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    <title><![CDATA[elDiario.es - Amador Fernández-Savater]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/amador_fernandez-savater/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Amador Fernández-Savater]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Galapagar como símbolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/galapagar-simbolo_132_6280997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aedd76d0-349f-4952-89c8-4fd357e1ef1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Galapagar como símbolo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este acoso lanza un mensaje: "no se va a tolerar nada a la izquierda del PSOE". Léase: nada más popular, más social, más igualitario, contra los privilegios blindados de los de arriba</p></div><p class="article-text">
        Creo que tiene raz&oacute;n Jos&eacute; Luis Moreno Pesta&ntilde;a cuando afirma que el acoso -personal, medi&aacute;tico, judicial y pol&iacute;tico- contra Pablo Iglesias e Irene Montero es un acoso contra todos nosotros. &iquest;Todos nosotros qui&eacute;nes? Ese nosotros difuso que se reconoci&oacute; en el 15M y despu&eacute;s vot&oacute; por un cambio, aun teniendo mil distancias con respecto a Podemos (como es mi caso).
    </p><p class="article-text">
        Ese acoso lanza un mensaje: &ldquo;no se va a tolerar nada a la izquierda del PSOE&rdquo;. L&eacute;ase: nada m&aacute;s popular, m&aacute;s social, m&aacute;s igualitario, contra los privilegios blindados de los de arriba. Ya se puede ir olvidando Errej&oacute;n: llevar a cabo pol&iacute;ticas m&aacute;s igualitarias, pero con un tono distinto al de Pablo, obtendr&iacute;a la misma respuesta. Porque lo que se cuestiona aqu&iacute; son los l&iacute;mites f&eacute;rreos del r&eacute;gimen del 78, heredados en buena medida de la dictadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recordemos: <em>nuestra democracia fue abierta desde el terror y no desde el deseo</em>. &iquest;Qu&eacute; significa esto? Muy sencillo: Franco muere en la cama. La Transici&oacute;n no rompe, sino que reforma el aparato estatal franquista. Es un proceso &ldquo;de la ley a la ley&rdquo;. Los privilegios de los poderes f&aacute;cticos -pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, judiciales, etc.- quedan de ese modo blindados a la vez que <em>aggiornados</em> a la nueva situaci&oacute;n. Hay l&iacute;mites que no se pueden cuestionar ni tocar: l&iacute;mites econ&oacute;micos, l&iacute;mites pol&iacute;ticos, l&iacute;mites en la ordenaci&oacute;n territorial. L&iacute;mites que son aceptados -entonces y ahora- por la fuerza del miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El relato que se cuenta a s&iacute; misma la Transici&oacute;n -un pacto libre por el cual pasamos de la dictadura a la convivencia de libres e iguales- s&oacute;lo es un mito. La democracia y la paz se abren como un nuevo espacio social desde el terror y la guerra, donde el vencedor impuso su ley al vencido. La ley y el estado de derecho no son un marco de reglas de juego neutrales, sino la codificaci&oacute;n y la formalizaci&oacute;n de un equilibrio inestable entre fuerzas desiguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es entonces la paradoja actual: Podemos ha asumido muchos de los l&iacute;mites del 78 como propios para cogobernar con el PSOE, pero a la vez es percibido desde la derecha y la derecha extrema -representaci&oacute;n pol&iacute;tica de los poderes de hecho- como un elemento an&oacute;malo a eliminar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el juego trucado de la democracia hay que jugar. Pero, &iquest;de d&oacute;nde puede extraer su fuerza la opci&oacute;n que quiere un tipo de representaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s pegada a las aspiraciones y necesidades de abajo? Los resortes no se encuentran en el <em>statu quo</em> -sistema pol&iacute;tico, medi&aacute;tico, judicial, garante de esos l&iacute;mites heredados de la dictadura, el famoso &ldquo;consenso&rdquo;- sino en el <em>apoyo popular</em>. Pero es justamente ese apoyo popular lo que se ha alienado Podemos en su deriva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tomemos ahora el caso del acoso que sufren Pablo Iglesias e Irene Montero en su casa desde hace semanas. Podemos imaginar perfectamente que en otro momento -pongamos, 2014, 15 o 16- ese acoso habr&iacute;a sido contrarrestado por concentraciones y mil gestos de apoyo. Igual a los brutos que se re&uacute;nen desde hace dos meses frente a la casa se les hac&iacute;a m&aacute;s cuesta arriba la broma si alguien se les plantaba enfrente o sent&iacute;an una presi&oacute;n social en su contra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero claro, <em>hay que irse hasta Galapagar</em>. Hablo en t&eacute;rminos a la vez literales y simb&oacute;licos. Pero lo que quiero decir es esto: con mil comportamientos y decisiones, la c&uacute;pula de Podemos se ha ido alienando la simpat&iacute;a de mucha gente, que finalmente les vota con resignaci&oacute;n y como mal menor. Pero el apoyo activo de la gente -que no es s&oacute;lo ni principalmente el voto- es el principal resorte de fuerza de un gobierno que se pretende popular. No habr&iacute;a que recordar esto a nadie que haya le&iacute;do a Maquiavelo, pero la c&uacute;pula de Podemos lo ha olvidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se han encerrado en una casa lejana (la pol&iacute;tica de los pol&iacute;ticos) y ahora nadie se acerca a defenderles. Esa apat&iacute;a general debilita su posici&oacute;n que a&uacute;n representa algo -aunque sea una barrera de contenci&oacute;n frente a las pol&iacute;ticas de lo peor- del deseo de cambio. Este es el c&iacute;rculo vicioso en el que estamos. En &eacute;l perdemos todos, ellos y nosotros (ese nosotros difuso de que hablaba al principio).
    </p><p class="article-text">
        Hay que estar muy alerta. Por aqu&iacute; y por all&aacute; se experimentan nuevas formas de golpe de estado que no suprimen exactamente sino que funcionan desde los &ldquo;mecanismos democr&aacute;ticos&rdquo; (Brasil, Bolivia). Una fuerza que puede frenarlos es la capacidad de respuesta de la gente. La &ldquo;calidad democr&aacute;tica&rdquo; de un sistema pol&iacute;tico no reside s&oacute;lo -ni principalmente- en sus instituciones Pero, &iquest;qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n debe haber entre los gobiernos y la gente para que esa capacidad no se adormezca?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por arriba: no olvidar nunca que el sistema pol&iacute;tico no es &ldquo;igual para todos&rdquo;, sino un tablero inclinado y que la fuerza que puede hacer de contrapeso est&aacute; <em>fuera de &eacute;l</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por abajo: no olvidar nunca -como pas&oacute; tras el 15M- la diferencia entre arriba y abajo, el &ldquo;no nos representan&rdquo;. Una fuerza popular debe ser capaz de intervenir en el tablero -si la partida se pone mal para la variante m&aacute;s social y menos neoliberal-, pero manteni&eacute;ndose siempre <em>aut&oacute;noma</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto requiere una nueva concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/galapagar-simbolo_132_6280997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2020 20:38:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Galapagar como símbolo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Necesidad y dificultad del encuentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/necesidad-dificultad-encuentro_132_6230808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76418d66-3202-4f90-bd67-efe9932283c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Necesidad y dificultad del encuentro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo orientarnos hoy en la masa de datos, rumores, estados de ánimo más o menos manipulados, en medio de una situación abierta y completamente inédita?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo orientarse en lo que pasa? Es una pregunta cl&aacute;sica de la filosof&iacute;a: &iquest;c&oacute;mo orientarse en el pensamiento y en la historia? Su actualidad es muy evidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo orientarnos hoy en la masa de datos, rumores, estados de &aacute;nimo m&aacute;s o menos manipulados, en medio de una situaci&oacute;n abierta y completamente in&eacute;dita? &iquest;C&oacute;mo leer e interpretar esos datos, qu&eacute; relaci&oacute;n hay entre los datos y las decisiones gubernamentales? &iquest;Exactamente en nombre de qu&eacute; se est&aacute;n tomando las decisiones? &iquest;La salud, la econom&iacute;a? Pero, &iquest;<em>qu&eacute; </em>salud y <em>qu&eacute; </em>econom&iacute;a?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dificultades para orientarse generan hoy estupor y par&aacute;lisis por abajo: renunciamos finalmente a entender, es tanta la complejidad, y delegamos en &ldquo;los que saben&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;nes? Los especialistas de la cosa p&uacute;blica: expertos pol&iacute;ticos y sanitarios. Renunciamos a transformar la situaci&oacute;n y nos las arreglamos como podemos -entre el miedo, la resignaci&oacute;n y la piller&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la intuici&oacute;n de que tanto los datos como las interpretaciones se nos sirven &ldquo;cocinadas&rdquo; en funci&oacute;n de los intereses del momento: minimizar el alcance del virus para reactivar la econom&iacute;a / maximizarlo para vendernos protecci&oacute;n a cambio de miedo y sumisi&oacute;n. Negaci&oacute;n y disuasi&oacute;n. Pero, &iquest;c&oacute;mo ir m&aacute;s all&aacute; de la mera sospecha cr&iacute;tica? En una palabra: &iquest;c&oacute;mo pensar en estas circunstancias? &iquest;Y c&oacute;mo actuar conforme a lo que pensamos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vamos a repasar algunos posibles elementos de respuesta en tres autores contempor&aacute;neos: Cornelius Castoriadis, Guy Debord y Hannah Arendt.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Castoriadis</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la obra del fil&oacute;sofo griego Cornelius Castoriadis, una idea central es que <em>no hay expertos en pol&iacute;tica</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica, el ejercicio de pensar y decidir juntos sobre la vida en com&uacute;n, no admite una ciencia, un saber universal y necesario. Se decide en funci&oacute;n de valores que son creaciones imaginarias sociales -siempre particulares y contingentes- y que ninguna raz&oacute;n puede fundamentar del todo. La definici&oacute;n de una &ldquo;vida buena&rdquo; es una apuesta, una invenci&oacute;n. Es decir, no hay naturaleza humana que realizar, ni tampoco una idea de Bien Com&uacute;n escrita desde siempre en el cielo de las ideas. Lo humano es creaci&oacute;n permanente de sentido sobre un fondo tr&aacute;gico de sinsentido, interrogaci&oacute;n infinita y apertura de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay Ciencia o Raz&oacute;n de la pol&iacute;tica, s&oacute;lo hay razones u opiniones. No todas valen lo mismo, dice Castoriadis, pero -he aqu&iacute; la dificultad- no hay procedimiento a priori para decidir entre ellas. La subordinaci&oacute;n del criterio pol&iacute;tico -particular y contingente- a un punto de vista cient&iacute;fico -universal y necesario- supone la cancelaci&oacute;n misma de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una verdadera democracia, el experto puede aportar su saber espec&iacute;fico (<em>tekhn&eacute;</em>) a la elaboraci&oacute;n colectiva de un juicio y un criterio, pero no determinar una decisi&oacute;n. La misma configuraci&oacute;n del problema es un asunto social. Es decir: la pol&iacute;tica no consiste s&oacute;lo en la elaboraci&oacute;n colectiva de respuestas a problemas dados, sino en la<em> construcci&oacute;n misma de esos problemas. </em>La construcci&oacute;n del <em>sentido</em> de lo que pasa.<em> </em>Por esa raz&oacute;n, dice Castoriadis, el juez de un experto no puede ser otro experto, sino la propia colectividad de los afectados<em> </em>por las decisiones que se toman.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de la situaci&oacute;n actual, donde nos limitamos a obedecer las decisiones tomadas por los expertos de la cosa p&uacute;blica. Podemos desde luego legitimar con nuestro asentimiento las decisiones que nos parezcan m&aacute;s razonables, pero no confundamos esa <em>adhesi&oacute;n</em> con una forma de participaci&oacute;n. El espacio de pensamiento y decisi&oacute;n con respecto a los asuntos m&aacute;s comunes de la vida cotidiana est&aacute; hoy cerrado, no es participable. Al parecer no tenemos nada que aportar salvo caos y confusi&oacute;n. Mejor mantenernos apartados, callados, sumisos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Debord&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Guy Debord acu&ntilde;&oacute; la c&eacute;lebre f&oacute;rmula de &ldquo;sociedad del espect&aacute;culo&rdquo; para referirse a la sociedad contempor&aacute;nea. &iquest;En qu&eacute; consiste?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo detenta &ldquo;el monopolio de las apariencias&rdquo;, esto es, el monopolio sobre lo que se percibe, lo que puede decirse acerca de lo que se percibe, lo que se puede hacer al respecto o en consecuencia. (La sociedad del espect&aacute;culo) &ldquo;es el momento en que la imagen elegida por otro se ha convertido en la principal relaci&oacute;n con el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese monopolio es un mon&oacute;logo autorreferencial y sin r&eacute;plica, que incluye distintas opciones -distintas mercanc&iacute;as, distintos canales, distintos partidos- pero todas dentro del mismo marco de lo visible y pensable. Como cantaban los Housemartins, &ldquo;nos dicen que hay distintos puntos de vista, pero s&oacute;lo son los distintos tonos de una misma tristeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El espect&aacute;culo es lo opuesto a la l&oacute;gica&rdquo; dice Debord en una frase llena de implicaciones. &iquest;A qu&eacute; l&oacute;gica se refiere? A la capacidad de captar inmediatamente lo importante, lo menos importante, lo irrelevante; lo incompatible y lo complementario, lo que tal enunciado implica, lo que impide. Esa l&oacute;gica s&oacute;lo se ha formado socialmente en el di&aacute;logo y la comunicaci&oacute;n directa.
    </p><p class="article-text">
        Se aprende a pensar pensando en com&uacute;n, escuchando y engarzando nuestra palabra con la del otro, activando la atenci&oacute;n para aportar al hilo del razonamiento que se construye en el entre de la conversaci&oacute;n, captando las sombras de nuestros puntos de vista gracias a las cr&iacute;ticas de otros puntos de vista, alcanzando as&iacute; una posici&oacute;n m&aacute;s fuerte, m&aacute;s incluyente. &ldquo;La verdad&rdquo;, dice Debord, &ldquo;es la totalidad de los sentidos posibles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el espect&aacute;culo es una <em>luz sin sombra</em>. No tolera ninguna alteridad desde la que ser criticado, nunca admite mirarse desde afuera. Dice verlo todo, representar la totalidad. Como espectadores, en condiciones de aislamiento, aferrados a nuestras identidades, nos volvemos literalmente <em>est&uacute;pidos</em>. Incapaces de pensar, es decir, de salir de nosotros mismos, ese &ldquo;nosotros mismos&rdquo; -opiniones, gustos, emociones- que s&oacute;lo es una opci&oacute;n m&aacute;s en un men&uacute; prestablecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En pandemia, el espect&aacute;culo se ha vuelto &ldquo;espect&aacute;culo del horror&rdquo;: el periodismo <em>mainstream</em> se reduce al conteo morboso de los casos de contagio, la pol&eacute;mica pol&iacute;tica y la culpabilizaci&oacute;n y polarizaci&oacute;n social (j&oacute;venes, inmigrantes, pobres). El pensamiento jam&aacute;s roza un medio de comunicaci&oacute;n, incluyendo a los medios &ldquo;progres&rdquo; y sus tertulianos &ldquo;cr&iacute;ticos&rdquo;. Pensar no es denunciar o polemizar, sino elaborar un juego nuevo de preguntas y respuestas: nuevos modos de ver e, incluso, nuevos<em> objetos </em>que ver. Eso ocurre en lo com&uacute;n y lo com&uacute;n no existe en los medios de comunicaci&oacute;n, s&oacute;lo una sucesi&oacute;n de mon&oacute;logos llamados &ldquo;tertulias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los historiadores de una sociedad emancipada futura se preguntar&aacute;n c&oacute;mo pudo la nuestra colocar en su mismo coraz&oacute;n un dispositivo tan estupidizante e irracional como los medios de comunicaci&oacute;n. Y leer&aacute;n a&nbsp; Guy Debord.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arendt</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Hannah Arendt, el primer paso en la p&eacute;rdida de la libertad es &ldquo;la privaci&oacute;n de un lugar en el mundo que haga significativas a las opiniones y efectivas a las acciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es lo que pasa en el caso de las redes sociales: se pueden opinar mil cosas distintas, pero no son significativas porque no est&aacute;n ligadas a una acci&oacute;n, a un gesto, a un cuerpo, a un comportamiento, a un mundo compartido, a un terreno com&uacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;lugar&rdquo; es lo que permite que los actos y las palabras est&eacute;n ligados, que &ldquo;las palabras no est&eacute;n vac&iacute;as y los hechos no sean brutales, que las palabras no se empleen para velar intenciones sino para descubrir realidades, y los actos no se usen para violar y destruir, sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades&rdquo;. Habitar ese lugar nos permite recuperar nuestro poder de hacer y rehacer el mundo com&uacute;n,&nbsp; todo lo contrario de la pol&iacute;tica de los pol&iacute;ticos (palabras vac&iacute;as, empleadas para velar realidades, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar no es posible pensar. Y en esa disociaci&oacute;n entre palabras y actos empezamos a disparatar. Los fen&oacute;menos totalitarios, seg&uacute;n Arendt, son t&iacute;picamente modernos: arraigan en el suelo de la atomizaci&oacute;n y la soledad de masas, donde han sido destruidas las comunidades pol&iacute;ticas estables y los territorios comunes. All&iacute; nacen las &ldquo;teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n&rdquo;, como la conspiraci&oacute;n jud&iacute;a, que conectan todos los hechos en una gran teor&iacute;a explicadora: el plan total, la gran paranoia. El sentido com&uacute;n se crea en elemento de lo com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuidar de qu&eacute; vida</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy tenemos como nunca necesidad de pensar. Para orientarnos en lo que pasa, para salir del estupor y la par&aacute;lisis. Y s&oacute;lo se piensa, como hemos visto, en el encuentro. No se trata s&oacute;lo de &ldquo;entender lo que pasa&rdquo; a un nivel abstracto, sino de preguntarnos <em>qu&eacute; vida queremos y c&oacute;mo se protege</em>. C&oacute;mo queremos que sean las escuelas, los barrios, el trabajo, etc. No hay orientaci&oacute;n sin deseo, no hay pensamiento sin un <em>querer</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s sepamos sobre el virus, mejor. Pero ninguna explicaci&oacute;n &ldquo;racional&rdquo; y &ldquo;objetiva&rdquo; nos dir&aacute; qu&eacute; debemos hacer al respecto, qu&eacute; sentido tiene su intrusi&oacute;n para nosotros, c&oacute;mo debemos vivir. El problema y la respuesta son, como dec&iacute;a Castoriadis, una creaci&oacute;n, una invenci&oacute;n, una apuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;lugar&rdquo; de que hablaba Hannah Arendt puede ser, no s&oacute;lo una comunidad o un territorio dado, sino una pregunta: &iquest;qu&eacute; vida queremos, c&oacute;mo cuidarla? Podemos incluso decir esto: <em>la pregunta inventa el lugar y la comunidad</em>. La pregunta convoca y re&uacute;ne a quienes se sienten afectados, aparece en un espacio dado -escuela, barrio, centro de salud- pero a la vez lo reorganiza, crea nuevas conexiones, abre una situaci&oacute;n de pensamiento, de aprendizaje, de lucha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esas situaciones se elaboran <em>voces aut&oacute;nomas </em>que pueden intervenir en la coyuntura, agujerando el &ldquo;monopolio de las apariencias&rdquo; (pol&iacute;tico-medi&aacute;tico-experto) que reina sin r&eacute;plica. Voces que hablan desde la vida pero sin moverse de la vida, a diferencia de los que pretenden legislar sobre ella a distancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de romper todas las las separaciones que debilitan, las barreras por funciones y roles (entre trabajadores, entre trabajadores y usuarios), creando nuevas asociaciones en torno a problemas y aprendizajes, incluyendo a &ldquo;expertos en saber&rdquo; y a &ldquo;expertos en experiencia&rdquo; en igualdad, sin jerarqu&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos pensar y se piensa en el encuentro. Pero el encuentro se ha vuelto hoy un desaf&iacute;o mayor. No s&oacute;lo porque est&eacute;n pr&aacute;cticamente prohibidas las reuniones, sino porque hay que crear un espacio de reuni&oacute;n -o de manifestaci&oacute;n, etc.- cuidadoso e inclusivo, donde los diferentes se encuentren al seguro. Los modos de hacer&nbsp; prefiguran lo que se reclama y se quiere. Lo que hab&iacute;a hasta ahora no alcanza. Es precisa una nueva sensibilidad pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amador Fern&aacute;ndez-Savater publica ahora <a href="https://nededicionesblog.wordpress.com/2020/09/08/amador-fernandez-savater-habitar-y-gobernar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Habitar y gobernar; inspiraciones para una nueva concepci&oacute;n pol&iacute;tica (Ned ediciones)</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/necesidad-dificultad-encuentro_132_6230808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2020 20:43:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Invención o realidad disminuida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/invencion-realidad-disminuida_132_6187886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4edf096-d0af-4a34-97cf-de7fff3e1b2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Invención o realidad disminuida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este presente nos exige un esfuerzo de invención. Si no hay invención, vamos a vivir tristemente en una realidad devaluada: la vieja normalidad, pero sin la posibilidad de encuentro y contacto</p></div><p class="article-text">
        Para transitar los tiempos que vienen, nos va a ser necesario un esfuerzo grande de creaci&oacute;n, porque lo que hab&iacute;a antes ya no sirve, ya no funciona. O al menos su sentido est&aacute; cancelado o puesto entre par&eacute;ntesis.
    </p><p class="article-text">
        En el momento en el que estamos, es preciso un esfuerzo de invenci&oacute;n en las maneras de relacionarse, de estar y de compartir; o vamos a vivir en lo que llamar&iacute;a una <em>realidad disminuida</em> (o mutilada o recortada). En el sentido de que vamos a vivir la vieja normalidad de antes, la vieja normalidad con su relaci&oacute;n de producci&oacute;n, de trabajo, de consumo, etc., pero sin todo el encuentro con el otro, que nos va a faltar o va a estar limitada.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, o encontramos nuevas maneras de encontrarnos o vamos a vivir una realidad disminuida; en la cual lo &ldquo;malo&rdquo;, es decir la obligaci&oacute;n de trabajar en condiciones precarias, la obligaci&oacute;n de consumir, los tr&aacute;ficos desbordantes, etc., van a seguir estando ah&iacute;, pero nos va a faltar la dimensi&oacute;n del encuentro. Como nunca, este presente nos exige un esfuerzo de invenci&oacute;n. Si no hay invenci&oacute;n, vamos a vivir tristemente en una realidad devaluada, que va a ser lo mismo, pero menos. A no ser que creemos otra realidad, que no sea igual a la anterior, sino que sea distinta y m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En torno a este concepto de realidad disminuida, una clave del hoy es el desaf&iacute;o de inventar nuevas maneras de vivir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La intrusi&oacute;n de Gaia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar la pandemia del coronavirus con un concepto de una pensadora belga &mdash;que recomiendo especialmente&mdash; que es muy potente y a la vez muy accesible y que se llama Isabelle Stengers. En el contexto en un libro que se llama <em>En tiempos de cat&aacute;strofes,</em> propone el concepto de la intrusi&oacute;n de Gaia (madre tierra, naturaleza, planeta). Ella dice (antes del Covid19) que viene un tiempo de cat&aacute;strofe, e intenta pensarlo con este concepto de la intrusi&oacute;n de Gaia. Como una reacci&oacute;n de lo que ella llama el planeta viviente a la depredaci&oacute;n, al abuso, a la explotaci&oacute;n de un sistema capitalista ciego. Es decir, no es una reacci&oacute;n de revancha o de venganza; durante todo este tiempo se ha hablado mucho de s&iacute; el coronavirus era un castigo de la naturaleza. Ella dice no, la intrusi&oacute;n de Gaia no es un castigo, no es una revancha, Gaia es indiferente a los temores y a los proyectos de los seres humanos. Ni tampoco es un mensaje (muchos dicen &ldquo;el virus trae un mensaje&rdquo;), Stengers dice que no hay ning&uacute;n mensaje. En todo caso hay una realidad que nos impone, a todos nosotros,<em> preguntas</em>. Stengers dice que ver todav&iacute;a que la naturaleza nos castiga, es seguir en una posici&oacute;n antropoc&eacute;ntrica. El ser humano es lo m&aacute;s importante y la naturaleza me castiga o nos trae un mensaje, pero nosotros somos el centro de la creaci&oacute;n. Stengers dice: &ldquo;Ella es indiferente a nosotros&rdquo;. Pasa que se ha irritado por nuestras pol&iacute;ticas de depredaci&oacute;n y hace como nosotros cuando nos quitamos una mosca. &Eacute;sa es la intrusi&oacute;n de Gaia. Ella no nos pide ni espera nada de nosotros. Ha estado antes y seguramente seguir&aacute; despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; hace es plantear preguntas. Y nosotros debemos inventar una respuesta y esa respuesta nos exige una creaci&oacute;n en todos los aspectos: pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, cultural, existencial, laboral, etc. Entonces, &iquest;qu&eacute; vamos a hacer? Es la pregunta que nos hacen estas cat&aacute;strofes: &iquest;Vamos a seguir igual? &iquest;O vamos a ser capaces de inventar maneras nuevas de habitar el planeta?
    </p><p class="article-text">
        Ya pensando m&aacute;s concretamente en Covid-19, entresaco tres respuestas posibles, que veo que est&aacute;n en marcha. Por lo menos dos en marcha y una que deber&iacute;amos inventar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La respuesta neoliberal</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera respuesta podr&iacute;amos llamarla neoliberal-neoliberal e identificarla con algunos nombres propios: Trump, Bolsonaro, Boris Jonhson. La idea ser&iacute;a <em>volver cuanto antes a la normalidad</em>. Lo que ha pasado ha sido un momento, un mal momento, y debemos regresar cuanto antes a la normalidad, caiga quien caiga. La idea es: ha sido un tropiezo, volvamos a la normalidad. Se dice la econom&iacute;a est&aacute; por encima de la vida, del cuidado de la salud, del cuidado de la vida. En realidad, lo que plantean los neoliberales es que <em>la econom&iacute;a es la vida. </em>Que la vida es productividad, que cada uno es una empresa, que somos empresarios de nosotros mismos, que debemos gestionar permanentemente nuestro capital. Que vivir es hacer empresa, es proyectar y que debemos dejar caer a los que no pueden seguir el ritmo. La pancarta &ldquo;<em>Sacrifice the weak</em>&rdquo; (sacrifiquen a los d&eacute;biles) de unos partidarios de Trump es la imagen m&aacute;s clara.
    </p><p class="article-text">
        Y esto que parece muy raro en realidad es el contenido de las pol&iacute;ticas en marcha. Esa consigna parece s&oacute;lo una <em>burrada </em>pero en verdad hace presente lo que est&aacute; latente, hace evidente lo que estaba impl&iacute;cito, hace expl&iacute;cito lo que estaba impl&iacute;cito. Ser&iacute;a lo que podemos llamar una necro-pol&iacute;tica o una necro-l&oacute;gica, una l&oacute;gica de muerte o una pol&iacute;tica de muerte. La producci&oacute;n de poblaciones que fueron consideradas desechables, superfluas, sobrantes. En EEUU se est&aacute;n muriendo negros y latinos pobres con problemas de diabetes, de sobrepeso, etc. Esto es, <em>gente que sobra</em>. Eso es la necro-pol&iacute;tica. Hay poblaciones que &ldquo;sobran&rdquo; porque no son &ldquo;necesarias&rdquo; a lo que es la vida equivalente a &ldquo;producir&rdquo;. Esta respuesta neoliberal-neoliberal nos escandaliza, pero en realidad creo que el esc&aacute;ndalo es demasiado f&aacute;cil y no nos lleva a ning&uacute;n sitio. Decir &ldquo;qu&eacute; bruto Trump&rdquo; es una cr&iacute;tica muy f&aacute;cil. Porque en realidad habr&iacute;a que preguntarse si esa l&oacute;gica no est&aacute; ya en nosotros mismos. Por ejemplo, con respecto a lo que ha ocurrido en algunas residencias de ancianos espa&ntilde;olas (abandono, desidia, muerte), &iquest;no ha estado operando ah&iacute; una necro-l&oacute;gica, no han ca&iacute;do ah&iacute; acaso los m&aacute;s vulnerables? &iquest;Nos est&aacute; importando eso? &iquest;Estamos empujando un cambio en la l&oacute;gica de las residencias? &iquest;O consideramos que era gente mayor, que ya estaba en edad de irse y punto? &iquest;No estamos naturalizando la l&oacute;gica neoliberal? Lo digo porque muchas veces creemos que el neoliberalismo est&aacute; en otros, es cosa de otros. Yo m&aacute;s bien creo que es un inconsciente que nos atraviesa a todos. Y ese inconsciente es el que nos lleva a pensar que, bueno, <em>total era gente mayor</em>. Esta ser&iacute;a una de las respuestas: ha habido una interrupci&oacute;n, pero nosotros vamos a seguir como si nada. Darwinismo social, los fuertes ser&aacute;n m&aacute;s fuertes despu&eacute;s de esta sacudida. Una versi&oacute;n un tanto perversa de lo que se llama <em>resiliencia</em>, es decir hemos recibido un golpe, pero ese golpe nos hace m&aacute;s fuertes y caen los d&eacute;biles. La respuesta neoliberal, de alguna manera, nos atraviesa a todos nosotros. De hecho, creo que dentro cada uno hay una voz que nos dice &ldquo;ojal&aacute; podamos volver cuanto antes a la normalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La respuesta neoliberal-socialdem&oacute;crata</strong>
    </p><p class="article-text">
        La segunda respuesta la podr&iacute;amos llamar neoliberal-socialdem&oacute;crata, llevar&iacute;a el nombre de Pedro S&aacute;nchez en Espa&ntilde;a o Alberto Fern&aacute;ndez en Argentina, por ejemplo. Obviamente que para m&iacute; es muy preferible la respuesta que se da en Espa&ntilde;a a la que se est&aacute; dando en Brasil o en EEUU, no s&oacute;lo preferible sino defendible por mil razones. Pero me parece que hay que pensar, que hay complejizar, y complejizar pasa por decir que lo que hay no es lo &uacute;nico posible, seguir pensando, no quedarse ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esta respuesta propone una combinaci&oacute;n de derechos sociales (como la renta m&iacute;nima) y medidas sanitarias con un marco de producci&oacute;n y consumo que ni se cuestiona ni se toca.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de medidas sociales con medidas sanitarias es importante, pero con un l&iacute;mite que no se toca ni se cuestiona: el marco de producci&oacute;n y de consumo en el que estamos instalados (turismo, etc.). Es lo que podemos llamar &ldquo;nueva normalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Segunda respuesta entonces: a la intrusi&oacute;n de Gaia, respondemos con algunos derechos, con algunas medidas sanitarias. Nueva normalidad pero no cuestionamos el marco, las condiciones que han producido la situaci&oacute;n, que est&aacute;n produciendo las cat&aacute;strofes. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no se van a producir otras? Si seguimos en el r&eacute;gimen de depredaci&oacute;n y el desarrollo ciego que obliga a Gaia a reaccionar.
    </p><p class="article-text">
        Esta respuesta tiene ventajas con respecto a la neoliberal, pero tiene l&iacute;mites que&nbsp;tenemos que ver qu&eacute; hacer con ellos. Una manera, un marco de producci&oacute;n y de consumo que no se est&aacute; cuestionando, que no se est&aacute; alterando, que no se est&aacute; desmontando, que no se est&aacute; transformando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La respuesta en clave emancipadora</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y cabr&iacute;a imaginar una tercera y &uacute;ltima respuesta, pero por ahora no la hay. Al menos yo no la s&eacute; ver. Y en todo caso tampoco puede salir de la mente de un solo individuo. Es decir, es una respuesta que la debe crear la gente, no los intelectuales; porque es la gente la que crea maneras de vivir. No son ni los gobiernos, ni los militantes, ni los intelectuales, sino la gente com&uacute;n, la gente cualquiera es la que tiene que crear la tercera respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una materia prima en la que esa respuesta podr&iacute;a arraigar, que es lo que ha pasado durante el confinamiento. En lo que han sido los dos o tres meses de confinamiento y de las fases. Porque me parece que en esa interrupci&oacute;n ha habido una interrupci&oacute;n del marco de producci&oacute;n-consumo, una interrupci&oacute;n que no la ha tra&iacute;do una revoluci&oacute;n proletaria, obrera, sino que la ha tra&iacute;do el bicho m&aacute;s peque&ntilde;o que hay en el planeta. Esta es una cosa rar&iacute;sima que nos obliga a pensar, a inventar nuevas categor&iacute;as, porque las respuestas que tenemos no sirven de nada.
    </p><p class="article-text">
        En este tr&aacute;nsito de confinamiento me parece que nos han pasado cosas y esas cosas podr&iacute;an ser la materia prima, el humus, el caldo de cultivo para otra respuesta, en clave emancipadora.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha emergido en estos tres meses de confinamiento? Yo dir&iacute;a que tres cosas: preguntas, malestares y nuevos deseos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Preguntas</em>. Nadie ha podido seguir la vida igual, todas las vidas han sido trastocadas. Todas las vidas han tenido que reinventarse: trabajar o no trabajar, qu&eacute; hacer con los ni&ntilde;os, obedecer o no obedecer las normas, c&oacute;mo informarnos, c&oacute;mo no volvernos loco en el confinamiento, c&oacute;mo cuidar a los m&iacute;os. Eso han sido preguntas radicales. La interrupci&oacute;n de la normalidad nos pone preguntas que nos obligan a inventar formas de vida. No nos pasa tantas veces que estamos obligados a inventar.&nbsp;Creo que son momentos bien importantes cuando surgen preguntas que nos interrogan profundamente. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando? &iquest;Qu&eacute; nos va a pasar? &iquest;Qu&eacute; es lo esencial? &iquest;Qu&eacute; y qui&eacute;n nos cuida? &iquest;Qu&eacute; es lo significativo? &iquest;Qu&eacute; es lo importante? &iquest;Qu&eacute; relaciones me sostienen? &iquest;Qu&eacute; hace que mi vida valga la pena? &iquest;Qu&eacute; es lo que tengo que cuidar? &iquest;En qu&eacute; poner atenci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <em>Malestares.</em> El malestar es una potencia para la revuelta, malestar es lo que nos empuja a combatir un estado de cosas. No encajar, sentir que la realidad te oprime, te aplasta, te asfixia. Es una potencia de subversi&oacute;n, para agujerear la realidad, para ir m&aacute;s all&aacute; de lo que se nos propone. Y malestar ha habido mucho, con respecto al estado y con respecto al mercado. Con respecto al Estado porque &mdash;m&aacute;s all&aacute; de sus mejores intenciones&mdash; su manera de actuar siempre es ciega a las desigualdades. Por ejemplo dice: &ldquo;hay que confinarse&rdquo; y seguramente meterse en casa ha sido lo m&aacute;s sensato en ese primer momento. Pero, &iquest;y los que no tienen casa? &iquest;Y los que viven en una casa muy chiquita con una familia inmensa? &iquest;Y los que viven al d&iacute;a? El Estado legisla como si todos fu&eacute;semos una gran clase media. Por eso se han tenido que organizar desde la sociedad las despensas solidarias, porque no es as&iacute;.&nbsp;El Estado es ciego, legisla desde lo que deben ser las cosas, pero luego est&aacute;n lo que <em>son</em> las cosas. En lo que son las cosas hay desigualdades, de clase, de g&eacute;nero, de edad&hellip; y tambi&eacute;n hay singularidades, cada uno somos una singularidad, cada vida tiene una peculiaridad.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto, con respecto al mercado, porque hemos visto como una evidencia que el mercado no cuida la vida: no hab&iacute;a mascarillas, no hab&iacute;a respiradores, hab&iacute;a precariedad entre los sanitarios porque todo eso es funcional a la &ldquo;maximizaci&oacute;n del beneficio&rdquo;. La l&oacute;gica del mercado no es la de los valores de uso, sino la del beneficio. Y el beneficio est&aacute; por encima de la vida. Marx dec&iacute;a que el mercado sigue una l&oacute;gica <em>extraterrestre,</em> porque est&aacute; por encima de la tierra, por encima de los terrestres, por encima de las preocupaciones y cuidados terrenales.
    </p><p class="article-text">
        <em>Deseos</em>. Por &uacute;ltimo, yo dir&iacute;a que ha habido deseos nuevos. En la experimentaci&oacute;n de cierto silencio, en el tiempo reapropiado, un tiempo que ya no es la rueda del h&aacute;mster, en ciertos encuentros o reencuentros que ha habido con la naturaleza, desde los p&aacute;jaros por las ventanas hasta los paseos sin coches, en el cuidado de los m&aacute;s cercanos, en el cuidado amoroso de desconocidos como ha pasado en las despensas, en pr&aacute;cticas creativas caseras para habitar el tiempo, en la intensificaci&oacute;n de los v&iacute;nculos. En miles de experiencias distintas se han despertado las ganas de vivir de otra manera, en otro contacto con los dem&aacute;s, en otro contacto con el silencio, con la naturaleza, con el tiempo. Me parece que todo eso es el caldo de cultivo, el humus, la materia prima de una posible tercera respuesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo existencial y lo pol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el desaf&iacute;o? Me parece que el desaf&iacute;o m&aacute;s importante que tenemos es el desaf&iacute;o de inventar otra concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Mientras sigamos pensando que lo pol&iacute;tico pasa por &ldquo;los&rdquo; pol&iacute;ticos, por las luchas de poder, la pol&iacute;tica estar&aacute; siempre seca. Porque no tiene la fuerza de lo existencial. Habr&iacute;a que reinventar la pol&iacute;tica, uniendo lo pol&iacute;tico a lo existencial. &iquest;Y qu&eacute; es lo existencial? Es lo que nos pasa. Son preguntas que nos pasan, malestares y deseos que nos pasan y queremos compartir. Son espacios de compartir lo que a uno le pasa por el cuerpo, lo que a uno le pasa en lo m&aacute;s &iacute;ntimo. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la fuerza del movimiento feminista? En unir a lo pol&iacute;tico las vidas cotidianas, el cuidado, la violencia. Siempre que lo existencial se une a lo pol&iacute;tico, hay energ&iacute;a, hay fuerza. Siempre que se separa, hay debilidad, s&oacute;lo quedan luchas entre camarillas.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n social no tiene s&oacute;lo que ver con hacer demandas al estado para que las solucione, sino que es tambi&eacute;n la expresi&oacute;n, la organizaci&oacute;n, la elaboraci&oacute;n de esas preguntas radicales sobre el sentido de la vida. Hacer pol&iacute;tica es compartir preguntas sobre qu&eacute; hacemos en esta vida que compartimos, eso es la pol&iacute;tica para m&iacute;. Es la pregunta por lo com&uacute;n. La pregunta original de la <em>polis</em>: &iquest;c&oacute;mo nos vamos a organizar para vivir juntos? La sanidad, la educaci&oacute;n, la pregunta por lo cotidiano pero que sale de la esfera de lo &iacute;ntimo, de lo individual y se comparte con otros. Y parecer&iacute;a que hoy el desaf&iacute;o de nuevo est&aacute; ah&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tres respuestas, por tanto, a esta situaci&oacute;n de cat&aacute;strofe en la que vivimos, que no es una cat&aacute;strofe puntual sino un <em>estado catastr&oacute;fico del mundo </em>debido a una l&oacute;gica de beneficio que no mira consecuencias. Dos respuestas que s&oacute;lo piensan en <em>gestionar</em> la cat&aacute;strofe: hacer como si nada y limitar da&ntilde;os. Y una respuesta de<em> transformaci&oacute;n </em>que est&aacute;<em> </em>a&uacute;n por inventar. El desaf&iacute;o es ese: reinventar la pol&iacute;tica dot&aacute;ndola de un contenido existencial. Esto es, que en la pol&iacute;tica pueda entrar lo m&aacute;s &iacute;ntimo de cada cual, sus preguntas, sus malestares y sus deseos de vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>Transcripci&oacute;n </em><a href="http://www.revistaaji.com/habitar-y-gobernar-la-incertidumbre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>por la revista Aj&iacute;</em></a><em> del coloquio realizado en Madrid en </em><a href="https://www.facebook.com/110357530374545/posts/310995333644096/?vh=e&amp;d=n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio La Atenea</a><em>. &ldquo;Habitar y gobernar la incertidumbre. Reflexionar en com&uacute;n en tiempos confusos&rdquo;. Mi&eacute;rcoles 15 de julio.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/invencion-realidad-disminuida_132_6187886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2020 20:12:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Invención o realidad disminuida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Covid-ficciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/covid-ficciones_129_6175410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/991af3ce-ae41-4748-8521-6abfbf6efd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Covid-ficciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres microrrelatos sobre los potenciales del presente</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Necesitamos ficciones para creer en la realidad de lo que vivimos&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El muro</strong>
    </p><p class="article-text">
        Finalmente decidieron separarse. La ciudad se dividi&oacute; en dos: los j&oacute;venes al Oeste y los mayores al Este. Un gigantesco Muro electrificado cortaba la ciudad como un limpio hachazo. Los j&oacute;venes nunca asumieron que la pandemia tuviera que ver con ellos. Los mayores, m&aacute;s y m&aacute;s asustados por s&iacute; mismos, no supieron encontrar otra salida. Extra&ntilde;as noticias jam&aacute;s verificadas de un complot juvenil para contagiarse masivamente en Fiestas de Vida y de Muerte acabaron por decidirles. Al cumplir 14 a&ntilde;os los j&oacute;venes eran apartados de sus padres y enviados a la zona Oeste, llamada Ciudad Diamante. A partir de los 25 pod&iacute;an volver a la Zona Este, la Ciudad de Vidrio, como fuerza de trabajo simple o cualificada seg&uacute;n los rendimientos tele-escolares. Algunas voces se levantaron al principio hablando de segregaci&oacute;n y autoritarismo, pero apenas nadie protest&oacute; por aquella medida. Era el comienzo de los Nuevos Tiempos, todo era posible, todo estaba justificado. Los padres y los hijos se encontraban semanalmente en compuertas de cristal a lo largo del Muro. Los expertos estudiaron que la tristeza social por el distanciamiento fue muy intensa durante los tres primeros a&ntilde;os, pero la vida retom&oacute; pronto su normalidad. Y as&iacute; fue c&oacute;mo se dividi&oacute; la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desaf&iacute;o</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apareci&oacute; cuando ya estaba a la vista el tercer confinamiento, mientras la situaci&oacute;n social se degradaba al tiempo que se iba aceptando como normal. Aquel mensaje-llamamiento convocaba <em>a los que no tienen nada que perder, a los que lo han perdido ya todo</em> a extender por todas partes el contagio <em>si no se garantiza a todos un salario digno en la cuarentena</em>. Hacer del cuerpo un arma, usar el virus como palanca, un desaf&iacute;o inaudito. La amenaza se ejecutar&iacute;a la ma&ntilde;ana del primer d&iacute;a de confinamiento, <em>individualmente, por grupos, en masa (...) Ya estamos muertos, no tenemos miedo.</em>
    </p><p class="article-text">
        El mensaje corri&oacute; como la p&oacute;lvora, entre la incredulidad de todos. &iquest;Iba en serio? &iquest;Qui&eacute;n se atrev&iacute;a a tomar as&iacute; a la sociedad entera como reh&eacute;n? La derecha llamaba a encontrar y castigar r&aacute;pidamente a los responsables. La izquierda dec&iacute;a comprender el fondo del mensaje, pero sin compartir las formas. Los anticapitalistas lo juzgaban &ldquo;aventurerista&rdquo; y &ldquo;equivocado sobre la correlaci&oacute;n de fuerzas&rdquo;. Los te&oacute;ricos de la renta b&aacute;sica lamentaban que empa&ntilde;aba su propuesta, &ldquo;que es viable sin recurrir a la violencia&rdquo;. Pero al otro lado no hab&iacute;a nadie, s&oacute;lo un silencio cada vez m&aacute;s inquietante y muchos rumores: &ldquo;conozco a una persona que lo va a hacer&rdquo;, &ldquo;he visto a unos vecinos organiz&aacute;ndose&rdquo;, &ldquo;de &uacute;ltimas tienen raz&oacute;n, no queda otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El p&aacute;nico y la expectaci&oacute;n crec&iacute;an en paralelo, en el clima de un cap&iacute;tulo de Black Mirror. Hasta que lleg&oacute; la famosa alocuci&oacute;n del gobierno, cuyo contenido no se esperaba nadie. Nunca pudo descubrirse qui&eacute;n redact&oacute; aquel mensaje-llamamiento, pero todo lo que vino despu&eacute;s lo tuvo como origen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La fiesta</strong>
    </p><p class="article-text">
        En aquel lugar las fiestas hab&iacute;an tenido siempre un componente popular muy fuerte. As&iacute; que cuando, en el a&ntilde;o I d.C., las autoridades decidieron cancelarlas, el gesto casi autom&aacute;tico fue convocar una asamblea para ver qu&eacute; hacer. All&iacute; se reunieron todas las tribus: las Madres del Puerto, los punkis del Barrio Antiguo, los vecinos del Alto, los fiesteros de la playa de los Ingleses.
    </p><p class="article-text">
        Un punki jovencito tom&oacute; la palabra y formul&oacute; la cuesti&oacute;n: &ldquo;no podemos hacer las fiestas como siempre, como si no pasara nada, pero tampoco queremos aceptar la cancelaci&oacute;n sin m&aacute;s, por miedo. Nuestro deseo es celebrar juntos un a&ntilde;o m&aacute;s a nuestra diosa de Agosto&rdquo;. El desaf&iacute;o pasaba por organizar unas fiestas donde el cuidado fuese un asunto colectivo, teniendo en cuenta las exigencias que impon&iacute;a la nueva situaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo hacer que la precauci&oacute;n no implicase alejamiento, sino un nuevo juego, un nuevo arte de las distancias?
    </p><p class="article-text">
        Toda la gente sab&iacute;a bien que no se inventa una fiesta desde la nada, por decreto, as&iacute; que se pusieron a excavar en viejas tradiciones que pudieran servir. Las Madres rescataron aquella curiosa reverencia tan &ldquo;japonesa&rdquo; que se practicaba antiguamente en el Puerto como saludo. Los punkis recuperaron esa furiosa danza, cuyo recuerdo fue sepultado despu&eacute;s por el pogo, donde cada uno bailaba solo y al mismo tiempo vibraba con los dem&aacute;s. Los vecinos del Alto recobraron aquel lento Ritual de Cortejo tan presente en su primera adolescencia, motivado a medias por la timidez y a medias por la vigilancia de los padres. Los fiesteros aportaron toda su sabidur&iacute;a en la creaci&oacute;n de ambientes.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego aquellas fiestas no ser&aacute;n recordadas por su eficacia, puntualidad ni armon&iacute;a, pero todo eso fue compensado por la energ&iacute;a intensa de una implicaci&oacute;n sin delegaci&oacute;n. Lo que se celebr&oacute; ese agosto fue la reapropiaci&oacute;n de la existencia y la conquista de un nuevo sentido del v&iacute;nculo social.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nadie pod&iacute;a prever es que toda esa energ&iacute;a se prolongase a la vuelta de verano y que tantos experimentos surgieran entonces para reinventar radicalmente la educaci&oacute;n y la salud, el trabajo y el consumo, como se hab&iacute;an reinventado las fiestas, probando as&iacute; que, como dicen los cl&aacute;sicos, una sola chispa puede incendiar toda la pradera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/covid-ficciones_129_6175410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2020 20:14:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Covid-ficciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estar raros, contra la vieja y la nueva normalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/raros_132_6064094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d5ae14a-afe5-43ac-a7d4-6d94d8c6937a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estar raros, contra la vieja y la nueva normalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay normalidad, ni vieja ni nueva, lo que hay es un</p><p class="subtitle">proceso de normalización</p><p class="subtitle">que consiste en neutralizar todo lo que no encaja</p></div><p class="article-text">
        Conversaciones con amigos en fase 2: &ldquo;estoy muy raro&rdquo; me dice uno, &ldquo;me encuentro revuelta&rdquo; me dice otra.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me pasa lo mismo. Raro, descolocado, desorientado. &ldquo;Me he quedado a vivir en la fase 0&rdquo;, bromeo. Trabajo lo menos posible, paso mucho tiempo en casa, s&oacute;lo me animo a los encuentros significativos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si hubiese algo que atender en ese<em> estar raros</em>, algo a lo que deber&iacute;amos hacer un lugar? &iquest;Y si este estado de &aacute;nimo quisiera decirnos alguna cosa?
