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    <title><![CDATA[elDiario.es - Piedras de papel]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Piedras de papel]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Quién gana cuando los inmigrantes pueden votar? Nadie en particular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gana-inmigrantes-votar-nadie-particular_132_13402056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d5bff6f-220c-4e98-9a27-daaa91eb6b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién gana cuando los inmigrantes pueden votar? Nadie en particular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El miedo a que ampliar el electorado decida las elecciones vuelve a dominar el debate español. Lo pusimos a prueba con dos experimentos naturales y el resultado es un cero claro y repetido</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a lleva semanas discutiendo qui&eacute;n tiene derecho a votar. La llamada ley de nietos, incluida en la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022, ha permitido que cientos de miles de descendientes de espa&ntilde;oles obtengan la nacionalidad: 544.722 solicitudes aprobadas a 31 de marzo de 2026, la gran mayor&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Con ellas, el censo de espa&ntilde;oles residentes en el extranjero rozar&aacute; los tres millones de electores en las pr&oacute;ximas generales, unos 600.000 m&aacute;s que en 2023. En la oposici&oacute;n han saltado las alarmas. Feij&oacute;o habl&oacute; de una operaci&oacute;n de &ldquo;ingenier&iacute;a electoral&rdquo; para &ldquo;fabricar votantes&rdquo;, Ayuso avis&oacute; de que &ldquo;Argentina ser&aacute; la tercera provincia de Espa&ntilde;a&rdquo; y Vox ha pedido directamente suspender el voto por correo desde el exterior. El Gobierno defiende la medida como una reparaci&oacute;n hist&oacute;rica y acusa a la oposici&oacute;n de sembrar sospechas sin pruebas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento no es nuevo. Es la versi&oacute;n m&aacute;s reciente de un miedo que acompa&ntilde;a a cada ampliaci&oacute;n del electorado: que los nuevos votantes decidir&aacute;n las elecciones y que quien los &ldquo;trae&rdquo; lo hace por inter&eacute;s. Detr&aacute;s hay una misma predicci&oacute;n: incorporar nuevos votantes beneficia a unos partidos a costa de otros.
    </p><p class="article-text">
        Esa predicci&oacute;n puede ponerse a prueba. En un <a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/cvpx5_v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo reciente con Simon Hix</a> la contrastamos con dos experimentos naturales: reformas que, por c&oacute;mo y d&oacute;nde ocurrieron, permiten estudiarlas casi como si fueran un experimento. Son las dos ampliaciones del derecho a voto municipal para residentes extranjeros que Espa&ntilde;a puso en marcha en 2007 y 2011. No es exactamente el caso de la ley de nietos, que crea ciudadanos con derecho a voto en todas las elecciones; nuestro estudio se centra en residentes extranjeros que votan en las municipales. Pero el miedo de fondo es el mismo en ambas pol&eacute;micas: que los nuevos votantes cambian qui&eacute;n gana. Sobre la gesti&oacute;n administrativa del censo, nuestros datos no dicen nada; sobre esa predicci&oacute;n de fondo, s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">El derecho a voto y la integraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Hay buenos motivos para dar el voto a los inmigrantes, y poco tienen que ver con el inter&eacute;s electoral de ning&uacute;n partido. Lo que sabemos hasta ahora indica que los derechos pol&iacute;ticos aceleran la integraci&oacute;n. <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/abs/voting-rights-and-immigrant-incorporation-evidence-from-norway/D434088784D77D4F1E18DED9C2FD2268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio</a><a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/abs/voting-rights-and-immigrant-incorporation-evidence-from-norway/D434088784D77D4F1E18DED9C2FD2268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>encuentra que el derecho al voto local aument&oacute; la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los inmigrantes. <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1369183X.2023.2193863" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otro apunta en la misma direcci&oacute;n</a><a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1369183X.2023.2193863" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>por otra v&iacute;a: los inmigrantes que ganaron voz en la democracia local tomaron despu&eacute;s decisiones distintas sobre si nacionalizarse. La evidencia sobre el estatus legal completa el cuadro: <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aay1610" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obtener la nacionalidad mejora los salarios a largo plazo</a>, y <a href="https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/aer.20150355" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizar la situaci&oacute;n administrativa reduce la delincuencia</a>. Conviene, eso s&iacute;, no mezclar categor&iacute;as que el debate confunde a menudo: la regularizaci&oacute;n da papeles, no papeletas. Un extranjero regularizado no puede votar; solo votan en las municipales los residentes de la UE y de los pa&iacute;ses con acuerdo que se registran y, en todas las elecciones, quienes llegan a nacionalizarse.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n es igual de persistente: que dar el voto a los inmigrantes cambiar&iacute;a los resultados electorales. Y no es una intuici&oacute;n descabellada: cada gran ampliaci&oacute;n del sufragio, a la clase trabajadora, a las mujeres, movi&oacute; al votante decisivo, y las pol&iacute;ticas se movieron con &eacute;l. &iquest;Pasar&iacute;a lo mismo con los inmigrantes? La teor&iacute;a puede argumentar en ambos sentidos: podr&iacute;an inclinarse a la izquierda por inter&eacute;s de grupo o por su posici&oacute;n en la distribuci&oacute;n de la renta, o podr&iacute;an votar como los nativos comparables; al fin y al cabo, provienen de pa&iacute;ses muy distintos y tiran en direcciones diferentes. La pregunta hay que resolverla con datos. Y apenas hab&iacute;a evidencia causal disponible.
    </p><h2 class="article-text">Dos experimentos naturales en Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Los dos casos nos permiten distinguir entre causa y coincidencia. En enero de 2007, Ruman&iacute;a y Bulgaria entraron en la UE, lo que otorg&oacute; autom&aacute;ticamente a sus ciudadanos el derecho a votar en las elecciones municipales espa&ntilde;olas; los rumanos ya eran entonces el mayor grupo inmigrante no occidental en Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s, en 2010 y 2011, Espa&ntilde;a firm&oacute; acuerdos rec&iacute;procos que ampliaron el derecho al voto municipal a los inmigrantes de seis pa&iacute;ses latinoamericanos. Dos mecanismos distintos y dos poblaciones inmigrantes que no se parecen en nada.
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o se apoya en algo que se observa en cualquier ciudad espa&ntilde;ola: los inmigrantes no se distribuyen de manera uniforme entre los barrios. Con datos a nivel de secci&oacute;n censal (la unidad electoral m&aacute;s peque&ntilde;a de Espa&ntilde;a, un vecindario de entre 500 y 2.000 residentes), comparamos secciones que recibieron nuevos votantes con secciones que no, dentro del mismo municipio y en la misma elecci&oacute;n. Esa comparaci&oacute;n elimina todo lo que ocurre a nivel municipal: candidatos, esc&aacute;ndalos, vaivenes. Lo que queda es el efecto de tener vecinos con un nuevo derecho al voto calle abajo.
    </p><h2 class="article-text">No encontramos ning&uacute;n efecto</h2><p class="article-text">
        En los dos experimentos, dar el voto a los inmigrantes no movi&oacute; el porcentaje de ning&uacute;n partido: ni el centroderecha (PP), ni el centroizquierda (PSOE), ni la izquierda radical. Y no son ceros ruidosos que puedan ocultar algo. El cero decepciona a ambos lados: ni se confirma el temor de la derecha ni, en la izquierda, la esperanza de un r&eacute;dito electoral, si alguien la ten&iacute;a. Los intervalos de confianza, el margen de error de nuestras estimaciones, son estrechos alrededor del cero, y el resultado sobrevive a todas las pruebas de robustez que le lanzamos: comparar cada barrio consigo mismo a lo largo del tiempo, dar m&aacute;s peso a los barrios de control m&aacute;s parecidos a los tratados y, para el experimento de 2007, apoyarnos en la geograf&iacute;a previa del asentamiento rumano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 1                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cada panel corresponde a un partido en un experimento. La l&iacute;nea representa la diferencia estimada en votos entre el barrio tratado t&iacute;pico y sus vecinos sin nuevos votantes, y la banda representa el intervalo de confianza del 95%. Dos cosas merecen atenci&oacute;n: la l&iacute;nea sigue plana al cruzar la reforma (l&iacute;nea discontinua), y ya lo era antes, lo que indica que la comparaci&oacute;n es limpia.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s nos hicimos una pregunta m&aacute;s exigente: aunque los efectos verdaderos estuvieran en el borde de nuestros intervalos de confianza, &iquest;ser&iacute;an lo bastante grandes como para importar? Los ayuntamientos espa&ntilde;oles reparten los concejales mediante el m&eacute;todo de D&rsquo;Hondt. Calculamos, para cada municipio, el cambio exacto de votos que mover&iacute;a un solo concejal y contrastamos nuestras estimaciones con dicho umbral. Todas las estimaciones, en todas las especificaciones, quedan estad&iacute;sticamente por debajo. En el municipio mediano, mover a un concejal exige un vuelco de 3,8 puntos porcentuales en el voto. El mayor efecto que nuestros datos pueden sustentar es de 0,23 puntos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 2                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cada histograma muestra el efecto asociado a cada uno de los 24.424 barrios tratados en Espa&ntilde;a: el efecto estimado de cada partido, multiplicado por los nuevos votantes de esa secci&oacute;n. La l&iacute;nea discontinua de la derecha representa el vuelco que un concejal en un municipio mediano mover&iacute;a. Ning&uacute;n barrio, para ning&uacute;n partido, se acerca: la secci&oacute;n m&aacute;s tratada del pa&iacute;s llega a 2,1 puntos.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa esto para el debate</h2><p class="article-text">
        Nuestros resultados tienen l&iacute;mites claros: estudiamos electorados inmigrantes peque&ntilde;os y diversos, en parte sujetos a barreras de registro, condiciones t&iacute;picas de estas reformas. No podemos decir qu&eacute; pasar&iacute;a con un electorado nuevo mucho mayor, ni si los partidos empezaran a movilizarlo activamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero dentro de esos l&iacute;mites, la evidencia apunta en una sola direcci&oacute;n. Hay motivos razonables para pensar que el voto ayuda a los inmigrantes a integrarse; el miedo a los resultados electorales, all&iacute; donde podemos medirlo, no se materializa. La conclusi&oacute;n reparte deberes a ambos lados: quien se oponga a estas reformas tendr&aacute; que apoyarse en otros argumentos, porque el electoral no encuentra respaldo en los datos; y quien las defienda no deber&iacute;a prometer, ni temer, r&eacute;ditos partidistas. Buena parte del debate sobre el voto inmigrante, ayer con las municipales y hoy con la ley de nietos, descansa en una predicci&oacute;n sobre qui&eacute;n ganar&iacute;a. En Espa&ntilde;a, a lo largo de dos reformas y cuatro ciclos electorales, la respuesta es: nadie en particular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tarek Jaziri Arjona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gana-inmigrantes-votar-nadie-particular_132_13402056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 04:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién gana cuando los inmigrantes pueden votar? Nadie en particular]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La casa y la urna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/casa-urna_132_13383309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54174a3f-4cbf-4b26-8afe-e65a7cc7d406_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La casa y la urna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vivienda es una política pública donde la intervención del estado no es tan sencilla, especialmente en una sociedad donde hay propietarios, hipotecados, inquilinos, excluidos... España no es el único país donde existe este problema. El autor de este post analiza el caso de Australia, donde el gobierno laborista se está enfrentando a problemas similares  </p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, comprar una vivienda fue una expectativa razonable para amplios sectores de la sociedad. La casa o el piso era una forma de seguridad, acumulaci&oacute;n patrimonial y estabilidad familiar. Hoy, en cambio, el aumento sostenido de los precios, el encarecimiento de las hipotecas, la presi&oacute;n sobre los alquileres y la creciente dificultad para ahorrar han convertido el acceso a la vivienda en una fuente central de desigualdad econ&oacute;mica. La vivienda es uno de los grandes problemas de nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Australia permite observar con especial claridad esta transformaci&oacute;n. Su evoluci&oacute;n resulta familiar a la espa&ntilde;ola: una sociedad tradicionalmente organizada alrededor de la propiedad; un fuerte apego cultural a la casa propia; una expansi&oacute;n del alquiler entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes; y una creciente politizaci&oacute;n de la vivienda. No es solo cu&aacute;nto cuesta comprar o alquilar. Los problemas son qui&eacute;n puede acumular patrimonio inmobiliario, qui&eacute;n queda atrapado en el alquiler y c&oacute;mo esas posiciones empiezan a moldear las preferencias pol&iacute;ticas. En otras palabras, la vivienda ha dejado de ser solo un mercado. Se ha convertido en una divisi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, la propiedad de la vivienda ocup&oacute; un lugar central en el llamado &ldquo;sue&ntilde;o australiano&rdquo;. La idea de una sociedad de propietarios formaba parte del imaginario nacional y tambi&eacute;n del discurso conservador. El Primer Ministro Robert Menzies lo expres&oacute; con claridad en 1942: ahorrar para comprar una casa propia no era solo una decisi&oacute;n econ&oacute;mica, sino una muestra de frugalidad, responsabilidad y arraigo. Su ideal era el de una familia con &ldquo;un peque&ntilde;o pedazo de tierra con una casa y un jard&iacute;n&rdquo; propios. Era una imagen pol&iacute;tica potente: vivienda, familia, estabilidad y respetabilidad de clase media conformaban el horizonte moral. Y tambi&eacute;n cumpl&iacute;a una funci&oacute;n ideol&oacute;gica: una forma de reducir cualquier tentaci&oacute;n revolucionaria y contener las demandas m&aacute;s radicales que pod&iacute;an asociarse, en el imaginario conservador de la &eacute;poca, con algunas de las nuevas olas de inmigraci&oacute;n europea. Como escrib&iacute;a un refugiado en un art&iacute;culo conmemorativo del cincuentenario del pa&iacute;s: &ldquo;una persona que tiene una casa, un jard&iacute;n, un coche y un empleo estable rara vez es un extremista o revolucionario&rdquo;*.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje funcion&oacute;. La coalici&oacute;n de centro-derecha formada por liberales y nacionales -el LNP- domin&oacute; la pol&iacute;tica australiana de posguerra y gobern&oacute; casi ininterrumpidamente entre 1949 y 1983. D&eacute;cadas despu&eacute;s, los siguientes l&iacute;deres conservadores John Howard, Tony Abbott, Malcolm Turnbull o Scott Morrison, mantuvieron una visi&oacute;n similar: la propiedad de la vivienda como pilar de una sociedad pr&oacute;spera, responsable y ordenada.
    </p><p class="article-text">
        Pero el sue&ntilde;o australiano no solo se sosten&iacute;a en discursos. Las decisiones pol&iacute;ticas iban de la mano. El sistema fiscal australiano ha favorecido hist&oacute;ricamente tanto la propiedad de la vivienda como la inversi&oacute;n inmobiliaria. Dos mecanismos han sido especialmente relevantes: el tratamiento fiscal de las ganancias de capital y el llamado <em>negative gearing</em>.
    </p><p class="article-text">
        El primero consiste en gravar los beneficios obtenidos cuando se vende una vivienda por un precio superior al de compra. Desde 1999, quienes venden una casa mantenida durante m&aacute;s de un a&ntilde;o pueden aplicar un descuento del 50% en los impuestos sobre la ganancia de capital. Esto reduce la carga fiscal sobre las plusval&iacute;as inmobiliarias y hace m&aacute;s atractiva la inversi&oacute;n inmobiliaria.
    </p><p class="article-text">
        El segundo, el <em>negative gearing</em>, permite que los propietarios que alquilan una vivienda deduzcan de su renta imponible las p&eacute;rdidas derivadas de esa inversi&oacute;n cuando los ingresos del alquiler no cubren todos los costes, incluida la hipoteca, el mantenimiento y otros gastos asociados. Dicho de forma sencilla: si una vivienda alquilada genera p&eacute;rdidas, esas p&eacute;rdidas pueden utilizarse para reducir el impuesto sobre la renta. En conjunto, ambos mecanismos han incentivado que muchos hogares con capacidad econ&oacute;mica compren segundas o terceras viviendas como inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La magnitud del fen&oacute;meno es notable. Seg&uacute;n datos de la Oficina Tributaria Australiana, el n&uacute;mero de personas que utilizaban <em>negative gearing</em> pas&oacute; de 890.000 en 2000 a 1,62 millones en 2022. Del mismo modo, el n&uacute;mero de personas con una o m&aacute;s viviendas de inversi&oacute;n aument&oacute; de 1,16 millones a 2,27 millones durante el mismo periodo. As&iacute;, la vivienda se convierte cada vez m&aacute;s en un activo financiero.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, las tasas de propiedad parecieron confirmar el &eacute;xito del modelo. Entre 1947 y 1961, la proporci&oacute;n de hogares propietarios pas&oacute; del 53% al 70%, una de las m&aacute;s altas del mundo. Pero el modelo empez&oacute; a mostrar signos de agotamiento. En 2020, la tasa de propiedad hab&iacute;a ca&iacute;do al 66%, mientras que el porcentaje de hogares en alquiler aument&oacute; del 18% en 1995 al 33% en 2023.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda tambi&eacute;n se ha encarecido. Entre 2000 y 2020, los costes aumentaron un 40% para los hogares con hipoteca y un 50% para los inquilinos, superando ampliamente el crecimiento medio de los salarios. En 2022, un hogar australiano con ingresos medianos pod&iacute;a permitirse el 43% de las viviendas disponibles. A finales de 2024, esa proporci&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do al 14%. El discurso tambi&eacute;n cambi&oacute;: lo que se describ&iacute;a como un problema de &ldquo;asequibilidad&rdquo; pas&oacute; a formularse cada vez m&aacute;s como una &ldquo;crisis de vivienda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta mediados de la d&eacute;cada de 2010, los dos grandes partidos australianos -el LNP y el Partido Laborista Australiano, ALP- coincid&iacute;an en una premisa b&aacute;sica: facilitar el acceso al mercado inmobiliario mediante la expansi&oacute;n del cr&eacute;dito. La diferencia era ret&oacute;rica. Para la derecha, la propiedad proteg&iacute;a la riqueza privada y premiaba el esfuerzo. Para el laborismo, permit&iacute;a avanzar en equidad, seguridad y oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, por primera vez, los grandes partidos ofrecen visiones claramente distintas sobre el tratamiento de la vivienda. El ALP propone restringir el <em>negative gearing</em> a las viviendas nuevas y reducir el descuento fiscal sobre ganancias de capital. En 2019, esta propuesta ocupa un lugar m&aacute;s visible en la campa&ntilde;a. Pero al cuestionar ventajas fiscales asociadas a la inversi&oacute;n inmobiliaria, el partido no solo hablaba de vivienda asequible, sino tambi&eacute;n del valor de los activos de millones de propietarios e inversores. El LNP present&oacute; la reforma como una amenaza al patrimonio de las familias. Contra todo pron&oacute;stico, el LNP vuelve a ganar las elecciones de 2019. A&uacute;n hoy, se atribuyen a dichas propuestas como uno de los principales factores que no permitieron al ALP ganar aquella elecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En 2022, el contexto era muy distinto. Australia acude a las urnas tras a&ntilde;os con bajos tipos de inter&eacute;s, la vivienda en el centro del debate y el Banco Central subiendo los tipos apenas dos semanas antes de las elecciones. La vivienda fue uno de los temas de campa&ntilde;a. El ALP present&oacute; una visi&oacute;n reparadora: m&aacute;s intervenci&oacute;n p&uacute;blica y pol&iacute;ticas distributivas (pero abandonando la propuesta de 2019). El LNP defendi&oacute; una estrategia de contenci&oacute;n: pr&eacute;stamos, rebajas fiscales, incentivos a largo plazo y desregulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El avance de Los Verdes es el tercer factor clave para entender el cambio. Frente a los dos grandes partidos, Los Verdes se dirigieron directamente a los inquilinos como grupo pol&iacute;tico con intereses propios y no solo como personas temporalmente excluidas de la propiedad. Los Verdes propon&iacute;an m&aacute;s intervenci&oacute;n y m&aacute;s protecci&oacute;n al alquiler. En 2022 consiguieron su mejor resultado hasta la fecha: cuatro esca&ntilde;os en la C&aacute;mara de Representantes. Su principal logro no fue solo parlamentario: tambi&eacute;n contribuyeron a convertir a los inquilinos en un sujeto visible del debate pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Propietarios sin hipoteca, hipotecados, inversores e inquilinos no experimentan la econom&iacute;a del mismo modo. Para unos, la subida del precio de la vivienda aumenta su riqueza. Para otros, encarece su vida, retrasa su emancipaci&oacute;n o bloquea su acceso a la propiedad. La misma evoluci&oacute;n del mercado produce ganadores y perdedores dentro de la clase media. Esa es la nueva realidad electoral que empieza a dibujarse: la vivienda ya no separa solo a ricos y pobres, sino tambi&eacute;n a propietarios, hipotecados, inversores, herederos e inquilinos.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno laborista parece haber entendido que la vivienda es una cuesti&oacute;n central. Su respuesta es ambiciosa, pero tambi&eacute;n arriesgada: promete intervenir en uno de los mercados m&aacute;s sensibles para los votantes, precisamente porque afecta tanto a quienes no pueden acceder a una vivienda como a quienes ya han construido su seguridad econ&oacute;mica alrededor de ella. Parte de su &eacute;xito depender&aacute; de si logra aliviar la presi&oacute;n sobre los primeros sin activar una reacci&oacute;n defensiva entre los segundos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a deber&iacute;a mirar este proceso con atenci&oacute;n. Ha sido una sociedad de propietarios, donde la propiedad se asocia con seguridad, estabilidad y &eacute;xito. Pero esa promesa convive hoy con un mercado del alquiler en expansi&oacute;n, una oferta insuficiente, el peso del alquiler tur&iacute;stico, un parque limitado de vivienda social y crecientes dificultades de emancipaci&oacute;n juvenil. La cuesti&oacute;n espa&ntilde;ola, como la australiana, ya no es solo cu&aacute;nto suben los alquileres o qui&eacute;n puede comprar una casa. Es tambi&eacute;n qu&eacute; ocurre pol&iacute;ticamente cuando una parte creciente de la poblaci&oacute;n deja de creer que la propiedad est&aacute; a su alcance.
    </p><p class="article-text">
        Australia no es un espejo de Espa&ntilde;a, pero muestra una tensi&oacute;n muy similar: cuando la vivienda deja de ser una promesa compartida y se convierte en una frontera patrimonial, la pol&iacute;tica cambia.
    </p><p class="article-text">
        *La cita es de Stuart Macintyre <em>A Concise History of Australia</em> 5&ordf; edici&oacute;n. Cambridge University Press, p. 234. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/casa-urna_132_13383309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La casa y la urna]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué papel juega ETA en la memoria de la sociedad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/papel-juega-eta-memoria-sociedad_132_13366717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b76aff7-4aff-462a-8685-32ab0c48bc09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué papel juega ETA en la memoria de la sociedad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando han pasado 15 años del cese definitivo de la actividad armada de ETA, ya comienza a aparecer una nueva generación que dice de forma mayoritaria no conocer la historia de esta organización armada, así como desconoce profundamente a algunas de sus víctimas más visibles. 
</p></div><p class="article-text">
        Este viernes se cumplen 29 a&ntilde;os del secuestro de Miguel &Aacute;ngel Blanco. Es una de esas fechas en las que todos recordamos d&oacute;nde est&aacute;bamos y qu&eacute; est&aacute;bamos haciendo. Es por ello que no es una fecha cualquiera en nuestras vidas. El secuestro y posterior asesinato del joven concejal de Ermua marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la historia de la lucha c&iacute;vica contra el terrorismo. Pero, &iquest;qu&eacute; recordamos de todo aquello? &iquest;Qu&eacute; parte de nuestra memoria ocupa hoy ETA? 
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2020, <a href="https://www.gad3.com/solo-cuatro-de-cada-10-jovenes-saben-identificar-a-miguel-angel-blanco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GAD3 hizo una encuesta para una plataforma digital</a> donde preguntaba por el grado de conocimiento de algunas v&iacute;ctimas de ETA: un 60 por ciento de los j&oacute;venes dec&iacute;a desconocer a Miguel &Aacute;ngel Blanco o un 80 por ciento de estos mismos j&oacute;venes tampoco conoc&iacute;an a Ernest Lluch. Recientemente, Metroscopia ha preguntado por esta misma cuesti&oacute;n y las cifras, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, no parecen mejorar: aunque un 65 por ciento de la poblaci&oacute;n dice que conoce mucho o bastante la historia de ETA, un 56 por ciento de los menores de 35 a&ntilde;os reconoce su profundo desconocimiento. Estamos, por lo tanto, ante la primera generaci&oacute;n que admite abiertamente ignorar qu&eacute; era ETA. 
