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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carla Antonelli]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carla-antonelli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carla Antonelli]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ley Trans: camina o revienta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-trans-camina-revienta_129_8872493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d53c4371-6ca7-4f7e-99f9-96994a7ff5c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley Trans: camina o revienta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es 31 de marzo de 2022, Día de la Visibilidad Trans. Y tiene que ser el último 31 de marzo sin Ley Trans. La fase de consulta pública se está ralentizando por un CGPJ cuyo informe (no vinculante) les anticipo tan negativo como previsible</p><p class="subtitle">Casi todas las comunidades tienen ya leyes trans a la espera de la estatal, congelada desde hace nueve meses</p></div><p class="article-text">
        Que el camino iba a ser dif&iacute;cil, lo supimos desde el principio. Que la batalla por la igualdad dejar&iacute;a bajas y heridas, lo vivimos en carnes propias. &iquest;Y en qu&eacute; punto nos encontramos ahora? En el estancamiento silencioso.
    </p><p class="article-text">
        Sufrimos tiempos fren&eacute;ticos y convulsos, jornadas en las que los titulares que nos despiertan con ansiedad llegan caducados al telediario de la noche. &iquest;Pandequ&eacute;? &iquest;Casaqui&eacute;n? Y ahora, encima, una maldita guerra, una invasi&oacute;n neo-zarista avalada por una iglesia rusa que cree que lo importante es acabar con el &ldquo;lobby gay&rdquo; y los valores occidentales. Y ahora, encima, las facturas de Putin domiciliadas en nuestros recibos.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante todo el apoyo al pueblo ucraniano &ndash;y al sirio, y al yemen&iacute; y al palestino y al saharaui&ndash;, un pueblo que ejerce ahora de dique de contenci&oacute;n contra el Hitler del siglo XXI. Un pueblo que nos duele porque es nuestro espejo: nos devuelve reflejada la fragilidad de nuestras rutinas y la importancia de defender cada d&iacute;a la democracia y los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante tambi&eacute;n todo nuestro cari&ntilde;o a las personas vulnerables, que son siempre las que m&aacute;s sufren en estos conflictos. Como Judis, una joven trans ucraniana que intentaba cruzar la frontera para huir de la guerra y a la que unos guardias fronterizos obligaron a desnudarse y le gritaron &ldquo;&iexcl;Eres un t&iacute;o, largo de aqu&iacute;!&rdquo;. Con 24 a&ntilde;itos y pese a tener su documentaci&oacute;n como mujer en regla, relata The Guardian.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es el D&iacute;a de la Visibilidad Trans y me paro a escribir estas palabras con la rabiosa voluntad de recordar que no hemos llegado aqu&iacute; para nada. Porque el olor de una guerra cercana no debe sino acelerar nuestras ganas de reforzar y mejorar nuestras democracias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece un recuerdo decimon&oacute;nico aquel junio de 2021 en el que lleg&oacute; por fin al Consejo de Ministros el Anteproyecto de Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans y para la Garant&iacute;a de los Derechos de las Personas LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        Parece una pel&iacute;cula del Jur&aacute;sico aquel verano de 2020, en el que personas con nombres y apellidos de forma falaz enarbolaron la bandera del feminismo para unirse a las tesis de la ultraderecha, separ&aacute;ndose del abrazo interseccional que llen&oacute; las calles el pasado 8 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no, todo aquello fue hace muy poquito, y las heridas todav&iacute;a escuecen. Dice Camila Sosa en Las Malas que <em>&ldquo;eso somos como pa&iacute;s tambi&eacute;n, el da&ntilde;o sin tregua al cuerpo de las travestis </em>(trans).<em> La huella dejada en determinados cuerpos, de manera injusta, azarosa y evitable, esa huella de odio&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esa huella de odio a&uacute;n palpita, pero las que habitamos los m&aacute;rgenes no tenemos miedo ante el dolor: <strong>tenemos prisa por la justicia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Coalici&oacute;n ha sido puesto a prueba mil y una veces, y ah&iacute; sigue, resistiendo, gobernando el conflicto permanente y legislando en dignidad. Y as&iacute; debe seguir, y as&iacute; debe acelerar los tiempos y sacarnos del estancamiento. Porque la fase de consulta p&uacute;blica se est&aacute; ralentizando por un Consejo General del Poder Judicial cuyo informe (no vinculante) les anticipo tan negativo como previsible. Y es que una servidora todav&iacute;a recuerda las barbaridades que se dijeron en la cocina del matrimonio igualitario.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos la Ley Trans cuanto antes. Para que nos dejen de considerar enfermas, para que la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero sea un derecho, para prohibir las malditas terapias de conversi&oacute;n y para amparar a menores, migrantes y personas no binarias, porque cuanto m&aacute;s tarde m&aacute;s herramientas se les dar&aacute; a negacionistas y radicales transexcluyentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos propios y muchos ajenos querr&aacute;n frenarnos diciendo &ldquo;con la que est&aacute; cayendo, ahora no toca&rdquo;. Mentira. Si se quiere, se puede. Y se debe. Hace apenas unos d&iacute;as el Congreso avanzaba con las normativas de FP, Residuos, Planes de Pensiones, Dep&oacute;sito Legal o Instituciones Penitenciarias, al igual que el plan del Gobierno de 6.000 millones para medidas contra la crisis y l&iacute;mites a las subidas de los alquileres. Temas importantes todos ellos. Tanto como lo nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Concluyo pidiendo disculpas por cambiar el foco. S&eacute; que hoy era el d&iacute;a de celebrar los nombres y apellidos de gente trans visible como Elizabeth Duval, Alejandro Alb&aacute;n, Daniela Vega, Uge Sangil, Hunter Schufer (Jules en Euphoria), Dar&iacute;o Gael G&oacute;mez, Lola Rodr&iacute;guez, Marcos Ventura, &Aacute;ngela Ponce, Daniela Santiago, Valeria Vegas, Man&eacute; Fern&aacute;ndez Noriega, Kim P&eacute;rez, Alicia Ramos, Daniasa Curbelo, Marina S&aacute;enz, Guillem Montoro, Juani Bermejo, Jimena Gonz&aacute;lez y tantas y tantas personas que est&aacute;n transformando los espacios de la televisi&oacute;n, la literatura, el activismo, la academia o la computaci&oacute;n cu&aacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Me van a perdonar la vehemencia, pero hoy toca ponernos peleonas y volver a ser las Sylvias Rivera que habita en cada una de nosotras. Hoy toca caminar o reventar.
