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    <title><![CDATA[elDiario.es - Amaziges de Canarias]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Amaziges de Canarias]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ocaso de la sociedad indígena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/ocaso-sociedad-indigena_1_9206588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d55da90-53fb-4bb1-89d0-f51a9484088e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ocaso de la sociedad indígena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un siglo antes de la Conquista, con la llegada de los primeros europeos, se inicia el declive de la cultura de los primeros colonizadores de Canarias</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p><p class="subtitle">Capítulo 5 - Retrato de una sociedad que no fue una foto fija</p><p class="subtitle">Capítulo 6 - El poder de menceyes y guanartemes</p><p class="subtitle">Capítulo 7 - La muerte, entre momias y cementerios</p><p class="subtitle">Capítulo 8 - El cielo, entre las creencias y la astronomía indígena</p><p class="subtitle">Capítulo 9 - La palabra, así escribían y hablaban el guanche</p><p class="subtitle">Capítulo 10 - Arte rupestre, de espirales a cuevas pintadas</p></div><p class="article-text">
        La fecha exacta del inicio de la colonizaci&oacute;n del Archipi&eacute;lago la desconocemos, aunque es mayoritaria la opini&oacute;n de los expertos de que se produjo entre finales del siglo II y principios del III de la era com&uacute;n, como hemos visto a lo largo de esta serie. Sin embargo, la certeza es absoluta sobre el final de la sociedad ind&iacute;gena, porque est&aacute; documentado: la Conquista concluy&oacute; en 1496, en Tenerife. Pero el declive comenz&oacute; a mediados del siglo anterior, con el desembarco de los primeros navegantes de la Cristiandad. Fue el principio del fin. En este cap&iacute;tulo, el &uacute;ltimo de este reportaje sobre el poblamiento de Canarias y el legado de sus primeros colonos, indagaremos sobre lo que algunos autores denominan &lsquo;redescubrimiento&rsquo; del Archipi&eacute;lago, nos aproximaremos al proceso de aculturaci&oacute;n, aportaremos datos sobre la demograf&iacute;a y recalaremos en San Marcial del Rubic&oacute;n, el asentamiento normando, en Lanzarote, con el que se inicia la Conquista, un episodio de la historia que abordaremos en una futura investigaci&oacute;n period&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;1341, Alfonso IV&nbsp;de&nbsp;Portugal env&iacute;o una expedici&oacute;n que permaneci&oacute; casi cuatro meses&nbsp;en&nbsp;las&nbsp;Islas. Alfonso XI reinaba en Castilla en ese tiempo y segu&iacute;a de cerca los movimientos expansionistas de su vecino portugu&eacute;s. Mallorquines y castellanos realizaron por esas fechas sus primeras incursiones, pero cincuenta a&ntilde;os antes, los hermanos Vivaldi, cuenta el historiador Antonio Mac&iacute;as, &ldquo;fueron los primeros en internarse en el Atl&aacute;ntico Sur&rdquo;. A&ntilde;ade Mac&iacute;as que &ldquo;entre 1320 y 1339, el genov&eacute;s Lancerotto Malocello se estableci&oacute;, seg&uacute;n indicios s&oacute;lidos, en la Isla que posteriormente fue bautizada con su nombre&rdquo;. No hay una fecha exacta sobre su llegada, pero se estima que ser&iacute;a sobre 1336. El historiador Jorge Onrubia explica que &ldquo;la carta portulana de Angelino Dulcert o Dulceti data de 1339, en ella ya aparece la ense&ntilde;a de la se&ntilde;or&iacute;a de G&eacute;nova sobre Lanzarote, lo que indica, con claridad, que la expedici&oacute;n ya hab&iacute;a tenido lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras mil a&ntilde;os de aislamiento, sin huellas en la Historia desde que Plinio <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/origen-unica-certeza_1_9008799.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ndash;ver cap&iacute;tulo 1&ordm;-</a> diera cuenta de la existencia de las Islas, el Archipi&eacute;lago empez&oacute; a ser objeto de deseo de las potencias europeas. Las razias en busca de esclavos, los saqueos y la llegada de enfermedades desconocidas fueron determinantes para certificar, 150 a&ntilde;os despu&eacute;s, el ocaso de los amaziges de Canarias. Este declive no fue simult&aacute;neo: al igual que el poblamiento se inici&oacute; en las Islas Orientales, estas -Lanzarote y Fuerteventura- tambi&eacute;n fueron las primeras en perder su independencia.
    </p><p class="article-text">
        En la pesquisa acerca de qu&eacute; europeos fueron los primeros en llegar a Canarias antes de la Conquista, para saber con exactitud cu&aacute;ndo fue el &lsquo;redescubrimiento&rsquo; del Archipi&eacute;lago, Alberto Quartapelle, historiador y antrop&oacute;logo afincado en Tenerife, aporta valiosas claves al respecto. Las recoge en su art&iacute;culo <em>El &ldquo;loco vuelo&rdquo; de los hermanos Vivaldi en 1291, </em>publicado, en 2018, en <em>Revista de Historia Canaria</em>. El investigador italiano analiza numerosos textos que estudian el viaje de estos marinos genoveses, cuyo objetivo era llegar a Las Indias circunnavegando &Aacute;frica. No lograron su prop&oacute;sito pues su rastro se perdi&oacute; al sur de Cabo Juby, probablemente a causa de un naufragio. En esa traves&iacute;a, Ugolino y Vadino Vivaldi navegaron cerca de Canarias, pero no consta que fondearan en ellas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>1339, el a&ntilde;o del redescubrimiento</strong></h3><p class="article-text">
        &nbsp;Siguiendo la pista de Quartapelle, encuentro un reportaje que Rosa Rodr&iacute;guez public&oacute; en <em>Canarias7</em>, en enero de 2018. En &eacute;l localizo la fecha que buscaba: 1339 es el a&ntilde;o del &lsquo;redescubrimiento&rsquo; de Canarias -otros autores prefieren el concepto de &lsquo;invenci&oacute;n&rsquo; de Canarias y de los canarios por parte de los cristianos, en lugar de redescubrimiento-. La periodista se apoya precisamente en un art&iacute;culo del italiano -<em>El redescubrimiento de las Islas Canarias en el &lsquo;anno domini&rsquo; 1339</em>-. Quartapelle bucea &ldquo;en diversos archivos hasta reunir los portulanos, mapas y relatos que se conservan de esa &eacute;poca y llegar a la conclusi&oacute;n de que, aunque escasos, todos convergen en que &laquo;unos genoveses que quer&iacute;an conocer el mundo, probablemente al mando de Lancerotto Malocello, fueron los &lsquo;redescubridores&rsquo; de Canarias&rdquo;. En su art&iacute;culo, Rodr&iacute;guez recuerda que esa fecha, 1339, &ldquo;viene avalada por el hecho de que en 1341 Giovanni Boccaccio, uno de los padres de la literatura italiana, citara a Canarias como las islas reci&eacute;n descubiertas&rdquo;.
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            <span class="title">
                La Carta Portulana de Angelino Dulcert, con las islas de Lanzarote y Fuerteventura, es un mapa de navegación de 1339, año del ‘redescubrimiento’ de Canarias.                            </span>
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        Aclarado cu&aacute;ndo se redescubren las Islas Canarias, la otra fecha que marca el inicio del declive de los ind&iacute;genas isle&ntilde;os fue citada anteriormente: 1341, a&ntilde;o de la arribada de una expedici&oacute;n portuguesa. Los historiadores Buenaventura Bonnet (Santa Cruz de Tenerife, 1883-1951) y El&iacute;as Serra y R&agrave;fols (Mah&oacute;n, 1898-La Laguna, 1972) documentan el periplo de los lusos. El proceso de conquista, sin embargo, se inici&oacute; sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1402 con la ocupaci&oacute;n de Lanzarote. El 1 de mayo de ese a&ntilde;o, en plena Guerra de los Cien A&ntilde;os, los normandos Jean de B&eacute;thencourt y Gadifer de la Salle, caballeros del Reino de Francia, partieron de La Rochela (Francia) rumbo a Canarias&nbsp;con el prop&oacute;sito de &ldquo;ver y visitar todo el pa&iacute;s para conquistarlo y convertir a sus gentes a la fe cristiana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con estos datos, observamos que Lanzarote es la protagonista de tres hitos fundamentales en la historia de Canarias. Mientras no aparezcan pruebas &ndash;dataciones con higiene radiom&eacute;trica o nuevos restos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s antiguos de los actuales- que indiquen lo contrario, fue la primera isla en la que se origin&oacute; el poblamiento del Archipi&eacute;lago &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/poblamiento-simultaneo-oleadas_1_9071989.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ver cap&iacute;tulo 4&ordm;-</a>, a finales del siglo II de la era com&uacute;n; tambi&eacute;n es la primera cuando se redescubre Canarias, como acabamos de explicar, y, por &uacute;ltimo, es el primer territorio dominado en el proceso de la Conquista, como veremos en este cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        La Conquista se prolong&oacute; durante todo el siglo XV, pero la aculturaci&oacute;n de la sociedad prehisp&aacute;nica se inici&oacute; d&eacute;cadas antes, con la llegada de los primeros cristianos. El catedr&aacute;tico de Historia Medieval de la ULL Eduardo Aznar es experto, entre otros asuntos, en el fen&oacute;meno de la aculturaci&oacute;n. Su obra <em>Evangelizaci&oacute;n y organizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica en Canarias </em>aporta numerosas claves sobre la repercusi&oacute;n del proceso de aculturaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona. Se desarrolla &ldquo;desde el segundo tercio del siglo XIV, momento en que se producen los primeros asentamientos misionales, hasta el segundo tercio del siglo XV, cuando concluyen las predicaciones en las islas a&uacute;n insumisas&rdquo;.
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                Eduardo Aznar (derecha) y Antonio Tejera. En el centro, Maximino Nieves, colaborador de los catedráticos en la excavación que realizaron en los años 80 en el Rubicón                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aznar describe tres momentos de predicaci&oacute;n: &ldquo;El desarrollado por los mallorquines en Gran Canaria, el realizado por los colonos franco-castellanos en las islas perif&eacute;ricas y el acometido por la Vicar&iacute;a Franciscana&rdquo;. Cuenta el historiador que una decena de abor&iacute;genes &ldquo;aprendieron el catal&aacute;n&rdquo; &ndash;la lengua de los mallorquines-. Otro trabajo muy interesante de Aznar, que firma con Antonio Tejera, es <em>El encuentro de las culturas prehist&oacute;ricas canarias con las civilizaciones europeas.</em>
    </p><p class="article-text">
        El catedr&aacute;tico Aznar nos explica que durante el proceso de &ldquo;aculturaci&oacute;n que experimentaron los esclavos abor&iacute;genes, cuando fueron enviados a Castilla&rdquo;, las autoridades eclesi&aacute;sticas detectan que los abor&iacute;genes &ldquo;que eran libres no sab&iacute;an las oraciones, frente a los esclavizados&rdquo;, circunstancia que aceler&oacute; la cristianizaci&oacute;n de los nativos canarios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Traductores guanches</strong></h3><p class="article-text">
        El fil&oacute;logo Marcos Sarmiento, profesor en la ULPGC, es autor del libro <em>Cautivos que fueron int&eacute;rpretes. </em>Su investigaci&oacute;n ilustra la rapidez de la aculturaci&oacute;n y el rol de los ind&iacute;genas bajo influencia europea durante la etapa final de los amaziges isle&ntilde;os. Los traductores, prisioneros de los conquistadores, jugaron un papel relevante. Los primeros int&eacute;rpretes se utilizaron en Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. En esta &uacute;ltima isla, &ldquo;el int&eacute;rprete, Pedro <em>el Canario,</em> se fug&oacute; en Arguinegu&iacute;n y se fue con sus paisanos&rdquo;. Jean de B&eacute;thencourt lleg&oacute; a Lanzarote en 1402 con tres traductores, uno de ellos, nativo de la isla. Esta circunstancia pone de relieve que hab&iacute;an sido v&iacute;ctimas de alguna razia. Sarmiento tiene contabilizada una treintena de int&eacute;rpretes, entre ellos Pedro <em>el Lengua. </em>&ldquo;Lo apodaban as&iacute; porque conoc&iacute;a variantes dialectales: la de su isla natal, Gran Canaria, y la de Tenerife&rdquo;. Tambi&eacute;n viaj&oacute; a la costa africana para &ldquo;traducir a los bereberes&rdquo;. Es un dato interesante porque certifica que &ldquo;el guanche pertenec&iacute;a a la misma familia de la lengua&rdquo; de las poblaciones norteafricanas. Las fuentes de Sarmiento son las cr&oacute;nicas, Viera y Clavijo y tambi&eacute;n historiadores contempor&aacute;neos, como Antonio Rumeu de Armas y Manuel Lobo.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mayor es el int&eacute;rprete m&aacute;s significativo. Naci&oacute; en Lanzarote, en el seno de una familia majo asimilada por los castellanos. &ldquo;Acompa&ntilde;&oacute; a Fernando de Guanarteme en su viaje a la Pen&iacute;nsula para entrevistarse con los Reyes Cat&oacute;licos&rdquo;, nos cuenta Sarmiento. Hubo mujeres entre los traductores. Una de ellas fue Francisca de Gazmira. Era de La Palma. &ldquo;Fue int&eacute;rprete en pactos, como el que firm&oacute; Alonso de Lugo en La Palma. Intervino tambi&eacute;n cuando Lugo enga&ntilde;&oacute; a los palmeros, cuando les prometi&oacute; que no los vender&iacute;a como esclavos. Ella se present&oacute; en la corte de los Reyes Cat&oacute;licos y luch&oacute; para que los liberaran. Logr&oacute; su objetivo&rdquo;, explica el fil&oacute;logo.&nbsp;
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                Marcos Sarmiento, filólogo de la ULPGC y autor de &#039;Cautivos que fueron intérpretes&#039;                            </span>
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        Como se&ntilde;ala Sarmiento en <em>Cautivos que fueron int&eacute;rpretes, </em>los primeros esclavos traductores los utiliza el franc&eacute;s De B&eacute;thencourt cuando arriba a Lanzarote y establece el primer asentamiento for&aacute;neo en Canarias, a principios del siglo XV, en el umbral de la Conquista.<strong> </strong>Sobre este acontecimiento, las historiadoras y arque&oacute;logas Mar&iacute;a del Cristo Gonz&aacute;lez, profesora de Historia Medieval de la ULPGC, y Esther Ch&aacute;vez, profesora de Arqueolog&iacute;a de la ULL, est&aacute;n realizando una exhaustiva investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez y Chaves dirigen las excavaciones que se realizan en el yacimiento de San Marcial del Rubic&oacute;n, en unas de las paradisiacas playas del sur de Lanzarote. &ldquo;Fue el primer asentamiento estable de europeos, en el siglo XV&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez. Estamos en el a&ntilde;o 1402. Jean de B&eacute;thencourt y Gadifer de la Salle crean, en palabras de la historiadora, &ldquo;la primera ciudad europea en el Atl&aacute;ntico medio&rdquo; y, posteriormente, &ldquo;el primer obispado&rdquo;. Con esta misi&oacute;n, se inicia la denominada conquista se&ntilde;orial de las Islas Canarias, para distinguirla de la conquista realenga emprendida por los Reyes Cat&oacute;licos. B&eacute;thencourt conquist&oacute; Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro. En 1405, estas islas ya estaban bajo dominio normando. Fuerteventura, por ejemplo, &ldquo;pas&oacute; a ser un se&ntilde;or&iacute;o dependiente del Rey de Castilla. Estos tres a&ntilde;os que dur&oacute; la Conquista no fueron de violencia y enfrentamientos, sino m&aacute;s bien de paulatina convivencia pac&iacute;fica y acomodo entre los conquistadores y conquistados&rdquo;, informa el portal <em>iFuerteventura.net</em>.
    </p><p class="article-text">
        B&eacute;thencourt y Gadifer, explica la experta en Historia Medieval, &ldquo;son dos nobles que financian la conquista de Canarias. Estamos hablando de un fen&oacute;meno medieval, son los nobles los que financian ese tipo de conquista&rdquo;. B&eacute;thencourt, una vez ocupada Lanzarote, acude a la Corte y &ldquo;se entrevista con Enrique III de Castilla y le ofrece la Isla, a condici&oacute;n de que le nombre se&ntilde;or de las Islas de Canarias y alg&uacute;n privilegio m&aacute;s, como acu&ntilde;ar moneda&rdquo;, explica Mar&iacute;a del Cristo Gonz&aacute;lez. El monarca acepta. Es a partir de 1477 -m&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, mientras continuaba el proceso de aculturaci&oacute;n- cuando los Reyes Cat&oacute;licos asumen la conquista de las islas pendientes. Se entra de lleno en la conquista realenga. Pero este episodio que dur&oacute; cerca de una centuria no es objeto de estudio en este reportaje, aunque s&iacute; es necesario referirse al mismo para contextualizar el declive de la sociedad de los primeros pobladores del Archipi&eacute;lago.
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                Las historiadoras María del Cristo González (derecha) y Esther Chávez, directoras de las excavaciones que se realizan en San Marcial del Rubicón                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Arqueolog&iacute;a de vanguardia</strong></h3><p class="article-text">
        &nbsp;Las excavaciones que dirigen las doctoras Ch&aacute;vez y Gonz&aacute;lez est&aacute;n aportando mucha luz a estas ruinas medievales de principios del siglo XV. Financiada por el Gobierno de Canarias, la investigaci&oacute;n cuenta con instrumentos sofisticados para las &ldquo;prospecciones superficiales y geof&iacute;sicas, sondeos y excavaciones en extensi&oacute;n y prospecci&oacute;n geof&iacute;sica y subacu&aacute;tica de la zona litoral del yacimiento&rdquo;. Incluso, se emplean t&eacute;cnicas de fluorescencia de rayos X para determinar el origen de las piedras del asentamiento, procedentes de canteras pr&oacute;ximas al yacimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A estas actuaciones principales, informa la Direcci&oacute;n General de Patrimonio Cultural, &ldquo;se a&ntilde;adir&aacute;n las intervenciones que se deriven de ellas, como la restauraci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de las unidades exhumadas que lo requieran, as&iacute; como el estudio de los materiales arqueol&oacute;gicos resultantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La directora general de Patrimonio Cultural, Nona Perera, pone de relieve que esta actuaci&oacute;n es &ldquo;integral y multidisciplinar, al utilizar tanto las fuentes documentales como las t&eacute;cnicas actuales de investigaci&oacute;n, que nos conducen a aumentar el conocimiento de lo que aqu&iacute; sucedi&oacute;, desde el primer asentamiento a la fundaci&oacute;n de la ciudad, en 1408&rdquo;, de San Marcial del Rubic&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde este enclave lanzarote&ntilde;o se inici&oacute; el proceso de exploraci&oacute;n y conquista del Archipi&eacute;lago, lo cual supuso la construcci&oacute;n de &ldquo;una torre-fortaleza, una iglesia, unos pozos para extracci&oacute;n de agua potable y estructuras relacionadas con el asentamiento&rdquo;. Adem&aacute;s de arquitectura, se han detectado metales, como clavos y escoria, &ldquo;lo que nos lleva a pensar que se habilit&oacute; una fragua&rdquo;, apunta la doctora en Arqueolog&iacute;a Ch&aacute;vez. Tambi&eacute;n se ha hallado un importante n&uacute;mero de monedas. En este n&uacute;cleo, tambi&eacute;n se encuentran vestigios de los primeros habitantes de la Isla, como una necr&oacute;polis. Los arque&oacute;logos han hallado restos de cer&aacute;mica ind&iacute;gena y europea, que desvelan la convivencia de ambas culturas, un claro s&iacute;ntoma de la aculturaci&oacute;n que fue gest&aacute;ndose con la llegada de los extranjeros.
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                    alt="Excavación en San Marcial del Rubicón, en el otoño de 2021. La estructura de la derecha protege los pozos que realizaron los normandos"
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            <span class="title">
                Excavación en San Marcial del Rubicón, en el otoño de 2021. La estructura de la derecha protege los pozos que realizaron los normandos                            </span>
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        Esta primera etapa del dominio for&aacute;neo sobre la poblaci&oacute;n local solo dur&oacute; tres a&ntilde;os y apenas guarda vinculaci&oacute;n ni similitud con la conquista de las otras islas. Fue un escenario que se prolong&oacute; durante casi un siglo -1405 a 1496-, donde se sucedieron relaciones pac&iacute;ficas con episodios b&eacute;licos, con batallas que fueron diezmando a los nativos, con divisiones entre ellos, algunas de las cuales ven&iacute;an de siglos atr&aacute;s, como explicaron en el cap&iacute;tulo 6&ordm; el m&eacute;dico y antrop&oacute;logo f&iacute;sico Conrado Rodr&iacute;guez-Maffiotte, director del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, y la doctora Teresa Delgado, conservadora jefa de El Museo Canario.
    </p><p class="article-text">
        San Marcial del Rubic&oacute;n es un yacimiento for&aacute;neo en el que se han encontrado huellas de la relaci&oacute;n de los extranjeros con los nativos, pero hay yacimientos ind&iacute;genas en los que se ha constatado la influencia de los for&aacute;neos. Hay ejemplos en Tenerife, Gran Canaria, La Palma, Fuerteventura, El Hierro o La Gomera. En esta &uacute;ltima isla est&aacute; el yacimiento de las Cuevas de Herrera Gonz&aacute;lez, en el municipio de Vallehermoso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las Cuevas de Herrera Gonz&aacute;lez es la punta del iceberg en las investigaciones que tenemos proyectadas para indagar sobre la continuidad de la vida aborigen en el siglo XVI, despu&eacute;s de la Conquista&rdquo;, afirma Juan Carlos Hern&aacute;ndez, director del Museo Arqueol&oacute;gico de La Gomera (MAG). Hace doce a&ntilde;os se excav&oacute; este yacimiento aborigen y se encontraron cer&aacute;micas de factura ind&iacute;gena mezcladas con loza de colores naranja y blanca de origen for&aacute;neo, adem&aacute;s de una moneda, &ldquo;un ceut&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este enclave tiene varios niveles estratigr&aacute;ficos. Los m&aacute;s antiguos tienen una dataci&oacute;n que oscila entre los a&ntilde;os 1409 y 1438, fechas que &ldquo;coinciden con un asentamiento de origen portugu&eacute;s de 1420. Se trata&rdquo;, explica el arque&oacute;logo del MAG, de Santa Luc&iacute;a Lantigua, un enclave muy pr&oacute;ximo al citado anteriormente. Las cer&aacute;micas y lozas de las Cuevas de Herrera Gonz&aacute;lez fueron excavadas en un nivel estratigr&aacute;fico m&aacute;s reciente, de finales del siglo XV. De la centuria siguiente son los restos de un ingenio azucarero, pero tanto esa investigaci&oacute;n como la que indagar&aacute; la hip&oacute;tesis de que los gomeros reutilizaran el asentamiento portugu&eacute;s de Santa Luc&iacute;a est&aacute;n pendientes.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las Cuevas de Achbinic&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        El conjunto de las Cuevas de Achbinic&oacute;, en Tenerife, es otra referencia arqueol&oacute;gica importante para indagar la etapa de contacto de la cultura guanche con los europeos. Nueve autores firman un trabajo interesante: <em>Arqueolog&iacute;a Hist&oacute;rica en las Cuevas de Achbinic&oacute;. Algunas aportaciones al conocimiento de Tenerife en el siglo XV e inicios del XVI. </em>Adem&aacute;s de compilar fuentes de informaci&oacute;n que han estudiado el proceso de aculturaci&oacute;n, este trabajo destaca &ldquo;la presencia temprana en la costa de Candelaria de tres eremitas franciscanos, conviviendo con los guanches y predicando en su lengua&rdquo;.
