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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sandra León Alfonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sandra-leon-alfonso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sandra León Alfonso]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El 'backlash' climático en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/backlash-climatico-espana_132_12241318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51afbd84-04bc-40d2-bbdc-02ee42ec8cef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;backlash&#039; climático en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La raíz del 'backlash' climático en España no es económica sino cultural, pues coincide con un rechazo hacia la clase política y hacia las restricciones que las políticas contra el cambio climático suponen para el modo de vida</p></div><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles todav&iacute;a no tenemos una posici&oacute;n clara sobre el cambio clim&aacute;tico. Esto significa que una gran parte de los ciudadanos (alrededor del 60&#8239;%) somos inconsistentes en nuestras actitudes sobre este tema: nos declaramos, por ejemplo, preocupados por el fen&oacute;meno del calentamiento global, pero al mismo tiempo otorgamos un bajo nivel de apoyo a las pol&iacute;ticas destinadas a combatirlo. Alternativamente, un 40&#8239;% de la poblaci&oacute;n s&iacute; tiene posiciones coherentes (aproximadamente un 20&#8239;% de los espa&ntilde;oles muestra una opini&oacute;n consistentemente favorable y otro 20&#8239;% consistentemente hostil). Esto significa que el cambio clim&aacute;tico es todav&iacute;a un asunto moldeable, no cristalizado en la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia general en la evoluci&oacute;n de las actitudes, sin embargo, no es positiva: durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os son m&aacute;s los espa&ntilde;oles que han empeorado su opini&oacute;n sobre el cambio clim&aacute;tico que quienes han desarrollado actitudes m&aacute;s positivas. A ese grupo de ciudadanos cuya opini&oacute;n sobre el cambio clim&aacute;tico se ha vuelto m&aacute;s negativa los hemos denominado <em>backlashers</em> en un estudio financiado por y dise&ntilde;ado en colaboraci&oacute;n con la European Climate Foundation. Tras realizar una encuesta panel de 4 olas (entre noviembre de 2022 y octubre de 2024), identificamos a un total de 698 <em>backlashers</em> en Espa&ntilde;a, es decir, ciudadanos que a lo largo del periodo de estudio hab&iacute;an empeorado de manera consistente sus percepciones sobre el cambio clim&aacute;tico (este grupo representaba un 22&#8239;% del total de la muestra).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; pod&iacute;a deberse el empeoramiento de las actitudes clim&aacute;ticas de los denominados <em>backlashers</em>? Para indagar sobre esta cuesti&oacute;n, hemos realizado recientemente una encuesta en la que conseguimos recontactar con los <em>backlashers</em> identificados previamente. Nuestro objetivo era analizar con mayor profundidad las caracter&iacute;sticas de este grupo y los motivos que les hab&iacute;an llevado a tener una visi&oacute;n m&aacute;s negativa sobre el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados muestran que el empeoramiento de las actitudes clim&aacute;ticas de los <em>backlashers</em> est&aacute; relacionado con un mayor rechazo a las pol&iacute;ticas que supongan un cambio en su estilo de vida (en su renta, en la utilizaci&oacute;n del coche o en su consumo). El rechazo emerge sobre todo en las pol&iacute;ticas para combatir el cambio clim&aacute;tico basadas en impuestos verdes, en prohibiciones en el consumo de carne o en limitaciones en la utilizaci&oacute;n del coche privado (ver Gr&aacute;ficos 1 y 2). Los <em>backlashers</em> son particularmente sensibles a las pol&iacute;ticas que limiten la utilizaci&oacute;n del coche (como las Zonas de Bajas Emisiones), porque utilizan m&aacute;s el transporte privado que el resto de la poblaci&oacute;n para ir al trabajo, realizar actividades de ocio o llevar a los ni&ntilde;os al colegio. 
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                Gráfico 1. Evolución de las actitudes hacia los impuestos verdes (backlashers frente a población en general)                            </span>
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                Gráfico 2. Evolución de las actitudes hacia ZBE y consumo de carne (backlashers frente a población en general)                            </span>
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        Que la opini&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica de algunos ciudadanos haya empeorado en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os no tiene que ver con que esta cuesti&oacute;n les provoque mayor alarma o preocupaci&oacute;n. Al contrario, cuando se pregunta a los <em>backlashers</em> sobre las sensaciones que les provoca el cambio clim&aacute;tico, a diferencia de la poblaci&oacute;n en general, el tema no les provoca miedo ni rabia, sino sobre todo hartazgo (ver Gr&aacute;fico 3). Esta sensaci&oacute;n de hast&iacute;o de los <em>backlashers</em> resulta tambi&eacute;n comparativamente m&aacute;s intensa respecto a las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero y el conflicto palestino-israel&iacute;. Para los <em>backlashers</em>, el cambio clim&aacute;tico es un tema asimilable a otras cuestiones ideologizadas, especialmente las de tipo cultural (como el feminismo). As&iacute;, el <em>backlash</em> clim&aacute;tico est&aacute; conectado al <em>backlash</em> cultural, que tambi&eacute;n representa una reacci&oacute;n negativa, en este caso frente a cambios sociales o culturales percibidos como demasiado r&aacute;pidos en cuestiones como el feminismo, los derechos LGTBI o las pol&iacute;ticas de diversidad.
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                Gráfico 3. Sentimientos hacia el cambio climático (backlashers frente a población en general)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, los <em>backlashers</em> no son hostiles clim&aacute;ticos (cuyas posiciones son consistentes y estables en su rechazo radical a la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica), sino ciudadanos cuyas actitudes son hoy menos favorables que hace dos a&ntilde;os. A diferencia de los hostiles, los <em>backlashers</em> son un grupo m&aacute;s ecl&eacute;ctico ideol&oacute;gicamente. Sin embargo, s&iacute; comparten elementos de desafecci&oacute;n pol&iacute;tica: los <em>backlashers</em> se muestran comparativamente m&aacute;s hostiles hacia la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos (prefieren a los expertos) y son m&aacute;s favorables hacia los mensajes de corte populista.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la ra&iacute;z del <em>backlash</em> clim&aacute;tico en Espa&ntilde;a no es econ&oacute;mica, sino cultural. El hecho de que una parte de la poblaci&oacute;n tenga hoy una visi&oacute;n m&aacute;s negativa sobre el cambio clim&aacute;tico que hace dos a&ntilde;os no se debe a un empeoramiento de su situaci&oacute;n laboral ni a su mayor vulnerabilidad econ&oacute;mica respecto al resto. El distanciamiento de los <em>backlashers</em> respecto al apoyo clim&aacute;tico se relaciona con un rechazo hacia la clase pol&iacute;tica y hacia las restricciones que las pol&iacute;ticas contra el cambio clim&aacute;tico suponen para su modo de vida, as&iacute; como con un hartazgo comparable al que sienten ante otros temas marcadamente divisivos en el plano ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello sugiere que la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica en Espa&ntilde;a se est&aacute; integrando, de forma progresiva, en la llamada divisi&oacute;n cultural y que, a pesar de que la mayor&iacute;a de los ciudadanos espa&ntilde;oles se muestra preocupada por el cambio clim&aacute;tico, es muy probable que esta preocupaci&oacute;n quede finalmente enterrada en los bloques ideol&oacute;gicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/backlash-climatico-espana_132_12241318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Apr 2025 04:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'backlash' climático en España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los efectos del cambio climático socavan la lucha contra sus causas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/efectos-cambio-climatico-socavan-lucha-causas_132_11261197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f492e13d-cf9e-45f4-8eda-7cadeea9fe77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los efectos del cambio climático socavan la lucha contra sus causas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que el desafío climático se esté revelando cada vez más en forma de crisis asociadas a fenómenos meteorológicos extremos -olas de calor, sequía, inundaciones- podría, paradójicamente, acabar socavando la gobernanza supranacional que se requiere para combatirlo</p></div><p class="article-text">
        A medida que los efectos del cambio clim&aacute;tico resultan m&aacute;s evidentes, la naturaleza de este fen&oacute;meno va cambiando a ojos de los ciudadanos. El cambio clim&aacute;tico ha pasado de ser un desaf&iacute;o difuso y global a manifestarse de manera concreta a trav&eacute;s de episodios meteorol&oacute;gicos extremos (olas de calor, sequ&iacute;a, inundaciones) cuyas consecuencias son equiparables a los desastres naturales. Que el desaf&iacute;o clim&aacute;tico se est&eacute; revelando m&aacute;s intensamente en forma de crisis podr&iacute;a, parad&oacute;jicamente, acabar socavando el impulso global que se requiere para combatirlo. Dicho de otra manera: atender las consecuencias del cambio clim&aacute;tico podr&iacute;a detraer esfuerzos orientados a combatir sus causas.&nbsp;Veamos de qu&eacute; manera. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la persistencia de las sequ&iacute;as o de las olas de calor pueden reorientar las demandas de la opini&oacute;n p&uacute;blica del largo al corto plazo. A medida que los ciudadanos experimentan el cambio clim&aacute;tico a trav&eacute;s de eventos extremos, es posible que sus demandas hacia las administraciones p&uacute;blicas se centren m&aacute;s en la respuesta a la crisis (reparaci&oacute;n de da&ntilde;os) y la minimizaci&oacute;n del impacto inmediato (mediante la adaptaci&oacute;n de infraestructuras o el establecimiento de protocolos sanitarios, por ejemplo) en detrimento de una mayor exigencia de coordinaci&oacute;n, financiaci&oacute;n y liderazgo global en el largo plazo. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, las demandas de acci&oacute;n pol&iacute;tica de la poblaci&oacute;n podr&iacute;an orientarse desde lo global hacia lo local. Esto es as&iacute; porque mientras que para combatir las causas del cambio clim&aacute;tico es necesaria una coordinaci&oacute;n global en la reducci&oacute;n de las emisiones de gases de efecto invernadero, las decisiones sobre c&oacute;mo reparar y minimizar los efectos de los fen&oacute;menos extremos suelen ser m&aacute;s locales o regionales. Esto puede acabar generando un dilema para los responsables p&uacute;blicos sobre c&oacute;mo distribuir los esfuerzos y recursos entre acciones con beneficios m&aacute;s inmediatos y locales frente a acciones cuyos beneficios son m&aacute;s difusos y de largo plazo. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, si los fen&oacute;menos extremos derivados del cambio clim&aacute;tico se extienden con efectos geogr&aacute;ficos asim&eacute;tricos, ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil establecer acuerdos globales para combatir sus causas. Cuanto m&aacute;s desigual sea el impacto del cambio clim&aacute;tico, mayor heterogeneidad existir&aacute; en la respuesta preferida por los gobiernos nacionales para mitigar sus causas. Los pol&iacute;ticos que crean que las soluciones comunes est&aacute;n crecientemente alejadas (ya sea por demasiado suaves o demasiado exigentes) del nivel &oacute;ptimo de respuesta en su propio pa&iacute;s, tendr&aacute;n la tentaci&oacute;n de retroceder en acuerdos globales. La coordinaci&oacute;n global se resquebrajar&aacute;. Ello podr&iacute;a resultar en una coordinaci&oacute;n reducida a &ldquo;clubes de naciones&rdquo; con intereses parecidos, <a href="https://www.nobelprize.org/uploads/2018/10/nordhaus-lecture.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como propuso William Nordhaus</a> como f&oacute;rmula para superar las limitaciones de los tratados internacionales. 
