<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Caminando por Madrid]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Caminando por Madrid]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/blog/1053513" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte de hacer bien el pan y quince panaderías fundamentales en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/arte-pan-quince-panaderias-fundamentales-madrid_132_13102346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9573fa0-0709-4985-aff7-aba77cd11964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte de hacer bien el pan y quince panaderías fundamentales en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que un pan sea de la máxima calidad, debe tener un 50% de corteza y otro tanto de miga, aseguraba el responsable del local más antiguo de la capital. En este artículo, quiero compartir contigo una lista de varias de mis panaderías madrileñas favoritas</p></div><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo anterior habl&aacute;bamos de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrid-comia-buen-pan_132_13025470.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los panaderos franceses que amasaron y cocieron</a> durante cuatro siglos un pan sabroso, crujiente y arom&aacute;tico que hizo las delicias de los madrile&ntilde;os. Al inicio del siglo XX, con la llegada del pan industrial, y tras la desastrosa guerra civil, los franceses abandonaron definitivamente nuestra ciudad. Esta tradici&oacute;n artesanal fue retomada por algunos tahoneros gallegos, llegados de una regi&oacute;n donde el pan es objeto de culto. Pero las panificadoras se apoderaron del mercado a golpe de pistola (ojo, que no hablamos de armas: la pistola es el nombre de una barra de pan industrial) y el buen pan fue desapareciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute; mi libro<em> El Madrid olvidado</em> me entrevist&eacute; varias veces con un tahonero extraordinario: Jos&eacute; Menor Canal, un gallego de Orense que, tras hacer las Am&eacute;ricas se estableci&oacute; en Madrid, en la plaza de Herradores, donde se hizo cargo de una antiqu&iacute;sima tahona a la que bautiz&oacute; como El Museo del Pan Gallego. Pepe falleci&oacute; en 2013, quedando la tahona en manos de su hijo Alberto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la entrevista que mantuve con &eacute;l, Pepe Menor me dijo que los hornos de piedra son los mejores para cocer el pan. Tambi&eacute;n le parec&iacute;an buenos los de ladrillo refractario, porque ambos son los producen una mayor cantidad de corteza en los panes. Seg&uacute;n &eacute;l, para que un pan sea de la m&aacute;xima calidad, debe tener un 50% de corteza y otro tanto de miga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pan debe tener sabor, olor y textura, y esto lo proporciona el horno de piedra, calentado con electricidad o con le&ntilde;a. &ldquo;Si el aroma del pan se pudiera introducir en un frasco, ser&iacute;a el mejor perfume que jam&aacute;s ha existido&rdquo;, dec&iacute;a Pepe.
    </p><p class="article-text">
        En su tahona, la &uacute;nica madrile&ntilde;a en la que a&uacute;n existe un horno de le&ntilde;a, se usa madera de encina, que es la mejor para calentar el horno y la que deja un aroma caracter&iacute;stico que enriquece las ya de por s&iacute; agradables fragancias del pan. La encina produce poca llama y mucha brasa, lo que permite mantener el horno caliente a una temperatura constante durante todo el proceso. Otras maderas adecuadas son el roble, el fresno y la retama. Al calentar el suelo del horno con esta le&ntilde;a, el pan se va a cocer desde abajo hacia arriba, que es la forma correcta de cocerlo, mientras los hornos industriales lo hacen justo al rev&eacute;s: de arriba hacia abajo. Pero hacer un buen pan no es solo el resultado de un buen horneado. Hay que elegir una harina de calidad, y la masa debe tener el suficiente reposo, no vale acelerar los procesos con qu&iacute;mica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/16bc6fd5-390c-4369-aef4-0a50fac5ddf1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen antigua del Museo del Pan Gallego"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen antigua del Museo del Pan Gallego                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El pan bueno tampoco es el m&aacute;s blanco&rdquo; sentenciaba Jos&eacute;. La excesiva blancura es el resultado de un proceso de refinado qu&iacute;mico de la harina que va en contra de las propiedades organol&eacute;pticas y gastron&oacute;micas del producto, haci&eacute;ndolo menos saludable y menos digestivo. Jos&eacute; sigui&oacute; cont&aacute;ndome: &ldquo;El agua para hacer el pan debe estar fr&iacute;a, cuanto m&aacute;s fr&iacute;a mejor. La sal debe ser sal gorda. La sal gruesa es la que mejor le va al pan. La levadura debe ser fermento natural, la levadura madre&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pan es un alimento muy sencillo, muy noble e hist&oacute;rico. Hacer el pan es como un embarazo: mezclas la harina, la levadura, el agua y la sal, lo amasas durante media hora y lo dejas reposar; luego la masa va subiendo, como crece la barriga en los embarazos, luego lo das forma con las manos, lo dejas reposar otro poco, lo pones en unas tablas con unos pa&ntilde;os que se llaman paneras. All&iacute; el pan vuelve a subir, como por un milagro. Luego abres el horno, que est&aacute; a 250 grados, lo metes, que parece que est&aacute; ardiendo, y el pan sube otro poco m&aacute;s. Es algo de lo m&aacute;s bonito que he visto yo. Estoy muy contento de haber dedicado parte de mi vida a ser panadero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras escuchar a un panadero sabio, quiero compartir contigo una lista de varias de mis panader&iacute;as madrile&ntilde;as favoritas. Siento no poder mencionarlas a todas por razones de espacio:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Museo del Pan Gallego.&nbsp;El&nbsp;horno de le&ntilde;a m&aacute;s antiguo de Madrid. Establecido en una antigua panader&iacute;a de 1735. En la Plaza de Herradores, 9.&nbsp;</li>
                                    <li>La&nbsp;Tahona de Vallecas est&aacute; en la calle Sierra de G&aacute;dor, 37, y sus or&iacute;genes se pierden en los comienzos del siglo XIX.</li>
                                    <li>Novomundo, en C/ Carnero, 9.&nbsp;</li>
                                    <li>John Torres, en C/ Ibiza, 14.</li>
                                    <li>Ciento treinta grados, en C/ Fernando el Cat&oacute;lico, 17.</li>
                                    <li>Panem, en C/ Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez, 46.&nbsp;</li>
                                    <li>El Horno de Babette, en C/ Orellana, 6.</li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/malasana-mordiscos/santo-santo-santo-dios-masas_132_10639109.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Santo bakehouse</a>, en C/ Esp&iacute;ritu Santo, 25.</li>
                                    <li>Panadar&iacute;&oslash;, en C/ Alonso Heredia, 25.&nbsp;</li>
                                    <li>Pano, en C/ Prim, 1.&nbsp;</li>
                                    <li>Spelta, en C/ Capit&aacute;n Blanco Argibay, 16.&nbsp;</li>
                                    <li>El Horno de Santos, en Rodr&iacute;guez San Pedro, 43.&nbsp;</li>
                                    <li>Pandom&egrave;, en C/ Mart&iacute;n de Vargas, 6.</li>
                                    <li>Marea Bread, en C/ O&ntilde;a, 125.&nbsp;</li>
                                    <li>Panic, en C/ Conde Duque, 13.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_50p_1139596.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_50p_1139596.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_75p_1139596.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_75p_1139596.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_default_1139596.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_default_1139596.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2031a1ae-c725-47cc-916d-002584a25d51_4-3-aspect-ratio_default_1139596.jpg"
                    alt="Panes en otra de las panaderías recomendadas en el artículo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Panes en otra de las panaderías recomendadas en el artículo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, quiero hacerte una propuesta muy sencilla y muy f&aacute;cil de hacer: &iexcl;come pan! No dejemos que desaparezca un alimento tan sano, tan sabroso y tan fundamental. Los espa&ntilde;oles hemos pasado de comer 134 kilos por persona y a&ntilde;o, en 1960, a 27 kilos al a&ntilde;o en 2024. Cada a&ntilde;o el consumo de pan decrece un 2%. &iexcl;Que no decaiga m&aacute;s! An&iacute;mate a visitar una vez a la semana, o una vez al mes, una de las panader&iacute;as que te propongo.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/arte-pan-quince-panaderias-fundamentales-madrid_132_13102346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9573fa0-0709-4985-aff7-aba77cd11964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="394759" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9573fa0-0709-4985-aff7-aba77cd11964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="394759" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arte de hacer bien el pan y quince panaderías fundamentales en Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9573fa0-0709-4985-aff7-aba77cd11964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Panadería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuando en Madrid se comía buen pan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrid-comia-buen-pan_132_13025470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a327d4-fa2d-4926-9e03-7dc8cc8fc58c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuando en Madrid se comía buen pan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los panaderos franceses permanecieron en Madrid hasta la guerra civil de 1936, y dicen los más viejos del lugar que nunca más volvieron a probar un pan tan bueno como aquel</p><p class="subtitle">BLOG - Historias curiosas de Madrid, por Carlos Osorio</p></div><p class="article-text">
        Madrid, capital de un imperio inabarcable, ombligo de dos Castillas tapizadas de trigales, no tuvo un pan de calidad hasta que en el siglo XVI llegaron los panaderos franceses; y ese pan de calidad desapareci&oacute; en buena parte cuando se fueron ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Felipe II design&oacute; a Madrid como capital del imperio, en 1561, un nutrido grupo de panaderos galos, procedentes en su mayor parte de la comarca de Cantal, en la regi&oacute;n sure&ntilde;a de Auvernia, emigr&oacute; a nuestra ciudad para fabricar el pan.
    </p><p class="article-text">
        Los franceses seleccionaban bien la harina, la amasaban junto con la masa madre, la dejaban reposar lo suficiente, y la coc&iacute;an en el horno con le&ntilde;a de retama y de encina. Aquel pan ten&iacute;a sabor a pan, ol&iacute;a a pan, y duraba una semana en buenas condiciones. Los panaderos franceses permanecieron en Madrid hasta la guerra civil de 1936, y dicen los m&aacute;s viejos del lugar que nunca m&aacute;s volvieron a probar un pan tan bueno como aquel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fabricaci&oacute;n del pan mejor&oacute; en el siglo XVIII con los adelantos venidos de Francia. En dicho siglo los madrile&ntilde;os se arregostaban con el llamado pan franc&eacute;s, un pan blanco, fino, tierno y crujiente que, por primera vez, se vend&iacute;a en barras, ya no solo en hogazas como hasta entonces. Estas barras se confeccionaban con harina blanca de flor, levadura de cebada o de cerveza, agua y sal. Algunos viajeros que lo probaron, lo calificaron como &ldquo;el mejor pan del mundo&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de las tahonas francesas estaban en Vallecas, donde lleg&oacute; a haber setenta hornos funcionando. En Vallecas naci&oacute; un panadero llamado Juan Malesange, o Juan Malasa&ntilde;a, hijo de franceses, que luch&oacute; heroicamente contra las tropas invasoras de Napole&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo hab&iacute;a tahonas en Vallecas, sino que a lo largo del siglo XVIII se establecieron por toda la ciudad. Una tahona muy popular fue el Horno de la Mata, descrita por Pio Baroja en su novela &ldquo;La Busca&rdquo;. En la calle Esp&iacute;ritu Santo esquina a la Corredera estuvo la famosa Tahona del Mico. Tambi&eacute;n en Maravillas funcion&oacute; la tahona del Divino Pastor. Otras tahonas de auverneses fueron las de la calle Toledo (junto a la Fuentecilla) la de la plaza de Herradores, y las de las calles de Santiago, Espejo, Echegaray, Maldonadas y San Pedro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A comienzos del siglo XIX hubo un per&iacute;odo en que Madrid dej&oacute; de tener tahoneros franceses. Fue en 1808, a ra&iacute;z de la guerra de Independencia, pero volvieron en 1815, pues la gente los reclamaba. En 1880, dos terceras partes de los tahoneros madrile&ntilde;os eran auverneses y el resto gallegos (de Lugo, principalmente).
