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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Viento del Norte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Justicia frente a la impunidad: lecciones argentinas para el derecho constitucional español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/justicia-frente-impunidad-lecciones-argentinas-derecho-constitucional-espanol_132_13588954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fea02c2b-7a36-4d16-99a8-d26093f23886_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x641y301.jpg" width="1200" height="675" alt="Justicia frente a la impunidad: lecciones argentinas para el derecho constitucional español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El genocidio y los crímenes de Estado no terminan con la aniquilación física; continúan en la etapa de la negación y el olvido. Es imperativo abandonar el formalismo extremo y comprender que las sentencias judiciales son el discurso que edifica el relato de lo que nos sucedió como sociedad, construyendo memorias justas y dignas</p></div><p class="article-text">
        La experiencia argentina en materia de Memoria, Verdad y Justicia frente a los cr&iacute;menes de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar ha transitado un proceso complejo de debates jur&iacute;dicos que permitieron, finalmente, el juzgamiento de cr&iacute;menes aberrantes. En contraste, en Espa&ntilde;a persisten interpretaciones judiciales que operan como un muro ante la apertura de procesos por los cr&iacute;menes del franquismo y tardofranquismo. El objetivo de este an&aacute;lisis es poner en di&aacute;logo ambas transiciones para evidenciar que, aunque los caminos a la justicia parezcan cerrados, es posible abrirlos.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el Pleno del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, en sus Autos 80/2021 y 57/2024, ha sostenido que los hechos cometidos entre 1967 y 1974 no pueden juzgarse como delitos de lesa humanidad. La mayor&iacute;a del tribunal argumenta que este tipo penal no exist&iacute;a en el ordenamiento interno en aquel momento y que su aplicaci&oacute;n supondr&iacute;a una retroactividad &ldquo;contra reo&rdquo; prohibida. Para el TC, se trata de delitos comunes ya prescritos.
    </p><p class="article-text">
        Esta postura ignora que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y las normas de <em>ius cogens </em>deben preponderar sobre el formalismo interno. Ya en 1968 y 1973, resoluciones de la ONU clarificaron que los cr&iacute;menes de lesa humanidad son imprescriptibles, independientemente de la fecha en que se cometieron. Incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en casos como 'Kononov contra Letonia,' ha validado condenas por hechos donde la conducta ya era criminal seg&uacute;n el derecho internacional consuetudinario, sin importar su tipificaci&oacute;n interna.
    </p><p class="article-text">
        Argentina logr&oacute; derribar sus propios muros de impunidad mediante un cambio de paradigma jur&iacute;dico. Se abandon&oacute; la tesis dualista para adoptar una concepci&oacute;n monista, donde los tratados internacionales tienen jerarqu&iacute;a constitucional y operatividad directa. Bajo este modelo, el Estado no puede invocar su derecho interno para incumplir obligaciones internacionales.
    </p><p class="article-text">
        El hist&oacute;rico fallo &ldquo;Arancibia Clavel&rdquo; (2004) fue clave al reformular el principio de legalidad: no se trata de &ldquo;no hay delito sin ley previa&rdquo;, sino de &ldquo;no hay delito sin derecho previo&rdquo; ('nullum crimen sine iure previo'). Esto significa que el an&aacute;lisis no se limita a la ley formal interna, sino que incluye el derecho de gentes preexistente. Por ello, la CSJN argentina determin&oacute; que la imprescriptibilidad de la lesa humanidad es una norma de ius cogens anterior a cualquier convenci&oacute;n, cuya funci&oacute;n es proteger valores esenciales de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Amnist&iacute;a de 1977 es el principal cerrojo en Espa&ntilde;a. Argentina enfrent&oacute; obst&aacute;culos similares con la &ldquo;Ley de Pacificaci&oacute;n Nacional&rdquo; de 1983 y, m&aacute;s tarde, con las leyes de &ldquo;Punto Final&rdquo; y &ldquo;Obediencia Debida&rdquo;. Estas &uacute;ltimas limitaron la justicia por casi dos d&eacute;cadas, pero fueron finalmente declaradas inconstitucionales y nulas en el fallo &ldquo;Sim&oacute;n&rdquo; (2005).
    </p><p class="article-text">
        El argumento argentino, aplicable a Espa&ntilde;a, es que una ley del Congreso no puede contradecir tratados internacionales que proh&iacute;ben amnist&iacute;as para cr&iacute;menes de lesa humanidad. En este sentido, relatores de la ONU han se&ntilde;alado que la ley de 1977 es incompatible con los compromisos internacionales de Espa&ntilde;a, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos de 1966.
    </p><p class="article-text">
        Un avance significativo en Espa&ntilde;a es el art. 2.3 de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, que obliga a interpretar la Ley de Amnist&iacute;a conforme al Derecho Internacional, seg&uacute;n el cual estos cr&iacute;menes son imprescriptibles. En Argentina, una situaci&oacute;n an&aacute;loga ocurri&oacute; con la &ldquo;ley interpretativa del 2x1&rdquo; (Ley 27.362). La Corte argentina, en el fallo &ldquo;Batalla&rdquo; (2018), valid&oacute; que el legislador tiene la prerrogativa de dictar leyes aclaratorias para fijar el sentido de normas anteriores y evitar interpretaciones judiciales contradictorias.
    </p><p class="article-text">
        Si aplicamos esta l&oacute;gica, el art. 2.3 de la ley espa&ntilde;ola deber&iacute;a ser obligatorio para los tribunales, quienes deben admitir las querellas por cr&iacute;menes franquistas al ser estos inamnistiables por mandato legislativo.
    </p><p class="article-text">
        El genocidio y los cr&iacute;menes de Estado no terminan con la aniquilaci&oacute;n f&iacute;sica; contin&uacute;an en la etapa de la negaci&oacute;n y el olvido. Los operadores del derecho tienen la responsabilidad de activar el car&aacute;cter reparador de la justicia. El derecho tiene una doble faz: no es solo castigo, sino un constructor de verdad hist&oacute;rica y social. Es imperativo abandonar el formalismo extremo y comprender que las sentencias judiciales son el discurso que edifica el relato de lo que nos sucedi&oacute; como sociedad, construyendo memorias justas y dignas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Bereciartua, Iratxe Urizar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/justicia-frente-impunidad-lecciones-argentinas-derecho-constitucional-espanol_132_13588954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2026 05:02:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Justicia frente a la impunidad: lecciones argentinas para el derecho constitucional español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Franquismo,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada al amanecer del Angkor Wat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-amanecer-angkor-wat_132_13625467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a73861e2-8b5b-4e86-9b50-37640cf6c84a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada al amanecer del Angkor Wat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Entrada gratuita a un espectáculo que solo nos puede ofrecer el planeta que habitamos, que descuidamos y que algún día perderemos, si no tomamos conciencia de ello"</p></div><p class="article-text">
        Despego la nariz de la pantalla y traspaso el cristal.
    </p><p class="article-text">
        Mentira me parece, que pocos a&ntilde;os atr&aacute;s una pandemia me obligara (como a tod@s) a ser una mujer pegada a una mascarilla y que mi osad&iacute;a me empujara hasta Camboya, para empezar a conocer pa&iacute;s, sentada en el aeropuerto esperando el resultado del PCR preceptivo, antes de poner un pie fuera del recinto.
    </p><p class="article-text">
        Mentira me parece tambi&eacute;n que estuviera a deshoras siguiendo el mortecino hilo de luz que proyectaba la linterna del chofer, para como Pulgarcito, avanzar por un lugar que nunca podr&eacute; recordar, porque la oscuridad era tan manifiesta que nada m&aacute;s que alg&uacute;n parcial hierbajo y parte de alguna piedra divisaba, todos embebidos en el estruendoso graznar de pajarracos ocultos, en las sombras de una inmensa jungla negra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el milagro que presenciamos cada d&iacute;a y en cualquier punto se obr&oacute;, y empez&oacute; a cobrar forma mi derredor. Eran gigantescos los &aacute;rboles e interminable la pradera por la que me dieron ganas de echar a correr, cuando a lo lejos su inigualable figura vislumbr&eacute;, pero me retuve y mantuve tras los pasos del gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s avanzaba m&aacute;s impresionante se volv&iacute;a,&nbsp;no solo era su tama&ntilde;o, sus torres, su armon&iacute;a. Era la belleza llevada a la perfecci&oacute;n, nacida, sin duda, de un vasto conocimiento y de un profundo amor de sus proyectistas y hacedores.
    </p><p class="article-text">
        El blanco, negro y gris dejaron paso a los colores, todos hicieron en el cielo un tel&oacute;n, que proyect&oacute; la imagen soberbia del templo en el lago, que se sit&uacute;a a la entrada y justo frente a &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hicieron falta los fuegos artificiales para que enmudeci&eacute;ramos, la media docena de insomnes que nos encontr&aacute;bamos all&iacute;; ni IA, ni efectos especiales. Nada hay comparable con un nuevo amanecer. Este que presenciaba, vestido con toda la gama del arco iris. Entrada gratuita a un espect&aacute;culo que solo nos puede ofrecer el planeta que habitamos, que descuidamos y que alg&uacute;n d&iacute;a perderemos, si no tomamos conciencia de ello.
    </p><p class="article-text">
        Llor&eacute;. A veces la felicidad es tal, que es misi&oacute;n imposible evitarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-amanecer-angkor-wat_132_13625467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 20:45:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mirada al amanecer del Angkor Wat]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La emoción no es un diagnóstico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/emocion-no-diagnostico_132_13622729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6ace71b-ece6-497e-83d6-d28bfd26f13a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La emoción no es un diagnóstico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Poner palabras a lo que sentimos puede ser el primer paso para comprendernos, sin juicios ni etiquetas apresuradas</p></div><p class="article-text">
        A veces solo sabemos que algo pesa. Que dormimos peor, que estamos m&aacute;s irritables o que ya no disfrutamos como antes. Quiz&aacute; no sepamos explicar qu&eacute; nos ocurre. Y no pasa nada: para empezar a hablar, no hace falta tener todas las respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy hablamos de ansiedad, terapia y agotamiento con menos verg&uuml;enza que hace unos a&ntilde;os. Poder nombrar el malestar es importante, pero no significa que tengamos que encontrar enseguida una explicaci&oacute;n cl&iacute;nica. A veces, el primer paso consiste sencillamente en preguntarnos: qu&eacute; siento, cu&aacute;ndo aparece y qu&eacute; podr&iacute;a ayudarme ahora.
    </p><p class="article-text">
        Una emoci&oacute;n no es un diagn&oacute;stico. El miedo, la tristeza, la rabia o la inquietud pueden acompa&ntilde;arnos ante una p&eacute;rdida, un cambio, un conflicto o una etapa exigente. No nos definen por completo ni indican, por s&iacute; solas, que haya algo malo en nosotros. Escucharlas, entender qu&eacute; nos dicen y decidir c&oacute;mo cuidarnos forma parte de la inteligencia emocional.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el sufrimiento se recibi&oacute; con frases como &laquo;no es para tanto&raquo; o &laquo;tienes que ser m&aacute;s fuerte&raquo;. Aunque a veces se dijeran con buena intenci&oacute;n, pod&iacute;an hacer que quien lo estaba pasando mal se sintiera a&uacute;n m&aacute;s solo. Por eso es tan valioso poder hablar con alguien que escuche sin juzgar y sin apresurarse a dar una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene recordar que poner nombre a una emoci&oacute;n no es lo mismo que ponerse una etiqueta. Sentir tristeza despu&eacute;s de una p&eacute;rdida, miedo ante un cambio o nervios antes de algo importante no significa, por s&iacute; solo, que exista un trastorno. Para comprender lo que nos ocurre importa nuestra historia, el momento que estamos viviendo y c&oacute;mo ese malestar afecta al d&iacute;a a d&iacute;a. Un diagn&oacute;stico requiere una valoraci&oacute;n profesional; no tenemos que hac&eacute;rnoslo por nuestra cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Y decir que una emoci&oacute;n puede formar parte de la vida no significa que debamos soportarla en silencio. &laquo;Es normal&raquo; no deber&iacute;a cerrar la conversaci&oacute;n. Si el malestar se mantiene, se intensifica o empieza a dificultar el descanso, las relaciones o las tareas cotidianas, pedir ayuda puede ser un buen paso. No hace falta tocar fondo ni saber explicar perfectamente lo que pasa para pedir apoyo.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, quiz&aacute;, no sea solo &laquo;&iquest;esto es normal?&raquo;, sino &laquo;&iquest;qu&eacute; me est&aacute; pasando y qu&eacute; necesito?&raquo;. A veces la respuesta se descubre poco a poco, hablando, descansando o encontrando nuevas formas de afrontar una situaci&oacute;n. Otras veces, hace falta acompa&ntilde;amiento profesional. Cada proceso tiene su ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos ayuda mirar alrededor. La soledad, la incertidumbre econ&oacute;mica, la presi&oacute;n laboral o las dificultades para conciliar pueden influir en c&oacute;mo nos sentimos. Cuidar la salud mental incluye atender a cada persona y, al mismo tiempo, preguntarnos qu&eacute; condiciones de vida est&aacute;n pesando sobre muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien nos cuenta que lo est&aacute; pasando mal, podemos ofrecerle algo sencillo y valioso: tiempo, escucha y una pregunta amable. &laquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te preocupa?&raquo; o &laquo;&iquest;C&oacute;mo puedo acompa&ntilde;arte?&raquo; pueden abrir una conversaci&oacute;n sin exigirle que lo tenga todo ordenado. Escuchar no sustituye a la atenci&oacute;n profesional cuando hace falta, pero puede ayudar a que nadie tenga que empezar a buscar apoyo sinti&eacute;ndose solo.
    </p><p class="article-text">
        No todo malestar es un trastorno, y no hace falta encontrar enseguida una etiqueta. Lo que sentimos merece ser recibido con respeto y curiosidad. A veces, el primer alivio llega cuando podemos decir &laquo;no s&eacute; muy bien qu&eacute; me pasa&raquo; y alguien se queda a escucharnos, sin prisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes Cardenal Merello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/emocion-no-diagnostico_132_13622729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 20:23:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La emoción no es un diagnóstico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud psicológica,Atención psicológica,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El relato tras ganar la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/relato-ganar-paz_132_13619436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ed7f3ee-b0b4-41fc-abf6-741cb8346f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1123y556.jpg" width="1200" height="675" alt="El relato tras ganar la paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Atribuir el origen del golpe casi en exclusiva a la existencia de ETA minimiza la responsabilidad del propio golpismo de matriz franquista e introduce una especulación no demostrada y no demostrable historiográficamente2</p></div><p class="article-text">
        Hace algunos d&iacute;as, <a href="https://www.elcorreo.com/opinion/tribunas/ramon-jauregui-ganar-paz-perder-relato-20261018012137-nt.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ram&oacute;n J&aacute;uregui public&oacute; un texto de opini&oacute;n</a> sobre el desarrollo del relato sobre lo ocurrido con la violencia terrorista de ETA. Su t&iacute;tulo puede darnos idea de cu&aacute;l es la hip&oacute;tesis principal: 'Ganar la paz y perder el relato'. Desde el respeto m&aacute;s absoluto, sin intenci&oacute;n de polemizar, me gustar&iacute;a puntualizar ciertas cuestiones que entiendo se plantean de forma equivocada.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el uso de la historia ficci&oacute;n. Comienzo por ella porque para cualquier historiador, lo de usar la ficci&oacute;n para sostener una hip&oacute;tesis de an&aacute;lisis hist&oacute;rico real no es algo que nos guste demasiado. A m&iacute;, al menos, no. La frase en cuesti&oacute;n es: &ldquo;dudo mucho que el golpe de Tejero de 1981 se habr&iacute;a producido si ETA no hubiera existido, matando a casi cien personas cada uno de aquellos a&ntilde;os terribles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, simplifica de manera excesiva las causas del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 para poder ajustarlo a su postura. Efectivamente, la violencia de ETA gener&oacute; un clima de fuerte tensi&oacute;n y malestar en el estamento militar franquista. Nadie puede cuestionar eso. Sin embargo, las causas del 23-F respond&iacute;an a un entramado complejo de factores. Por un lado, el rechazo instintivo de sectores involucionistas de las Fuerzas Armadas al proceso democratizador. Por otro lado, la legalizaci&oacute;n del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE). Debemos tener en cuenta tambi&eacute;n la reforma auton&oacute;mica. Por &uacute;ltimo, la crisis pol&iacute;tica interna de UCD y la dimisi&oacute;n de Adolfo Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Atribuir el origen del golpe casi en exclusiva a la existencia de ETA minimiza la responsabilidad del propio golpismo de matriz franquista e introduce una especulaci&oacute;n no demostrada y no demostrable historiogr&aacute;ficamente.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la visi&oacute;n reduccionista del pasado. La frase en cuesti&oacute;n es: &ldquo;La voluntad colectiva de pasar p&aacute;gina se observa f&aacute;cilmente en nuestra sociedad de hoy... Nadie quiere hablar de aquel pasado, como ocurri&oacute; en otras sociedades despu&eacute;s de sus propias tragedias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de estos escenarios, inevitablemente nos viene a la cabeza el caso alem&aacute;n. La idea que expone J&aacute;uregui sobre que las sociedades tienden, de forma general, a pasar p&aacute;gina u olvidar tras momentos traum&aacute;ticos choca con ejemplos como el de la Alemania de la posguerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los reproches que se puedan hacer, como la presencia de exnazis en la Educaci&oacute;n, Justicia, Polic&iacute;a de la Rep&uacute;blica Federal Alemana (RFA), bajo una especie de fase inicial de silencio que abarc&oacute; los primeros a&ntilde;os de la posguerra, desde finales de 1950 la RFA desarroll&oacute; un proceso educativo y judicial de confrontaci&oacute;n y memoria activa sobre los cr&iacute;menes del nazismo. Lo llaman 'Vergangenheitsbew&auml;ltigung' y se traduce como &ldquo;hacer frente al pasado&rdquo;, &ldquo;hacer las paces con el pasado&rdquo; o &ldquo;lucha por llegar a un acuerdo con el pasado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junto a este podemos observar otros como el de Sud&aacute;frica o Irlanda del Norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso sudafricano, por ejemplo, vemos que tras el fin del apartheid crearon la Comisi&oacute;n de la Verdad y la Reconciliaci&oacute;n. Fue este el eje central de la pol&iacute;tica de memoria del pa&iacute;s. Su intenci&oacute;n era investigar las violaciones a los derechos humanos mediante testimonios p&uacute;blicos de v&iacute;ctimas y victimarios, priorizando la reconciliaci&oacute;n nacional sobre los castigos judiciales tradicionales. A pesar de todo, no ha sido perfecta y pueden criticarse muchos de sus aspectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso irland&eacute;s, la cosa es m&aacute;s complicada. Las ciudades de Belfast o Derry son espacios urbanos llenos de memoria: los murales callejeros. Sin embargo, cada comunidad mantiene vivos sus propios relatos y que, evidentemente, son contrapuestos. Adem&aacute;s, la fragilidad del Acuerdo de Viernes Santo de 1998 no daba mucha opci&oacute;n a abrir narrativas sobre lo ocurrido al momento de firmarse la paz.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el silencio social inicial no implica necesariamente un consenso colectivo de olvido. La realidad es que estamos ante din&aacute;micas complejas de asimilaci&oacute;n del duelo y normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Asumir de forma simplificada que el deseo social de no hablar del conflicto equivale a una renuncia moral generalizada, como hace J&aacute;uregui, cuando menos es una lectura debatible.
