<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier García Clavel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier-garcia-clavel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier García Clavel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518322/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Begoña Ruiz Ropero: "Estaría bien introducir la danza en la educación, igual que el teatro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/begona-ruiz-ropero-estaria-introducir-danza-educacion-igual-teatro_128_11455539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ffa841e-fbc5-4b5f-bc65-32ba9c4bcc14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Begoña Ruiz Ropero: &quot;Estaría bien introducir la danza en la educación, igual que el teatro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La coreógrafa presenta su primera obra larga para LASALA, una pieza coreografiada por ella para más de treinta bailarinas y bailarines y música en directo que se podrá ver en el auditorio de La Alberca el próximo 25 de junio</p></div><p class="article-text">
        LASALA es una escuela y un espacio de creaci&oacute;n y exhibici&oacute;n de danza contempor&aacute;nea que naci&oacute; en Murcia en junio de 2021. Su creadora y directora es la bailarina, profesora y core&oacute;grafa Bego&ntilde;a Ruiz Ropero, y la semana que viene presenta su primera obra larga para LASALA, una pieza coreografiada por ella para m&aacute;s de treinta bailarinas y bailarines y m&uacute;sica en directo que se podr&aacute; ver en el auditorio de La Alberca el pr&oacute;ximo 25 de junio. Hablamos aqu&iacute; de qu&eacute; es bailar y ense&ntilde;ar a bailar, de c&oacute;mo es la pieza que est&aacute;n terminando de preparar, titulada C A M I N A R, y tambi&eacute;n de c&oacute;mo se crea y se dirige una escuela de danza contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde sale LASALA, c&oacute;mo empieza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llevaba unos a&ntilde;os dando clases en diferentes lugares fuera de Murcia. Me vine a Murcia y alquilaba sitios para dar clases de forma regular, y un verano, en el 2020, despu&eacute;s del covid, me surge en la cabeza unir tres cosas que me interesaban a m&iacute;: dar clase, hacer eventos y poder facilitar un espacio para que otras personas pudieran ensayar. Quise aunar esas tres cosas que me interesaban, que son las que he ido trabajando en mi trayectoria profesional. Organizar eventos, dar clase y crear.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya hab&iacute;as hecho antes gesti&oacute;n cultural.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en Murcia hice un festival de mujeres que dur&oacute; dos ediciones en La Postiza, un proyecto muy chulo pero que se qued&oacute; ah&iacute;. En Granada estuve muchos a&ntilde;os trabajando, dando clases, y hac&iacute;a gesti&oacute;n de eventos, me gustaba organizar eventos de danza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que en verano de 2020 empiezo a darle vueltas a todo eso y empiezo de una forma muy sencilla: tener un espacio muy peque&ntilde;o principalmente para dar clases, que iba a ser la base de ingresos. Y en el 2021, al a&ntilde;o siguiente, se inaugura, en junio. Estoy todo ese a&ntilde;o procesando el concepto: que sea un espacio blanco, la tipograf&iacute;a, el nombre, la imagen corporativa (que es obra de Curlos Guerrero), la l&iacute;nea de trabajo... Ten&iacute;a claro que quer&iacute;a que fuera un sitio s&oacute;lo de danza contempor&aacute;nea, especializado en danza contempor&aacute;nea. Ten&iacute;a claro tambi&eacute;n que quer&iacute;a un buen suelo para poder trabajar. Hab&iacute;a cosas que estaban muy claras y otras que fueron llegando. Y se inaugur&oacute; en junio del 2021; ese verano ya se hicieron eventos con core&oacute;grafas que vinieron a presentar sus trabajos. Ah&iacute; ya empec&eacute; a dar clase, en verano, y en septiembre empez&oacute; el curso oficial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; aportas a LASALA como core&oacute;grafa y bailarina, c&oacute;mo se combinan en LASALA esas dos vertientes de tu trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues creo que se va encontrando. Y creo que ahora me doy cuenta de qu&eacute; lenguaje se va adquiriendo en LASALA, en cuanto a lenguaje coreogr&aacute;fico. Y en cuanto a m&iacute;... Creo que lo que m&aacute;s me identifica a m&iacute; con LASALA es la manera de trabajar. Es una forma de trabajar en la que soy muy exigente (dura no, exigente), pero hay un trato muy cercano, con mucho amor. Familiar pero no en el sentido de secta, o de que se confundan los roles. Es muy delicado todo, se cuida mucho el detalle, y se cuida tanto en el trato personal como en el movimiento. Es mi manera de crear y de dar clase. Llevo como diez a&ntilde;os dando clase antes de llegar aqu&iacute;, y creo que desde LASALA se han ido aunando mi manera y mi lenguaje, se van desarrollando cada vez y van llegando a sitios diferentes, pero eso me lo da la experiencia de dar tantas clases.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qu&eacute; te refieres con el detalle en la forma de bailar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la danza implica eso, el detalle. Soy muy anal&iacute;tica a nivel de creaci&oacute;n, de partitura, de crear, de dar clase, de corregir..., qu&eacute; se puede hacer y qu&eacute; no. Hay un toque ah&iacute; que no s&eacute; c&oacute;mo definir, pero hay como una manera, que se va viendo a lo largo del tiempo. Yo la estoy viendo ahora, el poso de estos tres a&ntilde;os de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa combinaci&oacute;n se ve cuando sales de la escuela a hablar con las bailarinas y os sent&aacute;is en la plaza...</strong>, <strong>y a la vez tu mirada seria cuando est&aacute;s corrigiendo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es en lo que m&aacute;s me siento c&oacute;moda, en esa combinaci&oacute;n de exigencia y a la vez desde el amor, la cercan&iacute;a y el cuidado de cada persona. Con las peques me cuesta; que entiendan, sin ir desde el juego, que se puede trabajar con disciplina y exigencia pero tambi&eacute;n con amor, no con dureza o maltrato. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hay juego entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos establecido una din&aacute;mica de trabajo en el que no hay juego. A veces s&iacute; hacemos, porque me apetece introducirlo en alguna sesi&oacute;n; no son clases l&uacute;dicas, pero s&iacute; nos lo pasamos bien.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/37982fa2-a0d3-4bf0-a529-92668826cdd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;El tiempo pasa porque pasan cosas&#039;, una pieza anterior de Begoña Ruiz Ropero."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;El tiempo pasa porque pasan cosas&#039;, una pieza anterior de Begoña Ruiz Ropero.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede bailar cualquiera danza contempor&aacute;nea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La danza contempor&aacute;nea tiene muchas t&eacute;cnicas, y t&uacute; puedes enfocarla como quieras, pero en este caso en LASALA al ser un trabajo muy de suelo a veces supone una exigencia que necesita que te apetezca un trabajo as&iacute;, intenso, aunque sea a un nivel bajo. El 80 por ciento del alumnado que se acerca a LASALA son gente que ya ha trabajado su cuerpo, no son sedentarios; si no fuera as&iacute;, es posible que les costara bastante encontrar una conexi&oacute;n. Pero LASALA est&aacute; abierta a todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y en general, &iquest;nos vendr&iacute;a bien bailar? &iquest;Crees que hay una conexi&oacute;n entre el bailar y la sociedad, su funcionamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Todo lo que sea trabajo de cuerpo es un trabajo mental, siempre est&aacute; ese doble trabajo. Bailar va impl&iacute;cito en la persona. Cuando escuchas m&uacute;sica te mueves, por norma general. Se generan unas conexiones, una descarga... Hay unas respuestas qu&iacute;micas que se est&aacute;n estudiando cada vez m&aacute;s por las que te sienta bien bailar. No digo en clase, digo en casa. Tambi&eacute;n te sienta bien por la parte f&iacute;sica, como con cualquier deporte. Estar&iacute;a guay (en otros pa&iacute;ses ya se hace, y en Espa&ntilde;a en algunas comunidades aut&oacute;nomas) meter la danza en la educaci&oacute;n, igual que el teatro. Desde ni&ntilde;o y ni&ntilde;a se trabajan con el cuerpo cosas de consciencia corporal, de memoria, de disociar partes del cuerpo, de controlar tu cuerpo, si controlas tu cuerpo controlas tu mente... En ni&ntilde;os y ni&ntilde;as lo ver&iacute;a obligatorio. Y en adultos pues claro que lo recomiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;T&uacute; por qu&eacute; empezaste a bailar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; de forma muy aleatoria. Fue en mi pueblo, Hu&eacute;rcal-Overa, el mejor pueblo del mundo, me llev&oacute; mi madre, yo ten&iacute;a tres a&ntilde;os. No recuerdo bien, tengo algunas im&aacute;genes, de estar con zapatillas. La profesora se fue del pueblo y mi madre me llev&oacute; a Lorca, a otra academia, y ah&iacute; ya me enganch&eacute;. Me llevaba tres tardes a la semana, me encantaba, no pod&iacute;a dejar de bailar. Y hasta ahora. Pero lo decidi&oacute; mi madre, claro. Tambi&eacute;n me llev&oacute; a otros deportes porque era muy activa, pero me qued&eacute; con la danza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te imaginas sin bailar? Me refiero a profesionalmente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no lo s&eacute;, me puedo imaginar tambi&eacute;n sin bailar. S&iacute;, porque de alguna manera bailar&iacute;a, entrenar&iacute;a, mis cosas, mi trabajo de cuerpo. Pero no lo s&eacute;, no s&eacute; qu&eacute; contestar a eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ahora das m&aacute;s clases o bailas m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Doy m&aacute;s clases. Pero hay una cosa que estoy experimentando: que doy muchas clases a la semana y tengo un entrenamiento f&iacute;sico diferente, muy exigente, nunca me hab&iacute;a encontrado tan en forma, con tanto control de cuerpo y de conciencia. No bailo tanto para m&iacute;, lo hago cuando puedo, pero estoy en un momento interesante de control y de conciencia. Cuanto m&aacute;s explicas m&aacute;s entiendes tu cuerpo. Ahora me dedico a explicar a trav&eacute;s de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay mucha autoconciencia de tu cuerpo en la danza entonces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay tambi&eacute;n reproducci&oacute;n de patrones. La memoria coreogr&aacute;fica es un trabajo fundamental. Yo lo veo con las alumnas que van entrando. Hace un a&ntilde;o para las de iniciaci&oacute;n era un imposible aprenderse una frase de ocho movimientos. Ahora hay una cobertura ah&iacute;, han abierto un canal en su cerebro. Es como un entrenamiento. A m&iacute; por ejemplo me cuesta memorizar textos; si entrenase, mejorar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El a&ntilde;o pasado fue la celebraci&oacute;n de la segunda vuelta al sol de LASALA, en el auditorio de Algezares. Se llen&oacute;, hab&iacute;a 250 personas. Vamos a hablar de la tercera, que no se va a llamar as&iacute;, sino que es una pieza coreografiada por ti y que se llama C A M I N A R. </strong>
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los dos a&ntilde;os anteriores, esta vez he preparado una obra de danza. El primer a&ntilde;o era el cumple de LASALA, el aniversario, y se le llam&oacute; as&iacute; a la funci&oacute;n, &ldquo;La primera vuelta al sol&rdquo;. Fue todo r&aacute;pido, lo pens&eacute; en abril y dije: voy a hacer una fiesta por LASALA. Y &eacute;sa era la tem&aacute;tica: el jaleo, la fiesta, la rave. Eran piezas independientes una de otra, divididas seg&uacute;n los grupos de la escuela de ese a&ntilde;o, aunque en un momento s&iacute; trabajaba con todos a la vez, homogeneizando un poco el trabajo. Fueron 20 o 25 minutos y se prepar&oacute; de abril a junio. En &ldquo;La segunda vuelta al sol&rdquo;, el a&ntilde;o pasado, el hilo era el amor y la belleza. La m&uacute;sica y el vestuario eran menos independientes, aunque no se puede decir que fuera una pieza. Dur&oacute; una hora. 
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s terminar esa muestra, recuerdo perfectamente ese momento, pens&eacute;: el a&ntilde;o que viene no, el a&ntilde;o que viene va a ser una obra de danza. Necesitaba hacer otra cosa, mi cuerpo me ped&iacute;a hacer otro tipo de trabajo. No ten&iacute;a la idea ni nada, pero sab&iacute;a que no quer&iacute;a eso, que lo que quer&iacute;a era una pieza. Y en octubre de este curso empec&eacute; yo sola a trabajar en eso, escribiendo qu&eacute; quer&iacute;a crear, qu&eacute; quer&iacute;a hacer&hellip; En abril empez&oacute; el trabajo con las alumnas, con las bailarinas. Todos los fines de semana, con tres grupos de trabajo, hasta junio. Y el 25 la vamos a estrenar. No es una compa&ntilde;&iacute;a pero es lo m&aacute;s parecido a la din&aacute;mica de trabajo de una compa&ntilde;&iacute;a. Primero se crea, se escribe y luego tres meses de trabajo, que si son cuatro o cinco pues mejor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d0e964bf-e224-4476-b35a-b8c666538972_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un momento de trabajo en el espacio LASALA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un momento de trabajo en el espacio LASALA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; va C A M I N A R?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te hago el dibujo. Empiezo generando un universo, un imaginario, que es el siguiente: hay un suceso y pasado un tiempo se genera un poso. En el camino aparecen muchos conceptos: la soledad, la reflexi&oacute;n, el silencio, la decisi&oacute;n, la observaci&oacute;n, el bucle... No he trabajado desde una situaci&oacute;n concreta, pero s&iacute; he invitado a todas las bailarinas a poner ejemplos de su vida: te pasa algo y hasta que no pasa un tiempo y se genera un poso no empiezas a situarlo todo en su lugar. Pero no me importa el poso, sino este camino. De esos conceptos que aparecen en el trayecto son los que yo uso para ir creando las coreograf&iacute;as. A veces son cuadros, otras veces im&aacute;genes o, claro, coreograf&iacute;as. Pero no todo es movimiento. Y pueden aparecer los conceptos en diferentes momentos. Es un viaje de una misma, de uno mismo, que creo que es f&aacute;cil llev&aacute;rtelo a tu vida. Yo en ning&uacute;n momento dije si era positivo o negativo el proceso, porque puede ser de los dos tipos. He ido poniendo ejemplos, como crear LASALA, o cuando me fui un tiempo a vivir fuera de Espa&ntilde;a sola. Y es un viaje que no acaba, no hay final o una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay cosas de otros trabajos de LASALA en esta pieza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hay cosas que a nivel de lenguaje empec&eacute; a desarrollar hace tres a&ntilde;os, pero de repente aqu&iacute; aparece de otra forma. Empec&eacute; c&eacute;lulas, como cuando escribes y tienes p&aacute;rrafos que guardas y luego los coges, aparecen m&aacute;s adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;les son las referencias, de qu&eacute; te has servido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que como en la escritura son referencias que vas cogiendo: im&aacute;genes, una canci&oacute;n, una persona que te ha inspirado, un momento, un color, frases, textos... Cuando entras en ese proceso, creo que pasa en cualquier arte, has abierto un canal, y cuando ves algo que tiene que ver con eso dices: tiene que ver con Caminar. Y me sigue pasando, hasta que llegue el 25. Ahora estoy m&aacute;s sensible a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Los movimientos coreogr&aacute;ficos los pruebas sobre ti primero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay movimientos que he lanzado a las bailarinas, porque me apetec&iacute;a que ellas probaran algunas cosas desde mis pautas y yo coreografiar desde fuera. Hay algunos momentos muy peque&ntilde;os en los que ellas han creado sus frases, pero todo pasa por mi cuerpo antes de lanzarlo. Pasa por mi cuerpo, ellas lo hacen y a trav&eacute;s de ese hacer yo empiezo a imaginar otras cosas. Me han dado muchas cosas. Es lo que les digo: nos estamos retroalimentando, yo les doy y ellas me dan, porque est&aacute;n muy proactivas a darme lo que tienen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto cambia la pieza desde que la escribes hasta el final, c&oacute;mo le afectan los ensayos, c&oacute;mo est&aacute;n siendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; siendo un proceso s&uacute;per calmado. Y uno de los factores es la experiencia de estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Algo complejo de esto es que son muchas bailarinas, son 34 las que dirijo. 24 de ellas est&aacute;n en tres grupos, y luego las peques van aparte. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces c&oacute;mo has conseguido gestionar los ensayos y dividido la obra para poder trabajar con esos tres grupos en horarios distintos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te soy sincera, no s&eacute; c&oacute;mo he llegado hasta aqu&iacute;&hellip; Pero s&iacute; lo s&eacute;. Ha habido mucho trabajo de organizaci&oacute;n previo. Hacer muchos cuadrantes, ver c&oacute;mo hago la din&aacute;mica de trabajo, qu&eacute; hago en cada ensayo... He estado meses con eso. Adem&aacute;s, las piezas no est&aacute;n cerradas, cada semana voy construyendo c&eacute;lulas. Imagina que hay diez escenas. Tengo claro que hay diez pero cada una no tengo claro c&oacute;mo va a ser. &iquest;Qui&eacute;n estar&aacute; en cada escena, c&oacute;mo divido los ensayos, qui&eacute;n hace qu&eacute;? &iquest;Hago lo mismo en cada escena? &iquest;C&oacute;mo sigo componiendo? Pero una vez que empieza una minic&eacute;lula se empieza a gestionar ella misma, se va creando. Si ha salido al final, si he llegado, creo que es porque hay un trabajo previo de organizaci&oacute;n y de ver muchas posibilidades. 
    </p><p class="article-text">
        Los ensayos est&aacute;n siendo muy tranquilos, desde el principio, sin agobios, sin estr&eacute;s, disfrutando. Son en LASALA, y este mes nos iremos los s&aacute;bados al Auditorio de Guadalupe, donde me han dado una residencia art&iacute;stica de tres d&iacute;as. Ah&iacute; podemos probar todo en el escenario, puedo estar con las luces, con Octavio V&aacute;zquez, que es el dise&ntilde;ador y t&eacute;cnico de luces de LASALA, y con Rosa de los Reyes, que lleva la direcci&oacute;n musical. Adem&aacute;s en la pieza va a haber m&uacute;sica en directo. Y ya est&aacute; el cartel, que ha hecho T&oacute;bal S&aacute;nchez, que es precioso. Ahora empieza todo a conformarse, se empiezan a a&ntilde;adir capas. Este mes es muy bonito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/begona-ruiz-ropero-estaria-introducir-danza-educacion-igual-teatro_128_11455539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jun 2024 04:01:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0ffa841e-fbc5-4b5f-bc65-32ba9c4bcc14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7270957" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0ffa841e-fbc5-4b5f-bc65-32ba9c4bcc14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7270957" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Begoña Ruiz Ropero: "Estaría bien introducir la danza en la educación, igual que el teatro"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0ffa841e-fbc5-4b5f-bc65-32ba9c4bcc14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,Danza contemporánea,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexandra Cánovas (diseñadora): "El traje regional de huertano habla de la gente que labra la huerta, la tierra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/alexandra-canovas-disenadora-traje-regional-huertano-habla-gente-labra-huerta-tierra_1_11262430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72892f56-bceb-405d-88ea-2e5d71a5167b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092729.jpg" width="1469" height="826" alt="Alexandra Cánovas (diseñadora): &quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la exposición 'En el melón y en las tajás' -que se podrá visitar hasta el 11 de abril en el Centro Párraga- Alexandra Cánovas del Rey dispone una selección de piezas del traje regional releídas por ella misma</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, hasta el 11 de abril, se puede ver en la sala de M&aacute;quinas del Centro P&aacute;rraga la exposici&oacute;n 'En el mel&oacute;n y en las taj&aacute;s', en la que la dise&ntilde;adora Alexandra C&aacute;novas del Rey dispone a lo largo del espacio rectangular de la sala una selecci&oacute;n de las piezas del traje regional rele&iacute;das por ella misma, adem&aacute;s de un collage de im&aacute;genes y palabras, un peque&ntilde;o altar, un v&iacute;deo y un bordado en proceso. En realidad todo el proyecto es un trabajo en marcha que comenz&oacute; hace dos a&ntilde;os, que le atraviesa por dentro y que no tiene fin, entre otras cosas porque es lo que m&aacute;s le ha gustado hacer hasta el momento. Comisariada por Ulises Ferr&aacute;ndiz Soriano, 'En el mel&oacute;n y en la taj&aacute;s' es una lectura contempor&aacute;nea del traje regional donde se a&uacute;nan el profundo respeto a la tradici&oacute;n, la investigaci&oacute;n y el dise&ntilde;o, la espiritualidad, la conciencia de clase, la liberaci&oacute;n de las marcas de g&eacute;nero y la alegr&iacute;a y la belleza incontenibles del baile.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; es 'En el mel&oacute;n y en las taj&aacute;s', &iquest;una reinterpretaci&oacute;n del traje regional, una actualizaci&oacute;n o es una lectura personal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es las tres cosas. Por un lado es reinterpretaci&oacute;n. El traje regional no es una muestra fidedigna de lo que se llevaba, sino que se ha ido romantizando. Hay grupos etnogr&aacute;ficos que se dedican a mantener el traje tal cual era al principio, pero no creo que la gente fuera a trabajar al campo de blanco impoluto, como vemos que son los trajes de hoy. Llevar&iacute;an lino, algodones, c&aacute;&ntilde;amos, tejidos naturales... pero no ese blanco que llevan ahora los trajes. As&iacute; que hay reinterpretaci&oacute;n del traje regional, pero no el original sino lo que nos ha llegado a nuestros d&iacute;as. Por otro lado, es una visi&oacute;n m&iacute;a, porque como dise&ntilde;adora me gusta darle a todo una conexi&oacute;n de colecci&oacute;n, de coger unos ciertos colores y ciertas texturas. Y es una lectura personal, sin duda; creo que es la primera vez que he hecho algo tan autobiogr&aacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/68a489d9-49b1-4231-ac2e-237a2b0599f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Exposición &#039;En el melón y en las tajás&#039;, en el Centro Párraga de la capital murciana"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exposición &#039;En el melón y en las tajás&#039;, en el Centro Párraga de la capital murciana                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decides hacer este proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que fue por una cuesti&oacute;n natural. Empec&eacute; en 2020 con Mantekillah, y enseguida nos encerraron, lo que me permiti&oacute; pensar bien qu&eacute; quer&iacute;a hacer de manera creativa, y no tanto pensando en un negocio artesano como es Las Culpass. Despu&eacute;s de varias colaboraciones con diferentes personas me di cuenta de que cuando estaban m&aacute;s enfocadas al folklore me gustaban mucho, porque me siento muy c&oacute;moda. En mi casa las tradiciones del d&iacute;a del Bando se han vivido mucho, aunque mi familia no est&eacute; metida en pe&ntilde;as, ni hay nazarenos. Pero siempre han sido de llevarnos a todas las cosas que se hacen en la ciudad: a la feria del ganado, a la feria de septiembre, he hecho la Romer&iacute;a, he ido al Bando, al Entierro y a las procesiones, siempre. A mi abuelo le encantaba llevarnos y mis padres han seguido con esa tradici&oacute;n. As&iacute; que en este proyecto me sent&iacute;a reconectando mucho con mi familia. Tambi&eacute;n tuvo que ver irme a vivir a Blanca una temporada, en medio del monte, estar en algo tan murciano como el Valle de Ricote.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablas de que se ha romantizado el traje huertano, que en realidad era un traje de faena. Hay muchas tradiciones que se han domesticado, de alguna manera. &iquest;C&oacute;mo recuperar ese origen, tambi&eacute;n el del d&iacute;a del Bando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que el inicio del Bando de la Huerta fue una burla de los se&ntilde;oritos de la ciudad a la gente del campo. Se re&iacute;an de ellos disfraz&aacute;ndose de huertanos. Al cabo de unos a&ntilde;os la gente del campo se reapropi&oacute; de eso. Ese origen ha cambiado, y tambi&eacute;n las fechas, como pasa con las del Entierro de la Sardina.
