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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis de Vicente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_luis_de_vicente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis de Vicente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La inevitable crisis del código cerrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/crisis-codigo-cerrado_1_2457624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5633de88-cf21-40b8-bec4-692334be221f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Volkwagen, reyes del humor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escándalo de Ashley Madison y el de Volkswagen son consecuencias del mismo error: confiar en un código informático que no se puede inspeccionar</p><p class="subtitle">La realidad es que no sabemos cuántos escándalos Volkswagen pueden esconderse en los millones de líneas de códigos que nos rodean</p></div><p class="article-text">
        Este verano, un periodista de la revista Wired se ofreci&oacute;&nbsp;voluntario para colaborar en una dram&aacute;tica demostraci&oacute;n con un cierto riesgo. Mientras Andy Greenberg conduc&iacute;a a 110 km por hora por la autopista en Sant Louis, dos expertos en seguridad inform&aacute;tica tomaron control de su Jeep Cherokee, instalados en un s&oacute;tano a&nbsp;m&aacute;s de diez kil&oacute;metros de distancia. Primero encendieron el aire acondicionado y conectaron la radio; activaron los limpiaparabrisas y finalmente,&nbsp;hackearon&nbsp;la pantalla del sistema de navegaci&oacute;n y aparecieron en ella para burlarse del espantado conductor. El incidente, <a href="http://www.wired.com/2015/07/hackers-remotely-kill-jeep-highway" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicado con todo detalle en la web de la revista</a>,&nbsp;provoc&oacute;&nbsp;que Jeep tuviese que actualizar el software de mill&oacute;n y medio de veh&iacute;culos para subsanar el fallo de seguridad. Ni siquiera&nbsp;era la primera vez que ocurre; otros investigadores han conseguido introducir un virus en el software de un veh&iacute;culo a trav&eacute;s del lector de CD de la radio, y desactivar los frenos.
    </p><p class="article-text">
        Un coche fabricado en 2015 es, cada vez m&aacute;s, un ordenador con ruedas. La cantidad de c&oacute;digo inform&aacute;tico que lleva un veh&iacute;culo de&nbsp;&uacute;ltima generaci&oacute;n se cuenta en decenas de millones de l&iacute;neas de c&oacute;digo inform&aacute;tico: es lo que hace posible los sistemas de navegaci&oacute;n que nos gu&iacute;an, o los sistemas de seguridad anticolisi&oacute;n o de asistencia para aparcar. Y all&iacute;&nbsp;donde hay&nbsp;software&nbsp;hay vulnerabilidades de seguridad, fallos no detectados, y quiz&aacute;s, como hemos visto en el caso de Volkswagen, funciones secretas que nadie conoce y que no deber&iacute;an estar all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El problema del software es el mismo problema&nbsp;en todas partes. Est&aacute;&nbsp;en el&nbsp;Smartphone&nbsp;que sustituy&oacute;&nbsp;al tel&eacute;fono tradicional; en la tableta y el&nbsp;ebook&nbsp;que reemplazaron al papel. Est&aacute;&nbsp;en el frigor&iacute;fico y en el microondas, en la puerta autom&aacute;tica del garage. Est&aacute;&nbsp;en el termostato inteligente que regula la temperatura de casa y en el contador que mide su consumo el&eacute;ctrico. Est&aacute;&nbsp;en el pod&iacute;metro digital que cuenta nuestros pasos cuando salimos a correr, e incluso en dispositivos m&eacute;dicos que llevamos pegados a nuestro cuerpo y que pueden controlar nuestras constantes vitales.
    </p><p class="article-text">
        Hubo una&nbsp;&eacute;poca en que la mayor&iacute;a del c&oacute;digo de electrodom&eacute;sticos y otros productos de consumo hab&iacute;a sido instalado de fabrica, y raramente era modificado. Esa&nbsp;&eacute;poca est&aacute;&nbsp;llegando a su fin. Los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos Tesla, por ejemplo, ni siquiera necesitan ir al taller para modificar su software; se actualizan inal&aacute;mbricamente por s&iacute;&nbsp;solos, de la misma manera que Apple actualiza las&nbsp;apps&nbsp;de sus tel&eacute;fonos. Algunas actualizaciones han llegado a cambiar funciones tan b&aacute;sicas en un autom&oacute;vil como su velocidad punta.
    </p><h3 class="article-text">No conf&iacute;es&nbsp;en un c&oacute;digo que no podemos leer</h3><p class="article-text">
        A medida que progresivamente cada objeto se va conectando a la Red, se convierte en un objeto modificable y controlable a distancia en potencia, o en un objeto que comunica cosas sobre nosotros sin nuestro conocimiento. Desde las revelaciones del caso Snowden sabemos que el &ldquo;Internet de las Cosas&rdquo; es tambi&eacute;n &ldquo;el Internet de las cosas que no nos cuentan todo lo que hacen en realidad&rdquo;. Solo ahora estamos empezando a entender las implicaciones de este hecho.
    </p><p class="article-text">
        El pen&uacute;ltimo gran esc&aacute;ndalo tecnol&oacute;gico antes del que ha destrozado la reputaci&oacute;n del Volkswagen <a href="http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/Ashley-Madison-filtraciones-producen-muertos_0_423458233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se cobr&oacute;&nbsp;como v&iacute;ctimas a los usuarios de Ashley Madison, la web de contactos extramaritales</a>. Es ir&oacute;nico que los&nbsp;hackers&nbsp;que revelaron sus datos personales les revelaran tambi&eacute;n que, en vez de ayudarles a enga&ntilde;ar a sus parejas, eran ellos los que estaban siendo enga&ntilde;ados sistem&aacute;ticamente, porque la mayor&iacute;a de mujeres a las que intentaban cortejar nunca hab&iacute;an existido. Por no hablar de la informaci&oacute;n que aseguraban no guardar, y que guardaban sigilosamente, facilitando la salida del armario que suceder&iacute;a despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El c&oacute;digo de Ashley Madison, como el de los veh&iacute;culos Volkswagen, escond&iacute;a en su interior una realidad poco discutida hasta hace poco; no tenemos manera de saber si un servicio o un objeto gobernado por&nbsp;software&nbsp;es lo que afirma ser, y solamente lo que afirma ser.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del cap&oacute;&nbsp;de los coches Volkswagen est&aacute;&nbsp;el dispositivo que contiene las l&iacute;neas de c&oacute;digo, la unidad de control del motor (ECU). Tiene el aspecto de una radio de coche, algo m&aacute;s delgada y mejor sellada. La ECU no es negra, pero es un ejemplo perfecto de lo que en estudios de ciencia y tecnolog&iacute;a se llama una &ldquo;caja negra&rdquo;: mientras conducimos dependemos de&nbsp;&eacute;l, pero no podemos saber c&oacute;mo funciona realmente, ni que contiene, porque es completamente opaco. Aunque el veh&iacute;culo sea nuestro, no tenemos derecho a pedir una copia del c&oacute;digo para ver qu&eacute;&nbsp;es lo que hace exactamente, ni mucho menos a modificarlo.
