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    <title><![CDATA[elDiario.es - Contracorriente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Contracorriente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La rebelión del Tribunal Supremo contra la ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/rebelion-tribunal-supremo-ley_132_13629502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc9813ac-ff26-4df0-8124-241a45dc55f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La rebelión del Tribunal Supremo contra la ley"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sentencia del Supremo contra la que el Defensor del Pueblo interpuso el recurso de amparo en el caso de la 'ley de nietos' es nula de pleno derecho por manifiesta falta de legitimidad por quienes interpusieron recurso</p></div><p class="article-text">
        La democracia es, ante todo, acuerdo sobre determinados principios que no pueden ser siquiera sometidos a discusi&oacute;n. En una sociedad democr&aacute;ticamente constituida se puede discutir &ldquo;casi&rdquo; todo, pero no todo. Es la indiscutibilidad de unos pocos principios lo que nos permite discutir civilizadamente todo lo dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que &uacute;nicamente las personas f&iacute;sicas son los titulares del derecho de sufragio es uno de esos principios no susceptibles de ser sometidos a discusi&oacute;n. No se ha identificado jam&aacute;s ni en la doctrina acad&eacute;mica ni en alguna decisi&oacute;n judicial ni un solo supuesto en que se haya considerado que una persona jur&iacute;dica pod&iacute;a ser titular de tal derecho.
    </p><p class="article-text">
        Que Iustitia Europa y Vox no son personas f&iacute;sicas sino jur&iacute;dicas tampoco es discutible. Como consecuencia de ello, no pueden ser titulares del derecho de sufragio. No puede, por tanto, hab&eacute;rseles vulnerado un derecho de cuya titularidad carecen. Por nadie. Ni por las personas que han adquirido la nacionalidad en aplicaci&oacute;n de la Ley 20/2022 de Memoria Democr&aacute;tica y de la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y Fe P&uacute;blica de 25 de octubre de 2022, ni por la Junta Electoral Central, ni por nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La titularidad de un derecho es el presupuesto de hecho inexcusable para la vulneraci&oacute;n del mismo. Este principio es previo a la ley e indisponible incluso para el propio legislador. El legislador que regula el recurso de protecci&oacute;n de los derechos fundamentales no puede otorgar legitimidad para interponer el recurso a quien no acredita previamente la titularidad del derecho que considera que le ha sido vulnerado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La legitimidad para interponer un recurso es el punto de intersecci&oacute;n entre la titularidad y el ejercicio de un derecho fundamental. Este punto de intersecci&oacute;n es lo primero que tiene que argumentar quien interpone un recurso de esta naturaleza y es lo primero que tiene que comprobar un &oacute;rgano judicial cuando tiene que iniciar la tramitaci&oacute;n de un recurso por protecci&oacute;n de derechos fundamentales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; derecho es usted titular? &iquest;Qui&eacute;n y de qu&eacute; manera considera usted que le ha sido vulnerado? Esto es lo primero que el &oacute;rgano judicial tiene que preguntarle a qui&eacute;n recurre. Sin respuesta jur&iacute;dicamente indiscutible a estos dos interrogantes el recurso no puede ser admitido a tr&aacute;mite. El recurrente tiene que hacer visible la intersecci&oacute;n entre el derecho del que dice que es titular y la vulneraci&oacute;n de la que considera que ha sido objeto.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto se ha producido en el recurso interpuesto ante el Tribunal Supremo por Iustitia Europa y Vox contra la decisi&oacute;n de la Junta Electoral Central de abstenerse en la demanda de ambas organizaciones contra la inscripci&oacute;n en el censo electoral de las personas que hab&iacute;an adquirido la nacionalidad en aplicaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica y la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica. Ni los recurrentes han acreditado la titularidad del derecho de sufragio y la consiguiente vulneraci&oacute;n del mismo, ni el Tribunal Supremo ha exigido que lo hagan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un recurso que carece de objeto. Por eso no entiendo por qu&eacute; el Tribunal Constitucional ha considerado que era prematuro la interposici&oacute;n del recurso de amparo por el Defensor del Pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia del Tribunal Supremo contra la que el Defensor del Pueblo interpuso el recurso de amparo es una sentencia nula de pleno derecho por manifiesta falta de legitimidad por quienes interpusieron recurso contra la decisi&oacute;n de la Junta Electoral para poder hacerlo. Esto es lo que debi&oacute; decir el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no ha habido m&aacute;s que rebeli&oacute;n del Tribunal Supremo contra la ley de memoria democr&aacute;tica, a la que el Tribunal Supremo est&aacute; sometido. Eso tiene un nombre.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/rebelion-tribunal-supremo-ley_132_13629502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 21:12:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La rebelión del Tribunal Supremo contra la ley]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Supremo,Ley de Memoria Histórica,Exilio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dirección del viento está cambiando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/direccion-viento-cambiando_132_13616480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08af9838-3592-451b-a533-be54117eda2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1046y345.jpg" width="1200" height="675" alt="La dirección del viento está cambiando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El resultado de las elecciones de este domingo en Brasil y Serbia, y las posibles derrotas de Netanyahu en Israel (este martes) y del trumpismo en EEUU (el 3 de noviembre), apuntalarían, vistos en su conjunto, un cambio en la dirección del viento de cara al ciclo electoral que se abre el 29N en España y que tendrá continuidad en Francia, Italia y Polonia</p></div><p class="article-text">
        Julian Borger, editor de asuntos internacionales en<em> The Guardian</em>, ha publicado este pasado domingo un art&iacute;culo con el t&iacute;tulo 'Diez d&iacute;as que pueden sacudir el mundo', en el que sostiene la tesis de que la alternativa entre autoritarismo y democracia se puede ver afectada decisivamente en los diez d&iacute;as que van desde las elecciones en Brasil y Serbia el 25 de octubre y las elecciones de mitad de mandato en los Estados Unidos el 3 de noviembre, con las de Israel del 27 en medio de todas ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toma como punto de partida la investigaci&oacute;n del V-Dem Institute con sede en Suecia, uno de los centros de estudio m&aacute;s respetados en todo el mundo acerca de la calidad de la democracia, en la que llega a la conclusi&oacute;n de que &ldquo;las libertades democr&aacute;ticas disfrutadas por el ciudadano global medio hoy han descendido a los niveles de 1978, mucho antes de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y del colapso del comunismo en Europa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conjunto de las cuatro elecciones convocadas para los diez d&iacute;as mencionados, Brasil, Serbia, Israel y Estados Unidos, puede detener el avance de la autocracia que se ha producido en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os o fortalecerlo, dependiendo de que el resultado electoral sea favorable a los partidos de derecha y extrema derecha o lo sea a los partidos prodemocr&aacute;ticos. Los resultados en Brasil y Serbia este domingo, con las victorias de Luiz In&aacute;cio Lula da Silva y la Lista Estudiantil, respectivamente, invitan a la esperanza. 
    </p><p class="article-text">
        Para el momento en que, en la noche del 3 al 4 de noviembre, se haga el recuento de los votos en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el mundo del autoritarismo y de la democracia puede parecer completamente distinto. Porque las cuatro elecciones a las que se ha hecho referencia, no solamente van juntas, sino que est&aacute;n entrelazadas. El movimiento MAGA ha dado su apoyo pol&iacute;tico de una manera expl&iacute;cita a Netanyahu, Vucic y Bolsonaro. La huella israel&iacute; de Pegasus se ha encontrado en los tel&eacute;fonos de los estudiantes activistas por la democracia en Serbia. Bolsonaro apoya decididamente a Israel y se ha comprometido a seguir a los Estados Unidos en el traslado de la Embajada a Jerusal&eacute;n. Serbia se ha comprometido a gastar dos mil millones de d&oacute;lares en el sistema de defensa de Israel y en este mismo mes de septiembre ambos pa&iacute;ses han inaugurado una f&aacute;brica de producci&oacute;n de armas de vigilancia y ataque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La deriva autoritaria o democr&aacute;tica de los cuatro pa&iacute;ses ha sido distinta, de acuerdo con la investigaci&oacute;n del V-Dem Institute.
    </p><p class="article-text">
        Brasil es el &uacute;nico de los cuatro que ha vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con la victoria de Lula en las elecciones anteriores, un resurgimiento de la democracia, habiendo escalado en el ranking democr&aacute;tico del Instituto al puesto n&uacute;mero 28. El m&aacute;s alto que ha ocupado a lo largo de su historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Serbia ocupa el n&uacute;mero 112, tras doce a&ntilde;os de gobierno de Aleksandar Vucic, en los que se ha corro&iacute;do de manera sistem&aacute;tica los pilares de la democracia, de manera similar a como lo hizo Viktor Orb&aacute;n en Hungr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Israel ocupa el n&uacute;mero 48 y se enfrenta en estas elecciones a opciones que no se diferencian esencialmente en sus posiciones respecto de Palestina, pero s&iacute; en posiciones respecto a la decencia en el ejercicio del poder. Netanyahu es reconocido como el primer ministro m&aacute;s corrupto de la historia del Estado de Israel. Y la corrupci&oacute;n hace imposible el ejercicio democr&aacute;tico del poder y su reconocimiento tanto dentro como fuera del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos, por &uacute;ltimo, ocupa el n&uacute;mero 51. Ning&uacute;n pa&iacute;s occidental se ha <em>desdemocratizado</em> a la velocidad que lo ha hecho Estados Unidos, especialmente en este segundo mandato de Donald Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n proceso de <em>desdemocratizaci&oacute;n</em> ha tenido el impacto que el de los Estados Unidos. Sin los Estados Unidos de Trump no se habr&iacute;a configurado la Internacional autoritaria que ha impulsado las opciones autocr&aacute;ticas tanto en el continente europeo como en el americano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;nicamente Brasil ha acudido a las elecciones con una experiencia de resurgimiento democr&aacute;tico activa. Serbia lo ha hecho, e Israel y EEUU lo har&aacute;n, en medio de experiencias autoritarias y corruptas. Es una experiencia conjunta muy apropiada para calibrar la vis atractiva de la democracia y el autoritarismo.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de las elecciones de este domingo en Brasil y Serbia, y las posibles derrotas de Netanyahu y el trumpismo que vaticinan las encuestas en Israel y Estados Unidos, vistos en su conjunto, apuntalar&iacute;an un cambio en la direcci&oacute;n del viento de cara al ciclo electoral que se abre el 29 de noviembre en Espa&ntilde;a y que tendr&aacute; continuidad en Francia, Italia y Polonia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El domingo por la noche se respiraba de una manera distinta. Entre este martes y el pr&oacute;ximo se acabar&aacute; de decidir si nos dirigimos hacia un mundo simplemente m&aacute;s democr&aacute;tico o mucho m&aacute;s democr&aacute;tico. No es poca cosa.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/direccion-viento-cambiando_132_13616480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2026 21:42:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dirección del viento está cambiando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Brasil,Serbia,Estados Unidos,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ábalos ante el Tribunal Constitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/abalos-tribunal-constitucional_132_13586057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd7eba5f-2400-4208-b4cc-378c5447d4fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1412y192.jpg" width="1200" height="675" alt="Ábalos ante el Tribunal Constitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entiendo que los magistrados de la Sala Segunda tienen un altísimo concepto de sí mismos, pero nunca se me había pasado por la cabeza que, en el caso del exministro, consideraran que podían ocupar el lugar del legislador que reforma la Constitución</p></div><p class="article-text">
        Este pasado mi&eacute;rcoles el Tribunal Supremo (TS) ha dado a conocer su respuesta al incidente de nulidad de actuaciones que el exministro Jos&eacute; Luis &Aacute;balos suscit&oacute; contra la sentencia de la Sala Segunda que lo conden&oacute; por varios delitos a una pena de 24 a&ntilde;os de privaci&oacute;n de libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En dicha respuesta el TS considera que no se ha producido vulneraci&oacute;n alguna de derechos fundamentales del exministro y confirma la sentencia cuya nulidad se insta. Con ello, queda agotada la v&iacute;a judicial y el exministro puede recurrir en amparo ante el Tribunal Constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque en el incidente de nulidad de actuaciones la defensa del exministro no se ha limitado a recurrir la vulneraci&oacute;n del derecho al juez ordinario predeterminado por la ley y el derecho a la segunda instancia en el proceso penal, es sobre la vulneraci&oacute;n de esos dos derechos sobre la que tiene que articularse el recurso de amparo y sobre la que tendr&aacute; que dar respuesta en su sentencia el Tribunal Constitucional. Si se constatara la vulneraci&oacute;n de ambos derechos, la sentencia del TS ser&iacute;a nula de pleno derecho y no ser&iacute;a necesaria argumentaci&oacute;n alguna adicional sobre la vulneraci&oacute;n de cualquier otro.
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo 71, la Constituci&oacute;n reconoce la inviolabilidad de los Diputados y Senadores en el apartado 1, la inmunidad en el apartado 2 y el fuero jurisdiccional en el apartado tercero. Este &uacute;ltimo es el &uacute;nico que nos interesa: &ldquo;En las causas contra Diputados y Senadores ser&aacute; competente la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Con esta decisi&oacute;n el constituyente excepciona la vigencia del derecho al juez ordinario predeterminado por la ley y el derecho a la segunda instancia en el proceso penal, &ldquo;durante el periodo de su mandato&rdquo; (art. 71.2 de la Constituci&oacute;n)&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras el Diputado o Senador conserve el acta, la Sala Segunda del TS es el juez ordinario predeterminado por la ley de su conducta y es, adem&aacute;s, juez de primera y &uacute;nica instancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre en el momento en que el Diputado o Senador pierde el acta y deja de ser miembro de las Cortes Generales? &iquest;Seguir&aacute; siendo competente en las causas contra ellos la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo?
    </p><p class="article-text">
        Ni la Constituci&oacute;n ni la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial ni la Ley de Enjuiciamiento Criminal dicen nada al respecto. Ni ninguna otra norma del ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol o de los tratados sobre derechos fundamentales y garant&iacute;as constitucionales en el proceso penal v&aacute;lidamente ratificados por Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n de Diputado o Senador es el presupuesto de hecho del fuero jurisdiccional. Sin dicha condici&oacute;n, la Sala Segunda del Tribunal Supremo no puede ser competente en las causas contra ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que yo sepa, esto no se ha discutido nunca por nadie. La p&eacute;rdida de la condici&oacute;n de Diputado o Senador pone fin al fuero jurisdiccional y los exdiputados y exsenadores recuperan sus derechos al juez ordinario predeterminado por la ley y el derecho a la segunda instancia en condiciones de igualdad con los dem&aacute;s ciudadanos espa&ntilde;oles. La extensi&oacute;n del fuero jurisdiccional vulnera el principio de igualdad reconocido en el art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No lo vulnera el fuero jurisdiccional, porque es una excepci&oacute;n querida por el constituyente. Pero s&iacute; lo vulnera la extensi&oacute;n del fuero jurisdiccional sin previsi&oacute;n constitucional que le d&eacute; cobertura. Esta vulneraci&oacute;n de la igualdad constitucional s&iacute; deber&aacute; ser alegada en el recurso de amparo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis &Aacute;balos fue elegido Diputado en la jornada electoral del 23 de julio. Mantuvo su condici&oacute;n de Diputado hasta el 28 de enero de 2026. Desde el momento en que adquiri&oacute; la condici&oacute;n de Diputado tras prometer o jurar la Constituci&oacute;n hasta el 28 de enero la Sala Segunda del Tribunal Supremo era el &oacute;rgano judicial competente en primera y &uacute;nica instancia para entender de su conducta. &iquest;Lo continuaba siendo despu&eacute;s del 28 de enero?
    </p><p class="article-text">
        El TS no identifica ninguna norma con base en la cual se pueda justificar la prolongaci&oacute;n del fuero jurisdiccional con la consiguiente excepci&oacute;n de los derechos fundamentales al juez ordinario predeterminado por la ley y de la segunda instancia en el proceso penal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Sala Segunda del TS hace descansar la retenci&oacute;n de la competencia para entender de la conducta de Jos&eacute; Luis &Aacute;balos en un &ldquo;Acuerdo&rdquo; de un &ldquo;Pleno no jurisdiccional&rdquo; de la propia Sala Segunda de 2 de diciembre de 2014 que fij&oacute; &ldquo;un criterio interpretativo constante y reiterado&rdquo; sobre asignaci&oacute;n de competencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En dicho Acuerdo se dec&iacute;a que &ldquo;en los casos de aforados, la resoluci&oacute;n judicial que acuerde la apertura del juicio oral constituye el momento en el que quede definitivamente fijada la competencia del Tribunal de enjuiciamiento, aunque con posterioridad a esa fecha se haya perdido la condici&oacute;n de aforado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dado que el 25 de diciembre de 2025 el juez instructor hab&iacute;a dictado el auto de apertura del juicio oral y que Jos&eacute; Luis &Aacute;balos perdi&oacute; la condici&oacute;n de Diputado el 28 de enero de 2026, la Sala Segunda entendi&oacute; que ten&iacute;a la competencia para entender de su conducta y fij&oacute; para el 12 de febrero de 2026 &ldquo;la vista de cuestiones previas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su respuesta al incidente de nulidad de actuaciones, la Sala Segunda no explica qu&eacute; lugar ocupa un Acuerdo de un Pleno no Jurisdiccional en el sistema de fuentes del derecho y c&oacute;mo se puede con base en el mismo incidir en el ejercicio de dos derechos fundamentales que figuran en la Secci&oacute;n Primera del Cap&iacute;tulo II, que est&aacute; reservado a la Ley Org&aacute;nica (arts. 53.1 y 81.1 de la Constituci&oacute;n).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que los magistrados de la Sala Segunda tienen un alt&iacute;simo concepto de s&iacute; mismos, pero nunca se me hab&iacute;a pasado por la cabeza que consideraran que pod&iacute;an ocupar el lugar del legislador que reforma la Constituci&oacute;n y ni siquiera del legislador de los derechos fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que estaba equivocado. Ser&aacute; el Tribunal Constitucional el que decida si, con base en un Acuerdo de un Pleno no jurisdiccional, la Sala Segunda puede extender el fuero jurisdiccional y entender en primera y &uacute;nica instancia de la conducta de Jos&eacute; Luis &Aacute;balos tras haber perdido la condici&oacute;n de Diputado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, la defensa del exministro podr&iacute;a solicitar al Tribunal Constitucional que dejara en suspenso la condena hasta tanto se pronuncia sobre el fondo del asunto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/abalos-tribunal-constitucional_132_13586057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 20:33:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ábalos ante el Tribunal Constitucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Ábalos,Tribunal Supremo,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El triunfo de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/triunfo-politica_132_13566875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44c09faa-8fc3-4c85-bf5b-b8ba4d91e142_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x797y481.jpg" width="1200" height="675" alt="El triunfo de la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha puesto punto final a la resistencia judicial y se ha devuelto la integración de Catalunya en el Estado al terreno de la política, del que nunca debió de salir. Ha sido necesaria la intervención de la justicia europea y del Constitucional, ya que la resistencia numantina del poder judicial español y, en particular, del Supremo no ha podido ser vencida de otra manera</p><p class="subtitle">Puigdemont ya puede volver a España tras retirar el Supremo su orden de detención
</p></div><p class="article-text">
        La ley de amnist&iacute;a no deber&iacute;a haber sido necesaria, porque nunca debi&oacute; el poder judicial entrometerse en un conflicto de naturaleza constitucional como el que se produjo en Catalu&ntilde;a en octubre de 2017. No se debi&oacute; activar el art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n, porque no era imprescindible para resolver el conflicto y, de activarse, debi&oacute; hacerse con un acuerdo entre el presidente del Gobierno y el secretario general del PSOE, que excluyera la intervenci&oacute;n del ministerio fiscal y la consiguiente judicializaci&oacute;n del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        La integraci&oacute;n de Catalunya en el Estado con base en la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 &uacute;nicamente puede resolverse a trav&eacute;s de un pacto entre el Parlament y el Congreso de los Diputados, que tiene que ser sometido a continuaci&oacute;n a refer&eacute;ndum de los ciudadanos de Catalunya. El constituyente consider&oacute; inexcusable la combinaci&oacute;n de la democracia representativa, con intervenci&oacute;n de dos parlamentos, y de la democracia directa para dar respuesta a un problema de esta naturaleza. Cuando la cuesti&oacute;n est&aacute; planteada en estos t&eacute;rminos, la intromisi&oacute;n del poder judicial no es posible por la propia naturaleza del problema. 
    </p><p class="article-text">
        El Estado espa&ntilde;ol demostr&oacute; el 1 de octubre de 2017 que ten&iacute;a recursos de sobra para obligar a las autoridades de Catalunya a dejar sin efecto las decisiones que hab&iacute;a tomado antes y despu&eacute;s del 1 de octubre e imponerle que se reintegrara en el ordenamiento constitucional con la convocatoria de unas elecciones auton&oacute;micas. No hubo ni un solo minuto en que se produjera el m&aacute;s m&iacute;nimo atentado a la integraci&oacute;n territorial del Estado espa&ntilde;ol y se afirmara la independencia de Catalunya. La Generalitat no consigui&oacute; que el Estado dejara de ejercer su poder soberano sobre el territorio de la Comunidad Aut&oacute;noma en su totalidad.