    </p><p class="article-text">
        Entre 1898 y 1920 los panaderos franceses y parte de los gallegos se empezaron a retirar, debido entre otras causas a la fabricaci&oacute;n industrial del pan. Las panificadoras mec&aacute;nicas ofrec&iacute;an un pan de escasa calidad pero de bajo precio, contra el que no era f&aacute;cil competir en una sociedad empobrecida. Al final de la guerra civil, pr&aacute;cticamente hab&iacute;an desaparecido, salvo peque&ntilde;as excepciones, las panader&iacute;as francesas.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os cuarenta y primeros a&ntilde;os cincuenta, en la &eacute;poca de la Autarqu&iacute;a, se comi&oacute; el peor pan del que se tiene noticia en la historia de Madrid. Un pan que a menudo proced&iacute;a de harinas infames, a veces mezcladas con yeso, con abundante salvado, cocido con bo&ntilde;igas, escombros o neum&aacute;ticos. Con el desarrollismo de los a&ntilde;os sesenta volvi&oacute; a haber pan en abundancia, pero un pan que nada ten&iacute;a que ver con el pan franc&eacute;s. Aquellas pistolas industriales de pan de flama carec&iacute;an de aroma, color o sabor, y se quedaban blandas y correosas, como si fueran de gomaespuma, apenas una hora despu&eacute;s de comprarlas. Puestos a comer un pan tan malo, la gente comenz&oacute; a consumir el pan de molde, un producto deleznable, insano e indigesto que dif&iacute;cilmente pasaba por la garganta a no ser que hubiera pasado antes por la tostadora.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a imposible fabricar un pan de peor calidad, pero la industria panificadora lo consigui&oacute;. En los a&ntilde;os noventa se generaliz&oacute; el pan pre-congelado, que &uacute;nicamente aportaba una novedad sustancial: era crujiente, pero segu&iacute;a siendo incoloro, inodoro e ins&iacute;pido, a la par que de escaso valor nutricional. En el siglo XXI surgen panader&iacute;as que con mayor o menor fortuna tratan de recuperar el oficio de hacer el pan, pero estas iniciativas siguen siendo escasas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que habiendo tantos medios, tantos conocimientos y tanto dinero en circulaci&oacute;n, siga siendo dif&iacute;cil en Madrid encontrar un pan de calidad? &iexcl;Por favor, esto es una emergencia! &iexcl;El pan es un alimento importante! &iexcl;Es preciso crear buenas escuelas de panaderos!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>P.D: En un cap&iacute;tulo pr&oacute;ximo hablaremos de la f&oacute;rmula para hacer un pan de calidad y de los reductos donde a&uacute;n se hace un pan aceptable.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrid-comia-buen-pan_132_13025470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 05:00:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3a327d4-fa2d-4926-9e03-7dc8cc8fc58c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y0.jpg" length="45814" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3a327d4-fa2d-4926-9e03-7dc8cc8fc58c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="45814" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De cuando en Madrid se comía buen pan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3a327d4-fa2d-4926-9e03-7dc8cc8fc58c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Panadería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inversores o invasores: todo lo que hay edificado en Madrid les interesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/inversores-invasores-hay-edificado-madrid-les-interesa_132_12948844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fc0a713-269a-4096-bd99-71887e081314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135385.jpg" width="4897" height="2755" alt="Inversores o invasores: todo lo que hay edificado en Madrid les interesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital, que demostró su heroísmo luchando contra la invasión napoleónica el 2 de Mayo de 1808, se enfrenta hoy a una nueva invasión. Esta vez no se identifican como invasores, sino como inversores. Una legión de inversores compra pisos, locales y edificios en Madrid, ora para especular con ellos, ora para hacer hoteles y pisos turísticos</p><p class="subtitle">BLOG - Historias curiosas de Madrid, por Carlos Osorio</p></div><p class="article-text">
        Vienen de todas partes, de M&eacute;xico, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, China, Corea, Alemania, Inglaterra, Francia&hellip; y compran todo lo que est&aacute; en venta y tambi&eacute;n lo que est&aacute; en alquiler. Buena parte del centro de la ciudad est&aacute; en sus manos, lo mismo que algunos barrios como Salamanca o Chamber&iacute;, y no se detienen: todo lo que hay edificado en Madrid les interesa. En las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, la presi&oacute;n especulativa est&aacute; expulsando a los madrile&ntilde;os de sus barrios y de su ciudad. Y lo m&aacute;s sangrante de todo es que esta invasi&oacute;n especulativa ha sido estimulada por ciertos gobernantes con medidas como la <em>Golden Visa</em> &mdash;afortunadamente eliminada por el actual Gobierno&mdash; o por la inexistencia de medidas de control de la especulaci&oacute;n. El resultado de esta gentrificaci&oacute;n a gran escala es el aumento desproporcionado de los precios de venta y alquiler de viviendas, hasta hacer inasumible el acceso a la vivienda para muchos madrile&ntilde;os, especialmente los j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta fiebre especulativa no solo expulsa a los vecinos, sino que modifica profundamente el paisaje habitacional, las costumbres y los lugares de encuentro. Desaparecen las tiendas tradicionales, as&iacute; como los bares y las casas de comidas populares para ser convertidos en franquicias de comida extranjera, o tiendas de souvenirs y de caprichos para los turistas.
    </p><p class="article-text">
        El centro de la ciudad, poco a poco, est&aacute; siendo transformado en un parque tem&aacute;tico para los visitantes, que se multiplican hasta lo indecible cada a&ntilde;o, suponiendo un serio obst&aacute;culo para la movilidad &mdash;incluso peatonal&mdash;, y la convivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, nuestros gobernantes se resisten a tomar medidas para proteger a los madrile&ntilde;os, y por el contrario, incrementan las campa&ntilde;as para atraer a m&aacute;s y m&aacute;s turistas, y m&aacute;s y m&aacute;s inversores cada a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, la cada vez m&aacute;s influyente extrema derecha desv&iacute;a el foco de atenci&oacute;n acusando a quienes ninguna culpa tienen de esta situaci&oacute;n: los inmigrantes. No en vano la ultraderecha est&aacute; financiada en parte por grupos de poder econ&oacute;mico, en los que no faltan los inversores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Madrid, que ha demostrado su valor y su hero&iacute;smo en m&uacute;ltiples ocasiones, como en la revuelta de 1808 contra la invasi&oacute;n napole&oacute;nica, no termina de reaccionar ante esta invasi&oacute;n de los especuladores. Es verdad que no vienen montados a caballo con los sables en la mano, pero igualmente pretenden apoderarse de nuestra ciudad.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/inversores-invasores-hay-edificado-madrid-les-interesa_132_12948844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 05:00:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0fc0a713-269a-4096-bd99-71887e081314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135385.jpg" length="9144917" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0fc0a713-269a-4096-bd99-71887e081314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135385.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9144917" width="4897" height="2755"/>
      <media:title><![CDATA[Inversores o invasores: todo lo que hay edificado en Madrid les interesa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0fc0a713-269a-4096-bd99-71887e081314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135385.jpg" width="4897" height="2755"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los belenes: la historia de un arte popular, sus significados y 6 buenos ejemplos en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/belenes-historia-arte-popular-significados-6-buenos-ejemplos-madrid_132_12877699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2778055b-9603-4e53-91b8-00ec1fcc10c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los belenes: la historia de un arte popular, sus significados y 6 buenos ejemplos en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde sus orígenes medievales hasta su esplendor barroco, el belén ha sabido reflejar la fe, la vida cotidiana y la creatividad popular, convirtiéndose en un patrimonio cultural que hoy vive un renovado auge</p><p class="subtitle">Caminando por Madrid, el blog de Carlos Osorio </p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la tradici&oacute;n belen&iacute;stica ha resurgido con fuerza, lo cual demuestra la atracci&oacute;n que despiertan las artes populares. 
    </p><p class="article-text">
        Los belenes surgen en el Medievo, como un modo de celebrar el nacimiento del ni&ntilde;o Jes&uacute;s. La iglesia romana de Santa Mar&iacute;a la Mayor fue el escenario donde, en el siglo V, se cre&oacute; un peque&ntilde;o bel&eacute;n con figuras de madera para decorar la capilla donde se veneraba la Santa Cuna. Ocho siglos despu&eacute;s, en 1291, el papa franciscano Nicol&aacute;s IV sustituy&oacute; aquel bel&eacute;n de madera por uno de m&aacute;rmol, obra del escultor Arnolfo di Cambio. Este bel&eacute;n, compuesto por la Virgen, San Jos&eacute;, el Ni&ntilde;o, el buey, la mula y los tres Reyes Magos, es el m&aacute;s antiguo que se conserva. 
    </p><p class="article-text">
        En 1223, San Francisco de As&iacute;s impuls&oacute; la tradici&oacute;n belen&iacute;stica creando un bel&eacute;n viviente en el santuario de Greccio, con participaci&oacute;n de los frailes y de los campesinos de la zona. Desde entonces, en los monasterios franciscanos se ha mantenido la tradici&oacute;n belen&iacute;stica. Se cree que, inicialmente, en los conventos de monjas se representaba a la Virgen acompa&ntilde;ada por dos parteras o comadronas, prescindiendo de la figura de San Jos&eacute;, lo cual acentuaba el misterio de la concepci&oacute;n divina de Jes&uacute;s. Es por esta creencia cristiana: la de la concepci&oacute;n de Mar&iacute;a por obra del Esp&iacute;ritu Santo, por lo que se denomina &ldquo;misterio&rdquo; al conjunto de la Sagrada Familia, que forma el n&uacute;cleo de los belenes. 
    </p><p class="article-text">
        En los siglos XIV y XV surgieron los teatros lit&uacute;rgicos, que funcionaban como belenes vivientes con dramaturgia religiosa. En estos teatrillos se sol&iacute;a incluir la historia de Ad&aacute;n y Eva, y se colocaba en el escenario un &aacute;rbol de hoja perenne, normalmente un abeto, al que se le colgaban unas manzanas, siendo el origen m&aacute;s probable del &aacute;rbol de Navidad. Del siglo XV son los primeros talleres que fabrican figuras para el bel&eacute;n, generalmente hechas en terracota, y destinadas a un p&uacute;blico con alto poder adquisitivo. El primer taller se cre&oacute; en Par&iacute;s en 1465, y el primer taller espa&ntilde;ol surgi&oacute; en Alcorc&oacute;n (Madrid) en 1471.