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de productos electr&oacute;nicos de consumo que llevan en su interior c&oacute;digo inform&aacute;tico son completamente opacos, y su creciente complejidad hace que cada vez sea m&aacute;s inviable desmontarlos para entender c&oacute;mo funcionan. Esto es un problema, y no s&oacute;lo un problema de libertades o de derechos del consumidor. Para Eben Moglen, una de las mayores autoridades en derechos digitales, &ldquo;el&nbsp;software&nbsp;propietario no es un material de construcci&oacute;n seguro, porque no se puede inspeccionar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un c&oacute;digo deontol&oacute;gico para programadores</h3><p class="article-text">
        Ni siquiera los investigadores de la industria del autom&oacute;vil que se dedican a comprobar que el software de los veh&iacute;culos es seguro pueden tener acceso a su c&oacute;digo fuente. De hecho, en EEUU&nbsp;los fabricantes de autom&oacute;viles se han resistido sistem&aacute;ticamente a poner su c&oacute;digo a disposici&oacute;n de expertos para su inspecci&oacute;n. La legislaci&oacute;n que les ampara es la DMCA, la misma que se desarroll&oacute;&nbsp;para proteger los derechos de autor en Internet.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n oficial de la negativa es que hacer disponible el c&oacute;digo ser&iacute;a peligroso para los consumidores y para la sociedad al completo, ya que podr&iacute;an modificarse las caracter&iacute;sticas de los productos y facilitar que se vulnerasen las normas de seguridad. Despu&eacute;s del caso Volkswagen, sin embargo, ser&aacute;&nbsp;dif&iacute;cil justificar que los riesgos de la opacidad no superan a sus ventajas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la soluci&oacute;n a la crisis de las cajas negras de&nbsp;software? Las modificaciones en la legislaci&oacute;n y la presi&oacute;n de los consumidores pueden ayudar a que progresivamente sea m&aacute;s factible acceder al c&oacute;digo, pero es igualmente importante aumentar los recursos para que organismos independientes y cuerpos reguladores puedan cumplir una funci&oacute;n de vigilancia mucho m&aacute;s atenta. La realidad es que no sabemos cu&aacute;ntos esc&aacute;ndalos Volkswagen pueden esconderse en los millones de l&iacute;neas de c&oacute;digos que nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto, detr&aacute;s del c&oacute;digo hay personas que lo han escrito y activado, que han permitido que estos enga&ntilde;os tomen forma, que han aceptado seguir&nbsp;&oacute;rdenes. La conversaci&oacute;n deontol&oacute;gica en la comunidad de desarrolladores inform&aacute;ticos necesita ser tan prioritaria como en otras profesiones de gran impacto sobre la vida de los ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/crisis-codigo-cerrado_1_2457624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2015 19:19:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La inevitable crisis del código cerrado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Volkswagen,Software libre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las siete primeras revelaciones del próximo Sónar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/revelaciones-sonar_1_4487941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc1a328a-0ac6-413f-a44d-95ab6d17ea4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Holly Herndon, la musa de la era post-snowden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de Sonar+d elige sus favoritos en el primer borrador de un programa que empieza con la revelación británica Kate Tempest y acaba con el retorno de los míticos Autechre</p></div><p class="article-text">
        1. Esencial: <a href="http://katetempest.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kate Tempest</a>. La poeta joven m&aacute;s reconocida en UK ha hecho adem&aacute;s uno de los discos de hiphop del a&ntilde;o
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        2. <a href="http://www.hollyherndon.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Holly Herndon</a> crea un universo fascinante explorando el universo de su laptop. La musa de la era post-snowden.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        3. No ver&aacute;n un mejor show audiovisual este a&ntilde;o que el de <a href="http://www.hollyherndon.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Evian Christ</a>, firmado por el artista digital Emmanuel Biard.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        4. <a href="https://soundcloud.com/leegamble" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lee Gamble </a>es uno de mis productores de electr&oacute;nica favoritos hoy. No pod&iacute;a faltar en S&oacute;nar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        5. Seguro que conocen al compositor island&eacute;s Olafur Arnalds. Pero quiz&aacute;s no a <a href="https://www.facebook.com/kiasmos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kiasmos</a>, su exquisito proyecto tecno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        6. Pronostico que este ser&aacute; uno de los nombres de los que m&aacute;s se hablar&aacute; este a&ntilde;o. Desde el Raval, <a href="https://www.facebook.com/pxxrgvngofficial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PXXR GVNG</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        7. Y finalmente, el regreso del a&ntilde;o. Casi 20 a&ntilde;os sin pisar el festival, <a href="http://www.autechre.ws/l-event/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Autechre</a>. Esencial.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/revelaciones-sonar_1_4487941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2014 19:43:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las siete primeras revelaciones del próximo Sónar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sónar,Música electrónica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las siete joyas de Ars Electronica 2014]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/joyas-ars-electronica_1_4657700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a58614b-eecb-41ab-a610-d469cf5f1c0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las siete joyas de Ars Electronica 2014"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran cita del arte digital que reune a lo más interesante de una escena se ha convertido en la vanguardia del activismo artístico. Este año destacan que desvían, disfrazan y hasta circunvalan las leyes de la física, de la propiedad intelectual y hasta de la ética, sin faltar un simpático atajo fiscal a las Islas Caimán</p></div><h3 class="article-text">There is the sunLef Spincemaille (BE)</h3><p class="article-text">
        <a href="http://prix2014.aec.at/prixwinner/12242/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">There is the sun</a>Sint-Maartensdal, el mayor complejo residencial de B&eacute;lgica, se construy&oacute; en los 60 en la localidad de Leuven con la intenci&oacute;n de crear una serie de apartamentos id&eacute;nticos para una comunidad de ambiciones creativas. Lamentablemente, no todos los hijos del idealista arquitecto Renaat Braem salieron iguales a los ojos de Dios: las que est&aacute;n orientadas al norte no recibe ninguna luz natural. Para redistribuir el riego de vitamina D, el astuto Lef Spincemaille ha instalado unos espejos motorizados que reflejan la luz y la introducen en las casas.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, hay muchas m&aacute;s casas que espejos. Es por eso que los vecinos tienen que reservar las horas de luz en este simp&aacute;tico <a href="http://www.thereisthesun.be/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">formulario online</a>. La pieza tiene algo de experimento en la gesti&oacute;n de un recurso com&uacute;n muy valioso y para ellos muy limitado, sin perder un exquisito valor simb&oacute;lico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">CaptivesQuayola (IT)</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.quayola.com/captives-1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Captives</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de una serie de esculturas de Miguel Angel llamada <em>Prigioni</em> (cautivos) y su formato inacabado, el artista italiano afincado en Londres <a href="http://www.quayola.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Davide Quayola</a> explora c&oacute;mo las nuevas t&eacute;cnicas de fabricaci&oacute;n digital pueden crear una forma de &ldquo;escultura digital&rdquo; que reconozca c&oacute;mo ven los ordenadores la realidad en tres dimensiones: con pol&iacute;gonos. La otra estrella es <a href="http://prix2014.aec.at/prixwinner/13003/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el robot industrial controlado por ordenador que realiza las esculturas en progresi&oacute;n circular y descendiente</a> con resultados exquisitos. Es muy formalista pero tiene mucha miga.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Loophole for AllPaolo Cirio (IT)</h3><p class="article-text">
        <a href="http://prix2014.aec.at/prixwinner/12143/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Loophole for All</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor que ha hecho el fant&aacute;stico <a href="http://www.paolocirio.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Paolo Cirio</a> hasta ahora, este arriesgado y complejo proyecto se ha llevado el Golden Nica en la categor&iacute;a de Arte Interactivo de este a&ntilde;o, posiblemente el m&aacute;s codiciado del certamen.  <em>Loophole</em> consiti&oacute; en una acci&oacute;n que le permiti&oacute; revelar los nombres de todas las compa&ntilde;&iacute;as con sede fiscal en las islas Cayman y vender certiificados falsos de propiedad en su web que permitir&iacute;an en teor&iacute;a facturar a trav&eacute;s de ellas a quien los comprase.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"> </h3><h3 class="article-text">Disarming CorruptorMatthew Plummer-Fernandez (UK)</h3><p class="article-text">
        <a href="http://prix2014.aec.at/prixwinner/12583/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disarming Corruptor</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Teseo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La paradoja de Teseo</em></a> es un experimento mental que se pregunta cu&aacute;nto deben cambiar las partes que componen un objeto antes de que se convierta en uno nuevo o distinto. Este interesante proyecto de Matthew Plummer-Fernandez remezcla a Teseo con t&aacute;cticas de criptograf&iacute;a para trampear los problemas de la propiedad intelectual en el medio de la impresi&oacute;n 3D.
