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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Molina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando_molina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Molina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/bolivia-contrarrevolucion-derrocaron-evo_1_1262029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fba90585-2f22-45e5-9dc7-9453ae6deed6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno de Evo Morales fue una revolución política antielitista: una sublevación no estaba en el horizonte de nadie e implica una contrerrevolución</p><p class="subtitle">El líder visible es Luis Fernando Camacho, un empresario de 40 años que no participó en el proceso electoral y llegó al Palacio Quemado con una Biblia y una escolta policial</p><p class="subtitle">Tras el derrocamiento del presidente, en la calle quemaban banderas indígenas y gritaban "echamos al comunismo"</p><p class="subtitle">La senadora opositora Jeanine Áñez se autoproclama presidenta de Bolivia tras el golpe de Estado ante un pleno casi vacío y sin votar la renuncia de Morales</p></div><p class="article-text">
        Empecemos por el final (o por el final provisional de esta historia): <a href="https://www.eldiario.es/internacional/fin-semana-cambio-historia-Bolivia_0_962753755.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante las &uacute;ltimas horas de la noche del domingo</a>, el l&iacute;der cruce&ntilde;o Luis Fernando Camacho desfil&oacute; encima de un&nbsp;veh&iacute;culo policial por las calles de La Paz, escoltado por polic&iacute;as amotinados y aupado por sectores de la poblaci&oacute;n opositores a Evo Morales. Se escenificaba as&iacute; una contrarrevoluci&oacute;n c&iacute;vica-policial que sac&oacute; del poder al presidente boliviano.
    </p><p class="article-text">
        Morales se parapet&oacute; en su territorio, la regi&oacute;n cocalera de El Chapare que lo vio nacer a la vida pol&iacute;tica y donde se refugi&oacute; de los riesgos revanchistas. Es una par&aacute;bola &ndash;al menos transitoria&ndash; en su vida pol&iacute;tica. De este modo, lo que comenz&oacute; como un movimiento en demanda de una segunda vuelta electoral tras la pol&eacute;mica y confusa elecci&oacute;n del 20 de octubre, termin&oacute; con el jefe de las Fuerzas Armadas&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Dimite-presidente-Bolivia-Evo-Morales_0_962054513.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;sugiriendo&rdquo;</a> la renuncia del presidente.
    </p><p class="article-text">
        Una sublevaci&oacute;n contra Evo Morales no estaba en el horizonte de nadie. Pero en tres semanas, la oposici&oacute;n se ha movilizado con m&aacute;s firmeza que las bases &ldquo;evistas&rdquo;, que tras casi 14 a&ntilde;os en el poder han ido perdiendo potencia movilizadora mientras el Estado iba reemplazando a las organizaciones sociales como fuente de poder y burocratizando el apoyo al &ldquo;proceso de cambio&rdquo;. Y en pocas horas, lo que fue el gobierno m&aacute;s fuerte del siglo XX en Bolivia pareci&oacute; desmoronarse (hay varios exfuncionarios refugiados en embajadas). Ministros renunciaron denunciando que sus casas eran quemadas y los opositores&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/muerte-fallecidos-protestas-elecciones-Bolivia_0_961003999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostraban a los tres muertos de los enfrentamientos</a> entre grupos civiles como prenda de indignaci&oacute;n frente a lo que llaman la &ldquo;dictadura&rdquo;. Finalmente, el domingo Evo Morales y &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera renunciaron y denunciaron un golpe en marcha.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1193702186024361985?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El Movimiento al Socialismo (MAS), formado en los a&ntilde;os 90, fue siempre un partido profundamente campesino &ndash;m&aacute;s que ind&iacute;gena&ndash; y eso se traslad&oacute; en muchos sentidos al gobierno de Evo Morales. El apoyo urbano fue siempre condicionado &ndash;en 2005 una apuesta a un nuevo liderazgo &ldquo;ind&iacute;gena&rdquo; frente a la profunda crisis que viv&iacute;a el pa&iacute;s; luego porque Evo mantuvo una muy buena <em>performance</em> econ&oacute;mica&ndash;, pero los intentos de Morales de permanecer en la presidencia &ndash;sumado a sustratos racistas de larga tradici&oacute;n y la sensaci&oacute;n de exclusi&oacute;n del poder&ndash; alentaron a las clases medias urbanas a salir a la calle contra Morales.