    </p><p class="article-text">
        Llama poderosamente la atenci&oacute;n que eluda un ejemplo claro de lo que ha sido pasar la p&aacute;gina sin leerla: la 'Transici&oacute;n' espa&ntilde;ola. Vendida como un ejemplo, la realidad es que no gener&oacute; ninguna lectura o revisi&oacute;n del pasado dictatorial anterior. Su propio proceso fue adulterado en positivo para eludir la realidad de lo sucedido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ley de amnist&iacute;a de 1977, dentro del marco de esa 'Transici&oacute;n', supuso hasta la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007 un silencio atroz para las miles de familias que hoy en d&iacute;a a&uacute;n siguen buscando a su familiar desaparecido en cientos de fosas surgidas durante los a&ntilde;os posteriores a la Guerra Civil. Si bien a nivel acad&eacute;mico universitario exist&iacute;a debate, a nivel m&aacute;s bajo, a nivel escolar obligatorio el silencio sobre la dictadura y la &lsquo;Transici&oacute;n&rsquo; fue evidente hasta 2007. No porque no se impartiese en los colegios, sino como J&aacute;uregui plantea: c&oacute;mo se daba, en qu&eacute; se incid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La propia demostraci&oacute;n de que aquella ley, la de 2007, con todas sus imperfecciones supuso un golpe de realidad colectiva fue porque planteaba, por primera vez desde la muerte de Francisco Franco, cuestiones necesarias: reparaci&oacute;n moral de las v&iacute;ctimas; una condena oficial del franquismo; declarar a los tribunales franquistas como ileg&iacute;timos; la exhumaci&oacute;n de las fosas comunes; la obligatoriedad de la retirada de s&iacute;mbolos y monumentos p&uacute;blicos franquistas; la nacionalidad para los hijos y nietos de los exiliados pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de 2007, un silencio institucional de 32 a&ntilde;os. El golpe de realidad es equiparable al que tuvo que afrontar la sociedad alemana en 1957 con la lucha del fiscal general alem&aacute;n Fritz Bauer para llevar ante la justicia a los criminales de guerra nazis que la propia sociedad y las instituciones de la Alemania de la posguerra intentaban encubrir u olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso vasco, al contrario que en el caso espa&ntilde;ol con respecto al franquismo, existen herramientas como el programa de v&iacute;ctimas educadoras llamado 'Adi-Adian' y gestionado por el Gobierno Vasco. Alguien podr&iacute;a decir que es insuficiente, sin duda.&nbsp;Pero tengamos en cuenta que este programa ech&oacute; a andar en 2014, apenas tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la declaraci&oacute;n unilateral de cese armado definitivo de ETA en 2011. Antes le precedi&oacute; el Plan para la Convivencia Democr&aacute;tica y la Deslegitimaci&oacute;n del Terrorismo, del Gobierno socialista de Patxi L&oacute;pez, en el que se inclu&iacute;a un proyecto de materiales did&aacute;cticos para deslegitimar el terrorismo y llevar&aacute; a las aulas testimonios directos de v&iacute;ctimas del terrorismo.&nbsp;Sin duda, mucho m&aacute;s avanzado que lo realizado con el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, una de las primeras propuestas que hice a la consejera de Justicia, llegado al cargo de director de DDHH y Atenci&oacute;n de V&iacute;ctimas, en la primera reuni&oacute;n del Departamento al inicio de la legislatura, fue que la mejora y el impulso de 'Adi-Adian' pasaba inevitablemente por la introducci&oacute;n de este en el programa lectivo escolar. Hoy en d&iacute;a, sigo siendo un firme defensor de esta propuesta para que de manera obligatoria todos los estudiantes puedan tener acceso a los testimonios de todas las violencias ocurridas (ETA, GAL, BVE, policial, etc.). Lamentablemente, es competencia del Departamento de Educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la contradicci&oacute;n sobre la victoria de la democracia vs. la pasividad social del pasado: afirma que el fin de ETA fue una &ldquo;victoria clara de la democracia&rdquo;; por otro, sostiene que la sociedad vasca &ldquo;quer&iacute;a eludir las preguntas inc&oacute;modas&rdquo; y que &ldquo;premi&oacute; su decisi&oacute;n de poner fin a su violencia&rdquo; en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Me surge una pregunta: si el fin del terrorismo fue una derrota policial, judicial y pol&iacute;tica del terrorismo mediante las instituciones democr&aacute;ticas, &iquest;no resulta contradictorio achacar el resultado electoral de la izquierda abertzale a un &ldquo;premio&rdquo; de una sociedad pasiva?
    </p><p class="article-text">
        Sumemos que, en la evoluci&oacute;n del voto en Euskadi, como en cualquier otro lugar, J&aacute;uregui obvia que intervienen m&uacute;ltiples factores sociopol&iacute;ticos, socioecon&oacute;micos y de gesti&oacute;n p&uacute;blica, y no &uacute;nicamente el juicio &eacute;tico retrospectivo sobre la violencia terrorista.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, la exigencia de relato oficial y la imposici&oacute;n de &ldquo;peticiones de perd&oacute;n institucionales&rdquo; como en la siguiente frase: &ldquo;ahora que se habla de nuevo estatus para Euskadi y se pretende la incorporaci&oacute;n de la izquierda abertzale al nuevo marco jur&iacute;dico-pol&iacute;tico, cosa que personalmente considero necesaria, no estar&iacute;a que les exigi&eacute;ramos dejar esto muy claro en el pre&aacute;mbulo del nuevo estatuto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel historiogr&aacute;fico y en ciencia pol&iacute;tica existe un amplio debate sobre si los pre&aacute;mbulos legislativos o la ley deben imponer un relato oficial o una verdad hist&oacute;rica &uacute;nica dictada desde el Estado. De no ser complicado este debate la Constituci&oacute;n de 1978 habr&iacute;a tenido un pre&aacute;mbulo similar al que J&aacute;uregui solicita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pretender crear un relato definitivo mediante normas administrativas o estatutarias entra en conflicto con la libertad de an&aacute;lisis historiogr&aacute;fico y la diversidad de memorias pol&iacute;ticas en sociedades plurales, por deseable o &eacute;tico que resulte el rechazo absoluto de la violencia. Insisto, de no ser as&iacute; la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola tendr&iacute;a un abultado pre&aacute;mbulo de condena expresa de la dictadura franquista. Sin embargo, no lo tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jagoba Álvarez Ereño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/relato-ganar-paz_132_13619436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 20:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El relato tras ganar la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ETA,Terrorismo,Golpe de Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao gana cuando cuidamos la conciliación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bilbao-gana-cuidamos-conciliacion_132_13619416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02c88839-50bf-4cf9-9d7a-ee92a25d88a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x784y446.jpg" width="1200" height="675" alt="Bilbao gana cuando cuidamos la conciliación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Garantizar las aulas de madrugadores gratuitas en la escuela pública es la mejor inversión para apoyar a las familias, avanzar en igualdad real y revitalizar nuestra ciudad</p></div><p class="article-text">
        No hace falta tener un hijo o una hija en edad escolar para sentir el pulso agitado de Bilbao cada inicio de curso. La vuelta al cole activa en nuestras calles una gran demostraci&oacute;n de esfuerzo familiar: ajustar horarios, coordinar turnos laborales y encajar la crianza en el d&iacute;a a d&iacute;a. En una sociedad madura como la vasca, donde todas coincidimos en la importancia de reactivar la natalidad y cuidar a quienes nos cuidan, la conciliaci&oacute;n no puede ser un juego de malabarismos individuales; debe ser una certeza compartida que nos haga avanzar a todas como comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a las exigencias de un mercado laboral en transformaci&oacute;n, nuestras escuelas p&uacute;blicas son el coraz&oacute;n vivo de nuestros barrios y la llave maestra para una corresponsabilidad real. Dentro de los recursos municipales, las aulas de madrugadores destacan como una herramienta imprescindible. Permiten a multitud de familias comenzar su jornada laboral con tranquilidad mientras sus hijas e hijos disfrutan de un espacio seguro, educativo y enriquecedor. Sin embargo, hasta la fecha, el enorme esfuerzo organizativo y econ&oacute;mico para sostener este servicio recae principalmente sobre la dedicaci&oacute;n voluntaria de las AMPAS y los bolsillos de las familias. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es el momento de dar un paso valiente y positivo desde las instituciones p&uacute;blicas. En este sentido, el pasado mes de septiembre, propusimos que el &Aacute;rea de Educaci&oacute;n del Ayuntamiento garantice una partida presupuestaria en los Presupuestos Municipales de 2027,&nbsp;para respaldar a las AMPAS y ofrecer el servicio de aula de madrugadores de forma totalmente gratuita en toda la red p&uacute;blica bilba&iacute;na. 
    </p><p class="article-text">
        Contamos con el marco legal, la legitimidad institucional y la oportunidad pol&iacute;tica perfecta. La Ley 2/2016 de Instituciones Locales de Euskadi dota a los municipios de competencias claras en el fomento de la conciliaci&oacute;n y la familia. A su vez, la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres impulsa la creaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos de cuidado. Asumir este compromiso presupuestario no es solo dar cumplimiento a nuestro Pacto Local por la Conciliaci&oacute;n, sino traducir nuestras coincidencias pol&iacute;ticas en bienestar directo para las familias. El Gobierno Municipal se comprometi&oacute; a estudiar la medida, pero hacerla realidad en los presupuestos de 2027 y que se van a debatir en el mes de noviembre ser&iacute;a la mejor prueba de un Ayuntamiento &uacute;til y cercano a la gente. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un mero recurso de custodia, el aula de madrugadores es un espacio de oportunidad socioeducativa. En esas primeras horas de la ma&ntilde;ana se siembran h&aacute;bitos de vida saludable, rutinas de higiene, valores de convivencia y educaci&oacute;n ciudadana. Adem&aacute;s, al asegurar la gratuidad de estas aulas en la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, democratizamos el acceso a los cuidados, aliviamos la carga econ&oacute;mica de las familias trabajadoras y nivelamos el terreno para que nadie se quede atr&aacute;s por razones de econom&iacute;a familiar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr que cada colegio público de Bilbao disponga de un aula de madrugadores gratuita es una meta deseable, posible y transformadora. Asumir este reto no supone un gasto, sino que es la mejor inversión estratégica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los lemas de campa&ntilde;a, construir una ciudad m&aacute;s amable, cohesionada e igualitaria exige poner las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas al servicio de las necesidades cotidianas. En este sentido, invertir en las aulas de madrugadores es reconocer el papel insustituible de la escuela p&uacute;blica y situar los cuidados en el centro de la agenda municipal. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lograr que cada colegio p&uacute;blico de Bilbao disponga de un aula de madrugadores gratuita es una meta deseable, posible y transformadora. Asumir este reto no supone un gasto, sino que es la mejor inversi&oacute;n estrat&eacute;gica en nuestro presente y en nuestro futuro. Sin duda, apostar con determinaci&oacute;n por el bienestar de las familias es la v&iacute;a m&aacute;s s&oacute;lida para demostrar que, cuando desde las instituciones p&uacute;blicas garantizamos derechos y facilitamos la vida de la gente, Bilbao gana. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Viñals Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/bilbao-gana-cuidamos-conciliacion_132_13619416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 20:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bilbao gana cuando cuidamos la conciliación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Bizkaia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La defensa del autogobierno y el autogobierno como defensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/defensa-autogobierno-autogobierno-defensa_132_13610162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/546510ed-db68-4ddf-a56e-b1d4c38d25e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y371.jpg" width="1200" height="675" alt="La defensa del autogobierno y el autogobierno como defensa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No olvidemos que, en pocas semanas, se celebrarán unas elecciones en las que concurre, con importantes opciones de gobernar, un partido que niega nuestra identidad y aboga por la supresión de nuestras libertades</p></div><p class="article-text">
        Hoy hace 47 a&ntilde;os, Euskadi se cit&oacute; con la historia. Fue un jueves de tiempo oto&ntilde;al, fresco y lluvioso. Casi seis de cada diez vascos acudieron a votar en el refer&eacute;ndum del Estatuto de Gernika. El 90,27% lo hizo a favor: 831.839 &lsquo;s&iacute;&rsquo;-es y 47.529 &lsquo;no&rsquo;-es. Yo ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os, pero con el tiempo tom&eacute; conciencia de lo determinante que fue aquel d&iacute;a en la historia de Euskadi. Familiares y amigos que vivieron aquel momento en primera persona, me transmitieron los nervios del recuento, la alegr&iacute;a desbordada en La Casilla, la ilusi&oacute;n ante una nueva etapa en la que todo estaba por hacer. Tambi&eacute;n el v&eacute;rtigo, la incertidumbre y el peso de la responsabilidad de todo un Pueblo. Euskadi dec&iacute;a 'BAI!' a un nuevo futuro de prosperidad y libertad en verde, rojo y blanco.
    </p><p class="article-text">
        El lehendakari Carlos Garaikoetxea, presidente del Consejo General Vasco en aquel momento, fue capaz de expresarlo de forma clarividente: &ldquo;A m&iacute; no me preocupa el d&iacute;a 25, a m&iacute; me preocupa el d&iacute;a 26&rdquo;. No era para menos. El Estatuto se aprob&oacute; tras 40 a&ntilde;os de dictadura, en una democracia tambaleante y amenazada por los militares, tal y como se demostrar&iacute;a solo dos a&ntilde;os despu&eacute;s, con el golpe del 23F. Euskadi sufr&iacute;a el lastre de la violencia y el terrorismo, con un asesinato cada tres d&iacute;as. Explotada fiscalmente, con infraestructuras de inicios del siglo XX, con una econom&iacute;a en recesi&oacute;n, castigada por la crisis internacional, en declive industrial -siderurgia, astilleros- y con el paro en m&aacute;ximos. Y con la pesada losa de cuatro d&eacute;cadas de persecuci&oacute;n de nuestra identidad y cultura.
    </p><p class="article-text">
        Era el momento de reconstruir la Casa Vasca. Una casa cuya estructura estaba muy da&ntilde;ada, pero con pilares s&oacute;lidos y profundos: la legitimidad hist&oacute;rica y democr&aacute;tica, custodiada contra viento y marea por los lehendakaris Agirre y Leizaola en el exilio. El Pueblo Vasco aprob&oacute; el pacto pol&iacute;tico m&aacute;s importante en d&eacute;cadas, y retom&oacute; el camino del primer Gobierno Vasco, cuyo nonag&eacute;simo aniversario estamos celebrando. El camino de la democracia, la libertad y el autogobierno. Euskadi decidi&oacute; hacerse cargo de s&iacute; misma y de su destino, como siempre ha hecho a lo largo de su historia. Confiando en sus propias capacidades, sin tutelas y sin una red de seguridad en caso de que las cosas fueran mal. Con el Estatuto primero, y el Concierto Econ&oacute;mico despu&eacute;s, asumimos el riesgo y la responsabilidad de gobernar nuestra propia casa.
    </p><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu de pacto pol&iacute;tico entre diferentes y con el Estado dej&oacute;, durante la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum, im&aacute;genes para la posteridad: Manuel Irujo y Dolores Ibarruri en un mitin unitario; l&iacute;deres tan dispares como Arzalluz (PNV), Benegas (PSE), Castells (ESEI), Bandr&eacute;s (EE), Zufia (EKA) o Lertxundi (PCE) compartiendo escenario; o Garaikoetxea y Rubial fundi&eacute;ndose en un abrazo. Aquella unidad cristaliz&oacute; en el respaldo mayoritario a la v&iacute;a del autogobierno el 25 de octubre. 
    </p><p class="article-text">
        La excepci&oacute;n vino de la mano de la Alianza Popular de Manuel Fraga, que pidi&oacute; el voto en contra; y de Herri Batasuna, que menospreci&oacute; el Estatuto de Gernika promoviendo activamente la abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El balance de estos 47 a&ntilde;os nos lleva a una triple constataci&oacute;n. La primera, que el Estatuto ha sido un instrumento pol&iacute;tico de primera magnitud. Nos ha permitido asentar el autogobierno, levantar un pa&iacute;s en ruinas y vertebrar Euskadi en torno a un proyecto compartido de prosperidad y justicia social. Hemos dado forma al modelo de bienestar vasco, equipar&aacute;ndonos con los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados y contamos con instituciones propias en los servicios p&uacute;blicos esenciales de salud (Osakidetza), formaci&oacute;n (escuela p&uacute;blica, EHU), econom&iacute;a y empleo (Lanbide, SPRI, EVE), seguridad (Ertzaintza), emergencias (SOS Deiak, Euskalmet), protecci&oacute;n social (RGI) o vivienda (Etxebide, Visesa, Alokabide). Organismos y pol&iacute;ticas que nos han permitido construir un pa&iacute;s moderno, competitivo y avanzado, sin dejar a nadie atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La segunda constataci&oacute;n es que el Estatuto constituy&oacute; un ejercicio de &lsquo;Realpolitik&rsquo;; un acuerdo de m&iacute;nimos, producto de la desigual relaci&oacute;n de fuerzas y la presi&oacute;n de los sectores m&aacute;s conservadores del Estado. A pesar de todo, el buen hacer negociador de los equipos vascos y el talante constructivo de Su&aacute;rez permiti&oacute; alumbrar un texto de altura, con contenidos de relevancia pol&iacute;tica: reconocimiento del autogobierno como derecho originario, no como resultado de una concesi&oacute;n; no renuncia a este derecho y a los que pudieran correspondernos en virtud de nuestra historia; y condici&oacute;n de pacto pol&iacute;tico bilateral. As&iacute; queda recogido en el art&iacute;culo primero y la disposici&oacute;n adicional del Estatuto de Gernika.
    </p><p class="article-text">
        La tercera constataci&oacute;n es m&aacute;s amarga: este pacto aprobado por ley y refer&eacute;ndum fue, desde su nacimiento, desnaturalizado y erosionado a trav&eacute;s de distintos mecanismos: &lsquo;caf&eacute; para todos&rsquo;, LOAPA, leyes de bases, judicializaci&oacute;n, ... Ha sido sometido, siempre de forma unilateral, a una l&oacute;gica transaccional por parte de los sucesivos Gobiernos espa&ntilde;oles. La realidad es que 47 a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue sin cumplirse &iacute;ntegramente. Esta legislatura hemos avanzado, consiguiendo 14 nuevas competencias. Entre ellas, las pol&iacute;ticas pasivas de empleo, prestaciones no contributivas en la Seguridad Social, salvamento mar&iacute;timo y litoral, o los permisos de trabajo de personas extranjeras. Ahora bien, quedan pendientes la gesti&oacute;n del r&eacute;gimen econ&oacute;mico de la Seguridad Social, incluyendo las prestaciones contributivas, o los puertos de Bilbao y Pasaia. El pacto estatutario sigue sin cumplirse.
    </p><p class="article-text">
        Defender el autogobierno vasco es defender algo vital: la posibilidad de gobernar nuestra propia casa. De contar con las capacidades necesarias para defender nuestros intereses. Que quienes vivimos y trabajamos aqu&iacute; podamos decidir sobre lo que afecta a nuestra vida y a nuestra comunidad. Que quienes somos parte de este pueblo podamos cuidar y atender nuestro hogar.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite convertir la Casa Vasca en un refugio ante un mundo cada vez m&aacute;s incierto y acometer los nuevos retos de futuro: cambio clim&aacute;tico, migraci&oacute;n, disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Tambi&eacute;n protegernos ante un clima pol&iacute;tico cada vez m&aacute;s deteriorado en el Estado, y ante fuerzas pol&iacute;ticas que cuestionan nuestro autogobierno. Porque no olvidemos que, en pocas semanas, se celebrar&aacute;n unas elecciones en las que concurre, con importantes opciones de gobernar, un partido que niega nuestra identidad y aboga por la supresi&oacute;n de nuestras libertades.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los avances que hoy damos por sentados no hubieran sido posibles sin el Estatuto de Gernika. Y esta herencia lleva aparejado un compromiso. Todas y todos tenemos una responsabilidad, tambi&eacute;n el mill&oacute;n y medio de personas que no pudimos votar por edad: defender el autogobierno vasco; valorarlo como merece; e utilizar todas las herramientas que nos ofrece para seguir creciendo como pa&iacute;s y en bienestar. Es nuestra obligaci&oacute;n hist&oacute;rica cuidar lo que nos es propio, y lograr las nuevas capacidades pol&iacute;ticas que necesitamos para seguir construyendo el futuro. En positivo, sin ir contra nadie, ni hacer bandera de la confrontaci&oacute;n. Aplicando los mismos valores y principios, y la misma firmeza y entusiasmo de quienes nos precedieron porque, en un mundo tan incierto y convulso, el autogobierno sigue siendo la mejor defensa de la Casa Vasca ante todo lo que pueda venir. No olvidemos que, somos porque decidimos, y, decidimos porque somos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Pradales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/defensa-autogobierno-autogobierno-defensa_132_13610162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2026 06:05:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La defensa del autogobierno y el autogobierno como defensa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mirada a los espalda plateada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-espalda-plateada_132_13599194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f4e9fb5-bbb8-44f8-908b-db690b5753eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1456y518.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mirada a los espalda plateada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Menos mal que la fuerza de la naturaleza y sobre todo la del amor puro se imponen y dejo de lado mis negros pensamientos, embelesada por tan maravillosas criaturas, en libertad, sin temor, en paz"</p></div><p class="article-text">
        Despego la nariz de la pantalla y traspaso el cristal. Aunque el t&iacute;tulo nos pudiera llevar a enga&ntilde;o y situarnos en la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos, nada m&aacute;s lejos de mi intenci&oacute;n, porque mi pretensi&oacute;n es trasladarnos a un bosque impenetrable denominado Bwindi, situado en Uganda. En &eacute;l se encuentran algunos de los pocos ejemplares existentes en el mundo, de gorilas de esta espalda tan caracter&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Se pueden visitar pagando un elevad&iacute;simo precio, con entradas tasadas a escasos grupos&nbsp;y siguiendo unas normas muy estrictas. Pero todo condicionante merece la pena. Las cuatro horas abri&eacute;ndonos camino a machetazos por una maleza asfixiante. La lluvia, la humedad. El no saber d&oacute;nde pisar y caerse a cada paso, hasta llegar a obtener el premio gordo: descubrir a una familia de padre, madre e hijo. El padre acostado, mientras la madre recostada le acariciaba en el rostro y ambos observando celosamente a su reto&ntilde;o, que se divert&iacute;a columpi&aacute;ndose en una rama cercana.
