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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicent Badia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicent_badia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicent Badia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un nuevo rumbo para la vieja Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/los-jovenes-opinan-sobre-el-futuro-de-europa/nuevo-rumbo-vieja-europa_132_1543884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36af0c2c-3825-4db1-b8d9-ab9b0bf8feb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Trabajadores de la Eurocámara publican sus historias anónimas de acoso sexual"></p><p class="article-text">
        En el siglo XVIII, Kant, propon&iacute;a &ldquo;una federaci&oacute;n de tipo especial a la que se puede llamar federaci&oacute;n de la paz<em>&rdquo;</em> para terminar con el odio entre naciones europeas, una federaci&oacute;n basada en el respeto a las diferencias con el fin de alcanzar &ldquo;La paz perpetua&rdquo;, (t&iacute;tulo del breve escrito, m&aacute;s actual que nunca). Este sue&ntilde;o ilustrado, vagamente rom&aacute;ntico, parec&iacute;a enterrado bajo siglos de guerra, m&aacute;s a&uacute;n tras el reguero de muerte y miseria (material, humana y moral) que dejaba a sus espaldas la primera mitad del siglo XX. No obstante, fue en aquel momento de crisis cuando la &eacute;lite pol&iacute;tica (los Padres de la Uni&oacute;n Europea) estuvo a la altura y tuvo la brillante idea de que era mejor cooperar antes que matarse y con esta firme intenci&oacute;n enemigos eternos se convirtieron en socios leales a partir del embri&oacute;n de la UE, la CECA.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, aquel espacio pensado para evitar los conflictos ha ido ampli&aacute;ndose en dimensiones y reforzando su andamiaje pol&iacute;tico-legal de tal forma que hoy la UE ha devenido el m&aacute;s complejo proyecto geopol&iacute;tico de la historia. Los cimientos de este original proyecto han sido dos: los valores de la Ilustraci&oacute;n como fundamento moral y el estado del bienestar como vertebrador social. Para muchos (cada d&iacute;a menos), el objetivo final de este particular proyecto es crear un macro-estado de tipo federal (Guy Verhotstadt, exprimer ministro belga, ha propuesto y hablado muchas veces de Estados Unidos de Europa<strong>[1]</strong>, por ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        Si nos ponemos como objetivo esta meta, resulta patente que el proyecto no est&aacute; ni siquiera a medio camino y que, incluso, presenta graves problemas de dise&ntilde;o en las partes ya desarrolladas como el euro<strong>[2]</strong> o el espacio Schengen. Adem&aacute;s, los proyectos que se presentan para avanzar (Constituci&oacute;n Europea del 2004, el actual intento de pol&iacute;tica com&uacute;n en inmigraci&oacute;n o defensa) en la integraci&oacute;n se encuentran con palos en las ruedas.
    </p><p class="article-text">
        En este ya dif&iacute;cil proceso, la Gran Recesi&oacute;n ha marcado un antes y un despu&eacute;s: antes, el euroescepticismo precrisis era, extrapolando t&eacute;rminos orteguianos, <em>conllevable</em>, superable mediante la inercia causada por el &ldquo;buen rumbo&rdquo; econ&oacute;mico. Ahora, una d&eacute;cada despu&eacute;s, nos encontramos en una encrucijada, denominada por algunos, como el economista alem&aacute;n Juergen B. Donges, Euroesclerosis. Efectivamente, el proyecto europeo se encuentra en una grave crisis pol&iacute;tica (incluso existencial) y va a vivir un nuevo desaf&iacute;o en las pr&oacute;ximas elecciones de marzo: unos comicios clave que marcar&aacute;n si el proyecto persiste tal como est&aacute;, avanza o retrocede.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n de Berl&iacute;n de 2007 es un texto optimista que describe muy bien las expectativas y lo que hab&iacute;amos conseguido hasta hace una d&eacute;cada. Desde luego la Uni&oacute;n ha llegado lejos y en el conjunto del mundo es un espacio totalmente particular: un ambiente de concordia y paz, un espacio que, albergando 7% de la poblaci&oacute;n mundial, concentra m&aacute;s del 50% de todo el gasto social y donde, no nos olvidemos, las democracias liberales son el &uacute;nico sistema pol&iacute;tico (pese a los retrocesos en libertades a los que asistimos). Tampoco debemos obviar que desde un punto de vista geoestrat&eacute;gico, el desarrollo de la Uni&oacute;n Europea es la &uacute;nica manera de mantener durante las siguientes d&eacute;cadas la influencia del continente en el mundo (una &uacute;nica voz representante de m&aacute;s del 25% del PIB mundial y el m&aacute;s grande mercado de consumidores de renta media y alta) en esta nueva &eacute;poca, marcada por la globalizaci&oacute;n y el ascenso de nuevas potencias tras esta breve etapa de unilateralismo, una &eacute;poca caracterizada por el divorcio entre econom&iacute;a (global), pol&iacute;tica (a&uacute;n nacional) y sociedad (posmodernizada).
