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    <title><![CDATA[elDiario.es - Héctor Tejero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/hector_tejero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Héctor Tejero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una izquierda de aquí, de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-madrid_129_12604402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67b5811a-8250-4d1d-8132-ac14a2fc17e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una izquierda de aquí, de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los retos que enfrentamos los progresistas (la crisis climática, la contrarrevolución machista o la oleada reaccionaria global) son males mayores frente a los que necesitamos armar un bloque democrático y climático con vocación de victoria</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna gente, deslumbrada por la turra de la prensa derechista al servicio del<em> ayusato</em>, se haya sorprendido de la respuesta que el pueblo de Madrid dio el pasado domingo para evitar que el blanqueamiento deportivo del genocidio compita por las calles de su ciudad. Nosotros no. Esta culminaci&oacute;n de un proceso iniciado por unas pocas valientes en Catalu&ntilde;a y que se fue amplificando all&iacute; por donde pasaba el pelot&oacute;n es otro ejemplo de ese Madrid popular, castizo y orgulloso que siempre sale a la calle cuando toca: contra la guerra en 2003, por la democracia en 2011, por el feminismo en 2018 y contra el genocidio en 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de Madrid, comunidad o ciudad, es tradicional distinguir entre la Villa y la Corte. La Corte la conoce todo el mundo: es la concentraci&oacute;n del poder econ&oacute;mico, medi&aacute;tico y pol&iacute;tico en los apenas 8,5 km que van desde el &aacute;rea de negocios de las Cuatro Torres de Chamart&iacute;n hasta la Estaci&oacute;n del AVE de Atocha. Un eje por el que se puede pasar por el Tribunal Supremo, el Cuartel General del Ej&eacute;rcito, la Bolsa, m&aacute;s de la mitad de los Ministerios y el Congreso de los Diputados pr&aacute;cticamente en l&iacute;nea recta. La Corte es ese Madrid que sale permanentemente en teles y peri&oacute;dicos, que mide con naturalidad las superficies en Bernabeus o Retiros y que vive ciega a otras realidades estatales, a las que oculta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero una de las realidades que m&aacute;s esconde esa proyecci&oacute;n continua de lo que pasa en los centros de poder dentro de la M30 es precisamente la del otro Madrid: la Villa, o mejor dicho: las Villas. La realidad de los barrios y municipios de Madrid que viven y trabajan a la sombra de la Corte, cuyos habitantes pagan algunos de los alquileres m&aacute;s altos del Estado, tardan hora y media en ir y volver a trabajar y sufren servicios p&uacute;blicos saturados en riesgo permanente de privatizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un Madrid villano y popular, de M&oacute;stoles, de Arganzuela y de Vallecas, currela y alegre, acogedor y un poco chulo. Un Madrid donde la izquierda gana y gobierna de forma habitual y a la que solo la estructura hipercentralista de la ciudad de Madrid le impide gobernar distritos con poblaciones mayores que muchas capitales de provincia. Por eso es un Madrid que sufre la desigualdad provocada por el modelo de las derechas; con diferencias de hasta seis a&ntilde;os en la esperanza de vida entre Chamber&iacute; y Usera, con diferencias de temperatura de hasta ocho grados en verano y con municipios como Parla, Fuenlabrada o M&oacute;stoles con un 30% menos de renta per c&aacute;pita que la media regional. De ese Madrid nunca se habla en los medios, por eso es la &uacute;nica provincia de Espa&ntilde;a que no cuenta con un peri&oacute;dico local impreso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde hac&iacute;a tiempo faltaba una izquierda madrile&ntilde;a de la Villa y para la Villa, de los barrios y de los municipios, cuyo principal objetivo sea desalojar al Partido Popular de las principales instituciones madrile&ntilde;as en las que se ha perpetuado a base de chanchullos econ&oacute;micos, subvenciones medi&aacute;ticas y la degradaci&oacute;n sistem&aacute;tica de cualquier bien com&uacute;n p&uacute;blico: la sanidad, la educaci&oacute;n o la propia idea de una vida mejor. Un proyecto pol&iacute;tico donde lo primero es el bienestar de esos madrile&ntilde;os y las madrile&ntilde;as en los que, a menudo, nadie m&aacute;s piensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero poner el Madrid de los barrios, los alquileres asfixiantes y de las horas interminables en el Metro y la Renfe en el centro de un proyecto pol&iacute;tico es, precisamente, el mejor ant&iacute;doto contra el hipercentralismo de algunas experiencias pol&iacute;ticas que, construidas pensando s&oacute;lo en Madrid Corte, han dejado demasiadas cicatrices en las fuerzas de izquierda cuyo centro de gravedad no pasa por la capital del estado. Esa es una experiencia que ni queremos ni debemos repetir. Por eso, la izquierda madrile&ntilde;a tiene tambi&eacute;n que saber convivir y cooperar con el resto de fuerzas territoriales desde el respeto y la horizontalidad. Que, siendo consciente como cualquiera de las particularidades del terru&ntilde;o donde le ha tocado vivir, no se piense m&aacute;s que nadie pero tampoco menos que el resto de las izquierdas del estado. Ni mirando por encima, ni como <em>primus inter pares,</em> ni pidiendo perd&oacute;n por existir. Como un igual entre iguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo opuesto al hipercentralismo del Madrid-Corte tampoco es un camino deseable: lo &uacute;ltimo que necesitamos hoy en d&iacute;a son izquierdas ensimismadas y miopes, exclusivamente pendientes de lo que pasa en su barrio, su ciudad o su regi&oacute;n. Necesitamos izquierdas fuertes, con presencia territorial y arraigo, s&iacute;, pero con esp&iacute;ritu partisano y cabeza alta, no solo de orgullo sino para tener una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de los desaf&iacute;os estatales y globales y de la necesidad de conjurarse frente a ellos. En las aguas turbulentas de la crisis ecol&oacute;gica estamos todos en el mismo barco: las derechas vienen al abordaje y no van a distinguir prisioneros cuando nos tiren por la borda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, y puesto que la pol&iacute;tica no