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    <title><![CDATA[elDiario.es - Óscar Puente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/oscar_puente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Óscar Puente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Poder Cegador de Pedro Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cegador-pedro-sanchez_129_12619380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f51bc87e-dd68-4ee8-a7b3-729c9233cb92_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126062.jpg" width="1767" height="994" alt="El Poder Cegador de Pedro Sánchez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El rechazo sistemático a las políticas de Sánchez no puede entenderse sin considerar el componente emocional que lo impulsa. La derecha española ha construido una narrativa en la que Sánchez es presentado como un líder ilegítimo, ambicioso y dispuesto a cualquier pacto para mantenerse en el poder. Esta imagen, alimentada por años de campañas mediáticas y discursos incendiarios, en los que han abundado los insultos, ha calado profundamente en el electorado conservador</p></div><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez, presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a desde 2018, se ha convertido en una figura que despierta pasiones encontradas, pero ninguna tan visceral como el rechazo que genera en la derecha espa&ntilde;ola. Este fen&oacute;meno, que trasciende la cr&iacute;tica pol&iacute;tica razonada, se ha transformado en una oposici&oacute;n instintiva, casi pavloviana, que parece responder m&aacute;s al odio personal que a discrepancias ideol&oacute;gicas fundamentadas. El &ldquo;poder cegador&rdquo; de S&aacute;nchez radica en su capacidad para lograr que cualquier propuesta suya, independientemente de su contenido, sea recibida con una negativa rotunda por parte de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s claros de esta oposici&oacute;n visceral se encuentra en la postura de S&aacute;nchez respecto al conflicto palestino-israel&iacute;. En 2024, cuando Espa&ntilde;a anunci&oacute; el reconocimiento oficial del Estado de Palestina, la derecha espa&ntilde;ola, liderada por el Partido Popular (PP) y Vox, reaccion&oacute; con una furia que iba m&aacute;s all&aacute; de la geopol&iacute;tica. S&aacute;nchez defendi&oacute; esta decisi&oacute;n como un paso hacia la paz y la justicia, aline&aacute;ndose con principios de derecho internacional. Sin embargo, la derecha no solo critic&oacute; la medida, sino que la present&oacute; como una traici&oacute;n a los intereses de Espa&ntilde;a y una muestra de &ldquo;antisemitismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estas reacciones, amplificadas en redes sociales y medios afines, ignoraron el hecho de que el reconocimiento de Palestina es una postura compartida por numerosos pa&iacute;ses y respaldada por resoluciones de la ONU. La derecha no discuti&oacute; los m&eacute;ritos de la propuesta, sino que se limit&oacute; a atacarla por provenir de S&aacute;nchez. La oposici&oacute;n visceral llevada al extremo ha situado al Partido Popular en fuera de juego respecto a sus propias posiciones hist&oacute;ricas, como si el odio a S&aacute;nchez no solo les nublara la raz&oacute;n, sino tambi&eacute;n la memoria.
    </p><p class="article-text">
        Este caso ilustra c&oacute;mo el rechazo no se basa en un an&aacute;lisis profundo, sino que forma parte de una posici&oacute;n preconcebida, donde el origen de la idea &ndash;S&aacute;nchez&ndash; es suficiente para descalificarla.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo significativo es la gesti&oacute;n de los fondos europeos del Plan de Recuperaci&oacute;n, Transformaci&oacute;n y Resiliencia, destinados a paliar los efectos econ&oacute;micos de la pandemia. Espa&ntilde;a, uno de los principales beneficiarios, recibi&oacute; miles de millones de euros para impulsar la modernizaci&oacute;n de su econom&iacute;a. S&aacute;nchez present&oacute; estos fondos como una oportunidad hist&oacute;rica para transformar sectores clave como la digitalizaci&oacute;n, la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y la cohesi&oacute;n social. Sin embargo, la derecha, lejos de apoyar un proyecto de inter&eacute;s nacional, opt&oacute; de nuevo por la cr&iacute;tica furibunda e irracional.
    </p><p class="article-text">
        El PP y Vox acusaron al gobierno de opacidad en la gesti&oacute;n, de favorecer a empresas afines y de usar los fondos para &ldquo;comprar votos&rdquo;. Aunque la Uni&oacute;n Europea haya elogiado repetidamente la ejecuci&oacute;n espa&ntilde;ola, que ha cumplido hitos y objetivos de manera efectiva, la derecha ha preferido centrarse en narrativas de descr&eacute;dito. Este rechazo no solo ignora los beneficios concretos de los fondos &ndash;como la creaci&oacute;n de empleo o la modernizaci&oacute;n de infraestructuras&ndash;, sino que tambi&eacute;n refleja una estrategia de oposici&oacute;n sistem&aacute;tica, donde cualquier logro de S&aacute;nchez es presentado como un fracaso o una maniobra pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La misma suerte corri&oacute; la denominada excepci&oacute;n ib&eacute;rica que, en materia energ&eacute;tica permiti&oacute; a Espa&ntilde;a aprovechar la singularidad de sus fuentes de energ&iacute;a renovables y amortiguar los efectos de la inflaci&oacute;n. Feij&oacute;o se apresur&oacute; a denominarla &ldquo;timo ib&eacute;rico&rdquo; quedando de nuevo en evidencia ante los buenos resultados que para nuestra econom&iacute;a tuvo la medida. 