    </p><p class="article-text">
        Si la memoria, poco a poco, se va debilitando y nuestros recuerdos parecen difuminarse, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes, sobre lo que s&iacute; que hay un profundo consenso es sobre lo injustificable de la violencia terrorista. En la misma encuesta de Metroscopia, un 83 por ciento de la ciudadan&iacute;a dice que la violencia de ETA estaba totalmente injustificada o simplemente injustificada, mientras que solo el 3 por ciento encuentra una justificaci&oacute;n. &iquest;Y qu&eacute; papel jug&oacute; la sociedad vasca en todo ello? Aqu&iacute; aparece la primera controversia: el 67 por ciento de la poblaci&oacute;n considera que, en cierta medida, ETA cont&oacute; con el apoyo de la sociedad vasca. Pero no es solo una cuesti&oacute;n de los votantes de derechas. El 72 por ciento de los votantes del PSOE y el 60 por ciento del electorado de Sumar comparten esta percepci&oacute;n. En cambio, sobre lo que no hay consenso, es sobre la desvinculaci&oacute;n de los herederos de ETA respecto de lo que supuso la violencia: el 53 por ciento de la ciudadan&iacute;a, seg&uacute;n Metroscopia, cree que los partidos herederos de ETA no se han desvinculado lo suficiente de lo que supusieron seis d&eacute;cadas de violencia y asesinatos. Esta idea est&aacute; ampliamente extendida entre los votantes de PP y VOX. En cambio, solo un 26 por ciento de los votantes del PSOE y un 14 por ciento del electorado de Sumar consideran que los herederos de ETA no se han desvinculado del pasado violento. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la lucha antiterrorista tambi&eacute;n es otra de las grandes desconocidas: menos del 20 por ciento de la ciudadan&iacute;a dice conocer adecuadamente todo lo que supuso la lucha contra el terrorismo. Incluso en la encuesta antes citada de GAD3, m&aacute;s de la mitad de los espa&ntilde;oles y un 73 por ciento de los j&oacute;venes dijeron en 2020 que no ten&iacute;an ning&uacute;n tipo de conocimiento sobre el episodio de Lasa y Zabala. 
    </p><p class="article-text">
        Todas estas cifras empiezan a se&ntilde;alar que estamos construyendo el futuro sobre una cierta desmemoria, algo que nos deber&iacute;a hacer reflexionar. No podemos olvidar que ETA dej&oacute; 853 v&iacute;ctimas mortales entre 1968 y 2010. Aunque no hay una cifra exacta, el <a href="https://fundacionvt.org/publicacion/heridos-y-olvidados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministerio del Interior calcula</a> que a estos muertos, habr&iacute;a que sumar unos 2.600 heridos. Las personas secuestradas fueron 86 y se estima que en torno a 10.000 personas sufrieron la extorsi&oacute;n econ&oacute;mica, especialmente empresarios vascos y navarros. Diferentes instituciones como el Centro Memorial de las V&iacute;ctimas del Terrorismo y la Fundaci&oacute;n Fernando Buesa Blanco han estimado en 900 el n&uacute;mero de hu&eacute;rfanos. Baste recordar, por ejemplo, que solo el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza dej&oacute; cinco ni&ntilde;as entre tres y 17 a&ntilde;os hu&eacute;rfanas. 
    </p><p class="article-text">
        La democracia espa&ntilde;ola ha sido tan generosa, que ha permitido a los herederos pol&iacute;ticos de esta violencia, participar de la vida pol&iacute;tica sin que hayan reconocido sus errores, ni hayan deslegitimado la violencia de ETA. Tuvieron que pasar 10 a&ntilde;os desde el fin de ETA para que e<a href="https://elpais.com/espana/2021-10-18/arnaldo-otegi-realiza-una-declaracion-solemne-con-motivo-de-la-decimo-aniversario-del-fin-de-eta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l portavoz de la izquierda abertzale reconociera por primera vez el sufrimiento causado a las v&iacute;ctimas</a>. Pero el riesgo al que se enfrenta nuestra democracia es la desmemoria. Si tan necesaria fue la Ley de Memoria Hist&oacute;rica para que las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n franquista no cayeran en el olvido, es igual de necesario recordar que hay miles de familias que vieron sus vidas destrozadas por una violencia que nunca debi&oacute; existir. Y lo que dicen los datos de las encuestas es que esa memoria cada vez es m&aacute;s d&eacute;bil.    
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/papel-juega-eta-memoria-sociedad_132_13366717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué papel juega ETA en la memoria de la sociedad?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los ciudadanos quieren que los gobiernos tengan un papel central en la regulación de la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ciudadanos-quieren-gobiernos-tengan-papel-central-regulacion-ia_132_13348997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/923dd36a-ce36-44d0-ace8-c28d8c05a9ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x405y158.jpg" width="1200" height="675" alt="Los ciudadanos quieren que los gobiernos tengan un papel central en la regulación de la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cambio tecnológico están teniendo numerosas consecuencias para nuestras vidas. Es por ello que existe una fuerte demanda para que se establezca una legislación específica. Pero, ¿quiénes apooyan en la opinión pública la necesidad de regular la IA? Usando datos de una encuesta novedosa, este post arroja luz sobre esta cuestión </p></div><p class="article-text">
        La inteligencia artificial (IA) est&aacute; adquiriendo un papel cada vez m&aacute;s relevante en los procesos de toma de decisiones de los gobiernos y en la prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos en distintos &aacute;mbitos como la seguridad, la educaci&oacute;n o los servicios de cuidados. Aunque estas tecnolog&iacute;as tienen un potencial importante para mejorar la eficiencia de los servicios, estudios emp&iacute;ricos tambi&eacute;n han mostrado diversos riesgos, como los relacionados con la privacidad de las personas, la (falta de) transparencia y rendici&oacute;n de cuentas de los sistemas algor&iacute;tmicos, as&iacute; como el riesgo de generar o reforzar pr&aacute;cticas discriminatorias hacia determinados grupos sociales. Por estudios previos tambi&eacute;n sabemos que la inteligencia artificial y la digitalizaci&oacute;n no afectan por igual a toda la poblaci&oacute;n, sino que generan ganadores y perdedores. Los individuos -y organizaciones- con mayores capacidades para adoptar e integrar estas tecnolog&iacute;as pueden beneficiarse de sus ventajas, mientras que otros colectivos -especialmente los m&aacute;s vulnerables- corren el riesgo de quedar excluidos o de verse desproporcionadamente afectados por sus posibles sesgos y limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el debate sobre la regulaci&oacute;n de la inteligencia artificial ha adquirido una creciente relevancia. Mientras algunas empresas tecnol&oacute;gicas, muy cercanas a las &eacute;lites pol&iacute;ticas, defienden marcos regulatorios m&aacute;s flexibles bajo la premisa de favorecer la innovaci&oacute;n, diversos actores sociales reclaman mecanismos de supervisi&oacute;n y control m&aacute;s estrictos que garanticen la protecci&oacute;n de los derechos de la ciudadan&iacute;a. Aunque el debate sobre la regulaci&oacute;n de la inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez m&aacute;s destacado en la agenda pol&iacute;tica y acad&eacute;mica, todav&iacute;a sabemos poco sobre las preferencias de la ciudadan&iacute;a. &iquest;Qui&eacute;n deber&iacute;a regular la IA?, &iquest;Qu&eacute; principios deber&iacute;an guiar esa regulaci&oacute;n?, &iquest;Y hasta qu&eacute; punto deber&iacute;a intervenir el Estado para minimizar sus riesgos?
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas preguntas, en el marco de nuestra investigaci&oacute;n hemos realizado una encuesta a 1.200 personas residentes en Espa&ntilde;a durante el mes de julio de 2025. La muestra se dise&ntilde;&oacute; mediante cuotas representativas de la poblaci&oacute;n residente en Espa&ntilde;a en t&eacute;rminos de las principales variables sociodemogr&aacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los ciudadanos quieren que el Gobierno de Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea regulen la IA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cuestiones que analizamos fue hasta qu&eacute; punto los ciudadanos consideran necesario regular algunos de los principales riesgos asociados al uso de la inteligencia artificial en los servicios p&uacute;blicos, como la discriminaci&oacute;n algor&iacute;tmica, la protecci&oacute;n de la privacidad o la transparencia en la toma de decisiones automatizadas. Adem&aacute;s, preguntamos qu&eacute; papel debe tener el gobierno de Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados muestran un amplio consenso a favor de la intervenci&oacute;n p&uacute;blica. El 78 % de los encuestados considera que el gobierno de Espa&ntilde;a deber&iacute;a desempe&ntilde;ar un papel muy importante en la regulaci&oacute;n de la privacidad de la informaci&oacute;n personal, mientras que alrededor del 75 % opina lo mismo respecto a la regulaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n algor&iacute;tmica y de la transparencia en el uso de la IA. Asimismo, existe un amplio consenso en que dicha regulaci&oacute;n debe sustentarse en principios &eacute;ticos y orientarse a la protecci&oacute;n de los ciudadanos en general. Los porcentajes son pr&aacute;cticamente id&eacute;nticos cuando se pregunta por el papel de la Uni&oacute;n Europea, lo que indica que la ciudadan&iacute;a percibe ambos niveles de gobierno como instituciones complementarias en la regulaci&oacute;n de estas tecnolog&iacute;as. 
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            <span class="title">
                Figura 1. Percepción de regulación de la IA en servicios públicos según regulador: el Gobierno de España y la Unión Europea                            </span>
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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n pide una mayor regulaci&oacute;n? Edad, ingresos e ideolog&iacute;a marcan la diferencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque el respaldo a la regulaci&oacute;n de la inteligencia artificial es elevado entre pr&aacute;cticamente toda la poblaci&oacute;n, encontramos algunas diferencias interesantes. Para comprender mejor estas diferencias, analizamos c&oacute;mo var&iacute;a el apoyo a la regulaci&oacute;n seg&uacute;n distintas caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas, como el g&eacute;nero, la edad, el nivel educativo, los ingresos del hogar y la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos generales, tanto mujeres como hombres comparten las mismas preferencias.&nbsp;En cuanto al nivel educativo, se observa&nbsp;un matiz importante con respecto a las personas con estudios superiores: estas muestran un mayor apoyo a que el gobierno incorpore principios &eacute;ticos y los intereses de los ciudadanos en la regulaci&oacute;n de la IA. En este grupo, el porcentaje de apoyo es aproximadamente 12 puntos porcentuales superior al de quienes tienen un nivel educativo inferior.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las personas mayores son quienes m&aacute;s reclaman la regulaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La edad constituye el principal factor diferenciador. Las personas de mayor edad (mayores de 60 a&ntilde;os) muestran un apoyo significativamente mayor a la intervenci&oacute;n p&uacute;blica que los j&oacute;venes. En promedio, la diferencia alcanza los 18,5 puntos porcentuales entre quienes consideran que el gobierno deber&iacute;a regular, &ldquo;en gran o bastante medida&rdquo;, el uso de la IA en los servicios p&uacute;blicos.
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            <span class="title">
                Figura 2. Percepción de regulación del Gobierno de España del uso de la IA en servicios públicos según tramos de edad                            </span>
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        <strong>Las personas con mayores ingresos tambi&eacute;n muestran un mayor apoyo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El nivel de ingresos tambi&eacute;n presenta diferencias. El mayor contraste se observa entre quienes viven en hogares con ingresos mensuales inferiores a 1.500 euros y aquellos cuyos hogares superan los 3.500 euros al mes. Estos &uacute;ltimos muestran un apoyo a la regulaci&oacute;n aproximadamente 11 puntos porcentuales superior al del grupo con menores ingresos.
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                    alt="Figura 3. Percepción de regulación del Gobierno de España del uso de la IA en servicios públicos según nivel de ingresos"
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            <span class="title">
                Figura 3. Percepción de regulación del Gobierno de España del uso de la IA en servicios públicos según nivel de ingresos                            </span>
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        <strong>La ideolog&iacute;a tambi&eacute;n importa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las preferencias regulatorias tambi&eacute;n tienen un componente ideol&oacute;gico. En t&eacute;rminos generales, las personas que se identifican con posiciones de izquierda atribuyen una mayor importancia a la regulaci&oacute;n de la IA que quienes se sit&uacute;an en el centro o en la derecha del espectro pol&iacute;tico. A su vez, los ciudadanos de centro muestran un apoyo superior al de quienes se identifican con posiciones de derecha. 
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, los resultados de esta encuesta muestran una clara preferencia ciudadana por una fuerte regulaci&oacute;n de la IA, tanto por parte del Gobierno de Espa&ntilde;a como de la Uni&oacute;n Europea. Frente a la narrativa seg&uacute;n la cual la regulaci&oacute;n puede obstaculizar la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, nuestros resultados muestran que la ciudadan&iacute;a considera que la innovaci&oacute;n debe ir acompa&ntilde;ada de mecanismos de supervisi&oacute;n capaces de proteger derechos fundamentales como la privacidad, la no discriminaci&oacute;n y la transparencia. Por investigaciones previas sabemos que para que una regulaci&oacute;n genere confianza, no basta con responder a las demandas de los mercados, sino tambi&eacute;n las de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra actual investigaci&oacute;n estamos identificando un interesante punto de convergencia. Por un lado, las personas mayores muestran un apoyo significativamente mayor a la regulaci&oacute;n de la IA, ya que son uno de los colectivos m&aacute;s vulnerables a los riesgos derivados de estas tecnolog&iacute;as. Por otro lado, aunque suele identificarse a las rentas m&aacute;s altas con unas preferencias por una mayor liberalizaci&oacute;n y una menor intervenci&oacute;n del Estado, nuestra investigaci&oacute;n muestra que las personas con mayores ingresos tambi&eacute;n apoyan en mayor medida la regulaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esta convergencia resulta especialmente relevante desde el punto de vista del dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. A diferencia de otros &aacute;mbitos en los que las preferencias sociales aparecen fuertemente polarizadas, nuestra investigaci&oacute;n apunta a que la regulaci&oacute;n de la IA parece generar consensos entre grupos sociales muy distintos. Tanto sectores potencialmente m&aacute;s vulnerables frente a la digitalizaci&oacute;n como colectivos con mayores recursos coinciden en reclamar una mayor intervenci&oacute;n p&uacute;blica. Esto es una oportunidad para que el gobierno de Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea dise&ntilde;en marcos regulatorios que no solo busquen reducir los riesgos tecnol&oacute;gicos, sino tambi&eacute;n fortalecer la confianza ciudadana en la transformaci&oacute;n digital de los servicios p&uacute;blicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ixchel Pérez-Durán, Joaquín Rozas-Bugueño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ciudadanos-quieren-gobiernos-tengan-papel-central-regulacion-ia_132_13348997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 04:02:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los ciudadanos quieren que los gobiernos tengan un papel central en la regulación de la IA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Orgullo después de la batalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/orgullo-despues-batalla_132_13330005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0826b9a-a5e7-47f4-a2f7-8d549f180a60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Orgullo después de la batalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la conquista del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005, las personas homosexuales llevan décadas intentado tener proyectos de vida similares a los demás. Los autores de este post han realizado un experimento y han analizado hasta qué punto hay discriminación por ser homosexual en España en algunos ámbitos laborales, de alquiler de vivienda o de cuidado de hijos. </p></div><p class="article-text">
        Cuando Espa&ntilde;a aprob&oacute; el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005, el debate p&uacute;blico giraba alrededor de la cuesti&oacute;n fundamental de la igualdad de derechos. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, esa conquista forma parte de la normalidad democr&aacute;tica. Sin embargo, los cambios m&aacute;s profundos no siempre son los que aparecen en las leyes.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la homofobia no solo limit&oacute; derechos, sino que tambi&eacute;n limit&oacute; biograf&iacute;as. Formar una pareja estable, vivir abiertamente la propia orientaci&oacute;n sexual o construir un proyecto familiar eran opciones dif&iacute;ciles o directamente inaccesibles para muchos homosexuales. Quienes decid&iacute;an hacerlo sol&iacute;an concentrarse en espacios relativamente reducidos donde encontraban protecci&oacute;n, reconocimiento y un cierto sentido de comunidad. Aquellos entornos fueron una primera conquista de libertad. Pero tambi&eacute;n reflejaban una realidad menos amable, ya que las trayectorias vitales posibles eran mucho m&aacute;s estrechas de lo que son hoy.
    </p><p class="article-text">
        Una de las transformaciones m&aacute;s importantes de la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea ha sido precisamente la ampliaci&oacute;n de esas opciones. La poblaci&oacute;n homosexual, como la que no lo es, ha diversificado sus cursos de vida. Aunque poco a poco, hoy encontramos parejas del mismo sexo con hijos, parejas sin hijos, personas que viven solas, hogares reconstituidos y proyectos familiares muy distintos entre s&iacute;. La diversidad que observamos en el conjunto de la sociedad tambi&eacute;n se observa entre gais y lesbianas. Por eso, veinte a&ntilde;os despu&eacute;s del matrimonio igualitario, la pregunta ya no es &uacute;nicamente si existen derechos formales, sino tambi&eacute;n si los homosexuales pueden desarrollar los proyectos de vida que libremente elijan en condiciones de igualdad. Dicho de otra forma, si las parejas del mismo sexo pueden acceder con normalidad a los mercados y las instituciones que hacen posible la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Desde la demograf&iacute;a, las familias homoparentales representan uno de los ejemplos m&aacute;s interesantes de este cambio hist&oacute;rico. Durante mucho tiempo fueron una realidad estad&iacute;sticamente poco visible. Hoy forman parte del paisaje familiar de algunas sociedades occidentales. Cada vez m&aacute;s parejas del mismo sexo tienen hijos, y cada vez m&aacute;s investigadores intentan comprender cu&aacute;les son las condiciones sociales que favorecen o dificultan esa transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con financiaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea, dentro del proyecto EqualStrength, hemos estudiado esta cuesti&oacute;n mediante varios experimentos de campo realizados en Espa&ntilde;a. El objetivo era observar c&oacute;mo responden algunas instituciones fundamentales cuando quienes llaman a su puerta son parejas del mismo sexo o parejas heterosexuales. Para ello enviamos m&aacute;s de 10.000 solicitudes ficticias a escuelas infantiles, viviendas de alquiler y ofertas de empleo reales utilizando perfiles equivalentes que &uacute;nicamente variaban en algunos rasgos familiares como, por ejemplo, su orientaci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        En el mercado laboral es donde detectamos el &uacute;nico patr&oacute;n consistente de discriminaci&oacute;n. Los hombres gais sin hijos fueron el &uacute;nico grupo que, en media, recibi&oacute; menos respuestas positivas (invitaci&oacute;n a una entrevista, petici&oacute;n de m&aacute;s informaci&oacute;n respecto al curr&iacute;culum&hellip;) cuando solicitan empleo, pero solo en ocupaciones tradicionalmente masculinizadas (electricista, desarrollador de software y carretillero). Pero incluso esta diferencia desaparece cuando el candidato se&ntilde;ala que es padre. No encontramos resultados equivalentes entre mujeres lesbianas, ni tampoco entre parejas del mismo sexo con hijos.
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            <span class="title">
                Gráfico 1                            </span>
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        El segundo &aacute;mbito que analizamos fue el acceso al mercado de viviendas de alquiler. Los resultados desafiaron algunas ideas preconcebidas. No encontramos una penalizaci&oacute;n sistem&aacute;tica asociada a la orientaci&oacute;n sexual. En un mercado tan tensionado como el espa&ntilde;ol, donde millones de hogares compiten por una oferta insuficiente de viviendas, las parejas del mismo sexo recibieron respuestas muy similares a las del resto de solicitantes. La principal fuente de desigualdad observada no estaba relacionada con la orientaci&oacute;n sexual sino con otros factores vinculados a la composici&oacute;n familiar.
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                Gráfico 2                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, estudiamos el acceso a las escuelas infantiles privadas. Tampoco aqu&iacute; encontramos discriminaci&oacute;n. Las familias formadas por parejas del mismo sexo recib&iacute;an respuestas pr&aacute;cticamente id&eacute;nticas a las obtenidas por las familias heterosexuales. En uno de los servicios m&aacute;s importantes para la conciliaci&oacute;n y el bienestar infantil, la orientaci&oacute;n sexual de los progenitores apenas parec&iacute;a influir en el comportamiento de los centros.
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                Gráfico 3                            </span>
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        Si durante d&eacute;cadas el reto fue reconocer derechos, el desaf&iacute;o actual es que las distintas formas de construir una vida adulta sean percibidas como igualmente leg&iacute;timas. Tener hijos o no tenerlos, vivir solo o en pareja, formar una familia homoparental o heterosexual. Tambi&eacute;n en este &aacute;mbito la experiencia espa&ntilde;ola parece notablemente positiva. Nuestro esfuerzo emp&iacute;rico apunta precisamente en esa direcci&oacute;n. Lejos de la imagen de una sociedad dividida o reticente a la diversidad sexual, los resultados sugieren que las parejas del mismo sexo est&aacute;n alcanzando un elevado grado de integraci&oacute;n en el acceso a mercados fundamentales para poder gestionar vida cotidiana. Las familias homoparentales no constituyen hoy el principal objetivo de la discriminaci&oacute;n en los mercados que hemos estudiado. All&iacute; donde persisten diferencias, estas parecen concentrarse en perfiles mucho m&aacute;s espec&iacute;ficos. M&aacute;s que un rechazo generalizado hacia las parejas del mismo sexo o hacia quienes forman familias homoparentales, los resultados apuntan a la persistencia de determinados estereotipos sobre la masculinidad y sobre c&oacute;mo deber&iacute;a desarrollarse la vida de un hombre adulto.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera normalizaci&oacute;n consiste en que las diferencias dejen de determinar el destino de las personas y que una pareja del mismo sexo pueda decidir tener hijos o no tenerlos, vivir en una gran ciudad o en una peque&ntilde;a localidad, construir una familia o desarrollar otro proyecto vital, sin encontrar barreras institucionales sistem&aacute;ticas por ello. Vista desde esta perspectiva, la historia de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no es &uacute;nicamente la historia de una ampliaci&oacute;n de derechos. Es tambi&eacute;n la historia de una ampliaci&oacute;n de posibilidades. Y quiz&aacute; el mejor indicador de ese cambio sea precisamente que la poblaci&oacute;n homosexual se parece cada vez m&aacute;s al resto de la sociedad espa&ntilde;ola en algo fundamental, la libertad para construir vidas diversas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, Álvaro Suárez Vergne, Isabel Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/orgullo-despues-batalla_132_13330005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Orgullo después de la batalla]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cuando la prensa habla de inteligencia artificial, los sindicatos no están en la conversación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/prensa-habla-inteligencia-artificial-sindicatos-no-conversacion_132_13313375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25b98989-1302-40fb-8485-f65bf2bd10da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la prensa habla de inteligencia artificial, los sindicatos no están en la conversación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos analizado 37.954 artículos sobre IA publicados en ocho periódicos de España, Italia, Reino Unido y Estados Unidos.

Las empresas aparecen en casi nueve de cada diez noticias; los sindicatos, en menos del 4%.
</p></div><p class="article-text">
        La inteligencia artificial est&aacute; empezando a transformar el mercado de trabajo. La automatizaci&oacute;n y los modelos de lenguaje ya reconfiguran sectores como la traducci&oacute;n profesional, el periodismo o el desarrollo de software, mientras gobiernos, empresas y organismos internacionales discuten c&oacute;mo regularla, aprovechar sus beneficios y limitar sus riesgos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, importa saber qui&eacute;n consigue visibilidad p&uacute;blica. Los medios no solo informan sobre debates pol&iacute;ticos y tecnol&oacute;gicos: tambi&eacute;n contribuyen a definir qu&eacute; actores son percibidos como leg&iacute;timos y qu&eacute; intereses llegan a la ciudadan&iacute;a. Estudiar qui&eacute;n aparece en las noticias sobre IA permite entender c&oacute;mo se construye el debate sobre una tecnolog&iacute;a de gran alcance econ&oacute;mico y social.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro trabajo parte de una pregunta sencilla: &iquest;qu&eacute; actores aparecen cuando los peri&oacute;dicos hablan de inteligencia artificial? Para responderla analizamos 37.954 piezas period&iacute;sticas sobre IA publicadas entre 2018 y 2024 en ocho diarios de cuatro pa&iacute;ses. Identificamos las organizaciones mencionadas, las clasificamos en cuatro grupos (actores econ&oacute;micos, instituciones acad&eacute;micas, organizaciones sociales y sindicatos) y analizamos el tono de su aparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El resultado m&aacute;s contundente es que los actores econ&oacute;micos (empresas y patronales) dominan la conversaci&oacute;n: aparecen en cerca del 90% de los art&iacute;culos y concentran alrededor del 85% de las menciones a organizaciones. Las instituciones acad&eacute;micas aparecen aproximadamente en la mitad de las noticias; las organizaciones sociales (ONGs y asociaciones de consumidores) en una de cada tres; y los sindicatos en menos del 4%.
