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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel L. Fernández Guerrero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-l-fernandez-guerrero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel L. Fernández Guerrero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[COVID-19, de la metáfora al fondo de la cuestión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/covid-19-metafora-fondo-cuestion_129_5961664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dcc336f-00cf-4790-979f-65d7c00546b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COVID-19, de la metáfora al fondo de la cuestión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cierto modo las pandemias son consecuencia de la actividad humana y tienen causas objetivables y por lo tanto en alguna medida, son también evitables</p></div><p class="article-text">
        La met&aacute;fora es un mecanismo del pensamiento muy &uacute;til que nos ayuda a estructurar conceptos, facilita la comprensi&oacute;n y nos permite tener experiencias ordenadas de las cosas. Casi no podemos pensar sin met&aacute;foras aunque que de algunas ser&iacute;a mejor prescindir.
    </p><p class="article-text">
        La medicina usa y abusa del lenguaje metaf&oacute;rico. Junto al c&aacute;ncer, las enfermedades infecciosas son el terreno m&aacute;s f&eacute;rtil para la met&aacute;fora. Desde que al final del siglo XIX los sabios alemanes y franceses descubrieran la causa microbiana de muchas enfermedades, las met&aacute;foras militares forman parte de la jerga m&eacute;dica. Hablamos de invasi&oacute;n microbiana, defensa inmunol&oacute;gica, arsenal terap&eacute;utico. <a href="https://www.historiadelamedicina.org/ehrlich.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul Erhlich</a>, un pionero de la terapia antimicrobiana, acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;bala m&aacute;gica&rdquo; para referirse a un f&aacute;rmaco capaz de matar microbios. O&iacute; decir a un microbi&oacute;logo espa&ntilde;ol de gran talento e ingenio, que los factores de quorum &ndash; unas mol&eacute;culas con las que las bacterias se comunican, regulan su n&uacute;mero y sincronizan actividades como su acceso a nuestro cuerpo &ndash; son &ldquo;las trompetas que llaman a la batalla&rdquo;. Habr&iacute;a que remontarse al siglo XVII para encontrar un precedente al uso de t&eacute;rminos b&eacute;licos en medicina y recordar a Tommaso Campanella, quien escribi&oacute; &ldquo;<a href="https://brill.com/view/book/edcoll/9789004418196/B9789004418196_s045.xml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la fiebre es la guerra contra la enfermedad</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        COVID-19 no pod&iacute;a quedarse al margen de la met&aacute;fora. Uno puede encontrar titulares como &ldquo;COVID-19 act&uacute;a como una guerra de guerrillas&rdquo;, &ldquo;primera l&iacute;nea y retaguardia&rdquo;, &ldquo;ganaremos la batalla&rdquo;, &ldquo;todos somos soldados&rdquo;, &ldquo;tormenta perfecta&rdquo;. Adem&aacute;s la epidemia, como toda invasi&oacute;n militar, siempre viene de fuera y culpabilizamos a alguien de hab&eacute;rnosla enviado. A la s&iacute;filis, los ingleses la llamaban el &ldquo;morbo g&aacute;lico&rdquo;, que era &ldquo;germanicus&rdquo; para los franceses y napolitano para los florentinos. Esta deriva es peligrosa si es utilizada con fines pol&iacute;ticos; as&iacute;, hemos visto al <a href="https://abcnews.go.com/Politics/pompeo-enormous-evidence-unproven-theory-coronavirus-lab/story?id=70472857" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;or Pompeo, Secretario de Estado norteamericano</a> decir, contra toda evidencia, que el virus se origin&oacute; en un laboratorio chino. Esto es como sugerir que la pandemia es una &ldquo;guerra biol&oacute;gica por descuido&rdquo;. Johnson y Trump se amparaban en una ret&oacute;rica b&eacute;lica nacionalista cuando asum&iacute;an un cierto n&uacute;mero de muertos hasta alcanzar la inmunidad grupal para preservar la econom&iacute;a. Pero nadie tan claro como el vicegobernador de Texas, <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52043274" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dan Patrick</a>, quien en su negativa a la pol&iacute;tica de confinamiento dijo &ldquo;estar dispuesto a arriesgar su vida para mantener los EEUU que ama para sus hijos y nietos&rdquo;. Desde esta &oacute;ptica, la gente da la vida por las generaciones futuras. Es evidente que esta ret&oacute;rica b&eacute;lica puede transmitir mensajes peligrosos.
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje no es neutral y sin duda el b&eacute;lico aplicado al COVID-19 es contundente y persuasivo, invita a considerar la enfermedad como el mal absoluto y concentra toda nuestra imaginaci&oacute;n en el virus y sus consecuencias sin ir mucho m&aacute;s all&aacute;. En su ensayo <a href="https://www.traficantes.net/libros/la-enfermedad-y-sus-met%C3%A1foras-el-sida-y-sus-met%C3%A1foras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La enfermedad y sus met&aacute;foras</a>, Susan Sontag nos advert&iacute;a de que el modo m&aacute;s aut&eacute;ntico de encarar una enfermedad es el que menos se presta y mejor resiste al pensamiento metaf&oacute;rico. Dicho pensamiento, en mi humilde opini&oacute;n, hace abstracci&oacute;n y oscurece las causas originales de la pandemia y debe ser superado. Evoca en nosotros una cat&aacute;strofe natural caprichosa, imprevisible e inevitable que nos golpea. Pero una epidemia no es fruto exclusivo del azar y la necesidad. Para que ocurra no basta un virus y una poblaci&oacute;n susceptible. En cierto modo las pandemias son consecuencia de la actividad humana y tienen causas objetivables y por lo tanto en alguna medida, son tambi&eacute;n evitables. Comentar estos aspectos, que pueden comprometer nuestro futuro, es el objeto &uacute;ltimo de este escrito.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.amazon.es/Origins-AIDS-Paperback-Pepin/dp/0521186374" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los progenitores del virus del SIDA</a> - los virus de SIV de los simios &ndash; estuvieron saltando de mono en mono durante cientos de a&ntilde;os; sin embargo, los primeros casos de la enfermedad en seres humanos datan de primeros del siglo XX. Fueron necesarios fen&oacute;menos socioculturales y pol&iacute;ticos como la descolonizaci&oacute;n de &Aacute;frica central, la urbanizaci&oacute;n, el ferrocarril, la prostituci&oacute;n como novedad, la cooperaci&oacute;n internacional con la llegada de maestros y t&eacute;cnicos haitianos, el negocio de plasmaf&eacute;resis en Hait&iacute; o el turismo sexual, para que la pandemia se produjera. Existen pruebas circunstanciales de que los brotes de &Eacute;bola podr&iacute;an estar relacionados con la <a href="https://www.thelancet.com/commissions/planetary-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deforestaci&oacute;n y las plantaciones de palma para la obtenci&oacute;n de aceite</a>. Estos &aacute;rboles son lugares de refugio y alimento para los murci&eacute;lagos de la fruta, reservorio del virus &Eacute;bola; en las plantaciones entran en contacto con el hombre y comienza la cadena de transmisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica disponible sobre la actual pandemia sugiere que estamos ante un efecto colateral de los procesos de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de alimentos en sociedades superpobladas. Las &aacute;reas geogr&aacute;ficas de mayor riesgo de infecciones zoon&oacute;ticas son aquellas donde el crecimiento poblacional es alto, donde mayor desequilibrio ecol&oacute;gico existe y donde la gente vive e interacciona estrechamente con animales. <a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/ahora_6_1010059011.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La acuicultura integral, las macrogranjas y los mercados baldeados al aire libre</a>, una especie de arca-despensa de No&eacute; donde se mezclan aves de corral con peces, reptiles, mam&iacute;feros y otros, constituyen un in&eacute;dito ecosistema creado por el hombre, en los que virus que habitan en el aparato respiratorio de los animales se convierten en potenciales pat&oacute;genos humanos. La necesidad de alimentar a sociedades superpobladas ha creado enormes ecosistemas, donde la mezcla y promiscuidad animal permite el intercambio de microorganismos que conjugan y enriquecen sus genes y se abren camino de especie a especie, hasta adaptarse a los seres humanos. La deforestaci&oacute;n, el tr&aacute;fico de animales y la extensi&oacute;n de la agricultura y la ganader&iacute;a est&aacute;n detr&aacute;s de muchos de estas amenazas.
