-rebelan-norma-expulsa-calzada-ordenanzas-regresivas-espana_1_7326768.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">8.000 bicis</a> de todos los tama&ntilde;os y usos reclamando festivamente una ciudad m&aacute;s amigable y segura para peatones y ciclistas, m&aacute;s saludable para todas, y sobre todo y como siempre, el derecho a decidir sobre lo que nos importa. Las <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2020-10-27/carriles-bici-la-respuesta-de-las-ciudades-ante-la-pandemia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades modernas</a> como Barcelona, Par&iacute;s, Berl&iacute;n o Lisboa han aprovechado la pandemia para dar un vuelco hacia la movilidad sostenible, quitando parte del descomunal espacio ocupado a los veh&iacute;culos de combusti&oacute;n que literalmente nos matan con su contaminaci&oacute;n y cambio clim&aacute;tico. Que M&aacute;laga no sea la retrograda excepci&oacute;n. Un poquito de visi&oacute;n por favor, queridos pol&iacute;ticos. Imaginen las posibilidades de todo ese espacio p&uacute;blico para zonas verdes, recreo infantil y ocio juvenil, florecientes peque&ntilde;os comercios, m&uacute;sica en directo y cultura libre. Vean el ejemplo de las <a href="https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20201111/49394460515/supermanzanas-eixample-peatones-urbanismo-barcelona.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supermanzanas</a> y <a href="https://twitter.com/janetsanz/status/1402589048032612352" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejes verdes</a> de Barna o las incipientes de <a href="https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2021-06-06/valencia-estrena-las-supermanzanas-y-planifica-su-primer-distrito-innovador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valencia</a>. Eso, eso es lo que queremos. Espacio para jugar, bailar y respirar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Barcelona, París, Berlín o Lisboa han aprovechado la pandemia para dar un vuelco hacia la movilidad sostenible [...] Que Málaga no sea la retrograda excepción</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;De qui&eacute;n es la ciudad?</strong></h3><p class="article-text">
        S&iacute;. Pedazo de &ldquo;bicifa&rdquo; nos marcamos (digno de menci&oacute;n el liderazgo de Ruedas Redondas). Una aut&eacute;ntica fiesta en bici. No obstante, adem&aacute;s del aspecto l&uacute;dico-social, me interesa especialmente la dimensi&oacute;n del derecho a la ciudad. &iquest;De qui&eacute;n es la ciudad? &iquest;De qui&eacute;n? &iquest;De los conductores que van de las zonas residenciales al centro en su veh&iacute;culo privado? &iquest;De las personas que utilizan la bici o el autob&uacute;s como medio de transporte? &iquest;De las que respiramos su aire? &iquest;De los ni&ntilde;os que heredar&aacute;n un clima inhabitable a este ritmo? Va a ser que es de todas, pero no todas decidimos parece ser.
    </p><p class="article-text">
        Cuando as&iacute; sucede, no queda otra que tomar las calles y alzar la voz. Una y otra vez se demuestra que la democracia no est&aacute; ganada, que no es un derecho que por nacer se torne en hecho. No, hay que exigirla, lucharla, gan&aacute;rsela cada d&iacute;a. Si no el capital la erosiona y te la quita. En M&aacute;laga, tras a&ntilde;os de promesas pol&iacute;ticas vac&iacute;as, solo las hist&oacute;ricas protestas recientes se han materializado en la <a href="https://ruedasredondas.org/propuesta-de-trabajo-mesa-de-la-bicicleta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mesa de la Bicicleta</a>. Ah&iacute; donde nos sentamos todos los actores a decidir sobre movilidad y mucho m&aacute;s. Y as&iacute; siempre, las iniciativas de democracia directa que reclamamos s&oacute;lo suceden como resultado de amplias movilizaciones sociales. El proceso constituyente de Islandia tras la sacudida ciudadana post-crisis del 2008, el actual proceso constituyente en Chile tras las revueltas del 19, las asambleas por el clima de Francia, Reino Unido o Espa&ntilde;a tras las huelgas escolares de <em>Fridays for Future</em> o la toma de puentes de <em>Extinction Rebellion</em>. Al cielo s&oacute;lo se llega por asalto, dec&iacute;an. S&iacute;, puede ser, pero quiz&aacute;s haya un atajo: el arte.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Bailando la Rebeli&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Diciembre del 19. Madrid. 25&ordf; Cumbre del Clima de las Naciones Unidas. En el metro, entre la Cumbre en IFEMA y la manifestaci&oacute;n en Atocha, me lanc&eacute; a hacer algo que llevaba tiempo deseando: robarles un minutito de su trayecto a pasajeros an&oacute;nimos para rogarles que vinieran a la gran mani. Por sus hijas. Varios me preguntaron m&aacute;s detalles. Subid&oacute;n. Y <a href="https://www.telemadrid.es/cumbre-del-clima-en-madrid/Miles-Marcha-Clima-Madrid-Thunberg-2-2183501676--20191206091049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">500.000 personas de todo el mundo</a> atravesamos el Paseo de la Castellana. Recorriendo la serpiente de la diversidad, me encontr&eacute; con compis de antes, de ahora y de siempre y corrimos hacia Greta. &iexcl;Qu&eacute; noche! Con los Rebeldes Rojos (el fuego) cant&eacute;; con las Rebeldes Azules (el mar) bail&eacute;. El &ldquo;discobedience&rdquo; en Nuevos Ministerios. El &ldquo;<a href="https://rebellion.global/press/2019/12/02/discobedience-goes-global/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Staying Alive</a>&rdquo; en la Gran V&iacute;a. La m&uacute;sica nos har&aacute; libres.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a mi M&aacute;laga, hace 10 d&iacute;as, el 5 de Junio (D&iacute;a Mundial del Medio Ambiente), la energ&iacute;a y buena vibra de un grupito de nuevas activistas nos ha permitido recuperar el esp&iacute;ritu de la uni&oacute;n por lo com&uacute;n. De nuevo, la herramienta del arte como im&aacute;n y pegamento. <a href="https://www.facebook.com/media/set/?vanity=MalagaEmergenciaClimatica&amp;set=a.1465812187106351" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manos de verde pintadas</a>, bien arriba para elevarnos sobre el mundanal ruido de Calle Larios, bien abajo para dejar huella ecol&oacute;gica a la posteridad. Grito mudo como exclamaci&oacute;n. Y con una buena batucada volvimos a bailar las calles de nuevo, tras a&ntilde;o y yo que s&eacute; cu&aacute;nto de pandemia. Qu&eacute; pasada. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Y este verano&hellip;</strong></h3><p class="article-text">
        Dicen que dicen que vuelven las utop&iacute;as para salvarnos. Nunca se fueron. Lo que vuelve ahora, tras esta &eacute;poca dura, son las ganas de pasarlo bien d&aacute;ndoles forma. Las ganas de bailar, cantar, re&iacute;r, sentir el viento, volar juntos. El mundo viejo, el de todo por la pasta, el de s&aacute;lvese quien pueda, es triste y muere. El mundo nuevo, el de las comunidades que se cuidan, el de las canciones color esperanza, es alegre y vive.
    </p><p class="article-text">
        Llega el verano, y con &eacute;l los orgasmos del gazpacho andaluz y la fruta mediterr&aacute;nea. Vuelven los festivales y los otros orgasmos. Y entre unos y otros, las Perseidas de Agosto y las playas de C&aacute;diz, so&ntilde;aremos <a href="http://lamalagaquequeremos.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la M&aacute;laga que queremos</a>. Y el Mundo. El viernes 25 de junio, en un oasis de humanidad y ecolog&iacute;a llamado Rancho Lim&oacute;n, colectivos sociales y personas a&uacute;n m&aacute;s sociales co-crearemos un &aacute;gora ciudadana para una transici&oacute;n justa, saborearemos manjares del
    </p><p class="article-text">
        Guadalhorce con Verde Quimera y la Ni&ntilde;a de las Hamburguesas, y fliparemos musicalmente con Cadipsonians y Pablo el Fugitivo. Tiempo de celebrar estar entre los vivos, como dec&iacute;a Mecano. Tiempo de la Revoluci&oacute;n del Deseo. &iquest;Bailas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/revolucion-deseo_132_8045817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jun 2021 18:13:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Revolución del Deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Movilización social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[15 de Mayo del 2021: volvemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/15-mayo-2021-volvemos_132_7902448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a32533-976e-48cb-b391-69d6ccfaefd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="15 de Mayo del 2021: volvemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el 10º aniversario del 15M, retomemos las plazas para garantizar una reconstrucción post-pandemia justa</p></div><p class="article-text">
        Me parti&oacute; el coraz&oacute;n. Hace poco m&aacute;s de un mes, una mujer joven en una jornada de convivencia de la Alianza Malague&ntilde;a por la Emergencia Clim&aacute;tica y Ecol&oacute;gica en Rancho Lim&oacute;n. &ldquo;Fue un fracaso&rdquo; dijo en referencia al 15M. Como la gran mayor&iacute;a de las personas menores de 30 a&ntilde;os hoy, no participaron en aquella Primavera de Revoluci&oacute;n, y por tanto asocian &lsquo;15M&rsquo; a lo que han o&iacute;do o les han contado en la prensa u otros canales intermediarios. Piensan, entre otras cosas, que se convirti&oacute; en un partido pol&iacute;tico, que las asambleas son debates eternos sentadas en el suelo durante horas para nada. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Que no te lo cuenten: el 15M nos transform&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        No, el 15M fue mucho m&aacute;s, much&iacute;simo m&aacute;s. Para todas las que lo vivimos en primera persona supuso un renacer, el mayor experimento de democracia directa del que jam&aacute;s fuimos parte, el despertar de nuestra conciencia colectiva. El de toda una generaci&oacute;n de generaciones. Aquella primavera y verano del 2011 nos transformaron para siempre. El esp&iacute;ritu del respeto, la inclusi&oacute;n y la horizontalidad nos siguen atravesando, impregnando todo lo que hacemos. Y por eso queremos volver a prender la llama, para cont&aacute;roslo de boca a boca a las nuevas generaciones. Para que sep&aacute;is que es posible, que es nuestro deber y placer so&ntilde;ar en grande, construir colectivamente el futuro y disfrutar juntas del camino. 
    </p><p class="article-text">
        Nos un&iacute;a y sigue uniendo la frustraci&oacute;n de ver c&oacute;mo las cosas no solo no mejoran sino que empeoran dr&aacute;sticamente para la gran mayor&iacute;a de las personas, los derechos sociales y humanos cayendo uno a uno a los pies del vil capital: la vivienda asequible, el empleo digno, el planeta habitable&hellip; La indignaci&oacute;n frente a un sistema democr&aacute;tico corrompido hasta las entra&ntilde;as donde pol&iacute;ticos son marionetas de poderes f&aacute;cticos, y partidos m&aacute;quinas de auto-perpetuaci&oacute;n a a&ntilde;os luz del inter&eacute;s general. Normal que el <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20210427/7361055/90-espanoles-confia-partidos-politicos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">90% de los ciudadanos</a> desconfiemos de los partidos pol&iacute;ticos. Normal cuando cientos de miles de j&oacute;venes votan para que se regule la burbuja inmobiliaria que les impide vivir con independencia, para luego ver como los lobbies hacen a&ntilde;icos el acuerdo de gobierno. &ldquo;&iexcl;Lo llaman democracia y no lo es!&rdquo;, clam&aacute;bamos y clamamos, en masa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La espontaneidad nos hizo volar</strong></h3><p class="article-text">
        Pero la llave del &eacute;xito del 15M radica en lo que vino justo despu&eacute;s de la indignaci&oacute;n: la espontaneidad, la creatividad, la propuesta radicalmente nueva de democracia directa. Por los Madriles moraba yo en aquella &eacute;poca, gran ciudad con sus atascos, estreses y ebullici&oacute;n de rebeld&iacute;a joven. Corr&iacute;a de un lado para otro, cual emprendedor social novel en la vor&aacute;gine de una crisis. El 15M me par&oacute; los pies, nos otorg&oacute; el regalo del tiempo para pensarnos y conocernos, la igualdad del c&iacute;rculo y de los culos en el suelo, la alegr&iacute;a del com&uacute;n. Y all&iacute;, en aquellas calles y plazas, propusimos, gestamos un mundo nuevo. Cuando el foco de los medios dej&oacute; de apuntar, nos fuimos a las grietas, cual semillas latentes esperando una nueva primavera.
    </p><p class="article-text">
        Hubo algo m&aacute;s no obstante. En el aire, en los ojos. El amor. Se me erizan los pelos, se me esboza una sonrisa cada vez que recuerdo aquellos momentos. El amor permeaba todo lo que all&iacute; nos sucedi&oacute;. Escuch&aacute;bamos con admiraci&oacute;n infinita a los yayoflautas pas&aacute;ndonos experiencias vitales en testigos intergeneracionales. Tuve el honor de compartir documental &lsquo;<a href="https://www.rtve.es/alacarta/videos/documentos-tv/documentos-tv-generacion-perdida/1219065/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;La Generaci&oacute;n Perdida?</a>&rsquo; con el maestro Sampedro, al que despedimos con l&aacute;grimas de agradecimiento mi ex-socio Luis y yo, el d&iacute;a de su fallecimiento. La curiosidad fraternal por los banqueros trajeados que se sumaban a la fiesta tambi&eacute;n. &iexcl;Claro que s&iacute;! La mirada c&oacute;mplice con cada chica que cog&iacute;a un altavoz para lanzar borbotones de j&uacute;bilo. Madre m&iacute;a, &iexcl;qu&eacute; ganas de vivir, qu&eacute; explosi&oacute;n de amor!
    </p><h3 class="article-text"><strong>Y aqu&iacute; estamos de nuevo: la crisis del Capitaloceno </strong></h3><p class="article-text">
        Volvemos al punto de partida: la crisis, pand&eacute;mica en este caso, con el mismo origen sist&eacute;mico en cualquier caso. Estremecedoramente m&aacute;s dura que la anterior. Posiblemente otro diente de la sierra del colapso. Pero volvemos tambi&eacute;n, a alzar las alas del F&eacute;nix renacido. Aquellas que despertamos en 2011 jam&aacute;s volveremos a dormir. La llama de nuestro coraz&oacute;n encender&aacute; ahora millones m&aacute;s. Y ante la necesidad de salir, ante la oportunidad de la transformaci&oacute;n profunda, viraremos juntas de rumbo, hacia el nuevo mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Los que conocemos medianamente la ciencia de la emergencia clim&aacute;tica lo sabemos bien: la reconstrucci&oacute;n post-pandemia es la &uacute;ltima oportunidad de mantener un <a href="https://www.climaterra.org/post/estamos-corriendo-riesgos-asombrosos-advierten-los-investigadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planeta habitable para la humanidad</a>. Las que hemos pasado ya unas cuantas veces por las urnas de la decepci&oacute;n lo sabemos tambi&eacute;n: la democracia representativa hace aguas ante los retos civilizatorios que afrontamos. A&ntilde;adir a los ejemplos citados antes la reciente <a href="https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/el-congreso-aprueba-una-ley-de-cambio-climatico-descafeinada-y-pierde-una-oportunidad-clave-para-abordar-con-ambicion-la-emergencia-climatica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Cambio Clim&aacute;tico y Transici&oacute;n Energ&eacute;tica</a> de Espa&ntilde;a. Una ley que llega en el tiempo de descuento: queda menos de una d&eacute;cada para la acci&oacute;n clim&aacute;tica efectiva seg&uacute;n la ONU (organismo eminentemente conservador en ciencia por su naturaleza pol&iacute;tica), cuando lo sab&iacute;amos desde hace 40, ni m&aacute;s ni menos. Una ley completamente aguachinada, con la mitad de la ambici&oacute;n que exige la ciencia. 
    </p><p class="article-text">
        Ampliando la escala, el panorama es m&aacute;s pat&eacute;tico si cabe. Hay un <a href="https://www.climaterra.org/post/cumbre-mundial-sobre-el-clima-cooperaci%C3%B3n-o-evasi%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gr&aacute;fico</a> de la evoluci&oacute;n temporal de la concentraci&oacute;n media de CO2 en la atm&oacute;sfera que lo dice todo: crecimiento exponencial mientras nuestros &ldquo;l&iacute;deres&rdquo; celebraban 25 Cumbres del Clima de Naciones Unidas (COPs). Veinticinco. El intento de gobernanza global del com&uacute;n languidece a la sombra de la globalizaci&oacute;n depredadora. Los que hemos participado en algunas de dichas cumbres lo sabemos: los patrocinadores son la industria de los combustibles f&oacute;siles y las multinacionales dopantes del consumismo. Y a su vuelta, los pol&iacute;ticos temerosos cavan m&aacute;s profundo el agujero: m&aacute;s crecimiento frente a m&aacute;s crisis. No hay salida en ese bucle cerrado. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Democracia irreal, transici&oacute;n injusta</strong></h3><p class="article-text">
        Desde luego la luz al final de la pandemia ecol&oacute;gica y social no pasa por llenar la Espa&ntilde;a vaciada, y lo poco de natural que nos queda, de mega-parques de renovables centralizadas para preservar el status quo y los beneficios multimillonarios de las el&eacute;ctricas. No habr&aacute; transici&oacute;n justa sin equidad, sin apoyar a las PYMES, al comercio local y al medio rural. Sin <a href="http://www.fundacionconama.org/wp-content/uploads/2021/01/Informe-de-situacion-SbN-en-Espanav2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soluciones basadas en la naturaleza</a> que renaturalicen nuestras ciudades de resiliencia clim&aacute;tica y verde alegr&iacute;a. Pero sobre todo y ante todo no habr&aacute; transici&oacute;n justa sin democracia real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En M&aacute;laga, lugar donde he decidi&oacute; plantarme y luchar, quieren utilizar los fondos europeos de reconstrucci&oacute;n para pintar de verde monstruosos <a href="https://www.malagahoy.es/malaga/proyectos-Malaga-fondos-europeos-Covid_0_1537346397.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyectos fara&oacute;nicos</a> que soterrar&iacute;an el tr&aacute;fico del eje litoral para aumentarlo sin que se vea, embovedar el r&iacute;o Guadalmedina (por favor, queremos un r&iacute;o para mirarlo con orgullo!), o llenar de torres las barriadas m&aacute;s densas y con menos verde de Europa. No suceder&aacute;. No pereceremos de esta triste manera. No lapidar&aacute;n nuestro futuro las &eacute;lites pol&iacute;ticas y financieras en pasillos cerrados. Lo decidiremos todas en plazas abiertas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Toca un 15M por la vida</strong></h3><p class="article-text">
        El <a href="https://www.washingtonpost.com/lifestyle/wellness/world-happiness-report-united-states/2021/03/22/6343edac-8b28-11eb-9423-04079921c915_story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe de Felicidad Mundial</a> de 2020 ha tra&iacute;do gratas sorpresas entre tanta desesperanza: las personas somos m&aacute;s resilientes de lo que pensamos, y hemos reencontrado la felicidad mucho m&aacute;s cerca de lo que pensamos, en lo cercano y sencillo. Ahora toca dar el paso para rehacer el modelo a la imagen del sue&ntilde;o post-pand&eacute;mico. Toca un 15M por la vida. Asambleas ciudadanas, o el mecanismo de deliberaci&oacute;n colectiva que inventemos, para dotarnos de nuevas prioridades, para salir del pozo en positivo, apostando por una econom&iacute;a al servicio de la vida: educaci&oacute;n y sanidad universales y de calidad, agroalimentaci&oacute;n de proximidad, temporada y peque&ntilde;as producciones, reducci&oacute;n del consumo energ&eacute;tico, eficiencia y renovables, acceso a la vivienda para todos, igualdad de g&eacute;nero, acogida de bienaventuradas migrantes, etc. Auto-suficiencia y soberan&iacute;a en lo local. Solidaridad y cooperaci&oacute;n en lo translocal.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos de las <a href="http://www.fundacionconama.org/wp-content/uploads/2021/01/Informe-asambleas-climaticas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asambleas ciudadanas por el clima</a> de Francia o Reino Unido iluminan la primera baldosa amarilla del camino: las medidas propuestas por personas elegidas por sorteo y asesorada por cient&iacute;ficos independientes s&iacute; est&aacute;n a la altura de los retos y emanan de la justicia social. Dec&iacute;a con raz&oacute;n Christophe, un compa&ntilde;ero franc&eacute;s de la Alianza Malague&ntilde;a, que el car&aacute;cter no vinculante de dichas propuestas ha permitido a Macron hacer de ellas lo que le ha venido en gana e inter&eacute;s. S&iacute;, la soberan&iacute;a popular a&uacute;n dista. Nadie dijo que fuera f&aacute;cil, tenemos a todo un sistema en contra. Pero lo conseguiremos, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/insostenible/2021/02/22/asambleas_ciudadanas_contra_emergencia_climatica_lecciones_aprendidas_117055_2007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprenderemos</a> sobre la marcha, haremos camino al andar. 