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            <span class="title">
                Cuevas de Achbinicó, en Candelaria, Tenerife. A la derecha, la cueva y ermita de San Blas; al fondo, la Cueva de los Camellos                            </span>
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                    alt="Arqueólogos en las Cuevas de Herrera González, en La Gomera. Se encontraron materiales indígenas y foráneos"
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            <span class="title">
                Arqueólogos en las Cuevas de Herrera González, en La Gomera. Se encontraron materiales indígenas y foráneos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los historiadores aportan datos e hip&oacute;tesis sobre el rol de este enclave antes, durante y despu&eacute;s de la Conquista. Por ello, proponen una intervenci&oacute;n arqueol&oacute;gica integral &ndash;hasta ahora, se han realizado algunas excavaciones y sondeos-. Achbinic&oacute; pertenec&iacute;a al menceyato del Valle de G&uuml;imar, comarca bastante poblada durante la &eacute;poca ind&iacute;gena. Los autores consideran que &ldquo;su inclusi&oacute;n en el entramado religioso de los grupos humanos (&hellip;) fue un est&iacute;mulo para el destacado protagonismo de dicha cueva en la organizaci&oacute;n del proceso de cristianizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas, cuyo inicio se puede remontar a la segunda mitad del siglo XIV&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No podemos pasar por alto que Candelaria, en la actualidad, es el centro de la cristiandad y sede de la patrona de Tenerife. &iquest;Existe una vinculaci&oacute;n entre el escenario religioso del siglo XXI con la cultura guanche? La respuesta parece evidente, pero es un asunto, el sincretismo, que tendremos que escrutar en otra investigaci&oacute;n period&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La playa de La Garita, en Telde, fue escenario de relaciones e intercambios entre canarios y navegantes, como acreditan los objetos encontrados en una excavaci&oacute;n que dirigi&oacute; el arque&oacute;logo Abel Galindo, en el yacimiento de Lomo de los Melones. Se trata de un asentamiento dom&eacute;stico de finales del siglo XIII que se mantuvo activo hasta el XV.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para el lugare&ntilde;o canario&rdquo;, explica Galindo, &ldquo;los materiales m&aacute;s solicitados eran los de naturaleza met&aacute;lica, debido a la ausencia de estos minerales en la Isla. Sin embargo, en el trueque con los navegantes se inclu&iacute;an otros productos, ya que se han documentado recipientes cer&aacute;micos e incluso un gato&rdquo;. Otro hallazgo interesante fue &ldquo;una moneda reconocida como un vell&oacute;n de Enrique IV &ndash;hermano de Isabel la Cat&oacute;lica&rdquo;. En relaci&oacute;n con los descubrimientos de herramientas met&aacute;licas, el investigador concluye que &ldquo;han permitido comprender que, aunque se trataba de materiales ex&oacute;ticos, fueron usados por miembros de la sociedad que no pertenec&iacute;an a la nobleza ind&iacute;gena, pues eran herramientas y &uacute;tiles asociados a trabajos manuales. En este sentido, junto a la moneda, se recuper&oacute; un fragmento de cincel de cobre&rdquo;. En este yacimiento se procesaron y cocinaron productos c&aacute;rnicos y marinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El arqueólogo Abel Galindo, en el yacimiento de La Garita (Telde, Gran Canaria)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Demograf&iacute;a de Canarias</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos habitantes ten&iacute;a Canarias durante el ocaso de la sociedad prehisp&aacute;nica? No hay certeza. Las cr&oacute;nicas, seg&uacute;n los historiadores, inflaron las cifras para minimizar la resistencia que opusieron los canarios a los conquistadores. Sea cierto o no, las fuentes de la &eacute;poca ofrecen datos contradictorios. Apuntan que Tenerife y Gran Canaria eran las m&aacute;s pobladas. Los autores de <em>El enigma de la modorra; la epidemia de los guanches, </em>el m&eacute;dico y antrop&oacute;logo f&iacute;sico Conrado Rodr&iacute;guez-Maffiotte, director del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, y Justo Hern&aacute;ndez, profesor de Historia de la Medicina de la&nbsp;Universidad de La Laguna, se&ntilde;alan que &ldquo;la modorra mat&oacute; a 5.000 guanches&rdquo;, aproximadamente una cuarta parte de la poblaci&oacute;n de la Isla. Esta enfermedad s&oacute;lo afect&oacute; a los ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        El editor de manuscritos Benedetto Bordone recogi&oacute; testimonios de navegantes que pasaron por las Islas en la primera mitad del siglo XIV. Uno de los textos recoge una breve descripci&oacute;n de sus habitantes y costumbres en los siguientes t&eacute;rminos: &ldquo;...Que la menor de ellas es de circunferencia de&nbsp;90 millas&nbsp;, pero aquellas, que habitan los infieles son de muchos mayores, e de pueblos m&aacute;s abundantes, y sobre todas las otras&nbsp;la Gran Canaria&nbsp;, en la cual se encuentran alrededor de ocho mil almas, m&aacute;s o menos, y despu&eacute;s de esta Tenerife, despu&eacute;s sigue&nbsp;La Palma&nbsp;, que poca gente conoce no obstante isla bell&iacute;sima, y todas tres fort&iacute;simas de manera que no temen de alguno de ser de alguno tomada&rdquo;.<em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        A partir de los datos que recopil&oacute; Marcos Sarmiento para su libro<em> Cautivos que fueron int&eacute;rpretes, </em>el fil&oacute;logo considera que &ldquo;no creo que la poblaci&oacute;n de Gran Canaria superara los 15.000 habitantes&rdquo;. Una opini&oacute;n similar tiene el doctor Jorge Onrubia, pero antes aclara: &ldquo;Somos tributarios de los textos y son muy contradictorios&rdquo;. Profundo conocedor del norte de Gran Canaria, en su calidad de responsable de Investigaci&oacute;n de Cueva Pintada, estima que &ldquo;el poblado de Ag&aacute;ldar estuvo habitado por unas 800 personas&rdquo;. En el periodo comprendido &ldquo;entre los primeros contactos y el segundo tercio del siglo XIV, no hab&iacute;a m&aacute;s de 18.000 habitantes en Gran Canaria&rdquo;, cifra que desciende a unos &ldquo;12.000 durante la Conquista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El historiador Antonio Mac&iacute;as, que ha investigado la relaci&oacute;n entre la econom&iacute;a primaria y la capacidad de carga de las Islas durante el ocaso de la etapa ind&iacute;gena, considera que el Archipi&eacute;lago &ldquo;ten&iacute;a la capacidad de acoger una poblaci&oacute;n en torno a 80.000 individuos&rdquo;, en el momento de mayor esplendor, pero no implica que alcanzara esa cifra. Nunca sabremos qu&eacute; poblaci&oacute;n hab&iacute;a a mediados del siglo XIV, cuando arribaron los primeros navegantes, pero s&iacute; sabemos, seg&uacute;n las investigaciones realizadas por el catedr&aacute;tico Eduardo Aznar, que &ldquo;a finales de 1526, Canarias ten&iacute;a aproximadamente 25.000 habitantes; solo una cuarta parte de esa poblaci&oacute;n era aborigen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo dato es determinante para afirmar que la Conquista no extingui&oacute; a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. Hoy, en 2022, hay dos estudios gen&eacute;ticos, realizados por sendos equipos de la Universidad de La Laguna, que certifican la pervivencia de la poblaci&oacute;n norteafricana en la poblaci&oacute;n actual. Una investigaci&oacute;n dirigida por la bi&oacute;loga y doctora Rosa Fregel, en colaboraci&oacute;n con profesionales de la ULPGC y de dos universidades de Estados Unidos y una brit&aacute;nica, sostiene que &ldquo;la poblaci&oacute;n canaria tiene una ascendencia aborigen por l&iacute;nea maternal del 55,9%, mientras que el componente europeo es del 39,8%&rdquo;. El equipo de Fregel realiz&oacute; este trabajo con muestras de 48 abor&iacute;genes de 25 yacimientos y con muestras de poblaci&oacute;n local. Por islas, los valores m&aacute;s altos se observan en La Gomera (55%) y La Palma (41%), mientras que los valores m&aacute;s bajos se encuentran en Tenerife (22%) y El Hierro, con un sorprendente 0%, dato muy llamativo para una isla en la que no hubo derramamiento de sangre durante la Conquista y atesora &ldquo;la segunda mayor pervivencia de toponimia ind&iacute;gena, detr&aacute;s de La Gomera&rdquo;, precisa el ling&uuml;ista Jonay Acosta.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Un estudio m&aacute;s reciente, desarrollado, entre otros profesionales, por la bi&oacute;loga Ana D&iacute;az de Usera &ndash;ser&aacute; su tesis doctoral- ofrece unos datos aparentemente m&aacute;s equilibrados. En este caso, solo se ha estudiado a la poblaci&oacute;n actual y se ha tenido en cuenta, por ejemplo, que los cuatro abuelos fueran canarios y de una sola isla. Casi el 40% de los canarios del siglo XXI, exactamente el 39,8%, tiene &lsquo;sangre guanche&rsquo;, ascendencia norteafricana. Por islas, hay notables diferencias respecto a los resultados de Fregel. Las islas con m&aacute;s pervivencia ind&iacute;gena son precisamente en las que no hubo violencia en su proceso de conquista; y es El Hierro la que tiene m&aacute;s componente aborigen, con un 29,9%, seguida por Lanzarote y Fuerteventura, con un 29,6%. Las restantes tienen el siguiente porcentaje de ADN ind&iacute;gena: La Gomera, un 28,9%, Gran Canaria (26,4%), Tenerife (25,5%) y La Palma, con un 24,5%. Un resumen del estudio de D&iacute;az de Usera est&aacute; en la conferencia (ver YouTube) <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DuZWEKmgutg" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Variaci&oacute;n gen&eacute;tica natural en poblaciones humanas I. Canarias.</em></a><em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Si la pervivencia de la gen&eacute;tica aborigen es una realidad incuestionable, como hemos constatado con las dos investigaciones citadas, la cultura tampoco fue borrada del todo, como certifican, por ejemplo, la toponimia de la siete islas, salpicada de top&oacute;nimos nativos, y el gofio, producto vegano de la dieta guanche presente en todas las despensas de los isle&ntilde;os del siglo XXI.
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            <span class="title">
                La doctora Rosa Fregel, bióloga genetista, en su laboratorio de la Universidad de La Laguna                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; la Conquista dur&oacute; un siglo cuando en 1405 ya estaban bajo dominio de la corona de Castilla Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro? &iquest;Hubo traiciones durante ese proceso? &iquest;Por qu&eacute; hay que superar la dualidad maniquea de conquistadores y conquistados, vencedores y vencidos que, siendo cierta, no explica casi nada en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y sociol&oacute;gicos? &iquest;Por qu&eacute; los guanches del sur de Tenerife se aliaron con los castellanos frente a los del norte? &iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; con los ind&iacute;genas que sobrevivieron al proceso de la Conquista? &iquest;Por qu&eacute; ha pervivido la cultura de los primeros pobladores? &iquest;Cu&aacute;ndo desapareci&oacute; la lengua guanche? &iquest;Los europeos usaron celebraciones ind&iacute;genas para incorporar los postulados de la cristiandad a aquella cultura? &iquest;Por qu&eacute; las patronas de Tenerife y Gran Canaria est&aacute;n en Candelaria y Teror? &iquest;Por qu&eacute; en 2022 los canarios continuamos consumiendo gofio? Son cuestiones lo suficientemente apasionantes para emprender otra investigaci&oacute;n period&iacute;stica que siga la estela de <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amaziges de Canarias, la Historia de una Cultura</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/ocaso-sociedad-indigena_1_9206588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 05:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ocaso de la sociedad indígena]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Arte rupestre, de espirales a cuevas pintadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/arte-rupestre-espirales-cuevas-pintadas_1_9186996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24450d60-310e-4ae4-96fc-47fab4acff35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arte rupestre, de espirales a cuevas pintadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Palma, con sus grabados geométricos, y Gran Canaria, con el uso del color para decorar cuevas y dibujar figuras, son las islas con las manifestaciones artísticas más destacadas</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p><p class="subtitle">Capítulo 5 - Retrato de una sociedad que no fue una foto fija</p><p class="subtitle">Capítulo 6 - El poder de menceyes y guanartemes</p><p class="subtitle">Capítulo 7 - La muerte, entre momias y cementerios</p><p class="subtitle">Capítulo 8 - El cielo, entre las creencias y la astronomía indígena</p><p class="subtitle">Capítulo 9 - La palabra, así escribían y hablaban el guanche</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Se puede calificar de arte algunas de las manifestaciones rupestres que nos legaron los amaziges de Canarias? Si nos atenemos a las definiciones de pintura y arte rupestre, la respuesta no atisba dudas: S&iacute;. &iquest;Son art&iacute;sticas todas las inscripciones y grabados que realizaron los primeros pobladores? No. Las inscripciones l&iacute;bico-bereberes no lo son porque son letras, ni tampoco los dameros ni los numerosos paneles con rayas multiformes salpicados por la geograf&iacute;a del Archipi&eacute;lago. Pero las cuevas con pinturas, los grabados circulares y las esculturas de los &iacute;dolos s&iacute; pueden catalogarse como expresiones art&iacute;sticas, apuntan los expertos. La Palma es una isla con un amplio cat&aacute;logo de petroglifos que inspiraron las espirales del escultor Mart&iacute;n Chirino, mientras que Gran Canaria es la &uacute;nica en la que el color est&aacute; presente en sus manifestaciones rupestres. La joya de la corona del arte prehisp&aacute;nico en Canarias es Cueva Pintada, en G&aacute;ldar, un parque arqueol&oacute;gico que ha rescatado el caser&iacute;o mejor conservado de aquella cultura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay nada igual en Canarias. Es excepcional. Desde luego, esa composici&oacute;n que posee el friso te interpela y te desarma. Cuando la observo, tengo la impresi&oacute;n de que me dice: l&eacute;eme&rdquo;. Qui&eacute;n as&iacute; se expresa es Carmen Gloria Rodr&iacute;guez, conservadora del Parque Arqueol&oacute;gico Cueva Pintada. &iquest;Y qu&eacute; lees? &ldquo;Me desarma porque, aunque lo intuimos, todav&iacute;a no podemos descifrarla&rdquo;. La complejidad de esta composici&oacute;n art&iacute;stica, como han amplificado bastantes investigadores, es considerada, salvando las distancias, como <em>la Capilla Sixtina</em> del arte rupestre de la sociedad ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez es honesta con la consideraci&oacute;n de &ldquo;manifestaci&oacute;n art&iacute;stica&rdquo; de esta singular cueva. &ldquo;Tenemos que matizar que el arte se puede entender como un ejercicio individual de la expresi&oacute;n art&iacute;stica de alguien; y aqu&iacute; lo que tenemos es un plan, un relato a trav&eacute;s de una serie de s&iacute;mbolos&rdquo;. Pero es indudable que ese relato &ldquo;tiene una armon&iacute;a en los colores, la disposici&oacute;n de los mismos, que te lleva a concluir que hay una percepci&oacute;n art&iacute;stica&rdquo;. Para la arque&oacute;loga, Cueva Pintada va m&aacute;s all&aacute; del arte, &ldquo;porque hay algo m&aacute;s profundo en el contexto de una colectividad&rdquo;. La carga simb&oacute;lica que atesora el conjunto pict&oacute;rico, asevera la arque&oacute;loga, &ldquo;la tenemos en muy pocos espacios de la isla; esa carga simb&oacute;lica tan grande solo es comparable a la Cueva de los Candiles, al conjunto de Risco Ca&iacute;do y la Cueva de las Estrellas&rdquo;. Estos tres sitios arqueol&oacute;gicos est&aacute;n en el paisaje cultural de las Monta&ntilde;as Sagradas de Gran Canaria. Est&aacute;n concebidos, en palabras de la doctora Rodr&iacute;guez, &ldquo;para que hablen por s&iacute; mismos, que transmitan algo a las personas que los contemplen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su calidad de responsable del &aacute;rea de investigaci&oacute;n de Cueva Pintada, el doctor Jorge Onrubia ha analizado con detalle esta composici&oacute;n art&iacute;stica. &ldquo;Es indudable que es una manifestaci&oacute;n rupestre porque est&aacute; pintada sobre una roca y, adem&aacute;s, en una cueva artificial, pero comparte, y esto es muy interesante, elementos de la pintura mural: no se pinta directamente sobre la roca, hay zonas que est&aacute;n preparadas con un enlucido de arcilla, con el que se sellan fisuras&rdquo;. Es decir, aqu&iacute; &ldquo;hay una sofisticaci&oacute;n: primero se excava, se regulariza, se prepara la base y sobre eso se pinta&rdquo;. En consecuencia, estamos a caballo entre la pintura rupestre y la mural. &iquest;Es arte? &ldquo;&iexcl;Es arte!&rdquo;, responde el investigador.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Onrubia, no obstante, matiza: &ldquo;Cuando digo que en los murales de la Cueva Pintada hay arte, lo digo desde mi propia concepci&oacute;n de lo art&iacute;stico, que est&aacute; a su vez condicionada por mi particular forma de ver el mundo. Porque estoy convencido de que esta forma no coincide, ni mucho menos, con la que ten&iacute;an los canarios prehisp&aacute;nicos de hacer presente lo ausente por medio de im&aacute;genes, de codificar la realidad para producir elementos visuales que acaban actuando sobre ella de forma eficaz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es la obra art&iacute;stica m&aacute;s importante de la sociedad prehisp&aacute;nica? &ldquo;De las que est&aacute;n conservadas, sin duda. Hay otras cuevas pintadas, sobre todo El Guayre, en Roque Bentayga, que tipol&oacute;gicamente se parece mucho a la de G&aacute;ldar, pero no tiene esa complejidad&rdquo;. En Cueva Pintada, sentencia el profesor Onrubia, &ldquo;hay un proyecto iconogr&aacute;fico&rdquo;.
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            <span class="title">
                Carmen Gloria Rodríguez y Jorge Onrubia, conservadora jefa y coordinador de investigación, del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada                            </span>
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            <span class="title">
                Detalle del friso de la Cueva Pintada de Gáldar (Gran Canaria)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El significado es lo que est&aacute; por ver. &ldquo;No lo sabemos&rdquo;, se sincera el arque&oacute;logo. &ldquo;Tenemos que interpretarla en su contexto, porque la cueva no est&aacute; sola, est&aacute; en un conjunto de cuevas labradas en las que ocupa un lugar central&rdquo;. Onrubia a&ntilde;ade que &ldquo;antes de entrar en la explicaci&oacute;n de los motivos, hay que definir la funcionalidad de ese espacio. Tenemos la impresi&oacute;n fundada, en base a la informaci&oacute;n que hemos recabado, de que era el palacio del guanarteme. Era un complejo palacial que cumpl&iacute;a una funci&oacute;n de hogar, de granero y, seguramente &ndash;con los textos de Diego Ripoche y los datos relacionados con el momento del descubrimiento-, de pante&oacute;n&rdquo;. Cuando se descubre la cueva, en 1862, &ldquo;en su interior se encuentran cad&aacute;veres y momias, fardos funerarios. &iquest;Ancestros del linaje? Por qu&eacute; no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, esta decoraci&oacute;n pintada tiene que ver con su funci&oacute;n. &ldquo;Puede ser un calendario&rdquo;, como ha expresado el matem&aacute;tico y doctor en Historia Jos&eacute; Barrios, &ldquo;pero creo que va m&aacute;s en la l&iacute;nea de lo her&aacute;ldico&rdquo;, sostiene Onrubia. Explicar&iacute;a la concepci&oacute;n del mundo y de la sociedad y los linajes aristocr&aacute;ticos de esta gente&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Interesante, interesante&rdquo;, repite el doctor Barrios cuando le menciono dos palabras &ndash;Cueva Pintada- sin mediar pregunta. Le llama mucho la atenci&oacute;n &ldquo;la abundancia de paneles de tres filas por cuatro columnas&rdquo;. Estos dameros &ldquo;se pueden interpretar como una representaci&oacute;n del a&ntilde;o lunar, por los doce meses&rdquo;. Cuando se hacen cuentas astron&oacute;micas, salen algunos c&aacute;lculos b&aacute;sicos relacionados, a mi juicio, con calendarios de la antig&uuml;edad, como los ciclos lunisolares de ocho a&ntilde;os, incluso alguna relaci&oacute;n con los c&aacute;lculos de los eclipses&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Figuras humanas pintadas</strong></h3><p class="article-text">
        Las figuras humanas de color almagre de la peque&ntilde;a cueva de Majada Alta, en la vertiente suroeste de Gran Canaria, es otra de las obras de arte que nos legaron los antiguos canarios. Impacta encarar la vista hacia una composici&oacute;n figurativa de una escena de la comunidad. El arque&oacute;logo Jos&eacute; Guill&eacute;n nos gui&oacute; hasta ese lienzo p&eacute;treo, con dos figuras tumbadas -tal vez, muertas- mientras a su alrededor observan otras personas. Quince figuras antropomorfas se contabilizan con claridad en este yacimiento &ldquo;excepcional&rdquo;. As&iacute; lo califica Guill&eacute;n, &ldquo;porque representa una escena que no vemos en ning&uacute;n otro enclave del Archipi&eacute;lago&rdquo;. Para saber su significado, el arque&oacute;logo s&oacute;lo ve una posibilidad, comparar con otros yacimientos internacionales para buscar similitudes, &ldquo;un estudio que por ahora no se ha realizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se sabe a qu&eacute; periodo de la sociedad ind&iacute;gena pertenece esta composici&oacute;n. A diferencia del resto del Archipi&eacute;lago, en el norte de &Aacute;frica s&iacute; hay yacimientos con figuras humanas, &ldquo;pero son mucho m&aacute;s antiguos&rdquo;, se&ntilde;ala Guill&eacute;n. Figuras antropomorfas pintadas &ldquo;se han localizado en yacimientos con inscripciones l&iacute;bico-bereber, tambi&eacute;n anteriores a la era com&uacute;n&rdquo;. Esta diacron&iacute;a de los grabados africanos tambi&eacute;n se observa en Canarias. Aunque es dif&iacute;cil datar por la ausencia de vestigios arqueol&oacute;gicos o poblados vinculados directamente, s&iacute; hay pistas que nos llevan a concluir, como hemos vistos en otros aspectos de la sociedad ind&iacute;gena, que tampoco en las manifestaciones rupestres hay una foto fija. Un indicio son las superposiciones de grabados. &ldquo;Esto nos indica&rdquo;, explica Guill&eacute;n, &ldquo;que hay grabados m&aacute;s antiguos que otros&rdquo;. A nivel estil&iacute;stico, &ldquo;hay figuras antropomorfas que se representan de manera diferente&rdquo;. Por tanto, &ldquo;hay una evoluci&oacute;n, aunque no sabemos si es paralela en el tiempo o est&aacute; escalonada&rdquo;.
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                    alt="El arqueólogo José Guillén junto a las figuras antropomorfas de Majada Alta (Gran Canaria). A la izquierda, detalle de las figuras humanas"
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                El arqueólogo José Guillén junto a las figuras antropomorfas de Majada Alta (Gran Canaria). A la izquierda, detalle de las figuras humanas                            </span>
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                    alt="La Cueva de las Estrellas, en Acusa (Gran Canaria). Un espacio singular del que se desconoce su significado. No hay ningún recinto similar en el Archipiélago"
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            <span class="title">
                La Cueva de las Estrellas, en Acusa (Gran Canaria). Un espacio singular del que se desconoce su significado. No hay ningún recinto similar en el Archipiélago                            </span>
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        Gran Canaria, adem&aacute;s de en Majada Alta, tiene otras cuevas con pinturas antropomorfos y geom&eacute;tricas. Una de ellas est&aacute; en los altos de Telde. Pero hay otro recinto singular, sin parag&oacute;n en la arqueolog&iacute;a del Archipi&eacute;lago: la Cueva de Las Estrellas. Su relaci&oacute;n con la cosmogon&iacute;a de los amaziges de Canarias es la hip&oacute;tesis m&aacute;s s&oacute;lida sobre el significado de esa representaci&oacute;n. Como se aprecia en la foto, son centenares de puntos blancos.
    </p><p class="article-text">
        En 2020, se han localizado dos pinturas circulares en el sur de la isla. Esta es la primera menci&oacute;n p&uacute;blica que se hace de este descubrimiento. Quien ha documentado el hallazgo es el arque&oacute;logo Pedro Javier Sosa; est&aacute; pendiente de publicar un art&iacute;culo, con este y otros hallazgos rupestres, en una revista cient&iacute;fica para aportar todos los detalles. El investigador est&aacute; ultimando su tesis doctoral: <em>Historia en la roca, documentaci&oacute;n integral y estudios de las manifestaciones rupestres al aire libre de Gran Canaria</em>. Tras ocho a&ntilde;os de trabajo, en los que ha explorado 130 yacimientos, Sosa concluye que hay &ldquo;cuatro momentos cronol&oacute;gicos en la evoluci&oacute;n de estas manifestaciones rupestres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s antiguo lo ha detectado en barrancos del sur de la isla. &ldquo;Son incisiones profundas y tambi&eacute;n formas geom&eacute;tricas&rdquo;, adem&aacute;s de escritura l&iacute;bico-bereber, &ldquo;hecha con la t&eacute;cnica de incisi&oacute;n fina; son de menor tama&ntilde;o que el resto y posee m&aacute;s caracteres&rdquo;. Considera que pertenecen a los primeros siglos del poblamiento &ndash;III, IV y V de la era com&uacute;n-. Las dataciones son relativas al tratarse de rocas, &ldquo;pero por la p&aacute;tina, el envejecimiento de la piedra, podemos estimar si un grabado es m&aacute;s longevo que otro&rdquo;. El segundo periodo es posterior y est&aacute; pendiente de comprobaciones para situarlo en el tiempo, tal vez en torno al siglo VIII. Las manifestaciones de esta etapa est&aacute;n en la comarca de Balos, el enclave de grabados m&aacute;s importante de Gran Canaria por la cantidad y variedad. Guayadeque es otro espacio relacionado con esta fase. Sosa ha localizado figuras humanas, &ldquo;asociadas a inscripciones alfab&eacute;ticas de mayor tama&ntilde;o&rdquo;. La t&eacute;cnica del piqueteado prevalece. La desaparici&oacute;n gradual de la escritura ind&iacute;gena caracteriza el tercer momento que describe el arque&oacute;logo, en el que observa &ldquo;un cambio estil&iacute;stico de las representaciones humanas, que aparecen solas, sin escritura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuarto y &uacute;ltimo episodio &ldquo;se corresponde con el momento final de la cultura ind&iacute;gena. Hablamos de las figuras geom&eacute;tricas, como los tri&aacute;ngulos y los c&iacute;rculos que son mayoritarios, elementos que aparecen tambi&eacute;n en las pintaderas. El lenguaje gr&aacute;fico ha cambiado totalmente en esta fase final, donde hay un cambio cultural muy marcado y por eso vemos tantas diferencias entre las Islas. A esta fase pertenecen tambi&eacute;n grabados lineales, ajedrezados, rallas, realizados con t&eacute;cnicas de la incisi&oacute;n fina, pero queda por hacer un estudio traceol&oacute;gico y experimental para saber si est&aacute;n hechos con metal -lo cual es bastante probable&rdquo;-.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de los europeos, se aprecia la influencia for&aacute;nea. Un ejemplo de estas muestras rupestres son los dibujos de jinetes de Balos, cruces o estrellas. Pedro Sosa emplea t&eacute;cnicas fotogr&aacute;ficas de &uacute;ltima generaci&oacute;n y otros m&eacute;todos cient&iacute;ficos para descifrar la superposici&oacute;n de figuras. De la misma manera que &ldquo;la estratigraf&iacute;a en los yacimientos en tierra nos indica que los materiales excavados en los niveles m&aacute;s profundos son los m&aacute;s antiguos, la superposici&oacute;n de los grabados es un elemento que permite ajustar la antig&uuml;edad y evoluci&oacute;n de las manifestaciones rupestres&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-photo-slider" data-src="visualisation/10690597"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script></div>
    </figure><h3 class="article-text"><strong>Las espirales benahoaritas de Chirino</strong></h3><p class="article-text">
        Junto a Cueva Pintada, otras obras relevantes del arte rupestre ind&iacute;gena est&aacute;n en La Palma. Son decenas las representaciones soliformes y espirales que salpican la geograf&iacute;a benahoarita, principalmente la mitad norte. Es una especie de museo al aire libre, con unas representaciones circulares que s&oacute;lo est&aacute;n en esa isla. El Parque Arqueol&oacute;gico de la Zarza y la Zarcita es un lugar m&aacute;gico, evocador, con sus brumas fantasmag&oacute;ricas invernales y su abundancia de agua, aunque en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os la falta de lluvia se aprecia en el paisaje cuando vistamos este singular yacimiento de la mano de Jorge Pais. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; estos grabados solo est&aacute;n aqu&iacute;?&rdquo;, se pregunta el investigador. &ldquo;No encuentro ninguna explicaci&oacute;n, y mucho menos cuando los abor&iacute;genes de Canarias proceden de una misma zona&rdquo;. No es la &uacute;nica consideraci&oacute;n. Garaf&iacute;a &ldquo;concentra m&aacute;s de la mitad de los grabados de La Palma&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El significado de estas espirales es otro misterio. El director del Museo Benahoarita apunta a las creencias, a una motivaci&oacute;n para pedir agua a las divinidades o la invocaci&oacute;n a la fecundidad. El t&iacute;tulo del libro por el que obtuvo el premio Jos&eacute; P&eacute;rez Vidal<em>, </em>en 2017, <em>Los petroglifos benahoaritas: s&iacute;mbolos de vida y fertilidad, </em>es ilustrativo del pensamiento de Pais. Especulaciones al margen, hay un dato objetivo: la mayor&iacute;a de estos grabados est&aacute; cerca de fuentes o charcas o en los caminos que conducen a las mismas. El primer arque&oacute;logo que estableci&oacute; esta relaci&oacute;n con el agua fue Julio Mart&iacute;nez Santa-Olalla.