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            <span class="title">
                Figura 1. Porcentaje de noticias sobre IA que mencionan a cada tipo de actor.                            </span>
                                    </figcaption>
            
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        La desigualdad no afecta solo a cu&aacute;ntas menciones recibe cada actor, sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo entra en la conversaci&oacute;n. Las organizaciones no empresariales suelen aparecer junto a empresas: ocurre en el 90% de las noticias que mencionan a una organizaci&oacute;n social y en el 95% de las que mencionan a un sindicato. En cambio, solo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de las noticias centradas en empresas incorpora voces sindicales, sociales o acad&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a pensarse que este patr&oacute;n es inevitable en un &aacute;mbito tan dependiente de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la inversi&oacute;n privada. Sin embargo, nuestros resultados muestran que la representaci&oacute;n de intereses (qu&eacute; grupos consiguen visibilidad) no depende solo de la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo funcionan los sistemas medi&aacute;ticos. Los medios brit&aacute;nicos y estadounidenses ofrecen una mayor diversidad de voces que los espa&ntilde;oles e italianos: incorporan con m&aacute;s frecuencia organizaciones sociales, acad&eacute;micos o sindicatos junto a las empresas. En Espa&ntilde;a e Italia, por el contrario, la conversaci&oacute;n aparece m&aacute;s concentrada alrededor de estas &uacute;ltimas.
    </p><p class="article-text">
        Esa mayor diversidad no se debe a que cada noticia incluya una distribuci&oacute;n m&aacute;s equilibrada de voces, sino a que los medios brit&aacute;nicos y estadounidenses publican m&aacute;s art&iacute;culos con varios tipos de actores en una misma informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El tercer resultado matiza una expectativa habitual: que peri&oacute;dicos ideol&oacute;gicamente distintos ofrecieran perspectivas diferentes sobre la IA. Sin embargo, en Espa&ntilde;a e Italia observamos una notable convergencia. <em>El Pa&iacute;s</em> y <em>El Mundo</em>, o <em>La Repubblica</em> y <em>Corriere della Sera</em>, recurren a perfiles de actores muy similares cuando informan sobre IA. En cambio, las diferencias son mayores entre <em>The Guardian</em> y <em>The Times</em> o entre <em>The Washington Post</em> y <em>The New York Times</em>. En este &aacute;mbito, la diferenciaci&oacute;n editorial parece depender m&aacute;s de la competencia y el posicionamiento de cada peri&oacute;dico que de la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad tambi&eacute;n aparece en el tono. Academia y organizaciones sociales reciben, en general, un tratamiento positivo; las empresas, uno neutro o ligeramente positivo. Los sindicatos son la excepci&oacute;n: son el &uacute;nico tipo de actor que llega a recibir un tono netamente negativo en algunos diarios. Resulta parad&oacute;jico que precisamente las organizaciones que representan a los trabajadores tengan esta cobertura en un debate que afecta directamente al futuro del empleo.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que las empresas no deban ocupar un lugar central en la conversaci&oacute;n sobre esta tecnolog&iacute;a, ni que los medios determinen por s&iacute; solos las actitudes ciudadanas. Lo que observamos es que el debate p&uacute;blico se construye a partir de una distribuci&oacute;n desigual de la atenci&oacute;n, variable seg&uacute;n el sistema medi&aacute;tico. Nuestros resultados no permiten determinar a qu&eacute; se debe dicha escasa presencia sindical. S&iacute; muestran, en cambio, que la ciudadan&iacute;a recibe una conversaci&oacute;n p&uacute;blica donde las empresas ocupan una posici&oacute;n claramente dominante.
    </p><p class="article-text">
        La IA no solo plantea un debate sobre innovaci&oacute;n o productividad, sino tambi&eacute;n sobre desigualdad, derechos laborales, privacidad o discriminaci&oacute;n. Si algunas de estas perspectivas apenas acceden a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, la ciudadan&iacute;a recibe una imagen parcial de los problemas en juego. En un momento en que la IA empieza a redefinir el empleo y las relaciones laborales, los actores del trabajo deber&iacute;an ocupar m&aacute;s espacio en esa conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este post resume los resultados del art&iacute;culo </em><a href="https://doi.org/10.1017/s0143814x26101159" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&ldquo;Echoes of influence: Media Systems and the Representation of Interest Groups in Artificial Intelligence Policy Debates&rdquo;</em></a><em>, publicado recientemente en el Journal of Public Policy.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David García García, Laura Chaqués Bonafont, Xavier Fernández i Marín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/prensa-habla-inteligencia-artificial-sindicatos-no-conversacion_132_13313375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 20:28:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la prensa habla de inteligencia artificial, los sindicatos no están en la conversación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hiperproductivos, hipermediocres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hiperproductivos-hipermediocres_132_13290401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd0fc1de-e818-46a7-9317-e7eb69e1a45b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hiperproductivos, hipermediocres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Habéis notado que algunos colegas que, de manera consistente, publicaban cada año dos o tres buenos artículos científicos de repente publican más de diez? No es magia, es la IA </p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, los cient&iacute;ficos sociales <a href="https://perengzell.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Per Engzell </a>y <a href="https://www.nathanwilmers.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nathan Wilmers</a> decidieron automatizar completamente el proceso de producci&oacute;n de art&iacute;culos cient&iacute;ficos en su campo de especializaci&oacute;n, usando Large Language Models (LLM) de principio a fin. Para hacerlo, dise&ntilde;aron un flujo de trabajo completo y agentes especializados en las diversas tareas, un peque&ntilde;o ej&eacute;rcito de minions investigadores en una cadena de montaje. A partir de una instrucci&oacute;n inicial sencilla para cada art&iacute;culo, la m&aacute;quina dise&ntilde;&oacute; y ejecut&oacute; 33 trabajos a lo largo de una semana. Literalmente una f&aacute;brica de papers. Los resultados del ejercicio se difundieron en un <a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/24xfq_v2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento </a>de gran profundidad y que ha generado mucho debate entre los colegas del &aacute;rea. En esta entrada, hago referencia a algunas de sus principales conclusiones y a otras evidencias recientes sobre c&oacute;mo el uso de la IA est&aacute; transformando la calidad de la producci&oacute;n cient&iacute;fica. Dejo para otra ocasi&oacute;n otras consideraciones de tipo medioambiental, &eacute;tico o pol&iacute;tico que el uso generalizado de la IA, en la ciencia y fuera, pueda tener.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo de buenos son los art&iacute;culos que produce la f&aacute;brica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La f&aacute;brica produjo c&oacute;digo limpio y bien anotado, lo que aumenta la transparencia y la reproducibilidad, sin duda buenas pr&aacute;cticas hacia las que la ciencia lleva ya a&ntilde;os gravitando. El c&oacute;digo, no obstante, ten&iacute;a errores, pero estos se iban corrigiendo gracias a las m&uacute;ltiples comprobaciones cruzadas de varios agentes, incluidas en el flujo de trabajo dise&ntilde;ado por los autores. Los errores no eran muy distintos de aquellos en los que puede incurrir un investigador humano. Los minions tomaron decisiones anal&iacute;ticas que probablemente difieren de las que hubiera tomado un cient&iacute;fico humano que conozca los matices de la literatura y de los datos que se usan, pero que llevaron a caminos en general valiosos. Los art&iacute;culos generados por la f&aacute;brica consiguieron hacer una contribuci&oacute;n, aunque fuera peque&ntilde;a, al conocimiento acumulado sobre el tema y dieron lugar a unos an&aacute;lisis, unas explicaciones de los resultados y una narrativa en general coherentes.
    </p><p class="article-text">
        Ahora los problemas. Los agentes que trabajaron en la f&aacute;brica eleg&iacute;an de manera sistem&aacute;tica las versiones m&aacute;s conservadoras, con menos riesgo, tambi&eacute;n m&aacute;s d&eacute;biles, de cada posible paper. Se aferraban a menudo a ciertas especificaciones e interpretaciones, incluso cuando las alternativas eran igualmente razonables y sustantivamente m&aacute;s interesantes. Adem&aacute;s, tuvieron dificultades para hacer conexiones entre literaturas o enfoques diferentes. A los trabajos les faltaba ambici&oacute;n y vuelo cient&iacute;fico, seg&uacute;n Engzell y Wilmers. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mediocridad a gran escala</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los autores de The paper factory son cient&iacute;ficos sociales excepcionales y valoran la calidad de las contribuciones, humanas o no, con sus gafas excepcionales. Aunque por suerte en algunas convocatorias se valoran y premian los proyectos de alto riesgo pero que puedan dar lugar a ciencia ambiciosa, que pueda hacer contribuciones rupturistas, los incentivos para el cient&iacute;fico social mediano, el com&uacute;n de los mortales en el ecosistema cient&iacute;fico, al menos en ciencias sociales, son otros. Sabemos que se publica m&aacute;s y con mucha m&aacute;s facilidad si se hacen contribuciones peque&ntilde;as, marginales, a temas de investigaci&oacute;n sobre los que ya hay teor&iacute;as asentadas y consensos emp&iacute;ricos bien establecidos. La misma hip&oacute;tesis de siempre con nuevos datos, una peque&ntilde;a sofisticaci&oacute;n t&eacute;cnica que matiza poco los resultados ya conocidos, un caso de estudio adicional que confirma los resultados ya sabidos... Microcontribuciones de inter&eacute;s, pero con poco valor a&ntilde;adido real. La hiperespecializaci&oacute;n en un &aacute;mbito muy reducido y bien trillado es mucho m&aacute;s rentable, a efectos curriculares, que la exploraci&oacute;n de ideas nuevas, incluyendo las que surgen en di&aacute;logo con otras disciplinas.
    </p><p class="article-text">
        El uso de los LLM reduce los costes asociados a explorar nuevos temas, a adoptar enfoques alternativos, a generar hip&oacute;tesis arriesgadas y a desarrollar programas de investigaci&oacute;n ambiciosos. Permite tirar de hilos a priori poco rentables que, en su versi&oacute;n humana, consumir&iacute;an muchos recursos de un equipo investigador y podr&iacute;an llevar a callejones sin salida, resultados nulos (que tienen menor probabilidad de publicarse) o contribuciones &ldquo;exc&eacute;ntricas&rdquo;, que sabemos que se penalizan en los procesos de evaluaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En principio es muy positivo para la ciencia que no est&eacute; castigado explorar caminos poco transitados y la IA permite hacerlo con muy poco esfuerzo. Pero una pregunta pertinente es si estamos dando a los LLM ese uso y fin &ndash;que nuestras contribuciones superen nuestras propias limitaciones de tiempo, recursos o capacidad cognitiva y nos ayuden a producir ciencia arriesgada, con potencial para hacer descubrimientos cruciales o inesperados. La sensaci&oacute;n, a la vista de las primeras valoraciones que estamos leyendo sobre esta nueva oleada de producci&oacute;n es m&aacute;s bien la contraria, que tal vez est&eacute; fomentando producir en masa contribuciones poco ambiciosas, lo que Engzell y Wilmers llaman &ldquo;mediocridad a gran escala&rdquo;. Tal vez esta medianidad es un simple reflejo de lo infrecuente y extraordinario que es hacer contribuciones revolucionarias en las ciencias sociales, o tal vez de un sistema de incentivos en ciencia que necesita ajustes adaptados a esta nueva &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Consecuencias de la inflaci&oacute;n de papers para el sistema de evaluaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos que produjo la f&aacute;brica son suficientemente s&oacute;lidos y convincentes como para que un equipo editorial de una revista internacional de nivel medio o medio-alto decida que pasen el filtro previo y se active la maquinaria de la evaluaci&oacute;n por pares. Se han disparado, en general, los env&iacute;os a revistas cient&iacute;ficas, generando tapones y otras disfuncionalidades, como la cada vez mayor dificultad para encontrar evaluadores comprometidos con la tarea. En otros estudios muy recientes (por ejemplo, <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-01726-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; </a>o <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2605754123" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute;)</a> se ha mostrado que, efectivamente, adem&aacute;s, cada vez son m&aacute;s los art&iacute;culos que est&aacute;n escritos (posiblemente producidos) casi en su totalidad por inteligencia artificial. Aunque no tengo datos al respecto, sospecho que la proporci&oacute;n de evaluaciones que se producen ya con mucha ayuda de la IA est&aacute; aumentando considerablemente.
    </p><p class="article-text">
        Preocupa tambi&eacute;n en las revistas &ndash;y en la comunidad cient&iacute;fica en general&ndash; el deterioro de la calidad de los datos de encuesta (en el que se basan un gran n&uacute;mero de contribuciones en las ciencias sociales) al haberse identificado pr&aacute;cticas fraudulentas (respuestas a encuestas asistidas o directamente generadas por IA o bots que suplantan completamente la identidad de la persona encuestada). Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S0140-6736%2826%2900603-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencia</a> del aumento disparatado del n&uacute;mero de referencias inventadas en algunas &aacute;reas, con contenidos ficticios que en ocasiones afectan a cuestiones sustantivamente cruciales, como gu&iacute;as cl&iacute;nicas. Nada es indetectable, claro, pero identificar estas pr&aacute;cticas requiere controles cada vez m&aacute;s exigentes t&eacute;cnicamente, que consumen m&aacute;s recursos y que adem&aacute;s pueden alimentar cierta sensaci&oacute;n de desconfianza generalizada en el sistema. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, se ha se&ntilde;alado la facilidad con la que los LLM optan por resultados que tengan m&aacute;s opciones de ser publicados, por ejemplo porque confirman una hip&oacute;tesis preferida, o que directamente implementan m&uacute;ltiples especificaciones y seleccionan las m&aacute;s significativas, ajustando las hip&oacute;tesis y la narrativa te&oacute;rica ex post. Por supuesto estas pr&aacute;cticas las hemos visto innumerables veces en trabajo netamente humano &ndash;y el registro previo de objetivos e hip&oacute;tesis puede ser un remedio parcial&ndash;, pero la capacidad de computaci&oacute;n de la IA y sus propios procesos de toma de decisi&oacute;n hace m&aacute;s probable ir tomando caminos que conduzcan a ellas. Recientemente se ha mostrado (aqu&iacute;) que delegar las decisiones a la IA promueve el comportamiento deshonesto y que los individuos somos m&aacute;s propensos a inducir comportamientos de este tipo en la IA que a acometerlos nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto saturado de trabajos t&eacute;cnicamente correctos, al menos en apariencia, y aseados estil&iacute;sticamente, los evaluadores y editores de revistas pueden empezar a desconfiar de las tradicionales se&ntilde;ales del m&eacute;rito de una contribuci&oacute;n, de su calidad objetiva, y empezar a confiar cada vez m&aacute;s en se&ntilde;ales de estatus. No es que antes no recurrieran, expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente, a indicadores indirectos (e imperfectos) de m&eacute;rito, como la instituci&oacute;n de procedencia o la reputaci&oacute;n de los autores, pero con la masificaci&oacute;n y estandarizaci&oacute;n de la producci&oacute;n este riesgo se vuelve m&aacute;s acuciante. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Deben las contribuciones a partir de ahora aportar algo que no pueda hacer un LLM que use datos y m&eacute;todos est&aacute;ndar? &iquest;C&oacute;mo se debe tratar la coautor&iacute;a de la inteligencia artificial? &iquest;C&oacute;mo deben las revistas &ndash;y los organismos que financian ciencia y eval&uacute;an propuestas de investigaci&oacute;n, cada vez tambi&eacute;n m&aacute;s producidas por LLM&ndash; actuar cuando identifiquen el uso (sobre todo no declarado) de IA? La calidad de la producci&oacute;n cient&iacute;fica en el futuro inmediato depender&aacute; de c&oacute;mo se regule el uso de estas herramientas y de c&oacute;mo redefinamos qu&eacute; es una contribuci&oacute;n y qu&eacute; valor real tiene. En definitiva, de si queremos mediocridad a gran escala o ambici&oacute;n a gran escala.
    </p><p class="article-text">
        * Nota: El flujo de trabajo dise&ntilde;ado por Engzell y Wilmers (The paper factory, por Per Engzell y Nathan Wilmers, https://osf.io/preprints/socarxiv/24xfq_v2) est&aacute; basado en sus propias pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas y en el tipo de art&iacute;culos emp&iacute;ricos que suelen producir. Refleja, por tanto, sus criterios sobre lo que es buena ciencia social e invitan a otros acad&eacute;micos a hacer una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre qu&eacute; es una buena contribuci&oacute;n cient&iacute;fica en su campo y mediante qu&eacute; caminos se llega a ella, algo que a menudo no se hace expl&iacute;cito en el trabajo emp&iacute;rico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hiperproductivos-hipermediocres_132_13290401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 10:53:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Déjà vu a la peruana? Reflexiones hacia la segunda vuelta del 7 de junio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/deja-vu-peruana-reflexiones-segunda-vuelta-7-junio_132_13272798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7810c92-d990-49c8-93f5-98402d058879_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Déjà vu a la peruana? Reflexiones hacia la segunda vuelta del 7 de junio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones del próximo domingo en Perú se presentan en un escenario muy abierto, donde el fujimorismo puede volver al poder de la mano de Keiko Fujimori. ¿Qué va a suceder? Este post analiza los apoyos electorales de las dos fuerzas políticas que se disputan el poder. </p></div><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as los peruanos volver&aacute;n a las urnas para resolver, una vez m&aacute;s en segunda vuelta, qui&eacute;n ocupar&aacute; la Casa de Pizarro. La contienda enfrenta a Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y a Roberto S&aacute;nchez (Juntos por el Per&uacute;), los dos candidatos que encabezaron una primera vuelta tan fragmentada como las anteriores. Fujimori afronta su cuarto intento por la presidencia luego de tres derrotas consecutivas en balotaje, aunque con resultados cada vez m&aacute;s ajustados. Es la heredera natural del fujimorismo, no solo por ser hija del &uacute;ltimo gobernante autoritario del siglo XX peruano (1990-2000) sino porque reivindica abiertamente ese legado.<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> S&aacute;nchez, a su vez, pretende ser el heredero de Pedro Castillo (2021-2022),<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> el expresidente encarcelado tras su intento de cerrar el Congreso, pero percibido por amplios sectores de la poblaci&oacute;n como alguien que debi&oacute; hacerlo.<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n guarda reminiscencias del 2021, cuando Castillo y Fujimori alcanzaron los primeros lugares en la primera vuelta con menos del 20% de votos cada uno y el resto de votos se desperdig&oacute; entre casi una veintena de candidaturas a&uacute;n m&aacute;s &iacute;nfimas. Sin embargo, tambi&eacute;n hay diferencias que invitan a esperar un escenario distinto al de hace cinco a&ntilde;os. A partir del desempe&ntilde;o hist&oacute;rico del fujimorismo y de sus principales contendientes, en esta nota describimos las continuidades y las rupturas del mapa electoral peruano e identificamos los votos que a&uacute;n permanecen en disputa.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que ordena nuestro an&aacute;lisis es la siguiente: &iquest;qu&eacute; clivaje prevalecer&aacute; el 7 de junio, el de izquierda/derecha o el de fujimorismo/antifujimorismo? Sostenemos que si predomina el primero, la balanza tender&iacute;a a inclinarse hacia Fujimori; si predomina el segundo, el beneficiado ser&aacute; S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        <em>Comportamiento electoral peruano </em>
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas cuatro elecciones presidenciales (2011, 2016, 2021 y 2026) una enorme variedad de sellos partidarios y de nombres compitieron entre s&iacute; con una &uacute;nica certeza: la principal aspirante a un balotaje ser&iacute;a Keiko Fujimori. Por eso el naranja de Fuerza Popular es el &uacute;nico color constante en los cuatro mapas del gr&aacute;fico siguiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 1                            </span>
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        Estos colores distribuidos a lo largo del territorio se entienden mejor si dividimos el pa&iacute;s en cuatro grandes zonas: la costa, el sur, el oriente y el centro. As&iacute;, puede verse que hay &aacute;reas m&aacute;s estables que otras. La costa, que abarca gran parte del litoral, apost&oacute; en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os por el fujimorismo, fuerza identificada con la defensa del modelo econ&oacute;mico neoliberal consagrado en la Constituci&oacute;n de 1993. El sur, en cambio, respald&oacute; de manera consistente a candidaturas de izquierda que se opusieron a ese mismo modelo: Gana Per&uacute; (2011), el Frente Amplio (2016), Per&uacute; Libre (2021) y Juntos por el Per&uacute; (2026) son expresiones de esa tendencia.
    </p><p class="article-text">
        El oriente y el centro, por el contrario, muestran patrones m&aacute;s vol&aacute;tiles. El oriente (que agrupa regiones como Loreto, San Mart&iacute;n, Ucayali y Madre de Dios y alberga a la mayor&iacute;a de los pueblos amaz&oacute;nicos, como los shipibo-conibo y los awaj&uacute;n) se inclin&oacute; en general por Fuerza Popular, aunque con intensidades variables. Tras un 2011 repartido entre Per&uacute; Posible, Gana Per&uacute; y Fuerza Popular, Fujimori se fortaleci&oacute; en 2016 y ti&ntilde;&oacute; de naranja casi toda la regi&oacute;n. En 2021 y 2026 retuvo una parte importante de esos votos, aunque ya no en todos los distritos. El centro, salvo en las exitosas elecciones de Keiko en 2016, fue siempre una regi&oacute;n disputada e incluso inclinada hacia sus contrincantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lima Metropolitana, el basti&oacute;n y el tal&oacute;n de Aquiles</em>
    </p><p class="article-text">
        Para entender la competitividad de Fujimori conviene poner el foco en Lima Metropolitana, que re&uacute;ne a cerca de un tercio de la poblaci&oacute;n peruana (m&aacute;s de diez millones de habitantes) en un &aacute;rea algo mayor que el Gran Ducado de Luxemburgo.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra el siguiente conjunto de mapas, el electorado lime&ntilde;o es fundamentalmente de derecha. Al tratarse del &aacute;rea que concentra la mayor parte de la riqueza del pa&iacute;s, resulta previsible que sus electores defiendan el modelo vigente. Pero Lima es, adem&aacute;s, una ciudad profundamente desigual que se refleja en los distintos &ldquo;tipos&rdquo; de derecha que conviven en ella. Los distritos menos acaudalados han respaldado hist&oacute;ricamente al fujimorismo, mientras que los m&aacute;s ricos (situados en el centro de la ciudad) optaron por candidaturas de derecha liberal que tomaron distancia, al menos en el discurso, del autoritarismo fujimorista. Esta l&oacute;gica se confirma en 2026: Renovaci&oacute;n Popular, de Rafael L&oacute;pez-Aliaga, fue la fuerza m&aacute;s votada en Lima Metropolitana (20,68%) por delante de la propia Fuerza Popular (17,41%).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 2                            </span>
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        Ese basti&oacute;n de la derecha es, al mismo tiempo, el tal&oacute;n de Aquiles de la izquierda. La siguiente tabla lo pone en evidencia: S&aacute;nchez fue, por amplio margen, el candidato menos votado entre las fuerzas relevantes de Lima Metropolitana (2,83%) y Castillo tambi&eacute;n tuvo all&iacute; un desempe&ntilde;o pobre en el 2021 (7,29%). Del mismo modo, vale la pena reparar en lo ocurrido en el balotaje de 2021: aunque Castillo trep&oacute; del 7,29% al 34,32%, un crecimiento del 27%, qued&oacute; bastante lejos del incremento de 52% (del 14% al 66%) que obtuvo Fujimori. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla 1                            </span>
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        El voto en el extranjero muestra patrones similares a los de Lima Metropolitana. Los candidatos m&aacute;s atractivos en las primeras vueltas del 2021 y del 2026 fueron L&oacute;pez-Aliaga y Fujimori, mientras que los candidatos de izquierda no pasaban del 8%. Y, de igual manera, la capacidad de ganar m&aacute;s votos en la segunda vuelta fue m&aacute;s alta para Keiko Fujimori. En el 2021, Fujimori pas&oacute; del 14% al 66% en segunda vuelta, mientras que Per&uacute; Libre pas&oacute; de un 7% a un 34%. La brecha en la primera vuelta se increment&oacute; en 2026: Fujimori obtuvo un 17%, mientras que S&aacute;nchez no alcanz&oacute; el 3%.
