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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Muñoz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_munoz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Muñoz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El primer 'reto educativo' llega a los tres años: de la escuela infantil al "cole de mayores"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/primer-reto-educativo-llega-tres-anos-escuela-infantil-cole-mayores_1_8270871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2269c0ed-1a9b-41d6-9b41-6175f1a9ce4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer &#039;reto educativo&#039; llega a los tres años: de la escuela infantil al &quot;cole de mayores&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paso de las escuelas infantiles a los colegios es más que un cambio centro y supone una primera decisión para las familias y un reto para los pequeños; padres y madres dudan ante los distintos modelos educativos y se preocupan por cómo traten ciertos aspectos, por ejemplo el control de esfínteres</p><p class="subtitle">La pandemia y la caída de la natalidad se ceban con las escuelas infantiles: han cerrado uno de cada cinco centros</p></div><p class="article-text">
        El paso a lo que popularmente se conoce como &ldquo;colegio de mayores&rdquo; es para muchas familias un proceso complicado. La primera etapa de la Educaci&oacute;n Infantil, de 0 a 3 a&ntilde;os, suele tener diferencias palpables con la segunda, de 3 a 6 a&ntilde;os. La incertidumbre, las dudas sobre los m&eacute;todos educativos y la obtenci&oacute;n de plaza se mezclan en las preocupaciones de quienes tienen que dar ese salto.
    </p><p class="article-text">
        Los peque&ntilde;os van a pasar, en su mayor&iacute;a, a centros en los que empieza a haber disciplina, se espera de ellos que est&eacute;n sentados en sus pupitres, y hay una cierta tendencia a tomarse la etapa como una preparatoria para lo que viene despu&eacute;s, la Primaria. Los ni&ntilde;os tienen que controlar sus esf&iacute;nteres antes o despu&eacute;s, no van a contar con el apoyo de sus padres en clase aunque sea un ratito, puede que incluso tengan su primer contacto con un libro de texto. M&aacute;s a&uacute;n, para algunos ser&aacute; su primera incursi&oacute;n en un centro educativo de cualquier tipo. Y este a&ntilde;o, como el anterior, por si todo esto fuera poco hay una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, madre de un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os, se encuentra en esa situaci&oacute;n, a las puertas de comenzar en un nuevo colegio del centro de Madrid tras pasar por una escuela infantil municipal. &ldquo;Creo que no se tienen en cuenta los ritmos de los ni&ntilde;os, sus peculiaridades y necesidades&rdquo;, afirma a elDiario.es. Uno de los ejemplos m&aacute;s recurrentes de este pensamiento tiene que ver <a href="https://www.eldiario.es/nidos/llamamos-angustia-familias-empiezan-colegio_1_1952734.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el control de esf&iacute;nteres</a>. No hay una metodolog&iacute;a com&uacute;n y depende mucho del centro educativo y del personal que dispongan. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro hijo ir&aacute; con pa&ntilde;al. Hay una persona contratada como auxiliar para cambiarlo, pero tambi&eacute;n te dicen que hay unos meses de gracia con el objetivo de quitarlo. Vas bajo presi&oacute;n. Es un poco antinatural, forzar los procesos para que todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sean exactamente iguales. Nos preocupa qu&eacute; va a pasar, no sabemos cu&aacute;nta prisa nos van a meter&rdquo;, a&ntilde;ade Mar&iacute;a. Otra de las preocupaciones tiene que ver tambi&eacute;n con el periodo de adaptaci&oacute;n los primeros d&iacute;as. No es frecuente poder pasar con ellos hasta dentro del aula. Menos ahora con la situaci&oacute;n de pandemia. &ldquo;Me temo que va a haber drama inevitable al separarnos&rdquo;, comenta Mar&iacute;a. Adem&aacute;s, critica que en su centro educativo les han comunicado que no har&aacute;n siesta por &ldquo;protocolo COVID&rdquo;. Es algo que tambi&eacute;n est&aacute; sucediendo en otros centros sin que se expliquen de forma concreta los motivos. &ldquo;Es un problema porque para muchas criaturas es fundamental a&uacute;n la siesta. Lo de<em> por protocolo COVID</em> se ha convertido ya en una frase hecha que sirve para zanjar un tema sin dar muchas explicaciones&rdquo;, afirma Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la misma situaci&oacute;n se vio Isa, madre de David, un ni&ntilde;o que ahora tiene cuatro a&ntilde;os, el pasado curso. En su caso, hicieron la primera etapa en una escuela infantil privada del distrito madrile&ntilde;o de Arganzuela. De ah&iacute;, a un colegio del distrito Centro. &ldquo;&Iacute;bamos intentando ajustar expectativas, nuestra escuela infantil era muy diferente. En este colegio el sistema es realizar mitad fichas, mitad proyectos. No queda otra que adaptarse&rdquo;, apunta. Un problema relevante, especialmente en ciudades como Madrid, es la falta de plazas. Toca, por tanto hacer c&aacute;balas con los baremos y las peticiones. En el caso de Isa, renunciaron a otros centros que les gustaban m&aacute;s por miedo a quedarse sin ellos y que les tocara otro peor. Adem&aacute;s, con la pandemia no pudieron visitar presencialmente los centros educativos en las jornadas de puertas abiertas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La parte de control de esf&iacute;nteres nos agobi&oacute; un mont&oacute;n. Conseguimos, con mucho esfuerzo, que en agosto los empezara a controlar. Llegamos justitos. David se hac&iacute;a de vez en cuando pis&rdquo;, explica Isa sobre otros de los problemas comunes. En su colegio hay una persona auxiliar y pueden ir con pa&ntilde;al. Pero en la hora del comedor ya no est&aacute; y no los cambian durante esas dos horas. La adaptaci&oacute;n de David, en todo caso, fue buena y a pocos d&iacute;as del inicio del curso est&aacute; &ldquo;con muchas ganas de volver&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La disciplina con tres a&ntilde;os</h3><p class="article-text">
        Otras familias optan por alternativas para minimizar estos cambios tan bruscos en sus hijos. Dentro de la educaci&oacute;n reglada existen, pocas, escuelas infantiles exclusivas de 0 a 6 a&ntilde;os. Habla de ellas Pablo, padre de Naya, de cuatro a&ntilde;os y pedagogo. &ldquo;No la hemos llevado a un colegio porque se suelen introducir disciplinas de sentarse o estar callados, cosas que no corresponden a su momento evolutivo. Muchos alumnos necesitan movimiento, pasan de haber estado libres y muchos empiezan el cole y es un shock&rdquo;, explica. Naya, adem&aacute;s, ven&iacute;a de participar en un proyecto muy especial llamado <a href="https://www.eldiario.es/nidos/arenero-construye-espacio-crianza-compartida-convertido-referencia_1_8063549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Arenero</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Pablo rechaza frontalmente la tendencia a considerar la primera etapa como un periodo de &ldquo;guarder&iacute;as&rdquo;. &ldquo;Los colegios han ido comiendo terreno a la Educaci&oacute;n Infantil, que tiene muy poco poder, est&aacute; muy invisibilizada. Esto se plasma tambi&eacute;n en la profesi&oacute;n de educador infantil, estamos poco formados. Lo que se hace es que en Infantil se imita a Primaria, es la tendencia hegem&oacute;nica, que en Infantil se empiecen a hacer cosas que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as aprender&aacute;n en Primaria. Se les sienta en una mesa, se ense&ntilde;an los n&uacute;meros, a leer, hay una aspiraci&oacute;n a acercarlos a Primaria&rdquo;, opina Pablo. En su opini&oacute;n, escuelas como la de su hija, Zof&iacute;o en Usera, proponen otro tipo de proyectos y desarrollos m&aacute;s acordes con la edad.
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n es maestra de segunda etapa de educaci&oacute;n infantil en un colegio p&uacute;blico del distrito madrile&ntilde;o de Villaverde. Reconoce que cada centro educativo hace de una forma el periodo de adaptaci&oacute;n aunque la ley establece que debe durar al menos una semana. &ldquo;Creo que es claramente insuficiente para que se obtenga un v&iacute;nculo con un espacio y persona extra&ntilde;a. No he estado nunca en un colegio donde dejen entrar a las familias al aula. Lo m&aacute;s normal es dejarlo al ni&ntilde;o en la puerta&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre los m&eacute;todos, esta maestra cree que la principal diferencia son los colegios que tienen libro de texto y los que no lo tienen. &ldquo;En estos &uacute;ltimos tienes m&aacute;s libertad para ir siguiendo al ni&ntilde;o y sus ritmos. De todos modos, en teor&iacute;a el primer trimestre de tres a&ntilde;os lo &uacute;nico que deber&iacute;a trabajarse es conocer el espacio y empezar a implantar unas rutinas. Eso s&iacute; creo que est&aacute; bastante homogeneizado&rdquo;. La maestra considera que sobre el control de esf&iacute;nteres hay un problema evidente de log&iacute;stica o falta de personal. &ldquo;Deber&iacute;a existir una figura de forma fija&rdquo;, afirma. Y a&ntilde;ade que en lugares donde no existe, depende mucho de la maestra, si lo cambia o no &ldquo;de tapadillo&rdquo;. &ldquo;No es una cuesti&oacute;n de no hacerlo, sino de que como como maestra no puedo dejar a 20 ni&ntilde;os solos para meterme en el ba&ntilde;o con uno&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/primer-reto-educativo-llega-tres-anos-escuela-infantil-cole-mayores_1_8270871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Sep 2021 20:46:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Escuelas infantiles,Coronavirus,Educación infantil,Educación pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Arenero: así se construye un espacio de crianza compartida que se ha convertido en referencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/arenero-construye-espacio-crianza-compartida-convertido-referencia_1_8063549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c94a1984-6833-4507-8c41-1288266543c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022212.jpg" width="1280" height="720" alt="El Arenero: así se construye un espacio de crianza compartida que se ha convertido en referencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto, creado hace ocho años en la capital por seis familias que no tenían escuela donde dejar a sus bebés, ha inspirado el libro titulado 'Cuidar, criar, hacer comunidad. Una experiencia de crianza compartida', que ahora sale a la luz</p><p class="subtitle">¿Son de verdad divertidos los parques infantiles? Ideas para hacerlos más originales y atractivos</p></div><p class="article-text">
        Doce ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entre 1 y 3 a&ntilde;os juegan en una sala llena de juguetes, colchonetas, rampas o cuentos. Dos adultos los acompa&ntilde;an y atienden sus necesidades. A simple vista parece una escuela infantil o &ldquo;guarder&iacute;a&rdquo; m&aacute;s. Pero no lo es.&nbsp;<a href="https://elarenero.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Arenero</a>&nbsp;es un proyecto de crianza compartida creado hace 8 a&ntilde;os en el centro de Madrid. Algunas de las personas que lo idearon han recogido ahora su experiencia en un libro titulado&nbsp;<a href="https://www.traficantes.net/libros/cuidar-criar-hacer-comunidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cuidar, criar, hacer comunidad. Una experiencia de crianza compartida&nbsp;</em></a>(Libros en acci&oacute;n, 2020). Los autores, Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez Reyes, Nacho Garc&iacute;a Pedraza, Pablo Fonte y Berta Iglesias desgranan en sus p&aacute;ginas todo el proceso de un proyecto que se ha convertido en referente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es una historia de personas, peque&ntilde;as y mayores, que se juntan para cuidar de manera colectiva&rdquo;, se&ntilde;ala el libro en su introducci&oacute;n. En resumen, el origen del proyecto se sit&uacute;a en 2013. Desde Arganzuela, un distrito c&eacute;ntrico de la capital, seis familias que no ten&iacute;an escuela infantil p&uacute;blica en la que dejar a sus beb&eacute;s unieron sus esfuerzos econ&oacute;micos y su saber para contratar al educador con el que iban a compartir el cuidado y educaci&oacute;n de sus hijos e hijas. Ese educador o acompa&ntilde;ante era Pablo Fonte, que hasta el momento no ten&iacute;a experiencia en este &aacute;mbito concreto aunque ven&iacute;a del campo de la educaci&oacute;n social. Ni siquiera ten&iacute;a hijos. &ldquo;Empec&eacute; con muchas dudas. Cuando est&aacute;s en un proyecto educativo, con el amor no es suficiente. Me form&eacute; y pregunt&eacute; mucho sobre c&oacute;mo montar los ambientes, qu&eacute; materiales usar, c&oacute;mo gestionar las rutinas, etc.&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/a11e3b08-195c-4f38-a4b5-21142ed9b49a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="320" height="400" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; hace diferente a El Arenero de cualquier otra escuela infantil p&uacute;blica o privada? &ldquo;El papel de las familias. No es que queramos incluir a la familia en la escuela, porque eso hay otros proyectos que ya lo hacen. Aqu&iacute; es que las familias son el proyecto. Las persona acompa&ntilde;antes somos un pilar pero las familias otro&rdquo;, se&ntilde;ala Fonte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que una de las caracter&iacute;sticas diferenciales son los turnos de acompa&ntilde;amiento familiares. &ldquo;No es que venga una familia un d&iacute;a a hacer un taller, es que sin las familias en el aula, en los turnos de cocina o las comisiones de trabajo y asambleas, el proyecto no funciona&rdquo;, explica Fonte. Es decir, cada d&iacute;a una persona de las familias de El Arenero participa de manera directa en la jornada. Desde hace unos a&ntilde;os a Fonte lo acompa&ntilde;a adem&aacute;s otra persona contratada. Han introducido la pareja educativa. Por tanto, entre las 10.00 y las 14.00 son tres personas las que cuidan y acompa&ntilde;an.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Con la pareja educativa, las familias tienen ahora un papel m&aacute;s log&iacute;stico, preparan la fruta por la ma&ntilde;ana o las comidas. &ldquo;Te cuentan que es una formaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica, ven c&oacute;mo gestionas conflictos, c&oacute;mo pones l&iacute;mites, c&oacute;mo gestionar los materiales o c&oacute;mo se relacionan los ni&ntilde;os&rdquo;, apunta el educador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toni y Luc&iacute;a forman parte de El Arenero desde hace 5 a&ntilde;os. Primero, con su hijo mayor, Yago, de 7 a&ntilde;os en la actualidad. Luego con Dar&iacute;o, que ahora tiene 3 a&ntilde;os. Pasaron por un proyecto parecido que ya no existe, El Palomar. Y de ah&iacute;, a trav&eacute;s de contactos comunes, llegaron a El Arenero. &ldquo;Las familias nos explicaron el proyecto. La conexi&oacute;n definitiva la haces con ellas. Miras a ver el&nbsp;<em>feeling</em>&nbsp;que tienes con la persona cuidadora pero que directamente te cuenten experiencias las familias que viven el d&iacute;a a d&iacute;a, de c&oacute;mo aprenden, eso es lo que conquista&rdquo;, comenta Luc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo esencial es la participaci&oacute;n. Que t&uacute; participas del tiempo y de las decisiones. No es un lugar donde guardar o dejar a tus peques. De repente est&aacute;s cuidando a 9, 10 o 12 ni&ntilde;os m&aacute;s. Y no es solo la participaci&oacute;n sino lo que te aporta, un nivel de poder criar con ese aprendizaje&rdquo;, a&ntilde;ade Toni.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Madrid, ciudad hostil</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;El arenero&#039;                            </span>
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        Este a&ntilde;o han comenzado su participaci&oacute;n Eva y Dani, junto con su hijo El&iacute;as, de dos a&ntilde;os. Les hablaron de la iniciativa y se decidieron. &ldquo;Nos contaron que era un proyecto de crianza respetuosa donde las familias estaban implicad&iacute;simas en la organizaci&oacute;n. En casa habl&aacute;bamos mucho de la soledad de la crianza y de c&oacute;mo costaba en una ciudad como Madrid, donde no se facilita nada. Nos encontr&aacute;bamos solos y cre&iacute;amos que este proyecto era genial porque ofrec&iacute;a una red de apoyo y acompa&ntilde;amiento mutuo que nos parec&iacute;a muy positiva&rdquo;, explica Eva.
