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    <title><![CDATA[elDiario.es - Federico Montalbán López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/federico-montalban-lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Federico Montalbán López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El desierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desierto_132_13102666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e4f1418-4579-4142-8786-ba8f606ed439_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desierto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En vez de pelear contra el enemigo común, luchamos entre nosotras. Es como si a alguien le hubiera salido muy bien el plan. Es lo que dice siempre Antonia: Pobres contra pobres"</p></div><p class="article-text">
        <em>Nuevo cuento de la serie &ldquo;Mari contra la pobreza&rdquo;. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Puedes leer el resto de cuentos de Mari </em><a href="https://www.eldiario.es/autores/federico-montalban-lopez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay ciertas palabras que Tamara dice cada vez que tiene ocasi&oacute;n: expropiaci&oacute;n, emancipaci&oacute;n, autonom&iacute;a, sororidad&hellip; Son palabras, dice, que, ellas m&aacute;s que el resto, solo tienen sentido si se dicen y si se hacen.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo es ese refr&aacute;n que dijiste el otro d&iacute;a? -le pregunta a Henriette.
    </p><p class="article-text">
        -If you can walk the walk, don&acute;t talk the talk -le responde Henriette y traduce de forma libre: Si no est&aacute;s dispuesta a andar el camino, m&aacute;s vale que te calles.
    </p><p class="article-text">
        -Pues eso mismo digo yo -remata Tamara.
    </p><p class="article-text">
        Su empe&ntilde;o en decir y hacer, hacer y decir, le suele meter en alg&uacute;n l&iacute;o que otro pero considera que es un precio bajo con tal de ser <em>m&iacute;nimamente </em>coherente. Pone siempre el &eacute;nfasis en el <em>m&iacute;nimamente, </em>consciente como es de que se debe conformar con ser mucho menos coherente con sus ideas de lo que le gustar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A veces, para poder recurrir a esas palabras que tanto le gustan, debe adjetivarlas. As&iacute;, al hecho de que cada una de las 3 amigas pague una plataforma y as&iacute; puedan tener las 3 pagando solo una, le llama sororidad audiovisual. La idea fue de ella y lo hizo pensando m&aacute;s en los chiquillos que en ella misma. Para Tamara, Jaime, Jorge y Endurance son como sobrinos y piensa que tienen el mismo derecho que el resto a ver las series de moda. Aunque Jorge y Endurance han resultado ser algo exquisitos en sus gustos y cada vez que quieren ver una pel&iacute;cula o una serie, resulta que no est&aacute; en las plataformas que tienen contratadas y acaban siempre descarg&aacute;ndolas de cualquier manera de internet.
    </p><p class="article-text">
        Ni a Mari ni a Henriette le hacen mucha gracia las series que les ha dado por ver. Ellos se excusan diciendo que se tienen que documentar para el siguiente comic que quieren hacer y ellas, m&aacute;s que nada porque saben valorar una excusa bien elaborada, se resignan y consienten.
    </p><p class="article-text">
        Los viernes suelen quedar las 3 amigas para cenar juntas y ver alguna serie. Algunas veces, se les suma Jaime pero esa noche hab&iacute;a quedado con un amigo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Un amigo y un amigo <em>amigo</em>? -le pregunt&oacute; Tamara siempre dispuesta a chinchar.
    </p><p class="article-text">
        Jaime se limit&oacute; a sonrojarse como respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Jorge y Endurance estaban viendo una serie de <em>tecnozombies</em> en la habitaci&oacute;n del segundo. La estaban viendo en la tablet pero deb&iacute;an tener el volumen a mil porque al sal&oacute;n, donde estaban ellas tres, llegaban ruidos de explosiones, gritos, chirridos de modem antiguo y mordiscos de toda clase. Tamara hab&iacute;a tra&iacute;do una inesperada botella de vino y ten&iacute;a a sus amigas preocupadas. Ten&iacute;an la costumbre de que, cuando alguna recib&iacute;a una mala noticia, invitaba a las otras a una botella de vino. Mari y Henriette esperaban que Tamara les contara qu&eacute; hab&iacute;a pasado pero ella no parec&iacute;a estar con &aacute;nimo de hablar. Tampoco nadie dec&iacute;a de poner un cap&iacute;tulo de la serie que estaban viendo.
    </p><p class="article-text">
        Tamara abri&oacute; el vino y les dijo que no era nada importante, que no se preocuparan y que ya les contar&iacute;a en otro momento.
    </p><p class="article-text">
        -H&aacute;blanos del desierto -le pidi&oacute; a Henriette.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Del desierto o del desierto <em>desierto? </em>-le pregunt&oacute; Henriette intentando levantarle el &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;an esa broma entre las 3 de que el padre de Endurance era el desierto y Henriette sol&iacute;a contar historias en todos los tonos sobre ese desierto en particular. 
    </p><p class="article-text">
        -Del desierto.
    </p><p class="article-text">
        Ni un desierto ni otro eran temas de conversaci&oacute;n de los que Henriette se escabullera. No sol&iacute;a desaprovechar ninguna ocasi&oacute;n de contar una historia ni de poner de su propia cosecha si la realidad no hab&iacute;a conseguido pulir del todo el relato de los hechos. Cuando Henriette hablaba, sol&iacute;a tener un efecto hipn&oacute;tico en quien la escuchaba, como si fuera una encantadora de serpientes. 
    </p><p class="article-text">
        -El desierto es terrible -empez&oacute; Henriette- pero no lo es menos el mar. Cuando has caminado miles de kil&oacute;metros y solo te quedan 14 para llegar a Europa, piensas que lo peor ha pasado. Y no es as&iacute;. Todo el rato nos est&aacute;bamos contando historias y la mayor&iacute;a eran terror&iacute;ficas. La gasolina que mezclada con el agua salada te quema la piel. Las olas que vuelcan las pateras como si fueran hojas de papel. Los chalecos salvavidas rellenos de piedras que te arrastran hasta el fondo. Supongo que est&aacute;bamos todas muertas de miedo y por eso solo cont&aacute;bamos cosas terribles. Taiwo no era as&iacute;. Ella siempre contaba historias alegres. Aunque fuera una alegr&iacute;a extra&ntilde;a. Hablaba de una cantina que hab&iacute;a en el fondo del Estrecho donde beb&iacute;an gratis quienes se ahogaban. Contaba tambi&eacute;n que, de vez en cuando, hay quien encuentra un tesoro oculto en mitad de las dunas y puede parar el viaje y dar media vuelta.
    </p><p class="article-text">
        &amp;gt;&amp;gt;No hay forma de agotar los horrores que se esconden en el desierto y en el Estrecho pero tambi&eacute;n os digo que encontr&eacute; muchos gestos de apoyo, mucha bondad y una humanidad&hellip; descarnada que me recuerda mucho a vuestra amistad. Yo no estar&iacute;a hoy aqu&iacute; si no hubiera contado con la ayuda de Taiwo o del desierto <em>desierto</em>.
    </p><p class="article-text">
        &amp;gt;&amp;gt;Creo que vivimos en un pesimismo dirigido e interesado que nos hace poner el acento en lo malo, en contarnos siempre lo que sale mal, las miserias de unos y otros. En todas esas series que ven Jorge y Endurance, da igual que sean de zombies, de cat&aacute;strofes naturales o de alien&iacute;genas, los malos verdaderos son los otros humanos. En vez de pelear contra el enemigo com&uacute;n, luchamos entre nosotras. Es como si a alguien le hubiera salido muy bien el plan. Es lo que dice siempre Antonia: Pobres contra pobres.
    </p><p class="article-text">
        &amp;gt;&amp;gt;Me niego a pensar as&iacute;. Creo que la mayor&iacute;a de la gente es buena gente.
    </p><p class="article-text">
        Tamara torci&oacute; el gesto. El dinosaurio sinti&oacute; una incomodidad extra&ntilde;a y tuvo que cambiar de postura. De la habitaci&oacute;n en la que estaban Endurance y Jorge lleg&oacute; una sucesi&oacute;n exagerada de alaridos.
    </p><p class="article-text">
        Henriette continu&oacute; su historia.
    </p><p class="article-text">
        -Nadie rellenaba los chalecos salvavidas con piedras pero los hab&iacute;a mejores y peores. A m&iacute; me toc&oacute; uno que a todas luces no val&iacute;a para nada. Taiwo se empe&ntilde;&oacute; en cambiarmelo. Me dijo que ella sab&iacute;a nadar como un delf&iacute;n y que a m&iacute; se me notaba que empezaba a contar por dos. Da igual c&oacute;mo sea el viaje por el Estrecho, antes o despu&eacute;s te toca lanzarte al agua y nadar. Me volv&iacute; loca buscando a Taiwo al llegar a la orilla y no la encontr&eacute;. Y como puedo pensar lo que quiera, he decidido que las corrientes la arrastraron lejos de m&iacute; y que no se gan&oacute; el derecho a beber gratis en la cantina del fondo del mar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Habitualmente, los cuentos de Mari contra la pobreza acaban con una serie de datos que completan la historia que se ha contado. En este caso no vamos a ofrecer ning&uacute;n datos. Para conocer la realidad de la traves&iacute;a del desierto y el cruce del Estrecho, recomendamos la lectura de la web ylos informes de </em><a href="https://caminandofronteras.org/monitoreo/monitoreo-derecho-a-la-vida-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Caminando Fronteras</em></a><em> y de </em><a href="https://porcausa.org/somos-lo-que-hacemos/industria-del-control-migratorio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PorCausa</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desierto_132_13102666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 09:35:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desierto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El calor de las llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/calor-llamas_132_13005913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca5343f6-10a9-41b4-8b09-eff391ede457_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El calor de las llamas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El aparato de aire acondicionado empezó a fallar al final del verano. Un cliente del bar que se dedica a las chapuzas se ofreció a echarle un vistazo"</p></div><p class="article-text">
        <em>Nuevo cuento de la serie &ldquo;Mari contra la pobreza&rdquo;. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Puedes leer el resto de cuentos de Mari </em><a href="https://www.eldiario.es/autores/federico-montalban-lopez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mari no lo reconocer&aacute; nunca pero cuando Jaime era peque&ntilde;o, estaba deseando que se pusiera malo. Desear quiz&aacute;s sea algo injusto. Ser&iacute;a mejor decir que no le importaba demasiado. No hay mal que por bien no venga. Jaime, de peque&ntilde;o, estaba muy ocupado, siempre de ac&aacute; para all&aacute;, siempre con las manos llenas de cosas, subiendo, bajando, corriendo, corriendo m&aacute;s, conejito blanco que llega siempre tarde, ni&ntilde;o sobre cuyos hombros descansa la responsabilidad de mil cosas por hacer, juguetes que ordenar en fila, &aacute;rboles que trepar, piedras que tirar, aparatos que destripar, p&aacute;jaros que perseguir&hellip; Solo mirarlo resultaba agotador. El abuelo de Mari contaba siempre la historia de un reo al que condenaron a seguir d&iacute;a y noche a un ni&ntilde;o y hacer todo lo que &eacute;l hiciera. Mari no se imagina ese castigo para ella. Con tanta tarea a medio, Jaime no ten&iacute;a tiempo para que su madre lo abrazara o le diera besos. Salvo cuando se pon&iacute;a malico. Entonces la fiebre aceleraba el coraz&oacute;n y la respiraci&oacute;n del enfermo al tiempo que lo adormec&iacute;a y Mari aprovechaba para ponerse al d&iacute;a en cuanto a caricias y achuchones.
    </p><p class="article-text">
        Jaime es ahora un adolescente cari&ntilde;oso al que no le molesta que su madre le abrace de vez en cuando y le diga cu&aacute;nto lo quiere. Jorge, por su parte, ha seguido un camino opuesto. De peque&ntilde;o buscaba a Mari a todas horas y no se separaba de ella ni con agua hirviendo. Ese ni&ntilde;o no puede seguir durmiendo con usted, le dec&iacute;a cada tutor que ten&iacute;a el ni&ntilde;o. Si no, le amenazaban, nunca ser&aacute; un adulto independiente. No les hagas caso, la consolaba su madre, ya saldr&aacute; de tu lado&hellip; y no querr&aacute; volver. Y as&iacute; fue, Un buen d&iacute;a, Jorge decidi&oacute; que ya estaba bien y dej&oacute; de dormir con su madre. Empe&ntilde;ado en hacerse mayor antes de tiempo, decidi&oacute; tambi&eacute;n que los besos y los abrazos eran cosas de ni&ntilde;os peque&ntilde;os y estableci&oacute; una distancia notable con Mari. Por eso, ahora, Mari agradece que haya llegado por fin el invierno y que haga fr&iacute;o y que las cuentas para poner la calefacci&oacute;n no salgan y que tengan que arrebujarse en el sill&oacute;n y que pueda robarle alg&uacute;n que otro achuch&oacute;n a su hijo el distante.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los d&iacute;as de calor asfixiante se suceden uno tras otro, Mari piensa que el verano <em>es</em> eterno. Recuerda entonces una imagen que coloreaban a&ntilde;o tras a&ntilde;o en clase en la que se ve&iacute;a un &aacute;rbol cambiando a lo largo de las cuatro estaciones y le da la impresi&oacute;n de que aquella es otra de esas mentiras con las que nos llevan mintiendo toda la vida. Pero los estragos del calentamiento global van poco a poco por lo que en Murcia todav&iacute;a hay restos de las cuatro estaciones. Y durante el invierno hay d&iacute;as en los que hace mucho fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No te habr&aacute;s visto en otra -le suele decir Tamara a Henriette cuando el term&oacute;metro baja de los 5 grados. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso es un poco racista -le reprocha Jaime.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo se te ocurre decirle a tu chacha que es racista? &ndash;se defiende Tamara&ndash;. Antes muerta que racista. Es un comentario completamente razonable. Me he informado antes de hablar, don sabelotodo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No te creas, alg&uacute;n d&iacute;a baj&aacute;bamos de 10 grados &ndash;responde Henriette.
    </p><p class="article-text">
        El aparato de aire acondicionado empez&oacute; a fallar al final del verano. Un cliente del bar que se dedica a las chapuzas se ofreci&oacute; a echarle un vistazo. No lo arregl&oacute; del todo pero consigui&oacute; que siguiera funcionando a cambio de hacer un ruido horroroso y de gastar m&aacute;s de lo que nunca hab&iacute;a gastado. Cuando Mari vio la factura de la luz de septiembre casi le da un pasmo. Cualquiera lo pone en invierno, pens&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En lo que va de invierno, lo ha puesto a ratos sueltos los d&iacute;as que m&aacute;s fr&iacute;o ha hecho. Pero siempre con un nudo en el est&oacute;mago que parece apretarse al ritmo del ruido escacharrado que hace el aparato. Tanto Jaime como Jorge son conscientes de la situaci&oacute;n de la casa y apenas se quejan del fr&iacute;o. A veces, para ducharse s&iacute; que ponen un peque&ntilde;o calefactor para calentar el ba&ntilde;o. Mari les deja hacer y aprovecha el calor que queda despu&eacute;s de que hayan apagado el calefactor para ducharse ella.
    </p><p class="article-text">
        Las paredes de papel y las ventanas que no cierran del todo tampoco ayudan. 
    </p><p class="article-text">
        Cada cual tiene su propia manta para cuando est&aacute;n en el sof&aacute;. Dios ahoga pero no aprieta. Y cuando llevan un rato, las mantas se han mezclado entre ellas y Mari se acuerda de cuando sus hijos eran peque&ntilde;os y jugaban con plastilina nueva en la que se distingu&iacute;a los colores hasta que la mezclaban y acababa todo de color negro. En esa entrop&iacute;a hogare&ntilde;a de mantas y fr&iacute;os propios y ajenos, el dinosaurio intenta poner de su parte pero su sangre fr&iacute;a no ayuda. En verano, Mari suele buscar el frescor de sus escamas pero en invierno solo su aliento guarda calor. Y no siempre es apetecible que un dinosaurio te respire a la cara.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma que Mari acababa maldiciendo la enfermedad de Jaime antes que despu&eacute;s, no hay forma de reconciliarse con el fr&iacute;o de la pobreza por mucho que Jorge la busque bajo las mantas para escapar del fr&iacute;o. Solo los imb&eacute;ciles que no saben de lo que hablan, dec&iacute;a Tamara, pueden romantizar la pobreza. 
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, tal vez porque hace m&aacute;s fr&iacute;o de lo habitual y nadie quiere salir de debajo de las camas, se han ido durmiendo uno tras otro en el sof&aacute;. Mari, con las palabras de Tamara todav&iacute;a en la cabeza, sue&ntilde;a con cosas que arden. Y las llamas calientan los sue&ntilde;os de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Seg&uacute;n la </em><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ECV2025.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el INE el pasado 05 de febrero de 2026</em></a><em>, un 19% de murcianas y murcianos no pueden mantener su casa a una temperatura adecuada y un 15,3% tiene retrasos en pagos relacionados con facturas del hogar. La pobreza energ&eacute;tica es un tema del que hablamos con frecuencia en invierno, pero en Murcia es una pobreza que tambi&eacute;n se pone muy de manifiesto durante el verano.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La pobreza energ&eacute;tica debemos relacionarla con carencias en la vivienda en general. La falta de aislamiento hace que el interior del hogar est&eacute; m&aacute;s expuestos a las inclemencias del tiempo y eleva el gasto en acondicionarlo. Seg&uacute;n </em><a href="https://www.caritasregiondemurcia.org/noticias/caritas-y-fundacion-foessa-alertan-que-320-000-personas-viven-en-exclusion-en-la-region-de-murcia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>el informe Foessa, presentado tambi&eacute;n recientemente</em></a><em>, el 23% de la poblaci&oacute;n murciana est&aacute; afectado por alg&uacute;n rasgo de exclusi&oacute;n residencial.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por &uacute;ltimo, debemos se&ntilde;alar que las cuestiones clim&aacute;ticas hay que enmarcarlas dentro del proceso del calentamiento global. No es solo pasar fr&iacute;o en invierno y calor en vera</em>no, es que debemos afrontar la crisis clim&aacute;tica si queremos tener alg&uacute;n tipo de futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/calor-llamas_132_13005913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres estaciones: camarera, auxiliar de residencia, cuidadora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tres-estaciones-camarera-auxiliar-residencia-cuidadora_132_12593542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/170e352f-7aac-43a7-9c54-3dc90cc12913_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres estaciones: camarera, auxiliar de residencia, cuidadora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Desde hace unos días, el ánimo en la cafetería está de capa caída. Adela lleva varios días sin aparecer y todo el mundo se teme lo peor. Adela es, o era, una de las clientas habituales de la cafetería. A diferencia de otros, le gustaba ir cada mañana a una hora distinta y no pedir nunca lo mismo"</p></div><p class="article-text">
        <em>Nuevo cuento de la serie 'Mari contra la pobreza'. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Puedes leer el resto de cuentos de Mari </em><a href="https://www.eldiario.es/autores/federico-montalban-lopez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primavera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si por &eacute;l fuera no acompa&ntilde;ar&iacute;a a Mari al bar. Preferir&iacute;a quedarse en casa, durmiendo en el sof&aacute;, boca arriba, despatarrado, con la cola sobre los ojos para librarse de la luz. Mari le tiene prohibido subirse al sof&aacute; pero los dinosaurios son de natural inconformista y, cuando nadie le mira, se acomoda entre los cojines y se echa la siesta. Lo que pasa es que a Mari le viene bien que est&eacute; con ella mientras trabaja as&iacute; que, resignado y fiel, la acompa&ntilde;a todos los d&iacute;as. Al menos la cafeter&iacute;a en la que trabaja ahora no tiene nada que ver con los bares en los que ha tenido que trabajar otras veces. Recuerda aquellos sitios con verdadera repulsi&oacute;n. Los jefes parec&iacute;an no conocer nada relativo a normativa laboral o convenios de la hosteler&iacute;a y saberlo todo sobre m&eacute;todos burdos y sutiles de explotaci&oacute;n. Los clientes parec&iacute;an no saber nada acerca de los buenos modales y saberlo todo sobre ser unos babosos. M&aacute;s de una vez, Mari tuvo que pedirle que se tranquilizara y no arremetiera contra alguno de esos machotes. Yo tengo dignidad, pero mis hijos tienen hambre, ley&oacute; el dinosaurio alguna vez en alg&uacute;n sitio.
    </p><p class="article-text">
        La cafeter&iacute;a en la que trabaja Mari ahora es otra cosa. Los turnos son razonables, el convenio se cumple y la clientela sabe comportarse. Babosos hay en todas partes pero aqu&iacute; Mari tiene permiso de su jefa para pararles los pies. Al dinosaurio le encanta cuando le dejan ense&ntilde;ar los dientes. Los machotes se acobardan a la primera de cambio.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos d&iacute;as, el &aacute;nimo en la cafeter&iacute;a est&aacute; de capa ca&iacute;da. Adela lleva varios d&iacute;as sin aparecer y todo el mundo se teme lo peor. Adela es, o era, una de las clientas habituales de la cafeter&iacute;a. A diferencia de otros, le gustaba ir cada ma&ntilde;ana a una hora distinta y no pedir nunca lo mismo. A Mari le divert&iacute;a ese aparente desorden. Le parec&iacute;a, frente a la rutina sin gracia de la mayor&iacute;a de los clientes habituales, un comportamiento alegre y colorido. Un d&iacute;a le reconoci&oacute; que se divert&iacute;a con su comportamiento err&aacute;tico y que muchas ma&ntilde;anas se entreten&iacute;a intentando adivinar a qu&eacute; hora vendr&iacute;a y qu&eacute; pedir&iacute;a para tomar. A Adela aquellas palabras de Mari parecieron hacerla muy feliz y, desde entonces, se hicieron muy amigas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al dinosaurio tambi&eacute;n le gustaba. Cuando Adela estaba en la cafeter&iacute;a, sol&iacute;a quedarse rondando su mesa mientras espiaba los libros que le&iacute;a. El dinosaurio se quedaba fascinado por esos libros en toda clase de idiomas diferentes, con m&aacute;s n&uacute;meros que letras, y sobre cosas que no era capaz ni de empezar a entender. El &uacute;ltimo que le vio era un volumen de cartas entre Einstein y un tal G&ouml;del.
    </p><p class="article-text">
        Una de las &uacute;ltimas ma&ntilde;anas en las que Adela desayun&oacute; en la cafeter&iacute;a, le regal&oacute; a Mari uno de los pa&ntilde;uelos que siempre llevaba alrededor del cuello. Esos pa&ntilde;uelos eran como ella, coloridos, algo extravagantes, nunca el mismo. Mari recibi&oacute; el pa&ntilde;uelo con una punzada en el coraz&oacute;n, mitad regalo, mitad mal augurio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Verano</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Que no llego -le dice Tamara a su encargado por en&eacute;sima vez-. No me da tiempo, no puedo arreglar veinte residentes en una hora, o me pon&eacute;is menos o me quit&aacute;is de dar desayunos.
    </p><p class="article-text">
        El encargado, que hace siempre todo lo posible por evitar mantener contacto visual con Tamara, le responde que ni una cosa ni otra. Que los turnos son los que son, que el n&uacute;mero de residentes por auxiliar es el que es y que, fin de la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tamara sale del despacho sin poder evitar dar un portazo. Cuando se enfada, un viento huracanado parece seguirla a todas partes. La sobrecarga de trabajo ya hace imposible atender a las personas residentes como se merecen, pero es que la empresa lleva meses sin cubrir las bajas. Entre otra compa&ntilde;era y ella est&aacute;n haciendo el trabajo de tres. Tamara entra a las seis de la ma&ntilde;ana y tiene veinte residentes que levantar, asear y vestir antes de la hora del desayuno. M&aacute;s all&aacute; del tremendo esfuerzo f&iacute;sico que le supone mover a los residentes ella sola, es humanamente imposible que le d&eacute; tiempo a dejarlos a todos apa&ntilde;ados antes de tener que servir el desayuno. Hay residentes que se quedan sin arreglar mientras otros se quejan por el retraso del desayuno.
    </p><p class="article-text">
        A Tamara le indigna todo aquello tanto como la pasividad del resto de la plantilla. En los descansos o en los vestuarios, bien que saben quejarse y bien que dan todo tipo de detalles de las lesiones que les provoca el trabajo, que si dolores de espalda, que si contracturas en el cuello, que si lumbago&hellip; Pero, luego, ante el encargado, todo son sonrisas cobardes y miradas sumisas.
    </p><p class="article-text">
        -Cuando no me llevan los demonios por una cosa, me llevan por otra -les dec&iacute;a a Mari y a Henriette cuando necesitaba desahogarse-. Me paso el d&iacute;a en compa&ntilde;&iacute;a del diablo.
    </p><p class="article-text">
        Tamara no sabe qu&eacute; pasar&aacute; antes: que la despidan o que se despida. Lo va a sentir especialmente por las personas residentes con las que ha entablado amistad; es decir, todas las de la residencia. Eso no quiere decir que todo el mundo le caiga necesariamente bien. Por ejemplo, a Gregorio se le nota que la mira con desconfianza y procura tenerlo todo a mano cuando ella entra en la habitaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Gregorio, hombre -le suele decir-, que no te voy a robar nada. Si me encuentro tirado por la calle ese m&oacute;vil viejo que tienes, ni lo cojo.
    </p><p class="article-text">
        Gregorio se r&iacute;e, pero no pierde el m&oacute;vil de vista. El racismo tiene razones que la raz&oacute;n no entiende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con quien le est&aacute; costando tomar confianza es con una de las &uacute;ltimas residentes en entrar. Algunas personas entran a la residencia arrastradas por las circunstancias, abrumadas por la resignaci&oacute;n e incapaces de aceptar la situaci&oacute;n. Ese parece el caso de esta nueva residente. Se llama Adela, parece tener un bolso como el de Mary Poppins lleno de libros infinitos, y cada ma&ntilde;ana, cuando Tamara entra a levantarla, ella ya est&aacute; despierta y arreglada.