    </p><p class="article-text">
        Buena prueba de ello fue que no hubo que recurrir a las Fuerzas Armadas, sino que fue suficiente la activaci&oacute;n de una parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para desactivar la operaci&oacute;n de depositar votos en las urnas, que, en ning&uacute;n caso puede considerarse que fuera un refer&eacute;ndum, sino que era m&aacute;s bien un ejercicio an&oacute;malo del derecho de manifestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Estado dispuso en todo momento de las bazas necesarias para dar pol&iacute;ticamente una respuesta al desaf&iacute;o de Catalunya e imponer a las autoridades catalanas que tuvieran que dar marcha atr&aacute;s en su desaf&iacute;o y reconocer ante sus propios ciudadanos que la alternativa independentista frente a la auton&oacute;mica no era posible. No era necesario dejar la pol&iacute;tica y trasladar la respuesta al poder judicial.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del Gobierno no lo hizo y permiti&oacute; que el Fiscal general del Estado decidiera que a la convocatoria del 1 de octubre hab&iacute;a que dar respuesta mediante el poder judicial, calificando, adem&aacute;s, dicha convocatoria como constitutiva del delito de rebeli&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez expulsada la pol&iacute;tica, el conflicto constitucional dejaba de tener respuesta, ya que la Constituci&oacute;n &uacute;nicamente posibilita una respuesta de esa naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        Han hecho falta nueve a&ntilde;os, desde 2017 a 2026, para que esta evidencia haya podido abrirse paso. Porque esto es lo que significa la Ley de Amnist&iacute;a. Para deshacer el entuerto generado por la intervenci&oacute;n del poder judicial no eran suficientes actos gubernamentales, como los indultos, sino que era imprescindible un acto de Estado, del que &uacute;nicamente las Cortes Generales mediante la aprobaci&oacute;n de la ley pod&iacute;an ser protagonistas. Es lo que ha ocurrido en esta legislatura que ha estado dedicada en integridad, desde la investidura a la disoluci&oacute;n, a la aprobaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a y a la aplicaci&oacute;n de la misma, desactivando la resistencia no solamente del poder judicial, pero s&iacute; fundamentalmente la del poder judicial. 
    </p><p class="article-text">
        El martes 6 de octubre se ha puesto punto final a la resistencia judicial y se ha devuelto de manera definitiva la integraci&oacute;n de Catalunya dentro del Estado al terreno de la pol&iacute;tica del que nunca debi&oacute; de salir. Ha sido necesario para ello la intervenci&oacute;n del Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea y del Tribunal Constitucional, ya que la resistencia numantina del poder judicial espa&ntilde;ol en general y la del Tribunal Supremo en particular no ha podido ser vencida de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Cabe esperar que se haya aprendido la lecci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/triunfo-politica_132_13566875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 16:33:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El triunfo de la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amnistía,Carles Puigdemont,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La urgencia de un pacto electoral para el Senado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/urgencia-pacto-electoral-senado_132_13563717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff4353f6-dc77-45d9-ad67-a93639ea8e49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La urgencia de un pacto electoral para el Senado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP y Vox están a solo tres escaños en la Cámara Alta para controlar el TC y el CGPJ. Para evitarlo, el PSOE y los partidos de izquierda deberian sellar un pacto que se tradujera en una candidatura única en todas las circunscripciones electorales para el 29N</p></div><p class="article-text">
        En la pr&oacute;xima legislatura, al Senado le corresponder&aacute; la elecci&oacute;n de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y la elecci&oacute;n de diez miembros del Consejo General del Poder Judicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional deber&iacute;an haber sido renovados en diciembre de 2025, pero el PP se ha negado esperando estar en mejores condiciones para hacerlo tras las pr&oacute;ximas elecciones. La renovaci&oacute;n se producir&aacute;, por tanto, casi inmediatamente despu&eacute;s de que se constituya el Senado tras las pr&oacute;ximas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima renovaci&oacute;n del Consejo General del Poder Judicial se produjo en julio de 2024. Dado que el mandato es por cinco a&ntilde;os, la pr&oacute;xima renovaci&oacute;n tendr&iacute;a que producirse en julio de 2029, es decir, dentro de los cuatro a&ntilde;os de la pr&oacute;xima legislatura.
    </p><p class="article-text">
        La renovaci&oacute;n parcial de estos dos &oacute;rganos constitucionales es, con mucha diferencia, la funci&oacute;n constitucional m&aacute;s importante que tiene atribuida el Senado. En el ejercicio de todas las dem&aacute;s, el Senado est&aacute; subordinado al Congreso de los Diputados y no puede, excepto en la activaci&oacute;n del art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n, adoptar ninguna decisi&oacute;n importante. Puede hacer mucho ruido, que no es poco, pero nada m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la elecci&oacute;n de los magistrados del Tribunal Constitucional y de los vocales del Consejo General del Poder Judicial es necesaria la mayor&iacute;a de tres quintos, es decir, de 160 senadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Senado actual el PP cuenta con 142 senadores y Vox con 15, 157 entre los dos. Est&aacute;n, por tanto, a tres senadores de la mayor&iacute;a de tres quintos exigida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que esa mayor&iacute;a fuera alcanzada por el PP y Vox, ambos partidos dominar&iacute;an de una manera dif&iacute;cilmente reversible la interpretaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n, es decir, del principio de legitimidad, y la interpretaci&oacute;n del principio de legalidad mediante la ocupaci&oacute;n del Tribunal Supremo, Audiencia Nacional y Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Aut&oacute;nomas. No ser&iacute;a necesario siquiera reformar la Constituci&oacute;n para que, de facto, nos encontr&aacute;ramos ante una nueva Constituci&oacute;n. La que el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial dominados por el PP decidieran.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar que esto ocurra, es imprescindible un pacto electoral entre el PSOE y los partidos de izquierda, que se tradujera en una candidatura &uacute;nica en todas las circunscripciones electorales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puesto que el sistema electoral para el Senado es un sistema mayoritario corregido, en el que cada ciudadano o ciudadana puede elegir un m&aacute;ximo de tres de los cuatro senadores de cada circunscripci&oacute;n electoral, ser&iacute;a necesario que los partidos de izquierda pactaran una candidatura &uacute;nica con tres candidatos en cada provincia, a fin de que no se perdiera ning&uacute;n voto.
    </p><p class="article-text">
        Dicha candidatura podr&iacute;a componerse de dos propuestos por el PSOE y uno por todos los dem&aacute;s partidos de izquierda. Con ello se evitar&iacute;a con seguridad, en primer lugar, la mayor&iacute;a de tres quintos de los partidos de la derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo ello. El PSOE obtendr&iacute;a mediante la elecci&oacute;n provincial un mayor n&uacute;mero de los que ha obtenido en esta legislatura y los partidos de izquierda, que no tienen m&aacute;s senadores que los que han alcanzado en representaci&oacute;n de los Parlamentos de las Comunidades Aut&oacute;nomas, podr&iacute;an obtener varias decenas de esca&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El impacto no ser&iacute;a solamente defensivo, de defensa de la Constituci&oacute;n, que no es poco, sino tambi&eacute;n constructivo, en la medida en que permitir&iacute;a influir en la cultura democr&aacute;tica tan da&ntilde;ada por el uso fraudulento que hace la derecha del Senado y que en esta legislatura ha alcanzado un nivel muy alto.
    </p><p class="article-text">
        El PSOE deber&iacute;a enviar una propuesta a los partidos con la finalidad de cerrar un pacto en este sentido. Los partidos que quisieran participar en la candidatura conjunta podr&iacute;an hacerlo y los que no, podr&iacute;an ir por separado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana mismo habr&iacute;a que empezar a configurar el pacto y a dar los pasos para hacerlo efectivo. No hay problema m&aacute;s importante que este para competir con posibilidades de &eacute;xito en la pr&oacute;xima convocatoria electoral.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/urgencia-pacto-electoral-senado_132_13563717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 21:09:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La urgencia de un pacto electoral para el Senado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Senado,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Constitución es más lista que el constituyente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/constitucion-lista-constituyente_132_13548208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a2c20e7-cdf5-485a-996b-9e68bee4d18b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Constitución es más lista que el constituyente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La rebelión contra la aplicación de la ley de amnistía ha sido bastante insólita, pero no se había llegado a una rebelión contra la interpretación que de la misma pueda hacer el TC, máximo intérprete de la Constitución. ¿Se atreverá el Supremo a dar ese paso?</p></div><p class="article-text">
        La Inteligencia Artificial nos informa que &ldquo;la frase la Constituci&oacute;n es m&aacute;s lista que el constituyente es una adaptaci&oacute;n del cl&aacute;sico aforismo alem&aacute;n que afirma que la ley es m&aacute;s lista que el legislador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y efectivamente as&iacute; es. En la fase inicial de imposici&oacute;n del Estado Constitucional que va desde finales del siglo XVIII hasta la Primera Guerra Mundial, la Constituci&oacute;n no tiene el car&aacute;cter de norma jur&iacute;dica, sino de documento pol&iacute;tico. El mundo del Derecho no gira en torno a la Constituci&oacute;n, sino en torno a la Ley. Habr&aacute; que esperar a que con el final de la Primer Guerra Mundial se abra paso el sufragio universal masculino y femenino para que el principio de legitimidad democr&aacute;tica se convierta en la &uacute;nica forma de legitimaci&oacute;n aceptable. Dicho principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica encontrar&iacute;a resistencias para imponerse en la pr&aacute;ctica. Tantas, que ser&iacute;a necesaria una Segunda Guerra Mundial para conseguirlo en la parte occidental del continente europeo con las excepciones de Grecia, Portugal y Espa&ntilde;a, y la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n para conseguirlo en la parte oriental.
    </p><p class="article-text">
        Una vez conseguida la imposici&oacute;n del principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica, la Constituci&oacute;n adquiere el car&aacute;cter de norma jur&iacute;dica y en torno a ella gira el universo jur&iacute;dico. La Ley sigue siendo una norma muy importante, pero ya no es la norma de cabecera del ordenamiento jur&iacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        La Ley era el centro de gravedad del Estado Constitucional predemocr&aacute;tico. La Constituci&oacute;n lo es del Estado democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el hecho de que el Estado Constitucional predemocr&aacute;tico pudiera operar sin la Constituci&oacute;n como norma jur&iacute;dica, no quiere decir que lo pudiera hacer sin un &ldquo;m&iacute;nimo jur&iacute;dico constitucional&rdquo;, que en Espa&ntilde;a se expresar&iacute;a en el T&iacute;tulo Preliminar del C&oacute;digo Civil. Sigue figurando en el C&oacute;digo Civil tras la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n de 1978, pero nadie discute que su contenido es constitucional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero decir con esta introducci&oacute;n que el aforismo aplicable al Estado Constitucional predemocr&aacute;tico le es de aplicaci&oacute;n exactamente igual al Estado Constitucional democr&aacute;tico con el cambio de la Ley por la Constituci&oacute;n. Ni el Estado Constitucional predemocr&aacute;tico hubiera podido operar sin dicho aforismo, ni tampoco podr&iacute;a hacerlo el Estado Constitucional democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Era la Ley publicada en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado y no la voluntad subjetiva de los parlamentarios que la aprobaron la que presid&iacute;a el ordenamiento jur&iacute;dico predemocr&aacute;tico. Es la Constituci&oacute;n tal como figura en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado y no la voluntad subjetiva de los constituyentes que la aprobaron la que preside el ordenamiento jur&iacute;dico democr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no fuera as&iacute;, el ordenamiento quedar&iacute;a petrificado y no se podr&iacute;a dar respuesta con base en el mismo al cambio incesante que se produce en una sociedad que no descansa econ&oacute;micamente en el &ldquo;valor de uso&rdquo;, sino en el &ldquo;valor de cambio&rdquo;. Si la Constituci&oacute;n y los grandes C&oacute;digos que encabezan las distintas ramas del derecho tuvieran que cambiar a la misma velocidad a que lo hacen las condiciones materiales de existencia, desaparecer&iacute;a la &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo;. Tambi&eacute;n desaparecer&iacute;a si la interpretaci&oacute;n de tales normas se tuviera que limitar a reproducir la opini&oacute;n de las personas que las redactaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado Constitucional, tanto el predemocr&aacute;tico como el democr&aacute;tico, han podido operar como f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas para la direcci&oacute;n de la sociedad porque tanto los poderes p&uacute;blicos como las personas f&iacute;sicas y jur&iacute;dicas hemos estado sometidos al imperio de la Constituci&oacute;n y de la Ley y no a la voluntad individual de los constituyentes y legisladores que las aprobaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto se les explica a los alumnos en el primer a&ntilde;o de estudio en una Facultad de Derecho. La Constituci&oacute;n dice lo que dice y no lo que los diputados y senadores que la aprobaron dicen que ellos dijeron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los padres de la Constituci&oacute;n pueden decir que ellos rechazaron que la Ley de Amnist&iacute;a apareciera en la Constituci&oacute;n, pero en el texto de la Constituci&oacute;n se posibilita que se pueda aprobar una Ley de Amnist&iacute;a por iniciativa del Gobierno, del Congreso de los Diputados, del Senado e incluso de las Asambleas de las Comunidades Aut&oacute;nomas. &Uacute;nicamente se proh&iacute;be que se pueda aprobar mediante la iniciativa legislativa popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo dice expresamente el art&iacute;culo 87 de la Constituci&oacute;n, que no es un art&iacute;culo cualquiera, sino que es el art&iacute;culo con el que empieza la regulaci&oacute;n constitucional de la potestad legislativa de las Cortes Generales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n dedica el Cap&iacute;tulo II del T&iacute;tulo III (&ldquo;De las Cortes Generales&rdquo;) a la &ldquo;Elaboraci&oacute;n de las Leyes&rdquo;. El constituyente procede de una manera singular, ya que empieza regulando las excepciones, Ley Org&aacute;nica (art. 81), Ley de Delegaci&oacute;n (arts. 82 a 85), Decreto-ley (art. 86). A continuaci&oacute;n, regula la &ldquo;norma&rdquo;, es decir, la elaboraci&oacute;n de la ley sin adjetivos o, lo que es lo mismo, el ejercicio general de la potestad legislativa.
    </p><p class="article-text">
        Como no pod&iacute;a ser de otra manera la Constituci&oacute;n empieza en el art&iacute;culo 87 con la regulaci&oacute;n de la iniciativa. En el apartado 1 atribuye la iniciativa &ldquo;al Gobierno, al Congreso y al Senado&rdquo;. En el apartado 2 contempla la posibilidad de la iniciativa de las Asambleas de las Comunidades Aut&oacute;nomas, de la que podemos prescindir. Y en el apartado 3 regula la &ldquo;iniciativa popular&rdquo; en unos t&eacute;rminos que s&iacute; merecen ser reproducidos literalmente: &ldquo;Una ley org&aacute;nica regular&aacute; las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentaci&oacute;n de proposiciones de ley. En todo caso se exigir&aacute;n no menos de 500.000 firmas acreditadas. No proceder&aacute; dicha iniciativa en materias propias de ley org&aacute;nica, tributarias o de car&aacute;cter internacional, nI en lo relativo a la prerrogativa de gracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n no impone l&iacute;mite material alguno al Gobierno para remitir a las Cortes un proyecto de ley, ni tampoco al Congreso o al Senado para aprobar una proposici&oacute;n de ley. S&iacute; lo impone a la iniciativa popular. En consecuencia, resulta indiscutible que el Gobierno podr&iacute;a haber aprobado un proyecto de ley de amnist&iacute;a y que el Congreso y el Senado han podido aprobar una proposici&oacute;n de ley de amnist&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La resistencia a la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a, a pesar de su constitucionalidad inequ&iacute;voca, as&iacute; como tambi&eacute;n a su no contradicci&oacute;n con el derecho europeo, se mantiene todav&iacute;a frente a las pr&oacute;ximas sentencias del Tribunal Constitucional mediante las que se resolver&aacute;n los recursos de amparo de Carles Puigdemont y otros dirigentes independentistas contra la decisi&oacute;n del Tribunal Supremo de no aplicarles la ley de amnist&iacute;a, manteniendo incluso la orden de detenci&oacute;n y entrega contra algunos de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La rebeli&oacute;n contra la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a ha sido bastante ins&oacute;lita, pero no se hab&iacute;a llegado todav&iacute;a a una rebeli&oacute;n contra la interpretaci&oacute;n que de la misma pueda hacer el Tribunal Constitucional, que el m&aacute;ximo int&eacute;rprete de la Constituci&oacute;n. &iquest;Se atrever&aacute; el Tribunal Supremo a dar ese paso?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/constitucion-lista-constituyente_132_13548208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Constitución es más lista que el constituyente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amnistía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La legislatura de la ley de amnistía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/legislatura-ley-amnistia_132_13536287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91f6b15-0267-46b0-8941-483af77116c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1160y931.jpg" width="1200" height="675" alt="La legislatura de la ley de amnistía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 6 de octubre se harán públicas las sentencias del TC en los recursos de amparo que se resolverán ese día, pero cuya doctrina será de aplicación inmediata a todos los que están pendiente de solución. La amnistía se habrá producido. Pero el coste para el sistema político ha sido enorme</p></div><p class="article-text">
        Desde que se conocieron los resultados electorales de julio de 2023 estuvo claro que la investidura del presidente del Gobierno exigir&iacute;a el compromiso de aprobar una ley de amnist&iacute;a para quienes hab&iacute;an participado, de una u otra manera, en el proc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El resultado electoral del nacionalismo de origen &ldquo;convergente&rdquo;, por entendernos, hab&iacute;a sido el peor de todos los obtenidos desde 1980, pero su concurso, imprescindible para la investidura de Pedro S&aacute;nchez, &uacute;nica posible, dada la presencia inexcusable de Vox en cualquier otra alternativa, le proporcionaba a Junts una posici&oacute;n inexpugnable. Con la composici&oacute;n del Congreso de los Diputados sin ley de amnist&iacute;a ser&iacute;a imposible que la legislatura iniciara su andadura.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue entendido por todas las fuerzas pol&iacute;ticas desde posiciones completamente antag&oacute;nicas respecto de la misma. Antes de que se constituyeran las Cortes Generales y antes de que se abriera el plazo para que el jefe del Estado hiciera la propuesta de candidato a la presidencia del Gobierno, el PP presion&oacute; para que su candidato, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, aunque no ten&iacute;a posibilidad de alcanzar una mayor&iacute;a de investidura, fuera propuesto por el rey para ser el protagonista del primer debate de investidura. La derecha le impuso al rey una interpretaci&oacute;n muy discutible del art&iacute;culo 99 de la Constituci&oacute;n, in&eacute;dita hasta el momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo hizo, adem&aacute;s, de manera fraudulenta, ya que el candidato propuesto no hizo el m&aacute;s m&iacute;nimo esfuerzo de negociaci&oacute;n con los dem&aacute;s partidos con representaci&oacute;n parlamentaria para intentar configurar una mayor&iacute;a parlamentaria ni tampoco para elaborar un programa de gobierno con base en el cual solicitar la confianza del Congreso de los Diputados. No hizo uso del encargo del rey para hacer lo que el candidato propuesto tiene que hacer, sino que se centr&oacute; en una operaci&oacute;n de anti-investidura del candidato socialista que ser&iacute;a propuesto a continuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la forma en que desempe&ntilde;&oacute; el encargo del rey, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o reconoci&oacute; impl&iacute;citamente que no estaba dando cumplimiento a lo dispuesto en la Constituci&oacute;n, sino que hac&iacute;a uso de manera torticera del art&iacute;culo 99 de la Constituci&oacute;n para anunciar que pon&iacute;a en marcha una oposici&oacute;n al futuro presidente del Gobierno sin respetar reglas de ning&uacute;n tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que su discurso del debate de investidura se dedicara a la ley de amnist&iacute;a que todav&iacute;a no exist&iacute;a. No se centr&oacute; en lo que har&iacute;a como presidente del Gobierno de ser investido, sino en descalificar lo que har&iacute;a el candidato socialista, una vez que, tras su fracaso, fuera propuesto por el rey.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde antes de que la legislatura diera su primer paso con la investidura real y efectiva de un candidato propuesto por el monarca, la ley de amnist&iacute;a ya hab&iacute;a hecho acto de presencia. En torno a ella, directa o indirectamente ha girado toda la legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con base en el rechazo frontal a la ley de amnist&iacute;a se intent&oacute; impedir la investidura de Pedro S&aacute;nchez, lleg&aacute;ndose incluso a mendigar un &ldquo;tamayazo&rdquo; para hacerla imposible. Y una vez fracasado ese intento, se ha recurrido a toda suerte de trampas reglamentarias para dilatar la aprobaci&oacute;n de la ley. Con &eacute;xito parcial, ya que no se consigui&oacute; impedir la aprobaci&oacute;n de la ley, pero si se retras&oacute; considerablemente dicha aprobaci&oacute;n, condicionando de esta manera la ejecutoria parlamentaria de Junts, que era el partido beneficiado por la ley de amnist&iacute;a, pero que no estaba dispuesto a pagar ning&uacute;n precio por ello m&aacute;s all&aacute; del que consideraba que hab&iacute;a pagado con la investidura de Pedro S&aacute;nchez. El retraso en la aprobaci&oacute;n de la ley dificultaba sobremanera cualquier acuerdo entre Junts y el partido socialista sobre cualquier otro tema, es decir, dificultaba que la mayor&iacute;a de investidura fuera mayor&iacute;a de Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dilataci&oacute;n de la tramitaci&oacute;n parlamentaria posibilit&oacute; que se incorporara a la oposici&oacute;n pol&iacute;tica el poder judicial propiamente dicho, as&iacute; como su &oacute;rgano de gobierno, el Consejo General del Poder Judicial. Operaciones in&eacute;ditas de constitucionalidad m&aacute;s que dudosa, por no decir abiertamente anticonstitucionales, como las manifestaciones de jueces ante las sedes de los Tribunales Superiores de Justicia de las distintas comunidades aut&oacute;nomas, redacci&oacute;n de manifiestos por el CGPJ y utilizaci&oacute;n de las redes sociales contra la Ley se han sucedido de manera ininterrumpida a lo largo de la tramitaci&oacute;n parlamentaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez aprobada la ley y publicada en el BOE, la oposici&oacute;n (&iquest;rebeli&oacute;n?) judicial se mantuvo, incorpor&aacute;ndose a la jurisdicci&oacute;n propiamente dicha, la jurisdicci&oacute;n contable, ya que el Tribunal de Cuentas recurri&oacute; la ley ante el Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea (TJUE), por considerarla contraria al Derecho de la Uni&oacute;n. De hecho, ha sido el primer recurso que ha resuelto el TJUE en un sentido claramente favorable a la Ley parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        Pero ha sido el Tribunal Supremo (TS) quien ha dirigido en parte la oposici&oacute;n a la ley y en parte la rebeli&oacute;n contra ella. Primero la rebeli&oacute;n y despu&eacute;s la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La rebeli&oacute;n primero, porque el TS decidi&oacute; hacer algo que no puede hacerse, como es trocear la ley de amnist&iacute;a y decidir pronunciarse sobre el art&iacute;culo 2 de la misma antes de hacerlo sobre el art&iacute;culo 1.