    </p><p class="article-text">
        Es en el Barroco cuando el bel&eacute;n adquiri&oacute; su mayor auge y se convirti&oacute; en un arte popular. A mediados del siglo XVI, el Concilio de Trento promovi&oacute; la creaci&oacute;n de im&aacute;genes como forma de evangelizar a las gentes sencillas, que en su gran mayor&iacute;a no sab&iacute;an leer. Esto signific&oacute; un gran impulso para la creaci&oacute;n de los belenes. Fue en el siglo XVII cuando los belenes se llenaron de figuritas, representando escenas religiosas y escenas cotidianas populares. Entonces se establecieron grupos de figuras que marcaron las pautas de la creaci&oacute;n belen&iacute;stica: la adoraci&oacute;n de los reyes y la de los pastores, el anuncio del &aacute;ngel a los pastores, los campesinos que portan ofrendas, los paisanos que realizan tareas agr&iacute;colas y labores dom&eacute;sticas, el castillo de Herodes, los vendedores, los m&uacute;sicos&hellip; la &eacute;poca barroca es la &eacute;poca de las escenograf&iacute;as, y en su af&aacute;n de reproducir la realidad, se quiso representar no solo el misterio del nacimiento, sino la vida cotidiana en su totalidad. Normalmente, las escenas populares estaban impregnadas de localismo, representando a las gentes con los trajes y los usos de su regi&oacute;n, aunque poco a poco se fue imponiendo el bel&eacute;n hebrero-palestino, que trataba de representar la vida en la Palestina del siglo I. 
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XVII surgi&oacute; el bel&eacute;n napolitano, que supuso la cima de la creaci&oacute;n belen&iacute;stica. Impulsado por los virreyes espa&ntilde;oles de N&aacute;poles y llevado a su mayor esplendor por el rey Carlos (Carlos III de Espa&ntilde;a y VII de N&aacute;poles) este tipo de bel&eacute;n alcanz&oacute; un nivel art&iacute;stico excepcional e inigualable. En estos belenes interven&iacute;an escultores de primer nivel, creando unos prototipos que luego ser&iacute;an reproducidos por los artesanos locales. En los belenes napolitanos, el pesebre se suele situar en una ruina romana. Esto era una consecuencia de la pasi&oacute;n por la arqueolog&iacute;a que suscit&oacute; el descubrimiento de Pompeya. Debajo de ese palacio en ruinas, sol&iacute;a fabricarse una cueva donde moraba el diablo, escenific&aacute;ndose as&iacute; la primac&iacute;a del bien sobre el mal. Al otro lado del misterio se situaba la taberna, s&iacute;mbolo de los vicios. Otros personajes propios del bel&eacute;n napolitano son: los coros de &aacute;ngeles, los m&uacute;sicos populares, las bandas musicales musulmanas, los danzantes, los vendedores del mercado, el jorobado de la suerte, el vinatero (Ciccibaco), el pastor durmiente (Benino), etc&hellip; todos ellos van vestidos con ropas elegantes de la &eacute;poca confeccionadas con telas lujosas. 
    </p><p class="article-text">
        En Madrid tenemos el Bel&eacute;n del Pr&iacute;ncipe, creado por Carlos III para su hijo, el futuro Carlos IV. Lleg&oacute; a tener 6.000 figuras, de las que se conservan 89 originales. Existen otros belenes napolitanos, como el de la colecci&oacute;n Basanta, el del convento de Santa Isabel, el del Museo de Artes Decorativas o el del Museo de Historia de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a perviven talleres de producci&oacute;n belen&iacute;stica en Murcia y en Olot (Gerona). Tambi&eacute;n en Sevilla y en Toledo. El principal taller de la zona centro es el de Jos&eacute; Luis Mayo Lebrija (situado en San Crist&oacute;bal, Madrid) que aprendi&oacute; la tradici&oacute;n con el maestro murciano Jos&eacute; Oliva. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la simbolog&iacute;a de las figuras del bel&eacute;n, tenemos a los tres magos de Oriente, que representan a las tres etnias conocidas en el siglo primero (blancos, morenos y negros) Los presentes que le llevan los magos al ni&ntilde;o Jes&uacute;s son: el oro (porque Jes&uacute;s es rey), el incienso (porque es sacerdote) y la mirra, que es un ung&uuml;ento funerario (porque Jes&uacute;s triunfa sobre la muerte). La mula representa a los jud&iacute;os y el buey a los no jud&iacute;os. Los tres pastores aluden a las tres edades del ser humano, y el pastorcillo que duerme (Benino) representa la iniciaci&oacute;n, el paso a la edad adulta. El r&iacute;o es la fuente de la gracia divina. Los reba&ntilde;os son los fieles. En el Barroco se completaban los belenes con otras figuras que han ido desapareciendo: los ermita&ntilde;os, Ad&aacute;n y Eva, las parteras, el caballero de la estrella, el heraldo, el diablo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En Madrid, podemos disfrutar de los belenes desde finales de noviembre hasta los d&iacute;as posteriores a la fiesta de los Reyes Magos. Hay que resaltar el excelente trabajo que realiza la Asociaci&oacute;n de Belenistas de Madrid, que con ayuda de numerosos voluntarios monta muchos de los belenes de nuestra ciudad. Tambi&eacute;n merece nuestros elogios la labor de Patrimonio Nacional, que monta los belenes del Palacio Real, de Santa Isabel, o de Las Descalzas. Personalmente, recomiendo los siguientes belenes:
    </p><h2 class="article-text">Belenes del convento de Santa Isabel - C/ Santa Isabel, 48</h2><p class="article-text">
        Son dos belenes, el de figuras hebreo-palestinas, realizadas por Jos&eacute; Luis Mayo, tiene un montaje precioso, con excelentes perspectivas y muy logradas escenograf&iacute;as, donde las figuras dialogan entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se muestra el bel&eacute;n napolitano, que pese a no ser muy grande es uno de los m&aacute;s bonitos de nuestra ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/75e8ee2a-d818-4678-b61a-4c284b73a2a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Misterio en el belén del Monasterio de la Encarnación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Misterio en el belén del Monasterio de la Encarnación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Bel&eacute;n del Pr&iacute;ncipe, Palacio Real - C/ Bail&eacute;n s/n</h2><p class="article-text">
        Bel&eacute;n napolitano creado por iniciativa de Carlos III, del que se conservan cerca de un centenar de figuras originales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8929198-4ad3-479e-b77a-826ae19bb264_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un detalle del belén del príncipe"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un detalle del belén del príncipe                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Bel&eacute;n de la Comunidad, Real Casa de Correos - Puerta del Sol, 7</h2><p class="article-text">
        Grandioso bel&eacute;n de 132 metros cuadrados con medio millar de figuras hebreo-palestinas realizadas por Jos&eacute; Luis Mayo, artesanos de Olot, hermanos Cerrada, Montserrat Ribes y Jes&uacute;s Ram&iacute;rez. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db244fa2-2395-441d-bd08-779d0c845327_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Belén de la Real Casa de Correos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Belén de la Real Casa de Correos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Bel&eacute;n Municipal, Centro-Centro (Palacio de Cibeles) - Plaza de Cibeles, 1</h2><p class="article-text">
        Bel&eacute;n de 50 metros cuadrados con 250 figuras del taller de Jos&eacute; Luis Mayo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/276f709a-61af-46ca-90ff-4cdf15a31a32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Belén de CentroCentro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Belén de CentroCentro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Bel&eacute;n de la Imprenta Municipal - C/ Concepci&oacute;n Jer&oacute;nima, 15</h2><p class="article-text">
        Montado por la Asociaci&oacute;n de Belenistas, este bel&eacute;n, pese a no ser muy grande, es uno de los m&aacute;s atractivos de la ciudad por su riqueza escenogr&aacute;fica, con diferentes alturas, por la profundidad de sus perspectivas, y por unas figuras expresivas y originales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a89d8cb1-f3ce-4c41-951f-a43b6e087e5f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Belén de la Imprenta Municipal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Belén de la Imprenta Municipal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Bel&eacute;n del Centro Cultural Casa del Reloj - Paseo de la Chopera, 10</h2><p class="article-text">
        El bel&eacute;n Napolitano de la colecci&oacute;n Basanta Mart&iacute;n, que el a&ntilde;o pasado se pudo ver en la Monta&ntilde;a del Retiro, se muestra ahora en la lonja de la Casa del Reloj de Arganzuela en un excelente montaje de Jos&eacute; Luis Mayo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8ed111e8-fa67-40ce-aac4-10b1358e9525_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Belén de Arganzuela"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Belén de Arganzuela                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/belenes-historia-arte-popular-significados-6-buenos-ejemplos-madrid_132_12877699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jan 2026 05:00:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2778055b-9603-4e53-91b8-00ec1fcc10c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="742349" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2778055b-9603-4e53-91b8-00ec1fcc10c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="742349" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los belenes: la historia de un arte popular, sus significados y 6 buenos ejemplos en Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2778055b-9603-4e53-91b8-00ec1fcc10c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Navidad Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de comer “a la española” en 15 lugares de Madrid, frente a la 'Nouvelle Cuisine' y los esnobismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/placer-comer-espanola-15-lugares-madrid-frente-nouvelle-cuisine-esnobismos_132_12805128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/578c854f-7df3-4d8c-8b54-2bc05d84a04d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El placer de comer “a la española” en 15 lugares de Madrid, frente a la &#039;Nouvelle Cuisine&#039; y los esnobismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En tiempos en que se confunde lo bueno con lo nuevo, y la cocina ha pasado a ser una continua ocurrencia al servicio de los snobs, aún nos quedan algunas casas de comidas tradicionales donde disfrutar encontrándonos con nuestras raíces</p><p class="subtitle">Las Casas de Comidas que sobreviven en Madrid: 15 negocios clásicos y 3 nuevas recomendaciones</p></div><p class="article-text">