    </p><p class="article-text">
        A fecha de hoy, est&aacute;n contabilizados varios centenares de yacimientos con paneles que inmortalizan estas composiciones tan sugerentes y pl&aacute;sticas, un legado que ha inspirado la obra de artistas universales como el escultor canario Mart&iacute;n Chirino, el creador que dot&oacute; de alma al hierro. El escritor y periodista Antonio Puente conoce la obra y la vida de Chirino. Fue su director de comunicaci&oacute;n en su Fundaci&oacute;n de Arte y Pensamiento, en Las Palmas, hasta la muerte del artista y es autor de&nbsp;<em>La memoria esculpida</em>, la biograf&iacute;a conversada de Chirino (Galaxia-Gutenberg, 2019).
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                    alt="Yacimiento El Verde en El Paso (La Palma). Estas espirales y grabados soliformes inspiraron la obra del escultor Martín Chirino"
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                Yacimiento El Verde en El Paso (La Palma). Estas espirales y grabados soliformes inspiraron la obra del escultor Martín Chirino                            </span>
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        Bajo su lema &ldquo;de Canarias al mundo&rdquo; o &ldquo;del origen al universo&rdquo;, la obra de Mart&iacute;n Chirino, nos cuenta Puente, &ldquo;viene a cubrir dos seculares estigmas de la cultura insular. Uno de orden geogr&aacute;fico, vivir de espaldas a &Aacute;frica -las <em>Reinas negras</em>, los <em>Afrocanes</em>...-, y el otro mucho m&aacute;s determinante y constante en su obra, la definici&oacute;n del mundo aborigen, situado a menudo en una nebulosa entre la historia y la leyenda. Como se ha se&ntilde;alado, en definici&oacute;n que agradaba al artista, una muestra de Chirino equivaldr&iacute;a a c&oacute;mo contemplar&iacute;a el firmamento al levantar la cabeza un aborigen canario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El contacto con los paisajes rupestres de La Palma, se&ntilde;ala el experto en el universo Chirino, &ldquo;resultar&iacute;a para &eacute;l una bomba anal&oacute;gica, que ordenar&iacute;a cuanto llevaba mascullando&rdquo;. Descubrir las espirales benahoaritas, &ldquo;le supuso la apertura del horizonte a dos aprendizajes claves en su infancia: los remolinos que el viento produc&iacute;a en los granos de arena de la playa de Las Canteras y la contemplaci&oacute;n de los cascos de los barcos varados en los astilleros, donde trabaja su padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cultura ind&iacute;gena no s&oacute;lo inspir&oacute; al escultor. Tanto Mart&iacute;n Chirino como Manolo Millares, relata Antonio Puente, &ldquo;eran, desde muy j&oacute;venes, asiduos visitantes de El Museo Canario; la contemplaci&oacute;n de los vendajes de las momias marcar&iacute;a definitivamente sus obras. En el caso del autor de las arpilleras, de un modo mucho m&aacute;s dram&aacute;tico, se cruzar&aacute;n aquellas mortajas ind&iacute;genas con la negra imaginer&iacute;a de Goya -para decirlo gr&aacute;ficamente, inspirado en aquellos vendajes, Millares le arruga la camisa blanca al hombre de&nbsp;<em>Los fusilamientos del 2 de mayo</em>-. Y, m&aacute;s arm&oacute;nico y conceptual en el caso del autor de las espirales, igual de determinante le resultar&iacute;a aquel contacto con el mundo aborigen como la forja del hierro, que aprendi&oacute; de la mano de los artesanos de diversos pueblos de Castilla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, Chirino y Millares inician juntos su periplo peninsular y en ambos se producir&aacute; un f&eacute;rtil choque entre aquellas iconograf&iacute;as que acumulan en sus retinas y la tradici&oacute;n espa&ntilde;ola&ldquo;. Por as&iacute; decirlo, sentencia el intelectual, &rdquo;emprenden la contraconquista o, como dir&iacute;an nuestras abuelas, les devuelven la visita a los castellanos&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cueva Tiznada</strong></h3><p class="article-text">
        No abandonamos el territorio benahoarita porque La Palma es tambi&eacute;n la protagonista de uno de los descubrimientos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s relevantes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Unas figuras pintadas en negro en el interior de una caverna que ahora tiene nombre propio: Cueva Tiznada. La arque&oacute;loga Nuria &Aacute;lvarez la descubri&oacute; mientras desarrollaba el proyecto <em>Cuevas colgadas</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una figura quiz&aacute; antropomorfa, en el centro, y otra, a la derecha, que parece una figura femenina de perfil. &ldquo;Hay quien interpreta a una persona o a un animal&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;lvarez, pero ella es cauta: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; significa ese motivo. Si pudiera comparar&hellip; pero es el &uacute;nico caso en la Isla&rdquo;. Lo que s&iacute; tiene claro es que &ldquo;estamos hablando de l&iacute;neas realizadas con carb&oacute;n, que se cruzan y se superponen&rdquo;. Sin duda es un hallazgo notable, pero con tantas dudas, no se puede hablar de arte rupestre. Por ahora, porque el proyecto que lidera la arque&oacute;loga palmera, rapelando por los riscos en busca de <em>cuevas colgadas, </em>aportar&aacute; mucha informaci&oacute;n relevante. De hecho, hay novedades, pero a&uacute;n no se han publicado.
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                    alt="Cueva Tiznada, en La Palma, es la última pintura rupestre catalogada en el Archipiélago. La descubrió, en 2017, la arqueóloga Nuria Álvarez"
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                Cueva Tiznada, en La Palma, es la última pintura rupestre catalogada en el Archipiélago. La descubrió, en 2017, la arqueóloga Nuria Álvarez                            </span>
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        Cueva Tiznada es un tubo volc&aacute;nico. &Aacute;lvarez descubri&oacute; la pintura en 2017, pero no se anunci&oacute; hasta tres a&ntilde;os despu&eacute;s, en diciembre de 2020. El esp&iacute;ritu cient&iacute;fico de la arque&oacute;loga imper&oacute; desde el primer momento. El siguiente paso fue contrastar. Avis&oacute; a Jorge Pais. El veterano arque&oacute;logo no dud&oacute;: &ldquo;Vi que se trataba de una pintura&rdquo;. Se inform&oacute; del hallazgo a la directora general de Patrimonio Cultural, Nona Perera. La investigadora lanzarote&ntilde;a tambi&eacute;n certific&oacute; que estaba ante una pintura aborigen. Fue en ese momento cuando Nuria pudo afirmar: &ldquo;Esto es importante&rdquo;. Es el primer yacimiento con pintura rupestre de La Palma. Hasta entonces, s&oacute;lo estaban catalogadas los de Gran Canaria.
    </p><p class="article-text">
        Muy importante tambi&eacute;n es el conjunto arqueol&oacute;gico de El Julan, en la vertiente sur de El Hierro. Convertido en parque arqueol&oacute;gico, es otro de los yacimientos excepcionales de grabados que atesora Canarias, tanto por la cantidad de paneles como por la variedad de sus motivos, adem&aacute;s de por sus inscripciones de la escritura l&iacute;bica-bereber. &iquest;Se puede catalogar de arte ese legado de los bimbaches? Maite Ruiz, inspectora insular de Patrimonio: &ldquo;No lo creo. En la isla hay espirales, pero las de La Palma son &uacute;nicas; las herre&ntilde;as son peque&ntilde;as, sencillas y aisladas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de estas consideraciones, Ruiz no alberga dudas de que El Julan fue &ldquo;un espacio de convocatoria ritual. Para hacer ese volumen de grabados tan alto, seguro que se reun&iacute;an peri&oacute;dicamente. En el Atlas, en verano cuando no hay pastos, la gente sub&iacute;a y se cree que en esa estaci&oacute;n se realizaron los grabados&rdquo;. Adem&aacute;s de las estaciones rupestres, en este enclave hay un tagoror, circunstancia que refuerza la tesis de que era un sitio de reuni&oacute;n, cuevas funerarias y concheros de dimensiones considerables. Hay un detalle m&aacute;s a tener en cuenta que aporta Jos&eacute; Barrios: &ldquo;Desde el Julan se ve perfectamente Canopo&rdquo;. La importancia de esta estrella en la cosmogon&iacute;a ind&iacute;gena la detalla el matem&aacute;tico y doctor en historia en el <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/cielo-creencias-astronomia-indigena_1_9149619.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cap&iacute;tulo ocho</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Detalle de los grabados del Parque Cultural de El Julan, en El Hierro                            </span>
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        Las pintaderas, por su versatilidad crom&aacute;tica, podr&iacute;an interpretarse como arte, pero su funcionalidad descarta esa interpretaci&oacute;n, ya que son sellos que se usaban para marcar, por ejemplo, precintos. Se han localizado pintaderas en muchos lugares del Mediterr&aacute;neo y en otras culturas, pero en el norte de &Aacute;frica s&oacute;lo hay constancia en una zona de Argelia, nos ilustra el profesor Jorge Onrubia. Gran Canaria es la &uacute;nica isla con este registro arqueol&oacute;gico, que atesora &ldquo;un patr&oacute;n decorativo, marcadamente geom&eacute;trico, que las emparenta claramente con las pinturas de Cueva Pintada, con las cer&aacute;micas&rdquo;. El investigador vincula las pintaderas con los &iacute;dolos &ldquo;porque aparecen a la vez&rdquo; &ndash;la pintadera m&aacute;s antigua oscila entre los siglos VIII y IX, pero son dataciones sin higiene radiom&eacute;trica, por lo cual, apunta Onrubia, &ldquo;no puede descartarse que sea algo m&aacute;s reciente&rdquo;-. Sin embargo, desde un prisma formal y est&eacute;tico, es un mundo diferente, m&aacute;s figurativo. Los &iacute;dolos, en cambio, al tratarse de esculturas, podr&iacute;an inscribirse con la categor&iacute;a de arte, una manifestaci&oacute;n que realizaron los ind&iacute;genas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y La Palma.
    </p><p class="article-text">
        Los grabados p&uacute;bicos no pueden quedar al margen de este cap&iacute;tulo dedicado a las manifestaciones rupestres. En este caso, Gran Canaria tambi&eacute;n es la &uacute;nica isla que atesora este legado. Varias cuevas de las Monta&ntilde;as Sagradas albergan este patrimonio vinculado a la fertilidad, como Candiles, Caballero y Cagarrutal, pero tambi&eacute;n hay ejemplos en Telde y Teror, adem&aacute;s, naturalmente, de los tri&aacute;ngulos p&uacute;bicos del yacimiento de Risco Ca&iacute;do, principalmente los grabados en la cueva 6. Un experto en esta materia es el arque&oacute;logo Julio Cuenca. Una investigaci&oacute;n interesante es la que present&oacute; en el XV Coloquio de Historia Canario Americano, junto a sus colegas Francisco L&oacute;pez Pe&ntilde;a y Jos&eacute; Guill&eacute;n .
    </p><p class="article-text">
        La mayor concentraci&oacute;n de estaciones rupestres con grabados de tri&aacute;ngulos, sostienen los autores del trabajo, est&aacute; en la Caldera de Tejeda. &ldquo;Se concentran en el interior de cuevas artificiales que est&aacute;n orientadas hacia el interior de la Caldera. Las Cuevas del Caballero, Cueva de los Candiles y Cueva del Cagarrutal forman uno de los principales santuarios de la Isla. No es mencionado por las antiguas cr&oacute;nicas, pero, en nuestra opini&oacute;n, re&uacute;ne evidencias arqueol&oacute;gicas suficientes como para inferirles dicho car&aacute;cter cultual&rdquo;. El trabajo que expuso Cuenca en el ciclo asevera &ldquo;que el ideograma del tri&aacute;ngulo p&uacute;bico formaba parte del mundo de las creencias y pr&aacute;cticas rituales de los antiguos canarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, este &aacute;mbito art&iacute;stico, que hemos expuesto en este cap&iacute;tulo, es un elemento m&aacute;s que pone de relieve la complejidad de la cultura prehisp&aacute;nica. Evolucion&oacute; como hemos visto a lo largo de esta investigaci&oacute;n period&iacute;stica. No era igualitaria como las sociedades primitivas, contaba con un amplio registro de pr&aacute;cticas funerarias hasta llegar a la perfecci&oacute;n con la momificaci&oacute;n de los guanches, el control y distribuci&oacute;n de los recursos agr&iacute;colas est&aacute; certificado con los graneros comunitarios. Sab&iacute;an escribir y ten&iacute;an conocimientos precisos de astronom&iacute;a. Con este escenario que hoy conocemos gracias al trabajo riguroso de la comunidad cient&iacute;fica, podemos afirmar que los primeros pobladores de Canarias conformaron una cultura alejada de la prehistoria.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de los europeos en el siglo XIV, el aislamiento de esta comunidad ind&iacute;gena lleg&oacute; a su fin. Se abri&oacute; un nuevo horizonte, pero tambi&eacute;n supuso una decadencia que concluy&oacute; a finales del XV con la Conquista. El ocaso de la sociedad ind&iacute;gena es el protagonista del pr&oacute;ximo y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del reportaje <em>Amaziges de Canarias, Historia de una Cultura.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/arte-rupestre-espirales-cuevas-pintadas_1_9186996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 08:30:10 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La palabra, así escribían y hablaban el guanche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/palabra-escribian-hablaban-guanche_1_9173890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db1cb237-3f7b-499b-9820-66e59f50d1bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La palabra, así escribían y hablaban el guanche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las investigaciones de la filóloga Renata Springer y las historiadoras Irma Mora y Nona Perera certifican que conocían la escritura, como plasmaron en cientos de inscripciones alfabéticas en el Archipiélago</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p><p class="subtitle">Capítulo 5 - Retrato de una sociedad que no fue una foto fija</p><p class="subtitle">Capítulo 6 - El poder de menceyes y guanartemes</p><p class="subtitle">Capítulo 7 - La muerte, entre momias y cementerios</p><p class="subtitle">Capítulo 8 - El cielo, entre las creencias y la astronomía indígena</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los grabados alfabetiformes no existen en Canarias&rdquo;. Fue lo primero que me dijo Renata Springer, la fil&oacute;loga de Canarias que m&aacute;s sabe de escritura aborigen, justo antes de iniciar una entrevista conjunta con ella y con Irma Mora, la disc&iacute;pula que ha transformado el estudio de la epigraf&iacute;a l&iacute;bica-bereber, una investigaci&oacute;n de 1.500 inscripciones alfab&eacute;ticas en el continente y en Canarias, que se ha prolongado durante una d&eacute;cada. Y no le falta raz&oacute;n a la doctora Springer. Alfabetiforme es un adjetivo que la RAE define como &ldquo;un dibujo tosco, de rayas, que parece imitar alguna clase de escritura fon&eacute;tica&rdquo;. Los paneles que tenemos en Canarias &ldquo;son inscripciones alfab&eacute;ticas, letras, no son formas alfab&eacute;ticas&rdquo;, apunta Mora. Ambas investigadoras y arque&oacute;logas, una fil&oacute;loga y la otra historiadora, especializadas en epigraf&iacute;a l&iacute;bico-bereber, tienen claro que los canarios primigenios que colonizaron el Archipi&eacute;lago s&iacute; conoc&iacute;an la escritura. Incluso ten&iacute;an dos alfabetos, como asevera otra experta, la doctora y arque&oacute;loga Nona Perera: la escritura l&iacute;bica-bereber y la l&iacute;bica-latina. Adem&aacute;s de la escritura, en este cap&iacute;tulo abordaremos la lengua y el origen de la palabra guanche, &iquest;amazige o franc&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;loga espa&ntilde;ola Renata Springer -de origen alem&aacute;n y afincada en Canarias desde 1972- certifica que &ldquo;hay dos escrituras&rdquo;. La l&iacute;bica-bereber, &ldquo;la que he estudiado desde hace d&eacute;cadas, representa a toda la sociedad aborigen y est&aacute; en todas las Islas&rdquo;. Comparando los signos, las letras, &ldquo;vemos que es una escritura bastante homog&eacute;nea, aunque hay alg&uacute;n signo que no est&aacute; en alguna isla, porque hay pocos paneles. Entre los propios tuareg, actualmente hay diferencias, pero en Canarias es muy homog&eacute;nea, lo cual no quita que haya dos o tres signos locales&rdquo;.&nbsp;Por ejemplo, &ldquo;un c&iacute;rculo con dos l&iacute;neas verticales se ve en La Candia, un yacimiento herre&ntilde;o, y en Gran Canaria, en Balos&rdquo;. Curiosamente, &ldquo;ese signo cuesta verlo en &Aacute;frica, solo lo tengo constatado en la Kabilia&rdquo; (Argelia).
    </p><p class="article-text">
        La otra escritura tiene unas letras o signos de origen indubitadamente romano, de ah&iacute; su nombre: l&iacute;bica-latina. Tambi&eacute;n se le denomina l&iacute;bica-canaria. Las letras de este alfabeto s&oacute;lo se han encontrado en paneles rupestres de Lanzarote y Fuerteventura, islas en las que tambi&eacute;n hay grabadas inscripciones con letras l&iacute;bica-bereberes. &iquest;Esta circunstancia implica que hubiera m&aacute;s de una tribu en estas &iacute;nsulas? &ldquo;No necesariamente&rdquo;, responden al un&iacute;sono las doctoras Mora y Springer. &ldquo;Muchos bereberes estaban en contacto con los romanos, algunos trabajaban para ellos, y esa influencia se puede transmitir a la escritura&rdquo;, indica Renata.&nbsp;Otro factor que explica que hubiera bereberes que conocieran signos latinos es que &ldquo;los legionarios&rdquo;, a&ntilde;ade Mora, &ldquo;independiente de su origen &eacute;tnico, ten&iacute;an que conocer la lengua latina y a ser posible el alfabeto latino&rdquo;; por ello, &ldquo;los bereberes romanizados ten&iacute;an nociones de la escritura&rdquo; que trajo una cultura for&aacute;nea al norte de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Nona Perera afirma que &ldquo;el l&iacute;bico-latino se inspira en una forma cursiva del lat&iacute;n, que a su vez desciende del etrusco, inspirado por el griego que evolucion&oacute; del fenicio&rdquo;. En este sentido, Irma Mora sostiene: &ldquo;Mucha gente coincide en que se trata de una escritura de inspiraci&oacute;n latina, pero ning&uacute;n latinista ha demostrado a&uacute;n que, efectivamente, se trate de un alfabeto latino; no est&aacute; confirmado, pero si lo parece&rdquo;.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Hay diferencias entre las dos escrituras? &ldquo;No se parecen en nada&rdquo;, responde Springer. &ldquo;El l&iacute;bico-canario o latino se parece al lat&iacute;n como indica su nombre&rdquo;. &ldquo;Ni un ni&ntilde;o los confundir&iacute;a&rdquo;, sentencia la experta. Para Nona Perera, &ldquo;la distinci&oacute;n principal es que el l&iacute;bico-bereber no escribe las vocales salvo en ocasiones muy especiales &ndash;finales de palabra, por ejemplo- mientras que el latino s&iacute; que lo hace&rdquo;. La actual directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias agrega (<em>Canarias7</em>, junio de 2021): &ldquo;Morfol&oacute;gicamente son muy diferentes. La l&iacute;bica-bereber es m&aacute;s geom&eacute;trica, sus signos pueden ser puntos, cuadrados, rect&aacute;ngulos, l&iacute;neas verticales u horizontales, quebradas&hellip; La l&iacute;bica-latina se asemeja m&aacute;s a la latina actual. No es latina, ni lat&iacute;n, sino un alfabeto inspirado en la escritura latina y que la poblaci&oacute;n libia lo adapta para escribir sus palabras&rdquo;. En la entrevista que le hemos realizado para este reportaje, Perera aporta un dato muy interesante: &ldquo;Ambos alfabetos sirven para escribir la misma lengua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Jos&eacute; de Le&oacute;n es una voz autorizada para hablar de las inscripciones alfab&eacute;ticas&nbsp;de las islas orientales. De hecho, en 1981 descubri&oacute;, junto a Miguel Robayna y Pedro Hern&aacute;ndez, las primeras inscripciones de Fuerteventura, en el Barranco del Cavadero. &ldquo;Comprendimos la importancia del hallazgo, no s&oacute;lo por ser las primeras de la isla, sino porque se trataba de la misma manifestaci&oacute;n arqueol&oacute;gica presente en Lanzarote, lo que reafirmaba el car&aacute;cter no casual y aislado de este elemento&rdquo;. No fue su &uacute;nico hallazgo, contabiliza media docena entre ambas islas. Entre ellos, De Le&oacute;n destaca las inscripciones de Ten&eacute;sara, en Lanzarote, &ldquo;porque atesoran las dos escrituras&rdquo;, aunque &eacute;l descubri&oacute; las latinas. Para el arque&oacute;logo, el hecho de que algunas inscripciones l&iacute;bico-bereberes y otras latinas &ldquo;se encuentren asociadas en un mismo lugar y con t&eacute;cnicas similares, podr&iacute;a apuntar a una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha entre las l&iacute;bicas majoreras con las latinas que con las otras l&iacute;bicas del resto de las Islas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el Cavadero, Jos&eacute; de Le&oacute;n y sus colaboradores encontraron&nbsp;paneles realizados con dos t&eacute;cnicas diferentes. Con la denominada incisi&oacute;n, hay letras latinas &ndash;t&eacute;cnica predominante para este alfabeto, tanto en Lanzarote como en Fuerteventura-, mientras que con la t&eacute;cnica del picado hay inscripciones l&iacute;bico-bereberes en ese emblem&aacute;tico barranco majorero.
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                    alt="El arqueólogo José de León, en el Barranco del Cavadero (Fuerteventura), autor del descubrimiento de varios paneles alfabéticos en las dos islas orientales de Canarias"
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                El arqueólogo José de León, en el Barranco del Cavadero (Fuerteventura), autor del descubrimiento de varios paneles alfabéticos en las dos islas orientales de Canarias                            </span>
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        La investigaci&oacute;n m&aacute;s reciente sobre la escritura de los primeros pobladores de Canarias &ndash;&ldquo;est&aacute; claro que los guanches s&iacute; sab&iacute;an escribir&rdquo;, afirma categ&oacute;rica Springer; igual de contundente es Mora: &ldquo;Est&aacute; clar&iacute;simo, no tenemos ninguna duda&rdquo;- se present&oacute; el 30 de abril de 2021, en la Universidad de La Laguna. Su autora es Irma Mora Aguiar, epigrafista y codirectora de la C&aacute;tedra Cultural de Estudios Bereberes de la ULL. A partir de ese d&iacute;a, en el que present&oacute; su tesis doctoral, tutelada por dos ilustres de la arqueolog&iacute;a canaria, Juan Francisco Navarro Mederos y Antonio Tejera Gaspar, la doctora Mora se convirti&oacute; en una referencia para la comunidad cient&iacute;fica, porque su trabajo aporta muchas novedades, entre ellas, lugares concretos del norte de &Aacute;frica de los que, a su juicio, proceden los abor&iacute;genes &ndash;como adelantamos en el cap&iacute;tulo 1&ordm;- o al menos de los lugares de procedencia de inscripciones rupestres que &ldquo;son muy similares e incluso id&eacute;nticas, en alg&uacute;n caso, a las canarias&rdquo;. Con su tesis doctoral, como se&ntilde;ala la web de la ULL, Mora &ldquo;retoma el estudio epigr&aacute;fico de Canarias que, hasta ahora, solo hab&iacute;a sido objeto de una tesis doctoral, en 1994, por la fil&oacute;loga Renata Springer Bunk&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Contexto hist&oacute;rico</h3><p class="article-text">
        <em>La contextualizaci&oacute;n arqueol&oacute;gica y epigr&aacute;fica de las inscripciones l&iacute;bico-bereberes de El Hierro</em> es el t&iacute;tulo del trabajo de la doctora Irma Mora. Es el resultado de estudiar 429 yacimientos con 1.503 inscripciones l&iacute;bico-bereberes, de las cuales 114 son herre&ntilde;as, durante diez a&ntilde;os. &iquest;Por qu&eacute; s&oacute;lo ha referenciado paneles de El Hierro para la tesis? &ldquo;Aunque he visitado y documentado yacimientos del resto de las islas y podemos afirmar que en las siete se us&oacute; un mismo alfabeto l&iacute;bico-bereber, con lo cual sus usuarios tuvieron que llegar desde una misma zona y durante un mismo per&iacute;odo hist&oacute;rico, eleg&iacute; El Hierro porque es la isla que cuenta con m&aacute;s inscripciones de Canarias. Sus 114 paneles suponen m&aacute;s de la mitad del corpus canario e incluso hay m&aacute;s que los encontrados en el Atlas marroqu&iacute;. Por otra parte, El Hierro es la frontera occidental de la dispersi&oacute;n l&iacute;bico-bereber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de investigar las letras pormenorizadamente, estudiar el contexto hist&oacute;rico fue una prioridad absoluta para la arque&oacute;loga, lo que ha permitido obtener primicias cient&iacute;ficas. Con los trabajos de Renata Springer se sab&iacute;a que en T&uacute;nez estaba el origen del alfabeto -de la variante libia- que trajeron los abor&iacute;genes. &ldquo;Es similar a las otras escrituras que hemos visto en &Aacute;frica. Se ve que es un alfabeto que llega a Canarias y tiene una relaci&oacute;n clara con una variedad que he llamado l&iacute;bico meridional, que se extiende desde la frontera entre la franja mediterr&aacute;nea y la estepa, desde el golfo de Gab&eacute;s, en T&uacute;nez,&nbsp;hacia el interior por el altiplano argelino hasta la frontera con Marruecos. En esa amplia franja se mov&iacute;an los pueblos g&eacute;tulos-tribus n&oacute;madas-, a trav&eacute;s de una ruta de trashumancia y con cierto car&aacute;cter comercial. Las primeras referencias son del siglo I de la Era&rdquo;, se&ntilde;ala Mora.
