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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Continente o contenido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/continente-contenido_132_13508913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf61707f-8355-4b75-aac0-048359c1b508_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Continente o contenido?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El planeta está cambiando a mucha velocidad. Necesitamos reducir nuestros consumos energéticos urgentemente"</p></div><p class="article-text">
        Hoy he le&iacute;do algunas reflexiones sobre <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/decrecimiento-busqueda-equilibrio_132_13454885.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Decrecimiento: la b&uacute;squeda del equilibrio</a>', art&iacute;culo que publiqu&eacute; hace poco. Las reflexiones las realiza mi estimado Tom&aacute;s Garc&iacute;a Azc&aacute;rate en <a href="https://www.plataformatierra.es/comunidad/las-pildoras-de-la-pac/decrecimiento-y-dictadura-del-proletariado" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este otro enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por alusiones, las cuales agradezco, me siento en la necesidad de responder. De inicio titular el art&iacute;culo &lsquo;Decrecimiento y dictadura del proletariado&rsquo; es provocador, espero que sin intenci&oacute;n de comparaci&oacute;n, pues no ha lugar. Apuntar que cualquier dictadura, de la &iacute;ndole que sea, est&aacute; fuera de mi capacidad de aceptaci&oacute;n. A partir de aqu&iacute;, me gustar&iacute;a comentar algunas de las conclusiones al respecto sobre las reflexiones de Tom&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que el meollo del asunto lo podr&iacute;amos focalizar en el mal marketing que tiene la palabra 'decrecimiento', que no el concepto, por lo que intuyo un problema m&aacute;s est&eacute;tico que conceptual. Y, la verdad, me importa el contenido m&aacute;s que el continente, aunque valoro la idea propuesta por Tom&aacute;s. En el art&iacute;culo que escrib&iacute; comento: &ldquo;Suena contraproducente hablar de decrecimiento cuando nuestras sociedades est&aacute;n acostumbradas a relacionar compulsivamente crecimiento con desarrollo y desarrollo con crecimiento. Bueno, cada era tiene sus propios mitos. Luego el tiempo y la f&iacute;sica se encargan de desmontarlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos acostumbrados a crecer, el desarrollo parece consistir exclusivamente en crecer, algo que hace tiempo cal&oacute; profundamente pues nos puso en una situaci&oacute;n de comodidad nunca antes vista y, claro, a ver qui&eacute;n se quiere bajar del burro ahora. &iquest;C&oacute;mo negar que es m&aacute;s c&oacute;modo acomodarse que desacomodarse? Lo que no se cuenta son las consecuencias del exceso de crecimiento que es, fundamentalmente, la base de la que parte la Teor&iacute;a del Decrecimiento. Si a d&iacute;a de hoy tenemos un exceso de crecimiento, ya hemos sobrepasado 7 de los 9 l&iacute;mites biof&iacute;sicos del planeta (y eso pone en riesgo entre otras a la producci&oacute;n alimentaria), es de sentido com&uacute;n pensar en decrecer, o sea, reducir el exceso de crecimiento. Una conclusi&oacute;n bastante sensata en mi opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Propone Tom&aacute;s, por mejorar el marketing del concepto, otra palabra que podr&iacute;a ser 'altercrecimiento' (otro crecimiento) <em>&lsquo;</em>&ldquo;Por Las mismas razones, yo creo que habr&iacute;a que dejar de usar el t&eacute;rmino 'decrecimiento' y hablar de 'altercrecimiento', otra manera de crecer, de mejorar, de vivir, de relacionarse con los otros y con nuestro tiempo&rdquo;. Intentando tomar el testigo de lo que intuyo Tom&aacute;s quiere decir, apuntar&eacute; que con las palabras &ldquo;crecimiento&rdquo; y &ldquo;decrecimiento&rdquo; tendr&iacute;amos todo cubierto. Me explico. Crecer en calidad de vida, en biodiversidad, en financiaci&oacute;n para prevenci&oacute;n de incendios, en hacer rentable y sostenible nuestro modelo agr&iacute;cola, en consumo interno alimentario&hellip; Decrecer en exportaci&oacute;n/importaci&oacute;n, en la explotaci&oacute;n laboral en el campo, en uso de plaguicidas y pesticidas, en fondos de inversi&oacute;n, en cultivos intensivos, en sobreexplotaci&oacute;n de acu&iacute;feros&hellip; Si la cosa va por aqu&iacute; yo me apunto, indistintamente del nombre que elijamos.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que, como bien apunta Tom&aacute;s, &ldquo;La globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a es una realidad que empez&oacute; en cuanto las primeras tribus tuvieron excedentes de algo y empezaron a intercambiar productos. Como la ley de la gravedad, es una realidad que nos puede molestar cuando nos caemos pero que est&aacute; aqu&iacute;&rdquo;. Y s&iacute;, es una realidad incontestable, vivimos en un mundo globalizado. Podr&iacute;amos mirar atr&aacute;s y replantear cuestiones varias como pudieran ser cu&aacute;ndo comienza la globalizaci&oacute;n o el modelo socioecon&oacute;mico actual (convengamos en llamarlo capitalismo, pues prima por encima de cualquier otra variable la acumulaci&oacute;n de capital). Pero aquello ya fue. La que me importa es la globalizaci&oacute;n hoy y el futuro hacia el que nos lleva.
    </p><p class="article-text">
        Hay tres elementos f&oacute;siles que cambiaron totalmente el paradigma productivo, econ&oacute;mico y comercial global: carb&oacute;n, petr&oacute;leo y gas. Jam&aacute;s la humanidad hab&iacute;a tenido a mano fuentes de energ&iacute;a tan potentes. El di&eacute;sel hizo crecer la producci&oacute;n industrial y el comercio global hasta l&iacute;mites insospechados. Esto lo cambi&oacute; todo. La acumulaci&oacute;n de CO2 en la atm&oacute;sfera, uno de los factores influyentes en el calentamiento global y en consecuencia en el cambio clim&aacute;tico, es actualmente un &iacute;ndice fundamental que se mide en ppm (partes por mill&oacute;n). Hasta la revoluci&oacute;n industrial este &iacute;ndice no pas&oacute; de 280ppm. El l&iacute;mite seguro para reducir eventos clim&aacute;ticos extremos est&aacute; estipulado en 350ppm. Hoy estamos a 430ppm. El planeta se est&aacute; calentando de m&aacute;s y eso genera cambios en los patrones meteorol&oacute;gicos que estamos sufriendo con mayor recurrencia. No es un lustro malo, es un patr&oacute;n originado m&iacute;nimo hace 40 a&ntilde;os. Y no es coyuntural, es tan estructural como antropog&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos datos cient&iacute;ficos nos dicen que la temperatura global media est&aacute; aumentando aceleradamente desde 2014. Los 2&deg;C que esper&aacute;bamos para 2050 se fijan hoy para 2035. De hecho, con la irrupci&oacute;n de El Ni&ntilde;o 2026-2027, se espera que durante el verano de 2027 ya lleguemos a esos 2&deg;C. Pero &iquest;qu&eacute; quiere decir llegar a 2&deg;C de aumento de temperatura media global? Pues lo que implica es que temperaturas m&aacute;ximas de 50&deg;C ser&aacute;n habituales en verano en algunos territorios del sur peninsular. Cualquier ingeniero agr&oacute;nomo, agricultor, bi&oacute;logo, meteor&oacute;logo, f&iacute;sico, m&eacute;dico&hellip; sabe que pocos seres vivos resisten estas condiciones de temperatura. Imaginen un desierto y lo que se puede cultivar all&iacute;. Por cierto, el 70% de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica est&aacute; en riesgo de desertificaci&oacute;n. Por lo tanto, nos presentamos en escenarios en los que buena parte de los cultivos agr&iacute;colas, frut&iacute;colas, pastos de siega, pastizales de pastoreo o forestales mermar&aacute;n seriamente sus cosechas o directamente no producir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un dato muy revelador y relativamente novedoso es que antes de este cambio clim&aacute;tico los a&ntilde;os de malas cosechas pod&iacute;an darse uno de cada diecis&eacute;is a&ntilde;os. Cuando llegamos a 1,5&deg;C de temperatura media global (temperatura a la que ya hemos llegado) los a&ntilde;os de malas cosechas se dar&iacute;an uno de cada tres a&ntilde;os. Cuando llegamos a 2&deg;C los a&ntilde;os de malas cosechas se dar&iacute;an un a&ntilde;o de cada dos (con matices por supuesto).
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a esta situaci&oacute;n en un momento en el que la transici&oacute;n energ&eacute;tica est&aacute; en marcha con el objetivo de paliar lo anteriormente descrito. Y por supuesto es muy necesario, nadie con dos dedos de frente lo pone en duda. De hecho, Hope (Javier Pe&ntilde;a), realiza un enorme trabajo de concienciaci&oacute;n y exposici&oacute;n de posibilidades para realizar dicha transici&oacute;n. Pero aqu&iacute; hay algunas &iacute;es a las que les falta el punto. El 80% de la energ&iacute;a que nuestra econom&iacute;a consume hoy no es electrificable, no hay tecnolog&iacute;as para ello. No es ideolog&iacute;a de ning&uacute;n tipo, es f&iacute;sica pura y dura. No se puede electrificar un tractor, un barco de mercanc&iacute;as, un avi&oacute;n&hellip; &iquest;C&oacute;mo vamos a resolver esto? La respuesta habitual es el sonido de los grillos&hellip; En este escenario la palabra que mejor define lo que nos toca hacer para reducir los impactos clim&aacute;ticos es Decrecimiento y por eso la usamos.
    </p><p class="article-text">
        Hay que elegir, no se puede tener todo. Elegir entre reducir el consumo de energ&iacute;a para dejar de calentar el planeta y poder producir alimentos (decrecimiento) o seguir intentando sustituir lo insustituible, renovables por f&oacute;siles, y seguir calentando el planeta (empobrecimiento). Y ojo, aqu&iacute; tenemos un problema descomunal en la producci&oacute;n alimentaria. Las t&eacute;cnicas agr&iacute;colas regenerativas, las sintr&oacute;picas&hellip; que llevo probando y estudiando desde hace 15 a&ntilde;os, y que hay que seguir implementando, no podr&aacute;n solventar los problemas derivados de un planeta que llegue a 2&deg;C o m&aacute;s de aumento de temperatura media global. Pregunt&eacute;monos lo siguiente: &iquest;cu&aacute;ntos cultivos agr&iacute;colas, ganaderos y forestales resistir&iacute;an d&iacute;as de 50&deg;C? En la respuesta a la pregunta anterior estar&iacute;an nuestras posibilidades productivas. Spoiler: son pocas.
    </p><p class="article-text">
        Puedo entender, Tom&aacute;s, que emocionalmente no queramos aceptar la situaci&oacute;n en la que estamos. Con los datos que manejamos yo tambi&eacute;n ando muy preocupado, pues tenemos un reto por delante mucho m&aacute;s grande y grave de lo que pens&aacute;bamos. Pero me parece mucho m&aacute;s grave a&uacute;n invertir tiempo, energ&iacute;a y recursos (que hoy no nos sobran) en vender una transici&oacute;n a renovables que, aunque es muy necesaria, es tambi&eacute;n muy limitada y no tiene capacidad para resolver el grueso del problema. El marketing est&aacute; muy bien hecho, sin duda, pero &iquest;qu&eacute; se est&aacute; vendiendo?
    </p><p class="article-text">
        Para realizar un plan de transici&oacute;n aterrizado hacia algo nuevo necesitamos elaborar el plan desde unas realidades f&iacute;sicas que hoy obviamos, unos inconscientemente, otros consciente e interesadamente. El planeta est&aacute; cambiando a mucha velocidad. Necesitamos reducir nuestros consumos energ&eacute;ticos urgentemente. M&aacute;s que cambiar la palabra y darle buen marketing, lo que habr&iacute;a que hacer ser&iacute;a darle el espacio, tiempo y reflexi&oacute;n que merece. La UE necesita un buen reseteo, Europa es el territorio que m&aacute;s se est&aacute; calentando. Lo hacemos decreciendo, consensuadamente por las buenas, o empobreci&eacute;ndonos violentamente, por las malas, que es lo que estamos ahora viendo.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por su atenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Markos Gamboa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/continente-contenido_132_13508913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 18:59:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La trampa de los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/trampa-cuidados_132_13508872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c46e3c70-f545-4a6b-8afa-077a9e253e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x713y334.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa de los cuidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Seguimos sin generar un modelo, sistema o patrón de respuesta a las situaciones en las que, de forma súbita o progresiva, las personas experimentamos una merma notable de la autonomía y capacidad para nuestro funcionamiento cotidiano"</p></div><p class="article-text">
        Comienza el curso y las pantallas ante (y a trav&eacute;s de) las que vivimos nos van sirviendo sus frecuentemente fragmentarios productos derivados y de temporada, cada uno con su marca: vivienda, migraciones, soledad, cuidados, reacciones de miedo, tecnolog&iacute;as, discriminaciones, seguridad, trastornos mentales, envejecimiento, natalidad, inflaci&oacute;n, servicios p&uacute;blicos, machismos, pensiones, fiscalidad&nbsp;y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        Hablemos de cuidados. Todas las personas vivas existimos gracias a constantes, intensos y prolongados cuidados recibidos y todas, m&aacute;s pronto que tarde, volvemos a necesitarlos y, en general, no desconocemos que muchas trayectorias humanas, antes de finalizar, pasan por per&iacute;odos importantes de limitaci&oacute;n para realizar las actividades de la vida diaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la sociedad y la pol&iacute;tica vascas, seguimos sin generar un modelo, sistema o patr&oacute;n de respuesta a las situaciones en las que, de forma s&uacute;bita o progresiva, las personas experimentamos una merma notable de la autonom&iacute;a y capacidad para nuestro funcionamiento cotidiano. Pareciera que, cada vez que una persona y su entorno se encuentran en esta coyuntura (o cada vez m&aacute;s), el asunto concierne primaria, fundamental y b&aacute;sicamente a dicha persona y, en alguna medida, al correspondiente entorno. Da la impresi&oacute;n de que no hay referentes claros y comunes que puedan orientar a quienes se encuentran en dicho trance (como si cada caso fuera &uacute;nico, especial o distinto). Y se dir&iacute;a que el acceso a los recursos comunes, p&uacute;blicos o ajenos (que existen) s&oacute;lo es factible mediante el agotamiento de los propios, particulares o pr&oacute;ximos.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos pasa, adem&aacute;s, en un momento en el que estamos llegando a las edades de mayor probabilidad de dependencia funcional las generaciones m&aacute;s numerosas de nuestra historia y en el que las siguientes cuentan con menos recursos humanos (y tambi&eacute;n de otros tipos). A&ntilde;&aacute;danle a este indigesto guiso el caldo de la invisibilizaci&oacute;n y desvalorizaci&oacute;n de los trabajos f&iacute;sicos que sostienen directamente la vida por parte de nuestra cultura patriarcal, una buena raci&oacute;n de conocimientos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos m&aacute;s capaces de alargar las vidas que de llenarlas con sentido y una creciente heterogeneidad en nuestra sociedad en la interpretaci&oacute;n de las obligaciones existentes y las partes obligadas en los casos que nos ocupan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asunto no es menor y, si ha llegado hasta aqu&iacute;, querida lectora, querido lector, le invito que vuelva&nbsp;un momento al primer p&aacute;rrafo y constate la fuerte conexi&oacute;n que todos y cada uno de los temas mencionados en &eacute;l (entre otros) tienen con el de los cuidados de larga duraci&oacute;n de las personas a medida que vamos envejeciendo y deterior&aacute;ndonos (entre otros).
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del &ldquo;elefante en la habitaci&oacute;n&rdquo; se utiliza para hacer referencia a un problema del que todo el mundo tiene noticia pero del que nadie habla. En este caso podr&iacute;amos utilizar tambi&eacute;n la de la &ldquo;trampa para cazar elefantes&rdquo;: aquella a la que contribuimos quienes algo de conocimiento y responsabilidad tenemos sobre el asunto y en la que siguen cayendo m&aacute;s y m&aacute;s personas en nuestra sociedad: la trampa de los cuidados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Fantova]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/trampa-cuidados_132_13508872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 18:59:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prepárense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/preparense_132_13508851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab9a89d2-ae9e-4280-9d3a-2201c7e9e2d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prepárense"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El optimismo que proporciona el progreso material, la divinización de la tecnología, nos han hecho creer que el salvajismo natural del hombre sería sustituido por una humanidad bondadosa, pacífica y solidaria"</p></div><p class="article-text">
        Muchas personas han cre&iacute;do que est&aacute;bamos viviendo la &eacute;poca m&aacute;s brillante de la historia, el momento en que la especie humana, en tanto que impulso progresivo, ha llegado al culmen. Sin embargo con el crecimiento de los partidos pol&iacute;ticos medievales que fomentan diariamente la estupidez del g&eacute;nero humano, parece que estamos, de nuevo, en condiciones de revivir la cat&aacute;strofe desatada durante la primera mitad del siglo pasado. El optimismo que proporciona el progreso material, la divinizaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a, nos han hecho creer que el salvajismo natural del hombre ser&iacute;a sustituido por una humanidad bondadosa, pac&iacute;fica y solidaria, ignorando que nuestros bisabuelos presenciaron inventos mayores que los nuestros y nadie les libr&oacute; de la barbarie, el salvajismo, las dictaduras m&aacute;s sanguinarias de la historia y el aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Los propietarios de los medios de comunicaci&oacute;n, redes sociales incluidas, han promocionado a los l&iacute;deres medievales, herederos de aquellos criminales que provocaron la cat&aacute;strofe del siglo veinte, porque los medios necesitan la cat&aacute;strofe. Necesitan fomentar el odio. Necesitan fomentar el racismo. Necesitan fomentar los m&aacute;s bajos instintos de la especie porque eso les permite rentabilizar su negocio dado que las malas noticias dan much&iacute;sima m&aacute;s plata que las buenas, hipnotiz&aacute;ndonos, de paso, con las m&uacute;ltiples pantallas con las que nos han limitado el mundo. El mundo descosido. El mundo que al abrazarlo te recibe con una patada en las partes. El mundo de los fan&aacute;ticos. El mundo de los est&uacute;pidos. El de los que lo solucionan todo repartiendo hostias.
    </p><p class="article-text">
        Tradici&oacute;n, por cierto, muy arraigada en nuestro pa&iacute;s, que, hist&oacute;ricamente, tras el masculino reparto de hostias ha condenado a muchos espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas a comer el pan arrugado de los m&iacute;seros y a beber el alcohol podrido y el caf&eacute; con leche aguado en las tristes tabernas del exilio. Los b&aacute;rbaros est&aacute;n a las puertas. Tambi&eacute;n el oto&ntilde;o. El tiempo de las setas. El tiempo de las casta&ntilde;as. El tiempo de los colores incendiados, dorados, calientes, que tras la telara&ntilde;a azulada de la niebla matinal se desatan en los montes. El tiempo de leer los viejos libros, huir de las pantallas, recuperar las recetas consistentes de nuestros antepasados&nbsp;cuando en las cocinas la vida discurr&iacute;a entre pucheros, habladur&iacute;as, sartenes, leche hirviendo, ni&ntilde;os que entraban y sal&iacute;an en busca de la merienda y familiares que met&iacute;an la cuchara en el puchero para determinar si al cocido nuestro de cada d&iacute;a le faltaba sal o pimienta&nbsp;y el tiempo de no castigarse demasiado por no haber llegado a ser quienes en nuestra juventud so&ntilde;amos ser. Comienza un nuevo curso. Un curso electoral. Prep&aacute;rense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/preparense_132_13508851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 18:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Prepárense]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evaluación diagnóstica vs. PISA, ¿en qué quedamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/evaluacion-diagnostica-vs-pisa-quedamos_132_13502486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a885181-2dac-48bb-9570-20cebb1c6653_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x946y309.jpg" width="1200" height="675" alt="Evaluación diagnóstica vs. PISA, ¿en qué quedamos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las políticas neoliberales del PNV, sobre todo en lo que tiene que ver con la gestión de las relaciones laborales, han contribuido claramente al deterioro de la calidad educativa de nuestro país, hasta niveles que no creíamos posibles"</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;C&oacute;mo cambia la realidad educativa vasca de jueves a jueves! 
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a con la resaca de los excelentes resultados de la &ldquo;Evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica&rdquo; que el departamento de Bego&ntilde;a Pedrosa, en voz de ella misma, presentaba hace exactamente una semana, el informe PISA resulta que nos pone en el vag&oacute;n de cola del estado, s&oacute;lo por delante de Ceuta y Melilla. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica, que seg&uacute;n algunas tertulias de EITB es &ldquo;m&aacute;s real porque es propia, y porque est&aacute; m&aacute;s ajustada a las peculiaridades de nuestro sistema educativo propio&rdquo; dec&iacute;a el Deia el 3 de septiembre, d&iacute;a que la consejera Pedrosa present&oacute; los resultados, en rueda de prensa y mucha propaganda, que &ldquo;la estrategia para la mejora de los resultados educativos del Gobierno Vasco muestra sus primeros frutos en el rendimiento escolar&rdquo;, &ldquo;constata avances en matem&aacute;ticas, lectura y ciencias en Euskadi&rdquo;, y &ldquo;muestra ya sus primeros impacto positivos en el d&iacute;a a di de las aulas&rdquo;. Eso s&iacute;, el propio diario advert&iacute;a que &ldquo;al cruzar datos con el nivel socioecon&oacute;mico de los centros (ISEC), la titularidad (p&uacute;blica o privada) el modelo ling&uuml;&iacute;stico y el g&eacute;nero, la evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica dibuja una educaci&oacute;n a dos velocidades&rdquo;. &iquest;Nada que explicar al respecto por la consejera?