        En Madrid no es f&aacute;cil comer bien, ya que en general se valora m&aacute;s lo nuevo que lo bueno. Continuamente se abren restaurantes que cierran al cabo de unos pocos a&ntilde;os, cuando dejan de ser nuevos. Restaurantes que mantienen un nivel aceptable las primeras semanas, pero que al poco tiempo, deseosos de hacerse ricos, abaratan los costes, reducen la calidad y contratan a cocineros sin experiencia, porque la experiencia ha dejado de ser un valor. Para cuando los clientes se dan cuenta del fiasco, los restauradores han echado el cierre y se han mudado a otro &ldquo;nuevo&rdquo; local, donde importa m&aacute;s la novedad, el dise&ntilde;o y el concepto que la&nbsp;comida y el trato humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos restaurantes nuevos intentan imponer unas costumbres humillantes que no deber&iacute;amos aceptar. Una de ellas es el establecimiento de turnos que te obligan a salir con la comida en la boca para dejar libre la mesa a otros comensales. Otra es su pereza para responder al tel&eacute;fono que impele a rellenar en internet extensos formularios de reserva con datos de la tarjeta de cr&eacute;dito incluidos. En medio de tan monstruosas barbaries, se olvidan de casi todo lo que les hace acogedores y agradables: no ponen manteles, no ponen jarras de agua, no ponen pan, no ponen aperitivo ni chupito, no permiten hacer la sobremesa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ser nuevo no es un valor en s&iacute; mismo. La tan cacareada &ldquo;nueva&rdquo; cocina se invent&oacute; en el siglo XV, cuando los pr&iacute;ncipes del Renacimiento exig&iacute;an a sus cocineros continuas invenciones en la mesa. Es el caso de Ludovico Sforza, para el cual cocinaba Leonardo da Vinci,&nbsp;o de Carlos V, cuyo cocinero se desesperaba ante la exigencia de incesantes novedades: &ldquo;Ya no s&eacute; c&oacute;mo complacer a su majestad, como no sea con un guiso de relojes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Innovar en la cocina tiene un valor mayor cuando se innova a partir de la tradici&oacute;n. Y la tradici&oacute;n nos ense&ntilde;a que tan importante como la comida es el trato y el ambiente. Lo m&aacute;s importante de un restaurante es que te hagan sentirte como en casa. No somos consumidores de comida, somos seres humanos, y los humanos necesitamos el trato. Suprimir la sobremesa es quitarle a las comidas su mejor momento. No lo permitamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un reciente art&iacute;culo habl&aacute;bamos de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/casas-comidas-sobreviven-madrid-15-negocios-clasicos-3-nuevas-recomendaciones_132_12735813.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las casas de comidas familiares</a>, tradicionales y econ&oacute;micas que a&uacute;n conservan la generosa y entra&ntilde;able costumbre del men&uacute; del d&iacute;a. Pues bien, vamos a hablar hoy de otras casas de comidas donde perviven las costumbres populares y que, sin subirse a la parra, requieren un poco m&aacute;s de gasto que las mencionadas anteriormente.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Casa Salvador</strong>. C/ Barbieri, 12, desde 1941. Con sus manteles de cuadros y sus carteles de toros, dio de comer a los banqueros de la calle de Alcal&aacute; y a famosos como Domingu&iacute;n y Ava Gardner. A destacar, la merluza rebozada, los callos, los platos de cuchara y el rabo de toro.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Los Galayos</strong>. C/ Botoneras, 5. La familia Grande hace honor a su apellido manteniendo la buena cocina espa&ntilde;ola en plena Plaza Mayor. Fundada en 1894, fue aqu&iacute; donde en 1936 se celebr&oacute; la &uacute;ltima cena de los poetas de la Generaci&oacute;n del 27. Tienen fama su cochinillo, sus chuletones y sus sabrosos guisos</li>
                                    <li><strong>La Castela</strong>. C/ Doctor Castelo, 22. Fundada en 1989 sobre la antigua bodega de M&eacute;ntrida, brilla con luz propia entre los abundantes bares del barrio del Retiro. Me gusta todo, pero por destacar algo: los chipirones encebollados y los garbanzos con langostinos.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Dantxari</strong>. C/ Ventura Rodr&iacute;guez, 8. Desde 1997. Cocina casera vasca, destacando el solomillo, el rape, el bacalao, las alcachofas, las anchoas, la menestra&hellip;&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Casa Jacinto</strong>. C/ Reloj, 20. Desde los a&ntilde;os ochenta con buenas carnes, pescados, callos y cocido.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La Bola</strong>. C/ La Bola, 5. Desde 1868. Cocido en puchero de barro, al estilo de antiguas las tabernas de Madrid.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Casa Paulino</strong>. C/ Alonso Cano, 34. Cocina tradicional con toques nuevos. Salm&oacute;n con salsa de uvas, lasa&ntilde;a de morcilla, desde 1954.</li>
                                    <li><strong>La Monta&ntilde;a</strong>. C/ Rey Francisco, 28. Cocina asturiana desde 1943. Verdinas con carabineros, pepitoria, merluza rebozada, fabada.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La Gran Tasca</strong>. C/ Santa Engracia, 161. Uno de los mejores cocidos madrile&ntilde;os, desde 1942.</li>
                                    <li><strong>Casa Alberto</strong>. C/ Huertas, 18. Taberna decimon&oacute;nica con buena cocina madrile&ntilde;a.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La Mi Venta</strong>. Plaza de la Marina Espa&ntilde;ola, 7. Cocina espa&ntilde;ola desde 1962.</li>
                                    <li><strong>Posada de la Villa</strong>. Cava Baja, 9. Buen mes&oacute;n tradicional desde 1980.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Las Cuevas del Duque</strong>. C/ Princesa, 16. Asados y cocina casera.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>El Segoviano</strong>. Avda. Ciudad de Barcelona, 108. Cordero y cochinillo de Segovia.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>O&acute;Caldi&ntilde;o</strong>. C/ Lagasca, 74. Cocina gallega desde 1973. Pescados y mariscos.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Buen provecho!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/placer-comer-espanola-15-lugares-madrid-frente-nouvelle-cuisine-esnobismos_132_12805128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 05:00:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/578c854f-7df3-4d8c-8b54-2bc05d84a04d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="518427" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/578c854f-7df3-4d8c-8b54-2bc05d84a04d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="518427" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El placer de comer “a la española” en 15 lugares de Madrid, frente a la 'Nouvelle Cuisine' y los esnobismos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/578c854f-7df3-4d8c-8b54-2bc05d84a04d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes Malasaña,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Casas de Comidas que sobreviven en Madrid: 15 negocios clásicos y 3 nuevas recomendaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/casas-comidas-sobreviven-madrid-15-negocios-clasicos-3-nuevas-recomendaciones_132_12735813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/337727e2-5eb3-4b74-a31c-2b9118e4c080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Casas de Comidas que sobreviven en Madrid: 15 negocios clásicos y 3 nuevas recomendaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como auténticas reliquias gastronómicas, perviven en Madrid algunas casas de comidas donde aún se guisa con paciencia, siguiendo las recetas que nuestras madres heredaron de nuestras abuelas, y donde todavía existe la generosa y encantadora costumbre del Menú del Día</p><p class="subtitle">BLOG - Lee aquí más historias curiosas de Madrid, por Carlos Osorio</p></div><p class="article-text">
        Caminando por las calles del centro de Madrid, me resulta dif&iacute;cil encontrar un restaurante donde ofrezcan comida tradicional, comida aut&eacute;ntica y aut&oacute;ctona. La cocina madrile&ntilde;a, la cocina espa&ntilde;ola, basada en la saludable dieta mediterr&aacute;nea, ha ido perdiendo terreno a favor de la cocina r&aacute;pida y la comida basura, fuente de toda clase de enfermedades. El modelo anglosaj&oacute;n est&aacute; ganando la partida gracias a su premisa: &ldquo;Lograr el m&aacute;ximo beneficio con el m&iacute;nimo esfuerzo&rdquo; o lo que es lo mismo &ldquo;&iexcl;Abajo la salud, arriba el dinero!&rdquo;. La &uacute;ltima batalla ganada por la cocina t&oacute;xica es la de acudir a las casas de los madrile&ntilde;os, que cada vez cocinan menos y cada vez dependen m&aacute;s de los repartidores de grasas saturadas y carbohidratos no saludables a domicilio.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de 2008-2015 y la posterior pandemia del coronavirus se llevaron por delante cientos de restaurantes familiares donde perviv&iacute;an los guisos aut&oacute;ctonos. En esas terribles condiciones, era imposible competir con la bazofia precocinada que vuela del congelador&nbsp;a la parrilla. En esta situaci&oacute;n cr&iacute;tica, muchos restaurantes para la clase media y media-baja se hundieron, prevaleciendo los restaurantes para ricos, por un lado, y la comida r&aacute;pida para el resto. El panorama es preocupante para quien no quiere comer chucher&iacute;as crujientes y caramelizadas (comida para ricos) ni ponzo&ntilde;a (pizza, hamburguesa, kebab&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que no todo es comida r&aacute;pida, tambi&eacute;n tenemos en Madrid cientos de restaurantes asi&aacute;ticos, europeos, americanos, africanos&hellip;lo que es dif&iacute;cil es encontrar la comida de nuestra tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo est&aacute; perdido. Contra viento y marea, sobreviven varias decenas de casas de comidas que siguen cocinando al modo tradicional. Estos restaurantes de cocina casera no les interesan a las gu&iacute;as gastron&oacute;micas que reparten estrellas, pero para m&iacute; son los m&aacute;s atractivos, y si no les dan estrellas, yo les doy la luna. En ellos podemos encontrar platos sabrosos y nutritivos que han ido desapareciendo de las cartas de los sitios de moda: hablamos de los platos de cuchara, las sopas, las verduras, las legumbres, la insuperable ensalada mixta, las carnes y pescados al horno y a la brasa, los arroces, el cocido, los callos, la fruta (&iexcl;Bendita fruta! &iquest;porqu&eacute; la retiraron de las cartas de postres?)