    </p><p class="article-text">
        El 15 de mayo del 2021 es un buen d&iacute;a para comenzar. Tomemos de nuevo la <a href="https://www.facebook.com/events/280213320491855" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plaza de la (Re)Constituci&oacute;n en M&aacute;laga</a>, la de la SOL(uci&oacute;n) en Madrid, la de tu pueblo en tu pueblo. Retomemos las riendas de nuestro futuro. So&ntilde;emos en grande de nuevo. Que vuelva el amor a nuestras calles, el brillo a tus ojos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Feliz 15 de Mayo, carajo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/15-mayo-2021-volvemos_132_7902448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 May 2021 17:45:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[15 de Mayo del 2021: volvemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[15M,Málaga,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un faro de esperanza en cada barrio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/faro-esperanza-barrio_132_7294709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faa8b83d-e05e-4dd2-941a-35cf03e2caac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un faro de esperanza en cada barrio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema está colapsando, pero lo nuevo está brotando: somos las que estábamos esperando</p></div><p class="article-text">
        Llega un momento en la vida en el que hay que levantarse, decir basta, cambiar de rumbo. Llega un momento en la historia de nuestra especie en el que debemos levantarnos, elegir la vida, retomar nuestro destino. Es &eacute;ste, es ahora o nunca. La pandemia ha dejado en evidencia nuestra inmensa vulnerabilidad: la de nuestros cuerpos fr&aacute;giles, la de millones de personas arrojadas al virus y robadas de la dignidad por un sistema depredador, la de millones de j&oacute;venes negados de un futuro con esperanza y un planeta con vida. Es la desigualdad, el problema, la ra&iacute;z de todos los problemas. La v&iacute;a de salida pasa por generar equidad (igualdad de oportunidades), eliminando las barreras sist&eacute;micas, cambiando las reglas del juego: favoreciendo lo local frente a lo global, lo peque&ntilde;o frente a lo grande, lo natural frente a lo tecnol&oacute;gico. La historia nos demuestra no obstante que nada de eso sucede, m&aacute;s bien lo contrario (ver 2008), sin democracia real, directa y cercana. 
    </p><p class="article-text">
        La ciencia, por su parte, enfatiza la trascendencia del momento: s&oacute;lo una recuperaci&oacute;n post-pandemia que regenere los tejidos sociales y ecosistemas de los que dependemos nos otorgar&aacute; la posibilidad de la supervivencia. As&iacute;, conociendo lo que est&aacute; en juego y aprovechando la oportunidad del siglo, historia, ciencia y justicia trazan el camino: tenemos el deber moral de decidir colectivamente nuestro sino. La gobernanza ciudadana tiene la llave para apreciar y proteger el com&uacute;n: el clima, la biodiversidad, los derechos sociales. Pero nadie nos la va a dar, tendremos que retomarla, reaprender a hacerlo juntas de nuevo. Asambleas ciudadanas informadas y vinculantes para la reconstrucci&oacute;n (<a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asambleas-ciudadanas-repartir-ayudas-union-europea_129_6265066.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reparto de fondos europeos</a>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/insostenible/2021/02/22/asambleas_ciudadanas_contra_emergencia_climatica_lecciones_aprendidas_117055_2007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acci&oacute;n clim&aacute;tica</a>). Proyectos de econom&iacute;a local cooperativa. Y solidaridad translocal. He aqu&iacute; nuestra soluci&oacute;n. Somos las que est&aacute;bamos esperando.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cabeza fr&iacute;a, coraz&oacute;n caliente&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        S&eacute; que es dif&iacute;cil pero intent&eacute;moslo. Dejar de lado nuestras ideolog&iacute;as, afinidades pol&iacute;ticas, prejuicios, opiniones interesadas, incluso tragedias personales. Demos varios pasos atr&aacute;s y arriba, alej&aacute;ndonos del cotidiano por un instante, para tomar perspectiva con la suficiente objetividad y analizar desde una mirada sist&eacute;mica lo que est&aacute; pasando, porque es grave, muy grave. En estos tiempos tan duros como extra&ntilde;os tenemos que evitar actuar con las tripas, terreno al que nos quieren llevar los demagogos y manipuladores. Mantengamos la cabeza fr&iacute;a a toda costa, para analizar a la luz de la raz&oacute;n, y trazar la ruta de salida con el comp&aacute;s de la justicia social. Y entonces s&iacute;, tirar de pasi&oacute;n en aras de elevarnos colectivamente por encima de las circunstancias y vivir.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La tormenta perfecta</strong></h3><p class="article-text">
        El colapso del sistema econ&oacute;mico crecentista y globalizado se observa ya con nitidez. Por desgracia, nos est&aacute; arrastrando consigo a la especie humana y a la mayor parte de Gaia, el planeta vivo. La vemos desencadenarse a c&aacute;mara lenta, cada vez menos lenta, a la tormenta perfecta. La aniquilaci&oacute;n de la biodiversidad nos trae la pandemia, que engulle en el pozo de la pobreza a millones de personas, multiplicando su vulnerabilidad a futuras pandemias y crisis. En un mundo tan globalizado e interdependiente, como hemos comprobado en carnes, si uno est&aacute; enfermo lo estamos todos. No sirve de nada (ni hablamos de &eacute;tica) vacunar s&oacute;lo a los ricos. El dinero no nos salvar&aacute;, s&oacute;lo la salud de todos y del planeta lo har&aacute;, salud planetaria se denomina la disciplina de hecho.
    </p><p class="article-text">
        Por su lado, el desajuste del sistema clim&aacute;tico nos trae fr&iacute;o polar a Espa&ntilde;a (Filomena) y a Texas, o huracanes a Centroam&eacute;rica; disparando los rebrotes, dificultando la vacunaci&oacute;n y el atisbo de recuperaci&oacute;n. Mientras tanto, los multimillonarios globales (v&eacute;ase multinacionales) <a href="https://es.euronews.com/2021/01/25/la-pandemia-de-la-covid-hace-mas-ricos-a-los-superricos-y-arroja-a-millones-a-la-pobreza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">multiplican sus beneficios</a> a costa de la ca&iacute;da de la gran mayor&iacute;a en la cuerda floja (v&eacute;ase peque&ntilde;os comercios). An&aacute;logamente a la energ&iacute;a potencial generada por una diferencia de alturas, la desigualdad en aumento genera conflicto y violencia en aumento. Tensiona nuestros sistemas pol&iacute;ticos hasta sus l&iacute;mites. Esa rabia y frustraci&oacute;n creciente dispara los bulos y teor&iacute;as conspiranoicas anti-verdad, nutre los populismos xen&oacute;fobos y propaga la deriva autoritaria cual virus. Las protestas actuales no tornan violentas porque s&iacute;, el caldo de cultivo est&aacute; ah&iacute;. Se llama desigualdad, pobreza, falta de oportunidades, ausencia de futuro deseable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Permitiremos el final?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me dio pavor el otro d&iacute;a leer el titular de este informe sobre <a href="https://freedomhouse.org/report/freedom-world/2021/democracy-under-siege" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estado de la democracia</a> globalmente: en tres cuartas partes de los pa&iacute;ses est&aacute; en recesi&oacute;n. Tres cuartas partes. Incluido Estados Unidos tras largos a&ntilde;os de propaganda y realidad paralela, y con el propio Capitolio asaltado por una masa enfurecida incitada por su propio presidente, aspirante a dictador. Nadie lo hubiera imaginado. Pero no hace falta irse tan lejos, estupefacto me quedo al saber que un porcentaje no desde&ntilde;able de votantes en Espa&ntilde;a (hasta el 22% en alg&uacute;n caso) considera <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-18-de-febrero_6_7229401_1063314.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preferible un r&eacute;gimen autoritario</a> a una democracia &ldquo;en algunas circunstancias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el plano ambiental m&aacute;s de lo mismo, la termodin&aacute;mica no perdona, el aumento de la temperatura global genera cada vez din&aacute;micas m&aacute;s violentas: desde olas de calor extremas, a tormentas polares y DANAS en el Mediterr&aacute;neo. Yo la siento cada d&iacute;a, esa violencia que se adue&ntilde;a de nuestro mundo, aqu&iacute; en M&aacute;laga los vientos soplan con m&aacute;s fuerza, doblando &aacute;rboles en el Monte Gibralfaro por donde salgo a correr; las lluvias caen m&aacute;s torrenciales, llev&aacute;ndose tierra cultivable a su paso. Es posible que un buen d&iacute;a me caiga una rama gorda o me d&eacute; un golpe de calor brusco. Y yo no soy vulnerable, supuestamente. A mi hermano el cambio clim&aacute;tico le seca las vi&ntilde;as que con tanto esfuerzo de joven y peque&ntilde;o bodeguero ha plantado en la Ribera del Duero. As&iacute; podr&iacute;a acabar con nosotros y con todo. El sistema me refiero. &iquest;Se lo vamos a permitir?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Arrogancia antropoc&eacute;nica</strong></h3><p class="article-text">
        El capitalismo en su fase actual es una m&aacute;quina suicida. Las desigualdades no s&oacute;lo prenden la mecha del conflicto social, sino tambi&eacute;n del saqueo al mundo natural. En la econom&iacute;a de nuestros d&iacute;as s&oacute;lo quedan ya dos tipos de clientes o clases: los ricos y los pobres. El ef&iacute;mero espejismo de la clase media muri&oacute;, si alg&uacute;n d&iacute;a naci&oacute;. Se ofrecen productos y servicios especulantemente caros a las &eacute;lites, con un consumo de recursos y una generaci&oacute;n de residuos, contaminaci&oacute;n y emisiones brutales: el boyante mercado del lujo. En las ciudades turistificadas se observa bien: las tiendas gourmet para &lsquo;hipsters&rsquo; pudientes, los restaurantes &lsquo;eco-guais&rsquo; para turistas del Norte. O los coches todoterreno deportivos tipo tanque para ir a buscar a las hijas al colegio privado a 5 minutos. O el &lsquo;<a href="https://www.elmundo.es/viajes/el-baul/2020/07/20/5ee77f1521efa0096e8b4645.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turismo venganza</a>&rsquo; para gritarle en la cara al Covid y a la Madre Naturaleza: &iquest;qui&eacute;n eres t&uacute; para impedirme viajar? Arrogancia antropoc&eacute;nica en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        Y para el resto, la gran mayor&iacute;a empobrecida, econom&iacute;a de subsistencia: productos y servicios de calidad p&eacute;sima, a precios por los suelos de acorde a los salarios indignos, alcanzados tan s&oacute;lo por la externalizaci&oacute;n de los verdaderos costes sociales (explotaci&oacute;n laboral) y ambientales (producimos al otro lado del mundo donde no hay legislaci&oacute;n medioambiental y lo transportamos con petr&oacute;leo subvencionado). Que nos quede claro lo que est&aacute; pasando: la &lsquo;econom&iacute;a&rsquo; despiadada que impera se est&aacute; fagocitando, <a href="https://www.climaterra.org/post/l%C3%ADmites-del-crecimiento-estudios-muestran-que-estamos-cerca-del-colapso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exterminando al medio</a> que la sostiene y a la humanidad a la que deb&iacute;a sostener.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La reconstrucci&oacute;n ser&aacute; justa o no ser&aacute;</strong></h3><p class="article-text">
        La vacuna s&oacute;lo aliviar&aacute; el s&iacute;ntoma (pandemia) pero las causas (dogma de fe del crecimiento econ&oacute;mico y la globalizaci&oacute;n) permanecer&aacute;n si el an&aacute;lisis no es lo suficientemente profundo y la <a href="https://www.elsaltodiario.com/ecologia/entre-limite-deseo-lineas-estrategicas-colapso-civilizacion-industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acci&oacute;n radicalmente transformadora</a>. O somos valientes y nos servimos de la reconstrucci&oacute;n para virar 180&ordm;, o habr&aacute; una pr&oacute;xima pandemia y la emergencia clim&aacute;tica continuar&aacute; aceler&aacute;ndose, y nos pillar&aacute;n en un estado cada vez m&aacute;s debilitado (m&aacute;s desigualdad) y menos resiliente (menos biodiversidad), cav&aacute;ndonos un hoyo del que cada vez costar&aacute; m&aacute;s salir. Si de verdad somos una especie inteligente deber&iacute;amos aprender la lecci&oacute;n de este duro simulacro. Los Romanos <a href="https://www.nytimes.com/2021/03/06/opinion/rome-pompeii-slaves-mobility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renacieron de las cenizas de Pompeya</a> apostando con acierto por la movilidad social: liberando a los esclavos que sobrevivieron y reparti&eacute;ndoles las riquezas sepultadas para su nuevo comienzo. Eso es aprovechar la oportunidad, eso es reconstruir con equidad. Aprendamos de la historia, actuemos para que prosiga. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Compromiso individual, acci&oacute;n colectiva</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puedo hacer?, me suelen preguntar muchos amigos. Podemos comenzar por votar con criterios ecosociales y no ideol&oacute;gicos, trabajar en la econom&iacute;a social (peque&ntilde;as empresas y organizaciones responsables) y lo m&aacute;s cerca de casa posible, comprar localmente, desconectarse de los oligopolios (pasarse de las grandes el&eacute;ctricas a las cooperativas de energ&iacute;as renovables, de los grandes operadores de telecomunicaciones a las cooperativas &eacute;ticas, de los grandes bancos a las cajas rurales, banca &eacute;tica o cooperativas financieras), llevar a los ni&ntilde;os caminando al colegio p&uacute;blico y demandar buenos programas de educaci&oacute;n c&iacute;vica y ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Acciones de iniciativa individual necesarias pero insuficientes. La verdadera palanca de cambio profundo es la acci&oacute;n colectiva por el bien com&uacute;n, y ah&iacute; la escala es la humana, y las herramientas la econom&iacute;a local y la democracia directa. O, en una palabra, la comunidad. Crear, pertenecer, cultivar una comunidad cercana de personas que se cuidan, viven en armon&iacute;a con el entorno, construyen auto-suficiencia satisfaciendo colectivamente sus necesidades b&aacute;sicas (alimentaci&oacute;n, energ&iacute;a, vivienda, educaci&oacute;n, cultura, arte) mediante una econom&iacute;a local diversificada, desde la soberan&iacute;a de la auto-gobernanza y la solidaridad de la cooperaci&oacute;n con los pueblos pr&oacute;ximos. En la pr&aacute;ctica no es dif&iacute;cil, todo empieza involucr&aacute;ndose activamente en la comunidad del edificio, la asociaci&oacute;n vecinal del barrio, el AMPA del colegio, la plataforma ciudadana por el clima, o por la movilidad sostenible, el bosque urbano, la renaturalizaci&oacute;n del r&iacute;o, la igualdad de g&eacute;nero o raza, la acogida de migrantes &hellip; Basta comprar y trabajar en el barrio y charlar con sus gentes. Implicarse, ver qu&eacute; pasa, dejarse atravesar por las alternativas. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Revoluci&oacute;n&hellip; barrio a barrio</strong></h3><p class="article-text">
        Resistir y renovar. Exigir a las administraciones y empresas que nos faciliten el cambio a lo local, experimentarlo nosotras mismas. Y compartirlo, siempre compartirlo porque es lo que llena de verdad. La comunidad es nuestra mejor y m&aacute;s social oportunidad de sobrevivir con dignidad y alegr&iacute;a al colapso. Y la crisis pand&eacute;mica nuestra mejor lanzadera para emprender el viaje. Yo tengo claro el m&iacute;o, porque lo veo y siento cada d&iacute;a aqu&iacute;, en <strong>Lagunillas</strong>, un barrio hist&oacute;rico de mi <strong>M&aacute;laga</strong>. Un barrio en crisis existencial, donde los pisos tur&iacute;sticos burbuja est&aacute;n echando a las vecinas, y la globalizaci&oacute;n y su pandemia a los <a href="https://www.diariosur.es/malaga-capital/cierra-casa-ceferina-cierra-lagunillas-20201209201413-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peque&ntilde;os comercios de toda la vida</a>. Pero tambi&eacute;n un barrio lleno de talento creativo, arte urbano emancipador, conciencia social y algunas oportunidades econ&oacute;micas que nos brindan a los peque&ntilde;os la mijita de esperanza que ansi&aacute;bamos. 
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos un grupito de j&oacute;venes emprendedoras sociales con ganas de reinventar nuestro barrio adoptivo, guardando su idiosincrasia y ra&iacute;ces, y a nosotras mismas en el proceso. Lo estamos intentando con todas las ganas y estrategia del mundo, desarrollando el proyecto m&aacute;s transformador del que jam&aacute;s form&eacute; parte: un ecosistema cooperativo de econom&iacute;a, naturaleza y cultura local en el coraz&oacute;n de Lagunillas, junto a Verde Quimera, la tienda de la &lsquo;Lore&rsquo; que lleva dos a&ntilde;os trayendo alimentos locales y saludables al barrio. Un proyecto de econom&iacute;a local, cultura libre, renaturalizaci&oacute;n, resiliencia clim&aacute;tica, turismo responsable, incubaci&oacute;n, trabajo y vivienda colaborativa, democracia econ&oacute;mica y comunidad, mucha comunidad. Un proyecto de, por y para el barrio, que cuenta tambi&eacute;n con la participaci&oacute;n de instituciones y entidades referentes de la ciudad. Una &lsquo;bocan&aacute;&rsquo; de barrio fresco. M&aacute;s detalles en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo y en el <a href="https://www.goteo.org/project/semillas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro SEMILLAS</a>. 
    </p><p class="article-text">
        All&aacute; vamos, Mundo. Aqu&iacute; vamos, Lagunillas ;-)&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/faro-esperanza-barrio_132_7294709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Mar 2021 17:14:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un faro de esperanza en cada barrio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para la reconstrucción: un ‘Green Deal’ democrático, internacional y local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/reconstruccion-green-deal-democratico-internacional-local_132_6492285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c758cce8-c200-4d90-a082-3604e1a75ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para la reconstrucción: un ‘Green Deal’ democrático, internacional y local"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Pacto Verde Europeo sólo nos llevará a un mundo post-pandemia mejor desde la democracia directa, la cooperación internacional y la economía local</p></div><p class="article-text">
        Un corredor de relevos, que da el m&aacute;ximo en su parte y entrega el testigo al siguiente, a la siguiente generaci&oacute;n. As&iacute; defin&iacute;a Obama, en una reciente entrevista, su etapa como presidente de los Estados Unidos, reconociendo que ni tan siquiera desde ese puesto se logra cambiar el mundo como se quisiera. Una buena lecci&oacute;n de humildad y de estrategia: centrarnos en nuestro peque&ntilde;o rinc&oacute;n del mundo donde tenemos verdadera capacidad de influencia y acci&oacute;n, compartiendo aprendizajes y recursos con otros lugares y gentes, representa nuestra mejor oportunidad para salir de esta encrucijada y levantar algo mejor. Programas de reconstrucci&oacute;n post-pandemia como el &lsquo;EU Green Deal&rsquo; -Pacto Verde Europeo- deben apostar por ese camino: el de la econom&iacute;a local vibrante, la cooperaci&oacute;n internacional entre iguales y la democracia directa para garantizar la justicia social.
    </p><p class="article-text">
        A nivel personal, me veo reflejado en este viaje tambi&eacute;n. Las ganas y el idealismo de los comienzos como emprendedor social, all&aacute; por 2008 coincidiendo con la primera campa&ntilde;a de Obama, se han convertido en inteligencia estrat&eacute;gica, idealismo pr&aacute;ctico, una buena dosis de humildad, y las mismas ganas de siempre. Ahora s&eacute;, inspirado por visionarias y an&oacute;nimos, que mi m&aacute;s interesante contribuci&oacute;n yace en mi &aacute;mbito cercano, trabajando con personas afines, codo a codo, por el mismo fin. Cambiando juntas nuestro barrio o ciudad, cambi&aacute;ndonos y disfrutando de ello.