    </p><p class="article-text">
        Todos nuestros esfuerzos actuales se orientan al control de la pandemia y al cuidado de las personas infectadas. Se buscan f&aacute;rmacos y vacunas y se encontrar&aacute;n. Pero esto no bastar&aacute; si queremos afrontar un incierto futuro. En esta era que algunos llaman el Antropoceno, una era modelada por el hombre, la salud es un reto global. Cuando el hombre manipula la naturaleza sin comprender en cualquier rinc&oacute;n del mundo, existe la posibilidad de que algo imprevisible y desagradable ocurra all&iacute; y a miles de kil&oacute;metros de distancia. Podr&iacute;amos decir que el mayor peligro para la supervivencia de la especie somos nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        La idea de salud global descansa en la comprensi&oacute;n de que nuestra salud y civilizaci&oacute;n dependen de la conservaci&oacute;n y equilibrio de los sistemas naturales. El progreso de la humanidad ha sido posible gracias al sustento provisto por el planeta y ahora, cuando observamos su degradaci&oacute;n, nos damos cuenta de la importancia del ambiente natural para sostener nuestras vidas. Necesitamos potenciar la OMS y la creaci&oacute;n de sistemas de vigilancia internacionales que integren informaci&oacute;n sanitaria, socioecon&oacute;mica y ambiental para la detecci&oacute;n temprana de situaciones de emergencia epid&eacute;mica y combatir los desequilibrios ecol&oacute;gicos y la pobreza. Necesitamos integrar las ciencias sociales con la econom&iacute;a pol&iacute;tica y la ecolog&iacute;a: nuevos conocimientos, pol&iacute;ticas prudentes, acci&oacute;n, beneficencia y, desde luego, liderazgo y gobernanza mundial.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra generaci&oacute;n tiene el deber moral de preservar la salud y el bienestar de las futuras generaciones. Ese deber&iacute;a ser nuestro mejor legado, nuestra mejor acci&oacute;n en inter&eacute;s de los hijos y nietos de todo el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel L. Fernández Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/covid-19-metafora-fondo-cuestion_129_5961664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2020 19:47:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COVID-19, de la metáfora al fondo de la cuestión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del principio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fin-principio_129_5946343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4e7124d-3854-4126-abb5-704f3b817a6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Médicos de la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) del Hospital Universitario de Canarias (HUC) atienden a un paciente con Covid-19."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el virus siga circulando entre la población sin haber alcanzado un nivel significativo de inmunidad grupal, es muy probable que sigan apareciendo nuevos casos durante el resto de la primavera y quizás en menor escala durante el verano</p><p class="subtitle">GUÍA | Preguntas y respuestas sobre el coronavirus y las fases de desescalada</p></div><p class="article-text">
        En un mundo en el que &ldquo;jam&aacute;s los hombres se hab&iacute;an cre&iacute;do tan inteligentes, tan seguros de estar en posesi&oacute;n de la verdad; en el que nunca hab&iacute;an demostrado tal confianza en la infalibilidad de sus juicios, de sus teor&iacute;as cient&iacute;ficas, de sus principios morales&rdquo;,&nbsp; la pesadilla de Raskolnikof, el atormentado personaje de Dostoyevski de <em>Crimen y castigo</em>, se hizo realidad: &ldquo;Durante el delirio de la fiebre crey&oacute; ver el mundo entero asolado por una epidemia espantosa y sin precedentes, que se hab&iacute;a declarado en el fondo de Asia y se hab&iacute;a abatido sobre Europa&rdquo;. Esta enfermedad, denominada por la OMS COVID-19, t&eacute;rmino no descriptivo, neutral e ins&iacute;pido, ha producido a fecha de hoy m&aacute;s de tres millones de casos en el mundo con 229.000 fallecimientos y en Espa&ntilde;a, uno de los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s castigados, m&aacute;s de 245.000 infectados y&nbsp;m&aacute;s de 25.000 muertos. El virus ha irrumpido hasta los huecos m&aacute;s rec&oacute;nditos de nuestra convivencia y ha puesto en jaque la totalidad de las dimensiones de lo social. Como las tragedias griegas, es un drama que veros&iacute;milmente se va a representar en varios episodios. En este escenario conviene reflexionar sobre algunas cuestiones: d&oacute;nde estamos, qu&eacute; hemos podido hacer mal y qu&eacute; tendremos que enfrentar en los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        A juzgar por el n&uacute;mero de nuevas infecciones, altas hospitalarias y fallecimientos, nos encaminamos hacia la remisi&oacute;n de este primer episodio: &ldquo;No es el final, no es ni siquiera el principio del final; pero puede ser, m&aacute;s bien, el final del principio&rdquo;, por usar la bien conocida expresi&oacute;n de Churchill de noviembre de 1942 en un momento de inflexi&oacute;n del curso de la guerra. En este estado de cosas, el Gobierno ha anunciado las l&iacute;neas maestras para suavizar las medidas de confinamiento vigentes hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        En estos meses, la respuesta del sistema sanitario p&uacute;blico ante la epidemia ha sido una haza&ntilde;a digna de recordar rendida en condiciones de escasez de medios de diagn&oacute;stico y equipos de protecci&oacute;n, de camas hospitalarias y de UCI, con riesgos personales, inseguridad e incertidumbre derivada del desconocimiento de una enfermedad nueva para la que a&uacute;n se carece de tratamiento eficaz. Se han movilizado todos los recursos disponibles, se han habilitado camas en hoteles, se ha montado un hospital en un tiempo inveros&iacute;milmente corto con capacidad para 5.500 enfermos con la ayuda del Ej&eacute;rcito y corporaciones p&uacute;blicas y privadas; se ha reorientado toda la actividad cl&iacute;nica asistencial para atender pacientes con COVID-19 utilizando quir&oacute;fanos, salas de reanimaci&oacute;n y otros habit&aacute;culos para transformarlos en UCI;&nbsp; las unidades de cuidados respiratorios intermedios, all&aacute; donde estaban desarrolladas, han compensado en muchos casos la insuficiencia de camas de UCI y han desarrollado una tarea espl&eacute;ndida. Se estima que m&aacute;s de 40.000 profesionales entre m&eacute;dicos, enfermeras/os y personal auxiliar se han contagiado y han fallecido decenas de ellos, como tambi&eacute;n otros servidores p&uacute;blicos; adem&aacute;s existe preocupaci&oacute;n sobre <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/factura-psicologica-coronavirus-sanitarios_0_1010349363.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las consecuencias psicol&oacute;gicas y emocionales por el estr&eacute;s al que han sido sometidos</a>. Esto es de extrema importancia ante la necesidad de mantener activado y a punto todo el sistema asistencial durante los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, la prontitud de la respuesta desde la salud p&uacute;blica ha sido clave en la contenci&oacute;n de las epidemias. Esta respuesta, sin embargo, ha estado siempre entorpecida por la incredulidad, por el miedo a alarmar y por el inter&eacute;s de proteger leg&iacute;timos intereses econ&oacute;micos entre otros. En 1957, con la gripe asi&aacute;tica a las puertas, el entonces Surgeon General de los EEUU Leroy E Burney, algo as&iacute; como el jefe operativo de salud p&uacute;blica, escribi&oacute;: &ldquo;Estoy seguro de que cualquier cosa que hagamos ser&aacute; criticada, tanto si hacemos mucho como si hacemos poco; al final espero poder decir que hicimos todo lo que deb&iacute;amos de la mejor manera posible dentro de las limitaciones del conocimiento cient&iacute;fico y del procedimiento administrativo&rdquo;. Para entender esto es necesario considerar que la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y otras disciplinas m&eacute;dicas act&uacute;an permanentemente en la incertidumbre y, aunque el saber cient&iacute;fico no es un son&aacute;mbulo que vaga en la noche, tiene l&iacute;mites considerables. Estas limitaciones determinan unas condiciones que me atrevo a calificar de tr&aacute;gicas en las que los pol&iacute;ticos tienen que decidir y actuar.
