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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cine y memoria histórica]]></title>
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      <title><![CDATA['Del infierno a la eternidad' (Phil Karlson, 1960): víctimas civiles en Saipán durante el Día D del Pacífico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/infierno-eternidad-phil-karlson-1960-victimas-civiles-saipan-durante-dia-d-pacifico_132_10753695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51e07bc7-5185-48d0-97c4-9bd6d40da0c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086157.jpg" width="694" height="390" alt="&#039;Del infierno a la eternidad&#039; (Phil Karlson, 1960): víctimas civiles en Saipán durante el Día D del Pacífico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Resulta verdaderamente sorprendente que, teniendo actores de origen hispano en Hollywood, se eligiese para el papel de Gabaldon a un chico blanco, alto, de gran presencia física y bien parecido"</p></div><p class="article-text">
        La reciente publicaci&oacute;n del art&iacute;culo sobre la pel&iacute;cula 'Bataan' (Tay Garnett, 1943) <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/bataan-tay-garnett-1943-hollywood-retrata-gran-derrota-estadounidense-filipinas_132_10675808.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este mismo blog</a> ya nos dio ocasi&oacute;n de comentar como el simbolismo de las cabezas cortadas -tan humillante como cargado de tintes racistas con el que se trat&oacute; en la Segunda Guerra Mundial (SGM) al soldado nip&oacute;n que, debido a la brutalidad con la que se desempe&ntilde;&oacute; en el escenario Asia-Pac&iacute;fico, ser&iacute;a presentado de modo deshumanizado por la propaganda y el cine de Hollywood- se extendi&oacute; entre los soldados estadounidenses desplegados en aquel inmenso teatro de operaciones, quienes comenzaron a coleccionar los cr&aacute;neos de sus enemigos, que luego ser&iacute;an enviados a casa como trofeos empleando &ldquo;los servicios postales de la Marina y el Ej&eacute;rcito&rdquo; (1). Francisco Gracia Alonso se&ntilde;ala que esta atroz pr&aacute;ctica causar&iacute;a malestar en el Pent&aacute;gono, que tem&iacute;a las represalias que los japoneses, al enterarse, pod&iacute;an tomar contra los prisioneros propios, que sobreviv&iacute;an en sus campos en condiciones ya de por si particularmente dif&iacute;ciles. De hecho, las autoridades de Tokio se sintieron tan sumamente agraviadas que no dudaron en utilizarlo como propaganda para espolear un sentimiento de resistencia a ultranza que llevar&iacute;a a soldados y civiles a preferir el suicidio a la humillaci&oacute;n de ser ultrajados (2).
    </p><p class="article-text">
        Tal es as&iacute; que en 1944, cuando las tornas hab&iacute;an cambiado para los nipones en el Pac&iacute;fico y los estadounidenses, despu&eacute;s de una dur&iacute;sima campa&ntilde;a, llegaron a Saip&aacute;n se encontraron con un escenario en el que numerosos civiles, v&iacute;ctimas inocentes atrapadas en medio del fuego cruzado y viviendo todo tipo de penalidades, se suicidaban arroj&aacute;ndose desde los acantilados con sus hijos en brazos ante la vista de marines y soldados, calcul&aacute;ndose en unos 1.000 quienes as&iacute; perdieron la vida<em> </em>en una isla en la que exist&iacute;a una importante poblaci&oacute;n japonesa formada por algo m&aacute;s de 20.000 personas, a las que hab&iacute;a que sumar unos 4.000 isle&ntilde;os, chamorros y un n&uacute;mero indeterminado de trabajadores coreanos. Un horroroso espect&aacute;culo que se repetir&iacute;a de manera amplificada en Okinawa al a&ntilde;o siguiente, 1945, donde los soldados nipones llegaron a obligar a su propia gente a ponerse como escudos humanos, amenazando con ejecutar a quienes no cumpliesen sus instrucciones (3). Esta semana en la que nuestro compa&ntilde;ero <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/homenaje-isla-japonesa-okinawa-seis-vascoestadounidenses-murieron-ii-guerra-mundial_1_10745724.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Oiarzabal ha acudido en representaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Sancho de Beurko al Museo de la Paz de la Prefectura de Okinawa</a> para memorializar a seis vascos que fallecieron en la que fue la &uacute;ltima gran batalla de la SGM hemos decidido dedicar otras dos entradas de este blog de cine y memoria al Pac&iacute;fico. En la de hoy hablaremos de la pel&iacute;cula 'Del infierno a la eternidad' (Phil Karlson, 1960), que trata de la biograf&iacute;a de un marine de origen mexicano llamado Guy Gabaldon que, debido a su dominio del japon&eacute;s, pudo salvar numerosas vidas de civiles y soldados en Saip&aacute;n y Tini&aacute;n
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                    alt="Poster original de la película “Del infierno a la eternidad”. El palmarés de este filme se reduce a la nominación de David Janssen a los Globos de Oro 1960 como nueva promesa masculina."
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                Poster original de la película “Del infierno a la eternidad”. El palmarés de este filme se reduce a la nominación de David Janssen a los Globos de Oro 1960 como nueva promesa masculina.                            </span>
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        Pero antes nos gustar&iacute;a hacer referencia a algunos de los hitos de esta batalla relacionados con nuestro proyecto Fighting Basques, ya que Saip&aacute;n tambi&eacute;n se vincula con la memoria de nuestra di&aacute;spora en un doble sentido, primero hablaremos del real y despu&eacute;s del ficticio. El real pasa por los vascos y vascoamericanos que combatieron en el que est&aacute; considerado el D&iacute;a D del Pac&iacute;fico y comenz&oacute; poco despu&eacute;s que el de Normand&iacute;a, el 15 de junio de 1944. A ellos dedicamos un <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/fighting-basques-ecos-de-dos-guerras-1936-1945/vascos-navarros-dia-saipan-pacifico_132_1291316.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo en nuestro blog &ldquo;Ecos de dos guerras&rdquo; </a>en este mismo peri&oacute;dico. Se trata de un n&uacute;mero a&uacute;n sin concretar del todo en este momento de la investigaci&oacute;n, pero que puede estar en torno a los 60 veteranos de las batallas de Saip&aacute;n, Iwo Jima y Okinawa. La importancia de la isla de Saip&aacute;n -junto a las de Guam y Tinian, conquistadas a mediados de agosto- para el mando estadounidense estribaba en su inter&eacute;s como base a&eacute;rea para los bombarderos B-29 &ldquo;Superfortress&rdquo; que a partir de su conquista podr&iacute;an llegar hasta Jap&oacute;n, a 2.100 kil&oacute;metros de distancia, en un viaje de ida y vuelta que por fin parec&iacute;a posible sin tener que sobrevolar la peligrosa cordillera del Himalaya desde China. Las cifras de p&eacute;rdidas de vidas humanas en tres semanas de lucha son escalofriantes: 3.200 combatientes estadounidenses y 28.000 japoneses a los que hay que sumar 8.000 civiles. Los heridos estadounidenses superaron los 13.000; de los otros no tenemos datos. Entre los fallecidos estaba el marine de la 4&ordf; Divisi&oacute;n Lawrence &ldquo;Larry&rdquo; Michael Erburu.
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        La parte ficticia tiene que ver con el mito del uso del euskera como lengua codificada durante la batalla de Guadalcanal, que deconstruimos hace seis a&ntilde;os Pedro Oiarzabal y un servidor en el art&iacute;culo <a href="https://drive.google.com/file/d/0B-soXPaPxVtJMld2QWVnRHhNcDA/view?resourcekey=0-oz2ibi3tmxf3hn6JAXan8Q" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;El enigma del mito y la historia. Basque code talkers en la Segunda Guerra Mundial&rdquo;</a> . La realidad es que el Cuerpo de Marines solamente se sirvi&oacute; de ind&iacute;genas norteamericanos para esta tarea, especialmente navajos, que se desplegaron por primera vez en operaciones precisamente en Guadalcanal en noviembre de 1942 (4), si bien lo que m&aacute;s conocemos es su desempe&ntilde;o en Saip&aacute;n debido sobre todo a la pel&iacute;cula &ldquo;Windtalkers&rdquo; (John Woo, 2002), que nos muestra a estos operadores agregados a unidades de reconocimiento de la 4&ordf; Divisi&oacute;n. Y es que el cine de Hollywood tuvo mucho que ver con que se popularizase la gesta de los codificadores navajos, que ya dispon&iacute;an de su propio d&iacute;a (14 de agosto), institucionalizado por el presidente Ronald Reagan en el a&ntilde;o 1982.
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                Los codificadores navajos del Cuerpo de Marines llegaron a la isla de Saipán con las primeras oleadas del día 15 de junio de 1944                            </span>
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        Sin embargo, bastante menos conocido es el desempe&ntilde;o de cientos de operadores y traductores de origen japon&eacute;s. Formaban parte de un programa secreto que hab&iacute;a comenzado hacia noviembre de 1941, antes incluso del ataque a Pearl Harbor, cuando los primeros 60 comenzaron a ser instruidos en el Presidio de San Francisco (California). La mayor&iacute;a eran nisei, de segunda generaci&oacute;n (nacidos en EEUU), y unos pocos issei, naturales de Jap&oacute;n y emigrados a un pa&iacute;s en el que ni unos ni otros hab&iacute;an conseguido ser ciudadanos de pleno derecho. Tras el estallido de la SGM tuvieron que sufrir la humillaci&oacute;n de ver como sus familias eran recluidas en campos por el Gobierno federal -en palabras del congresista John Rankin &ldquo;Once a jap, always a jap&rdquo; [una vez japon&eacute;s, siempre japon&eacute;s] e incluso el teniente general John De Witt, jefe del comando de la costa oeste, consideraba a la raza japonesa como un enemigo- y la escuela de idiomas tuvo que trasladarse a Minnesota, uno de los pocos estados que les toleraba como estudiantes (5). Ninguno de ellos fue admitido en el Cuerpo de Marines y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los investigadores estadounidenses apenas han prestado atenci&oacute;n a los que sirvieron como traductores con las fuerzas de ocupaci&oacute;n a partir de la capitulaci&oacute;n del imperio Nip&oacute;n en agosto de 1945, por lo que aquellos que conminaban a la rendici&oacute;n de los pobres desgraciados aislados sin agua y sin alimentos, heridos y/o enfermos, abocados a un destino fatal en inmundos agujeros y cuevas, solo han tenido a Tomoko Ozawa, profesora de la facultad de Artes de Musashino, como su m&aacute;s importante valedora. La excepci&oacute;n es el autor Jim C. MacNaughton, que ha documentado, entre otras, las historias de Nobuo &ldquo;Dick&rdquo; Kishiue, Ben Honda, George Matsui, Tim Ohta, Jack Tanimoto y Hoichi &ldquo;Bob&rdquo; Cubo, quienes no solo proporcionaron valiosos servicios en Saip&aacute;n traduciendo documentos e interrogando prisioneros, sino que tambi&eacute;n salvaron muchas vidas(6).
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                    alt="El sargento Hoichi Cubo consuela a un niño japonés en Saipán. Cubo era uno de los traductores nisei de las tropas de invasión. Recibiría la Cruz de Servicios Distinguidos por conseguir la rendición de varios soldados japoneses y salvar a más de 100 civiles"
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                El sargento Hoichi Cubo consuela a un niño japonés en Saipán. Cubo era uno de los traductores nisei de las tropas de invasión. Recibiría la Cruz de Servicios Distinguidos por conseguir la rendición de varios soldados japoneses y salvar a más de 100 civiles                            </span>
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        Guy &ldquo;Gabby&rdquo; Gabaldon no solo no ten&iacute;a nada que ver con todos estos traductores, ya que no era ning&uacute;n nisei, sino que su desempe&ntilde;o en Saip&aacute;n como marine se caracterizar&iacute;a por su audacia, determinaci&oacute;n y desparpajo, cuando no mera inconsciencia, como hab&iacute;a aprendido durante su vida en las calles. Nacido en 1926 en Los &Aacute;ngeles (California) en el seno de una familia mexicana, creci&oacute; durante la Gran Depresi&oacute;n y comenz&oacute; a trabajar limpiando zapatos a los 10 a&ntilde;os. Poco despu&eacute;s &mdash;por motivos que tienen que ver con la marginalidad y el abandono- se traslad&oacute; a vivir con los Nakano (llamados Une en la pel&iacute;cula), donde fue uno m&aacute;s entre los miembros de aquella familia japonesa cuyos hijos ya hab&iacute;an nacido en Estados Unidos. Con ellos aprendi&oacute; a defenderse con el idioma y se familiariz&oacute; con las costumbres y la cultura nipona, pero cuando estall&oacute; la SGM fueron recluidos en un campo en Wyoming y el muchacho se qued&oacute; de nuevo en las calles a los 15 a&ntilde;os. Lyle y Lane Nakano se incorporaron al 442&ordm; de Infanter&iacute;a, m&aacute;s conocido por &ldquo;Regimiento Nisei&rdquo;, y &eacute;l intent&oacute; alistarse sin &eacute;xito debido a su corta edad, por lo que tuvo que esperar hasta 1943 para ser admitido en el Cuerpo de Marines, completando el entrenamiento b&aacute;sico en Camp Pendleton. Fue enviado a Haw&aacute;i como reemplazo, incorpor&aacute;ndose a la secci&oacute;n de inteligencia del 2&ordm; Regimiento de la 2&ordf; Divisi&oacute;n poco antes de que su unidad partiese hacia Saip&aacute;n. All&iacute; se desempe&ntilde;&oacute; como observador/explorador, comenzando a desplazarse en solitario en peligrosas incursiones nocturnas, como le cont&oacute; a Maggie Rivas-Rodr&iacute;guez al ser entrevistado para el <a href="https://voces.moody.utexas.edu/collections/stories/guy-gabaldon" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Voces Oral History Center</a> de la Universidad de Texas Durante una de ellas tuvo la ocurrencia de pedir a dos prisioneros que regresaran hasta unas cuevas situadas m&aacute;s abajo, donde se encontr&oacute; rodeado de cientos de soldados y civiles japoneses a los que convenci&oacute; de que se rindieran en la que ser&iacute;a su mayor haza&ntilde;a, que le valdr&iacute;a la Estrella de Plata, cuando su oficial al mando, el capit&aacute;n John Schwabe, hab&iacute;a pedido para &eacute;l la Medalla de Honor. Poco despu&eacute;s ser&iacute;a herido y trasladado a un hospital de Haw&aacute;i. Fue apodado &ldquo;el flautista de Saip&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>A veces me preguntaba &iquest;Quien era en realidad el prisionero? &mdash;dijo Gabaldon al ser entrevistado para el Proyecto- yo estaba entre cientos de japoneses [que] eran mis prisioneros [y] me habr&iacute;an convertido en carne de chicano. Habr&iacute;a matado a dos o tres y ese habr&iacute;a sido el final.(7).</em>
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                El marine Guy Gabaldon posa para el fotógrafo con una de las familias japonesas que salvó en Saipán                            </span>
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        La historia de Gabaldon fue conocida por el gran p&uacute;blico a raiz de su aparici&oacute;n en 1957 en el programa de televisi&oacute;n &ldquo;This is your life&rdquo;. El relato del hombre que consigui&oacute; la rendici&oacute;n de m&aacute;s de 1.000 japoneses era tan impresionante que el productor Irving H. Levin y el guionista Bill Doud comenzaron a trabajar en su adaptaci&oacute;n para el cine. Tras la muerte de Doud, Ted Shederman se har&iacute;a cargo del guion, pero a&uacute;n pasar&iacute;an dos largos a&ntilde;os hasta llegar a un acuerdo con Allied Artists, una productora de bajo presupuesto que se hab&iacute;a llamado hasta entonces Monogram y ten&iacute;a en Phil Karlson a su director fetiche. Karlson, de tendencia izquierdista y marcadamente antirracista, hab&iacute;a destacado en pleno Macartismo con pel&iacute;culas de cine negro y retrataba de modo realista tanto a h&eacute;roes -que se opon&iacute;an al &ldquo;vigilantismo&rdquo; que dice Bill Krohn (8)- como a villanos, en la creencia de que &ldquo;el mal rara vez se eliminaba, solo se deten&iacute;a temporalmente&rdquo; (9). Debido a su dominio del medio y al manejo de las escenas de violencia (repentinas y muy expl&iacute;citas para la &eacute;poca) parec&iacute;a el candidato perfecto. Vio la pel&iacute;cula como una representaci&oacute;n en tres actos: 1, el internamiento de los japoneses, 2, org&iacute;a en Honolulu y 3, suicidio en masa de japoneses,
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                    alt="Phil Karlson hacía mucho con poco y tenía muy claro el material humano que tenía entre las manos, pero a pesar de algún éxito de taquilla como este jamás dejó de ser un director de serie B"
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                Phil Karlson hacía mucho con poco y tenía muy claro el material humano que tenía entre las manos, pero a pesar de algún éxito de taquilla como este jamás dejó de ser un director de serie B                            </span>
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        Su pasi&oacute;n por los avances tecnol&oacute;gicos le hizo volcarse en un rodaje en el que la fotograf&iacute;a correr&iacute;a a cargo de un veterano del talento de Burnett Guffey, que ya hab&iacute;a trabajado con John Ford y otros grandes directores y ten&iacute;a a&uacute;n reciente su Oscar con &ldquo;De aqu&iacute; a la eternidad&rdquo; (Fred Zinneman, 1953), cuyo parecido con esta, incluso en el t&iacute;tulo, no deja de sorprendernos. Guffey se puso a cargo de un equipo de m&uacute;ltiples c&aacute;maras para filmar una recreaci&oacute;n de la batalla de Saip&aacute;n que se rodar&iacute;a en parajes naturales de Okinawa, convertida para entonces en una enorme base militar bajo administraci&oacute;n estadounidense, por lo que todo eran facilidades. Gracias a George J. Mitchell, mayor del ej&eacute;rcito destinado en aquella isla (10), conocemos toda la parte t&eacute;cnica y los problemas que hubo para contrarrestar la intensidad de la luz okinawense. Para las escenas de acci&oacute;n se eligi&oacute; una c&aacute;mara de mano como la &ldquo;Arriflex&rdquo; de 35 mm que permiti&oacute; seguir a los actores durante sus movimientos de un modo tan cercano que impidi&oacute; la posibilidad de doblarlos, por lo que el rodaje fue bastante brusco. Un equipo de camar&oacute;grafos japoneses formado por Jumji Nishimura, Toru Ayashi, Iwao Niki y Koji Oshima se incorpor&oacute; al set y la poblaci&oacute;n local estuvo representada por los 800 extras que fueron contratados al efecto, de los que al menos 25 hab&iacute;an servido como oficiales y suboficiales del ej&eacute;rcito imperial. A pesar de todo este esfuerzo, algunas escenas de combate no son hoy lo bastante cre&iacute;bles, aunque el filme es digno hijo de su tiempo, pues justo es decir que desde &ldquo;Salvar al soldado Ryan&rdquo; (Steven Spiellberg, 1998) hay un antes y un despu&eacute;s en el cine b&eacute;lico.
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                    alt="Burnett Guffey, a la izquierda de la imagen durante el rodaje, era un gran director de fotografía que había ganado un Oscar por “De aquí a la eternidad”. El sol de Okinawa le causó no pocos dolores de cabeza, pero estaba convencido de que se encontraba ante la película de su vida"
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            <span class="title">
                Burnett Guffey, a la izquierda de la imagen durante el rodaje, era un gran director de fotografía que había ganado un Oscar por “De aquí a la eternidad”. El sol de Okinawa le causó no pocos dolores de cabeza, pero estaba convencido de que se encontraba ante la película de su vida                            </span>
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        Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que, teniendo actores de origen hispano en Hollywood, se eligiese para el papel de Gabaldon a un chico blanco, alto, de gran presencia f&iacute;sica&nbsp;y bien parecido como Jeffrey Hunter, que a sus 33 a&ntilde;os ni siquiera pod&iacute;a pasar por un adolescente. De este modo, la identidad de Gabaldon quedaba diluida racialmente de un modo que no acabamos de comprender. Es muy posible que se buscase el modo de conectar m&aacute;s f&aacute;cilmente con el estadounidense medio, que pod&iacute;a sentirse m&aacute;s identificado con la historia que se les propon&iacute;a al ver a uno de los suyos formando parte de una familia nipona (11), ya que tampoco es hispano el actor que le interpretaba de ni&ntilde;o (Richard Eyer). Pero, aunque sabemos que Karlson no era racista en absoluto, no deja de ser una flagrante discriminaci&oacute;n, aunque es muy posible que se dejase convencer por la versatilidad de Hunter, que ya hab&iacute;a interpretado a un mestizo indio en &ldquo;Centauros del desierto&rdquo; (John Ford, 1956) y a un nativo californiano en &ldquo;Siete ciudades de oro&rdquo; (Robert D. Webb, 1955). En cualquier caso, se trataba de un buen profesional que se dedicaba esforzadamente a componer sus personajes y sufri&oacute; m&aacute;s de un revolc&oacute;n durante el rodaje, si bien encontr&oacute; dificultades para comprender las motivaciones de Gabaldon para sus actos heroicos.