    </p><p class="article-text">
        -Adela, que eso me toca a m&iacute;. Si todas las residentes fueran como t&uacute;, me quedaba sin trabajo en un santiam&eacute;n. Menudo pa&ntilde;uelo llevas, ese es a&uacute;n m&aacute;s chulo que el de ayer. &iquest;Tienes m&aacute;s pa&ntilde;uelos que libros o m&aacute;s libros que pa&ntilde;uelos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adela da siempre una respuesta amable e ingeniosa a todo lo que le dice Tamara pero habla como si, en realidad, estuviera ya en otra parte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Oto&ntilde;o</strong>
    </p><p class="article-text">
        Henriette a veces piensa que se consumaron tantas desgracias en el desierto que ya nunca m&aacute;s puede pasarle algo malo. Por supuesto, esto no es as&iacute;. Le han seguido pasando cosas malas, pero ya nada puede tener la gravedad que tuvo el desierto. Comparado con aquello, todas las desgracias parecen ahora de juguete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soport&oacute; con estoicismo trabajar jornadas interminables en el campo de Cartagena por un sueldo literalmente de miseria. Peor fue el desierto. Aguant&oacute; con paciencia trabajar en un almac&eacute;n de pimientos a destajo, una pr&aacute;ctica que cre&iacute;a erradicada de la civilizada Europa. Peor fue el desierto. Llev&oacute; con la resignaci&oacute;n justa trabajar de interna como si con trabajar estuviera todo hecho y ya no hiciera falta vivir. Peor fue el desierto. Es largo el etc&eacute;tera de trabajos precarios que enfrent&oacute; hasta que tuvo un golpe de buena suerte, porque, aunque sea por pura probabilidad, de eso tambi&eacute;n tiene que haber un poco para todo el mundo. Una madre del cole ten&iacute;a una amiga que ten&iacute;a una vecina que ten&iacute;a una madre que ya no pod&iacute;a valerse del todo por s&iacute; sola y necesitaba alguien que la cuidara durante el d&iacute;a. Y as&iacute;, Henriette acab&oacute; cuidando a Soledad.
    </p><p class="article-text">
        El primer d&iacute;a de trabajo, Soledad le dijo dos cosas. Una ya la sab&iacute;a, la otra se fue matizando con el paso del tiempo. Mi hija es una imb&eacute;cil, fue lo primero que le dijo, como bien sabr&aacute;s ya despu&eacute;s de la entrevista de trabajo que te hizo. Me he tomado mi nombre al pie de la letra la mayor parte de mi vida. sigui&oacute; dici&eacute;ndole, y prefiero estar sola que mal acompa&ntilde;ada. Har&eacute; lo que pueda por ser buena compa&ntilde;&iacute;a, le respondi&oacute; Henriette.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo consigui&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soledad hab&iacute;a sido profesora de Matem&aacute;ticas. Se hab&iacute;a divorciado al poco de nacer su &uacute;nica hija que ahora trabaja en una funeraria. Habla cinco idiomas, uno m&aacute;s que Henriette, pero no le parecen suficientes. De vez en cuando, le pide a Henriette que le hable en lingala, su idioma natal, y desde hace unos meses ha empezado a estudiar chino. China es el futuro, le advierte a Henriette.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soledad tiene por costumbre aprender el idioma de turno leyendo los cl&aacute;sicos. La Monta&ntilde;a M&aacute;gica y El Capital para el alem&aacute;n. Moby Dick para el ingl&eacute;s. En Busca del Tiempo Perdido y La sociedad del espect&aacute;culo para el franc&eacute;s. Guerra y Paz y Ana Karenina para el ruso. Y las tres obras fundamentales del tao&iacute;smo filos&oacute;fico para el chino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Henriette y Soledad suelen discutir apasionadamente a cuenta de qu&eacute; estudiar y c&oacute;mo. A Soledad no le interesa el uso cotidiano de los idiomas que sabe. No los quiere hablar, no quiere que nadie le hable, solo quiere leer. Henriette valora todas las destrezas: hablar, escuchar, leer y escribir. Se empe&ntilde;a en dedicar tiempo a la fon&eacute;tica y a la pronunciaci&oacute;n. Soledad no le ve el sentido a perder el tiempo desarrollando unas destrezas que nunca usar&aacute;. No pienso viajar a China, se queja. Pero igual quieres hacer la compra en el mismo idioma que la due&ntilde;a de la tienda de abajo, insiste Henriette que se siente bastante c&oacute;moda en el papel de maestra exigente.
    </p><p class="article-text">
        Esa tarde, la hija de Soledad llega antes de lo habitual y las sorprende en plena discusi&oacute;n. Est&aacute; empe&ntilde;ada en que su madre ya no tiene la cabeza para seguir estudiando y le ri&ntilde;e como si fuera una ni&ntilde;a peque&ntilde;a cada vez que la sorprende leyendo o estudiando. Qu&eacute; l&aacute;stima que no me pueda divorciar de ella tambi&eacute;n, le dice Soledad a Henriette por lo bajo. Despu&eacute;s de la rega&ntilde;ina de turno, y de pedirle a Henriette que recoja todos esos hilos de colores que hay por todas partes, la hija les cuenta que esa tarde han incinerado a una mujer que hab&iacute;a llegado directamente de la residencia sin que nadie se hiciera cargo de ella. Llevaba un pa&ntilde;uelo muy bonito, a&ntilde;ade. A punto estuve de cogerlo, confiesa, me record&oacute; a ese pa&ntilde;uelo que lleva escondido toda la vida al fondo de tu caja de los recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Henriette nota que la cara de Soledad se vuelve p&aacute;lida como el yeso, que la sangre sale huyendo de ella y que las fuerzas le abandonan. La hija, sin darse cuenta de nada, sale de la habitaci&oacute;n. Henriette le da la mano a Soledad. La mano de la mujer est&aacute; fr&iacute;a como el metal. &iquest;Est&aacute;s bien?, le pregunta. Despu&eacute;s de un rato de silencio profundo, Soledad consigue hablar. Lo hace en ruso, que era el idioma con el que hablaba con Adela para que nadie descubriera sus secretos, como si Henriette pudiera entenderla. Y Henriette, que no sabe ruso, entiende perfectamente lo que Soledad le est&aacute; contando porque las historias de amores imposibles se entienden igual de bien en todos los idiomas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;----------
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres siguen siendo las principales responsables de los trabajos de cuidado en la familia. Seg&uacute;n un <a href="https://www.ccoo.es/3f2758f00e1c9ec861b35169304d5ff8000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de desigualdad salarial de CCOO</a>, las responsabilidades familiares y del hogar siguen recayendo hasta 11 veces m&aacute;s en mujeres que en hombres.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior condiciona su entrada al mercado laboral. Muchas deben ajustarse a jornadas laborales de tiempo parcial. De hecho, seg&uacute;n el <a href="https://www.mites.gob.es/ficheros/ministerio/sec_trabajo/analisis_mercado_trabajo/situacion-mujeres/Mujeres-y-Mercado-de-Trabajo-2023.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social</a>, el empleo a tiempo parcial lo concentran las mujeres, que supon&iacute;an, en 2023, el 73,6% de las personas ocupadas con ese tipo de jornada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres desarrollan su actividad mayoritariamente en el sector Servicios, donde trabajan 8.698.700 (el 88,9% de las mujeres con empleo), principalmente en las actividades de Comercio, Sanidad, Educaci&oacute;n y Hosteler&iacute;a (de nuevo seg&uacute;n el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social). En &ldquo;empleados contables, administrativos y otros empleados de oficina&rdquo;, el 67,5% son mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la brecha salarial, el &uacute;ltimo Informe Global de la Brecha de G&eacute;nero 2024, muestra que en Espa&ntilde;a la brecha salarial alcanza el 19,6 % en contra de las mujeres. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, esto supone que las mujeres cobren de media 5.212,74 euros menos al a&ntilde;o que los hombres. Los datos anteriores, los reformula UGT dentro de su campa&ntilde;a #YoTrabajoGratis cuando explican que &ldquo;debido a la brecha salarial entre mujeres y hombres, las mujeres espa&ntilde;olas trabajan gratis del 30 de noviembre al 31 de diciembre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tres-estaciones-camarera-auxiliar-residencia-cuidadora_132_12593542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2025 04:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres estaciones: camarera, auxiliar de residencia, cuidadora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Mujer,Empleo,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahí es donde merece estar el racismo (una aventura de Capitán Duna y Chico Caries)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/merece-racismo-aventura-capitan-duna-chico-caries_132_12358167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd6c79ef-aae2-4393-be78-fc89589d0aaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahí es donde merece estar el racismo (una aventura de Capitán Duna y Chico Caries)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando todo el mundo ha abandonado el barco, Capitán Duna deja caer sobre él varias toneladas de roca arrastrándolo al fondo del mar. Ahí es donde merece estar el racismo, afirma Chico Caries en la última viñeta que todavía estaba a medio dibujar"</p></div><p class="article-text">
        Este cuento forma parte de la serie 'Mari contra la pobreza', un conjunto de textos con los que EAPN Regi&oacute;n de Murcia quiere poner el foco y resaltar la lucha diaria de muchas mujeres contra la pobreza. Anteriormente en 'Mari contra la pobreza': en el cuento '<a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/garabato_132_11272885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El garabato</a>' supimos que Jorge (el hijo peque&ntilde;o de Mari) dibujaba muy bien. Despu&eacute;s, en '<a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/padres_132_11916892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Padres</a>', supimos que junto a Endurance (el hijo de Henriette) se dedicaban a hacer c&oacute;mics. En esos c&oacute;mics, Jorge es Chico Caries y Endurance es Capit&aacute;n Duna. Jorge y Endurance se hicieron amigos en el cole cuando los dos se enfrentaron a unos chicos que dec&iacute;an insultos racistas (en '<a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/henriette_132_11354449.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Henriette</a>').
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/vida-muerte-prision-flotante-migrantes-reino-unido-nadie-queria-no-teniamos-opcion_1_11954365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bibby Stockholm</a> fue un barco-c&aacute;rcel que us&oacute; el anterior gobierno de Reino Unido. All&iacute; encerraban (a veces durante varios meses) a personas solicitantes de asilo en espera de la resoluci&oacute;n de su solicitud.
    </p><p class="article-text">
        <em>La arena del desierto fue roca antes de ser arena. Capit&aacute;n Duna ha prestado atenci&oacute;n en la clase de Ciencias Naturales y ha aprendido a usar sus poderes para manipular y mover arena, piedras y toda clase de rocas. Gracias a eso, una roca inmensa sobrevuela el Canal de la Mancha rumbo a Portland. Sobre ella, Capit&aacute;n Duna y Chico Caries repasan el plan por &uacute;ltima vez.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Al poco, divisan el barco prisi&oacute;n </em>Bibby Stockholm<em> y se preparan para la acci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mari deja de leer y mira con asombro a Henriette. Jorge dibuja desde bien peque&ntilde;o, de hecho, ella siempre cuenta que supo sostener antes un l&aacute;piz que una cuchara, y una de sus aficiones favoritas es leer c&oacute;mics. Su abuela lo lleva todas las semanas a la comicteca de la Biblioteca Regional para que saque todos los tebeos que se pueden sacar de una sola vez. Luego, los lee en un santiam&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Tienes que leer m&aacute;s despacio -le suele decir Tamara para re&iacute;rse- o te atragantar&aacute;s con alguna de esas vi&ntilde;etas.
    </p><p class="article-text">
        Mari sabe todo eso y sabe lo bien que dibuja su hijo. Tambi&eacute;n sabe algo acerca de los dos superh&eacute;roes de la historia. Capit&aacute;n Duna es Endurance, que siempre cuenta que su padre es el desierto. Tiene el poder de manipular la arena. Chico Caries es Jorge y tiene el poder de provocar caries en los dientes de los racistas. Mari intent&oacute; durante un tiempo entender por qu&eacute;, de todos los superpoderes posibles, Jorge eligi&oacute; &eacute;se para su alter ego. No encontraba ninguna raz&oacute;n convincente hasta que escuch&oacute; a Tamara maldecir a alguien y desearle que se le pudriera la boca. Pero una cosa es saber y otra es descubrir. Mientras Henriette y ella leen  'Ah&iacute; es donde merece estar el racismo (una aventura de Capit&aacute;n Duna y Chico Caries)' siente una sensaci&oacute;n de asombro y admiraci&oacute;n que la sorprende.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;T&uacute; sab&iacute;as que estaban haciendo esto? -le pregunta Henriette-.
    </p><p class="article-text">
        Mari les hab&iacute;a visto con aires de misterio y muy ocupados durante semanas pero no sab&iacute;a que estuvieran trabajando en su propio c&oacute;mic. De hecho, Henriette y ella lo estaban leyendo sin el permiso de los autores. Seguramente por descuido, lo hab&iacute;an dejado al alcance de miradas indiscretas. El dinosaurio estuvo tironeando de la manga a Mari para que no lo cogiera y respetara la intimidad de Jorge pero ella no pudo contener la curiosidad.  
    </p><p class="article-text">
        -No ten&iacute;a ni idea -responde Mari-. &iquest;Qu&eacute; es eso de <em>Bibby Stockholm</em>?
    </p><p class="article-text">
        Henriette le explica que ese es el nombre de una barcaza en la que el gobierno brit&aacute;nico hacinaba a personas solicitantes de asilo para que no hubiera duda alguna de su racismo y ahorrarse de paso unas pocas libras. Ha llegado a morir gente ah&iacute; dentro por la poca salubridad del barco, a&ntilde;ade Henriette antes de que ambas volvieran a la lectura.
    </p><p class="article-text">
        <em>En la siguiente vi&ntilde;eta, la roca voladora se acerca al barco prisi&oacute;n hasta ponerse a la altura de la tripulaci&oacute;n. Chico Caries les dice a los carceleros que liberen a las personas all&iacute; encerradas o afronten las consecuencias. Los polic&iacute;as de a bordo desenfundan sin pens&aacute;rselo dos veces y disparan contra los tripulantes de la roca voladora.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hab&eacute;is cometido un est&uacute;pido error, les advierte Capit&aacute;n Duna. No muy lejos de donde estamos, se encuentra el puerto de Portland con un rompeolas con m&aacute;s de 5 millones de toneladas de roca. Y todas ellas est&aacute;n a mi disposici&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        -Parece que se han documentado bien para la historia -dice Henriette mientras la mirada de asombro crece en la cara de las dos mujeres seg&uacute;n pasan las vi&ntilde;etas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con un simple gesto, Capit&aacute;n Duna levanta varias rocas tremendas del rompeolas. Una la usa de escudo contra las balas que les disparan. Las otras las arroja contra la borda de la prisi&oacute;n flotante haciendo que los polic&iacute;as huyan despavoridos y sin rumbo de babor a estribor y de proa a popa. Muchos de ellos se arrojan al agua aterrados ante el poder del Capit&aacute;n Duna y de lo que les pudiera pasar a sus muelas y enc&iacute;as si Chico Caries usaba su poder contra ellos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los dos superh&eacute;roes suben a bordo del Bibby Stockholm. Capit&aacute;n Duna forma un lazo con arena del fondo del mar y lo usa para atrapar al comandante del barco y arrastrarlo ante ellos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Chico Caries le pregunta si sabe que ese barco es de una compa&ntilde;&iacute;a que estuvo vinculada a la trata de esclavos. El comandante mueve la cabeza para negar que lo supiera. Est&aacute; bien, haremos por creerte, dice Chico Caries. Ahora, libera a la gente que ten&eacute;is aqu&iacute; encerrada. El comandante se niega en redondo. Como quieras, a&ntilde;ade Chico Caries mientras frunce la frente para usar su superpoder contra el capit&aacute;n. Un rayo verde fluor surge de la boca del chico y una s&uacute;bita y doloros&iacute;sima gingivitis se apodera de las enc&iacute;as del hombre que, al poco, acaba pidiendo perd&oacute;n y ordenando, entre l&aacute;grimas, la liberaci&oacute;n de las personas refugiadas encerradas en el barco.</em>
    </p><p class="article-text">
        El dinosaurio ha disfrutado la historia hasta ese momento y se le ha notado por c&oacute;mo golpeaba la cola contra el suelo de la emoci&oacute;n. La cara de sorpresa de las madres de los autores se ha te&ntilde;ido de cierta zozobra. Las muecas de dolor del comandante  del barco c&aacute;rcel estaban dibujadas con todo lujo de detalles. 
    </p><p class="article-text">
        -El arte es el arte -afirma una de las dos antes de seguir leyendo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Despu&eacute;s de varias vi&ntilde;etas en las que la gente abandona el barco a trav&eacute;s de un puente de arena que Capit&aacute;n Duna ha levantado hasta el puerto y en las que Chico Caries sana casi al instante las lesiones de las bocas de muchas de las personas liberadas (lesiones provocadas por la falta de higiene y la mala alimentaci&oacute;n), una chica se acerca hasta ellos.</em>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Es cosa m&iacute;a o esa chica se parece mucho a Ariana Grande? -pregunta Henriette.
    </p><p class="article-text">
        -La verdad es que es una de las artistas favoritas de Jorge.
    </p><p class="article-text">
        <em>La chica les explica que ha sido ella quien subi&oacute; el v&iacute;deo a Tiktok pidi&eacute;ndoles ayuda. Pudo hacerlo antes de que los polic&iacute;as descubrieran el tel&eacute;fono que hab&iacute;a conseguido esconder hasta ese momento y se lo quitaran. La chica les da las gracias. No nos tienes que dar las gracias, dice Chico Duna, este es nuestro trabajo. Ya sabes lo que se dice, a&ntilde;ade Chico Caries, un gran poder conlleva una gran responsabilidad y nosotros siempre estaremos al lado de quien nos necesite para luchar contra la injusticia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando todo el mundo ha abandonado el barco, Capit&aacute;n Duna deja caer sobre &eacute;l varias toneladas de roca arrastr&aacute;ndolo al fondo del mar. Ah&iacute; es donde merece estar el racismo, afirma Chico Caries en la &uacute;ltima vi&ntilde;eta que todav&iacute;a estaba a medio dibujar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Justo en ese momento, Jorge y Endurance vuelven de la calle. Hab&iacute;an salido a comprar algunas chuches. Mari y Henriette corren a dejar el tebeo donde estaba y disimulan lo mejor posible. En cuanto pueden, dejan a sus hijos a solas para que puedan acabar su obra cuanto antes y lejos de miradas indiscretas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/merece-racismo-aventura-capitan-duna-chico-caries_132_12358167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 04:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahí es donde merece estar el racismo (una aventura de Capitán Duna y Chico Caries)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Racismo,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/antonia_132_12107828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd189a0f-f80b-4734-8460-57f930f9bf06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este es el noveno cuento de la serie 'Mari contra la pobreza' y el tercero que se publica coincidiendo con el 8M</p></div><p class="article-text">
        <em>Este es el noveno cuento de la serie '</em><a href="https://www.eldiario.es/autores/federico-montalban-lopez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mari contra la pobreza' </em></a><em>y el tercero que se publica coincidiendo con el 8M. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio, que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso, representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de EAPN-RM a su valor y esfuerzo. En este cuento en especial, ese reconocimiento se extiende a todas aquellas mujeres que han peleado por sus derechos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y siglos.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Viva el 8M!</em>
    </p><p class="article-text">
        No era la primera vez que Mari ve&iacute;a a la oruga que acompa&ntilde;a a su madre a todas partes. Pero s&iacute; parec&iacute;a que fuera la primera vez que la ve&iacute;a el dinosaurio. Lo vio abrir los ojos de asombro y quedarse inm&oacute;vil, preparado para lo que pudiera pasar. El dinosaurio estaba siempre dispuesto a jugar y dio algunos saltos alrededor de la oruga. Ella, por su parte, resopl&oacute; con desgana y mir&oacute; hacia otro lado, ignorando al lagarto. Lo peor es tener que entretenerlos, le hab&iacute;a escuchado decir a su madre alrededor de un mill&oacute;n de veces. Su madre, que es como si fuera a todas partes buscando alg&uacute;n peso nuevo que echarse a las espaldas, se siente responsable del aburrimiento de cualquiera que est&eacute; a su lado y considera que debe hacer todo lo que est&eacute; en su mano para acabar con &eacute;l (con el aburrimiento). Todav&iacute;a la descubr&iacute;a de vez en cuando tirada por los suelos mientras entreten&iacute;a a Jorge. &iquest;Pero, mam&aacute;, qu&eacute; haces?, le preguntaba alarmada.
    </p><p class="article-text">
        -Es que Jorge se aburr&iacute;a y nos hemos puesto a jugar a las peleas.
    </p><p class="article-text">
        El dinosaurio hizo alg&uacute;n que otro intento m&aacute;s por jugar con la oruga, pero esta se neg&oacute; a hacerle caso. Resignado, se fue a un rinc&oacute;n del sal&oacute;n a ver c&oacute;mo toda la gente all&iacute; reunida hac&iacute;a pancartas para el 8M.
    </p><p class="article-text">
        Antonia, la madre de Mari, hab&iacute;a perdido la cuenta de las manifestaciones a las que hab&iacute;a acudido en su vida y de las causas por las que hab&iacute;a peleado. Cu&eacute;ntanos lo de la <em>vietnamita</em>, le dijo Tamara mientras ataba un trozo de cart&oacute;n al palo de una escoba. Antonia les cont&oacute;, una vez m&aacute;s, que antes, en los a&ntilde;os finales de la dictadura, se usaba una m&aacute;quina a la que llamaban <em>vietnamita </em>para hacer copias de los panfletos y de las hojas volantes. Copias que se ten&iacute;an que hacer una a una en el armatoste que escond&iacute;an en los salones parroquiales del barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Y, como estaba prohibido manifestarse o concentrarse, aprovech&aacute;bamos cuando los sem&aacute;foros se pon&iacute;an en rojo para juntarnos all&iacute; un buen pu&ntilde;ado de gente y repartir los panfletos. Luego, nos tocaba salir corriendo cada dos por tres porque ven&iacute;a la polic&iacute;a -Antonia se rio, como siempre hac&iacute;a, cuando llegaba a esta parte de las carretas y los porrazos.- Con la pereza que me da a m&iacute; correr y las carreras que me ha tocado darme.
    </p><p class="article-text">
        Mari se hab&iacute;a pasado buena parte de su infancia quej&aacute;ndose de las manifestaciones. Por qu&eacute; tenemos que ir, le preguntaba a su madre, si no sirven para nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Si no vamos, seguro que no sirven.
    </p><p class="article-text">
        Pues que vayan otros, replicaba Mari. Y entonces, Antonia le explicaba la regla de oro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Cuando hagas, o no, algo, piensa qu&eacute; pasar&iacute;a si todo el mundo actuara como t&uacute;. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el mundo si nadie se manifestara por las injusticias? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el mundo si todas nos manifest&aacute;ramos contra las injusticias?
    </p><p class="article-text">
        Resignada, Mari se pon&iacute;a la pegatina que tocara en ese momento y sal&iacute;a a la calle detr&aacute;s de su madre. Pero es que solo veo culos, murmuraba como queja final antes de entrar a la manifestaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus mismas quejas fueron luego las de Jaime y Jorge. Y encima, nos encontramos con un mont&oacute;n de gente que no conocemos de nada y nos dicen que si estamos muy mayores y que si hemos crecido mucho, protestaban sus hijos. Sin embargo, ese a&ntilde;o, Jaime hab&iacute;a dicho que quer&iacute;a estar en la manifestaci&oacute;n del 8M.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su profesora de Historia les hab&iacute;a estado hablando del origen del 8M. Les explic&oacute; la importancia que en las reivindicaciones laborales de ese d&iacute;a tuvo lo que sucedi&oacute; en la f&aacute;brica Triangle Shirtwaist de Nueva York, cuando 123 trabajadoras y 23 trabajadores, la mayor&iacute;a inmigrantes, murieron en un incendio por no poder salir del edificio. Una de las puertas de evacuaci&oacute;n hab&iacute;a sido cerrada por los due&ntilde;os de la f&aacute;brica para que las trabajadoras no pudieran salir a tomarse un descanso. Seg&uacute;n la leyenda, les dijo la profesora, las telas en las que estaban trabajando eran de color morado. Pero, la fecha tuvo m&aacute;s que ver con la huelga que un 8 de marzo de 1917 convocaron las trabajadoras textiles de Petrogrado. Protestaban por las consecuencias de la entrada de Rusia en la I Guerra Mundial, el racionamiento, las jornadas maratonianas y la imposibilidad de cuidar de sus hijos. El levantamiento de las mujeres rusas provoc&oacute; la abdicaci&oacute;n del zar. Pues, f&iacute;jate, le dijo Mari a su hijo, que yo pensaba que el 8M conmemoraba lo del incendio.
    </p><p class="article-text">
        Jaime le cont&oacute; a su madre que, durante todo el tiempo que la profesora les explicaba la historia del 8M, &eacute;l pensaba en su abuela. Por todas las manifestaciones en las que hab&iacute;a estado, por la historia de la <em>vietnamita </em>y las carreras y por la f&aacute;brica de ropa en la que hab&iacute;a trabajado. Y que por eso quer&iacute;a ir ese a&ntilde;o al 8M. Jaime no iba a ir con ellas a la manifestaci&oacute;n. Hab&iacute;a quedado en ir con un grupo de su clase pero les ayudaba con las pancartas que hac&iacute;an todos los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tamara ha estado varios a&ntilde;os llevando una pancarta en la que se pod&iacute;a leer eso de que 'la talla 38 me aprieta el co&ntilde;o' pero hab&iacute;a pensado que ya tocaba innovar. Innovar pero no del todo porque quer&iacute;a una consigna que incluyera la palabra co&ntilde;o. Y ah&iacute; las ten&iacute;a a todas, buscando rimas con esa palabra sin que ninguno de los versos que le propon&iacute;an le acabara de convencer. Ni Henriette, que era una maga de las palabras, era capaz de dar con una nueva consigna.