    </p><p class="article-text">
        Casi convertida en una estatua de cera para no soliviantarles, lo primero que me viene a la cabeza es su estampa familiar con inmensas similitudes a la de los seres humanos. Y lo segundo, la felicidad que individual y en conjunto desprenden&hellip; tan contagiosa.
    </p><p class="article-text">
        Las siguientes reflexiones se agolpan como un torbellino a modo de preguntas, tantos porqu&eacute;s sin respuesta. Nuestro ego&iacute;smo, nuestra insensibilidad, nuestra inconsciencia, nuestro discurrir por el planeta como una especie que todo lo arrasa y lo devora, haciendo un uso abusivo de algo que no es nuestro, pero que nos lo arrogamos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que la fuerza de la naturaleza y sobre todo la del amor puro se imponen y dejo de lado mis negros pensamientos, embelesada por tan maravillosas criaturas, en libertad, sin temor, en paz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto que aprender&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Maruri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mirada-espalda-plateada_132_13599194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 19:46:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mirada a los espalda plateada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre nos quedarán los símbolos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/quedaran-simbolos_132_13599171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8054b7ae-bf5b-48f9-85c8-17b0e138203d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128680.jpg" width="6192" height="3483" alt="Siempre nos quedarán los símbolos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Bastó que una sola persona se rebelase en público para que la apatía colectiva ante un problema que afecta a tanta gente se transformara en un grito permanente de indignación social y de movilización de masas"</p></div><p class="article-text">
        En su novela 'Un puente sobre el Drina', Ivo Andric nos dice: &ldquo;El pueblo s&oacute;lo recuerda y cuenta aquello que puede comprender y transformar en leyenda&rdquo;. &ldquo;Lo dem&aacute;s &mdash;a&ntilde;ade&mdash; discurre junto a &eacute;l sin dejar huellas profundas, en la indiferencia muda de los fen&oacute;menos naturales y an&oacute;nimos, sin tocar su imaginaci&oacute;n y sin grabarse en la memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que Andric escrib&iacute;a el pasado siglo en los a&ntilde;os de la II Guerra Mundial no ha perdido su vigencia. El papel del s&iacute;mbolo en la conciencia de los pueblos a&uacute;n tiene capacidad de resistir y plantar cara con eficacia a los sistemas de dominaci&oacute;n absoluta del ser humano ideados por el capitalismo sin entra&ntilde;as de nuestros d&iacute;as. Lo ocurrido con Maricarmen Abascal ha sido una buena prueba de todo ello.
    </p><p class="article-text">
        Llev&aacute;bamos tiempo hablando de la crisis de la vivienda; de sus precios estratosf&eacute;ricos y en continua expansi&oacute;n;&nbsp;de la imposibilidad de los j&oacute;venes de acceder a una casa; de los desahucios rutinarios de inquilinos por la codicia de caseros que rescinden contratos de alquiler para embarcarse en negocios m&aacute;s lucrativos (preferentemente los tur&iacute;sticos); de la prepotencia escandalosa de esos fondos de inversi&oacute;n (&ldquo;fondos buitre&rdquo;), que compran bloques enteros de viviendas para especular con ellas de manera desvergonzada; de c&oacute;mo, en consecuencia, se echa a la calle a personas muy vulnerables por razones de edad y, paralelamente, se cierra el paso a la emancipaci&oacute;n de los j&oacute;venes, que no pueden formar un hogar&hellip; Conoc&iacute;amos los datos, las estad&iacute;sticas, las informaciones cada vez m&aacute;s alarmantes, pero las o&iacute;amos como quien oye llover. Las hab&iacute;amos asumido resignadamente, como esos &ldquo;fen&oacute;menos naturales y an&oacute;nimos&rdquo; que, al decir de Andric, carecen de la capacidad de &ldquo;grabarse en la memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bast&oacute; que una sola persona se rebelase en p&uacute;blico para que la apat&iacute;a colectiva ante un problema que afecta a tanta gente se transformara en un grito permanente de indignaci&oacute;n social y de movilizaci&oacute;n de masas; algo que desembocar&aacute; en una huelga general convocada por UGT y CCOO, a instancias del Sindicato de Inquilinas. Recordemos la secuencia de im&aacute;genes: una mujer de 87 a&ntilde;os, con una salud ya muy precaria, todav&iacute;a en su domicilio, insiste: &ldquo;Yo no pienso salir de mi casa&rdquo;; tras un asalto brutal de la polic&iacute;a, esta mujer es desalojada y conducida en camilla al Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n y, con lo que a&uacute;n le queda de voz, clama ante los j&oacute;venes que la apoyan en la calle: &ldquo;Defended vuestras casas&rdquo;. Y, en los d&iacute;as que le quedan para su fallecimiento, volver&aacute; a insistir&nbsp;desde lo que ser&aacute; su lecho de muerte: &ldquo;Seguid luchando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil no conmoverse ante el valor, la firmeza, e incluso la belleza, de quien se atreve a desafiar a los poderes dominantes, con su propia verdad y con su propio cuerpo; y, por eso mismo, se convierte en un s&iacute;mbolo de rebeld&iacute;a que contagia al conjunto del pa&iacute;s, poniendo patas arriba el discurrir cansino de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Porque es evidente que cuando el s&iacute;mbolo entra en escena se hace muy dif&iacute;cil, por no decir imposible, combatirlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resulta difícil no conmoverse ante el valor, la firmeza, e incluso la belleza, de quien se atreve a desafiar a los poderes dominantes, con su propia verdad y con su propio cuerpo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso precisamente, Maricarmen resulta m&aacute;s molesta&nbsp;muerta que&nbsp;viva para las clases dominantes. Parece que el hecho mismo de morir, y el eco social de esta muerte, se han llegado considerar un desacato intolerable a los poderes econ&oacute;micos establecidos. Algo que ha incomodado especialmente a sus guardianes ideol&oacute;gicos, el complejo ultraderechista que conforman el PP y Vox; hasta el punto de negarle el minuto de silencio en instituciones que dominan y de echar las mayores porquer&iacute;as posibles sobre su memoria.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; especialmente empe&ntilde;ada en apartar la mirada p&uacute;blica de esta mujer y que pase al olvido, como si su rebeld&iacute;a y su muerte no tuvieran relaci&oacute;n alguno con los problemas del presente; que no son los de de las falsas prioridades nacionales que la ultraderecha mancomunada se inventa como gui&oacute;n para ganar las elecciones y acceder al poder pol&iacute;tico. Cuando Feij&oacute;o pide a la izquierda que no haga de Maricarmen un &ldquo;icono electoral&rdquo; est&aacute; reconociendo impl&iacute;citamente que ese gui&oacute;n ultraespa&ntilde;ol tiene ya muy poca sustancia. Porque lo que&nbsp;va a estar en debate en el proceso electoral no es si peligra la unidad y seguridad de Espa&ntilde;a, sino los problemas que afectan a la Espa&ntilde;a real y a los espa&ntilde;oles de a pie: los del futuro de la vivienda, los de la educaci&oacute;n y sanidad p&uacute;blicas, los de las ayudas a las personas dependientes, los de unos servicios p&uacute;blicos deteriorados en las autonom&iacute;as donde la derecha gobierna &hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se hablar&aacute; sobre el futuro en este pa&iacute;s del Estado de bienestar, que la ultraderecha se quiere cargar, en beneficio del mundo de los negocios. De hecho, se ha empezado a cuestionar, y mucho, el futuro de las Pensiones, puesto en duda por quienes (Figaredo, Ester Mu&ntilde;oz&hellip;) tratan de&nbsp;privatizarlas y recortarlas.
    </p><p class="article-text">
        No hay que olvidar por &uacute;ltimo &mdash;y eso tambi&eacute;n est&aacute; en el debate electoral&mdash; que hay algo que fundamenta nuestro bienestar: y es el mantenimiento de las libertades frente a quienes pretenden erosionarlas con lenguajes y pr&aacute;cticas neofascistas cada vez m&aacute;s evidentes. &Eacute;stas, pues, son las verdaderas prioridades de la sociedad espa&ntilde;ola, que nada tienen que ver con himnos caducados y banderas que se esgrimen para agredir, yendo a la &ldquo;caza del moro&rdquo; o del &ldquo;rojo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y&nbsp;que se hable sin tapujos de lo que de verdad importa a la mayor&iacute;a social -vivir mejor y con m&aacute;s libertad- ha sido el legado de un acto de rebeld&iacute;a que ha conmovido a todo un pa&iacute;s y, al transformarse en leyenda, ha trastocado por entero la vida pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Cuando la poes&iacute;a entra en escena, ocurren estas cosas. Siempre es saludable que, de vez en cuando, surjan voces que pongan en su sitio&nbsp;la racionalidad tecnol&oacute;gica, que se ha convertido ya en la teolog&iacute;a del ultracapitalismo de nuestros d&iacute;as. Esa tecnolog&iacute;a que nos avasalla a diario, oblig&aacute;ndonos a aceptar en silencio que todo lo que nos ocurre es inevitable. Una mujer de 87 a&ntilde;os nos ha dicho alto y claro que eso no es verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Arteta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/quedaran-simbolos_132_13599171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre nos quedarán los símbolos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Maricarmen,Desahucios,CCOO - Comisiones Obreras,UGT - Unión General de Trabajadores,Sindicato de Inquilinas,Alberto Núñez Feijóo,Ester Muñoz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antondegi: preservar su carácter rural para una planificación urbana sostenible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/antondegi-preservar-caracter-rural-planificacion-urbana-sostenible_132_13601140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d40dd47-ad7e-4bac-bd2a-d1fb8d5b124f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x982y475.jpg" width="1200" height="675" alt="Antondegi: preservar su carácter rural para una planificación urbana sostenible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La construcción de nuevas viviendas no puede plantearse como única respuesta a la emergencia habitacional, especialmente cuando supone promover grandes desarrollos urbanísticos en espacios de valor natural sin abordar suficientemente sus impactos sociales y ambientales"</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, el consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso, ha anunciado una propuesta para impulsar en el monte Antondegi un desarrollo de unas 3.000 viviendas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa parte del Departamento de Vivienda y Agenda Urbana, sin un acuerdo previo con el Ayuntamiento de Donostia, con el que el propio Departamento se&ntilde;ala que deber&aacute; ser trabajada y pactada posteriormente. Resulta especialmente llamativo que una actuaci&oacute;n de esta magnitud se anuncie mientras Donostia se encuentra inmersa en la revisi&oacute;n de su Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana (PGOU).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un corzo en Antondegi                            </span>
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        La loma de Antondegi es un entorno rural de elevado inter&eacute;s ambiental y paisaj&iacute;stico. Un trabajo ya publicado y avalado por un amplio grupo de especialistas (entre ellos catedr&aacute;ticos de Ecolog&iacute;a y Zoolog&iacute;a, investigadores y doctores en distintas disciplinas ambientales), document&oacute; su importancia como una de las zonas de campi&ntilde;a mejor conservadas de Donostia, su riqueza faun&iacute;stica y, especialmente, su funci&oacute;n como corredor ecol&oacute;gico y como parte de la Infraestructura Verde de Gipuzkoa. En este espacio se han registrado hasta 117 especies de aves, una cifra que sit&uacute;a a Antondegi entre los &aacute;mbitos con mayor riqueza ornitol&oacute;gica de Gipuzkoa. Asimismo, se ha constatado una notable comunidad de mam&iacute;feros, con al menos 18 especies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Avance del nuevo PGOU ya ha analizado el futuro de Antondegi dentro de un proceso t&eacute;cnico y de participaci&oacute;n ciudadana iniciado en 2021 y elaborado por un equipo multidisciplinar de 27 profesionales especialistas en urbanismo, medio ambiente, geograf&iacute;a, ingenier&iacute;a y derecho. El Avance propone expresamente desclasificar el &aacute;mbito MA.08 Antondegi como suelo destinado a desarrollo urban&iacute;stico y preservar su car&aacute;cter rural, con el objetivo de proteger su funci&oacute;n dentro de la infraestructura verde y garantizar las conexiones ecol&oacute;gicas del territorio. Esta decisi&oacute;n se enmarca, adem&aacute;s, en un modelo de crecimiento compacto y equilibrado, con menor ocupaci&oacute;n de suelo y concentrando las nuevas viviendas mayoritariamente en suelo urbano. A ello se a&ntilde;ade que el Plan Territorial Parcial de Donostialdea-Bajo Bidasoa, aprobado en 2016 y actualmente vigente, ya plante&oacute; expresamente la reconsideraci&oacute;n de la previsi&oacute;n de crecimiento residencial en Antondegi.
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                Un milano en Antondegi                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Frente a este trabajo t&eacute;cnico y urban&iacute;stico, el consejero plantea ahora unas 3.000 viviendas en Antondegi sin presentar estudios que justifiquen apartarse de las conclusiones del Avance. Adem&aacute;s, la propuesta se ha anunciado en sentido contrario al criterio recogido en el Avance del nuevo PGOU. Una actuaci&oacute;n de esta trascendencia no deber&iacute;a plantearse al margen del proceso de planificaci&oacute;n que Donostia tiene en marcha ni desligarse de una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre el territorio y el modelo de ciudad. La construcci&oacute;n de nuevas viviendas no puede plantearse como &uacute;nica respuesta a la emergencia habitacional, especialmente cuando supone promover grandes desarrollos urban&iacute;sticos en espacios de valor natural sin abordar suficientemente sus impactos sociales y ambientales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde esa visi&oacute;n m&aacute;s integral quienes formamos parte de la iniciativa Antondegi Berdea defendemos que el nuevo planeamiento urban&iacute;stico mantenga el car&aacute;cter rural de Antondegi. La necesidad de vivienda debe abordarse de forma integral, teniendo en cuenta la protecci&oacute;n ambiental, la cohesi&oacute;n social, la movilidad, los servicios p&uacute;blicos y el modelo de desarrollo urbano que Donostia quiere para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Decisiones de esta trascendencia no deber&iacute;an quedar condicionadas por iniciativas pol&iacute;ticas individuales ni por calendarios electorales, sino ser objeto de un debate abierto, informado y transparente en el que participe la ciudadan&iacute;a afectada. Nuestro colectivo seguir&aacute; impulsando distintas iniciativas en torno al futuro de Antondegi, defendiendo sus valores y promoviendo un modelo de urbanismo sostenible y respetuoso con el territorio.
    </p><p class="article-text">
        (La iniciativa Antondegi Berdea agrupa a diversas organizaciones ecologistas y naturalistas, as&iacute; como a colectivos que defienden un urbanismo sostenible, comprometidos con la conservaci&oacute;n de los valores ambientales y paisaj&iacute;sticos de Antondegi Eguzki, Parkea Bizirik, Itsas Enara, SEO/BirdLife Donostia, Haritzalde, Surfrider y Bizilagunekin).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antondegi Berdea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/antondegi-preservar-caracter-rural-planificacion-urbana-sostenible_132_13601140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antondegi: preservar su carácter rural para una planificación urbana sostenible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Denis Itxaso,Vivienda,Donostia,San Sebastián,Gipuzkoa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soluciones burdas del PP para los vestigios del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/soluciones-burdas-pp-vestigios-franquismo_132_13599224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae3a9460-b59c-4db4-83b1-ed7e05896388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3948y1608.jpg" width="1200" height="675" alt="Soluciones burdas del PP para los vestigios del franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Consolidar una sociedad libre y democrática requiere de un esfuerzo colectivo. Para ello se exige pedagogía y contundencia frente al pasado totalitario, al igual que ocurre en el resto de las democracias europeas de nuestro entorno"</p><p class="subtitle">Información - El PP tapa un año después y con una tabla una inscripción franquista en Álava y el Gobierno lo tacha de "vergüenza"</p></div><p class="article-text">
        En octubre del a&ntilde;o pasado, el alcalde de Ba&ntilde;os de Ebro (Araba), Francisco Javier Garc&iacute;a, del PP, recibi&oacute; varias peticiones para retirar la leyenda franquista &ldquo;Ca&iacute;dos por Dios y por Espa&ntilde;a&rdquo; labrada en piedra en el dintel de una ventana de un edificio municipal que acoge el consultorio m&eacute;dico de la localidad. La respuesta del regidor fue la siguiente: &ldquo;Es una piedra que no molesta a nadie (...) lleva en el pueblo toda la vida&rdquo; y a&ntilde;adi&oacute; que no consideraba adecuado &ldquo;borrar la memoria&rdquo; de los vecinos ah&iacute; nombrados.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, el ayuntamiento ha anunciado que acatar&aacute; el requerimiento del Gobierno central para retirar el lema franquista<em>. </em>Sin embargo, no proceder&aacute; a su retirada y el alcalde del PP buscar&aacute; una salida &ldquo;intermedia&rdquo;: en lugar de picar o retirar f&iacute;sicamente la placa de piedra, ha optado por cubrir la inscripci&oacute;n. La justificaci&oacute;n es que, seg&uacute;n informes t&eacute;cnicos, la extracci&oacute;n completa de la placa podr&iacute;a comprometer la estructura del inmueble y provocar grietas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha marcado un plazo de tres meses para ejecutar la colocaci&oacute;n de la cubierta sobre el vestigio franquista. Tal vez, el regidor del PP aspira a que Feij&oacute;o gane las elecciones del 29N para una vez compuesto un gobierno de derecha y ultraderecha retirar la tabla con la que pretende cubrir la inscripci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia, ha tachado de &ldquo;soluci&oacute;n burda&rdquo; y no le falta raz&oacute;n. En realidad, es una salida al incumplimiento legal buscando una estratagema para no terminar de retirar por completo los restos del franquismo. No ha sido la &uacute;nica, varios colectivos de memoria hist&oacute;rica se han sumado a las cr&iacute;ticas y han exigido la retirada &iacute;ntegra del dintel grabado.