    </p><p class="article-text">
        La pieza es un software que permite alterar una forma f&iacute;sica registrada comercialmente -alterando de manera reversible el archivo STL que guarda la informaci&oacute;n pertinente a la forma espacial del objeto- y deformarla hasta el punto exacto en el que deja de ser reconocible y, por tanto, sujeta a copyright. Una vez convertida en un objeto distinto, se distribuye legalmente junto a un c&oacute;digo de cifrado que la restituir&aacute; a su forma original. Una trampa inteligent&iacute;sima que su inteligente autor vende como un modelo criptogr&aacute;fico para evitar el espionaje industrial. Chico listo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"> </h3><h3 class="article-text">TransfigurationsAgi Haines (GB)</h3><p class="article-text">
        <a href="http://prix2014.aec.at/prixwinner/13723/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Transfigurations</a>
    </p><p class="article-text">
         El cuerpo humano consiste en elementos viables que pueden ser f&aacute;cilmente manipulados y redise&ntilde;ados. &iquest;Qu&eacute; nos impide entonces aumentar sus capacidades para mejorar nuestra capacidad de supervivencia? La obra m&aacute;s inquietante del festival lleva este mensaje a su l&oacute;gico extremo con cinco beb&eacute;s animatr&oacute;nicos &ldquo;aumentados&rdquo; con mutaciones inducidas de manera quir&uacute;rgica. A medio camino entre la eugenesia y la Patrulla X, <a href="http://www.agihaines.com/#!project2/ck0q/ck0q/image23x4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Transfigurations</a> publicita las ventajas competitivas de estas alteraciones en un entorno cada vez m&aacute;s hostil, desde la capacidad de absorber m&aacute;s cafeina hasta disipar m&aacute;s calor a traves de la cabeza, en casos de clima extremo inducido por el cambio clim&aacute;tico. Casi m&aacute;s desasosegante que los bebes son los nombres de las intervenciones: Epidermal Myostomy, Extension Osteogenesis, Bibuccalplasty. Despierta, David Cronenberg.
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                </figure><h3 class="article-text">Balance From WithinJacob Tonski (US)</h3><p class="article-text">
        <a href="http://prix2014.aec.at/prixwinner/13363/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Balance From Within</a>
    </p><p class="article-text">
        Un sofa de 170 a&ntilde;os se balanceaba sobre una pata indefinidamente. La pieza, que gan&oacute; uno de los premios de consolaci&oacute;n de este a&ntilde;o, es una escultura cin&eacute;tica de nuestro tiempo que incide en la dimensi&oacute;n m&aacute;s m&aacute;gica de la tecnolog&iacute;a (viene a la mente la tercera y muy cacareada <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_Clarke" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Clarke</a>). Un prodigio de actuadores y motores escondido en un artefacto del siglo XIX.
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    </figure><h3 class="article-text">Skelotonics</h3><p class="article-text">
        <a href="http://en.skeletonics.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Skelotonics</a>Que levante la mano quien no le gustan los robots. &iquest;Y si adem&aacute;s podemos meternos dentro? La estrella m&aacute;s rutilantes de esta semana en Linz es un exoesqueleto que los visitantes se pueden calzar como si fuera un traje. Para los aficionados pudientes que no hayan podido ir a Austria, estos fardones exoesqueletos para toda la familia se encargan a medida en <a href="http://en.skeletonics.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta santa casa japonesa</a>. Videos impagables. El acabose.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9350/621090/600/338/0/0/0" width="640" height="360" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen=""></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente, Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/joyas-ars-electronica_1_4657700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2014 18:26:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las siete joyas de Ars Electronica 2014]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cineasta de las "máquinas de ver"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cineasta-maquinas-ver_1_4723960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a796f1ae-e749-489a-bd76-e3aec695a2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nombre de Harun Farocki, fallecido a los 70 años, es menos conocido para el público general  que el de otros  visionarios que han investigado a fondo el tejido de  nuestra realidad,  pero su obra es tan influyente que merece su propio  adjetivo</p></div><p class="article-text">
        Algunos artistas son capaces de sintonizar una cierta vibraci&oacute;n de  fondo de la historia colectiva, de detectar los movimientos de las  placas tect&oacute;nicas de la sociedad que marcan el inicio de las grandes  transiciones, y que anuncian los nuevos paradigmas pol&iacute;ticos, culturales  y tecnol&oacute;gicos. Los necesitamos porque en muchos casos son los primeros  en proporcionarnos las im&aacute;genes y el vocabulario necesarios para  dialogar sobre estos cambios. No tengo ninguna duda de que Harun Farocki  ha sido uno de los m&aacute;s importantes en el espacio de tr&aacute;nsito del Siglo  XX al XXI.
    </p><p class="article-text">
        Su nombre es menos conocido para el p&uacute;blico general  que el de otros visionarios que han investigado a fondo el tejido de  nuestra realidad, pero su obra es tan influyente que merece su propio  adjetivo. Lo Farockiano es una autopsia cl&iacute;nica y distante, pero  meticulosa, de los mecanismos pol&iacute;ticos o tecnol&oacute;gicos que el poder   utiliza para ejercer el control sobre todos los sujetos y crear la  ilusi&oacute;n consensuada que constituye el orden social.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos Farockis distintos en su monumental obra  que abarca m&aacute;s de noventa pel&iacute;culas y videoinstalaciones a lo largo de  cuatro d&eacute;cadas.  Todas juntas, componen un conjunto de recursos casi  enciclop&eacute;dico sobre los mecanismos y procesos que han dado forma a la  sociedad del tardocapitalismo: desde la cultura corporativa y el auge de  la industria de los servicios financieros a las tecnolog&iacute;as de  vigilancia y control o la virtualizaci&oacute;n de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Para algunos, entre los que me cuento, es sin  embargo su etapa m&aacute;s reciente la m&aacute;s intrigante de todas, la que ha  quedado con su muerte tristemente truncada. Desde comienzos del siglo  XXI, con su esencial &ldquo;Eye / Machine&rdquo; (parte de la colecci&oacute;n del MACBA)  Farocki empieza a mostrarnos c&oacute;mo las tecnolog&iacute;as de la guerra se  alimentan de un nuevo ojo, el  ojo electr&oacute;nico, representado en los  sistemas de video que gu&iacute;an las bombas de precisi&oacute;n que forman parte  esencial de la Guerra en la Era de las M&aacute;quinas Intelingentes.  Farocki  reconoce de esta forma que la imagen se encuentra en una encrucijada  hist&oacute;rica, a medida que se convierte literalmente en instrumento de  control, que una c&aacute;mara se utiliza como sistema integral de una  tecnolog&iacute;a de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Trabajos posteriores como &ldquo;Deep  Play&rdquo;, un estudio de la final del mundial de f&uacute;tbol de 2006 representado  por todos los sistemas introducidos en el estadio que captan el partido  y lo convierten en distintas se&ntilde;ales de video y de datos, se&ntilde;alan  directamente al nuevo r&eacute;gimen visual en el que vivimos. Un r&eacute;gimen en el  que, como dice el artista Trevor Paglen &ndash;uno de los herederos m&aacute;s  directos de Farocki&ndash;, la mayor&iacute;a de las im&aacute;genes que se producen en el  mundo las producen m&aacute;quinas para m&aacute;quinas. Las im&aacute;genes de estas  &ldquo;m&aacute;quinas de ver&rdquo; (t&eacute;rmino tambi&eacute;n de Paglen) que se encuentran en los  sistemas que cuantifican el tr&aacute;fico en un autopista, que reconocen  matr&iacute;culas de coche autom&aacute;ticamente, o que gu&iacute;an el vuelo de un drone.