    </p><h3 class="article-text"><strong>2020: vaya a&ntilde;o, pero...</strong></h3><p class="article-text">
        Partamos no obstante del estado global de la cuesti&oacute;n para trazar el horizonte: la semana pasada la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial publicaba el <a href="https://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-prensa/el-2020-est%C3%A1-en-camino-de-ser-uno-de-los-tres-a%C3%B1os-m%C3%A1s-c%C3%A1lidos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> tentativo sobre el estado del clima en 2020: este a&ntilde;o va a estar entre los tres m&aacute;s c&aacute;lidos, con los seis m&aacute;s calurosos siendo precisamente los &uacute;ltimos seis. A este ritmo, existe un 20% de posibilidades de que en 2024 superemos los 1,5&deg;C de calentamiento global que el Acuerdo de Par&iacute;s establec&iacute;a como l&iacute;mite &ldquo;seguro&rdquo;. Las pol&iacute;ticas que nos permitan permanecer por debajo del mismo se deb&iacute;an poner en marcha en <a href="https://www.bbc.com/news/science-environment-48964736" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2020</a>. Y entre tanto lleg&oacute; la pandemia, que nos fuerza y brinda la ocasi&oacute;n de empezar de cero pr&aacute;cticamente. La reconstrucci&oacute;n, a diferencia de 2008 y de las subvenciones a los combustibles f&oacute;siles que <a href="https://www.elespanol.com/invertia/empresas/energia/20201029/informe-wartsila-g20-sigue-apoyando-fosiles-renovables/531947550_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sigue promoviendo el G20</a>, debe de estar a la altura del momento. Hagamos que lo est&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo sabemos, pandemia y crisis clim&aacute;tica tienen su origen en la destrucci&oacute;n de los ecosistemas causada por nuestro desarrollo depredador. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/onu-certifica-agresiones-ambientales-detras-cambio-climatico-causan-pandemias-covid-19_1_6371325.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La causa es com&uacute;n</a> y eso esboza tambi&eacute;n la soluci&oacute;n sist&eacute;mica requerida. M&aacute;s importante si cabe, como hemos aprendido dolorosamente: <a href="https://www.climatica.lamarea.com/pandemias-cambio-climatico-ipbes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coste</a> de doblegar la pandemia asciende a un valor monetario desorbitado y humano incalculable. Basta trasladar el cuento al clima, para el que no hay cura ni vacuna: el coste de la adaptaci&oacute;n es varios &oacute;rdenes de magnitud superior al de la prevenci&oacute;n, es decir la reducci&oacute;n de emisiones contaminantes aqu&iacute; y ahora. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Econom&iacute;a de la Vida</strong></h3><p class="article-text">
        Seamos valientes, dibujemos una nueva normalidad que no propicie otra pandemia, que no altere m&aacute;s el clima, que valore y proteja la vida. Largo tiempo lo llevaba proponiendo el economista franc&eacute;s Jacques Attali, hasta que ha empezado a resonar con fuerza: debemos reorientar nuestras prioridades en torno a los bienes esenciales de la salud, alimentaci&oacute;n, energ&iacute;a, informaci&oacute;n y educaci&oacute;n. Por descarte nos daremos cuenta que sobran coches, Iphones, redes 5G, qu&iacute;micos, pl&aacute;sticos y viajes de lujo. Comprenderemos que invertir en salud es tambi&eacute;n evitar pandemias y frenar la crisis clim&aacute;tica, como sostiene un nuevo <a href="https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20201203/49813841162/cambio-climatico-enfermedades-infecciosas-lancet.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de &lsquo;The Lancet&rsquo;.&nbsp;Es la <a href="https://enpositivo.com/2020/09/hay-una-economia-de-la-vida-que-prosperara-en-los-proximos-anos-jacques-attali/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Econom&iacute;a de la Vida</a>, como siempre deb&iacute;a haber sido. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Democracia directa para cambiarlo todo</strong></h3><p class="article-text">
        Del otro lado del atl&aacute;ntico, otra importante lecci&oacute;n ha llegado: <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/2020_United_States_presidential_election" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">74 millones de norteamericanos</a> han votado por un negacionista del cambio clim&aacute;tico, la ciencia y la pandemia. 74 millones de personas han votado en contra de su propia salud y futuro. Y sabemos, por desgracia, que no es un caso aislado, es un s&iacute;ntoma m&aacute;s de una decadencia anunciada: el de las democracias representativas (neo)liberales, a a&ntilde;os luz de los retos actuales. Retos como el de la perdida masiva de especies: seg&uacute;n anunciaba la ONU en septiembre, no hemos cumplido ninguna de las <a href="https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2020/09/informe-onu-revela-incumplimiento-objetivos-proteccion-de-biodiversidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metas a 2020</a> de protecci&oacute;n de la biodiversidad, nuestro garante. Y sin embargo tengo esperanza, hay alternativa.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la hay, y parte de una forma de erigir lo nuevo radicalmente diferente: a trozos, por consenso, con imaginaci&oacute;n, desde cada comunidad a escala humana, unidas en diversidad y por solidaridad. Es la democracia real y de simple tiene poco, pero avanzar a su encuentro debemos. En Francia, en junio pasado la <a href="https://www.elagoradiario.com/desarrollo-sostenible/cambio-climatico/debates-ciudadanos-clima-francia-experiencia-ciudadana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Convenci&oacute;n Ciudadana por el Clima</a> (150 ciudadanos elegidos por sorteo y asesorados por un consejo cient&iacute;fico) recomendaron al gobierno la adopci&oacute;n de un paquete de 149 medias (<a href="https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2020/06/29/francia-macron-anuncia-una-bateria-de-medidas-ecologicas-tras-el-avance-de-los-verdes-en-las-municipales-del-domingo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">146 apoyadas</a>) para propulsar decididamente la acci&oacute;n y justicia clim&aacute;tica. Son las asambleas ciudadanas por el clima, democracia directa para proteger y expandir el com&uacute;n, que tambi&eacute;n resuenan en Suecia o Reino Unido. En nuestro pa&iacute;s se anunciaron en la <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/el-gobierno-declara-la-emergencia-clim%C3%A1tica-/tcm:30-506550" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica estatal</a> en enero. Ahora ya tienen <a href="https://www.europapress.es/economia/macroeconomia-00338/noticia-presupuestos-impulsaran-asambleas-climaticas-planta-recuperar-residuos-industriales-20201125001633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partida presupuestaria</a> a todos los niveles. Reaprendamos a reflexionar y deliberar en colectivo, desde el respeto, inclusi&oacute;n y horizontalidad.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la asamblea francesa, entre sus medidas quiero destacar una que ning&uacute;n gobierno ni medio de comunicaci&oacute;n tradicional tendr&iacute;a el valor de plantear siquiera, y sin embargo toca de lleno el meollo de la cuesti&oacute;n: <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-06-28/ciudadanos-elegidos-por-sorteo-para-buscar-soluciones-al-cambio-climatico.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulaci&oacute;n estricta de la publicidad</a> de productos contaminantes y de <a href="https://www.climaterra.org/post/un-informe-insta-a-frenar-la-publicidad-para-ayudar-a-enfrentar-la-crisis-clim%C3%A1tica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incitaci&oacute;n al consumismo</a>. Me encanta la reciente campa&ntilde;a que promueve <a href="https://www.climaterra.org/post/veamos-las-estrellas-apagando-los-anuncios-publicitarios-por-la-noche" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apagar las pantallas publicitarias</a> para dejarnos ver las estrellas. &iexcl;Eso es! Tenemos que volver a vislumbrar el cielo estrellado, a so&ntilde;ar en grande, a aburrirnos incluso, porque de esos ratos saldr&aacute;n las descabelladas ideas que lo cambiar&aacute;n todo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Econom&iacute;a local, sabemos hacerlo</strong></h3><p class="article-text">
        Hablemos ahora de soluciones a nuestro alcance: de econom&iacute;a local y humana. Hace unos d&iacute;as la propia direcci&oacute;n del New York Times instaba a ayudar, con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas concretas, a los maltrechos peque&ntilde;os negocios de Nueva York (podr&iacute;an cerrar un tercio ni m&aacute;s ni menos), como ellos han ayudado a soportar la pandemia, y porque son el alma y coraz&oacute;n de la ciudad, proporcionando hasta <a href="https://www.nytimes.com/2020/12/05/opinion/nyc-small-businesses-covid.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,3 millones de empleos</a>, especialmente entre la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable. Incluso el propio <a href="https://www.nytimes.com/2020/11/30/business/france-globalization-jobs.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gobierno Franc&eacute;s</a> se ha dado cuenta de que la globalizaci&oacute;n, con las multinacionales deslocalizando la producci&oacute;n en busca de los salarios y protecciones ambientales m&aacute;s bajas, no trae m&aacute;s que desempleo, desigualdad y deterioro. 
    </p><p class="article-text">
        De fondo el sospechoso habitual: el modelo de econom&iacute;a globalizada y <a href="https://www.climaterra.org/post/crecimiento-econ%C3%B3mico-nuestra-religi%C3%B3n-de-hoy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecentista</a> que concentra la riqueza en pocas manos, empobreciendo al resto y al entorno. <a href="https://elpais.com/ideas/2020-10-03/decrecer-sin-dejar-a-nadie-atras.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yayo Herrero</a> apuntala la mentira del capitalismo verde con los &uacute;ltimos informes que demuestran la imposibilidad de crecer infinitamente el PIB en un planeta finito, ni con la mejor y m&aacute;s eficiente tecnolog&iacute;a. No, PIB no es progreso. Las guerras, vertidos y tabaco suman en esa m&eacute;trica. No, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crecimiento-deviene-pobreza-desigualdad_129_2208895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecer el PIB</a> no es la &uacute;nica ni mejor manera de generar empleo, ni de reducir las desigualdades. Al contrario, podemos <a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/365_dias/investigadores-muestran-vivir-2050-demanda-energia-60_1_6431271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivir bien todos</a> con un consumo bastante menor en occidente, repartiendo el trabajo (<a href="https://www.eldiario.es/madrid/errejon-trata-marcar-perfil-propio-presupuestos-propuesta-reducir-jornada-laboral-cuatro-dias_1_6480688.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jornada laboral de 4 d&iacute;as</a>) y la riqueza (<a href="https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-03-04/renta-basica-social-alaska-finlandia-ingresos_2479827/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renta b&aacute;sica universal</a>), y centr&aacute;ndonos en la calidad de vida: educaci&oacute;n, sanidad, cuidados, relaciones sociales, deporte, cultura y arte. 
    </p><p class="article-text">
        En dicha senda del bienestar compartido, existe una br&uacute;jula sencilla: la vuelta a lo local. As&iacute;, la <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/nov/22/local-people-improvise-pandemic-solutions-stick-community-politics-flatpack-democracy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ola de la localizaci&oacute;n</a> llega ya tambi&eacute;n a nuestro pa&iacute;s, con m&uacute;ltiples iniciativas municipales de <a href="https://blog.segurosrga.es/apoyo-al-pequeno-comercio/%20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyo al comercio local</a> en respuesta a la devastaci&oacute;n pand&eacute;mica: <a href="https://www.eleconomista.es/economia/noticias/10672371/07/20/La-crisis-triturara-un-20-del-pequeno-comercio-en-Espana-con-153000-negocios-destruidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta el 20%</a> de peque&ntilde;os negocios podr&iacute;an cerrar este a&ntilde;o. PYMES, las de tu pueblo y mi barrio, que generan el <a href="https://www.eleconomista.es/gestion-empresarial/noticias/9646458/01/19/Las-Pymes-espanolas-crean-el-66-del-empleo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">66% del empleo</a>.
    </p><p class="article-text">
        No acaba aqu&iacute; la historia. La pandemia ha puesto en evidencia con apabullante nitidez las <a href="https://www.cam.ac.uk/research/news/globalised-economy-making-water-energy-and-land-insecurity-worse-study" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vulnerabilidades</a> de las econom&iacute;as m&aacute;s <a href="https://www.politico.com/news/2020/10/21/pandemic-forging-new-consensus-globalization-430605" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dependientes del comercio global</a>: pa&iacute;ses enteros se encuentran de repente <a href="https://www.eleconomista.es/nacional/noticias/10546267/05/20/Espana-sin-alternativas-a-turismo-construccion-automocion-y-comercio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin alternativa</a> debido a sus modelos econ&oacute;micos poco diversificados y demasiado globalizados. En Espa&ntilde;a, entre turismo, construcci&oacute;n, automoci&oacute;n y comercio alcanzan el 40% del PIB y 7 millones de empleos, muchos ahora en la cuerda floja o en el hoyo. 
    </p><p class="article-text">
        Una publicaci&oacute;n reciente del Observatorio de la Sostenibilidad alienta a una transici&oacute;n ecol&oacute;gica, justa, r&aacute;pida y ambiciosa de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, aplicando correctamente el Pacto Verde Europeo para diversificar mediante yacimientos verdes con capacidad de crear <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/11/17/el_fin_del_falso_dilema_medioambiente_economia_nuevo_informe_calcula_millon_empleos_ano_con_green_new_deal_espanol_113308_1012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta 1,3 millones de empleos en un a&ntilde;o</a>: eficiencia y <a href="https://elpais.com/economia/2020-12-07/un-tsunami-de-rehabilitacion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rehabilitaci&oacute;n energ&eacute;tica</a>, renovables (distribuidas y democr&aacute;ticas), transporte y movilidad, agricultura y ganader&iacute;a, gesti&oacute;n forestal y del agua.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Localizar, diversificar, cooperar </strong></h3><p class="article-text">
        Satisfacer las necesidades b&aacute;sicas como la alimentaci&oacute;n, energ&iacute;a, vivienda o sanidad dentro del propio bioterritorio. Cooperar en fraternidad con territorios vecinos tanto en emergencias, como para intercambiar conocimientos y estrategias de transformaci&oacute;n, y enriquecernos culturalmente. Es la globalizaci&oacute;n de la localizaci&oacute;n, como propone Helena Norberg-Hodge en su &uacute;ltimo libro &lsquo;<a href="https://www.localfutures.org/publications/local-is-our-future-book-helena-norberg-hodge/translations/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Futuro es Local</a>&rsquo;. Fundamentada en unos elegantes principios sintetizados por <a href="https://michaelhshuman.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Shuman</a>: lugar, regeneraci&oacute;n, conectividad, diversificaci&oacute;n, propiedad, cultura, innovaci&oacute;n, reinversi&oacute;n, equidad y democracia. Y con unos amplios beneficios documentados durante d&eacute;cadas por Helena y su equipo de <a href="https://www.localfutures.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Local Futures</a>: inclusi&oacute;n, soberan&iacute;a, (bio)diversidad, resiliencia, comunidad y felicidad. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Y renaturalizar y ruralizar</strong></h3><p class="article-text">
        A&ntilde;adir otra gran palanca de acci&oacute;n: las soluciones basadas en la naturaleza, definidas en el reciente <a href="https://www.iucn.org/es/news/soluciones-basadas-en-la-natureleza/202003/uicn-aprueba-el-primer-estandar-global-sobre-soluciones-basadas-en-la-naturaleza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;ndar global de la UICN</a>. Como vimos en el confinamiento, la naturaleza se recupera y retoma el terreno perdido r&aacute;pidamente, limpiando de contaminaci&oacute;n nuestras ciudades por ejemplo. Dej&eacute;monos de hiper-tecnolog&iacute;a sin probar, e imitemos a la sabia Madre Tierra que lo lleva haciendo millones de a&ntilde;os. Localizar, diversificar, renaturalizar, ruralizar y cooperar, he aqu&iacute; la f&oacute;rmula.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Green Deal para todos, inspiraci&oacute;n y &iexcl;acci&oacute;n!</strong></h3><p class="article-text">
        Estas ideas est&aacute;n calando en propuestas alternativas como el &lsquo;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/apr/23/international-green-new-deal-climate-change-global-response" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Green Deal Internacional</a>&rsquo; lanzado a finales de 2018 por &ldquo;<a href="https://www.commondreams.org/news/2018/11/30/it-time-progressives-world-unite-sanders-varoufakis-issue-open-call-new-global" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Progressive International</a>&rdquo;, una alianza impulsada por referentes como Bernie Sanders, Yanis Varoufakis, Ada Colau, Alexandria Ocasio-Costez, Naomi Klein o Bill Mckibben. En el &aacute;mbito municipal se abre la ventana de oportunidad esperada: representantes pol&iacute;ticos y sociedad civil estamos comprendiendo al fin que incentivando la producci&oacute;n y consumo local, facilitando la labor de los peque&ntilde;os comercios, e integrando soluciones naturales, creamos empleo, equidad y resiliencia frente a &lsquo;shocks&rsquo; globales como crisis pand&eacute;micas y clim&aacute;ticas. Valgan unos buenos comienzos: &lsquo;<a href="https://www.fuengirola.es/la-campana-de-promocion-del-comercio-local-yocomproenfuengirola-sigue-creciendo-y-suma-ya-mas-de-200-negocios-adheridos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yo Compro En Fuengirola</a>&rsquo;, &lsquo;<a href="https://porquetodossomosasturias.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Porque Todos Somos Asturias</a>&rsquo;, <a href="https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/dinero/mas-800-librerias-unen-amazon-crean-plataforma-online-venta-libros/20201104173744181674.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todos Tus Libros</a> (plataforma online entre m&aacute;s de 800 librer&iacute;as), el <a href="https://www.granadahoy.com/granada/skyline-Granada-arboles-rodear-ciudad_0_1513048925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anillo verde de Granada</a>, la <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4469546/0/colau-anuncia-proyecto-mas-ambicioso-convertir-barcelona-una-unica-supermanzana-para-2030/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supermanzana de Barcelona</a>, la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/renaturalizacion-manzanares-continuara-construira-madrid_1_1480608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renaturalizaci&oacute;n del Manzanares</a> en Madrid, o la red de econom&iacute;a local que tramamos en M&aacute;laga .... Que no se quede en proyectos, que emerjan estrategias de desarrollo econ&oacute;mico, justicia social y protecci&oacute;n ambiental a largo plazo. Con visi&oacute;n y compromiso, tomemos la oportunidad de la transformaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/reconstruccion-green-deal-democratico-internacional-local_132_6492285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Dec 2020 19:38:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para la reconstrucción: un ‘Green Deal’ democrático, internacional y local]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expandamos la imaginación: por una nueva Constitución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/expandamos-imaginacion-nueva-constitucion_132_5946777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f56b2757-f860-47b2-a7fa-0baa25544545_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Expandamos la imaginación: por una nueva Constitución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el momento de un proyecto de país a la altura de la historia: seamos valientes, iniciemos un proceso re-Constituyente</p></div><p class="article-text">
        So&ntilde;ar en grande, ampliar los l&iacute;mites de lo posible a lo necesario, ir a por el todo. &iquest;Qui&eacute;n no desea con fervor ser parte de un proyecto compartido de vida que ilusione y nos d&eacute; sentido? Pues bien, de las fauces de la presente calamidad emerge la posibilidad: repensar la Constituci&oacute;n para reflejar nuestra imaginaci&oacute;n. &ldquo;Ojal&aacute; vivas en tiempos interesantes&rdquo;, anhela y advierte una maldici&oacute;n China. Tiempos en los que conviven las dos caras opuestas de la realidad: el peligro y la oportunidad. Tiempos que requieren dar un paso al frente, con valent&iacute;a colectiva. Tiempos para repensarnos, fijar nuevas prioridades como pa&iacute;s, y forjar un nuevo pacto social, una nueva Constituci&oacute;n, mediante participaci&oacute;n ciudadana inclusiva, horizontal y vinculante.
    </p><h3 class="article-text">Las lecciones de la historia</h3><p class="article-text">
        Vivimos la peor crisis de los &uacute;ltimos 100 a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n un instante de los que <strong>redefi</strong><strong>nen</strong><strong> las reglas </strong><strong>y</strong><strong> el tablero de juego</strong>. Y quien lo hace gana la partida 9 de cada 10 veces. Ante semejante ocasi&oacute;n muchos jugamos nuestras cartas. Algunos nos quieren hacer retroceder 40 a&ntilde;os, como&nbsp;<a href="https://thehill.com/policy/energy-environment/489753-epa-suspends-enforcement-of-environmental-laws-amid-coronavirus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno de Trump</a> y su reciente eliminaci&oacute;n de protecciones ambientales esenciales. O&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/Parlamento-diputados-Junta-recurrirla-Constitucional_0_1012449087.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Junta de Andaluc&iacute;a con el decretazo-ley 2/2020, aprobado en pleno pico de la pandemia</a> (2 abril), que supone un grave retroceso en el ordenamiento jur&iacute;dico. Por fortuna, ha habido reacci&oacute;n: 80 colectivos han presentado un <a href="https://www.apdha.org/colectivos-defensor-pueblo-recurso-inconstitucionalidad-decreto-junta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recurso de inconstitucionalidad</a>. Es la <strong>Doctrina del Shock</strong> de Naomie Klein: cuando el foco de la atenci&oacute;n social se dirige a una terrible amenaza urgente (real como el Coronavirus, o fabricada como la guerra de Irak de 2003), en la sombra se aprovecha para justificar falazmente cambios normativos impopulares.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las f&oacute;rmulas mayoritariamente utilizadas para &ldquo;salir&rdquo; de las crisis se han alzado sobre una desregulaci&oacute;n de la econom&iacute;a, es decir una&nbsp;<a href="https://www.lavanguardia.com/natural/20200416/48499821475/china-polucion-covid-19-querol-sunyer.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida de derechos sociales.</a> Basta con remontarnos a la<strong> crisis financiera de 2008</strong> por la que aceptamos los recortes de servicios p&uacute;blicos b&aacute;sicos, el rescate multimillonario a bancos en vez de a familias y peque&ntilde;as empresas, el freno a las energ&iacute;as renovables, o la vuelta a la especulaci&oacute;n inmobiliaria. El resultado es bien conocido: Espa&ntilde;a ha sido el pa&iacute;s de la&nbsp;<a href="https://elpais.com/economia/2014/03/18/agencias/1395140267_459883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OECDE donde m&aacute;s ha crecido</a> y se ha<a href="https://elpais.com/economia/2018/05/15/actualidad/1526410207_524512.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> enquistado</a> la desigualdad, se ha continuado devastando la costa, los h&aacute;bitats naturales y la biodiversidad, incrementado la pobreza infantil y juvenil, expulsado a miles de residentes por la burbuja inmobiliaria, o alejado de la imprescindible transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Aprendamos las lecciones de la historia.