es solo una cuesti&oacute;n algebraica, sino sobre todo de sentido y rumbo, tenemos que estar en condiciones de compartir y construir colectivamente un sentido y un rumbo, cada cual desde donde le toca. Porque la cooperaci&oacute;n entre las fuerzas territoriales es una precondici&oacute;n para la transformaci&oacute;n del Estado Espa&ntilde;ol bajo coordenadas de transformaci&oacute;n ecol&oacute;gica, justicia social, feminismo y reconocimiento plurinacional. Una cooperaci&oacute;n asim&eacute;trica que puede adquirir muchas formas, desde la unidad electoral coyuntural hasta la colaboraci&oacute;n parlamentaria estable, pero siempre guiada por el respeto entre iguales, la voluntad de trabajo en com&uacute;n y la gesti&oacute;n democr&aacute;tica y fraterna de los conflictos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los retos que enfrentamos los progresistas (la crisis clim&aacute;tica, la contrarrevoluci&oacute;n machista o la oleada reaccionaria global) son males mayores frente a los que necesitamos armar un bloque democr&aacute;tico y clim&aacute;tico con vocaci&oacute;n de victoria. Vocaci&oacute;n de ganar derechos en los centros de trabajo, de ganar posiciones en redes y medios y, por supuesto, de ganar elecciones. Y esto nos obliga tambi&eacute;n a no hacernos ilusiones. La cooperaci&oacute;n entre las izquierdas territoriales debe ser competitiva electoralmente. Y debe serlo en Gipuzkoa, en Madrid o en Barcelona, pero tambi&eacute;n en circunscripciones mucho menos urbanas, donde la lengua &uacute;nica o mayoritaria es el castellano y donde nos jugamos buena parte de los esca&ntilde;os directamente contra el fascismo. Apartar la mirada de esta necesidad ser&iacute;a una de las consecuencias m&aacute;s nocivas de ese ensimismamiento territorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda madrile&ntilde;a puede y debe ser parte de la soluci&oacute;n, no del problema. Y eso implica tener al pueblo de Madrid, sus barrios y sus municipios en el centro de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y, al mismo tiempo, tener la voluntad de contribuir, sin subordinar a nadie (ni a la inversa), a la construcci&oacute;n de un bloque democr&aacute;tico, clim&aacute;tico y confederal que resista las embestidas de la ola reaccionaria y ofrezca horizontes y certidumbres al pueblo progresista. Una alianza que sea capaz de construir un rumbo y sentido compartido, federando voluntades de avance democr&aacute;tico, reconocimiento plurinacional y transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Garantizando los derechos, hoy en riesgo, de las mujeres y las personas LGTBIQ+ y construyendo una comunidad m&aacute;s amplia en la que nadie queda excluido, venga de donde venga y se llame como se llame. Tenemos organizaci&oacute;n y voluntad para conseguirlo sin que sobre nadie, tampoco las madrile&ntilde;as y madrile&ntilde;os que nos esperan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Tejero, Gabriel Ortega Sanz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-madrid_129_12604402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Sep 2025 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una izquierda de aquí, de Madrid]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corregir el rumbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corregir-rumbo_129_11444190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c96c84cb-c6ae-437e-99a5-cbd045bb507f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corregir el rumbo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tarea de Sumar era construir un paraguas estatal con una institucionalidad asimétrica, recíproca y cuasi-confederal (y sin duda conflictiva). En vez de eso, priorizó construir un nuevo partido donde el 70% del peso lo llevaban los llamados “ciudadanos” y un 30% las organizaciones políticas en su conjunto</p></div><p class="article-text">
        El mal resultado de las elecciones europeas y el paso al lado de Yolanda D&iacute;az ha metido al espacio pol&iacute;tico que representa la coalici&oacute;n Sumar en una crisis. Pero se trata de una crisis que se viene gestando desde hace meses y que se debe a problemas estructurales, no s&oacute;lo a la coyuntura de una mala campa&ntilde;a. Una crisis que necesita reflexi&oacute;n y tambi&eacute;n cambiar la forma de c&oacute;mo se ha funcionado hasta ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel global vivimos el fin de un ciclo pol&iacute;tico corto -el que va de 2008 al 2020- junto al largo ocaso neoliberal. Un auge global de la extrema derecha con el trasfondo de una crisis clim&aacute;tica que se acelera y un genocidio que se hace cada d&iacute;a m&aacute;s insoportable. Son tiempos oscuros, sin duda, donde la tarea principal de las fuerzas pol&iacute;ticas es hacer la esperanza posible, no extender el cinismo. Necesitamos altura de miras y generosidad, claro. Y tambi&eacute;n cr&iacute;tica honesta y compa&ntilde;era.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sumar ha tenido dos grandes problemas que han dilapidado buena parte su capital pol&iacute;tico y m&aacute;s del 50% de sus votos en s&oacute;lo un a&ntilde;o: uno es organizativo y otro es pol&iacute;tico. Empezando por el primero, Sumar siempre han sido dos cosas: un &ldquo;movimiento ciudadano&rdquo; organizado en torno al &ldquo;proceso de escucha&rdquo; de Yolanda D&iacute;az y su excelente labor como ministra de Trabajo (Movimiento Sumar) y la coalici&oacute;n electoral estatal que se present&oacute; al 23J (Sumar) y que fue clave para revalidar el Gobierno progresista. Sumar no lo ten&iacute;a f&aacute;cil: por un lado ten&iacute;a que articular organizaciones regionales con diverso peso electoral (del 14 y 18% de Comprom&iacute;s y M&aacute;s Madrid al 5-8% de Chunta, Comuns y M&eacute;s) con fuerza estatal como Izquierda Unida pero con implantaci&oacute;n muy desigual -hegem&oacute;nica en el espacio en Andaluc&iacute;a y Asturias- y con fuerzas m&aacute;s modestas como Verdes-Equo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto hab&iacute;a que a&ntilde;adir a un Podemos ya convertido en partido al servicio de un medio digital que se hab&iacute;a estrellado en las elecciones locales del 28M despu&eacute;s de insultar a casi todos los dem&aacute;s actores, y el &ldquo;movimiento ciudadano&rdquo; que se fue sumando en el &ldquo;proceso de escucha&rdquo; y que en muchos casos eran desencantados de episodios anteriores ahora reilusionados.