    </p><p class="article-text">
        El tercer mecanismo es la cristalizaci&oacute;n del tema del cambio clim&aacute;tico en el &aacute;mbito pol&iacute;tico nacional. Por un lado, la existencia de eventos clim&aacute;ticos extremos ha intensificado la presencia del cambio clim&aacute;tico en el debate p&uacute;blico. Por otro lado, las iniciativas pol&iacute;ticas lanzadas a nivel supranacional, como el Pacto Verde Europeo, han establecido l&iacute;neas espec&iacute;ficas de acci&oacute;n pol&iacute;tica que los estados miembros nacionales (y las autoridades regionales y locales) deben desarrollar. Estas l&iacute;neas, como la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas para mitigar el cambio clim&aacute;tico (por ejemplo, Zonas de Bajas Emisiones), generan grupos de ganadores y perdedores que presionan a las autoridades pol&iacute;ticas nacionales en direcciones opuestas. Por &uacute;ltimo, la expansi&oacute;n del tema del cambio clim&aacute;tico en el &aacute;mbito pol&iacute;tico ir&aacute; acompa&ntilde;ada de una progresiva cristalizaci&oacute;n de las posiciones de los partidos pol&iacute;ticos, lo que contribuir&aacute; a profundizar las l&iacute;neas de divisi&oacute;n sobre esta cuesti&oacute;n entre los votantes. 
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, niveles relativamente altos de preocupaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre el cambio clim&aacute;tico pueden coexistir con desacuerdos importantes sobre las medidas espec&iacute;ficas implementadas para mitigar o adaptarse al calentamiento global (como impuestos o restricciones). En este escenario, los l&iacute;deres nacionales tendr&aacute;n m&aacute;s dificultades para conformar mayor&iacute;as amplias con las que cumplir los acuerdos supranacionales sobre pol&iacute;ticas preventivas o adaptativas que combatan el cambio clim&aacute;tico. En definitiva, el consenso pol&iacute;tico necesario para sostener la acci&oacute;n colectiva global sobre el cambio clim&aacute;tico ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los tres argumentos presentados confluyen en una paradoja: mientras que el cambio clim&aacute;tico, como desaf&iacute;o global, necesita de estructuras institucionales que permitan una coordinaci&oacute;n global, su manifestaci&oacute;n en forma de crisis peri&oacute;dicas puede socavar dicho esfuerzo, fortaleciendo el papel de lo nacional y lo local. Una mayor demanda de actuaciones orientadas a combatir en el corto plazo los efectos que provocan los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos desencadenados por el calentamiento global puede acabar debilitando los esfuerzos de largo plazo basados en la coordinaci&oacute;n, la financiaci&oacute;n y el liderazgo global.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/efectos-cambio-climatico-socavan-lucha-causas_132_11261197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2024 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fractura ideológica sobre el cambio climático en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fractura-ideologica-cambio-climatico-espana_132_10783317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/331fa0fc-cc33-430c-a8ad-3787bcf7616b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fractura ideológica sobre el cambio climático en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los votantes del PP reconocen menos el cambio climático y están menos preocupados por él que los votantes de izquierda. Sin embargo, las actitudes de los populares son generalmente más cercanas a las de los electores de izquierda que a los de Vox</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n reconoce la existencia del cambio clim&aacute;tico y est&aacute; preocupada por &eacute;l, por lo que las posiciones negacionistas son minoritarias. Sin embargo, la divisi&oacute;n pol&iacute;tica alrededor de esta cuesti&oacute;n aflora m&aacute;s claramente en el grado de apoyo a las pol&iacute;ticas destinadas a prevenir las causas del cambio clim&aacute;tico o a combatir sus efectos. Esta divisi&oacute;n puede explicarse por dos motivos: porque las pol&iacute;ticas no son neutrales, al tener efectos distributivos (generan ganadores y perdedores tanto en la poblaci&oacute;n como en distintos sectores econ&oacute;micos). Y, en segundo lugar, porque el apoyo a las pol&iacute;ticas puede estar condicionado por el grado de confianza o apoyo hacia los actores pol&iacute;ticos que deben impulsarlas.
    </p><p class="article-text">
        La divisi&oacute;n alrededor de la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica en la sociedad espa&ntilde;ola es fundamentalmente ideol&oacute;gica, pues los electores de izquierda se muestran generalmente m&aacute;s preocupados por el cambio clim&aacute;tico y apoyan en mayor medida las pol&iacute;ticas que los de derecha. En este &uacute;ltimo bloque, los votantes de VOX aparecen con posiciones claramente diferenciada respecto a los votantes del PP, PSOE y SUMAR. Aunque el grado de divisi&oacute;n ideol&oacute;gica en estas cuestiones parece menor que en otras pol&iacute;ticas (Le&oacute;n y Miller 2023), el mayor protagonismo del calentamiento global en la agenda pol&iacute;tica es relativamente nuevo, y solo recientemente los partidos han comenzado a tomar posiciones sobre esta problem&aacute;tica y las pol&iacute;ticas que se impulsan para combatirla. Esto implica que todav&iacute;a existe margen, tanto en los partidos como en la opini&oacute;n p&uacute;blica, para cambios en sus posicionamientos sobre la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, los electores del Partido Popular operan como una especie de grupo bisagra entre las posiciones m&aacute;s favorables a la lucha contra el cambio clim&aacute;tico de la izquierda y las actitudes m&aacute;s radicalizadas de los electores de VOX. Si el votante del Partido Popular se radicaliza hacia posiciones cercanas a las de VOX, manteniendo constante la posici&oacute;n del resto, el consenso actual en la preocupaci&oacute;n y reconocimiento del cambio clim&aacute;tico entre los votantes de izquierda y los del PP se debilitar&aacute;. Si, por el contrario, los votantes populares siguen manteniendo posiciones generalmente favorables a las medidas para luchar contra el cambio clim&aacute;tico, los avances en la agenda pol&iacute;tica de transici&oacute;n verde impulsada por Europa ser&aacute;n menos conflictivos. En definitiva, el grado de consenso sobre el que operen las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas relacionadas con el cambio clim&aacute;tico depender&aacute; en gran medida de c&oacute;mo evolucionen las actitudes y predisposiciones de los votantes del Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es entonces la posici&oacute;n actual de los votantes populares en relaci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico? Los datos de una encuesta panel de tres olas financiada por <em>European Climate Foundation</em> y dise&ntilde;ada por investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid muestran que los electores del Partido Popular est&aacute;n menos preocupados sobre este problema y son m&aacute;s cr&iacute;ticos con las pol&iacute;ticas para combatirlo que los votantes del PSOE o de SUMAR. Sin embargo, sus actitudes son generalmente m&aacute;s cercanas a las de los electores de izquierda que a los de VOX, aunque con matices.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra las actitudes de los cuatro grupos de votantes (midi&eacute;ndolos con el recuerdo de voto en las elecciones del 23 de julio de 2023) hacia distintas cuestiones relacionadas con el cambio clim&aacute;tico. Como puede observarse, el grado de desacuerdo de los votantes populares respecto a la mayor&iacute;a de afirmaciones es m&aacute;s pr&oacute;ximo al que manifiestan los votantes de izquierda que al de los votantes de VOX, con algunas excepciones. Una es la afirmaci&oacute;n de si nos estamos preocupando demasiado por el cambio clim&aacute;tico y poco por el empleo y los precios (menor grado de desacuerdo); la segunda es sobre si se est&aacute; exagerando mucho el cambio clim&aacute;tico (menor grado de desacuerdo) y la tercera es un mayor desacuerdo sobre la posibilidad de transgredir normas para llamar la atenci&oacute;n sobre el cambio clim&aacute;tico. Adem&aacute;s, los datos de las dos primeras olas del estudio muestran que las actitudes de los populares apenas han cambiado durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o (datos no mostrados).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Porcentaje de personas que est&aacute;n poco o nada de acuerdo con las siguientes afirmaciones</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: encuesta REACCT (Instituto Carlos III-Juan March) y European Climate Foundation (octubre 2023). Muestra: 5038."
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            <span class="title">
                Fuente: encuesta REACCT (Instituto Carlos III-Juan March) y European Climate Foundation (octubre 2023). Muestra: 5038.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En el Gr&aacute;fico 2 se muestran los resultados respecto al apoyo a las pol&iacute;ticas para combatir el cambio clim&aacute;tico. Estas pol&iacute;ticas se han agrupado en tres categor&iacute;as: subvenciones, prohibiciones/limitaciones e impuestos. Como puede observarse, la brecha entre bloques ideol&oacute;gicos es mayor en el &aacute;mbito de los impuestos y en la limitaci&oacute;n del consumo de carne, mientras que en el resto de cuestiones las posiciones de los votantes del PP est&aacute;n m&aacute;s pr&oacute;ximas a los votantes del PSOE y SUMAR que a los de VOX. En el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas basadas en subvenciones, las diferencias son m&iacute;nimas porque el general el grado de apoyo a estas pol&iacute;ticas es alto. Los datos de las dos primeras olas del estudio muestran de nuevo que el grado de apoyo de los populares a estas pol&iacute;ticas apenas han cambiado durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o (datos no mostrados).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Porcentaje de personas que rechazan (m&aacute;s bien en contra y en contra) las siguientes pol&iacute;ticas contra el cambio clim&aacute;tico</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: encuesta REACCT (Instituto Carlos III-Juan March) y European Climate Foundation (octubre 2023). Muestra: 5038.                            </span>
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        En conclusi&oacute;n, aunque los votantes del partido popular muestran actitudes algo m&aacute;s cr&iacute;ticas hacia el cambio clim&aacute;tico que los votantes de SUMAR o del PSOE, en una gran mayor&iacute;a de cuestiones relacionadas con el cambio clim&aacute;tico sus posiciones est&aacute;n m&aacute;s cerca de los votantes de izquierda que de los de VOX. Existe una excepci&oacute;n: las medidas para combatir el cambio clim&aacute;tico basadas en el aumento de impuestos s&iacute; generan una profundizaci&oacute;n de la divisi&oacute;n entre bloques ideol&oacute;gicos. Las medidas fundamentadas en prohibiciones tambi&eacute;n generan menos consenso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fractura-ideologica-cambio-climatico-espana_132_10783317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Dec 2023 21:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fractura ideológica sobre el cambio climático en España]]></media:title>
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      <title><![CDATA[23J: estado de la cuestión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/23j-cuestion_132_10371659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/300b66cd-76d8-4cef-831b-4796f1541117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="23J: estado de la cuestión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PP y PSOE llegan con necesidades diferentes a la campaña del 23J. El riesgo para el PP es no llegar a la mayoría absoluta en la suma con Vox y para ello no necesita tanto movilizar a los suyos como desmovilizar a la izquierda. El PSOE no puede apelar al voto moderado con la amenaza de Vox, sino con políticas sociales, porque el votante de centro siente más rechazo hacia los nacionalistas que hacia el partido de Abascal.</p></div><p class="article-text">
        Sabemos que las campa&ntilde;as electorales son hoy m&aacute;s decisivas que hace varias d&eacute;cadas porque hay cada vez un mayor n&uacute;mero de ciudadanos que decide su voto durante las dos semanas previas a las elecciones. Si en los a&ntilde;os 90 casi todo el mundo ten&iacute;a claro a qui&eacute;n votar antes de la campa&ntilde;a electoral y solo un 10% decid&iacute;a durante los &uacute;ltimos d&iacute;as, en el momento actual el porcentaje de quienes decidir&aacute;n durante la campa&ntilde;a, en el d&iacute;a de reflexi&oacute;n o el mismo d&iacute;a de las elecciones asciende al 37%. Esto significa que en los pr&oacute;ximos d&iacute;as habr&aacute; casi 14 millones de ciudadanos decidiendo qu&eacute; hacer el pr&oacute;ximo 23 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Los dos principales partidos han llegado a este momento con distintas fortalezas y debilidades. Al PP, tal y como ocurri&oacute; en las &uacute;ltimas elecciones auton&oacute;micas, solo le puede ir bien, pues todo indica que va a mejorar significativamente su porcentaje de voto y el n&uacute;mero de esca&ntilde;os. As&iacute;, el partido de Feij&oacute;o se enfrenta a las pr&oacute;ximas elecciones con cierta comodidad. Es percibido como vencedor m&aacute;s probable por tres de cada cuatro ciudadanos, un porcentaje similar a quienes cre&iacute;an que S&aacute;nchez ganar&iacute;a en las &uacute;ltimas elecciones generales. Tampoco le va mal en el resto de indicadores, pues&nbsp;cuenta con una alta fidelidad de voto, pocos indecisos, arranca m&aacute;s voto entre abstencionistas y nuevos votantes que el PSOE (seg&uacute;n la preelectoral del CIS, aunque encuestas m&aacute;s recientes indican una mayor capacidad de movilizaci&oacute;n de los socialistas durante los &uacute;ltimos d&iacute;as), y su electorado est&aacute; altamente motivado: prueba de ello es que los votantes populares se muestran mucho m&aacute;s convencidos de su victoria de lo que lo estaban los socialistas del triunfo de S&aacute;nchez en el 2019.
