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    <title><![CDATA[elDiario.es - Patricia Ruiz Guevara]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/patricia-ruiz-guevara/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Patricia Ruiz Guevara]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Pájaros robóticos y "Teslas submarinos": la innovación de los drones por aire y mar se hace en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/pajaros-roboticos-teslas-submarinos-innovacion-drones-aire-mar-espana_1_7197771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28b5af78-cc6b-4d42-9530-f0840503153f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pájaros robóticos y &quot;Teslas submarinos&quot;: la innovación de los drones por aire y mar se hace en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">AERIAL-CORE, GRIFFIN y Nido Robotics son proyectos españoles que utilizan de manera innovadora tecnologías como la inteligencia artificial y los sensores acústicos para desarrollar drones aéreos y robots subacuáticos</p></div><p class="article-text">
        Un viernes de enero de 2021, a unas horas del toque de queda, un ciudadano de una de las zonas b&aacute;sicas de salud confinadas por la Comunidad de Madrid ve que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/noticias/vigilancia-drones-puntos-control-plan-ayuntamiento-cierres-perimetrales-madrid_1_7126943.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un dron sobrevuela su barrio.</a> La sensaci&oacute;n del transe&uacute;nte es bastante diferente a la que sinti&oacute; el verano pasado, cuando escuch&oacute; el sonido del dron de otro turista que grababa las vistas de Cabo Formentor en Mallorca. Tambi&eacute;n es diferente a lo que ha pensado al leer que Reino Unido planea abrir a finales de a&ntilde;o el <a href="https://www.mirror.co.uk/news/uk-news/worlds-first-airport-flying-cars-23396771" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer aeropuerto para drones de reparto y taxis voladores</a>.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos a&ntilde;os viendo c&oacute;mo los veh&iacute;culos a&eacute;reos no tripulados y los veh&iacute;culos operados remotamente (UAV y ROV, respectivamente por sus siglas en ingl&eacute;s) <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/drones-alternativa-contaminacion_132_1002866.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se incorporan paulatinamente</a> a nuestra vida diaria. Adem&aacute;s, el pasado 30 de diciembre entraba en vigor la <a href="https://www.easa.europa.eu/domains/civil-drones-rpas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva normativa de la Uni&oacute;n Europea para el uso de drones a nivel recreativo y profesional</a>, un marco que regula las actividades de esta tecnolog&iacute;a en alza y que supone un paso m&aacute;s para su uso generalizado. Para 2022, <a href="https://ec.europa.eu/transport/sites/transport/files/drone_investment_advisory_platform_hand_out.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Comisi&oacute;n Europea prev&eacute;</a> que el n&uacute;mero mundial de estos robots alcance los 35 millones de unidades.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, m&aacute;s all&aacute; de drones que fotograf&iacute;an nuestras vacaciones o entregan nuestros paquetes de Amazon, hay grandes proyectos espa&ntilde;oles que, gracias a tecnolog&iacute;as como la inteligencia artificial (IA), los sensores ac&uacute;sticos y la conectividad buscan diferenciarse del resto y llegar donde a&uacute;n no se ha llegado. Sus objetivos son mejorar las condiciones de trabajo de diversos sectores, optimizar costes y preservar el medioambiente. Da igual d&oacute;nde: estos drones ya est&aacute;n revolucionando el sector de la rob&oacute;tica por aire y por mar.
    </p><h3 class="article-text">Vuelos rob&oacute;ticos inteligentes</h3><p class="article-text">
        El deseo de volar es un rasgo inherente al ser humano que ha acompa&ntilde;ado a nuestra especie en todas las culturas, desde &Iacute;caro perdiendo las alas por su imprudencia en la mitolog&iacute;a griega a los <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/mhs-helicoptero-nasa-sobrevolar-marte_1_1424777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimos desarrollos de los ingenieros de la NASA</a>. La necesidad de surcar los cielos ha impulsado el avance de la tecnolog&iacute;a y, al igual que Leonardo da Vinci mirara hacia arriba para imitar el vuelo de los p&aacute;jaros en el dise&ntilde;o de sus m&aacute;quinas voladoras, los investigadores actuales siguen encontrando en la naturaleza nuevas formas de inspirarse.
    </p><p class="article-text">
        El catedr&aacute;tico y director del grupo de Rob&oacute;tica, Visi&oacute;n y Control (GRVC) de la Universidad de Sevilla, <a href="https://investigacion.us.es/sisius/sis_showpub.php?idpers=3143" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">An&iacute;bal Ollero</a>, proviene de una familia de pilotos y desde ni&ntilde;o mir&oacute; el mundo subido a cabinas de aviones. Eso, unido a una inquietud innata por los robots, le ha llevado a especializarse en rob&oacute;tica a&eacute;rea y, como Da Vinci, a poner en las aves el foco de su inspiraci&oacute;n. A sus espaldas carga actualmente con trece proyectos europeos y varios contratos con empresas con un mismo hilo conductor: potenciar la rob&oacute;tica a&eacute;rea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave diferencial de nuestro proyecto es que usamos técnicas cognitivas de inteligencia artificial junto a la tecnología de los drones para que estos puedan cambiar de forma y optimizar su vuelo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anibal Ollero</span>
                                        <span>—</span> Catedrático y director del grupo de Robótica, Visión y Control (GRVC) de la Universidad de Sevilla. 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
         Es el caso de <a href="https://aerial-core.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AERIAL-CORE</a>, el Proyecto de Investigaci&oacute;n del Programa H2020 de la Comisi&oacute;n Europea que mayor subvenci&oacute;n ha recibido para el desarrollo de rob&oacute;tica a&eacute;rea (8.6 millones de euros) y que Ollero lidera dentro de<a href="https://aerial-core.eu/consortium-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un consorcio de 15 socios</a>, que incluye universidades, centros tecnol&oacute;gicos y empresas de diversos pa&iacute;ses europeos. El objetivo es dar el salto definitivo en el dise&ntilde;o de drones para realizar trabajos en altura, que son en muchos pa&iacute;ses la primera causa de fallecimiento por accidentes laborales, <a href="https://www.hls.co/blog/falls-from-height-are-still-the-main-cause-of-fatal-accident-and-injury-within-the-workplace#:~:text=With%20working%20at%20height%20comes,from%20height%20across%20all%20industries." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como en Reino Unido</a> y <a href="https://www.theguardian.com/business/2020/jan/20/us-workplace-fatalities-deaths-falling#:~:text=Thousands%20of%20Americans%20die%20at%20work%20each%20year&amp;text=Both%20increased%20in%202017%2C%20with,the%20prior%20year%20to%205%2C250." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Estados Unidos</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave diferencial de nuestro proyecto es que usamos t&eacute;cnicas cognitivas de inteligencia artificial junto a la tecnolog&iacute;a de los drones para que estos puedan cambiar de forma y optimizar su vuelo seg&uacute;n las circunstancias&rdquo;, explica Ollero. Por ejemplo, y tomando como referencia a las aves, &ldquo;para volar m&aacute;s tiempo interesa adoptar una forma con las alas fijas, mientras que para aterrizar y despegar es mejor que se muevan como los drones convencionales con un movimiento en vertical&rdquo;, indica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estos drones son capaces de posarse en las líneas de electricidad.                            </span>
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         Este movimiento inteligente no solo ayuda a optimizar la energ&iacute;a y volar m&aacute;s tiempo, sino que tambi&eacute;n permite al dron hacer tareas tan concienzudas como posarse sobre una l&iacute;nea el&eacute;ctrica, particularmente en este caso en el que los drones est&aacute;n a una distancia fuera del alcance visual normal del piloto, lo que se conoce como BVLOS (<em>Beyond Visual Line of Sight</em>, m&aacute;s all&aacute; del campo visual). &ldquo;Su visi&oacute;n artificial puede detectar par&aacute;metros del entorno y actuar en consecuencia&rdquo;, se&ntilde;ala Ollero. El investigador a&ntilde;ade que una idea a futuro ser&aacute; que puedan usar esas propias l&iacute;neas el&eacute;ctricas para &ldquo;recargar las bater&iacute;as del dron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa sensibilidad cognitiva que le confiere la IA puede involucrar tambi&eacute;n oportunidades de colaboraci&oacute;n, como que un equipo de UAV puedan repartirse las tareas de inspecci&oacute;n de una red el&eacute;ctrica o que &ldquo;el dron sea capaz de interaccionar con seguridad con una persona que est&aacute; en una torre, y pueda identificar sus rasgos y su mano para tenderle una herramienta&rdquo;, indica. Ante el eterno dilema de si los robots vienen a quitarnos el trabajo, el experto ve aqu&iacute; un claro ejemplo de que, como se ha hecho a lo largo de la historia con otras m&aacute;quinas, los drones ser&aacute;n &ldquo;ayudantes&rdquo;.