    </p><p class="article-text">
        La tarea de Sumar era construir un paraguas estatal con una institucionalidad asim&eacute;trica, rec&iacute;proca y cuasi-confederal (y sin duda conflictiva). En vez de eso, prioriz&oacute; construir un nuevo partido donde el 70% del peso lo llevaban los llamados &ldquo;ciudadanos&rdquo; y un 30% las organizaciones pol&iacute;ticas en su conjunto. Un mecanismo evidente para legitimar las decisiones de un n&uacute;cleo sin tener que contar con las fuerzas territoriales y con Izquierda Unida. El progresivo deterioro de la relaci&oacute;n con las organizaciones produjo un repliegue a un grupo dirigente reducido y <em>bunkerizado</em> que toma decisiones pol&iacute;ticas sin contar con organizaciones que ponen la mayor&iacute;a de la militancia y el voto. Alguien se lo cont&oacute; recientemente al periodista Esteban Hern&aacute;ndez y le puso nombre esta idea: a un lado estaba el &ldquo;n&uacute;cleo meritocr&aacute;tico&rdquo;, al otro, &ldquo;los <em>partidi&ntilde;os</em>&rdquo;. Todo el mundo tiene una cierta responsabilidad de la situaci&oacute;n actual, claro. En lo que respecta a Sumar, cae en ese n&uacute;cleo meritocr&aacute;tico, al menos en un 70%
    </p><p class="article-text">
        Volver&eacute; sobre esto, pero es evidente que esa configuraci&oacute;n no puede ser ya m&aacute;s la del espacio a nivel estatal. Hay que pasar de un actor central, Movimiento Sumar, que se relaciona bilateralmente con el resto, a una mesa de partidos donde todos los actores est&eacute;n m&aacute;s o menos c&oacute;modos y pacten acuerdos y desacuerdos para sostener e impulsar al Gobierno progresista. La propia Yolanda D&iacute;az lo ha reconocido estos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n es imprescindible pero no lo es todo y Sumar tambi&eacute;n ha tenido problemas a nivel pol&iacute;tico en tres dimensiones: no superar el ciclo anterior, su relaci&oacute;n con Podemos despu&eacute;s de su salida del Grupo Parlamentario Sumar y su relaci&oacute;n con el PSOE tras revalidar el Gobierno. A veces, Sumar parece haberse quedado atrapado emocionalmente en el 2015, un momento fundacional para la izquierda actual, pero que nada tiene que ver con el momento actual. Ni hay 70 diputados, ni somos el espacio hegem&oacute;nico culturalmente a nivel estatal o en la izquierda ni hay protagonismo ciudadano. A nivel m&aacute;s ideol&oacute;gico, a veces Sumar parece atascado en una visi&oacute;n populista que no se ha actualizado y no se hace cargo de los cambios culturales y de correlaci&oacute;n de fuerzas de la &uacute;ltima d&eacute;cada: la aparici&oacute;n de una extrema derecha que va mutando -Vox, Ayuso, Alvise-, la renovaci&oacute;n del PSOE y la figura del <em>Perro Sanxe</em> y, singularmente, la existencia del Gobierno de coalici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo fundamental ahora es que estamos en un bibloquismo polarizado: fronteras duras entre dos bloques, pero muy porosas dentro de cada uno. Esto se traduce en mucho voto dual, en alta volatilidad electoral y que en cada elecci&oacute;n tienes que darlo todo. Los votos nunca han tenido due&ntilde;o, pero hoy menos que nunca. Salvo una minor&iacute;a muy ideologizada -y ruidosa en Twitter-, la gran mayor&iacute;a del votante progresista se siente c&oacute;modo en esa indefinici&oacute;n en la que en las municipales vota a su alcalde progresista, en las auton&oacute;micas puede votar un BNG o M&aacute;s Madrid si se muestran &uacute;tiles y en las generales o europeas a Pedro S&aacute;nchez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, Podemos ha encontrado una soluci&oacute;n de nicho: una base profundamente ideologizada y fanatizada a la que realimenta el d&uacute;o partido-<em>Canal Red</em> y que aspira a un 2-3%. Por eso es tan importante para Podemos golpear al de al lado m&aacute;s que al de enfrente. Otros partidos han encontrado una soluci&oacute;n que les ha permitido mirar a la cara (M&aacute;s Madrid) o subalternizarlo (EH Bildu y BNG en regiones con naci&oacute;n y lengua propia) en su territorio, donde no se gobierna con &eacute;l. Eso s&iacute;, por ahora, esas soluciones no consiguen ganar el Gobierno y mantienen una fuerte dualizaci&oacute;n, lo que merece una reflexi&oacute;n aparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reto de Sumar era intentar producir una soluci&oacute;n similar en el marco de un Gobierno de coalici&oacute;n. Obviamente frente a S&aacute;nchez no vas a <em>sorpassar</em> al PSOE, pero quiz&aacute;s s&iacute; ir mejorando la correlaci&oacute;n de fuerzas en la sociedad esperando al <em>post-sanchismo</em>, que ser&aacute; duro, como se vio en el Comit&eacute; Federal cuando S&aacute;nchez se tom&oacute; unos d&iacute;as para valorar su continuidad frente a los ataques y el <em>lawfare </em>de la extrema derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intuyo que la relaci&oacute;n con el PSOE cuando se comparte Gobierno pasa m&aacute;s por disputarle la frescura, marcar un perfil propio claro en tribuna y en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sacar avances claros compartidos y no centrar todo en la pelea en ver qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s a la izquierda o caer en el &ldquo;no nos deja&rdquo;. Sumar empez&oacute;, incluso antes del 23J, en esa l&iacute;nea, pero desde que Podemos rompi&oacute; el grupo parlamentario ha dado demasiados bandazos. No es f&aacute;cil tener una fuerza a tu izquierda cuya &uacute;nica intenci&oacute;n es robarte voto atac&aacute;ndote por lo poco de izquierdas que eres. Es agotador y frustrante. Por la experiencia de M&aacute;s Madrid en la Asamblea regional, lo peor que puedes hacer ah&iacute; es dejarte enredar y que te lleven al barro o a la famosa esquina del tablero. No dejarse secuestrar emocionalmente por los ataques de <em>Canal Red</em> y sus seguidores y bots tuiteros y seguir tu camino habl&aacute;ndole al gran voto dual
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, los resultados de las europeas ponen fin a una determinada hip&oacute;tesis Sumar. Es la de Movimiento Sumar como <em>primus-inter-pares,</em> la del &ldquo;n&uacute;cleo meritocr&aacute;tico&rdquo; frente los &ldquo;<em>partidi&ntilde;os</em>&rdquo;, y la del &ldquo;movimiento ciudadano&rdquo; que ocupa el 70% de los &oacute;rganos. Las europeas no ponen fin a la necesidad de articular un espacio pol&iacute;tico estatal capaz de asegurar gobiernos de coalici&oacute;n en el Estado, recuperar gobiernos locales y disputar la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica del espacio progresista en 2024, no en 2015. Un espacio que ahora mismo tiene 27 diputados, tres eurodiputados y que cuenta con cinco ministerios en el Gobierno haciendo todo lo posible por mejorar la vida de la gente. Esta articulaci&oacute;n no pasa por el fetiche de la unidad, la creaci&oacute;n de nuevas plataformas o intentar una nueva refundaci&oacute;n, sino por fomentar el encuentro entre diferentes en alianzas puntuales, instrumentales y novedosas. Quiz&aacute;s las fuerzas independentistas nos han mostrado en estas europeas por donde podr&iacute;a ir, organizativamente, la cosa. La dimisi&oacute;n de Yolanda D&iacute;az de sus cargos org&aacute;nicos no resuelve esto, que es el problema fundamental. Sigue siendo la mejor vicepresidenta y ministra de Trabajo posible y un activo electoral de primer orden. Nadie cuestiona eso, pero lo importante sigue siendo arreglar la organizaci&oacute;n de la coalici&oacute;n Sumar e impulsar las pol&iacute;ticas del Gobierno progresista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los partidos regionales podr&iacute;amos tener la tendencia a replegarnos a nuestro territorio, a pensar que basta con el trabajo local en cada municipio y barrio. Aunque esto sea imprescindible y hasta prioritario para crecer y reconstruirse, ser&iacute;a un error despreciar una din&aacute;mica estatal e internacional que nos interpela a todos. La pregunta para quien prefiere el repliegue es qui&eacute;n ocupar&aacute; el espacio estatal que se deja. Porque si gobierna la derecha o si el PSOE hegemoniza a&uacute;n m&aacute;s el espacio progresista estatal, la vida de la gente ser&aacute; peor pero tambi&eacute;n ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil hacer pol&iacute;tica progresista en cada territorio.