    </p><p class="article-text">
        De repente, y sin que nadie se lo esperara, Antonia empez&oacute; a cantar. As&iacute; estuvo un buen rato hasta que se percat&oacute; de lo que estaba haciendo y de que todas la estaban mirando.
    </p><p class="article-text">
        -Ay, dijo, son las viejas costumbres. Es que como estamos haciendo cosas a la vez, me ha parecido que volv&iacute;a a la f&aacute;brica. En el taller, siempre nos cant&aacute;bamos para estar entretenidas. Hab&iacute;a una chica que cantaba muy bien. La llam&aacute;bamos la canaria, pero ni era de las islas ni nada. Ni siquiera hab&iacute;a salido de Murcia una sola vez. Es que era como un canario que canta cuando est&aacute; enjaulada. Ella solo cantaba en la f&aacute;brica. Fuera, nunca nadie la escuch&oacute; cantar. Y cantaba mejor que ninguna. Lo que pasaba es que la pobre se pon&iacute;a a cantar y se le iba el santo al cielo. Y, claro, como nos pagaban a destajo, pues hab&iacute;a d&iacute;as que casi no cobraba nada. &iquest;Y t&uacute; ganabas mucho?, le pregunt&oacute; Jorge a su abuela.
    </p><p class="article-text">
        -No te creas. All&iacute; nadie ganaba mucho. Yo no era de las que menos cobraba, pero me costaba mucho seguir el ritmo. Si es que a veces creo que voy con una oruga a todas partes, saltando de cansancio en cansancio.
    </p><p class="article-text">
        Jorge mir&oacute; a su abuela como si acabara de decir la mayor de las barbaridades. Pero si t&uacute; siempre est&aacute;s haciendo cosas, abuela, le replic&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Porque no tengo m&aacute;s remedio, Jorge, pero me da mucha pereza.
    </p><p class="article-text">
        Mari dej&oacute; en la mesa los rotuladores morados con los que estaba coloreando unas letras y se acerc&oacute; a la cocina a poner un poco de caf&eacute;. Cuando lleg&oacute;, casi se cay&oacute; al suelo del pasmo. La cocina, que hubiera jurado estaba manga por hombro cuando hab&iacute;a llegado del turno del bar, estaba ahora limpia y reluciente. Se gir&oacute; buscando al dinosaurio por si &eacute;l ten&iacute;a alguna explicaci&oacute;n. A m&iacute; no me mires, le dijo el lagarto, esto ha sido cosa de la oruga.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/antonia_132_12107828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Mar 2025 05:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Mujer,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Padres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/padres_132_11916892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0a3ccad-fd28-4299-835a-7dfd3b74ee69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Padres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según una investigación publicada hace unos años por EAPN Región de Murcia, mientras que la media de pobreza en la Región era de un 32% en las familias monomarentales era del 47%</p></div><p class="article-text">
        <em>Este es el octavo cuento de la serie 'Mari contra la pobreza'. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Habitualmente, cerramos el cuento ofreciendo algunos datos sobre la historia narrada. Esta vez los ofrecemos al comienzo. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n datos del INE, un 83% de las familias monoparentales tienen a una mujer sola al frente de la misma. Por eso es m&aacute;s razonable llamarlas familias monomarentales. Este tipo de familia es en el que se encuentran los mayores &iacute;ndices de pobreza. Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n publicada hace unos a&ntilde;os por EAPN Regi&oacute;n de Murcia, mientras que la media de pobreza en la Regi&oacute;n era de un 32% en las familias monomarentales era del 47%.</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada mes de diciembre, conforme se acerca la navidad, pasan dos cosas que son independientes entre s&iacute; al mismo tiempo que est&aacute;n dram&aacute;ticamente entrelazadas. Casualidad y causalidad, dos en uno. Cada mes de diciembre, conforme se acerca la navidad, el padre de Jaime y Jorge les llama para decirles que les va a visitar. Cada mes de diciembre, conforme se acerca la navidad, el abuelo paterno de Jaime y Jorge&nbsp; les llama para hacer una compra navide&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El suegro de Mari no aparece en todo el a&ntilde;o salvo para llevar a Jaime de compras una semana antes de Nochebuena. La primera vez que eso pas&oacute;, Mari mont&oacute; en c&oacute;lera. Ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que pretend&iacute;a compensar los desmanes de su hijo a base de polvorones, conservas y embutidos. Su madre (la de Mari), que tiene la habilidad de sentir pena por todo el mundo, le dijo que lo dejara estar. Si as&iacute; considera que repara algo de todo lo malo que ha hecho su hijo, le dijo, d&eacute;jalo hacer. Tamara, desde un punto de vista m&aacute;s pragm&aacute;tico, tambi&eacute;n le anim&oacute;&nbsp; a no complicarse con el asunto.
    </p><p class="article-text">
        -Y dile al chiquillo que se traiga un cava del bueno -a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A Jaime no le hace mucha gracia ir con su abuelo a hacer la compra navide&ntilde;a. Sabe que aquello es, en el mejor de los casos, raro. La primera vez que tuvo conciencia de la pobreza en la que viven en su casa, fue cuando sinti&oacute; la misericordia en el acto de su abuelo. Cada a&ntilde;o, su abuelo, con una exactitud escalofriante, compra las mismas cosas. Mientras pasean por los pasillos del supermercado, Jaime tiene que tomar nota de cada cosa que echan al carro y llevar la cuenta de por d&oacute;nde va el gasto. Su abuelo se enfada si usa la calculadora del m&oacute;vil. Esas sumas, le advierte, tienes que hacerlas con papel o l&aacute;piz, o incluso de memoria. De lo contrario, acaba por amenazarle, se te secar&aacute; el cerebro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que llev&oacute; a Jaime a hacer la compra navide&ntilde;a, gast&oacute; 100 euros. Y en esa cifra se ha mantenido a&ntilde;o tras a&ntilde;o, a&ntilde;adiendo la cantidad correspondiente a la subida del IPC, claro. El suegro de Mari es un hombre de una correcci&oacute;n marcial. Fue maestro como podr&iacute;a haber sido coronel. Un hombre duro e inflexible. Y lo que es duro e inflexible es fr&aacute;gil como la materia muerta, como la madera seca. Se quiebra cada dos por tres y deja fragmentos cortantes a su paso que hieren a todos aquellos que se le acercan. Mari no tiene especial inter&eacute;s en justificar las cosas que hizo el padre de sus hijos pero, por mucho que Tamara ponga el grito en el cielo cada vez que lo hace, no puede evitarlo. La vida es una sucesi&oacute;n absurda de v&iacute;ctimas que luego ejercen de victimarios.
    </p><p class="article-text">
        El padre de Jaime y Jorge no tiene ni idea de la ceremonia de la compra del billete verde, como la llama Tamara. Lleva a&ntilde;os sin hablar con su padre. Se retiraron la palabra cuando todav&iacute;a estaba con Mari. Sin embargo, casi al mismo tiempo, llama para decirles a los ni&ntilde;os que ir&aacute; a verlos por Navidad. Y, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, incumple su promesa. Solo una Navidad vino a visitarlos y a ese clavo ardiendo es al que se agarra Jaime cada mes de diciembre para pensar que ese a&ntilde;o su padre s&iacute; dice la verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mari piensa que no hay padre bueno. Sabe que no es as&iacute;, aunque solo sea por probabilidad alguno bueno tiene que haber. Pero, de haberlo, nadie lo conoce en el barrio.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Tamara, la cosa es algo complicada porque depende del d&iacute;a. Tamara, cuando habla de su padre, parece dejarse poseer por una especie de alucinaci&oacute;n desvergonzada, por una fantas&iacute;a sin pudor que exhibe delante de todo el mundo. A veces, su padre es un h&eacute;roe que muri&oacute; atropellado por un cami&oacute;n cuando salt&oacute; a la carretera para salvar a un anciano ciego, otras es un villano miserable que las abandon&oacute; para gastarlo todo en los casinos de Torremolinos, otras un ingeniero especializado en una tecnolog&iacute;a punta que debi&oacute; viajar al extranjero y aceptar una vida secreta, otras un mujeriego sin remedio que agoniza de varias enfermedades ven&eacute;reas en un hospital de la estepa siberiana. Cuando Mari le pregunta qu&eacute; es eso de inventarse tantas historias, Tamara explica que est&aacute; buscando la historia perfecta para situar a su padre. No me gusta la verdad, reconoce, y nada me impide fabricar una mentira a mi antojo.
    </p><p class="article-text">
        Una buena fantas&iacute;a es el b&aacute;lsamo perfecto para una mala realidad. Jorge le explic&oacute; una tarde que el padre de Endurance es la arena del desierto porque su madre, Henriette, se qued&oacute; embarazada de &eacute;l atravesando el S&aacute;hara de camino a Europa. Jorge estaba haciendo dibujos esa tarde y uno de ellos era de Endurance. Mira, mam&aacute;, le dijo a Mari mostr&aacute;ndole orgulloso el retrato de su amigo, he dibujado a Endurance como el Capit&aacute;n Duna, tiene el poder de invocar tormentas de arena. Jorge, que se resiste a abandonar el pensamiento m&aacute;gico, ha aceptado al padre mineral de Endurance con la tranquilidad de quien acepta que las palabras agudas s&oacute;lo se acent&uacute;an cuando terminan en n, s o vocal. Junto al Capit&aacute;n Duna, sal&iacute;a dibujado &eacute;l mismo. Soy Chico Caries, le dijo a su madre.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Chico Caries? - le pregunt&oacute; Mari desconcertada -. &iquest;Y cu&aacute;l es tu s&uacute;per poder?
    </p><p class="article-text">
        -Hago que se le pudran los dientes a los racistas -respondi&oacute; Jorge.
    </p><p class="article-text">
        Una sonrisa de orgullo se apoder&oacute; de la cara de Mari, casi tan grande como la que se dibuj&oacute; en la boca del dinosaurio.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que Jaime, Pen&eacute;lope filial, espera y espera a que llegue la visita navide&ntilde;a de su padre, Jorge lo ignora por completo. Ha visto a su padre 2 &oacute; 3 veces en la vida y para &eacute;l no es m&aacute;s que un extra&ntilde;o poco de fiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mari ha intentado por activa y por pasiva acabar con esa rutina de la mentira y de la decepci&oacute;n pero no lo ha conseguido. Cuando Jaime espera a que venga su padre, el dinosaurio espera junto a &eacute;l. Pasa d&iacute;as acompa&ntilde;&aacute;ndolo a todas partes hasta que Jaime acaba por aceptar el enga&ntilde;o de cada navidad. Mari piensa que s&oacute;lo ella puede ver al dinosaurio pero ese d&iacute;a, despu&eacute;s de escuchar a Jaime decir en voz alta que ese a&ntilde;o su padre tampoco vendr&aacute;, vio c&oacute;mo su hijo acariciaba la cabeza del lagarto y no pudo evitar pensar que se trataba de alguna especie de milagro navide&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/padres_132_11916892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2024 05:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Padres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Familias monoparentales,EAPN - Red Europea de Lucha contra la Pobreza,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olor a alcantarilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/olor-alcantarilla_132_11782856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/254a328e-7bdb-4104-a201-b23446e948d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Olor a alcantarilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las leyes son como las telas de araña, enredan y detienen a los débiles y pobres que con ellas chocan, pero son despedazadas por los poderosos y los ricos"</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Este es el s&eacute;ptimo cuento de la serie 'Mari contra la pobreza'. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>------------------------------------------------------</em>
    </p><p class="article-text">
        Mari le dice siempre que esa boca suya ser&aacute; su perdici&oacute;n. Tamara se r&iacute;e y, sin dejar claro si es para darle o para quitarle la raz&oacute;n a Mari, responde con alguna palabra malsonante o alguna maldici&oacute;n. Tamara habla sin pensar y con una honestidad para la que nadie suele estar preparada. Ella lleva con orgullo esa manera tan caracter&iacute;stica y apabullante de manejar el insulto y la palabrota. 
    </p><p class="article-text">
        A veces, no hay una piedra a mano y tienes que usar el peso de las palabras para defenderte, le aclara a Mari. Sin embargo, un poso de arrepentimiento s&iacute; hab&iacute;a en alg&uacute;n lugar del coraz&oacute;n de Tamara porque su boca acab&oacute; siendo la perdici&oacute;n de su hermano Francisco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Francisco es algunos a&ntilde;os menor que Tamara y la adora como solo un hermano peque&ntilde;o puede adorar a una hermana mayor.&nbsp;Un d&iacute;a, despu&eacute;s de escuchar a Tamara despotricar y echar pestes contra los salones de apuestas que infectan los barrios empobrecidos, pens&oacute; que ser&iacute;a buena idea darles un escarmiento y robar en alguno de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Ni Francisco ni el amigo que lo acompa&ntilde;aba sab&iacute;an lo que hac&iacute;an y fueron sorprendidos en el acto. La cosa se complic&oacute; cuando se resistieron a la detenci&oacute;n y acabaron pagando algo m&aacute;s de dos a&ntilde;os de c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Tamara va a visitarlo al Centro Penitenciario Murcia II siempre que puede. El servicio de autobuses es bastante insuficiente pero ella lo compensa aprovechando las esperas para mortificarse por lo que pas&oacute;. No puede evitar sentirse responsable de que Francisco est&eacute; en prisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pod&iacute;a haberse callado por una vez en su vida o, al menos, haberse dado cuenta de que no ten&iacute;a que decir esas cosas delante de su hermano. Pero, bueno, ya no hay mucho que hacer salvo visitarlo todas las semanas y llevarle tabaco y ropa nueva.
    </p><p class="article-text">
        Francisco pens&oacute; que morir&iacute;a de viejo en la c&aacute;rcel. Tiene esa edad en la que treinta y tantos meses se antojan poco menos que una perpetua. Al poco tiempo, dej&oacute; de pensar que morir&iacute;a de viejo para pensar que morir&iacute;a de aburrimiento. Entonces, para disgusto de todos esos profesores que lo tacharon de mal estudiante y le vaticinaron un nulo porvenir acad&eacute;mico, Francisco decidi&oacute; retomar sus estudios. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; no me aburro, le dec&iacute;a a Tamara. Su asignatura favorita es Qu&iacute;mica. Le fascina la cantidad de cosas que se pueden hacer mezclando sustancias. Es ciencia pero a veces le parece magia. Adem&aacute;s, muchos de esos conocimientos son &uacute;tiles en el mundo exterior. De hecho, fue &eacute;l qui&eacute;n le ense&ntilde;&oacute; a Tamara c&oacute;mo hacer la bomba f&eacute;tida que ahora ella esconde en su regazo en forma de media docena de huevos podridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No le ha dicho ni a Mari ni a Henriette que se iba a llevar seis huevos podridos a la concentraci&oacute;n que se ha convocado a las puertas de la Audiencia Provincial de Murcia contra la sentencia ben&eacute;vola e incomprensible a los empresarios condenados por abuso sexual contra ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        Tamara sabe que su rabia e indignaci&oacute;n es tanta como la de Mari y la de Henriette pero no quiere involucrarlas en seg&uacute;n qu&eacute; cosas. Mientras las tres amigas y el resto de manifestantes gritan lemas como &ldquo;&iexcl;Eran menores, empresarios violadores!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Esto no es justicia, es impunidad!&rdquo; o &ldquo;&iexcl;No hay justicia, sentencia machista!&rdquo;, el dinosaurio, que nunca se ha sentido c&oacute;modo en las multitudes, se refugia entre las piernas de Mari y recuerda lo que dijo Plutarco en Vidas Paralelas: las leyes son como las telas de ara&ntilde;a, enredan y detienen a los d&eacute;biles y pobres que con ellas chocan, pero son despedazadas por los poderosos y los ricos. Ortega y Gasset lo reformul&oacute; as&iacute;: &ldquo;La justicia en Espa&ntilde;a es como una tela de ara&ntilde;a, atrapa a las moscas pero deja pasar a los elefantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francisco le explic&oacute; que los momentos m&aacute;s delicados del proceso son dos. El primero es cuando se hace un agujero en la c&aacute;scara de huevo con una aguja fina. Es muy f&aacute;cil que se te vaya la mano y lo acabes rompiendo. Pero Tamara tiene lengua viperina y pulso de acero por lo que eso no le supuso ning&uacute;n problema. El segundo es acertar con el tiempo de putrefacci&oacute;n. Si te pasas, el huevo se secara y ya no servir&aacute; de bomba f&eacute;tida. No ha tenido tiempo de experimentar as&iacute; que conf&iacute;a en que los d&iacute;as que ha tenido los huevos pudri&eacute;ndose sean los adecuados. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras su hermano le contaba que la peste de los huevos podridos se deb&iacute;a al sulfuro de hidr&oacute;geno que se hab&iacute;a producido, Tamara pens&oacute; en el infierno. Luego, su hermano le dijo que ese mismo sulfuro de hidr&oacute;geno puede estar en aguas residuales, en vertederos o en redes de alcantarillado y vio claro que su plan ten&iacute;a todo el sentido del mundo. Al fin y al cabo, y en eso coincid&iacute;a con Mari y Henriette, los empresarios violadores eran como una alcantarilla andante de machismo, racismo y clasismo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa ma&ntilde;ana, los empresarios deben acudir al Palacio de Justicia para declarar. Cuando ve aparecer a varios de ellos, Tamara se separa de sus amigas. Mari sabe desde hace un buen rato que algo trama pero no merece la pena intentar disuadirla. Adem&aacute;s, fuera lo que fuera a hacer Tamara, los empresarios se lo merecen. Justo entonces, se ve volar sobre la multitud un pu&ntilde;ado de huevos podridos. Tamara tiene lengua viperina, pulso de acero y punter&iacute;a infalible. Todos los proyectiles acertaron en su objetivo. La peste metaf&oacute;rica que traen consigo los empresarios se convierte en literal. 
    </p><p class="article-text">
        El suceso de los huevos hace que se disuelva la concentraci&oacute;n. Mari y Henriette llevan un rato andando cuando las alcanza Tamara. Las tres se miran esperando a ver cu&aacute;l es la primera en decir algo. Tamara teme que le reprochen lo que ha hecho pero sus amigas no tienen nada que reprocharle. M&aacute;s bien al contrario.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-Cada cosa debe oler como lo que es -dijo Mari.
    </p><p class="article-text">
        <em>------------------------------------------------------</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Se ha publicado mucha informaci&oacute;n en las &uacute;ltimas semanas sobre el tema tratado en este cuento, como </em><a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/morenita-16-anos-operaba-red-explotacion-sexual-menores-murcia_1_11758352.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>este art&iacute;culo de Elisa M. Almagro, Elisa Reche y Erena Calvo</em></a><em> o este otro </em><a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-escandalo-explotacion-sexual-ninas-radiografia-bochorno_1_11742973.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culo de Raquel Ejerique</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/olor-alcantarilla_132_11782856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2024 10:44:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olor a alcantarilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Menores,Prostitución,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El noveno escalón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noveno-escalon_132_11740081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21d31520-d013-432b-9467-b48945550f8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El noveno escalón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el informe 'La equidad educativa en España y sus comunidades autónomas en PISA 2022', el alumnado desfavorecido de la Región tiene 9,4 veces más probabilidades de repetir curso que los de alto nivel socioeconómico a igualdad de rendimiento académico</p></div><p class="article-text">
        <em>Este es el sexto cuento de la serie 'Mari contra la pobreza'. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        No siempre le resulta f&aacute;cil dar con la luz de la luna. Cuando la noche est&aacute; nublada, acaba por rendirse y vuelve a los pies de la cama de Mari para intentar conciliar el sue&ntilde;o a pesar de la frustraci&oacute;n. Por suerte, en Murcia no hay muchas noches as&iacute;. Las nubes escasean en esta zona del mapa. Otras noches, una de cada 28, ni lo intenta porque hay Luna Nueva y ning&uacute;n hilo de luz plateada atraviesa la noche. 
    </p><p class="article-text">
        Lo habitual es que el dinosaurio tenga suerte y acabe por encontrar un lugar en el que tumbarse debajo del sat&eacute;lite para darse un ba&ntilde;o de luz lunar. Otros lagartos prefieren dormitar bajo el sol y calentar su sangre fr&iacute;a bajo el astro rey. A &eacute;l tambi&eacute;n le gusta ese calor estelar que le atraviesa las escamas poco a poco y le reconforta el cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero le gusta completarlo con el fr&iacute;o c&oacute;smico que se le cuela entre la piel cuarteada y le serena el esp&iacute;ritu. Pone mucho empe&ntilde;o en que no pase un d&iacute;a sin tomar prestado un poco del brillo del sol y otro poco de la luna. Luego, comparte esa claridad con Mari y resulta as&iacute; un poco m&aacute;s f&aacute;cil atisbar las peque&ntilde;as grietas por las que atravesar los problemas nuestros de cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A Mari y a sus amigas les gustan m&aacute;s los ba&ntilde;os de sol que de luna. De hecho, ahora mismo est&aacute; con Tamara y Henriette tomando el sol en lo alto de la azotea del edificio. Llevan un buen rato y no hay forma de que escuchen las quejas y lamentos del dinosaurio. 
    </p><p class="article-text">
        En Murcia, se puede tomar el sol en cualquier &eacute;poca del a&ntilde;o. Suena a eslogan de crema bronceadora o de agencia de viajes pero es tambi&eacute;n una maldici&oacute;n clim&aacute;tica. Las tres amigas aprovechan algunos ratos libres para subir a la azotea del edificio en el que vive Mari y, entre antenas de telefon&iacute;a y trasteros ilegales, se dejan inundar de luz solar. A Mari le gusta tomar el sol porque le recuerda a un par de a&ntilde;os en los que, siendo ella peque&ntilde;a, pudieron permitirse pasar unas semanas en la playa. Su madre se embadurnaba por completo de una crema de zanahoria muy de moda por aquel entonces y se tumbaba inm&oacute;vil al sol durante horas. Todos los protectores solares le recuerdan esos momentos aunque no ha vuelto a encontrar ninguno con un olor tan dulce como el que us&oacute; su madre aquellos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        -Seguramente, habr&aacute;n prohibido esa crema por llevar alguna sustancia cancer&iacute;gena o algo por el estilo- le dec&iacute;a Tamara cuando hablaban del tema.
    </p><p class="article-text">
        A Tamara, en realidad, no le gustaba tomar el sol. Las acompa&ntilde;aba porque estar con ellas s&iacute; le gustaba pero siempre buscaba una sombra en la que protegerse. 
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute;is locas -les espetaba de vez en cuando&ndash;. No entiendo c&oacute;mo os puede gustar poneros debajo del brasero con el calor que hace. &iexcl;Estamos en octubre y sigue haciendo calor!
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Henriette, el sol sol&iacute;a dejarla algunos minutos en silencio. Bajo su efecto, emociones contradictorias se pon&iacute;an en marcha en su interior. Igual se acordaba de cuando terminaba las clases a mediod&iacute;a y volv&iacute;a de la universidad bajo el sol abrasador de su pa&iacute;s (y entonces, de alguna manera, se sent&iacute;a de nuevo como en casa), que igual se acordaba de las caminatas interminables en mitad del desierto durante un viaje que amenazaba con no acabar nunca (y entonces, de alguna manera, se sent&iacute;a una extranjera que ya lo ser&iacute;a toda la vida).
    </p><p class="article-text">
        Aquella ma&ntilde;ana de principios de octubre, el dinosaurio las escuchaba hablar desde el rinc&oacute;n en el que hab&iacute;a ca&iacute;do por imprudente. Dos noches antes, hab&iacute;a sido luna nueva y, urgido por la necesidad de no pasar m&aacute;s tiempo sin su ba&ntilde;o de plata, a la noche siguiente, el lagarto escal&oacute; por d&oacute;nde no deb&iacute;a y cay&oacute; entre dos trasteros con la mala suerte de hacerse un da&ntilde;o horroroso en una de las patas. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a pasado la noche entera sin poder salir de donde estaba y se crey&oacute; salvado cuando escuch&oacute; llegar a Mari y compa&ntilde;&iacute;a. Pero estaban tan enfrascadas en su conversaci&oacute;n que no escuchaban sus llamadas de auxilio. Una vez que agotaron el tema recurrente de qu&eacute; hacer de comer, pasaron a hablar del otro tema recurrente: los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Tamara participaba en la conversaci&oacute;n como una m&aacute;s pero, de vez en cuando se le escapaba una sonrisa de superioridad y alivio. Le fascinaba el amor que Mari sent&iacute;a por Jaime y por Jorge y el que Henriette sent&iacute;a por Indurance pero sent&iacute;a que ella estaba en posesi&oacute;n de una libertad de la que sus amigas ya nunca dispondr&aacute;n. Los hijos te cargan con toda clase de cadenas, pensaba Tamara para s&iacute; misma, y no todas eran materiales. 
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n constante que ve&iacute;a en sus amigas por sus hijos le parec&iacute;a agotadora, solo de pensar que le tocara cargar con ese peso emocional le hac&iacute;a temblar de terror.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n de esa ma&ntilde;ana ten&iacute;a un poco de carga emocional y otro poco de carga material. Mari estaba preocupada por c&oacute;mo llevar&iacute;a Jaime los nervios de la EBAU. El curso ya hab&iacute;a empezado y todav&iacute;a no ten&iacute;an claro c&oacute;mo ser&iacute;an las pruebas de ese a&ntilde;o. Por si fuera poco, hab&iacute;a decidido estudiar una carrera que ten&iacute;a una nota de corte muy alta y se hab&iacute;a vuelto a pelear con su novio. 
