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    <title><![CDATA[elDiario.es - Valentín García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/valentin_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Valentín García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tú]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cancer-tu_132_1327836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5f86509-a0c6-4d8a-b029-7e2cefea2f08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Te acercas a mí con los ojos muy abiertos, con una sonrisa tan grande como desconocida, vas a hablar y espero a que así me des una pista para poner en marcha el disco duro y situarte, para saber quién eres.</p></div><p class="article-text">
        Te acercas a m&iacute; con los ojos muy abiertos, con una sonrisa tan grande como desconocida, vas a hablar y espero a que as&iacute; me des una pista para poner en marcha el disco duro y situarte, para saber qui&eacute;n eres. Pero no, no tengo ni idea, es la primera vez que veo tu cara, que sigue sonriendo, no s&eacute; tu nombre, no hemos trabajado juntos, no hemos estudiado en el mismo sitio, no eres del barrio y no me suena tener amigos comunes. Y sin embargo, la situaci&oacute;n me gusta.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; vas en el autob&uacute;s, has conseguido asiento y haces como todos, sacas el m&oacute;vil para entretenerte. Mientras, yo estoy en la sala de espera de mi onc&oacute;logo y hago exactamente lo mismo, saco el tel&eacute;fono para echar el rato. T&uacute; borras alguna foto y alg&uacute;n v&iacute;deo. Tambi&eacute;n yo hago limpieza de archivos in&uacute;tiles, y me r&iacute;o con un meme.  T&uacute; vas a descansar tu mente en un jueguecillo pero antes de empezar a poner diamantes de tres en tres,  te pasas por Twitter. Como siempre, mucho cabreado, mucho ofendido, mucha hiel, mucho gatito haciendo moner&iacute;as. Y en medio, la foto de ese hombre que tiene c&aacute;ncer y que lo est&aacute; contando en las redes con mucho optimismo. Te preguntas si t&uacute; har&iacute;as algo as&iacute; si tuvieras c&aacute;ncer. Te acuerdas de la mujer de tu primo, le han quitado una mama y no levanta cabeza. Ella tiene cuenta en Twitter, y se te ocurre que quiz&aacute; deber&iacute;as ense&ntilde;arle el #yomecuro de este hombre. Tu autob&uacute;s avanza, a cientos de kil&oacute;metros yo sigo anclado a la silla, pendiente la pantalla de los turnos para pasar a la consulta. He sacado el m&oacute;vil y voy a intentar subir de nivel en el juego con el que estoy enredado pero antes, me paso por Twitter. Tengo much&iacute;simos mensajes y eso me gusta. Me gusta mucho. No paran de entrar nuevos, la inmensa mayor&iacute;a de gente que no conozco, personas que pueden estar a cientos de kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; has picado algo para cenar, has encendido la tele sin que te importe un bledo lo que ponen y te has llevado el port&aacute;til al sof&aacute;. Tienes que  mandar un mail confirmando que tu hija va a una excursi&oacute;n.  Miras el saldo de tu cuenta, suspiras, pero  un aviso de cumplea&ntilde;os en peque&ntilde;o icono te lleva a Facebook. A ver qu&eacute; se cuenta el personal. Cenas de amigos, fotos de una boda, graduaci&oacute;n de la hija de un compa&ntilde;ero, trucos de cocina y anda, otra foto del chaval con c&aacute;ncer, pegado a la m&aacute;quina con la que se hace el tratamiento. Est&aacute; m&aacute;s gordo pero se le ve bien. Y le das al me gusta. Yo, tumbado en el sof&aacute;, le he quitado el sonido a la tele y he cogido la tablet. Hoy no he cenado porque los corticoides me han puesto como un sollo y puedo perderme una toma&hellip; A pesar de que tengo c&aacute;ncer no paro de engordar. Y para alejar mi cabeza de la puerta de la nevera me meto en Facebook. A ver si al personal le ha gustado lo &uacute;ltimo que sub&iacute;, la en&eacute;sima foto enchufado a una m&aacute;quina azul procurando lucir la mejor de mis sonrisas. A la gente le ha gustado, y muchos adem&aacute;s me han escrito comentarios anim&aacute;ndome a seguir as&iacute;. Alucino con que haya personas que dedican unos minutos de su tiempo en escribirme un mensaje de apoyo, no me conocen de nada pero se dirigen a m&iacute; como si formara parte de sus vidas. Es maravilloso.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ha sido un d&iacute;a duro en el trabajo. Has tenido que multiplicarte porque dos compa&ntilde;eros estaban malos. Mas lo que faltan desde hace casi dos a&ntilde;os, como Valent&iacute;n, que tiene c&aacute;ncer. Hace ya dos semanas que no le mandas un mensaje, as&iacute; que ya toca, y se lo mandas. Sabes que le encanta y te responde de inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Mi d&iacute;a ha sido duro porque estaba especialmente d&eacute;bil y casi no me he levantado de la cama. Me pasa con mucha frecuencia, y me desanima porque no hago apenas nada y no salgo de casa. Suena el aviso de llegada de mensaje al m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Eres t&uacute;, que no has dejado de preguntarme c&oacute;mo estoy desde que en la Redacci&oacute;n de la radio supisteis que ten&iacute;a c&aacute;ncer. Eres t&uacute;, que sin conocerme me sigues en Twitter, te preocupas por m&iacute; y me mandas un tweet de apoyo en el que incluyes la cuenta de la mujer de tu primo para que vea el #yomecuro.  Eres t&uacute;, que en Facebook dedicas unos minutos a mandarme toda tu fuerza y dices que mi actitud sirve tanto a los pacientes de c&aacute;ncer como a quienes est&aacute;n como una pera. Eres t&uacute;, que   me pides un par de pulseras que yo te mandar&eacute; ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana. Eres t&uacute;, que me has parado en la calle porque me has reconocido y me has dado un abrazo como si fu&eacute;ramos viejos amigos.
    </p><p class="article-text">
        Eres t&uacute; quien me pone en pie cada ma&ntilde;ana. No te olvides de m&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cancer-tu_132_1327836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2019 19:08:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tú]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recaída]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-valentin-garcia-recaida_132_1352020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39493c28-305d-4189-9e0b-a98de01507ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recaída"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He tenido recaídas anteriormente pero es la primera vez que me inquieta saber si estoy preparado para que esto pase, preparado para el jarro de agua fría, para una especie de "volver a empezar" que me coge resabiado</p></div><p class="article-text">
        Antes de que me d&eacute; cuenta estar&eacute; buscando el sol de oto&ntilde;o como ahora busco la sombra cuando camino por las calles de Triana. El calendario ruge como un b&oacute;lido, comi&eacute;ndose los d&iacute;as con prisa mientras que a m&iacute; me gustar&iacute;a que fuera casi con andador, as&iacute;, m&aacute;s a mi ritmo, acompasado a aquellos a los que el c&aacute;ncer nos ha tra&iacute;do un percepci&oacute;n del tiempo diferente a la que nos med&iacute;a antes de tener c&eacute;lulas malas dando saltos por nuestros cuerpos serranos.
    </p><p class="article-text">
        Pero claro, el c&aacute;ncer no entiende de estas cosas, no se complica con estas consideraciones, tira hacia donde quiere y en mi caso ha tirado hacia atr&aacute;s tray&eacute;ndome una reca&iacute;da. C&eacute;lulas que han aparecido en otros puntos y han obligado a apretar el tratamiento y los dientes.