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                Renata Springer, la única filóloga que ha realizado una tesis doctoral sobre el alfabeto común de los amaziges de Canarias                            </span>
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        Ese perfil n&oacute;mada de esas tribus que iban inscribiendo su alfabeto mientras atravesaban aquellas tierras, en caravanas probablemente, propici&oacute; una de las revueltas contra la ocupaci&oacute;n de Roma, la rebeli&oacute;n de Tacfarinas&ndash;l&iacute;der bereber-, en una comarca del actual Argelia relativamente cerca de T&uacute;nez. &ldquo;Los romanos se instalan en las zonas f&eacute;rtiles, y los nativos se oponen a que les imponga el sedentarismo&rdquo;. Los romanos &ldquo;cortan la ruta entre T&uacute;nez y Marruecos&rdquo;, explica la doctora Mora, &ldquo;y se producen migraciones, en el siglo II, que est&aacute;n documentadas de la estepa hacia la Mauritania Cesariense&rdquo;, franja costera entre los r&iacute;os Soumman (Argelia) y Muluya (Marruecos). En medio de este clima de revueltas y de convulsi&oacute;n social, &ldquo;estos n&oacute;madas debieron de llegar hasta muy cerca de la costa atl&aacute;ntica a trav&eacute;s del valle del Draa&rdquo;, el r&iacute;o m&aacute;s largo de Marruecos, que desemboca cerca de Tarfaya, el punto m&aacute;s cercano entre Marruecos y Canarias. &iquest;Desde este punto navegaron a Canarias? Es una de las hip&oacute;tesis que investigan profesionales como Jonathan Santana, director de IsoCAN, proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n &ndash;ver cap&iacute;tulos 1&ordm; y 4&ordm;-.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su especialidad es la epigraf&iacute;a, la pregunta se la formulamos a Irma Mora. Ella lo que tiene claro, son los datos que ha descubierto en su investigaci&oacute;n: las inscripciones africanas m&aacute;s parecidas a las canarias est&aacute;n en el curso de las rutas n&oacute;madas descritas anteriormente. &ldquo;Muy cerca de Bechar (Argelia) y del pueblo de Taghit, en la frontera argelina con Marruecos, y bajando por el r&iacute;o Draa hay paneles que parecen canarios&rdquo;. El m&aacute;s cercano a la costa &ldquo;est&aacute; a unos 100 kil&oacute;metros del mar&rdquo;. Otro dato: &ldquo;son rupestres como en Canarias, no son estelas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;ndo se produjo el viaje? La poblaci&oacute;n libio- bereber que llega a Canarias, razona Mora, &ldquo;debi&oacute; de haber llegado, por la escritura que se emplea, en los primeros siglos despu&eacute;s de la Era debido a ese proceso hist&oacute;rico que estaba acaeciendo en el norte de &Aacute;frica, en el que se producen migraciones y tambi&eacute;n se agudiza el comercio caravanero. No sabemos por qu&eacute; motivo terminaron llegando a Canarias. Para m&iacute; es un misterio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fechar por dataci&oacute;n absoluta las inscripciones que se realizaron en piedra es imposible porque no es una materia org&aacute;nica, &ldquo;pero est&aacute;n datadas relativamente por el contexto arqueol&oacute;gico o por el parecido de otras iconograf&iacute;as&rdquo;. Bechar, por ejemplo, es del siglo V.
    </p><h3 class="article-text">Las letras del alfabeto aborigen</h3><p class="article-text">
        La variante l&iacute;bica-bereber, salvo peque&ntilde;os detalles, es muy homog&eacute;nea en el Archipi&eacute;lago, como se&ntilde;al&oacute; Renata Springer anteriormente. En su investigaci&oacute;n para la tesis, una de las fuentes de Mora fue la fil&oacute;loga alemana. En una entrevista a <em>Pellagofio </em>(noviembre de 2021), manifest&oacute; lo siguiente: &ldquo;Renata Springer, en 2017, demostraba la unicidad del alfabeto que lleg&oacute; a las Islas. Para ello, Springer compar&oacute; las inscripciones de dos islas geogr&aacute;ficamente opuestas: El Hierro y Lanzarote. Adem&aacute;s, en ambas islas predominaban t&eacute;cnicas distintas: el piqueteado en El Hierro, mientras que en Lanzarote se prefiri&oacute; la incisi&oacute;n. Esta diferencia t&eacute;cnica hab&iacute;a sido aludida por otros investigadores para postular la existencia de dos alfabetos y de dos oleadas migratorias. Sin embargo, el estudio de Springer desmantel&oacute; esta hip&oacute;tesis, al demostrar la llegada de un mismo alfabeto l&iacute;bico bereber al Archipi&eacute;lago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es cierto este planteamiento?, le preguntamos a Springer. &ldquo;Al comparar las l&iacute;neas verticales de Lanzarote y El Hierro se quer&iacute;a demostrar que la t&eacute;cnica era un factor cronol&oacute;gico, pero resulta que son los mismos signos. Lo mismo hice con Lanzarote y Fuerteventura, aparecen los mismos signos, pero con una curiosidad a&ntilde;adida: algunos cambios de frecuencia&rdquo;, es decir, que hay algunas &ldquo;letras que se usan m&aacute;s en una isla que en la otra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un asunto recurrente es saber cu&aacute;ntas letras tiene el alfabeto guanche. &ldquo;No es f&aacute;cil de contestar&rdquo;, responde Renata, &ldquo;tengo contabilizados 23 m&aacute;s dos de escasa presencia&rdquo;. Irma, por su parte, ha contado &ldquo;21 originales y luego las variantes. Diecinueve son grafemas que representa fonemas y dos corresponden a ligaduras de dos consonantes. En el l&iacute;bico-bereber canario se documentan dos ligaduras: &#638;t y w&#638;. La wr&nbsp;la he visto documentada en tres yacimientos: La Candia en El Hierro, Balos en Gran Canaria y en la Pe&ntilde;a de Luis Cabrera en Lanzarote&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto sustancial del trabajo de Mora fue &ldquo;la transcripci&oacute;n de los grafemas, el valor de cada letra&rdquo;. Para ello, &ldquo;analic&eacute; la frecuencia de 18.535 signos o letras y estudiaba su comportamiento seg&uacute;n la gram&aacute;tica de las lenguas libio-bereberes. Hemos podido traducir aquellas palabras del campo mostrativo, es decir, adverbios, preposiciones, desinencias personales &ndash;g&eacute;nero, n&uacute;mero-, morfemas en definitiva&rdquo;. En consecuencia, por ahora no se han podido traducir frases completas.
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                    alt="La arqueóloga Irma Mora investigó, durante 10 años, 1.500 inscripciones líbico-bereberes. “Las más similares a Canarias están en la frontera argelino-marroquí y en el Valle del Draa, al sur de Marruecos”"
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            <span class="title">
                La arqueóloga Irma Mora investigó, durante 10 años, 1.500 inscripciones líbico-bereberes. “Las más similares a Canarias están en la frontera argelino-marroquí y en el Valle del Draa, al sur de Marruecos”                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pero la investigaci&oacute;n de esta especialista natural de La Laguna contin&uacute;a: &ldquo;Nos queda por descifrar el campo simb&oacute;lico, que es el que evoluciona m&aacute;s; mientras la gram&aacute;tica va m&aacute;s despacio, el l&eacute;xico evoluciona mucho m&aacute;s r&aacute;pido y, de hecho, en los dialectos actuales hay palabras iguales con significados diferentes&rdquo;. Otra l&iacute;nea de estudio es el posible paralelismo entre el alfabeto l&iacute;bico-latino de Canarias &ndash;del que s&oacute;lo hay registros en Fuerteventura y Lanzarote- con manifestaciones similares en el norte africano. &ldquo;Eso lo tenemos que seguir investigando porque hay inscripciones latinas en Libia que se parecen a las isle&ntilde;as, pero ese paralelismo no se ha encontrado claramente. Ambos son alfabetos, pero se trata de dos familias totalmente distintas&rdquo;, puntualiza la doctora Irma Mora.
    </p><p class="article-text">
        La doctora Nona Perera tambi&eacute;n coincide con su colega Irma Mora en la necesidad de seguir profundizando en el estudio. &ldquo;La importancia de los paneles bialfab&eacute;ticos de Fuerteventura y Lanzarote son, por ahora, imprescindibles para seguir avanzando y resultan relevantes determinados paneles bialfab&eacute;ticos de las estaciones del Barranco del Cavadero, Cuchillete de Buenavista o Monta&ntilde;a Blanca de Arriba, en Fuerteventura, y Monta&ntilde;a de Ten&eacute;sara o Cueva Paloma en Lanzarote&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos visto, no hay una foto fija en la evoluci&oacute;n de la cultura prehisp&aacute;nica. Con las inscripciones, en cambio, no se percibe tanto. As&iacute; &ldquo;como en origen s&iacute; hay una gran evoluci&oacute;n, con bastantes variantes, al llegar el alfabeto a las Islas no se producen variaciones apreciables, es bastante conservador&rdquo;, sostiene Renata Springer. En este sentido, la doctora Perera explica que es &ldquo;complicado responder&rdquo; si estas inscripciones evolucionaron a lo largo de la cultura prehisp&aacute;nica, porque en islas como La Palma y Tenerife apenas hay, mientras que en El Hierro, Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria conocemos un elevado n&uacute;mero de estaciones de grabados con escrituras&ldquo;. Aunque en La Gomera hay pocas manifestaciones rupestres de tipolog&iacute;a alfab&eacute;tica, la isla colombina, recuerda Springer, atesora &rdquo;el mayor de los paneles del Archipi&eacute;lago, en el yacimiento de Las Toscas del Guirre&ldquo;, con 105 caracteres, un enclave arqueol&oacute;gico, adem&aacute;s, vinculado con las creencias y la cosmovisi&oacute;n de los antiguos gomeros, como vimos en el anterior cap&iacute;tulo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fragmento del panel de Las Toscas del Guirre, en La Gomera. Con 105 caracteres, es la estación rupestre con más letras de Canarias                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La lengua guanche</h3><p class="article-text">
        A pesar de que las cr&oacute;nicas dec&iacute;an lo contrario, ya sabemos que los ind&iacute;genas canarios s&iacute; ten&iacute;an escritura, como han puesto de manifiesto los expertos a los que hemos consultado. Ahora, para cerrar este cap&iacute;tulo, vamos a profundizar en la lengua de los primeros pobladores de Canarias. Jonay Acosta es un estudioso en la materia. Cofundador de la C&aacute;tedra de Estudios Bereberes de la ULL, este fil&oacute;logo e ingeniero de profesi&oacute;n sostiene que en &ldquo;las Islas se hablaba la misma lengua porque compart&iacute;an la misma gram&aacute;tica, aunque se observan diversos dialectos&rdquo;. De hecho, incluso dentro de algunas islas, como en Gran Canaria y Tenerife, &ldquo;tenemos diferencias dialectales, lo cual es perfectamente veros&iacute;mil, dado que se trata de islas grandes que no solo pose&iacute;an fronteras geogr&aacute;ficas, sino tambi&eacute;n sociales. Todo ello se refleja, por supuesto, en la lengua, tal y como sucede en el espa&ntilde;ol de Canarias en la actualidad. Estas diferencias se aprecian m&aacute;s claramente en la toponimia, siendo la parcela de los guanchismos m&aacute;s numerosa, fiable y arraigada al territorio y, por tanto, m&aacute;s proclive a poner de manifiesto tales variedades. No obstante, estas particularidades solamente afectan a lo f&oacute;nico, ya que las hablas de las Islas guardan una gran homogeneidad gramatical, tal y como han demostrado Sabir (2001 y 2008) y Loutf (2007 y 2019), entre otros ling&uuml;istas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de sumergirnos en las investigaciones que han llevado a Acosta a concluir que el guanche fue una lengua y que Canarias es un laboratorio que &ldquo;puede arrojar luz sobre el bereber continental, que hoy es una familia de lenguas&rdquo;, el ling&uuml;ista considera necesario &ldquo;aclarar que hay tres perspectivas&rdquo; de las que han aflorado diversas teor&iacute;as: &ldquo;La fantas&iacute;a, los deseos y la realidad. Los primeros estudios se basaron en la fantas&iacute;a. Por homofon&iacute;a, una palabra te suena igual que la de otra lengua y la asocias a ella, pero indebidamente porque se pronuncian de forma diferente y tienen distinto significado&rdquo;. Acosta pone dos ejemplos de la lengua alemana; las palabras Feuer y Butter&nbsp;tienen un sonido soez para un hispanohablante, sin embargo, significan fuego y mantequilla. Un ejemplo real de fantas&iacute;a lo protagoniz&oacute; el historiador Ignacio Reyes, cuando amplific&oacute; la supuesta existencia de un salmo guanche, diciendo que era bereber puro; teor&iacute;a que fue acogida por un sector de la arqueolog&iacute;a folcl&oacute;rica y nacionalista. El matem&aacute;tico Jos&eacute; Barrios, una autoridad en arqueoastronom&iacute;a como vimos en el cap&iacute;tulo 8&ordm;, demostr&oacute; que se trataba de un texto de los indios hurones de Canad&aacute;. Por ello, manifiesta Acosta, &ldquo;los ling&uuml;istas tenemos que ce&ntilde;irnos a los datos m&aacute;s fidedignos, que son los orales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de las fantas&iacute;as, est&aacute;n &ldquo;los deseos&rdquo;. Ha habido estudiosos que parten de la siguiente elucubraci&oacute;n: &ldquo;S&eacute; que el guanche tiene una relaci&oacute;n hist&oacute;rica con el bereber moderno y digo que es una lengua bereber porque me interesa, porque me gusta esa lengua, porque el bereber fue un pueblo oprimido y los guanches tambi&eacute;n lo fueron y por eso me identifico con esa cultura&rdquo;. Este planteamiento ser&iacute;a un deseo: &ldquo;El guanche es un dialecto del bereber&rdquo;. Pero despu&eacute;s de las fantas&iacute;as y los deseos, como se&ntilde;ala Acosta, &ldquo;est&aacute; la realidad, que es a lo que debemos dedicarnos los cient&iacute;ficos. El guanche tiene una relaci&oacute;n evidente con el bereber, pero&rdquo;, enfatiza Acosta, &ldquo;hay muchos problemas dentro de esa relaci&oacute;n, como han puesto de relieve expertos como el franc&eacute;s Lionel Galand y el holand&eacute;s Maarten Kossmann&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras esta exposici&oacute;n introductoria, el fil&oacute;logo concluye que el guanche &ldquo;es un idioma que pertenece a la familia libio-bereber pero no es un dialecto del bereber&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo ha llegado a esa conclusi&oacute;n si no hay documentos escritos, solo inscripciones alfab&eacute;ticas? &ldquo;Muy f&aacute;cil&rdquo;, responde sobre la marcha Jonay Acosta. &ldquo;La ling&uuml;&iacute;stica hist&oacute;rica es cient&iacute;fica y de ella nace la ling&uuml;&iacute;stica experimental. De la experimental beben muchas disciplinas, como la gen&eacute;tica. Los genetistas se basan,&nbsp;para llevar a cabo el an&aacute;lisis de las secuencias de ADN, en una disciplina ling&uuml;&iacute;stica que es la generativa, aplicando el mismo m&eacute;todo que usamos los ling&uuml;istas para estudiar la sintaxis&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jonay Acosta, ingeniero y filólogo, es cofundador de la Cátedra de Estudios Bereberes de la Universidad de La Laguna. Defiende que guanches eran todos los habitantes del Archipiélago"
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            <span class="title">
                Jonay Acosta, ingeniero y filólogo, es cofundador de la Cátedra de Estudios Bereberes de la Universidad de La Laguna. Defiende que guanches eran todos los habitantes del Archipiélago                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y del idioma guanche, como lo reconoce la Real Academia Espa&ntilde;ola, RAE, &iquest;c&oacute;mo lo investiga la ling&uuml;&iacute;stica? &ldquo;La ling&uuml;&iacute;stica hist&oacute;rica tiene dos vertientes: una, la externa, se encarga de los documentos escritos, de las inscripciones, de todo lo material, y la otra, la ling&uuml;&iacute;stica interna, se basa en leyes fon&eacute;ticas que son universales y estudia las correspondencias que existen entre los dialectos de una misma lengua y, en funci&oacute;n de ello, reconstruye una lengua madre&rdquo;. As&iacute;, recuerda este experto, &ldquo;Saussure reconstruy&oacute; parte del indoeuropeo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y para reconstruir el guanche, que hoy es una lengua muerta, Acosta se ha apoyado en las leyes de la fon&eacute;tica y en la toponimia que nos legaron los primeros pobladores del Archipi&eacute;lago. &ldquo;Estudiamos lo que ha llegado de la v&iacute;a oral para intentar descifrar el sonido de las letras, de las inscripciones, y, sobre todo, la toponimia porque al carecer de significado l&eacute;xico evoluciona menos&rdquo;. Es un legado que llega por v&iacute;a oral, &ldquo;directamente de los guanches. Y si nos han quedado m&aacute;s de 2.000 top&oacute;nimos es porque durante d&eacute;cadas, despu&eacute;s de la Conquista, hubo mucha gente nativa biling&uuml;e&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La toponimia, sin embargo, est&aacute; tamizada por el espa&ntilde;ol &ldquo;pero como conocemos la historia del espa&ntilde;ol, podemos determinar con cierta precisi&oacute;n la evoluci&oacute;n de los guanchismos&rdquo;. Jonay Acosta apunta un hecho fundamental que acota la vigencia temporal de la lengua de los guanches despu&eacute;s de la Conquista. &ldquo;A mediados del siglo XVII se produjo la mayor evoluci&oacute;n fonol&oacute;gica de la historia del espa&ntilde;ol&rdquo;. Antes de esa fecha &ldquo;Quijote era Quixote y la j aspirada, como la pronunciamos nosotros ahora, no exist&iacute;a; se pronunciaba como en el resto de las lenguas rom&aacute;nicas&rdquo;. Franceses, italianos y portugueses no pronuncian la j como lo hacen los castellanoparlantes. &iquest;Qu&eacute; quiere decir esto?,&nbsp;&ldquo;que el guanche no pas&oacute; de mediados del siglo XVII porque si lo hubiese hecho, hoy Adeje, por ejemplo, se pronunciar&iacute;a Adese&nbsp;o Adeche. En consecuencia, a&ntilde;ade Acosta, &rdquo;gracias a la ling&uuml;&iacute;stica sabemos cosas que no pueden determinar ni la arqueolog&iacute;a ni la historia&ldquo;. Otro ejemplo: &rdquo;Por los rasgos f&oacute;nicos podemos saber la regi&oacute;n de origen de un espa&ntilde;ol, distinguir con facilidad a un andaluz de un castellano o un canario. Viendo la toponimia y revisando documentos anteriores al XVII,&nbsp;vemos, por ejemplo, que el libio-bereber de La Gomera era fon&eacute;ticamente m&aacute;s evolucionado que el de&nbsp;La Palma o Gran Canaria&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jonay Acosta conoci&oacute; el bereber en una residencia universitaria de Las Palmas en la que conviv&iacute;a con estudiantes marroqu&iacute;es. Despu&eacute;s, lleg&oacute; a la lengua guanche de la que es un estudioso, y ahora sostiene que &ldquo;el bereber de Canarias&rdquo; es un laboratorio para estudiar la evoluci&oacute;n del bereber que se habla en el norte de &Aacute;frica. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Tenemos unos documentos de los siglos XV y XVI que nos ofrecen material ling&uuml;&iacute;stico que no ha pasado por el tamiz del &aacute;rabe, pero s&iacute; ha pasado por el tamiz de lenguas rom&aacute;nicas. En la historia de la lengua bereber hay poco material literario, hay diccionarios de la Edad Media, pero son tard&iacute;os; el m&aacute;s antiguo es del siglo XII. La lengua de los abor&iacute;genes no estuvo contaminada por el exterior por el hecho insular, se mantuvo en buen estado de conservaci&oacute;n y eso nos ayuda a esclarecer qu&eacute; sucede al otro lado de la orilla. Para estudiar el guanche, necesitamos una vista de p&aacute;jaro de todos los dialectos bereberes actuales; desde Canarias, necesitamos saber c&oacute;mo se organizaba esa lengua en ese espacio tan inmenso que es el norte de &Aacute;frica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y estudiando el bereber de Canarias y el de &Aacute;frica, con las perspectivas que acaba de indicar Jonay Acosta, este ling&uuml;ista puede afirmar que &ldquo;el poblamiento tuvo que ser despu&eacute;s de la era y algo tard&iacute;o&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El vocablo guanche</h3><p class="article-text">
        El origen etimol&oacute;gico del vocablo guanche es un asunto pertinente. Maximiano Trapero, catedr&aacute;tico de Filolog&iacute;a de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, considera, como sostiene la RAE, que &ldquo;guanches eran todos los habitantes de Canarias de la sociedad prehisp&aacute;nica&rdquo;, si no, argumenta el cient&iacute;fico, &ldquo;no se explicar&iacute;a por qu&eacute; &rdquo;el top&oacute;nimo guanche y derivados est&aacute;n en numerosos lugares de la geograf&iacute;a de las siete islas&ldquo;. Y si est&aacute; &rdquo;en todo el Archipi&eacute;lago y no s&oacute;lo en Tenerife es porque ah&iacute; viv&iacute;an guanches&ldquo;. Adem&aacute;s, defiende que el origen etimol&oacute;gico est&aacute; en el franc&eacute;s antiguo &ndash;ver su investigaci&oacute;n <em>&iquest;Es Guanche la palabra Guanche?: revisi&oacute;n hist&oacute;rica, filol&oacute;gica y antropol&oacute;gica de un t&oacute;pico</em>-&nbsp;y que lleg&oacute; a Canarias por Jean de B&eacute;thencourt, cuando arrib&oacute; a Lanzarote a principios del siglo XV. &rdquo;El verbo guenchir&ldquo;, afirma Trapero, &rdquo;significa dar la vuelta, girar, y B&eacute;thencourt denomin&oacute; a los nativos de Lanzarote como guanches por su capacidad para esquivar piedras y por esos movimientos a la hora de luchar&ldquo;. El fil&oacute;logo se apoya en numerosos testimonios de las cr&oacute;nicas sobre esa habilidad de los antiguos canarios.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Trapero expresa en su investigaci&oacute;n que &ldquo;el argumento ling&uuml;&iacute;stico a favor no puede ser m&aacute;s sencillo: en franc&eacute;s antiguo y franc&eacute;s medio exist&iacute;a la palabra guanche, escrita con esta misma ortograf&iacute;a y pronunciada, en la &eacute;poca en que Jean de B&eacute;thencourt conquist&oacute; las Islas Canarias, pr&aacute;cticamente igual que la palabra hom&oacute;grafa del espa&ntilde;ol actual. Pero lo asombroso -y revelador para quien pudiera dudar del origen franc&eacute;s- es que el verbo guenchir y el sustantivo guenche designan, en sus diferentes acepciones, exactamente las acciones y aptitudes que de los primitivos canarios fueron descritas en las cr&oacute;nicas antiguas, como las m&aacute;s llamativas, las m&aacute;s caracter&iacute;sticas, a los ojos de un extranjero&rdquo;.&nbsp;
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                El catedrático Maximiano Trapero considera que guanches eran los habitantes indígenas del Archipiélago, no sólo los de Tenerife, entre otras razones porque existe la toponimia ‘guanche’ en todas las Islas                            </span>
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        El fil&oacute;logo Jonay Acosta tambi&eacute;n considera que guanches eran los habitantes de todas las Islas, aunque, como explicar&aacute; m&aacute;s adelante, &ldquo;desde el punto de vista etimol&oacute;gico es el habitante de Tenerife&rdquo;. Pero desde la &oacute;ptica &ldquo;l&eacute;xicogr&aacute;fica son todos los habitantes prehisp&aacute;nicos de Canarias&rdquo;. Como ling&uuml;ista, razona, &ldquo;tengo que establecer la terminolog&iacute;a con el objeto de estudio&rdquo;. Al respecto, &ldquo;veo que las lenguas que hablaban los abor&iacute;genes canarios tienen mucho m&aacute;s en com&uacute;n que diferencias, en consecuencia, necesito un t&eacute;rmino que las designe a todas; el t&eacute;rmino que siempre se ha utilizado por los fil&oacute;logos, por respeto al l&eacute;xico popular que hace una aproximaci&oacute;n precient&iacute;fica al objeto de estudio, es guanche&rdquo;. Otro asunto, a&ntilde;ade Acosta, &ldquo;es que se cree una presi&oacute;n desde el campo acad&eacute;mico para que este significado popular cambie -y puede suceder porque los cambios desde arriba, desde las &eacute;lites, ocurren-, pero a d&iacute;a de hoy eso no ocurre: Tanto para la gente mayor como para la juventud, guanches son todos&rdquo;. Este investigador advierte entre los partidarios de que guanches s&oacute;lo eran los habitantes de Tenerife &ndash;la mayor parte de los arque&oacute;logos consultados por el autor de esa serie period&iacute;stica, aunque la mayor&iacute;a tambi&eacute;n reconoce que el uso de guanche para todos los abor&iacute;genes est&aacute; extendido entre la poblaci&oacute;n de Canarias- ciertos &ldquo;insularismos, posturas cientificistas m&aacute;s que cient&iacute;ficas, que reflejan m&aacute;s los intereses del presente que la realidad del pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al origen etimol&oacute;gico del t&eacute;rmino guanche, para Acosta &ldquo;lo m&aacute;s veros&iacute;mil es una relaci&oacute;n con la palabra <em>guanachinech</em> y sus variantes. Aparece documentado en las cr&oacute;nicas que es como llamaban a los habitantes de Tenerife, pero el uso la va acortando porque su longitud y el final en ch no encajan en el patr&oacute;n del espa&ntilde;ol, evoluciona y termina en guanche&rdquo;. A su juicio, &ldquo;es la teor&iacute;a m&aacute;s factible porque su morfolog&iacute;a encaja perfectamente en los patrones bereberes mientras que el origen franc&eacute;s no encaja en los patrones rom&aacute;nicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Acosta abunda sobre la palabra guanche.&nbsp;&ldquo;Es, con total seguridad, un acortamiento de guanachinech o guanchineche, pues, gracias a Espinosa, Abreu Galindo y Torriani sabemos, por un lado, que Tenerife se denominaba Achinech, Chineche o Chinechi&rdquo;.&nbsp;Por otro lado, gracias a la ling&uuml;&iacute;stica hist&oacute;rica bereber, &ldquo;sabemos que<em> guan</em> proviene del libio-bereber <em>wan</em>, 'el de', trat&aacute;ndose de un elemento morfol&oacute;gico caracter&iacute;stico de la etnonimia norteafricana medieval y canaria&rdquo;.&nbsp;En consecuencia,<em> guanachinech </em>significar&iacute;a el 'de Achinech'. Esta hip&oacute;tesis ya la esgrimi&oacute; N&uacute;&ntilde;ez de la Pe&ntilde;a en 1676, de modo que no decimos nada nuevo&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Maximiano Trapero, en cambio, no est&aacute; de acuerdo con el planteamiento anterior. &ldquo;Si aceptamos que este nombre pertenece a la lengua ind&iacute;gena&nbsp;y significa originariamente 'hombre de Tenerife', s&oacute;lo podremos apuntar una hip&oacute;tesis poco firme desde un punto de vista antropol&oacute;gico. Puesto que los primitivos isle&ntilde;os no tuvieron relaciones entre s&iacute;, ya que desconoc&iacute;an la navegaci&oacute;n, parece poco probable que un grupo humano se dotara a s&iacute; mismo con el nombre de 'hombre de Tenerife'; esto implicar&iacute;a reconocer que el ind&iacute;gena ten&iacute;a conciencia de formar parte de un pueblo o grupo diferente de las otras islas&rdquo;. Para el catedr&aacute;tico de la ULPGC, &ldquo;esto ser&iacute;a, en cualquier caso, pura conjetura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conjeturas o no, ambas posturas son respetables y s&oacute;lidas. Al margen del origen etimol&oacute;gico del vocablo guanche y de que &eacute;ste designe a los habitantes de una o todas las islas, la principal conclusi&oacute;n que se puede extraer de este cap&iacute;tulo es que las personas que poblaron y colonizaron el Archipi&eacute;lago Canario ten&iacute;an un idioma, no un dialecto, y un alfabeto: el guanche. Y si sab&iacute;an escribir, no constitu&iacute;an una sociedad prehist&oacute;rica. &iquest;Qu&eacute; es la prehistoria seg&uacute;n la RAE?&nbsp;Es un &ldquo;per&iacute;odo de la humanidad anterior a todo documento escrito y que solo se conoce por determinados vestigios, como construcciones, instrumentos o huesos humanos o de animales&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Otro ejemplo de escritura líbico-bereber, en la estación de Balos, Gran Canaria.                            </span>
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        La escritura hace 2.000 a&ntilde;os exist&iacute;a en el lugar de procedencia de los abor&iacute;genes. Sin duda hab&iacute;a poblaci&oacute;n analfabeta pero tambi&eacute;n miles de bereberes que sab&iacute;an escribir, incluso el lat&iacute;n porque era obligatorio hablarlo para acceder a las legiones. Por ello, como defienden los investigadores Nona Perera y Juan Antonio Belmonte, en su libro <em>Las escrituras del pueblo majo. Claves para el poblamiento de Canarias</em> (2021), a Fuerteventura y Lanzarote llega, adem&aacute;s de la l&iacute;bico-bereber, esa escritura de inspiraci&oacute;n latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La arqueolog&iacute;a en Canarias, como hemos visto a lo largo de los ocho primeros cap&iacute;tulos de este trabajo, es principalmente materialista, prehistoricista y esta circunstancia, como sostiene Jonay Acosta, &ldquo;la acerca m&aacute;s a la prehistoria europea que a la antig&uuml;edad tard&iacute;a del norte de &Aacute;frica de la que proceden los abor&iacute;genes canarios&rdquo;. Si se potencia el mensaje de que ten&iacute;an escritura, &ldquo;y encima una escritura fonol&oacute;gica, que es el mayor grado de abstracci&oacute;n que se puede alcanzar&rdquo;, remarca Acosta, &ldquo;quiere decir que ten&iacute;an un desarrollo intelectual propio de su etapa hist&oacute;rica, no de la prehistoria&rdquo;. Solo El Hierro, con lo peque&ntilde;a que es, tiene m&aacute;s vestigios de escritura que todo el Atlas. En consecuencia, reflexiona el fil&oacute;logo Jonay Acosta a modo de conclusi&oacute;n: &ldquo;Si consideramos el pensamiento simb&oacute;lico de esas personas, la lengua, la escritura o la religi&oacute;n, vamos a tener una visi&oacute;n mucho m&aacute;s global que si consideramos solo lo material&rdquo;.&nbsp;El arte, como veremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo, es otro ejemplo de ese pensamiento simb&oacute;lico al que alude el ling&uuml;ista de origen herre&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/palabra-escribian-hablaban-guanche_1_9173890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jul 2022 07:44:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La palabra, así escribían y hablaban el guanche]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El  cielo, entre las creencias y la astronomía indígena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/cielo-creencias-astronomia-indigena_1_9149619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5369eccd-fcb0-4ae2-a249-b5f922536565_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El  cielo, entre las creencias y la astronomía indígena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los faycanes y ‘sacerdotes’ honraban a las divinidades astrales y construyeron artefactos arquitectónicos con la finalidad de medir el tiempo</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p><p class="subtitle">Capítulo 5 - Retrato de una sociedad que no fue una foto fija</p><p class="subtitle">Capítulo 6 - El poder de menceyes y guanartemes</p><p class="subtitle">Capítulo 7 - La muerte, entre momias y cementerios</p></div><p class="article-text">
        La religi&oacute;n o las creencias de los primeros pobladores de Canarias no difiere en exceso de la cosmovisi&oacute;n que atesoraban los pueblos del norte de &Aacute;frica hace 2.000 a&ntilde;os. No obstante, como veremos en esta octava entrega, no hay un patr&oacute;n com&uacute;n que defina la&nbsp;manera de entender y describir el universo m&aacute;gico de todas las comunidades que habitaron esa vasta extensi&oacute;n del continente africano. Los especialistas consultados para esta investigaci&oacute;n period&iacute;stica coinciden en el car&aacute;cter animista &ndash;del lat&iacute;n anima, &lsquo;alma&rsquo;- de la sociedad ind&iacute;gena, al considerar que los elementos de su mundo real, como los astros o el Teide, por ejemplo, poseen una vida an&iacute;mica. &iquest;C&oacute;mo lo sabemos? Las cr&oacute;nicas ofrecen datos con enjundia, que la arqueolog&iacute;a legitima al investigar yacimientos asociados a la astronom&iacute;a, como Cuatro Puertas, en Gran Canaria, Las Toscas del Guirre, en La Gomera, o Tindaya, en Fuerteventura. Adem&aacute;s de profundizar en la influencia del cielo en la vida de los amaziges isle&ntilde;os, en este cap&iacute;tulo tambi&eacute;n abordaremos lo sagrado: ese concepto inmaterial que fusiona culto y divinidad.