    </p><p class="article-text">
        <em>La segunda vuelta: votos en disputa</em>
    </p><p class="article-text">
        Las tendencias muestran una gran divisi&oacute;n territorial que se mantiene estable a lo largo de los a&ntilde;os y que mantiene bastante parejos a los contendientes de la segunda vuelta. En ese sentido, la clave est&aacute; en atraer a todos aquellos votantes que en primera vuelta no apoyaron a ninguna de las dos fuerzas que protagonizar&aacute;n la pr&oacute;xima contienda.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la participaci&oacute;n electoral introduce una inc&oacute;gnita considerable. Luego de las elecciones de 2016, se inaugura un per&iacute;odo de fuerte inestabilidad institucional y la participaci&oacute;n se ha visto reducida a&ntilde;o tras a&ntilde;o (pese a que en el Per&uacute; el voto es obligatorio bajo pena de multa econ&oacute;mica). Como se muestra en la tabla siguiente, esta se ha reducido en m&aacute;s del 10% en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De modo similar, los votos nulos y en blanco se mantienen alrededor del 15% aunque estos suelen reducirse considerablemente para la segunda vuelta. Por ejemplo, en el 2021 m&aacute;s de 2 millones de electores se decidieron por alguna de las dos opciones. Cabr&iacute;a esperar el mismo comportamiento este fin de semana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla 2                            </span>
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        En segundo lugar, est&aacute;n los casi 12 millones de votos que en primera vuelta quedaron en manos de las otras 33 candidaturas presidenciales. Si nos gui&aacute;ramos por las orientaciones ideol&oacute;gicas, Keiko Fujimori tendr&iacute;a mayor ventaja pues el electorado peruano, en su mayor&iacute;a, se identifica a s&iacute; mismo como de derecha.<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> As&iacute;, los votantes de Rafael L&oacute;pez-Aliaga (11.9%) y de Carlos &Aacute;lvarez (7.9%) deber&iacute;an orientarse &ldquo;naturalmente&rdquo; hacia Keiko; mientras que los de Ricardo Belmont (10.2%) y L&oacute;pez-Chau (7.3%) hacia S&aacute;nchez. Sin embargo, el alineamiento no surge de forma natural porque muchos electores no se sienten representados por dichas candidaturas y el surgimiento de campa&ntilde;as por el voto en blanco por parte de algunos ex-candidatos<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> dejan m&aacute;s grande la inc&oacute;gnita de qu&eacute; agrupaci&oacute;n ser&aacute; capaz de atraer a m&aacute;s votantes. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la lectura ideol&oacute;gica para el Per&uacute; es insuficiente, pues lo que ha decidido los resultados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido el &ldquo;antifujimorismo&rdquo;, una anti-identidad basada en la oposici&oacute;n a lo que representa el gobierno autoritario de Alberto Fujimori. A ello se debe, en buena medida, que Keiko no ganara las &uacute;ltimas contiendas electorales. El antifujimorismo se suele organizar en momentos clave de las competencias electorales. De hecho, en los &uacute;ltimos d&iacute;as al ver que Fujimori lidera las encuestas, se han organizado manifestaciones en la capital.<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>
    </p><p class="article-text">
        Como &uacute;ltimo ejercicio, entonces, nos queda observar la capacidad de los competidores para mantener bastiones electorales que nos ayuden a pensar posibles desenlaces. Los siguientes dos gr&aacute;ficos muestran los espacios geogr&aacute;ficos en los que la izquierda y el fujimorismo, respectivamente, han tenido apoyos concentrados. Utilizando el &iacute;ndice LISA de autocorrelaci&oacute;n espacial podemos ver d&oacute;nde se concentran los bastiones de cada candidatura. Esta t&eacute;cnica estad&iacute;stica muestra las &aacute;reas geogr&aacute;ficas donde distritos contiguos tienen altos apoyos electorales hacia una candidatura (zonas rojas) que sugieren bastiones electorales y donde, por el contrario, los votos son sistem&aacute;ticamente bajos (zonas azules) sugiriendo la presencia de oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, al comparar el voto a Castillo (2021) en ambas elecciones con el de S&aacute;nchez (2026) se revela un dato sugerente: S&aacute;nchez no ha logrado retener el voto del sur que hab&iacute;a cosechado Per&uacute; Libre (desvanecimiento de &aacute;reas rojas), pero lo compens&oacute; con regiones del norte como Cajamarca y Amazonas. Esto sugiere que si Roberto S&aacute;nchez logra articular tanto el voto de izquierda como el antifujimorismo en el sur, podr&iacute;a obtener incluso mayor apoyo que Castillo el 2021 si es que logra mantener Cajamarca y Amazonas al mismo tiempo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 3                            </span>
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        El siguiente gr&aacute;fico, en cambio, compara la autocorrelaci&oacute;n espacial del voto a Fujimori en 2021 y 2026 y muestra una estructura territorial estable de su apoyo en las &uacute;ltimas tres elecciones. Loreto y Ucayali en la frontera amaz&oacute;nica fueron regiones que Fujimori consolid&oacute; respecto a la primera vuelta de 2021. Adem&aacute;s, mantuvo Lima y la costa del Pac&iacute;fico en el norte. As&iacute;, el apoyo electoral de Fujimori no parece haber cambiado mucho en estos &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os por lo que no parece que tuviese bolsones electorales que recuperar de cara a la segunda vuelta. Su estrategia, por tanto, parece enfocarse en evitar que S&aacute;nchez recupere el sur y poder atraer algunos votos de all&iacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 4                            </span>
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        <em>Comentarios finales</em>
    </p><p class="article-text">
        El escenario del 7 de junio permanece eminentemente abierto. Por su trayectoria, Fujimori llega como favorita y mejor posicionada que en ocasiones anteriores, aunque con varios flancos descubiertos: el centro y, sobre todo, el sur. S&aacute;nchez, por su parte, re&uacute;ne caracter&iacute;sticas que lo emparentan con Castillo, pero con intensidades menores: parte de pisos m&aacute;s bajos en el sur, en Lima Metropolitana y en el exterior, y solo se muestra competitivo en el centro del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A esa fotograf&iacute;a de base se suman tres fuentes de incertidumbre que pueden alterar el resultado: la direcci&oacute;n que tome la participaci&oacute;n, la reasignaci&oacute;n de los votos nulos y en blanco que tienden a definirse en el balotaje, y la ambig&uuml;edad ideol&oacute;gica de buena parte de las candidaturas derrotadas. En definitiva, la elecci&oacute;n parece reducirse a dos preguntas espejo. La medida en que S&aacute;nchez logre trascender a la izquierda para erigirse en candidato del antifujimorismo y la medida en que Fujimori consiga trascender su apellido para presentarse como una candidata de la derecha ser&aacute;n, muy probablemente, el terreno donde se dirima la presidencia del Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> V&eacute;ase los datos del Latin American Public Opinion Project (LAPOP) para Per&uacute; (2006&ndash;2023).
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> https://www.infobae.com/peru/2026/05/14/tercer-candidato-de-la-segunda-vuelta-promueven-voto-viciado-para-anular-elecciones-y-frenar-a-keiko-fujimori-o-roberto-sanchez/
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> https://www.infobae.com/america/agencias/2026/05/31/marcha-contra-la-candidata-presidencial-keiko-fujimori-toma-las-calles-del-centro-de-lima/ 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> <span class="highlight" style="--color:white;">Keiko Fujimori: &ldquo;QUIERO SER PRESIDENTA PARA GOBERNAR, como lo hizo mi padre&rdquo;</span> <a href="https://youtube.com/shorts/eTkjwQFct8Y?si=XiIToMGdwZS_sI4w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://youtube.com/shorts/eTkjwQFct8Y?si=XiIToMGdwZS_sI4w</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a>https://www.infobae.com/peru/2026/03/25/roberto-sanchez-explica-por-que-usa-el-mismo-sombrero-de-pedro-castillo-durante-su-campana/
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> https://estudiosdeopinion.iep.org.pe/informe/diciembre-2022/
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jair Alva-Mendoza, Alejo E Andreade, Facundo Meneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/deja-vu-peruana-reflexiones-segunda-vuelta-7-junio_132_13272798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 14:58:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Déjà vu a la peruana? Reflexiones hacia la segunda vuelta del 7 de junio]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los apoyos de Vox en Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoyos-vox-andalucia_132_13258279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0408541-c177-404f-ac3b-65591ac0224f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los apoyos de Vox en Andalucía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de este post analiza por qué ha aumentado el apoyo al partido de extrema derecha en las últimas elecciones andaluzas. Observa que sus mejores resultados se han producido en municipios donde hay economías intensivas en mano de obra de baja cualificación, una fuerte presencia de inmigrantes y donde los niveles educativos son más bajos</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo han dejado varios resultados relevantes. El obvio, y m&aacute;s comentado estos d&iacute;as, es la p&eacute;rdida de la mayor&iacute;a absoluta del PP y el escalabro electoral del PSOE a pesar de una participaci&oacute;n casi nueve puntos porcentuales superior al observado en las elecciones de 2022. Adem&aacute;s, de generar estos perdedores, la alta participaci&oacute;n ha dejado tambi&eacute;n a dos claros ganadores. En primer lugar, el partido de izquierda regional &ldquo;Adelante Andaluc&iacute;a&rdquo; ha multiplicado por 4 su presencia en el Parlamento y ha aumentado sus apoyos electorales por casi 2,4. En segundo lugar, el partido de ultraderecha Vox ha aumentado su apoyo parlamentario en 1 esca&ntilde;o, aumentando su base electoral en 80.000 nuevos votantes.
    </p><p class="article-text">
        En este post, me quiero centrar en algunos factores que explican la popularidad de Vox en Andaluc&iacute;a. La pregunta es relevante precisamente porque, como mencionaba antes, Vox es uno de los dos partidos que tiene un balance positivo tanto en n&uacute;mero de votos como de esca&ntilde;os. El mapa de m&aacute;s abajo muestra la distribuci&oacute;n de las ganancias electorales de Vox en todos los municipios de Andaluc&iacute;a. Como se puede apreciar, la diferencia de votos entre los resultados obtenidos en 2022 y los del domingo 17 de mayo es positiva de manera generalizada en todas las provincias. Vox aument&oacute; su apoyo electoral en el 54% de los municipios, que equivale a un n&uacute;mero ligeramente por encima de los 400. La provincia donde Vox lo hizo mejor fue Almer&iacute;a. All&iacute; el partido de extrema derecha increment&oacute; sus apoyos en el 70% de los municipios. La provincia donde lo hizo peor fue en Sevilla: solo aument&oacute; sus votos en el 36% de las poblaciones.
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            <span class="title">
                Figura 1. Variaciones de voto a VOX, Andalucía 2022-2026                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; factores explican estas variaciones? En un <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/00323217261423322" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> reciente analizo la importancia de los contextos socio-econ&oacute;micos en el apoyo a los partidos de extrema derecha. Uno de los estudios emp&iacute;ricos que uso en el art&iacute;culo se centra, precisamente, en el apoyo a Vox.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que la investigaci&oacute;n muestra es que el apoyo a la extrema derecha se magnifica en municipios donde las econom&iacute;as est&aacute;n dominadas por industrias de econom&iacute;a intensiva: aquellas industrias que necesitan mucha mano de obra, normalmente poco cualificada, para producir un bien. En estos contextos el apoyo a la extrema derecha se explica con dos mecanismos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, los mercados laborales t&iacute;picos de estas econom&iacute;as se caracterizan por tener un alto grado de vulnerabilidad laboral. En estos escenarios, las ocupaciones manuales y rutinarias est&aacute;n expuestas a los procesos de automatizaci&oacute;n y robotizaci&oacute;n. Y los trabajadores expuestos a estos riesgos tienen incentivos para apoyar agendas proteccionistas que se alinean con los discursos de la extrema derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo, sin embargo, no es suficiente para explicar el apoyo a partidos como Vox. Municipios con econom&iacute;as intensivas no solo se caracterizan por tener ocupaciones vulnerables sino tambi&eacute;n por dos rasgos muy particulares. En primer lugar, son lugares con una alta concentraci&oacute;n de mano de obra inmigrante que se siente atra&iacute;da por la demanda de trabajo poco cualificado propia de estas econom&iacute;as. En segundo lugar, estos municipios concentran una poblaci&oacute;n local con bajos niveles educativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se concentran estos elementos en un mismo lugar, la extrema derecha encuentra condiciones muy favorables para su expansi&oacute;n: por un lado, los conflictos culturales en comunidades tan heterog&eacute;neas favorecen el desarrollo de actitudes nativistas; por otro, la concentraci&oacute;n de individuos con bajos niveles educativos favorece la formaci&oacute;n y, sobre todo, expresi&oacute;n de actitudes antinmigrantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de econom&iacute;a intensiva es el empleo de grandes invernaderos para la producci&oacute;n de frutas y verduras que luego se venden en los mercados interior y exterior. Cuando se cruzan el apoyo electoral a Vox con el porcentaje de terreno agr&iacute;cola destinado a esta actividad econ&oacute;mica, aparece una relaci&oacute;n muy estrecha entre los dos. En las elecciones de 2026, los cinco municipios donde Vox obtuvo los mejores resultados con V&iacute;car (32,2%), La Mojonera (32,1%), Adra (31,8%), El Ejido (31,4%) y Rioja (30.5%). Todos estos municipios son Almerienses y su extensi&oacute;n de invernaderos es del 73%, 78,%, 34%, 76% y 6% respectivamente.&nbsp;Fuera de Almer&iacute;a destaca Lucena del Puerto en Huelva (28,7% apoyo a Vox y 29% invernaderos) o Albu&ntilde;ol en Granada (27,8% de votos a VOX y 23% de invernaderos).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos datos anecd&oacute;ticos, la relaci&oacute;n entre apoyo electoral a Vox y terreno dedicado a invernaderos se observa de manera generalizada. En mi segundo mapa muestro las variaciones en los apoyos a Vox junto con el porcentaje de terreno agr&iacute;cola destinado a invernaderos. Como se puede observar, Vox obtuvo ventajas electorales all&iacute; donde el predominio de econom&iacute;as intensivas fue mayor. De hecho, el coeficiente de regresi&oacute;n entre las dos variables es de 0,06 que, adem&aacute;s, tiene una alta significatividad estad&iacute;stica (p&amp;lt;0.001).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 2. Variaciones de voto a VOX y cobertura de invernaderos, Andalucía 2022-2026                            </span>
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        Por supuesto, el incremento de voto a Vox se observa tambi&eacute;n en municipios donde no hay una alta exposici&oacute;n a la industria de los invernaderos. Vox obtuvo el mayor porcentaje de votos (30,5%) en Rioja, una poblaci&oacute;n almeriense donde apenas el 6% del terreno est&aacute; destinado al uso de invernaderos. Rioja, sin embargo, es una localidad predominantemente agr&iacute;cola donde se pueden observar din&aacute;micas muy parecidas a las observadas en el poniente almeriense. De hecho, Rioja est&aacute; muy pr&oacute;xima a esa zona por lo que no es descartable que los efectos que se observan en el llamado &ldquo;Mar de pl&aacute;stico&rdquo; se trasladen tambi&eacute;n a ese municipio. Un segundo factor, analizado tambi&eacute;n en mi art&iacute;culo es la exposici&oacute;n a otras formas de econom&iacute;a intensiva como los servicios tur&iacute;sticos, sobre todo los hoteleros y restauraci&oacute;n. Esta explicaci&oacute;n tiene confirmaci&oacute;n visual en el primer mapa que mencionaba m&aacute;s arriba: Vox aumenta su voto en la mayor&iacute;a de provincias costeras, excepto en C&aacute;diz.
    </p><p class="article-text">
        Vox ha sabido movilizar a su electorado y ha conseguido convencer a nuevos votantes. Sus llamadas a la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; han servido de refuerzo a electorados convencidos pero tambi&eacute;n a nuevos electores, sobre todo en contextos con econom&iacute;as intensivas, fuerte presencia de mano de obra extranjera y bajos niveles educativos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Ruiz-Rufino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoyos-vox-andalucia_132_13258279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 15:58:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los apoyos de Vox en Andalucía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pistoletazo de salida hacia las generales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pistoletazo-salida-generales_132_13241266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7aab185-23d0-48c9-9b20-48a74fed1ed4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pistoletazo de salida hacia las generales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras las elecciones andaluzas damos la salida a la carrera electoral hacia las próximas generales. Entramos en ella con el espacio de la derecha despejado y con la izquierda desmovilizada y debilitada.</p></div><p class="article-text">
        Con las elecciones andaluzas, no solo cerramos un ciclo electoral, sino que arrancamos el que nos llevar&aacute; hasta las pr&oacute;ximas elecciones generales. Si no hay adelantos, tenemos por delante un a&ntilde;o de campa&ntilde;a constante: en mayo de 2027 habr&aacute; elecciones auton&oacute;micas en diez regiones y locales en toda Espa&ntilde;a, y las generales vendr&aacute;n inmediatamente despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Merece la pena, pues, repasar cu&aacute;l es el balance de este ciclo electoral que comenzamos en Extremadura hace cinco meses y ha pasado por Arag&oacute;n y Castilla y Le&oacute;n para llegar a Andaluc&iacute;a. El PP forz&oacute; este per&iacute;odo de urnas con el objetivo de erosionar al gobierno y visualizar con claridad que la alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Si atendemos &uacute;nicamente a las encuestas de las generales, no parece que el PP haya subido en intenci&oacute;n de voto en los &uacute;ltimos cinco meses. La tendencia es pr&aacute;cticamente plana, tanto para el PP como el PSOE y, si acaso, observamos que ha habido un liger&iacute;simo retroceso de los populares. No obstante, creo que eso ser&iacute;a una conclusi&oacute;n demasiado miope.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, creo que al final de este per&iacute;odo el PP ha conseguido proyectar una sensaci&oacute;n de cambio de ciclo con cuatro elecciones seguidas siendo la fuerza m&aacute;s votada. Es cierto que los objetivos mayores no se han conseguido. No ha habido mayor&iacute;a absoluta ni en Extremadura ni en Andaluc&iacute;a, pero en las cuatro ha sido el claro ganador. Ha rondado o superado el 40% de los votos (salvo en Arag&oacute;n) y ha mantenido al menos diez puntos de ventaja frente al PSOE (salvo en Castilla y Le&oacute;n). En todas ellas, adem&aacute;s, el bloque de la derecha ha superado claramente el 50% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esto, una de las consecuencias de este ciclo electoral que nos arroja luz sobre lo que viene es que ha servido para aclarar el espacio de la derecha. Y aqu&iacute; nuestras conclusiones hoy son distintas de las que extra&iacute;amos en febrero, con las elecciones aragonesas. Entonces parec&iacute;a que forzando elecciones el PP hab&iacute;a abierto la puerta a un ascenso de Vox que, adem&aacute;s, pretend&iacute;a disputarle la primera posici&oacute;n en la derecha. Esa volatilidad estaba imposibilitando cualquier acuerdo entre ambos partidos y dejando las investiduras auton&oacute;micas en el aire. Hoy entramos en la recta final hacia las generales con ese espacio m&aacute;s despejado. Vox se ha frenado en las encuestas y las aspiraciones de ser primera fuerza parecen olvidadas. El ciclo deja claro que, de momento, el rol del PP es el de fuerza que lidera el espacio y el de Vox el de socio minoritario. 
    </p><p class="article-text">
        Esto ya se ha traducido en un cambio de estrategia. Por un lado, entramos en el nuevo ciclo con Vox permitiendo investiduras y formaci&oacute;n de gobiernos. La l&oacute;gica es clara: Vox no tiene incentivos para mantener una postura insurreccional que le impide superar su techo del 20%. Para crecer, necesita mostrarse como fuerza de gobierno. Por otro lado, que se despeje este espacio tiene consecuencias. Por si a alguien le quedaban dudas, los gobiernos del PP pasan por Vox. Ambos est&aacute;n atados el uno al otro. Y un Vox dispuesto a gobernar se centra en exigir pocas medidas, pero muy claras. Entre ellas, destaca la inmigraci&oacute;n como prioridad central. Podemos anticipar que un gobierno de la derecha que saliera de las pr&oacute;ximas elecciones llevar&iacute;a a Vox dentro, con la pol&iacute;tica migratoria como elemento vertebrador del acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda entra en la carrera hacia las generales en una posici&oacute;n mucho peor, agravada esta semana con la imputaci&oacute;n de Zapatero. Este ciclo electoral nos ha servido para comprobar no solo la debilidad del PSOE, sino tambi&eacute;n la escasa capacidad de movilizaci&oacute;n de Sumar y Podemos. En el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, el PSOE tiene una fidelidad de voto del 67,5% y Sumar, incluso incluyendo a Podemos, la tiene por debajo del 50%.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el bar&oacute;metro de Ipsos para La Vanguardia de abril, la derecha superar&iacute;a en estos momentos los 12 millones de votos, el r&eacute;cord hist&oacute;rico solo alcanzado antes en 2011, mientras que la izquierda se quedar&iacute;a en torno a 8,5 millones, una cifra que solo se hab&iacute;a registrado en los dos momentos en que la derecha obtuvo mayor&iacute;a absoluta: en 2000 y en 2011. Dicho de otro modo: si las generales fueran hoy, la izquierda movilizar&iacute;a el mismo volumen de voto que cuando perdi&oacute; por mayor&iacute;a absoluta. Y lo har&iacute;a no porque sus votantes se hayan ido a la derecha en masa, sino porque no logra compensar sus p&eacute;rdidas con nuevas incorporaciones. La fuga tambi&eacute;n va hacia la abstenci&oacute;n y otras fuerzas m&aacute;s peque&ntilde;as. La izquierda necesita, por tanto, un acicate de ilusi&oacute;n para tener opciones en las pr&oacute;ximas generales.
    </p><p class="article-text">
        Y en estas, una de las mayores novedades de este ciclo electoral ha sido la fuerza que han mostrado la Chunta y Adelante Andaluc&iacute;a. En ambos casos, las encuestas nos muestran que su ascenso se ha asentado en parte en votos que vienen tanto del PSOE como del espacio Sumar/Podemos. Esta tendencia apunta a que puede repetirse en unas elecciones generales, donde la fragmentaci&oacute;n y el debilitamiento del voto de izquierda puede beneficiar a las opciones regionalistas o soberanistas de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Con ello se da una de las conclusiones m&aacute;s parad&oacute;jicas de este ciclo. La estrategia seguida por la izquierda en el Parlamento durante esta legislatura tambi&eacute;n siembra las semillas de su propio problema electoral. S&aacute;nchez ha conseguido algo in&eacute;dito: forjar una coalici&oacute;n parlamentaria resistente con pr&aacute;cticamente todas las fuerzas de &aacute;mbito auton&oacute;mico, desde el PNV hasta Bildu, pasando por ERC o Junts. Ese acuerdo ha sido su principal activo de gobernabilidad. Pero al hacerlo, ha contribuido a consolidar en el imaginario de una parte del electorado la idea de que para parar a la derecha radical no es necesario votar al PSOE ni a Sumar. Votar a la Chunta, a Adelante Andaluc&iacute;a o a Bildu puede tener el mismo efecto de bloqueo. 
    </p><p class="article-text">
        Entramos pues, en este &uacute;ltimo a&ntilde;o de legislatura con una izquierda con dudas acumuladas tras un ciclo adverso, una fidelidad de voto en m&iacute;nimos, un flanco regional cada vez m&aacute;s poroso y, ahora, el peso de la imputaci&oacute;n de Zapatero como ruido de fondo. Y, sin embargo, un a&ntilde;o es mucho tiempo en pol&iacute;tica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pistoletazo-salida-generales_132_13241266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 22:39:43 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El consentimiento paterno y el aborto adolescente: qué nos dice la geografía y la religiosidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/consentimiento-paterno-aborto-adolescente-dice-geografia-religiosidad_132_13220920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/408666b8-b1ec-4380-9832-a39a6505c51d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El consentimiento paterno y el aborto adolescente: qué nos dice la geografía y la religiosidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2015, España exigió el consentimiento parental para que las menores de 18 años pudieran abortar. La reforma redujo las tasas de aborto entre las adolescentes afectadas, pero el efecto no fue igual en todas partes. El lugar donde vive una joven y los valores de su entorno determinaron en gran medida cómo reaccionó ante la ley</p></div><p class="article-text">
        El acceso al aborto es una de las cuestiones m&aacute;s debatidas en pol&iacute;tica sanitaria y de g&eacute;nero. Pero m&aacute;s all&aacute; del debate sobre si debe estar permitido o no, hay una pregunta muy relevante: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando el acceso existe formalmente, pero en la pr&aacute;ctica no es igual para todas? 
    </p><p class="article-text">
        La modificaci&oacute;n en la ley del aborto exig&iacute;a que las adolescentes de 16 y 17 a&ntilde;os obtuvieran el consentimiento de sus progenitores para poder interrumpir un embarazo. La reforma de 2015 redujo la autonom&iacute;a para las menores de 18. (Esta modificaci&oacute;n fue derogada en 2023, aunque el debate sobre el acceso al aborto para adolescentes sigue abierto.)
    </p><p class="article-text">
        Utilizando datos administrativos sobre todos los abortos y nacimientos registrados en Espa&ntilde;a entre 2012 y 2019, se compara lo que ocurri&oacute; con las adolescentes de 16 y 17 a&ntilde;os &ndash; a quienes afect&oacute; la reforma &ndash; respecto a las de 18 y 19 a&ntilde;os. De este modo, sese a&iacute;slal efecto de la ley frente a otros factores que pueden estar cambiando al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; encontr&eacute;: menos abortos, pero no m&aacute;s nacimientos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer resultado es claro: la tasa de aborto entre las menores de 18 a&ntilde;os cay&oacute; aproximadamente un 11% tras la entrada en vigor de la ley, en comparaci&oacute;n con las adolescentes de mayor edad. Sin embargo, lo m&aacute;s llamativo es que ese descenso no vino acompa&ntilde;ado de un aumento equivalente en los nacimientos. Esto sugiere que la ley cambi&oacute; el comportamiento de las adolescentes antes de que hubiera un embarazo que interrumpir. Cuando abortar se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil, algunas j&oacute;venes no esperan a estar embarazadas para reaccionar: se anticipan.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de la ley, por tanto, opera en dos momentos distintos: en la decisi&oacute;n de abortar una vez embarazada, pero tambi&eacute;n en la decisi&oacute;n de prevenir el embarazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel de la distancia: la geograf&iacute;a como barrera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obtener un aborto en Espa&ntilde;a requiere acudir a un centro autorizado. Estos centros no est&aacute;n distribuidos uniformemente por el territorio. Hay provincias con varios; otras, con uno solo, generalmente en la capital; y otras, sin ninguno. Como muestra el mapa de accesibilidad geogr&aacute;fica en 2015, muchos municipios espa&ntilde;oles se encontraban a m&aacute;s de 50 o incluso 100 kil&oacute;metros del centro m&aacute;s cercano.