    </p><p class="article-text">
        Y es que en la simb&oacute;lica ubicaci&oacute;n de El Arenero est&aacute; parte de su raz&oacute;n de ser. &ldquo;Se privilegian siempre los veh&iacute;culos y el mundo adulto. Cada vez que voy a Salamanca vuelvo con rabia y me pregunto, &iquest;por qu&eacute; vivimos en Madrid?&rdquo;, destaca Eva. &ldquo;No es f&aacute;cil encontrar estos espacios de sentir que est&aacute;s criando en tribu. Al ser un espacio con tantas complejidades se crea un lazo importante ah&iacute;. De repente tu hijo tiene 10 familias m&aacute;s a las que conoce, tiene una confianza brutal&rdquo;, apunta Luc&iacute;a. &ldquo;Muchos somos de fuera y no tenemos familia aqu&iacute;. Esta ciudad no nos lo pone f&aacute;cil a muchos niveles. El que vive en el centro trabaja en el norte, el que vive en las afueras trabaja en el centro...es todo m&aacute;s dif&iacute;cil que en una ciudad peque&ntilde;a. Aqu&iacute; se destaca mucho eso, la comunidad que genera y el apoyo mutuo que se crea&rdquo;, dice Toni.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Fonte, &ldquo;en un sistema capitalista y una ciudad como Madrid todas nuestras necesidades las tenemos que solventar de manera individual&rdquo;. Desde El Arenero ponen el foco en la crianza. &ldquo;No le llamamos espacio de educaci&oacute;n infantil sino que hablamos de crianza porque estamos en una etapa en que el tema de los cuidados tiene mucho peso. Aunque no nos olvidamos de lo pedag&oacute;gico&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos que se crean m&aacute;s all&aacute; del aula y las relaciones de apoyo mutuo son los puntos que m&aacute;s destacan los participantes de El Arenero. &ldquo;En un momento dado a una familia les sale un imprevisto y con toda la confianza pueden dejar a su peque con nosotros porque ya nos conoce. Se queda contento y seguro, y nosotros tambi&eacute;n&rdquo;, apunta al respecto Eva.&nbsp;
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    </figure><h3 class="article-text"><strong>El reto de ser un proyecto menos elitista</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La evoluci&oacute;n del proyecto ha sido creciente. De 6 familias hace ocho a&ntilde;os han pasado a 12. De comenzar en un sal&oacute;n de una casa a un local m&aacute;s o menos estable. &iquest;Cu&aacute;les son los retos de futuro? Los participantes lo tienen claro: lograr una integraci&oacute;n mayor y ser un espacio menos elitista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de proyectos son excluyentes, siempre lo hemos tenido muy presente. Es cierto que en El Arenero las familias que hacen turnos pagan 200 y pico euros, que tal y como est&aacute; la privada en Madrid no est&aacute; tan mal. Pero son proyectos elitistas y siempre hemos tenido en mente c&oacute;mo acercar el proyecto a familias que no se lo puedan pagar&rdquo;, reflexiona Fonte.&nbsp;&ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que este modelo se pudiera replicar en barrios o zonas donde pudiera aportar ese plus, en familias m&aacute;s desestructuradas y peques menos privilegiados que pudieran disfrutar de un modelo como este&rdquo;, apunta tambi&eacute;n Toni.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, El Arenero no deja de ser un proyecto pol&iacute;tico. Como se&ntilde;ala una parte del libro, &ldquo;que se sustenta en la idea de que construir vidas en com&uacute;n es lo que nos puede llevar a crear sociedades m&aacute;s justas y sostenibles&rdquo;. Por eso, con el libro quieren compartir su historia con las personas que se rebelan ante la idea de criar solas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/arenero-construye-espacio-crianza-compartida-convertido-referencia_1_8063549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jun 2021 20:08:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Arenero: así se construye un espacio de crianza compartida que se ha convertido en referencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Libros,Educación,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cuento para hablar del (no tan obvio) derecho de las madres a viajar y tener tiempo libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuento-hablar-no-obvio-derecho-madres-viajar-tiempo-libre_1_7850994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eb68833-0bb0-4f60-b5ff-cbefaeb25669_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016967.jpg" width="1692" height="952" alt="Un cuento para hablar del (no tan obvio) derecho de las madres a viajar y tener tiempo libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora Coral Herrera ha querido poner el foco en el derecho de las madres a tener ocio, descanso: "He pasado tres años agotada con la crianza"</p><p class="subtitle">Coronavirus y la crisis de cuidados: cómo una enfermedad nos puso frente al espejismo de la conciliación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dimos cuenta de que Mam&aacute; quer&iacute;a realmente ir a las monta&ntilde;as, y nos sent&iacute;amos extra&ntilde;os imagin&aacute;ndonos tres o cuatro d&iacute;as &iexcl;y cuatro noches! sin ella&rdquo;. Estas palabras son de Manu, un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os y uno de los protagonistas del cuento 'Mam&aacute; se va de viaje'. Un d&iacute;a su madre anuncia a toda la familia que se va a ir de viaje con unas amigas. Y comienzan los problemas, las reticencias e incluso los enfados. Con este hilo conductor, la escritora Coral Herrera ha querido poner el foco en el derecho de las madres a tener ocio, descanso y tiempo libre. Algo que, aunque parezca obvio, no lo es tanto en la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis amigas me llevan reclamando desde hace mucho tiempo que nos vayamos juntas de viaje&rdquo;, explica la autora sobre la idea del cuento. En su caso comenta que todos los a&ntilde;os les ha dicho que no por cuestiones relacionadas principalmente con la lactancia. En paralelo recibi&oacute; la propuesta de la empresa Getting Better para realizar, mediante el Ayuntamiento de la localidad madrile&ntilde;a de Humanes, una publicaci&oacute;n sobre la igualdad y la corresponsabilidad. Y el resultado <a href="https://sites.google.com/view/mam-se-va-de-viaje-coral-herre/inicio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede descargar libremente,</a> incluyendo tambi&eacute;n una completa gu&iacute;a did&aacute;ctica con datos y consejos para trabajar el cuento con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 8 a 14 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Reflexiona Herrera sobre su caso personal e incide en que hay que hablar sobre la &ldquo;energ&iacute;a&rdquo; y el &ldquo;tiempo&rdquo; mientras eres madre. &ldquo;Yo me he pasado tres a&ntilde;os agotada por la crianza y el trabajo&rdquo;, reconoce. &ldquo;Cuando reivindico los derechos de las mujeres uso mucho la estad&iacute;stica del tiempo libre. Es un dato que permite entender por qu&eacute; no hay igualdad entre hombres y mujeres. Le digo a la gente que es imposible quererse bien en una pareja cuando no hay un equilibrio en el uso del tiempo libre. Muchos de mis amigos hacen deporte, se preparan oposiciones, hacen m&aacute;ster, tienen su grupo de rock como cuando eran adolescentes y nosotras no. Veo que hay una desigualdad profunda&rdquo;, comenta la escritora. &ldquo;Yo llevo varios a&ntilde;os sin ver una serie y hace mucho que no leo una novela. El poco tiempo disponible lo uso para dormir porque no tengo energ&iacute;a. Hay gente que no se lo cree&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En un primer momento, Herrera iba a plantear un cuento en el que la madre quer&iacute;a tiempo para poder estudiar otra carrera. &ldquo;Pero claro, es muy f&aacute;cil pedirle al compa&ntilde;ero colaboraci&oacute;n para algo importante que sea productivo como lo entendemos en el capitalismo. Es interesante plantearlo con algo improductivo, dedicarte a lo que te gusta, tiempo para aficiones, pasiones, descansar o no hacer nada. Me parece muy importante reivindicar el derecho de las mujeres madres, sobre todo con cr&iacute;os muy peque&ntilde;os, a poder divertirnos. Porque es un tema de salud mental y emocional. Una de las principales reivindicaciones del feminismo deber&iacute;a ser esa, el derecho de las mujeres a disfrutar, al placer y tener un ratito de tiempo para nosotras mismas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        La familia del cuento est&aacute; formada por dos ni&ntilde;as, dos ni&ntilde;os y un padre. Y como es l&oacute;gico centra tambi&eacute;n su mirada en el papel del hombre. &ldquo;Cuanto m&aacute;s tiempo dedican los hombres a las tareas, m&aacute;s tiempo libre tiene la mujer&rdquo;, afirma Herrera. Para ella, el punto &aacute;lgido del cuento es cuando el padre se da cuenta de que no es justo que &eacute;l pueda irse de viaje y ella no.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto, otro foco importante se sit&uacute;a en los hijos. &ldquo;Las mam&aacute;s nos desdibujamos un poco en la crianza. Y hay un momento en el que un ni&ntilde;o descubre que su madre es una persona. Eso le pasa a Manu en el cuento. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as deben ver a sus mam&aacute;s como personas que tienen derecho a hacer cosas que les gustan y que lo disfrutan. Y que adem&aacute;s luego la mam&aacute; vuelve m&aacute;s contenta. Est&aacute; apuntada la idea de que hay que cuidar a la mam&aacute;, que los ni&ntilde;os pueden aportar su granito de arena para que su mam&aacute; tenga una buena vida&rdquo;, destaca la autora.
    </p><h3 class="article-text"><strong>No sentirse culpable</strong></h3><p class="article-text">
        El tener tiempo y el derecho al cuidado y al autocuidado es un tema que han trabajado mucho organizaciones feministas como el club de MalasMadres. Han publicado recientemente un informe titulado <a href="https://clubdemalasmadres.com/proyecto/la-hora-de-cuidarse-con-dkv/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La hora de cuidarse</a>&rdquo;, que destaca que 9 de cada 10 mujeres se sienten culpables si realizan actividades de tiempo libre por tener la sensaci&oacute;n de estar restando tiempo a su familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de ese sentimiento de culpabilidad est&aacute;n estos roles aprendidos, estas creencias de c&oacute;mo ser una buena madre, que pasa por ser una madre abnegada y completamente disponible para nuestra familia&rdquo;, comenta Maite Egoscozabal, responsable de Investigaci&oacute;n Social del Club de Malasmadres y la Asociaci&oacute;n Yo No Renuncio.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con el cuento de Herrera, consideran desde MalasMadres que este tipo de actividades son un derecho para todas. &ldquo;Esos viajes con amigas y escapadas deber&iacute;an estar subvencionadas por el Estado para nuestra salud mental. Lo decimos en plan humor, pero hay que romper con esa creencia de que si eres madre no puedes irte de viaje o hacer ciertas cosas&rdquo;, comenta Egoscozabal. &ldquo;Una de nuestras frases preferidas es entender el autocuidado como un derecho y no como un privilegio&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su visi&oacute;n, si una madre se cuida, eso se va a traducir en un bienestar propio y, en consecuencia, de la propia familia. &ldquo;Convertirse en una madre abnegada lograr&aacute; lo contrario, que te sientas frustrada, que veas que tu M de madre est&aacute; chafando tu M de mujer y que por tanto te sientas mal. Y eso se va a traducir en malestar familiar&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Para este colectivo, libros como el de Herrera son fundamentales. O lecturas que muestren un modelo de mujer diferente al que hemos aprendido una generaci&oacute;n. &ldquo;Nos hemos criado con cuentos donde la figura de mujer y madre que se representaba ten&iacute;a m&aacute;s que ver con estas mujeres entregadas a la familia&rdquo;, afirma. Pero incide en una cosa: &ldquo;el mejor ejemplo es practicarlo&rdquo;. &ldquo;Es fundamental explicar a tus hijos el por qu&eacute; mam&aacute; se va a pasear, con sus amigas, a un concierto o a tomar caf&eacute;. El visibilizar que mam&aacute; est&aacute; cansada, que necesita tumbarse, descansar, estar una hora leyendo un libro porque le apetece. Ese tipo de cosas es tambi&eacute;n poner un l&iacute;mite y que los ni&ntilde;os entiendan que el espacio de desarrollo personal es importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Egoscozabal, &ldquo;el valor del cuidado pasa por entender qui&eacute;n est&aacute; cuidando y qui&eacute;n cuida al cuidador&rdquo;. Es decir, &ldquo;un cuidado rec&iacute;proco&rdquo;. &ldquo;El ejemplo es fundamental, porque es lo que ven los ni&ntilde;os y lo que acaba reproduci&eacute;ndose&rdquo;, incide. Eso es lo que practica Mariana, la protagonista del cuento, viajando a la monta&ntilde;a con sus amigas de toda la vida. Y como dice su hijo Manu al final: &ldquo;A partir de ese viaje, nuestra vida cambi&oacute;: desde que Mam&aacute; empez&oacute; a tener tiempo libre para hacer las cosas que le gustaban, ya no est&aacute; siempre agotada, a menudo canta y casi siempre est&aacute; de muy buen humor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuento-hablar-no-obvio-derecho-madres-viajar-tiempo-libre_1_7850994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 May 2021 20:19:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un cuento para hablar del (no tan obvio) derecho de las madres a viajar y tener tiempo libre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura infantil,Cuentos,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Son de verdad divertidos los parques infantiles? Ideas para hacerlos más originales y atractivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/son-divertidos-parques-infantiles-ideas-hacerlos-originales-atractivos_1_7392138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfde648b-2913-4658-985e-e0050d062d24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son de verdad divertidos los parques infantiles? Ideas para hacerlos más originales y atractivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Andrés Payà, doctor en Pedagogía: “Es preferible que haya espacios menos estructurados, que den pie a una mayor autonomía, desarrollo o manipulación porque ahí es donde los niños se sociabilizan"</p></div><p class="article-text">
        Para cualquier padre o madre un parque infantil es un lugar habitual en su rutina. Al menos, claro, mientras tus hijos o hijas son peque&ntilde;as. El juego es un derecho de la infancia recogido en la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas. Pasamos, y pasan nuestros hijos, horas y horas entre columpios, toboganes o balancines. Pero es probable que algunas veces nos invada la monoton&iacute;a, esa sensaci&oacute;n de que todos los espacios de juego son muy parecidos entre s&iacute; y con los elementos m&aacute;s cl&aacute;sicos predominantes en ellos. &iquest;Son realmente atractivas estas zonas? &iquest;Arriesgan las administraciones p&uacute;blicas a la hora de instalarlos? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;an ser m&aacute;s originales?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La administraci&oacute;n no arriesga. Al final depende de la iniciativa vecinal, particular o escolar. Y en la administraci&oacute;n p&uacute;blica depende de la iniciativa personal de alguien del equipo que quiera arriesgar y apueste por ello&rdquo;. As&iacute; opina Guayarmina Rijo Molina, presidenta de la <a href="http://www.asociacionludantia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Ludantia</a>, que trabaja en temas de arquitectura, educaci&oacute;n e infancia.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los factores que destaca para entender esta especie de &ldquo;conservadurismo&rdquo; respecto al juego infantil es la seguridad. Lo se&ntilde;ala Andr&eacute;s Pay&agrave;, especialista en el juego infantil, doctor en Pedagog&iacute;a y profesor de Historia de la Educaci&oacute;n en la Universitat de Val&egrave;ncia. &ldquo;Las administraciones se quieren cubrir mucho las espaldas, porque ellas ser&iacute;an las responsables de un posible accidente. Lo que instalan entonces son espacios muy estructurados o estandarizados y especialmente muy seguros&rdquo;, destaca. Aqu&iacute; entran en juego las vallas, la proliferaci&oacute;n de suelos de caucho y la uniformidad de los elementos: columpios, tobog&aacute;n y balancines.
    </p><p class="article-text">
        Para Pay&agrave;, hay una tendencia a la &ldquo;sobreprotecci&oacute;n&rdquo; y al &ldquo;control&rdquo;. En definitiva, una &ldquo;tendencia limitante&rdquo; al juego infantil. Y todo tiene relaci&oacute;n con una falta de apuesta integral para <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ciudades-espacios-juego-infantil-tiempo_1_1228499.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">usar el espacio p&uacute;blico como zonas de juego</a>. El experto es partidario de potenciar el juego libre con elementos no estructurados y naturales: una monta&ntilde;a de arena, un charco o fuente de agua, &aacute;rboles&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de actuaciones, adem&aacute;s, no supondr&iacute;an un mayor desembolso presupuestario. &ldquo;Montar un suelo prefabricado de caucho es m&aacute;s caro&rdquo;, destaca Pay&agrave;. &ldquo;Es preferible que haya espacios menos estructurados, que den pie a una mayor autonom&iacute;a, desarrollo o manipulaci&oacute;n. Ah&iacute; es donde los ni&ntilde;os se sociabilizan. Hay que encontrar esos espacios de sociabilizaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; piensan los fabricantes?</strong></h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esos espacios desestructurados que defienden los expertos citados, tambi&eacute;n hay muchas diferencias entre las cl&aacute;sicas y sencillas zonas de juego y otros parques m&aacute;s originales, que suelen llamar m&aacute;s la atenci&oacute;n a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y ofrecen m&aacute;s actividades l&uacute;dicas. Parece evidente que no es lo mismo un tobog&aacute;n sin vestir que un barco pirata con varios toboganes y elementos de trepa. O que no es lo mismo una zona de juego ambientada en un castillo medieval que otra vac&iacute;a de cierto ambiente fant&aacute;stico.
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                Parque Europa, en Madrid.                            </span>
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        La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Fabricantes de Mobiliario Urbano y Parques Infantiles (AFAMOUR) cuenta con <a href="https://www.afamour.com/guia-de-buenas-practicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una gu&iacute;a de buenas pr&aacute;cticas</a>, recomendaciones en el dise&ntilde;o de una zona de juegos infantiles. En ella, entre otras cuestiones destacan lo siguiente: &ldquo;Colocar dos o tres elementos de juego no constituye un parque ni lo hace suficientemente atractivo para el uso de las familias. El espacio disponible debe ser suficiente para el movimiento, el juego libre y la estancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces hay pol&iacute;ticas que apuestan por dotaciones de gran tama&ntilde;o y vistosidad, por zonas de juego grandes, atractivas y llamativas. Otras iniciativas pol&iacute;ticas tienden m&aacute;s a proveer peque&ntilde;as &aacute;reas casi iguales para todo el mundo para que todos encuentren cerca un muelle y un tobog&aacute;n. Algunos municipios peque&ntilde;os tienen m&aacute;s libertad de elecci&oacute;n de los elementos de juego que los m&aacute;s grandes, y por supuesto depende mucho del presupuesto disponible o de las preferencias de quien est&eacute; al mando. Tambi&eacute;n influye el ciclo electoral, porque cuando nos acercamos a las elecciones se suelen ver proyectos m&aacute;s vistosos&rdquo;. Son las palabras de Mercedes Rod&eacute;s, directora de Kompan para Espa&ntilde;a, Italia y Portugal. Esta multinacional danesa es una de las l&iacute;deres del sector y sus productos pueden verse en los parques de multitud de pa&iacute;ses. Adem&aacute;s, cuentan con pedagogos, que incorporan conocimiento y experiencia en el dise&ntilde;o de los productos e incluyen a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as en los procesos de cocreaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rod&eacute;s pone en valor la calidad de los productos de su empresa y deja clara una cuesti&oacute;n: &ldquo;Singularidad y originalidad no es incompatible en absoluto con la seguridad. Todo lo que hacemos, singular o no, est&aacute; bajo la norma europea y se certifica, no tiene ning&uacute;n problema. Lo que s&iacute; ocurre es que a veces puede que alguien quiera algo muy original y ponga por delante ese criterio frente a otros, sobre todo con elementos que no se ha fabricado nunca. Tiene que quedar muy claro que singular y original no es enemigo de la seguridad. Lo que s&iacute; puede ser enemigo es de alg&uacute;n proceso burocr&aacute;tico que lo hace m&aacute;s complicado&rdquo;, se&ntilde;ala.