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> Pienso lo siguiente: estar raros significa que algo no encaja, que nosotros mismos no encajamos, que algo se ha roto, que hay un desajuste, un desacople.
    </p><p class="article-text">
        No encajamos en el sucederse de las fases hacia la &ldquo;nueva normalidad&rdquo;. Estar raros es nuestra manera de rebelarnos contra el proceso de normalizaci&oacute;n en marcha. Hay una desincronizaci&oacute;n entre el ritmo objetivo de las fases y nuestro propio ritmo subjetivo.
    </p><p class="article-text">
        Me parece que estar raros es ahora la mejor manera de estar, un signo de salud y de vitalidad contra la adaptaci&oacute;n y la anestesia. El desaf&iacute;o es m&aacute;s <em>dejarnos estar</em> raros que dejarlo de estar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong> &iquest;Por qu&eacute; no encajamos? Hay restos en nosotros de lo que hemos vivido estos meses. Huellas de un acontecimiento. Efectos de la interrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia vivida ha dejado sus marcas en nosotros. Esas marcas nos desv&iacute;an del camino autom&aacute;tico hacia la nueva normalidad, demasiado parecida a la vieja aunque lleve mascarilla.
    </p><p class="article-text">
        Las cosas no cierran. Quiz&aacute; duele, pero es mejor as&iacute;. El cierre es la normalizaci&oacute;n. No hay normalidad, ni vieja ni nueva, lo que hay es un <em>proceso de normalizaci&oacute;n</em> que consiste en neutralizar todo lo que no encaja, en presentar la norma como el &uacute;nico camino posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> &iquest;Qu&eacute; nos pas&oacute;? Por un momento se interrumpi&oacute; la definici&oacute;n convencional de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la idea seg&uacute;n la cual <em>cada uno tiene su vida</em>. La existencia dej&oacute; de ser un asunto privado. El v&iacute;nculo de interdependencia se impuso como una evidencia material y concreta. No hay burbuja que proteja absolutamente del contagio, nadie puede salvarse solo. El otro, en la distancia social, se hizo parad&oacute;jicamente m&aacute;s presente: mi destino est&aacute; ligado al suyo. Los otros cuentan, importan.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la idea seg&uacute;n la cual el trabajo y el consumo configuran el sentido de la vida. Para miles de personas los automatismos de la vida cotidiana quedaron suspendidos. Incluso continuar como si nada requer&iacute;a todo un esfuerzo de invenci&oacute;n: &iquest;seguir trabajando c&oacute;mo y para qu&eacute;? &iquest;Seguir consumiendo c&oacute;mo y para qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.</strong> En la interrupci&oacute;n han aparecido preguntas, malestares y ganas de otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Preguntas</em>: &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando, qu&eacute; me va a pasar, qu&eacute; nos va a pasar?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo importante, qu&eacute; es lo esencial, qu&eacute; y qui&eacute;n nos cuida?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo significativo, qu&eacute; relaciones me sostienen, qu&eacute; hace que mi vida merezca la pena ser vivida?
    </p><p class="article-text">
        <em>Malestares</em>, porque hemos sentido violentamente la evidencia de que las l&oacute;gicas estatales y mercantiles no cuidan.
    </p><p class="article-text">
        El Estado, porque a pesar de sus mejores intenciones cuando las tiene, es ciego a las desigualdades y las singularidades de las formas de vida. Se legisla como si la sociedad entera fuese una clase media m&aacute;s o menos acomodada. Confinarse, muy bien, pero &iquest;y los que no tienen casa? &iquest;Y los que viven al d&iacute;a? &iquest;Y los que viven en un lugar peque&ntilde;o y son muchos? &iquest;Y los que tienen peculiaridades f&iacute;sicas o ps&iacute;quicas que convierten el confinamiento en un encierro insoportable? Todas las desigualdades por g&eacute;nero, edad, raza, clase. El Estado, basado en la l&oacute;gica de la ley y el deber ser, no ve las diferencias que atraviesan lo que <em>hay</em>.
    </p><p class="article-text">
        El Mercado, porque su l&oacute;gica de maximizaci&oacute;n de la ganancia y beneficio le sit&uacute;a siempre por encima del cuidado de la vida. Es una l&oacute;gica literalmente<em> extra-terrestre</em>: por encima de lo terrestre, de los terrestres y de la tierra. No se producen valores de uso, sino valores de cambio. No se producen riquezas, sino beneficio. Los inventos t&eacute;cnicos no liberan tiempo, sino que intensifican la producci&oacute;n. La guerra es la ocasi&oacute;n ideal para convertir ciertas mercanc&iacute;as (las armas) en dinero. El paro y los despidos son la mejor soluci&oacute;n de las empresas para no arruinarse. La obsolescencia programada resulta una gran idea.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas para los habitantes de la tierra (humanos y no humanos) son <em>soluciones</em> para la econom&iacute;a. De ah&iacute; que el pensador italiano Antonio Gramsci apelase a nuestra &ldquo;terrestritud com&uacute;n&rdquo; contra la l&oacute;gica capitalista de beneficio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ganas</em>: en el silencio, en el tiempo reapropiado, en ciertos encuentros y reencuentros con la naturaleza, en los primeros paseos por ciudades libres de ruido, coches y estr&eacute;s, en el cuidado de los m&aacute;s cercanos, en la atenci&oacute;n amorosa a los desconocidos, en las pr&aacute;cticas creativas caseras, en la intensificaci&oacute;n de los v&iacute;nculos... en mil experiencias distintas se han despertado las ganas de vivir de otras maneras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6.</strong> La vida viene sin manual de instrucciones. &ldquo;Vivir no es otra cosa que arder en preguntas&rdquo; dec&iacute;a el poeta Antonin Artaud. No hay normalidad, ni vieja ni nueva, sino un proceso de normalizaci&oacute;n constante: apagar el fuego siempre reavivado de las preguntas sobre c&oacute;mo vivir.
    </p><p class="article-text">
        Estar raros es seguir vivos. Insistir en nuestras preguntas, malestares y deseos contra la normalizaci&oacute;n. Tratar de convertir todo ello en materia a elaborar para inventar un deseo nuevo, una nueva forma de vivir.
    </p><p class="article-text">
        Estar raros es defender nuestras preguntas, conservar las marcas que nos ha dejado la interrupci&oacute;n como algo precioso, disponernos a <em>otra atenci&oacute;n</em> sobre nosotros mismos y sobre la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Atenci&oacute;n a todo lo que no encaja, porque bajo la apariencia de normalizaci&oacute;n hay mil heridas. Personas que ya no est&aacute;n y cuya ausencia nos interroga: &iquest;es normal que esta persona ya no est&eacute;, su muerte es natural o se trata de una muerte pol&iacute;tica, que depende de un modo de organizaci&oacute;n social? Lugares y cosas que ya no est&aacute;n: &iquest;es normal que este sitio haya cerrado, que esa persona ya no trabaje aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Estamos raros porque no queremos volver a lo mismo y porque adem&aacute;s lo mismo <em>ya no existe</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7.</strong> Ah&iacute; fuera sigue el virus. Es un actor nuevo en el tablero de juego que obliga a todos los dem&aacute;s a redefinirse: nuevos h&aacute;bitos, distancia social y medidas de protecci&oacute;n en escuelas, universidades, comercios, transportes. Estamos raros tambi&eacute;n porque somos sensibles a todo esto.
    </p><p class="article-text">
        Una amiga, madre de dos ni&ntilde;as, me dice: &ldquo;ya no s&eacute; qu&eacute; significa ser madre, para qu&eacute; mundo se educa ahora a los hijos&rdquo;. El suelo se abre bajo nuestros pies.
    </p><p class="article-text">
        La misma pregunta se puede hacer un maestro, una maestra, un terapeuta, un trabajador social, un agente cultural, un trabajador sanitario...
    </p><p class="article-text">
        No hay normalidad, ni vieja ni nueva, s&oacute;lo proceso de normalizaci&oacute;n: permanente desactivaci&oacute;n de las preguntas que podr&iacute;an abrir la situaci&oacute;n, para reapropi&aacute;rnosla, dejar simplemente de obedecer e inventar reglas comunes de cuidado colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8.</strong> Malas noticias: el virus se reproduce a trav&eacute;s de nuestras formas de vida (turismo, aglomeraciones). Hay una especie de radioactividad en el aire. Podemos decir que los modos de vida convencionales est&aacute;n infectados y envenenados.
    </p><p class="article-text">
        No hay vuelta a lo mismo. Incluso la persona que agarre este verano un vuelo con un destino paradis&iacute;aco lo har&aacute; con un cosquilleo de intranquilidad en la nuca.
    </p><p class="article-text">
        Si estiramos m&aacute;s a&uacute;n las malas noticias, podemos afirmar que la &ldquo;nueva normalidad&rdquo; s&oacute;lo es un par&eacute;ntesis entre dos estados de alarma, aquel del que venimos y aquel hacia el que vamos. Incluso si no vuelve a declararse nunca, en adelante viviremos bajo su amenaza. Hasta que se encuentre la vacuna, s&iacute;. &iquest;Y si no se encuentra? &iquest;Y si aparecen nuevos virus u otros riesgos mayores derivados del cambio clim&aacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/obediencia-coronavirus-apocalipsis-disuasion_6_1032456761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El miedo ha llegado para quedarse</a>. La norma es, de aqu&iacute; en adelante, el propio estado de alarma. Y lo que llamamos &ldquo;nueva normalidad&rdquo; es s&oacute;lo una fase particular en ese marco: siempre provisional, precaria, inestable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9.</strong> Podemos distinguir dos versiones de este proceso de normalizaci&oacute;n, dos formas de adaptaci&oacute;n, dos formas de gobierno que son al mismo tiempo dos formas de subjetivaci&oacute;n (es decir, de vivir las cosas).
    </p><p class="article-text">
        La<em> neoliberal / neoliberal</em> lleva el nombre de Trump, Bolsonaro, Johnson. &iquest;La econom&iacute;a por encima de la vida? No: la econom&iacute;a <em>es</em> la vida.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la normalidad lo antes posible, caiga quien caiga. Como rezaba la pancarta de un manifestante pro-Trump en Estados Unidos, &ldquo;<a href="https://blocs.mesvilaweb.cat/Didac/?p=268309" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sacrificad a los d&eacute;biles</a>&rdquo;. La vida es productividad, la vida es empresa, cada uno es el empresario de s&iacute; mismo, dejad caer a los que no puedan seguir el ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Necro-pol&iacute;tica y necro-l&oacute;gica: producci&oacute;n de poblaciones desechables, superfluas, sobrantes. Precisamente el rasgo que Hannah Arendt se&ntilde;al&oacute; en su d&iacute;a como condici&oacute;n necesaria de la pol&iacute;tica nazi en<em> Los or&iacute;genes del totalitarismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos escandalicemos tan deprisa. Es demasiado f&aacute;cil y no lleva a ning&uacute;n sitio. Esa pancarta s&oacute;lo hace expl&iacute;cito lo impl&iacute;cito, hay que agradec&eacute;rselo. La necro-l&oacute;gica ya rige nuestras instituciones. Pensemos en las residencias donde han muerto tantos de nuestros mayores. La percepci&oacute;n normalizadora que apaga las preguntas sobre esa muerte masiva (&ldquo;eran viejos, ten&iacute;an que morir&rdquo;) <em>ya</em> nos atraviesa y constituye.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n <em>neoliberal / socialdem&oacute;crata</em> lleva el nombre de Pedro S&aacute;nchez (o de Alberto Fern&aacute;ndez en Argentina).
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, es muy preferible (y defendible) frente al horror necro-pol&iacute;tico de la derecha radical por mil razones. Pero tampoco nos quedemos ah&iacute;. Es tambi&eacute;n un c&aacute;lculo coste-beneficio sobre las poblaciones consideradas como fuerza de trabajo, otra consideraci&oacute;n utilitaria.
    </p><p class="article-text">
        En este c&aacute;lculo se combinan los derechos sociales y las medidas sanitarias con un marco que no se toca, un l&iacute;mite absoluto. El querido Fernando Sim&oacute;n lo resumi&oacute; con su franqueza habitual: &ldquo;<a href="https://www.lasexta.com/noticias/nacional/fernando-simon-tal-vez-en-el-futuro-vivamos-de-la-ciencia-pero-ahora-vivimos-del-turismo-y-tenemos-que-prepararnos_202006125ee3c2e3a58c2600016991c8.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este pa&iacute;s vive del turismo, tenemos que prepararnos</a>&rdquo; (en otras geograf&iacute;as se trata de otros extractivismos depredadores). A esa combinaci&oacute;n se llama &ldquo;nueva normalidad&rdquo;. No se toca el marco, ni se emprende ning&uacute;n cambio sustantivo.
    </p><p class="article-text">
        Pero tampoco le pidamos peras al olmo: lo que ha cambiado siempre las cosas es una nueva definici&oacute;n de la realidad, la emergencia de otro <em>sentido</em> de la vida. Un gobierno gestiona, mejor o peor, pero no puede producir otro sentido de la vida.
    </p><p class="article-text">
        10. Una cantidad de preguntas, una cantidad de malestares, una cantidad de ganas de otra cosa. Todo ello junto y revuelto, en un magma. <em>Es un potencial enorme</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el desaf&iacute;o? Engarzar lo existencial con lo pol&iacute;tico, las preguntas y el impulso de cambio. S&oacute;lo hay <em>energ&iacute;a pol&iacute;tica</em> cuando ambas dimensiones tejen un v&iacute;nculo, como ocurri&oacute; el 11M de 2004, el 15M de 2011, los 8M de la huelga feminista.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n social no consiste s&oacute;lo en una serie de problemas objetivos (pobreza, etc.) que se articulan en demandas dirigidas al Estado, sino que es tambi&eacute;n la <em>expresi&oacute;n</em> (no la representaci&oacute;n) de unas preguntas radicales sobre la vida que de pronto se vuelven colectivas, comunes y compartidas. Formas de expresi&oacute;n (organizativa, estrat&eacute;gica, t&aacute;ctica) que hay inventar <em>cada vez</em>, no despreciando las experiencias pasadas, sino recre&aacute;ndolas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lo existencial se separa de lo pol&iacute;tico s&oacute;lo hay debilidad: lo pol&iacute;tico se convierte en partido, identidad e ideolog&iacute;a; lo existencial se lleva a terapia
    </p><p class="article-text">
        Las tentativas de transformaci&oacute;n social han fracasado una y otra vez cuando encomiendan el cambio a una renovaci&oacute;n puramente objetiva, estructural, sociol&oacute;gica. Es la &ldquo;<a href="http://www.filosofia.org/rev/pch/1968/pdf/n12p151.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">izquierda sin sujeto</a>&rdquo; que desmont&oacute; el pensador argentino Le&oacute;n Rozitchner hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, pero que persiste en su fracaso.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda sin sujeto se hace cargo de lo pol&iacute;tico sin dimensi&oacute;n existencial, la terapia se hace cargo de lo existencial sin dimensi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El sujeto de cambio no es mero soporte de determinaciones econ&oacute;micas o sociol&oacute;gicas, sino el<em> espacio de elaboraci&oacute;n</em> de preguntas, malestares y deseos. Un espacio a la vez e indisociablemente individual y colectivo.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza de transformaci&oacute;n hoy pasa por la capacidad de dar expresi&oacute;n com&uacute;n al magma de preguntas, malestares y deseos que nos atraviesa, a nuestras subjetividades heridas y en crisis, en definitiva, a nuestro &ldquo;estar raros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gracias por las conversaciones &ldquo;raras&rdquo; que alimentan este art&iacute;culo: Marta Badiola, Natasa Lekkou, Raquel Mezquita, Marga Padilla, Juan Guti&eacute;rrez, Natalia Garay, Diego Sztulwark, Agustina Beltr&aacute;n, Javier Olmos, Arantza Santesteban, Sergio Larriera, Eugenia Mongil, Amarela Varela.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/raros_132_6064094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 19:50:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estar raros, contra la vieja y la nueva normalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Obediencia o apocalipsis: la estrategia de la disuasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/obediencia-coronavirus-apocalipsis-disuasion_132_6046123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a40f883d-64b2-4fba-8077-87fd1bc4a0c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Obediencia o apocalipsis: la estrategia de la disuasión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ensayo de teoría-ficción sobre los modos de gobierno por venir.</p></div><p class="article-text">
        <em>Imaginemos la aparici&oacute;n de nuevos brotes v&iacute;ricos, segundas y terceras oleadas de contagio, m&aacute;s cuarentenas y escaladas en respuesta&hellip; La sombra del apocalipsis es el escenario ideal para la activaci&oacute;n de una nueva estrategia de la disuasi&oacute;n: obediencia o fin del mundo. Un poder que no impone certezas, sino que gestiona la incertidumbre. No postula un orden, sino que gestiona el desorden. No promete nada, s&oacute;lo exhibe la amenaza. &iquest;C&oacute;mo fugar?</em>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no son t&eacute;rminos tan evidentes como otros, pero &ldquo;escalada&rdquo; y &ldquo;desescalada&rdquo; tambi&eacute;n forman parte del lenguaje b&eacute;lico que tant&iacute;simos gobiernos han escogido para producir sentido (&ldquo;relato&rdquo;) a su gesti&oacute;n <em>pol&iacute;tica</em> de la pandemia. Es decir, a su c&aacute;lculo coste-beneficio particular.
    </p><p class="article-text">
        Fueron por ejemplo empleados habitualmente en la llamada &ldquo;estrategia de la disuasi&oacute;n&rdquo; activa durante la Guerra Fr&iacute;a entre EEUU y la URSS. Esta estrategia consist&iacute;a en &ldquo;comunicar&rdquo; al adversario la capacidad de devolver el ataque nuclear, aun estando herido de muerte.
    </p><p class="article-text">
        En palabras muy precisas del Doctor Strangelove (Peter Sellers), el antiguo nazi reconvertido en consejero del presidente de los EEUU en la genial s&aacute;tira de Kubrick <em>Tel&eacute;fono rojo, volamos hacia Mosc&uacute;</em><em>, &ldquo;</em>la disuasi&oacute;n consiste en el arte de provocar en la mente del enemigo el miedo a atacar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La doctrina de la disuasi&oacute;n pretendi&oacute; ser el principio rector de un &ldquo;orden nuevo&rdquo; basado en la siguiente alternativa infernal: <em> paz o fin del mundo</em>. El &ldquo;ascenso a los extremos&rdquo;, que seg&uacute;n el general y te&oacute;rico Von Clausewitz define la esencia de la guerra como &ldquo;duelo a muerte&rdquo;, se congela para evitar la aniquilaci&oacute;n total. Es el famoso equilibrio del terror: morir a dos o vivir juntos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la disuasi&oacute;n no era m&aacute;s que <em> la continuaci&oacute;n de la guerra por otros medios. </em> La &ldquo;escalada&rdquo; que comunicaba al otro la capacidad propia de destrucci&oacute;n se tradujo en la carrera de armamento, la guerra de las galaxias o el aumento deliberado del riesgo a partir de un conflicto concreto, como ocurri&oacute; durante la crisis de los misiles de 1962.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si vis pacem para bellum</em>, si quieres la paz prep&aacute;rate para la guerra, porque esa preparaci&oacute;n es el modo mismo de conjurarla. Diplomacia de la violencia. Un orden sostenido por la amenaza de la muerte como Se&ntilde;or absoluto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sentido podr&iacute;a tener hoy la actualizaci&oacute;n de la ret&oacute;rica disuasiva en el contexto de la gesti&oacute;n de la pandemia? Aparentemente, ninguno. El virus no retrocede porque nuestros gobiernos le &ldquo;comuniquen&rdquo; su fuerza de armamento (escalada) y el peligro consecuente de una destrucci&oacute;n total.
    </p><p class="article-text">
        La COVID-19 ni siquiera es equivalente a la &ldquo;c&eacute;lula durmiente&rdquo; de las guerras asim&eacute;tricas contra el terrorismo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: no tiene intenci&oacute;n ninguna ni proyecto especial de acabar con la civilizaci&oacute;n occidental o de imponer un califato v&iacute;rico, s&oacute;lo quiere <em>perseverar en su ser </em> (sea este f&iacute;sico o qu&iacute;mico).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la estrategia efectiva, pr&aacute;ctica, real, de los gobiernos contra el virus tiene mucho m&aacute;s que ver con las t&aacute;cticas militares de contrainsurgencia: quitarle <em> directamente </em> el agua al pez para que muera, en este caso mediante el confinamiento general de las poblaciones.
    </p><p class="article-text">
        Pero las palabras no son inocentes, y menos las que emplean los gobiernos del mundo en un momento como este, sino <em> operaciones </em> que buscan producir efectos en los comportamientos y los imaginarios. Amenazas, consignas, met&aacute;foras que nos piensan. <em>La gesti&oacute;n de una crisis es toda ella instrumento de comunicaci&oacute;n.</em> No hay que ser ilusos ni ingenuos con los t&eacute;rminos que se emplean desde las alturas del Estado, sino aprender a leerlos estrat&eacute;gicamente. &iquest;Qu&eacute; comunica la ret&oacute;rica disuasiva de nuestros gobiernos <em> y a qui&eacute;n</em>?
    </p><h4 class="article-text">Hermanos enemigos</h4><p class="article-text">
        Volvamos por un momento al contexto de la Guerra Fr&iacute;a. Los analistas cr&iacute;ticos m&aacute;s finos no pensaron la disuasi&oacute;n solamente como una forma de &ldquo;di&aacute;logo&rdquo; y de &ldquo;influencia rec&iacute;proca&rdquo; entre los super-grandes, sino tambi&eacute;n como un <em> modo de gobernar conjuntamente el mundo.</em>
    </p><p class="article-text">
        La dial&eacute;ctica USA-URSS fue tambi&eacute;n una manera de repartirse efectivamente el planeta, sometiendo la autonom&iacute;a potencial de las naciones peque&ntilde;as y neutralizando preventivamente la posibilidad de aparici&oacute;n de cualquier &ldquo;tercer actor&rdquo; inesperado.
    </p><p class="article-text">
        El orden creado por la disuasi&oacute;n nuclear no era americano o sovi&eacute;tico, un bando contra otro, sino el mismo <em> tablero de ajedrez </em> que ordenaba el mundo entero en blancas y negras, codificando todo conflicto local -proceso de liberaci&oacute;n nacional, movimiento social- desde un plano superior.
    </p><p class="article-text">
        El empate catastr&oacute;fico entre los &ldquo;hermanos enemigos&rdquo; funciona como una estrategia despolitizadora que satura el espacio y bloquea la posibilidad de lo imprevisto, de lo inaudito, de lo in&eacute;dito. Paz para todos, s&iacute;, pero siempre bajo la garant&iacute;a tutelar y policial de las super-potencias.
    </p><p class="article-text">
        La hostilidad entre los grandes neutraliza los tumultos de los peque&ntilde;os. Un conflicto mayor fija y apacigua los conflictos menores. <em>Se disuade a un tercero.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a activarse, a partir de la pandemia del coronavirus, una nueva estrategia de la disuasi&oacute;n? Desde luego no buscar&iacute;a alcanzar con el virus -y tampoco con la infinidad de peligros que vienen o ya est&aacute;n- ning&uacute;n equilibrio del terror, sino m&aacute;s bien usar el miedo al apocalipsis como estrategia de disuasi&oacute;n <em> de las propias poblaciones</em><em>.</em> Pero, &iquest;disuadir a las poblaciones de qu&eacute;?
    </p><h4 class="article-text">Saturaciones</h4><p class="article-text">
        Cada crisis, ya sea esta personal o colectiva, abre un <em>agujero</em>
    </p><p class="article-text">
        El agujero puede interrogarse para pensar a partir de &eacute;l e incluso puede<em> atravesarse </em> para salir por otro lado. Es decir, los agujeros -todo lo que no encaja, lo fallido, la vacilaci&oacute;n del sentido- son condici&oacute;n de pensamiento y de transformaci&oacute;n (&iacute;ntima y social).
    </p><p class="article-text">
        Durante la crisis del coronavirus se han abierto (y reabierto) much&iacute;simos agujeros en el tejido personal y social, <em> a nivel planetario y simult&aacute;neamente</em><em>.</em> Si no nos hemos quedado anestesiados o indiferentes, si no hemos pensado que bastaba con tirar de los saberes previos, si nos hemos acercado a mirar a trav&eacute;s de los agujeros y no s&oacute;lo de las pantallas, habremos podido ver una cantidad de cosas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por ejemplo</em><em>,</em> la crudeza de la divisi&oacute;n social -por clase, g&eacute;nero, raza o edad- que recorre nuestra sociedad como una inmensa grieta. La distinci&oacute;n radical entre los &ldquo;inmunizados y los expuestos&rdquo;, entre los que han podido protegerse y los que no, entre los que han podido confinarse y los que han sostenido el confinamiento de los dem&aacute;s, entre la importancia de los cuidados y su valor social, con los trabajadores sanitarios precarizados como s&iacute;mbolo por excelencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por ejemplo,</em> la negaci&oacute;n y agresi&oacute;n constante a la naturaleza en que se basa nuestro sistema depredador. La percepci&oacute;n de la ciudad como ratonera, la celebraci&oacute;n de las irrupciones de animales en medio del asfalto a trav&eacute;s de los mil v&iacute;deos en circulaci&oacute;n, la pura y simple escucha de los p&aacute;jaros por las ventanas o los paseos masivos sin tr&aacute;fico ni finalidad, tambi&eacute;n han supuesto estos d&iacute;as visiones de otras relaciones posibles con el mundo, deseos de otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por ejemplo</em><em>,</em> la locura mortificante de la vida sometida al r&eacute;gimen del &ldquo;siempre m&aacute;s&rdquo;: la necesidad constante de producir y consumir. La experiencia del confinamiento abre de repente la pregunta por las &ldquo;actividades esenciales&rdquo;, pudiendo experimentarse cierto gusto por una vivencia de retiro o retirada de las din&aacute;micas cotidianas de ruido y estr&eacute;s. Es lo que trata de estigmatizarse ahora como &ldquo;s&iacute;ndrome de la caba&ntilde;a&rdquo;, como si no hubiese toda una <em>lucidez </em>en ese estado.
    </p><p class="article-text">
        Y mil ejemplos m&aacute;s posibles, dependiendo de c&oacute;mo y d&oacute;nde nos haya tocado vivir esta experiencia tan extra&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Crisis personal, ecol&oacute;gica, social&hellip; Distintos agujeros que podr&iacute;an resonar o reverberar entre s&iacute;, amplificando tanto el disgusto hacia el estado de cosas como las ganas de habitar el mundo de otra manera, fuentes ambas de nuevas expresiones de conflicto, resistencia y deserci&oacute;n por venir.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, lo que pretende el discurso de la guerra es <em>saturar ese espacio tachonado de agujeros. </em>Que nada de lo ocurrido nos de que pensar, ni nos mueva a actuar.
    </p><p class="article-text">
        La guerra de disuasi&oacute;n ya no es entre ej&eacute;rcitos, sino entre un orden agujereado y un pueblo <em>por venir </em>capaz de interrogar y atravesar los agujeros. Se trata de reducir la angustia de lo desconocido a terror paralizante, la interdependencia ante el peligro a factor de riesgo, el no saber a impotencia y delegaci&oacute;n. Que todo cambie (la &ldquo;nueva normalidad&rdquo;) sin que nada cambie realmente.
    </p><p class="article-text">
        La disuasi&oacute;n, como prolongaci&oacute;n de la guerra por otros medios, es una militarizaci&oacute;n de la sociedad que busca producir un <em>nosotros sin divisiones </em> (&ldquo;todos a una&rdquo;), es decir, sin <em> preguntas &iacute;ntimas y colectivas </em> que puedan ser fuente de una nueva politizaci&oacute;n. Una poblaci&oacute;n homog&eacute;nea de v&iacute;ctimas y supervivientes que s&oacute;lo pide protecci&oacute;n.
    </p><h4 class="article-text">No sabe, no puede y no quiere</h4><p class="article-text">
        Imaginemos la aparici&oacute;n de otros brotes v&iacute;ricos, segundas y terceras oleadas de contagio, nuevas cuarentenas y escaladas en respuesta&hellip; &iquest;Podr&iacute;a entrar nuestro mundo en una especie de guerra <em>fr&iacute;a </em> permanente, de tiempos y geometr&iacute;as variables, sin enemigo claro esta vez, sino potencial, difuso y ubicuo -en el fondo las distintas &ldquo;intrusiones de Gaia&rdquo; (Isabelle Stengers) en nuestro modo de vida basado en el dominio y la depredaci&oacute;n del planeta?
    </p><p class="article-text">
        La sombra del apocalipsis es el escenario ideal para la activaci&oacute;n de una nueva estrategia de la disuasi&oacute;n: obediencia o fin del mundo. &iquest;Podemos anticiparla con el pensamiento? &iquest;En qu&eacute; sentido ser&iacute;a algo distinto de lo que ya conocemos?
    </p><p class="article-text">
        Proyectemos lo siguiente: la disuasi&oacute;n es un poder que <em>no sabe, no puede y no quiere.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No sabe. </em>Pocas veces hemos podido ver a los pol&iacute;ticos confesar tanto su ignorancia como durante estos d&iacute;as. Ha sido realmente sorprendente escuchar salir de sus labios palabras como &ldquo;no sabemos&rdquo;. No sabemos con qu&eacute; nos enfrentamos, qu&eacute; es este virus, si puede mutar, si es posible una segunda oleada. Los poderes a los que estamos acostumbrados suelen cubrirse de la justificaci&oacute;n de un <em> saber total</em>: ideolog&iacute;a, discurso experto. Pero su nueva confesi&oacute;n de ignorancia no significa ninguna p&eacute;rdida de control, ni autoriza una distribuci&oacute;n del poder distinta. <em>Todos somos ignorantes, pero unos menos que otros</em>. Hay un saber, aunque sea de m&iacute;nimos, que es el &uacute;nico capaz de prevenir la cat&aacute;strofe total. Una garant&iacute;a precaria, inestable, pero no queda otra. <em>El poder disuasivo no impone certezas, sino que gestiona la incertidumbre.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No puede. </em>Tampoco estamos habituados a escuchar a los pol&iacute;ticos reconocer su impotencia. No podemos, no dominamos la situaci&oacute;n, somos incapaces de asegurar nada, estamos trabajando por ensayo y error, sin planificaci&oacute;n. Lo normal en ellos es exhibir la fuerza, prometer el control. Pero el poder disuasivo m&aacute;s bien nos da a elegir <em>entre dos anarqu&iacute;as</em>. Por un lado la anarqu&iacute;a inferior de la improvisaci&oacute;n, el estado de excepci&oacute;n variable, la gesti&oacute;n<em> just in time</em>. Y por otro la anarqu&iacute;a superior de la cat&aacute;strofe final, el colapso definitivo, la aniquilaci&oacute;n total. Estado d&eacute;bil, a la defensiva, pero que <em> funciona y gobierna as&iacute;</em>, present&aacute;ndose como una &ldquo;fortaleza asediada&rdquo;, un fr&aacute;gil equilibrio amenazado por un poder desconocido. <em>El poder disuasivo no postula un orden, sino que gestiona permanentemente el desorden (y no lo oculta).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No quiere. </em>Sin horizonte positivo ni propuesta de para&iacute;so, el poder disuasivo s&oacute;lo nos ofrece una posibilidad de supervivencia. No una vida mejor, sino vivir a secas. Ninguna soluci&oacute;n definitiva, s&oacute;lo la contenci&oacute;n del desastre, ganar tiempo. No alcanzar el Bien, sino evitar el Mal. Ning&uacute;n sue&ntilde;o, s&oacute;lo impedir la pesadilla. La esperanza queda borrada, lo posible es la cat&aacute;strofe. Desaparece toda oferta seductora hacia el deseo y s&oacute;lo queda el miedo. <em>El poder disuasivo no promete nada, s&oacute;lo exhibe la amenaza.</em>
    </p><p class="article-text">
        Nunca a favor, siempre en contra. La disuasi&oacute;n es una pol&iacute;tica que se sit&uacute;a <em>al borde del abismo</em><em>.</em> No oculta la muerte sino que la sobreexpone, haciendo del peligro y su gesti&oacute;n el secreto del destino mundial. Todo aquel que no colabore le hace el juego al adversario. &iquest;El adversario, pero qui&eacute;n? &iexcl;El virus, la cat&aacute;strofe, el apocalipsis!
    </p><h4 class="article-text">Disuasi&oacute;n horizontal</h4><p class="article-text">
        Achille Mbembe ha escrito que lo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la pandemia es que &ldquo;cada cual se ha vuelto un arma&rdquo;. Todos detentamos en nuestro cuerpo la potencia de matar. El poder soberano de &ldquo;hacer morir&rdquo; se democratiza: cada uno somos ahora una peque&ntilde;a bomba nuclear. La disuasi&oacute;n se vuelve entonces tambi&eacute;n <em>horizontal.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a el <em>lado oscuro</em> de la interdependencia en la que se ha puesto tanto &eacute;nfasis en los &uacute;ltimos tiempos: como todos podemos darnos la muerte, debemos disuadirnos unos a otros, vigilarnos y controlarnos, en la desconfianza de base, en la delaci&oacute;n generalizada, en la interiorizaci&oacute;n colectiva y militante de las normas impuestas exteriormente.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo equilibrio del terror nos hace a todos protagonistas y no s&oacute;lo espectadores. Disuasi&oacute;n distribuida, reticular, descentralizada, autogestionada. Una sociedad de sospechosos, con el Estado en la cabeza de cada cual.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos qui&eacute;n est&aacute; contaminado, podr&iacute;a ser cualquiera. Aunque unos son m&aacute;s sospechosos que otros: los que no pueden quedarse en casa, los que viven dependientes de un v&iacute;nculo social amplio, los que no tienen los h&aacute;bitos necesarios de higiene, los pobres, los migrantes, los otros. &iexcl;No tocar, peligro de muerte!
    </p><p class="article-text">
        Este ser&iacute;a el llamado &ldquo;elemento moral de la guerra&rdquo;: la producci&oacute;n de subjetividades activamente obedientes, la educaci&oacute;n de la<em> especie </em>por y para la guerra.
    </p><h4 class="article-text">Alternativas infernales</h4><p class="article-text">
        &ldquo;Obediencia o fin del mundo&rdquo; es un caso extremo de lo que Isabelle Stengers llama las &ldquo;alternativas infernales&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; consisten?
    </p><p class="article-text">
        La alternativa infernal es un tipo de descripci&oacute;n de la situaci&oacute;n que s&oacute;lo propone resignaci&oacute;n o muerte, un tipo de &ldquo;realismo&rdquo; que s&oacute;lo plantea como opciones la sumisi&oacute;n o el desastre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo escapar? No se trata de &ldquo;criticar&rdquo; la alternativa infernal como si fuese una mentira, una ilusi&oacute;n, una manipulaci&oacute;n. En el caso del virus, por ejemplo, denunciar una conspiraci&oacute;n, la fabricaci&oacute;n de un problema, etc. No es as&iacute;, la alternativa infernal es una cuesti&oacute;n muy pr&aacute;ctica que funciona concretamente, bloqueando toda alternativa, cortando las conexiones, inhibiendo el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        De la alternativa infernal s&oacute;lo puede salirse &ldquo;por el medio&rdquo;, a trav&eacute;s de la apertura de &ldquo;trayectos de aprendizaje&rdquo; donde nos hacemos capaces de pensar y sentir de otro modo, de abrir e inventar una posibilidad in&eacute;dita. Una descripci&oacute;n de la situaci&oacute;n que nos requiera, no como v&iacute;ctimas o espectadores paralizados por el terror, sino como sujetos capaces de aprender algo nuevo y actuar. Inventar lo que era inconcebible, maneras de escapar por la tangente de los chantajes que nos convierten en rehenes. Como hicieron en su d&iacute;a, por ejemplo, los enfermos de SIDA atrapados en la alternativa infernal entre un poder m&eacute;dico que los negaba como sujetos y la muerte segura.
    </p><p class="article-text">
        Una tangente entre confinamiento vertical-policial o colapso de la sanidad p&uacute;blica, entre vuelta a la normalidad o empobrecimiento general, entre paranoia o irresponsabilidad en el cuidado, etc. Esas tangentes no son nunca simplemente cr&iacute;ticas, sino pragm&aacute;ticas, experimentales, concretas, arriesgadas. S&iacute; arriesgadas, porque no hay que olvidar que los l&iacute;mites de la alternativa infernal est&aacute;n fijados en nosotros por el terror.
    </p><p class="article-text">
        El terror, como forma de gobierno, est&aacute; profundamente inscrito en la cultura occidental, seg&uacute;n analiza el pensador argentino Le&oacute;n Rozitchner. En la primera inserci&oacute;n en el mundo de la psique a trav&eacute;s de amenaza de castraci&oacute;n del Edipo, en la violencia expropiadora que est&aacute; siempre detr&aacute;s de la econom&iacute;a capitalista, en la guerra como recurso de la pol&iacute;tica cuando los de abajo desaf&iacute;an abiertamente el poder (golpe de Estado)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El terror penetra en los cuerpos, rompe los v&iacute;nculos, inhibe las pulsiones colectivas de resistencia, nos disuade <em>f&iacute;sicamente</em><em>.</em> Desplazar esos l&iacute;mites, librarse de la marca del terror en nuestra carne y nuestro pensamiento, implica en primer lugar un atravesamiento de la angustia, una reactivaci&oacute;n del cuerpo singular y colectivo. Hacer de la interdependencia una fuerza, de la incertidumbre una potencia, del agujero un pasaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias saqueadas:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>El discurso de la guerra</em><em>,</em> Andr&eacute; Glucksmann, Anagrama, 1969
    </p><p class="article-text">
        <em>Los Maestros Pensadores</em><em>,</em> Andr&eacute; Glucksmann, Anagrama, 1978
    </p><p class="article-text">
        <em>El cibermundo o la pol&iacute;tica de lo peor</em><em>,</em> Paul Virilio, C&aacute;tedra, 1997
    </p><p class="article-text">
        <em>Per&oacute;n, entre la sangre y el tiempo</em><em>,</em> Le&oacute;n Rozitchner, Biblioteca Nacional, 2015
    </p><p class="article-text">
        <em>La brujer&iacute;a capitalista </em><em>,</em> Isabelle Stengers y Philippe Pignarre, Hekht, 2018
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/obediencia-coronavirus-apocalipsis-disuasion_132_6046123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2020 19:37:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Obediencia o apocalipsis: la estrategia de la disuasión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Desobediencia civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivencia y experiencia en la crisis del coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/vivencia-experiencia-coronavirus_132_1214737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31e579cd-952c-4b14-9285-6ffa6749f892_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivencia y experiencia en la crisis del coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo el mundo está pensando e inventando estos días, aunque sólo circule como pensamiento lo que escriben los filósofos de renombre.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Estos días sentimos claramente el "fracaso" del pensamiento que no se da tiempo para escuchar, que no se afecta de la situación: sólo es capaz de afirmar posiciones previas.<br/><br/>Pero hay otros usos del pensamiento: servirnos de él para refinar e intensificar nuestra capacidad de escucha y atención, buscar en él no tanto respuestas como vías para formular mejor una pregunta. La pregunta de qué (nos) está pasando.<br/><br/>Intento más abajo eso mismo con el pensamiento del argentino Ignacio Lewkowicz, ayudarme de él para preguntar por el tipo de experiencia que estamos haciendo en la crisis del coronavirus, qué significa "hacer experiencia" y en qué podría consistir una experiencia colectiva, "política", de esto.<br/><br/>No el pensamiento como explicación, sino como llamada de atención: a ver y pensar mejor cierto "envés" de nuestra experiencia actual, todo lo que no encaja en las normas y los relatos impuestos, que es el humus donde podría cocinarse tal vez una politización inaudita.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Un amigo por Whatsapp durante una conversaci&oacute;n matutina: &ldquo;esto es lo m&aacute;s profundo colectivamente que nos ha pasado en varias generaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Intercambiamos algunos mensajes m&aacute;s a partir de esta afirmaci&oacute;n. Yo interrogo la noci&oacute;n de experiencia: &iquest;es lo que nos pasa o algo m&aacute;s? Y tambi&eacute;n la cuesti&oacute;n de lo colectivo: &iquest;es lo que nos pasa a todos a la vez u otra cosa?
    </p><p class="article-text">
        <em>La respuesta queda en el aire, como tantas cosas hoy. Mi amigo J. tiene que atender a su madre mayor en casa. Yo, con menos obligaciones, decido aprovechar el tiempo suspendido para seguir derivando sobre las preguntas que se nos han abierto juntos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Recurro a otro amigo, uno de esos a los que no conoces m&aacute;s que a trav&eacute;s de los libros pero que a veces hacen m&aacute;s compa&ntilde;&iacute;a que tantos vivos cercanos: el pensador argentino Ignacio Lewkowicz. Busco en &eacute;l no tanto respuestas como buenos t&eacute;rminos para plantear la pregunta, mejores herramientas para escuchar y atender la realidad. Me suena que Ignacio tiene cosas sobre esta cuesti&oacute;n, rebusco por la biblioteca y doy con ello.
    </p><p class="article-text">
        En el librito<em> Del fragmento a la situaci&oacute;n</em>, que Ignacio escribi&oacute; con Mariana Cantarelli y el Grupo Doce, se puede leer que &ldquo;tener una experiencia es hacer algo con lo que te hace&rdquo;. Habr&iacute;a entonces una distinci&oacute;n entre, digamos, vivencia y experiencia. Una diferencia seguramente con su punto de abstracci&oacute;n, porque en la realidad est&aacute; todo m&aacute;s mezclado, pero que puede ayudarnos a pensar y refinar la percepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vivencia es lo que nos pasa, la huella o el reflejo en nosotros de lo que pasa. Vivencia colectiva es aquello que nos pasa a todos juntos o a la vez. Pero una experiencia ser&iacute;a distinto: no s&oacute;lo una huella o reflejo, sino una marca que inscribimos nosotros, como un tatuaje, a partir de eso que pasa y no elegimos ni escogemos. Producir esa marca a trav&eacute;s de alg&uacute;n tipo de &ldquo;nosotros&rdquo; ser&iacute;a una experiencia colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n de crisis por el coronavirus, &iquest;es pues una vivencia o una experiencia? Es decir, &iquest;somos contempor&aacute;neos de algo o estamos &ldquo;haciendo algo a partir de lo que nos hace&rdquo;? &iquest;Es una situaci&oacute;n que padecemos o una situaci&oacute;n que logramos elaborar con sentidos propios, habitar?
    </p><p class="article-text">
        <em>Hasta las 11.00 no bajo al mercado de barrio -siempre vac&iacute;o, al rev&eacute;s del supermercado, &iquest;por qu&eacute;?-, as&iacute; que prosigo un rato m&aacute;s pensando con Lewkowicz.</em>
    </p><p class="article-text">
        Encuentro en el mismo libro otro juego conceptual que puede ayudarnos a precisar m&aacute;s a&uacute;n la pregunta: la distinci&oacute;n entre &ldquo;subjetividad instituida&rdquo;, &ldquo;env&eacute;s subjetivo&rdquo; y &ldquo;subjetivaci&oacute;n&rdquo;, tomando la subjetividad en su sentido m&aacute;s general y sencillo: maneras de ver, de vivir, de actuar, de sentir y de pensar.
    </p><p class="article-text">
        La subjetividad instituida es la serie de operaciones que debemos hacer para formar parte de una cierta l&oacute;gica, la serie de comportamientos obligados para adaptarnos a una situaci&oacute;n. <em>Subjetividad instituida = adecuaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        El env&eacute;s subjetivo es la distancia, el hueco o el agujero que se abre entre la norma y nosotros: dudas, malestares, preguntas, todo aquello que en nosotros no encaja, no cierra perfectamente y de alguna manera no se deja gobernar. La subjetividad instituida no es total, ni acabada o perfecta, siempre tiene un &ldquo;resto&rdquo;.<em> Env&eacute;s subjetivo = inadecuaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        La subjetivaci&oacute;n es equivalente a lo que antes nombr&aacute;bamos como &ldquo;hacer experiencia&rdquo;: una reapropiaci&oacute;n subjetiva de un dato objetivo; no solamente sufrir lo que pasa, sino cambiar la manera de relacionarnos con ello. Es un exceso, un plus, un desborde de la subjetividad instituida. La subjetivaci&oacute;n abre un tiempo-espacio distinto al obligado, inventa otros recorridos, abre otros posibles. <em>Subjetivaci&oacute;n = transformaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        La subjetivaci&oacute;n colectiva es un proceso de transformaci&oacute;n de la situaci&oacute;n objetiva -dada, inalterable, cerrada- en situaci&oacute;n habitable, modificable, resignificable. A trav&eacute;s de la aparici&oacute;n de un &ldquo;nosotros&rdquo;, un espacio abierto de participaci&oacute;n, una cierta comunidad. El nosotros de una &ldquo;generaci&oacute;n&rdquo;, dicen Lewkowicz y el resto de los amigos de pensar. Luego volvemos sobre esto.
    </p><p class="article-text">
        <em>Conversaci&oacute;n con mi madre y con amigos: mi madre, sujeto de alto riesgo en zona de alta riesgo, est&aacute; tranquila y serena; los amigos, a los que el peligro no ha tocado a&uacute;n, andan muy nerviosos en general. Reparto consejos de impasibilidad estoica como si fuera Marco Aurelio -vivir el presente sin proyecciones, preocuparnos s&oacute;lo de lo que est&aacute; en nuestra mano, trabajar sobre nuestra propia interpretaci&oacute;n de lo que pasa-, pero en realidad la procesi&oacute;n va por dentro.</em>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;estamos ante una experiencia colectiva? Leo en la prensa (hay tiempo hasta para leer <em>El Pa&iacute;s</em>&hellip;) a dos intelectuales hablar al respecto.