    </p><p class="article-text">
        Las denominadas &ldquo;monta&ntilde;as sagradas&rdquo; han llevado a Gran Canaria al olimpo del Patrimonio Mundial gracias a Risco Ca&iacute;do: &ldquo;Un yacimiento excepcional&rdquo;, como lo califica el astr&oacute;nomo del Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias (IAC) Juan Antonio&nbsp;Belmonte, descubierto por el arque&oacute;logo Julio Cuenca. Fue durante el proceso y la posterior declaraci&oacute;n de la Unesco de este &ldquo;paisaje cultural&rdquo;, en la comarca de La Cumbre, cuando se empez&oacute; a hablar de monta&ntilde;as sagradas en esa isla. Pero mucho antes del descubrimiento de ese santuario o almogar&eacute;n, en Canarias se califica de monta&ntilde;a sagrada, asociada a la cultura ind&iacute;gena, a dos colosos de la naturaleza: Tindaya, en Fuerteventura, y, sobre todo, el Teide, en Tenerife.
    </p><p class="article-text">
        La espectacular monta&ntilde;a del municipio de La Oliva &ndash;es la imagen de la cabecera de esta serie- se hizo famosa en Canarias, tambi&eacute;n en el resto de Espa&ntilde;a, por el proyecto monumental del escultor vasco Eduardo Chillida. Pocos canarios conoc&iacute;an Tindaya en los a&ntilde;os 80 del siglo pasado, y muchos menos sab&iacute;an de su importancia arqueol&oacute;gica. El pol&eacute;mico proyecto de Chillida &ndash;nunca se ejecut&oacute; por la oposici&oacute;n ciudadana- puso en el mapa a Tindaya, una monta&ntilde;a que atesora uno de los mayores complejos de grabados podomorfos del planeta. Luis Lorenzo Mata, director del Museo Arqueol&oacute;gico de Fuerteventura, no es un especialista en arqueolog&iacute;a cultual, &ldquo;pero es indudable que era una monta&ntilde;a sagrada para los majos. La sola presencia del enorme conjunto de podomorfos, nos habla de la importancia que ten&iacute;a para esa cultura&rdquo;. Mata afirma que, cuando subi&oacute; a la cima de Tindaya, &ldquo;descubr&iacute; su dimensi&oacute;n m&aacute;gica al ver claramente a Gran Canaria y el Teide&rdquo;. Fue &ldquo;impactante&rdquo;, sentencia el director del MAF.
    </p><p class="article-text">
        Juan Antonio Belmonte, cient&iacute;fico del Instituto de Astrof&iacute;sica de Canarias, si sabe, y mucho, de la astronom&iacute;a vinculada a las creencias en la sociedad prehisp&aacute;nica. Junto a la arque&oacute;loga Nona Perera y sus colaboradores, realizaron un estudio sobre la astronom&iacute;a de la monta&ntilde;a majorera. &ldquo;Descubrimos que los podomorfos estaban orientados hacia poniente, en una direcci&oacute;n en la que se divisa Gran Canaria y el Teide&rdquo;.
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                Podomorfos de Tindaya, montaña sagrada para los antiguos majoreros.                            </span>
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                Juan Antonio Belmonte, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias                            </span>
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        Las observaciones de Belmonte concluyeron que &ldquo;la puesta de sol en el solsticio de invierno y la visi&oacute;n de los crecientes lunares, asociados a las puestas de venus&rdquo;, siguieron la orientaci&oacute;n de los grabados. El planeta Venus, precisa el astr&oacute;nomo, &ldquo;es la estrella portadora de agua&rdquo;. La mayor&iacute;a de los podomorfos tienen la citada orientaci&oacute;n. &ldquo;Te marca la dominancia, marcado en su histograma de orientaciones; la mayor&iacute;a est&aacute;n centrados en cuestiones astron&oacute;micas. Aunque ciertamente visible, el Teide no es el elemento dominante&rdquo;. Desde un prisma cultual, el investigador del IAC considera que algunas de estas manifestaciones rupestres &ldquo;est&aacute;n asociadas a la fertilidad, a la llegada de las lluvias en diciembre, cuando se produce el solsticio de invierno&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;<strong>La influencia de </strong><em><strong>Echeide</strong></em></h3><p class="article-text">
        A diferencia de Tindaya, el Teide est&aacute; en el imaginario de los canarios desde hace siglos, y no solo en el de los habitantes de Tenerife. En la actualidad, este gigante volc&aacute;nico &ndash;con 3.715 metros sobre el nivel del mar, es la mayor altura de Espa&ntilde;a- es un referente de la naturaleza y geograf&iacute;a del Archipi&eacute;lago. Para los guanches -probablemente tambi&eacute;n para los ind&iacute;genas de otras islas, porque su presencia es imponente, sobre todo desde La Gomera y Gran Canaria, al ser las islas m&aacute;s cercanas a Tenerife-, el Teide no era un fetiche, como s&iacute; lo fue Tindaya para los majos. &ldquo;El Teide era el infierno&rdquo;. En su libro G<em>uanches</em>, Antonio Tejera afirma que &ldquo;la tradici&oacute;n literaria concibi&oacute; al Teide como la ubicaci&oacute;n del infierno, al interpretarlo con la cosmogon&iacute;a cristiana&rdquo;. El catedr&aacute;tico se apoya en las cr&oacute;nicas del fraile Alonso de Espinosa, quien escribi&oacute;: &ldquo;&hellip;conoc&iacute;an haber infierno, y ten&iacute;an para s&iacute; que estaba en el pico de Teide, y as&iacute; llamaban al infierno <em>Echeide&rdquo;. </em>Para el fil&oacute;logo Jonay Acosta, la etimolog&iacute;a de <em>Echeide</em> podr&iacute;a estar relacionada con el paralelismo bereber e&#7827;&#7827;&#477;d (variante e&scaron;&scaron;&#477;d) &lsquo;cenizas&rsquo;. Tejera tambi&eacute;n recoge una cr&oacute;nica de A. Cede&ntilde;o, en la que se alude a la creencia de los guanches en un &ldquo;demonio llamado <em>guaiota </em>(&hellip;) i que hautiba en el volc&aacute;n del pico de Teide&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n es muy sencilla. Los ind&iacute;genas fueron testigos, al menos, de una erupci&oacute;n, en el siglo V. El experto Juan Sergio Socorro nos cuenta que la erupci&oacute;n de &ldquo;las lavas negras que parten del cono apical ocurri&oacute; hace en 1.400 a&ntilde;os&rdquo;, mientras que los llamados Roques Blancos, &ldquo;unas enormes coladas y grandes canales l&aacute;vicos que alcanzan la costa en Icod de los Vinos, tienen una edad de 1.800 a&ntilde;os&rdquo;. Con esos antecedentes, el Teide ser&iacute;a una monta&ntilde;a inquietante. Es el mismo argumento &ndash;ver cap&iacute;tulo 2&ordm;- que expuso el director del MAG, Juan Carlos Hern&aacute;ndez, para afirmar por qu&eacute; los gomeros no navegaron a la isla de enfrente: el miedo. A pesar de esta simbolog&iacute;a, como expusimos en el cap&iacute;tulo 5&ordm;, era un lugar de pastoreo, en primavera y verano, y de explotaci&oacute;n minera.
    </p><p class="article-text">
        Matilde Arnay es la arque&oacute;loga que m&aacute;s ha trabajado en la comarca de las Ca&ntilde;adas del Teide. No se ha especializado en las creencias, pero s&iacute; ha investigado todos los registros arqueol&oacute;gicos. &ldquo;El Teide seguro que era la gran monta&ntilde;a sagrada y sin duda tuvo que tener una gran influencia simb&oacute;lica en la vida de los ind&iacute;genas&rdquo;. Sin embargo, como reconoce la doctora de la ULL, &ldquo;no hay ning&uacute;n yacimiento que tenga alguna connotaci&oacute;n especial que pueda significar algo parecido a un templo, a un ara de sacrificio o a un lugar donde se hiciera alg&uacute;n tipo de actividad religiosa&rdquo;. Durante la Conquista, &ldquo;los guanches transmitieron un valor negativo de la monta&ntilde;a, de ah&iacute; que se hable de la morada del demonio&rdquo;. Sin duda, asevera Arnay, &ldquo;tiene que ver con las erupciones y tuvo que influir en su cosmovisi&oacute;n&rdquo;, con los temblores y las explosiones que causan los procesos volc&aacute;nicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ling&uuml;ista Acosta se&ntilde;ala que &ldquo;la morfolog&iacute;a de <em>guayota</em> se corresponde con las oraciones de relativo libiobereberes del tipo *wa + y-&hellip; &lsquo;el que&hellip;&rsquo;, muy t&iacute;picas de la onom&aacute;stica canaria (Guayarmina, Guayasen, Guayonje o Guayadeque), identific&aacute;ndose en ella el perfectivo del verbo ut &lsquo;golpear, latir&rsquo;, lo que da lugar a la etimolog&iacute;a &lsquo;el que lati&oacute;&rsquo;&rdquo;.
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                Cara sur del Teide, montaña sagrada para los guanches y morada, según las crónicas, de un demonio llamado Guayota                            </span>
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        La influencia simb&oacute;lica del Teide no se circunscribe a Tenerife. En La Gomera, recuerda Arnay, hay grabados rupestres que se asemejan al volc&aacute;n y est&aacute;n ubicados en lugares con vistas directas a la monta&ntilde;a. En Gran Canaria, el doctor Belmonte ha estudiado el yacimiento de Llanos de Gamona, con sus goros circulares y torretas de piedra. El investigador sostiene que &ldquo;durante el solsticio de verano, el sol se pone detr&aacute;s del pico del Teide&rdquo;. Belmonte aclara que, &ldquo;debido a las variaciones del eje de rotaci&oacute;n de la tierra, el disco solar se pone en la actualidad ligeramente al sur, pero al principio de la &eacute;poca aborigen, entre los primeros cinco siglos de la era com&uacute;n, el ocaso se produc&iacute;a exactamente en el pico&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Canopo y el Be&ntilde;esmer</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>El matem&aacute;tico y doctor en Historia Jos&eacute; Barrios es el &uacute;nico cient&iacute;fico que ha realizado una tesis doctoral sobre arqueoastronom&iacute;a de Canarias. Gracias al estudio del cielo, de yacimientos astron&oacute;micos en Gran Canaria y Tenerife, a las investigaciones cient&iacute;ficas astrales en el norte de &Aacute;frica de otros autores y a las cr&oacute;nicas de la Conquista, culmin&oacute; una obra de referencia: <em>Sistemas de numeraci&oacute;n y calendarios de las poblaciones bereberes de Gran Canaria y Tenerife en los siglos XIV-XV.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sistema religioso de los ind&iacute;genas, al menos en las tres islas que he investigado &ndash;La Gomera, tras la tesis doctoral-, era astrol&aacute;trico, donde el sol, la luna, las estrellas y, probablemente, los planetas desarrollan un rol fundamental&rdquo;. En este sentido,&nbsp;&ldquo;la estrella Canopo es determinante en la antropolog&iacute;a del norte de &Aacute;frica&rdquo;. Y tambi&eacute;n en la sociedad prehisp&aacute;nica canaria, seg&uacute;n Barrios. Es una estrella muy brillante. Desaparece del cielo a finales de abril y reaparece a mediados de agosto, fecha en la que los guanches celebraban el <em>be&ntilde;esmer, </em>la fiesta de la cosecha, como recogen las cr&oacute;nicas. Fray Alonso de Espinosa sugiere que la cueva de Achbinico &ndash;hoy conocida como cueva de San Blas- era lugar de peregrinaci&oacute;n de los nativos durante la luna de agosto. &iquest;Y d&oacute;nde est&aacute; esa cueva? En Candelaria, donde hoy se venera a la patrona de Tenerife. &ldquo;Todo indica&rdquo;, se&ntilde;ala este investigador de la astronom&iacute;a del norte de &Aacute;frica, que las fiestas actuales de la Candelaria, en Tenerife y en Chipude (La Gomera), y la del Pino &ndash;la patrona de Gran Canaria-, en Teror, &ldquo;son cristianizaciones del culto ind&iacute;gena a la estrella Canopo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ha llegado a esa conclusi&oacute;n? &ldquo;Hay muchas pruebas documentales, antropol&oacute;gicas, arqueoastron&oacute;micas, calend&aacute;ricas y etnogr&aacute;ficas que establecen una relaci&oacute;n entre esas tres fiestas y el culto africano a la estrella Canopo&rdquo;. Jos&eacute; Barrios nos cuenta que Antonio Cubillo, l&iacute;der independentista canario ya fallecido, fue el primero que observ&oacute; esta relaci&oacute;n durante su exilio en Argelia. &ldquo;Tuvo la oportunidad de ver a los tuareg celebrar una fiesta, a finales de agosto, con motivo de la reaparici&oacute;n en el cielo de Canopo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Fortaleza de Chipude fue un lugar de culto de los gomeros. En ese macizo p&eacute;treo hay una cueva enorme que tambi&eacute;n se denomina San Blas. Y en agosto se festeja a la Virgen de la Candelaria. Con esta informaci&oacute;n, el doctor Barrios, junto a dos t&eacute;cnicos del Museo Arqueol&oacute;gico de La Gomera, fue a explorarla y confirm&oacute; sus sospechas: una cueva con vistas directas a Canopo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasaba en Teror a finales de la &eacute;poca aborigen para que hoy sea el centro religioso de referencia de los grancanarios? Est&aacute; documentada&nbsp;la existencia de asentamientos en la comarca. De hecho, hay un poblado troglodita a las afueras del pueblo, habitado en la actualidad, con un top&oacute;nimo significativo: La Guanch&iacute;a. Durante el siglo de la Conquista, la zona entre los n&uacute;cleos de Arucas y Teror era un terreno f&eacute;rtil para la agricultura y el pastoreo. Su nombre era <em>Aterura</em>. Barrios afirma que &ldquo;Teror era un lugar de culto ind&iacute;gena desde tiempos prehisp&aacute;nicos, como atestiguan fuentes documentales. Sabemos, sin lugar a dudas, que los canarios tras la Conquista se reun&iacute;an ah&iacute;, hacia el 8 de septiembre, al menos desde finales del siglo XVI&rdquo;. La fiesta cobr&oacute; tanta fuerza que &ldquo;la iglesia cat&oacute;lica se vio obligada a dejar la catedral de Las Palmas y trasladar all&iacute; el centro cat&oacute;lico de la isla&rdquo;. El historiador Gustavo Trujillo, en su libro <em>La virgen del Pino de Teror, &iquest;una divinidad de los antiguos canarios?</em>, se&ntilde;ala que &ldquo;autores modernos plantean&rdquo; que el lugar donde hab&iacute;a un gran &aacute;rbol fue &ldquo;un espacio sagrado, o santuario, para los ind&iacute;genas de Gran Canaria, hecho que fue aprovechado por los conquistadores para instalar una talla de la Virgen&rdquo;.
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                    alt="José Barrios, matemático y doctor en Historia, es autor de la única tesis doctoral en Canarias vinculada a la arqueoastronomía. En la imagen, durante una investigación en La Gomera"
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                José Barrios, matemático y doctor en Historia, es autor de la única tesis doctoral en Canarias vinculada a la arqueoastronomía. En la imagen, durante una investigación en La Gomera                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los templos de Telde</strong></h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estos tres ejemplos de sincretismo estudiados por Jos&eacute; Barrios, el profesor de Matem&aacute;ticas de la ULL ha investigado varios enclaves astron&oacute;micos. Gran Canaria &ndash;la isla con m&aacute;s yacimientos de esta tipolog&iacute;a-, atesora marcadores solsticiales y equinocciales excepcionales. Cuatro Puertas, en Telde, &ldquo;fue el primer marcador descubierto en Canarias&rdquo;, investigaci&oacute;n que present&oacute; en la III Conferencia Oxford, la cumbre internacional m&aacute;s importante en arqueoastronom&iacute;a. La precisi&oacute;n de Cuatro Puertas &ldquo;es evidente durante el solsticio de verano&rdquo;. El doctor Barrios lamenta el estado de abandono del conjunto, porque adem&aacute;s del almogar&eacute;n y la cueva de Cuatro Puertas, elementos artificiales creados por los antiguos canarios, tiene un granero, cuevas habitacionales y otros registros significativos. En una isla con varios parques o recintos arqueol&oacute;gicas gestionados por empresas especializadas, las fuentes consultadas para realizar este reportaje no se explican por qu&eacute; no se acondiciona el yacimiento como lugar de visitas culturales y tur&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        La cueva de Tara, localizada en este barrio troglodita de Telde, habitado desde la &eacute;poca aborigen hasta la actualidad, &ldquo;es una cueva singular, enorme, con unas caracter&iacute;sticas arquitect&oacute;nicas impresionantes&rdquo;. Tiene un gran espacio central circular, con una claraboya en la parte superior de la puerta por la que penetra la luz solar, y una segunda c&aacute;mara elevada tras la primera estancia. &ldquo;Cuando el sol pasa por el punto medio entre los solsticios&rdquo;, se&ntilde;ala Barrios, &ldquo;el haz de luz ilumina justo el fondo de la rec&aacute;mara ubicada en la galer&iacute;a superior&rdquo;. Es un marcador equinoccial.
    </p><p class="article-text">
        Durante la preparaci&oacute;n de su doctorado, en 1995, Jos&eacute; Barrios visit&oacute; Tara junto al polaco Mariusz Ziolkowski, especialista en arqueoastronom&iacute;a. Diecinueve a&ntilde;os despu&eacute;s, el arque&oacute;logo Vicente Valencia, tras unas observaciones superficiales, intuye que Tara es un yacimiento astron&oacute;mico. Contact&oacute; con Barrios y junto a un joven arque&oacute;logo, Aitor Brito, realizaron una investigaci&oacute;n que presentaron en el XXIII Coloquio de Historia Canario-Americana de 2018. Ellos est&aacute;n convencidos de que se trata un recinto de culto de los antiguos canarios&ldquo;. De hecho, continu&oacute; como lugar sagrado hasta principios del siglo XX, porque fue una capilla y todav&iacute;a se conserva una cruz en el exterior. Los investigadores consideran que Tara fue un espacio astron&oacute;mico, con estrecha vinculaci&oacute;n con Cuatro Puertas. Sus &rdquo;notables caracter&iacute;sticas demuestran que los faicanes (sacerdotes) se tomaron con mucha seriedad la idea de definir un punto del horizonte que partiera en dos mitades la franja definida por los extremos solsticiales&ldquo;. En ambos recintos, &rdquo;los sacerdotes canarios construyeron unos artefactos arquitect&oacute;nicos dise&ntilde;ados para estudiar los movimientos de las divinidades astrales&ldquo;. Barrios concluye que &rdquo;la existencia en Telde de dos importantes observatorios astron&oacute;micos, cercanos el uno al otro, con cometidos complementarios y funcionando simult&aacute;neamente -al menos en los siglos inmediatamente anteriores a la Conquista-, prueba el alto nivel que alcanz&oacute; la astronom&iacute;a canaria y el papel fundamental de Telde en el entramado calend&aacute;rico, astron&oacute;mico y religioso de la isla&ldquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las Toscas del Guirre</strong></h3><p class="article-text">
        Las Toscas del Guirre, en La Gomera, es otro de los recintos astron&oacute;micos m&aacute;s espectaculares del archipi&eacute;lago. Adem&aacute;s, atesora el mayor panel de escritura l&iacute;bico-bereber de Canarias, con 105 caracteres. Es una cueva muy peque&ntilde;a, en la cara sur de un barranco. En la pared principal est&aacute; la inscripci&oacute;n alfab&eacute;tica, y al otro lado, un peque&ntilde;o orificio construido por los gomeros -una especie de &oacute;valo- que, a diferencia de los marcadores que hemos descrito en los que se proyecta la luz solar, hace de visor hacia el exterior. Cuando el arqueoastr&oacute;nomo Jos&eacute; Barrios acudi&oacute; a investigar, descubri&oacute; un &ldquo;marcador del solsticio de invierno&rdquo;. Tiene 13 grados de visi&oacute;n del horizonte, y justo en el centro, en una degollada, clava la puesta de sol cada invierno.