    </p><h3 class="article-text">Democracia directa para saltar al futuro</h3><p class="article-text">
        Algunos nos quieren hacer retroceder 40 a&ntilde;os. Pues bien, empujemos para avanzar 50. Que no nos acoten falsa e interesadamente el tema de la conversaci&oacute;n entre el ahora y el pasado, entre tu bandera y la m&iacute;a, entre la libertad individual y la salud p&uacute;blica. Expandamos el espacio de la transformaci&oacute;n para situarlo entre el presente y el futuro deseado, centrarlo en lo importante (derechos y garant&iacute;as), y multiplicar la cooperaci&oacute;n por lo com&uacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <strong>oportunidad es ahora</strong>: una reciente encuesta manifiesta que <a href="https://www.eldiario.es/politica/espanoles-Pactos-Moncloa-planteado-Sanchez_0_1017699196.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9 de cada 10 ciudadanos abogan por alcanzar grandes consensos para reconstruir el pa&iacute;s</a>. La <strong>Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola</strong> de 1978 resulta ya insuficiente para afrontar la nueva situaci&oacute;n, en el seno de una sociedad distinta. Reformarla urge. Pero la propuesta va m&aacute;s all&aacute;, va de retomar las riendas de nuestro propio destino. De evolucionar, aprendiendo por el camino, de una democracia representativa corrompida a una <strong>democracia directa</strong> para hacer pol&iacute;tica, aquel arte de gestionar lo com&uacute;n por y para el pueblo. Annie Leonard lo plasmaba con elegancia: &ldquo;una democracia real es prerequisito necesario para un planeta sano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La regeneraci&oacute;n debe empezar por la ra&iacute;z: solo con m&aacute;s y mejor democracia refundaremos la democracia. Un <strong>proceso re-Constituyente</strong> (elaboraci&oacute;n de una nueva Constituci&oacute;n para reconstituirnos como sociedad) materializado v&iacute;a participaci&oacute;n ciudadana inclusiva, horizontal y vinculante es sin duda el mejor garante de un futuro justo, digno y verde.
    </p><h3 class="article-text">Claro que es posible, ya est&aacute; sucediendo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Era imposible hasta que alguien lo hizo&rdquo;, susurraba Mandela. Que se lo digan a &eacute;l, Madiba, que de 30 a&ntilde;os preso pas&oacute; a Presidente y termin&oacute; con el inquebrantable Apartheid. S&iacute;, la historia est&aacute; repleta de <strong>cambios previamente impensables e impredecibles</strong>. &iquest;Qui&eacute;n le iba a decir a los alemanes en 1989 que el 9 de noviembre caer&iacute;a el Muro de Berl&iacute;n? &iquest;O a la comunidad cient&iacute;fica de principios del siglo XX que Einstein formular&iacute;a la Teor&iacute;a de la Relatividad en 1.905? &iquest;O a una chica de 15 a&ntilde;os sola en huelga escolar por el clima en el verano de 2018, que meses despu&eacute;s inspirar&iacute;a un movimiento de millones de j&oacute;venes en pie por su futuro?
    </p><p class="article-text">
        Incluso si nos dicen hace 6 semanas que las &iacute;bamos a pasar en confinamiento, con la econom&iacute;a global parada, desde luego nos hubiera parecido una locura. Como consecuencia, por ejemplo, <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-04-11/el-confinamiento-reduce-a-la-mitad-la-contaminacion-en-las-80-ciudades-mas-pobladas-de-espana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la contaminaci&oacute;n del aire ha disminuido a la mitad en los 80 municipios </a>m&aacute;s poblados de Espa&ntilde;a, un factor detr&aacute;s de <a href="https://www.lamarea.com/2019/02/26/93-000-muertes-en-espana-a-causa-de-la-contaminacion-atmosferica-en-una-decada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10.000 muertes </a>anuales en nuestro pa&iacute;s, y&nbsp;<a href="https://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20190312/46999524021/contaminacion-causa-800000-muertes-prematuras-europa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">8,8 millones</a> en el mundo seg&uacute;n la OMS. Tenemos <strong>derecho a respirar aire limpio</strong>, y es posible como vemos, pero requiere medidas estructurales.
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; decir de su hermana, la <strong>crisis clim&aacute;tica</strong>: estos 4 meses de disrupci&oacute;n econ&oacute;mica mundial se estima que ya han hecho<a href="https://www.lavanguardia.com/natural/20200418/48573984015/emisiones-caida-anual-co2-carbon-brief.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> caer las emisiones de carbono en un 5%. </a>El IPCC de Naciones Unidas fija en un 7,6% anual, durante esta d&eacute;cada, la ca&iacute;da necesaria para limitar el calentamiento global por debajo de l&iacute;mites &ldquo;seguros&rdquo;. Algunos empezaban a decir que se trataba de una utop&iacute;a ... quiz&aacute;s la utop&iacute;a sea el crecimiento econ&oacute;mico infinito en un planeta finito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el imaginario de la cultura del consumo es m&aacute;s f&aacute;cil concebir el fin del mundo que el del capitalismo. Pero hay m&aacute;s culturas, m&aacute;s pasados y m&aacute;s futuribles. Recordemos siempre las cosas tan inimaginables que han sucedido, porque ni tan siquiera ellas nos dan una medida de las que vendr&aacute;n. El lado del que caer&aacute;n depende de <strong>nuestra implicaci&oacute;n</strong>. Si el pasado es una peque&ntilde;a antorcha en las oscuras cuevas de Altamira, el deseo y el esfuerzo colectivo son nuestra senda de salida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no nos digan que no podemos cambiar la <strong>Constituci&oacute;n, </strong>cuando ya&nbsp;<a href="https://elpais.com/politica/2011/08/23/actualidad/1314128715_080054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se reform&oacute; por la v&iacute;a expr&eacute;s y sin consulta ciudadana en 2011</a> (el famoso art&iacute;culo 135), a petici&oacute;n de los mercados que no de la ciudadan&iacute;a, para priorizar la devoluci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica a grandes agentes econ&oacute;micos frente a las inversiones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Que no nos digan que las <strong>asambleas ciudadanas</strong> no funcionan, pues ya lo han hecho. En pa&iacute;ses como Suecia, Francia,&nbsp;<a href="https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/01/27/5e2dd78bfdddff87358b45bf.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reino Unido</a> e Irlanda, se ha debatido y decidido sobre temas que van desde el&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/crisis_climatica/funcionan-asambleas-ciudadanas-propone-Gobierno_0_987601925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clima</a> al <a href="https://www.europapress.es/internacional/noticia-asamblea-ciudadanos-irlandeses-vota-favor-gobierno-reconsidere-estricta-ley-aborto-20170423035411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aborto</a>. Incluso un&nbsp;<a href="https://www.france24.com/es/20190316-gran-debate-nacional-francia-fin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Gran Debate&rdquo;</a> consultivo sobre las prioridades nacionales se ha mantenido recientemente en Francia a ra&iacute;z de las demandas de la sociedad civil organizada. En EE.UU., 526 personas diversas participaron en septiembre pasado en <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2019/10/02/upshot/these-526-voters-represent-america.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;America in one Room&rdquo;</a>, un fin de semana para tratar los principales asuntos pol&iacute;ticos del pa&iacute;s: desde las migraciones, al cambio clim&aacute;tico y la sanidad. Uno de los logros m&aacute;s destacables de semejante experimento de &ldquo;<strong>democracia deliberativa</strong>&rdquo; fue el aumento de la confianza en el propio proceso democr&aacute;tico, que se dobl&oacute; del 30 al 60%. En t&eacute;rminos m&aacute;s espec&iacute;ficos sirva de ejemplo el caso de <strong>Islandia</strong> que tras la crisis de 2008, puso en marcha un procedimiento abierto para desarrollar precisamente una <a href="https://elpais.com/internacional/2011/06/27/actualidad/1309125602_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">constituci&oacute;n colaborativa</a>, con sus<a href="https://www.eldiario.es/internacional/revolucion-ciudadana-Islandia-constitucional-resultado_0_925657707.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> aspectos de mejora y aprendizajes desde luego</a>, pero como interesante precedente hist&oacute;rico.
    </p><h3 class="article-text">Cambio social en acci&oacute;n: el viaje al centro de las ideas radicales</h3><p class="article-text">
        Ideas que antes eran marginales (en los m&aacute;rgenes) ahora est&aacute;n muy cerca del centro del escenario pol&iacute;tico. Me vienen a la cabeza dos ejemplos de vasta trascendencia: el movimiento feminista y c&oacute;mo nos va acercando a la <strong>igualdad de g&eacute;nero</strong> en todas su dimensiones, por el esfuerzo de millones de mujeres que han luchado por sus hijas y nietas durante siglos. O la <strong>renta b&aacute;sica universal</strong>, una idea a la que ha llegado su momento, como denota la confluencia de colectivos diversos que la demandan con fuerza para paliar la descomunal crisis social actual, y la desigualdad y pobreza sist&eacute;micas que subyacen. Evolucionamos, la rueda del cambio social gira, sin darnos cuenta y a gran velocidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En EE.UU., puede que el t&iacute;o <strong>Bernie Sanders</strong> haya puesto fin a su carrera presidencial, pero el movimiento que impulsa ha inspirado a <a href="https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2020/04/bernie-lost-he-won/609709/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toda una generaci&oacute;n</a>, convirtiendo en centrales ideas consideradas exc&eacute;ntricas hace pocos a&ntilde;os: un salario digno, una sanidad y educaci&oacute;n p&uacute;blicas y universales, o el &ldquo;Green New Deal&rdquo; para la transici&oacute;n ecol&oacute;gica de la econom&iacute;a. Como resultado, las luchas sociales se han unido en solidaridad, y el gigante del pueblo ha despertado. Ahora todo puede suceder, hasta el equilibrio en la fuerza puede volver.
    </p><p class="article-text">
        Entre mis descubrimientos sociales m&aacute;s prometedores de estos d&iacute;as destaca la impresionante viralizaci&oacute;n (buena) de una lista de pasos para &ldquo;prepararse para el <strong>colapso </strong>del sistema econ&oacute;mico&rdquo; de Bill Mollison, uno de los art&iacute;fices de la filosof&iacute;a de la<strong> permacultura</strong>, con sencillas recomendaciones para relocalizar nuestras vidas, involucr&aacute;ndonos en grupos humanos de cuidados y afectos, centros socio-culturales auto-gestionados, y proyectos comunitarios de producci&oacute;n y auto-consumo de alimentos.
    </p><h3 class="article-text">&Oacute;rdago a la grande: que el pueblo mande</h3><p class="article-text">
        Otro aprendizaje reforzado por la pandemia proviene de a&ntilde;os en movimientos sociales: la <strong>estrategia de defender</strong> derecho a derecho, especie a especie, paraje a paraje, es <strong>perdedora</strong>. Llevamos 50 a&ntilde;os as&iacute;, a la defensiva, gastando mucha energ&iacute;as y cediendo terreno. &iquest;Por qu&eacute; afanarnos en atomizar las causas, cuando podamos blindar y expandir todos los derechos mediante nuevas reglas y apoyos? La oportunidad es de ese calibre. Hay que echar un &ldquo;&oacute;rdago a la grande&rdquo;, como se dice en el Mus (juego de cartas), una enmienda a la totalidad. Hay que cambiar <strong>la</strong> <strong>Constituci&oacute;n</strong>. Y m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y la <strong>Econom&iacute;a</strong>, pues la justicia social s&oacute;lo se alcanza con equidad econ&oacute;mica. Las pol&iacute;ticas sociales y ambientales son pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Los derechos humanos y sociales listados en la Constituci&oacute;n prevalecer&aacute;n si y solo si se les dota, en el mismo texto y en las leyes y presupuestos que deriven, de mecanismos y medios econ&oacute;micos adecuados. Tal y como hicieron los mercados en 2011. Ni m&aacute;s ni menos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lanzo con valent&iacute;a <a href="https://www.change.org/p/gobierno-de-espa%C3%B1a-por-un-proceso-re-constituyente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una petici&oacute;n online </a>por un proceso de participaci&oacute;n ciudadana para la elaboraci&oacute;n de una nueva Constituci&oacute;n que refleje un nuevo <strong>proyecto colectivo de pa&iacute;s</strong>. El prop&oacute;sito de fondo es dinamizar este vital debate. A algunas personas les llegar&aacute; la idea, otras se apropiar&aacute;n de ella, y otras ampliar&aacute;n el reino de lo posible. El cambio social es impredecible, pero siempre merece la pena. El periodista Anand Giridharadas nos lo dibuja como nadie: el objetivo es cambiar el sistema, pero el camino es cambiar los corazones. &iquest;Qu&eacute; me dices, nos vamos de viaje, coraz&oacute;n?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/expandamos-imaginacion-nueva-constitucion_132_5946777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2020 19:09:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Expandamos la imaginación: por una nueva Constitución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sistema desequilibrado, momento Kairós]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/sistema-desequilibrado-momento-kairos_132_1211358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcb1c00-6682-4d5f-a3bf-f8832612c4f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sistema desequilibrado, momento Kairós"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la economía global en pausa, cambiemos de rumbo hacia lo local y la salud planetaria</p></div><p class="article-text">
        El tiempo Cronos y el tiempo Kair&oacute;s. Acepciones griegas del tiempo lineal que avanza implacable, y del instante de oportunidad que altera el curso de la historia. En 2016 una buena parte de la poblaci&oacute;n mundial clamaba desesperada contra un sistema que la expulsaba. Llegaron los Johnson, Trump, Bolsonaro y dem&aacute;s farsantes &ldquo;anti-establishment&rdquo; y aprovecharon la coyuntura. Cuatro a&ntilde;os ha reinado el lado oscuro. En 2020, la pandemia global sin precedentes recientes del coronavirus nos brinda un segundo Kair&oacute;s. Puede ser el &uacute;ltimo, dice la ciencia y la juventud. Pero ser&aacute; el nuestro. Vencer&aacute; la luz.
    </p><p class="article-text">
        El COVID-19 ha conseguido lo que nadie en cuatro d&eacute;cadas: sacar al sistema econ&oacute;mico globalizado de su estado de &ldquo;equilibrio&rdquo; perverso, inmutable supuestamente. Pinchar la burbuja en la que vivimos en Occidente de falsa sensaci&oacute;n de seguridad. Acabar con la supremac&iacute;a del individualismo, comprendiendo al fin que no sobrevivimos sin los dem&aacute;s, sin una comunidad de cuidados. Desechar la falsa creencia suicida de que la libertad individual no tiene l&iacute;mites y debe prevalecer por encima de todo. De que el dinero te salva. Un dinero cada vez m&aacute;s desconectado de la realidad f&iacute;sica de un ecosistema vivo que agoniza de sobreexplotaci&oacute;n y una sociedad que enferma de injusticia. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el virus y el obligado tiempo de reflexi&oacute;n de su cuarentena, han sacado a la luz los descomunales fallos estructurales de nuestro modelo de civilizaci&oacute;n y sociedad. Hemos observado c&oacute;mo la contaminaci&oacute;n, y las emisiones de CO2, disminuyen de forma brusca en China, en Europa y en las ciudades. Como la naturaleza enseguida recupera el terreno perdido, con jabal&iacute;es en el centro de Barcelona, delfines en los canales de Venecia, o cientos de monos en Bangkok. No, no era cuesti&oacute;n de una &ldquo;mejor&rdquo; tecnolog&iacute;a, o mayor &ldquo;eficiencia&rdquo;, como nos venden los tecno-optimistas del &ldquo;crecimiento verde&rdquo;; el problema es la escala inhumana de la globalizaci&oacute;n, y el intento suicida de crecer indefinidamente los beneficios econ&oacute;micos cortoplacistas (e ilusorios) de unos pocos, a costa de la miseria de muchos y de la gran extinci&oacute;n (humanidad incluida). 
    </p><p class="article-text">
        El origen de la propia pandemia as&iacute; lo corrobora: la aniquilaci&oacute;n de ecosistemas por parte del &ldquo;desarrollo&rdquo; sin l&iacute;mites multiplica el riesgo de estas crisis sanitarias globales. Se trata por tanto de una cuesti&oacute;n de &ldquo;Salud Planetaria&rdquo;, disciplina emergente que pone sobre la mesa la interdependencia de todo. Mi salud depende de la tuya, la de la raza humana y la gran comunidad de la vida. Comprenderlo por fin debemos, si sobrevivir queremos.
    </p><h3 class="article-text">La oportunidad de la incertidumbre</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Crisis&rdquo;, en su segunda acepci&oacute;n china, es sin&oacute;nimo de oportunidad. Nos lo dijeron tambi&eacute;n en 2008 con la crisis financiera, pero en aquella ocasi&oacute;n no la aprovechamos, lo hizo el gran capital y nos trajo m&aacute;s desigualdad y autoritarismo. Pero crisis conlleva mayor incertidumbre, m&aacute;s grados de libertad en un sistema que entra en transici&oacute;n din&aacute;mica y cambia de estado. He aqu&iacute; la oportunidad. Como bien describe Rebecca Solnit: &ldquo;el futuro torn&oacute; negro, negro por incierto que no por terrible, y eso fue lo mejor que nos pod&iacute;a pasar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando las cosas &ldquo;funcionan&rdquo;, o as&iacute; nos hacen crear con el brillo de la sociedad del consumo, o la aspiraci&oacute;n inalcanzable para la gran mayor&iacute;a de la clase media, nadie quiere cambiar nada. De hecho, el miedo a lo &ldquo;desconocido&rdquo; resulta un poderoso resorte para generar aversi&oacute;n al cambio, y arraigado est&aacute; en la cultura popular: &ldquo;&iexcl;Ay, virgencita, que me quede como estoy!&rdquo; Sin embargo, cuando un virus elimina de repente todas las viles cortinas de humo, saca a la luz un coraz&oacute;n podrido de desigualdad, y magnifica la vulnerabilidad de millones de personas, entonces la capacidad de transformaci&oacute;n profunda emerge de la masa cr&iacute;tica que comprende. 
    </p><p class="article-text">
        Emerge y reside en ofrecer una alternativa mejor dentro de una ventana temporal determinada, debiendo adelantarnos a los populistas demagogos que ya sueltan falacias peores. Es hora de unir los puntos para entender la ra&iacute;z com&uacute;n de todos los problemas que nos asolan, y desde ella erigir lo nuevo, cambiar de direcci&oacute;n, dotarnos de sentido. Como el aire se aclaran las causas sist&eacute;micas de la m&uacute;ltiple crisis actual. Como el viento, raudos y decididos, debemos actuar. Conjuntamente.
    </p><h3 class="article-text">Con l&iacute;mites y humildad</h3><p class="article-text">
        Existe otro asunto a considerar: los confines de nuestro conocimiento, nuestra ignorancia. Otra gran inspiraci&oacute;n, Helena Norberg-Hodge, lo comentaba en su &uacute;ltimo libro (&ldquo;El Futuro es Local&rdquo;): la realidad es algo extremadamente vasto que los seres humanos pretendemos simplificar demasiado en ocasiones, reduciendo nuestras teor&iacute;as al absurdo del mundo artificial que hemos creado y olvidando la complejidad del mundo natural en el que vivimos. Incertidumbre y prepotencia antropoc&eacute;nica en aumento que se palpan en los mercados burs&aacute;tiles especulativos con todo el castillo de naipes de su incompleta modelizaci&oacute;n detr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        O en la propia climatolog&iacute;a, con los impactos clim&aacute;ticos presentes superando con creces a los peores escenarios planteados tiempo atr&aacute;s: inundaciones, sequ&iacute;as, incendios, olas de calor, deshielos ... Y a&uacute;n as&iacute;, queremos saberlo todo: hiper-predecir para hiper-planificar y perpetuar nuestro modo de vida. Ante la locura infeliz e innecesaria de la hiper-vigilancia, hiper-consumismo e hiper-individualismo hacia la que se nos quiere encaminar con el 5G, las redes sociales omnipresentes, el &ldquo;Big Data&rdquo; o la publicidad super personalizada; hay alternativa y es el momento de impulsarla para volver a una normalidad mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Se fundamenta en el principio de precauci&oacute;n (o sentido com&uacute;n), sobre el valor de la humildad: admitamos nuestra finitud, y en respuesta volvamos a lo cercano y el contacto directo. Centr&eacute;monos en lo local (escala humana), donde la complejidad es manejable y la vivencia transformadora; donde comprendemos el resultado de nuestras acciones y saboreamos los frutos de nuestro esfuerzo compartido.