    </p><p class="article-text">
        El escritor Antonio Scurati <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=2&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwjD8buN0cfoAhVmAmMBHRmCD80QFjABegQIBBAB&amp;url=https%3A%2F%2Felpais.com%2Felpais%2F2020%2F03%2F23%2Fopinion%2F1584984083_134465.html&amp;usg=AOvVaw0e7107VRuXr5oXc6s-c5Ua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice que s&iacute;</a>, que de hecho es la primera experiencia colectiva de los nacidos a principios de los a&ntilde;os 70, la primera vez que pueden experimentar el sentimiento de pertenencia a un destino com&uacute;n. Sin embargo, acaba su art&iacute;culo celebrando &ldquo;la decisi&oacute;n pol&iacute;tica que ha transformado Italia entera en una zona roja contra la arbitrariedad de las personas, su p&aacute;nico e irresponsabilidad&rdquo;. No parece muy claro de qu&eacute; &ldquo;comunidad pol&iacute;tica&rdquo; se trata entonces, &iquest;simplemente la de asentir pasivamente a la decisi&oacute;n de un gobierno (sea acertada o no)? &iquest;La experiencia de la obediencia, la comunidad de los obedientes? No me parece muy convincente.
    </p><p class="article-text">
        El ensayista Byung Chul-Han <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwjcx9-r0cfoAhUJkxQKHYKfCM8QFjAAegQIARAB&amp;url=https%3A%2F%2Felpais.com%2Fideas%2F2020-03-21%2Fla-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html&amp;usg=AOvVaw2YYdhkgx4GHEizT--Zdf3g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice que no</a>, porque la situaci&oacute;n que vivimos &ldquo;nos aisla e individualiza. No genera ning&uacute;n sentido colectivo fuerte. De alguna manera, cada uno se preocupa s&oacute;lo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias no es una solidaridad que permita so&ntilde;ar con una sociedad distinta, m&aacute;s pac&iacute;fica, m&aacute;s justa&rdquo;. Han parece pensar que la situaci&oacute;n objetiva no permite ning&uacute;n tipo de apropiaci&oacute;n subjetiva o de transformaci&oacute;n, es una pura determinaci&oacute;n y en ning&uacute;n caso una condici&oacute;n que permita la acci&oacute;n. Tampoco me convence.
    </p><p class="article-text">
        Yo por mi parte dir&iacute;a: <em>no se sabe</em>. Estamos en un proceso abierto que se trata de escuchar y en el que se puede intervenir.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que me parece seguro es que la zona del &ldquo;env&eacute;s subjetivo&rdquo; est&aacute; hoy muy poblada. Y es justo ah&iacute; donde puede nacer el imprevisto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un poco de ejercicio, limpieza, lectura&hellip; &iexcl;No voy a derrumbarme por pasar unas semanas encerrado en una casa equipada con todo el confort moderno! Pienso en historias inspiradoras que me den &aacute;nimo, valor y ejemplo. &iexcl;Gramsci en la c&aacute;rcel! La lectura y la escritura como forma de vida, como forma de habitar creativamente el tiempo suspendido, como disciplina de la atenci&oacute;n. Contra la dispersi&oacute;n, el des&aacute;nimo, la entrop&iacute;a...</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; sentido decimos que el env&eacute;s subjetivo es hoy una zona muy poblada?
    </p><p class="article-text">
        Las medidas de excepci&oacute;n decretadas suponen una interrupci&oacute;n radical del sentido de la vida cotidiana: el trabajo, los ni&ntilde;os, los v&iacute;nculos, las log&iacute;sticas cotidianas, los cuidados, la movilidad&hellip; Nos vemos enfrentados abruptamente a mil situaciones nuevas. Es posible intentar seguir una serie de instrucciones y realizar las operaciones que nos permiten adecuarnos a la situaci&oacute;n, pero en realidad por todas partes se abren dudas, problemas, preguntas, fisuras. <em>No encajamos.</em> Las singularidades de las formas de vida -condiciones, contextos, inclinaciones- no encajan en la norma universal homog&eacute;nea decretada. En cada una de esas preguntas y dudas que se abren -&iquest;c&oacute;mo ocuparme de los m&iacute;os? &iquest;C&oacute;mo no perder la cabeza? &iquest;C&oacute;mo entender aut&oacute;nomamente lo que pasa? &iquest;C&oacute;mo hacer algo al respecto?- se decide una forma de vida, se vislumbra un mundo. Lo &iacute;nfimo es de nuevo lo m&aacute;s pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo entre un mill&oacute;n. Amigas madres, amigos padres y educadores con los que hablo estos d&iacute;as me transmiten esta pregunta: &iquest;qu&eacute; hacer con los ni&ntilde;os en casa? &iquest;C&oacute;mo no llenarles simplemente el tiempo vac&iacute;o? &iquest;C&oacute;mo explicarles lo que ocurre y darle un sentido? Es posible &ldquo;comprar&rdquo; las respuestas <em>pr&ecirc;t-a-porter</em> -una lista infinita de tareas o deberes online, el relato de guerra contra el virus malvado que ha desplegado el gobierno-, pero tal vez ni siquiera podamos<em> costear</em> esa opci&oacute;n o simplemente no nos convenza. &iquest;Entonces? Hay que pensar e inventar, porque lo dado no alcanza. Todo el mundo est&aacute; pensando e inventando hoy, aunque lo que m&aacute;s circule como &ldquo;pensamiento&rdquo; sean los art&iacute;culos de opini&oacute;n asociados a nombres conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas, agujeros, fisuras: el &ldquo;env&eacute;s subjetivo&rdquo; est&aacute; hoy m&aacute;s lleno que nunca. Ni siquiera la <em>obediencia</em> es obvia estos d&iacute;as. No obedecemos s&oacute;lo porque lo mande el gobierno o la polic&iacute;a, sino que hemos escuchado tambi&eacute;n el <em>llamamiento </em>de los trabajadores sanitarios a quedarnos en casa para no multiplicar el contagio, no poner en peligro el sistema de salud y la atenci&oacute;n a los m&aacute;s vulnerables. Sin duda los trabajadores sanitarios son estos d&iacute;as el polo de identificaci&oacute;n sensible m&aacute;s fuerte, la voz m&aacute;s cre&iacute;ble, seguramente porque est&aacute;n poniendo el cuerpo al extremo, con la vida al descubierto.
    </p><p class="article-text">
        La subjetividad instituida vacila. La zona de inadecuaci&oacute;n se ampl&iacute;a. En el env&eacute;s bullen no s&oacute;lo los malestares, sino tambi&eacute;n mil pr&aacute;cticas -abiertas o clandestinas, grandes o min&uacute;sculas- que &ldquo;hacen con lo que nos hace&rdquo;: pr&aacute;cticas de cuidado, de apoyo mutuo, de autoorganizaci&oacute;n, de supervivencia, etc. En ese env&eacute;s est&aacute; el humus de una posible subjetivaci&oacute;n colectiva o de una &ldquo;politizaci&oacute;n&rdquo; de la crisis, si se quiere hablar otro lenguaje. Como el 13M de 2004 se &ldquo;politiz&oacute;&rdquo; la situaci&oacute;n creada por la gesti&oacute;n mentirosa que hizo el PP del atentado de Atocha, como el 15M de 2011 se &ldquo;politiz&oacute;&rdquo; la situaci&oacute;n creada por la gesti&oacute;n neoliberal de la crisis econ&oacute;mica por el PSOE: desafiando y desbordando los sentidos establecidos, transformando las maneras de ver y sentir, alterando los nombres y las descripciones propuestas desde arriba (&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n ha sido? Queremos la verdad&rdquo;, &ldquo;No es una crisis, es una estafa&rdquo;, etc.)
    </p><p class="article-text">
        <em>Oigo gritos en la calle y me asomo, alguien reprende a un caminante desde un balc&oacute;n. Se arma una peque&ntilde;a gresca fea. &iquest;Son a su modo los &ldquo;polic&iacute;as de los balcones&rdquo; un proceso de subjetivaci&oacute;n aunque sea &ldquo;oscuro&rdquo;? No lo creo. M&aacute;s bien me parecen la cara B del relato de guerra que se ha empe&ntilde;ado en desplegar el Gobierno del PSOE, una especie de plus subjetivo al discurso de movilizaci&oacute;n total contra el virus (ojo con los desertores, con los malos soldados...). No veo dudas, no veo preguntas, no veo env&eacute;s subjetivo, no veo invenci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo la cuesti&oacute;n generacional. Seg&uacute;n Lewkowicz, una generaci&oacute;n no es una cuesti&oacute;n cronol&oacute;gica, sino un <em>nosotros</em> que se crea a partir de un problema. Que se apropia de un dato objetivo y lo convierte en una situaci&oacute;n habitable: alterable, resignificable, modificable. Un nosotros, es decir, no un p&uacute;blico de votantes, de espectadores o de consumidores, sino una fuerza colectiva, una superficie sensible, una nueva piel. Un nosotros que no preexiste a sus operaciones, sino que se configura a trav&eacute;s de ellas. Y que puede incluir por tanto, quiz&aacute; parad&oacute;jicamente, a gente de distintas edades. A cualquiera que se sienta interpelado por esa apropiaci&oacute;n, por esa creaci&oacute;n de experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Scurati piensa la generaci&oacute;n como una especie de padecimiento colectivo de una &ldquo;buena decisi&oacute;n&rdquo;, la gesti&oacute;n del gobierno italiano frente a la &ldquo;irresponsabilidad de la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Han piensa que ning&uacute;n nosotros puede surgir de aqu&iacute;, porque la situaci&oacute;n que vivimos est&aacute; cerrada, clausurada. No hay modo de &ldquo;hacer experiencia&rdquo; en ella. S&oacute;lo cabe la obediencia: aislamiento y pasividad.
    </p><p class="article-text">
        Habitar la situaci&oacute;n ser&iacute;a por el contrario producir un exceso: una creaci&oacute;n de sentido m&aacute;s all&aacute; de los sentidos impuestos (el relato de la guerra contra el virus, por ejemplo). Un sentido que no es s&oacute;lo &ldquo;significado discursivo&rdquo;, sino que arraiga en <em>lo sentido</em>, en los sentidos. Esa creaci&oacute;n de sentido es imprevisible, no se puede anticipar. No se puede conocer de antemano su contenido, la naturaleza de sus preguntas, sus modos de organizaci&oacute;n, sus estrategias y objetivos. El proceso de subjetivaci&oacute;n es siempre una sorpresa. Podemos, eso s&iacute;, <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=3&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwimsJ7M0cfoAhWyBGMBHX7gAAUQFjACegQIAxAB&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.eldiario.es%2Finterferencias%2Fpensamento_critico_6_998160175.html&amp;usg=AOvVaw2T0HhfB5WhVsEoBw-aoq6D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no limitarnos a denunciar al poder y sus abusos</a>, sino estar tambi&eacute;n a la escucha y atentos a ese <em>env&eacute;s</em> de la experiencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/vivencia-experiencia-coronavirus_132_1214737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2020 20:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivencia y experiencia en la crisis del coronavirus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es el pensamiento crítico?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/pensamento-critico_132_1002801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18652c9c-6f84-4c5f-961b-97e055ee19e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es el pensamiento crítico?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensar críticamente no es juzgar o denunciar, sino escuchar lo que resiste.</p></div><p class="article-text">
        Solemos asociar el pensamiento cr&iacute;tico a estas dos operaciones:
    </p><p class="article-text">
        - <em>La sospecha hacia lo dado.</em> El cr&iacute;tico no se limita ni da por buenas las apariencias, los fen&oacute;menos, lo dado. Mira por debajo, por detr&aacute;s, entre bambalinas. Y ah&iacute; descubre las fuerzas que <em>realmente</em> tiran de los hilos: el poder, el dinero, etc.
    </p><p class="article-text">
        - <em>El juicio y la denuncia.</em> El cr&iacute;tico juzga la realidad desde un modelo o ideal y se&ntilde;ala los defectos, las limitaciones, las carencias. El mundo no es lo que deber&iacute;a ser. Eval&uacute;a negativamente, pone en la picota, a caldo,<em> a parir.</em>
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica tiene hoy un gran prestigio. No es ingenua, sino que ve por doquier las trampas de un poder omnipresente. No es conformista, muestra queja, descontento, insatisfacci&oacute;n. No es falsa o hip&oacute;crita, dice siempre la verdad de lo que piensa. No es c&oacute;mplice, toma partido. El prestigio de la cr&iacute;tica es el de la &ldquo;lucidez&rdquo; sin subterfugios, consuelos ni coartadas.
    </p><p class="article-text">
        Me parece que hay muchos problemas en este planteamiento tan reconocido y celebrado (v&eacute;ase el gran &eacute;xito de los cr&iacute;ticos en las redes sociales). La cr&iacute;tica en nuestro mundo es masiva y cotidiana, sin embargo apenas ara&ntilde;a el estado de cosas. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Para sugerir una respuesta quisiera plantear otra idea-pr&aacute;ctica de pensamiento cr&iacute;tico, en oposici&oacute;n y alternativa a la primera. Ese pensamiento cr&iacute;tico ser&iacute;a el que describe la <em>pelea</em> que constituye la realidad. El que nos hace ver, o&iacute;r y sentir una batalla en curso. El que mira la realidad desde la orilla de lo que no se deja capturar o gobernar.
    </p><p class="article-text">
        Aterricemos este planteamiento con un ejemplo. Pensemos en internet. Hoy en d&iacute;a tiene todo el prestigio de la &ldquo;lucidez cr&iacute;tica&rdquo; afirmar hasta qu&eacute; punto est&aacute; subordinado a las l&oacute;gicas de poder y de mercado, hasta qu&eacute; punto nosotros mismos reproducimos esas l&oacute;gicas con cada uno de nuestros <em>tuits</em> y de nuestros <em>likes,</em> hasta qu&eacute; punto son ingenuos los planteamientos que ven posibilidades subversivas y emancipadoras en la red. Puede ser. Pero si esto es as&iacute; se debe a que se ha perdido -o mejor dicho<em> se va perdiendo,</em> es un proceso- una pelea, una batalla, un conflicto. Entre las distintas fuerzas que disputaban por hacer de la red una u otra cosa. El resultado que vemos hoy es contingente, provisional y arbitrario, no estaba inscrito en un origen, una fatalidad, en un <em>ser-as&iacute;</em> de la tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La <em>lucidez cr&iacute;tica</em> se pone siempre al margen de esa disputa, como si ella misma no estuviese involucrada en lo que describe. Es un pensamiento exterior, no simplemente porque el cr&iacute;tico no est&eacute; implicado en la pelea, sino porque no la escucha, no recoge nada de ella, no la considera un dato relevante para pensar. Esa exterioridad del cr&iacute;tico se presenta habitualmente como &ldquo;objetividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lucidez cr&iacute;tica mira el mundo desde el punto de vista del poder, desde lo que el poder hace con &eacute;l. Es una mirada fetichizadora porque <em>congela</em> las cosas en la definici&oacute;n que el enemigo ofrece de ellas, a la vez deshistorizando y borrando de la vista las fuerzas que la impugnan. Una mirada de Medusa.
    </p><p class="article-text">
        La lucidez cr&iacute;tica no cambia nada porque no toca los cuerpos, sino que s&oacute;lo a&ntilde;ade &ldquo;conciencia&rdquo; a una impotencia. No describe funcionamientos o estrategias en un conflicto abierto, s&oacute;lo leyes, determinaciones, fatalidades. Nunca ve el toma y daca en la lucha infinita entre fuerzas, s&oacute;lo una &ldquo;vuelta de tuerca&rdquo; m&aacute;s en el poder eterno de la dominaci&oacute;n. La cr&iacute;tica redobla as&iacute; el punto de vista de los vencedores.
    </p><p class="article-text">
        Se discute hoy sobre la impotencia de la izquierda. Se explica por ejemplo que se debe a la ausencia de ideales y utop&iacute;as. No lo creo. Lo que hay es una desconexi&oacute;n del discurso con todo lo que lucha, todo lo que resiste, todo lo que no encaja y<em> grita.</em> Los horizontes y las alternativas vienen siempre despu&eacute;s, primero es la resistencia. La lucidez cr&iacute;tica es resabiada, determinista e impotente. Al no tener contacto con las resistencias cotidianas, se apoya en la superioridad moral, siempre est&eacute;ril y contraproducente.
    </p><p class="article-text">
        Pero no vayamos a caer en la <em>cr&iacute;tica de la cr&iacute;tica.</em> Mejor repasar brevemente, para observar su funcionamiento concreto, algunos pensamientos capaces de hacer lo que aqu&iacute; nos interesa: escuchar y hacer escuchar el fragor de la batalla.
    </p><h4 class="article-text">Con y contra el marxismo: Castoriadis y John Holloway</h4><p class="article-text">
        Los primeros provienen muy directamente de Marx. Marx y el marxismo son un fil&oacute;n important&iacute;simo de esta otra manera de entender la cr&iacute;tica. Al hacer de la historia la historia de la lucha de clases. Al emplear la dial&eacute;ctica entre contrarios como un m&eacute;todo de an&aacute;lisis. Al pensar la emancipaci&oacute;n de la clase obrera como &ldquo;su propia tarea, su propia obra&rdquo;. Al considerar la econom&iacute;a como una divisi&oacute;n conflictiva entre due&ntilde;os y despose&iacute;dos de las condiciones de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, cuando uno lee los an&aacute;lisis que se hacen del mundo del trabajo en t&eacute;rminos de la filosof&iacute;a jur&iacute;dico-liberal del contrato libre o el cuentito de Yuval Harari en <em>Homo deus</em> sobre el capitalismo como &ldquo;procesador de datos&rdquo;, advierte hasta qu&eacute; punto Marx est&aacute; a&uacute;n por delante de nosotros, por redescubrir y reactualizar, como un verdadero cl&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Pero este impulso de Marx y el marxismo siempre convivi&oacute; con otro: la teorizaci&oacute;n pretendidamente cient&iacute;fica. Contra ella carga el pensador greco-franc&eacute;s Cornelius Castoriadis cuando denuncia que &ldquo;la lucha de clases est&aacute; ausente de <em>El capital&rdquo;</em>. Sigamos el argumento.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Marx, la fase de la &ldquo;acumulaci&oacute;n originaria&rdquo; consiste en la expropiaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n de los medios de producci&oacute;n. El capitalismo no es s&oacute;lo la ampliaci&oacute;n del intercambio de equivalentes (la ley del valor) a toda la sociedad, sino en primer lugar una violencia expropiadora. Nace as&iacute;, envuelta en sangre, una clase de despose&iacute;dos que s&oacute;lo puede vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Esa fuerza de trabajo, prosigue Marx, no es una mercanc&iacute;a como las otras, sino que al ser empleada produce m&aacute;s valor. Ese plus est&aacute; en el origen del beneficio capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Castoriadis coincide en que la fuerza de trabajo no es una mercanc&iacute;a como las dem&aacute;s, pero por otras razones: tanto su &ldquo;valor de uso&rdquo; como su &ldquo;valor de cambio&rdquo; est&aacute;n <em>indeterminados.</em> Es decir, tanto el rendimiento efectivo que se podr&aacute; extraer de ella a lo largo de una jornada de trabajo (valor de uso) como los costes de reproducci&oacute;n que fijan el salario (valor de cambio) son el resultado de una pelea que recomienza cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La lucha cotidiana de los proletarios <em>co-determina</em> en un grado decisivo la configuraci&oacute;n de lo real. La historia entera del capitalismo ha dependido (y depende) de ella: la evoluci&oacute;n de la t&eacute;cnica, de los m&eacute;todos de gesti&oacute;n del trabajo, del reparto de la riqueza, de los niveles de empleo, de los derechos sociales, etc. Al abstraer la lucha para pensar mejor las regularidades o leyes del capital, nos quedamos con una visi&oacute;n unilateral que s&oacute;lo ve lo que el capital &ldquo;hace ser&rdquo; a la realidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la dificultad? Pues que la lucha no es una &ldquo;cosa&rdquo;, la resistencia obrera no se deja &ldquo;deducir&rdquo; de una hip&oacute;tesis te&oacute;rica, hay que <em>escucharla.</em> Su forma, su intensidad, su impacto, sus agentes, no se pueden presuponer. La cr&iacute;tica que nos interesa tiene <em>la vista en el o&iacute;do.</em> No s&oacute;lo abstrae o contempla (<em>theoria</em>), sino que abre bien los o&iacute;dos, activa todos los sentidos para pensar.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo Socialismo o Barbarie, el grupo donde milit&oacute; Castoriadis durante dos d&eacute;cadas, invent&oacute; procedimientos concretos de escucha (encuesta obrera, etc.) a trav&eacute;s de los cuales percibieron que la resistencia proletaria no s&oacute;lo se expresaba como un conflicto expl&iacute;cito por el salario a trav&eacute;s de organizaciones formales como los sindicatos, sino tambi&eacute;n de luchas informales y cotidianas (sabotaje, chapuza, interrupci&oacute;n de la cadena de montaje) mediante las cuales se cuestionaban asimismo las <em>condiciones</em> de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En un sentido parecido a Castoriadis, John Holloway habla del car&aacute;cter <em>dual</em> del trabajo en el capitalismo: como <em>trabajo abstracto,</em> indiferenciado y general, trabajo para hacer dinero; como <em>hacer concreto,</em> con su propio tiempo, su propio proceso, sus propios fines. Entre ambos no hay identidad o subordinaci&oacute;n completa, sino tensi&oacute;n, conflicto, antagonismo.
    </p><p class="article-text">
        Hay una captura del hacer concreto en el trabajo abstracto: intensificar la productividad, precarizar las condiciones, acelerar los ritmos. Pero la determinaci&oacute;n nunca es total: <em>hay pelea.</em> El hacer concreto busca defender su temporalidad, su car&aacute;cter cualitativo, sus propios objetivos: &ldquo;hacer las cosas bien&rdquo;, como decimos a veces. Se sustrae, escapa, resiste. La tendencia del hacer es la contradicci&oacute;n del capitalismo, pero no una contradicci&oacute;n &ldquo;objetiva&rdquo; o &ldquo;c&iacute;clica&rdquo;, sino viva y subjetiva. Hay que escucharla, sin presuponerla.
    </p><p class="article-text">
        No cabe disociar el an&aacute;lisis del capitalismo y el de las luchas como si fueran dos cosas distintas y que van cada una por su lado. La financierizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, el cr&eacute;dito y el endeudamiento, no s&oacute;lo es una &ldquo;vuelta de tuerca&rdquo; del capital en su voracidad insaciable, sino una &ldquo;fuga hacia adelante&rdquo; frente a algo que se resiste y lo agrieta. La lucha es una din&aacute;mica presente que habita en el coraz&oacute;n mismo del capital, la sustancia de sus crisis y la &uacute;nica base material de un cambio posible.
    </p><p class="article-text">
        Pensar en exterioridad el capital y las luchas implica considerar al capital como un &ldquo;sujeto autom&aacute;tico&rdquo;, estudiar su crisis final como un &ldquo;colapso objetivo&rdquo;, en el fondo una posibilidad vac&iacute;a... La realidad no s&oacute;lo se define desde el poder, sino desde unas resistencias que debemos escuchar<em> cada vez.</em> El trabajo, pero tambi&eacute;n las tecnolog&iacute;as, las im&aacute;genes, los lenguajes y los deseos son el resultado siempre incierto e indeterminado de una pelea permanente, de un toma y daca infinito.
    </p><h4 class="article-text">El punto de vista de la plebe: Foucault y Diego Sztulwark</h4><p class="article-text">
        Escuchar las resistencias <em>cada vez</em> significa cuestionar que estas asuman siempre la misma forma y sigan siempre una misma l&oacute;gica. Es lo que Foucault trat&oacute; de plantear en 1977 en una c&eacute;lebre entrevista con Jacques Ranci&egrave;re titulada 'Poderes y estrategias'.
    </p><p class="article-text">
        En ella Foucault llama &ldquo;plebe&rdquo; a las resistencias, &ldquo;lo que responde a toda avanzada del poder con un movimiento para deshacerse de &eacute;l&rdquo;. La plebe no se opone al poder como si fuese un duelo, una batalla napole&oacute;nica, un frente a frente, sino que m&aacute;s bien &ldquo;hay plebe&rdquo; all&iacute; donde hay relaciones de poder y ambas atraviesan la superficie social entera. Lo que se cuestiona en este planteamiento de Foucault es el esquema y la l&oacute;gica de la<em> contradicci&oacute;n</em>. Hay relaciones de poder y plebe <em>tanto</em> en el proletariado <em>como</em> en la burgues&iacute;a. El conflicto no siempre opone dos bloques sim&eacute;tricos, sino que es una din&aacute;mica viva y cambiante, movediza y n&oacute;mada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es entonces la cr&iacute;tica? Foucault habla de &ldquo;pensar por funcionamientos&rdquo;. Algo muy distinto a un juicio o una condena moral, a una queja victimista o una denuncia, a una proyecci&oacute;n de sue&ntilde;os o utop&iacute;as. Es la descripci&oacute;n de las distintas estrategias que se despliegan en la pelea, de los distintos movimientos de las fuerzas en presencia. No trata de explicarlo todo a partir de un punto de origen o un foco central de dominaci&oacute;n (el Poder, el Valor, el Espect&aacute;culo, etc.), sino de describir los funcionamientos concretos enzarzados en un determinado conflicto. Estrategias m&oacute;viles, din&aacute;micas espec&iacute;ficas, no La Gran Contradicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tomar el punto de vista de la plebe, que es el del reverso y el l&iacute;mite en relaci&oacute;n al poder, es indispensable para hacer el an&aacute;lisis de sus dispositivos, a partir de ah&iacute; pueden comprenderse su funcionamiento y sus transformaciones&rdquo;. S&oacute;lo desde la vida da&ntilde;ada de los locos, los enfermos o los prisioneros y sus resistencias se puede entender el manicomio, el hospital, la prisi&oacute;n. S&oacute;lo desde la anomal&iacute;a podemos entender la normalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica totalizadora es perezosa y repetitiva porque aplica sobre cualquier punto de la sociedad el mismo esquema a priori, jerarquizando las resistencias (antes los obreros que las mujeres, antes las mujeres que los trans&hellip;) en lugar de analizar el impacto de cada lucha, lo que cada una pone en juego y cuestiona, su extensi&oacute;n propia y sus conexiones espec&iacute;ficas. No escucha singularidades. Es una mirada desde las cumbres, a vuelo de &aacute;guila, mientras que el punto de vista situado de la plebe produce &ldquo;saberes estrat&eacute;gicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo de este proceder cr&iacute;tico-estrat&eacute;gico me parece que ser&iacute;a hoy la forma en que construyen hoy <a href="http://revistaalexia.com/el-paro-de-las-que-no-pueden-parar-entrevista-a-veronica-gago-y-natalia-fontana-sobre-el-8-de-marzo-en-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">saberes y movimiento</a> ciertos feminismos latinoamericanos, en los que el &ldquo;g&eacute;nero&rdquo; funciona como una especie de perspectiva desde la cual percibir, describir y conectar las distintas formas de explotaci&oacute;n del trabajo formal e informal, las distintas violencias que se ejercen contra los cuerpos y las tramas comunitarias (desde el endeudamiento hasta el femicidio), las distintas rebeld&iacute;as e insumisiones al sistema capitalista patriarcal. No a priori, seg&uacute;n un esquema te&oacute;rico, sino concretamente y punto a punto.
    </p><p class="article-text">
        La plebe es tambi&eacute;n uno de los ejes principales de <em>La ofensiva sensible</em> de Diego Sztulwark. Hoy, cuando la l&iacute;nea del frente nos atraviesa por el medio, la plebe pasa <em>adentro</em>, se vuelve <em>interior</em>. El neoliberalismo es la tentativa de confundir deseo y mercado, de convertirnos en sujetos de rendimiento 24/7, de someternos al mandado de productividad total, pero nuestros cuerpos se agrietan y gritan. Por todas partes se abren fisuras y agujeros: ansiedad, depresi&oacute;n, cansancio. Son los &ldquo;s&iacute;ntomas&rdquo;. Frente a la patologizaci&oacute;n o culpabilizaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas, Sztulwark nos invita a escucharlos, a aliarse con ellos, a pensar a partir de ellos. Son los agujeros a trav&eacute;s de los que podemos ver m&aacute;s all&aacute; y pasar m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica ya no es entonces un discurso exterior, que a&ntilde;ade conciencia a una impotencia, sino que nos pasa por el cuerpo y elabora algo del cuerpo. Ya no describe simplemente lo que el poder hace, sino que mira desde lo que se rompe, se quiebra y no se deja capturar. Ya no enjuicia o denuncia desde la superioridad moral, sino que habla y busca el <em>contagio</em> desde las propias heridas, las aver&iacute;as y las grietas. La cr&iacute;tica sintom&aacute;tica nos hace escuchar el estruendo de una batalla que se da a la vez <em>dentro y fuera</em> de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Tomar este punto de vista de la plebe <em>interior</em>, que es de nuevo el del reverso y el l&iacute;mite en relaci&oacute;n al poder, resulta nuevamente indispensable para hacer el an&aacute;lisis de los dispositivos neoliberales: <em>coaching</em>, transparencia, seguridad, fluidez, comunicabilidad. Sin captar el malestar que roe todas las relaciones sociales no podemos entender nada de nuestro presente. Veremos por ejemplo en los fascismos posmodernos que afloran hoy la en&eacute;sima &ldquo;vuelta de tuerca&rdquo; del capitalismo, cuando en realidad son una respuesta a la crisis de neoliberalismo incapaz de imponer plenamente sus modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        Indeterminaci&oacute;n y co-determinaci&oacute;n, grietas y hacer, saberes estrat&eacute;gicos y funcionamientos, plebe y s&iacute;ntomas&hellip; Distintos caminos para reinventar la cr&iacute;tica como pensamiento de la pelea, como m&eacute;todo de la crisis, como escucha de los agujeros que se abren una y otra vez en la dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cornelius Castoriadis, <a href="https://www.scribd.com/doc/186593185/La-institucion-imaginaria-de-la-sociedad-Cornelius-Castoriadis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marxismo y teor&iacute;a revolucionaria</a> y <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/clase_obrera-Cornelius_Castoriadis_6_738486148.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Pol&iacute;tica del encuentro&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        John Holloway, <a href="https://horizontescomunitarios.files.wordpress.com/2014/01/agrietar-el-capitalismo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Agrietar el capitalismo</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/John_Holloway_Podemos_Syriza_capitalismo_6_287031315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Salir del capitalismo&rdquo; </a>
    </p><p class="article-text">
        Michel Foucault, &ldquo;Poderes y estrategias&rdquo; en <a href="http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-952-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Microf&iacute;sica del poder </a>y <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Foucault_nueva_imaginacion_politica_6_274432557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Por una nueva imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        Diego Sztulwark, <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/la-ofensiva-sensible-diego-sztulwark/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ofensiva sensible</a> y <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/neoliberalismo-sensibilidad-entrevista-Diego_Sztulwark_6_983461672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;No hay neoliberalismo sin una violencia contra la sensibilidad&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/pensamento-critico_132_1002801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2020 20:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es el pensamiento crítico?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diego Sztulwark: "No hay neoliberalismo sin una violencia contra la sensibilidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/neoliberalismo-sensibilidad-entrevista-diego-sztulwark_132_1085890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a476e0-f2e5-48da-8471-3bd7b5947ea0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diego Sztulwark: &quot;No hay neoliberalismo sin una violencia contra la sensibilidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francia, Hong Kong, Ecuador, Irak, Chile… Se ha activado una nueva onda de politizaciones y revueltas. ¿Cómo interpretarla?</p></div><p class="article-text">
        <em>Francia, Hong Kong, Ecuador, Irak, Chile&hellip; Una nueva onda de politizaciones y revueltas expresa expl&iacute;citamente el malestar global contra el neoliberalismo. El fil&oacute;sofo argentino Diego Sztulwark, antiguo miembro del Colectivo Situaciones, encuentra inspiraci&oacute;n en ese &ldquo;reverso de lo pol&iacute;tico&rdquo; para un nuevo ensayo de pensamiento pol&iacute;tico radical: </em><a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/la-ofensiva-sensible-diego-sztulwark/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ofensiva sensible</a><em> (editorial Caja Negra). Anteriormente public&oacute; Vida de perro, balance de medio siglo de pol&iacute;tica en Argentina, junto al periodista Horacio Verbitsky. </em><a href="http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-821-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vida de perro</a>
    </p><h4 class="article-text">Revueltas, revoluciones</h4><p class="article-text">
        <strong>Revueltas, revoluciones</strong><strong>Dice el fil&oacute;sofo Alain Badiou que esta es una &eacute;poca de revueltas, pero ya no (&iquest;a&uacute;n no?) de revoluciones. Las revueltas gritan &ldquo;no&rdquo;, ponen l&iacute;mites al poder, desalojan dictadores o gobiernos autoritarios, pero sin un modelo social alternativo y de repuesto. En este impasse o intervalo (ya no/a&uacute;n no), &iquest;c&oacute;mo te sit&uacute;as? &iquest;D&oacute;nde se sit&uacute;a tu pensamiento y la escritura de este libro?</strong><a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwjv26vyzfnmAhVBA9QKHcZcDS4QFjAAegQIAxAB&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.eldiario.es%2Finterferencias%2FAlain_Badiou-15-M-revueltas_6_177492256.html&amp;usg=AOvVaw2lI3v_ILBAfLbHDAHx9au5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alain Badiou</a>
    </p><p class="article-text">
        No veo otra opci&oacute;n que situarme precisamente en el interior de este impasse. Ni en el desaliento que hace que consumamos razonamientos interesados en profundizar la impotencia, ni en alguna clase de utopismo que, parad&oacute;jicamente, no puede afirmarse sin negar aspectos importantes de la situaci&oacute;n que describes. Ni en el prestigio del realismo pesimista, ni en el autoenga&ntilde;o de quienes alientan a la acci&oacute;n sin hacerse cargo de lo que no funciona. El fil&oacute;sofo argentino Le&oacute;n Rozitchner empleaba una f&oacute;rmula que a m&iacute; me sigue interesando: &ldquo;cuando el pueblo no lucha, la filosof&iacute;a no piensa&rdquo;. Es obvio que hay luchas muy importantes y hay nuevas formas de pensar. Y tambi&eacute;n es evidente que el tama&ntilde;o de los problemas que afrontamos es enorme.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://lobosuelto.com/para-que-badiou-hoy-jun-fujita-hirose/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jun Fujita</strong></a><strong>, comentando justamente a Badiou, dice que ese impasse tiene que ver con la &ldquo;dificultad de ligar la vida otra [ya en marcha en multitud de experiencias] con el otro mundo&rdquo;. Hay otras vidas, pero no otro mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os dec&iacute;amos que no se trataba tanto de tomar el poder como de cambiar el mundo, lo que implicaba crear nuevas formas de vida. &iquest;Diremos ahora que las cosas se han invertido, que ya est&aacute;n entre nosotros las nuevas formas de vida pero falta inventar una traducci&oacute;n pol&iacute;tica? Quiz&aacute;s sea m&aacute;s justo afirmar que en el reverso de lo pol&iacute;tico se articulan malestares y capacidades de poner l&iacute;mites al poder y la explotaci&oacute;n, y que es preciso dinamizar desde all&iacute; nuevas articulaciones entre capacidad de veto y pensamiento pol&iacute;tico radical.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las revueltas recientes -en Am&eacute;rica Latina, Chile, Colombia, Ecuador, pero no solo-, &iquest;de qu&eacute; te hablan, de qu&eacute; nos hablan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que se escucha es un rechazo al estado de cosas, una suma de malestares e insatisfacciones. Miremos Chile: es clar&iacute;simo el hartazgo con los dispositivos neoliberales de gesti&oacute;n y explotaci&oacute;n de la vida. Un movimiento de protesta extenso, que abarca pueblos y ciudades, que surge de colegios y universidades, que encuentra un nuevo dinamismo en las poblaciones empobrecidas y que se a&uacute;na en un rechazo a la privatizaci&oacute;n de los servicios sociales. Y aunque sea posible objetar que no est&aacute; claro a&uacute;n qu&eacute; nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico surge de toda esta potencia de las luchas, toda la discusi&oacute;n abierta en torno a la constituyente evidencia un fen&oacute;meno que recorre a todo el continente: un fuerte retraso de lo pol&iacute;tico con respecto a lo que se teje en su reverso, esto es, las capacidades plebeyas de revuelta y resistencia.
    </p><h4 class="article-text">La sensibilidad como campo de batalla</h4><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es la &ldquo;ofensiva sensible&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta formulaci&oacute;n, que surgi&oacute; en una conversaci&oacute;n con una compa&ntilde;era, me pareci&oacute; muy expresiva de un estado de cosas en el cual la sensibilidad se ha vuelto el campo de batalla en el que operan tanto las opciones individuales como las fuerzas colectivas de la econom&iacute;a y de la pol&iacute;tica. Tanto el rechazo como la instauraci&oacute;n de lo que suele llamarse &ldquo;subjetividad neoliberal&rdquo; se juega en este nivel.
    </p><p class="article-text">
        Uso el t&eacute;rmino &ldquo;neoliberalismo&rdquo; aclarando que su significaci&oacute;n es plural y a veces crea confusiones. Designa al mismo tiempo al menos tres cosas diferentes: la reestructuraci&oacute;n de las relaciones sociales capitalistas operadas a partir de la d&eacute;cada del setenta a nivel global; un partido pol&iacute;tico que en cada coyuntura intenta profundizar un programa pro-empresarial; y unas micropol&iacute;ticas y modos de gobernar la vida a partir de una coacci&oacute;n espec&iacute;fica destinada a subordinar nuestras estrategias de existencia mediante dispositivos de mercado.
    </p><p class="article-text">
        El libro quiere afirmar entonces dos cosas a la vez: por un lado, que no hay neoliberalismo sin una violencia contra la sensibilidad. Y por otro, que no hay lucha efectiva contra lo neoliberal por fuera de una ofensiva sensible sobre el campo social.
    </p><p class="article-text">
        Este uso de la &ldquo;sensibilidad&rdquo; lo tomo sobre todo de dos pensadores contempor&aacute;neos: de la antrop&oacute;loga Rita Segato, que logra explicar con toda claridad la relaci&oacute;n entre neoliberalismo y patriarcado como una enorme pedagog&iacute;a de la crueldad contra las mujeres, lo comunitario y contra la naturaleza misma; y de Franco Berardi, <em>Bifo,</em> que detecta en la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica una din&aacute;mica de apropiaci&oacute;n corporativa de la inteligencia colectiva en t&eacute;rminos de la aniquilaci&oacute;n de todos los aspectos sensuales que permitir&iacute;an ir m&aacute;s all&aacute; de la codificaci&oacute;n con la que opera internet y en general de las formas digitales de cooperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los fen&oacute;menos recientes de &ldquo;fascistizaci&oacute;n&rdquo; tipo Brasil con Bolsonaro o Bolivia ahora? &iquest;Te parece que tambi&eacute;n tienen que ver con ese ataque sobre la sensibilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Y me parece muy importante se&ntilde;alar la conexi&oacute;n entre exasperaci&oacute;n de lo neoliberal y este tipo de neofascismo. Si lo neoliberal es inseparable de un intento de someter el deseo a la realizaci&oacute;n de las mercanc&iacute;as, el odio a la vida del neofascismo es la cara intolerante y militarizada de este neoliberalismo. Si en tiempos de paz los neoliberales ense&ntilde;an los beneficios de vivir de acuerdo al mercado, en tiempos de crisis muestran su rostro hostil, el ataque a toda tendencia de autonomizaci&oacute;n de la vida con respecto a los mandatos de valorizaci&oacute;n capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Santiago L&oacute;pez Petit lo ha explicado muy bien en sus libros: cada vez que el &ldquo;querer vivir&rdquo; entra en conflicto con el proyecto de vida organizado en el mercado, se desencadena una agresividad contra la existencia que abarca todo aquello que en la vida se presenta como s&iacute;ntoma: anomal&iacute;a o inadecuaci&oacute;n. La intolerancia con lo que en la vida no es productividad, no es deseo d&oacute;cil a las normas y las marcas.
    </p><p class="article-text">
        El odio crece con relaci&oacute;n a todo aquello que no se adecua al mandato de los mercados. A todo lo que se presenta como anomal&iacute;a. El neofascismo neoliberal, ejemplificado en Bolsonaro, es un peligro muy real. Algo que subestiman algunas personas de izquierda que no vieron con claridad la gravedad del golpe a Dilma y el encarcelamiento de Lula.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, una pol&iacute;tica del s&iacute;ntoma se abre si vamos m&aacute;s all&aacute; del tratamiento neoliberal del s&iacute;ntoma, que oscila entre el <em>coaching</em> y la represi&oacute;n. La opci&oacute;n de escuchar el s&iacute;ntoma puede conectar con el proceso de creaci&oacute;n de formas de vida y de su politizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto el golpe olig&aacute;rquico y racista en Bolivia es particularmente grave, porque retrotrae la lucha pol&iacute;tica a los tiempos en la que los gobiernos constitucionales eran derrocados por golpes militares abiertamente represivos y &ldquo;pro-occidentales&rdquo;. Insisto en la importancia de contar con un lenguaje propio para caracterizar estos procesos: nuestras cr&iacute;ticas a los gobiernos llamados progresistas no tienen punto de contacto con las razones que mueven a los golpistas. Los golpes reaccionarios deben ser repudiados y resistidos por todos los medios posibles, porque no se hacen s&oacute;lo contra dirigentes, sino sobre todo contra pueblos en lucha.
    </p><h4 class="article-text">Lo plebeyo: figura de lo ingobernable</h4><p class="article-text">
        <strong>Escuchar el s&iacute;ntoma, los malestares que recorren lo social, en lugar de gestionarlos o reprimirlos. De ah&iacute; puede surgir, si entiendo bien, una fuerza rebelde que llamas plebeya. &iquest;Qu&eacute; es lo plebeyo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parece ser que en la antig&uuml;edad se llamaba plebeyos a los hijos naturales de la tierra, es decir, aquellos que carec&iacute;an de apellido o de t&iacute;tulos p&uacute;blicos: esclavos libertos, migrantes. Luego, en la &eacute;poca de las revoluciones, el significado de &ldquo;plebeyo&rdquo; parece oscilar entre el proletario y el villano. Finalmente, en la historia argentina y sudamericana reciente, lo plebeyo aparece reiteradamente ligado a una gestualidad irreverente e igualitarista, incapturable por la pol&iacute;tica convencional.
    </p><p class="article-text">
        Lo plebeyo no ha dejado de irrumpir bajo formas semi-insurreccionales o animando luchas colectivas, m&aacute;s bien como reverso de la pol&iacute;tica populista, pero tambi&eacute;n de la neoliberal. Quiz&aacute;s se pueda decir que lo plebeyo es aquello que en nuestras sociedades insiste como desacato, sea por sustracci&oacute;n o desborde, de los modos burgueses de reglar los modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        No me propuse estudiar lo plebeyo como objeto de una sociolog&iacute;a o una pol&iacute;tica, sino a la inversa: partir de esa gestualidad incapturable como un <em>punto de vista</em> que permite enlazar la secuencia cr&iacute;tica que va de la escucha del s&iacute;ntoma a la creaci&oacute;n de forma de vida atravesando micro o macro politizaciones. M&aacute;s que describir lo plebeyo, me interesa lo plebeyo como <em>perspectiva</em> desde la cual describir la escritura de un orden. Partir del punto de vista de la crisis para leer desde ah&iacute; lo que se supone normal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rescatas a Maquiavelo cuando afirma que toda sociedad est&aacute; dividida entre los Grandes (que gobiernan y explotan) y la plebe (que rechaza ser gobernada y explotada). Pero esa divisi&oacute;n Grandes-plebe, &iquest;no nos pasa hoy por el medio en el neoliberalismo? No habr&iacute;a exactamente entonces dos bandos, sino que la &ldquo;l&iacute;nea del frente&rdquo; nos atravesar&iacute;a a cada uno.</strong><a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Elogio-tumulto_6_953014711.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maquiavelo</a>
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos a&ntilde;os no pude resistir la atracci&oacute;n por Maquiavelo, a partir de la tradici&oacute;n republicana (Spinoza) y sobre todo de la izquierdista, iniciada por Antonio Gramsci. Claude Lefort sostiene que en Maquiavelo la pol&iacute;tica es la divisi&oacute;n entre quienes desean dominar y quienes no quieren ser dominados. Esa lectura funciona muy bien con toda esta referencia sobre lo plebeyo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me tienta es usar a Maquiavelo para leer el comportamiento de una l&iacute;nea divisoria que se ha vuelto tan ambigua e imprevisible. Un poco lo que escrib&iacute;a Paolo Virno acerca de la &ldquo;ambivalencia de la multitud&rdquo;, o la risa del Joker que propone el cine norteamericano actual. Esa risa que es a la vez dolor y alegr&iacute;a, y que es inseparable de una cierta imposibilidad de discernir lo que es real y lo que es mental. Toda esta ambivalencia pasional hace dif&iacute;cil distinguir de modo pleno fen&oacute;menos de sumisi&oacute;n y de rebeli&oacute;n, o anticipar estallidos. En sus clases de los a&ntilde;os 80, Gilles Deleuze buscaba lo revolucionario en lo que llamaba &ldquo;l&iacute;neas de indiscernibilidad&rdquo;, en la proliferaci&oacute;n de flujos &ldquo;indecidibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si es posible convocar de nuevo aqu&iacute; a Maquiavelo es porque el Pr&iacute;ncipe es ante todo un lector sintom&aacute;tico, un lector de s&iacute;ntomas. En la tradici&oacute;n de Freud y Marx, el s&iacute;ntoma anuncia una nueva manera de leer y de pensar. En la que la anomal&iacute;a no debe ser apaciguada, sino desplegada. El &ldquo;nuevo pr&iacute;ncipe&rdquo; -que con Gramsci deviene una figura colectiva y hoy agregar&iacute;amos, sin exclusi&oacute;n de g&eacute;nero- es ante todo un lector interesado por captar el potencial cognitivo de las desobediencias (los s&iacute;ntomas), porque ese potencial es la materia sobre la que inventar nueva forma pol&iacute;tica.