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los beneficios que a priori nos ofrece la Uni&oacute;n, el proyecto languidece. Se erosiona debido a la apat&iacute;a (incluso odio) que ha generado en parte de la ciudadan&iacute;a esta d&eacute;cada de crisis, caldo de cultivo id&oacute;neo para el descontento y los llamados partidos populistas, que bombardean tanto desde la derecha (AfD alemana, AN francesa, VOX) como desde la izquierda (LFI francesa, Aufstehen alem&aacute;n, etc.). El fortalecimiento de estos partidos no es la causa de la encrucijada en la que se encuentra Europa, es m&aacute;s bien la consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Las ra&iacute;ces de este retroceso se encuentran en dos problemas que han quebrado parcialmente los fundamentos de la Uni&oacute;n: el conflicto identitario entre naci&oacute;n tradicional y valores comunes<strong>[3]</strong> europeos arrasa la idea de convivencia y cooperaci&oacute;n (situaci&oacute;n agravada por la crisis de refugiados, pero que ven&iacute;a de antes -como el rechazo a la Constituci&oacute;n europea de 2004-) y la Gran Recesi&oacute;n, que ha desgarrado la cohesi&oacute;n social, ha desdibujado el papel de la socialdemocracia y ha abierto las puertas a nuevos relatos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la victoria en junio de 2017 de Macron y la reedici&oacute;n del gobierno neerland&eacute;s de Rutte (aunque el PVV ha conseguido normalizar parte de sus propuestas), la Comisi&oacute;n parec&iacute;a haberse librado de sus principales problemas. No obstante, el pasado 2018, pol&iacute;ticamente intenso (gobierno italiano, deriva autoritaria turca, h&uacute;ngara o polaca, o la irrupci&oacute;n de VOX), han demostrado que, lejos de la realidad, Europa est&aacute; en shock.
    </p><p class="article-text">
        Se esperaba un a&ntilde;o de redefinici&oacute;n, Francia junto con Alemania y la ayuda de otros estados (Espa&ntilde;a, Portugal o Dinamarca, entre otros), relanzar&iacute;an el cuestionado proyecto y volver&iacute;an a poner los puntos sobre las &iacute;es. No ha sido as&iacute;. Nos encontramos al mayor l&iacute;der europe&iacute;sta, Macron, hastiado por los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo;, y a una muy cuestionada Merkel, que ya no se presentar&aacute; a las siguientes elecciones, debido a la debacle electoral en Baviera causada en gran parte por su pol&iacute;tica de puertas abiertas con los refugiados. De todos modos, se cuestiona la capacidad del eje francoalem&aacute;n de empujar por s&iacute; solo el proyecto, teniendo en contra a pa&iacute;ses como Italia, Hungr&iacute;a o Polonia.