    </p><p class="article-text">
        Parece que el PP, que es un partido que est&aacute; todo el d&iacute;a con las palabras Constituci&oacute;n, democracia y cumplir la ley en la boca, cree que hay leyes que son de libre cumplimiento. Lo cierto es que llegaron tarde a la democracia y de los 16 diputados que ten&iacute;a Alianza Popular en 1978, 5 votaron en contra de la Constituci&oacute;n y 3 se abstuvieron.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Memoria Democr&aacute;tica busca garantizar los principios de verdad, justicia, reparaci&oacute;n y no repetici&oacute;n. Esta especie de b&uacute;squeda de apa&ntilde;os que pretende el alcalde del PP transmite el peligroso mensaje de que los s&iacute;mbolos de la dictadura son negociables.&nbsp;Para aquellos que trabajamos en la ense&ntilde;anza sabemos de lo peligroso de estos mensajes entre los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;an tener claro que el espacio p&uacute;blico es de todos los ciudadanos y las ciudadanas, por lo que mantener o disimular ense&ntilde;as y consignas que ensalzan un r&eacute;gimen totalitario responsable de la represi&oacute;n y el asesinato de miles de personas supone una afrenta directa a las v&iacute;ctimas y a la convivencia democr&aacute;tica.&nbsp;Hoy en d&iacute;a a&uacute;n siguen sin desenterrarse miles de cad&aacute;veres de fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Consolidar una sociedad libre y democr&aacute;tica requiere de un esfuerzo colectivo. Para ello se exige pedagog&iacute;a y contundencia frente al pasado totalitario, al igual que ocurre en el resto de las democracias europeas de nuestro entorno. A diferencia de lo que sostiene el PP, borrar o retirar los vestigios del franquismo no es &ldquo;borrar la historia&rdquo;, sino dejar de honrar el franquismo en las instituciones p&uacute;blicas. La memoria de las v&iacute;ctimas se honra con justicia y dignidad, no perpetuando los monumentos y consignas levantados por sus victimarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buscar atajos cronifica socialmente las reminiscencias del r&eacute;gimen franquista. No se trata de un capricho pol&iacute;tico, como pretende vender el PP. Se trata de la condici&oacute;n indispensable para apuntalar una sociedad plenamente democr&aacute;tica, consciente de su pasado y comprometida con los derechos humanos. Por eso, la respuesta de las instituciones p&uacute;blicas debe ser firme.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jagoba Álvarez Ereño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/soluciones-burdas-pp-vestigios-franquismo_132_13599224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soluciones burdas del PP para los vestigios del franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,PSE - Partido Socialista de Euskadi,PSOE,Gobierno de España,Franquismo,Vestigios franquistas,Símbolos franquistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es una reivindicación política, es una oportunidad histórica para Álava]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/no-reivindicacion-politica-oportunidad-historica-alava_132_13604013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45429e2e-17f9-4e17-a8a0-c592e03e0706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113488.jpg" width="1024" height="576" alt="No es una reivindicación política, es una oportunidad histórica para Álava"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El soterramiento constituye una inversión estratégica. Y tenemos la obligación de hacerla posible. Se trata de una inversión que no solo beneficiaría a quienes utilizan el tren, sino al conjunto de la ciudad y de la sociedad alavesa"</p></div><p class="article-text">
        Hay decisiones que superan una legislatura, una instituci&oacute;n o incluso una generaci&oacute;n. Decisiones que determinan c&oacute;mo ser&aacute;n nuestras ciudades dentro de cincuenta o cien a&ntilde;os. C&oacute;mo llegue la alta velocidad a Vitoria-Gasteiz es una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, todas las instituciones alavesas hemos compartido y trabajado con el mismo objetivo: la llegada del ferrocarril y su integraci&oacute;n en nuestra ciudad deb&iacute;a realizarse de forma soterrada, tal y como se hab&iacute;a acordado en los sucesivos convenios firmados. No se trataba de una ocurrencia, ni de una reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica, ni de una demanda desconocida. Se trataba de transformar Vitoria-Gasteiz aprovechando una oportunidad que probablemente no se vuelva a producir en d&eacute;cadas, eliminando una barrera f&iacute;sica que divide la ciudad y que posibilitar&iacute;a el desarrollo de nuevos espacios urbanos, econ&oacute;micos y sociales para nuestra capital.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada se reuni&oacute;, tras la petici&oacute;n que realic&eacute; al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el Consejo de Administraci&oacute;n de la Sociedad Alta Velocidad Vitoria-Gasteiz. No voy a ocultar mi intranquilidad porque este consenso pol&iacute;tico inicialmente compartido de ejecutar el soterramiento en Vitoria-Gasteiz pueda verse cuestionado o relegado. Y creo que los alaveses y las alavesas merecen una reflexi&oacute;n serena sobre lo que esto puede significar.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando hablamos del soterramiento no estamos hablando &uacute;nicamente de infraestructuras ferroviarias. Estamos hablando de ciudad. Estamos hablando de cohesi&oacute;n urbana. Hablamos de construir una ciudad m&aacute;s habitable, m&aacute;s c&oacute;moda, de unir barrios, generar espacios para viviendas y personas, de crear oportunidades econ&oacute;micas. En definitiva, de transformar Vitoria-Gasteiz.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de ferrocarril de alta velocidad a otras ciudades europeas o del Estado ha supuesto un cambio profundo en su trama urbana. No ha resuelto s&oacute;lo un problema de movilidad. Ha servido para mejorar la ciudad y hacerla m&aacute;s habitable, m&aacute;s conectada y m&aacute;s competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Ese era precisamente el esp&iacute;ritu con el que se plante&oacute; el proyecto para Vitoria-Gasteiz.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el coste es importante. Tambi&eacute;n es cierto que las administraciones p&uacute;blicas debemos gestionar con rigor los recursos disponibles y que habr&aacute; dificultades t&eacute;cnicas. Pero no hay que olvidar que hablamos de un proyecto para d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por la trascendencia de esta decisi&oacute;n, debemos preguntarnos cu&aacute;l es el coste de la alternativa. Porque las oportunidades perdidas tambi&eacute;n tienen un precio.
    </p><p class="article-text">
        Renunciar al soterramiento puede hipotecar durante d&eacute;cadas la posibilidad de una transformaci&oacute;n urbana que dif&iacute;cilmente volver&aacute; a presentarse. Las infraestructuras ferroviarias tienen una vida &uacute;til de generaciones. Lo que hagamos o no hagamos ahora condicionar&aacute; a quienes vivan en Vitoria-Gasteiz dentro de muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me preocupa especialmente que el debate se est&eacute; planteando &uacute;nicamente en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Es un factor importante, sin duda, pero no puede ser el &uacute;nico. Es necesario ampliar la mirada y ser ambiciosos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una sociedad afronta una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica debe preguntarse no solo cu&aacute;nto cuesta una actuaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n qu&eacute; beneficios aporta y qu&eacute; ciudad desea construir para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lava ha demostrado hist&oacute;ricamente ambici&oacute;n cuando se trataba de defender proyectos transformadores. Apuestas como la recuperaci&oacute;n del aeropuerto de Foronda, la apuesta por la log&iacute;stica, inversiones en industria o el Parque Tecnol&oacute;gico  han creado miles de empleos, y cuando nacieron tambi&eacute;n parec&iacute;an dif&iacute;ciles o costosas.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a estas apuestas compartidas, &Aacute;lava es hoy un territorio m&aacute;s fuerte, m&aacute;s competitivo, con mayor bienestar y m&aacute;s oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        El soterramiento constituye, como las anteriores, una inversi&oacute;n estrat&eacute;gica. Y tenemos la obligaci&oacute;n de hacerla posible. Se trata de una inversi&oacute;n que no solo beneficiar&iacute;a a quienes utilizan el tren, sino al conjunto de la ciudad y de la sociedad alavesa.
    </p><p class="article-text">
        Lamento profundamente que nos estemos alejando de ese horizonte. Lo lamento porque creo sinceramente que estamos ante una oportunidad hist&oacute;rica. Y no la podemos dejar pasar, porque raramente vuelven.
    </p><p class="article-text">
        Estamos a&uacute;n a tiempo de reflexionar, de no desviarnos del consenso inicial y de analizar f&oacute;rmulas que hagan realidad esta aspiraci&oacute;n. Las grandes transformaciones nunca han sido sencillas. Exigen determinaci&oacute;n, di&aacute;logo institucional y visi&oacute;n de largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Como Diputado General tengo la obligaci&oacute;n de defender lo que considero mejor para &Aacute;lava y para las generaciones futuras. As&iacute; ha sido durante estos a&ntilde;os y con este objetivo seguir&eacute; actuando.
    </p><p class="article-text">
        El soterramiento del ferrocarril en Vitoria-Gasteiz es una decisi&oacute;n sobre el modelo de territorio que queremos legar a quienes vendr&aacute;n despu&eacute;s. Y sobre estas decisiones nos valorar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sigo convencido de que Vitoria-Gasteiz merece aprovechar plenamente una oportunidad que solo se presenta una vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramiro González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/no-reivindicacion-politica-oportunidad-historica-alava_132_13604013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es una reivindicación política, es una oportunidad histórica para Álava]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Ramiro González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La epidemia del bulo verde revela el negacionismo climático que vivimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/epidemia-bulo-verde-revela-negacionismo-climatico-vivimos_132_13599209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca6db60a-4e48-4dd3-9b6c-43c420b627a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1072858.jpg" width="1275" height="717" alt="La epidemia del bulo verde revela el negacionismo climático que vivimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los bulos ecológicos actuales ya no aspiran únicamente a una rentabilidad económica directa a corto plazo, sino a alimentar un ecosistema de negacionismo sistémico y retardismo político"</p></div><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n de Asteklima 2026, la Semana del Clima y la Energ&iacute;a de Euskadi &mdash;impulsada anualmente por el Gobierno Vasco junto al Ente Vasco de la Energ&iacute;a (EVE) e Ihobe&mdash; nos brinda una oportunidad excelente para reflexionar sobre los avances en viabilidad ecol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n para abordar de frente un problema creciente: la intoxicaci&oacute;n del debate p&uacute;blico. Coincidiendo con el D&iacute;a Internacional contra el Cambio Clim&aacute;tico, que se celebra el 24 de octubre, es imperativo analizar c&oacute;mo la conversaci&oacute;n sobre la crisis clim&aacute;tica en nuestro territorio se ha trasladado a un embarrado campo de batalla digital.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, las redes sociales en Euskadi se han inundado de narrativas desinformativas, bulos flagrantes y montajes hiperrealistas generados por Inteligencia Artificial. Estas pol&eacute;micas, a menudo amplificadas de forma artificial por algoritmos, no buscan el debate cient&iacute;fico, sino sembrar la duda y la desconfianza all&iacute; donde la ciencia ya ha construido certezas incontestables. Combatir esta manipulaci&oacute;n es hoy tan urgente como reducir las propias emisiones.
    </p><p class="article-text">
        La manipulaci&oacute;n informativa no es, ni mucho menos, un invento exclusivo de este siglo XXI saturado de pantallas. Si echamos la vista atr&aacute;s, el sensacionalismo y el amarillismo medi&aacute;tico de los a&ntilde;os ochenta ya retorc&iacute;an la realidad con un objetivo de negocio evidente: vender m&aacute;s ejemplares en los quioscos y ara&ntilde;ar unas d&eacute;cimas de rating en los informativos de televisi&oacute;n mediante el esc&aacute;ndalo, la exageraci&oacute;n y el morbo. Sin embargo, aquellas viejas mentiras impresas o televisadas operaban bajo l&iacute;mites f&iacute;sicos, l&oacute;gicos y temporales muy claros.
    </p><p class="article-text">
        La desinformaci&oacute;n contempor&aacute;nea, en cambio, se mueve bajo din&aacute;micas infinitamente m&aacute;s peligrosas. Los bulos ecol&oacute;gicos actuales ya no aspiran &uacute;nicamente a una rentabilidad econ&oacute;mica directa a corto plazo, sino a alimentar un ecosistema de negacionismo sist&eacute;mico y retardismo pol&iacute;tico. Esta corriente arremete con fuerza contra el consenso cient&iacute;fico y contra el propio sentido com&uacute;n. Para colmo, la irrupci&oacute;n masiva de la Inteligencia Artificial ha puesto en manos de cualquier persona an&oacute;nima herramientas accesibles capaces de clonar voces, manipular fotograf&iacute;as y multiplicar de forma geom&eacute;trica la mentira ambiental en cuesti&oacute;n de segundos.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo perfecto y sumamente ilustrativo de esta preocupante deriva tecnol&oacute;gica ocurri&oacute; a finales de 2024 en el malec&oacute;n de Zarautz, en Gipuzkoa. Un v&iacute;deo generado &iacute;ntegramente mediante software de IA, en el que una supuesta ola gigante de proporciones b&iacute;blicas arrastraba violentamente a varios concejales y representantes pol&iacute;ticos durante un acto p&uacute;blico, se difundi&oacute; de forma masiva a trav&eacute;s de grupos de WhatsApp y cuentas de la red social X. El creador del metraje confes&oacute; posteriormente que su intenci&oacute;n original hab&iacute;a sido meramente l&uacute;dica, orientada a &ldquo;echar unas risas&rdquo; dentro de un chat privado de amigos. Sin embargo, los mecanismos de viralizaci&oacute;n convirtieron el chiste en una incontrolable bola de nieve digital que muchos usuarios dieron por ver&iacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Lo grave del asunto es que el contexto real del evento era diametralmente opuesto a la ficci&oacute;n creada: el Gobierno Vasco y el consistorio local se hab&iacute;an reunido en ese preciso punto para presentar una ambiciosa remodelaci&oacute;n de las defensas costeras del municipio. Este proyecto se enmarca dentro de la iniciativa europea LIFE IP Urban Klima 2050, el mayor plan de acci&oacute;n clim&aacute;tica de Euskadi, dise&ntilde;ado precisamente para mitigar los impactos reales de la subida del nivel del mar y la erosi&oacute;n en nuestro litoral. Aquella aparente broma tecnol&oacute;gica no solo ridiculiz&oacute; innecesariamente a unos representantes p&uacute;blicos, sino que consigui&oacute; algo mucho m&aacute;s da&ntilde;ino: banaliz&oacute; el riesgo f&iacute;sico del cambio clim&aacute;tico y desvi&oacute; la atenci&oacute;n social de un proyecto t&eacute;cnico y cient&iacute;fico crucial para la supervivencia de nuestra infraestructura costera.
    </p><p class="article-text">
        Esta encarnizada &ldquo;guerra de datos&rdquo; y relatos se traslada con id&eacute;ntica fuerza desde el salitre de la costa hasta el asfalto y el hormig&oacute;n de nuestros centros urbanos a trav&eacute;s de la implantaci&oacute;n obligatoria de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Esta normativa estatal y europea afecta de manera directa a las localidades vascas de m&aacute;s de 50.000 habitantes: Bilbao, Vitoria-Gasteiz, Donostia-San Sebasti&aacute;n, Barakaldo, Getxo e Ir&uacute;n. En las tres provincias, los debates vecinales y pol&iacute;ticos se han visto intoxicados de forma sistem&aacute;tica por el mito del &ldquo;cierre total&rdquo; de las ciudades y por la propagaci&oacute;n de teor&iacute;as que acusan a las corporaciones locales de guiarse exclusivamente por un af&aacute;n recaudatorio y fiscal. Es innegable que existen preocupaciones leg&iacute;timas y debates socioecon&oacute;micos de calado.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, algunas agrupaciones de comerciantes expresan miedos fundados ante la posibilidad de que las restricciones de tr&aacute;fico ahuyenten a clientes potenciales de otros municipios colindantes que carecen de alternativas eficientes de transporte p&uacute;blico y dependen obligatoriamente del veh&iacute;culo privado para desplazarse a realizar sus compras. Sin embargo, la desinformaci&oacute;n prospera precisamente ah&iacute;: instrumentaliza ese malestar y esa incertidumbre econ&oacute;mica para propagar datos falsos y ocultar los indicadores positivos de salud p&uacute;blica. Las mediciones oficiales de los consistorios que ya han dado pasos firmes en la peatonalizaci&oacute;n revelan realidades contundentes, como la reducci&oacute;n de hasta un 33% en los niveles de di&oacute;xido de nitr&oacute;geno (NO&#8322;) en los n&uacute;cleos urbanos regulados, al mismo tiempo que diversos estudios independientes apuntan a una revitalizaci&oacute;n paralela del comercio de proximidad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es habitual cada verano ver c&oacute;mo se viralizan tablas clim&aacute;ticas descontextualizadas de las d&eacute;cadas de los 40 y 50 que muestran picos de calor extremos en estaciones meteorol&oacute;gicas hist&oacute;ricas como las de Sondika o Foronda. Quienes comparten estos recortes pretenden argumentar falsamente que &ldquo;en Euskadi siempre ha hecho el mismo calor en verano&rdquo; y que la crisis clim&aacute;tica es una invenci&oacute;n exagerada. Con ello, confunden de manera deliberada la meteorolog&iacute;a -un evento aislado en el tiempo- con la climatolog&iacute;a, que analiza las tendencias globales y sostenidas de calentamiento que los cient&iacute;ficos llevan d&eacute;cadas documentando en nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n el informe sobre el Estado del Clima en Euskadi del Gobierno Vasco, desde 1970 la temperatura media en nuestra comunidad ha aumentado a un ritmo constante de 0,3 &deg;C por d&eacute;cada. El reciente verano de 2026 se ha convertido en el m&aacute;s c&aacute;lido registrado en Euskadi desde que se tienen registros fiables, superando con creces los anteriores m&aacute;ximos establecidos en 2022 y 2023. La temperatura media de los meses de junio, julio y agosto se situ&oacute; 3,2 &deg;C por encima de lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta aut&eacute;ntica epidemia de desinformaci&oacute;n, las herramientas tradicionales del periodismo riguroso, la validaci&oacute;n de la comunidad cient&iacute;fica, el contraste exhaustivo de las fuentes de informaci&oacute;n y la responsabilidad cr&iacute;tica individual se erigen como las &uacute;nicas vacunas verdaderamente eficaces de las que disponemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/epidemia-bulo-verde-revela-negacionismo-climatico-vivimos_132_13599209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La epidemia del bulo verde revela el negacionismo climático que vivimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global,Bulos,Inteligencia artificial,Gobierno vasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Biogás, purines, sostenibilidad y democracia local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/biogas-purines-sostenibilidad-democracia-local_132_13596405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f152fbe5-94e1-4f13-83da-f381ffc73a63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Biogás, purines, sostenibilidad y democracia local"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El futuro de la planta de Carranza y de sus riesgos es incierto, y no hay garantías ni compromisos claros, especialmente por parte de la empresa. Las regulaciones regionales, nacionales y europeas no garantizan claramente la sostenibilidad ecológica futura de este tipo de plantas"</p></div><p class="article-text">
        La transici&oacute;n ecol&oacute;gica requiere reducir emisiones de gases de efecto invernadero y cada sector productivo tiene sus retos. La transici&oacute;n energ&eacute;tica en Europa necesita avanzar en reducci&oacute;n y eficiencia energ&eacute;tica, y aumentar energ&iacute;a renovable y soberan&iacute;a energ&eacute;tica nacional, regional y local. La econom&iacute;a circular se construye sobre la jerarqu&iacute;a de residuos, empezando por su reducci&oacute;n y prevenci&oacute;n, el retratamiento y reciclaje, etc., desde unas infraestructuras y servicios p&uacute;blicos. El sector ganadero tiene desaf&iacute;os, especialmente el bovino (carne y l&aacute;cteo) y porcino. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Agricultura, el consumo de leche ha descendido de 40 litros por habitante al a&ntilde;o a comienzos de siglo XXI a menos de 30 litros en la actualidad, y el de quesos y yogures se ha mantenido. 
    </p><p class="article-text">
        En Europa el biog&aacute;s/biometano ha emergido como una soluci&oacute;n coyuntural, y Espa&ntilde;a como un pa&iacute;s adecuado para su desarrollo. Sin embargo, los proyectos de plantas biog&aacute;s/biometano han tendido a priorizar la l&oacute;gica del beneficio empresarial y no la transici&oacute;n energ&eacute;tica. En mayo del 2026, el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica public&oacute; un borrador de Real Decreto de promoci&oacute;n del biometano, estableciendo cuotas m&iacute;nimas de penetraci&oacute;n y uso, y sus respectivos controles. Las empresas del sector usan atractivos esl&oacute;ganes como &ldquo;biog&aacute;s, apuesta de futuro&rdquo; o &ldquo;sin biog&aacute;s no hay transici&oacute;n energ&eacute;tica&rdquo;, present&aacute;ndose como motores de sostenibilidad, circularidad y descarbonizaci&oacute;n, pero escondiendo sus cortoplacistas estrategias de negocio, y todos los complejos riesgos del biometano que el Estado es incapaz de regular y limitar para una transici&oacute;n real y justa.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las plantas de biog&aacute;s/biometano, las ciencias t&eacute;cnico-naturales avisan de dos cuestiones: la escala de las plantas, ya que tienden a aumentar su capacidad para rentabilizar los beneficios; y el digerido o digestato generado para usar como fertilizante o nitrato, que tiene complejos riesgos en su composici&oacute;n y en su aplicaci&oacute;n en los suelos. Para las ciencias sociopol&iacute;ticas, estos  proyectos necesitan dos condiciones: un proceso de informaci&oacute;n, participaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a; y que la infraestructura tenga una clara utilidad p&uacute;blica y bienes comunes (energ&iacute;a local, etc.). 