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, de jueves a jueves, la consejera, ahora claramente compungida, admit&iacute;a que los resultados, comparativamente hablando, claro, &ldquo;no son buenos&rdquo;, que es la forma m&aacute;s reveladoramente eufem&iacute;stica de decir que son malos-malos. Y lo son especialmente en lectura,<strong> </strong>competencia en la que estamos definitivamente a la cola de las comunidades del estado, matem&aacute;ticas, (cuidado en c&oacute;mo se califica un puesto 10 en una lista de 16) y ciencias. Asombrosamente, afirma tambi&eacute;n, que, sin embargo, nos premia en &ldquo;equidad del sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que &iquest;en qu&eacute; quedamos? &iquest;No hab&iacute;amos notado unos &ldquo;primeros frutos&rdquo;, &ldquo;avances en mates, lectura y ciencias&rdquo; (precisamente) e &ldquo;impactos positivos&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        No es intenci&oacute;n de este sindicato, ahora mismo, profundizar en el aspecto pedag&oacute;gico, pero no podemos obviar la opini&oacute;n profundamente cr&iacute;tica de ciertos grupos de docentes y pedagogas contra las apuestas irreflexivas por las nuevas pedagog&iacute;as de amplia implantaci&oacute;n en nuestro sistema (Eskola 2.0, aprendizaje aut&oacute;nomo, por proyectos, evaluaci&oacute;n por competencias&hellip;) ni a Lucas Gort&aacute;zar que dice que &ldquo;en innovaci&oacute;n es mejor estar a la pen&uacute;ltima&rdquo;, y tampoco la influencia que en estos resultados puede tener la apuesta clara y generalizada por la inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica en euskera, que, incuestionablemente, tiene ciertos costes. 
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; es nuestra intenci&oacute;n hacer una observaci&oacute;n desde el punto de vista laboral que es intr&iacute;nseco a nuestra condici&oacute;n de sindicato. Una somera mirada hist&oacute;rica nos ayuda a descubrir que el inicio del descalabro de los resultados PISA de nuestro alumnado vasco puede datarse en 2012, momento exacto en el que Cristina Uriarte, es decir, el PNV, tom&oacute; las riendas de un departamento que hab&iacute;a sido gestionado durante muchas d&eacute;cadas por otros partidos que gobernaban en coalici&oacute;n con ellos: PSE-EE y EA b&aacute;sicamente. Casualmente, es a partir de 2012, a partir de la huelga genera educativa de ese a&ntilde;o, y a causa de las severas pol&iacute;ticas de austeridad, recortes salariales, p&eacute;rdida del complemento por IT, retrasos en las sustituciones y la congelaci&oacute;n de las tasas de reposici&oacute;n, cuando se inicia un ciclo de huelgas y movilizaciones, intensificadas en el a&ntilde;o 2022 y que culminaron con la firma de un acuerdo que Pedrosa ahora se resiste a aplicar o aplica de forma muy restrictiva, y que no termina de saciar las aspiraciones de un personal educativo cansado de tanto abuso.
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; decir de la educaci&oacute;n concertada. La decisi&oacute;n de las patronales, especialmente Kristau Eskola, de aplicar de forma directa, contraria a ley, de los recortes en la financiaci&oacute;n p&uacute;blica aplicada por el Departamento de Educaci&oacute;n de Cristina Uriarte, tuvo como consecuencia varios ciclos de movilizaciones con m&aacute;s de 45 d&iacute;as de huelga, infinitas concentraciones, manifestaciones, eternizando un conflicto que a d&iacute;a de hoy sigue sin resolverse, con un acuerdo de fin de huelga que no ha sido cumplido por esta patronal. 
    </p><p class="article-text">
        Que las pol&iacute;ticas neoliberales del Partido Nacionalista Vasco, sobre todo en lo que tiene que ver con la gesti&oacute;n de las relaciones laborales, han contribuido claramente al deterioro de la calidad educativa de nuestro pa&iacute;s, hasta niveles que no cre&iacute;amos posibles, es una evidencia incontestable, que dif&iacute;cilmente tendr&aacute; remedio las pol&iacute;ticas y actitudes de la actual consejer&iacute;a de educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para CCCOO Irakaskuntza, la temporalidad, la falta de estabilidad de los equipos docentes, la precariedad en el empleo en los centros privados, la nefasta gesti&oacute;n de las relaciones laborales, de los riesgos psicosociales del profesorado, del descenso de natalidad y de la segregaci&oacute;n escolar, la amortizaci&oacute;n de puestos de trabajo con cierres de centro por abandono e inanici&oacute;n y unificaciones, y la clara apuesta de las pol&iacute;ticas neoliberales del PNV por el sostenimiento de un sistema educativo dual p&uacute;blico-privado que deriva necesariamente en una educaci&oacute;n a dos velocidades son clave, entre otras, de estos resultado PISA.
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que, como siempre, nuestra consejera, &ldquo;ya tiene un plan&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Llanos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/evaluacion-diagnostica-vs-pisa-quedamos_132_13502486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 19:45:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Evaluación diagnóstica vs. PISA, ¿en qué quedamos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Pisa,Informe Pisa,Begoña Pedrosa,Gobierno vasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la inseguridad vota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/inseguridad-vota_132_13501062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb48d5ed-7f8c-499b-b3be-0aa874188d2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x876y1189.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la inseguridad vota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Qué ocurre cuando un Estado afirma que debe incrementar nuestra seguridad frente a supuestas amenazas exteriores mientras reduce las instituciones destinadas a proporcionarnos seguridad frente a la enfermedad, el desempleo, la pobreza o la vejez?"</p></div><p class="article-text">
        Hay resultados electorales que se explican mirando la campa&ntilde;a y otros que obligan a mirar mucho m&aacute;s atr&aacute;s. El obtenido por Alternativa para Alemania (AfD) en las recientes elecciones de Sajonia-Anhalt pertenece a los segundos. Naturalmente, habr&aacute; que hablar de inmigraci&oacute;n, del rechazo al Gobierno federal, de las peculiaridades de Alemania oriental o de la guerra de Ucrania. Pero quiz&aacute; convenga mirar tambi&eacute;n hacia otro lugar: al deterioro de aquellas instituciones que durante d&eacute;cadas hicieron de las sociedades europeas lugares relativamente seguros para vivir.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses antes de estas elecciones, el Gobierno alem&aacute;n, formado por la Uni&oacute;n Cristiano-Dem&oacute;crata (CDU) y el Partido Socialdem&oacute;crata (SPD), hab&iacute;a anunciado un importante recorte del Estado del bienestar. Entre otras medidas, una reducci&oacute;n acumulada del gasto sanitario de hasta 38.000 millones de euros hasta 2030 y un endurecimiento de las condiciones de acceso a determinadas prestaciones sociales, especialmente las vinculadas al desempleo de larga duraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Existen problemas reales que no pueden ignorarse &mdash;envejecimiento demogr&aacute;fico, incremento de los costes sanitarios, debilidad econ&oacute;mica o necesidades de inversi&oacute;n&mdash;, pero las decisiones presupuestarias son profundamente pol&iacute;ticas, ya que indican qu&eacute; riesgos decidimos afrontar colectivamente y cu&aacute;les trasladamos a las personas y las familias. Y hay un elemento que convierte el caso alem&aacute;n en particularmente significativo, ya que el ajuste anunciado coincide con un considerable incremento del gasto en defensa. Aunque no pueda establecerse una correspondencia contable simple entre ambas partidas, resulta inevitable preguntarse: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando un Estado afirma que debe incrementar nuestra seguridad frente a supuestas amenazas exteriores mientras reduce las instituciones destinadas a proporcionarnos seguridad frente a la enfermedad, el desempleo, la pobreza o la vejez?
    </p><p class="article-text">
        Tony Judt formul&oacute; hace tiempo una advertencia que hoy resulta inquietantemente actual. En 'Sobre el olvidado siglo XX' escribi&oacute; que &ldquo;gracias a medio siglo de prosperidad y estabilidad, en Occidente hemos olvidado el trauma social y pol&iacute;tico que representa la inseguridad econ&oacute;mica de las masas, y en consecuencia no recordamos las razones que llevaron en primer t&eacute;rmino a la creaci&oacute;n de los Estados del bienestar de los que hoy disfrutamos&rdquo;. La palabra fundamental es inseguridad. Porque el Estado del bienestar nunca fue solo una gigantesca maquinaria redistributiva, era tambi&eacute;n, y sobre todo, una formidable instituci&oacute;n productora de seguridad colectiva. Permit&iacute;a saber que enfermar no significar&iacute;a arruinarse, que perder el empleo no supondr&iacute;a caer inmediatamente en la pobreza, que envejecer no equivaldr&iacute;a a depender de la caridad familiar y que el origen social de una criatura no determinar&iacute;a completamente sus oportunidades educativas. Aquellas pol&iacute;ticas no eliminaron la desigualdad (segu&iacute;an operando en un sistema capitalista), pero hicieron algo pol&iacute;ticamente decisivo: redujeron el miedo. Y hemos olvidado hasta qu&eacute; punto las democracias necesitan de personas que no tengan miedo.
    </p><h2 class="article-text">Asimetr&iacute;a entre izquierda y derecha</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece una paradoja que la izquierda europea deber&iacute;a tomarse muy en serio. Tendemos a suponer que el deterioro de los servicios p&uacute;blicos, el debilitamiento de la protecci&oacute;n social o el aumento de la inseguridad econ&oacute;mica terminar&aacute;n pasando factura electoral a las fuerzas pol&iacute;ticas que los promueven. Parecer&iacute;a l&oacute;gico: si alguien recorta las prestaciones que utilizas o deteriora el hospital al que acudes, acabar&aacute;s votando a quien prometa recuperarlas. Pero la pol&iacute;tica no funciona necesariamente as&iacute; y, sobre todo, no funciona igual para la izquierda que para la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Existe una profunda asimetr&iacute;a pol&iacute;tica en las consecuencias del deterioro del Estado social. La izquierda necesita que las instituciones p&uacute;blicas funcionen porque una parte fundamental de su proyecto descansa sobre la promesa de que, mediante la acci&oacute;n colectiva, la fiscalidad y las instituciones comunes podemos protegernos mejor frente a determinados riesgos que abandonando a cada persona a sus propios recursos. La escuela p&uacute;blica, la sanidad, las pensiones o las prestaciones por desempleo son, en este sentido, mucho m&aacute;s que pol&iacute;ticas concretas, son demostraciones cotidianas de que lo com&uacute;n funciona, y cuando lo hacen bien producen, adem&aacute;s de servicios, confianza pol&iacute;tica. Por eso su deterioro provoca un da&ntilde;o particularmente grave a la izquierda. Una lista de espera interminable no constituye solamente un problema sanitario, puede convertirse en un argumento contra la capacidad de lo p&uacute;blico. Una prestaci&oacute;n insuficiente no genera &uacute;nicamente pobreza, tambi&eacute;n alimenta la sospecha de que la redistribuci&oacute;n no funciona. La extrema derecha se encuentra en una posici&oacute;n muy diferente: no necesita demostrar que las instituciones comunes pueden funcionar mejor, al contrario, prospera &ldquo;demostrando&rdquo; que han dejado de funcionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando faltan recursos sanitarios, viviendas asequibles, plazas escolares o prestaciones suficientes, el conflicto pol&iacute;tico puede formularse de dos maneras: podemos preguntarnos por qu&eacute; una sociedad rica no garantiza determinados bienes colectivos, c&oacute;mo se distribuye la riqueza, qui&eacute;n paga impuestos o qu&eacute; prioridades presupuestarias hemos establecido; pero tambi&eacute;n podemos formular una pregunta completamente distinta: si los recursos son escasos, &iquest;qui&eacute;n tiene derecho a disfrutarlos? La primera pregunta conduce hacia la redistribuci&oacute;n, la segunda hacia la exclusi&oacute;n. Y la extrema derecha es extraordinariamente h&aacute;bil desplazando el debate de una hacia otra. Su operaci&oacute;n pol&iacute;tica fundamental consiste en transformar conflictos verticales en conflictos horizontales, de manera que la cuesti&oacute;n deje de ser cu&aacute;nto aportan quienes m&aacute;s tienen y pase a ser qui&eacute;n recibe qu&eacute; entre quienes tienen menos. De este modo, el problema de la vivienda se convierte en competencia entre poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona e inmigrante, y la saturaci&oacute;n sanitaria deja de explicarse por inversiones insuficientes y pasa a atribuirse a quienes supuestamente utilizan unos servicios que &ldquo;nosotros&rdquo; hemos pagado. El Estado social no desaparece del discurso de la extrema derecha, pero cambia radicalmente de naturaleza: protecci&oacute;n social, s&iacute;, pero para los nuestros.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; reside una de las paradojas m&aacute;s preocupantes de la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea. La derecha radical puede beneficiarse electoralmente del deterioro de unas instituciones sociales cuya expansi&oacute;n nunca form&oacute; parte de su proyecto pol&iacute;tico. Puede incluso defender pol&iacute;ticas econ&oacute;micas regresivas y, simult&aacute;neamente, capitalizar la inseguridad producida por el debilitamiento de la protecci&oacute;n colectiva. Todo lo contrario de lo que ocurre con la izquierda. Cuando gobierna, se espera de ella que los hospitales funcionen, que las escuelas reduzcan desigualdades, que las pensiones sean suficientes y que perder el empleo no conduzca a la pobreza. Pero cuando participa en el deterioro de esas mismas instituciones no solamente incumple una pol&iacute;tica concreta, debilita el fundamento material de su propia credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la participaci&oacute;n del SPD en el ajuste alem&aacute;n plantea una cuesti&oacute;n especialmente delicada. Una fuerza socialdem&oacute;crata puede considerar que aceptar determinadas restricciones presupuestarias demuestra responsabilidad gubernamental, pero corre el riesgo de hacer indistinguibles las alternativas precisamente all&iacute; donde hist&oacute;ricamente construy&oacute; su identidad. Si izquierda y derecha coinciden en transmitir que el Estado social ya no puede garantizar las seguridades que garantizaba, la extrema derecha puede ofrecer una respuesta distinta: no promete reconstruir la universalidad perdida, sino reducir el n&uacute;mero de personas con derecho a beneficiarse de ella. Cuando no parece posible aumentar el tama&ntilde;o de la tarta, siempre queda discutir qui&eacute;n merece sentarse a la mesa.
    </p><h2 class="article-text">La seguridad social tambi&eacute;n es seguridad democr&aacute;tica</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; adquiere todo su sentido la advertencia de Judt sobre &ldquo;el trauma social y pol&iacute;tico&rdquo; de la inseguridad. El Estado del bienestar europeo no naci&oacute; &uacute;nicamente de un impulso humanitario ni fue simplemente resultado de la fuerza del movimiento obrero, sobre todo surgi&oacute; de una experiencia hist&oacute;rica traum&aacute;tica, la de unas sociedades que hab&iacute;an aprendido durante la primera mitad del siglo XX que masas de poblaci&oacute;n sometidas al desempleo, la pobreza, la incertidumbre y el miedo pod&iacute;an dejar de confiar en las instituciones democr&aacute;ticas y optar por el fascismo. La seguridad social fue, en este sentido, tambi&eacute;n seguridad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la dimensi&oacute;n que hemos ido olvidando al convertir el Estado del bienestar en una cuesti&oacute;n fundamentalmente contable. Discutimos cu&aacute;nto cuesta la sanidad, cu&aacute;nto cuestan las pensiones o cu&aacute;nto cuesta el desempleo, pero no nos preguntamos cu&aacute;nto cuesta pol&iacute;ticamente que millones de personas vivan convencidas de que ma&ntilde;ana pueden estar peor que hoy. Porque la inseguridad no genera necesariamente solidaridad ni las crisis econ&oacute;micas, la precarizaci&oacute;n o el deterioro de las condiciones de vida desplazan espont&aacute;neamente a las sociedades hacia la izquierda. Pueden producir solidaridad y movilizaci&oacute;n colectiva, pero tambi&eacute;n repliegue identitario, autoritarismo y b&uacute;squeda de chivos expiatorios.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad no tiene ideolog&iacute;a predeterminada, depende de qui&eacute;n consiga interpretarla. Para que una interpretaci&oacute;n progresista de la inseguridad resulte convincente es necesario construir solidaridades, explicar que quien compite conmigo por una vivienda no es la causa de que falten viviendas, que quien espera conmigo en las urgencias no es responsable de la insuficiencia de personal sanitario, que el que haya m&aacute;s o menos personas solicitantes de una prestaci&oacute;n social no elimina la pregunta fundamental de por qu&eacute; determinados grupos contribuyen fiscalmente mucho menos de lo que deber&iacute;an. La extrema derecha dispone de una explicaci&oacute;n mucho m&aacute;s sencilla para todo esto: basta con se&ntilde;alar a alguien.
    </p><p class="article-text">
        R. H. Tawney comprendi&oacute; extraordinariamente bien el peligro ya en 1931 y en 'Igualdad' recordaba que &ldquo;la combinaci&oacute;n de democracia y desigualdad econ&oacute;mica extrema forman un compuesto inestable&rdquo;, a&ntilde;adiendo que, aunque se trate de una vieja evidencia de la ciencia pol&iacute;tica, es una verdad que &ldquo;se olvida peri&oacute;dicamente&rdquo; y que &ldquo;peri&oacute;dicamente, por tanto, es necesario volver a descubrir&rdquo;. Ese redescubrimiento comenz&oacute; hace aproximadamente lustros, al calor de la crisis financiera y de las pol&iacute;ticas de austeridad, tanto en las calles -con los movimientos de indignaci&oacute;n que denunciaron sus costes sociales y la creciente concentraci&oacute;n de la riqueza- como en el debate acad&eacute;mico, donde trabajos como los de Thomas Piketty devolvieron la desigualdad al centro de la discusi&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. Pero quiz&aacute; hoy haya que a&ntilde;adir algo a Tawney: el problema contempor&aacute;neo no es &uacute;nicamente la desigualdad, sino la combinaci&oacute;n de desigualdad e inseguridad. Una sociedad puede tolerar durante bastante tiempo diferencias econ&oacute;micas mientras una mayor&iacute;a mantenga la expectativa de que su vida mejorar&aacute; y conf&iacute;e en instituciones capaces de protegerla frente a los grandes riesgos. Pero cuando la desigualdad coincide con la percepci&oacute;n de que esas protecciones se retiran, irrumpe una pregunta pol&iacute;ticamente explosiva: si hay recursos para unas cosas, &iquest;por qu&eacute; no los hay para &ldquo;nosotros&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        En Alemania esa pregunta adquiere una especial gravedad cuando el ajuste de las pol&iacute;ticas sociales coincide con el incremento del gasto militar. Pueden darse razones geopol&iacute;ticas para considerar necesario ese esfuerzo, pero cada decisi&oacute;n presupuestaria expresa una prioridad y transmite un mensaje acerca de qu&eacute; inseguridades considera el Estado que merecen protecci&oacute;n. Un Estado puede decir a su ciudadan&iacute;a que necesita protegerla frente a amenazas exteriores mientras reduce las instituciones que la protegen frente a la enfermedad, el desempleo, la pobreza o la vejez, pero no deber&iacute;a sorprenderse si esa ciudadan&iacute;a acaba pregunt&aacute;ndose qu&eacute; significa exactamente la palabra seguridad.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de sostener que los recortes sociales produzcan autom&aacute;ticamente votos para la extrema derecha, tampoco de reducir el racismo o la xenofobia a la inseguridad econ&oacute;mica, ser&iacute;a falso y pol&iacute;ticamente complaciente. Pero el deterioro del Estado social modifica el terreno sobre el que se desarrolla la competici&oacute;n pol&iacute;tica, y no lo hace de manera neutral. Adem&aacute;s, los beneficios del Estado social y los costes de su deterioro tampoco se perciben sim&eacute;tricamente. Cuando las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas funcionan, sus beneficios tienden a naturalizarse, por eso nadie se levanta cada ma&ntilde;ana agradeciendo que exista una escuela p&uacute;blica, que llegue una ambulancia cuando llama al 112 o que sus progenitores cobren una pensi&oacute;n; lo que funciona acaba convirti&eacute;ndose en mero paisaje. Cuando deja de funcionar, en cambio, el malestar busca responsables. Y aqu&iacute; puede resumirse toda la asimetr&iacute;a de la que venimos hablando: si la izquierda necesita que lo p&uacute;blico funcione, a la extrema derecha le basta con que alguien tenga la culpa de que no funcione.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la relaci&oacute;n entre Estado social y democracia es mucho m&aacute;s profunda de lo que solemos reconocer. La sanidad p&uacute;blica, las pensiones, la educaci&oacute;n, la vivienda o la protecci&oacute;n frente al desempleo no constituyen &uacute;nicamente cap&iacute;tulos presupuestarios, son instituciones que permiten que personas con posiciones econ&oacute;micas, or&iacute;genes y trayectorias diferentes experimenten que pertenecen a un mismo mundo social. Cuando esas instituciones se debilitan, no desaparece la necesidad de protecci&oacute;n, pero s&iacute; cambia la pol&iacute;tica de la protecci&oacute;n, la pregunta deja de ser &ldquo;&iquest;c&oacute;mo podemos protegernos colectivamente?&rdquo; y empieza a convertirse en otra muy distinta: &ldquo;&iquest;de qui&eacute;n debemos protegernos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Judt nos record&oacute; por qu&eacute; construimos el Estado del bienestar; Tawney nos advirti&oacute; de que la desigualdad extrema termina siendo incompatible con una democracia estable. Convendr&iacute;a releerlos despu&eacute;s de Sajonia-Anhalt. Porque el Estado social no fue &uacute;nicamente una respuesta a la pobreza, sobre todo fue una respuesta pol&iacute;tica al miedo producido por la inseguridad de masas. Y quienes consideran que podemos debilitarlo indefinidamente sin consecuencias deber&iacute;an recordar una lecci&oacute;n elemental de la historia europea: cuando desaparece la seguridad social, el espacio que deja libre no lo ocupa necesariamente la izquierda. Tambi&eacute;n puede ocuparlo el miedo, y la extrema derecha sabe muy bien qu&eacute; hacer con &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Zubero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/inseguridad-vota_132_13501062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 19:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Alemania,Elecciones Alemania,Extrema derecha,Afd,Defensa,Presupuestos,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada a los guerreros de Xi'an]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-guerreros-xi-an_132_13498303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ac8ec40-504c-4658-8789-97260d0ceba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2138y2106.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada a los guerreros de Xi&#039;an"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Un derroche de poder y grandeza del emperador al que escoltan, pero que trasciende, porque el arte, la belleza y la perfección sublime, nunca quedan a ras de suelo, ni aferradas a un momento"</p></div><p class="article-text">
        El taxi me deja en el inicio de una gran explanada por la que avanzo hasta los tornos de entrada, en los que me libro de esperar largas colas gracias a mi reserva 'on line'. Giran y me sit&uacute;an en una nueva explanada, muy frondosa, con &aacute;rboles y caminos, todo limpio, ordenado y se&ntilde;alizado. Destierro la idea de aprovecharme de los autobuses porque, sin llegar a id&iacute;lico, prefiero deambular por el bosque civilizado y hacer un ejercicio de inmersi&oacute;n que paladeo.  