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                Figura 1. Mapa de distancia a centros de aborto en 2015                            </span>
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        Esta variaci&oacute;n geogr&aacute;fica importa, y mucho. Cuando una adolescente vive lejos de un centro, obtener un aborto ya requer&iacute;a, en la pr&aacute;ctica, alg&uacute;n tipo de ayuda de un adulto: para desplazarse, por ejemplo. La ley de consentimiento parental formaliz&oacute; algo que, para muchas j&oacute;venes en zonas rurales o semirrurales, ya ocurr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La predicci&oacute;n te&oacute;rica es clara: si antes de la ley las j&oacute;venes que viv&iacute;an lejos ya necesitaban involucrar a sus padres para abortar, la nueva exigencia legal no a&ntilde;adi&oacute; nada sustancial para ellas. En cambio, para quienes viv&iacute;an cerca de un centro y, por tanto, ten&iacute;an m&aacute;s autonom&iacute;a, la ley s&iacute; introdujo una barrera nueva y real.
    </p><p class="article-text">
        Los datos confirman exactamente esto. Las adolescentes que resid&iacute;an en municipios m&aacute;s pr&oacute;ximos a un centro de aborto redujeron sus tasas de aborto de forma notable tras la reforma. En cambio, las que viv&iacute;an m&aacute;s lejos pr&aacute;cticamente no cambiaron su comportamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel del entorno: no solo importa si puedes, sino qu&eacute; piensan tus padres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la distancia, el entorno cultural y religioso del municipio donde vive una adolescente afecta c&oacute;mo reacciona ante la ley. Para medirlo, se utiliza el porcentaje de bodas cat&oacute;licas en cada municipio como indicador de arraigo religioso local.
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n descriptivo es claro: en los municipios m&aacute;s religiosos, las tasas de aborto son menores. Esto sugiere que el entorno puede desempe&ntilde;ar un papel importante en la decisi&oacute;n de abortar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Figura 2. Tasa de aborto según religiosidad municipal"
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            <span class="title">
                Figura 2. Tasa de aborto según religiosidad municipal                            </span>
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        &iquest;Pero c&oacute;mo interact&uacute;a con la ley de consentimiento? En los municipios m&aacute;s laicos, el efecto de la ley se traduce de nuevo en una reducci&oacute;n de los embarazos: menos abortos, pero no m&aacute;s nacimientos. En los municipios m&aacute;s religiosos, en cambio, el patr&oacute;n es distinto: los embarazos no caen, pero m&aacute;s de ellos acaban en nacimiento en lugar de en aborto.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n es coherente con la idea de que, en entornos m&aacute;s tradicionales, el valor atribuido a la maternidad es mayor. Cuando la ley eleva el coste de abortar y adem&aacute;s implica la participaci&oacute;n de los padres, el resultado es que m&aacute;s embarazos llegan a t&eacute;rmino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un efecto no deseado: indicios de abortos no seguros</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados m&aacute;s preocupantes del an&aacute;lisis tiene que ver con lo que ocurre cuando el acceso formal al aborto se restringe, pero la demanda no desaparece. Todos los datos usados en el an&aacute;lisis proceden de registros administrativos. Por lo tanto, puede haber respuestas en el comportamiento de las adolescentes que no est&eacute;n capturadas en los datos. Usando datos de altas hospitalarias, se construye una medida de complicaciones relacionadas con interrupciones del embarazo &mdash; un indicador que pretende reflejar, entre otras cosas, el uso de m&eacute;todos no seguros.
    </p><p class="article-text">
        Los datos muestran un aumento de estas complicaciones entre las adolescentes de 16 y 17 a&ntilde;os tras la reforma, en comparaci&oacute;n con las de 18 y 19 a&ntilde;os. La prensa ya recog&iacute;a casos de j&oacute;venes que buscaban p&iacute;ldoras abortivas en internet, y los datos sugieren que algunas adolescentes, ante la barrera que supuso la ley, optaron por v&iacute;as alternativas con mayores riesgos para su salud. Las cifras absolutas son bajas, ya que es un fen&oacute;meno poco frecuente, pero la se&ntilde;al es preocupante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; nos dice todo esto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta investigaci&oacute;n ilustra algo que a veces se pierde en los debates sobre pol&iacute;tica de salud reproductiva: las leyes no operan en el vac&iacute;o. Su efecto real depende del contexto en el que se aplican, en este caso, la geograf&iacute;a o las normas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Una ley que exige consentimiento parental afecta de forma muy distinta a una adolescente que vive a cinco minutos de una cl&iacute;nica y a otra que vive a 100 kil&oacute;metros. Del mismo modo, el entorno religioso y cultural en el que vive una joven juega un papel importante en la forma en la que ella y su familia reaccionan ante la nueva situaci&oacute;n. Las respuestas no son uniformes, sino que dependen de qu&eacute; margen de decisi&oacute;n tienen y de qu&eacute; valores gu&iacute;an esa decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene implicaciones directas para el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas. Cuando se eval&uacute;a una reforma sobre el aborto, es necesario considerar las condiciones de partida: qui&eacute;nes tienen acceso efectivo y qui&eacute;nes no, qu&eacute; barreras ya existen antes de que entre en vigor la nueva norma, y c&oacute;mo distribuir&aacute; sus efectos entre distintos grupos de mujeres. Esta reforma fue derogada en 2023, pero el acceso al aborto en Espa&ntilde;a sigue siendo desigual. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Sanjuán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/consentimiento-paterno-aborto-adolescente-dice-geografia-religiosidad_132_13220920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 04:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El consentimiento paterno y el aborto adolescente: qué nos dice la geografía y la religiosidad]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La pugna PP-Vox en Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pugna-electoral-pp-vox-andalucia_132_13200489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a037f17-387c-46da-b2da-a84e91041716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pugna PP-Vox en Andalucía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP no ha llegado a la antesala de las elecciones andaluzas como esperaba. Con la mochila vacía de mayorías absolutas en Extremadura, Aragón y Castilla y León, el foco no está puesto en si el previsible mal resultado del PSOE será la puntilla para el gobierno de Sánchez, sino en cómo quedará el pulso entre el PP y Vox en la última cita electoral prevista del año   </p></div><p class="article-text">
        Campa&ntilde;a electoral en marcha. Cuenta atr&aacute;s para las elecciones al Parlamento andaluz. En poco m&aacute;s de una semana, el domingo 17 de mayo, se celebrar&aacute;n las cuartas elecciones regionales en Espa&ntilde;a en apenas cinco meses. La de Andaluc&iacute;a ser&aacute; la &uacute;ltima parada electoral prevista este a&ntilde;o dentro de un ciclo que iniciaron los populares, a finales del pasado a&ntilde;o, con la convocatoria anticipada de comicios regionales. El PP nacional respald&oacute; la opci&oacute;n de apretar el bot&oacute;n electoral convencido de que, apelando al voto &uacute;til y al argumento de los gobiernos estables, sus barones territoriales podr&iacute;an lograr la mayor&iacute;a absoluta en unas elecciones anticipadas en Extremadura (21 de diciembre) y Arag&oacute;n (8 de febrero), y despu&eacute;s en las que tocaba celebrar en Castilla y Le&oacute;n (15 de marzo).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A la vuelta del pasado verano, en G&eacute;nova y en las sedes regionales del PP, las alarmas se encendieron por <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/descifrando-nueva-vox-mania_132_12651895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los </a><a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/descifrando-nueva-vox-mania_132_12651895.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buenos augurios demosc&oacute;picos</a> de la extrema derecha a costa, principalmente, de <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/millon-votos_132_12631497.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus votantes</a>. Ya no parec&iacute;a imposible que Vox pudiera superar su techo electoral del 15% (logrado en las elecciones generales de noviembre de 2019, con cerca de 3,7 millones de votos). Tras las alarmas, el PP pas&oacute; a la acci&oacute;n y se marc&oacute; como objetivo inmediato reafirmar su base electoral para evitar que la formaci&oacute;n liderada por Abascal siguiera pescando en su caladero de votos y, sobre todo, fidelizara a sus antiguos electores. Adem&aacute;s, el contexto pol&iacute;tico les resultaba, a priori, propicio a los populares, puesto que el PSOE estaba en horas bajas por el impacto del caso Koldo-&Aacute;balos-Cerd&aacute;n, y los partidos a la izquierda del PSOE tampoco parec&iacute;an estar en su mejor momento (por la imagen de desuni&oacute;n y enfrentamiento). 
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;lculos de los populares eran claros: la primera victoria electoral les reforzar&iacute;a de cara a las segundas elecciones regionales, y con la segunda victoria electoral estar&iacute;an mejor posicionados para conseguir la siguiente. En s&oacute;lo tres meses podr&iacute;an exhibir grandes triunfos electorales y pol&iacute;ticos. Dejar&iacute;an de depender de Vox en tres regiones. Proyectar&iacute;an al PP como la nueva marca electoral de moda. Y teniendo en cuenta los malos resultados potenciales del PSOE en todas ellas, y en Arag&oacute;n con una exministra, Pilar Alegr&iacute;a, como cabeza de cartel electoral, calar&iacute;a el mensaje de que S&aacute;nchez y su gobierno habr&iacute;an sufrido, elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n, un incontestable voto de castigo. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo los c&aacute;lculos del PP, en los comicios andaluces, que tocaba celebrar antes de este verano, se daba por hecho que Juanma Moreno Bonilla revalidar&iacute;a la mayor&iacute;a absoluta alcanzada en 2022, siendo capaz de superar el &ldquo;bache&rdquo; del esc&aacute;ndalo por los cribados de c&aacute;ncer de mama. La aplastante victoria final ser&iacute;a el trampol&iacute;n para que, en la misma noche electoral en la regi&oacute;n m&aacute;s poblada de Espa&ntilde;a, un exultante PP, sin ataduras con Vox, se viera legitimado para exigir la convocatoria anticipada de elecciones generales. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a evitar el gobierno de S&aacute;nchez que no se interpretaran en clave nacional cuatro apabullantes victorias seguidas del PP en elecciones regionales, frente a cuatro contundentes derrotas del PSOE en las que S&aacute;nchez, adem&aacute;s, hab&iacute;a sometido a examen a dos exministras (Pilar Alegr&iacute;a y Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero) de su propio gobierno? 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el papel, los hitos del camino electoral estaban claros. Pero el plan no sali&oacute; exactamente como el PP esperaba. La falta de mayor&iacute;as absolutas con las que se saldaron las elecciones en Extremadura, Arag&oacute;n y Castilla y Le&oacute;n, as&iacute; como, sobre todo, la reciente asunci&oacute;n por parte del PP de la agenda ultra de Vox para seguir gobernando en ellas, no han proyectado la pretendida imagen de un partido exitoso. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, los dirigentes regionales del PP que adelantaron las elecciones para no depender de Vox, ahora se ven obligados a desdecirse y a aceptar sus imposiciones desde una posici&oacute;n de mayor debilidad. Adem&aacute;s, por unas razones u otras, no todos los dirigentes de peso del PP, como Isabel D&iacute;az Ayuso, est&aacute;n de acuerdo en cerrar filas frente a las concesiones realizadas a la formaci&oacute;n ultra, lo que supone un foco potencial de fricciones internas en ese partido y de cuestionamiento del liderazgo de Feij&oacute;o. Por otra parte, el mejor resultado de lo esperado que consigui&oacute; el PSOE en las elecciones regionales de Castilla y Le&oacute;n, as&iacute; como la ligera recuperaci&oacute;n demosc&oacute;pica a nivel nacional de S&aacute;nchez y del PSOE en los &uacute;ltimos meses, ha restado credibilidad a la l&iacute;nea discursiva del PP sobre el inexorable hundimiento socialista y, por ende, de la falta de apoyo social del &ldquo;sanchismo&rdquo; para seguir gobernando hasta el final (natural) de la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace que el PP no se encuentre ahora, en la antesala de las elecciones andaluzas, en la situaci&oacute;n inicialmente planeada. Frente al objetivo de poner el foco en los (esperados y quiz&aacute;s por ello descontados) malos resultados del PSOE, parece generar un mayor inter&eacute;s ahora c&oacute;mo quedar&aacute; el pulso en el bloque de la derecha, entre el PP y Vox, as&iacute; como en las consecuencias que pueden tener los resultados andaluces en las estrategias de los partidos de cara al superelectoral 2027 (regionales, locales y generales). &iquest;Ser&aacute;n las del 17 de mayo las cuartas elecciones regionales seguidas en las que la formaci&oacute;n de ultraderecha ser&aacute; clave en la gobernabilidad?; &iquest;Conseguir&aacute; Moreno Bonilla, al menos, los 55 esca&ntilde;os necesarios en el Parlamento andaluz para no tener que depender de Vox para formar gobierno? 
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://electomania.es/category/sondeos/sondeosccaa/encuestas-sondeos-elecciones-andalucia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">sondeos</a> apuntan a que la mayor&iacute;a absoluta est&aacute; al alcance del PP, pero no la tiene garantizada. Y Vox va a disputarle hasta el &uacute;ltimo voto para impedirlo. Fue, adem&aacute;s, en Andaluc&iacute;a donde la formaci&oacute;n ultra consigui&oacute;, en las elecciones regionales de 2018, por primera vez representaci&oacute;n parlamentaria y ser clave en la formaci&oacute;n de un gobierno (entonces de coalici&oacute;n entre PP y Ciudadanos, liderado por Moreno Bonilla). 
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de Abascal tambi&eacute;n se juega mucho el 17 de mayo por su necesidad de recuperar parte del &ldquo;lustre&rdquo; perdido en los &uacute;ltimos meses, especialmente porque la aureola de &eacute;xito es lo que tambi&eacute;n le da votos, desde la exaltaci&oacute;n de un discurso que apela a los valores tradicionales asociados a la fortaleza. Vox no consigui&oacute;, en marzo, los <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/efecto-abascal-no-suficiente-castilla-leon-vox-mejora-escano-no-llega-20_1_13070282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados esperados</a> en las elecciones de Castilla y Le&oacute;n, al contrario de lo que ocurri&oacute; en los comicios anteriores de Extremadura y Arag&oacute;n. Desde abril, las encuestas con estimaci&oacute;n de voto en elecciones generales apuntan a que este partido ha dejado de cotizar al alza. Parece que la simpat&iacute;a y el respaldo (cada vez menos cacareados) de Abascal a Trump, as&iacute; como los <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/semanas-fulminar-antelo-guerra-sucia-vox-nuevos-hombres-fuertes-hemos-alimentado-monstruo_1_13056845.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sonados episodios de crisis interna </a>que ha protagonizado esta formaci&oacute;n en los &uacute;ltimos meses le han podido pasar factura. Por eso, no es de extra&ntilde;ar que Vox haya optado ahora por monopolizar el debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol y tener una importante &ldquo;carta&rdquo; que jugar en la campa&ntilde;a electoral andaluza con la propuesta de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; o, lo que es lo mismo, priorizar a los espa&ntilde;oles (los nacidos en Espa&ntilde;a de padre y madre espa&ntilde;oles, se entiende) por el mero hecho de serlo, frente a la poblaci&oacute;n inmigrante en el acceso a los servicios p&uacute;blicos y la concesi&oacute;n de ayudas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        El verano pasado, aprovechando <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/policia-investiga-torre-pacheco-agresion-grupal-ultraderecha-utiliza-difundir-consignas-xenofobas_1_12454628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un incidente</a>, Vox ya consigui&oacute; marcar el debate p&uacute;blico, alentando el miedo sobre el reemplazo de los espa&ntilde;oles por los inmigrantes y proponiendo, a bombo y platillo, expulsiones masivas de inmigrantes y de sus hijos, as&iacute; como la revisi&oacute;n de las concesiones de nacionalidad. En esta ocasi&oacute;n, la propuesta de la prioridad nacional ha tenido mayor repercusi&oacute;n dado que ya no es solo una &ldquo;idea&rdquo;, sino una medida que Vox ha conseguido colar en los acuerdos que ha alcanzado ya con el PP en Extremadura y Arag&oacute;n para formar gobierno. Tambi&eacute;n ha conseguido Vox que cale el mensaje de que esa medida ser&aacute; una exigencia que los populares tendr&aacute;n que aceptar si quieren llegar a futuros acuerdos de gobierno, ya sea a nivel regional, local o nacional. Las elecciones andaluzas les servir&aacute;n a los estrategas de Vox como laboratorio para &ldquo;testar&rdquo; si esta propuesta xen&oacute;foba les aporta muchos o pocos r&eacute;ditos electorales. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de si gana m&aacute;s o menos esca&ntilde;os respecto a las elecciones andaluzas anteriores, a Vox solo le vale un resultado en Andaluc&iacute;a: que el PP no consiga la mayor&iacute;a absoluta. Y por mucho que el PP pueda esgrimir, en el mejor de los supuestos, una debacle de la lista del PSOE encabezada por Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero, lo que necesita es retener, al menos, 55 esca&ntilde;os (de los 58 que tiene ahora). Para conseguirlo, la f&oacute;rmula de Moreno Bonilla pasa por seguir explotando su imagen de l&iacute;der moderado, tranquilo y conciliador que pone el acento en la gesti&oacute;n y que, visto lo ocurrido en otras regiones, no quiere que en Andaluc&iacute;a haya &ldquo;l&iacute;os&rdquo; a la hora de formar gobierno. A su favor, cuenta con que el PP es, seg&uacute;n la <a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3558-preelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-andaluc%C3%ADa-" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">encuesta preelectoral andaluza del CIS</a>, el partido pol&iacute;tico que tiene un mayor porcentaje de votantes fieles y menos indecisos, al tiempo que, en el espacio de la derecha, resulta m&aacute;s atractivo para los votantes (63,4%) que optaron en 2022 por el hoy extinto Ciudadanos y tambi&eacute;n seduce potencialmente a casi un 30% de los que optaron por Vox. Aunque no se espera que <em>Se Acab&oacute; La Fiesta</em> consiga representaci&oacute;n en el Parlamento andaluz, su candidatura parece perjudicar m&aacute;s a Vox que al PP. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Moreno Bonilla es el candidato mejor valorado (8,3 sobre 10) por su electorado, mientras recibe buenas puntuaciones entre los antiguos votantes declarados de Ciudadanos (6,9) y de Vox (6,6). Por otro lado, tampoco suscita un fuerte rechazo en el electorado de izquierda y est&aacute; por ver en qu&eacute; medida Moreno Bonilla podr&aacute; capitalizar, especialmente entre el electorado m&aacute;s centrista del PSOE, el voto &uacute;til por el miedo a Vox. Entre los j&oacute;venes (18-24 a&ntilde;os), y a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, el PP aventaja en Andaluc&iacute;a en intenci&oacute;n de voto a Vox. Igualmente, en el &aacute;mbito rural, donde Vox pisa fuerte, los vientos demosc&oacute;picos son en Andaluc&iacute;a m&aacute;s favorables al PP. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, no se puede descartar que la formaci&oacute;n de Abascal consiga un mayor impulso en la recta final de la campa&ntilde;a electoral agitando, desde un discurso que apela a las emociones m&aacute;s primarias y a la &ldquo;l&oacute;gica del sentido com&uacute;n&rdquo;, su (actual) propuesta estrella de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; en una regi&oacute;n en la que hay un segmento significativo de la poblaci&oacute;n que siente preocupaci&oacute;n a la vez por el paro, la inmigraci&oacute;n, la vivienda y el funcionamiento del sistema sanitario.
    </p><p class="article-text">
        Si el pr&oacute;ximo 17 de mayo Moreno Bonilla consigue revalidar la mayor&iacute;a absoluta, ser&aacute; tambi&eacute;n interesante seguir las repercusiones que esa victoria pueda tener, y no solo en el PP y Vox. Ah&iacute; lo dejamos, a la espera de conocer el desenlace.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pugna-electoral-pp-vox-andalucia_132_13200489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 11:52:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pugna PP-Vox en Andalucía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre las denuncias falsas en violencia de género no es tan sencillo porque mezcla dos definiciones distintas: la persecución penal del denunciante (en torno al 0,001% en España) y la denuncia sobre hechos no ocurridos, que en España no se mide. La literatura internacional sobre agresiones sexuales sitúa esta segunda en una franja del 3% al 8%, una proporción minoritaria pero no inexistente. La discusión gana cuando se distingue entre conceptualizar, medir e inferir, en vez de confundir el indicador más restrictivo con la incidencia real del fenómeno.


</p></div><p class="article-text">
        Si definimos una &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como aquella en la que la persona denunciante es acusada y procesada por haber denunciado de mala fe hechos falsos, es razonable esperar que su incidencia sea una fracci&oacute;n muy peque&ntilde;a del total. En materia de violencia de g&eacute;nero, en Espa&ntilde;a las autoridades utilizan un criterio operativo muy restrictivo: la Fiscal&iacute;a retira la acusaci&oacute;n por propia iniciativa durante el juicio oral, solicita al juez que deduzca testimonio y persigue de oficio a la denunciante. Con esta definici&oacute;n &mdash;y con algunas restricciones adicionales de registro&mdash; la medici&oacute;n resultante arroja en torno al 0,001% de todas las denuncias interpuestas desde la aprobaci&oacute;n de la ley vigente. Algunos a&ntilde;os el valor registrado es cero, y de ah&iacute; que a veces se afirme que no existen.
    </p><p class="article-text">
        Si, en cambio, definimos &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como una denuncia interpuesta por hechos que no han ocurrido, con independencia de que exista o no posterior persecuci&oacute;n penal de la denunciante, entonces debemos reconocer que en Espa&ntilde;a no sabemos cu&aacute;ntas hay. No existen criterios operativos p&uacute;blicos para medir ese fen&oacute;meno. La investigaci&oacute;n comparada en otros pa&iacute;ses sugiere que una medici&oacute;n basada en este segundo concepto podr&iacute;a situarse en torno a varios puntos porcentuales, con estimaciones que a menudo parten del 5%. Seguir&iacute;a trat&aacute;ndose de una fracci&oacute;n minoritaria del total de denuncias, pero claramente distinta de la anterior. Bajo esta definici&oacute;n m&aacute;s amplia no es correcto afirmar que no existen, y s&iacute; lo es afirmar que no est&aacute;n bien medidas.
    </p><p class="article-text">
        Parte de la discusi&oacute;n p&uacute;blica nace de mezclar ambos conceptos. Como escribi&oacute; un fiscal en un blog en este diario (Teniente Kaffee), desde un punto de vista nominal, cuando se debate sobre esto &ldquo;ambas partes no discuten, ya que no hablan de lo mismo&rdquo;. M&aacute;s que una cuesti&oacute;n de nombres, es una cuesti&oacute;n de conceptos y de niveles de definici&oacute;n. En ciencias sociales es habitual distinguir entre el concepto general que se quiere estudiar y la definici&oacute;n operacional que permite medirlo. No es lo mismo definir casos para perseguirlos penalmente que definirlos para estimar la incidencia de un fen&oacute;meno o evaluar posibles efectos no deseados de una pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo ayuda a ver la diferencia de usos. En 2020 varios medios informaron sobre una trama organizada de denuncias falsas de violencia de g&eacute;nero en Almer&iacute;a vinculada a la obtenci&oacute;n fraudulenta de permisos de residencia. Ese mismo a&ntilde;o aparecieron titulares institucionales afirmando que no hubo ninguna denuncia falsa. Se refer&iacute;an a que no hubo ninguna denuncia falsa registrada. No hay necesariamente contradicci&oacute;n, pero s&iacute; confusi&oacute;n (adem&aacute;s de un lenguaje fuerte, pues a veces se habla de bulos): se estaba usando el t&eacute;rmino con definiciones distintas. En el lenguaje ordinario y period&iacute;stico suele emplearse el concepto amplio (hechos no ocurridos); en el registro penal-estad&iacute;stico se usa el concepto estrecho (casos perseguidos y acreditados judicialmente). Distinguir ambos planos evita confusiones innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DENUNCIAS FALSAS DE AGRESIONES SEXUALES: DATOS INTERNACIONALES</strong>
    </p><p class="article-text">
        No existen datos estrictamente comparables entre pa&iacute;ses sobre violencia de g&eacute;nero, entre otras razones por las diferencias legales y de registro. S&iacute; existen, en cambio, m&aacute;s estudios comparables sobre denuncias falsas de agresiones sexuales. Aunque no son fen&oacute;menos id&eacute;nticos, tienen en com&uacute;n que la credibilidad de la v&iacute;ctima es muy importante como elemento de prueba y que se suscitan movimientos de opini&oacute;n en torno a la frecuencia de supuestas denuncias falsas. Estos estudios permiten establecer &oacute;rdenes de magnitud y m&eacute;todos de medici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No parece haber evidencia de que las diferencias entre pa&iacute;ses occidentales en este punto sean extremas. Tampoco hay evidencia clara de que la tasa de denuncias falsas deba ser sistem&aacute;ticamente menor en violencia de g&eacute;nero que en agresiones sexuales. Por prudencia, puede considerarse que las estimaciones en agresiones sexuales ofrecen al menos una referencia m&iacute;nima para pensar el problema. La forma de discutir estas estimaciones no es remitirse solo al n&uacute;mero de denunciantes perseguidos penalmente, sino proponer mediciones alternativas con m&eacute;todos expl&iacute;citos y evaluables.