    </p><p class="article-text">
        Porque no aguanto ni un a&ntilde;o m&aacute;s sin la Ley que merecemos, el respeto que se nos debe y la dignidad arrebatada de cada d&iacute;a, cada hora y cada minuto, mientras no seamos ciudadanas, ciudadanos y ciudadanes de pleno derecho.
    </p><p class="article-text">
        Feliz y combativo D&iacute;a de la Visibilidad Transformadora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-trans-camina-revienta_129_8872493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 20:35:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ley Trans: camina o revienta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos vemos hoy en las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vemos-hoy-calles_129_8578467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75aa1d82-afdd-406a-ac07-ac500f78e995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos vemos hoy en las calles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo tienes muy fácil, Presidenta: di "no" al chantaje de Vox en el plenario de mañana. Defiende las leyes que tu propio partido aprobó. Sé coherente con la derecha de gobierno que jamás derogaría leyes de igualdad en Alemania, Reino Unido o Suecia</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La libertad nunca es dada voluntariamente por el opresor; debe ser demandada por el oprimido.&quot;
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martin Luther King,1963</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se dice que el 4 de mayo de 2021 la izquierda madrile&ntilde;a perdi&oacute; las elecciones. Lo que ocurri&oacute; fue, en realidad, a&uacute;n m&aacute;s grave: la derecha gan&oacute; una batalla cultural.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las razones por las que Isabel D&iacute;az Ayuso multiplic&oacute; sus esca&ntilde;os, y son muchas las reflexiones que debemos hacer desde la oposici&oacute;n para reconquistar el voto de las y los madrile&ntilde;os. Los procesos electorales siguen su curso y estoy segura de que, antes o despu&eacute;s, reconquistaremos Sol.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo que me preocupa hoy mucho m&aacute;s que las urnas: la integridad<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando la derecha desdibuja y resignifica el concepto &ldquo;libertad&rdquo;, quienes acaban sufriendo las consecuencias somos, precisamente, quienes llevamos toda una vida luchando por ella.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se vac&iacute;a ese concepto (tan fr&aacute;gil como poderoso) se le da a la extrema derecha carta de naturaleza para vomitar m&aacute;s y m&aacute;s discurso de odio. Porque claro, est&aacute;n en el ejercicio de su &ldquo;libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su libertad para decir que los ni&ntilde;os migrantes solos son una amenaza para los barrios; su libertad para burlarse del feminismo y poner en duda el sufrimiento provocado por la violencia machista; su libertad para amenazar las leyes que protegen a las personas LGTBIQ+ como moneda de cambio para aprobar unos presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        Y lo peor de todo no es que la extrema derecha practique lo que ya sab&iacute;amos que har&iacute;an cuando entraran por la puerta. Lo m&aacute;s peligroso es que el PP, un partido de gobierno, se ponga de rodillas ante ellos.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso parece olvidarse de que es Presidenta, y que gobernar significa buscar el inter&eacute;s general. Parece olvidarse de que una democracia sana trabaja para las mayor&iacute;as al tiempo que protege a los m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso parece olvidarse de que las leyes LGTBIQ+ y TRANS est&aacute;n para que a nadie le pase lo que le pas&oacute; a Samuel, Sonia, Eva, Roberto...
    </p><p class="article-text">
        Porque ninguna ley ser&aacute; perfecta o infalible, pero todo recurso y amparo es poco cuando de restituir, concienciar, educar, visibilizar y proteger se trata. Y cuando haces que se tambalee esa fr&aacute;gil red de seguridad, nos pones en peligro, Presidenta.
    </p><p class="article-text">
        Los discursos de odio se est&aacute;n convirtiendo en humillaci&oacute;n institucional en los parlamentos, en violencia verbal en las redes y en agresiones f&iacute;sicas en las calles. &iquest;Vas a ser c&oacute;mplice, Presidenta? &iquest;Vas a darle m&aacute;s poder a quienes nos quieren expulsar de la sociedad?
    </p><p class="article-text">
        Si ese es tu concepto de &ldquo;libertad&rdquo;, prep&aacute;rate, porque las &uacute;ltimas de la fila no hemos sobrevivido al franquismo para aguantar m&aacute;s vejaciones.
    </p><p class="article-text">
        Poco sabe de la libertad quien nunca tuvo el riesgo de perderla. Pero nosotros, nosotras y nosotres, s&iacute;. Y no nos vamos a quedar de brazos cruzados.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a defender los Derechos Humanos por tierra, mar y aire. En las calles, en las redes, en los peri&oacute;dicos, en los parlamentos, en la UE, en la ONU y en los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        Lo tienes muy f&aacute;cil, Presidenta: Di &ldquo;no&rdquo; al chantaje de Vox en el plenario de ma&ntilde;ana. Defiende las leyes que tu propio partido aprob&oacute;. S&eacute; coherente con la derecha de gobierno que jam&aacute;s derogar&iacute;a leyes de igualdad en Alemania, Reino Unido o Suecia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No conviertas Madrid en la capital europea del discurso de odio. Por una vez, no dejes en rid&iacute;culo a Casado ante Von der Leyen. Por una vez, escucha y ponte en el lado correcto de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Escucha bien, porque no vamos a gritar. Vamos a rugir.
    </p><p class="article-text">
        Esto es una guerra cultural en la que nos disputamos el significado radical de la palabra &ldquo;libertad&rdquo;. Es una contienda parad&oacute;jica en la que el movimiento LGTBIQ+ va a luchar, como siempre, de forma pac&iacute;fica pero incansable.
    </p><p class="article-text">
        Porque nos va la vida en ello. En lo personal, tuve el honor como diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, de defender y ser ponente de ambas normativas en 2016, la LGTBIQ+ y la TRANS. Sue&ntilde;os y quimeras hechas realidad con el consenso de los colectivos, que hoy la ultraderecha y un servil PP quieren destrozar para llevarnos al vac&iacute;o infinito, pero que les quede claro, no lo vamos a permitir. Porque nos va la vida en ello, si, la nuestra y en la memoria de los que sucumbieron v&iacute;ctimas de la LGTBIfobia en todas sus manifestaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lesbianas, gays, trans, bisexuales, intersexuales, heteros aliados, mujeres, familias, migrantes, personas con discapacidad y tantos otros. Militantes de la democracia de cualquier espectro.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de una misma bandera, somos multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra causa es la de los Derechos Humanos, y la vamos a defender.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, vamos a reventar Sol. Hoy, nos vemos en las calles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vemos-hoy-calles_129_8578467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Dec 2021 21:16:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos vemos hoy en las calles]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[40 años de VIH: la pandemia que nunca se fue]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/40-anos-vih-pandemia_129_8539490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07608ee6-7618-4773-bc97-e99c6092d762_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="40 años de VIH: la pandemia que nunca se fue"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me esperanza el activismo. Organizado o informal, en las calles o en las redes. Sexagenario o "Z". Me esperanza ver que la lucha sigue, que las alianzas se forjan y que la causa no decae</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Carla, tengo el sida&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Nunca olvidar&eacute; ese d&iacute;a. Fue la primera vez que alguien me confesaba, con la voz quebrada y su mano sobre mi rodilla, que ten&iacute;a VIH.