    </p><p class="article-text">
        El curso hab&iacute;a empezado con drama acad&eacute;mico y amoroso. Mari llevaba un rato largo haciendo cuentas, y no solo con las notas medias del Bachillerato y la EBAU. Ese a&ntilde;o se hab&iacute;a tenido que gastar el dinero que no ten&iacute;a en libros de texto y material escolar. Por no hablar de la insistencia de Jorge en que le apuntara a una academia de dibujo que hab&iacute;a cerca de casa. No era muy cara pero, con todo el dolor de su coraz&oacute;n, le hab&iacute;a tenido que decir que no. 
    </p><p class="article-text">
        -Yo no digo que la cuesta de septiembre no exista -les dijo-. Menuda cuesta. Todav&iacute;a no entiendo c&oacute;mo puede costar casi 50 euros un libro de texto. Y menos mal que las criaturas se conforman con ese ordenador prehist&oacute;rico que tenemos en casa que el d&iacute;a que me pidan uno nuevo, le tendr&eacute; que pedir al jefe hacer turnos dobles.
    </p><p class="article-text">
        Al escucharse decir en voz alta la palabra &ldquo;prehist&oacute;rico&rdquo;, Mari se sinti&oacute; ligeramente distra&iacute;da, Pens&oacute; en el dinosaurio y en que le hab&iacute;a preocupado no verlo a los pies de su cama esa ma&ntilde;ana. Habitualmente era lo primero que ve&iacute;a al levantarse, esos ojos que brillan como dos ascuas met&aacute;licas. Sin querer preocuparse en exceso, sigui&oacute; hablando.
    </p><p class="article-text">
        -La cuesta de septiembre te mata pero la gente habla de ella como si no hubiera m&aacute;s cuestas en todo el a&ntilde;o. Ya estamos en octubre y en casa seguimos con el mismo apuro.
    </p><p class="article-text">
        -El a&ntilde;o entero es una cuesta -sentenci&oacute; Henriette.
    </p><p class="article-text">
        -Doce meses, doce escalones -a&ntilde;adi&oacute; Tamara.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;No escuch&aacute;is algo? -pregunt&oacute; Mari-. Es como si alguien nos estuviera llamando.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que Mari preguntaba, Henriette sinti&oacute; que la cabeza se le giraba hacia la derecha, como si alguien hubiera tirado ligeramente de un hilo atado a su barbilla.
    </p><p class="article-text">
        El dinosaurio se sent&iacute;a tan agotado que apenas pod&iacute;a alzar la voz y sus rugidos eran poco menos que el maullido de un gatito reci&eacute;n nacido. Se le ocurri&oacute; entonces cambiar de t&aacute;ctica. No todo el mundo va por la vida con un dinosaurio que le procura &aacute;nimo y claridad al empezar el d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A Tamara, por ejemplo, la rodea all&aacute; adonde vaya una suerte de brisa que hace las veces de escudo protector suavizando los disgustos y malos pensamientos que la atosigan. La brisa, cuando hace falta, se torna viento y ayuda a Tamara a actuar con contundencia y decisi&oacute;n si es necesario. 
    </p><p class="article-text">
        Como aquella vez que le tuvo que parar los pies al indeseable que la estuvo acosando un tiempo. A ella le estuvieron doliendo los nudillos varios d&iacute;as pero el indeseable no volvi&oacute; a aparecer. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Henriette, es un milagro que no se tropiece a todas horas porque su cuerpo est&aacute; entrelazado con hilos multicolores. Son hilos que salen de las palabras que pronuncia, o de las que piensa, o de las que lee. Seg&uacute;n el idioma, son de una textura u otra. Hilos que se entremezclan con las letras, que se enredan entre sus dedos, sus cabellos y sus piernas. Estirando mucho la cola, el dinosaurio consigui&oacute; tirar de uno de esos hilos que la brisa de Tamara hab&iacute;a llevado hasta el agujero en el que se hab&iacute;a ca&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        -Lagarto torpe -le dijo Tamara-, &iquest;c&oacute;mo has acabado ah&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        -Yo pensaba que los dinosaurios nunca se ca&iacute;an -se sorprendi&oacute; Henriette.
    </p><p class="article-text">
        -Sab&iacute;a yo que algo te hab&iacute;a pasado, ven aqu&iacute;, anda -y con la ayuda de sus amigas, Mari rescat&oacute; al dinosaurio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;<em>-----------------------------------------------------</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Seg&uacute;n la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, un 8% de la poblaci&oacute;n de la Regi&oacute;n de Murcia llega con mucha dificultad a fin de mes. Una dificultad que se repite mes tras mes. En septiembre, cuando los gastos relacionados con la educaci&oacute;n se disparan, las dificultades aumentan notablemente en muchas familias. Para que la educaci&oacute;n fuera realmente gratuita, habr&iacute;a que asegurar el acceso a todos los recursos educativos: sean libros de texto, material escolar o dispositivos electr&oacute;nicos. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un porcentaje similar al anterior (un 7,7%) de familias murcianas no puede permitirse tener un ordenador personal. Estudiar o hacer los deberes con un m&oacute;vil no es lo mismo que hacerlo con un ordenador. El conjunto de propuestas de EAPN Regi&oacute;n de Murcia en cuanto a Educaci&oacute;n, se pueden consultar </em><a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2023/04/Decalogo-Pobre-web-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;Seg&uacute;n datos del informe &ldquo;</em><a href="https://eapnmurcia.org/igualdad-de-oportunidades-averiada-pobreza-infantil-e-informe-pisa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La equidad educativa en Espa&ntilde;a y sus comunidades aut&oacute;nomas en PISA 2022</em></a><em>&rdquo; (elaborado por Esade y Save the Children), el alumnado desfavorecido de la Regi&oacute;n de Murcia tiene 9,4 veces m&aacute;s probabilidades de repetir curso que los de alto nivel socioecon&oacute;mico a igualdad de rendimiento acad&eacute;mico. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si tu situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica es mala, tu historial acad&eacute;mico sufrir&aacute; las consecuencias. Con un mal historial acad&eacute;mico, ser&aacute; dif&iacute;cil encontrar un buen trabajo. Sin un buen trabajo, ser&aacute; complicado salir de la mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica en la que est&aacute;s. As&iacute; funciona el c&iacute;rculo vicioso de la pobreza.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noveno-escalon_132_11740081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Oct 2024 08:32:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El noveno escalón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,EAPN - Red Europea de Lucha contra la Pobreza,Pobreza,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espejo de los laúdes (a propósito de Cartagena)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/espejo-laudes-proposito-cartagena_132_11527595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b209dc6e-c7bb-4864-a968-cd43d7cad306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espejo de los laúdes (a propósito de Cartagena)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Confiamos en que todos los responsables políticos sepan tomar ejemplo de la ciudadanía y trabajen conjuntamente para que el espejo que se imponga sea el de la cooperación, el acogimiento , la justicia social"</p></div><p class="article-text">
        A veces buscamos contestar preguntas que son tan complejas que dif&iacute;cilmente tienen una respuesta &uacute;nica. &iquest;Es Espa&ntilde;a racista? &iquest;Lo es la Regi&oacute;n de Murcia? &iquest;Y Cartagena? Podr&iacute;amos recurrir a estudios hechos tal o cual a&ntilde;o por esta o aquella instituci&oacute;n, enarbolar todo tipo de porcentajes y citar a docenas de catedr&aacute;ticos universitarios, pero no merece la pena. La respuesta es s&iacute;. Claro que s&iacute;. Todo el mundo es racista. 
    </p><p class="article-text">
        Pensar que alguien en esta nuestra sociedad pudiera ir por la vida libre por completo de racismo tiene tan poco sentido como creer en los unicornios o en los pr&iacute;ncipes nigerianos que nos escriben por correo electr&oacute;nico para regalarnos su fortuna. La bondad humana vive mezclada con la maldad. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra solidaridad hacia el dolor ajeno crece junto al miedo al extra&ntilde;o. Nuestra sed de justicia convive con los impulsos ego&iacute;stas. Somos generosas y somos cobardes. Somos cari&ntilde;osas y exhibimos mal humor. Cuidamos con amor, pero da&ntilde;amos a quien m&aacute;s queremos en cuanto nos descuidamos. 
    </p><p class="article-text">
        No nos podemos ver reflejadas en un solo espejo, necesitamos, como en una galer&iacute;a de circo, espejos c&oacute;ncavos y convexos para hacernos una idea de la complejidad de nuestra humanidad. De lo que se trata es de saber en qu&eacute; espejo nos queremos mirar m&aacute;s, qu&eacute; imagen es la que queremos cuidar y hacer m&aacute;s palpable. Cartagena ha elegido el espejo de la solidaridad, el espejo de los la&uacute;des. 
    </p><p class="article-text">
        Los la&uacute;des eran, son, barcos de pesca tradicional que se han utilizado a lo largo de toda la costa occidental del Mar Mediterr&aacute;neo. En su momento, fueron famosos por sus cualidades marineras, su belleza y su velocidad. Hasta no hace mucho, se celebraban regatas de la&uacute;des en el Mar Menor. La tarde del 4 de agosto de 1906, un buen pu&ntilde;ado de estas barcas levantinas partieron de Cartagena para socorrer a las personas que hab&iacute;an naufragado en el Sirio, un transatl&aacute;ntico italiano.
    </p><p class="article-text">
        Los pescadores no tuvieron tiempo de pensar qu&eacute; gente viajaba en el Sirio, si eran de un tono de piel o de otro, si eran ricos o pobres, si rezaban a un dios o a varios, si eran adultos o simples chiquillos muertos de miedo en un pa&iacute;s extra&ntilde;o. Es en estos momentos en los que no hay tiempo para pensar cuando las contradicciones que nos hacen humanos deciden decantarse por un extremo u otro. La mayor parte de las veces suele ser por el extremo bueno, el reflejo espont&aacute;neo de nuestra humanidad es siempre bello. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a los pescadores y sus la&uacute;des, veloces y esbeltos, fueron rescatadas cientos de personas del Sirio. Esta historia tiene un lugar destacado en el Centro de Visitantes del Faro de Cabo de Palos. Si se busca informaci&oacute;n sobre el suceso, se pueden leer frases como &ldquo;La ciudad de Cartagena acogi&oacute; a los supervivientes durante varios d&iacute;as&rdquo; o &ldquo;Los enfermos, por su parte, quedaron atendidos en los centros de salud de la ciudad hasta que mejorase su estado de salud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son detalles menores que buena parte del pasaje del Sirio lo formaran personas que emigraban a Am&eacute;rica en busca de un futuro que no encontraban en sus pa&iacute;ses o que el origen de la palabra &ldquo;la&uacute;des&rdquo; sea &aacute;rabe. En todo caso, bastar&aacute; con mencionarlos.
    </p><p class="article-text">
        120 a&ntilde;os despu&eacute;s, el fiel de la balanza se sigue decantando en Cartagena hacia el mismo lugar que la tarde del naufragio del Sirio. Ya no son pescadores que salen al rescate, ahora son vecinas y vecinos que se acercan al extra&ntilde;o y realizan este gesto tan humano y poderoso de preguntarle qui&eacute;n es, c&oacute;mo est&aacute;, qu&eacute; necesita.
    </p><p class="article-text">
        Y a trav&eacute;s de esas palabras, se obra el sortilegio de la transformaci&oacute;n y el extra&ntilde;o se convierte en alguien con nombre propio y con un rostro reconocible entre la multitud, en un muchacho que espera seguir viaje para reunirse con un familiar que vive en Par&iacute;s o en un chiquillo que no ha perdido la esperanza a pesar de los horrores que ha vivido y que est&aacute; deseando tener algo de dinero para mand&aacute;rselo a su madre de la que no se despidi&oacute; por no verla llorar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, son muchos los espejos que nos devuelven nuestra imagen, muchos los reflejos que nos conforman, y no siempre dan lugar al resultado que nos gustar&iacute;a. Entre esas frases que se pueden encontrar si se busca informaci&oacute;n sobre el Sirio est&aacute; esta tambi&eacute;n: &ldquo;El capit&aacute;n del barco y los miembros de la tripulaci&oacute;n fueron de los primeros en embarcarse en un bote salvavidas, abandonando a los pasajeros a su suerte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en la Regi&oacute;n de Murcia (EAPN-RM) elegimos mirar en el espejo de los la&uacute;des y confiamos en que todos los responsables pol&iacute;ticos sepan tomar ejemplo de la ciudadan&iacute;a de Cartagena y trabajen conjuntamente para que el espejo que se imponga sea el de la cooperaci&oacute;n, el acogimiento, la justicia social y los derechos humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/espejo-laudes-proposito-cartagena_132_11527595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jul 2024 04:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espejo de los laúdes (a propósito de Cartagena)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Inmigración,Migrantes,Menores tutelados,Cartagena,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una piscina en mitad de la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/piscina-mitad-calle_132_11483689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d98ab38-b485-49d9-9c40-a8d912dceca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una piscina en mitad de la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, casi un 42% de murcianas y murcianos no puede permitirse irse al menos una semana de vacaciones al año </p></div><p class="article-text">
        <em>Este es el quinto cuento de la serie &ldquo;Mari contra la pobreza&rdquo;. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari comparte el protagonismo de estas historias con sus amigas Tamara y Henriette. Ellas representan a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En otras ocasiones, el cuento acaba con una serie de datos que ilustran la historia que se ha contado. En este caso, ofrecemos los datos al principio. Seg&uacute;n la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, casi </em><a href="https://eapnmurcia.org/datos-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>un 42% de murcianas y murcianos no puede permitirse irse al menos una semana de vacaciones al a&ntilde;o </em></a><em>y un 26,3% no puede mantener su casa a una temperatura adecuada ni en invierno ni en verano. Seg&uacute;n la AEMET, este verano ser&aacute; mucho m&aacute;s caluroso de lo habitual. Los veranos de 2022 y 2023 han sido, por el momento,</em><a href="https://www.laverdad.es/murcia/verano-2023-segundo-calido-historia-region-20230918120626-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.laverdad.es%2Fmurcia%2Fverano-2023-segundo-calido-historia-region-20230918120626-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> los veranos m&aacute;s calurosos en la Regi&oacute;n de Murcia de toda la serie hist&oacute;rica</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mari mira a sus hijos y piensa que son los m&aacute;s guapos, los m&aacute;s listos, los m&aacute;s justos. Hay momentos en los que desear&iacute;a perderlos de vista, que se callaran, que dejaran de preguntarle y pedirle cosas, volver a recuperar un poco de autonom&iacute;a y silencio, pero incluso cuando la sacan de sus casillas, sabe que Jorge y Jaime son los m&aacute;s guapos, los m&aacute;s listos, los m&aacute;s justos. Por eso, le sorprende tanto que, cada vez que llega el verano, ninguno de los dos quiera quitarse nunca la camiseta. Jaime porque se ve muy delgado y Jorge porque se ve muy gordo. 
    </p><p class="article-text">
        Ni Jaime est&aacute; delgado, ni Jorge est&aacute; gordo. Lo sabe porque en cada revisi&oacute;n a la que los ha llevado, han estado siempre en el percentil 50 de peso y de altura. Sus hijos son muy normales, le dijo una vez una enfermera. Mari se lo tom&oacute; como una ofensa pero su madre la consol&oacute; dici&eacute;ndole que, en temas de salud, lo mejor era la <em>normalidad</em>. Los dos tan parecidos y cada uno en un extremo opuesto de los complejos f&iacute;sicos. El dinosaurio, al que le encantan las frases hechas y los refranes, posiblemente porque contienen la misma dosis de verdad que de mentira, no pierde la oportunidad de decirle a Mari, cuando la ve preocupada por las camisetas, eso de que a los dos los ha criado igual y, m&iacute;ralos ahora, cada uno de una manera.
    </p><p class="article-text">
        El calor que hace en Murcia es horroroso. Las que sois de Murcia estar&eacute;is acostumbradas al calor, le han dicho a Mari varias veces. Ella no sabe c&oacute;mo explicar que no hay quien se acostumbre a ese cielo sin nubes, a ese sol rabioso y a esas noches sin una miaja de brisa. En verano, siempre ha hecho calor, dicen algunos clientes del bar en el que trabaja Mari, mientras mastican un palillo y tiran servilletas y restos de comida al suelo. Mari ni se inmuta ya ante las barbaridades que escucha en el bar. A palabras necias&hellip; Por su parte, Tamara, en cuanto llega el verano, empieza a decir que ella en otra vida debi&oacute; de ser muy mala persona y que por eso se ha reencarnado en murciana, para purgar sus pecados pasados en el infierno del sureste espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El verano se hace muy largo en Murcia. Entre otras cosas porque empieza en mayo, cuando no en abril, y dura hasta octubre, cuando no hasta noviembre. En el bar, al menos, hay aire acondicionado. Mari odia a los clientes que prefieren quedarse fuera, al calor de la terraza oblig&aacute;ndole a salir y entrar. En el bar hay aire acondicionado pero no lo hay en el cole de Jorge ni en el instituto de Jaime. Los riesgos laborales no se aplican a las aulas. El mensaje que se env&iacute;a a las criaturas es bastante claro: no pens&eacute;is que sois tan importantes. En casa s&iacute; tienen pero hay que usarlo con cabeza. El verano pasado, cansada de pelear con sus hijos, les dej&oacute; que lo pusieran a su antojo y casi muere del pasmo cuando le lleg&oacute; la factura de la luz. Este verano, habr&aacute; que encontrar la manera de ponerlo menos, aunque sea a base de comprar alg&uacute;n ventilador nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos veranos, Tamara lleg&oacute; a casa de Mari con una piscina hinchable para Jaime y Jorge. &iquest;D&oacute;nde voy a montar yo la piscina, le pregunt&oacute; Mari, en mitad del sal&oacute;n? As&iacute; que, no se les ocurri&oacute; otra cosa que bajar a la calle y montarla en una zona en la que la acera se ensanchaba entre dos bloques de viviendas. Varias vecinas trajeron cubos de agua, una enganch&oacute; una manguera a una boca de riego, y a los pocos minutos, la piscina estaba llena y un pu&ntilde;ado de chiquillas y chiquillos (y un dinosaurio) se remojaban para consolarse del calor.
    </p><p class="article-text">
        La piscina en mitad de la calle se ha convertido en un cl&aacute;sico en el barrio y una de las principales diversiones del verano. Hace un par de a&ntilde;os, Tamara tir&oacute; la casa por la ventana y en vez de la habitual piscina hinchable que montaba cada verano, compr&oacute; una de casi un metro de altura y patas met&aacute;licas. Llenarla formaba parte de la diversi&oacute;n porque la chiquillada se colocaba en mitad de la piscina para que los cubos de agua o el chorro de la manguera les pillara de lleno. Jaime y Jorge ser&aacute;n muy diferentes en algunas cosas pero los dos odian las escuelas de verano y las piscinas p&uacute;blicas. As&iacute; que, esa piscina <em>privada </em>es el sitio en el que m&aacute;s se divierten cada verano. Aunque, este a&ntilde;o, Jaime ha decidido que ya est&aacute; muy mayor para ese tipo de cosas.
    </p><p class="article-text">
        Esa tarde, un polic&iacute;a local apareci&oacute; por el barrio y fue a ver qu&eacute; pasaba con la piscina. No les dan mucho foll&oacute;n pero, muy de vez en cuando, alg&uacute;n vecino despistado llama al 092 para quejarse y mandan alg&uacute;n polic&iacute;a a pedir cuentas. Por suerte, estaba all&iacute; Henriette y pudo hacer de portavoza y defensora del grupo. Henriette tiene una labia que no hay qui&eacute;n resista. Cuando no te gana con razones, te gana por agotamiento, dice siempre Tamara.
    </p><p class="article-text">
        Henriette aturull&oacute; al municipal con toda clase de argumentos y ordenanzas p&uacute;blicas. El hombre hizo un par de intentos de imponer su autoridad y ordenar que se retirara la piscina pero cuando se vino a dar cuenta, estaba rodeada por el laberinto dial&eacute;ctico que Henriette hab&iacute;a construido a su alrededor y, en cuanto le fue posible, huy&oacute; de all&iacute; conminando a las ba&ntilde;istas a que, por lo menos, no armaran mucho esc&aacute;ndalo.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa que pasa todos los veranos es la llamada de su hermano. El dinosaurio no necesita ver la pantalla del m&oacute;vil para saber que est&aacute; llamando &eacute;l. Algo hay en el tono del tel&eacute;fono que al lagarto le basta para adivinar qui&eacute;n llama. Con las mismas, desaparece de la escena porque sabe que lo habitual es que Mari acabe m&aacute;s que enfadada despu&eacute;s de hablar con su hermano. 
    </p><p class="article-text">
        El hermano de Mari vive todo el a&ntilde;o en una casa cerca de la playa y el mes de vacaciones se va bien lejos, monte adentro, para escapar de &ldquo;los veraneantes&rdquo; (no hay comillas suficientes para representar la manera en la que Mari imita burlonamente el tono <em>snob </em>de su hermano). Cada verano, aprovechando que deja su casa libre un mes, se la ofrece a Mari. Pero Mari sabe que no es un ofrecimiento sincero. Es la consecuencia de mil llamadas intermedias de su madre para que su hermano consienta en ofrecerle una posibilidad para que &ldquo;tus sobrinos no se pasen todo el verano encerrados en Murcia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mari acept&oacute; la oferta de su hermano alg&uacute;n verano pero el resultado nunca fue bueno. Los hijos, al final, siempre romp&iacute;an algo o tocaban lo que no deb&iacute;an. Adem&aacute;s, una cosa es que el jefe del bar le d&eacute; algunos d&iacute;as libres y otra muy distinta que pueda permitirse el ritmo de gasto propio de unas vacaciones. Que si ahora un helado, que si despu&eacute;s la feria, que si el cine de verano o los recreativos o cenar en esa pizzer&iacute;a que tanto le gusta a Jorge. Las estrecheces pasan m&aacute;s desapercibidas en la rutina del a&ntilde;o y se vuelven dolorosamente evidentes en la excepci&oacute;n veraniega. Sea como fuere, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las vacaciones de Mari son poco menos que un <em>patchwork </em>de d&iacute;as sueltos y medias semanas a lo largo del a&ntilde;o por lo que hace tiempo que tiene la excusa perfecta para rechazar la invitaci&oacute;n de su hermano.