    </p><p class="article-text">
        Con esta premisa, creo que el Gobierno no valor&oacute; adecuadamente el riesgo de extensi&oacute;n de la epidemia y su gravedad en las dos primeras semanas, pasando despu&eacute;s de un nivel bajo de restricci&oacute;n a uno elevado. Considero un error no haber prohibido las manifestaciones del D&iacute;a Internacional de la Mujer el 8 de marzo y el mismo d&iacute;a un mitin de Vox en Madrid, cuando ya hab&iacute;an sido reportados 1000 casos y 28 fallecimientos de COVID-19. Tambi&eacute;n se pueden criticar la improvisaci&oacute;n, la debilidad de nuestros sistemas de salud p&uacute;blica, la carencia de equipos de protecci&oacute;n personal, la adquisici&oacute;n de los escasos test diagn&oacute;sticos validados o la gesti&oacute;n y supervisi&oacute;n de las residencias de ancianos, entre otros. Es en tiempos de crisis sanitaria como la actual cuando las consecuencias de las pol&iacute;ticas neoliberales de los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os sobre los sistemas sanitarios se hacen patentes. La competici&oacute;n en los mercados internacionales &aacute;vidos de negocio por el material sanitario, incluyendo la competici&oacute;n entre nuestras propias comunidades, as&iacute; como la comercializaci&oacute;n de productos defectuosos, ha sido una cuesti&oacute;n bastante deprimente que hemos compartido con otros pa&iacute;ses. Aparte de esto, muchas cr&iacute;ticas a la gesti&oacute;n gubernamental han sido desproporcionadas y m&aacute;s bien propias de la competici&oacute;n pol&iacute;tica; otras muchas sordas a la evidencia cient&iacute;fica, infundadas y absurdas, cuando no mezquinas.
    </p><p class="article-text">
        Como en otros pa&iacute;ses europeos, las normas de confinamiento social estricto articuladas por el Gobierno desde que fue decretado el estado de alarma el pasado 14 de marzo han sido esenciales para contener y doblegar la extensi&oacute;n de la enfermedad y la sociedad civil ha cumplido su parte. Con ansiedad y angustia, exilio interior y ausencia de los seres queridos; dolor por la p&eacute;rdida de familiares difuntos a los que no se ha podido acompa&ntilde;ar; en incalculables ocasiones familias de muchos miembros viviendo en peque&ntilde;os pisos en condiciones precarias; de esta manera, la poblaci&oacute;n ha seguido un&aacute;nimemente los requerimientos de la autoridad sanitaria. As&iacute;, con sufrimiento, todos hemos tenido la oportunidad de colaborar para frenar la expansi&oacute;n de la epidemia. Las diferencias en los resultados respecto a otros pa&iacute;ses como Alemania habr&aacute; que buscarlas en otras variables como la calidad del sistema de salud p&uacute;blica, el n&uacute;mero de test realizados para marcar y aislar portadores, la especial situaci&oacute;n de las masificadas residencias de ancianos y otros factores sociodemogr&aacute;ficos que habr&aacute; que investigar en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, la pregunta del mill&oacute;n: &iquest;qu&eacute; nos es dado esperar en los pr&oacute;ximos meses de desconfinamiento progresivo? Mientras el virus siga circulando entre la poblaci&oacute;n sin haber alcanzado un nivel significativo de inmunidad grupal, es muy probable que sigan apareciendo nuevos casos durante el resto de la primavera y quiz&aacute;s en menor escala durante el verano. Es evidencia cient&iacute;fica que el n&uacute;mero de casos detectados es solo la punta de un iceberg con una gran masa oculta, silente en&nbsp; ausencia de s&iacute;ntomas de enfermedad. Algunas de estas personas pueden transmitir la infecci&oacute;n. De igual forma, durante un periodo anterior al desarrollo de los s&iacute;ntomas que puede variar entre 4 y 8 d&iacute;as, los pacientes son potenciales transmisores de la infecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un reciente estudio de seroprevalencia realizado en la ciudad de Nueva York, se encontr&oacute; que el 14% de la poblaci&oacute;n hab&iacute;a sido infectada. Aunque no sabemos con certeza si estas personas con anticuerpos frente al virus est&aacute;n realmente inmunizadas ni cu&aacute;nto tiempo durar&iacute;a dicha protecci&oacute;n, se considera que en cierta medida deben estar protegidos al menos temporalmente. En un estudio de seroprevalencia en un hospital de Madrid entre el personal sanitario, se encontr&oacute; que el&nbsp; 23% hab&iacute;an sido alcanzados por el virus. Aunque resulte aventurado, es posible que en el momento presente estemos en niveles de seroprevalencia en una ciudad como Madrid en torno al 15%, con lo cual existe una gran masa poblacional susceptible al contagio.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; pues muy necesario anticiparse y continuar a ritmo acelerado la realizaci&oacute;n de test de detecci&oacute;n viral y serolog&iacute;as, encuestas de contactos y cuarentena. La benignidad de la epidemia en ciertas regiones y comunidades no debe ser excusa para atenuar estas medidas; antes bien, son precisamente estas zonas las que podr&iacute;an tener mayor riesgo de recrudescencia y severidad de la epidemia. Para ello ser&aacute; imprescindible movilizar recursos desde la asistencia primaria lastrada por los recortes presupuestarios durante a&ntilde;os y los servicios de salud p&uacute;blica a todos los niveles de la administraci&oacute;n. El distanciamiento f&iacute;sico entre las personas, la limitaci&oacute;n de asistentes a reuniones y acontecimientos sociales, culturales o deportivos y la utilizaci&oacute;n generalizada de mascarillas deber&iacute;a ser obligatoria all&iacute; donde se concentren personas como en el transporte p&uacute;blico y hasta que tengamos vacunas disponibles, son medidas esenciales para el control de COVID-19. Todo ello podr&iacute;a evitar o mitigar la posibilidad de una recrudescencia de la epidemia en oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, el objetivo fundamental de este art&iacute;culo es poder aportar un punto de vista m&eacute;dico profesional e independiente y al mismo tiempo el de un ciudadano preocupado por la crispaci&oacute;n de la disputa pol&iacute;tica y la divisi&oacute;n social en el momento actual de la crisis. Es necesario mayor rigor y ecuanimidad en el enjuiciamiento de la situaci&oacute;n por parte de los responsables pol&iacute;ticos y comunicadores sociales. Mucho mejor que yo, d&eacute;jenme que traiga aqu&iacute; unas ideas de Arthur Schopenhauer, el fil&oacute;sofo que atemperaba las pasiones, que nos vienen al pelo: &ldquo;Quien quiera que su juicio merezca cr&eacute;dito tiene que expresarlo con frialdad y sin pasi&oacute;n. Pues toda vehemencia procede de la voluntad, de ah&iacute; que puedan atribuir a &eacute;sta, y no al conocimiento, que es fr&iacute;o de por s&iacute;, el juicio emitido&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel L. Fernández Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fin-principio_129_5946343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2020 19:49:09 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni héroes ni villanos: solo médicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/heroes-villanos-solo-medicos_129_5872394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3334fd3-b1f2-4480-8ea9-dd4551ccee6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni héroes ni villanos: solo médicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No serán héroes ni por haber ganado ni por haber perdido. Su heroicidad, si es alguna, es no abandonar nunca a su enfermo</p></div><p class="article-text">
        Soy m&eacute;dico jubilado, digamos recientemente jubilado, despu&eacute;s de 48 a&ntilde;os de ejercicio profesional continuado. He tenido el privilegio de formar parte de una prestigiosa escuela de medicina espa&ntilde;ola creada como obra patri&oacute;tica en el sentido &ldquo;cajaliano&rdquo; en los a&ntilde;os 30 del siglo pasado por Don Carlos Jim&eacute;nez D&iacute;az. En ella se me inculc&oacute; la pasi&oacute;n por el trabajo cl&iacute;nico a la cabecera del enfermo, la docencia y la investigaci&oacute;n. Y por convicci&oacute;n y lealtad a una tradici&oacute;n, he practicado estas tres facetas de mi profesi&oacute;n con entrega y mi mejor disposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la coyuntura actual he deseado estar junto a mis compa&ntilde;eros y con quienes hasta ayer fueron mis alumnos y residentes y humildemente aprender, ayudar y compartir sus dudas e incertidumbres y, por qu&eacute; no decirlo, compartir tambi&eacute;n su suerte. He visto con satisfacci&oacute;n las muestras de afecto de la gente hacia mis colegas y ahora observo con sorpresa y dolor los insultos y las hasta ahora aisladas amenazas y manifestaciones de repulsa hacia ellos. Es evidente &ldquo;que nada es permanente a excepci&oacute;n del cambio&rdquo; y que los que ayer eran h&eacute;roes, son hoy para algunos, simples villanos. No somos ni lo uno ni lo otro.