    </p><p class="article-text">
        El problema principal del PP no es alejarse de la primera posici&oacute;n que todas las encuestas le otorgan. Ser&iacute;a raro que, dados los pron&oacute;sticos electorales, no quedara primero en n&uacute;mero de esca&ntilde;os. El riesgo para el PP es alejarse de una mayor&iacute;a absoluta en la suma con Vox y tener que depender de unos aliados parlamentarios que, a d&iacute;a de hoy, son escasos. Feij&oacute;o es muy bien valorado entre los suyos pero, con la excepci&oacute;n de los votantes de Vox, Ciudadanos, Navarra Suma y Coalici&oacute;n Canarias, los del resto de partidos le otorgan un suspenso en su valoraci&oacute;n. Para evitar llegar a un escenario donde los populares se quedan a las puertas de la mayor&iacute;a absoluta Feij&oacute;o no necesita tanto animar a los suyos, como desmovilizar a la izquierda y cortocircuitar el aumento de apoyos a Sumar y al PSOE registrado durante los primeros d&iacute;as de la campa&ntilde;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Para los partidos en el Gobierno, lo que pase durante los pr&oacute;ximos d&iacute;as es m&aacute;s importante que para el PP, pues los votantes de izquierda est&aacute;n m&aacute;s indecisos y son los que en mayor medida decidir&aacute;n su voto durante la campa&ntilde;a electoral. En este escenario, la ventaja para S&aacute;nchez es que el PSOE es percibido por la opini&oacute;n p&uacute;blica como el partido m&aacute;s capaz en la gran mayor&iacute;a de pol&iacute;ticas, exceptuando la de seguridad, la econom&iacute;a y las infraestructuras, en las que el PP es favorito. Adem&aacute;s, a pesar de que el presidente del Gobierno no tiene una valoraci&oacute;n tan alta entre los suyos como el l&iacute;der de la oposici&oacute;n, S&aacute;nchez es menos impopular que Feij&oacute;o entre el resto de votantes. Esto tambi&eacute;n tiene su reflejo en que el PSOE cuenta potencialmente con m&aacute;s aliados parlamentarios que el PP.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o para el PSOE es que llega a estas elecciones con un votante m&aacute;s indeciso y menos movilizado, y con una opini&oacute;n p&uacute;blica que es algo menos de izquierdas que hace cuatro a&ntilde;os (la media ideol&oacute;gica ha subido ligeramente de 4,5 a 4,79). Adem&aacute;s, sus apoyos en el centro-izquierda se han debilitado, mientras el PP ha conseguido hacer una incursi&oacute;n modesta pero significativa en este grupo, que cuenta con uno de los porcentajes m&aacute;s altos de indecisos. Por otro lado, el votante de centro (que se caracteriza por situarse en el 5 de la escala ideol&oacute;gica y representa uno de cada cinco electores) ha virado definitivamente hacia el PP en estos &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os (en el 2019 el PSOE era el primer partido en intenci&oacute;n de voto en el electorado de centro, ahora el PP le supera en m&aacute;s de 10 puntos).
    </p><p class="article-text">
        Las razones del alejamiento del votante de centro de los socialistas y la incapacidad de S&aacute;nchez de aumentar sus apoyos entre este sector del electorado puede explicarse con los datos mostrados m&aacute;s abajo. El gr&aacute;fico 1 mide el grado de afecto que sienten tres grupos de votantes (votantes del PSOE, del PP y votantes de centro) hacia los electores de distintos partidos. La escala de afecto se mide del 0 al 100, donde 0 significa que quien responde tiene sentimientos muy desfavorables hacia los votantes de un partido y 100 significa que tiene sentimientos muy favorables. Una valoraci&oacute;n de 50 puntos significa que sus sentimientos no son ni favorables ni desfavorables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1</strong>. Grado de afecto (0-10) hacia votantes de distintos partidos seg&uacute;n ideolog&iacute;a y partido
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: Amuitz Garmendia y Sandra León. Encuesta sobre “Polarización y convivencia en España 2021”. ICIP y EsadeEcPol 2021."
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            <span class="title">
                Fuente: Amuitz Garmendia y Sandra León. Encuesta sobre “Polarización y convivencia en España 2021”. ICIP y EsadeEcPol 2021.                            </span>
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        Como puede observarse, el grado de desafecto del votante de centro hacia los electores de Vox es menor que el que sienten hacia los de partidos nacionalistas. El votante socialista coincide con el votante de centro en su baja simpat&iacute;a hacia quienes apoyan a EH Bildu, Junts per Catalunya o PDeCat, pero su desagrado hacia los votantes de ERC no es tan intenso. Este dato explica por qu&eacute; el discurso del PSOE sobre el peligro que Vox representa no llega a un sector del electorado, el de centro, que es m&aacute;s sensible al discurso sobre la amenaza de los nacionalismos que el PP enarbola. Para convencer a ese electorado el PSOE no debe contraponer a Vox, sino la sanidad, la igualdad, las pol&iacute;tica sociales o las de medio ambiente, porque en esas pol&iacute;ticas el votante de centro s&iacute; percibe al PSOE como el partido m&aacute;s capaz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/23j-cuestion_132_10371659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jul 2023 20:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[23J: estado de la cuestión]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Votantes hooligans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-hooligans_132_10036876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6f23fe0-2cd3-4913-8825-f2f639340a4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Votantes hooligans"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no se trata tanto de votar al partido más cercano a las políticas públicas que preferimos, sino de participar como una expresión de lo que somos, de nuestra identidad</p></div><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n est&aacute; de moda. Con ello no me refiero a la repetida crispaci&oacute;n con la que se gestiona el desacuerdo y el intercambio pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a, sino a los estudios acad&eacute;micos que tratan de analizar este fen&oacute;meno pol&iacute;tico. Una de las &uacute;ltimas contribuciones en este sentido es el libro &ldquo;De votantes a hooligans&rdquo; del profesor de la Pompeu Fabra Mariano Torcal, quien presenta seguramente el estudio longitudinal m&aacute;s completo hasta la fecha sobre esta cuesti&oacute;n para el caso espa&ntilde;ol<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca aportando claridad sobre el tan manido concepto de polarizaci&oacute;n y situando a Espa&ntilde;a en perspectiva comparada.&nbsp;La polarizaci&oacute;n de los afectos (polarizaci&oacute;n afectiva), que es de lo que trata este libro, mide la distancia entre los sentimientos positivos que nos generan los votantes del partido con el que nos identificamos y el desafecto que sentimos hacia los votantes de otros partidos. Esta polarizaci&oacute;n es distinta de la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica (la percepci&oacute;n de los ciudadanos sobre c&oacute;mo de distantes son ideol&oacute;gicamente los principales partidos pol&iacute;ticos) y del extremismo ideol&oacute;gico (c&oacute;mo de distantes son los ciudadanos en sus preferencias pol&iacute;ticas sobre distintos temas como el modelo territorial, la homosexualidad, la inmigraci&oacute;n o los impuestos), aunque pueden estar relacionadas.