    </p><p class="article-text">
        Opto de todo el complejo, por empezar mi descubrimiento a lo grande y por eso me dirijo al mayor de los pabellones (foso 1), el que alberga m&aacute;s de seis mil guerreros.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucha gente pero no multitud, siendo absolutamente comprensible, porque qui&eacute;n, contando con la ocasi&oacute;n, desecha la oportunidad de conocer una de las maravillas del mundo, Patrimonio de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que me deslumbra es el tama&ntilde;o. Un foso gigantesco de m&aacute;s de 14.000 metros cuadrados con un profundidad de 5 metros y rodeado de barandillas para que los visitantes, convertidos en hormigas, puedan asomarse, asombrarse&hellip; alucinar.
    </p><p class="article-text">
        Yo no soy una excepci&oacute;n y coloc&aacute;ndome frente a la primera l&iacute;nea de tan inigualable ej&eacute;rcito, pierdo noci&oacute;n de tiempo y espacio.
    </p><p class="article-text">
        Solamente se encuentran ellos y yo. Figuras que toman vida y palabra, porque su perfecci&oacute;n no lleva a ning&uacute;n otro destino. Incluso se percibe su alma a trav&eacute;s de rostros trabajados con conocimiento y devoci&oacute;n; sus gestos, sus armas.  
    </p><p class="article-text">
        Percibo historia, cultura, religi&oacute;n, incluso misticismo; tal es su presencia elevada que eleva. Un derroche de poder y grandeza del emperador al que escoltan, pero que trasciende, porque el arte, la belleza y la perfecci&oacute;n sublime, nunca quedan a ras de suelo, ni aferradas a un momento. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute;n muchos menos los que recuerden al primer dignatario que reunific&oacute; China: Qin Shi Huang; porque prevalecer&aacute;n para siempre sus an&oacute;nimos guerreros. Un ej&eacute;rcito que re&uacute;ne en torno a &eacute;l razas y naciones, aglutina, hermana. Guerreros cuyo fin &uacute;ltimo es la paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-guerreros-xi-an_132_13498303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 19:46:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mirada a los guerreros de Xi'an]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PISA, una foto de la familia vasca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pisa-foto-familia-vasca_132_13498251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84e478cd-5655-459b-800b-a769177d767b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1167y413.jpg" width="1200" height="675" alt="PISA, una foto de la familia vasca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tras un proceso de emancipación necesario de instituciones, dictaduras y opresiones del pasado, hemos roto con los anclajes que daban sentido hace medio siglo y no hemos sabido sustituirlos por otros que mejoren nuestra salud mental y emocional"</p></div><p class="article-text">
        Concedamos que el informe PISA es el or&aacute;culo contempor&aacute;neo de Delfos, aplicado a la educaci&oacute;n, que cada tres a&ntilde;os temen escuchar quienes tienen responsabilidades educativas; que es una prueba impulsada por una organizaci&oacute;n no filantr&oacute;pica como la OCDE que tiene por objetivo mejorar la competitividad entre sus miembros, y, por tanto, tiene un sesgo muy orientado al desempe&ntilde;o; que es solo la fotograf&iacute;a de un momento y que los sistemas educativos son muy complejos; que eval&uacute;a cuantitativamente, aunque va incorporando variables cualitativas, por medio de meros cuestionarios; que est&aacute; fomentando una competencia internacional que lleva a que en algunos sitios se preparen para salir bien en la foto de la prueba&hellip; Todo eso, y alguna cr&iacute;tica m&aacute;s, no pueden, sin embargo, ocultar el sonrojo de estar en el escaparate mundial mostrando desnudez. Porque no es una sola foto, sino la &uacute;ltima de una serie. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo son posibles <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/educacion-vasca-hunde-primer-informe-pisa-reforma-educativa-senala-dualidad-publico-privada_1_13494032.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estos resultados tan escasos</a> habiendo casi duplicado en 20 a&ntilde;os el n&uacute;mero de profesionales mientras se va reduciendo dr&aacute;sticamente el alumnado, especialmente en Educaci&oacute;n Infantil y Primaria? &iquest;C&oacute;mo son posibles si somos la comunidad aut&oacute;noma que supera con creces a las dem&aacute;s en gasto por alumno y la muestra de alumnado con m&aacute;s nivel socioecon&oacute;mico es la del Pa&iacute;s Vasco, solo por detr&aacute;s de Madrid? La perplejidad y la incomodidad se dan la mano ante estas preguntas. 
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico la primera mirada inquisitiva se dirige al sistema educativo. Hace tiempo que tenemos datos del uso intensivo de las nuevas tecnolog&iacute;as en las aulas de nuestra comunidad y PISA nos ha demostrado que, aunque parezca lo contrario, eso perjudica seriamente la salud educativa. Sabemos que la inmigraci&oacute;n puede ser un factor de empeoramiento de resultados y en nuestra comunidad su llegada est&aacute; creciendo exponencialmente, pero no somos la comunidad con m&aacute;s inmigraci&oacute;n.<em> </em>Aunque el Gobierno vasco acaba de decirnos que la &uacute;ltima evaluaci&oacute;n propia muestra que las diferencias se van reduciendo es innegable que la segregaci&oacute;n en nuestra comunidad es alta y junto con la marcada dualidad del sistema perjudica tambi&eacute;n seriamente los resultados.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, nos falta m&aacute;s investigaci&oacute;n, pero hay indicios abrumadores de que la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica que se est&aacute; llevando a cabo est&aacute; condicionando mucho los resultados. Dos indicios claros los acaba de aportar el propio Departamento de Educaci&oacute;n en el informe sobre la evaluaci&oacute;n de final de etapa que acabo de citar: los euskaldunes de casa sacan mejores resultados que el resto y los que han hecho esa prueba de fin de etapa en su lengua materna sacan mejores resultados que el resto. Por no apuntar y terminar yo mismo se&ntilde;alado, saquen ustedes las conclusiones.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; las razones explicativas que nos llegan del an&aacute;lisis del sistema.  &iquest;Tienen que algo que ver los responsables pol&iacute;ticos, como para cargar despiadadamente aprovechando la coyuntura? Tengo para m&iacute; que las inercias de los sistemas pesan m&aacute;s que la capacidad transformadora de los pol&iacute;ticos, por m&aacute;s prometeicos que estos sean. &iquest;Era mucho mejor o peor el sistema educativo en tiempos de la inmovilista Cristina Uriarte que en estos tiempos de la activista Bego&ntilde;a Pedrosa? Un consejero o consejera por s&iacute; solo no lleva a una cumbre a un sistema educativo, ni tampoco lo hunde. Contribuye, solo eso, aunque no es poco. 
    </p><p class="article-text">
        Sin exonerarles de su responsabilidad, y al final se&ntilde;alar&eacute; por d&oacute;nde deben empezar, creo que la mirada debe ir m&aacute;s all&aacute; del sistema educativo y de sus responsables pol&iacute;ticos. Hace tiempo vengo diciendo que la crisis de nuestro sistema educativo es la crisis de nuestra sociedad vasca. Los discursos id&iacute;licos sobre la educaci&oacute;n como herramienta de transformaci&oacute;n deben reconocer con humildad que la educaci&oacute;n es tambi&eacute;n fuente de reproducci&oacute;n. Al menos no neguemos ninguno de los dos polos. &iquest;Qu&eacute; nos pasa, entonces, como 'familia' vasca para salir as&iacute; en la foto de PISA?
    </p><p class="article-text">
        Pues que tenemos mucha desorientaci&oacute;n. Que nuestra hipermodernidad trasmutada en posmodernismo relativista y l&iacute;quido propicia la crisis de valores que padecemos, nos hace presas f&aacute;ciles de una cultura capitalista que hace estragos y provoca encefalogramas planos, con los smartphones como ep&iacute;tome. Tras un proceso de emancipaci&oacute;n necesario de instituciones, dictaduras y opresiones del pasado, hemos roto con los anclajes que daban sentido hace medio siglo y no hemos sabido sustituirlos por otros que mejoren nuestra salud mental y emocional. No es la &uacute;nica realidad vasca, pero s&iacute; tiene demasiado peso.
    </p><p class="article-text">
        PISA tambi&eacute;n nos habla de ello cuando dice que nuestro alumnado tiene baja curiosidad por su entorno pr&oacute;ximo o lejano, que es de los que m&aacute;s pierde el hilo por las distracciones con las tecnolog&iacute;as, que tiene poca perseverancia y que el clima de nuestras aulas no es bueno. Puede ser un problema compartido con todo Occidente y, por tanto, tambi&eacute;n con la Uni&oacute;n Europea, pero parece que vamos de avanzadilla a juzgar por los resultados. A alguien le parecer&aacute; un discurso rancio, pero all&aacute; cada cual con su lado adolescente. 
    </p><p class="article-text">
        Lo tienen dif&iacute;cil nuestros responsables pol&iacute;ticos en educaci&oacute;n. Quiero desearles acierto. Pero para que lo tengan es importante que el primer paso sea salir del postureo y de los discursos y maniobras defensivas. Deben salir de la seguridad de saberse protegidos por el pensamiento dominante, por los dogmas educativos aprendidos en la universidad y dejarse interpelar por los datos de la realidad. Es imprescindible que salgan del negacionismo y se pongan a dialogar con la realidad y a debatir sobre ella, incluso con los que piensan diferente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Larruzea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pisa-foto-familia-vasca_132_13498251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 19:46:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[PISA, una foto de la familia vasca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Álava,Bizkaia,Gipuzkoa,Gobierno vasco,Begoña Pedrosa,Informe Pisa,Pisa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aún nos queda España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/queda-espana_132_13487785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/300e735e-cfa9-4de5-b0e8-8f431b876190_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x833y623.jpg" width="1200" height="675" alt="Aún nos queda España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Vuelven los que reivindican el franquismo, y lo exhiben sin pudor, al calor de una extrema derecha que se está preparando a fondo y sin complejos para llegar al poder. O, al menos, para recuperarlo"</p></div><p class="article-text">
        Volv&iacute; a ver este verano en TVE, los dos &uacute;ltimos cap&iacute;tulos de la serie de Juan Antonio Bardem, 'Lorca. La muerte de un poeta': los que abordan  su apresamiento y posterior asesinato, en el contexto de la sublevaci&oacute;n militar contra la Rep&uacute;blica en Granada. Los vi, una vez m&aacute;s, conmovido y con el coraz&oacute;n en un pu&ntilde;o. No era plato de gusto contemplar las masacres y fusilamientos en masa de obreros y gentes del pueblo  que, desde el Albaic&iacute;n, trataron in&uacute;tilmente de defenderse de un golpe de Estado  implantado en toda Espa&ntilde;a por el terror.
    </p><p class="article-text">
        Y el malestar se acrecentaba al pensar que el caldo ideol&oacute;gico propiciador de tales monstruosidades vuelve a hallarse en pleno auge. Uno escuchaba, en la serie televisiva, la alocuci&oacute;n de Queipo de Llano desde Radio Sevilla, incitando a la poblaci&oacute;n a apresar y matar a rojos en la calle y me resonaba en la cabeza la &ldquo;caza al moro&rdquo; de Torre Pacheco y, m&aacute;s recientemente, la voz aflautada del diputado de Vox Jos&eacute; Mar&iacute;a Figaredo invitando a &ldquo;cazar a todos los inmigrantes, uno a uno, pam, pam, pam&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque vuelven los que reivindican el franquismo, y lo exhiben sin pudor, al calor de una extrema derecha que se est&aacute; preparando a fondo y sin complejos para llegar al poder. O, al menos, para recuperarlo. Que ya le toca, porque parece palparse en el ambiente que est&aacute; llegando el momento de que Espa&ntilde;a vuelva a ser para los espa&ntilde;oles; pero los de verdad, no  suced&aacute;neos como los que nos gobiernan para disolvernos como pa&iacute;s, seg&uacute;n el patrioterismo que nos adoctrina a diario.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;oles que no sienten verg&uuml;enza ajena de serlo, hasta el punto de reivindicarse por triplicado; que llevan a Espa&ntilde;a en sus pulseritas rojigualdas, en sus bolsillos acaudalados, en sus ganancias inmobiliarias, en sus negocios turbios. Espa&ntilde;oles con clase, que, adem&aacute;s de patrimonio, se han hecho con la patente del negocio espa&ntilde;ol, el m&aacute;s rentable; el que, en tiempos pasados, les hizo ganar una guerra contra la &ldquo;anti-Espa&ntilde;a&rdquo; desarrapada.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;oles que son los herederos de aquellos que fueron del &ldquo;bando nacional&rdquo;, una denominaci&oacute;n de origen que las derechas han conservado con esmero hasta el presente. Tienen, por tanto, la ventaja de haber ganado, desde su victoria por las armas, una batalla cultural que nadie se ha atrevido a disputarle seriamente. Aun hoy, plumas progresistas se permiten hablar de la insurrecci&oacute;n militar del 36 como de un &ldquo;alzamiento nacional&rdquo;. Y aun hoy, los historiadores siguen hablando de &ldquo;los nacionales&rdquo; para referirse a los sublevados contra la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Que Espa&ntilde;a es, pues, de la derecha que lo amadrina parece algo incontestable y de puro sentido com&uacute;n entre una buena parte de nuestra sociedad; que tambi&eacute;n est&aacute; comprando la idea de que Espa&ntilde;a tiene que defenderse de sus enemigos. Antes eran los &ldquo;rojos&rdquo;. Ahora son los inmigrantes &ldquo;que vienen a Espa&ntilde;a a delinquir&rdquo; y a quitarnos nuestra identidad; y est&aacute;n, adem&aacute;s, respaldados por un Gobierno de izquierdas, que los regulariza, al precio de provocar un &ldquo;efecto llamada&rdquo; claramente perturbador.
    </p><p class="article-text">
        Y en el pecado lleva la penitencia. Y ah&iacute; tenemos como prueba lo ocurrido en Ceuta, que, para el PP y Vox, puede ser el golpe de gracia a la etapa de gobierno de Pedro S&aacute;nchez. Y no est&aacute;n solos en este empe&ntilde;o. Porque tienen a su lado a toda la Internacional Reaccionaria, comandada por aut&oacute;cratas y se&ntilde;ores de la guerra, como Donald Trump, Netanyahu y Putin, plenamente interesados en acabar con la &ldquo;excepci&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo; en un panorama general de rapi&ntilde;a, desigualdad e involuci&oacute;n democr&aacute;tica, al servicio de los oligarcas tecnol&oacute;gicos del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump ya ha asegurado que utilizar&aacute; Ceuta como argumento de campa&ntilde;a contra los dem&oacute;cratas en las elecciones de medio mandato en los Estados Unidos. No ser&iacute;a, por tanto, de extra&ntilde;ar que se implicara, igualmente, apoyando a los de Feij&oacute;o y Abascal, en las cada vez m&aacute;s cercanas elecciones generales espa&ntilde;olas. Ya lo est&aacute; haciendo, y con &eacute;xito, en las que se celebran por pa&iacute;ses latinoamericanos. Es lo que tiene la geopol&iacute;tica envenenada que nos rodea: que no permite excepciones nacionales, por razonables que parezcan. Y no est&aacute; el horno para defender el Estado de bienestar, los servicios p&uacute;blicos y los derechos pol&iacute;ticos y sociales de la gente, poniendo as&iacute; en peligro el omn&iacute;modo poder de los mercados.
    </p><p class="article-text">
        Y todo eso forma parte de nuestra vida pol&iacute;tica. Hace ya mucho tiempo que la situaci&oacute;n internacional ha dejado de ser algo ex&oacute;tico para nosotros. Forma parte integrante de nuestra realidad, de nuestro debate interno como pa&iacute;s. De hecho, las pr&oacute;ximas elecciones generales definir&aacute;n el futuro de nuestra soberan&iacute;a nacional; porque tendremos que decidir qu&eacute; Espa&ntilde;a queremos: la que se suma al medallero de Trump y se somete a los dictados y pol&iacute;ticas que nos llegan de los amos del planeta; o la que aspira a mantener sus propias pol&iacute;ticas de progreso econ&oacute;mico y social. La Espa&ntilde;a que dice &ldquo;am&eacute;n&rdquo; a la involuci&oacute;n general ultraconservadora que acecha al conjunto de Europa o la que a&uacute;n sirve de referencia para recuperar los derechos humanos que la Uni&oacute;n Europea tiene que mantener si no quiere perder su alma. La Espa&ntilde;a del patrioterismo cerril o la Espa&ntilde;a real que avanza y que Europa no debe perder. Lo mejor de esa Espa&ntilde;a que a&uacute;n nos queda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Arteta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/queda-espana_132_13487785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aún nos queda España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Torre Pacheco,Inmigración,Inmigrantes,Franquismo,Extrema derecha,Pedro Sánchez,PP - Partido Popular,Ceuta,Donald Trump,Alberto Núñez Feijóo,Santiago Abascal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia qué mundo vamos. Levantemos la voz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mundo-levantemos-voz_132_13484027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/621803c2-7537-47d0-a687-6acbd74d60d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x388y186.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia qué mundo vamos. Levantemos la voz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es necesario ayudar a discernir lo fundamental de lo accesorio, valorar la fugacidad de las modas pasajeras y la importancia de crear identidades propias que no se bamboleen al gusto de los mensajes comerciales"</p></div><p class="article-text">
        Llevamos un verano pleno de noticias desasosegantes. A las habituales sobre desastres humanos, como las inacabables guerras en Ucrania, Palestina o Ir&aacute;n, se han sumado en el mes de agosto otras, no por esperadas, menos impactantes. Y no estoy hablando de los incendios ni de la pertinaz sequ&iacute;a (&iquest;a qu&eacute; tiempos nos retrotrae esta frase?). Ni tan siquiera pienso en la inexplicable situaci&oacute;n en Ceuta, a&uacute;n pendiente de una informaci&oacute;n clara y transparente. Selecciono tres noticias, que me han hecho reflexionar sobre la direcci&oacute;n hacia la que parece estar encamin&aacute;ndose el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, leer o escuchar cualquier cuesti&oacute;n relacionada con la Inteligencia Artificial, no s&oacute;lo no es novedad, sino que empieza a generar una cierta sensaci&oacute;n de falta de sorpresa, de cotidianeidad. Afortunadamente, todo lo relacionado con la IA sigue llamando mi atenci&oacute;n, poni&eacute;ndome en guardia, en una palabra. Las investigaciones en este campo est&aacute;n a la orden del d&iacute;a y con un v&eacute;rtigo inhumano fagocitan noticias a diario. O&iacute;mos hablar continuamente acerca de la inevitabilidad de tal tecnolog&iacute;a, sobre la extraordinaria ayuda econ&oacute;mica y social, que, en aras del progreso, est&aacute; suponiendo ya para la humanidad. Leemos a diario sobre la carrera investigadora que ha dinamitado las estrategias de los gobiernos. En fin, que dichos como la imposibilidad de &ldquo;poner puertas al campo&rdquo; o &ldquo;tonto/a el/la &uacute;ltimo/a&rdquo; est&aacute;n en la mente de la mayor&iacute;a de nuestros/as gobernantes/as y nos indican sus preferencias inversoras.