    </p><p class="article-text">
        Pero al margen del d&iacute;a del Bando de la Huerta, que estar&iacute;a bien trabajar sobre &eacute;l y que la gente lo sienta como algo m&aacute;s suyo, a m&iacute; me gustar&iacute;a hablar m&aacute;s de la Regi&oacute;n al completo. El traje regional murciano es el traje de huertano, y es de toda la Regi&oacute;n. A veces nos quejamos de que Madrid es centrista, pero lo mismo pasa con Murcia, que para muchos est&aacute; la capital y luego ya el resto de la Regi&oacute;n. Pero es que ese resto es muy identitario de Murcia. Hay cosas muy interesantes en todos lados y todas esas cosas nos identifican como murcianos y murcianas. Murcia la crea toda la gente de todos los pueblos y de las peque&ntilde;as ciudades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; consiste tu interpretaci&oacute;n del traje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los tejidos, uso mucho algod&oacute;n. Tambi&eacute;n seda, porque adem&aacute;s me parece importante darle relevancia a la industria de la seda que hubo aqu&iacute;. Y tambi&eacute;n me gusta aprovechar cosas, reutilizarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que estoy bordando el refajo, una cosa que veo es que a mucha gente le gustar&iacute;a hacerlo tambi&eacute;n, cada persona con el suyo. Yo entiendo este proyecto tambi&eacute;n como una tarea de divulgaci&oacute;n. Ojal&aacute; que la gente se anime a quedar para hacer su propia pieza. Porque en realidad s&oacute;lo vas a tener una en tu vida, escogida por ti misma, sin contar la que tienes de peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una forma de pensar el traje muy diferente a la actual, donde lo que funciona mercantilmente es el usar y tirar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, y no s&oacute;lo por el refajo. Los zarag&uuml;eles, la camisa... Lo importante es que la ropa que te vayas a poner te guste mucho y que de verdad no la quieras maltratar porque tu fin ese d&iacute;a sea ponerte ciego. Que tu fin sea otro, que no sea una nochevieja en primavera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_50p_1092738.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_50p_1092738.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_75p_1092738.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_75p_1092738.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_default_1092738.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_default_1092738.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c742dfd9-3264-4a2f-8205-043b6e2ed83d_16-9-aspect-ratio_default_1092738.jpg"
                    alt="Piezas del traje regional elaboradas por la diseñadora Alexandra Cánovas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Piezas del traje regional elaboradas por la diseñadora Alexandra Cánovas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de los tejidos, pones el foco en diferentes partes del traje. Hemos hablado del refajo que est&aacute;s bordando pero hay tambi&eacute;n otros elementos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El corpi&ntilde;o, por ejemplo, intento recuperarlo tambi&eacute;n. Hay muchos casos en los que se ha hecho como un trampantojo, en el que se le pone a una especie de corpi&ntilde;o las mangas de camisa. Seg&uacute;n tengo entendido, y que aparte me parece mucho m&aacute;s chulo est&eacute;ticamente, lo suyo es ponerse la camisa y encima el corpi&ntilde;o, y at&aacute;rtelo bien. Ahora bien, yo en ning&uacute;n momento pretendo designar g&eacute;nero con la ropa. Me da lo mismo que se ponga refajo o zarag&uuml;elles quien quiera. Yo misma s&oacute;lo he tenido un refajo, desde que ten&iacute;a 8 a&ntilde;os quise siempre ir con zarag&uuml;eles, y mis padres me dijeron que sin problema. He ido siempre con camisa, chaleco, zarag&uuml;eles, faja. Lo importante es que la gente vaya bien ataviada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En los zarag&uuml;eles hay alg&uacute;n cambio? Me da la impresi&oacute;n de que tienen poca historia textil, digamos, es m&aacute;s plano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No te creas, hay muchos m&aacute;s patrones de zarag&uuml;eles de los que nos pensamos. Est&aacute; el t&iacute;pico tableado, pero hay otros que se anudan y llevan como para mucha talla, que es como el refajo, con una cinta y vas tirando y tirando, y otros m&aacute;s fruncidos. Me encantar&iacute;a meterles m&aacute;s estampados, bordados... o color. &iquest;Por qu&eacute; no pueden estar bordados los zarag&uuml;eles?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n propones cambios en el dibujo de los bordados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, otra cosa importante en la que estoy trabajando es que el dibujo de los bordados no sean s&oacute;lo referidos a flores. Hay muchas otras cosas que se pueden bordar. El que est&aacute; en proceso y se puede ver en la exposici&oacute;n va sobre la industria de la seda. En mi investigaci&oacute;n vi que en los refajos que llevan bordados de flores suele haber un gusano bordado, lo que pasa es que la gente no suele identificarlo, lo confunde con una hoja extra&ntilde;a. Pero me parece muy importante que no se nos olvide todo lo relacionado con la seda, como he dicho antes, y por eso en mi bordado hay desde una barraca, que es el lugar donde empieza la producci&oacute;n, hasta la f&aacute;brica de seda. Hay otros estampados que est&aacute;n m&aacute;s relacionados con las herramientas...
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b654c34-ef55-456d-bf50-999cb7ae8020_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Visitantes en la exposición de Alexandra Cánovas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Visitantes en la exposición de Alexandra Cánovas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esos estampados sobre herramientas los har&aacute;s m&aacute;s adelante? Porque dices que este proyecto no tiene fin.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, este proyecto no tiene fin. Hasta que me canse. Es lo que m&aacute;s me apetece hacer. Nunca hab&iacute;a hecho una cosa que me llenara tanto. De hecho, ahora que est&aacute; el refajo en la exposici&oacute;n lo echo en falta. Estoy tan metida en el proyecto que me siento hu&eacute;rfana por no tener el refajo a mano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro elemento fundamental de la exposici&oacute;n es el v&iacute;deo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea era por un lado que salieran las bailarinas bailando con otras prendas que no est&aacute;n en la exposici&oacute;n. Y que salieran bailando y no posando es fundamental porque la ropa en movimiento es lo m&aacute;s bonito que hay. Son Nuria y Clara, bailarinas incre&iacute;bles del grupo titular de La Crilla, la pe&ntilde;a donde estamos metidos tanto Ulises [Ulises Ferr&aacute;ndiz Soriano, comisario de la exposici&oacute;n] como yo. Un refajo en movimiento es una de las cosas m&aacute;s bonitas que hay en el mundo, me parece precioso cuando se pone como una campana... Me encanta. Y aparte, quer&iacute;a tambi&eacute;n meter todos los v&iacute;deos relacionados con la investigaci&oacute;n que llevo haciendo y el trabajo que hay detr&aacute;s, y los procesos, como el tintado, por ejemplo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8260c27e-b674-41d2-b2eb-e7fa24a456ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Proyección de vídeo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Proyección de vídeo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Claro, porque aqu&iacute; los colores tambi&eacute;n son protagonistas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El tintado para m&iacute; en este proyecto est&aacute; siendo muy importante. He metido colores de las verduras frescas, en general, de naranjas, pimientos, tomates... De las Salinas de San Pedro, hay mucho rosa y naranjita. Hay tambi&eacute;n grises, tanto de la pirita, porque mi abuelo trabajaba en una mina de pirita de La Uni&oacute;n, y de las acequias. Y luego tambi&eacute;n he metido azules, por el cielo y el mar, y de la tela vaquera, que es en realidad un tela de trabajo, aunque aqu&iacute; no la conectemos mucho con ese origen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es tu relaci&oacute;n con la mina? Me parece que es uno de los espacios laborales del pasado con los que es m&aacute;s dif&iacute;cil convivir de manera amable, porque pasa a la historia como un espacio de trabajo dur&iacute;simo, oscuro, que provoca enfermedades... Las minas de hoy ya tienen otras condiciones, aun siendo tambi&eacute;n dif&iacute;ciles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi abuelo, que era maquinista, era una persona muy bonica. Vivi&oacute; muchos a&ntilde;os con nosotros, porque cuando enviud&oacute; se vino a vivir a mi casa. Ha sido toda la vida un currela, que es lo que son toda mi familia, gente que no ha hecho en su vida nada m&aacute;s que trabajar. Pues bien, como mi abuelo era alguien que de todo lo que hablaba, aunque hubieran sido los peores a&ntilde;os de su vida, siempre te lo contaba todo muy bonito, y lo hac&iacute;a todo con tanto cari&ntilde;o, pues para m&iacute; hablar de la mina es darle una dignidad a todo eso. Tambi&eacute;n pasa con los uniformes de trabajo, sea el que sea (en Cartagena, por ejemplo, hay muchos trabajos muy duros, ya sea en la mina, ya sea en los astilleros..., y hay mucho esp&iacute;ritu de trabajo, hay pe&ntilde;a muy curranta). Adem&aacute;s mis padres siempre han tenido un taller de uniformes de trabajo. Me parece que los monos de trabajo son algo tan representativo de todas esas generaciones, para tantas personas significa tanto, que creo que hay que ponerlos en valor. Aparte de que estil&iacute;sticamente est&aacute;n muy chulos. Es como el traje regional, de huertano, que habla de la gente que labra la huerta, la tierra. Y la tierra es para quien la trabaja, y eso no se nos tiene que olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; la exposici&oacute;n se titula con el refr&aacute;n 'En el mel&oacute;n y en las taj&aacute;s'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los refranes me encantan, desde siempre. He sido toda la vida una vieja. Con la comida me pasa igual, con todo. Mi abuela era muy refranera (y mi abuelo le dec&iacute;a: mujer refranera, mujer pu&ntilde;etera), y cada vez que escucho uno tengo una lista en el m&oacute;vil y me lo apunto. En el mel&oacute;n y en las taj&aacute;s significa para la gente que no puedes estar en las dos cosas, y yo digo que s&iacute;. Puedes ser una persona consciente de la era en que vivimos, en cuanto a derechos, libertades y obligaciones, y por supuesto seguir teni&eacute;ndole mucho respeto a todas las gentes que han estado antes y gracias a quienes, precisamente, tenemos lo que tenemos hoy en d&iacute;a. Se puede estar en las dos cosas. Y si se puede hacer con un refr&aacute;n, pues mejor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_50p_1092727.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_50p_1092727.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_75p_1092727.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_75p_1092727.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_default_1092727.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_default_1092727.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/681bdab4-ecac-4125-9072-5b33dc12954d_16-9-aspect-ratio_default_1092727.jpg"
                    alt="Altar de la exposición"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Altar de la exposición                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>De hecho, lo que se ve&iacute;a en la inauguraci&oacute;n es un ejemplo claro de esto que dices. Hab&iacute;a contemporaneidad y hab&iacute;a tradici&oacute;n, no hab&iacute;a compartimentos estancos. Estaba tambi&eacute;n lo espiritual, en el altar que hay un lado, junto al bordado, al entrar a la sala.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me considero un persona espiritual, siempre lo he sido. Estuve trabajando en China como dise&ntilde;adora y la pe&ntilde;a ten&iacute;a un altarcito a Buda, con sus flores, y yo me dec&iacute;a: por qu&eacute; no voy a tener yo uno personal, con mis cosas. Me transmit&iacute;a paz. Tambi&eacute;n he viajado mucho a la India, por trabajo, y me gustaba mucho ir a los templos, hacer mis meditaciones a mi bola... Esa parte de conectarme con el alma me gusta, al margen de lo que piense de la instituci&oacute;n de la religi&oacute;n como tal. En lo que creo es en la naturaleza, en que nos morimos y nos deshacemos, y ese resto se convierte en otras cosas, y eso me parece incre&iacute;ble: que yo me coma un tomate y que eso me de una energ&iacute;a para hacer cosas. Es una tripada, la verdad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que me gusta tener altares. Es como tener ese rinconcito al que venerar, al que encender una vela o un incienso cuando no est&aacute;s bien, con cosas de mi casa, de mi familia, de la gente que ya no est&aacute;... Me hace sentir bien la conexi&oacute;n. No s&eacute; si est&aacute;n o no, o si me escuchan o no, pero a m&iacute; me tranquiliza contarles mis cosas. El altar marinero que est&aacute; en la exposici&oacute;n lo recicl&eacute; en M&aacute;laga de la basura, lo tengo en casa y cuando empez&oacute; la expo quer&iacute;a que estuviera. Le puse una huertana, que est&aacute; pegada a la tierra, que es la naturaleza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/alexandra-canovas-disenadora-traje-regional-huertano-habla-gente-labra-huerta-tierra_1_11262430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2024 09:27:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/72892f56-bceb-405d-88ea-2e5d71a5167b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092729.jpg" length="1855080" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/72892f56-bceb-405d-88ea-2e5d71a5167b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092729.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1855080" width="1469" height="826"/>
      <media:title><![CDATA[Alexandra Cánovas (diseñadora): "El traje regional de huertano habla de la gente que labra la huerta, la tierra"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/72892f56-bceb-405d-88ea-2e5d71a5167b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092729.jpg" width="1469" height="826"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Centro Párraga,Diseño,Tradiciones,Cultura,Fiestas patronales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alba M. Gálvez y Andrés Viedma (Fanzinealogías Queer): "El bordado nos permite fracturar la dicotomía entre lo público y lo privado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/fanzinealogias-queer_1_11212812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc3bca74-235a-4cb7-9767-ac515b148e5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091662.jpg" width="853" height="480" alt="Alba M. Gálvez y Andrés Viedma (Fanzinealogías Queer): &quot;El bordado nos permite fracturar la dicotomía entre lo público y lo privado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto busca recuperar la memoria de las luchas queer en España y actualizarlas haciéndolas conversar con el presente y proyectándolas al futuro por medio del collage y el bordado</p></div><p class="article-text">
        Fanzinealog&iacute;as Queer es un proyecto de investigaci&oacute;n y arte cr&iacute;tico creado por Alba M. G&aacute;lvez Vidal y Andr&eacute;s Viedma Guiard que busca recuperar la memoria de las luchas <em>queer </em>en Espa&ntilde;a y actualizarlas haci&eacute;ndolas conversar con el presente y proyect&aacute;ndolas al futuro, por medio del <em>collage</em> y el bordado. Tiene una parte de memoria y de trabajo de documentaci&oacute;n, por medio del cual bucean en fanzines y pasquines impresos desde los 90 para ac&aacute;, y otra de intervenci&oacute;n art&iacute;stica y reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre la actualidad del movimiento y sus reivindicaciones. &nbsp;Un ejemplo es el que publicaron&nbsp;en el interior del fanzine <em>Orgullo C&iacute;trico</em>, su tercera pieza,&nbsp;<em>Futuros de-generados, </em>elaborada a partir de fanzines de la Radical Gai, fotograf&iacute;as de Nan Goldin, de Grupo de Transexuals Masculins de Barcelona y del libro <em>Las degeneradas trans</em> acaban con la familia (coordinado por Ira Hybris y editado por Ka&oacute;tica Libros). Hace unos meses presentaron el proyecto en la tercera edici&oacute;n de Maricorners, Congreso Internacional de estudios interdisciplinares LGTBIQ+ y queer en espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el t&eacute;rmino </strong><em><strong>fanzinealog&iacute;a</strong></em><strong>, de d&oacute;nde proviene?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino proviene de <em>genealog&iacute;as fanzineras</em>, entendiendo genealog&iacute;as tal y como utilizaba Michel Foucault el concepto. Con ello se refer&iacute;a a la recopilaci&oacute;n de memorias de lucha y resistencia para la construcci&oacute;n de un conocimiento hist&oacute;rico desde los m&aacute;rgenes. As&iacute;, lo que pretendemos es reconstruir el recorrido hist&oacute;rico desde las primeras luchas queer hasta el presente como forma de recuperaci&oacute;n de esas inquietudes que nos preceden. Adem&aacute;s, quer&iacute;amos poner en valor el fanzine como instrumento de expresi&oacute;n art&iacute;stica y de reflexi&oacute;n pol&iacute;tica, una muestra clara de <em>artivismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay dos gestos fundamentales en vuestras intervenciones. Uno es despiezar y el otro es bordar. Empecemos por el despiece: &iquest;por qu&eacute; recort&aacute;is y reubic&aacute;is en fragmentos la documentaci&oacute;n que encontr&aacute;is?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El <em>collage</em> permite la reconfiguraci&oacute;n pl&aacute;stica de las herencias gr&aacute;ficas y textuales obtenidas del trabajo de archivo, reconectando los aparatos discursivos de las luchas del pasado con los debates te&oacute;rico-pol&iacute;ticos del presente. El car&aacute;cter reconstructivo de la pr&aacute;ctica del collage permite obtener fragmentos originales de imagen o texto y abrir una ventana de oportunidad para la variaci&oacute;n, mutaci&oacute;n o reinterpretaci&oacute;n de sus significados originales hasta su aterrizaje en los debates, luchas y trincheras actuales. Adem&aacute;s, como ejercicio performativo, elaborar los <em>collages</em> bordados es un acto pl&aacute;stico que se convierte en acto pol&iacute;tico. Acuerpar esa investigaci&oacute;n tiene el poder individual de destruirnos para repararnos: en tanto que estamos imaginando y creando manualmente esa utop&iacute;a queer, ya la estamos construyendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando de esta documentaci&oacute;n: &iquest;qu&eacute; archivos manej&aacute;is, c&oacute;mo os acerc&aacute;is a esos archivos y qu&eacute; tipo de materiales est&aacute;is encontrando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El material que hemos ido compilando proviene de una serie de archivos y antolog&iacute;as, como el <em>&iquest;Archivo Queer?</em> del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a, los archivos digitales del blog <em>Ploma</em> de Rampova o del blog de Diego Marchante &ndash; Gender hacker o los libros <em>Invertidas y rompepatrias</em>, de Piro Subrat (2019, Ediciones Imperdible) y <em>El eje del mal es heterosexual: Figuraciones, movimientos y pr&aacute;cticas feministas queer</em>, del Grupo de Trabajo Queer (2005, Traficantes de sue&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        Ese material consiste en documentaci&oacute;n gr&aacute;fica y textual proveniente de fanzines, carteles, panfletos y fotograf&iacute;as de colectivos y asambleas kuir cr&iacute;ticas desde los a&ntilde;os 90 hasta la actualidad (la Radical Gai, LSD, EHGAM, Grupo de Trabajo Queer&hellip;), aunque tambi&eacute;n tenemos materiales de los frentes de liberaci&oacute;n de los a&ntilde;os 70 y 80.