    </p><p class="article-text">
        De la revisi&oacute;n del debate y del escrupuloso an&aacute;lisis de datos que aporta el libro, me gustar&iacute;a destacar cuatro aspectos relevantes sobre la naturaleza y el cambio en el comportamiento pol&iacute;tico de los ciudadanos, sus causas y sus consecuencias. La primera es la transformaci&oacute;n de los votantes en <em>hooligans</em> partidistas que participan en pol&iacute;tica de manera distinta. Ya no se trata tanto de votar al partido m&aacute;s cercano a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que preferimos, sino de participar como una expresi&oacute;n de lo que somos, de nuestra identidad. Esta afirmaci&oacute;n, que gu&iacute;a el principal argumento del libro, suscita la pregunta de si somos ahora m&aacute;s <em>hooligans</em> que antes, aunque la confirmaci&oacute;n de este proceso se tope con las dificultades de un an&aacute;lisis longitudinal m&aacute;s amplio. En todo caso, la consecuencia de este proceso es que la pol&iacute;tica se convierte en un juego de suma cero donde lo importante es ganar al otro. As&iacute;, en menos de una d&eacute;cada hemos pasado de una situaci&oacute;n donde la principal cr&iacute;tica al sistema era que no te jugaras nada en las elecciones porque, a ojos de los ciudadanos, daba igual qui&eacute;n estuviera en el poder (la llamada crisis de la democracia representativa), a la situaci&oacute;n contraria: que los votantes sientan que se juegan demasiado en las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        La segunda es que el comportamiento pol&iacute;tico de los ciudadanos est&aacute; guiado por los sentimientos negativos (m&aacute;s que los positivos), pues lo que m&aacute;s importa para entender la relaci&oacute;n entre polarizaci&oacute;n afectiva y sus efectos sobre la confianza hacia otros ciudadanos o hacia las instituciones es el <em>desafecto</em> que se siente hacia los que pol&iacute;ticamente no consideramos de &ldquo;los nuestros&rdquo;. Este resultado se corresponde con lo que ya sabemos sobre nuestra forma de votar: que lo hacemos m&aacute;s &ldquo;en contra de&rdquo; y no tanto &ldquo;a favor de&rdquo;, lo que algunos autores llaman &ldquo;partidismo negativo&rdquo;. A ello ha contribuido el hecho de que la cr&iacute;tica o el desafecto hacia los rivales pol&iacute;ticos est&eacute; socialmente m&aacute;s tolerada o se considere, como dicen algunos autores, &ldquo;juego limpio&rdquo; (Klein 2021).<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> Dicho de otra manera, mientras que las reglas sociales limitan la ridiculizaci&oacute;n o cr&iacute;tica feroz a ciertos colectivos (raza, etnia, religi&oacute;n&hellip;) esas limitaciones no se encuentran en la cr&iacute;tica a los grupos pol&iacute;ticos, donde parece que todo vale. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, las &eacute;lites pol&iacute;ticas juegan un papel importante en la moderaci&oacute;n de la polarizaci&oacute;n afectiva, pues cuanta m&aacute;s divisi&oacute;n perciben los ciudadanos entre sus representantes pol&iacute;ticos (m&aacute;s polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica), m&aacute;s intensa es la polarizaci&oacute;n afectiva. Los datos de Torcal muestran que el aumento de la polarizaci&oacute;n afectiva <em>no est&aacute; relacionado</em> con el hecho de que los ciudadanos piensen cada vez de manera m&aacute;s distinta sobre la inmigraci&oacute;n, la descentralizaci&oacute;n o la corrupci&oacute;n (pues, como muestran algunos estudios, en muchas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas la polarizaci&oacute;n es relativamente baja), sino que es el resultado de que perciben que la oferta pol&iacute;tica (la posici&oacute;n pol&iacute;tica de los partidos) est&aacute; m&aacute;s polarizada.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, sobre las consecuencias espec&iacute;ficas de la polarizaci&oacute;n afectiva, el libro aporta una mala noticia y una no tan mala. La mala noticia es que la polarizaci&oacute;n sobrepasa los contornos del debate p&uacute;blico para impregnar de desconfianza las actitudes hacia las instituciones y hacia el pr&oacute;jimo. Quienes sienten un mayor desafecto hacia los votantes de otros partidos tienden a confiar menos en las instituciones y tambi&eacute;n en la gente, incluso en sus m&aacute;s allegados (vecinos). Lo primero representa potencialmente un problema de legitimidad y lo segundo un problema de convivencia. La medio-buena noticia es que el apoyo a la democracia de manera incondicional es alto y no parece condicionado por el grado de polarizaci&oacute;n afectiva. No obstante, se observan algunas grietas preocupantes, como que los votantes m&aacute;s polarizados de ciertos partidos - Vox y, en menor medida, del PP &ndash; caigan en la &ldquo;hipocres&iacute;a democr&aacute;tica&rdquo;: &nbsp;un apoyo general a la democracia como mejor sistema (significativamente m&aacute;s bajo entre los votantes de Abascal) pero una menor tolerancia social hacia ciertos grupos (musulmanes, homosexuales, catalanes, vascos&hellip;) y un menor rechazo a medidas anticonstitucionalistas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Dos contribuciones muy recientes en la misma l&iacute;nea son &ldquo;Democracia de Trincheras&rdquo; (Pen&iacute;nsula), de Llu&iacute;s Orriols y &ldquo;Polarizados. La pol&iacute;tica que nos divide&rdquo; de Luis Miller (Deusto).
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> Ezra Klein. (2021). <em>&iquest;Por qu&eacute; estamos polarizados?</em> Madrid, Capit&aacute;n Swing.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-hooligans_132_10036876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Mar 2023 05:01:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las huellas del conflicto territorial en el País Vasco y Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huellas-conflicto-territorial-pais-vasco-cataluna_132_9711776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/532a488b-5274-4b69-8018-e9775631b1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las huellas del conflicto territorial en el País Vasco y Cataluña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos indican que los vascos están menos separados en la forma en que abordan socialmente o perciben el debate sobre la independencia, aunque una parte de ellos no habla de ese tema. En Cataluña esto último ocurre menos, pero las divisiones políticas sobre la independencia son más profundas.</p></div><p class="article-text">
        El conflicto territorial en Espa&ntilde;a ha tenido distintos protagonistas a lo largo del tiempo. Durante las dos primeras d&eacute;cadas de la democracia, el terrorismo de ETA situ&oacute; la principal fractura en el Pa&iacute;s Vasco. Sin embargo, con la llegada del nuevo milenio, las tensiones fueron traslad&aacute;ndose gradualmente desde el Pa&iacute;s Vasco a Catalu&ntilde;a. Mientras el fracaso de la reforma del Estatuto vasco (el llamado <em>Plan Ibarretxe</em>) en el a&ntilde;o 2005 acab&oacute; imponiendo la v&iacute;a pragm&aacute;tica en el PNV, la aprobaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a del nuevo Estatuto y la sentencia del Tribunal Constitucional cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s desencaden&oacute; el viraje de los principales actores pol&iacute;ticos en Catalu&ntilde;a hacia posiciones m&aacute;s radicales. En oto&ntilde;o del 2012, un a&ntilde;o despu&eacute;s de la disoluci&oacute;n de la banda terrorista ETA, Artur Mas abr&iacute;a la v&iacute;a soberanista en Catalu&ntilde;a, un proceso que culmin&oacute; en la declaraci&oacute;n unilateral de independencia un lustro despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El lastre del conflicto territorial en la opini&oacute;n p&uacute;blica vasca y catalana es distinto. Como mostrar&eacute; a lo largo de los siguientes an&aacute;lisis, la principal huella del conflicto en la opini&oacute;n p&uacute;blica vasca es el silencio. En Catalu&ntilde;a es la divisi&oacute;n. Los votantes vascos est&aacute;n menos separados en la manera en la que abordan socialmente o perciben el debate sobre la independencia. Sin embargo, una parte de su poblaci&oacute;n no habla o no quiere hablar de ese tema. En Catalu&ntilde;a esto &uacute;ltimo ocurre menos, pero las divisiones pol&iacute;ticas sobre la cuesti&oacute;n de la independencia son m&aacute;s profundas. Veamos el an&aacute;lisis con los datos de <a href="https://www.esade.edu/ecpol/es/publicaciones/polarizacion-y-convivencia-en-espana-2021-el-papel-de-lo-territorial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la encuesta de EsadeEcPol e ICIP sobre &ldquo;Polarizaci&oacute;n y Convivencia en Espa&ntilde;a&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, como cabr&iacute;a esperar, el apoyo a la independencia en Catalu&ntilde;a es mayor que en el Pa&iacute;s Vasco. Mientras un 13% de los vascos se declara &ldquo;Totalmente a favor&rdquo; de la independencia, esa cifra aumenta hasta el 31% en Catalu&ntilde;a. El n&uacute;mero de &ldquo;indiferentes&rdquo; sobre esta cuesti&oacute;n es algo mayor entre los vascos (15%) que entre los catalanes (11%). Adem&aacute;s, entre los primeros tambi&eacute;n es mayor el porcentaje de quienes &ldquo;prefieren no contestar&rdquo; a esa pregunta (un 10% de los vascos, frente a un 5% de los catalanes). Esto puede indicar que una parte de la sociedad vasca sigue siendo reticente a expresar su opini&oacute;n sobre este tema. El sentimiento de falta de libertad para hablar de pol&iacute;tica ha sido un rasgo caracter&iacute;stico de la opini&oacute;n p&uacute;blica vasca (ver <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/recp/article/view/91819/68222" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llera et al 2022</a>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;Gr&aacute;fico 1. </strong>Apoyo a la independencia
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”                            </span>
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        En segundo lugar, a primera vista, el estatus del debate independentista en ambos territorios no es muy distinto. Como puede observarse en el Gr&aacute;fico 2, cuando se pregunta a los ciudadanos si estar&iacute;an dispuestos a unirse a una conversaci&oacute;n sobre el tema de la independencia en el trabajo o entre familiares, tanto en el Pa&iacute;s Vasco como en Catalu&ntilde;a la mayor&iacute;a de ellos evitar&iacute;a el tema en su entorno profesional y tambi&eacute;n la mayor&iacute;a se unir&iacute;a si fuera una conversaci&oacute;n entre familiares (los mismos resultados aplican si se tratara de un grupo de amigos), aunque la predisposici&oacute;n a hablar sobre el tema es en ambos escenarios (trabajo y familia) m&aacute;s alta en Catalu&ntilde;a. &nbsp;El porcentaje de personas que prefiere no contestar sigue siendo algo mayor en el Pa&iacute;s Vasco que en Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2.</strong> Disposici&oacute;n a unirse a una conversaci&oacute;n sobre la independencia en el trabajo y en la familia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”                            </span>
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        Sin embargo, aunque los porcentajes generales mostrados en el Gr&aacute;fico 2 no sean radicalmente distintos, en Catalu&ntilde;a existe una mayor divisi&oacute;n respecto a c&oacute;mo los votantes abordan socialmente, en privado y en p&uacute;blico, la cuesti&oacute;n sobre la independencia. Como puede apreciarse en los Gr&aacute;ficos 3 y 4, en Catalu&ntilde;a los electorales m&aacute;s favorables a la independencia - Junts y CUP - son tambi&eacute;n los que m&aacute;s predispuestos est&aacute;n a entrar en el debate si surge el tema de la independencia en una conversaci&oacute;n de trabajo o en la familia. En cambio, la mayor parte de los votantes no independentistas prefieren evadir una conversaci&oacute;n sobre el tema. En el caso del Pa&iacute;s Vasco, las diferencias entre votantes no son tan intensas, aunque un porcentaje mucho m&aacute;s alto de quienes no declaran su intenci&oacute;n de voto prefieren no contestar a la pregunta (un 60% en el Pa&iacute;s Vasco frente a un 30% en Catalu&ntilde;a, datos no mostrados).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3.</strong> Disposici&oacute;n a unirse a una conversaci&oacute;n sobre la independencia<strong> en el trabajo</strong>, seg&uacute;n intenci&oacute;n de voto en Pa&iacute;s Vasco y en Catalu&ntilde;a.
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                    alt="Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Muy dispuesto”, 2 “Bastante dispuesto”, 3 “Algo dispuesto”, 4 “Nada dispuesto”). A mayor media, mayor rechazo a la conversación."
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                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Muy dispuesto”, 2 “Bastante dispuesto”, 3 “Algo dispuesto”, 4 “Nada dispuesto”). A mayor media, mayor rechazo a la conversación.                            </span>
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        <strong>Gr&aacute;fico 4.</strong> Disposici&oacute;n a unirse a una conversaci&oacute;n sobre la independencia <strong>en la familia</strong>, seg&uacute;n intenci&oacute;n de voto en Pa&iacute;s Vasco y en Catalu&ntilde;a.
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                    alt="Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Muy dispuesto”, 2 “Bastante dispuesto”, 3 “Algo dispuesto”, 4 “Nada dispuesto”). A mayor media, mayor rechazo a la conversación."