    </p><p class="article-text">
        Sus &uacute;ltimas obras se adentraban en la historia de la  simulaci&oacute;n digital de la imagen, reconstruyendo la evoluci&oacute;n de la  est&eacute;tica de la animaci&oacute;n por ordenador y los videojuegos desde los a&ntilde;os  70 hasta nuestros d&iacute;as, en los que la cuesti&oacute;n de si una imagen ha sido  capturada en la realidad o producida desde cero dentro de un ordenador  se ha convertido en verdaderamente incierta. Una de ellas, &ldquo;Parallel&rdquo;,  puede verse estos d&iacute;as en el Centro de Arte LABoral de Gij&oacute;n, dentro de  la exposici&oacute;n Datascape.
    </p><p class="article-text">
        Su desaparici&oacute;n nos priva del resto de esta  investigaci&oacute;n necesaria, pero Farocki deja un buen n&uacute;mero de sucesores artistas &ndash;como James Bridle, Timo Arnall y el propio Trevor Paglen&ndash; que  heredan la misi&oacute;n de continuarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cineasta-maquinas-ver_1_4723960.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2014 18:18:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cineasta de las "máquinas de ver"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco ideas desde las que pensar la tecnología hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/ideas-pensar-tecnologia-hoy_1_5579828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/301f5ada-8777-4810-99c4-77f666eada35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <strong>1. Una nueva tecnolog&iacute;a no es una tecnolog&iacute;a mejor; es una tecnolog&iacute;a distinta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un lector de e-books Kindle es una tecnolog&iacute;a asombrosa. Es capaz de poner en nuestras manos, instant&aacute;neamente, cualquier novedad editorial que acaba de lanzarse al mercado sin movernos de casa, y sin importar en qu&eacute; parte del mundo estemos. En sus 213 gramos de peso caben alrededor de 1100 t&iacute;tulos, a&ntilde;os y a&ntilde;os de lectura en nuestro bolsillo. Y adem&aacute;s, su programa de autopublicaci&oacute;n permite que autores desconocidos puedan potencialmente llegar a un p&uacute;blico inmenso sin necesidad de una editorial.
    </p><p class="article-text">
        Pero casi tan importante como lo que hace un Kindle es lo que no hace. Un libro de papel puede ser hojeado en segundos, y nos permite saltar de un punto a otro del texto, o empezarlo al azar por cualquier p&aacute;gina. El e-book nos ata a la linealidad del bot&oacute;n de p&aacute;gina hac&iacute;a adelante y p&aacute;gina hac&iacute;a atr&aacute;s, de la misma manera que el vinilo nos permit&iacute;a soltar la aguja sobre cualquier punto del LP y el CD nos obliga a saltar de tema en tema.
    </p><p class="article-text">
        El rico universo de la edici&oacute;n en papel, con sus distintas calidades de papel, tama&ntilde;os, texturas y tipograf&iacute;as queda reducido en el Kindle a seis tipos distintos de letra. Un e-book es un texto; un libro adem&aacute;s es un objeto.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n las cosas que un Kindle puede hacer pero que ser&iacute;a preferible que no hiciera, como permitir a Amazon <a href="http://www.meneame.net/story/usuario-kindle-denuncia-amazon-borro-libreria-completa-sin-eng" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">borrar a distancia unilateralmente y sin aviso previo los libros que has comprado</a>, o limitar el n&uacute;mero de veces y el tiempo por el que puedes prestarle a un amigo un libro. Si un libro de papel es una posesi&oacute;n que se puede transmitir en herencia, comprar un ebook es firmar un contrato de alquiler cuyas condiciones de uso futuras son inciertas.
    </p><p class="article-text">
        Porque el discurso de lo digital est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a una noci&oacute;n de progreso irrevocable, Silicon Valley nos querr&aacute; convencer siempre de que toda transici&oacute;n hac&iacute;a un nuevo sistema solo puede ser beneficiosa. Pero como todo aquello que es el resultado de un proceso de dise&ntilde;o, una tecnolog&iacute;a descansa sobre un delicado balance entre logros y renuncias. Cuando la adoptamos, aceptamos entablar una negociaci&oacute;n para decidir si estamos dispuestos a desprendernos de ciertas cosas a cambios de nuevas posibilidades. As&iacute;, como sociedad hemos decidido que a cambio de poder acceder instant&aacute;neamente a una cantidad infinita de m&uacute;sica, no nos importa que <a href="http://www.nytimes.com/2010/05/10/business/media/10audio.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su calidad de reproducci&oacute;n sea peor que en los a&ntilde;os setenta del siglo pasado</a>.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta de si una tecnolog&iacute;a es beneficiosa o perjudicial raramente nos lleva demasiado lejos. Es m&aacute;s productivo plantearse, &iquest;Qu&eacute; ganamos y qu&eacute; perdemos? &iquest;Qui&eacute;n gana y qui&eacute;n pierde?
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Los problemas complejos no tienen soluciones simples</strong>
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas sabemos que hay una serie de cosas que Internet nos permite hacer de manera infinitamente m&aacute;s sencilla que tecnolog&iacute;as previas. Desde coordinar acciones colectivas a gran escala entre individuos sin la necesidad de una estructura jer&aacute;rquica cl&aacute;sica, a eliminar toda clase de intermediarios. Tambi&eacute;n nos permite recoger, almacenar y analizar cantidades de informaci&oacute;n sin precedentes y ponerlas al servicio de todos.