    </p><p class="article-text">
        Id&eacute;ntica din&aacute;mica se observa en pol&iacute;ticas sociales como la subida del salario m&iacute;nimo interprofesional (SMI) y la revalorizaci&oacute;n de las pensiones. Desde 2018, el gobierno de S&aacute;nchez ha incrementado el SMI de forma significativa, pasando de 735,90 euros en 2018 a 1.134 euros en 2024. Esta medida, que ha beneficiado a millones de trabajadores, fue duramente criticada por la derecha, que la calific&oacute; de &ldquo;populista&rdquo; y perjudicial para las empresas. A pesar de que estudios independientes, como los de la OCDE, muestran que el impacto negativo en el empleo ha sido nulo, el PP y Vox han mantenido su oposici&oacute;n, argumentando que la medida ahoga a las pymes.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las pensiones, la decisi&oacute;n de vincular su revalorizaci&oacute;n al IPC para garantizar el poder adquisitivo de los jubilados ha sido otro punto de fricci&oacute;n. La derecha, que en su momento aplic&oacute; recortes y limit&oacute; las subidas al 0,25% durante la crisis inmobiliaria, ha acusado a S&aacute;nchez de irresponsabilidad fiscal. Sin embargo, esta medida cuenta con un amplio respaldo social y responde a una demanda hist&oacute;rica de los pensionistas. La oposici&oacute;n de PP y Vox no propone alternativas claras, sino que se centra en deslegitimar cualquier iniciativa asociada al gobierno socialista.
    </p><p class="article-text">
        El rechazo sistem&aacute;tico a las pol&iacute;ticas de S&aacute;nchez no puede entenderse sin considerar el componente emocional que lo impulsa. La derecha espa&ntilde;ola ha construido una narrativa en la que S&aacute;nchez es presentado como un l&iacute;der ileg&iacute;timo, ambicioso y dispuesto a cualquier pacto &ndash;con independentistas, nacionalistas o la izquierda radical&ndash; para mantenerse en el poder. Esta imagen, alimentada por a&ntilde;os de campa&ntilde;as medi&aacute;ticas y discursos incendiarios, en los que han abundado los insultos, ha calado profundamente en el electorado conservador. En redes sociales, hashtags como #S&aacute;nchezDimisi&oacute;n&nbsp;o #S&aacute;nchezTraidor&nbsp;son habituales, y las cr&iacute;ticas a menudo se centran m&aacute;s en su persona que en sus pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Este odio visceral tiene ra&iacute;ces complejas. Por un lado, S&aacute;nchez ha demostrado una resiliencia pol&iacute;tica que descoloca a sus adversarios. Su capacidad para imponerse con audacia, como en las primarias que le devolvieron a la secretaria general del PSOE, o la moci&oacute;n de censura de 2018, su resultado en las elecciones de 2023 cuando todo parec&iacute;a jugar en su contra, o la indudable mano izquierda para entenderse con fuerzas pol&iacute;ticas dispares, ha frustrado a una derecha que esperaba verle caer r&aacute;pidamente. 