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                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Muy dispuesto”, 2 “Bastante dispuesto”, 3 “Algo dispuesto”, 4 “Nada dispuesto”). A mayor media, mayor rechazo a la conversación.                            </span>
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        En tercer lugar, existen diferencias importantes entre Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco en c&oacute;mo los ciudadanos perciben la divisi&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n territorial en sus entornos m&aacute;s cercanos. Cuando se les pregunta qu&eacute; opinan sus parejas, familiares, vecinos, amigos o compa&ntilde;eros de trabajo sobre el tema de la independencia, en Catalu&ntilde;a hay m&aacute;s ciudadanos que creen que sus opiniones son compartidas mayoritariamente en sus c&iacute;rculos profesionales o familiares (Gr&aacute;fico 5). En el Pa&iacute;s Vasco, hay m&aacute;s ciudadanos que piensan que su entorno personal o profesional no tienen su misma opini&oacute;n respecto a la independencia. Sin embargo, un mayor porcentaje de vascos dicen no saber lo que piensan sobre la independencia sus compa&ntilde;eros de trabajo o sus familiares (lo mismo ocurre cuando se les pregunta por sus vecinos, amigos o parejas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 5.</strong> Grado de acuerdo con lo que opinas sobre la independencia de tu entorno de trabajo/familiar
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”"
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                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, las diferencias entre grupos de electores son, de nuevo, m&aacute;s intensas en Catalu&ntilde;a (Gr&aacute;ficos 6 y 7). Los catalanes m&aacute;s nacionalistas viven &mdash;o as&iacute; lo perciben&mdash; en entornos que les dan mayoritariamente la raz&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n independentista: quienes votan a Junts o a la CUP creen en mayor medida que el resto (votantes de ERC incluidos) que sus c&iacute;rculos profesionales o familiares piensan mayoritariamente como ellos. No ocurre lo mismo en el Pa&iacute;s Vasco, donde tanto la percepci&oacute;n general sobre el grado de acuerdo del entorno como las diferencias entre votantes sobre estas percepciones son menores que en Catalu&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 6.</strong> En qu&eacute; medida las personas de tu <strong>entorno laboral </strong>est&aacute;n <strong>en desacuerdo</strong> con lo que opinas sobre la independencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Mayoritariamente de acuerdo”, 2 “Bastante de acuerdo”, 3 “Bastante en desacuerdo”, 4 “Totalmente en desacuerdo”).                            </span>
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        <strong>Gr&aacute;fico 7.</strong> En qu&eacute; medida las personas de tu <strong>entorno familiar</strong> est&aacute;n <strong>en desacuerdo</strong> con lo que opinas sobre la independencia.
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                    alt="Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Mayoritariamente de acuerdo”, 2 “Bastante de acuerdo”, 3 “Bastante en desacuerdo”, 4 “Totalmente en desacuerdo”)."
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            <span class="title">
                Fuente: Encuesta EsadeEcPol e ICIP “Polarización y Convivencia en España 2021”. Nota: los datos muestran la media de respuestas para cada grupo de votantes (siendo 1 “Mayoritariamente de acuerdo”, 2 “Bastante de acuerdo”, 3 “Bastante en desacuerdo”, 4 “Totalmente en desacuerdo”).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En definitiva, los datos indican que en el Pa&iacute;s Vasco existe menos divisi&oacute;n en torno al debate independentista, aunque una parte de la poblaci&oacute;n sea m&aacute;s reticente a hablar de ese tema. En Catalu&ntilde;a, en cambio, la fractura entre los ciudadanos es pol&iacute;tica, y se refleja tanto en la manera en la que abordan socialmente el debate de la independencia como en su percepci&oacute;n del grado de desacuerdo sobre este tema con las personas con quienes conviven.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huellas-conflicto-territorial-pais-vasco-cataluna_132_9711776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Nov 2022 21:21:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las huellas del conflicto territorial en el País Vasco y Cataluña]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ideología, centralismo y viceversa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ideologia-centralismo-viceversa_132_9172227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78b3a14e-c040-41cd-8acd-92a5cb49f806_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ideología, centralismo y viceversa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La relación entre ideología y centralismo se ha intensificado. Ahora es más fácil predecir la ideología de un ciudadano a través de su grado de centralismo que antes</p><p class="subtitle">Este alineamiento entre ideología y centralismo ayuda a explicar, al menos en
parte, por qué tenemos una sensación de mayor polarización en España.</p></div><p class="article-text">
        A menudo se utiliza el t&eacute;rmino &ldquo;izquierda jacobina&rdquo; para referirnos a las formaciones pol&iacute;ticas que se ubican en posiciones de izquierda en el eje ideol&oacute;gico y en la cuesti&oacute;n territorial prefieren un modelo centralizado. A este grupo se contrapone la izquierda que asocia la descentralizaci&oacute;n del poder a un mayor reconocimiento de la pluralidad cultural y a un fortalecimiento de las decisiones a nivel local. Por otro lado, en los partidos de derecha tambi&eacute;n existen distintas posiciones en el eje centro-periferia. Como explican Toubeau y Wagner (2015) en un <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/explaining-party-positions-on-decentralization/8781CC050A345E8EB6FEFB296D4FC8F3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> para varios pa&iacute;ses, los partidos en la derecha econ&oacute;mica son favorables a la descentralizaci&oacute;n porque la asocian a la eficiencia econ&oacute;mica en la producci&oacute;n de los bienes p&uacute;blicos. En cambio, los partidos conservadores tienden a mostrarse menos favorables, al considerar que un modelo descentralizado o federal puede erosionar la unidad nacional y la integridad territorial. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, desde la Transici&oacute;n a la democracia los partidos de derecha y de izquierda de &aacute;mbito estatal han experimentado cambios y contradicciones a lo largo del tiempo en su posici&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n territorial, tal y como mostramos Amuitz Garmendia y yo en este <a href="https://www.fundacionalternativas.org/las-publicaciones/informes/informe-sobre-la-democracia-en-espana-2020-el-ano-de-la-pandemia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe sobre la Democracia en Espa&ntilde;a</a> de la Fundaci&oacute;n Alternativas. Mientras que dentro de la derecha las tensiones internas entre las visiones m&aacute;s o menos descentralizadoras fueron m&aacute;s intensas durante los a&ntilde;os ochenta, en la izquierda se intensificaron posteriormente, sobre todo a partir de la tercera ola de reformas estatutarias que se inicia a principios de la d&eacute;cada de los 2000. Adem&aacute;s, la relaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y modelo territorial en Espa&ntilde;a se hace menos un&iacute;voca cuando pasamos del &aacute;mbito nacional (donde la izquierda se asocia a una visi&oacute;n m&aacute;s federal y autonomista y la derecha a la unidad y la centralizaci&oacute;n del poder) al &aacute;mbito auton&oacute;mico, donde tradicionalmente han existido poderosos partidos nacionalistas (como PNV y CiU) situados en posiciones de derecha moderada.  
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y a pesar de ello, la correlaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y preferencias por el modelo territorial en la opini&oacute;n p&uacute;blica <a href="https://elpais.com/opinion/2022-01-25/la-politica-del-nacionalismo-espanol.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se ha hecho m&aacute;s intensa a lo largo del tiempo</a>. Dicho de otra manera, se ha producido un proceso de alineamiento entre la ideolog&iacute;a de los individuos y lo que piensan sobre la cuesti&oacute;n territorial, lo que significa que ahora es mucho m&aacute;s f&aacute;cil predecir lo que piensa un ciudadano sobre el modelo territorial a partir de su ideolog&iacute;a (y al rev&eacute;s) que hace unos a&ntilde;os. Una relaci&oacute;n m&aacute;s intensa entre ideolog&iacute;a y centralismo tambi&eacute;n contribuye a la polarizaci&oacute;n entre electorados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En el gr&aacute;fico 1 se expone la relaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y grado de centralismo en la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola en el a&ntilde;o 2010 y en el a&ntilde;o 2022. La ideolog&iacute;a se mide en una escala del 0 al 10 donde 0 es &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y 10 es &ldquo;extrema derecha&rdquo; y el centralismo se mide en una escala del 0 al 10 donde 0 significa &ldquo;m&aacute;xima descentralizaci&oacute;n, incluyendo la posibilidad de independencia&rdquo; y 10 significa &ldquo;m&aacute;ximo centralismo&rdquo;. Los datos pertenecen al bar&oacute;metro auton&oacute;mico II del CIS (para el 2010) y al bar&oacute;metro de julio de 40dB (para el 2022).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Nivel medio de centralismo por ideolog&iacute;a  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Barómetro autonómico II del CIS (2010) y barómetro julio 40dB (2022)                            </span>
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        Como cabr&iacute;a esperar, la relaci&oacute;n que muestra el gr&aacute;fico 1 es positiva: cuanto mayor es la identificaci&oacute;n ideol&oacute;gica con la derecha mayor es la preferencia por un modelo territorial centralizado. La pendiente de la curva refleja la intensidad de la relaci&oacute;n y aqu&eacute;lla es m&aacute;s pronunciada en el 2022 que en el 2010, lo que significa que la relaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y centralismo es m&aacute;s fuerte en el presente que hace algo m&aacute;s de una d&eacute;cada. Adem&aacute;s, la relaci&oacute;n se hace m&aacute;s intensa porque el centralismo aumenta significativamente en la derecha a lo largo del tiempo, mientras la preferencia por el centralismo de los ciudadanos de izquierdas se mantiene sin grandes cambios (o ligeramente a la baja).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Cuando repetimos el an&aacute;lisis por partidos, los resultados son distintos para las formaciones a uno y otro lado del espectro ideol&oacute;gico. El gr&aacute;fico 2 muestra el porcentaje de votantes socialistas que se ubican a lo largo de la escala de centralismo. Como puede observarse al comparar los resultados del 2010 con los del 2022, el votante socialista ha virado hacia posiciones menos descentralizadoras y, en promedio, su grado de centralismo ha pasado del 4,8 al 5,2. En la actualidad, un 8% de votantes del PSOE se sit&uacute;an en la posici&oacute;n de m&aacute;ximo centralismo. En cambio, en el caso de los votantes de Izquierda Unida/Unidas Podemos (gr&aacute;fico 3), el promedio en centralismo se ha mantenido constante (3,9 en 2010 y 3,88 en 2022) y la muestra actual muestra oscilaciones importantes (amplio aumento de las posiciones favorables a la autodeterminaci&oacute;n, pero disminuci&oacute;n del apoyo a posiciones descentralizadoras menos extremas). 