    </p><p class="article-text">
        No nos acercamos a este material como historiadoras, ni nuestro enfoque es la preservaci&oacute;n o la recopilaci&oacute;n archiv&iacute;stica. Llegamos a estos materiales desde la curiosidad y la experimentaci&oacute;n, incorpor&aacute;ndolos a nuestra pr&aacute;ctica pol&iacute;tica y a nuestra expresi&oacute;n art&iacute;stica presente desde el juego y la diversi&oacute;n. Realmente surgi&oacute; como algo espont&aacute;neo, un experimento compartido entre dos amigas para el nuevo fanzine del Orgullo Cr&iacute;tico al que luego le hemos dado marco te&oacute;rico y metodol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; aprendizajes est&aacute;is recabando respecto a cu&aacute;les eran las luchas o el enfoque en los 90 y cu&aacute;les son hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados m&aacute;s interesantes de estas fanzinealog&iacute;as son los v&iacute;nculos invisibles entre las luchas del pasado y las del presente, con contextos hist&oacute;ricos y pol&iacute;ticos diferentes, pero con posicionamientos y discursos que tienen muchos lazos en com&uacute;n. Por ejemplo, la insumisi&oacute;n marica a la mili y el rechazo a la inclusi&oacute;n en los Cuerpos de Inseguridad del Estado que tuvo la Radical Gai en los a&ntilde;os 90 tiene una traslaci&oacute;n directa al antimilitarismo y al antisionismo de las luchas <em>queer</em> del presente, en las cuales nos estamos posicionando de una forma muy clara en defensa del pueblo palestino y contra el <em>pinkwashing</em> euroc&eacute;ntrico.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos son numerosos, consignas del pasado como &ldquo;Ni medio hombres ni medio mujeres&rdquo; o &ldquo;La familia nuclear es radioactiva&rdquo; se relacionan directamente con temas candentes hoy en d&iacute;a, como la demolici&oacute;n del binarismo de g&eacute;nero o la superaci&oacute;n de la familia desde planteamientos poliamorosos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los movimientos por la liberaci&oacute;n sexual y de g&eacute;nero sufrieron en muchas ocasiones fracturas y debates, destacando las cr&iacute;ticas a un activismo m&aacute;s despolitizado que buscaba la asimilaci&oacute;n a lo normativo y que no tej&iacute;a alianzas con otras luchas. Encontramos una fuerte similitud con las divergencias existentes hoy en d&iacute;a entre los colectivos LGTBI m&aacute;s institucionalizados y las luchas <em>queer </em>aut&oacute;nomas, anticapitalistas e interseccionales, en una pulsi&oacute;n constante que nosotres mismes hemos experimentado en nuestro recorrido en el Orgullo Cr&iacute;tico de Murcia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/90d3aa23-6b89-430f-9500-250beca24bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Collage bordados"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Collage bordados                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Est&aacute;is accediendo a un registro f&iacute;sico documental de las luchas </strong><em><strong>queer</strong></em><strong> valios&iacute;simo. &iquest;Estamos perdiendo con la digitalizaci&oacute;n extrema esta herramienta de memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la producci&oacute;n de fanzines y carteles ha sido desplazada en parte por el uso de redes sociales. En nuestro caso, lo cierto es que ponemos en marcha un ciclo de ida y vuelta. Todos estos materiales que manejamos est&aacute;n, por suerte, digitalizados y, por eso, podemos acceder a ellos para intervenirlos. As&iacute; que, por esa parte, la digitalizaci&oacute;n es precisamente lo que nos permite hacer la investigaci&oacute;n. Sin embargo, tras la intervenci&oacute;n art&iacute;stica, que s&iacute; hacemos manualmente, difundimos la obra resultante en los diferentes n&uacute;meros en papel del fanzine &ldquo;Orgullo C&iacute;trico: exprime tu rabia&rdquo; editado por la asamblea del Orgullo Cr&iacute;tico de Murcia. Esta recontextualizaci&oacute;n por el mismo medio que utilizaban nuestras genealog&iacute;as queer es tambi&eacute;n un ejercicio performativo de reciclaje y reconexi&oacute;n de las inquietudes queer pasadas, presentes y futuras de forma material. La recuperaci&oacute;n de estas genealog&iacute;as a trav&eacute;s del trabajo de archivo y la intervenci&oacute;n art&iacute;stica lleva al final a su re-materializaci&oacute;n mediante el escaneo y la reimpresi&oacute;n fanzinera. Este proceso anal&oacute;gico nos permite tambi&eacute;n reflexionar sobre los restos materiales que ha dejado el activismo hasta ahora y su contraste con el rastro digital y no f&iacute;sico que dejan las luchas actuales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la utilizaci&oacute;n del fanzine f&iacute;sico como medio de difusi&oacute;n sirve a dos prop&oacute;sitos distintos. En primer lugar, se presenta como herramienta de expresi&oacute;n art&iacute;stica disidente fuera de los circuitos de producci&oacute;n hegem&oacute;nica e institucionalizada. En segundo lugar, entendemos el fanzine como medio de difusi&oacute;n de teor&iacute;a pol&iacute;tica de manera accesible y no elitizada, fuera de los espacios de producci&oacute;n te&oacute;rica academizada y codificada solo para unes poques. La circulaci&oacute;n de fanzines en espacios de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica ha sido un medio clave en la configuraci&oacute;n de contrahegemon&iacute;as, especialmente en las luchas kuir aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, confesamos que tambi&eacute;n difundimos esas obras finales junto con sus referencias e inspiraciones a trav&eacute;s de una cuenta de Instagram (@fanzinealogias.queer) para compartir ese conocimiento y seguir cre&aacute;ndolo de manera colectiva. As&iacute; que, en efecto, partimos de lo material digitalizado, pasamos por lo anal&oacute;gico, y volvemos a lo digital; porque, aunque somos unas rom&aacute;nticas, creemos que&nbsp;la utilizaci&oacute;n de las redes sociales y los espacios digitales est&aacute; siendo clave en el activismo actual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El segundo gesto fundamental en vuestro proyecto es el de bordar. En un trabajo acad&eacute;mico de Alba sobre Fanzinealog&iacute;as Queer se habla de apropiarse del bordar para el activismo queer. &iquest;En qu&eacute; consistir&iacute;a esa reapropiaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El bordado nos permite fracturar la dicotom&iacute;a privado/p&uacute;blico al extraer una actividad tradicionalmente feminizada, colectiva e &iacute;ntima y convertirla en herramienta subversiva en el espacio p&uacute;blico de la lucha transfeminista/kuir. El bordado como instrumento art&iacute;stico ha permitido precisamente, a trav&eacute;s de esa colectividad en espacios privados y feminizados, tejer redes de subsistencia, de sororidad y de comunicaci&oacute;n. Nos permite, asimismo, recuperar de nuestra bio-genealog&iacute;a un instrumento creador de futuros, pues tradicionalmente nuestras abuelas se bordaban un futuro heteronormativo y hegem&oacute;nico a trav&eacute;s de la elaboraci&oacute;n de su ajuar (a veces, incluso, de sus propias mortajas). Recurrir al bordado como herramienta de intervenci&oacute;n art&iacute;stica nos convierte en nuestra propia genealog&iacute;a, repensando y entretejiendo un nuevo futuro ut&oacute;pico para nosotres a trav&eacute;s de un acto de servicio y de entrega dirigido a nuestra familia escogida: nuestras redes afectivas, nuestras amistades, nuestro colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Pero el bordado como t&eacute;cnica art&iacute;stica no solo recoge la genealog&iacute;a de la labor femenina del espacio dom&eacute;stico, sino tambi&eacute;n la genealog&iacute;a escogida de todas esas personas que subvirtieron sus labores y las convirtieron en sujeto pol&iacute;tico, como pasa con las abuelas de Plaza de Mayo y el colectivo <em>Bordando disidencias</em> en Argentina, o con el colectivo <em>Bordamos Feminicidios </em>en M&eacute;xico, entre otros muchos ejemplos. Al bordar en presente para proyectar nuestro futuro queer, estamos siendo acompa&ntilde;ades, estamos siendo receptoras de toda esa tradici&oacute;n, conversando con ella y resignific&aacute;ndola para el colectivo, para nuestras disidencias y nuestras resistencias. Adem&aacute;s, al acuerpar el bordado, al respirarlo, al dejar nuestra saliva en &eacute;l, estamos tambi&eacute;n siendo agentes creadores, comunicando nuestras propias expectativas con respecto a esas genealog&iacute;as y con respecto al futuro ut&oacute;pico que queremos proyectar: el bordado ejerce de v&eacute;rtice entre genealog&iacute;as temporales, anhelos ut&oacute;picos y cuerpos-territorio atemporales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque hay una digitalizaci&oacute;n generalizada, tengo la impresi&oacute;n de que en Murcia el fanzine vive un momento especial. </strong><em><strong>Vulva Estelar</strong></em>&nbsp;<strong>, </strong><em><strong>Orgullo C&iacute;trico</strong></em><strong>, la fanzinoteca de la BRMU y su fanzine, la expo de hace unos meses del archivo DIY de Gelen Geleton, el festival Zorroclocos... &iquest;C&oacute;mo veis el panorama vosotres? &iquest;Qu&eacute; nos recomendar&iacute;ais seguir de cerca, aqu&iacute; y fuera de aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creemos que muchas veces se tiene una imagen muy negativa de esta esquinica tan maltratada, sorprendiendo fuera y dentro la cantidad de proyectos, colectivos e iniciativas disidentes que brotan en la huerta murciana. Nuestra regi&oacute;n es una tierra pobre, precaria y explotada en la que la ultraderecha est&aacute; creciendo de una manera preocupante, pero precisamente pensamos que de la rabia y resistencia murciana es de donde surge esta contracultura efervescente.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido os recomendar&iacute;amos los fanzines de <em>Mata al rey y vete a Murcia</em>, que adem&aacute;s est&aacute;n haciendo tambi&eacute;n un ejercicio de genealog&iacute;as muy interesante con las luchas obreras en la reconversi&oacute;n industrial en Cartagena en los a&ntilde;os 90, que adem&aacute;s Luis L&oacute;pez Carrasco retrata en el documental de <em>El a&ntilde;o del descubrimiento</em>.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la recomendaci&oacute;n fanzinera fuera de tierras murcianas, Joi Pineda ha creado el primer archivo drag king del Estado espa&ntilde;ol en el <em>Fanzine Travesti &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los kings?</em>, que adem&aacute;s present&oacute; hace unas semanas en la murciana Cooperativa &Iacute;taca. El drag king, arte travesti que explora las masculinidades, est&aacute; floreciendo en tierras murcianas de la mano de los drags kings del Bancal de Candanga, entre otros, de los que Alba tambi&eacute;n forma parte. Precisamente la presentaci&oacute;n de este fanzine travesti form&oacute; parte de un Campamento drag king que organizaron junto a Ander Caliente y al colectivo barcelon&eacute;s Los Chicazos de Pollet, otra muestra de esa efervescencia contracultural murciana de la que habl&aacute;bamos. &iexcl;Echadle un ojo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/fanzinealogias-queer_1_11212812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Mar 2024 11:31:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fc3bca74-235a-4cb7-9767-ac515b148e5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091662.jpg" length="64942" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fc3bca74-235a-4cb7-9767-ac515b148e5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091662.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64942" width="853" height="480"/>
      <media:title><![CDATA[Alba M. Gálvez y Andrés Viedma (Fanzinealogías Queer): "El bordado nos permite fracturar la dicotomía entre lo público y lo privado"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fc3bca74-235a-4cb7-9767-ac515b148e5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091662.jpg" width="853" height="480"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Gil: "Si el siglo XX fue el de la justicia social, el XXI debe ser el de la ecológica"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/carlos-gil-si-siglo-xx-justicia-social-xxi-debe-ecologica_1_10820618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c346496-2d67-401d-8280-5a51063baa3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Gil: &quot;Si el siglo XX fue el de la justicia social, el XXI debe ser el de la ecológica&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor revisa en 'Sofía volverá. La necesidad de nuevos planteamientos jurídicos medioambientales' de manera pedagógica el estado del Derecho Internacional respecto a la protección de la naturaleza</p><p class="subtitle">'Señor Mar Menor': entra en vigor la ley que da personalidad jurídica a este espacio natural para su protección</p></div><p class="article-text">
        Carlos Gil es profesor de Derecho Internacional P&uacute;blico y Relaciones Internacionales en la Universidad de Murcia (UMU). Acaba de publicar en la editorial Tirant Lo Blanch el libro <em>Sof&iacute;a volver&aacute;. La necesidad de nuevos planteamientos jur&iacute;dicos medioambientales</em>. A partir del comentario de <a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/sofia-volvera-pelicula-aborda-futuro-mar-menor-dirigida-murciano-joaquin-lison_1_9027475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sof&iacute;a volver&aacute;</em></a><a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/sofia-volvera-pelicula-aborda-futuro-mar-menor-dirigida-murciano-joaquin-lison_1_9027475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, la reciente pel&iacute;cula de Joaqu&iacute;n Lis&oacute;n</a> sobre el ecocidio del Mar Menor y la <a href="https://www.eldiario.es/murcia/medio_ambiente/ilp-mar-menor-existe-vara-medir-llevar-tribunales-desproteccion-ecosistema_1_9569905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iniciativa Legislativa Popular que otorga personalidad jur&iacute;dica a la laguna</a>, y de la mano de otras obras cinematogr&aacute;ficas y literarias, Gil revisa de manera pedag&oacute;gica el estado del Derecho Internacional respecto a la protecci&oacute;n de la naturaleza. Un ensayo que plantea la necesidad de abandonar la idea del hombre como centro, que reivindica la justicia ecol&oacute;gica y que reconoce y celebra la potencia del movimiento ciudadano para transformar la sociedad y el derecho que ampara a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los protagonistas del libro, adem&aacute;s de l&oacute;gicamente la naturaleza, es el Derecho Internacional Medioambiental, que es el estamento legislativo fundamental para defender los ecosistemas. Ahora bien, su mirada es cr&iacute;tica, digamos que le pone deberes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi ensayo hago una cr&iacute;tica al desarrollo del Derecho Internacional del Medio Ambiente para intentar transmitir al lector que este ha sido configurado de conformidad con los par&aacute;metros antropog&eacute;nicos y del humanismo, esto es, el ser humano en el centro y no el medioambiente. Con ello pretendo hacer ver la necesidad de cambiar el enfoque, poniendo en el centro al medioambiente o, al menos, no desplazarlo a los arrabales. Asimismo, se necesita una justicia ecol&oacute;gica, no medioambiental. 
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo propuso <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/profesores-umu-teresa-vicente-eduardo-salazar-llevan-ilp-mar-menor-naciones-unidas_1_8927122.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teresa Vicente</a>, la profesora de Filosof&iacute;a del Derecho de la Universidad de Murcia e <a href="https://www.eldiario.es/murcia/medio_ambiente/ilp-mar-menor-existe-vara-medir-llevar-tribunales-desproteccion-ecosistema_1_9569905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impulsora de la aprobaci&oacute;n de la Ley de personalidad jur&iacute;dica del Mar Menor</a> en los a&ntilde;os 90. Si el siglo XX fue el de la justicia social, el XXI debe ser el de la ecol&oacute;gica. El Derecho debe actuar como marco protector e integral, no como un instrumento de exclusi&oacute;n, y debe adaptarse a cada &eacute;poca; tambi&eacute;n las mentes de los juristas y operadores jur&iacute;dicos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es muy claro cuando pone en el capitalismo la causa principal de la destrucci&oacute;n de la naturaleza. Por ejemplo, en el caso del Mar Menor. El problema es que no hemos imaginado lo suficiente modelos alternativos y no parece haber alternativas. &iquest;Es el momento de proponer un sistema econ&oacute;mico no capitalista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya se han propuesto alternativas al capitalismo, o para minimizarlo o para cambiarlo, como por ejemplo las de Thomas Piketty, Kohei Saito o Naomi Klein, por citar tres de las personalidades de las que me he nutrido para la elaboraci&oacute;n del ensayo. No obstante, el problema de la destrucci&oacute;n de la naturaleza, por medio de su instrumentalizaci&oacute;n en beneficio de unos pocos como observamos en el Mar Menor, es tan grave que no da tiempo a esperar a una alternativa al sistema capitalista, sino que se han de establecer regulaciones m&aacute;s restrictivas, mejores mecanismos de control y, particularmente, una &eacute;tica de cuidado de la naturaleza, que es inexistente en Occidente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay pa&iacute;ses que s&iacute; han decidido poner a la naturaleza por encima del capital, como Bolivia, de forma decidida. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; funcionando esa transformaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;les son los casos m&aacute;s significativos de este cambio de prioridades en el Derecho Internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cosmovisi&oacute;n de algunas epistemolog&iacute;as del Sur Global, particularmente la comunidad ind&iacute;gena, es muy diferente a la nuestra, tanto por historia como por cultura. Sin embargo, me temo que esta transformaci&oacute;n, que se llev&oacute; a cabo especialmente con Evo Morales, est&aacute; siendo lenta, incluso a veces se ha parado, porque las fuerzas del capital son todav&iacute;a numerosas y poderosas. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que si quieres entrar en el juego de la globalizaci&oacute;n, asumes s&iacute; o s&iacute; la teor&iacute;a del neoliberalismo; de lo contrario, est&aacute;s apartado. Los cambios m&aacute;s significativos que actualmente se dan en el Derecho Internacional lo hacen a trav&eacute;s del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, con el reconocimiento del derecho humano a un ambiente sano, y la jurisprudencia de la tierra, que provienen principalmente de los tribunales de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. En el marco de las Naciones Unidas, se debe reconocer la labor del Secretario General de la ONU de auspiciar el debate por hacer algo diferente con la protecci&oacute;n del medioambiente para evitar que el colapso sea extremadamente grave. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro reserva para su parte final una bocanada de esperanza, cuando habla de ILP para la protecci&oacute;n del Mar Menor y de c&oacute;mo el movimiento ciudadano es capaz de crear jurisprudencia, como fue ese caso hist&oacute;rico de activismo en este pa&iacute;s. Esta ley hace que se le reconozca al Mar Menor una personalidad jur&iacute;dica, es decir, que deje de ser una cosa al servicio del hombre. &iquest;Cu&aacute;les son los siguientes pasos? &iquest;Podemos, como se&ntilde;ala, pensar incluso en una demanda a la Comunidad Aut&oacute;noma de la Regi&oacute;n de Murcia por haber desasistido a la laguna todo este tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parto de la base de que los avances realmente profundos que se den en materia ambiental proceder&aacute;n del movimiento social, como es el caso del movimiento murciano SOS Mar Menor. Los movimientos sociales act&uacute;an como funci&oacute;n normativa, f&iacute;jate en las COP. El siguiente paso es el que ya se est&aacute; dando, la aplicaci&oacute;n de la ley. El juzgado de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 4 de Cartagena investiga <a href="https://www.eldiario.es/murcia/medio_ambiente/juez-aplica-primera-vez-personalidad-juridica-mar-menor_1_10493361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la contaminaci&oacute;n producida por los residuos peligrosos de la balsa Jenny y del vertedero Los Blancos</a>. Se trata de la primera vez que el Mar Menor puede defenderse en los juzgados como persona jur&iacute;dica.&nbsp;Por tanto, ya se est&aacute;n llevando a cabo demandas contra la Comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece claro que la clave est&aacute; en considerarnos parte de la naturaleza y no due&ntilde;os. Y que volver a ese r&eacute;gimen de cooperaci&oacute;n nos va a suponer un cambio en los h&aacute;bitos (adaptarnos a planes de movilidad m&aacute;s sostenibles, recortando el uso del veh&iacute;culo privado, por ejemplo, producir y consumir de otra manera, pagar m&aacute;s si contaminamos m&aacute;s). &iquest;C&oacute;mo hacer entender que las medidas legislativas que se generen en esta l&iacute;nea no son una imposici&oacute;n estatal contra la autonom&iacute;a de la persona, sino la condici&oacute;n de posibilidad de la vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Educaci&oacute;n ambiental. Desde la Declaraci&oacute;n de Estocolmo de 1972, pasando por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Programa Internacional para el Medio Ambiente, hasta los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015, se establece el deber de educar en materia ambiental. Por eso, la educaci&oacute;n medioambiental debe partir de la base de la siguiente reflexi&oacute;n que, posiblemente, va a la verdad de las ra&iacute;ces: la armon&iacute;a entre ser humano y medio ambiente como un todo y no por separado. Esto intento explicarlo tambi&eacute;n en el primer cap&iacute;tulo del ensayo, el motivo de esa separaci&oacute;n y la necesidad de cambiar esa perspectiva. Siempre es una cuesti&oacute;n de enfoque. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/carlos-gil-si-siglo-xx-justicia-social-xxi-debe-ecologica_1_10820618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jan 2024 05:00:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c346496-2d67-401d-8280-5a51063baa3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="181835" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c346496-2d67-401d-8280-5a51063baa3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="181835" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Carlos Gil: "Si el siglo XX fue el de la justicia social, el XXI debe ser el de la ecológica"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c346496-2d67-401d-8280-5a51063baa3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Mar Menor,Derecho Internacional,Libros,Ensayos,Medio ambiente,Ecología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ulisés Illán, escritor: "El CAP Ciudad de Murcia llegó como una bocanada de aire fresco en un cuarto cerrado y viciado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ulises-illan-escritor-cap-ciudad-murcia-llego-bocanada-aire-fresco-cuarto-cerrado-viciado_1_10787081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c88d45f3-d177-4751-adc6-f3a32c21c17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086882.jpg" width="792" height="445" alt="Ulisés Illán, escritor: &quot;El CAP Ciudad de Murcia llegó como una bocanada de aire fresco en un cuarto cerrado y viciado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Gol en el descuento. Doce historias de fútbol popular' es un libro de fútbol, pero también una recopilación de cómo se puede luchar por los derechos sociales y por tu comunidad desde el fútbol</p></div><p class="article-text">
