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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pilar del Río]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pilar-del-rio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pilar del Río]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los dos primeros ministros fueron a la casa del escritor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/primeros-ministros-casa-escritor_132_10059198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbb0da13-8189-4836-81f7-d706d9314b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los dos primeros ministros fueron a la casa del escritor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegaron Pedro Sánchez y António Costa a la casa de Saramago en Lanzarote. Llegaron porque ambos entendieron que el autor de 'La balsa de piedra' que unió los destinos de dos países tal vez mereciera un guiño de reciprocidad</p></div><p class="article-text">
        Digamos la verdad: no es frecuente que esto ocurra, las reuniones pol&iacute;ticas no suelen empezar por la cultura. Cuando hay cumbres de jefes de estado o de gobierno los protagonistas se re&uacute;nen en el lugar habilitado para las sesiones de trabajo, los m&aacute;ximos representantes se estrechan la mano en un espacio representativo y la imagen es inmediatamente reproducido en los medios de comunicaci&oacute;n, despu&eacute;s trabajan sobre asuntos previamente estudiados, firman documentos y contin&uacute;an su vida de hombres ocupados con mil solicitaciones y diez mil urgencias sobre los hombros. La cultura, como mucho, puede estar como fondo de la foto de familia, es decir, esa imagen en que los gobernantes, en amable compa&ntilde;&iacute;a, se presentan sonrientes, mirando a los ciudadanos para los que gestionan, todos de pie, en&eacute;rgicos, tratando de articular el presente y el pasado en una instant&aacute;nea que tanto vale para quienes posan en el retrato como para quienes reciben la imagen y entienden de qu&eacute; va el asunto. Sin embargo, esta <em>Cimeira</em> Luso Espa&ntilde;ola de 2023 ha empezado de otra forma, la sorpresa ha tenido lugar, la cultura fue el principio y estuvo bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegaron Pedro S&aacute;nchez y Ant&oacute;nio Costa a la casa del escritor Jos&eacute; Saramago en Lanzarote. Que no es un palacio, sea ya dicho, aunque es capaz de acumular dentro mucha vida. Llegaron porque ambos entendieron que el autor de <em>La balsa de piedra</em> que uni&oacute; los destinos de dos pa&iacute;ses y los puso a navegar mar adentro, hacia otros pueblos con los que se tienen y se tuvieron relaciones, tal vez mereciera un gui&ntilde;o de reciprocidad. Se podr&iacute;a decir que es eso lo que pas&oacute;,&nbsp;una especie de &ldquo;aqu&iacute; estamos, somos dos y somos muchos, vamos en balsa de piedra, tenemos rumbo, no te aflijas&rdquo;.&nbsp;Claro que no se dijeron esas palabras concretas, pero las presencias de los primeros ministros y de los ministros de cultura podr&iacute;a hacerlo suponer. Era Lanzarote, era la ca&iacute;da de la tarde, el mar enfrente se ofrec&iacute;a como una invitaci&oacute;n y una promesa de nuevas navegaciones que, qui&eacute;n sabe, bien podr&iacute;an estar proyect&aacute;ndose en la casa hecha de libros que acog&iacute;a a los gobernantes. Ser&aacute;n otros -y el tiempo- quienes confirmen si as&iacute; fue, pero en &ldquo;A Casa&rdquo; qued&oacute; flotando la percepci&oacute;n de que los reunidos portaban carta de navegaci&oacute;n y osad&iacute;a suficiente para proponer nuevas rutas por mares antes nunca navegados. En cualquier caso, los primeros ministros hablaron de los autores y autoras que reclamaban atenci&oacute;n desde los estantes de la biblioteca, comentaron pinturas que unen artistas de distintos tiempos y pa&iacute;ses en una misma pared, como si la pared fuera el mundo, pasaron las manos por discos, esos objetos capaces de poner m&uacute;sica en el mundo, tan presentes en la casa de Jos&eacute; Saramago. Fue, en definitiva, una visita a los lugares de un autor que ya no est&aacute;, aunque todo rezume su presencia. No era un encuentro para desvelar los arcanos de la gran pol&iacute;tica, pero se habl&oacute; de futuro y de la capacidad que tenemos los seres humanos de organizarlo pese a saber, como sabemos desde que lo dijo Paul Val&eacute;ry, que nosotros, y las civilizaciones, somos mortales. Sin embargo eso no impide seguir navegando, proponiendo, contemplando, actuando. Con el mar enfrente y rodeados de libros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        PD: Tres d&iacute;as despu&eacute;s del paso de los jefes de gobierno por la casa de Jos&eacute; Saramago en Lanzarote, ya sin focos ni urgencias, se completaron 12 a&ntilde;os de vida de &ldquo;A Casa&rdquo; como lugar abierto a la visita publica. Ocurri&oacute; as&iacute;: nueve meses despu&eacute;s de la muerte de Jos&eacute; Saramago, quienes con &eacute;l conviv&iacute;an decidieron desmentir al autor que en <em>El a&ntilde;o de la muerte de Ricardo Reis </em>hab&iacute;a dejado escrito que si la gestaci&oacute;n de un ser humano dura nueve meses, tambi&eacute;n el olvido se produce nueve meses despu&eacute;s de la muerte. Se le quiso demostrar a Jos&eacute; Saramago que no siempre se cumple esta sentencia, que transcurridos nueve meses de su muerte, y m&aacute;s tarde nueve a&ntilde;os, y doce a&ntilde;os ahora, su obra literaria y su legado permanecen vivos en la experiencia lectora de muchas personas. Tal vez por eso tantas lectoras y lectores de pa&iacute;ses y continentes distintos se acercan cada d&iacute;a a Lanzarote para sentir -y de qu&eacute; manera- en el espacio donde Jos&eacute; Saramago escribi&oacute; <em>Ensayo sobre a ceguera </em>o <em>El viaje del elefante. </em>Son amigos que hacen un viaje laico para encontrarse con la emoci&oacute;n del proceso creativo. Encuentran esa emoci&oacute;n y muchos dejan registrada su experiencia en los libros de visita de &ldquo;A Casa&rdquo;, siempre abiertos. Es as&iacute;, escribiendo cada uno con su letra, idioma y personalidad, como dejan cumplido el ritual del amor. Tambi&eacute;n la ley que establece que nada se pierde si se transforma en abrazo de culturas y en encuentros personales. La cultura, la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/primeros-ministros-casa-escritor_132_10059198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Mar 2023 11:46:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los dos primeros ministros fueron a la casa del escritor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Pedro Sánchez,Portugal,Lanzarote]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Lorca en Lisboa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lorca-lisboa_129_6029924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b9f68c0-60d1-4664-a491-fdc7b951e7ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lorca en Lisboa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cultura no es silencio, por eso preocupa que en la reconstrucción de la normalidad no esté siendo una fuerza esencial, como la salud, la educación o el trabajo digno y seguro</p></div><p class="article-text">
        Dicen que los emigrantes son muy sensibles cuando se trata de asuntos relacionados con el pa&iacute;s en el que nacieron y debe ser verdad a juzgar por la emoci&oacute;n que sent&iacute; cuando recib&iacute; una invitaci&oacute;n para una lectura de poes&iacute;a titulada 'Espa&ntilde;a en el coraz&oacute;n'. La convocatoria llegaba del teatro <em>A Barraca</em>, compa&ntilde;&iacute;a nacida en el estallido cultural y c&iacute;vico que supuso la Revoluci&oacute;n de los Claveles de Portugal,  grupo que mantiene vivo el proyecto que el poeta de Granada y otros amigos pusieron en marcha en Espa&ntilde;a durante la Rep&uacute;blica, aquella &ldquo;Uni&oacute;n Federal de Estudiantes Ib&eacute;ricos&rdquo; que recorri&oacute; pueblos y aldeas llevando una buena nueva antes nunca nombrada. <em>A Barraca</em> interviene desde 1975 en la sociedad portuguesa representando obras de autores cl&aacute;sicos y contempor&aacute;neos, tambi&eacute;n con publicaciones, debates, teatro infantil y cualquier otro instrumento que la cultura hace nacer para aumentar la consistencia del tiempo y de quienes lo habitan.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo habitado est&aacute; Federico Garc&iacute;a Lorca, 122 a&ntilde;os el 5 de junio, y para recordar, homenajear y agradecer, <em>A Barraca</em> mont&oacute; un espect&aacute;culo est&eacute;tico poderoso con sus actores y, adem&aacute;s, convoc&oacute; a distintas personas para leer poemas que hablan del pa&iacute;s de al lado, de sus gentes y sus s&iacute;mbolos, escritos en distintos lugares y entendidos siempre como abrazos. Por ejemplo, el de Pablo Neruda, que dio t&iacute;tulo al encuentro, <em>Espa&ntilde;a en el coraz&oacute;n</em> y la versi&oacute;n posterior del brasile&ntilde;o Manuel Bandeira. Se trata de solidaridad en horas dif&iacute;ciles, se dec&iacute;a. La directora de la compa&ntilde;&iacute;a, la actriz Maria do C&eacute;u Guerra, se pregunt&oacute;: si no se toma la palabra ahora, cu&aacute;ndo ser&aacute;. Y como respuesta ley&oacute; en portugu&eacute;s versos de Lorca, esa fuerza tan honda que da v&eacute;rtigo mirar de cerca. La cultura &ndash;m&uacute;sica e interpretaci&oacute;n&ndash; fue la noche del 5 de junio en Lisboa un espacio de entendimiento y solidaridad. La cultura, tan ausente aqu&iacute; y all&iacute; del discurso pol&iacute;tico en tiempos de pandemia y de reconstrucci&oacute;n, la hermana pobre que, sin embargo, da personalidad a los pa&iacute;ses y los representa en el mundo, tuvo espacio y voz sonora en <em>A Barraca</em>. Bendita sea.