    </p><p class="article-text">
        	Los pensamientos de Mari son interrumpidos por Tamara que lleva tiempo haci&eacute;ndole se&ntilde;as desde dentro de la piscina. La chiquillada ha dejado el turno de ba&ntilde;o a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        	-&iquest;Te vas a meter o qu&eacute;? -le pregunt&oacute; a Mari.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/piscina-mitad-calle_132_11483689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jun 2024 04:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una piscina en mitad de la calle]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Henriette]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/henriette_132_11354449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62ace703-fb6d-4f72-8e7b-34e25f1915d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1094843.jpg" width="14277" height="8031" alt="Henriette"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mari representa a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo</p></div><p class="article-text">
        Este es el cuarto cuento de la serie &ldquo;Mari contra la pobreza&rdquo; (se pueden encontrar todos los cuentos en eldiario.es). Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari representa a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Henriette entiende todas y cada una de las palabras que el funcionario lleva un buen rato dici&eacute;ndole. Las entiende como las entendi&oacute; la vez anterior y como las entender&aacute; la siguiente vez que se las escuche pronunciar. Las entiende tambi&eacute;n cuando las lee en la informaci&oacute;n que le han dado por escrito en varios sitios. Henriette lleg&oacute; a Espa&ntilde;a sabiendo franc&eacute;s, ingl&eacute;s y lingala. A los pocos meses, ya ten&iacute;a un nivel de castellano que le podr&iacute;a haber valido un B2 o incluso un C1 si se hubiera examinado. Supo sacar provecho a las clases nocturnas de castellano que daba una entidad social del barrio. Sin embargo, para entender lo que el funcionario le explicaba, no bastaba con saber castellano. Descifrar los entresijos de las ayudas sociales y de los procesos administrativos era como intentar hablar un idioma alien&iacute;gena. Pens&oacute; que en un pa&iacute;s europeo el funcionamiento de la administraci&oacute;n ser&iacute;a distinto pero los prejuicios, positivos o negativos, suelen demostrarse equivocados. Por lo visto, el sinsentido del papeleo es un mal universal.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">La &uacute;ltima vez que le ense&ntilde;&oacute; a Mari y a Tamara el papel en el que se enumeraban todos los papeles que necesitaba para un tr&aacute;mite en concreto, acabaron ri&eacute;ndose a carcajadas de tantas cosas como exig&iacute;an.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Les falta pedir sangre de tu primog&eacute;nito -dijo Tamara.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Yo creo que ni ellos mismos saben qu&eacute; son esos papeles que piden. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; la &ldquo;declaraci&oacute;n voluntaria de intereses rec&iacute;procos&rdquo;?</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Henriette sab&iacute;a lo que era y sab&iacute;a los mil tr&aacute;mites intermedios que le costar&iacute;a conseguirla. Pero una cosa era descifrar el mapa del laberinto burocr&aacute;tico y otra ser capaz de atravesarlo sana y salva.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mari conoci&oacute; a Henriette en el despacho de la directora del cole de Jorge. La hab&iacute;an convocado por tercera o cuarta vez en lo que iba de curso por alguna trastada del chiquillo. Esa vez, la trastada era de consideraci&oacute;n y le iban a expulsar varios d&iacute;as. Jorge ten&iacute;a un sentido de la justicia natural, como un diamante en bruto, y la ejerc&iacute;a sin filtro alguno. Otro ni&ntilde;o estaba insultando gravemente al hijo de Henriette y Jorge le dio un pu&ntilde;etazo en la boca para que se callara y dejara de decir cosas racistas. La directora se hac&iacute;a cargo de la complejidad de la situaci&oacute;n. Se disculp&oacute; ante Henriette, le asegur&oacute; que har&iacute;a todo lo que estuviera en su mano para que no se volviera a repetir pero Jorge ser&iacute;a expulsado 3 d&iacute;as del centro.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Al salir del despacho de la directora, Henriette le propuso a Mari que se tomaran un caf&eacute;. Mari ten&iacute;a que volver corriendo al bar pero media hora m&aacute;s o media hora menos no cambiar&iacute;an el enfado de su jefe.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Era la primera vez que hablaban. Por aquel entonces, el castellano de Henriette no era muy fluido pero fue m&aacute;s que suficiente. Jorge y Endurance no iban al mismo curso (el hijo de Henriette era dos a&ntilde;os menor) y por lo que Mari sab&iacute;a, ni siquiera eran amigos. Henriette le cont&oacute; todo lo que tuvo que pelear en el registro para que aceptaran el nombre de Endurance. El funcionario que le toc&oacute; en suerte cuando fue a inscribir a su hijo se neg&oacute; a inscribirlo con &ldquo;ese nombre tan raro&rdquo;. Henriette le explic&oacute; lo que significa el nombre y lo importante que era para ella que su hijo llevara un nombre que lo protegiera del des&aacute;nimo y la desesperanza. Pero el funcionario no se avino a razones. Henriette insisti&oacute;. Finalmente, acudi&oacute; al registro con una copia impresa de una entrada de Wikipedia en la que se explicaba que &ldquo;El </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Endurance</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (en castellano, Resistencia) fue el buque rompehielos en el que se llev&oacute; a cabo en 1914 la Expedici&oacute;n Imperial Transant&aacute;rtica, tambi&eacute;n conocida como la Expedici&oacute;n &laquo;Endurance&raquo;, emprendida por sir Ernest Shackleton&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-El funcionario vio que el nombre era cosa de hombres blancos y entonces consinti&oacute; en darle el capricho a esta mujer negra -le explic&oacute; Henriette a Mari.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Cuando se marcharon, Henriette se empe&ntilde;&oacute; en pagar y le agradeci&oacute; el comportamiento de Jorge. </span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Se nota que es un buen cr&iacute;o -le dijo.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">De camino de vuelta al bar, el dinosaurio no disimul&oacute; la cara de orgullo por el comportamiento de Jorge. Mari le pidi&oacute; que dejara de poner esa cara, que no entend&iacute;a por qu&eacute; estaba tan contento, que hab&iacute;an expulsado al chiquillo tres d&iacute;as y que estaba harta de que la citara la directora para llamarla al orden.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Henriette no es especialmente delicada pero al rato de estar toqueteando la pantalla del m&oacute;vil, nota que se le irritan las yemas de los dedos que ha estado usando. En uno de los muchos sitios por los que ha tenido que pasar desde que empez&oacute; con los tr&aacute;mites que est&aacute; llevando a cabo, le regalaron un bol&iacute;grafo que tiene en el otro lado una especie de semiesfera que hace las veces de puntero. Cuando tiene el boli en cuesti&oacute;n a mano, lo usa para no tener que tocar la pantalla del m&oacute;vil.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Henriette hace tr&aacute;mites con el tel&eacute;fono con la misma resignaci&oacute;n con la que va de mostrador en mostrador y recopila papel tras papel. Lo online es la en&eacute;sima prueba a superar en la gymkana administrativa. Ella se maneja bien pero tener que hacerlo en un dispositivo tan peque&ntilde;o como un tel&eacute;fono es lo que le resulta complicado. Y peor lo tiene Endurance cuando tiene que hacer los deberes del cole en ese mismo tel&eacute;fono. Todos los meses hace cuentas para ver si ya pueden comprarse un ordenador aunque sea a plazos pero nunca llega el momento adecuado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Henriette tiene el tel&eacute;fono en franc&eacute;s. No sabe si es su lengua materna o la lengua del colonizador pero en ella se siente como en casa. Con Endurance habla casi siempre en castellano pero algunas palabras y algunas expresiones le salen en ingl&eacute;s o en lingala. No consigui&oacute; acabar sus estudios en Filolog&iacute;a Inglesa aunque, visto lo visto, le hubiera dado lo mismo. La mujer a la que cuida la anima a que siga estudiando. Pero ella no siente esa necesidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Henriette no ten&iacute;a planes de dejar su pa&iacute;s ni mucho menos de dejar sus estudios sin terminar. O eso cre&iacute;a ella. Cuando la oportunidad de marcharse surgi&oacute;, la decisi&oacute;n cuaj&oacute; en su interior de forma autom&aacute;tica y con una claridad que no dej&oacute; espacio a duda alguna. La rapidez con la que resolvi&oacute; salir de su pa&iacute;s fue tal que se hizo consciente de que lo hab&iacute;a estado deseando desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Fue el miedo lo que la impuls&oacute; a escapar. Estaba harta de vivir con miedo, de salir de casa sin saber si volver&iacute;a, de conocer casos cercanos de un horror insoportable, de caminar con una llave entre los dedos a modo de arma por lo que pudiera pasar. Durante el proceso de regularizar su situaci&oacute;n, le llegaron a pedir un certificado del miedo que pasaba en su pa&iacute;s de origen. El modelo se llamaba algo as&iacute; como &ldquo;Fe de emociones y otros sucesos reconocidos&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Henriette lleg&oacute; a Europa cargada de prejuicios. Pensaba que llegaba a un lugar donde la violencia y el machismo no ten&iacute;an cabida alguna. Era consciente de lo absurdo de ese pensamiento pero los prejuicios funcionan as&iacute;, sin nada que ver con la raz&oacute;n. Le result&oacute; impactante descubrir que Tamara y Mari, y tantas otras mujeres, volv&iacute;an a casa de noche con una llave asomada entre los dedos por si necesitaban defenderse. En todo caso, el machismo y la violencia son de la misma naturaleza en todas partes pero la intensidad cambia seg&uacute;n la longitud y la latitud. Un monstruo con muchas bocas con dientes de filos distintos.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">***</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Una cosa es saber varios idiomas, acertar en la ex&eacute;gesis del proceso de solicitud, conseguir todos los papeles requeridos, superar las pruebas presenciales y digitales, cumplir las oportunas condiciones personales- familiares-sociales-econ&oacute;micas-legales, seguir el hilo de Ariana hasta el centro del laberinto (llevaba con resignaci&oacute;n la abundancia de referencias occidentales en su cabeza) y otra cosa es tener &eacute;xito en el empe&ntilde;o, vencer al minotauro administrativo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Incluso la notificaci&oacute;n electr&oacute;nica en la que le denegaban lo que hab&iacute;a solicitado era complicada de entender. Que si los antecedentes de hecho, que si los fundamentos de derecho, que si los requisitos recogidos en los art&iacute;culos 3 y 4 del Decreto-Ley tal y cual, que si el Procedimiento Administrativo Com&uacute;n de las Administraciones P&uacute;blicas y dem&aacute;s normativas de general aplicaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A todo eso, se le sumaba un p&aacute;rrafo sobre alg&uacute;n tipo de derechos administrativos que permit&iacute;an recurrir en un plazo de tantos d&iacute;as y delante de determinada administraci&oacute;n. Pero Henriette sinti&oacute; que ese no era el fin de ese camino.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Una mata que no ha </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>echao </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">-dijo repitiendo una frase que hab&iacute;a aprendido de Mari.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Tamara hab&iacute;a instaurado la tradici&oacute;n de que, cuando recib&iacute;an malas noticias, ten&iacute;an que quedar en la casa de alguna de las tres para compartir una botella de vino. Y nada de vino del mont&oacute;n. Un vino de, por lo menos, cinco euros la botella. Esa misma noche, mientras las tres brindaban por una nueva decepci&oacute;n, Mari la anim&oacute; a estudiar Derecho.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Sabes de estas cosas de papeleos m&aacute;s que nadie y a ti estudiar no te cuesta.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-No, no, no, bastante tengo ya con lo que tengo. Mi momento de estudiar ya pas&oacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Entonces que lo estudie tu chiquillo, que Jorge me ha dicho que es un empoll&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Nunca se sabe -suspir&oacute; Henriette.</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">-Brindemos tambi&eacute;n por eso -propuso Tamara.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        La primera barrera para acceder a los derechos y ayudas que hay disponibles es el desconocimiento de los mismos. Seg&uacute;n <a href="https://eapn.acblnk.com/show/2586827/lJLHczjb9SzdAKfy7c2QRV8NQEskFUs6So6W9Ops/e420e5e85292fdff982bd1f10f3a9a45/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n de EAPN-ES</a>, &ldquo;el 41,3 % de las personas elegibles para la prestaci&oacute;n [del Ingreso M&iacute;nimo Vital] a&uacute;n no han solicitado la ayuda debido a su desconocimiento de la misma, bien porque no llega la informaci&oacute;n o bien porque esta no es percibida como importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos meses, Civio public&oacute; una informaci&oacute;n&nbsp;con el t&iacute;tulo &ldquo;<a href="https://civio.es/2024/02/15/ejecucion-presupuestaria-ayudas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miles de millones sin gastar en ayudas que no llegan</a>&rdquo;. Seg&uacute;n esta organizaci&oacute;n, &ldquo;Buena parte de los fondos para medidas puestas en marcha los &uacute;ltimos a&ntilde;os como el Ingreso M&iacute;nimo Vital (IMV), el bono social, el bono cultural, las ayudas para la dependencia o el cheque de 200 euros para personas con bajos ingresos se quedan sin gastar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la brecha digital que supone la falta de dispositivos adecuados, cabe se&ntilde;alar que seg&uacute;n la &uacute;ltima Encuesta de Condiciones de Vida del INE, un <a href="https://eapnmurcia.org/datos-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7,7% de la poblaci&oacute;n murciana no puede permitirse tener un ordenador personal en casa</a>.&nbsp;Seg&uacute;n <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2021/09/Condiciones-de-vida-ISBN-Corregido.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n de EAPN Regi&oacute;n de Murcia</a>, este porcentaje se dispara hasta el 25% en el caso de familias monoparentales (que en un 83% de los casos tienen a una mujer al frente de la misma).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y en relaci&oacute;n a la violencia contra las mujeres, citaremos <a href="https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la&nbsp;la ONU</a>, &ldquo;se calcula que, en todo el mundo, 736 millones de mujeres &ndash;casi una de cada tres&ndash; han sido v&iacute;ctimas de violencia f&iacute;sica o sexual por parte de su pareja, de violencia sexual fuera de la pareja, o de ambas, al menos una vez en su vida (el 30% de las mujeres de 15 a&ntilde;os o m&aacute;s)&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/henriette_132_11354449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 04:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Henriette]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El garabato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/garabato_132_11272885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c400265-e476-4464-9531-78db5dc88582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El garabato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos estudios apuntan a que el malestar emocional de las mujeres podría estar en cierto grado medicalizado</p></div><p class="article-text">
        Este es el tercer cuento de la serie &ldquo;Mari contra la pobreza&rdquo;. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari representa a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo. Este cuento vuelve a contar con una ilustraci&oacute;n original de la artista Laia Dom&egrave;nech.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>***</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al dinosaurio le gusta leer m&aacute;s que nada. Algunas tardes, cuando Mari sale del turno en el bar, por muy cansada que est&eacute;, el dinosaurio, sin atender a razones, la arrastra hasta la biblioteca del barrio para que saquen algunos libros. Los domingos, bien temprano, ya la est&aacute; sacudiendo para que se levante y saque un ratico en el que leer antes de tener que empezar a poner la casa en orden. Tener la casa en orden es una batalla perdida. La &uacute;ltima vez que la visit&oacute; su amiga Tamara, que parece depilarse a diario la lengua no vaya a ser que le crezca alg&uacute;n pelo, le dijo que aquello estaba para que vinieran los TEDAX. El dinosaurio, adem&aacute;s, tiene una memoria caprichosa y recuerda frases enteras de algunos libros. Mientras Mari mira a Jorge peleando con los deberes de matem&aacute;ticas, el lagarto le recuerda una frase que leyeron hace un tiempo: &ldquo;Pero los corazones de los ni&ntilde;os son unos &oacute;rganos delicados. Una entrada dura en la vida puede dejarles deformados de mil extra&ntilde;as maneras. El coraz&oacute;n herido de un ni&ntilde;o se encoge a veces de tal forma que se queda para siempre duro y &aacute;spero como el hueso de un melocot&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por segunda vez en lo que va de curso, Mari ha tenido que ir al colegio citada por la directora. Jorge tiene problemas con la autoridad. Con la autoridad, con los horarios, con los deberes y con algunos compa&ntilde;eros mayores. Mari, como cualquier madre del mundo, no puede evitar pensar que todas y cada una de las cosas malas que les pasan a sus hijos son culpa suya. 
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros meses despu&eacute;s de que Jorge naciera, cuando no estaba amamant&aacute;ndolo, estaba llorando. Al principio, todo el mundo le dec&iacute;a que era una depresi&oacute;n posparto. Ella no le llev&oacute; la contraria a nadie, tampoco ten&iacute;a forma de saber qu&eacute; le pasaba. Pero cuando pasaron las semanas y no remitieron los llantos, se hizo evidente que tal vez ocurr&iacute;a algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mari agotaba las pocas fuerzas que ten&iacute;a en no llorar mientras le daba el pecho a Jorge o en disimular el pozo negro que se le hab&iacute;a abierto por ah&iacute; dentro cuando estaba con Jaime. El dinosaurio parec&iacute;a haber desaparecido. De vez en cuando, escuchaba alg&uacute;n ruido inesperado y miraba esperanzada por si fuera el dinosaurio que hab&iacute;a vuelto. Pero miraba en balde. Su madre se pasaba casi el d&iacute;a entero en su casa y ya no sab&iacute;a qu&eacute; m&aacute;s limpiar ni qu&eacute; m&aacute;s hacer para que Mari estuviera bien. Tamara insisti&oacute; e insisti&oacute; hasta que Mari pidi&oacute; cita con su m&eacute;dico de cabecera.
    </p><p class="article-text">
        A Mari no le gustaba su m&eacute;dico de cabecera. El hombre fing&iacute;a ser amable pero era una amabilidad tan claramente impostada que resultaba molesta. La bata con la que vest&iacute;a estaba siempre impoluta, dejando bien claro que nunca se levantaba de su silla con tal de mantenerse a una distancia prudencial de la enfermedad y de sus pacientes. Antes de que Mari terminara la primera frase, el m&eacute;dico ya estaba tecleando en su ordenador el nombre de un ansiol&iacute;tico y de un antidepresivo. Uno entero de este por las noches y medio del otro dos veces al d&iacute;a, y ya veremos despu&eacute;s seg&uacute;n hagan efecto o no, le dijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las siguientes semanas, el dolor sigui&oacute; siendo el mismo. Su madre le hac&iacute;a tilas, manzanillas y otras infusiones que no le dec&iacute;a lo que eran. Pero ni esos brebajes llenos de amor ni la qu&iacute;mica de las pastillas le hicieron mejorar. Volvi&oacute; al m&eacute;dico. El m&eacute;dico la remiti&oacute; a salud mental. La cita se demor&oacute; seis semanas. En salud mental, una psic&oacute;loga la escuch&oacute; durante quince minutos, al cabo de los cuales le dijo que ten&iacute;a algo as&iacute; como el s&iacute;ndrome del ama de casa (se ve que no escuch&oacute; lo que Mari le cont&oacute; sobre las miserias del bar, el jefe y los clientes) y la consol&oacute; dici&eacute;ndole que hab&iacute;a muchas mujeres como ella. La remiti&oacute; de vuelta al m&eacute;dico de cabecera para que le ajustara la dosis y le volvi&oacute; a dar cita para dentro de dos meses. El m&eacute;dico de cabecera le ajust&oacute; la medicaci&oacute;n subiendo la dosis de todo. Mari sigui&oacute; llorando a todas horas con la diferencia de que las l&aacute;grimas le quemaban menos al caer por sus mejillas porque una niebla gris y pegajosa, como si a lo lejos se estuviera quemando un dep&oacute;sito de neum&aacute;ticos, le hab&iacute;a recubierto la piel y el alma.
    </p><p class="article-text">
        Su hermano llamaba de vez en cuando para preguntarle c&oacute;mo estaba. La pregunta parec&iacute;a la de un supervisor pidiendo cuentas sobre el estado de una tarea a medio hacer. La escuchaba con impaciencia mal disimulada y luego le recomendaba hacer terapia. Mari siempre le dec&iacute;a que la har&iacute;a porque no ten&iacute;a fuerzas de volver a explicarle a su hermano, tan perdido en su propio mundo de clase media, que en el mejor de los meses se podr&iacute;a pagar una sesi&oacute;n, o media, de terapia. Para alguien con su sueldo solo quedaba la visita bimensual a Salud Mental. Al cabo de los meses, Mari dej&oacute; de cogerle el tel&eacute;fono. Cuando ve&iacute;a el nombre de su hermano aparecer en la pantalla del m&oacute;vil, se lo pasaba a su madre para que contestara ella o a Jaime. Hablar con un ni&ntilde;o de 4 a&ntilde;os puede ser divertido el primer minuto. Luego se convierte en algo realmente desconcertante. Su hermano no soportaba ni el primer minuto.
    </p><p class="article-text">
        Tamara aprovechaba cada tarde que ten&iacute;a libre para ir a verla. Se sentaba al lado de Mari y le hablaba de cosas sin importancia. Mari agradec&iacute;a en silencio que su amiga no le obligara a arreglarse ni a salir ni a estar feliz a la fuerza. Solo se empe&ntilde;&oacute; en sacarla por ah&iacute; de fiesta despu&eacute;s de que la despidieran del bar. Las caras tristes no sirven buenos caf&eacute;s, le dijo su jefe. Los idiotas que quieren sonar como tipos ingeniosos de serie de televisi&oacute;n se vuelven todav&iacute;a m&aacute;s idiotas. Hay que celebrar que te has librado de ese esclavista, le dijo Tamara, y se empe&ntilde;&oacute; en que brindaran por mucho que la medicaci&oacute;n lo desaconsejara. 
    </p><p class="article-text">
        Quedarse en el paro no le hizo sentirse peor. Tamara ten&iacute;a raz&oacute;n, su ex jefe era un esclavista y ser&iacute;a muy f&aacute;cil encontrar algo mejor. Pero, como en aquella pel&iacute;cula tan larga, se dec&iacute;a a diario que lo de encontrar algo mejor ya lo pensar&iacute;a ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron las semanas. Se sucedieron las pastillas, las infusiones de su madre, las visitas y la compa&ntilde;&iacute;a de Tamara, los problemas cotidianos que no entienden de salud, los llantos de Jorge y las rabietas de Jaime. Para no estar deprimida, le dec&iacute;a Tamara alguna que otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana, se levant&oacute; un poco m&aacute;s tarde de lo habitual. Su madre hab&iacute;a llevado a Jamie al colegio y hab&iacute;a vuelto para echarle un ojo a Jorge y hacer la comida. Mari se levant&oacute; con una pereza que hac&iacute;a tiempo que no sent&iacute;a. No era una pereza oscura y pesada, era la pereza que da salir de donde se est&aacute; agusto. Hac&iacute;a meses que Mari no se sent&iacute;a agusto en ning&uacute;n sitio, ni siquiera en la cama. Cuando su madre le ofreci&oacute; una infusi&oacute;n, Mari le dijo que no le apetec&iacute;a. Se sent&oacute; en el sof&aacute; y vio a Jorge garabateando con unas ceras de colores sobre el suelo, ignorando todos los papeles que su abuela le hab&iacute;a dado para pintar. Mari se dio cuenta de que no era capaz de calcular cu&aacute;ntos meses ten&iacute;a Jorge. La niebla gris y pegajosa. Los neum&aacute;ticos ardiendo. Se acerc&oacute; a ver lo que estaba dibujando y entre los garabatos de distintos colores le pareci&oacute; adivinar una forma familiar a la que hab&iacute;a echado mucho de menos. La forma del dinosaurio.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Esa misma tarde, Tamara se la qued&oacute; mirando un buen rato.
    </p><p class="article-text">
        	-&iquest;Qu&eacute; pasa? -le pregunt&oacute; Mari.
    </p><p class="article-text">
        	-Nada -respondi&oacute; Tamara con media sonrisa-. Ya sab&iacute;a yo que no estar&iacute;as deprimida toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        Mari agradeci&oacute; el optimismo de su amiga pero le pareci&oacute; precipitado. Sin embargo, esa misma semana escuch&oacute; un ruido extra&ntilde;o en su dormitorio y al mirar, le pareci&oacute; ver la cola del dinosaurio apareciendo debajo de la cama. A los pocos d&iacute;as, una huella en mitad del sal&oacute;n revel&oacute; que el lagarto hab&iacute;a estado por all&iacute;. Una noche, not&oacute; que, mientras dorm&iacute;a, alguien le daba coletazos amables. Era el dinosaurio que la despertaba para que viera que estaba lloviendo. A Mari le gustaba mucho ver llover. Y a qui&eacute;n no en Murcia. Se cobij&oacute; bajo la manta, se abraz&oacute; a la almohada y se volvi&oacute; a dormir acunada por el ruido de la lluvia.
    </p><p class="article-text">
        La lluvia dej&oacute; paso a una ma&ntilde;ana nublada y fr&iacute;a. Su madre vino para llevar a Jaime al cole y se lo llev&oacute; embutido en camisetas interiores y leotardos. Cuando llegue al cole, se va a asar con la calefacci&oacute;n, le dijo su madre resignada a que Mari sobreabrigara de forma habitual a sus nietos. Mari se recalent&oacute; el caf&eacute; que su madre no se hab&iacute;a querido tomar. Hac&iacute;a tiempo que las dos se hab&iacute;an olvidado de las infusiones. Jorge no se despertaba. Su sue&ntilde;o era a veces resistente como un tronco y otras fr&aacute;gil como una hoja seca. Mari se acerc&oacute; al caj&oacute;n donde guardaba la medicaci&oacute;n. El coraz&oacute;n le dio un vuelvo al verlo vac&iacute;o. De pronto, un abismo se abri&oacute; en su est&oacute;mago y el coraz&oacute;n se le puso a mil. Necesitaba sus pastillas. &iquest;C&oacute;mo iba a pasar el d&iacute;a sin ellas? Not&oacute; que la frente se le cubr&iacute;a de sudor y que la respiraci&oacute;n se le hac&iacute;a ruidosa, como papel de peri&oacute;dico que se arruga.
    </p><p class="article-text">
        A su lado, el dinosaurio parec&iacute;a roer algo sin mucho inter&eacute;s. Mari lo mir&oacute; y descubri&oacute; que se hab&iacute;a comido todas las pastillas. Cuando acab&oacute;, eruct&oacute; sin mucho disimulo y se fue a tumbarse en el sof&aacute;. A su cuerpo jur&aacute;sico, las pastillas que se hab&iacute;a tomado le har&iacute;an el efecto de una gaseosa. Mari se le qued&oacute; mirando sin dar cr&eacute;dito a lo que hab&iacute;a hecho. El dinosaurio le devolvi&oacute; una mirada que se explicaba por s&iacute; sola. En fin, dijo Mari. Se sec&oacute; el sudor, inspir&oacute; profundamente para recuperar un ritmo normal de respiraci&oacute;n y le dijo al dinosaurio que se bajara del sof&aacute;, que le hab&iacute;a dicho mil veces que lo deformaba con su peso.
    </p><p class="article-text">
        No ha llovido mucho desde entonces, aunque hayan pasado varios a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Mari sabe que Jorge no tiene el coraz&oacute;n duro como un hueso de melocot&oacute;n pero no tiene claro qu&eacute; peaje est&aacute; pagando el chiquillo por todos los meses, sus primeros meses de vida, en que su madre estuvo deprimida y lloraba a todas horas. Se acerca para ver c&oacute;mo le va con los deberes de matem&aacute;ticas. No le sorprende descubrir que no est&aacute; haciendo las divisiones de dos cifras. Jorge, como cada vez que tiene l&aacute;pices a su alcance, est&aacute; dibujando. Le da los &uacute;ltimos retoques a un dinosaurio infinitamente m&aacute;s detallado que el que ella intuy&oacute; aquella vez entre los garabatos. Al lado de Jorge, Mari ve al dinosaurio, posando para el artista, con sonrisa orgullosa y un brillo coqueto en la mirada.
    </p><p class="article-text">
        (1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;La balada del caf&eacute; triste, Carson McCullers. 
    </p><p class="article-text">
        (2)&nbsp;&nbsp;El dinosaurio comi&eacute;ndose la medicaci&oacute;n es un recurso narrativo, un truco literario. La medicaci&oacute;n, tomarla o no, en qu&eacute; dosis y c&oacute;mo dejarla, es algo que debe hacerse siempre con la supervisi&oacute;n de una persona profesional de la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recoge la base de datos cl&iacute;nicos de Atenci&oacute;n Primaria (BDCAP) del Ministerio de Sanidad, <a href="https://www.laverdad.es/murcia/148000-murcianos-padecen-depresion-cai-pozo-salida-20240219135109-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">148.828 personas est&aacute;n diagnosticadas de depresi&oacute;n en la Regi&oacute;n de Murcia.</a> Son un 31,7% m&aacute;s que hace una d&eacute;cada. Siete de cada diez pacientes son mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La Confederaci&oacute;n de Salud Mental de Espa&ntilde;a afirma que &ldquo;<a href="https://consaludmental.org/sala-prensa/salud-mental-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la evidencia cient&iacute;fica demuestra que uno de los principales factores de riesgo para desarrollar un problema de salud mental es la pobreza y la desigualdad econ&oacute;mica</a>&rdquo;. Dicha evidencia se refierere a una encuesta elaborada por el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) que constat&oacute; que las personas que se sintieron deca&iacute;das, deprimidas o sin esperanza, fueron casi el doble (32,7%) entre aquellas de &ldquo;clases m&aacute;s desfavorecidas&rdquo; que entre aquellas que se identificaron como de &ldquo;clase m&aacute;s favorecida&rdquo; (17,1 %).