    </p><h3 class="article-text">La revoluci&oacute;n del amor</h3><p class="article-text">
        S&iacute;, como t&uacute;, lo estoy pasando mal aqu&iacute; en la cueva de mi cuarentena. Pero ahora me acuerdo de las que realmente lo pasan mal; y en un intento emp&aacute;tico repienso mi vida y estrategia. Echo de menos lo que realmente me llena: las personas y la naturaleza. Lo dem&aacute;s es accesorio. Somos seres sociales y seres vivos. Gracias al cielo, es tambi&eacute;n en el peor momento que tiramos de nuestro mejor invento: la solidaridad. Pertenecer a una comunidad, esa es mi identidad. Salir al balc&oacute;n no con una bandera, sino con un aplauso a las compa&ntilde;eras de la sanidad p&uacute;blica que se desviven por nosotros. Hacer la compra para la vecina mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Las redes de apoyo mutuo de cercan&iacute;a, expresi&oacute;n de nuestra mejor val&iacute;a. Con corresponsabilidad y confianza mutua saldremos de esta y construiremos lo nuevo. Porque yo me quedo en casa y conf&iacute;o en que tu hagas lo mismo. Porque los peques se quedan en casa para no infectar a los mayores. Y los mayores, cuando esto pase, saldr&aacute;n a la calle con la juventud por el clima a reclamar su futuro. De solidaridad intergeneracional va el tema, o mejor a&uacute;n, en palabras de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez y muchas otras: de la Revoluci&oacute;n del Amor, de la Alianza del Arcoiris. Porque estamos en esto juntas (&ldquo;we are in this together&rdquo;), dice Bernie. Lucha por alguien que no conoces, sugiere Alexandria. Eso s&iacute; es bello. El reto es planetario, que as&iacute; sea la uni&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Con pan y techo, ejercer&eacute; mi derecho</h3><p class="article-text">
        Nos acordamos ahora tambi&eacute;n del famoso estado del bienestar, de servicios p&uacute;blicos esenciales como la sanidad y su indispensable universalidad y calidad para garantizar la salud de todas. Lo reflejaba como nadie Bernie en referencia a la pandemia actual pero con visi&oacute;n general: solo estamos tan protegidos como el menos protegido (&ldquo;we&rsquo;re only as safe as the least safe among us&rdquo;). Aplica de nuevo la interdependencia: nada ni nadie es un elemento aislado, hecho magnificado por emergencias de salud p&uacute;blica como la actual, donde el virus pasa de una persona a otra si no se ponen y respetan medidas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los derechos humanos no lo son si no se dan las condiciones para ejercerlos. El sistema sanitario no garantiza atenci&oacute;n m&eacute;dica adecuada sin los medios requeridos. La privatizaci&oacute;n y los recortes matan, literalmente. Y el patr&oacute;n se repite cambiando de tercio: el derecho a la vivienda no existe sin control del precio del alquiler. El derecho a una vida digna no lo es si el coste de la misma es inaccesible para millones, da igual lo que ponga en la Constituci&oacute;n. Los derechos sociales se levantan sobre derechos econ&oacute;micos. Las causas estructurales de tanta miseria artificialmente sostenida son profundas, y s&oacute;lo paquetes integrales de medidas econ&oacute;micas que protejan y expandan lo com&uacute;n pueden revertir la tendencia. 
    </p><p class="article-text">
        A la sanidad, educaci&oacute;n y vivienda debemos sumar, entre otras, la renta b&aacute;sica universal, que no es dinero gratis para vagos como se hace creer, es un plato de comida y un techo para ser persona y decidir libre del yugo financiero. Bernie lo ha propuesto en EE.UU. para hacer frente precisamente a los estragos sociales del coronavirus: 2.000 d&oacute;lares mensuales (al final se han aprobado 1.200) por familia mientras dure el confinamiento, en conjunci&oacute;n con la moratoria de hipotecas y alquileres y otras ayudas a los peor parados. El progreso de un pueblo se define por el progreso de sus personas m&aacute;s vulnerables, la empat&iacute;a de sus m&aacute;s privilegiadas y c&oacute;mo trata al resto de especies. La equidad es el &uacute;nico camino a la paz de Gandhi.
    </p><h3 class="article-text">Hay alternativa: es local y es mejor</h3><p class="article-text">
        Todo nos conduce a la econom&iacute;a: tanto causas como soluciones. Que esta reflexi&oacute;n colectiva sirva tambi&eacute;n para desterrar la falsa creencia (culturalmente insertada desde Thatcher y Reagan) de que no existen alternativas al sistema econ&oacute;mico capitalista globalizado. Existen y nuestro deber es presentarlas a una ciudadan&iacute;a hambrienta de pan, salud y prop&oacute;sito. La sostenibilidad ya no nos vale, vaciada por el &ldquo;greenwashing&rdquo;. La resiliencia s&iacute;, pero asusta su tecnicismo y fija s&oacute;lo un objetivo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo sencillo, efectivo y concreto, es lo local. Producir localmente es m&aacute;s ecol&oacute;gico y justo; por el transporte reducido, las t&eacute;cnicas m&aacute;s naturales y la eliminaci&oacute;n de los oligopolios intermediarios. Consumir localmente genera trabajo y tejido social, pues son las peque&ntilde;as empresas y aut&oacute;nomos, perjudicadas como nadie por la pandemia y la globalizaci&oacute;n, las que m&aacute;s empleo crean, fijando poblaci&oacute;n y alimentando los v&iacute;nculos comunitarios. Son las que dan trabajo a tu hermano y a mi amiga; las que permiten que el barrio lo siga siendo y nos sonriamos cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Compremos en las tiendas cercanas de toda la vida, o de nuevas emprendedoras, en vez de en Amazon o en Ikea. Pidamos alimentos de temporada, &ldquo;kil&oacute;metro cero&rdquo; y variedades tradicionales. Comer lo que da la tierra es salud, resiliencia y soberan&iacute;a. Interes&eacute;monos genuinamente por las personas, procesos e historias tras el escaparate. Revitalizaremos as&iacute; la conexi&oacute;n perdida con el lugar y su gente, e incentivaremos la diversidad, la responsabilidad y el buen hacer. Un&aacute;monos bajo alianzas de incidencia social y pol&iacute;tica, para expandir el mensaje y facilitar el cambio de modelo. Todas estas y otras muchas ideas e iniciativas se describen y entrelazan con detalle en el libro de Helena &ldquo;<a href="http://vkm.is/futurolocal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Futuro es Local</a>&rdquo;, que he tenido el placer de traducir y escribir el pr&oacute;logo para contextualizar a nuestro pa&iacute;s, y que espero os inspire como a mi. Saldremos de esta. En lo local est&aacute; la llave ... y la felicidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/sistema-desequilibrado-momento-kairos_132_1211358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2020 18:23:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sistema desequilibrado, momento Kairós]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Año II de la Revolución: ¿bailamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/ano-ii-revolucion-bailamos_132_1064114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bcc14cb-6f0b-4c23-bf7a-d8b1fa817226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Año II de la Revolución: ¿bailamos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">2020, rumbo a un mundo post emergencia climática: arte para unirnos, democracia real para gobernarnos</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Conf&iacute;as en m&iacute;? Conf&iacute;o en ti. S&eacute; que lo est&aacute;s pensando, planeando, haciendo. Con tu peque&ntilde;o grupo, en tu peque&ntilde;o lugar. Nosotros tambi&eacute;n. Para cambiarlo todo necesitamos a todo el mundo. Nunca fue m&aacute;s cierto. Estudi&eacute; Astronom&iacute;a en su d&iacute;a y la perspectiva planetaria me sigue iluminando, especialmente ahora: la humanidad entera viajamos en la Nave Espacial Tierra (&ldquo;Spaceship Earth&rdquo;), somos su tripulaci&oacute;n, un equipo con un mismo destino. Hace aproximadamente medio siglo tomamos un rumbo incorrecto: <strong>el crecimiento indefinido y la globalizaci&oacute;n sin freno</strong>. Tenemos una d&eacute;cada para corregir la direcci&oacute;n, de 180 grados, hacia el bienestar hol&iacute;stico y la dimensi&oacute;n local. Es posible, lo dice la ciencia. Pero s&oacute;lo dejando atr&aacute;s nuestras divisiones sin sentido y uni&eacute;ndonos por lo com&uacute;n: la vida. <strong>Adam Frank</strong>, astrof&iacute;sico y divulgador cient&iacute;fico, lo expresa como nadie: nos enfrentamos al mayor reto de nuestra corta historia c&oacute;smica, el Gran Filtro en el que probablemente perezcan la mayor parte de las civilizaciones inteligentes del Universo conocido, a causa de sus propios errores. El arrogante Antropoceno. Quiz&aacute;s por eso no hemos encontrado a ET a&uacute;n, justo cuando en pocas d&eacute;cadas podr&iacute;amos lograrlo. He aqu&iacute; por tanto nuestra historia de evoluci&oacute;n: <strong>uni&oacute;n o extinci&oacute;n.</strong> No s&eacute; a ti, pero a mi me motiva, me llena, da sentido a mi viaje compartido. 10 a&ntilde;os. Empecemos.
    </p><h3 class="article-text">2020: los pilares</h3><p class="article-text">
        Lo dicen las<a href="https://www.un.org/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Naciones Unidas</a>: hemos perdido una d&eacute;cada de acci&oacute;n clim&aacute;tica. Lo dicen periodistas especializadas: si hasta ahora las consecuencias de lo que hac&iacute;amos en cada d&eacute;cada eran trascendentales, las de los a&ntilde;os 2020 pueden ser pr&aacute;cticamente &ldquo;permanentes&rdquo;. Lo dice <strong>David Attenborough</strong>: &ldquo;lo que hagamos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os determinar&aacute; el futuro de toda la vida en la Tierra.&rdquo; Pero la d&eacute;cada es corta y comienza ahora. El consenso de la comunidad cient&iacute;fica internacional es n&iacute;tido: 2020 es el l&iacute;mite para poner sobre la mesa las medidas pol&iacute;ticas que desencadenen la revoluci&oacute;n socio-econ&oacute;mica justa, r&aacute;pida y radical que nos erija en un mundo post-carbono y post-emergencia clim&aacute;tica, equitativo y resiliente antes de mitad de siglo, cuanto antes, de hecho. S&iacute;, no hay m&aacute;s tiempo. Hab&eacute;is visto la im&aacute;genes y v&iacute;deos como yo, at&oacute;nitos. El desgarrador tono y la apocal&iacute;ptica magnitud de los incendios de Australia y las inundaciones de Jakarta. No es una pel&iacute;cula, es real. Ya nadie es tachado de alarmista, la alarma ha sonado y la hemos escuchado todos. El tiempo de la acci&oacute;n voluntaria se ha acabado,<strong> nos vamos a mover a bofetadas clim&aacute;ticas,</strong> por decirlo suave. La paradoja de la rana que duerme tranquila y se suicida en la olla a fuego lento era cierta. Pero ahora el fuego se ha disparado, ahora quema. Ahora vamos a saltar, fuerte y lejos, para vivir.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia tambi&eacute;n ha dado un gran salto. Se ha dado cuenta de sus propias insuficiencias pasadas: la escalada reciente de las letales cat&aacute;strofes clim&aacute;ticas ha superado las peores predicciones, con las fugas de metano en la Tundra o el deshielo de los Polos alcanzando ya niveles esperados s&oacute;lo a finales de siglo. Pero tambi&eacute;n se ha superado a s&iacute; misma, estrechando con precisi&oacute;n la conexi&oacute;n directa entre fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos y la disrupci&oacute;n del clima: la se&ntilde;al del cambio clim&aacute;tico se detecta ya en los mapas globales del tiempo diariamente desde 2012 (anualmente desde 1999). <em>Goodbye</em> negacionistas. <em>Hello</em> acci&oacute;n inmediata, dr&aacute;stica y conjunta. Aceptamos el desaf&iacute;o, al fin y al cabo es lo que somos: supervivientes, aventureras.
    </p><h3 class="article-text">Principios y herramientas</h3><p class="article-text">
        Se trata de expandir lo posible hasta lo necesario. Nadie lo ha hecho nunca a esta escala. M&aacute;s a&uacute;n, el camino concreto por ninguno es conocido (maldita/bendita incertidumbre, como dir&iacute;a <strong>Rebecca Solnit)</strong>. Pero, &iquest;qui&eacute;n dijo miedo? No hay nada que perder ya. Actuemos como si todo estuviese perdido (lo est&aacute; en la trayectoria &ldquo;business as usual&rdquo; -statu quo- por la que continuamos), y salgamos a ganar la vida de vuelta. A&uacute;n podemos salvarnos, junto con todo aquello que amamos y sufre grave peligro. Contamos por un lado con principios gu&iacute;a bien sencillos: precauci&oacute;n (ante las peores proyecciones aplicaremos la mayor ambici&oacute;n y urgencia), responsabilidad compartida pero diferenciada (los que m&aacute;s han generado el problema y m&aacute;s capacidades tienen ser&aacute;n los primeros en aplicarse proporcionalmente el cuento), e inclusi&oacute;n (no dejaremos a nadie atr&aacute;s, colocando en primera fila de los beneficios a las m&aacute;s vulnerables a impactos y transiciones). En s&iacute;ntesis,<strong> nos conducir&aacute; la luz de la ciencia y el comp&aacute;s de la justicia social.</strong> Y por otro, tenemos a nuestra disposici&oacute;n las efectivas herramientas de este proyecto colectivo de acci&oacute;n local y cooperaci&oacute;n translocal: la potencia de la diversidad, la conexi&oacute;n de la interseccionalidad, la fe de la imaginaci&oacute;n y la llama del arte. &ldquo;Cambiar el mundo, querido Sancho, no es locura ni utop&iacute;a, sino justicia.&rdquo; As&iacute; lo haremos, querido Quijote, con amor, furia y buena onda.
    </p><h3 class="article-text">2019: el despertar global</h3><p class="article-text">
        &iquest;D&eacute; donde emana mi energ&iacute;a positiva, te preguntar&aacute;s? De la realidad misma. De las victorias pasadas, especialmente del &uacute;ltimo a&ntilde;o. Tras d&eacute;cadas oscuras de &ldquo;cuatro ecologistas&rdquo; sin apoyos, en 2019, gracias a j&oacute;venes, mayores, rebeldes, mujeres e ind&iacute;genas, hemos salido del armario, penetrado muchas capas previamente no movilizadas y atra&iacute;do a mucha gente m&aacute;s. Nos hemos encontrado, conocido y levantado juntas. Millones de personas, por todos los rincones del planeta, acerc&aacute;ndonos ya al m&aacute;gico 3,5% que tornar&aacute; la balanza. S&iacute;, ha sido un a&ntilde;o incre&iacute;ble de grandes y positivas sorpresas, de duras tragedias y amargos contratiempos tambi&eacute;n, que nos ha demostrado de nuevo que todo es posible y que cuando generamos las condiciones adecuadas, las cosas suceden y m&aacute;s r&aacute;pido de lo que cab&iacute;a imaginar. Hemos replanteado la conversaci&oacute;n: bajando el cambio clim&aacute;tico a la cotidianidad y proponiendo mejores formas de organizarnos. En Espa&ntilde;a, la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP25) ha generado una cobertura medi&aacute;tica inaudita (a&uacute;n cuando sesgada en buena parte, y centrada en el morbo de la cat&aacute;strofe y en el <em>reality</em> de las mensajeras m&aacute;s que en sus mensajes); sirviendo sin duda para que se hable ya del problema en los c&iacute;rculos populares. Vamos con 40 a&ntilde;os de retraso, pero la voluntad mueve monta&ntilde;as.
    </p><h3 class="article-text">Soluciones, soluciones, soluciones</h3><p class="article-text">
        Es el momento. Hay que aprovechar la oportunidad y mover el foco de atenci&oacute;n del problema (ya bien conocido) a las causas sist&eacute;micas en su ra&iacute;z y, sobre todo, a las soluciones. De las causas (globalizaci&oacute;n desregulada y concepci&oacute;n err&oacute;nea del crecimiento como medida de progreso) hablaremos largo y tendido, pero ahora quiero pasar al cap&iacute;tulo de la acci&oacute;n, directamente. Cuatro grandes categor&iacute;as engloban las soluciones de la m&uacute;ltiple crisis clim&aacute;tica, ecol&oacute;gica y social que experimentamos: <strong>movilizaci&oacute;n social, pensamiento cr&iacute;tico y democracia directa, culturas regenerativas y arte, econom&iacute;as locales del bienestar y soluciones basadas en la naturaleza</strong> (SbNs). Las dos &uacute;ltimas, a las que dedicaremos cap&iacute;tulos espec&iacute;ficos a lo largo del a&ntilde;o, son herramientas concretas, que precisan de las dos primeras, palancas de cambio sist&eacute;mico, para establecer nuevas prioridades sociales. Empecemos por ah&iacute;. Por volver a priorizar.
    </p><h3 class="article-text">Movilizaci&oacute;n social, pensamiento cr&iacute;tico y democracia directa</h3><p class="article-text">
        <em>Fridays for Future</em> (Juventud por el Clima). 7,6 millones de personas, lideradas por la juventud, salimos a la calle en la transformadora huelga mundial por el clima del pasado septiembre. A&uacute;n me brillan los ojos al recordarla. Fuimos 10,000 personas en M&aacute;laga. Algo hist&oacute;rico aqu&iacute; para un &ldquo;tema ambiental&rdquo; (que empieza por fin a dejar de serlo), seg&uacute;n cuentan las veteranas. La Plaza de la Alianza (anteriormente conocida como de la Constituci&oacute;n) a rebosar de ni&ntilde;as, padres, j&oacute;venes y mayores, lugare&ntilde;as y extranjeros. Impresionante. Marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s, sin duda. Empezando por nuestros corazones y continuando por el sentir de toda una generaci&oacute;n: en EE.UU. una encuesta reciente se&ntilde;ala el gran &ldquo;clic&rdquo; acontecido: el 57% de los adolescentes entre 13 y 17 a&ntilde;os teme la emergencia clim&aacute;tica, pero el 54% est&aacute; motivado por actuar y de hecho 1 de cada 4 lo est&aacute; haciendo. Eso es un 25%, mucho m&aacute;s que el famoso 3,5% de las teor&iacute;as de cambio social. La gran esperanza est&aacute; en marcha: saben que su futuro, todo su futuro, est&aacute; en juego y sin embargo se alzan por encima del miedo y marchan con bravura por las calles. &iexcl;Bravo por la juventud! Sigamos su vibrante ejemplo, se lo debemos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Extinction Rebellion</em> (Rebeli&oacute;n contra la Extinci&oacute;n). Sus 3 afiladas demandas han constituido el mensaje clave del a&ntilde;o, nos han tra&iacute;do en volandas hasta aqu&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        1.Gobiernos y medios de comunicaci&oacute;n deben decir la verdad a la poblaci&oacute;n sobre la emergencia clim&aacute;tica
    </p><p class="article-text">
        2.Cero neto de emisiones en 2025
    </p><p class="article-text">
        3.Asamblea ciudadana soberana para gestionar el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Mientras recorr&iacute;a con la bici los montes castellanos estas navidades (siempre momentos de clarividente inspiraci&oacute;n), me vino una idea: quiz&aacute;s la 3&ordf; deba de ser la 1&ordf; en el orden, puede ser que la 1&ordf; y la 2&ordf; sean imposibles con la mayor&iacute;a de gobiernos nacionales y medios de masas comprados por quienes est&aacute;n. &ldquo;Cuando tu sueldo depende de no creer, no creer&aacute;s&rdquo;, reza un famoso dicho. Es posible (a los hechos me remito) que no nos vayan a decir la verdad completa, atenta &eacute;sta contra los cimientos m&aacute;s profundos de lo establecido, contra las entra&ntilde;as del poder. Se quedar&aacute;n en la narraci&oacute;n del fin del mundo (ver Australia), que aconteci&oacute; sin causas, sin que nadie en particular tuviera la culpa mas que la auto-destructiva naturaleza humana (&iquest;y qu&eacute; me dices de las 100 multinacionales, con millonarios beneficios, responsables del 71% de las emisiones hist&oacute;ricas de CO2?)
    </p><p class="article-text">
        <em>Asambleas ciudadanas soberanas. </em>Pero el problema es mayor, posiblemente todo el sistema pol&iacute;tico institucional est&eacute; obsoleto y se esgrima in&uacute;til frente a tama&ntilde;os retos actuales. El eje izquierda-derecha, vac&iacute;o de significado, es incapaz de encuadrar las dimensiones de lo real: acci&oacute;n clim&aacute;tica, justicia social, equidad.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos pol&iacute;ticos: m&aacute;quinas de perpetuar el inter&eacute;s partidista muy por encima del general. Las campa&ntilde;as electorales: puro marketing emocional divisivo, sin programas detr&aacute;s. Las prioridades de voto: cegadas por banderas y pobres chivos expiatorios. Las negociaciones clim&aacute;ticas de Naciones Unidas: ahogadas en los combustibles f&oacute;siles de sus patrocinadores y de los pa&iacute;ses productores. De esta pat&eacute;tica e hip&oacute;crita manera hemos perdido 40 a&ntilde;os de los 50 que ten&iacute;amos. A este ritmo, que seguimos por voluntad de unos pocos, en 8 a&ntilde;os se agotar&aacute;n las reservas del presupuesto de carbono para cumplir con Par&iacute;s y limitar el aumento del calentamiento global por debajo del temible umbral de 1,5&deg;C. &iquest;De verdad vamos a jugarnos nuestra existencia a la misma carta? No. Un resultado distinto demanda a gritos un m&eacute;todo nuevo (<strong>Einstein</strong>). Para elevar la ambici&oacute;n a la altura del reto, ejerzamos la democracia real en asambleas ciudadanas soberanas. Espacios colectivos de confluencia, reflexi&oacute;n y decisi&oacute;n, en los que ciencia y ciudadan&iacute;a entran en contacto directo, produciendo acci&oacute;n clim&aacute;tica desde la justicia social; a difundir por circuitos propios, amplificados por medios independientes. &ldquo;Asamblea&rdquo; puede resultar un concepto duro, poco atractivo a priori, pero para ello tenemos ...
    </p><h3 class="article-text">Culturas regenerativas y arte</h3><p class="article-text">
        El arte y la m&uacute;sica son las mejores herramientas que conozco para romper fronteras, prejuicios y unir. Proyectos como &ldquo;Playing for Change&rdquo; las utilizan como veh&iacute;culo para educar y construir la paz en el mundo. Tambi&eacute;n el deporte, fundado en valores, iguala y enciende la chispa del equipo como demuestran las <em>skaters</em> de Ramala en Palestina.