        Ulises Ill&aacute;n ha escrito un libro sobre el f&uacute;tbol, ese deporte que antes de ser secuestrado por el mercado era de todos y todas, el deporte popular por antonomasia. <em>Gol en el descuento</em>, que es el momento de un partido en que todo puede pasar todav&iacute;a, recoge doce historias de doce clubes de f&uacute;tbol europeos y norteamericanos, equipos para los que el enriquecimiento de las directivas no es lo m&aacute;s importante, equipos que nunca ganar&aacute;n a cualquier precio. Este libro publicado por la reci&eacute;n nacida editorial Saig&oacute;n es un libro de f&uacute;tbol, pero tambi&eacute;n una recopilaci&oacute;n de c&oacute;mo se puede luchar por los derechos sociales y por tu comunidad desde el f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por el principio: &iquest;qu&eacute; es el f&uacute;tbol popular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s el f&uacute;tbol popular enmarca a un movimiento que se caracteriza por querer recuperar la propiedad de los clubes y volver a democratizarlos, dot&aacute;ndolos de mecanismos para una justa y transparente gobernanza a trav&eacute;s de sus socios. No obstante, para m&iacute; el f&uacute;tbol popular abarca mucho m&aacute;s que los clubes populares o <em>trust</em> de socios a la vanguardia del movimiento. Es tambi&eacute;n aquel f&uacute;tbol amateur, ocioso, mixto, comunitario o reivindicativo que cuento a trav&eacute;s de doce realidades diferentes en el libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo el f&uacute;tbol negocio comenz&oacute; a secuestrar el f&uacute;tbol real?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol se va pervirtiendo, como todo, mediante intereses creados ajenos a la pr&aacute;ctica deportiva subyacentes del sistema econ&oacute;mico vigente. Un hito importante fue la obligaci&oacute;n de reconvertir los clubes en Sociedades An&oacute;nimas Deportivas a principios de los a&ntilde;os 90, es decir, en empresas, alejando al balompi&eacute; de sus socios y convirti&eacute;ndonos en clientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4834146-4038-49f8-8b2a-d9909f6a3f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Presentación en Ítaca de &#039;Gol en el descuento. Doce historias de fútbol popular&#039; de Ulises Illán"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Presentación en Ítaca de &#039;Gol en el descuento. Doce historias de fútbol popular&#039; de Ulises Illán                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Una de las prohibiciones que impone el f&uacute;tbol negocio en Espa&ntilde;a es la posibilidad de que un jugador, un club o una afici&oacute;n se manifiesten frente a diversas injusticias sociales. &iquest;Hasta d&oacute;nde llega esa prohibici&oacute;n? &iquest;Ocurre en otros pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay normativas federativas que sancionan a los clubes y, por ende, c&oacute;digos disciplinarios en los clubes que imposibilitan el apoyo de los jugadores a sus comunidades o luchas sociales. Siempre hay excepciones bajo un componente pol&iacute;tico dominante, como ocurre con el diferente trato a Ucrania y Palestina. Lo ideal ser&iacute;a organizarse. Por ejemplo, en el libro cuento como el Portland Timbers y el Seattle Sounders FC se unieron contra la prohibici&oacute;n de s&iacute;mbolos antifascistas y antirracistas en los estadios norteamericanos, tumbando la normativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El CAP Ciudad de Murcia tuvo problemas por algo similar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, de forma directa e indirecta al club le ha pasado factura posicionarse en ciertas luchas sociales. Lo m&aacute;s visible fue una sanci&oacute;n econ&oacute;mica y apercibimiento de cierre cuando nuestros jugadores celebraron un gol con una bandera que dec&iacute;a: &ldquo;No al muro, soterramiento ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las jugadoras de f&uacute;tbol de Espa&ntilde;a han dado una lecci&oacute;n al mundo en este sentido de compromiso con la realidad que les rodea y con su propio trabajo. Por ejemplo, son un ejemplo en la lucha contra el machismo y tambi&eacute;n en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas. &iquest;Por qu&eacute; crees que el f&uacute;tbol masculino se mantiene en silencio, semana tras semana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que el f&uacute;tbol masculino, dir&iacute;a que el f&uacute;tbol profesional masculino. Creo que se suman dos factores importantes, el primero de clase y condici&oacute;n: al fin y al cabo son hombres y ricos, por tanto pertenecen a una &eacute;lite econ&oacute;mica y social que comulga com&uacute;nmente con unas ideas conservadoras y reaccionarias a cualquier tipo de progreso para no poner en peligro sus privilegios. El segundo, el antes comentado: hablar no sale gratis. Es un problema m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras. En uno de los cap&iacute;tulos dedicado a un club de Varsovia, se relata los menosprecios p&uacute;blicos del presidente de la federaci&oacute;n polaca al f&uacute;tbol femenino y la respuesta de este club.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_50p_1086883.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_50p_1086883.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_75p_1086883.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_75p_1086883.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_default_1086883.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_default_1086883.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c69503b3-fefc-4110-96d7-020e6466992c_16-9-aspect-ratio_default_1086883.jpg"
                    alt="&#039;Gol en el descuento. Doce historias de fútbol popular&#039; de Ulises Illán"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Gol en el descuento. Doce historias de fútbol popular&#039; de Ulises Illán                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tu libro tiene un aire a libro de viajes, y en cada cap&iacute;tulo se cuenta la historia del lugar donde nace el equipo protagonista, lo que nos ayuda a entender de d&oacute;nde vienen los problemas que los clubes afrontan con su acci&oacute;n social. &iquest;De qu&eacute; viaje, real o figurado, guardas un recuerdo especial? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es complicado, creo que elegir&iacute;a el barrio gijon&eacute;s de Ceares, Manchester o incluso Nicosia, la capital chipriota. Para mi es imposible disociar lugares y personas. Quiz&aacute; por lazos personales me quede con estos en vez de Florencia, Berl&iacute;n, el Bronx, Detroit, Tel Aviv, Marsella, Varsovia o Salamanca. Es muy curioso ver el feedback que me llega, cada lector se enamora de un club y lugar diferente, para m&iacute; es una gozada que esto ocurra. Dos de las &uacute;ltimas personas que me han escrito coinciden en aplaudir el cap&iacute;tulo del C. S. Lebowski, un club reapropiado por su afici&oacute;n, la cual cansada del f&uacute;tbol negocio acude a animarles por ser el &uacute;ltimo equipo de la &uacute;ltima categor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo al Ciudad, uno de los cap&iacute;tulos los dedicas a este equipo que conoces muy bien. Su nacimiento puede servir para explicar bien qu&eacute; es el f&uacute;tbol y qu&eacute; es el f&uacute;tbol negocio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Murcia, desde luego, creo que el CAP Ciudad de Murcia es un punto de inflexi&oacute;n en el f&uacute;tbol regional. Lleg&oacute; como una bocanada de aire fresco en un cuarto cerrado y viciado, y demostr&oacute; que se puede crear alternativa a esta realidad futbol&iacute;stica tan mezquina y bruta. Quiz&aacute; no est&eacute; pasando por sus mejores momentos en cuanto a apoyo social; personalmente creo que la &eacute;poca de los ascensos, tanto masculinos como femeninos, hac&iacute;a m&aacute;s sencillo llenar las gradas (aunque seguimos recibiendo el premio a la mejor afici&oacute;n temporada tras temporada). La tercera divisi&oacute;n es una categor&iacute;a dura donde se ganan menos partidos. Por mirar el vaso medio lleno, esto ha afianzado a la verdadera masa social, due&ntilde;a del club, destacando la calidad y no la cantidad de la misma en un Jos&eacute; Barn&eacute;s que siempre es una fiesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el futuro del f&uacute;tbol popular si el objetivo no es ganar t&iacute;tulos? &iquest;Y cu&aacute;l crees que es el futuro del f&uacute;tbol negocio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo que el objetivo no sea ganar t&iacute;tulos. El Union Berlin, protagonista de uno de los doce cap&iacute;tulos, es un club de socios que ha jugado esta temporada la UEFA Champions League. Es un ejemplo de que se puede ganar, pero no a cualquier precio, aqu&iacute; estar&iacute;a la clave. El Union sigue siendo el &uacute;nico club alem&aacute;n que no ha vendido el nombre de su estadio a una empresa puesto que su propiedad, gesti&oacute;n y administraci&oacute;n est&aacute; en manos de la comunidad que conforma su afici&oacute;n. El f&uacute;tbol negocio, por su parte, empe&ntilde;ado hasta en cambiar los escudos de los equipos, seguir&aacute; siendo el f&uacute;tbol dominante, como en la m&uacute;sica lo es el pop comercial, un producto cuidado para las masas aborregadas. Al otro lado, el f&uacute;tbol popular tiene su raz&oacute;n de ser y nicho de mercado en el <em>underground</em>, aunque de vez en cuando se deja ver en un <em>mainstream </em>cansado de tanto pl&aacute;stico y con ganas de relatos tan subversivos como los que he plasmado en <em>Gol en el descuento. Doce historias de f&uacute;tbol popular</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ulises-illan-escritor-cap-ciudad-murcia-llego-bocanada-aire-fresco-cuarto-cerrado-viciado_1_10787081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2023 05:01:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c88d45f3-d177-4751-adc6-f3a32c21c17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086882.jpg" length="78064" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c88d45f3-d177-4751-adc6-f3a32c21c17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086882.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78064" width="792" height="445"/>
      <media:title><![CDATA[Ulisés Illán, escritor: "El CAP Ciudad de Murcia llegó como una bocanada de aire fresco en un cuarto cerrado y viciado"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c88d45f3-d177-4751-adc6-f3a32c21c17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086882.jpg" width="792" height="445"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María San Miguel, dramaturga: “De la muerte y el duelo no se habla"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-san-miguel-dramaturga-muerte-duelo-no-habla_1_9018713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ab98a7a-4967-481a-b8b2-3ed9e7ed4ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María San Miguel, dramaturga: “De la muerte y el duelo no se habla&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'I’m a survivor' es una pieza personalísima donde se sube al escenario con su madre para hacer el duelo por la muerte de su padre y pensar, desde las entrañas, la memoria, la enfermedad, la política y la salud pública. Se podrá ver el próximo jueves 26 de mayo en el Teatro Romea</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a San Miguel es productora, dramaturga y actriz. Dirige la compa&ntilde;&iacute;a Proyecto 43-2, una aventura radical que ha reflexionado sobre el conflicto y la violencia en el Pa&iacute;s Vasco mediante la trilog&iacute;a 'Rescoldos de paz y violencia' y que ahora trae a Murcia <em>I&rsquo;m a survivor</em>, una pieza personal&iacute;sima donde se sube al escenario con su madre para hacer el duelo por la muerte de su padre y pensar, desde las entra&ntilde;as, la memoria, la enfermedad, la pol&iacute;tica y la salud p&uacute;blica, en una obra escrita en medio del dolor y de la pandemia. Ser&aacute; el pr&oacute;ximo jueves 26 de mayo, en el Teatro Romea, dentro del Festival Determinantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu obra habla del duelo, pero tambi&eacute;n de la pandemia, de la familia, de la memoria y de la importancia de la sanidad p&uacute;blica. &iquest;Es una s&iacute;ntesis de todo lo que nos pas&oacute;, de lo que vivimos esos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El contexto en el que ocurre es el de la pandemia, que es cuando se muri&oacute; mi padre, pero la obra va m&aacute;s all&aacute;. Quiero decir, lo que se pone en escena es mucho m&aacute;s atemporal que ese momento concreto de nuestra historia reciente. Tiene que ver con la p&eacute;rdida, con c&oacute;mo se enfrenta un duelo, con la memoria familiar, pero tambi&eacute;n con la memoria democr&aacute;tica, con las personas de la generaci&oacute;n de mi madre y mi padre que se comprometieron y pusieron el cuerpo para construir la democracia en nuestro pa&iacute;s, en esa Espa&ntilde;a hoy <em>vaciada</em>. M&aacute;s que pand&eacute;mico, es un retrato familiar sobre la p&eacute;rdida y tambi&eacute;n generacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reflexi&oacute;n que mencionas sobre la memoria democr&aacute;tica tiene que ver con el trabajo pol&iacute;tico que hac&iacute;a tu padre, en un momento clave como fue la Transici&oacute;n. &iquest;Es tambi&eacute;n la pieza un homenaje a esa generaci&oacute;n de personas dedicadas a la pol&iacute;tica en esos tiempos cr&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. S&iacute; que lo es. Mucho antes de pensar en la g&eacute;nesis de este proyecto ten&iacute;a en la cabeza hacer alg&uacute;n tipo de retrato documental de mi padre, mi madre y sus amigos con los que trabajaron tan duro por, como dec&iacute;a mi padre, <em>construir la democracia</em>. Ya sent&iacute;a que son voces a las que no se les est&aacute; dando visibilidad, esos miles de mujeres y hombres que trabajaron para democratizar nuestro pa&iacute;s desde lo rural, lo que hoy conocemos como la Espa&ntilde;a vaciada. Un trabajo silencioso y nada reconocido. Y que al mismo tiempo ha sido imprescindible para que la democracia se desarrollara y fortaleciera.
    </p><p class="article-text">
        El retrato que me imaginaba hacer est&aacute; geneal&oacute;gicamente relacionado con <em>El sopar </em>de Pere Portabella. Ya no podr&aacute; ser. O no podr&aacute; ser como pensaba, porque no est&aacute; mi padre. Pero s&iacute; que tuve claro que eso ten&iacute;a que estar de alguna manera en <em>I&rsquo;m a survivor</em>. Porque forma parte de mi historia familiar y de qui&eacute;n soy yo y del porqu&eacute; del teatro que hago, pero tambi&eacute;n por lo importante que han sido en estos meses de duelo estos compa&ntilde;eros pol&iacute;ticos que m&aacute;s que amigos son familia para mi madre y para m&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y porque me obsesiona y me parece hermoso trabajar para que las narrativas cotidianas, disidentes o silenciadas por los relatos oficiales ocupen el centro de los relatos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo hiciste para escribir tan cerca de lo que cuentas, de hecho desde dentro del duelo y en pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no lo s&eacute;. Ahora me acerco al texto cada vez que tenemos un bolo y me hago esta misma pregunta: pero &iquest;c&oacute;mo hice esto?
    </p><p class="article-text">
        Me puse un par de plazos para ponerme a escribir que no cumpl&iacute;, aunque s&iacute; que le daba muchas vueltas en la cabeza. Pensaba en lo que me imaginaba que ten&iacute;a que ser y en lo que me gustar&iacute;a mostrar, que era la monta&ntilde;a rusa emocional que estaba viviendo y de la que nadie nunca te habla. Porque de la muerte y del duelo no se habla. No se habla hasta que no te pasa y entonces lo compartes con amigas o amigos a los que ya les ha pasado. O con mi madre, que ya hab&iacute;a perdido hace a&ntilde;os a su padre y a su madre.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que no me puse a escribir hasta una semana despu&eacute;s de que empez&aacute;semos los ensayos, a primeros de noviembre de 2020. No pod&iacute;a enfrentarme a la muerte de mi padre desde la escritura.&nbsp;Termin&eacute; la pieza a tres d&iacute;as de estrenarla. En ese sentido fue un proceso intuitivo y muy kamikaze. Porque el equipo art&iacute;stico nos estaba sosteniendo a mi madre y a m&iacute; y, a la vez, trabajando con im&aacute;genes e indicaciones que yo les compart&iacute;a sin tener nada escrito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la pregunta, supongo que escrib&iacute; despu&eacute;s de un proceso de darle muchas vueltas en la cabeza, intuitivo y presente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38af8380-b805-4a2a-8065-4bb90e8ec5f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escena de la obra de María San Miguel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escena de la obra de María San Miguel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Es decir, que lo primero fue de alguna manera </strong><em><strong>poner el cuerpo</strong></em><strong>, y una semana despu&eacute;s de empezar a ensayar con &eacute;l empezaste a escribir. Esto me sorprendi&oacute; en un taller sobre tu dramaturgia que impartiste en Murcia: que de lo primero que hablaste fue del cuerpo, y no de la investigaci&oacute;n, por ejemplo, trat&aacute;ndose de teatro documental.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo vengo del teatro basado en el movimiento y en la conciencia y trabajo del cuerpo. Me he formado siempre con maestras y maestros que trabajan desde ah&iacute;. Sin un cuerpo presente la palabra no se sostiene. Y lo vemos en muchos espect&aacute;culos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me parece fundamental tener claro lo que significa poner el cuerpo encima de un escenario, pero tambi&eacute;n en la vida. En eso soy muy radical. Poner el cuerpo transforma. Y para m&iacute; de alguna manera es la ra&iacute;z del teatro documental. Porque en mis procesos de investigaci&oacute;n yo misma voy (sola o acompa&ntilde;ada por parte de mi equipo) a otros lugares para encontrarme con personas a las que hacer preguntas. Pero tambi&eacute;n para observar y dejarme empapar por esa realidad y ese contexto. Y para eso tengo que tener el cuerpo disponible de la misma manera que lo tengo en la sala de ensayo y encima del escenario. Hay algo extracotidiano ah&iacute;. No s&eacute; explicar lo que es. Pero s&iacute; que tiene que ver con lo que significa literalmente <em>poner el cuerpo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo pol&iacute;tico tambi&eacute;n en eso. Y creo que no se puede trabajar lo documental desde otro lugar que no sea poniendo tu cuerpo al <em>servicio de</em> y con <em>la disposici&oacute;n a</em> que lo que escuches y vivas te modifique profundamente e incluso cambie tu proyecto. Porque cuando haces preguntas y practicas una escucha radical para con el otro, se te caen algunas ideas o construcciones que ya tra&iacute;as de casa y en eso es en lo que me gusta indagar.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n por el rito. Subirse a un escenario a contar historias requiere otro cuerpo, otra energ&iacute;a. Hay algo muy grande en el hecho teatral que requiere toda la alerta y toda la conciencia puesta en tu cuerpo. Sabiendo que, como en la vida, un peque&ntilde;o gesto cambia un mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu madre aparece en escena. No es la primera vez que act&uacute;a pero ha debido de ser especial dirigirla y escribir para ella y tambi&eacute;n compartir escenario con ella. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la decisi&oacute;n de que ella estuviera sobre las tablas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es la primera vez que ella act&uacute;a de manera profesional. Hizo much&iacute;simo teatro <em>amateur</em> de joven y tambi&eacute;n en los a&ntilde;os previos a mi adolescencia. De hecho, yo empec&eacute; a hacer teatro con ella como directora en Luces y Sombras, el grupo de teatro que mont&oacute; junto a otras mujeres en Carpio, el pueblo en el que crec&iacute;. As&iacute; que, de alguna manera, es su primera vez.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n surge en la noche en la que mor&iacute;a mi padre. Este proyecto naci&oacute; del impulso de contar la historia de supervivencia de mi padre y yo fantaseaba con la idea de que &eacute;l me acompa&ntilde;ase en el escenario. Al morir de manera inesperada a causa de una trombosis provocada por las secuelas de la COVID, en la noche en que mor&iacute;a, ese momento tan real y tan extra&ntilde;o en el que se habla de todo, mi madre y yo hablamos de <em>I&rsquo;m a survivor,</em> de lo que iba a pasar. Y mi madre me dijo que ten&iacute;a que seguir adelante con la obra y que ya que no estar&iacute;a pap&aacute;, pues que estar&iacute;a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ves, lo de ser kamikaze me viene de familia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto hay de Mar&iacute;a San Miguel en el personaje de Mar&iacute;a San Miguel que nos habla en la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que todo. Porque est&aacute; mi cuerpo tal y como es y est&aacute;n mis palabras. La forma de expresar todo esto que hemos vivido y estamos viviendo. Aunque hay una partitura de movimiento, de gesto y un trabajo de interpretaci&oacute;n, de comunicaci&oacute;n de lo que estamos documentando en escena, quien est&aacute; encima del escenario es la Mar&iacute;a San Miguel actriz transformando en un hecho teatral una cuesti&oacute;n &iacute;ntima que al mismo tiempo es universal. Porque lo que contamos es perfectamente reconocible incluso aunque no hayas sufrido una p&eacute;rdida tan cercana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estos d&iacute;as est&aacute;s girando en Madrid con la trilog&iacute;a sobre la violencia y el proceso de paz en el Pa&iacute;s Vasco, titulada &ldquo;Rescoldos de paz y violencia&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;les son las conexiones entre la escritura de ese trabajo y la de &eacute;ste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una cuesti&oacute;n que vertebra las cuatro piezas que parten de lo documental para visibilizar cuestiones cotidianas de las que normalmente no se habla en un escenario. O no se habla de esta manera tan directa, tan cruda y tan real.