    </p><p class="article-text">
        La Medicina constituye, en expresi&oacute;n de La&iacute;n Entralgo, la soluci&oacute;n dada por el hombre a unos de sus problemas m&aacute;s genuinamente humanos, el de ayudar a la curaci&oacute;n de nuestros semejantes cuando se hallan enfermos. Medicina es ciencia y es arte u oficio. Somos lo que podr&iacute;a denominarse &ldquo;peritos de curar&rdquo;, formados sobre bases cient&iacute;ficas, buen criterio, intuici&oacute;n y disposici&oacute;n de &aacute;nimo abierto a comprender y aliviar la ansiedad y los males f&iacute;sicos de nuestros pacientes, cuidando su dignidad como personas. Ejercemos nuestra tarea buscando siempre el beneficio del paciente, actuando en su mejor inter&eacute;s. En ese sentido y no otro somos &ldquo;demiurgos&rdquo;, trabajadores para la comunidad. Beneficencia, prudencia, compasi&oacute;n, justicia y equidad son principios que se nos inculcan precozmente en nuestra formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En condiciones como las actuales, cuando aparece una enfermedad desconocida, altamente contagiosa, con riesgo para el propio personal sanitario, para la que no existen remedios eficaces bien probados; cuando se viven aglomeraciones en los cuartos de urgencias y hospitalizaci&oacute;n y faltan medios; cuando se presentan dilemas de dif&iacute;cil soluci&oacute;n que incluyen consideraciones morales ante la necesidad de racionar medios y tecnolog&iacute;a, surgen espont&aacute;neamente abnegaci&oacute;n, generosidad y ansias de aprender y ayudar. En resumen, fidelidad al compromiso con nuestros enfermos. Aqu&iacute; no hay m&aacute;s m&eacute;rito que el que tiene el bombero que se mete en una casa ardiendo para rescatar a una persona o el minero que excava un pozo para sacar a un compa&ntilde;ero o un ni&ntilde;o de una oscura galer&iacute;a. Se trata de hacer bien el trabajo que nos han asignado y hacerlo con eficacia y honradez; esto &uacute;ltimo, la mejor manera de combatir la peste, todas las pestes quiz&aacute;s (Camus dixit).
    </p><p class="article-text">
        A menudo se piensa que estamos obligados a ello por una antiqu&iacute;sima tradici&oacute;n de 2.500 a&ntilde;os. Ese mundo griego del que Xabier Zubiri dijo que ten&iacute;a &ldquo;ansia de realidad&rdquo;, nos ha legado la b&uacute;squeda de la objetividad en el juicio cl&iacute;nico y tambi&eacute;n amor a la humanidad y a la ciencia. Pero en el llamado &ldquo;juramento hipocr&aacute;tico&rdquo;, nada se dice que el m&eacute;dico este obligado a arrostrar los peligros de un contagio que podr&iacute;a ser fatal. En realidad, Hip&oacute;crates fue convocado por los reyes de Iliria para que fuese a ayudar en una epidemia de peste que devastaba sus ciudades y se neg&oacute;, para preservar su arte y conocimiento. Galeno sali&oacute; corriendo de Roma, que estaba siendo asolada por la peste en los tiempos de Marco Aurelio. Nosotros no somos m&eacute;dicos famosos que tengamos que preservar un conocimiento particular y nuestro c&oacute;digo deontol&oacute;gico al que s&iacute; estamos obligados, nos recuerda que la principal lealtad del m&eacute;dico es la que debe a su paciente y la salud de este debe anteponerse a cualquier otra conveniencia. El m&eacute;dico no puede negar la asistencia por temor a que la enfermedad o las circunstancias del paciente, le supongan un riesgo personal.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros practicamos la Medicina en hospitales, lugar donde se acoge y se cuida, hoy a los enfermos, pero en el pasado a los peregrinos, pobres y menesterosos. Existe otro t&eacute;rmino m&aacute;s preciso del lugar donde se concentran los enfermos para su cuidado: el nosocomio. Hablamos de infecciones nosocomiales refiri&eacute;ndonos a aquellas que se adquieren en los hospitales, donde se concentran personas, muchas envejecidas, debilitadas, que son sometidas a tratamientos y procedimientos quir&uacute;rgicos o manipulaciones que favorecen el desarrollo de dichas infecciones. Son corrientes en todos los hospitales, est&aacute;n causadas por bacterias principalmente y, a pesar de una estricta higiene hospitalaria, son en gran medida una inevitable consecuencia de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica moderna. La concentraci&oacute;n de personas en habit&aacute;culos reducidos facilita la transmisi&oacute;n de infecciones a trav&eacute;s de las secreciones orales y respiratorias que en forma de min&uacute;sculas gotitas expelemos al hablar, toser o estornudar. La gripe, la tuberculosis y, m&aacute;s recientemente, las infecciones producidas por coronavirus, son ejemplos de infecciones nosocomiales trasmitidas por la v&iacute;a a&eacute;rea. En efecto, tanto el SARS como el MERS producidas por coronavirus pero con escasa capacidad de transmisi&oacute;n, se concentraron en hospitales y la mayor&iacute;a de los casos fueron nosocomiales. COVID-19, una enfermedad producida por un virus - SARS-CoV-2- con mayor capacidad infectante, no pod&iacute;a ser una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La actual pandemia de COVID-19 tiene un escenario privilegiado en los hospitales. El personal sanitario es frecuentemente presa de la infecci&oacute;n. El desconocimiento inicial, la cercan&iacute;a del enfermo durante la exploraci&oacute;n y su manejo, el uso inadecuado de los equipos de protecci&oacute;n o su ausencia, la actuaci&oacute;n urgente en casos que precisaban intubaci&oacute;n traqueal y sobre todo, la acumulaci&oacute;n de personas transmisoras, ha hecho que en todos los pa&iacute;ses y lugares a donde ha llegado la enfermedad, los sanitarios hayan sido una diana preferente del virus. Se estima en decenas de miles el n&uacute;mero de afectados en todo el mundo. A fecha de 24 de febrero, 3.387 m&eacute;dicos se hab&iacute;an contagiado en China. En Gran Breta&ntilde;a el 25% de los m&eacute;dicos est&aacute;n infectados y entre nosotros, el 14% de todos los infectados son personal sanitario. En Italia, m&aacute;s de cien m&eacute;dicos han fallecido.