    </p><p class="article-text">
        Para resumir la literatura, puede utilizarse la revisi&oacute;n realizada en 2017 por la profesora Dana A. Weiser sobre estudios de falsas denuncias de agresi&oacute;n sexual. Su objetivo era examinar cr&iacute;ticamente la evidencia disponible y descartar trabajos metodol&oacute;gicamente d&eacute;biles, a fin de reforzar la posici&oacute;n que ella describe como feminista en un debate en el que son frecuentes las cifras infladas y especulativas. De los estudios revisados, recomienda tres por su calidad (ver las referencias en la nota final de esta entrada):
    </p><p class="article-text">
        Un estudio sobre todas las denuncias de violaci&oacute;n registradas en una gran ciudad estadounidense durante un a&ntilde;o, con an&aacute;lisis cuantitativo y cualitativo de expedientes y entrevistas policiales, estim&oacute; un 4,5% de denuncias falsas.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de diez a&ntilde;os en una gran universidad de EEUU (136 casos) identific&oacute; un 5,9% de denuncias falsas y situ&oacute; sus resultados dentro de un intervalo coherente con otros trabajos solventes, entre el 2% y el 10%.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n con datos principalmente del Reino Unido situ&oacute; la estimaci&oacute;n europea en un rango aproximado del 3% al 8%, revisando a la baja cifras anteriores m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        A estos trabajos se a&ntilde;aden informes institucionales. Un estudio del Ministerio del Interior brit&aacute;nico sobre la tramitaci&oacute;n de denuncias de violaci&oacute;n clasific&oacute; como falsas el 8% de los casos analizados por la polic&iacute;a, aunque las propias autoras advierten de posibles errores de clasificaci&oacute;n y discuten que una parte podr&iacute;a corresponder a denuncias verdaderas mal evaluadas. Es relevante que solo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de esos casos termin&oacute; en acusaciones contra denunciantes, lo que muestra de nuevo la diferencia entre la posible clasificaci&oacute;n y la persecuci&oacute;n penal.
    </p><p class="article-text">
        Los datos canadienses ofrecen otra referencia &uacute;til. En la <em>Encuesta uniforme de delitos</em>, las agresiones sexuales clasificadas como &ldquo;infundadas&rdquo; en 2024 se situaron en torno al 6&ndash;7% en los casos menos graves y por debajo de ese valor en los m&aacute;s graves. Canad&aacute; dispone de sistemas estad&iacute;sticos detallados; en comparaci&oacute;n, los datos p&uacute;blicos espa&ntilde;oles son m&aacute;s limitados.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, la literatura internacional revisada con criterios metodol&oacute;gicos tiende a situar la proporci&oacute;n de denuncias falsas o infundadas de agresi&oacute;n sexual en un recorrido aproximado del 3% al 8%, con variaciones seg&uacute;n m&eacute;todo y definici&oacute;n. No es un fen&oacute;meno mayoritario, pero tampoco inexistente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MUCHAS O POCAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        En debates p&uacute;blicos de otros pa&iacute;ses es habitual que autores comprometidos con la defensa de las v&iacute;ctimas acepten rangos bajos &mdash;por ejemplo, entre el 2% y el 6%&mdash; para refutar cifras infladas. El argumento suele ser que se trata de una proporci&oacute;n reducida y comparable a la de otros delitos, y que el problema principal sigue siendo la violencia real. Reconocer la existencia de un fen&oacute;meno minoritario no implica restar gravedad al fen&oacute;meno mayoritario.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, incluso porcentajes peque&ntilde;os pueden ser relevantes dependiendo de las consecuencias asociadas. Las decisiones normativas &mdash;por ejemplo, sobre medidas cautelares autom&aacute;ticas&mdash; no se resuelven solo con datos descriptivos, pero s&iacute; requieren datos claros sobre costes y beneficios. Esa discusi&oacute;n es leg&iacute;tima y no deber&iacute;a bloquearse por ambig&uuml;edades conceptuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CONCEPTO, MEDICI&Oacute;N Y DEBATE P&Uacute;BLICO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres niveles: conceptualizar, medir e inferir. Primero se define con claridad qu&eacute; fen&oacute;meno se quiere estudiar. Despu&eacute;s se establecen reglas observables para medirlo. Por &uacute;ltimo, si los datos lo permiten, se formulan inferencias y explicaciones. Confundir el indicador m&aacute;s restrictivo disponible con la incidencia real del fen&oacute;meno conduce a conclusiones d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores penales estrictos son adecuados para la persecuci&oacute;n judicial, pero no necesariamente para estimar la presencia en la sociedad. Algo parecido ocurrir&iacute;a si se intentara medir una enfermedad solo con los casos confirmados por una prueba muy espec&iacute;fica, ignorando otros m&eacute;todos diagn&oacute;sticos y estimaciones epidemiol&oacute;gicas. El dato ser&iacute;a &uacute;til para ciertos fines cl&iacute;nicos, pero insuficiente para describir la incidencia total.
    </p><p class="article-text">
        En cuestiones controvertidas, la contribuci&oacute;n espec&iacute;fica de la ciencia social no es cerrar debates, sino clarificar conceptos, hacer expl&iacute;citos los m&eacute;todos de medici&oacute;n y se&ntilde;alar los m&aacute;rgenes de incertidumbre. Sabemos algunas cosas con bastante respaldo emp&iacute;rico; otras no las sabemos bien; y otras probablemente no puedan conocerse con precisi&oacute;n. Distinguir estos niveles mejora la calidad de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Conceptos claros, indicadores transparentes y m&eacute;todos discutibles abiertamente no eliminan el desacuerdo, pero permiten que el desacuerdo sea m&aacute;s informado. Ese es, al menos, el est&aacute;ndar al que deber&iacute;a aspirar la discusi&oacute;n basada en datos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>POSTSCRIPTUM SOBRE </strong><em><strong>ESTO NO EXISTE</strong></em><strong>, DE JUAN SOTO IVARS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este texto est&aacute; motivado por el debate suscitado en torno al libro de Juan Soto Ivars <em>Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de g&eacute;nero</em> (Debate, 2025), que he le&iacute;do con inter&eacute;s. De &eacute;l tomo la cita del Teniente Kaffee y el ejemplo de la noticia sobre una red de denuncias falsas en 2020, que se repite en a&ntilde;os posteriores. La valoraci&oacute;n general del libro y del debate que ha generado quedan fuera del alcance de esta entrada.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la pol&iacute;tica p&uacute;blica sobre violencia de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a produce beneficios sustanciales, aunque, como es natural, tambi&eacute;n plantea costes y cuestiones que merecen evaluaci&oacute;n. El libro contribuye a se&ntilde;alar, a trav&eacute;s de la pol&eacute;mica, algunos &aacute;mbitos en los que la informaci&oacute;n p&uacute;blica disponible es limitada. Pero estos &aacute;mbitos son diversos, por ejemplo, tampoco tenemos estimaciones adecuadas de cu&aacute;ntas verdaderas agresiones no son denunciadas. Su enfoque se centra en los costes, mientras que la evaluaci&oacute;n de cualquier pol&iacute;tica requiere considerar conjuntamente la magnitud del problema que aborda, sus efectos y sus posibles consecuencias no deseadas.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica puede motivar el an&aacute;lisis, pero no lo sustituye. Esta entrada pretende contribuir modestamente a clarificar uno de los aspectos implicados, aunque queda mucho por investigar para alcanzar una comprensi&oacute;n completa del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>USO RESPONSABLE DE LA IA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si esta entrada mejor que otras parece &mdash;o, como a m&iacute;, lavada con lej&iacute;a&mdash;, fue que quise raspar lo que recrece y confieso que ayudome la IA. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIAS</strong> (en orden de aparici&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        Weiser, D.A. (2017) Confronting Myths About Sexual Assault: A Feminist Analysis of the False Report Literature <em>Family Relations</em>, Vol. 66, No. 1, Special Issue on Feminist Framings of Sexual Violence in College Campuses https://doi.org/10.1111/fare.12235
    </p><p class="article-text">
        Spohn, C., White, C., &amp; Tellis, K. (2014). Unfounding sexual assault: Examining the decision to unfound and identifying false reports. <em>Law &amp; Society Review,</em> 48, 161 - 192. https://doi.org/10. 1111/lasr. 12060
    </p><p class="article-text">
        Lisak, D., Gardinier, L., Nicksa, S. C., &amp; Cote, A. M. (2010). False allegations of sexual assault: An analysis of ten years of reported cases. <em>Violence Against Wome</em>n, 16, 1318-1334.https://doi.org/10.1177/10778012103877475,9%
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L. (2010). The (in)credible words of women: False allegations in European rape research. <em>Violence Against Women</em>, 16, 1345-1355. https://doi.org/10.1 177/1077801210387748
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L., Lovett, J., &amp; Regan, L. (2005). A Gap or a Chasm? Attrition in Reported Rape Cases. <em>Home Office Research Study 293. Home Office Research, Development and Statistics Directorate</em>.
    </p><p class="article-text">
        Statistics Canada/ Statistique Canada <em>Uniform Crime Reporting Survey.</em> <a href="https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 12:52:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5bb876f-0c4f-4902-a591-0b745c8b9991_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140290.jpg" width="1536" height="864" alt="La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuál es la huella cívica del franquismo en España? El estudio de Laia Balcells y Francisco Villamil muestra que quienes vivieron la dictadura como adultos participan significativamente menos en asociaciones, sobre todo políticas, que las generaciones posteriores. Su conclusión: el autoritarismo no solo asfixia la sociedad civil mientras gobierna, sino que deja una desafección que puede persistir toda la vida</p></div><p class="article-text">
        Es de sobra conocido que las dictaduras atacan a la sociedad civil. Al ser potenciales espacios de resistencia, los dictadores procuran anular cualquier organizaci&oacute;n c&iacute;vica, sea pol&iacute;tica o no. En principio, una vez termina el r&eacute;gimen, la sociedad civil deber&iacute;a volver a florecer: las barreras legales desaparecen y el miedo a la represi&oacute;n deja de ser un factor determinante. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;les son las consecuencias de una dictadura a largo plazo? Es posible que el autoritarismo deje un poso de desafecci&oacute;n que persista mucho despu&eacute;s de la ca&iacute;da del dictador. Al fin y al cabo, los h&aacute;bitos c&iacute;vicos no se recuperan de la noche a la ma&ntilde;ana; un m&uacute;sculo asociativo atrofiado puede tardar d&eacute;cadas en volver a funcionar. Si la apat&iacute;a social est&aacute; arraigada, el cambio de instituciones no garantiza, por s&iacute; solo, un cambio en la cultura c&iacute;vica de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un buen caso de estudio para intentar responder a esta pregunta. El pa&iacute;s atraves&oacute; una dictadura que se prolong&oacute; desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta la muerte de Francisco Franco en 1975. Si bien el proceso de democratizaci&oacute;n posterior trajo consigo un crecimiento notable de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y c&iacute;vica, la huella del r&eacute;gimen no desapareci&oacute;. Cabe preguntarse si quienes vivieron la dictadura como adultos mantuvieron comportamientos distintos a los de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, es decir, aquellas que vivieron el franquismo siendo ni&ntilde;os o que, directamente, ya nacieron en democracia.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="http://cup.org/3ObemzP" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente publicado en la revista <em>European Journal of Political Research</em>, analizamos precisamente estas din&aacute;micas. Para ello, recopilamos todas las encuestas del CIS que inclu&iacute;an preguntas sobre la participaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles en asociaciones de todo tipo, desde las pol&iacute;ticas (como sindicatos) hasta las estrictamente civiles (como asociaciones de vecinos o deportivas). Nuestra base de datos cuenta con unas 140.000 respuestas recogidas entre 1989 y 2017, lo que nos permite abarcar un espectro generacional inmenso: desde nacidos durante la Primera Guerra Mundial hasta la generaci&oacute;n de los 80. Gracias a este volumen de datos, podemos aplicar modelos estad&iacute;sticos para distinguir los efectos de generaci&oacute;n, nuestra variable de inter&eacute;s, de los efectos de edad y de periodo. Es decir, podemos aislar el peso de haber nacido en un a&ntilde;o concreto, independientemente de la edad que tuviera el encuestado al responder o del contexto pol&iacute;tico de ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados indican que las generaciones socializadas como adultos durante el franquismo participan menos que las m&aacute;s j&oacute;venes, especialmente en organizaciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico. El Gr&aacute;fico 1 muestra la tasa de asociacionismo por d&eacute;cada de nacimiento, tras controlar por otros factores como el g&eacute;nero, el nivel educativo, el entorno (rural o urbano) o la ideolog&iacute;a. Observamos que, si bien no existen brechas generacionales dr&aacute;sticas en el asociacionismo general, la diferencia es notable en el &aacute;mbito pol&iacute;tico. Resulta particularmente interesante el &ldquo;gran salto&rdquo; que se produce en la cohorte nacida en torno a 1950, tendencia que se estabiliza a partir de entonces. En definitiva: el aumento de la participaci&oacute;n se consolida precisamente entre quienes ya no vivieron el r&eacute;gimen franquista como adultos.
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                Gráfico 1: Tasa de asociacionismo según generación                            </span>
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        &iquest;C&oacute;mo asegurar que estos resultados no se deben a efectos de periodo o de edad? En primer lugar, podemos comprobar si este efecto se mantiene a lo largo de todos los a&ntilde;os para los que tenemos encuestas. El Gr&aacute;fico 2 ilustra precisamente este punto. Para simplificar el an&aacute;lisis, dividimos a la poblaci&oacute;n en dos grupos: aquellos nacidos antes de 1958 (quienes ya eran adultos a la muerte de Franco) y los nacidos despu&eacute;s. Al compararlos a&ntilde;o tras a&ntilde;o, el gr&aacute;fico revela que, en el &aacute;mbito de las asociaciones pol&iacute;ticas, las generaciones m&aacute;s antiguas participan sistem&aacute;ticamente menos, independientemente del momento en que se realice la encuesta.
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                Gráfico 2: Comparando generaciones a través del tiempo                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, para descartar que se trate de un simple efecto de edad (es decir, el hecho de que nuestra ventana de observaci&oacute;n para las cohortes m&aacute;s antiguas se limite a sus a&ntilde;os de vejez, al no disponer de encuestas de cuando eran j&oacute;venes), realizamos una reconstrucci&oacute;n de la trayectoria de cada generaci&oacute;n. En este an&aacute;lisis, comparamos la participaci&oacute;n de cohortes espec&iacute;ficas (por ejemplo, los nacidos en 1945) con la de cohortes m&aacute;s j&oacute;venes cuando ambas ten&iacute;an la misma edad. El Gr&aacute;fico 3 ilustra este ejercicio y los resultados son claros: independientemente de la edad que tomemos como referencia, las generaciones m&aacute;s antiguas siempre participan menos que las j&oacute;venes a esa misma edad. Esta brecha es especialmente profunda en las que denominamos &ldquo;generaciones de Franco&rdquo; (nacidas antes de 1955), representadas en el gr&aacute;fico con colores fr&iacute;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 3: Combinando los efectos de edad y de generación                            </span>
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        &nbsp;En resumen, los dictadores no solamente asfixian la participaci&oacute;n c&iacute;vica mientras est&aacute;n en el poder. Nuestro estudio indica que la experiencia del autoritarismo genera una desafecci&oacute;n que puede durar toda la vida. Aunque nuestro estudio est&aacute; centrado en el caso de Espa&ntilde;a, es muy posible que esto tambi&eacute;n ocurra en otros pa&iacute;ses que emergen de dictaduras. Investigaciones previas han mostrado el <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691175584/communisms-shadow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impacto</a> a largo plazo de haber vivido bajo el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico o c&oacute;mo, de forma general, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261379425000915" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">socializarse</a> como adulto en contextos autoritarios reduce la probabilidad de participar electoralmente durante el resto de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que hoy superamos los 30 a&ntilde;os recordamos a nuestros abuelos decir aquello de: &ldquo;mejor no te metas en pol&iacute;tica, que solo trae dolores de cabeza&rdquo;. Nunca sabremos qu&eacute; habr&iacute;a pasado en Espa&ntilde;a si la dictadura franquista hubiera durado menos, pero es muy probable que su longevidad fuera clave para dinamitar el esp&iacute;ritu c&iacute;vico de toda una generaci&oacute;n de la forma en que lo hizo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Francisco Villamil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 17:27:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secularizacion-no-detiene-pese-repunte-religioso-jovenes_132_13143638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d70932e-f638-4b0e-bc4f-8ff0b82c3a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El supuesto regreso de la religión entre los jóvenes es, por ahora, limitado: la secularización sigue avanzando en España y el reemplazo generacional apunta a más descenso</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, nueve de cada diez espa&ntilde;oles se declaraban cat&oacute;licos; hoy, apenas lo hace la mitad de la poblaci&oacute;n. Detr&aacute;s de esta ca&iacute;da est&aacute; lo que los soci&oacute;logos denominan secularizaci&oacute;n: un proceso por el cual el pensamiento, las pr&aacute;cticas y las instituciones religiosas pierden relevancia social. Esto se traduce en una menor asistencia a la iglesia, una mayor separaci&oacute;n entre Iglesia y Estado y un papel cada vez m&aacute;s reducido de la religi&oacute;n en la pol&iacute;tica, la educaci&oacute;n y la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        La secularizaci&oacute;n, adem&aacute;s, sigue un mecanismo bastante sencillo: desde hace d&eacute;cadas, cada generaci&oacute;n es menos religiosa que la anterior. As&iacute;, la sociedad espa&ntilde;ola pierde creyentes a medida que las generaciones mayoritariamente cat&oacute;licas &mdash;nacidas a mediados del siglo XX&mdash; se retiran y son sustituidas por cohortes mucho menos religiosas, especialmente las nacidas en este siglo.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se aprecia con claridad en el gr&aacute;fico 1, donde utilizo m&aacute;s de un mill&oacute;n de observaciones del fichero integrado de datos del CIS para mostrar la secularizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Se incluyen todos los bar&oacute;metros que preguntan por la religiosidad, desde 1985 hasta marzo de 2020. A partir de ese momento, el CIS cambia su metodolog&iacute;a &mdash;de encuestas presenciales a telef&oacute;nicas&mdash;, por lo que las tendencias deben analizarse de forma distinta, como hago en el gr&aacute;fico 2. En el gr&aacute;fico 1, cada punto corresponde a un a&ntilde;o e incluyo tambi&eacute;n l&iacute;neas de tendencia en el porcentaje de personas que se declaran cat&oacute;licas.
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                Gráfico 1: La secularización en España hasta la pandemia                            </span>
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        Durante los a&ntilde;os ochenta y noventa, la secularizaci&oacute;n avanzaba despacio: apenas un punto menos de cat&oacute;licos cada cuatro a&ntilde;os. Pero con la llegada del nuevo siglo, el ritmo cambia por completo y se acelera hasta rozar un punto porcentual menos cada a&ntilde;o. Entre los j&oacute;venes, como cabr&iacute;a esperar, la tendencia es a&uacute;n m&aacute;s intensa: en lo que va de siglo, cada a&ntilde;o ha habido entre uno y dos puntos menos de j&oacute;venes que se declaran cat&oacute;licos. El resultado es un cambio generacional muy claro: mientras en el conjunto de la poblaci&oacute;n todav&iacute;a persiste una ajustada mayor&iacute;a de cat&oacute;licos, entre los menores de 30 esa mayor&iacute;a desapareci&oacute; hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo n&iacute;tido de este proceso, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hay una pregunta que reaparece una y otra vez: &iquest;est&aacute; volviendo la religi&oacute;n entre los j&oacute;venes? Algunos retratos impresionistas y ciertos datos cualitativos invitan a pensarlo. Pero cuando uno acude a las cifras, la respuesta exige bastante m&aacute;s prudencia.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, como comentaba antes, el CIS cambia su metodolog&iacute;a justo al inicio de la pandemia. Desde entonces, seguir la evoluci&oacute;n de sus series ya no es tan sencillo. Sin entrar en demasiados detalles, desde abril de 2020 las encuestas pasan a ser telef&oacute;nicas, lo que altera la composici&oacute;n de la muestra: hay m&aacute;s personas con estudios superiores (generalmente menos religiosas) y menos con estudios primarios (generalmente m&aacute;s religiosas). Estos sesgos deben corregirse, y no es una tarea trivial.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, con una base de datos tan amplia merece la pena intentarlo. El gr&aacute;fico 2 recoge esa estimaci&oacute;n y muestra la evoluci&oacute;n de la religiosidad en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, excluyendo 2020, que resulta especialmente problem&aacute;tico en la serie del CIS.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 es bastante claro: la secularizaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n general no solo no se ha detenido, sino que ha seguido avanzando con fuerza tras la pandemia. La estimaci&oacute;n m&aacute;s reciente sit&uacute;a en torno al 50% el porcentaje de personas que se declaran cat&oacute;licas en Espa&ntilde;a.
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                    alt="Gráfico 2: La secularización en España tras la pandemia"
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            <span class="title">
                Gráfico 2: La secularización en España tras la pandemia                            </span>
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        Y, salvo cambios profundos, esta tendencia no parece que vaya a frenarse. El motivo es el mismo mecanismo de reemplazo generacional que comentaba antes: como muestra la l&iacute;nea roja, el porcentaje de j&oacute;venes que se declaran cat&oacute;licos es sensiblemente menor que el observado en el conjunto de la poblaci&oacute;n. Eso implica que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, a medida que unas cohortes sustituyen a otras, el peso del catolicismo seguir&aacute; disminuyendo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, los datos parecen dar cierto respaldo a esos retratos recientes que apuntan a que algunos grupos de j&oacute;venes est&aacute;n siendo, por primera vez en medio siglo, algo m&aacute;s religiosos con el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El repunte de los j&oacute;venes actuales es compatible con la secularizaci&oacute;n general por dos razones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque parte de niveles ya muy bajos. Las cohortes j&oacute;venes de hace veinte a&ntilde;os comenzaban en torno al 60&ndash;65% de cat&oacute;licos y luego descend&iacute;an. Las actuales parten de aproximadamente un 35% y, en el mejor de los casos, se estabilizan o repuntan ligeramente. El resultado es que el reemplazo generacional sigue siendo secularizador en t&eacute;rminos netos: incluso con ese peque&ntilde;o repunte, los j&oacute;venes contin&uacute;an siendo mucho menos religiosos que las generaciones a las que sustituyen.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, hay una interpretaci&oacute;n plausible del propio repunte. A medida que la religi&oacute;n deja de ser la norma social, quienes se siguen declarando cat&oacute;licos tienden a tener una adscripci&oacute;n m&aacute;s intensa y menos nominal. La base se reduce, pero se consolida entre quienes permanecen: lo que en sociolog&iacute;a se describe como el modelo de la &ldquo;iglesia peque&ntilde;a&rdquo; pero comprometida.