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de este caluros&iacute;simo agosto apareci&oacute; una noticia que en un par de d&iacute;as dej&oacute; de serlo, pero a la que otorgo mucha importancia: empresas investigadoras de IA (Open AI y Anhtropic, entre ellas) han observado (&iquest;con estupefacci&oacute;n, temor, orgullo?) c&oacute;mo algunas de sus herramientas sal&iacute;an de sus entornos de pruebas digitales, pirateando recursos externos en internet.  Preguntados al respecto sobre tama&ntilde;a intromisi&oacute;n, la respuesta fue que no pod&iacute;an mantenerse en la estrechez impuesta por sus monitores para resolver los problemas que les hab&iacute;an creado y necesitaban encontrar la soluci&oacute;n fuera de sus l&iacute;mites. Dicho en rom&aacute;n paladino, hab&iacute;an robado informaci&oacute;n no autorizada para resolver sus programas, lejos de las medidas y prohibiciones impuestas por sus creadores. En un art&iacute;culo a prop&oacute;sito, Timothy Garton 1 animaba a ser cr&iacute;ticos con esta herramienta, a actuar mientras haya tiempo para poder controlarla bajo par&aacute;metros humanos. En caso contrario, vaticina un futuro muy poco esperanzador: &ldquo;Con la IA es como si hubiera diez proyectos manhattan distintos (proyecto estadounidense de la II Guerra Mundial para construir la primera bomba at&oacute;mica) por empresas en feroz competencia. Y a diferencia de las armas nucleares, no existe una l&oacute;gica evidente de &rdquo;destrucci&oacute;n mutua asegurada que frene la competencia geopol&iacute;tica entre EEUU y China&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Somos conscientes de estar perdiendo calidad democr&aacute;tica con tanta concesi&oacute;n a las multinacionales digitales? &iquest;Estamos a&uacute;n a tiempo de frenar y modelar estas investigaciones? Probablemente, pero para ello habr&aacute; que presionar desde el mundo civil, desde las organizaciones sociales, para que los gobiernos comprendan que no vamos a aceptar esta peligrosa deriva.
    </p><p class="article-text">
        La segunda noticia a destacar levant&oacute; a&uacute;n menos revuelo en medios de comunicaci&oacute;n. Se enfatizaba con la apertura de la primera ruta transoce&aacute;nica a trav&eacute;s del &Aacute;rtico por parte de China,  autorizada por Rusia, uno de los guardianes de esa zona geoestrat&eacute;gica. Siguiendo con la informaci&oacute;n, de este modo se ahorrar&iacute;a la mitad de tiempo respecto a los recorridos tradicionales, al evitar puntos calientes, como el Estrecho de Ormuz, y se permitir&iacute;a a los pa&iacute;ses del viejo continente disponer de unidades de almacenamiento de energ&iacute;a fabricados por China. La &uacute;nica referencia a que esta nueva ruta aumenta el da&ntilde;o ecol&oacute;gico o a que haya surgido por la degradaci&oacute;n medioambiental consecuencia del cambio clim&aacute;tico, era tratada en menos de dos l&iacute;neas de un p&aacute;rrafo. La conclusi&oacute;n es evidente: aviso para las decr&eacute;pitas democracias occidentales: debe recelarse del creciente dominio de los mares, (por parte de China) y de la tecnolog&iacute;a de construcci&oacute;n de buques rompehielos de propulsi&oacute;n nuclear (Rusia). &iquest;Est&aacute;n la geoestrategia mundial y el capitalismo voraz condicionando el futuro de nuestro planeta y de las pr&oacute;ximas generaciones? Sin duda y no les temblar&aacute; el pulso para aumentar, si cabe, la amenaza; de ah&iacute; se desprende la importancia de un trabajo educativo f&eacute;rreo, de hondo sentir cr&iacute;tico, continuado, que permita al alumnado entender el mundo que les vamos a dejar y se rebelen contra tal situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima noticia nos acerca a la cultura cinematogr&aacute;fica, concretamente al &eacute;xito inesperado de la &uacute;ltima producci&oacute;n del director Christopher Nolan, Odisea. Inesperado no por dudar de la magia de este director a la hora de cerrar un proyecto (recordemos anteriores producciones como 'Oppenheimer', 'El Caballero Oscuro', 'Dunkerque', 'Interstellar' o 'Memento', por seleccionar algunas) sino por el riesgo al acercarse a un cl&aacute;sico antiguo, como es la Odisea de Homero. Que el film haya conseguido en poco m&aacute;s de dos semanas de exhibici&oacute;n m&aacute;s de 1.350 millones de d&oacute;lares y se haya convertido en la pel&iacute;cula de adultos m&aacute;s taquillera de la historia no deja de ser una marca Guinness prontamente superada por cualquier otro mega evento. Lo asombroso es que la mayor&iacute;a de la juventud que se ha fascinado con las vicisitudes, temores y dudas de Ulises hayan conocido a este mito griego en el cine y no en las aulas. Lo sorprendente es que la asignatura de Cultura Cl&aacute;sica, optativa en la ESO, malviva &uacute;nicamente por la insistencia de su profesorado y que Lat&iacute;n y Griego, por ejemplo, sean cada vez m&aacute;s lenguas muertas, con el RIP de fecha de caducidad ya en sus l&aacute;pidas.
    </p><p class="article-text">
        No pongo en cuesti&oacute;n la importancia de la ense&ntilde;anza no reglada en la formaci&oacute;n personal, ni la necesidad de la educaci&oacute;n human&iacute;stica, indispensable para crear una ciudadan&iacute;a comprometida. Mi temor viene de la caducidad de este tipo de eventos multitudinarios que, raramente, permiten una asimilaci&oacute;n de los valores que se pretenden transmitir. Que la perseverancia, la inteligencia, la astucia o la lealtad, principios presentes en la obra de Homero -y tambi&eacute;n resaltados en el film de Nolan-, referentes humanos a personas en formaci&oacute;n, deber&iacute;an ser objetivos de quienes aconsejemos su lectura o visionado, m&aacute;s all&aacute; de la grandeza de escenas b&eacute;licas o del magnetismo de personajes m&iacute;ticos como C&iacute;clope o las sirenas. Ah&iacute; radicar&aacute; nuestro posible acierto. &iquest;Hasta d&oacute;nde el entretenimiento deja espacio para la formaci&oacute;n y el conocimiento personal?
    </p><p class="article-text">
        Es necesario ayudar a discernir lo fundamental de lo accesorio, valorar la fugacidad de las modas pasajeras y la importancia de crear identidades propias que no se bamboleen al gusto de los mensajes comerciales.
    </p><p class="article-text">
        Edgar Mor&iacute;n, fil&oacute;sofo franc&eacute;s que expres&oacute; muchas dudas sobre el mundo que conoc&iacute;a tan bien (vivi&oacute; 104 a&ntilde;os) dec&iacute;a, &ldquo;No es en absoluto seguro, s&oacute;lo es probable, que nuestra civilizaci&oacute;n se dirija hacia la autodestrucci&oacute;n, y, si hay autodestrucci&oacute;n, el rol de la pol&iacute;tica, de la ciencia, de la tecnolog&iacute;a y de la ideolog&iacute;a ser&aacute; capital, puesto que la pol&iacute;tica, la ciencia, la tecnolog&iacute;a, la ideolog&iacute;a, si hubiera toma de conciencia, podr&iacute;an salvarnos del desastre y transformar las condiciones del problema.&rdquo; Mor&iacute;n, adem&aacute;s pol&iacute;tico y soci&oacute;logo, no era excesivamente optimista sobre el futuro, lo que llev&oacute; a sentenciar: &ldquo;De todas formas, parece que la humanidad no va a poder evitar el caos. El problema es saber si ser&aacute; un peque&ntilde;o caos, con guerras, pero locales, con convulsiones, pero temporales, con regresiones, pero no generalizadas, o un gran caos, una deflagraci&oacute;n en cadena que puede conducir incluso a la destrucci&oacute;n at&oacute;mica. Si ser&aacute; un caos corto, de algunos decenios, o un caos largo de car&aacute;cter secular.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        En una l&iacute;nea similar, aunque con un mayor punto optimista, recordemos a Anne Applebaum cuando afirma &ldquo;El declive de la democracia no es inevitable, pero tampoco la supervivencia de la democracia es inevitable. Depende de las decisiones que tomemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Noticias que generan dudas sobre la calidad de nuestras democracias. &iquest;Hacia qu&eacute; mundo nos dirigimos? &iquest;Queremos que este sea nuestro legado? &iquest;Estamos dispuestas/os a ciertas renuncias que mejoren la actual situaci&oacute;n?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo García de Vicuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mundo-levantemos-voz_132_13484027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia qué mundo vamos. Levantemos la voz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la gastroenteritis y el "Gran Reemplazo": el discurso migratorio del PP a examen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/gastroenteritis-gran-reemplazo-discurso-migratorio-pp-examen_132_13476779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0c536b1-3318-48c8-81aa-968686bdf662_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la gastroenteritis y el &quot;Gran Reemplazo&quot;: el discurso migratorio del PP a examen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Estamos asistiendo a la adopción paulatina de premisas y marcos teóricos de la extrema derecha por parte de los cargos populares. No es un hecho aislado, sino una estrategia coordinada de deshumanización"</p></div><p class="article-text">
        Este 27 de agosto, al m&aacute;s puro estilo sionista, un par de decenas de ceut&iacute;es se plantaron delante de un cami&oacute;n de la Cruz Roja que llevaba alimentos a los migrantes que quedan en Ceuta y cruzaron la frontera. El objetivo era no dejar pasar al cami&oacute;n al grito de &ldquo;&iexcl;La Cruz Roja es una mafia!&rdquo;. Es el ejemplo vivo de lo que supone proyectar sobre la ciudadan&iacute;a constantes mensajes de odio, racistas y xen&oacute;fobos.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a anterior el presidente de la ciudad aut&oacute;noma de Ceuta y miembro del PP, Juan Jes&uacute;s Vivas, aseguraba que los polideportivos no se usar&aacute;n como recursos para inmigrantes. A lo que a&ntilde;adi&oacute; un rotundo &ldquo;a m&iacute; me van a tener que sacar de los polideportivos&rdquo;. En un arrebato de inconsciencia sum&oacute; un &ldquo;y todos los que quieran venir conmigo&rdquo;. Nada que no deseen los escuadristas fascistas que integraron la quema de refugios hechos por migrantes en la playa, m&aacute;s gasolina patriotera vac&iacute;a. Desde luego no eran palabras que ayudaran a calmar los &aacute;nimos, que es lo m&iacute;nimo que se le pide a un representante popular en este tipo de situaciones.
    </p><p class="article-text">
        En realidad es l&oacute;gico si observamos que cada vez que ha aparecido una soluci&oacute;n humanitaria, Vivas se ha opuesto a ella. La crisis de Ceuta se ha convertido en algo as&iacute; como su raz&oacute;n de existir. Por supuesto, para el PP es maravilloso porque as&iacute; puede utilizarlo para intentar provocar un estallido social.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as antes de que Vivas dijese esa barbaridad, Borja S&eacute;mper, compa&ntilde;ero vasco del PP, solicitaba en rueda de prensa el confinamiento de los migrantes que estuviesen enfermos de gastroenteritis. Tal vez, por dentro, pens&oacute; que aquella frase era de lo m&aacute;s absurda despu&eacute;s de que un periodista le pregunt&oacute; si iban a proponer el confinamiento de todos los ciudadanos espa&ntilde;oles que tuviesen gastroenteritis. Quiero pensarlo porque de lo contrario es un tremendo ejercicio de tragaderas para poder ganarse el pan.
    </p><p class="article-text">
        Estos cat&oacute;licos apost&oacute;licos del PP tan duros con los malestares de est&oacute;mago, pero tan blandos con el COVID-19 de cuyo confinamiento no paraban de quejarse. Tanto que Ayuso convirti&oacute; Madrid en la capital europea de la juerga con cientos de turistas de borrachera que quisieron aprovechar la apertura del horario nocturno. Otra m&aacute;s de Do&ntilde;a &Aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Pero de esa rueda de prensa de Borja S&eacute;mper me quedo con esta frase: &ldquo;Pedimos al Gobierno que estudie la posibilidad de proceder a medidas de confinamiento de esa parte de la poblaci&oacute;n que tiene esas enfermedades&rdquo;. En concreto el fragmento &ldquo;esa parte de la poblaci&oacute;n&rdquo;. Terrible, se mire por donde se mire. La gastroenteritis se cura, la xenofobia es m&aacute;s complicada de curar. Por lo que veo ya no hay verg&uuml;enza en serlo.
    </p><p class="article-text">
        Claro que debemos recordar que a principios de agosto el presidente del PP en el Pa&iacute;s Vasco, Javier de Andr&eacute;s, dijo que le asombraba &ldquo;que el Gobierno Vasco y el PNV le pregunten a Sanchez por un plan de migraci&oacute;n como si no existiera un plan de migraci&oacute;n por parte de S&aacute;nchez&rdquo; porque es evidente que S&aacute;nchez<em> &ldquo;</em>tiene un plan migratorio, lo lleva aplicando 8 a&ntilde;os (...) son las regularizaciones masivas, es el papeles para todos, es la nacionalizaci&oacute;n porque s&iacute;&rdquo;. Es decir, el l&iacute;der de los populares vascos dej&oacute; entrever en sus palabras la teor&iacute;a supremacista de extrema derecha llamada &ldquo;Gran reemplazo&rdquo; por la cual se sostiene que existe un plan deliberado de &eacute;lites para sustituir a la poblaci&oacute;n blanca y cristiana en Europa y Occidente mediante la inmigraci&oacute;n masiva y la ca&iacute;da de la natalidad.
    </p><p class="article-text">
        Estas palabras de Javier de Andr&eacute;s fueron secundadas por la presidenta del PP de Bizkaia, Amaya Fern&aacute;ndez. Curioso que viviendo ella, como yo, en un municipio en el que el 13% de la poblaci&oacute;n ha nacido fuera de Espa&ntilde;a plantee estas cosas. Ser&iacute;a muy interesante que se presentase a las pr&oacute;ximas elecciones municipales con las palabras de Javier en su programa electoral. As&iacute;, los barakaldeses podr&iacute;amos saber lo que realmente propone Amaya.
    </p><p class="article-text">
        Nada nuevo en el &aacute;mbito municipal del PP ya que en enero de este a&ntilde;o, Esther Mart&iacute;nez, portavoz del PP en el ayuntamiento de Bilbao, dijo aquello de &laquo;no es normal que tengamos calles en Bilbao que se han convertido en guetos en los que no se pueda entrar, en las que no podamos entrar los bilba&iacute;nos&raquo; mientras se grababa tranquilamente en la calle del 2 de Mayo del barrio de San Francisco. Trataba de denunciar la precaria situaci&oacute;n laboral de los municipales ante lo que denomin&oacute; como una &ldquo;batalla campal&rdquo; de aficionados que apoyaban a la selecci&oacute;n marroqu&iacute; tras la victoria en la Copa &Aacute;frica. Le qued&oacute; un v&iacute;deo en el que demostraba que pod&iacute;a entrar a grabar sin problema incluso despu&eacute;s de decir lo contrario. Adem&aacute;s: &iquest;Con la frase &ldquo;en las que no podamos entrar los bilba&iacute;nos&rdquo; debemos entender que plantea que los ciudadanos de origen extranjero que viven y pagan impuestos en Bilbao no son bilba&iacute;nos? 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos asistiendo a la adopci&oacute;n paulatina de premisas y marcos te&oacute;ricos de la extrema derecha por parte de los cargos populares. No es un hecho aislado, sino una estrategia coordinada de deshumanizaci&oacute;n. Cuando la labor pol&iacute;tica sustituye la gesti&oacute;n p&uacute;blica por la estigmatizaci&oacute;n del migrante, no solo se erosiona la convivencia en municipios como Barakaldo o Bilbao, sino que se normaliza un discurso peligroso que acaba por materializarse en las calles (como pas&oacute; el verano pasado en Torre Pacheco o este verano en Ceuta). La responsabilidad institucional exige frenar esta deriva antes de que el da&ntilde;o a la cohesi&oacute;n social sea irreversible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jagoba Álvarez Ereño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/gastroenteritis-gran-reemplazo-discurso-migratorio-pp-examen_132_13476779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:45:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la gastroenteritis y el "Gran Reemplazo": el discurso migratorio del PP a examen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,PP - Partido Popular,Borja Sémper]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, pero ¿sobre qué bases?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pacto-frente-emergencia-climatica-bases_132_13476748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1d20f69-5b1c-42c2-85b0-d863dbb6ca31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2074y898.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, pero ¿sobre qué bases?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿No hay vuelta atrás? La evolución de los registros térmicos confirma que el margen para frenar el calentamiento global se reduce de forma crítica"</p></div><p class="article-text">
        El mes de junio de 2026 ha sido el tercero m&aacute;s caluroso registrado en el Estado espa&ntilde;ol, con una media 3,2&ordm;C por encima del promedio 1991-2020. A eso le sigui&oacute; julio con mayor temperatura de los medidos (+2,6&ordm;C sobre el mismo promedio). Este bimestre es el m&aacute;s caluroso de la historia y supera los anteriores r&eacute;cords de 2022 y 2025. Los cient&iacute;ficos alertan de que un potente fen&oacute;meno de El Ni&ntilde;o, que se espera para este oto&ntilde;o en su m&aacute;ximo exponente, podr&iacute;a elevar la temperatura media del planeta hasta rozar o superar los 1,7 &ordm;C en 2027 sobre los niveles preindustriales.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene una traducci&oacute;n clara en la pen&iacute;nsula. La Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (AEMET) califica julio de 2026 como el mes m&aacute;s c&aacute;lido de toda la serie hist&oacute;rica espa&ntilde;ola, empatado con julio de 2022. La temperatura media de la Espa&ntilde;a peninsular alcanz&oacute; los 25,7 &ordm;C, nada menos que 2,6 &ordm;C por encima del promedio de referencia de 1991-2020. Adem&aacute;s, ocho de los diez julios m&aacute;s c&aacute;lidos registrados en Espa&ntilde;a pertenecen ya al siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Un verano m&aacute;s, nos morimos de calor. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos disponibles del Sistema de Monitorizaci&oacute;n de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, en lo que va de a&ntilde;o han fallecido 5.444 personas por causas atribuibles a la temperatura. La mayor&iacute;a han tenido lugar durante el verano &ndash;937 en junio, 2.024 en julio y 1.301 en lo que va de agosto&ndash;. Un total de 297 personas han muerto en Euskadi en lo que va de verano por causas atribuibles al calor. Por edades, un 92% de los fallecidos ten&iacute;a m&aacute;s de 65 a&ntilde;os (un total de 273 muertes).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No hay vuelta atr&aacute;s? La evoluci&oacute;n de los registros t&eacute;rmicos confirma que el margen para frenar el calentamiento global se reduce de forma cr&iacute;tica. Si las previsiones sobre la intensidad de El Ni&ntilde;o se materializan, 2027 podr&iacute;a consolidar de manera permanente umbrales de aumento de temperatura sin precedentes hist&oacute;ricos, hasta convertir los 1,7 &ordm;C en una cifra que deje de pertenecer al terreno de las proyecciones para convertirse en una nueva referencia de la realidad clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de las altas temperaturas y de la falta de agua, han llegado los incendios forestales que, a mitad de agosto, ascienden a 290.000 en el sistema europeo de seguimiento EFFIS. Los datos provisionales de 2026 muestran que la gravedad de los incendios se ha adelantado y acelerado de forma dr&aacute;stica respecto a periodos equivalentes de a&ntilde;os anteriores, superando en ciertos tramos temporales el ritmo de destrucci&oacute;n de campa&ntilde;as hist&oacute;ricas previas.