    </p><p class="article-text">
        La cultura no es silencio, por eso preocupa que en la reconstrucci&oacute;n de la normalidad no est&eacute; siendo una fuerza esencial, como la salud, la educaci&oacute;n o el trabajo digno y seguro. Somos lo que sentimos y sentimos lo que aprendemos. Necesitamos museos para entendernos como seres humanos, ver qu&eacute; pintamos y qu&eacute; pintaron, y orquestas que interpreten hermosas sinfon&iacute;as para auditorios de j&oacute;venes capaces de descubrir que Bach es tan moderno que no tiene tiempo, o sea, se necesitan auditorios y m&uacute;sicos, y teatros abiertos porque Lorca tiene sentido, y Calder&oacute;n puede atrapar a j&oacute;venes y mayores si se ha ganado la calidad de interpretaci&oacute;n y de entendimiento. Tambi&eacute;n el acto de leer, hijo del paseo por la biblioteca o la librer&iacute;a, la novela que envuelve y el poema que deshace el lugar com&uacute;n, debe tener espacio en los presupuestos generales del estado y en el discurso pol&iacute;tico, es la consecuencia &uacute;ltima de una industria que posibilita que el concierto de las naciones sea plural y arm&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        La cultura no es un lujo para quien pueda permit&iacute;rselo, son calles m&uacute;ltiples que tienen que estar preparadas para los transe&uacute;ntes, es la Alhambra de Granada y el Festival de Cante Hondo que Manuel de Falla y Federico Garc&iacute;a Lorca pusieron en marcha porque conoc&iacute;an el valor de las cosas, son las cuevas de Altamira y el Museo de Arte Contempor&aacute;neo de Madrid, es Picasso en M&aacute;laga, la catedral de Burgos, Gaud&iacute; en Barcelona, Guggenheim en Bilbao, son las Casas Colgadas de Cuenca y el Camino de Santiago que lleva desde mil lugares hasta el coraz&oacute;n de un pueblo. Es cine y televisi&oacute;n, que cuenta con t&eacute;cnicas distintas y fabulosas y nos hace reclamar, como hizo Alberti, que se nos respete porque nacimos en el siglo que se invent&oacute; semejante portento, esas pel&iacute;culas que cuentan el dolor y la gloria de quienes son capaces de construir desde su personal sensibilidad y as&iacute; representar los miedos y ansiedades de quienes somos algo m&aacute;s que estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que hicieron el 5 de junio en Lisboa hombres y mujeres portugueses: al recordar a Lorca y hacerlo con voces po&eacute;ticas distintas pusieron de manifiesto el valor de la cultura en nuestras sociedades y la urgencia de que sea contemplada en la reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica. Lo contrario ser&iacute;a vestir un uniforme que no ser&iacute;a nuestro patrimonio ni nuestra aportaci&oacute;n para el presente y el futuro. Federico Garc&iacute;a Lorca no muri&oacute;, lo mat&oacute; una forma criminal de entender la vida, donde no cabe la voz propia, es decir, donde no cabe la cultura. De ah&iacute; la importancia de recordarlo diciendo qui&eacute;nes somos y aplaudi&eacute;ndonos los unos a los otros, libres, plurales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lorca-lisboa_129_6029924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2020 19:39:11 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal, una sociedad avanzada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/portugal-sociedad-avanzada_129_5977804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c4e0436-a9e6-415b-b061-74033861a5ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portugal, una sociedad avanzada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida social y política portuguesa está llena de escenas que contrastan con las caceroladas y la tensión española y ponen de manifiesto que los problemas se pueden resolver sumando en vez de con la terrible resta española</p></div><p class="article-text">
        Esta foto del presidente de la Republica Portuguesa en pantal&oacute;n de deporte y haciendo cola para entrar a comprar en un supermercado ha hecho las delicias fuera de Portugal, no as&iacute; en su tierra, donde la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n considera normal que los servidores p&uacute;blicos traten de su vida domestica y a la parte que resta de esa mayor&iacute;a simplemente no le interesa quien compre las patatas, los pl&aacute;tanos y el yogurt en cada casa, sea &eacute;sta la de un pol&iacute;tico o la de una estrella de TV. A veces la educaci&oacute;n tiene estas cosas, implica no inmiscuirse en lo que es ajeno a las funciones propias de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, &eacute;sas s&iacute; bien claras, delimitadas por leyes y objeto de escrutinio democr&aacute;tico. Donde, por supuesto, no entra la compra en el supermercado, por m&aacute;s que llame la atenci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Varias veces, en los lejanos 90, vi al presidente Jorge Sampaio empujando el carrito de la compra y Sampaio, al contrario que Marcelo Rebelo de Sousa, no es expansivo y coloquial, simplemente usaba la normalidad que alg&uacute;n d&iacute;a habr&aacute; que adoptar en Espa&ntilde;a, ahora que ya no existe el terrorismo y los coches oficiales con corbatas a juego no molan tanto.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la naturalidad de la foto y los elogios que han recibido miembros del gobierno y de la oposici&oacute;n de Portugal por su comportamiento durante los d&iacute;as duros de la pandemia no se pueden traducir como ausencia de turbulencias en la vida pol&iacute;tica portuguesa: las hay y no son peque&ntilde;as. En breve, seg&uacute;n todos los or&aacute;culos, habr&aacute; una crisis de gobierno en Portugal no atribuible a maniobras oscuras sino a la propia din&aacute;mica de la pol&iacute;tica. Se da por hecho que saldr&aacute; del gabinete el todopoderoso ministro de Finanzas &ndash;y presidente del Eurogrupo- Mario Centeno, tras la pol&eacute;mica desatada por un pr&eacute;stamo legal, aunque inoportuno y mal explicado, a un banco en venta, el Novo Banco, antes Banco Esp&iacute;ritu Santo, que quebr&oacute; hace seis a&ntilde;os porque sus due&ntilde;os y gestores se creyeron que eran Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas, donde todo les estaba permitido y todo hicieron. Ahora, mientras los antiguos due&ntilde;os enfrentan penas de prisi&oacute;n y condena social, el banco surgido de aquellas cenizas acaba de recibir un cr&eacute;dito del estado, uno m&aacute;s, de 850 millones de euros. No era el momento para hablar de cr&eacute;ditos bancarios, por eso el primer ministro Antonio Costa trat&oacute; echar balones fuera en el parlamento argumentando con auditorias y plazos futuros cuando el cr&eacute;dito ya estaba otorgado y hab&iacute;a pasado los tr&aacute;mites legales de rigor. Evidentemente saltaron todas las alarmas pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas, el esc&aacute;ndalo estaba servido, era ignorancia impropia de un gobernante o mentira m&aacute;s impropia todav&iacute;a, urg&iacute;a aclarar y se aclar&oacute; porque la pol&iacute;tica es el arte de conciliar lo que parece imposible, as&iacute; que Costa y Centeno se sentaron a trabajar y salieron de la residencia oficial con un comunicado conjunto, asumiendo errores de interpretaci&oacute;n y dejando clara la situaci&oacute;n. Hasta estuvieron a punto de darse un abrazo rompiendo la distancia social impuesta para todo hijo de vecino&hellip; El problema existi&oacute;, la soluci&oacute;n tambi&eacute;n exist&iacute;a, Centeno saldr&aacute; del gobierno cuando se presenten los presupuestos generales del estado, tal vez dirija el Banco de Portugal, lo importante es que el asunto se abord&oacute; sin desenterrar hachas de guerra y avanzado en vez de retroceder.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s escenas de la vida social y pol&iacute;tica portuguesa que contrastan con las caceroladas y la tensi&oacute;n espa&ntilde;ola y ponen de manifiesto que los problemas se pueden resolver sumando en vez de con la terrible resta que tanto nos asustaba en la escuela, &ldquo;si fulanito tiene 7 y menganito le quita 4&rdquo;, y tan traum&aacute;tica sigue siendo desde entonces. Ocurre que en Portugal habr&aacute; elecciones para la presidencia de la republica el a&ntilde;o pr&oacute;ximo, o sea, ha empezado la campa&ntilde;a aunque todav&iacute;a estemos en estado de alarma por la pandemia. Lo normal en los procesos electorales es que cada partido presente su candidato, pero puede ocurrir que quien ejerce la funci&oacute;n se haya granjeado las simpat&iacute;as de los ciudadanos, independientemente de sus opciones ideol&oacute;gicas. Pas&oacute; as&iacute; con el socialista Mario Soares, que en la reelecci&oacute;n para el segundo mandato recibi&oacute; el voto del partido antag&oacute;nico, el PSD, y ocurre ahora con Marcelo Rebelo de Susa, que siendo del PSD ser&aacute; votado por el partido socialista, con Antonio Costa a la cabeza entre otras altas autoridades de la naci&oacute;n, que ya le han manifestado su respaldo. &iquest;Se entiende este comportamiento en la dura Espa&ntilde;a? &iquest;Y si a&ntilde;ado que el voto del primer ministro al presidente se hizo p&uacute;blico en una reuni&oacute;n de apoyo a la industria, ambos rodeados de personas variopintas, en cordial convivencia, con c&aacute;maras de TV y sin protocolos? Con la naturalidad con que los d&iacute;as suceden a otros d&iacute;as. Claro que tras la aparente espontaneidad hay estrategias de comunicaci&oacute;n, pero, insisto, son estrategias que convidan a sumar, que ya tenemos otros problemas que nos restan vida y armon&iacute;a. M&aacute;s tarde vendr&aacute; la campa&ntilde;a, habr&aacute; otras candidaturas, se discutir&aacute; porque la vida, afortunadamente, es plural, pero esa escena de convivencia interpartidaria, y m&aacute;s en &eacute;poca de pandemia, marca una forma de estar en la vida.