    </p><p class="article-text">
        En el plano internacional, una uni&oacute;n cada vez m&aacute;s estrecha de pa&iacute;ses europeos no es bien vista por parte de las potencias, en especial, la actual administraci&oacute;n norteamericana; de hecho, en el pasado a&ntilde;o, Trump asegur&oacute; que &eacute;ramos un enemigo. Queda patente el recelo con el desembarco de Steve Banon, exconsejero de Trump, como asesor de gran parte de los partidos populistas<strong>[5]</strong>. De otro lado, Rusia interpreta la expansi&oacute;n de la UE y la OTAN hasta sus fronteras como una amenaza a su seguridad y parte de las promesas incumplidas que se hicieron durante el fin de la Guerra Fr&iacute;a. Tambi&eacute;n China, que prefiere negociar acuerdos bilaterales antes que con un representante de la Uni&oacute;n en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, la situaci&oacute;n actual de la Uni&oacute;n Europea es la de un proyecto inacabado que presenta beneficios y oportunidades, mal trasladados a los ciudadanos por los pol&iacute;ticos tradicionales que en estos momentos carece de un liderazgo y un camino a seguir. Afronta una multicrisis tan grave que para las elecciones de marzo los partidos eur&oacute;fobos de derechas pretenden alcanzar una minor&iacute;a amplia desde la que arrinconar m&aacute;s al proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Ahondemos en las causas de este debilitamiento, se&ntilde;al&aacute;bamos dos: la crisis de valores y la ruptura parcial del pacto social. En un tiempo ca&oacute;tico y difuso, el populismo juega con el miedo de toda sociedad: su desaparici&oacute;n, el fin de lo que se cre&iacute;a que estar&iacute;a ah&iacute; para siempre. Hablamos en este aspecto de temas diversos, de una parte, el debilitamiento, incluso crisis, del estado social<strong>[6]</strong><em>, </em>de otra, la &ldquo;amenaza&rdquo; que se cierne sobre nuestro estilo de vida, condenado a desaparecer por los inmigrantes y por una &eacute;lite ex&oacute;gena, burocr&aacute;tica y no democr&aacute;tica que, desde Bruselas, no tiene otro objetivo que imponer pol&iacute;ticas fiscales restrictivas y favorecer una globalizaci&oacute;n salvaje que solo beneficie a los segmentos m&aacute;s privilegiados de cada sociedad. Respecto a la globalizaci&oacute;n, tal como ocurre en los EE. UU., gran parte de los ciudadanos de los pa&iacute;ses que m&aacute;s contribuyeron a hacer este fen&oacute;meno posible piensen que se ha desarrollado a sus expensas. Al tiempo que otras potencias emergentes, en especial China, se estar&iacute;an beneficiando de forma injusta y desproporcionada de un orden cuya filosof&iacute;a fundacional nunca compartieron, tal como apunta Charles Powell.
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        Desde una perspectiva global no vivimos tiempos malos: la globalizaci&oacute;n est&aacute; sacando de la pobreza a millones de personas, no obstante, en Europa est&aacute; provocando el efecto contrario como demuestra la curvatura de Milanovic (gr&aacute;fico 1), los salarios han permanecido estancados o incluso minados al tiempo que la productividad (que en el mismo tiempo que analiza la curvatura a crecido de media en los pa&iacute;ses desarrollados un 107%, gr&aacute;fico 2) ha aumentado. Este desajuste, que sobre todo afecta a las clases m&aacute;s bajas (el 10% de la sociedad europea m&aacute;s pobre ha perdido durante la crisis un 23% de su poder adquisitivo), deslegitima el sistema (y si el ciudadano percibe que la Uni&oacute;n deja de ser eficaz en la defensa de sus intereses buscar&aacute; &ldquo;nuevas&rdquo; soluciones).
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        Cuando el miedo y la desconfianza invaden la arena pol&iacute;tica, discursos tan simplistas (el programa de 100 puntos de VOX), destructivos, primarios, repletos de medias verdades (posverdades) y sentimentalismo calan profundamente en un segmento de la poblaci&oacute;n (clases medias-bajas) que ha sufrido la crisis de 2008 con especial escarnio. Mientras, las opciones pol&iacute;ticas tradicionales (conservadores, liberales y socialdem&oacute;cratas), paralizadas en el nuevo contexto global, aplican recetas de austeridad promovidas desde la Comisi&oacute;n Europea, que, junto con la especial duraci&oacute;n de la crisis y un discurso pol&iacute;tico muy superficial han diluido la confianza en la Uni&oacute;n (gr&aacute;fico 3).
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        En el terreno econ&oacute;mico, es muy destacable la falta de alternativa que por parte de la socialdemocracia se ha dado desde los a&ntilde;os 90: ha sido incapaz de renovar su discurso y se ha limitado meramente a proponer un neoliberalismo &ldquo;amable&rdquo;<strong>[7]</strong>. Ante esta falta de reivindicaci&oacute;n del estado del bienestar, los partidos populistas han sabido acertadamente jugar con este concepto y presentarse en muchos pa&iacute;ses como los verdaderos defensores (el caso paradigm&aacute;tico es el de el FN franc&eacute;s) del estado social.