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                    alt="Un dron del proyecto AERIAL-CORE sobrevuela un tendido eléctrico con visión artificial."
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            <span class="title">
                Un dron del proyecto AERIAL-CORE sobrevuela un tendido eléctrico con visión artificial.                            </span>
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        Iniciado en diciembre de 2019, durante la andadura de este proyecto ya han realizado experimentos con empresas como Endesa en el centro de pruebas ATLAS, en Ja&eacute;n, para comprobar el funcionamiento de los drones y que se adscriben a la nueva normativa. Ahora est&aacute;n probando con l&iacute;neas el&eacute;ctricas de alta tensi&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text">P&aacute;jaros para inspeccionar edificaciones</h3><p class="article-text">
        Si los drones anteriores se inspiran en el movimiento de los p&aacute;jaros para volar m&aacute;s tiempo y ahorrar energ&iacute;a, los del proyecto <a href="https://griffin-erc-advanced-grant.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GRIFFIN</a> incluso se asemejan est&eacute;ticamente a ellos. El nombre de la iniciativa viene de la criatura mitol&oacute;gica grifo, mitad &aacute;guila, mitad le&oacute;n. &ldquo;Tienen poca carga &uacute;til, pero se podr&aacute;n usar para actividades que requieran una capacidad de volar de manera m&aacute;s sutil que la de un dron al uso y para tareas m&aacute;s delicadas&rdquo;, explica Ollero, que fue premiado con una Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n para realizar este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de las refiner&iacute;as, con atm&oacute;sferas muy sensibles donde un dron convencional podr&iacute;a provocar una explosi&oacute;n; los p&aacute;jaros rob&oacute;ticos livianos de Ollero, con su movimiento de alas, no. Con su aerodin&aacute;mica pueden aprovechar las corrientes de aire y adem&aacute;s son &uacute;tiles para la interacci&oacute;n con las personas. &ldquo;Estos drones no tienen h&eacute;lices y por eso apenas podr&iacute;an causar da&ntilde;o, por ejemplo en tareas de b&uacute;squeda y rescate&rdquo;, indica. Podr&iacute;an aterrizar en el pecho de una persona y medir los par&aacute;metros vitales, o ayudar a que fuera rescatado enganch&aacute;ndole los extremos de un sistema de evacuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/granada/1-000-terremotos-semana-ponen-alerta-vecinos-granada-area-metropolitana_1_7181974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tierra no deja de temblar en Granada</a> y con episodios tan graves en Espa&ntilde;a como <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/replicas-terremoto-lorca-anos-despues_1_1860867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el terremoto de Lorca de 2011</a>, otra potencial aplicaci&oacute;n de este tipo de drones es la inspecci&oacute;n de edificaciones. &ldquo;Pueden medir las deformaciones y las grietas all&iacute; donde es peligroso que entre una persona&rdquo;, se&ntilde;ala Ollero, que ya tiene proyectos de inspecci&oacute;n de viaductos, t&uacute;neles y puentes, y recuerda cat&aacute;strofes que se podr&iacute;an haber evitado como <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/derrumbe-puente-genova-infraestructuras-italianas_1_1977484.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el derrumbe del puente de G&eacute;nova en 2018</a>.
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                    alt="Los drones de GRIFFIN no tienen hélices y son extremadamente ligeros. Utilizan cámaras especiales e inteligencia artificial para estabilizar la imagen de las posibles turbulencias derivadas del movimiento de las alas."
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            <span class="title">
                Los drones de GRIFFIN no tienen hélices y son extremadamente ligeros. Utilizan cámaras especiales e inteligencia artificial para estabilizar la imagen de las posibles turbulencias derivadas del movimiento de las alas.                            </span>
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        Para todo esto, adem&aacute;s de bioinspiraci&oacute;n, los drones precisan de IA, especialmente aplicada a la visi&oacute;n, y el investigador apunta a un futuro con &ldquo;integraci&oacute;n de una rob&oacute;tica a&uacute;n m&aacute;s miniaturizada en el que los robots estar&aacute;n adem&aacute;s hechos de nuevos materiales, blandos y con posibilidad de deformarse&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Robots submarinos </h3><p class="article-text">
        En un escenario diametralmente opuesto, los drones de <a href="https://www.nidorobotics.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nido Robotics </a>trabajan bajo el agua. Sustituimos la inspiraci&oacute;n en p&aacute;jaros por crust&aacute;ceos y viajamos de Sevilla a Murcia, donde tiene la sede esta empresa que fabrica robots subacu&aacute;ticos para realizar tareas de inspecci&oacute;n, mantenimiento e investigaci&oacute;n de manera m&aacute;s eficiente y m&aacute;s segura para los operarios. 
    </p><p class="article-text">
        La historia de su CEO y fundador, <a href="https://www.linkedin.com/in/capitanroy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roy Torgersen</a>, est&aacute; intr&iacute;nsecamente ligada al mar. Trabaj&oacute; durante quince a&ntilde;os en grandes buques para la industria petrolera, energ&eacute;tica marina y de la construcci&oacute;n, y adem&aacute;s hizo expediciones como buzo para buscar aviones y barcos perdidos. Dice el emprendedor que le parec&iacute;an &ldquo;buenas historias para contar a sus nietos&rdquo;, pero se encontr&oacute; con m&aacute;s que eso. Torgersen estaba en Pap&uacute;a Nueva Guinea participando en una expedici&oacute;n de b&uacute;squeda cuando le ocurri&oacute; que ser&iacute;a mucho m&aacute;s eficiente usar robots y ROV para facilitar el trabajo en esas condiciones, a tantos metros de profundidad.