    </p><p class="article-text">
        La trilog&iacute;a y <em>I&rsquo;m a survivor</em> est&aacute;n atravesadas por la p&eacute;rdida, el duelo y el dolor. Pero tambi&eacute;n por una decisi&oacute;n contundente de seguir adelante a pesar de todo. Seguir adelante con alegr&iacute;a, pero haciendo un ejercicio de memoria, que a m&iacute; me parece muy necesario. Hay algo de ese <em>porque fueron somos, porque somos, ser&aacute;n </em>que recogen los cuatro espect&aacute;culos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dcd2cfb-ee97-4f03-8406-67ec583e5810_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María José Santos y María San Miguel, madre e hija"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María José Santos y María San Miguel, madre e hija                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>A Murcia ya has venido con parte de esa trilog&iacute;a y tambi&eacute;n has impartido talleres. &iquest;C&oacute;mo es la acogida de un tema as&iacute; lejos del Pa&iacute;s Vasco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Buen&iacute;sima. La experiencia que tuvimos en el Romea en diciembre de 2020 con <em>La mirada del otro, </em>la segunda pieza de <em>Rescoldos de paz y violencia, </em>y la que tuve hace justo un a&ntilde;o impartiendo el taller han sido excepcionales. Y las recordamos en la compa&ntilde;&iacute;a con much&iacute;simo cari&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo que hacemos con <em>Rescoldos de paz y violencia</em> genera much&iacute;sima curiosidad, porque, como ciudadan&iacute;a, conocemos un relato medi&aacute;tico muy concreto que ha dado voz a unas pocas personas con unos determinados puntos de vista.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nuestras piezas dan voz a los disidentes de cada grupo. Son narrativas que visibilizan lo silenciado por determinados intereses pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos, pero que forman parte de la realidad que habitamos. Y que, sobre todo, documentan que la sociedad es muy compleja y muy diversa. Entonces se acoge con mucha curiosidad y se abren muchas preguntas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con el paso del tiempo tu trabajo se han convertido en una referencia fundamental para pensar el conflicto y los procesos restaurativos, esas conversaciones entre v&iacute;ctimas y victimarios del conflicto vasco. Ah&iacute; se pone sobre la mesa un concepto complejo: la naturaleza del perd&oacute;n. &iquest;Es el perd&oacute;n lo que hace falta para la convivencia? &iquest;Se ha de perdonar cuando te piden perd&oacute;n? &iquest;Se puede perdonar cuando no te lo piden?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que el perd&oacute;n es algo muy &iacute;ntimo y muy personal. No lo s&eacute; si hay que perdonar o no. Eso depender&aacute; de cada cual. Pero s&iacute; que creo que es fundamental ponerse en el lugar del otro. Defender la empat&iacute;a como una herramienta b&aacute;sica de convivencia. Hacerse preguntas. Cuestionarse lo conocido y las creencias y estar abierta siempre a poder evolucionar. Como dec&iacute;a Bauman, las sociedades contempor&aacute;neas que habitamos son l&iacute;quidas. No tiene sentido agarrarse a concretos indestructibles y permanentes. No somos las mismas personas que hace diez a&ntilde;os. Si me apuras, con todo lo que nos ha pasado a ra&iacute;z de la pandemia del coronavirus, ni siquiera somos las mismas personas que hace dos a&ntilde;os. Por lo tanto, el ser humano evoluciona. Y una evoluci&oacute;n sana se desarrolla a partir de la empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Han pasado diez a&ntilde;os desde el estreno de la primera obra de la trilog&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado el conflicto en estos a&ntilde;os, qu&eacute; impresi&oacute;n tienes hoy del proceso y cu&aacute;l ten&iacute;as al inicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha evolucionado mucho, claro. S&iacute; que es cierto, y esto lo hablo mucho con el cineasta Isaki Lacuesta, que ha habido cosas que han cambiado muy r&aacute;pido y que hace diez a&ntilde;os pens&aacute;bamos que tardar&iacute;an m&aacute;s en modificarse y que hay otras que, por el contrario, pens&aacute;bamos que cambiar&iacute;an r&aacute;pidamente y no han cambiado. Supongo que tambi&eacute;n depende desde el punto de vista que lo mires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En general creo que la sociedad vasca vive mejor y que ha evolucionado de manera positiva. Pero tambi&eacute;n es cierto que sigue pendiente un ejercicio de autocr&iacute;tica y de memoria colectiva que tardar&aacute; a&ntilde;os en hacerse. Tambi&eacute;n por parte del Estado, con la guerra sucia y los abusos policiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es inc&oacute;modo preguntarse d&oacute;nde estaba yo cuando todo esto ocurr&iacute;a. Incluso, d&oacute;nde estoy hoy y qu&eacute; hago para que esto que pas&oacute; no vuelva a ocurrir. Hacerse preguntas inc&oacute;modas siempre duele y hay que ser valiente para hac&eacute;rselas tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en ti, en tu percepci&oacute;n del conflicto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a m&iacute;, me considero una persona privilegiada que gracias a su curiosidad y su amor por contar historias desde el teatro ha tenido la oportunidad de ser testigo en primera fila de la evoluci&oacute;n de la historia reciente de su pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n he cambiado. No pienso ahora lo mismo que pensaba cuando empec&eacute;. Por ejemplo, hace diez a&ntilde;os, incluso menos, hasta que nos acercamos a lo que hab&iacute;a ocurrido en Nanclares de la Oca con los encuentros restaurativos, yo pensaba que un preso de ETA s&iacute; que ten&iacute;a que pasar toda su vida en la c&aacute;rcel. Ahora soy defensora de la segunda oportunidad y de poner todas las herramientas del Estado al servicio de la reinserci&oacute;n. Estar tan cerca de esto durante tantos a&ntilde;os, adem&aacute;s de convertirlo en algo fundamental en la narrativa de mi propia vida, me ha hecho entender que las sociedades y los procesos que vivimos son extremadamente complejos. Y que siempre, siempre, siempre, tenemos que estar dispuestas a hacernos preguntas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-san-miguel-dramaturga-muerte-duelo-no-habla_1_9018713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 May 2022 14:31:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1ab98a7a-4967-481a-b8b2-3ed9e7ed4ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3137707" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1ab98a7a-4967-481a-b8b2-3ed9e7ed4ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3137707" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[María San Miguel, dramaturga: “De la muerte y el duelo no se habla"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1ab98a7a-4967-481a-b8b2-3ed9e7ed4ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elisa McCausland, periodista y pensadora: “Nada abre tantas nuevas panorámicas sobre el estado de las cosas como un buen apocalipsis creativo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/elisa-mccausland-periodista-pensadora-abre-nuevas-panoramicas-cosas-buen-apocalipsis-creativo_1_8093581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28dcc733-95ca-4520-b590-fb35d171003a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023090.jpg" width="1197" height="673" alt="Elisa McCausland, periodista y pensadora: “Nada abre tantas nuevas panorámicas sobre el estado de las cosas como un buen apocalipsis creativo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, jueves 1 de julio, Elisa McCausland estará en Murcia para cerrar el ciclo El fin del mundo, organizado por Cendeac, en el que hablará entre otras cosas de la posibilidad futura de una naturaleza, extraña, ajena a nuestros parámetros.</p></div><p class="article-text">
        La ciencia ficci&oacute;n es un g&eacute;nero que dibuja mundos alternativos en los que la ciencia tiene una importancia fundamental. Decirlos es el principio de hacerlos posibles. De la historia del g&eacute;nero y del papel del feminismo en esa historia es experta la periodista y cr&iacute;tica Elisa McCausland, cuya &uacute;ltima publicaci&oacute;n ha sido el ensayo <em>Supernovas. Una historia feminista de la ciencia ficci&oacute;n audiovisual</em>, escrito con Diego Salgado y publicado por Errata Naturae. Hoy, jueves 1 de julio, estar&aacute; en Murcia para cerrar <a href="http://www.cendeac.net/es/el-fin-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ciclo El fin del mundo, organizado por Cendeac</a>, en el que hablar&aacute; entre otras cosas de la posibilidad futura de una naturaleza, extra&ntilde;a, ajena a nuestros par&aacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Supernovas</strong></em><strong> aparece el concepto de feminismo del extra&ntilde;amiento, y tambi&eacute;n en diferentes lugares esta idea de lo extra&ntilde;o. &iquest;Tenemos pendiente contactar con lo que se escapa de nuestros par&aacute;metros? &iquest;Ser&iacute;a una forma de comenzar a preparar otro mundo despu&eacute;s de este?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A nosotros nos gusta una frase de Ursula K. LeGuin en la que afirma que la ficci&oacute;n, las expresiones culturales, ni pueden cambiar la realidad, ni tienen por qu&eacute; hacerlo. Lo que s&iacute; pueden hacer es transformar nuestra mirada y, con ello, abocarnos a dimensiones inexploradas, extra&ntilde;as, de la realidad. Algo parecido a una desprogramaci&oacute;n a partir de la cual estructurar nuevos sentidos para el mundo. Esa es la (ciencia)ficci&oacute;n que a nosotros m&aacute;s nos interesa, tambi&eacute;n a la hora de detectar sus vertientes feministas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De los lugares comunes y de las opiniones recibidas es muy dif&iacute;cil deducir un pensamiento especulativo; nos interesan las ficciones tocadas por el vuelo de la imaginaci&oacute;n, aquellas capaces de hacer que nos lo replanteemos todo.
    </p><p class="article-text">
        Lo extra&ntilde;o representa una mirada cr&iacute;tica hacia lo consensuado como real desde vertientes ignoradas por esa misma realidad. Cuando Diego y yo hablamos del feminismo del extra&ntilde;amiento nos referimos a esa mirada oblicua que delata las estructuras a partir de expresiones que abrazan las zonas de sombra: nuestros miedos, sublimados. Como bien nos recuerda la escultora Louise Bourgeois, &ldquo;apostar como artista por la magia, el misterio y la dimensi&oacute;n dram&aacute;tica del mundo, me ha ense&ntilde;ado a abrazar el miedo, y gracias a ello, he dejado de temerlo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/8584fb34-206e-421e-b34e-a1e8c9587abe_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="350" align="center" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>La ciencia ficci&oacute;n se ha erigido como uno de los g&eacute;neros que nombran por primera vez lo otro, lo que podr&iacute;a ser, un mundo que a&uacute;n no ha sucedido pero que nombr&aacute;ndolo comienza a ser. &iquest;Pero es toda la ciencia ficci&oacute;n un salto adelante, una propuesta constructiva revolucionaria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la ciencia ficci&oacute;n no es un g&eacute;nero prospectivo, sino deductivo; es decir, no se le puede pedir que acierte o no c&oacute;mo va a ser el futuro, sino que interprete las posibilidades que nos ofrece el presente en el que ha sido escrita. Por tanto, conscientes de dichas posibilidades, es a nosotros, lectoras y lectores, a quienes corresponde extraer el m&aacute;ximo juego de ellas en la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Somos nosotros los que estamos obligados a ser constructivos, revolucionarios, o, por qu&eacute; no, destructivos. Al fin y al cabo, nada abre tantas nuevas panor&aacute;micas sobre el estado de las cosas como un buen apocalipsis creativo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dentro del dibujo de mundos posibles, est&aacute; la descripci&oacute;n de un espacio futuro por fin feminista. En el libro revis&aacute;is hist&oacute;ricamente esos relatos que han podido desasirse de la que denomin&aacute;is la triple pinza del capitalismo, el patriarcado y el paternalismo. &iquest;Qu&eacute; ejemplos actuales podr&iacute;as darnos de una ciencia ficci&oacute;n feminista, liberada de la triple pinza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A nosotros nos gusta mucho por ejemplo una serie como <em>Orphan Black</em>, que apela de una manera org&aacute;nica a aspectos como la solidaridad, el cuestionamiento de las herencias y el esp&iacute;ritu de colectividad, valores antag&oacute;nicos a los que citas, que en efecto dominan la producci&oacute;n cultural mayoritaria y, en concreto, la ciencia ficci&oacute;n. Pero, en l&iacute;neas generales, mientras que el g&eacute;nero en su vertiente literaria s&iacute; ofrece numerosos ejemplos de una ciencia ficci&oacute;n alternativa a determinado canon ideol&oacute;gico y de producci&oacute;n (de las escritoras ut&oacute;picas de los or&iacute;genes del g&eacute;nero a autoras actuales como Kameron Hurley y Nnedi Okorafor), el audiovisual a&uacute;n deja bastante que desear en lo que se refiere a discursos expl&iacute;citos y org&aacute;nicos. Por eso nuestro recorrido hist&oacute;rico en <em>Supernovas</em> estaba marcado sobre todo por la curiosidad y las ganas de descubrir. Si dij&eacute;semos que el cine y la televisi&oacute;n han producido hasta la fecha ejemplos numerosos de ciencia ficci&oacute;n que escapan a la triple pinza capitalismo/patriarcado/paternalismo, faltar&iacute;amos a la verdad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/75647d69-57c4-4813-aba0-11f1de5e3c5d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="500" align="center" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Ahora bien, muchos de los relatos de lo futuro que trataban de ser alternativos fueron desactivados, como relat&aacute;is en el ensayo, por los procesos de gentrificaci&oacute;n o domesticaci&oacute;n ideol&oacute;gica y/o de mercado. Cont&aacute;is que los momentos post-cat&aacute;strofe son tambi&eacute;n un espacio tradicional de represi&oacute;n. &iquest;Ocurre ahora en el escenario post-confinamiento, un fin del mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los relatos pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos de la pandemia nos han interesado mucho a Diego Salgado y a m&iacute;, y de hecho hemos escrito sobre ello en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n porque, como dices, hay mucha especulaci&oacute;n en torno a lo que ha representado esta crisis a niveles de apocalipsis, de cambios profundos, y nosotros no tenemos nada claro que vaya a ocurrir algo as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nuestro juicio, la pandemia solo ha exacerbado procesos econ&oacute;micos y sociales en marcha desde hace tiempo, que nos conducen a un escenario en el que se siguen dando de la mano George Orwell y Aldous Huxley. Es decir, una cierta violencia no ya vertical sino horizontal, de la que todos y todas somos v&iacute;ctimas y verdugos seg&uacute;n el momento, pero con un envoltorio como apuntas de gentrificaci&oacute;n o domesticaci&oacute;n, de modo que parezca que no sucede nada a nuestro alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esto queremos decir que autores como Orwell o Huxley no han perdido ninguna vigencia, pero el cuerpo social, da igual si en el pasado o en el presente, se va a encargar de desactivar sus discursos o declararlos caducos para garantizar la tranquilidad de esp&iacute;ritu, mientras los poderes hegem&oacute;nicos permanecen blindados. Y, con eso, claro, no se hace m&aacute;s que subrayar lo acertados que estuvieron ambos autores a la hora de retratar las din&aacute;micas de los colectivos y las servidumbres de los individuos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todos estos mundos alternativos se narran en un entorno habitualmente perif&eacute;rico, o bien porque el g&eacute;nero de la ciencia ficci&oacute;n no es considerado un g&eacute;nero mayor, en ocasiones, o bien porque dentro del g&eacute;nero las voces m&aacute;s subversivas encuentran poco espacio. Sin embargo, el fen&oacute;meno </strong><em><strong>fandom</strong></em><strong> es masivo. &iquest;Se est&aacute; minusvalorando las posibilidades activistas de las personas </strong><em><strong>fan&aacute;ticas</strong></em><strong> de la ciencia ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Existe una cierta tensi&oacute;n en estos momentos en lo que respecta a la percepci&oacute;n del fandom de la ciencia ficci&oacute;n, puesto que por un lado tenemos a la vieja guardia, hombres en su mayor parte, con numerosos prejuicios pero, todo sea dicho, con un conocimiento profundo del g&eacute;nero, y, por el otro, una nueva generaci&oacute;n que trata de romper con estereotipos y convenciones, pero a la que, en ocasiones, no parece interesarle ni la naturaleza, ni la amplia genealog&iacute;a del g&eacute;nero en s&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de ciertas tem&aacute;ticas espec&iacute;ficas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que con el tiempo habr&aacute; de llegarse a un equilibrio entre el conocimiento, la pasi&oacute;n por la ciencia ficci&oacute;n, y una interpretaci&oacute;n m&aacute;s contempor&aacute;nea y abierta del g&eacute;nero. Sobre todo porque, en especial en nuestro pa&iacute;s, la ciencia ficci&oacute;n siempre ha sido una moda, una tendencia que, al agotarse tras unos a&ntilde;os de entusiasmo, ha dejado tras de s&iacute; un p&aacute;ramo hasta que, diez o quince a&ntilde;os despu&eacute;s, una nueva generaci&oacute;n de aficionados y aficionadas ha vuelto a resucitar el g&eacute;nero, con todo lo que ello supone en cuanto a empezar de cero por en&eacute;sima vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la ciencia ficci&oacute;n no es importante que sus fans se cuenten por millones como que las personas que se interesen en el g&eacute;nero sean entusiastas, curiosas y, desde mi punto de vista, muy importante, se preocupen por pasar el testigo de sus descubrimientos y sus reflexiones a los nuevos fans. Esa cadena es la que crea un continuo de ideas especulativas y heterodoxas, una comunidad capaz con el tiempo de adquirir resonancias pol&iacute;ticas, de practicar el activismo al que hac&iacute;as menci&oacute;n; en lo relativo no solo a la ciencia ficci&oacute;n, sino a la cultura en su conjunto y a todo cuanto nos rodea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/elisa-mccausland-periodista-pensadora-abre-nuevas-panoramicas-cosas-buen-apocalipsis-creativo_1_8093581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jul 2021 08:24:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28dcc733-95ca-4520-b590-fb35d171003a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023090.jpg" length="706086" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28dcc733-95ca-4520-b590-fb35d171003a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023090.jpg" type="image/jpeg" fileSize="706086" width="1197" height="673"/>
      <media:title><![CDATA[Elisa McCausland, periodista y pensadora: “Nada abre tantas nuevas panorámicas sobre el estado de las cosas como un buen apocalipsis creativo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28dcc733-95ca-4520-b590-fb35d171003a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1023090.jpg" width="1197" height="673"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maddi Barber, cineasta: "El fin del mundo ya ha ocurrido, y no sólo una vez, sino muchas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/maddi-barber-cineasta-mundo-ocurrido-no-vez_1_7957481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9502b39-20d6-4aa7-9bc4-506408ad6c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maddi Barber, cineasta: &quot;El fin del mundo ya ha ocurrido, y no sólo una vez, sino muchas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con Maddi Barber, cineasta creadora de Urpean Lurra y 592 metroz goit, dos piezas que abordan la polémica construcción del pantano de Itoiz en los Pirineos navarros entre los 90 y los 2000, que hizo que siete pueblos y tres reservas naturales fueran anegadas; los dos trabajos podrán verse en la Filmoteca Regional el próximo lunes 24 de mayo</p></div><p class="article-text">