    </p><p class="article-text">
        Se ha llegado a un punto donde los argumentos racionales han perdido entidad frente al discurso r&aacute;pido y simple. Un ejemplo: no importa que los refugiados que llegan en pateras sean una &iacute;nfima parte del total, que a&ntilde;o tras a&ntilde;o desde 2016 desciende el n&uacute;mero total hasta tal punto que la fracci&oacute;n que viene a Europa es irrepresentable estad&iacute;sticamente. &ldquo;Ignoramos&rdquo; que tenemos firmadas una serie de convenciones en la que nos comprometemos a alojar a todos los refugiados y en su lugar recurrimos al pacto con Turqu&iacute;a<strong>[8]</strong>. La tolerancia, uno de los grandes pilares de nuestro sistema de valores, ya no es nuestra ense&ntilde;a, para muchos, ahora es sin&oacute;nimo de debilidad, mera parte de lo que se ha venido a llamar <em>buenismo</em><strong>[9]</strong><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el discurso populista alterna sus ataques en dos frentes: una &eacute;lite, el <em>establishment</em> (la UE y sus jerarcas), que no responden ante nadie y cuyo &uacute;nico objetivo es aplicar pol&iacute;ticas de austeridad, &ldquo;robar&rdquo; soberan&iacute;a a los parlamentos nacionales (mermando la democracia) y favorecer una globalizaci&oacute;n depredadora y, por otra, una inmigraci&oacute;n que viene a acabar con nuestros valores, a quitarnos el trabajo y a vivir de subvenciones (contradictoriamente). La estrategia de estos partidos es recurrir a un pasado idealizado (sociedades industrializadas sin deslocalizaci&oacute;n, mercados laborales cerrados, uniculturalismo, etc.). Por si fuera poco, la Europa del este afronta un mayor reto: carece de una cultura democr&aacute;tica fuertemente asentada y por ello les es m&aacute;s f&aacute;cil caer en discursos cesaristas.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la pol&iacute;tica de las identidades y la desigualdad son los dos grandes retos que tiene que solucionar la Uni&oacute;n si quiere avanzar. La UE debe reinventarse: volverse m&aacute;s participativa y cercana, ser una fuente de soluciones concretas y claras a los problemas de la ciudadan&iacute;a. Para ello, resultan vitales las pr&oacute;ximas elecciones, en las que los partidos europe&iacute;stas deben elaborar un discurso convincente, racional, efectivo y sencillo (que no simple) para avivar los &aacute;nimos de los europe&iacute;stas y capaz de rebatir los argumentos iliberales y xen&oacute;fobos, un programa de integraci&oacute;n social que permita salir de la crisis al conjunto de la ciudadan&iacute;a, capaz de marcar los tiempos y que no sea dubitativo, de lo contrario, afrontaremos todos una paulatina decadencia de consecuencias imprevisibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1]</strong> (EFE, 2012) <a href="https://www.eldiario.es/economia/Verhofstadt-defiende-unidos-Europa-crisis_0_73842984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/economia/Verhofstadt-defiende-unidos-Europa-crisis_0_73842984.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/euro-concepcion-error-total_6_361223900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/euro-concepcion-error-total_6_361223900.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/identidad-exclusiva-indicador-importante-euroescepticismo_0_253024774.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/identidad-exclusiva-indicador-importante-euroescepticismo_0_253024774.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Union-Europea-ahora-enemigo_0_793021044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Union-Europea-ahora-enemigo_0_793021044.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/discreta-reunion-Bannon-Londres-extrema_0_838516488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/theguardian/discreta-reunion-Bannon-Londres-extrema_0_838516488.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[6]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/legado-Gran-Crisis_6_816878338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/tribunaabierta/legado-Gran-Crisis_6_816878338.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[7]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Momento-socialdemocrata-fracaso-socialdemocratas_6_578902144.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/zonacritica/Momento-socialdemocrata-fracaso-socialdemocratas_6_578902144.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[8]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/anos-acuerdo-UE-Turquia_0_751725641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/desalambre/anos-acuerdo-UE-Turquia_0_751725641.html</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[9]</strong> <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/APDHA/Buenismo-migraciones-Julio-Anguita-ultraderecha_6_832976700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.eldiario.es/andalucia/APDHA/Buenismo-migraciones-Julio-Anguita-ultraderecha_6_832976700.html</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Badia]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2019 08:19:04 +0000]]></pubDate>
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