    </p><p class="article-text">
        He tenido reca&iacute;das anteriormente pero es la primera vez que me inquieta saber si estoy preparado para que esto pase, preparado para el jarro de agua fr&iacute;a, para una especie de &ldquo;volver a empezar&rdquo; que me coge resabiado. No deber&iacute;a ser un problema pues el empeoramiento est&aacute; en el gui&oacute;n. Las cosas se pueden torcer, y mucho, y cuando est&aacute;s lanzado y volcado en ponerte bien, no s&oacute;lo te tuerces, es que tambi&eacute;n derrapas, y en dos sentidos; el f&iacute;sico, vinculado estrictamente a un agravamiento de la enfermedad, y el mental, el que va a la actitud con la que intento tomarme este c&aacute;ncer m&iacute;o. En lo que a la enfermedad se refiere afortunadamente no me he salido de la curva y el cambio inmediato del tratamiento me ha dejado en buena senda, con otro pu&ntilde;ado de nuevas sesiones de radioterapia hiperprecisa, de horas con la cabeza &ldquo;clavada&rdquo; a una camilla, muchos ratos dentro tubos, y finalmente la suerte de poder recibir inmunoterapia, la gran esperanza actualmente para enfermos como yo.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute;s afortunado cuando, a rengl&oacute;n seguido del problema, los m&eacute;dicos te ense&ntilde;en la forma con la que van a afrontarlo. As&iacute; vuelves a casa pensando m&aacute;s en la soluci&oacute;n que en la met&aacute;stasis. Y es que esa vuelta a casa es fundamental y ser&aacute; buena si, por ejemplo, te pones a hacer llamadas, te das una ducha u ordenas los papeles del hospital; y ya ser&aacute; extraordinario si aprovechas para acu&ntilde;ar una frase (por ejemplo, la que vas a usar en Whatsapp para contarlo) donde resumas sin alarmismos y dramatismos innecesarios lo que los m&eacute;dicos te han dicho.<strong> Escribe t&uacute; mismo el titular de la mala noticia</strong>. A m&iacute; me resulta especialmente &uacute;til con las personas que est&aacute;n a partir de mi &ldquo;segundo c&iacute;rculo&rdquo;.&nbsp; Yo mando en la informaci&oacute;n y por tanto su reacci&oacute;n ser&aacute; la m&aacute;s conveniente. Sin entrar en detalles e inclinando la balanza hacia el optimismo. Con nuestros m&aacute;s cercanos, serenidad, sinceridad, sin ocultar nada pero mostrando fuerza y determinaci&oacute;n a seguir resistiendo. Recuerda que ellos te van a devolver las sensaciones que t&uacute; les transmitas.
    </p><p class="article-text">
        El regreso a casa ser&aacute; malo si entras empapado por el jarrazo de agua fr&iacute;a que te acaban de echar, malo si directamente te sientas en el sill&oacute;n con el abrigo puesto, las llaves en la mano, y la mirada en una tele que en realidad no ves mientras vas notando c&oacute;mo crece la intensidad de un dolor angustioso en tu pecho.
    </p><p class="article-text">
        Ahora estoy&nbsp; pendiente del resultado de m&aacute;s pruebas para saber en qu&eacute; direcci&oacute;n vamos y reconozco que el miedo ha reaparecido sin contemplaciones. Es el miedo al dolor y es el miedo a morir cuando m&aacute;s ganas tengo de vivir. Las lecciones del c&aacute;ncer se van sucediendo a medida que pasa el tiempo, y ahora, en esta vuelta al cole, tengo que aprender a tener una reca&iacute;da que me est&aacute; afectando porque las reca&iacute;das anteriores no tuvieron el mismo impacto. <strong>Supongo que cada d&iacute;a soy m&aacute;s consciente de la gravedad e importancia de mi c&aacute;ncer</strong>, por tanto pesa m&aacute;s y me produce nuevos matices en mis reflexiones. Y hablo de matices porque el grueso de mi determinaci&oacute;n se mantiene intacto: #yomecuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que si vienen mal dadas, acu&ntilde;ar&eacute; mi titular con un enfoque positivo, empezar&eacute; a pensar en c&oacute;mo ser&aacute; el tratamiento con el que plantaremos cara, seguir&eacute; buscando el tiempo para estar con los m&iacute;os, seguir&eacute; confiando absolutamente en la medicina y en mis m&eacute;dicos, intentar&eacute; volver a trabajar,&nbsp; sonreir&eacute; para que me devuelvan sonrisas y vivir&eacute;, sabiendo que todo es provisional, como si fuera a morir dentro de muchos a&ntilde;os. Amar la vida de este modo hace que al llegar a casa piense que ya toca pintarla. No me voy a sentar a mirar las zonas que han amarilleado sin pasar despu&eacute;s por la ferreter&iacute;a a por brochas, rodillos, pinceles y dos latas grandes de pintura color esperanza.
    </p><p class="article-text">
        PD: Un hueco a <strong>Ricky Rubio</strong>. Su madre muri&oacute; de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n hace tres a&ntilde;os. D&iacute;as despu&eacute;s de proclamarse campe&oacute;n ha dicho: &ldquo;Abrir una sala para pacientes de c&aacute;ncer importa m&aacute;s que ganar un Mundial&rdquo;. Con personas as&iacute; es evidente que podemos comprar muchas latas de color esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-valentin-garcia-recaida_132_1352020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Sep 2019 19:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Valentín García]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Café con leche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cafe-con-leche-cancer_132_1355495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e09d8da1-276a-42ce-a774-f810a06197d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Café con leche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Yo ya necesito tomarme uno cada tarde para tirar. Me levanta y siento su impulso. Tronco, te has hecho mayor. El cáncer te ha traído el café con leche</p></div><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; una tarde, calurosa, muy calurosa de este agosto. En un bar de esos que nacen para cambiar de due&ntilde;o cada par de a&ntilde;os. En una avenida de bloques con su verdecito delante y sus soportales (&iquest;hay algo m&aacute;s feo que un soportal?) de un pueblo de esos donde la gente sale a la calle fundamentalmente para hacer running con sus mallas fluorescentes como un pe&oacute;n de carretera. Id&iacute;lico todo.
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute;, dec&iacute;a, que en medio de esta escena, y eso es lo singular del caso, estaba yo pidiendo un caf&eacute; con leche, en vaso, y calentito. &iexcl;&iexcl;Un caf&eacute; con leche!! &iexcl;&iexcl;Yo!! Apoyado en la barra de madera brillosa me lo hab&iacute;a pedido&hellip;&iexcl;&iexcl;Yo!!&nbsp; El caf&eacute;, su leche hirviendo, su sobrecito de az&uacute;car (afortunadamente sin frase cursi y lapidaria escrita en el papel), su galletita con forma de lazo y el vaso de agua. Juro que era la primera vez en mi vida que me tomaba un caf&eacute; con leche a media tarde.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo es que nunca me ha terminado de gustar como brevaje, sino que ten&iacute;a una consideraci&oacute;n casi filos&oacute;fica sobre eso del cafelito a esas horas, una reflexi&oacute;n sobre en qu&eacute; momento de la vida y estado f&iacute;sico uno necesita el impulso de la cafe&iacute;na cuando la mayor parte del d&iacute;a ya est&aacute; jugado. Voy a ser claro: para m&iacute;, lo del caf&eacute; con leche por la tarde era para personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Ea, pues ah&iacute; estaba yo, sin saber que inauguraba una nueva costumbre que, como tal, se ha ido repitiendo hasta hacerse pr&aacute;cticamente diaria. Yo, que no sol&iacute;a ir a un bar a esas horas, y si iba era a tomar algo con hielo. Siempre mirando un poco por encima del hombro a los del caf&eacute;, pensando que necesitan de ese doping, un doping triste. Porque un caf&eacute; con leche es triste&hellip; Es de las pocas cosas que te pides yendo s&oacute;lo y nadie te mira de reojo. No se usa para brindar, no se le echa una fruter&iacute;a como a los gin-tonics, no eliges la marca ni del caf&eacute; ni de la leche, no tiene burbujas&hellip; &iexcl;&iexcl;no tiene nada!!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Pero hace falta. Yo ya necesito tomarme uno cada tarde para tirar. Me levanta y siento su impulso. Tronco, te has hecho mayor. El c&aacute;ncer te ha tra&iacute;do el caf&eacute; con leche. No todo va a ser cisplatino, carboplatino, petremexed y dem&aacute;s venenos&hellip; El vaso de l&iacute;quido espesito y marr&oacute;n tiene tambi&eacute;n unos efectos estupendos para hacer frente al paliz&oacute;n de dos a&ntilde;os resistiendo al c&aacute;ncer a base de medicamentos que te dejan como la galletita despu&eacute;s de mojarla. Tendr&eacute; que preguntar a mi onc&oacute;logo pues es un claro caso de automedicaci&oacute;n y eso no se debe hacer, pero es que si no me lo tomo, la &uacute;ltima parte del d&iacute;a se me pone cuesta arriba y acabo transformado en una rastrosa babosa como las que he visto en Cantabria, tan grandes y gordas que hacen ruido al comer.