    </p><h3 class="article-text">Antielitismo, estatismo y clase media</h3><p class="article-text">
        Objetivamente hablando, el llamado &ldquo;proceso de cambio&rdquo; no favoreci&oacute; a la clase media tradicional ni al estamento &ldquo;blancoide&rdquo; &ndash;como se suele denominar a los &ldquo;blancos&rdquo; en Bolivia&ndash;, y, en cambio, les quit&oacute; poder. La de Morales fue revoluci&oacute;n pol&iacute;tica antielitista. Por esto choc&oacute; contra las &eacute;lites pol&iacute;ticas anteriores y las sustituy&oacute; por otras, m&aacute;s plebeyas e ind&iacute;genas. Este hecho desvaloriz&oacute; hasta hacer desaparecer el capital simb&oacute;lico y educativo con que contaba la &ldquo;clase burocr&aacute;tica&rdquo; que exist&iacute;a antes del MAS. Entretanto, sus victorias electorales con m&aacute;s del 60% le permitieron copar todo el poder del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Morales pareci&oacute; sellar una victoria de la pol&iacute;tica sobre la t&eacute;cnica. Si el neoliberalismo cre&iacute;a en el derecho de los &ldquo;m&aacute;s capaces&rdquo; a imponer sus visiones al conjunto, el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; cre&iacute;a en el derecho de la Bolivia popular de imponerse sobre los &ldquo;m&aacute;s capaces&rdquo;. Para actuar recurri&oacute; a la pol&iacute;tica (igualitarismo) y al reparto corporativo de cargos entre diversos movimientos sociales antes que a la t&eacute;cnica (elitismo). Por esta raz&oacute;n no llen&oacute; de manera meritocr&aacute;tica las vacantes dejadas por el repliegue de la burocracia neoliberal. Y tampoco recurri&oacute; sistem&aacute;tica y ampliamente a las universidades para proveerse de un capital cultural que, en cambio, consideraba prescindible. Esto agri&oacute; a la clase media, especialmente a su segmento acad&eacute;mico-profesional, cuya expectativa m&aacute;xima era lograr un claro reconocimiento social y econ&oacute;mico de los saberes que posee.
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        Y finalmente, el MAS fue crecientemente estatista. El enfoque siempre estatista con que el Gobierno abordaba los problemas y necesidades que iban surgiendo en el pa&iacute;s lo llev&oacute; a ignorar y a menudo a chocar con las peque&ntilde;as iniciativas privadas, esto es, con las iniciativas de la clase media. Por esta raz&oacute;n hab&iacute;a roces entre el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; y los sectores emprendedores no ind&iacute;genas y no corporativos (los que s&iacute; se beneficiaban de los aspectos pol&iacute;ticos del cambio e indignaban a los &ldquo;clasemedieros&rdquo;). Es cierto que exist&iacute;a un pacto de no agresi&oacute;n y de apoyo t&aacute;ctico entre el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; y la alta burgues&iacute;a o clase alta, pero este se fundaba en razones pol&iacute;ticas antes que empresariales o econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, varias medidas adoptadas por Evo Morales desestabilizaron la dotaci&oacute;n de capitales &eacute;tnicos, perjudicando a los blancos: si bien no hizo una reforma agraria, benefici&oacute; a los pobres con la dotaci&oacute;n de tierras fiscales; hubo una redistribuci&oacute;n del capital econ&oacute;mico &ndash;mediante infraestructuras y pol&iacute;ticas sociales&ndash; en favor de sectores m&aacute;s ind&iacute;genas y populares; la pol&iacute;tica educativa implementada por el Gobierno mejor&oacute; la dotaci&oacute;n de capital simb&oacute;lico a los ind&iacute;genas y los mestizos, mediante la revaloraci&oacute;n de su historia y su cultura pero, al mismo tiempo, el Gobierno hizo muy poco para elevar el nivel de la educaci&oacute;n p&uacute;blica y, por tanto, para arrebatar el actual monopolio blanco de la educaci&oacute;n (privada) de alta calidad. As&iacute;, las &eacute;lites anteriores perdieron espacios en el Estado, vieron debilitados de sus capitales simb&oacute;licos y sus v&iacute;as de influencia en el poder. En s&iacute;ntesis: el Club de Golf perdi&oacute; cualquier relevancia como espacio de reproducci&oacute;n de poder y estatus.