    </p><p class="article-text">
        Aquella bella flor del sur tard&oacute; muy poco en marchitarse. Nos dej&oacute; demasiado pronto, como millones de personas por todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        La gente recuerda los a&ntilde;os 80 por su brillo y lentejuelas, por el despertar y la euforia. Pero tambi&eacute;n fueron a&ntilde;os de sombra, de p&eacute;rdida y estigma. Fueron a&ntilde;os en los que las personas de los m&aacute;rgenes mor&iacute;an devoradas por la vida cuando apenas empezaban a caminar a plena luz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El c&aacute;ncer gay&rdquo;, le dec&iacute;an. Aquella pandemia se ceb&oacute; con los hombres que ten&iacute;an sexo con hombres, con las mujeres trans, con los consumidores de drogas y con las personas que ejerc&iacute;an la prostituci&oacute;n, claro que s&iacute;. Pero poco tardamos en saber que &ldquo;el bicho&rdquo; no ten&iacute;a nada que ver con ninguna orientaci&oacute;n o identidad, sino con las pr&aacute;cticas de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        De nada serv&iacute;a la evidencia cient&iacute;fica. Daba igual: nos grabaron el estigma.
    </p><p class="article-text">
        Y como la sentencia de muerte no era suficiente castigo, ah&iacute; estaba la penitencia. Todav&iacute;a lloro de rabia al pensar en la gente que muri&oacute; sola y muerta de fr&iacute;o en su coche, en los chicos que no pudieron despedirse de los chicos a los que amaban o en las chicas trans que tuvieron que vestirse de hombre para que sus familias las dejaran morir en casa.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a me pesa toda la dignidad arrebatada.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado cuatro d&eacute;cadas y hemos avanzado much&iacute;simo, lo s&eacute;, pero no pod&iacute;a empezar este art&iacute;culo sin antes reivindicar la memoria. No por melancol&iacute;a, sino por ponernos frente al espejo.
    </p><p class="article-text">
        Porque si te diagnostican del VIH hoy, en un pa&iacute;s desarrollado, tienes esperanza de vida. Con el debido an&aacute;lisis a tiempo, con tratamiento y h&aacute;bitos saludables, la enfermedad se mantiene a raya. Gracias a la medicina, se puede convivir con el virus, se puede tener carga viral indetectable y ser, por lo tanto, intransmisible.
    </p><p class="article-text">
        Pero vivir en un pa&iacute;s desarrollado es un gran &ldquo;si&hellip;&rdquo;. Con datos de ONU-Sida en la mano, cientos de miles de personas mueren cada a&ntilde;o de sida, fundamentalmente en el sur global. Especialmente las mujeres j&oacute;venes del continente africano. Hablamos de un virus catalizador de las desigualdades y propagador de la discriminaci&oacute;n, &iquest;nos suena de algo?
    </p><p class="article-text">
        Como no me dan las palabras para hacer una radiograf&iacute;a del planeta, perm&iacute;tanme centrarme ahora en nuestro pa&iacute;s:
    </p><p class="article-text">
        Los 80 y los 90 pasaron, los avances cient&iacute;ficos llegaron, la sociedad civil despert&oacute; y la sanidad p&uacute;blica se hizo cargo de una epidemia que antes supon&iacute;a una sentencia de muerte y ahora acarrea una pena de silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hemos reconquistado la salud f&iacute;sica de las personas que viven con VIH, pero todav&iacute;a nos quedan pendientes las batallas de la salud mental y la salud democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque la pandemia que nunca se fue sigue siendo motivo de estigma y se&ntilde;alamiento, de ansiedad y verg&uuml;enza propia, de p&eacute;rdida de oportunidades afectivas y laborales. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/comunidad-madrid-niega-tratamiento-inmigrantes-vih_1_8495406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todav&iacute;a hoy hay personas migrantes con VIH a las que se les niega el tratamiento en la Comunidad de Madrid</a>, pese a que desde 2018 Espa&ntilde;a recuper&oacute; la cobertura sanitaria universal.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el VIH es hoy el armario del que nadie quiere hablar.
    </p><p class="article-text">
        Ante eso, no se me ocurre mejor arma que la visibilidad y la concienciaci&oacute;n: colectivos, personalidades, partidos pol&iacute;ticos, instituciones. Todas, todos y todes de la mano, estamos llamados a erradicar la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque soy pesada de tan peleona, al final siempre me puede la resiliencia, as&iacute; que voy a cerrar este art&iacute;culo hablando de algunos motivos que me esperanzan:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me esperanza la cultura.</strong> Las representaciones audiovisuales y literarias han evolucionado lo que no est&aacute; escrito. De &ldquo;Philadelphia&rdquo; hemos pasado a &ldquo;&Eacute;lite&rdquo; o &ldquo;It&rsquo;s a sin&rdquo;. Contamos con historias mejor contadas, contamos con personajes profundos y poli&eacute;dricos. Por fin nos cuentan vidas veros&iacute;miles sin caer en morbo ni estereotipos. Y cr&eacute;anme si les digo que las pantallas y las p&aacute;ginas abren las mentes m&aacute;s cerradas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me esperanza la sanidad p&uacute;blica.</strong> Cada vez hay m&aacute;s profesionales especializados y emp&aacute;ticos, cada vez hay m&aacute;s informaci&oacute;n y acceso (eso s&iacute;, no en todas las CCAA por igual). Tenemos, adem&aacute;s, a la ministra de Sanidad m&aacute;s implicada de nuestra historia, Carolina Darias. Una aut&eacute;ntica embajadora del VIH que en un pu&ntilde;ado de meses ha hecho del lazo rojo pol&iacute;tica p&uacute;blica prioritaria: expandiendo la PrEP por toda Espa&ntilde;a, impulsando un Pacto Social por la No Discriminaci&oacute;n y llevando a todos los foros internacionales el mensaje de que la respuesta al VIH es una cuesti&oacute;n de Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y me esperanza el activismo.</strong> Organizado o informal, en las calles o en las redes. Sexagenario o &ldquo;Z&rdquo;. Me esperanza ver que la lucha sigue, que las alianzas se forjan y que la causa no decae.