    </p><p class="article-text">
        Me fascina <em>Extinction Rebellion</em>, no s&oacute;lo por la desnudez de su mensaje, sino y sobre todo por la forma. La expresi&oacute;n art&iacute;stica de las rebeldes rojas y azules, el en&eacute;rgico baile &ldquo;Staying Alive&rdquo;, la dulce canci&oacute;n de rebeli&oacute;n. As&iacute;, org&aacute;nicamente, se juntan los fragmentos y conforman un susurro para 2020:
    </p><p class="article-text">
        En los Viernes por el Futuro, bailamos por la vida (&ldquo;On Fridays for Future, we dance for life&rdquo;), &iexcl;que corra el eslogan! Cada viernes, al ocaso, en tu plaza y en mi barrio: canci&oacute;n rebelde, baile de vida, poemas rapeados y espacio de valent&iacute;a colectiva. Para despedirnos la semana, calurosos abrazos por el clima. Cada viernes.
    </p><p class="article-text">
        Y con la primavera vendr&aacute; el 8M (compas feministas, &iquest;nos dej&aacute;is sumar una columna verde a la violeta?), y explotar&aacute; despu&eacute;s el 15 de Mayo Clim&aacute;tico, como el a&ntilde;o pasado, pero por veinte.
    </p><p class="article-text">
        Y el verano (que puede ser brutal con el fen&oacute;meno El Ni&ntilde;o) tenemos Eurocopa y Juegos Ol&iacute;mpicos: el esp&iacute;ritu ol&iacute;mpico, los anillos de colores diversos pero unidos &hellip; Que los deportistas de &eacute;lite, cada vez m&aacute;s afectados por el calor extremo (&iquest;visteis los aires acondicionados exteriores en el pasado mundial de atletismo de Qatar?), se sumen a la ola, o no tendr&aacute;n ola, que prediquen con el ejemplo y potencien el mensaje con su altavoz.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, los motores calientes tocar&aacute;n las alegres batucadas de la semana de movilizaci&oacute;n mundial por el clima y el futuro. Esta vez ser&aacute; huelga general, ser&aacute; masiva y enteramente global. El &eacute;xito de 2019 radic&oacute; en las diferentes formas de participaci&oacute;n que ofrec&iacute;an las distintas actividades durante la semana. Mucha m&aacute;s gente se incluy&oacute; y se&ntilde;orita diversidad se multiplic&oacute;. Repitamos f&oacute;rmula. Con m&aacute;s pasi&oacute;n y creatividad si cabe.
    </p><p class="article-text">
        En volandas llevaremos en Noviembre a <strong>Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez</strong> (AOC), faros relucientes de la Revoluci&oacute;n, a la Casa Blanca de los Estados Unidos. Necesitamos tambi&eacute;n esos s&iacute;mbolos y esa pegada desde las instituciones. Lo hemos visto con <strong>Trump</strong> y el nefasto virus que contagi&oacute; en las negociaciones clim&aacute;ticas y no clim&aacute;ticas. Bernie y AOC aupar&aacute;n a <strong>Bill Mckibben</strong> (legendario activista y visionario clim&aacute;tico) a la Agencia de Protecci&oacute;n Ambiental (EPA), y las cumbres del clima se har&aacute;n posibles.
    </p><p class="article-text">
        Con la olla a m&aacute;xima presi&oacute;n social, desembarcaremos en Glasgow para la COP26: la &uacute;ltima oportunidad, la buena. No cre&aacute;is no obstante que nos lo jugaremos todo a esa carta, ya dijimos que no ser&iacute;a as&iacute;. En paralelo, en cada pueblo, iremos construyendo lo nuevo. En Glasgow exigiremos facilidades, pero lo que haya que hacer lo haremos, manque todas las salvedades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/ano-ii-revolucion-bailamos_132_1064114.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2020 19:29:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Año II de la Revolución: ¿bailamos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuimos la sociedad civil, fuimos la COP25]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/cop25-cumbre-del-clima-sociedad-civil_132_1190356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b77a2be-e350-49a8-bb33-726033e2b9b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuimos la sociedad civil, fuimos la COP25"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la inacción política, en 2019 ha emergido lo nuevo: nosotras</p></div><p class="article-text">
        En castellano se utiliza la misma palabra para referirse tanto a &ldquo;acontecimientos pasados y dignos de memoria&rdquo; como a la &ldquo;relaci&oacute;n de cualquier aventura o suceso&rdquo;: historia. El cambio social son historias que nos contamos para pasar a la acci&oacute;n y escribir la Historia. Historias que conectan puntos del pasado y eligen caminos hacia el futuro. Historias que nos definen, unen y liberan. Participaba yo en mi primera&nbsp;<a href="https://unfccc.int/es/news/final-cop21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cumbre del Clima de Naciones Unidas en Par&iacute;s en 2015</a> cuando me convenc&iacute;a la brillante historia de que pod&iacute;amos ganar la batalla en el gran tablero de la globalizaci&oacute;n, de que los &ldquo;l&iacute;deres&rdquo; lideraban.<strong>&nbsp;Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde las emisiones han crecido un 4% y la distancia entre la ciencia clim&aacute;tica y la realidad de la inacci&oacute;n pol&iacute;tica no deja de aumentar</strong>: los compromisos de reducci&oacute;n de emisiones deben multiplicar su ambici&oacute;n por 5 si queremos cumplir con Par&iacute;s.&nbsp;Cuatro a&ntilde;os y a&uacute;n no est&aacute;n cerradas ni las reglas de implementaci&oacute;n del acuerdo, y mientras tanto incendios, sequ&iacute;as, inundaciones, huracanes, DANAS, migraciones y muertes. Esa no era la historia. La nuestra no estaba en el centro del escenario, a&uacute;n no.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2019 ha sucedido. El liderazgo ha cambiado de manos, por fin. Una ni&ntilde;a sola en huelga frente a su parlamento, unos cuantos rebeldes cortando los puentes de acceso a Londres, varias guardianas ind&iacute;genas asesinadas. Empezamos en los m&aacute;rgenes, ahora somos millones: Puerto Rico, Ecuador, Hong Kong, Argelia, Hait&iacute;, L&iacute;bano, Bolivia, Guinea, Iraq, Ir&aacute;n, Chile, Francia ... la Revoluci&oacute;n no ser&aacute; televisada. O s&iacute;. J&oacute;venes, pensionistas, mujeres, pueblos ind&iacute;genas, ecologistas, trabajadores ... lo nuevo ha emergido y somos nosotras, justo las que est&aacute;bamos esperando.<strong> La sociedad civil global nos hemos unido por lo com&uacute;n, retomando la democracia popular robada</strong>, &uacute;nica herramienta capaz de proteger el com&uacute;n: el clima, el futuro, la vida. S&oacute;lo el cambio de paradigma y de escala (&iexcl;volvamos a la local!) nos salvar&aacute; (no es el planeta, es la humanidad), y eso pasa por retomar el poder de forjar nuestro propio destino. Pasa por asambleas ciudadanas bien (in)formadas y soberanas. Llegaremos a eso. Porque as&iacute; lo hemos decidido, en la <a href="https://www.cop25.cl/#/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cumbre del Clima</a>, la nuestra.
    </p><h3 class="article-text">El error del crecimiento ilimitado</h3><p class="article-text">
        La semana pasada estuve en Madrid, participando en mi quinta COP. Ahora ya s&eacute; de qu&eacute; va el tema: patrocinadores del oligopolio energ&eacute;tico dentro, ONGs fuera. 40 a&ntilde;os desde que se conoce al detalle el problema, 25 cumbres del clima, no hay voluntad pol&iacute;tica para resolverlo, es obvio. Como tambi&eacute;n lo son las razones del fracaso: no hay salida a la crisis clim&aacute;tica y social en un sistema econ&oacute;mico global basado en el crecimiento econ&oacute;mico ilimitado (el mito del crecimiento verde hace tiempo que cay&oacute;); y en las desigualdades entre pa&iacute;ses, pueblos y personas, unas consumiendo por encima de las capacidades del territorio y otras pagando las deudas y consecuencias de algo que no generaron. Esta es la injusticia clim&aacute;tica que deslegitimiza y bloquea el proceso. No hay negociaci&oacute;n que valga si la transformaci&oacute;n no parte de la aceptaci&oacute;n, y contin&uacute;a con humildad y aut&eacute;ntica solidaridad. El primer paso es sencillo: escalar la presi&oacute;n social hasta que la sientan en el cogote nuestros representantes. En ello estamos.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay otro tema: yo ya no voy a las COPs pensando en los acuerdos que alcanzar&aacute;n o dejar&aacute;n de alcanzar, voy para conectarme con todos esos peque&ntilde;os grandes agentes de cambio que buscamos impulsar, escalar, vivir el cambio en primera persona (&iexcl;y exigirles que nos lo faciliten!) He estado en la Zona Azul de las negociaciones, pero centrado en los eventos paralelos, inspir&aacute;ndome de proyectos con impacto y presentado uno propio con potencial: La Ruta del Clima, itinerarios f&iacute;sico-conceptuales (visitas guiadas, gymkanas...) para ver en el terreno los impactos (presentes y futuribles), causas, conexiones y soluciones a la emergencia clim&aacute;tica, en clave de movilizaci&oacute;n social, econom&iacute;as locales, soluciones basadas en la naturaleza, pensamiento cr&iacute;tico, culturas alternativas y arte. Porque el cambio sist&eacute;mico necesario demanda formas de pensar fuera de esta caja, nuevas prioridades (bienestar hol&iacute;stico frente a crecimiento econ&oacute;mico, como Nueva Zelanda e Islandia ya nos muestran), relocalizar nuestras vidas y econom&iacute;as, tecnolog&iacute;a de la sabia Naturaleza, democracia real y disfrutarlo todo d&iacute;a a d&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estuvimos en el Pabell&oacute;n de la <a href="https://europa.eu/european-union/index_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UE </a>para contar el proyecto a toda persona humana que se acercase, buscando que el modelo se replique, que cualquier entidad local interesada pueda ofrecer rutas del clima en su ciudad o territorio, desde nuestra independencia pero colaborando en red por nuestra interdependencia. Nos hemos dado cuenta: falta mucha educaci&oacute;n pr&aacute;ctica orientada a la acci&oacute;n local. La gente clama al cielo v&iacute;as para ser parte de la soluci&oacute;n en su &aacute;mbito cercano y de influencia. Los medios se suelen quedar en el morbo de la cat&aacute;strofe, sin ofrecer alternativas (existentes ya) para involucrarse en el nuevo rumbo. Por muchas razones, claro. Pero he ah&iacute; nuestra oportunidad y deber.
    </p><p class="article-text">
        No podemos permitir que junto a la foto del glaciar que se derrite nos coloquen la oferta del <em>Black Friday</em> (&iexcl;y t&aacute;nto que <em>Black</em>!) Ni poner el foco s&oacute;lo en las acciones individuales: &ldquo;En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, &iquest;cu&aacute;les de las siguientes acciones ha realizado para combatir el cambio clim&aacute;tico?&rdquo; Bla bla bla. Si bien &eacute;stas son necesarias para legitimarnos y empoderarnos, no debemos caer en la falacia de que la culpa y todo el poder de actuaci&oacute;n recae en el &ldquo;consumidor&rdquo;. Cualquiera que haya intentado vivir sin pl&aacute;sticos, por ejemplo, sabe lo dif&iacute;cil que nos los ponen. Si fuera m&aacute;s f&aacute;cil hace tiempo que lo hubi&eacute;ramos hecho. Hablamos de la palanca de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para favorecer, incentivar, multiplicar la acci&oacute;n clim&aacute;tica, y eliminar a los &ldquo;f&oacute;siles&rdquo; anclados en el pasado de sus beneficios cortoplacistas y ego&iacute;stas. Con elegante firmeza lo argumenta <em>Local Futures</em>, organizaci&oacute;n internacional referente en <strong>econom&iacute;as locales de la felicidad</strong>: &ldquo;No podemos hacerlo solos&rdquo;. No, solos no.
    </p><p class="article-text">
        He estado tambi&eacute;n en la Cumbre Social por el Clima (la contra-cumbre o la verdadera cumbre) escuchando a las otras voces, las que protegen a nuestra Madre Tierra con su cuerpo, las que cooperan con sus pueblos hermanos. Y en la enorme manifestaci&oacute;n del viernes por la Castellana. Con compa&ntilde;eros de la <a href="http://malagaemergenciaclimatica.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alianza Malague&ntilde;a por la Emergencia Clim&aacute;tica</a>, medio mill&oacute;n de personas y el coraz&oacute;n en un pu&ntilde;o. Si esto se parece m&iacute;nimamente a lo nuevo, doy gracias por ser parte. Vivo me siento en este alegre tumulto. Es eso, precisamente eso, lo que me hace seguir e indica el camino, mi estrella polar, mi destino: la belleza de las rebeldes rojas y su suave canci&oacute;n, el compartir contigo esta emoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo he comprendido. Ya s&eacute; cu&aacute;l es nuestra historia. Comienza aqu&iacute;. Es abierta, valiente. &iquest;La escribimos?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/cop25-cumbre-del-clima-sociedad-civil_132_1190356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2019 19:24:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fuimos la sociedad civil, fuimos la COP25]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cop25,Cumbre del Clima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo hicimos, nos elevamos como los océanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/malaga-cambio-climatico_132_1310534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d7272fe-1424-4e41-acaa-e0973ba19590_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo hicimos, nos elevamos como los océanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Canalicemos ahora la fuerza de la Huelga Mundial por el Clima hacia la transformación social y política frente a la emergencia climática</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n me brillan los ojos reviviendo cada momento. Los nervios iniciales rotos por miles de voces cantando &ldquo;&iexcl;Y luego dir&eacute;is que somos cinco o seis!&rdquo;, en una Plaza de la Constituci&oacute;n hasta la bandera. Calle Larios rebosante de alegr&iacute;a porque &ldquo;&iexcl;Ni un grado m&aacute;s, ni una especie menos!&rdquo; permitiremos. El Paseo del Parque pintado de emotiva sentada al son de &ldquo;Frente a la emergencia: &iexcl;resistencia!&rdquo; Y de nuevo en nuestra Plaza, el manto de la noche echado, reclamando &ldquo;En Constituci&oacute;n, &iexcl;una soluci&oacute;n!&rdquo; Impresionante. J&oacute;venes liderando, madres con sus hijas, abuelos por sus nietos, la espectacular &ldquo;brigada roja&rdquo; contra la extinci&oacute;n, batucadas al ritmo de corazones, compa&ntilde;eras de organizaci&oacute;n d&aacute;ndolo todo al meg&aacute;fono, y todos juntos levant&aacute;ndonos por nuestro futuro, disfrutando como nunca.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as previos se pod&iacute;a anticipar ya: anuncios en los autobuses, carteles en los comercios locales, evento destacado en las agendas de ocio, imanes en los frigor&iacute;ficos de amigas de amigos ... Ol&iacute;a a desborde. Y desbordamos: m&aacute;s de 10.000 personas nos unimos por lo com&uacute;n y llenamos las calles de M&aacute;laga de ganas de vivir. 500.000 en Espa&ntilde;a. M&aacute;s de 7,6 millones por todo el mundo. La <strong>Huelga Mundial por el Clima</strong> del 27 de septiembre de 2019 (27S) ha marcado el comienzo de la Gran Transformaci&oacute;n. Nadie pensaba que esto ser&iacute;a posible un a&ntilde;o antes, cuando el IPCC de <a href="https://www.un.org/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naciones Unidas</a> lanzaba la cuenta atr&aacute;s (12 a&ntilde;os, 11 ahora) para hacer frente con garant&iacute;as a la emergencia clim&aacute;tica. Un economista por nombre <strong>R&uuml;diger Dornbusch</strong> dijo una vez (y se convirti&oacute; en Ley) que &ldquo;a veces las cosas tardan en suceder mucho m&aacute;s de lo que dese&aacute;bamos, pero cuando lo hacen, suceden mucho m&aacute;s r&aacute;pido de lo que pens&aacute;bamos&rdquo;. Una poeta-activista llamada <strong>Rebecca Solnit</strong> nos habl&oacute; del paciente trabajo en la sombra de los m&aacute;rgenes, de abonar la tierra para cuando llueva, porque cuando lo haga, florecer&aacute;n cual primavera semillas largo tiempo durmientes, se activar&aacute;n v&iacute;nculos profundamente transformadores. En esto, una joven mujer de 15 a&ntilde;os se instal&oacute;, sola, en huelga escolar por el clima frente al Parlamento Sueco. Y llovi&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">Esperanza</h3><p class="article-text">
        Me suelen preguntar si tengo <strong>esperanza</strong>. Con la crisis clim&aacute;tica en fase exponencial (retroalimentaciones del sistema de la Tierra: deshielo, alteraciones de corrientes oce&aacute;nicas, deforestaci&oacute;n, extinci&oacute;n masiva de especies, erosi&oacute;n de suelos...) ser&iacute;a f&aacute;cil decir que no. Pero la tengo, y tanto que s&iacute;. M&aacute;s de una d&eacute;cada esperando este momento, en la traves&iacute;a por el desierto de los cuatro ecologistas &ldquo;abraza-&aacute;rboles&rdquo; o &ldquo;alarmistas&rdquo;, especialmente en Espa&ntilde;a. 3 personas participamos en el d&iacute;a de acci&oacute;n global por el clima en mayo del 2017 en M&aacute;laga. Ni tan siquiera pudimos organizar nada la siguiente movilizaci&oacute;n mundial en septiembre de 2018. Ahora, sin embargo, somos millones de seres humanos, imparables. Y he aqu&iacute; nuestra verdadera esperanza, dibujada como nadie por Rebecca: &ldquo;la esperanza de la incertidumbre, frente al optimismo y pesimismo deterministas, nos abre las inmensas posibilidades de todos los futuros posibles, erigidos d&iacute;a a d&iacute;a, con cada decisi&oacute;n colectiva.&rdquo; Porque <strong>el futuro no est&aacute; escrito</strong>, nos corresponde a todos nosotros forjarlo con nuestro caminar. Y alzada sobre los hombros de Rebecca y dem&aacute;s gigantes, avanz&oacute; <strong>Greta</strong>. Y detr&aacute;s el resto.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>M&aacute;laga</strong>, un a&ntilde;o antes, el 19 de julio de 2018 para ser exactos, en la hist&oacute;rica &ldquo;mani&rdquo; contra el desalojo de la Casa Invisible y la especulaci&oacute;n de la ciudad-parque tem&aacute;tico, nos reunimos ya 5,000 personas no s&oacute;lo por un espacio socio-cultural simb&oacute;lico, sino por una idea: el derecho a la ciudad, la cultura libre y la auto-gesti&oacute;n ciudadana del com&uacute;n. Ahora, nos doblamos en n&uacute;mero frente al mayor de todos los desaf&iacute;os. Nos hemos multiplicado <strong>confluyendo por el derecho a existir</strong>, con la diversidad como bandera. En su dimensi&oacute;n intergeneracional confesar que es un orgullo pasar el testigo de manos, aquel que recibimos en el 15M de manos del maestro Sampedro y las &ldquo;Yayoflautas&rdquo; (&iexcl;Que siguen estando!), a la Juventud por el Clima. Y mezclarnos, y compartir aprendizajes y herramientas, y conspirar y convivir en legendarios espacios como la &ldquo;Invi&rdquo;. Vamos a seguir sumando capas sociales, con creatividad, inclusividad, arte y buen rollo, pues en mente sin duda tenemos el n&uacute;mero m&aacute;gico de 23,000 (el famoso 3,5% de la poblaci&oacute;n) que nos llevar&aacute; en volandas a los objetivos grabados a fuego en el manifiesto de la Alianza Malague&ntilde;a por la Emergencia Clim&aacute;tica y Ecol&oacute;gica, la plataforma que impulsa el movimiento aqu&iacute; en M&aacute;laga: contar la verdad por las cuatro esquinas de la ciudad (declaraci&oacute;n conjunta de emergencia clim&aacute;tica), co-crear abiertamente un plan de transformaci&oacute;n radical del modelo de econom&iacute;a, ciudad y territorio, que desde la ciencia nos encamine hacia la resiliencia y justicia social, y expandir la democracia mediante una asamblea ciudadana soberana. S&oacute;lo as&iacute;, accionando la palanca pol&iacute;tica por la v&iacute;a de la movilizaci&oacute;n social masiva, nos elevaremos a la altura del reto y viviremos. 
    </p><p class="article-text">
        Analizando el 27S a la luz de las <strong>teor&iacute;as de cambio social</strong> pocos d&iacute;as despu&eacute;s, en la asamblea de la Alianza, encontramos las trazas del &eacute;xito en una convergencia perfecta de factores: experimentaci&oacute;n ya en el presente de impactos clim&aacute;ticos y ecol&oacute;gicos dr&aacute;sticos, aparici&oacute;n regular en prensa de estudios cient&iacute;ficos demoledores, fuerza y legitimidad de los j&oacute;venes luchando por su futuro, interseccionalidad y diversidad, y ola global coordinada de movilizaciones, fundamentalmente. Como resultado, una masa cr&iacute;tica de personas nos hemos dado cuenta, consciente o inconscientemente, del colapso civilizatorio que nos cierne. Pero sobre todo, hemos conectado los puntos desde una mirada sist&eacute;mica, apuntando con precisi&oacute;n a las causas y v&iacute;as de soluci&oacute;n que <strong>Helena Norberg-Hodge</strong>, otra de mis grandes fuentes de inspiraci&oacute;n, sintetiza en una dualidad y en una escala: &ldquo;para revertir los efectos devastadores de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y el crecimiento econ&oacute;mico ilimitado, en la ra&iacute;z de todos los problemas, debemos resistir y renovar, movilizarnos en masa por un cambio de prioridades y reglas, y al mismo tiempo regenerar el modelo, construyendo alternativas a escala humana de econom&iacute;as locales del bienestar y cooperando translocalmente.&rdquo; Es la energ&iacute;a que me saca de la cama cada d&iacute;a y da sentido a mi vida: frente a la desesperanza del colapso global, la esperanza de la <strong>acci&oacute;n local empoderadora,</strong> la felicidad de la <strong>pertenencia a una comunidad</strong> cercana. 