    </p><p class="article-text">
        Diversas encuestas ya mostraban la desconfianza de los sectores medios respecto al presidente. No por la gesti&oacute;n, que aprobaban, sino por la duraci&oacute;n del dominio de la &eacute;lite que Evo dirig&iacute;a. Tal era la cuesti&oacute;n que importaba a la clase media, una cuesti&oacute;n que la persistencia en la meta reeleccionista de Morales hicieron imposible de resolver, precipitando a la clase media a la sedici&oacute;n. Y a esto se sum&oacute; que el &ldquo;proceso de cambio&rdquo; no debilit&oacute; los microdespotismos presentes en toda la estructura estatal boliviana. El uso de los empleados p&uacute;blicos en las campa&ntilde;as electorales y, m&aacute;s en general, en la pol&iacute;tica partidaria del MAS, debilit&oacute; el pluralismo ideol&oacute;gico entre los funcionarios incluso de menor rango.
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        Bolivia es un pa&iacute;s casi gen&eacute;ticamente antirreeleccionista: ni V&iacute;ctor Paz Estenssoro, conductor de la Revoluci&oacute;n Nacional de 1952, logr&oacute; dos periodos consecutivos. En parte esta tendencia parece una suerte de reflejo republicano desde abajo y en parte la necesidad de una mayor rotaci&oacute;n del personal pol&iacute;tico. Y cuando alguien no se va limita el acceso de los &ldquo;aspirantes&rdquo;. Todos los partidos populares que llegan al poder tienen el mismo problema: hay m&aacute;s militantes que cargos para repartir. El Estado es d&eacute;bil pero es una de las pocas v&iacute;as de ascenso social.
    </p><p class="article-text">
        Bolivia es tambi&eacute;n el para&iacute;so de la l&oacute;gica de las equivalencias de Laclau: apenas la situaci&oacute;n se sale del carril y se ve d&eacute;bil al Estado todos se suman con sus demandas, indignaciones y frustraciones, que son siempre muchas dado que es un pa&iacute;s pobre y con muchas carencias. As&iacute; tambi&eacute;n fue esta vez. Los motines policiales expresan enemistades de viejo cu&ntilde;o de sectores bajos con los mandos m&aacute;s altos, por temas de desigualdad econ&oacute;mica y abusos de poder entre las &ldquo;clases&rdquo;: sucedi&oacute; en 2003, en el mot&iacute;n de 2012 y en el del fin de semana pasado.