    </p><h4 class="article-text">Politizaciones impuras</h4><p class="article-text">
        <strong>En Maquiavelo, el &ldquo;tumulto&rdquo; es el motor de mayor vitalidad pol&iacute;tica y justicia social siempre y cuando el conflicto se inspire en el &ldquo;deseo de no ser gobernados&rdquo; del pueblo-plebe. Pero en la realidad que se nos muestra a los ojos las cosas a veces no est&aacute;n tan claras. La divisi&oacute;n social ya no se deja leer simplemente en el eje izquierda/derecha. Pienso en el 15M, en los chalecos amarillos franceses, en el movimiento brasile&ntilde;o de Junio de 2013, en el conflicto independentista en Catalunya&hellip; &iquest;Podr&iacute;amos hablar de politizaciones impuras, de lo plebeyo oscuro? &iquest;C&oacute;mo situarse ante ello?</strong><a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwjxw52y0PnmAhWyCrkGHewdAhUQFjAAegQIARAB&amp;url=http%3A%2F%2Flobosuelto.com%2Funa-lectura-somatica-amador-fernandezsavater%2F&amp;usg=AOvVaw2QJ5IH9fb5LrSpPyjcBqDh" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">politizaciones impuras,</a>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la lectura pol&iacute;tica sea dif&iacute;cil siempre, dado que el texto a leer est&aacute; escrito en tinta lim&oacute;n. Es un texto atravesado por los enunciados &ldquo;indecidibles&rdquo; de los que hablaba Deleuze. &iquest;Qu&eacute; pol&iacute;tica se hace posible en base a<em> lo que en nosotros no quiere obedecer?</em> Formular esta pregunta abre a una fenomenolog&iacute;a compleja: s&iacute;ntoma-plebeyismo-creaci&oacute;n de formas de vida-politizaciones. El pr&iacute;ncipe colectivo debe aprender a leer en esa indiscernibilidad de que habl&aacute;bamos. Debe extraer de esa lectura un sentido para lo an&oacute;malo. Debe extraer de all&iacute; las l&iacute;neas que permitan recorrer una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica. Es su tarea: crear nueva instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Resulta &uacute;til la distinci&oacute;n izquierda/derecha en esta tarea? Creo que s&iacute;, a condici&oacute;n de ligar la izquierda con un cierto sentido del conflicto. Si retomamos la idea de Maquiavelo seg&uacute;n la cual Roma tuvo las mejores leyes gracias a la condici&oacute;n tumultuosa de su pueblo, quiz&aacute;s podamos derivar de ah&iacute; una cierta idea de izquierda: aquella que liga la creaci&oacute;n de forma de vida con la lucha popular y deduce de all&iacute; la mejora, el cambio de naturaleza hist&oacute;rica, de las leyes y las instituciones. Lo que en t&eacute;rminos contempor&aacute;neos significa afirmar al mismo tiempo el car&aacute;cter com&uacute;n de la propiedad y del car&aacute;cter colectivo de las decisiones. En un sentido opuesto, puede observarse la conformaci&oacute;n de &ldquo;derechas tumultuosas&rdquo;, como es el caso reciente del macrismo en la Argentina. La derecha tambi&eacute;n gana elecciones y se moviliza, incluso puede tomar las calles. Pero esta conflictividad reaccionaria apunta a separar y a privatizar el problema de la propiedad y del de la decisi&oacute;n, a reestablecer jerarqu&iacute;as raciales, de g&eacute;nero y de clase. Esto es m&aacute;s extremo a&uacute;n en Brasil o en Bolivia.
    </p><p class="article-text">
        Los tumultos que producen nueva imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica parten de y reivindican la experiencia y el deseo de lo com&uacute;n, no de la reivindicaci&oacute;n de la propiedad privada.
    </p><h4 class="article-text">El Estado y la plebe</h4><p class="article-text">
        <strong>Entre los Grandes y la plebe hay una tercera figura: el Estado. &iquest;Qu&eacute; partido va a tomar el Estado, a favor de los Grandes o del pueblo? &iquest;Puede el Estado establecer con el pueblo-plebe una cierta alianza? &iquest;Puede el Estado apoyarse en la plebe y amortiguar el poder de los Grandes? Tu posici&oacute;n no es &ldquo;purista&rdquo;, no buscas un &ldquo;afuera revolucionario&rdquo;, como podr&iacute;a ser el caso del Comit&eacute; Invisible. Te preguntas por la posibilidad de esa alianza precaria Estado-plebe. Pero al mismo tiempo haces un balance muy cr&iacute;tico de la &uacute;ltima experiencia kirchnerista que algunos leen precisamente como un tipo de articulaci&oacute;n as&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo la impresi&oacute;n de que la lengua del Estado obstaculiza la de la emancipaci&oacute;n, sin que eso implique caer en una posici&oacute;n de indiferencia entre gobiernos progresistas y reaccionarios. No es f&aacute;cil organizar esta discusi&oacute;n. Es indispensable hacer una cr&iacute;tica desde abajo sobre lo que fueron las experiencias de los gobiernos llamados progresistas de la regi&oacute;n latinoamericana, que descansaron sobre un modo de acumulaci&oacute;n de capital que no se atrevieron a cuestionar. Y al mismo tiempo esa cr&iacute;tica exige elaborar un discurso antag&oacute;nico respecto del que utiliza la derecha reaccionaria. Ellos hablan de &ldquo;corrupci&oacute;n&rdquo;, mientras que me parece mucho m&aacute;s &uacute;til hablar de precariedad. Y de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, no disponemos de un &ldquo;afuera&rdquo; preexistente respecto de la dominaci&oacute;n neoliberal. Ser&iacute;a mucho m&aacute;s f&aacute;cil contar con un lugar incontaminado desde el cual defender una alternativa. S&iacute; existen, en cambio, modos de estar &ldquo;dentro y contra&rdquo;. Modos que quiz&aacute;s apuntan a un &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Para pensar esta din&aacute;mica me es &uacute;til la reflexi&oacute;n de Deleuze y Guattari seg&uacute;n la cual el capitalismo act&uacute;a seg&uacute;n una l&oacute;gica axiom&aacute;tica, resolviendo sus crisis en el espacio del mercado mundial y efectuando luego modelos de acumulaci&oacute;n en el plano de la pol&iacute;tica nacional o regional. Esos modelos var&iacute;an y funcionan de acuerdo a una oscilaci&oacute;n entre dos polos: uno <em>propiamente neoliberal,</em> tiende a privilegiar el mercado exterior, y otro <em>de tipo socialdem&oacute;crata (o populista)</em> prioriza el mercado interno y las demandas sociales. La l&oacute;gica axiom&aacute;tica impone a los estados una actividad de adjunci&oacute;n/sustracci&oacute;n de regulaciones seg&uacute;n los requerimientos de la acumulaci&oacute;n. Lo vemos en la Argentina de hoy, por ejemplo, donde la exigencia del pago de la deuda se traduce en una intensificaci&oacute;n de las econom&iacute;as neoextractivas. Me parece imposible que la pol&iacute;tica pueda proyectar momentos democr&aacute;ticos efectivos sin apuntar a destruir este juego de oscilaciones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo romper esta circularidad? Esta pregunta lleva a indagar en el reverso de la pol&iacute;tica. En todas aquellas existencias que no se deducen autom&aacute;ticamente de la axiom&aacute;tica, sino que fugan de ese esquema de oscilaciones entre ambos polos. Entonces, si me interesa la posici&oacute;n que llamas &ldquo;purista&rdquo; (nombras al Comit&eacute; Invisible) es porque es la &uacute;nica que aparece con nitidez discursiva por fuera de esta din&aacute;mica de control. Solo que hay que huir de todo lo puro porque, como dec&iacute;a Nietzsche, solo expresa valores sacerdotales. Los purismos esconden las propias dificultades para producir realidad de un modo alternativo. Por eso prefiero el pragmatismo de las resistencias populares. La posibilidad de combinar momentos nuevos entre quienes luchan por evitar la oscilaci&oacute;n hacia el polo neoliberal-totalitario del capital y quienes luchan contra la axiom&aacute;tica como tal. Se trata de un espacio complejo, lleno de contradicciones, pero en el que quiz&aacute;s se puedan producir nuevas zonas comunes de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me parece que este tipo de acciones comunes se imponen cuando se comprende la imposibilidad de sostener una distancia absoluta entre forma de vida y pol&iacute;tica, o entre micro y macro pol&iacute;tica. Y vuelvo a poner de ejemplo una situaci&oacute;n argentina actual: la reciente derogaci&oacute;n de la ley que favorec&iacute;a la utilizaci&oacute;n de contaminantes de aguas para la actividad de la megaminer&iacute;a en la Provincia de Mendoza. Una formidable movilizaci&oacute;n popular hizo dar marcha atr&aacute;s al parlamento entero. &iquest;Es exagerado ver en estos episodios una comunicaci&oacute;n con la calle chilena?
    </p><p class="article-text">
        Para volver a lo que dec&iacute;amos de Maquiavelo, el Pr&iacute;ncipe colectivo solo tiene chance si se aprende la diferencia radical entre gobernar y dominar. El gobierno sin dominio va en camino de crear formas de autogobierno. Pero si, por el contrario, las luchas democr&aacute;ticas se desligan del problema del poder, la formaci&oacute;n de mayor&iacute;as electorales permanece impotente ante los dispositivos duros de la dominaci&oacute;n (financieros, represivos, medi&aacute;ticos). Por lo que, para volver a hablar de democracia, es necesario que la constituci&oacute;n de mayor&iacute;as electorales logre penetrar y alterar el funcionamiento de esos dispositivos dictatoriales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No estoy seguro de que hayamos aprendido esto a&uacute;n. En una reciente entrevista a Pablo Iglesias, que ingresa como vicepresidente en el nuevo gobierno de coalici&oacute;n de izquierdas en Espa&ntilde;a, observo poca innovaci&oacute;n a la hora de pensar la relaci&oacute;n entre gobierno y movimientos: el gobierno cristaliza demandas, pero no abre o reparte el poder; los movimientos funcionan como legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica, pero no como fuerza de transformaci&oacute;n. En el libro hablas de &ldquo;ampliar la decisi&oacute;n pol&iacute;tica a nuevos actores&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; significar&iacute;a esto? </strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/Pablo-Iglesias-vamos-olvidar-venimos_0_982002194.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> entrevista a Pablo Iglesias,</a>
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>El hurac&aacute;n rojo,</em> el profesor Alejandro Horowicz reconstruye c&oacute;mo la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica del doble poder permiti&oacute; conectar, tanto en Francia como en Rusia, democracia y revoluci&oacute;n. Esa conexi&oacute;n est&aacute; determinada por sujetos colectivos en estado de experimentaci&oacute;n de nuevos planos de igualdad. &iquest;Qu&eacute; surgir&aacute; de lo que ocurre estos d&iacute;as en Chile en torno a la demanda de asamblea constituyente? Si algo hemos aprendido es que existe una correlaci&oacute;n directa entre modo de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n y restricci&oacute;n de los espacios de decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Un gobierno que se quiere progresista o popular, pienso, debe honrar el compromiso de abrir espacios de transformaci&oacute;n estrat&eacute;gica con todos aquellos que resisten al modo de acumulaci&oacute;n (mega-miner&iacute;a, monocultivo, destrucci&oacute;n del medio ambiente, explotaci&oacute;n v&iacute;a endeudamiento, precarizaci&oacute;n de las condiciones de vida). Ampliar el sistema de toma de decisiones hasta abarcar actores sociales en disputa con el modo de acumulaci&oacute;n es el &uacute;nico camino que imagino para modificar, en un proceso real, la realidad neoliberal en que vivimos. Es el sentido &uacute;ltimo de la idea de &ldquo;ofensiva sensible&rdquo;: aprender de los movimientos sociales que, como las Madres de Plaza de mayo, los piqueteros de 2001 o los feminismos populares han contribuido a <em>resensibilizar</em> el campo social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/neoliberalismo-sensibilidad-entrevista-diego-sztulwark_132_1085890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jan 2020 20:36:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diego Sztulwark: "No hay neoliberalismo sin una violencia contra la sensibilidad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Neoliberalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensar, para poder respirar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/pensar-poder-respirar_132_1200397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16bbf235-0c3f-41a7-ba39-1ff0a629d7b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensar, para poder respirar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos entre situaciones saturadas donde respuestas sin pregunta luchan entre sí por imponerse. Pensar es agujerear esas situaciones</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Para Rita Segato, contra el juicio y la cicuta<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Alguien, o algo, dice &ldquo;es as&iacute;&rdquo;, y satura la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay, lo que existe, se cierra en una especie de cuadrado -o cuadril&aacute;tero, de boxeo- donde lo posible est&aacute; acotado, donde s&oacute;lo cabe decir s&iacute; o no, bajar la cabeza o polarizar desde otro &ldquo;es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Saturar es llenar u ocupar una cosa hasta el l&iacute;mite de su capacidad.</em>
    </p><p class="article-text">
        En la situaci&oacute;n saturada sentimos que nos falta el aire, que no podemos respirar. Una y otra vez se repite lo mismo, sin apenas movimiento ni variaci&oacute;n. No hay huecos, no pasa nada. No cabe nada nuevo, nada distinto.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por todas partes situaciones saturadas.</em>
    </p><p class="article-text">
        La saturaci&oacute;n puede organizarse a partir de una diversidad de opciones, identidades u opiniones. No es necesariamente, como tal vez fue en el pasado, una tiran&iacute;a de lo &uacute;nico. En una tertulia con muchas voces discordantes, en un espacio con miles de actividades interesantes, en unas elecciones con muchos partidos presentes, podemos sentir la saturaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nos dicen que hay muchos puntos de vista, pero en realidad s&oacute;lo son los distintos tonos de una misma tristeza&rdquo; (The Housemartins)</em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=cgBPyEeC9UM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Housemartins</a>
    </p><p class="article-text">
        Todas las opciones y opiniones posibles confirman y reproducen el mismo marco, sin dejar espacio a lo desconocido, a lo inaudito, a lo no programado. Lo Uno se dice de muchas maneras, pero todas ellas confirman el poder de lo Uno. Nosotros mismos reproducimos la situaci&oacute;n saturada adhiriendo con entusiasmo a alguna de las opciones ofrecidas, repitiendo estereotipos, moviliz&aacute;ndonos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nos robamos unos a otros el aire...</em>
    </p><p class="article-text">
        La saturaci&oacute;n puede instalarse tambi&eacute;n a trav&eacute;s de un conflicto polarizador. Entonces el espacio entero se organiza como un tablero de ajedrez y somos conminados a elegir bando, a tomar partido, a escoger posici&oacute;n ocultando las dudas, dejando de lado la autonom&iacute;a de una voz propia. Uno se divide en dos, pero siempre para mantener el poder del Uno: la situaci&oacute;n saturada, sin falla, sin resto.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;C&oacute;mo desarmar el tablero sin instalarse en &eacute;l?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> Distinguimos ahora artificialmente entre situaciones saturadas de poder-saber y situaciones saturadas de poder-hacer -digo artificialmente porque en el hacer tambi&eacute;n hay un saber y en el saber hay un hacer. Vamos con las primeras.
    </p><p class="article-text">
        Un exceso de saber satura. Todo se sabe y entonces la situaci&oacute;n se cierra. No hay punto de pregunta, no hay enigma o misterio, problema compartido y no resuelto de antemano.
    </p><p class="article-text">
        En la tertulia medi&aacute;tica puede haber en efecto muchas opiniones discordantes, pero todas ellas <em>saben.</em> Cada posici&oacute;n est&aacute; completa y choca con las otras como una bola de billar, tratando de ganar, de convencer, de derrotar a la opini&oacute;n adversaria, rebotando sin alterarse ni alterar la situaci&oacute;n. Todo el mundo all&iacute; sale como ha entrado, pensando lo mismo que pensaba. Y lo mismo le ocurre al p&uacute;blico. No le pasa nada porque all&iacute; <em>no ha pasado nada.</em>
    </p><p class="article-text">
        En clase, la voz de un profesor satura la situaci&oacute;n de aula mediante sus explicaciones. No satura porque hable s&oacute;lo &eacute;l -una voz que discurre en solitario puede abrir la situaci&oacute;n, hacer pasar algo, dar que pensar- , sino porque avanza por un camino trillado hacia un fin ya sabido. A trav&eacute;s del examen se verifica que todo el mundo ha entendido, es decir, que <em>todos pueden repetir exactamente lo ya dicho,</em> sin alterarlo o transformarlo. Esa voz no deja espacio, no crea espacio, no abre espacio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Espacio para qu&eacute;? Para que el otro haga su propio viaje, emprenda su propia aventura de pensamiento, encuentre y despliegue su propio camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong> &iquest;Qu&eacute; es pensar? <em>Es justamente abrir un agujero en la situaci&oacute;n saturada.</em>
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento es <em>en primer lugar </em>un agujero, un boquete en el muro de los sentidos establecidos, en el macizo de las evidencias, una fisura y una grieta por donde <em>podemos volver a respirar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Una vida sin pensamiento es una vida sin aire, una vida-sin-vida. La alegr&iacute;a un poco loca del pensamiento es una sensaci&oacute;n <em>muy f&iacute;sica:</em> sentimos c&oacute;mo se deshace la consistencia asfixiante de la situaci&oacute;n saturada, c&oacute;mo dejamos de estar atrapados en ella aunque sigamos dentro, c&oacute;mo somos nosotros ahora quienes leemos la situaci&oacute;n en lugar de ser le&iacute;dos por ella. As&iacute; volvemos a coger aire.
    </p><p class="article-text">
        Conspirar significa respirar juntos. Toda asociaci&oacute;n de pensamiento -a dos, un grupo de amigos, un colectivo- es una peque&ntilde;a conspiraci&oacute;n contra la saturaci&oacute;n del mundo, contra la saturaci&oacute;n como forma privilegiada del mundo, contra el cierre de los sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Amigo es cualquiera con el que se piensa la vida. La amistad en el pensamiento consiste en darse aire. Nos rescatamos boca a boca, el cerebro alerta y el coraz&oacute;n bombeando ox&iacute;geno, de la apnea de la situaci&oacute;n saturada que nos funde los plomos y nos mata lentamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> Tal vez el primer agujereador fue S&oacute;crates. S&oacute;crates se las vio con el poder saturador de la &eacute;poca -poder del mito, poder de la opini&oacute;n- que impon&iacute;a la reproducci&oacute;n de lo existente sin cuestionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; todo visto, todo dicho, todo pensado, dice el poder del mito. Hubo historia, en el tiempo de nuestros antepasados, pero ya no la hay. El relato de lo que hicieron los antepasados dice la Ley y esta se graba oralmente en los cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;crates interpela a personajes que<em> saben,</em> le pregunta a un militar por el coraje, a un poeta por la belleza, a un pol&iacute;tico por la justicia. Hace las buenas preguntas, las preguntas inc&oacute;modas para cada uno y muestra que nadie sabe lo que cre&iacute;a saber, la inconsistencia real de lo que aparec&iacute;a como pura consistencia y seguridad. Interrumpe, desmonta el saber y abre espacio para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pensar significa ir m&aacute;s all&aacute; de lo que se sabe, internarse en terreno desconocido, aprender.</em>
    </p><p class="article-text">
        La buena pregunta abre un agujero en el interior de la situaci&oacute;n saturada. Y ese agujero es lo que permite pensar. Pero no s&oacute;lo a S&oacute;crates, sino a cualquiera de los que habitan la situaci&oacute;n con &eacute;l. Interrumpir y agujerear es regalar a <em>cualquiera</em> una ocasi&oacute;n para poder pensar, abrir espacio para el viaje de pensamiento del otro. Ese agujero es un punto de no-saber a partir del cual se vuelve posible interrogarse y producir sentidos nuevos. Basta con no temer el agujero reci&eacute;n abierto, no querer taparlo a toda costa, no defenderse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Ni rastro de S&oacute;crates en el espacio p&uacute;blico-medi&aacute;tico contempor&aacute;neo. Ni siquiera el chispazo de un momento socr&aacute;tico, un momento de interrupci&oacute;n de los saberes saturadores, la apertura de un agujero interrogador. El poder saturador no puede permitirse un punto vac&iacute;o o un punto de pregunta: ese boquete abre la posibilidad de ir m&aacute;s all&aacute; del marco de saberes, opciones y opiniones posibles, desbord&aacute;ndolo. Hay que cerrarlo a toda costa, ya, r&aacute;pido, llenar de explicaciones cualquier agujero abierto s&uacute;bitamente, acotar lo posible, distribuir las posiciones autorizadas, cargarse de raz&oacute;n. Las mismas redes sociales se han convertido en estaciones repetidoras de estereotipos, el personal se confirma en su saber y agrede al de enfrente en lugar de buscar compa&ntilde;&iacute;a y amistad en el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        <em>Que a nadie se le ocurra mirar a trav&eacute;s del agujero, que a nadie se le ocurra pasar a trav&eacute;s del agujero.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.</strong> La filosof&iacute;a nace como un boquete en el tejido de los saberes establecidos. Es, seg&uacute;n dice Cornelius Castoriadis, una &ldquo;extra&ntilde;a rasgadura&rdquo; a trav&eacute;s de la cual todo se puede poner en solfa y en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero enseguida se convierte tambi&eacute;n en un poder saturador. Y seguramente uno de los m&aacute;s temibles, capaz de dejar sin espacio a cualquiera, capaz de quitarle la palabra a cualquiera, capaz de hacer reinar un silencio resignado hacia los &ldquo;es as&iacute;&rdquo; de los sabios. Es el anhelo de un saber total sobre el mundo, una serie de respuestas definitivas. Es la oscilaci&oacute;n entre S&oacute;crates y Plat&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la filosof&iacute;a saturadora, S&oacute;crates interrumpe y agujerea, s&iacute;, pero s&oacute;lo para dar paso al que sabe, a Plat&oacute;n. Interrumpe y agujerea los saberes de la opini&oacute;n y el cuerpo, para dejar lugar al saber de la Ciencia. Se derriba para edificar sobre las ruinas de lo derribado.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja &ldquo;s&oacute;lo s&eacute; que no s&eacute; nada&rdquo; es l&oacute;gicamente imposible. No se puede avanzar desde el no-saber. La ignorancia es impotencia. La contestaci&oacute;n de un saber &uacute;nicamente puede darse en nombre de otro saber. S&oacute;lo el que sabe puede preguntar, pero ya sabe la respuesta. Pregunta ret&oacute;rica o pedag&oacute;gica: quien pregunta espera al otro instalado en un saber, un saber superior, un saber juez.
    </p><p class="article-text">
        Lo dice Andr&eacute; Glucksmann en <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/elementos-criticos/los-maestros-pensadores/9788433914125/EC_12" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los Maestros Pensadores</em></a><em>,</em> un hermoso libro que podemos leer hoy m&aacute;s libremente que cuando apareci&oacute; en 1977 -el contexto y contextualizar tambi&eacute;n saturan muy a menudo, acotando los efectos posibles de una obra a su marco hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a saturadora quiere resolver las paradojas y los agujeros que los distintos S&oacute;crates van abriendo, cerrar el saber sobre s&iacute; mismo, eliminando (&ldquo;resolviendo&rdquo;) todo lo que no encaja, todas las contradicciones. Cicatrizar las heridas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pero s&oacute;lo nos es dado respirar por las heridas, aunque duela mantenerlas abiertas.</em>
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a oscila siempre entre saturaci&oacute;n e interrupci&oacute;n, entre los maestros pensadores y los maestros que no llevan a ninguna parte, entre el saber como privilegio de unas &eacute;lites y el no-saber com&uacute;n al m&aacute;s com&uacute;n de los mortales, como el lenguaje, la capacidad de preguntar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6.</strong> Del mismo modo que las preguntas y las paradojas son agujeros en el &aacute;mbito del poder-saber, los movimientos sociales son agujeros en el &aacute;mbito del poder-hacer. Interrupciones del orden autorizado de los posibles y apertura de otros nuevos, experimentaci&oacute;n de otras formas de vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las cosas son as&iacute;&rdquo; repiten todos los discursos a izquierda y derecha. Todas las opciones existentes luchan entre s&iacute; por apoderarse del poder. Pero &ldquo;todo lo que compite, en el fondo colabora&rdquo;, como dec&iacute;a nuestro S&oacute;crates local, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wEhTpaytfv8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agust&iacute;n Garc&iacute;a Calvo.</a> La lucha por el poder deja intacto al poder, el poder cambia de manos pero no de naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Un movimiento es la irrupci&oacute;n del pensamiento en la sociedad. Abre preguntas sobre la vida en com&uacute;n que antes no exist&iacute;an: preguntas sobre la relaci&oacute;n con el trabajo (movimiento obrero), sobre la relaci&oacute;n entre los sexos (movimiento feminista), sobre la relaci&oacute;n con la naturaleza (movimiento ecologista). Son interrupciones del orden a trav&eacute;s de preguntas que se hacen poniendo el cuerpo en la calle, interrupciones de las respuestas sin pregunta que luchan entre s&iacute; por imponerse.
    </p><p class="article-text">
        <em>Es la &uacute;nica democracia posible, una democracia de ignorantes, de los que no saben.</em>
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica nace como apertura de preguntas sobre c&oacute;mo vivir juntos a trav&eacute;s de movimientos de la sociedad, pero -del mismo modo que dec&iacute;amos sobre la filosof&iacute;a- se convierte pronto en la idea de una ciencia de la pol&iacute;tica como gobierno, como dominio vertical, como poder separado de la gente com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El poder saturador dice entonces igualmente: &ldquo;los movimientos son imposibles&rdquo;. Por las mismas razones que S&oacute;crates resultaba imposible: los que contestan un orden deben tener una propuesta de orden de recambio en la cabeza -o bien la tienen, pero la esconden.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y t&uacute; qu&eacute; propones?&rdquo; le dice el poder saturador a quien interrumpe. No es posible desafiar un orden sin tener una soluci&oacute;n de recambio en la cabeza. Quien desaf&iacute;a al poder quiere el poder o est&aacute; al servicio del poder de una potencia extranjera. Si cuestionas A, es porque est&aacute;s a favor de B o al servicio de B. El que no sabe y pregunta debe saber -o ya sabe, pero lo esconde. El asunto es siempre<em> tapar la pregunta,</em> no tener que escucharla, no dejarse llevar por ella m&aacute;s all&aacute;, no tener que pensar. Todo el rato se quiere hacer ingresar al que interrumpe en el tablero de ajedrez, hacer de &eacute;l un adversario funcional, las negras de las blancas o viceversa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Que no se abra un espacio de preguntas compartidas, un espacio de ignorantes que conf&iacute;an en la potencia del no-saber, un espacio donde quepa cualquiera, un espacio de lenguaje com&uacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Los mismos movimientos siempre corren el riesgo de producir una nueva saturaci&oacute;n. La potencia que desclasifica un cierto orden de cosas <em>y pregunta</em> puede convertirse en un nuevo poder que reclasifique <em>y sepa.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un movimiento abre la cuesti&oacute;n de qu&eacute; significa ser hombre o mujer, blanco y negro. Interrumpe y agujerea lo que estaba saturado. Ese movimiento regala a cualquiera la posibilidad de un nuevo <em>hacer,</em> de una nueva experimentaci&oacute;n sobre lo que significa ser hombre o mujer, blanco o negro (y sus relaciones). Pero siempre es posible que se produzca una nueva saturaci&oacute;n, una nueva respuesta, un nuevo saber sobre lo que son los hombres y las mujeres, los blancos y los negros. El no saber que abri&oacute; la situaci&oacute;n se convierte as&iacute; en un nuevo saber que define -de antemano y a priori- <em>lo que puede un cuerpo,</em> sin dejar margen de cambio o devenir.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;C&oacute;mo pensar sin saturar?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;C&oacute;mo actuar sin saturar?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7.</strong> La saturaci&oacute;n no se desactiva oponi&eacute;ndole otro saber, sino mediante preguntas y paradojas. La paradoja es un resto ingobernable en el poder-saber, un movimiento social es un resto ingobernable en el poder-hacer. No todo cierra, no todo encaja, no todo se sabe, lo posible no est&aacute; acotado para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Todos los saberes y poderes saturadores son anti-socr&aacute;ticos: &ldquo;def&iacute;nete&rdquo;, &ldquo;&iquest;cu&aacute;l es tu programa?&rdquo;, etc. S&oacute;lo la paradoja es inclusiva, todos estamos invitados a colarnos por la grieta que abre. La &ldquo;transversalidad&rdquo; no pasa por sumar las identidades existentes, por poner el m&aacute;ximo de bolas de billas identitarias en el mismo saco, sino justamente por <em>restarlas:</em> dejarnos atravesar por una no-identidad, una pregunta com&uacute;n, un problema com&uacute;n, una b&uacute;squeda com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Cu&aacute;nta paradoja podemos soportar? En la pr&aacute;ctica del pensamiento o en la pr&aacute;ctica de un movimiento social, cu&aacute;nto no saber, cuanta incoherencia, cu&aacute;nta impureza.</em>
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/politica-experiencial-chalecos-amarillos-pueblo_6_956514364.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michel Lianos</a>, que acompa&ntilde;a desde el comienzo a los chalecos amarillos franceses, describe en numerosos textos c&oacute;mo la fuerza del movimiento que a&uacute;n perdura pasa por su negativa a <em>resolver las paradojas</em> -en un un l&iacute;der absoluto, una  identidad coherente, un programa serio, un partido <em>comme il faut</em>, una opci&oacute;n de poder. La paradoja es la vida, lo que hay cuando existe realmente diversidad. La experiencia com&uacute;n hace posible lo que la l&oacute;gica se&ntilde;ala como imposible, Lianos habla de los chalecos amarillos como una nueva &ldquo;pol&iacute;tica experiencial&rdquo;: juntarse, hacer y vivir a partir -y no pese- a las diferencias, las contradicciones y los choques.
    </p><p class="article-text">
        Todos los movimientos m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os son <em>movimientos parad&oacute;jicos</em> -ambivalentes, ambiguos, impuros- que han sostenido las tensiones en lugar de resolverlas en una nueva identidad, un nuevo saber, una nueva saturaci&oacute;n. Lo que se pierde en t&eacute;rminos de conquista del poder se gana en t&eacute;rminos de interpelaci&oacute;n social. Y la situaci&oacute;n se mantiene abierta.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es un &ldquo;imposible&rdquo; dentro de cierto orden l&oacute;gico. Pero al mismo tiempo apunta a <em>otro</em> orden de pensamiento y de vida donde A y no A sean ambas posibles, donde podamos pensar y organizar la vida com&uacute;n a trav&eacute;s de figuras abiertas y no de determinaciones excluyentes, donde la experiencia pueda reunir lo que ciertos esquemas l&oacute;gicos separan y enfrentan. Cuando hay paradoja circula el aire y podemos respirar. Es como la vida misma: imposible, contradictoria, impura, incoherente y a&uacute;n as&iacute; efectiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La revoluci&oacute;n&rdquo;, dice Merleau-Ponty, &ldquo;es verdadera en tanto que movimiento y falsa en tanto que r&eacute;gimen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vale para el movimiento de pensar: la verdad es verdadera como desplazamiento (Santiago L&oacute;pez Petit) y falsa como r&eacute;gimen o instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://autonomies.org/2019/12/amador-fernandez-savater-the-rebelliousness-of-non-knowing/#more-11637" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este texto en ingl&eacute;s </a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Intervenci&oacute;n en el Festival Valladolid Piensa el 23 de noviembre de 2019, gracias Ad&aacute;n, Mar&iacute;a, por la invitaci&oacute;n. Gracias siempre a los viejos y nuevos amigxs en el pensamiento, Sergio, Hugo, Marta, Natasa, Pedro, talleres de los lunes, martes, viernes. M&aacute;s info: Filosof&iacute;a Pirata. </em><a href="https://www.filosofiapirata.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Filosof&iacute;a Pirata. </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/pensar-poder-respirar_132_1200397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Dec 2019 20:37:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pensar, para poder respirar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio del tumulto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/elogio-tumulto_132_1305153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a465218-188d-4584-8aef-02b83d3e20e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elogio del tumulto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">15M, conflicto independentista... Nuestra democracia tiene fobia al conflicto y sin embargo el conflicto es fuente de toda vitalidad y justicia social.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"De los tumultos surgieron en Roma todas las buenas leyes" (Maquiavelo)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la principal aportaci&oacute;n de Maquiavelo al pensamiento pol&iacute;tico? Seg&uacute;n el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Claude Lefort, es la idea de <em>divisi&oacute;n social.</em> No hay armon&iacute;a en ning&uacute;n sitio, toda sociedad se encuentra dividida entre los Grandes que quieren dominar y el pueblo que rechaza ser dominado. Entre ambos hay desuni&oacute;n, tumulto y conflicto. La vitalidad y la justicia de cualquier sociedad se juega siempre en la <em>disposici&oacute;n</em> que da a esa divisi&oacute;n insuperable.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; el conflicto absorbido, sofocado o tendr&aacute; alguna v&iacute;a abierta para desplegarse? De la respuesta a esta pregunta se deducen seg&uacute;n Maquiavelo-Lefort los tipos de organizaci&oacute;n social: el<em> principado,</em> en el cual las instituciones est&aacute;n por encima de la sociedad y se protegen de sus agitaciones; la<em> rep&uacute;blica,</em> en la cual la ley se deja afectar por el conflicto y se transforma para darle una respuesta; la <em>anarqu&iacute;a</em>, donde el conflicto no tiene ninguna respuesta y corre el riesgo de pudrirse o convertirse en guerra civil.
    </p><p class="article-text">
        En la primera opci&oacute;n, la ley es propiedad de los Grandes y su avidez de poder y riqueza no encuentra ning&uacute;n freno, la sociedad queda sometida. En la segunda, la rapacidad de los Grandes encuentra un l&iacute;mite, el conflicto del pueblo logra modificar las leyes establecidas, su deseo de no ser gobernados se inscribe en derecho (la creaci&oacute;n del tribuno de la plebe en Roma, por ejemplo). En la tercera, la situaci&oacute;n se detiene, se estanca o se pudre al no encontrar ninguna forma de elaboraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pueblo es lo que no quiere ser dominado. La rep&uacute;blica es la imposici&oacute;n de la cosa p&uacute;blica al partido de los ricos. S&oacute;lo el tumulto, el conflicto que viene de abajo, da lugar a la generaci&oacute;n de nuevas leyes y a la libertad pol&iacute;tica; es el mayor factor de cambio hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra organizaci&oacute;n social no se parece en nada a una <em>rep&uacute;blica</em>, sino que encaja perfectamente con la definici&oacute;n del <em>principado.</em> Pretende ignorar que hay divisi&oacute;n entre dominantes y dominados, entre gobernantes y gobernados, es ciega al hecho de que siempre hay divisi&oacute;n, que la divisi&oacute;n es insuperable. Piensa la arquitectura institucional como una &ldquo;soluci&oacute;n&rdquo; y un &ldquo;sistema arm&oacute;nico&rdquo; donde cada cosa tiene su lugar y su funci&oacute;n establecida por siempre jam&aacute;s: la gente vota, los partidos legislan, la Constituci&oacute;n marca las reglas de juego de la vida en com&uacute;n, los gobernantes disponen y los gobernados acatan.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si desacatan? Ning&uacute;n conflicto tiene raz&oacute;n de ser: es un disfuncionamiento, una anomal&iacute;a, una locura irracional, algo que no deber&iacute;a ser y que no pasar&iacute;a &ldquo;si el pueblo entendiese&rdquo; (la complejidad de la situaci&oacute;n, las exigencias de Bruselas, la necesidad de expresarse en los cauces de la ley, etc.). Un poco de pedagog&iacute;a, v&iacute;a antidisturbios o tribunal supremo, servir&aacute; para explicarle bien las cosas.
    </p><h4 class="article-text">Tres ejemplos</h4><p class="article-text">
        <strong>Tres ejemplos</strong>Lo llaman democracia pero no lo es. Lo nuestro es m&aacute;s bien un sistema cerrado y al servicio de las exigencias de explotaci&oacute;n y poder de los Grandes, una oligarqu&iacute;a con algunos mecanismos internos (pocos) de control rec&iacute;proco entre los oligarcas, una cultura consensual que tiene verdadera fobia y pavor al conflicto, esto es, al motor de la vitalidad social y de la justicia, un poder elevado sobre la gente com&uacute;n que no se deja afectar o transformar por las reivindicaciones populares.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos recientes:
    </p><p class="article-text">
        -cuando el rechazo de c&oacute;mo somos gobernados se expres&oacute; en el 15M, el conflicto abierto no afect&oacute; para nada a las estructuras de poder ni se tradujo en ninguna ley (ni siquiera la razonabil&iacute;sima propuesta de ley sobre la vivienda de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca apoyada en miles de firmas y consenso social). El 15M fue reprimido por una parte a trav&eacute;s de cargas policiales, heridos y detenidos, sistemas de penalizaci&oacute;n administrativa v&iacute;a multas, procesos penales, hasta la ley mordaza finalmente que considera delito gestos activistas b&aacute;sicos como testimoniar sobre la brutalidad policial o circular convocatorias.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el conflicto fue absorbido por v&iacute;as de cooptaci&oacute;n m&aacute;s sutiles: una cierta incorporaci&oacute;n por parte de los pol&iacute;ticos de algunas palabras, algunos gestos, algunas demandas, pero sin afectaci&oacute;n alguna, sin que esa &ldquo;integraci&oacute;n&rdquo; supusiese cambio real alguno. Puro maquillaje, cosm&eacute;tica, gestos simb&oacute;licos disociados de cambios materiales. Ninguna modificaci&oacute;n sustancial en el &aacute;mbito institucional, s&oacute;lo nuevos condimentos para el &ldquo;relato&rdquo; pol&iacute;tico: s&iacute;mbolos, gui&ntilde;os comunicativos, ret&oacute;ricas y algunos detalles menores (transparencia, primarias).
    </p><p class="article-text">
        Sofocando (v&iacute;a represi&oacute;n o cooptaci&oacute;n) el conflicto propuesto por el 15M, se perdi&oacute; una oportunidad de reinventar nuestra democracia (que no lo es). Los problemas se&ntilde;alados por el 15M no se elaboraron creativamente, simplemente se han congelado y ahora se pudren. Hasta el pr&oacute;ximo tumulto.
    </p><p class="article-text">
        -el 1 de octubre de 2017, dos millones de personas acuden a votar en un refer&eacute;ndum simb&oacute;lico por la independencia. Es un gesto de desobediencia que llama la atenci&oacute;n sobre la extensi&oacute;n de malestar con respecto a un tipo de encaje territorial, a un tipo de democracia de muy baja intensidad. No se trata simplemente de una cuesti&oacute;n nacional, nacionalista o identitaria,<a href="https://www.eldiario.es/interferencias/proces-catalunya-estereotipos_6_789931005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> es algo evidente para quien tenga o&iacute;dos y los use para escuchar.</a> Se expresa ah&iacute; un rechazo del sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, hay un deseo de otra situaci&oacute;n, de otras reglas de juego, de una rep&uacute;blica, etc. La respuesta es&hellip; ninguna. La represi&oacute;n del 1 de octubre primero, la judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Maquiavelo, si la vida de Roma fue larga y justas muchas de sus leyes se debi&oacute; a que la sociedad y la instituci&oacute;n eran permeables al conflicto. En nuestra sociedad la ley -un instrumento para la vida en com&uacute;n- se convierte en un fetiche sagrado, <em>es decir que no se puede profanar, es decir que no se puede tocar.</em> Al rev&eacute;s, en su nombre se pone fin a todo lo que interrumpe el orden.
    </p><p class="article-text">
        Sofocando el conflicto abierto el 1 de octubre, se cierra una oportunidad de reinventar el encaje territorial, las reglas de juego de la convivencia, las hechuras mismas del Estado y el significado mismo de Espa&ntilde;a, algo que no s&oacute;lo se desea en Catalunya. El conflicto que no encuentra ninguna respuesta o forma de elaboraci&oacute;n se pudre, amenaza convertirse en conflicto<em> horizontal</em> entre la propia gente de abajo.
    </p><p class="article-text">
        -un tercer ejemplo que no me resisto a poner aunque sea de otra &iacute;ndole: el caso de Podemos. Los l&iacute;deres de Podemos nos han abrasado los o&iacute;dos desde su aparici&oacute;n con sus lecturas tan sabias sobre Maquiavelo. Pero, &iquest;qu&eacute; encontraban en Maquiavelo? Lo m&aacute;s banal: que lo pol&iacute;tico es una t&eacute;cnica, que el poder lo es todo, la separaci&oacute;n entre moral y pol&iacute;tica, el juego de tronos <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Juego_de_Tronos-poder-cooperacion_6_694390555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(ganar o morir).</a> Ni rastro de la idea m&aacute;s fecunda del florentino: dar espacio a lo que disiente, la <em>fecundidad del conflicto.</em> Todo lo contrario, en un proceso alucinante y un tiempo r&eacute;cord, se ha laminado y expulsado a todos los que pensaban distinto &iexcl;y todo ello sin quitarse el 15M de la boca! La misma cultura pol&iacute;tica de fobia a la divisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Resultado: se pierde la oportunidad de reinventar la forma-partido y lo que queda de Podemos es una cosa homog&eacute;nea,<em> por tanto r&iacute;gida, por tanto d&eacute;bil, por tanto en v&iacute;as de extinci&oacute;n.</em> A falta de un verdadero balance autocr&iacute;tico, encarnado, con efectos y no s&oacute;lo ret&oacute;rico, &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n va por <a href="https://www.eldiario.es/politica/Inigo-Errejon-Clara-Serra-desencuentro_0_951555676.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mismo camino.</a>
    </p><h4 class="article-text">Sin conflicto, ni vitalidad ni justicia</h4><p class="article-text">
        Tanto a izquierda como a derecha, &ldquo;el gobierno es permanentemente enemigo del cambio&rdquo;. La derecha odia con todas sus fuerzas (casi f&iacute;sicamente) cualquier anomal&iacute;a: desde los manteros hasta las casas okupadas pasando por toda expresi&oacute;n popular ingobernable. La izquierda por su parte tiende a la hipocres&iacute;a: su sue&ntilde;o -el sue&ntilde;o m&aacute;s que evidente de Pedro S&aacute;nchez por ejemplo- es gobernar como la derecha pero con los votos (y la legitimidad) de la izquierda. Y la Nueva Pol&iacute;tica, por su parte, fetichiza las nociones de<a href="https://www.publico.es/politica/inigo-errejon-reforma-importante-introducir-orden.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;orden&rdquo; y &ldquo;estabilidad&rdquo;</a> como si se pudiese imponer la cosa p&uacute;blica al partido de los ricos (que es trasversal a todos los partidos) sin ning&uacute;n conflicto o inestabilidad de por medio.
    </p><p class="article-text">
        Unos y otros hablan del Estado del bienestar, pero olvidan que este fue justamente un efecto de la divisi&oacute;n social y la capacidad de conflicto de la gente de abajo. En medio de condiciones muy duras, las luchas obreras consiguieron la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo, el aumento de salario, derechos sociales, etc. Nada de armon&iacute;a, uno se divide en dos: hay patrones y hay obreros, el tumulto se expresa como lucha de clases y el &ldquo;reformismo&rdquo; es justamente la plasticidad de la ley en su regulaci&oacute;n. Todo eso -con los infinitos claroscuros de la dial&eacute;ctica entre lucha e integracion de los que no nos vamos a ocupar aqu&iacute;- ya no existe. El sistema no reconoce la divisi&oacute;n social, ahora somos todos &ldquo;empresarios de nosotros mismos&rdquo;. El neoliberalismo desmantela todas las mediaciones que respond&iacute;an creativamente al conflicto y ya no hay espacio alguno para el resto popular ingobernable. El capitalismo hoy se ha desbocado por ausencia de conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Si nuestra democracia es tan raqu&iacute;tica y suscita tan poco entusiasmo se debe precisamente a esto: no se deja afectar por los tumultos de abajo, no quiere saber nada de la energ&iacute;a del <em>demos,</em> es incapaz de ninguna fluidez o plasticidad instituyente a no ser que lo pida el Banco Central, convierte lo que es producto y herramienta (la ley) en el factor determinante y primero. El Estado de Derecho, que naci&oacute; para poner l&iacute;mites a la arbitrariedad del poder, se convierte hoy en un sistema cerrado y sacralizado, enemigo de toda energ&iacute;a instituyente. No nos hemos librado a&uacute;n de la teolog&iacute;a en pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Desafectada, a esa democracia se la puede llevar el viento, el viento de cualquier &ldquo;posfascismo&rdquo; actual. Pero la responsabilidad cae toda del lado de quienes han sostenido una concepci&oacute;n puramente <em>consensual</em> de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay esperanza? Ninguna, mientras seamos pueblo iluso, creyendo que las cosas cambian solas, por la gracia de pol&iacute;ticos buenos o de las astucias de la raz&oacute;n en la historia. Alguna, si somos pueblo negativo y desconfiado, pueblo-plebe. &ldquo;Es una opini&oacute;n plebeya y un punto de vista negativo suponerle al gobierno una mala voluntad&rdquo; (Hegel). Es justo el punto de vista que necesitamos, todo el rato. La plebe es justamente el pueblo cuando se hace valer, el que grita &ldquo;no nos representan&rdquo;, el que sabe que las leyes justas son siempre fruto del tumulto y las ganas de libertad de abajo.
    </p><p class="article-text">
        La democracia no es una sociedad arm&oacute;nica o armonizada (tampoco bajo los modelos ut&oacute;picos de la autogesti&oacute;n o la democracia digital), sino la sociedad que abre paso al conflicto, una sociedad efervescente y abierta al cambio que subordina lo instituido a lo instituyente, esa sociedad que experimentando la inestabilidad consigue obtener la mayor estabilidad, en la que cualquiera (y no s&oacute;lo los que monopolizan la cosa p&uacute;blica) puede hablar, actuar y ser tenido en cuenta, la sociedad donde la pregunta por la vida buena y la justicia se mantiene abierta, donde la ley es puesta en juego por el conflicto sin ser exactamente su producto. Democracia es sostener la divisi&oacute;n social, la posibilidad infinita de la divisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Mientras dure la guerra&rdquo;, la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Amen&aacute;bar, el personaje de Franco explica su decisi&oacute;n de alargar la guerra en la necesidad de exterminar al otro. &ldquo;Si no en dos d&iacute;as estaremos en las mismas, los espa&ntilde;oles siempre est&aacute;n a la gresca&rdquo;. Es el esp&iacute;ritu de cruzada que a&uacute;n pervive: <em>hay que suprimir el mal.</em> Pero no se trata de cambiar el franquismo por el imperio de la ley sacralizada e intocable, sino justamente de aprender a <em>convivir con la gresca y elaborarla.</em> As&iacute; y s&oacute;lo as&iacute; enterrar&iacute;amos de una vez por todas los restos del dictador. Hay que romper la representaci&oacute;n dominante que ve en la divisi&oacute;n y el conflicto el principio de la decadencia y el declive. El mal es el acicate del bien, de los tumultos surgieron en Roma todas las buenas leyes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La rep&uacute;blica es superior a todos los dem&aacute;s reg&iacute;menes: se presta al movimiento&rdquo; (Lefort-Maquiavelo).
    </p><p class="article-text">
        <em>Gracias por las conversaciones a Diego, a Hugo, a las amigas del taller de los lunes. </em><a href="https://www.filosofiapirata.net/agenda/lo-ingobernable-poesia-literatura-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">taller de los lunes. </a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Maquiavelo: lecturas de lo pol&iacute;tico</em>, Claude Lefort, Trotta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Claude Lefort, la inquietud de la pol&iacute;tica,</em> Edgar Straehle, Gedisa.
    </p><p class="article-text">
        <em>La democracia contra el Estado</em>, Miguel Abensour, Colihu&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/elogio-tumulto_132_1305153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2019 20:24:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elogio del tumulto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tener superpoderes: la lectura como experiencia de emancipación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/lectura_132_1355102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67d598fa-ca4d-49a3-8460-54d02bbcf517_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tener superpoderes: la lectura como experiencia de emancipación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es la lectura algún tipo de experiencia</p><p class="subtitle">subversiva</p><p class="subtitle">hoy día? ¿Habilita modos de estar en el mundo a contracorriente de los hegemónicos?</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“recuerdo/ el momento justo en el que me di cuenta de que/ había aprendido a leer/ no como cuando fingía que lo hacía/ sino como cuando/ efectivamente leía/ en el espacio se abrió un espacio/ me pareció irreal y luego/ me pareció real/ y era mayor y entré/ perdón, quise decir/ y entré y era mayor” (María Salgado, Salitre)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Es la lectura alg&uacute;n tipo de experiencia<em> subversiva</em> hoy d&iacute;a? &iquest;Habilita modos de estar en el mundo heterog&eacute;neos, a contracorriente o en ruptura con los hegem&oacute;nicos?