    </p><p class="article-text">
        Es pronto para asegurar que el sabor me gusta, pero reconozco que le voy cogiendo cierto punto. Y como lo tomo por necesidad, ahora miro de otra forma a las se&ntilde;oras que mojan en el caf&eacute; hirviendo el borde de sus labios pintados mientras cierran un poco los ojillos y luego aprietan la lengua con el cielo de la boca (prueben el gesto). Ahora son colegas de desgaste f&iacute;sico y podr&iacute;a sentarme con ellas a hablar de dolencias, huesos y pastillas.
    </p><p class="article-text">
        Me tomo el caf&eacute; con leche como me tomo el hecho inequ&iacute;voco de haber envejecido diez a&ntilde;os en dos: con resignaci&oacute;n y dispuesto a encontrarle sabor. El sabor de la vida quiz&aacute; sea mucho decir, pero algo de eso hay pues si me ha hecho falta ahora y no antes tomar algo a media tarde que me levante es porque mi c&aacute;ncer sigue a lo suyo, ha vuelto a apretar buscando m&aacute;s sitio y forzando un cambio de tratamiento. Primero diez sesiones m&aacute;s de radioterapia, y luego dejar la quimio y empezar con la inmunoterapia, donde tengo (tenemos todos) puestas las esperanzas para afrontar una reca&iacute;da. Pero de eso hablamos otro d&iacute;a, que me voy al bar a por mi cafelito.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cafe-con-leche-cancer_132_1355495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2019 20:59:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Café con leche]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A Julio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-julio-cancer_132_1367058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69108af1-adfc-4416-91fc-5c2b99b33bdb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A Julio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La bofetada que el cáncer me ha dado contigo me lleva incluso a preguntarme si merece la pena tanta quimio, radio, médicos… Hasta me da cosa mirar las pulseras de #yomecuro que tú también llevaste</p></div><p class="article-text">
        Esta noche, querido Julio, tambi&eacute;n he bajado al r&iacute;o a buscar en sus aguas lentas alguna respuesta, alg&uacute;n argumento, una raz&oacute;n, alg&uacute;n pensamiento que me consuele. Y nada. No encuentro nada. La l&aacute;mina l&iacute;quida que se acerca al Puente de Triana me ha echado a la orilla un poco m&aacute;s de dolor, rabia y miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy hecho polvo y as&iacute; me encuentro desde que ayer tu madre, Pilar, nuestra @pilicorleone en Twitter, me mand&oacute; un mensaje: &ldquo;Valent&iacute;n, Julio ya tiene sus alas&hellip;&rdquo; Creo que es la forma m&aacute;s hermosa de decir que nos hab&iacute;as dejado, que se acab&oacute; tu tiempo y tu sonrisa permanente entre las camas del hospital donde has estado m&aacute;s de dos a&ntilde;os esperando un trasplante de una m&eacute;dula que te sirviera y que desgraciadamente nunca lleg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que tu ni&ntilde;ez hizo que creara un v&iacute;nculo especial contigo y con tu madre. Un chaval no puede llevarse meses ingresado, un chaval no puede tener leucemia, un chaval no puede tener esa mirada madura,un chaval no puede ser m&aacute;s fuerte que yo&hellip; un chaval tiene que ser eso, un chaval y ya est&aacute;. Y sobre todo, un chaval no se puede morir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Esa es, para todos, la principal raz&oacute;n por la que estamos sintiendo este desgarro y por eso ayer me acerqu&eacute; a ver a tu madre al maldito tanatorio. Apenas le dije nada porque -sinceramente- creo que no se puede decir nada que sirva para algo. Me ha contado que lo &uacute;ltimo que le dijiste fue &ldquo;no llores mam&aacute;&rdquo; y se me parti&oacute; el alma al comprobar que te marchabas m&aacute;s pendiente de los tuyos que de tu propio trance. Nos haces muy peque&ntilde;os, t&iacute;o grande.
    </p><p class="article-text">
        Luego ha venido el miedo porque, como sabes, yo tambi&eacute;n tengo c&aacute;ncer, y eso hace que todo esto gire en torno a m&iacute; de otra manera, hiri&eacute;ndome de temor a que me pase como a ti, que estoy haciendo lo mismo que t&uacute; hac&iacute;as, todo lo posible por curarme y seguir vivo. T&uacute; de un modo y yo de otro, pero el esfuerzo es igual de m&aacute;ximo. Coincidimos adem&aacute;s en empe&ntilde;arnos en intentar animar a otros enfermos y llevo malo casi tanto tiempo como lo has estado t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        El c&aacute;ncer te ha llevado a ti y nos recuerda que esto es as&iacute;, que manda hasta que los m&eacute;dicos encuentran la tecla, pero ni siquiera podemos estar seguros de todo. <strong>El c&aacute;ncer no entiende edad, sexo o condici&oacute;n, es injusto y arbitrario.</strong> Ser&iacute;a mucho m&aacute;s l&oacute;gico que muriera yo, que ya he pasado los 50, y no t&uacute;, que te has quedado sin compartir tu vida y energ&iacute;a con tu gente. Ya s&eacute; que plantear esto es absurdo, pero el dolor que siento me tiene poco reflexivo.
    </p><p class="article-text">
        La bofetada que el c&aacute;ncer me ha dado contigo me lleva incluso a preguntarme si merece la pena tanta quimio, radio, m&eacute;dicos&hellip; Hasta me da cosa mirar las pulseras de&nbsp;<a href="https://twitter.com/hashtag/yomecuro?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Ehashtag" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#yomecuro</a> que t&uacute; tambi&eacute;n llevaste y que luciste con especial alegr&iacute;a en la Cabalgata de los Reyes Magos. Tus alas me han puesto a m&iacute; los pies en el suelo, puedo morirme cualquier d&iacute;a, puede que mi tratamiento no funcione, puede que todo sea para nada.
    </p><p class="article-text">
        Pero qu&eacute; va, Julio, en el fondo s&eacute; que estoy tremendamente equivocado. Miro tus fotos y leo los centenares de mensajes que le est&aacute;n enviando a tu madre y entonces me doy cuenta de que todo vale para algo. A pesar del dolor profundo y eterno que has dejado. A pesar de los dos largos a&ntilde;os en el Hospital. A pesar de que no seamos siquiera capaces de entender que muera un chaval como t&uacute; y que un hombre de 51 y con dos hijos pueda morir ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Y es que t&uacute;, gran guerrero, has hecho que miles de personas adoren m&aacute;s la vida. Has demostrado que no es cuesti&oacute;n de -como suele decirse- ganar o perder la batalla. &iquest;Alguien se atreve a decir que Julio ha perdido? La clave, querid&iacute;simo JuliOne, es esa forma de vivir mientras pase lo que tenga que pasar. Esa es la lecci&oacute;n magistral de vida que t&uacute; y tu familia nos dais. O vuestra lecci&oacute;n de alegr&iacute;a por encima de todas las cosas. Ponerse manos a la obra realizando campa&ntilde;as para fomentar la donaci&oacute;n de m&eacute;dula con una presencia que ya querr&iacute;an experimentados profesionales de la comunicaci&oacute;n. &iexcl;&iexcl;Ah&iacute; estabas t&uacute;, con el apresto que s&oacute;lo tienen los valientes!!
    </p><p class="article-text">
        Cuando alguien que conozco muere de c&aacute;ncer me afecta mucho y voy a tardar alg&uacute;n tiempo en encajar este golpe. Pero estoy m&aacute;s que dispuesto a seguir tu ejemplo para llegar, por lo menos, a la altura de tus zapatos. Gracias JuliOne.