    </p><p class="article-text">
        Para completar la situaci&oacute;n, distintas comunidades de la pen&iacute;nsula como Galicia, Cantabria, Euskadi, Asturias, La Rioja&hellip; han estado en situaci&oacute;n cr&iacute;tica por falta de agua. Hemos visto una vez m&aacute;s c&oacute;mo camiones cisternas trasportaban agua en diversas comunidades, que es el resultado inevitable de haber gestionado el agua bajo la falsa premisa de que es infinita. Es el caso, entre otros, del municipio vizca&iacute;no de Karrantza, que recibe hasta 300.000 litros diarios de agua en cisternas para garantizar el abastecimiento durante agosto, y tambi&eacute;n hay restricciones de uso en 21 municipios de Urdaibai y en varias localidades alavesas.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hemos visto de forma reiterada, como el verano pasado, al presidente del Gobierno espa&ntilde;ol, Pedro S&aacute;nchez, y a la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica, Sara Aagesen, hacer llamamientos a las fuerzas pol&iacute;ticas, instituciones y agentes sociales para forjar un gran Pacto de Estado frente a la Emergencia Clim&aacute;tica, con el fin de superar la confrontaci&oacute;n partidista ante fen&oacute;menos extremos como las olas de calor e incendios forestales. Hasta el momento, m&aacute;s de 250 organizaciones se han adherido ya al Pacto de Estado frente a la Emergencia Clim&aacute;tica que merece su felicitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, resulta dif&iacute;cil de entender que la postura de 250 organizaciones no vaya acompa&ntilde;ada de una reivindicaci&oacute;n igual de fuerte de mecanismos permanentes de participaci&oacute;n, mecanismos que est&aacute;n ausentes del Pacto. En el Estado espa&ntilde;ol ya se ha ensayado varias asambleas ciudadanas por el clima a nivel estatal &ndash;en Catalu&ntilde;a, Navarra, Baleares, pr&oacute;ximamente en Euskadi&hellip;, o en ciudades como Bilbao&ndash;, pero ninguna fue vinculante y sus recomendaciones no han tenido mucho recorrido. De hecho, el Observatorio de Sostenibilidad (OS) ha analizado el cumplimiento de las 172 recomendaciones ciudadanas en la Asamblea Ciudadana del Clima estatal desarrollada entre 2021 y 2022, y el resultado es el siguiente: el 10% de estas propuestas registran retrocesos, en el 42% no se ha producido ning&uacute;n avance y en el 43% de los casos se dan avances puntuales. Finalmente, se detecta un 4% progresos y tan solo en un 1% la recomendaci&oacute;n est&aacute; fase de cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el Pacto de Estado clim&aacute;tico sigue encallado en el mismo callej&oacute;n sin salida pol&iacute;tica &ndash;sin el respaldo del PP, sin mecanismos vinculantes, sostenido m&aacute;s por la adhesi&oacute;n de organizaciones que por un consenso real entre partidos&ndash;, se han quemado ya en el Estado espa&ntilde;ol m&aacute;s de 250.000 hect&aacute;reas este a&ntilde;o y sigue sin los recursos de prevenci&oacute;n necesarios. Por eso ha surgido, al margen de las grandes organizaciones, una petici&oacute;n ciudadana -Todos contra el Fuego- que exige, adem&aacute;s de ese Parlamento Ciudadano Clim&aacute;tico, redirigir las ayudas p&uacute;blicas hoy t&oacute;xicas para el medio ambiente hacia el pastoreo, la ganader&iacute;a extensiva y unas condiciones dignas para quienes producen lo que comemos, en lugar de sostener los modelos industriales que vac&iacute;an el territorio. Es exactamente el tipo de exigencia concreta y verificable que a los pactos institucionales les falta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n quiere que la ciencia marque el rumbo y quiere participar en las decisiones que afectan a su vida. Pedimos crear una asamblea ciudadana por sorteo con un consejo cient&iacute;fico de capacidad real, para que los objetivos del Pacto de Estado se fijen seg&uacute;n la evidencia y no seg&uacute;n la negociaci&oacute;n entre despachos&rdquo;. Llamamiento de &ldquo;Todos contra el fuego&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pacto-frente-emergencia-climatica-bases_132_13476748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:46:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, pero ¿sobre qué bases?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global,Pedro Sánchez,PP - Partido Popular,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perdiendo el norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/perdiendo-norte_132_13472501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55d570b4-8526-429f-b436-91de1684700f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058882.jpg" width="2754" height="1549" alt="Perdiendo el norte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿De dónde sale este cambio climático? ¿Y por qué se está acelerando tanto? Escriban esta palabra en su buscador de confianza: antropogénico"</p></div><p class="article-text">
        Perder la lluvia en los veranos del norte cant&aacute;brico es una cuesti&oacute;n no solo clim&aacute;tica y ecol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n cultural, social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. El clima est&aacute; cambiando, es un hecho que ya estamos en disposici&oacute;n de constatar incluso sin necesidad de conocimientos cient&iacute;ficos. Casi no nieva, las sequ&iacute;as son m&aacute;s largas y las temperaturas mucho m&aacute;s elevadas. Estos cambios impactan directamente en glaciares (miren hacia Nepal), manantiales y r&iacute;os (miren hacia Europa), en bosques (miren c&oacute;mo arden), en montes (miren c&oacute;mo se desliza la tierra), en pastos (miren c&oacute;mo pierden producci&oacute;n), en jardines (este a&ntilde;o se lleva el amarillo paja)&hellip; Hoy incluso presenciamos c&oacute;mo los incendios afectan con m&aacute;s gravedad a especies arb&oacute;reas tradicionalmente resistentes al fuego como robledales y hayedos.
    </p><p class="article-text">
        Todo bicho viviente, nosotros somos uno, estamos sufriendo alteraciones. Unos bichos vivientes ir&aacute;n desapareciendo, otros se ir&aacute;n transformando y adaptando y otros (que a&uacute;n no conocemos) ir&aacute;n apareciendo. Esto es lo habitual en la vida del planeta, durante 4.500 millones de a&ntilde;os de cambios. Veremos cambiar nuestros paisajes, caminando hacia el desierto y hacia temperaturas que podr&iacute;an perfectamente hacer inhabitables algunos territorios durante el verano. Se hablaba de la posibilidad de alcanzar 50&deg;C estivales en algunos territorios para 2050, ahora ya se habla de 2035. &iquest;De d&oacute;nde sale este cambio clim&aacute;tico? &iquest;Y por qu&eacute; se est&aacute; acelerando tanto? Escriban esta palabra en su buscador de confianza: antropog&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Por poner un ejemplo (cada cual que lo adapte a su territorio). &iquest;Se imaginan lo que culturalmente supondr&iacute;a en el imaginario vasco la p&eacute;rdida de los robledales? &iquest;La posibilidad de perder el roble? Gernika, Aralar, Izki&hellip; El roble es un s&iacute;mbolo identitario aqu&iacute;, con todo lo que ello implica. Hace poco le comentaba a un concejal de un ayuntamiento vasco la posibilidad de poner algarrobos en las zonas de menor altitud (sin heladas) para reforestar. La cara que puso era todo un poema... Y es que geolog&iacute;a, ecolog&iacute;a, biolog&iacute;a&hellip; no saben de fronteras pol&iacute;ticas, ni culturas, ni idiomas. Eso s&iacute;, de f&iacute;sica y qu&iacute;mica saben un rato largo, 4.500 millones de a&ntilde;os de experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, son los ecosistemas del holoceno (estabilidad clim&aacute;tica) los que durante los &uacute;ltimos 11.700 a&ntilde;os han sostenido y definido cada cultura, cada modo de vida, cada forma de construir, cada t&eacute;cnica agr&iacute;cola, cada dieta alimenticia, cada econom&iacute;a, cada idioma, cada dialecto, cada plan de gesti&oacute;n com&uacute;n e individual&hellip; Las culturas futuras las definir&aacute;n los ecosistemas en los que puedan habitar. Y si son desiertos viviremos en casas semienterradas o en cuevas adaptadas. Los m&aacute;s afortunados construir&aacute;n una 'passive house' con aislamiento 'ecopremium'. Quiz&aacute;s los baserris terminen todos vestidos de blanco ibicenco o grana&iacute;no o castuerano. Y es que los entornos naturales, los ecosistemas, determinan la cultura de cada territorio ayer, hoy y siempre. Esto no va a cambiar, es f&iacute;sicamente imposible. Todo bicho viviente tiene tres opciones vitales: adaptarse al entorno, emigrar o perecer.
    </p><p class="article-text">
        Cabe la posibilidad que se construyan casas semienterradas y sean a la vez centros de datos o los centros de datos semienterrados sean a la vez espacios habitados. Y cabe la posibilidad tambi&eacute;n que el contacto de sus habitantes con el aire libre sea muy bajo durante el d&iacute;a porque no habr&aacute; aventurero que salga a pasear a 45-50&deg;C. Y es que ahora por el norte comenzamos a entender la raz&oacute;n por la que en algunos territorios del sur se es menos productivo (en teor&iacute;a), pues trabajar a 40&deg;C rinde menos que trabajar a 25. Esto nos sucede a vegetales, animales, humanos (animales <em>sapiens</em>), herramientas, m&aacute;quinas e infraestructuras. Bajo cambios bruscos de condiciones clim&aacute;ticas la capacidad de trabajo, como concepto f&iacute;sico-energ&eacute;tico, disminuye o se detiene. Es f&iacute;sica, no ideolog&iacute;a. No hace falta que me tengan confianza, a los hechos que todos hemos visto y sentido me remito. Si la temperatura media global alcanza los 2&deg;C (apuntar que el con el fen&oacute;meno El Ni&ntilde;o 2026-2027 tendemos a ello) nos podr&iacute;amos encontrar ya en 2027 d&iacute;as con temperaturas de 50&deg;C. A 50&deg;C las funciones vitales de un cuerpo humano joven en forma pueden detenerse. Y no ser&iacute;a un episodio ex&oacute;tico, ser&iacute;a algo perfectamente viable. Si esto le sucede a un cuerpo joven en forma imaginen a los cuerpos de reci&eacute;n nacidos, o de personas mayores o de personas con alguna enfermedad. En el Estado, solamente la suma de los mayores de 60 a&ntilde;os m&aacute;s los menores de 5 a&ntilde;os representan 30% de la poblaci&oacute;n. Pondr&iacute;amos en riesgo a 15 millones de personas, uno de cada 3-4 habitantes ser&iacute;a un perfil de riesgo. Apuntar que, estad&iacute;sticamente, lo m&aacute;s probable es que usted conozca a alguna de estas personas. 
    </p><p class="article-text">
        El clima define mucho las formas de vida, las condiciona f&iacute;sica y directamente. Ha sido curioso c&oacute;mo durante este verano se ven muchas m&aacute;s personas saliendo a la calle en las ciudades. Las olas de calor han mantenido a muchas personas en el norte encerradas en casa durante el d&iacute;a, entre las 10h y las 20h, con las persianas bajadas a cal y canto, con la luz encendida en pleno d&iacute;a. Podr&iacute;amos hablar de la factura energ&eacute;tica, pero las bombillas no son nuestro mayor problema energ&eacute;tico. La factura preocupante ser&iacute;a la de los enchufes (la fuerza en t&eacute;rminos el&eacute;ctricos) que alimentar&iacute;an el aire acondicionado, un sistema de refrigeraci&oacute;n a&uacute;n no tan extendido en las viviendas del norte aunque ya s&iacute; en hoteles, restaurantes y bares. Aunque de momento, la mayor&iacute;a de las personas no tenemos aire acondicionado. El asunto es que nuestras viviendas no est&aacute;n construidas para soportar estos calores. Y, quien m&aacute;s quien menos, sale a la calle a refrescarse un rato, a sentir que el verano no se le escapa con el trasero &lsquo;sudao&rsquo; incrustado en el sof&aacute;. Esto a ratos me daba la gustosa sensaci&oacute;n de una vuelta a la vida en las calles de las ciudades y no me refiero precisamente a calles llenas de turistas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy adem&aacute;s muchas personas salen a los parques a aliviarse del calor, incluso durante el d&iacute;a, por no tener posibilidades econ&oacute;micas de refrescarse en casa. Multitud de im&aacute;genes estamos viendo este verano de personas ba&ntilde;&aacute;ndose en estanques y usando para refrescarse esos chorros de agua que salen peri&oacute;dicamente de un suelo hormigonado con luces de colores. De hecho, durante el mes de julio, en alguna ciudad alemana hemos visto a la polic&iacute;a usar las tanquetas, que habitualmente sueltan potentes chorros de agua para reprimir manifestantes, con difusores para que livianamente caigan las gotas a modo de lluvia refrescando a las personas. Maravilloso. Ser&iacute;a interesante y muy de agradecer observar realizando estas actividades a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. En este sentido podr&iacute;amos hacer una reflexi&oacute;n que en estos tiempos viene muy al caso. &iquest;Necesitamos herramientas para la guerra o necesitamos herramientas para cuidar de los h&aacute;bitats naturales y de los seres humanos? En estos tiempos &iquest;es m&aacute;s necesario un zapador que analice el terreno para la voladura de un puente o un especialista en incendios de la UME? Porque &iquest;qu&eacute; podr&iacute;amos defender mediante armas b&eacute;licas si lo que queda a defender ya ha ardido? &iquest;Est&aacute;n las AAPP repartiendo proporcionalmente energ&iacute;as y recursos? &iquest;Por qu&eacute; no hay un pacto de Estado total en lo que se refiere a la emergencia clim&aacute;tica?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La economía de la deuda, sumada a la economía industrial e intensiva, sumada a la economía del turismo, son los pilares del plan económico español iniciado en la década de los 60 del siglo XX. Aquel plan es hoy más obsoleto que un tamagochi en la era digital</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pareciera que la econom&iacute;a de las AAPP no camina a la par de lo que sucede fuera del balance contable. Es l&oacute;gico si solo se mide la econom&iacute;a en euros, toneladas de producci&oacute;n y crecimiento del PIB. Pero &iquest;qu&eacute; importa el crecimiento del PIB si las 35-40-50-60-70 horas semanales de trabajo no dan para alquilar un pisito, alimentarse dignamente y poder descansar con un m&iacute;nimo de confort? &iquest;Qu&eacute; importan los euros de la exportaci&oacute;n agroalimentaria si estamos deshidratando el territorio que nos permite producir esa alimentaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; importan las toneladas producidas si a&ntilde;os despu&eacute;s no queda ni una estela de fertilidad en la tierra? El libro contable de las AAPP est&aacute; alejado de realidades f&iacute;sicas b&aacute;sicas que hoy se est&aacute;n haciendo presentes en forma de eventos meteorol&oacute;gicos y geol&oacute;gicos extremos. Parece que se nos ha olvidado aceptar y adaptarnos a las realidades f&iacute;sicas que nos permiten vivir en este planeta. De hecho, hay quien las niega. Y bueno, puede decir usted que el agua no moja, e incluso alguien puede llegar a creerle y darle la raz&oacute;n. Pero ay, amigo, el d&iacute;a que llueve, uno se moja.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de la deuda, sumada a la econom&iacute;a industrial e intensiva, sumada a la econom&iacute;a del turismo, son los pilares del plan econ&oacute;mico espa&ntilde;ol iniciado en la d&eacute;cada de los 60 del siglo XX. Aquel plan es hoy m&aacute;s obsoleto que un tamagochi en la era digital, que el &lsquo;Quince a&ntilde;os tiene mi amor&rsquo; del D&uacute;o Din&aacute;mico o que aquella recomendaci&oacute;n/amenaza de que la masturbaci&oacute;n produc&iacute;a ceguera. Ese plan en cuesti&oacute;n hoy es estructuralmente intensivo en lo destructivo, de &eacute;tica ausente, de enfermedad f&iacute;sica y mental latente, de irresponsabilidad presente y cuya posibilidad de supervivencia no es siquiera contemplada, por ser inexistente. Un plan que ha perdido el norte racional, moral y f&iacute;sico y que, en consecuencia, est&aacute; consiguiendo que perdamos otros nortes: el ecol&oacute;gico, el cultural, el social, el pol&iacute;tico y el econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por su atenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Markos Gamboa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/perdiendo-norte_132_13472501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perdiendo el norte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pupa le hace al bien común el ciclo electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pupa-le-comun-ciclo-electoral_132_13467374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d407eb5-35b8-4641-a611-415de658f175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x936y409.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pupa le hace al bien común el ciclo electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La razón de fondo no es técnica, es de cálculo electoral: una parte de la ciudadanía ha interiorizado el coche privado como un derecho casi constitucional, y cualquier medida que roce ese derecho inexistente se paga en las urnas"</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha metido el freno de mano a la siguiente fase de la Zona de Bajas Emisiones. No ha dicho que renuncia a ella, eso ser&iacute;a pol&iacute;ticamente inc&oacute;modo de admitir en la ciudad que fue Green Capital, pero la ha aplazado, diluido, metido en un caj&oacute;n a la espera de tiempos m&aacute;s propicios. Y los tiempos m&aacute;s propicios, da la casualidad, nunca coinciden con los diez meses que quedan para las elecciones municipales.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n de fondo no es t&eacute;cnica, es de c&aacute;lculo electoral: una parte de la ciudadan&iacute;a ha interiorizado el coche privado como un derecho casi constitucional, y cualquier medida que roce ese derecho inexistente se paga en las urnas. Frente a eso, la calidad del aire, el ruido o la salud p&uacute;blica pesan menos porque son da&ntilde;os difusos, lentos, que no se sienten en el cuerpo el mismo d&iacute;a que se respira mal. Gobernar para el bien com&uacute;n exige, precisamente, defender lo que no grita tan fuerte como el bocinazo de quien no quiere ceder ni un carril. Cuando ese c&aacute;lculo se impone, gana el ciclo electoral y pierde la ciudad entera, tambi&eacute;n quienes hoy celebran el frenazo.
    </p><p class="article-text">
        El PP ha salido a aplaudir el aplazamiento apelando a que Vitoria-Gasteiz ya cumple los par&aacute;metros de calidad del aire. Es un argumento hecho de trampa y de letra peque&ntilde;a. Los l&iacute;mites que marca la directiva europea no son un est&aacute;ndar cient&iacute;fico neutro: son el resultado de a&ntilde;os de negociaci&oacute;n en los que la industria del autom&oacute;vil y los lobbies petroleros han tenido un asiento en la mesa que la salud p&uacute;blica no siempre ha tenido. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud lo dice con claridad desde que actualiz&oacute; sus gu&iacute;as: los niveles que Europa tolera como legales duplican o triplican, seg&uacute;n el contaminante, los que la evidencia cient&iacute;fica considera seguros para la salud. Que una ciudad est&eacute; por debajo del l&iacute;mite legal no significa que su aire no siga enfermando a quien lo respira, especialmente a la infancia, a las personas mayores y a quienes ya conviven con patolog&iacute;as respiratorias o cardiovasculares. Escudarse en la directiva europea para no avanzar es escudarse en el techo m&aacute;s bajo posible cuando la ciencia pide otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Y hay un contaminante que ese debate deja sistem&aacute;ticamente fuera de la conversaci&oacute;n: el ruido del tr&aacute;fico. No aparece en los mapas de calidad del aire, no tiene el mismo protagonismo medi&aacute;tico que el CO2 o las part&iacute;culas en suspensi&oacute;n, pero la propia OMS lo cataloga como una de las principales causas ambientales de enfermedad en Europa, vinculado a trastornos del sue&ntilde;o, hipertensi&oacute;n, estr&eacute;s cr&oacute;nico y hasta a un mayor riesgo cardiovascular. Una ciudad que reduce el tr&aacute;fico motorizado no solo limpia el aire: tambi&eacute;n le devuelve el silencio a quien vive junto a una calle con tr&aacute;fico intenso, algo que rara vez entra en el argumentario de quienes defienden aplazar la ZBE.