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                Proyecto &#039;La cúpula gigante&#039;.                            </span>
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        Lo ejemplifica con un proyecto incipiente que su compa&ntilde;&iacute;a est&aacute; dise&ntilde;ando, llamado La C&uacute;pula Gigante. &ldquo;Es singular y original, y est&aacute; 100% certificada y segura. En este caso, que el ayuntamiento en cuesti&oacute;n se decida por algo de este estilo est&aacute; m&aacute;s relacionado con la voluntad de innovar y ponerse en la piel de los ni&ntilde;os, y que no prefiera b&aacute;sicamente lo barato. Para nada es un tema de seguridad&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        Los procesos, no obstante, no son del todo similares en todas las ciudades. Por ejemplo, en Madrid, si el Ayuntamiento quiere salirse de los elementos b&aacute;sicos, puede considerarlos &ldquo;parques singulares&rdquo;. &ldquo;En esos casos no es necesario pasar por los procesos de homologaci&oacute;n de los productos est&aacute;ndar, porque son elementos creados ad hoc&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el tema de la seguridad sabe mucho Jos&eacute; Mar&iacute;a Fari&ntilde;as, experto en seguridad de instalaciones infantiles e integrante de AFAMOUR. &ldquo;En muchos sitios la administraci&oacute;n no se ha tomado en serio la seguridad de los parques. Cada vez son m&aacute;s los municipios que piden certificaci&oacute;n y que se haga una inspecci&oacute;n del parque y se mantenga, pero en muchos sitios todav&iacute;a consideran que la normativa de los parques infantiles es voluntaria&rdquo;, comenta. Fari&ntilde;as cita el Real Decreto 1801/2003 sobre seguridad general de los productos.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, la innovaci&oacute;n tampoco deber&iacute;a ser incompatible con la seguridad si se cumplen todos los requisitos. El problema puede venir, seg&uacute;n explica, por falta de conocimiento en algunas administraciones. Y para ello hace falta formaci&oacute;n. &ldquo;Hay administraciones que no saben distinguir, o los t&eacute;cnicos de algunos ayuntamientos, si un certificado de producto es adecuado a no&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Hay fabricantes que venden el juego sin instalar y el cliente final o el distribuidor los instala sin saber c&oacute;mo se hace&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ejemplos singulares</strong></h3><p class="article-text">
        Seguramente muchas familias tienen sus particulares parques favoritos. Obviamente, la cercan&iacute;a al domicilio o centro educativo es un factor relevante a la hora de hacer habitual un parque para tus hijos. Pero para quienes puedan permitirse un desplazamiento, los especialistas consultados nos aportan una serie de recomendaciones originales ideales para salir de la rutina.
    </p><p class="article-text">
        Desde Ludantia ponen m&aacute;s el foco en ejemplos como el proyecto integral desarrollado por el Ayuntamiento de Barcelona llamado<a href="https://institutinfancia.cat/es/proyectos/ciudad-jugable/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;Ciudad jugable&rdquo;</a> y que abre v&iacute;as de participaci&oacute;n en la creaci&oacute;n de espacios. Tambi&eacute;n destacan proyectos de apropiaciones del espacio p&uacute;blico m&aacute;s all&aacute; de los propios parques infantiles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Parque de GameIris en Vallecas, Madrid.                            </span>
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        Tambi&eacute;n destacan por su especial originalidad o por sus premios &ldquo;Columpio de oro&rdquo; parques como el Parque de las Familias (Almer&iacute;a), La Ciudad de los Ni&ntilde;os (C&oacute;rdoba), Parque del Agua (Zaragoza), La Negrita (Antequera, M&aacute;laga), Parque Gernika (Getxo, Vizcaya)  Plaza Green Capital (Vitoria), Plaza de la Constituci&oacute;n (Berriozar, Navarra) o La Era de Trobajo (San Andr&eacute;s, Le&oacute;n), entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En Kompan, en cuanto a parques singulares, destacan en Madrid el parque Gameiris, en Vallecas, con la tem&aacute;tica de luz y color y 100% inclusivo, tambi&eacute;n para personas con dificultades motoras. Otros proyectos que ponen en valor en Madrid son los elementos del Parque Forestal de Valdebebas, el Juan Carlos I, el Parque Eugenia de Montijo, el Parque Europa en Torrej&oacute;n de Ardoz o los parques infantiles tem&aacute;ticos de localidades como Alcobendas, Getafe o San Sebasti&aacute;n de los Reyes.
    </p><p class="article-text">
        Para Andr&eacute;s Pay&agrave; hay que destacar las iniciativas llevadas a cabo por asociaciones como Basurama (que trabajan reciclando productos para usarlos como elementos de juego). Y menciona la localidad de Ibi, en Alicante, con parques tem&aacute;ticos muy originales a pesar de tener elementos estandarizados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/son-divertidos-parques-infantiles-ideas-hacerlos-originales-atractivos_1_7392138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Apr 2021 19:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Son de verdad divertidos los parques infantiles? Ideas para hacerlos más originales y atractivos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parques,Infancia,Juego,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi hijo tiene 3 años y no le pongo ningún tipo de pantalla: no sabe quién es la Patrulla Canina ni Peppa Pig ni ha visto vídeos en el móvil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-3-anos-no-le-pongo-tipo-pantalla-no-patrulla-canina-visto-videos-movil_1_7220044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d31f4e9-f30e-4c1b-90c3-9df2c4f77252_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi hijo tiene 3 años y no le pongo ningún tipo de pantalla: no sabe quién es la Patrulla Canina ni Peppa Pig ni ha visto vídeos en el móvil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso de pantallas es un fenómeno relativamente nuevo. Nadie podrá decir, como en otras cosas de la crianza, que “toda la vida se ha hecho así y no ha pasado nada”</p></div><p class="article-text">
        Autob&uacute;s urbano en Madrid. Se sube una madre con su hija montada en un carrito. A ojo no debe tener m&aacute;s de un a&ntilde;o y poco. Empieza a llorar. La madre saca el m&oacute;vil y le pone unos dibujos animados. La ni&ntilde;a deja de llorar y contin&uacute;a viendo la pantalla hasta que bajan del autob&uacute;s. Ni&ntilde;os peque&ntilde;os, m&oacute;viles, 'tablets' y televisiones. Escenas que se repiten en otros lugares como bares, incluso en parques y, por supuesto, dentro de las casas. Para algunas personas, muchas, es lo normal. A otras, entre las que me incluyo como padre de un ni&ntilde;o de casi 3 a&ntilde;os, nos sorprende y preocupa. Mi hijo no ha visto todav&iacute;a la televisi&oacute;n ni v&iacute;deos en el tel&eacute;fono. Y tengo la sensaci&oacute;n de que somos un caso extra&ntilde;o y minoritario.
    </p><p class="article-text">
        Quiero que quede muy claro que con este art&iacute;culo no pretendo juzgar a nadie. Soy de los que piensan que todas los padres y madres son personas que act&uacute;an para darle lo mejor a sus hijos e hijas. Conviene que quede claro esto desde el segundo p&aacute;rrafo porque la crianza es en muchas ocasiones dura y no necesita nadie que est&eacute; continuamente escrutando tus comportamientos.
    </p><p class="article-text">
        Sobra decir que hay mucha gente, por diferentes motivos, que no accede a las informaciones relacionadas con los perjuicios que pueden tener el uso de pantallas. O no les dan importancia. Pero es que estas cosas tambi&eacute;n suceden en personas que s&iacute; saben de qu&eacute; va el tema. En este punto siempre recuerdo una frase de un compa&ntilde;ero de trabajo que me dej&oacute; un libro sobre crianza meses antes de que yo fuera a ser padre: &ldquo;El &uacute;nico consejo que te doy es que la teor&iacute;a est&aacute; muy bien pero lo dif&iacute;cil es la pr&aacute;ctica&rdquo;. Esas palabras creo que reflejan muy bien las posibles contradicciones que llegamos a tener en muchos puntos de la etapa evolutiva de nuestros hijos. Es decir, hay mucha gente que se informa, que se interesa por leer cuestiones te&oacute;ricas sobre crianza pero a la que la realidad pr&aacute;ctica le arrastra a algo que saben que no dicen &ldquo;los manuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Volvemos a las pantallas. Dicho todo esto s&iacute; que me suelo hacer, especialmente, una pregunta &iquest;Por qu&eacute; les ponemos una serie de dibujos animados en m&oacute;viles, tvs y otros dispositivos a nuestros hijos de 1, 3 o 5 a&ntilde;os? Me temo que una de las respuestas m&aacute;s frecuentes ser&aacute;: &ldquo;para que yo pueda hacer otras cosas&rdquo;. Cambiamos ese &ldquo;cosas&rdquo; por fregar los platos, hacer la comida, ducharse y, especialmente en tiempos pand&eacute;micos, teletrabajar. Insisto, no juzgo a nadie y cada cual tendr&aacute; sus circunstancias, pero s&iacute; me gustar&iacute;a darle una vuelta a esto. &iquest;No hay ninguna otra actividad, absolutamente ninguna, que pueda suplir a una pantalla? &iquest;Lo hemos intentado u optamos por lo c&oacute;modo?
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as, obviamente, como en otro tipo de situaciones, est&aacute;n descubriendo el mundo. Ellos no saben que en tu tel&eacute;fono hay dibujos hasta que t&uacute; se los pones. O en todo caso hasta que ven a otros de sus iguales hacerlo. Igual que tampoco saben que existen los helados, el chocolate o las golosinas hasta que alguien se las descubre. No debo de sorprender a nadie si digo tambi&eacute;n que nuestros hijos nos imitan. Dif&iacute;cil que no terminen queriendo ver el m&oacute;vil si estamos todo el d&iacute;a con &eacute;l en la mano. &Iacute;dem si la televisi&oacute;n de casa est&aacute; todo el d&iacute;a encendida.
    </p><p class="article-text">
        El uso de pantallas es un fen&oacute;meno relativamente nuevo. Nadie podr&aacute; decir, como en otras cosas de la crianza, que &ldquo;toda la vida se ha hecho as&iacute; y no ha pasado nada&rdquo;. Porque es sencillamente mentira. Aqu&iacute;, esa experiencia de nuestras madres, al menos de las de mi generaci&oacute;n, no sirve de nada. Los m&oacute;viles son de antes de ayer y hasta el a&ntilde;o 90 s&oacute;lo hab&iacute;a dos o tres canales de televisi&oacute;n y con franjas muy determinadas para programaci&oacute;n infantil.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, vayamos al grano. &iquest;Qu&eacute; dicen los estudios? Las asociaciones pedi&aacute;tricas desaconsejan frontalmente el uso de pantallas en menores de dos a&ntilde;os. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) se&ntilde;ala lo mismo y en todo caso que para ni&ntilde;os de dos a&ntilde;os el uso sea muy limitado en tiempo (m&aacute;ximo 1 una hora al d&iacute;a) y siempre junto a un adulto, no dej&aacute;ndolos solos. Otros profesionales como el neuropsic&oacute;logo &Aacute;lvaro Bilbao van m&aacute;s all&aacute; y desaconsejan el uso de estas tecnolog&iacute;as hasta los 6 a&ntilde;os. Igual lo recomienda el neurocient&iacute;fico Michel Desmurget, director de investigaci&oacute;n en el Instituto Nacional de la Salud de Francia. Ambos alertan de c&oacute;mo pueda afectar al desarrollo neuronal de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as un uso de pantallas habitual. Son solo unos pocos ejemplos.&nbsp;Al ser un fen&oacute;meno relativamente nuevo, vendr&aacute;n m&aacute;s estudios, seguro.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos mensajes, adem&aacute;s, yo los he visto colgados en carteles de la escuela infantil de mi hijo desde que ten&iacute;a 6 meses. Tambi&eacute;n en las puertas de la consulta pedi&aacute;trica del centro de salud de mi barrio. Es decir, tampoco es algo que haya que ir buscando por los rincones de internet o de las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Paso a contar nuestra experiencia personal. Lo primero que me ha llamado la atenci&oacute;n es que durante los &uacute;ltimos meses ha habido varios tipos de reacciones cuando yo he comentado aquello de &ldquo;no, mi hijo es que no ve dibujos en la tele&rdquo;. Hay gente que se queda muy sorprendida. &ldquo;&iquest;Ah, no?&rdquo;, dicen. Otros que te dicen, volvemos al principio, &ldquo;&iquest;y c&oacute;mo haces si tienes que&hellip; (lo que sea)&rdquo;. Algunos, los m&aacute;s amigos, te dicen, medio en broma medio en serio que somos muy estrictos o que si es que queremos tener al ni&ntilde;o en una cueva aislada del mundo. Por otro lado, recuerdo como una pedagoga a la que se lo contamos nos dijo: &ldquo;enhorabuena, no es f&aacute;cil&rdquo;. Y sinceramente, no veo motivos para que nos felicitara.
    </p><p class="article-text">
        Dir&eacute; que durante los meses sin escuela del pasado a&ntilde;o fuimos de los privilegiados que pudieron, no sin esfuerzo, compatibilizar sus horarios para siempre poder estar o su madre o yo con el ni&ntilde;o. Y para ser honestos dir&eacute; tambi&eacute;n que mi hijo, durante el confinamiento, vio algunos ratos, muy cortos, la televisi&oacute;n. Pero en este caso fue para poder ver los cuentos que le mandaban, contados por ellas mismas, sus educadoras de la escuela infantil. Es decir, las propias pedagogas en una situaci&oacute;n excepcional lo vieron &uacute;til en ese caso. Y luego, claro, el tema de las videollamadas familiares en un a&ntilde;o dif&iacute;cil para ver a sus abuelos.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya est&aacute;. No sabe qu&eacute; es La Patrulla Canina excepto porque tiene un bal&oacute;n con sus dibujos. No sabe qui&eacute;n es Peppa Pig salvo porque tiene unos puzzles de la serie. Lo mismo pasa con Mickey Mouse, Spiderman, Dora La Exploradora o quienes est&eacute;n de moda ahora.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras alternativas a las pantallas son audiocuentos, que se pueden encontrar a decenas en internet, ponerle m&uacute;sica, muchos cuentos y en definitiva, acompa&ntilde;arlo lo m&aacute;ximo posible jugando con &eacute;l. Claro que requiere algunos sacrificios, como pasa en general con la crianza. Por ejemplo, renunciar a poner la televisi&oacute;n nosotros salvo cuando est&aacute; durmiendo. No dudo de los elementos educativos que puedan tener algunos contenidos tecnol&oacute;gicos pero creo que queda claro que no me refiero en este texto a ninguno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        No hemos determinado a&uacute;n cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y por qu&eacute; comenzar&aacute; nuestro hijo a usar este tipo de pantallas. Supongo que ser&aacute; algo que vendr&aacute; influenciado por los entornos y cuando &eacute;l empiece a ser m&aacute;s consciente de lo que hay detr&aacute;s de esos mundos tecnol&oacute;gicos. Pero de momento, as&iacute; estamos. Sin sacar pecho de ello, sin creernos s&uacute;per padres o s&uacute;per madres pero creyendo que es lo mejor para &eacute;l y no dej&aacute;ndonos de hacernos preguntas. &iquest;Se est&aacute; perdiendo cosas importantes por no usar pantallas? Se queda para el debate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-3-anos-no-le-pongo-tipo-pantalla-no-patrulla-canina-visto-videos-movil_1_7220044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Feb 2021 21:27:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi hijo tiene 3 años y no le pongo ningún tipo de pantalla: no sabe quién es la Patrulla Canina ni Peppa Pig ni ha visto vídeos en el móvil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión,Móviles,Niños,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educación, cuentos y mucha comunicación: así hay que hablar a la infancia para prevenir el abuso sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/educacion-cuentos-comunicacion-hay-hay-hablar-infancia-prevenir-abuso-sexual_1_7211218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a317d32-7de6-4b5d-9fba-491710f92c90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Educación, cuentos y mucha comunicación: así hay que hablar a la infancia para prevenir el abuso sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Tu cuerpo es tuyo', 'Kiko y la mano' o 'Estela grita muy fuerte' son algunos de los cuentos que sirven para abordar la prevención de los abusos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tu cuerpo. Ese sitio donde suceden todas las cosas que te pasan&rdquo;. Con esta frase comienza un cuento infantil especial. Sus autoras son Helena Torija, fisioterapeuta de profesi&oacute;n, y sus dos hijas, Eva y Julia. La primera, de 5 a&ntilde;os, pone t&iacute;tulo al proyecto: '<em>Tu cuerpo es tuyo. El mensaje de Eva'. </em>El verano pasado sufri&oacute; un episodio de abuso sexual en su entorno pr&oacute;ximo, como la inmensa mayor&iacute;a de casos que suceden. Ante esa experiencia, la familia se puso manos a la obra para escribir y dibujar el cuento. Construyeron as&iacute; una herramienta m&aacute;s para prevenir el abuso sexual en la infancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea fue al principio escribirlo para ayudarnos a nosotros mismos porque lo necesit&aacute;bamos&rdquo;, destaca Helena Torija. A la madre de Eva le sali&oacute; de dentro la necesidad de contarlo y desterrar el tab&uacute; que puede existir alrededor de casos como el de su hija. &ldquo;A m&iacute; casi lo primero que me comentaron fue que lo que hab&iacute;a pasado no iba a salir de ah&iacute; y nadie se iba a enterar. A m&iacute; me chirri&oacute; much&iacute;simo. S&iacute; que intentamos nombrar el tema, hablarlo, que nuestros hijos lo hicieran tambi&eacute;n. Las cosas que no se nombran no existen, y como no existen no se les puede poner nunca soluci&oacute;n. Para m&iacute; es una manera de liberar un dolor y ayudar a otros. Lo que quiero es que se hable del tema, lo que quiero es que se nombre&rdquo;, a&ntilde;ade.