    </p><p class="article-text">
        Potos&iacute;, enfrentado con Evo desde hace a&ntilde;os por sentir que desde la Colonia sus riquezas &ndash;ahora el litio&ndash; se esfuman y ellos siguen siendo siempre pobres, tambi&eacute;n se sum&oacute; a la rebeli&oacute;n. Y lo mismo pas&oacute; con sectores disidentes de todas las organizaciones sociales (cocaleros Yungas, ponchos rojos, mineros, transportistas). Esto se suma a una cultura corporativa que hace que las demandas de regi&oacute;n o sector pesen m&aacute;s que las posiciones m&aacute;s universalistas, lo que habilita posibles alianzas inesperadas: en esta &uacute;ltima asonada se aliaron Potos&iacute; y Santa Cruz, impensable durante las crisis de 2008, cuando Potos&iacute; fue un basti&oacute;n &ldquo;evista&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un nuevo l&iacute;der en la oposici&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de impotencia pol&iacute;tica y electoral de la oposici&oacute;n tradicional &ndash;los viejos pol&iacute;ticos como Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina o el propio Carlos Mesa&ndash; aparece un &ldquo;liderazgo carism&aacute;tico&rdquo; nuevo: el de Fernando Camacho. Este personaje desconocido hasta hace pocas semanas fuera de Santa Cruz se proyect&oacute; primero ocupando un vac&iacute;o en la dirigencia cruce&ntilde;a, que desde su derrota frente a Evo en 2008 hab&iacute;a pactado cierta paz. Aupado en una nueva fase de radicalizaci&oacute;n juvenil, el &ldquo;macho Camacho&rdquo;, un empresario de 40 a&ntilde;os, se erigi&oacute; como l&iacute;der del Comit&eacute; C&iacute;vico de la regi&oacute;n que agrupa a las fuerzas vivas con hegemon&iacute;a empresaria y defiende los intereses regionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s recientemente, frente a la debilidad de la oposici&oacute;n, Camacho esgrimi&oacute; una mezcla de Biblia y &ldquo;pelotas&rdquo; para enfrentar &ldquo;al dictador&rdquo;. Primero escribi&oacute; una carta de renuncia &ldquo;para que Evo la firme&rdquo;; luego fue a llevarla a La Paz y fue repelido por las movilizaciones oficialistas; pero volvi&oacute; al d&iacute;a siguiente para finalmente entrar el domingo a un desierto Palacio Quemado &ndash;el viejo edificio del poder hoy trasladado a la Casa Grande del Pueblo&ndash; con su Biblia y su carta; all&iacute; se arrodill&oacute; en el piso para que &ldquo;Dios vuelva al Palacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Camacho sell&oacute; pactos con &ldquo;ponchos rojos&rdquo; aymaras disidentes, se fotografi&oacute; con cholas y cocaleros anti-Evo y jur&oacute; no ser racista y diferenciarse de la imagen de una Santa Cruz blanca y separatista (&ldquo;Los cruce&ntilde;os somos blancos y hablamos ingl&eacute;s&rdquo;, hab&iacute;a dicho alguna vez una Miss). Y, en una productiva estrategia, Camacho se ali&oacute; con Marco Pumari, el presidente del Comit&eacute; C&iacute;vico de Potos&iacute;, un hijo de minero que ven&iacute;a liderando la lucha en esa regi&oacute;n contra el &ldquo;ninguneo de Evo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el l&iacute;der emergente e histri&oacute;nico termin&oacute; siendo el art&iacute;fice de la revuelta c&iacute;vica-policial. Para ello desplaz&oacute; al expresidente Carlos Mesa, segundo en las elecciones del 20 de octubre, quien al ritmo de la aceleraci&oacute;n de los acontecimientos se radicaliz&oacute; sin convicci&oacute;n ni grandes oportunidades de ser aceptado en el club m&aacute;s conservador por ser considerado un &ldquo;tibio&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Ren&eacute; Zavaleta dec&iacute;a que Bolivia era la Francia de Sudam&eacute;rica: all&iacute; la pol&iacute;tica se daba en su sentido cl&aacute;sico, es decir, como revoluci&oacute;n y contrarrevoluci&oacute;n. Pero el pa&iacute;s ha vivido m&aacute;s de una d&eacute;cada de estabilidad, un periodo que puso en duda la vigencia del pensamiento de Zavaleta. En 2008, Evo Morales resolvi&oacute; su pulso con las viejas &eacute;lites neoliberales y regionalistas que se hab&iacute;an opuesto a su asunci&oacute;n al poder y comenz&oacute; su ciclo hegem&oacute;nico: una d&eacute;cada de crecimiento econ&oacute;mico, de confianza del p&uacute;blico en su porvenir, de aprobaci&oacute;n mayoritaria de la gesti&oacute;n gubernamental; un mercado interno con grandes inversiones financiadas a partir de ingresos extraordinarios en un tiempo de altos precios de las exportaciones; y una mejora en el bienestar social.