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                    alt="De izquierda a derecha, Jeffrey Hunter, Guy Gabaldon y David Janssen en el set de rodaje en Okinawa. El californiano quedó tan impresionado con Hunter que pondría el nombre del actor a uno de sus hijos"
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                De izquierda a derecha, Jeffrey Hunter, Guy Gabaldon y David Janssen en el set de rodaje en Okinawa. El californiano quedó tan impresionado con Hunter que pondría el nombre del actor a uno de sus hijos                            </span>
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        El californiano se pas&oacute; por el rodaje y conoci&oacute; a los actores, quedando fascinado con Hunter, y es muy posible que se sintiese tan agasajado que pasase por encima todas las libertades que se tomaron los guionistas con unos hechos que marcaron su vida, algunas de las cuales son tan flagrantes y absurdas, de puramente estereotipadas, como la del suicidio del general Iwane Matsui (interpretado por Sessue Hayakawa), que no solo no cometer&iacute;a seppuku o harakiri, sino que ser&iacute;a colgado por cr&iacute;menes de guerra en 1946 (12). Pero lo peor para Gabaldon vendr&iacute;a despu&eacute;s del estreno. A pesar de que la Armada le cambiar&iacute;a su Estrella de Plata por nada menos que una Navy Cross reconociendo sus m&eacute;ritos, algunos de sus compa&ntilde;eros llegaron a decir que buscaba la gloria y que solamente hab&iacute;a rescatado a la mitad de los prisioneros que afirmaba. Sin embargo, &eacute;l mantendr&iacute;a esta versi&oacute;n en su libro de 1990 &ldquo;Saipan, suicide island&rdquo;, donde insisti&oacute; en que siempre iba solo, generalmente protegido por la oscuridad de la noche, y que cuando comenz&oacute; a capturar prisioneros se convirti&oacute; en una adicci&oacute;n. Su oficial al mando, el capit&aacute;n John Schwabe (interpretado por John Larch), zanjar&iacute;a definitivamente la cuesti&oacute;n respaldando sus afirmaciones de que hab&iacute;a capturado a 1.500 japoneses. Opinaba que no se le hab&iacute;a concedido la Medalla de Honor por racismo o dudas persistentes sobre cu&aacute;ntas o cu&aacute;n peligrosas eran las personas.que hab&iacute;a capturado (13).
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                    alt="Guy Gabaldon y un compañero durante la SGM. Se trataba de un avispado muchacho que estaba acostumbrado a buscarse la vida de cualquier modo"
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                Guy Gabaldon y un compañero durante la SGM. Se trataba de un avispado muchacho que estaba acostumbrado a buscarse la vida de cualquier modo                            </span>
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        Sin embargo, todo esto queda diluido por la aut&eacute;ntica contribuci&oacute;n de la pel&iacute;cula, que no es otra que&nbsp;limpiar una afrenta al humanizar a los emigrantes japoneses que se hab&iacute;an establecido en EEUU y sus familias, reconociendo no solo la injusticia de haberles internado en campos alejados de la Costa Oeste -siendo la primera vez que se refleja esta realidad de modo expl&iacute;cito en el cine de Hollywwod-, sino su contribuci&oacute;n a la llamada generaci&oacute;n del sacrificio con la participaci&oacute;n de dos de los hijos de la familia Une en el 442&ordm; Regimiento de Infanter&iacute;a, formado por nisei, que se convertir&iacute;a en la unidad m&aacute;s condecorada de la historia militar estadounidense (14). En esta visi&oacute;n es fundamental el papel de la madre adoptiva (interpretada por Tsuru Aoki), que se nos muestra como el alma de una familia trabajadora que mantiene a sus hijos unidos, convirti&eacute;ndose en una verdadera inspiraci&oacute;n para el joven Guy, quien se manifiesta rotundamente contra tantas vejaciones, como cuando no les admiten en el ej&eacute;rcito: &ldquo;&iexcl;Si no os quieren a vosotros a mi tampoco!&rdquo;. O cuando les internan y &eacute;l se rebela: &ldquo;&iexcl;Sois americanos!&rdquo;. A lo que ella responde: &ldquo;Los americanos no piensan lo mismo!&rdquo;. El desamparo que muestra el muchacho al verse solo y tener que regresar a las calles es demoledor: &ldquo;Os ver&eacute; pronto, ha sido maravilloso vivir con vosotros&rdquo;. Y ni siquiera la separaci&oacute;n, como consecuencia del internamiento, puede evitar la enorme influencia que ella, sin abandonar su estoicismo, ejerce en sus decisiones, como cuando le convence de alistarse: &ldquo;Un hombre debe creer, debe marcar diferencia&rdquo;, y le da su bendici&oacute;n para que vaya a la guerra contra los japoneses. Phil Karlson siempre tuvo claro que sus objetivos pasaban por memorializar a la poblaci&oacute;n nisei, como dijo al ser entrevistado en 1973:
    </p><p class="article-text">
        <em>Es una de las pel&iacute;culas m&aacute;s importantes que jam&aacute;s haya hecho porque era la verdadera historia de los Nisei, lo que sucedi&oacute; en este pa&iacute;s. Pero Allied Artists, incluso en ese momento, la ve&iacute;a como una gran historia de guerra que se pod&iacute;a hacer por un precio. No ten&iacute;an (ni) idea de lo que estaba haciendo (15).</em>
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                    alt="Tsuru Aoki había hecho toda su carrera en EEUU, adonde llegó con solo siete años, siendo una reconocida actriz de cine mudo. Estaba casada con el también actor Sessue Hayakawa, que interpretaba al general Matsui en la película. Ella fue la madre de los Une, el principal soporte de Guy Gabaldon, en el que sería su último papel en el cine"
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                Tsuru Aoki había hecho toda su carrera en EEUU, adonde llegó con solo siete años, siendo una reconocida actriz de cine mudo. Estaba casada con el también actor Sessue Hayakawa, que interpretaba al general Matsui en la película. Ella fue la madre de los Une, el principal soporte de Guy Gabaldon, en el que sería su último papel en el cine                            </span>
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        La pel&iacute;cula se estren&oacute; en Nueva Orleans, Los &Aacute;ngeles y Jacksonville el 28 de julio de 1960 y fue un &eacute;xito de taquilla. Karlson sab&iacute;a perfectamente de lo que hablaba porque la cr&iacute;tica se centr&oacute; m&aacute;s en lo b&eacute;lico y no vio lo que se le propon&iacute;a. Tampoco la comunidad japonesa-estadounidense, quiz&aacute;s llevada de ese estoicismo, se dio por aludida especialmente y hubo incluso medios como <em>Pacific Citizen </em>que ni siquiera publicaron una rese&ntilde;a (16). En este sentido, una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s significativas que hemos le&iacute;do hac&iacute;a referencia a la aparente inconexi&oacute;n entre sus diferentes partes, que no fueron bien comprendidas: &ldquo;las escenas de batalla... tienen una sensaci&oacute;n de inmediatez que es bastante rara en una pel&iacute;cula de guerra. La actuaci&oacute;n de Hunter es bastante cre&iacute;ble... pero han arrastrado una escena rid&iacute;cula con un general japon&eacute;s... y una secuencia de sexo con tres t&iacute;as en Haw&aacute;i que es de mal gusto a la vez que larga. Son estas escenas las que restan valor a la pel&iacute;cula&rdquo; (17). Para nosotros, en cambio, los tres actos en que Karlson divide a la pel&iacute;cula tienen en su protagonista a su hilo conductor y describen no solo la madurez del personaje, que pasa de ni&ntilde;o a hombre forzado por las circunstancias, sino el verdadero drama de los japoneses, que pasan de v&iacute;ctimas (la familia Une), a victimarios <em>(</em>los soldados que matan al sargento Bill Hazen [David Janssen], dando paso a otro hombre, el del guerrero solitario Gabaldon que busca venganza y no hace prisioneros), para finalizar convertidos de nuevo en v&iacute;ctimas a los que salvar de una muerte cierta y redimirse.
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                    alt="Tras perder a sus dos amigos Hazen (Janssen) y Lewis (Damone) a manos de los japoneses, Gabaldon se ciega por el odio y comienza una caza del hombre cueva a cueva en la que no hace prisioneros. El sufrimiento de los más inocentes hará que se redima salvando vidas"
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                Tras perder a sus dos amigos Hazen (Janssen) y Lewis (Damone) a manos de los japoneses, Gabaldon se ciega por el odio y comienza una caza del hombre cueva a cueva en la que no hace prisioneros. El sufrimiento de los más inocentes hará que se redima salvando vidas                            </span>
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        La escena del striptease con sus frases vulgares y de mal gusto -que fue seriamente cuestionada por el &oacute;rgano censor de la industria o PCA [Production Code Administration]- se nos presenta como una suerte de rito inici&aacute;tico de car&aacute;cter sexual para un jovencito de 17-18 a&ntilde;os, la edad que ten&iacute;a Gabaldon entonces, aunque no resulte del todo cre&iacute;ble al estar interpretado por un hombret&oacute;n como Hunter. Por lo dem&aacute;s, la situaci&oacute;n se ajustaba a la realidad totalmente. La combinaci&oacute;n de Bebida y prostitutas en Honolulu nos lleva a un escenario que el gran p&uacute;blico ya conoc&iacute;a bien desde el estreno de &ldquo;De aqu&iacute; a la eternidad&rdquo; en 1953. Sin embargo, aquellas chicas a las que cortejaban Robert E. Lee Prewitt (Montogomery Clifft) y Angelo Maggio (Frank Sinatra) no se insinuaban tan claramente ni se desnudaban ante los soldados. Cosas del cine, ya que la novela de James Jones dejaba muy claro a que se dedicaban. A Hollywood le daba lo mismo hacer un roto a un best seller que a alguien como Gabaldon. El que pone los dineros manda.
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                    alt="El striptease que protagoniza Sheila Lincoln (Patricia Owens) es el reflejo de los cambios que ya estaban llegando al cine. Una periodista y dos prostitutas que se acabarán acostando con los tres marines en una suerte de orgía que, obviamente, no se muestra al espectador y da paso de modo abrupto al tercer acto de la película: Saipán"
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                El striptease que protagoniza Sheila Lincoln (Patricia Owens) es el reflejo de los cambios que ya estaban llegando al cine. Una periodista y dos prostitutas que se acabarán acostando con los tres marines en una suerte de orgía que, obviamente, no se muestra al espectador y da paso de modo abrupto al tercer acto de la película: Saipán                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Tabernilla, Asociación Sancho de Beurko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/infierno-eternidad-phil-karlson-1960-victimas-civiles-saipan-durante-dia-d-pacifico_132_10753695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Dec 2023 20:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Del infierno a la eternidad' (Phil Karlson, 1960): víctimas civiles en Saipán durante el Día D del Pacífico]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Bataan' (Tay Garnett, 1943): Hollywood retrata la gran derrota estadounidense en Filipinas.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/bataan-tay-garnett-1943-hollywood-retrata-gran-derrota-estadounidense-filipinas_132_10675808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0db1cf2-8140-4845-96ba-f0a28fdf6a38_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084464.jpg" width="1007" height="566" alt="&#039;Bataan&#039; (Tay Garnett, 1943): Hollywood retrata la gran derrota estadounidense en Filipinas."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Espoleada por la ola de patriotismo que invadía todo el país, la industria del cine había dado un paso al frente desde el primer momento. </p></div><p class="article-text">
        Si hace dos meses comenz&aacute;bamos este blog hablando del idealista descre&iacute;do personaje de Rick Blaine en 'Casablanca', en esta ocasi&oacute;n regresamos al cine de propaganda estadounidense con otra producci&oacute;n del Hollywood de la Segunda Guerra Mundial (SGM). Se trata de 'Bataan' (Tay Garnett, 1943), una pel&iacute;cula que, a diferencia de aquella gran obra maestra, ya no necesitaba convencer a los espectadores que acud&iacute;an a las salas de aquel pa&iacute;s -que no olvidemos que era marcadamente aislacionista hasta el ataque japon&eacute;s a la base aeronaval de Pearl Harbor- de la necesidad de intervenir en aquella guerra lejana cuyos escenarios (hoy nos referiremos a los del inmenso teatro de operaciones Asia-Pac&iacute;fico) ya eran conocidos por el gran p&uacute;blico a trav&eacute;s de la prensa cuando fue estrenada en Nueva York el 3 de junio de 1943. Son escenarios que, en lo concerniente a los estadounidenses, eran en aquel primer periodo de la campa&ntilde;a: Filipinas, mares del Coral y de Bismarck, atolones de Midway y Wake, Guadalcanal, Aleutianas y Nueva Guinea. Previamente, el 29 de marzo de ese mismo a&ntilde;o, se hab&iacute;a estrenado el filme 'Corregidor', dirigida por William Nigh, que hac&iacute;a referencia a la resistencia en aquella isla situada frente a la pen&iacute;nsula de Bata&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Espoleada por la ola de patriotismo que invad&iacute;a todo el pa&iacute;s, la industria del cine de Hollywood hab&iacute;a dado un paso al frente desde el primer momento. Algunos de sus m&aacute;s grandes directores ya se hab&iacute;an desplegado en ultramar al servicio de las tropas, como John Ford, William Wyler, Frank Capra y John Houston, mientras que actores de la talla de James Stewart y Henry Fonda se hab&iacute;an incorporado como personal combatiente a las fuerzas a&eacute;reas y marina respectivamente. S&oacute;lo tres d&iacute;as despu&eacute;s del ataque a Pearl Harbor, el 10 de diciembre de 1941, se hab&iacute;a constituido el Comit&eacute; de la Victoria de Hollywood, a trav&eacute;s del cual se organizaron los primeros eventos en apoyo al esfuerzo de guerra (1) y, dando un paso m&aacute;s all&aacute; en esto del entretenimiento, el 3 de octubre de 1942 las estrellas de cine abrieron su propia cantina en la ciudad de Los &Aacute;ngeles (California). Un lugar al que se acercaban los j&oacute;venes soldados de permiso para disfrutar de un momento de asueto en compa&ntilde;&iacute;a de Bette Davis, Betty Grable, Shirley Temple, John Garfield o Bob Hope. La lista de artistas que pasaron por aquel espacio &uacute;nico es largu&iacute;sima y la propia Bette Davis recordaba c&oacute;mo el d&iacute;a de su inauguraci&oacute;n estaba tan lleno que &ldquo;tuvo que trepar por una ventana para entrar&rdquo; (2).
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                    alt="Marlene Dietrich, Bob Hope y Bette Davis miran el cuadro de honor que había en la cantina de Hollywood con todos los miembros de la industria del cine que se habían incorporado a las fuerzas armadas durante la SGM"
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                Marlene Dietrich, Bob Hope y Bette Davis miran el cuadro de honor que había en la cantina de Hollywood con todos los miembros de la industria del cine que se habían incorporado a las fuerzas armadas durante la SGM                            </span>
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        Pero en 1943 ya hab&iacute;an pasado muchas cosas y la industria del cine ya no ten&iacute;a necesidad de adaptar para sus guiones historias ajenas de nazis y sus colaboradores, pues sus propios soldados ya se hab&iacute;an batido contra las potencias del Eje por todo el mundo, conformando la &ldquo;primera ola de pel&iacute;culas de combate&rdquo;, cuyas narrativas &ldquo;representan las primeras y desastrosas batallas perdidas de la entrada de Estados Unidos en la guerra&rdquo; (3). Una de estas historias con tintes de tragedia griega con la que el p&uacute;blico pod&iacute;a identificarse inmediatamente tuvo lugar en Filipinas en los primeros meses de 1942, cuando las tropas del general Douglas McArthur se vieron recluidas en la pen&iacute;nsula de Bata&aacute;n, en la isla de Luz&oacute;n, ante el imparable avance del ej&eacute;rcito japon&eacute;s, que les derrotar&iacute;a tras tres meses de ag&oacute;nica resistencia. Pero el escenario en que esta lucha se desarrollar&iacute;a no pod&iacute;a llevarse al cine en un guion que recogiese sin m&aacute;s aquella dur&iacute;sima rendici&oacute;n -la m&aacute;s grande de los EEUU desde la batalla de Harpers Ferry en la Guerra de Secesi&oacute;n- con todas sus amargas consecuencias, incluyendo una plaga de malaria que afectar&iacute;a a 24.000 de los 76.000 soldados filipinos y estadounidenses y la posterior 'Marcha de la Muerte' en la que los japoneses cometer&iacute;an horrendos cr&iacute;menes de guerra sobre los prisioneros, a los que se oblig&oacute; a recorrer a pie la distancia de 90 km que separaba Mariveles de San Fernando. Una vez all&iacute;, los supervivientes (miles de filipinos y unos 600 americanos fallecieron como consecuencia de ejecuciones sumarias, asesinatos, malnutrici&oacute;n, enfermedades y la crueldad de sus guardianes) ser&iacute;an enviados en tren a Capas, donde a&uacute;n se les forzar&iacute;a a andar otros 10 km m&aacute;s para llegar al campo O&rsquo;Donnell.
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                    alt="Escenografía de la Asociación Sancho de Beurko que nos muestra a un grupo de marineros y aviadores que habían luchado contra los japoneses en la costa oeste de Bataán. Después de su rendición el 7 de abril de 1942 todos serían obligados a sumarse a la llamada “Marcha de la Muerte”"
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                Escenografía de la Asociación Sancho de Beurko que nos muestra a un grupo de marineros y aviadores que habían luchado contra los japoneses en la costa oeste de Bataán. Después de su rendición el 7 de abril de 1942 todos serían obligados a sumarse a la llamada “Marcha de la Muerte”                            </span>
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        Para visibilizar esta memoria, en 2022, con motivo del 80&ordf; Aniversario de la batalla de Bata&aacute;n, el grupo de recreaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Sancho de Beurko realiz&oacute; una escenograf&iacute;a cuyas im&aacute;genes sirvieron para ilustrar un art&iacute;culo que fue publicado en el <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/2022/guerra-y-derechos-humanos-80-anos-marcha-de-la-muerte-de-bataan-1942-japon-filipinas-segunda-guerra-mundia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">blog de la editorial Desperta Ferro</a>. Y es que nuestra di&aacute;spora, tan vinculada desde siempre a Filipinas, tambi&eacute;n estuvo representada en aquellas operaciones, sufriendo padecimientos sin fin a manos de las tropas japonesas de invasi&oacute;n, aunque nadie conocer&iacute;a sus historias hasta el nacimiento de nuestro proyecto Fighting Basques. As&iacute; fue como supimos<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/fighting-basques-ecos-de-dos-guerras-1936-1945/vasco-americanos-batalla-filipinas_132_1230349.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la suerte que corrieron Paul Indart y Joe Arrizabalaga, fallecidos en el campo O&rsquo;Donnell, y Manuel Eneriz</a>, de padre navarro y madre andaluza. Este &uacute;ltimo no solo sobrevivi&oacute; a la infame 'Marcha de la Muerte', sino que resisti&oacute; un cautiverio que se mantuvo incluso hasta m&aacute;s all&aacute; del final de la guerra, siendo liberado por las tropas estadounidenses el 15 de octubre de 1945 en la isla de Kyushu, donde hab&iacute;a pasado tres a&ntilde;os y seis meses forzado a trabajar en una mina de carb&oacute;n.