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que fue as&iacute; en el pasado. Lo demuestra por ejemplo Germ&aacute;n Labrador en <a href="https://issuu.com/museoreinasofia/docs/carta_s__econom_a_libidinal._castel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Culpables por la literatura</em></a><em>,</em> un formidable trabajo hist&oacute;rico-ensay&iacute;stico sobre la contracultura espa&ntilde;ola a lo largo de tres generaciones: los progres del 68, los libertarios del 77 y los modernos del 84.
    </p><p class="article-text">
        Labrador parte de la idea de que el franquismo no fue solo un r&eacute;gimen pol&iacute;tico o una ideolog&iacute;a autoritaria, sino tambi&eacute;n la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de<em> un tipo de cuerpo:</em> unos afectos y unos h&aacute;bitos, una percepci&oacute;n y una sensibilidad, unas capacidades y unas intolerancias. A trav&eacute;s de las instituciones disciplinarias del momento, mediante la represi&oacute;n y la violencia, el franquismo fabrica en serie un tipo de cuerpo a partir del mismo patr&oacute;n: el cuerpo del l&iacute;der &ndash;y de su consorte, modelo femenino&ndash; como imagen a imitar, replicar, encarnar.
    </p><p class="article-text">
        Si el poder tiene una dimensi&oacute;n <em>som&aacute;tica,</em> la revuelta tambi&eacute;n: la contracultura consisti&oacute; en deshacerse de ese cuerpo impuesto y darse otro, capaz de sentir, pensar y hacer distinto. Una transformaci&oacute;n a la vez feliz y dolorosa, festiva y a la vez violenta, como testimonia la figura de Leopoldo Panero que dijo: &ldquo;Yo me destruyo para saber que soy yo y no todos ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de desaprender <em>f&iacute;sicamente</em> la dictadura: en los movimientos estudiantiles, los espacios homosexuales, a trav&eacute;s de la m&uacute;sica, las drogas... o la literatura. Esta funcion&oacute; entonces como tecnolog&iacute;a de liberaci&oacute;n, como territorio y materia de las transformaciones. La lectura movilizaba el deseo de vivir otra vida, de convertirse en otro, de ser otro. Un lobo estepario, el volc&aacute;n de Lowry, Rimbaud, Artaud o el Capit&aacute;n Trueno para la imaginaci&oacute;n infantil: ser en todo caso un cuerpo capaz de vivir aventuras, m&aacute;s all&aacute; de la vida encogida bajo el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        La literatura conced&iacute;a &ldquo;un traje de Superman&rdquo;, dice Labrador, a trav&eacute;s del cual vivir dos vidas, muchas vidas, con la imaginaci&oacute;n espoleando al deseo para funcionar de otro modo y querer otras cosas. Es el &ldquo;lector arrebatado&rdquo; dispuesto a vivir seg&uacute;n el lenguaje, a creerse lo que lee, a encarnar las lecturas. La emancipaci&oacute;n no solo ocurr&iacute;a en los espacios propiamente pol&iacute;ticos, sino tambi&eacute;n en los cuartos, en las actividades aparentemente privadas, en los sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El franquismo se hunde cuando ya no es capaz de inscribirse en los cuerpos. Ese es el fondo oscuro e inadvertido de la batalla por el cambio sobre el cual sucede la transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Y es lo que nos permite ver y valorar mejor el libro de Germ&aacute;n Labrador.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y hoy, implica la lectura alg&uacute;n tipo de revuelta? Se me ocurren al menos dos respuestas positivas posibles.
    </p><p class="article-text">
        La primera dice m&aacute;s o menos as&iacute;: vivimos actualmente en la sociedad del espect&aacute;culo donde el mundo se nos presenta a diario como un conjunto de fogonazos medi&aacute;ticos sin v&iacute;nculos ni memoria. Nada lleva a nada y todo se evapora de inmediato. Lo que esta sociedad fabrica en serie es el &ldquo;espectador&rdquo; o el &ldquo;opinador&rdquo; de las redes sociales: un sujeto gregario y morboso, manipulado y desinformado, vol&aacute;til y amn&eacute;sico. En el fondo un no-sujeto.
    </p><p class="article-text">
        En sus <em>Comentarios sobre la sociedad del espect&aacute;culo,</em> Guy Debord opone justamente el lector al espectador. El cuerpo del lector al cuerpo del espectador. Frente a la imagen donde &ldquo;se puede yuxtaponer de todo&rdquo;, que &ldquo;no deja tiempo a la reflexi&oacute;n&rdquo; y nos reclama pura &ldquo;adhesi&oacute;n a lo existente&rdquo;, la lectura es subversiva porque nos &ldquo;exige un verdadero juicio a cada l&iacute;nea y solo ella puede darnos acceso a la vasta experiencia pre-espectacular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lectura para Debord es el ejercicio <em>cr&iacute;tico</em> por excelencia. A trav&eacute;s de un esfuerzo lineal y progresivo, se sigue un razonamiento, se comprueba si se sostiene, si una cosa se deduce de la otra. La lectura es una pr&aacute;ctica de descodificaci&oacute;n de sentido donde se discrimina lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo. El sujeto cr&iacute;tico es un lector y sobre todo un <em>lector del mundo,</em> capaz de atravesar la opacidad estrat&eacute;gica del espect&aacute;culo y leer la realidad como se lee un texto. En ese libro Debord se presenta a s&iacute; mismo como el <em>&uacute;ltimo gran lector,</em> calificado para relacionar los hechos y pensar hist&oacute;ricamente lo que se presenta como fen&oacute;menos aislados y sin pasado.
    </p><p class="article-text">
        La dimensi&oacute;n subversiva de la lectura ya no habr&iacute;a que buscarla entonces en su capacidad ut&oacute;pica de plantear otros mundos posibles, sino en los <em>superpoderes</em> de la raz&oacute;n, la l&oacute;gica y el conocimiento hist&oacute;rico dentro de un mundo que nos quiere fundamentalmente est&uacute;pidos.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda respuesta positiva ser&iacute;a la lectura como ejercicio de transformaci&oacute;n de uno mismo. La lectura como &ldquo;ejercicio espiritual&rdquo;, podr&iacute;amos decir siguiendo a Pierre Hadot, que nombra as&iacute; las pr&aacute;cticas de auto-transformaci&oacute;n entre los fil&oacute;sofos (estoicos, epic&uacute;reos, c&iacute;nicos) de la Grecia antigua. &iquest;En qu&eacute; sentido ser&iacute;a subversiva hoy la lectura como ejercicio espiritual?
    </p><p class="article-text">
        El neoliberalismo tambi&eacute;n es un poder que produce y reproduce un tipo de cuerpo: en este caso el de un sujeto siempre movilizado, disponible y conectado, en constante superaci&oacute;n de s&iacute; mismo y competencia con los dem&aacute;s, azuzado por la obsesi&oacute;n de &ldquo;siempre m&aacute;s&rdquo; (m&aacute;s rendimiento, m&aacute;s productividad, m&aacute;s consumo, etc.). El cuerpo-modelo a imitar hoy ser&iacute;a el del deportista, el youtuber, la celebridad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La lectura, entendida como ejercicio espiritual, crea una forma de vida bien distinta: como disciplina de la atenci&oacute;n, del estar-ah&iacute; y no en mil sitios y ninguno a la vez; como interrupci&oacute;n a trav&eacute;s del silencio y del recogimiento de la carrera enloquecida del h&aacute;mster en su rueda; como actividad que lleva incorporada la recompensa en s&iacute; misma y no es solo medio o instrumento de una finalidad exterior&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La lectura es un ejercicio de &ldquo;pasividad activa&rdquo;: por un lado, supone entrar en el mundo que otro te propone, salir de uno mismo y dejarse afectar; por otro lado, exige responder a lo que se lee y ser capaz de crear sentidos propios. El cuerpo que lee es muy distinto por tanto al sujeto incapaz de v&eacute;rselas con la alteridad y al sujeto que se limita a consumir lo que se le presenta empaquetado.
    </p><p class="article-text">
        El lector no se desconecta del mundo, sino que lo habita de otro modo, experimentando con los sentidos, poniendo en relaci&oacute;n lo que lee y lo que ha le&iacute;do, lo que lee y lo que ha vivido. Alt&iacute;sima intensidad de una inmovilizaci&oacute;n tan solo aparente, el cuerpo del lector corta en seco la fuga hacia adelante del sujeto de rendimiento neoliberal y hace una <em>experiencia plena del presente.</em>
    </p><p class="article-text">
        Del lector arrebatado al lector disciplinado: los <em>superpoderes</em> que nos otorga la lectura hoy son distintos a los del pasado. No tanto imaginarnos seres distintos, como estar m&aacute;s presentes. No tanto vivir dos vidas, como intensificar la vida que hay. No tanto fugar hacia un mundo alternativo, como estar aqu&iacute; y ahora.
    </p><p class="article-text">
        Lectura como ejercicio ut&oacute;pico, lectura como ejercicio cr&iacute;tico, lectura como ejercicio espiritual: el mundo y las formas de dominio cambian, pero la lectura encuentra siempre el modo de ser una revuelta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/lectura_132_1355102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2019 20:03:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Lectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cuestión de dioses (un relato de historia-ficción)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/cuestion-dioses-relato-historia-ficcion_132_1400713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41330f3-3681-4be8-9335-f3bc2e2880cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una cuestión de dioses (un relato de historia-ficción)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un cuento de verano sobre la potencia y el poder, sobre la palabra de la potencia y la palabra del poder, y sobre el silencio como arma</p></div><p class="article-text">
        Todos los estudios hist&oacute;ricos coinciden al menos en este punto: en el antiguo mundo pagano, cualquier detalle de la realidad, por muy insignificante que fuera -un hipo, una sandalia, un polvo de nada, un parto, un pip&iacute;, una decisi&oacute;n militar-, se consideraba una <em>potencia:</em> un dios, una diosa, varios dioses y diosas juntos y revueltos.
    </p><p class="article-text">
        Este viejo paganismo no era exactamente una fe, en &eacute;l no se ten&iacute;a fe en los dioses muchos como luego aprendimos a tenerla en el Dios &Uacute;nico, sino m&aacute;s bien una manera de mirar la realidad que <em>santificaba</em> cada gesto, cada situaci&oacute;n y cada detalle. Una cierta disposici&oacute;n a la <em>confianza</em> en lo que hay. El <em>clima</em> pagano fecundaba la realidad de potencias por doquier. Y esta le devolv&iacute;a cotidianamente maravillas y prodigios sin cuento.
    </p><p class="article-text">
        Cada cosa era perfecta en su esencia, redonda y completa en s&iacute; misma, no le faltaba nada. El desaf&iacute;o vital m&aacute;s importante consist&iacute;a en conseguir que cada cosa -fuese una persona, un v&iacute;nculo o un proceso- <em>llegase a ser lo que era.</em> Es decir, que cada cosa encontrase su esencia -su propia capacidad o virtud, dec&iacute;an tambi&eacute;n los paganos-, superase la angustia y el miedo que este encuentro sol&iacute;a producir, y llegase hasta el extremo de sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Podemos considerar la siguiente hip&oacute;tesis: cada una de las profesiones, cada uno de los oficios en la antig&uuml;edad pagana eran versiones distintas de la misma tarea. Maestros, curanderas, arquitectos, artistas, fil&oacute;sofos y pol&iacute;ticos -pensemos que entonces cualquiera pod&iacute;a serlo- se dedicaban a propiciar el encuentro de cada quien con su esencia y ayudar a atravesar el miedo. A intensificar la potencia de cada singularidad del mundo: fuesen alumnos o conciudadanos, cuerpos o esp&iacute;ritus, animales o plantas...
    </p><p class="article-text">
        Y no s&oacute;lo. Tambi&eacute;n las relaciones informales, como la amistad o el amor, estaban gobernadas por la mismas regla: colaborar a que el otro llegase a ser todo aquello que pod&iacute;a ser, la mayor de las perfecciones, la m&aacute;s extrema de las potencias. S&oacute;lo as&iacute; podemos entender por ejemplo la <em>prohibici&oacute;n pagana del consejo</em> entre amigos: estaba muy mal visto decirle a otro lo que deb&iacute;a hacer, de lo que se trataba era de acompa&ntilde;arle en su viaje, fuese este el que fuese.
    </p><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;muerte buena&rdquo; correspond&iacute;a a quien lo hab&iacute;a dado todo, a quien no le quedaba ya nada. <em>Mor&iacute;a bien quien mor&iacute;a reventado como un fuego de artificio.</em> Por el contrario, la &ldquo;muerte mala&rdquo; tocaba a quien no hab&iacute;a logrado dar en vida con su esencia, ni llegado a ser lo que era. A quien se hab&iacute;a quedado seco a base de esquivar su destino. La tristeza entre los paganos se manifestaba siempre como duelo por un <em>potencial irrealizado.</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como el arte de la navegaci&oacute;n ofrece en Occidente la mayor parte de las met&aacute;foras sobre la actividad de gobierno (el piloto, el pilotaje, etc.), la antig&uuml;edad pagana encontraba sus propias im&aacute;genes en el arte de la <em>jardiner&iacute;a:</em> las semillas, la siembra, las malas hierbas, la recogida, etc. Gobernarse bien a s&iacute; mismo, gobernar bien a otros, gobernar bien la ciudad equival&iacute;a a cuidar adecuadamente las semillas de la potencia. S&oacute;lo de ese modo podemos entender que la filosof&iacute;a pol&iacute;tica pagana consistiese durante siglos en una larga meditaci&oacute;n sobre los modos de favorecer el crecimiento de las plantas. Qu&eacute; tipos de asistencia, qu&eacute; formas de acompa&ntilde;amiento permit&iacute;an el crecimiento y la maduraci&oacute;n: el arte del tiempo y la paciencia, el cultivo de los procesos invisibles, c&oacute;mo auxiliar a lo que viene solo, c&oacute;mo evitar el <em>forzamiento</em> que desvirt&uacute;a la esencia de las cosas, la intuici&oacute;n del momento exacto en el que se puede recoger un fruto maduro, etc. El mundo pagano fue un mundo de jardineros y jardineras.
    </p><p class="article-text">
        Dios no exist&iacute;a, pero lo divino estaba por todas partes: el mundo pagano no ten&iacute;a ning&uacute;n centro y de ese modo cada cosa pod&iacute;a ser su propio centro. Llevar en s&iacute; misma su propia esencia y perfecci&oacute;n, su propia recompensa y satisfacci&oacute;n. Por supuesto siempre pod&iacute;a ocurrir que, durante el proceso de maduraci&oacute;n y crecimiento, alguna cosa polarizase tanta energ&iacute;a que llegase a colocarse en el centro del mundo. Y as&iacute; ocurri&oacute; con personajes, con modas, con invenciones t&eacute;cnicas, con formas de intercambio. Pero lo importante es que ese centro nunca llegaba a instituirse como tal, se percib&iacute;a tan s&oacute;lo como la cristalizaci&oacute;n (siempre puntual, siempre ef&iacute;mera) de una din&aacute;mica, de una relaci&oacute;n entre fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        Podemos leer en ese sentido el c&eacute;lebre tratado an&oacute;nimo <em>La hija del pr&iacute;ncipe</em> como una obra cl&aacute;sica de instrucci&oacute;n a la plebe pagana sobre c&oacute;mo destituir el poder, c&oacute;mo evitar que una fuerza exuberante cualquiera cristalizase en jerarqu&iacute;a, c&oacute;mo impedir que nadie se llegase a poner por encima de la relaci&oacute;n m&oacute;vil y cambiante entre las distintas potencias, sin erigir para ello una nueva tiran&iacute;a, un nuevo poder o contra-poder concentrado.
    </p><p class="article-text">
        En el Olimpo polite&iacute;sta, en la representaci&oacute;n simb&oacute;lica que los paganos se daban a s&iacute; mismos, en sus mitos y en sus cuentos, reinaba como es sabido la diosa <em>Discordia:</em> nunca la diosa <em>Armon&iacute;a,</em> porque los dioses paganos eran muchos y distintos, amaban y se odiaban, chocaban y se asociaban, siempre en medio del estr&eacute;pito y la cacofon&iacute;a, pero tampoco el dios de la Guerra porque aquellos dioses y aquellas diosas rivalizaban y disputaban, por el juego de las pasiones, pero <em>nunca la existencia de un dios implicaba la muerte de otro.</em> Nunca un dios negaba la legitimidad de los dem&aacute;s a existir, ni siquiera en el m&aacute;s violento de los choques. El mundo pagano conoci&oacute; la rivalidad, pero no la enemistad.
    </p><p class="article-text">
        No es dif&iacute;cil advertir que entre los fil&oacute;sofos paganos reinaba la misma <em>Discordia.</em> La pol&eacute;mica era muy importante en en el mundo pagano pero hay que entender su sentido, muy diferente al actual. Los argumentos chocaban entre s&iacute; para acicatearse mutuamente, porque s&oacute;lo a trav&eacute;s de la cr&iacute;tica del otro -muchas veces sat&iacute;rica o virulenta- cada punto de vista lograba captar su propia sombra, aquello que no pod&iacute;a ver a simple vista, su propio &aacute;ngulo muerto. Ning&uacute;n planteamiento pretend&iacute;a verlo todo, ver desde todos sitios, carecer de sombra. Ser visto desde afuera era la mejor manera de captar la propia sombra y seguir con el trabajo de pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        En cada discusi&oacute;n entre dos fil&oacute;sofos aparec&iacute;a siempre el<em> tercero en discordia,</em> casi una instituci&oacute;n en el mundo antiguo, que mostraba la sombra de los otros dos, de la pol&eacute;mica entre los otros dos, lo que su choque dejaba fuera, lo que ten&iacute;an que excluir para afirmarse y discutir. Ninguna polarizaci&oacute;n binaria agotaba el sentido de lo posible.
    </p><p class="article-text">
        Por &ldquo;b&uacute;squeda de la verdad&rdquo; se entend&iacute;a entre los paganos algo muy diferente de lo que entendemos hoy. Consist&iacute;a en desplegar la potencia de cada argumento, tal y como se desplegaba la potencia de cada cosa. <em>Los argumentos mismos eran vistos como cosas,</em> no s&oacute;lo como una reflexi&oacute;n sobre ellas. Un argumento ten&iacute;a m&aacute;s &ldquo;verdad&rdquo; cuanta m&aacute;s potencia desplegaba, cuanta m&aacute;s ramificaciones crec&iacute;an desde su n&uacute;cleo de energ&iacute;a, cuantas m&aacute;s metamorfosis admit&iacute;a. <em>Se chocaba con el argumento del otro no porque estuviese equivocado, sino porque no hab&iacute;a llegado tan lejos como le era posible con su propia verdad.</em> Y lo contrario de la verdad no era el error, sino la pereza.
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que as&iacute; vivieron muchos siglos los paganos, quiz&aacute; no felices pero s&iacute; en plenitud. No en armon&iacute;a, sino en discordia. No s&oacute;lo con alegr&iacute;a, porque tambi&eacute;n el sufrimiento era un laberinto que se deb&iacute;a recorrer hasta el final.
    </p><h4 class="article-text">La religi&oacute;n del Medio</h4><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llega a instalarse entre ellos el monote&iacute;smo? No lo sabemos. Los archivos paganos se han perdido, muchas veces quemados o destruidos intencionadamente, sus especulaciones al respecto no nos han llegado m&aacute;s que en fragmentos. &iquest;Se hizo fuerte el monote&iacute;smo durante el cambio clim&aacute;tico que devast&oacute; la base material del mundo pagano? &iquest;Conquist&oacute; los esp&iacute;ritus el monote&iacute;smo mediante la fuerza de su promesa de salvaci&oacute;n y vida eterna, que ning&uacute;n o&iacute;do hab&iacute;a escuchado formular hasta entonces? &iquest;Por qu&eacute; y c&oacute;mo prendi&oacute; el cansancio entre los paganos? S&oacute;lo tenemos indicios, conjeturas. Esta secuencia del Periodo de Intervalo es a&uacute;n una &eacute;poca oscura para nosotros, historiadores del presente.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, ya fuese de manera m&aacute;s lenta o abrupta, un poder central empez&oacute; a crecer entonces: un centro de poder, de sentido y de deseo, armado con su promesa de salvaci&oacute;n y vida eterna. Primero lo hizo disfrazado de una nueva visi&oacute;n pagana, otro dios y otros ritos que pod&iacute;an simplemente incluirse en el pante&oacute;n pagano con los dem&aacute;s. M&aacute;s tarde, cuando ya tuvo la fuerza suficiente, mostr&oacute; a las claras su pretensi&oacute;n de ser el &Uacute;nico, deslegitimando y excluyendo finalmente por ley todo lo que mantuviera el aroma de la vieja cultura de los muchos dioses.
    </p><p class="article-text">
        La particularidad que debemos destacar de este monote&iacute;smo triunfante, a diferencia de los monote&iacute;smos que vinieron luego y nos son m&aacute;s conocidos, es su car&aacute;cter <em>vac&iacute;o.</em> El centro de poder que se instal&oacute; no ten&iacute;a ning&uacute;n contenido concreto: no era ni cristiano ni musulm&aacute;n ni jud&iacute;o ni nada. El Medio, como se conoci&oacute; entonces a ese centro de poder, estaba siempre abierto y en disputa entre las distintas facciones: cristianos, musulmanes, jud&iacute;os y quien fuera. Su ocupaci&oacute;n s&oacute;lo pod&iacute;a ser contingente y arbitraria, fruto de una relaci&oacute;n de fuerzas que no pod&iacute;a darse nunca por establecida. Algunos historiadores sostienen la explicaci&oacute;n de que tras siglos de paganismo no hubiera sido posible otra cosa: todo poder central ten&iacute;a mala fama, s&oacute;lo un poder central vac&iacute;o marcaba una diferencia suficiente y pod&iacute;a hacerse valer en el clima pagano.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco el mundo pagano se despobl&oacute; de los antiguos dioses y se perdi&oacute; la preocupaci&oacute;n por asistir a las cosas en su potencia, por acompa&ntilde;arlas en el despliegue de su esencia. Desaparecieron pr&aacute;cticamente las artes de jardiner&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos afirmar la siguiente tesis: <em>las cosas se convirtieron sobre todo en objetos de referencia. </em>Desarrollemos un poco esta idea. En el mundo pagano, las cosas importaban en s&iacute; mismas y por s&iacute; mismas. Se trataba de que cada una se encontrase con su propia esencia y realizase en el fugitivo existir la plena actualizaci&oacute;n de lo perfecto. Los mismos argumentos eran directamente cosas o bien modos de intensificar las cosas. Bajo el monote&iacute;smo triunfante, las cosas se convirtieron m&aacute;s bien en reflejos y efectos del poder del Dios &Uacute;nico, del centro, del Medio. Se hablaba <em>de</em> las cosas, se hablaba <em>sobre</em> las cosas, se pensaba desde un lugar diferente a las cosas, pero ya no <em>en contacto</em> con ellas. <em>Quien ocupaba el poder del Medio pod&iacute;a definir las cosas que ya no se defin&iacute;an a s&iacute; mismas. </em>
    </p><p class="article-text">
        Este es un cambio decisivo que hay que entender. Los fil&oacute;sofos paganos se convirtieron en <em>te&oacute;logos,</em> los te&oacute;logos de la religi&oacute;n del Medio.
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca monote&iacute;sta la discusi&oacute;n teol&oacute;gica se hizo important&iacute;sima, porque era parte de la disputa constante por la ocupaci&oacute;n del centro, la llamada batalla cultural. Pongamos s&oacute;lo un ejemplo: la famosa pol&eacute;mica sobre las <em>pinturas de Dios. </em>&iquest;De qu&eacute; color deb&iacute;a ser pintado el espacio vac&iacute;o del poder en las representaciones, los emblemas y los s&iacute;mbolos? Unos te&oacute;logos defend&iacute;an que el color deb&iacute;a ser el rojo por ser el preferido del pueblo, otros dec&iacute;an que mejor blanco por ser este el color que conten&iacute;a a todos los dem&aacute;s, otros te&oacute;logos nada confidenciales en la &eacute;poca afirmaban que deb&iacute;a ser una mezcla de rojo y pardo para satisfacer a la vez a Dios y al Diablo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Entre los te&oacute;logos la discordia se hizo<em> guerra:</em> los planteamientos ya no buscaban el choque como una forma de acicate mutuo, sino como un modo de disputa por el poder del centro. Ya no se trataba de mostrarle la sombra al otro incapaz de verla por s&iacute; mismo, sino de aprovechar sus puntos flacos para destruirle. Entre los te&oacute;logos, <em>s&oacute;lo pod&iacute;a quedar uno.</em> Es bien conocido el enorme desprecio con el que los te&oacute;logos se trataron entre s&iacute;: el famoso &ldquo;tono despreciatorum&rdquo; a la hora de argumentar. El otro con el que se discut&iacute;a no afirmaba un punto de vista distinto, arraigado en otra experiencia y otro pedazo de mundo, sino <em>una penosa equivocaci&oacute;n, un tremendo error, una espantosa maldad.</em> A derrotar, a liquidar, a exterminar. Un terrible golpe de espada atraves&oacute; as&iacute; la infinita diversidad de las esencias y parti&oacute; el mundo en dos: lo correcto y lo incorrecto, lo grande y lo peque&ntilde;o, lo serio y lo in&uacute;til, lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la discusi&oacute;n teol&oacute;gica de la &eacute;poca fue incesante y variada, pero entonces &iquest;por qu&eacute; nos han llegado tantos testimonios que nos hablan del profundo hast&iacute;o que provocaba en el pueblo? Nuestra tesis es la siguiente: <em>la discusi&oacute;n daba vueltas una y otra vez sobre s&iacute; misma.</em> Hab&iacute;a muchas teolog&iacute;as en disputa, pero ninguna cuestionaba el poder del Medio: se discut&iacute;a s&oacute;lo c&oacute;mo apoderarse de &eacute;l y mantenerlo cuanto fuese posible. La cr&iacute;tica dej&oacute; de funcionar como acicate: nunca se vio a un te&oacute;logo cambiar de parecer por lo que otro pudiera decir, se actuaba como si no se tuviese sombra. Y como los argumentos ya no eran cosas ni brotaban de la infinita diversidad de las cosas, se volvieron abstractos y repetitivos.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que los viejos fil&oacute;sofos paganos que hab&iacute;an sobrevivido, desentendidos de las peleas por el poder del centro, aprovechaban el tiempo libre que ten&iacute;an para meditar sobre la decadencia de su mundo: &ldquo;&iquest;pero qu&eacute; ha pasado? &iquest;C&oacute;mo es posible que desde las entra&ntilde;as de nuestro mundo haya surgido el deseo de un solo Dios? &iquest;C&oacute;mo tantos hermanos fil&oacute;sofos se han convertido ahora en feroces te&oacute;logos?&rdquo; Y se dedicaron durante alg&uacute;n tiempo a la cr&iacute;tica y la maledicencia contra sus antiguos compa&ntilde;eros reconvertidos -es el llamado Periodo de la Amargura. Y de ese modo los viejos fil&oacute;sofos paganos fueron tentados por la nostalgia y el resentimiento, convirti&eacute;ndose imperceptiblemente ellos mismos tambi&eacute;n en te&oacute;logos, te&oacute;logos <em>negativos</em> pero te&oacute;logos al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        Estudios m&aacute;s recientes demuestran sin dejar lugar a dudas que la debilidad fue <em>intr&iacute;nseca al paganismo,</em> que los paganos dudaron de s&iacute; mismos, de la fuerza y la belleza de su visi&oacute;n del mundo, que descreyeron de que esta pudiese ofrecer respuestas a los nuevos problemas y se vieron ganados por la envidia del poder de arrastre que tuvo el monote&iacute;smo en un primer momento, cuando apareci&oacute; majestuoso y lozano con su ins&oacute;lita promesa de salvaci&oacute;n y vida eterna.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos tambi&eacute;n que entre los fil&oacute;sofos paganos arrinconados se dieron infinitas discusiones sobre <em>qu&eacute; hacer.</em> Hubo incluso quienes apostaron por ocupar el mismo poder central a trav&eacute;s de una plataforma unitaria de todas las masas paganas dispersas: &ldquo;destruyendo el centro desde dentro&rdquo; era su consigna electoral. Ten&iacute;a ritmo pero... El partido &ldquo;Una alternativa pagana&rdquo; (que as&iacute; se llamaba la plataforma) se convirti&oacute; poco a poco en otra variante de lo mismo. Tal vez olvidaron que la vitalidad pagana consist&iacute;a en la discordia y la solidaridad en el desacuerdo, nunca en la unidad y la unificaci&oacute;n. Como dej&oacute; dicho entonces un viejo fil&oacute;sofo pagano, <em>todo lo que compite en el fondo colabora.</em> La frase tuvo mucha fortuna en aquellos entonces y se repet&iacute;a en los mentideros clandestinos que frecuentaban los nost&aacute;lgicos de la vieja religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otros fil&oacute;sofos paganos, que se hicieron llamar los Amigos del Marisco por razones para m&iacute; misteriosas, detonaron un sonoro levantamiento contra el poder central a principios del siglo VI d.m, pero fueron masacrado de manera inmisericorde por las guarniciones del Medio en un episodio que a&uacute;n permanece oscuro y debe ser investigado.
    </p><h4 class="article-text">El Silencio Profundo</h4><p class="article-text">
        La &eacute;poca del Silencio Profundo, donde terminaremos este trabajo, es tambi&eacute;n relativamente desconocida por los historiadores. Debi&oacute; de dar comienzo unos cinco siglos despu&eacute;s de la victoria monote&iacute;sta sobre el paganismo, al menos encontramos fechados entonces los primeros indicios de este extra&ntilde;o fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido interpretada durante mucho tiempo como la &ldquo;&eacute;poca dorada del monote&iacute;smo&rdquo; por la total ausencia de r&eacute;plica y de contestaci&oacute;n social y filos&oacute;fica, pero claramente se trata de un error. Las &uacute;ltimas investigaciones nos proponen pensarlo m&aacute;s bien como un tipo de silencio desafecto a la religi&oacute;n del Medio, fruto de un largo hartazgo, de un empacho y de un hast&iacute;o. Las m&aacute;s audaces de estas hip&oacute;tesis hablan incluso de que la decadencia final de la Religi&oacute;n del Medio empez&oacute; entonces. A partir de este momento dejamos de pisar el suelo firme de la ciencia y nos aventuramos en las arenas movedizas de la especulaci&oacute;n y la fantas&iacute;a, pero fabulemos.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&eacute;micas de los te&oacute;logos interesaban cada vez menos. La gente com&uacute;n, no necesariamente de raigambre pagana, empez&oacute; a dar la espalda a los focos desde donde emit&iacute;a el espect&aacute;culo teol&oacute;gico y busc&oacute; <em>volver a la tierra.</em> La deserci&oacute;n de la ciudad y de los espacios p&uacute;blicos fue un fen&oacute;meno masivo por entonces. Y har&iacute;amos mal en considerarlo como un tipo de moda en lugar de verlo como expresi&oacute;n de una grave crisis existencial y pol&iacute;tica. Los mismos gestos se vieron transformados: las pinturas del periodo nos muestran a la gente caminando encorvadas y cabizbajas, como queriendo evitar <em>la luz que irradiaba desde el n&uacute;cleo.</em>
    </p><p class="article-text">
        En nuestra hip&oacute;tesis, el centro empez&oacute; a perder entonces energ&iacute;a a chorros, aunque nadie lo cuestionase -y menos a&uacute;n lo enfrentase- directamente, seguramente a&uacute;n pesaban demasiado los recuerdos de las rebeliones derrotadas y masacradas. La promesa de salvaci&oacute;n y vida eterna ya no prend&iacute;a en el imaginario colectivo. Esta retirada imperceptible del deseo depositado hasta entonces en el Medio produjo una hemorragia seguramente letal. <em>Todo fugaba, </em>desordenadamente, sin plan, sin programa, sin discurso: cada cosa, cada animal, cada lugar y cada persona buscaba recuperar el centro de gravedad, su esencia. En silencio, un silencio inquietante y amenazante porque escup&iacute;a toda interpretaci&oacute;n, toda explicaci&oacute;n teol&oacute;gica. <em>No se dejaba hablar por ellas. </em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando los te&oacute;logos advirtieron que el silencio que les rodeaba no ten&iacute;a que ver con la atenci&oacute;n beata de los espectadores, sino m&aacute;s bien con el hecho de que no quedaba all&iacute; ninguno, entraron en p&aacute;nico y todos a una -te&oacute;logos rojos, te&oacute;logos blancos, te&oacute;logos rojipardos- empezaron a maldecir a la gente y amenazar: &ldquo;&iexcl;Ah, le est&aacute;is haciendo el juego al Diablo! &iexcl;Ya ver&eacute;is el Diablo c&oacute;mo se va a poner! Si no quer&eacute;is el centro vac&iacute;o, lo tendr&eacute;is bien lleno de la maldad del Diablo!&rdquo; La escuela de los te&oacute;logos germanos se encarniz&oacute; y especializ&oacute; especialmente en este tipo de argumentos.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya nadie o&iacute;a nada, ya nadie cre&iacute;a nada. &iquest;No ser&iacute;a ese Diablo una creaci&oacute;n del mismo Dios &uacute;nico? La repetici&oacute;n infinita de los mismos argumentos durante la batalla cultural hab&iacute;a producido un extra&ntilde;o fen&oacute;meno de saturaci&oacute;n en los o&iacute;dos de la gente com&uacute;n. Documentos m&eacute;dicos conservados as&iacute; lo confirman: una extra&ntilde;a epidemia de sordera se manifest&oacute; por entonces. Los o&iacute;dos insensibilizados buscaron sanaci&oacute;n en un alejamiento de las zonas consideradas m&aacute;s contaminantes y se dieron al &eacute;xodo. Huida, desaparici&oacute;n, desmovilizaci&oacute;n y desafecci&oacute;n generalizadas. Como historiadores, debemos aprender a escuchar <em>positivamente</em> el silencio de aquella &eacute;poca y captar en toda su potencia los fen&oacute;menos de abstenci&oacute;n. El rechazo y la fuga de lo que tapona los o&iacute;dos, la b&uacute;squeda de una re-sensibilizaci&oacute;n de las facultades de escucha y, por tanto, de una renovaci&oacute;n de la palabra.
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo paganismo se disimulaba as&iacute; en las entra&ntilde;as del monote&iacute;smo, abri&eacute;ndose paso poco a poco a trav&eacute;s del silencio, sin manifestarse abiertamente. Hasta la llegada del Gran Apag&oacute;n. Pero esa ya es otra historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/cuestion-dioses-relato-historia-ficcion_132_1400713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2019 18:58:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una cuestión de dioses (un relato de historia-ficción)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay fracaso si hay balance: poder y potencia en el ciclo 15M-Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/balance-ciclo-15m_132_1461383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e565752-f98a-4eaa-a831-399a25072cd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay fracaso si hay balance: poder y potencia en el ciclo 15M-Podemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una aportación a la elaboración de balance colectivo sobre el ciclo 15M-Podemos.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Toda ruina contiene<br/><br/>su pasado y el nuestro.<br/><br/>Toda ruina es hermosa<br/><br/>si es capaz de decirnos<br/><br/>qué esconde el porvenir"<br/><br/>(Juan Antonio Bermúdez)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tras las &uacute;ltimas elecciones generales y municipales se habla del final del ciclo 15M. &iquest;Qu&eacute; significa un final de ciclo? Podr&iacute;amos pensarlo as&iacute;: la potencia de efectos suscitada por un acontecimiento se agota, ya no es capaz de nuevas metamorfosis y actualizaciones. Hoy vemos el antiguo orden pol&iacute;tico recomponerse, las pol&iacute;ticas neoliberales profundizarse, los espacios electorales del cambio volatilizarse, en medio del declive del tipo de vida pol&iacute;tica inaugurada por el 15M, m&aacute;s preocupada por la apertura a la cooperaci&oacute;n con el cualquiera que por la reproducci&oacute;n de las identidades existentes.
    </p><p class="article-text">
        Esta sensaci&oacute;n de decepci&oacute;n no me parece mala condici&oacute;n para el pensamiento. Diego Sztulwark, investigador independiente y antiguo miembro del Colectivo Situaciones, ha escrito un texto hermoso justamente sobre la potencia que podemos encontrar en los estados de decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La decepci&oacute;n es como un camino de prueba a atravesar. En &eacute;l podemos hacer una &ldquo;limpia&rdquo; de toda una serie de ilusiones y salir as&iacute; m&aacute;s fuertes, m&aacute;s realistas, m&aacute;s estrat&eacute;gicos. Regeneramos el deseo de transformaci&oacute;n renunciando a idealismos, utopismos y voluntarismos. En el desmoronamiento de las expectativas y las proyecciones se vuelve posible <em>ver</em> algo nuevo y recrear los lazos con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        En el estado de decepci&oacute;n, ya no tenemos ninguna posici&oacute;n que &ldquo;defender&rdquo;, ninguna f&oacute;rmula que &ldquo;vender&rdquo;, estamos todos como suele decirse &ldquo;en la misma mierda&rdquo;. Es un momento de <em>no saber</em> en el que pueden elaborarse saberes nuevos, si evitamos caer en el cruce de acusaciones, el ajuste de cuentas, la b&uacute;squeda de culpables y la l&oacute;gica de tribunal.
    </p><p class="article-text">
        De ese modo la decepci&oacute;n se vuelve condici&oacute;n de pensamiento y abre la posibilidad de elaborar un balance colectivo sobre lo vivido, donde colectivo no significa &ldquo;todos juntos&rdquo;, sino &ldquo;entre todos&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Balance o desbandada</h4><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es un balance? El fil&oacute;sofo Alain Badiou dice lo siguiente en un texto escrito al respecto: <em>no hay fracaso si hay balance.</em> Es decir, en la historia de las experiencias revolucionarias hay fracasos y fracasos. El peor de los fracasos es el que no piensa nada, no registra nada. Si no hay pensamiento, si no hay balance, hay <em>desbandada:</em> repliegue de cada cual en su vida, fuga personal de lo pol&iacute;tico enmierdado, en la amargura y tal vez el resentimiento, desnorte y orfandad, ruptura de los lazos de confianza, etc. La banda se desbanda. La dispersi&oacute;n es no solamente f&iacute;sica, sino sobre todo mental y sensible: deja de compartirse una percepci&oacute;n y una lectura com&uacute;n sobre la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El balance es compa&ntilde;&iacute;a en la soledad, vuelve fecundos los fracasos, encuentra una significaci&oacute;n en las derrotas. No evita que nos volvamos a equivocar, pero permite que la pr&oacute;xima vez nos equivoquemos <em>distinto.</em> Lo peor es fracasar igual, el fracaso previsible.
    </p><p class="article-text">
        Si no hay balance propio, vence el balance del adversario. Y este siempre es absoluto: el deseo de transformaci&oacute;n social es locura y acaba mal. El balance propio vuelve relativo un fracaso absoluto: el fracaso no est&aacute; inscrito en el deseo de transformaci&oacute;n, sino en la <em>v&iacute;a concreta</em> que hemos elegido. Fracasamos siempre en punto concreto dice Badiou. El balance es una topolog&iacute;a: &ldquo;hay que localizar, encontrar y reconstituir el punto a prop&oacute;sito del cual la decisi&oacute;n fue desastrosa&rdquo;. El punto, simplificando, es una encrucijada o un momento cr&iacute;tico en el proceso donde tomamos malas decisiones. Si queremos decirlo coloquialmente: <em>&ldquo;donde la cosa empez&oacute; a torcerse&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ha sido ese punto, nuestro punto?
    </p><h4 class="article-text">Regreso a Neptuno</h4><p class="article-text">
        Ni siquiera se trata seguramente de un solo punto, sino de una entera l&iacute;nea de puntos a lo largo de los cuales se va deslizando una decisi&oacute;n, una orientaci&oacute;n del movimiento
    </p><p class="article-text">
        Voy a se&ntilde;alar como primer punto el Rodea el Congreso del 25-S de 2012, cuando miles de personas cercamos f&iacute;sicamente el Parlamento de los Diputados hasta ser desalojados violentamente de la plaza de Neptuno por la polic&iacute;a de la hoy defenestrada Cristina Cifuentes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l era el objetivo del 25-S? nos pregunt&oacute; a una serie de amigos durante una conversaci&oacute;n informal Raquel Guti&eacute;rrez, te&oacute;rica y militante mexicana, a su paso por Madrid en 2017. Esta pregunta aparentemente tan sencilla se qued&oacute; sin respuesta por parte de los que all&iacute; est&aacute;bamos y desde entonces rebota en mi cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Me parece, visto en retrospectiva, que el 25-S pod&iacute;a interpretarse de tres modos al menos:
    </p><p class="article-text">
        -como llamada a un levantamiento general contra la clase pol&iacute;tica: es la imagen de la <em>insurrecci&oacute;n,</em> tan cara al imaginario revolucionario del siglo XIX. Desorden, barricadas, minor&iacute;as conspiradoras y masas en la calle, el derrocamiento fulgurante del orden establecido que abre un espacio vac&iacute;o a lo nuevo. La &ldquo;destrucci&oacute;n creadora&rdquo; de Bakunin. 
    </p><p class="article-text">
        -una &ldquo;radicalizaci&oacute;n&rdquo; del movimiento nacido en las plazas a trav&eacute;s de un choque <em>a cara de perro</em> con el poder pol&iacute;tico. El pasaje del &ldquo;no nos representan&rdquo; al &ldquo;a por ellos&rdquo;. Un endurecimiento de la l&oacute;gica de enfrentamiento del 99% contra los representantes del 1% con la aspiraci&oacute;n de cambiar las reglas de juego del poder.
    </p><p class="article-text">
        El 25-S fue una primera tentativa de &ldquo;asalto&rdquo; al poder pol&iacute;tico considerado a partir de ah&iacute; como el centro que organiza la acci&oacute;n (las plazas del 15M fueron m&aacute;s bien el gesto de &ldquo;dar la espalda&rdquo; al poder). Podemos pensar el posterior &ldquo;asalto institucional&rdquo; como una continuaci&oacute;n -por otros medios, m&aacute;s eficaces- de esa primera tentativa. Se impone desde entonces un lenguaje pol&iacute;tico t&iacute;pico del siglo XX: asaltar, tomar, ganar, etc.
    </p><p class="article-text">
        -del tercer modo de pensar el 25-S, seguramente una imagen pol&iacute;tica m&aacute;s fecunda para el siglo XXI, hablaremos de nuevo al final de este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Recapitulando: a partir del 25-S se fue decantando una decisi&oacute;n: poner el poder pol&iacute;tico como objetivo principal de la acci&oacute;n y, en consecuencia, confundir y/o subordinar la potencia al poder, la pol&iacute;tica de movimiento a la pol&iacute;tica de partido, la emancipaci&oacute;n a la gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la idea que quisiera poner a discusi&oacute;n en la elaboraci&oacute;n colectiva de balance: el problema de la confusi&oacute;n entre potencia y poder que -pienso- ha acabado entrampando todas las energ&iacute;as en el estado de cosas (el Estado). Una &ldquo;lecci&oacute;n&rdquo; que podr&iacute;amos sacar entonces de cara a futuro ser&iacute;a distinguir radicalmente ambas cosas, para &ldquo;fracasar distinto&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Estrategia populista y partido-movimiento</h4><p class="article-text">
        Simplificando mucho de nuevo, encuentro dos maneras de con-fundir potencia y poder en el pensamiento  y el hacer en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>La primera</em> ser&iacute;a el pensamiento estrat&eacute;gico populista que viene a decir lo siguiente: los movimientos son cambios sociales o culturales o afectivos  importantes, pero insuficientes. El Partido es el &ldquo;plus&rdquo; pol&iacute;tico que canaliza su energ&iacute;a hacia las instituciones para transformarlas. El 15M fue indignaci&oacute;n, expresi&oacute;n de malestar, tuvo impacto en el &ldquo;sentido com&uacute;n de &eacute;poca&rdquo;. El Partido interpreta y sintetiza a partir de ah&iacute; las demandas y los descontentos: &ldquo;traduce pol&iacute;ticamente&rdquo; al movimiento.
    </p><p class="article-text">
        Es un pensamiento que subordina la potencia al poder: los movimientos son procesos importantes, pero s&oacute;lo como &ldquo;preparaci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;trampol&iacute;n&rdquo; hacia otra cosa. Son los signos que el estratega populista ha de saber leer y organizar -mediante las famosas cadenas equivalenciales, etc.- en la operaci&oacute;n de construcci&oacute;n hegem&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Este es un pensamiento fundamentalmente<em> triste</em> -por mucha energ&iacute;a que le eche Errej&oacute;n a sus arengas- porque se acerca a lo real desde el &aacute;ngulo de la &ldquo;falta&rdquo;: los movimientos no son vistos como potencias en s&iacute; mismos y por s&iacute; mismos, sino que siempre est&aacute;n &ldquo;en funci&oacute;n de&rdquo; otra cosa (una instancia superior) que les da valor y sentido.
    </p><p class="article-text">
        <em>La segunda</em> es la hip&oacute;tesis de un &ldquo;partido-movimiento&rdquo; o de un &ldquo;partido org&aacute;nico&rdquo; en torno a la cual se han reunido corrientes tan diferentes como Anticapitalistas o sectores aut&oacute;nomos en las confluencias y los municipalismos. Es la hip&oacute;tesis &ldquo;movimentista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El partido-movimiento es el conjunto reunido de las fuerzas sociales, pol&iacute;ticas y culturales activas en el proceso de transformaci&oacute;n social. Se distingue del &ldquo;partido-instituci&oacute;n&rdquo; porque no es s&oacute;lo una m&aacute;quina electoral o de gesti&oacute;n, sino que trabaja pol&iacute;ticamente en la sociedad. Va m&aacute;s all&aacute; de la concepci&oacute;n de una &ldquo;autonom&iacute;a de lo pol&iacute;tico&rdquo;, la idea de lo pol&iacute;tico como esfera aut&oacute;noma y aparte, en la convicci&oacute;n de que s&oacute;lo un fuerte apoyo social organizado puede sostener pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de cambio sustantivas.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una mala idea (te&oacute;rica) y que ha tenido malos efectos (en la pr&aacute;ctica). Mala idea te&oacute;rica porque es deudora de un paradigma <em>unificante</em> de lo pol&iacute;tico donde lo m&uacute;ltiple queda englobado en lo uno: <em>una sola organizaci&oacute;n,</em> por muy plural y compleja que sea. La met&aacute;fora &ldquo;org&aacute;nica&rdquo; es reveladora: se piensa en un solo cuerpo cuya cabeza ser&iacute;a una serie de &ldquo;cuadros&rdquo; vinculados a los movimientos (&ldquo;direcci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, &ldquo;vanguardia interna&rdquo;). Mala idea tambi&eacute;n porque la l&oacute;gica de la potencia y la l&oacute;gica del poder son heterog&eacute;neas y no ensamblan: el partido bolchevique y los soviets no pueden convivir en el mismo espacio. En la pr&aacute;ctica creo que esta idea ha capturado la energ&iacute;a de mucha gente de los movimientos en los lugares institucionales, debilitando as&iacute; la trama de la potencia.