    </p><p class="article-text">
        Y conviene no perder de vista la escala mayor del problema. La ZBE no es solo un instrumento de salud p&uacute;blica local: es una de las pocas palancas concretas que un ayuntamiento tiene para mitigar el cambio clim&aacute;tico que decimos sufrir. Llevamos a&ntilde;os de cumbres, declaraciones institucionales de emergencia clim&aacute;tica y discursos que se llenan la boca con la crisis clim&aacute;tica, pero cuando toca traducir esa ret&oacute;rica en una decisi&oacute;n que roza la vida cotidiana, c&oacute;mo se mueve la gente, qu&eacute; calle usa, si aparca o no aparca, la convicci&oacute;n se evapora. El tr&aacute;fico motorizado sigue siendo una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero de cualquier ciudad, y cada fase de la ZBE que se aplaza es, literalmente, m&aacute;s CO2 que se sigue emitiendo mientras se posterga la decisi&oacute;n un a&ntilde;o, dos, hasta que pasen las elecciones. Ninguna declaraci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica aprobada en pleno resiste el contraste con la comodidad de no incomodar a nadie antes de una cita electoral. O se gobierna con la coherencia de aplicar lo que se firma en las cumbres y se vota en los plenos, o se admite que la emergencia clim&aacute;tica es, para una parte de la clase pol&iacute;tica, papel mojado que se saca cuando conviene y se guarda en el caj&oacute;n cuando aprieta.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de todo esto late una idea vieja que se resiste a morir: que el protagonismo de la calle le pertenece al coche, y que ceder espacio a las personas con aceras m&aacute;s anchas, plazas donde sentarse, calles donde pasear sin esquivar retrovisores, es un lujo que la ciudad no se puede permitir mientras no est&eacute; &ldquo;resuelto&rdquo; el tr&aacute;fico. Es exactamente al rev&eacute;s. Una calle pensada para las personas es una calle donde apetece parar, mirar un escaparate, sentarse en una terraza. El comercio y la hosteler&iacute;a que temen la peatonalizaci&oacute;n arrastran una percepci&oacute;n equivocada: desde dentro de un coche no se consume nada, solo se pasa de largo. Y cuando el espacio p&uacute;blico es hostil para caminar, quien tiene coche no elige la calle comercial de proximidad, elige el centro comercial de la periferia, con su aparcamiento gratuito y su climatizaci&oacute;n. Los datos de decenas de ciudades europeas que han peatonalizado sus centros lo confirman una y otra vez: el peque&ntilde;o comercio no muere por la peatonalizaci&oacute;n, muere por la falta de ella.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto no es neutro porque quien m&aacute;s sufre la mala calidad del aire y el ruido no es quien tiene coche y garaje, sino quien vive en los barrios con m&aacute;s tr&aacute;fico de paso y menos zonas verdes, quien no puede permitirse mudarse ni insonorizar sus ventanas. Defender la ZBE no es una excentricidad de sensibilidad ecologista desconectada de la vida real: es una pol&iacute;tica de justicia social y de salud p&uacute;blica que protege, sobre todo, a quienes menos margen tienen para protegerse por s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Aplazar la siguiente fase de la ZBE a las puertas de un proceso electoral no es prudencia pol&iacute;tica, es la confirmaci&oacute;n de que el bien com&uacute;n solo se defiende cuando no cuesta votos. Y ese es exactamente el problema: las pol&iacute;ticas que de verdad transforman una ciudad (las que limpian el aire, bajan el ruido y devuelven la calle a quien la habita) casi nunca son populares el d&iacute;a que se anuncian, y siempre lo son unos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando ya es demasiado tarde para que se las atribuya quien tuvo el valor de aprobarlas. Gobernar con la vista puesta en la siguiente encuesta y no en el presente ni en la siguiente generaci&oacute;n es, quiz&aacute;s, la forma m&aacute;s silenciosa y m&aacute;s eficaz de hacerle pupa al bien com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Macazaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/pupa-le-comun-ciclo-electoral_132_13467374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 19:46:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué pupa le hace al bien común el ciclo electoral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Ayuntamiento de Vitoria,Maider Etxebarria,zona de bajas emisiones,Álava]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apurando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/apurando_132_13463189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9374ef1-7dc6-4ba6-9529-f784454af672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apurando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La plenitud con la que hemos tratado de vivir estos días de descanso, la que siempre perseguimos a lo largo de nuestra vida, más que en las vacaciones del verano que ya están concluyendo, suele estar en los veranos de la infancia"</p></div><p class="article-text">
        a Miguel Holgado, in memoriam.
    </p><p class="article-text">
        El mes de agosto suele ser un mes de noches borrosas y h&uacute;medas y de d&iacute;as de bochorno y pesadez. El cielo, en estos d&iacute;as, por la noche, todav&iacute;a es borroso, desva&iacute;do, desfibrado. Las noches a&uacute;n son l&aacute;nguidas, pero en el fondo del fondo, aunque procuramos no darnos por aludidos, ya se comienza a percibir un no s&eacute; qu&eacute; oto&ntilde;al muy vago en el aire. Ya hemos llegado a los &uacute;ltimos d&iacute;as de este mes.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a empieza a decaer. Los ba&ntilde;os en el mar, los viajes trasatl&aacute;nticos, los paseos en bicicleta por acantilados que bordean playas casi inaccesibles, en definitiva todo lo que habitamos verano tras verano est&aacute; a punto de desaparecer de nuestras vidas. En muchas localidades costeras, por ejemplo, ya se comienza a ver veleros amarrados a la d&aacute;rsena, con el foque enrollado, plegada la vela sobre la botavara, cubiertos con la capota y cerrado el tambucho del camarote. Todo lo que hemos deseado de las vacaciones ya ha sucedido, si es que ha sucedido, y ya estamos apurando las sobras, la propina, las horas &uacute;ltimas del descuento vacacional.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de las poblaciones las fiestas patronales han concluido y en la resaca de los d&iacute;as vividos las personas, ahora, comenzamos a preparar el viaje de regreso a los domicilios habituales. Cuesta creer que las vacaciones est&eacute;n llegando a su fin. El tiempo siempre nos devuelve a nuestras obligaciones laborales y los pobres, con la habitual resignaci&oacute;n de quienes apenas elegimos c&oacute;mo sobrevivir, nos sentamos en la terraza de los bares para fumar un cigarrillo tras otro y apurar un vino mientras nos vamos notificando los quehaceres que nos aguardan.
    </p><p class="article-text">
        La plenitud con la que hemos tratado de vivir estos d&iacute;as de descanso, la que siempre perseguimos a lo largo de nuestra vida, m&aacute;s que en las vacaciones del verano que ya est&aacute;n concluyendo, suele estar en los veranos de la infancia. Sobre todo si los padres han tenido la delicadeza de procurarnos unas vacaciones en alguna playa no demasiada atestada de turistas alcoholizados o en alg&uacute;n pueblo de r&iacute;o caudaloso, altos &aacute;lamos en sus riberas, iglesia con un campanario repleto de nidos de cig&uuml;e&ntilde;as y unas fiestas patronales con desfile de carrozas, verbena en la plaza y c&aacute;lidas noches estrelladas.
    </p><p class="article-text">
        Luego, con un poco de suerte, la plenitud la encontramos, por momentos, solo por momentos, en alguna relaci&oacute;n amorosa, en una lucrativa operaci&oacute;n burs&aacute;til, en un plato de fabes con almejas o en una de esas luminosas amistades que tanto se asemejan a los d&iacute;as del verano de la infancia...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/apurando_132_13463189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 19:46:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apurando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Playas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Whitechapel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/whitechapel_132_13458399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0a37142-19d7-43a9-a924-806c5252b8b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x756y837.jpg" width="1200" height="675" alt="Whitechapel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Convivir no significa aplaudirlo todo. Eso no sería tolerancia. Sería indiferencia"</p></div><p class="article-text">
        Una amiga dice que tengo una especie de TOC para viajar. Yo pienso que seguro para m&aacute;s cosas. Lo llamo con esa ligereza y frivolidad con la que hemos terminado llamando TOC a comprobar dos veces si cerramos la puerta, man&iacute;a a una costumbre y trauma a un mal martes. Mal llamado o bien llamado, qui&eacute;n sabe. Yo ya no s&eacute; muy bien en qu&eacute; clasificaci&oacute;n ando. Casi seguro que alguna me corresponde y de las irreversibles.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que cuando regreso a una ciudad no busco un lugar nuevo. Vuelvo. A la misma zona. A las mismas calles. Si puedo, casi a la misma esquina.
    </p><p class="article-text">
        Me ocurre en muchos lugares, pero Londres fue quien me descubri&oacute; la man&iacute;a. La primera vez que fui me hosped&eacute; en Whitechapel y desde entonces, cuando regreso, vuelvo all&iacute; a pasar las noches.
    </p><p class="article-text">
        Ya s&eacute; que Londres es inmensa. Que tiene barrios de postal, hoteles desde cuyas ventanas parece que el T&aacute;mesis ha sido colocado expresamente para el hu&eacute;sped, calles elegantes, jardines perfectos y lugares mucho m&aacute;s c&eacute;ntricos donde una podr&iacute;a desayunar sinti&eacute;ndose protagonista de una pel&iacute;cula inglesa.
    </p><p class="article-text">
        Pero yo vuelvo a Whitechapel. Por romanticismo. Por costumbre. Por fijaci&oacute;n. O quiz&aacute; porque algunas ciudades son demasiado grandes para quererlas enteras y necesitamos empezar queriendo una esquina.
    </p><p class="article-text">
        Whitechapel tiene adem&aacute;s la mala suerte de ser conocida por un hombre que asesinaba mujeres. Jack el Destripador consigui&oacute; que m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s muchos recorran estas calles buscando fantasmas. A m&iacute; siempre me ha parecido una injusticia que cinco mujeres asesinadas acabaran convertidas en decorado tur&iacute;stico y que el asesino, cuyo nombre ni siquiera conocemos, consiguiera quedarse con la leyenda.
    </p><p class="article-text">
        Pero Whitechapel estaba aqu&iacute; antes que &eacute;l. Y continu&oacute; despu&eacute;s. Llegaron durante generaciones quienes aterrizaban en Londres con m&aacute;s necesidad que equipaje. Jud&iacute;os que hu&iacute;an de la persecuci&oacute;n nazi, irlandeses, bengal&iacute;es, afganas, palestinos, indios y tantos otros fueron dejando idiomas, comercios, cocinas, templos y nostalgias en este pedazo del East End. 
    </p><p class="article-text">
        La geopol&iacute;tica es una palabra elegante para algunas cosas terribles. Cerca de ah&iacute; se fund&iacute;an campanas; de la hist&oacute;rica Whitechapel Bell Foundry salieron algunas que acabar&iacute;an sonando muy lejos de estas calles. El barrio siempre tuvo algo de eso: fabricar cosas capaces de viajar m&aacute;s lejos que quienes las hicieron.
    </p><p class="article-text">
        Basta caminar por all&iacute; para entender que las fronteras son una invenci&oacute;n bastante m&aacute;s ordenada que la humanidad. Whitechapel huele. Y eso es un elogio.
    </p><p class="article-text">
        Huele a especias, a fruta, a aceite, a comida que una no sabe nombrar. Los puestos se desparraman por la calle con vestidos indios, telas, tel&eacute;fonos, cachivaches, verduras, maletas y objetos cuya utilidad desconoces hasta que alguien consigue convencerte de que llevabas toda la vida necesit&aacute;ndolos.
    </p><p class="article-text">
        Hay hiyabs.
    </p><p class="article-text">
        Hay abayas.
    </p><p class="article-text">
        Hay hombres saliendo de la mezquita.
    </p><p class="article-text">
        Hay trabajadoras que hablan un ingl&eacute;s que Londres ha aprendido a pronunciar con cien acentos.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchachas nacidas all&iacute; cuyos padres nacieron all&aacute; y que probablemente est&eacute;n cansados de que alguien les pregunte de d&oacute;nde son <em>realmente</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y hay regateo.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; entro yo.
    </p><p class="article-text">
        Me encanta.
    </p><p class="article-text">
        Pregunto cu&aacute;nto cuesta algo que seguramente no necesito. Me dicen una cantidad. Pongo cara de haber sido personalmente traicionada. Ofrezco otra que considero una obra maestra de la negociaci&oacute;n internacional. El vendedor se lleva la mano al pecho como si mi propuesta fuera a arruinar a tres generaciones de su familia.
    </p><p class="article-text">
        Nos miramos.
    </p><p class="article-text">
        Sonre&iacute;mos.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente salgo triunfante con mi cachivache.
    </p><p class="article-text">
        Durante cinco minutos camino convencida de haber derrotado al capitalismo mundial. &Eacute;l probablemente se queda pensando que acaba de vender por quince libras algo que val&iacute;a siete. Los dos felices. Eso tambi&eacute;n es convivencia.
    </p><p class="article-text">
        No la que aparece en los discursos, sino la peque&ntilde;a: negociar, rozarse, molestarse, aprender d&oacute;nde comprar el pan, reconocer a la mujer del puesto, saber qu&eacute; calle tomar cuando llueve, descubrir qu&eacute; esquina evitar de madrugada.
    </p><p class="article-text">
        Camino desde Whitechapel hacia la Torre de Londres con esa absurda seguridad con la que una atraviesa el barrio donde naci&oacute;. Doblo una calle antes de pensarla. Reconozco fachadas. S&eacute; hacia d&oacute;nde queda el r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        No soy de all&iacute;. Y, sin embargo, durante unas horas mi cuerpo cree que s&iacute;. Me gusta esa sensaci&oacute;n. Hacer m&iacute;o un lugar sin poseerlo. Quiz&aacute; pertenecer sea precisamente eso. No tener escrituras. Tener memoria. Saber d&oacute;nde doblar. Reconocer un olor. Echar de menos una calle. Unas miradas, una amabilidad aut&oacute;ctona, sonrisas, tambi&eacute;n titubeos. All&iacute; Londres es profundamente londinense precisamente porque parece venir de todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Tiene algo de zoco de T&aacute;nger, algo de mercado de Delhi, algo del olor de El Cairo y algo irrepetiblemente brit&aacute;nico: ese autob&uacute;s rojo que atraviesa tranquilamente la mezcla como si llevara siglos sabiendo que una ciudad consiste precisamente en esto. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no debemos idealizarlo. La diversidad queda preciosa escrita en una taza. Vivirla es bastante m&aacute;s dif&iacute;cil. No todo lo diferente es bueno por el hecho de ser diferente. No toda tradici&oacute;n merece respeto s&oacute;lo porque sea antigua.
    </p><p class="article-text">
        Hay costumbres que enriquecen y costumbres que someten. Hay creencias que consuelan y creencias utilizadas para vigilar el cuerpo, la sexualidad o la libertad de otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Puedo fascinarme ante una tela, una comida, una lengua o una ceremonia y rechazar al mismo tiempo cualquier norma religiosa o moral &mdash;se llame shar&iacute;a, dogma cristiano o de cualquier otra manera&mdash; que pretenda decidir c&oacute;mo debe vivir una mujer o qu&eacute; libertad merece una persona.
    </p><p class="article-text">
        Convivir no significa aplaudirlo todo. Eso no ser&iacute;a tolerancia. Ser&iacute;a indiferencia. Hay seres humanos vagando durante a&ntilde;os porque nacieron en el lado equivocado de una frontera. Ni&ntilde;os que aprenden antes el nombre de un misil que el de un &aacute;rbol. Familias enteras convertidas en cifras porque dos pueblos, dos gobiernos, dos religiones o dos potencias decidieron que un pedazo de tierra vale m&aacute;s que quienes caminan sobre ella.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez lo m&iacute;o no sea una man&iacute;a, quiz&aacute; sea una manera de domesticar la inmensidad. El mundo es demasiado grande. Por eso hacemos nuestros algunos lugares. Convivir no significa pensar igual. Significa algo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil: reconocer la misma dignidad en quien piensa distinto.
    </p><p class="article-text">
        Defender su derecho a ser diferente y nuestro derecho a discutir esa diferencia. Tal vez por eso sigo volviendo a Whitechapel. Porque en unas pocas calles encuentro una versi&oacute;n imperfecta del mundo. No una postal multicultural. El mundo tal como es. Ruidoso. Contradictorio. Hermoso algunas veces. Inc&oacute;modo otras. Con prejuicios, desigualdades y heridas. Quiz&aacute; el mundo, si alg&uacute;n d&iacute;a aprende a salvarse de nosotros mismos, tendr&aacute; que empezar exactamente ah&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/whitechapel_132_13458399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 19:46:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Whitechapel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres,Diversidad cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incendios, cabras y cabrones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/incendios-cabras-cabrones_132_13455179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f2bcdb8-8b33-4beb-aae8-a6dd89f72dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incendios, cabras y cabrones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El tema de los incendios es complejo y no se puede abordar con simpleza, ya que tiene muchas aristas y que requeriría una reflexión profunda, multidisciplinar y diversa, ya que la gran biodiversidad del medio natural y poblacional que nos rodea exigiría respuestas adaptadas a las distintas realidades y no una receta universal"</p></div><p class="article-text">
        Asistimos desolados, casi cada d&iacute;a, al ver como una gran parte de nuestro &ldquo;Para&iacute;so Terrenal&rdquo; se est&aacute; convirtiendo en un &ldquo;Infierno Descomunal&rdquo;, debido a los virulentos incendios que nos asolan. Todo ello en el marco de un cambio clim&aacute;tico galopante, que nos hace m&aacute;s vulnerables e indefensos. Cada a&ntilde;o se baten r&eacute;cords de superficie arrasada de nuestro medio natural, desplazando y afectando gravemente las vidas y patrimonios de nuestros vecinos. Cada vez m&aacute;s cuantiosos y da&ntilde;inos. Y el fen&oacute;meno alcanza dimensiones planetarias, con fen&oacute;menos igualmente catastr&oacute;ficos. Es evidente que el tema nos ata&ntilde;e a todos, aunque en esta ocasi&oacute;n no seamos directamente los afectados. 
    </p><p class="article-text">
        Ante estas cat&aacute;strofes, observamos im&aacute;genes de valerosos combatientes de las llamas y medios de extinci&oacute;n que se juegan el pellejo y a veces lo pierden para sofocarlos. Tambi&eacute;n repeinados dirigentes con impolutos chalecos de campa&ntilde;a que parecen dirigir las operaciones de extinci&oacute;n y a los que no se les ve el pelo en estos menesteres en otros momentos del a&ntilde;o. Desde los medios de comunicaci&oacute;n, se nos ofrecen balances de da&ntilde;os, im&aacute;genes desoladoras, y opiniones fragmentarias y anecd&oacute;ticas de supuestos expertos forestales que nos dan recetas para acabar con la plaga que nos asola: &ldquo;hay que limpiar el bosque&rdquo;, &ldquo;los incendios se apagan en invierno&rdquo;, &ldquo;el abandono de la zona rural&rdquo;&hellip;etc . Frases que se repiten como mantras publicitarios y que van calando en la opini&oacute;n p&uacute;blica, cuya inmensa mayor&iacute;a desconoce los aspectos m&aacute;s elementales de la realidad natural y sus din&aacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        El tema de los incendios es complejo y no se puede abordar con esa simpleza, ya que tiene muchas aristas y que requerir&iacute;a una reflexi&oacute;n profunda, multidisciplinar y diversa, ya que la gran biodiversidad del medio natural y poblacional que nos rodea exigir&iacute;a respuestas adaptadas a las distintas realidades y no una receta universal. Y tras estas reflexiones (que s&iacute; se deber&iacute;an elaborar &ldquo;en invierno&rdquo; para poder anticiparse a los pr&oacute;ximos desastres) deber&iacute;a culminarse con un gran Pacto de Estado sobre el tema. Nos va la vida en ello. Van aqu&iacute; algunas pinceladas de aspectos que me llaman la atenci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.-Los incendios</strong>: Para atajar cualquier problema, el sentido com&uacute;n nos lleva a preguntarnos sobre la causa de los mismos, para que los remedios vayan destinados directamente al origen de los males. Todas las estad&iacute;sticas apuntan a que la inmensa mayor&iacute;a de los incendios son debidos a causas directas atribuibles a actividades humanas, a veces malintencionadas y otras irresponsables o accidentales. Las causas naturales explicar&iacute;an un tanto por ciento reducido de los mismos. Dif&iacute;cilmente la casualidad va a hacer que se produzcan focos numerosos y simult&aacute;neos en el territorio (siempre me viene a la cabeza aquellos c&eacute;lebres dirigentes pol&iacute;ticos a los que siempre les tocaba la loter&iacute;a. Como dice la canci&oacute;n &ldquo;es caprichoso el azar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; poco se habla de los or&iacute;genes de los incendios, a veces hay que leer entre l&iacute;neas para confirmar las sospechas que te rondan. Se habla de incendio &ldquo;intencionado&rdquo; para los provocados por los peligrosos pir&oacute;manos. Deber&iacute;an considerarse &ldquo;malintencionados&rdquo; y dar noticias de los autores, aut&eacute;nticos &ldquo;terroristas ambientales&rdquo;. Como se hace en otros casos de terrorismo pol&iacute;tico o de g&eacute;nero: revelando claramente la identidad y supuesta motivaci&oacute;n personal o corporativista de estos individuos. Con fines claramente de concienciaci&oacute;n p&uacute;blica y aviso a navegantes. La investigaci&oacute;n y prevenci&oacute;n de estos sucesos debiera ser prioritaria. La legislaci&oacute;n ejemplarizante y si es necesario reformada para atajar estas conductas tan da&ntilde;inas.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las conductas negligentes, irresponsables o accidentales, debi&eacute;ramos sacar las oportunas conclusiones para prevenir y evitar la repetici&oacute;n de las mismas y exigir las responsabilidades que correspondan. Detener actividades peligrosas que puedan derivar en incendios, tomar medidas de seguridad en determinadas circunstancias y ser extremadamente prudentes en nuestro comportamiento. A estas dos casu&iacute;sticas comentadas parecen responder los recientes y descomunales incendios de &Aacute;vila, Madrid, Riglos y vaya usted a saber cu&aacute;ntos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Actuar sobre estas negligencias de origen humano y reducirlas al m&iacute;nimo permitir&iacute;a minimizar los da&ntilde;os materiales y las vidas humanas afectadas y concentrar los esfuerzos para sofocar los incendios que se produzcan de modo natural.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos tenemos la mala costumbre de escurrir el bulto. Y as&iacute; muchas veces culpamos al medio natural (fuertemente intervenido en numerosas ocasiones) de nuestras desgracias: el bosque est&aacute; sucio y de ah&iacute; derivan todos los males...y son autoign&iacute;fugos por lo visto. Ni una sola reflexi&oacute;n sobre el estado de los mismos y su gesti&oacute;n. La mayor parte de los bosques espa&ntilde;oles y europeos se encuentran en un estado juvenil o directamente han sido sustitu&iacute;dos y/o degradados por intereses humanos: plantaciones forestales, cultivos, asentamientos etc. No he o&iacute;do ninguna referencia sobre el significado de los matorrales, como restauradores y favorecedores de la serie de vegetaci&oacute;n progresiva y tendente a alcanzar los bosques clim&aacute;cicos correspondientes a sus circunstancias biogeogr&aacute;ficas, clim&aacute;ticas o litol&oacute;gicas. Procesos que duran d&eacute;cadas y que muchas veces no llegan a culminarse por nuevos desastres o intervenciones desafortunadas. Entender la din&aacute;mica natural, su interacci&oacute;n con el medio y actuar a su favor ser&iacute;a lo l&oacute;gico, al igual que las buenas restauraciones de arte, minuciosas, se efect&uacute;an con un conocimiento y respeto profundo de lo que se va a restaurar. Conservar la riqueza biol&oacute;gica y biodiversidad es un imperativo. 