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La finalidad de ese troceamiento no era otra que la de retrasar lo m&aacute;s posible la aplicaci&oacute;n de la ley. La&nbsp;Sala Segunda sab&iacute;a perfectamente que no pod&iacute;a hacer lo que estaba haciendo, pero daba prioridad a su oposici&oacute;n pol&iacute;tica a la ley que a su an&aacute;lisis jur&iacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De elevar la cuesti&oacute;n de constitucionalidad de la ley de amnist&iacute;a al Tribunal Constitucional tal como hab&iacute;a sido aprobada, el asunto quedar&iacute;a resuelto de manera relativamente r&aacute;pida y Carles Puigdemont estar&iacute;a en Espa&ntilde;a desde hace meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evitar que fuera as&iacute;, el TS decidi&oacute; pronunciarse en primer lugar sobre el delito de malversaci&oacute;n, afirmando que no ten&iacute;a dudas de que era constitucional siempre que se lo interpretara de una manera contraria a lo que la Ley dec&iacute;a. Carles Puigdemont y los dem&aacute;s consejeros se hab&iacute;an enriquecido porque no hab&iacute;an pagado el refer&eacute;ndum del 1 de octubre con su dinero, sino con dinero p&uacute;blico y hab&iacute;an cometido, por tanto, el delito de malversaci&oacute;n. Con esta condena se manten&iacute;a la orden de detenci&oacute;n dictada contra todos ellos, as&iacute; como la inhabilitaci&oacute;n de Oriol Junqueras y dem&aacute;s dirigentes nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, elev&oacute; una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad respecto de la Ley de Amnist&iacute;a salvo el art&iacute;culo 2. Cuesti&oacute;n completamente an&oacute;mala, ya que el TS se limita a un corta y pega de lo que se ha publicado por diferentes profesores y juristas sobre la anticonstitucionalidad de la Ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad ya ha sido resuelta por el Tribunal Constitucional en un sentido favorable a la decisi&oacute;n parlamentaria. La ley de amnist&iacute;a es inequ&iacute;vocamente constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quedaba la decisi&oacute;n del TS sobre la condena por el delito de malversaci&oacute;n, que en esta semana ya sabemos que el Tribunal Constitucional va a anular otorgando el amparo a Carles Puigdemont y a los dem&aacute;s condenados por la esperp&eacute;ntica interpretaci&oacute;n del delito de malversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 6 de octubre se har&aacute;n p&uacute;blicas las sentencias del TC en los recursos de amparo que se resolver&aacute;n ese d&iacute;a, pero cuya doctrina ser&aacute; de aplicaci&oacute;n inmediata a todos los que est&aacute;n pendiente de soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amnist&iacute;a se habr&aacute; producido. Pero el coste para el sistema pol&iacute;tico ha sido enorme, porque ha desbaratado el debate parlamentario sobre todos los dem&aacute;s temas sobre los que hab&iacute;a que debatir y porque ha generado una deriva pol&iacute;tica en el poder judicial, que est&aacute; poniendo en riesgo la supervivencia del Estado social y democr&aacute;tico de derecho definido en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto queda para un pr&oacute;ximo art&iacute;culo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/legislatura-ley-amnistia_132_13536287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La legislatura de la ley de amnistía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley de amnistía,Congreso de los Diputados,Junts]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otoño electoral alemán: no hay motivos para el pesimismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/otono-electoral-aleman-no-hay-motivos-pesimismo_132_13528629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/910f8fee-22f7-431f-873d-0d857689a6e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y658.jpg" width="1200" height="675" alt="El otoño electoral alemán: no hay motivos para el pesimismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con un sistema electoral genuinamente proporcional como el que tiene Alemania, no parece que Alternativa para Alemania pueda llegar a una posición que le permita gobernar la Federación</p></div><p class="article-text">
        Si el resultado de las elecciones celebradas en Sajonia-Anhalt se hubiera repetido en Meckelembourg-Pomerania y en Berl&iacute;n, los motivos de preocupaci&oacute;n ser&iacute;an m&aacute;s que considerables. Pero no ha sido as&iacute;. Con estos resultados y con un sistema electoral tan proporcional como es el alem&aacute;n es sumamente improbable que Alternativa para Alemania pueda convertirse en el partido que ocupe la Canciller&iacute;a en las pr&oacute;ximas elecciones federales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es lo que se deduce del resultado electoral conjunto de los tres L&auml;nder en los que ha habido elecciones este oto&ntilde;o, que encajan relativamente bien con lo que indican los estudios de opini&oacute;n para unas pr&oacute;ximas elecciones federales. La dificultad para que se constituya Gobierno en Sajonia-Anhalt frente a la relativa facilidad con que se constituir&aacute; en los otros dos L&auml;nder, supondr&aacute; un obst&aacute;culo adicional para Alternativa para Alemania en las pr&oacute;ximas elecciones federales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un sistema electoral genuinamente proporcional como el que tiene Alemania, no parece que Alternativa para Alemania pueda llegar a una posici&oacute;n que le permita gobernar la Federaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta, adem&aacute;s, que los instrumentos que figuraban en la Constituci&oacute;n de Weimar, de los que pudo hacer uso Adolf Hitler para poner fin a la democracia, no figuran en la Constituci&oacute;n vigente, existiendo, por el contrario, controles para impedir una deriva como la que se produjo en los a&ntilde;os treinta, se puede anticipar que no es en Alemania donde est&aacute; el mayor peligro para la democracia. La solidez de la experiencia democr&aacute;tica de los &uacute;ltimos casi ochenta a&ntilde;os en Alemania no se pueden perder de vista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Alemania se est&aacute; produciendo el fin del bipartidismo imperfecto, que ya se ha producido en los dem&aacute;s pa&iacute;ses europeos. La CDU-CSU y el SPD, que con el Partido Conservador y el Partido Laborista han estado en el centro de la experiencia democr&aacute;tica europea, han dejado de ser lo que eran. El sistema de partidos bipolar que ha dominado despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial en los grandes pa&iacute;ses europeos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia a su manera hasta Berlusconi y Espa&ntilde;a a partir de 1979, se est&aacute; viniendo abajo con car&aacute;cter general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los resultados electorales en los grandes pa&iacute;ses europeos son m&aacute;s imprevisibles y las dificultades para formar Gobierno son cada vez mayores, pero, si nos mantenemos dentro del continente europeo, no se ve en el horizonte un riesgo existencial para la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es la deriva que pueda producirse con los resultados de las elecciones de mitad de mandato del pr&oacute;ximo 3 de noviembre en Estados Unidos. Dichas elecciones, aunque formalmente son exclusivamente americanas, materialmente son mucho m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que, si el Partido Republicano saliera reforzado el 3 de noviembre, la deriva hacia la derecha en el 2027 electoral europeo podr&iacute;a ser notable, pudiendo llegar a impactar a la propia supervivencia de la Uni&oacute;n Europea tal como la conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Especialmente porque en marzo tendr&aacute;n lugar las elecciones a la presidencia de la Rep&uacute;blica en Francia, en las que est&aacute; mucho m&aacute;s en juego de lo que ha estado en las tres elecciones regionales en Alemania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No menos obvio resulta que, si los resultados del 3 de noviembre responden a lo que est&aacute;n pronosticando las encuestas, el impacto que la derrota de Donald Trump y del Partido Republicano tendr&iacute;a en el resto del mundo en general y en Europa en particular ser&iacute;a m&aacute;s que notable.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho partido todav&iacute;a y, con el resultado del oto&ntilde;o electoral alem&aacute;n, no hay motivos para que cunda el pesimismo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/otono-electoral-aleman-no-hay-motivos-pesimismo_132_13528629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 20:08:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otoño electoral alemán: no hay motivos para el pesimismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El auto de medidas cautelares del Supremo es un “contra-amparo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/auto-medidas-cautelares-supremo-amparo_132_13515058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e98ac1cf-87d2-4b39-b9f3-c2165e67bb1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x698y241.jpg" width="1200" height="675" alt="El auto de medidas cautelares del Supremo es un “contra-amparo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un ejercicio desviado de la potestad jurisdiccional. Con la Ley de Memoria Histórica intacta y con la Instrucción de la Dirección General de Seguridad Jurídica también intacta, el recurso no podía ser admitido a trámite. Lo único que la Sala podría haber hecho es elevar una cuestión de inconstitucionalidad</p></div><p class="article-text">
        El Estado Constitucional opera con base en dos presunciones: la presunci&oacute;n de constitucionalidad de la ley y la de legitimidad del acto administrativo. En ambas descansa la &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo;. Todas las leyes aprobadas por el poder legislativo son constitucionales. Todos los actos administrativos del poder ejecutivo son leg&iacute;timos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata, obviamente, de dos presunciones que admiten prueba en contrario. Una ley puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional y puede ser declarada anticonstitucional. Pero mientras no intervenga el tribunal, resolviendo un recurso o una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad, la Ley se presume constitucional. La destrucci&oacute;n de la presunci&oacute;n de constitucionalidad de la ley est&aacute; reservada de manera exclusiva y excluyente al Tribunal Constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi la totalidad, m&aacute;s del 99%, de las leyes aprobadas por las Cortes Generales y publicadas en el BOE no son impugnadas ante el Tribunal Constitucional y operan con base en la presunci&oacute;n de constitucionalidad. Si cada ley que se aprueba por el poder legislativo tuviera que acreditar su constitucionalidad cada vez que se aplica, el ordenamiento jur&iacute;dico quedar&iacute;a paralizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con la presunci&oacute;n de legitimidad del acto administrativo. El poder ejecutivo est&aacute; generando de manera permanente actos administrativos que pueden ser recurridos ante la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa, que puede anularlos. Pero, mientras no sean recurridos y no haya sentencia del tribunal contencioso-administrativo, el acto administrativo se presume leg&iacute;timo. &Uacute;nicamente la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa puede destruir dicha presunci&oacute;n de legitimidad.&nbsp;Es as&iacute;, porque, si la Administraci&oacute;n P&uacute;blica tuviera que acreditar la legitimidad de cada paso que da, se quedar&iacute;a inm&oacute;vil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin las presunciones de constitucionalidad y de legitimidad, los &oacute;rganos constitucionales de naturaleza pol&iacute;tica no podr&iacute;an dar cumplimiento a las funciones que tienen constitucionalmente encomendadas y el Estado entrar&iacute;a en un proceso de descomposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La seguridad jur&iacute;dica existe porque las presunciones de constitucionalidad de las leyes y de legitimidad de los actos administrativos &uacute;nicamente pueden ser destruidas por la justicia constitucional y por la justicia administrativa. Mientras estas no act&uacute;en, todos los operadores jur&iacute;dicos sin excepci&oacute;n est&aacute;n sometidos a lo que en ellas se dispone.
    </p><p class="article-text">
        Esta introducci&oacute;n viene a cuento del reciente Auto de la Sala de lo Contencioso Administrativo mediante el cual se han establecido medidas cautelares respecto del ejercicio del derecho de sufragio por parte de personas que hab&iacute;an adquirido la nacionalidad espa&ntilde;ola o estaban en tr&aacute;mite de adquirirla de conformidad con la Disposici&oacute;n Adicional octava de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica y la instrucci&oacute;n de 25 de octubre de 2022 de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y de Fe P&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Memoria Hist&oacute;rica y la Instrucci&oacute;n administrativa son el derecho vigente para la adquisici&oacute;n de la nacionalidad de las personas comprendidas en su &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n. Ni la Ley ha sido impugnada ante el Tribunal Constitucional, ni la Instrucci&oacute;n ante la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa. La presunci&oacute;n de constitucionalidad de la primera y la de legitimidad de la segunda est&aacute;n intactas.
    </p><p class="article-text">
        Quiere decirse, pues, que no existe obst&aacute;culo, ni grande ni peque&ntilde;o, que se interponga en el proceso de reconocimiento de la nacionalidad espa&ntilde;ola a las personas destinatarias de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica y de la Instrucci&oacute;n administrativa complementaria de la misma. Dado que la nacionalidad comporta la titularidad y el ejercicio del derecho de participaci&oacute;n pol&iacute;tica mediante el ejercicio del derecho de sufragio, es obvio que no se les puede privar del mismo. Ni mediante medidas cautelares, ni de manera provisional, ni de ninguna forma. La dignidad humana y el derecho de sufragio son los elementos constitutivos de la igualdad constitucional y, por tanto, de la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo entendi&oacute; inicialmente la Junta Electoral Central cuando tuvo que pronunciarse sobre el recurso interpuesto por Iustitia Europa contra la inclusi&oacute;n en el censo electoral de las personas que hab&iacute;an adquirido la nacionalidad en virtud de lo dispuesto en la Disposici&oacute;n Adicional Octava de la Ley de Memoria hist&oacute;rica tras haber recorrido el proceso articulado en la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        La Junta Electoral Central decidi&oacute; que no era ni &ldquo;juez de la constitucionalidad&rdquo; de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica, ni &ldquo;juez de la legitimidad&rdquo; de la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O, dicho de otra manera, que no era competente para resolver el asunto que se somet&iacute;a a su consideraci&oacute;n. Las leyes y las normas que las desarrollan son de obligado cumplimiento, mientras no hayan sido anuladas por la justicia constitucional y la justicia administrativa, que es lo que ocurre en este caso.
    </p><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n de la Junta Electoral Central no es recurrible ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo por quienes hab&iacute;an solicitado que no se inscribieran en el censo electoral las personas que hab&iacute;an adquirido la nacionalidad por la v&iacute;a prevista en la Ley de Memoria Hist&oacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no lo es, porque quienes interponen un recurso no tienen derecho a que se les d&eacute; la raz&oacute;n, sino a que se les d&eacute; una respuesta jur&iacute;dicamente motivada, que es lo que hizo la Junta Electoral Central.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de la Junta Electoral Central hubiera podido ser recurrida por quienes han adquirido la nacionalidad, si el &oacute;rgano supremo de la Administraci&oacute;n Electoral hubiera atendido el recurso de Iustitia Europa y les hubiera privado del ejercicio del derecho de sufragio. Una decisi&oacute;n estimatoria del recurso de VOX s&iacute; hubiera podido ser recurrida. Una decisi&oacute;n desestimatoria como la que se produjo no puede serlo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica es la misma que la del recurso de amparo, que est&aacute; en el ordenamiento para reclamar contra la privaci&oacute;n de un derecho fundamental, pero no para exigir que se condene a quien la justicia ordinaria no ha condenado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Exactamente esto es lo que ha ocurrido con el Auto de medidas cautelares del Tribunal Supremo. Vox solicita de la Sala de lo Contencioso Administrativo que, puesto que la Junta Electoral Central no ha privado a los que han adquirido la nacionalidad del derecho de sufragio, sea ella quien lo haga.
    </p><p class="article-text">
        Es una suerte de amparo invertido o de &ldquo;contra amparo&rdquo;. A m&iacute; no se me ha privado de ning&uacute;n derecho, pero como no he conseguido que la Junta Electoral Central prive del ejercicio del derecho de sufragio a las personas que han adquirido la nacionalidad en virtud de lo dispuesto en la Ley de Memoria Hist&oacute;rica, solicito que sea la Sala del Tribunal Supremo la que lo haga.
    </p><p class="article-text">
        El recurso de VOX no deber&iacute;a haber sido admitido a tr&aacute;mite. VOX no est&aacute; pidiendo que se le reponga en el ejercicio de un derecho del que ha sido indebidamente privado, sino que est&aacute; pidiendo que se prive del ejercicio del derecho de sufragio a personas que han adquirido la nacionalidad espa&ntilde;ola en la forma prevista en la Ley de Memoria Hist&oacute;rica. Solicita que se penalice a quienes la Junta Electoral Central no ha penalizado. Es un recurso &ldquo;vengativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Auto es un ejercicio desviado de la potestad jurisdiccional. Con la Ley de Memoria Hist&oacute;rica intacta y con la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica tambi&eacute;n intacta, el recurso no pod&iacute;a ser admitido a tr&aacute;mite. Lo &uacute;nico que la Sala podr&iacute;a haber hecho es elevar una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional, a fin de que o bien fuera declarada anticonstitucional la Disposici&oacute;n Adicional Octava de la Ley o bien se hiciera un &ldquo;interpretaci&oacute;n conforme a la Constituci&oacute;n&rdquo; de la misma que excluyera que se pudiera hacer uso de dicha v&iacute;a de adquisici&oacute;n de la nacionalidad mediante el procedimiento previsto en la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica. Nada de eso se ha hecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso que es un asunto de tal gravedad que ser&iacute;a necesario que la fiscal&iacute;a General del Estado y el Defensor del Pueblo recurrieran en amparo al Tribunal Constitucional, con la finalidad de impedir que se consume una operaci&oacute;n masiva de privaci&oacute;n del ejercicio de derecho de sufragio como la que se ha puesto en marcha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;n Pall&iacute;n, Joaqu&iacute;n Ur&iacute;as y yo nos ofrecemos a cualquier persona que se haya visto afectada por las medidas cautelares para redactar el recurso de amparo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/auto-medidas-cautelares-supremo-amparo_132_13515058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 20:33:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El auto de medidas cautelares del Supremo es un “contra-amparo”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia en la encrucijada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/democracia-encrucijada_132_13504043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47fd815e-8d70-4075-b537-2eefeb8650a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La democracia en la encrucijada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” que hay en la vida de los seres humanos en las sociedades democráticamente constituidas. Por eso, es el derecho constitutivo de la democracia</p></div><p class="article-text">
        La democracia no consiste en el ejercicio del derecho de sufragio, pero el derecho de sufragio es la piedra angular de la democracia. El derecho de sufragio es el derecho constitutivo de la igualdad. En esto se diferencia de todos los dem&aacute;s. Y es as&iacute;, porque el derecho de participaci&oacute;n pol&iacute;tica mediante el ejercicio del derecho de sufragio es el &uacute;nico de los derechos fundamentales constitutivo directamente de la ciudadan&iacute;a. El &uacute;nico del que no pueden ser titulares los extranjeros en los Estados democr&aacute;ticamente constituidos. De ah&iacute; que la definici&oacute;n constitucional de la igualdad incluya el componente nacional. &ldquo;Los espa&ntilde;oles son iguales&hellip;&rdquo;, dice el art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n. Como los franceses en Francia y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        En todas las democracias dignas de tal nombre los ciudadanos son titulares en condiciones de igualdad de todos los derechos reconocidos en la Constituci&oacute;n, pero en lo que al ejercicio del derecho de sufragio se refiere, son &ldquo;m&aacute;s iguales&rdquo; que en el ejercicio de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por dos motivos: el primero por lo que se acaba de decir, porque es del &uacute;nico derecho del que los ciudadanos son titulares de manera excluyente; y el segundo, porque el momento de depositar el voto en la urna es el &uacute;nico momento de &ldquo;igualdad real&rdquo; que hay en la vida de los seres humanos en las sociedades democr&aacute;ticamente constituidas. Por eso, es el derecho constitutivo de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los seres vivos son individuos &uacute;nicos. No solamente los seres humanos, sino todos. El reino de la naturaleza animada es el reino de la individualidad. No hay dos seres vivos que hayan compartido jam&aacute;s el mismo c&oacute;digo gen&eacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el reino de la naturaleza animada no existen, por tanto, ni la igualdad ni la desigualdad, sino &uacute;nicamente la diferencia. Todos los seres vivos son individuos &uacute;nicos, diferente cada uno de ellos de todos los dem&aacute;s. La vida se expresa en el planeta como la coexistencia de un n&uacute;mero lo m&aacute;s parecido al infinito de individuos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia no se expresa, sin embargo, en todos los seres vivos de la misma manera. Los seres humanos somos los &uacute;nicos seres vivos que hemos creado las categor&iacute;as para clasificar a los dem&aacute;s seres vivos, diferenciarlos en especies y para estudiar las diferencias entre los individuos de una misma especie, con la finalidad de obtener un mejor rendimiento del conocimiento de dicha individualidad en nuestro propio beneficio. Vacas que produzcan enormes cantidades de leche, caballos de carrera y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        En el conocimiento al que hemos llegado hasta el momento de la vida en el planeta, hemos llegado a la conclusi&oacute;n de que los individuos de todas las dem&aacute;s especies animales no necesitan, para coexistir, explicarse el c&oacute;mo y el porqu&eacute; de sus diferencias individuales, ni regular, en consecuencia, la forma en que deben producirse las relaciones entre las mismas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos llegado a la conclusi&oacute;n, por el contrario, de que los seres humanos no podemos &ldquo;coexistir&rdquo; sin &ldquo;convivir&rdquo;, es decir, sin explicarnos a nosotros mismos el porqu&eacute; y el c&oacute;mo de nuestras relaciones. La coexistencia humana exige &ldquo;la gesti&oacute;n&rdquo; de las diferencias individuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, hemos necesitado &ldquo;inventar ficciones&rdquo; con las que dar forma a dicha &ldquo;gesti&oacute;n&rdquo;. La vida de los seres humanos descansa en &ldquo;ficciones&rdquo;, que no son mentiras, sino &ldquo;entes de raz&oacute;n&rdquo; inventados por nosotros mismos para poder transitar de la &ldquo;pura coexistencia animal&rdquo; a la &ldquo;convivencia humana&rdquo;. Es nuestra capacidad fabuladora, nuestra capacidad de inventar &ldquo;ficciones&rdquo;, lo que nos ha permitido realizar dicho tr&aacute;nsito.
