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    <title><![CDATA[elDiario.es - André Wilkens]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andre_wilkens/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - André Wilkens]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Europa necesita otra revolución cultural: ¿quién puede liderarla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/europa-necesita-revolucion-cultural-liderarla_129_1260031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0163c709-511e-4d65-828b-e7b64a9a5ba6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa necesita otra revolución cultural: ¿quién puede liderarla?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la caída del muro, fue cobrando forma una arrogante sensación de que la maravillosa combinación entre capitalismo y democracia solo iría necesitando algunos ajustes</p><p class="subtitle">En 1989, artistas, escritores y grupos de rock desafiaron al statu quo y revitalizaron a la gente; debemos recuperar ese espíritu</p></div><p class="article-text">
        En 1989, cuando Mija&iacute;l Gorbachov visit&oacute; la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana y les advirti&oacute; a nuestros l&iacute;deres de que si no cambiaban, la historia les pasar&iacute;a por encima, yo era un estudiante en el Berl&iacute;n del este. Los teatros y las iglesias se convirtieron en&nbsp;sedes&nbsp;improvisadas para&nbsp;una democracia que se pod&iacute;a palpar. Los grupos de rock tocaban himnos de cambio y dejaron de preocuparse por la censura del Estado. Medio mill&oacute;n de personas llenaron la Alexanderplatz en Berl&iacute;n en una demostraci&oacute;n de valent&iacute;a y optimismo extraordinarios. Yo estaba a rebosar de esperanza y de ansiedad. <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/paso-muro-Berlin_0_960654675.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y entonces cay&oacute; el Muro</a>: un punto de inflexi&oacute;n&nbsp;en mi vida. Entonces supe que nada era imposible, que la esperanza hab&iacute;a ganado. Europa podr&iacute;a reunificarse en paz.
    </p><p class="article-text">
        Durante las siguientes tres d&eacute;cadas, me convert&iacute; en un ciudadano comunitario practicante. Form&eacute; una familia brit&aacute;nico-alemana y hemos vivido en seis pa&iacute;ses europeos diferentes. Todo bien.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos<em>&nbsp;</em>al a&ntilde;o 2019 y mis sentimientos de esperanza y ansiedad me resultan extra&ntilde;amente familiares. Un nuevo tipo de polarizaci&oacute;n amenaza los logros de la cooperaci&oacute;n europea. Niveles inaceptables de desigualdad corroen la base de nuestras sociedades. Brechas de&nbsp;entendimiento y confianza dividen a los ciudadanos de aquellos que son percibidos como parte de las &eacute;lites. Poco despu&eacute;s de la emoci&oacute;n de la revoluci&oacute;n de 1989, fue cobrando forma una arrogante sensaci&oacute;n de que la historia hab&iacute;a llegado a su fin. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;amos necesitar, m&aacute;s all&aacute; de ir haciendo ajustes a esta maravillosa m&aacute;quina a dos motores de capitalismo y democracia?
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da del imperio sovi&eacute;tico sucedi&oacute; en el apogeo del capitalismo neoliberal, trayendo consigo una serie de agresivas privatizaciones, el retroceso de la regulaci&oacute;n estatal y, &iexcl;alabado sea el Se&ntilde;or!, socios accionistas. A los pa&iacute;ses excomunistas les recetaron la medicina neoliberal en forma de terapia de shock econ&oacute;mico, lo cual produjo resultados variados, pero siempre con niveles astron&oacute;micos de desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que para la mayor&iacute;a de los ciudadanos de Europa del Este, incluido yo mismo, durante un tiempo nos fue suficiente&nbsp;con poder copiar el estilo de vida occidental. Pero una revoluci&oacute;n de copia-y-pega no es una revoluci&oacute;n de verdad.
    </p><p class="article-text">
        El colapso econ&oacute;mico de 2008, una Zona Cero&nbsp;para el capitalismo de posguerra, deber&iacute;a haber&nbsp;sido&nbsp;una advertencia de que el capitalismo necesitaba algo m&aacute;s que un <em>lifting</em> facial. Y en lugar de simplemente imitar el modelo de consumismo y gobernanza remota de Europa Occidental, el continente recientemente reunificado deber&iacute;a haberse adelantado hacia una econom&iacute;a sostenible y haber resucitado un sistema democr&aacute;tico de bases. A nivel hist&oacute;rico, perdimos la oportunidad de imaginar una Europa mejor, juntos.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, los artistas y los trabajadores de la cultura tuvieron un papel clave. Fueron desobedientes, fueron desafiantes, brindaron esperanza y fuerza y revitalizaron a gente que estaba resignada a vivir en el <em>statu quo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en el actor de la Alemania Oriental Ulrich Mu&#776;he, que utiliz&oacute; el escenario para llamar a una revoluci&oacute;n pac&iacute;fica y luego personific&oacute; a un agente de la Stasi <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/peliculas-caida-Muro-Berlin_0_961354332.html?_ga=2.94547679.2143243141.1573727416-815760925.1542126091" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la pel&iacute;cula La Vida de los Otros</a>, ganadora de un Oscar. Pienso en Andr&eacute; Herzberg, l&iacute;der del grupo Pankow, el equivalente a los Rolling Stones de la RDA, que en cada concierto, en cada canci&oacute;n, llamaba a la rebeli&oacute;n y a la libertad. Pienso en V&aacute;clav Havel, que pas&oacute; de dramaturgo disidente a presidente de la Rep&uacute;blica Checa. La revoluci&oacute;n de 1989 fue tanto cultural como pol&iacute;tica.