    </p><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n una interpretaci&oacute;n alternativa, m&aacute;s especulativa: que entre los j&oacute;venes actuales est&eacute; emergiendo cierta reacci&oacute;n cultural frente al secularismo predominante, una especie de <em>revival</em> identitario. Sin embargo, el per&iacute;odo 2021&ndash;2026 es todav&iacute;a demasiado corto como para distinguir con claridad entre estas explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; permiten afirmar los datos es que la secularizaci&oacute;n agregada no se ha detenido. El reemplazo generacional garantiza que continuar&aacute;, incluso si los niveles entre los j&oacute;venes se estabilizan, salvo que las nuevas cohortes converjan con la edad hacia niveles de religiosidad similares a los de sus mayores. Y eso es, precisamente, lo que habr&aacute; que observar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Miller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secularizacion-no-detiene-pese-repunte-religioso-jovenes_132_13143638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poeta del millón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta del millón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo premio AENA de narrativa hispanoamericana, dotado con un millón de euros para el ganador, se convierte en el más cuantioso del mundo en su categoría, superando ampliamente a referentes como el Booker o el Pulitzer. Su aparición invita a reflexionar sobre qué significa realmente promover la lectura y si el dinero es la mejor herramienta para lograrlo.</p></div><p class="article-text">
        El premio AENA de narrativa hispanoamericana, cuya primera edici&oacute;n se falla hoy, est&aacute; dotado con un mill&oacute;n de euros para el ganador, 30.000 para los otros cuatro finalistas, y un considerable apoyo para las editoriales de los premiados, tres grandes grupos multinacionales, en forma de compra de los libros. Por su enfoque y dotaci&oacute;n econ&oacute;mica esta distinci&oacute;n solo es parangonable con el Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga) que otorga un consorcio de magnates rusos y con el Premio Katara a la novela &aacute;rabe que se entrega en Qatar. Los supera, como un Bernab&eacute;u de los premios. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que es bueno poner las cosas en su lugar, y luego ya veremos. Poco o nada se parece a otros premios, como en seguida me ocupo de ense&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras m&aacute;s utilizadas entre sus promotores y partidarios -que tienen motivos genuinos, honestos y comprensibles- a la hora de justificar el premio son &ldquo;fomentar la lectura&rdquo;, &ldquo;encontrar nuevos lectores&rdquo;, &ldquo;visibilidad&rdquo; e incluso &ldquo;espacio&rdquo;. Uno esperar&iacute;a m&aacute;s de los especialistas en el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte no estamos tan mal en lectura como en viajes espaciales. Los h&aacute;bitos de lectura son dif&iacute;ciles de medir bien y de forma comparable, pero hay dos hechos claros. El primero es que en esto los espa&ntilde;oles han mejorado entre mucho y bastante, en una tendencia creciente observable (con datos irregulares) durante medio siglo. La incidencia de un h&aacute;bito m&iacute;nimo de lectura regular y como forma de ocio converge hoy con los datos conocidos de Europa (datos de Eurostat en 2024). Supera el 60% (hace no tanto no llegaba al 50%). El segundo es que ese tercio o as&iacute; de espa&ntilde;oles que no toca un libro debe frecuentar los aeropuertos m&aacute;s o menos como las bibliotecas. Se lee menos cuanto menos se tiene, algo que sucede con la educaci&oacute;n en general.&nbsp;Dejando de lado la &eacute;pica de los amantes de los libros, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/leen_132_2526967.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que la hay</a>, la lectura es m&aacute;s f&aacute;cil cuanto m&aacute;s arriba se est&aacute; en la escalera. La pol&iacute;tica cultural tiene mucho de &ldquo;efecto Mateo&rdquo;, tened y se os dar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Se comprende que los gremios den premios, incluso que lo haga el Estado, por el bien de los autores mismos o de lo intangible que tiene la cultura, pero se puede pensar que para ciertos fines otras pol&iacute;ticas son posibles. El problema es que, como sabemos, premiar es mucho m&aacute;s barato que hacer cosas. Desde AENA (empresa con un 51% de capital estatal) dicen que lo que se van a gastar en este premio no es mucho comparado con su presupuesto, no nos vayamos a creer que es un regalo exagerado. No s&eacute;. Lo seguro es que no es mucho comparado con el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n (71.348,8 millones de euros en 2024 seg&uacute;n el INE) pero luce bastante.
    </p><p class="article-text">
        Como servicio a nuestros lectores traigo una lista con 46 grandes premios literarios del mundo para poder comparar algunas de sus caracter&iacute;sticas. La tabla dice mucho por s&iacute; sola, abajo la tienen. He escogido los m&aacute;s conocidos de la mayor&iacute;a de las literaturas de gran tradici&oacute;n, con un sesgo evidente hacia lo occidental y, dentro de ello, hacia la lengua espa&ntilde;ola. Esto sirve para contextualizar el premio de marras. Con todo, creo que son una muestra bastante representativa de los grandes premios, obtenida usando Google y Wikipedia (no es IA). Los que premian a obras concretas se refieren a novelas siempre que es posible, aunque en algunos casos premian &ldquo;prosa&rdquo; o alguna otra denominaci&oacute;n m&aacute;s general. He dejado fuera las distinciones a escritores dentro de un tipo (g&eacute;nero -sexo, no literario-, origen &eacute;tnico u otros).
    </p><p class="article-text">
        Hay dos tipos principales de premios, con variantes: a un autor o a una obra espec&iacute;fica. En la lista hay 30 premios a obra nueva, como el de AENA, m&aacute;s tres a obra in&eacute;dita y uno a obra traducida; adem&aacute;s de 11 premios al autor o autora por el conjunto de su obra. Merecen menci&oacute;n los premios a una obra in&eacute;dita sobre todo porque el premio m&aacute;s dotado del mundo, el Planeta, es de este g&eacute;nero: unos juegos florales a lo bestia. Pero no son frecuentes entre los premios ricos y/o prestigiosos. AENA dice que lo ha empleado de referencia, y lo ha empatado.&nbsp;La comparaci&oacute;n no tiene sentido. Como ya he dicho, lo que hace es superar a todos los premios de su clase, en una liga en la que los advenedizos llegan con bolsillos profundos, pero cuyos cl&aacute;sicos son mucho m&aacute;s discretos.
    </p><p class="article-text">
        De los 30 premios a una obra publicada, la mediana en cuanto a dotaci&oacute;n econ&oacute;mica la ocupan el Pulitzer y el Penn/Faulkner, ambos de EEUU, ambos de 15.000 d&oacute;lares (unos 13.000 euros). La mitad paga eso o m&aacute;s, la mitad paga eso o menos. El m&iacute;nimo es nada o casi nada; el m&aacute;ximo, el mill&oacute;n de AENA. El AENA son 77 Pulitzer juntos, que, insistamos, es mediano, no peque&ntilde;o.&nbsp;Solo un 20% de los premios a un libro pagan m&aacute;s que el Booker (Reino Unido), el mejor pagado de la literatura en ingl&eacute;s (50.000 libras, 57.000 euros), y dos suceden en Espa&ntilde;a (el AENA y, m&aacute;s modestamente, el Sant Jordi). El resto de los premios muy altos se ofrecen en Qatar, Rusia, Irlanda y China. Si a&ntilde;adimos premios a un autor (no universal, como el Nobel), el elenco de premios por encima del presupuesto del Booker incluye tambi&eacute;n a M&eacute;xico (dos) y a Portugal/Brasil (Cam&otilde;es). Adem&aacute;s de otro en Rusia (Yasnaya Polyana) y el Cervantes. Por si la lista de pa&iacute;ses les dice algo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el efecto <em>parvenu</em>. El Goncourt no actualiza su premio desde su fundaci&oacute;n en 1903: sigue pagando 50 francos en valor nominal (que en su d&iacute;a cambi&oacute; por 10 euros). Cincuenta francos de 1903 hoy ser&iacute;an 22.400 euros. De haberse lanzado cien a&ntilde;os despu&eacute;s, estar&iacute;a entre el Premio del Libro de Alemania y el Premio de Novela de Colombia. Les deseamos igual suerte. En general, hay premios prestigios&iacute;simos con dotaciones de diez mil euros o menos, incluyendo algunos otros premios simb&oacute;licos. Sobre todo, antiguos; sobre todo, en Francia e Italia (pero tambi&eacute;n el Naoki, el National Book Award&hellip;). Dec&iacute;a Manuel Vicent en su biograf&iacute;a del Duque de Alba que sabes que est&aacute;s en casa distinguida cuando los canap&eacute;s est&aacute;n rancios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n tambi&eacute;n puede ser rebelde. El laurel m&aacute;s antiguo de Rusia, el Andrei Bely, es un premio independiente que se asocia con la oposici&oacute;n a la censura. Se entreg&oacute; por vez primera en 1978. El premio sigue siendo un rublo, una manzana y una botella de vodka. 
    </p><p class="article-text">
        Solo dos premios de la tabla son completamente internacionales, universales: el Nobel y el Neustadt (que a menudo premia a gente que luego se lleva el Nobel). Ambos son premios al autor. El Princesa de Asturias es universal desde 1999, antes era hispano. Fuera de estos, los premios restringen su dominio a una lengua o grupo de lenguas o, a veces, a la producci&oacute;n editorial de un pa&iacute;s o grupo de pa&iacute;ses.&nbsp;El Nobel lo tiene todo en sus valores m&aacute;ximos: universalidad, antig&uuml;edad, dinero y sinergia con otros premios de la misma marca. Adem&aacute;s del efecto Suecia. Es inimitable e incomparable.
    </p><p class="article-text">
        Un premio moderno es dif&iacute;cil que sea muy modesto (entre treinta y cincuenta mil euros, tal vez).  Pero el prestigio depende de algunas cosas que cuestan algo m&aacute;s que dinero: jurados independientes, internacionalizados, alejados de la sombra de los intereses creados, que se arriesguen en el buen sentido (no en el de hacer esas extravagancias que siempre son celebradas). Es ah&iacute; y no en el bolsillo donde deber&iacute;amos pedir mucho esfuerzo. Los malpensados podr&iacute;an creer que hay una relaci&oacute;n de intercambio entre los dos esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n de Abu Dabi transmite un <em>reality</em> en el que poetas y aspirantes a poetas de todo el mundo &aacute;rabe compiten en sucesivas eliminatorias hasta alcanzar el premio final de un mill&oacute;n de dirames de UAE (236.000 euros). El programa se conoci&oacute; como &ldquo;El poeta del mill&oacute;n&rdquo; entre 1992 y 2006, despu&eacute;s ha sido sustituido por el &ldquo;Pr&iacute;ncipe de los poetas&rdquo;. Desde el respeto, ojal&aacute; un OT de literatura, eso ser&iacute;a visibilidad. De momento, AENA. Algunos temen que la alternativa sea un dandi con boina (lo veo dandi gracias a Montano). Evolucionamos. A estas horas no s&eacute; qui&eacute;n ganar&aacute;. Secretamente, yo tifo por <em>Los ilusionistas</em> y Marcos Giralt como pr&iacute;ncipe de los poetas.Suerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>46 premios literarios: pa&iacute;s, dotaci&oacute;n y primer a&ntilde;o de entrega. En euros salvo que se indique otra cosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premios a una obra literaria (novela)</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio AENA     Espa&ntilde;a     1mill&oacute;n     2026</li>
                                    <li>.Premio Katara de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Qatar&nbsp;&nbsp;650.000 d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 5,5M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Dublin Literary Award&nbsp;&nbsp;Irlanda 100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1996</li>
                                    <li>Premio de Literatura Mao Dun&nbsp;China&nbsp;&nbsp;1/2M yuan (65.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1982</li>
                                    <li>Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a (catal&aacute;n)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;65k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947/1960</li>
                                    <li>Booker Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k libras 57k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Oceanos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k reales (50.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003</li>
                                    <li>Kirkus Prize (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dinamarca+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k Corona danesa (45k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1962</li>
                                    <li>The Writers' Prize&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;30k Libras (34,4k euros) 2014</li>
                                    <li>Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a) Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1924/1950/1977</li>
                                    <li>Deutscher Buchpreis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Premio Nacional de Novela (Colombia)  Colombia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;70MCOP (17k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Pullitzer (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1919</li>
                                    <li>PEN/Faulkner Award for Fiction EEUU&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1981</li>
                                    <li>Premio Bagutta Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;12,5K euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1927</li>
                                    <li>Premio August Suecia&nbsp;100k Coronas (9keuros) 1989</li>
                                    <li>National Book Award (fiction)&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;10k d&oacute;lares (8600 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Naoki&nbsp;&nbsp;Jap&oacute;n&nbsp;&nbsp;1M yen (6k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Clar&iacute;n de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Argentina&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;10M pesos (6250k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1998</li>
                                    <li>Costa Book Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5klibras 30k el ganador absoluto&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1971</li>
                                    <li>Premio Strega&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947</li>
                                    <li>Premio Campiello&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vincitore Assoluto: simb&oacute;lico. Opera prima: 3k&nbsp;1962</li>
                                    <li>The National Book Critics Circle Award&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;1k dolares (hasta 2025 simb&oacute;lico)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1975</li>
                                    <li>Goncourt &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fancia&nbsp;&nbsp;10 euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1903</li>
                                    <li>Prix M&eacute;dicis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1959</li>
                                    <li>Prix Renaudot&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1926</li>
                                    <li>British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1990</li>
                                    <li>Premio Andrei Bely&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;1 rublo, una manzana, una botella de vodka&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1978/1997</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra traducida</strong>: 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Booker Internacioonal&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k autor 25k traductor &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra in&eacute;dita:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Planeta Espa&ntilde;a 1M&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1952</li>
                                    <li>Pr&eacute;mio LeYa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2008</li>
                                    <li>Premio Nadal&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1944</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios al autor o autora:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Yasnaya Polyana &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 6,7M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003/2017</li>
                                    <li>Premio Carlos Fuentes&nbsp;M&eacute;xico 250K d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;2012</li>
                                    <li>Premio Cervantes&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 125k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1976</li>
                                    <li>Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances&nbsp;M&eacute;xico 150k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1991</li>
                                    <li>Premio Cam&otilde;es &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal y Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1989</li>
                                    <li>Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1984</li>
                                    <li>Georg-B&uuml;chner-Preis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1923/1951</li>
                                    <li>Premio Dobloug&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia+ 100k Coronas (9keuros) 1983</li>
                                    <li>Jnanpith Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;India&nbsp;&nbsp;&nbsp;1,1M rupias (11k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1965</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios a un autor universal</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Nobel de literatura&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia&nbsp;11M coronas suecas (960.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;1901&nbsp;&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>The Neustadt International Prize for Literature&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Princesa de Asturias de las letras&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1981 (hasta 1999 de &aacute;mbito hispano).</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ap&eacute;ndice: qui&eacute;n entrega los premios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Premio Planeta Editorial Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio AENA: AENA
    </p><p class="article-text">
        Nobel de literatura: Fundaci&oacute;n Nobel
    </p><p class="article-text">
        Katara Prize for Arabic Novel: Katara Cultural Village, Doha (Qatar)
    </p><p class="article-text">
        Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga): Centro para el apoyo de la literatura nacional (fundado por empresarios)
    </p><p class="article-text">
        Premio Yasnaya Polyana : Museo Tolstoi y Samsung Electronics
    </p><p class="article-text">
        Premio Carlos Fuentes: CONACULTA (Gobierno de M&eacute;xico)
    </p><p class="article-text">
        Premio Cervantes: Ministerio de Cultura/Asociaci&oacute;n de academias de la lengua espa&ntilde;ola
    </p><p class="article-text">
        Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances: Universidad de Guadalajara/FCE/CONACULTA
    </p><p class="article-text">
        Premio Cam&otilde;es:Direcci&oacute;n General del Libro, Archivos y Bibliotecas de Portugal, Fundaci&oacute;n Biblioteca Nacional de Brasil
    </p><p class="article-text">
        Dublin Literary Award: Dublin City Public Libraries and Archive
    </p><p class="article-text">
        Premio de Literatura Mao Dun: Asociaci&oacute;n de escritores de China
    </p><p class="article-text">
        Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959): Enciclopedia catalana/Omnium cultural/Edicions Proa
    </p><p class="article-text">
        Booker: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Booker Internacioonal: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas: Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Premio Princesa de Asturias de las letras: Fundaci&oacute;n Pr&iacute;ncipe de Asturias
    </p><p class="article-text">
        Georg-B&uuml;chner-Preis: Academia alemana de la lengua
    </p><p class="article-text">
        Premio Oceanos:&nbsp;Fundaci&oacute;n Ita&uacute;
    </p><p class="article-text">
        Pr&eacute;mio LeYa : Grupo editorial LeYa (PT)
    </p><p class="article-text">
        The Neustadt International Prize for Literature: Universidad de Oklahoma
    </p><p class="article-text">
        Kirkus Prize (fiction): Kirkus Reviews
    </p><p class="article-text">
        Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico: Consejo N&oacute;rdico (Organizaci&oacute;n interpalamentaria para la cooperaci&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        The Writers' Prize: The Folio Society
    </p><p class="article-text">
        Premio Nadal: Destino/Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a): Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Deutscher Buchpreis: Asociaci&oacute;n editores y libreros
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Novela (Colombia) : Ministerio cultura
    </p><p class="article-text">
        Pullitzer (fiction): Universidad de Columbia en NY
    </p><p class="article-text">
        PEN/Faulkner Award for Fiction: PEN/Faulkner Foundation
    </p><p class="article-text">
        Premio Bagutta:Restaurante Bagutta de Mil&aacute;n y escritores tertulianos
    </p><p class="article-text">
        Jnanpith Award: Bharatiya Jnanpith, literary and research organisation
    </p><p class="article-text">
        Premio August&nbsp;Asociaci&oacute;n editores suecos
    </p><p class="article-text">
        Premio Dobloug: Academia sueca (escritores suecos o noruegos)
    </p><p class="article-text">
        National Book Award (fiction) :National Book Foundation (librerias, bibliotecas, editores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Naoki : Sociedad para la Promoci&oacute;n de la Literatura Japonesa
    </p><p class="article-text">
        Premio Clar&iacute;n de Novela: Clar&iacute;n/Alfaguara
    </p><p class="article-text">
        Costa Book Award: Costa Caf&eacute;
    </p><p class="article-text">
        Premio Strega : Fundaci&oacute;n Bellonci
    </p><p class="article-text">
        Premio Campiello: Patronal del Veneto
    </p><p class="article-text">
        The National Book Critics Circle Award: National Book Critics Circle
    </p><p class="article-text">
        Goncourt&nbsp;: Academia Goncourt (Diez escritores no remunerados que se re&uacute;nen en el restaurante Drouant una vez al mes)
    </p><p class="article-text">
        Prix M&eacute;dicis : Donaciones de fundaciones privadas
    </p><p class="article-text">
        Prix Renaudot&nbsp;: Periodistas, replican el Goncourt para &ldquo;reparar sus injusticias&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;) : The Bookseller (Magazine)
    </p><p class="article-text">
        Premio Andrei Bely : Revista Hours
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 15:49:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poeta del millón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones estatales en Australia Meridional del 21 de marzo han marcado un punto de inflexión, con una victoria histórica para los laboristas, que aumentan sus escaños. A pesar de su escaso número de representantes, el partido populista de derechas One Nation se destaca al obtener un 22% de los votos, evidenciando que la derecha populista también llega a nuestras antípodas. Además, en estas elecciones, la situación se complica para los liberales, que enfrentan problemas internos y una creciente fragmentación.</p></div><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado 21 de marzo se celebraron elecciones estatales en Australia Meridional, o del Sur (SA por sus siglas en ingl&eacute;s). En circunstancias normales, no escribir&iacute;a sobre unas elecciones estatales de un estado que casi duplica la extensi&oacute;n de Espa&ntilde;a, pero en el que viven, aproximadamente, 2 millones de personas, la gran mayor&iacute;a en los alrededores de Adelaida, su capital.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, esta vez es diferente. Primero, los resultados. A falta de finalizar el recuento -sobre esto, m&aacute;s abajo-, los laboristas han conseguido una victoria hist&oacute;rica. Han pasado de 29 a 32 esca&ntilde;os en una c&aacute;mara baja de 47, a pesar de perder 2,3 puntos porcentuales respecto a la elecci&oacute;n anterior (con 40 puntos). Los liberales<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> se han despe&ntilde;ado y, de momento, han obtenido 4 esca&ntilde;os (ven&iacute;an de 16), con un 19 por ciento de los votos en primeras preferencias -perdiendo algo m&aacute;s de 16 puntos. Los verdes se han mantenido con 10 por ciento de los votos, pero cero esca&ntilde;os (como estaban). Y los independientes se quedan con dos esca&ntilde;os, pierden dos y llegan casi al 5 por ciento de los votos. El &eacute;xito, quien esta acaparando los principales titulares y comentarios es el del partido One Nation que es populista de derechas, y que, de momento, ha conseguido un esca&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puedo afirmar que con solo un esca&ntilde;o de 47 en liza, One Nation ha tenido &eacute;xito? Porque ha conseguido un 22 por ciento de los votos. Las cifras son correctas: los liberales han conseguido m&aacute;s esca&ntilde;os con menor porcentaje de voto que One Nation. &iquest;C&oacute;mo es eso posible? Por el voto preferencial. En SA, como en otros estados y en las elecciones federales, hay 47 distritos uninominales, en el que solo se obtiene un representante. Los ciudadanos deben distribuir sus preferencias entre los candidatos, esto es, ranquear a los candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Para ganar, un candidato debe obtener la mayor&iacute;a absoluta de los votos, despu&eacute;s de repartir las preferencias. Si ning&uacute;n candidato alcanza el umbral -esto es que alguien consiga la mitad m&aacute;s una de las preferencias- en el primer recuento, se elimina al candidato con menos votos y estos votos pasan al candidato siguiente. Y as&iacute; se sigue hasta que un candidato llega a la mayor&iacute;a. Por ejemplo, en un distrito tiene 38 votos ponen a los laboristas como primera preferencia, 34 para los liberales, 16 para los verdes y 12 para un independiente. Nadie consigue superar el 50, as&iacute; que el independiente se elimina. Si, por ejemplo, las preferencias de los 12 votos del independente se distribuyen en 7 para los liberales, 3 para los laboristas y 3 para los verdes, los resultados pasan a 41 votos tanto para los laboristas y los liberales y 18 para los verdes. Como a&uacute;n no se consigue superar el 50, los verdes se eliminan. Supongamos que los 18 de los verdes se distribuyen de manera que14 pasan a los laboristas y 4 a los liberales. El resultado final seria 55 para laboristas y 45 para liberales. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas que choca a muchos europeos es lo que tarda en saberse los resultados de las elecciones en Australia. Mientras que en Espa&ntilde;a el resultado se conoce en la noche por muy ajustado que sea, en Australia, si el resultado es ajustado, puede tardar d&iacute;as. Por ejemplo, en 2025 en el <a href="https://results.aec.gov.au/31496/Website/HouseDivisionPage-31496-177.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distrito de Ryan</a> se tard&oacute; m&aacute;s de dos semanas en conocer el resultado. Es lo que tiene un distrito en el que se presentaron 8 candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las grandes ventajas de este sistema de votaci&oacute;n es que un candidato que no conecte con el electorado dif&iacute;cilmente puede ganar. En un sistema mayoritario puro, como en el Reino Unido, si hay tres candidatos con 34, 33 y 33 por ciento de los votos respectivamente, gana el que obtiene el 34. El 34 no es la mayor&iacute;a. En SA y en el resto de Australia esto no es posible porque hay que conseguir el 50% obligatoriamente. Esto implica que los candidatos deben tambi&eacute;n apelar a m&aacute;s votantes o, al menos, no generar rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el rechazo explique el n&uacute;mero limitado de esca&ntilde;os de One Nation. Pero su &eacute;xito en porcentaje de voto es considerable y el rechazo puede irse limando. Primero, las encuestas as&iacute; lo indican y One Nation est&aacute; aumentando su intenci&oacute;n de voto tambi&eacute;n a nivel federal. Segundo, el Partido Liberal tiene problemas internos serios tanto a nivel estatal<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> como federal<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>; adem&aacute;s de problemas con sus socios de coalici&oacute;n (los Nacionales); como de conexi&oacute;n con sectores fundamentales como mujeres y n&uacute;cleos urbanos. La fragmentaci&oacute;n de la Coalici&oacute;n -uni&oacute;n de Liberales y Nacionales- ha dejado mucho espacio para One Nation. Tercero, no solo es un problema del partido liberal: como en una entrevista reciente declaraba un ciudadano &ldquo;siempre he votado laborista pero esta vez lo he hecho por One Nation&rdquo; o como el mismo premier de SA, el re-elegido Peter Malinauskas, ha declarado &ldquo;<a href="https://www.afr.com/politics/no-such-thing-as-safe-seats-malinauskas-leads-sa-labor-landslide-20260322-p5rmel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si todav&iacute;a crees que existe algo as&iacute; como un esca&ntilde;o seguro, te est&aacute;s enga&ntilde;ando.&rdquo;</a> Y no anda equivocado. Tan solo el 66% de los votantes dieron su primera preferencia a los laboristas o los liberales en las elecciones de 2025. Cuarto, la l&iacute;der de One Nation es la veterana de la pol&iacute;tica australiana, Pauline Hanson. A pesar de los resultados desiguales durante los 30 a&ntilde;os de presencia p&uacute;blica, es eficaz convirtiendo el descontento en activo pol&iacute;tico. Apela a la <a href="https://theconversation.com/one-nation-has-been-on-the-fringes-of-australian-politics-for-30-years-why-is-its-popularity-soaring-now-276763" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inmigraci&oacute;n</a>, al coste de la vida, y una ansiedad cultural ofreciendo soluciones simples y populistas. Obviamente, en dicha cosmovisi&oacute;n, la culpa es de las elites y los extranjeros.&nbsp;Por &uacute;ltimo, ha fichado una figura muy conocida de los Nacionales (que forman coalici&oacute;n con los liberales) que fue el equivalente a vicepresidente y tiene un dominio del medio -especialmente el rural- evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eleccion-distinta_132_12412166.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran derrota de 2025</a>, los liberales, 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de su formaci&oacute;n, nombraron a Sussan Ley como l&iacute;der del partido. &nbsp;Ha durado 9 meses en el cargo despu&eacute;s de, a mi juicio, varios intentos de moderar y modernizar el partido. Ley ha fracasado y el partido liberal ha mandado una se&ntilde;al terrible a una gran parte del electorado. En consecuencia, Ley se ha retirado y ha abandonado su esca&ntilde;o de Farrer, provocando una elecci&oacute;n en dicho distrito. Las encuestas m&aacute;s recientes apuntan a un 29 por ciento del voto para One Nation, seguido de un 23,3 para un independiente. Se espera que la distribuci&oacute;n de preferencias juegue un papel clave. El 9 de mayo se vota. Veremos como fluyen las preferencias. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Nota: a nivel federal, el Partido Liberal suele ir en coalici&oacute;n con los Nacionales. Es lo que se conoce como la Coalition. En SA, los Nacionales tienen una presencia testimonial. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> En SA, en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, llevaba cuatro lideres y el tercero tuvo que dimitir porque se filtr&oacute; un video en el que aparec&iacute;a esnifando (supuestamente) droga.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> Desde la derrota de mayo de 2025, van por el segundo l&iacute;der.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 22:15:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistemas-politicos-mejor-promueven-transicion-climatica_132_13079572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44a2048d-78f9-4d6a-b4d2-b3b5ab02c51f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La transición climática y energética no depende tanto del tipo de régimen como de la fortaleza institucional —capacidad estatal, estabilidad regulatoria y credibilidad— para sostener compromisos, repartir costes de forma justa y generar confianza entre actores económicos y sociales.</p></div><p class="article-text">
        A estas alturas casi nadie duda de que la crisis clim&aacute;tica exige transformaciones profundas con inversiones iniciales importantes. Dos art&iacute;culos recientes en la revista Annual Review of Political Science recuerdan que la transici&oacute;n ecol&oacute;gica es, sobre todo, un problema pol&iacute;tico: No faltan ideas ni tecnolog&iacute;a para llevarla a cabo, sino instituciones capaces de sostener compromisos, repartir costes y beneficios, y resistir la presi&oacute;n de quienes tienen mucho que perder con el cambio.