        La cineasta Maddi Barber particip&oacute; el pasado lunes, junto a Mirari Ech&aacute;varri, en el ciclo 'El Fin del Mundo', organizado por Cendeac. La intervenci&oacute;n de ambas llev&oacute; por t&iacute;tulo Secuencias-fantasma para un fin del mundo, y en ellas partieron de la destrucci&oacute;n de un territorio por la pol&eacute;mica construcci&oacute;n del pantano de Itoiz, en el Pirineo navarro, entre la d&eacute;cada de los 90 y primeros a&ntilde;os del 2000. Siete pueblos y tres reservas naturales fueron anegados, a pesar de una lucha vecinal y ecologista que se sirvi&oacute; de las herramientas enraizadas en la desobediencia civil y la acci&oacute;n directa, y que dur&oacute; quince a&ntilde;os. La visi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de Maddi Barber sobre y a partir de estos hechos se podr&aacute; ver en la Filmoteca Regional el pr&oacute;ximo lunes 24, con la proyecci&oacute;n de dos de sus trabajos, <em>Urpean Lurra</em> y <em>592 metroz goiti</em>, que ya han pasado por festivales como Visions du Reel, San Sebasti&aacute;n, Porto Post Doc, Las Palmas o Alcances.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las ideas sobre las que reflexionasteis t&uacute; y Mirari Ech&aacute;varri en el ciclo del Cendeac fue la de que la imposici&oacute;n del pantano en los valles de Arce y L&oacute;nguida, y la destrucci&oacute;n de formas de vida y comunidades y hogares que supuso, era una de las formas de fin de mundo, pero tambi&eacute;n os refer&iacute;ais a la posibilidad de que eliminar el embalse ser&iacute;a otra forma de fin de mundo. &iquest;Es la historia entonces una sucesi&oacute;n irreparable de finales de mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotras hemos partido de la idea de que el fin del mundo ya ha ocurrido, y no s&oacute;lo una vez, sino muchas. Desde ah&iacute; nos hemos propuesto mirar lo ocurrido en Itoiz como un fin del mundo concreto. Al fijarnos en el territorio nos hemos dado cuenta de que los mundos que construimos ahora han sido construidos encima de las ruinas de mundos pasados y que esos mundos cohabitan. Y esto se traduce en se&ntilde;ales en el territorio. En Itoiz, por ejemplo, ahora hay una zona para ba&ntilde;arse, unas &ldquo;playas&rdquo;. La gente que se acerca admira el paisaje y puede llegar a pensar: &iexcl;qu&eacute; lago m&aacute;s bonito! Sin embargo, si pones m&aacute;s atenci&oacute;n, empiezas a fijarte en los &aacute;rboles que hay enfrente de la playa, que tienen la mitad de su tronco bajo el agua. Este tipo de cosas te llevan a pensar el mundo que hab&iacute;a antes. Y esto no ocurre s&oacute;lo aqu&iacute; sino en muchos lugares. Lo que quiz&aacute;s cabe preguntarse es c&oacute;mo han ocurrido esos fines del mundo, cu&aacute;ntos de estos fines han sido provocados por delirios megal&oacute;manos y por l&oacute;gicas que son esencialmente patriarcales, coloniales, neoliberales, etc. Y cu&aacute;les eran evitables. Creemos que son procesos que se repiten y se reproducen en distintas latitudes, en distintos tiempos y a distintas escalas y que es importante reparar en ello. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tus trabajos salta a la vista de manera clara la demora, la atenci&oacute;n sostenida que necesita de tiempo, y son pel&iacute;culas que a la vez pueden leerse como activistas, pol&iacute;ticas. Esta actitud a veces puede chocar con la necesidad de una lucha activista urgente, de acci&oacute;n/reacci&oacute;n r&aacute;pida. &iquest;C&oacute;mo combinas en tu trabajo las dos actitudes? Por otro lado, en el caso concreto de las dos pel&iacute;culas que se proyectar&aacute;n en la Filmoteca, &iquest;c&oacute;mo mantuviste la actitud de distancia frente al hecho de que tanto t&uacute; como Mirari ten&eacute;is una relaci&oacute;n &iacute;ntima con ese territorio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; no son actitudes que est&eacute;n en contraposici&oacute;n. Pienso que en el cine no hay nada m&aacute;s pol&iacute;tico que un plano que dure m&aacute;s de lo habitual, o un montaje que no siga una l&oacute;gica lineal&hellip;Trabajar desde la forma y desde la estructura, desde diferentes lugares de narrar es una manera de poner en cuesti&oacute;n los discursos establecidos y resistir a imaginarios hegem&oacute;nicos. As&iacute; que no veo el ritmo lento y la atenci&oacute;n sostenida como algo incompatible con el activismo.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la distancia, creo que ni Mirari ni yo hemos intentado nunca mantener una actitud de distancia. Al contrario, creo que hemos asumido que estamos completamente implicadas en la historia del lugar y que lo que salga de nuestro trabajo va a ser inevitablemente un resultado de nuestra posici&oacute;n. Pretender que fuera de otra manera no tendr&iacute;a sentido para m&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96c6fc80-ba1d-4259-8b46-85526c907931_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El pantano de Itoiz"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pantano de Itoiz                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>En esta parcela del activismo, una parte importante de la documentaci&oacute;n que has manejado proviene del archivo del colectivo Solidari@s con Itoiz, donde aparece el registro de las acciones que se llevaron a cabo para paralizar las obras del pantano, como encadenarse a bloques de cemento instalados en el interior de las casas, para evitar su demolici&oacute;n, o el corte de cableado imprescindible para las obras que se llevaban a cabo, y que lograron paralizar los trabajos durante unos meses. &iquest;C&oacute;mo fue el trabajo con ese material de archivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo fue largo. Mirari y yo visionamos el material de archivo, alrededor de un total de 80 horas de acciones, manifestaciones y charlas documentadas. Ten&iacute;amos una l&iacute;nea de tiempo en el <em>software</em> de edici&oacute;n al que &iacute;bamos arrastrando los clips que nos cautivaban por una raz&oacute;n u otra. A veces era por las conversaciones detr&aacute;s de la c&aacute;mara, otras por lo emocionante de la acci&oacute;n, y otras por algo en el color o en el ambiente. El trabajo duro vino cuando tuvimos que poner en relaci&oacute;n ese archivo con im&aacute;genes filmadas en el presente. &iquest;C&oacute;mo relacionarlas, c&oacute;mo pasar de un tipo de imagen a la otra, de la baja resoluci&oacute;n a la alta calidad, pero, tambi&eacute;n, del pasado al presente? &iquest;Qu&eacute; pasa al poner una imagen del pantano lleno hoy junto a una imagen de la tierra que hab&iacute;a bajo el agua entonces? La pel&iacute;cula se construye en la yuxtaposici&oacute;n de dos tipos de imagen y dos tipos de tiempos. Me interesa pensar c&oacute;mo el cine tiene esta capacidad de hablar de diferentes temporalidades que se superponen. Al igual que los mundos pueden cohabitar en un espacio concreto, una pel&iacute;cula tambi&eacute;n puede ser el lugar de encuentro de diferentes mundos y tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un momento dado de vuestra charla recogisteis el testimonio de una de las personas que se vieron obligadas a abandonar su hogar por la construcci&oacute;n del pantano. Sorprende y emociona su actitud de rebeld&iacute;a profunda, y la visi&oacute;n clara que tiene de que pronto volver&aacute; a su valle porque el pantano habr&aacute; desaparecido. Es una las formas de afrontar la fatalidad o que acompa&ntilde;a las acciones de rebeld&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; otras actitudes has encontrado en tu investigaci&oacute;n? &iquest;Existe la opci&oacute;n de luchar por un cambio a&uacute;n a sabiendas de que el proceso es pr&aacute;cticamente imparable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que si se luch&oacute; tanto en Itoiz es porque se cre&iacute;a que se pod&iacute;a parar. &iexcl;Y se consigui&oacute; en alg&uacute;n periodo! Es muy potente la fuerza y fe que da la lucha colectiva. Creo que esa esperanza no se fue hasta que llenaron el pantano. Y despu&eacute;s, como comentas, en algunas personas la esperanza continu&oacute;. El colectivo de video &ldquo;Eguzki Bideoak&rdquo; edit&oacute; un documental en 2008 llamado <em>Itoiz hustu arte</em> (Hasta vaciar Itoiz) donde se reivindicaba el vaciado del pantano. Todav&iacute;a hab&iacute;a razones para luchar en contra del pantano aunque lo hubieran llenado: por la inseguridad de la obra, por oposici&oacute;n a la pol&iacute;tica h&iacute;drica bajo la que se cre&oacute; o por la represi&oacute;n sufrida. Me parece que luchar es siempre una opci&oacute;n. Y cada una lo hace como puede. En nuestra investigaci&oacute;n hemos encontrado maneras de resistir y luchar muy diferentes. Desde la m&aacute;s obvia y p&uacute;blica que son las acciones activistas, hasta otras m&aacute;s silenciosas como un guarda forestal que salvaba &aacute;rboles de la inundaci&oacute;n, un vecino que quem&oacute; su casa antes de que la tirasen o personas que se llevaron piedras de cada casa del pueblo para construir una nueva casa en otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tanto t&uacute; como Mirari Ech&aacute;varri un&iacute;s a vuestro trabajo cinematogr&aacute;fico y art&iacute;stico la investigaci&oacute;n te&oacute;rica. Cursaste el M&aacute;ster en Antropolog&iacute;a Visual en la Universidad de M&aacute;nchester y actualmente realizas el doctorado en el programa de Estudios Feministas y de G&eacute;nero de la UPV-EHU. &iquest;C&oacute;mo afecta a tu trabajo este componente, digamos, puramente te&oacute;rico? &iquest;Te lleva a tomar decisiones concretas sobre la manera de trabajar en el terreno cinematogr&aacute;fico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son procesos que se afectan el uno al otro, sin duda, y me es imposible separarlos. A veces leo cosas que me afectan a la manera de trabajar, que me hacen tomar decisiones formales, est&eacute;ticas o metodol&oacute;gicas. Otras, lo experimentado durante el rodaje o montaje de una pel&iacute;cula se vuelve idea. Lo bueno es que todo est&eacute; afectado, que la pr&aacute;ctica est&eacute; afectada por las ideas y que &eacute;stas evolucionen junto a la pr&aacute;ctica. Muchas veces la teor&iacute;a me sirve para poner palabras a cosas que intuyo a nivel m&aacute;s experiencial pero que no he conceptualizado. Esto me pas&oacute;, por ejemplo, con un libro de Maria Puig de la Bellacasa, <em>Matters of care</em>, donde desarrolla el concepto de &ldquo;cuidado&rdquo; partiendo de una genealog&iacute;a feminista pero extendi&eacute;ndolo a mundos m&aacute;s-que-humanos. Yo llevaba tiempo trabajando con personas que se dedicaban a la ganader&iacute;a y estaba experimentando qu&eacute; pr&aacute;cticas de cuidado (y de violencia) se daban en ese contexto. Puig de la Bellacasa distingue en el libro tres aspectos del cuidado: un estado afectivo vital, una obligaci&oacute;n &eacute;tica y un trabajo pr&aacute;ctico. Este texto me anim&oacute; a pensar c&oacute;mo podr&iacute;amos pensar el cine desde ah&iacute;, como un trabajo pr&aacute;ctico, afectivo-vital y como obligaci&oacute;n &eacute;tica. Todav&iacute;a sigo pensando en ello. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por &uacute;ltimo, si pudieras estar el pr&oacute;ximo lunes en la proyecci&oacute;n en la Filmoteca, &iquest;c&oacute;mo presentar&iacute;as los dos trabajos? &iquest;Apuntar&iacute;as alguna cuesti&oacute;n en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los presentar&iacute;a como un d&iacute;ptico de un territorio que ha sido partido en dos por el pantano de Itoiz. Una de las pel&iacute;culas, la primera, se acerca a todo lo que qued&oacute; por encima de la cota 592, cota m&aacute;xima del pantano de Itoiz, cota que determin&oacute; qu&eacute; vivir&iacute;a y qu&eacute; no. Mientras hac&iacute;a el cortometraje ten&iacute;a unas preguntas en mente: &iquest;c&oacute;mo vivir hoy en d&iacute;a en este lugar?, &iquest;qu&eacute; posibilidades de vida quedan cuando un territorio es completamente alterado? La segunda pel&iacute;cula, al contrario, se acerca a lo que qued&oacute; bajo el agua del pantano. Y lo hace a trav&eacute;s del archivo, los sue&ntilde;os y el paisaje mismo. Tambi&eacute;n tuve una pregunta como gu&iacute;a mientras la hac&iacute;a: &iquest;d&oacute;nde queda un lugar cuando es sumergido?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/maddi-barber-cineasta-mundo-ocurrido-no-vez_1_7957481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 May 2021 10:10:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9502b39-20d6-4aa7-9bc4-506408ad6c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="14944153" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9502b39-20d6-4aa7-9bc4-506408ad6c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14944153" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maddi Barber, cineasta: "El fin del mundo ya ha ocurrido, y no sólo una vez, sino muchas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9502b39-20d6-4aa7-9bc4-506408ad6c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solnit tiene esperanza: una lectura de 'Un paraíso en el infierno. Las extraordinarias comunidades que surgen en el desastre']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/solnit-esperanza-lectura-paraiso-infierno-extraordinarias-comunidades-surgen-desastre_132_7177690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ed94b44-ba5c-4d9f-82cc-dbe2c05ee62d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solnit tiene esperanza: una lectura de &#039;Un paraíso en el infierno. Las extraordinarias comunidades que surgen en el desastre&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas que tienen esperanza apenas intuyen hacia dónde van; pero lo importante no es cuál sea ese lugar, sino que no dejan de ir hacia allá</p></div><p class="article-text">
        Comencemos hablando por el elefante que hay en esta habitaci&oacute;n: hablar de esperanza en 2021 es complicado. Y no s&oacute;lo porque estemos sufriendo una pandemia desde principios del a&ntilde;o pasado, o porque el cambio clim&aacute;tico que hemos provocado amenace ya cotidianamente nuestra forma de vida, o por todo aquello que no est&aacute; bien y deber&iacute;a estar bien. Hablar de esperanza hoy es complicado porque el t&eacute;rmino, esperanza, ha sido vapuleado. Por ejemplo, un t&iacute;tulo como el de otro de los ensayos de Rebecca Solnit, <em>Esperanza en la oscuridad</em>, nos provoca una especie de prevenci&oacute;n, cierta desconfianza. Vapulear un t&eacute;rmino significa utilizarlo como arma arrojadiza, por un lado, y desvirtuarlo, por el otro. Una palabra se utiliza como arma cuando se convierte en eslogan, y se desvirt&uacute;a cuando no se usa de manera justa, es decir, cuando no se respeta su significado originario. Las palabras importan, nunca lo diremos demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Esperanza para Solnit tiene mucho m&aacute;s de ataque que de defensa, es mucho m&aacute;s principio de actividad que condici&oacute;n de la inactividad. La esperanza es, seg&uacute;n la autora norteamericana, el convencimiento de que se puede cambiar a mejor una situaci&oacute;n. No tiene nombres y apellidos el futuro, lo esperado, sino que es puro impulso, puro motor. Precisamente el hecho de no tener un horizonte delineado (en realidad, como ning&uacute;n horizonte lo tiene) es lo que convierte a la esperanza en un universal y en simplemente la condici&oacute;n de posibilidad del movimiento. Las personas que tienen esperanza apenas intuyen hacia d&oacute;nde van; pero lo importante no es cu&aacute;l sea ese lugar, sino que no dejan de ir hacia all&aacute;. Por eso alguien esperanzado es alguien dif&iacute;cil de reducir, porque no tiene un objetivo claro que puedas emborronar, o que pueda ser parte de una negociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta esperanza es la que explica Solnit en el ensayo citado, <em>La esperanza en la oscuridad</em>, que tiene mucha relaci&oacute;n con el libro que nos ocupa. <em>Un para&iacute;so en el infierno</em> (publicado originalmente en 2009) es la demostraci&oacute;n de que incluso en el desastre existe la posibilidad de la esperanza, es decir, de la revoluci&oacute;n. Cada cap&iacute;tulo del libro est&aacute; dedicado al an&aacute;lisis de un desastre, para demostrar que, a pesar de Hobbes y Hollywood, y con Shelley E. Taylor, Laura Cousino Klein, Piotr Kropotkin, Thomas Paine, J.K. Gibson-Graham o Samuel Prince, el ser humano se comporta en la desesperada de una manera ejemplar, salv&aacute;ndose y salvando, salv&aacute;ndose con su semejante y no &ndash;como se nos insiste instructivamente una y otra vez- por encima de su semejante. El an&aacute;lisis que realiza Solnit es por tanto un an&aacute;lisis sociol&oacute;gico, de comportamiento, m&aacute;s que una cr&oacute;nica de sucesos. El suceso, el desastre, es el punto de partida; la descripci&oacute;n de los comportamientos que suceden al desastre es lo importante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_50p_1010868.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_50p_1010868.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_75p_1010868.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_75p_1010868.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_default_1010868.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_default_1010868.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/effc3fd3-881c-4854-a508-7dff020acb19_1-1-aspect-ratio_default_1010868.jpg"
                    alt="&#039;Un paraíso en el infierno&#039; de Rebecca Solnit"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Un paraíso en el infierno&#039; de Rebecca Solnit                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se trata de un trabajo period&iacute;stico riguroso, pero destrenzado de una manera literaria directa y efectiva en el que se analizan cada uno de los desastres y c&oacute;mo se comportaron desde el minuto uno cada v&iacute;ctima, cada instituci&oacute;n y cada medio de comunicaci&oacute;n. Porque todos tienen que ver en el desarrollo, en la transformaci&oacute;n del fen&oacute;meno (el incendio, el atentado, el hurac&aacute;n) en desastre. Es literario porque Solnit sabe contar las cosas (y porque el horror hay que saber contarlo bien), y es riguroso porque en el relato de cada acontecimiento se anotan los datos pertinentes, el n&uacute;mero de muertos, las fechas, todo aquello que ayuda a hacernos una idea de la magnitud de la tragedia pero tambi&eacute;n que sirve para justificar lo que defiende la autora: a pesar de lo que nos ha contado, y sin olvidar en ning&uacute;n momento de que hablamos de tragedias, hay luz en ese t&uacute;nel. (La actitud comprensiva de Solnit es tambi&eacute;n muy caracter&iacute;stica en este trabajo: es consciente de que no puede disminuir un &aacute;pice lo nefasto de los hechos, ni obviar los comportamientos igualmente nefastos, as&iacute; que todo el tiempo habla tambi&eacute;n a esas personas que van a intentar por todos los medios no creer en lo que les est&aacute; contando, de no creer en la posibilidad de que un segundo despu&eacute;s del peor momento en la historia de una comunidad se pueda construir algo nuevo, revolucionario y constructivo. No es decir que todo lo malo trae algo bueno, sino decir que despu&eacute;s de todo lo malo puede haber algo bueno. Es un matiz, pero es clave.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo bueno para Solnit?: lo que sucede cuando se posibilita el impulso comunitario y sus consecuencias, las utop&iacute;as del desastre. Un momento despu&eacute;s de la hecatombe el comportamiento mayoritario de las personas implicadas, del pueblo, fue protegerse: organizarse y protegerse. Hubo multitud de actuaciones que no ten&iacute;an nada que ver con el s&aacute;lvese quien pueda. Frente a ello (y lo que pas&oacute; en Saint Louis es un ejemplo clar&iacute;simo), las autoridades actuaron partiendo de dos consideraciones rotundas: que el hombre es el lobo para el hombre y que el principio de autoridad es la &uacute;nica raz&oacute;n de gobierno (est&aacute;n conectadas, obviamente). Este punto de vista sobre la condici&oacute;n humana &ndash;que es lo que Solnit cuestiona en este libro y tambi&eacute;n en el otro ensayo que hemos citado antes- es el motor que impulsa las medidas que realmente convirtieron el fen&oacute;meno en desastre. Fondos dedicados a patrullar las calles en busca de ladrones en vez de a salvar a las personas atrapadas en sus casas, fondos dedicados a proteger ciertos barrios dando por apestados (campa&ntilde;a medi&aacute;tica mediante) a otros, asesinatos, desmantelamiento de servicios comunitarios autogestionados para imponer los oficiales, los institucionales, los caritativos, los jer&aacute;rquicos. No era tan dif&iacute;cil apartar el prejuicio y escuchar las necesidades de la comunidad a la que se estaba sirviendo, no era tan dif&iacute;cil colaborar con lo que de manera natural hab&iacute;a creado en vez de arramblar con ello para imponer el palo y la bota de siempre.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto que se cuenta y que se piensa en <em>Un para&iacute;so en el infierno</em> pas&oacute; un segundo despu&eacute;s de que se incendiara San Francisco despu&eacute;s del se&iacute;smo, de que el Katrina ahogara a las personas m&aacute;s empobrecidas de Saint Louis, de que un grupo terrorista estrellara cuatro aviones de pasajeros en los Estados Unidos, de que un terremoto derrumbara el centro de Ciudad de M&eacute;xico, de que un carguero estallara en Halifax. Todo esto lo narra Solnit. Creo que es tambi&eacute;n lo que podr&iacute;a contarse en un libro futuro, que hablar de qu&eacute; ocurri&oacute; un segundo despu&eacute;s de que la pandemia comenzara a darle la vuelta al mundo conocido. Estar&iacute;amos ahora, por lo tanto, en el momento en que deber&iacute;a ser posible construir la utop&iacute;a. El libro est&aacute; muy subrayado. En muchas p&aacute;ginas, en el margen, hay anotaciones que ponen en paralelo lo que se describe con la privatizaci&oacute;n de servicios y las operaciones inmobiliarias a gran escala, con la polic&iacute;a de los balcones, con las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras p&uacute;blicos del campo sanitario, con las medidas impuestas sobre qu&eacute; establecimientos. Y tambi&eacute;n, y de eso es de lo que se trata, con todos y cada uno de los ejemplos de autoorganizaci&oacute;n de las comunidades y las barriadas, de las acciones para la protecci&oacute;n del comercio local, de los comedores sociales autogestionados, de toda la gente que no ha huido ni ha avanzado dejando a los dem&aacute;s atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La editorial Capit&aacute;n Swing ha publicado todos los libros editados en castellano de Rebecca Solnit hasta el momento. Este t&iacute;tulo y <em>La esperanza en la oscuridad</em> est&aacute;n conectados, como he explicado. Su libro m&aacute;s conocido hasta la fecha es <em>Los hombres me explican cosas</em>, una selecci&oacute;n de art&iacute;culos breves encabezados por el que titula el volumen, que ayud&oacute; a difundir un t&eacute;rmino fundamental en la causa feminista que ya estaba siendo pensado: el <em>mansplaining</em>. <em>Wanderlust</em>, otro ensayo monumental como <em>Un para&iacute;so en el infierno</em>, es una teorizaci&oacute;n completa y rigurosa sobre el caminar como acto pol&iacute;tico, y de alguna manera puede conectarse con los dos ensayos m&aacute;s citados aqu&iacute;. Hay una acci&oacute;n que es inasible que es la de poner el cuerpo. 150.000 personas caminando hacia un lugar es una fuerza imparable. 150.000 personas poniendo el cuerpo es algo imbatible. Una manifestaci&oacute;n, una marcha, no es m&aacute;s que muchas personas caminando, y caminar, como se pueda, desplazarse, es una acci&oacute;n pr&aacute;cticamente gratuita y pr&aacute;cticamente universal: por eso es una fuerza arrebatadora. Y tambi&eacute;n uno puede abandonarse, eclipsarse, sacar el cuerpo de donde todo el mundo quiere ponerlo, y dejarlo deambular (ese no delinear el horizonte que ha aparecido m&aacute;s arriba), y eso es <em>Una gu&iacute;a sobre el arte de perderse,</em> otro de los libros de la autora norteamericana. En unas semanas, y a eso es a lo que iba, se publica un nuevo libro de Solnit en Capit&aacute;n Swing, <em>La madre de todas las preguntas</em>, que recoge una selecci&oacute;n de art&iacute;culos sobre g&eacute;nero. Una nueva oportunidad para conocer a esta periodista, escritora y pensadora de lo comunitario extraordinaria.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/solnit-esperanza-lectura-paraiso-infierno-extraordinarias-comunidades-surgen-desastre_132_7177690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jan 2021 12:11:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1ed94b44-ba5c-4d9f-82cc-dbe2c05ee62d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="237000" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1ed94b44-ba5c-4d9f-82cc-dbe2c05ee62d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="237000" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Solnit tiene esperanza: una lectura de 'Un paraíso en el infierno. Las extraordinarias comunidades que surgen en el desastre']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1ed94b44-ba5c-4d9f-82cc-dbe2c05ee62d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrevista a Luz Arcas – La Phármaco: "El confinamiento me parece una fase más de una crisis muy profunda"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/entrevista-luz-arcas-pha-rmaco-confinamiento-parece-fase-crisis-profunda_1_6379988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fc23519-5862-4669-b2ff-5bd396575aef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entrevista a Luz Arcas – La Phármaco: &quot;El confinamiento me parece una fase más de una crisis muy profunda&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creadora de la compañía La Phármaco y ganadora de numerosos premios de danza, entre ellos el Premio Injuve 2009 o el Ojo Crítico de Danza 2015, presenta 'Una gran emoción política'</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo jueves 5 de noviembre llega al Teatro Circo de Murcia la compa&ntilde;&iacute;a La Ph&aacute;rmaco, con la pieza 'Una gran emoci&oacute;n pol&iacute;tica'. A partir de la obra Mem<em>oria de la melancol&iacute;a</em>, de Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n, en la que la autora riojana aborda la guerra y el exilio, la compa&ntilde;&iacute;a reflexiona desde el cuerpo y la m&uacute;sica en torno a la memoria y su necesidad. 