    </p><p class="article-text">
        La Pol&iacute;tica y el Derecho son los &ldquo;sistemas de ficciones&rdquo; a trav&eacute;s de los cuales los seres humanos en cada momento hist&oacute;rico nos hemos explicado y, a trav&eacute;s de la explicaci&oacute;n, hemos justificado nuestro modelo de convivencia. La Pol&iacute;tica y el Derecho es lo que nos &ldquo;constituye&rdquo; como seres humanos, lo que nos diferencia radicalmente de los dem&aacute;s individuos del reino animal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los &ldquo;sistemas de ficciones&rdquo; pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos que han existido a lo largo de la historia han descansado en &ldquo;una ficci&oacute;n b&aacute;sica: la desigualdad o la igualdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El paradigma aristot&eacute;lico de la &ldquo;esclavitud por naturaleza&rdquo; es el primero. Los seres humanos no solamente son diferentes, sino que la diferencia cristaliza en desigualdad. Desde el nacimiento unos nacen para regir y otros para ser regidos y, para estos &uacute;ltimos, &ldquo;la esclavitud es conveniente y justa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En torno a este paradigma aristot&eacute;lico gira la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica hasta mediados del siglo XVII. De ah&iacute; que la teor&iacute;a pol&iacute;tica hasta ese momento no se interrogue por qu&eacute; es necesario el poder. El poder es resultado de la diferencia natural entre los seres humanos categorizada como desigualdad. El poder es algo &ldquo;natural&rdquo; sin el que la convivencia humana no ser&iacute;a posible. Cuando las diferencias entre los seres humanos se explican con base en la desigualdad, preguntarse por el origen del poder resulta superfluo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es Hobbes, en el cap&iacute;tulo XIII de &ldquo;El Leviathan&rdquo;, el que pondr&aacute; en cuesti&oacute;n dicho paradigma aristot&eacute;lico y propondr&aacute; la alternativa del paradigma de la igualdad. Por mucha que sea la diferencia entre unos seres humanos y otros en lo que a fuerza f&iacute;sica o rapidez de la inteligencia se refiere, no hay nada que permita definir esa diferencia como desigualdad. Las diferencias individuales no pueden cristalizar en estatus jur&iacute;dicos diversos.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que, a partir de ese momento, el problema de por qu&eacute; es necesario el poder se convierta en el primer interrogante en torno al cual gira la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica y, como consecuencia de ello, tambi&eacute;n la jur&iacute;dica. Si la desigualdad excluye la interrogaci&oacute;n sobre el origen del poder, la igualdad exige todo lo contrario. Entre individuos &ldquo;iguales&rdquo; y, como consecuencia de ello &ldquo;libres&rdquo;, (la libertad es una derivaci&oacute;n de la igualdad y no a la inversa) &uacute;nicamente puede haber una forma de relaci&oacute;n: el acuerdo de voluntades, el pacto, el contrato. &iquest;Por qu&eacute; entre individuos que se relacionan de esta manera, tiene que existir el poder? &iquest;Por qu&eacute; no puede, por decirlo con palabras del propio Hobbes, haber &ldquo;paz sin sujeci&oacute;n&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        En ese momento es en el que Hobbes introduce en la teor&iacute;a pol&iacute;tica la &ldquo;competencia universal&rdquo; que ya apuntaba en las primeras formas de manifestaci&oacute;n del capital como principio de constituci&oacute;n econ&oacute;mica, en la forma de tesis antropol&oacute;gica, &ldquo;homo homini lupus&rdquo; (el hombre es un lobo para el hombre). C.B. Macpherson dedic&oacute; &ldquo;La Teor&iacute;a pol&iacute;tica del individualismo posesivo&rdquo; a explicar esa conexi&oacute;n originaria entre el Capital y el Estado no como elementos constitutivos, sino como &ldquo;los&rdquo; elementos constitutivos del mundo contempor&aacute;neo. Dicha tesis antropol&oacute;gica conducir&aacute; a la definici&oacute;n del Estado como un Leviathan, como un poder &uacute;nico que no admite la existencia de competidores. Ah&iacute; est&aacute; el germen del Estado como &ldquo;el monopolio de la coacci&oacute;n f&iacute;sica leg&iacute;tima&rdquo; en la s&iacute;ntesis cl&aacute;sica de Max Weber ya entrado el siglo XX, que es la que figura en todos los manuales de Derecho Constitucional y de Ciencia Pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con base en la igualdad &uacute;nicamente caben dos formas pol&iacute;ticas: la Anarqu&iacute;a o el Estado. Los seres humanos solamente podemos ser iguales o porque nadie est&aacute; sometido a ning&uacute;n poder o porque todos estamos sometidos por igual al mismo poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La anarqu&iacute;a es una forma pol&iacute;tica intelectualmente muy atractiva. Es la dificultad, por no decir imposibilidad, de articularla t&eacute;cnicamente, la que ha conducido a que sea descartada. Pues las formas pol&iacute;ticas tienen que ser no solamente intelectualmente pensables, sino tambi&eacute;n t&eacute;cnicamente articulables. La anarqu&iacute;a, por definici&oacute;n, no puede serlo. Como tampoco lo han sido las Utop&iacute;as, a pesar de tener detr&aacute;s una tradici&oacute;n intelectual muy poderosa.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la igualdad no solamente exige la constituci&oacute;n de un poder pol&iacute;tico con el monopolio leg&iacute;timo del ejercicio de la fuerza, sino que exige que se lo constituya de manera coherente con la individualidad radical de todos los seres humanos. Los seres humanos como individuos tienen que participar en la construcci&oacute;n del Estado. La f&oacute;rmula ser&aacute; el contrato social, el contrato, dice Hobbes, de &ldquo;cada hombre con cada hombre&rdquo;. En realidad, Hobbes deber&iacute;a haber dicho &ldquo;ser humano&rdquo;, pero dice &ldquo;hombre&rdquo;, porque el contrato social originario es un contrato masculino, lo que explica muchas cosas de lo que ha pasado despu&eacute;s. Pero esa es otra historia. El Estado no es un &ldquo;ente natural&rdquo;, sino una forma pol&iacute;tica &ldquo;artificial&rdquo;, &ldquo;resultado de la t&eacute;cnica del hombre&rdquo;, dice textualmente Hobbes.
    </p><p class="article-text">
        De esta explicaci&oacute;n del Estado a partir del principio de igualdad y de la igual participaci&oacute;n de todos los individuos en su constituci&oacute;n se deriva la separaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico de la propiedad privada. Aqu&iacute; est&aacute; el secreto de la superioridad del Estado sobre todas las dem&aacute;s formas pol&iacute;ticas previas que hab&iacute;an existido a lo largo de la presencia humana en el planeta. El poder pol&iacute;tico hab&iacute;a sido siempre un correlato de la propiedad privada, fundamentalmente de la propiedad de la tierra. A esto es a lo que pone fin el Estado Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        El Estado no es de nadie y, como consecuencia de que no es de nadie, tiene que ser de todos. Desde su origen hobbesiano el Estado es un poder pol&iacute;tico con vocaci&oacute;n democr&aacute;tica, aunque tal vocaci&oacute;n necesitar&aacute; un largo recorrido para imponerse. Porque con el Estado se produce la separaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico de la propiedad privada, pero el Estado no suprime la propiedad privada. Todo lo contrario. El Estado, como ya he adelantado, acabar&aacute; descansando sobre la forma m&aacute;s extrema de propiedad privada, la propiedad privada como capital. El Estado se ha impuesto a todas las formas anteriores de organizaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico, porque el Capital se ha impuesto a todos los principios de constituci&oacute;n econ&oacute;mica anteriores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado como un poder de todos, como una democracia, ha tenido que librar una batalla permanente contra la propiedad privada. Contra la propiedad privada de la tierra desde finales del siglo XVII hasta finales del siglo XIX e incluso las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, y contra la propiedad privada como capital, fundamentalmente industrial y financiero, a continuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fueron necesarias las Revoluciones inglesas del siglo XVII, las Revoluciones Americana y Francesa del siglo XVIII, la Revoluci&oacute;n de 1848, la primera guerra civil europea en la forma de la guerra franco-prusiana de 1870-71 y las dos Guerras Mundiales del siglo XX y un largo etc&eacute;tera, para que el principio de legitimidad democr&aacute;tica a trav&eacute;s del reconocimiento del sufragio universal (tambi&eacute;n femenino, que en Francia solo se alcanz&oacute; en 1946), se impusiera de manera incuestionable. Fue necesaria la &ldquo;Guerra Fr&iacute;a&rdquo; para que acabara imponi&eacute;ndose tambi&eacute;n en la parte oriental del continente europeo y se pudiera constituir a continuaci&oacute;n la Uni&oacute;n Europea. Hoy ya nadie discute el principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica como fundamento del Estado ni el sufragio universal como veh&iacute;culo a trav&eacute;s del cual se expresa dicho principio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fuerza del sufragio universal radica en algo que dej&eacute; dicho antes y que quiero retomar ahora. El momento de depositar el voto en la urna es el &uacute;nico momento de &ldquo;igualdad real&rdquo; en el ejercicio de los derechos fundamentales. Es algo en lo que tambi&eacute;n se diferencia de todos los dem&aacute;s sin excepci&oacute;n. En todos los dem&aacute;s derechos fundamentales somos iguales en la titularidad, pero no en el ejercicio. A trav&eacute;s del ejercicio de los derechos fundamentales los ciudadanos no expresan su igualdad, sino su diferencia, su individualidad. Cada ser humano ejerce cada uno de los derechos como le parece apropiado. Ese ejercicio diferenciado da v&iacute;a al &ldquo;libre desarrollo de su personalidad&rdquo;, al derecho &ldquo;a no ser una fotocopia del vecino&rdquo;, por utilizar la expresi&oacute;n de Fernando Savater.
    </p><p class="article-text">
        Con el ejercicio del derecho de sufragio ocurre todo lo contrario. Todos tenemos que estar inscritos en el censo electoral, tenemos que ejercer el derecho en el d&iacute;a fijado por la autoridad que convoca las elecciones, en las mesas electorales determinadas por la Administraci&oacute;n Electoral, en una franja horaria establecida por la ley y as&iacute; sucesivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s todav&iacute;a, el derecho de sufragio se ejerce de manera individual, pero el sufragio no puede ser personalizado. Todos tenemos que elegir una papeleta de un partido en el que figuran los candidatos en un determinado orden, sin poder introducir ning&uacute;n cambio en la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que el ciudadano que ejerce el derecho de sufragio puede estar de acuerdo con la parte de un programa electoral de un partido que no figura en el programa del partido por el que va a votar. O puede que le resulte m&aacute;s convincente el candidato de otro partido o que preferir&iacute;a que el orden en la lista que va a votar fuera distinto. Pero no puede hacer nada. Si incluyera en su voto alguna de estas preferencias personales, el voto ser&iacute;a nulo. La expresi&oacute;n de su personalidad en el ejercicio del derecho de sufragio, lo anula. Justamente lo contrario que ocurre con el ejercicio de todos los dem&aacute;s derechos.
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio del derecho de sufragio supone, pues, la cancelaci&oacute;n de nuestra individualidad en el momento de depositar el voto en la urna. Cada votante es un individuo con toda la complejidad de que es portador. Cada uno de ellos est&aacute; preocupado por una combinaci&oacute;n absolutamente singular por la estructura del Estado y la existencia de los nacionalismos, la precariedad laboral, la seguridad ciudadana, la calidad de la ense&ntilde;anza, el cambio clim&aacute;tico, el invierno demogr&aacute;fico, la privatizaci&oacute;n de la sanidad, la presi&oacute;n tributaria, el futuro de las pensiones, la pornograf&iacute;a en internet y un largo etc&eacute;tera, pero en el ejercicio del derecho de sufragio tiene que prescindir de dicha complejidad, para pasar a ser una fracci&oacute;n an&oacute;nima de un cuerpo elector &uacute;nico a trav&eacute;s del cual se constituye la &ldquo;voluntad general&rdquo;. Sin dicha cancelaci&oacute;n de la individualidad la formaci&oacute;n de la voluntad general ser&iacute;a imposible. O lo que es lo mismo, ser&iacute;a imposible la democracia como forma pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        De dicha cancelaci&oacute;n de la individualidad procede la enorme fuerza del derecho de sufragio. El derecho del sufragio lo ejercen individuos diferentes, pero lo ejercen no en lo que tienen de individuos distintos, sino en lo que tienen de ciudadanos iguales. Es el &uacute;nico derecho fundamental en el que se produce ese desdoblamiento de la personalidad. Quien se aproxima a la urna es un individuo con preferencias propias sobre los m&aacute;s diversos problemas que se plantean en la convivencia. En el momento en que deposita el voto, todas las preferencias quedan canceladas, para reaparecer inmediatamente despu&eacute;s. Esta es la raz&oacute;n por la cual, ejercido de conformidad con lo dispuesto en la Constituci&oacute;n y en la Ley Electoral, el ejercicio del derecho de sufragio no sea impugnable. No hay ninguna circunstancia personal incluida en el derecho de sufragio que pueda afectar al resultado electoral una vez que ha sido proclamado por la Administraci&oacute;n Electoral. La voluntad general es el resultado de un todo compacto que carece de grieta individual alguna a trav&eacute;s de la cual se lo pudiera poner en cuesti&oacute;n. Frente a esa voluntad general todas las dem&aacute;s voluntades presentes en el universo pol&iacute;tico-jur&iacute;dico son voluntades particulares. Absolutamente todas.
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n de la &ldquo;voluntad general&rdquo; constituida mediante el ejercicio del derecho de sufragio es &ldquo;el dogma&rdquo; de la democracia. Se puede estar en desacuerdo con la democracia como forma pol&iacute;tica. Pero, si se est&aacute; de acuerdo con ella, no se puede no estar con la ficci&oacute;n en la que descansa.
    </p><p class="article-text">
        De lo que se lleva expuesto se deduce f&aacute;cilmente por qu&eacute; la democracia ha sido un producto hist&oacute;rico muy tard&iacute;o. La articulaci&oacute;n de una forma pol&iacute;tica con base en el derecho de sufragio es algo tan complejo que han hecho falta muchos milenios para que pudiera producirse. Todav&iacute;a hay muchos pa&iacute;ses que no la han conocido. Y en los que est&aacute;n ahora mismo constituidos como pa&iacute;ses democr&aacute;ticos, no ha sido infrecuente que no lo consiguieran en su primer intento, sino que fracasaran y tuvieran que intentarlo de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede f&aacute;cilmente entenderse de lo que se lleva dicho que el principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica no se ha expresado nunca de forma pura en ning&uacute;n sitio. Se ha ido imponiendo en cada pa&iacute;s como ha podido. No hay norma general que haya presidido ese proceso, excepto la tendencia general a su universalizaci&oacute;n. La historia de la imposici&oacute;n de la democracia en cada uno de los pa&iacute;ses que ha conseguido constituirse como tal es distinta, as&iacute; como lo es su articulaci&oacute;n constitucional. No hay dos que sean iguales.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si es verdad que no hay ning&uacute;n pa&iacute;s en el que se haya expresado de forma pura el principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica, tambi&eacute;n lo es que los Estados Unidos de Am&eacute;rica ha sido &ldquo;el pa&iacute;s indispensable&rdquo;, el &uacute;nico pa&iacute;s indispensable, para que la democracia como forma pol&iacute;tica acabara siendo aceptada de forma generalizada, si no como la mejor, s&iacute; como la menos mala de todas las formas pol&iacute;ticas conocidas.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es inseparable de la experiencia pol&iacute;tico-constitucional de los Estados Unidos de Am&eacute;rica. No hay ning&uacute;n otro pa&iacute;s del que se pueda decir lo mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es la raz&oacute;n por la que la democracia se encuentra en una encrucijada. Hace unos a&ntilde;os era casi inimaginable que los Estados Unidos dejaran de ser una democracia. Hoy no hay d&iacute;a en que, en la firma de libros, ensayos publicados en revistas cient&iacute;ficas o art&iacute;culos en peri&oacute;dicos no se trate expresamente del tema. Incluso llegando a darse por supuesta ya que no existe siquiera encrucijada, porque los Estados Unidos ya han dejado de ser una democracia. No es mi caso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre est&aacute;n siendo consideradas como el momento temporal en el que se decidir&aacute; en qu&eacute; direcci&oacute;n se despeja la encrucijada. Y no por casualidad, sino porque el propio Donald Trump ha centrado en dichas elecciones su &ldquo;Open Revolt Against the Constitution&rdquo; (Jamelle Bouie. The New York Times. 30 de agosto 2026)
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n de Donald Trump con el ejercicio del derecho de sufragio es el t&iacute;pico ejemplo de &ldquo;homenaje del vicio a la virtud&rdquo;. No hay, probablemente, nadie que tenga una opini&oacute;n tan acertada del valor del derecho de sufragio, como la que tiene el presidente norteamericano. Sabe que es el &uacute;nico obst&aacute;culo que puede ser insuperable para alcanzar sus objetivos pol&iacute;ticos. De ah&iacute; que nunca haya estado dispuesto a aceptar el resultado electoral si no le era favorable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en las elecciones de 2016, que nunca pens&oacute; que iba a ganar, dijo p&uacute;blicamente que no reconocer&iacute;a el eventual triunfo de Hillary Clinton. En 2020 sabemos como reaccion&oacute; intentando asaltar el Capitolio el mismo d&iacute;a en que se ten&iacute;a que certificar el triunfo de Joe Biden. Tras su reelecci&oacute;n en 2024 Donald Trump, en estrecha conexi&oacute;n con el Tribunal Supremo, est&aacute; poniendo en marcha una estrategia para &ldquo;controlar&rdquo; el resultado electoral, mediante el <em>gerrymandering</em> y, sobre todo, mediante el control del voto por correo. La orden ejecutiva firmada por Donald Trump proh&iacute;be al Servicio Postal enviar las papeletas de voto a los ciudadanos que no figuren en las listas elaboradas por las agencias federales. A trav&eacute;s de dichas agencias y del Servicio Postal Donald Trump pretende definir el &ldquo;censo electoral&rdquo; para el voto por correo. Bastar&iacute;a hacer un uso selectivo del mismo en determinados Estados para hacer imposible que el partido dem&oacute;crata pudiera ganar las elecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Corte Suprema le ha permitido,  por ahora, seguir con sus planes, aunque hay jueces federales en diversos Estados que se est&aacute;n oponiendo. Ya veremos qu&eacute; ocurre de aqu&iacute; al 3 de noviembre. Pero la estrategia est&aacute; operativa. Si el fraude electoral que est&aacute; planificado consigue imponerse, entra dentro no solo de lo posible, sino de lo probable, que el sistema pol&iacute;tico democr&aacute;tico estadounidense se deslice por una pendiente hacia la descomposici&oacute;n que no sea reversible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n puso fin a la credibilidad del comunismo como opci&oacute;n pol&iacute;tica, las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos pueden poner fin a la credibilidad de la democracia. Empezar&iacute;amos a vivir simult&aacute;neamente en un mundo poscomunista y posdemocr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Estados Unidos fue la primera democracia, Espa&ntilde;a ha sido el &uacute;ltimo pa&iacute;s de Europa Occidental en constituirse democr&aacute;ticamente despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial y se constituy&oacute; con una herencia fascista en su interior. Esos restos del fascismo tienen la misma aversi&oacute;n al derecho de sufragio que tiene Donald Trump. De la misma manera que Donald Trump, con la colaboraci&oacute;n de la Corte Suprema est&aacute; intentando manipular el ejercicio del derecho de sufragio, instituciones que son excrecencias del franquismo que act&uacute;an como acci&oacute;n popular y partidos pol&iacute;ticos herederos del Antiguo R&eacute;gimen, como PP y VOX, con la colaboraci&oacute;n del Tribunal Supremo, tambi&eacute;n est&aacute;n intentando suspender el ejercicio del derecho de sufragio reconocido mediante la Ley de Memoria Democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump y la Corte Suprema, Feij&oacute;o/Abascal y el Tribunal Supremo son parte de ese nuevo &ldquo;desorden mundial&rdquo;, que se nos est&aacute; viniendo encima al que el New York Times est&aacute; dedicando una serie con la que ha abierto el 1 de septiembre el curso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que el auto de medidas cautelares del Tribunal Supremo sobre la suspensi&oacute;n del ejercicio del derecho de sufragio de las personas que han adquirido la nacionalidad mediante la v&iacute;a prevista en la Disposici&oacute;n Provisional Octava de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica, ha dejado meridianamente claro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/democracia-encrucijada_132_13504043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 19:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La democracia en la encrucijada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los jueces pueden ser criticados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/jueces-criticados_132_13501687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b8639fb-3f3e-462f-8e0f-b0231e196b8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x798y344.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos los jueces pueden ser criticados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se entiende la preocupación de Isabel Perelló por las descalificaciones a algunas resoluciones, pero su discurso inaugural del año judicial ha sido un ejemplo paradigmático de la parábola de la “paja en el ojo ajeno y la viga en el propio”</p></div><p class="article-text">
        En el acto solemne de apertura del a&ntilde;o judicial la presidenta del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, la Excelent&iacute;sima Sra. Isabel Perell&oacute;, ha manifestado su preocupaci&oacute;n por la cr&iacute;tica de las resoluciones judiciales por quienes son portadores de responsabilidades institucionales, llegando a afirmar que tal cr&iacute;tica debilita la confianza de los ciudadanos en la justicia y supone un instrumento de presi&oacute;n sobre el ejercicio de la jurisdicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cito textualmente: &ldquo;Cuando una cr&iacute;tica a una resoluci&oacute;n judicial se transforma en una descalificaci&oacute;n personal de quien la dicta, el da&ntilde;o no se limita al juez ni al asunto concreto: se proyecta sobre la funci&oacute;n jurisdiccional y debilita la confianza de los ciudadanos en la justicia. Y si esas descalificaciones proceden de quienes ejercen responsabilidades institucionales, la gravedad es mayor&hellip; No es admisible que la descalificaci&oacute;n p&uacute;blica a los jueces se convierta en instrumento de presi&oacute;n sobre el ejercicio de la jurisdicci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se entiende perfectamente la preocupaci&oacute;n de la Sra. Perell&oacute;. La descalificaci&oacute;n personal de un juez o de los jueces y magistrados que integran un tribunal no es un asunto de menor importancia. Afecta o puede afectar a la confianza de los ciudadanos y ciudadanas en la justicia y puede suponer una presi&oacute;n sobre el &oacute;rgano judicial en el ejercicio de la funci&oacute;n jurisdiccional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el poder judicial es un poder del Estado y el ejercicio de la funci&oacute;n jurisdiccional por los jueces y magistrados que lo integran tiene que poder ser sometido a cr&iacute;tica, como pueden serlo los que ejercen el poder legislativo o el poder ejecutivo. La cr&iacute;tica p&uacute;blica de todas las manifestaciones del ejercicio del poder es una exigencia insoslayable de la democracia como forma pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que la cr&iacute;tica tiene que hacerse de la manera m&aacute;s objetiva y razonable posible. Tanto la cr&iacute;tica de quienes ejercen la potestad legislativa y ejecutiva, como la de aquellos que son portadores del poder judicial del Estado. Los miembros del consejo de ministros o los de las Cortes Generales tienen el mismo derecho que los jueces y magistrados a ser criticados sin descalificaciones personales. No hay un solo art&iacute;culo en la Constituci&oacute;n que diferencie la cr&iacute;tica de los unos respecto de los otros. Todos pueden ser criticados y todos deben serlo de la manera adecuada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que la cr&iacute;tica no contenga descalificaciones personales, es importante que quien ejerce el poder que tiene constitucionalmente encomendado se respete a s&iacute; mismo en el ejercicio de dicho poder y se adecue en su conducta a la funci&oacute;n que tiene constitucionalmente encomendada. Cuando esto no se produce y el titular del poder lo ejerce desviadamente, es dif&iacute;cil que pueda exigir que se le respete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva es la que ha estado ausente por completo en el discurso institucional de la presidenta del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo en la apertura del a&ntilde;o judicial.