    </p><p class="article-text">
        Esa oposici&oacute;n autom&aacute;tica de la derecha a S&aacute;nchez tiene consecuencias graves para el debate pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a. En primer lugar, dificulta la construcci&oacute;n de consensos en temas de inter&eacute;s nacional, como la gesti&oacute;n de los fondos europeos o la pol&iacute;tica exterior y ahora en la cuesti&oacute;n de las consecuencias del cambio clim&aacute;tico d&oacute;nde la derecha no est&aacute; dispuesta a acordar, aun siendo las administraciones que gobierna las principales beneficiarias de ese potencial acuerdo. En un contexto de creciente polarizaci&oacute;n global, esta din&aacute;mica debilita la cohesi&oacute;n social y refuerza la percepci&oacute;n de que la pol&iacute;tica es un juego de suma cero, donde el adversario debe ser destruido a toda costa.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este rechazo sistem&aacute;tico resta credibilidad a la propia derecha. No solo es imposible discernir si se observan sus reacciones cu&aacute;les son las decisiones acertadas y cu&aacute;les las equivocadas del Presidente, pues se oponen a todas. Al posicionarse en contra de medidas ampliamente aceptadas, como la subida del SMI o el reconocimiento de Palestina, el PP corre el riesgo de alienar a sectores moderados de su electorado. Su incapacidad para proponer alternativas s&oacute;lidas o para reconocer los logros del gobierno refuerza la imagen de una oposici&oacute;n m&aacute;s reactiva que propositiva.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;poder cegador&rdquo; de Pedro S&aacute;nchez no radica en su figura, sino en la reacci&oacute;n que genera. Parad&oacute;jicamente, este fen&oacute;meno, lejos de debilitar al presidente, lo refuerza como eje central del debate pol&iacute;tico, pues son sus decisiones las que marcan la agenda pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. En un pa&iacute;s que necesita consensos para enfrentar los retos del siglo XXI, la ceguera de la derecha ante S&aacute;nchez es, quiz&aacute;s, su mayor debilidad. Los aciertos de S&aacute;nchez, y son muchos, jam&aacute;s son compartidos por quienes de antemano se sit&uacute;an enfrente. S&aacute;nchez siempre podr&aacute; decir que lo que logr&oacute;, mucho o poco, lo hizo sin la m&aacute;s m&iacute;nima contribuci&oacute;n de la oposici&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar Puente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cegador-pedro-sanchez_129_12619380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 19:33:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Poder Cegador de Pedro Sánchez]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ser de izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierdas_129_1341413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de mi pasado, mi militancia y mis decisiones como gobernante, tengo que soportar de militantes, simpatizantes y de algunos políticos de Unidas Podemos que ni yo ni mis compañeros del PSOE somos de izquierdas, que la izquierda son ellos</p></div><p class="article-text">
        No se han apagado los ecos del intento fallido de formar un gobierno de coalici&oacute;n o alcanzar un acuerdo de gobernabilidad para Espa&ntilde;a entre el PSOE y Unidas Podemos y ya regresan las descalificaciones de siempre hacia los socialistas en torno a nuestra condici&oacute;n de hombres y mujeres de izquierdas. Jam&aacute;s entender&eacute; esa obsesi&oacute;n por una parte de la izquierda en erigirse en la &uacute;nica y en la verdadera, pues ese diagn&oacute;stico excluyente es contradictorio con el deseo, manifestado al mismo tiempo, de querer gobernar con alguien a quien se desprecia y con quien no se comparte los mismos o parecidos objetivos pol&iacute;ticos. Por otro lado, si solo es de izquierdas quien milita o simpatiza con Unidas Podemos, habr&aacute;n de reconocer que la izquierda ocupa un espacio muy minoritario en la sociedad espa&ntilde;ola, hoy apenas el 14 %, y deber&iacute;an de dejar de hablar ya en nombre de la &ldquo;gente&rdquo;, pues a quien realmente representan no es a la gente, sino a la &ldquo;minor&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desconozco la trayectoria vital y personal de esos que se dicen de izquierdas y que me niegan a m&iacute; el carnet de izquierdista todos los d&iacute;as en las redes, incluido el <a href="https://www.eldiario.es/autores/antonio_maestre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;or Maestre</a>, colaborador de este diario, que me augura un paso por las televisiones equiparable al de Joaqu&iacute;n Leguina. Pero s&iacute; s&eacute; cu&aacute;l es la m&iacute;a. Milito en el PSOE desde 1990. Contaba entonces con 21 a&ntilde;os. Antes que yo militaba en &eacute;l mi madre, y antes que mi madre lo hizo mi abuelo en la &eacute;poca de la Rep&uacute;blica. Esa militancia le cost&oacute; la c&aacute;rcel, circunstancia esta en la que tuvo suerte, pues iba en el cami&oacute;n camino del pared&oacute;n cuando un amigo lo baj&oacute; de &eacute;l y la pena se le sustituy&oacute; por la de prisi&oacute;n, prisi&oacute;n en la que estuvo tres a&ntilde;os y donde recib&iacute;a una paliza semanal y manguerazos de agua fr&iacute;a en el patio de la penitenciar&iacute;a en pleno invierno de Valladolid. Cuando sali&oacute; de la c&aacute;rcel, cojo como