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                Los drones submarinos de Nido Robotics ahora pueden controlarse hasta a 200 kilómetros de distancia.                            </span>
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        As&iacute; naci&oacute; en 2016 Nido Robotics, han trabajado con empresas como Enel y ahora acaban de lanzar su diferenciaci&oacute;n definitiva: son pioneros en ofrecer (a bajo coste) la posibilidad de controlar estos robots submarinos a distancia, a trav&eacute;s de internet y (casi) desde cualquier parte del mundo. Otra empresa americana, Oceaneering International, ofrece un servicio similar pero con robots de m&aacute;s elevado coste y operaciones m&aacute;s complejas. Torgersen, que nos atiende desde Singapur, donde empieza un proyecto con Eastern Pacific Shipping, el armador m&aacute;s grande del pa&iacute;s, asegura que ellos est&aacute;n democratizando esta tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que hemos hecho ha sido desacoplar el piloto del robot. Antes ten&iacute;a que haber una gran cantidad de operarios que se desplazaban con el dron subacu&aacute;tico. Ahora bastar&aacute; con mandar el robot, que una persona lo introduzca en el agua y el piloto puede controlarlo desde cualquier parte del mundo&rdquo;, explica. Por ejemplo, &ldquo;podemos tener un centro de control en Espa&ntilde;a, evitando as&iacute; desplazamientos y mejorando la vida de los operarios, algo realmente importante en tiempos de pandemia, y reduciendo much&iacute;simo la emisi&oacute;n de carbono&rdquo;.
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            <span class="title">
                Un operario prepara el dron para introducirlo en el agua.                            </span>
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        La &uacute;nica barrera, de momento, es la conectividad. &ldquo;Adem&aacute;s del propio robot, que tiene capacidad de navegaci&oacute;n, necesitamos conexi&oacute;n. Hemos hecho pruebas con 4G, ahora vamos a pasar a 5G, y para 2021 queremos poder usar conexi&oacute;n v&iacute;a sat&eacute;lite, porque entonces podremos controlar hasta un robot en mitad del Oc&eacute;ano &Iacute;ndico&rdquo;, se&ntilde;ala Torgersen.
    </p><p class="article-text">
        Estos drones incluyen sensores ac&uacute;sticos, sonares para mediciones de distancia y sistemas de posicionamiento ac&uacute;stico para mejorar la posici&oacute;n GPS y resolver la latencia, y ahora trabajan para dotarlos de mayor inteligencia. &ldquo;Queremos conseguir que sean completamente aut&oacute;nomos. Por ejemplo, si hay una pared deben ser capaces de detectarla y detenerse&rdquo;, apunta el emprendedor.
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                Mientras que el robot está en Almería, un operario lo controla desde el salón de su casa en Murcia.                            </span>
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        El s&iacute;mil m&aacute;s f&aacute;cil de entender es un coche aut&oacute;nomo, compara Torgersen: &ldquo;Est&aacute;n pensados como los &lsquo;Teslas del mundo submarino&rsquo;. De momento tienen una pinza e iremos a&ntilde;adi&eacute;ndoles otras funcionalidades como brazos y manipuladores para que, adem&aacute;s de labores de an&aacute;lisis y observaci&oacute;n, puedan ejecutar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Veinte mil ventajas de robot submarino</h3><p class="article-text">
        Las aplicaciones de este tipo de drones son innumerables, desde piscifactor&iacute;as a plantas desalinizadoras, pasando por el sector petrolero y el de la energ&iacute;a. Todas coinciden en tres caracter&iacute;sticas seg&uacute;n Torgersen: son eficientes, a coste competitivo y no ponen en riesgo ninguna vida humana. Transversalmente, el uso de estos robots subacu&aacute;ticos puede <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/oceanos-deforestacion-silenciosa_1_6028126.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contribuir al cuidado del medioambiente</a> o, al menos, puede evitar que las actividades humanas en el oc&eacute;ano impacten tanto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podemos tener un centro de control de los drones subacuáticos en España, evitando así desplazamientos y reduciendo la emisión de carbono</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Torgersen</span>
                                        <span>—</span> CEO y fundador de Nido Robotics.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oceanos-mundo-silencio-submarino_129_6023796.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">la navegaci&oacute;n transoce&aacute;nica implica el riesgo</span></a> de que se desplace vida marina de una zona a otra, con el consiguiente peligro de la proliferaci&oacute;n de especies invasoras. &ldquo;Cuando yo navegaba ya se implementaron una serie de normativas sobre ello, pero hay una parte de organismos que se adhieren al casco o a las h&eacute;lices. Esto no solo implica que esas criaturas se desplazan, sino que tambi&eacute;n reducen la velocidad y la eficiencia del buque&rdquo;, explica Torgersen. El impacto en el consumo y, por tanto, en el medioambiente es sustancial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estos drones subacuáticos podrían ayudar en tareas de mantenimiento, investigación y cuidado del medioambiente.                            </span>
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        &ldquo;Un buque petrolero grande en un viaje de 10 d&iacute;as en condiciones &oacute;ptimas gastar&iacute;a unas 500 toneladas de combustible. En condiciones peores, se puede ralentizar hasta 12 d&iacute;as y medio, y estamos hablando de unas 700 toneladas&rdquo;, ejemplifica el experto. En cambio, si se dispone de un dron subacu&aacute;tico como los que Nido Robotics est&aacute; desarrollando, podr&iacute;a comprobar el estado de esa biodiversidad adherida y ejecutar la limpieza correspondiente.
    </p><p class="article-text">
         Tambi&eacute;n pueden utilizarse en investigaci&oacute;n oceanogr&aacute;fica. &ldquo;Imagina que eres una cient&iacute;fica y tienes que estudiar una pradera de posidonia durante seis meses. Ahora mismo, la &uacute;nica manera de hacerlo es ir en barco cada d&iacute;a, meterte t&uacute; o un robot en el agua, hacer la inspecci&oacute;n y volver&rdquo;, explica Torgersen. Con un dron subacu&aacute;tico controlado a distancia, esa cantidad de viajes se reduce a dos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por aire o por mar, el futuro de la rob&oacute;tica estar&aacute; inspirado en la naturaleza y mirar&aacute; por ella, a la vez que hace uso de los &uacute;ltimos avances tecnol&oacute;gicos para buscar la eficiencia y la mejora de la vida de las personas que los utilizan.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Ruiz Guevara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/pajaros-roboticos-teslas-submarinos-innovacion-drones-aire-mar-espana_1_7197771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Feb 2021 20:27:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pájaros robóticos y "Teslas submarinos": la innovación de los drones por aire y mar se hace en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Drones,Robots,Innovación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los erasmus españoles que huyeron de Italia por el coronavirus: "Si alguien enferma en mi familia porque yo le he contagiado, me muero"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/odisea-regresar-erasmus-espanoles-italia_1_1025343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2e44e87-2931-4ab6-8488-883321a265e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marta Jiménez (derecha) minutos antes de montar en el avión que la traería de vuelta a España."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el cierre de fronteras entre España e Italia llegó el dilema final para muchos estudiantes, que ahora intentan por todos los medios volver a casa en medio de las medidas de confinamiento que se viven en el foco europeo del coronavirus</p><p class="subtitle">Guía práctica sobre el coronavirus: las preguntas y respuestas básicas sobre la pandemia</p></div><p class="article-text">
        Roma era una fiesta. Y Mil&aacute;n. Y N&aacute;poles. Para los Erasmus espa&ntilde;oles en Italia, la &ldquo;diversi&oacute;n&rdquo; y la normalidad se hab&iacute;an visto reducidas en las &uacute;ltimas semanas, pero el verdadero estallido de realidad y miedo lleg&oacute; el pasado lunes 9 de marzo, cuando el pa&iacute;s entero se convirti&oacute; en zona roja y qued&oacute; confinado. Desde entonces, solo se puede circular por razones de trabajo y necesidades familiares o sanitarias urgentes, y si salen de casa solo encontrar&aacute;n abiertos supermercados, farmacias y estancos.