    </p><p class="article-text">
        El valle de Carranza (oeste de Bizkaia, l&iacute;mite con Cantabria y Burgos) seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo de 2025 tiene 14.000 vacas, 5.500 ovejas, etc. Unas 4.200 vacas de leche producen casi la mitad de la leche de la provincia. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, una parte de la ganader&iacute;a intensiva l&aacute;ctea ha generado un creciente problema de gesti&oacute;n de purines. En sus 138 Km&sup2; (el municipio m&aacute;s grande de Bizkaia), el valle tiene riqueza en bosques, zonas monta&ntilde;osas, fauna diversa (tambi&eacute;n el problem&aacute;tico lobo), historia (d&oacute;lmenes funerarios), etc., un legado a preservar.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la planta de purines empieza a principios del siglo XXI, cuando la ya inexistente cooperativa de ganaderos unidos del valle, el ayuntamiento (mayor&iacute;a absoluta del PNV) y una entidad bancaria, crearon una empresa (Karrantzako Minda), para construir una planta de gesti&oacute;n de purines para la ganader&iacute;a l&aacute;ctea del valle. Sin embargo, los fondos p&uacute;blicos (m&aacute;s de 10 millones de euros) fueron objeto de malversaci&oacute;n e incluso apropiaci&oacute;n personal. En el 2010 el proyecto qued&oacute; paralizado por falta de control en las inversiones y el destino de las subvenciones p&uacute;blicas. Aquel proyecto dej&oacute; una infraestructura inconclusa. En el 2023, la empresa Karrantza Green Gas present&oacute; un proyecto de tratamiento de purines con la intenci&oacute;n de convertirlo a gas. Posteriormente, esta sociedad fue adquirida por Verdalia. En mayo de 2025 el Gobierno vasco publica en el BOPV la Autorizaci&oacute;n Ambiental Integrada (AAI), autorizando la gesti&oacute;n de 130.000 toneladas/a&ntilde;o (&iquest;con el tiempo potencialmente ampliable hasta 200.000?), para un periodo de 20 a&ntilde;os. La AAI, ya con dos modificaciones (de momento, no publicadas) es formalmente correcta y se presenta como garantista, pero hay un problema de inicio: no hay un diagn&oacute;stico t&eacute;cnico sobre los residuos del valle que motive la necesidad de este tipo de planta.
    </p><p class="article-text">
        Las estimaciones de producci&oacute;n de Verdalia han ido cambiando: 2.069 t/a&ntilde;o de biog&aacute;s natural licuado (58% de metano para conectar a la red en Zalla, a 25 km de Carranza); digestato s&oacute;lido para fertilizante seco (de 28.300 a 73.000 t/a&ntilde;o) y de problem&aacute;tico digestato l&iacute;quido (de 90.600 a 43.000 t/a&ntilde;o). &iquest;Cu&aacute;ntos purines del valle necesitan la planta? De las 4.200 vacas lecheras del valle no todas son de ganader&iacute;a intensiva; por lo tanto, no todos los ganaderos necesitan esta planta o servicio. Si una vaca lechera en modelo de estabulaci&oacute;n intensiva produce unos 20/24.000 litros/kg de purines al a&ntilde;o, el total anual estimado queda lejos de las 130.000 toneladas permitidas. Como el valle se queda peque&ntilde;o, la empresa ha empezado a ampliar su zona de operaciones a territorios lim&iacute;trofes y sus fuentes de residuos, de momento, paja, gallinaza, y restos l&aacute;cteos, pero, &iquest;a futuro?
    </p><p class="article-text">
        En el 2025, el Ayuntamiento no informa a la ciudadan&iacute;a local sobre la AAI, ni del comienzo del expediente de licencia de obras. Considera que: no es su competencia, no est&aacute; obligado por la ley, la gente ya conoce el proyecto al ser similar al anterior, etc. Esto no es una aplicaci&oacute;n de las leyes con &eacute;tica democr&aacute;tica, ni una buena pr&aacute;ctica procedimental de informaci&oacute;n, como recomiendan el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y la asociaci&oacute;n de empresas de biog&aacute;s de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En el verano de 2026, al de unas semanas de comenzar las obras de la planta, afloran preguntas, dudas y cr&iacute;ticas. Su dise&ntilde;o y escala exceden las necesidades locales. El futuro de la planta y de sus riesgos es incierto, y no hay garant&iacute;as ni compromisos claros, especialmente por parte de la empresa. Las regulaciones regionales, nacionales y europeas no garantizan claramente la sostenibilidad ecol&oacute;gica futura de este tipo de plantas.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, el PNV local se posiciona en contra del proyecto de Verdalia: quieren un modelo de planta con menos problemas y riesgos (tr&aacute;fico de camiones, ruidos, olores, etc.) y m&aacute;s beneficios locales. La plataforma Karrantza Bizirik Stop Biog&aacute;s ha recogido ya m&aacute;s de 200 firmas de residentes que piden una moratoria cautelar del proyecto; es casi el 10% del censo local (2.650 personas), un porcentaje que en democracias establecidas da derecho a nivel local a una consulta popular y un pleno monogr&aacute;fico con participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        En suma, apoyando el proyecto de Verdalia, quedan Karrantza Zabala (partido local con mayor&iacute;a absoluta en el Ayuntamiento) y el Gobierno vasco. Los tres deber&iacute;an aplicar criterios &eacute;ticos a las normas administrativas y empresariales, pausar las obras, abrir el di&aacute;logo para reconducir el proyecto. Sin &eacute;tica, las leyes no se acercan a la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una visi&oacute;n com&uacute;n ilusionante en beneficio de todos. Hacemos tres propuestas. Primero, una parada de las obras y un proceso de di&aacute;logo, liderado por el Ayuntamiento, entre el sector ganadero y la ciudadan&iacute;a local, para acordar el papel de la planta en la transici&oacute;n sostenible del valle. Segundo, un plan de transformaci&oacute;n de la ganader&iacute;a l&aacute;ctea que busque la reducci&oacute;n y una mejor gesti&oacute;n de los residuos, con mejoras en la alimentaci&oacute;n, combinar pr&aacute;cticas intensivas y extensivas, etc., y la reconstituci&oacute;n de una cooperativa ganadera que tambi&eacute;n gestione purines, con t&eacute;cnicas aplicadas en establo, barrios o planta, compartir terrenos abonables, etc., todo ello recuperando el esp&iacute;ritu cooperativista de los a&ntilde;os 1960-1980. Tercero, una renovada cultura democr&aacute;tica local. Las matem&aacute;ticas de la democracia convencional y las mayor&iacute;as absolutas unilaterales no son adecuadas, y menos a&uacute;n para una comunidad local como Carranza, que deber&iacute;a autogobernarse desde una cultura de di&aacute;logo abierto y sincero, como camino al consenso amplio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manu Ahedo, Rafa Arriola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/biogas-purines-sostenibilidad-democracia-local_132_13596405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Biogás, purines, sostenibilidad y democracia local]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paraguas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/paraguas_132_13601105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a9ca865-e8da-49ea-ad55-7e849a357d02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paraguas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La discusión política ha perfeccionado una extraña meteorología. El daño causado por los propios se considera llovizna; el del adversario recibe nombre de catástrofe"</p></div><p class="article-text">
        En cuanto llueve, la ciudad se llena de peque&ntilde;os pa&iacute;ses redondos. Cada paraguas levanta su frontera de tela, su constituci&oacute;n de alambre, su modesto derecho a permanecer seco. Bajo ellos caminan ciudadanos que tropiezan entre s&iacute;, se rozan las varillas y disputan quince cent&iacute;metros de acera con una energ&iacute;a que, aplicada a otros asuntos, mejorar&iacute;a considerablemente el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El paraguas es un invento especial por su falta de ambici&oacute;n. Jam&aacute;s prometi&oacute; detener la tormenta. Apenas ofrece un c&iacute;rculo de tregua y deja al viento la facultad de revocarlo todo. En cuanto sopla de costado, la elegancia humana se reduce a sujetar un mango torcido y perseguir un sombrero.
    </p><p class="article-text">
        Con los otros temporales ni siquiera sirve consultar el cielo. Llegan por el tel&eacute;fono antes de que hierva el caf&eacute;. Una ciudad bombardeada, otra familia desalojada, una pensi&oacute;n insuficiente, la fotograf&iacute;a de unos zapatos abandonados junto a una frontera. Alguien deja la taza en la mesa y mira por la ventana. La taza se enfr&iacute;a entre los dedos; afuera, el barrendero empuja las hojas con su paciencia de siempre. Una jornada puede empezar agotada antes de haber empezado.
    </p><p class="article-text">
        Una imagen espantosa conmueve el lunes; el jueves ya compite con un esc&aacute;ndalo nuevo. La desgracia humana se clasifica, se comenta, se usa para marcar posiciones. A ciertas v&iacute;ctimas se las llora de inmediato. A otras se les exige primero una declaraci&oacute;n de principios. El sufrimiento acaba pasando por una aduana ideol&oacute;gica, donde hasta el silencio necesita pasaporte.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras p&uacute;blicas, sometidas a semejante clima, envejecen mal. Justicia se pronuncia a menudo con la boca llena de privilegios. Libertad sirve igual para defender un derecho que para excusar el atropello de otro. Patria, pueblo, verdad, concordia. T&eacute;rminos capaces de abrigar a una multitud, reducidos por algunos a la dimensi&oacute;n de un garrote. En televisi&oacute;n se reparte la raz&oacute;n con una generosidad un tanto sospechosa, sobre todo cuando la factura la paga quien est&aacute; mirando.
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n pol&iacute;tica ha perfeccionado una extra&ntilde;a meteorolog&iacute;a. El da&ntilde;o causado por los propios se considera llovizna; el del adversario recibe nombre de cat&aacute;strofe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se exige una opini&oacute;n inmediata sobre asuntos que necesitar&iacute;an semanas de estudio y unos cuantos gramos de pudor. Rectificar resulta m&aacute;s escandaloso que mentir con aplomo. El algoritmo, por su parte, conoce el enfado de cada cual y se ocupa de servirlo caliente.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, el agua de verdad busca siempre los mismos s&oacute;tanos. Alguien, calcula cu&aacute;nto tardar&aacute;n sus calcetines en secarse antes del siguiente turno. Cerca de all&iacute;, tambi&eacute;n se calcula si podr&aacute;n alquilar una habitaci&oacute;n donde quepan, a la vez, una cama y cierta idea de porvenir. Otra, espera en una consulta mirando una puerta que se abre para otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde un sal&oacute;n templado, la resistencia ajena suele parecer una virtud preciosa. La desigualdad tambi&eacute;n se reconoce por la calidad del paraguas, por qui&eacute;n puede quedarse en casa cuando arrecia y qui&eacute;n debe salir precisamente entonces.
    </p><p class="article-text">
        Se admira a quien soporta cualquier desgracia con una sonrisa; pocas veces se pregunta por qu&eacute; ha tenido que soportarla tanto tiempo. La paciencia puede ser virtud, pero convertirla en obligaci&oacute;n perpetua para los m&aacute;s vulnerables es una manera de lavarse las manos sin gastar agua.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene vigilar el paraguas propio. Bajo una causa leg&iacute;tima puede crecer la soberbia. La indignaci&oacute;n sirve para despertar conciencias, aunque se estropea cuando empieza a disfrutar del castigo. Un paraguas cerrado, empu&ntilde;ado por el extremo equivocado, se parece demasiado a una porra. Ninguna convicci&oacute;n merece que la crueldad encuentre refugio a su sombra.
    </p><p class="article-text">
        La tormenta obliga a elegir a diario qu&eacute; conservar a salvo. El juicio propio, para no alquilarlo al griter&iacute;o. La verg&uuml;enza, para reconocer un error. La ternura, palabra dif&iacute;cil en tiempos donde cada gesto se sospecha calculado. Y el derecho al cansancio, porque el &aacute;nimo no es un edificio p&uacute;blico iluminado toda la noche. Incluso la esperanza necesita que de vez en cuando alguien apague las luces.
    </p><p class="article-text">
        Al final de la tarde, los paraguas avanzan por la avenida como flores oscuras y apresuradas. El paraguas permanece entero, con sus varillas y su tela intacta. Ha cumplido su oficio. La tela era impermeable. Quien la sosten&iacute;a, por fortuna, no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/paraguas_132_13601105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:45:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El paraguas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El dolor de quién? El escritor ofendido y su privilegio masculino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/dolor-escritor-ofendido-privilegio-masculino_132_13596894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a2319e6-3cf4-4bb1-bbb1-430f3b9da03b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x643y406.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El dolor de quién? El escritor ofendido y su privilegio masculino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El privilegio masculino no consiste únicamente en verse libre de determinadas violencias. También proporciona ventajas que suelen pasar inadvertidas para quienes las disfrutan, como la capacidad de hacerse escuchar, de definir los términos de una controversia o de situar la propia experiencia en el centro de la atención pública"</p></div><p class="article-text">
        La escritora Reni Eddo-Lodge, en su libro 'Por qu&eacute; no hablo con blancos sobre racismo', define el privilegio blanco como &ldquo;la ausencia de las consecuencias negativas del racismo&rdquo;. Y es que, en sociedades construidas bajo la estructura social de dominaci&oacute;n colonial, quienes hemos nacido blancas nunca sentiremos la discriminaci&oacute;n por nuestro origen, color de piel o acento. Esto nos hace ciegas y potencialmente insensibles ante las innumerables violencias racistas cotidianas ejercidas por otras y por nosotras mismas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La colonial es una de las tres principales estructuras sociales de dominaci&oacute;n, las otras dos son el <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/sintomas-causas-pensar-estructuralmente-capitalismo_132_13176441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capitalismo</a> y el patriarcado. As&iacute;, siguiendo la definici&oacute;n de Eddo-Lodge, podemos definir el privilegio de clase (derivado del capitalismo) como la ausencia de las consecuencias negativas del clasismo, y el privilegio masculino (derivado del patriarcado) como la ausencia de las consecuencias negativas del machismo. Este art&iacute;culo pretende ser un acercamiento a las formas cotidianas que adopta el privilegio masculino mediante lo que considero un caso paradigm&aacute;tico, el del escritor Luisg&eacute; Mart&iacute;n. Porque el privilegio masculino no consiste &uacute;nicamente en verse libre de determinadas violencias. Tambi&eacute;n proporciona ventajas que suelen pasar inadvertidas para quienes las disfrutan, como la capacidad de hacerse escuchar, de definir los t&eacute;rminos de una controversia o de situar la propia experiencia en el centro de la atenci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En marzo del a&ntilde;o pasado, estall&oacute; la pol&eacute;mica por la publicaci&oacute;n de su libro 'El odio'. Un libro con el que el autor pretend&iacute;a adentrarse en la mente de un asesino &ldquo;monstruoso&rdquo; mediante una entrevista con &eacute;l. Ese asesino es Jos&eacute; Bret&oacute;n, un agresor machista que en 2011 decidi&oacute; acabar con la vida de sus hijas Ruth y Jos&eacute;, de 6 y 2 a&ntilde;os respectivamente. Las hijas de Ruth Ortiz. Ella, la madre, pidi&oacute; p&uacute;blicamente y por v&iacute;a judicial que no se publicase por considerarlo una revictimizaci&oacute;n, por producirle un dolor indescriptible saber que la voz del asesino de sus hijas pod&iacute;a ser escuchada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora Luisg&eacute; Mart&iacute;n publica un nuevo libro haciendo uso de lo que &eacute;l mismo describe como su <a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/09/25/luisge-martin-no-he-pensado-en-suicidarme-pero-hubo-momentos-que-deseaba-morirme-cadena-ser/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;turno de r&eacute;plica&rdquo;</a>. A ra&iacute;z de esta nueva publicaci&oacute;n, ha realizado entrevistas en algunos de los medios de comunicaci&oacute;n de mayor audiencia del pa&iacute;s. En esas entrevistas baso este peque&ntilde;o an&aacute;lisis sobre c&oacute;mo se manifiesta el privilegio masculino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empiezo con uno de los elementos de este caso que nunca debemos perder de vista: la justicia no impidi&oacute; la publicaci&oacute;n del libro 'El odio'. De lo que el autor dijo en su momento y vuelve a decir ahora puede desprenderse la idea, la sensaci&oacute;n de que fue sometido a algo as&iacute; como una caza de brujas, de que fue atacado y sometido por todos los flancos posibles. No. La justicia, una de las instituciones centrales de nuestra sociedad, que no solo reproduce el imaginario colectivo general, sino que es una de las principales fuentes de construcci&oacute;n de realidad social, aval&oacute; la publicaci&oacute;n de su libro. El autor lo dice, no lo oculta, pero parece que lo considera un detalle menor a la hora de valorar su supuesto linchamiento social. Pero no es un detalle menor, puesto que, como he dicho, el sistema de justicia construye realidad social. El hecho de que en este caso se haya optado por permitir la publicaci&oacute;n del libro env&iacute;a un mensaje a la poblaci&oacute;n y al autor: puedes hacer lo que has hecho y, adem&aacute;s, que te digan lo contrario es injusto. Y, aunque no lo queramos ver, este mensaje, en este caso concreto, contiene el mensaje impl&iacute;cito de que el dolor de una v&iacute;ctima de violencia machista tiene menos importancia que la libertad creativa o de expresi&oacute;n de un escritor. Para alguien tan preocupado por lo que es moral e inmoral y por las posibles derivas peligrosas de las reacciones de la sociedad a determinados temas (v&eacute;anse sus entrevistas), esto deber&iacute;a ser algo a tener en cuenta. Pero la ceguera que causa la ausencia de las consecuencias negativas del machismo le impide acceder a esta esfera de an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo elemento que destaco es el uso del victimismo para colocar su dolor en el centro del debate. Una de las declaraciones del escritor ha sido: <a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/09/25/luisge-martin-no-he-pensado-en-suicidarme-pero-hubo-momentos-que-deseaba-morirme-cadena-ser/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;No he pensado en suicidarme, pero hubo momentos que deseaba morirme&rdquo;</a>, a&ntilde;adiendo que ha necesitado tratamiento farmacol&oacute;gico para recuperarse. Seguro que muchas mujeres v&iacute;ctimas de violencia machista han escuchado, incluso en sede judicial, a sus maltratadores decir que el proceso les est&aacute; causando graves problemas de salud mental (cosa, por cierto, que en estos casos no suele ser cierta). Parte del privilegio masculino consiste en la capacidad para colocar en el centro la subjetividad masculina. As&iacute;, la expresi&oacute;n de dolor de un hombre en una situaci&oacute;n de conflicto se magnifica dejando en un segundo plano o incluso invisibilizando el dolor de la mujer v&iacute;ctima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay otras formas de ocupar el espacio central. A mi juicio, una de las m&aacute;s vergonzosas es la siguiente declaraci&oacute;n: <a href="https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/09/25/6ab6847ee85ece41168b4587.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Esto que voy a decir es muy soberbio, pero si alguien tiene empat&iacute;a con el dolor de Ruth Ortiz fuera de su familia y sus amigos, soy yo, que he convivido tres a&ntilde;os con esa idea del monstruo que asesina a sus hijos. Ruth Ortiz, lo digo en 'Desde el odio' [su nuevo libro], es admirable.&rdquo;</a> No solo es soberbio, es de un nivel de desconocimiento y atrevimiento bochornoso. Recomiendo a Luisg&eacute; Mart&iacute;n pasarse por uno de los <a href="https://encuentrovvvi.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuentros Estatales sobre violencia vicaria y violencia de g&eacute;nero institucional</a> que se celebran cada a&ntilde;o para saber lo que significa empatizar con las v&iacute;ctimas, para conocer el trabajo incansable de activistas feministas, acad&eacute;micas, juristas, profesionales y madres para acompa&ntilde;ar desde todos los lugares posibles a las v&iacute;ctimas de la violencia machista. Me atrevo a asegurar que a ninguna de ellas se le ocurrir&iacute;a entrevistar a un asesino como Jos&eacute; Bret&oacute;n para escribir un libro. Ser&iacute;a bueno que el autor de 'El odio' se preguntase por qu&eacute;. Pero, para que eso ocurriese, tendr&iacute;a que querer escuchar. No solo a estas compa&ntilde;eras, sino a todas las que llevan siglos describiendo la estructura de dominaci&oacute;n patriarcal, la violencia machista, lo cual nos lleva al siguiente elemento constitutivo del privilegio masculino: ignorar el conocimiento de las mujeres y, sobre todo, el de las feministas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su libro 'Las mentiras cient&iacute;ficas sobre las mujeres', S. Garc&iacute;a Dauder y Eulalia P&eacute;rez Sede&ntilde;o muestran las diversas formas de producci&oacute;n de ignorancia cient&iacute;fica sobre las mujeres. De las formas que exponen, destaco aqu&iacute; dos:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        1) &ldquo;Saber que no se sabe, sin que importe&rdquo;. Es decir, quienes tienen la posibilidad de iniciar investigaciones o financiarlas deciden no investigar en profundidad sobre el tema en cuesti&oacute;n. Es una decisi&oacute;n de &ldquo;no saber&rdquo; tomada desde el privilegio. Por un lado, el autor de <em>El odio</em>, parece no haber investigado en profundidad sobre la forma en que este libro pod&iacute;a contribuir a la revictimizaci&oacute;n de Ruth Ortiz. Por otro lado, una vez que se ha generado la pol&eacute;mica, parece, por sus declaraciones, que ha decidido no estudiar las bases feministas que fundamentan la oposici&oacute;n a la publicaci&oacute;n de su libro. Aunque tambi&eacute;n es posible que el autor ni siquiera sepa que no sabe de lo que habla, lo que nos lleva a la segunda forma de producci&oacute;n de ignorancia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2) &ldquo;Ni siquiera se sabe que no se sabe&rdquo;. Se refiere a los puntos ciegos que la estructura de dominaci&oacute;n patriarcal genera en quienes investigan (ocurre tambi&eacute;n, claro est&aacute;, con el resto de estructuras sociales de dominaci&oacute;n). En este caso, puede que esto sea lo que ha sucedido. El escritor ofendido, que ahora hace uso de su &ldquo;turno de r&eacute;plica&rdquo;, tal vez no sea consciente de la enorme laguna de conocimiento que tiene en relaci&oacute;n a la violencia machista. Lo cierto es que esta posibilidad, que considero plausible en el caso de la creaci&oacute;n y publicaci&oacute;n del primer libro, no aplica a su actitud actual. En el tiempo transcurrido entre la pol&eacute;mica por el primer libro y las entrevistas que ahora est&aacute; realizando, ha tenido la posibilidad de saber, de investigar a partir de las cr&iacute;ticas recibidas. Simplemente no ha querido, no le ha importado no saber. Tal vez, si hubiese querido saber, habr&iacute;a entendido por fin eso que tanto le preocupa, el hecho de que la publicaci&oacute;n de su libro haya sido criticada sin haberlo le&iacute;do.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta haber le&iacute;do un libro para cuestionar las condiciones en las que ha sido concebido y publicado, ni para considerar las consecuencias que su publicaci&oacute;n puede tener sobre una v&iacute;ctima. La literatura puede y debe explorar las zonas m&aacute;s oscuras de la experiencia humana; tambi&eacute;n puede intentar comprender a quienes han cometido cr&iacute;menes terribles. Pero esa libertad no exime de preguntarse por las consecuencias de determinadas decisiones creativas, especialmente cuando afectan directamente a personas que siguen sufriendo los efectos de esos cr&iacute;menes. La cuesti&oacute;n no es qu&eacute; puede contar la literatura, sino c&oacute;mo se cuenta, desde d&oacute;nde y a costa de qui&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y es que otra de sus grandes afirmaciones ha sido: <a href="https://www.rtve.es/noticias/20250422/luisge-martin-lamenta-no-haber-avisado-a-ruth-ortiz-pero-dice-no-publicar-odio-sociedades-prefascistas/16550244.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;lo que ha ocurrido es muy grave: que un libro se retire por lo que dicen gente que no ha le&iacute;do el libro y se crea un estado de opini&oacute;n, que no se deja que los lectores lo lean, forma parte de sociedades prefascistas&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que forma parte de sociedades prefascistas es la indiferencia ante el dolor ajeno. Lo que caracteriza a una sociedad que va camino de un r&eacute;gimen autoritario y dictatorial es una sociedad civil que no act&uacute;a cuando insultan, maltratan o asesinan a sus vecinas. Una sociedad civil que reacciona, que le dice a quien ejerce un da&ntilde;o que no va a tolerar su actitud y que no va a colaborar con &eacute;l es una sociedad que todav&iacute;a alberga la esperanza de convertir este mundo desigual en un mundo deseable y habitable.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se anunci&oacute; la publicaci&oacute;n del libro 'El odio', la asociaci&oacute;n de v&iacute;ctimas y supervivientes de violencia machista en la pareja y expareja, Bizitu Elkartea, public&oacute; un peque&ntilde;o post muy sencillo en el que se dec&iacute;a lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        Publicar el libro 'El odio' es colaborar con un asesino machista que quiere seguir haciendo da&ntilde;o a su v&iacute;ctima. La v&iacute;ctima, Ruth Ortiz, se ha pronunciado claramente. No quiere que se publique. Anagrama y Luisg&eacute; Mart&iacute;n han decidido revictimizar. Porque yo no colaboro con la violencia machista: no compro 'El odio'; no vendo 'El odio'; no leo 'El odio'.