    </p><p class="article-text">
        Otro lugar seriamente afectado por la pandemia son las residencias de ancianos donde ha habido y por desgracia seguir&aacute; habiendo, miles de afectados y defunciones. Estos centros se comportan como peque&ntilde;os nosocomios de personas mayores, concentrados en espacios reducidos con facilidad para la transmisi&oacute;n a&eacute;rea de infecciones v&iacute;ricas. El problema no es solo nuestro. Se estima que entre el 42% y el 57% de los fallecimientos por COVID-19 en Europa ocurren en residencias de ancianos. En Francia, un tercio de las defunciones han ocurrido en las &ldquo;maison du retirement&rdquo;. La situaci&oacute;n es similar en EEUU y en Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la pandemia COVID-19 todos somos potenciales propagadores y ciertamente el m&eacute;dico, como es el caso con otras infecciones nosocomiales m&aacute;s comunes, puede ser transmisor. Esto ha debido ser m&aacute;s importante en las primeras semanas de la epidemia, cuando escaseaban los tests de detecci&oacute;n del virus; pero precautoriamente, el personal sanitario con s&iacute;ntomas, incluyendo s&iacute;ntomas leves, fueron relevados del servicio y actualmente, se procede a conocer el estado serol&oacute;gico del personal, cosa que posiblemente deber&iacute;a seguirse de estudios de detecci&oacute;n viral en personas infectadas.
    </p><p class="article-text">
        Thomas Carlyle, en uno de sus varios ensayos sobre los h&eacute;roes en la historia dec&iacute;a que &ldquo;puede ser h&eacute;roe tanto el que triunfa como el que sucumbe, pero jam&aacute;s el que abandona el combate&rdquo;. En el combate contra COVID-19, nuestros m&eacute;dicos a veces ven a su paciente abandonar la UCI entre aplausos de alegr&iacute;a tras semanas de angustia y sufrimiento; otras muchas, tristemente demasiadas, la enfermedad los vence y llena de melancol&iacute;a. Nuestros m&eacute;dicos y enfermeras han sido los que estuvieron all&iacute; en el momento final y fueron entonces su &uacute;nica familia. No ser&aacute;n h&eacute;roes ni por haber ganado ni por haber perdido. Su heroicidad, si es alguna, es esa: no abandonar nunca a su enfermo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel L. Fernández Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/heroes-villanos-solo-medicos_129_5872394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2020 20:25:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni héroes ni villanos: solo médicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un otoño no tan lejano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/otono-lejano_129_2263472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86079086-c243-47eb-a7ea-f594b0a3af6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un otoño no tan lejano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si seguimos en paralelo la evolución de la pandemia de 1918 y la actual, ¿es posible una recrudescencia de Covid-19 en otoño como ocurrió en 1918? Sin duda es una posibilidad preocupante. Si prematuramente se relajan las medidas de contención, podríamos enfrentarnos a un nuevo otoño de incertidumbre y temor</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas multitud de art&iacute;culos han sacado del olvido la pandemia gripal de 1918, la mayor cat&aacute;strofe sanitaria del siglo XX. La llegada de otra pandemia parec&iacute;a ocasi&oacute;n para rememorar aquella cat&aacute;strofe e ilustrar al p&uacute;blico de c&oacute;mo eran las cosas en aquel mundo del pasado. Me propongo no solo recordar y buscar paralelismos entre aquella y nuestra situaci&oacute;n actual. La enfermedad que ha pasado a la historia como &ldquo;gripe espa&ntilde;ola&rdquo; es un modelo del que podemos obtener algunas ideas para comprender mejor c&oacute;mo actuamos en situaciones de crisis y al mismo tiempo, obtener pistas sobre c&oacute;mo podr&iacute;an evolucionar los acontecimientos futuros. Humildemente pretendo obtener algunas lecciones que pudieran sernos &uacute;tiles, para enfrentar los pr&oacute;ximos meses de pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        Nos separan de aquel momento 100 a&ntilde;os. Nuestro actual conocimiento de las enfermedades y de los complejos ecosistemas microbianos junto a los avances cient&iacute;fico-t&eacute;cnicos, nos podr&iacute;an hacer creer que podemos enfrentarnos a un reto como aquel bien pertrechados y seguros de superar con &eacute;xito el desaf&iacute;o. Sin embargo, existen notables similitudes entre<a href="https://libreria.cis.es/autores/echeverri-davila-beatriz/252/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> lo que ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a durante unos meses de 1918 </a>y lo que en la primavera de 2020 estamos viviendo.          
    </p><p class="article-text">
        Covid-19 se ha originado a miles de kil&oacute;metros de aqu&iacute; en un complejo proceso que tiene que ver con la creaci&oacute;n no intencional de nuevos ecosistemas microbianos relacionados con los procesos de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de alimentos. La pandemia de 1918 se origin&oacute; veros&iacute;milmente, en el medio oeste norteamericano y fue causada por un virus nuevo de origen aviar surgido en Kansas. En marzo los m&eacute;dicos militares observaron la aparici&oacute;n repentina de miles de casos de gripe entre los reclutas. Entonces no se conoc&iacute;an los virus gripales; habr&iacute;a que esperar hasta 1933 para aislar el virus en hurones. Se expandi&oacute; al resto del mundo a trav&eacute;s de los movimientos de tropas durante la I Gran Guerra. El virus desembarc&oacute; con los soldados norteamericanos en los puertos de Burdeos y Brest en abril, y entre mayo y junio se disemin&oacute; por Europa occidental. A Espa&ntilde;a lleg&oacute; en mayo siguiendo las rutas ferroviarias que utilizaban los trabajadores espa&ntilde;oles y portugueses que sustitu&iacute;an franceses durante la contienda. 
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad hac&iacute;a estragos entre los contendientes y comprometi&oacute; el rumbo de la guerra. Fue la prensa de Madrid la que primero report&oacute; una &ldquo;extra&ntilde;a enfermedad epid&eacute;mica&rdquo;. El  corresponsal del <em>Times</em> en la capital se hizo eco de la noticia y por primera vez emple&oacute; el nombre de &ldquo;gripe espa&ntilde;ola&rdquo;. El t&eacute;rmino tuvo &eacute;xito y en agosto,<a href="https://libreria.cis.es/autores/echeverri-davila-beatriz/252/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> JAMA dedic&oacute; un art&iacute;culo a la &ldquo;spanish influenza&rdquo; que se extend&iacute;a por &ldquo;la Europa civilizada y b&aacute;rbara&rdquo;.</a> En la Europa &ldquo;civilizada&rdquo; la censura militar hab&iacute;a impedido la difusi&oacute;n de noticias sobre la epidemia que desde abril, se extend&iacute;a por las ciudades europeas, trincheras y cuarteles.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; a Europa Covid-19, originada a miles de kil&oacute;metros dos meses antes? Esta vez en avi&oacute;n y aunque pudieran existir reservas, al menos dos fuentes de contagio han sido documentadas: <a href="https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/26/7/20-0359_article" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo de turistas chinos que salieron de Wuha</a>n antes de que se cerrara el aeropuerto de la ciudad y que viajaron por Italia, Suiza y Francia entre los d&iacute;as 16 y 24 de enero y un hombre de negocios franc&eacute;s que enferm&oacute; en China y volvi&oacute; a Francia el 26 del mismo mes. Sin embargo no sabemos con precisi&oacute;n c&oacute;mo se ha introducido en Espa&ntilde;a, aunque supuestamente haya sido a trav&eacute;s de viajeros y turistas que hab&iacute;an adquirido la infecci&oacute;n en Italia y Alemania.  
    </p><p class="article-text">
        Aquel mayo de 1918, se celebraban en Madrid las fiestas de San Isidro con espect&aacute;culos, bailes y verbenas y la gripe &ndash; <a href="https://academic.oup.com/cid/article/47/5/668/296225" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el soldadito de N&aacute;poles</a> - se extendi&oacute; con rapidez aunque no preocup&oacute; demasiado. &iquest;No recuerda esto la inicial despreocupaci&oacute;n por Covid-19, permitiendo manifestaciones y competiciones deportivas multitudinarias bien avanzada la alarma sanitaria?