    </p><p class="article-text">
        En la naturaleza tropezamos una y otra vez con la pretensi&oacute;n de &ldquo;dominarla&rdquo;, de intervenirla, no respetando ni la din&aacute;mica vegetal, su potencialidad, ni la importancia del suelo. Sin tener o valorar, en muchas ocasiones, el conocimiento del patrimonio natural que alberga. Y adem&aacute;s mezclando maliciosamente o por ignorancia los conceptos de &ldquo;bosque&rdquo; y &ldquo;plantaci&oacute;n forestal&rdquo; (como dice el dicho &ldquo;los &aacute;rboles nos impiden ver el bosque&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s considerando &ldquo;maleza&rdquo; o &ldquo;suciedad a limpiar&rdquo; todo aquello que se aleja de los recursos a extraer. Limpiar los bosques es una expresi&oacute;n torticera, profundamente manipuladora y que deber&iacute;amos desterrar o emplearla con exactitud cuando se trate de retirar residuos variados de origen humano. 
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n vegetal, ninguno, es suciedad. Los vegetales y otros seres como los hongos, interpretan la vida en este planeta de un modo muy diferente a como lo hacemos los animales, son much&iacute;simo m&aacute;s eficaces y equilibrados en su relaci&oacute;n con el medio, reciclan con precisi&oacute;n y eficacia los residuos, son la base que nos permite alimentarnos, respirar, calentarnos&hellip;. Mejor har&iacute;amos en comprenderlos como los seres vivos que son y aprender de sus estrategias, no considerarlos como meros recursos inanimados a nuestro servicio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.-Las cabras</strong>: Apenas he o&iacute;do nada al respecto de c&oacute;mo se interviene en el medio natural. Baste una an&eacute;cdota: &ldquo;En una charla de un ingeniero forestal a los futuros guardas forestales de la escuela de Murg&iacute;a (&Aacute;lava) se deslizaron ideas como &eacute;stas: &rdquo;los bosques no se conservan si no se interviene en ellos&ldquo;. Menuda soberbia e ignorancia la de una especie humana reci&eacute;n llegada al discurrir evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        El intervencionismo, sin matices, sin conocimiento, puede ser nefasto. Recordemos adem&aacute;s que las intervenciones forestales no son en inter&eacute;s de los bosques sino de nuestros propios intereses. Poco aprendimos de los pavorosos incendios de Portugal del 2017, un territorio p&eacute;simamente gestionado, donde los bosques naturales son anecd&oacute;ticos y las plantaciones forestales, de pinos y eucaliptos fundamentalmente, son la t&oacute;nica. No todos los bosques responden igual ante el fuego, sobre todo si consiguen alcanzar la madurez y preservan mejor la sombra y humedad. El riesgo, adem&aacute;s, se acrecienta con estas sucesivas olas de calor sofocante y pertinaces sequ&iacute;as, debido sin duda alguna, al evidente cambio clim&aacute;tico. Los pavorosos incendios de Las Landas y La Gironda nos lo vuelven a recordar: casi 200 km de plantaciones ininterrumpidas de Pino mar&iacute;timo, fuertemente tur&iacute;sticas, en territorios cuyos humedales fueron desecados y cuyo dominio natural pertenece al roble pedunculado y a los rel&iacute;cticos alcornocales, como nos manifiestan los j&oacute;venes ejemplares de estas especies que asoman en el sotobosque del pinar plantado. 
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente, intercalar en esas plantaciones forestales bosquetes maduros de roble o alcornoque tendr&iacute;a un efecto beneficioso y frenar&iacute;a el efecto &ldquo;caja de cerillas&rdquo; de esas plantaciones que arden con tanta facilidad.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente ha habido noticias de que la Diputaci&oacute;n de &Aacute;lava propone soltar numerosas cabezas de ganado de &ldquo;forma experimental&rdquo; en distintos parajes de &Aacute;lava. Esta iniciativa parece responder a la cantinela reiterada que parece que tener ganado suelto es la soluci&oacute;n a los incendios y la gesti&oacute;n forestal. Propuesta, parcial, simplista y claramente oportunista. En lugar de trabajar propuestas bien articuladas, globales, multidisciplinares, se ofrecen este tipo de acciones que simplifican el problema y dan la apariencia de que &ldquo;tomamos medidas&rdquo;. Es cierto que un equilibrio del ganado suelto en el medio puede mantener un mosaico de vegetaci&oacute;n: bosque-matorral-pasto, que puede ser interesante para la explotaci&oacute;n y conservaci&oacute;n del medio. Pero teniendo en cuenta otros factores, entre ellos la conservaci&oacute;n de la biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos unos cuantos ejemplos: ah&iacute; va uno. Cuando se declar&oacute; el Parque Natural de Izki (&Aacute;lava) y antes de establecer un plan de gesti&oacute;n natural se atrajo al p&uacute;blico con carteler&iacute;a y zona de ocio. Mientras tanto el ganado pisoteaba los arroyos turbosos de las faldas meridionales del monte Kapildui donde viven plantas de gran inter&eacute;s para nuestro patrimonio y que adem&aacute;s debieran estar protegidas, como <em>Drosera rotundifolia</em>, <em>D. anglica</em>, <em>D. intermedia</em>, <em>Primula farinosa</em>, <em>Carex davalliana</em>&hellip; Hubiera bastado poner unos abrevaderos para satisfacer las necesidades del ganado y proteger las zonas de conservaci&oacute;n con vallados de exclusi&oacute;n ganadera. No, el soltar ganado sin un plan global, no siempre es adecuado ni garantiza una buena gesti&oacute;n, a veces es destructivo y en absoluto recomendable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.-El tercer subt&iacute;tulo: (que me perdonen los machos cabr&iacute;os y sin &aacute;nimo de discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero).</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si has llegado a este punto te doy la posibilidad de elegir entre los candidatos a esta categor&iacute;a: los psic&oacute;patas del fuego; los que niegan la realidad y el cambio clim&aacute;tico a pesar de la evidencia; los que subordinan a sus intereses electorales este grave problema p&uacute;blico e impiden un Pacto Nacional urgente y meditado; los gestores que recortan o malversan recursos de prevenci&oacute;n, gesti&oacute;n forestal, educaci&oacute;n ambiental y lucha contra el fuego; los que s&oacute;lo piensan en intervenir a cualquier precio para su beneficio y ven las masas forestales como simple recurso; los que intoxican y repiten mantras y falsedades sin cuestionarse nada e inundan el pa&iacute;s de &ldquo;cu&ntilde;aos&rdquo;; los que mantienen en la ignorancia medioambiental a sus ciudadanos&hellip;y un amplio abanico que seguro que se os ocurre.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; doy finalizada mi rese&ntilde;a sobre la pel&iacute;cula de terror de este verano: &ldquo;Incendios, mentiras y cintas de v&iacute;deo&rdquo; (2026).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pello Urrutia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/incendios-cabras-cabrones_132_13455179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incendios, cabras y cabrones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global,Incendios,Incendios forestales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decrecimiento: la búsqueda del equilibrio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/decrecimiento-busqueda-equilibrio_132_13454885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd522e3f-3557-406a-9d11-3feb767aae26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Decrecimiento: la búsqueda del equilibrio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Si no paramos de crecer indefinidamente en un planeta finito terminaremos luchando a muerte por los recursos vitales necesarios pues no habrá para todos"</p></div><p class="article-text">
        En un sistema natural lo habitual es el desequilibrio. Las din&aacute;micas f&iacute;sicas que interact&uacute;an entre s&iacute; (definidas por las leyes termodin&aacute;micas) generan &oacute;rdenes y des&oacute;rdenes que inevitablemente derivan en cambios constantes en los sistemas naturales. Esto es bien conocido y estudiado, escriban en su buscador de confianza la palabra &lsquo;entrop&iacute;a'. Ahora bien, dentro del desequilibrio habitual, hay niveles y niveles de desequilibrio. Cuanto m&aacute;s alejado del equilibrio se encuentra un sistema natural m&aacute;s complicado le resulta permanecer en condiciones estables y patrones identificables. Actualmente vivimos en un planeta inestable, desequilibrado, a la meteorolog&iacute;a se le complica el trabajo. El aumento de temperatura media global genera cambios en los patrones meteorol&oacute;gicos que hasta hace bien poco nos aportaban una cierta estabilidad clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Dicho per&iacute;odo de estabilidad clim&aacute;tica, denominado holoceno, nos ha permitido planificar la producci&oacute;n primaria en general, desde la agricultura hasta la gesti&oacute;n hidrol&oacute;gica y paisaj&iacute;stica. Gracias a esta producci&oacute;n primaria estable se han podido dar los sectores econ&oacute;micos secundarios y terciarios. Apuntar que sin agua, alimentos y territorios habitables no hay actividades humanas posibles, b&aacute;sicamente porque no hay vida humana posible. Hoy el holoceno ya no es tal, el planeta est&aacute; cambiando sus din&aacute;micas y debemos adaptarnos a dichos cambios. Es una cuesti&oacute;n f&iacute;sica que deja poco espacio al debate. Dentro de ese peque&ntilde;o margen de debate cabe la posibilidad de discutir en qu&eacute; porcentaje las actividades humanas industriales e intensivas han influido en el cambio clim&aacute;tico, en la deconstrucci&oacute;n del holoceno. Lo que no es discutible es que somos responsables de ello en mayor o menor medida y a su vez tenemos posibilidades de reducir los impactos de estos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que el planeta, hoy vivimos en una sociedad desequilibrada. La sociedad global es profundamente injusta y desigual. Los ejes norte-sur y sus din&aacute;micas provocadoras de desigualdades son hechos incontestables. Desde el norte global explotamos y esquilmamos el sur global desde hace m&aacute;s de 500 a&ntilde;os ininterrumpidamente. Materias primas, agua, tierra, seres humanos,&hellip; a base de guerras y genocidios, presi&oacute;n financiera, esclavitud, imposici&oacute;n de dictaduras,&hellip; Esta relaci&oacute;n desigual no ha cambiado nada estructuralmente. Los c&oacute;digos &eacute;ticos europeos siempre han sido usados puertas adentro (asumiendo acrob&aacute;ticamente unas contradicciones enormes en lo que respecta a las desigualdades entre clases). En el exterior, en las zonas de expolio y esquilme, estos c&oacute;digos &eacute;ticos nunca se han implementado. Lo m&aacute;ximo que hemos conseguido ha sido otorgar a los esquilmados una limosna a trav&eacute;s de la ayuda internacional en sus diversas modalidades. Es como si alguien te roba (legal o ilegalmente) las 100 manzanas que tienes en la despensa y para resarcirte te devuelve una. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos f&aacute;cilmente realizar un ejercicio de cambio de escala geogr&aacute;fica y encontrar territorios expoliados y esquilmados dentro de cada Estado, dentro de cada comunidad aut&oacute;noma, de cada provincia, de cada ayuntamiento, de cada barrio,&hellip; En cada una de estas escalas hay centros de poder (esquilmadores) y periferias (esquilmados). De Europa a &Aacute;frica/Am&eacute;rica/Asia, de Madrid a Espa&ntilde;a, de Barcelona a Catalu&ntilde;a, de Bilbao a Euskadi, de la calle Vel&aacute;zquez a Carabanchel, del centro de cualquier ciudad a sus barrios obreros,... F&iacute;jense en que los esquilmadores son siempre mucho menores en n&uacute;mero y ocupan menos superficie, &iquest;curioso verdad? Lo habitual es que los esquilmadores mantengan alejados a sus esquilmados, no gusta ver las consecuencias de sus actos, es inc&oacute;modo. Respecto al eje norte-sur global en su momento se encontr&oacute; una soluci&oacute;n est&eacute;tica: maquillar el expolio mediante una buena campa&ntilde;a publicitaria de rostros p&aacute;lidos nutridos ayudando a cuerpos ind&iacute;genas hambrientos. Llegados a este punto, la historia nos cuenta que toda comunidad humana entra en declive y decadencia cuando la est&eacute;tica eclipsa la &eacute;tica. Y as&iacute; andamos, cegados por el eclipse.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que vemos las consecuencias del aumento de temperatura media global, influido por el consumo desmedido del norte global y su inasumible volumen de emisiones, nos damos cuenta que necesitamos reducir esta inercia del crecimiento infinito. Si ya hemos sobrepasado 7 de los 9 l&iacute;mites biof&iacute;sicos del planeta parece razonable pensar en ralentizar. Y ralentizar implica decrecer. Decrecimiento. &iquest;Que no les gusta la palabra? &iquest;Que suena a empobrecimiento? Ya, lo s&eacute;. Suena contraproducente hablar de decrecimiento cuando nuestras sociedades est&aacute;n acostumbradas a relacionar compulsivamente crecimiento con desarrollo y desarrollo con crecimiento. Bueno, cada era tiene sus propios mitos. Luego el tiempo y la f&iacute;sica se encargan de desmontarlos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando escucho a alguien comparar decrecimiento con empobrecimiento lo primero que pienso es que ya nos estamos empobreciendo hace tiempo. Desde la misma entrada en el &euro; empezamos a empobrecernos, de un d&iacute;a a otro nuestro dinero val&iacute;a menos. Desde entonces no hemos parado de ver c&oacute;mo cubrir las necesidades b&aacute;sicas cuesta cada vez m&aacute;s tiempo de trabajo y c&oacute;mo cada &euro; ganado a base de tiempo de trabajo pod&iacute;a comprar cada vez menos productos y servicios b&aacute;sicos. Y as&iacute; hemos ido tirando hasta llegar al punto de encontrarnos en una realidad socioecon&oacute;mica absolutamente absurda llena de trabajadores pobres. Trabajadores que no se pueden permitir alquilar un pisito de 30m2 y alimentarse adecuadamente a la vez. Estamos volviendo a los a&ntilde;os 50 del siglo XX espa&ntilde;ol en los que la clase media era pr&aacute;cticamente inexistente, 15% de poblaci&oacute;n acomodada o hiperacomodada y 85% de la poblaci&oacute;n viviendo con lo justo o menos. Me resulta curioso c&oacute;mo hay personas que cada vez que se habla de decrecimiento entienden que la propuesta es volver a las cavernas. Preg&uacute;ntenle a las personas mayores de nuestra sociedad, que a&uacute;n hay muchas y con muy buena memoria, lo que era vivir en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 50-60. A ver si eso no es volver a las cavernas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, entonces, &iquest;hay diferencia entre decrecimiento y empobrecimiento? La respuesta es m&aacute;s sencilla de lo que parece. Empobrecimiento es volver a la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 50 del siglo XX: 15% de poblaci&oacute;n acomodada y 85% de poblaci&oacute;n pobre. Decrecimiento es generar un modelo socioecon&oacute;mico que equilibre la situaci&oacute;n anterior (a nivel de consumo energ&eacute;tico lo sit&uacute;o en los a&ntilde;os 70-80) y se encargue de cubrir primero las necesidades b&aacute;sicas de toda la poblaci&oacute;n: agua, alimentaci&oacute;n nutritiva, vivienda digna que resguarde del fr&iacute;o y del calor, sanidad universal, educaci&oacute;n p&uacute;blica y, a poder ser, por pedir que no quede, posibilidades de desarrollo en base a m&eacute;ritos y no a apellidos o rentas heredadas. &iquest;Demasiado idealismo? Probablemente. Pero claro, para llegar lejos hay que visualizar el horizonte, no la vuelta de la esquina.
    </p><p class="article-text">
        El decrecimiento llega a estas conclusiones porque muchas corrientes de pensamiento (dentro de las ciencias sociol&oacute;gicas, econ&oacute;micas, antropol&oacute;gicas, biol&oacute;gicas y tantas otras) han concluido que una sociedad equilibrada y cohesionada est&aacute; mucho m&aacute;s capacitada para afrontar eventos potencialmente peligrosos. &iquest;Ser&aacute; perfecta dicha sociedad? No. &iquest;Es necesario implementarla? M&aacute;s que nunca. Si no paramos de crecer indefinidamente en un planeta finito terminaremos luchando a muerte por los recursos vitales necesarios pues no habr&aacute; para todos. Si seguimos ayudando a desequilibrar los patrones clim&aacute;ticos y seguimos ayudando a desequilibrar las sociedades humanas vamos a dejar un escenario horroroso a las generaciones venideras. Y si piensa usted que ya es muy mayor y que no le va a durar la vida para ver tal horror, abra los ojos, ya est&aacute; sucediendo. Dejemos de mirar para otro lado. La infancia no se merece el mundo que le estamos dejando.
    </p><p class="article-text">
        El decrecimiento trata sobre reducir nuestros excesos.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por su atenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Markos Gamboa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/decrecimiento-busqueda-equilibrio_132_13454885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Decrecimiento: la búsqueda del equilibrio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada a Aki Ra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-aki-ra_132_13389235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e892d23-7bf1-4ed1-bb01-7c5583490b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x734y666.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada a Aki Ra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Me enfrento a sus ojos y no le juzgo por haber sembrado de minas tantos campos segando tantas vidas. Apenas era un niño huérfano que no sabía dónde se encontraba el bien ni dónde residía el mal"</p></div><p class="article-text">
        Despego la nariz de la pantalla y traspaso el cristal. Me encuentro ante un deslumbrante amanecer frente al templo del Angkor Wat en Camboya, apenas acompa&ntilde;ada de un pu&ntilde;ado de personas. En pandemia, la osad&iacute;a/imprudencia no estaba de moda.
    </p><p class="article-text">
        Pero pesta&ntilde;eo y cambio totalmente la imagen, y de la belleza, el orden, la paz y la tradici&oacute;n, me surge aquella entrada atestada de artefactos de guerra reciente, con olor a suciedad e infinito padecimiento. Una especie de pajarera gigante repleta de obuses y de minas. Y chamizos con armas apiladas por tama&ntilde;o y demoniaca finalidad de matar, que alguien con poco acierto ha denominado museo. A m&iacute; m&aacute;s bien me parece un espacio para el terror, un infierno donde cada pistola y ametralladora lleva el alma y las l&aacute;grimas de los inocentes, que tuvieron la desdicha de convertirse en su objetivo. Hay tambi&eacute;n fotograf&iacute;as decoloradas en las que ni&ntilde;os y j&oacute;venes sonr&iacute;en, mientras vestidos de uniforme portan material b&eacute;lico, que les duplica en peso y tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Aki Ra; creo que es el &uacute;nico ser humano por el que no he podido sentir. Me enfrento a sus ojos y no le juzgo por haber sembrado de minas tantos campos segando tantas vidas. Apenas era un ni&ntilde;o hu&eacute;rfano que no sab&iacute;a d&oacute;nde se encontraba el bien ni d&oacute;nde resid&iacute;a el mal. Solo luchaba por sobrevivir agradeciendo a los Jemeres un plato de comida por jornada. Pero tampoco puedo empatizar con &eacute;l, aunque en su edad madura dedique todo su tiempo, fuerza y recursos a limpiar esos mismos campos de las minas que &uacute;nicamente &eacute;l coloc&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Con Aki Ra                            </span>
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        Fr&iacute;o, me recorre el fr&iacute;o, a pesar del bochorno pegajoso que reina en la jungla de Siem Reap.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-aki-ra_132_13389235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 19:45:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Camboya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prórroga de Almaraz, con agosticidad y alevosía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/prorroga-almaraz-agosticidad-alevosia_132_13452325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ad7e769-00a4-4db9-9619-2d1e70a6c5ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La prórroga de Almaraz, con agosticidad y alevosía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es necesario transitar hacia un sistema basado en la eficiencia, el ahorro y la suficiencia, adaptando la demanda a los límites ecológicos reales y reduciendo la dependencia de tecnologías centralizadas y de alto riesgo como la energía nuclear"</p></div><p class="article-text">
        En pleno agosto el Gobierno espa&ntilde;ol ha concedido la pr&oacute;rroga a la central nuclear de Almaraz, lo que supone retrasar la clausura de sus dos reactores, inicialmente fijada para noviembre de 2027 en la Unidad I y octubre de 2028 en la Unidad II, y abre la posibilidad de que este movimiento pueda acabar afectando al calendario de cierres previsto para el conjunto del parque nuclear.  