    </p><p class="article-text">
        Y acabo as&iacute;, optimista. Porque vivir en positivo es la m&aacute;s radical de las esperanzas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/40-anos-vih-pandemia_129_8539490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Nov 2021 21:33:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[40 años de VIH: la pandemia que nunca se fue]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley Trans: vence la luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-trans-vence-luz_129_8089229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3150b053-bb3f-4669-813e-5c133b54f7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley Trans: vence la luz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la aprobación del anteproyecto de la 'ley trans', toca mirar hacia delante, dejar que la alegría cicatrice las heridas y nos dé fuerzas para el camino que comienza. Porque no lo olvidemos: estamos dando un paso histórico, fundamental… Pero no será el último</p><p class="subtitle">El Gobierno aprueba la 'ley trans', que contempla la autodeterminación de género</p></div><p class="article-text">
        Ha sido un parto doloroso, no solo por los &uacute;ltimos tiempos. La lucha de las personas trans es una lucha hist&oacute;rica. Llevamos a&ntilde;os peleando para conseguir algo tan sencillo como nuestro derecho a ser. S&iacute;, a ser las personas que realmente somos, con los mismos derechos que cualquiera, tambi&eacute;n con las mismas obligaciones, simplemente a ser y a existir en igualdad de condiciones, con las mismas oportunidades, sin miedo, con plena libertad. Y ese momento ha llegado, al menos en nuestro pa&iacute;s. El Gobierno de Espa&ntilde;a dio a luz ayer al <em>Anteproyecto de Ley para la igualdad efectiva de las personas Trans y para la garant&iacute;a de los derechos de las personas LGTBI.</em>
    </p><p class="article-text">
        Por el camino nos dejamos mucha sangre derramada, pagando incluso caros peajes, de los que no nos arrepentimos ni nos arrepentiremos. Conflictos est&eacute;riles y fracturas innecesarias que habr&aacute; que ir arreglando con el tiempo y tambi&eacute;n con el empe&ntilde;o de construir una sociedad en la que, como dec&iacute;a el compa&ntilde;ero Pedro Zerolo, quepamos todos, todas y, tambi&eacute;n, todes. Ahora toca mirar hacia delante, dejar que la alegr&iacute;a cicatrice las heridas y nos d&eacute; fuerzas para el camino que comienza. Porque no lo olvidemos: estamos dando un paso hist&oacute;rico, fundamental&hellip; Pero no ser&aacute; el &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Celebremos haber&nbsp;reconquistado&nbsp;las l&iacute;neas rojas infranqueables:&nbsp;la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero ser&aacute; un derecho y la transexualidad ya no ser&aacute; una enfermedad. Celebremos tambi&eacute;n la prohibici&oacute;n de las terapias de conversi&oacute;n y de la modificaci&oacute;n genital de beb&eacute;s intersexuales. Celebremos que mujeres solteras, lesbianas, bisexuales y personas trans con capacidad gestante podr&aacute;n acudir a las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida del Sistema Nacional de Salud, o que las aulas y los centros de trabajo se van a llenar de contenido arco&iacute;ris. Celebremos sin olvidar que en la traves&iacute;a parlamentaria debemos trabajar por los derechos de los y las menores de 14 a&ntilde;os y por el reconocimiento de las personas no binarias, as&iacute; como el pleno reconocimiento en igualdad de las personas migrantes en su tarjeta de residencia.
    </p><p class="article-text">
        Celebremos mientras luchamos, luchemos mientras celebramos&hellip; Para que Espa&ntilde;a pueda decir con orgullo, con sororidad, con ah&iacute;nco, que no va a dejar a nadie atr&aacute;s. Que va a proteger a todos los colectivos con las m&aacute;ximas garant&iacute;as jur&iacute;dicas y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy estoy contenta porque mi partido y mi Gobierno se colocan en el lado correcto de la historia, el que hemos defendido siempre desde el inicio miles de personas, el de la raz&oacute;n y lo justo. Estoy contenta porque, una vez m&aacute;s, vence la luz frente a toda la oscuridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-trans-vence-luz_129_8089229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jun 2021 05:44:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ley Trans: vence la luz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley trans,LGTBI,Orgullo LGTBI,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Goodbye to Madrid?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/goodbye-to-madrid_129_7837139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64cae5e9-6314-4ea5-9ce5-1ab84eac3075_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Goodbye to Madrid?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sabes cuánto dinero ha destinado Ayuso en ayudas directas a la hostelería y otros sectores afectados por la crisis? 0 unidades de euros. Había 600 millones previstos en los Presupuestos de Madrid, pero ella pensó que era mejor pararlo todo y convocar unas elecciones anticipadas en plena pandemia</p></div><p class="article-text">
        Una mujer de piel blanca, pelo negro y mirada delirante canta<em> Willkommen! Bievenue! Welcome! </em>frente al jolgorio de brindis y aplausos de camareros y comensales. Todo es billetes, humo y risas. Berl&iacute;n era una fiesta que beb&iacute;a la vida arrebatada tras la devastaci&oacute;n de la &mdash;mal llamada&mdash; gripe espa&ntilde;ola y la Primera Guerra Mundial. Sally Bowles (Liza Minnelli) ten&iacute;a que ganarse el pan y el pueblo germano necesitaba un respiro en la Alemania de los a&ntilde;os 20, excelentemente retratada en la pel&iacute;cula &ldquo;Cabaret&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora volvamos al presente. Volvamos a Madrid y hagamos un ejercicio de sinceridad: todas y todos hemos estado en ese bar. Bien en una mesa, bien sirviendo copas o quiz&aacute;s, incluso, encima del escenario. La fatiga mental ya exist&iacute;a hace cien a&ntilde;os, pero aquello de poner nombre a las cosas tard&oacute; a&uacute;n un tiempo en llegar. Lo que no tarda nunca &mdash;ni all&iacute; ni aqu&iacute;&mdash; es la necesidad ansiosa de recuperar la normalidad y la rutina que tanto echamos de menos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de sol, calles, abrazos e historias maravillosas que atraviesan la Pen&iacute;nsula y los archipi&eacute;lagos. Y Madrid es el kil&oacute;metro cero de muchas de esas historias. Una regi&oacute;n capital de los sue&ntilde;os que pasean por los teatros de la Gran V&iacute;a, de los verm&uacute;s de media tarde en una terraza de El Escorial o de las familias que llenan los edificios de M&oacute;stoles con sus acentos madrugadores. Gentes muy distintas que, en alg&uacute;n momento del d&iacute;a, paran por el bar para tomarse una ca&ntilde;a y desconectar.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso lo sabe muy bien. Y por eso apuesta todas sus cartas a llamarlo <em>libertad</em>.