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Porcentaje de votantes del PSOE seg&uacute;n nivel de centralismo
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gr&aacute;fico 3. Porcentaje de votantes de IU/UP seg&uacute;n nivel de centralismo
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                Fuente: Barómetro autonómico II del CIS (2010) y barómetro julio 40dB (2022)                            </span>
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        Finalmente, podr&iacute;a pensarse que el mayor centralismo en la derecha tiene sobre todo que ver con la aparici&oacute;n de un partido pol&iacute;tico, VOX, que en algunos de sus programas ha defendido la abolici&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico. Si esto fuera as&iacute;, no deber&iacute;amos observar gran variaci&oacute;n en el grado de apoyo al centralismo de los votantes del PP, pues los &ldquo;radicalizados&rdquo; en esta cuesti&oacute;n habr&iacute;an sido absorbidos, en su mayor parte, por el partido de Abascal. Sin embargo, el gr&aacute;fico 4 muestra que el centralismo del votante del PP ha aumentado significativamente, a pesar de que una parte de su electorado m&aacute;s radical en la cuesti&oacute;n territorial haya cambiado su voto a VOX. El auge del centralismo en la derecha seguramente explica en gran parte el auge del partido de Abascal.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En definitiva, la relaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y modelo territorial se ha intensificado a lo largo del tiempo fundamentalmente porque la derecha en Espa&ntilde;a se ha vuelto m&aacute;s centralista mientras que la izquierda ha mantenido una posici&oacute;n similar sobre la cuesti&oacute;n territorial. Dentro de la izquierda, las preferencias evolucionan de manera divergente: los votantes socialistas de hoy son menos favorables a la descentralizaci&oacute;n que en el pasado, mientras que los de la izquierda a la izquierda del PSOE mantienen, en promedio, el mismo (bajo) grado de centralismo. La derecha, en cambio, rema en una misma direcci&oacute;n y hacia un mayor centralismo. Este alineamiento de las preferencias territoriales con las ideol&oacute;gicas puede ayudar a explicar, al menos en parte, por qu&eacute; tenemos una sensaci&oacute;n de mayor polarizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 4. Porcentaje de votantes del PP seg&uacute;n nivel de centralismo
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Barómetro autonómico II del CIS (2010) y barómetro julio 40dB (2022)                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ideologia-centralismo-viceversa_132_9172227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jul 2022 21:20:08 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Vox y el idilio autonómico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vox-idilio-autonomico_132_8753316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/912036a5-f9f1-4007-8550-1cbe049853ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_1041096.jpg" width="4677" height="2631" alt="Vox y el idilio autonómico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vox va resolviendo pragmáticamente y sobre la marcha los dilemas programáticos que se derivan de tener que competir en elecciones regionales con un ideario que pretende suprimir el Estado Autonómico</p><p class="subtitle">VÍDEO | Aznar reprocha a Vox que pida en Castilla y León la vicepresidencia de una institución que se “quiere cargar”</p></div><p class="article-text">
        La convocatoria anticipada de elecciones en Castilla y Le&oacute;n pill&oacute; a muchos por sorpresa. Para algunos, como las asociaciones y partidos vinculados a la Espa&ntilde;a vaciada, el reto fue organizativo, como improvisar mecanismos internos para decidir sobre la presentaci&oacute;n de candidaturas en la provincia o la configuraci&oacute;n de la lista de candidatos. Para otros, como Vox, el desaf&iacute;o era dise&ntilde;ar un programa electoral para esos comicios, pues en el 2019 se presentaron en Castilla y Le&oacute;n con un programa de gobierno id&eacute;ntico al del resto de comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Vox de utilizar en el 2019 el mismo programa electoral en todos los territorios respond&iacute;a seguramente a carencias organizativas y a motivaciones ideol&oacute;gicas. Por un lado, a principios del a&ntilde;o 2019 Vox solo contaba con 12 diputados en el parlamento andaluz y su articulaci&oacute;n en el resto de territorios todav&iacute;a era d&eacute;bil, lo que seguramente complicaba la elaboraci&oacute;n de programas diferenciados para cada regi&oacute;n. Por otro lado, teniendo en cuenta que una de sus principales demandas era que el Estado de las Autonom&iacute;as fuera sustituido &ldquo;por un Estado unitario descentralizado con un solo Gobierno y un solo Parlamento&rdquo;, no deber&iacute;a sorprender que su apuesta por la unidad comenzase por la de los propios principios program&aacute;ticos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hete aqu&iacute; que llegan unas elecciones anticipadas en Castilla y Le&oacute;n y Vox debe elaborar su programa para aspirar a gobernar unas instituciones que, parad&oacute;jicamente, se propone eliminar. El dilema no es nuevo, pues a estas elecciones le precedieron las de Galicia y Pa&iacute;s Vasco en el 2020 y las catalanas y madrile&ntilde;as en el 2021. Por entonces Vox ya se hab&iacute;a olvidado de mencionar la supresi&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico, que s&iacute; hab&iacute;a llevado en su programa en las elecciones andaluzas del 2018, y hab&iacute;a optado por medidas en el marco del modelo territorial actual, como pedir la centralizaci&oacute;n de algunas competencias en Catalu&ntilde;a o demandar una mayor presencia del Estado en el Pa&iacute;s Vasco. 
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones del pasado domingo, Vox present&oacute; un programa con una aproximaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n territorial adaptada a las particularidades de la opini&oacute;n p&uacute;blica castellanoleonesa. Teniendo en cuenta que el 38% de sus ciudadanos prefieren un modelo territorial centralizado y sin comunidades aut&oacute;nomas (la cifra m&aacute;s alta seg&uacute;n la encuesta postelectoral del CIS de 2019), no es sorprendente que la cr&iacute;tica al modelo auton&oacute;mico en el programa electoral de las elecciones del domingo haya estado m&aacute;s presente. En este caso, los dirigentes optaron por aprovecharse del impulso localista y provincial en el debate p&uacute;blico para ponerlo al servicio de su cr&iacute;tica al modelo auton&oacute;mico. As&iacute;, el partido pas&oacute; de la defensa del Estado unitario a la cr&iacute;tica del &ldquo;centralismo&rdquo; del sistema auton&oacute;mico y de la homogenizaci&oacute;n que ese modelo &ldquo;impone&rdquo; sobre la riqueza y &ldquo;pluralidad provincial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vox va resolviendo pragm&aacute;ticamente y sobre la marcha los dilemas program&aacute;ticos que se derivan de tener que competir en elecciones regionales con un ideario que pretende suprimir el Estado Auton&oacute;mico, un modelo que, por otro lado, hasta ahora no ha hecho m&aacute;s que darle alegr&iacute;as, brind&aacute;ndole una expansi&oacute;n institucional continuada. El dilema de Vox es com&uacute;n a otros partidos de derecha radical europeos que compiten electoralmente en Estados descentralizados como el nuestro: si quieren ser competitivos deben dise&ntilde;ar estrategias electorales diferenciadas en cada territorio, adapt&aacute;ndolas a las singularidades y demandas de cada regi&oacute;n; pero a su vez deben hacerlo bajo liderazgos y estructuras organizativas centralizadas y hacerlo compatible con la defensa de la naci&oacute;n monocultural como uno de los principios fundamentales de su ideario.
    </p><p class="article-text">
        El ascenso electoral en los Estados alemanes de Alternativa por Alemania (AfD) permite, por ejemplo, analizar la manera en la que este partido ha sorteado dicho dilema en las elecciones en los <em>L&auml;nder</em>. En un estudio realizado junto con el investigador Matthias Scantamburlo en el que codificamos los programas de AfD seg&uacute;n la metodolog&iacute;a del <a href="http://www.regionalmanifestosproject.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Regional Manifestos Project</a>, observamos que los programas electorales de este partido est&aacute;n lejos de replicar la uniformidad u homogeneidad que se esperar&iacute;a de un partido que centra su discurso en la identidad y la soberan&iacute;a nacional. Como puede observarse el en Gr&aacute;fico 1, los programas electorales que AfD presenta a las elecciones regionales son heterog&eacute;neos, especialmente respecto a las cuestiones territoriales (el llamado eje centro-periferia), con una marcada diferencia entre los Estados del Este y los del Oeste. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Posiciones en el eje izquierda derecha y centro-periferia en los programas electorales de Alternativa por Alemania en elecciones regionales (datos preliminares del Regional Manifestos Project).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: León y Scantamburlo (2022). Nota: valores negativos indican posiciones pro-centro y de izquierdas valores positivos indican posiciones pro-periferia y de derechas. En azul los Estados del Este (ex RDA) en rojo los estados del Oeste. Los outliers del Oeste son Baviera y Saarland. "
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            <span class="title">
                Fuente: León y Scantamburlo (2022). Nota: valores negativos indican posiciones pro-centro y de izquierdas valores positivos indican posiciones pro-periferia y de derechas. En azul los Estados del Este (ex RDA) en rojo los estados del Oeste. Los outliers del Oeste son Baviera y Saarland.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Vox ha competido en pocas elecciones auton&oacute;micas con programas diferenciados, lo que a d&iacute;a de hoy impide un an&aacute;lisis cuantitativo comparado de la heterogeneidad de sus programas. Sin embargo, tanto la evidencia comparada sobre el comportamiento de partidos similares en Europa, como un repaso a las propuestas presentadas en las elecciones auton&oacute;micas en las que ha competido hasta ahora sugiere que seguramente acabar&aacute;n declinando sus propuestas program&aacute;ticas en clave regional, mostrando cierta adaptaci&oacute;n a las singularidades y demandas de cada comunidad aut&oacute;noma. La supresi&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico que propon&iacute;an inicialmente quedar&aacute; relegada por estrategias regionales diferenciadas con las que puedan maximizar su capacidad de obtener apoyos en todo el territorio. 