    </p><p class="article-text">
        Como ha expresado Ecologistas en Acci&oacute;n, &ldquo;el gobierno espa&ntilde;ol ha optado por blindar el negocio nuclear de las grandes el&eacute;ctricas frente al cumplimiento de sus propias promesas, dinamitando un calendario de cierre pactado. Esta decisi&oacute;n abre la puerta a un negocio radiactivo que carga sobre la sociedad mayores costes a medio y largo plazo, y retrasa una transformaci&oacute;n energ&eacute;tica inaplazable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno espa&ntilde;ol pretende escudarse en un procedimiento administrativo nada ortodoxo para justificar la pr&oacute;rroga, sin haber llevado a cabo una revisi&oacute;n de seguridad en profundidad. El propio informe del Consejo de Seguridad Nuclear que avala la operaci&oacute;n reconoce que se limita a analizar la concesi&oacute;n de la autorizaci&oacute;n, dejando fuera la labor de inspecci&oacute;n y control de la central durante estos a&ntilde;os, as&iacute; como el cumplimiento &iacute;ntegro de los compromisos exigidos en la renovaci&oacute;n de 2020. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no es solo Almaraz. Esta forma de proceder allana el camino para que el resto del parque nuclear reclame id&eacute;ntico trato. En 2030 est&aacute; programado el cierre de las centrales nucleares de Cofrentes y Asc&oacute; I. Es aqu&iacute; donde est&aacute; la primera trampa de la oferta de las el&eacute;ctricas. Si el cierre de Almaraz se retrasa tres a&ntilde;os -hasta 2030- en ese a&ntilde;o nos encontraremos con el cierre programado de nada menos que cuatro centrales nucleares. Una tarea que ning&uacute;n Gobierno querr&aacute; acometer. Cuando el oligopolio el&eacute;ctrico acepta que la pr&oacute;rroga de Almaraz no suponga un coste para el Estado lo hace sabiendo que en tres a&ntilde;os tendr&aacute; la sart&eacute;n por el mango, y podr&aacute; imponer todas sus condiciones econ&oacute;micas al Gobierno de turno. En concreto, lo que buscan es un precio que les beneficie para el Mwh nuclear, y que se rebaje o elimine la llamada tasa enresa, la tasa para la gesti&oacute;n de los residuos radiactivos. Es decir, maximizar los beneficios manteniendo a las nucleares funcionando, arrastrando en su calendario a Asc&oacute; 1 y Cofrentes, bloqueando as&iacute; el cierre nuclear pactado. De esta manera, el Gobierno ha cedido ante los intereses del oligopolio el&eacute;ctrico y de la derecha pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno espa&ntilde;ol se ha escudado para conceder la pr&oacute;rroga de la central nuclear de Almaraz en cuestiones, como que la medida no incidir&aacute; en el bolsillo de los ciudadanos y ciudadanas, ni tendr&aacute; incidencia en el mix energ&eacute;tico, ni requerir&aacute; m&aacute;s instalaciones, en lo que respecta a los residuos radiactivos que generar&aacute; la ampliaci&oacute;n de la operaci&oacute;n de Almaraz.
    </p><p class="article-text">
        Pero es obligado referirme al informe 'Cierre nuclear y transici&oacute;n energ&eacute;tica: el caso de Almaraz. An&aacute;lisis de impactos econ&oacute;micos y ambientales', encargado por Greenpeace y cuyos autores son Eloy Sanz, profesor titular de la Universidad Rey Juan Carlos y director de la C&aacute;tedra de Transici&oacute;n Energ&eacute;tica, y V&iacute;ctor Garc&iacute;a Carrasco, investigador de la Universidad Polit&eacute;cnica de Catalu&ntilde;a, en el que afirman que prorrogar la vida &uacute;til de la central nuclear de Almaraz conllevar&iacute;a una p&eacute;rdida acumulada de inversiones en renovables de 26.130 millones de euros entre los a&ntilde;os 2026 y 2033, y generar&iacute;a unos sobrecostes en la factura el&eacute;ctrica de 3.831 millones de euros. 
    </p><p class="article-text">
        El informe Eloy Sanz y V&iacute;ctor Garc&iacute;a Carrasco se cimenta sobre modelizaciones a medio y largo plazo en cuanto a la evoluci&oacute;n de la oferta y la demanda el&eacute;ctrica, contemplando tres escenarios: el de cierre (tal y como se preve&iacute;a en el calendario de cierres fijado en 2019 por las el&eacute;ctricas y Enresa), el de pr&oacute;rroga (hasta 2030, como han solicitado las propietarias del complejo de Almaraz), y el de sucesivas pr&oacute;rrogas del resto de las centrales, denominado 'pr&oacute;rroga + desaceleraci&oacute;n renovable'.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n general del informe es tajante: &ldquo;Los resultados muestran que el cierre programado de Almaraz es t&eacute;cnicamente viable, ambientalmente favorable y econ&oacute;micamente m&aacute;s eficiente que su pr&oacute;rroga&rdquo;. Y advierte que analizar la extensi&oacute;n solo por el alivio temporal de precios durante los a&ntilde;os de pr&oacute;rroga ser&iacute;a mirar el sistema &ldquo;por el retrovisor&rdquo;, justo cuando la carretera exige acelerar la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s razones para el cierre definitivo de Almaraz, como que detiene la acumulaci&oacute;n de estos desechos peligrosos y elimina el riesgo de accidentes, deja &ldquo;espacio&rdquo; en la red para que entren proyectos de energ&iacute;a solar, e&oacute;lica y sistemas de almacenamiento masivo, y adem&aacute;s las centrales envejecidas, requieren inversiones multimillonarias constantes para actualizar sus sistemas de seguridad. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo de consumo energ&eacute;tico ilimitado resulta insostenible para el planeta. Es necesario transitar hacia un sistema basado en la eficiencia, el ahorro y la suficiencia, adaptando la demanda a los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos reales y reduciendo la dependencia de tecnolog&iacute;as centralizadas y de alto riesgo como la energ&iacute;a nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Celebrar como un &eacute;xito la pr&oacute;rroga de dos a&ntilde;os y medio de Almaraz, tal como ha hecho el Gobierno espa&ntilde;ol, refleja una incomprensi&oacute;n de la dependencia energ&eacute;tica, frena la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y desperdicia la oportunidad de alinear la producci&oacute;n y la demanda con los l&iacute;mites del planeta.
    </p><p class="article-text">
        No quiero finalizar este art&iacute;culo sin referirme a Sabino Ormazabal, que muri&oacute; el pasado s&aacute;bado en Donostia y al que conoc&iacute; siendo muy j&oacute;venes en la lucha antinuclear y ecologista. Un referente importante en el ecologismo vasco, en el antimilitarismo, en el periodismo ambiental, en la defensa de la paz y la no violencia y en otras causas justas.  Beti arte. Hasta siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/prorroga-almaraz-agosticidad-alevosia_132_13452325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:45:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La prórroga de Almaraz, con agosticidad y alevosía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Centrales nucleares,Almaraz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proteger, no mirar hacia otro lado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/proteger-no-mirar-lado_132_13448506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23cac901-1272-45c0-86f2-21f3053e2240_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Proteger, no mirar hacia otro lado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Euskadi debería ser especialmente cuidadosa cuando habla de infancia desplazada. Nuestra memoria colectiva está llena de niños y niñas que tuvieron que abandonar sus hogares para salvar su vida"</p></div><p class="article-text">
        El inter&eacute;s superior del menor exige proteger, no mirar hacia otro lado. Por eso quiero empezar este art&iacute;culo sobre infancia desplazada con un poco de memoria y conciencia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Antes de hablar de expedientes, contingencias o competencias institucionales, conviene recordar de qui&eacute;nes estamos hablando. Son chicos y tambi&eacute;n chicas de 14, 15, 16 o 17 a&ntilde;os, adolescentes que, si hubieran nacido en Bilbao, Barakaldo, Durango o Bermeo, vivir&iacute;an en casa de sus padres o en entornos seguros, estudiando, compartiendo tardes y vacaciones con sus amistades o so&ntilde;ando con su futuro. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, tratados con el marco de protecci&oacute;n l&oacute;gico, tratados como menores sobre quienes los adultos tomamos decisiones para su protecci&oacute;n y para encaminarlos hacia la madurez. Porque, y debe recordarse, nuestras sociedades han retrasado los procesos de emancipaci&oacute;n y maduraci&oacute;n hasta los 25 a&ntilde;os o incluso m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando tienen 17 a&ntilde;os seguimos viendo a nuestros hijos e hijas como menores que necesitan protecci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento y oportunidades; creo que esto es un logro de nuestro Estado de Bienestar. Resulta dif&iacute;cil comprender que, por un lado, un adolescente, ni&ntilde;o o ni&ntilde;a nacido aqu&iacute; nos inspire ternura y protecci&oacute;n, mientras que otro de la misma edad, simplemente porque ha nacido al otro lado del Mediterr&aacute;neo, sea percibido antes como un problema que como un ni&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Soy plenamente consciente del desaf&iacute;o y de la sensaci&oacute;n de inseguridad cuando las calles rebosan j&oacute;venes, adolescentes desarrapados que tratan de sobrevivir. Pero, como responsables institucionales pertenecientes a Estados de Bienestar de los que nos vanagloriamos, no podemos perder el foco de los derechos, los Derechos Humanos b&aacute;sicos y, sobre todo, en la infancia. Porque una sociedad que aspira a reducir las desigualdades, a garantizar la igualdad de oportunidades y a actuar desde los principios de equidad no puede permitirse dejar atr&aacute;s a quienes se encuentran en una situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad. Los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad nos interpelan y tenemos que adoptar decisiones que moldear&aacute;n la Bizkaia del futuro. Pocas decisiones nos definir&aacute;n tanto como la manera en la que respondamos ante la infancia m&aacute;s vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        Euskadi deber&iacute;a ser especialmente cuidadosa cuando habla de infancia desplazada. Nuestra memoria colectiva est&aacute; llena de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que tuvieron que abandonar sus hogares para salvar su vida. Miles de menores vascos fueron evacuados durante la Guerra Civil hacia Reino Unido, Francia, B&eacute;lgica, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica o M&eacute;xico. Muchos salieron solos. Barcos repletos de menores que deb&iacute;an dejar su tierra para poder ser protegidos. Muchos fueron separados temporalmente de sus familias. Nadie habr&iacute;a defendido entonces que la mejor soluci&oacute;n era devolverlos de manera inmediata a los lugares de los que hu&iacute;an. Lo que se entendi&oacute; fue algo mucho m&aacute;s simple y mucho m&aacute;s humano: que primero hab&iacute;a que protegerlos. Su seguridad estaba por encima de cualquier otra consideraci&oacute;n. Esa misma l&oacute;gica deber&iacute;a guiarnos hoy. No todas las huidas son iguales, pero todos los ni&ntilde;os merecen la misma protecci&oacute;n. Porque, si algo ha caracterizado hist&oacute;ricamente a nuestra sociedad, ha sido precisamente su capacidad para responder desde la solidaridad y la protecci&oacute;n cuando las circunstancias lo han exigido.
    </p><p class="article-text">
        Algunas consideraciones sobre reagrupaci&oacute;n familiar&hellip; Comparto absolutamente que la reunificaci&oacute;n familiar es un objetivo deseable, s&iacute;, pero lo es siempre y cuando existan las garant&iacute;as imprescindibles. Precisamente porque hablamos de menores, este mecanismo no puede convertirse en una respuesta autom&aacute;tica. Hay que asegurarse de que detr&aacute;s de esa reunificaci&oacute;n existe un entorno seguro, protector y digno. Porque algunos de estos menores huyen de conflictos armados, otros de la pobreza extrema, otros de la violencia familiar, de la explotaci&oacute;n, de matrimonios forzados, del abandono o de contextos donde simplemente no existen oportunidades de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Encontrar a su familia no siempre equivale a encontrar una soluci&oacute;n. La verdadera pregunta es si esa soluci&oacute;n protege efectivamente al menor. Y nuestro sistema de protecci&oacute;n a la infancia se basa, precisamente, en este principio, proteger ante todo el inter&eacute;s superior del menor, aun cuando vaya en contra de los intereses de los adultos. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede una sociedad avanzada, moderna y que se enorgullece del respeto a los Derechos Humanos sostener la reagrupaci&oacute;n familiar como principio &uacute;nico? 
    </p><p class="article-text">
        Siempre existen enormes dificultades para identificar y determinar con seguridad la situaci&oacute;n familiar y el entorno del menor. De ah&iacute; que cuando intervenimos con menores nos agazapamos en instrumentos de valoraci&oacute;n para tener la seguridad de que intervenimos bajo criterio profesional. &iquest;De verdad pensamos que es posible esto cuando son menores de otros pa&iacute;ses, con escaso o nulo Estado de Derecho y de bienestar? Precisamente por eso las respuestas simplistas rara vez funcionan. Estamos ante una realidad compleja que exige planificaci&oacute;n, conocimiento t&eacute;cnico, coordinaci&oacute;n institucional y una mirada a largo plazo.
    </p><h2 class="article-text">Bizkaia Denontzat y el reto demogr&aacute;fico</h2><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, este debate no puede desligarse de uno de los grandes desaf&iacute;os estrat&eacute;gicos que afrontamos como sociedad y del que vengo hablando hace a&ntilde;os: el reto demogr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        El Plan de Mandato &lsquo;Bizkaia Denontzat&rsquo;de la Diputaci&oacute;n Foral de Bizkaia identifica la situaci&oacute;n demogr&aacute;fica actual como uno de los principales desaf&iacute;os de futuro del Territorio y apuesta por una Bizkaia diversa, plural y abierta, que acoja con los brazos abiertos a cualquier persona que quiera contribuir a que sigamos avanzando. Adem&aacute;s, define la Bizkaia del futuro como &ldquo;el mejor lugar para vivir y trabajar&rdquo;, un Territorio que pone a las personas en el centro y que &ldquo;ofrece oportunidades a todas las personas&rdquo;. Nuestro compromiso no es &uacute;nicamente moral; es tambi&eacute;n una apuesta de futuro por una sociedad cohesionada, diversa, din&aacute;mica y capaz de sostener su bienestar colectivo. 
    </p><h2 class="article-text">Mercado laboral</h2><p class="article-text">
        La realidad econ&oacute;mica demuestra adem&aacute;s hasta qu&eacute; punto la inmigraci&oacute;n forma parte ya de la soluci&oacute;n y no del problema. Los &uacute;ltimos datos de afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social muestran un m&aacute;ximo hist&oacute;rico de 22,5 millones de cotizantes en Espa&ntilde;a, tras incorporarse m&aacute;s de 41.700 nuevos afiliados en julio. 
    </p><p class="article-text">
        El sistema cuenta hoy con m&aacute;s de 3,5 millones de trabajadores extranjeros, que representan ya el 15,6% del total de personas afiliadas. Adem&aacute;s, el proceso extraordinario de regularizaci&oacute;n, a estas alturas, ya ha incorporado a m&aacute;s de 262.000 personas a la Seguridad Social. Son hombres y mujeres que trabajan, cotizan, sostienen servicios p&uacute;blicos, contribuyen al sistema de pensiones y ayudan a mantener una econom&iacute;a que envejece aceleradamente. Ignorar esta realidad supone negar una evidencia econ&oacute;mica incontestable. 
    </p><p class="article-text">
        Euskadi es una de las regiones m&aacute;s envejecidas de Europa. Cada a&ntilde;o nacen menos ni&ntilde;os, aumenta la edad media y se reduce el volumen de personas en edad de trabajar. El envejecimiento poblacional y el descenso de la natalidad nos obligan a atraer y retener de forma inteligente el talento que necesitamos para mantener una Euskadi y una Bizkaia competitivas. La sostenibilidad futura de nuestro sistema de bienestar depender&aacute; de nuestra capacidad para atraer, integrar y ofrecer oportunidades a nuevas generaciones. Por supuesto que nadie debe ser reducido a una cifra demogr&aacute;fica. Pero tampoco debemos ignorar que detr&aacute;s de muchos de estos menores existe talento, capacidad de esfuerzo, ganas de construir un proyecto de vida y potencial para contribuir a la prosperidad colectiva de la sociedad que les acoge. Y quiz&aacute; por eso se defiende una Bizkaia diversa en la que se reconocen las capacidades y potencialidades de todas las personas y se garantiza el ejercicio efectivo de sus derechos y obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra convicci&oacute;n es tan clara que en el Departamento que lidero desde 2015 hemos ido gestionando con inteligencia este talento y ganas de comerse el mundo de muchos de estos j&oacute;venes. Cuando vimos la oportunidad de poder insertarles en el mercado laboral, hemos trabajado con una mirada muy abierta a este mercado laboral, aline&aacute;ndonos con las empresas que precisan mano de obra y quienes nos han indicado de qu&eacute; formaci&oacute;n pr&aacute;ctica dotarles para que en un tiempo muy r&aacute;pido estuvieran trabajando. Hoy, despu&eacute;s de 5 a&ntilde;os de funcionamiento de nuestro programa Gazte On, por el que ya han pasado m&aacute;s de 1.000 j&oacute;venes extranjeros que en su d&iacute;a fueron menores no acompa&ntilde;ados, podemos se&ntilde;alar que los primeros que pasaron por el programa est&aacute;n todos o casi todos insertados en el mercado laboral y algunos asumiendo ya funciones de responsabilidad en alguna empresa. 
    </p><h2 class="article-text">Hablamos de menores</h2><p class="article-text">
        Cuando hablamos de menores migrantes corremos el riesgo de olvidar algo esencial: antes que migrantes son menores. Antes que expedientes son ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Antes que cifras son historias de vida. La obligaci&oacute;n de una sociedad democr&aacute;tica no es preguntarse primero c&oacute;mo repartirlos o c&oacute;mo devolverlos. La primera obligaci&oacute;n es preguntarse c&oacute;mo protegerlos. Despu&eacute;s vendr&aacute;n las competencias, los procedimientos y los acuerdos administrativos. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n las propias comunidades aut&oacute;nomas en alianza con la correspondiente Delegaci&oacute;n del Gobierno pueden establecer, en el plan de intervenci&oacute;n con el menor, el trabajo necesario para valorar si puede procederse a una reagrupaci&oacute;n familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si invertimos ese orden, corremos el riesgo de perder de vista lo m&aacute;s importante: que detr&aacute;s de cada decisi&oacute;n hay un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a cuyo futuro depende de nosotros. Porque la forma en la que tratemos hoy a estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as acabar&aacute; definiendo, en buena medida, la sociedad que dejaremos a quienes vengan despu&eacute;s. Y aunque yo me quedar&iacute;a en esta frase como punto final, d&eacute;jenme recordarles que tambi&eacute;n nuestro futuro depende de ellos y ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades occidentales tienen muchas dificultades para incrementar la natalidad de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona por muchas razones que dar&iacute;an para otro texto. Si queremos sostener nuestro bienestar, debemos asumir inexorablemente que est&aacute; condicionado a las personas que vienen del extranjero, a las que, si somos inteligentes colectivamente, debemos estar destinando ya recursos acompa&ntilde;ar e incluir (formaci&oacute;n, educaci&oacute;n, etc.) de forma que puedan incorporarse plenamente a la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; siendo un ejemplo de motor econ&oacute;mico en Europa y su &ldquo;milagro&rdquo; est&aacute; vinculado a la poblaci&oacute;n migrada que se encuentra entre nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil y hay que luchar contra prejuicios, miedos y el estatus alcanzado en las sociedades de acogida. No es f&aacute;cil eliminar la xenofobia hacia el pobre y el vulnerable, pero debemos invertir esfuerzos en ello y no en reforzar la mirada problematizadora sobre menores que pueden ser quienes sostengan nuestro estatus dentro de unos a&ntilde;os. Y no debemos olvidar que, para avanzar como sociedad, debemos defender los derechos de cada persona sin olvidar los lazos con la comunidad, imprescindibles para fortalecer el bien com&uacute;n. La colaboraci&oacute;n, la resiliencia y la solidaridad han sido siempre valores que han ayudado a nuestra sociedad a afrontar momentos dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; haya llegado el momento de demostrar que esos valores siguen definiendo a nuestra sociedad, porque los valores no se proclaman: se demuestran en la manera en la que tratamos a quienes m&aacute;s nos necesitan. Y eso exige liderazgo, cooperaci&oacute;n y acuerdos capaces de mirar m&aacute;s all&aacute; de la inmediatez. Porque proteger a la infancia vulnerable no deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n partidista, sino un compromiso compartido con el futuro. Solo as&iacute; seguiremos siendo una sociedad diversa y plural, formada por personas con realidades diferentes, pero capaz de avanzar unida. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Laespada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/proteger-no-mirar-lado_132_13448506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 10:26:03 +0000]]></pubDate>
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