    </p><p class="article-text">
        La foto del apoyo del primer ministro a un candidato de otro partido, la del presidente en el supermercado y la de la noche de la resoluci&oacute;n del conflicto pol&iacute;tico-econ&oacute;mico grave, ense&ntilde;an que en las sociedades m&aacute;s avanzadas el guerracivilismo no funciona. Por si tenemos algo que aprender de Portugal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/portugal-sociedad-avanzada_129_5977804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2020 18:58:29 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los milagros del 13 de mayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/milagros-mayo_129_5956282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/492be1a5-8dd0-415e-8425-dd06506aa166_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los milagros del 13 de mayo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fátima sigue siendo la alternativa posible para las personas que habitan los márgenes de la historia, y los márgenes, lo sabemos, pueden ser más grandes que la parte central del texto</p></div><p class="article-text">
        El 13 de mayo de 2020 los peregrinos del mundo no podr&aacute;n llegar a F&aacute;tima, donde siempre se espera el milagro. Como est&aacute; pasando con todas las grandes convocatorias que deber&iacute;an celebrarse en el singular tiempo de pandemia que vivimos, &eacute;sta tambi&eacute;n ha estado precedida de noticias contradictorias, as&iacute; unas veces se anunciaba que la concentraci&oacute;n tendr&iacute;a lugar como siempre, aunque manteniendo distancias sociales e imposibles, otras se daba marcha atr&aacute;s y hasta las romer&iacute;as se prohib&iacute;an porque la ley impide ir de un &aacute;rea municipal a otra. Finalmente se opt&oacute; por la f&oacute;rmula del papa Francisco en la plaza de San Pedro: habr&aacute; conmemoraci&oacute;n de los sucesos de Cova de Iria pero ante la soledad m&aacute;s expresiva y radical. Si el sol se mueve no habr&aacute; testigos, tampoco habr&aacute; gente de rodillas en la inmensa explanada del santuario esperando que la virgen vestida de blanco les prometa mejores condiciones de vida, justo este a&ntilde;o que m&aacute;s personas en el mundo necesitan milagros para sobrevivir. Para quien nada tiene, salvo su fe, esta decepci&oacute;n es grande. El milagro era la soluci&oacute;n, ahora viendo como la posibilidad se aleja, no son pocos quienes sienten que se apaga una consoladora esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;todav&iacute;a vivimos en la edad de los milagros?, podr&iacute;a objetar alg&uacute;n lector, repasando las historias religiosas y laicas de lo que sucedi&oacute; en Portugal hace cien a&ntilde;os. Las supuestas apariciones de la virgen a Lucia, Jacinta y Francisco, que algunos relacionan con el paso r&aacute;pido entre &aacute;rboles de una elegante se&ntilde;ora vestida de blanco que iba al encuentro de un amante clandestino y que, obviamente, los tres ni&ntilde;os no supieron descodificar, ocurrieron en 1917, en un soleado mayo. Desde entonces hasta ahora la humanidad sufriente que acude a F&aacute;tima ya deber&iacute;a haber encontrado mecanismos de soluci&oacute;n para sus miedos y necesidades. &iquest;Qu&eacute; se pide en F&aacute;tima hoy? No morir fuera de hora, desde luego, que haya cura para las enfermedades, poder vivir, en definitiva, con cierta armon&iacute;a. Sin embargo, los pobres que en los a&ntilde;os veinte se arremolinaban en el encinar de F&aacute;tima siguen hoy acudiendo al banco de alimentos con dos bolsas de pl&aacute;stico y una extra&ntilde;a confianza, y all&iacute; mismo, en la nave industrial donde se hace el reparto, le agradecen a Dios los paquetes de arroz con que volver&aacute;n al piso estrecho en el que conviven varias generaciones, sin que se hayan modificado de forma sustancial las condiciones de vida de hace un siglo. O sea, que el milagro sigue siendo la alternativa posible para las personas que habitan los m&aacute;rgenes de la historia, y los m&aacute;rgenes, lo sabemos, pueden ser m&aacute;s grandes que la parte central del texto.
    </p><p class="article-text">
        El estado social levantado con valores laicos y republicanos no se ha expandido por el mundo con la fuerza que el concepto de ciudadan&iacute;a reclamaba.&nbsp; Im&aacute;genes de dirigentes pol&iacute;ticos de M&eacute;xico o Brasil, por citar dos ejemplos muy difundidos, enarbolando estampas o cruces e invocando Dios como remedio a la pandemia, no ayudan en la cimentaci&oacute;n de la justicia social. La pasividad tampoco, menos a&uacute;n las pol&iacute;ticas de odio, cada d&iacute;a m&aacute;s estimuladas por sectores concretos con agenda propia, en la que el bien com&uacute;n no figura ni se le espera. Para &eacute;stos populistas que de lo aberrante hacen trampol&iacute;n de salida, la promesa de milagros es condici&oacute;n de vida: personas asustadas, resignadas o indiferentes son el objetivo por el que avanzan en la construcci&oacute;n de la distop&iacute;a en la que ellos, populistas de extrema derecha, ejercer&iacute;an todo el poder, con la gracia de Dios, naturalmente. Para estos oportunistas, la calamidad es un gr&aacute;fico donde pueden pintar curvas ascendentes, la Declaraci&oacute;n de Derechos Humanos una consecuencia del buenismo de los ganadores de la II Guerra, con art&iacute;culos m&aacute;s o menos aparentes para ser citados &ndash;no todos, no siempre&ndash;en encuentros internacionales, y las constituciones democr&aacute;ticas elementos de agresi&oacute;n si el volumen es contundente.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, consideran procedente usar la mentira y el insulto, con eso articulan el paisaje y ya ni ser&aacute; necesario quemar bibliotecas ni establecer censuras pol&iacute;ticas, simplemente no se recurrir&aacute; a la cultura, el pensamiento ser&aacute; ocultado bajo titulares h&aacute;biles y las buenas ideas reducidas al infantilismo propio de quien no conoce el mundo. As&iacute;, cuando el papa Francisco reclama un salario vital para los ciudadanos y las ciudadanas vulnerables, sus supuestos seguidores, con una medalla de la virgen colgada al cuello, tal vez la de F&aacute;tima, ignoran la demanda &eacute;tica y siguen hablando de &ldquo;paguitas&rdquo; para gente que es pobre porque Dios lo ha querido o algo habr&aacute; hecho para no tener mejor suerte. O se silencia al secretario general de la ONU cuando reclama soluciones globales para combatir la pandemia y locales y urgentes para proteger a las mujeres que est&aacute;n siendo acosadas en su propia casa por la violencia de g&eacute;nero que la sociedad del siglo XXI no consigue dominar y es uno de sus principales flagelos. Y m&aacute;s repugnante.