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            <span class="title">
                Portada de &#039;Tu cuerpo es tuyo. El mensaje de Eva&#039;.                            </span>
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        El cuento se ha hecho de manera muy artesanal pero ha ido creciendo poco a poco. En un primer momento se distribuyeron apenas 300 cuentos. Luego se realiz&oacute; un crowdfunding para financiar el reparto de otros 3.000 m&aacute;s. A d&iacute;a de hoy lo est&aacute;n usando ya profesores o educadores en algunos centros educativos y muchas familias. Ha recibido muchas llamadas que le cuentan &ldquo;historias impresionantes&rdquo; de abusos sexuales en la infancia. &ldquo;He conocido familias que quer&iacute;an tratar este tema y no ten&iacute;an c&oacute;mo hacerlo y a ra&iacute;z de leerlo sus ni&ntilde;os han soltado algunas cosas. Tambi&eacute;n he recibido testimonios de madres que quer&iacute;an contar sus propias experiencias de abusos sexuales a sus hijas y a ra&iacute;z de contar el cuento hab&iacute;an iniciado el proceso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Habla Helena de una &ldquo;amalgama&rdquo; de sentimientos desde que se lanz&oacute; el cuento. &ldquo;Desde el primer minuto dije que si el cuento serv&iacute;a para ayudar a un solo ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, ya era v&aacute;lido mi esfuerzo. Pero, por otro lado ves que hay gente muy da&ntilde;ada&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Toda la familia colabor&oacute; en la creaci&oacute;n. Desde el padre, V&iacute;ctor, hasta los otros dos hijos de la familia. &ldquo;El dibujo en la infancia es s&uacute;per poderoso&rdquo;, se&ntilde;ala Helena. Y el lenguaje utilizado, clave. &ldquo;Las ni&ntilde;as te sorprenden porque ellas mismas participaron para decir qu&eacute; tipo de palabras funcionar&iacute;an mejor para explicarlo a otros ni&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade. Eva pensaba titular su libro as&iacute;, seg&uacute;n cuenta su madre: &ldquo;Hay gente mala, pero no te preocupes, este es tu cuerpo y este es tu cuento para que lo sepas&rdquo;. &ldquo;Es largo. Al final cambiamos el t&iacute;tulo, pero la idea es tan potente que yo no tengo nada m&aacute;s que a&ntilde;adir&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        El cuento se puede adquirir actualmente contactando con la plataforma <a href="https://www.mejorandoinfancias.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mejorando Infancias</a>, habilitada para ello. La idea, adem&aacute;s, es ceder los derechos a la Fundaci&oacute;n Lydia Cacho, para darle m&aacute;s impulso a la iniciativa.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El silencio y la desinformaci&oacute;n, aliados del abusador</strong></h3><p class="article-text">
        Helena forma parte de la comisi&oacute;n de violencia del hospital en el que trabaja, por tanto, ten&iacute;a ya cierto conocimiento previo sobre protocolos o herramientas a usar en este tipo de casos. Nos pone como ejemplo a <a href="http://aspasi.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aspasi </a>(Asociaci&oacute;n para la sanaci&oacute;n y prevenci&oacute;n del abuso sexual infantil). Entre otras actividades, realizan charlas y talleres. La psic&oacute;loga Margarita Garc&iacute;a Marqu&eacute;s es su fundadora. &ldquo;Para trabajar la prevenci&oacute;n lo primero que hay que hacer es informar a los ni&ntilde;os. Si ellos no est&aacute;n informados, no saben lo que les est&aacute; ocurriendo. Los mayores aliados del abusador son el silencio y la desinformaci&oacute;n&rdquo;, afirma. Los primeros que tienen que estar informados, a&ntilde;ade, son obviamente los padres y madres.
    </p><p class="article-text">
        Entre las cosas concretas que destaca se encuentran saber distinguir las distintas partes del cuerpo y ponerles nombre y decirles que no se deben tocar por nadie salvo excepciones como consultas m&eacute;dicas. Para ello, hay un trabajo general que consiste en que los ni&ntilde;os sepan que cuando algo no les gusta tienen que decir que no. &ldquo;Que sepan poner los l&iacute;mites&rdquo;. Garc&iacute;a Marqu&eacute;s ha escrito dos cuentos infantiles,<em> '</em>&iquest;De qu&eacute; color son tus secretos?<em>',</em> y 'Tu cuerpo es tu tesoro<em>'</em>, adem&aacute;s de un libro, 'Stop Abusos', dirigido a los adultos.
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                Portada de &#039;Tu cuerpo es tu tesoro&#039;                            </span>
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        Por su parte, la psic&oacute;loga Maribel G&aacute;mez se&ntilde;ala que &ldquo;es importante hablar de las realidades que nos rodean&rdquo;. Y considera de utilidad destacar una serie de s&iacute;ntomas en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que pueden ser indicadores de estar sufriendo abuso sexual: cambios en el comportamiento como, por ejemplo, irritabilidad o retraimiento, conocimiento de temas sexuales que no corresponden a su edad, alteraciones en el sue&ntilde;o y la alimentaci&oacute;n, autolesiones y, por supuesto, irritaci&oacute;n e infecciones en la zona genital. &ldquo;Sin informaci&oacute;n, esas claves pueden pasar desapercibidas o ser mal interpretadas y, por lo tanto, perder la oportunidad de ofrecer la ayuda que el ni&ntilde;o necesita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los recursos recomendados por G&aacute;mez destacan cuentos como<em> '</em>Kiko y la mano' o 'Estela grita muy fuerte'. &ldquo;Son cuentos que ayudan a detectar situaciones inc&oacute;modas o de malestar en los ni&ntilde;os. Siempre recomiendo adaptar los cuentos a la realidad concreta de cada peque&ntilde;o. No todos los ni&ntilde;os son coaccionados cuando sufren alg&uacute;n tipo de abuso sexual ni todos lo interpretan como algo negativo, sobre todo, cuando el abuso viene de un pariente de primer orden, en el que conf&iacute;a plenamente.&nbsp;Y eso es algo a tener en cuenta. Cada caso es diferente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Elisenda Pascual public&oacute; hace unos a&ntilde;os otro cuento destinado a trabajar la prevenci&oacute;n. Se llama '<a href="http://www.claraysusombra.com/#es/page" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clara y su sombra</a>' y cuenta adem&aacute;s con una extensa gu&iacute;a metodol&oacute;gica para ayudar a padres y madres. &ldquo;Primero, los adultos tienen que hablar consigo mismos. A veces tambi&eacute;n cuando nos suena la campana como madres y padres es porque hay algo en el ba&uacute;l de la memoria y que no ha salido a la luz&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Esta profesional, que asesora a escuelas p&uacute;blicas en materia educativa sobre sexualidad, argumenta que&nbsp;&ldquo;venimos de una educaci&oacute;n judeocristiana donde hay un yugo de represi&oacute;n encima de la sexualidad sana&rdquo;. &ldquo;En psicolog&iacute;a tenemos una frase, que todo lo que reprimimos lo pervertimos. Si no lo ponemos encima de la mesa y no lo hablamos, seguiremos reproduciendo la educaci&oacute;n del silencio&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La nueva ley y la importancia de la educaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Desde organizaciones como Save The Children ponen en valor la importancia del desarrollo de la educaci&oacute;n afectivo-sexual dentro de los centros educativos. &ldquo;Es una de las herramientas m&aacute;s eficaces para poder proteger y prevenir a la infancia&rdquo;, explica Luc&iacute;a Mart&iacute;nez, responsable de incidencia pol&iacute;tica. Y en este sentido destacan el impulso que puede suponer la nueva Ley Integral de Protecci&oacute;n a la Infancia, en la que tambi&eacute;n han colaborado y que est&aacute; a pocos pasos de aprobarse en el Congreso. &ldquo;Es una oportunidad magn&iacute;fica que permitir&aacute; poner en pr&aacute;ctica una estrategia que aterrice muchas cuestiones&rdquo;, se&ntilde;ala mientras pone de relieve el gran consenso que ha suscitado la ley.
    </p><p class="article-text">
        Entre las herramientas con las que cuenta esta organizaci&oacute;n se encuentra una &ldquo;Escuela de Padres&rdquo; con contenidos audiovisuales sobre sexualidad. &ldquo;En centros educativos, nuestra apuesta es que este tipo de educaci&oacute;n se haga desde las edades m&aacute;s tempranas posibles porque es cuando empieza a construirse la sexualidad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Cuanto antes se empiecen a facilitar herramientas que les permite conocerse y conocer al resto, van a estar m&aacute;s empoderados ante cualquier posible situaci&oacute;n de acoso o abuso&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Ministerio de Igualdad destacan respecto a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ley-si-si-amplia-ninos-victimas-delitos-sexuales-crea-centros-integrales-evitar-acudan-comisaria-juzgado_1_6314240.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la nueva ley </a>que por primera vez se dise&ntilde;an &ldquo;itinerarios de acompa&ntilde;amiento espec&iacute;ficos para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que sufren violencia sexual&rdquo;.&nbsp;Fuentes del Ministerio explican que &ldquo;la clave tambi&eacute;n es el enfoque con el que se trabaja&rdquo;. &ldquo;Prevenir y atender la violencia sexual en la infancia debe realizarse desde un enfoque de g&eacute;nero y derechos humanos, que sit&uacute;e los derechos de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en el centro. Por ejemplo, con el derecho a ser escuchados por las instituciones p&uacute;blicas y organismos judiciales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Helena Torija, que ha vivido una demora judicial en su caso familiar, lo relevante es que la ley vaya dotada de medios y recursos econ&oacute;micos. &ldquo;Si no hacemos todos un poco de pedagog&iacute;a social para sacar esto de debajo de la alfombra y ponerlo por encima, nunca vamos a cambiarlo&rdquo;, insiste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/educacion-cuentos-comunicacion-hay-hay-hablar-infancia-prevenir-abuso-sexual_1_7211218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Feb 2021 20:56:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educación, cuentos y mucha comunicación: así hay que hablar a la infancia para prevenir el abuso sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación sexual,Infancia,Abusos sexuales,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madres y padres sordos explican cómo crían a sus hijos: aparatos con vibración por si el bebé llora y enseñar a no hablar a la espalda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/madres-padres-sordos-explican-crian-hijos-aparatos-vibracion-si-bebe-llora_1_6281520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08eea389-6925-4b84-ba1b-f45454324680_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madres y padres sordos explican cómo crían a sus hijos: aparatos con vibración por si el bebé llora y enseñar a no hablar a la espalda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para saber si sus hijos lloraban por las noches, Matilde y Juan tenían un despertador con luz que se ponía en la cuna y les avisaba parpadeando gracias a un sensor</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;A nuestros hijos les dijimos que si quieren algo por la noche se tienen que levantar y venir a nuestra cama para avisarnos&rdquo;. Clara tiene 36 a&ntilde;os y es una de las m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas que tienen en nuestro pa&iacute;s alguna discapacidad auditiva. En su caso, su sordera es de nacimiento. Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE), solo el 3% de las personas sordas usan la lengua de signos. Clara, al igual que su marido Javier, usa un implante coclear en un o&iacute;do y un aud&iacute;fono en el otro. Ambos utilizaron desde peque&ntilde;os aud&iacute;fonos y pudieron adquirir la lengua oral, con la que se comunican tambi&eacute;n con sus hijos. Pero, &iquest;c&oacute;mo afrontan las personas sordas habitualmente la crianza? &iquest;A qu&eacute; dificultades a&ntilde;adidas se enfrentan ahora en tiempos de pandemia?
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a, de 4 a&ntilde;os, y Mart&iacute;n, de 2, son los hijos de Clara y Javier. Clara es sorda de nacimiento y Javier, que tiene 35 a&ntilde;os, perdi&oacute; la audici&oacute;n de ni&ntilde;o debido a una medicaci&oacute;n otot&oacute;xica. Colaboran con la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) que, anualmente<strong>, </strong>atiende en toda su red a m&aacute;s de 2.500 familias. En 2007 Clara se puso su primer implante coclear. Su marido se lo implant&oacute; en 2015. A la hora de tener hijos no tem&iacute;an que ellos pudieran ser tambi&eacute;n sordos. La profesi&oacute;n de Clara ayuda. Es psicopedagoga en un centro educativo. &ldquo;Mi funci&oacute;n es estar con las familias que tienen ni&ntilde;os sordos para asesorarles en estrategias de comunicaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega la noche, las pr&oacute;tesis auditivas se desconectan. En casa de Clara y Javier utilizan ayudas t&eacute;cnicas auxiliares con vibraci&oacute;n que se activan si sus hijos hacen ruido. &ldquo;Al principio tienes incertidumbre sobre si funcionaran bien estas ayudas cuando est&aacute;n durmiendo&rdquo;, destaca Clara. &ldquo;Primero pones la sensibilidad muy alta y cualquier movimiento lo capta, aunque solo se haya girado o tosido. Luego vas bajando la sensibilidad y cuando lloran de verdad se activa&rdquo;, apunta Clara.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hijos se adaptan a nosotros. Luc&iacute;a, como ya es mayor, cuando me llaman y yo no oigo bien o me est&aacute;n hablando de lejos ella hace de intermediaria. Hace todo lo posible para que yo me entere&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Otras circunstancias particulares en la vida de Clara y Javier aparecen si sus hijos les hablan desde otra habitaci&oacute;n o de espaldas, ya que pueden no entenderles. &ldquo;Ellos est&aacute;n bastante concienciados, van al colegio donde trabajo. Tampoco ha hecho falta sentarnos con ellos a explicarles que somos sordos&rdquo;, afirma Clara. Desde hace medio a&ntilde;o, adem&aacute;s, ya no usan el dispositivo vibrador puesto que Lucia, sobre todo al ser la mayor, es consciente de que se tiene que levantar. Situaciones complicadas para ellos tambi&eacute;n se dan en lugares donde hay mucho ruido, o en la piscina, donde no se llevan las pr&oacute;tesis salvo que tengas unas espec&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Clara cree que la sociedad, en general, tiene &ldquo;bastante desconocimiento&rdquo; sobre c&oacute;mo viven las personas sordas en la actualidad. &ldquo;La lengua de signos es muy visible, en cambio nosotros no, pasamos desapercibidos. La gente que ve un implante coclear se queda un poco extra&ntilde;ada, piensa que es algo para escuchar m&uacute;sica&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Entre los problemas espec&iacute;ficos que han vivido este 2020, desde FIAPAS denuncian que la educaci&oacute;n a distancia se ha realizado sin recursos de apoyo a la audici&oacute;n y a la comunicaci&oacute;n oral, ni subtitulados, ni productos de apoyo auditivo para la conexi&oacute;n con el dispositivo. Del mismo modo, se han disminuido los apoyos educativos especializados y los servicios de logopedia. Tambi&eacute;n se han dado dificultades o limitaciones para el acceso a suministros, recambios y reparaciones de las pr&oacute;tesis auditivas. Y en muchas ocasiones tampoco se ha contado con suficiente informaci&oacute;n audiovisual sobre la emergencia sanitaria accesible para estas personas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Diferencias generacionales</strong></h3><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, la situaci&oacute;n era bien distinta. La tecnolog&iacute;a no hab&iacute;a hecho su aparici&oacute;n en la vida de las personas sordas. Matilde Manzano y Juan Montero, residentes en Coslada, tampoco mostraron preocupaci&oacute;n por si sus hijos iban a ser sordos u oyentes. Matilde es sorda de nacimiento y Juan se qued&oacute; sin audici&oacute;n poco despu&eacute;s. La lengua de signos era y es su forma de comunicarse.
    </p><p class="article-text">
        Juanjo, de 37 a&ntilde;os, y Aitor, de 33, son sus hijos. En su caso, tambi&eacute;n recurrieron a las tecnolog&iacute;as para situaciones de la vida diaria &iquest;C&oacute;mo saber si lloraban por las noches? Ten&iacute;an un despertador con luz, que se pon&iacute;a en la cuna con un sensor que les avisaba parpadeando. Tiempo antes, nos cuenta Matilde, cuando no exist&iacute;a ese sistema, la gente sorda se ataba una cuerda de la cintura del ni&ntilde;o a la mu&ntilde;eca de la madre. Cuando el ni&ntilde;o se mov&iacute;a, se mov&iacute;a la mano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es que mis padres nos dieran clases sino que interiorizamos que a base de gestos nos pod&iacute;amos comunicar&rdquo;, se&ntilde;ala Aitor, que dice no ser consciente del momento en el que se dio cuenta de que para que sus padres le hicieran caso ten&iacute;an que tocarlos. &ldquo;Yo s&iacute; soy consciente de explicarle cosas a mi hermano. Tocar es la t&eacute;cnica m&aacute;s com&uacute;n&rdquo;, dice Juanjo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; recuerdos tiene Juanjo de sus primeros a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo fue consciente de que sus padres eran sordos? &ldquo;Fue algo natural, no tengo un recuerdo concreto de cu&aacute;ndo me di cuenta. Nos &iacute;bamos haciendo gestos y as&iacute; nos comunic&aacute;bamos&rdquo;. De lo que s&iacute; tiene recuerdos es de las grandes responsabilidades que ten&iacute;a en su casa, tanto con sus padres como con su hermano. &ldquo;Cuando ten&iacute;a 4 me bajaba al bar, cog&iacute;a una cabina y llamaba a mi abuelo cuando mi madre quer&iacute;a decirle algo&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad de Juanjo llegaba hasta el punto de tener que acompa&ntilde;ar a su madre a ciertas gestiones. Eran tiempos con una falta de int&eacute;rpretes de lengua de signos muy patente. Ahora, cuentan, es mejor, pero tambi&eacute;n ha habido recortes. &ldquo;A m&iacute; me ha tocado pedir permiso en el trabajo. Antes era peor, faltaba al colegio para hacer cosas como la declaraci&oacute;n de la renta con mi madre, cuando ten&iacute;a 7 a&ntilde;os&rdquo;, afirma. Otras de esas situaciones ocurr&iacute;an con las tutor&iacute;as en el colegio de Juanjo y Aitor. &ldquo;Iba mi madre y yo hac&iacute;a de int&eacute;rprete de lo que dec&iacute;a la tutor&iacute;a sobre m&iacute;. Era una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, tambi&eacute;n hac&iacute;a de int&eacute;rprete con mi hermano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las interacciones con el resto de la sociedad, Matilde recuerda una situaci&oacute;n en la que un camarero le dijo a Juanjo: &ldquo;pobrecito, que tus padres son sordos&rdquo;. Ella se dio cuenta y se fueron.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en el a&ntilde;o de la COVID-19, algunas situaciones se han agravado. El uso de mascarillas es un problema de incomunicaci&oacute;n. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se enteran de qu&eacute; est&aacute;n diciendo? Los labios los leen muy bien, mi madre a veces dice a la gente que se baje la mascarilla, a sabiendas que no se puede&rdquo;, explica Juanjo sobre la experiencia de Matilde estos meses. Existen las mascarillas transparentes pero su uso es completamente infrecuente. &ldquo;Esas mascarillas se las tendr&iacute;an que dar a todos, porque si yo la tengo pero otras personas no, no sirve&rdquo;, comenta Matilde.