    </p><p class="article-text">
        Me contaba un amigo que el otro d&iacute;a una drag le dijo en un bar de Chueca &mdash;mientras chascaba sus largas u&ntilde;as acr&iacute;licas&mdash; que era de izquierdas, pero que iba a votar a Ayuso porque &ldquo;le daba trabajo&rdquo;. Ahora cambiemos &ldquo;drag&rdquo; por &ldquo;camarero&rdquo; y &ldquo;Chueca&rdquo; por &ldquo;Fuenlabrada&rdquo;. &iquest;Nos suena reciente?
    </p><p class="article-text">
        Este mensaje est&aacute; llegando a una parte de la sociedad madrile&ntilde;a, incluso &mdash;como vemos&mdash; a alg&uacute;n votante progresista. Pero no me parece dif&iacute;cil desmontar este espejismo con algo tan sencillo como los hechos. Comencemos.
    </p><p class="article-text">
        Amiga drag, compa&ntilde;ero camarero, ciudadano indeciso, te pregunto desde el m&aacute;ximo respeto y empat&iacute;a: &iquest;En serio es aqu&iacute; donde empieza y acaba toda tu libertad? &iquest;En serio le dar&iacute;as a Ayuso, entre todas las opciones posibles, las llaves de tu comunidad?
    </p><p class="article-text">
        Hablemos de tu trabajo: &iquest;Sabes cu&aacute;nto dinero ha destinado Ayuso en ayudas directas a la hosteler&iacute;a y otros sectores afectados por la crisis? 0 unidades de euros. Hab&iacute;a 600 millones previstos en los Presupuestos de Madrid, pero ella pens&oacute; que era mejor pararlo todo y convocar unas elecciones anticipadas en plena pandemia. No lo digo yo, lo dijo su propio Vicepresidente de Ciudadanos, Ignacio Aguado.
    </p><p class="article-text">
        Hablemos de la salud de tu familia: aqu&iacute; no s&eacute; ni por d&oacute;nde empezar. &iquest;Qu&eacute; te parece que Madrid llegara a la pandemia con &iacute;ndices de cama hospitalaria por habitante por debajo de los m&iacute;nimos que establece la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud? &iquest;Qu&eacute; opinas de que una se&ntilde;ora mayor con un pie roto tenga que hacer un trayecto de 150 kil&oacute;metros para vacunarse porque Ayuso no permite que le pongan la inyecci&oacute;n en el centro de salud m&aacute;s cercano? Y podr&iacute;a extenderme, pero no me da el art&iacute;culo y quiero que pasemos a otro tema que tambi&eacute;n te afecta.
    </p><p class="article-text">
        Hablemos de Derechos Humanos: &iquest;realmente te da igual que la extrema derecha gobierne en la Comunidad de Madrid? Echa cuentas, que el PP ya tiene los n&uacute;meros: Sin Monasterio, no hay Ayuso. Votarla a ella es votar a Vox y permitir que Madrid se convierta en la capital de la extrema derecha en Europa. Esto es as&iacute; porque la ley electoral es la que es y la aritm&eacute;tica pol&iacute;tica es lo que tiene. Si votas a Ayuso vas a abrir las puertas de Sol a quienes quieren prohibir que se hable de diversidad sexual en los colegios, a quienes ya han dicho que quieren derogar las leyes LGTBI y Trans, a quienes llaman estercolero multicultural a los barrios obreros y a quienes dicen que la violencia machista no existe. No podr&aacute;s decir que no lo sab&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Gobernar en serio es otra cosa, y creo que t&uacute; y yo estaremos de acuerdo en que se puede gestionar Madrid de otro modo. Quiz&aacute;s, por qu&eacute; no, con un se&ntilde;or bastante formal llamado &Aacute;ngel Gabilondo. Un catedr&aacute;tico de universidad que sabe negociar con ambas manos y que cree que unidos podemos hacer mucho m&aacute;s por Madrid. Pi&eacute;nsalo.
    </p><p class="article-text">
        Piensa que Sally Bowles miraba de reojo a los nazis en su cabaret y les restaba importancia. Ella solo quer&iacute;a beber y pagar el alquiler. No todo el mundo sabe que su trama se basaba en un libro llamado &ldquo;<em>Goodbye to Berlin</em>&rdquo;. Una obra escrita por Christopher Isherwood, un hombre progresista que vivi&oacute; en la capital alemana hace cien a&ntilde;os y que fue testigo de lo que ocurre cuando la gente no se hace responsable del significado real de la palabra &ldquo;libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero t&uacute; quieres que le vaya bien a Madrid y que no digamos adi&oacute;s a todo lo que hemos conseguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque t&uacute; no eres Sally Bowles, &iquest;verdad?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/goodbye-to-madrid_129_7837139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Apr 2021 20:35:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Goodbye to Madrid?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo sobre mi bandera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bandera_129_5972855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36986595-620d-42a5-9cd6-08169a14d883_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo sobre mi bandera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como mujer que ha vivido no una, sino dos transiciones hacia la libertad, reivindico con orgullo que resignifiquemos la bandera llenándola de derechos y limpiándola de privilegios</p></div><p class="article-text">
        <em>[...] No les duele Espa&ntilde;a, les duele saber que ya no son sus due&ntilde;os. Ni</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>siquiera de una bandera con la que muchos admitimos haber tenido</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sentimientos encontrados [...]</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cambia, todo cambia&rdquo; &mdash; cantaba la gran Mercedes Sosa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El coronavirus lo va a cambiar todo&rdquo; &mdash; dicen una y otra vez por la radio.
    </p><p class="article-text">
        Pues todo, lo que se dice &ldquo;todo&rdquo;, quiz&aacute;s no.