    </p><p class="article-text">
        Me permitir&iacute;a preguntarle lo siguiente. Cree que merecen respeto los Magistrados de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo que ha dictado el auto de medidas cautelares, en el que desvincula la &ldquo;obtenci&oacute;n de la nacionalidad&rdquo; mediante el procedimiento previsto en la Disposici&oacute;n Adicional Octava de la Ley de Memoria hist&oacute;rica, del ejercicio del derecho de sufragio por quienes la han obtenido de esa manera. &iquest;Se puede obtener la nacionalidad, que la misma Sala reconoce, y no poder ejercer el derecho de sufragio? Seguro que usted sabe que el derecho de sufragio es un elemento constitutivo de la nacionalidad. La dignidad humana y la participaci&oacute;n mediante el ejercicio del derecho de sufragio en el proceso de formaci&oacute;n de la voluntad general son los dos elementos constitutivos de la nacionalidad. Elementos constitutivos de la igualdad constitucional. Por eso, somos iguales los espa&ntilde;oles en Espa&ntilde;a, los franceses en Francia y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Piensa usted que el auto de medidas cautelares de la Sala de Tribunal Supremo merece ser respetado? &iquest;Cree usted que los magistrados han ejercido correctamente la funci&oacute;n jurisdiccional, &ldquo;&uacute;nicamente sometidos al imperio de la ley&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo integra usted el auto de medidas cautelares con la Disposici&oacute;n Adicional octava de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica?&nbsp;&iquest;No le provoca a usted ninguna inquietud que, al d&iacute;a siguiente de haberse conocido el auto, los portavoces de PP y VOX se enfrentan p&uacute;blicamente por la reclamaci&oacute;n de la paternidad de la medida, interpret&aacute;ndola como un &eacute;xito pol&iacute;tico de primer orden? Esa adulaci&oacute;n a los Magistrados del Tribunal &iquest;no debilita la confianza de los ciudadanos en la justicia y se convierte en un instrumento de presi&oacute;n sobre el ejercicio de la jurisdicci&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico caso que deber&iacute;a provocarle inquietud.&nbsp;&iquest;O acaso considera usted un ejercicio impoluto de la funci&oacute;n jurisdiccional la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo mediante la que se conden&oacute; al Fiscal general del Estado? &iquest;O la decisi&oacute;n de la Sala Segunda respecto de la aplicaci&oacute;n de la Ley de Amnist&iacute;a, con la finalidad de frustrar la finalidad de la misma? &iquest;O la reciente condena al Estado espa&ntilde;ol por el Tribunal Europeo de Derechos humanos por el caso del asalto al Parlament?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a seguir a&ntilde;adiendo casos, pero no pienso que sea necesario. Su discurso inaugural del a&ntilde;o judicial ha sido un ejemplo paradigm&aacute;tico de la par&aacute;bola de la &ldquo;paja en el ojo ajeno y la viga en el propio&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/jueces-criticados_132_13501687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 19:57:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos los jueces pueden ser criticados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede el Supremo suspender la aplicación de una ley?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/supremo-suspender-aplicacion-ley_132_13497827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc705fef-7b4b-4602-97a7-fa900ac652a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x950y270.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede el Supremo suspender la aplicación de una ley?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que ello fuera posible sería preciso que el Supremo planteara una cuestión de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional que explicara por qué la forma de adquisición de la nacionalidad prevista en la Disposición Adicional Octava de la Ley de Memoria Democrática es incompatible con el ejercicio de derecho de sufragio</p></div><p class="article-text">
        Pienso que no es necesario haber estudiado en una Facultad de Derecho para saber que la aplicaci&oacute;n de una ley no puede ser suspendida nunca por nadie. Una ley podr&aacute; ser declarada anticonstitucional por el Tribunal Constitucional y expulsada, como consecuencia de ello, del ordenamiento jur&iacute;dico. Pero ni siquiera el Tribunal Constitucional, una vez admitido a tr&aacute;mite un recurso o una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad, puede acordar la suspensi&oacute;n de la ley recurrida mientras resuelve sobre el fondo del asunto. 
    </p><p class="article-text">
        Ni en la regulaci&oacute;n del recurso o de la cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad se contemplan la adopci&oacute;n de &ldquo;medidas cautelares&rdquo; por parte del Tribunal Constitucional que pudieran afectar a la aplicaci&oacute;n no ya de la ley, sino de alg&uacute;n precepto de la misma. El control de constitucionalidad es exclusivamente un control a posteriori. 
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que, si no lo puede hacer el Tribunal Constitucional, mucho menos puede hacerlo el Tribunal Supremo, que no es juez de la ley, sino que est&aacute; &ldquo;sometido al imperio de la ley&rdquo; (art. 117. 1 de la Constituci&oacute;n). Respecto de la ley el Tribunal Supremo lo &uacute;nico que puede hacer es elevar una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional. Incluso, aunque estuviera convencido de que la ley que tiene que aplicar es anticonstitucional, tendr&iacute;a que aplicarla hasta el momento mismo en que tuviera que dictar sentencia, en el cual podr&iacute;a detener el proceso y elevar la cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo dispone el art&iacute;culo 35.2 de la Ley Org&aacute;nica del Tribunal Constitucional: &ldquo;El &oacute;rgano judicial solo podr&aacute; plantear la cuesti&oacute;n una vez concluso el procedimiento y dentro del plazo para dictar sentencia&hellip;y deber&aacute; concretar la ley&hellip;cuya constitucionalidad se cuestiona, el precepto constitucional que se supone infringido y especificar o justificar en qu&eacute; medida la decisi&oacute;n del proceso depende de la validez de la norma en cuesti&oacute;n&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la manifestaci&oacute;n de la voluntad general no puede ser suspendida en ning&uacute;n caso hasta el momento mismo en que se tiene que dictar sentencia con base en ella. O, por decirlo de otra manera, la ley goza de una presunci&oacute;n de constitucionalidad que &uacute;nicamente puede ser destruida por el Tribunal Constitucional en una sentencia firme. Mientras esto no ocurra, todos los jueces y magistrados que integran el Poder Judicial tienen la obligaci&oacute;n de aplicar la ley, incurriendo en el delito de prevaricaci&oacute;n, si no lo hacen. 
    </p><p class="article-text">
        Viene a cuento esta introducci&oacute;n de la adopci&oacute;n de medidas cautelares por el Tribunal Supremo respecto de la suspensi&oacute;n del ejercicio del derecho de sufragio a los ciudadanos espa&ntilde;oles a los que se hubiera reconocido la nacionalidad en virtud de lo dispuesto en la Disposici&oacute;n Adicional Octava. &ldquo;Adquisici&oacute;n de la nacionalidad espa&ntilde;ola&rdquo;, de la Ley 20/2022, de 19 de octubre de Memoria Democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La nacionalidad y el derecho de sufragio son inescindibles, porque sin el derecho de sufragio la nacionalidad no existir&iacute;a. Lo que nos convierte en ciudadanos es el hecho de participar, de manera exclusiva y excluyente, en la formaci&oacute;n de la voluntad general mediante la elecci&oacute;n de nuestros representantes democr&aacute;ticamente elegidos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los espa&ntilde;oles son iguales&hellip;&rdquo;, dice el art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n. No dice que todos los seres humanos seamos iguales. Todos los seres humanos somos titulares de derechos, pero &uacute;nicamente los espa&ntilde;oles somos titulares del derecho de participaci&oacute;n pol&iacute;tica reconocido en el art&iacute;culo 23 de la Constituci&oacute;n. Esta es la raz&oacute;n por la que solo somos espa&ntilde;oles quienes somos titulares del derecho de sufragio y no lo son quienes no son titulares de tal derecho.
    </p><p class="article-text">
        La Disposici&oacute;n Adicional Octava de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica no es nada ambigua: &ldquo;Adquisici&oacute;n de la nacionalidad&rdquo;. Quienes pueden adquirirla y a trav&eacute;s de qu&eacute; procedimiento. Una vez ejercido el derecho y adquirida la nacionalidad, es obvio que esos ciudadanos espa&ntilde;oles son titulares del derecho de sufragio y que &uacute;nicamente pueden ser privados del mismo, como cualquier otro ciudadano espa&ntilde;ol, mediante sentencia judicial firme. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede el Tribunal Supremo suspender el ejercicio del derecho de sufragio a los ciudadanos que hayan adquirido la nacionalidad mediante el procedimiento previsto en la Disposici&oacute;n Adicional Octava de la ley de Memoria Hist&oacute;rica? 
    </p><p class="article-text">
        Para que ello fuera posible ser&iacute;a preciso que el Tribunal Supremo planteara una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional a trav&eacute;s de la cual explicara por qu&eacute; la forma de adquisici&oacute;n de la nacionalidad prevista en la Disposici&oacute;n Adicional Octava de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica es incompatible con el ejercicio de derecho de sufragio y no puede, en consecuencia, ser constitucional. 
    </p><p class="article-text">
        Si no puede fundamentar una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad en estos t&eacute;rminos, es obvio que no puede suspender el ejercicio del derecho del sufragio de estos nuevos ciudadanos espa&ntilde;oles y que, en consecuencia, la adopci&oacute;n de las medidas cautelares conocidas hoy vulnera la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, adem&aacute;s de la Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, cualquier persona que haya adquirido la nacionalidad a trav&eacute;s de lo dispuesto en la Disposici&oacute;n Adicional Octava de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, as&iacute; como el Defensor del Pueblo podr&iacute;an interponer un recurso de amparo contra el Auto de medidas cautelares, ya que la privaci&oacute;n del derecho se ha producido con dicho auto, independientemente de que est&eacute;n o no convocadas elecciones. 
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, la Fiscal&iacute;a general del Estado deber&iacute;a ponerse a disposici&oacute;n de las personas afectadas por el Auto del Tribunal Supremo para ayudarles en el ejercicio del derecho fundamental del que se han visto indebidamente privados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/supremo-suspender-aplicacion-ley_132_13497827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 20:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede el Supremo suspender la aplicación de una ley?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vuelta a la normalidad es un espejismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/vuelta-normalidad-espejismo_132_13495249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8a07ff1-a99c-4ccc-8485-9d5c5b38165b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vuelta a la normalidad es un espejismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La respuesta inmediata al problema de la migración irregular del 30 de julio pasa por un acuerdo entre el Estado y las Comunidades autónomas y con la participación de los fiscales y jueces competentes</p></div><p class="article-text">
        El New York Times ha inaugurado el curso pol&iacute;tico el 1 de septiembre con una serie con el t&iacute;tulo &ldquo;El nuevo desorden mundial&rdquo; (The New World Disorder). La serie ha sido abierta con un art&iacute;culo de Margaret MacMillan, &ldquo;Un nuevo orden mundial est&aacute; llegando. No estamos preparados&rdquo; (A New World Order is Coming. We aren&acute;t Ready), en el que hace una suerte de presentaci&oacute;n general de la serie y en el que deja una reflexi&oacute;n de la que no se puede prescindir: no hay nada m&aacute;s imposible que volver a un orden que se ha ido. Pretender que se puede dar marcha atr&aacute;s a la historia y volver a un pasado definido como &ldquo;normalidad&rdquo; carece de sentido. No hay evidencia emp&iacute;rica disponible que avale tal pretensi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El 3 de septiembre se public&oacute; el segundo art&iacute;culo de la serie, en el que se pasa de la &ldquo;teor&iacute;a general&rdquo; al an&aacute;lisis de un &ldquo;caso&rdquo; ejemplificador del tr&aacute;nsito del Orden antiguo al nuevo Orden (desorden todav&iacute;a) que se aproxima. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo de Curtis Gillespie y Chelsea Ivan, &ldquo;Trump no est&aacute; simplemente provocando a Canad&aacute;. Est&aacute; empuj&aacute;ndolo hacia la desintegraci&oacute;n&rdquo; (Trump isn&acute;t just Trolling Canada. He&acute;s Helping Push it Apart). Es un extenso ensayo dedicado al refer&eacute;ndum convocado para el pr&oacute;ximo mes en Alberta, en el que los autores concluyen que &ldquo;inspir&aacute;ndose en MAGA (Make America Great Again) los separatistas de Alberta est&aacute;n impulsando una ruptura con Canad&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A una crisis de esta naturaleza es a la que responde lo ocurrido en Ceuta el 30 de julio, como ha descrito con gran precisi&oacute;n Sami Na&iuml;r en El Pa&iacute;s el 4 de septiembre: &ldquo;El momento Ceuta y la trampa que Europa se tendi&oacute; a s&iacute; misma&rdquo;. Es un art&iacute;culo que podr&iacute;a encajar perfectamente como an&aacute;lisis de caso en la serie del NYT.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurri&oacute; en Ceuta el 30 de julio no hab&iacute;a pasado antes con la misma intensidad, pero s&iacute; con intensidad notable en los a&ntilde;os 2020 y 2021 en las Islas Canarias y en la propia Ceuta. El 30 de julio ha sido la gota que colma el vaso, que pone fin a la &ldquo;normalidad an&oacute;mala&rdquo; que reinaba en la frontera desde hac&iacute;a mucho tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Porque &uacute;nicamente como &ldquo;an&oacute;mala&rdquo; se puede calificar una &ldquo;normalidad&rdquo; en la que existe un acuerdo entre Espa&ntilde;a y Marruecos negociado en 2007, pero ratificado por Marruecos en 2012, con la finalidad de &ldquo;prevenir la migraci&oacute;n irregular de menores&rdquo;, &ldquo;reforzar su protecci&oacute;n mientras permanezcan bajo tutela espa&ntilde;ola&rdquo; y &ldquo;agilizar su retorno a suelo marroqu&iacute;&rdquo; (art. 5), para no darle cumplimiento a continuaci&oacute;n. Desde 2014 en todas las Memorias anuales de la Fiscal&iacute;a General del Estado se incluye un apartado en el que se recoge el listado de menores marroqu&iacute;es a los que ser&iacute;a de aplicaci&oacute;n el acuerdo con la finalidad de que las autoridades de Marruecos dieran cumplimiento a lo acordado. Desde 2014 a 2024, a&ntilde;o de la &uacute;ltima Memoria, han sido 16.000 los menores a los que se pod&iacute;a o, mejor dicho, se deb&iacute;a haber aplicado el acuerdo, pero ha sido 0 el n&uacute;mero de los retornados. 
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca dorada de &ldquo;normalidad&rdquo;, con un acuerdo ya ratificado, han migrado irregularmente a Espa&ntilde;a un n&uacute;mero cinco veces superior a los que lo hicieron el 30 de julio. Y solo en el a&ntilde;o 2018 lo hicieron 4.348. 
    </p><p class="article-text">
        En lo que al problema &ldquo;estructural&rdquo;, migraci&oacute;n irregular de menores y africanos no marroqu&iacute;es, se refiere, lo ocurrido ahora no se diferencia esencialmente de lo que ha venido ocurriendo antes. La diferencia ha estado en los 70.000 marroqu&iacute;es que entraron en Ceuta persuadidos de que la frontera estaba abierta y se pod&iacute;a acceder a la pen&iacute;nsula. Una vez comprobado que no era as&iacute;, regresaron a Marruecos en el mismo d&iacute;a la inmensa mayor&iacute;a de ellos.
    </p><p class="article-text">
        El problema no son 80.000, sino que ha quedado circunscrito a unos 5.000 o 6.000 menores y africanos no marroqu&iacute;es. Problema de una magnitud que deber&iacute;a ser perfectamente gestionable por Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;a ser as&iacute;, pero no es as&iacute;. El 30 de julio cambi&oacute; &ldquo;la percepci&oacute;n&rdquo; del problema, porque ha puesto de manifiesto que la &ldquo;normalidad an&oacute;mala&rdquo; que hab&iacute;a presidido la gesti&oacute;n de los flujos migratorios, puede saltar por los aires en cualquier momento. Cuando se tengan los datos de las Memorias de la Fiscal&iacute;a General del Estado de 2025 y 2026, veremos que el n&uacute;mero de menores migrantes irregulares acumulados desde 2012 se aproximan a los 20.000. Pero esto es irrelevante. El 30 de julio lo ha cambiado todo. Lo que era aceptable entre 2012 y 2026 ha dejado de serlo. Ya no es posible volver a la &ldquo;normalidad an&oacute;mala&rdquo; de esos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute;? 
    </p><p class="article-text">
        Parece claro que la convivencia en Ceuta no puede continuar en las condiciones de esta &uacute;ltima semana sin una respuesta inmediata. Tambi&eacute;n parece claro que la respuesta tiene que ser acorde con lo previsto en la normativa vigente.
    </p><p class="article-text">
        Con el ordenamiento jur&iacute;dico vigente, que no puede ser reformado para ser aplicado retroactivamente, y con la interpretaci&oacute;n que de dicho ordenamiento se ha hecho por el poder judicial, que ha condenado con inhabilitaci&oacute;n durante m&aacute;s de diez a&ntilde;os a dos altos funcionarios por incumplimiento del mismo, est&aacute; claro que no se podr&aacute; retornar a Marruecos a ning&uacute;n menor sin la previa instrucci&oacute;n y resoluci&oacute;n del expediente que finalice con la decisi&oacute;n judicial que haga posible el retorno. &iquest;Deber&iacute;an permanecer en Ceuta todos los menores mientras se resuelven sus expedientes o ser&iacute;a m&aacute;s razonable que fueran trasladados a los territorios de las diferentes comunidades aut&oacute;nomas?
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es la misma la situaci&oacute;n, tampoco podr&iacute;an ser devueltos a sus pa&iacute;ses de origen los migrantes africanos irregulares, ya que no existen acuerdos de extradici&oacute;n con dichos pa&iacute;ses, ni disponibilidad alguna de los mismos para aceptar su retorno. Habr&aacute;, adem&aacute;s, que resolver las solicitudes de asilo, con la finalidad de determinar cu&aacute;les tienen fundamento y cu&aacute;les no. El interrogante del p&aacute;rrafo anterior sirve tambi&eacute;n para este. 