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                    alt="Paul Indart y Joe Arrizabalaga, dos miembros de la comunidad vasca de EEUU, estuvieron en la “Marcha de la Muerte” de Bataán y tras sobrevivir a tantas penalidades no pudieron resistir las duras condiciones del cautiverio, falleciendo en el campo O’Donnell. Sus restos descansan en el cementerio americano de Manila"
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                Paul Indart y Joe Arrizabalaga, dos miembros de la comunidad vasca de EEUU, estuvieron en la “Marcha de la Muerte” de Bataán y tras sobrevivir a tantas penalidades no pudieron resistir las duras condiciones del cautiverio, falleciendo en el campo O’Donnell. Sus restos descansan en el cementerio americano de Manila                            </span>
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        Los guionistas de 'Bataan' -Robert Hardy Andrews (acreditado), Garrett Fort y Dudley Nichols (sin acreditar)- no suprimieron la cuesti&oacute;n de la malaria, que sufren al menos dos miembros de la patrulla, ni tampoco la referencia a las violaciones de derechos humanos (la imagen del soldado filipino torturado y colgado sin vida), aunque s&iacute; lo hicieron en lo concerniente a la 'Marcha de la Muerte'. Pero la realidad es que tampoco se conocer&iacute;an los detalles con exactitud hasta el verano de 1943, cuando lleg&oacute; a MacArthur la informaci&oacute;n de los &ldquo;doce de Davao&rdquo;: 10 prisioneros estadounidenses y dos filipinos que hab&iacute;an protagonizado una espectacular fuga de un campo japon&eacute;s y se hab&iacute;an incorporado a las guerrillas de Mindanao (4). A la propaganda le interesaba m&aacute;s reflejar una historia de resistencia y sacrificio a ultranza contra un enemigo implacable y cruel que en el filme se nos presentaba sin rostro, lo que contribuir&iacute;a a su deshumanizaci&oacute;n (5). Y por ello no es casual que la muerte del soldado afroamericano Wesley Epps (Kenneth Spencer) se produzca bajo la espada de un oficial nip&oacute;n, posiblemente decapitado, en una de las primeras representaciones en el cine de esta b&aacute;rbara pr&aacute;ctica que se atribu&iacute;a al guerrero samurai y su katana. Esta simbolog&iacute;a de las &ldquo;cabezas cortadas&rdquo; se extender&iacute;a entre los estadounidenses desplegados en el brutal frente del Pac&iacute;fico, que adquirieron la costumbre de coleccionar los cr&aacute;neos de sus enemigos, trofeos que luego ser&iacute;an enviados a casa para padres y novias empleando &ldquo;los servicios postales de la Marina y el Ej&eacute;rcito&rdquo; (6).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El soldado Epps es el primer héroe negro de Hollywood, y lo es por méritos propios: a sus habilidades como ingeniero militar y experto en demoliciones había que añadir su liderazgo como futuro pastor. Al morir decapitado por la katana todo lo que pudo ser quedaba cercenado de golpe, sin que pueda culparse de ello a los blancos ni al racismo de su ejército segregado, sino a los japoneses"
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                El soldado Epps es el primer héroe negro de Hollywood, y lo es por méritos propios: a sus habilidades como ingeniero militar y experto en demoliciones había que añadir su liderazgo como futuro pastor. Al morir decapitado por la katana todo lo que pudo ser quedaba cercenado de golpe, sin que pueda culparse de ello a los blancos ni al racismo de su ejército segregado, sino a los japoneses                            </span>
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        La presencia de Epps (Kenneth Spencer), un experto en demoliciones que quer&iacute;a ser predicador<em>,</em> nos mostraba una integraci&oacute;n racial en la lucha contra un enemigo com&uacute;n que no reflejaba, ni mucho menos, la realidad de las fuerzas armadas estadounidenses, que estaban segregadas racialmente. Pero lo cierto es que, adem&aacute;s de Epps -el primer h&eacute;roe negro de Hollywood, antes incluso que el personaje de Rex Ingram en 'Sahara' [Zoltan Korda, 1943], que se estrenar&iacute;a tres meses despu&eacute;s-, el grupo de 12 hombres bajo el liderazgo del sargento Bill Dane (Robert Taylor) inclu&iacute;a al californiano de origen hispano Felix Ramirez (Desi Arnaz) y a los filipinos Yankee Salazar (Alex Havier) y Juan Katigbak (Roque Espiritu). El hecho de que el decapitado (aunque en un lance del combate y no ejecutado sumariamente) fuese precisamente el &uacute;nico afroamericano que aparece en el filme contribuye, seg&uacute;n Brian Locke, a presentarnos a los japoneses incluso &ldquo;m&aacute;s racistas hacia los negros que hacia los estadounidenses blancos, desplazando la historia del racismo blanco hacia los negros al (nuevo) enemigo asi&aacute;tico&rdquo; (7). Lo que nos llevar&iacute;a a plantearnos preguntas muy interesantes sobre el manejo que la propaganda de guerra de aquel pa&iacute;s har&iacute;a de todas estas cuestiones raciales a trav&eacute;s de guiones como este claramente &ldquo;supervisados&rdquo;, si bien es justo decir que en el personaje de Epps se &ldquo;evita la pura caricatura racista de los primeros films de Hollywood&rdquo; (8). Pero a&uacute;n tendr&iacute;an que pasar cinco largos a&ntilde;os para que el segregacionismo en las fuerzas armadas de aquel pa&iacute;s desapareciese.
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                    alt="La historia de redención del asesino y desertor Barney Todd (Lloyd Nolan), antítesis del sargento Dane, justifica por si sola el único duelo interpretativo de toda la cinta. Su evolución hasta convertirse en héroe sublima el sacrificio del individuo por mor de un bien mayor, que no es otro que el éxito de la misión"
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                La historia de redención del asesino y desertor Barney Todd (Lloyd Nolan), antítesis del sargento Dane, justifica por si sola el único duelo interpretativo de toda la cinta. Su evolución hasta convertirse en héroe sublima el sacrificio del individuo por mor de un bien mayor, que no es otro que el éxito de la misión                            </span>
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        La historia del grupo del sargento Dane -una suerte de 'Doce del pat&iacute;bulo', emulando el t&iacute;tulo de la pel&iacute;cula de Robert Aldrich de 1967- no puede ser m&aacute;s simple. El capit&aacute;n Henry Lassiter (Lee Bowman) les hab&iacute;a ordenado la destrucci&oacute;n de un puente y su posterior defensa para ganar un tiempo precioso para los defensores de Bata&aacute;n. Se trataba de una versi&oacute;n libre de la pel&iacute;cula 'La patrulla perdida' (John Ford, 1934), cuyos derechos fueron comprados por Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) a RKO Radio Pictures por 6.500 d&oacute;lares para evitar una demanda. La cinta comienza con un bombardeo de la aviaci&oacute;n japonesa sobre civiles y soldados en retirada que deja a los muertos tirados en la carretera mientras los soldados estadounidenses, que han corrido a protegerse ellos mismos, hacen comentarios est&uacute;pidos sobre &ldquo;piques&rdquo; entre las diferentes ramas y servicios del ej&eacute;rcito, como si no les importase nada el sufrimiento de los filipinos. Sin embargo, cuando Dane intenta agrupar el heterog&eacute;neo equipo de voluntarios que le ha asignado el mando, es precisamente un soldado filipino (Alex Havier) el primero en acudir a la llamada, algo que los dem&aacute;s hacen de mala gana y con indolencia. Los personajes se presentan al sargento para que los conozca -un soldado de sanidad (Phillip Terry), otro de transmisiones (Desi Aznar), dos de ingenieros (Kenneth Spencer y Barry Nelson), un cocinero (Tom Dugan), un cabo de zapadores (Thomas Mitchell), un marinero (Robert Walker) e incluso un desertor que termina redimi&eacute;ndose (Lloyd Nolan)-, pero se nos muestran bastante estereotipados, y tampoco ayudan a su descripci&oacute;n los di&aacute;logos, un tanto infantiles y simples, en los que se nota en demas&iacute;a la mano de los asesores gubernamentales.
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                    alt="Un joven Robert Walker daría vida al marinero Leonard Purckett. Fuera de su elemento, el mar, se nos presenta a priori como el más confuso de la trama, pero pronto se revelan sus muchas habilidades: cowboy, músico y mecánico. Acompañará hasta el final a los principales protagonistas haciendo gala de un valor extraordinario"
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                Un joven Robert Walker daría vida al marinero Leonard Purckett. Fuera de su elemento, el mar, se nos presenta a priori como el más confuso de la trama, pero pronto se revelan sus muchas habilidades: cowboy, músico y mecánico. Acompañará hasta el final a los principales protagonistas haciendo gala de un valor extraordinario                            </span>
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        De este modo, el sargento se comporta como lo que se espera de &eacute;l, un verdadero l&iacute;der que proporciona instrucciones concisas y claras, mientras que el resto cumple con las expectativas, tambi&eacute;n las raciales: el soldado Epps canta seg&uacute;n coloca los explosivos en el puente. Los japoneses atacan y atacan hasta mermar los efectivos de una patrulla que tambi&eacute;n pierde a un piloto que ha decidido sum&aacute;rseles mientras arregla su avi&oacute;n (George Murphy)... As&iacute; hasta el sacrificio final de un Dane solo y agotado que, sin apenas fuerzas, se aferra a sus armas con absoluta determinaci&oacute;n, la misma que ha manifestado a todos desde el principio, cuando hablaba de los nipones con esos tics racistas de la propaganda: &ldquo;M&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano esos monos [sic] tendr&aacute;n que dejarse ver, y cuando lo hagan aqu&iacute; estaremos&rdquo;. Los espectadores terminan el visionado de la cinta con la idea de que no es posible la victoria sin pagar el precio m&aacute;s alto, el de los defensores de Bata&aacute;n:
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        <em>As&iacute; lucharon los h&eacute;roes de Bata&aacute;n. Su sacrificio hizo posible nuestras victorias en los mares de Coral y Bismarck, en Midway, en Nueva Guinea y Guadalcanal. Su esp&iacute;ritu liderar&aacute; el regreso a Bata&aacute;n </em>(9).
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                    alt="Manila fue totalmente devastada en 1945. Al verse acorralados, los japoneses cometieron una masacre sobre la población civil. El número total de víctimas, incluyendo a las causadas por el bombardeo de la artillería y la aviación estadounidense que arrasó la ciudad completamente, estaría en torno a las 100.000"
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                Manila fue totalmente devastada en 1945. Al verse acorralados, los japoneses cometieron una masacre sobre la población civil. El número total de víctimas, incluyendo a las causadas por el bombardeo de la artillería y la aviación estadounidense que arrasó la ciudad completamente, estaría en torno a las 100.000                            </span>
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        Y efectivamente, al igual que lo hicieron las tropas de MacArthur, Hollywood volver&iacute;a a Filipinas con 'No eran imprescindibles' (John Ford, 1945) y 'Regreso a Bata&aacute;n' (Edward Dymytrick, 1945), que reflejan tanto la derrota como la postrer y definitiva victoria aliada, la cual dejar&iacute;a a Manila como la segunda ciudad m&aacute;s bombardeada de la SGM tras Varsovia. Una ciudad cosmopolita, conocida como la Perla de Oriente, de la que pr&aacute;cticamente desaparecer&iacute;a la colonia espa&ntilde;ola al ser masacrada por el ej&eacute;rcito nip&oacute;n, que no har&iacute;a distingos entre ellos y los filipinos, a pesar de Francisco Franco y su posterior y rid&iacute;culo intento de declarar la guerra a Jap&oacute;n (10). Por su parte, los prisioneros estadounidenses que hab&iacute;an sobrevivido a la 'Marcha de la Muerte' hab&iacute;an sido trasladados a diferentes campos: unos a Mindanao, otros a Jap&oacute;n, mientras que una parte permaneci&oacute; en Luz&oacute;n, donde la historia a&uacute;n dar&iacute;a pie a una &uacute;ltima pel&iacute;cula titulada 'El gran rescate' (John Dahl, 2005), que ya tendremos ocasi&oacute;n de comentar otro d&iacute;a.
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                Poster original de la película “Bataan”, que muestra a su principal estrella, Robert Taylor, en el centro de la imagen                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Tabernilla, Asociación Sancho de Beurko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/bataan-tay-garnett-1943-hollywood-retrata-gran-derrota-estadounidense-filipinas_132_10675808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2023 20:24:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Bataan' (Tay Garnett, 1943): Hollywood retrata la gran derrota estadounidense en Filipinas.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El tardofranquismo lleva al cine 'El otro árbol de Guernica'. La  novela de Luis de Castresana sobre los niños de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/tardofranquismo-lleva-cine-arbol-guernica-pedro-lazaga-1969_132_10637127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/197c0388-eb0e-45d2-89db-1d4b20e0c634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tardofranquismo lleva al cine &#039;El otro árbol de Guernica&#039;. La  novela de Luis de Castresana sobre los niños de la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta historia de niños que se ven abocados al exilio con toda su carga emotiva tuvo su reflejo cinematográfico en 1969, cuando el régimen celebraba los “treinta años de paz”, coyuntura que sería aprovechada para promover un indulto de todos los "delitos" que se le imputaban al bando perdedor entre 1936 y 1939</p></div><p class="article-text">
        Decir que las obras humanas son hijas de su tiempo parece una obviedad que conviene recordar cuando hablamos de una pel&iacute;cula como 'El otro &aacute;rbol de Guernica' (Pedro Lazaga, 1969), basada en la novela hom&oacute;nima y autobiogr&aacute;fica de Luis de Castresana Rodr&iacute;guez que trata sobre la primera expedici&oacute;n de ni&ntilde;os de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola (GCE) evacuados de Bilbao a Francia y B&eacute;lgica, que tuvo lugar el 20 de marzo de 1937. Sobre este escritor pesa un olvido incomprensible que, a decir de F&eacute;lix Mara&ntilde;a, puede atribuirse a diversas causas, entre las que cabe destacar la negaci&oacute;n del propio autor, &ldquo;uno de los grandes narradores en castellano que ha dado el Pa&iacute;s Vasco&rdquo; (1). Nosotros a&ntilde;adir&iacute;amos que ha sido estigmatizado por una connivencia con el franquismo, la cual, aunque pudiera parecer cierta en sentido estricto por ser un hombre que desarroll&oacute; su carrera durante un r&eacute;gimen al cual jam&aacute;s se opuso -y por ello, no se ver&iacute;a penalizado, como en cambio si les pas&oacute; a otros-,<em> </em>no se corresponde ni con su personalidad ni con sus m&eacute;ritos, pues fue un escritor que se hizo a si mismo a base de trabajo y de lecturas, y mucho menos con la realidad de su obra. Afortunadamente, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido reivindicado en su localidad natal de Trapagaran, donde han cuajado algunas iniciativas en su memoria: charlas, exposiciones y la adquisici&oacute;n de diversos objetos personales, incluyendo dos cuadros de su autor&iacute;a (2).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para conocer de verdad a Castresana (nacido en el barrio de Ugarte en 1925) -cuya prosa es honesta y sincera, nada recargada e impregnada de la cultura de quien ha devorado multitud de libros- hemos le&iacute;do el que creemos que es su trabajo m&aacute;s directo y personal, con el que precisamente pretend&iacute;a responder a todas aquellas cuestiones que hab&iacute;an quedado en el aire tras el gran revuelo montado por aquella novela (la m&aacute;s famosa de toda su carrera) que pon&iacute;a voz a miles de ni&ntilde;os que, como &eacute;l, se vieron obligados a marchar al extranjero durante la GCE y a su regreso tuvieron que crecer rodeados de la simbolog&iacute;a y la propaganda opresiva de un r&eacute;gimen que no admit&iacute;a discrepancias en aquella dur&iacute;sima posguerra en blanco y negro, lo que acaba marcando y mucho. Y subrayamos esto para entender al escritor en su justo contexto, ya que tuvieron que pasar muchos a&ntilde;os y llegar a los estertores del franquismo para que se pusiese a la tarea de luchar contra su modestia y hablar de s&iacute; mismo en 'La verdad sobre &lsquo;El otro &aacute;rbol de Guernica&rsquo; (1972), si bien lo hizo de modo muy comedido, a tono con la personalidad de quien hab&iacute;a evitado siempre el conflicto (3).
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                    alt="El general franquista Emilio Mola pretendía presionar al Partido Nacionalista Vasco con los bombardeos sobre la población civil y Bilbao ya sufría los efectos de las bombas desde 1936. Al comenzar 1937 había en la ciudad una histeria colectiva que se desataba cada vez que sonaban las sirenas y la visión de edificios enteros demolidos como este minaban la moral de la población civil, que se hacinaba en los más de 160 refugios habilitados por toda la villa. Hubo mujeres y niños que llegaron a pasar el día en los túneles para protegerse de los aviones rebeldes (Biblioteca Nacional)."
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                El general franquista Emilio Mola pretendía presionar al Partido Nacionalista Vasco con los bombardeos sobre la población civil y Bilbao ya sufría los efectos de las bombas desde 1936. Al comenzar 1937 había en la ciudad una histeria colectiva que se desataba cada vez que sonaban las sirenas y la visión de edificios enteros demolidos como este minaban la moral de la población civil, que se hacinaba en los más de 160 refugios habilitados por toda la villa. Hubo mujeres y niños que llegaron a pasar el día en los túneles para protegerse de los aviones rebeldes (Biblioteca Nacional).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de este libro, escrito a petici&oacute;n del editor Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute;n de Retana, nos muestra, sin el subterfugio de quien recurre a su personaje, su propia visi&oacute;n del mundo. La de un humanista profundamente cristiano que se declara totalmente apol&iacute;tico (&ldquo;los pol&iacute;ticos no me inspiran ning&uacute;n inter&eacute;s, ninguna curiosidad&rdquo;), reivindicando su independencia ante las cr&iacute;ticas de quienes &ldquo;se sienten con derecho a juzgarle y a colocarle las etiquetas pol&iacute;ticas que les de la gana&rdquo;) y reclamando su derecho a que se le defina &ldquo;por lo que escribe y no por lo que (se) va diciendo por ah&iacute; a media voz en los corrillos de chismosos y en los caf&eacute;s y mentideros literarios&rdquo; (4). Toda una declaraci&oacute;n de principios que sabemos sincera a tenor de las impresiones que caus&oacute; en aquellos que le conocieron y se honraban de su amistad hasta el punto de dedicarle exquisitos ep&iacute;tetos de hondo sentimiento, como el obituario con el que le homenaje&oacute; el poeta Mario &Aacute;ngel Marrodan (5).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como dec&iacute;a recientemente la novelista Mariana Enr&iacute;quez, es un serio problema pensar siempre &ldquo;en lo que ofende y en lo que no&rdquo; (6), algo que sin duda preocup&oacute; vivamente a nuestro autor hasta el punto de crearse un universo propio en el que sortear todas aquellas cuestiones de un modo que su integridad y moral quedasen a salvo, incluso de aquellas personas m&aacute;s vinculadas al Movimiento con las que tuvo que tratar, algunas muy cercanamente como el que fuera alcalde de Bilbao Jos&eacute; Mar&iacute;a Careaga y su mujer, la reconocida abogada y escritora Mercedes Formica, a quienes iba dedicada la novela, &iquest;pero lo consigui&oacute; realmente? Nosotros creemos que no. En su descargo podr&iacute;a decirse que no era f&aacute;cil sustraerse de la propaganda con la que el tardofranquismo pretend&iacute;a blanquearse cuando hab&iacute;an pasado casi 30 a&ntilde;os de la GCE y se promov&iacute;a t&iacute;midamente cierto lenguaje conciliador que no era sino la integraci&oacute;n &ldquo;del vencido en los valores del vencedor que propon&iacute;a el r&eacute;gimen con su ret&oacute;rica de la paz&rdquo; (7). Pero s&iacute; es cierto que algo estaba cambiando en el cine con pel&iacute;culas como 'El verdugo' (Luis Garc&iacute;a Berlanga, 1963) y 'La caza' (Carlos Saura, 1966) en un momento en que tambi&eacute;n se sumaban a esta &ldquo;apertura&rdquo; Jos&eacute; Antonio Bardem y Antonio Buero Vallejo (8).
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                    alt="Bilbao, 11 de marzo de 1937. La imagen del sufrimiento de los niños y sus madres sobreviviendo solos mientras los hombres iban a la guerra fue muy pronto captada por fotoperiodistas como Philip Seymour “Chim”. La muerte del padre, el héroe de esta imagen de “Chim” vendida a “Associated Press of America”, fue un drama real con el que tuvieron que vivir los más indefensos. Imágenes como estas contribuyeron a sensibilizar a la opinión pública internacional, que se mostró proclive a las evacuaciones (Biblioteca Nacional)."