    </p><p class="article-text">
        Este simple mensaje lleg&oacute; a una de las principales librer&iacute;as de Bilbao y decidi&oacute; no venderlo en su librer&iacute;a. Le siguieron otras librer&iacute;as. Y surgi&oacute;, gracias a la acci&oacute;n de diferentes asociaciones de todo el estado, un movimiento en redes sociales por parte de numerosas librer&iacute;as que enviaba el siguiente mensaje: &ldquo;no en mi librer&iacute;a&rdquo;. Fue, o quiso ser, un peque&ntilde;o acto de reparaci&oacute;n colectiva. Bizitu y otras muchas decidieron que en el debate p&uacute;blico deb&iacute;a haber otras miradas, otras perspectivas de partida, otros marcos de pensamiento. As&iacute; es como se manifiesta la sociedad civil organizada: mira, reflexiona, genera una opini&oacute;n propia y se expresa.
    </p><p class="article-text">
        Hay una frase que se repite ya casi como un mantra: todas las personas somos machistas y racistas por educaci&oacute;n. Esto ya es un lugar com&uacute;n. Estoy segura de que Luisg&eacute; Mart&iacute;n est&aacute; de acuerdo con esta afirmaci&oacute;n. Bien, pues toda la pol&eacute;mica surgida a partir de la publicaci&oacute;n de <em>El odio</em> fue una gran oportunidad para el autor y para todos los que se alinearon con &eacute;l para hacerse responsables de lo que semejante afirmaci&oacute;n significa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para un hombre, ser machista por educaci&oacute;n significa tener una serie de privilegios que te permiten no mirar hacia determinadas violencias y sufrimientos. Ostentar el privilegio masculino significa no ver aquello que a las mujeres y disidencias de g&eacute;nero nos ocurre -nos hacen- por el hecho de ser mujeres y disidentes en sociedades de dominaci&oacute;n masculina. Renunciar al privilegio masculino, a cualquier privilegio estructural, es echarte a un lado, escuchar, validar a tus interlocutoras, reflexionar sobre tu forma de actuar y, por supuesto, tratar de situarte respetuosa y generosamente &ldquo;ante el dolor de los dem&aacute;s&rdquo;, como dir&iacute;a Susan Sontag.
    </p><p class="article-text">
        La antrop&oacute;loga Deborah Bird Rose, en su precioso libro 'El sue&ntilde;o del perro salvaje', habla de la conectividad, de la necesidad de entender que somos un todo, y define la imprescindible acci&oacute;n de &ldquo;acercarse&rdquo; como una &ldquo;pr&aacute;ctica &eacute;tica que reconoce la existencia de historias de distancia y desastre y, a&uacute;n as&iacute;, busca responder al sufrimiento y el gozo de los dem&aacute;s, y a la vida y la muerte de los otros. Ese acercarse, situado en la historia y la relaci&oacute;n, busca reparar v&iacute;nculos, crear mundos hospitalarios para la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clave del &eacute;xito de las estructuras sociales de dominaci&oacute;n es que no seamos conscientes de c&oacute;mo nosotras mismas las reproducimos, que naturalicemos nuestros privilegios de g&eacute;nero, origen y clase (entre otros muchos) y, por lo tanto, que permitamos a otras y nos permitamos a nosotras mismas ejercer violencia de forma m&aacute;s o menos sutil. Desafortunadamente, compartimos el mundo con quienes deciden hacer caso omiso a quienes se&ntilde;alan y desvelan esta realidad y toman la decisi&oacute;n de seguir violentando, convivimos con quienes, como Luisg&eacute; Mart&iacute;n, opinan que <a href="https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/09/25/6ab6847ee85ece41168b4587.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El dolor no es la medida de nada. El dolor no puede medirse. Y, adem&aacute;s, como escribi&oacute; Marina P&eacute;rezagua, nada aumentar&aacute; el dolor de Ruth Ortiz, nada lo aliviar&aacute;&rdquo;</a>. Afortunadamente, convivimos con muchas personas que deciden acercarse a otras, que deciden mirar, escuchar, cuidar. En ellas nos fijamos, ellas mantienen viva la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de Luisg&eacute; Mart&iacute;n han sido extra&iacute;das de las siguientes entrevistas:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/09/25/6ab6847ee85ece41168b4587.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Luisg&eacute; Mart&iacute;n, despu&eacute;s de 'El odio': &ldquo;Confesar la posibilidad de la compasi&oacute;n fue liberar la jaur&iacute;a&rdquo;</a>, en 'El Mundo'
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.rtve.es/noticias/20250422/luisge-martin-lamenta-no-haber-avisado-a-ruth-ortiz-pero-dice-no-publicar-odio-sociedades-prefascistas/16550244.shtml" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Luisg&eacute; Mart&iacute;n lamenta &ldquo;no haber avisado&rdquo; a Ruth Ortiz, pero dice que no publicar 'El odio' es &ldquo;de sociedades prefascistas&rdquo;</a>, en RTVE
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/09/25/luisge-martin-no-he-pensado-en-suicidarme-pero-hubo-momentos-que-deseaba-morirme-cadena-ser/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Luisg&eacute; Mart&iacute;n: &ldquo;No he pensado en suicidarme, pero hubo momentos que deseaba morirme&rdquo;</a>, en Cadena Ser
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia González Llama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/dolor-escritor-ofendido-privilegio-masculino_132_13596894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 19:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿El dolor de quién? El escritor ofendido y su privilegio masculino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machistas,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Declive del patronato de Urdaibai]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/declive-patronato-urdaibai_132_13596181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2f14e81-df72-425a-acac-e7b84494e83d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Declive del patronato de Urdaibai"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Si la finalidad de Urdaibai es proteger y recuperar sus ecosistemas, ¿por qué las decisiones que condicionan su futuro parecen dedicar tanta energía a facilitar nuevos usos y tan poca a reforzar los instrumentos de conservación?"</p></div><p class="article-text">
        Urdaibai est&aacute; perdiendo su protecci&oacute;n poco a poco. El riesgo avanza silencioso: se debilita la estructura encargada de protegerla, se reduce su capacidad t&eacute;cnica y se impulsan propuestas para modificar los usos del territorio. La pregunta ya no es solo si existe un deterioro administrativo premeditado, sino si se est&aacute; preparando, paso a paso, un cambio de modelo que relega la conservaci&oacute;n a un segundo plano. La Ley 5/1989 establece en su art&iacute;culo primero un mandato inequ&iacute;voco: proteger la integridad y potenciar la recuperaci&oacute;n de la gea, la flora, la fauna, el paisaje, las aguas, la atm&oacute;sfera y los ecosistemas de Urdaibai. No es una declaraci&oacute;n decorativa. Es la raz&oacute;n de ser de la Reserva y deber&iacute;a orientar y condicionar todas las decisiones sobre su futuro. Se perciben se&ntilde;ales inquietantes: faltan proyectos ambiciosos de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, no se conoce una estrategia clara que sit&uacute;e la conservaci&oacute;n en el centro de la gesti&oacute;n, persisten dudas sobre la actividad sancionadora y sigue pendiente la revisi&oacute;n integral del Plan Rector de Uso y Gesti&oacute;n (PRUG). A todo ello se suman cambios en la direcci&oacute;n y en la plantilla que, considerados en conjunto, dibujan una tendencia dif&iacute;cil de ignorar. 
    </p><p class="article-text">
        Me explico&hellip;El caso de la direcci&oacute;n es especialmente revelador. Nicol&aacute;s Garc&iacute;a-Borreguero ces&oacute; como director-conservador con efectos del 21 de diciembre de 2024. En esa misma fecha pas&oacute; a ocupar la Direcci&oacute;n de Administraci&oacute;n Ambiental del Gobierno vasco. No corresponde atribuir intenciones sin pruebas, pero la secuencia plantea una pregunta inevitable: &iquest;por qu&eacute; se prescinde de quien dirig&iacute;a la Reserva y, al mismo tiempo, se le sit&uacute;a al frente de una direcci&oacute;n ambiental del propio Gobierno vasco, mientras la plaza que deja en Urdaibai contin&uacute;a sin cubrirse de forma estable? Desde febrero de 2025, la direcci&oacute;n de la Reserva permanece en manos de un responsable provisional, sin que se haya convocado la plaza para su cobertura definitiva. La provisionalidad se prolonga mientras se toman decisiones relevantes sobre el territorio. No parece una forma razonable de garantizar continuidad, liderazgo ni estabilidad en la gesti&oacute;n de un espacio protegido. &iquest;A qui&eacute;n beneficia que una responsabilidad tan central permanezca sin una direcci&oacute;n titular? &iquest;Acaso preocupan los perfiles independientes, vocacionales y realmente comprometidos con el medio ambiente que pudieran presentarse a ese puesto? 
    </p><p class="article-text">
        Los cambios en la plantilla apuntan en la misma direcci&oacute;n. Se ha confirmado la amortizaci&oacute;n de una plaza de t&eacute;cnico de medio ambiente para reforzar el perfil arquitect&oacute;nico. No se trata de enfrentar profesiones, puesto que una Reserva necesita conocimientos diversos. Sin embargo, los organigramas tambi&eacute;n reflejan decisiones pol&iacute;ticas y, al modificar la composici&oacute;n de un equipo, cambia su capacidad de gesti&oacute;n y sin duda, tiene consecuencias. Reducir el perfil t&eacute;cnico ambiental debilita la vigilancia, la elaboraci&oacute;n de informes y la capacidad de organizar y proteger la Reserva. Este tipo de decisiones resulta dif&iacute;cilmente justificable cuando hablamos del &oacute;rgano encargado de gestionar la &uacute;nica reserva de la biosfera que tenemos en la comunidad aut&oacute;noma. Todas estas decisiones deber&iacute;an ir acompa&ntilde;adas de explicaciones p&uacute;blicas sobre el rumbo de la instituci&oacute;n. En cambio, predominan el silencio y la discreci&oacute;n, lo que transmite la impresi&oacute;n de que, muy a su pesar, las instituciones se ven obligadas a mantener vivo el &oacute;rgano gestor, aunque sea mediante soluciones provisionales y paliativas. En un momento en que la crisis clim&aacute;tica y la p&eacute;rdida de biodiversidad ocupan un lugar central en el debate p&uacute;blico, har&iacute;a falta valent&iacute;a para explicar con sinceridad qu&eacute; importancia se concede realmente a un &oacute;rgano que, dependiendo de qui&eacute;n lo dirija y de la orientaci&oacute;n que adopte, puede no plegarse a los intereses institucionales. En este caso, el Patronato pierde todo inter&eacute;s para las instituciones y pasa a ser, una piedra en el camino. El Patronato no es un &oacute;rgano ornamental. La ley le encomienda velar por los fines de la Reserva, promover actuaciones para defender sus valores, informar sobre el PRUG y sus revisiones, y pronunciarse sobre planes, proyectos y usos que afecten al territorio. Sin embargo, preocupa que su papel parezca cada vez m&aacute;s limitado mientras se impulsan desde otros &aacute;mbitos decisiones que condicionan el futuro de Urdaibai. Una Reserva no se protege &uacute;nicamente manteniendo una ley en vigor: necesita instituciones con capacidad real para aplicarla y hacerla cumplir. 
    </p><p class="article-text">
        Y, en relaci&oacute;n con ese deber de hacer cumplir la ley, ser&iacute;a conveniente conocer qu&eacute; ocurre con los expedientes sancionadores y con los informes solicitados por particulares, asociaciones o municipios que acuden al Patronato en busca de autorizaci&oacute;n, asesoramiento u orientaci&oacute;n. Un caso especialmente relevante es el de los municipios que tramitan sus planes generales de ordenaci&oacute;n urbana. Murueta, por ejemplo, se encuentra redefiniendo su planificaci&oacute;n urban&iacute;stica tras la anulaci&oacute;n del proyecto Guggenheim Urdaibai. En estos momentos est&aacute; tramitando la adenda correspondiente a la parcela ocupada por Astilleros de Murueta, una zona de gran valor ecol&oacute;gico sobre la que ser&iacute;a importante conocer el criterio del Patronato. En este contexto surgen preguntas que merecen respuesta: &iquest;cu&aacute;ntos expedientes se han iniciado, tramitado y resuelto? &iquest;Llegan a los ayuntamientos los informes t&eacute;cnicos elaborados por el Servicio de la Reserva? &iquest;En qu&eacute; plazos? La transparencia no es opcional. Una norma que no se controla pierde capacidad protectora; un informe que no llega a tiempo deja de influir en las decisiones. 
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n pendiente es la revisi&oacute;n integral del PRUG. Pese a que el plan vigente fue aprobado en 2016 y ha experimentado modificaciones posteriores, sigue faltando una revisi&oacute;n global que responda a las necesidades actuales y futuras de la Reserva. Urdaibai necesita una visi&oacute;n a largo plazo: qu&eacute; ecosistemas deben recuperarse, qu&eacute; presiones pueden soportar y qu&eacute; actividades son compatibles con sus valores. La planificaci&oacute;n debe anticiparse a las demandas y garantizar que la econom&iacute;a se adapte a los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, no que la protecci&oacute;n se acomode a cada nueva oportunidad econ&oacute;mica, por mucho que esta se presente bajo la etiqueta de proyecto de inter&eacute;s superior. En este contexto debe entenderse la proposici&oacute;n de ley presentada por el PNV y el PSE en junio de 2026 para simplificar y agilizar procedimientos relacionados con la actividad econ&oacute;mica sostenible. La iniciativa tambi&eacute;n modifica la Ley de Urdaibai y plantea cambios en determinados usos del estuario, entre ellos la navegaci&oacute;n recreativa y las instalaciones n&aacute;uticas. Resulta dif&iacute;cil comprender tanto el objetivo perseguido -abrir la puerta a usos que la legislaci&oacute;n vigente de Urdaibai no permite- como el procedimiento elegido, que vuelve a situarnos ante la l&oacute;gica del &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo;. Se pretende modificar la ley espec&iacute;fica de la Reserva sin que se haya consultado previamente al Patronato ni se haya contado con el conocimiento t&eacute;cnico de los expertos que participaron en las comisiones. Se opta por una mayor&iacute;a parlamentaria que puede aprobar la iniciativa, pero que no deber&iacute;a sustituir la b&uacute;squeda de un consenso amplio en una cuesti&oacute;n tan sensible. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene modificar las reglas de protecci&oacute;n de Urdaibai sin escuchar previamente al &oacute;rgano llamado a velar por sus valores? No se trata de atribuir al Patronato un poder de veto que no tiene, sino de exigir que su conocimiento t&eacute;cnico y su funci&oacute;n institucional se tengan en cuenta antes de cambiar las reglas. Est&aacute; en juego, adem&aacute;s, el esp&iacute;ritu de consenso pol&iacute;tico que hizo posible la Ley de 1989. La coincidencia de estas decisiones no demuestra por s&iacute; sola la existencia de un plan deliberado. Pero tampoco puede despacharse cada una de ellas como un hecho aislado. Si no se cubre de forma estable la direcci&oacute;n, se reduce el personal ambiental, se refuerza otro perfil, el Patronato pierde protagonismo y, al mismo tiempo, se promueven cambios en los usos del territorio, el efecto conjunto puede ser un desplazamiento progresivo del modelo de protecci&oacute;n. Las intenciones deben demostrarse con hechos; las decisiones y sus consecuencias, en cambio, deben examinarse con rigor. Por eso es leg&iacute;timo preguntarse si estamos ante un declive intencionado y exigir explicaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Si la finalidad de Urdaibai es proteger y recuperar sus ecosistemas, &iquest;por qu&eacute; las decisiones que condicionan su futuro parecen dedicar tanta energ&iacute;a a facilitar nuevos usos y tan poca a reforzar los instrumentos de conservaci&oacute;n? Defender Urdaibai no significa estar en contra de la actividad econ&oacute;mica ni del desarrollo de la comarca. Significa recordar que el desarrollo sostenible s&oacute;lo existe si respeta los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos del territorio. Hacen falta m&aacute;s garant&iacute;as, no menos. Empecemos por cubrir de forma estable la plaza de director-conservador, mantener y reforzar la capacidad t&eacute;cnica ambiental y confiar en el buen hacer de los mismos que son los que saben, publicar los datos sobre vigilancia y sanciones, garantizar que los informes se tramiten y lleguen a sus destinatarios en los plazos adecuados, devolver al Patronato una funci&oacute;n activa y transparente e impulsar una planificaci&oacute;n centrada en la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. Cualquier modificaci&oacute;n legal debe contar con informaci&oacute;n p&uacute;blica, una evaluaci&oacute;n rigurosa y una participaci&oacute;n efectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Urdaibai no necesita que la conservaci&oacute;n siga figurando en los discursos. Necesita que vuelva a ser la prioridad real de la gesti&oacute;n, de la planificaci&oacute;n y de las decisiones pol&iacute;ticas. Urdaibai solo hay una. Protegerla es obligaci&oacute;n de todos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eider Gotxi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/declive-patronato-urdaibai_132_13596181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 19:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Declive del patronato de Urdaibai]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Treinta años de vida en la pantalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/treinta-anos-vida-pantalla_132_13592132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/149a866d-ccea-4054-bd18-8596cadbe627_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Treinta años de vida en la pantalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las plataformas ya no buscaban facilitar que el usuario explorara su identidad de forma libre, sino retener su mirada el mayor tiempo posible para monetizarla a través de publicidad hiperdirigida y modelos predictivos de conducta"</p></div><p class="article-text">
        En 1995, la soci&oacute;loga y psic&oacute;loga del MIT Sherry Turkle public&oacute; 'Life on the Screen: Identity in the Age of the Internet' (traducido como 'Vida en la pantalla'). En aquel momento, la red global era un vasto territorio de promesas y proyectos, foros de discusi&oacute;n y entornos multiusuario (MUDs) donde el anonimato se percib&iacute;a como una herramienta de emancipaci&oacute;n. Turkle argumentaba que la pantalla funcionaba como un laboratorio de la identidad, un espacio donde los individuos pod&iacute;an fragmentarse, explorar m&uacute;ltiples facetas del yo y liberarse de las limitaciones f&iacute;sicas y sociales del mundo anal&oacute;gico. Casi en paralelo, soci&oacute;logos como Manuel Castells teorizaban en su monumental trilog&iacute;a 'La era de la informaci&oacute;n' (1996) sobre el nacimiento de la &ldquo;sociedad red&rdquo;, un paradigma descentralizado que promet&iacute;a disolver las jerarqu&iacute;as verticales gracias a la horizontalidad del flujo digital. El ciberespacio era, en esencia, un entorno maleable y democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender c&oacute;mo este entorno emancipatorio se transform&oacute; en un pan&oacute;ptico digital, es imperativo inscribir los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os en una mutaci&oacute;n macroecon&oacute;mica de mayor alcance. La infraestructura digital que habitamos hoy no surgi&oacute; en el vac&iacute;o, sino como la fase culminante de la reconfiguraci&oacute;n del capital global. Las crisis estructurales de la d&eacute;cada de 1970 agotaron el r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n fordista, dando paso a lo que los soci&oacute;logos Scott Lash y John Urry denominaron &ldquo;capitalismo desorganizado&rdquo;. En esta nueva fase, las econom&iacute;as occidentales experimentaron una desindustrializaci&oacute;n acelerada, la dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica de la producci&oacute;n y la flexibilizaci&oacute;n de los mercados financieros y laborales.