    </p><p class="article-text">
        Pero la rebeli&oacute;n ha vuelto y se ha articulado con un movimiento conservador y contrarrevolucionario. A diferencia de Gonzalo S&aacute;nchez de Lozada en 2003, Evo Morales no ha sacado al Ej&eacute;rcito a la calle. Moviliz&oacute; a los militantes del MAS, al tiempo que se expandi&oacute; a trav&eacute;s de las redes sociales y los medios la imagen de las &ldquo;hordas masistas&rdquo; &ndash;ya no se puede decir campesinas o ind&iacute;genas&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Evo-Morales-elecciones-Bolivia-OEA_0_962054017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El informe de la OEA sobre el resultado electoral</a>, alertando sobre alteraciones, min&oacute; la autoconfianza del oficialismo: perdi&oacute; la calle y las redes al mismo tiempo. Esta auditor&iacute;a, que podr&iacute;a haber pacificado la situaci&oacute;n, fue rechazada por la oposici&oacute;n, que consideraba a Luis Almagro un aliado de Evo Morales por haber avalado su repostulaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n acaba de pronunciarse para rechazar &ldquo;cualquier salida inconstitucional a la situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones del insurreccionalismo es el caudillismo, esto es, la ausencia de instituciones pol&iacute;ticas consolidadas. No existe m&aacute;s que una l&oacute;gica inmediatista, de &ldquo;suma cero&rdquo;: se gana o se pierde todo, pero nunca se busca acumular victorias y derrotas parciales con la vista puesta en el futuro. Evo Morales no super&oacute; esa cultura y por eso busc&oacute; seguir en su cargo: pero la oposici&oacute;n hasta ahora tampoco y emerge con otro &ldquo;caudillo&rdquo; de derecha como Camacho.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos qu&eacute; futuro pol&iacute;tico le aguarda pero ya ha cumplido una &ldquo;misi&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo;: que las ciudades acaben con la excepci&oacute;n hist&oacute;rica de un gobierno campesino en el pa&iacute;s. No casualmente tras el derrocamiento de Evo se quemaron Whipalas, bandera ind&iacute;gena transformada en una segunda bandera nacional bajo el gobierno del MAS. Y adicionalmente, sacar al nacionalismo de izquierda del poder: &ldquo;echamos al comunismo&rdquo;, repet&iacute;an los movilizados en las calles, algunos con Cristos y Biblias.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1194039367284772864?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Bolivia no es solo el pa&iacute;s de las insurrecciones, sino tambi&eacute;n de las refundaciones. Solo la idea de una &ldquo;refundaci&oacute;n&rdquo; permite cohesionar las fuerzas que requieren las salidas insurreccionales y anular la influencia social y pol&iacute;tica de quienes perdieron. Por otro lado, una &ldquo;refundaci&oacute;n&rdquo;, y la &ldquo;destrucci&oacute;n creativa&rdquo; de instituciones estatales y pol&iacute;ticas que le es consustancial, permiten una movilizaci&oacute;n de promesas y prebendas con la dimensi&oacute;n que los nuevos ganadores requieren para &ldquo;ocupar&rdquo; (aprovechar) verdaderamente el poder. Pero la paradoja es que el pa&iacute;s cambia poco en cada refundaci&oacute;n. Sobre todo en t&eacute;rminos de cultura pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el p&eacute;ndulo ha quedado del lado conservador, veremos si la fragmentada oposici&oacute;n a Evo Morales logra estructurar un nuevo bloque de poder. Pero las heridas &eacute;tnicas y sociales del derrocamiento de Evo ser&aacute;n perdurables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Stefanoni, Fernando Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/bolivia-contrarrevolucion-derrocaron-evo_1_1262029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2019 20:28:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Evo Morales,Golpe de Estado en Bolivia]]></media:keywords>
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