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                Bilbao, 11 de marzo de 1937. La imagen del sufrimiento de los niños y sus madres sobreviviendo solos mientras los hombres iban a la guerra fue muy pronto captada por fotoperiodistas como Philip Seymour “Chim”. La muerte del padre, el héroe de esta imagen de “Chim” vendida a “Associated Press of America”, fue un drama real con el que tuvieron que vivir los más indefensos. Imágenes como estas contribuyeron a sensibilizar a la opinión pública internacional, que se mostró proclive a las evacuaciones (Biblioteca Nacional).                            </span>
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        Una ret&oacute;rica de la paz en la que, a su manera, tambi&eacute;n cre&iacute;a Castresana, si bien desde la honestidad de quien despu&eacute;s de una vida dedicada a escribir no hab&iacute;a ganado -a decir de &Aacute;ngel Ortiz Alfau- ni &ldquo;un solo c&eacute;ntimo&rdquo; con sus novelas hasta la llegada de 'El otro &aacute;rbol de Guernica' en 1967, aunque la primera edici&oacute;n se la tuvo que sufragar &eacute;l mismo poniendo todos sus ahorros (9). Este modo de pensar se percibe con claridad en el pr&oacute;logo del libro, en el que habla de una &ldquo;Vizcaya entra&ntilde;able&rdquo; que &eacute;l sabe estigmatizada por roja y separatista. La misma que conoci&oacute; en su ni&ntilde;ez de parte de sus mayores, ya que su padre pertenec&iacute;a a Uni&oacute;n Republicana. Por ello, no nos parece casual que se encontrase tan c&oacute;modo en la piel del ni&ntilde;o que fue, el Santi Celaya de su novela (interpretado en la pel&iacute;cula por Jos&eacute; Manuel Barrio), ya que, protegido por su inocencia, pod&iacute;a hablar de ciertos temas que a&uacute;n eran un tab&uacute; para el r&eacute;gimen sin molestar a nadie. Empezando por esa &ldquo;representaci&oacute;n universal del sufrimiento infantil durante la guerra y el exilio&rdquo; a la que hace referencia Iker Gonz&aacute;lez Allende (10). De este modo, al centrar todo el relato en las vicisitudes de los ni&ntilde;os, los sucesos de 1936-1939 solo son el marco que se necesita para dar dimensi&oacute;n al protagonista y &eacute;l se empe&ntilde;a en convencernos de que no hay ning&uacute;n otro trasfondo:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El otro &aacute;rbol de Guernica es, en esencia, una novela de esperanza espa&ntilde;ola y una declaraci&oacute;n de amor a Vizcaya; una Vizcaya entra&ntilde;able, evocada y sensibilizada por la lejan&iacute;a, la guerra y la a&ntilde;oranza, y que adquiere en el desarrollo argumental la dimensi&oacute;n del protagonista </em>(11)<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        A rengl&oacute;n seguido, y por si quedaba alguna duda del af&aacute;n conciliador del autor de Trapagaran:
    </p><p class="article-text">
        <em>Este no es un libro de restas, sino de sumas, y ha sido escrito con la serenidad y la melancol&iacute;a de lo que ayer fue dolor en carne viva y hoy es historia, con el desasimiento de m&aacute;s de un siglo de distancia y con la esperanza de lo que une y no con pasi&oacute;n de lo que separa </em>(12).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La primera expedición de niños de la Guerra partió de Bilbao el 20 de marzo de 1937 y se dirigió a Bermeo para embarcar en los destructores británicos “Campbell” y “Blanche” con destino a la Isla de Oléron, en la costa francesa. Se trataba de un total de 450, entre los que estaban los hermanos Luis y Begoña de Castresana. En la imagen, los niños esperan en el puerto de Bermeo a ser embarcados (Biblioteca Nacional)."
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                La primera expedición de niños de la Guerra partió de Bilbao el 20 de marzo de 1937 y se dirigió a Bermeo para embarcar en los destructores británicos “Campbell” y “Blanche” con destino a la Isla de Oléron, en la costa francesa. Se trataba de un total de 450, entre los que estaban los hermanos Luis y Begoña de Castresana. En la imagen, los niños esperan en el puerto de Bermeo a ser embarcados (Biblioteca Nacional).                            </span>
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        Con estos mimbres 'El otro &aacute;rbol de Guernica' pronto llamar&iacute;a la atenci&oacute;n de la maquinaria propagand&iacute;stica del r&eacute;gimen, ganando el premio nacional de literatura en 1967 y, a instancias de Carlos Robles Piquer -cu&ntilde;ado del ministro Manuel Fraga, que estaba tanto en el jurado como en la Direcci&oacute;n General de Cultura Popular y Espect&aacute;culos, donde hab&iacute;a sustituido al frente de la misma al coronel Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a Escudero -, fue propuesta para ser llevada al cine con la pretensi&oacute;n de que sirviese a los fines de esa pol&iacute;tica de conciliaci&oacute;n con la que el tardofranquismo pretend&iacute;a cerrar las heridas de la Guerra Civil: &ldquo;La citada novela contiene valores muy positivos que ser&iacute;a de transcendente inter&eacute;s llevar al cine, buscando as&iacute; una mayor difusi&oacute;n del esp&iacute;ritu de la obra y de su eficacia pol&iacute;tica, particularmente en cuanto se refiere a la integraci&oacute;n de espa&ntilde;oles de diferentes regiones&rdquo; (13). Esa espa&ntilde;olidad del personaje de Santi era indudable en el texto de Castresana.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no puede extra&ntilde;arnos que de una historia que serv&iacute;a &uacute;nicamente como marco de la vida y madurez del protagonista se pasase a abordar de modo integrador los problemas de multiculturalidad del Estado, donde a&uacute;n persist&iacute;a la cuesti&oacute;n de las nacionalidades hist&oacute;ricas duramente reprimidas e ilegalizadas desde la victoria de los franquistas en 1939 (14). Este objetivo requer&iacute;a de unos guionistas avezados en los entresijos de contentar a la censura como Pedro Mas&oacute; y Florentino Soria, que se movieron en un juego de equilibrios para que el resultado no resultase ni comprometido ni molesto, habida cuenta de que se trataba de un material muy sensible porque se tocaba el mito de la &ldquo;Cruzada&rdquo;. De hecho, el guion ser&iacute;a determinante para (como sugerir&iacute;a Mas&oacute;, que tambi&eacute;n se encargar&iacute;a de la producci&oacute;n) acogerse al proteccionismo del r&eacute;gimen, lo que conllevaba indudables ventajas como &ldquo;cr&eacute;ditos sindicales, clasificaci&oacute;n de filmes por su afinidad [&hellip;], premios ministeriales&rdquo;, etc. (15).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La fotografía de los niños en la cubierta del destructor “Campbell” camino de un exilio forzoso tenía una enorme carga simbólica. Precisamente, este fue el barco en el que viajaron Luis de Castresana y su hermana. La primera vez que los destroyers británicos trasladaron niños por petición de las autoridades vascas fue el 30 de diciembre de 1936. Ese día acompañaban a sus madres en una expedición a San Juan de Luz para ser entregados a los representantes del gobierno de Franco buscando asentar una política de canjes que pretendía evitar el bombardeo de poblaciones civiles, a lo que no accederían nunca los rebeldes (Biblioteca Nacional)."
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                La fotografía de los niños en la cubierta del destructor “Campbell” camino de un exilio forzoso tenía una enorme carga simbólica. Precisamente, este fue el barco en el que viajaron Luis de Castresana y su hermana. La primera vez que los destroyers británicos trasladaron niños por petición de las autoridades vascas fue el 30 de diciembre de 1936. Ese día acompañaban a sus madres en una expedición a San Juan de Luz para ser entregados a los representantes del gobierno de Franco buscando asentar una política de canjes que pretendía evitar el bombardeo de poblaciones civiles, a lo que no accederían nunca los rebeldes (Biblioteca Nacional).                            </span>
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        Y siguiendo con este juego de equilibrios imposibles que no se hubieran resuelto sin el inter&eacute;s del propio Carlos Robles -que acab&oacute; accediendo a las pretensiones de Mas&oacute;- cabe se&ntilde;alar que toda esta producci&oacute;n se acab&oacute; convirtiendo en un trasunto de la pol&iacute;tica de memoria del tardofranquismo, que casi hizo coincidir el estreno de la pel&iacute;cula con una reedici&oacute;n de la novela de 200.000 ejemplares a cargo del C&iacute;rculo de Lectores, a la que seguir&iacute;a casi inmediatamente otra (la 9&ordf; Edici&oacute;n) de la Editorial Prensa Espa&ntilde;ola (16). Tampoco era casual que esta historia de ni&ntilde;os que se ven abocados al exilio con toda su carga emotiva tuviese su reflejo cinematogr&aacute;fico precisamente en 1969, cuando el r&eacute;gimen celebraba los &ldquo;treinta a&ntilde;os de paz&rdquo;, coyuntura que ser&iacute;a aprovechada para promover un cacareado indulto de todos los delitos que se le imputaban al bando perdedor entre 1936 y 1939, responsabilidades que, por otra parte, ya se hab&iacute;an extinguido de sobra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La paz&rdquo; se hab&iacute;a convertido as&iacute; en un mantra con el que pretendi&oacute; legitimarse la dictadura franquista en su periodo final (17). Pero todo sonaba tan absurdo a esas alturas que la sociedad ya no estaba para estas cosas y la pel&iacute;cula, a pesar de sus buenas cr&iacute;ticas, no obtuvo el &eacute;xito esperado debido a que, como dice Fernando Gonz&aacute;lez, &ldquo;el p&uacute;blico de masas parec&iacute;a m&aacute;s interesado en el &lsquo;destape&rsquo; que en cuestiones ideol&oacute;gicas&rdquo; (18) . Por cierto, un tipo de cine en el que descollar&iacute;a una de las compa&ntilde;eras de Santi, aquella Montse de la que se enamorar&iacute;a en el colegio Fleury: la infortunada actriz <a href="https://diario16plus.com/sandra-mozarowsky-la-joven-que-pago-con-su-vida-por-quedarse-supuestamente-embarazada-de-juan-carlos-i/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Sandra Mozarowsky</a>, fallecida en extra&ntilde;as circunstancias a los 18 a&ntilde;os. Sin embargo, la novela si toc&oacute; la fibra m&aacute;s sensible de aquellos miles de ni&ntilde;os, muchos de ellos vascos, que como Castresana sufrieron los padecimientos de separarse de sus padres y ser enviados al Reino Unido, Francia, B&eacute;lgica o la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, visibilizando por primera vez aquella memoria com&uacute;n y adquiriendo una cohesi&oacute;n que no volver&iacute;an a sentir hasta casi 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando naci&oacute; la Asociaci&oacute;n de Ni&ntilde;os Vascos Evacuados el 37 (19).
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la pel&iacute;cula, su propio nombre, que por algo era el mismo del libro, ya se prestaba a la manipulaci&oacute;n, 'El otro &aacute;rbol de Guernica', como si de este si se quisiese hablar y del otro -s&iacute;mbolo del autogobierno vasco y de la villa que hab&iacute;a sido arrasada por la aviaci&oacute;n rebelde durante la GCE- nada en absoluto. Y lo hace de un modo sibilino a trav&eacute;s de un esfuerzo narrativo que contribuye a difuminar cuestiones complejas para que cale en un p&uacute;blico proclive (&iquest;qui&eacute;n no lo es?) a conectar con la mirada de un ni&ntilde;o, con sus anhelos y emociones, que se duerme, despu&eacute;s de mirar una foto del &aacute;rbol junto a otra de sus padres, pensando en los bombardeos que en ese momento deben atormentarles. Una conexi&oacute;n que no deja lugar a dudas gracias al inteligente, y nada inocente, montaje de toda la secuencia, que nos lleva hasta la madre (Mar&iacute;a Fernanda D&rsquo;Oc&oacute;n) mientras esta redacta una carta a la luz de una vela en la intimidad de una cocina que termina totalmente a oscuras cuando las sirenas anuncian la llegada de los aviones. Historias reales de gran impacto emocional que la propaganda ha repetido hasta la saciedad incluso en nuestros d&iacute;as, como vemos en Ucrania o Gaza.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Estos bombarderos se nos muestran a trav&eacute;s del recurso de la transici&oacute;n entre planos por medio de im&aacute;genes de &eacute;poca que han sido elegidas, no por casualidad, para que no haya forma de discernir entre bandos y si alguien entendido en aeron&aacute;utica militar pudiese hacerlo distinguir&iacute;a en el brev&iacute;simo espacio de tiempo que dura la secuencia a una formaci&oacute;n de tres Savoia Marchetti SM.79 de la Aviaci&oacute;n Legionaria italiana tan oscuros y distantes que es imposible verles ninguna escarapela ni c&oacute;digo identificativo. La pel&iacute;cula arranca con una sucesi&oacute;n de im&aacute;genes de archivo de la GCE con sonidos de disparos y explosiones que se alternan con una versi&oacute;n de la popular canci&oacute;n <em>Boga Boga </em>cantada en castellano, pudiendo verse los nombres de algunos pueblos vizca&iacute;nos tal y como se los iban encontrando los vencedores al ser ocupados en 1937, entre otros (con la graf&iacute;a de la &eacute;poca), Lequeitio, Mungu&iacute;a, Valmaseda, Durango y por supuesto Guernica. A continuaci&oacute;n aparece un texto a modo de declaraci&oacute;n de intenciones que ahonda en esa supuesta conciliaci&oacute;n a la que hemos hecho referencia anteriormente:
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta pel&iacute;cula va dirigida a todos los espa&ntilde;oles: a los mayores y a los peque&ntilde;os, a los que lucharon en un bando y en otro, a los que han echado ra&iacute;ces en la tierra que les vio nacer y a los que viven lejos de la patria.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A la combinación del talento de Mariné como fotógrafo y la habilidad de Lazaga en los movimientos de cámara se debe la belleza de algunas de las escenas más simbólicas de la película, que son las que recrean la estancia de los niños en la colonia llamada “Maison Hereusse” en la isla de Oléron. Ellos serían los primeros de cientos de niños de la España republicana que fueron acogidos por los franceses en esta bonita isla atlántica hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial (SGM) (“El otro árbol de Guernica, 9ª Edición, Ed. Prensa Española)."
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                A la combinación del talento de Mariné como fotógrafo y la habilidad de Lazaga en los movimientos de cámara se debe la belleza de algunas de las escenas más simbólicas de la película, que son las que recrean la estancia de los niños en la colonia llamada “Maison Hereusse” en la isla de Oléron. Ellos serían los primeros de cientos de niños de la España republicana que fueron acogidos por los franceses en esta bonita isla atlántica hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial (SGM) (“El otro árbol de Guernica, 9ª Edición, Ed. Prensa Española).                            </span>
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        Por supuesto y como era previsible tampoco hay referencias al gabinete del presidente Jos&eacute; Antonio de Aguirre (que aparec&iacute;a en el pr&oacute;logo de la novela como &ldquo;Gobierno de Euzkadi&rdquo;), aut&eacute;ntico promotor de las evacuaciones por causas humanitarias, ni a ninguna de las organizaciones pol&iacute;ticas y sindicales leales a la Rep&uacute;blica, cuya propaganda en forma de carteles se encontraba por todas partes en el paisaje urbano del Bilbao de 1936-1937, que la pel&iacute;cula reduce &uacute;nicamente al ayuntamiento y su entorno m&aacute;s inmediato, donde las &uacute;nicas concesiones a lo vasco son la figura del <em>txistulari </em>que despide a los ni&ntilde;os al montar en el autob&uacute;s y las canciones <em>Hator hator</em> (esta s&iacute;, en <em>euskera</em>), de gran simbolog&iacute;a que se escucha mientras viajan camino de B&eacute;lgica, y las popular&iacute;simas &ldquo;Desde Santurce a Bilbao&rdquo;, &ldquo;No hay en el mundo puente colgante m&aacute;s elegante&rdquo; y<em> Agur Jaunak</em> -esta &uacute;ltima a los sones de la arm&oacute;nica en uno de los momentos m&aacute;s emotivos de la cinta- en la muerte de Eusebio. Todo lo dem&aacute;s est&aacute; cercenado de modo que, siguiendo la t&oacute;nica del juego de equilibrios imposible impuesto por la censura, resulta muy dif&iacute;cil saber de qu&eacute; se trata la historia que nos propone el filme m&aacute;s all&aacute; de que comienza en el <em>Botxo </em>y sucede durante la GCE. Bueno, eso y que Santi es del Athletic Club y luce la camisola rojiblanca en un partido jugado en el Fleury, que en la realidad era un orfanato dulcificado por la pluma del escritor.
    </p><p class="article-text">
        El personaje de Santi se nos muestra desde el principio como un l&iacute;der, a pesar de estar muy marcado por la separaci&oacute;n de sus padres y el miedo a los bombardeos, a lo que contribuye el obligado salto a la madurez de quien tiene que convertirse de golpe en &ldquo;tutor&rdquo; de su hermana Bego&ntilde;a (la a&ntilde;orada Inma de Santis). Forzado al silencio de quien se adentra en un pa&iacute;s desconocido como B&eacute;lgica y no domina a&uacute;n el idioma &mdash;curiosamente, el se&ntilde;or Dufour (Diego Hurtado), que le acoge en Bruselas, habla un castellano perfecto, a diferencia de su mujer, que s&oacute;lo sabe franc&eacute;s-, nos parece muy posible que lo que Castresana sintiese al marchar en 1937 no pudiese describirse en el cine m&aacute;s que con las bellas im&aacute;genes de Lazaga, que a ratos se nos aparecen como un simple y efectista recurso esc&eacute;nico, sin apenas di&aacute;logo, que el director catal&aacute;n maneja con buenos movimientos de c&aacute;mara. Pero todo es de un manique&iacute;smo nada inocente, el cual, unido a la sensibler&iacute;a que impregna la cinta, ha provocado que esta no haya envejecido nada bien.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Niños de la guerra en Bruselas en 1938 en una fotografía publicada en “La verdad sobre el otro árbol de Guernica” (en la primera fila, sexta por la derecha, puede verse a Begoña de Castresana). Su llegada a este país fue debida a la movilización de todas las organizaciones de izquierda, especialmente el Partido Socialista Belga (POB/BWP), a la que se sumarían sectores católicos, atendiendo a la llamada del cardenal Van Roey, arzobispo de Malinas, influenciado especialmente por el caso de los niños vascos, que fueron los primeros en llegar en 1937. A la caída del frente norte se produjo la repatriación de la mayoría de los niños acogidos por las familias católicas, mientras que el resto empezarían a regresar a partir de 1939 (https://fflc.ugt.org/)."