    </p><p class="article-text">
        La mayor crisis de salud p&uacute;blica mundial desde hace un siglo nos ha descolocado a todos y, por si no bastara con las miles de vidas arrebatadas, el maldito virus tambi&eacute;n nos golpea con la mayor crisis econ&oacute;mica y social desde la Gran Depresi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias al esfuerzo tit&aacute;nico de nuestros sanitarios, a la responsabilidad de la gente y a un estado de alarma que ha funcionado, estamos aplanando la famosa curva. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, avanzamos con un ojo tapado hacia una nueva normalidad mientras los cient&iacute;ficos nos recuerdan que la prudencia es la mejor de las ciencias y mientras cruzamos los dedos por que no haya un rebrote. Y en ese camino incierto, la mayor&iacute;a decidimos ir a paso lento y cauto, pero otros &mdash;una minor&iacute;a muy ruidosa&mdash; quieren correr sin importarles dejar a los dem&aacute;s atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras se plantea una transformaci&oacute;n en nuestra forma de relacionarnos, de movernos, de viajar o de consumir, ellos se envuelven en la bandera de Espa&ntilde;a y golpean cacerolas con palos de golf. Y es entonces cuando me da por pensar:
    </p><p class="article-text">
        Me imagino a la peluquera de mi barrio acondicionando a toda prisa su local para no perder m&aacute;s clientes. Me imagino al ferretero de la esquina pidiendo un cr&eacute;dito al banco para no cerrar. A una profesora agobiada por ella, por los ni&ntilde;os y sus familias, porque cada vez falta menos para septiembre. A ese conductor de autob&uacute;s comarcal en ERTE angustiado por su futuro. A ese joven estudiante que no pudo decir adi&oacute;s a su abuela. Me imagino a esa familia monomarental que trabajaba en el turismo y que espera con ansias el Ingreso M&iacute;nimo Vital para que su despensa no se llene solo gracias a la asistencia de una ONG.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces el ruido de una bocina se cuela en mi mente y aparece en la pantalla de la televisi&oacute;n un desfile de coches de lujo con banderas rojas y amarillas. Algunas, incluso, con &ldquo;extra de pollo&rdquo;. Pero no me voy a centrar en estas &uacute;ltimas porque ya no me sorprenden. Prefiero que hablemos de las primeras. De las constitucionales. 
    </p><p class="article-text">
        De la m&iacute;a y de toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        No es mi intenci&oacute;n hacer ning&uacute;n estudio sobre la compleja relaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles con nuestros s&iacute;mbolos, pero es que el s&aacute;bado pasado tuve una revelaci&oacute;n. Dos im&aacute;genes separadas viralmente por las redes sociales que me ayudaron a cuadrar el c&iacute;rculo. La primera: un energ&uacute;meno subido a un coche gritando &ldquo;&iexcl;Marica! &iexcl;Hijo de puta! &iexcl;Ven aqu&iacute;!&rdquo; a un chico cuyo &uacute;nico pecado era pasear pac&iacute;ficamente la bandera LGTBI frente a la manifestaci&oacute;n convocada por Vox. Una representaci&oacute;n del odio sin filtros. La segunda: una bandera de Espa&ntilde;a llena de grafitis a favor de la sanidad p&uacute;blica, el feminismo, la educaci&oacute;n y otras tantas causas de justicia social. Una obra de arte ciudadano de Xuan Villabrille, que ensalzaba lo mejor de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Bingo!
    </p><p class="article-text">
        Los de N&uacute;&ntilde;ez de Balboa no protestan pidiendo m&aacute;s EPIs o m&aacute;s personal sanitario, porque sus referencias de gesti&oacute;n son Trump y Bolsonaro y saben que la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles quiere m&aacute;s y mejor sanidad p&uacute;blica. No exigen un plan de choque europeo a la altura de las circunstancias, porque no tienen ni idea de lo que es vivir al d&iacute;a. No quieren que la oposici&oacute;n parlamentaria se centre en negociar cambios en las pol&iacute;ticas del Ejecutivo &mdash;como s&iacute; est&aacute; haciendo con sentido de Estado alg&uacute;n que otro partido&mdash;, ni exigen a la Comunidad de Madrid que acepte la mano tendida de la oposici&oacute;n para iniciar ya la reconstrucci&oacute;n social y econ&oacute;mica de la regi&oacute;n en la que comenzaron las protestas.
    </p><p class="article-text">
        Ellos no piden la dimisi&oacute;n del Gobierno de Espa&ntilde;a por lo que hace el Gobierno, sino por qui&eacute;n es el Gobierno. Porque no soportan que una mujer forjada en los cuadros de Izquierda Unida y criada en el sindicalismo consiga el acuerdo de la patronal y los sindicatos. Porque les hierve la sangre ver que un reputado juez gay da &oacute;rdenes a la Guardia Civil.
    </p><p class="article-text">
        No nos equivoquemos: las im&aacute;genes de estos d&iacute;as no representan una bronca entre la derecha &mdash;que es amplia y diversa&mdash; y la izquierda. Son la expresi&oacute;n rabiosa de quienes est&aacute;n perdiendo la batalla cultural que se libra entre los derechos y los privilegios. Porque saben que ya no pueden convencer a la mayor&iacute;a de los milagros de la sanidad privada. Porque saben que no pueden decirle a la gente que ellos afrontar&iacute;an esta crisis econ&oacute;mica con m&aacute;s recortes. Porque se han quedado sin agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; les queda? Agitar la bandera y gritar &ldquo;libertad&rdquo;. Les queda dibujar una l&iacute;nea en el agua pensando que los dem&aacute;s no nos hemos dado cuenta de que somos libres y espa&ntilde;oles a pesar de ellos. Porque no les duele Espa&ntilde;a, les duele saber que ya no son sus due&ntilde;os. Ni siquiera de una bandera con la que muchos admitimos haber tenido sentimientos encontrados por la apropiaci&oacute;n indebida de la derecha fundamentalista.
    </p><p class="article-text">
        Y tras mi revelaci&oacute;n personal, doy un paso al frente: como mujer que ha vivido no una, sino dos transiciones hacia la libertad, reivindico con orgullo que resignifiquemos la bandera llen&aacute;ndola de derechos y limpi&aacute;ndola de privilegios.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; radica la principal diferencia entre quienes se niegan a cambiar y quienes queremos ser parte del cambio. Tanto en lo tangible como en lo simb&oacute;lico. En nuestra llamada a la unidad sincera para responder a la crisis y en el uso de nuestra bandera.