    </p><p class="article-text">
        Algunos estudios apuntan a que <a href="https://itadsistemica.com/adicciones/incremento-consumo-psicofarmacos-en-espana-debido-al-covid19/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el malestar emocional de las mujeres podr&iacute;a estar en cierto grado medicalizado</a>. Seg&uacute;n la encuesta epidemiol&oacute;gica publicada por la Facultad de Medicina de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, el consumo total de tranquilizantes, sedantes, o somn&iacute;feros ha sido superior en mujeres, as&iacute; como el porcentaje de nuevos consumidores. Adem&aacute;s, las personas cuyo salario no permite cubrir las necesidades b&aacute;sicas del hogar parecen estar consumiendo m&aacute;s tranquilizantes y somn&iacute;feros que las que s&iacute; pueden cubrirlas.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo de Participaci&oacute;n de EAPN Regi&oacute;n de Murcia visita la Asamblea Regional cada a&ntilde;o con motivo del 17 de Octubre: D&iacute;a Internacional para la Erradicaci&oacute;n de la Pobreza. En una de esas visitas, varias personas hablaron de su situaci&oacute;n personal delante de representantes de los Grupos Parlamentarios. Una de ellas cont&oacute; c&oacute;mo su m&eacute;dico de cabecera le hab&iacute;a diagnosticado depresi&oacute;n y le hab&iacute;a recetado varias clases de pastillas. Pero yo, lo que necesito, cont&oacute; esta compa&ntilde;era a las diputadas y los diputados, es una casa en condiciones y un trabajo que me permita llegar a fin de mes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/garabato_132_11272885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2024 07:28:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El garabato]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué vais a hacer hoy de comer?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hoy-comer_132_10990869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/009f1ec6-1459-49cf-b30c-002db997db48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué vais a hacer hoy de comer?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según otro estudio de FACUA, 3 de cada 4 familias han reducido su gasto en productos y servicios para hacer frente a la subida de precios de los alimentos</p></div><p class="article-text">
        Conocimos a Mari por primera vez el 8M de 2022 cuando desde EAPN Regi&oacute;n de Murcia publicamos un primer cuento sobre ella y que se public&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mari-pobreza_132_8797009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> en elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia. Mari vive en un barrio murciano, trabaja de camarera, tiene dos hijos (Jaime y Jorge) y un dinosaurio. El dinosaurio (que podr&iacute;a ser el mismo que sale en el cuento de Augusto Monterroso) representa la fuerza interior de Mari, la fuente de energ&iacute;a que le permite enfrentarse a todos los problemas cotidianos que provoca vivir en situaci&oacute;n de pobreza. Mari representa a todas aquellas mujeres que pelean a diario contra la pobreza y queremos que sea el reconocimiento de la EAPN-RM a su valor y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente cuento es el primero de una serie que iremos publicando regularmente en <a href="https://www.eldiario.es/murcia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia</a> y que contar&aacute; con ilustraciones de <strong>Laia Dom&egrave;nech</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El detergente tiene que ser bueno, le dice siempre su madre, no merece la pena ahorrar en eso. Mari todav&iacute;a no sabe si esa m&aacute;xima de su madre se debe a que los detergentes malos acaban estropeando la ropa o a que tambi&eacute;n la gente humilde tiene derecho a ir vestida con prendas cuidadas y lustrosas. Quiz&aacute;s sea todo a la vez. Su madre tambi&eacute;n le ense&ntilde;&oacute; a reservar el aceite de oliva para las ensaladas y las tostadas. Solo para eso, nada de cocinar con aceite de oliva a lo loco. Para eso estaba el de girasol. Pero, las cosas como son, durante un tiempo, Mari se hab&iacute;a acostumbrado a cocinar siempre con aceite de oliva. Detergente del bueno. Aceite de oliva. Cosas que ahora le parecen lujos de zarina.
    </p><p class="article-text">
        Mari no entiende c&oacute;mo no es noticia diaria la subida del aceite de oliva. Nos roban a diario de manera descarada y nadie hace nada. O casi nadie. Tamara, su amiga del alma, ha a&ntilde;adido a su lucha sin cuartel contra toda clase de machismos (menuda le li&oacute; el otro d&iacute;a a un tontucio que iba sentado en el tranv&iacute;a con las piernas abiertas de par en par, &eacute;se no vuelve a hacer <em>manspreading </em>en su vida) la rutina de <em>expropiar </em>botellas de aceite cada vez que tiene ocasi&oacute;n. Le ha explicado a Mari c&oacute;mo hacerlo. La cosa es bastante ingeniosa y es realmente complicado que te pillen. La clave est&aacute; en entender que no todo el aceite que se vende viene en botellas. Lo que pasa es que Mari no tiene valor para ese tipo de cosas. Lo intent&oacute; una vez pero, mientras giraba la cabeza sospechosamente a un lado y a otro, se encontr&oacute; con la mirada del dinosaurio y vio que el lagarto no estaba nada convencido de aquello. A veces, los ojos del dinosaurio tienen el mismo color que los ojos de su madre. As&iacute; que, desisti&oacute;. Tamara, que a generosa no le gana nadie, le regala alguna de las <em>botellas </em>que expropia y Mari entonces le hace a sus hijos una ensalada bien ali&ntilde;ada con sororidad y cien a&ntilde;os de perd&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No le gusta preocupar a sus hijos. Todav&iacute;a vive en la fantas&iacute;a de que los podr&aacute; proteger siempre, contra todo. Sabe que es una fantas&iacute;a pero no por ello quiere que desaparezca. Tambi&eacute;n en lo irreal se puede encontrar cierto abrigo y refugio. Procura no hablar del trabajo, de lo min&uacute;sculo de su sueldo o del precio de las cosas cuando ellos est&aacute;n delante. Aunque, a veces, parece que ellos siempre estuvieran delante. Es complicado hablar de algo sin que alguno de los dos no est&eacute; escuchando. 
    </p><p class="article-text">
        Ya no les pide que le acompa&ntilde;en a la compra. Jaime hace alg&uacute;n tiempo que no quiere ir con ella a ning&uacute;n sitio. A Jorge todav&iacute;a le gusta acompa&ntilde;arla. Pero Mari se pasa todo el rato renegando por el precio desorbitado de esto o por la subida desvergonzada de aquello. A veces, reniega con amargura de m&aacute;s y no le gusta que sus hijos la vean as&iacute;. El dinosaurio, por su parte, la mira con cierta expectaci&oacute;n cuando se enfada, como si esperara que, en cualquier momento, Mari empezara a escupir fuego por la boca tal cual una dragona de cuento.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es imposible protegerlos de una realidad que est&aacute; por todas partes. Tienen lo que tienen y lo que tienen da para lo que da. Jaime ha entrado en ese momento en que necesita distanciarse de ella. En casa habla poco y tiene ese humor de monta&ntilde;a rusa tan propio de la adolescencia. Le recuerda a ella en algunos trimestres de sus embarazos y a Juana, la cocinera del bar que ya va a todas partes con su abanico por si los sofocos. Le toca descifrar se&ntilde;ales y estar atenta a cuando su hijo mayor habla con otras personas para saber realmente c&oacute;mo est&aacute; y qu&eacute; le preocupa. 
    </p><p class="article-text">
        Jaime tiene muy clara la situaci&oacute;n en casa. El otro d&iacute;a, le explic&oacute; que su profesora de Historia les hab&iacute;a contado que en el siglo XIV los precios de los alimentos subieron como no hab&iacute;an subido nunca y que desde entonces el hambre empez&oacute; a ser algo habitual en Europa. 
    </p><p class="article-text">
        	-&iquest;Y si nos hacemos veganos? -pregunt&oacute; Jaime de repente.
    </p><p class="article-text">
        	Mari se mostr&oacute; sorprendida y le pregunt&oacute; a su hijo a qu&eacute; se deb&iacute;a esa propuesta. Jaime continu&oacute; con la clase de Historia. 
    </p><p class="article-text">
        	-No s&eacute; -respondi&oacute; el chico-, mi profesora dice que desde el siglo XIV el elemento principal de la dieta de los pobres era el pan y que casi nunca se pod&iacute;an permitir comer carne.
    </p><p class="article-text">
        Mari entiende que Jaime se identifica como pobre. No tiene sentido quitarle la raz&oacute;n porque, entre otras cosas, la tiene. Est&aacute; bien que el chico sepa d&oacute;nde est&aacute;n, &eacute;se es el mejor principio para echar a andar. Mari tampoco le habla a su hijo del precio de las alcachofas o de los ajos tiernos. En Murcia, cocinar un buen arroz y habichuelas se ha convertido en un lujo para clases altas. Tampoco le dice que el pollo vale ya como el cerdo y el cerdo como la ternera. El aceite de oliva, ni nombrarlo.
    </p><p class="article-text">
        	-Veganos del todo me parece demasiado para hacerlo de golpe -le responde-, adem&aacute;s, a tu hermano le gusta demasiado la carne para que nos hagamos veganos. Los muslos de pollo congelados no est&aacute;n tan mal de precio.
    </p><p class="article-text">
        	-Y las salchichas tampoco -sigue Jaime demostrando que est&aacute; m&aacute;s pendiente de las cosas de lo que da a entender con su actitud ausente y malhumorada de adolescente.
    </p><p class="article-text">
        	-Podemos probar a hacer algo con la soja texturizada. El otro d&iacute;a, tu abuela me estuvo contando una receta que vio en uno de esos v&iacute;deos que le salen siempre en Facebook.
    </p><p class="article-text">
        	-La abuela est&aacute; s&uacute;per enganchada a esos v&iacute;deos. Voy a ver si encuentro yo m&aacute;s recetas en Tiktok -y seg&uacute;n gir&oacute; la cabeza para ver el m&oacute;vil, Jaime se sali&oacute; de la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mari, desde que empez&oacute; a trabajar en el bar, ya no puede llevar a Jorge al cole. Pero se acuerda muy bien de que una de las conversaciones habituales entre las madres mientras esperaban a que sonara la sirena y a que entrara la chiquillada a clase era qu&eacute; iban a hacer de comer ese d&iacute;a. Antes o despu&eacute;s, alguna de ellas dec&iacute;a eso de que lo m&aacute;s complicado no era hacer de comer sino decidir qu&eacute; hacer de comer. Y no solo por lo aburrid&iacute;simo que se hace cocinar todos los d&iacute;as sino por lo complicado que es llenar la cesta de la compra. En ese ratico de conversaci&oacute;n, se intercambiaban recetas y sugerencias. Tambi&eacute;n se dec&iacute;an las ofertas que hab&iacute;a en este supermercado o en aquella tienda porque rara era la que consegu&iacute;a llegar a fin de mes sin apuros.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era peque&ntilde;a, esas ofertas determinaban lo que se com&iacute;a en casa. Si en tal sitio el at&uacute;n estaba de oferta, esa semana se com&iacute;a arroz con at&uacute;n, pasta con at&uacute;n, tortilla de at&uacute;n, ensalada de at&uacute;n&hellip; En cierta ocasi&oacute;n, por caprichos del mercado, las gambas estuvieron muy baratas durante una temporada y Mari acab&oacute; aborreci&eacute;ndolas porque su madre no cocin&oacute; otra cosa durante d&iacute;as. Hay quien come lo que puede, no lo que quiere.
    </p><p class="article-text">
        Ella no es su madre. Su madre no es las mujeres de las que habl&oacute; la profesora de Historia de Jaime. Y sin embargo, parece que, por la lucha compartida, por las injusticias y los robos soportados, por el empe&ntilde;o puesto en el futuro, por el dinosaurio invencible que las sigue all&aacute; donde vayan, todas ellas son la misma mujer.
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2024, el &Iacute;ndice de Precios de Consumo (IPC) <a href="https://www.orm.es/noticias-2024/el-ipc-sube-hasta-el-3-6-en-la-region-de-murcia-en-enero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subi&oacute; al 3,6% en la Regi&oacute;n de Murcia</a>. El sector en el que m&aacute;s subieron los precios fue el de &ldquo;Alimentos y bebidas no alcoh&oacute;licas&rdquo;, con el 7,4% de subida debida, principalmente, al aumento de los precios del pescado, legumbres, hortalizas y aceites. En concreto, seg&uacute;n <a href="https://facua.org/noticias/el-aceite-de-oliva-virgen-extra-se-ha-encarecido-un-70-de-media-en-los-supermercados-a-lo-largo-del-ultimo-ano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de FACUA</a>, el precio del aceite de oliva subi&oacute; un 69,3% a lo largo del a&ntilde;o 2023.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n otro estudio de FACUA, <a href="https://facua.org/noticias/3-de-cada-4-familias-han-reducido-su-gasto-en-productos-y-servicios-para-hacer-frente-a-la-subida-de-precios-de-los-alimentos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3 de cada 4 familias han reducido su gasto en productos y servicios para hacer frente a la subida de precios de los alimentos</a>. En los &uacute;ltimos 2 a&ntilde;os, ha aumentado notablemente el porcentaje de familias que no consumen productos como la ternera, el pescado o la fruta fresca. El 62,7% de las familias ha tenido que sustituir alimentos por otros de inferior calidad para abaratar el precio de la cesta de la compra. De ellos, el aceite de oliva, con un 42,5%, es el producto que m&aacute;s ha sido intercambiado por otro de inferior calidad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los <a href="https://eapnmurcia.org/datos-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimos datos publicados por el INE</a>, un 5,9% de la poblaci&oacute;n murciana no puede permitirse una comida de carne o pescado cada dos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo <a href="https://www.foessa.es/main-files/uploads/sites/16/2022/03/Informes-Territoriales-2022_Murcia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe Foessa sobre pobreza y exclusi&oacute;n social en la Regi&oacute;n de Murcia</a>, en nuestra regi&oacute;n hay un 4,4% de hogares en los que alguien ha pasado hambre en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hoy-comer_132_10990869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 08:53:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué vais a hacer hoy de comer?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pobre todo el año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pobre-ano_132_10104885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdc425f2-be3a-48e3-8aca-c887f562fdd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobre todo el año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Un 44,4% de la población murciana, casi la mitad, no puede permitirse irse una semana de vacaciones al año"</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as de fiesta y vacaciones, veremos las terrazas de los bares abarrotadas, atascos monumentales en las grandes ciudades en la operaci&oacute;n salida, los hoteles presumiendo del cien por cien de la ocupaci&oacute;n y pensaremos que toda Espa&ntilde;a est&aacute; de vacaciones. O, por la parte que nos toca, que toda la Regi&oacute;n de Murcia est&aacute; de vacaciones. Ser&aacute; una impresi&oacute;n que nada tendr&aacute; que ver con la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Hay una regi&oacute;n que estos d&iacute;as no estar&aacute; en la playa, ni en las casas rurales ni en los apartamentos vacacionales de la ciudad. Estar&aacute;n en sus casas, como el resto del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un 44,4% de la poblaci&oacute;n murciana, casi la mitad, no puede permitirse irse una semana de vacaciones al a&ntilde;o. En cifras absolutas, hablamos de 674.208 personas. Si esas personas se fueran de vacaciones esta Semana Santa llenar&iacute;an m&aacute;s de 31 veces <a href="https://econet.carm.es/mapa-numero-de-plazas-en-establecimientos-hoteleros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todas las plazas hoteleras de la regi&oacute;n</a>. Muchas veces, lo que parece lleno est&aacute;, en realidad, vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        No es un mal menor ni un dato banal. Cuando hablamos de las vacaciones, solemos emplear de forma frecuente el verbo &ldquo;necesitar&rdquo;. Necesito unas vacaciones, nos decimos en tono desesperado. Y, habitualmente, no estamos pensando en pasar esos d&iacute;as de descanso en casa viendo la tele o mirando el gotel&eacute; de la pared. Estamos pensando en ba&ntilde;arnos en el mar o salir a cenar fuera para dejar de cocinar por una temporada o hacer algunas rutas por senderos de monta&ntilde;a o leer los libros que llevamos atrasados con los pies metidos en una piscina o un r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos positivos de las vacaciones son incuestionables. Disminuyen el nivel de estr&eacute;s percibido, tienen un efecto protector ante la depresi&oacute;n, aumentan la creatividad y la concentraci&oacute;n, mejoran la calidad del sue&ntilde;o y del sistema inmune&hellip; Para que todo eso suceda hace falta, primero, tener vacaciones y, segundo, poder disfrutarlas convenientemente. Algo que cientos de miles de murcianas y murcianos no se pueden permitir. Y despu&eacute;s de un a&ntilde;o entero sin poder cambiar de aires, viene otro a&ntilde;o entero sin poder cambiar de aires y luego otro a&ntilde;o m&aacute;s sin poder cambiar de aires y luego&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El dato de que un 44.4% de la poblaci&oacute;n murciana no puede permitirse salir al menos una semana de vacaciones al a&ntilde;o forma parte de lo que el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (asumiendo criterios de Eurostat) llama Carencia Material y Social Severa.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://eapnmurcia.org/datos-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carencia Material y Social Severa estudia c&oacute;mo la pobreza afecta al consumo a partir de 13 indicadores</a> (7 a nivel de hogar y 6 a nivel personal). Adem&aacute;s del dato de las vacaciones, podemos saber sobre otras privaciones que provoca la pobreza en la vida diaria, la de todos los d&iacute;as del calendario, sean festivos o laborables.
    </p><p class="article-text">
        Un 43% no puede asumir gastos imprevistos; un gasto imprevisto puede ser una aver&iacute;a del coche, una muela picada, unas gafas rotas o un viaje del cole de la chiquilla que hay que pagar. Un 21,4% de nuestros vecinos y vecinas no pueden mantener su casa a la temperatura adecuada. Pasan fr&iacute;o en invierno y calor, mucho, en verano. Un 5,1% no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos d&iacute;as (y a saber qu&eacute; ser&aacute; de este indicador cuando sepamos el impacto de la subida de precios).
    </p><p class="article-text">
        A nivel personal, un 11,7% no puede reunirse con amistades y/o familiares para comer o tomar algo al menos una vez al mes. Veremos las terrazas de los bares llenas (y ocupando todos los parques y aceras de nuestras ciudad) pero hay m&aacute;s de 150.000 personas a las que no veremos nunca en esas terrazas. De nuevo, lo que parece lleno est&aacute; vac&iacute;o. Un 16,1% no puede participar regularmente en actividades de ocio como practicar un deporte o ir al cine. Un porcentaje todav&iacute;a mayor, un 19,1%, no puede gastar una peque&ntilde;a cantidad de dinero en s&iacute; mismx cada semana, sea santa o no.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en la Regi&oacute;n de Murcia (EAPN-RM) entendemos la pobreza como un proceso no como un estado. En otras palabras, nadie <em>es </em>pobre sino que se ve en esa situaci&oacute;n. Una situaci&oacute;n de la que se puede salir y a la que se puede caer. Por eso defendemos la necesidad de poner en marcha <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2020/06/II_pacto_propuestas_recuperacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas que saquen a la gente de la pobreza</a> y les permitan acceder a los derechos que nos corresponden por igual. Pero mientras se vive en esa situaci&oacute;n, se vive en esa situaci&oacute;n todo el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes no se pueden ir de vacaciones lo tendr&aacute;n m&aacute;s presente ahora en Semana Santa o en verano. Quienes no puedan calentar su casa, lo sufrir&aacute;n m&aacute;s en invierno as&iacute; como sufrir&aacute;n el calor en verano. Pero la pobreza no es algo de quita y pon ni entiende de modas o temporadas.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que nos hemos ido dejando en el camino de este art&iacute;culo. Hemos dicho que 670.000 personas no pueden irse de vacaciones y que deben quedarse en casa pero no hemos hablado de las personas sin hogar ni de que <a href="https://www.foessa.es/main-files/uploads/sites/16/2022/03/Informes-Territoriales-2022_Murcia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los problemas de exclusi&oacute;n relacionadas con la vivienda afectan al 17,6% de la poblaci&oacute;n regional</a>. Hemos hablado del cansancio que nos lleva a necesitar vacaciones pero eso es algo que pasa por tener un trabajo que, al menos, dure el tiempo suficiente para que nos canse. La precariedad laboral es una de las razones que explican que <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2020/01/documento_ejecutivo_investigacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2 de cada 10 personas con trabajo sigan estando en pobreza</a>. Si pasas mucho tiempo sin poder cambiar de aires, tu ambiente se enrarecer&aacute;&nbsp;y los <a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pobreza-salud-mental-politicas-pastillas_132_9681977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">problemas de salud mental podr&aacute;n aparecer con m&aacute;s facilidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza es una realidad terrible y compleja que no deja nada sin remover. Por eso, a la hora de enfrentarla hay que actuar de forma integral. Desde EAPN Regi&oacute;n de Murcia no nos cansamos de pedir el dise&ntilde;o y puesta en marcha de una estrategia regional de lucha contra la pobreza. Haremos porque este sea uno de los temas importantes en los debates que est&aacute;n por venir de aqu&iacute; al 28 de mayo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pobre-ano_132_10104885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2023 04:01:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pobre todo el año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Pobresa energètica,Pobreza energética,Trabajadores pobres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los rostros de la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rostros-pobreza_132_9979659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76091384-4db0-4c4a-91ce-13f221a85d21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los rostros de la pobreza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un dato que ayuda a empezar a desmontar la idea original que se tiene de la pobreza. En la región, dos de cada diez personas con trabajo siguen siendo pobres</p></div><p class="article-text">
        El objetivo principal de la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en la Regi&oacute;n de Murcia (EAPN-RM) es conseguir que las administraciones p&uacute;blicas (especialmente la auton&oacute;mica) pongan en marcha pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que sirvan para reducir la pobreza y, por tanto, mejorar las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n murciana. 
    </p><p class="article-text">
        Esa labor de incidencia pol&iacute;tica la llevamos a cabo desarrollando acciones de distinto tipo. Los documentos de an&aacute;lisis y propuestas o las reuniones con las personas con responsabilidad pol&iacute;tica son una parte. El diagn&oacute;stico y las labores de sensibilizaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n son otra igual de importante. Se trata de conocer de manera rigurosa la realidad de la pobreza en la regi&oacute;n para despu&eacute;s compartir ese conocimiento. Lo que sabemos, lo que los numerosos estudios e investigaciones indican, pone bien a las claras que la pobreza es un problema grave y urgente que requiere de medidas pol&iacute;ticas decididas y efectivas. Medidas pol&iacute;ticas decididas y efectivas que, claro, deben basarse en el conocimiento riguroso de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Un momento en el que podemos compartir lo que sabemos sobre la pobreza en la Regi&oacute;n de Murcia es cuando nos llaman desde centros educativos de Secundaria para que vayamos a dar alguna charla o hacer alg&uacute;n tipo de din&aacute;mica sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        Acudimos a los institutos con el &aacute;nimo de simplemente, y no es poco, compartir con las chicas y chicos algunos datos y evidencias con los que contamos. Nos basta con ofrecerles algunos elementos para la conversaci&oacute;n con los que, muchas veces, no contaban previamente. Un resumen de lo que pasa en esas conversaciones puede ser muy interesante a la hora de conocer el perfil, los rostros, de la pobreza en nuestra regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Resulta interesante poder confrontar la idea preconcebida de que la pobreza es <em>s&oacute;lo </em>la pobreza severa. Cuando le preguntamos a la clase qu&eacute; imagen se les viene a la cabeza al hablar de pobreza, nos suelen devolver la imagen de una persona que vive en la calle, desali&ntilde;ada, que pide dinero&hellip; Esa es una realidad terrible por la que atraviesan muchas personas de la Regi&oacute;n. Pero la pobreza es una situaci&oacute;n m&aacute;s amplia que no se limita a esos casos si se reduce solo a lo econ&oacute;mico y que tiene mucho que ver con la precariedad y fragilidad de las vidas que tenemos que vivir.
    </p><p class="article-text">
        Hay un dato que ayuda a empezar a desmontar la idea original que se tiene de la pobreza. En la regi&oacute;n, <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2020/01/documento_ejecutivo_investigacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos de cada diez personas con trabajo siguen siendo pobres</a>. Este lugar com&uacute;n tantas veces repetido de que la mejor forma de salir de la pobreza es un empleo no siempre es verdad. Para que un empleo sirva para salir de la pobreza debe ser un empleo digno.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza es un problema grave y urgente que afecta a una parte m&aacute;s que considerable de la poblaci&oacute;n murciana. Seg&uacute;n los datos de la &uacute;ltima Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (en junio de 2022), <a href="https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/informe-AROPE-2022-murcia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 33,8% de personas en la Regi&oacute;n de Murcia est&aacute; en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social en la Regi&oacute;n de Murcia</a>. Una de cada tres personas en la Regi&oacute;n est&aacute; en esta situaci&oacute;n. Es m&aacute;s que probable que conozcamos a una vecina, un familiar, una amiga o que incluso sea nuestro caso.
    </p><p class="article-text">
        Contamos con m&aacute;s datos que sirven para profundizar en lo anterior. Es cierto que la pobreza no es solo una cuesti&oacute;n de dinero pero los ingresos mensuales sirven para concretar la situaci&oacute;n de la que hablamos. Una persona sola que tenga que vivir con menos de 800 euros al mes estar&aacute; en riesgo de pobreza. Lo mismo una familia de cuatro personas (dos adultxs y dos menores) que tenga que vivir con menos de 1600 euros al mes. As&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil hacer las cuentas.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la idea original de pobreza est&aacute; el hecho de que cada vez que preguntamos a los chicos y chicas si piensan que hay m&aacute;s pobreza entre hombres y mujeres, respondan siempre que entre hombres. La respuesta, tal y como se pone de manifiesto cuando la comentamos, tiene que ver con la idea primeral que ten&iacute;an de la pobreza. Esa persona &ldquo;que vive en la calle, desali&ntilde;ada, que pide dinero&rdquo; suele ser un hombre. Sin embargo, hay mujeres en situaci&oacute;n de sinhogarismo. Y el g&eacute;nero tiene mucho que ver con la pobreza. Seg&uacute;n el INE, <a href="https://twitter.com/HogarSi/status/1235912598341783552?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2 de cada 10 personas en situaci&oacute;n de sinhogarismo en Espa&ntilde;a son mujeres</a>. Una de las causas principales que les lleva a esta situaci&oacute;n es la violencia machista. Un 26,2% de ellas la se&ntilde;alan como la causa de haberse visto obligadas a abandonar su hogar. Horror sobre horror. Adem&aacute;s, 1 de cada 4 mujeres en situaci&oacute;n de sinhogarismo ha sido v&iacute;ctima de una agresi&oacute;n sexual (datos del Observatorio Hatento, de la Fundaci&oacute;n Hogar S&iacute;). Horror sobre horror sobre horror. 