    </p><p class="article-text">
        El reto por tanto es doble: organizativamente toca crear una institucionalidad horizontal y rec&iacute;proca que respete y refuerce las organizaciones existentes y que canalice su fuerza territorial hacia lo estatal, disputando la hegemon&iacute;a del espacio progresista. Pol&iacute;ticamente, hay que hablarle m&aacute;s al electorado dual progresista y menos entre y de nosotros, hay que escuchar y entender a muchos ciudadanos decepcionados y cansados con la pol&iacute;tica para que vuelvan a confiar en ella. Tambi&eacute;n generar una ecolog&iacute;a cultural y comunicativa m&aacute;s all&aacute; de los partidos que la derecha ahora tiene y que nosotros tuvimos, pero ahora nos falta. En definitiva, ampliar nuestro espacio y ganar poder para afrontar los grandes retos del mundo: la crisis clim&aacute;tica, la desigualdad, la vivienda y las condiciones de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de varios meses de ciclo electoral intenso, ahora tocan otro tipo de debates y otro tipo de encuentros, desde la calma, la cooperaci&oacute;n y los desacuerdos pactados. Vienen tiempos oscuros, con la extrema derecha en auge, la crisis clim&aacute;tica y la vuelta de la guerra. Pero hubo tiempos peores y tambi&eacute;n ah&iacute; se pudo construir esperanza. Hay un pa&iacute;s que mejorar y un Gobierno que puede hacerlo. Al tajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Tejero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corregir-rumbo_129_11444190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jun 2024 04:01:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay personas sanas en un planeta enfermo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-hay-personas-sanas-planeta-enfermo_129_10749814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16f66a6d-08b6-4018-bd15-34914b6b4232_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay personas sanas en un planeta enfermo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Igual que la economía debe volver a incrustarse dentro de unos límites planetarios hace tiempo sobrepasados, la salud humana debe considerarse parte de una salud planetaria gravemente amenazada</p></div><p class="article-text">
        Este 2023 a punto de concluir ser&aacute; el a&ntilde;o m&aacute;s c&aacute;lido desde que tenemos registros. Probablemente sea tambi&eacute;n el m&aacute;s c&aacute;lido en cientos de miles de a&ntilde;os. Los impactos clim&aacute;ticos se hacen cada vez m&aacute;s evidentes: incendios, ola de calor, inundaciones, sequ&iacute;a. Incendios, ola de calor, inundaciones, sequ&iacute;a, etc, etc. Y sus efectos se dejan sentir cada vez m&aacute;s sobre nuestra salud. El ej&eacute;rcito estadounidense defini&oacute; en 2007 el cambio clim&aacute;tico como un &ldquo;multiplicador de amenazas&rdquo; en materia de seguridad. Podr&iacute;a decirse lo mismo en materia de salud p&uacute;blica donde el cambio clim&aacute;tico puede empeorar nuestra salud por dos v&iacute;as. Directamente, aumentando el malestar o incluso las muertes por calor, haciendo que enfermedades como el dengue o la malaria lleguen a nuevas poblaciones, empeorando la calidad del aire cerca de los incendios o aumentando la ansiedad ante un futuro en llamas. Indirectamente, empeorando los determinantes sociales de la salud si aumenta la desigualdad, hay un peor acceso al agua o sube el precio de los alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, el cambio clim&aacute;tico amenaza con provocar cientos de miles de muertes adicionales anuales que se concentrar&aacute;n desproporcionadamente en las personas m&aacute;s vulnerables (ancianos y ni&ntilde;os sobre todo) o con rentas m&aacute;s bajas. Por supuesto, tenemos que hacer todos los esfuerzos necesarios para evitar que la crisis clim&aacute;tica vaya a m&aacute;s, con una transformaci&oacute;n ecol&oacute;gica que descarbonice la forma en que producimos y consumimos, pero mientras tanto, hemos de adaptarnos para protegernos de las consecuencias que ya no podemos evitar pero s&iacute; atenuar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestras sociedades son m&aacute;s libres y m&aacute;s justas cuando no dejamos que esa protecci&oacute;n recaiga en cada individuo s&oacute;lo, en funci&oacute;n de lo que pueda pagar o c&oacute;mo se las sepa apa&ntilde;ar. Nuestras sociedades son m&aacute;s libres y m&aacute;s justas cuando nos protegemos en com&uacute;n, como el pa&iacute;s solidario que somos. El estado del bienestar es la base de esta protecci&oacute;n colectiva que no mira cu&aacute;nto tienes en el bolsillo ni pregunta en qu&eacute; barrio has nacido. Y su pilar fundamental, la joya de la corona, es nuestro sistema nacional de salud: una red de centros, profesionales y estructuras que est&aacute; ah&iacute; para protegernos y cuidarnos cuando m&aacute;s vulnerables nos sentimos. Una red de seguridad para cuando caemos enfermos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace m&aacute;s de 35 a&ntilde;os Ernest Lluch sent&oacute; las bases de nuestro sistema sanitario muy pocos eran conscientes de la gravedad que en pocas d&eacute;cadas alcanzar&iacute;a el deterioro medioambiental, pero un Sistema Nacional de Salud del siglo XXI ha de ser un sistema adaptado a los efectos en salud p&uacute;blica de la crisis ecol&oacute;gica: con climatizaci&oacute;n adecuada de recintos, con un sistema eficaz de alertas tempranas para eventos extremos, con campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n sobre los efectos clim&aacute;ticos y c&oacute;mo adaptarse (como se hace con drogas, alcohol o tabaquismo, etc.) y especial vigilancia enfermedades transmisibles que no son nuevas pero s&iacute; est&aacute;n experimentando un mayor alcance de forma preocupante (Lyme, Dengue, etc.). Esta adaptaci&oacute;n no puede plantearse s&oacute;lo en t&eacute;rminos de mejor vigilancia sanitaria y de cambios de h&aacute;bitos individuales, sino tambi&eacute;n desde una perspectiva comunitaria y mediante cambios estructurales que favorezcan la rehabilitaci&oacute;n, el acondicionamiento de centros escolares y laborales, la creaci&oacute;n de refugios clim&aacute;ticos, los sistemas de alerta temprana, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tanto que nuestra salud y la de nuestros m&aacute;s cercanos es una de las principales preocupaciones de la ciudadan&iacute;a, los sistemas de salud p&uacute;blica tienen un papel importante que jugar en la mitigaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico porque hoy es ya evidente que las pol&iacute;ticas de transici&oacute;n ecol&oacute;gica son tambi&eacute;n pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica. La gran mayor&iacute;a de pol&iacute;ticas de descarbonizaci&oacute;n tienen numerosos beneficios para la salud: la eliminaci&oacute;n progresiva de la producci&oacute;n y uso de combustibles f&oacute;siles, los cambios en las ciudades y la promoci&oacute;n de una movilidad sostenible peatonal, ciclista o en transporte p&uacute;blico que nos den la libertad de no usar el coche, fomentar