    </p><p class="article-text">
        Una bandera que es roja, amarilla y, otra vez, roja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bandera_129_5972855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2020 20:23:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todo sobre mi bandera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transparentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/transparentes_129_1001732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74e3dce2-e2a4-4cfa-98fb-5dae3b8dbc78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Transparentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este domingo, que celebramos en España nuestro Día de la Visibilidad Trans, quiero hablar de una fobia que me conozco de primera mano: la transfobia.</p></div><p class="article-text">
        El COVID-19 se ha convertido en un asunto muy serio y debemos cumplir desde la corresponsabilidad y la disciplina social las indicaciones que nos den las autoridades p&uacute;blicas. Es el momento de la calma y la unidad para que podamos frenar la curva.
    </p><p class="article-text">
        Pero una vez aclarado esto, perm&iacute;tanme alejarme de este tema por un momento para hablar de otra cosa. Perm&iacute;tanme reflexionar sobre otro tipo de problema que, lamentablemente, tambi&eacute;n sigue siendo preocupante.
    </p><p class="article-text">
        Les hablo del virus de la ignorancia: una patolog&iacute;a dif&iacute;cil de exterminar por completo, una enfermedad que muta constantemente y que tiene diversas cepas que atacan a m&uacute;ltiples colectivos de riesgo. Todo el mundo ha o&iacute;do hablar alguna vez del racismo, la xenofobia, el clasismo o la homofobia. Son menos quienes se han parado a reflexionar sobre la islamofobia, la bifobia, el capacitismo y otras tantas fobias.
    </p><p class="article-text">
        Este domingo, que celebramos en Espa&ntilde;a nuestro D&iacute;a de la Visibilidad Trans (cita complementaria a la conmemoraci&oacute;n internacional el pr&oacute;ximo d&iacute;a 31) quiero hablar de una fobia que me conozco de primera mano: la transfobia.
    </p><p class="article-text">
        Y como lo personal es pol&iacute;tico, voy a intentar explicar de forma sencilla lo que es y les voy a proponer humildemente herramientas para hacerle frente.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, la transfobia no es otra cosa que la discriminaci&oacute;n hacia las personas trans. Personas que llevamos toda la vida peleando por sobrevivir porque, como dijo Daniela Vega en el Palacio de La Moneda despu&eacute;s del &eacute;xito en los Oscar de &lsquo;Una mujer fant&aacute;stica&rsquo;: &ldquo;La gente trans existi&oacute; desde el d&iacute;a 1 de la existencia de la humanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La transfobia, como el machismo, tiene muchas dimensiones y grados de virulencia. La punta del iceberg son los asesinatos que contabilizamos cada a&ntilde;o a lo largo y ancho del planeta. Pero debajo de esa punta hay mucho m&aacute;s hielo: el desempleo, la exclusi&oacute;n social, la patologizaci&oacute;n, la falta de referentes e, incluso, la negaci&oacute;n de nuestro propio derecho a ser.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a antes, la ignorancia es un problema serio que a veces rebrota, incluso en personas que se supone que deber&iacute;an ser inmunes. Individuos que quieren distraernos sacando autobuses que les dicen a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as lo que tienen que tener entre las piernas. Mentes carentes de empat&iacute;a que tienen la poca verg&uuml;enza de cuestionar que yo soy, por derecho propio, una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Voces que parecen olvidar que vivimos en un pa&iacute;s que reconoce constitucionalmente el derecho al libre desarrollo de la personalidad, fundamento principal de la Ley 3/2007, que cumple hoy 13 a&ntilde;os de su entrada en vigor.
    </p><p class="article-text">
        Esa ley supuso un hito hist&oacute;rico al introducir el derecho de las personas trans a ser reconocidas legalmente acorde a nuestra identidad de g&eacute;nero, sin necesidad de una cirug&iacute;a genital (porque ser hombre o mujer va mucho m&aacute;s all&aacute; de los genitales). Una norma que el actual Gobierno tiene la voluntad de reformar &ndash;tal y como aparece escrito en el acuerdo de Coalici&oacute;n Progresista&ndash; y que el propio presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, se ha comprometido p&uacute;blicamente a mejorar.
    </p><p class="article-text">
        Pero habr&aacute; a quien no le valga, ni siquiera, el argumento legal, pues su voluntad de borrarnos sobrepasa el respeto a nuestro Estado de Derecho. Tiempo al tiempo, que ya la justicia ha empezado por suspender cautelarmente el veto parental y por retirar el reconocimiento de utilidad p&uacute;blica a HazteOir.
    </p><p class="article-text">
        En fin, habiendo explicado brevemente el diagn&oacute;stico, pasemos a centrarnos en la soluci&oacute;n: por supuesto, necesitamos m&aacute;s educaci&oacute;n y mejores leyes, pero, sobre todo, nuestra herramienta fundamental contra la ignorancia ser&aacute; nuestra visibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde me gustar&iacute;a concluir pasando del dicho al hecho para nombrar en este marzo trans a algunas de las personalidades que est&aacute;n dando la cara por nuestra comunidad:
    </p><p class="article-text">
        A Laverne Cox, Daniela Vega, Josiah Garcia, Indya Moore y tantas otras caras que protagonizan series y pel&iacute;culas de &eacute;xito mundial.
    </p><p class="article-text">
        A Dar&iacute;o Gael G&oacute;mez, Roberta Marrero, Alana Portero y tantas otras plumas que escriben historias que merecen ser le&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        A Alba Palacios y &Aacute;ngela Ponce por pisar bien fuerte en el campo de f&uacute;tbol y en la pasarela mundial.
    </p><p class="article-text">
        A Jack Halberstam, Itxiar Ziga o Elizabeth Duval por hacernos filosofar.
    </p><p class="article-text">
        A Bibiana Fern&aacute;ndez, Elsa Ruiz, Dani Curbelo, Alicia Ramos, Cristina &lsquo;La Veneno&rsquo;, Nova Bastante o Valeria Vegas por haber demostrado que el mundo del entretenimiento tambi&eacute;n aporta reivindicaci&oacute;n y visibilidad.