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                Niños de la guerra en Bruselas en 1938 en una fotografía publicada en “La verdad sobre el otro árbol de Guernica” (en la primera fila, sexta por la derecha, puede verse a Begoña de Castresana). Su llegada a este país fue debida a la movilización de todas las organizaciones de izquierda, especialmente el Partido Socialista Belga (POB/BWP), a la que se sumarían sectores católicos, atendiendo a la llamada del cardenal Van Roey, arzobispo de Malinas, influenciado especialmente por el caso de los niños vascos, que fueron los primeros en llegar en 1937. A la caída del frente norte se produjo la repatriación de la mayoría de los niños acogidos por las familias católicas, mientras que el resto empezarían a regresar a partir de 1939 (https://fflc.ugt.org/).                            </span>
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        Por otra parte, toda esa madurez del protagonista, fruto de sus propias experiencias vitales, se nos presenta con el objetivo &uacute;ltimo de convertir al ni&ntilde;o en &ldquo;un modelo de hombre de la Nueva Espa&ntilde;a&rdquo;-en nuestra opini&oacute;n, m&aacute;s en la pel&iacute;cula que en la propia novela, a pesar de que Iker Gonz&aacute;lez en su trabajo lo tiene claro desde el principio (20)- como si fuera la consecuencia de un camino inici&aacute;tico y no de una guerra, de modo que pronto estar&aacute; preparado para volver a su pa&iacute;s, que le recibir&aacute; con los brazos abiertos. Y da igual que deje atr&aacute;s a su maestro y tutor Segundo Mu&ntilde;oz (Jos&eacute; Montijano), el &uacute;nico de todos los adultos que tiene cierta enjundia, si exceptuamos a los matrimonios belgas que acogieron a los ni&ntilde;os o al personal del colegio donde se les intern&oacute;, cuando sabemos que en esta expedici&oacute;n hab&iacute;a m&aacute;s personal de apoyo, incluyendo dos m&eacute;dicos, nueve maestros (uno de ellos director) y maestras, dos cocineras, tres ayudantes de cocina y 11 auxiliares (21), para quienes, en caso de regresar, habr&iacute;a penas de inhabilitaci&oacute;n y/o reclusi&oacute;n que plantear&iacute;an al espectador una cuesti&oacute;n descorazonadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdad es que, salvo uno de los maestros cuyo nombre real era Gregorio Fern&aacute;ndez Mosquera, tampoco ten&iacute;an ning&uacute;n protagonismo en la novela, y si lo tuviesen, como el t&iacute;o L&aacute;zaro, combatiente republicano que falleci&oacute; en el hospital a causa de sus heridas, se le suprime en el guion directamente. El contraste entre Don Segundo -a quien Castresana tendr&iacute;a ocasi&oacute;n de ver a&ntilde;os despu&eacute;s en B&eacute;lgica, donde estableci&oacute; su domicilio forzado por las circunstancias- y los maestros que conocer&iacute;an los ni&ntilde;os a su regreso tuvo que ser muy grande, pues ya no habr&iacute;a m&aacute;s que retrocesos en la consideraci&oacute;n de la infancia, sujeta desde entonces a los cors&eacute;s de la escuela franquista a trav&eacute;s de docentes que proced&iacute;an de los propios cuadros de Falange (22). Es posible que durante este reencuentro con Segundo a comienzos de los a&ntilde;os setenta pudiese saber m&aacute;s cosas sobre el triste final del hombre que acogi&oacute; a su hermana en su casa, Pierre Gelders Bogaerts, a quien rindi&oacute; un sentido homenaje:
    </p><p class="article-text">
        <em>Monsieur Gelders era un gran, un buen hombre. Siempre le recuerdo con cari&ntilde;o y emoci&oacute;n. Dominaba tan perfectamente el flamenco como el franc&eacute;s. Era socialista y durante la ocupaci&oacute;n nazi ayud&oacute; en la Resistencia. Un d&iacute;a fueron a buscarle los de la Gestapo, se lo llevaron y Monsieur Gelders desapareci&oacute; para siempre </em>(23).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los hermanos Luis y Begoña de Castresana junto a la familia Gelders. La niña fue extraordinariamente acogida por esta familia, cuyo padre, Pierre, a la derecha de la imagen, estaba muy comprometido con el POB/BWP. Al llegar la SGM y ser invadido su país por los nazis se sumó a la resistencia, siendo detenido y asesinado sin que supiesen más de él. Luis de Castresana rinde un sentido homenaje a su memoria (“El otro árbol de Guernica, 9ª Edición, Ed. Prensa Española)."
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                Los hermanos Luis y Begoña de Castresana junto a la familia Gelders. La niña fue extraordinariamente acogida por esta familia, cuyo padre, Pierre, a la derecha de la imagen, estaba muy comprometido con el POB/BWP. Al llegar la SGM y ser invadido su país por los nazis se sumó a la resistencia, siendo detenido y asesinado sin que supiesen más de él. Luis de Castresana rinde un sentido homenaje a su memoria (“El otro árbol de Guernica, 9ª Edición, Ed. Prensa Española).                            </span>
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        Castresana no quiso hacer p&uacute;blicas sus discrepancias sobre como hab&iacute;an tratado a su novela en el cine, pero si lo hizo en privado, ya que, a diferencia de los censores del r&eacute;gimen, &eacute;l si cre&iacute;a sinceramente en la pol&iacute;tica de conciliaci&oacute;n. Florentino Soria dijo que no le gust&oacute; que se rechazase el primer guion y que por ello hizo llegar su protesta (24). A pesar de que manifest&oacute; su alegr&iacute;a por llevarla a la gran pantalla, e incluso sigui&oacute; de cerca el rodaje (25), se sabe que no fue de su agrado que mutilasen las partes referentes a la reacci&oacute;n de los ni&ntilde;os cuando conocen que la guerra ha terminado y su llegada a Ir&uacute;n, sobre todo por eliminar todo atisbo de lealtad a los suyos &mdash;obviamente, la censura no pod&iacute;a consentir ninguna muestra de apoyo a la causa republicana- y la parte correspondiente al di&aacute;logo de despedida de los ni&ntilde;os con el maestro Gregorio y un representante consular espa&ntilde;ol llamado D&aacute;maso en el Fleury. Y todo porque ambos insinuaban que no pod&iacute;an volver a causa de represalias (26). Sin embargo, Castresana se mostrar&iacute;a en esto como en todo muy tibio y conciliador con el &aacute;nimo de no molestar a nadie. Sin duda, en su &aacute;nimo pesar&iacute;a m&aacute;s el gran &eacute;xito de su novela, que supon&iacute;a su definitiva consagraci&oacute;n como escritor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hab&iacute;an pasado treinta a&ntilde;os de aquella expedici&oacute;n de ni&ntilde;os, a&uacute;n no eran tiempos para hacer declaraciones heroicas, que no iban con &eacute;l, sino medidas e incluso subliminales; adem&aacute;s &iquest;por qu&eacute; tendr&iacute;a que hacerlas? Hab&iacute;a sido v&iacute;ctima de la guerra y se hab&iacute;a convertido en un superviviente que, tras su regreso de B&eacute;lgica en 1939, se hab&iacute;a visto abocado a buscarse la vida como pudo, siendo muchos los oficios que se le conocen: aprendiz de electricista en la Naval de Sestao, pe&oacute;n de alba&ntilde;il, traductor de franc&eacute;s, representante de circo, mecan&oacute;grafo, empleado en una oficina de seguros, oficinista y traductor de ingl&eacute;s en un importador de autom&oacute;viles. Trabajaba de d&iacute;a y quitaba horas al sue&ntilde;o para escribir de noche. Hizo el servicio militar en Madrid y luego se fue a Francia y a otros pa&iacute;ses, donde perfeccion&oacute; su dominio de idiomas (hablaba fluidamente franc&eacute;s, flamenco, ingl&eacute;s y neerland&eacute;s). En 1953 se cas&oacute; en Bilbao con Carmen Simpson Zaratiegui (hija del director de la compa&ntilde;&iacute;a de seguros para la que trabajaba en Limpias) y su suerte cambi&oacute;, pudiendo por fin establecerse en Madrid como le hab&iacute;a aconsejado P&iacute;o Baroja, frecuentando c&iacute;rculos literarios, si bien para vivir de su pluma tuvo que hacerse periodista, una profesi&oacute;n denostada entonces que era &ldquo;cosa de saltimbanquis&rdquo;, como le dir&iacute;an a Jos&eacute; Luis Balb&iacute;n cuando hizo lo propio (27). Se traslad&oacute; a Londres como corresponsal de <em>Hierro</em> y <em>Alc&aacute;zar</em>. All&iacute; fue agregado cultural de la embajada y tambi&eacute;n trabaj&oacute; para la agencia del Movimiento Pyresa. Luego cubri&oacute; la informaci&oacute;n para <em>Pueblo</em> en &Aacute;msterdam y Londres, participando en una expedici&oacute;n cient&iacute;fica al Casquete Polar &Aacute;rtico. Tras su etapa de corresponsal de guerra en Oriente Medio fue sustituido por el periodista Vicente Tal&oacute;n, quien dijo que pensaba en vasco y que para &eacute;l no contaban para nada las adscripciones pol&iacute;ticas (28).&nbsp;
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                    alt="El maestro Don Segundo, interpretado por José Montijano, representa a la extraordinaria generación de maestros republicanos que se vieron abocados al exilio y su afecto e influencia en los niños es innegable, preocupándose por atender sus problemas durante su difícil adaptación al internado “Fleury”, transmitiéndoles del mejor modo posible las duras noticias que llegaban de casa. Personas como él serían la única conexión con el mundo que habían dejado atrás y al que aquellos educadores no podrían volver hasta pasados muchos años, si es que lo hicieron alguna vez (“El otro árbol de Guernica, 9ª Edición, Ed. Prensa Española)."
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                El maestro Don Segundo, interpretado por José Montijano, representa a la extraordinaria generación de maestros republicanos que se vieron abocados al exilio y su afecto e influencia en los niños es innegable, preocupándose por atender sus problemas durante su difícil adaptación al internado “Fleury”, transmitiéndoles del mejor modo posible las duras noticias que llegaban de casa. Personas como él serían la única conexión con el mundo que habían dejado atrás y al que aquellos educadores no podrían volver hasta pasados muchos años, si es que lo hicieron alguna vez (“El otro árbol de Guernica, 9ª Edición, Ed. Prensa Española).                            </span>
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        Tambi&eacute;n colabor&oacute; con <em>La estafeta literaria </em>y <em>Blanco y Negro. </em>Despu&eacute;s de ganar el Nacional de Literatura en 1967, gan&oacute; el Fastenrath de 1969 con &ldquo;Catalina de Erauso, la monja alf&eacute;rez&rdquo; y luego se present&oacute; al Planeta en 1970 con &ldquo;Retrato de una bruja&rdquo;, que perdi&oacute; por un voto. Por aquel entonces, ya se dedicaba en exclusiva a la literatura. De regreso a Bilbao con su familia, se puso a estudiar<em> euskera </em>y a pintar al &oacute;leo, que fue tabla de salvaci&oacute;n tras el fallecimiento de su mujer. Muri&oacute; en el hospital de Basurto en 1986 dejando tras &eacute;l una extensa obra en la que se incluyen miles de art&iacute;culos, dos docenas de cuentos y m&aacute;s de 20 libros. Finalizar con esta biograf&iacute;a de Castresana nos hace entender un poco mejor a la persona y sus circunstancias, las de un hombre que siempre vivi&oacute; del fruto de su trabajo, sin lujos, que lo arriesg&oacute; todo a una carta, que ser&iacute;a la de su revelaci&oacute;n como escritor, y con las 50.000 pesetas que ten&iacute;a ahorradas pudo publicar la 1&ordf; Edici&oacute;n de &ldquo;El otro &aacute;rbol de Guernica&rdquo;. Un gran &eacute;xito que quiz&aacute;s no fue suficiente para ahogar los fantasmas que le atenazaban y que el r&eacute;gimen aprovechar&iacute;a para blanquearse con su ret&oacute;rica de la paz que &eacute;l se crey&oacute; (o m&aacute;s bien quiso creerse) con la inocencia del ni&ntilde;o que march&oacute; a B&eacute;lgica en 1937.
    </p><p class="article-text">
        En nuestros tiempos, cuando muchos de los que vivieron la transici&oacute;n quieren apuntarse a esa llamada &ldquo;oposici&oacute;n silenciosa&rdquo; al franquismo, que no es m&aacute;s que una falacia y un autoenga&ntilde;o como dice Gregorio Mor&aacute;n (29), lo m&aacute;s f&aacute;cil es poner etiquetas a todo el mundo, incluyendo a verdaderos intelectuales como Luis de Castresana, que incluso fue colaborador de &ldquo;La clave&rdquo;, adonde lleg&oacute; como guionista del propio Balb&iacute;n, quien le ten&iacute;a entre sus principales mentores (30). Y no vamos a cuestionar la influencia que aquel y otros espacios tuvieron en una ciudadan&iacute;a m&aacute;s libre y formada. Si de lo que se trata es de que fue franquista por omisi&oacute;n, al menos tuvo la dignidad de ser &eacute;l mismo siempre y no sumarse, como tantos arribistas de &uacute;ltima hora, a los cuadros de los partidos tras la muerte del dictador, pues su &uacute;nica militancia fue la cultura. De lo dem&aacute;s no quer&iacute;a saber nada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Repatriación de niños de la guerra en 1939 (Archivo General de la Administración [AGA], vía https://www.memoires-en-jeu.com/). De su recepción se encargaba Asistencia Social, organización fundada por la Falange en 1937 que colaboró con la Junta de Protección de Menores hasta convertirse en la mejor imagen de la propaganda de un régimen que se dulcificaba con el trabajo de estas mujeres que se nos muestran recogiendo con entusiasmo a los niños “robados”. Pero para que esto fuese realidad tuvieron que colaborar diversas organizaciones internacionales bajo la coordinación de la Cruz Roja. Alonso Carballés cifra en unos 500 los niños que no regresaron a España y se quedaron en Bélgica por diversas razones, incluyendo cuestiones relacionadas con la orfandad y la miseria a la que se vieron abocadas muchas familias en la posguerra y, también hay que decirlo, la apropiación de algunas de sus familias de adopción, que no quisieron devolverlos."
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                Repatriación de niños de la guerra en 1939 (Archivo General de la Administración [AGA], vía https://www.memoires-en-jeu.com/). De su recepción se encargaba Asistencia Social, organización fundada por la Falange en 1937 que colaboró con la Junta de Protección de Menores hasta convertirse en la mejor imagen de la propaganda de un régimen que se dulcificaba con el trabajo de estas mujeres que se nos muestran recogiendo con entusiasmo a los niños “robados”. Pero para que esto fuese realidad tuvieron que colaborar diversas organizaciones internacionales bajo la coordinación de la Cruz Roja. Alonso Carballés cifra en unos 500 los niños que no regresaron a España y se quedaron en Bélgica por diversas razones, incluyendo cuestiones relacionadas con la orfandad y la miseria a la que se vieron abocadas muchas familias en la posguerra y, también hay que decirlo, la apropiación de algunas de sus familias de adopción, que no quisieron devolverlos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        'El otro &aacute;rbol de Guernica' fue producida por CB Films y se estren&oacute; el 21 de noviembre de 1969 en Bilbao con gran despliegue de prensa, que sigui&oacute; las evoluciones de los ni&ntilde;os actores, primero en el ayuntamiento, luego en Gernika con visita a la Casa de Juntas incluida, para finalizar en el teatro Trueba, donde se proyectar&iacute;a a las 07:30 h. Despu&eacute;s le sigui&oacute; Madrid el 1 de diciembre y Barcelona el 26 de enero del a&ntilde;o siguiente. Las cr&iacute;ticas fueron un tanto dispares, sobre todo en Madrid, a pesar de la t&oacute;nica general positiva. En Francia y B&eacute;lgica, en cambio, hiri&oacute; algunas sensibilidades al convertir lo que hab&iacute;a sido un acto de solidaridad de aquellos pa&iacute;ses durante la GCE en una suerte de secuestro en el que Santi ten&iacute;a que estar constantemente defendi&eacute;ndose por la necesidad de mostrar esa espa&ntilde;olidad que, en el fondo, es el verdadero atributo de la pel&iacute;cula, tal y como quer&iacute;an los ide&oacute;logos del r&eacute;gimen (31).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Tabernilla, Asociación Sancho de Beurko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/tardofranquismo-lleva-cine-arbol-guernica-pedro-lazaga-1969_132_10637127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Oct 2023 19:45:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tardofranquismo lleva al cine 'El otro árbol de Guernica'. La  novela de Luis de Castresana sobre los niños de la guerra]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Sordo' (Alfonso Cortés-Cavanillas, 2019): La caza sin cuartel del maquis se convierte en un 'spaguetti western']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/sordo-alfonso-cortes-cavanillas-caza-cuartel-maquis-convierte-spaguetti-western_132_10591526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dee4c9d5-7b84-4cdb-bdc8-46314de9afc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Sordo&#039; (Alfonso Cortés-Cavanillas, 2019): La caza sin cuartel del maquis se convierte en un &#039;spaguetti western&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tiene ritmo, está excelentemente rodada y nos muestra un gran trabajo técnico, pero la inclusión de anacronismos con el ánimo de transgredir los límites del género hace que cruce algunas líneas rojas que a nosotros nos han acabado sacando de la trama"</p></div><p class="article-text">
        En estas fechas se cumple el 79&ordm; aniversario de la llamada operaci&oacute;n Reconquista de Espa&ntilde;a, la m&aacute;s importante llevada a cabo por la guerrilla antifranquista, que tuvo su epicentro en la Vall&nbsp;d'Aran (Lleida) del 19 al 24 de octubre de 1944 y fue precedida por varias infiltraciones en zonas de Girona, Huesca y Navarra, contabilizando entre 4.000 y 5.000 combatientes que se encontraban en Francia formando parte de varias brigadas bajo control de la Agrupaci&oacute;n de Guerrilleros Espa&ntilde;oles (AGE). 
    </p><p class="article-text">
        Esta organizaci&oacute;n, cuyo l&iacute;der era el pamplon&eacute;s <a href="https://forodelahistoria.com/jesus-monzon-y-la-invasion-del-valle-de-aran" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Jes&uacute;s Monz&oacute;n Reparaz</a><strong>,</strong> segu&iacute;a consignas de la Uni&oacute;n Nacional Espa&ntilde;ola (UNE), liderada por el Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE), que se empe&ntilde;ar&iacute;a en sostener la lucha armada en Espa&ntilde;a manteniendo, incluso despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial (SGM), una postura maximalista que le acabar&iacute;a alejando del resto del exilio republicano. Los enfrentamientos se sucedieron por toda la frontera y provocaron la reacci&oacute;n fulminante del r&eacute;gimen, que reuni&oacute; en los Pirineos unos 50.000 hombres sin que hubiese, a pesar de lo que esperaba Monz&oacute;n, ninguna reacci&oacute;n significativa de la poblaci&oacute;n civil (que fue francamente hostil en alg&uacute;n caso), ni mucho menos de las fuerzas aliadas, que no contemplaban una intervenci&oacute;n contra el Gobierno del general Francisco Franco. Finalmente, fracasar&iacute;an estas operaciones y el grueso de la fuerza se retirar&iacute;a a sus bases de partida, pero la lucha se prolongar&iacute;a por todo el pa&iacute;s algunos a&ntilde;os m&aacute;s. El pragmatismo de la 'realpolitik<em>' </em>y la nuevas alianzas de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (URSS) acabar&iacute;an frenando el entusiasmo de estos grupos guerrilleros que hab&iacute;an surgido al final de la SGM tanto en Francia como en Italia (1). A partir de entonces, los que hab&iacute;a en Espa&ntilde;a ser&iacute;an acosados y perseguidos sin cuartel, principalmente por la Guardia Civil.
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                    alt="Los personajes de Vicente Roig (Hugo Silva) y Anselmo Rojas (Asier Etxeandia) eran, junto al de Rosa Ribagorda, fundamentales en la trama y proceden del cómic homónimo, donde Vicente era Roberto. Su estética paramilitar es más propia del arquetipo de revolucionario que han popularizado el cine y los videjuegos, lo que puede conectar con un público más joven que carece de referencias sobre la Guerra Civil Española (GCE) y la inmediata posguerra (http://www.eldiariotorrelavega.es/)."
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                Los personajes de Vicente Roig (Hugo Silva) y Anselmo Rojas (Asier Etxeandia) eran, junto al de Rosa Ribagorda, fundamentales en la trama y proceden del cómic homónimo, donde Vicente era Roberto. Su estética paramilitar es más propia del arquetipo de revolucionario que han popularizado el cine y los videjuegos, lo que puede conectar con un público más joven que carece de referencias sobre la Guerra Civil Española (GCE) y la inmediata posguerra (http://www.eldiariotorrelavega.es/).                            </span>
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        Si bien estas operaciones de la Vall&nbsp;d'Aran han sido tratadas por el cine documental en varias ocasiones (2), no ha sido as&iacute; en la ficci&oacute;n, que solo lo ha hecho en una ocasi&oacute;n y muy tangencialmente en la pel&iacute;cula 'Sordo' (Alfonso Cort&eacute;s-Cavanillas, 2019). El filme comienza con un texto que nos introduce en la historia, pero lo hace de modo un tanto confuso al aludir a la infiltraci&oacute;n de grupos guerrilleros en la frontera &ldquo;meses antes&rdquo;, cuando sabemos que durante el verano de 1944 los guerrilleros espa&ntilde;oles en Francia se encontraban combatiendo al Ej&eacute;rcito alem&aacute;n. Esta cuesti&oacute;n queda definitivamente aclarada al comienzo de la acci&oacute;n, que nos presenta precisamente a &ldquo;una de esas partidas guerrilleras&rdquo; en una zona sin concretar del Pirineo el 8 de octubre de ese a&ntilde;o, fecha que si se corresponde con las primeras infiltraciones en el Pa&iacute;s Vasco y Navarra. A continuaci&oacute;n sucede una escaramuza que nos muestra a un Imanol Arias en el papel de un veteran&iacute;simo sargento al mando de un pelot&oacute;n de soldados de reemplazo emboscando y siendo emboscado a su vez por unos maquis de la UNE, cuya est&eacute;tica se nos asemeja m&aacute;s al guerrillero castrista de Sierra Maestra de finales de los a&ntilde;os 50, con pelos y barbas de haber estado bastante tiempo en el monte que no se corresponden con las im&aacute;genes que tenemos de estos grupos acantonados al final de la SGM en las localidades fronterizas del lado franc&eacute;s. Poblaciones en las que esperaban la oportunidad de pasar al otro lado bajo la cobertura (que no les hac&iacute;a falta en exceso, ya que el gobierno de Charles De Gaulle no controlaba a&uacute;n su vertiente de los Pirineos) de trabajar de le&ntilde;adores en los llamados 'Chantiers<em>'</em>, explotaciones forestales auspiciadas por las organizaciones antifranquistas para servir de refugio a los perseguidos y de base a los grupos armados (3).&nbsp;
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                    alt="Guerrilleros de la 35ª Brigada en las jornadas previas a la operación Reconquista. Esta unidad nos sirve de ejemplo, pues fue una de las que progresó por el Pirineo navarro en las fechas en las que transcurre la acción de “Sordo”. Véase que todos están afeitados con el pelo corto y arreglado y visten una mezcla de prendas civiles y militares, principalmente francesas. La prenda de cabeza habitual de la guerrilla era la boina. Para pasar la frontera llevarían su equipo en mochilas del tipo Bergham o directamente encima con la manta cruzada (https://www.uab.cat/)."