    </p><p class="article-text">
        Juanjo tiene ahora dos hijos. El mayor, Aar&oacute;n, tiene 4 a&ntilde;os. &ldquo;Va haciendo ya gestos. Mi intenci&oacute;n es que aprenda lo m&aacute;ximo posible. Mi madre siempre me ha dicho que si aprende va a hablar mejor que yo&rdquo;, dice. Su mujer, Mari Carmen, tambi&eacute;n aprendi&oacute; lengua de signos. &ldquo;Me impact&oacute; mucho cuando me dijo que sus padres eran sordos. Me llamaba mucho la atenci&oacute;n la lengua de signos y aprend&iacute;&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        El uso de las nuevas tecnolog&iacute;as ha supuesto un verdadero cambio en estas familias. Antes, en casa de Matilde y Juan hab&iacute;a un fax. Luego llegaron los primeros m&oacute;viles con los SMS y ahora los <em>smartphones</em> con videollamadas, que usan con frecuencia. Obviamente, tambi&eacute;n durante estos meses, en los que han estado en contacto virtual con sus hijos y sus amigos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando es tu hijo la persona sorda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todas las personas consultadas para este reportaje ponen en valor la importancia de las asociaciones de apoyo existentes. En el caso de Roc&iacute;o, su perspectiva cambi&oacute; al encontrarse con FIAPAS. Su hijo Fran, que ahora tiene 13 a&ntilde;os, naci&oacute; sordo. &ldquo;El mundo se te derrumba, no sab&iacute;a d&oacute;nde ir&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el desconcierto inicial, al hijo de Roc&iacute;o le realizaron el diagn&oacute;stico. Cuenta que, antes de ello, &ldquo;el amor de madre se dibuja y a veces no lo quieres aceptar&rdquo;. Roc&iacute;o le hablaba, como a cualquier beb&eacute;: &ldquo;&iquest;qu&eacute; te pasa?&rdquo;. &ldquo;Es importante estimular la audici&oacute;n y la comunicaci&oacute;n desde el &aacute;mbito familiar. Se tienen que familiarizar con el hecho de que se producen sonidos&rdquo;, se&ntilde;ala Eva Ruiz, t&eacute;cnica de familias de esta organizaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o, a Fran pudo pon&eacute;rsele un implante. Un momento &ldquo;&iacute;ntimo&rdquo; y con &ldquo;muchos nervios&rdquo;. &ldquo;&iquest;Funcionar&aacute;?&rdquo;, recuerda Roc&iacute;o que se preguntaba. La profesional de FIAPAS incide en que la implicaci&oacute;n que tenga la familia es fundamental. &ldquo;Cuando estamos en plena activaci&oacute;n de un implante tienes que ir ense&ntilde;ando al ni&ntilde;o qu&eacute; es eso&rdquo;, indica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las familias que deseen optar por la lengua oral para sus hijos, adem&aacute;s del implante o aud&iacute;fonos, necesitan una serie de herramientas para desenvolverse mejor, poder comunicarse y que se pueda llegar a &eacute;l en los primeros a&ntilde;os. Son, por ejemplo, la palabra complementada (configuraciones de la mano en torno a la boca para que se visualicen los fonemas) o la comunicaci&oacute;n bimodal, con la que el habla se acompa&ntilde;a de signos, manteniendo la estructura de la lengua oral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que ir poco a poco. Cuando le llegaban sonidos m&aacute;s fuertes, tiraba los aparatos. Ten&iacute;amos que ir detr&aacute;s de &eacute;l&rdquo;, recuerda Roc&iacute;o sobre su experiencia con Fran. &ldquo;Yo pensaba que todo el proceso iba a ser m&aacute;s r&aacute;pido, los primeros meses fueron duros y pensaba que no estaba funcionando&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Se requiere tiempo y trabajo&rdquo;, indica Eva Ruiz. A los 8 meses, Roc&iacute;o not&oacute; que su hijo escuchaba por primera vez su nombre, Francisco. &ldquo;Se lo repet&iacute;a mucho. Me acuerdo perfectamente de una vez que grit&eacute; su nombre y se enter&oacute;. Me emocion&eacute;&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Fran est&aacute; completamente integrado en el instituto ordinario al que actualmente asiste. &ldquo;Era un reto&rdquo;, destaca su madre. Lo han acogido perfectamente y sus compa&ntilde;eros le hacen muchas preguntas. &ldquo;El primer d&iacute;a, desde su propia mesa, se present&oacute; dijo que no ten&iacute;a pap&aacute; y que llevaba aparatos para o&iacute;r, que era sordo profundo. Lo explic&oacute; con naturalidad&rdquo;, afirma Roc&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias son diferentes en cada caso, como es obvio. Y depende mucho de los apoyos y el entorno que te rode&eacute;. Antonia Espejo es la madre de Laura, 29 a&ntilde;os y Mar&iacute;a Jos&eacute;, de 23. Las dos son sordas de nacimiento. Fund&oacute;, en 1997, junto con otras personas, la Asociaci&oacute;n Biling&uuml;e de familias con Hijas e Hijos Sordos de Madrid (ABIPANS). Ella no tuvo el diagn&oacute;stico de su hija hasta los 8 meses pese a que ya se iba dando cuenta del problema. &ldquo;Te sientes perdido, no sabes qu&eacute; hacer. Busqu&eacute; informaci&oacute;n y recurr&iacute; a una asociaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de ella aprendi&oacute; lengua de signos. Mientras, llevaba a Laura a una escuela infantil preferente para personas sordas, pero en la que su hija fue la primera. &ldquo;Los profesores no ten&iacute;an ni idea. Me pidieron que fuera a ense&ntilde;arles a ellos, eso no es lo normal&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la ayuda asociativa comenz&oacute; a comunicarse con su hija. Antonia, junto con otras familias, consigui&oacute; poco a poco mejorar los recursos educativos de varios centros. &ldquo;No fue nada f&aacute;cil porque era una metodolog&iacute;a nueva y hab&iacute;a reticencias a la lengua de signos. La alternativa era meter a tu hijo en un aula con apoyo de logopedia y lengua oral (lectura de labios)&rdquo;, se&ntilde;ala. Laura fue creciendo, hizo un ciclo formativo de educaci&oacute;n infantil, la carrera de Magisterio y ahora cursa un M&aacute;ster de Educaci&oacute;n Inclusiva.
    </p><p class="article-text">
        Antonia pone de relieve, como el resto, el problema de las mascarillas para la lectura labial. &ldquo;Las que se han hecho transparentes, algunas se manchan con el vaho, otras tampoco tienen mucha transparencia. Hasta ahora no se ha solucionado el tema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo es el de Enrique Huerta. Es el padre de Adri&aacute;n, de 14 a&ntilde;os. Se le detect&oacute; sordera profunda al nacer, tras un parto prematuro y complicado. Su hermano gemelo falleci&oacute; al mes y medio. &ldquo;Con el tema del implante coclear se nos abri&oacute; una salida&rdquo;, comenta. Comenzaron con la rehabilitaci&oacute;n logop&eacute;dica por v&iacute;a oral.
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n ten&iacute;a un trastorno del lenguaje por lo que el proceso fue m&aacute;s complicado y potenciaron m&aacute;s la lengua de signos. &ldquo;Es muy complicado, pero va avanzando y estamos muy contentos&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;No hemos tenido que hacer una terapia espec&iacute;fica con &eacute;l, poco a poco ha sido consciente de su sordera y de su lenguaje&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Entre los problemas a&ntilde;adidos durante la pandemia, Enrique destaca que el cierre de escuelas durante la pasada primavera hizo que Adri&aacute;n perdiera mucho contenido. Los profesores de apoyo e int&eacute;rpretes de lengua de signos que tiene en su centro habitual desaparecieron con las clases online.
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s recursos para garantizar derechos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las familias con personas sordas no dejan pasar ocasi&oacute;n para reivindicar sus derechos. &ldquo;No tenemos la vida solucionada por tener implantes, tenemos una serie de necesidades que ser atendidas&rdquo;, se&ntilde;ala Clara. &ldquo;Pedimos que puedan hacer ejercicio de sus derechos. Toda la legislaci&oacute;n debe garantizar su ejercicio como el resto&rdquo;, indica Eva Ruiz.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, las personas que usan lengua de signos como Matilde o Juan reclaman un mayor n&uacute;mero de int&eacute;rpretes para consultas m&eacute;dicas y otras gestiones. &ldquo;En cada Ayuntamiento deber&iacute;a haber un int&eacute;rprete por cada persona sorda empadronada&rdquo;, se&ntilde;alan. Otro cambio concreto que les ser&iacute;a muy &uacute;til son convertir a texto los mensajes de audio que hay en metros y trenes.
    </p><p class="article-text">
        Para las personas sordas que se comunican en lengua oral, las ayudas t&eacute;cnicas como los sistemas de FM son muy importantes tambi&eacute;n. Roc&iacute;o se&ntilde;ala que ella misma tuvo que comprar uno para Fran al romperse el existente en su colegio y por la demora en sustituirlo. Estos dispositivos conectan la voz del profesor directamente con las pr&oacute;tesis auditivas del alumno. En espacios p&uacute;blicos, se demandan tambi&eacute;n recursos como el bucle magn&eacute;tico en cines o teatros. Tambi&eacute;n se pide aumentar el n&uacute;mero de productos subtitulados.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las pr&oacute;tesis auditivas, explican que la prestaci&oacute;n por aud&iacute;fono es hasta los 26 a&ntilde;os y, en el caso de los implantes auditivos, algunos componentes o las aver&iacute;as no est&aacute;n cubiertos por la administraci&oacute;n. &ldquo;La discapacidad tiene un coste econ&oacute;mico aparte de emocional&rdquo;, se&ntilde;ala Eva Ruiz. Y en esa parte emocional reclaman especialmente m&aacute;s comprensi&oacute;n y m&aacute;s conocimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/madres-padres-sordos-explican-crian-hijos-aparatos-vibracion-si-bebe-llora_1_6281520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Dec 2020 20:46:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Madres y padres sordos explican cómo crían a sus hijos: aparatos con vibración por si el bebé llora y enseñar a no hablar a la espalda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/08eea389-6925-4b84-ba1b-f45454324680_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las restricciones por la COVID impiden a muchas embarazadas pasar acompañadas a las pruebas: "Me comunicaron el aborto sin mi marido en la consulta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/restricciones-covid-impiden-embarazadas-pasar-acompanadas-pruebas-comunicaron-aborto-marido-consulta_1_6387365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bfa4065-3a8d-41e3-9dd8-08f0471e4fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las restricciones por la COVID impiden a muchas embarazadas pasar acompañadas a las pruebas: &quot;Me comunicaron el aborto sin mi marido en la consulta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los protocolos dependen de cada hospital e incluso de las decisiones de los propios profesionales. "Hay pautas poco claras basadas en la evidencia”, indica la ginecóloga Laia Sánchez</p></div><p class="article-text">
        Tener hijos e hijas es una de las decisiones m&aacute;s importantes en la vida de muchas personas. En plena pandemia, como en otros momentos, hay <a href="https://www.eldiario.es/nidos/decidirse-hijos-hijas-tiempos-pandemia-embarazo_1_6311886.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferentes caminos</a> para llegar a ella. Pero una de las preocupaciones de quienes pasan estos meses por esa experiencia es la restricci&oacute;n para que las mujeres embarazadas puedan pasar <strong>acompa&ntilde;adas a las consultas y ecograf&iacute;as rutinarias</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es nada f&aacute;cil ir sola, cuando sal&iacute; y me met&iacute; en el coche empec&eacute; a llorar. Me dio como una nostalgia de haberlo vivido sola. Lo cuento y se me saltan las l&aacute;grimas. Da mucha rabia e impotencia aunque no queda otra que aceptarlo&rdquo;, comenta &Aacute;ngela, residente en Madrid. Junto a su pareja Iv&aacute;n tiene ya otra hija de 4 a&ntilde;os. Para su primera ecograf&iacute;a estaban en B&eacute;lgica, donde vive su madre, y all&iacute;, en la sanidad privada, pudo pasar acompa&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; siendo muy duro que mi pareja no est&eacute; pudiendo venir conmigo a nada. <strong>A m&iacute; lo del aborto me lo tuvieron que decir sin mi marido dentro de la consulta.</strong> En el momento en que me dicen que no hay latido, pues imag&iacute;nate. Y cuando sal&iacute; y se lo tuve que decir, fue muy duro&rdquo;, afirma por su parte Isabel, de 41 a&ntilde;os y con una hija de a&ntilde;o y medio. Reconoce que por su historial de embarazos de riesgo, ahora, de nuevo embarazada, va con miedo. Y, aunque cree firmemente en la sanidad p&uacute;blica, ahora est&aacute; llevando el embarazo por la sanidad privada en Madrid, donde su marido s&iacute; puede acceder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que acabe por dar a luz en la privada, pero a veces me lo planteo. Para m&iacute; es la parte m&aacute;s dura del embarazo. Mi pareja lo lleva muy mal, &eacute;l es miedoso y encima no poder entrar le genera angustia cada vez que tenemos una prueba porque hemos tenido malas noticias en otras ocasiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Isabel,<strong> </strong>Vicky, de 35 a&ntilde;os, que se qued&oacute; embarazada con los hospitales colapsados en Madrid, tambi&eacute;n opt&oacute; por acudir a la sanidad privada. En cambio, ella sigue teniendo que pasar sola a las consultas. No son los &uacute;nicos casos de personas que en la capital deciden pasarse a la privada. <strong>Una matrona que trabaja en un centro de salud madrile&ntilde;o</strong> y que prefiere no citar su nombre se&ntilde;ala que conoce varios casos cercanos. &ldquo;Es indignante que pase eso&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La Ley General de Sanidad se&ntilde;ala que cualquier paciente tiene derecho a estar acompa&ntilde;ado durante el acto m&eacute;dico. Pero est&aacute; supeditado a que el facultativo pueda preservar la seguridad de ambos. La posici&oacute;n de la <a href="https://sego.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Espa&ntilde;ola de Ginecolog&iacute;a y Obstetricia</a> (SEGO) es permitir en la medida que se pueda el acompa&ntilde;amiento en todo el proceso del embarazo. &ldquo;Lo que pasa es que chocamos con la situaci&oacute;n real pr&aacute;ctica de la mayor&iacute;a de los hospitales&rdquo;, afirma <strong>Juan Luis Delgado, ginec&oacute;logo y uno de los portavoces de la SEGO.</strong> En este sentido pone de relieve que los hospitales se han dise&ntilde;ado desde hace mucho tiempo como &ldquo;hospitales estancos&rdquo;, con ventilaciones mec&aacute;nicas y poco acceso al exterior. &ldquo;Hay pocos hospitales que tengan consultas amplias o aireadas donde se guarden las medidas de seguridad necesarias en la actualidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Delgado reconoce lo &ldquo;complicado&rdquo; de una situaci&oacute;n en la que hay que buscar &ldquo;equilibrio&rdquo; y se muestra emp&aacute;tico con las preocupaciones de las parejas embarazadas. <strong>&ldquo;El embarazo es una vivencia donde se a&uacute;na lo f&iacute;sico con lo social y emocional</strong>&rdquo;, destaca al respecto. En su caso, trabaja en la maternidad del Hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia, de gesti&oacute;n p&uacute;blica. Durante la primera oleada se prohibi&oacute; el acompa&ntilde;amiento. Cuando mejor&oacute; la situaci&oacute;n, se volvi&oacute; a invitar a las parejas aunque el resto de hospitales de la regi&oacute;n no lo hicieron.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>&Aacute;lvaro Madrona</strong> lleva con resignaci&oacute;n no poder pasar a las ecograf&iacute;as de su pareja <strong>Lara Gonz&aacute;lez</strong>. Ambos residen en Madrid&nbsp;y tienen 32 y 30 a&ntilde;os respectivamente. &ldquo;He asumido que no puedo pasar y entiendo los motivos. El coronavirus nos est&aacute; deshumanizando, &iquest;cu&aacute;ntas veces nos va a ocurrir esto en la vida? Te quita la posibilidad de ver a tu hija moverse, escuchar el coraz&oacute;n, etc&rdquo;. <strong>&ldquo;Las embarazadas estamos solas.</strong> En la primera ecograf&iacute;a, si llegas y por lo que sea no tiene latido, est&aacute;s sola&rdquo;, se&ntilde;ala Lara.
    </p><p class="article-text">
        Aunque han estado muchos meses en un pueblo peque&ntilde;o de Cuenca, Miguel Lillo y Mar&iacute;a, de 34 y 25 a&ntilde;os, tienen todas las consultas tambi&eacute;n en Madrid. &ldquo;A la primera ecograf&iacute;a yo no pude entrar. A la matrona ni la conocemos, va todo por tel&eacute;fono. Al final es un problema, te hace ilusi&oacute;n ir a ver las ecograf&iacute;as, la primera vez que lo puedes ver y sobre todo poni&eacute;ndote en el lado negativo, si sale mal, no puedes estar. Pero <strong>son medidas que hay que entender en esta situaci&oacute;n</strong>&rdquo;, destaca Miguel.
    </p><p class="article-text">
        El problema no se da solo en la capital. <strong>Tamar</strong> tiene 40 a&ntilde;os y un hijo de 2 a&ntilde;os y dos meses. Vive en Suanzes, un pueblo de Cantabria, y tampoco puede ir acompa&ntilde;ada a las citas m&eacute;dicas. &ldquo;Lo tengo asumido. No lo llevamos mal del todo&rdquo;, afirma. En su caso, juega su favor la &ldquo;tranquilidad&rdquo; del pueblo, donde ha habido muy pocos contagios y hay mucho espacio al aire libre sin encontrarse con nadie.