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero influye en las consecuencias de la pobreza al tiempo que interviene en las causas. Si miramos la pobreza seg&uacute;n el tipo de hogar, aquellos que m&aacute;s la sufren son los hogares monoparentales. En la mayor&iacute;a de los casos (<a href="https://cadenaser.com/emisora/2019/05/04/radio_valladolid/1556972695_157023.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 83% de nuevo seg&uacute;n el INE</a>) es una mujer la que est&aacute; sola al frente de estas familias (por lo que, en rigor, deber&iacute;an ser llamadas monomarentales). En estos hogares, la pobreza es significativamente mayor que la media regional ya que <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2020/01/documento_ejecutivo_investigacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se dispara hasta el 46,6%</a>.
    </p><p class="article-text">
        Si cruzamos g&eacute;nero y edad, nos encontramos con que el riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2020/01/documento_ejecutivo_investigacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre mujeres mayores de 65 a&ntilde;os es del 39,2%</a> (muy superior a la media regional). Un porcentaje importante de mujeres mayores de 65 a&ntilde;os percibe prestaciones que no son suficientes para salir de la situaci&oacute;n de riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n. Las pensiones de viudedad, al ser aproximadamente la mitad de las de jubilaci&oacute;n, en muchas ocasiones no llegan a una cuant&iacute;a que rebase los umbrales de la tasa de riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social. Hablamos de mujeres que, con toda seguridad, se habr&aacute;n pasado su vida entera trabajando en el hogar pero las tareas dom&eacute;sticas no se pagan, no cotizan y no se reconocen en las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro dato que compartimos con las clases de Secundaria con las que dialogamos y es el siguiente: mientras que el riesgo de pobreza entre personas sin titulaci&oacute;n alguna es del 61,2%, <a href="https://eapnmurcia.org/wp-content/uploads/2020/01/documento_ejecutivo_investigacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre aquellas que tienen un t&iacute;tulo superior es de tan solo el 10,9%</a>. Hay una relaci&oacute;n inversamente proporcional entre formaci&oacute;n y pobreza. A m&aacute;s formaci&oacute;n, menos pobreza.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima idea que solemos exponer es que la pobreza no podemos enfrentarla como una cuesti&oacute;n de compasi&oacute;n, pena o beneficencia. La pobreza tiene que ver con los derechos que nos corresponden. Vivir en pobreza implica que no podemos disfrutar de aquello que es nuestro: derecho a la vivienda, derecho a la educaci&oacute;n, derecho a la salud. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto, entender la pobreza como una cuesti&oacute;n de derechos, nos lleva al inicio del art&iacute;culo y a una de los lemas m&aacute;s repetidos de la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social: luchar contra la pobreza es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;
    </p><p class="article-text">
        Pod&eacute;is encontrar una recopilaci&oacute;n de los principales datos e indicadores sobre pobreza en la Regi&oacute;n de Murcia en la web <a href="https://eapnmurcia.org/datos-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eapnmurcia.org</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rostros-pobreza_132_9979659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Feb 2023 05:11:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los rostros de la pobreza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[49]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/49_132_9898222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dab40c24-8403-4003-8119-4a6bf36e63b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="49"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 22 de mayo de 2022, Florina, 26 años, es asesinada en Cuenca. Como presunto asesino, fue detenido su pareja. Florina estaba trabajando en la campaña de recogida de ajo y tenía dos hijos menores de edad</p></div><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos que escribimos desde la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en la Regi&oacute;n de Murcia (EAPN-RM) en este medio suelen tener una extensi&oacute;n de 800 a 1.000 palabras. Queremos dedicar el primero del a&ntilde;o a hablar contra la violencia de g&eacute;nero, una lacra que afecta al conjunto de la sociedad. Hemos pensado mucho en qu&eacute; quer&iacute;amos decir y, finalmente, consideramos que el mejor uso que le podemos dar a las 1.000 palabras de este texto es el siguiente:
    </p><p class="article-text">
        El 8 de enero de 2022, Sara, de 38 a&ntilde;os, es asesinada, presuntamente por su marido, en Tudela, Navarra. Era profesora y participaba en un grupo teatral. 
    </p><p class="article-text">
        El 25 de enero de 2022, M&oacute;nica, de 50 a&ntilde;os, es asesinada en Granada. El presunto asesino fue su marido. M&oacute;nica trabajaba en una panader&iacute;a y ten&iacute;a dos hijos mayores de edad. 
    </p><p class="article-text">
        El 9 de febrero de 2022, Claudia, de solo 17 a&ntilde;os, es asesinada por su pareja: un chico de 19 a&ntilde;os que confes&oacute; el crimen. Este asesinato sucedi&oacute; en Totana (Regi&oacute;n de Murcia). 
    </p><p class="article-text">
        El 19 de febrero de 2022, Mercedes es asesinada en Martorell (Barcelona). La polic&iacute;a detiene a un hombre, su pareja, como principal sospechoso. Mercedes ten&iacute;a 51 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de marzo de 2022, Lobna, 32 a&ntilde;os, es asesinada en Pozuelo de Alarc&oacute;n, Madrid. Fue asesinada por su marido. Ten&iacute;an que asistir a un juicio de divorcio al d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        El 3 de marzo de 2022, Isabel, 45 a&ntilde;os, separada y madre de dos hijos, es asesinada por su expareja, un hombre algo mayor que ella. Cuando los medios de comunicaci&oacute;n preguntaron por Isabel a las personas que la conoc&iacute;an, muchas se&ntilde;alaron lo alegre que sol&iacute;a ser.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de marzo de 2022, Mar&iacute;a &Aacute;ngeles, 47 a&ntilde;os, es asesinada en Ceuta. Su marido, agente de la Polic&iacute;a Local, fue detenido por este asesinato. Dispar&oacute; a Mar&iacute;a &Aacute;ngeles con su arma reglamentaria. Ten&iacute;a dos hijos menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        El 21 de marzo de 2022, Ivet, 25 a&ntilde;os, es asesinada por su exnovio en Barcelona. El asesino se entreg&oacute; en la comisar&iacute;a del distrito de Sant Mart&iacute;. Ivet, que ten&iacute;a un hijo de 7 a&ntilde;os, estaba pendiente de declarar contra el que acab&oacute; siendo su asesino.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de abril, Victoria Cristina, de 47 a&ntilde;os, es asesinada en Nohales (Cuenca). El presunto asesino fue su expareja, un hombre de 43 a&ntilde;os. Victoria contaba con una orden de protecci&oacute;n en vigor desde finales de 2021. Ten&iacute;a un hijo y una hija menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a, Teodora, 42 a&ntilde;os, es asesinada en Toledo. Su pareja, un hombre de 50 a&ntilde;os, es detenido como presunto asesino. Teodora ten&iacute;a un hijo menor de edad y una hija y un hijo mayores de edad. Trabajaba en un restaurante y todo el mundo la llamaba Teo.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de abril de 2022, &Aacute;frica, de 44 a&ntilde;os, es asesinada en Vilanova del Cam&iacute; (Barcelona). El presunto autor de los hechos fue un hombre de 42 a&ntilde;os. &Aacute;frica ten&iacute;a una hija que sufri&oacute; heridas intentando proteger a su madre del asesino.
    </p><p class="article-text">
        El 18 de abril, se encuentran en Girona los cad&aacute;veres de Natalia y Mar&iacute;a. Eran madre e hija, Natalia ten&iacute;a 53 a&ntilde;os y Mar&iacute;a 18. No se ha a&ntilde;adido todav&iacute;a como cifra oficial de violencia de g&eacute;nero, est&aacute; en investigaci&oacute;n por la Delegaci&oacute;n de Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero, pero es la principal hip&oacute;tesis. El asesino ser&iacute;a el marido y padre, un oligarca con una fortuna estimada en 400 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de mayo de 2022, Ouardia, de 43 a&ntilde;os, es asesinada en Cuenca. Su pareja y padre de los 3 hijos que ten&iacute;an en com&uacute;n (de 5, 4 y 2 a&ntilde;os) confes&oacute; ser el asesino. Hab&iacute;a tenido una orden de alejamiento sobre la fallecida por denuncias previas de maltrato que se encontraba inactiva tras una sentencia absolutoria de los Juzgados de lo Penal de Cuenca.
    </p><p class="article-text">
        El 10 de mayo de 2022, Clotilde, de 82 a&ntilde;os, es asesinada en Santa Cruz de Tenerife. Su marido, de 84 a&ntilde;os, fue detenido como presunto asesino. Resid&iacute;an en Galicia.
    </p><p class="article-text">
        El 22 de mayo de 2022, Florina, 26 a&ntilde;os, es asesinada en Cuenca. Como presunto asesino, fue detenido su pareja. Florina estaba trabajando en la campa&ntilde;a de recogida de ajo y ten&iacute;a dos hijos menores de edad. 
    </p><p class="article-text">
        El 27 de mayo de 2022, Maite, de 50 a&ntilde;os, es asesinada en Almer&iacute;a. Su marido se entreg&oacute; como autor del asesinato. Es una cifra no oficial y est&aacute; en investigaci&oacute;n por la delegaci&oacute;n de Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        El 29 de mayo de 2022, Eva Mar&iacute;a, de 51 a&ntilde;os, es asesinada en M&aacute;laga. Fue la propia Eva Mar&iacute;a la que consigui&oacute; llamar a Emergencias para pedir ayuda y alert&oacute; de que estaba siendo agredida por su pareja. El presunto autor ten&iacute;a 52 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a, Luisa Mar&iacute;a, 48 a&ntilde;os, es asesinada en Ciudad Real. El presunto autor de este crimen fue un hombre con quien Luisa Mar&iacute;a hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n sentimental. Ten&iacute;a dos hijos, de 15 y 20 a&ntilde;os. Est&aacute; todav&iacute;a siendo investigado por la Delegaci&oacute;n de Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        El 8 de junio de 2022, fue asesinada Amparo, de 52 a&ntilde;os, en Alzira (Valencia). El presunto asesino fue su pareja, que se encuentra huido. No es una cifra oficial y sigue en investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 9 de junio de 2022, Diolimar, 35 a&ntilde;os, es asesinada en Soria. El presunto asesino fue su pareja, un hombre de 32 a&ntilde;os. Compa&ntilde;erxs y clientxs del restaurante en el que trabajaban la recuerdan como una mujer &ldquo;encantadora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de junio de 2022, Gemma, 43 a&ntilde;os, es asesinada en Madrid. Fue asesinada presuntamente por su marido, que ten&iacute;a varios t&iacute;tulos nobiliarios, y que tambi&eacute;n mat&oacute; a una amiga de Gemma. No es una cifra oficial y est&aacute; en investigaci&oacute;n por la Delegaci&oacute;n de Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        El 21 de junio de 2022, es hallado en Sevilla el cad&aacute;ver de Virginia, de 51 a&ntilde;os de edad. Su expareja declar&oacute; que la hab&iacute;a matado porque no quer&iacute;a regresar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El 29 de junio de 2022, es hallado el cad&aacute;ver de Mari Nieves, de 53 a&ntilde;os, en Sevilla. Exist&iacute;an varias denuncias por violencia de g&eacute;nero contra su pareja, que es el principal sospechoso del asesinato.
    </p><p class="article-text">
        El 30 de junio de 2022, Cristina, de 18 a&ntilde;os, es apu&ntilde;alada por su pareja sentimental, un hombre de 20 a&ntilde;os. Cristina muere 10 d&iacute;as despu&eacute;s. Una amiga cont&oacute; que acababa de hacer la EBAU y pensaba estudiar Medicina si le daba la nota.
    </p><p class="article-text">
        El 25 de julio de 2022, Trinidad, de 50 a&ntilde;os, es asesinada en Granada. El presunto asesino es su marido. El matrimonio se dedicaba a la agricultura y ten&iacute;an un invernadero. 
    </p><p class="article-text">
        El 29 de julio de 2022, Abigail, de 34 a&ntilde;os, es asesinada en Santa Cruz de Tenerife. El presunto asesino fue su expareja. Todav&iacute;a est&aacute; siendo investigado por la Delegaci&oacute;n de Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        El 12 de agosto de 2022, una mujer de 44 a&ntilde;os (de la que no ha trascendido el nombre) es asesinada en Sevilla por su pareja. Ten&iacute;a una hija menor de edad.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, Eva Mar&iacute;a, de 54 a&ntilde;os, es asesinada en Valladolid. El presunto asesino fue su marido, que tambi&eacute;n mat&oacute; a Mar&iacute;a del Carmen, madre de Eva Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El 20 de agosto, Esther, de 20 a&ntilde;os, es asesinada presuntamente por su expareja, un hombre de 31 a&ntilde;os, que tambi&eacute;n mat&oacute; a la pareja actual de Esther.
    </p><p class="article-text">
        El 13 de septiembre de 2022, Mar&iacute;a del Carmen, de 71 a&ntilde;os, fue asesinada presuntamente por su exmarido en Zaragoza. Ten&iacute;an dos hijos y una hija.
    </p><p class="article-text">
        El 21 de septiembre de 2022, Anna, de 22 a&ntilde;os, es asesinada en Girona. El presunto asesino fue su pareja, un hombre de 36 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El 23 de septiembre de 2022, la polic&iacute;a detiene a un hombre de 40 a&ntilde;os que confes&oacute; haber matado a su pareja. La mujer se llamaba D&eacute;bora, ten&iacute;a 40 a&ntilde;os y fue asesinada el 28 de marzo de 2022.
    </p><p class="article-text">
        El 25 de septiembre de 2022, Mar&iacute;a Luisa, de 68 a&ntilde;os, es asesinada en Alicante. La asesin&oacute; su marido. Estaban jubiladxs y no ten&iacute;an hijxs.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, Raquel, de 32 a&ntilde;os, es asesinada en Palencia. La asesin&oacute; su pareja, un hombre de 36 a&ntilde;os. Ten&iacute;a una hija y un hijo menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de octubre de 2022, Adoraci&oacute;n, de 27 a&ntilde;os, es asesinada en Alcoy (Alicante). El presunto asesino fue su pareja.
    </p><p class="article-text">
        El 1 de noviembre de 2022, Imane, de 30 a&ntilde;os, es asesinada en C&aacute;ceres. El asesino confeso fue su pareja y padre de su hijo de 14 meses.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de noviembre de 2022, Lesley, de 69 a&ntilde;os, es asesinada en Benalm&aacute;dena (M&aacute;laga). Al igual que Eva Mar&iacute;a, Lesley consigui&oacute; llamar al 112 para advertir que estaba siendo agredida por su marido.
    </p><p class="article-text">
        El 6 de noviembre de 2022, Irina, de 29 a&ntilde;os, es asesinada en M&oacute;stoles (Madrid). El presunto asesino fue su pareja. Tambi&eacute;n asesin&oacute; a la hija de ambos, Mariya, de 6 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El 4 de diciembre de 2022, una mujer de 56 a&ntilde;os, de la que no se dio a conocer el nombre, es asesinada en Mazarr&oacute;n (Regi&oacute;n de Murcia). El presunto asesino fue su pareja, un maltratador habitual con cinco denuncias previas por violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a, una mujer de la que tampoco trascendi&oacute; su nombre y de 67 a&ntilde;os, es asesinada en Madrid. La polic&iacute;a detuvo a su pareja, un hombre de 68 a&ntilde;os, por homicidio consumado.
    </p><p class="article-text">
        El 10 de diciembre de 2022, &Aacute;ngela, de 48 a&ntilde;os, es asesinada en Albacete. A los tres d&iacute;as, la polic&iacute;a detiene como principal sospechoso del asesinato a un hombre que conviv&iacute;a con ella.
    </p><p class="article-text">
        El 16 de diciembre de 2022, Yaqueline, de 32 a&ntilde;os, es asesinada en Sevilla. El presunto asesino fue su expareja y padre de sus 3 hijos. Sobre &eacute;l pesaba una orden de alejamiento. El caso todav&iacute;a est&aacute; siendo investigado por la Delegaci&oacute;n de Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a, se encuentra en Lleida el cad&aacute;ver de Irina, 34 a&ntilde;os, que llevaba 5 d&iacute;as desaparecida. Tras el hallazgo, la polic&iacute;a detuvo al marido, al que Irina hab&iacute;a denunciado dos veces. Era madre de 5 hijxs menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de diciembre de 2022, Mar&iacute;a del Carmen, 80 a&ntilde;os, es asesinada en Zaragoza. Su marido se entreg&oacute; como responsable del asesinato.
    </p><p class="article-text">
        El 22 de diciembre de 2022, Soraya, de 32 a&ntilde;os, es asesinada en Avil&eacute;s (Asturias). Su supuesto asesino es un hombre de 40 a&ntilde;os. Soraya ten&iacute;a dos hijos menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a despu&eacute;s de Navidad, Carmen, de 88 a&ntilde;os, es asesinada en Barcelona. Un hombre de 69 a&ntilde;os confes&oacute; ser el asesino.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 27 de diciembre de 2022, Rebeca, de 45 a&ntilde;os, es asesinada en Bilbao. La apu&ntilde;al&oacute; su pareja, un hombre de 44 a&ntilde;os que confes&oacute; los hechos, en el bar que ella regentaba. 
    </p><p class="article-text">
        El 28 de diciembre de 2022, Elena, de 34 a&ntilde;os, es asesinada en Toledo. El presunto asesino fue su expareja. Elena estaba embarazada de 9 meses.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a, una mujer de 20 a&ntilde;os de la que desconocemos su nombre es asesinada en Madrid. El supuesto asesino manten&iacute;a una relaci&oacute;n tanto con la mujer como con la madre de ella y ten&iacute;a una orden de alejamiento sobre ambas.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, han hecho falta muchas m&aacute;s de 1000 palabras. 
    </p><p class="article-text">
        Toda la informaci&oacute;n que aparece en este art&iacute;culo fue recopilada previamente por <a href="https://feminicidio.net/listado-de-feminicidios-y-otros-asesinatos-de-mujeres-cometidos-por-hombres-en-espana-en-2022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feminicidio.net</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/49_132_9898222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jan 2023 05:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[49]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Participar contra la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/participar-pobreza_132_9762684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bc50b92-d347-4a46-839f-0fcf797c3b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Participar contra la pobreza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia regional de lucha contra la pobreza es un compromiso que tienen la mayoría de los partidos políticos de la Región, tanto los que tienen responsabilidad de gobierno como los que tienen responsabilidad de oposición</p></div><p class="article-text">
        Una de las cosas importantes que se aprenden muy pronto es que las reglas del juego se respetan. Es un aprendizaje espont&aacute;neo, entre iguales y en el que no media coacci&oacute;n ninguna. Se aprende f&aacute;cil porque el juego solo merece la pena si se respetan las reglas. Incluso si el juego es una versi&oacute;n sin reglas de, digamos, el escondite, se respeta que no hay reglas. O si incluye las trampas en el juego, como en el caso del mus, se hacen trampas pero seg&uacute;n lo acordado previamente. Si no es as&iacute;, el juego es un timo del que s&oacute;lo sacar&aacute;n partido unos cu&aacute;ntos. El juego, porque es diversi&oacute;n y es consenso, es una cosa muy seria. 
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior nos sirve para hablar sobre la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en la Regi&oacute;n de Murcia (EAPN-RM). Tal vez olvidamos con mucha frecuencia la diversi&oacute;n pero le damos una importancia nuclear al consenso y al respecto a las reglas que nos damos. Somos una red formada por 43 entidades sociales de lucha contra la pobreza con una serie de metas y objetivos que marcan nuestro quehacer diario. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos objetivos es &ldquo;<a href="https://eapnmurcia.org/quienes-somos-eapn-rm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">promover la participaci&oacute;n de personas en situaci&oacute;n de pobreza y exclusi&oacute;n social</a>&rdquo;. As&iacute;, uno de los grupos de trabajo de EAPN-RM es el de Participaci&oacute;n (el nombre oficial que le dimos en su momento fue Derecho a la Ciudadan&iacute;a). Este grupo est&aacute; formado por personal t&eacute;cnico de las entidades de la red y por personas en situaci&oacute;n de pobreza. El grupo tiene un doble componente: personal y pol&iacute;tico. Por un lado, para quienes forman parte del mismo resulta enriquecedor porque es un espacio de visibilidad plena, en el que cada palabra es escuchada y cada opini&oacute;n tenida en cuenta. Por otro lado, para la red, las aportaciones y propuestas que llegan del Grupo de Participaci&oacute;n tienen gran valor. No es lo mismo hablar de la pobreza desde la estad&iacute;stica, desde la intervenci&oacute;n o desde la planificaci&oacute;n que hablar de la pobreza en primera persona, desde la batalla diaria contra la inflaci&oacute;n, el precio de la luz o la falta de dinero para llegar a fin de mes o pagar el alquiler.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de promover la participaci&oacute;n, debe engarzarse con otro de nuestros objetivos: &ldquo;Proponer pol&iacute;ticas y acciones en base a intereses y opiniones de las personas en situaci&oacute;n de pobreza y exclusi&oacute;n social&rdquo;. Para que la incidencia pol&iacute;tica de la red, para que nuestros empe&ntilde;os en que se pongan en marcha pol&iacute;ticas de lucha contra la pobreza tenga sentido, debe contar con las opciones y las voces de la gente que est&aacute; en situaci&oacute;n de pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Para cumplir con las reglas que nos hemos dado, celebramos el pasado 29 de noviembre el Encuentro Regional de Participaci&oacute;n que llevamos organizando desde hace ya 13 a&ntilde;os. Este a&ntilde;o, el t&iacute;tulo que ha tenido el encuentro ha sido &ldquo;Hacia una estrategia regional de lucha contra la pobreza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde EAPN Regi&oacute;n de Murcia venimos reclamando desde hace mucho tiempo el dise&ntilde;o y puesta en marcha de dicha estrategia. Esto es, un plan detallado de medidas contra la pobreza que implique a todo el Gobierno Regional (pol&iacute;ticas sociales, vivienda, empleo, educaci&oacute;n, sanidad&hellip;), que defina claramente los objetivos a conseguir, las consejer&iacute;as y departamentos responsables de cada medida, el presupuesto, el calendario de cumplimiento, los indicadores de evaluaci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En el encuentro del d&iacute;a 29, los distintos grupos de trabajo de EAPN Regi&oacute;n de Murcia (en concreto los de Vivienda, Educaci&oacute;n, Empleo, Ingresos Suficientes y Participaci&oacute;n) expusieron el trabajo en el que han estado inmersos en los &uacute;ltimos meses consistente en identificar los principales problemas en sus respectivas &aacute;reas y plantear las correspondiente soluciones.
    </p><p class="article-text">
        Estas soluciones y propuestas fueron valoradas y priorizadas por las personas del Grupo de Participaci&oacute;n. Desde su experiencia personal, desde su lucha incansable contra la pobreza, opinaron sobre la idoneidad de las propuestas y dijeron qu&eacute; era lo m&aacute;s importante. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las propuestas tienen que ver directamente con la pobreza. Es el caso de la urgencia de coordinar el Ingreso M&iacute;nimo Vital y la Renta B&aacute;sica de Inserci&oacute;n para que cuestiones burocr&aacute;ticas no hagan que haya miles de personas en la regi&oacute;n sin ingresos econ&oacute;micos de ninguna clase. O que la ley se cumpla para que cualquier persona pueda empadronarse (y tener as&iacute; acceso a los derechos que le corresponden). Otras medidas hablan de cuestiones que afectan a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n: mejorar el transporte p&uacute;blico, pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n familiar y laboral&hellip;. Mejorar el bien com&uacute;n es mejorar la vida de todas y cada una de las personas. Luchar contra la pobreza es luchar por una sociedad mejor.
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones del encuentro ser&aacute;n asumidas y defendidas por EAPN-RM. La estrategia regional de lucha contra la pobreza es un compromiso que tienen la mayor&iacute;a de los partidos pol&iacute;ticos de la Regi&oacute;n, tanto los que tienen responsabilidad de gobierno como los que tienen responsabilidad de oposici&oacute;n. Un compromiso que firmaron en mayo de 2019, hace ya casi cuatro a&ntilde;os, y que est&aacute; sin cumplir. Insistiremos en que se dise&ntilde;e y se ponga en marcha cuanto antes. Porque otra de nuestras reglas es insistir todo lo que haga falta cuando de lo que se trata es de luchar contra la pobreza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/participar-pobreza_132_9762684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Dec 2022 05:02:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Participar contra la pobreza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pobreza y salud mental: políticas antes que pastillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pobreza-salud-mental-politicas-pastillas_132_9681977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62b39647-ebe5-4bc3-bcea-866e3038bcec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobreza y salud mental: políticas antes que pastillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Región de Murcia, la subida de la pobreza ha sido mayor que en el conjunto del Estado. Somos, de hecho, la cuarta comunidad autónoma con mayor tasa de riesgo de pobreza y exclusión social</p></div><p class="article-text">
        Hay una<a href="https://inkcinct.com.au/index.php/2015/03/03/this-young-koala-has-a-mental-health-problem/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> vi&ntilde;eta de una p&aacute;gina web australiana</a> de 2015 que sirve a la perfecci&oacute;n para explicar lo que est&aacute; pasando con la salud mental de las personas en situaci&oacute;n de pobreza en la Regi&oacute;n de Murcia en el a&ntilde;o 2022.