    </p><p class="article-text">
        Estas capacidades han tra&iacute;do consigo la promesa de repensar y regenerar muchos &oacute;rdenes de la sociedad y la econom&iacute;a, y las hemos abrazado con entusiasmo. Los ejemplos nos desbordan: las redes sociales se han convertido en catalizadores de nuevos modos de activismo y protesta ciudadana en todo el mundo. El movimiento Open Data est&aacute; poniendo al alcance de ciudadanos y de emprendedores toda clase de datos gubernamentales para mejorar la transparencia de las administraciones y fomentar nuevos procesos de innovaci&oacute;n. Y la agregaci&oacute;n de datos procedentes de sensores, bases de datos y informaci&oacute;n generada por usuarios se est&aacute; aplicando para mejorar el tr&aacute;fico de las ciudades, reducir el consumo el&eacute;ctrico de los hogares o mejorar la recogida de residuos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, por mucho que nos lo diga Tim O&rsquo;Reilly o por muy emocionantes que sean los relatos liberadores que nos ofrece el conferenciante medio de TED, problemas de tal orden de complejidad, que implican a tantos agentes distintos con incentivos contrapuestos, no suelen solucionarse solamente con la introducci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El activismo en Red es claramente una herramienta poderosa para canalizar la indignaci&oacute;n y facilitar la protesta, pero no puede, por s&iacute; solo, construir un orden alternativo que reemplace a los modelos jer&aacute;rquicos institucionales fuertemente establecidos. Abrir a la ciudadan&iacute;a las ricas fuentes de datos de las administraciones claramente ofrece nuevas oportunidades, pero no es una receta m&aacute;gica que cree el impulso y la motivaci&oacute;n a participar en una ciudadan&iacute;a pasiva. Y estamos aprendiendo que lamentablemente, visualizar no es lo mismo que actuar; el cambio de conducta que esperamos que se produzca en nosotros cu&aacute;ndo somos capaces de leer nuestro consumo el&eacute;ctrico diario depende de m&aacute;s factores que de tener un smart meter instalado en casa.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil creer que la soluci&oacute;n de la educaci&oacute;n en el tercer mundo sea <a href="http://www.technologyreview.com/news/506466/given-tablets-but-no-teachers-ethiopian-children-teach-themselves/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lanzar port&aacute;tiles desde el cielo sobre un pueblo aislado de Africa</a>. Sobre todo si el que te lo cuenta es el que fabrica los port&aacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Una tecnolog&iacute;a no nos hace a todos iguales</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquiera puede&rdquo; es una de las frases favoritas en la ret&oacute;rica del optimismo tecnol&oacute;gico. As&iacute;, <a href="http://www.eldiario.es/diario-turing/Revolucionara-revolucionara-fantasias-realidades-impresion_0_97640440.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con una Impresora 3D cualquiera puede fabricarse en casa objetos f&iacute;sicos</a>, y en Wikipedia <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/democracia-funcionase-Wikipedia_6_51154900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cualquiera puede contribuir</a> en la redacci&oacute;n de una entrada enciclop&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando decimos que una tecnolog&iacute;a tiene un efecto democratizador normalmente queremos decir que el coste de participaci&oacute;n se reduce notablemente frente al de modelos anteriores, y que es m&aacute;s f&aacute;cil instaurar una meritocracia efectiva: el que m&aacute;s contribuye obtiene m&aacute;s reconocimiento. El problema es que para contribuir, todos no partimos desde el mismo sitio. La posibilidad de participar e intervenir viene dada por muchos otros factores: desde el contexto socioecon&oacute;mico y cultural, a en qu&eacute; lado de la brecha digital nos situamos. Y una vez dentro de una comunidad, hay din&aacute;micas de poder que har&aacute;n que no todas las contribuciones se valoren de la misma manera.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://smoda.elpais.com/articulos/a-wikipedia-le-sobra-testosterona/2451" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Menos del diez por ciento de los editores de Wikipedia son mujeres</a>. La Wikimedia Foundation estar&iacute;a contenta si en 2015 esa cifra hubiese subido a un 25 por ciento. Y el problema n&uacute;mero uno de cualquier organizador de un evento sobre tecnolog&iacute;a es no acabar con un cartel de participantes formado esencialmente por hombres occidentales de entre 25 y 45 a&ntilde;os, con predominancia de anglosajones. La diversidad cultural es el principal obst&aacute;culo que Silicon Valley a&uacute;n tiene que superar, porque los rostros y CVs de los que idean nuestras herramientas se parecen todav&iacute;a demasiado entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Innovar si, pero &iquest;a qu&eacute; precio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la primera d&eacute;cada del siglo XXI, hubo un sector econ&oacute;mico que invirti&oacute; en investigaci&oacute;n, contrat&oacute; cient&iacute;ficos hipercualificados y adopt&oacute; las tecnolog&iacute;as m&aacute;s sofisticadas por encima de todos las dem&aacute;s. Fue la industria de los servicios financieros, la misma que provoc&oacute; la crisis de 2008 y ech&oacute; a rodar la bola de la recesi&oacute;n global.
    </p><p class="article-text">
        Con cada vez mayor frecuencia, las Startups de &eacute;xito plantean modelos de negocio que si bien abren nuevas posibilidades interesantes, se enfrentan abiertamente con la legislaci&oacute;n en vigor. Es el caso de Uber o Air BnB, servicios que permiten contratar coches o alquilar habitaciones en casas de extra&ntilde;os, y que <a href="http://pandodaily.com/2012/10/24/travis-shrugged/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasan por alto la regulaci&oacute;n que afecta a Hoteles y Taxis</a> en muchas ciudades. Los intereses del capital riesgo y de la ciudadan&iacute;a, no hace falta decirlo, no est&aacute;n necesariamente alineados.
    </p><p class="article-text">
        Hemos glorificado la innovaci&oacute;n como el factor determinante para el desarrollo, la &uacute;nica v&iacute;a de forjar un modelo de crecimiento no especulativo. Sin embargo, la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que posibilita disrupciones en m&uacute;ltiples industrias no es moral ni pol&iacute;ticamente neutral. Cada vez son m&aacute;s las voces que avisan, por ejemplo, de que <a href="http://www.nytimes.com/2013/01/20/magazine/income-inequality.html?hp&amp;_r=0&amp;pagewanted=all" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la industria tecnol&oacute;gica est&aacute; siendo uno de los factores claves en el desaforado crecimiento de la desigualdad</a> a lo largo de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, fomentando que se concentre una cantidad de capital cada vez mayor en un n&uacute;mero menor de manos. No hay mejor ilustraci&oacute;n de esto que los mil millones de d&oacute;lares que Facebook emple&oacute; en comprar Instagram, una compa&ntilde;&iacute;a con trece empleados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Es mejor no hacer predicciones, sobre todo si tratan sobre el futuro</strong>
    </p><p class="article-text">
        El producto de m&aacute;s &eacute;xito de la industria tecnol&oacute;gica es siempre un nuevo futuro, en el que todo va a cambiar, una vez m&aacute;s. El que primero apueste por &eacute;l tiene la oportunidad de sacarle una ventaja decisiva a los que m&aacute;s tarden en subirse al carro. Una nueva tecnolog&iacute;a es una promesa de una transformaci&oacute;n radical y una amenaza de que si no la entiendes bien es posible que te acabes quedando fuera.