    </p><p class="article-text">
        Los protocolos dependen de cada hospital e incluso de las decisiones de los propios profesionales. &ldquo;Como tenemos poca informaci&oacute;n respecto al impacto de la COVID-19 en la embarazada, hay pautas poco claras basadas en la evidencia&rdquo;, indica la<strong> ginec&oacute;loga Laia S&aacute;nchez</strong>, que trabaja en el Consorci Sanitari de Terrassa (Barcelona). Actualmente, las parejas s&iacute; pueden pasar all&iacute; a las ecograf&iacute;as, al contrario que en muchos hospitales de la provincia. En Urgencias s&iacute; tiene que entrar sola la mujer, pero s&iacute; ven que hay riesgos en el embarazo se le hace pasar a la pareja. &ldquo;La mujer tiene derecho a estar acompa&ntilde;ada en todo el proceso&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, m&aacute;s suerte han tenido hasta el momento Marta Palmero y Jose Dom&iacute;nguez, de 34 y 39 a&ntilde;os. En sus dos primeras ecograf&iacute;as, en un hospital de El Puerto de Santa Mar&iacute;a (C&aacute;diz), pudieron ir juntos. Piensan que al ser un hospital peque&ntilde;o han tenido m&aacute;s suerte. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todos miran inevitablemente hacia el d&iacute;a del parto</strong>.&nbsp;&ldquo;A m&iacute; s&iacute; me preocupa no poder estar en el parto, en las consultas podr&iacute;a soportar pero en el parto ser&iacute;a muy dif&iacute;cil&rdquo;, dice Jose. &ldquo;Espero con todas mis fuerzas que el d&iacute;a del parto s&iacute; pueda estar. Porque entonces ya ah&iacute; no s&eacute; lo que hago&rdquo;, apunta &Aacute;ngela.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Minimizar el impacto</strong></h3><p class="article-text">
        En todo caso, seg&uacute;n se&ntilde;ala Delgado, el objetivo debe ser minimizar el impacto en las mujeres embarazadas. &ldquo;En mi hospital, <strong>cuando detectamos que el beb&eacute; tiene alg&uacute;n problema, llamamos a la pareja</strong>. Los accesos est&aacute;n limitados para procesos fisiol&oacute;gicos, lo que es un embarazo normal y corriente. La gran mayor&iacute;a de las embarazadas lo entienden&rdquo;, comenta. En este sentido destaca que intentan suplir esa soledad, de alguna manera, d&aacute;ndole m&aacute;s fotos de la ecograf&iacute;a o en algunos sitios incluso se puede grabar en v&iacute;deo.
    </p><p class="article-text">
        Muy cr&iacute;ticas se muestran algunas profesionales. Es el caso de la matrona antes mencionada. &ldquo;No se entiende por qu&eacute; se est&aacute; haciendo esto as&iacute;. No hay tanto riesgo si se mantienen medidas de seguridad&rdquo;, afirma. Para esta matrona,<strong> el acompa&ntilde;amiento es muy importante haya o no malas noticias.</strong> Y dice conocer casos problem&aacute;ticos. &ldquo;El otro d&iacute;a me contaba una mam&aacute; que le dieron una noticia que no era mal&iacute;sima pero que se sal&iacute;a de la normalidad. Cuando vio a su pareja se desplom&oacute;. Esto, si hubiese estado su pareja dentro de la consulta no hubiese pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su centro de salud se intenta que no pasen muchas personas. Pero en su caso, si viene una pareja y tiene que valorar f&iacute;sicamente a la mujer o hacer una toma de lactancia y ha venido el padre, reconoce que sale a buscarle. <strong>&ldquo;Me niego a que pase esta injusticia</strong>&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/restricciones-covid-impiden-embarazadas-pasar-acompanadas-pruebas-comunicaron-aborto-marido-consulta_1_6387365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2020 19:35:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las restricciones por la COVID impiden a muchas embarazadas pasar acompañadas a las pruebas: "Me comunicaron el aborto sin mi marido en la consulta"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Madres,Padres,Hospitales,Maternidad,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo es decidirse a tener hijos e hijas en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/decidirse-hijos-hijas-tiempos-pandemia-embarazo_1_6311886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcffefb9-3f07-4da3-a683-1f6dd8ef08cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo es decidirse a tener hijos e hijas en tiempos de pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"A mí lo de quedarme embarazada me daba miedo por aquello de tener que dejar de salir, era un sacrificio muy grande. Con el confinamiento, dije que el momento era ahora", explica Carolina</p></div><p class="article-text">
        Los tiempos de crisis siempre suelen ir unidos a un descenso de la natalidad. Los datos as&iacute; lo reflejan. Esta pandemia originada por la COVID-19 no ser&aacute; una excepci&oacute;n. Pero, obviamente, seguir&aacute;n naciendo ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Decidirse a tener descendencia siempre es un proceso complejo y depende de muchos factores personales, sociales, laborales, econ&oacute;micos... &iquest;Qu&eacute; lleva a las personas a animarse a tener hijos o hijas en una situaci&oacute;n como la actual? &iquest;Cu&aacute;les son sus principales preocupaciones o dudas? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n llevando el embarazo?
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las personas que aparecen en este reportaje ya ten&iacute;a tomada la decisi&oacute;n antes de que estallara la pandemia. Y decidieron seguir adelante. La situaci&oacute;n de estabilidad econ&oacute;mica influye y es habitual tambi&eacute;n en &eacute;pocas no pand&eacute;micas. Es el caso de <strong>&Aacute;ngela</strong>, de 36 a&ntilde;os, que ya tiene junto a su pareja Iv&aacute;n otra hija de 4 a&ntilde;os. Est&aacute; embarazada de 22 semanas. &ldquo;Llev&aacute;bamos buscando, con las puertas abiertas a ellos, desde el verano anterior. En marzo, cuando empez&oacute; todo, dijimos que no nos frenar&iacute;amos porque ten&iacute;amos muchos ganas de repetir. Ve&iacute;amos que nuestra hija, adem&aacute;s, lo ped&iacute;a, que necesitaba esa compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mayo se qued&oacute; embarazada. &ldquo;Como llev&aacute;bamos meses intentando, decidimos seguir adelante. En realidad, no sab&iacute;amos lo que iba a pasar&rdquo;. Ambos son profesores, aunque ella est&aacute; actualmente de baja. Tiene 36 a&ntilde;os. &ldquo;No soy muy mayor, pero tampoco quer&iacute;a llegar a los 40 para repetir&rdquo;, destaca. &ldquo;Yo me he mentalizado, que si cogemos el virus cualquiera de nosotros, lo pasemos lo mejor posible&rdquo;. M&aacute;s que un posible contagio, que tambi&eacute;n, les preocupa principalmente la situaci&oacute;n de hospitales y que si pasa algo imprevisto puedan atenderla bien. &ldquo;Esa es la mayor angustia que tengo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia tampoco ha frenado los planes de <strong>&Aacute;lvaro y Lara</strong>. Tienen 31 y 29 a&ntilde;os. &ldquo;La idea la ten&iacute;amos decidida de antes, m&aacute;s o menos en enero. Aunque es verdad que cuando empez&oacute; la pandemia y no llegaba el embarazo dec&iacute;amos que no pasaba nada&rdquo;, comenta el primero. &ldquo;Como est&aacute;bamos en plena pandemia, si se retrasaba un mes m&aacute;s, no hab&iacute;a problema&rdquo;, a&ntilde;aden. Ambos reconocen que tienen suerte por su estabilidad laboral y econ&oacute;mica. &ldquo;Esperamos seguir teni&eacute;ndola, ese factor ha primado m&aacute;s&rdquo;, afirman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor preocupaci&oacute;n que tienen ahora es por su trabajo y la exposici&oacute;n que requiere, en este caso el de ella. Es enfermera en un centro de salud madrile&ntilde;o. &ldquo;Cuando me qued&eacute; embarazada s&iacute; me empec&eacute; a agobiar un poco en el trabajo. Me adaptaron el puesto lo que se ha podido. Yo llevo sin ver a mis amigas mucho tiempo, fuera de lo que es el trabajo salimos a pasear solos y poco m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lara est&aacute; embarazada de 20 semanas. El embarazo lleg&oacute; en mayo. &ldquo;Nos acababan de desconfinar, parec&iacute;a una situaci&oacute;n diferente&rdquo;, apunta ella. La joven se&ntilde;ala que ha sido m&aacute;s consciente de la situaci&oacute;n una vez estando embarazada que cuando lo ten&iacute;an en mente. &ldquo;Tampoco sab&iacute;amos que se iba a poner la cosa otra vez peor&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta y Jose</strong> tambi&eacute;n llevaban tiempo intentando tener un hijo. Marta se qued&oacute; embarazada en mayo. &ldquo;La situaci&oacute;n de pandemia no cambi&oacute; nuestro planes, era un deseo previo y decidimos seguir para adelante&rdquo;, dicen. Ambos, que viven en C&aacute;diz, destacan que tuvieron que esperar un poco para contarlo en persona a sus familiares, cuando se levantaron las restricciones para viajar. Ahora, intentan los m&iacute;nimos contactos posibles.&nbsp;&ldquo;Somos conscientes de que la ni&ntilde;a va a nacer en una situaci&oacute;n dif&iacute;cil y que cuando nazca no podremos abrir demasiado el c&iacute;rculo de contactos&rdquo;, afirman.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s dudas tuvo <strong>Vicky</strong>, de 35 a&ntilde;os. Est&aacute; embarazada de 27 semanas y tiene una hija de 21 meses. &ldquo;Yo quer&iacute;a tener otro beb&eacute;. Quer&iacute;a quedarme embarazada, lleg&oacute; el confinamiento y el beb&eacute; lleg&oacute; antes de lo que yo pensaba. En el momento que me di cuenta, se me dio una ambig&uuml;edad de tener mucha ilusi&oacute;n por tenerlo pero por otro lado tener la incertidumbre de la situaci&oacute;n&rdquo;, afirma. Entre las dificultades de las circunstancias, Vicky se&ntilde;ala los afectos. O la falta de ellos. &ldquo;Tienes una alegr&iacute;a que quieres compartir con un mont&oacute;n de gente y no hacerlo con algo tan b&aacute;sico como un abrazo con amigos o familiares. Ya cuando pudimos salir a la calle s&iacute; vimos a algunos amigos pero claro, todo el mundo est&aacute; muy cortado y no quer&iacute;an estar muy cerca de m&iacute; por los posibles contagios&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miguel y Mar&iacute;a</strong>, de 35 y 24 a&ntilde;os, tambi&eacute;n dudaron. Especialmente por la incertidumbre de saber c&oacute;mo estar&iacute;an los hospitales durante todo el proceso. Al final, &ldquo;teniendo cuidado&rdquo;, decidieron ir para adelante. Mar&iacute;a est&aacute; embarazada de 21 semanas. &ldquo;De todo mi c&iacute;rculo somos los que m&aacute;s cuidado tenemos, yo no voy a ninguna cena, pr&aacute;cticamente no piso un bar para tomar nada. Con mis padres que son de riesgo tampoco vamos a comer o cenar&rdquo;, afirma Miguel.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de <strong>Isabel,</strong> de 41 a&ntilde;os y con una hija de a&ntilde;o y medio, el tiempo influye. &ldquo;Yo juraba que no iba a tener m&aacute;s, me qued&eacute; embarazada accidentalmente muy al principio de la pandemia. Parec&iacute;a que todo iba bien pero acab&oacute; en aborto. Eso me hizo ver, de repente, que s&iacute; quer&iacute;a tener otro&rdquo;. Para ella, la pandemia inevitablemente supon&iacute;a un miedo, un freno. Porque adem&aacute;s en su caso supon&iacute;a iniciar otra vez tratamiento para fecundaci&oacute;n in vitro.&nbsp;Las cl&iacute;nicas inicialmente estaban cerradas, adem&aacute;s. &ldquo;En mi caso el tiempo es un grave inconveniente, no ten&iacute;a mucha posibilidad de esperar. Por una cuesti&oacute;n de edad y teniendo en cuenta que esto no se sabe muy bien cu&aacute;nto va a durar. En cuanto abrieron la cl&iacute;nica, a la semana all&iacute; est&aacute;bamos&rdquo;. Sali&oacute; bien y est&aacute; embarazada de unas 22 semanas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le influye el tiempo a <strong>Tamar</strong>, de 40 a&ntilde;os y con un hijo de 2 a&ntilde;os y 2 meses. Est&aacute; embarazada de 15 semanas. Antes de su primer hijo tuvo tres abortos previos. Le toc&oacute; estar un a&ntilde;o casi de pruebas. &ldquo;Ten&iacute;amos decidido desde antes tener un hijo este a&ntilde;o. Mi embarazo se considera de alto riesgo. Me dio un poco de miedo, paramos un poco la cosa durante el confinamiento pero me qued&eacute; embarazada en junio, porque dijimos que ni va a haber vacuna este a&ntilde;o y no sabemos si esto va a acabar pronto o tarde. Tampoco puedo esperar mucho por la edad. Dijimos que para adelante&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Aprovechar&rdquo; la situaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay parejas que le ven el &ldquo;lado positivo&rdquo;, por llamarlo de alguna manera, a la pandemia y la crianza. El hecho de que la vida social y ciertos planes se vayan a tener que interrumpir inevitablemente durante un tiempo puede llegar a ser un factor decisivo a la hora de tomar una decisi&oacute;n as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carolina</strong>, de 29 a&ntilde;os, est&aacute; intentando quedarse embarazada. Lo argumenta as&iacute;: &ldquo;Cuando llev&aacute;bamos un mes de confinamiento empezamos a pensarlo. A m&iacute; lo de quedarme embarazada me daba miedo por aquello de perder la vida, voy a tener que dejar de salir, era un sacrificio muy grande. Con el tema del confinamiento, dije que el momento era ahora, porque la COVID-19 me va a quitar parte de mi vida durante dos a&ntilde;os, pues el momento es ahora. Es un pensamiento ego&iacute;sta pero es sincero. A m&iacute; me est&aacute; afectando mucho la cuenta atr&aacute;s, no me quedo embarazada y tiene que ser ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La flexibilidad laboral que tienen tanto ella como su pareja, y el poder realizar teletrabajo tambi&eacute;n han sido motivos para decidirse. Ella es psic&oacute;loga y &eacute;l, ingeniero. Carolina no ha compartido mucho los motivos para quedarse embarazada. Y reconoce que alguna amiga con la que s&iacute; lo ha hecho, no los ha entendido muy bien. &ldquo;Se lo dije a una amiga y me dijo que esto iban a ser pocos meses y que luego me iba a ver con un bombo y ya no podr&iacute;a hacer nada. Pero a m&iacute; se me ha metido en la cabeza que es ahora&rdquo;, insiste. Y a&ntilde;ade que &ldquo;no pienso a largo plazo. &rdquo;A lo mejor si lo hago, dejo de desear tenerlo&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte,<strong> Ana</strong>, de 35 a&ntilde;os, como su pareja, expone unas razones parecidas, aunque m&aacute;s enfocadas al tema laboral. Se qued&oacute; embarazada a mediados de marzo, al comienzo de la pandemia. &ldquo;Lo buscamos precisamente porque est&aacute;bamos en medio de la pandemia. Llevamos un mont&oacute;n de tiempo juntos, &eacute;l s&iacute; ten&iacute;a m&aacute;s ganas. Lo ten&iacute;amos antes en mente pero no lo hab&iacute;amos planteado de forma seria. Yo trabajaba en turismo y eventos, era gu&iacute;a y coordinadora. A finales de febrero me fueron cancelando cosas, empec&eacute; a ver las cosas muy mal en el trabajo. Me qued&eacute; sin nada. Antes no encontraba el momento, viajaba mucho, me pasaba cinco o seis meses fuera de casa, trabajar embarazada para m&iacute; es complicado, muchos vuelos, etc. Justo se par&oacute; el mundo y nos decidimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Afirma estar &ldquo;muy contenta&rdquo; con la situaci&oacute;n aunque reconoce que tiene un poco m&aacute;s de &ldquo;miedo&rdquo; que al principio. &ldquo;He hecho vida medio normal una vez que pod&iacute;a salir, dentro de las precauciones&rdquo;, se&ntilde;ala. Lo que m&aacute;s le preocupa en estos momentos no es tanto el virus en s&iacute; sino &ldquo;todo lo que acarrea&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/decidirse-hijos-hijas-tiempos-pandemia-embarazo_1_6311886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2020 21:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo es decidirse a tener hijos e hijas en tiempos de pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Padres,Madres,Covid-19,Pandemia,Embarazo,Natalidad,Crisis,Hospitales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo explicar la reproducción a tus hijos e hijas? Guía para familias diversas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/explicar-reproduccion-guia-familias-diversas_1_1089622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aae8a108-6c19-4c61-ab70-c2e817ad9e50_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿De dónde vienen los bebés? ¿Cómo se hacen? ¿Cómo entra el bebé en la tripa? ¿Quién tiene qué? ¿Por qué a veces el bebé no crece?</p><p class="subtitle">Tarde o temprano, cualquier niño o niña hace estas preguntas. El libro</p><p class="subtitle">Cómo se hace una criatura</p><p class="subtitle">da ideas sobre cómo abordar las múltiples formas de reproducción</p><p class="subtitle">"Hay muchas maneras de que el espermatozoide y el óvulo se junten. Algunas veces las personas lo hacen por su cuenta y otras necesitan ayuda", sería una respuesta corta para un libro que contempla la diversidad de cuerpos y orientaciones</p></div><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde vienen los beb&eacute;s? &iquest;C&oacute;mo se hacen? Tarde o temprano, cualquier ni&ntilde;o o ni&ntilde;a quiere respuestas a estas preguntas. Hablar sobre la reproducci&oacute;n, sus diferentes tipos y las formas de llegada de los beb&eacute;s no es una tarea sencilla. Hace un par de meses lleg&oacute; a nuestro pa&iacute;s una nueva herramienta que puede servir de utilidad para tratar estos asuntos en cualquier familia. Es el libro <em>C&oacute;mo se hace una criatura</em> (Edicions Bellaterra, 2019), escrito por Cory Silverberg e ilustrado por Fiona Smyth en 2013.
    </p><p class="article-text">
        Ya la elecci&oacute;n del t&iacute;tulo es toda una declaraci&oacute;n de intenciones. El uso de la palabra &ldquo;criatura&rdquo; en la traducci&oacute;n al castellano se explica en que en ingl&eacute;s la mayor&iacute;a de las palabras no tienen g&eacute;nero, pero en nuestro idioma s&iacute;. Por tanto, dada la vocaci&oacute;n del autor de recoger la diversidad de g&eacute;nero, se ha intentado usas un lenguaje no sexista.