    </p><h4 class="article-text">Potencia destituyente</h4><p class="article-text">
        Mi propuesta ser&iacute;a <em>separar radicalmente</em> la potencia del poder, lo que no significa que uno no tenga efectos sobre el otro, sino que no se subordinan ni se con-funden.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo italiano Giorgio Agamben est&aacute; desarrollando en ese sentido un pensamiento sobre lo que llama la &ldquo;potencia destituyente&rdquo;. Agamben toma nota sobre la &ldquo;tragedia&rdquo; de las revoluciones que consiste en la activaci&oacute;n repetida de un &ldquo;mecanismo diab&oacute;lico&rdquo; por el cual el poder constituyente queda atrapado una y otra vez en un nuevo poder constituido (tan parecido al antiguo...).
    </p><p class="article-text">
        Lo constituyente queda limitado desde entonces al solo poder de revisar la nueva constituci&oacute;n y el nuevo gobierno, a la &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo; dentro de las estructuras existentes, pero ya sin posibilidad de cuestionarlas radicalmente (de ra&iacute;z). Eso en el mejor de los casos. En el peor, se reduce a mera referencia ret&oacute;rica e instrumental, a un fetiche que fundamenta y legitima al nuevo poder, un &ldquo;mito de los or&iacute;genes&rdquo;. Es la manera de hablar de tantos dirigentes de la Nueva Pol&iacute;tica sobre el 15M.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible romper ese mecanismo diab&oacute;lico? &iquest;Es posible una pol&iacute;tica de los gobernados que no se resuelva en un nuevo poder, que los gobernados se definan siempre, como dec&iacute;a Maquiavelo, por su deseo de no ser oprimidos? Agamben propone la <em>potencia destituyente,</em> una potencia que no cristalice nunca en poder. Devenir y permanecer ingobernables.
    </p><p class="article-text">
        Pensar-crear esta potencia destituyente implica un desplazamiento radical en la comprensi&oacute;n misma de lo pol&iacute;tico. Deshacernos en primer lugar de un imaginario en el que el poder pol&iacute;tico est&aacute; en el centro y polariza todas las energ&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Nunca el poder pol&iacute;tico ha tenido tan poco poder como hoy en d&iacute;a, atravesado y desbordado por fuerzas financieras globales y micropol&iacute;ticas neoliberales. Nunca ha estado sin embargo tan presente en nuestras conversaciones y en nuestros corazones. Es lo que siento m&aacute;s dolorosamente como &ldquo;fracaso generacional&rdquo; de la gente &ldquo;educada&rdquo; en la potencia de los movimientos: la manera en que hemos cedido a la tentaci&oacute;n pol&iacute;tica, entregando nuestra irreverencia e indiferencia de fondo al poder, asumiendo su lenguaje y categor&iacute;as, enamor&aacute;ndonos de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Distinguir entonces radicalmente entre potencia y poder. No se funden, ni se confunden. Son de naturaleza diferente, habitan mundos distintos, siguen l&oacute;gicas heterog&eacute;neas. El conflicto entre ellos es asim&eacute;trico (no se pelea por lo mismo) y su cooperaci&oacute;n eventual nunca es &ldquo;org&aacute;nica&rdquo;, sino puntual y ef&iacute;mera.
    </p><p class="article-text">
        La potencia no se &ldquo;traduce&rdquo; al poder: hablan dos lenguajes, inconmensurables. La &ldquo;democracia real ya&rdquo; de las plazas y las asambleas es <em>otra cosa</em> que la &ldquo;democratizaci&oacute;n de las instituciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La potencia no se &ldquo;gestiona&rdquo;: se actualiza o muere. No requiere la edificaci&oacute;n de &ldquo;instituciones&rdquo; que la canalicen, sino de la creaci&oacute;n de formas que la hagan pasar: <em>formas de paso,</em> para que la potencia pase.
    </p><p class="article-text">
        La potencia es heterog&eacute;nea con respecto al tiempo del poder, a su calendario electoral, tiene sus propios tiempos de maduraci&oacute;n y crecimiento, con sus propios ritmos.
    </p><p class="article-text">
        La potencia no conoce distinci&oacute;n entre medios y fines, no admite distinciones entre formas y contenidos: en ella el medio es el fin, prefigura el fin, la potencia es medio sin fin.
    </p><p class="article-text">
        La potencia no es un contrapoder: no est&aacute; ah&iacute; para &ldquo;controlar&rdquo; o &ldquo;vigilar&rdquo; al poder, no se define a la contra, sino por su capacidad creadora de nuevos valores, nuevas maneras de hacer, nuevas relaciones sociales. La potencia destituyente es<em> afirmativa y creadora</em> de nuevas formas de vida.
    </p><p class="article-text">
        La potencia no es escasa: no es un bien escaso, rival, antagonista como el poder (o lo tienes t&uacute; o lo tengo yo). Se multiplica al compartirse. Favorece las relaciones de cooperaci&oacute;n y no de competencia.
    </p><p class="article-text">
        La potencia, por &uacute;ltimo, no es cuantitativa, sino cualitativa: 40000 personas actuando en la trama de la potencia en una ciudad como Madrid suponen una fuerza irresistible, pero 40.000 personas actuando en la trama del poder (es decir, <em>votando)</em> producen s&oacute;lo tristeza y frustraci&oacute;n porque no superan el umbral representativo exigido.
    </p><h4 class="article-text">Poder sin potencia</h4><p class="article-text">
        Puede parecer parad&oacute;jico, pero el poder sin potencia<em> no puede nada.</em> La potencia transforma la sociedad desde el interior. El poder se limita (en el mejor de los casos) a &ldquo;cristalizar&rdquo; un efecto de la potencia inscribi&eacute;ndolo en el Derecho: haci&eacute;ndolo ley.
    </p><p class="article-text">
        <em>Primero</em> vienen los movimientos de diferencia afectivo-sexual que transforman la percepci&oacute;n y la sensibilidad social, <em>s&oacute;lo despu&eacute;s</em> se legaliza el matrimonio homosexual. <em>Primero</em> viene el movimiento negro que transforma la relaci&oacute;n entre negros y blancos, <em>s&oacute;lo despu&eacute;s</em> se promulga la ley de igualdad racial. <em>Primero</em> vienen las luchas del movimiento obrero que politizan las relaciones laborales, <em>s&oacute;lo despu&eacute;s</em> las conquistas se inscriben como derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de estas &ldquo;cristalizaciones&rdquo; es clara, sino siempre ambigua y conflictiva, precisamente porque el lenguaje de la potencia no se traduce sin m&aacute;s en el lenguaje del poder. Cada cristalizaci&oacute;n supone un cierto estrechamiento de los planteamientos de la potencia, pero supone tambi&eacute;n un espacio de disputa siempre activable por nuevos sujetos.
    </p><p class="article-text">
        La potencia crea posibilidades nuevas. El poder es gesti&oacute;n en el marco de las posibilidades existentes. Lo vemos una y otra vez: los poderes que se quieren progresistas ven reducir sus m&aacute;rgenes de acci&oacute;n posibles cuando no hay potencias en acto empujando las cosas m&aacute;s all&aacute; y redefiniendo la realidad. &iquest;Podr&iacute;a ser esto lo que explica los magros resultados de la acci&oacute;n de gobierno de tantos ayuntamientos del cambio, m&aacute;s que la falta de voluntad o audacia pol&iacute;tica de las personas que los componen?
    </p><h4 class="article-text">Regreso a Neptuno (2)</h4><p class="article-text">
        Ahora podemos retomar la &uacute;ltima de las opciones de interpretaci&oacute;n del 25-S que dejamos colgada.
    </p><p class="article-text">
        Hemos dicho: la potencia no debe confundirse con el poder, pero eso no significa que deba desentenderse de &eacute;l. Puede inventar modos de imponerle cuestiones sin colocarse en su lugar, de obligar al Estado sin ser Estado, de afectar y alterar el poder sin ocuparlo ni desearlo. <em>Potencia a distancia del poder:</em> una imagen pol&iacute;tica para el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        El 25-S ser&iacute;a visto as&iacute; un ejercicio de destituci&oacute;n del poder: no de toma o de asalto, de ocupaci&oacute;n o de sustituci&oacute;n. Una potencia heterog&eacute;nea al poder que naci&oacute; en las plazas le impone un l&iacute;mite sin proponer nada a cambio: &ldquo;por aqu&iacute; no pasas&rdquo;. Es lo que Raquel Guti&eacute;rrez llama &ldquo;potencia de veto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La potencia destituyente dice Agamben es un elemento que, en la misma medida en que permanece heterog&eacute;neo al sistema, tiene capacidad de destituir, suspender y volver inoperativas sus decisiones. La &ldquo;potencia de veto&rdquo; de Raquel Guti&eacute;rrez es el mejor ejemplo contempor&aacute;neo de lo que Agamben busca en los conceptos de &ldquo;violencia pura&rdquo; o &ldquo;divina&rdquo; de Walter Benjamin: una fuerza capaz de deponer el poder, sin fundar uno nuevo. Es urgente contaminar la teor&iacute;a de la destituci&oacute;n -todav&iacute;a tan blanca, tan europea y tan masculina- con reflexiones de los feminismos latinoamericanos.
    </p><h4 class="article-text">Coda: volver a contarnos</h4><p class="article-text">
        La Revoluci&oacute;n Francesa sigue d&aacute;ndonos que pensar aunque despu&eacute;s viniese Napole&oacute;n. La Comuna de Par&iacute;s sigue inspir&aacute;ndonos aunque acabase en masacre. La experiencia anarquista en la guerra civil es rica en ense&ntilde;anzas aunque fuese estrangulada por estalinistas y fascistas. Hay que leer de nuevo este ciclo pol&iacute;tico en claves destituyentes para liberar as&iacute; las potencialidades (los virtuales) del 15M. Lograr ver la potencia como potencia y no como antesala del poder. Sustraer el 15M del <em>continuum</em> de la Historia, como posible realizado y a&uacute;n sin realizar, como elemento a&uacute;n activo. Es un desaf&iacute;o de balance y <em>recreaci&oacute;n po&eacute;tica</em> de la historia de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a&uacute;n por hacer.
    </p><p class="article-text">
        Como dicen otros amigos, hay que buscar lo que escapa en cada &eacute;poca, <em>lo que escapa a cada &eacute;poca,</em> porque es lo que nos puede permitir seguir escapando hoy.
    </p><p class="article-text">
        <em>Texto elaborado para mantener un debate con Monserrat Galcer&aacute;n y Carlos S&aacute;nchez Mato en la 9&ordf; edici&oacute;n de la Universidad Socioambiental de la Universidad de Guadarrama.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://autonomies.org/2019/07/amador-fernandez-savater-reaching-for-a-politics-of-pure-potentiality-or-trying-to-keep-power-at-bay/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo en ingl&eacute;s</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://lobosuelto.com/la-travesia-de-naruto-notas-sobre-el-deseo-y-la-decepcion-diego-sztulwark/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La traves&iacute;a de Naruto (notas sobre deseo y decepci&oacute;n)&rdquo;, por Diego Sztulwark </a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;A qu&eacute; llamamos fracasar?&rdquo;, pr&oacute;logo de Alain Badiou a <a href="https://www.editions-lignes.com/L-HYPOTHESE-COMMUNISTE.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La hip&oacute;tesis comunista.  </a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=1536" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Construir pueblo, I&ntilde;igo Errej&oacute;n y Chantal Mouffe (Icaria, 2015). </a>
    </p><p class="article-text">
        Sobre el partido-movimiento y el partido-org&aacute;nico: <a href="https://www.cuartopoder.es/analisis/2018/05/05/el-partido-organico-la-organizacion-del-partido-y-el-nuevo-sujeto-politico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>, <a href="https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/30735-partido-organico.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>, <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Podemos-problema-partido_6_354924522.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a>.
    </p><p class="article-text">
        Giorgio Agamben y la potencia destituyente: <a href="https://artilleriainmanente.noblogs.org/post/2016/06/15/giorgio-agamben-hacia-una-teoria-de-la-potencia-destituyente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>, <a href="https://artilleriainmanente.noblogs.org/post/2016/05/12/giorgio-agamben-elementos-para-una-teoria-de-la-potencia-destituyente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>, <a href="http://anarquiacoronada.blogspot.com/2016/01/por-una-teoria-del-poder-destituyente.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a>. <a href="https://artilleriainmanente.noblogs.org/post/2016/05/12/giorgio-agamben-elementos-para-una-teoria-de-la-potencia-destituyente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.deriveapprodi.com/prodotto/non-esiste-la-rivoluzione-infelice/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No existe la revoluci&oacute;n infeliz: el comunismo de la destituci&oacute;n</a>, Marcello Tar&iacute;, Deriveapprodi.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Horizontes%20comunitario-populares_Traficantes%20de%20Sue%C3%B1os.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horizontes comunitario-populares, Raquel Guti&eacute;rrez, Traficantes de Sue&ntilde;os. </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/balance-ciclo-15m_132_1461383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jun 2019 19:26:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No hay fracaso si hay balance: poder y potencia en el ciclo 15M-Podemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[15M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ausentarse: la crisis de la atención en las sociedades contemporáneas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/crisis-de-atencion_132_1599407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e91b693-df66-43d4-be65-aa1a7f710909_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ausentarse: la crisis de la atención en las sociedades contemporáneas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Zapping, multitarea y scrolleo constante, intolerancia al silencio, incapacidad de recogimiento y concentración, distracción crónica e indiferencia permanente al entorno más inmediato… Hoy en día</p><p class="subtitle">nunca estamos en lo que estamos</p></div><p class="article-text">
        Zapping, multitarea y scrolleo constante, intolerancia al silencio, incapacidad de recogimiento y concentraci&oacute;n, distracci&oacute;n cr&oacute;nica e indiferencia permanente al entorno m&aacute;s inmediato&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a <em>nunca estamos en lo que estamos.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es esta crisis generalizada de la atenci&oacute;n otra manifestaci&oacute;n m&aacute;s de la &ldquo;crisis de presencia&rdquo; de nuestra &eacute;poca? La crisis de la presencia nos habla de una dificultad de acceso a la experiencia del presente. Vamos a verlo m&aacute;s despacio.
    </p><p class="article-text">
        El modelo dominante de ser es el &ldquo;sujeto de rendimiento&rdquo;: constantemente movilizado, disponible y conectado, siempre gestionando y actualizando un &ldquo;capital humano&rdquo; que somos nosotros mismos (capacidades, relaciones, marca personal), obligadamente aut&oacute;nomo, independiente y autosuficiente, flexible y sin &ldquo;cargas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este sujeto de rendimiento nunca est&aacute; en lo que est&aacute;, sino <em>m&aacute;s all&aacute;.</em> M&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo, m&aacute;s all&aacute; de los lazos que le atan, m&aacute;s all&aacute; de las situaciones que habita: en constante autosuperaci&oacute;n y competencia con los dem&aacute;s, forzando al mundo para que rinda m&aacute;s y m&aacute;s. El presente que vive s&oacute;lo es un medio de otra cosa: algo mejor que nos aguarda despu&eacute;s, luego, m&aacute;s tarde. Nos creemos muy ateos, pero vivimos religiosamente en diferido, sacrificando a chorros el presente en nombre de una salvaci&oacute;n para ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Este sujeto de rendimiento entra hoy en crisis por todas partes, tanto dentro como fuera de nosotros mismos: se multiplican los problemas sociales y ecol&oacute;gicos, las fisuras, las aver&iacute;as y los malestares &iacute;ntimos (ataques de p&aacute;nico y ansiedad, cansancio y depresi&oacute;n). Es decir,<em> no somos capaces de ser seg&uacute;n las formas de ser dominantes.</em> &iquest;Qu&eacute; se puede hacer con estas crisis?
    </p><p class="article-text">
        Podemos simplemente buscar &ldquo;pr&oacute;tesis&rdquo; que nos permitan tapar los agujeros y seguir con el ritmo de la productividad incesante: terapias, pastillas, mindfulness, dopajes varios, intervalos de descanso y desconexi&oacute;n para quien pueda permit&iacute;rselos, adicciones, afectividades compensatorias, consumo de identidades, de intensidades, de relaciones, chutes de autoestima (reconocimiento,<em> likes)</em>, etc.
    </p><p class="article-text">
        Podemos volver nuestro sufrimiento contra nosotros mismos o los dem&aacute;s: autoagresi&oacute;n, lesiones, rabia reactiva, resentimiento y b&uacute;squeda de un chivo expiatorio, de un &ldquo;culpable&rdquo; de lo que nos pasa.
    </p><p class="article-text">
        Podemos buscar tambi&eacute;n formas de borrarnos del mapa. Frente al mandato de &ldquo;siempre m&aacute;s&rdquo; del sujeto de rendimiento, ensayar una <em>retirada radical</em>. &ldquo;La vida no me interesa ya, hace demasiado da&ntilde;o, sin embargo no me quiero morir&rdquo;. <a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=3079" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Le Breton</a> llama &ldquo;blancura&rdquo; a ese estado y repasa las diferentes maneras que hay de mantenerse lejos del mundo para no ser afectados por &eacute;l: no ser nadie, librarse de toda responsabilidad, no exponerse, hibernar, dormir tal vez so&ntilde;ar, pero en todo caso nunca <em>estar... </em>
    </p><p class="article-text">
        Frente al yo como unidad productiva siempre movilizada,<em> desaparecer.</em> Desaparecer en tu cuarto propio conectado (el hikikomori), desaparecer en el exceso de alcohol y velocidad, desaparecer en una secta, desaparecer en la anorexia, desconectarse, desafiliarse, abdicar: <em>no ser.</em>
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;blancura&rdquo;, como fuga a un no lugar y huelga de identidades, es ambivalente: puede cronificarse, puede ser tan s&oacute;lo una pr&oacute;tesis (tras un periodo de desaparici&oacute;n, volvemos con las pilas recargadas) o puede ser tal vez un principio de resistencia y bifurcaci&oacute;n existencial.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la presencia es pues circular. <em>Hay ausencia</em> en el modo de ser hegem&oacute;nico: el sujeto de rendimiento que corre y corre distra&iacute;do hacia algo m&aacute;s all&aacute;. <em>Hay ausencia</em> en los s&iacute;ntomas de nuestra inadecuaci&oacute;n al modelo: el malestar expresado en los des&oacute;rdenes de la atenci&oacute;n. <em>Hay ausencia</em> en las respuestas que elaboramos al da&ntilde;o: las formas de anestesia e insensibilizaci&oacute;n radical.
    </p><p class="article-text">
        No estamos en lo que estamos porque <em>tampoco el mundo est&aacute; donde est&aacute;.</em> Se organiza desde principios abstractos que lo fuerzan exteriormente: rendimiento, capitalizaci&oacute;n, acumulaci&oacute;n. La recuperaci&oacute;n de la atenci&oacute;n es inseparable de un proceso m&aacute;s amplio de transformaci&oacute;n social. De creaci&oacute;n -entre el ser y el no ser, entre el sujeto productivo y la blancura- de otras formas de <em>estar</em> en el mundo. De estar-ah&iacute;, de estar presentes y en el presente, de <em>estar atentos.</em>
    </p><h4 class="article-text">La atenci&oacute;n como trabajo negativo</h4><p class="article-text">
        Estar presentes es estar atentos. Pero, &iquest;qu&eacute; es la atenci&oacute;n? Para pensarla, hay que salir antes que nada del modelo exclusivo de la lectura: actividad &uacute;nica, lineal, concentrada en una sola tarea, solitaria. La lectura es una forma de la atenci&oacute;n, no el ejemplo de toda atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La atenci&oacute;n es, en primer lugar, un <em>trabajo negativo:</em> vaciar, quitar cosas, de-saturar, suspender, abrir un intervalo, interrumpir&hellip; Es Simone Weil, la pensadora por excelencia de la atenci&oacute;n, quien ha sabido ver y explicar mejor esto.
    </p><p class="article-text">
        En un<a href="http://www.aikidocordoba.com/anaquel/Simone%20Weil_Reflexiones%20sobre%20el%20buen%20uso%20de%20los%20estudios%20escolares%20como%20medio%20de%20cultivar%20el%20amor%20a%20Dios.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> texto maravilloso</a>, pensado como inspiraci&oacute;n para los profesores y las alumnas de un colegio cat&oacute;lico, Weil afirma que la formaci&oacute;n de la atenci&oacute;n es el verdadero objetivo del estudio y no las notas, los ex&aacute;menes, la acumulaci&oacute;n de saber o de resultados.
    </p><p class="article-text">
        Weil distingue atenci&oacute;n de concentraci&oacute;n o &ldquo;fuerza de voluntad&rdquo;: apretar los dientes y soportar el sufrimiento no garantiza nada a quien estudia, porque el aprendizaje no puede ser movido m&aacute;s que por el deseo, el placer y la alegr&iacute;a. La atenci&oacute;n es m&aacute;s bien una especie de &ldquo;espera&rdquo; y de &ldquo;vaciamiento&rdquo; que permite acoger lo desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Atender es en primer lugar <em>dejar de atender a lo que supuestamente debemos atender:</em> detener radicalmente la atenci&oacute;n codificada, programada, automatizada y guionizada de la b&uacute;squeda de logros, objetivos o rendimiento.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"La atención consiste en suspender el pensamiento, en dejarlo disponible, vacío y penetrable al objeto, manteniendo próximos al pensamiento, pero en un nivel inferior y sin contacto con él, los diversos conocimientos adquiridos que deban ser usados".<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Hay que vaciarse de a prioris para volvernos capaces as&iacute; de atender (escuchar, recibir) lo que una situaci&oacute;n particular nos propone y tiene para entregarnos. Vaciarse no significa olvidar o borrar lo aprendido, sino m&aacute;s bien ponerlo entre par&eacute;ntesis para poder captar as&iacute; la novedad y la singularidad de lo que viene.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo vaciarse? Simone Weil anima por ejemplo a reconocer la propia estupidez, a volver una y otra vez sobre nuestros errores para bajarle los humos al orgullo: el orgullo es un obst&aacute;culo para el aprendizaje, s&oacute;lo aprende quien se deja &ldquo;humillar&rdquo; por lo que desconoce.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"La mente debe estar vacía, a la espera, sin buscar nada, pero dispuesta a recibir en su verdad desnuda el objeto que va a penetrar en ella… El pensamiento que se precipita queda lleno de forma prematura y no se encuentra ya disponible para acoger la verdad. La causa es siempre la pretensión de ser activo, de querer buscar".<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Atender es aprender a esperar, una cierta pasividad. Todo lo contrario de los impulsos que nos dominan hoy d&iacute;a: impaciencia, necesidad compulsiva de opinar, de mostrar y defender una identidad, falta de generosidad y apertura hacia la palabra del otro, intolerancia a la duda, googleo y respuesta autom&aacute;tica, clich&eacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El embotamiento actual de la atenci&oacute;n est&aacute; relacionado con estas formas de saturaci&oacute;n. Una buena maestra empieza entonces por <em>vaciar:</em> bajar las defensas, abrir los corazones y los esp&iacute;ritus, ayudar a desamarrarse de las propias opiniones, a cogerle el gusto a explorar lo desconocido, sin miedo, ni ansiedad, en confianza. Esta atenci&oacute;n no se &ldquo;ense&ntilde;a&rdquo;, sino que se ejercita. Se ense&ntilde;a mediante el ejemplo y la pr&aacute;ctica.
    </p><h4 class="article-text">Atender a lo que pasa</h4><p class="article-text">
        En segundo lugar, la atenci&oacute;n es la capacidad de <em>entender lo que pasa</em>. Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que pasa? Dos cosas al menos.
    </p><p class="article-text">
        -Por un lado,<em> lo que pasa no es lo que decimos que pasa:</em> lo que declaramos, lo que significamos, las ideas que tenemos. Decimos una cosa y est&aacute; pasando otra.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es del orden de las energ&iacute;as, de las vibraciones, del deseo. El deseo se malentiende mucho hoy como capricho vol&aacute;til o b&uacute;squeda de un objeto que falta, pero lo comprenderemos mejor si lo pensamos como una fuerza que nos pone en movimiento, que nos hace hacer, que da lugar. Deseo es lo que pasa. Atenci&oacute;n por tanto es la capacidad de escuchar y seguir el deseo: de <em>atenderlo,</em> de inventarle formas para que pase.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo el deseo de pensar en una situaci&oacute;n de aprendizaje. El deseo de dar y recibir amor en una situaci&oacute;n amorosa. El deseo de transformaci&oacute;n en una situaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Atender a lo que pasa es entender y encender las ganas, eso a lo que cada cual se anima en un aula, en una relaci&oacute;n, en una revoluci&oacute;n. Denise Najmanovich, investigadora argentina, me avisa de que la etimolog&iacute;a de atenci&oacute;n tiene que ver con la yesca, lo que necesitamos para encender una llama (y se trata de avivarla una y otra vez).
    </p><p class="article-text">
        Atenci&oacute;n <em>al ritmo</em> y no s&oacute;lo al signo: lo que pasa no es lo que decimos, lo expl&iacute;cito, lo codificado. Atenci&oacute;n<em> a los detalles:</em> lo que pasa es singular y no el caso de una serie previa. Atenci&oacute;n <em>al proceso:</em> lo que pasa var&iacute;a, tiene mareas altas y bajas, no es siempre igual.
    </p><p class="article-text">
        -Por otro lado, lo que pasa pasa &ldquo;entre&rdquo; nosotros. La atenci&oacute;n no es (s&oacute;lo) concentraci&oacute;n o recogimiento en uno mismo: estar concentrado en uno mismo puede ser de hecho a veces la mejor manera de no poner atenci&oacute;n y salirse de una situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un aula, en una relaci&oacute;n, en una revoluci&oacute;n, atenci&oacute;n es atenci&oacute;n a la energ&iacute;a que est&aacute; pasando &ldquo;entre&rdquo; nosotras. Una sensibilidad <em>transindividual.</em>
    </p><p class="article-text">
        Una atenci&oacute;n &ldquo;convergente&rdquo; o &ldquo;ecol&oacute;gica&rdquo; dice el franc&eacute;s Yves Citton en un<a href="http://www.seuil.com/ouvrage/pour-une-ecologie-de-l-attention-yves-citton/9782021181425" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> libro estupendo</a> sobre el tema: la atenci&oacute;n de uno interfiere con la de los otros, miramos y atendemos lo que los dem&aacute;s miran y atienden, cada situaci&oacute;n es una trama compleja de v&iacute;nculos y la atenci&oacute;n es capacidad de percibir esa trama relacional, ese sistema de resonancias. Incluso la menor de las conversaciones requiere activar esta atenci&oacute;n convergente si no queremos que sea s&oacute;lo una sucesi&oacute;n de mon&oacute;logos.
    </p><h4 class="article-text">Enchufados</h4><p class="article-text">
        Estamos en lo que estamos cuando estamos atentos. Sin distancia e implicados, vibrando con la energ&iacute;a de la situaci&oacute;n, &ldquo;enchufados&rdquo; como dicen los comentaristas de tenis sobre tal jugador o tal jugadora que est&aacute;n &ldquo;muy metidos&rdquo; en el partido.
    </p><p class="article-text">
        Estamos implicados cuando estamos <em>afectados</em> por lo que pasa: algo nos toca, algo nos llama, algo nos conmueve. Lo que &ldquo;nos mete&rdquo; en una situaci&oacute;n es del orden del afecto. No por nada dec&iacute;a Plat&oacute;n que el buen maestro no ense&ntilde;a el objeto de conocimiento, sino antes que nada el <em>amor</em> por el objeto de conocimiento. Es capaz de <em>afectar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Atenci&oacute;n es la facultad necesaria para sostener situaciones de no saber, situaciones no organizadas por un modelo, un c&oacute;digo previo o un algoritmo: situaci&oacute;n de aprendizaje, situaci&oacute;n amorosa o situaci&oacute;n de lucha. Es la capacidad<em> sensible</em> que nos permite leer se&ntilde;ales no codificadas: energ&iacute;as, vibraciones, deseo. Sin atenci&oacute;n, es decir sin trabajo negativo y escucha de lo que pasa, la situaci&oacute;n se estandariza r&aacute;pidamente y repite una imagen previa: aula vertical, pareja convencional, pol&iacute;tica cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        No hay personas m&aacute;s inteligentes que otras dice el fil&oacute;sofo Jacques Ranci&egrave;re, sino que hay atenci&oacute;n y distracci&oacute;n. Hay situaciones de atenci&oacute;n y situaciones de distracci&oacute;n, situaciones que activan nuestra atenci&oacute;n y situaciones que la apagan. Inteligencia es atenci&oacute;n, estupidez es distracci&oacute;n. Nos volvemos inteligentes cuando estamos<em> dentro</em> de lo que vivimos y est&uacute;pidos cuando nos salimos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro mundo est&aacute; compuesto mayoritariamente de situaciones <em>estupidizadoras</em> que nos sacan del partido: situaciones de representaci&oacute;n donde delegamos en otros (medios de comunicaci&oacute;n, pol&iacute;ticos) nuestras potencias de atenci&oacute;n, situaciones de mercado regidas por principios abstractos y homog&eacute;neos (rendimiento, l&oacute;gica de beneficio), situaciones codificadas donde algoritmos desconocidos organizan los comportamientos, las elecciones y los gustos.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra mano queda abrir situaciones singulares de pensamiento, lucha y creaci&oacute;n donde volvernos juntos m&aacute;s inteligentes activando la atenci&oacute;n a eso que pasa<em> entre nosotros</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto recoge mil conversaciones mantenidas al calor del proyecto &ldquo;Poner atenci&oacute;n: la batalla por entrar en nuestras cabezas&rdquo;, con Oier, Rafa, Lilian, Helena, Jos&eacute; Ram&oacute;n y Marino, Diego, Marta y Mari Luz, Miriam, Agust&iacute;n, Francis y Luc&iacute;a, Juan, Frauke y lxs amigxs del Grupo de Atenci&oacute;n de Tabakalera (Donosti)... </em><a href="https://www.tabakalera.eu/es/poner-atencion-la-batalla-por-entrar-en-nuestras-cabezas-amador-fernandez-savater" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Poner atenci&oacute;n: la batalla por entrar en nuestras cabezas&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/crisis-de-atencion_132_1599407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2019 19:13:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ausentarse: la crisis de la atención en las sociedades contemporáneas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La radicalización del racismo en Italia y sus resistencias: entrevista con Sandro Mezzadra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/racismo-italia-salvini-feminismo_132_1683648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ad2f5c4-453c-4ae1-a84c-0f21f8545c7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La radicalización del racismo en Italia y sus resistencias: entrevista con Sandro Mezzadra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a Sandro Mezzadra, investigador militante italiano, sobre la radicalización del racismo y las nuevas resistencias.</p></div><p class="article-text">
        En la realidad italiana se encuentran intensificadas las tendencias pol&iacute;ticas que atraviesan Europa estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. La crisis econ&oacute;mica, la incapacidad de la izquierda para responder a ella con pol&iacute;ticas sociales novedosas, el nacionalismo autoritario como reacci&oacute;n al neoliberalismo, el racismo que viene desde arriba y desde abajo, las nuevas resistencias (mujeres, migrantes, etc.) que demandan otra imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica... Pensar Italia es pensar Europa, hacer zoom en las l&iacute;neas fuertes que marcan el presente y el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de este &ldquo;laboratorio italiano&rdquo; con Sandro Mezzadra. Mezzadra analiza la realidad del racismo y las migraciones en varios libros como <a href="https://www.traficantes.net/libros/la-frontera-como-m%C3%A9todo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La frontera como m&eacute;todo</a> o <a href="https://www.traficantes.net/libros/derecho-de-fuga" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Derecho de fuga,</a> ambos publicados en Traficantes de Sue&ntilde;os. Participa activamente como militante pol&iacute;tico en movimientos y luchas desde hace ya muchos a&ntilde;os. Y ha lanzado ahora, junto a otros compa&ntilde;eros, la <em>operaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea,</em> una plataforma de debate y acci&oacute;n en torno a las migraciones que cuenta incluso con un barco, el Mare Jonio, para realizar operaciones de rescate.    
    </p><p class="article-text">
        <em>Sandro, lo primero que quisiera pedirte es una escena vivida que te parezca reveladora de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Italia.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Mira, te pongo esta: volv&iacute; a vivir en Italia el verano pasado, despu&eacute;s de estar tres a&ntilde;os fuera. Pas&eacute; mucho tiempo en la peque&ntilde;a ciudad donde nac&iacute; y crec&iacute;, una ciudad en la costa, al lado de G&eacute;nova, que tiene una historia industrial muy importante. Cuando yo era chico, en los a&ntilde;os 70, el Partido Comunista ten&iacute;a el 75-80% de los votos en la ciudad y desde entonces ha sido gobernada siempre por el centro izquierda. Cada d&iacute;a me tomaba un rato para ir a la playa, que no es una playa tur&iacute;stica, sino frecuentada por la gente que vive en la ciudad y el nivel de la discusi&oacute;n me pareci&oacute; verdaderamente abrumador. Yo no soy ingenuo, empec&eacute; a denunciar la criminalizaci&oacute;n de los migrantes en los a&ntilde;os 90, pero me di cuenta enseguida de que se pas&oacute; un umbral estos dos o tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; quieres decir? </em>
    </p><p class="article-text">
        La politizaci&oacute;n de la conversaci&oacute;n era impresionante, pero se trataba de una politizaci&oacute;n racista. Los &ldquo;refugiados&rdquo;, ni siquiera los inmigrantes, considerados como enemigos: &ldquo;est&aacute;n llegando desde Libia, menos mal que tenemos un gobierno dispuesto a frenar la invasi&oacute;n&rdquo;, se dec&iacute;an cosas as&iacute;. No s&eacute; si se supo en Espa&ntilde;a, pero en un barrio popular de Roma un tipo dispar&oacute; con un fusil de aire comprimido desde la ventana de su casa e hiri&oacute; a un ni&ntilde;a de dos meses de familia migrante. Al d&iacute;a siguiente en la playa hab&iacute;a dos tipos que dec&iacute;an: &ldquo;la pr&oacute;xima vez plomo&rdquo;. &iquest;Te das cuenta del nivel de crueldad? Me pareci&oacute; impresionante, abrumador. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Es una escena que nos habla de esa dimensi&oacute;n callejera, molecular, del racismo en Italia, no s&oacute;lo institucional o desde arriba. </em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero la escena no acaba ah&iacute;. Me mov&iacute; entonces a otra playa que est&aacute; al lado y all&iacute; la situaci&oacute;n era completamente distinta: estaba habitada por migrantes, se hablaban 5, 6 o 7 lenguas y pod&iacute;a palparse el arraigo migrante en el tejido social de esta ciudad. As&iacute; que tenemos, por un lado, el lenguaje de odio y crueldad extremo y en el otro, la normalidad de la migraci&oacute;n. Me parece que esa playa nos ofrece una imagen muy fuente de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica italiana: <em>el racismo y el ataque a la migraci&oacute;n se ha desatado hoy en una situaci&oacute;n donde la migraci&oacute;n es ya algo completamente normal. </em>No se trata de un racismo expulsor.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; tipo de racismo es entonces? </em>
    </p><p class="article-text">
        No un racismo que apunte a sacar a todos los migrantes de pa&iacute;s porque los migrantes forman ya parte integrante. Es como un 8% de la poblaci&oacute;n italiana. Es otra cosa. Es un racismo que produce de una manera u otra las condiciones para un disciplinamiento y una sujeci&oacute;n muy violentos de hombres y mujeres que son ya parte estructural del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; ha pasado en estos tres a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo te explicas ese &ldquo;pasaje de umbral&rdquo; en cuanto al racismo?</em> 
    </p><p class="article-text">
        No es algo nuevo, el fen&oacute;meno racista es algo que tiene su historia. Esto es muy importante. Ser&iacute;a muy largo hablar de la historia de este racismo, pero muy resumidamente dir&iacute;a: el espacio donde este racismo ha ido tomando forma se ha abierto por la incapacidad de una fuerza reformista moderada, me refiero al Partido Dem&oacute;crata, de enfrentarse con la crisis que en Italia se vive de manera muy dura. No ha habido ninguna capacidad de desplegar pol&iacute;ticas sociales novedosas y efectivas ante la crisis. Al mismo tiempo, un segundo factor importante a tener en cuenta es que el &uacute;ltimo gobierno de centro-derecha (el Gobierno Gentiloni) ha desarrollado una pol&iacute;tica muy dura contra los migrantes. Esa pol&iacute;tica ha generado las condiciones para la acci&oacute;n presente de Salvini. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;C&oacute;mo calificas este fen&oacute;meno de derechizaci&oacute;n que atraviesa no s&oacute;lo Italia, sino el globo entero (Brexit, Trump, Bolsonaro, etc.)? &iquest;Extrema derecha, fascismo...?</em> 
    </p><p class="article-text">
        No creo que te pueda contestar de manera definitiva. Yo hablo de &ldquo;tendencias para-fascistas&rdquo;, en el sentido de que se trata de ret&oacute;ricas que resuenan muy claramente con las ret&oacute;ricas fascistas, pero al mismo tiempo me parece que no se puede hablar de que estamos ante una reedici&oacute;n del fascismo cl&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Salvini juega mucho con estas ret&oacute;ricas. Por ejemplo, el d&iacute;a del aniversario de Mussolini, hizo unas declaraciones donde dijo: <em>&ldquo;</em><em>tanti nemici, tanti onore</em><em>&rdquo;</em> (muchos enemigos, mucho honor). Es la t&iacute;pica ret&oacute;rica del fascismo hist&oacute;rico italiano. Aqu&iacute; se produce un corte con la historia de la Liga Norte porque Umberto Bossi, el fundador, siempre hizo hincapi&eacute; en el antifascismo como uno de los legados de la Liga. Pero tampoco se puede entender hoy la Liga como un partido simplemente fascista, tiene tambi&eacute;n otros rasgos.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, para m&iacute; tiene sentido hablar de tendencias para-fascistas, pero a la vez no creo que hoy estemos en una situaci&oacute;n donde se pueda plantear algo parecido al fascismo hist&oacute;rico. Es una etiqueta que funciona a nivel descriptivo, no se trata de un concepto. Hay que seguir observando, pensando y, por supuesto, intentando actuar contra las amenazas evidentes frente a que nos encontramos. 
    </p><h4 class="article-text">La operaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea: un dispositivo ofensivo </h4><p class="article-text">
        <em>Mediterr&aacute;nea:</em><em>Sandro, quiero preguntarte ahora por la iniciativa del barco, pedirte que la expliques un poco al lector espa&ntilde;ol. &iquest;C&oacute;mo surge? &iquest;Qu&eacute; experiencia est&aacute;is haciendo? &iquest;Qu&eacute; descubrimientos y aprendizajes?</em> 
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa del barco sali&oacute; al final de junio 2108, mientras Salvini empezaba a cerrar los puertos a los barcos de ONG que hab&iacute;an rescatado migrantes. Hab&iacute;a entonces una movilizaci&oacute;n en todo el pa&iacute;s, sobre todo en las ciudades portuarias. Un grupo de compa&ntilde;eros que hemos compartido muchas aventuras pol&iacute;ticas empezamos a preguntarnos qu&eacute; se pod&iacute;a hacer. Ten&iacute;amos la sensaci&oacute;n de que era necesario algo m&aacute;s all&aacute; de la resistencia, entendiendo la resistencia como algo puramente negativo, como un conjunto de pr&aacute;cticas que reaccionan contra las iniciativas de gobierno. Nuestra pregunta era: &iquest;qu&eacute; podemos hacer para salir de esa posici&oacute;n simplemente a la contra? 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; surgi&oacute; la idea: fletar un barco. Como un dispositivo ofensivo, una pr&aacute;ctica m&aacute;s afirmativa. Se trata de tomar la iniciativa y obligar al gobierno a reaccionar, no al rev&eacute;s. No somos una ONG, yo en particular he sido siempre muy cr&iacute;tico en mis an&aacute;lisis con el humanitarismo y la raz&oacute;n humanitaria, pero cuando nos enfrentamos a la criminalizaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n humanitaria hay que jugar de alg&uacute;n modo en ese lugar, <em>resignific&aacute;ndolo. </em>
    </p><p class="article-text">
        Empezamos entonces a buscar un barco. Y pronto nos dimos cuenta de lo que significaba todo esto: t&eacute;cnica y materialmente es un asunto muy dif&iacute;cil. Ha sido toda una incursi&oacute;n en un mundo que no conoc&iacute;amos: entender el derecho de navegaci&oacute;n, entrar en contacto con los sindicatos portuarios, buscar ayuda profesional, obtener la bandera&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;La bandera?</em> 
    </p><p class="article-text">
        Salvini cierra los puertos a los barcos que tienen bandera, en el sentido jur&iacute;dico, no italiana: Open Arms es espa&ntilde;ola, Sea Watch es holandesa, etc. Si tienes bandera italiana es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil cerrarte el puerto, porque un barco con bandera italiana es territorio italiano. Pero obtener la bandera es un asunto muy dif&iacute;cil: hay que entrar en contacto con los sindicatos, entender el derecho de navegaci&oacute;n, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Luego hay otra cuesti&oacute;n vital: el dinero. Ya lo dec&iacute;a Maquiavelo: &ldquo;las armas y el dinero&rdquo;. El barco es el arma pero sin dinero no hay barco, as&iacute; que nos pusimos en relaci&oacute;n con la banca &eacute;tica que nos puso condiciones muy buenas para un pr&eacute;stamo y de ese modo pudimos finalmente comprar un barco. La entera iniciativa se llama <em>Mediterr&aacute;nea</em> y el barco, <em>Mare Jonio. </em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que este proceso ha sido todo un aprendizaje en el que hemos establecido m&uacute;ltiples conexiones: en la plataforma Mediterr&aacute;nea hay centros sociales, gente de la Izquierda partidaria italiana, asociaciones como L&rsquo;Arci y tambi&eacute;n una ONG que es Sea Watch. Adecuar un barco a operaciones de salvamento (SAR) es muy complicado, Sea Watch es muy importante en este punto y tambi&eacute;n establecer conexiones con ciudades portuarias italianas y europeas (incluidas las espa&ntilde;olas). 
    </p><p class="article-text">
        En fin, ha sido todo un proceso, nuestra primera salida al mar fue el 3 de octubre, aniversario del naufragio de Lampedusa en 2013. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Cu&aacute;l es el objetivo y qu&eacute; os hab&eacute;is encontrado?</em> 
    </p><p class="article-text">
        El primer objetivo es hacer un trabajo de monitorio y mapeo frente a la costa de Libia en el llamado Mediterr&aacute;neo Central. El caso de Libia es muy sensible: reci&eacute;n reconocieron una zona SAR (de b&uacute;squeda y rescate), pero no tienen lo que en derecho de mar se llama &ldquo;puerto seguro&rdquo; donde llevar a las personas que se rescatan. 
    </p><p class="article-text">
        Es una situaci&oacute;n muy contradictoria. Libia no tiene gobierno, en el pa&iacute;s se vive todav&iacute;a una situaci&oacute;n de divisi&oacute;n y guerra de guerrillas. El interlocutor es el gobierno reconocido internacionalmente e Italia le ha concedido doce barcos de la Guardia Costera italiana, de modo que <em>la Guardia Costera Libia es una invenci&oacute;n del Gobierno italiano</em><em>.</em> Est&aacute; muy manipulada y distintas investigaciones muestran que la integra gente que fue en el pasado traficante de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo Libia tiene como 30 centros de detenci&oacute;n de migrantes muy duros, donde hasta la CNN mostr&oacute; que hab&iacute;a trabajo esclavo, violencia sistem&aacute;tica contra las mujeres. Salvini declar&oacute; que no hab&iacute;a m&aacute;s migrantes que saliesen de Libia, pero nuestro barco ha documentado que cada d&iacute;a hay gente que sale del pa&iacute;s, son capturados por la Guardia Costera Libia e internados en esos centros. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos hecho este trabajo de monitorizaci&oacute;n y documentaci&oacute;n, hemos participado en operaciones de rescate y al mismo tiempo estamos trabajando en la conexi&oacute;n entre las distintas ONG: con Sea Watch y Open Arms lanzamos en Diciembre la alianza &ldquo;United4Med&rdquo;. A pesar de Salvini, ahora hay una especie de flota que trabaja conjuntamente, con cuatro barcos y dos peque&ntilde;os aviones. Esa coordinaci&oacute;n es muy importante. Y justo ahora estamos casi listos para empezar otra vez nuestras operaciones mar&iacute;timas con el barco <em>Mare Jonio</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Dir&iacute;as que es un trabajo de ONG, un tipo de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica, un poco de ambas?</em>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la iniciativa est&aacute; funcionando pol&iacute;ticamente muy bien en el sentido de que hemos logrado abrir espacios nuevos en torno a estos temas, reuniendo a sujetos muy distintos y subrayando la necesidad de tomar la iniciativa, no s&oacute;lo de reaccionar. Hemos hecho ya como doscientas asambleas y yo personalmente he salido muy contento de aquellas a las que fui: no percib&iacute; en ellas esa dimensi&oacute;n de rutina que tienen tantas veces las asambleas, sino mucha curiosidad, muchas ganas, mucha emoci&oacute;n. Hay un <em>plus pol&iacute;tico</em> en nuestra acci&oacute;n con respecto a las ONG&rsquo;s, nosotros hablamos de Acci&oacute;n Pol&iacute;tica No Gubernamental, jugando un poco con las palabras.
    </p><h4 class="article-text">Otras resistencias: mujeres, migrantes </h4><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; otras resistencias e iniciativas interesantes se est&aacute;n activando en Italia contra las derivas derechistas y racistas del nuevo gobierno?</em> 
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a se activa un nuevo punto de lucha y resistencia. Por ejemplo, los <em>operatori</em><em>,</em> que es la gente que trabaja en el sistema de acogida a los migrantes, amenazados de manera muy violenta por el decreto Salvini. Se calcula que hay 36 mil personas trabajando en el sistema de acogida y Salvini quiere despedir a 18 mil. Este es un punto de choque fuerte. 
    </p><p class="article-text">
        Otro punto fundamental de resistencia en Italia, el movimiento m&aacute;s fuerte que hay en estos momentos, es el movimiento feminista &ldquo;Non una di meno&rdquo;. Cada d&iacute;a hay un nuevo ataque legislativo contra las mujeres. Este movimiento feminista es el m&aacute;s fuerte desde los a&ntilde;os 70, un feminismo que tiene puntos de contacto con la tradici&oacute;n del feminismo italiano, pero que al mismo tiempo incorpora muchos elementos de novedad. Se ve por ejemplo en la manera en que los temas <em>queer</em> est&aacute;n marcando el lenguaje y las pr&aacute;cticas del movimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s interesante son las conexiones entre estos dos movimientos: por ejemplo, el movimiento feminista jug&oacute; un papel sobresaliente en la lucha contra el llamado Decreto Salvini, subrayando las dimensiones de g&eacute;nero del ataque a las personas migrantes. Se trata de dos movimientos muy distintos, el feminista tiene su visibilidad bajo la consigna &ldquo;Non una di meno&rdquo;, los movimientos alrededor de la migraci&oacute;n son m&aacute;s fragmentados, no se trata de la alianza entre dos movimientos ya constituidos, pero hay un plano de convergencia muy interesante, muy prometedor. 