    </p><p class="article-text">
        En este ambiente social, virus infecciosos para el alma y para el cuerpo, la peregrinaci&oacute;n de F&aacute;tima y sus llamamiento a la conversi&oacute;n de Rusia suenan inocentes. De no ser por la desesperaci&oacute;n que congrega, hasta apetecer&iacute;a este 13 de mayo viajar a F&aacute;tima, aunque fuera virtualmente, para ver si el sol hace cabriolas en el cielo o para revivir el momento en que la mujer vestida de blanco caminaba entre encinas para construir un momento de su libertad y fue sorprendida por tres ni&ntilde;os que no sab&iacute;an lo que era el amor y tal vez no llegaran a saberlo nunca porque los interceptaron y usaron su inocencia para fabricar vanas esperanzas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/milagros-mayo_129_5956282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2020 18:53:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los milagros del 13 de mayo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[25 de abril siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abril-siempre_129_5950890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37ed977f-4c85-4eb0-be99-84e9790e490d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="25 de abril siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Portugal, como en otros países europeos, existe un conflicto sordo entre los ciudadanos y sus representantes políticos. Sin la virulencia de España, se ha hecho evidente esa incomodidad, también la capacidad manipuladora de la demagogia</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si el parlamento est&aacute; abierto &iquest;por qu&eacute; vamos a cerrarlo justo el 25 de abril?&rdquo;. Con esta frase tajante el presidente de la c&aacute;mara cancel&oacute; la pol&eacute;mica desencadenada en Portugal sobre la conveniencia de mantener, en pleno periodo de confinamiento, el acto conmemorativo de la revoluci&oacute;n que supuso el establecimiento de la democracia hace ahora 46 a&ntilde;os. En el debate, que ha ocupado horas de televisi&oacute;n y las primeras p&aacute;ginas de los peri&oacute;dicos, se han manejado razones de peso, algunos insultos y bastante oportunismo.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los grupos parlamentarios, desde el conservador PSD a la izquierda m&aacute;s radical, defend&iacute;an el acto pol&iacute;tico e institucional porque &ldquo;la democracia no est&aacute; suspendida&rdquo;, ser&iacute;a incoherente, adem&aacute;s de un grave precedente, no celebrar la libertad precisamente en &eacute;poca de confinamiento. Quienes as&iacute; argumentaban se dieron de bruces con una frase tremenda, puesta en boca de las v&iacute;ctimas de la pandemia: &ldquo;Si no hemos podido enterrar a nuestros muertos, no tenemos nada que celebrar en el parlamento&rdquo;. Esta frase, reproducida masivamente en las redes sociales, alentada por opinadores de varias tendencias, consigui&oacute; instalarse en el imaginario portugu&eacute;s durante varios d&iacute;as, en los que los ataques y las descalificaciones contra la llamada clase pol&iacute;tica se sucedieron, poniendo de manifiesto una animadversi&oacute;n ciudadana que no suele expresarse de forma tan rotunda.
    </p><p class="article-text">
        Quienes defend&iacute;an la necesidad, este a&ntilde;o m&aacute;s que nunca, del acto de reafirmaci&oacute;n democr&aacute;tica tardaron en explicar razonadamente su posici&oacute;n m&aacute;s de lo debido. Por fin, el parlamento, con la excepci&oacute;n de los diputados de la extrema derecha, dos grupos minoritarios, decidi&oacute; mantener la ceremonia respetando las normas de seguridad sanitaria establecidas, las que se ven&iacute;an cumpliendo en todas las sesiones que fue necesario celebrar. De esta forma, hoy, en la Asamblea de la Rep&uacute;blica, el presidente Marcelo Rebelo de Susa pronunciar&aacute; su discurso, por diversas razones especialmente esperado, ante la presencia del primer ministro Antonio Costa, diputados de todos los partidos y algunos invitados, pocos, entre ellos los militares de aquel 25 de abril hist&oacute;rico que restituy&oacute; la dignidad frente a la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        No tendr&aacute; lugar la manifestaci&oacute;n ciudadana que recorre cada a&ntilde;o la Avenida de la Liberdade de Lisboa, pero a las tres de la tarde se abrir&aacute;n las ventanas de las casas portuguesas para cantar &ldquo;Grandola&rdquo; a pleno pulm&oacute;n: &ldquo;Grandola, villa morena, tierra de fraternidad, el pueblo es quien m&aacute;s ordena, dentro de ti, oh ciudad&rdquo;. Ser&aacute; un 25 de Abril at&iacute;pico, por mil razones quedar&aacute; marcado en la memoria. La poes&iacute;a no estar&aacute; en la calle, como dec&iacute;a el cartel de la pintora Viera da Silva que dio la vuelta al mundo, la poes&iacute;a hoy estar&aacute; en las ventanas de las casas portuguesas.
    </p><p class="article-text">
        En Portugal, como en otros pa&iacute;ses europeos, existe un conflicto sordo entre los ciudadanos y sus representantes pol&iacute;ticos. Sin la virulencia con que se manifiesta en Espa&ntilde;a, se ha hecho evidente esa incomodidad, tambi&eacute;n la capacidad manipuladora de la demagogia extremista que asola otros lugares del mundo. El episodio del 25 de abril ha sido revelador de una tendencia en alza, que no puede ser reducida a categor&iacute;a de an&eacute;cdota, menos a&uacute;n en este periodo de incertidumbre. Y es que no todo pod&iacute;a ser id&iacute;lico es un pa&iacute;s con &iacute;ndices altos de pobreza, dependiente del sector tur&iacute;stico, con el mar como frontera por un lado y con un vecino tantas veces avasallador por el otro. Sin embargo, Portugal consigue sobrevivir y a veces admirar al mundo, como aquel 25 de abril de la Revoluci&oacute;n de los Claveles que hoy recordamos, o m&aacute;s tarde, cuando rompi&oacute; tendencias europeas al lanzar la f&oacute;rmula del &ldquo;gobierno de la jeringonza&rdquo;, o ahora, presentando n&uacute;meros de v&iacute;ctimas por la pandemia que siendo crueles no llegan a la dimensi&oacute;n de Espa&ntilde;a. El confinamiento se vive en Portugal con la melancol&iacute;a propia de esta forma de estar en el mundo. Se nota tristeza en el ambiente, precauci&oacute;n, miedo: &iquest;c&oacute;mo se reorganizar&aacute; la vida en un pa&iacute;s de monocultivo? Y esta pregunta leg&iacute;tima, sin respuesta de momento, que recorre casas y familias tantas veces desprotegidas, tambi&eacute;n es usada para fomentar el odio como instrumento pol&iacute;tico, odio medido, interesado y mezquino, que se nutre del dolor real, va dirigido contra los valores de convivencia y sorprende a generaciones sin bagaje cultural y social para enfrentarlo. Esto es real y est&aacute; pasando.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sucede la emoci&oacute;n: en la vida que nos es permitida, la que se ve desde la ventana o en las redes sociales, he percibido consuelo, o un atisbo de optimismo, al o&iacute;r o leer ciertas propuestas que llegan del otro lado de frontera: &ldquo;Cuando se levante el confinamiento&rdquo;, dec&iacute;an mensajes que circulan como ant&iacute;dotos contra la peste, &ldquo;hay que ir a Portugal, porque Portugal defendi&oacute; a Espa&ntilde;a ante la prepotencia holandesa&rdquo;. Fue el primer ministro portugu&eacute;s el que calific&oacute; de repugnante la declaraci&oacute;n del ministro de finanzas holand&eacute;s, no el pa&iacute;s entero, pero como en un imaginario partido de f&uacute;tbol, por unos instantes Portugal y Espa&ntilde;a vistieron la misma camiseta y eso fue hermoso. Queda pendiente el tal viaje, qui&eacute;n sabe si en la sociedad de despu&eacute;s de la pandemia las relaciones entre los habitantes de los pa&iacute;ses no ser&aacute;n m&aacute;s fluidas y amables, con sentimiento de estar en casa independientemente del idioma que se oiga, por fin entendido porque para entender solo hace falta atender.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ese tiempo llega, en la reclusi&oacute;n en la que estamos, desde el parlamento con voz y fuerza, desde las ventanas con claveles rojos y el canto de Grandola, se volver&aacute; a vivir el 25 de abril, d&iacute;a &ldquo;inicial y limpio&rdquo; como dijo la poeta Sof&iacute;a de Melo Brayner Andresen en un poema que forma parte de la memoria colectiva:
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta es la madrugada que esperaba</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El d&iacute;a inicial entero y limpio</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Donde emergimos de la noche y del silencio</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y libres habitamos la sustancia del tiempo </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abril-siempre_129_5950890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2020 20:03:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[25 de abril siempre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, el guardián de los secretos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardian-secretos_1_1174359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tolentino Mendonça"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por su libro</p><p class="subtitle">La mística del instante</p><p class="subtitle">recibió en 2015 el premio literario Res Magnae, luego le dio los ejercicios al Papa Francisco y fue nombrado arzobispo y detentor de todos los secretos que guarda la Biblioteca del Vaticano</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/guardiao-segredos_0_977452360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s.</a>&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
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         Este perfil deber&iacute;a escribirlo Umberto Eco: el autor de <em>El nombre de la rosa</em> har&iacute;a filigranas con la biograf&iacute;a de Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a, arzobispo de Suava [cardenal desde el 5 de octubre de 2019] y director de los archivos secretos del Vaticano por obra y gracia del papa Francisco, que lo elev&oacute; a tales glorias en 2018, tras los ejercicios espirituales que le imparti&oacute; en la Cuaresma del mismo a&ntilde;o. Tolentino Mendon&ccedil;a es te&oacute;logo, profesor, ensayista, fue vicerector de la Universidad Cat&oacute;lica de Lisboa, es articulista en el semanario portugu&eacute;s <em>Expresso</em> y poeta de obra distinguida y traducida.