    </p><p class="article-text">
        Voy a compartir con ustedes algunos de mis sitios favoritos situados en la almendra central madrile&ntilde;a, algunas de las casas de comidas tradicionales en las que suele haber men&uacute; del d&iacute;a, cocina casera y precios ajustados, unos establecimientos que contribuyen a hacer m&aacute;s agradable la vida cotidiana y que adem&aacute;s nos permiten sentir que vivimos en Madrid, y no en una ciudad estandarizada donde todo es impersonal y anodino.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Quevedo</strong>. C/ Quevedo, 7. Un sitio alegre y bullicioso, en cuya barra se pueden tomar ricos aperitivos y en sus mesas un estupendo men&uacute; del d&iacute;a, o una amplia carta de recetas a la madrile&ntilde;a.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Taberna de Antonio S&aacute;nchez</strong>. C/ Mes&oacute;n de Paredes, 13. En la taberna m&aacute;s antigua de Madrid (1787) se cocinan guisos locales y nacionales (callos, caracoles, cocido, oreja&hellip;) con verdadero esmero, bajo la direcci&oacute;n de &Oacute;scar Priego.</li>
                                    <li><strong>Viuda de Vacas</strong>. C/ del &Aacute;guila, 2. Cocinando con cari&ntilde;o desde 1902. Una casa de comidas imprescindible. Son dignos de paladear sus callos, la menestra de cordero, las codornices, la gallina en pepitoria, el jam&oacute;n al horno&hellip;</li>
                                    <li><strong>Tienda de vinos &ldquo;El Comunista&rdquo;.</strong> C/ Augusto Figueroa, 35. Desde 1888 la familia G&oacute;mez mantiene la cocina casera en un local que rebosa autenticidad. El nombre viene de una confusi&oacute;n con los socialistas de la UGT que ten&iacute;an su sede cerca de aqu&iacute; y ven&iacute;an a comer a menudo.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La Sanabresa.</strong> C/ Amor de Dios, 12. Desde 1964 cocinando sus berenjenas, el conejo al ajillo, el pollo en pepitoria, el flan&hellip;Dif&iacute;cil encontrar mesa.</li>
                                    <li><strong>Taberna Mariano</strong>. C/ Lope de Vega, 25. Por sus reducidas proporciones, por su aire de taberna castiza, por sus manteles de cuadros rojos y blancos, por su excelente cocina espa&ntilde;ola, una casa necesaria.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Casa Bl&aacute;zquez, Los Torreznos</strong>. C/ Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez, 47. La casa de comidas m&aacute;s tranquila, con m&uacute;sica cl&aacute;sica y cuadros en las paredes (ojal&aacute; vuelvan a ponerse cuadros en las paredes de los restaurantes)</li>
                                    <li><strong>Bogot&aacute;</strong>. C/ Bel&eacute;n, 20. Desde 1964. Pese al nombre, dan cocina casera espa&ntilde;ola y nunca defraudan. Uno puede inclinarse por lo nuevo: el milhojas de tomate con ventresca, o lo cl&aacute;sico, la ensalada mixta. Uno puede ser feliz con lo sencillo: unas jud&iacute;as verdes rehogadas y una sepia a la plancha.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La Nieta</strong>. C/ Libertad, 25. Restaurante segoviano de 1985 con guisos del d&iacute;a y buenos platos de cuchara. Hacen cochinillo asado de encargo, y de postre, ponche segoviano.</li>
                                    <li><strong>El Bierzo</strong>. C/ Barbieri, 16. Desde 1971, ofreciendo una amplia carta de platos caseros hechos con sencillez y sin pretensiones.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Casa Campiello</strong>. C/ Toledo, 122. Sabroso y econ&oacute;mico men&uacute; del d&iacute;a, que a mitad de semana incluye el cocido madrile&ntilde;o.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La Puebla</strong>. C/ Ventura de la Vega, 12. Ricos men&uacute;s caseros en una zona atestada de sitios pijos o ex&oacute;ticos. Ampl&iacute;sima carta.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Casa Ricardo</strong>. Fernando el Cat&oacute;lico, 31. Abierta en 1935. Decoraci&oacute;n taurina y fotos de famosos, platos de cuchara y deleitosas opciones de casquer&iacute;a.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Casa Mundi</strong>. C/ Donoso Cort&eacute;s, 14. Desde 1984 ofreciendo men&uacute;s y una amplia carta de platos tradicionales. A rese&ntilde;ar sus jud&iacute;as de &Aacute;vila, el bonito con tomate, los calamares en tinta, el rabo de toro&hellip;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es muy reconfortante ver que algunos emprendedores j&oacute;venes est&aacute;n retomando la idea de las casas de comidas adapt&aacute;ndolas a las nuevas generaciones. Es el caso de <strong>Badila</strong>, en C/ San Pedro M&aacute;rtir, 6 (Lavapi&eacute;s). <strong>Macareno</strong>, en C/ San Vicente Ferrer, 44, y <strong>Casa Fidel</strong>, en C/ Escorial, 6 (Malasa&ntilde;a)
    </p><p class="article-text">
        Bueno, por hoy creo que es suficiente, no se me vayan a indigestar. En una pr&oacute;xima entrega hablaremos de otras casas de comidas igualmente atractivas pero que requieren un poquito m&aacute;s de presupuesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/casas-comidas-sobreviven-madrid-15-negocios-clasicos-3-nuevas-recomendaciones_132_12735813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 05:00:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/337727e2-5eb3-4b74-a31c-2b9118e4c080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="456881" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/337727e2-5eb3-4b74-a31c-2b9118e4c080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="456881" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las Casas de Comidas que sobreviven en Madrid: 15 negocios clásicos y 3 nuevas recomendaciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/337727e2-5eb3-4b74-a31c-2b9118e4c080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes Malasaña,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los autómatas que creó Juanelo para Carlos I y Felipe II viajaron muy lejos de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/automatas-creo-juanelo-carlos-i-felipe-ii-viajaron-lejos-madrid_132_12673933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8ba2bc-041c-47c3-9b6f-c2be525a91d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los autómatas que creó Juanelo para Carlos I y Felipe II viajaron muy lejos de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los muñecos de Turriano se hallan en colecciones particulares en Washington, Budapest, Munich y Viena, sin que se sepa cómo llegaron hasta allí</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más curiosidades históricas de la capital en Caminando por Madrid</p></div><p class="article-text">
        Caminando por el Rastro, llego a la calle de Juanelo, una v&iacute;a que homenajea al relojero de Carlos I y Felipe II. Juanelo Turriano (Cremona-Italia/1500 - Toledo 1585) fue un cient&iacute;fico y relojero cuyas creaciones entusiasmaron a los emperadores espa&ntilde;oles. Su especialidad eran los mu&ntilde;ecos aut&oacute;matas, movidos por mecanismos de relojer&iacute;a. Uno de estos mu&ntilde;ecos camin&oacute; por las calles de Toledo pasando la gorra a los transe&uacute;ntes para recabar sus limosnas. Este hecho, adem&aacute;s de dar origen a la calle del Hombre de Palo, propici&oacute; una investigaci&oacute;n por parte de la Inquisici&oacute;n que percib&iacute;a algo un tanto diab&oacute;lico en estos prodigios. Se habla tambi&eacute;n de un aut&oacute;mata que llevaba una bandeja con el desayuno al emperador.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, al menos cuatro aut&oacute;matas construidos por Juanelo para los reyes espa&ntilde;oles han sobrevivido medio milenio, y siguen funcionando como el primer d&iacute;a; pero ya no se hallan entre nosotros, puesto que su facultad de caminar, suponemos que sea eso, les ha llevado muy lejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es el &ldquo;Monje Franciscano&rdquo;, un mu&ntilde;eco de madera y hierro del a&ntilde;o 1562, de cuarenta cent&iacute;metros de alto, provisto de sofisticados mecanismos de relojer&iacute;a. Representa a un monje franciscano que camina en varias direcciones, mueve la cabeza y los ojos, abre la boca como si estuviera rezando, se da golpes de pecho en se&ntilde;al de contrici&oacute;n con una mano y hace el adem&aacute;n de imponer una cruz con la otra. Dicho monje estaba inspirado en San Diego de Alcal&aacute;, cuyas reliquias hab&iacute;an sido colocadas junto al lecho de Felipe II cuando este sufri&oacute; una enfermedad, contribuyendo, al parecer, a su curaci&oacute;n. Bien, el caso es que este mu&ntilde;eco aut&oacute;mata abandon&oacute; un d&iacute;a El Escorial y emprendi&oacute; viaje con rumbo ignorado. Nadie logr&oacute; seguir sus pasos porque, como hemos dicho, el monje ten&iacute;a la facultad de caminar en varias direcciones. Nada se sab&iacute;a de &eacute;l hasta que en los a&ntilde;os setenta fue a parar al Smithsonian Institute de Washington, a donde lleg&oacute; procedente de Ginebra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f7d6be48-a2f9-4873-9c93-e37b99307a3a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dama española con laúd y su interior, la autómata elaborada por Juanelo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dama española con laúd y su interior, la autómata elaborada por Juanelo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Existe otra mu&ntilde;eca denominada: &ldquo;Aut&oacute;mata musical de una dama de la corte espa&ntilde;ola con&nbsp;la&uacute;d&rdquo;. Las medidas, la factura y los mecanismos son muy similares al anterior, aunque en este caso la mu&ntilde;eca hace adem&aacute;n de tocar un la&uacute;d.&nbsp;La dama reside en el Kunsthistorisches Museum de&nbsp;Viena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro monje-aut&oacute;mata de las mismas caracter&iacute;sticas, solo que con barba, datado hacia 1560, se halla en el Germanisches Nationalmuseum de Munich. Y a un cuarto aut&oacute;mata, denominado &ldquo;El campanillero&rdquo; nos lo encontramos en el Museo de Artes Aplicadas de Budapest. Este &uacute;ltimo es un monje barbado y calvo que sujeta una campanilla con una mano, la cual suena cuando se pone en movimiento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/841c54fd-7baa-49ae-b311-c6770a8ee4e7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El campanillero de Juanelo, en Budapest"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El campanillero de Juanelo, en Budapest                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los cuatro aut&oacute;matas de Juanelo Turriano salieron un d&iacute;a de Espa&ntilde;a para conocer mundo y a&uacute;n no han regresado. Es una verdadera l&aacute;stima, porque si tuvi&eacute;ramos en nuestra tierra al menos uno de estos mu&ntilde;ecos, nos servir&iacute;a para rendir homenaje a uno de nuestros genios, pionero de la rob&oacute;tica, pudiendo as&iacute; fomentar el inter&eacute;s por la ciencia en nuestros j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Juanelo, italiano de origen aunque espa&ntilde;ol por su larga vida en nuestra tierra, es uno de los personajes m&aacute;s interesantes de nuestra historia cient&iacute;fica. Juanelo muri&oacute; en Toledo en 1585, en esa cruda realidad que Espa&ntilde;a, tantas veces, ha reservado para sus grandes genios: en la pobreza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/automatas-creo-juanelo-carlos-i-felipe-ii-viajaron-lejos-madrid_132_12673933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Oct 2025 04:00:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef8ba2bc-041c-47c3-9b6f-c2be525a91d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="205206" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef8ba2bc-041c-47c3-9b6f-c2be525a91d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="205206" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los autómatas que creó Juanelo para Carlos I y Felipe II viajaron muy lejos de Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef8ba2bc-041c-47c3-9b6f-c2be525a91d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Automatización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuando los madrileños se divertían junto a Cibeles con circos, teatros, conciertos y parques de atracciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrilenos-divertian-cibeles-circos-teatros-conciertos-parques-atracciones_132_12559278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea5ec435-d268-4b3c-9088-b76605ef6ead_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuando los madrileños se divertían junto a Cibeles con circos, teatros, conciertos y parques de atracciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ocio de los habitantes de Madrid (teatros, circos, parques de atracciones) estuvo alrededor de la fuente de la diosa en la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del siglo XX</p><p class="subtitle">BLOG - Lee aquí más historias curiosas de Madrid, por Carlos Osorio</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Sab&iacute;as que hubo un parque de atracciones en el lugar donde hoy se alza el Palacio de Cibeles? &iquest;Y que la zona de Alcal&aacute;, Recoletos y Prado estaba llena de teatros, circos, caf&eacute;s y terrazas? Vamos a viajar en el tiempo hasta la &eacute;poca en que Madrid se divert&iacute;a en torno a la fuente de Cibeles. 