    </p><p class="article-text">
        Que tus alas te lleven al m&aacute;s hermoso lugar jam&aacute;s so&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-julio-cancer_132_1367058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2019 20:26:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A Julio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor del resto y su poquito de insumisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cansancio-insumision-cancer-valentin-garcia_132_1419878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94d9599f-95a0-4374-8d1f-5c26c788a0e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El valor del resto y su poquito de insumisión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tengo cáncer pero sigo siendo un ciudadano que se cabrea, un periodista que sigue la actualidad y vibra, un tío ruidoso, alguien que sigue flipando con Antonio Vega… ¡Soy muchas cosas!</p></div><p class="article-text">
        Vivir m&aacute;s tiempo ocupa mucho tiempo, alargar la vida te lleva media vida. Resistir a un c&aacute;ncer pide, entre otras muchas cosas, una dedicaci&oacute;n que cuando inici&eacute; mi recorrido no pod&iacute;a imaginar. Llevo 18 meses -los m&aacute;s vividos de mi edad- centrado en mi enfermedad. La disposici&oacute;n de mi tiempo est&aacute; determinada por sus ca&oacute;ticas reglas. Tuve que dejar de trabajar durante m&aacute;s de un a&ntilde;o y a partir de la noche del diagn&oacute;stico me vi inmerso en un universo nuevo, duro y muy exigente. Ya no era el due&ntilde;o de mis actos, pas&eacute; a depender de las indicaciones de los m&eacute;dicos, ya mi agenda no era m&iacute;a. Perd&iacute; la soberan&iacute;a sobre la organizaci&oacute;n de los d&iacute;as y las semanas, renunci&eacute; a hacer planes que no fueran inmediatos -que eso no son planes- y en cierto modo tuve que entregar mi reloj, largo o corto, a met&aacute;stasis, tratamientos, pruebas, consultas y todas esas esclavitudes que te expiden el T&iacute;tulo de Oficio: &ldquo;paciente de c&aacute;ncer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero me negu&eacute; a ser s&oacute;lo eso. Vi que era inevitable que el tratamiento se hiciera con las riendas. Evidentemente lo primero es lo primero, prioridad total, entre otras razones porque hay muchos d&iacute;as en los que mi cuerpo no responde como para hacer otras cosas. Despu&eacute;s fui aprendiendo que esto iba para largo, que la estanter&iacute;a de las medicinas no era provisional y que mi modo de vida hab&iacute;a cambiado de par&aacute;metros. Hab&iacute;a que incluir la renuncia dentro del paisaje, cierto, pero pronto decid&iacute; que le iba a buscar las vueltas a la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Es tan duro tener c&aacute;ncer que convertirte en enfermo profesional est&aacute; a un paso, y vayan por delante todos mis respetos por aquellos que no han visto otra posibilidad, pues hay situaciones realmente duras que dejan poco margen para cultivar los alientos de la vida. Lo que yo pretendo es que el c&aacute;ncer me coma el terreno imprescindible, que es mucho, pero ni un cent&iacute;metro m&aacute;s. Necesito y debo conservar mi reino, sentir que si estoy resistiendo es precisamente para que todo el resto del tiempo tenga sentido. Que si he ido a otra sesi&oacute;n de quimio es para poder salir un rato el fin de semana. Que si me tomo la medicaci&oacute;n religiosamente voy a comer divino, que si tengo que quedarme dos d&iacute;as acostado es para pasar un tercero al lado de mi gente.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, la nueva fase de mi tratamiento me va a tener en total diez ma&ntilde;anas seguidas ocupado. Bueno, hoy al menos al salir de radioterapia he ido a hacer la compra con mis hijos. A veces cuesta mucho, much&iacute;simo armar las fuerzas, pero la recompensa no puede ser mayor, sobre todo, si de vez en cuando cometo alg&uacute;n exceso. Eso me deja la cabeza nueva para quince d&iacute;as. Me sigue apeteciendo hacer cosas, no he perdido la capacidad de crearme nuevas ilusiones y esto me ayuda a soportar los palos del c&aacute;ncer. En ocasiones me obligo, me fuerzo un poco, tiro de voluntad o disciplina frente a la tentaci&oacute;n del cansancio. Cansancio permanente, cansancio como estado, cansancio como justificaci&oacute;n y como excusa, cansancio como palabra ante la que todos ceden.
    </p><p class="article-text">
        Pero tengo suerte, siempre lo digo, y estoy rodeado de personas y circunstancias que son en s&iacute; mismas razones para vivir y que me recuerdan y empujan a seguir siendo algo m&aacute;s que un c&aacute;ncer con piernas. Sigo siendo un padre devoto pero con su poquito de c&aacute;ncer, un amigo que ahora te necesita m&aacute;s, un hermano feliz como pi&ntilde;&oacute;n en pi&ntilde;a prieta, un hijo que bendice haber nacido de sus padres, un novio que quiere dar y no s&oacute;lo recibir, un compa&ntilde;ero de trabajo que procura arrimar el hombro todo lo posible, un loco por la radio, un vecino que agradece tu inter&eacute;s, un cliente del desayuno como t&uacute; sabes, un ciudadano que se cabrea, un periodista que sigue la actualidad y vibra, un t&iacute;o ruidoso, alguien que sigue flipando con Antonio Vega&hellip; &iexcl;Soy muchas cosas!
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico ceder ante la gravedad de una enfermedad as&iacute;, bastante tenemos con seguir en pie... pues no, no es bastante; si se puede hay que caminar. Hay que hablar de cosas que no sean la vida y la muerte, hay que ponerse guapo, hay que comprar cosas, hay que propon&eacute;rselo cada d&iacute;a y eso lo tenemos dentro de nosotros. Genero lo que quiero recibir. Estamos aqu&iacute; para algo, la cosa esa de &ldquo;luchar&rdquo; no es el motivo, es hacer tu vida, la que puedas, pero hazla. Seguro que tienes a alguien muy cerca que est&aacute; deseando que le pidas que te eche una mano.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la dictadura del c&aacute;ncer, su poquito de insumisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cansancio-insumision-cancer-valentin-garcia_132_1419878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jul 2019 19:11:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El valor del resto y su poquito de insumisión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Valentín García]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mover la arena y que no se note en la playa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-playa-cancer-paraisos_132_1430945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45630e38-9f29-4147-9698-e4de3e3e5dbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mover la arena y que no se note en la playa"></p><p class="article-text">
        He dejado en la nevera dos limones, un bote de remolacha, bacalao, un paquete de salchichas y sirope de chocolate. As&iacute; la he cerrado antes de marcharme de vacaciones y para afrontar la nueva fase de tratamiento del c&aacute;ncer. <strong>&iquest;Esa iba a ser la &uacute;ltima imagen de mi casa antes de no volver en m&aacute;s de un mes?</strong> Qu&eacute; cosa m&aacute;s triste... Pero un tipo con suerte, como es mi caso, se encuentra, para emprender este tiempo que me espera, puertas mejores que la de un frigor&iacute;fico, puertas que van a ponerme rumbo a los para&iacute;sos.
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida me ha saltado en el m&oacute;vil, en<a href="https://twitter.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Twitter,</a> donde una mujer que no conozco (@campanilla1304 , eso es lo que m&aacute;s me gusta) abriga bajo la etiqueta #yomecuro una foto de su pareja y su hija (creo que es una ni&ntilde;a) jugando sentados en una arena fina de playa que bien podr&iacute;a ser de Huelva. Hombre de unos cuarenta, buena barba y pelo rasurado (cada uno se contradice como quiere) le ofrece a su cr&iacute;a de unos 4 a&ntilde;os un cubito de pl&aacute;stico amarillo para hacer lo que se hace en estos casos: mover la arena de sitio. Est&aacute;n uno frente al otro, con el sol detr&aacute;s. La autora del tweet y de la foto, Ana, apenas sale. S&oacute;lo se le ven las puntas de dos dedos de los pies. La foto no es buena, ni por composici&oacute;n, ni luz, nada de nada. Sin embargo, Ana escribe debajo: &ldquo;Como @valentingarcia2 <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/fuerzas_6_919418072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dec&iacute;a el anterior viernes</a>, cada uno tiene su para&iacute;so! #yomecuro&rdquo;. Y eso transmuta a esta instant&aacute;nea sacada con el m&oacute;vil en algo m&aacute;s que en una escena de verano.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; la foto es, desde ese momento, una raz&oacute;n para vivir. Creo que para Ana tambi&eacute;n, aunque ignoro si ella tambi&eacute;n tiene c&aacute;ncer o de qu&eacute; modo se ha visto golpeada por la enfermedad, que parece que s&iacute;. O quiz&aacute; simplemente se ha visto impulsada por lo que hace una semana escrib&iacute; sobre buscar para&iacute;sos (foto de los tuyos en la playa) en lugar de paredes de infierno (mi nevera).