    </p><p class="article-text">
        A Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a se le conoce en Portugal -y es persona muy conocida- sin el Jos&eacute; inicial, que realmente a&ntilde;ade poco a un nombre tan sonoro. Naci&oacute; en la isla de Madeira en 1965, cuando la mayor&iacute;a de sus colegas de s&iacute;nodo ya estaban ejerciendo funciones apost&oacute;licas. Por las titulaciones que tiene se le supone que fue alumno avezado, anduvo entre Lisboa y Roma doctor&aacute;ndose en teolog&iacute;a y ciencias b&iacute;blicas y m&aacute;s tarde, en Nueva York, se emple&oacute; en estudiar la religi&oacute;n y el espacio p&uacute;blico. Por su libro <em>La m&iacute;stica del instante</em> recibi&oacute; en 2015 el premio literario Res Magnae, convirti&eacute;ndose en el primer no italiano galardonado. Luego le dio los ejercicios al Papa Francisco y fue nombrado arzobispo y detentor de todos los secretos que guarda la Biblioteca del Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        Por su trayectoria humana y de escritor no se le ve envenenado legajos para que nadie m&aacute;s tenga acceso a determinado secretos del Vaticano, por el contrario, es f&aacute;cil intuirle temblores por no poder compartir con sus contempor&aacute;neos ciertas p&aacute;ginas que introducir&iacute;an claridad en la siempre espesa narraci&oacute;n de la historia. Qu&eacute; conversaciones mantendr&aacute; con el Papa Francisco? &iquest;Qu&eacute; vio el papa en el te&oacute;logo portugu&eacute;s para depositar el peso del conocimiento en sus manos? Leer diversas lenguas que unos llaman muertas y otros inmortales no debe ser causa suficiente. Ser poeta, tal vez.
    </p><p class="article-text">
        Tener curiosidad, seguro. Mantener lealtad a un mensaje evang&eacute;lico primigenio es bastante probable, aunque ser&aacute; la suma de estas singularidades las que debieron inclinar la balanza. No lo sabremos hasta que propio el papa lo cuente. Titul&oacute; <em>Elogio de la sed</em> el conjunto de textos que pronunci&oacute; ante Francisco, al que le record&oacute; palabras de su autoria: &ldquo;Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, eso es negarles el derecho a la vida, radicado en la dignidad inalienable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tolentino Mendon&ccedil;a se confiesa amante de la lectura, el cine y el teatro. De Umberto Eco prefiere los ensayos semi&oacute;ticos antes que <em>El nombre de la rosa</em> , conf&iacute;a que ning&uacute;n legajo tenga veneno aunque, bromea, &ldquo;&eacute;sa ser&iacute;a una bella muerte&rdquo;. Dice que siempre tiene tiempo para o&iacute;r una historia de vida y tal vez por eso se hizo sacerdote. Afirma que las lenguas antiguas son la llave para entender el relato que nos construye.
    </p><p class="article-text">
        Lee filosof&iacute;a, teolog&iacute;a y cr&iacute;tica literaria, define su dedicaci&oacute;n actual como trabajo y pasi&oacute;n, le entristece la Europa de hoy y el perfume que elige es el que desprenden los lirios del campo, su lema en la consagraci&oacute;n episcopal: &ldquo;Mirad los lirios del campo&rdquo;. No esperaba ocupar funciones tan altas en la iglesia cat&oacute;lica, no hizo campa&ntilde;a electoral, no se present&oacute; al cargo. Estaba en la Universidad cuando recibi&oacute; la llamada. Defiende &ldquo;amar por amar&rdquo; y el Evangelio de la Misericordia. Este nombramiento indica que en Roma pasan cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardian-secretos_1_1174359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:39:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, el guardián de los secretos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Tolentino Mendonça, o guardião dos segredos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardiao-segredos_1_1174265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df9ac79b-e8f9-4a3f-84da-a377527d415d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tolentino Mendonça"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por seu livro</p><p class="subtitle">O místico do momento</p><p class="subtitle">recebeu em 2015 o prêmio literário Res Magnae, depois entregou os exercícios ao Papa Francisco e foi nomeado arcebispo e detentor de todos os segredos guardados pela Biblioteca do Vaticano</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/guardian-secretos_0_977452339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
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                </figure><p class="article-text">
         Este perfil deveria escrev&ecirc;-lo Umberto Eco: o autor de <em>O nome da rosa</em> faria filigranas com a biografia de Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a, arcebispo de Suava [cardeal desde 5 de outubro de 2019] e diretor dos arquivo secreto do Vaticano por obra e gra&ccedil;a do papa Francisco, que o elevou a tal gl&oacute;ria em 2018, ap&oacute;s os exerc&iacute;cios espirituais que orientou na Quaresma do mesmo ano. Tolentino Mendon&ccedil;a &eacute; te&oacute;logo, professor, ensa&iacute;sta, foi vice-diretor da Universidade Cat&oacute;lica de Lisboa, &eacute; cronista no seman&aacute;rio portugu&ecirc;s <em>Expresso</em> e poeta com obra distinguida e traduzida.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Tolentino Mendon&ccedil;a &eacute; conhecido em Portugal &ndash; e bem conhecido &ndash; sem o Jos&eacute; inicial, que realmente acrescenta pouco a um nome t&atilde;o sonante. Nasceu na ilha da Madeira em 1965, quando a maioria dos seus colegas de s&iacute;nodo j&aacute; exercia fun&ccedil;&otilde;es apost&oacute;licas. Pelos t&iacute;tulos que det&eacute;m sup&otilde;e-se que tenha sido um aluno avezado, doutorou-se em teologia e ci&ecirc;ncias b&iacute;blicas entre Lisboa e Roma e mais tarde, em Nova Iorque, dedicou-se ao estudo da religi&atilde;o e o espa&ccedil;o p&uacute;blico. Pelo seu livro<em> A m&iacute;stica do instante</em> recebeu em 2015 o pr&eacute;mio liter&aacute;rio Res Magnae, o primeiro portugu&ecirc;s a receber tal reconhecimento. De seguida, acompanhou os exerc&iacute;cios do Papa Francisco e foi nomeado arcebispo e detentor de todos os segredos que guarda a Biblioteca do Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        Pelo seu percurso enquanto pessoa e escritor n&atilde;o o imaginamos a envenenar pastas de arquivo para que ningu&eacute;m mais tenha acesso a determinados segredos do Vaticano, pelo contr&aacute;rio, &eacute; f&aacute;cil intuir-lhe tremores por n&atilde;o poder partilhar com os seus contempor&acirc;neos determinadas p&aacute;ginas que clarificariam a sempre densa narrativa da hist&oacute;ria. Que conversas ter&aacute; com o Papa Francisco? O que ter&aacute; visto o Papa no te&oacute;logo portugu&ecirc;s para depositar o peso do conhecimento nas suas m&atilde;os? Ler diversas l&iacute;nguas que alguns chamam de mortas e outros de imortais n&atilde;o dever&aacute; ser o &uacute;nico motivo. Talvez ser poeta.
    </p><p class="article-text">
        Ser curioso, seguramente. Manter-se leal a uma mensagem evang&eacute;lica primordial &eacute; bastante prov&aacute;vel, ainda que deva ser a soma de todas estas singularidades a fazer pender a balan&ccedil;a. N&atilde;o saberemos at&eacute; que o pr&oacute;prio papa o revele. Atribuiu o t&iacute;tulo <em>Elogio da sede</em> ao conjunto de textos que proferiu diante de Francisco, a quem recordou as palabras de sua autoria: &ldquo;Este mundo tem uma grave d&iacute;vida social para com os pobres que n&atilde;o t&ecirc;m acesso a agua pot&aacute;vel, isso &eacute; negar-lhes o direito &agrave; vida, radicado na inalian&aacute;vel dignidade&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tolentino Mendon&ccedil;a confessa-se amante da leitura, do cinema e do teatro. De Umberto Eco prefere os ensaios semi&oacute;ticos ao <em>O nome da rosa</em>, acredita que n&atilde;o h&aacute; arquivos envenenados ainda que, brinca, &ldquo;essa seria uma bela norte&rdquo;. Diz que tem sempre tempo para ouvir uma hist&oacute;ria de vida e talvez por isso se tenha tornado sacerdote. Afirma que as l&iacute;nguas antigas s&atilde;o a chave para entender a hist&oacute;ria que nos constr&oacute;i.