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                Guerrilleros de la 35ª Brigada en las jornadas previas a la operación Reconquista. Esta unidad nos sirve de ejemplo, pues fue una de las que progresó por el Pirineo navarro en las fechas en las que transcurre la acción de “Sordo”. Véase que todos están afeitados con el pelo corto y arreglado y visten una mezcla de prendas civiles y militares, principalmente francesas. La prenda de cabeza habitual de la guerrilla era la boina. Para pasar la frontera llevarían su equipo en mochilas del tipo Bergham o directamente encima con la manta cruzada (https://www.uab.cat/).                            </span>
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        Pronto descubrimos que este aspecto sucio y descuidado de los maquis (por ejemplo, la boina que un vasco como el actor Asier Etxeandia se pone de cualquier manera) no es casual ni denota dejadez del departamento de vestuario, sino que es algo buscado para acentuar una estructura narrativa que conecte con el estilo de 'spaghetti western' que impregna toda la cinta, cuyo guion se basa en la novela gr&aacute;fica hom&oacute;nima de Rayco Pulido y David Mu&ntilde;oz, quienes han creado al protagonista: un guerrillero llamado Anselmo Rojas que pierde el oido a consecuencia de una explosi&oacute;n y se ve abocado a una huida en soledad acosado por sus propios fantasmas y un enemigo implacable (4). Pero el c&oacute;mic tiene una absoluta libertad creativa para mostrarnos a los personajes a trav&eacute;s del dibujo que los caricaturiza de la que carece el cine y, precisamente por ello, esper&aacute;bamos para esta producci&oacute;n de &eacute;poca un vestuario bastante m&aacute;s realista que ver reproducido el arquetipo de revolucionario sudamericano que todos tenemos en mente, aunque hemos de reconocer que este maquis que se nos presenta de modo bastante esquem&aacute;tico conecta bien con la novela gr&aacute;fica en la que se inspira. Tambi&eacute;n constatamos alguna concesi&oacute;n a la fidelidad hist&oacute;rica al equipar a los contendientes con una mezcla de materiales alemanes y brit&aacute;nicos de la SGM (cantimploras, cartucheras y armas como los subfusiles Sten y Mp 40, propias de los maquis procedentes de Francia) y espa&ntilde;oles en el caso del ej&eacute;rcito regular (uniformes de inmediata posguerra, correajes de reglamento 1943, fusiles del tipo &ldquo;Mauser&rdquo; y subfusiles &ldquo;Coru&ntilde;a&rdquo;), pero los personajes m&aacute;s secundarios y los extras no est&aacute;n debidamente tratados y se echa en falta la asesor&iacute;a de especialistas en recreaci&oacute;n hist&oacute;rica, algo que se hace en no pocas producciones cinematogr&aacute;ficas, aunque no siempre se les escuche.&nbsp;
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                    alt="Otra imagen que hubiera podido servir para vestuario, en esta ocasión de guerrilleros de la 21ª Brigada en la previa a la invasión de la Vall d&#039;Aran, cuya misión era progresar por el valle del río Gállego, en el pirineo oscense, con el fin de llegar a Vielha. Algunos llevan brazaletes de las Forces françaises de l´interieur (FFI)

 (https://caudelguille.net/38-myblog/myblog/816-maquis-i-emboscats-14-la-invasio-de-la-vall-d-aran-relatada-per-tres-soldats-de-lleva)."
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                Otra imagen que hubiera podido servir para vestuario, en esta ocasión de guerrilleros de la 21ª Brigada en la previa a la invasión de la Vall d&#039;Aran, cuya misión era progresar por el valle del río Gállego, en el pirineo oscense, con el fin de llegar a Vielha. Algunos llevan brazaletes de las Forces françaises de l´interieur (FFI)

 (https://caudelguille.net/38-myblog/myblog/816-maquis-i-emboscats-14-la-invasio-de-la-vall-d-aran-relatada-per-tres-soldats-de-lleva).                            </span>
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        Sin embargo, no piense el lector que hay fraude alguno en esto, ya que, como dice el propio Etxeandia, &ldquo;el filme no habla del maquis ni de lo que pas&oacute; tras la Guerra Civil. Eso es tan solo el marco en el que se desarrolla la historia y la excusa para contar mucho m&aacute;s. M&aacute;s bien se trata (de) un 'western 'y algo nuevo y diferente&rdquo; (5). En consonancia con esta est&eacute;tica atrevida y transgresora, los pelos y las barbas de algunos actores nos llevan m&aacute;s hacia los a&ntilde;os 60 de aquellas pel&iacute;culas rodadas en Madrid o en Almer&iacute;a que a la frontera franco-espa&ntilde;ola de 1944. Obviamente, es lo que se pretend&iacute;a, como se&ntilde;ala el propio director Alfonso Cort&eacute;s-Cavanillas, quien &ldquo;siempre hab&iacute;a querido hacer una pel&iacute;cula del Oeste en Espa&ntilde;a&rdquo; (6). Pero cuando ambos fueron entrevistados durante la campa&ntilde;a de promoci&oacute;n de 'Sordo' poco imaginaban que todo este atrevimiento trufado de anacronismos a la hora de abordar la tem&aacute;tica de la Guerra Civil espa&ntilde;ola y la posguerra como marco de una pel&iacute;cula a lo Tarantino acabar&iacute;a creando tendencia con 'Malnazidos' (Alberto del Toro y Javier Ruiz Caldera, 2022), que sigue este camino de violencia hasta llevarlo a l&iacute;mites de aut&eacute;ntico paroxismo y sin pretensi&oacute;n hist&oacute;rica alguna ni en vestuario ni en nada.&nbsp;
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                    alt="En escenas como la del puente se aprovecha perfectamente la sequía en el entorno del embalse del Ebro para ofrecernos cierto estilo mexicano que nos recuerda al Sam Peckinpah de “Grupo Salvaje”. La mezcla de autores y estilos hacen de “Sordo” un producto ecléctico y libre en el que se han asumido los riesgos, anacronismos incluidos."
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                En escenas como la del puente se aprovecha perfectamente la sequía en el entorno del embalse del Ebro para ofrecernos cierto estilo mexicano que nos recuerda al Sam Peckinpah de “Grupo Salvaje”. La mezcla de autores y estilos hacen de “Sordo” un producto ecléctico y libre en el que se han asumido los riesgos, anacronismos incluidos.                            </span>
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        Como habr&aacute; quien alegue que nadie se fija en los detalles del vestuario (de hecho, ning&uacute;n cr&iacute;tico de cine ha comentado nada al respecto), proponemos al lector que compare las im&aacute;genes de 'Sordo' con las de los aut&eacute;nticos maquis de la UNE que acompa&ntilde;an a este art&iacute;culo y las del <a href="https://www.publico.es/public/les-guerrilles-antifranquistes-tornen-val-d-aran-78-anys-despres-operacio-reconquesta.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">78&ordm; Aniversario de la Operaci&oacute;n Reconquista en escenarios naturales de la Vall&nbsp;d'Aran</a>, que fueron posibles gracias al trabajo de los grupos de recreaci&oacute;n de las asociaciones Primera L&iacute;nea y Sancho de Beurko y tuvieron amplio eco en distintos medios y <a href="https://www.facebook.com/watch/?v=786777252610203" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">redes sociales</a>. De este modo, nuestra propuesta de hoy pasa por convertirnos en espectadores de un modo activo para contribuir a luchar contra el olvido deconstruyendo la imagen de la guerrilla antifranquista que refleja 'Sordo'. Un entretenido ejercicio que podemos hacer durante todo el visionado de la cinta, si a&uacute;n no la hemos visto o nos apetece verla de nuevo.
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                    alt="El director rinde homenaje al género con multitud de guiños al western con escenas memorables en la que se aprovechan los medios técnicos al máximo. Es el caso de la persecución a caballo liderada por el capitán Bosch (Aitor Luna). Para entonces, Anselmo ha mudado de guerrillero a cowboy (también estéticamente con ese sombrero de ala ancha) y nos ofrece un perfil absolutamente diferente al del idealista inocente que cruzó la frontera con la guerrilla antifranquista (https://cineconn.es/asier-etxeandia-me-hice-unos-tapones-ergonomicos-para-los-oidos-que-me-quitaban-la-audicion/)."
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                El director rinde homenaje al género con multitud de guiños al western con escenas memorables en la que se aprovechan los medios técnicos al máximo. Es el caso de la persecución a caballo liderada por el capitán Bosch (Aitor Luna). Para entonces, Anselmo ha mudado de guerrillero a cowboy (también estéticamente con ese sombrero de ala ancha) y nos ofrece un perfil absolutamente diferente al del idealista inocente que cruzó la frontera con la guerrilla antifranquista (https://cineconn.es/asier-etxeandia-me-hice-unos-tapones-ergonomicos-para-los-oidos-que-me-quitaban-la-audicion/).                            </span>
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        Nos reservamos para otra ocasi&oacute;n el hablar de pel&iacute;culas como 'Silencio roto' (Montxo Armendariz, 2001), 'El laberinto del fauno' (Guillermo del Toro, 2006) o la reciente 'Maquis, el silencio (CODA)' (Rub&eacute;n Bur&eacute;n, 2020), que tambi&eacute;n sirven a los fines de la memoria y se suman a la trilog&iacute;a de pel&iacute;culas sobre esta tem&aacute;tica que hab&iacute;an sido producidas tras la muerte del dictador: 'Los dias del pasado' (Mario Camus, 1977), 'El coraz&oacute;n del bosque' (Manuel Guti&eacute;rrez Arag&oacute;n, 1979) y 'Luna de lobos' (Julio S&aacute;nchez Vald&eacute;s, 1986). Tuvieron que pasar muchos a&ntilde;os para que, parafraseando el t&iacute;tulo de la pel&iacute;cula de Armendariz, se comenzase a romper el silencio impuesto por el franquismo. Un silencio que ocult&oacute; la lucha ut&oacute;pica de aquellos hombres y mujeres comprometidos que hab&iacute;an derrotado a los nazis en Francia y al volver voluntariamente a Espa&ntilde;a para fusionarse con otros, formando grupos que segu&iacute;an consignas del PCE, <a href="https://www.lasexta.com/programas/lasexta-clave/maquis-eran-bandoleros-historia-resistencia-que-luchaba-montes-franquismo_2021121361b7cb2e27c4590001709ee1.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se vieron reducidos por el r&eacute;gimen al estatus de bandoleros</a>, es decir, simples delincuentes sin historia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En 2022 los grupos de recreación de Primera Línea y Sancho de Beurko hicieron una escenografía de la operación Reconquista en espacios naturales de la Vall d&#039;Aran (vía autores)."
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                En 2022 los grupos de recreación de Primera Línea y Sancho de Beurko hicieron una escenografía de la operación Reconquista en espacios naturales de la Vall d&#039;Aran (vía autores).                            </span>
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        Para nosotros, el referente en la composici&oacute;n de escenograf&iacute;a hist&oacute;rica siempre han sido las producciones brit&aacute;nicas, en las que son tan importantes el binomio entre el director y el dise&ntilde;ador de vestuario (7). Esto garantiza un resultado que puede verse en series como 'Downton Abbey' (2010) o 'Bridgerton' (2020) y en pel&iacute;culas como la extraordinaria Barry Lyndon (Stanley Kubrick, 1975) o m&aacute;s recientemente 'Orgullo y prejuicio' (Joe Wright, 2005) y '1917' (Sam Mendes, 2019), demostrando en estas cuestiones un respeto por la historia propia del que desgraciadamente a&uacute;n est&aacute; lejos el cine espa&ntilde;ol en su conjunto. Pero m&aacute;s all&aacute; de esto, quiz&aacute;s debi&eacute;ramos plantearnos que si 'Sordo' propone una est&eacute;tica 'sui generis' por tratarse de un 'spaguetti western' por qu&eacute; empe&ntilde;arse en ambientarlo en el per&iacute;odo inmediatamente posterior a la Guerra Civil. Y es que a trav&eacute;s de esta est&eacute;tica atrevida se abogaba decididamente por la memoria desde el principio de su campa&ntilde;a de promoci&oacute;n, provocando una interacci&oacute;n con el espectador que se apoyaba en el formato de c&oacute;mic animado o 'motion comic' para presentarnos a los personajes a trav&eacute;s de una serie de teasers que no dejaban lugar a dudas 
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                    alt="Tras un trabajo previo de investigación, los recreadores de Primera Línea y Sancho de Beurko compusieron sus personajes pensando en el guerrillero como alguien individualizado que no lleva un uniforme estandarizado, combinando pertrechos alemanes y franceses con prendas civiles como chaquetones de cuero y abrigos del tipo canadienne y mostrando sus brazaletes FFI, armas británicas (subfusiles Sten y fusiles Enfield MK IV) y mochilas. Al llevar consigo todo lo que pueden se garantiza la supervivencia del grupo, ya fuese haciendo un vivac o respondiendo a los ataques de las fuerzas franquistas (vía autores)."
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                Tras un trabajo previo de investigación, los recreadores de Primera Línea y Sancho de Beurko compusieron sus personajes pensando en el guerrillero como alguien individualizado que no lleva un uniforme estandarizado, combinando pertrechos alemanes y franceses con prendas civiles como chaquetones de cuero y abrigos del tipo canadienne y mostrando sus brazaletes FFI, armas británicas (subfusiles Sten y fusiles Enfield MK IV) y mochilas. Al llevar consigo todo lo que pueden se garantiza la supervivencia del grupo, ya fuese haciendo un vivac o respondiendo a los ataques de las fuerzas franquistas (vía autores).                            </span>
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        La historia del guerrillero sordo y su met&aacute;fora de una Espa&ntilde;a que no puede (o no quiere) escuchar a la otra si refleja fielmente la realidad de esta lucha en una sola cosa: el estado de violencia sin cuartel que se desat&oacute; contra el maquis por parte de la dictadura militar de Franco &ldquo;hasta su total aniquilaci&oacute;n&rdquo;, parafraseando el libro sobre la operaci&oacute;n Reconquista de Francisco Mart&iacute;nez de Ba&ntilde;os (8). Gracias a las investigaciones sobre el destino de las diversas partidas desplegadas por buena parte de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola sabemos que, como dice Jos&eacute; Antonio Jim&eacute;nez Cubero, &ldquo;las fuerzas represivas de la dictadura usaban cuantos medios estaban a su alcance para dar caza y muerte a los guerrilleros&rdquo; (9). Sin embargo, si a&uacute;n no has visto esta pel&iacute;cula no temas porque no haremos 'spoiler<em>'</em> sobre el destino de nuestro protagonista -que nos es presentado como un maestro de escuela, mientras que en el c&oacute;mic era un estudiante que aspiraba a serlo-, a quien Cort&eacute;s-Cavanillas define como &ldquo;un hombre bueno que cree en la libertad&rdquo; (10). El filme ahonda en esta descripci&oacute;n del personaje al mostrarnos multitud de matices que nos llevan a admirarle en su desesperaci&oacute;n, permiti&eacute;ndonos conocer la mayor parte de sus circunstancias personales de un modo que el c&oacute;mic (l&oacute;gicamente) no puede. Contribuye a ello la excelente interpretaci&oacute;n de Etxeandia, que transmite convincentemente esta imagen de humanista (ant&iacute;tesis de la de su amigo y compa&ntilde;ero Vicente Roig-Hugo Silva), reclamando un espacio de dignidad en medio de la desesperaci&oacute;n que ni siquiera puede ahogar una naturaleza bell&iacute;sima y cruel, acentuada por la excelente fotograf&iacute;a de Adolpho Ca&ntilde;adas.&nbsp;
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                    alt="La imagen del guerrillero o maquis que componen los recreadores de ambos grupos en medio de un bosque de la Vall d&#039;Aran conforma una idealización de la lucha antifranquista que ha llegado a nuestros días a través de la tradición oral y el cine. Sin embargo, se trataba de una vida de gran dureza en la que pronto se pasaría de la euforia al desánimo, acentuado por la soledad, el aislamiento y el ataque furibundo de las partidas contraguerrilleras. Enseguida se darían cuenta de que la situación del país no era como les habían contado (vía autores)."
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                La imagen del guerrillero o maquis que componen los recreadores de ambos grupos en medio de un bosque de la Vall d&#039;Aran conforma una idealización de la lucha antifranquista que ha llegado a nuestros días a través de la tradición oral y el cine. Sin embargo, se trataba de una vida de gran dureza en la que pronto se pasaría de la euforia al desánimo, acentuado por la soledad, el aislamiento y el ataque furibundo de las partidas contraguerrilleras. Enseguida se darían cuenta de que la situación del país no era como les habían contado (vía autores).                            </span>
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        Aunque la narrativa se impregna de los silencios como en el c&oacute;mic, mostr&aacute;ndonos el miedo que siente Anselmo en su huida, la pel&iacute;cula se aleja bastante de este al introducirnos una serie de nuevos personajes en el bando franquista que dan mayor inter&eacute;s y complejidad a la trama como el descre&iacute;do sargento Castillo (Imanol Arias), el s&aacute;dico capit&aacute;n Bosch (Aitor Luna), que con su carabina Winchester<em> </em>se nos asemeja al Ethan Edwards que persigue implacablemente a los comanches en 'Centauros del desierto' (John Ford, 1956), o la mercenaria rusa Darya Serg&eacute;evich Volkov (Olimpia Melinte), cuyo rol es de un anacronismo absoluto y poco cre&iacute;ble que se nos presenta matando al ritmo del pasodoble 'En tierra extra&ntilde;a'. Sin embargo, se mantiene el de Rosa Ribagorda (Marian &Aacute;lvarez), que constitu&iacute;a junto a Roberto (Vicente en el filme) y el propio Anselmo una suerte de tri&aacute;ngulo amoroso que era el eje fundamental de la historia que nos propon&iacute;a la novela gr&aacute;fica, conformando un relato donde los tres hab&iacute;an unido sus vidas, abocadas hacia un destino tr&aacute;gico e inexorable. Producida por La Ca&ntilde;a Brothers y rodada en bellas localizaciones naturales de Cantabria, 'Sordo' tiene ritmo, est&aacute; excelentemente rodada y nos muestra un gran trabajo t&eacute;cnico, pero la inclusi&oacute;n de anacronismos con el &aacute;nimo de transgredir los l&iacute;mites del g&eacute;nero hace que cruce algunas l&iacute;neas rojas que a nosotros nos han acabado sacando de la trama. Y es que no es nada f&aacute;cil emular a Tarantino. Se estren&oacute; en el Festival de M&aacute;laga de 2019, donde fue nominada al premio a la mejor pel&iacute;cula, y recibi&oacute; el Premio Especial del jurado de los Feroz en el a&ntilde;o 2020.&nbsp;
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                    alt="En esta imagen los recreadores de Primera Línea y Sancho de Beurko muestran la captura de un soldado de reemplazo en la Vall d&#039;Aran, que constituía un momento excelente para hacer proselitismo con toda la propaganda de la operación Reconquista que llevaban en sus mochilas. Como bien refleja el personaje de Anselmo Rojas en la película, por norma general los guerrilleros se mostraban piadosos con estos prisioneros, a los que intentaban atraer hacia su bando (vía autores)."