    </p><p class="article-text">
        La Ph&aacute;rmaco, creada por Luz Arcas en 2009, ha cosechado importantes premios como el Premio Injuve 2009 o el Ojo Cr&iacute;tico de Danza en 2015, y fue finalista en los Premios Max como mejor int&eacute;rprete femenina de danza en 2017, adem&aacute;s del reconocimiento un&aacute;nime de cr&iacute;tica y p&uacute;blico. Al final del libro de Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n, &eacute;sta le dice al escen&oacute;grafo y pintor valenciano Gori Mu&ntilde;oz: &ldquo;anda, Gori, hazme la escenograf&iacute;a de mis recuerdos&rdquo;. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, La Ph&aacute;rmaco pone en escena 'Una gran emoci&oacute;n pol&iacute;tica' y baila el deseo de la escritora y sus recuerdos. Hablamos con Luz Arcas, directora de la compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera pregunta tiene que ver con la situaci&oacute;n en la que y desde la que vivimos. El cuerpo, protagonista de la danza, ha estado confinado. &iquest;Qu&eacute; supone eso para una compa&ntilde;&iacute;a de danza, y para una bailarina y core&oacute;grafa como Luz Arcas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El confinamiento me parece una fase m&aacute;s de una crisis muy profunda. Una crisis que afecta de manera muy desigual a cada persona, casa, barrio, a los distintos pa&iacute;ses, a los continentes.&nbsp; Creo que lo que viene ser&aacute; muy duro, y lo m&aacute;s terrible, es que siempre hab&iacute;a estado ah&iacute;. La crisis del Covid desvela con mucha violencia lo que ya exist&iacute;a: el control brutal y totalitario del sistema sobre los cuerpos, sobre las decisiones cotidianas, sobre la vida en general, la aplastante desigualdad social en un sistema voraz con los recursos del planeta, en la que todo, absolutamente todo, se sacrifica en nombre del &ldquo;dinero&rdquo;, de la macroeconom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s del cuerpo que baila, est&aacute; el cuerpo que asiste al baile, y &eacute;se tambi&eacute;n ha sido confinado. Como cuentas en esta entrevista, La Ph&aacute;rmaco entiende la danza como hacer visible lo que pasa dentro del cuerpo y tambi&eacute;n padecer un mensaje, y pide al p&uacute;blico que baile y padezca junto al int&eacute;rprete. &iquest;Qu&eacute; significa eso? &iquest;Ha supuesto un cambio importante la p&eacute;rdida parcial de ese p&uacute;blico en vuestras funciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; ahora me parece un milagro que la gira nacional siga adelante. Todos los d&iacute;as me levanto pregunt&aacute;ndome si alguno de los bailarines dar&aacute; positivo en Covid y tendremos que suspender la funci&oacute;n, si cerrar&aacute;n la ciudad, el teatro en el que estamos programados, si lo cerrar&aacute;n todo en general&hellip; con las consecuencias econ&oacute;micas y tambi&eacute;n an&iacute;micas que eso nos provocar&iacute;a&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n me pregunto si la gente se animar&aacute; a ir al teatro, a pesar de todo. Y cuando ves a la gente sentada, con sus mascarillas, con la distancia de seguridad, sean cuantos sean, siento una profunda alegr&iacute;a. En medio de esta agon&iacute;a, la gente supera el miedo, la incomodidad, la precariedad, y se compra su entrada, y va al teatro. Es un verdadero milagro.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, padecer el discurso con el cuerpo ha sido una premisa fundamental en mi b&uacute;squeda coreogr&aacute;fica. Nace de la necesidad de resistir y enfrentarme, f&iacute;sicamente, a la asepsia emocional, po&eacute;tica e ideol&oacute;gica en la que vivimos, tambi&eacute;n al cinismo heredado de la posmodernidad, a las distintas modas que acaparan la atenci&oacute;n y orientan los objetivos vitales de la gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi danza trato de encarnar el discurso, de romper esa distancia impuesta, artificial y oficial entre la danza y lo necesario, la danza y el cuerpo (aunque parezca una obviedad, muchas veces la danza se construye sobre una idealizaci&oacute;n del cuerpo, no sobre el propio cuerpo), la danza y lo subversivo, po&eacute;tica, est&eacute;tica y metaf&iacute;sicamente hablando, porque lo pol&iacute;tico est&aacute; impl&iacute;cito siempre.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ebef3537-6633-42b9-ade5-c4da6608901d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parte del elenco en &#039;Una gran emoción política&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parte del elenco en &#039;Una gran emoción política&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>'Una gran emoci&oacute;n pol&iacute;tica' parte de los recuerdos de Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n, publicados fundamentalmente en Memoria de la melancol&iacute;a (disponible en varias bibliotecas p&uacute;blicas de la regi&oacute;n) y los pone en escena. Ella habla al principio de ese libro de que quiere recordar desde la tristeza y desde laangustia, y no desde la ira. &iquest;C&oacute;mo se encarna eso? &iquest;Qu&eacute; significa que, como dec&iacute;s aqu&iacute;, hay&aacute;is decidido bailar la vida de Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n y no su biograf&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos propusieron trabajar en torno a Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n y llegamos a Memoria de la melancol&iacute;a, tuvimos una cosa clara: no nos interesaba su biograf&iacute;a, sino su visi&oacute;n del mundo. Me entristece que, por norma general, cuando se recupera a una mujer artista o intelectual, se atienda m&aacute;s a sus an&eacute;cdotas vitales que a su pensamiento o a su propia obra. Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n no es necesaria hoy porque Alberti la eclipsara, sino por lo que su obra tiene que decirle al presente y al futuro. Es eso lo que nos hab&iacute;amos perdido y es preciso recuperar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un solo que interpreto yo misma, en el que trato de encarnar el cuerpo de Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n, como contexto de lo que se ver&aacute; despu&eacute;s, diez bailarines bailan sus esperanzas, miedos y fracasos, sus contradicciones y sus debilidades, el amor por su pa&iacute;s, su compasi&oacute;n&hellip; intentando no juzgar ni posicionarnos, dejando que el cuerpo se apropie de esa realidad, que nos habla de Espa&ntilde;a, pero tambi&eacute;n del siglo XX europeo, el siglo del fervor pol&iacute;tico y el mito de la revoluci&oacute;n, de la fe en las utop&iacute;as, de los totalitarismos&hellip; fundamental para comprender lo que somos hoy.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hab&eacute;is estado mucho tiempo componiendo esta obra y por lo tanto reflexionando sobre conceptos como memoria, recuerdo o historia, tratando de investigarlos a partir del cuerpo y convirti&eacute;ndolos en movimiento. &iquest;C&oacute;mo definir&iacute;ais despu&eacute;s de esta investigaci&oacute;n la memoria? &iquest;C&oacute;mo es de importante recordar nuestra historia reciente? &iquest;Hay una manera pertinente de recordar, hay una por ejemplo distancia justa desde la que pensar el pasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa mucho la memoria colectiva. He seguido profundizando en ella en otros trabajos, como en La domesticaci&oacute;n o en Ton&aacute;, la nueva obra que se estrena en noviembre en el Festival de Oto&ntilde;o de Madrid, si la crisis lo permite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La memoria colectiva es especialmente problem&aacute;tica, est&aacute; llena de matices, de contradicciones, de implicaciones, experiencias personales, historias de opresi&oacute;n y sometimiento, de sue&ntilde;os perdidos, tambi&eacute;n de celebraciones, de victorias&hellip; es la fiesta, est&aacute; llena de muertos, es siempre injusta&hellip; pero volver a la memoria, a lo colectivo, para revitalizarlo desde el presente, sin prejuicios, es un acto de libertad contra el sentido que se le impone oficialmente, desde la autoridad. La memoria es nuestra. Es un di&aacute;logo vivo y activo con los que existen ahora. Ampl&iacute;a nuestra identidad, la disuelve en una comunidad cultural, y ese sentimiento de pertenencia puede quitarle credulidad al individualismo salvaje del neoliberalismo, tambi&eacute;n posibilita una ambici&oacute;n colectiva, un compromiso con la vida m&aacute;s compasivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a 'Una gran emoci&oacute;n pol&iacute;tica', veremos en escena algo caracter&iacute;stico de vuestra forma de trabajar y de vuestra piezas que es la reuni&oacute;n de las artes (de hecho esta obra, como otras de la compa&ntilde;&iacute;a, est&aacute;n escrita junto a Abraham Gragera, poeta y traductor). Hay danza sobre las tablas, pero tambi&eacute;n hay m&uacute;sica en directo y palabras. &iquest;Son las ideas que subyacen a las piezas las que necesitan la polifon&iacute;a, o est&aacute; la polifon&iacute;a ya en el punto de partida ineludible en cualquiera de vuestros proyectos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre me he sentido una creadora esc&eacute;nica, en un sentido muy amplio. El cuerpo es el centro del discurso de mis trabajos, pero como bien dices, nuestro lenguaje se construye con m&aacute;s elementos. Abraham y yo trabajamos mano a mano en este proyecto en el que tanto la iluminaci&oacute;n como la m&uacute;sica, el texto, las canciones o el vestuario est&aacute;n padeciendo ese discurso del que habl&aacute;bamos al principio. Muchas veces pienso que no hago danza, porque lo que para m&iacute; es la danza no creo que lo sea para la mayor&iacute;a de los core&oacute;grafos. A m&iacute; me importa sobre todo el cuerpo. Y la danza es mi aliada para desvelarlo, para mostrarlo. A veces pienso que deber&iacute;amos inventarnos un nombre distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En alguna ocasi&oacute;n has comentado que parte de la responsabilidad de la poca presencia de la danza en el panorama social puede deberse a los y las core&oacute;grafas. &iquest;C&oacute;mo definir&iacute;as esa responsabilidad? &iquest;Crees que es necesaria una mayor pedagog&iacute;a de los trabajos de danza? &iquest;Qu&eacute; apuntes har&iacute;as al p&uacute;blico antes de ver el pr&oacute;ximo d&iacute;a 5 'Una gran emoci&oacute;n pol&iacute;tica', con qu&eacute; cuerpo ser&iacute;a recomendable recibir la obra?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto dar&iacute;a para una conversaci&oacute;n muy larga, he pasado por varias etapas en esta reflexi&oacute;n. Siempre he pensado que la danza es arte muy endog&aacute;mico, y que la mayor&iacute;a del p&uacute;blico suele ser del propio sector. No quer&iacute;a pertenecer a este club cerrado, y orient&eacute; mi trabajo, por creencia y necesidad, hacia otro lugar. Y eso me ha dado mucha libertad pero tambi&eacute;n hace el camino m&aacute;s dif&iacute;cil y solitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pienso que la danza es minoritaria porque es un arte esencialmente femenino. La danza contempor&aacute;nea fue creada incluso por mujeres a finales del XIX y principios del XX, y en una sociedad como la nuestra, este tipo de proyectos son ninguneados a no ser que est&eacute;n en manos de los pocos hombres dedicados al tema. S&oacute;lo hay que ver qui&eacute;nes han ido dirigiendo las instituciones en este pa&iacute;s, y me atrever&iacute;a a decir que incluso en toda Europa. La danza es el arte pobre, el arte menor porque habla de la realidad de una manera que atenta, hist&oacute;ricamente, contra todo lo que est&aacute; establecido, lo que nos han ense&ntilde;ado desde arriba.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/entrevista-luz-arcas-pha-rmaco-confinamiento-parece-fase-crisis-profunda_1_6379988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2020 05:00:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1fc23519-5862-4669-b2ff-5bd396575aef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="795387" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1fc23519-5862-4669-b2ff-5bd396575aef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="795387" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entrevista a Luz Arcas – La Phármaco: "El confinamiento me parece una fase más de una crisis muy profunda"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1fc23519-5862-4669-b2ff-5bd396575aef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Danza contemporánea,Escritores,Biografías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta Valero y Mónica Revenga (proyecto 'Guerreras'): "Es un propósito de recuperación y reencuentro del ayer en el hoy""]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marta-valero-monica-revenga-autoras-proyecto-guerreras-proposito-recuperacion-reencuentro-ayer-hoy_128_6241334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab7a7637-765d-49db-b3fa-4b51661892f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marta Valero y Mónica Revenga (proyecto &#039;Guerreras&#039;): &quot;Es un propósito de recuperación y reencuentro del ayer en el hoy&quot;&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se presenta este sábado en Murcia, de 17.30 a 19.30, en la cooperativa Ítaca</p></div><p class="article-text">
        Este s&aacute;bado se presenta en Murcia 'Guerreras'. Se trata de un proyecto colaborativo cuyo fruto principal, hasta el momento, es una publicaci&oacute;n de cuidad&iacute;simo dise&ntilde;o en la que se nos relatan las vidas de mujeres de la Antig&uuml;edad cuyas voces fueron silenciadas, y que ahora se liberan por medio de la escritura narrativa. Un trabajo de <em>herstory </em>necesario que a&uacute;na la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica con la literatura y el dise&ntilde;o, de la mano de un equipo multidisciplinar proveniente de un buen n&uacute;mero de ciudades distintas. Acaba de arrancar la producci&oacute;n del segundo volumen, y hemos enviado un cuestionario a la coordinadora del proyecto, M&oacute;nica Revenga, y a una de las escritoras del segundo volumen, Marta Valero, para que nos cuenten m&aacute;s sobre este proyecto, que va m&aacute;s all&aacute; de la publicaci&oacute;n de un libro. Esto es, cada una en su estilo y a su manera, lo que nos han respondido por escrito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es el proyecto de Guerreras, c&oacute;mo podr&iacute;a resumirse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica</strong>: Guerreras a&uacute;na varias causas, y propone una visi&oacute;n actualizada y renovadora de luchas que vienen d&aacute;ndose en varios sectores, buscando la compenetraci&oacute;n entre las personas y avanzando en el terreno hacia una liberaci&oacute;n de la clase trabajadora. Necesitamos conocer correctamente, en primer lugar, nuestra historia: c&oacute;mo fuimos antes, qu&eacute; recibimos, qu&eacute; camino han andado nuestrxs antecesorxs. Necesitamos sostener el planeta donde vivimos, dejando la menor huella t&oacute;xica en &eacute;l, luchando por respetar al resto de seres que lo habitan. Necesitamos una igualdad, tratar y que nos traten con respeto sin distinguir por sexo, raza, condici&oacute;n, econom&iacute;a o edad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta acaba de incorporarse al proyecto y es autora de uno de los relatos que conforman el segundo volumen del proyecto &iquest;Qu&eacute; te atrajo de Guerreras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta: </strong>Para m&iacute;, es la historia de un prop&oacute;sito de recuperaci&oacute;n, reencuentro, sensibilizaci&oacute;n, espacio para lo mental, lo emocional y lo corporal, del ayer en el&nbsp;hoy. Enfocado desde la ausencia &nbsp;de las huellas de mujeres que han&nbsp;habitado la tierra, de punta a punta, de lado a lado.&nbsp;Despierta en m&iacute; una&nbsp;fuerza que late, se hace preguntas, y requiere de espacio, que se fragua desde el tiempo y con el tiempo. As&iacute; que este proyecto es un espacio donde desplegar verdades reprimidas. Desde una invitaci&oacute;n libre de condiciones, abierta a cualquier persona que advierta, que sea consciente del prop&oacute;sito del proyecto y que es bienvenida a participar y aportar algunas de sus huellas o marcas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Felizmente ha habido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os muy buenos ejemplos de proyectos de </strong><em><strong>herstory</strong></em><strong>. El vuestro tiene, al menos, dos singularidades. La primera es que la mayor&iacute;a de las mujeres son muy desconocidas y apenas existen datos sobre ellas&nbsp;&iquest;C&oacute;mo ha sido el trabajo de investigaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica: </strong>La investigaci&oacute;n ha sido llevada a cabo durante a&ntilde;os, anotando datos de aqu&iacute; y all&aacute;, recopil&aacute;ndolos, orden&aacute;ndolos, descartando la idea cuando hab&iacute;a demasiada poca informaci&oacute;n, y poniendo en un segundo lugar las referencias cuando hab&iacute;a demasiadas. Encontramos a muchas mujeres, y por alg&uacute;n lado hab&iacute;a que empezar para podernos empapar y ponernos en su piel, que era lo que m&aacute;s nos importaba, as&iacute; que recogimos todo lo posible sobre cada una de las elegidas. Las necesit&aacute;bamos como referentes, para saber que no toda la historia es como nos la han contado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta:</strong> En mi caso, he sido receptora de las conclusiones de la investigaci&oacute;n,&nbsp;ya que mi aportaci&oacute;n ha sido colaborar haciendo de la informaci&oacute;n recabada un relato. Asimismo, partiendo de mi curiosidad y mi inconformismo, apelando al contraste de lo que es y queriendo vivenciar la realidad de la informaci&oacute;n existente, hice un r&aacute;pido rastreo personal.&nbsp;Fue la manera de adentrarme de manera m&aacute;s consciente en la vida de Berenice de Judea, de quien tenemos tan poca memoria biogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y el segundo tiene que ver con que los relatos son ficci&oacute;n, no biograf&iacute;as. &iquest;Por qu&eacute; escogisteis esa forma de hacer llegar la historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica:</strong> Viendo que faltaban bastantes partes de sus vidas, ya que quien recopilaba la historia en su momento no deb&iacute;a de estar demasiadx interesadx en conseguir la totalidad de la informaci&oacute;n (incluso se han encontrado tallas en piedra de ellas, borradas a prop&oacute;sito a trav&eacute;s de los siglos), nuestro objetivo verdaderamente no era contar el relato enciclop&eacute;dico, que ya se puede encontrar en los documentos oficiales que publican arque&oacute;logas y arque&oacute;logos de hoy. Decidimos darle una vuelta: nuestro objetivo era ponernos en su piel, en su lugar; a medida que avanzamos en la lectura, tratar de visualizar y darnos cuenta de qu&eacute; pensaban y por qu&eacute; tomaban las decisiones que tomaron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta, &iquest;c&oacute;mo fue tu experiencia en la transformaci&oacute;n de la biograf&iacute;a en un relato de ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta:</strong> Continuando con la anterior respuesta, es oportuno ampliar para qu&eacute; recorr&iacute; un camino que ya hab&iacute;an recorrido otras, y que me hab&iacute;an contado &ldquo;qu&eacute; hab&iacute;a&rdquo;. Para m&iacute; es una forma de estar en el mundo, incluso una marca personal: revivir esa vida para transitarla desde m&iacute;, porque me percibo cerca de Berenice,y revivo as&iacute; una rabia y un anhelo de equidad. Me topo de frente con que, s&iacute;, fue una mujer desterrada m&aacute;s, 'destronada', omitida por la historia, desde&ntilde;ada por quien la escribiera, en cualquier de las formas de historiar. 
    </p><p class="article-text">
        Fue una mujer anclada a marcas en relaci&oacute;n con el sexo opuesto, idas y venidas y dem&aacute;s desavenencias que nos han llegado impregnadas de sensacionalismo, y que no atend&iacute;an al resto de facetas de ella, como persona, por ejemplo. As&iacute; que desde esa base que ten&iacute;a, cruda, quise inventar una devoluci&oacute;n que se alejara del estilo sensacionalista que rodea la informaci&oacute;n que tenemos de Berenice. Para acercarme desde el coraz&oacute;n, el que late y no el que piensa, no el que juzga sino el que acompa&ntilde;a a vivir, con v doble y con c&eacute; con consciencia. Personalmente, en cuanto a la parte t&eacute;cnica, y desde mi posici&oacute;n novicia en la publicaci&oacute;n de un relato o cuestiones an&aacute;logas, viv&iacute;&nbsp;momentos de bloqueo, de ausencia de inspiraci&oacute;n...
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/022101ff-23a7-4629-a1b4-2054898d002c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Segundo volumen de &#039;Guerreras&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Segundo volumen de &#039;Guerreras&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Guerreras nace en 2018 y ahora est&aacute; a punto de publicarse el segundo libro. &iquest;C&oacute;mo ha sido el trabajo estos a&ntilde;os,&nbsp;qu&eacute; momentos han sido los m&aacute;s significativos? &iquest;Ha habido diferentes fases, hab&eacute;is ido incorporando nuevas acciones o facetas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica: </strong>Sobre todo destacar&iacute;a las dificultades que te encuentras como peque&ntilde;o equipo que no puede dedicar gran parte de su tiempo a alimentar este proyecto. Hemos podido darlo a conocer muy lentamente, evitando las grandes compa&ntilde;&iacute;as por rechazar la mentalidad engullidora y capitalista que las mueve, as&iacute; que ha sido un trabajo de base, de la gente para la gente: somos muchas personas peque&ntilde;as en lugares peque&ntilde;os, moviendo el mundo (parafraseando a Galeano). Un bonito proyecto escondido bajo el peso de las miles de voces que imperan en esa peque&ntilde;a ventana a trav&eacute;s de la que conocemos lo que se hace d&iacute;a a d&iacute;a en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un proyecto en el que el dise&ntilde;o y la ilustraci&oacute;n est&aacute;n muy presentes &iquest;Era algo pensado desde el principio?&nbsp;&iquest;C&oacute;mo se vinculan las ilustraciones con los textos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica: </strong>Absolutamente, no hay que olvidar que el n&uacute;cleo del proyecto surge de la necesidad de derrocar aquellas ideas preconcebidas acerca de la mujer en la pareja en una Espa&ntilde;a tradicional; y qu&eacute; decir de las personas creativas, que parece que siempre tienen que ser precarias, o que tengan que acabar tratando&nbsp;su tarea como un hobby, para los huecos que te deja el trabajo &ndash;de cualquier cosa- por cuenta ajena.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es desmitificar, y cada vez que alguien compra un libro de nuestro proyecto nos sentimos avaladas por esas cientos de personas que lo conocen y lo comparten. No necesitamos eminencias que nos recomienden, sino la gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu caso, Marta, &iquest;C&oacute;mo ha sido ese di&aacute;logo y qu&eacute; relaci&oacute;n tienes con la parte art&iacute;stica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta:</strong> El di&aacute;logo&nbsp;con la ilustradora del relato que escrib&iacute; ha sido m&iacute;nimo, y fue algo premeditado. Quise que fueran las ilustraciones que llegaran a m&iacute; al final del proceso una especie de sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a esta segunda parte de Guerreras casi de las&nbsp;&uacute;ltimas, y me centr&eacute; sobre todo en vincular con M&oacute;nica. Ten&iacute;amos un amigo en com&uacute;n, y acab&aacute;bamos de conocernos ella y yo, a 800km de distancia. Este amigo me invit&oacute; a participar en el&nbsp;proyecto, pues sabe que para m&iacute; la escritura es desde peque&ntilde;a una&nbsp;v&iacute;a para re-conectarme.
    </p><p class="article-text">
        No me sent&iacute;a preparada para escribir, me encontr&eacute; con miedos, a los que sin embargo, y sin hab&eacute;rmelo propuesto de una manera clara, les di la vuelta en un par de d&iacute;as: sent&iacute; que ten&iacute;a m&aacute;s&nbsp;amor que miedo, que las guerreras &ldquo;siempre estuvimos ah&iacute;&rdquo;, que ten&iacute;a motivos para ir de la oscuridad hacia la luz. Gracias a este impulso de creatividad he comenzado un proyecto laboral, personal y muy anhelado por m&iacute;, y que estaba en realidad despierto desde la infancia: pintar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la artesan&iacute;a, el mantener viva la actitud de &ldquo;hacer cosas con las manos&rdquo; de la que parte tambi&eacute;n el proyecto Guerreras, va ligada a una visi&oacute;n humanista, con valores de respeto y consciencia, hacia la naturaleza ambiental y humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n son significativas en el proyecto las presentaciones que hac&eacute;is en diferentes ciudades, a veces tomando parte de ferias de ilustraci&oacute;n y tambi&eacute;n de actividades y programas socioculturales &iquest;C&oacute;mo ha sido esa experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica:</strong> Una experiencia muy enriquecedora, en la que conocemos a muchas personas interesantes y lo que est&aacute;n haciendo. As&iacute; es como nos ponemos al d&iacute;a con el mundo, y no a trav&eacute;s de los medios digitales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta, &iquest;qu&eacute; hay preparado para el evento de Murcia y d&oacute;nde ser&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta: </strong>Ser&aacute; el d&iacute;a 26, si todo va bien (mirad por favor nuestras redes para cambios de &uacute;ltima hora: ig: @guerreras_historicas; fb: guerrerashistoricas; Tw: @GHistoricas). Pese a las circunstancias que nos acontecen, ha sido muy f&aacute;cil contactar y ser escuchadas con nuestro proyecto por la persona que se ocupa del lugar del acto de presentaci&oacute;n aqu&iacute; en Murcia, la cooperativa &Iacute;taca. Fue muy sencillo ponerme en contacto y contar nuestro proyecto, y enseguida recibimos la confirmaci&oacute;n de parte de Pedro, al que adem&aacute;s le encant&oacute; el proyecto. Adem&aacute;s, agradezco mucho a todas las personas que estamos colaborando en el proyecto, en las diferentes formas posibles, el acompa&ntilde;amiento, respaldo (y la aportaci&oacute;n t&eacute;cnica) que est&aacute;n llevando a cabo. Por supuesto estoy aprendiendo cosicas y poniendo en pr&aacute;ctica otras ya validadas por mi experiencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La idea preparada para las presentaciones de este segundo volumen de Guerreras es similar entre todas. Dada la alegr&iacute;a de que sea una segunda parte, nos apetece mucho celebrar, de ah&iacute; que sea una fiesta para nosotrxs. Y podremos escuchar unas palabras acerca de qu&eacute; trata el proyecto, c&oacute;mo nace la idea y una s&iacute;ntesis del recorrido hasta aqu&iacute;, apoyado con un video ilustrativo, y con un micro abierto a dudas, sugerencias y/o curiosidades varias. Podremos jugar &iexcl;tambi&eacute;n! a investigar las relaciones entre las ilustraciones y un peque&ntilde;o fragmento de cada relato. A quien le apetezca podr&aacute; tambi&eacute;n participar en un sencillo taller de escritura creativa y os invitaremos a una infusi&oacute;n, a una cerveza...