    </p><p class="article-text">
        El primer gran parque de atracciones de Madrid, el de &ldquo;Los Campos El&iacute;seos&rdquo;, fundado en 1864, estaba situado junto a la plaza de toros de la Puerta de Alcal&aacute;, en el per&iacute;metro formado por las calles de Alcal&aacute;, Claudio Coello, Hermosilla y Pr&iacute;ncipe de Vergara. Este parque ten&iacute;a una r&iacute;a navegable, un teatro y una plaza de toros. Adem&aacute;s contaba con un popular recinto para bailes conocido como &ldquo;El Para&iacute;so&rdquo;. En 1900, se cre&oacute; otro parque con el mismo nombre en la quinta de la Fuente del Berro que solo dur&oacute; dos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El otro gran parque de atracciones, &ldquo;Los Jardines del Buen Retiro&rdquo;, se instal&oacute; en 1878 en la esquina de Alcal&aacute; con el Paseo del Prado, ocupando terrenos que hab&iacute;an pertenecido al Real Sitio del Buen Retiro. Su propietario, Felipe Ducazcal, lo dot&oacute; de las atracciones habituales (la noria, la monta&ntilde;a rusa) y adem&aacute;s programaba exhibiciones de tipo circense. Este parque permaneci&oacute; abierto hasta 1904, cuando comenzaron las obras del Palacio de Correos y Telecomunicaciones, hoy Palacio de Cibeles.
    </p><p class="article-text">
        Varios circos se instalaron en la zona pr&oacute;xima a Cibeles, el m&aacute;s conocido fue el Circo Price. El teatro-circo del irland&eacute;s Mr. Thomas Price se instal&oacute; en 1853 en el paseo de Recoletos, y se traslad&oacute; en 1880 a la Plaza del Rey, ocupando el lugar del Circo Ol&iacute;mpico. El Price, que tuvo especialidad en espect&aacute;culos h&iacute;picos, ofreci&oacute; la primera proyecci&oacute;n de cine en Madrid, con el sistema del animat&oacute;grafo, el 11 de Mayo de 1896. Tambi&eacute;n dio a conocer la m&uacute;sica pop espa&ntilde;ola en sus matinales de los domingos en los a&ntilde;os sesenta. Cerca de all&iacute;, en la calle Barquillo, se ubicaba el Circo de Pa&uacute;l (1847-1880), y en el Paseo de Recoletos esquina con la calle B&aacute;rbara de Braganza, abri&oacute; en 1861 el Teatro Circo de Madrid, tambi&eacute;n llamado &ldquo;Teatro Pr&iacute;ncipe Alfonso&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los jardines privados, en los que se celebraban bailes, espect&aacute;culos y eventos, tuvieron sus prototipos, all&aacute; por el siglo XVII,  en la &ldquo;Huerta de Juan Fern&aacute;ndez&rdquo; (situada en el actual Palacio de Buenavista), y la &ldquo;Huerta de Lerma&rdquo; (junto a la plaza de Neptuno). Frente a esta &uacute;ltima, en la actual Plaza de la Lealtad, estaba la Torrecilla de la M&uacute;sica, una torre de dos pisos, en la que se situaba una orquesta de c&aacute;mara que hac&iacute;a las delicias de los paseantes. Entre 1821 y 1829 funcion&oacute; el baile de &ldquo;Los Jardines del T&iacute;voli&rdquo;, donde hoy se alza el Hotel Ritz. En este mismo lugar se instalaba en los  veranos del final del siglo el &ldquo;Circo Hip&oacute;dromo&rdquo;, y entre 1891 y 1909 estuvo el Teatro T&iacute;voli. No era el &uacute;nico teatro de la zona, ya que junto a Cibeles, al lado del parque de atracciones, estuvo en los a&ntilde;os finales del XIX el teatro Felipe, que luego se traslad&oacute; a Arg&uuml;elles. Aunque sin duda, el teatro m&aacute;s importante de la zona fue el Teatro Apolo (1873-1929) en la calle Alcal&aacute;, 45. En el Apolo se estrenaron zarzuelas inolvidables como &ldquo;La Verbena de La Paloma&rdquo; o &ldquo;la Revoltosa&rdquo;. Ten&iacute;a nada menos que cuatro funciones diarias, la &uacute;ltima, llamada &ldquo;la cuarta de Apolo&rdquo; era a medianoche y estaba destinada al p&uacute;blico juerguista y nocherniego.  
    </p><p class="article-text">
        Particular importancia tuvieron los caf&eacute;s, sobre todo en la acera de los pares de la calle Alcal&aacute;, entre la calle Sevilla y la plaza de Cibeles. All&iacute; estaban el Suizo, el Lyon D&acute;Or, la Maison Dor&eacute;, el Ivory, el Marfil, el Negresco, La Granja del Henar y La pecera del C&iacute;rculo de Bellas Artes (el &uacute;nico que se salv&oacute;). A&ntilde;adamos que cada caf&eacute; contaba con su correspondiente terraza, con lo que el todo Madrid se dejaba caer por aqu&iacute; en un momento u otro. En la acera de los impares estaban el Caf&eacute; Regina, el Col&oacute;n, el Fornos, el Aquarium, el D&oacute;lar y el Cervantes. Y al otro lado de Cibeles, la Cervecer&iacute;a de Correos y el Nuevo Caf&eacute; de Lyon. Acabamos de mencionar diecis&eacute;is caf&eacute;s hist&oacute;ricos, con espl&eacute;ndidas decoraciones cl&aacute;sicas, modernistas o Art-Deco. S&oacute;lo hemos sabido conservar uno de ellos: La Pecera del C&iacute;rculo de Bellas Artes. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os veinte comenzaron a instalarse en la zona pr&oacute;xima a Cibeles las compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s poderosas: los grandes bancos, las aseguradoras, la Telef&oacute;nica, etc. En un principio, este posicionamiento empresarial afect&oacute; &uacute;nicamente a los teatros, de los que solo sobrevivieron el Alc&aacute;zar, inicialmente llamado Trianon Palace, y el teatro del C&iacute;rculo. En los oscuros a&ntilde;os del Franquismo, los caf&eacute;s de la calle de Alcal&aacute;, as&iacute; como el &uacute;ltimo de los circos, el Price,  fueron cerrando uno detr&aacute;s de otro, siendo sustituidos por tristes oficinas bancarias y estamentos oficiales. El pueblo de Madrid fue expulsado del entorno de Cibeles, y las calles de Alcal&aacute;, Paseo de Recoletos y Paseo del Prado, pasaron a ser autopistas lentas, siempre atascadas. La &uacute;ltima florista de la calle de Alcal&aacute;, con sus nardos fl&aacute;ccidos y mustios apoyados en la cadera, abandon&oacute; su oficio ante la desaparici&oacute;n de los paseantes, que fueron sustituidos por oficinistas apresurados y coches humeantes. 
    </p><p class="article-text">
        En 2025, cuando las aceras de la calle de  Alcal&aacute; acaban de ser ampliadas, una legi&oacute;n de turistas sube y baja sin prisas, mirando de perfil a la tarde madrile&ntilde;a. Y en esa ausencia de prisas, en esa mirada distra&iacute;da, creo reconocer a los madrile&ntilde;os de otro tiempo, y entonces comienza a sonar en mi cabeza un pasodoble compuesto por Francisco Alonso para la revista &ldquo;Las Leandras&rdquo;: &ldquo;Por la calle de Alcal&aacute;, con la falda almidon&aacute;, y los nardos apoyaos en la cadera, la florista viene y va, y sonr&iacute;e descar&aacute;, por la acera de la calle de Alcal&aacute;&hellip;&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/diariosomosmadrid/"  target="_blank">Facebook</a>, <a href="https://bsky.app/profile/somosmadrid.bsky.social" target="_blank">Bluesky</a> o <a href="https://www.instagram.com/somos.madrid/"  target="_blank">Instagram</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrilenos-divertian-cibeles-circos-teatros-conciertos-parques-atracciones_132_12559278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Aug 2025 23:00:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ea5ec435-d268-4b3c-9088-b76605ef6ead_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="173296" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ea5ec435-d268-4b3c-9088-b76605ef6ead_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="173296" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De cuando los madrileños se divertían junto a Cibeles con circos, teatros, conciertos y parques de atracciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ea5ec435-d268-4b3c-9088-b76605ef6ead_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Barrio de Las Letras a Barrio de Las Copas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/barrio-letras-barrio-copas_132_12421030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10c9c193-9994-4e90-9221-47d5d632c9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Barrio de Las Letras a Barrio de Las Copas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Caminando por este barrio histórico de Madrid, podemos observar que las Letras han sido sustituidas por las copas. A día de hoy, sigue sin existir un centro de interpretación del Barrio de Las Letras</p><p class="subtitle">BLOG - Más historias sobre la capital en 'Caminando por Madrid'</p></div><p class="article-text">
        Una copla sat&iacute;rica del siglo XVII dec&iacute;a as&iacute;: &ldquo;En Madrid, ciudad brav&iacute;a, que entre antiguas y modernas, tiene trescientas tabernas y una sola librer&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ha cambiado mucho el panorama en el siglo XXI?  Pues hombre, si hacemos una comparativa entre el n&uacute;mero de bares y el n&uacute;mero de librer&iacute;as, no salimos muy bien parados. No obstante, la copla del siglo XVII no dec&iacute;a la verdad, al menos en lo que respecta a este barrio. En el Siglo de Oro, el Barrio de Las Letras se llen&oacute; de librer&iacute;as, imprentas y teatros. Los corrales de comedias atrajeron a los escritores, que escrib&iacute;an obras para esos teatros. En estas calles vivieron genios como Cervantes, Quevedo, G&oacute;ngora, Calder&oacute;n, Tirso de Molina, Lope de Vega, Francisco de Rojas. Un siglo despu&eacute;s, en el XVIII, se citaban en estos lares los escritores neocl&aacute;sicos, encabezados por Nicol&aacute;s Fern&aacute;ndez de Morat&iacute;n. En el XIX, el cafet&iacute;n del Pr&iacute;ncipe acog&iacute;a la tertulia de los poetas rom&aacute;nticos (Larra, Espronceda, Ventura de la Vega, Bret&oacute;n de los Herreros, Zorrilla, etc.) En el siglo XX, el Ateneo y los caf&eacute;s del barrio escucharon a los escritores de la Generaci&oacute;n del 98, a los modernistas, a la Generaci&oacute;n del 14, a los ultra&iacute;stas, a la Generaci&oacute;n del 27, a las generaciones de la posguerra&hellip;Esto es algo inaudito, algo que no pasado en ninguna otra capital en todo el mundo. Durante cuatro siglos, los mejores escritores se han reunido en un barrio, en este Barrio de Las Letras. Esta singularidad merece ser conocida, valorada y difundida. Es un gran tesoro de la Historia de Madrid. Sin embargo, llegamos al siglo XXI, y muy pocas letras vemos en este barrio, a no ser los r&oacute;tulos de sus muchos bares. 