    </p><p class="article-text">
        L&ecirc; filosofia, teologia e cr&iacute;tica liter&aacute;ria, define a sua dedica&ccedil;&atilde;o atual como trabalho e paix&atilde;o, sente tristeza pela Europa de hoje e tem como perfume de elei&ccedil;&atilde;o aquele que soltam os l&iacute;rios do campo, o seu lema na consagra&ccedil;&atilde;o episcopal: &ldquo;Olhai os l&iacute;rios do campo&rdquo;. N&atilde;o esperava ocupar fun&ccedil;&otilde;es t&atilde;o altas dentro da igreja cat&oacute;lica, n&atilde;o fez campanha eleitoral, n&atilde;o se candidatou ao cargo. Estava na Universidade quando recebeu o telefonema. Defende o &ldquo;amar por amar&rdquo; e o Evangelho da Miseric&oacute;rdia. Esta nomea&ccedil;&atilde;o indica que em Roma se est&atilde;o a passar coisas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/guardiao-segredos_1_1174265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:39:08 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mulheres, as primeiras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/mulheres-as-primeiras_1_1176581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5471b802-3307-4717-90d4-37746459fb82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escritores, professores, cantores, políticos, artistas, ativistas: de Celeste Caeiro, o ícone da revolução, à cantora Teresa Salgueiro, as mulheres portuguesas não são mais lavadeiras, como a música repetia esmagadoramente, hoje são referentes</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista Portugal: a magia do improv&aacute;vel, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Mujeres-primeras_0_977102398.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos, em tempos que j&aacute; l&aacute; v&atilde;o, que existiam em Portugal as lavadeiras, as &ldquo;raparigas encantadoras que durante o dia lavavam e &agrave; noite namoravam&rdquo;, uma Nossa Senhora de F&aacute;tima que entrava pelas nossas casas adentro a cada 13 de maio e a fadista Am&aacute;lia Rodrigues, voz de navalha de cortar a respira&ccedil;&atilde;o e que n&atilde;o deixava ningu&eacute;m indiferente.
    </p><p class="article-text">
        De Portugal, ocasionalmente chegavam not&iacute;cias, como a de um ditador de seu nome Salazar que caiu da cadeira enquanto fazia a barba e assim proferiu o fim do seu poder, que um tal de Marcelo Caetano lhe sucedeu trazendo uma certa abertura, que havia presidentes da rep&uacute;blica at&iacute;picos, partidos clandestinos, her&oacute;is assassinados, o general Humberto Delgado e outros cujos nomes deviam estar presentes, at&eacute; que no dia 25 de abril de 1974 soubemos &ndash; e de que maneira &ndash; que um grupo de capit&atilde;es se tinha rebelado, trazendo para a rua os tanques militares e o melhor de ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Ap&oacute;s a revolu&ccedil;&atilde;o militar que a popula&ccedil;&atilde;o civil apoiou como se j&aacute; a esperasse e que Maria de Medeiros conta no filme Capit&atilde;es de Abril, iniciou-se a Era da Democracia, em que as mulheres come&ccedil;aram a ser uma presen&ccedil;a habitual na vida p&uacute;blica, sendo que j&aacute; existiam na obscuridade, tapadas pelas regras e os costume. Nos primeir&iacute;ssimos momentos da Democracia destacou-se, pelo seu simbolismo e not&aacute;vel humildade, Celeste Caeiro, uma lisboeta que distribu&iacute;u pelos soldados os cravos sem utilidade do seu local de trabalho, pois era &ldquo;a &uacute;nica coisa que podia oferecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Os soldados aceitaram os cravos e colocaram-nos nas suas espingardas: uma imagem deu a volta ao mundo e instalou-se no imagin&aacute;rio dos sonhadores e dos que v&atilde;o contra os sonhos, mas a impulsionadora do ins&oacute;lito gesto permaneceu no anonimato.
    </p><p class="article-text">
        Celeste Caeiro tem 86 anos, vive com as dificuldades inerentes a quem nunca deixou de ser pobre, tem cerca de um metro e meio e olhos brilhantes, deu o nome a uma revolu&ccedil;&atilde;o &ndash; a Revolu&ccedil;&atilde;o dos Cravos &ndash; e n&atilde;o se julga merecedora de qualquer medalha ou homenagem; talvez por essa raz&atilde;o n&atilde;o lhe seja atribu&iacute;do um reconhecimento geral e oficial.
    </p><p class="article-text">
        Celeste Caeiro representa o conceito de cidadania como poucas pessoas. Tamb&eacute;m ela, como se fosse um espelho, devolve uma imagem de falta de sensibilidade humana e democr&aacute;tica da sociedade e das institui&ccedil;&otilde;es. Efetivamente, os pobres, as pobres, s&atilde;o invis&iacute;veis.
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                </figure><p class="article-text">
        Escritoras, professoras, cantoras, compositoras, pol&iacute;ticas, ativistas: os 45 anos de vida democr&aacute;tica mudaram radicalmente o retrato de um pa&iacute;s que agora se apresenta &agrave; Europa e ao mundo como contempor&acirc;neo e n&atilde;o um resqu&iacute;cio ancestral. A &uacute;nica mulher chefe de estado na Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica &eacute; portuguesa: Lourdes Pintassilgo, em 1979. &Eacute; verdade que era chamada de &ldquo;ministro&rdquo; e n&atilde;o ministra, mas desde ent&atilde;o nenhuma outra mulher a ocupar um lugar no poder executivo foi tratada no masculino, como continua a acontecer &agrave;s mulheres que presidem institui&ccedil;&otilde;es como o parlamento, que durante uma legislatura &ndash; em cem anos de hist&oacute;ria &ndash; foi conduzido por Assun&ccedil;&atilde;o Esteves, ou institui&ccedil;&otilde;es privadas.
    </p><h3 class="article-text">Presidir &eacute; coisa de homens</h3><p class="article-text">
        Presidir ainda &eacute; coisa de homens, as presidentas n&atilde;o existem, ainda que possa haver, talvez por delega&ccedil;&atilde;o masculina, alguma mulher a quem nos dirijamos como &ldquo;senhora presidente&rdquo;. Felizmente, existem sim pintoras, um universo conquistado por v&aacute;rias mulheres na democracia moderna. Paula Rego &eacute;, neste contexto, a voz e o grito. Os seus seres deformados contam mais do que cem tratados sobre a viol&ecirc;ncia e o sofrimento. Interveio com obras decisivas, fortes e doridas, na campanha a favor do aborto, ganha pelas mulheres portuguesas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paula Rego vive em Londres. Tem quase 85 anos, continua a pintar o mundo e a sua obra est&aacute; nos melhores museus de arte contempor&acirc;nea. E tamb&eacute;m Helena Viera da Silva, que viveu no ex&iacute;lio e construiu a partir da mem&oacute;ria as obras mais belas. Ela e a grande poeta Sophia de Mello Breyner afirmaram, ap&oacute;s a Revolu&ccedil;&atilde;o, que a poesia est&aacute; na rua e deixaram-no claro num cartaz que &eacute; imposs&iacute;vel observar sem que nos emocionemos.
    </p><p class="article-text">
        Imp&otilde;e-se uma viagem at&eacute; Lisboa para percorrer os lugares de Sophia, subir ao miradoura da Gra&ccedil;a e ler un poema, qui&ccedil;&aacute; este, de seu nome &ldquo;25 de abril&rdquo;: <em>Esta &eacute; a madrugada que eu esperava / O dia inicial inteiro e limpo / Onde emergimos da noite e do sil&ecirc;ncio / E livres habitamos a subst&acirc;ncia do tempo</em>. E em seguida, com esse prazer incorporado, aravessar a cidade e entrar na Funda&ccedil;&atilde;o Vieira da Silva, nas Amoreiras, ver os cravos vermelhos que povoam levemente o cartaz de &ldquo;A poesia est&aacute; na rua&rdquo; e sentir que estas mulheres organizaram o mundo e lhe conferiram beleza. Talvez ali mesmo ouvir a Teresa Salgueiro cantar, ao som da sua voz de lua nascente calcorrear as ruas da cidade, como fez Alain Tanner em &ldquo;A cidade branca&rdquo;. A voz de Teresa Salgueiro penetra nas casas e nas almas e &eacute; uma bandeira, assim se disse no M&eacute;xico e se repetiu em v&aacute;rios continentes.