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                En esta imagen los recreadores de Primera Línea y Sancho de Beurko muestran la captura de un soldado de reemplazo en la Vall d&#039;Aran, que constituía un momento excelente para hacer proselitismo con toda la propaganda de la operación Reconquista que llevaban en sus mochilas. Como bien refleja el personaje de Anselmo Rojas en la película, por norma general los guerrilleros se mostraban piadosos con estos prisioneros, a los que intentaban atraer hacia su bando (vía autores).                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Tabernilla, Asociación Sancho de Beurko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/sordo-alfonso-cortes-cavanillas-caza-cuartel-maquis-convierte-spaguetti-western_132_10591526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 19:46:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Sordo' (Alfonso Cortés-Cavanillas, 2019): La caza sin cuartel del maquis se convierte en un 'spaguetti western']]></media:title>
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      <title><![CDATA['Suya es la gloria' (Brian D. Hurst, 1946): buscando a uno de nuestros niños de la guerra en el gran docudrama de la operación Market Garden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/gloria-brian-d-hurst-1946-buscando-ninos-guerra-gran-docudrama-operacion-market-garden_132_10555625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8318ee7-da70-4fba-9c16-fb78ee6bc1a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Suya es la gloria&#039; (Brian D. Hurst, 1946): buscando a uno de nuestros niños de la guerra en el gran docudrama de la operación Market Garden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">José María Irala Vara, en el contexto de la evacuación de niños al extranjero durante la Guerra Civil Española, partió hacia el puerto de Southampton a bordo del vapor Habana formando parte de una expedición de 4.000 menores vascos que sería acogida por el Reino Unido</p></div><p class="article-text">
        Este mes de septiembre se cumple el 79&ordm; aniversario de la mayor operaci&oacute;n aerotransportada de toda la Segunda Guerra Mundial, bautizada como 'Market Garden', que pretend&iacute;a acabar con la guerra en Europa antes de la Navidad de 1944 y sin embargo devino en un gran fracaso que afect&oacute; principalmente a los brit&aacute;nicos. Con ellos estaba uno de nuestros ni&ntilde;os de la guerra, Jos&eacute; Mar&iacute;a Irala, que formaba parte del 1&ordm; Escuadr&oacute;n de Reconocimiento de Freddie Gough, cuyos Jeep deb&iacute;an haber tomado el principal puente sobre el r&iacute;o Rin en Arnhem (Holanda) y no pudieron, ya que se toparon con blindados alemanes, teniendo que permanecer en el que ser&iacute;a conocido como el cerco de Oosterbeek hasta ser finalmente derrotados por fuerzas de las Schutzstaffel (SS). La historia de este desastre militar en el que los brit&aacute;nicos perdieron los efectivos de una divisi&oacute;n de paracaidistas (s&oacute;lo 2.163 hombres de 10.000 consiguieron cruzar el r&iacute;o para evitar el cautiverio) ha sido trasladada al cine en dos ocasiones. La primera lleva por t&iacute;tulo 'Theirs is the glory' ('Suya es la gloria', 1946) y fue dirigida por Brian Desmond Hurst, mientras que la segunda, 'A bridge too far' ('Un puente lejano', 1977), es obra de Richard Attenborough. Esta &uacute;ltima es una pel&iacute;cula coral con algunos de los mejores actores del momento -incluyendo a un Lawrence Oliver en uno de sus &uacute;ltimos trabajos-, mientras que la primera, que es la que hoy y aqu&iacute; nos interesa, es pr&aacute;cticamente desconocida por el gran p&uacute;blico y puede catalogarse como un verdadero docudrama en el que participaron sin acreditar hasta 200 aut&eacute;nticos veteranos de la batalla.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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                    alt="Poster original de la película en el momento de su estreno en 1946 (https://auctions.posterauctions.com/lots/view/1-4BU4WM/theirs-is-the-glory-1946)."
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                Poster original de la película en el momento de su estreno en 1946 (https://auctions.posterauctions.com/lots/view/1-4BU4WM/theirs-is-the-glory-1946).                            </span>
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        Hasta el nacimiento de nuestro proyecto 'Fighting Basques' hace apenas ocho a&ntilde;os nadie se hab&iacute;a planteado que pudiese haber suficiente memoria del exilio republicano en las fuerzas del Reino Unido que participaron en la Segunda Guerra Mundial como para justificar una investigaci&oacute;n entre los soldados de aquel pa&iacute;s que tomaron parte en aquella ambiciosa operaci&oacute;n nacida en la mente del mariscal Montgomery, pero bajar a los niveles de la microhistoria nos deparaba una sorpresa inesperada, la del paracaidista Jos&eacute; Mar&iacute;a Irala. A la par que descubr&iacute;amos su desconocida historia tambi&eacute;n supimos la de otros j&oacute;venes en diferentes contextos y escenarios b&eacute;licos, como Lucio Sauquillo (Normand&iacute;a) o Justo Balerdi (Italia), cuyos expedientes nos fueron facilitados por el Army Personnnel Centre de Glasgow. En la actualidad, cuando se encuentra tan avanzada la extraordinaria investigaci&oacute;n de Sean Scullion sobre los <a href="https://www.ivoox.com/ndg-166-espanoles-ejercito-britanico-en-audios-mp3_rf_69122310_1.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">espa&ntilde;oles en el Ej&eacute;rcito brit&aacute;nico en la Segunda Guerra M</a>undial hemos sido conscientes del alcance real de toda esta modesta pero no por ello menos importante memoria, que abarca diversos nichos: desde los ni&ntilde;os de la guerra hasta los refugiados del exilio norteafricano -a los que hac&iacute;amos referencia hace apenas unos d&iacute;as con la publicaci&oacute;n en este mismo blog de nuestro art&iacute;culo sobre 'Casablanca'- o del Levante mediterr&aacute;neo, pasando por aquellos que llegaron a Inglaterra antes del armisticio de Francia y que pasaron a formar parte del Pioneer Corps para terminar con el extraordinario grupo que sirvi&oacute; en el Special Air Service (SAS).
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                    alt="José María Irala en uniforme de paracaidista en 1944, poco antes de Market Garden. Tras vivir tres años en las Midlands decidió alistarse en el ejército británico. Su historia era totalmente desconocida antes del proyecto Fighting Basques (https://www.paradata.org.uk/people/jose-m-irala)."
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                José María Irala en uniforme de paracaidista en 1944, poco antes de Market Garden. Tras vivir tres años en las Midlands decidió alistarse en el ejército británico. Su historia era totalmente desconocida antes del proyecto Fighting Basques (https://www.paradata.org.uk/people/jose-m-irala).                            </span>
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        Si en la cinta de Michael Curtiz busc&aacute;bamos a la generaci&oacute;n del exilio entre los clientes del Rick&rsquo;s Caf&eacute; es muy posible que el lector de este blog haya adivinado ya que lo que proponemos desde aqu&iacute; es un papel activo como espectadores, interpretando la historia que se nos propone a trav&eacute;s del cine para encontrar en la estructura narrativa de cada pel&iacute;cula el momento en el que se representa a nuestra gente, aunque ni siquiera se les cite, como suele ser el caso. Esta b&uacute;squeda puede convertirse, tanto para el cin&eacute;filo como para cualquier espectador que quiera hacer este viaje con nosotros, en un entretenido ejercicio que, adem&aacute;s, se torna en resiliencia por cuanto nos permite luchar contra el olvido. A trav&eacute;s de este acto voluntario contribuimos a asentar un relato sobre estas personas que decidieron implicarse en la lucha contra el totalitarismo desde la perspectiva de la ciencia ciudadana participativa, ya que no olvidemos que estas memorias se han quedado fuera de la historiograf&iacute;a acad&eacute;mica y contribuir a ponerlas en valor puede ser incluso una buena terapia para cuestionarnos sobre las pol&iacute;ticas de las diferentes administraciones (1). En esta ocasi&oacute;n, al tratar de Jos&eacute; Mar&iacute;a Irala, hemos elegido la pel&iacute;cula de Hurst en detrimento de la de Attenborough -de la que ya hablaremos otro d&iacute;a pues da una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de la operaci&oacute;n, en la que tambi&eacute;n participaron estadounidenses y polacos-, pero antes de explicar por qu&eacute;, primero haremos una breve rese&ntilde;a biogr&aacute;fica de nuestro protagonista.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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                    alt="Fotograma de la película que nos muestra, a la izquierda, al mayor Freddie Gough, jefe del escuadrón de Irala, que se interpretaba a si mismo. Su cara no solo refleja el cansancio de la guerra que ya acabó, sino cierta introspección, como si sus pensamientos fueran ajenos al rodaje."
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                Fotograma de la película que nos muestra, a la izquierda, al mayor Freddie Gough, jefe del escuadrón de Irala, que se interpretaba a si mismo. Su cara no solo refleja el cansancio de la guerra que ya acabó, sino cierta introspección, como si sus pensamientos fueran ajenos al rodaje.                            </span>
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        Jos&eacute; Mar&iacute;a Irala Vara hab&iacute;a nacido en Bilbao en 1923, pero resid&iacute;a con sus padres en la localidad de Getxo. El 20 de mayo de 1937, en el contexto de la evacuaci&oacute;n de ni&ntilde;os al extranjero durante la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, parti&oacute; hacia el puerto de Southampton a bordo del vapor Habana formando parte de una expedici&oacute;n de 4.000 menores vascos que ser&iacute;a acogida por el Reino Unido en estricta clave humanitaria gracias, principalmente, a las gestiones que hizo la parlamentaria laborista Leah Manning (2). Viajaba con &eacute;l su hermano Rafael, del que ser&iacute;a finalmente separado, como pas&oacute; con tantos otros ni&ntilde;os. Entre 1941 y 1943, cuando decidi&oacute; alistarse en el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico, vivi&oacute; en casa de la se&ntilde;ora Woodbine en Dudley, una peque&ntilde;a ciudad a 13 km de Birmingham. El joven pas&oacute; por diversos destinos hasta incorporarse al escuadr&oacute;n de Gough el 3 de febrero de 1944. Se trataba de una unidad de tropas especiales -&uacute;nica en todo el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico a decir del c&eacute;lebre autor Cornelius Ryan- que operar&iacute;a en peligrosas misiones de reconocimiento con motocicletas y jeeps armados con ametralladoras. El 17 de septiembre de 1944 tom&oacute; parte en el asalto a&eacute;reo sobre Holanda, falleciendo tres d&iacute;as m&aacute;s tarde en Oosterbeek al ser alcanzado su veh&iacute;culo por el fuego de un blindado alem&aacute;n que hab&iacute;a irrumpido en el interior del dispositivo de defensa brit&aacute;nico. A pesar de los esfuerzos de sus compa&ntilde;eros, que le trasladaron r&aacute;pidamente al puesto de primeros auxilios del hotel Hartenstein (donde estaba el Cuartel General de toda la 1&ordf; Divisi&oacute;n Aerotransportada), nada se pudo hacer por su vida. Cuando todo termin&oacute;, su cuerpo fue hallado en el hospital de Santa Isabel en Arnhem y en la actualidad est&aacute; enterrado muy cerca de all&iacute;, en el cementerio brit&aacute;nico (3). <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/2020/jose-maria-irala-un-nino-de-la-guerra-en-la-operacion-market-garden/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En 2018 el grupo de recreaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Sancho de Beurko rindi&oacute; homenaje a su memoria con una escenograf&iacute;a y un art&iacute;culo que fue publicado en el blog de la editorial Desperta Ferro</a> .
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                    alt="La Asociación Sancho de Beurko realizó en 2018 una escenografía sobre José María Irala. En la imagen un jeep de su escuadrón llega a la localidad holandesa de Oosterbeek siendo agasajado por la población local (Alma&amp;You para el Fighting Basques Project)."
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                La Asociación Sancho de Beurko realizó en 2018 una escenografía sobre José María Irala. En la imagen un jeep de su escuadrón llega a la localidad holandesa de Oosterbeek siendo agasajado por la población local (Alma&amp;You para el Fighting Basques Project).                            </span>
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        <strong>El gran docudrama hist&oacute;rico de la operaci&oacute;n </strong><em><strong>Market Garden</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Como dice L&aacute;szl&oacute; Munte&aacute;n, 'Suya es la gloria' cay&oacute; en el olvido durante d&eacute;cadas, mientras que 'Un puente lejano', realizada 30 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, desempe&ntilde;ar&iacute;a &ldquo;un papel clave en introducir la desafortunada operaci&oacute;n Market Garden en la memoria colectiva&rdquo;, favorecida por su extraordinario elenco actoral y una campa&ntilde;a de marketing que solo se vio afectada por el estreno ese mismo a&ntilde;o de Star Wars, que fue el verdadero fen&oacute;meno cinematogr&aacute;fico no ya del a&ntilde;o sino de la d&eacute;cada (4). Pero la verdad es que siempre ha habido voces que han clamado contra el olvido injusto de la cinta de Hurst como William B. Travis (5) o, mucho m&aacute;s recientemente, David Truesdale y Allan Esler-Smith (6). Y es que 'Suya es la gloria' es sin duda el gran docudrama hist&oacute;rico de la Operaci&oacute;n Market Garden, adem&aacute;s de un sentido homenaje a todos los veteranos que all&iacute; combatieron. No era algo casual, ya que este director nacido en Irlanda del Norte en 1895 hab&iacute;a tomado parte en la Primera Guerra Mundial, perdiendo a la mayor parte de sus camaradas en Gallipoli. Despu&eacute;s del conflicto estudi&oacute; Bellas Artes en Toronto y Par&iacute;s y m&aacute;s tarde se traslad&oacute; a Hollywood, donde fue nada menos que ayudante de John Ford, de quien aprendi&oacute; buena parte de su oficio, incluyendo la composici&oacute;n de planos y la escenograf&iacute;a, adem&aacute;s de impregnarse de la notoria influencia que en este hab&iacute;a tenido el expresionismo alem&aacute;n y su modo de contar historias con emotividad (como el genial director de Maine, tambi&eacute;n pod&iacute;a ser un poco &ldquo;diab&oacute;lico&rdquo; con los actores). En 1933 regres&oacute; al Reino Unido, estableciendo su residencia en Londres. Durante la SGM realiz&oacute; algunos filmes de propaganda que le sirvieron para experimentar con el documental, especialmente A letter from Ulster (1943) (7).
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                    alt="Brian D. Hurst y John Ford fueron amigos toda su vida. Este último se convirtió en su mentor durante su periplo en Hollywood (en el que llegó a hacer de extra junto a John Wayne) hasta el punto de que se llegó a afirmar que eran parientes, lo que no era verdad más allá de que ambos eran de origen irlandés. La influencia del gran director de Maine es reconocible en sus películas

(https://www.belfasttelegraph.co.uk/entertainment/film-tv/forgotten-son-of-east-belfast-who-rose-to-top-in-hollywood/40750519.html)"
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                Brian D. Hurst y John Ford fueron amigos toda su vida. Este último se convirtió en su mentor durante su periplo en Hollywood (en el que llegó a hacer de extra junto a John Wayne) hasta el punto de que se llegó a afirmar que eran parientes, lo que no era verdad más allá de que ambos eran de origen irlandés. La influencia del gran director de Maine es reconocible en sus películas

(https://www.belfasttelegraph.co.uk/entertainment/film-tv/forgotten-son-of-east-belfast-who-rose-to-top-in-hollywood/40750519.html)                            </span>
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        En 'Suya es la gloria' Hurst se beneficiar&iacute;a de toda esta experiencia para atreverse, al acabar la guerra, a hacer un producto tan singular y ecl&eacute;ctico como este, donde los actores son los propios veteranos (algunos reci&eacute;n liberados de los campos nazis) que se interpretan a si mismos o a sus compa&ntilde;eros, con todas sus virtudes y sus defectos, especialmente en los di&aacute;logos -que a veces quedan forzados por una falta de naturalidad que el director busca y no siempre consigue, como corresponde a actores no profesionales-, pero proponiendo al espectador una experiencia verdaderamente inmersiva que pretende alcanzar la mayor credibilidad posible. Una recreaci&oacute;n hist&oacute;rica en toda regla en escenarios de Arnhem y Oosterbeek donde todo lo que se muestra es tan aut&eacute;ntico como parece, sensaci&oacute;n que se acent&uacute;a con la acertada inserci&oacute;n de im&aacute;genes de archivo y la exhibici&oacute;n del material b&eacute;lico propio y ajeno, incluyendo una sucesi&oacute;n de blindados alemanes que hoy solo pueden verse en un par de museos en toda Europa. Del car&aacute;cter amateur de los actores ya se nos avisaba al comienzo de la cinta, a modo de disclaimer, y para que no haya lugar a dudas de lo que se ofrece: &ldquo;Suya es la gloria se ha producido &iacute;ntegramente sin el uso de decorados de estudio ni actores. Cada incidente fue vivido o presenciado por las personas que aparecen en la pel&iacute;cula, el campo de batalla real y las ruinas de Arnhem&rdquo;.
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                    alt="Los jeeps del escuadrón de Irala paraban en el hotel Hartenstein de Oosterbeek para cumplir peligrosas misiones de enlace entre las diferentes unidades de la 1ª División Aerotransportada. Allí encontraría la muerte tras ser fatalmente herido el 20 de septiembre de 1944

(https://collection.nam.ac.uk/detail.php?acc=2014-08-16-447)."
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                Los jeeps del escuadrón de Irala paraban en el hotel Hartenstein de Oosterbeek para cumplir peligrosas misiones de enlace entre las diferentes unidades de la 1ª División Aerotransportada. Allí encontraría la muerte tras ser fatalmente herido el 20 de septiembre de 1944

(https://collection.nam.ac.uk/detail.php?acc=2014-08-16-447).                            </span>
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        &nbsp;La influencia de John Ford en esta pel&iacute;cula se nota en las escenas con di&aacute;logo, que se planifican con una gran econom&iacute;a en la que, indefectiblemente, la c&aacute;mara permanece fija en un plano medio el tiempo suficiente para que se nos explique esto o lo otro (8), en ocasiones un mapa de la batalla, pero a Hurst no le importa distraernos con la inclusi&oacute;n de otros personajes, normalmente tiradores apostados en las ventanas, acentuando la tensi&oacute;n que necesita el combate para tornarse cre&iacute;ble. Todo en el filme est&aacute; supeditado a esto: los hombres cuando corren y saltan o lanzan granadas est&aacute;n experimentando sus propias experiencias traum&aacute;ticas y es muy posible que el director busque mostrar esto a trav&eacute;s de lo que no se ve: la mirada introspectiva, los recuerdos, etc. Munte&aacute;n destaca que la c&aacute;mara se detiene en los ojos de los veteranos, que parecen estar ausentes de la trama, en su propio mundo (9). Y es que era totalmente previsible que al llevar a los protagonistas de Market Garden a Arnhem y Oosterbeek se reavivasen todos aquellos fantasmas a&uacute;n demasiado recientes y es muy posible que durante las visitas a las tumbas de los compa&ntilde;eros ca&iacute;dos, repartidos por aquel entonces por todo el campo de batalla (hoy todos los cuerpos se encuentran recogidos en el cementerio brit&aacute;nico), sintiesen la confusi&oacute;n cuando no la culpa de recrear, de jugar a los soldaditos, incluso como una falta de respeto a los muertos. Esto nos llevar&iacute;a hasta los l&iacute;mites del cine experimental y a plantearnos cuestiones mucho m&aacute;s inquietantes, como que lo que se buscaba realmente fuese la exploraci&oacute;n de la psicolog&iacute;a humana.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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                    alt="Las tumbas de los paracaidistas británicos aún estaban por todo el escenario de la batalla en 1946 y fueron muy visitadas por los veteranos que tomaron parte en la película, algunos de los cuales habían sido liberados recientemente de los campos nazis. En esas sepulturas había muchos soldados desconocidos, que fueron enterrados por los alemanes y honrados con flores por la población local

(https://en.m.wikipedia.org/wiki/File:Airborne_grave,_Arnhem_1945.jpg)."
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                Las tumbas de los paracaidistas británicos aún estaban por todo el escenario de la batalla en 1946 y fueron muy visitadas por los veteranos que tomaron parte en la película, algunos de los cuales habían sido liberados recientemente de los campos nazis. En esas sepulturas había muchos soldados desconocidos, que fueron enterrados por los alemanes y honrados con flores por la población local

(https://en.m.wikipedia.org/wiki/File:Airborne_grave,_Arnhem_1945.jpg).                            </span>
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        Hoy, cuando han pasado tantos a&ntilde;os, la &uacute;nica forma de acercarnos a la memoria de Jos&eacute; Mar&iacute;a Irala en 'Suya es la gloria' es sentir la mirada perdida de aquellos hombres y destacar alguna de las escenas de esta pel&iacute;cula en la versi&oacute;n original que puede verse en YouTube, como las tumbas que se nos muestran al principio, incluyendo las que se encontraban enfrente del hotel Hartenstein, lugar en el que sabemos que muri&oacute; con toda certeza (minuto 3:10). 