    </p><p class="article-text">
        El caminante que sale a pasear por el Barrio de Las Letras de buena ma&ntilde;ana, se topar&aacute; con cientos de furgonetas y camiones de reparto que hacen sonar sus bocinas y que tratan in&uacute;tilmente de aparcar (no existen apenas zonas de carga y descarga) para poder repartir sus mercanc&iacute;as (botellas de cerveza, de licor, de vino) para los cientos de bares de la zona. Tratando de no ser arrollado por dichos veh&iacute;culos, el caminante busca alguna librer&iacute;a y acaba encontrando media docena (algunas han abierto hace poco), comprueba que sigue habiendo alg&uacute;n teatro, ve que el Ateneo sigue en pie (gracias al esfuerzo de sus socios), pero no encuentra ning&uacute;n local donde se re&uacute;nan los escritores. En el siglo XXI ya no viven ni se re&uacute;nen los escritores en el barrio que fue su barrio. Ni siquiera hay caf&eacute;s donde reunirse, todos son lugares donde llenar la panza de l&iacute;quidos y viandas mientras un p&uacute;blico &aacute;vido de &ldquo;experiencias gastron&oacute;micas&rdquo; vocifera a pleno pulm&oacute;n. Imposible hacer una tertulia en los bares de Las Letras.  
    </p><p class="article-text">
        La desbandada de los escritores tiene que ver con la transformaci&oacute;n tur&iacute;stica que ha sufrido este barrio y todo el centro hist&oacute;rico en lo que va de siglo. Hemos pasado de tener un Barrio de Las Letras a tener una zona de copas. Y uno se pregunta &iquest;C&oacute;mo es posible que, a d&iacute;a de hoy, no exista un centro de interpretaci&oacute;n sobre la Edad de Oro de la cultura espa&ntilde;ola? En 1931, con la Segunda Rep&uacute;blica, se cre&oacute; el museo de Lope de Vega, en la &uacute;nica casa que hemos sabido conservar de nuestros literatos. A comienzos de este siglo, el alcalde Gallard&oacute;n puso placas en las paredes y en el pavimento recordando a nuestros grandes escritores. Pero no es suficiente. Hace falta un Centro de Interpretaci&oacute;n de la Edad de Oro de nuestra cultura. El lugar indicado ser&iacute;a el convento de las Trinitarias, donde est&aacute; enterrado Cervantes. Lo cierto es que la tumba de Cervantes solo puede verse reservando una cita mediante un protocolo bastante disuasorio. La realidad es que las monjas trinitarias ya no son las que eran, porque se han ido muriendo y est&aacute;n siendo sustituidas por monjas venidas de Am&eacute;rica y de Asia. Bien podr&iacute;a utilizarse el monasterio como el necesario centro de interpretaci&oacute;n, y la iglesia podr&iacute;a simultanear las horas de culto con las horas de visitas.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/barrio-letras-barrio-copas_132_12421030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jun 2025 19:30:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10c9c193-9994-4e90-9221-47d5d632c9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="655448" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10c9c193-9994-4e90-9221-47d5d632c9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="655448" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Barrio de Las Letras a Barrio de Las Copas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10c9c193-9994-4e90-9221-47d5d632c9a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Ángel Rojo y las dos placas que podrían recordarlo en Libertad y Amparo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/angel-rojo-placas-recordarlo-libertad-amparo_132_12344720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/160aa022-3cac-4056-b347-c0362593b9fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Ángel Rojo y las dos placas que podrían recordarlo en Libertad y Amparo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Melchor Rodríguez García, anarquista, actuó como un ángel con los prisioneros del bando franquista, salvando la vida a miles de ellos</p></div><p class="article-text">
        Caminando por el Cementerio de San Justo, en el patio de Santa Catalina, me detengo ante el sencillo nicho que alberga los restos de <em>El &aacute;ngel rojo</em>. En la losa de m&aacute;rmol figura su nombre: Melchor Rodr&iacute;guez Garc&iacute;a, y la fecha de su muerte: 14-II-1972. Me hubiera gustado que en la l&aacute;pida figurara su frase m&aacute;s conocida: &ldquo;Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las guerras desatan los peores instintos del ser humano, y no es f&aacute;cil encontrar en ellas a personas que sepan mantener viva su humanidad y su empat&iacute;a hacia el resto de los seres humanos, incluyendo los considerados como enemigos. Melchor Rodr&iacute;guez Garc&iacute;a (Sevilla 1893- Madrid 1972) mantuvo sus principios humanistas y defendi&oacute; a ultranza la legalidad y los derechos humanos en los peores momentos de la Guerra Civil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el inicio de la contienda civil, Melchor era representante del sindicato de carroceros de la CNT-FAI. Partidario de un anarquismo humanista y pacifista, alcanz&oacute; un gran prestigio entre los suyos. En Noviembre de 1936 denunci&oacute; p&uacute;blicamente las sacas y los fusilamientos extrajudiciales de los presos franquistas (entre ellos los asesinatos de Paracuellos del Jarama). El 5 de diciembre de aquel a&ntilde;o, los anarquistas lograron arrebatar el control de las prisiones a los comunistas, que hab&iacute;an consentido las masacres, y pusieron como delegado general de prisiones a Melchor Rodr&iacute;guez. Tres d&iacute;as despu&eacute;s de su nombramiento, los aviones de Franco bombardearon Alcal&aacute; de Henares matando a varios civiles. En venganza por este bombardeo, una masa de gente encolerizada trat&oacute; de asaltar la c&aacute;rcel de Alcal&aacute; para linchar a los presos franquistas. All&iacute; se plant&oacute; el &aacute;ngel rojo, quien, solo ante la multitud, pistola en mano (la llevaba siempre descargada)&nbsp; y a voz en grito, logr&oacute; convencer a los exaltados de que no entrar&iacute;an en la c&aacute;rcel si no era por encima de su cad&aacute;ver. Todos los presentes convinieron en que aquel d&iacute;a Melchor se jug&oacute; la vida y tuvo muchas papeletas para perderla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Melchor fue clave en la recuperaci&oacute;n del control del orden p&uacute;blico y las prisiones por parte del gobierno de la Rep&uacute;blica. Gracias a &eacute;l, mejoraron las condiciones de seguridad, sanidad y alimentaci&oacute;n de los reclusos. Expidi&oacute; cientos de salvoconductos y busc&oacute; refugio a cientos de personas del bando enemigo que eran perseguidas por sus ideas. Entre los que salvaron su vida gracias a sus gestiones estaban los hermanos Luca de Tena, el general Mu&ntilde;oz Grandes, el futbolista Ricardo Zamora, el locutor Bobby Deglan&eacute;, Raimundo Fern&aacute;ndez Cuesta, Javier Mart&iacute;n Artajo, Rafael S&aacute;nchez Mazas, Ram&oacute;n Serrano S&uacute;&ntilde;er, el doctor G&oacute;mez-Ulla, etc.
    </p><p class="article-text">
        No le import&oacute; que desde su propio bando le acusaran de colaborar con el enemigo y que al menos en seis ocasiones trataran de asesinarlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a84c18fc-dfa7-4211-bc0a-8e6325ad5ddd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Melchor fue nombrado alcalde de Madrid durante las semanas pr&oacute;ximas al final de la guerra. Al acabar la contienda, rechaz&oacute; una suma de dinero y un pasaje de avi&oacute;n y permaneci&oacute; en su puesto hasta ser detenido por los vencedores, quienes demostraron largamente su falta de humanidad y de generosidad con los vencidos. A Melchor le juzgaron en un consejo de guerra y le condenaron a muerte, aunque posteriormente le conmutaron la pena por la de cadena perpetua. Finalmente estuvo cinco a&ntilde;os en la c&aacute;rcel. Y no pas&oacute; m&aacute;s a&ntilde;os porque algunos a quienes hab&iacute;a salvado la vida recuperaron la memoria y se interesaron por &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los franquistas le ofrecieron un puesto en el sindicato vertical, pero &eacute;l sigui&oacute; siendo fiel a sus ideas anarquistas, por lo que fue detenido en varias ocasiones. Trabaj&oacute; como vendedor de seguros y escribi&oacute; art&iacute;culos y poemas. En su entierro, en 1972, coincidieron personas que hab&iacute;an luchado en los dos bandos durante la Guerra Civil. Melchor tiene dedicada una placa en Triana, el barrio sevillano donde naci&oacute;. Sin embargo, Madrid no fue especialmente generoso con su memoria. Hace unos a&ntilde;os, en 2017, la alcaldesa Manuela Carmena, a propuesta del grupo municipal de Ciudadanos, le otorg&oacute; una peque&ntilde;a calle en Aravaca; y en 2023, Mart&iacute;nez Almeida <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/vida-surcada-anarquismo-melchor-rodriguez-nueva-medalla-honor-madrid_1_10083485.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le concedi&oacute; la medalla de honor de Madrid</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recordando a Melchor, me dirijo a la calle Amparo n&ordm; 27. All&iacute; vivi&oacute; con su mujer Francisca Mu&ntilde;oz, bailaora. Melchor, que hab&iacute;a sido torero durante unos a&ntilde;os, se cas&oacute; con una bailaora: no cabe duda de que amaba a su pa&iacute;s, pero no solo por sus costumbres, tambi&eacute;n por su car&aacute;cter franco, campechano, noble. Siempre he cre&iacute;do que los espa&ntilde;oles m&aacute;s aut&eacute;nticos no son extremistas, sino conciliadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego camino hasta la calle de la Libertad n&ordm; 5, donde vivi&oacute; Melchor despu&eacute;s de la guerra. No pod&iacute;a haber elegido mejor el nombre de su calle. All&iacute;, en la puerta de su casa, coloc&oacute; una bandera de la CNT, motivo por el que fue arrestado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso que ser&iacute;a un bello gesto colocar una placa en su honor en Libertad, 5 y en Amparo, 27. Es importante que las nuevas generaciones conozcan que Espa&ntilde;a dio a luz a un hombre como el &aacute;ngel rojo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/angel-rojo-placas-recordarlo-libertad-amparo_132_12344720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 23:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/160aa022-3cac-4056-b347-c0362593b9fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="210105" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/160aa022-3cac-4056-b347-c0362593b9fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="210105" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Ángel Rojo y las dos placas que podrían recordarlo en Libertad y Amparo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/160aa022-3cac-4056-b347-c0362593b9fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un monumento con mensaje pacifista: el de Alfonso XII frente al estanque del Retiro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/monumento-mensaje-pacifista-alfonso-xii-frente-estanque-retiro_132_12261598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1c4a65d-6fb4-4500-97c9-c5e4f14f5aca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1174y957.jpg" width="1200" height="675" alt="Un monumento con mensaje pacifista: el de Alfonso XII frente al estanque del Retiro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dedicado al monarca no solo es uno de los mejores conjuntos escultóricos europeos, sino que además esconde un mensaje pacifista, liberal y progresista</p><p class="subtitle">BLOG - Lee otras historias en Caminando por Madrid, por Carlos Osorio</p></div><p class="article-text">
        Caminando junto al estanque del Retiro, nos encontramos con uno de los conjuntos escult&oacute;ricos al aire libre m&aacute;s interesantes de Europa. Se trata del homenaje a Alfonso XII, apodado El Pacificador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conjunto es muy representativo del magn&iacute;fico momento de la escultura internacional que supuso el realismo espa&ntilde;ol de principios del siglo XX y es uno de los grupos escult&oacute;ricos al aire libre m&aacute;s interesantes de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Este monumento constituye todo un programa pol&iacute;tico sobre la forma en que debe gobernar un rey en una monarqu&iacute;a parlamentaria. El arquitecto Jos&eacute; Grases Riera, un humanista comprometido con la sociedad de su tiempo, supo glosar admirablemente la idea principal del monumento: Alfonso XII como forjador de la Paz. No en vano, el rey hab&iacute;a logrado el cese de las guerras Carlistas que hab&iacute;an desangrado al pa&iacute;s durante medio siglo. Adem&aacute;s, Grases Riera utiliz&oacute; los grupos escult&oacute;ricos para expresar su pensamiento liberal y progresista. As&iacute;, frente a otros monumentos regios esparcidos por Europa donde los reyes hacen gala de su poder y de sus victorias, en este espacio se hace una alabanza de la Paz, de la Libertad, y del Progreso, un progreso entendido como la suma de las Ciencias y las Artes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Grases Riera (Barcelona 1850-Madrid 1919) fue un arquitecto prodigioso con una capacidad extraordinaria para convertir las ideas en obras de arte. De sorprendente versatilidad, cre&oacute; dos edificios emblem&aacute;ticos de Madrid: La Equitativa, actual hotel <em>Four Seasons</em>, y&nbsp; el Palacio Longoria, sede de la Sociedad de Autores. Siempre que tuvo ocasi&oacute;n, se interes&oacute; por los problemas sociales de su &eacute;poca, participando en los planes del ensanche de Madrid con criterios humanistas e higienistas.