    </p><p class="article-text">
        En la vi&ntilde;eta, se ve a un joven koala que tiembla de malestar mientras se abraza a un toc&oacute;n de &aacute;rbol. Alrededor, se ven muchos m&aacute;s &aacute;rboles talados. De hecho, no hay ni rastro del bosque. Un se&ntilde;or vestido de traje se&ntilde;ala al animal y afirma que el koala tiene un problema de salud mental. Una mujer a su lado parece tomar nota muy convencida del diagn&oacute;stico. Ni uno ni otra prestan atenci&oacute;n al bosque talado. &iquest;Qui&eacute;n quiere ver el bosque pudiendo mirar el toc&oacute;n? De la misma manera, lo veremos a continuaci&oacute;n, hay quien prefiere quedarse con el s&iacute;ntoma individual en vez de atender la causa estructural.
    </p><p class="article-text">
        El bosque talado es el entorno habitual de una tercera parte de la poblaci&oacute;n de la Regi&oacute;n de Murcia. El pasado 25 de octubre, Juan Carlos Llano, responsable de investigaci&oacute;n de la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en el Estado Espa&ntilde;ol (EAPN-ES) estuvo en Murcia para presentar el informe <a href="https://eapnmurcia.org/datos-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estado de la pobreza</a> en una actividad organizada conjuntamente por EAPN Regi&oacute;n de Murcia y el proyecto ODSesiones de la Universidad de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Llano hizo&nbsp;un recorrido entre los principales datos del informe, el primero en el que se ha podido recoger completamente el impacto de la pandemia. En la Regi&oacute;n de Murcia, despu&eacute;s de que el AROPE (el indicador que mide el riesgo de la pobreza y la exclusi&oacute;n social) descendiera de forma consecutiva desde 2014, ha aumentado hasta alcanzar al 33,8% de la poblaci&oacute;n. Una de cada tres personas de nuestra regi&oacute;n est&aacute; en riesgo de pobreza. En cifras absolutas, supone un total de 513.248 personas.
    </p><p class="article-text">
        En la Regi&oacute;n de Murcia, la subida de la pobreza ha sido mayor que en el conjunto del Estado. Somos, de hecho, la cuarta comunidad aut&oacute;noma con mayor tasa de riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre pobreza y problemas de salud mental es un hecho conocido. &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica demuestra que uno de los principales factores de riesgo para desarrollar un problema de salud mental es la pobreza y la desigualdad econ&oacute;mica&rdquo;, afirma <a href="https://consaludmental.org/sala-prensa/salud-mental-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Confederaci&oacute;n de Salud Mental de Espa&ntilde;a en una de sus publicaciones</a>. El art&iacute;culo en cuesti&oacute;n se refiere a una encuesta elaborada por el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) para detectar el estado del bienestar emocional de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola durante la pandemia. La encuesta constat&oacute; la evidencia anterior pues las personas que se sintieron deca&iacute;das, deprimidas o sin esperanza, fueron casi el doble (32,7 %) entre aquellas de &ldquo;clases m&aacute;s desfavorecidas&rdquo; que entre aquellas que se identificaron como de &ldquo;clase m&aacute;s favorecida&rdquo; (17,1 %).
    </p><p class="article-text">
        El estudio del CIS, afirma la Confederaci&oacute;n de Salud Mental de Espa&ntilde;a, &ldquo;refleja una realidad constante e hist&oacute;rica que coloca a las personas con menos recursos econ&oacute;micos en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad, en la que el riesgo de tener un problema de salud mental es superior al de la poblaci&oacute;n m&aacute;s acomodada econ&oacute;micamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que viven en situaci&oacute;n de pobreza y exclusi&oacute;n social (m&aacute;s de medio mill&oacute;n en la Regi&oacute;n de Murcia) deben enfrentar toda clase de problemas a diario. Problemas de una envergadura m&aacute;s que considerable. &iquest;Compro estas medicinas que me hacen falta o pago el alquiler? &iquest;C&oacute;mo consigo los 15 euros que necesito para que mi hija vaya a la excursi&oacute;n del cole y no se pierda otra salida? &iquest;Enciendo la calefacci&oacute;n o le echo gasolina al coche? &iquest;C&oacute;mo hago para poder ir al dentista? &iquest;Qu&eacute; har&eacute; si me deshac&iacute;an?
    </p><p class="article-text">
        Hace tres a&ntilde;os, el Grupo de Participaci&oacute;n de EAPN Regi&oacute;n de Murcia visit&oacute; la Asamblea Regional con motivo del 17 de Octubre: D&iacute;a Internacional para la Erradicaci&oacute;n de la Pobreza. En dicha visita, varias personas hablaron de su situaci&oacute;n personal delante de representantes de los Grupos Parlamentarios. Una de ellas cont&oacute; c&oacute;mo su m&eacute;dico de cabecera le hab&iacute;a diagnosticado depresi&oacute;n y le hab&iacute;a recetado varias clases de pastillas. Pero yo, lo que necesito, cont&oacute; esta compa&ntilde;era a las diputadas y los diputados, es una casa en condiciones y un trabajo que me permita llegar a fin de mes.
    </p><p class="article-text">
        No podemos seguir aceptando ese lugar com&uacute;n que nos dice que, bueno, si alguien es pobre ser&aacute; porque ha hecho algo para merecerlo. Es importante se&ntilde;alar que la causa de la pobreza no est&aacute; en las personas que la sufren porque entonces dejaremos de cargarlas con el peso de la responsabilidad exclusiva de su situaci&oacute;n. Hay que alzar la vista para ver el bosque talado y dejar de se&ntilde;alar a quien sufre las consecuencias de la deforestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sufrimiento que provoca la pobreza no se puede solucionar exclusivamente con medicaci&oacute;n o con terapia. No hay salud verdadera si s&oacute;lo se tratan los s&iacute;ntomas y se olvida la causa. No hay antidepresivo que compense vivir excluida de los derechos que te son propios. Porque, la pobreza es una cuesti&oacute;n de derechos: derecho a unas condiciones de vida que no te enfermen.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de la pobreza no es responsabilidad exclusiva de las personas que la sufren. Si la causa tiene que ver con una organizaci&oacute;n determinada de la econom&iacute;a y de la sociedad, deberemos encontrar soluciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico y poner en marcha aquellas medidas necesarias para favorecer el bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, EAPN Regi&oacute;n de Murcia ha vuelto a estar en la Asamblea Regional. <a href="https://eapnmurcia.org/manifiesto-por-el-dia-internacional-por-la-erradicacion-de-la-pobreza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le&iacute;mos un manifiesto </a>a las puertas de la Asamblea en el que hicimos varias reclamaciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico incluida la puesta en marcha de una Estrategia de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social que suponga la implicaci&oacute;n de todas las Consejer&iacute;as, que deje claro qui&eacute;n tiene que hacer qu&eacute;, los indicadores de cumplimiento de los objetivos, el calendario y la financiaci&oacute;n. Una estrategia que entienda que una vivienda fresca en verano y caliente en invierno, un empleo digno o ir al cole con todo el material escolar necesario forman parte de una vida sana, tanto como tener acceso a todos los medicamentos necesarios, con independencia de lo que ganes al mes.
    </p><p class="article-text">
        Hay que repoblar el bosque y plantar nuestros derechos por doquier para que crezcan fuertes e incuestionables. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pobreza-salud-mental-politicas-pastillas_132_9681977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Nov 2022 09:48:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pobreza y salud mental: políticas antes que pastillas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empleabilidad: el reloj que corre en los dos sentidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/empleabilidad-reloj-corre-sentidos_132_9281789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b57a2b4-445a-40c0-8742-2b6cef46bdc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empleabilidad: el reloj que corre en los dos sentidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos de un recurso especializado para la integración sociolaboral y mejora de la empleabilidad de las personas en situación o riesgo de exclusión social</p></div><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo se publica cuando faltan 28 d&iacute;as para el 1 de octubre, fecha a partir de la cual no est&aacute; garantizada la continuidad de los programas de mejora de la empleabilidad, destinados a la inclusi&oacute;n social y laboral de personas en situaci&oacute;n de pobreza. Al mismo tiempo, han pasado ya 93 d&iacute;as, 3 meses, desde que el 1 de junio pedimos una reuni&oacute;n con el presidente de la Comunidad Aut&oacute;noma de la Regi&oacute;n de Murcia en la que poder buscar soluciones a este problema. Un mismo reloj lleva la cuenta atr&aacute;s y la cuenta adelante, corre en los dos sentidos a la vez, en una aparente paradoja. Aparente porque el final de los dos sentidos parece ser el mismo: que llegue el 1 de octubre sin soluci&oacute;n ni garant&iacute;as para las 3500 personas que participan en los programas de empleabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Son 18 las entidades de la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social en la Regi&oacute;n de Murcia (EAPN-RM) que desarrollan, desde hace m&aacute;s de 16 a&ntilde;os, los 45 programas de empleabilidad en los que participan m&aacute;s de 3.500 personas en situaci&oacute;n de pobreza o exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de un recurso especializado para la integraci&oacute;n sociolaboral y mejora de la empleabilidad de las personas en situaci&oacute;n o riesgo de exclusi&oacute;n social. La propia Comunidad Aut&oacute;noma de la Regi&oacute;n de Murcia los ha calificado como&nbsp;&ldquo;un recurso v&aacute;lido para la lucha contra la pobreza y la exclusi&oacute;n social en la Regi&oacute;n de Murcia que incide en la minoraci&oacute;n de las desigualdades sociales y contribuye a la cohesi&oacute;n social&rdquo;. Los datos oficiales avalan su eficacia. Los &uacute;ltimos resultados publicados destacan que aproximadamente un 22% de las personas participantes en estos programas consiguen la inserci&oacute;n laboral y m&aacute;s del 41% han conseguido alguno de los objetivos establecidos.
    </p><p class="article-text">
        Lo razonable ser&iacute;a pensar que el Gobierno Regional se ocupar&iacute;a de asegurar su continuidad. M&aacute;s si cabe en una regi&oacute;n en la que la pobreza ha aumentado m&aacute;s de 4 puntos en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. De hecho, la pobreza afecta ya a una de cada tres personas (33,8%). En cifras absolutas, hablamos de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de murcianas y murcianos. La pobreza, adem&aacute;s, debe entenderse no como una simple carencia de recursos de un tipo u otro sino como una situaci&oacute;n en la que se ven vulnerados los derechos que nos pertenecen. Por tanto, la pobreza en la Regi&oacute;n de Murcia es, o deber&iacute;a ser, un asunto prioritario en la agenda pol&iacute;tica.Y no parece que este sea el caso.
    </p><p class="article-text">
        A la situaci&oacute;n actual de incertidumbre no se ha llegado porque s&iacute;. Esta misma semana, hemos enviado una carta a los Grupos Parlamentarios de la Asamblea Regional para informarles de la situaci&oacute;n y pedirles que hagan lo que est&eacute; en su mano para conseguir solucionarla. En esa carta, se explica que &ldquo;debido a la falta de anticipaci&oacute;n y planificaci&oacute;n por parte de la Administraci&oacute;n Regional, no se va a disponer de una nueva convocatoria de subvenciones, concesi&oacute;n y pago de la misma antes del d&iacute;a 1 de octubre de 2022&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Reconocemos y valoramos los esfuerzos que en los &uacute;ltimos meses se han realizado desde el IMAS, la Consejer&iacute;a de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias, Pol&iacute;tica Social y Transparencia y la Consejer&iacute;a de Econom&iacute;a, Hacienda y Administraci&oacute;n Digital. Pero las numerosas reuniones que se han mantenido no han servido para asegurar la continuidad de los programas de empleabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n, en un contexto regional en el que crece la pobreza (somos la cuarta CCAA con m&aacute;s pobreza del pa&iacute;s), justifica que el presidente del Gobierno Regional tome cartas en el asunto porque, m&aacute;s all&aacute; de procesos administrativos y excusas protocolarias, cuando hay voluntad pol&iacute;tica, se encuentran soluciones. Desde EAPN-RM hemos pedido hasta 3 veces reunirnos con &eacute;l desde el pasado 1 de junio. Han pasado 93 d&iacute;as desde entonces y seguimos sin tener noticias del presidente.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves 1 de septiembre, coincidiendo con la celebraci&oacute;n del Consejo de Gobierno, realizamos una concentraci&oacute;n a las puertas del Palacio de San Esteb&aacute;n para exigir al Gobierno Regional garant&iacute;as en la continuidad de los programas de empleabilidad. Adem&aacute;s de las 18 entidades que llevan a cabo estos programas, hubo presencia del resto de entidades de la red, de sindicatos y de representantes municipales. 
    </p><p class="article-text">
        Si no hay novedad, el pr&oacute;ximo jueves 8 de septiembre nos volveremos a concentrar en el Palacio de San Esteban. Todav&iacute;a estamos a tiempo de que los dos sentidos en los que avanza el reloj de la empleabilidad lleguen a una meta distinta de la que vaticin&aacute;bamos en el primer p&aacute;rrafo. Una meta en la que no se deje tiradas a las 3500 personas que participan en estos programas y se les ofrezcan las garant&iacute;as que merecen. La EAPN Regi&oacute;n de Murcia no dejar&aacute; de intentarlo hasta que suene el &uacute;ltimo minuto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/empleabilidad-reloj-corre-sentidos_132_9281789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Sep 2022 04:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empleabilidad: el reloj que corre en los dos sentidos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mari contra la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mari-pobreza_132_8797009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15a63a75-3488-4b20-85e1-ded2c378ad7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1042304.jpg" width="1357" height="763" alt="Mari contra la pobreza"></p><p class="article-text">
        Lo primero que hace cada ma&ntilde;ana al despertar es mirar a su lado para comprobar que el dinosaurio siga all&iacute;. Suele encontrarlo a los pies de la cama, durmiendo pl&aacute;cidamente seguramente porque un dinosaurio no pierde el sue&ntilde;o por culpa de los mil problemas diarios. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s le da a un lagarto del tama&ntilde;o de un mast&iacute;n si la luz ha vuelto a subir o si no se sabe nada todav&iacute;a de la ayuda de emergencia que solicit&oacute; hace un mont&oacute;n de meses? &iquest;Qu&eacute; le preocupa si Jaime tiene que pagar 50 euros para ir a la excursi&oacute;n del instituto o si se han vuelto a meter con Jorge en el cole?
    </p><p class="article-text">
        El dinosaurio duerme pl&aacute;cidamente y solo cuando nota la mirada de Mari clavada en sus escamas es cuando se estira perezoso como un gato. Le devuelve la mirada a la mujer y ella, en esos ojos despreocupados, se ve reflejada y encuentra la fuerza que necesita para salir de la cama y empezar a bregar con todo lo que el d&iacute;a le tiene preparado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es capaz de recordar d&oacute;nde escuch&oacute; el cuento m&aacute;s corto del mundo por primera vez. &ldquo;Cuando despert&oacute;, el dinosaurio todav&iacute;a segu&iacute;a all&iacute;&rdquo;. Lo m&aacute;s probable es que fuera en clase. Tuvo que ser esa profesora de Lengua a la que tanto le gustaba mandar comentarios de texto. Todo el mundo habl&oacute; del dinosaurio como si fuera un monstruo o la met&aacute;fora de algo malo. Pero ella sab&iacute;a que no era as&iacute;. Que el dinosaurio era algo bueno y que era una suerte que al despertar todav&iacute;a siguiera all&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Mari, el dinosaurio representa las fuerzas de flaqueza que ella consigue sacar nunca sabe muy bien de d&oacute;nde para seguir adelante. Es la motivaci&oacute;n que encuentra cada ma&ntilde;ana para enfrentarse a los problemas y obst&aacute;culos que la vida arroja en su camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No le habla a nadie de su dinosaurio por miedo a que la tomen por loca, ya no tiene edad de tener amigos imaginarios y menos todav&iacute;a si son del jur&aacute;sico. Pero ella cuenta con verlo todas las ma&ntilde;anas para sacudirse la pena y el miedo que parecen calarle hasta los huesos durante la noche.
    </p><p class="article-text">
        No le habla a nadie de su dinosaurio pero sabe que habr&iacute;a muchas mujeres que la entender&iacute;an. El dinosaurio es esa fuerza que Mari comparte con Olga, la madre del cole que ha organizado una asociaci&oacute;n de trabajadoras dom&eacute;sticas porque est&aacute;n hartas de tanto abuso, o con Noelia, su compa&ntilde;era de turno de ma&ntilde;ana en el bar, o con F&aacute;tima, la vecina del piso de arriba que acaba de conseguir, por fin, el permiso de residencia o con Tamara, su amiga del alma, que ha decidido no pasar por alto ni un solo comportamiento machista m&aacute;s ya sea macro, tama&ntilde;o medio o micro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Enciende la luz de la habitaci&oacute;n y el dinosaurio se desvanece. Volver&aacute; ma&ntilde;ana, est&aacute; segura, para seguir d&aacute;ndole la fuerza necesaria. Muerta de sue&ntilde;o porque todav&iacute;a no se ha hecho al nuevo horario, se acerca a la habitaci&oacute;n de los hijos a comprobar que todo est&eacute; en orden. Es una costumbre que tiene desde que naci&oacute; Jaime. De vez en cuando, se acercaba a la cuna solo para comprobar que siguiera respirando. Con Jorge le pasaba lo mismo. Y le sigue pasando. Las madres parecen estar llenas de temores hacia sus criaturas: que dejen de respirar s&uacute;bitamente, que esa tos ronca sea algo m&aacute;s que un resfriado, que no est&eacute;n comiendo suficiente verdura, que se caigan de los columpios, que pasen muchas horas delante de las pantallas&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace mucho, Mari se sent&iacute;a capaz de hacer frente a todos esos temores. Incluso despu&eacute;s de marzo de 2020, cuando tuvieron que pasar todas esas semanas en un piso de juguete de La Paz que ni balc&oacute;n para aplaudir ten&iacute;a y el ERTE fue una cosa rid&iacute;cula porque el contrato que ten&iacute;a en el bar de entonces solo le reconoc&iacute;a una parte de su jornada y el fin del mundo parec&iacute;a estar un poco m&aacute;s cerca despu&eacute;s de cada telediario, incluso entonces fue capaz de mantener a sus hijos tranquilos e infundirles seguridad cada vez que hac&iacute;a falta. Mari siempre sab&iacute;a qu&eacute; cuento contar para distraerlos o qu&eacute; receta cocinar para que no se notara que el dinero solo daba para comprar siempre los mismos ingredientes en el economato &ldquo;Galilea&rdquo;. Pero, desde hac&iacute;a un tiempo, Jaime llegaba a casa con una tristeza contra la que ella nada pod&iacute;a hacer.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de mucho preguntarle y de usar su intuici&oacute;n de madre, hab&iacute;a llegado a la conclusi&oacute;n de que a Jaime le hac&iacute;a gracia un chico de su clase pero ese chico no le hac&iacute;a ning&uacute;n caso. Contra ese desamor preadolescente, Mari no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Sus hijos empezaban a tener problemas que se escapaban de sus poderes de madre todopoderosa. Su madre, la de Mari, muy dada a las frases sentenciosas sol&iacute;a decir eso de que tus hijos <em>criaos</em>, tus duelos <em>doblaos</em>. Miraba a Jaime, con una pena nueva en los ojos, y confirmaba que su madre, como siempre, ten&iacute;a raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las sentencias favoritas de su madre era la inscripci&oacute;n que, seg&uacute;n ella, estaba en el pozo de los deseos: lleva cuidado con lo que desees porque se puede hacer realidad. Mari mira el reloj y se da cuenta de que no le va a dar tiempo ni de tomarse un caf&eacute; antes de irse a trabajar. A su madre, hablando sobre este tema, le dijo el otro d&iacute;a que, en sentido estricto, encontrar un trabajo no era un deseo, era una necesidad urgente. Si al menos hubiera podido pedir el Ingreso M&iacute;nimo Vital. Pero la administraci&oacute;n es algo as&iacute; como una m&aacute;quina absurda e inhumana que para ayudarte a pasar la crisis de la covid y sus consecuencias te pide que presentes tus ingresos de antes de la pandemia. Como si a Mari le sirviera de algo en 2021 lo que ganaba en 2019.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No quiero volver a trabajar en un bar, le dijo a su madre desahogando en ella su rabia. &iquest;Crees que quiero aguantar a todos esos babosos que no saben pedir un caf&eacute; sin faltarte al respeto? &iquest;Crees que quiero que me vuelvan a despedir a las primeras de cambio en cuanto falte alg&uacute;n d&iacute;a porque alguno de los hijos se ha puesto malo? &iquest;Crees que quiero pasarme el d&iacute;a sin verlos por cuatro euros de mierda?
    </p><p class="article-text">
        Su madre no cre&iacute;a nada de eso pero dej&oacute; que diera rienda suelta a su enfado. Cuando acab&oacute;, Mari se disculp&oacute; y su madre le dijo que no hab&iacute;a nada de qu&eacute; disculparse. Recuerda, a&ntilde;adi&oacute; su madre, lo que dec&iacute;a tu abuela: al final de todo se sale. A veces, Mari piensa que su madre tambi&eacute;n tiene un dinosaurio del que sacar fuerzas de flaqueza al igual que lo ten&iacute;a su abuela.
    </p><p class="article-text">
        Mari sale de casa con el coraz&oacute;n encogido. Le parece un crimen dejar solos a los hijos pero no le queda m&aacute;s remedio. A mitad de camino, llamar&aacute; al m&oacute;vil de Jaime para ver si les ha sonado la alarma y si ya est&aacute;n levantados. Les ha dejado el desayuno medio preparado y, por suerte, ese d&iacute;a se podr&aacute; pasar su madre por casa a la hora de comer. Si la cosa no se complica en el bar, llegar&aacute; a tiempo para echarles una mano con los deberes y podr&aacute;n cenar juntos. Tal vez, ese d&iacute;a Jaime tenga algo de suerte con el chico de clase. Tal vez, Jorge consiga sacar un sobresaliente en el examen de Matem&aacute;ticas para el que tanto se ha esforzado.
    </p><p class="article-text">
        Al salir a la calle, rebusca en el bolso para ver si lleva una mascarilla de repuesto. Al meter la mano para buscarla, descubre que el dinosaurio est&aacute; ah&iacute; dentro, esta vez en forma de nota de papel. Lleva la firma de los dos pero la ha escrito Jorge. Dice as&iacute;: Que pases muy buen d&iacute;a y que la gente no sea muy pesada y nos vemos pronto, te queremos, m&aacute;ndanos mensajes si puedes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mari dobla el dinosaurio con cari&ntilde;o, se lo guarda con cuidado en el bolsillo para tenerlo todo el d&iacute;a bien cerca, toma aire, levanta la cabeza, como siempre le dice su madre, y acelera el paso para no llegar tarde al trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando despert&oacute;, el dinosaurio todav&iacute;a estaba all&iacute;&rdquo; es un cuento de Augusto Monterroso. A pesar de su brevedad, da para muchas interpretaciones. Un grupo de mujeres de El Campico (Alcantarilla) dijeron, en un taller en el que se habl&oacute; de este cuento hace ya algunos a&ntilde;os, que para ellas el dinosaurio representa la fuerza que encuentran cada ma&ntilde;ana para seguir luchando a pesar de todas las dificultades que se les vienen encima a diario. Mari, la protagonista de la historia que hemos presentado, es como una de esas mujeres de El Campico o como una de las </em><a href="https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/informe-AROPE-2021-murcia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>234.637 que est&aacute;n en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social en la Regi&oacute;n de Murcia</em></a><em>. Una mujer que, a pesar de estar sola al frente de su familia (</em><a href="https://solidaridadintergeneracional.es/wp/las-mujeres-estan-al-frente-de-8-de-cada-10-familias-monoparentales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>8 de cada 10 hogares monoparentales son en realidad monomarentales</em></a><em> y, en ellos, </em><a href="https://www.cope.es/actualidad/sociedad/noticias/riesgo-pobreza-veces-mayor-las-familias-monoparentales-20220220_1870339?fbclid=IwAR1o6PtZzmUb8VfvP5OHxvvmhvms6p8Pz8aR9bj15BrvyerUDDuDdakEqs4el%20riesgo%20de%20sufrir%20pobreza%20y%20de%20exclusi%C3%B3n%20infantil%20es%2020%20veces%20superior%20al%20de%20la%20media%20en%20Espa%C3%B1a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>el riesgo de sufrir pobreza y exclusi&oacute;n infantil es 20 veces superior al de la media en Espa&ntilde;a</em></a><em>), a pesar de tener que ayudar a sus hijos con los deberes usando un m&oacute;vil porque no se pueden permitir un ordenador ni una wifi en condiciones (</em><a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/puntos-cardinales-educacion-region-murcia_1_8275498.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>el 32,2% de familias en riesgo de pobreza en la regi&oacute;n utilizan el tel&eacute;fono m&oacute;vil como medio de apoyo para la realizaci&oacute;n de las tareas escolares</em></a><em>), a pesar de haber empezado a trabajar de camarera con un </em><a href="https://www.orm.es/informativos/noticias-2021/sin-convenio-en-la-hosteleria-y-con-salarios-por-debajo-del-salario-minimo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>sueldo por debajo del SMI</em></a><em> sale adelante con valent&iacute;a y dignidad porque cada ma&ntilde;ana, tal vez en forma de dinosaurio, encuentra las fuerzas necesarias. Este texto es el homenaje de EAPN-RM a todas ellas.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Montalbán López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mari-pobreza_132_8797009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Mar 2022 05:03:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mari contra la pobreza]]></media:title>
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