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                    alt="Este es el horizonte que se observa desde el visor de Las Toscas del Guirre. La puesta de sol, en el solsticio de invierno, cae en el centro, exactamente detrás de un ara de sacrificio y de la ermita de Las Nieves, lugar de encuentro desde el siglo XVI"
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                Este es el horizonte que se observa desde el visor de Las Toscas del Guirre. La puesta de sol, en el solsticio de invierno, cae en el centro, exactamente detrás de un ara de sacrificio y de la ermita de Las Nieves, lugar de encuentro desde el siglo XVI                            </span>
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        El ocaso del sol que vemos a trav&eacute;s del visor est&aacute; a varios kil&oacute;metros en l&iacute;nea recta de la cueva. Y justo en ese lugar, ante el asombro de los investigadores, est&aacute; la ermita de Las Nieves: una de las m&aacute;s antiguas de La Gomera y centro de peregrinaci&oacute;n desde el siglo XVI. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a all&iacute; en la &eacute;poca aborigen? Oculta entre el follaje, est&aacute;n los restos de un ara de sacrificio ind&iacute;gena. Las aras de sacrificio -abundantes en La Gomera y casi inexistentes en el resto del archipi&eacute;lago, salvo algunos ejemplos en El Hierro-&nbsp; son centros de ritual donde se sacrifican animales y luego se incineraban. Hoy son visibles diminutos restos &oacute;seos. La Gomera est&aacute; salpicada de estas estructuras circulares, siempre enclavadas en lugares estrat&eacute;gicos de la abrupta orograf&iacute;a insular. &ldquo;Esas referencias geogr&aacute;ficas son fundamentales&rdquo;, explica Barrios, &ldquo;para la elaboraci&oacute;n de los candelarios&rdquo;. De esta manera, los gomeros med&iacute;an el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El director del Museo Arqueol&oacute;gico de La Gomera (MAG), Juan Carlos Hern&aacute;ndez, descubri&oacute; la cueva en 2005 al entrar para protegerse de la lluvia. Al girar la vista, &ldquo;vi unos signos grabados, observ&eacute; con m&aacute;s atenci&oacute;n y te das cuenta que son letras bereberes, que no era una falsificaci&oacute;n&rdquo;. Hern&aacute;ndez acababa de descubrir la primera inscripci&oacute;n alfab&eacute;tica de la isla. &ldquo;Aquella noche no dorm&iacute;, con la cabeza a mil por hora&rdquo;. Transcurrieron varios a&ntilde;os hasta que Barrios certific&oacute; la otra dimensi&oacute;n de Las Toscas del Guirre. Para disfrutar de este singular enclave hay que ir al MAG, porque el acceso es muy peligroso y alejado de la carretera m&aacute;s pr&oacute;xima.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Religi&oacute;n en el norte de &Aacute;frica</strong></h3><p class="article-text">
        Las creencias de los amaziges de Canarias guardan relaci&oacute;n con algunas de las pr&aacute;cticas de los pueblos norteafricanos. As&iacute; lo ha se&ntilde;alado el cient&iacute;fico Jos&eacute; Barrios, en su tesis doctoral, y tambi&eacute;n el historiador Josu&eacute; Ramos, que est&aacute; ultimando su investigaci&oacute;n doctoral sobre las religi&oacute;n en las poblaciones del norte de &Aacute;frica, tarea que realiza con el catedr&aacute;tico Antonio Tejera Gaspar. Ramos afirma que &ldquo;s&iacute; que encontramos elementos comunes, como la importancia de las divinidades celestes y de determinados hitos del paisaje o de la naturaleza como espacios sacralizados, principalmente monta&ntilde;as, fuentes o cuevas&rdquo;. La existencia de semejanzas &ldquo;supone un indicio interesante, pero esa comparaci&oacute;n debe realizarse con una metodolog&iacute;a bien definida, que tenga en cuenta los procesos hist&oacute;ricos implicados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al ser un territorio tan amplio, es dif&iacute;cil afirmar que las creencias fueran homog&eacute;neas en esas poblaciones. &ldquo;Estamos ante un mosaico &eacute;tnico-cultural enormemente complejo, cuya diversidad no est&aacute; condicionada solo por la amplitud geogr&aacute;fica, sino tambi&eacute;n por los propios procesos hist&oacute;ricos, muy distintos, que protagonizaron las antiguas sociedades africanas&rdquo;. El historiador se ha encontrado con una dificultad: &ldquo;No poseemos ning&uacute;n texto generado por estas sociedades que detalle cu&aacute;l fue su concepci&oacute;n del universo, su cosmogon&iacute;a, mitos o sus nociones acerca de la naturaleza de los dioses. Solo disponemos de unas breves referencias en los autores grecolatinos, de fuentes epigr&aacute;ficas y de fuentes iconogr&aacute;ficas que nos indican una serie de elementos comunes, como, por ejemplo, el culto a los astros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en la que est&aacute; inmerso el futuro doctor Ramos, le permite afirmar que &ldquo;las religiones l&iacute;bicas ten&iacute;an un amplio componente astral, al igual que muchas otras de la protohistoria mediterr&aacute;nea&rdquo;. Las estelas l&iacute;bico-bereberes, contin&uacute;a, &ldquo;son una fuente que nos permite documentar este hecho, as&iacute; como significativos pasajes que encontramos en fuentes cl&aacute;sicas -Her&oacute;doto, por ejemplo-, que nos informan acerca de la importancia de la luna, del sol y de los astros en sus cosmogon&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la cosmogon&iacute;a de los guanches est&aacute; relacionada la Quesera de Masca -denominada as&iacute; porque asemeja a los moldes para elaborar quesos-, en Tenerife. Fue un lugar de culto, como describe Tejera Gaspar en <em>Guanches. </em>Asociado al soliforme, grabado sobre una superficie rupestre, hay un conjunto de cazoletas y canales que los abor&iacute;genes labraban para sus rituales, al verter agua y leche. En todas las islas hay numerosos yacimientos de esta tipolog&iacute;a. La &ldquo;estaci&oacute;n solar de Masca&rdquo;, como la denomina Tejera, est&aacute; vinculada al Teide, porque su emplazamiento est&aacute; &ldquo;justo en el lugar exacto desde el que se observa la c&uacute;spide de este volc&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Juan Antonio Belmonte aprecia un doble alineamiento en los radios de la quesera, porque &ldquo;se produce la puesta de sol en los dos solsticios: sobre las cumbres de La Palma en verano y sobre La Gomera en invierno&rdquo;. No es la &uacute;nica referencia astron&oacute;mica. &ldquo;La luna llena del <em>be&ntilde;esmer</em> sale por detr&aacute;s el Teide&rdquo;. Para el astr&oacute;nomo, el lugar &ldquo;se ha elegido deliberadamente. Vas caminando por la degollada, el camino se ensancha y, a la izquierda, empiezas a ver el Teide. Cuando lo ves en su totalidad, es el lugar en el que se encuentra el santuario&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lanzarote atesora dos queseras potentes. A diferencia de Masca, que no supera el medio metro de di&aacute;metro, la quesera de Zonzamas tiene una longitud de casi cuatro metros. Por ahora, no hay ninguna teor&iacute;a s&oacute;lida. Belmonte no encuentra &ldquo;relaci&oacute;n con la astronom&iacute;a&rdquo;, mientras que Barrios solo ha le&iacute;do los trabajos que se han publicado, &ldquo;pero desde un punto de vista metodol&oacute;gico, dejan bastante que desear&rdquo;. Lo que es indudable es que se trata de una estructura enigm&aacute;tica y muy singular por su tama&ntilde;o.
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                    alt="La Quesera de Zonzamas, enclavada en la zona arqueológica más rica y extensa de Lanzarote, es una construcción enigmática. No se ha podido averiguar aún su significado"
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                La Quesera de Zonzamas, enclavada en la zona arqueológica más rica y extensa de Lanzarote, es una construcción enigmática. No se ha podido averiguar aún su significado                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El santuario de Risco Ca&iacute;do</strong></h3><p class="article-text">
        Risco Ca&iacute;do, su famosa cueva 6, es &ldquo;un yacimiento excepcional&rdquo;, construido presumiblemente al final del siglo XIII. As&iacute; lo califica Belmonte y todas las personas que lo hemos visitado. Su c&uacute;pula, labrada sobre la piedra, es &uacute;nica en el conjunto del archipi&eacute;lago. La pared circular del fondo, sobre la que se proyecta el haz de luz que penetra por un orificio artificial, tiene grabados de tri&aacute;ngulos p&uacute;bicos perfectamente cincelados, a pesar de que los abor&iacute;genes no ten&iacute;an metales. &ldquo;Es un edificio simb&oacute;lico donde observas el ciclo lunisolar. La luz del sol penetra en el equinoccio de la primavera, alcanza su m&aacute;ximo desarrollo en el solsticio de verano, luego remite y deja de penetrar en fechas cercanas al equinoccio del oto&ntilde;o&rdquo;, relata el astr&oacute;nomo del IAC. Cuando deja de penetrar el sol, Belmonte observ&oacute; que &ldquo;deb&iacute;a entrar la luz de la luna llena de los meses invernales, y as&iacute; se lo comuniqu&eacute; al descubridor de la cueva para que prosiguiera sus investigaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Desde el plano simb&oacute;lico&rdquo;, afirma Belmonte, Risco Ca&iacute;do &ldquo;es extraordinario. Es un santuario y marca momentos astron&oacute;micos para fines simb&oacute;licos y rituales, como conseguir la fertilidad de la tierra. La luz de la luna llena, durante el solsticio de invierno -el momento de m&aacute;ximas lluvias del Archipi&eacute;lago- adquiere una forma f&aacute;lica al proyectarse sobre la pared. No se puede descontextualizar este fen&oacute;meno de la mentalidad de aquella gente&rdquo;. Lo que no es tan evidente para el doctor Belmonte es que sea un marcador estacional exacto: &ldquo;Soy m&aacute;s cauto en ese sentido, pero no lo descarto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quien s&iacute; lo descarta es el Cabildo de Gran Canaria. En un documento que env&iacute;a a ICOMOS, en febrero de 2019, cuando el director del organismo evaluador de los monumentos y sitios que aspiran a ser declarados Patrimonio Mundial le remite una carta al delegado de la Unesco en Espa&ntilde;a, en diciembre de 2018 &ndash;<em>ElDiario.es-CanariasAhora</em> ha tenido acceso a ambos documentos-, expresando sus dudas sobre &ldquo;la interpretaci&oacute;n del uso astron&oacute;mico&rdquo;. La respuesta de Espa&ntilde;a, elaborada por un t&eacute;cnico del Cabildo &ndash;organismo que impuls&oacute; la candidatura-, es clara: &ldquo;El efecto lum&iacute;nico ba&ntilde;a parte del muro donde se sit&uacute;an los tri&aacute;ngulos del pubis, pero ni en el expediente de candidatura, ni en el art&iacute;culo m&aacute;s detallado extra&iacute;do para este informe (Cuenca Sanabria <em>et at.</em> 2018) infieren que los tri&aacute;ngulos del pubis guarden alguna relaci&oacute;n o significado astron&oacute;mico probado en alg&uacute;n momento, y mucho menos que act&uacute;en como marcadores astron&oacute;micos&rdquo;. (&hellip;.) &ldquo;Nos limitamos a afirmar que se trata de un santuario con abundantes s&iacute;mbolos de la fertilidad, en el que se produce un fen&oacute;meno lum&iacute;nico con evidentes, y posiblemente simb&oacute;licas, connotaciones astron&oacute;micas, lo que de por si ilustra su car&aacute;cter excepcional&rdquo;. Por primera vez, un medio de comunicaci&oacute;n difunde esa declaraci&oacute;n oficial: Risco Ca&iacute;do no es un marcador astron&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El responsable t&eacute;cnico de <em>Patrimonio Mundial de la Unesco, Paisaje Cultural de Risco Ca&iacute;do y las Monta&ntilde;as Sagradas de Gran Canaria</em>, Jos&eacute; de Le&oacute;n, opina que &ldquo;es evidente que la luz penetra en la cueva con absoluta precisi&oacute;n en el equinoccio de primavera y sale en el del oto&ntilde;o. Si tenemos en cuenta que la claraboya es una construcci&oacute;n artificial, hecha de forma consciente y con una inclinaci&oacute;n precisa, parece evidente que la poblaci&oacute;n aborigen procur&oacute; marcar el equinoccio&rdquo;. Sin embargo, contin&uacute;a De Le&oacute;n, &ldquo;no hay acuerdo sobre la existencia de un claro marcador solsticial, si bien en los d&iacute;as del solsticio de verano es cuando la luz del sol alcanza su m&aacute;ximo esplendor en la cueva, lo mismo que hace la luna en el solsticio de invierno&rdquo;. Todo ello apunta &ldquo;a que la sofisticada construcci&oacute;n de la cueva 6 ten&iacute;a el prop&oacute;sito de funcionar como un calendario&rdquo;. Con todo, este historiador y arque&oacute;logo considera que hay que seguir investigando.
    </p><p class="article-text">
        Investigar y mucho es lo que ha hecho el arque&oacute;logo Julio Cuenca desde que descubri&oacute; el almogar&eacute;n en 1996. Centrar el debate en si es o no un marcador es simplificar la singularidad de este santuario y su funcionalidad, indiscutiblemente simb&oacute;lica y cultual, como refrend&oacute; la Unesco al declarar Patrimonio Mundial el paisaje cultural de las cumbres de Gran Canaria. Julio Cuenca, en un art&iacute;culo publicado en mayo de 2018 en <em>Mediterranean Archaeology and Archaeometry, </em>describe, con todo lujo de detalles, el fen&oacute;meno astron&oacute;mico que, a su juicio, prueba que estamos ante &ldquo;un calendario visual&rdquo; y que la cueva 6 es &ldquo;una ingeniosa creaci&oacute;n que funciona como un lugar sagrado&rdquo;. En dicho art&iacute;culo, Cuenca admite dudas de que se trate de un marcador: &ldquo;Tal vez funciona como un marcador astron&oacute;mico&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="El descubridor e investigador de Risco Caído, segundo por la izquierda, explica al presidente del Cabildo de Gran Canaria y a otros visitantes la singularidad del fenómeno óptica"
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                El descubridor e investigador de Risco Caído, segundo por la izquierda, explica al presidente del Cabildo de Gran Canaria y a otros visitantes la singularidad del fenómeno óptica                            </span>
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        &nbsp;Seis siglos despu&eacute;s de que culminara la Conquista de Canarias, son m&aacute;s las certezas que las inc&oacute;gnitas sobre el sistema de creencias de los primeros pobladores del archipi&eacute;lago. Gracias al trabajo de los expertos que hemos citado en este cap&iacute;tulo, hoy sabemos que la observaci&oacute;n del cielo les permiti&oacute; medir el tiempo y determinar a qu&eacute; divinidades, tanto celestiales como terrenales, le ofrec&iacute;an su culto. &iquest;Lo dejaron escrito en alguno de las decenas de paneles alfab&eacute;ticos que grabaron en las siete islas? Esa pregunta la responderemos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo: <em>La palabra, as&iacute; escrib&iacute;an y hablaban el guanche.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/cielo-creencias-astronomia-indigena_1_9149619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2022 09:27:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El  cielo, entre las creencias y la astronomía indígena]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La muerte, entre momias y cementerios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/muerte-momias-cementerios_1_9132263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e26655d4-11dc-470b-80ea-efb58476b7cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte, entre momias y cementerios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cultura funeraria, con diversos tipos de enterramientos y prácticas, desvela la jerarquización de la sociedad indígena y la posibilidad de episodios migratorios en los siglos VIII y XI</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p><p class="subtitle">Capítulo 5 - Retrato de una sociedad que no fue una foto fija</p><p class="subtitle">Capítulo 6 - El poder de menceyes y guanartemes</p></div><p class="article-text">
        La muerte, desde los albores de la Humanidad, ha tenido una importancia trascendental. Un hecho tan biol&oacute;gico y natural como la muerte es, parad&oacute;jicamente, un concepto diverso y complejo, en el que se fusionan dolor y esperanza. En cada cultura, la muerte est&aacute; asociada a rituales para ayudar en el proceso de duelo; pero tambi&eacute;n, para favorecer un viaje al m&aacute;s all&aacute;. Esa espiritualidad, ese halo de misterio vinculado a la defunci&oacute;n, ha propiciado, por ejemplo, el necroturismo. Lo vemos a diario en el cementerio de Recoletos, en Buenos Aires, o en la necr&oacute;polis ind&iacute;gena del Maip&eacute;s, en Agaete. Para los arque&oacute;logos, como afirma Teresa Delgado, conservadora de El Museo Canario, &ldquo;estudiar a los muertos nos permite conocer a los vivos, c&oacute;mo fueron las relaciones sociales de nuestros antepasados, sus enfermedades o su dieta&rdquo;. En esa tarea est&aacute;n los investigadores, buscando respuestas a enigmas como las metamorfosis de las pr&aacute;cticas funerarias en la Gran Canaria prehisp&aacute;nica, la &uacute;nica isla con cuatro tipos de enterramientos. Este cap&iacute;tulo abordar&aacute; la muerte desde tres &oacute;pticas: los recintos mortuorios, los ritos o pr&aacute;cticas funerarias, entre las que destaca la momificaci&oacute;n de los guanches de Tenerife, y la bioarqueolog&iacute;a, que nos habla de la jerarqu&iacute;a social, de las enfermedades y de la dieta.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros pobladores del Archipi&eacute;lago depositaban a sus difuntos en cuevas. Los cad&aacute;veres abor&iacute;genes localizados en Tenerife, La Palma y El Hierro se enterraron en grutas durante todo el periodo ind&iacute;gena. En cambio, en La Gomera, Lanzarote y Fuerteventura han aparecido algunas fosas. En La Gomera, la gran mayor&iacute;a de los cementerios eran rupestres, excepto unas fosas descubiertas en Vallehermoso. En Lanzarote, hasta el siglo XI, las necr&oacute;polis eran en cuevas. Las &uacute;ltimas excavaciones muestran una decena enterramientos en fosas, posteriores al siglo XI, se&ntilde;ala Ricardo Cabrera, inspector insular de Patrimonio Hist&oacute;rico. Fuerteventura tiene documentados muy pocos enterramientos; todos en cuevas excepto dos. En algunas publicaciones, se citan t&uacute;mulos en el poblado de Tisajoyre, &ldquo;pero es un dato err&oacute;neo&rdquo;, confirma la arque&oacute;loga majorera Rosa L&oacute;pez. Gran Canaria es otra dimensi&oacute;n. Adem&aacute;s de los enterramientos en cuevas, pr&aacute;ctica que se extendi&oacute; hasta la Conquista, se conocen otros tres sistemas para despedir a sus muertos: los cementerios tumulares, las cistas y las fosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La doctora Teresa Delgado inevitablemente estaba destinada a investigar la muerte en la sociedad prehisp&aacute;nica. Entr&oacute; de becaria y hoy es la conservadora de El Museo Canario, instituci&oacute;n que custodia 1.205 cr&aacute;neos, a los que hay que sumar los restos humanos aportados por las intervenciones arqueol&oacute;gicas de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Pasear por la sala de los cr&aacute;neos puede resultar inquietante para un ne&oacute;fito. Para los cient&iacute;ficos, en cambio, es un laboratorio para conocer parte de la vida de aquella gente, como vimos en el cap&iacute;tulo anterior con los estudios de la violencia. Tras documentar las causas de la muerte, cu&aacute;ndo se produjo, d&oacute;nde se encontr&oacute; el cuerpo y c&oacute;mo fue enterrado, Delgado y sus compa&ntilde;eros de equipo se ponen a investigar por qu&eacute; se producen los cambios en el tratamiento de la muerte que los yacimientos funerarios evidencian.
    </p><p class="article-text">
        Hay un primer dato sorprendente. En el siglo VIII aparecen las necr&oacute;polis tumulares, pr&aacute;ctica que se abandona 300 a&ntilde;os despu&eacute;s, de la misma manera s&uacute;bita en que surgi&oacute;. Gran Canaria tuvo cuatro cementerios de esa tipolog&iacute;a: tres fueron construidos en coladas volc&aacute;nicas de malpa&iacute;s y otro, sobre un derrumbe de piedras. La Isleta desapareci&oacute;. Cuenta el antrop&oacute;logo Sabino Berthelot &ndash;c&oacute;nsul franc&eacute;s en el siglo XIX- que ten&iacute;a unas 300 tumbas, que fue expoliado y que la mayor&iacute;a de los vestigios se enviaron a Par&iacute;s &ndash;en la capital de Francia, este a&ntilde;o, un equipo de la ULPGC, liderado por Jonathan Santana, est&aacute; investigando esos restos humanos por vez primera; un estudio que, sin duda, aportar&aacute; muchas claves-. La necr&oacute;polis de Jin&aacute;mar est&aacute; muy deteriorada, abandonada junto a un pol&iacute;gono industrial. Todo lo contrario acontece con los cementerios de Maip&eacute;s y Arteara, convertidos en parques arqueol&oacute;gicos de gran inter&eacute;s. Tienen aproximadamente 800 tumbas cada uno.
    </p><h3 class="article-text">T&uacute;mulos importados</h3><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; surgen las necr&oacute;polis tumulares y decaen los enterramientos en cuevas en el siglo VIII? Por ahora, no hay una respuesta convincente. Valent&iacute;n Barroso es cofundador de la primera empresa de arqueolog&iacute;a que se cre&oacute; en Canarias. Arqueocanarias gestiona la espectacular necr&oacute;polis del Maip&eacute;s, en Agaete. &ldquo;No se sabe por qu&eacute; surgen estos cementerios. Es cierto que las dataciones m&aacute;s antiguas indican el siglo VIII, pero no es descartable que surgieran antes, porque la conservaci&oacute;n de los restos humanos es mucho m&aacute;s complicada que en cuevas, debido a la exposici&oacute;n a inclemencias meteorol&oacute;gicas&rdquo;. Al igual que en la actualidad, con el vaciado de los nichos, &ldquo;anta&ntilde;o pudo ocurrir lo mismo con los t&uacute;mulos para depositar nuevos cad&aacute;veres, pero no deja de ser una mera&nbsp;hip&oacute;tesis&rdquo;. Lo que no es una hip&oacute;tesis es que, en las zonas donde est&aacute;n esos cementerios, hay pocas cuevas en relaci&oacute;n a otras comarcas arqueol&oacute;gicas de la Isla. Otro hecho objetivo es la existencia de t&uacute;mulos funerarios en el norte de &Aacute;frica, anteriores a los de Gran Canaria, recuerda Barroso. Por lo tanto, &ldquo;conoc&iacute;an esa pr&aacute;ctica funeraria al llegar a la Isla&rdquo;.