    </p><p class="article-text">
        A Alba Romero, Estrella Cid, Mar&iacute;a Pach&oacute;n o Carolina Men&eacute;ndez por romper los techos de cemento en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
    </p><p class="article-text">
        A Juani Bermejo &ndash;investigadora en computaci&oacute;n cu&aacute;ntica&ndash; y Marina Saenz &ndash;Catedr&aacute;tica de Derecho Mercantil&ndash; por demostrar que las personas trans podemos conquistar, tambi&eacute;n, la Universidad.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, a Kim P&eacute;rez, Marcos Ventura, Joana Cabrera, Joss P&eacute;rez, Guillem Montoro y decenas m&aacute;s por hacer de su activismo un estilo de vida que dignifica nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Me dejo muchos nombres en el tintero, pero creo que ha quedado claro mi mensaje: pelearemos por ser visibles una y otra vez hasta que llegue el d&iacute;a en el que seamos, por fin, transparentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/transparentes_129_1001732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2020 22:50:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Transparentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transfobia,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo somos todas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feminismo-todas_129_1002153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75cf6e7a-8122-4826-884e-341337ee7858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo somos todas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Circula una idea de mujer –en singular– que confronta con el espíritu 8M. Pensamiento que se cree con licencia de expedir 'carnets de feminista' o 'de mujer'</p><p class="subtitle">DIRECTO | 8M: el feminismo sale a la calle para pedir la igualdad real</p></div><p class="article-text">
        Parece ser que el feminismo sigue siendo trending topic. Y yo que me alegro.
    </p><p class="article-text">
        Acumulo 60 largas e intensas primaveras a mis espaldas. Una vida llena de viajes, historias, luchas y transformaciones que han hecho de m&iacute; la mujer que soy hoy. Cr&eacute;anme cuando les digo que he visto de todo. Pero hay algo ins&oacute;lito en esta &eacute;poca de cambios y que no esperaba tener el privilegio de presenciar: que el feminismo sea hoy un movimiento popular.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se me eriza la piel cuando recuerdo los c&aacute;nticos de las compa&ntilde;eras vascas en aquella abarrotada plaza de Bilbao el 8 de marzo de 2018. Un presagio que anunciaba lo que estaba por venir.
    </p><p class="article-text">
        Aquella jornada fue un antes y un despu&eacute;s en la lucha de las mujeres en Espa&ntilde;a. Una lucha que no empez&oacute; hace a&ntilde;os, sino d&eacute;cadas, pero que jam&aacute;s hab&iacute;a penetrado con tanta fuerza en el tejido social. No hace falta rebuscar muy atr&aacute;s en los archivos de los peri&oacute;dicos para encontrar fotos de ochos de marzo igual de reivindicativos, pero mucho menos multitudinarios.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, hay algo que echo de menos de aquellos d&iacute;as. Una suerte de esp&iacute;ritu de sororidad que nos compromet&iacute;a y nos hermanaba en la disidencia. &Eacute;ramos menos, pero m&aacute;s unidas. Incluso cuando llov&iacute;a y est&aacute;bamos caladas hasta los huesos.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que forma parte de un proceso natural: cuanto m&aacute;s grande y exitoso es un movimiento social, m&aacute;s se exponen sus grietas y contradicciones. La que me inquieta hoy por hoy tiene que ver con la propia concepci&oacute;n de la lucha. Con la pregunta fundamental.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es el feminismo?&rdquo; o, m&aacute;s bien, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n es el feminismo?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Circula por ah&iacute; una idea de la mujer &ndash;en singular&ndash; que confronta con el esp&iacute;ritu del 8 de marzo. Un pensamiento excluyente que se cree con la licencia de expedir 'carnets de feminista' o, incluso, 'carnets de mujer'. Una postura que me hace recordar con preocupaci&oacute;n aquellos tiempos en los que algunas voces no cre&iacute;an que las mujeres pobres estuvieran capacitadas para votar. Un desd&eacute;n parecido al que sufrieron las lesbianas y las bisexuales no hace muchos a&ntilde;os, cuando no eran bienvenidas al movimiento.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, no es mi intenci&oacute;n malgastar estas l&iacute;neas en una batalla est&eacute;ril que desv&iacute;a nuestro foco y nuestras energ&iacute;as, porque suficiente tenemos con enfrentarnos a un enemigo com&uacute;n que se regocija en nuestras divisiones. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a animar a esas personas a que reflexionen sobre el da&ntilde;o que nos hacen cuando no escuchan. Cuando rechazan.
    </p><p class="article-text">
        Porque yo tengo clara la respuesta a la pregunta de antes: el feminismo somos todas.
    </p><p class="article-text">
        Las agricultoras que subsisten en el campo que se vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las j&oacute;venes universitarias que bailan contra los violadores en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las ejecutivas que renunciaron a su vida familiar para llegar m&aacute;s alto.
    </p><p class="article-text">
        Las guapas, las feas, las gordas y las delgadas.
    </p><p class="article-text">
        Las diputadas de cualquier signo que reciben 'piropos' que nunca pidieron.
    </p><p class="article-text">
        Las que aman de distintas formas y las que no aman a nadie porque no les da la gana.
    </p><p class="article-text">
        Las empleadas del hogar y los cuidados a las que hemos dado la espalda.
    </p><p class="article-text">
        Las que se suben a una balsa huyendo de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Las trans, las negras, las que viven con discapacidad y las dem&aacute;s borradas.
    </p><p class="article-text">
        Con todas y por todas. Por las que estamos y las que estar&aacute;n, y por las que ya no est&aacute;n porque las asesinaron.
    </p><p class="article-text">
        Desde Santiago de Chile hasta Ver&iacute;n. Desde Nueva Delhi hasta Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo sale a la calle, una vez m&aacute;s, para reclamar lo que es b&aacute;sico: la igualdad real. Tambi&eacute;n batallaremos en nuestros trabajos, en las comidas familiares y en los parlamentos.
    </p><p class="article-text">
        Lo haremos para afrontar las violencias machistas, la brecha salarial, el techo de cristal o el reparto de los cuidados. Lo haremos para reclamar nuestro papel protagonista en las grandes transformaciones sociales que nos traer&aacute; el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        La gesta se aventura larga y mi generaci&oacute;n no vivir&aacute; lo suficiente como para ver cumplidas todas nuestras reivindicaciones, as&iacute; que, perm&iacute;tanme verbalizar lo obvio: o remamos en la misma direcci&oacute;n o naufragamos por el camino. El reencuentro es una cuesti&oacute;n de compromiso con las que nos preceden. Es nuestra responsabilidad hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno de hacerse mayor es que una le pide a la vida cada vez menos cosas. Yo me conformo con una bien sencilla: que todos los d&iacute;as sean 8 de marzo y que todos los 8 de marzo sean el d&iacute;a de todas nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Como dir&iacute;a Angela Davis: &ldquo;Hay que actuar como si fuera posible transformar radicalmente el mundo. Y tienes que hacerlo todo el tiempo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hag&aacute;moslo unidas, desde nuestras sanas diferencias y complejas intersecciones, en un feminismo que no deja a nadie atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nos vemos en la lucha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Antonelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feminismo-todas_129_1002153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2020 19:51:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo somos todas]]></media:title>
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