    </p><p class="article-text">
        Pero a la pesadilla le quedaba m&aacute;s rodaje: los estudiantes espa&ntilde;oles vieron con estupor c&oacute;mo la restricci&oacute;n de la movilidad entre Espa&ntilde;a e Italia se sumaba a las medidas contra la extensi&oacute;n del coronavirus. Con ello tambi&eacute;n se estrechaba bastante m&aacute;s la posibilidad de volver a casa. Hace un par de semanas <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Erasmus-Italia_0_1000200009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las sensaciones eran otras y muchos eligieron quedarse</a>. Hablamos de nuevo con tres Erasmus para conocer los escenarios en los que viven ahora: los que consiguen volver, los que deciden continuar all&iacute; y los que se sienten atrapados.
    </p><h3 class="article-text">Ansiedad con escalas destino Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        Cuando a finales de febrero empezaron a estallar los casos de coronavirus en Italia, Marta Jim&eacute;nez compr&oacute; un vuelo para marzo &ldquo;por si acaso&rdquo;. Esta estudiante de Derecho de la Universidad de Murcia no ha llegado a poder usarlo. Ni ese, ni el siguiente que compr&oacute; cuando d&iacute;as despu&eacute;s decretaron el aislamiento del pa&iacute;s durante su Erasmus en Pisa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo vi en directo en la tele y me agobi&eacute; much&iacute;simo, me dio mucha ansiedad. El Erasmus es una burbuja y no &eacute;ramos muy conscientes de la realidad. Con la noticia se nos abri&oacute; la mente y dijimos: joder, esto es grave&rdquo;, cuenta Marta. En ese momento, ella y sus amigos empezaron a comprar vuelos para los d&iacute;as siguientes, pero quedaban horas para que&nbsp;<a href="https://www.boe.es/boe/dias/2020/03/10/pdfs/BOE-A-2020-3433.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno espa&ntilde;ol anunciara el cierre de fronteras</a> y se cancelaran.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Nos pusimos hist&eacute;ricos y pensamos en hacer un vuelo con escala&rdquo;, dice. Consiguieron un billete Pisa-Bruselas, pero antes de subir al avi&oacute;n pasaron un control policial. &ldquo;Tuvimos que firmar un documento con nuestros datos y justificar d&oacute;nde &iacute;bamos, por qu&eacute; y especificar si despu&eacute;s viaj&aacute;bamos a otro lugar. Yo dije que volaba de vuelta a Espa&ntilde;a porque era mi lugar de residencia&rdquo;, dice Marta. Los dejaron pasar. &ldquo;Creo que a los que viajaban por ocio, no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde Bruselas, Marta vol&oacute; a Alicante; &ldquo;otros amigos a Valencia, Sevilla, Santander, M&aacute;laga y Madrid&rdquo;, enumera. Desde el mi&eacute;rcoles est&aacute; en su habitaci&oacute;n manteniendo la cuarentena de manera voluntaria: &ldquo;No salgo de mi cuarto, estoy usando un ba&ntilde;o propio y me pasan la comida. Si alguien enferma en mi familia porque yo le he contagiado, me muero. Todos los que hemos vuelto lo estamos haciendo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un limbo entre ferris cancelados y aviones fantasma</h3><p class="article-text">
        Otros Erasmus no han tenido, de momento, tanto &eacute;xito en la empresa de volver a casa. La de Mar&iacute;a Cayuela es la historia de una semana de incertidumbre y puertas cerradas. Erasmus en la Universidad de Roma La Sapienza, y estudiante de Periodismo y Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), el lunes busc&oacute; un vuelo a la primera noticia de que el pa&iacute;s entero se aislaba.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el martes anunciaron el cierre de los vuelos entre Espa&ntilde;a e Italia intent&oacute; llegar a tiempo: compr&oacute; otro para esa misma tarde, tan solo dos horas y media antes de su salida. &ldquo;Hicimos una maleta de mano y conseguimos llegar al aeropuerto, pero en las pantallas ya se anunciaba como cancelado. Todos los otros vuelos estaban llenos y nos quedamos en tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese jarro de agua fr&iacute;a le sigui&oacute; des&aacute;nimo y miedo a intentar hacer escala en otro pa&iacute;s y quedarse atrapada. &ldquo;Pensamos en volar a Marsella o Par&iacute;s, pero nos daba p&aacute;nico que cerraran fronteras entre Francia y Espa&ntilde;a y quedarnos all&iacute; tirados&rdquo;, explica. El encierro pesaba, as&iacute; que ella y sus amigos volvieron a mirar vuelos el mi&eacute;rcoles: los precios hab&iacute;an pasado de 180 euros a casi 500 euros en cuesti&oacute;n de horas. &ldquo;Esto es una pesadilla. Empeora todo por momentos&rdquo;, dec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El jueves pensaron en un ferri a Barcelona. &ldquo;Lo han hecho unos amigos, son 20 horas de trayecto&rdquo;. &iquest;Estaban autorizadas estas salidas? Mar&iacute;a asegura que cuando llamaban al Ministerio de Exteriores ellos mismos se lo dec&iacute;an: &ldquo;Ahora mismo solo puedes salir de Italia en un avi&oacute;n con escala o por v&iacute;a mar&iacute;tima&rdquo;. Pero por la noche, la ley ya estaba hecha: el Gobierno espa&ntilde;ol&nbsp;<a href="https://www.boe.es/boe/dias/2020/03/12/pdfs/BOE-A-2020-3579.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prohib&iacute;a la llegada de ferris desde Italia</a> desde las 0.00 horas del viernes 13.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y entonces se encendi&oacute; una luz todav&iacute;a sin esclarecer: Mar&iacute;a y otros estudiantes recibieron un correo del &Aacute;rea de Internacionalizaci&oacute;n de la Universidad de Roma hablando de una posible repatriaci&oacute;n. Tambi&eacute;n los Erasmus en la Universidad de Siena. En el email aseguran que el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Educaci&oacute;n, Universidades e Investigaci&oacute;n del pa&iacute;s est&aacute;n &ldquo;trabajando para repatriar a los estudiantes Erasmus+ espa&ntilde;oles que se encuentran actualmente en Italia&rdquo;, y piden sus datos a quienes as&iacute; lo quieran.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, desde la Embajada de Espa&ntilde;a en Roma se pronuncian diciendo no saber nada al respecto. Igualmente, desde el Servicio de Relaciones Internacionales y Cooperaci&oacute;n de la UC3M han comunicado a los estudiantes, en coordinaci&oacute;n con la Agencia Nacional Erasmus (SEPIE), que &ldquo;no les consta la organizaci&oacute;n de ning&uacute;n mecanismo de salida de Italia coordinada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Uni&oacute;n Europea y Cooperaci&oacute;n&rdquo;. <a href="https://www.uniroma1.it/it/notizia/emergenza-coronavirus-indicazioni-studenti-e-personale-mobilita" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tampoco se menciona en la web de la universidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas y ante la aparente falta de comunicaci&oacute;n entre organismos, entre los estudiantes han circulado hasta rumores de posibles hackeos de las cuentas de correo de la universidad. Despu&eacute;s de expresar sus dudas al respecto, a Mar&iacute;a le contestaban desde La Sapienza que se trata de &ldquo;una lista de estudiantes que estamos preparando para