    </p><p class="article-text">
        Vox irrumpi&oacute; en la pol&iacute;tica proponiendo la eliminaci&oacute;n del modelo auton&oacute;mico, pero lo m&aacute;s probable es que sus estrategias acaben adapt&aacute;ndose a dicho modelo, pues el poder competencial acumulado en las administraciones regionales y los beneficios asociados a la presencia institucional en los parlamentos auton&oacute;micos son demasiado significativos como para relegarlos bajo el principio de &ldquo;un solo gobierno, un solo parlamento (nacional)&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vox-idilio-autonomico_132_8753316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Feb 2022 22:02:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vox y el idilio autonómico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "clásico" y la polarización Madrid-Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/clasico-polarizacion-madrid-cataluna_132_8436491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/188d89ea-f81f-481c-b718-5c731642f43b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;clásico&quot; y la polarización Madrid-Cataluña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grado de afecto en Madrid y Cataluña hacia otras comunidades autónomas es en general positivo. En Madrid existe un sentimiento más negativo hacia los catalanes que el que tienen los catalanes hacia los madrileños</p><p class="subtitle">El apoyo a los partidos del gobierno en Cataluña correlaciona con una mayor polarización de los afectos territoriales que la de quienes apoyan a los partidos en el gobierno de la Comunidad de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Aprend&iacute; hace unos a&ntilde;os que en cualquier rinc&oacute;n de Inglaterra puedes mencionar &ldquo;El cl&aacute;sico&rdquo;, as&iacute;, en espa&ntilde;ol y sin a&ntilde;adir nada m&aacute;s, y todo el mundo sabr&aacute; que te est&aacute;s refiriendo a un partido de f&uacute;tbol entre el F.C. Barcelona y el Real Madrid. La familiaridad con esta rivalidad no solo se explica por la acreditada afici&oacute;n de los ingleses al balompi&eacute;, sino tambi&eacute;n porque la competici&oacute;n entre esos dos equipos sobrepasa los confines del deporte.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La rivalidad entre equipos locales o regionales con frecuencia refleja y alimenta a su vez las tensiones entre comunidades por causas menos relacionadas con la competici&oacute;n deportiva que con cuestiones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas o con ambas a la vez, pues en el desacuerdo territorial se entremezclan los elementos pol&iacute;ticos e identitarios con la pugna econ&oacute;mica y sobre financiaci&oacute;n. Estas tensiones acaban penetrando en el debate p&uacute;blico cuando los pol&iacute;ticos transforman la desventaja que surge de la comparaci&oacute;n de su propia regi&oacute;n con otros territorios en un agravio comparativo. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de condicionar el discurso de los pol&iacute;ticos, la comparaci&oacute;n entre territorios es un factor importante cuando se teoriza sobre c&oacute;mo los ciudadanos eval&uacute;an el &eacute;xito o el fracaso de sus gobernantes. Por ejemplo, en las investigaciones sobre el federalismo fiscal, el mecanismo te&oacute;rico que disciplina el comportamiento fiscal de los gobernantes es que los ciudadanos puedan comparar la oferta de impuestos y servicios entre distintas regiones y trasladarse a aquellas que les proporcionen una combinaci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos e impuestos m&aacute;s adecuada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque tenemos evidencia de que la comparaci&oacute;n entre regiones o pa&iacute;ses importa en la evaluaci&oacute;n de los ciudadanos de sus gobernantes, sabemos poco sobre c&oacute;mo los sentimientos de los individuos hacia los distintos territorios<strong> </strong>condicionan el efecto que pueda tener esa comparaci&oacute;n. Dicho de otra manera, es posible que en la evaluaci&oacute;n de los gobiernos no solo importe <em>c&oacute;mo</em> comparan sus resultados con otros, sino tambi&eacute;n <em>con qui&eacute;n</em> (con qu&eacute; territorios) se comparan. Esta cuesti&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre los efectos del <em>benchmarking</em> (o la comparaci&oacute;n) regional y los sentimientos hacia los territorios que se comparan es la que precisamente gu&iacute;a un trabajo de investigaci&oacute;n que estoy desarrollando en colaboraci&oacute;n Amuitz Garmendia en la Universidad Carlos III.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al caso espa&ntilde;ol y a nuestro &ldquo;cl&aacute;sico&rdquo; territorial, el primer paso para indagar sobre este tema ha sido explorar los sentimientos de los ciudadanos en Catalu&ntilde;a y en Madrid hacia los ciudadanos madrile&ntilde;os y catalanes, respectivamente, y tambi&eacute;n hacia los de otras comunidades aut&oacute;nomas. M&aacute;s concretamente, en una encuesta que realizamos en noviembre de 2020 en Madrid y Catalu&ntilde;a (con una muestra de 1.600 entrevistados en cada una) aplic&aacute;bamos el llamado &ldquo;term&oacute;metro de sentimientos&rdquo;, un indicador que normalmente mide el grado de afecto de los ciudadanos hacia los partidos pol&iacute;ticos y sus votantes, para medir los sentimientos de los ciudadanos hacia los habitantes de otras comunidades aut&oacute;nomas. El term&oacute;metro oscila entre el 0 y el 100 y un valor bajo indica sentimientos negativos o de desafecto y un valor alto indica sentimientos positivos o de afecto. 
    </p><p class="article-text">
        Tres son los principales resultados de un an&aacute;lisis descriptivo sobre el grado de afecto entre territorios. El primero se muestra en el gr&aacute;fico 1, que resume los sentimientos de los ciudadanos de Catalu&ntilde;a y de Madrid hacia los habitantes de todas las comunidades aut&oacute;nomas (incluida la suya). En general, vemos que en promedio los sentimientos son positivos, pues el grado de afecto se sit&uacute;a en valores por encima de 50. Adem&aacute;s, como era de esperar, existe un sesgo positivo hacia la regi&oacute;n de residencia, pues los valores m&aacute;s altos en Catalu&ntilde;a y en Madrid se dan hacia catalanes y madrile&ntilde;os respectivamente (destaca el sesgo positivo en Catalu&ntilde;a respecto al resto de regiones). Por &uacute;ltimo, en Madrid existe un sentimiento m&aacute;s negativo hacia los catalanes que al rev&eacute;s, pues Catalu&ntilde;a es, con diferencia, la regi&oacute;n que suscita el menor nivel de afecto entre los madrile&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Promedio del term&oacute;metro de sentimientos (0-100) hacia los habitantes de las comunidades aut&oacute;nomas en Catalu&ntilde;a y en Madrid</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: encuesta Netquest noviembre 2020"
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            <span class="title">
                Fuente: encuesta Netquest noviembre 2020                            </span>
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        En segundo lugar, el gr&aacute;fico 2 muestra la distancia entre el afecto hacia la regi&oacute;n propia y la ajena seg&uacute;n la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Como puede observarse, la distancia correlaciona m&aacute;s intensamente con la ideolog&iacute;a en Madrid que en Catalu&ntilde;a. En Madrid, cuanto m&aacute;s a la derecha m&aacute;s positiva es la valoraci&oacute;n de los madrile&ntilde;os respecto a la valoraci&oacute;n de los catalanes. En Catalu&ntilde;a la divisi&oacute;n ideol&oacute;gica se cruza con la divisi&oacute;n territorial, lo que puede explicar que la correlaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a y afecto territorial sea m&aacute;s baja. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gia y distancia relativa entre el afecto hacia Catalu&ntilde;a y hacia Madrid</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: encuesta Netquest noviembre 2020                            </span>
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        En tercer lugar, el partido al que apoyan los ciudadanos est&aacute; altamente relacionado con el grado de afecto hacia el otro territorio (gr&aacute;fico 3). Como dec&iacute;a m&aacute;s arriba, en Catalu&ntilde;a las percepciones sobre los madrile&ntilde;os son en promedio algo m&aacute;s favorables que las de los madrile&ntilde;os hacia los catalanes (ver gr&aacute;fico 1 m&aacute;s arriba). Sin embargo, como muestra el gr&aacute;fico 3, cuando se tiene en cuenta la identificaci&oacute;n partidista de los individuos vemos que las diferencias entre grupos dentro de Catalu&ntilde;a son mayores que en Madrid (el diagrama de caja muestra la distribuci&oacute;n de los valores)<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>. Aquellos que se identifican con los partidos independentistas en el gobierno catal&aacute;n muestran percepciones m&aacute;s homog&eacute;neas (siendo relativamente m&aacute;s positivas hacia Catalu&ntilde;a y m&aacute;s negativas hacia Madrid). Esto hace que las diferencias entre los que apoyan al gobierno y los que apoyan a la oposici&oacute;n sean mayores en Catalu&ntilde;a que en la Comunidad de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Distribuci&oacute;n de la distancia entre el afecto hacia Catalu&ntilde;a y hacia Madrid</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: encuesta Netquest noviembre 2020                            </span>
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo moderan estos sentimientos el efecto de la comparaci&oacute;n entre territorios? Si los ciudadanos comparan los resultados econ&oacute;micos de una comunidad con otra, &iquest;condiciona <em>con qui&eacute;n</em> se est&eacute; comparando el efecto de dicha comparaci&oacute;n sobre el apoyo a los gobiernos regionales? Contestar&eacute; a esta pregunta en pr&oacute;ximo post de Piedras de Papel, en el que hablar&eacute; de esta cuesti&oacute;n a partir de los resultados de una reciente encuesta que hemos dise&ntilde;ado y puesto en marcha en 7 comunidades aut&oacute;nomas en el marco de un proyecto de colaboraci&oacute;n con el &ldquo;Institut Catal&agrave; Internacional per la Pau&rdquo; sobre convivencia y polarizaci&oacute;n. Continuar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
          <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>La parte inferior de la caja es el primer cuartil (Q1), la barra del medio de la caja es la mediana o segundo cuartil (Q2), la parte superior de la caja es el tercer cuartil (Q3), el rango intercuart&iacute;lico ser&iacute;a la altura de la caja, es decir, la diferencia entre Q3 y Q1.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/clasico-polarizacion-madrid-cataluna_132_8436491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Oct 2021 21:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El "clásico" y la polarización Madrid-Cataluña]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la madrileña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/madrilena_132_7989418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b179ad80-78f1-4172-87eb-f63fed0c3f2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la madrileña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El comportamiento político "a la madrileña" es que sus ciudadanos parecen observar la acción de los gobernantes con unas lentes partidistas algo más gruesas que en otros territorios.</p></div><p class="article-text">
        Pongamos que hablo de Madrid, aunque en las &uacute;ltimas semanas no hayamos dejado de hablar de la capital y de lo que significa vivir all&iacute;. Lo hemos hecho con motivo de las recientes elecciones auton&oacute;micas y de las alusiones a un estilo de vida madrile&ntilde;o que la candidata del Partido Popular identificaba vagamente con unos usos y costumbres m&aacute;s liberales. Esa singularidad que Isabel Ayuso atribu&iacute;a a los ciudadanos que viven en Madrid bien puede aplicarse a su forma de gobernar pues, en comparaci&oacute;n con otros presidentes auton&oacute;micos de su mismo partido, su manera de enfrentarse al gobierno de S&aacute;nchez durante la pandemia ha dado forma a una peculiar forma de oposici&oacute;n &ldquo;a la madrile&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Una manera de aproximarse emp&iacute;ricamente a las singularidades de Madrid es estudiar si sus ciudadanos muestran actitudes respecto a la gesti&oacute;n de la pandemia distintas a las de quienes residen en otros territorios. En concreto, en las pr&oacute;ximas l&iacute;neas analizar&eacute; si quienes residen en Madrid han sido m&aacute;s o menos favorables a algunas de las medidas implementadas para disminuir el n&uacute;mero de contagios por Covid-19. &iquest;Hay un nivel de apoyo o rechazo significativamente distinto y &ldquo;madrile&ntilde;o&rdquo;? Para contestar a esta pregunta utilizo una encuesta realizada en noviembre de 2020 en tres Comunidades Aut&oacute;nomas de similar peso poblacional y econ&oacute;mico: Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Catalu&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Veamos, por ejemplo c&oacute;mo responden los ciudadanos de cada comunidad aut&oacute;noma a la siguiente pregunta:<em> &ldquo;&iquest;Est&aacute;s de acuerdo con algunas de las medidas que se han aprobado para controlar el n&uacute;mero de contagios por coronavirus?&rdquo;. </em>Las medidas son las siguientes: uso obligatorio de mascarilla, cierre de colegios, cierre de parques, confinamientos perimetrales (regi&oacute;n, barrio, zona de salud, municipio...), limitar el aforo en restaurantes, bares y salas de ocio, limitar el n&uacute;mero de personas que pueden reunirse y toque de queda (restricci&oacute;n de movimiento durante unas horas al d&iacute;a). El gr&aacute;fico 1 muestra el porcentaje de personas que se muestran &ldquo;Muy de acuerdo&rdquo; o &ldquo;bastante de acuerdo&rdquo; respecto a cada una de ellas (el porcentaje restante hasta llegar a 100% es la suma de quienes est&aacute;n nada o poco de acuerdo). 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Porcentaje de apoyo a las medidas frente a la pandemia (% bastante o muy de acuerdo con la medida)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: datos del proyecto &quot;Federalismo en tiempos de Polarización&quot;. Contrato Talento 2019-00029-001                            </span>