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        Uno de los Jeep de su escuadr&oacute;n puede verse a partir del minuto 17:14 y tambi&eacute;n en el 18:31, cuando resulta detenido por el fuego de los blindados alemanes. En el 32:48 aparece su jefe de escuadr&oacute;n, Freddie Gough, que se encontraba al mando de la fuerza que defend&iacute;a el puente de Arnhem el 20 de septiembre de 1944, el mismo d&iacute;a en que falleci&oacute; nuestro protagonista. Eso es todo. 'Suya es la gloria&ldquo;'fue producida por J Arthur Rank y la unidad de cine y fotograf&iacute;a del Ej&eacute;rcito brit&aacute;nico. Del guion se encargaron Louis Golding y Terence Young, mientras que Guy Warrack compuso la m&uacute;sica. Ning&uacute;n miembro del reparto fue acreditado y todos cobraron 3 libras por d&iacute;a. La pel&iacute;cula fue presentada simult&aacute;neamente en Arnhem, Ottawa y Londres el 17 de septiembre de 1946, en el segundo aniversario de la batalla. Tuvo un gran &eacute;xito en Gran Breta&ntilde;a, donde se convirti&oacute; en la m&aacute;s taquillera de la d&eacute;cada (10).
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                La tumba de José María Irala en el cementerio de guerra de la Commonwealth de Arnhem/Oosterbeek (The War Graves Photographic Project).                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Tabernilla, Asociación Sancho de Beurko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/gloria-brian-d-hurst-1946-buscando-ninos-guerra-gran-docudrama-operacion-market-garden_132_10555625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2023 19:46:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Suya es la gloria' (Brian D. Hurst, 1946): buscando a uno de nuestros niños de la guerra en el gran docudrama de la operación Market Garden]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Casablanca' (Michael Curtiz, 1942) o de cómo Rick Blaine encarnó al exiliado republicano del norte de África sin pretenderlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/casablanca-michael-curtiz-1942-rick-blaine-encarno-exiliado-republicano-norte-africa-pretenderlo_132_10534480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25f5f40f-3b71-42aa-becc-a3afc70f1fe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Casablanca&#039; (Michael Curtiz, 1942) o de cómo Rick Blaine encarnó al exiliado republicano del norte de África sin pretenderlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo verdaderamente paradójico de la ignorancia del exilio republicano —que no puede extrañarnos en un guion adaptado a trompicones y con los condicionantes de un escenario estratégico cambiante como era el africano, donde alemanes e italianos aún no habían sido derrotados-, es que la magia del cine también puede servir para visibilizarlo"</p></div><p class="article-text">
        Idealista descre&iacute;do con tintes de rebelde sin causa y una m&aacute;scara de c&iacute;nico, el Rick Blaine que interpret&oacute; Humphrey Bogart era un aventurero que pod&iacute;a haber estado en Casablanca entre 1940 y 1942 como en otras ciudades norteafricanas, T&aacute;nger, Or&aacute;n, etc. El hecho de que hubiese llegado hasta all&iacute; huyendo del Par&iacute;s ocupado por los nazis pod&iacute;a parecer tan casual como el decorado que Hollywood reutiliz&oacute; para esta producci&oacute;n de bajo presupuesto que no era m&aacute;s que otro producto patri&oacute;tico y propagand&iacute;stico realizado sobre la marcha en un momento en el que los grandes directores de la industria, con John Ford a la cabeza, daban un paso al frente y se iban a la guerra. Tal es as&iacute; que su estreno (el 26 de noviembre de 1942 en Nueva York) pr&aacute;cticamente coincidi&oacute; con el desembarco aliado en el norte de &Aacute;frica. Pero el m&eacute;rito del personaje de Blaine, con su pose de gangster y buscavidas amargado que pod&iacute;a conectar con el p&uacute;blico estadounidense, es que su vitola de antih&eacute;roe puede servir hoy en d&iacute;a a los fines de la memoria como en su d&iacute;a sirvi&oacute; al esfuerzo b&eacute;lico del gobierno de Franklin D. Roosevelt, aunque todo sea por la conjunci&oacute;n de una serie de felices casualidades, ya que en &eacute;l se han mezclado tal cantidad de ingredientes que incluso se nos asemeja al mism&iacute;simo Ernest Hemingway, como acertadamente se&ntilde;ala Encarna Lorenzo (1). De hecho, la posibilidad de que Warner hiciese una secuela en 1943, que lleg&oacute; a ser anunciada, con Blaine y el se&ntilde;or Ferrari (Sidney Greenstreet) uni&eacute;ndose a los servicios de la inteligencia aliada en Brazzaville, convertir&iacute;a a nuestro Rick casi en un sosias del famoso escritor y periodista estadounidense, que tambi&eacute;n ejerci&oacute; de esp&iacute;a, pero jam&aacute;s se hizo.
    </p><p class="article-text">
        La fortuna y el hecho de que los di&aacute;logos funcionasen tan bien quisieron que aquella historia de amor imposible con Ilsa Lund (Ingrid Bergman), esposa del resistente checo Victor Laszlo (Paul Henreid) ambientada en el protectorado franc&eacute;s de Marruecos, bajo control del r&eacute;gimen de Vichy, se convirtiese en una obra maestra casi desde el principio. A pesar de que ninguno de los actores principales se sent&iacute;a especialmente entusiasmado durante el rodaje, una conjunci&oacute;n de casualidades y cambios de guion, incluyendo la imposibilidad de mostrar a una mujer abandonando a su marido por otro hombre (2), consolidaron finalmente la leyenda de esta pel&iacute;cula inimitable que part&iacute;a de la suma de personajes tan llenos de matices como predecibles, ya que no faltan ni el cantante de cabaret negro ni, por supuesto, unos alemanes mal&iacute;simos y apenas dibujados por los guionistas. Pero lo verdaderamente incre&iacute;ble de todo es que este microcosmos pudo existir realmente en un local nocturno de la Riviera francesa, sirviendo de inspiraci&oacute;n para Murray Burnett y Joan Allison, autores de &ldquo;Todo el mundo viene a Rick&acute;s&rdquo;, obra de teatro en la que se bas&oacute; el film de Michael Curtiz (3). Un eficaz cineasta jud&iacute;o cuyos familiares hab&iacute;an quedado en peligro en su Hungr&iacute;a natal, un pa&iacute;s que hab&iacute;a decidido unirse a las potencias del Eje y por tanto era beligerante con el Gobierno de Roosevelt. Curtiz, que estaba influenciado por el expresionismo alem&aacute;n que impregna algunas de las m&aacute;s recordadas escenas de esta pel&iacute;cula (un verdadero 'film noir'), era el t&iacute;pico director del sistema de estudios de Warner que rodaba entre cuatro y cinco cintas al a&ntilde;o. Debido a su car&aacute;cter ten&iacute;a mala fama entre los actores, a los que maltrataba hasta el punto de que Bogart le amenaz&oacute; con abandonar el rodaje de 'Casablanca'.
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                    alt="La amistad entre Rick Blaine y Sam (Dooley Wilson), inalterable al paso de los años y las guerras, es buena muestra de los valores humanos que atesora el personaje (vía autor)."
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                La amistad entre Rick Blaine y Sam (Dooley Wilson), inalterable al paso de los años y las guerras, es buena muestra de los valores humanos que atesora el personaje (vía autor).                            </span>
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        Pero volviendo a lo que aqu&iacute; nos interesa, las vinculaciones de Blaine con la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, con la que combati&oacute; al fascismo &mdash;algo que ser&iacute;a suprimido en la versi&oacute;n exhibida en los cines de este pa&iacute;s en 1946 gracias a una censura que no perdonaba-, y con la Abisinia del emperador Haile Selassie &ldquo;el Negus&rdquo;, no eran sino ingredientes aportados por los diferentes guionistas que tomaron parte en el proyecto (hasta siete, incluyendo a los hermanos Julius y Phillip Epstein y Howard Koch), quienes al crear los personajes que uno se podr&iacute;a encontrar en aquel figurado local de Casablanca llamado Rick&acute;s Caf&eacute; omitieron incluir, entre una pl&eacute;yade de refugiados europeos que hu&iacute;an de los nazis, a los exiliados republicanos, exhibiendo un gran desconocimiento de la realidad de las colonias francesas del norte de &Aacute;frica, donde la poblaci&oacute;n de origen espa&ntilde;ol, especialmente en Marruecos y Argelia, era muy numerosa y se hab&iacute;a visto notablemente ampliada con la derrota de 1939, lo que conocemos gracias al trabajo de nuestra amiga Eliane Ortega Bernabeu y otros investigadores (4). La &uacute;nica posible referencia hispana podr&iacute;a estar en el personaje de Guillermo Ugarte (Peter Lorre), pero se nos aparece como oriundo de Italia, una potencia enemiga, evitando as&iacute; que con semejante nombre pudiera ofenderse alg&uacute;n pa&iacute;s sudamericano, y ni que decir de la Espa&ntilde;a franquista, demasiado lejana entonces para el p&uacute;blico estadounidense. 
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                    alt="Refugiados políticos españoles en el campo marroquí de Bouarfa, donde participaron en la construcción del ferrocarril transhariano. Al final de la Guerra Civil comenzó un éxodo por mar hacia el Magreb que los historiadores cifran entre 10.000 y 12.000 personas. Eliane Ortega ha identificado un total de 47 lugares de concentración en Argelia, Marruecos y Túnez bajo la responsabilidad del régimen de Vichy"
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                Refugiados políticos españoles en el campo marroquí de Bouarfa, donde participaron en la construcción del ferrocarril transhariano. Al final de la Guerra Civil comenzó un éxodo por mar hacia el Magreb que los historiadores cifran entre 10.000 y 12.000 personas. Eliane Ortega ha identificado un total de 47 lugares de concentración en Argelia, Marruecos y Túnez bajo la responsabilidad del régimen de Vichy                            </span>
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        La pel&iacute;cula comienza con una introducci&oacute;n en la que se habla de aquellos que esperaban en Casablanca un visado para marchar al &ldquo;Nuevo Mundo&rdquo; a trav&eacute;s de Portugal, pero se trataba de un refugiado del que no se nos muestra m&aacute;s que procede de pa&iacute;ses como Alemania o Bulgaria, omitiendo su credo, aunque se intuye que es jud&iacute;o. El acertado montaje con el que se abre 'Casablanca' es obra del director de la segunda unidad, Don Siegel, hebreo como los hermanos Epstein y Howard Koch, quienes llevaron el peso del guion, y compone un fresco de plena actualidad en 1942 en el que la referencia a la libertad que simbolizaba Am&eacute;rica se convert&iacute;a en un importante elemento de propaganda para el Gobierno estadounidense. Y es precisamente este car&aacute;cter 'jud&iacute;o' de 'Casablanca' (adem&aacute;s de su director Curtiz, su productor Hal B. Wallis, el compositor de su m&uacute;sica Max Steiner, etc. [5]), el que puede llevar a pensar que la pel&iacute;cula carece de compromiso al mostrarnos a los refugiados s&oacute;lo como centroeuropeos que hu&iacute;an de los nazis. Pero el mensaje impl&iacute;cito est&aacute; ah&iacute;, bajo la superficie, acentuado por la presencia de actores que no tendr&iacute;an que forzar mucho su extra&ntilde;o acento y ser igualmente cre&iacute;bles en aquella Babel en que se hab&iacute;a convertido la ciudad norteafricana, pues ellos mismos eran refugiados de origen hebreo, como Paul Henreid y Peter Lorre, cuyos personajes son la ant&iacute;tesis el uno del otro, nobleza versus iniquidad, lo que nos llevar&iacute;a a un terreno demasiado embarazoso e inquietante en el caso de que acept&aacute;semos que Laszlo y Ugarte fuesen igualmente jud&iacute;os... Por cierto, el nombre real de Peter Lorre era Laszlo L&ouml;wenstein. En cualquier caso, en 1942 no eran a&uacute;n del dominio p&uacute;blico los cr&iacute;menes del nazismo, ni tampoco el car&aacute;cter genocida de aquella ideolog&iacute;a y no olvidemos que los estadounidenses hab&iacute;an sido aislacionistas hasta el ataque japon&eacute;s a la base aeronaval de Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941 (6). Aparte de que el Gobierno de Roosevelt no era, ni mucho menos, tan anti-Vichy como podr&iacute;a hacernos pensar esta pel&iacute;cula, ya que su pol&iacute;tica con respecto a Francia pod&iacute;a resumirse en la frase &ldquo;cualquiera menos De Gaulle&rdquo; (7).
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                    alt="El 22 de septiembre de 1942 partieron desde Casablanca en el vapor Nyassa 850 refugiados que huían de los nazis, la mayoría exiliados republicanos, pero también judíos. Su destino era México y Nueva York. El historiador José Luis Morro cifra entre 3.000 y 5.000 el número de españoles que partieron de Casablanca siguiendo la ruta del Caribe entre los años 1940 y 1942"
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                El 22 de septiembre de 1942 partieron desde Casablanca en el vapor Nyassa 850 refugiados que huían de los nazis, la mayoría exiliados republicanos, pero también judíos. Su destino era México y Nueva York. El historiador José Luis Morro cifra entre 3.000 y 5.000 el número de españoles que partieron de Casablanca siguiendo la ruta del Caribe entre los años 1940 y 1942                            </span>
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        Lo verdaderamente parad&oacute;jico de la ignorancia del exilio republicano &mdash;que no puede extra&ntilde;arnos en un guion adaptado a trompicones y con los condicionantes de un escenario estrat&eacute;gico cambiante como era el africano, donde alemanes e italianos a&uacute;n no hab&iacute;an sido derrotados-, es que la magia del cine tambi&eacute;n puede servir para visibilizarlo. En aquella Casablanca convertida en refugio de tanta gente que esperaba sine die la llegada de un barco no ser&iacute;a dif&iacute;cil que los refugiados espa&ntilde;oles se viesen atra&iacute;dos por un brigadista como Rick Blaine, un camarada con el que compartieron los a&ntilde;os de la Guerra Civil. Y es que estar cerca del Rick&acute;s Caf&eacute;, a pesar de la vigilancia de la polic&iacute;a francesa, pod&iacute;a marcar la diferencia, y su due&ntilde;o no podr&iacute;a negarse, favoreciendo a sus antiguos compa&ntilde;eros de trinchera antes que a ning&uacute;n otro, o al menos es lo que nos gustar&iacute;a pensar. Pero hay que esperar hasta la apoteosis de la pel&iacute;cula de Curtiz para visibilizar a estos desesperados sin nombre, que no pueden resistir por m&aacute;s tiempo la humillaci&oacute;n de ver cantar a sus opresores, un grupo de militares alemanes, y se ponen de pie para sumar sus voces en el momento en que suena La Marsellesa 
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        Aqu&iacute; se incluyen dos emocionantes primeros planos de una jovenc&iacute;sima actriz francesa, Madeleine Lebeau, que hab&iacute;a llegado a Hollywood recientemente junto a su marido, el tambi&eacute;n actor Marcel Dalio, que hu&iacute;a de los nazis por ser jud&iacute;o y tambi&eacute;n compart&iacute;a con ella set en &ldquo;Casablanca&rdquo; (8). Es precisamente esta autenticidad del refugiado la que da credibilidad a toda la escena, conformando un grito de libertad surgido desde lo m&aacute;s profundo de las entra&ntilde;as que nos permite entender como se forjaban las amistades en locales como este, donde conflu&iacute;an aquellos que buscaban un salvoconducto para poder huir hacia un lugar seguro. Y fue precisamente ah&iacute;, al imaginarnos esto mismo en Or&aacute;n, cuando quisimos ver al protagonista de un art&iacute;culo en el que estamos trabajando para <a href="https://www.euskalkultura.eus/espanol/blogs/ecos-de-2-guerras-1936-45" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Euskal Kultura</a>. Se trata del donostiarra Jos&eacute; D&iacute;ez Jaurrieta, que seguro que frecuent&oacute; caf&eacute;s de este tipo antes de partir hacia los frentes europeos con la m&iacute;tica Nueve para tomar parte en la liberaci&oacute;n de Par&iacute;s.
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                    alt="Victor Laszlo, Ilsa Lund y Rick Blaine, un triángulo amoroso que se resolvería de la manera más ética posible, con la renuncia de Rick por mor de un bien mayor (la victoria contra el totalitarismo), mientras ella acepta acompañar a su esposo a regañadientes consciente de la importancia de la tarea que les espera; en palabras de él: “yo no valgo mucho, pero es fácil comprender que los problemas de tres pequeños seres no cuentan nada en este loco mundo” (vía autor)."
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                Victor Laszlo, Ilsa Lund y Rick Blaine, un triángulo amoroso que se resolvería de la manera más ética posible, con la renuncia de Rick por mor de un bien mayor (la victoria contra el totalitarismo), mientras ella acepta acompañar a su esposo a regañadientes consciente de la importancia de la tarea que les espera; en palabras de él: “yo no valgo mucho, pero es fácil comprender que los problemas de tres pequeños seres no cuentan nada en este loco mundo” (vía autor).                            </span>
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        Y nos hemos tomado esa libertad porque 'Casablanca', como genuino producto propagand&iacute;stico que es, recrea un escenario en el que cualquier espectador pod&iacute;a situarse en 1942, cuando no cab&iacute;a quedarse indiferente ante el auge de los totalitarismos que amenazaban al mundo, es decir, poni&eacute;ndose del lado correcto de la historia. De ah&iacute; que todos quepan en el Rick&acute;s Caf&eacute;. El cine se revela aqu&iacute; como una poderosa herramienta para construir un relato que perdurar&aacute; en el imaginario colectivo, y da igual que haya tal o cual anacronismo. En el momento en que se nos muestran aquellas vidas rotas mientras Sam (Dooley Wilson) canta &ldquo;As times goes by&rdquo; podemos entender cuales eran sus sentimientos y que lazos eran capaces de tejer en semejantes circunstancias. 
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        Y si seguimos ech&aacute;ndole imaginaci&oacute;n, adem&aacute;s de a Jos&eacute; D&iacute;ez, quiz&aacute;s podamos ver en un rinc&oacute;n del local a otros olvidados de los campos, de los Grupos de Trabajadores Extranjeros o de la Legi&oacute;n Extranjera, que siempre contar&iacute;an con el apoyo de los Rick Blaine de este mundo. L&iacute;deres emblem&aacute;ticos de una comunidad de expatriados como Miguel Buiza, Antonio Van Baumberghem &ldquo;Bamba&rdquo;, Miguel Campos o Amado Granell, que participar&iacute;an en la reacci&oacute;n contra las fuerzas del Eje, ya fuese en T&uacute;nez, Normand&iacute;a, Par&iacute;s o Alsacia (9). El s&eacute;ptimo arte acude en nuestra ayuda como investigadores en un momento (el de su estancia en las colonias norteafricanas) en el que sus vidas se vuelven opacas para la historiograf&iacute;a por la escasez de fuentes, y es as&iacute; como podremos comprenderlos. Si, como dice Julio Montero, el cine participa en el &ldquo;debate que configura en cada momento el discurso hist&oacute;rico en perpetua construcci&oacute;n&rdquo;, hoy, cuando han pasado tantos a&ntilde;os, quiz&aacute;s podamos valorar a trav&eacute;s de &eacute;l la parte m&aacute;s emocional y empatizar con aquella generaci&oacute;n y sus sentimientos (10). Ese es el regalo que nos hacen pel&iacute;culas como 'Casablanca'.
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                Cartel de la película “Casablanca” de 1942 (vía autor).                            </span>
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        <strong>Cartel de la pel&iacute;cula &ldquo;Casablanca&rdquo; de 1942 (v&iacute;a autor).</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Tabernilla, Asociación Sancho de Beurko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cine-y-memoria-historica/casablanca-michael-curtiz-1942-rick-blaine-encarno-exiliado-republicano-norte-africa-pretenderlo_132_10534480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Sep 2023 19:06:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Casablanca' (Michael Curtiz, 1942) o de cómo Rick Blaine encarnó al exiliado republicano del norte de África sin pretenderlo]]></media:title>
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