    </p><p class="article-text">
        O nascimento do feminismo moderno em Portugal teve tr&ecirc;s nomes, as &ldquo;Tr&ecirc;s Marias&rdquo;, como foram apelidadas at&eacute; talvez com certo desd&eacute;m, que enfrentaram a ditadura de cara destapada e abriram o caminho para outras mulheres. Foram elas a Maria Isabel Barreno, Maria Teresa Horta e Maria Velho da Costa, as tr&ecirc;s que assinaram o livro que bem poderia ser considerado um manifesto feminista: <em>Novas cartas portuguesas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta obra magn&iacute;fica, que reclamava a liberdade e manifestava a necessidade das mulheres poderem expressar-se com as suas pr&oacute;prias vozes, foi considerado imoral e pornogr&aacute;fica pelo regime, as autoras processadas, sendo que s&oacute; ap&oacute;s a Revolu&ccedil;&atilde;o foram abolvidas do grave delito que lhes fora imputado: pensar sem ter em conta os c&acirc;nones do patriarcado. Cada uma das autoras seguiu a sua carreira liter&aacute;ria, tornando-se mestras de v&aacute;rias gera&ccedil;&otilde;es e as <em>Novas cartas portuguesas</em> constituem um cl&aacute;ssico contempor&acirc;neo inaugural da modernidade esencial em Portugal.
    </p><h3 class="article-text">As &ldquo;Capazes&rdquo;</h3><p class="article-text">
        As mulheres portuguesas n&atilde;o s&atilde;o lavandeiras, como tanto se cantava em Espanha, s&atilde;o pessoas capazes e assim o reivindica o grupo que tomou o mesmo nome &ldquo;Capazes&rdquo;, que junta profissionais de prest&iacute;gio, feministas e ativistas, e que intervem na sociedade tal como outros coletivos.
    </p><p class="article-text">
        As propostas de igualdade que defendem os movimentos feministas foram-se instalando na sociedade de forma natural e hoje j&aacute; ningu&eacute;m discute a paridade nas institui&ccedil;&otilde;es, o casamento entre pessoas do mesmo sexo ou o direito ao aborto.
    </p><p class="article-text">
        A gesta&ccedil;&atilde;o controlada e de substitui&ccedil;&atilde;o foi aprovada no parlamento depois de muitos debates e pela proposta da esquerda mais radical. H&aacute; mulheres na primeira linha da atividade pol&iacute;tica: o terceiro partido em n&uacute;mero de votos segundo as elei&ccedil;&otilde;es europeias, o Bloco de Esquerda, &eacute; dirigido por mulheres: Catarina Martins na secretaria geral, as jovens e feministas porta-vozes parlamentares e ainda a l&iacute;der da representa&ccedil;&atilde;o europeia. Todos os partidos t&ecirc;m mulheres nas suas dire&ccedil;&otilde;es e tanto o parlamento como o governo socialista est&atilde;o j&aacute; pr&oacute;ximos da paridade. A ministra da justi&ccedil;a, Francisca Van Dumem, &eacute; a primeira negra a ocupar um lugar no governo.
    </p><h3 class="article-text">As herdeiras de Agustina Bessa Lu&iacute;s</h3><p class="article-text">
        E h&aacute; tamb&eacute;m as escritoras portuguesas mais jovens, uma lista intermin&aacute;vel e feliz de narradoras e poetas cosmopolitas que escrevem a partir de uma identidade pr&oacute;pria, ainda que com diferentes formas de olhar. Dulce Maria Cardoso, In&ecirc;s Pedrosa, Alexandra Lucas Coelho e Ana Margarida de Carvalho s&atilde;o alguns nomes de novas autoras, traduzidas e premiadas, que demonstram que a dinastia de Agustina Bessa-Lu&iacute;s, seguida por L&iacute;dia Jorge, tem sucessoras e que, portanto, a literatura n&atilde;o tem fim. Agustina Bessa Lu&iacute;s, m&iacute;tica autora de <em>A Sibila</em>, faleceu recentemente aos 97 anos. A sua voz inaugural, sempre surpreendente, &eacute; cada dia mais reclamada. Disse de si mesma que &ldquo;nasceu adulta e morreria menina&rdquo;, talvez porque a sua obra &eacute; uma busca cont&iacute;nua e inadi&aacute;vel. Tamb&eacute;m n&atilde;o cai no esquecimento o impulso que representou Maria Lamas, jornalista, feminista, militante comunista, perseguida pela ditadura e exilada em Paris, autora que combateu a imagem da mulher submissa que o sistema apregoava atrav&eacute;s da revista Modas e Bordados e que reclamou, entre outros, o direito &agrave; felicidade das mulheres. Ou o trabalho de Maria Ant&oacute;nia Pallas, tamb&eacute;m jornalista, que publicou recentemente um volume com as suas cr&oacute;nicas sobre o maio de 68, com os textos que foram publicados e os que a censura ocultou. Ao livro, deu esta mulher nascida em 1933 o estimulante nome de <em>Revolu&ccedil;&atilde;o, meu amor</em> e dedicou-o ao seu filho, o atual primeiro ministro portugu&ecirc;s, Ant&oacute;nio Costa. Um m&atilde;e de forte car&aacute;ter.
    </p><p class="article-text">
        O mesmo car&aacute;cter que tantas mulheres usaram ao longo dos tempos l&iacute;qu&iacute;dos para manter as conquistas da emancipa&ccedil;&atilde;o que ganharam for&ccedil;a legal, em Portugal, com o 25 de abril e a Revolu&ccedil;&atilde;o dos Cravos. Revolu&ccedil;&atilde;o essa que assim se chama e ficou para a hist&oacute;ria por via de um gesto decidido e audaz de uma peque&ntilde;a mulher, e ao mesmo tempo t&atilde;o grande, de seu nome Celeste Ceiro, a quem este artigo &eacute; dedicado. Com emo&ccedil;&atilde;o e carinho.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n: Vera Sep&uacute;lveda
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/mulheres-as-primeiras_1_1176581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2019 21:03:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mulheres, as primeiras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres, las primeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/mujeres-primeras_1_1176492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5471b802-3307-4717-90d4-37746459fb82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escritoras, profesoras, cantantes, políticas, artistas, activistas: desde Celeste Caeiro, el icono de la revolución, hasta la cantante Teresa Salgueiro, las mujeres portuguesas ya no son lavanderas, como repetía machaconamente la canción, hoy son referentes</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de eldiario.es.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Mulheres-as-primeiras_0_977102371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s.</a>&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/?_ga=2.160410366.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos, en aquellos tiempos de antes, que Portugal ten&iacute;a lavanderas &ldquo;muchachitas encantadoras, que de d&iacute;a iban a lavar y por la noche a enamorar&rdquo;, una Virgen de F&aacute;tima que se aparec&iacute;a en nuestras casas cada 13 de mayo y la cantante Amalia Rodrigues, voz de navaja que cortaba la respiraci&oacute;n y a nadie dejaba indiferente.
    </p><p class="article-text">
        A veces de Portugal llegaban noticias, por ejemplo que un dictador de nombre Salazar se cay&oacute; de la silla mientras el barbero lo afeitaba y ah&iacute; acab&oacute; su poder, que le sucedi&oacute; un tal Marcelo Caetano y con &eacute;l lleg&oacute; cierto aperturismo, que hab&iacute;a presidentes de la rep&uacute;blica pintorescos, partidos clandestinos, h&eacute;roes asesinados, el general Humberto Delgado entre otros, cuyos nombres deber&iacute;an estar presentes, hasta que el 25 de abril de 1974 supimos, y de qu&eacute; manera lo supimos, que unos capitanes se sublevaron y al sacar tanques a la calle sacaron tambi&eacute;n lo mejor del ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Tras aquella Revoluci&oacute;n militar que la poblaci&oacute;n civil secund&oacute; como si hubiera estado esper&aacute;ndola y Maria de Medeiros cont&oacute; en la pel&iacute;cula Capitanes de Abril, arranc&oacute; la Edad de la Democracia y en ella comenzaron a ser habituales en la vida publica las mujeres, que ya exist&iacute;an, dig&aacute;moslo, aunque el oscurantismo, las normas y las costumbres imped&iacute;a verlas. En la primer&iacute;sima hora de la era democr&aacute;tica destac&oacute;, por su simbolismo y por su relevante humildad, Celeste Caeiro, una lisboeta que llevaba claveles que llevaba los claveles que no sirvieron en su lugar de trabajo y decidi&oacute; repartirlos entre los soldados porque &ldquo;era lo &uacute;nico que pod&iacute;a ofrecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los soldados aceptaron claveles y los colocaron en sus fusiles: la imagen dio la vuelta al mundo y se instal&oacute; en el imaginario de los so&ntilde;adores y de quienes operan contra los sue&ntilde;os, pero la art&iacute;fice del ins&oacute;lito gesto qued&oacute; en el anonimato. Celeste Caeiro tiene 86 a&ntilde;os, vive con las dificultades l&oacute;gicas de quien nunca ha dejado de ser pobre, mide alrededor de metro y medio, tiene los ojos brillantes, le dio nombre a una Revoluci&oacute;n &ndash; la Revoluci&oacute;n de los Claveles- y no se cree merecedora de ninguna medalla ni homenaje, tal vez por eso le falte el reconocimiento general y oficial. 