    </p><p class="article-text">
        Quiere decirse, pues, que la respuesta inmediata al problema de la migraci&oacute;n irregular del 30 de julio pasa por un acuerdo entre el Estado y las Comunidades aut&oacute;nomas y con la participaci&oacute;n de los fiscales y jueces competentes. De no producirse dicho acuerdo, el nivel de emergencia aumentar&iacute;a de manera notable. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, aunque se alcanzara un acuerdo entre el Estado y las Comunidades Aut&oacute;nomas, la crisis de Ceuta no estar&iacute;a resuelta. Tras el 30 de julio resulta imprescindible la renovaci&oacute;n de los t&eacute;rminos en que se relacionan Espa&ntilde;a y Marruecos en general y en lo que a la gesti&oacute;n de las fronteras en particular se refiere. 
    </p><p class="article-text">
        Queda tambi&eacute;n por resolver la visita del Rey a Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Y queda por resolver, por &uacute;ltimo, la posible intervenci&oacute;n del poder judicial, Audiencia Nacional y Tribunal Supremo, en la soluci&oacute;n de la crisis. En el caso de que el Gobierno percibiera la m&aacute;s m&iacute;nima se&ntilde;al de que el asunto puede acabar siendo residenciado ante el Tribunal Supremo, deber&iacute;a disolver las Cortes y convocar elecciones. 
    </p><p class="article-text">
        El poder judicial sirve para lo que sirve y no sirve para lo que no sirve. Y si se pretende que sirva para lo que no sirve, el disparate que genera resulta completamente inmanejable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/vuelta-normalidad-espejismo_132_13495249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 19:59:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vuelta a la normalidad es un espejismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Corona y la visita del rey a Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/corona-visita-rey-ceuta_132_13482995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a139b411-de06-480b-82a7-477429ef3987_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x782y351.jpg" width="1200" height="675" alt="La Corona y la visita del rey a Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La voluntad de incorporar al rey en su oposición a Pedro Sánchez no es un infundio. La urgencia del PP de poner fin al Gobierno de Pedro Sánchez y, si es posible, de intentar evitar que pueda ser el candidato del partido socialista a las próximas elecciones generales, es inocultable</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que no coincidir&aacute;s, pero te lo env&iacute;o con la admiraci&oacute;n y amistad de siempre. Abrazo fuerte&rdquo;. Con estas palabras encabez&oacute; Eloy Garc&iacute;a, catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense, el correo del d&iacute;a 21 a trav&eacute;s del cual me enviaba el art&iacute;culo que public&oacute; el 20 de agosto en El Confidencial con el t&iacute;tulo <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/tribuna/2026-08-20/monarquia-parlamentaria-refrendo-constitucion-gobierno-1hms_4408013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;D&oacute;nde est&aacute; escrito que el Gobierno pueda prohibir que el Rey acuda a Ceuta?</a>
    </p><p class="article-text">
        Qued&eacute; en llamarle al d&iacute;a siguiente y as&iacute; efectivamente lo hice. Somos amigos desde hace mucho tiempo. Viene desde hace veinte a&ntilde;os como profesor invitado al M&aacute;ster de Derecho Constitucional que puse en marcha en la Universidad de Sevilla. Primero, cuando lo dirig&iacute;a personalmente, y despu&eacute;s de mi jubilaci&oacute;n, invitado por los profesores que me han sucedido en la direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El desacuerdo, como &eacute;l anticip&oacute;, era absoluto y as&iacute; pudimos constatarlo en nuestra conversaci&oacute;n. No es la primera vez, ni ser&aacute; la &uacute;ltima, en la que Eloy y yo discrepamos en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico-constitucional de temas de actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Menciono esta an&eacute;cdota para llamar la atenci&oacute;n sobre el hecho de que la acusaci&oacute;n al presidente del Gobierno de que hab&iacute;a prohibido la visita del rey a Ceuta no ha sido un bulo, aunque haya quienes la han difundido como tal. Eloy no es militante del PP, pero coincide con su oposici&oacute;n a Pedro S&aacute;nchez tanto como para estar dispuesto a dar cobertura con su firma a la acusaci&oacute;n del PP contra el presidente del Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        La voluntad de incorporar al rey en su oposici&oacute;n a Pedro S&aacute;nchez no es un infundio. La urgencia del PP de poner fin al Gobierno de Pedro S&aacute;nchez y, si es posible, de intentar evitar que pueda ser el candidato del partido socialista a las pr&oacute;ximas elecciones generales, es inocultable. Lo viene intentando con la colaboraci&oacute;n de jueces y magistrados, con miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con un ejercicio irregular de sus funciones constitucionales por parte del Senado&hellip; Pero no ha conseguido todav&iacute;a lo que se propone. Y tiene prisa.
    </p><p class="article-text">
        En la llegada a Ceuta de 80.000 marroqu&iacute;es mayores y menores de edad y ciudadanos no marroqu&iacute;es de otros pa&iacute;ses africanos, el PP ha encontrado la ocasi&oacute;n de dar un paso m&aacute;s e intentar incorporar al rey en su enfrentamiento con el presidente del Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Esto no se est&aacute; produciendo en estos d&iacute;as, sino que ha sido planificado a lo largo de todo el mes de agosto. La prohibici&oacute;n de la visita del Rey fue la primera forma de expresi&oacute;n, con la que se pretend&iacute;a poner de manifiesto un choque frontal entre la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno. Despu&eacute;s, ante la posible incomodidad que tal denuncia de enfrentamiento entre ambas instituciones podr&iacute;a generar en la Casa Real, se han ido buscando f&oacute;rmulas menos rotundas, pero puestas en circulaci&oacute;n con la misma finalidad.
    </p><p class="article-text">
        El PP ha conseguido parcialmente el objetivo que se propon&iacute;a. La Casa Real, a trav&eacute;s del presidente de la Ciudad Aut&oacute;noma de Ceuta, ha hecho p&uacute;blica su decisi&oacute;n de visitar Ceuta. Tras esta declaraci&oacute;n de Juan Jes&uacute;s Vivas ejerciendo como portavoz de la Casa Real, tras su visita al Rey en Palma de Mallorca, es obvio que presidente del Gobierno no pod&iacute;a hacer otra cosa que lo que hizo al ser entrevistado en la SER por Aimar Bretos. Doy por supuesto, por razones de espacio, que el lector est&aacute; al tanto de los comentarios de las diferentes derechas sobre las palabras de S&aacute;nchez sobre el Rey en dicha entrevista.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qui&eacute;n habr&aacute; aconsejado al rey que invitara al presidente de Ceuta al Palacio de Marivent, ni si fue &eacute;l qui&eacute;n autoriz&oacute; a Juan Jes&uacute;s Vivas para que anunciara tras la entrevista que el rey se hab&iacute;a comprometido a visitar la Ciudad Aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que se trata de una conducta imprudente, que restringe de manera extraordinaria su margen de maniobra para actuar a partir de este momento. Sin encomendarse a Dios ni al diablo, el rey ha decidido entrar directamente en la respuesta que debe darse al conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        Como portador de una magistratura hereditaria, no puede tener legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica y, en consecuencia, no puede ser un poder del Estado. Es portador de La Corona, que no es una instituci&oacute;n que sea portadora de ning&uacute;n poder del Estado, pero que es el &uacute;nico &oacute;rgano constitucional sin cuya presencia no puede existir la Monarqu&iacute;a parlamentaria como &ldquo;forma pol&iacute;tica del Estado espa&ntilde;ol&rdquo;, de acuerdo con el art&iacute;culo 1.3 de la Constituci&oacute;n.      
    </p><p class="article-text">
        La persona f&iacute;sica que va a visitar Ceuta es Felipe VI. Pero la persona pol&iacute;tico-jur&iacute;dica que va a hacerlo es el portador de la Corona de Espa&ntilde;a. Dicha doble personalidad no es disociable en esta ocasi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En esto se diferencia una magistratura democr&aacute;ticamente elegida de otra que no lo est&aacute;. La magistratura democr&aacute;ticamente elegida se ve afectada por lo que le pueda ocurrir al portador de la misma, pero su supervivencia como instituci&oacute;n no depende de lo que ocurra con dicho portador.   
    </p><p class="article-text">
        Con la magistratura hereditaria no ocurre lo mismo. La peripecia personal del portador de la magistratura, puede afectar a la supervivencia de la misma como instituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, pienso que la decisi&oacute;n de visitar Ceuta no la puede tomar el rey. Hay que contar con el consentimiento del rey, pero no la puede adoptar el rey. M&aacute;s todav&iacute;a. No creo que la pueda adoptar el Gobierno. La decisi&oacute;n tiene que ser aprobada por las Cortes Generales, que es el &uacute;nico &oacute;rgano constitucional en el que descansa la potestad constituyente, que podr&iacute;a verse afectada por dicha visita.
    </p><p class="article-text">
        El rey, como portador de La Corona, no puede ir a un sitio, en el que no s&eacute; si se puede saber ahora mismo c&oacute;mo va a entrar, pero en el que es seguro que no se puede saber c&oacute;mo va a salir. Y no me refiero a su integridad f&iacute;sica, sino a qu&eacute; impacto puede tener dicha vista en la Monarqu&iacute;a Parlamentaria espa&ntilde;ola. Porque sin Monarqu&iacute;a Parlamentaria no hay Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El viaje a Ceuta de Felipe VI es el mayor riesgo para la Corona y, por tanto, para nuestro Estado Constitucional desde la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n. La obsesi&oacute;n por poner fin al Gobierno presidido por Pedro S&aacute;nchez creo que est&aacute; obnubilando el juicio de las personas que necesitar&iacute;an estar m&aacute;s serenas en este momento. 
    </p><p class="article-text">
        Con la visita del rey a Ceuta no es la presidencia de Pedro S&aacute;nchez lo que se pone en juego, sino algo de naturaleza completamente distinta. 
    </p><p class="article-text">
        Que cada palo aguante su vela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/corona-visita-rey-ceuta_132_13482995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:34 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceuta y Melilla siguen siendo territorio africano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/ceuta-melilla-siguen-territorio-africano_132_13461837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d886002-cfc3-46e5-a290-cf215dbef04a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x932y191.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta y Melilla siguen siendo territorio africano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expresión “plazas de soberanía española” es lo que realmente siguen siendo. Mientras España pueda mantener la “soberanía”, Ceuta y Melilla seguirán siendo españolas. En el momento en que España no pueda mantener dicha soberanía, dejarán de serlo. Ceuta puede ser “españolísima”, pero no es “española”. Repito: la población sí, pero el territorio, no</p><p class="subtitle">Opinión - La entrada en Ceuta no debería haberse producido
</p></div><p class="article-text">
        Quiero empezar recordando algo que los lectores con menos de 50 a&ntilde;os no recuerdan porque no hab&iacute;an nacido, los que tienen menos de 65 tampoco, porque con 15 a&ntilde;os o menos es muy improbable que siguieran la actualidad pol&iacute;tica con la atenci&oacute;n que ser&iacute;a necesaria para recordarlo, y la casi totalidad de los mayores de 65 tampoco, incluso los que hayan estudiado en una Facultad de Derecho o de Ciencias Pol&iacute;ticas, porque no se trata de un tema al que se descienda en la ense&ntilde;anza de la licenciatura o del grado.
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a la presencia de Ceuta y Melilla en la fase inmediatamente preconstituyente y constituyente de la Constituci&oacute;n de 1978. Se trata de una presencia a la que resulta no solamente conveniente, sino casi imprescindible prestar atenci&oacute;n, a fin de que no nos intenten vender gato por liebre con las referencias estent&oacute;reas a la &ldquo;espa&ntilde;olidad&rdquo; de ambas ciudades aut&oacute;nomas. 
    </p><p class="article-text">
        La primera referencia a la presencia de Ceuta y Melilla en la futura, pero inminente, democracia espa&ntilde;ola procede del &ldquo;Libro Blanco para la Reforma Democr&aacute;tica&rdquo;, publicado en 1976 por &ldquo;Reforma Democr&aacute;tica (RD)&rdquo;, asociaci&oacute;n pol&iacute;tica de ideolog&iacute;a conservadora fundada en 1976 por personalidades del ala moderada y tecnocr&aacute;tica del franquismo, entre las que destacaba Manuel Fraga. Particip&oacute; en la constituci&oacute;n de Alianza Popular (AP), disolvi&eacute;ndose a continuaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina 154 del Libro Blanco se planteaba formalmente que a Espa&ntilde;a no le quedar&iacute;a m&aacute;s opci&oacute;n &ldquo;a la larga&rdquo; que negociar con Marruecos un &ldquo;estatus especial o cesi&oacute;n de soberan&iacute;a&rdquo; para Ceuta y Melilla, con una f&oacute;rmula an&aacute;loga a la que Espa&ntilde;a reclamaba a Gran Breta&ntilde;a para Gibraltar.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n que la publicaci&oacute;n de este planteamiento provoc&oacute; en Ceuta fue de tal alcance, que Manuel Fraga se vio obligado a rectificar de manera inmediata, no desautorizando el libro en su conjunto, pero s&iacute; esa referencia espec&iacute;fica a Ceuta y Melilla. El tema todav&iacute;a reverberar&iacute;a en la campa&ntilde;a electoral de las elecciones del 15 de junio de 1977, en las que se produjo alguna jocosa intervenci&oacute;n del &ldquo;teniente Fraga&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s inter&eacute;s tiene la segunda que figur&oacute; en el Real Decreto-ley 11/1978, de 27 de abril, por el que se aprueba el r&eacute;gimen preauton&oacute;mico para Andaluc&iacute;a. En la Exposici&oacute;n de Motivos de dicha norma se contemplaba &ldquo;la posibilidad de que las ciudades de Ceuta y Melilla puedan incorporarse al futuro r&eacute;gimen andaluz de autonom&iacute;a, si as&iacute; se decide a trav&eacute;s del procedimiento que determine la Constituci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os era miembro del Comit&eacute; Central del PCE y particip&eacute; muy activamente en el proceso pol&iacute;tico y jur&iacute;dico de articulaci&oacute;n de la Comunidad Aut&oacute;noma de Andaluc&iacute;a. Fui miembro de la Comisi&oacute;n Redactora del Proyecto de Estatuto de Autonom&iacute;a. Recuerdo el inter&eacute;s de UCD de incorporar Ceuta y Melilla a la Comunidad Aut&oacute;noma. Con los resultados electorales de 1977, UCD hubiera sido el primer partido con los dos esca&ntilde;os de Ceuta y Melilla, con 28 esca&ntilde;os frente a los 27 del PSOE, pero el segundo sin dichos esca&ntilde;os. Con los de 1979, UCD ya era el primer partido con 24 frente a los 23 de PSOE, pero habr&iacute;a reforzado su primera posici&oacute;n con Ceuta y Melilla. 
    </p><p class="article-text">
        Y no solamente eso. Con los resultados de 1977, tanto con Ceuta y Melilla como sin ellas, la izquierda con los 27 esca&ntilde;os del PSOE, el esca&ntilde;o del Partido Socialista Popular de Tierno Galv&aacute;n y con los 7 del PCE, superaba ampliamente a UCD 26 + 2. Pero con los resultados de 1979 con los 2 esca&ntilde;os de Ceuta y Melilla, UCD y el PSA de Alejandro Rojas Marcos (24 + 5) superaban a la suma del PSOE y PCE (23 + 7). 
    </p><p class="article-text">
        Con la composici&oacute;n del Congreso de los Diputados en la legislatura constituyente y en la primera legislatura constitucional, la integraci&oacute;n de Ceuta y Melilla en Andaluc&iacute;a posibilitaba que la izquierda quedara fuera de la direcci&oacute;n inicial de la Comunidad Aut&oacute;noma. La fiabilidad del PSA como socio de gobierno de la izquierda era muy d&eacute;bil, por decirlo de manera suave. La posibilidad de que el PSA se convirtiera en el Caballo de Troya de UCD en el proceso estatuyente era muy alta. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado del refer&eacute;ndum de ratificaci&oacute;n de la iniciativa auton&oacute;mica del 28F de 1980, trastocar&iacute;a la configuraci&oacute;n del subsistema pol&iacute;tico andaluz y, alterar&iacute;a, como consecuencia de ello, el de toda Espa&ntilde;a. UCD sufrir&iacute;a una derrota brutal en las primeras elecciones auton&oacute;micas de mayo de 1982 y en las generales de octubre del mismo a&ntilde;o, aceler&aacute;ndose un proceso de descomposici&oacute;n que la conducir&iacute;a a la disoluci&oacute;n. El PP ocupar&iacute;a su lugar como representante de la derecha espa&ntilde;ola. El PSA dejar&iacute;a de estar presente en el Congreso de los Diputados hasta las elecciones de 1993. 
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;nica ocasi&oacute;n en el proceso constituyente lato sensu en que pudo adoptarse la decisi&oacute;n de considerar a Ceuta y Melilla como territorios espa&ntilde;oles equiparables a las Comunidades Aut&oacute;nomas que integran Espa&ntilde;a, se decidi&oacute; que no. Los ciudadanos de Ceuta y Melilla son espa&ntilde;oles en los mismos t&eacute;rminos en que lo son los de las ciudades y pueblos de la pen&iacute;nsula y de las islas Baleares y Canarias. Pero los territorios en que se asientan ambas ciudades no son espa&ntilde;oles en los t&eacute;rminos en que lo son el territorio de la pen&iacute;nsula y el de las islas. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque haya ca&iacute;do en desuso, la expresi&oacute;n &ldquo;plazas de soberan&iacute;a espa&ntilde;ola&rdquo; es lo que realmente siguen siendo. Mientras Espa&ntilde;a pueda mantener la &ldquo;soberan&iacute;a&rdquo;, seguir&aacute;n siendo espa&ntilde;olas. En el momento en que, por la raz&oacute;n que sea, Espa&ntilde;a no pueda mantener dicha soberan&iacute;a, dejar&aacute;n de serlo. No hay ninguna parte del territorio de la pen&iacute;nsula o de las islas de la que se pueda decir lo mismo. En un caso la &ldquo;espa&ntilde;olidad&rdquo; es derivaci&oacute;n de la soberan&iacute;a. En el otro, la soberan&iacute;a lo es de la &ldquo;espa&ntilde;olidad&rdquo;. Ceuta puede ser &ldquo;espa&ntilde;ol&iacute;sima&rdquo; (Margarita Robles), pero no es &ldquo;espa&ntilde;ola&rdquo;. Repito: la poblaci&oacute;n s&iacute;, pero el territorio, no. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la raz&oacute;n por la que no es de aplicaci&oacute;n al territorio de Ceuta y Melilla el art&iacute;culo 5 del Tratado de la OTAN, que prev&eacute; la reacci&oacute;n de la OTAN frente a cualquier agresi&oacute;n exterior a un Estado miembro o por la que no se los considera territorio Schengen a efecto de movilidad en la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Ceuta y Melilla siguen siendo territorio africano. Es verdad que fuimos &uacute;nicamente los andaluces los que decidimos que Ceuta y Melilla no se integraran en Andaluc&iacute;a a trav&eacute;s de su incorporaci&oacute;n al Estatuto de Autonom&iacute;a, pero no recuerdo que los ciudadanos de cualquiera de las dem&aacute;s comunidades aut&oacute;nomas pidieran su incorporaci&oacute;n a su estatuto de autonom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        No tengo la menor duda de que, si por el motivo que fuera, Ceuta y Melilla dejaran de ser plazas de soberan&iacute;a espa&ntilde;ola, la integraci&oacute;n de los ciudadanos en el territorio peninsular o insular se producir&iacute;a sin reserva de ning&uacute;n tipo. Con dificultades. Tampoco demasiadas. Pero sin reserva. Pero tampoco la tengo de que los ciudadanos espa&ntilde;oles no estar&iacute;amos dispuestos a aprobar una declaraci&oacute;n de guerra para conservar la soberan&iacute;a de Ceuta y Melilla. 
    </p><p class="article-text">
        No hay respuesta b&eacute;lica para conservar Ceuta y Melilla. Pienso que el fortalecimiento del Estado espa&ntilde;ol como un Estado social y democr&aacute;tico de derecho y el de la Uni&oacute;n Europea como una Uni&oacute;n de Estados democr&aacute;ticamente constituidos es la &uacute;nica forma de alejar el riesgo de una agresi&oacute;n que pudiera poner en peligro la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola en Ceuta y Melilla. 
    </p><p class="article-text">
        El peligro para la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola en Ceuta y Melilla viene del riesgo de implosi&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea como una comunidad jur&iacute;dica de Estados democr&aacute;ticamente constituidos. La Uni&oacute;n Europea sigue siendo la comunidad pol&iacute;tica con mayor fuerza atractiva del mundo. De conservarla como tal es de lo que hay que preocuparse. Aqu&iacute; es donde est&aacute; la amenaza tambi&eacute;n para Ceuta y Melilla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/ceuta-melilla-siguen-territorio-africano_132_13461837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta y Melilla siguen siendo territorio africano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Melilla,Constitución Española,Marruecos,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra de Trump en Irán y el ático de Díaz Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/guerra-trump-iran-atico-diaz-ayuso_132_13455695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/203f1254-0c39-46f9-8711-2b9d5f5d91d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3234y1201.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de Trump en Irán y el ático de Díaz Ayuso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son decisiones de dirigentes políticos autoritarios, narcisistas, ignorantes, avariciosos y un larguísimo etcétera, que se consideran al abrigo de cualquier exigencia de responsabilidad por su conducta</p></div><p class="article-text">
        Me imagino que el lector se estar&aacute; preguntando: &iquest;qu&eacute; tiene que ver la guerra de Ir&aacute;n y el &aacute;tico de D&iacute;az Ayuso? Y mi respuesta es nada y todo simult&aacute;neamente. Es lo que voy a intentar explicar a continuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nada, porque la guerra de Ir&aacute;n y el &aacute;tico de D&iacute;az Ayuso son incomparables tanto cuantitativa como cualitativamente. 