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                Túmulo del Rey, en Arteara (Gran Canaria); un cementerio que se usó durante 300 años, entre los siglos VIII y XI                            </span>
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        Teresa Delgado y su equipo trabajan duro para responder por qu&eacute; aparece ese tipo de pr&aacute;ctica funeraria. Considera que &ldquo;empiezan a haber tensiones a partir del siglo VII, como demuestran picos de violencia letal, y cambios dr&aacute;sticos en el registro arqueol&oacute;gico, como la manera de enterrarse o la arquitectura dom&eacute;stica&rdquo;. Este escenario plantea &ldquo;un posible aporte de poblaciones del norte africano, que explicar&iacute;a la aparici&oacute;n repentina de los cementerios tumulares&rdquo;. Delgado recuerda que, en esas fechas, se inicia la islamizaci&oacute;n del Magreb, &ldquo;con enfrentamientos con las tribus ind&iacute;genas, que causan desplazamientos de la poblaci&oacute;n&rdquo;. Estas coincidencias, unido a que los t&uacute;mulos exist&iacute;an en el continente, &ldquo;nos permite pensar que &rdquo;importaron esa forma de enterramiento&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La gen&eacute;tica, como ha explicado la doctora Fregel en cap&iacute;tulos anteriores, no sugiere ese posible movimiento migratorio que plantea el equipo de Delgado y que tampoco descarta el doctor Jorge Onrubia, con una dilatada experiencia arqueol&oacute;gica en el norte africano. &ldquo;Es una de las hip&oacute;tesis posibles, porque el fen&oacute;meno tumular en Gran Canaria aparece de forma s&uacute;bita&rdquo;. Sin embargo, considera plausible las causas end&oacute;genas para justificar la aparici&oacute;n de esos cementerios. &ldquo;Adem&aacute;s de los estudios de ADN, hay algunos elementos sobre los que hay que reflexionar. Es verdad que estas nuevas necr&oacute;polis ofrecen cambios sustanciales en cuanto a la organizaci&oacute;n de los cementerios y de las arquitecturas funerarias, pero la manera de colocar los cad&aacute;veres en las tumbas no se ve alterada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La islamizaci&oacute;n del norte de &Aacute;frica no convence al doctor Onrubia como causa de una emigraci&oacute;n. &ldquo;No faltan los conflictos, de manera significativa entre obediencias o sectas dentro del propio Islam que se pueden traducir en violencia y en desplazamientos de poblaciones. Pero no podemos pensar en movimientos generalizados, y menos a&uacute;n en fechas tan tempranas&rdquo;. Frente a las costas canarias, la islamizaci&oacute;n que podr&iacute;a arrancar en el siglo VII, seg&uacute;n algunos textos, &ldquo;es lenta y no parece que haya generado grandes enfrentamientos. La prueba de lo que digo, la tenemos en las necr&oacute;polis que hemos excavado all&iacute;. En uno de los t&uacute;mulos de Tamrhalt-n-Zerzem, hemos documentado una reutilizaci&oacute;n del siglo IX, donde el cad&aacute;ver estaba depositado en posici&oacute;n flexionada&rdquo; &ndash;los cad&aacute;veres abor&iacute;genes est&aacute;n rectos, como ocurre en las tumbas de las poblaciones norteafricanas en contacto con los p&uacute;nicos, primero, y con los romanos, despu&eacute;s-. Este hecho, agrega Onrubia, &ldquo;muestra claramente la perpetuaci&oacute;n de los h&aacute;bitos funerarios preisl&aacute;micos hasta, al menos, ese momento&rdquo;. Por otra parte, est&aacute; documentada la existencia de zonas del sur del Magreb que no se islamizan hasta el siglo XIII, &ldquo;con la invasi&oacute;n de los Banu Ma&acirc;quil&rdquo;, recuerda. &ldquo;As&iacute; que la presi&oacute;n islamizadora no ser&iacute;a tan grande&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La arque&oacute;loga Ver&oacute;nica Alberto, compa&ntilde;era de equipo de Delgado, considera que &ldquo;el proceso de islamizaci&oacute;n no solo se tiene que entender como enfrentamientos entre las poblaciones invasoras con las locales, sino como un fen&oacute;meno complejo de encuentro y asimilaci&oacute;n, que en ocasiones conlleva movimientos de poblaci&oacute;n en un periodo dilatado de tiempo&rdquo;. Respecto a la posici&oacute;n de los cuerpos en las tumbas- dec&uacute;bito supino extendido-, Alberto reconoce que &ldquo;no cambia&rdquo; con la llegada de los t&uacute;mulos a Gran Canaria, pero esa circunstancia, &ldquo;no invalida el fen&oacute;meno de cambio que representa la aparici&oacute;n de los t&uacute;mulos. La diversidad de&nbsp;manifestaciones en los cementerios del norte del Magreb y el Sahara es tan grande y concita tanta complejidad que debemos esperar a conocer m&aacute;s ampliamente esas necr&oacute;polis. La excavaci&oacute;n de unos pocos ejemplos no define comportamientos culturales en un territorio tan vasto como el que aqu&iacute; se considera&rdquo;. El camino, concluye la arque&oacute;loga de Tibicena, &ldquo;es ahondar en el territorio continental, buscando las relaciones con Canarias, tal y como ponen de manifiesto los innovadores investigaciones de Mora y Acosta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;logo e ingeniero Jonay Acosta tampoco descarta contactos tard&iacute;os: &ldquo;Quiz&aacute; no debidos a tensiones, sino al papel que jugaron los bereberes en la expansi&oacute;n arabo-isl&aacute;mica africana y europea&rdquo;. En este sentido, se&ntilde;ala que &ldquo;tanto desde la epigraf&iacute;a como desde la ling&uuml;&iacute;stica se ha observado que los patrones onom&aacute;sticos libio-bereberes de las Islas se aproximan m&aacute;s al bereber medieval que al l&iacute;bico antiguo, lo cual no podemos asegurar aun si se debe a su natural evoluci&oacute;n o a influencias externas&rdquo;. En 2019, Acosta public&oacute; en una revista cient&iacute;fica la investigaci&oacute;n en la que afirma que &ldquo;la toponimia de la franja suroriental de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura conviven dos variantes f&oacute;nicas diametralmente opuestas para la dialectolog&iacute;a bereber: la espirantizaci&oacute;n y la asibilaci&oacute;n. Se trata de un fen&oacute;meno dif&iacute;cilmente explicable sin aludir a migraciones tard&iacute;as, pues se sabe que las islas son lugares propicios para que distintas variedades ling&uuml;&iacute;sticas converjan en una koin&eacute; en cuesti&oacute;n de poco tiempo. Una prueba fehaciente de ello la tenemos en la g&eacute;nesis y evoluci&oacute;n del espa&ntilde;ol de Canarias en cada una de las islas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de estos enriquecedores planteamientos, hay un dato que refuerza la hip&oacute;tesis de que los t&uacute;mulos podr&iacute;an ser anteriores al siglo VIII, como dej&oacute; entrever el arque&oacute;logo Valent&iacute;n Barroso: la ubicaci&oacute;n de las necr&oacute;polis en coladas de malpa&iacute;s o de canchales. Por su configuraci&oacute;n y geolog&iacute;a, han quedado al margen de la roturaci&oacute;n de tierras tras la Conquista. Ante este escenario, Onrubia estima que hay que abrir una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n diferente, porque &ldquo;la imagen que tenemos de este registro est&aacute; completamente distorsionada por lo que los arque&oacute;logos llamamos los procesos posdeposicionales&rdquo;. No es impensable, afirma, &ldquo;que hubiera m&aacute;s cementerios de t&uacute;mulos en otros lugares&rdquo;. Onrubia se apoya en un documento de Diego Ripoche, que afirmaba &ldquo;que en la segunda mitad el siglo XIX exist&iacute;a en G&aacute;ldar una inmensa necr&oacute;polis tumular, que iba de la falda de Amagro al barranco de G&aacute;ldar&rdquo;. Aunque han aparecido huesos humanos en la zona, fueron sepultados por fincas agr&iacute;colas. Es la misma causa que esgrimen los arque&oacute;logos majoreros para explicar por qu&eacute; son tan escasos los restos humanos localizados en Fuerteventura. Lo mismo ocurri&oacute; con el gran poblado de La Aldea, que describi&oacute; Grau Basas. Las estructuras habitacionales y funerarias que quedan son las ubicadas fuera de antiguas fincas. Para concluir, Onrubia se pregunta a modo de reflexi&oacute;n: &ldquo;&iquest;Si el Maip&eacute;s tiene 800 tumbas en tres siglos, unas doce generaciones,&nbsp;solo se enterraron all&iacute; 66 personas en cada generaci&oacute;n?&rdquo; Pero la &uacute;nica certeza cient&iacute;fica, por ahora, es la investigaci&oacute;n del equipo de El Museo Canario: con las dataciones de los cad&aacute;veres, los t&uacute;mulos aparecen en el siglo VIII.
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                Valentín Barroso, cofundador de Arqueocanarias, en el Parque Arqueológico Maipés de Agaete (Gran Canaria)                            </span>
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        Pero aqu&iacute; no acaban los interrogantes. &iquest;Por qu&eacute; se abandonan los cementerios tumulares y surgen los enterramientos en cistas? Para Valent&iacute;n Barroso, se trata de una evoluci&oacute;n natural. La mayor&iacute;a de las cistas est&aacute;n asociadas a poblados de costas, comarcas en las que se registr&oacute; un aumento de poblaci&oacute;n. Adem&aacute;s, &ldquo;es un sistema parecido al t&uacute;mulo, porque las cistas son cajones de piedra, como los t&uacute;mulos, pero sin el revestimiento de piedras&rdquo;. Barroso no descarta arribadas peque&ntilde;as como las que plantea el equipo del Museo Canario, &ldquo;pero no guardar&iacute;an relaci&oacute;n, a mi juicio,&nbsp;con los cambios funerarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Teresa Delgado, en cambio, apunta a la influencia de un evento migratorio a partir del siglo XI. Y, en ese caso, las investigaciones gen&eacute;ticas -aunque falta un estudio complementario, como indic&oacute; la doctora Fregel en el cap&iacute;tulo 4&ordm;- s&iacute; refrendan ese posible aporte poblacional, que tambi&eacute;n afect&oacute; a Lanzarote y Fuerteventura, islas que atesoran enterramientos en superficie. Solo hay dataciones de las fosas del Rinc&oacute;n de Zonzamas, a caballo entre los siglos X y XI (a&ntilde;os 974-1039), informa Ver&oacute;nica Alberto, coautora de un estudio sobre el poblamiento de Lanzarote a trav&eacute;s de los restos funerarios, basado en las dataciones fiables m&aacute;s antiguas del Archipi&eacute;lago (ver cap&iacute;tulo 4&ordm;). Las fechas coinciden con la posible arribada del XI. Sin embargo, en las islas orientales no se han encontrado los registros arqueol&oacute;gicos que surgieron en Gran Canaria en la misma &eacute;poca. Ni en el norte de &Aacute;frica, ni en la franja litoral de Marruecos frente a Canarias, afirma Onrubia, &ldquo;no conocemos nada, en ese momento, que recuerde a las casas cruciformes, las cer&aacute;micas pintadas, pintaderas o figurillas&rdquo; que legaron los canarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coet&aacute;neas a las cistas son las fosas, enterramientos en superficie en los que se excava un hoyo, se deposita el cuerpo y se tapa con tierra. Un hallazgo determinante fue la aparici&oacute;n, en 1988, de cerca de 200 cad&aacute;veres bajo un cultivo de tomateros, durante la construcci&oacute;n de la autopista del sur de Gran Canaria. Como se desconoc&iacute;a este tipo de enterramiento, se empez&oacute; a especular con una fosa com&uacute;n vinculada a la Guerra Civil espa&ntilde;ola, pero con las primeras prospecciones, confirmado despu&eacute;s con las dataciones, se constata que eran amaziges. Es la necr&oacute;polis de Maspalomas: el cuarto rito funerario registrado en esa isla. Aunque la gran mayor&iacute;a de las tumbas eran fosas, tambi&eacute;n &ldquo;se excavaron unas pocas cistas&rdquo;, recuerda Valent&iacute;n Barroso, uno de los arque&oacute;logos que particip&oacute; en las excavaciones. &ldquo;Vimos que alrededor de cada cista se agrupaban decenas de fosas, lo que nos llev&oacute; a pensar que podr&iacute;a ser personas m&aacute;s relevantes las depositadas en los ata&uacute;des de piedra&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Las momias guanches&nbsp;</h3><p class="article-text">
        &nbsp;Tenerife solo tiene una tipolog&iacute;a de registro funerario: el enterramiento en cuevas. Sin embargo, atesora el sistema de momificaci&oacute;n m&aacute;s perfecto de Canarias. De hecho, es el &uacute;nico, porque las momias de Gran Canaria, otras de Tenerife y alg&uacute;n resto que ha aparecido en La Palma son el resultado de un proceso natural de conservaci&oacute;n. Las momias guanches, como las que se conservan en el Museo Nacional de Arqueolog&iacute;a o en el MUNA, en cambio, son antropog&eacute;nicas; es decir, surgen de &ldquo;un proceso intencionado dirigido a que el cad&aacute;ver conserve la fisionom&iacute;a del finado&rdquo;, aclara Conrado Rodr&iacute;guez, director del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, integrado en el MUNA.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los egipcios, que extra&iacute;an el cerebro y las v&iacute;sceras, los guanches pon&iacute;an el cad&aacute;ver al sol para deshidratarlo y lo untaban con vegetales para evitar la putrefacci&oacute;n. De noche, manten&iacute;an el calor con hogueras. &ldquo;Lo sabemos porque hemos encontrado trazas de carb&oacute;n en alguna momia&rdquo;, detalla Rodr&iacute;guez, antrop&oacute;logo f&iacute;sico y doctor en Medicina.&nbsp;En algunos casos, se han localizado incisiones en la espalda &ldquo;para la salida de los fluidos corporales&rdquo;. Luego, introduc&iacute;an parches de arena para cicatrizar el corte. Una vez seco, &ldquo;le untaban sustancias absorbentes, como piedra p&oacute;mez, y una variedad de musgo que tiene la propiedad antis&eacute;ptica de frenar la acci&oacute;n de las bacterias&rdquo;. Este proceso, seg&uacute;n las cr&oacute;nicas, duraba dos semanas. &ldquo;Hoy es imposible de comprobar este extremo&rdquo;, afirma el director del Instituto Canario de Antropolog&iacute;a. El &uacute;ltimo paso consist&iacute;a en forrar con piel el cuerpo y luego se depositaba en la cueva sobre un soporte&ldquo;. La momia m&aacute;s antigua del MUNA es del siglo IV de la era com&uacute;n.
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            <span class="title">
                El sistema de momificación de los guanches, en Tenerife, es el más sofisticado de Canarias. Momia expuesta en el MUNA, en la que se aprecia la piel del difunto –cara y hombro-                            </span>
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        &iquest;Se momifican todos los muertos? No. &ldquo;En Tenerife se observa con nitidez la jerarqu&iacute;a social, porque la momificaci&oacute;n se practicaba a una minor&iacute;a de la poblaci&oacute;n&rdquo;. Incluso entre ese segmento hab&iacute;a diferencias, porque &ldquo;hay momias con m&aacute;s pieles que otras&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez. La desigualdad social vinculada a la muerte tampoco admite dudas en las dem&aacute;s islas,&nbsp;como veremos m&aacute;s adelante.
    </p><p class="article-text">
        La Cueva de las Mil Momias no puede quedar al margen cuando la muerte es la protagonista de este cap&iacute;tulo. &ldquo;El santo grial de la arqueolog&iacute;a canaria&rdquo;, la denomin&oacute; un medio de comunicaci&oacute;n, porque &ldquo;su ubicaci&oacute;n no ha sido desvelada&rdquo;. No es una burda farsa como el montaje de la piedra Zanata, pero ninguno de los arque&oacute;logos tinerfe&ntilde;os consultados para la elaboraci&oacute;n de este reportaje da cr&eacute;dito a que hubiera mil momias. &ldquo;&iexcl;Ojal&aacute;&rdquo;, exclama la catedr&aacute;tica Carmina del Arco. El hecho objetivo es que Viera y Clavijo (Los Realejos, 1731, Las Palmas, 1813) la menciona por primera vez. Hay constancia de que la famosa momia guanche del Museo de Arqueolog&iacute;a Nacional (MAN) fue descubierta en 1764, en una cueva del Barranco de Herques, frontera natural de los municipios de G&uuml;&iacute;mar y Fasnia, en el este de la Isla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        TVE estren&oacute;, en noviembre de 2020, Las momias guanches, un documental interesante, dirigido por Regis Francisco L&oacute;pez, que describe la investigaci&oacute;n forense, que se prolong&oacute; durante cinco a&ntilde;os, de la momia guanche del MAN. Se denomina la momia de Herques porque fue localizada en ese barranco. Pero de las otras supuestas 999 no hay rastro. El MUNA tiene 17 momias y 110 restos momificados en sus vitrinas y fondos, pero ninguna&nbsp;se encontr&oacute; en el citado barranco, confirma su director, Conrado Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Matilde Arnay de la Rosa es la arque&oacute;loga que mejor conoce la riqueza patrimonial de Las Ca&ntilde;adas del Teide. Tiene varias grutas sepulcrales. La m&aacute;s importante, por el n&uacute;mero de cuerpos localizados, en torno a la veintena, es la Cueva del Salitre. &ldquo;Se trata de un enterramiento comunitario. Hay bastantes repartidos por el Parque Nacional, pero con pocas personas y alguno individual&rdquo;. Los muertos del Teide son los ind&iacute;genas que mor&iacute;an en la cumbre, ya que el pastoreo era estacional debido al fr&iacute;o invernal. Las cuevas se acondicionaban con un lecho vegetal y &ldquo;los cuerpos se amortajaban con piel de cabra&rdquo;. Buscaban las grutas que tuvieran natr&oacute;n, una especie de salitre que permit&iacute;a una mejor conservaci&oacute;n, debido a su capacidad de reducir la humedad. De ah&iacute; el nombre de &ldquo;Cueva del Salitre&rdquo;, apunta Arnay.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de enterramiento en las cuevas de Gran Canaria es similar al que se hac&iacute;a en el Teide, pero primero se forraba con juncos y luego, con pieles. En algunos casos, informa Teresa Delgado, &ldquo;la mortaja conten&iacute;a ramas de plantas que pudieran tener propiedades arom&aacute;ticas e insecticidas&rdquo;. Las momias que custodia El Museo Canario son naturales o accidentales, porque los cuerpos se momificaron debido a las condiciones ambientales de las grutas. En Tenerife y La Palma tambi&eacute;n las hay de este tipo. En la necr&oacute;polis del Espig&oacute;n, en el municipio palmero de Puntallana, se encontraron restos de trece personas. &ldquo;Tres de ellas presentaban s&iacute;ntomas de momificaci&oacute;n natural. No se conserva entero ning&uacute;n cuerpo&rdquo;, puntualiza Jorge Pais, director del MAB.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad benahoarita ten&iacute;a otra pr&aacute;ctica funeraria que se ha detectado en dos islas m&aacute;s: la termoalteraci&oacute;n o restos humanos quemados. La arque&oacute;loga Nuria &Aacute;lvarez est&aacute; realizando una tesis doctoral sobre los ritos funerarios de su isla natal. &ldquo;No se trata de cremaci&oacute;n o incineraci&oacute;n porque eso implicar&iacute;a alg&uacute;n tipo de ritual que desconocemos en la cultura benahoarita&rdquo;. &Aacute;lvarez indaga si el uso del fuego fue &ldquo;en un contexto religioso o para reacondicionar el lugar para depositar m&aacute;s cad&aacute;veres&rdquo;. La segunda opci&oacute;n es la que se baraja en la necr&oacute;polis La Lajura (El Hierro). En tres yacimientos de Gran Canaria se han encontrado huesos quemados, pero los t&eacute;cnicos de Patrimonio afirman que &ldquo;es dif&iacute;cil saber si ese fuego fue accidental o el resultado del reacondicionamiento f&uacute;nebre&rdquo;.
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                La arqueóloga palmera Nuria Álvarez investiga casos de termoalteración en yacimientos funerarios y dirige el proyecto Cuevas Colgadas                            </span>
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        Nuria &Aacute;lvarez ha detectado huesos con diversas coloraciones, que &ldquo;nos hablan de elevadas temperaturas, de cerca de 900 grados&rdquo;. El yacimiento La Cucaracha, en Mazo, es el que presenta m&aacute;s casos de termoalteraciones, pero hay restos de fuego en cerca de una veintena de cuevas funerarias. En consecuencia, &iquest;es una pr&aacute;ctica extendida? La arque&oacute;loga es cauta: &ldquo;Hay que excavar y analizar los vestigios porque solo con las prospecciones oculares no se pueden extraer conclusiones&rdquo;. El fuego &ldquo;lo pudo provocar un cazador&rdquo;, plantea &Aacute;lvarez antes de lanzar una hip&oacute;tesis que, por ahora, no puede verificar. Pero veinte yacimientos con huesos ind&iacute;genas quemados refuerza la tesis de que fueron los benahoaritas los que prendieron los cad&aacute;veres de sus cong&eacute;neres. Lo que no sabe es por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de la muerta en La Palma tiene una dificultad a&ntilde;adida que no se encuentra en el resto del Archipi&eacute;lago: jam&aacute;s se ha excavado un esqueleto; solo se han encontrado restos sueltos. Es la consecuencia del expolio. Con todo, gracias al proyecto Cuevas colgadas, que financia la Direcci&oacute;n General de Patrimonio Cultural, se est&aacute;n explorando muchas cavidades, en riscos y lugares de dif&iacute;cil acceso, que est&aacute;n suministrando valiosa informaci&oacute;n, en alg&uacute;n caso con hallazgos importantes que a&uacute;n no se han difundido.
    </p><h3 class="article-text">Jerarqu&iacute;a funeraria</h3><p class="article-text">
        Frente a las dudas sobre las causas de los cambios en ritos funerarios, la arqueolog&iacute;a ha certificado desigualdad social en el tratamiento de la muerte. La momificaci&oacute;n, tanto la artificial como la natural, es un rito claramente selectivo en las tres islas en que se practic&oacute;. La estad&iacute;stica es contundente al respecto. El Museo Canario tiene, entre los fondos propios y los depositados por responsables de excavaciones independientes, al menos 1.500 restos humanos, pero solo una veintena de momias completas, mientras que de los aproximadamente 2.000 restos humanos del MUNA, poco m&aacute;s de un 6% son restos momificados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La jerarqu&iacute;a social es evidente en los cementerios con sepulturas tumulares. Tanto en Maip&eacute;s como en Arteara, hay tumbas bastantes m&aacute;s grandes que la media y est&aacute;n localizadas &ldquo;en las zonas m&aacute;s elevadas de las necr&oacute;polis&rdquo;, precisa Valent&iacute;n Barroso. El fundador de Arqueocanarias recuerda que la &ldquo;tradici&oacute;n oral habla del t&uacute;mulo del rey&rdquo;. Teresa Delgado, por su parte, alude al gran monumento funerario de La Guancha (G&aacute;ldar), &ldquo;una sepultura inmensa; alrededor de la principal hay tumbas secundarias. Es un mensaje de que hay personas con otro tipo de identidad&rdquo;. En este yacimiento hay varias sepulturas tumulares con distintos tama&ntilde;os y tipolog&iacute;as. El gran &ldquo;monumento&rdquo; de La Guancha, afirma el profesor Jorge Onrubia, &ldquo;es, en lo esencial, un conjunto de cistas y fosas monumentalizado, claramente organizado y jerarquizado&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Gran túmulo de La Guancha: claro ejemplo de jerarquía funeraria. Una tumba central, rodeada de dos anillos con sepulturas secundarias"
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                Gran túmulo de La Guancha: claro ejemplo de jerarquía funeraria. Una tumba central, rodeada de dos anillos con sepulturas secundarias                            </span>
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        La presencia de ajuares en las sepulturas es marginal en las siete islas. Alg&uacute;n resto de cer&aacute;mica en alguna cueva del Teide y muestras de obsidiana o anzuelos en alguna fosa, pero poco m&aacute;s. No obstante, hay una excepci&oacute;n: el desaparecido t&uacute;mulo del Agujero, muy cerca de los enterramientos de La Guancha. Fue excavado en 1934 y desapareci&oacute; poco despu&eacute;s. En tres de las cinco fosas que hab&iacute;a, nos cuenta Onrubia, &ldquo;aparecieron ofrendas cer&aacute;micas. Son los famosos y magn&iacute;ficos vasos con mangos vertederos de El Agujero&rdquo;. Con la informaci&oacute;n de que se dispone, incluido alg&uacute;n croquis, Onrubia considera &ldquo;que recuerda a las bazinas escalonadas del norte de &Aacute;frica (de hecho es lo m&aacute;s parecido que tenemos en las islas a los monumentos funerarios norteafricanos). Tambi&eacute;n las pr&aacute;cticas funerarias que acredita son singulares. Aparecen cinco cad&aacute;veres dispuestos en fosas excavadas en el borde del monumento, siguiendo el dise&ntilde;o de la circunferencia m&aacute;xima del mismo y tiene tambi&eacute;n un osario central cerrado, por lo que parecen ser los batientes reutilizados de las puertas de madera de dos casas prehisp&aacute;nicas&rdquo;. A diferencia de La Guancha, con una dataci&oacute;n entre los siglos XII y XIII, el enterramiento del desaparecido t&uacute;mulo del Agujero no se sabe de cu&aacute;ndo es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si estos cementerios del norte de la Isla destilan una jerarqu&iacute;a social, no todos los enterramientos nos hablan de una desigualdad ante la muerte. Hace tan solo dos a&ntilde;os se descubri&oacute; una cueva funeraria en Guayadeque, en la que prima la igualdad &ndash;v<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/nekuni/historia/arqueologia-cueva-intacta-guayadeque_1_1121822.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">er Canarias Ahora  2020</a>-, ya que los restos de las 169 cad&aacute;veres localizados estaban embutidos en fardos vegetales o con pieles. Las dataciones oscilan entre los siglos VII y XI, precisamente en las centurias en las que predominaron los cementerios tumulares.
    </p><p class="article-text">
        La estratificaci&oacute;n social tambi&eacute;n se ha observado en la dieta. El doctor Conrado Rodr&iacute;guez ha constatado en Tenerife que &ldquo;el 90% de las momias tienen un aporte de prote&iacute;nas entre un 10 y 20%, seg&uacute;n la comarca, superior al resto de la poblaci&oacute;n, adem&aacute;s de una esperanza de vida mayor. Est&aacute; claro que las dietas protegen y demuestran que una minor&iacute;a ten&iacute;a la capacidad de controlar de los recursos frente al resto de la poblaci&oacute;n&rdquo;. El equipo de El Museo Canario tambi&eacute;n ha comprobado la desigualdad en la dieta, incluso entre sexos, en detrimento de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        El pescado y las lapas fueron un complemento a la dieta aborigen. Tenerife y Gran Canaria son las islas m&aacute;s estudiadas, al tener m&aacute;s restos humanos, universidades y mayor capacidad cient&iacute;fica de sus museos antropol&oacute;gicos. En la mayor del Archipi&eacute;lago, Conrado Rodr&iacute;guez detecta &ldquo;desigualdades en la dieta y en la esperanza de vida en cantones fronterizos, como Tegueste y Tacoronte, con diferencias notables en el consumo de carne&rdquo;. La presencia del pescado est&aacute; generalizada pr&aacute;cticamente en todo el periodo guanche. En La Palma tambi&eacute;n, como se ha comprobado con las excavaciones realizadas en El Tendal. En Gran Canaria, la dieta marina se acent&uacute;o a partir del siglo XI, con el aumento de poblados en el litoral, pero exist&iacute;a desde el inicio del poblamiento.
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                Vista general del yacimiento El Tendal, en La Palma                            </span>
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                    alt="La última excavación realizada hasta ahora –invierno de 2021-, dentro del proyecto IsoCAN, dirigido por Jonathan Santana (en la foto, con mascarilla)"
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                La última excavación realizada hasta ahora –invierno de 2021-, dentro del proyecto IsoCAN, dirigido por Jonathan Santana (en la foto, con mascarilla)                            </span>
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        &nbsp;El estudio de los muertos, adem&aacute;s de la dieta, ha permitido comprobar algunas de las patolog&iacute;as que sufr&iacute;an los abor&iacute;genes. Se ha comprobado, a trav&eacute;s de estudios de is&oacute;topos y de la salud dental, una disminuci&oacute;n de la caries precisamente por el consumo de pescado. &ldquo;Disminuye en la poblaci&oacute;n asentada en la costa respecto a la de interior&rdquo;, se&ntilde;ala Teresa Delgado. Ese contacto con el mar propicia una enfermedad que no se ha detectado en la poblaci&oacute;n de interior: la exostosis o crecimiento an&oacute;malo del conducto auditivo. En la actualidad, es una patolog&iacute;a que sufren muchos surferos.
    </p><p class="article-text">
        El Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, la c&aacute;tedra de Tecnolog&iacute;as M&eacute;dicas de la ULPGC y Hospit&eacute;n realizaron, en la primavera de 2019, una novedosa investigaci&oacute;n que consisti&oacute; en escanear las momias del guanches del MUNA. El trabajo lo dirigi&oacute; el catedr&aacute;tico Manuel Maynar y la parte antropol&oacute;gica el doctor Conrado Rodr&iacute;guez. Los tac &ldquo;nos han permitido conocer&rdquo;, explica Maynar, &ldquo;patolog&iacute;as como la sinusitis, periodontitis, microinfartos o microfracturas&rdquo;. Han mostrado que atesoraban &ldquo;unas condiciones de salud mejor que sus contempor&aacute;neos europeos&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez, pero como agrega el propio investigador, &ldquo;estas momias no representan a la sociedad media guanche porque los marcadores de estr&eacute;s nutricional son bastante menores&rdquo;. La esperanza de vida media estaba en torno a 32 a&ntilde;os, ligeramente superior a la media europea del siglo&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text">Mortalidad infantil</h3><p class="article-text">
        Las investigaciones realizadas por el equipo del Museo Canario arrojan conclusiones interesantes sobre la muerte en la poblaci&oacute;n infantil. La primera es la elevada tasa de mortandad perinatal, &ldquo;por causas end&oacute;genas que tienen que ver, principalmente, con el estado de salud maternal, la nutrici&oacute;n o partos prematuros&rdquo;, se&ntilde;ala Delgado. Otro aspecto que han desvelado los arque&oacute;logos es &ldquo;el trato diferenciado, porque &rdquo;los enterramientos perinatales no est&aacute;n presentes en los cementerios de superficie&ldquo;, que surgen a partir del siglo VIII. Antes, se enterraban en contextos familiares, porque &rdquo;hemos visto ni&ntilde;os en cuevas de habitaci&oacute;n&ldquo;, indica Ver&oacute;nica Alberto.