    </p><p class="article-text">
        En mayo y junio de 1918 el pa&iacute;s sufri&oacute; un fuerte impacto epid&eacute;mico afectando la zona central y sur de la pen&iacute;nsula. Esta primera ola mostr&oacute; predilecci&oacute;n por las zonas urbanas, especialmente la capital y ciudades de Andaluc&iacute;a, y desapareci&oacute; abruptamente antes de tocar &aacute;reas rurales. Debido a su moderada transmisibilidad y relativa benignidad, con mortalidad inferior al 1 por mil, tuvo pocas consecuencias sociales o demogr&aacute;ficas. Pero lo peor estaba por venir. Fue en aquel lejano oto&ntilde;o de 1918.
    </p><p class="article-text">
        Esta segunda ola comenz&oacute; en septiembre y sembr&oacute; de muerte todo el pa&iacute;s, sobre todo las provincias del norte. Zamora sufri&oacute; particularmente los efectos de la gripe. Se ha insistido en los anatemas del obispo de la di&oacute;cesis pero me parece m&aacute;s cercano a nuestra situaci&oacute;n actual recordar que tambi&eacute;n escribi&oacute;: &ldquo;&hellip; no es solo la muerte lo que lleva el luto a las familias; son adem&aacute;s, las circunstancias que la acompa&ntilde;an las que apenan y acobardan e infunden en el  &aacute;nimo pavor y estupor&rdquo;. Se refer&iacute;a a la prohibici&oacute;n de funerales, a la prontitud con que se enterraban los cad&aacute;veres sin tiempo para ser velados, incluso la falta de f&eacute;retros que hubo en algunos momentos. Las fiestas del verano, favorecieron la expansi&oacute;n del brote. Un ejemplo muy ilustrativo ocurri&oacute; en Becedas, &Aacute;vila. A las fiestas acudieron gentes de B&eacute;jar, donde la epidemia hacia estragos. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, 800 vecinos &ndash; el 50% de la poblaci&oacute;n -, cayeron enfermos.
    </p><p class="article-text">
        El momento &aacute;lgido de la epidemia lleg&oacute; en octubre. No se conoce si se debi&oacute; a una reintroducci&oacute;n del virus o a una recrudescencia de la epidemia. Se cerraron escuelas y universidades, caf&eacute;s y teatros. Se desinfectaban locales y calles con zotal, se recomendaba evitar el contacto social, ventilar bien las casas. <a href="https://academic.oup.com/cid/article/47/5/668/296225?searchresult=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Barcelona, se llam&oacute; al Ej&eacute;rcito para retirar los cad&aacute;veres y trasladarlos a morgues improvisadas</a>. En las iglesias, se hac&iacute;an jaculatorias &ldquo;pro tempore pestilentia&rdquo;, plegaria en la que todav&iacute;a se pide fuerza para los m&eacute;dicos y sabidur&iacute;a para los gobernantes. &iquest;No son otra vez muchas las similitudes entre ambas epidemias? Se usaron aspirina y code&iacute;na para aliviar los s&iacute;ntomas. Tambi&eacute;n sales de quinina y no deja de sorprendernos, que hoy estemos empleando derivados de quinina para tratar pacientes con Covid-19, basados en recientes <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7108130/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios de laboratorio</a>. Se estima que la mortalidad lleg&oacute; en algunas zonas a 14 por mil. Este segundo brote que dur&oacute; hasta diciembre, determin&oacute; el 75% de las defunciones causadas por la epidemia, y el 52% de todas en ocurrieron en octubre. 
    </p><p class="article-text">
        La epidemia gripal produjo 257.000 fallecimientos en Espa&ntilde;a. La mortalidad fue alta en ni&ntilde;os menores de 1 a&ntilde;o y ancianos. Sin embargo muchas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3448162/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">personas de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os parec&iacute;an  estar protegidas por contactos anteriores a 1890 con un virus similar al pand&eacute;mico</a>. El mayor impacto ocurri&oacute; en la poblaci&oacute;n de adultos entre 25 y 40 a&ntilde;os. Esta caracter&iacute;stica de la pandemia, observada en todo el mundo, fue la m&aacute;s dolorosa y lacerante. Junto a la Guerra Civil, la gripe de 1918 constituy&oacute; la mayor cat&aacute;strofe social y demogr&aacute;fica que de Espa&ntilde;a en el siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Considerando toda nuestra ciencia y pedanter&iacute;a industrial tras 100 a&ntilde;os de desarrollo &iquest;en qu&eacute; estamos mejor? y, &iquest;en algo estamos peor? Para empezar, en algo estamos igual a d&iacute;a de hoy: en ausencia de antivirales eficaces y sin una vacuna en el horizonte; nuestros esfuerzos se limitan a intervenciones no farmac&eacute;uticas como el aislamiento, la cuarentena, las normas de higiene, y la prohibici&oacute;n de aglomeraciones hasta la interrupci&oacute;n laboral. Todas ellas se muestran eficaces para controlar la pandemia como felizmente vemos en estos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego estamos mejor porque tenemos gran desarrollo cient&iacute;fico-industrial, mayor y mejor organizaci&oacute;n social, una extensa y eficaz red de asistencia sanitaria, existen organizaciones internacionales que recomiendan normas de actuaci&oacute;n. Tenemos UCIs y antibi&oacute;ticos para tratar las frecuentes superinfecciones que fueron causa muy importante de muerte en 1918 y vuelven a serlo hoy. El coronavirus ha sido r&aacute;pidamente aislado y secuenciado y cientos de laboratorios en todo el mundo investigan posibles f&aacute;rmacos para su tratamiento, est&aacute;n en marcha m&uacute;ltiples ensayos cl&iacute;nicos, mientras que otros buscan vacunas que prevengan nuevos brotes. Sin embargo, han aparecido factores que dificultan los avances enumerados. Las fluidas comunicaciones internacionales, el continuo movimiento de personas en las grandes ciudades, la superpoblaci&oacute;n, la pobreza rampante e insuficiencia de medios en muchas zonas del planeta, y la existencia de una gran cantidad de personas debilitadas por enfermedades previas, comprometen el control de la pandemia. Vivimos en la era de la globalizaci&oacute;n con una econom&iacute;a interdependiente y un florido comercio internacional, diferente de la econom&iacute;a dom&eacute;stica de 1918. Las repercusiones econ&oacute;micas de la pandemia son gigantescas y pesan poderosamente en la toma de decisiones pol&iacute;ticas sobre c&oacute;mo afrontar la crisis.    
    </p><p class="article-text">
        Si seguimos en paralelo la evoluci&oacute;n de la pandemia de 1918 y la actual, &iquest;es posible una recrudescencia de Covid-19 en oto&ntilde;o como ocurri&oacute; en 1918? Sin duda es una posibilidad preocupante. El SARS-CoV-2 ha demostrado una gran facilidad para diseminarse. El n&uacute;mero reproductivo b&aacute;sico, por el cual se estima la velocidad con que una enfermedad puede propagarse, es al menos el doble que la gripe. Cuando dispongamos de tests que miden anticuerpos espec&iacute;ficos y se puedan realizar estudios de seroprevalencia, conoceremos el verdadero alcance de la infecci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Hasta entonces, nuestros c&aacute;lculos son solo provisionales y sujetos a error. Lo que s&iacute; sabemos con certeza es que las personas sintom&aacute;ticas y enfermas son solo la cima visible de un iceberg cuya gran masa sumergida e inaparente, est&aacute; constituida por las personas infectadas asintom&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Aceptando que solo el 20% de los infectados presentan s&iacute;ntomas, pero solo hacemos tests diagn&oacute;sticos a un 10% que requieren hospitalizaci&oacute;n, podr&iacute;a estimarse que el n&uacute;mero de infectados al momento de elaborar este escrito est&aacute; en torno a 1,5 millones de personas. Estimaciones realizadas partiendo de <a href="https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tasas de mortalidad del 0.6% al 0.9% ofrecer&iacute;an un n&uacute;mero entre 2.2 y 4.4 millones de infectados.</a> Estas cifras suponen un porcentaje de 3.2% a 9.4%  de la poblaci&oacute;n nacional espa&ntilde;ola, similares a las encontradas en la poblaci&oacute;n francesa e italiana, aunque inferiores al <a href="https://www.imperial.ac.uk/mrc-global-infectious-disease-analysis/covid-19/report-13-europe-npi-impact/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15% estimado por un grupo brit&aacute;nico</a>. En todo caso, todas estas estimaciones ser&iacute;an compatibles con una <a href="https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMsb2005114?query=featured_coronavirus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pandemia de moderada intensidad</a> y a mi juicio indican la efectividad de las medidas de aislamiento. Es necesario recordar que, sin tales medidas, <a href="https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el n&uacute;mero de infectados en un pa&iacute;s como el Reino Unido podr&iacute;a alcanzar el 80% de la poblaci&oacute;n</a>.  La aplicaci&oacute;n de medidas de aislamiento social impide llegar a tales situaciones de extrema pandemia salvaguardando la operatividad del sistema sanitario y la vida de los m&aacute;s fr&aacute;giles, sin abandonarlos a una suerte de darwinismo social. 