dietas saludables y sostenibles reducen las emisiones mejorando nuestra calidad de vida. Enfatizar sus co-beneficios para la salud favorecer&aacute; la concienciaci&oacute;n y facilitar&aacute; la adopci&oacute;n de dichas pol&iacute;ticas, m&aacute;s a&uacute;n si implicamos a los profesionales sanitarios, los m&aacute;s valorados y reconocidos, en la comunicaci&oacute;n de los riesgos para la salud del cambio clim&aacute;tico y en las ventajas de luchar contra &eacute;l. La salud ha de ser la v&iacute;a por la que una gran parte de la poblaci&oacute;n comprenda que las pol&iacute;ticas ecologistas est&aacute;n alineadas con el ideal de tener vidas mejores en sociedades m&aacute;s sanas y con individuos con mejor salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, se calcula que sumando emisiones directas e indirectas, los sistemas sanitarios son responsables de un 4-5% de las emisiones globales. Si el sistema sanitario fuera un pa&iacute;s, ser&iacute;a el 5&ordm; con mayor cantidad de emisiones de efecto invernadero del mundo. Una parte fundamental del juramento hipocr&aacute;tico, el compromiso &eacute;tico que gu&iacute;a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, implica el principio de <em>Primum non nocere</em> (&ldquo;lo primero, no hacer da&ntilde;o&rdquo;). Este principio tambi&eacute;n podr&iacute;a guiarnos ante la necesidad de transitar a un Sistema Nacional de Salud&nbsp; sostenible, cero carbono y bajo en residuos que no empeore la crisis ecol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, se trata de volver a mostrar la dependencia de nuestra salud del contexto econ&oacute;mico, social y ambiental. Igual que la econom&iacute;a debe volver a incrustarse dentro de unos l&iacute;mites planetarios hace tiempo sobrepasados, la salud humana debe considerarse parte de una salud planetaria gravemente amenazada. Regenerar unas condiciones ambientales seguras es la mejor receta para garantizar vidas saludables y seguras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as est&aacute; celebr&aacute;ndose la COP28 y por primera vez esta cumbre clim&aacute;tica ha dedicado un d&iacute;a a hablar de cambio clim&aacute;tico y salud de forma monogr&aacute;fica. M&aacute;s all&aacute; de lo evidente (la preocupaci&oacute;n creciente por este tema), tal vez sea la expresi&oacute;n de que ya estamos preparados para la acci&oacute;n. La pandemia evidenci&oacute; que la vulnerabilidad en t&eacute;rminos de salud va de la mano de los riesgos en materia medioambiental (la invasi&oacute;n humana de ecosistemas previamente ajenos a nuestra intervenci&oacute;n favorece la aparici&oacute;n de zoonosis, y el resto de la historia ya la sabemos); tal vez sea esto lo que ha logrado incorporar a la agenda pol&iacute;tica global esta cuesti&oacute;n que es central. Si durante la pandemia dec&iacute;amos que &ldquo;nadie est&aacute; a salvo si no estamos todos a salvo&rdquo;, ahora debemos decir que &ldquo;no hay personas sanas en un planeta enfermo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Padilla, Héctor Tejero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-hay-personas-sanas-planeta-enfermo_129_10749814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Dec 2023 21:29:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No hay personas sanas en un planeta enfermo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es la hora de que el Gobierno arriesgue frente al cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-gobierno-arriesgue-frente-cambio-climatico_129_7222048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ca0eba5-a2a4-4420-824b-320998cdd0cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es la hora de que el Gobierno arriesgue frente al cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcarse como objetivo al menos un 23% de reducción de emisiones en 2030 nos parece un error y, por tanto, hemos decidido mantener hasta el final nuestra enmienda que apuesta objetivos más ambiciosos</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada comenz&oacute; en el Congreso de los Diputados el debate sobre el anteproyecto de Ley de Cambio Clim&aacute;tico y Transici&oacute;n Energ&eacute;tica (LCCTE). Este primer debate abord&oacute; un asunto clave: la ambici&oacute;n clim&aacute;tica. Es decir, cu&aacute;l es nuestro horizonte de reducci&oacute;n de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 y 2050. 
    </p><p class="article-text">
        Reducir las emisiones cuanto antes es clave para evitar los peores efectos del cambio clim&aacute;tico. Cuanto m&aacute;s tarde lo hagamos y cuanto menor sea el ritmo al que lo hagamos peores ser&aacute;n las consecuencias para nuestras sociedades. Por eso la LCCTE es por tanto una de las leyes m&aacute;s importantes, no de la legislatura, sino sin duda de la pr&oacute;xima d&eacute;cada. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno llev&oacute; al Congreso de los Diputados la esperada LCCTE en mayo de 2020. El art&iacute;culo tercero de dicha ley es el que recoge los objetivos de reducci&oacute;n de emisiones &iquest;Cu&aacute;les son? Para 2030 plantea al menos tres objetivos: un 20% de reducci&oacute;n de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990, que el 70% de la energ&iacute;a el&eacute;ctrica consumida proceda de fuentes renovables y alcanzar en 2050 la neutralidad clim&aacute;tica, es decir que Espa&ntilde;a deje de contribuir al cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ya el G5, las cinco grandes organizaciones ecologistas del pa&iacute;s (Greenpeace, Ecologistas en Acci&oacute;n, SEO/Birdlife, Amigos de la Tierra y WWF) se&ntilde;al&oacute; que, aunque una LCCTE es m&aacute;s necesaria que nunca, los objetivos establecidos se quedaban cortos. La propuesta de los grupos ecologistas pasa por alcanzar en 2030 una reducci&oacute;n del 55% de emisiones respecto a 1990, un 100% de penetraci&oacute;n de renovables en la energ&iacute;a el&eacute;ctrica y alcanzar la neutralidad clim&aacute;tica en 2040, 10 a&ntilde;os antes. 
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s lo m&aacute;s raro del anteproyecto de ley era que ni siquiera estaba a la altura de los propios informes del Gobierno. Para eso tenemos que hablar del Plan Nacional Integrado de Energ&iacute;a y Clima: el PNIEC. Si la LCCTE es el marco general, el PNIEC es la hoja de ruta detallada que va a guiar la descarbonizaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. Un documento de casi 400 p&aacute;ginas que recoge en detalle el modelo econ&oacute;mico computacional utilizado, las pol&iacute;ticas a implementar as&iacute; como su impacto econ&oacute;mico. Presentado originalmente en febrero de 2019 y actualizado en enero de 2020, el PNIEC propone para 2030 una reducci&oacute;n de al menos el 23% de las emisiones respecto a 1990, un 74% de renovables en energ&iacute;a el&eacute;ctrica y la neutralidad clim&aacute;tica en 2050. Es decir, el anteproyecto de ley presentado en mayo consideraba objetivos menos ambiciosos que el PNIEC que el propio Gobierno hab&iacute;a presentado en enero. 