enviar a las autoridades competentes&rdquo;. Con dudas, pero con todas las dem&aacute;s opciones agotadas, Mar&iacute;a y sus amigos esperan que sea verdad: &ldquo;Tengo la esperanza de que me repatrien&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Permanecer en Italia y tratar de salvar el a&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        Entre la ansiedad y el desasosiego de la situaci&oacute;n hist&oacute;rica que vive la sociedad italiana, Nadia Otero intenta mantener la calma. Esta estudiante de Bellas Artes fue a Florencia desde la Universidad de Salamanca y explica lo estresante que es ahora su d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la Academia de Florencia nos han dicho que est&aacute;n trabajando para hacer las clases online, pero como en Bellas Artes son pr&aacute;cticas es muy dif&iacute;cil. Nos dijeron que estaremos informados por correo y WhatsApp. Mientras, trato de estudiar en casa, pero es muy agobiante levantarte y saber que directamente vas a ir a la misma mesa y a hacer vida con la misma gente, que no puedes salir&hellip; Va a ser muy duro pasar tantas semanas en casa&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Ella es una de las pocas Erasmus que no trata de volver a casa. &ldquo;Cuando vimos que Espa&ntilde;a cerr&oacute; la frontera con Italia, nos dimos cuenta de que si quer&iacute;amos irnos ten&iacute;amos 24 horas. No hice amago de marcharme, varios decidimos quedarnos y ya est&aacute;&rdquo;, explica Nadia. Su familia tampoco insisti&oacute;, dice, porque &ldquo;al fin y al cabo en Espa&ntilde;a est&aacute; empezando ahora todo y que nos volvamos significa que las probabilidades de extenderlo son mayores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadia y los estudiantes espa&ntilde;oles que quedan en Italia se enfrentan ahora a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/aislo-hacer-caso-quedarte-casa_0_1005100326.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">semanas de aislamiento</a>, en un pa&iacute;s que vive desde hace d&iacute;as un escenario que todos se&ntilde;alan como el siguiente estadio al que se ver&aacute; abocada Espa&ntilde;a. Cuando ese sea el caso, para pasar el tiempo quiz&aacute; podr&iacute;amos, como ella, pintarle un final feliz a esta historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Ruiz Guevara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/odisea-regresar-erasmus-espanoles-italia_1_1025343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2020 22:03:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los erasmus españoles que huyeron de Italia por el coronavirus: "Si alguien enferma en mi familia porque yo le he contagiado, me muero"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Erasmus,Italia,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Erasmus españoles en Italia, ante la duda de volver o quedarse: "No quiero malgastar tiempo del mejor año de mi vida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/erasmus-italia_1_1113213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5678bc99-579e-4522-9631-63783a87d5d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Erasmus españoles en Italia, ante la duda de volver o quedarse: &quot;No quiero malgastar tiempo del mejor año de mi vida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los estudiantes españoles que disfrutaban del programa de intercambio europeo en Italia se debaten ahora entre responder a la preocupación de sus familias y volver a casa, o mantener la calma que claman las universidades</p><p class="subtitle">Casos confirmados, contagios locales y mascarillas: seis preguntas y respuestas para huir del pánico sobre el coronavirus</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El Erasmus est&aacute; siendo la mejor experiencia de mi vida&rdquo;. As&iacute; suelen describirlo los j&oacute;venes que disfrutan durante sus estudios de la aventura de vivir durante unos meses en otro pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea. Sin embargo, esa experiencia se ha vuelto turbulenta durante estos &uacute;ltimos d&iacute;as para los estudiantes espa&ntilde;oles de Erasmus en Italia a ra&iacute;z de la extensi&oacute;n del coronavirus en el pa&iacute;s. Precisamente, este es el destino favorito de los universitarios espa&ntilde;oles dentro de los 33 pa&iacute;ses del programa: el curso anterior fueron 8.487 los espa&ntilde;oles que lo eligieron, <a href="https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/7985705e-41b7-11ea-9099-01aa75ed71a1/language-en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el informe anual Erasmus+ 2018. </a>
    </p><p class="article-text">
        Ante la cancelaci&oacute;n de las clases en las universidades del norte, y los rumores y las medidas de prevenci&oacute;n en el sur, algunos estudiantes han decidido salir del pa&iacute;s. Otros conservan la calma, con la mente puesta en la preocupaci&oacute;n de sus familias desde Espa&ntilde;a y en los mensajes que llegan desde sus universidades.
    </p><h3 class="article-text">Una experiencia que no quieren detener</h3><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Cayuela y Leire Iruretagoiena tienen 20 a&ntilde;os, comparten piso y estudian en la Universidad de Roma La Sapienza. La noticia del coronavirus las sorprendi&oacute; de viaje en Venecia con un numeroso grupo de estudiantes. &ldquo;El domingo nos dijeron que ten&iacute;amos que abandonar el hotel y que no pod&iacute;amos ir a Padua, nuestra siguiente parada, por el coronavirus&rdquo;, relatan. Cuando volvieron a Roma, los organizadores llamaron a emergencias - un n&uacute;mero que, indican, ahora siempre est&aacute; colapsado - pero les dijeron que no eran necesarias medidas m&eacute;dicas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuvimos una mala sensaci&oacute;n, porque &eacute;ramos m&aacute;s de 200 personas y creemos que hubiera sido necesario alg&uacute;n control&rdquo;, explica Mar&iacute;a, que estudia Periodismo y Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Para ella detener el Erasmus ahora ser&iacute;a una tragedia: &ldquo;No nos queremos ir, llegu&eacute; hace menos de un mes y de pensarlo me muero&rdquo;. Su familia estaba al principio muy preocupada, pero ante los nuevos casos del coronavirus en Espa&ntilde;a est&aacute;n m&aacute;s tranquilos. &ldquo;Ya parece que da un poco igual quedarme o irme&rdquo;, resume la joven.
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        Desde el Servicio de Comunicaci&oacute;n Institucional de su universidad en Espa&ntilde;a indican que han enviado informaci&oacute;n tranquilizadora a los 154 estudiantes que se encuentran en Italia de Erasmus. Queda la duda de qu&eacute; har&aacute;n los que comenzaban este segundo cuatrimestre su andadura. &ldquo;La mayor&iacute;a de estudiantes se han incorporado ya a sus destinos en las universidades italianas, aunque algunos lo har&aacute;n pr&oacute;ximamente. A todos les informamos de que pueden renunciar si as&iacute; lo desean a su beca Erasmus, entendiendo que ser&iacute;a una renuncia justificada ante estas circunstancias&rdquo;, explican desde la UC3M.