    </p><p class="article-text">
        El libro, escrito por los mismos autores de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/Guia-atreverte-pienses-demasiado-pequenos_0_894161371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sexo es una palabra divertida</a>, se compone de una historia en forma de cuento y una completa gu&iacute;a. En ella se proponen una serie de consejos que pueden complementar la lectura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un cuento sobre c&oacute;mo se hacen las criaturas. La primera cosa que debes saber es que no se puede hacer una criatura de la nada. Tienes que empezar con algo&rdquo;. Es el punto de inicio de una historia escrita con lenguaje sencillo y coloridos dibujos. En sus p&aacute;ginas se introducen conceptos como &oacute;vulos, espermatozoides, &uacute;tero, que son los principales protagonistas del cuento. &ldquo;Cuando un &oacute;vulo y un espermatozoide se encuentran, se enredan en un tipo especial de baile. Mientras bailan, se hablan. El &oacute;vulo le cuenta al espermatozoide todas las historias que tiene que contar sobre el cuerpo del que proviene. Y el espermatozoide le cuenta al &oacute;vulo todas las historias que tiene que contar sobre el cuerpo del que proviene&rdquo;, se&ntilde;ala otra de sus partes.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iquest;C&oacute;mo entra en el &uacute;tero?&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son las preguntas m&aacute;s habituales que se hacen ni&ntilde;os y ni&ntilde;as al leer la historia? El autor identifica al menos cuatro principales. En primer lugar, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n tiene qu&eacute;?&rdquo;. Es decir, si sus cuerpos tienen &oacute;vulos o espermatozoides, si los tiene el padre, la madre, etc. La gu&iacute;a incluye una serie de sugerencias dependiendo del nivel de inquietud de las preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las t&iacute;picas preguntas que pueden surgir es si solo las personas adultas pueden hacer una criatura. Es decir, si &eacute;l mismo puede crearla ya. Un buen apunte del autor es recordar que no todas las personas adultas quieren tener hijos o hijas y que no todas las personas adultas que quieren pueden hacerlo. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo entra la criatura en el &uacute;tero?&rdquo; ser&iacute;a otras de las dudas principales. Una respuesta corta recomendada ser&iacute;a: &ldquo;Hay muchas maneras de que el espermatozoide y el &oacute;vulo se junten y que una criatura entre en el &uacute;tero. Algunas veces las personas lo hacen por su cuenta y otras necesitan ayuda&rdquo;.
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        Por &uacute;ltimo, puede surgir la pregunta de por qu&eacute; una criatura no crece. &ldquo;No se necesita usar un lenguaje t&eacute;cnico, pero puede explicarlo de una manera que entienda que hacer criaturas no siempre es f&aacute;cil o sencillo&rdquo;, se&ntilde;ala el texto.
    </p><p class="article-text">
        El libro est&aacute; ideado para despertar la curiosidad de quien lo lea. En una de sus p&aacute;ginas se pregunta: &ldquo;&iquest;qui&eacute;n ayud&oacute; a juntar el espermatozoide y el &oacute;vulo que te crearon?&rdquo;. Seg&uacute;n el autor, el objetivo de estar redactada de esta forma responde a la necesidad de permitir a padres, madres o cuidadores contar su historia como quisieran. &ldquo;La mayor&iacute;a de los libros de educaci&oacute;n sexual tradicionales comparten la visi&oacute;n m&eacute;dica actual de la reproducci&oacute;n e insisten en que las madres y padres biol&oacute;gicos son el centro de la historia&rdquo;, critica Silverberg.
    </p><p class="article-text">
        Es entonces cuando pueden entrar en escena los diferentes m&eacute;todos reproductivos e iniciarse conversaciones a ra&iacute;z de los mismos. Si es a trav&eacute;s de donaci&oacute;n de esperma o de &oacute;vulos con un donante conocido, el autor sugiere algunas ideas para compartir con el hijo. Por ejemplo: &ldquo;Pap&aacute; ten&iacute;a el esperma, pero necesit&aacute;bamos un &oacute;vulo para hacerte. Alguien nos ayud&oacute; d&aacute;ndonos un &oacute;vulo y luego recibimos mucha ayuda de otras personas como la del personas m&eacute;dico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se incluyen sugerencias para tecnolog&iacute;as de reproducci&oacute;n asistida, adopciones y el coito: &ldquo;Tu mam&aacute; y tu pap&aacute; unieron el espermatozoide y el &oacute;vulo juntos, ayud&aacute;ndose mutuamente. Hicimos esto usando nuestros cuerpos y no recibimos ayuda de nadie m&aacute;s&rdquo;. Por otro lado, incorpora sugerencias para hablar de gestaci&oacute;n subrogada, una pr&aacute;ctica que est&aacute; regulada en Canad&aacute;, el pa&iacute;s del que es originario el autor del libro. En Espa&ntilde;a est&aacute; prohibida.
    </p><h3 class="article-text">Diversidad de cuerpos y expresiones</h3><p class="article-text">
        El enfoque sobre el sexo y el g&eacute;nero es una de las principales virtudes del libro. La intenci&oacute;n es que puedan leerlo personas de todos los g&eacute;neros. Las ilustraciones no muestras ni genitales ni caracter&iacute;sticas de g&eacute;nero. Seg&uacute;n el autor, una criatura que lea el libro puede mirar uno de los cuerpos con espermatozoides y decir que es un ni&ntilde;o. Una de las sugerencias inclusivas de respuesta propuestas es la siguiente: &ldquo;Podr&iacute;a ser un ni&ntilde;o, pero todo lo que sabemos es que tiene espermatozoides. La mayor&iacute;a de las personas que tienen cuerpos con espermatozoides se llaman a s&iacute; mismos como un ni&ntilde;o o un hombre. Pero algunos no. Algunas mujeres pueden haber nacido con cuerpos con espermatozoides pero a&uacute;n as&iacute; son mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Silverberg, lo importante no es lo que deban saber o no sobre el g&eacute;nero, sino que sepan que se puede hablar sobre ello y que existen muchas opciones para vivir una vida saludable y feliz cuando se trata de cuerpos, sexo y expresi&oacute;n de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de las p&aacute;ginas de la historia tambi&eacute;n se da pie a hablar sobre la raza. Los cuerpos que aparecen son de los colores llamativos como morados, rosas, verdes o azules. O de los cuerpos y la discapacidad. La forma de los cuerpos en el cuento es variada y se incluyen adem&aacute;s algunos con problemas de movilidad que se ayudan de muletas o sillas de ruedas. Un glosario con conceptos como sexo, g&eacute;nero, trans o cis pone punto y final a una herramienta que puede ser tan amplia como la imaginaci&oacute;n de quien la use.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/explicar-reproduccion-guia-familias-diversas_1_1089622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jan 2020 20:41:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo explicar la reproducción a tus hijos e hijas? Guía para familias diversas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades sin espacios para el juego infantil: dónde van los niños cuando hace mal tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ciudades-espacios-juego-infantil-tiempo_1_1228499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7a807c4-5d65-4f7b-8bdf-4476df6b23bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En nuestro país existen pocas iniciativas públicas destinadas al juego infantil y que permitan resguardarse de las inclemencias climatológicas; tampoco es que sobren espacios al aire libre pero los cubiertos son mucho menos frecuentes</p><p class="subtitle">¿La mejor solución, pública, inclusiva y de juego libre cuando hace mal tiempo? Las ludotecas municipales, que no ven al niño como un cliente sino como un ciudadano</p><p class="subtitle">España "tiene una deficiencia brutal" de espacios cubiertos y "no hay una apuesta pública por el juego en la infancia", opina David Jiménez</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con tus hijos o hijas si est&aacute; lloviendo mucho? &iquest;O si hace mucho fr&iacute;o &iquest;D&oacute;nde jugar con ellos si el calor es sofocante? Son preguntas que se hacen muchos padres y madres de ni&ntilde;os peque&ntilde;os, especialmente en grandes o medianas ciudades. Si el tiempo acompa&ntilde;a, tenemos los parques. Si no, surge la duda duda. La realidad en nuestro pa&iacute;s es que existen pocas iniciativas p&uacute;blicas destinadas al juego infantil y que permitan resguardarse de las inclemencias climatol&oacute;gicas. Tampoco es que sobren espacios al aire libre, pero los cubiertos son mucho menos frecuentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El juego es un derecho de la infancia&rdquo;, recuerda tajante Andr&eacute;s Pay&agrave;, especialista en el juego infantil, doctor en Pedagog&iacute;a y profesor de Historia de la Educaci&oacute;n en la Universitat de Val&egrave;ncia. Es importante tener en cuenta este marco te&oacute;rico a la hora de abordar la importancia de las iniciativas p&uacute;blicas destinadas a ello. &ldquo;Para jugar, aunque parezca obvio, se necesitan juguetes, a veces compa&ntilde;&iacute;a, y, sobre todo, espacios seguros para ello&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de estos espacios hay que diferenciar lo p&uacute;blico y lo privado. &ldquo;La calle es libre, el parque es libre y por lo tanto es un espacio inclusivo. Un ni&ntilde;o del barrio Salamanca o del Pozo del T&iacute;o Raimundo pueden jugar juntos en un parque. Pero claro, cuando entramos en espacios interiores entramos en consumo cultural y ocio de pago. No siempre son inclusivos porque no todo el mundo se puede permitir estas iniciativas&rdquo;, explica Pay&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La mejor soluci&oacute;n, p&uacute;blica, inclusiva y de juego libre cuando hace mal tiempo? Las ludotecas municipales. &ldquo;Cuando son p&uacute;blicas, generalmente tienen un personal especializado que ve al ni&ntilde;o no como un cliente sino como un ciudadano usuario&rdquo;, se&ntilde;ala el profesor. Las ludotecas surgieron principalmente en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos y tienen una funci&oacute;n educativa. En general, en los parques de bolas o centros de ocio privados, la funci&oacute;n educativa del juego es secundaria.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute;, la teor&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; ejemplos hay en nuestro pa&iacute;s que cumplan estas caracter&iacute;sticas? Si nos fijamos en Madrid, lo m&aacute;s relevante son las &ldquo;<a href="https://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Infancia-y-familia/Proyecto-Casa-Grande/?vgnextfmt=default&amp;vgnextoid=63e3f1c3052c8610VgnVCM1000001d4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=2fbfb7dd3f7fe410VgnVCM1000000b205a0aRCRD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casas Grandes</a>&rdquo;. Pero estos espacios, puestos en marcha por el anterior equipo de gobierno municipal y destinados al juego de ni&ntilde;os de entre 0 y 4 a&ntilde;os, s&oacute;lo est&aacute;n presentes en cuatro distritos. Otro ejemplo es la nave de Intermediae, en el Matadero, que presenta diferentes proyectos para el juego infantil, o el espacio de la Quinta de los Molinos. &ldquo;O se estructura como una red de espacios o al final es una cosa anecd&oacute;tica y que depende mucho de d&oacute;nde vivas&rdquo;, afirma en este sentido Pay&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        Una iniciativa ciudadana, presentada en la web de participaci&oacute;n del Ayuntamiento y llamada &ldquo;<a href="https://decide.madrid.es/proposals/22742-derecho-a-jugar-para-un-madrid-mas-amigable-con-la-infancia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Derecho a Jugar</a>&rdquo;, pretende de forma seria darle la vuelta a la situaci&oacute;n. Entre otras muchas cuestiones propone &ldquo;una red de ludotecas municipales, de refugio para seguir jugando cuando las condiciones climatol&oacute;gicas dificulten jugar al aire libre&rdquo;. La idea es habilitar espacios&nbsp;de juego interiores y climatizados &ldquo;en polideportivos, centros culturales y otros edificios infrautilizados. Adem&aacute;s, pretende crear un proyecto piloto: Espacio de Juego Libre Municipal, y asegurar un espacio dedicado a crianza por barrio con suficiente capacidad para cubrir las necesidades de los beb&eacute;s, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 0 a 3.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos creemos el discurso de que hace buen clima en Espa&ntilde;a pero hay &eacute;pocas que no lo hace. Entonces se privatiza todo el ocio&rdquo;, protesta David Jim&eacute;nez, uno de los impulsores de esta iniciativa. Espa&ntilde;a &ldquo;tiene una deficiencia brutal&rdquo; de espacios cubiertos y &ldquo;no hay una apuesta p&uacute;blica por el juego en la infancia&rdquo;, opina Jim&eacute;nez, que reivindica que un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os deber&iacute;a poder bajar a un espacio de juego sin necesidad de que lo tengan que llevar en coche o depender de transporte. &ldquo;Se vulnera el derecho fundamental al juego; la infancia no puede ejercerlo porque depende de un adulto o de la administraci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa Derecho a Jugar tuvo muchos apoyos y pas&oacute; un primer filtro en el anterior mandato municipal. Lleg&oacute; al &oacute;rgano del Observatorio de la Ciudad. All&iacute; se vot&oacute; en contra. &ldquo;Se consideraba algo muy dif&iacute;cil de hacer, lo cual nos choc&oacute; mucho. Se ve&iacute;a como una necesidad pero les parec&iacute;a complicado de aplicar&rdquo;,&nbsp;explica&nbsp; Jim&eacute;nez,&nbsp;y&nbsp;sostiene que para avanzar en este tipo de proyectos no es necesario invertir tanto dinero. Se puede utilizar lo que ya hay y repensar los espacios p&uacute;blicos, colegios, centros culturales, etc.
    </p><h3 class="article-text">Ejemplos de buenas pr&aacute;cticas</h3><p class="article-text">
        Fuera de Madrid, seg&uacute;n los especialistas consultados, el panorama tampoco es mejor. &ldquo;Es dif&iacute;cil encontrar muchos ejemplos de buenas pr&aacute;cticas&rdquo;, anticipa Pay&agrave;. S&iacute; pone como ejemplos los espacios de ludotecas p&uacute;blicas o iniciativas para el juego que tienen ciudades como Vigo o Vitoria. Los que m&aacute;s en serio se lo han planteado, seg&uacute;n este profesor, son el equipo de Gobierno de Ada Colau en Barcelona. Cuentan con un <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/ecologiaurbana/ca/que-fem-i-per-que/espai-public-de-qualitat/barcelona-dona-molt-de-joc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan de juego en el espacio p&uacute;blico espec&iacute;fico</a>. Han quitado espacio a los coches para d&aacute;rselo al juego infantil. Pero en este caso, las medidas van enfocadas al juego al aire libre. Otro buen ejemplo es Pontevedra, seg&uacute;n se&ntilde;ala tambi&eacute;n Guayarmina Rijo, presidenta de la <a href="http://www.asociacionludantia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Ludantia</a>. &ldquo;Las entidades p&uacute;blicas no apuestan mucho por este tipo de iniciativas&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Otras peque&ntilde;as iniciativas se encuentran en ciudades, principalmente del Norte, como Santander, Santiago y varios municipios del Pa&iacute;s Vasco y Navarra, entre otros. Todas ellas han optado por una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica como es poner un techo a un parque infantil. Y en Pamplona, la antigua estaci&oacute;n de autobuses funciona como un parque de ocio infantil para diferentes edades. Hay ciudades m&aacute;s peque&ntilde;as que abren los espacios de los colegios p&uacute;blicos de forma regular o en determinadas ocasiones. Una de ellas es Mieres, en Asturias, que adem&aacute;s cuenta con un patio cubierto. Estas opciones se est&aacute;n intentando tambi&eacute;n en otras ciudades, pero siempre de forma puntual y a iniciativa, generalmente, de las asociaciones de madres y padres.