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        Como puede observarse en el gr&aacute;fico 1, en las tres comunidades aut&oacute;nomas el apoyo en la mayor&iacute;a de medidas es alto, excepto respecto al cierre de colegios y el cierre de parques, donde el grado de desacuerdo supera el cincuenta por ciento. &iquest;Son las preferencias de los ciudadanos de Madrid significativamente distintas a las del resto de territorios? No lo parece. Los residentes en Madrid se muestran menos favorables al cierre perimetral y al cierre de parques y de colegios, pero m&aacute;s favorables que el resto al uso de las mascarillas, las limitaciones de aforo o del n&uacute;mero de personas que pueden reunirse. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde existe un comportamiento propiamente singular de los madrile&ntilde;os? La peculiaridad reside en la intensidad de los sesgos partidistas a la hora de valorar las medidas. Para mostrarlo dividimos la muestra en tres grupos. Al grupo de control le preguntamos por las medidas sin especificar qui&eacute;n las aprueba (T1). Al segundo grupo (T2) le realizamos la misma pregunta a&ntilde;adiendo que las medidas las aprueba el gobierno central (T3). Y al tercer grupo le decimos que quien promueve las medidas es el gobierno auton&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Para valorar el efecto del sesgo ideol&oacute;gico analizo el comportamiento de los votantes que se identifican con los partidos que forman parte del gobierno auton&oacute;mico (o de los partidos que los apoyan en el parlamento) en las tres comunidades aut&oacute;nomas. El gr&aacute;fico 2 muestra la diferencia entre la valoraci&oacute;n de las medidas de dichos votantes (porcentaje de quienes est&aacute;n bastante o muy de acuerdo) cuando creen que el responsable es el gobierno auton&oacute;mico (T3) y cuando creen que el responsable es el gobierno central (T2). Los valores positivos indican que el apoyo a las medidas es m&aacute;s alto en el grupo donde la responsabilidad es auton&oacute;mica que en el grupo donde el responsable es el gobierno central. Los valores negativos indican lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Diferencia en el apoyo a las medidas entre grupo T3 (el responsable es gobierno auton&oacute;mico) y el grupo T2 (el responsable es el gobierno central). Solo votantes de los partidos en el gobierno auton&oacute;mico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: datos del proyecto &quot;Federalismo en tiempos de Polarización&quot;. Contrato Talento 2019-00029-001                            </span>
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        Como puede observarse, el impacto de la identificaci&oacute;n partidista sobre la valoraci&oacute;n de las medidas para contener la pandemia es m&aacute;s intenso en la Comunidad de Madrid que en Catalu&ntilde;a o en la Comunidad Valenciana. El apoyo a algunas de las medidas entre los partidarios del PP, Ciudadanos o VOX en la Comunidad de Madrid cuando aqu&eacute;llas son responsabilidad del gobierno auton&oacute;mico rondan o superan los veinte puntos porcentuales respecto al grado de acuerdo con las mismas cuando la responsabilidad es del gobierno central [1]. Que el efecto sea m&aacute;s intenso en Madrid que en la Comunidad Valenciana es esperable, dado que &nbsp;en esta &uacute;ltima regi&oacute;n el partido que lidera el ejecutivo coincide con el que lidera el gobierno central. En Catalu&ntilde;a, como en Madrid, gobiernan partidos distintos al del ejecutivo central. Sin embargo, el efecto es m&aacute;s intenso en la regi&oacute;n gobernada por el Partido Popular que en la que gobiernan los independentistas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la opini&oacute;n p&uacute;blica madrile&ntilde;a no muestra unos niveles de apoyo a las medidas para frenar la pandemia muy distintos a otras regiones como la Comunidad Valenciana o Catalu&ntilde;a. La singularidad del electorado en Madrid se encuentra en el mayor impacto que tiene la identificaci&oacute;n partidista a la hora de explicar el apoyo a las medidas frente a la covid-19. Dicho de otra manera, el comportamiento pol&iacute;tico &ldquo;a la madrile&ntilde;a&rdquo; es observar la acci&oacute;n de los gobernantes con unas lentes pol&iacute;ticas algo m&aacute;s gruesas que en otros territorios. 
    </p><p class="article-text">
          <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Un an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stica muestra que las diferencias son significativas para la medidas de cierre de colegios, parques, cierres perimetrales y limitaci&oacute;n de reuniones con otras personas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/madrilena_132_7989418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 May 2021 20:23:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A la madrileña]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Elecciones en pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-pandemia-coronavirus-galicia-pais-vasco-comunidades-autonomas-abstencion_132_6828071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1880923f-f4a4-4ab5-8fb2-283766c9fa55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones en pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Votar durante la pandemia en Galicia y el País Vasco en 2020 no desmovilizó más a los votantes de más edad que al resto de votantes</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a los ciudadanos han ido a votar dos veces durante la pandemia: en las elecciones vascas y en las elecciones gallegas, ambas celebradas el 12 de julio de 2020. Estas elecciones deber&iacute;an haberse celebrado en abril del a&ntilde;o pasado, pero los dirigentes de dichas regiones decidieron posponerlas hasta que acabase el estado de alarma y cesara la emergencia sanitaria. Como la pandemia vuelve a ser una vez m&aacute;s el motivo para un aplazamiento electoral, en este caso el de las elecciones en Catalu&ntilde;a, resulta interesante analizar qu&eacute; efectos pudo tener el coronavirus en la participaci&oacute;n electoral de los ciudadanos en Galicia y en el Pa&iacute;s Vasco. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El impacto de la pandemia sobre la abstenci&oacute;n podr&iacute;a ser de dos tipos. Uno, que hubiera disminuido la participaci&oacute;n por el miedo al contagio y que ese descenso fuera de la misma intensidad entre los votantes. Sabemos que la particular incidencia del virus en ciertas zonas s&iacute; tuvo un impacto en la participaci&oacute;n. Hace unas semanas <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votar-tiempos-pandemia-participacion_132_6270646.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&aacute;bamos en este mismo blog un estudio sobre el impacto de la pandemia en las elecciones vascas</a> que mostraba que el porcentaje de participaci&oacute;n era menor en los municipios donde hab&iacute;a habido casos de coronavirus que en aquellos donde no hubo fallecidos ni contagiados.
    </p><p class="article-text">
        El segundo efecto posible de la pandemia, sobre el que me centrar&eacute; en este post, es que el miedo al contagio afecte en mayor medida a algunos colectivos que a otros y que, por lo tanto, la participaci&oacute;n caiga m&aacute;s en unos grupos de votantes. Si esto ocurre, entonces la pandemia estar&iacute;a limitando el derecho al voto de unos grupos m&aacute;s que de otros. Y tambi&eacute;n podr&iacute;a tener implicaciones en los resultados de los partidos pol&iacute;ticos. Si en las bases de apoyo de las formaciones pol&iacute;ticas suelen pesar m&aacute;s unos colectivos que otros (por edad o g&eacute;nero, por ejemplo) una abstenci&oacute;n m&aacute;s intensa en alguno de esos grupos debido al coronavirus podr&iacute;a acabar perjudicando a los partidos a los que normalmente dan apoyo.   
    </p><p class="article-text">
        En principio, resulta plausible pensar que la pandemia pudo tener un efecto m&aacute;s intenso en las personas mayores<strong> </strong>que, temerosas de contagiarse durante el ejercicio del voto, decidieran quedarse en casa. Ello podr&iacute;a compensar el tradicional desequilibrio en participaci&oacute;n entre j&oacute;venes y mayores, pues los primeros son m&aacute;s propensos a abstenerse. Es lo que ocurri&oacute; en las elecciones auton&oacute;micas vascas del 2016, en las que los mayores se abstuvieron menos que los j&oacute;venes, como muestra la figura de la izquierda del Gr&aacute;fico 1 (la abstenci&oacute;n mide quienes declaran no <em>haber querido</em> ir a votar). Sin embargo, aunque en las elecciones del pasado mes de julio de 2020 los electores de mayor edad se abstuvieron algo m&aacute;s que en las del 2016, dicha abstenci&oacute;n tambi&eacute;n creci&oacute; en otros grupos de edad, y lo hizo adem&aacute;s en mayor medida que en el grupo de los de mayor edad. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Abstenci&oacute;n por grupos de edad en las elecciones auton&oacute;micas del Pa&iacute;s Vasco 2016-2020</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para el caso de Galicia, el gr&aacute;fico 2 muestra que en las elecciones gallegas de 2016 la abstenci&oacute;n sigui&oacute; el mismo patr&oacute;n que en el Pa&iacute;s Vasco: los j&oacute;venes acudieron menos a las urnas que los m&aacute;s mayores (de ah&iacute; la pendiente negativa de la figura de la izquierda). No obstante, en las elecciones de 2020, y a pesar de la pandemia, la abstenci&oacute;n entre los m&aacute;s mayores se mantuvo en niveles similares a los del 2016. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Abstenci&oacute;n por grupos de edad en las elecciones auton&oacute;micas de Galicia 2016-2020</strong>
    </p><p class="article-text">
        En resumen, tanto en el Pa&iacute;s Vasco como en Galicia la celebraci&oacute;n de unas elecciones durante la pandemia no gener&oacute; una mayor desmovilizaci&oacute;n entre los votantes de m&aacute;s edad. En el Pa&iacute;s Vasco la abstenci&oacute;n creci&oacute; en casi todos los grupos de edad, mientras que en Galicia la de los m&aacute;s mayores se mantuvo a niveles similares que en el 2016. 
    </p><p class="article-text">
        Veamos ahora cu&aacute;les eran las motivaciones de aquellos que decidieron abstenerse en los comicios del pasado 20 de julio en Galicia y en el Pa&iacute;s Vasco. La Tabla 1 presenta las respuestas de quienes declararon que no quisieron ir a las urnas. Las categor&iacute;as m&aacute;s frecuentes de respuesta tienen que ver con la insatisfacci&oacute;n con la pol&iacute;tica, como la desconfianza, el hartazgo y la percepci&oacute;n de que no hay alternativas satisfactorias entre los partidos. El miedo al contagio solo explica el 13% de las abstenciones en Galicia y el 15% en el Pa&iacute;s Vasco. Adem&aacute;s, si analizamos las caracter&iacute;sticas de quienes justificaron su abstenci&oacute;n por el miedo al coronavirus no aparece un perfil claro de edad, ni ideol&oacute;gico, ni de otro tipo. Sabemos, eso s&iacute;, que quienes declararon tener miedo al virus &nbsp;no eran abstencionistas habituales (pues participaron m&aacute;s en las elecciones del 2016 que quienes justificaron su abstenci&oacute;n por otros motivos).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tabla 1. Razones de quienes no quisieron ir a votar el 12J 2020 en Pa&iacute;s Vasco y Galicia</strong>
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, un primer an&aacute;lisis de las encuestas postelectorales muestra que votar durante la pandemia en Galicia y el Pa&iacute;s Vasco el pasado 12 de julio no desmoviliz&oacute; en mayor medida a los votantes de m&aacute;s edad que al resto. Adem&aacute;s, el miedo al contagio explica solo una parte de las abstenciones, siendo la insatisfacci&oacute;n por la pol&iacute;tica la motivaci&oacute;n m&aacute;s frecuente entre quienes decidieron no acudir a las urnas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-pandemia-coronavirus-galicia-pais-vasco-comunidades-autonomas-abstencion_132_6828071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2021 21:09:24 +0000]]></pubDate>
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