    </p><p class="article-text">
        Leire Iruretagoiena siente que su universidad, la del Pa&iacute;s Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), est&aacute; m&aacute;s consternada con la situaci&oacute;n. &ldquo;Nos han dicho que sigamos las recomendaciones de los coordinadores de aqu&iacute;, pero que si queremos volver har&aacute;n todo lo posible para ayudarnos y que nos adaptemos. All&iacute; la segunda evaluaci&oacute;n empez&oacute; a finales de enero y ya ir&iacute;amos con retraso&rdquo;, indica. 
    </p><p class="article-text">
        La directora de relaciones internacionales de la UPV/EHU, Junkal Guti&eacute;rrez, confirma que les han ofrecido facilitar esa reincorporaci&oacute;n, pero que hay que mantener la tranquilidad. &ldquo;Algunas familias estaban muy nerviosas y el problema es entendible. Eso s&iacute;, para los alumnos que empezaban ahora el Erasmus, no tiene sentido que de momento acudan a los sitios donde se han suspendido las clases&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Leire insiste en que &ldquo;estoy muy a gusto en Roma y no quiero volver&rdquo;. La estudiante vasca cuenta que la situaci&oacute;n es diferente para los que tienen becas del Gobierno vasco: &ldquo;A ellos les han llamado diciendo que deben volver obligatoriamente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los hijos tranquilizan a los padres</h3><p class="article-text">
        Bel&eacute;n Cantalejo tiene 20 a&ntilde;os y estudia Periodismo y Publicidad en la Universidad Cat&oacute;lica de Murcia. Ahora hace lo propio en la de Florencia, desde donde describe la situaci&oacute;n como &ldquo;ca&oacute;tica, sobre todo porque nuestros padres se tiran de los pelos al ver las noticias en Espa&ntilde;a&rdquo;. Muchos estudiantes coinciden en esto: &ldquo;Los medios espa&ntilde;oles est&aacute;n exagerando la situaci&oacute;n y en Italia no son tan alarmistas&rdquo;. Por eso, Bel&eacute;n cuenta que tanto ella como sus compa&ntilde;eros intentan &ldquo;pedir a nuestros padres que mantengan la calma&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n s&iacute; que se nota en algunas escenas cotidianas. Aunque niega que los supermercados est&eacute;n completamente vac&iacute;os, asegura que en las secciones de pasta y conservas no hay nada. &ldquo;Tampoco mascarillas ni productos de limpieza, y lo que queda es car&iacute;simo. En Florencia he visto el desinfectante de manos por 25 euros&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La familia de Andrea Hidalgo, estudiante de Derecho de 23 a&ntilde;os en la Universidad de Murcia (UMU), tambi&eacute;n est&aacute; muy nerviosa. &ldquo;Si fuera por ellos estar&iacute;a en casa, pero hay que relajarse. Yo les he dicho que el virus ya ha llegado tambi&eacute;n Espa&ntilde;a y que es una gripe que no es peligrosa para la gente de mi edad. Ahora est&aacute;n todos mucho m&aacute;s tranquilos&rdquo;. La joven se encuentra de Erasmus en la Universidad de N&aacute;poles y cuenta que varios de sus amigos que estudian en el norte &ldquo;s&iacute; han vuelto por la presi&oacute;n de las familias, pero yo no quiero malgastar tiempo del mejor a&ntilde;o de mi vida&rdquo;. 
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        Marta Jim&eacute;nez, de 21 a&ntilde;os, tambi&eacute;n estudia Derecho en la UMU y hace su Erasmus en Pisa. All&iacute; no han cancelado las clases, pero sus padres le pidieron que &ldquo;cogiera un vuelo por si acaso&rdquo;. Encontr&oacute; uno muy barato para marzo; muchos de sus compa&ntilde;eros se han marchado ya.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n de las familias pasa por acudir directamente a la propia universidad. &ldquo;Tenemos llamadas de los padres, pero los estudiantes son mayores de edad y pueden tomar sus propias decisiones. Si por una causa as&iacute; alg&uacute;n alumno quiere volver o no irse ahora en el segundo cuatrimestre, ajustar&iacute;amos la maquinaria acad&eacute;mica para ayudarles, pero de momento no tenemos ning&uacute;n caso de nadie que quiera volver&rdquo;, indica el director de Relaciones Internacionales de la UMU, Mat&iacute;as Balibrea.
    </p><h3 class="article-text">Baile de precios en los vuelos</h3><p class="article-text">
        Entre dudas, los que finalmente han decidido marcharse han tenido que pagar, literalmente, un precio muy alto. &ldquo;Casi todos los espa&ntilde;oles que conozco se vuelven a su ciudad, y eso que los vuelos est&aacute;n car&iacute;simos. El domingo y el lunes en cuesti&oacute;n de minutos subieron entre 100 y 200 euros&rdquo;, cuenta un chico de Madrid en el aeropuerto de Mil&aacute;n-Malpensa que pide mantener el anonimato. &ldquo;Eso s&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;despu&eacute;s han empezado a aparecer vuelos m&aacute;s baratos, nos dijeron que debido a que muchos italianos los estaban cancelando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alberto S&aacute;nchez (nombre ficticio) tambi&eacute;n ha vuelto a casa. Este madrile&ntilde;o de 23 a&ntilde;os estudia en la Polit&eacute;cnica de Madrid (UPM) y est&aacute; de Erasmus en Mil&aacute;n, pero regres&oacute; por la preocupaci&oacute;n de sus padres. &ldquo;Empezaron a llamarnos a todos y a insistir en que compr&aacute;ramos un vuelo. Muchos chicos se volvieron paranoicos y he visto a gente que ha pagado hasta 400 euros&rdquo;, se&ntilde;ala. Volver a Italia, cuando lo decidan, ser&aacute; aparentemente un dolor de bolsillo menor: &ldquo;Solo nos hemos comprado el vuelo de ida, pero ahora los de vuelta est&aacute;n baratos porque ya nadie quiere viajar all&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el gabinete de comunicaci&oacute;n de su universidad dicen que de momento ning&uacute;n alumno ha pedido cancelar el Erasmus en Italia, pero s&iacute; les han informado de que, en tal caso, se les intentar&iacute;a reubicar para continuar la beca en otra universidad europea.
    </p><h3 class="article-text">P&aacute;nico al cierre de fronteras y a contagiar a la familia</h3><p class="article-text">
        Todos los entrevistados coinciden en lo mismo: lo que m&aacute;s miedo les da es que cierren las fronteras. Un miedo que se extiende incluso hasta el sur del pa&iacute;s. Juan Pedro Mart&iacute;nez, de 21 a&ntilde;os, estudia Ciencias de la Actividad F&iacute;sica y el Deporte en la UCAM y ahora est&aacute; en la Universidad de Foggia, en Apulia. &ldquo;Muchos ya han cogido vuelos para volver a casa porque nuestras familias tienen miedo de que cerraran los aeropuertos y nos qued&aacute;ramos atrapados&rdquo;, explica el joven. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; a&uacute;n no hay casos de coronavirus, pero Juan Pedro cuenta que, &ldquo;cuando toses o estornudas, la gente te mira muy raro; se nota much&iacute;simo la tensi&oacute;n en ciertos momentos, aunque en general el ambiente est&aacute; tranquilo&rdquo;.