    </p><p class="article-text">
        Me he quedado mirando la escena despacito, acompa&ntilde;ado por la voz de <strong>Nina Simone</strong>, que el gran <strong>Juanjo T&eacute;llez</strong> hab&iacute;a recomendado en Facebook, y en dos o tres minutos me ha ayudado m&aacute;s que todas las horas de contenidas y disparatadas reflexiones que he tenido desde que me han dicho que mi c&aacute;ncer est&aacute; mejor para &eacute;l y peor para m&iacute;. La foto de Ana es la serenidad que requiere todo lo que siento y pienso al mirar hacia el &uacute;ltimo informe desfavorable. Mueven la arena para dejarlo todo igual, no se notar&aacute; en la playa. Es un para&iacute;so, como los que yo quiero ver desde este <em>&ldquo;mientras&rdquo; </em>en el que me he instalado.
    </p><h3 class="article-text">Vivir para seguir viviendo</h3><p class="article-text">
        Porque si los enfermos de c&aacute;ncer queremos vivir no es, al menos la mayor&iacute;a, para empezar una vuelta al mundo, para hablar sin pelos en la lengua, para comprarnos la moto de nuestros sue&ntilde;os o yo qu&eacute; s&eacute;... No, no es eso. Nosotros lo que queremos es vivir para seguir viviendo, para seguir haci&eacute;ndonos fotos tontas que ahora son fotos de para&iacute;sos. Puede que hagamos algo especial de vez en cuando, algo que seguro gusta tambi&eacute;n a los que no tienen c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A alguien no le apetece ir a Par&iacute;s? Ser&iacute;a curioso que los pacientes oncol&oacute;gicos pudi&eacute;ramos cambiar esa parte del contenido de las ediciones digitales de todos los peri&oacute;dicos que enseguida, y m&aacute;s ahora, meten a diario dos o tres piezas sobre destinos tur&iacute;sticos ex&oacute;ticos, playas v&iacute;rgenes, ciudades trepidantes... Nos ofrecen varios edenes a un solo click que seguramente han sido pagadas por Oficinas de Turismo. Si nos dejaran a gente como Ana o como yo, en lugar de &ldquo;Pasar cinco d&iacute;as en las Islas Seychelles a cuerpo de millonario&rdquo;, propondremos &ldquo;Pasa cinco d&iacute;as con tu hijo en el parque sin que te duela el cuerpo&rdquo;. &ldquo;Alquila un velero y recorre las costas mallorquinas&rdquo; lo transformaremos en algo m&aacute;s sencillo: &ldquo;Sal con tus amigos cinco noches por los bares de tu barrio sin hablar de c&aacute;ncer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sirva la broma para decir que la vida que queremos es la que ten&iacute;amos antes del diagn&oacute;stico, as&iacute; de simple. Sabemos que eso no es posible y ya nada ser&aacute; igual, pero eso es lo que nos gustar&iacute;a, recuperar nuestro sitio en esa vida que ha seguido girando para los dem&aacute;s y que a nosotros se nos ha frenado.
    </p><p class="article-text">
        Anoche mi novia me mand&oacute; una idea le&iacute;da por ah&iacute;, y creo que acierta. Dice que yo lo que quiero es volver a la certidumbre de los sitios vividos. Como Ana, mover la arena y que no se note en la playa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-playa-cancer-paraisos_132_1430945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2019 18:40:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mover la arena y que no se note en la playa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Playas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fuerzas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/fuerzas_132_1441066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3065604-f9ab-411a-b452-7a6646445f76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fuerzas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resistir al cáncer requiere en muchas ocasiones plena dedicación. Ocupa mucho tiempo. Yo, por ejemplo, esta semana, tengo sesión de quimioterapia, la número 21</p><p class="subtitle">Estoy cansado, mucho, muchísimo, y sin embargo no dejo de hacer todo lo posible por superar la enfermedad. Y, como yo, miles de enfermos de cáncer cada día</p></div><p class="article-text">
        Jam&aacute;s hubiera pensado que yo era fuerte, o tan fuerte como para afrontar un c&aacute;ncer. No sab&iacute;a cu&aacute;l era mi capacidad de resistencia ni los resortes que ten&iacute;a en mi interior que me llevar&iacute;an a partirme la cara cada d&iacute;a por seguir viviendo. Resorte, energ&iacute;a, &aacute;nimo, fuerza, fe, ganas&hellip; cada uno lo llamamos de una forma, cada uno es movido por cosas diferentes, pero lo importante es que nos movemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resistir al c&aacute;ncer requiere en muchas ocasiones plena dedicaci&oacute;n. Ocupa mucho tiempo. Yo, por ejemplo, esta semana, tengo sesi&oacute;n de quimioterapia, la n&uacute;mero 21,&nbsp; y adem&aacute;s me han hecho una Resonancia Magn&eacute;tica espec&iacute;fica para la hip&oacute;fisis (uno de mis puntos en rojo) con lo cual tengo mi dosis de momentos de tensi&oacute;n e incertidumbre. Paso por mi obligada anal&iacute;tica y mi obligada visita al onc&oacute;logo y a la endocrino. Sobre mis espaldas, y desde que me diagnosticaron c&aacute;ncer de pulm&oacute;n hace 18 meses, llevo tambi&eacute;n el desgaste de 41 sesiones de radioterapia&nbsp; y dos operaciones. Horas y m&aacute;s horas de hospital, decenas de pruebas e innumerables visitas a diferentes especialistas. Sumemos los d&iacute;as y m&aacute;s d&iacute;as convaleciente y una merma f&iacute;sica bastante notable. He vuelto a trabajar pero mi rendimiento dista mucho del que ten&iacute;a antes. Si me pongo a pensar, este p&aacute;rrafo de consecuencias de mi c&aacute;ncer ser&iacute;a mucho m&aacute;s largo, pero creo que es suficiente para ilustrar c&oacute;mo se detiene una vida, c&oacute;mo gira derrapando y c&oacute;mo puede quedar. Y sin que nadie pueda aventurar qu&eacute; es lo que me espera.
    </p><p class="article-text">
        Estoy cansado, mucho, much&iacute;simo, y sin embargo no dejo de hacer todo lo posible por superar la enfermedad. Como yo, miles de enfermos de c&aacute;ncer se levantan cada ma&ntilde;ana dispuestos a sacar el d&iacute;a adelante. Si toca ir al m&eacute;dico, pues al m&eacute;dico. Si toca quimio o radioterapia, pues al l&iacute;o. Si no toca nada, pues a darlo todo. Tenemos motor, tenemos ese &ldquo;algo&rdquo; que, cuando no ten&iacute;a c&aacute;ncer, me hac&iacute;a admirar a quienes padeci&eacute;ndolo se com&iacute;an la vida a mordiscos. El mismo sentimiento que ahora otros me dicen que tienen conmigo y que hace que me pregunte de d&oacute;nde sale ese impulso tan dif&iacute;cil de sostener.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es confusa, variada, preciosa y muy particular. Si cada c&aacute;ncer es un mundo, los trampolines para saltarlo tambi&eacute;n son otro. En mi caso, las fuerzas nacen de una combinaci&oacute;n de miedos y ganas de disfrutar de mi indomable pasi&oacute;n por la vida, venga como venga. Es el ancestral miedo a la muerte, el miedo al dolor, el miedo a la pena, miedo al sufrimiento largo, miedo a la incapacitaci&oacute;n, y algunos miedos m&aacute;s que dan para otra Oncolumna.
    </p><p class="article-text">
        Y junto al temor, sacando pecho, el sabor de la vida en los labios. A m&iacute; me encanta la m&iacute;a y no quiero bajarme de un carro que espero me siga llevando a tantos para&iacute;sos como hasta ahora. Tambi&eacute;n cada uno tenemos nuestros para&iacute;sos &iquest;verdad? Un d&iacute;a entero de risas con mis hijos, un sal&oacute;n con chimenea con mi familia, una almohada con mi novia, un bar sin tele con mis amigos, un estudio de radio, un recuerdo de mi padre&hellip; Esos son algunos de los m&iacute;os y quiero seguir recorri&eacute;ndolos muchos a&ntilde;os m&aacute;s. Quiz&aacute; no pueda porque el c&aacute;ncer me mate pero mientras tanto, y otra vez vuelvo al &ldquo;mientras&rdquo;, mientras tanto me viene la determinaci&oacute;n para encontrar a diario trocitos de para&iacute;so y no paredes de infierno.