    </p><p class="article-text">
        Si nos mantenemos dentro del siglo XXI, la Guerra de Ir&aacute;n pertenece a la categor&iacute;a del atentado de las Torres Gemelas, las guerras de Irak y Afganist&aacute;n, la crisis de Lehman Brothers, el Brexit y la doble presidencia de Donald Trump y la pandemia de la Covid-19. Se trata de una categor&iacute;a que es una suerte de numerus clausus, en la que no es f&aacute;cil entrar. 
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;tico de Isabel D&iacute;az Ayuso, por el contrario, es una an&eacute;cdota, que por muchas vueltas que se le d&eacute;, no podr&aacute; nunca ingresar en la categor&iacute;a a la que pertenece la Guerra de Ir&aacute;n. En cualquier pa&iacute;s del mundo no se entender&iacute;a que se relacionaran como pertenecientes a la misma categor&iacute;a las referencias del p&aacute;rrafo anterior. Nadie que no sea espa&ntilde;ol, puede entender que aparezcan aunque sean simplemente mencionadas en el t&iacute;tulo de un art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, para cualquier ciudadano espa&ntilde;ol el parecido entre la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de extender la guerra a Ir&aacute;n y la de Isabel D&iacute;az Ayuso de intentar que la Comunidad de Madrid le comprara un &aacute;tico salta a la vista. En ambos casos se trata de decisiones de dirigentes pol&iacute;ticos autoritarios, narcisistas, ignorantes, avariciosos y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera, que se consideran al abrigo de cualquier exigencia de responsabilidad por su conducta.
    </p><p class="article-text">
        Decisiones que se han adoptado en ambos casos sin dar ning&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n de por qu&eacute; se han adoptado. Como consecuencia de ello, ninguno de ambos dirigentes puede dar una explicaci&oacute;n que justifique c&oacute;mo se puede salir del laberinto en que ellos mismos se han metido. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la oscilaci&oacute;n en las respuestas a las preguntas que le formulan bien los adversarios pol&iacute;ticos, bien los periodistas de los diferentes medios de comunicaci&oacute;n. La guerra tendr&iacute;a una duraci&oacute;n de unas semanas, que es lo que tardar&iacute;a en producirse un cambio de r&eacute;gimen, o en el que quedar&iacute;a destruido el programa nuclear de Ir&aacute;n, consiguiendo de esta manera el objetivo de que Ir&aacute;n no tuviera una bomba nuclear, raz&oacute;n por la cual el presidente ha llegado a afirmar en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que los Estados Unidos ya ha conseguido la victoria y que la guerra ha terminado. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso del &aacute;tico tambi&eacute;n se han ido cambiando las respuestas, una vez que El Pa&iacute;s &ldquo;descubriera&rdquo; la operaci&oacute;n de compra encubierta todav&iacute;a no se sabe muy bien por quien. &iquest;Qui&eacute;n dio la orden de compra? &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Qui&eacute;n iba a ocuparlo? &iquest;Qui&eacute;n ejecut&oacute; la operaci&oacute;n? Son preguntas que todav&iacute;a tienen que ser respondidas. Hasta que no lo sean no se habr&aacute; puesto fin, de la manera que sea, al problema generado por la compra del &aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Donald Trump no explique por qu&eacute; extendi&oacute; la guerra a Ir&aacute;n, su declaraci&oacute;n de victoria para darla por acabada, carecer&aacute; de credibilidad. La victoria esgrimida ocasionalmente hasta el momento sonar&aacute; a capitulaci&oacute;n. &Eacute;l lo sabe. Y quienes lo ha seguido tambi&eacute;n, aunque a algunos no les importe y a otros s&iacute;. Y, a estos &uacute;ltimos, mucho. Para el presidente es posible que lo m&aacute;s importante es no pasar a la historia como un <em>loser</em>, que es la palabra que m&aacute;s odia. Para los halcones americanos lo decisivo no es como la historia recuerde a Donald Trump, sino qu&eacute; impacto puede tener ese recuerdo en la Presidencia de los Estados Unidos. Esta tensi&oacute;n interna en el partido republicano es la que impide tomar una decisi&oacute;n para salir del laberinto. La ausencia de explicaci&oacute;n a la entrada impide cualquier salida honorable.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del &aacute;tico es lo mismo, pero no. Porque en este punto entra en juego la diferencia entre Pol&iacute;tica y Derecho. En el caso de la guerra de Ir&aacute;n Donald Trump se encuentra ante un problema pol&iacute;tico. Puede decidir terminar la guerra o no terminarla. Si no la da por terminada, tendr&aacute; que dar entrada al Congreso y al Senado a partir de ese momento en la estrategia que se tiene que seguir, pero no es veros&iacute;mil, y m&aacute;s con la composici&oacute;n de la Corte Suprema, que se pueda acabar judicializando el problema. 
    </p><p class="article-text">
        Con el asunto del &aacute;tico, la decisi&oacute;n de la compra se ha producido por una Administraci&oacute;n P&uacute;blica, cuyos actos est&aacute;n sometidos a la ley y al Derecho (art.103 de la Constituci&oacute;n). Independientemente de la responsabilidad pol&iacute;tica que pueda acabar exigi&eacute;ndose por parte de los ciudadanos en un futuro proceso electoral, es de la revisi&oacute;n judicial de la compra del &aacute;tico de la que puede desprenderse alg&uacute;n tipo de responsabilidad por parte de la presidenta de la Comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        De momento, hay cinco denuncias por posible malversaci&oacute;n y prevaricaci&oacute;n administrativa admitidas a tr&aacute;mite. Qu&eacute; recorrido tendr&aacute;n no es posible saberlo todav&iacute;a, ya que se desconoce el punto de partida de todo el asunto: quien tom&oacute; la decisi&oacute;n, quien la ejecut&oacute; y para qu&eacute;. La ausencia de explicaci&oacute;n de la decisi&oacute;n de entrada jur&iacute;dicamente tambi&eacute;n dificulta una salida honorable. E incluso puede que algo m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/guerra-trump-iran-atico-diaz-ayuso_132_13455695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra de Trump en Irán y el ático de Díaz Ayuso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La entrada en Ceuta no debería haberse producido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/entrada-ceuta-no-deberia-haberse-producido_132_13450494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/932254fe-cb8c-435d-8760-1fe6e01aca15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1000y499.jpg" width="1200" height="675" alt="La entrada en Ceuta no debería haberse producido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Disponemos de una norma jurídica para hacer frente al problema, pero es como si no dispusiéramos de ella. Peor todavía. Los Gobiernos españoles tienen que negar que dicho incumplimiento se haya producido o se esté produciendo</p><p class="subtitle">El PP recurre a falsedades y exageraciones para atacar al Gobierno por la crisis de Ceuta
</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2007, Espa&ntilde;a y Marruecos negociaron un acuerdo de retorno de menores, con la finalidad de &ldquo;prevenir la migraci&oacute;n irregular de menores&rdquo;, &ldquo;reforzar su protecci&oacute;n mientras permanecieran bajo tutela espa&ntilde;ola&rdquo; y &ldquo;agilizar su retorno a suelo marroqu&iacute;&rdquo; (art&iacute;culo 5).
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo fue ratificado por Marruecos en 2012, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de que se hubiera alcanzado un acuerdo sobre los t&eacute;rminos del mismo por los dos Estados. Fue negociado por el Gobierno presidido por Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero y ratificado en los a&ntilde;os de Gobierno de Mariano Rajoy. 
    </p><p class="article-text">
        Los cinco a&ntilde;os de distancia entre negociaci&oacute;n y ratificaci&oacute;n por Marruecos ponen de manifiesto, por un lado, la reserva mental con que fue negociado por Marruecos y la escasa fiabilidad en que fuera a dar cumplimiento al compromiso que adquir&iacute;a, pero tambi&eacute;n, por otro, el acuerdo total entre el PSOE y el PP respecto del acuerdo alcanzado.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo transcurrido desde la ratificaci&oacute;n del acuerdo en 2012 ha venido a certificar la nula voluntad por parte de Marruecos de dar cumplimiento a lo negociado. Las Memorias de la Fiscal&iacute;a General del Estado desde la de 2014 acreditan que se han enviado cada a&ntilde;o a las autoridades marroqu&iacute;es &ldquo;relaci&oacute;n pormenorizada de menores que podr&iacute;an ser repatriados&rdquo;, respecto de las cuales no se ha obtenido respuesta alguna. Como consecuencia de ello, el n&uacute;mero de menores no repatriados ha ido creciendo hasta alcanzar en 2024 el n&uacute;mero de 14.600. A los que habr&iacute;a que sumar los aproximadamente 2.000 de estos &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo transcurrido ha venido tambi&eacute;n a certificar, desafortunadamente, que el acuerdo inicial entre PSOE y PP o PP y PSOE no ha resistido la prueba de fuego que ha supuesto la crisis de Ceuta de esta pasada semana. 
    </p><p class="article-text">
        Disponemos de una norma jur&iacute;dica para hacer frente al problema, pero es como si no dispusi&eacute;ramos de ella. Peor todav&iacute;a. Los Gobiernos espa&ntilde;oles, presididos tanto por el PSOE como por el PP, tienen no solo que aceptar el incumplimiento del acuerdo por Marruecos, sino que tienen que negar, adem&aacute;s, que dicho incumplimiento se haya producido o se est&eacute; produciendo. Marruecos es un socio fiel al que no hay nada que reprocharle: este es el mantra que se ha repetido machaconamente por los ministros de Interior tanto populares como socialistas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Todos mienten </em>es el t&iacute;tulo de una serie de televisi&oacute;n que seguramente muchos de los lectores habr&aacute;n visto. Creo que dicho t&iacute;tulo puede ser utilizado para definir los discursos de las autoridades marroqu&iacute;es y espa&ntilde;olas de ambos partidos. Todos saben que la alternativa de decir la verdad no es viable. El Gobierno de Marruecos no est&aacute; seguro de que disponga de la autoridad suficiente dentro del pa&iacute;s para dar cumplimiento al acuerdo o, en todo caso, no est&aacute; dispuesto a correr el riesgo de averiguarlo. Y los Ejecutivos de Espa&ntilde;a, socialista o popular, no est&aacute;n seguros de poder gestionar la reacci&oacute;n que se producir&iacute;a en el Gobierno de Marruecos en caso de verse denunciado p&uacute;blicamente o, en todo caso, no est&aacute;n dispuestos a correr el riesgo de averiguarlo. M&aacute;s todav&iacute;a, tras la reacci&oacute;n que se ha producido en los socios de la Uni&oacute;n Europea y en Estados Unidos e Israel tras lo ocurrido en la frontera de Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se ha llegado a la conclusi&oacute;n de que no se le puede decir la verdad a los ciudadanos respecto de lo que est&aacute; ocurriendo, no resulta f&aacute;cil dise&ntilde;ar una estrategia para hacer frente al problema. Porque, adem&aacute;s, se trata de un problema que no se agota en la inmigraci&oacute;n irregular marroqu&iacute;, sino que se extiende a la poblaci&oacute;n del &Aacute;frica subsahariana. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado 6 de agosto, Souad Mekhennt, columnista del Washington Post, public&oacute; un art&iacute;culo con el t&iacute;tulo <a href="https://www.washingtonpost.com/opinions/2026/08/05/ceutas-moroccan-migrant-surge-should-alarm-all-security-services/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Qu&eacute; ocurri&oacute; realmente cuando 70.000 migrantes entraron en Espa&ntilde;a (What happened really when 70.000 migrants surged into Spain)&rdquo;</a>, en el que explica que el territorio marroqu&iacute; fronterizo con Ceuta tiene una funci&oacute;n adicional a su car&aacute;cter fronterizo. El territorio marroqu&iacute; es una &ldquo;sala de espera&rdquo; (waiting room) para la poblaci&oacute;n subsahariana que quiere llegar a Espa&ntilde;a como forma de llegar a la Uni&oacute;n Europea. Nadie sabe, dice la articulista, cuantos son. Pueden ser 100.000 o pueden ser varios cientos de miles. &ldquo;Vinieron so&ntilde;ando con Europa, mendigando en las intersecciones de los caminos, durmiendo en campamentos que la polic&iacute;a desmantela, esperando en los bosques del norte&rdquo;. Se trata de una situaci&oacute;n conocida y reconocida por la Uni&oacute;n Europea, que paga a Marruecos para ayudarla a gestionar el problema. Es decir, paga por &ldquo;la espera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de la poblaci&oacute;n subsahariana no es percibida de manera uniforme por la poblaci&oacute;n marroqu&iacute;. En las barriadas de las clases trabajadoras el &ldquo;agotamiento y la desesperanza&rdquo; es la queja m&aacute;s o&iacute;da, similar a la de los subsaharianos. Entre los que ingresaron en Ceuta hab&iacute;a hijos e hijas de familias de estos barrios, &ldquo;huyendo del pa&iacute;s que se supon&iacute;a que estaba celebrando el d&iacute;a de la unidad nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los 70.000 africanos que ingresaron en Ceuta hab&iacute;a marroqu&iacute;es y no marroqu&iacute;es. La inmensa mayor&iacute;a de los marroqu&iacute;es han retornado. Pero queda un n&uacute;mero considerable que se resiste a abandonar Ceuta. Entre ellos hay marroqu&iacute;es menores, en torno a dos mil, marroqu&iacute;es mayores de edad en un n&uacute;mero todav&iacute;a no determinado con precisi&oacute;n. Y varios miles de subsaharianos. El futuro de los integrantes de estos tres grupos o subgrupos es distinto. 
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n Vera en La Vanguardia, &ldquo;El Trampol&iacute;n de Ceuta: la playa de los dos destinos&rdquo;, lo explicaba de una manera muy ilustrativa, aunque no diferenciaba entre los marroqu&iacute;es menores y mayores de edad. &ldquo;La pasarela de madera que recib&iacute;a a los ba&ntilde;istas en la playa de El Trampol&iacute;n parece dividir en dos el distinto futuro que les espera a los inmigrantes que se resisten a abandonar Ceuta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al lado derecho, los antidisturbios organizan a los marroqu&iacute;es (mayores de edad) que se han acercado en busca de la raci&oacute;n de comida que reparte la Cruz Roja. Saben que m&aacute;s temprano que tarde ser&aacute;n expulsados. Esa es de las pocas cosas que sabemos con seguridad. (Los menores entrar&aacute;n en el sistema de protecci&oacute;n bajo tutela espa&ntilde;ola e ir&aacute;n recibiendo la respuesta individualizada que se exige).
    </p><p class="article-text">
        En el lado izquierdo, unos dos mil subsaharianos han convertido la playa en un aut&eacute;ntico campamento, en el que se tiene la sensaci&oacute;n de que la vida va despacio, pese a la urgencia humanitaria que sufren. Migrantes que guardan, como oro en pa&ntilde;o, su documentaci&oacute;n con el sello del pa&iacute;s del que ha huido: la clave para intentar lograr el asilo.
    </p><p class="article-text">
        Con la experiencia que tenemos hasta el momento y con la prudencia con que hay que manejar las cifras ante la ausencia de informaci&oacute;n inequ&iacute;vocamente verificable, se puede concluir que, entre menores y africanos no marroqu&iacute;es, puede haber unas cinco mil personas que no van a poder ser repatriadas desde Ceuta. Los menores marroqu&iacute;es porque ya sabemos que no se ha conseguido repatriar a ninguno hasta el momento. Y los africanos no marroqu&iacute;es, porque no existen convenios de extradici&oacute;n con sus pa&iacute;ses de origen.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que el Consejo General del Poder Judicial le ha comunicado al presidente de la Comunidad Aut&oacute;noma de Ceuta que no es jur&iacute;dicamente posible convertir a Ceuta en territorio desde el que no se puede iniciar un proceso de solicitud de asilo, es obvio que tanto los menores como los solicitantes de asilo tendr&aacute;n que ser tra&iacute;dos a la Pen&iacute;nsula, ya que su permanencia en Ceuta resulta insostenible.
    </p><p class="article-text">
        El problema no deber&iacute;a haberse producido, pero se ha producido. Tal como est&aacute; el patio en el sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, en la Uni&oacute;n Europea y en t&eacute;rminos geopol&iacute;ticos generales no se puede ser muy optimista respecto a qu&eacute; f&oacute;rmula nos permitir&iacute;a tener una respuesta jur&iacute;dicamente aceptable que evitara la repetici&oacute;n de lo ocurrido. Ni dentro de Espa&ntilde;a, ni en la Uni&oacute;n Europea, ni en Naciones Unidas parece existir el clima que posibilite un acuerdo para hacer frente al problema. 
    </p><p class="article-text">
        Pero intentarlo habr&aacute; que intentarlo, porque el problema de la migraci&oacute;n no va a desaparecer. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/entrada-ceuta-no-deberia-haberse-producido_132_13450494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 19:31:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La entrada en Ceuta no debería haberse producido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Marruecos,Inmigrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fraude de la Constitución desde el principio hasta el final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/fraude-constitucion-principio-final_132_13437082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbd27641-d7e9-4ed8-ad9f-b8ec8011161a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1106y477.jpg" width="1200" height="675" alt="Fraude de la Constitución desde el principio hasta el final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abuso sistemático por el PP de las funciones del Senado para que ocupe el lugar del Congreso de los Diputados en el control de la acción del Gobierno ha llegado en esta semana a su máxima expresión. Tras la invasión del territorio producida en Ceuta, el Senado pretende atribuirse la prevalencia sobre el Congreso en la comparecencia de los ministros</p></div><p class="article-text">
        Es sobradamente conocido que el PP no metaboliz&oacute; bien los resultados de las elecciones generales del 23 de julio. Convencido Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o de que ser&iacute;a presidente del Gobierno, acept&oacute; solamente a rega&ntilde;adientes que no ser&iacute;a as&iacute; cuando fracasaron todas sus iniciativas para impedir que Pedro S&aacute;nchez fuera investido presidente, con evocaci&oacute;n incluso de una repetici&oacute;n del <em>tamayazo</em>, que posibilit&oacute; que Esperanza Aguirre fuera en 2003 presidenta de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando ya sab&iacute;a que Pedro S&aacute;nchez contaba con la mayor&iacute;a parlamentaria de investidura, Feij&oacute;o empez&oacute; a manipular la Constituci&oacute;n de manera in&eacute;dita hasta la fecha. Con la finalidad de hacer visible su tesis de que &eacute;l hab&iacute;a ganado las elecciones, presion&oacute; al rey para que lo propusiera como candidato a la presidencia del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Desde la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n se hab&iacute;a impuesto una suerte de convenci&oacute;n constitucional que consist&iacute;a en que el rey propondr&iacute;a a un candidato que dispon&iacute;a de mayor&iacute;a parlamentaria para ser investido. La &uacute;nica excepci&oacute;n fue la propuesta de Pedro S&aacute;nchez en 2016. Excepci&oacute;n que se produjo porque Mariano Rajoy &ldquo;declin&oacute;&rdquo; la propuesta del rey, bloqueando de esa manera la celebraci&oacute;n del debate de investidura al que est&aacute;n vinculadas bien la elecci&oacute;n del presidente o bien la fecha a partir de la cual corre el plazo de dos meses para la disoluci&oacute;n de las Cortes Generales y la convocatoria de nuevas elecciones.  
    </p><p class="article-text">
         La &ldquo;declinatoria&rdquo; de Mariano Rajoy paralizaba el sistema parlamentario previsto en la Constituci&oacute;n. La propuesta de Pedro S&aacute;nchez fue la f&oacute;rmula por la que opt&oacute; el rey con la finalidad de salir de la par&aacute;lisis. No es la misma que la de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o en 2023. Primero, por lo que se acaba de decir, y despu&eacute;s, porque Pedro S&aacute;nchez intent&oacute; configurar una mayor&iacute;a parlamentaria de investidura combinando el aval de Ciudadanos y la abstenci&oacute;n de Podemos. Se trataba de una operaci&oacute;n muy dif&iacute;cil, pero era un movimiento que se produc&iacute;a dentro de lo previsto en la Constituci&oacute;n. No fue una negativa a moverse dentro de la Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En 2016 el PP pretendi&oacute; paralizar el sistema parlamentario previsto en la Constituci&oacute;n. En 2023 le exigi&oacute; al Rey una interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 99 de la Constituci&oacute;n in&eacute;dita hasta la fecha, con la finalidad de subrayar, por una parte, que el PP hab&iacute;a sido el partido m&aacute;s votado y de torpedear, por otra, preventivamente la investidura de Pedro S&aacute;nchez con un discurso centrado no en su programa de gobierno, sino en la ley de amnist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tras el fracaso de esta primera operaci&oacute;n fraudulenta, el PP, a diferencia de Vox, se ha negado a hacer uso de la moci&oacute;n de censura, que es el instrumento que la Constituci&oacute;n pone a su disposici&oacute;n para la exigencia de responsabilidad pol&iacute;tica con consecuencias jur&iacute;dicas, y ha intentado, sin embargo, atribuir al Senado una funci&oacute;n que no tiene constitucionalmente encomendada. 