    </p><p class="article-text">
        El horario ser&aacute; de 17.30 a 19.30 aproximadamente. Sin obviar la protecci&oacute;n requerida, haremos uso de las medidas preventivas de seguridad en actos en interiores; para reforzar estas medidas y facilitar que as&iacute; sean, hay adem&aacute;s un n&uacute;mero de tel&eacute;fono (el m&iacute;o) para confirmar la asistencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una caracter&iacute;stica fundamental del proyecto es que se trata de algo colaborativo &iquest;En qu&eacute; consiste en el caso de Guerreras esta forma de creaci&oacute;n? &iquest;Es posible tomar parte del proyecto en estos momentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica: </strong>&iexcl;Por supuesto! Es fundamental la energ&iacute;a que todas aportamos, y la opini&oacute;n y el enfoque tambi&eacute;n son clave para que entre todas lo llevemos a puerto. Es evidente que no todas las decisiones pueden tomarse en grupo pero estamos cada vez m&aacute;s preparadas para ese trabajo; despu&eacute;s de la experiencia nos vamos colocando, adem&aacute;s, en cuanto a la manera en que trabajamos mejor como equipo. Es posible formar parte desde ya de Guerreras. En estos momentos lo que nos hace falta&nbsp;es potenciar la campa&ntilde;a para que m&aacute;s personas nos conozcan y poder llevar este volumen a imprenta. En el &aacute;mbito creativo a&uacute;n se sigue requiriendo una buena escritura para una nota de prensa, dotes de dibujo y dise&ntilde;o para un cartel&hellip; Estamos siempre en ello, tratando de sacar lo mejor de nosotras. Si quien lee estas l&iacute;neas est&aacute; interesadx en formar parte de cualquier manera que considere oportuna, estamos muy abiertas a escuchar pedradas y propuestas. Que nos escriba a&nbsp;hey@guerreras.es
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los siguientes hitos de Guerreras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&oacute;nica:</strong> Como puedes ver <a href="https://goteo.org/guerrerasvol2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la campa&ntilde;a de goteo</a>&nbsp;el proyecto tiene un gran potencial hasta la fecha, solo hace falta que nos encuentren las suficientes personas interesadas en que cada objetivo pueda llevarse a cabo. Queremos dar a conocer a mujeres de la Antig&uuml;edad pero tambi&eacute;n nuestra forma de trabajar y todo lo que somos capaces de hacer. Tratamos de construir el proyecto que nos hubiera gustado ver vivo cuando ten&iacute;amos esa edad en que nos lo empezamos a preguntar todo. Y a d&iacute;a de hoy seguimos pregunt&aacute;ndonos muchas cosas, tras ver la gran relevancia de este proyecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marta-valero-monica-revenga-autoras-proyecto-guerreras-proposito-recuperacion-reencuentro-ayer-hoy_128_6241334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2020 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab7a7637-765d-49db-b3fa-4b51661892f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="790744" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab7a7637-765d-49db-b3fa-4b51661892f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="790744" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Marta Valero y Mónica Revenga (proyecto 'Guerreras'): "Es un propósito de recuperación y reencuentro del ayer en el hoy""]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab7a7637-765d-49db-b3fa-4b51661892f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emboscarse está al alcance de cualquiera: una lectura de 'Ser bosques', de Jean-Baptiste Vidalou]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/emboscarse-alcance-lectura-jean-baptiste-vidalou_132_5973055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d282d6b3-f35b-4887-b609-359e4ce06031_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emboscarse está al alcance de cualquiera: una lectura de &#039;Ser bosques&#039;, de Jean-Baptiste Vidalou"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser bosque no es ocultarse, sino activarse. Es volverse ingobernables. Ser bosque empieza por habitar un suelo</p></div><p class="article-text">
        Este libro de Jean-Baptiste Vidalou es un repaso por algunas de las formas de resistencia relacionadas con el bosque, y tambi&eacute;n es una propuesta de emboscadura para cualquier persona que piense que lo comunitario no puede ser usurpado. El punto de partida de la cuesti&oacute;n de ser bosque es el siguiente: emboscarse significa vivir en el terreno en disputa, construir comunidad, para resistir al pillaje de las instituciones de la cuantificaci&oacute;n y el mercado. Porque primero, dice Vidalou, fue la tierra, y luego la tierra comunal (la tierra vivida) y luego la l&oacute;gica econ&oacute;mica sobre la tierra, que a su vez tiene cuatro fases: evacuar, arrasar, extraer, explotar. Y eso sucede o puede suceder en la ZAD de Notre Dame des Landes, en el bosque de Avaniers o en Lejuc, pero tambi&eacute;n en las zonas verdes de un barrio, en las huertas que circundan una ciudad, en las casas que resistieron en el Cabanyal. Ser bosque no es ocultarse, sino activarse. Es volverse ingobernables. Ser bosque empieza por habitar un suelo.
    </p><p class="article-text">
        En este razonamiento, la instalaci&oacute;n de aerogeneradores en las colinas de las monta&ntilde;as es un error fruto de la l&oacute;gica extractivista. Uno antes de este libro pod&iacute;a tener al respecto sentimientos ambivalentes. Por un lado, la blancura y la tersura, el silencio a distancia, la idea de lograr energ&iacute;a gratuita en di&aacute;logo con el aire, la ausencia de nube de humo y chimenea. Pero por otro la violencia sobre el terreno, ver que el horizonte te lo han cambiado, que han construido donde se pierde la vista, ese lugar predilecto e inalcanzable. Lo que explica el autor detr&aacute;s del pseud&oacute;nimo Vidalou aqu&iacute; es que levantar una estructura as&iacute; en una monta&ntilde;a es partir de que los recursos de la tierra son objeto de extracci&oacute;n: la tierra ha de ser gobernada, el ecosistema es una riqueza que debe ser monetizable, y el trabajo del ingeniero es sacarle el m&aacute;ximo partido posible (es decir, servirse de manera progresiva, a un ritmo que bordee el colapso) a un terreno que ha sido medido, cuantificado, ordenado. Es una acci&oacute;n que no viene de quien convive en el terreno, de quien ha hecho comunidad, de quien entiende que la l&iacute;nea recta no es la manera de llegar a dos puntos sino que el relieve te marcar&aacute; ese camino. Que no tiene en cuenta, y es un ejemplo peque&ntilde;o, que hab&iacute;a quien paseaba por esa ladera y ahora no puede ni acercarse por el ruido y por las vallas. Caminar por una senda en vez de por una carretera y llegar m&aacute;s tarde es seguir la l&oacute;gica del terreno que habitas. Poner un aerogenerador en la cima de una monta&ntilde;a es aprovecharte del terreno que pisas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c62c29c-5e44-4d3b-b47b-77b6e9385240_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Repasando Ser bosques queda meridianamente claro que una de las formas de resistencia m&aacute;s eficaces tiene que ver con usar el cuerpo y construir comunidad. Cuando en lo que antes era un terreno ahora hay una comunidad, con sus habitantes, su sistema educativo, su sistema legislativo, su comercio, su producci&oacute;n autogestionada, su relaci&oacute;n de convivencia con el entorno, es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil apelar s&oacute;lo a la l&oacute;gica del aprovechamiento para proponer un aplanamiento, un borr&oacute;n y una cuenta nueva al servicio de un plan de negocio. En las ZAD lo que se hace es eso, conocer experiencialmente un territorio. Llegar al lugar cercado, descubrirlo, conocerlo mejor que quienes s&oacute;lo lo hacen mapa y cifra y habitarlo, poniendo el cuerpo. Cuando lo habitas, sigue el libro, asumes que la &uacute;nica l&oacute;gica que sirve es la de la escucha. Se recoger&aacute; el fruto que te permita la tierra. A prop&oacute;sito de esto: en Mam&aacute; y el mar (Principal de los Libros), de Eva Armis&eacute;n y con adaptaci&oacute;n de Santi Balmes, descubr&iacute; que las haenyeo de la isla Jeju cultivan el fondo marino, y s&oacute;lo recolectan aquello que les permite la potencia de sus pulmones: &eacute;se es el pacto que hacen con la naturaleza. Tambi&eacute;n me viene a la cabeza que Capit&aacute;n Swing tiene un libro titulado Atlas de islas remotas que he regalado muchas veces. Lo firma Judith Schalasnky. Cada lugar remot&iacute;simo tiene su mapa y su texto descriptivo. Pero son mapas sin carreteras. Si quieres conocerlas bien, saber c&oacute;mo ir de un lugar a otro y qu&eacute; hay exactamente, tendr&aacute;s que habitarlas.
    </p><p class="article-text">
        Este libro de Errata Naturae explica todo esto perfectamente. L&eacute;anlo, el resumen del discurso no es un discurso y de hecho lo estropea. Debatan, denle alguna vuelta. Estar cuatro o cinco horas con la atenci&oacute;n dirigida hacia un objeto, construyendo conocimiento y nada m&aacute;s (o sea debatiendo internamente, aprendiendo, yendo un poco m&aacute;s all&aacute; y ac&aacute; todo el tiempo) es un gesto f&iacute;sico contracultural, y un rato sin zapeo no hace da&ntilde;o a nadie. Despu&eacute;s pueden mirar alrededor, si les ha interesado. Es probable que en su barrio haya una asociaci&oacute;n de vecinos y vecinas, o que en una de las plazas se haya instalado un huerto comunitario, donde iban a levantarse negocios. Pregunten, quiz&aacute; se pueda empezar por ah&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/emboscarse-alcance-lectura-jean-baptiste-vidalou_132_5973055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2020 13:43:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d282d6b3-f35b-4887-b609-359e4ce06031_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="165523" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d282d6b3-f35b-4887-b609-359e4ce06031_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="165523" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Emboscarse está al alcance de cualquiera: una lectura de 'Ser bosques', de Jean-Baptiste Vidalou]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d282d6b3-f35b-4887-b609-359e4ce06031_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fútbol es un terreno en disputa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/futbol-terreno-disputa_132_2256719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5e3d465-78e7-4e51-bea6-6f126868f02c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fútbol es un terreno en disputa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una lectura de Una historia popular del fútbol (Hoja de Lata, 2019), de Mickaël Correia por Javier García Clavel</p></div><p class="article-text">
        Hace poco estrenaron Les mis&eacute;rables, la &oacute;pera prima de Ladj Ly. El arranque de la pel&iacute;cula tiene mucho que ver con este libro. Son im&aacute;genes de j&oacute;venes viendo en las terrazas de Par&iacute;s la final del campeonato mundial de f&uacute;tbol, en 1998. Francia se enfrentaba a Brasil. &iquest;Por qu&eacute; comenzar una pel&iacute;cula sobre los suburbios y sobre la violencia policial y sobre la posibilidad de una revuelta con planos del ambiente durante un partido de f&uacute;tbol? Tiene todo el sentido.
    </p><p class="article-text">
        Este ensayo de Micka&euml;l Correia habla de f&uacute;tbol, desde sus or&iacute;genes a la actualidad, y de c&oacute;mo ha sido y est&aacute; desarroll&aacute;ndose la disputa pol&iacute;tica en ese terreno. Desde que el mundo es mundo, los actos, cualesquiera, son pol&iacute;ticos. Por supuesto en el deporte, que es un gesto l&uacute;dico pero tambi&eacute;n un gesto popular o capitalista, comunitario o patriarcal. Porque los gestos inanes no existen. Correia, en un trabajo de investigaci&oacute;n encomiable y con una prosa clara, a veces trepidante y a veces calmada, y que todo lo cuenta de manera pedag&oacute;gica -docere delectando-, nos lleva de un lado a otro y de un tiempo a otro, remarcando a cada paso esta naturaleza compleja y completa del f&uacute;tbol: aqu&iacute; se dirime tanto un gol en la porter&iacute;a contraria como una forma de entender la vida.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nto se aprende, qu&eacute; importante el ejercicio de visibilizaci&oacute;n que lleva a cabo el autor de Tourcoing (Francia). Uno desde Murcia hab&iacute;a o&iacute;do hablar del Sankt Pauli, de algunos jugadores que se hab&iacute;an salido del tiesto, de la revista Panenka, del libro de Quique Peinado sobre los futbolistas de izquierdas, de un ensayito que le regal&oacute; Dani, de Walden, y hab&iacute;a gritado algunos domingos en las gradas del CAP Ciudad de Murcia. Pero poco m&aacute;s. Y aqu&iacute; hay 500 p&aacute;ginas de nombres y apellidos, equipos de f&uacute;tbol, campos, sucesos hist&oacute;ricos, revoluciones, derrotas y victorias. Y como en todo ensayo maestro, enhebrando la vida ex campo con la vida in campo, aprendiendo historia cultural (tal cual) a la vez que historia chica del deporte rey.
    </p><p class="article-text">
        Pongo un par de ejemplos. Cuenta Correia que el primer plan quinquenal sovi&eacute;tico, entre 1929 y 1933, provoc&oacute; un &eacute;xodo masivo a las ciudades. Los hombres, desreferenciados, lejos de casa, socializaban, recuperaban el calor en el f&uacute;tbol: &ldquo;Para millares de obreros que acaban de llegar a los suburbios moscovitas, al igual que para sus hom&oacute;logos confrontados al anonimato en las metr&oacute;polis de Europa occidental o de Am&eacute;rica latina, el esf&eacute;rico constituye una nueva forma de socializaci&oacute;n masculina (&hellip;) Para los miles de inmigrantes procedentes del campo, asistir a un partido de f&uacute;tbol es una forma de recuperar el simulacro de identidad&rdquo; (pp. 120-121). La pol&iacute;tica afecta a la ciudadan&iacute;a, y la ciudadan&iacute;a refleja la afecci&oacute;n en el f&uacute;tbol. Otro caso (hay cientos en el libro): en los a&ntilde;os 30, cuando los fascistas se encaraman al poder afectan al f&uacute;tbol, porque quieren afectar a la ciudadan&iacute;a y tratan -un cl&aacute;sico- de rehacer la genealog&iacute;a del balompi&eacute;. Disloc&aacute;ndolo a voluntad, emborronan la procedencia brit&aacute;nica de ese deporte y &ldquo;decide[n] presentarlo como digno heredero del calcio fiorentino, juego de pelota colectivo de car&aacute;cter popular que se origin&oacute; en Florencia durante la Edad Media&rdquo; (p. 113). Dicen: este deporte que nos hace comunidad, este lugar donde sois sociedad, tambi&eacute;n es propiedad nuestra, desde siempre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5032f5d0-1b07-420e-ab1c-57d437ce6f61_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Como en cualquier libro de historia, se pueden aprender y repasar muchas cosas con Una historia popular del f&uacute;tbol, cosas para el d&iacute;a a d&iacute;a, quiero decir. Por ejemplo, que la revoluci&oacute;n no ser&aacute; televisada, que habr&aacute; que buscar m&aacute;s all&aacute;. Casi nadie vio, en la inauguraci&oacute;n del campeonato del mundo de Brasil, el 12 de junio de 2014, c&oacute;mo una de las tres personas que soltaron una paloma al aire, s&iacute;mbolo de la paz entre los pueblos, sac&oacute; de su bolsillo una bandera roja, en la que estaba escrito: &ldquo;Demarca&ccedil;&atilde;o J&aacute;&rdquo;. &ldquo;El eslogan es una alusi&oacute;n a la lucha de los ind&iacute;genas para lograr que el Gobierno establezca los l&iacute;mites de las tierras ancestrales indias que est&aacute; sufriendo, en detrimento del derecho constitucional, la presi&oacute;n inmobiliaria de los especuladores&rdquo; (p. 253). Esa imagen fue censurada, se orden&oacute; desde realizaci&oacute;n pasar a un plano de, precisamente, las tribunas. Tampoco vamos a escuchar, si no nos arremangamos, que lo que ocurri&oacute; el 1 de febrero de 2012 en la ciudad portuaria de Puerto Sa&iacute;d, al t&eacute;rmino de un partido de f&uacute;tbol entre el Al Masry y Al Ahly, fue una venganza ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los Ahlawy son apu&ntilde;alados, estrangulados, pisoteados o arrojados desde lo alto de las gradas. Poco despu&eacute;s del comienzo del ataque, las luces del estadio se apagan bruscamente y las puertas de salida permanecen bloqueadas durante una veintena de minutos. En cuanto a los agentes de seguridad, se quedan pr&aacute;cticamente impasibles. La agresi&oacute;n se convierte en masacre. Resultado: 74 muertos y cerca de doscientos heridos graves&rdquo; (p. 192). Para los Ahlawy, los ultras del equipo visitante, se trata de una acci&oacute;n planeada por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, presidido por Mohamed Tantawi,y que tom&oacute; el poder un a&ntilde;o antes tras la dimisi&oacute;n de Mubarak.
    </p><p class="article-text">
        Una venganza contra los ultras, por haber sido parte fundamental en las revueltas contra el gobierno militar egipcio. Todo esto no est&aacute; en la cabeza de quien ve un partido de f&uacute;tbol, de quien se alegra por el fichaje de un jugador brasile&ntilde;o, de quien sigue con inter&eacute;s y cerveza un partido de su selecci&oacute;n contra la de Egipto. Si cada vez que vemos un regate pens&aacute;ramos que esa forma de baile se origin&oacute; en Brasil cuando al delantero centro Arthur Friedenreich le cos&iacute;an a patadas, faltas que los &aacute;rbitros, racistas, no pitaban por tratarse de un jugador afrobrasile&ntilde;o, y tuvo que aprender a esquivarlas (p. 237), &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a? 
    </p><p class="article-text">
        Correia revela, desvela y libera. Nos han hecho pensar, abundo en la idea de m&aacute;s arriba, que nada de lo que ocurre en torno al f&uacute;tbol es ideol&oacute;gico, que el f&uacute;tbol no tiene nada que ver con la pol&iacute;tica. Que cuando un jugador habla de, por ejemplo, independentismo, est&aacute; fuera de su competencia, y es un ultraje para la causa del deporte, que es por antonomasia aideol&oacute;gica. Pero es un error, porque todo es pol&iacute;tico, y lo que se dice que no es pol&iacute;tico responde a una ideolog&iacute;a muy precisa, muy concreta: el neoliberalismo, la cara m&aacute;s com&uacute;n del Capital en el siglo XXI. No hablar de pol&iacute;tica es dejar el terreno del f&uacute;tbol a disposici&oacute;n del mercado. Y eso es una forma de pensar, como otra cualquiera. El capitalismo, de manera muy inteligente, ha logrado dejar de ser considerado una ideolog&iacute;a. Un blanqueamiento perfecto. Como el que hac&iacute;an en 1914 con polvo de arroz sobre el rostro de Carlos Alberto, primer jugador mulato del Fluminense FC, antes de salir al verde. Como el que se hac&iacute;a cuando una mujer -un cuerpo femenino liberado- disputaba un partido de f&uacute;tbol y los medios generalistas patriarcales lo tildaban de curiosidad, de divertimento est&eacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/36c7dc58-3913-4ef7-8798-0254be774b93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los ultras del Besiktas, los Carsi, dec&iacute;an en un comunicado en 2014: &ldquo;El sistema pretende que nuestras vidas queden limitadas a noventa minutos durante los cuales debemos alegrarnos de los goles que hemos marcado o deplorar los que nos han metido [&hellip;]. Quieren que 'no veamos nada, no oigamos nada y no hablemos de nada' que tenga relaci&oacute;n con lo que ocurre fuera del campo de juego, como si los momentos anteriores al saque inicial no contaran para nada&rdquo; (p. 368). En realidad, pensamos que los ultras y los futbolistas no tienen nada que decir, y nada que transformar, porque est&aacute; prohibido preguntarles por nada que no sea f&uacute;tbol, o considerarlos nada m&aacute;s all&aacute; que futbolistas, o peor -en el imaginario construido-: ultras. &Eacute;se ha sido el mandato. Hasta que a un entrenador se le pregunta por el veto parental, o a un jugador por el sueldo de los jugadores, o a otro por el derecho a la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos. Es una grieta en el sistema, puede ser un cambio sustancial.
    </p><p class="article-text">
        Es posible liberar al f&uacute;tbol del Capital. Basta que un equipo no pida cr&eacute;ditos estratosf&eacute;ricos y quede en manos de bancos, basta con que decida no aceptar nunca publicidad de casas de apuestas, basta con que un jugador salte al terreno de juego con un brazalete multicolor, una jugadora se plante por sus derechos labores; que no se toleren actos racistas, hom&oacute;fobos o fascistas desde la grada y desde el c&eacute;sped; o simplemente que un club decida no hacer concentraci&oacute;n previa a los partidos para dejar a los jugadores que se comporten como lo que son, personas responsables. Las contraindicaciones son la p&eacute;rdida de capital. Pero no habr&aacute; m&aacute;s: porque la m&aacute;xima competitividad, el m&aacute;ximo esfuerzo, el m&aacute;ximo compromiso, la m&aacute;xima conciencia social y la m&aacute;xima responsabilidad de afici&oacute;n, jugadores y jugadoras permanecen inalterables. Incluso potenciados, porque la exigencia se concentra ah&iacute;, en esos valores, en los valores del f&uacute;tbol.  
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes que est&aacute;n viendo el partido de f&uacute;tbol al inicio de Les mis&eacute;rables lo hacen desde la plaza. El estadio se ha cerrado para ellos porque las entradas tienen un precio prohibitivo. En la calle, gratuitamente, disfrutan del partido, entrelazan sus voces, se desga&ntilde;itan juntos, hacen comunidad, construyen identidad, defienden su patria. Les han expulsado del campo, donde s&oacute;lo si tienes dinero y no armas esc&aacute;ndalo (el guardar formalidad que se dec&iacute;a) puedes permanecer. Pero la energ&iacute;a de la calle est&aacute; intacta. Francia gan&oacute; 3 a 0. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una revoluci&oacute;n latente. Este libro habla de las escaramuzas, de las guerrillas, caballos de troya de madera, hierba y tierra, o drones desatados que irrumpen con estr&eacute;pito; habla de de d&oacute;nde viene esto, de qui&eacute;nes fueron los y las pioneras, porque Una historia popular del f&uacute;tbol es tanto una reivindicaci&oacute;n como un acto de justicia. &iquest;Odias el f&uacute;tbol? &iquest;Crees que no tiene que ver contigo, que no habla de ti? Lee este ensayo de Correia. El f&uacute;tbol es un terreno en disputa que afecta a cualquiera. Ah&iacute; se explica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Clavel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/futbol-terreno-disputa_132_2256719.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2020 22:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b5e3d465-78e7-4e51-bea6-6f126868f02c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83307" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b5e3d465-78e7-4e51-bea6-6f126868f02c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83307" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El fútbol es un terreno en disputa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b5e3d465-78e7-4e51-bea6-6f126868f02c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