    </p><p class="article-text">
        Para terminar debemos recordar que en ausencia de una inmunidad grupal consistente, personas infectadas asintom&aacute;ticas pueden, al menos potencialmente, constituir un reservorio temporal de infecci&oacute;n y mantener la epidemia. Si prematuramente se relajan las medidas de contenci&oacute;n, podr&iacute;amos enfrentarnos a un nuevo oto&ntilde;o de incertidumbre y temor. La detecci&oacute;n de portadores no enfermos mediante la generalizaci&oacute;n de pruebas diagn&oacute;sticas espec&iacute;ficas y su selectivo aislamiento, podr&iacute;a ofrecer cierta garant&iacute;a para evitar la recrudescencia de Covid-19. La utilizaci&oacute;n generalizada de <a href="https://www.nature.com/articles/s41591-020-0843-2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mascarillas quir&uacute;rgicas</a> que evitan la emisi&oacute;n de gotitas y aerosoles seguir&aacute; siendo, durante alg&uacute;n tiempo, tal vez hasta que tengamos vacunas disponibles, una herramienta esencial para el control de la epidemia. Todo ello, obviamente, junto a las medidas necesarias para evitar la reintroducci&oacute;n del virus en la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Creo que, fundadamente, es posible mantener el horizonte abierto al optimismo y la esperanza. Si tuvieron que transcurrir 15 a&ntilde;os desde la gran pandemia del 18 hasta el descubrimiento del virus gripal, 25 hasta la llegada de la primera vacuna y muchos a&ntilde;os m&aacute;s hasta disponer de f&aacute;rmacos antivirales, nuestro desarrollo cient&iacute;fico-t&eacute;cnico, junto al gran derroche de talento, har&aacute;n posible contener Covid-19 y limitar el sufrimiento humano en los pr&oacute;ximos meses. En definitiva, que en oto&ntilde;o solo veamos el rescoldo humeante, cenizas al fin, de este incendio desatado en marzo 2020. Algo de suerte tambi&eacute;n ser&aacute; necesario.    
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel L. Fernández Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/otono-lejano_129_2263472.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2020 18:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un otoño no tan lejano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué ahora, por qué nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ahora_129_1003655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3364c31-18c0-458c-b377-a9c3ccf7904a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué ahora, por qué nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesario insistir en que el combate eficaz contra las enfermedades infecciosas requiere abordar su causa original, a menudo multifactorial, con enorme decisión</p></div><p class="article-text">
        He pasado 40 a&ntilde;os de mi vida dedicado al estudio de las enfermedades infecciosas y tratando personas con infecciones. Esta ardua tarea, una gran aventura profesional y humana, ha sido recompensada en muchas ocasiones cuando, rescatado para la vida desde el abismo de la muerte, el enfermo dejaba de serlo recuperando la salud; pero adem&aacute;s, con sinceridad puedo decir que siempre he estado sorprendido y fascinado por la versatilidad y capacidad de adaptaci&oacute;n de los microorganismos que nos rodean y por sus interacciones con los seres humanos. Ello ha mantenido sin declinar, mi inter&eacute;s y curiosidad todos estos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Si tras la introducci&oacute;n de las vacunas y antibi&oacute;ticos a mediados del siglo pasado se pens&oacute; ingenuamente que las enfermedades infecciosas estaban vencidas, la aparici&oacute;n de nuevas enfermedades y la reaparici&oacute;n de otras que cre&iacute;amos del pasado, han venido a confirmar lo err&oacute;neo de aquel pensamiento. Se estima en m&aacute;s de 50 las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes. Pero este fen&oacute;meno parece haberse acelerado &uacute;ltimamente con la aparici&oacute;n de infecciones v&iacute;ricas capaces de adquirir proporciones epid&eacute;micas e incluso extenderse globalmente afectando a millones de personas y produciendo sufrimiento, mortandad, caos econ&oacute;mico y disrupci&oacute;n social. El SARS, el MERS, el &Eacute;bola o la gripe aviar son ejemplos de nuevas infecciones v&iacute;ricas aparecidas en los primeros a&ntilde;os del siglo XXI. A ello se suma la actual pandemia de infecci&oacute;n por el coronavirus (SARS-CoV-2) que es, por ahora, la &uacute;ltima plaga salida de la Caja de Pandora. Esta pandemia por su extensi&oacute;n y gravedad, supone un serio desaf&iacute;o a nuestro sistema sanitario y pone en jaque la totalidad de las dimensiones de lo social.
    </p><p class="article-text">
        La comprensi&oacute;n de estos fen&oacute;menos que generalmente consideramos propios del &aacute;mbito m&eacute;dico, requiere un enfoque m&aacute;s all&aacute; de lo meramente biol&oacute;gico y engloba aspectos relacionados con la cultura, la econom&iacute;a, la ecolog&iacute;a y la pol&iacute;tica; porque &ldquo;la medicina es una ciencia social y la pol&iacute;tica no es otra cosa que medicina en una escala m&aacute;s amplia&rdquo; seg&uacute;n la bien conocida idea de Rudolf Virchow.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra Caja de Pandora no es la m&iacute;tica creada por el capricho de Zeus para labrar su venganza sobre Prometeo, el benefactor de los mortales; esta es una tinaja construida por la actividad humana en su devenir hist&oacute;rico y contiene amenazas incubadas durante a&ntilde;os. Es N&eacute;mesis que nos revisita, la venganza de los dioses que cae sobre los mortales que usurpan sus privilegios. Como en otros desaf&iacute;os actuales &ndash;la contaminaci&oacute;n, el cambio clim&aacute;tico, la desertizaci&oacute;n&ndash; &ldquo;el enemigo es en gran parte nosotros&rdquo; y despu&eacute;s de 50 a&ntilde;os parece hacerse realidad la premonici&oacute;n del cr&iacute;tico social Ivan Illich: &ldquo;pasado un nivel de pedanter&iacute;a industrial se instala la n&eacute;mesis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tinaja de nuestra Pandora industrial es, entre otros factores, un efecto colateral de los procesos de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de alimentos en sociedades superpobladas. La acuicultura integral, tradicional m&eacute;todo de producci&oacute;n c&aacute;rnica en muchos pa&iacute;ses del sudesteasi&aacute;tico y China, se concentra en macrogranjas donde conviven mir&iacute;adas de cerdos, pollos, patos y peces. Estos lugares se han convertido en gigantescos tubos de ensayo donde los virus porcinos se conjugan con virus aviares, dando lugar a nuevos organismos como los virus gripales H5N1 y H7N9, capaces de dar el salto evolutivo hasta el ser humano. Las enormes explotaciones porcinas de Malasia que concentran cientos de miles de cerdos y son parasitadas por otros mam&iacute;feros, tienen un enorme potencial de generar virus letales como el Nipah descubierto en 1998. En estas condiciones parecer&iacute;a que la suerte estaba echada y en realidad, para la comunidad cient&iacute;fica internacional, la cuesti&oacute;n no era si aparecer&iacute;a un nuevo virus pand&eacute;mico, sino cu&aacute;ndo ocurrir&iacute;a esto. Incluso el lugar pod&iacute;a ser previsto: China, de donde han venido hist&oacute;ricamente otras epidemias virales.