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        Entre los que deciden regresar a casa hay otro miedo tambi&eacute;n patente: contagiar a la familia. &ldquo;Nosotros somos j&oacute;venes y no nos va a pasar nada, pero si se lo transmitimos a nuestros abuelos el riesgo ser&aacute; mucho m&aacute;s grave y eso nos provoca p&aacute;nico. Que nos toque a nosotros nos da un poco igual&rdquo;, asegura Alberto S&aacute;nchez.
    </p><h3 class="article-text">Los j&oacute;venes s&iacute; saben informarse</h3><p class="article-text">
        Sobre las edades de los fallecidos, las formas de contagio y los riesgos reales de la enfermedad tambi&eacute;n ha circulado diferente informaci&oacute;n. Nadia Otero, de 21 a&ntilde;os, cursa Bellas Artes en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Es una de las 84 estudiantes de la Universidad de Salamanca que est&aacute; en Italia y tiene claro que si quiere informarse tiene que ir a los medios oficiales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hago caso de las cosas que veo en las redes sociales, pero s&iacute; hay gente que va comentando rumores: he le&iacute;do esto, mi madre me ha dicho aquello&hellip; Creo que la desinformaci&oacute;n y el p&aacute;nico que se ve en las redes y en los medios de comunicaci&oacute;n tiene mucha culpa de esta estampida que se est&aacute; provocando&rdquo;. Nadia asegura que, en mitad de ese ruido, &ldquo;hay m&aacute;s gente que est&aacute; tranquilizando a los dem&aacute;s que gente hist&eacute;rica&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Entre esos rumores, Bel&eacute;n Rabad&aacute;n habla de un amigo que cancel&oacute; un viaje a Par&iacute;s porque escuch&oacute; que &ldquo;todos los que viajaran desde el norte de Italia a Francia ser&iacute;an puestos en cuarentena por prevenci&oacute;n&rdquo;. Andrea Hidalgo menciona tambi&eacute;n bulos sobre varios afectados en San Javier (Murcia). &ldquo;Creo que esto se est&aacute; haciendo mucho m&aacute;s grande de lo que es por culpa de la gente que transmite esos bulos: generan p&aacute;nico donde no lo hay&rdquo;, dice la murciana. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos da mucha rabia que se est&eacute;n difundiendo cosas que no son verdad. Han sacado im&aacute;genes falsas de algunos supermercados, la gente en Espa&ntilde;a tiene miedo de los que venimos de Italia y oigo comentarios <a href="https://www.eldiario.es/internacional/coronavirus-Italia-ciencia-ficcion_0_999500084.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre que esto parece una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n</a>. Muchos j&oacute;venes pensamos que no es para tanto&rdquo;, dice Alberto S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        A punto de cumplirse una semana desde que se identificaron los primeros casos de coronavirus en Italia, los estudiantes espa&ntilde;oles que se han marchado solo piensan en volver, y los que resisten estoicos claman normalidad. Todos, de nuevo, coinciden: el Erasmus es el mejor a&ntilde;o de sus vidas y esperan seguir disfrut&aacute;ndolo pronto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Ruiz Guevara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/erasmus-italia_1_1113213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2020 08:25:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Erasmus españoles en Italia, ante la duda de volver o quedarse: "No quiero malgastar tiempo del mejor año de mi vida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Erasmus,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día en el corazón del coronavirus en Italia: "Parece una película de ciencia ficción"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/coronavirus-italia-ciencia-ficcion_1_1117646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24d2cc31-faee-4503-9305-8843fc34aa4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Dos turistas con mascarillas sacan fotografías en la Galería Vittorio Emanuele II durante el brote de coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ciudadanos del norte de Italia se enfrentan a restricciones, cierre de universidades, vaciado de supermercados y cambios en los vuelos debido al brote</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/desconocido-paciente-epidemia-coronavirus-Italia_0_999150820.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El desconocido 'paciente cero': una dificultad a&ntilde;adida para controlar la epidemia de coronavirus en Italia</a>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hechos-COVID-19-desconocen_0_998450397.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cinco datos sobre el COVID-19 que a&uacute;n se desconocen</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este 24 de febrero, Sommacampagna amanec&iacute;a como cualquier otro lunes. En este municipio de la provincia de Verona, sus casi 15.000 habitantes se despertaron para enfrentar el d&iacute;a con normalidad. Al menos aparentemente. En realidad, hab&iacute;a algunas diferencias con la semana anterior.
    </p><p class="article-text">
        En las farmacias colgaba el letrero '<em>Mascherine mancanti'</em>; no hay mascarillas. En el parque, los ni&ntilde;os en edad escolar jugaban despreocupados. En la panader&iacute;a, la dependienta atend&iacute;a a la clientela sirviendo caf&eacute; con su hijo colgando del brazo. Pero all&iacute; no se hablaba de otra cosa: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hechos-COVID-19-desconocen_0_998450397.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la palabra coronavirus</a> flota desde el viernes en el norte de Italia como una presencia innegable.
    </p><p class="article-text">
        Hasta localidades de la regi&oacute;n de V&eacute;neto como Sommacampagna solo han llegado, de momento, <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/autoridades-italianas-restricciones-propagacion-coronavirus_0_999150158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">restricciones preventivas</a>. &ldquo;Han cerrado las escuelas y los gimnasios. En mi trabajo hay cambios porque est&aacute;n tambi&eacute;n vetando las oficinas abiertas al p&uacute;blico. Las medidas cada vez son m&aacute;s estrictas y creo que la situaci&oacute;n va a empeorar&rdquo;, dice Alessandro. Este joven residente en el municipio cancel&oacute; el domingo su viaje a Venecia despu&eacute;s de que la autoridad local <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Cancelan-carnaval-Venecia-escuelas-coronavirus_0_998800357.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clausurara antes de tiempo el carnaval. </a>&ldquo;Mi madre trabaja en un hospital y, racionalmente, sabe que no tiene que preocuparse tanto, pero con estas noticias est&aacute; muy nerviosa&rdquo;, a&ntilde;ade.
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        All&iacute; se sienten solo los primeros efectos de una ola de preocupaci&oacute;n que comienza a extenderse, al igual <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/MAPA-Consulta-evolucion-coronovirus-detectados_0_990051644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que el n&uacute;mero de infectados por el virus</a>. Otras localidades no han tenido tanta suerte, como Codogno - de un tama&ntilde;o similar a Sommacampagna - y los otros diez municipios que se encuentran en cuarentena con medidas mucho m&aacute;s restrictivas. Tampoco otras zonas del norte del pa&iacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Ultima-hora-coronavirus_13_999280065_39114.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde la situaci&oacute;n cambia a cada hora que pasa.</a>
    </p><h3 class="article-text">Zonas rojas donde se palpa la tensi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La vor&aacute;gine del coronavirus en Italia comenz&oacute; a gestarse el pasado viernes 21, d&iacute;a en que se dieron los primeros casos y en que Mar&iacute;a Miret, de Madrid, viaj&oacute; a Mil&aacute;n. &ldquo;Cuando bajamos del avi&oacute;n al llegar nos midieron a todos la temperatura corporal&rdquo;, se&ntilde;ala. En cambio, contrasta sorprendida, cuando el lunes regres&oacute; a Barajas no se encontr&oacute; ninguna medida de seguridad adicional.