    </p><h3 class="article-text">Cultura regenerativa</h3><p class="article-text">
        La <strong>Rebeli&oacute;n</strong> es cuesti&oacute;n de supervivencia, s&iacute;, pero de mucho m&aacute;s tambi&eacute;n. Lo m&aacute;s probable es que delante del abismo cambiemos (en ello estamos), dejemos atr&aacute;s con firmeza toda la banalidad y ego&iacute;smo del capitalismo que nos ahoga, y evolucionemos como individuos y especie, re-aprendiendo a cooperar, a cuidarnos, a amarnos en libertad e igualdad. Es la llamada &ldquo;<strong>cultura regenerativa</strong>&rdquo;, aportaci&oacute;n singularmente potente de <em>Extinction Rebellion</em>, embebida en sus principios de funcionamiento. Es esto lo que sentimos en las &ldquo;manis&rdquo;, y en todo lo de antes y lo de despu&eacute;s: la emoci&oacute;n de compartir algo verdadero, de desnudarnos frente al otro, coraz&oacute;n con coraz&oacute;n. La conocemos bien, la podredumbre del decadente sistema actual. Un buen amigo en Barcelona, de las personas m&aacute;s honestas que conozco, sufre constantemente por la necesidad de disfrazarse en el trabajo y dar codazos para poder mantenerse. Una buena amiga en M&aacute;laga se ve obligada a pasar por el aro en un &ldquo;curro de mierda&rdquo; en un negocio hostelero bien boyante, al igual que un buen amigo en Mallorca para dar de comer a la familia. Y muchos amigos votan con la nariz tapada. Y muchas amigas con talento a borbotones tienen que trabajar para empresas asquerosas que las explotan, y destruyen el entorno, en pro exclusivo de su ciego beneficio econ&oacute;mico, porque el &ldquo;dinero&rdquo; del sistema responde a unos valores contrarios a los suyos. Queremos vivir vidas sencillas, compartidas, en harmon&iacute;a, plenas. Siempre lo he dicho y lo repetir&eacute; hasta la saciedad, por su profundidad y urgencia, la emergencia clim&aacute;tica es nuestra <strong>oportunidad para cambiarlo todo</strong>, para cambiarnos todos, para empezar de cero. Paremos o no lo peor del colapso (mi sentido ar&aacute;cnido me dice que lo haremos), la Rebeli&oacute;n por la vida seguro que nos har&aacute; m&aacute;s felices.   
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo esto la 2&ordf; Rebeli&oacute;n Internacional est&aacute; teniendo lugar en la capitales del Mundo. Una docena de valientes rebeldes malague&ntilde;as se encuentran en Madrid, colapsando la ciudad para advertir del otro colapso. Junto con otras miles est&aacute;n efectuando acciones de desobediencia civil no violenta, la punta de lanza de cualquier movimiento social, el activismo m&aacute;s liberador, para <strong>exigir a gobiernos que act&uacute;en de forma inmediata y dr&aacute;stica</strong>. Basta ya de marcar fechas lejanas en el horizonte (2030, 2050, bla bla bla), buscando anestesiar a la poblaci&oacute;n y retrasar la acci&oacute;n, con una falsa y eterna transici&oacute;n que no es otra cosa que la auto-defensa del <em>status quo</em> para que no cambie nada y se mantengan sus privilegios. El consenso es n&iacute;tido: 2020 es el l&iacute;mite marcado por la comunidad cient&iacute;fica internacional para poner sobre la mesa las medidas pol&iacute;ticas que desencadenen la reacci&oacute;n. Se acabaron las prorrogas, en 2020 nos rebelamos.
    </p><p class="article-text">
        En M&aacute;laga, lo tenemos meridianamente claro: dado que los partidos pol&iacute;ticos municipales nos han ninguneado en el intento de conseguir una declaraci&oacute;n institucional de emergencia clim&aacute;tica, cambiamos de tablero y de estrategia, damos un salto cualitativo de potencial, e inspirados por Barcelona, convocamos la <strong>Mesa por la Emergencia Clim&aacute;tica de M&aacute;laga</strong>. Adem&aacute;s de la Alianza, en representaci&oacute;n de la sociedad civil, invitamos como impulsores a la Universidad de M&aacute;laga que ya ha realizado su declaraci&oacute;n, y la Diputaci&oacute;n de M&aacute;laga que tambi&eacute;n present&oacute; la suya recientemente, as&iacute; como al Observatorio de Medio Ambiente Urbano para que exponga las conclusiones del diagn&oacute;stico del Plan del Clima 2050 de M&aacute;laga en desarrollo. Igualmente, extendemos invitaciones al resto de instituciones y agentes socio-econ&oacute;micos clave de la ciudad, empezando por el Ayuntamiento de M&aacute;laga, a la cola de las m&uacute;ltiples ciudades espa&ntilde;olas declarantes. Y entre todos, sobre el suelo de los derechos sociales y el techo de la ciencia (informe &ldquo;Valoraci&oacute;n cient&iacute;fica de la emergencia clim&aacute;tica en M&aacute;laga&rdquo;) repensaremos M&aacute;laga y nos pondremos manos a la obra. Democracia real para expandir y gestionar el com&uacute;n. Acci&oacute;n clim&aacute;tica por una ciudad habitable y justa.
    </p><p class="article-text">
        2019: El despertar de la fuerza. 2020: Rebeli&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/malaga-cambio-climatico_132_1310534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2019 11:21:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo hicimos, nos elevamos como los océanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Málaga,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Alianza para cambiarlo todo, una Huelga para vivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/huelga-cambio-climatico-greta-thunberg-malaga-medio-ambiente_132_1340561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3212b780-f3e3-448f-b82a-41ec0fecd490_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una Alianza para cambiarlo todo, una Huelga para vivir"></p><p class="article-text">
        La Semana Global por el Clima, el Futuro y la Vida ha comenzado. Millones de personas hemos tomado las calles. Y este viernes, en el acto final -la Huelga- seremos muchos millones m&aacute;s. Seremos la mayor movilizaci&oacute;n de la sociedad civil global de la historia.
    </p><p class="article-text">
        En mis 12 a&ntilde;os como parte activa del movimiento, tanto a nivel profesional como ciudadano, nunca hab&iacute;a sido testigo de un levantamiento semejante. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o tanto los estudios cient&iacute;ficos, como las crecientes cat&aacute;strofes ecol&oacute;gicas y sus devastadoras consecuencias sociales, han pintado un panorama realmente preocupante. Personalmente estoy asustado.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, han emergido unos movimientos sociales extraordinariamente diversos y transversales que han transformado por completo la conversaci&oacute;n. J&oacute;venes, madres, cient&iacute;ficos, pueblos ind&iacute;genas, rebeldes contra la extinci&oacute;n estamos convergiendo como nunca por el derecho a existir, por un futuro digno en un planeta vivo. S&iacute;, los oc&eacute;anos se est&aacute;n elevando. Pero nosotras tambi&eacute;n. La gran <strong>Greta Thunberg</strong> lo expresa como nadie: &ldquo;La esperanza ha terminado, es hora de la acci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dicen las veteranas de las luchas que nunca hab&iacute;an visto semejante confluencia por lo com&uacute;n aqu&iacute; en M&aacute;laga. En pocos meses, cientos de personas y decenas de entidades y colectivos hemos creado una uni&oacute;n tan plural como bella. Movimientos sociales, ecologistas, feministas, vecinales, sindicales, por el derecho a la vivienda y la ciudad, formamos la <a href="http://malagaemergenciaclimatica.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alianza Malague&ntilde;a por la Emergencia Clim&aacute;tica y Ecol&oacute;gica </a>con un objetivo muy claro: declarar colectivamente la emergencia clim&aacute;tica y ecol&oacute;gica, dise&ntilde;ar entre todos un plan de acci&oacute;n a la altura desde la ciencia, la justicia social y la cooperaci&oacute;n, y ponerlo en pr&aacute;ctica con urgencia y amplia participaci&oacute;n, bajo la supervisi&oacute;n de una Asamblea Ciudadana. 
    </p><h3 class="article-text">La soluci&oacute;n en la pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        <strong>Porque las soluciones son pol&iacute;ticas. Peque&ntilde;os gestos individuales, como se nos quiere hacer creer, nunca ser&aacute;n suficientes.</strong> El problema de ra&iacute;z es el modelo de econom&iacute;a, de civilizaci&oacute;n, de pa&iacute;s y de ciudad que tenemos. Donde se fomenta lo grande y global, frente a lo peque&ntilde;o y cercano. Donde se empuja a consumir impulsivamente, se generan residuos masivamente, y luego se nos dice que reciclando estamos salvados. Donde se concentra el capital y el poder, y se puentea la democracia popular real, &uacute;nico garante del bien com&uacute;n (clima, derechos humanos). Alternativas a escala humana, generadoras de empleo local de calidad, de justicia, equidad, resiliencia clim&aacute;tica y solidaridad interterritorial, son posibles y necesarias, pero hacer falta facilitar su acceso y expansi&oacute;n. Y eso se hace desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: dot&aacute;ndonos de unas prioridades como sociedad primero, e incentivando lo que contribuya en dicha direcci&oacute;n (y penalizando la contraria) desde las herramientas administrativas, fiscales y econ&oacute;micas disponibles, as&iacute; como otras nuevas que se creen en adecuaci&oacute;n a lo urgente e inaudito del proyecto entre manos.
    </p><p class="article-text">
        Si preguntas a los t&eacute;cnicos municipales de cualquier ayuntamiento te lo dir&aacute;n sin vacilaci&oacute;n (en privado claro): las ciudades se construyen a golpe de intereses econ&oacute;micos y no de planificaci&oacute;n y participaci&oacute;n ciudadana informada y vinculante. Y cuanto mayor sea la escala peor: los lobbies aplastan sin miramientos los derechos sociales (regulaciones o l&iacute;mites al &ldquo;libre&rdquo; mercado) que amenazan sus estrechos intereses cortoplacistas, en los parlamentos nacionales, supra-nacionales, y no digamos ya en las instituciones globales fuera de cualquier soberan&iacute;a democr&aacute;tica y a golpe de tratados de &ldquo;libre&rdquo; comercio.
    </p><p class="article-text">
        Por esto se levanta Greta. Por esto nos levantamos en masa. Porque ya basta. Porque queremos democracia real, decidir nuestro futuro compartido. S&oacute;lo la acci&oacute;n colectiva, desde la sociedad civil organizada, podr&aacute; erigir un poder popular mayor que el poder del capital. S&oacute;lo as&iacute; nos salvaremos, alzando juntos la voz en las calles, pensando y co-creando las alternativas en espacios p&uacute;blicos de gesti&oacute;n ciudadana como la <a href="https://www.lainvisible.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa Invisible de M&aacute;laga</a>, o <a href="https://ingobernable.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ingobernable en Madrid</a>. Si algo he aprendido en estos 12 a&ntilde;os, es que no hay nadie m&aacute;s. Que ning&uacute;n Gobierno, ej&eacute;rcito o &ldquo;l&iacute;der mundial&rdquo; nos va sacar las casta&ntilde;as del fuego. Si queremos que suceda, tenemos que ser lo que sucede.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; en nuestra ciudad, estamos montando algo enorme. Comenzamos el viernes pasado (20S) con la emergencia feminista, siguiendo el s&aacute;bado con el D&iacute;a Mundial de la Limpieza del Planeta, y el domingo con Unidos por el Mar. Como platos fuertes de los pr&oacute;ximos d&iacute;as destacar <strong>este mi&eacute;rcoles 25</strong> la jornada formativa &ldquo;Realidad clim&aacute;tica y emergencia social en M&aacute;laga&rdquo; en la <a href="https://www.uma.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de M&aacute;laga</a>; el <strong>jueves 26</strong> la asamblea 15-mayesca en la Plaza de la Constituci&oacute;n, nuestra plaza; y el <strong>viernes 27</strong> a las 19h en el mismo lugar ... la gran &ldquo;mani&rdquo; que lo cambi&oacute; todo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras hijas nos preguntar&aacute;n que d&oacute;nde estuvimos el <strong>27 de septiembre de 2019.</strong> Estuvimos en las calles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/huelga-cambio-climatico-greta-thunberg-malaga-medio-ambiente_132_1340561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 17:30:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una Alianza para cambiarlo todo, una Huelga para vivir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelgas,Cambio climático,Greta Thunberg,Málaga,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Está sucediendo: nos estamos levantando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/sucediendo-levantando_132_1663840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa88fb71-75a9-4d65-bd7c-c870e8c0bfc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Está sucediendo: nos estamos levantando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la mano de mujeres y jóvenes, emerge una auténtica revolución global por la justicia climática, intergeneracional y feminista</p></div><p class="article-text">
        Tengo la piel erizada. Los sentidos hiper despiertos. Como nunca antes. Un gran cambio est&aacute; llegando, con la Primavera.
    </p><p class="article-text">
        Escuchando a las compa&ntilde;eras feministas en la Casa Invisible de M&aacute;laga hablar sobre los preparativos del inminente <strong>8M</strong> se me hacen los ojos &ldquo;chiribitas&rdquo;. Comentan que dos de sus ejes transversales son los cuidados y el consumo. Est&aacute;n montando algo enorme. Si el a&ntilde;o pasado ya lo fue, este a&ntilde;o van al coraz&oacute;n del sistema. Pero hay m&aacute;s. Recientemente se ha producido la sorpresa m&aacute;s positiva en mucho tiempo, especialmente en nuestro pa&iacute;s. Mientras muchos ecologistas llev&aacute;bamos a&ntilde;os luchando en la sombra, de repente la <strong>juventud</strong> ha tra&iacute;do la luz. Se han dado cuenta de que esto va de su <strong>futuro</strong> y se est&aacute;n levantando, con una energ&iacute;a transformadora que no hab&iacute;a visto nunca. He llorado de alegr&iacute;a varias veces en las &uacute;ltimas semanas.
    </p><p class="article-text">
        Llega en un <strong>momento crucial</strong>. Siguiendo diariamente la ciencia clim&aacute;tica en la &uacute;ltima d&eacute;cada, pensaba estar ya habituado a los estudios apuntando a la cat&aacute;strofe, pero sin embargo no quer&iacute;a cre&eacute;rmelo. Lo que est&aacute; pasando aqu&iacute; y ahora, en invierno, en Espa&ntilde;a y por todo el hemisferio norte, me asusta: <a href="https://elpais.com/politica/2019/02/17/actualidad/1550404370_295928.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios brutales en Cantabria</a>, m&aacute;s de&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/feb/26/terrified-warm-weather-global-warming-london" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20&deg;C en Reino Unido</a> (r&eacute;cord hist&oacute;rico), el&nbsp;<a href="https://earther.gizmodo.com/the-northern-hemisphere-just-experienced-its-first-ever-1832908873" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer tif&oacute;n de categor&iacute;a 5</a> en esta &eacute;poca...
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, estoy asustado, pero tambi&eacute;n tremendamente esperanzado. Como expresa mejor que nadie <a href="https://theintercept.com/2019/02/13/green-new-deal-proposal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naomi Klein</a>, vivimos una &eacute;poca de peligro pero tambi&eacute;n de oportunidad. El peligro de perderlo todo. La oportunidad de cambiarlo todo. El <strong>movimiento por la justicia clim&aacute;tica</strong> est&aacute; alcanzando una tracci&oacute;n inaudita, que si sabemos aprovechar nos puede catapultar al profundo cambio necesario, en el camino hacia la justicia social ansiada. No podemos vivir en una sociedad en la que&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/business/2019/jan/21/world-26-richest-people-own-as-much-as-poorest-50-per-cent-oxfam-report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">26 personas</a> posean la misma riqueza que 3,800 millones. La <a href="https://www.mintpressnews.com/study-link-between-income-inequality-consumerism-size-carbon-footprint/235024/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desigualdad</a>, en la ra&iacute;z incluso&nbsp;<a href="https://www.washingtonpost.com/gdpr-consent/?destination=%2fnews%2fposteverything%2fwp%2f2019%2f02%2f22%2ffeature%2fhow-economic-inequality-gives-rise-to-hyper-parenting%2f%3f&amp;utm_term=.2c0c0efbd7f8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">educativa</a> del capitalismo, es el combustible de la emergencia clim&aacute;tica. &ldquo;Cambiar el mundo no es utop&iacute;a sino justicia&rdquo;, le dec&iacute;a Don Quijote a Sancho Panza. Y supervivencia, querido Quijote, y supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Greta Thunberg, la joven sueca de 16 a&ntilde;os que ha prendido la llama, se plant&oacute; un buen viernes del verano pasado delante del parlamento Sueco, en <strong>huelga escolar por el clima</strong>. Enseguida cientos de j&oacute;venes m&aacute;s siguieron su estela en sus respectivas ciudades. Tras una hist&oacute;rica reprimenda a los &ldquo;l&iacute;deres&rdquo; mundiales en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas en Diciembre pasado, el movimiento comenz&oacute; a expandirse exponencialmente, y de cientos pasaron a cientos de miles de j&oacute;venes por todo el mundo en los <a href="https://www.fridaysforfuture.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Viernes por el Futuro&rdquo;</a>, con un mensaje emancipadoramente n&iacute;tido: nuestra casa se quema, los adultos en el poder nos est&aacute;is robando el futuro con vuestra inacci&oacute;n, la escuela no tiene sentido si no hay planeta habitable, pasamos a la acci&oacute;n. En palabras de Greta a los negociadores de Naciones Unidas: &ldquo;No hemos venido aqu&iacute; para rogarles. Hemos venido aqu&iacute; para hacerles saber que el cambio est&aacute; llegando. Les guste o no.&rdquo; Declaraci&oacute;n de rebeli&oacute;n en toda regla.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes dicen la verdad. El&nbsp;<a href="https://www.independent.co.uk/voices/davos-greta-thunberg-climate-change-global-warming-a8746536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso de Greta</a> frente a las &eacute;lites financieras en el reciente Foro Econ&oacute;mico Mundial de Davos no puede ser mejor ejemplo: &ldquo;Algunas personas dicen que la crisis clim&aacute;tica es algo que hemos causado todos, pero eso no es cierto, porque si todos somos culpables, entonces nadie tiene la culpa. Y alguien tiene la culpa. Algunas personas, algunas corporaciones, algunos l&iacute;deres en particular, saben y han sabido con exactitud qu&eacute; preciados valores han estado sacrificando para continuar amasando cantidades inimaginables de dinero. Y creo que muchos de ustedes hoy aqu&iacute; pertenecen a ese grupo de personas.&rdquo; &iexcl;Boom! Verdad al poder, como se dice en ingl&eacute;s (&ldquo;truth to power&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Greta no pod&iacute;a estar m&aacute;s en lo cierto. La <strong>soluci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico</strong> no es reciclar, como le han hecho pensar a mucha gente. La responsabilidad de esto no es individual, no es de las personas de clase trabajadora, o pobre-trabajadora, que sienten la presi&oacute;n econ&oacute;mica en aumento de un sistema que les asfixia y deja sin margen de maniobra. Peor a&uacute;n, muchas de estas personas ven lo &ldquo;eco&rdquo; c&oacute;mo nos lo venden, asociado casi al lujo (gourmet, restaurante vegano hiper &ldquo;cool&rdquo; pero car&iacute;simo), cuando <strong>lo verdaderamente ecol&oacute;gico</strong> no pod&iacute;a ser m&aacute;s <strong>social</strong>: huertos urbanos auto-gestionados, comercio de barrio, mercadillos de agricultores de proximidad, tiendas de segunda mano y reparaciones, auto-consumo solar en comunidades de vecinos, etc. La gran injusticia clim&aacute;tica, la&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/environment/true-north/2017/jul/17/neoliberalism-has-conned-us-into-fighting-climate-change-as-individuals" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verdadera responsabilidad</a> recae sobre los que m&aacute;s tienen, que son los que m&aacute;s contaminan: <a href="https://www.theguardian.com/sustainable-business/2017/jul/10/100-fossil-fuel-companies-investors-responsible-71-global-emissions-cdp-study-climate-change" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">100 multinacionales</a>, casi todas del petr&oacute;leo y los combustibles f&oacute;siles pero tambi&eacute;n otras cuyos modelos de negocio fomentan el consumismo en todas sus formas, son las responsables del 71% de las emisiones globales hist&oacute;ricas de carbono. Muchas de ellas, como <a href="https://www.theguardian.com/environment/climate-consensus-97-per-cent/2018/sep/19/shell-and-exxons-secret-1980s-climate-change-warnings" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Exxon o Shell</a>, sab&iacute;an el genocidio que estaban causando desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, y sin embargo decidieron negarlo por los beneficios multimillonarios que les produc&iacute;a a sus due&ntilde;os y directivos. Estos son los culpables, pues saben lo que pasa y contin&uacute;an, pues tienen recursos y capacidad para cambiar de modelo, y sin embargo no lo hacen simplemente porque ganar&iacute;an menos.