consecuencia de las torturas, lo expulsaron del ayuntamiento que hoy presido priv&aacute;ndole de su condici&oacute;n de funcionario y lo dejaron en la calle con una mano delante y otra detr&aacute;s. Nadie sabe las penurias que pas&oacute; mi familia para salir adelante en aquellos tiempos dif&iacute;ciles y se&ntilde;alada como estaba por la militancia pol&iacute;tica de mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, mucho despu&eacute;s, yo presido un ayuntamiento que ha remunicipalizado el agua, &uacute;nico de Espa&ntilde;a que lo ha hecho, enfrent&aacute;ndome a un lobby que ha llevado a cabo una campa&ntilde;a de desprestigio pol&iacute;tico y personal contra m&iacute; sin precedentes. Abrimos los comedores escolares a los 15 d&iacute;as de llegar al Gobierno mientras que los dirigidos por la verdadera izquierda solo buscaban excusas para no hacer lo que hab&iacute;an prometido. Los ni&ntilde;os en mi ciudad viajan gratis en transporte p&uacute;blico hasta los 12 a&ntilde;os y a partir del 1 de enero lo har&aacute;n hasta los 16. Mi ayuntamiento tiene la pol&iacute;tica de preservaci&oacute;n del medio ambiente y salud p&uacute;blica m&aacute;s estricta y ambiciosa de Espa&ntilde;a, una pol&iacute;tica de vivienda que ha multiplicado por 20 el parque p&uacute;blico que nos encontramos al llegar al Gobierno. Invertimos en los colegios p&uacute;blicos en nuestra ciudad, sin competencias en materia educativa, m&aacute;s que la administraci&oacute;n auton&oacute;mica en toda la comunidad. Hemos dado un giro a la percepci&oacute;n que se ten&iacute;a de Valladolid con una pol&iacute;tica cultural y de promoci&oacute;n de la ciudad sin parang&oacute;n en Espa&ntilde;a. El gasto social en el Ayuntamiento de Valladolid se ha incrementado un 40% respecto al que nos encontramos. Y s&iacute;, gobierno en coalici&oacute;n con otra formaci&oacute;n de izquierdas, pero formada por gente seria, con trayectoria en los movimientos sociales y vecinales y que no descubri&oacute; la calle antes de ayer, coalici&oacute;n que ha recibido el refrendo de la &ldquo;gente&rdquo; que le ha otorgado mayor&iacute;a absoluta a su suma y de la que ha desaparecido Podemos, que se qued&oacute; sin representaci&oacute;n a la primera de cambio tras haber tenido tres concejales en su primer y &uacute;nico mandato.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, a pesar de mi pasado, mi militancia y mis decisiones como gobernante, tengo que soportar de militantes, simpatizantes y de algunos pol&iacute;ticos de Unidas Podemos que ni yo ni mis compa&ntilde;eros del PSOE somos de izquierdas, que la izquierda son ellos.
    </p><p class="article-text">
        Son los mismos que durante a&ntilde;os me llamaron casta, t&eacute;rmino en desuso, pues quienes lo utilizaban han pasado a formar parte de ella con una rapidez asombrosa. Son los mismos que en 2011 me chillaban a la entrada del pleno que no les representaba, pero voy camino del segundo mandato al frente de mi ciudad por decisi&oacute;n democr&aacute;tica de la &ldquo;gente&rdquo;, salvo, claro est&aacute;, que quienes me votan a m&iacute; no sean &ldquo;gente&rdquo;, mientras que ellos han desaparecido de las instituciones en solo cuatro a&ntilde;os. Perdieron sus tres concejales, el diputado nacional, el diputado provincial y los dos parlamentarios auton&oacute;micos que ten&iacute;an. Ahora no tienen a qui&eacute;n representar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el se&ntilde;or Iglesias pas&oacute; de vestir de Alcampo y vivir en Vallecas a residir en una vivienda con parcela de 2000 metros y piscina, algunos respiramos con alivio. Por fin iba a ser compatible intentar vivir, con tu sueldo ganado decentemente, lo mejor que pudieses y, al mismo tiempo, defender la igualdad y la justicia social. No lo crean. A m&iacute; me siguen mandando la foto de Felipe en el yate como prueba de que no somos de izquierdas, olvidando que entre el Felipe de la chaqueta de pana y el del yate mediaron 30 a&ntilde;os y que entre el Iglesias de Vallecas y el de Galapagar han pasado solo cuatro. A este ritmo no me lo quiero imaginar a la de edad de Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que me explicasen los que no me reconocen como hombre de izquierdas, cu&aacute;l ha sido la aportaci&oacute;n de la verdadera izquierda a las conquistas sociales de este pa&iacute;s. En qu&eacute; superan mi compromiso, mi trayectoria, mi dedicaci&oacute;n y mis logros o los del partido al que pertenezco, quienes llegaron a los ayuntamientos de Espa&ntilde;a con la denominaci&oacute;n de origen &ldquo;del cambio&rdquo; y que han tenido un paso tan ef&iacute;mero como autodestructivo. Muchas veces digo que la historia de la izquierda en este pa&iacute;s est&aacute; llena de cainismo y se repite c&iacute;clicamente. El ejemplo de lo sucedido en la ciudad de Madrid nos avisa de que hay una izquierda cainita, para regocijo de la derecha, no solo con el PSOE sino consigo misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar Puente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierdas_129_1341413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2019 21:37:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ser de izquierdas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Óscar Puente,Unidas Podemos,PSOE]]></media:keywords>
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