    </p><p class="article-text">
        Lo ha hecho de varias maneras. Una primera, de manera anticonstitucional, reformando el reglamento del Senado para retrasar la aprobaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a. Una vez decidida su tramitaci&oacute;n por el procedimiento de urgencia, el Senado dispon&iacute;a de 20 d&iacute;as para decidir sobre el texto aprobado por el Congreso. La reforma del Reglamento mantuvo esos 20 d&iacute;as para los textos de los proyectos de ley, pero no para los de las proposiciones de ley, para los que dispon&iacute;a que fueran dos meses. Consigui&oacute; retrasar cuarenta d&iacute;as la aprobaci&oacute;n de la ley. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ha sido, sobre todo, en el control de la acci&oacute;n pol&iacute;tica del Gobierno donde el Senado se ha desviado de manera manifiesta de la forma en que la Constituci&oacute;n prev&eacute; su participaci&oacute;n en dicha funci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la Constituci&oacute;n est&aacute; claro que es al Congreso de los Diputados al que se atribuye la funci&oacute;n de control de la acci&oacute;n pol&iacute;tica del Gobierno en sentido estricto. El art&iacute;culo 108, primero del T&iacute;tulo V, &ldquo;De la Relaci&oacute;n entre el Gobierno y las Cortes Generales&rdquo;, dice literalmente: &ldquo;El Gobierno responde solidariamente en su gesti&oacute;n pol&iacute;tica ante el Congreso de los Diputados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo no dice que responde &ldquo;de manera exclusiva y excluyente&rdquo;, pero s&iacute; lo dicen los restantes art&iacute;culos del T&iacute;tulo V. El Senado no aparece mencionado en ninguno de ellos. Solamente aparecen mencionadas &ldquo;las C&aacute;maras&rdquo; en los art&iacute;culos 109, 110 y 111, en los que se prev&eacute; que las C&aacute;maras y sus Comisiones pueden &ldquo;recabar informaci&oacute;n del Gobierno&rdquo; o &ldquo;la presencia de sus miembros&rdquo; o que &ldquo;el Gobierno y cada uno de sus miembros est&aacute;n sometidos a las interpelaciones y preguntas que se le formulen en las C&aacute;maras&rdquo;. Eso es todo.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, es el Congreso de los Diputados el que exclusivamente figura en el art&iacute;culo 112 y 114.1, cuesti&oacute;n de confianza, 113 y 114.2, moci&oacute;n de censura, en el 115 se contempla la posibilidad de la disoluci&oacute;n del Congreso sin que se produzca la del Senado, y en el 116 &uacute;nicamente el Congreso de los Diputados participa en los estados de alarma, excepci&oacute;n y sitio. 
    </p><p class="article-text">
        Es al Congreso de los Diputados al &uacute;nico &oacute;rgano constitucional al que expresamente se le atribuye el control de la &ldquo;gesti&oacute;n pol&iacute;tica del Gobierno&rdquo; en general y al &uacute;nico &oacute;rgano, cuya participaci&oacute;n se contempla en todos los institutos de control pol&iacute;tico con consecuencias jur&iacute;dicas tanto en la gesti&oacute;n ordinaria como en los momentos de protecci&oacute;n excepcional o extraordinaria del Estado.  
    </p><p class="article-text">
        El bicameralismo espa&ntilde;ol es un bicameralismo sumamente imperfecto, en el que el Senado juega un papel muy secundario, por no decir insignificante, en el ejercicio de las funciones constitucionales incluidas en el art&iacute;culo 66, 2 de la Constituci&oacute;n: funci&oacute;n legislativa, funci&oacute;n presupuestaria y funci&oacute;n de control gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        La pretensi&oacute;n del PP en esta legislatura de que el Senado ocupara el lugar del Congreso de los Diputados en el control de la acci&oacute;n del Gobierno, supone un fraude de constituci&oacute;n manifiesto. En mi opini&oacute;n, el Gobierno ha pecado de prudencia, al no negarse a comparecer con la reiteraci&oacute;n que se le ha exigido. En esta legislatura ha habido m&aacute;s comisiones de investigaci&oacute;n en el Senado que en todas las anteriores juntas. Ha sido, probablemente, el respeto al Tribunal Constitucional el que le ha llevado a no plantear el conflicto constitucional pertinente.
    </p><p class="article-text">
        Este abuso sistem&aacute;tico de sus funciones por el Senado ha llegado en esta semana a su m&aacute;xima expresi&oacute;n. Tras la invasi&oacute;n del territorio producida en Ceuta, el Senado pretende atribuirse la prevalencia sobre el Congreso en la comparecencia de los ministros.
    </p><p class="article-text">
        Como el lector probablemente sabe, los ministros han solicitado comparecer ante el Congreso de los Diputados en la &uacute;ltima semana del mes de agosto para dar las explicaciones pertinentes. El Senado exige que comparezcan antes en el Senado con base en el argumento de que el Senado ha solicitado la comparecencia antes de que los ministros solicitaran la suya en el Congreso. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta incre&iacute;ble que el Senado no sepa cu&aacute;l es el lugar que ocupa en el sistema constitucional espa&ntilde;ol. La m&aacute;xima prior tempore no juega en las relaciones entre el Congreso y el Senado. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que, incluso en el ejercicio de la potestad legislativa, cuando el Senado toma la iniciativa y registra una proposici&oacute;n de ley, tiene que remitirla a continuaci&oacute;n al Congreso de los Diputados, que puede decidir si la toma o no en consideraci&oacute;n y si la tramita a continuaci&oacute;n y la aprueba. Una vez aprobada por el Congreso de los Diputados, la proposici&oacute;n vuelve al Senado para aprobarla en los mismos t&eacute;rminos, enmendarla o vetarla. 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera cuando el Senado adopta una iniciativa en t&eacute;rminos constitucionalmente previstos, como es en el caso de una proposici&oacute;n de ley, puede pronunciarse sobre la misma sin que lo haya hecho previamente el Congreso de los Diputados. En el supuesto de que sobre una materia tengan que debatir y, eventualmente, decidir, el Congreso y el Senado, la precedencia del primero sobre el segundo es indiscutible.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que los ministros se han dirigido al Congreso para dar las explicaciones que estimen pertinentes sobre lo ocurrido en Ceuta y responder a las preguntas que se le formulen, la solicitud de comparecencia del Senado decae y, &uacute;nicamente si despu&eacute;s de la comparecencia en el Congreso, el Senado sigue considerando que debe producirse tambi&eacute;n la comparecencia en dicha C&aacute;mara, puede reiterar la solicitud. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/fraude-constitucion-principio-final_132_13437082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 20:04:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fraude de la Constitución desde el principio hasta el final]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senado,Constitución,Ceuta,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién tiene que dar explicaciones de las joyas: Zapatero o el juez Calama?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/dar-explicaciones-joyas-zapatero-juez-calama_132_13404090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edea4e7a-d452-4208-92ca-f3bc9aeb5ca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x762y366.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién tiene que dar explicaciones de las joyas: Zapatero o el juez Calama?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Imputar los delitos de contrabando y delito fiscal del mero hallazgo de las joyas, sin investigación sobre la relación con la operación Plus Ultra y sin preguntar siquiera al expresidente sobre las mismas, supone una extralimitación del propio juez sobre los términos en los cuales él ha establecido la naturaleza y contenido de la investigación</p><p class="subtitle">Zapatero: que su abogado sea mejor que su asesor de comunicación</p></div><p class="article-text">
        El delito por el que el juez Jos&eacute; Luis Calama imput&oacute; al expresidente Zapatero fue b&aacute;sicamente el delito de tr&aacute;fico de influencias en el marco de la operaci&oacute;n de rescate en forma de concesi&oacute;n de un pr&eacute;stamo de 53 millones de euros a la aerol&iacute;nea Plus Ultra. 
    </p><p class="article-text">
        Con base en dicha imputaci&oacute;n dict&oacute; una orden de registro del despacho profesional de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, en el que la polic&iacute;a judicial no encontr&oacute; indicio o prueba alguna del delito de tr&aacute;fico de influencias, pero s&iacute; unas joyas en una caja fuerte. 
    </p><p class="article-text">
        Tener joyas en una caja fuerte no es delito. Si lo fuera, las cajas fuertes no se vender&iacute;an porque nadie las comprar&iacute;a. El hallazgo de las joyas deber&iacute;a o no haber sido puesta en conocimiento del juez instructor o haber sido puesta en su conocimiento, a fin de que este decidiera si pon&iacute;a en marcha una investigaci&oacute;n con la finalidad de averiguar si hab&iacute;a alguna relaci&oacute;n entre las joyas y el recate de la aerol&iacute;nea Plus Ultra. Y por supuesto, sin hacer p&uacute;blico el hallazgo de dichas joyas. &Uacute;nicamente si, como resultado de la investigaci&oacute;n se llegara a la conclusi&oacute;n de que hay una relaci&oacute;n entre las joyas y el rescate de la aerol&iacute;nea, se podr&iacute;a dictar un nuevo auto de imputaci&oacute;n al expresidente y poner en conocimiento de la opini&oacute;n p&uacute;blica la existencia de las joyas encontradas en la caja fuerte. 
    </p><p class="article-text">
        Estoy dando por supuesto que el auto de imputaci&oacute;n por tr&aacute;fico de influencias fue dictado constitucionalmente, sin vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales y de las garant&iacute;as constitucionales que presiden el proceso penal, algo que, como el lector sabe, no ha sido as&iacute;, en mi opini&oacute;n. Pero vamos a dar por supuesto que as&iacute; ha sido. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando un juez dicta un auto de imputaci&oacute;n, &eacute;l mismo delimita en el auto la naturaleza de la investigaci&oacute;n susceptible de ser puesta en marcha. No puede extenderse la investigaci&oacute;n a todo lo que el investigado haya hecho desde su mayor&iacute;a de edad o a su conducta desde que lleg&oacute; a ser secretario general del PSOE o presidente del Gobierno, o de su ejercicio profesional tras dejar la presidente. Con el auto de imputaci&oacute;n el juez instructor se autolimita. 
    </p><p class="article-text">
        Claro que en la investigaci&oacute;n se pueden encontrar indicios o pruebas de nuevos delitos, pero siempre que tengan relaci&oacute;n con el delito con base en el cual se ha dictado el auto de imputaci&oacute;n. Imputar los delitos de contrabando y delito fiscal del mero hallazgo de las joyas, sin investigaci&oacute;n alguna sobre la relaci&oacute;n con la operaci&oacute;n Plus Ultra y sin preguntar siquiera al expresidente sobre las mismas, supone una extralimitaci&oacute;n del propio juez sobre los t&eacute;rminos en los cuales &eacute;l ha establecido la naturaleza y contenido de la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el juez instructor no de explicaci&oacute;n alguna de por qu&eacute; las joyas encontradas en el registro del despacho profesional de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero son relevantes para la investigaci&oacute;n del tr&aacute;fico de influencias en la operaci&oacute;n Plus Ultra, no hay base alguna para exigir una explicaci&oacute;n al expresidente. Nadie tendr&iacute;a por qu&eacute; saber nada de la existencia de las joyas y, por lo tanto, ninguna explicaci&oacute;n se podr&iacute;a exigir sobre las mismas. 
    </p><p class="article-text">
        Es el juez Jos&eacute; Luis Calama el que tendr&iacute;a que dar explicaciones de por qu&eacute; ha considerado presuntamente delictiva la tenencia de las joyas en una caja fuerte por parte del expresidente. La mera posesi&oacute;n de joyas en una caja fuerte no es que no sea delito, es que no es indicio de que lo sea. La posesi&oacute;n se presume de buena fe. Tambi&eacute;n a la posesi&oacute;n de joyas se extiende la presunci&oacute;n de inocencia. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ha llegado el juez instructor a la conclusi&oacute;n de que la tenencia de joyas en una caja fuerte era indicio de dos delitos? &iquest;Por qu&eacute; ha permitido, sin analizar la posible conexi&oacute;n de las joyas con el tr&aacute;fico de influencias en la operaci&oacute;n Plus Ultra, que se haya hecho p&uacute;blica la tenencia de las mismas por Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero?
    </p><p class="article-text">
        El orden de los factores en el mundo del derecho altera el producto. En una investigaci&oacute;n penal es el juez instructor el que tiene que explicarle a la persona que imputa, por qu&eacute; le exige que de explicaciones de la conducta por la que se le imputa. Da los indicios de que dispongo deduzco que usted puede haber cometido presuntamente tal delito. Expl&iacute;queme cu&aacute;l ha sido su participaci&oacute;n en los hechos presuntamente constitutivos de delito. 
    </p><p class="article-text">
        El juez instructor lo ha explicado malamente respecto del delito de tr&aacute;fico de influencias, pero es que no lo ha explicado en absoluto respecto de las joyas. No se le puede exigir a nadie que d&eacute; explicaciones sobre una imputaci&oacute;n sobre la cual el juez no explica con qu&eacute; base decide la imputaci&oacute;n. Una imputaci&oacute;n delictiva no se puede basar en el mero hallazgo de joyas en una caja fuerte. El hallazgo puede ser el punto de partida de una investigaci&oacute;n, pero no el punto de llegada para una imputaci&oacute;n y para la exigencia de explicaciones p&uacute;blicas al imputado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/dar-explicaciones-joyas-zapatero-juez-calama_132_13404090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién tiene que dar explicaciones de las joyas: Zapatero o el juez Calama?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Joyas,Plus Ultra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolf Hitler, Donald Trump y la prioridad nacional de PP y Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/adolf-hitler-donald-trump-prioridad-nacional-pp-vox_132_13402933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65d632d5-5254-459e-a543-bff680bd863a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x902y303.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolf Hitler, Donald Trump y la prioridad nacional de PP y Vox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A través de estrategias como la “prioridad nacional” de Santiago Abascal, primero, y de la “mayoría nacional” de José María Aznar, después, estamos en el prólogo de una operación antidemocrática de primer orden en España y en otros países de la Unión, que puede acabar poniendo fin al experimento político de mayor envergadura después de la Segunda Guerra Mundial   </p></div><p class="article-text">
        Tras la aprobaci&oacute;n de los Presupuestos de la comunidad en las Corts Valencianas con menci&oacute;n expresa de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo;, Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades, declar&oacute; que la deriva hacia la extrema derecha del PP sigue un camino que se parece mucho al que sigui&oacute; Adolf Hitler.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n del PP ha sido inmediata. Su secretario general, Migue Tellado, ha exigido la dimisi&oacute;n de la ministra, porque &ldquo;no se puede ir por la vida con ese tipo de comparaciones&rdquo;, que la inhabilitan para seguir sent&aacute;ndose en la mesa del Consejo de Ministros.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qu&eacute; le habr&aacute; parecido a los lectores la comparaci&oacute;n de la ministra del PSOE y la contrarr&eacute;plica del secretario general del PP. Yo s&iacute; tengo una opini&oacute;n formada sobre la pertinencia de la comparaci&oacute;n y la inanidad de la r&eacute;plica del secretario general.
    </p><p class="article-text">
        El lector habr&aacute; comprobado por el t&iacute;tulo de este art&iacute;culo que intercalo a Donald Trump entre Hitler y el PP/Vox. Lo hago porque Donald Trump es el eslab&oacute;n que permite dar sentido a la entrada de Adolf Hitler en una comparaci&oacute;n con las estrategias pol&iacute;ticas que se est&aacute;n poniendo en pr&aacute;ctica en Europa en estas primeras d&eacute;cadas del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Comparar directamente a Adolf Hitler con Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o y Santiago Abascal resulta chocante. La distancia entre el Gobierno del Tercer Reich y la pareja de la derecha espa&ntilde;ola, que todav&iacute;a no es, pero puede ser la que ocupe el Gobierno del Estado espa&ntilde;ol, es demasiado grande desde todos los puntos de vista como para que no produzca perplejidad. &iquest;Se puede encontrar directamente un punto de conexi&oacute;n entre Hitler y Feij&oacute;o/Abascal o la distancia entre los t&eacute;rminos de la compar&iacute;aci&oacute;n es tan enorme que carece de credibilidad?
    </p><p class="article-text">
        Con el eslab&oacute;n de Donald Trump el punto de conexi&oacute;n resulta razonable. Los t&eacute;rminos de la comparaci&oacute;n entre Hitler y Trump no resultan estrafalarios. Y a trav&eacute;s del actual presidente de los Estados Unidos, ya no resulta descabellado proyectar la presencia de Hitler en las estrategias pol&iacute;ticas que se ponen en circulaci&oacute;n en los pa&iacute;ses europeos. La sombra de Hitler no ha dejado nunca de estar presente en Europa, aunque hubiera hasta el momento unanimidad en su rechazo. Desde que Donald Trump es presidente de los Estados Unidos, Adolf Hitler ha dejado de ser una sombra para convertirse en una opci&oacute;n pol&iacute;tica cre&iacute;ble para cualquiera de los pa&iacute;ses europeos. 
    </p><p class="article-text">
        El profesor Timothy W. Ryback, que hab&iacute;a dedicado pr&aacute;cticamente toda su vida acad&eacute;mica al estudio del ascenso al poder de Adolf Hitler, se ha ocupado de ilustrar la proximidad y la distancia entre la ejecutoria de Donald Trump en su segundo mandato y la de Adolf Hitler una vez alcanzada la Canciller&iacute;a. Lo ha hecho en una serie de art&iacute;culos extensos, que casi podr&iacute;an ser calificados de peque&ntilde;os ensayos, publicados en <em>The Atlantic</em> entre el 8 de enero de 2025 y abril de 2026.
    </p><p class="article-text">
        En el primero, 'C&oacute;mo Hitler desmantel&oacute; una democracia en 53 d&iacute;as', estudia los pasos que dio Hitler desde que se convierte en Canciller hasta el momento en que el Reichstag aprob&oacute; la &ldquo;ley de habilitaci&oacute;n&rdquo; que le permiti&oacute; al <em>F&uuml;hrer</em> sustituir la legislaci&oacute;n parlamentaria por la legislaci&oacute;n gubernamental.  En el segundo, retrata la sorpresa de quienes pensaron que podr&iacute;an domesticar a Hitler, para acabar d&aacute;ndose cuenta de que era &eacute;l el que se hab&iacute;a apoderado de ellos. En el tercero, estudia la forma absolutamente unilateral en que Adolf Hitler entend&iacute;a la lealtad y la confianza en las relaciones con sus ministros o altos dirigentes del Reich. 
    </p><p class="article-text">
        En el cuarto, estudia lo que el t&iacute;tulo indica con precisi&oacute;n: c&oacute;mo la prensa nunca reconoci&oacute; la amenaza que Hitler supon&iacute;a para la democracia de Weimar. En el quinto, el t&iacute;tulo lo dice todo: 'Los terribles aranceles de Hitler'. En el sexto cuenta c&oacute;mo Hitler &ldquo;fabric&oacute;&rdquo; una crisis, de la que responsabiliz&oacute; al partido comunista, para hacerse con todo el poder. En el s&eacute;ptimo relata c&oacute;mo presion&oacute; al presidente del Banco Central, cuya independencia estaba garantizada en la Constituci&oacute;n de Weimar, llegando hasta el punto de  amenazarlo de muerte, de forma cre&iacute;ble, para forzar su renuncia. En el octavo estudia c&oacute;mo Hitler lleg&oacute; a considerar Groenlandia como una cuesti&oacute;n de seguridad nacional y dise&ntilde;&oacute; una estrategia para apoderarse de ella. Y en el noveno, y &uacute;ltimo hasta el momento, describe el proyecto de construir una nueva ala para ampliar el edificio de la Canciller&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La concomitancia entre la ejecutoria de Donald Trump y la de Adolf Hitler salta a la vista. El sistema pol&iacute;tico de la democracia, sea parlamentaria o presidencialista, es el enemigo &ldquo;interior&rdquo;, mucho m&aacute;s peligroso que el &ldquo;exterior&rdquo;. Hay que acabar con cualquier resistencia al ejercicio del poder interno, a fin de proyectar dicho poder sin control hacia el exterior mediante el ejercicio de la fuerza. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la forma de ejercer el poder que Hitler ten&iacute;a en la cabeza y es tambi&eacute;n la forma de ejercicio que tiene en su mente Donald Trump. La proyecci&oacute;n de ese poder sin control fuera del territorio del Estado caer&aacute; por su propio peso. La recuperaci&oacute;n de la doctrina Monroe para Am&eacute;rica Latina, la integraci&oacute;n de Canad&aacute; como un Estado m&aacute;s de los Estados Unidos y la apropiaci&oacute;n de Groenlandia son los objetivos ya expresados por Donald Trump. 
    </p><p class="article-text">
        Penetrar en los pa&iacute;ses europeos mediante la promoci&oacute;n de los partidos de extrema derecha es el complemento de la operaci&oacute;n. Ah&iacute; es donde entran Vox inicialmente y el PP, arrastrado por Vox. A trav&eacute;s de la estrategia de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; de Santiago Abascal primero y de la &ldquo;mayor&iacute;a nacional&rdquo; de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos en ese momento. Y de ah&iacute; que resulten pertinentes las palabras de Diana Morant tras la inclusi&oacute;n de la menci&oacute;n expresa de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; en el proyecto de Ley de Presupuestos de la Comunidad Aut&oacute;noma Valenciana. Estamos en el pr&oacute;logo de una operaci&oacute;n antidemocr&aacute;tica de primer orden en Espa&ntilde;a y en otros pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n, que puede acabar poniendo fin al experimento pol&iacute;tico de mayor envergadura despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial.   
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/adolf-hitler-donald-trump-prioridad-nacional-pp-vox_132_13402933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 19:51:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolf Hitler, Donald Trump y la prioridad nacional de PP y Vox]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Vox,José María Aznar,prioridad nacional]]></media:keywords>
    </item>
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