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        Otra cosa extraordinaria fue la forma en que los espacios p&uacute;blicos, los centros de los pueblos, los mercados, los teatros, los estadios, las estaciones de ferrocarril, fueron ocupados por las fuerzas de la esperanza. Aparec&iacute;an pintadas y folletos por todas partes. La s&aacute;tira y el humor se utilizaban con un efecto poderoso.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, nuestros espacios p&uacute;blicos y c&iacute;vicos est&aacute;n en retroceso. Est&aacute;n cada vez m&aacute;s restringidos, m&aacute;s segregados y m&aacute;s comerciales, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Alemania-Berlin-publicidad_0_791271558.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">generalmente cubiertos de publicidad</a>. Y cuando los gobiernos se vuelven desp&oacute;ticos, los espacios p&uacute;blicos son&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/cities/2017/jul/24/revealed-pseudo-public-space-pops-london-investigation-map" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente vulnerables</a> al abuso de vigilancia y a la manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; les ha sucedido a los artistas en estos &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os? &iquest;Mantuvieron la presi&oacute;n o se hundieron en la autocomplacencia? &iquest;Nos hemos hundido todos en la autocomplacencia?
    </p><p class="article-text">
        Creo que los artistas y las figuras culturales pueden y deben volver a ser motores del cambio. Ellos pueden imaginar una Europa mejor, m&aacute;s all&aacute; de las conversaciones simplistas sobre tasas de crecimiento. Ellos pueden ayudar a salvar a Europa de la nostalgia del nacionalismo del siglo XX. Porque los desaf&iacute;os m&aacute;s apremiantes de nuestros tiempos, como la destrucci&oacute;n clim&aacute;tica, son globales.
    </p><p class="article-text">
        La esfera p&uacute;blica europea sigue siendo d&eacute;bil. Pero donde existe, el arte y la cultura han sido sus precursores. Mirad la cantidad de orquestas, festivales y exhibiciones europeas, la cultura pop y la arquitectura. Y no nos olvidemos de Eurovisi&oacute;n y la Liga de Campeones &ndash;va en serio&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en un momento en que las plataformas digitales estadounidenses y chinas dominan el espacio p&uacute;blico europeo, los gobiernos europeos y sus instituciones tambi&eacute;n deben invertir en una arquitectura digital basada en valores democr&aacute;ticos y en los est&aacute;ndares de privacidad europeos. Y los artistas pueden desmitificar y rehumanizar la tecnolog&iacute;a digital.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n debemos invertir en experiencias europeas de todo tipo: estudiar juntos, practicar deportes, trabajar, cocinar, generar emprendimiento y ayudarnos los unos a los otros en tiempos de crisis. Las experiencias compartidas generan un sentimiento de pertenencia, una motivaci&oacute;n separada de las grandes declaraciones de la UE.
    </p><p class="article-text">
        El programa de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/theguardian/Caos-Erasmus-Brexit-estudiantes-britanicos_0_880162755.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Erasmus de la UE</a> es el mayor programa de intercambio estudiantil del mundo, pero deber&iacute;a ser pensado como un proyecto piloto para una inversi&oacute;n mucho mayor que vaya m&aacute;s all&aacute; de los estudiantes y los j&oacute;venes. Necesitamos un programa Erasmus para todos.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos de ansiedad son tambi&eacute;n tiempos de oportunidad. Se genera una urgencia y una demanda que abren paso a la imaginaci&oacute;n. Aprendiendo de las lecciones de 1989, podemos otra vez convertir estos tiempos de ansiedad en tiempos de esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Luc&iacute;a Balducci.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[André Wilkens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/europa-necesita-revolucion-cultural-liderarla_129_1260031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2019 21:28:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Europa,Cultura]]></media:keywords>
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