    </p><p class="article-text">
        De aqu&iacute; la tendencia algo irritante de los gur&uacute;s tecnol&oacute;gicos a asegurarnos como van a ser las cosas en cinco, diez, quince a&ntilde;os. La certeza sobre el n&uacute;mero de impresoras 3D que habr&aacute; en los hogares a comienzos de la pr&oacute;xima d&eacute;cada, o sobre el momento en que la &ldquo;inteligencia&rdquo; de un ordenador alcanzar&aacute; la del cerebro humano no s&oacute;lo es presuntuosa, sino que suele esconder intereses personales o creencias que directamente rayan en lo religioso. El futuro puede ser Google Glass, pero tambi&eacute;n es muy probable que no lo sea porque tampoco lo fueron la Realidad Virtual ni Second Life. S&oacute;lo hay que leer la prensa de 1991 o 2007 para comprobar el grado de consenso que generaban estas visiones como anticipos inevitables del futuro que vendr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El siglo XX se llev&oacute; consigo la fe en un futuro definido y n&iacute;tido, y el XXI es el siglo de la incertidumbre. Hemos comprendido que a la hora de anticiparnos a lo que va a venir, lo que sabemos es menos determinante que &ldquo;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/There_are_known_knowns" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que no sabemos que no sabemos</a>&rdquo;, en la famosa expresi&oacute;n de Donald Rumsfeld. El m&aacute;s c&eacute;lebre de los expertos en predicci&oacute;n de nuestro tiempo, <a href="http://www.eldiario.es/internacional/matematicas-derrotaron-tertulianos-EEUU-Espana_0_78742214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estad&iacute;stico norteamericano Nate Silver</a>, insiste en su bestseller &ldquo;La Se&ntilde;al y el Ruido&rdquo; en que sobreestimamos constantemente nuestra capacidad de predecir los acontecimientos, en parte por nuestra baja comprensi&oacute;n de la probabilidad y la incertidumbre. El que quiera un ejemplo s&oacute;lo tiene que repasar la narrativa de las &uacute;ltimas elecciones catalanas, y c&oacute;mo cientos de columnistas dedicaron miles de horas a pronosticar un resultado al que nadie, absolutamente nadie, fue capaz de acercarse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que no haya que hablar del futuro? No. El futuro sigue siendo un instrumento &uacute;til para la discusi&oacute;n y para decidir nuestros siguientes pasos. Pero el futuro es una herramienta, nunca una inevitabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/48243739@N07/7536269222/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UWW ResNet</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cc</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/ideas-pensar-tecnologia-hoy_1_5579828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Feb 2013 18:58:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco ideas desde las que pensar la tecnología hoy]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gran escéptico contra el modelo intelectual de Internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/gran-esceptico_1_5523471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5288b85b-ec84-4662-b7f0-d657fb06d190_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El gran escéptico contra el modelo intelectual de Internet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evgeny Morozov es el crítico más mordaz de Silicon Valley y de las visiones utópicas de la Red</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.evgenymorozov.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Evgeny Morozov</a> no es la persona m&aacute;s simp&aacute;tica del mundo. No lo es en las distancias  cortas, donde su tono seco y brusco y su tendencia a no mirarte a los  ojos parece dejar claro que preferir&iacute;a estar haciendo mil otras cosas  antes que charlar contigo, y no lo es por v&iacute;a escrita. <a href="https://twitter.com/evgenymorozov" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La gran mayor&iacute;a de sus 'tuits'</a> parecen tener el objetivo de re&iacute;rse de alguien o humillarlo p&uacute;blicamente, y los extensos art&iacute;culos que publica con frecuencia en grandes medios de la prensa internacional  (del New York Times a Le Monde Diplomatique o Slate) suelen ser  variaciones del mismo argumento: hay alguien en Silicon Valley o en  alg&uacute;n otro rinc&oacute;n del mundo tecnol&oacute;gico cuyas ideas son rid&iacute;culas,  cuando no directamente peligrosas.
    </p><p class="article-text">
        Pero hasta sus oponentes m&aacute;s ac&eacute;rrimos, como el pensador de las redes sociales <a href="http://www.shirky.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clay Shirky</a>,  no ponen en duda su brillantez intelectual y estar&iacute;an dispuestos a  reconocer que de alguna manera, Evgeny Morozov es necesario. Con s&oacute;lo  veintiocho a&ntilde;os de edad, este bielorruso  se ha convertido en una voz  esencial en la discusi&oacute;n sobre el papel pol&iacute;tico de Internet y sus  capacidades para ejercer transformaciones positivas y duraderas sobre la  sociedad. En un momento en que la visi&oacute;n progresista y pol&iacute;ticamente  correcta de la Red es que sus efectos son universalmente beneficiosos y  que no hay industria o gobierno que no sea capaz de mejorar, Morozov ha  asumido el papel ingrato y aguafiestas de recordarnos que ni las cosas  son tan simples, ni hay que creerse todo lo que dicen los gur&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Evgeny  lleg&oacute; a Espa&ntilde;a la semana pasada para ofrecer dos conferencias en Madrid  y Barcelona en un momento de transici&oacute;n personal. Hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os  de la publicaci&oacute;n de <a href="http://www.planetadelibros.com/el-desengano-de-internet-libro-67758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Desenga&ntilde;o de Internet</a>,  el texto que le situ&oacute; en el debate de ideas sobre la Red, y todav&iacute;a  faltan algunos meses para que llegue su nuevo t&iacute;tulo, por lo que la  conversaci&oacute;n se hace complicada. Est&aacute; aburrido de hablar de aquello que  le ha hecho m&aacute;s c&eacute;lebre, y su charla en el C&iacute;rculo de Bellas Artes <a href="http://www.circulobellasartes.com/ciberrealismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dentro del ciclo Ciberrealismo</a> es la primera ocasi&oacute;n en que desgrana en p&uacute;blico las ideas que contiene <a href="http://www.amazon.co.uk/Save-Everything-Click-Here-Solutionism/dp/1846145481" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">To Save Everything, click Here</a>.  Su pr&oacute;ximo t&iacute;tulo es un alegato contra el  &ldquo;solucionismo tecnol&oacute;gico&rdquo;,  la tendencia a pensar que no existe un problema que no tenga soluci&oacute;n si  desarrollamos una tecnolog&iacute;a lo suficientemente innovadora para  resolverlo.
    </p><p class="article-text">
        La tesis de El Desenga&ntilde;o de Internet es a estas alturas bien conocida: frente a las visiones ut&oacute;picas que  plantean que Internet es una tecnolog&iacute;a inherentemente democratizadora  capaz de desencadenar revoluciones y que el ciberactivismo es la m&aacute;s  efectiva forma de acci&oacute;n pol&iacute;tica hoy, Morozov plantea que la Red es  tambi&eacute;n el mejor amigo de las dictaduras totalitarias, capaces de  controlar la vida de sus ciudadanos y monitorizar su actividad diaria en  un grado de detalle que no era posible hasta ahora. Igualmente las  grandes corporaciones tecnol&oacute;gicas, que frecuentemente se presentan a s&iacute;  mismas como garantes de la libertad de expresi&oacute;n, no tienen problemas  en colaborar con estas dictaduras si sus intereses comerciales lo  justifican. Y en cualquier caso Internet no puede ser ninguna panacea  cuando la autoridad controla su infraestructura y puede limitar el  acceso de su poblaci&oacute;n a &eacute;sta, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Intenet-lineas-moviles-apagon-Siria_6_74252596.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como hemos visto muy recientemente en Siria</a>.