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente opina que la actitud cura. Yo no lo creo, pero estoy seguro de que ayuda a que el c&aacute;ncer pese menos. Y eso es muy bueno, es buen&iacute;simo porque hay d&iacute;as que pesa mucho, como el de hoy, porque en lo que se tarda en escribir una columna me han dado el resultado de la Resonancia en la cabeza y resulta que el n&oacute;dulo cancer&iacute;geno de la hip&oacute;fisis ha crecido y tengo un poquito m&aacute;s de c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Mis ganas de vivir han crecido mucho m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/fuerzas_132_1441066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2019 18:52:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las fuerzas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valentín García,Cáncer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salas de espera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/salas-espera_132_1451775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39d945e5-53f2-444d-8c86-c7cdd3ba893b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salas de espera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hablamos, pero nos miramos, y al mirar es cuando empiezo a pensar, a imaginar, a suponer cómo es, quién es, desde cuándo tiene cáncer y una retahíla de preguntas sugeridas por su edad, su aspecto, su compañía…</p></div><p class="article-text">
        Tienes c&aacute;ncer, el tiempo se ha convertido en tu bien m&aacute;s preciado, y resulta que pasas horas y m&aacute;s horas, simplemente, esperando. Perdiendo tiempo, perdiendo oro. Son gajes del oficio de enfermo oncol&oacute;gico. Esperas para la consulta de los diferentes especialistas, esperas para las anal&iacute;ticas, para el traslado en ambulancia, para la resonancia, para el TAC&hellip; Desde que me diagnosticaron, las salas de espera se han convertido en uno de los escenarios habituales de mi vida, y afortunadamente, les he encontrado su puntito para que me gusten, porque en las salas de espera, adem&aacute;s de&nbsp; horas, tambi&eacute;n pasan cosas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me mueve y conmueve sucede en determinadas salas de espera. No me interesan por tanto las de los m&eacute;dicos especialistas, anal&iacute;tica y las de pruebas como TAC o resonancia. All&iacute; todo es m&aacute;s r&aacute;pido y los pacientes presentes van por decenas de patolog&iacute;as distintas. Para m&iacute; el relato est&aacute; en las esperas donde s&oacute;lo estamos los enfermos de c&aacute;ncer y acompa&ntilde;antes, es decir, en Oncolog&iacute;a, Quimioterapia y Radioterapia. Quiz&aacute; me deje alguna pero ser&aacute; que a m&iacute; no me ha tocado ir.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de lo que me esperaba, all&iacute; no hay demasiadas conversaciones entre pacientes. Apenas intercambiamos experiencias ni nos contamos nuestro historial m&eacute;dico. &iquest;Para qu&eacute;? Sabemos que lo del otro no nos sirve para nada porque cada uno tenemos nuestro propio c&oacute;digo de barras. No me aporta nada saber qu&eacute; tratamiento recibe el se&ntilde;or de enfrente, o cu&aacute;ntas sesiones lleva. Ni siquiera saber d&oacute;nde est&aacute; su c&aacute;ncer. No es desinter&eacute;s, es otra cosa. Es que tenemos tanto en com&uacute;n que para qu&eacute; nos lo vamos a contar. Compartimos el miedo a que el m&eacute;dico nos diga que estamos empeorando, compartimos la ilusi&oacute;n por unos resultados favorables, compartimos el temor a los efectos de la quimio en la entrada del Hospital de D&iacute;a y el recorrido hacia la sala completamente aislada donde nos tumban y anclan para una sesi&oacute;n m&aacute;s de radioterapia que dar&aacute; la cara semanas m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos, pero nos miramos, y al mirar es cuando empiezo a pensar, a imaginar, a suponer c&oacute;mo es, qui&eacute;n es, desde cu&aacute;ndo tiene c&aacute;ncer y una retah&iacute;la de preguntas sugeridas por su edad, su aspecto, su compa&ntilde;&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Mientras espero el pitido que har&aacute; que todos alcemos la mirada a la pantalla buscando la extra&ntilde;a combinaci&oacute;n de letras que tenemos en nuestro ticket, mientras espero que una enfermera diga mi nombre para entrar en la quimio, construyo esas vidas que, como la m&iacute;a, est&aacute;n en el aire. Lo hago a pesar de que es casi imposible que acierte en algo. Lo &uacute;nico que es seguro aqu&iacute; es que no nos queremos morir.
    </p><p class="article-text">
        Observo sobre todo las miradas buscando cansancio o vigor, y en muchas ocasiones me parece hallar un aire de pena por s&iacute; mismos. Me dan ganas de decirles algo positivo pero aqu&iacute; el respeto es m&aacute;ximo y nadie rompe la intimidad. Muchos est&aacute;n adormilados a consecuencia de los calmantes que toman a diario. Algunos tosen con dificultad. Muchos otros sin embargo tienen un aspecto estupendo que no indica que tengan c&aacute;ncer. Algunas mujeres llevan peluca, pero la mayor&iacute;a de las que han perdido el pelo se cubren con un turbante o un pa&ntilde;uelo. Las m&aacute;s j&oacute;venes se muestran m&aacute;s seguras con sus tocados que las mayores. En todas encuentro una belleza que solo te da la valent&iacute;a. Los hombres somos m&aacute;s de gorra o sombrero. Cuando yo perd&iacute; el pelo, llevaba unos divertidos sombreros ingleses que me compr&eacute; por internet y creo que triunf&eacute; en la sala de espera.
    </p><p class="article-text">
        Suele haber silencio, pero no es tristeza, es serenidad a pesar de la clase de pensamientos que rondan en esas cabezas nuestras. A los m&aacute;s nuevos se les distingue porque suelen hablar m&aacute;s con sus acompa&ntilde;antes. Los veteranos tenemos menos dudas o incluso vamos solos si es posible. Es curioso, pero no hay demasiados tel&eacute;fonos m&oacute;viles en las manos. Libros, alg&uacute;n peri&oacute;dico, pasatiempos, o nada. Manos llenas de esperanza que a veces vuelven vac&iacute;as a sus casas. Ocurre cuando el onc&oacute;logo, en la consulta previa a recibir la sesi&oacute;n de quimio o radio, le dice al paciente que la anal&iacute;tica no est&aacute; bien y hay que esperar a estar en mejores condiciones para recibir el le&ntilde;azo de un tratamiento que en primera instancia te debilita. Salen y en silencio se encaminan hacia el pasillo sin cruzar la mirada. Nadie comenta nada, por supuesto. Cuando me daba sesiones diarias de radioterapia coincid&iacute;a con una mujer a quien le ocurri&oacute; esto dos o tres veces. Hasta que dej&eacute; de verla. Nunca pregunt&eacute; por ella ni las enfermeras me dijeron nada.