    </p><p class="article-text">
        El primer art&iacute;culo, de&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-polisci-100325-075938" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kathryn Baragwanath y Saad Gulzar</a>, revisa la evidencia comparada sobre la hip&oacute;tesis que las democracias deber&iacute;an producir tambi&eacute;n mejores pol&iacute;ticas medioambientales. Aunque existe cierta relaci&oacute;n entre democracia y protecci&oacute;n ambiental, esta es d&eacute;bil e irregular. Los autores encuentran que m&aacute;s que la democracia en s&iacute;, lo que propicia buenas pol&iacute;ticas medioambientales es la existencia de alg&uacute;n tipo de control sobre los gobernantes (que tambi&eacute;n puede darse en sistemas autocr&aacute;ticos), los incentivos de las burocracias para desarrollar estas pol&iacute;ticas, el margen de maniobra de las autoridades locales, y hasta qu&eacute; punto la ciudadan&iacute;a puede vigilar y sancionar. Visto as&iacute;, la pol&iacute;tica ambiental se parece mucho a otros problemas cl&aacute;sicos de gobierno: hay fallos de informaci&oacute;n, intereses cruzados, tentaciones de corto plazo y riesgos de captura. Las elecciones pueden mejorar la rendici&oacute;n de cuentas, s&iacute;, pero tambi&eacute;n empujar a decisiones populares a corto plazo y da&ntilde;inas a largo plazo. La descentralizaci&oacute;n puede acercar la gesti&oacute;n a la ciudadan&iacute;a, aunque tambi&eacute;n abra la puerta a la captura por parte de &eacute;lites locales. La conclusi&oacute;n es menos rotunda de lo que quiz&aacute; querr&iacute;amos, pero tambi&eacute;n m&aacute;s &uacute;til: no hay un efecto autom&aacute;tico de la democracia; pero s&iacute; dise&ntilde;os institucionales que funcionan mejor que otros.
    </p><p class="article-text">
        El segundo art&iacute;culo, de&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-polisci-040924-091929" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alexander Gazmararian y Dustin Tingley</a>, se mueve en una direcci&oacute;n parecida. Durante mucho tiempo, la literatura sobre cambio clim&aacute;tico se centr&oacute; en el dilema de cooperaci&oacute;n internacional: aunque todos los pa&iacute;ses se beneficiar&iacute;an de reducir emisiones, nadie quiere asumir solo los costes. Ese enfoque sigue siendo importante, pero los autores sostienen que para entender por qu&eacute; unos pa&iacute;ses avanzan en pol&iacute;ticas ambientales y otros no, tambi&eacute;n hay que mirar dentro de cada Estado: qu&eacute; actores ganan, cu&aacute;les pierden y, sobre todo, si las promesas de la transici&oacute;n resultan cre&iacute;bles. Ah&iacute; entra el concepto central del art&iacute;culo: la credibilidad. Una transici&oacute;n energ&eacute;tica no sale adelante solo porque exista una mayor&iacute;a abstracta a favor del clima. Sale adelante cuando empresas, trabajadores, inversores y territorios creen que las reglas ser&aacute;n estables, que las compensaciones llegar&aacute;n de verdad y que los costes no recaer&aacute;n siempre sobre los mismos. Si nadie conf&iacute;a en que el Estado cumplir&aacute;, la resistencia aumenta y la inversi&oacute;n se frena. Y si los beneficios potenciales de la transici&oacute;n tardan demasiado en llegar o aparecen de forma muy desigual, las coaliciones favorables al cambio se debilitan.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;dos juntos, los dos textos sugieren que la democracia garantiza por s&iacute; sola no genera una buena gobernanza ambiental, y que la urgencia clim&aacute;tica tampoco crea autom&aacute;ticamente las condiciones para una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa y eficaz. Entre los objetivos y los resultados se interponen instituciones imperfectas, intereses organizados y problemas de credibilidad. Hacen falta estados capaces de implementar pol&iacute;ticas, coordinar actores, garantizar cierta estabilidad regulatoria y generar beneficios visibles. Estas capacidades pueden darse tanto en entornos democr&aacute;ticos como autocr&aacute;ticos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aina Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistemas-politicos-mejor-promueven-transicion-climatica_132_13079572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dana-2024-salud-infantil-evidencia-estres-durante-embarazo_132_13060668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31791b33-5151-40c7-a036-c6bbe6b853c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los desastres naturales generan picos de estrés que pueden afectar al desarrollo y la salud fetal, como sugiere nuestro análisis del impacto de la DANA de 2024 en la prematuridad</p></div><p class="article-text">
        <strong>Desastres naturales cada vez m&aacute;s frecuentes y da&ntilde;inos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los desastres naturales &mdash;como inundaciones, olas de calor, sequ&iacute;as o incendios&mdash; son cada vez m&aacute;s frecuentes e intensos. Las generaciones actuales est&aacute;n expuestas a una mayor acumulaci&oacute;n de eventos extremos a lo largo de su vida, especialmente los grupos socioecon&oacute;micamente m&aacute;s vulnerables. Aunque Espa&ntilde;a no ha sido hist&oacute;ricamente un pa&iacute;s muy expuesto a fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han aumentado de forma evidente las olas de calor continuadas, los incendios forestales con grandes superficies afectadas y las lluvias torrenciales. Un ejemplo reciente de especial relevancia por su virulencia fue la DANA del 29 de octubre de 2024, que provoc&oacute; graves inundaciones en el sureste del pa&iacute;s, con 238 v&iacute;ctimas mortales, a la espera del c&oacute;mputo y da&ntilde;os superiores a 17.000 millones de euros, seg&uacute;n&nbsp;<a href="https://www.ivie.es/wp-content/uploads/2025/01/Alcance_Impacto_Dana_Ivie_IvieLAB_ENERO25-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas estimaciones</a>. La DANA y la inundaci&oacute;n a la que dio lugar fue, sin duda, uno de los desastres naturales m&aacute;s devastadores en Europa en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La DANA de Valencia (2024) permite analizar los efectos del estr&eacute;s durante el embarazo en la salud de los beb&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n reciente consideramos este episodio como un&nbsp;<em>shock&nbsp;</em>ex&oacute;geno que afect&oacute; de forma generalizada a una zona relativamente peque&ntilde;a y homog&eacute;nea del pa&iacute;s desde el punto de vista sociodemogr&aacute;fico y que permite realizar un &ldquo;experimento natural&rdquo;. Gracias a la disponibilidad de microdatos que recogen todos los nacimientos en Espa&ntilde;a registrados cada a&ntilde;o, podemos analizar si los beb&eacute;s expuestos a la DANA nacieron con peor salud que el resto. La salud en el momento del nacimiento est&aacute; estrechamente relacionada con el desarrollo cognitivo y socioemocional, el logro educativo, la salud e incluso la posici&oacute;n socioecon&oacute;mica en etapas posteriores de la vida. Constituye un indicador crucial sobre la posici&oacute;n de partida de las personas y de las desigualdades tempranas entre ellas, pero tambi&eacute;n es una buena aproximaci&oacute;n, un buen atajo para predecir trayectorias vitales con mayores o menores ventajas.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo el an&aacute;lisis, combinamos los microdatos administrativos relativos a la salud de todos los beb&eacute;s nacidos en 2023 y 2024 &mdash;disponibles en el INE&mdash; con datos objetivos sobre da&ntilde;os materiales causados por la DANA en el nivel municipal. Para evitar &ldquo;ruido&rdquo; relacionado con las diferentes caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n, de la econom&iacute;a, de las instituciones o de las respuestas de gesti&oacute;n proporcionadas, &uacute;nicamente analizamos los nacimientos registrados en la Comunidad Valenciana y no en otras Comunidades Aut&oacute;nomas tambi&eacute;n afectadas. Seleccionamos un &uacute;nico indicador de salud en el momento del nacimiento, el riesgo de prematuridad. La prematuridad es el correlato m&aacute;s evidente de la morbilidad y mortalidad neonatal y sabemos que el riesgo de nacer antes de t&eacute;rmino es especialmente sensible al est&eacute;s prenatal, tambi&eacute;n el inducido por cat&aacute;strofes naturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Municipios afectados e intensidad de los da&ntilde;os materiales&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el Gr&aacute;fico 1 se muestran, para toda la Comunidad Valenciana y en color azul, todos los municipios afectados por las inundaciones (en total, 75); en gris aparecen aquellos que, de acuerdo con las clasificaciones oficiales, no se vieron directamente afectados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gráfico 1. Municipios de la Comunidad Valenciana afectados y no afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Elaboración propia a partir de datos del BOE 268, pp. 141163-141164, de 6 de noviembre de 2024."
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            <span class="title">
                Gráfico 1. Municipios de la Comunidad Valenciana afectados y no afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Elaboración propia a partir de datos del BOE 268, pp. 141163-141164, de 6 de noviembre de 2024.                            </span>
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        En el Gr&aacute;fico 2 mostramos los diferentes niveles de da&ntilde;o material que se produjeron durante el episodio, de acuerdo con los datos oficiales recogidos por el Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica en su p&aacute;gina web. En concreto, seleccionamos los datos relativos al da&ntilde;o en infraestructuras afectadas (en euros), los ajustamos al tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n del municipio y los dividimos en tres categor&iacute;as: ning&uacute;n da&ntilde;o, da&ntilde;os moderados y da&ntilde;os elevados. Los resultados que mostraremos a lo largo de esta entrada son similares si se utilizan indicadores alternativos de da&ntilde;o material.
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                    alt="Gráfico 2. Niveles de daño de las infraestructuras en el nivel municipal en la provincia de Valencia. Elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática."
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Niveles de daño de las infraestructuras en el nivel municipal en la provincia de Valencia. Elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.                            </span>
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        <strong>Los embarazos expuestos a la DANA experimentaron un riesgo mayor de prematuridad</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de un dise&ntilde;o en el que comparamos embarazos expuestos y no expuestos a la DANA y analizamos su riesgo relativo de nacer prematuros, aportamos evidencia in&eacute;dita hasta la fecha de los efectos de la DANA sobre la salud infantil a nivel poblacional y del estr&eacute;s prenatal como posible mecanismo de explicaci&oacute;n del da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar los embarazos expuestos a fecha 29 de octubre de 2024, seleccionamos todos los nacimientos de noviembre y diciembre de 2024 que tuvieron lugar en la Comunidad Valenciana. Dado que los datos de nacimientos registrados en el a&ntilde;o 2025 no est&aacute;n disponibles a&uacute;n, observamos &uacute;nicamente una ventana de exposici&oacute;n a la DANA en el &uacute;ltimo tramo de la gestaci&oacute;n, un tramo especialmente relevante de acuerdo con la literatura especializada por la alta susceptibilidad al estr&eacute;s materno. Dividimos despu&eacute;s estos nacimientos en dos grupos seg&uacute;n residiera la madre gestante en un municipio que result&oacute; afectado por la DANA o en uno que no.
    </p><p class="article-text">
        Comparamos la salud de estos dos grupos de beb&eacute;s post-DANA con otros dos grupos equiparables, nacidos justo un a&ntilde;o antes, en noviembre y diciembre de 2023, en los mismos municipios. Medimos espec&iacute;ficamente la probabilidad de nacer antes de t&eacute;rmino (es decir, prematuramente) de los beb&eacute;s directamente afectados por la DANA en comparaci&oacute;n con los no directamente expuestos. En el Panel A del Gr&aacute;fico 3 mostramos tal efecto: los beb&eacute;s afectados experimentaron un mayor riesgo de nacer prematuros.
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                    alt="Gráfico 3. Riesgo de nacer prematuro como consecuencia de la exposición a la DANA. Efectos de estimaciones Difference-in-Differences (DiD) con efectos fijos en el nivel municipal y los controles habituales en el nivel individual."
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            <span class="title">
                Gráfico 3. Riesgo de nacer prematuro como consecuencia de la exposición a la DANA. Efectos de estimaciones Difference-in-Differences (DiD) con efectos fijos en el nivel municipal y los controles habituales en el nivel individual.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, analizamos si haber vivido los efectos de la DANA con una intensidad mayor redunda en un mayor da&ntilde;o en t&eacute;rminos de salud neonatal. Para ello comparamos los tres niveles de exposici&oacute;n directa a la DANA ya explicados &mdash;ninguno, moderado y elevado&mdash;, que aproximamos a trav&eacute;s del nivel de da&ntilde;os en infraestructuras registrados en el nivel municipal. En el Panel B del Gr&aacute;fico 3 mostramos que, en efecto, una mayor intensidad se traduce en un perjuicio superior: los beb&eacute;s residentes en municipios que sufrieron da&ntilde;os m&aacute;s elevados experimentaron m&aacute;s riesgo de prematuridad que el resto. Aunque peque&ntilde;os en magnitud, los dos efectos que mostramos son relevantes en t&eacute;rminos sustantivos. Si tomamos como referencia factores de riesgo de consenso en la literatura especializada, el incremento en el riesgo que encontramos es mayor que el de la edad avanzada de la madre, pero menor que el del tabaquismo durante la gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El embarazo es un periodo especialmente sensible. El estr&eacute;s que experimenta la gestante como consecuencia de acontecimientos extremos, como las lluvias torrenciales de octubre de 2024 y las inundaciones y otros da&ntilde;os que &eacute;stas generaron, puede afectar a procesos biol&oacute;gicos, tanto en la propia a la madre como en el desarrollo del feto. De manera general, el estr&eacute;s altera el funcionamiento del eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-adrenal, aumentando los niveles de cortisol que llegan al feto y causando alteraciones relevantes en su desarrollo neurol&oacute;gico, inmunol&oacute;gico y en la salud general del reci&eacute;n nacido. Los desastres naturales generan picos bruscos de estr&eacute;s (estr&eacute;s agudo) que intensifican estos mecanismos biol&oacute;gicos. Adem&aacute;s, pueden producir cambios epigen&eacute;ticos &mdash;como el acortamiento de los tel&oacute;meros, marcador de envejecimiento biol&oacute;gico&mdash; que alteran la expresi&oacute;n g&eacute;nica y pueden tener efectos duraderos en la salud y el metabolismo de los beb&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios sobre la exposici&oacute;n a estos picos de estr&eacute;s prenatal agudo provocados por cat&aacute;strofes naturales han corroborado cambios en la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, mayor riesgo metab&oacute;lico y otros efectos adversos relevantes para la salud a lo largo de todo el ciclo vital. Aunque en nuestros an&aacute;lisis no podemos medir de manera directa los niveles de estr&eacute;s que experimentaron las madres durante su embarazo, los resultados son coherentes con que es, de hecho, uno de los principales mecanismos que explican la peor salud de los reci&eacute;n nacidos afectados por la DANA. Es muy posible que, incluso en las zonas no directamente afectadas &mdash;no inundadas&mdash; las mujeres embarazadas tambi&eacute;n sufrieran estr&eacute;s, por lo que nuestros resultados ser&iacute;an una versi&oacute;n relativamente conservadora, en la parte inferior del rango posible de efectos. En futuras entradas explicaremos c&oacute;mo los efectos difieren para madres con niveles socioecon&oacute;micos diversos, lo que nos dar&aacute; pistas importantes sobre la interacci&oacute;n entre fuentes de estr&eacute;s agudo, como el que se observa durante un desastre natural, y fuentes de estr&eacute;s cr&oacute;nico, como el que supone contar con recursos limitados para mitigar los efectos da&ntilde;inos de la exposici&oacute;n a este tipo de amenaza ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Nota: Esta entrada forma parte de los resultados de los proyectos&nbsp;PID2019-111564RB-I00/AEI/10.13039/501100011033, PRE2020-094473 y PID2023-151383OA-100.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Nerea Bello Iglesias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dana-2024-salud-infantil-evidencia-estres-durante-embarazo_132_13060668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f89dbfc-d599-450d-8d7e-02d5ef556f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de un año después de la DANA, las percepciones ciudadanas sobre la gestión del desastre han cambiado poco. Las identidades partidistas siguen filtrando la atribución de responsabilidades de forma muy similar a como lo hacían inmediatamente después de la tragedia</p></div><p class="article-text">
        Mientras avanza la investigaci&oacute;n penal iniciada por la jueza Nuria Ruiz<strong> </strong>sobre la gesti&oacute;n de la tragedia de la DANA en la Comunidad Valenciana, cabe preguntarse por el estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica en las zonas m&aacute;s afectadas por las inundaciones. &iquest;C&oacute;mo de afectados mental y f&iacute;sicamente siguen sinti&eacute;ndose los ciudadanos?&iquest;Ha mejorado su opini&oacute;n sobre las administraciones y los actores que participaron en la gesti&oacute;n del desastre? &iquest;Y hasta qu&eacute; punto ha cambiado su percepci&oacute;n sobre qu&eacute; nivel de gobierno fue el principal responsable de lo sucedido?
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada en diciembre de 2024 en la provincia de Valencia, como parte de una investigaci&oacute;n sobre los efectos de los desastres naturales, y repetida un a&ntilde;o despu&eacute;s permite responder a estas preguntas. El valor de esta encuesta es que contiene una muestra de ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>&nbsp;y permite estudiar c&oacute;mo evoluciona la opini&oacute;n p&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s. Del an&aacute;lisis de los datos merece la pena destacar tres resultados.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que los efectos f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos de la tragedia han remitido, pero la salud mental de los ciudadanos no se ha recuperado del todo. Tras el desastre, una gran proporci&oacute;n de ciudadanos se sinti&oacute; f&iacute;sicamente muy o bastante afectada por lo ocurrido (77%), aunque ese porcentaje descendi&oacute; dr&aacute;sticamente (hasta el 14%) un a&ntilde;o despu&eacute;s. En el caso de la salud mental, un porcentaje menor de encuestados se sent&iacute;a muy o bastante afectado psicol&oacute;gicamente por el desastre en 2024 (49%), pero m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s una de cada tres personas segu&iacute;a sinti&eacute;ndose igual (37%).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla 1. Grado de afectación física y mental por el episodio DANA en zonas más afectadas.                            </span>
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        La segunda es que el hundimiento de la confianza pol&iacute;tica se ha recuperado ligeramente, pero el gobierno central y, muy especialmente, el gobierno auton&oacute;mico siguen siendo los actores m&aacute;s desprestigiados en la opini&oacute;n p&uacute;blica. El Gr&aacute;fico 1 muestra que la confianza de los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre ha aumentado hacia la Uni&oacute;n Europea, hacia el gobierno central y, en menor medida, hacia el gobierno de la Generalitat, aunque estos dos &uacute;ltimos siguen sin superar el suspenso. Los actores sociales (voluntarios) o institucionales no pol&iacute;ticos (Ej&eacute;rcito y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) son los que m&aacute;s confianza suscitan.
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                Gráfico 1. Media de confianza por actor y año en las zonas más afectadas.                            </span>
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        Lo que llama la atenci&oacute;n de los datos de confianza tras la DANA no es el suspenso a los gobiernos, sino la intensidad del mismo. El suspenso suele ser la norma cuando se mide el grado de confianza ciudadana en Espa&ntilde;a hacia las instituciones representativas (parlamentos, gobiernos). Por ejemplo, en una encuesta en la Comunidad Valenciana realizada en 2021<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, la confianza media hacia el gobierno central y el gobierno auton&oacute;mico era, en promedio, de 3.6 y 4.6, respectivamente. As&iacute;, los datos de 2024 y 2025 en las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA muestran cierta regresi&oacute;n a la media en el caso de la confianza en el gobierno central, mientras que el gobierno auton&oacute;mico no acaba de recuperarse de la ca&iacute;da en el nivel de confianza ocurrida tras la DANA.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la estabilidad en la atribuci&oacute;n de responsabilidades sobre la gesti&oacute;n del desastre. No parece que lo ocurrido durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o haya cambiado la visi&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre c&oacute;mo se gestion&oacute; la emergencia y las lentes partidistas siguen siendo el principal filtro. La Tabla 2 muestra que los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre en Valencia mantienen a finales de 2025 una valoraci&oacute;n parecida a la del momento posterior a la tragedia, con ligeros cambios que son desfavorables para el gobierno de la Generalitat. En 2025 un 14% cree que el gobierno central es el principal responsable, un 46.7% cree que es el gobierno auton&oacute;mico (una subida de 1.5 puntos porcentuales) y un 38.7% cree que fueron ambos gobiernos (una ligera ca&iacute;da de 1.5 puntos respecto al a&ntilde;o anterior).
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            <span class="title">
                Tabla 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la emergencia en zonas más afectadas.                            </span>
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        Cuando cruzamos la atribuci&oacute;n de responsabilidad con el recuerdo de voto (ver Gr&aacute;fico 2), lo primero que se observa es la fuerte mediaci&oacute;n de la identidad partidista. Todos los electorados culpan o disculpan seg&uacute;n el color pol&iacute;tico del nivel de gobierno: los votantes de izquierdas culpan mayoritariamente al gobierno de Maz&oacute;n, mientras que el electorado del PP est&aacute; m&aacute;s dividido y diluye la responsabilidad entre el gobierno central y ambos niveles de gobierno. Aunque los votantes del PP se han vuelto m&aacute;s cr&iacute;ticos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o con la actuaci&oacute;n del gobierno de la Generalitat (en 2024 un 7% culpaba al gobierno de Maz&oacute;n y ahora esa cifra ha aumentado hasta el 15%), todav&iacute;a son muy pocos, si lo comparamos con el resto de votantes, los que se&ntilde;alan en exclusiva a la Generalitat.
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                Gráfico 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la DANA en las zonas más afectadas por intención de voto.                            </span>
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        En conjunto, aunque los efectos f&iacute;sicos de la tragedia han remitido de forma notable, sus consecuencias psicol&oacute;gicas y los sesgos pol&iacute;ticos sobre lo ocurrido siguen presentes. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, una parte importante de la poblaci&oacute;n contin&uacute;a mostrando signos de afectaci&oacute;n emocional y la confianza en las administraciones sigue siendo muy baja. Al mismo tiempo, la atribuci&oacute;n de responsabilidades se mantiene notablemente estable y sigue estando muy mediada por identidades partidistas, lo que sugiere que el paso del tiempo ha cambiado poco la forma en que los ciudadanos interpretan lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Garmendia y Le&oacute;n (2022). &ldquo;Polarizaci&oacute;n y Convivencia en Espa&ntilde;a 2021. El papel de lo territorial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Selecci&oacute;n de la muestra en municipios registrados como afectados por las inundaciones seg&uacute;n el Decreto-ley 11/2024, de 12 de noviembre, del gobierno auton&oacute;mico de la Comunidad Valenciana. Proyecto de investigaci&oacute;n 2022/00522/001Agencia Estatalal de Investigaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></media:title>
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