    </p><p class="article-text">
        Miret relata c&oacute;mo cambi&oacute; la situaci&oacute;n durante el fin de semana en la capital mundial de la moda, que cuenta ya numerosos casos de contagio. &ldquo;En la residencia donde me aloj&eacute; recibieron el domingo la orden de separar a la gente que compart&iacute;a habitaci&oacute;n en estancias individuales. Ahora en Mil&aacute;n hay polic&iacute;a y ej&eacute;rcito por todas partes; el Duomo y los museos est&aacute;n cerrados; el centro, semidesierto; y la mayor&iacute;a de gente lleva mascarillas&rdquo;, indica. Sin embargo, tambi&eacute;n expresa su preocupaci&oacute;n sobre que &ldquo;el metro, el tranv&iacute;a y los autobuses est&eacute;n funcionando con normalidad&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En B&eacute;rgamo, donde ha fallecido uno de los afectados por el coronavirus, Fabio (nombre ficticio) asegura sentir &ldquo;un clima diferente: se nota la tensi&oacute;n y la ansiedad&rdquo;. Detalles como un estado m&aacute;s fluido de las carreteras y las escenas en los supermercados lo corroboran. &ldquo;Hay quien r&iacute;e y bromea sobre el asunto, pero es verdad que parte de los estantes est&aacute;n vac&iacute;os, especialmente los relacionados con limpieza y desinfectantes&rdquo;, indica. &ldquo;La gente est&aacute; empezando a comprar para anticiparse por si faltan existencias, pero no hay episodios de histeria&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La universidad se detiene en Italia, pero no fuera</h3><p class="article-text">
        Para Paola, una estudiante de doctorado que vive en Trieste, en el noreste italiano, la suspensi&oacute;n de las clases universitarias en las regiones del norte implica mucho m&aacute;s que una semana libre. &ldquo;Todas las actividades universitarias est&aacute;n bloqueadas, de momento hasta el 1 de marzo. En mi caso, han cancelado las pr&aacute;cticas relacionadas con salud por si algunos estudiantes proven&iacute;an de &aacute;reas donde se han dado infecciones&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n para ella no ser&iacute;a tan dram&aacute;tica si no fuera porque no terminar a tiempo sus pr&aacute;cticas compromete su futuro. &ldquo;Esto significa no llegar a la fecha en que iba a trasladarme a escribir la tesis en una universidad de Francia. Tampoco s&eacute; si aceptar&aacute;n estudiantes procedentes de &aacute;reas en riesgo&rdquo;, se&ntilde;ala Paola. La joven italiana cuenta que algo parecido le ha pasado a una amiga: &ldquo;Una universidad en Eslovenia ha pospuesto su estancia, prevista para empezar esta semana, y reevaluar&aacute; la situaci&oacute;n despu&eacute;s si demuestra que est&aacute; sana&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Aeropuertos: trampas o ventanas de escape</h3><p class="article-text">
        El aeropuerto de Mil&aacute;n-Malpensa es el segundo m&aacute;s transitado de pa&iacute;s, pero este lunes sus pasillos daban una impresi&oacute;n m&aacute;s discreta. En las retinas de los pasajeros se colaban im&aacute;genes que inspiraban a la vez miedo y ternura, como una pareja abrazada que rozaba sus mascarillas o una joven espa&ntilde;ola que hab&iacute;a improvisado protecci&oacute;n con un trozo de toalla y unos el&aacute;sticos alrededor de la cara. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me ha preocupado venir al aeropuerto, la gente est&aacute; entrando en p&aacute;nico&rdquo;, dice Anna de la ciudad de Pav&iacute;a, otra de las zonas rojas. La joven es una de las pocas personas que acepta hablar y cuenta que all&iacute;, &ldquo;con los colegios y las universidades cerradas, la gente cada vez es m&aacute;s consciente del peligro y lleva mascarillas por la calle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La misma sensaci&oacute;n inquietante respecto a acudir a un lugar tan concurrido como un aeropuerto ha tenido Alessandra P. de la zona del Lago de Garda: &ldquo;Desde Mil&aacute;n voy a Sevilla y luego a T&aacute;nger, y me lo he pensado dos veces antes de venir. La situaci&oacute;n es objetivamente preocupante, se nota que la gente est&aacute; intranquila y tambi&eacute;n sorprendida. Que en un fin de semana haya pasado todo esto parece una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n&rdquo;.
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        Caterina S. ha ido solo a acompa&ntilde;ar a su hijo desde Suiza y confiesa que, &ldquo;aunque ten&iacute;a previstas unas vacaciones en N&aacute;poles o Roma, no voy a reservar nada hasta que todo esto pase&rdquo;. La mujer asegura que de momento los suizos solo miran la situaci&oacute;n con recelo, &ldquo;a lo lejos&rdquo;. En otro pa&iacute;s lim&iacute;trofe, Austria, el domingo suspendieron todo el tr&aacute;fico ferroviario con Italia.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta sobre qu&eacute; hacer con las fronteras prolifera en las redes sociales, donde adem&aacute;s empieza a abundar la desinformaci&oacute;n, que desata el p&aacute;nico. Y viceversa. &ldquo;Ante el miedo, la gente est&aacute; empezando a inventar historias. Mis amigos han estado compartiendo noticias falsas que hablaban de casos de infecci&oacute;n en sitios donde a&uacute;n no hab&iacute;a ocurrido nada. Incluso hab&iacute;a un enlace a una noticia falsa que luego ha desaparecido&rdquo;, indica Alessandro de Sommacampagna.
    </p><h3 class="article-text">La sensaci&oacute;n de tener que marcharse</h3><p class="article-text">
        En el aeropuerto se siente una calma inquieta, las horas pesan. Entre los viajeros de ese lunes anormal tambi&eacute;n hab&iacute;a gente de Jap&oacute;n, de Corea y China. Es el caso de un estudiante chino que no quiere dar su nombre y que asegura que vuelve a casa &ldquo;porque aqu&iacute; no pueden controlar el virus&rdquo;. Para demostrarlo saca su m&oacute;vil y muestra las cifras; tambi&eacute;n fotos de supermercados vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Lleva en Tur&iacute;n desde septiembre, y ahora la capital de la regi&oacute;n del Piamonte es otra de las grandes afectadas por el coronavirus. Pero el estudiante asegura que en su ciudad de origen &ldquo;todos se han recuperado&rdquo; y que su familia cree que es lo m&aacute;s &ldquo;seguro y sensato&rdquo;. Pasa la noche del lunes en el aeropuerto, por miedo a que le cierren el acceso.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el norte de Italia respira una atm&oacute;sfera contradictoria, cuya direcci&oacute;n cambia r&aacute;pidamente. Alessandro resume la sensaci&oacute;n general: &ldquo;Creo que algunas medidas son exageradas, pero tampoco creo que vayamos a volver a la normalidad en una semana. No me siento encerrado pero, desde luego, mi libertad est&aacute; limitada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Ruiz Guevara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/coronavirus-italia-ciencia-ficcion_1_1117646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 07:02:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día en el corazón del coronavirus en Italia: "Parece una película de ciencia ficción"]]></media:title>
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