    </p><p class="article-text">
        Son secretos de sala de espera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/salas-espera_132_1451775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2019 17:37:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salas de espera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estado de gracias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cancer-yomecuro-gracias_132_1462722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f552cb11-cf00-495b-978c-2171d5ac3af5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estado de gracias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde que tengo cáncer, GRACIAS es la palabra más digo cada día. Seguro. Y me encanta, porque me siento a gusto mostrando gratitud a quien hace algo por mí</p><p class="subtitle">Pero a veces siento una fatiga de darlas, la verdad, unido ésto a la fatiga que causa el mismo cáncer y a la fatiga del tratamiento</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;&iexcl;Much&iacute;simas gracias!!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Por sonre&iacute;rme cuando tengo dolor o pretendo disimular el miedo, por explicarme mi c&aacute;ncer para que lo entienda, por haberme operado con &eacute;xito, por pincharme sin que me duela, por llevarme y traerme, por cuidarme, por escucharme y por callar, por levantarte t&uacute;, por los mensajes de whatsapp, por buscarme un sill&oacute;n tranquilo para darme la sesi&oacute;n de quimio; gracias hasta por decirme en la consulta de Urgencias que tengo c&aacute;ncer y desplegar una impagable humanidad mientras me hund&iacute;a por la noticia, gracias por&hellip; por cientos, por miles de razones.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo c&aacute;ncer, GRACIAS es la palabra m&aacute;s digo cada d&iacute;a. Seguro. Y me encanta, porque me siento a gusto mostrando gratitud a quien hace algo por m&iacute; aunque sea &eacute;se su trabajo y a quien lo hace movido por el cari&ntilde;o. Pero no siempre me resulta f&aacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        En estos 18 meses que llevo en el &ldquo;Estado de Gracias&rdquo;, he recibido mucho m&aacute;s de lo que he dado, lo que me deja adem&aacute;s en una situaci&oacute;n de deuda permanente que no me dar&aacute; tiempo a devolver aunque me curara ahora mismo y viviera mil a&ntilde;os. Por eso en ocasiones no encuentro una forma adecuada de mostrar mi agradecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Me ocurre por ejemplo con mi entorno m&aacute;s cercano, es decir mi familia y mis amigos. No paran de acumular ocasiones en su haber y su correspondiente apunte en mi debe. Mi familia es mi primer escudo y mi brazo principal: compa&ntilde;&iacute;a, gestiones, conversaci&oacute;n perfecta en cada momento, apoyo con mis hijos, llamadas en el momento oportuno (o inoportuno), adaptar las citas a mis horarios, fuerzas y necesidades&hellip; la lista es variad&iacute;sima e interminable. Otro ejemplo con algo que me da la vida cada d&iacute;a: mis amigos, <em>Los Desorganizaos</em>, llevan desde el principio  saludando todas las ma&ntilde;anas y  cada uno de ellos en nuestro grupo de whatsapp con un &ldquo;&iexcl;&iexcl;Buenos d&iacute;as, #yomecuro!!&rdquo;. El primero Pepe, a eso de las 6.30 de la ma&ntilde;ana, antes de irse a dejar como nuevas las casas de Villamanrique. Y as&iacute; todos, todos los d&iacute;as. Menudo chute. &iquest;Qu&eacute; hago, les doy las gracias cada d&iacute;a? Me dir&iacute;an, me dicen, que no sea pesado con eso. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s llego a la redacci&oacute;n de <a href="http://www.canalsur.es/radio-555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canal Sur Radio</a> y en cuanto abro la puerta mis compa&ntilde;eros inmediatamente me preguntan: &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s hoy? Son las 7 de la ma&ntilde;ana, y no es una pregunta al aire porque esperan ese parte m&eacute;dico con atenci&oacute;n a pesar de que est&aacute;n a tope y algunos llevan horas trabajando. Todos, absolutamente todos incluidos mis jefes, est&aacute;n pendientes de no pedirme lo que no tengo fuerzas para hacer. Y Jorge y Jose Mari tendr&aacute;n un ojo en el ordenador y otro en m&iacute;. &iquest;C&oacute;mo puedo corresponderles?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y a quien m&aacute;s me cuida? Aqu&iacute; corono, la mega top cum laude es Cris, mi novia. Se come toooooooooodos los marrones -y hay para dar y regalar- de mi c&aacute;ncer. &iexcl;Adem&aacute;s sonr&iacute;e! Su dulzura es tan infinita como la lista de cosas que ha hecho, hace y har&aacute; por m&iacute;. Necesitar&iacute;a mil ediciones de <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diario.es</a> para contarles. &ldquo;No me des las gracias&rdquo;, suele responderme. Entonces, &iquest;qu&eacute; le digo yo?
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto c&oacute;mo los enfermos deber&iacute;amos mostrar la gratitud debida a nuestros principales cuidadores. Yo no s&eacute; c&oacute;mo, pero s&iacute; s&eacute; que siempre ser&aacute; insuficiente, y por eso no siempre me siento bien porque temo caer en convertirme en un desagradecido -y para m&iacute; eso es terrible- si me quedo corto.
    </p><p class="article-text">
        Otro de mis desasosiegos son los agradecimientos que no he dado como me hubiera gustado. En el transcurso de la enfermedad hay momentos en los que uno no est&aacute; en condiciones de decir lo m&aacute;s adecuado, e incluso est&aacute; en las mejores condiciones para meter la pata. El c&aacute;ncer es una enfermedad larga que da para muchas vicisitudes, que uno observa en su justa dimensi&oacute;n a toro pasado, y no sabes si es mejor callar que dar las gracias tan tarde. Son gracias enconadas que espero ir dando cuando vea la oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Tantas gracias&hellip; A veces siento una fatiga de darlas, la verdad. Unido &eacute;sto a la fatiga que causa el mismo c&aacute;ncer y a la fatiga del tratamiento, y unido a que todo va envuelto en una peque&ntilde;a dosis de ret&oacute;rica optimista, hay d&iacute;as que creo que mi principal papel es el de un pobrecito enfermo a quien todos tienen que ayudar. Me tratan de un modo diferente al resto, y distinto a c&oacute;mo lo hac&iacute;an antes del diagn&oacute;stico. Es entonces cuando recuerdo que no estaba en el centro sino en un lado, cuando no necesitaba ayuda, cuando el tel&eacute;fono sonaba menos, cuando no daba ni un poco de pena, cuando sent&iacute;a que me quer&iacute;an por ser quien soy y no por el c&aacute;ncer que tengo dentro. Afortunadamente ese pensamiento se me pasa pronto y vuelvo a un hecho indiscutible: soy un tipo con mucha suerte al tener a tantos que hacen tanto por m&iacute;. As&iacute; que&hellip; &iexcl;&iexcl;Much&iacute;simas gracias!!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/oncolumna-cancer-yomecuro-gracias_132_1462722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2019 19:33:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estado de gracias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La incertidumbre de una revisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/incertidumbre-revision_132_1491968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f76ce748-789e-4972-9659-f03a16aaef60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La incertidumbre de una revisión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reconozco que esta víspera es dificililla. El #yomecuro es también #avecestengomiedo. Es admitir que el cáncer impone sus reglas, es aprender que no es justo, que no distingue ni tiene piedad y sin embargo… Es vencible</p></div><p class="article-text">
        Una de las cosas que me ha tra&iacute;do el c&aacute;ncer es la permanente incertidumbre. La inquietud&nbsp; principal es evidente: &iquest;Cu&aacute;nto tiempo me queda por delante? Esa pregunta, lo s&eacute;, es com&uacute;n a todas las personas, pero supongo que los pacientes de c&aacute;ncer nos la hacemos con m&aacute;s frecuencia. A m&iacute; sin embargo esa cuesti&oacute;n no me provoca especial desasosiego. Llevo peor las otras incertidumbres, las que nacen del ritmo y de los hitos de la propia enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, mientras escribo esta 'Oncolumna', estoy en una de esas incertidumbres, quiz&aacute; la peor de todas: la incertidumbre de una revisi&oacute;n. Ese momento en el que tras unas pruebas m&eacute;dicas nada agradables, te dicen si las cosas van bien, mal o regular. Si tu c&aacute;ncer ha crecido, ha disminuido, se ha quedado como estaba o si han salido nuevas posibles met&aacute;stasis. Un momentazo que me toca ma&ntilde;ana. D&iacute;a D en el oncocalendario.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto si llegar&aacute; el momento en el que no me ponga nervioso. A m&iacute; me encanta vivir por encima de todas las cosas y ahora me he amoldado a mis quimios cada tres semanas -que pasan volando-, a sentirme muy flojo muchos d&iacute;as y he aceptado con deportividad limitaciones f&iacute;sicas que tendr&iacute;an que haberme llegado dentro de diez a&ntilde;os. Es como si me valiera un &laquo;todo sigue igual&raquo; frente al riesgo de perder la vida que tengo. A esto se le llama, directamente, miedo, y defiendo este miedo que siento como uno de los m&aacute;s fuertes resortes para seguir resistiendo porque me hace ser consciente de la suerte que tengo por haber llegado hasta aqu&iacute; y por tener a mi alcance una sanidad que puede sacarme adelante.