    </p><p class="article-text">
        China ha tenido en los 40 a&ntilde;os un desarrollo econ&oacute;mico sin precedentes. El PIB chino pas&oacute; de 306,000 millones de d&oacute;lares en 1980 a 27,331 billones en 2019. La renta <em>per c&aacute;pita</em> pas&oacute; de 311 d&oacute;lares en 1980 a 19,520 en 2019. Junto a ello, China ha experimentado considerables avances en cuanto a mortalidad infantil y vida media. Con este bienestar, las necesidades de carne de la sociedad china se han incrementado con lo cual, el sistema productivo se ha expandido considerablemente. China es el primer importador de carne de cerdo del mundo y se estima que la caba&ntilde;a porcina china era de 698 millones de cabezas en 2015 con un consumo de 56 millones de toneladas al a&ntilde;o. Por otra parte, una sofisticada tecnolog&iacute;a aplicada a la producci&oacute;n aviar es capaz de producir 200.000 pollos y gallinas al d&iacute;a en una sola explotaci&oacute;n. No sorprende que el n&uacute;mero de pollos alcanzara la cifra de 8,42 billones en 2016 y un consumo de 13,100 millones de toneladas en 2019.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica disponible sobre la actual pandemia por SARS-CoV-2, sugiere la implicaci&oacute;n de virus originalmente hospedados en murci&eacute;lagos transmitidos a los seres humanos por animales vendidos en los llamados 'wet markets', mercados baldeados al aire libre donde se conservan los animales vivos. En estos lugares se mezclan aves de corral con peces, crust&aacute;ceos y moluscos, patos, ranas, marmotas, conejos, ratas de bamb&uacute;, civetas, pangolines y otros muchos m&aacute;s, que se consumen tradicionalmente. En este arca-despensa de No&eacute;, un in&eacute;dito ecosistema creado por el hombre, ignotos virus animales se convierten en potenciales pat&oacute;genos humanos. Esto es particularmente cierto para los coronavirus y otros virus ARN, cuyas polimerasas son proclives al error determinando multitud de mutaciones durante su replicaci&oacute;n cosa que, en un ecosistema determinado, les permite saltar a otras especies animales, nosotros entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        Para ponerlo en perspectiva, lo que a la especie humana le llev&oacute; millones de a&ntilde;os &ndash;cambiar su genoma en un 1%&ndash;, a uno de estos virus ARN les lleva unos pocos d&iacute;as. No es dif&iacute;cil comprender que nos tengamos que enfrentar a un n&uacute;mero creciente de virus de origen animal, convertidos en pat&oacute;genos humanos. Dicho en corto, la necesidad de alimentar a una sociedad superpoblada ha creado enormes ecosistemas, donde la mezcla y promiscuidad animal permite el intercambio de agentes microbianos, para nuestro prop&oacute;sito virus, que conjugan y enriquecen sus genes y se abren camino de especie a especie, hasta adaptarse a los seres humanos. Es un proceso largo que requiere la adquisici&oacute;n de mol&eacute;culas de superficie que les permita adherirse a los epitelios de la orofaringe y el aparato respiratorio y pasar de persona a persona; pero cuando ello ocurre, una vez que el individuo infectado se monta en un avi&oacute;n, la infecci&oacute;n est&aacute; al d&iacute;a siguiente a la puerta de casa.
    </p><p class="article-text">
        Por esto, la prontitud de la respuesta es clave en la contenci&oacute;n de las epidemias. Sin embargo, hist&oacute;ricamente, la respuesta temprana a las epidemias ha estado siempre entorpecida por la incredulidad, el miedo a alarmar, por incertidumbres respecto a su gravedad y evoluci&oacute;n, por la lentitud de los procedimientos administrativos, por el inter&eacute;s de proteger leg&iacute;timos intereses econ&oacute;micos, incluso por las limitaciones del conocimiento cient&iacute;fico. En<em> Los novios</em>, la famosa novela de Alessandro Manzoni, que describe una epidemia de peste en el Mil&aacute;n en el siglo XVII se lee: &ldquo;Entre el p&uacute;blico, aquella terquedad de negar la peste iba perdi&eacute;ndose a medida que la plaga se difund&iacute;a con la familiaridad y el contacto&hellip;. &rdquo; y en otro lugar &ldquo;&hellip; los magistrados, a manera de quien despierta de un profundo sue&ntilde;o, empezaron a dar o&iacute;dos a las reclamaciones de la junta de sanidad&rdquo;. La situaci&oacute;n a este respecto, no es muy diferente tres siglos despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La atribuci&oacute;n de la responsabilidad de las epidemias es un aspecto abominable de la cuesti&oacute;n que merece al menos un comentario breve. A lo largo de la historia se ha culpabilizado a los jud&iacute;os por la peste en la &eacute;poca medieval, a los espa&ntilde;oles durante la conquista de Am&eacute;rica y por la gripe del 1918, a los &aacute;rabes y a los indios por el c&oacute;lera por citar solo algunos ejemplos. Esta asignaci&oacute;n suele estar contaminada por sentimientos racistas, de superioridad cultural, de intereses ideol&oacute;gicos o son simples tergiversaciones hist&oacute;ricas. Aunque en la obra de Manzoni los milaneses ya atribu&iacute;an la peste a una venganza del 'Gran Capit&aacute;n', las teor&iacute;as conspiratorias disparatadas e inveros&iacute;miles constituyen un riesgo a&uacute;n mayor en la era actual de las redes sociales y contaminaci&oacute;n desinformativa. Crean miedo, desconfianza y apat&iacute;a, justo lo contrario de lo que necesitamos para combatir &ldquo;la peste&rdquo;, todas las pestes. La confianza y la honradez personal, el hacer bien cada cual su trabajo es la mejor forma de combatirlos, como nos dec&iacute;a Albert Camus por boca del Dr. Rieux.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello es necesario insistir en que el combate eficaz contra las enfermedades infecciosas requiere abordar su causa original, que es a menudo multifactorial, con enorme decisi&oacute;n. No es suficiente aunque s&iacute; necesarios un nuevo antibi&oacute;tico para tratar el organismo emergente y una vacuna que nos haga inmunes al pat&oacute;geno circulante. Necesitamos enfrentar el futuro y cerrar la Caja de Pandora actuando sobre la ra&iacute;z del problema. Este es a mi juicio el punto crucial y el m&aacute;s dif&iacute;cil. Es un problema de la ciencia actual que solo las muchas ciencias pueden resolver. A la pregunta de qu&eacute; clase de conocimiento necesitamos, Herbert Spencer respond&iacute;a que el que nos aporta la ciencia. Esta es la &uacute;nica respuesta. Para nuestra supervivencia y la preservaci&oacute;n de la vida y la salud, para sobrevivir juntos, lo que necesitamos es m&aacute;s ciencia.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia actual trae consigo dolor, incertidumbre y tambi&eacute;n melancol&iacute;a, la melancol&iacute;a de la tranquilidad perdida, del sentido de la finitud de la vida; pero con Herman Hesse podemos decir esperanzadamente que &ldquo;tales sentimientos no vienen para irritarnos o arrebatarnos nuestra tranquilidad, sino para hacernos madurar y cambiar&rdquo;. Justamente: vienen para enfrentar los desaf&iacute;os que nos aguardan en el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel L. Fernández Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ahora_129_1003655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2020 21:18:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué ahora, por qué nosotros]]></media:title>
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