    </p><p class="article-text">
        Obviamente esto no tiene ning&uacute;n sentido t&eacute;cnico y de hecho, caus&oacute; bastante sorpresa entre ecologistas y expertos. Pero s&iacute; tiene un sentido pol&iacute;tico claro. En octubre de 2020, al finalizar el proceso de enmiendas, los Grupos Parlamentarios Socialista y de Unidas Podemos presentaron una enmienda al art&iacute;culo que recog&iacute;a exactamente los objetivos del PNIEC. De esta forma, aparentemente, la ley ha aumentado su ambici&oacute;n en el tr&aacute;mite parlamentario. Esta enmienda ha sido la base del acuerdo alcanzado por mayor&iacute;a el pasado lunes en la primera ponencia del debate de la ley, acordando una reducci&oacute;n del 23% de emisiones en 2030 respecto a 1990. Durante el proceso de enmiendas, desde M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo trasladamos al debate en el Congreso las reivindicaciones de los grupos ecologistas (55% de reducci&oacute;n de emisiones y electricidad 100% renovable en 2030, neutralidad clim&aacute;tica en 2040) porque son las &uacute;nicas en l&iacute;nea con lo que exige la ciencia, con los acuerdos internacionales y con actuar como si realmente hubiese una emergencia clim&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Es por esto que marcarse como objetivo al menos un 23% de reducci&oacute;n de emisiones en 2030 nos parece un error y, por tanto, hemos decidido mantener hasta el final nuestra enmienda que apuesta objetivos m&aacute;s ambiciosos, esperando que el Gobierno recapacite y acceda a aumentar la ambici&oacute;n de la LCCTE. 
    </p><p class="article-text">
        Desde M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo somos conscientes de que reducir el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 es un reto may&uacute;sculo: en lo t&eacute;cnico y lo pol&iacute;tico. De hecho, ahora mismo probablemente ni sepamos c&oacute;mo hacerlo. &iquest;Es una locura fijarlo por ley entonces? Bueno, es lo que han hecho en Dinamarca los socialdem&oacute;cratas estableciendo como objetivo reducir un 70% las emisiones en 2030. <a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/crisis_climatica/dan-joergensen-energia-clima-dinamarca_1_1193147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como dice el ministro del Clima Dan Joergensen</a>, &ldquo;normalmente fijas un objetivo del que est&aacute;s seguro que m&aacute;s o menos puedes alcanzar, pero nosotros lo estamos haciendo al rev&eacute;s. En lugar de preguntar lo que es posible, hemos preguntado a los cient&iacute;ficos lo que es necesario, as&iacute; que la tarea es hacer lo necesario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por contra, el Gobierno de Espa&ntilde;a parece que se conforma con establecer un suelo seguro antes que fijarse un techo al que apuntar. El problema es que en lo que respecta al cambio clim&aacute;tico ya no estamos a tiempo de ir sobre seguro: tenemos que arriesgar. Tenemos que marcarnos objetivos que pueden parecer descabellados. Tenemos que hacer como cuando Kennedy dijo en su famoso discurso de 1962 que Estados Unidos llegar&aacute; a la Luna antes del final de la d&eacute;cada. Ese objetivo, precisamente por su enorme ambici&oacute;n, genera una se&ntilde;al muy poderosa, capaz de marcar un camino que orienta la investigaci&oacute;n, la innovaci&oacute;n, la inversi&oacute;n privada y, por qu&eacute; no, la movilizaci&oacute;n social. Hoy la transici&oacute;n ecol&oacute;gica deber&iacute;a ser nuestro proyecto Apolo. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el Gobierno puede no compartir esta visi&oacute;n de la funci&oacute;n de los objetivos clim&aacute;ticos. Pero incluso as&iacute;, lo que no deber&iacute;a hacer es enrocarse hoy en el 23% de reducci&oacute;n de emisiones y en las metas que marca el PNIEC. Principalmente por tres razones: En primer lugar, el PNIEC es un plan cuya primera versi&oacute;n data de febrero de 2019, es decir, sus an&aacute;lisis tienen como m&iacute;nimo dos a&ntilde;os. &iexcl;En transici&oacute;n ecol&oacute;gica eso es much&iacute;simo! En lo econ&oacute;mico, seg&uacute;n <a href="https://twitter.com/IRENA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IRENA</a> s&oacute;lo entre 2019 y 2021 los precios de la fotovoltaica habr&aacute;n ca&iacute;do un 42% y los de la e&oacute;lica un 20%. Pero es que 2019 fue el a&ntilde;o de las grandes movilizaciones clim&aacute;ticas de los j&oacute;venes, que culminaron en la enorme manifestaci&oacute;n durante la COP25 celebrada en Madrid, y que, junto con eventos como Filomena, las DANA o recurrentes las olas de calor del &Aacute;rtico, han hecho avanzar mucho en poco tiempo la conciencia clim&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el PNIEC es anterior a la COVID. Sin entrar en los cambios puntuales que ha provocado la pandemia o en la temporal reducci&oacute;n de emisiones provocada por el confinamiento, es muy importante considerar el cambio del marco macroecon&oacute;mico general. Por ejemplo: el PNIEC asume cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Uni&oacute;n Europea, hoy en suspenso hasta 2022. Finalmente, el PNIEC no tiene en cuenta los 140.000 millones de los Fondos Europeos React-EU y Next Generation, de los que el 37% debe dedicarse a Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica &iquest;Realmente tenemos que suponer que los fondos no van a tener ning&uacute;n impacto en los objetivos de reducci&oacute;n de emisiones o la penetraci&oacute;n de las renovables? En definitiva, los objetivos de ambici&oacute;n clim&aacute;tica son el primer gran nudo de la LCCTE, que, sin embargo, no se agota ah&iacute; (esta ley tiene muchos aspectos en los que puede y debe mejorar) pero son muy importantes tanto en la pr&aacute;ctica como en lo simb&oacute;lico. La crisis clim&aacute;tica es el gran reto de nuestro tiempo y nos merecemos una ley que lo refleje