    </p><p class="article-text">
        Pasan por mi cabeza los diferentes escenarios. No puedo evitar ponerme en lo peor e imagino el rostro casi doliente de mi m&eacute;dico. Me doy cuenta de que me da una enorme pereza volver a un tratamiento que me ate a diario al hospital. Tiemblo al pensar en el regreso a las quimios fuertes con su g&eacute;lido sabor a cisplatino, la vuelta a las inc&oacute;modas sesiones de radioterapia y sus efectos inesperados, no quiero tener que dar noticias malas&hellip; Tengo miedo.
    </p><p class="article-text">
        Claro, que tambi&eacute;n podr&iacute;a ser que el TAC y la resonancia magn&eacute;tica destapen s&oacute;lo un peque&ntilde;o contratiempo que no merezca una preocupaci&oacute;n mayor. Y por supuesto, tambi&eacute;n puede ser que salga todo modo del carajo de la vela y me digan que el c&aacute;ncer va en retroceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me apunto a esto &uacute;ltimo, claro, pero si no es as&iacute;, si aparecen problemas nuevos, pondremos soluciones nuevas, con ilusiones nuevas, con la fuerza que sea capaz de esgrimir y sobre todo, con todos esos apoyos -pegados, pr&oacute;ximos y lejanos- que me muestran la grandeza de estar vivo.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que esta v&iacute;spera es dificililla. El #yomecuro es tambi&eacute;n #avecestengomiedo. Es admitir que el c&aacute;ncer impone sus reglas, es aprender que no es justo, que no distingue ni tiene piedad y sin embargo&hellip; Es vencible. Te tengo miedo a ti, bicho, pero no a la muerte. Y como en la lucha contra el c&aacute;ncer no hay leyes, como no se cumple la relaci&oacute;n causa-efecto, uno que es de letras se sale por la tangente y dice... Soy andaluz, donde las palabras hermosas se conjuran para componer mensajes de amor como este: &ldquo;Yo quiero enviarte un mensaje largo y suave para que puedas tumbarte sobre &eacute;l a descansar. Y un mensaje corto que al abrirlo suenen los pajarillos del nido de tu casa. Quiero mandarte un mensaje de colores, para que te pongas a pintar los m&aacute;s raros dibujos que haya visto un hombre. Quiero mandarte un mensaje finito y muy corto, un papel de fumar que llevar&eacute; a tus labios para que escribas un beso en may&uacute;sculas...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ma&ntilde;ana salga de la consulta cantando palabras de amor. Entonces habr&aacute; dado igual lo que ocurriera dentro, porque habr&eacute; ganado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/incertidumbre-revision_132_1491968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2019 19:42:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La incertidumbre de una revisión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Valentín García]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La oncocolumna']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/la-oncolumna-cancer-yomecuro-valentin-garcia_132_1503309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7708ce22-4c90-4e72-832a-a840a7000816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La oncocolumna&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hola, me llamo Valentín García y tengo cáncer. El cáncer es lo que me trae a partir de este viernes a firmar cada semana esta 'Oncolumna'"</p></div><p class="article-text">
        Hola, me llamo <strong>Valent&iacute;n Garc&iacute;a</strong> y tengo c&aacute;ncer. El c&aacute;ncer es lo que me trae a partir de este viernes a firmar cada semana esta 'Oncolumna' en diario.es desde Andaluc&iacute;a. Soy periodista, y desde que me diagnosticaron, hace ahora a&ntilde;o y medio, he ido contando en las redes sociales y en <a href="http://valentingarcia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi blog</a> c&oacute;mo me siento y qu&eacute; pienso. Adem&aacute;s, emprend&iacute; la campa&ntilde;a denominada <a href="https://twitter.com/hashtag/yomecuro?src=hash&amp;lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#yomecuro</a> con la que pretendo modificar la forma de hablar del c&aacute;ncer bajo un prisma de optimismo y buen humor. Y afortunadamente cada d&iacute;a hay m&aacute;s personas que se sienten identificadas con mis reflexiones y les sirven para, por lo menos, afrontar el c&aacute;ncer con mejor &aacute;nimo. Tengo 51 a&ntilde;os y dos hijos, estoy en una &eacute;poca fant&aacute;stica de mi vida, as&iacute; que &iexcl;&iexcl;morirme me viene fatal!!
    </p><p class="article-text">
        Como estamos de presentaciones, completo el cuadro: me diagnosticaron un c&aacute;ncer de pulm&oacute;n. Me han operado y pudieron sacarme el tumor, llev&aacute;ndose por delante la mitad de mi pulm&oacute;n derecho, pero a las pocas semanas fueron apareciendo met&aacute;stasis, hasta cuatro. Primero en las gl&aacute;ndulas suprarrenales, luego otra en el cerebro y finalmente otras dos en las v&eacute;rtebras. Llevo encima 41 sesiones de radioterapia y 20 de quimioterapia.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente en estos momentos mi c&aacute;ncer est&aacute; en retroceso y estable; los m&eacute;dicos est&aacute;n consiguiendo su objetivo: dejarme la enfermedad como cr&oacute;nica. Sigo d&aacute;ndome mis quimios cada tres semanas y as&iacute; voy a estar <em>sine die</em> hasta que los m&eacute;dicos digan otra cosa. Es un latazo darse una quimio cada 21 d&iacute;as pero, como comprender&aacute;n, yo firmo si ese es el precio que tengo que pagar para seguir vivo. Que me den todas las quimios que hagan falta hasta convertirme en un viejecito que se muera de otra cosa. S&eacute; que esto es poco probable, as&iacute; que, como muchos pacientes de c&aacute;ncer, vivo de una manera distinta a antes de enfermar. Todo es distinto, pero no tiene que ser necesariamente peor. Es m&aacute;s, en aspectos fundamentales, mi vida es mejor. La principal diferencia es que, aunque cualquiera de nosotros puede morir cualquier d&iacute;a, en mi caso la amenaza de la parca est&aacute; absolutamente presente.
    </p><p class="article-text">
        Cada c&aacute;ncer es un mundo, cada uno tiene su propio &ldquo;c&oacute;digo de barras&rdquo; y yo s&oacute;lo hablo de c&oacute;mo me siento yo. De hecho, no me gusta nada que me cuenten el c&aacute;ncer de otros, porque s&eacute; que s&oacute;lo va a servir para confundirme y ponerme nervioso. Somos enfermos distintos, con tratamientos distintos, e intento evitar ese empe&ntilde;o -comprensible- que tiene la gente por contar el c&aacute;ncer de su familiar o del vecino. A&uacute;n as&iacute;, me he tragado casos como para escribir un libro de &ldquo;cancerolog&iacute;a de pasillo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El c&aacute;ncer es una cosa muy seria pero no siempre es necesariamente terrible. De hecho, en Espa&ntilde;a actualmente en <strong>el 65% de los casos el paciente sobrevive.</strong> C&aacute;ncer ya no es sin&oacute;nimo de muerte. A pesar de ello, es una palabra innombrable para muchos. Y en los medios se repiten las referencias a &ldquo;una larga y penosa enfermedad&rdquo;, como si no hubiera otras que son igualmente largas o igualmente penosas. Es uno de los varios estigmas que, en mi opini&oacute;n, tiene todav&iacute;a el c&aacute;ncer entre los espa&ntilde;oles. Menos mal que por las calles y en los trabajos hay tant&iacute;simos supervivientes que lo desmienten.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tienen a uno que lo es, al menos por ahora. Siempre es por ahora,y yo quiero que por ahora dure siempre. &ldquo;Hoy es siempre todav&iacute;a&rdquo;: no se puede mejorar a <strong>Machado</strong> cuando abro los ojos por las ma&ntilde;anas. Hoy, cada d&iacute;a, es un todav&iacute;a. Vivo exprimiendo los adverbios de tiempo, instalado en un mientras. Mis meses duran 21 d&iacute;as, lo que separa una quimio de otra. Y el a&ntilde;o -quiz&aacute;s una vida- dura el tiempo que transcurre entre cada revisi&oacute;n en la que me dicen si esto avanza, retrocede o se ha quedado pasmado ante <a href="https://twitter.com/hashtag/yomecuro?src=hash&amp;lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el #yomecuro</a> y mis ganas de vivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentín García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/la-oncolumna-cancer-yomecuro-valentin-garcia_132_1503309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jun 2019 18:46:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La oncocolumna']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Valentín García]]></media:keywords>
    </item>
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