    </p><p class="article-text">
        Esta desorganizaci&oacute;n fue r&aacute;pidamente encauzada por la era neoliberal, un proyecto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que promovi&oacute; la desregulaci&oacute;n de los mercados, la privatizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos y la mercantilizaci&oacute;n de esferas de la vida que antes quedaban fuera del circuito comercial. La revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica microelectr&oacute;nica de finales de siglo se convirti&oacute; en el motor material indispensable para este giro global: la digitalizaci&oacute;n y la conectividad permitieron que los flujos de capital, informaci&oacute;n y mercanc&iacute;as circularan instant&aacute;neamente a escala planetaria, diluyendo las fronteras estatales y transformando al antiguo trabajador industrial fordista en un consumidor atomizado y permanentemente interconectado. La &ldquo;vida en la pantalla&rdquo; que Turkle analizaba en 1995 representaba la vanguardia cultural de esta transici&oacute;n, y la subjetividad humana comenzaba a ser colonizada por las tecnolog&iacute;as informacionales de la globalizaci&oacute;n neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como advirti&oacute; tempranamente el cr&iacute;tico Evgeny Morozov en 'El desenga&ntilde;o de internet' (2011), bajo la apariencia de una plaza p&uacute;blica digital sin fronteras se estaba gestando el tecno-optimismo ingenuo que facilit&oacute; la captura y comercializaci&oacute;n absoluta de la atenci&oacute;n humana por parte de corporaciones transnacionales. Este hallazgo consolid&oacute; lo que la soci&oacute;loga de Harvard Shoshana Zuboff denomin&oacute; en su obra cumbre de 2019 el &ldquo;capitalismo de la vigilancia&rdquo;. En esta fase evolutiva, analizada tambi&eacute;n por Nick Srnicek en 'Capitalismo de plataformas' (2016), las empresas de internet abandonaron su funci&oacute;n de meros intermediarios neutros para convertirse en infraestructuras extractivas de datos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las plataformas ya no buscaban facilitar que el usuario explorara su identidad de forma libre, sino retener su mirada el mayor tiempo posible para monetizarla a trav&eacute;s de publicidad hiperdirigida y modelos predictivos de conducta. Para lograrlo, los ingenieros de Silicon Valley redise&ntilde;aron la interfaz introduciendo mecanismos de refuerzo intermitente basados en la psicolog&iacute;a conductista de B.F. Skinner &mdash;como el 'scroll' infinito y las notificaciones 'push'&mdash;, transformando las pantallas en lo que el tecn&oacute;logo Tristan Harris describe como &ldquo;m&aacute;quinas tragamonedas de bolsillo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s profunda de esta evoluci&oacute;n ha sido la sustituci&oacute;n de la comunidad org&aacute;nica por el algoritmo de recomendaci&oacute;n opaco. Si en los noventa el usuario navegaba activamente buscando contenido, hoy el contenido asedia pasivamente al usuario. Plataformas contempor&aacute;neas como TikTok representan la sofisticaci&oacute;n m&aacute;xima de lo que los investigadores Nick Couldry y Andreas Hepp denominan 'La construcci&oacute;n medi&aacute;tica de la realidad' (2016): un flujo continuo de est&iacute;mulos que aprende en milisegundos de las microconductas del usuario (los segundos de pausa, la velocidad de deslizamiento). Este dise&ntilde;o no solo ha transformado los h&aacute;bitos de consumo, sino que, como se&ntilde;ala el neurocient&iacute;fico Michel Desmurget en 'La f&aacute;brica de cretinos digitales' (2019), ha modificado la propia estructura cognitiva del ciudadano, habitu&aacute;ndolo a una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea y reduciendo dr&aacute;sticamente los periodos de atenci&oacute;n profunda y lectura cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En esta encrucijada emerge el conflicto fundamental de nuestra era: la colisi&oacute;n asim&eacute;trica entre la democracia, el mercado y los algoritmos. Cuando los algoritmos se convierten en el brazo operativo del mercado dentro del espacio p&uacute;blico, se produce una peligrosa subordinaci&oacute;n de los procesos democr&aacute;ticos a los imperativos financieros corporativos. Los algoritmos no est&aacute;n programados para maximizar la verdad, el consenso o la justicia social; est&aacute;n dise&ntilde;ados para maximizar el 'engagement' productivo. El mercado digital, por tanto, instrumentaliza los sesgos psicol&oacute;gicos de la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando los algoritmos se convierten en el brazo operativo del mercado dentro del espacio público, se produce una peligrosa subordinación de los procesos democráticos a los imperativos financieros corporativos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las plataformas act&uacute;an como amplificadores autom&aacute;ticos de la indignaci&oacute;n moral porque la rabia es la emoci&oacute;n que m&aacute;s retiene la atenci&oacute;n. La polarizaci&oacute;n y el conflicto se convierten en mercanc&iacute;as altamente rentables. y se debilita la capacidad de los Estados para regular un poder transnacional que opera a la velocidad del c&oacute;digo matem&aacute;tico. Las plazas p&uacute;blicas digitales se transforman as&iacute; en c&aacute;maras de eco hiperpolarizadas de inmediatez reactiva. Esta mercantilizaci&oacute;n algor&iacute;tmica de la atenci&oacute;n ha destruido un pilar invisible pero fundamental de la cultura democr&aacute;tica y de la vida en la polis: la fricci&oacute;n c&iacute;vica de la deliberaci&oacute;n, las pausas de espera y los encuentros forzados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito financiero de este modelo ha desencadenado la crisis sist&eacute;mica que domina los debates p&uacute;blicos actuales: la constataci&oacute;n del da&ntilde;o multidimensional que causan estas interfaces. El impacto en la salud mental de ni&ntilde;os y adolescentes se ha convertido en una urgencia epidemiol&oacute;gica. El psic&oacute;logo social Jonathan Haidt, en su influyente libro 'La generaci&oacute;n ansiosa' (2024), documenta c&oacute;mo la coincidencia temporal entre la adopci&oacute;n masiva del smartphone y el auge de redes sociales basadas en la imagen visual provoc&oacute; una &ldquo;gran reconfiguraci&oacute;n de la infancia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pantalla ya no es el laboratorio seguro de la identidad que describ&iacute;a Turkle en los noventa, donde el error se dilu&iacute;a en el anonimato del texto. Hoy, como demostr&oacute; la investigadora Danah Boyd en 'It's Complicated: The Social Lives of Networked Teens' (2014), los j&oacute;venes habitan p&uacute;blicos en red caracterizados por la persistencia y la escalabilidad de sus interacciones. La identidad est&aacute; expuesta a un escrutinio cuantitativo permanente y a est&aacute;ndares de comparaci&oacute;n est&eacute;tica distorsionados por filtros de inteligencia artificial, lo que ha disparado los &iacute;ndices de ansiedad, depresi&oacute;n y dismorfia corporal.
    </p><p class="article-text">
        La propia Sherry Turkle corrigi&oacute; el optimismo de sus tesis iniciales en trabajos posteriores como 'Alone Together' (2011) y 'Reclaiming Conversation' (2015). Su evoluci&oacute;n intelectual refleja el desencanto de toda una &eacute;poca. De celebrar la pantalla como una extensi&oacute;n enriquecedora y terap&eacute;utica de la psique humana, las investigaciones contempor&aacute;neas han pasado a analizarla como un vector de aislamiento y enajenaci&oacute;n. La paradoja de nuestro tiempo es que habitamos el momento hist&oacute;rico de mayor conectividad t&eacute;cnica y, simult&aacute;neamente, padecemos una epidemia global de soledad y atomizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta ante este panorama no puede ser el ludismo ingenuo ni la resignaci&oacute;n ap&aacute;tica. El debate acad&eacute;mico y civil actual camina con firmeza hacia la necesidad de una regulaci&oacute;n estatal estricta y una reconfiguraci&oacute;n &eacute;tica del dise&ntilde;o tecnol&oacute;gico. Iniciativas legislativas como la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Uni&oacute;n Europea o las demandas judiciales colectivas interpuestas por distritos escolares en diversos pa&iacute;ses occidentales marcan un punto de inflexi&oacute;n legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Restaurar la autonom&iacute;a del ciudadano en el entorno digital requiere desmantelar la l&oacute;gica del hiperconsumo de la atenci&oacute;n y devolver a las pantallas su funci&oacute;n original: la de ser ventanas abiertas al conocimiento, la diversidad y el encuentro humano genuino, y no espejos deformantes que mercantilizan nuestra vulnerabilidad psicol&oacute;gica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo del Cerro Santamaría]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/treinta-anos-vida-pantalla_132_13592132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 19:45:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Treinta años de vida en la pantalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[algoritmo,TikTok,Redes sociales,Internet,seguridad en internet,Digital,Consumo digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Situarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/situarse_132_13582566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96a8ad15-2f00-40f9-9fe9-7a3e7acdd018_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x607y111.jpg" width="1200" height="675" alt="Situarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Todos estos ciudadanos, entre otros bienpensantes e ilustrísimos de turno, se presentan casi en coalición a las elecciones generales a celebrar el próximo 29 de noviembre con el católico propósito de hacerse, de nuevo, con la presidencia del Gobierno de este ruidoso país"</p></div><p class="article-text">
        Todo es situarse. Te sit&uacute;as en un momento determinado de tu vida en un lugar determinado y casi sin apenas darte cuenta ya has condicionado el resto de tu existencia. En tiempos de la asistencia casi obligatoria a la iglesia, todo dependi&oacute; de si te situaste en los primeros bancos para atender religiosamente a la homil&iacute;a del p&aacute;rroco de tu parroquia o por el contrario te situaste en los &uacute;ltimos bancos para as&iacute; haraganear, hurgarte despreocupadamente la nariz o mentarte para tus adentros alg&uacute;n estribillo de alguna canci&oacute;n hortera con la que proteger tu cerebro de las t&eacute;tricas admoniciones del p&aacute;rroco.
    </p><p class="article-text">
        Luego, en la facultad, ya m&aacute;s metido en la terrenal confusi&oacute;n del mundo, el demonio y la carne, todo dependi&oacute; de si te situaste en los pupitres m&aacute;s cercanos a la tarima donde el catedr&aacute;tico declamaba magistralmente la lecci&oacute;n o de si te situaste en los pupitres m&aacute;s alejados donde, desatendiendo las explicaciones del catedr&aacute;tico, los alumnos sol&iacute;an matar las horas so&ntilde;ando con los alcoholes de Apollinaire, los mares del sur, los placeres sensuales celebrados al sol en alguna isla del Mediterr&aacute;neo o las heladas llanuras que atraviesa el Transiberiano hasta desembocar en el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Los narcotraficantes gallegos, los nazis, la alcaldesa de Marbella, coqueteando, siempre, con una de las dos identidades anteriores, el personaje que hizo famosa a Lina Morgan resucitado ahora en la comunidad de Madrid, los monjes benedictinos del Valle de los Ca&iacute;dos, los jueces golpistas, el juez Marchena y su entorno, los propietarios de los grandes medios de comunicaci&oacute;n que nos han metido a los b&aacute;rbaros en nuestras casas, los matones de Desocupa, el trag&oacute;n del Ventorro, las entidades financieras que no han devuelto ni un euro de los m&aacute;s de 60.000 millones que les prestamos, las beatas que comulgan tres veces al d&iacute;a mientras tildan de prostitutas a las feministas, los tenedores de miles y miles de casas y muchos de los lustrosos comensales de la boda lujosamente imperial de la hija de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar celebrada en el Monasterio de El Escorial.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos ciudadanos, entre otros bienpensantes e ilustr&iacute;simos de turno, se presentan casi en coalici&oacute;n a las elecciones generales a celebrar el pr&oacute;ximo 29 de noviembre con el cat&oacute;lico prop&oacute;sito de hacerse, de nuevo, con la presidencia del Gobierno de este ruidoso pa&iacute;s. &ldquo;A veces uno sabe de qu&eacute; lado estar, donde situarse, simplemente viendo quienes est&aacute;n del otro lado&rdquo;. Leonard Cohen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/situarse_132_13582566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 19:45:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Situarse]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menopausia: un año más entre los avances y los retrocesos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/menopausia-ano-avances-retrocesos_132_13592172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f786971-453c-4db6-a1b3-aa0b55aa75f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136153.jpg" width="1746" height="982" alt="Menopausia: un año más entre los avances y los retrocesos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Cómo vamos a comprender bien lo que les ocurre a las mujeres si, cuando faltan datos específicos sobre ellas, seguimos recurriendo a resultados obtenidos en cuerpos masculinos?"</p></div><p class="article-text">
        Llegamos un a&ntilde;o m&aacute;s al 18 de octubre, D&iacute;a Mundial de la Menopausia, y quiz&aacute; uno de los cambios m&aacute;s significativos sea que ya no podemos decir que de la menopausia no se habla. Se habla. Y cada vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La menopausia ha ido dejando atr&aacute;s el tab&uacute; y la verg&uuml;enza que durante tanto tiempo la rodearon de silencio. Poco a poco, las mujeres han empezado a hablar de ella sin tantos reparos, incluso a abordar con humor los cambios que experimentan y a compartir an&eacute;cdotas all&iacute; donde antes apenas hab&iacute;a palabras. Ha llegado incluso al 'prime time': vemos a mujeres luciendo abanico ante las c&aacute;maras, sin esconder los sofocos, y a mujeres conocidas que hablan abiertamente de los cambios f&iacute;sicos y emocionales, del sue&ntilde;o, de c&oacute;mo viven su cuerpo y de c&oacute;mo esta etapa puede influir en el deseo y en sus encuentros er&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por fin, la menopausia empieza a ocupar el espacio p&uacute;blico. Y eso, sin duda, es un avance.
    </p><p class="article-text">
        Que una mujer pueda hablar de c&oacute;mo esta etapa afecta a su vida cotidiana sin sentir que tiene que disculparse por ello no es una cuesti&oacute;n menor. Significa que algunas experiencias que durante d&eacute;cadas se minimizaron o se vivieron en silencio empiezan a tener espacio y reconocimiento. Y tambi&eacute;n que las mujeres pueden reconocerse en las experiencias de otras, descubrir que no est&aacute;n solas y encontrar palabras para explicar lo que les sucede.
    </p><p class="article-text">
        Pero hablar m&aacute;s de menopausia no significa necesariamente comprenderla mejor. Aunque hemos avanzado en visibilidad, siguen existiendo retrocesos que nos recuerdan todo lo que queda por hacer.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los problemas m&aacute;s preocupantes de este &uacute;ltimo a&ntilde;o ha sido el desabastecimiento de determinados tratamientos hormonales. Detr&aacute;s de esta situaci&oacute;n confluyen factores como el aumento de la demanda, las dificultades de fabricaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n de la producci&oacute;n en un n&uacute;mero reducido de laboratorios. Pero, m&aacute;s all&aacute; de sus causas, lo importante es que sus consecuencias recaen sobre quienes necesitan estos medicamentos para cuidar su salud y su calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el desabastecimiento no afecta &uacute;nicamente a mujeres que recurren a la terapia hormonal durante la menopausia. Tambi&eacute;n puede afectar a mujeres con insuficiencia ov&aacute;rica prematura, a quienes han pasado por una menopausia quir&uacute;rgica y a mujeres trans que necesitan determinados tratamientos hormonales como parte de su atenci&oacute;n y bienestar. Para algunas de estas &uacute;ltimas, la hormonaci&oacute;n puede contribuir a vivir con mayor comodidad en su cuerpo, en consonancia con qui&eacute;nes son.
    </p><p class="article-text">
        Las circunstancias son distintas, pero todas merecen acceder a los tratamientos que necesitan, sin tener que afrontar la incertidumbre que genera su falta de disponibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Este problema no deber&iacute;a convertirse en el centro de toda la conversaci&oacute;n sobre la menopausia, pero tampoco podemos ignorarlo. Porque nos obliga a preguntarnos qu&eacute; ocurre cuando las necesidades relacionadas con la salud de las mujeres encuentran dificultades de acceso y qu&eacute; responsabilidad tienen las instituciones y las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas a la hora de garantizar un suministro adecuado.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto cabe hacernos otra pregunta, inc&oacute;moda pero leg&iacute;tima: &iquest;la respuesta ser&iacute;a la misma si un desabastecimiento prolongado de alg&uacute;n medicamento afectara de manera mayoritaria a los hombres?
    </p><p class="article-text">
        No podemos saberlo, pero lo intuimos. Plantearnos esta posibilidad nos lleva a otro lugar: el lugar que han ocupado hist&oacute;ricamente las mujeres en la investigaci&oacute;n y en la atenci&oacute;n sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo, buena parte de la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica ha tomado el cuerpo masculino como referencia. En numerosos estudios, las mujeres estuvieron infrarrepresentadas o fueron excluidas porque sus ciclos hormonales se consideraban una dificultad para interpretar los resultados. En lugar de estudiar siempre esas diferencias, muchas veces se opt&oacute; por reducir las variables y asumir que los resultados obtenidos en hombres pod&iacute;an aplicarse tambi&eacute;n a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es que se investigara el cuerpo masculino, sino que con mucha frecuencia se diera por hecho que sus resultados representaban a todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que existen diferencias relevantes, por ejemplo, en la salud cardiovascular, en la manifestaci&oacute;n de algunas enfermedades y en la respuesta a determinados tratamientos. Sin embargo, todav&iacute;a quedan preguntas por responder y diferencias que comprender. Y la menopausia es uno de esos &aacute;mbitos en los que necesitamos seguir investigando.