    </p><p class="article-text">
        El  peligro del Ciberutopianismo para Morozov reside en que tanto gobiernos  democr&aacute;ticos como activistas hayan asumido de manera acr&iacute;tica ese  relato liberador de la Red. Por un lado, fomenta un &ldquo;internetcentrismo&rdquo;  que acaba situando a la Red y sus modos de hacer como modelo universal,  como medida de todas las cosas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Internet  es una fuente de comparaciones y de met&aacute;foras que suelen ser err&oacute;neas y  que no juzgamos de manera suficientemente cr&iacute;tica. <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/democracia-funcionase-Wikipedia_6_51154900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tendemos a celebrar el &eacute;xito de Wikipedia</a> sin  necesariamente comprender c&oacute;mo funciona en realidad, rindi&eacute;ndonos a los  relatos m&iacute;ticos de su creaci&oacute;n. Y no es que de repente los impulsores  de Wikipedia activaran un software que  cualquiera podr&iacute;a utilizar y m&aacute;gicamente aparecieron los resultados.  Hizo falta mucho trabajo organizativo, mucho esfuerzo para desarrollar  las normas adecuadas para que funcionase, y probablemente resultar&iacute;a  imposible recrear ese &eacute;xito en el contexto de otros proyectos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los discursos que Morozov denuncia en su nuevo libro est&aacute; la noci&oacute;n en auge de tecnolog&iacute;as inteligentes o smart, que  prometen solucionar, por ejemplo, el caos de la gesti&oacute;n urbana a trav&eacute;s  de sensores y redes de transmisi&oacute;n de datos que convertir&aacute;n  autom&aacute;ticamente a nuestras ciudades en eficientes. Junto a otros  conceptos supuestamente revolucionarias como la gamification, la  introducci&oacute;n de las mec&aacute;nicas de un juego en el &aacute;mbito de la empresa, o  la autocuantifiaci&oacute;n -el registro met&oacute;dico de nuestros h&aacute;bitos para  conocernos mejor a trav&eacute;s de nuestros propios datos-  estas ideas son  producto de una ideolog&iacute;a que parece sugerir que no hay problema que no  se resuelva con una app;  que la capacidad de los emprendedores y las startups para mejorar cualquier aspecto del mundo no tiene fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Morozov  es cr&iacute;tico hasta el borde del insulto con el peque&ntilde;o n&uacute;cleo de gur&uacute;s y  analistas de la tecnolog&iacute;a que producen e inflan estos discursos. A  finales del a&ntilde;o pasado escribi&oacute; una <a href="http://www.tnr.com/article/books-and-arts/magazine/105703/the-naked-and-the-ted-khanna" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">largu&iacute;sima demolici&oacute;n de la popular conferencia TED</a> y  su modelo intelectual, y publica regularmente cr&iacute;ticas rara vez  positivas de las &uacute;ltimas novedades editoriales que celebran la capacidad  de innovaci&oacute;n sin l&iacute;mite que emana de la Red. &ldquo;El problema est&aacute; en un  determinado c&iacute;rculo de pensadores que se protegen entre s&iacute; y nunca se  critican mutuamente. Y tambi&eacute;n en la baj&iacute;sima exigencia intelectual de  este medio; parece que en el an&aacute;lisis de Internet se permiten  afirmaciones que no se consentir&iacute;an en ninguna otra disciplina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Esa cosa que llamamos Internet no existe&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Morozov  detesta que le tilden de ludita enemigo de la tecnolog&iacute;a.  Le parece  una caracterizaci&oacute;n f&aacute;cil que no se corresponde ni con su actitud  personal ni con su posici&oacute;n intelectual. Mientras otros conocidos  cr&iacute;ticos del ideario de Silicon Valley como Nick Carr o Andrew Keen  parten de posiciones nost&aacute;lgicas cuando no reaccionarias, el proyecto  del pensador bielorruso tiene m&aacute;s que ver con cuestionar y poner en  solfa muchas de las verdades que damos por universalmente reconocidas  sobre la naturaleza de la Red.
    </p><p class="article-text">
        Para  Morozov Internet m&aacute;s que una tecnolog&iacute;a es un mito, con unos or&iacute;genes  hist&oacute;ricos e pol&iacute;ticos muy determinados, y mientras no seamos  conscientes de ellos estaremos encerrados en un paradigma err&oacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sobre  la infraestructura f&iacute;sica de la Red, los cables y los routers, hemos  construido una criatura m&iacute;tica a la que hemos dotado de ciertas  cualidades. Algunas de ellas reflejan ciertas ideas sobre la modernidad,  el fin de la guerra fr&iacute;a, el fin de la historia, y tambi&eacute;n con nuestra  fascinaci&oacute;n por ciertos proyectos de &eacute;xito en Internet como Wikipedia o  el Software de C&oacute;digo Abierto. Por supuesto ignoramos el n&uacute;mero mucho mayor de  proyectos que fallaron y que no han afectado a nuestro mito sobre  Internet&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Necesitamos otra manera de entender este conjunto disperso de tecnolog&iacute;as distintas que hemos agrupado bajo la etiqueta la Red? &ldquo;Ser&iacute;a  bueno forjar otro concepto que no estuviese enraizado en relatos  m&iacute;ticos como el ciberespacio, la digitalizaci&oacute;n, o la idea de que hay  una realidad online y otra offline.  Todas esas ideas son productos de la historia, no verdades ontol&oacute;gicas  sobre c&oacute;mo funciona el mundo. Y es horrible, porque nos llevan a <a href="http://elpais.com/diario/2011/01/29/babelia/1296263535_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discusiones bizarras como si estar conectado es malo para el cerebro y estar desconectados es bueno</a>. Si ma&ntilde;ana decidi&eacute;semos dejar de pensar que existen estas categor&iacute;as de online frente a offline todo seguir&iacute;a igual, el mundo no se parar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin  embargo, hasta este esc&eacute;ptico sin l&iacute;mite tiene que acabar aceptando que  est&aacute;n cambiando cosas sobre nuestra visi&oacute;n de Internet, probablemente  para mejor. Las m&aacute;s recientes visiones ut&oacute;picas de Internet, como la  idea de La Nube, est&aacute;n dejando paso a una comprensi&oacute;n m&aacute;s literal y materialista de qu&eacute; es la Red en realidad. La publicaci&oacute;n este a&ntilde;o de las <a href="http://www.google.co.uk/about/datacenters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fotos de los Data Centers de Google</a>, que mostraban por primera vez en p&uacute;blico c&oacute;mo son las instalaciones que  mantienen nuestros servicios digitales en funcionamiento, suponen un  modesto hito. &ldquo;El inter&eacute;s actual por la infraestructura de la Red es  buena noticia, lo que pasa es que mucha de esa infraestructura es  invisible, porque est&aacute; hecha de c&oacute;digo. Puedes ver fotos de los Data Centers de Google pero no de sus algoritmos, o de su c&oacute;digo. Pero es sano que nos estemos alejando de la ret&oacute;rica de la nube y nos acerquemos a visiones m&aacute;s rigurosas de c&oacute;mo todos esos cables est&aacute;n conectados.&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/gran-esceptico_1_5523471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Dec 2012 18:05:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué puede hacer ahora el 15-M (y qué se está haciendo ya)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puede-hacer-ahora-haciendo_129_5347109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; en las plazas de Espa&ntilde;a el 15 de Mayo de 2013? Como cualquier ejercicio de futurolog&iacute;a, la pregunta es absurda, porque vivimos en tiempos en los que lo que desconocemos pesa mucho m&aacute;s que lo que sabemos a ciencia cierta. Sin embargo, se permite apostar. En el tercer 15-M, el movimiento que ha tomado su nombre de esta fecha tendr&aacute; que ser una constelaci&oacute;n de acciones t&aacute;cticas e iniciativas sociales muy diversas, enarboladas por grupos que comparten unos principios comunes y utilizan t&eacute;cnicas cada vez m&aacute;s sofisticadas sin aspirar a consensos permanentes.more
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podr&aacute; volver a ser es, sobre todo, un acto de afirmaci&oacute;n colectiva, un grito para recordar a la sociedad que sigue vivo. Un movimiento en transformaci&oacute;n como este s&oacute;lo tiene una oportunidad para celebrarse a s&iacute; mismo sin caer en esa nostalgia contra la que hace meses advierten muchos de sus componentes.
    </p><p class="article-text">
        La inquietud en la horas previas a las concentraciones del pasado s&aacute;bado 12 sobre si la respuesta social estar&iacute;a a la altura de la conmemoraci&oacute;n es explicable en un movimiento al que se le exige constantemente que demuestre sus niveles de apoyo popular para no ser declarado muerto. Pero a esa preocupaci&oacute;n le acompa&ntilde;aba otra m&aacute;s determinante. Una vez retomadas las plazas, &iquest;qu&eacute;? Repetir ritos y reescenificar im&aacute;genes familiares no garantiza que la explosi&oacute;n de alegr&iacute;a que supuso el primer 15-M fuese reproducible. Hay heridas que no estaban all&iacute; hace doce meses. La frustraci&oacute;n de las interminables asambleas, algunas deserciones significativas, el desgaste provocado, una crisis cada vez m&aacute;s dura y el enfrentamiento con una autoridad cada vez m&aacute;s inflexible. Y siempre est&aacute; el peligro de convertir a los s&iacute;mbolos (acampadas, comisiones, gritos mudos) en reliquias, tan apreciadas como improductivas.