    </p><p class="article-text">
        A esto se refiere Greta. Esta es la verdad del cambio clim&aacute;tico, la misma que la de las desigualdades sociales. El enfrentamiento de unos muy pocos (&ldquo;el 1%&rdquo;) que controla la mayor (<a href="https://amp.theguardian.com/news/2018/oct/26/worlds-billionaires-became-20-richer-in-2017-report-reveals" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y en aumento</a>) parte del dinero, frente a la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial (&ldquo;el 99%&rdquo;) cada vez m&aacute;s empobrecida, artificialmente. El gran capital frente a las personas, como sintetiza el inspirador <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/feb/25/its-time-to-complete-the-revolution-we-started" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bernie Sanders</a>, futuro presidente de los Estados Unidos en 2020. La soluci&oacute;n por tanto no es reciclar, es una <strong>movilizaci&oacute;n social masiva </strong>que retorne el poder pol&iacute;tico a las personas y con ello la capacidad de determinar nuestro futuro compartido. El cambio clim&aacute;tico es un problema social, de <strong>soluciones pol&iacute;ticas</strong> (m&aacute;s y mejor democracia para defender y expandir el com&uacute;n) y <strong>econ&oacute;micas </strong>(igualdad de oportunidades y escala humana).
    </p><p class="article-text">
        Aparte, desde luego, que tambi&eacute;n debemos cambiar los h&aacute;bitos individuales (incluyendo reciclar, s&iacute;), buscando desconectarnos del sistema globalizado en decadencia, pues ya existen alternativas locales y justas a nuestro alcance, por un poquito m&aacute;s de esfuerzo pero por mucho m&aacute;s valor ya que generan empleo, soberan&iacute;a y vida. Hablo de cooperativas energ&eacute;ticas 100% renovables de consumidores y productores (la m&iacute;a: Megara Energ&iacute;a), de cooperativas &eacute;ticas de telecomunicaciones (la m&iacute;a: Eticom), de grupos de consumo ecol&oacute;gico que ponen en contacto directo a productores de la zona con consumidores responsables (el m&iacute;o: el que provee a la Casa Invisible), y as&iacute; con cada necesidad b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Hablando de verdad y rebeli&oacute;n, otro movimiento paralelo ha convergido en la singularidad hist&oacute;rica en la que nos encontramos: la&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/LaCasaInvisible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Rebeli&oacute;n Contra la Extinci&oacute;n&rdquo;</a> que en Noviembre pasado bloque&oacute; los puentes de Londres, colapsando la ciudad para llamar la atenci&oacute;n sobre el colapso civilizatorio inminente (o en curso). Es el siguiente nivel de activismo. Surge de la misma comprensi&oacute;n: los poderes f&aacute;cticos nos est&aacute;n llevando a la extinci&oacute;n de la especie humana y la gran mayor parte del mundo natural por el beneficio cortoplacista, ego&iacute;sta e ilusorio de unos pocos; y ante semejante secuestro del poder, s&oacute;lo nos queda una opci&oacute;n, la desobediencia civil masiva no violenta, la rebeli&oacute;n por la vida.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, esta doble ola joven y rebelde ha llegado tambi&eacute;n y por fin, sum&aacute;ndose a las crecientes luchas feministas para formar un Tsunami arrollador. A principios de Febrero, Girona pegaba el pistoletazo de salida con el primer Viernes por el Futuro. A partir de ah&iacute;, Barcelona, Madrid, Valencia, La Coru&ntilde;a, C&aacute;diz, M&aacute;laga, Sevilla, Valladolid, Palma, Santa Cruz de Tenerife, Oviedo, Salamanca..., auto-coordinadas v&iacute;a el grupo <a href="http://juventudxclima.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juventud por el Clima</a>, y cabalgando decididamente hacia la huelga escolar global por el clima del pr&oacute;ximo 15 de Marzo, a la que tambi&eacute;n se est&aacute;n sumando ya madres y padres, profesores y personal docente. As&iacute;, tras el esperado <a href="http://hacialahuelgafeminista.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">8M feminista</a>, vendr&aacute; un <a href="https://twitter.com/15MClimatico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#15MClim&aacute;tico</a>, lo nunca visto. Y ojo, que esto es s&oacute;lo el principio de la <strong>Primavera de Revoluci&oacute;n</strong>, el 15 abril la &ldquo;<strong>Rebeli&oacute;n contra la Extinci&oacute;n</strong>&rdquo; est&aacute; preparando un d&iacute;a global de rebeli&oacute;n, con acciones en ciudades de todo el mundo y Espa&ntilde;a. Justicia clim&aacute;tica, intergeneracional y feminista, por doquier. Frente a la tormenta clim&aacute;tica perfecta, estamos generando la tormenta social perfecta. Elev&aacute;ndonos a la altura del reto, como no podr&iacute;a ser de otra manera cuando nos jugamos la supervivencia. No quepo en mi de gozo. Nac&iacute; para esto.
    </p><p class="article-text">
        De por medio, hay <strong>elecciones</strong>, y muchas. Lo cual no pod&iacute;a venir mejor. Como claman los cient&iacute;ficos, tenemos 12 a&ntilde;os (menos ya) para frenar la cat&aacute;strofe clim&aacute;tica, lo cual implica que cada elecci&oacute;n es ya una elecci&oacute;n clim&aacute;tica. Cada mandato electoral debe otorgar m&aacute;xima prioridad a esta cuesti&oacute;n, que no es otra que la de la justicia social, y que no requiere menos que una <strong>transformaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica</strong> de profundidad sist&eacute;mica. Pues bien, el brazo de incidencia electoral directa de la convoluci&oacute;n anterior ya existe, se llama <a href="https://ivoteforclimatechange.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Yo Voto por el Clima&rdquo;</a>, est&aacute; impulsado por gente joven y es maravilloso. Si el 15M tuvo con el tiempo notoria influencia en el sistema de democracia representativa, ahora debemos cambiar radicalmente las prioridades de todos los votantes en cuesti&oacute;n de semanas. De votar por banderas, prejuicios artificiales, o falacias econ&oacute;micas, a votar por existir, por disfrutar de una vida que merezca la pena ser compartida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, es en nuestra ciudad, municipio o territorio cercano donde cada una de nosotras puede tener influencia real, y donde yace la clave del bienestar y la felicidad: la comunidad (del anillo, dir&iacute;a Frodo). Si <strong>actuamos desde lo cercano</strong>, y especialmente si nos coordinamos translocalmente y aprovechamos estas <strong>olas globales</strong>, entonces y solo entonces nos alzaremos por encima de los muros que nos impiden ver el horizonte y abrazar a nuestra gran familia. En mi caso, en <strong>M&aacute;laga</strong>, la cosa est&aacute; hirviendo ya: estamos en los <strong>8 d&iacute;as de revuelta</strong> previos al descomunal <strong>8M</strong>; la semana pasada las redes por el clima de Sevilla, M&aacute;laga y Granada nos unimos en la <a href="https://twitter.com/andaclima" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Andaluza por el Clima</a>; este viernes pasado un buen grupo de j&oacute;venes mantuvieron el primer encuentro abierto por la justicia clim&aacute;tica, formaron&nbsp;<a href="https://twitter.com/FridayForMalaga" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Fridays for Future M&aacute;laga&rdquo;</a> y se suman al 15M Clim&aacute;tico; este s&aacute;bado comienza una semana entera de celebraci&oacute;n del <a href="https://www.facebook.com/LaCasaInvisible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12&ordm; aniversario de la Casa Invisible</a>: 12 a&ntilde;os de cultura libre, pensamiento cr&iacute;tico, confluencia de movimientos sociales, gesti&oacute;n ciudadana del com&uacute;n, empoderamiento colectivo y producci&oacute;n de realidad; en su seno el lunes 11 se presenta el <strong>Polo de Econom&iacute;a Social y Solidaria de M&aacute;laga</strong>, y el martes 12 tiene lugar el coloquio que da subtitulo a este art&iacute;culo, con participaci&oacute;n de una diversidad de colectivos que el 23 dar&aacute;n un paso firme por &ldquo;<strong>La ciudad que queremos</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes lo han comprendido. Es ahora o nunca. Y esta vez va en serio.
    </p><p class="article-text">
        Que sea ahora. Salgamos a ganar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Jes&uacute;s Iglesias Saugar es consultor internacional en innovaci&oacute;n social por el clima</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/sucediendo-levantando_132_1663840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2019 19:10:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Está sucediendo: nos estamos levantando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta desde 2030: Innovación social por el clima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/carta-innovacion-social-clima_132_1731063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c40b6b9c-10a5-40d7-9c75-da3754bc2f62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta desde 2030: Innovación social por el clima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El informe “Calentamiento Global de 1,5°C” del IPCC nos hizo despertar y tomar el rumbo correcto en 2018</p></div><p class="article-text">
        7 de octubre de 2030. La alegr&iacute;a nos desborda. Han pasado 12 a&ntilde;os desde aquel oto&ntilde;o de 2018 en el que el IPCC de&nbsp;<a href="http://www.un.org/es/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naciones Unidas</a> publicaba el revelador informe especial &ldquo;Calentamiento Global de 1,5&deg;C&rdquo; (SR15). Mirando atr&aacute;s casi no me lo puedo creer, y sin embargo lo hicimos. En un cambio de rumbo sin precedentes, en una d&eacute;cada, hemos alcanzado el hito intermedio clave: una reducci&oacute;n del 45% de las emisiones de carbono globales, de la mejor manera posible, transformando los pilares del pacto social.
    </p><p class="article-text">
        En aras de acometer aquellos &ldquo;cambios inmediatos, radicales y sin precedentes&rdquo; que&nbsp; clamaban los cient&iacute;ficos, decidimos transformarnos, cambiar nuestras prioridades, valores, cultura y sistema econ&oacute;mico. Tomamos el informe como lo que era: una bala de plata al coraz&oacute;n del capitalismo globalizado, y del consumismo e individualismo sobre los que se sustentaba. Resistimos los cantos de sirena del falaz crecimiento verde y su tecno-optimismo peligroso; vencimos al miedo que alimentaba al fascismo y su demencial geoingenier&iacute;a; y optamos por la v&iacute;a de la esperanza. La esperanza de un nuevo mundo, naciente ya en aquella &eacute;poca, forjado sobre el bienestar, la democracia real, la equidad, la justicia, la soberan&iacute;a de las comunidades, y la cooperaci&oacute;n por el bien com&uacute;n. Elegimos el cambio social, y ganamos. A&uacute;n nos queda la segunda parte del largo camino a la libertad (en 2050 deberemos alcanzar el cero neto de emisiones) pero, como dec&iacute;a Mandela, echemos la vista atr&aacute;s por un instante para despu&eacute;s continuar avanzando.
    </p><h3 class="article-text">Diez a&ntilde;os antes</h3><p class="article-text">
        10 a&ntilde;os antes, en noviembre de 2008, impulsado por la creciente evidencia cient&iacute;fica, dej&eacute; un doctorado en Astronom&iacute;a en los EE.UU. e inici&eacute; mi propia aventura como emprendedor social por el clima. Mi generaci&oacute;n era la primera en sentir los efectos del cambio clim&aacute;tico, y la &uacute;ltima que pod&iacute;a actuar al respecto. Aceptamos el reto, con valent&iacute;a e inteligencia. Las semanas siguientes a la publicaci&oacute;n del informe SR15 fueron duras. Al devastador verano se le sumaron en el oto&ntilde;o varios estudios sobre la gravedad de la sexta extinci&oacute;n masiva, el calor adicional escondido en los oc&eacute;anos, o el vertiginoso deshielo del &ldquo;permafrost&rdquo;. Pero reaccionamos, no dejamos que el miedo nos bloquease, ni tan siquiera ante el resurgir de los reg&iacute;menes autoritarios de aquellos d&iacute;as. Buscamos esperanza fuera de las luces del escenario principal donde los monstruos rug&iacute;an; en la oscuridad de los m&aacute;rgenes, donde las revolucionarias invisibles cambiaban el mundo mientras nadie las miraba, como dec&iacute;a <strong>Rebecca Solnit</strong> (<em>&ldquo;Hope in the Dark&rdquo;</em>). E hicimos camino al andar.
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente la esperanza radiante de Rebecca la que nos gui&oacute; entre las tinieblas de la &eacute;poca, definiendo el espacio para la acci&oacute;n efectiva como el amplio margen de incertidumbre, entre el optimismo y pesimismo deterministas. Nos dimos cuenta de que el futuro no estaba escrito, de que pod&iacute;amos darle forma. El propio informe del IPCC lo corroboraba: el peor escenario (colapso civilizatorio) no era inevitable, a&uacute;n pod&iacute;amos aspirar a mejor. De hecho, la urgencia y magnitud del desaf&iacute;o, as&iacute; como los fallidos &ldquo;parches&rdquo; anteriores, nos brindaron la mayor oportunidad de transformaci&oacute;n profunda. Y aqu&iacute; estamos hoy, en un mundo con muchas m&aacute;s oportunidades y muchas menos emisiones, por obra de nuestra visi&oacute;n compartida y esfuerzo colectivo.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos angustiosos momentos, un importante hallazgo nos permiti&oacute; tomar la decisi&oacute;n acertada: <strong>la fuerte y directa correlaci&oacute;n entre el cambio clim&aacute;tico y las desigualdades socio-econ&oacute;micas.</strong> Por un lado, an&aacute;lisis sociol&oacute;gicos de las cat&aacute;strofes clim&aacute;ticas (huracanes, incendios, olas de calor) clarificaron c&oacute;mo sus consecuencias se cebaban sobre los m&aacute;s vulnerables; y por otro, investigaciones como las de Danny Dorling (<em>&ldquo;The Equality Effect&rdquo;</em>) nos hicieron comprender c&oacute;mo las desigualdades se encontraban en la ra&iacute;z de todos los deteriores ambientales. Ante los irrefutables hechos, aceptamos por fin estar ante un reto de car&aacute;cter socio-ambiental, cultural de hecho, cuyas soluciones eran pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Decidimos repensarnos y reorganizarnos como sociedad, con la tecnolog&iacute;a como medio, pero con el cambio social como fin indudable.
    </p><p class="article-text">
        Grandes pensadoras dinamizaron el debate. Comenzando por la propia Rebecca, que nos regal&oacute; el placer de (re)buscar el cambio en el pasado, para saber de d&oacute;nde venimos y cerciorarnos de que es posible. Cambio social, dec&iacute;a, es &ldquo;la acumulaci&oacute;n de los cambios imperceptibles de una transformaci&oacute;n gradual&rdquo;. Ideas y valores perif&eacute;ricos al principio, con el tiempo se normalizan y transforman nuestra concepci&oacute;n de lo importante. Como el casi fatal axioma de que crecimiento era sin&oacute;nimo de progreso, que mantuvimos desde los 1980 hasta principios de 2019, y que <strong>Naomi Klein o Yayo Herrero</strong> retrataron como nadie. Por su parte, <strong>Todd Stern</strong>, ex-jefe de la delegaci&oacute;n clim&aacute;tica de EE.UU., trajo a colaci&oacute;n magn&iacute;ficos ejemplos de evoluci&oacute;n de comportamientos sociales: desde el tabaco o el matrimonio homosexual, hasta movimientos como el de los derechos civiles o el feminismo que nos libraron de la segregaci&oacute;n racial y la violencia machista. As&iacute; hicimos posible el cambio social en 2020, recentrando el progreso en torno al bienestar hol&iacute;stico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cambio, no obstante, pocas veces es directo, pudiendo llegar a ser tan complejo como la Teor&iacute;a del Caos, y emergiendo en muchas ocasiones de hondas ra&iacute;ces. Tal y como sucedi&oacute; con el 15M en 2011, inspirado en la Primavera &Aacute;rabe, y &eacute;sta a su vez, de <strong>Martin Luther King</strong>. Y Martin de <strong>Gandhi</strong>, y Mahatma de<strong> Tolstoi</strong> y de las sufragistas brit&aacute;nicas. Todo est&aacute; conectado, en el tiempo y en el espacio. La interdependencia nos atraviesa, y constituye el tejido por el que viaja el impacto.
    </p><p class="article-text">
        El periodista e investigador <strong>Anand Giridharadas,</strong> a ra&iacute;z de un estudio sobre las barreras encontradas por los &ldquo;changemakers&rdquo;, nos proporcion&oacute; tres sencillas m&aacute;ximas a seguir en este viaje:
    </p><p class="article-text">
        Uno: el cambio necesario es sist&eacute;mico y radical, actuando sobre las causas de fondo comunes a los grandes retos
    </p><p class="article-text">
        Dos: no se puede cambiar el sistema sin cambiar los corazones de las personas
    </p><p class="article-text">
        Y tres: debemos actuar desde lo local, enraiz&aacute;ndonos en nuestras comunidades para conectar con nuestras vecinas y entorno.
    </p><p class="article-text">
        Con la pr&aacute;ctica, a&ntilde;adimos una cuarta: el liderazgo verdaderamente disruptivo es el colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al origen, dos activistas y humanistas en la g&eacute;nesis del 15M, pusieron las herramientas del libre pensamiento y la inteligencia colectiva sobre la mesa de la historia.<strong> Javier Toret,</strong> uno de los primeros &ldquo;tecnopol&iacute;ticos&rdquo; y compa&ntilde;ero de auto-gesti&oacute;n ciudadana en la Casa Invisible de M&aacute;laga, nos hizo creernos la &ldquo;potencia de las multitudes conectadas&rdquo;, la emergencia de aquel nuevo poder social, descentralizado, aut&oacute;nomo, liberado de categor&iacute;as establecidas y paradigmas viejos. El reconocimiento de la capacidad de las redes sociales, y no de las virtuales sino de las de personas, para democratizar la producci&oacute;n de la realidad, para construir estados emocionales y cognitivos, e intervenir penetrando todas las capas sociales; llen&oacute; nuestras reservas de confianza y expandi&oacute; los horizontes de lo posible. En &uacute;ltima instancia, <strong>Amador Fern&aacute;ndez-Savater</strong>, compa&ntilde;ero del grupo de pensamiento del 15M en Madrid SOL(uci&oacute;n), prendi&oacute; definitivamente la mecha, transport&aacute;ndonos con naturalidad a ese futuro ideal, hoy presente, partiendo de lo que se ten&iacute;a (brotes verdes) en aquel entonces. El puente entre ambos, susurraba, deb&iacute;a de ser atractivo para que mucha gente quisiera cruzarlo. Con Amador, Rebecca, Javier, Naomi, Todd, Yayo y con todas las invisibles, comenzamos la Revoluci&oacute;n definitiva, la del Deseo.
    </p><p class="article-text">
        Fueron estas ideas, a la luz de los hechos, las que nos propulsaron. Es as&iacute; que, en esta carta a nuestros alter egos del pasado, extraemos la esencia de las exitosas transformaciones acontecidas, para (re)definir la innovaci&oacute;n social: aquella soluci&oacute;n radical, transgresora y disruptiva, orientada a la acci&oacute;n, que partiendo de lo existente, desde un enfoque de cambio sist&eacute;mico y global pero con un fuerte enraizamiento local, aprovechando oportunidades generadas por la incertidumbre de un mundo complejo, bajo un liderazgo colectivo, una estructura en redes de personas, unos mecanismos de democracia horizontal efectivos, unas herramientas tecnol&oacute;gicas a su servicio, y en confluencia con colectivos diversos atravesados por movimientos sociales amplios, contribuyen a construir equidad y soberan&iacute;as en lo local, compartiendo hacia lo translocal, para aportar v&iacute;as de salida a unos determinados retos socio-ambientales a los que se enfrenta una comunidad concreta. Cuando estos retos son causa (mitigaci&oacute;n) o efecto (adaptaci&oacute;n y resiliencia) de la crisis clim&aacute;tica, entonces hablamos de<strong> innovaci&oacute;n social por el clima.</strong> A partir de ella, a&ntilde;adiendo la importante dimensi&oacute;n econ&oacute;mica, llegamos al emprendimiento social: toda aquella innovaci&oacute;n social que, apoyada en modelos de generaci&oacute;n de recursos inclusivos, cooperativos y sostenibles, permite escalar la magnitud o el impacto del cambio social, desde la regeneraci&oacute;n interna de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Debo confesaros que hoy en d&iacute;a (2030) les estamos quitando el apellido: innovadoras, emprendedores y econom&iacute;as son todas sociales ya. El fin era el medio. Lo social era lo ambiental. Lo entendimos a tiempo. En la pr&oacute;xima carta os contaremos c&oacute;mo lo hicimos, con el foco en lo m&aacute;s cercano, pues el nuevo mundo lo construimos a trozos, muchas personas peque&ntilde;as, en muchos peque&ntilde;os lugares. Os contaremos c&oacute;mo hicimos la Revoluci&oacute;n en mi M&aacute;laga: desde el barrio de Lagunillas, la Red M&aacute;laga por el Clima, o la legendaria Casa Invisible y sus incre&iacute;bles Superhero&iacute;nas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Iglesias Saugar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/carta-innovacion-social-clima_132_1731063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jan 2019 18:42:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
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