    </p><p class="article-text">
        Este mismo a&ntilde;o hemos tenido un ejemplo preocupante. La Agencia Espa&ntilde;ola de Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n (AESAN) tuvo que retirar un informe sobre alimentaci&oacute;n y menopausia despu&eacute;s de que se se&ntilde;alara que algunas de sus recomendaciones se apoyaban en datos procedentes de estudios realizados exclusivamente en hombres. La agencia anunci&oacute; que elaborar&iacute;a un nuevo informe para sustituir al anterior.
    </p><p class="article-text">
        No es una cuesti&oacute;n menor: plantea una pregunta de fondo. &iquest;C&oacute;mo vamos a comprender bien lo que les ocurre a las mujeres si, cuando faltan datos espec&iacute;ficos sobre ellas, seguimos recurriendo a resultados obtenidos en cuerpos masculinos?
    </p><p class="article-text">
        No se trata de construir una ciencia para mujeres frente a otra para hombres. Se trata de comprender que los cuerpos no son id&eacute;nticos y que esas diferencias importan. Investigar las particularidades de la salud femenina es una condici&oacute;n para conocer mejor la salud humana.
    </p><p class="article-text">
        Como ya hemos dicho, en el &uacute;ltimo tiempo hemos conseguido que la menopausia llegue al 'prime time'. Ahora necesitamos que llegue con la misma fuerza a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo m&aacute;s que debemos tener en cuenta. La soluci&oacute;n tampoco pasa por convertir la menopausia en una enfermedad ni por hacer de ella un mercado en el que cada cambio corporal parezca necesitar un producto, una intervenci&oacute;n o una promesa de recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El climaterio es una etapa de transici&oacute;n entre el periodo reproductivo y el no reproductivo. Puede comenzar a&ntilde;os antes de la &uacute;ltima menstruaci&oacute;n y cada mujer lo experimenta de una manera diferente. Algunas apenas perciben cambios; otras atraviesan s&iacute;ntomas que afectan de forma importante a su descanso, su estado de &aacute;nimo, su cuerpo o su sexualidad.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos poder hablar de todo ello sin reducir la experiencia a una lista de s&iacute;ntomas y sin dar por hecho que todas las mujeres viven esta etapa de la misma manera.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de conocer qu&eacute; ocurre en el organismo, sino de encontrar un lugar para esos cambios en nuestra forma de entender el cuerpo y la vida. De disponer de informaci&oacute;n, de poder expresar dudas, de compartir experiencias y de pedir ayuda cuando sea necesario. De integrar esta etapa sin vivirla necesariamente como una p&eacute;rdida. Porque aceptar que algo forma parte de la vida no significa resignarse a padecerlo. La pubertad tambi&eacute;n es una etapa de transformaci&oacute;n corporal y emocional, y no por eso dejamos a quienes la atraviesan sin informaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento o atenci&oacute;n cuando surgen dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Con la menopausia deber&iacute;a ocurrir algo parecido: comprenderla sin patologizarla, acompa&ntilde;arla sin trivializarla y atender sus dificultades sin convertir toda la experiencia en un problema que haya que solucionar. Reconocerla como una etapa m&aacute;s de la vida, con sus cambios y sus posibles dificultades, pero tambi&eacute;n con la posibilidad de descubrir otras formas de habitar el cuerpo y relacionarnos con nosotras mismas y con los dem&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la menopausia debería ocurrir algo parecido: comprenderla sin patologizarla, acompañarla sin trivializarla y atender sus dificultades sin convertir toda la experiencia en un problema que haya que solucionar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece una cuesti&oacute;n que, desde la sexolog&iacute;a, me parece fundamental: la menopausia no sucede fuera de las relaciones. Sucede en cuerpos que conviven, se acompa&ntilde;an, se desean, comparten rutinas y construyen v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la informaci&oacute;n no puede dirigirse &uacute;nicamente a las mujeres que atraviesan esta etapa. Tambi&eacute;n tiene que llegar a sus parejas, a sus familias y a las personas con las que comparten su vida. Porque convivir con alguien no significa necesariamente comprender lo que le sucede, y el desconocimiento puede dar lugar a interpretaciones equivocadas, distancias o desencuentros.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que compartir una experiencia corporal puede facilitar la comprensi&oacute;n de determinados cambios. Pero no necesitamos experimentar lo mismo para acercarnos a la vivencia de otra persona. Necesitamos informaci&oacute;n, escucha y disposici&oacute;n para comprender. La empat&iacute;a no exige haber pasado por lo mismo, sino reconocer que lo que le ocurre a la otra persona es real, aunque no podamos sentirlo en nuestra propia piel.
    </p><p class="article-text">
        Y esto importa en las relaciones de cualquier orientaci&oacute;n, as&iacute; como en los v&iacute;nculos familiares. No se trata de que todo el mundo tenga que vivir la menopausia para entenderla, sino de que nadie tenga que atravesarla sintiendo que debe explicarse constantemente o gestionar en soledad todo lo que va cambiando.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ese sea uno de los grandes retos que todav&iacute;a tenemos por delante. Hemos empezado a hablar de menopausia, pero necesitamos ampliar la conversaci&oacute;n: salir de la consulta, de las redes sociales y de los programas de televisi&oacute;n para que llegue tambi&eacute;n a las casas, a las relaciones y a la manera en que entendemos el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La menopausia nos sit&uacute;a ante preguntas que van m&aacute;s all&aacute; de las hormonas. Nos habla de nuestra relaci&oacute;n con el tiempo, con la identidad y con los cuerpos que cambian. Tambi&eacute;n nos obliga a preguntarnos qu&eacute; valor damos a las mujeres cuando envejecen y si somos capaces de reconocerlas sin exigirles que permanezcan siempre j&oacute;venes, disponibles, deseantes o iguales a quienes fueron.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; una parte importante de lo que tenemos pendiente sea precisamente esa: dejar de mirar cada cambio corporal como algo que hay que corregir y empezar a preguntarnos qu&eacute; necesita cada mujer para vivirlo de la mejor manera posible. A veces ser&aacute; informaci&oacute;n; otras, atenci&oacute;n sanitaria, tratamiento, acompa&ntilde;amiento o, sencillamente, un espacio donde poder hablar sin sentirse juzgada. 
    </p><p class="article-text">
        Este 18 de octubre, celebremos que la menopausia se nombre, que haya llegado a las conversaciones p&uacute;blicas y que cada vez m&aacute;s mujeres puedan hablar de ella sin verg&uuml;enza. Pero no confundamos haber roto el silencio con haber terminado el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que esta apertura no se quede solo en las palabras. Que se traduzca en m&aacute;s conocimiento, mejores respuestas sanitarias y decisiones que tengan en cuenta la experiencia de las mujeres. Que la menopausia pueda vivirse sin tener que ocultar lo que se siente, justificar las propias necesidades ni responder a la exigencia de seguir siendo la misma mujer de siempre. Porque cambiar tambi&eacute;n forma parte de la vida, y ninguna mujer deber&iacute;a sentir que tiene que disculparse por ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valentina Torres Zorrilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/menopausia-ano-avances-retrocesos_132_13592172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 19:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menopausia: un año más entre los avances y los retrocesos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menopausia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La consejera a través del espejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/consejera-traves-espejo_132_13580884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b93a34b7-3d5d-481d-a906-3b1794875d5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1035y301.jpg" width="1200" height="675" alt="La consejera a través del espejo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Da la impresión de que la consejera se encuentra cómoda, moviéndose entre el absurdo y la lógica de decisiones que provocan continuas reacciones de protesta, pero que, aparentemente, no tuercen en absoluto su apuesta por el sector privado"</p></div><p class="article-text">
        Supongo a la consejera de Educaci&oacute;n del Gobierno Vasco preocupada, como si fuera Alicia, la protagonista de la segunda obra de Lewis Carroll, meditando c&oacute;mo debe ser el&nbsp;mundo al otro lado del espejo de su casa. Y no es para menos, dados los enormes&nbsp;chaparrones recibidos desde este comienzo de curso escolar 2026-2027. Es de suponer&nbsp;que a la &ldquo;nueva Alicia&rdquo; le gustar&iacute;a poder atravesar ese m&aacute;gico espejo y observar con&nbsp;nervios el futuro de su Departamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un futuro incierto, porque la gesti&oacute;n desarrollada en estos a&ntilde;os es cada vez m&aacute;s confusa,&nbsp;err&aacute;tica y genera desconfianza en propios &mdash;el conjunto de sus trabajadoras y&nbsp;trabajadores&mdash; y extra&ntilde;os &mdash;la propia sociedad vasca&mdash;. En el primer caso, la falta de seriedad&nbsp;en la aplicaci&oacute;n de los acuerdos firmados en los distintos convenios est&aacute; agotando la&nbsp;paciencia de los sindicatos de ense&ntilde;anza. Lentitud, reinterpretaci&oacute;n de lo escrito,&nbsp;encadenamiento de reuniones maratonianas con escasos avances reales son algunas de&nbsp;las principales quejas que no sirven sino para tensar unas relaciones nunca demasiado distendidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la sociedad vasca, el asombro est&aacute; dejando v&iacute;a libre a la indignaci&oacute;n. En el&nbsp;escaso tiempo transcurrido de este nuevo curso, al menos dos medidas adoptadas por&nbsp;el Departamento de la &ldquo;otra Alicia&rdquo; han provocado comentarios desalentadores para las&nbsp;y los dirigentes de Lakua. El primero de ellos vino tras conocerse la noticia del&nbsp;incremento presupuestario que la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n destinaba a los centros&nbsp;educativos concertados: 15 millones de euros m&aacute;s, para alcanzar la cifra total de algo m&aacute;s de&nbsp;322 millones, un 4,9% m&aacute;s para este ejercicio, con respecto al curso 25/26. Este dato se&nbsp;complementa con el del crecimiento de aulas de centros privados que se conciertan (48&nbsp;unidades m&aacute;s) con una subida porcentual del 1,39%. Si no fuese suficiente, el problema&nbsp;se acent&uacute;a con la incapacidad de la consejera de eliminar el cobro de cuotas de&nbsp;mantenimiento a las familias, que los centros concertados aplican, aunque se&nbsp;comprometi&oacute; a llevar a cabo hace ya m&aacute;s de un curso.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, lejos de minimizar el problema, este aumenta cuando se relaciona con el cierre&nbsp;traum&aacute;tico de centros p&uacute;blicos (4 en Bizkaia, este &uacute;ltimo curso), bajo el argumento de la baja tasa de natalidad que viene sufriendo la sociedad vasca desde hace ya m&aacute;s de un&nbsp;quinquenio. Nunca como hasta ahora se hab&iacute;a observado con tanta claridad el&nbsp;decantamiento en el trato dedicado por la administraci&oacute;n vasca en favor de una de las dos redes educativas, la concertada. Es as&iacute; muy recomendable recordar las palabras de&nbsp;Tony Judt ('Algo va mal', Santillana, 2011) al referirse a los bienes p&uacute;blicos, del que la Educaci&oacute;n es una referencia&nbsp;ineludible: &ldquo;Si los servicios p&uacute;blicos se deval&uacute;an a los ojos de los ciudadanos y son sustituidos por&nbsp;servicios privados al contado, perdemos el sentido de que los intereses y las necesidades comunes deben&nbsp;predominar sobre las preferencias particulares y el beneficio individual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la novela de Carroll, da la impresi&oacute;n de que la consejera se encuentra&nbsp;c&oacute;moda, movi&eacute;ndose entre el absurdo y la l&oacute;gica de decisiones que provocan continuas&nbsp;reacciones de protesta, pero que, aparentemente, no tuercen en absoluto su apuesta&nbsp;por este sector privado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda noticia del Departamento de Educaci&oacute;n tiene que ver con los resultados&nbsp;obtenidos por el alumnado vasco en el informe PISA 2025. Para ello cambiar&eacute; de espejo,&nbsp;abandonando con tristeza a nuestra agradable Alicia para sustituirla por el agente Fred&nbsp;Leiser, en la novela &ldquo;El espejo de los esp&iacute;as&rdquo;, inactivo esp&iacute;a brit&aacute;nico en plena Guerra&nbsp;Fr&iacute;a, de escaso nivel educativo y nost&aacute;lgico de la guerra europea.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comparto la valoraci&oacute;n de quienes consideran PISA una herramienta que proporciona&nbsp;datos relevantes sobre una forma concreta de educar, una visi&oacute;n espec&iacute;fica de entender&nbsp;la educaci&oacute;n; la evaluaci&oacute;n de la OCDE valora competencias del alumnado que demanda&nbsp;un mercado laboral capitalista, creando futuros trabajadores/as perfectamente&nbsp;alineados para un tipo de sociedad concreto. Este esquema queda alejado &mdash;por no decir&nbsp;enfrentado&mdash; a otro tipo de formaci&oacute;n m&aacute;s humana, generadora de pensamiento cr&iacute;tico,&nbsp;pol&iacute;ticamente comprometida con la democracia participativa y constructora de&nbsp;sociedades m&aacute;s solidarias. Es por ello que subscribo <a href="https://eldiariodelaeducacion.com/2019/02/27/la-docencia-como-mediacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las palabras de Xavier Besal&uacute;</a> al&nbsp;definir el nuevo capitalismo con el que convive la educaci&oacute;n: &ldquo;El nuevo capitalismo propugna&nbsp;un modelo de persona ente todo flexible y adaptable; individualista e independiente de los dem&aacute;s, sin&nbsp;proyectos a medio y largo plazo, porque lo &uacute;nico que importa es el presente y el futuro m&aacute;s inmediato, sin&nbsp;ataduras con el pasado, que constituir&iacute;an s&oacute;lo un estorbo, y sin hipotecas de futuro, que lo podr&iacute;an&nbsp;condicionar todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, como explican EsadeEcPol y Save The Children en <a href="https://www.esade.edu/ecpol/es/publicaciones/pisa-2025-equidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su informe conjunto sobre PISA</a>, como sistema de evaluaci&oacute;n mundial, cada vez m&aacute;s gobiernos se involucran&nbsp;en este proceso (91 pa&iacute;ses, m&aacute;s de 760.000 j&oacute;venes de 15 a&ntilde;os), los datos de 2025 &mdash;adem&aacute;s de indicar el valor est&aacute;ndar en matem&aacute;ticas, lectura y ciencias&mdash; tambi&eacute;n&nbsp;diagnostican el estado de equidad o igualdad de oportunidades en la Educaci&oacute;n, una&nbsp;cuesti&oacute;n que permite explorar sobre el famoso ascensor social atribuido al aprendizaje&nbsp;escolar. Lamentablemente, tampoco en este apartado los datos vascos consiguen&nbsp;cambiar el sentido decadente manifestado en pruebas anteriores y que lo han relegado&nbsp;a las &uacute;ltimas posiciones del listado espa&ntilde;ol de CC.AA.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        John Lecarr&eacute; plantea, de forma sarc&aacute;stica, en &ldquo;El espejo de los esp&iacute;as&rdquo; la necesidad de&nbsp;recuperar el prestigio de un departamento de inteligencia diezmado investigando&nbsp;rumores sobre misiles sovi&eacute;ticos en la frontera alemana. Valga la met&aacute;fora para entender&nbsp;los intentos &iacute;mprobos de la Consejer&iacute;a que dirige Bego&ntilde;a Pedrosa por anticiparse a los&nbsp;datos de PISA con una intervenci&oacute;n que pretend&iacute;a celebrar los resultados de la &uacute;ltima&nbsp;evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica, datos que no eran tan buenos y que tan solo presentaban una&nbsp;mejor&iacute;a en competencia lectora, especialmente en el alumnado que estudiaba en su&nbsp;lengua materna. Sin embargo, nada se hizo p&uacute;blico, por ejemplo, sobre los desastrosos&nbsp;resultados de Euskadi en la prueba PIRLS 2016 (medici&oacute;n de la compresi&oacute;n lectora en&nbsp;alumnado de 4&ordm; de Primaria), ni de otras evaluaciones diagn&oacute;sticas, poco afortunadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, desde entonces, Euskadi no ha vuelto a participar en PIRLS y se ha debido&nbsp;esperar a PISA para que el Departamento se vaya visto compelido a mover alguna ficha&nbsp;concreta con los planes espec&iacute;ficos de lectura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Francisco Luna &mdash;una autoridad en la evaluaci&oacute;n educativa, conocedor de las continuas&nbsp;pruebas de todo tipo realizadas, desde varios a&ntilde;os atr&aacute;s&mdash; <a href="https://www.diariovasco.com/sociedad/educacion/francisco-luna-miramos-queremos-ver-20260909000205-nt.html?utm_campaign=mrf-twitter-diariovasco&amp;utm_source=twitter&amp;utm_medium=social&amp;mrfcid=202609096a9dfe80a565e715fcb7d122" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recordaba recientemente que&nbsp;el sistema educativo vasco no va bien</a> y poco &mdash;o nada&mdash; se ha intentado hasta la fecha&nbsp;para variar su tendencia: &ldquo;&hellip; se presentan multitud de planes y proyectos con t&iacute;tulos enf&aacute;ticos&nbsp;(estrategia integral para la mejora, plan estrat&eacute;gico integral para la transformaci&oacute;n de la escuela&nbsp;p&uacute;blica&hellip;)&rdquo;<em> </em>que no se eval&uacute;an, cuyos resultados se desconocen o que no transforman de&nbsp;forma evidente las carencias detectadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La consejera tambi&eacute;n podr&iacute;a colocarse ante el espejo m&aacute;gico que los hermanos Grimm&nbsp;atribuyen a la madrastra de Blancanieves, aunque en este caso, deber&iacute;a cambiar la&nbsp;c&eacute;lebre, pero narcisista pregunta por otra que le pudiera arrojar m&aacute;s luz ante el cariz&nbsp;deprimente en el que est&aacute; inmerso su Departamento. Sugiero algunas de ellas: &ldquo;Espejo,&nbsp;espejito m&aacute;gico, dime una cosa &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para salir de una vez por todas del&nbsp;pozo en el que ha entrado nuestra educaci&oacute;n? &iquest;A qui&eacute;n debemos dirigirnos para que&nbsp;cambie la actual tendencia? &iquest;Conoces alg&uacute;n programa/proyecto que haya dado buenos&nbsp;resultados y podamos implementar? &iquest;Tendremos que modificar la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica a&nbsp;la que hemos dedicado tanto esfuerzo humano y econ&oacute;mico? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo podremos&nbsp;mantener el argumento de la sobreexposici&oacute;n a las pantallas como una de las&nbsp;justificaciones del deterioro de nuestros j&oacute;venes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los espejos de Alicia, Fred Leiser o la reina malvada de Blancanieves no son la soluci&oacute;n.&nbsp;El &uacute;nico espejo al que el Departamento deber&iacute;a prestar atenci&oacute;n es el que se&ntilde;alaba&nbsp;Josep Fontana en su obra 'Europa ante el espejo' (Cr&iacute;tica, 1994). Este maestro de historiadores/as se&ntilde;ala las principales lagunas y malas ense&ntilde;anzas de la historia del continente y para&nbsp;ello planteaba la siguiente reflexi&oacute;n: &ldquo;Necesitamos salir de la galer&iacute;a de los espejos deformantes&nbsp;en que est&aacute; atrapada nuestra cultura. S&oacute;lo entonces podremos empezar a estudiar las sociedades&nbsp;humanas en el gran libro del mundo y emprender la tarea de desmontar esa visi&oacute;n lineal del curso de la&nbsp;historia que interpreta mec&aacute;nicamente cada cambio como una mejora, cada nueva etapa como un&nbsp;progreso&hellip;&rdquo;.<em> </em>Atenci&oacute;n, consejera, cuidado con los espejos deformantes, porque acaban&nbsp;distorsionando la realidad. Deberemos cambiar nuestra manera de ver y entender las&nbsp;cosas, aunque no sea f&aacute;cil.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marina Garc&eacute;s ('Escuela de aprendices', Galaxia Gutenberg, 2020) plantea tambi&eacute;n un espejo en el que no queremos mirarnos, con&nbsp;preguntas temerarias como &ldquo;&iquest;de qu&eacute; sirve saber, cuando no sabemos c&oacute;mo vivir? o&nbsp;&iquest;para qu&eacute; aprender, cuando no podemos imaginar el futuro? Seg&uacute;n la autora&nbsp;necesitamos preguntarnos como sociedad &iquest;para qu&eacute; queremos ser educados? Y a&ntilde;ado&nbsp;&iquest;tendr&aacute; la consejera la respuesta?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo García de Vicuña]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 19:46:13 +0000]]></pubDate>
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