    </p><p class="article-text">
        Tras una segunda acampada que, por encima de las cifras de asistencia, ha establecido la vigencia de un movimiento que de momento no piensa salir de escena, la cuesti&oacute;n importante no es ya el ahora qu&eacute;, sino &iquest;y a partir de ahora, c&oacute;mo y d&oacute;nde?
    </p><p class="article-text">
        Desde el comienzo de las acampadas de 2011, el activismo en Red contempl&oacute; con cierto escepticismo, cuando no desesperaci&oacute;n, algunas de las estrategias desplegadas en las acampadas, en especial la estructura de comisiones y asambleas. Txarlie, del coletivo&nbsp;<a href="http://hacktivistas.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hacktivistas</a>, se reconoce como uno &ldquo;de los que decia que un sistema de asambleas era demasiado limitado, y no escalable. El consenso entre asambleas no funciona, y las asambleas de barrio no representan a todo lo que es el 15-M&rdquo;. Para Txarlie, el modelo organizativo que debe seguir sirviendo de inspiraci&oacute;n es el del software libre; mientras se respeten unas condiciones que marca &ldquo;la licencia 15-M&rdquo; --inclusividad, no violencia...--, una acci&oacute;n puede representar al movimiento sin necesidad de ser consensuada expresamente con otros agentes.
    </p><p class="article-text">
        Por encima de las dificultades, no hay que minimizar el valor de lo conseguido en el primer a&ntilde;o. El movimiento ha conseguido legitimarse socialmente, abrir un espacio de representaci&oacute;n que no ocupaba ninguna fuerza institucional, e introducir muchas de sus reclamaciones en la agenda pol&iacute;tica. Y tanto en las plazas como en la Red, el 15-M se ha revelado como un laboratorio de participaci&oacute;n ciudadana y acci&oacute;n pol&iacute;tica valios&iacute;simo; una plataforma de desarrollo de iniciativas de innovaci&oacute;n pol&iacute;tica y c&iacute;vica que surgen de su caldo de cultivo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los frentes m&aacute;s prol&iacute;ficos, sin duda, ha sido el que tiene que ver con la transparencia y la exigencia de cuentas a los gestores pol&iacute;ticos. Junto al efecto que ha tenido la presi&oacute;n del movimiento en impulsar la tramitaci&oacute;n de una ley que estuvo en el dique seco durante casi siete a&ntilde;os, han visto la luz iniciativas como&nbsp;<a href="http://tuderechoasaber.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu Derecho a Saber</a>, un servicio que media entre ciudadanos y administraciones para acortar el proceso de peticiones de informaci&oacute;n p&uacute;blica, o&nbsp;<a href="http://quehacenlosdiputados.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Qu&eacute; hacen los Diputados</a>, una plataforma para vigilar la actividad de cada miembro de la C&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Otra v&iacute;a en la que el movimiento puede crecer notablemente es en la de la acci&oacute;n coordinada directa, utilizadas en las &uacute;ltimas horas, por ejemplo, para la cancelaci&oacute;n de cuentas bancarias en Bankia. Las capacidades de la Red para unir a centenares de usuarios en una acci&oacute;n t&aacute;ctica a gran escala es una metodolog&iacute;a que ofrece muchas m&aacute;s posibilidades de las exploradas hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la inspiraci&oacute;n a la que todos apuntan es la&nbsp;<a href="http://afectadosporlahipoteca.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plataforma de Afectados por la Hipoteca</a>, que no s&oacute;lo ha conseguido visibilizar la dram&aacute;tica situaci&oacute;n de miles de ciudadanos, sino que a trav&eacute;s de la acci&oacute;n directa ha encontrado en la paralizaci&oacute;n de desahucios una estrategia efectiva de desobediencia civil. Para el abogado&nbsp;<a href="http://javierdelacueva.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier de la Cueva</a>, una de las voces m&aacute;s respetadas de la Internet espa&ntilde;ola, &ldquo;las acciones sobre las hipotecas son de lo mejor que se est&aacute; haciendo, pero ser&iacute;a muy interesante que adem&aacute;s sirviesen para generar una base de informaci&oacute;n: qu&eacute; bancos est&aacute;n desahuciando, los importes de las hipotecas... todo esto puede generar informaci&oacute;n que luego puede ayudar a otros &aacute;mbitos dentro del movimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y para superar el cuello de botella que suponen las asambleas a la hora de tomar decisiones, distintas plataformas de votaci&oacute;n distribuida y sistemas online de democracia directa se presentan como alternativas. Ya en las horas siguientes a las primeras acampadas el colectivo de innovaci&oacute;n social Platoniq desarroll&oacute;&nbsp;<a href="http://www.platoniq.net/yeswecamp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YesWeCamp</a>, un 'twit&oacute;metro' que serv&iacute;a para canalizar a trav&eacute;s de Twitter votaciones sobre cada punto a discutir en una asamblea. Su uso no se generaliz&oacute;, pero otros sistemas m&aacute;s ambiciosos est&aacute;n en desarrollo, como&nbsp;<a href="http://demo4punto0.net/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Democracia 4.0</a>, un sistema de votaci&oacute;n electr&oacute;nica que permitir&iacute;a a cualquier ciudadano ejercer su 'microcuota' de soberan&iacute;a al pronunciarse sobre cualquier asunto y agregar todos los votos para representar en el congreso esas posturas.
    </p><p class="article-text">
        El laboratorio pol&iacute;tico del 15-M sigue vivo y transformando al propio movimiento. Para Simona Levi, representante de la organizaci&oacute;n ciberactivista&nbsp;<a href="http://whois--x.net/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">X.net</a>, esa evoluci&oacute;n ya se ha dejado notar en la acampada de este a&ntilde;o, al menos en Barcelona. &ldquo;El salto cualitativo se ha hecho ya. Se han renovado las formas, y las propuestas de acci&oacute;n concreta y no las de m&aacute;ximos son las &uacute;nicas que tienen adhesiones. No ha habido vetos.&rdquo; La asamblea funciona m&aacute;s como &ldquo;un dispositivo de agentes diferentes que hemos aprendido a aprovechar los trabajos de unos y otros. Nos sujetamos mutuamente, pero no queremos centralizar la comprensi&oacute;n de todo&rdquo;. Levi tambi&eacute;n cree que la barrera entre anal&oacute;gicos y digitales se est&aacute; normalizando, y se aprende a usar la Red mejor. &ldquo;Ya no convocamos desde Internet salidas a la calle por cualquier chorrada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y al fondo del todo, est&aacute;n las instituciones. Una v&iacute;a que siempre se ha contemplado con desconfianza, pero que quiz&aacute; no es tan descartable en una Europa en que por ejemplo, la ascendencia del Partido Pirata alem&aacute;n coloca en el centro del sistema a posturas que siempre se han posicionado frente a &eacute;l. Javier de la Cueva es categ&oacute;rico. &ldquo;Tenemos unas resoluciones ejemplares&nbsp;sobre webs de enlaces, que son referentes en todo el mundo. Esto se ha logrado desde las dos esferas, siendo abogados dentro y siendo activistas fuera. Es necesario entrar dentro de las instituciones porque se puede hacer mucho, y cambiarlas. La democracia es la institucionalizaci&oacute;n de la sociedad, y no tenemos que confundir a las instituciones con las personas que de manera arbitraria y veces obscena las est&aacute;n ocupando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Foto del Flickr de <a href="http://www.flickr.com/photos/arull/7205913468/in/set-72157629746691386/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Rull</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis de Vicente, José Luis de Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puede-hacer-ahora-haciendo_129_5347109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 06:39:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Qué puede hacer ahora el 15-M (y qué se está haciendo ya)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[15M,Activismo,Internet]]></media:keywords>
    </item>
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