    </p><p class="article-text">
        Celeste Caeiro representa el concepto de ciudadan&iacute;a como pocas personas. Tambi&eacute;n ella, como si fuera un espejo, devuelve una imagen de falta de sensibilidad humana y democr&aacute;tica de la sociedad y de las instituciones. Realmente los pobres, las pobres, son invisibles.
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        Escritoras, profesoras, cantantes, compositoras, pol&iacute;ticas, activista: los 45 a&ntilde;os de vida democr&aacute;tica han cambiado radicalmente el retrato de un pa&iacute;s que ahora se presenta en Europa y en el mundo como contempor&aacute;neo y no como residuo ancestral. La &uacute;nica mujer que ha sido jefa de gobierno en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica es portuguesa: Lourdes Pintasilgo, en 1979. Es verdad que la llamaban &ldquo;ministro&rdquo; y no ministra, pero desde entonces ninguna otra mujer que ocupara un lugar en el poder ejecutivo ha sido tratada en masculino, como les sigue ocurriendo a las mujeres que presiden instituciones, sea el parlamento, que durante una legislatura -en cien a&ntilde;os de historia- estuvo conducido por Assun&ccedil;&atilde;o Esteves, sea en instituciones privadas.
    </p><h3 class="article-text">Presidir es cosa de hombres&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Presidir es todav&iacute;a cosa de hombres, las presidentas no existen, aunque pueda haber, tal vez por delegaci&oacute;n masculina, alguna mujer a quien se le dir&aacute; &ldquo;se&ntilde;ora presidente&rdquo;. Afortunadamente s&iacute; hay pintoras, universo conquistado por varias mujeres en esta modernidad democr&aacute;tica. Paula Rego, es, en este contexto, la voz y el grito. Sus seres deformados cuentan m&aacute;s que cien tratados sobre la violencia y el sufrimiento. Intervino con obras decisivas, fuertes y doloridas, en la campa&ntilde;a a favor del aborto, que las mujeres portuguesas ganaron.
    </p><p class="article-text">
        Paula Rego vive en Londres. Tiene casi 85 a&ntilde;os, sigue pintando el mundo y su obra est&aacute; en los mejores museos de arte contempor&aacute;neo. Y qu&eacute; decir de Helena Viera da Silva, que vivi&oacute; en el exilio y construy&oacute; desde la memoria las obras m&aacute;s hermosas. Ella y la gran poeta Sophia de Mello Breyner afirmaron, tras la Revoluci&oacute;n. que la poes&iacute;a estaba en la calle y lo dejaron claro en un cartel que es imposible mirar sin emocionarse.
    </p><p class="article-text">
        Se impone viajar a Lisboa para recorrer los lugares de Sophia, subir al mirador da Gra&ccedil;a y leer un poema, quiz&aacute; &eacute;ste, que lleva por t&iacute;tulo &ldquo;25 de abril&rdquo;: <em>Esta es la madrugada que yo esperaba / El d&iacute;a inicial entero y limpio/donde emergimos de la noche y del silencio /y libres habitamos la sustancia del tiempo</em>. Y luego, con ese placer incorporado, atravesar la ciudad y en Amoreiras entrar en la Fundaci&oacute;n Viera da Silva, ver los claveles rojos que levemente pueblan el cartel de &ldquo;A poes&iacute;a est&aacute; na rua&rdquo; y sentir que esas mujeres organizaron el mundo y le dieron belleza. Tal vez all&iacute; mismo o&iacute;r cantar a Teresa Salgueiro, y con su voz de luna naciente recorrer los perfiles de la ciudad como hizo Alain Tanner en &ldquo;La ciudad blanca&rdquo;. La voz de Teresa Salgueiro penetra casas y almas y es una bandera, dijeron en M&eacute;xico y luego se ha repetido en varios continentes.
    </p><p class="article-text">
        El nacimiento del feminismo moderno en Portugal tuvo tres nombres, &ldquo;Tres Mar&iacute;as&rdquo;, como fueron llamadas, tal vez con cierto desd&eacute;n, que se enfrentaron a la dictadura a cara descubierta y sentaron las bases para que otras mujeres pudieran caminar. Ellas son Maria Isabel Barreno, Maria Teresa Horta y Maria Velho da Costa, las tres firmaron un libro que bien pudiera ser considerado un manifiesto feminista: <em>Novas cartas portuguesas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta obra magnifica, que reclamaba libertad y pon&iacute;a de manifiesto la necesidad de que las mujeres se expresaran con sus propias voces, fue considerado inmoral y pornogr&aacute;fica por el r&eacute;gimen, las autoras procesadas y solo tras la Revoluci&oacute;n fueron absueltas del grave delito que se les imputaba: pensar sin atender los c&aacute;nones del patriarcado. Cada una de las autoras sigui&oacute; su carrera literaria, son maestras de varias generaciones de activistas y Novas cartas portuguesas es un cl&aacute;sico contempor&aacute;neo que inaugura la modernidad esencial en Portugal.
    </p><h3 class="article-text">Las &ldquo;Capazes&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Las mujeres portuguesas no son lavanderas, como machaconamente se cantaba en Espa&ntilde;a, son personas capaces y as&iacute; lo reivindica un grupo que lleva ese nombre, &ldquo;Capazes&rdquo;, que engloba a profesionales de prestigio, feministas y activistas, que interviene en la sociedad como lo hacen otros colectivos.
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas de igualdad que defiende los movimientos feministas han conseguido instalarse en la sociedad con naturalidad, y ya nadie discute la paridad en las instituciones, el matrimonio entre personas del mismo sexo o el derecho al aborto.
    </p><p class="article-text">
        La gestaci&oacute;n subrogada y controlada fue aprobada en el parlamento tras muchos debates y a propuesta de la izquierda m&aacute;s radical. En la primera l&iacute;nea de la actividad pol&iacute;tica hay mujeres: el tercer partido en n&uacute;mero de votos seg&uacute;n las elecciones europeas, el Bloco de Esquerda, est&aacute; dirigido por mujeres: Catarina Martins en la secretara general, j&oacute;venes y feminista son tambi&eacute;n las portavoces parlamentarias y la l&iacute;der de la representaci&oacute;n europea. Todos los partidos tienen mujeres en sus direcciones y tanto el parlamento como el gobierno socialista se acercan a la paridad. La ministra de justicia, Francisca Van Dumem, es la primera persona negra que ocupa un lugar en el ejecutivo.
    </p><h3 class="article-text">Las herederas de Agustina Bessa Luis</h3><p class="article-text">
        Y est&aacute;n las escritoras portuguesas m&aacute;s j&oacute;venes, una lista interminable y feliz de narradoras y poetas cosmopolitas que escriben desde una identidad propia aunque con diferentes modos de mirar. Dulce Maria Cardoso, In&ecirc;s Pedrosa, Alexandra Lucas Coelho y Ana Margarida de Carvalho son algunos nombres de autoras nuevas, traducidas y premiadas, que demuestran que la dinast&iacute;a de Agustina Bessa-Luis, seguida que por L&iacute;dia Jorge, tiene continuadoras y, por tanto, la literatura no se acaba. Agustina Bessa Luis, m&iacute;tica autora de <em>La Sibila</em>, acaba de morir a los 97 a&ntilde;os. Su voz inaugural, siempre sorprendente, es cada d&iacute;a m&aacute;s reclamada. Dijo de s&iacute; misma que &ldquo;naci&oacute; mayor y morir&iacute;a ni&ntilde;a&rdquo;, tal vez porque su obra es una continua e inaplazable b&uacute;squeda. Tampoco cae en el vac&iacute;o el impulso que supuso Mar&iacute;a Lamas, periodista, feminista, militante comunista, perseguida por la dictadura y exiliada a Paris, autora que combati&oacute; la imagen de mujeres sumisas que el sistema propon&iacute;a desde la revista <em>Modas y Bordados</em> y reclam&oacute;, junto a otros derechos, el derecho a la felicidad de las mujeres. O el trabajo de Maria Antonia Pallas, tambi&eacute;n periodista, que ha publicado recientemente un volumen con sus cr&oacute;nicas sobre el Mayo del 68, las que aparecieron y las que la censura retir&oacute;. Al libro, esta mujer que naci&oacute; en 1933, le ha dado el estimulante nombre de <em>Revoluci&oacute;n, mi amor</em> y lo ha dedicado a su hijo, el actual primer ministro portugu&eacute;s Antonio Costa. Todo un car&aacute;cter de madre.
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter que han empleado tantas mujeres para mantener a lo largo de los tiempos l&iacute;quidos las conquistas de emancipaci&oacute;n que adquirieron fuerza legal en Portugal con el 25 de Abril y la Revoluci&oacute;n de los Claveles. Que se llama as&iacute;, y as&iacute; qued&oacute; para la historia, por el gesto decidido y audaz de una mujer peque&ntilde;a y muy grande que se llama Celeste Ceiro, a quien va dedicada este articulo. Con emoci&oacute;n y cari&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/mujeres-primeras_1_1176492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2019 20:08:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres, las primeras]]></media:title>
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