clara y vigorosamente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Tejero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-gobierno-arriesgue-frente-cambio-climatico_129_7222048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Feb 2021 05:30:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es la hora de que el Gobierno arriesgue frente al cambio climático]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parar el país, proteger a la gente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parar-pais-proteger-gente_129_1001595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8223189-99f5-4eb9-8009-9586e736daaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parar el país, proteger a la gente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante esta situación de excepcionalidad, es importante tomar una decisión trascendente y sin dudar: frenar la curva y salvar vidas es frenar España, es parar el país</p></div><p class="article-text">
        Este domingo la cifra de fallecidos en Espa&ntilde;a por el COVID19 ha superado las 1.700 personas. Al principio de esta crisis, cuando las noticias ven&iacute;an de fuera mir&aacute;bamos con distancia el problema (&ldquo;esto no pasar&aacute; en Espa&ntilde;a&rdquo;). Pero el problema ha llegado y es real. Nos toca a todos, y cada d&iacute;a con m&aacute;s fuerza. Las noticias de abuelos, de primas, de amigos, de madres afectadas a nuestro alrededor van a transformar por completo nuestra cotidianeidad y la manera en que transitamos por esta crisis. De ella no saldremos siendo los mismos. Por eso, ante esta situaci&oacute;n de excepcionalidad, es importante tomar una decisi&oacute;n trascendente y sin dudar: frenar la curva y salvar vidas es frenar Espa&ntilde;a, es parar el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No es posible frenar la curva, especialmente en las zonas m&aacute;s afectadas, mientras m&aacute;s de cinco millones de personas  salen cada d&iacute;a a trabajar en nuestro pa&iacute;s. Muchos y muchas son profesionales sanitarios, trabajadores de f&aacute;bricas de mascarillas, reponedores y reponedoras de supermercados, transportistas, quienes recogen las basuras, lo que sostienen el transporte p&uacute;blico: personas cuyos trabajos son imprescindibles para frenar la pandemia o hacer funcionar las constantes vitales m&iacute;nimas de nuestra sociedad. La primera tarea es protegerles, proporcionando los materiales adecuados, garantizando la seguridad laboral y d&aacute;ndoles prioridad a la hora de hacer tests. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n salen cada d&iacute;a millones de personas a trabajar en trabajos que no son imprescindibles: casi un mill&oacute;n de trabajadores de la construcci&oacute;n, buena parte de los m&aacute;s de dos millones del sector industrial, call centers, etc. En las zonas m&aacute;s afectadas de nuestro pa&iacute;s como Madrid, La Rioja, Catalunya o Euskadi que est&aacute;n o pronto estar&aacute;n en una situaci&oacute;n cr&iacute;tica esto es simplemente insostenible. Si no tomamos m&aacute;s dr&aacute;sticas y paralizamos completamente la actividad laboral no imprescindible seremos incapaces de detener el vertiginoso avance del virus y nuestro sistema sanitario colapsar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        No es una raz&oacute;n menor que, a pesar de nuestros esfuerzos el virus tambi&eacute;n entiende de clases. No todo el mundo puede teletrabajar. De hecho, son los trabajos de menores salarios lo que menos pueden. Un Gobierno progresista deber&iacute;a tener como una de sus principales tareas proteger a los trabajadores de este pa&iacute;s y no tratar a ciertos obreros como ciudadanos de segunda. Algunas grandes plantas del sector industrial, donde hay muchos trabajadores y organizaci&oacute;n sindical, han logrado parar la producci&oacute;n, pero el 70% de los 2,5 millones de trabajadores este sector en Espa&ntilde;a lo hacen en pymes. En total son millones de trabajadores y trabajadoras saliendo cada d&iacute;a de sus casas, cogiendo los transportes, en riesgo de infecci&oacute;n y a su vez con el consecuente riesgo de expandir el virus. Salir juntos de la crisis y cuid&aacute;ndonos empieza porque el Gobierno nos proteja a todos por igual y no reproduzcamos l&oacute;gicas sociales profundamente clasistas. 
    </p><p class="article-text">
        Es una decisi&oacute;n complicada pero hoy nuestro primer objetivo solo puede ser el de salvar vidas sin escatimar esfuerzos.  Somos conscientes de que esto tendr&aacute; graves consecuencias en la econom&iacute;a de nuestro pa&iacute;s. Precisamente por eso, la recuperaci&oacute;n social debe empezar hoy mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Las medidas anunciadas por el Gobierno la semana pasada van en la buena direcci&oacute;n, pero no son suficientes. La gravedad de la situaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n el compromiso del BCE de controlar la prima de riesgo y la eliminaci&oacute;n de la regla de gasto por parte de la Comisi&oacute;n Europea nos permiten remar m&aacute;s fuerte. Tenemos que asegurarnos que no se pierde ning&uacute;n empleo, que nadie pierde su casa y que nadie deja de tener garantizado lo necesario para vivir: Prohibir los despidos, aprobar una suspensi&oacute;n de los alquileres en aquellos casos que el arrendador sea un fondo buitre, un banco o un multipropietario y establecer un Ingreso B&aacute;sico de Emergencia para todos aquellos aut&oacute;nomos, trabajadores eventuales o sin contrato que van a ver afectados sus ingresos. Primero, porque eso va a permitir que los espa&ntilde;oles y espa&ntilde;oles afronten la dura prueba del confinamiento con la certeza y la tranquilidad de que no se encontrar&aacute;n la pobreza al salir de sus casas. En segundo lugar, porque eso es lo que nos permitir&aacute; recuperarnos r&aacute;pidamente ma&ntilde;ana.  