    </p><h4 class="article-text">La dimensi&oacute;n global y europea </h4><p class="article-text">
        <em>Sandro, por &uacute;ltimo, quer&iacute;a pedirte unas palabras sobre la dimensi&oacute;n m&aacute;s global de los procesos (tanto del poder como de las resistencias), al menos a escala europea. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Se dir&iacute;a que dentro de la izquierda hay actualmente una tentaci&oacute;n nacionalista o soberanista: se tratar&iacute;a de disputar a la derecha el sentido de la Naci&oacute;n y la nostalgia por el Estado del Bienestar, incluso llegando a coquetear con posiciones xen&oacute;fobas y de cierre identitario. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; otro imaginario pol&iacute;tico es posible para hacer frente a los retos de que hemos venido hablando en la entrevista? &iquest;Es factible, aparte de deseable, articular luchas y movimientos a escala global o europea?</em> 
    </p><p class="article-text">
        Existe ciertamente esta dificultad. No hay por ejemplo una discusi&oacute;n colectiva sobre las elecciones europeas de 2019, se toman en general como elecciones nacionales. &iquest;Existe una red de movimientos a escala europea? No, existen por supuesto relaciones, pero no una red. Este es desde luego un problema muy grande, no era as&iacute; hace 15 a&ntilde;os&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Pero hablemos primero del nacionalismo y de la naci&oacute;n realmente existente, antes de decir algo sobre el nacionalismo imaginario de las izquierdas. 
    </p><p class="article-text">
        Yo repito siempre que para entender lo que pasa en un pa&iacute;s hay que mirar el alcance global de la coyuntura. El nacionalismo autoritario est&aacute; manifest&aacute;ndose en varias partes del mundo, no s&oacute;lo en Estados Unidos o Brasil, sino tambi&eacute;n en Austria, en Turqu&iacute;a, en Egipto, en China, etc. La pregunta es: &iquest;qu&eacute; significa este nacionalismo, esta coyuntura marcada por el nacionalismo? En primer lugar hay que decir que ese nacionalismo se plantea de alguna manera como reacci&oacute;n al neoliberalismo pero de ninguna manera acaba con &eacute;l: produce una modificaci&oacute;n del neoliberalismo, un cierto giro autoritario del neoliberalismo. Es decir, estamos asistiendo a nuevas combinaciones, un tanto monstruosas, entre nacionalismo, autoritarismo y neoliberalismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Quieres decir que las pol&iacute;ticas de Trump o la disputa entre el gobierno italiano y la UE con respecto al presupuesto y el d&eacute;ficit son de alguna manera anti-neoliberales? </em>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, son dos cosas muy distintas, pero en ninguno de los dos casos hablar&iacute;a de &ldquo;anti-neoliberalismo&rdquo;: en el caso de Trump se trata de tentativas para renegociar los t&eacute;rminos del comercio internacional, en primer lugar la relaci&oacute;n con China que es fundamental. En el caso italiano, hay un intento de forzar la relaci&oacute;n con la Comisi&oacute;n Europea, pero si analizas bien las medidas del gobierno Salvini-Di Maio te das cuenta enseguida de que tienen un car&aacute;cter disciplinario muy fuerte. Lo que llaman &ldquo;derecho de ciudadan&iacute;a&rdquo; es un subsidio a la pobreza con un car&aacute;cter disciplinario muy fuerte: tienes que aceptar cualquier tipo de trabajo, etc. Son pol&iacute;ticas neoliberales.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Dir&iacute;as entonces que el discurso nacionalista y soberanista es s&oacute;lo anti-neoliberal en la ret&oacute;rica pero neoliberal en la pr&aacute;ctica?</em> 
    </p><p class="article-text">
        No es tan sencillo. No es simplemente una ret&oacute;rica, hay cambios. Te pongo un ejemplo que toca la cuesti&oacute;n de las migraciones de que hemos venido charlando. El diciembre pasado hubo en Marrakech una conferencia intergubernamental, organizada por Naciones Unidas para la adopci&oacute;n de lo que se llam&oacute; el Acuerdo Global para la Migraci&oacute;n. Si lees el texto del acuerdo global, habla de multilateralismo, de negociaci&oacute;n permanente, del trabajo como capital humano, de las habilidades de los trabajadores, de la flexibilizaci&oacute;n de la compra de fuerza de trabajo, etc. Se trata de un manifiesto cl&aacute;sico de la globalizaci&oacute;n neoliberal con algunos matices reformistas. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, Trump no lo ha firmado, el gobierno austriaco no lo ha firmado, Italia no lo ha firmado. El neoliberalismo, en la forma en que lo describ&iacute;amos cr&iacute;ticamente antes de la crisis de 2008, se ha modificado. Hay cambios, no s&oacute;lo ret&oacute;ricas. Por un lado, el endurecimiento de los aspectos autoritarios y disciplinarios del neoliberalismo y la desaparici&oacute;n de sus rasgos seductores y &ldquo;prometedores&rdquo;. Por otro, el &eacute;nfasis en el Estado-Naci&oacute;n que es muy fuerte por todos sitios. Este &eacute;nfasis produce inmediatamente sus<em> otros</em><em>:</em> no es por azar que las mujeres y los migrantes, que hist&oacute;ricamente tienen una relaci&oacute;n complicada con la Naci&oacute;n, sean los primeros objetivos de las pol&iacute;ticas de Trump, Bolsonaro, Salvini, etc.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pero, &iquest;estos giros y modificaciones del neoliberalismo producen contradicciones fuertes en el interior del capitalismo que se puedan aprovechar en un sentido emancipador?</em>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hoy en d&iacute;a el Estado-Naci&oacute;n es un <em>suplemento de legitimidad</em> para el neoliberalismo, una vez que la crisis mostr&oacute; claramente que el neoliberalismo no consigue producir por s&iacute; solo legitimidad y cohesi&oacute;n social, pero que no puede funcionar como referencia para las pol&iacute;ticas de izquierda, seg&uacute;n el modelo del Estado-naci&oacute;n de la posguerra y del Welfare. Pero tampoco se trata para m&iacute; de apostar por el anti-Estado o algo as&iacute;. Se abre un campo de experimentaci&oacute;n y b&uacute;squeda en el que tambi&eacute;n hay que trabajar la cuesti&oacute;n institucional desde el punto de vista de la autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>O sea, Sandro, para entenderte mejor: hay una tentaci&oacute;n por parte de la izquierda soberanista de disputar el sentido del Estado-naci&oacute;n, ahora que se producen nuevas combinaciones entre neoliberalismo y Estado-naci&oacute;n, y t&uacute; propones jugar en este nuevo marco pero de otra forma. &iquest;Es algo as&iacute;?</em> 
    </p><p class="article-text">
        No creo que se pueda jugar en el mismo marco, hay que trabajar para abrir otro espacio. Si suena abstracto, trato de aterrizarlo un poco: est&aacute;n por ejemplo las ciudades. Lo urbano, la dimensi&oacute;n metropolitana, es un espacio de experimentaci&oacute;n fundamental, no ya solamente en Europa (lo que pasa en Barcelona o N&aacute;poles), sino en muchos otros lugares del mundo (las experiencias de ciudades-refugio para migrantes en Norteam&eacute;rica por ejemplo). 
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo: la experiencia de los gobiernos progresistas en Latinoam&eacute;rica durante los primeros a&ntilde;os. En los primeros a&ntilde;os de gobiernos progresistas (Brasil, Argentina, etc.) hab&iacute;a por un lado una presencia fuerte de movimientos y luchas sociales que segu&iacute;an desarrollando su acci&oacute;n con autonom&iacute;a. Por otro lado, hab&iacute;a un <em>marco regional</em> de acci&oacute;n de estos gobiernos: procesos de integraci&oacute;n log&iacute;stica, estructural, etc. Ese proceso me parece interesante: el Estado-Naci&oacute;n est&aacute; en juego, pero no es<em> el centro del tablero</em><em>,</em> sino que est&aacute; desplazado. Por &ldquo;abajo&rdquo; (los movimientos&ldquo;) y por &rdquo;arriba&ldquo; (el contexto regional). Creo que la crisis de los gobiernos progresistas empieza cuando se debilitan ambos aspectos: los movimientos son cooptados y se recurre de nuevo al nacionalismo econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en todo caso me parece que este es un ejemplo que aterriza lo que quiero decir: la alternativa no es Estado/anti-Estado, sino otro tipo de experimentaci&oacute;n, otro marco, otro espacio, otro imaginario pol&iacute;tico de referencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres apoyar la Operaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea, puedes hacerlo aqu&iacute;.</em><a href="http://meditarranearescue.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/racismo-italia-salvini-feminismo_132_1683648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 22:31:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La radicalización del racismo en Italia y sus resistencias: entrevista con Sandro Mezzadra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fascismo que viene y la disputa cotidiana en el terreno de los afectos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/fascismo-afectos-vox_132_1800775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8fcc360-32f6-49d4-8e32-628e416d511a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fascismo que viene y la disputa cotidiana en el terreno de los afectos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abandonar la pelea en los terrenos de la vida cotidiana, en favor de la conquista del poder, ha dejado vía libre a las pasiones tristes de las que se alimenta la derechización social.</p></div><p class="article-text">
        <em>Estamos todos tratando de pensar de qu&eacute; tipo es ese &ldquo;fascismo que viene&rdquo; a nivel global y local -por ahora s&oacute;lo tenemos las viejas etiquetas para nombrarlo- y c&oacute;mo se puede combatir con eficacia. Lo que puedes leer a continuaci&oacute;n son algunos apuntes e intuiciones que, a pesar de su tono demasiado n&iacute;tido y concluyente, quisieran simplemente servir para empezar una conversaci&oacute;n y abrir procesos de pensamiento e iniciativas post 15M.</em> 
    </p><h4 class="article-text">La crisis y el cortafuegos 15M</h4><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de Vox en las elecciones andaluzas evidencia que la crisis sigue siendo, diez a&ntilde;os despu&eacute;s y a pesar de c&oacute;mo se interpreten los datos macro, la situaci&oacute;n que mejor describe la coyuntura pol&iacute;tica y la vida social. La novedad ser&iacute;a que, mientras que el malestar de la crisis se activ&oacute; primero en el 15M y luego en el voto a Podemos o las confluencias, ahora se estar&iacute;a desplazando muy hacia la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Tras la irrupci&oacute;n de Vox, se han podido leer por aqu&iacute; y por all&aacute; comentarios que consideraban refutada la idea de que el 15M hab&iacute;a supuesto en Espa&ntilde;a un &ldquo;cortafuegos&rdquo; del ascenso general de la extrema derecha que vemos en toda Europa. Me parece un error grav&iacute;simo. 
    </p><p class="article-text">
        El 15M supuso verdaderamente un ant&iacute;doto de la derechizaci&oacute;n -canalizando el malestar hacia arriba (pol&iacute;ticos y banqueros) y no hacia abajo (migrantes)-, pero no se puede pensar como una vacuna milagrosa, eterna y que funcionase de una vez por todas. Hab&iacute;a que renovarla, actualizarla, para mantener vivos sus efectos.<em> Y eso es lo que no ha ocurrido.</em> 
    </p><p class="article-text">
        El 15M ya fue, es agua pasada. Lo que venga como nueva politizaci&oacute;n se llamar&aacute; de otro modo y tendr&aacute; otra forma. Pero es muy importante entender bien <em>qu&eacute; fue.</em> Es decir, qu&eacute; fue lo que durante los peores a&ntilde;os de la crisis neutraliz&oacute; el virus fascistizante. 
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo mucho, podr&iacute;amos decir que el 15M fue 1) <em>una din&aacute;mica de autoorganizaci&oacute;n popular.</em> Es decir, no un movimiento referido a un sujeto preconstituido (la clase obrera, etc.), sino un proceso de &ldquo;creaci&oacute;n de pueblo&rdquo;. Porque es la acci&oacute;n colectiva la crea un pueblo y no al rev&eacute;s. Un pueblo es un proceso que se hace, como en el tejido de un patchwork se van a&ntilde;adiendo nuevos fragmentos a la tela. Por ejemplo, en las plazas del 15M no hab&iacute;a pr&aacute;cticamente inmigrantes, pero estos se unieron m&aacute;s tarde al movimiento a trav&eacute;s de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y la politizaci&oacute;n del problema de los desahucios. 
    </p><p class="article-text">
        Y el 15M fue 2) <em>un efecto de </em><em>re-sensibilizaci&oacute;n social.</em> Donde la crisis pon&iacute;a en el centro la victimizaci&oacute;n, el resentimiento, la competencia y el s&aacute;lvese quien pueda, el 15M puso la activaci&oacute;n social, el empoderamiento, la empat&iacute;a y la solidaridad. El otro, lejos de convertirse en obst&aacute;culo o enemigo, se volv&iacute;a un c&oacute;mplice para la acci&oacute;n transformadora. M&aacute;s que un com&uacute;n ideol&oacute;gico, el 15M cre&oacute; un <em>com&uacute;n sensible</em> en el cual se sent&iacute;a como algo propio y cercano lo que les suced&iacute;a a otros desconocidos. Una nueva manera de decir &ldquo;nosotros&rdquo;, abierta e incluyente a cualquiera que estuviese indignado con la situaci&oacute;n presente de precariedad generalizada y ausencia de democracia. 
    </p><h4 class="article-text">El asalto institucional </h4><p class="article-text">
        El &ldquo;asalto institucional&rdquo; quer&iacute;a trasladar al poder pol&iacute;tico -blindado y sordo a los movimientos de la calle- algunas de las demandas y de las nuevas claves nacidas durante el 15M. Sin duda una muy buena idea. Sin embargo, durante el proceso se rompe la tensi&oacute;n productiva entre intervenci&oacute;n pol&iacute;tica e intervenci&oacute;n social. La disputa en el campo social <em>-que es precisamente donde se &ldquo;crea pueblo&rdquo; y donde se modulan los afectos colectivos-</em><strong>-</strong> se abandona en favor de la conquista del Estado, dejando as&iacute; el terreno libre a las estrategias derechistas -tanto medi&aacute;ticas como de intervenci&oacute;n sobre los territorios de vida. 
    </p><p class="article-text">
        La desactivaci&oacute;n del &ldquo;cortafuegos&rdquo; 15M -los lazos de acci&oacute;n colectiva, apoyo mutuo, empat&iacute;a y solidaridad- deja el paso libre a los virus que siempre est&aacute;n ah&iacute; durante una crisis econ&oacute;mica y social: el miedo, el aislamiento, la amargura, la victimizaci&oacute;n, el resentimiento, la agresividad, la b&uacute;squeda de chivos expiatorios. De esa &ldquo;pasionalidad oscura&rdquo; -como dice Diego Sztulwark- se alimenta actualmente el desplazamiento hacia la derecha extrema y la extrema derecha. 
    </p><p class="article-text">
        Se habla del efecto multiplicador que han tenido los medios de comunicaci&oacute;n en la aparici&oacute;n de Vox. Con toda seguridad es cierto. Pero hay que recordar que los medios de comunicaci&oacute;n no pueden imponer a la sociedad lo que quieren siempre que quieren. Por ejemplo, era imposible que en un clima social como el creado por el 15M prendiese la idea de que la salida de la crisis pasaba por el rechazo de los migrantes o el endurecimiento del orden. Es en el debilitamiento del clima social generado por el 15M donde calan esas ideas. 
    </p><h4 class="article-text">Nueva Pol&iacute;tica</h4><p class="article-text">
        No s&oacute;lo hemos visto c&oacute;mo sube Vox, sino c&oacute;mo baja Unidos Podemos. En unas elecciones donde se ha castigado al establishment (PP-PSOE) con una p&eacute;rdida important&iacute;sima de apoyo pol&iacute;tico, Unidos Podemos no ha logrado recoger ni un solo voto m&aacute;s, sino todo lo contrario. &iquest;De qu&eacute; nos habla esto? <em>De la decepci&oacute;n y el desencanto que ha generado en un cort&iacute;simo lapso de tiempo la Nueva Pol&iacute;tica.</em> 
    </p><p class="article-text">
        El asalto institucional se hizo cargo en determinado momento de una cantidad enorme de energ&iacute;a que ven&iacute;a del 15M: ilusi&oacute;n, esperanza, deseo. Pero hemos visto c&oacute;mo ha disminuido conforme se iba asimilando a la vieja pol&iacute;tica en sus formas de hacer: personalismo extremo, opacidad y verticalizaci&oacute;n en la toma de decisiones, l&oacute;gica de bandos y camarillas, relaciones instrumentales, un canibalismo interno pocas veces visto en un partido&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el giro pol&iacute;tico &ldquo;realista&rdquo; decidido en determinado momento por las &eacute;lites de Podemos -subordinarlo todo a la conquista del poder pol&iacute;tico: construcci&oacute;n de movimiento, formas de hacer democr&aacute;ticas, aceptaci&oacute;n del pluralismo y la cr&iacute;tica, relaci&oacute;n positiva con el otro y con el adversario- se revela ahora como lo m&aacute;s <em>iluso e ilusorio:</em> ni se tiene el poder pol&iacute;tico, ni se tiene una sociedad en movimiento, activa o cr&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        La Nueva Pol&iacute;tica ha generado en ese sentido una <em>despolitizaci&oacute;n</em> -desafecci&oacute;n, desest&iacute;mulo, decepci&oacute;n y desencanto- y en el vac&iacute;o de esa despolitizaci&oacute;n crece la derechizaci&oacute;n social. Por todo esto, si existiese un dios de las palabras, que enmudeciese a todo aquel que las usase en vano, creo que ning&uacute;n dirigente de Podemos podr&iacute;a &ldquo;apelar al esp&iacute;ritu del 15M&rdquo; sin perder inmediatamente la voz. 
    </p><h4 class="article-text">Una palabra sobre Catalunya</h4><p class="article-text">
        No es el conflicto en Catalunya lo que ha &ldquo;despertado el fascismo&rdquo; en el resto de Espa&ntilde;a, sino en todo caso la<em> forma</em> que ha tomado finalmente ese conflicto. &iquest;Qu&eacute; quiero decir? 
    </p><p class="article-text">
        Desde este blog, hemos insistido en <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/proces-catalunya-estereotipos_6_789931005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;pensar distinto&rdquo;</a> el desaf&iacute;o independentista en Catalunya. No verlo solamente como un asunto identitario o nacional, sino tambi&eacute;n como otra expresi&oacute;n m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/banderas-Catalunya_6_700339990.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">-difusa, ambigua, impura-</a> de rechazo al sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol y su gesti&oacute;n de la crisis. Pero la l&oacute;gica de la representaci&oacute;n ha conseguido codificarlo enteramente como una pelea entre dos nacionalismos, excitando as&iacute; el anticatalanismo hist&oacute;rico latente. Ha habido una incapacidad (dentro y fuera de Catalunya) por encontrar los modos de <em>hacer ver</em> la complejidad del <em>proc&eacute;s</em> y plantear un conflicto distinto e<em> invitador</em> para las gentes (muchas, much&iacute;simas) que comparten el mismo rechazo fuera de Catalunya. Lo que era &ldquo;com&uacute;n&rdquo; -el malestar de las vidas en crisis y el rechazo del neoliberalismo- se rompe y se pierde al articularse en clave nacionalista. 
    </p><h4 class="article-text">Despolitizarse para repolitizarse</h4><p class="article-text">
        La repolitizaci&oacute;n que viene -mejor dicho: que ya est&aacute; viniendo, con los movimientos de pensionistas o de mujeres- tiene que pasar primero por una <em>despolitizaci&oacute;n.</em> Una despolitizaci&oacute;n <em>positiva,</em> un proceso <em>activo</em> en el que hacernos una &ldquo;limpia&rdquo; de una cantidad de creencias y h&aacute;bitos que hemos adquirido durante la etapa del asalto institucional. Por ejemplo: 
    </p><p class="article-text">
        -la idea de que la sociedad se cambia desde arriba, tomando los lugares del Estado. Cuando ni siquiera las mejoras sociales, si son algo meramente otorgado y no van acompa&ntilde;adas de procesos de subjetivaci&oacute;n colectivos (debate, politizaci&oacute;n, comprensi&oacute;n cr&iacute;tica, otros valores&hellip;), contribuyen necesariamente al cambio social. 
    </p><p class="article-text">
        -la idea de que se puede y se debe subordinar todo a la &ldquo;victoria&rdquo; y la &ldquo;eficacia electoral&rdquo;: la discusi&oacute;n colectiva, las relaciones de igualdad, la democracia de los procesos, la pluralidad, el valor de la pregunta y la cr&iacute;tica, etc. Hemos podido verificar en muy poco tiempo que se puede perfectamente &ldquo;ganar pero perder&rdquo;: ganar poder y elecciones, pero perder todos los ingredientes del cambio social por el camino al disociar los medios y los fines. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de hacer de la desafecci&oacute;n y la decepci&oacute;n con respecto a la Nueva Pol&iacute;tica un aprendizaje y un nuevo punto de partida. La ocasi&oacute;n para un cambio y un viraje. Hacer de la despolitizaci&oacute;n una palanca.
    </p><h4 class="article-text">Disputar el campo social de fuerzas</h4><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Michel Foucault nos propuso cambiar radicalmente nuestra concepci&oacute;n del poder: en lugar de verlo como algo que &ldquo;baja&rdquo; desde algunos lugares privilegiados (Estado, instituciones), nos invit&oacute; a pensarlo como un <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Foucault_nueva_imaginacion_politica_6_274432557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;campo social de fuerzas&rdquo;</a>. El poder viene de todos lados y se juega cotidianamente en millares de relaciones que configuran nuestra manera de entender la educaci&oacute;n, la salud, la sexualidad o el trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Las leyes o el poder pol&iacute;tico no vienen primero, no son los resortes del cambio social, no son su causa, sino justamente los <em>efectos</em> de la disputa en ese campo social de fuerzas. Pensemos en los movimientos obreros, de mujeres, de homosexuales o de minor&iacute;as &eacute;tnicas durante el siglo XX: primero se dieron procesos profundos de transformaci&oacute;n de la percepci&oacute;n, los afectos y los comportamientos sociales, que m&aacute;s tarde se registrar&iacute;an a nivel legislativo o institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser una mirada pesimista (&ldquo;el poder est&aacute; en todos lados&rdquo;), la mirada de Foucault tiene implicaciones muy positivas: el cambio social est&aacute; al alcance de todos, se juega en la vida cotidiana de cualquiera, nuestros gestos, decisiones y relaciones cotidianas cuentan y mucho. 
    </p><p class="article-text">
        Es la disputa en ese &ldquo;campo social de fuerzas&rdquo; lo que hemos abandonado en buena medida, dejando v&iacute;a libre al miedo, el aislamiento, la victimizaci&oacute;n y todas las pasiones tristes de la que se alimentan las viejas y nuevas derechas. 
    </p><p class="article-text">
        En este &ldquo;periodo oscuro&rdquo; que se abre, en el cual el <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/malestar-energia-transformacion_social_6_606199392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malestar social antisistema es canalizado por derecha</a>, no se trata simplemente de encontrar otra &ldquo;pol&iacute;tica comunicativa&rdquo; (gui&ntilde;os, gestos, signos) mediante la cual hablar a los votantes potenciales de la derecha y la extrema derecha y convencerlos de votar a los partidos de izquierda o progresistas. As&iacute; seguimos reduciendo la pol&iacute;tica a &ldquo;comunicaci&oacute;n electoral&rdquo;. La derecha y la extrema derecha crecen, no porque tengan una pol&iacute;tica comunicativa mejor, sino porque son capaces de <em>producir un tipo de subjetividad</em> (creencia, valores, afectos) con la cual sintoniza luego su mensaje electoral. 
    </p><p class="article-text">
        La pelea por la hegemon&iacute;a social se disputa en los territorios de vida, en todos los entornos laborales, locales y familiares en los que hacemos experiencia, en cualquiera de los lugares cotidianos donde se configura nuestra manera de ver y sentir el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata necesariamente de abandonar la intervenci&oacute;n en la esfera de la representaci&oacute;n, pero s&iacute; de complejizarla y repensar-rehacer su engarce con la intervenci&oacute;n en la vida social. Porque es ah&iacute; donde se crea pueblo, se modulan los afectos colectivos y se cambian las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.dinamopress.it/news/fascismo-verra-note-sulla-crisi-spagnola/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo en italiano</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/fascismo-afectos-vox_132_1800775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Dec 2018 08:11:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fascismo que viene y la disputa cotidiana en el terreno de los afectos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La infancia bajo el neoliberalismo: niños hiper, déficit de atención y la importancia del vacío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/hiper-trastornos-de-atencion_132_1810522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4510132b-df5c-4eae-936b-be11bbe3bb77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La infancia bajo el neoliberalismo: niños hiper, déficit de atención y la importancia del vacío"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con José Ramón Ubieto y Marino Pérez Álvarez, autores de</p><p class="subtitle">Niñ@s hiper: infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas</p><p class="subtitle">(Ned ediciones)</p></div><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; nos habla el diagn&oacute;stico de trastorno de d&eacute;ficit de atenci&oacute;n e hiperactividad, una verdadera epidemia a d&iacute;a de hoy entre los ni&ntilde;os (y ya no s&oacute;lo)? Dice m&aacute;s de la sociedad en la que vivimos que del ni&ntilde;o al que se aplica, afirman Jos&eacute; Ram&oacute;n Ubieto y Marino P&eacute;rez &Aacute;lvarez, psicoanalista y catedr&aacute;tico de psicolog&iacute;a respectivamente. Una sociedad sometida al r&eacute;gimen de lo hiper: rendimiento, consumo, resultados. Y que patologiza los efectos que provoca etiquet&aacute;ndolos como trastornos mentales, en lugar de pensar y acompa&ntilde;ar a los ni&ntilde;os como sujetos singulares. Lo argumentan detalladamente en <a href="http://nedediciones.com/ficha.aspx?cod=002020" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ni&ntilde;@s hiper: infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas </em></a>publicado por Ned ediciones, en torno al que ahora conversamos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Me parece que en vuestro libro, al trasluz de la cr&iacute;tica del &ldquo;r&eacute;gimen de lo hiper&rdquo;, se puede ver una cierta idea de la infancia. Me gustar&iacute;a empezar por ah&iacute;, &iquest;cu&aacute;l es vuestra idea de la infancia?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Ram&oacute;n Ubieto:</strong> La infancia, dec&iacute;a Freud, es un tiempo para comprender que un d&iacute;a se saldr&aacute; de all&iacute; para hacerse mayor. Eso requiere jugar, curiosear y preguntar, sin otras cortapisas que las defensas ps&iacute;quicas (pudor, verg&uuml;enza) que los propios ni&ntilde;os/as van construyendo, cada uno a su tiempo y a su ritmo. Eso ser&iacute;a una infancia &ldquo;feliz y tranquila&rdquo;, la que no est&aacute; demasiado invadida por especialistas ni acelerada, simplemente cuidada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marino P&eacute;rez &Aacute;lvarez:</strong> La infancia, por ser la primera etapa de curso de una vida, es preparatoria para otras que se constituyen sobre ella. La estructura psicol&oacute;gica, estilo de personalidad, modo de ser, pautas de apego, v&iacute;nculos afectivos, etc., se forman en la infancia. Aunque muchas transformaciones ocurren despu&eacute;s, en cierta medida la infancia es el crisol de nuestra personalidad. La gran responsabilidad de la educaci&oacute;n parental y escolar es formar para la vida adulta con todo lo que depara, pero sin dejar de ver que los ni&ntilde;os son ni&ntilde;os.
    </p><h4 class="article-text">El r&eacute;gimen de lo hiper</h4><p class="article-text">
        <em>Se ha hablado a menudo del &ldquo;fin de la infancia&rdquo;, por el debilitamiento de los ritos de paso, por la televisi&oacute;n que sustituye a los padres, etc. Vosotros afirm&aacute;is que la frontera entre ni&ntilde;os y adultos se desvanece cuando todos estamos invitados a convertirnos en productores y consumidores bajo el dominio del &ldquo;r&eacute;gimen de lo hiper&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; consiste ese r&eacute;gimen?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Lo hiper es el exceso y la prisa por concluir, sin dar tiempo a mirar y comprender. Las l&oacute;gicas adultas suponen la conclusi&oacute;n, que siempre implica cierta precipitaci&oacute;n, pero la l&oacute;gica de lo infantil es de otro orden y no requiere concluir, permite equivocarse y fracasar m&aacute;s a menudo. Cuando eso no se respeta, se produce la colonizaci&oacute;n de la infancia por ese imperativo excesivo e hiperacelerado. Y, como dices, el consumo nos infantiliza y nos iguala ni&ntilde;os/adultos en el mismo modo de satisfacci&oacute;n (devorar/tragar).
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> El mundo de la infancia forma parte de la sociedad, no es un mundo aparte. En una sociedad caracterizada por la producci&oacute;n y el consumo, los ni&ntilde;os est&aacute;n tambi&eacute;n bajo el r&eacute;gimen de rendimiento, competencias y deseos. Desean objetos a menudo dise&ntilde;ados para su satisfacci&oacute;n inmediata como las tabletas, los video-juegos, las golosinas y los comestibles. Todo empieza cuando el marketing se dirige directamente a los ni&ntilde;os que a su vez influyen a los padres. Y tiene que ver con la p&eacute;rdida de autoridad y de sentido com&uacute;n de los padres, sin capacidad de poner l&iacute;mites (quiz&aacute; temerosos de hacerlo), ellos mismos influidos por el mismo r&eacute;gimen consumista.
    </p><p class="article-text">
        <em>Hace poco recordaba nost&aacute;lgicamente con un amigo el tiempo infantil. Ese tiempo dilatado en el que los veranos parec&iacute;an no acabar nunca, tan distinto a nuestro tiempo acelerado (&ldquo;no hay tiempo&rdquo;, &ldquo;no me da la vida&rdquo;, &ldquo;no llego a nada&rdquo;). Este amigo me dijo: &ldquo;hoy ese tiempo no existe, los ni&ntilde;os ya no se aburren&rdquo;. &iquest;Est&aacute;is de acuerdo? &iquest;Qu&eacute; hemos perdido, al perder el aburrimiento?</em><a href="https://www.eldiario.es/interferencias/cronopoliticas-in_time_6_780132005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tan distinto a nuestro tiempo acelerado</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> El sujeto, infantil o adulto, necesita el intervalo, o sea, el vac&iacute;o en el cual alojar su pensamiento o su invenci&oacute;n. El aburrimiento es ese intervalo entre una cosa y otra, que causa entonces lo que Lacan dec&iacute;a: &ldquo;el deseo de otra cosa&rdquo;. Cuando llenamos la infancia de objetos y actividades, taponamos el vac&iacute;o y abortamos tambi&eacute;n la creaci&oacute;n. Hoy esa maniobra est&aacute; muy promocionada por un capitalismo pulsional que quiere hacernos pensar que tiene la clave de nuestra satisfacci&oacute;n en forma de objetos de consumo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> S&iacute;, estamos en un tiempo acelerado, hiperactivo, donde muchas actividades se apelotonan. Es un tiempo distinto de aquel &ldquo;tradicional&rdquo; que, quienes lo hemos vivido, echamos de menos con nostalgia. La necesidad del encaje de varios tiempos en uno suele ser a costa del tiempo familiar y del tiempo libre. Incluso el tiempo libre ya est&aacute; colonizado. Se ha llegado a esto por la conjunci&oacute;n de un r&eacute;gimen del rendimiento (&ldquo;sociedad del rendimiento&rdquo;) y la tecnificaci&oacute;n de la vida cotidiana que ya incluye el juego, el entretenimiento y la diversi&oacute;n. As&iacute;, los ni&ntilde;os juegan con m&aacute;quinas en las que todo ocurre al instante, las im&aacute;genes cambian cada segundo y un minuto les parece una eternidad. El aburrimiento es un sufrimiento, no un tiempo intermedio para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Escuch&eacute; el otro d&iacute;a al pasar una r&aacute;faga de conversaci&oacute;n en la que una madre le dec&iacute;a a otra: &ldquo;&iquest;c&oacute;mo, que tu hijo tiene 8 a&ntilde;os y no toca a&uacute;n ning&uacute;n instrumento?&rdquo; Ese r&eacute;gimen de lo hiper parece lo contrario del antiguo r&eacute;gimen represivo: no nos proh&iacute;be, sino que nos incita; y no lo sufrimos, sino que nosotros mismos lo activamos y reproducimos, como un r&eacute;gimen de intensidad al que estamos enganchados. &iquest;C&oacute;mo explicar su influencia sobre nosotros cuando nos hace sufrir tanto?</em><a href="https://www.eldiario.es/interferencias/mayo_del_68-deseo-Lyotard_6_770332960.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;gimen de intensidad</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Freud hablaba de la pulsi&oacute;n de muerte como ese empuje del sujeto a encontrar su satisfacci&oacute;n en la repetici&oacute;n de algo que va en contra suyo. &Eacute;tienne de La Bo&eacute;tie ya se refiri&oacute; a ello tres siglos antes al hablar de &ldquo;servidumbre voluntaria&rdquo;. Lo hiper es tambi&eacute;n el nombre actual del supery&oacute; freudiano, la compulsi&oacute;n a la repetici&oacute;n de un imperativo que nos produce una satisfacci&oacute;n parad&oacute;jica, que siempre pide un esfuerzo m&aacute;s. Gozamos con nuestros gadgets &ndash;los ni&ntilde;os tambi&eacute;n-, pero pasado el umbral del placer no podemos dejarlos y seguimos hasta el hartazgo. Hoy los smartphones ya son la primera causa de los accidentes mortales de tr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> Este &ldquo;r&eacute;gimen de intensidad&rdquo; funciona como un sistema de fuga de uno mismo, de centrifugaci&oacute;n, uno siempre est&aacute; alterado, sin capacidad de pensar que es hablar consigo mismo en silencio. Ya no estamos en tiempos de un superego freudiano &ldquo;represor&rdquo;. El superego hoy parece decirnos &ldquo;divi&eacute;rtete&rdquo;, &ldquo;s&eacute; feliz&rdquo;. Este superego no es mejor, porque lleva tambi&eacute;n su tiran&iacute;a: la tiran&iacute;a de la &ldquo;euforia perpetua&rdquo;, la b&uacute;squeda de la felicidad y la centrifugaci&oacute;n del yo. Al final, la vida real es como es y el principio del placer (euforia, diversi&oacute;n) paga su tributo al principio de la realidad en la forma de depresi&oacute;n, ansiedad, <em>burnout,</em> trastorno de d&eacute;ficit de atenci&oacute;n, etc.
    </p><h4 class="article-text">El trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n e hiperactividad (TDAH)</h4><p class="article-text">
        <em>Podr&iacute;a pensarse, despu&eacute;s de hablar el r&eacute;gimen de lo hiper, que el Trastorno por D&eacute;ficit de Atenci&oacute;n e Hiperactividad (TDAH) es su consecuencia: la sobreestimulaci&oacute;n provocar&iacute;a ese trastorno de la atenci&oacute;n. Pero para vosotros no es as&iacute;, es m&aacute;s complejo. &iquest;Cre&eacute;is que la sobreestimulaci&oacute;n provoca realmente trastornos de la atenci&oacute;n pero que no pensables desde la etiqueta TDAH o c&oacute;mo ser&iacute;a vuestro planteamiento?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Hoy vivimos todos en la cultura del zapping y del multitasking: el d&eacute;ficit de atenci&oacute;n es generalizado. Cuando el rendimiento es evaluable, como sucede en la escuela, ese modo &lsquo;d&eacute;ficit atencional&rsquo; es etiquetado como un trastorno individual. Y es cierto que, en algunos casos, hay razones que justifican una valoraci&oacute;n cl&iacute;nica, pero en muchos otros casos se trata de un universo TDAH totalmente sint&oacute;nico con la &eacute;poca. &iquest;Qu&eacute; adulto esta hoy 50&rsquo; tras 50&rsquo; realizando una misma tarea, sin apenas interrupci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> Como he desarrollado m&aacute;s espec&iacute;ficamente en otro libro, titulado<a href="http://www.nedediciones.com/ficha.aspx?cod=2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> M&aacute;s Arist&oacute;teles y menos Concerta&reg;,</a> entiendo que el &ldquo;TDAH&rdquo; resulta de la interacci&oacute;n entre formas de vitalidad (diferencias individuales caracterizadas por el movimiento, el ritmo y la vitalidad) y formas de vida referidas al ritmo del tiempo que hoy se plasma en &ldquo;estilos parentales&rdquo; multitarea e hiperactivos. Los padres est&aacute;n desbordados por los propios ni&ntilde;os cuyo estilo de comportamiento no halla f&aacute;cil acomodo en una sociedad que se ha vuelto est&aacute;ndar y finalmente intolerante.
    </p><p class="article-text">
        Utilizo &ldquo;TDAH&rdquo; entre comillas porque no asumo que es una enfermedad o trastorno mental como lo pintan, sino un modo de ser resultante de una forma de vitalidad y una forma de vida que lo exacerba en vez de entenderlo, respetarlo y reconducirlo. En su lugar, se prefiere, seg&uacute;n parece, verlo como un trastorno mental a trav&eacute;s de un diagn&oacute;stico. No nos enga&ntilde;emos: el diagnostico significa trastorno mental. Es necesario rescatar a los ni&ntilde;os del &ldquo;fuego amigo&rdquo; que los diagnostica.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; efectos tiene la etiqueta TDAH? Habl&aacute;is de una &ldquo;expropiaci&oacute;n de la experiencia&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; quiere esto decir?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Los veranos que a&ntilde;orabas eran una fuente de experiencias &ndash;y todav&iacute;a lo son para muchos/as adolescentes. Una experiencia es algo que te cambia subjetivamente porque no es previsible del todo y exige que pongas el cuerpo (consumos, sexualidad, riesgos). Tienes que hacerla tuya y extraer alguna conclusi&oacute;n. Hoy vivimos &ldquo;instantes de felicidad&rdquo;, &ldquo;satisfacciones intensas de 2 minutos&rdquo;, todo menos experiencias. Etiquetar y protocolizar en modo <em>pr&eacute;t-&agrave;-porter</em> lo que pasa por el cuerpo de cada uno es una forma de expropiarle de su propia subjetivizaci&oacute;n de ese acontecimiento vital y corporal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> La etiqueta empaqueta el modo de ser del ni&ntilde;o y el problema que pueda suponer en un diagn&oacute;stico est&aacute;ndar. El diagn&oacute;stico reduce el ni&ntilde;o a unos s&iacute;ntomas, como si todos los que reciben el diagn&oacute;stico fueran iguales, lo que un psiquiatra infantil llama &ldquo;macdonalizaci&oacute;n de la infancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico expropia la experiencia del ni&ntilde;o y su modo de expresi&oacute;n y comportamiento al expropiar la posibilidad de los dem&aacute;s de entender su modo de ser, convertido en un &ldquo;trastorno&rdquo;. Si se viera el &ldquo;TDAH&rdquo; como un modo de ser y estilo de comportamiento (en vez de como una enfermedad) entender&iacute;amos mejor al ni&ntilde;o y le ayudar&iacute;amos en los aspectos que fueran necesarios, sin la macdonalizaci&oacute;n del diagn&oacute;stico y del tratamiento. Las ayudas se pueden ofrecer sin necesidad de un diagn&oacute;stico formal, en funci&oacute;n de los problemas concretos en su propio contexto escolar y familiar.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Cu&aacute;les son vuestras conclusiones sobre la medicaci&oacute;n del TDAH? &iquest;Sirve, no sirve, para qu&eacute; sirve?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Servir, seguro que s&iacute;. La cuesti&oacute;n es para qu&eacute; y para quien. Para &ldquo;curar&rdquo; el TDAH no parece, entre otras cosas porque no sabr&iacute;amos qu&eacute; deber&iacute;a curar (&iquest;la agitaci&oacute;n, el despiste, la impulsividad?). Lo que sabemos, hasta hoy, es que los psicoestimulantes (anfetaminas) en algunos casos ayudan a la concentraci&oacute;n, pero lo hacen de manera temporal y por un tiempo limitado, a partir del cual s&oacute;lo tienen efectos secundarios y adversos. En un n&uacute;mero reducido de casos es necesaria, bien prescrita y con seguimiento riguroso, para algunos ni&ntilde;os que no pueden alcanzar una m&iacute;nima atenci&oacute;n para conversar o aprender. Son pocos casos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> El &ldquo;TDAH&rdquo; es en mi opini&oacute;n una etiqueta desafortunada que da a entender unas cosas que no existen dejando fuera los aspectos esenciales. Da a entender que es una enfermedad o trastorno del neurodesarrollo de origen gen&eacute;tico, de lo que no hay evidencia, por m&aacute;s que es la concepci&oacute;n oficial. A parte de su insostenibilidad, el mayor problema de esta concepci&oacute;n es que deja fuera el modo de ser del ni&ntilde;o (vitalidad, expresividad, estilo de comportamiento) y las circunstancias de cada uno (familiares, escolares, sociales).
    </p><p class="article-text">
        La etiqueta sirve a una diversidad de intereses, cuyo mayor perjudicado a largo plazo quiz&aacute; va a ser el ni&ntilde;o. Como quiera que el &ldquo;TDAH&rdquo; se refiere a un problema (un problema no es una enfermedad), se deber&iacute;a hablar de ayudas referidas al problema concreto (rendimiento, comportamiento, autocontrol, aprender a esperar). Existen numerosas ayudas familiares y escolares sin pasar por la macdonalizaci&oacute;n del diagn&oacute;stico.
    </p><h4 class="article-text">Acompa&ntilde;ar, escuchar, vaciar</h4><p class="article-text">
        <em>Me gustar&iacute;a hablar tambi&eacute;n de las &ldquo;alternativas&rdquo;, de otras pr&aacute;cticas posibles m&aacute;s all&aacute; de la soluci&oacute;n m&eacute;dica. Habl&aacute;is de &ldquo;acompa&ntilde;ar&rdquo;, de que acompa&ntilde;ar es precisamente no &ldquo;etiquetar&rdquo;, sino acoger la singularidad. &iquest;Pod&eacute;is contarme m&aacute;s y casos concretos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Acompa&ntilde;ar es interesarse por lo que le pasa al otro y no s&oacute;lo por lo que hace o no hace. Ocuparse de lo que le angustia y le hace sufrir, m&aacute;s all&aacute; de los ideales previos que tengamos sobre o para &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Una historia: una adolescente viene a vernos porque no puede evitar cortarse, en piernas y brazos. Su madre tiene muchos problemas con el alcohol y su padre qued&oacute; lejos, en su pa&iacute;s de origen. Esta chica se encuentra muy desorientada y no puede evitar producirse esas heridas, que luego ense&ntilde;a a los adultos. Hay que tomar eso como una demanda y acompa&ntilde;ar ah&iacute; es poner en valor sus invenciones. Ella dibuja muy bien, en tonos g&oacute;ticos, pero le cuesta mostrar su obra. Yo le animo a hacerlo y ella empieza a hacer fotograf&iacute;as en bosques donde recorta algo del paisaje (ramas, lagos...) para crear una imagen propia, algo fragmentada. Esos recortes le ayudan a frenar sus cortes y puede entonces mostrar al otro su obra, separada del cuerpo. Ya no nos ense&ntilde;a sus marcas/heridas, sino sus dibujos y fotograf&iacute;as. Es un progreso importante para ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> Otro caso puede ser &ldquo;el ni&ntilde;o que cambi&oacute; a su profesor&rdquo;. Los profesores suelen tener expectativas positivas o negativas de los ni&ntilde;os, las cuales funcionan a veces como profec&iacute;as autocumplidas para bien y para mal. Si un profesor no espera gran cosa de un ni&ntilde;o puede que al final el ni&ntilde;o sea as&iacute; en parte porque se le presta menos atenci&oacute;n, no se espera que sepa las cosas, etc. Los ni&ntilde;os tambi&eacute;n tienen expectativas de los profesores: que no le van a preguntar, que s&oacute;lo se fijan en &eacute;l cuando se porta mal, etc.
    </p><p class="article-text">
        El profesor y el ni&ntilde;o pueden estar en un bucle de negatividad, como un ni&ntilde;o que vimos en el servicio de psicolog&iacute;a de un centro. Convenimos con el ni&ntilde;o en que sorprendiera al profesor teniendo las cosas hechas, mostr&aacute;ndose voluntario, atendiendo, a ver si el profesor se daba cuenta. A la par, sugerimos al profesor que observara posibles cambios en el ni&ntilde;o. De esta manera, se rompi&oacute; el bucle de expectativas negativas mutuas en favor de una din&aacute;mica de positividad. Entendemos que la clave estuvo en hablar con el ni&ntilde;o, comprender su posici&oacute;n, ponerse de su lado y acompa&ntilde;arlo en el experimento convenido y experiencia resultante.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ese acompa&ntilde;amiento pasa por otra relaci&oacute;n con el &ldquo;s&iacute;ntoma&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es el s&iacute;ntoma? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a esa otra relaci&oacute;n?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> El s&iacute;ntoma es la &ldquo;soluci&oacute;n&rdquo; singular no programada, la que cada uno inventa para vivir. Tiene una clave de mensaje, cifra algo de nuestro inconsciente, pero tambi&eacute;n indica un modo de funcionamiento y por tanto de goce. Acompa&ntilde;ar es ayudarles a descifrar algo de ese mensaje, pero sobre todo a hacer de ese s&iacute;ntoma algo que les permita un lazo con el otro y una satisfacci&oacute;n querida, evitando el aislamiento y la pulsi&oacute;n m&aacute;s destructiva. Ser hiperactivo puede conducirte a lo peor (fatiga, enfermedades, accidentes), pero si uno lo pone a trabajar, con ayuda, ese s&iacute;ntoma puede terminar siendo su clave para relacionarse con los otros y satisfacerse con su cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> A diferencia de su sentido m&eacute;dico, un s&iacute;ntoma pide ser escuchado e interpretado en el contexto de la persona y sus circunstancias, no explicado en t&eacute;rminos de mecanismos y eliminado como una mera molestia. En una perspectiva fenomenol&oacute;gico-hermen&eacute;utica, el s&iacute;ntoma es una anomal&iacute;a (una formaci&oacute;n de compromiso o un &ldquo;arreglo neur&oacute;tico&rdquo; seg&uacute;n la magn&iacute;fica expresi&oacute;n de Adler), pero no un fen&oacute;meno anormal, aberrante, enfermo en un sentido m&eacute;dico. M&aacute;s all&aacute; de su sentido m&eacute;dico, la noci&oacute;n de s&iacute;ntoma tambi&eacute;n se podr&iacute;a usar como diagn&oacute;stico de una sociedad. As&iacute;, por ejemplo, el &ldquo;TDAH&rdquo; dice tanto o m&aacute;s de la sociedad en la que vivimos que de un ni&ntilde;o al que se aplique.