    </p><p class="article-text">
        Grases Riera contrat&oacute; para el proyecto a veinticuatro escultores, los mejores de su tiempo, encabezados por Mariano Benlliure, y destacando entre ellos Aniceto Marinas, Miguel Blay, Miguel &Aacute;ngel Trilles, Mateo Inurria o Josep Clar&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otros monumentos regios europeos, el de Alfonso XII evita ser una exaltaci&oacute;n del poder y de la fuerza, y se centra en la labor pacificadora de un rey preocupado por la sociedad de su &eacute;poca. La estatua de Alfonso XII se debe a la maestr&iacute;a de Mariano Benlliure. El monarca sujeta las bridas, como si estuviera frenando el caballo, y en la mano derecha lleva una espada que apunta hacia abajo, lo cual en la simbolog&iacute;a militar significa &laquo;Alto el fuego&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El monolito presenta cuatro relieves con las cuatro virtudes cardinales que deben acompa&ntilde;ar al rey en su tarea: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza. A continuaci&oacute;n tenemos los tres grupos escult&oacute;ricos m&aacute;s destacados, que representan los pilares sobre los que debe construirse el futuro de la naci&oacute;n: La Libertad, la Paz y el Progreso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El grupo de &ldquo;La Libertad&rdquo; obra de Aniceto Marinas, lo protagoniza un joven desnudo que simboliza el porvenir, a cuyas espaldas se yergue majestuosa la diosa de la libertad. Pero la libertad no surge de la nada, sino que nace de la educaci&oacute;n (un viejo con un libro) y el trabajo (un obrero con un pico).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El grupo situado en el frontal: &ldquo;La Paz&rdquo; es de Miguel Blay. Dos soldados, uno carlista y el otro realista, se abrazan tras el fin de las guerras carlistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El grupo de &ldquo;El Progreso&rdquo; es obra de Miguel &Aacute;ngel Trilles. El progreso est&aacute; encarnado por un joven desnudo que empu&ntilde;a una antorcha, al cual rodean tres figuras aleg&oacute;ricas: el progreso intelectual (las ciencias y las letras), el progreso econ&oacute;mico (la agricultura, el comercio y la industria) y el progreso art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        En los cuatro extremos de la doble columnata tenemos cuatro esculturas aleg&oacute;ricas que refuerzan la idea del progreso. Son: &ldquo;Las Artes&rdquo; de Joaqu&iacute;n Bilbao, &ldquo;la Industria&rdquo; de Josep Clar&aacute;, &ldquo;La Agricultura&rdquo; de Jos&eacute; Alcoverro, y &ldquo;Las Ciencias&rdquo; de Manuel Fux&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mensaje no puede ser m&aacute;s extempor&aacute;neo: el progreso entendido como la suma de las ciencias, las actividades productivas y las artes. Nada m&aacute;s lejos de la interpretaci&oacute;n actual del progreso, que parece consistir en la suma de actividades tan &ldquo;s&oacute;lidas y duraderas&rdquo; como la especulaci&oacute;n financiera e inmobiliaria y el turismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El monumento a Alfonso XII tiene su entrada principal orientada hacia el este. All&iacute;, entre ambas columnatas, est&aacute;n los centinelas que vigilan el conjunto: el ej&eacute;rcito y la marina. A diferencia de otros monumentos regios, donde los combatientes y las armas ocupan los lugares principales, en este monumento los militares est&aacute;n donde deben estar: en la puerta, vigilando y protegiendo el conjunto. Esa es su honrosa misi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acerc&aacute;ndonos a la escalinata que baja al estanque, tenemos en primer t&eacute;rmino ocho leones de bronce, y m&aacute;s abajo cuatro nereidas o sirenas del mismo material. Un bello remate, el de las sirenas (posiblemente las m&aacute;s bellas del mundo)&nbsp; para un conjunto tan extraordinario como poco reconocido y valorado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/monumento-mensaje-pacifista-alfonso-xii-frente-estanque-retiro_132_12261598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 May 2025 23:00:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e1c4a65d-6fb4-4500-97c9-c5e4f14f5aca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1174y957.jpg" length="2820829" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e1c4a65d-6fb4-4500-97c9-c5e4f14f5aca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1174y957.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2820829" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un monumento con mensaje pacifista: el de Alfonso XII frente al estanque del Retiro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e1c4a65d-6fb4-4500-97c9-c5e4f14f5aca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1174y957.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Retiro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casa do Brasil y las toneladas de café que envió el país para ayudar a España y que fueron a parar a la cuenta corriente de Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/casa-do-brasil-toneladas-cafe-envio-pais-ayudar-espana-parar-cuenta-corriente-franco_132_12192930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20fa808d-7257-4c75-916c-4ba8d7bd36e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casa do Brasil y las toneladas de café que envió el país para ayudar a España y que fueron a parar a la cuenta corriente de Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno brasileño ofreció al régiimen su producto estrella para costear los gastos de construcción del edificio</p></div><p class="article-text">
        Caminando por La Moncloa y dejando atr&aacute;s el Parque del Oeste, me llama la atenci&oacute;n la Casa del Brasil. Se trata de un colegio mayor y&nbsp;casa de cultura creado en 1960 por el gobierno brasile&ntilde;o para estudiantes de cualquier procedencia, pero especialmente de habla portuguesa. El edificio, realizado en hormig&oacute;n, es obra de Luis Alfonso d&acute;Escargnolle, quien sigue las pautas de la arquitectura moderna que Niemeyer y Costa crearon en Brasilia. Indagando sobre el edificio, me llama la atenci&oacute;n que Brasil pagase con sacos de caf&eacute; (20.000 sacos) los gastos que ocasion&oacute; su construcci&oacute;n. Por parte espa&ntilde;ola, las gestiones y la recepci&oacute;n de los sacos corrieron a cargo de <strong>Blas Pi&ntilde;ar</strong>, presidente del Instituto de Cultura Hisp&aacute;nica y a la saz&oacute;n l&iacute;der de la ultraderecha espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n resuenan en mi memoria los encendidos discursos que pronunciaba el se&ntilde;or Pi&ntilde;ar ante sus ac&oacute;litos: &ldquo;Ya puede el gobierno esforzarse en hablar de aperturismo, en consentir la intolerable actitud de algunas publicaciones, en dejar que la pornograf&iacute;a invada nuestros espect&aacute;culos, que mientras Franco siga con vida, la jaur&iacute;a continuar&aacute; insultando a Espa&ntilde;a, porque es solo el revanchismo y el odio lo que les mueve. &iexcl;La Guerra no ha terminado! ...ado &hellip;ado &hellip;ado!&rdquo; Ahora por fin comprendo el car&aacute;cter furibundo y vociferante de los discursos de Blas Pi&ntilde;ar: sin duda este se&ntilde;or tomaba demasiado caf&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde averiguo que aquellas toneladas de caf&eacute; no fueron las primeras que llegaron a Madrid. La clave me la da el libro del prestigioso historiador <strong>Paul Preston</strong>: <em>Un pueblo traicionado</em>. Resulta que, tras la guerra civil, el dictador brasile&ntilde;o Getulio Vargas quiso ayudar a Espa&ntilde;a a recuperarse de la cat&aacute;strofe y, para ello, envi&oacute; barcos enteros cargados de caf&eacute;. La idea del gobierno brasile&ntilde;o era que el caf&eacute; se vendiera en el libre mercado y el producto de su venta sirviera para la reconstrucci&oacute;n del pa&iacute;s. Nada de eso sucedi&oacute;. Seg&uacute;n detalla Preston, todo el dinero obtenido con la venta del caf&eacute; pas&oacute; a engrosar la cuenta corriente de <strong>Francisco Franco</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as en que algunos desaprensivos intentan lavar la imagen del general Franco atribuy&eacute;ndole dones que nunca tuvo, es &uacute;til releer esa magn&iacute;fica historia de la corrupci&oacute;n escrita por Paul Preston.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Franco supo proyectar una imagen de hombre austero y desprendido que en nada se correspond&iacute;a con la realidad. Aunque comenz&oacute; la guerra civil con un m&iacute;sero sueldo de sargento y unos pocos cientos de pesetas, al t&eacute;rmino de la contienda civil el dictador ten&iacute;a en su banco 34 millones de pesetas. Para ello, el mandatario desviaba hacia su cuenta personal los donativos y suscripciones que las empresas y los particulares entregaban para costear el esfuerzo b&eacute;lico de sus tropas. La costumbre de recibir dinero por parte de las empresas continu&oacute; durante su mandato ya que, por ejemplo, la Telef&oacute;nica, le entregaba todos los meses un sobre de 10.000 pesetas. A ello debemos a&ntilde;adir los siete millones y medio de pesetas que se embols&oacute; el &ldquo;general&iacute;simo&rdquo; por la venta en el mercado negro del caf&eacute; enviado por Brasil. Sumando, sumando, Franco dej&oacute; este mundo en 1975 con unos ahorros de ciento sesenta y seis mil trescientos ochenta y ocho millones de pesetas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto me sirve para entender aquellos temblores que le aquejaban al &ldquo;caudillo&rdquo; en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os. No era el parkinson, como cre&iacute;amos todos, era el exceso de caf&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/casa-do-brasil-toneladas-cafe-envio-pais-ayudar-espana-parar-cuenta-corriente-franco_132_12192930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Apr 2025 04:05:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/20fa808d-7257-4c75-916c-4ba8d7bd36e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="145919" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/20fa808d-7257-4c75-916c-4ba8d7bd36e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="145919" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Casa do Brasil y las toneladas de café que envió el país para ayudar a España y que fueron a parar a la cuenta corriente de Franco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/20fa808d-7257-4c75-916c-4ba8d7bd36e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Moncloa - Aravaca]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