    </p><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez pone encima de la mesa otros ejemplos en pa&iacute;ses europeos. Destacan, de nuevo, algunos pa&iacute;ses n&oacute;rdicos. En Copenhague hay una serie de espacios vers&aacute;tiles llamadas casas de la cultura. &ldquo;Dinamarca tiene una apuesta clara por la infancia y se nota en los proyectos&rdquo;, comenta. Tambi&eacute;n se destaca la red municipal de ludotecas en Francia, aunque tambi&eacute;n solo enfocadas para ni&ntilde;os de 0 a 4 a&ntilde;os. O un espacio en Ginebra llamado &ldquo;Casa de la Creatividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, UNICEF tiene una serie de distinciones a &ldquo;ciudades amigas de la infancia&rdquo;. Pero la inmensa mayor&iacute;a son relacionadas con buenas pr&aacute;cticas urbanas, iniciativas de inclusi&oacute;n o estrategias de participaci&oacute;n. Las buenas pr&aacute;cticas sobre juego son dif&iacute;ciles de encontrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; queda entonces a las familias? Una buena salida es la autoorganizaci&oacute;n. Familias que se juntan y acuden, por su cuenta, a asociaciones vecinales o similares. Sin ir m&aacute;s lejos, en Madrid, la Federaci&oacute;n Regional de Asociaciones de Vecinos (FRAVM) y la cooperativa Gar&uacute;a est&aacute;n acompa&ntilde;ando un proceso para generar grupos de crianza autogestionados en los barrios de Madrid. Ya se han celebrado dos encuentros y en algunos barrios ya se est&aacute;n comenzando a visualizar espacios de estas asociaciones vecinales que puedan ser usados, de manera puntual, para que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as jueguen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ciudades-espacios-juego-infantil-tiempo_1_1228499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2019 20:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades sin espacios para el juego infantil: dónde van los niños cuando hace mal tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Infancia,Juego]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer si nuestros hijos e hijas no quieren compartir sus juguetes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hacer-hijos-quieren-compartir-juguetes_1_1204433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b62a5868-2837-487c-ac8c-ca303d243f35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En los parques este es un conflicto esencial en ciertas edades", asegura la psicóloga Marta Martínez. Para esta profesional, "obligar a compartir es un acto de poca empatía" con tu propio hijo</p><p class="subtitle">Aceptar las decisiones de los niños que en ocasiones no quieren dejar a otros su juguete, o enseñarles el valor de compartir son algunas de las medidas a adoptar ante los comportamientos de los infantes con respecto a sus posesiones</p></div><p class="article-text">
        Una tarde cualquiera. Un parque infantil cualquiera. Tu hijo juega con sus juguetes en la arena. Otro ni&ntilde;o peque&ntilde;o se acerca y quiere coger alguno de los que no est&aacute; usando. El tuyo protesta, llora o se lo quita directamente de las manos. &iquest;Qu&eacute; hacemos como padres o madres? La respuesta m&aacute;s obvia es decirle a tu hijo o hija: &ldquo;D&eacute;jaselo, hay que compartir&rdquo;. Pero, seg&uacute;n algunos expertos en crianza o psicolog&iacute;a infantil, la situaci&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja. &iquest;Est&aacute;n preparados para comprender lo que significa compartir? Esa es una de las preguntas clave.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Obviamente, como personas que tenemos el valor de la solidaridad, a todos nos nace decir que hay que compartir. Lo que pasa es que lo que no nos nace es dejar que nos roben&rdquo;. Son palabras de Armando Bastida, enfermero pedi&aacute;trico y autor de libros y conferencias sobre crianza. Para ejemplificarlo, lo traslada a la vida adulta: &ldquo;Yo bajo del hotel y veo que otro hombre tiene su desayuno preparado. Se lo cojo y lo llevo a mi mesa. El hombre me dir&aacute; que ese desayuno es suyo. Yo puedo tirar de todo el repertorio: hay que compartir, mitad para ti y para m&iacute;, etc&eacute;tera, pero a la otra persona le va a parecer mal, m&aacute;s encima si no te conoce&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los parques este es un conflicto esencial en ciertas edades&rdquo;, asegura por su parte Marta Mart&iacute;nez, psic&oacute;loga y autora de la web &ldquo;<a href="https://educacionrespetuosa.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Educaci&oacute;n respetuosa</a>&rdquo;. Para esta profesional, &ldquo;obligar a compartir es un acto de poca empat&iacute;a&rdquo; con tu propio hijo. &ldquo;Si tu hijo est&aacute; bien, no hay problema, pero si se queja y est&aacute; llorando, es otra cuesti&oacute;n. Nuestros ni&ntilde;os o ni&ntilde;as siempre salen perdiendo si les decimos que dejen sus juguetes. Si tu hijo dice que no, lo tienes que recuperar. Si permites que se lo quiten, sale perdiendo. Y cuando tu ni&ntilde;o le quite a otro el juguete, y &eacute;ste &uacute;ltimo llore, se lo vas a devolver. No puedes ense&ntilde;ar que a ti te puedan quitar juguetes y t&uacute; no puedes quitar a nadie&rdquo;, expresa Bastida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer entonces? No es sencillo decirle a otro adulto que no le dejas los juguetes a su hijo. &ldquo;Evidentemente si lo haces vas a recibir miradas. Si tienes confianza con las madres que est&aacute;n al lado se lo puedes explicar, si no, aguantar esa cr&iacute;tica&rdquo;, afirma Mart&iacute;nez. &ldquo;Lo l&oacute;gico que deber&iacute;amos hacer los padres o madres es respetar, si no se lo quiere dejar, hay que recuperarlo&rdquo;, insiste Bastida.
    </p><p class="article-text">
        Silvia Guijarro es maestra de Educaci&oacute;n Primaria y Educadora de Disciplina Positiva para familias. Escribe en el blog &ldquo;<a href="https://www.criarconsentidocomun.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Criar con sentido com&uacute;n</a>&rdquo; y aporta algunas herramientas concretas para afrontar estas situaciones. Si el ni&ntilde;o que quiere el juguete es mayor y puede comprender, podemos explicar que el nuestro es muy peque&ntilde;o y a&uacute;n no est&aacute; preparado para compartir.
    </p><p class="article-text">
        Si los dos son peque&ntilde;os, algunas ideas son: &ldquo;explicar que es su juguete favorito (o uno de ellos) y no le gusta compartirlo; preguntar a nuestro hijo si quiere dejarle otro juguete distinto, siempre sin forzar; preguntarles a los dos si les gustar&iacute;a intercambiarse alg&uacute;n juguete por un rato, igualmente sin obligar; preguntarle al due&ntilde;o del juguete si le gustar&iacute;a que jugaran los dos juntos con su juguete, en caso de que sea posible; ofrecerles la alternativa de jugar juntos a alg&uacute;n juego sin usar el juguete en cuesti&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Si los dos est&aacute;n centrados en el juguete y no conseguimos redirigir la situaci&oacute;n hacia ninguna soluci&oacute;n respetuosa, tendremos que asumir que el due&ntilde;o del juguete tiene derecho a decidir y validar las emociones de ambos para ayudarlos a pasar el mal rato&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y c&oacute;mo aprenden entonces a compartir? &ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a, un ni&ntilde;o se acercar&aacute;, no robar&aacute; el juguete, se pondr&aacute; ah&iacute; al lado y estar&aacute; expectante. Ah&iacute; t&uacute; puedes participar y decirle que el ni&ntilde;o est&aacute; al lado, que no tiene ning&uacute;n juguete y qu&eacute; si le dejamos alg&uacute;n juguete&rdquo;, ejemplifica Bastida. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade que hay estudios cient&iacute;ficos y evidencias que reflejan que cuando t&uacute; les dejas a ellos, al final ellos lo hacen. &ldquo;Sin t&uacute; ense&ntilde;arles a compartir, ellos lo acaban haciendo. Lo que los ni&ntilde;os no soportan es que se arranquen las cosas de las manos&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Mart&iacute;nez comenta que hay que ser consciente de que habr&aacute; momentos en los que tu hijo no quiera compartir y pueda ser v&aacute;lida esa actitud. &ldquo;Porque realmente en la vida adulta a veces no queremos compartir. Hay muchas variables a la hora de tomar la decisi&oacute;n de compartir o no. Entonces, hay que jugar ah&iacute; entre el fomentar por un lado esa solidaridad y respetar sin imponer&rdquo;, se&ntilde;ala. Los l&iacute;mites, afirma esta psic&oacute;loga, son importantes. Sobre todo, de cara al futuro. &ldquo;Si yo te obligo a compartir siempre, hasta qu&eacute; punto luego el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a siente su poder personal para decir lo que no quiere. La sumisi&oacute;n tiene luego esas derivadas, con ni&ntilde;os que no saben poner sus l&iacute;mites personales a ciertas cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa cuando los juguetes son comunes? Las situaciones son diferentes en espacios como ludotecas y, sobre todo, en las escuelas infantiles. &ldquo;Uno de los aspectos indispensables para trabajar con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as es el valor de compartir&rdquo;, se&ntilde;ala Mar&iacute;a Montero, educadora en una escuela infantil p&uacute;blica del Ayuntamiento de Madrid. Seg&uacute;n su experiencia, a los ni&ntilde;os tambi&eacute;n hay que mostrarles que no todos podemos conseguir lo que queremos, a veces hay que esperar, hay que dialogar e incluso muchas veces no se conseguir&aacute; nunca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre partimos de que de 0 a 3 est&aacute;n en la etapa egocentrista, est&aacute;n form&aacute;ndose y aprendiendo qui&eacute;n son ellos. Si a un adulto le cuesta compartir, a ellos mucho m&aacute;s. Seg&uacute;n van creciendo lo que intentamos es que aprendan desde el di&aacute;logo y el respeto hacia el otro. Si uno de ellos tiene un juguete y llega otro y se lo coge, es injusto. Nosotros les decimos, por ejemplo: mira David, lo tiene Luc&iacute;a, le puedes pedir el juguete con la palabra y usarlo los dos o cuando ella deje de usarlo, lo coges t&uacute;&rdquo;, explica Montero.
    </p><p class="article-text">
        En la escuela infantil en la que trabaja esta educadora, la premisa es no quitar nunca los juguetes sino intentar que la situaci&oacute;n se gestione desde ese di&aacute;logo. Y ese aprendizaje, se&ntilde;ala, es v&aacute;lido tambi&eacute;n para los parques y el resto de espacios infantiles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hacer-hijos-quieren-compartir-juguetes_1_1204433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Dec 2019 20:32:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer si nuestros hijos e hijas no quieren compartir sus juguetes?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Cómo te llamas?", "¿Me das un beso?": por qué deberíamos pararnos a pensar antes de dirigirnos a niños desconocidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deberias-hablar-pequenos-personas-desconocidas_1_1349018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4f9493b-7318-4d1d-b7fe-2a9d43cb524d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cómo te llamas?&quot;, &quot;¿Me das un beso?&quot;: por qué deberíamos pararnos a pensar antes de dirigirnos a niños desconocidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los padres y madres les sonarán este tipo de interacciones entre adultos completamente desconocidos y nuestros hijos e hijas. Pero cada vez son más los que se cuestionan la pertinencia de este tipo de gestos</p><p class="subtitle">"En España hay una cultura de hablar con los niños que no tendría que estar mal. Pero lo confundimos con que los adultos creen que tienen una serie de derechos sobre los niños", apunta Beatriz Cazurro, psicoterapeuta infantil</p><p class="subtitle">"Un señor quería darle un beso a mi bebé y para mí fue horrible. Terminé con mucha angustia. Le dije que no y al hombre hasta le molestó", recuerda la matrona Nerea Collado</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te llamas?&rdquo;. &ldquo;Ay, qu&eacute; guapa eres&rdquo;. &ldquo;Mira c&oacute;mo se r&iacute;e&rdquo;. &ldquo;Qu&eacute; manos tan peque&ntilde;as&rdquo;. &ldquo;&iquest;Me das un beso?&rdquo;. Todas estas frases, acompa&ntilde;adas de gestos y en algunos casos de contacto f&iacute;sico, son algunas de las m&aacute;s recurrentes que se utilizan en la calle para dirigirse a un beb&eacute; o a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. Las realizan personas desconocidas, las que te cruzas por la calle o en la cola del supermercado. A los padres y madres les sonar&aacute;n este tipo de interacciones entre adultos completamente desconocidos y nuestros hijos e hijas. Pero cada vez son m&aacute;s los que se cuestionan la pertinencia de este tipo de gestos.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre, pongamos que se llama Andr&eacute;s, est&aacute; en un parque con una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, Luc&iacute;a. De repente viene otro se&ntilde;or, desconocido. Sin venir a cuento, ese se&ntilde;or se acerca y le dice a Luc&iacute;a &ldquo;uh&rdquo;, toc&aacute;ndole el pelo. Como quien da un susto. De broma. Luc&iacute;a, claro, se pone a llorar. El hombre se disculpa, pero tampoco muy convencido. Como pensando: &ldquo;vaya ni&ntilde;a m&aacute;s antip&aacute;tica&rdquo;. Un rato despu&eacute;s, Andr&eacute;s ve de lejos al hombre desconocido y &ldquo;bromista&rdquo;. La operaci&oacute;n se repite y es Andr&eacute;s el que ejecuta ahora el susto hacia el hombre desconocido. La cara de &eacute;ste es un poema. &ldquo;&iquest;Ves? Eso ha sentido la ni&ntilde;a cuando se lo has hecho t&uacute;&rdquo;, le responde Andr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una an&eacute;cdota parecida le ocurri&oacute; realmente a Diego &Aacute;vila, profesional del sector de la pedagog&iacute;a infantil. Ha sido &ldquo;padre de d&iacute;a&rdquo; durante un tiempo, una figura que se encarga de los cuidados a uno o varios ni&ntilde;os durante la jornada laboral de sus padres. No duda, en todo caso, que las intenciones de aquel hombre fueran las mejores. &ldquo;Hay una falta de respeto totalmente naturalizada, una desnaturalizaci&oacute;n de lo que es la figura del ni&ntilde;o en la sociedad, de la relaci&oacute;n de los adultos hacia los ni&ntilde;os ajenos, y una falta de empat&iacute;a&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n narrada indica lo absurdo que ser&iacute;a trasladar una interacci&oacute;n habitual entre adultos y ni&ntilde;os a hacerla s&oacute;lo entre adultos. Beatriz Cazurro, psic&oacute;loga especializada en psicoterapia con ni&ntilde;os y adolescentes, desarroll&oacute; algunas de estas escenas en un proyecto llamado <a href="https://www.eldiario.es/nidos/harias-quieren-convencer-respetar-atender_0_837816485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En tus Zapatos</em></a>. &ldquo;Hay que trabajar la relaci&oacute;n y mucha gente confunde respeto con sobreprotecci&oacute;n. Respetar a una persona no tiene nada que ver con sobreprotegerla, se equivocan los conceptos&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        La especialista a&ntilde;ade que es muy com&uacute;n decir &ldquo;me gustan los ni&ntilde;os&rdquo; y que esa frase parece justificar el derecho a hacer lo que sea con ellos. &ldquo;Son como objetos de gratificaci&oacute;n para algunos adultos&rdquo;, afirma. Cazurro coincide con la falta de empat&iacute;a existente: &ldquo;Creo que tiene que ver con un desconocimiento de c&oacute;mo funcionan los ni&ntilde;os y cu&aacute;l es su desarrollo o cu&aacute;ndo pueden entender las cosas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El ni&ntilde;o se convierte en mobiliario urbano&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Para &Aacute;vila, &ldquo;toda la gente que tiende al manoseo, ya sea f&iacute;sico o verbal, piensa que el ni&ntilde;o es un ser incompleto&rdquo;. &ldquo;La gente suele pensar que los ni&ntilde;os son seres incompletos y que no pasa nada, porque adem&aacute;s lo hacemos con la mejor intenci&oacute;n, desde un punto altruista. 'No, es que era una broma', pensamos&rdquo;. Seg&uacute;n su opini&oacute;n, &ldquo;todos damos por hecho que sabemos tratar y criar a un hijo aunque no sea nuestro&rdquo;. Y a&ntilde;ade que &ldquo;al final el ni&ntilde;o se convierte en un mobiliario urbano, es algo que est&aacute; en el parque, al que le puedo tocar la cabeza, le puedo hablar, etc&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a concretamente hay una cultura de hablar con los ni&ntilde;os que en principio no tendr&iacute;a que estar mal si se transmitiera la idea de que este mundo es amable y te puedes relacionar con todas las personas. Pero lo confundimos con que los adultos creen que tienen una serie de derechos sobre los ni&ntilde;os. Yo te puedo tocar y, si te molesta, encima tengo la caradura de decirte que eres un antip&aacute;tico&rdquo;, apunta por su parte Cazurro.
    </p><p class="article-text">
        Nerea Collado, matrona en un centro de salud del madrile&ntilde;o barrio de Lavapi&eacute;s, comparte esta visi&oacute;n de una falta de respeto latente. &ldquo;Parece que los ni&ntilde;os son propiedad de la humanidad, porque son tiernos y bonitos. Es muy desagradable que toquen a un beb&eacute; porque tenemos que respetarles como personas que son&rdquo;. Collado tambi&eacute;n lo ha vivido en primera persona con su beb&eacute; reci&eacute;n nacido: &ldquo;Un se&ntilde;or quer&iacute;a darle un beso y para m&iacute; fue horrible. Termin&eacute; con mucha angustia. Le dije que no y al hombre hasta le molest&oacute;. Creo que es algo que hay que trabajar. Se tiende mucho a hacerlo, est&aacute; muy asumido&rdquo;. Al respecto, recuerda algo que no se suele tener en cuenta: el postparto de la mujer. &ldquo;Estamos en una fase de protecci&oacute;n y en un proceso de adaptaci&oacute;n muy importante como para que encima venga alguien de fuera de esa manera&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Otro motivo: la higiene</h3><p class="article-text">
        Otro factor, desconocido para mucha gente a raz&oacute;n de las actitudes conocidas, es el sanitario. &ldquo;Hay miles de motivos para no tocar a un beb&eacute; como el tema de la higiene de las manos. Nadie tiene que tocarlo sin lavarse bien las manos. Ni conocidos, ni desconocidos. Un beb&eacute; no tiene desarrollado su sistema inmunitario. Para nosotros puede ser inocuo pero para los beb&eacute;s se puede complicar&rdquo;, recuerda Collado. Algo que deber&iacute;a ser una obviedad pese a que las calles est&eacute;n llenas de gente que tocan los pies o las manos a nuestros beb&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tanto Collado como &Aacute;vila relacionan este asunto con un aprendizaje para lo que se van a encontrar sus hijos el d&iacute;a de ma&ntilde;ana: aprender a decir 'no'. Un asunto, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/explicar-consentimiento-adultos-forzandole-besos_0_767823398.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el del consentimiento</a>, que se ejemplifica con pedirles besos a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os pero que va m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Si les queremos ense&ntilde;ar a nuestros hijos que se tienen que hacer respetar y que no les puede tocar cualquier persona, tenemos que empezar por ah&iacute;. El d&iacute;a de ma&ntilde;ana les tenemos que ense&ntilde;ar que solamente les tocar&aacute; quien quieran ellos&rdquo;, apunta Collado. &ldquo;A mi hijo, aunque tenga dos a&ntilde;os y medio, si algo no le gusta, no le gusta. Y bastante que tiene la gallard&iacute;a de decir que no le gusta. Porque ah&iacute; empezamos con temas que en el d&iacute;a de ma&ntilde;ana pueden ser m&aacute;s peliagudos como el no saber decir que no o dar su consentimiento&rdquo;, afirma &Aacute;vila.
    </p><p class="article-text">
        Los profesionales consultados para este art&iacute;culo coinciden en que en cierto modo es entendible la &ldquo;atracci&oacute;n&rdquo; que tienen los ni&ntilde;os peque&ntilde;os. Pero insisten en que las relaciones deben ser menos agresivas de las que se dan en muchas ocasiones. Y tener en cuenta tambi&eacute;n al padre o la madre. &ldquo;A &eacute;l se le puede preguntar cuando tenga la capacidad. Pero mientras el ni&ntilde;o no tenga esa capacidad creo que hay que pedir permiso a los padres, es la manera de respetar al beb&eacute; como persona y a los padres&rdquo;, apunta Collado. &ldquo;Como adultos, nuestra responsabilidad es ajustarnos a los ritmos y a los l&iacute;mites de los ni&ntilde;os cuando nos dirigimos a ellos&rdquo;, comenta Cazurro. &ldquo;B&aacute;sicamente hay que tratarlos con la dignidad que se merecen&rdquo;, resume &Aacute;vila.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deberias-hablar-pequenos-personas-desconocidas_1_1349018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 19:53:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Cómo te llamas?", "¿Me das un beso?": por qué deberíamos pararnos a pensar antes de dirigirnos a niños desconocidos]]></media:title>
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