    </p><p class="article-text">
        En el fragor de la lucha contra el Covid19, confinados en nuestras casas y preocupados por las noticias que nos llegan de familiares, amigas y las im&aacute;genes de los hospitales, estas son las tareas principales. Pero la infecci&oacute;n pasar&aacute; y entonces tendremos que centrarnos en reconstruir una econom&iacute;a en un estado de shock desconocido desde hace d&eacute;cadas. Pero despu&eacute;s de esta lucha no nos encontraremos las ruinas que dejan tras de s&iacute; las guerras si no un motor parado que habr&aacute; que poner en marcha. Una vez frenada la curva tendremos que arrancar la econom&iacute;a. Para ello necesitaremos un nuevo Plan Marshall que financie un ambicioso programa de inversiones para iniciar una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica que afronte los grandes retos de nuestro tiempo, hoy eclipsados temporalmente por la lucha contra el Covid19: reducir una desigualdad econ&oacute;mica y social intolerable, valorar y poner en el centro los cuidados que sostienen la vida y descarbonizar nuestra econom&iacute;a para frenar el cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Para cuando salgamos de esta, la imagen no puede ser de derrota, sino de un pa&iacute;s a la altura. Estos d&iacute;as a las 20h de la tarde, en las ventanas y balcones de todo el pa&iacute;s se cruzan miradas de esperanza y valent&iacute;a. Nos decimos los unos a los otros que &ldquo;saldremos de esta juntos&rdquo;. Cojamos esa fuerza y pong&aacute;mosla en pr&aacute;ctica para cuidar a nuestra gente. Porque hoy la &uacute;nica forma de cuidar Espa&ntilde;a es parar el pa&iacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Tejero, Pedro de Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parar-pais-proteger-gente_129_1001595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 22:56:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Parar el país, proteger a la gente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poner el clima por delante de las siglas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/poner-clima-delante-siglas_129_1267070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6698a1cf-e73b-44b2-8b34-241476a2f80a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poner el clima por delante de las siglas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de mostrar nuestra solidaridad con el pueblo chileno, debemos mostrar también al mundo que España quiere y puede liderar la lucha contra el cambio climático y por una transición ecológica socialmente justa</p></div><p class="article-text">
        Entre el pr&oacute;ximo 2 y 13 de diciembre Espa&ntilde;a acoger&aacute; la cumbre del Clima de las Naciones Unidas, conocida como COP25. Esta situaci&oacute;n llega tras la decisi&oacute;n unilateral de cancelar el evento por parte del gobierno chileno, asediado por unas protestas sociales contra <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/crisis-climatica-el-crimen-generacional-del-neoliberalismo_es_5dace51ee4b0422422c733b9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las pol&iacute;ticas neoliberales que tanto han agravado la crisis clim&aacute;tica </a>y cuya represi&oacute;n ya ha causado al menos dos decenas de muertos. En estas terribles circunstancias, la llegada de la COP25 a Madrid supone una gran responsabilidad. Adem&aacute;s de mostrar nuestra solidaridad con el pueblo chileno, debemos mostrar tambi&eacute;n al mundo que Espa&ntilde;a quiere y puede liderar la lucha contra el cambio clim&aacute;tico y por una transici&oacute;n ecol&oacute;gica socialmente justa. Para ello es imprescindible que, al igual que en el resto de Europa, la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica avance posiciones en la sociedad civil y en las instituciones. Este &uacute;ltimo es el objetivo de M&aacute;s Pa&iacute;s-EQUO el pr&oacute;ximo 10 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Esta cumbre llega en un momento de creciente concienciaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola frente a la emergencia clim&aacute;tica, como mostraron las masivas movilizaciones del pasado 27 de septiembre. M&aacute;s a&uacute;n, seg&uacute;n un <a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/encuesta-espanoles-ante-cambio-climatico-sep-2019" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> recientemente publicado por el Real Instituto Elcano, los espa&ntilde;oles consideran el cambio clim&aacute;tico como &ldquo;la mayor amenaza a la que se enfrenta el mundo&rdquo;. No deber&iacute;a extra&ntilde;arnos, teniendo en cuenta que en Espa&ntilde;a este &uacute;ltimo a&ntilde;o hemos vivido fen&oacute;menos cada vez m&aacute;s extremos y con graves consecuencias sobre nuestra econom&iacute;a, salud y empleos: sequ&iacute;as, olas de calor, inundaciones como las provocadas por la &uacute;ltima DANA en el sureste peninsular o la cat&aacute;strofe vivida en el Mar Menor.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la crisis clim&aacute;tica no es solo una amenaza ambiental, es tambi&eacute;n una amenaza social. Ya sea a nivel global, europeo o en Espa&ntilde;a, quienes sufren principalmente el cambio clim&aacute;tico son las personas m&aacute;s vulnerables y que menos lo provocaron. Es por eso que decimos que no habr&aacute; justicia social sin justicia clim&aacute;tica. Pero, como bien demuestran acontecimientos como <a href="https://www.eldiario.es/euroblog/Chalecos-amarillos-transicion-ecologica-justa_6_842775754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revuelta de los chalecos amarillos en Francia</a>, no habr&aacute; justicia clim&aacute;tica si no viene de la mano de la justicia social. La transici&oacute;n ecol&oacute;gica es un reto may&uacute;sculo que va a necesitar movilizar durante la pr&oacute;xima d&eacute;cada lo mejor de toda la ciudadan&iacute;a. Y tenemos que hacerlo juntos, como pa&iacute;s, a favor de las mayor&iacute;as y no s&oacute;lo de unos pocos privilegiados, pensando en el futuro de nuestra juventud, sin dejar a nadie atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el coraz&oacute;n de la propuesta program&aacute;tica de M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo es el <a href="https://maspais.es/acuerdo-verde/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo Verde</a>: un <em>Green New Deal</em> para Espa&ntilde;a, que impulsar&aacute; la transici&oacute;n ecol&oacute;gica como la tarea estrat&eacute;gica de la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Es una respuesta integral, novedosa y ambiciosa a la altura del enorme reto clim&aacute;tico. Aporta respuestas transversales para que ciudadan&iacute;a, administraciones y empresas podamos cambiar lo m&aacute;s r&aacute;pido posible y en profundidad nuestra econom&iacute;a y sociedad. Y utiliza la descarbonizaci&oacute;n, las energ&iacute;as limpias o los decenas de miles de nuevos empleos verdes como palancas para cerrar algunas de las heridas cr&oacute;nicas que hoy desgarran nuestro marco de convivencia, como la desigualdad social, la Espa&ntilde;a vaciada, la desigualdad de g&eacute;nero o el desempleo.
    </p><p class="article-text">
        El Acuerdo Verde es tambi&eacute;n la expresi&oacute;n espa&ntilde;ola de la &ldquo;ola verde&rdquo; que recorre Europa. El pasado 26 de Mayo de 2019, los verdes europeos cosecharon un resultado hist&oacute;rico. La subida fue tan notable, especialmente en pa&iacute;ses como Alemania y Francia, que hoy representan el 10% del Parlamento Europeo. Desde entonces, y al calor de las movilizaciones de los j&oacute;venes encabezadas por la activista Greta Thunberg, los verdes han experimentado fuertes subidas tambi&eacute;n en las &uacute;ltimas elecciones de Austria o Suiza. Siguiendo esta estela verde, M&aacute;s Pa&iacute;s-EQUO es una fuerza pol&iacute;tica que responde a la creciente alarma de la ciudadan&iacute;a ante la emergencia clim&aacute;tica y la traduce pol&iacute;ticamente en soluciones responsables, transformadoras y socialmente justas.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 28 de abril, frente a la amenaza de la extrema derecha, que en su paquete de involuciones democr&aacute;ticas lleva tambi&eacute;n el negacionismo clim&aacute;tico, la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola hizo su parte y sali&oacute; a votar en masa por un gobierno progresista. Con una enorme dosis de irresponsabilidad, los partidos del 28A no estuvieron a la altura de este mandato electoral, dando una segunda oportunidad a quienes nos pueden hacer perder la d&eacute;cada decisiva para la transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Desgraciadamente la crisis clim&aacute;tica sigue su curso se pongan o no de acuerdo las fuerzas progresistas. Por eso, hoy es m&aacute;s necesario nunca una fuerza pol&iacute;tica responsable y ambiciosa como M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo que a&uacute;ne ser inequ&iacute;vocamente verde con la voluntad y la capacidad de llegar a acuerdos. Una fuerza que impulse la ola verde y de Los Verdes Europeos en Espa&ntilde;a. Una fuerza que ponga el clima por delante de los intereses de las siglas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marie Toussaint, Héctor Tejero, Florent Marcellesi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/poner-clima-delante-siglas_129_1267070.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2019 22:16:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cumbre del Clima,Elecciones 10N 2019]]></media:keywords>
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