    </p><p class="article-text">
        <em>Habl&aacute;is tambi&eacute;n de la importancia de &ldquo;vaciar&rdquo;: vaciar de actividades y objetos que saturan los espacios para que los chicos puedan elaborar sus experiencias, encontrar sus propia soluciones, experimentar positivamente el aburrimiento. &iquest;C&oacute;mo se vac&iacute;a hoy en el r&eacute;gimen de lo hiper?</em><a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Volver-aburrirnos-Franco-Berardi-Bifo_6_826677345.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> positivamente el aburrimiento.</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JRU:</strong> Poniendo en juego la movilidad y el objeto &rsquo;nada&rsquo;. Frente al parasitismo de los objetos de consumo que nos alienan, hay que recuperar la movilidad como una oportunidad de aprendizaje y de v&iacute;nculo. Parte de la &ldquo;epidemia&rdquo; del TDAH se debe a que la pasividad de muchos m&eacute;todos de aprendizaje convierte al movimiento en una conducta perturbadora y, por tanto, susceptible de ser clasificada como trastorno, &iexcl;cuando en realidad deber&iacute;a ser un medio de aprendizaje! El objeto &lsquo;nada&rsquo; es sostener el intervalo, aguantar cierto vac&iacute;o para confiar en que de eso saldr&aacute; algo. Hace poco, el colegio elitista brit&aacute;nico de Eton confisc&oacute; los m&oacute;viles a los alumnos por la noche. En lugar de un mot&iacute;n, los docentes encontraron un alivio en los chicos que pudieron descansar sin el imperativo de responder mensajes o likes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MPA:</strong> Elaborar experiencias siempre es un proceso intersubjetivo, en relaci&oacute;n con otros, con adultos y con otros ni&ntilde;os. Las situaciones cotidianas, los juegos y los cuentos infantiles son contextos naturales para el desarrollo de la autorregulaci&oacute;n emocional y de la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s. &ldquo;Que nos quiten lo le&iacute;do&rdquo; es el eslogan de una exposici&oacute;n de treinta a&ntilde;os de literatura infantil y juvenil en Asturias. Se echan de menos la lectura y los juegos tradicionales, al aire libre, en grupo, entre varios, donde los ni&ntilde;os cooperan, compiten, resuelven conflictos, se enfadan y hacen las paces, aclaran la reglas o convienen otras, aprenden a esperar turno, algo que no est&aacute; en los v&iacute;deo-juegos y las tabletas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/hiper-trastornos-de-atencion_132_1810522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2018 20:18:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La infancia bajo el neoliberalismo: niños hiper, déficit de atención y la importancia del vacío]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar a ver, dar que pensar: contra el dominio de lo automático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/pensamiento-esterotipos_132_1835236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4ed1511-c44b-4d59-aa0d-628d4ff297e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dar a ver, dar que pensar: contra el dominio de lo automático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensar es aprender de nuevo a ver y a poner atención, pero el dominio de los estereotipos nos vuelve ciegos y obtusos. ¿Cómo interrumpir su mandato a ver sólo lo que se quiere ver?</p></div><p class="article-text">
        Nos pasamos el d&iacute;a mirando, pero &iquest;somos capaces de <em>ver</em> algo? &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n hay entre ver y pensar? &iquest;Y en qu&eacute; sentido la percepci&oacute;n es un problema pol&iacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        El escritor Albert Camus dijo: &ldquo;pensar es aprender de nuevo a ver y a poner atenci&oacute;n&rdquo;. Es una frase sorprendente porque el pensamiento no se vincula al saber, al conocer, al an&aacute;lisis o a la verdad, sino a la <em>transformaci&oacute;n de la percepci&oacute;n y la atenci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Aprender:</em> ir m&aacute;s all&aacute; de lo sabido. <em>De nuevo a ver:</em> recrear nuestra mirada sobre algo, verlo distinto. <em>Y a poner atenci&oacute;n:</em> atender otro plano de realidad, otro tipo de se&ntilde;ales.
    </p><p class="article-text">
        Voy a aterrizar esta imagen de pensamiento, como<em> recreaci&oacute;n de la mirada y la atenci&oacute;n,</em> en dos ejemplos que tengo al alcance de la mano. Y animo a cada cual a imaginar los suyos.
    </p><h3 class="article-text">Renombrar la realidad</h3><p class="article-text">
        <strong>Renombrar la realidad</strong>El primero es un <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Caravana_migrantes_6_832276775.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo breve</a> que me envi&oacute; hace poco mi amiga Amarela Varela para publicar en eldiario.es. Amarela es profesora en Ciudad de M&eacute;xico y lleva mucho tiempo implicada -con la palabra y el cuerpo- en los movimientos y las luchas de los migrantes. El art&iacute;culo habla sobre la caravana de migrantes en su mayor&iacute;a hondure&ntilde;os que estos d&iacute;as atraviesa M&eacute;xico hacia Estados Unidos acaparando la visibilidad medi&aacute;tica global.
    </p><p class="article-text">
        Amarela explica que la migraci&oacute;n centroamericana masiva no es ninguna novedad en M&eacute;xico. Lo novedoso es c&oacute;mo se ha organizado ahora: tras una larga historia de detenciones, deportaciones y masacres, los migrantes se han puesto a<em> caminar juntos,</em> aut&oacute;nomamente, sin coyotes de por medio, con una voz p&uacute;blica y propia, acompa&ntilde;ados de organizaciones de derechos humanos y medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo es una llamada a <em>ver</em> la politicidad de este gesto de autonom&iacute;a. A dejar de mirar a los migrantes solamente como v&iacute;ctimas de la fatalidad o personas manipuladas por alg&uacute;n complot de los poderosos. A poner atenci&oacute;n y escuchar su voz, lo que ellos mismos dicen de su situaci&oacute;n y de su experiencia.
    </p><p class="article-text">
        En esta nueva politicidad no encontraremos seguramente algunos de los elementos cl&aacute;sicos (programa o consignas anticapitalistas, etc.), pero s&iacute; una desobediencia practicada con el cuerpo al r&eacute;gimen de fronteras y una interpelaci&oacute;n positiva a la solidaridad del pueblo mexicano, que est&aacute; respondiendo con gestos de <em>hospitalidad radical</em> muy esperanzadores.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo de Amarela acaba diciendo: &ldquo;no es caravana de migrantes, sino &eacute;xodo de desplazados, pero sobre todo es un nuevo movimiento social que camina por una vida vivible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la fuerza del art&iacute;culo? Consiste a mi juicio en su capacidad de <em>renombrar la realidad.</em> Al renombrar la realidad, vemos algo distinto y nuestra atenci&oacute;n se activa. Creo que ese gesto de desplazamiento explica el impacto que ha tenido el texto en tantos lectores.
    </p><p class="article-text">
        Puedo hablar de ello en primera persona: yo segu&iacute;a lo que pasaba con la caravana de migrantes por las im&aacute;genes de la tele, pero nada de lo que se dec&iacute;a o mostraba rompi&oacute; en ning&uacute;n momento la barrera de los estereotipos que anestesiaba mi percepci&oacute;n: &ldquo;ay, pobres&rdquo;. Miraba, pero no <em>ve&iacute;a</em> nada. Nada singular, nada que me afectase.
    </p><p class="article-text">
        Pero de pronto<em> hay algo que ver. </em>De pronto<em> se abre algo que ver.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Vista as&iacute;,</em> como nos propone Amarela, podemos advertir otras cosas en la caravana. No s&oacute;lo v&iacute;ctimas empujadas por la desgracia o manipuladas por los pol&iacute;ticos, sino tambi&eacute;n capacidad pol&iacute;tica, inteligencia, autonom&iacute;a. Y podemos escuchar tambi&eacute;n un llamamiento: a inventar gestos de solidaridad, pero no ya con la desgracia que les ha tocado a los otros, sino con una<em> lucha que nos concierne.</em>
    </p><p class="article-text">
        Una imagen aleja y enfr&iacute;a: &ldquo;es la desgracia ajena&rdquo;, &ldquo;no hay que fiarse de los otros porque est&aacute;n manipulados&rdquo;. Mientras que la otra acerca e invita: &ldquo;aqu&iacute; hay una potencia, hay algo que desconoces&rdquo;, &ldquo;pon atenci&oacute;n y vuelve a mirar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que por lo dem&aacute;s <em>no est&aacute; claro.</em> Porque el art&iacute;culo no cambia una etiqueta por otra, afirmando por ejemplo: &ldquo;no son v&iacute;ctimas, sino otro movimiento social&rdquo;. Ese &ldquo;nuevo movimiento social&rdquo; que es la caravana no es obvio, no es evidente, no es un movimiento social cl&aacute;sico. El texto nos propone acercarnos a ver y pensar algo que a&uacute;n no ha sido visto y pensado.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a llamar &ldquo;imagen fecunda&rdquo; a esa imagen que nos da algo a ver. A la imagen que nos conmueve y afecta. A la imagen que recrea nuestra mirada y nos da que pensar. A la imagen abierta e inacabada que requiere de nosotros un movimiento.
    </p><h3 class="article-text">No hay nada que ver: los estereotipos</h3><p class="article-text">
        <strong>No hay nada que ver: los estereotipos</strong>Estas im&aacute;genes pueden provenir de los m&aacute;s diversos lugares, del cine o del ensayo, de la fotograf&iacute;a o de la poes&iacute;a, del teatro o de la literatura, pueden fabricarse con materiales muy distintos (palabra, color, gesto, movimiento), etc.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es por tanto que vivamos en medio de una inflaci&oacute;n de im&aacute;genes, sino de una inflaci&oacute;n de im&aacute;genes saturadas y saturadoras: los<em> estereotipos.</em>
    </p><p class="article-text">
        El estereotipo es un sentido empaquetado. &iquest;Qu&eacute; dice, qu&eacute; hace? &ldquo;Aqu&iacute; no hay nada que ver&rdquo;. Es decir: no hay nada que no hayamos<em> visto ya.</em> El mundo est&aacute; ya-visto, ya-sentido, ya-pensado.
    </p><p class="article-text">
        El estereotipo es una respuesta autom&aacute;tica. El resultado de aplicar sobre la realidad un <em>c&oacute;digo:</em> medi&aacute;tico, pol&iacute;tico, ideol&oacute;gico, etc. De ese modo ya no vemos o pensamos, sino que simplemente <em>reconocemos.</em> No vemos o pensamos, sino que s&oacute;lo <em>recordamos</em> lo que est&aacute; en el c&oacute;digo.
    </p><p class="article-text">
        Los c&oacute;digos no siempre son conscientes, pero funcionan a trav&eacute;s nuestro: <em>somos vistos, pensados y actuados por ellos</em>. Se despliegan autom&aacute;ticamente all&iacute; donde no hay un trabajo de elaboraci&oacute;n propia. Somos, durante la mayor parte del tiempo, estaciones repetidoras de estereotipos. Nos creemos muy singulares, pero estamos hechos en serie.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo que vemos si presuponemos la realidad desde un c&oacute;digo? Solamente <em>ilustraciones</em> de nuestro relato previo, <em>met&aacute;foras</em> de nuestra explicaci&oacute;n del mundo, <em>reflejos serviles</em> del c&oacute;digo aplicado. Una y otra vez lo mismo: nunca objetos singulares o acontecimientos, siempre casos de una serie.<em> Otra desgracia m&aacute;s, otra manipulaci&oacute;n m&aacute;s, otro movimiento social m&aacute;s&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        La mirada desde el c&oacute;digo <em>siempre ve lo que quiere ver.</em> La realidad se aplana, se simplifica, se reduce: descartamos como ruido todo lo que no encaja en el c&oacute;digo, que es precisamente todo lo que <em>podr&iacute;a darnos que pensar.</em> Las sombras, las contradicciones, las impurezas, la confusi&oacute;n de lo real.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el fil&oacute;sofo, la dignidad de cualquier cosa -desde un ser vivo hasta un acontecimiento- consiste en ser tratada como un fin y no como un medio. La mirada codificada es sin embargo una <em>mirada instrumentalizadora:</em> no ve nada m&aacute;s que piezas y medios de fines. Nada tiene valor o potencia en s&iacute; mismo, la potencia de<em> dar lugar</em> a nuevas miradas, ideas o acciones.
    </p><p class="article-text">
        Nos indignamos cuando vemos c&oacute;mo tratan los c&oacute;digos ajenos la dignidad de las cosas que conocemos y amamos. Porque las fuerzan hasta hacerlas encajar en los moldes previos y las violentan hasta hacerlas decir lo que se quiere que digan. Pero muy raramente revisamos cr&iacute;ticamente los c&oacute;digos propios.
    </p><p class="article-text">
        El estereotipo anestesia nuestra percepci&oacute;n, pero no de un modo fr&iacute;o y desapasionado. Al rev&eacute;s: <em>casi nada nos produce m&aacute;s goce e inflamaci&oacute;n que repetir estereotipos.</em> Los replicamos como si estuvi&eacute;semos afirmando lo m&aacute;s &iacute;ntimo, lo m&aacute;s profundo y lo m&aacute;s aut&eacute;ntico de nuestro ser. Nos emocionan, nos enardecen, nos llevan hasta las l&aacute;grimas. Hay una verdadera pasi&oacute;n de la repetici&oacute;n, de la confirmaci&oacute;n, de la m&iacute;mesis, de la adhesi&oacute;n. Es el goce del reconocimiento y de la identidad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el estereotipo<em> busca el poder:</em> reproducirse, difundirse, convencer, vencer,<em> ocupar todo el espacio de atenci&oacute;n.</em> Es un poder de saturaci&oacute;n, de asimilaci&oacute;n, de normalizaci&oacute;n. Quiere m&aacute;s de s&iacute; mismo, eliminar todo lo otro. Que no quede nada por ver, que no quede nada que pensar.
    </p><h3 class="article-text">Pensar a partir de detalles</h3><p class="article-text">
        <strong>Pensar a partir de detalles</strong>Un segundo ejemplo, esta vez una historia personal. A los pocos d&iacute;as de que el 15M emergiese en las plazas de toda Espa&ntilde;a, sent&iacute; el deseo de escribir sobre lo que est&aacute;bamos viviendo. Se suele escribir para compartir lo que has llegado a entender, pero en este caso se trataba de escribir para entender, <em>escribir precisamente porque no entiendes.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y c&oacute;mo escribir sobre lo que no entiendes? En conversaciones al respecto con amigos en Sol, uno de ellos me cita una frase del historiador griego Her&oacute;doto sobre su m&eacute;todo: &ldquo;anoto todo lo que no entiendo&rdquo;. Empiezo entonces a registrar detalles de la plaza que llaman mi atenci&oacute;n y me dan que pensar: micropercepciones, sensaciones, preguntas, notas de conversaciones, tal escena, tal consigna, tal pintada, balbuceos de interpretaci&oacute;n o reflexi&oacute;n al hilo de lo que pasa, tal intervenci&oacute;n en asamblea, un grito, una vibraci&oacute;n, un tono afectivo...
    </p><p class="article-text">
        Compongo as&iacute; un &ldquo;cuaderno de detalles&rdquo; que voy publicando por entregas (hasta nueve) en mi blog del diario <em>P&uacute;blico</em> con el nombre de <a href="https://blogs.publico.es/fueradelugar/tag/apuntes-de-acampadasol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Apuntes de acampadasol&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ver</em> es lo m&aacute;s dif&iacute;cil, porque primero hay que <em>parar el mundo.</em> Eso le dice el brujo Don Juan a su aprendiz Carlos Castaneda en aquella serie de libros m&iacute;ticos de los a&ntilde;os 60-70. &iquest;Qu&eacute; significa parar el mundo? Detener la descripci&oacute;n que le da forma d&iacute;a tras d&iacute;a, la descripci&oacute;n que compartimos y construye una percepci&oacute;n del mundo consensual y normalizada. Detener los automatismos.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, parar el mundo signific&oacute; tambi&eacute;n <em>parar </em>las teor&iacute;as filos&oacute;fico-pol&iacute;ticas entre las que vivo -por vocaci&oacute;n y profesi&oacute;n- y que se desplegaron enseguida para dar explicaci&oacute;n a lo que pasaba. Porque cualquier cosa puede convertirse en c&oacute;digo y no dejarnos<em> ver,</em> tambi&eacute;n una teor&iacute;a muy sofisticada que naci&oacute; para dar cuenta de la complejidad social. Aplicarla sobre la realidad puede ser una manera como cualquier otra de <em>presuponer</em> lo que pasa con esquemas previos y no escuchar. Entonces, en lugar de ver la plaza del 15M o lo que sea, vemos el c&oacute;digo de Jacques Ranci&egrave;re, de Toni Negri o de Ernesto Laclau. Y la materialidad de las cosas vivas se disuelve en espectrales abstracciones.
    </p><p class="article-text">
        Poner un poco entre par&eacute;ntesis las teor&iacute;as y pensar a partir de detalles: esa fue mi particular manera de <em>parar el mundo</em> para <em>ver.</em> Un modo de entrar en contacto, dejarse tocar y afectar por lo que pasaba,
    </p><p class="article-text">
        Mientras que aplicar un c&oacute;digo cualquiera es un modo de <em>desmaterializar</em> la realidad, el detalle es por el contrario un <em>golpe</em> de color, de voz, de afecto o de intensidad. Y digo golpe porque no lo elegimos exactamente nosotros: es el detalle lo que llama nuestra atenci&oacute;n, no nuestra atenci&oacute;n la que descubre el detalle. Nos exige una atenci&oacute;n que no es de caza y captura, sino m&aacute;s bien <em>atenci&oacute;n flotante.</em>
    </p><p class="article-text">
        El detalle no lo podemos <em>reconocer</em> o <em>recordar.</em> No es ilustraci&oacute;n, met&aacute;fora o reflejo de un c&oacute;digo previo. Es lo que est&aacute; por ver y por pensar. No es la conclusi&oacute;n de algo, sino una apertura, un comienzo de viaje. No tiene ya sentido: <em>es lo que abre la v&iacute;a de creaci&oacute;n de sentido.</em>
    </p><p class="article-text">
        El detalle es siempre singular: nunca el caso de una serie, sino siempre<em> tal, as&iacute;, este, esta, aqu&iacute;, ahora.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y una singularidad un tanto opaca o misteriosa. Es lo que no encaja, nos hace preguntas, nos pone problemas, nos incomoda, nos mueve del sitio. Por esa raz&oacute;n, los que quieren elevar la &ldquo;claridad&rdquo; y la &ldquo;comunicabilidad&rdquo; a regla general de la expresi&oacute;n o la creaci&oacute;n, en realidad no quieren ver o pensar nada: s&oacute;lo lo ya visto y pensado es claro y transparente, &ldquo;inmediatamente comunicable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El detalle pasa por el cuerpo, pero de manera distinta al goce del estereotipo. No nos confirma <em>frente</em> a la realidad, sino que nos pone en relaci&oacute;n con ella. Nos<em> conmueve:</em> nos saca de nuestras casillas y nos abre a lo otro. Nos espabila, nos abre los ojos, activa nuestra curiosidad, nos conecta y enreda con el mundo. No es el goce de la estabilidad, sino el placer de una cierta <em>desestabilizaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el detalle <em>no quiere el poder:</em> un detalle no se opone a otros y puede haber tantos detalles como viajes de pensamiento. El detalle no satura lo visible, sino que lo abre. No pretende decir lo que hay que pensar, sino<em> dar que pensar.</em>
    </p><h3 class="article-text">Intensificar un sabor</h3><p class="article-text">
        <strong>Intensificar un sabor</strong>Toda una tradici&oacute;n venerable de pensamiento recela radicalmente de los detalles. Plat&oacute;n dec&iacute;a: &ldquo;para pensar hay que arrancarse los ojos&rdquo;. Lo sensible lleva a error: vemos una cosa, pero la verdad est&aacute; en otra parte. Hay que sospechar de <em>lo que pasa</em> y perseguir lo eterno, fijo e inmutable. Los detalles s&oacute;lo son apariencias o s&iacute;ntomas de lo que es esencial y verdadero. Se trata de <em>abstraerlos,</em> ver el mundo con el ojo de la mente.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo esa tradici&oacute;n, en nuestras academias y universidades se obliga hoy a los estudiantes que hacen un trabajo a elaborar en primer lugar un &ldquo;marco te&oacute;rico&rdquo;. Primero, fabricarse unas lentes. Luego, aplicarlas sobre tal o cual objeto de pensamiento. En realidad, lo que se ense&ntilde;a as&iacute; es <em>a desconfiar de lo que se ve</em>. De lo que uno puede ver por s&iacute; mismo, de los detalles que a uno le afectan y que pueden activar el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Dos consecuencias nefastas de este procedimiento. En primer lugar, el estudiante queda as&iacute; inseguro y fragilizado: nunca el marco te&oacute;rico ser&aacute; lo suficientemente s&oacute;lido, siempre faltar&aacute;n referencias y lecturas. En la idea del saber como acumulaci&oacute;n siempre estaremos en d&eacute;ficit, en falta. En segundo lugar, el estudiante se convierte en<em> repetidor:</em> s&oacute;lo ve lo que el marco te&oacute;rico (un autor o una combinaci&oacute;n de autores) le deja ver. No se autoriza a ver por s&iacute; mismo, a convertirse &eacute;l mismo en autor.
    </p><p class="article-text">
        Pensar es fugarse de esta c&aacute;rcel. Autorizarse a pensar a partir de los detalles que nos afectan, como el &uacute;nico modo de producir algo distinto y propio.
    </p><p class="article-text">
        El detalle no es lo peque&ntilde;o, lo aislado, lo que encuentra su sentido en otra parte <em>(la parte de un todo)</em>, sino que contiene en s&iacute; el mundo <em>(el todo est&aacute; en la parte).</em> Podemos<em> estirar</em> el detalle: tirar y tirar de &eacute;l hasta desplegar el mundo entero que contiene.
    </p><p class="article-text">
        Las referencias existentes pueden servir para <em>intensificar</em> los detalles. Pensemos que el detalle es un <em>sabor.</em> &iquest;Qu&eacute; acompa&ntilde;amientos intensifican ese sabor? Hay acompa&ntilde;amientos (y modos de combinarlos) que borran el sabor, lo anulan. Pero otros pueden prolongarlo y refinarlo. Tal autor o tal teor&iacute;a valen<em> si y s&oacute;lo si</em> intensifican el sabor singular del detalle.
    </p><p class="article-text">
        Es cuesti&oacute;n de cocina. El buen acompa&ntilde;amiento aferra y realza el sabor del detalle. Y el malo lo tapa: no nos permite apreciar la materialidad de una situaci&oacute;n, la particularidad de tal o cual detalle de la realidad. No nos deja paladear el mundo desde una perspectiva singular, la perspectiva de <em>alguien.</em> El esquema te&oacute;rico sustituye al detalle en lugar de intensificarlo. Y entonces todos los detalles saben igual. Reconocemos as&iacute; a un <em>mal autor.</em>
    </p><h3 class="article-text">Creer en el mundo</h3><p class="article-text">
        <strong>Creer en el mundo</strong>Comprender sin pensar, pensar sin escuchar, escuchar sin sentir: el dominio de los estereotipos es profundamente <em>nihilista.</em> Nos ausenta del mundo. &iquest;C&oacute;mo es eso?
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo que hay se toma <em>afirmativamente,</em> por su potencia de dar lugar, sino siempre en funci&oacute;n de nuestro c&oacute;digo, de lo que queremos ver. Con el estereotipo nunca pasa nada, sino que siempre <em>vuelve algo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo importante no est&aacute; nunca aqu&iacute; y ahora, <em>ante los ojos,</em> sino en las l&iacute;neas de nuestro c&oacute;digo. El mundo y sus detalles ya no nos importan, ya no nos requieren: es la victoria de la indiferencia y de la desconfianza hacia lo que hay, hacia lo que pasa.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, la imagen fecunda <em>hace pasar algo,</em> relanza y comparte algo que nos pas&oacute;. Nos permite as&iacute; volver a &ldquo;creer en el mundo&rdquo;: <em>hay cosas que ver, cosas que pensar, cosas que hacer.</em> La imagen fecunda nos abre a la riqueza de lo dado por obvio, de lo apresado en el estereotipo. Lo que (nos) pasa importa. El mundo esta lleno de detalles, est&aacute; lleno por tanto de puntos de potencia. Podemos confiar en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza o nulidad de una situaci&oacute;n est&aacute; antes en nuestra mirada estereotipada que en la propia situaci&oacute;n. Pensar (y dar que pensar) es aprender de nuevo a ver y a poner atenci&oacute;n. Es, en definitiva, el aprendizaje de estar <em>presentes</em> en el mundo, de estar vivos en la vida.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://vaporaovento.blogspot.com/2018/11/dar-ver-dar-o-que-pensar-contra-o.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo en portugu&eacute;s</a>
    </p><h3 class="article-text">Referencias:</h3><p class="article-text">
        <strong>Referencias:</strong>Esta es una versi&oacute;n de las notas que le&iacute; recientemente en dos contextos de trabajo sobre la imagen cinematogr&aacute;fica: <a href="https://www.zineleku.org/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zineleku (Vitoria) </a>y <a href="http://www.cineporvenir.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cine por Venir (Valencia).</a>
    </p><p class="article-text">
        La mejores referencias, como siempre, son las conversaciones con todos los amigxs y maestrxs en el arte de ver: Marta Malo, Hugo Savino, Amarela Valera, Miriam Mart&iacute;n, Arantza Santesteban, Diego Sztulwark, Juan Guti&eacute;rrez, Jun Fujita, Luc&iacute;a G&oacute;mez, Jos&eacute; Miguel Fern&aacute;ndez-Layos, Franco Ingrassia (a quien le robo la expresi&oacute;n &ldquo;imagen fecunda&rdquo;), Francisco Jodar (quien me hizo ver la cuesti&oacute;n de &ldquo;creer en el mundo&rdquo; a partir de Gilles Deleuze).
    </p><p class="article-text">
        El sabor de los detalles y los estereotipos se ha <em>intensificado</em> con las nociones de &ldquo;signos&rdquo; y &ldquo;tensores&rdquo; de Jean-Fran&ccedil;ois Lyotard en <a href="https://docplayer.es/45751714-Jean-francois-lyotard-economia-libidinal.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Econom&iacute;a libidinal</a>.
    </p><p class="article-text">
        La imagen que encabeza es un<em> detalle</em> de la obra <a href="https://rsmp.tumblr.com/post/161242900212/esto-es-lo-verdadero-rafael-s%C3%A1nchez-mateos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esto es lo verdadero</a>, de Rafael S&aacute;nchez-Mateos Paniagua y Fernando Baena, tambi&eacute;n maestros en <em>ver</em>, <em>dejar ver.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sobre <a href="https://www.eldiario.es/interferencias/Don_Juan-Castaneda-brujeria_filosofia_6_831226890.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parar el mundo para ver, Don Juan y Castaneda.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/pensamiento-esterotipos_132_1835236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Nov 2018 19:36:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dar a ver, dar que pensar: contra el dominio de lo automático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estereotipos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una vida impecable: el camino del guerrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/don-juan-castaneda-brujeria-filosofia_132_1859967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bcaaf55-f4ad-4168-b717-6751cf2c0023_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una vida impecable: el camino del guerrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 50 años de la aparición de</p><p class="subtitle">Las enseñanzas de Don Juan</p><p class="subtitle">, el mítico libro de Carlos Castaneda sobre su iniciación a la brujería. ¿Cómo se explica la fascinación que ha ejercido sobre generaciones enteras de lectores?</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Hoy hay profesores de filosofía, pero no filósofos” (Thoreau) <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a nace como pr&aacute;ctica, no como discurso, especulaci&oacute;n o construcci&oacute;n de sistema te&oacute;rico, sino como transformaci&oacute;n de uno mismo a trav&eacute;s de &ldquo;ejercicios espirituales&rdquo;: el di&aacute;logo, la meditaci&oacute;n, la contemplaci&oacute;n, el retiro, el examen de conciencia, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Los estoicos, los c&iacute;nicos, los epic&uacute;reos fueron escuelas para vivir la filosof&iacute;a en com&uacute;n y aprender juntos lo que importa: c&oacute;mo habitar plenamente el presente, c&oacute;mo refinar una percepci&oacute;n no utilitaria del mundo, c&oacute;mo prepararse para la muerte, c&oacute;mo salir de uno mismo y prestar atenci&oacute;n a los dem&aacute;s. Es decir, laboratorios experimentales de formas de vida, <em>lugares de experiencia.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Son algunas cosas que uno descubre leyendo los trabajos maravillosos del pensador franc&eacute;s Pierre Hadot sobre<em> la filosof&iacute;a como forma de vida.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Con el triunfo del cristianismo se produce un giro y una escisi&oacute;n: de un lado queda el saber (teol&oacute;gico) y de otro los ejercicios espirituales (mon&aacute;sticos), todo ello en medio de una desconfianza general hacia lo sensual y terreno. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra relaci&oacute;n con el saber es heredera del corte teol&oacute;gico. Pensemos en las Universidades: el conocimiento se transmite all&iacute; a cuerpos inmovilizados, separado de la pregunta por c&oacute;mo vivir, de las pr&aacute;cticas y los ejercicios espirituales. La verdad que se busca ya no es la &ldquo;verdad sensible&rdquo; o la &ldquo;verdad &eacute;tica&rdquo; a partir de la cual conducirse en la vida, sino una verdad abstracta o cient&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy seguimos sufriendo las consecuencias de esa escisi&oacute;n: consumimos autores, libros y festivales de pensamiento como materia de discurso, forma de erudici&oacute;n o simple <em>postureo,</em> pero luego recurrimos cotidianamente a los manuales de auto-ayuda, las terapias y el <em>mindfulness</em> para tratar de vivir mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Los discursos se separan de las pr&aacute;cticas y los &ldquo;ejercicios espirituales&rdquo; ya no apuntan a la transformaci&oacute;n del sujeto, sino m&aacute;s bien a su <em>estabilizaci&oacute;n</em> -relajar, desconectar, aliviar- en un mundo que se nos ha vuelto ilegible e ingobernable. 
    </p><h4 class="article-text">Filosof&iacute;a bruja</h4><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a tal vez entenderse desde aqu&iacute; la atracci&oacute;n que han ejercido durante d&eacute;cadas las obras en las que Carlos Castaneda narra su proceso de aprendizaje con el brujo yaqui Don Juan Matus? Pero, &iquest;cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre filosof&iacute;a y brujer&iacute;a? 
    </p><p class="article-text">
        Se cumplen ahora 50 a&ntilde;os de la aparici&oacute;n del primer tomo de las ense&ntilde;anzas de Don Juan. La contracultura y la psicodelia de los 60 acogieron los libros con entusiasmo. Vibraban en la misma onda: los &ldquo;ejercicios espirituales&rdquo; que planteaba Don Juan pasaban por los estados alterados de conciencia a trav&eacute;s del uso de plantas alucin&oacute;genas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero creo que la fuerza de los libros no est&aacute; realmente ah&iacute;, sino en la narraci&oacute;n de un proceso de conocimiento <em>en el que est&aacute; en juego la auto-transformaci&oacute;n de un sujeto.</em> Nuestra lectura hoy puede concentrarse en lo esencial: no tanto el recurso a las plantas alucin&oacute;genas (tan s&oacute;lo una herramienta), como el contenido de las ense&ntilde;anzas de Don Juan. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ense&ntilde;a Don Juan? El camino del guerrero. &iquest;Y en qu&eacute; consiste? En el aprendizaje (interminable) de una<em> vida impecable,</em> es decir, una vida vivida deliberadamente, en un mundo que es a la vez atroz, espl&eacute;ndido y enigm&aacute;tico. La filosof&iacute;a como experiencia vital deserta de las facultades y las academias y <em>reaparece por el lado de los brujos.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Don Juan es como los maestros a la antigua de que habla Hadot, aunque seguramente nunca hubo un estoico tan guas&oacute;n como &eacute;l. Su sabidur&iacute;a no es te&oacute;rica o discursiva, sino vital y encarnada. Lo que ense&ntilde;a no son discursos, sino reglas de conducta para llevar una vida &ldquo;fuerte y clara&rdquo; en medio de una realidad que nos debilita, nos dispersa, nos embota. Un <em>arte de la atenci&oacute;n.</em> 
    </p><p class="article-text">
        La claridad es fuerza. Vivimos impecablemente cuando estamos presentes en lo que hacemos. Cuando nuestras decisiones son precisas. Cuando nos hacemos cargo de nuestros actos. Son disposiciones <em>&eacute;ticas</em> que van a contracorriente de las tendencias dominantes de nuestra sociedad: la tiran&iacute;a de la visibilidad y la transparencia, la subjetividad victimista, el deseo de inmortalidad. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;guerrero&rdquo; seg&uacute;n Don Juan no es soldado de ninguna guerra, sino alguien que pelea a cada momento y en cada gesto por mantenerse impecable contra las fuerzas que quieren arruinar cualquier ejercicio de autonom&iacute;a -de la atenci&oacute;n, de la percepci&oacute;n o del sentido. Ve&aacute;moslo m&aacute;s despacio. 
    </p><h4 class="article-text">Parar el mundo</h4><p class="article-text">
        El primer desaf&iacute;o que se le plantea a un guerrero en camino es aprender a<em> parar el mundo</em> y <em>ver.</em> 
    </p><p class="article-text">
        El mundo, explica Don Juan a un Castaneda siempre perplejo, s&oacute;lo es una <em>descripci&oacute;n</em> que nos contamos unos a otros desde que nacemos hasta que morimos. Los que adhieren a la versi&oacute;n normal de la realidad se vuelven <em>miembros</em> de la sociedad. Esa versi&oacute;n se vuelve s&oacute;lida como una roca: &ldquo;las cosas son as&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El guerrero tiene que cambiar su idea del mundo, darse a s&iacute; mismo otra percepci&oacute;n, aprender una nueva descripci&oacute;n de las cosas. Pero Castaneda se defiende como gato panza arriba: tiene un miedo atroz a <em>perderse</em> si deja de contarse el relato establecido. 
    </p><p class="article-text">
        Ante esta rigidez, Don Juan procede mediante todo tipo de<em> shocks:</em> trata de <em>interrumpir</em> la descripci&oacute;n del mundo que se hace Castaneda y ayudarle a <em>ver.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Don Juan es un maestro a veces tierno, pero otras despiadado: &ldquo;golpea&rdquo; a Castaneda mediante la magia y el humor, tratando de ablandar sus certezas con payasadas, burl&aacute;ndose de la torpe fidelidad de Castaneda hacia lo que s&oacute;lo es una <em>versi&oacute;n</em> de la realidad. La risa como ejercicio espiritual. 
    </p><p class="article-text">
        Estos shocks son t&eacute;cnicas. T&eacute;cnicas de <em>no-hacer.</em> No-hacer es interrumpir la descripci&oacute;n que nos hacemos normalmente del mundo. S&oacute;lo se<em> ve</em> cuando se pierde asidero en la idea del mundo que se ten&iacute;a, pero uno es capaz de rehacerse y recobra la confianza. Perder el mundo es el primer paso para poder reencontrarlo, pero ya no uno que simplemente nos cuentan y asimilamos, sino uno del que somos tambi&eacute;n narradores y tejedores. 
    </p><p class="article-text">
        La duda, la vacilaci&oacute;n del sentido, la crisis de la presencia son ocasiones para el desplazamiento vital. Pero hay que reponerse de los golpes, levantar un mundo despu&eacute;s de que se nos haya ca&iacute;do el antiguo. El riesgo es quedar quebrado entre dos mundos, sin agarradero ya en ninguno. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"-¿Y si esos golpes acaban con uno? <br/><br/>-Lo que verdaderamente daña el espíritu es tener siempre encima alguien que te pegue y que te diga qué hacer y qué no hacer.” <br/><br/></blockquote>
    </figure><h4 class="article-text">Borrar la historia personal </h4><p class="article-text">
        Castaneda ten&iacute;a una novia a la que quer&iacute;a much&iacute;simo, pero la relaci&oacute;n se acaba. &iquest;Qu&eacute; ha pasado? -pregunta Don Juan. Castaneda empieza a despotricar contra aquella <em>g&uuml;era</em> y Don Juan le interrumpe bruscamente: <em>es mezquino hablar as&iacute; de alguien a quien se am&oacute; tanto.</em> Y adem&aacute;s te enga&ntilde;as, explica tranquilamente, lo cierto es que la perdiste porque <em>te volviste previsible.</em> 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es eso? No s&oacute;lo el mundo es una descripci&oacute;n que nos hacemos: <em>nosotros tambi&eacute;n.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Todo el rato estamos cont&aacute;ndonos unos a otros el cuento de qui&eacute;nes somos. Nos presuponemos, nos damos por hechos y nos confirmamos unos a otros. Nuestras vidas se vuelven <em>demasiado ciertas:</em> &ldquo;es que yo soy as&iacute;&rdquo;, &ldquo;es que tal es as&aacute;&rdquo;. De ese modo <em>exprimimos</em> el mundo, <em>agotamos</em> nuestras relaciones y nos <em>aburrimos</em> mortalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Buscamos constantemente el reconocimiento, pero as&iacute; quedamos <em>presos de los ojos de los dem&aacute;s.</em> Porque ese reconocimiento -la aprobaci&oacute;n, un <em>like-</em> s&oacute;lo se nos da al precio de fijarnos en una identidad que debemos reproducir una y otra vez. La fama es desde este punto de vista la c&aacute;rcel m&aacute;s severa. La b&uacute;squeda de aplauso nos exige repetir el mismo gesto, el mismo truco, el mismo tema. &ldquo;Hazlo otra vez&rdquo;. Esa fijeza nos debilita. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso Don Juan invita a Castaneda a<em> borrar su historia personal.</em> De ese modo, explica, &ldquo;nadie te amarra con sus pensamientos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No presuponer o idealizar a los otros, no dejarnos presuponer o idealizar. No dar por hechos a los que nos rodean, no darnos por hechos. Mantenernos alerta y estar siempre dispuestos a renovar la mirada sobre los otros cuando sea necesario. El guerrero sabe mantenerse<em> libre, fluido e imprevisible.</em> No se aferra a la seguridad de una identidad. 
    </p><p class="article-text">
        Borrar la historia personal es el arte de<em> ponerse al alcance y fuera del alcance.</em> De estar-ah&iacute; y a la vez dejar espacio. La niebla que creamos a nuestro alrededor no est&aacute; hecha de mentiras ni sirve a la traici&oacute;n, sino que protege la libertad de fluir y de cambiar, de ser y no ser, de aparecer y desaparecer. Es <em>una estrategia de anonimato.</em> 
    </p><h4 class="article-text">Responsabilizarse del querer </h4><p class="article-text">
        A Castaneda le aparece un &ldquo;adversario&rdquo;: la bruja Catalina. Le acecha, le persigue, le asalta. &iquest;Cu&aacute;ndo, en qu&eacute; situaciones? -pregunta Don Juan. Lo conversan y Don Juan llega a una conclusi&oacute;n: la bruja Catalina ataca a a Castaneda cuando este se mueve sin pensar, cuando est&aacute; s&oacute;lo a medias en lo que est&aacute;, cuando nada entre dos aguas. 
    </p><p class="article-text">
        Castaneda va a una fiesta s&oacute;lo por matar el tiempo: ah&iacute; le espera la bruja Catalina. Castaneda act&uacute;a con nervioso o distra&iacute;do: a su espalda surge la bruja Catalina. Castaneda hace tal o cual cosa s&oacute;lo por convenci&oacute;n social: entonces le ataca la bruja Catalina. 
    </p><p class="article-text">
        Es una se&ntilde;al. Castaneda sufre los ataques cuando est&aacute; d&eacute;bil, cuando &eacute;l mismo se ha debilitado con sus comportamientos, cuando act&uacute;a como una<em> v&iacute;ctima.</em> 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Todo te ofende y te inquieta. Chillas y te quejas y sientes que todo el mundo te hace bailar a su son. Eres una hoja a merced del viento. No hay poder en tu vida”. <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La v&iacute;ctima se compadece, se lamenta, se indigna. Es un objeto de la fatalidad. Tiene su centro de gravedad fuera de s&iacute;. Libra las batallas de desconocidos. 
    </p><p class="article-text">
        Una vida impecable pasa justo por el lado contrario. Hacer que cada acto cuente. Estar plenamente all&iacute; donde estemos. Decidir a partir de lo que sentimos y responsabilizarnos de lo que queremos. 
    </p><p class="article-text">
        Un acto no es impecable porque consiga sus objetivos o logre resultados. En la estrategia del guerrero no cuentan las victorias y las derrotas, los &eacute;xitos o los fracasos, s&oacute;lo <em>la naturaleza de las acciones.</em> El acto impecable lleva en s&iacute; mismo su propia recompensa. 
    </p><p class="article-text">
        Ganamos poder personal cada vez que actuamos sin torpeza. Ese poder no es algo que se posea o que se ejerza sobre otros. Es m&aacute;s bien un sentimiento, un estado de &aacute;nimo, un fuego interior, una<em> disposici&oacute;n a la buena suerte.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"El guerrero se controla y se abandona. Es un cazador: todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados los cálculo, actúa. Se deja ir: eso es abandono”. <br/><br/></blockquote>
    </figure><h4 class="article-text">La muerte como consejera</h4><p class="article-text">
        Nos tomamos muy en serio, creemos &ldquo;ser alguien&rdquo; y as&iacute; andamos, irritados con todo: &ldquo;yo me merezco m&aacute;s&rdquo;, &ldquo;yo valgo m&aacute;s&rdquo;. Darnos tanta importancia nos debilita.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Mientras te sientas lo más importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres como un caballo con anteojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo demás. ¿Cómo puede uno darse tanta importancia sabiendo que la muerte lo está acechando?”<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Pero vivimos como si la muerte no nos fuera a tocar nunca. Por un lado, nuestro deseo de inmortalidad se traduce en la idea de que la<em> vida buena</em> pasa por coleccionar cosas y experiencias: relaciones, proyectos, viajes. No queremos perdernos nada, entonces corremos y corremos, llenos de angustia, sin llegar nunca a ning&uacute;n sitio. Es la trampa de la libertad como <em>abanico de posibilidades infinitas.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, vivir como inmortales significa sobrevolar las situaciones, actuar como si tuvi&eacute;semos todo el tiempo del mundo, no asumir la irreversibilidad de las decisiones, pensar que siempre se puede dar marcha atr&aacute;s, suspender o cancelar las consecuencias de los actos, como se retrasan las citas en el &uacute;ltimo momento con el m&oacute;vil, esa<a href="https://elpais.com/elpais/2015/03/16/opinion/1426529697_159621.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tecnolog&iacute;a de la cobard&iacute;a. </a>
    </p><p class="article-text">
        Los estoicos propon&iacute;an seg&uacute;n Hadot el ejercicio de la &ldquo;vista desde lo alto&rdquo;: contemplar el mundo sin ponerse en el centro, salir de la peque&ntilde;ez del ego y asumir la perspectiva del cosmos. En un sentido parecido, Don Juan dice: <em>siempre podemos pedirle consejo a nuestra muerte.</em> Nuestra muerte est&aacute; a nuestro lado toda la vida y podemos preguntarle. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando tenemos que decidir algo, nuestra muerte nos dir&aacute;: &ldquo;Considera cada acto como tu &uacute;ltima batalla sobre la tierra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos atraviesa la inquietud por estar en otra parte, nuestra muerte nos dir&aacute;: &ldquo;No existe m&aacute;s que <em>esta</em> situaci&oacute;n, <em>este</em> momento, <em>esta </em>compa&ntilde;&iacute;a, <em>este</em> margen de maniobra. La libertad no es elegir lo que quieras, sino saber hacer a partir de lo que hay&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando estamos sumergidos en una preocupaci&oacute;n exagerada, de caballo con anteojeras, nuestra muerte nos dir&aacute;: &ldquo;Te equivocas. No importa en realidad m&aacute;s que mi toque. Y todav&iacute;a no te he tocado&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Te queda muy poco tiempo, y ninguno para idioteces. ¡Espléndido estado! Yo diría que lo mejor de nosotros siempre sale a flote cuando estamos de espaldas contra la pared, cuando sentimos que la espada se cierne sobre nuestra cabeza”. <br/><br/></blockquote>
    </figure><h4 class="article-text">Hablar al cuerpo</h4><p class="article-text">
        Finalmente, Castaneda aprende a<em> parar el mundo</em> y a <em>ver.</em> &Eacute;l mismo est&aacute; muy sorprendido, no sabe muy bien c&oacute;mo lo ha hecho, <em>pasa.</em> En realidad, le explica Don Juan, siempre muerto de risa, <em>es su cuerpo quien ha aprendido,</em> no &eacute;l. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Piensas que puedes aprender todo con preguntas... Todas las veces que me has visto, tu cuerpo ha aprendido ciertas cosas, aunque sin tú quererlo. Y finalmente ahora tu cuerpo necesita regresar conmigo para aprender más”. <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El encuentro entre Don Juan y Castaneda, como cualquiera de nuestros encuentros, discurre entre dos planos: el de lo que se dice y el de lo que lo que pasa. No siempre coinciden: <em>lo que pasa no es lo que decimos que pasa.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Castaneda usa todo el rato las palabras para defenderse: opone argumentos a las ense&ntilde;anzas de Don Juan, exige explicaciones, encuentra justificaciones. Necesita captar lo que pasa seg&uacute;n un esquema l&oacute;gico. Se resiste a abandonar su personaje, el de un antrop&oacute;logo razonable y racional frente a un viejo indio loco. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, Don Juan habla con su cuerpo: <em>le hace vibrar, le hace pasar algunas intensidades.</em> Se relaciona muy sutilmente con la red de palabras en que consiste el mundo de Castaneda: a veces las usa, a veces las burla, a veces las violenta y silencia. Siempre las atraviesa. Y el cuerpo de Castaneda aprende y quiere m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Hay sabidur&iacute;a en el cuerpo de Castaneda, como en el de cualquiera. Es su cuerpo el que sabe que va a morir. Es su cuerpo el que percibe el mundo como un<em> sentir.</em> Es su cuerpo el que finalmente <em>ve,</em> cuando se derrumba la descripci&oacute;n normal de la realidad. Entonces Castaneda deja de creer ciegamente en el poder de las palabras y asimila los l&iacute;mites del lenguaje. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Ya no quería hablar, las palabras se me antojaban inexactas, ni siquiera deseaba pensar. Mi cuerpo conocía un secreto intraducible a palabras, a experiencias”. <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Las ense&ntilde;anzas de Don Juan no se aprenden por repetici&oacute;n, como ocurre con el saber despegado de las intensidades y los afectos. No se transmiten -memorizar, replicar, reproducir-, sino que se <em>contagian</em> y se<em> incorporan.</em> El maestro ense&ntilde;a con <em>su ejemplo de vida.</em> 
    </p><p class="article-text">
        En nuestra fascinaci&oacute;n por ellas late y se activa la nostalgia por la <em>sabidur&iacute;a:</em> un saber que es experiencia f&iacute;sica y forma de vida, un saber que nos concede fuerza y claridad, un saber que habilita una experiencia de autonom&iacute;a en un mundo gobernado por fuerzas hostiles que nos quieren a su merced, como v&iacute;ctimas. Es, en el fondo, <em>a&ntilde;oranza de la filosof&iacute;a.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>Gracias a Diego Sztulwark por toda la brujer&iacute;a. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias:</strong>
    </p><p class="article-text">
        --Todas las citas de Castaneda pertenecen a <em>Viaje a Ixtl&aacute;n,</em> tercer tomo de las ense&ntilde;anzas de Don Juan, publicado por FCE.
    </p><p class="article-text">
        <span id="CITAREF&ndash;2009"></span><em>--Filosof&iacute;a como forma de vida, </em>Pierre Hadot, Alpha Decay.
    </p><p class="article-text">
        <span id="CITAREF&ndash;2006"></span><em>Ejercicios espirituales y filosof&iacute;a antigua,</em> Pierre Hadot, Siruela.
    </p><p class="article-text">
        <span id="CITAREF&ndash;2004"></span><em>Plotino o la simplicidad de la mirada</em>, Pierre Hadot, Alpha Decay.
    </p><p class="article-text">
        <em>--Ejercicios espirituales para materialistas,</em> Luis Roca, Terra Ignota.
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amador Fernández-Savater]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/don-juan-castaneda-brujeria-filosofia_132_1859967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Nov 2018 19:16:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una vida impecable: el camino del guerrero]]></media:title>
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