    </p><p class="article-text">
        Selene Rodr&iacute;guez Caraballo est&aacute; realizando su tesis doctoral sobre el registro funerario de la poblaci&oacute;n subadulta de Tenerife. Debido a que se han descubierto pocos cuerpos infantiles, &ldquo;no podemos afirmar categ&oacute;ricamente que existan diferencias respecto a la poblaci&oacute;n adulta&rdquo;. No obstante, &ldquo;s&iacute; hemos observado similitudes en todo el registro infantil asociado&rdquo;, porque los restos que se han encontrado en las Ca&ntilde;adas del Teide &ldquo;aparecen en oquedades y huecos en las paredes de cuevas&rdquo;. Lo que resulta m&aacute;s complicado es &ldquo;determinar la causa de muerte exclusivamente a trav&eacute;s de sus restos &oacute;seos. En algunos casos, como por ejemplo las marcas de traumatismos, s&iacute; nos permite establecer algunas posibles causas de muerte&rdquo;. En este sentido, la investigadora de la ULL sostiene que, de momento, &ldquo;los individuos que han sido estudiados no han presentado signos evidentes de patolog&iacute;as o traumatismos que fueran el motivo de su fallecimiento&rdquo;.&nbsp;
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                Selene Rodríguez Caraballo está realizando una tesis sobre el registro funerario de la población subadulta de Tenerife                            </span>
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        Cuestionada sobre la pr&aacute;ctica de infanticidio en determinados momentos de carest&iacute;a, que menciona alg&uacute;n cronista, Selene Rodr&iacute;guez considera que &ldquo;estudios recientes en Gran Canaria nos han hecho replantearnos ideas que se ten&iacute;an afianzadas en el imaginario sobre las relaciones que los abor&iacute;genes mantuvieron con sus menores&rdquo;. La arque&oacute;loga se refiere a restos de beb&eacute;s encontrados en Cendro (Telde).
    </p><p class="article-text">
        Investigadores del Museo Canario, la Universidad de La Laguna, Cabildo y Tibicena publicaron un art&iacute;culo en <em>International Journal of Osteoarchaeology&nbsp;</em>en el que se refutan las hip&oacute;tesis de un supuesto sacrificio ritual o infanticidio para controlar el crecimiento de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los autores de ese trabajo, como public&oacute; Canarias Ahora,&nbsp;&ldquo;ven en esos restos infantiles el reflejo claro de lo duro que era parir y nacer, en aquellas sociedades abor&iacute;genes. A su juicio, esta tesis la apuntalan varios datos objetivos de contexto: esos restos no est&aacute;n en urnas, ni junto a otros restos animales u objetos que delaten una finalidad votiva. La mayor&iacute;a corresponde a ni&ntilde;os nacidos entre las semanas 36 y 37 de gestaci&oacute;n, las mismas en las que la literatura m&eacute;dica sit&uacute;a la mayor&iacute;a de las muertes naturales de neonatos. El 75 % son ni&ntilde;os, lo que concuerda con la mayor exposici&oacute;n gen&eacute;tica y biol&oacute;gica de los varones a la muerte perinatal. Ante la falta de evidencias directas de infanticidio, los cient&iacute;ficos se&ntilde;alan en su art&iacute;culo que &rdquo;teniendo en cuenta las elevadas tasas de mortandad natural que ser&iacute;an de esperar en esta poblaci&oacute;n y la distribuci&oacute;n de edades de muerte descritas, todo apunta a que los dep&oacute;sitos de Cendro reflejar&iacute;an un patr&oacute;n natural de mortandad perinatal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene tener en cuenta, como nos recuerda el profesor Onrubia, que &ldquo;los datos de las cr&oacute;nicas sobre infanticidios se refieren solo al momento final&rdquo;. No le sorprende la ausencia de &ldquo;evidencias esquel&eacute;ticas de esta pr&aacute;ctica&rdquo;. Para que un neonato no prospere basta con no alimentarle. &ldquo;Conocemos much&iacute;simos casos en la Edad Media en que las mujeres, ante situaciones de carest&iacute;a, dejaban morir a sus hijos de inanici&oacute;n o los asfixiaban declarando a continuaci&oacute;n que hab&iacute;an muerto en la cama junto a ellas porque, sin darse cuenta, los hab&iacute;an ahogado con su propio cuerpo mientras dorm&iacute;an&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay mucho camino por explorar, el estudio de la muerte en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, como han expuestos los expertos, ha aportado luz a la vida y a la propia muerte de la cultura amazige que pobl&oacute; y coloniz&oacute; Canarias durante los primeros quince siglos de la era com&uacute;n. Hoy, como acabamos de leer, hay m&aacute;s certezas que sombras sobre el mundo funerario de los primeros pobladores del archipi&eacute;lago. &iquest;Pasa lo mismo en el universo de las creencias? &iquest;La ciencia ha avanzado tanto en la &uacute;ltima d&eacute;cada en el campo de las divinidades como s&iacute; lo ha hecho en el &aacute;mbito funerario? La respuesta la encontraremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo: <em>El&nbsp;cielo, entre las creencias y la astronom&iacute;a a ind&iacute;gena.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/muerte-momias-cementerios_1_9132263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 08:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte, entre momias y cementerios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder de menceyes y guanartemes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/menceyes-guanartemes_1_9107493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a274c7a-32ef-4b48-9af4-b5b5de5ca408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder de menceyes y guanartemes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La violencia fue un elemento central para resolver los conflictos de una sociedad inicialmente igualitaria, que se fue jerarquizando con el transcurso del tiempo</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p><p class="subtitle">Capítulo 5 - Retrato de una sociedad que no fue una foto fija</p></div><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n social, el control de las comunidades, en definitiva, el poder en las tribus que colonizaron el Archipi&eacute;lago lo ostentaba una &eacute;lite, producto de un modelo jerarquizado de sociedad. As&iacute; lo atestiguan las cr&oacute;nicas, principal fuente de informaci&oacute;n para indagar esta faceta de la sociedad ind&iacute;gena. Pero no es la &uacute;nica, porque la arqueolog&iacute;a ha descubierto indicadores muy ilustrativos, a trav&eacute;s del estudio de la muerte, de conflictos letales entre grupos de una misma isla. Los documentos escritos se&ntilde;alan que el poder estaba en manos de una minor&iacute;a y los arque&oacute;logos certifican lo que redactaron los conquistadores, pero tambi&eacute;n que hubo una evoluci&oacute;n, porque cuando aquellas personas llegaron a Canarias, a principios de la era com&uacute;n, no hab&iacute;a ni guanartemes ni menceyes.
    </p><p class="article-text">
        Conrado Rodr&iacute;guez Maffiotte no es historiador ni tampoco arque&oacute;logo, pero su oficio est&aacute; directamente relacionado con esas disciplinas. Es m&eacute;dico, pero no se dedica a sanar ni a historiadores ni a arque&oacute;logos. Estudia las momias y los restos humanos de los guanches. Es director del Instituto Canario de Bioantropolog&iacute;a y tambi&eacute;n del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, hoy integrado en el MUNA. El doctor Rodr&iacute;guez ha realizado una investigaci&oacute;n que concluye que las relaciones entre los habitantes del norte y del sur de Tenerife eran malas, con episodios de violencia letal en el que las v&iacute;ctimas eran principalmente lo sure&ntilde;os, en &ldquo;una proporci&oacute;n de uno a cuatro&rdquo;. Para el investigador, &ldquo;hablar de una sociedad violenta no es correcto, pero s&iacute; que hab&iacute;a conflictos de car&aacute;cter socioecon&oacute;mico que se resolv&iacute;an con la violencia&rdquo;. B&aacute;sicamente, los del norte emboscaban a los del sur para &ldquo;robarles el ganado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; llega a esa conclusi&oacute;n? Lo primero que observ&oacute; al analizar los esqueletos que custodia el MUNA -110 restos momificados, diecisiete momias y m&aacute;s de un millar de restos humanos sin momificar- es que un 8% de la poblaci&oacute;n de los menceyatos de Adeje y Abona tiene fracturas craneales, frente a un 2% en los territorios norte&ntilde;os. Tambi&eacute;n ve que son lesiones &ldquo;producidas por armas: una pedrada, una boleadora o una lanza&rdquo;. Otro dato que le llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n es que ese elevado &iacute;ndices de lesiones letales se registraba en la comarca con menor densidad de poblaci&oacute;n de la Isla. &ldquo;Eso es&nbsp;raro, porque los conflictos deben ser m&aacute;s generalizados en n&uacute;cleos con mayor poblaci&oacute;n&rdquo;. La estad&iacute;stica revela que el 70% de los cr&aacute;neos con fracturas letales corresponde a guanches del sur. A ese escenario hay que unir la geograf&iacute;a isle&ntilde;a, que propiciaba que &ldquo;en el sur el ganado pastara libremente&rdquo;, mientras que en el norte,&nbsp; &ldquo;el bosque limita un terreno que, adem&aacute;s, es mucho m&aacute;s abrupto&rdquo;. En consecuencia, no es aventurado concluir que los norte&ntilde;os &ldquo;iban al sur a buscar los recursos de la ganader&iacute;a&rdquo;.
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                Conrado Rodríguez, médico y bioantropólogo, es el director del Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA) de Tenerife                            </span>
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        Otro dato relevante que ha descubierto el equipo del Instituto Canario de Bioantropolog&iacute;a, al datar esos restos humanos &ndash;la mayor&iacute;a son varones-, es que &ldquo;ese patr&oacute;n de conflictos persiste cronol&oacute;gicamente, porque lo ves en yacimientos del siglo VI hasta pr&aacute;cticamente la Conquista&rdquo;. Rodr&iacute;guez recuerda, como dicen las cr&oacute;nicas, que &ldquo;mientras los menceyatos del norte se unieron contra los castellanos durante la Conquista, los del sur apoyaron a los europeos&rdquo;. &iquest;Ser&iacute;a por el hartazgo de las incursiones para robarles su ganado?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Violencia letal</strong></h3><p class="article-text">
        Gran Canaria tambi&eacute;n fue escenario de conflictos entre tribus, pero las circunstancias y las conclusiones son diferentes de las de Tenerife o no est&aacute;n concretadas a&uacute;n. La doctora Teresa Delgado Darias es la conservadora de El Museo Canario y ha realizado, junto a un equipo de especialistas en diversos campos de la arqueolog&iacute;a, una investigaci&oacute;n bioarqueol&oacute;gica sobre 789 cr&aacute;neos que custodia la instituci&oacute;n. &ldquo;Un 5,6% presenta fracturas sin cicatrizar&rdquo;, es decir, lesiones letales. Al igual que en la sociedad guanche, los conflictos se extendieron durante el periodo prehisp&aacute;nico y las v&iacute;ctimas principalmente eran masculinas, pero hay una diferencia sustancial: &ldquo;Hemos registrado dos picos de violencia, uno entre los siglos VII y VIII y el otro en torno al XI&rdquo;. Se ha llegado a esta conclusi&oacute;n al revisar las dataciones en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Este escenario de &ldquo;violencia estandarizada&rdquo;, apunta Delgado, &ldquo;nos habla de un estr&eacute;s social, de una sociedad m&aacute;s igualitaria en los primeros siglos del poblamiento; pero, en torno a los siglos VII y VIII, se empieza a jerarquizar, como observamos en el tratamiento de la muerte, al pasar de enterramientos colectivos a individuales y por el tama&ntilde;o de las tumbas&rdquo;. El segundo pico de violencia es paralelo a las transici&oacute;n de una &ldquo;sociedad agropastoril a otra predominantemente agr&iacute;cola, en la que la propiedad de la tierra, los recursos y el acceso a los mismos se fueron modificando&rdquo;. La cient&iacute;fica se pregunta y se responde: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n controlaba y distribu&iacute;a la tierra? Un segmento concreto de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Analizando los registros arqueol&oacute;gicos, el equipo de Delgado observa que &ldquo;estos picos de violencia coinciden con momentos de cambio&rdquo;. En ambos periodos, como veremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo &ndash;<em>La muerte, entre momias y cementerios</em>-, hubo una metamorfosis de los enterramientos; aparecen las necr&oacute;polis tumulares en el siglo VII, mientras que el segundo pico de violencia letal coincide con la aparici&oacute;n de los enterramientos en cistas y fosas. Simult&aacute;nea a las inhumaciones en superficie, Gran Canaria experiment&oacute; una gran transformaci&oacute;n en la explotaci&oacute;n de la agricultura, como vimos en el cap&iacute;tulo anterior.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; se deben esos picos de violencia que coinciden con esos cambios sociales? Le preguntamos a la conservadora del Museo Canario. &ldquo;Esta investigaci&oacute;n est&aacute; abierta y por ello son datos que est&aacute;n siendo ampliados y en proceso de estudio, pero una hip&oacute;tesis que barajamos es que ese proceso de reestructuraci&oacute;n social se ver&iacute;a acelerado por dos&nbsp; posibles eventos migratorios, de gente portadora de nuevas ideas&rdquo;. Uno de ellos, el que coincide con la transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a de los canarios, en el siglo XI, lo argument&oacute; en el anterior cap&iacute;tulo el doctor Javier Velasco, compa&ntilde;ero de equipo de Delgado. Esta posible arribada es factible, seg&uacute;n un estudio de la genetista Rosa Fregel, en las islas orientales y en Gran Canaria. Fregel, en cambio, no aprecia ning&uacute;n indicio gen&eacute;tico de que se produjera una oleada poblacional en los siglos que coinciden con el primer pico de violencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;La dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica de esa violencia es otra de las diferencias respecto a los conflictos intergrupales guanches. En el primer pico, los cad&aacute;veres analizados fueron exhumados en diversos yacimientos; por ejemplo, en Guayadeque, Tabacalete y Las Huesas, localizados en diferentes y distantes lugares de la Isla. La mayor parte de los cr&aacute;neos investigados en el segundo episodio se excavaron en El Hormiguero (norte), La Aldea (oeste) y El Drago, en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria. As&iacute; como en Tenerife est&aacute; definido el origen econ&oacute;mico de los conflictos &ndash;el robo de cabras-, en Gran Canaria solo hay certeza de que los momentos cr&iacute;ticos, diseminados por toda la geograf&iacute;a isle&ntilde;a, coinciden con cambios socioecon&oacute;micos, al menos en el segundo pico de violencia. Con todo, no es descabellado plantear, al tratarse de sociedades tribales, que el robo de recursos fuera la causa principal de la violencia, como en Tenerife. La doctora Delgado se&ntilde;ala que &ldquo;la investigaci&oacute;n est&aacute; abierta&rdquo;, pero de lo que no hay duda, como recuerda la conservadora de El Museo Canario, es que las &ldquo;fuentes escritas hablan de una institucionalizaci&oacute;n de la violencia&rdquo;.
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                Teresa Delgado es la conservadora de El Museo Canario, autora de una investigación sobre la violencia indígena.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Hospitalidad de lecho</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; dicen las cr&oacute;nicas sobre el control del poder en la cultura prehisp&aacute;nica? El catedr&aacute;tico Tejera Gaspar, en su libro <em>Guanches</em>, afirma que varias fuentes escritas &ldquo;confirman que Tenerife se hallaba dividida en nueve demarcaciones territoriales o menceyatos&rdquo;. En lo que no se ponen de acuerdo las fuentes es sobre c&oacute;mo se alcanzaba el rango de mencey. Algunos autores &ldquo;creen que el poder se heredaba y lo transmit&iacute;a a los descendientes directos de su linaje&rdquo;, otros, contin&uacute;a Tejera, &ldquo;son partidarios de que esa categor&iacute;a se obtendr&iacute;a a trav&eacute;s de una elecci&oacute;n que se realizaba entre los personajes m&aacute;s destacados de la sociedad&rdquo;. Hay otra hip&oacute;tesis, indica Tejera, que aporta el veneciano Cadamosto. &ldquo;Tiene nueve se&ntilde;ores que se llaman duques y no se suceden por linaje, de padres a hijos, sino que aquellos que muestran m&aacute;s poder se convierten en amos. Incluso guerrean entre ellos, mat&aacute;ndose como bestias&rdquo;. Las tres teor&iacute;as coinciden en que el mencey proced&iacute;a de la &eacute;lite. En este sentido, la ling&uuml;&iacute;stica aclara que <em>mencey</em> proviene del libiobereber <em>*am&#477;nzay</em> primog&eacute;nito, de modo que, seg&uacute;n el fil&oacute;logo Jonay Acosta, &ldquo;al menos en alg&uacute;n momento de la historia social de Tenerife, el acceso a este rango debi&oacute; de estar vinculado al parentesco. No obstante, ello pudo cambiar con el tiempo, ya que los cambios sociales son mucho m&aacute;s veloces que los ling&uuml;&iacute;sticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El poder en Gran Canaria tambi&eacute;n dimanaba de la &eacute;lite y est&aacute; m&aacute;s consolidada la teor&iacute;a de que &ldquo;un consejo de caballeros eleg&iacute;a al guanarteme&rdquo;, en la etapa final de esa cultura, se&ntilde;ala el doctor Jorge Onrubia. El territorio podr&iacute;a estar dividido en diez cantones, pero las fuentes escritas no son precisas e incluso contradictorias. De lo que no hay duda, es que exist&iacute;an dos territorios muy importantes y eran los &uacute;nicos gobernados por un guanarteme: Telde y Ag&aacute;ldar. La sociedad de los canarios estaba jerarquizada, &ldquo;estratificada en rangos, y en la c&uacute;spide estaban los guanartemes y los faycanes &ndash;poder religioso-. Son dos caras de una misma moneda, porque separar lo profano de los religioso es un tema muy occidental&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n pod&iacute;a ser guanarteme?, le preguntamos al investigador. &ldquo;No pod&iacute;a ser cualquiera. Aparte de un t&iacute;tulo, da la impresi&oacute;n de que es un linaje de la nobleza isle&ntilde;a. Los guanartemes son una especie de <em>primus inter pares </em>&nbsp;&ndash;el primero entre sus iguales-.&nbsp; Da la impresi&oacute;n que la dignidad de guanarteme es electiva. Hay que descender de determinadas personas para estar ah&iacute;. Se emparentaba por v&iacute;as masculinas y femeninas. No es hereditario, pero s&iacute; necesario pertenecer a un linaje determinado para que puedas optar&nbsp; a que tus pares te elijan&rdquo;. Esa elecci&oacute;n depend&iacute;a de un consejo de caballeros, &ldquo;entre 190 y 200&rdquo;, puntualiza el profesor Onrubia. Esas juntas se reun&iacute;an en G&aacute;ldar porque ah&iacute; estaba el origen del linaje de los guanartemes&ldquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recurro de nuevo a la ling&uuml;&iacute;stica. Aclara que el t&iacute;tulo guanarteme revela, informa Acosta, &ldquo;una forma de filiaci&oacute;n muy caracter&iacute;stica de la onom&aacute;stica bereber medieval, la cual da lugar al significado &lsquo;el de Arteme&rsquo;, siendo Arteme un antrop&oacute;nimo masculino&rdquo;. Este nombre podr&iacute;a guardar relaci&oacute;n con Artemy, un rey grancanario mencionado en la cr&oacute;nica <em>Le Canarien</em>. El fil&oacute;logo concluye: &ldquo;En alg&uacute;n momento de la historia de Gran Canaria, el parentesco fue una variable independiente de la ecuaci&oacute;n de ascenso al guanartemazgo&rdquo;. En cuanto a los faycanes o fagzanes, se trata de &ldquo;una instituci&oacute;n religiosa preisl&aacute;mica de origen norteafricano, tradicionalmente vinculada a la geomancia y la adivinaci&oacute;n. Actualmente recibe el nombre de <em>agezzan o gzana</em> en el Maghreb y el Sahara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La obra <em>La isla de los guanartemes. Territorio, sociedad y poder en la Gran Canaria ind&iacute;gena (siglos XIV-XV), </em>de Jorge Onrubia, recoge episodios de violencia relacionados con los pastos y el ganado. Las fuentes que cita el autor apuntan, en el momento final de la sociedad prehisp&aacute;nica, a que esa violencia &ldquo;no solo est&aacute; institucionalizada sino en buena medida ritualizada. Asistimos a combates socialmente codificados, entre bandos enfrentados y con lugares acondicionados para estos duelos, donde se dirime el honor guerrero y con &eacute;l el prestigio y el rango de todo un grupo social. Para el historiador y arque&oacute;logo, &rdquo;es evidente que el prop&oacute;sito de esta ritualizaci&oacute;n es evitar las luchas permanentes y la constante inestabilidad que estos enfrentamientos generalizados provocan, al tiempo que sirven para asentar, precisamente por su papel de mediadores y oficiantes, el poder de los nobles&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cr&oacute;nicas tambi&eacute;n hablan de una &ldquo;violencia estructural&rdquo; que pone de relieve el poder de las &eacute;lites. Teresa Delgado recuerda el pasaje en el que se menciona la pr&aacute;ctica de la &ldquo;hospitalidad de lecho&rdquo;, por la que se ofrec&iacute;a al guanarteme una mujer o una hija cuando este se alojaba fuera de su residencia. Esta norma &ldquo;marca una desigualdad de g&eacute;nero notable&rdquo;, sentencia la conservadora de El Museo Canario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fuentes hist&oacute;ricas aluden a menceyes y guanartemes, pero tambi&eacute;n a capitanes en La Palma. En Fuerteventura, &ldquo;atendiendo a los datos documentales&rdquo;, cuenta la doctora Nona Perera, &ldquo;hab&iacute;a dos reinos, el de Guise, al norte, y el de Yose o Ayose, al sur&rdquo;, divididos por una pared que atravesaba la isla desde el barranco de La Pe&ntilde;a hasta la desembocadura del barranco de la Torre, en la costa este. Esta pared tendr&iacute;a una funci&oacute;n pol&iacute;tica, mientras que La Pared de Jand&iacute;a es de car&aacute;cter econ&oacute;mico, al dividir una zona de suelo comunal de uso ganadero&ldquo;. Respecto a los majos de Lanzarote, &rdquo;no existen datos tan claros&ldquo;, indica Perera, pero durante el desembarco franco-normando, &rdquo;la poblaci&oacute;n se reg&iacute;a por una sola jefatura&ldquo;. En El Hierro era igual; &rdquo;un solo rey, dicen las fuentes escritas&ldquo;, recuerda Tejera Gaspar.
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                Algunas de las estructuras de Zonzamas. Es el yacimiento más importante de Lanzarote. Aquí residían los líderes majos                            </span>
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        La documentaci&oacute;n escrita, &ldquo;aunque tard&iacute;a&rdquo;, explica Perera, &ldquo;es mucho m&aacute;s espec&iacute;fica para Fuerteventura; como ambas responder&iacute;an a una poblaci&oacute;n organizada de forma segmentaria, con jefaturas, podemos suponer que Lanzarote tendr&iacute;a el mismo modelo&rdquo;. Las similitudes sociales y culturales entre las dos islas orientales han llevado a la investigadora a pensar &ldquo;en la probabilidad de que la poblaci&oacute;n que protagoniza el primer poblamiento desembarcara en una, y una fracci&oacute;n se pasara a la otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo que nadie duda, como sostiene el Premio Canarias Antonio Tejera, es que &ldquo;cuando llegan los europeos no era la Canarias de 1.500 a&ntilde;os atr&aacute;s&rdquo;, en la que no exist&iacute;an menceyes ni guanartemes. &ldquo;Ser&iacute;an grupos de parentesco. Se van ampliando y forman una tribu. Lo que los soci&oacute;logos llaman una gran familia. Va creciendo, se desgaja una parte, hasta formar otra tribu. Ese debi&oacute; de ser el mecanismo, un modelo que se puede comparar con otros archipi&eacute;lagos del Pac&iacute;fico&rdquo;. Respecto al liderazgo de esos grupos, el catedr&aacute;tico apela a la condici&oacute;n humana: &ldquo;Siempre hay alguien que controla el poder&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, como se&ntilde;ala el intelectual Eduardo Gonz&aacute;lez de Molina, historiador de Contempor&aacute;nea, &ldquo;los investigadores de la sociedad prehisp&aacute;nica deben profundizar en la legitimaci&oacute;n del poder; como, por ejemplo, c&oacute;mo se accede a la nobleza o al liderazgo religioso. Es importante conocer esta cuesti&oacute;n, pues nos dar&iacute;a pistas de los fundamentos del poder y, por tanto, de la propia desigualdad en esa sociedad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;<strong>El factor de la propiedad</strong></h3><p class="article-text">
        El arque&oacute;logo Juan Carlos Garc&iacute;a tambi&eacute;n comparte el criterio de Tejera de que, en los primeros siglos de la colonizaci&oacute;n, &ldquo;la sociedad era igualitaria, con una gesti&oacute;n colectiva de los recursos&rdquo;. Con el transcurso del tiempo, &ldquo;pensamos que el poder estaba relacionado con la propiedad de los recursos &ndash;es un concepto distinto al que tenemos en la actualidad, poco estudiado-&rdquo;. Los jefes de las tribus &ldquo;se van convirtiendo en propietarios&rdquo;. El profesor Garc&iacute;a se apoya en Fray Alonso de Espinosa. Dice el cronista: &ldquo;El mencey de cuya propiedad era toda la tierra&hellip;..&rdquo;. Lo que falta por determinar es &ldquo;&iquest;c&oacute;mo fue el proceso que conduce a esa realidad?&rdquo;. M&aacute;s informaci&oacute;n s&iacute; que hay sobre el rol del mencey, porque varias fuentes hist&oacute;ricas coinciden en que &ldquo;decid&iacute;a d&oacute;nde se asentaba la gente para producir su sustento y el suyo propio&rdquo;. En Gran Canaria, seg&uacute;n este investigador,&nbsp; &ldquo;tendr&iacute;a que ser mucho m&aacute;s acusado porque su poblaci&oacute;n estaba m&aacute;s vinculada con la tierra, ya que era una sociedad m&aacute;s agr&iacute;cola que la de Tenerife, sobre todo en los siglos previos a la Conquista, como prueba, por ejemplo, la existencia de los graneros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Javier Velasco no se apoya solo en las cr&oacute;nicas para afirmar que &ldquo;la desigualdad social estaba generalizada&rdquo; en la cultura amazige de Canarias. Lo ve en los ritos funerarios. En Tenerife se momificaba a muy poca gente, mientras que en Gran Canaria, en torno al siglo VIII con los cementerios tumulares, &ldquo;por primera vez se hace efectiva una exhibici&oacute;n de la desigualdad social hasta el punto que la muerte constituye un elemento que transforma una arquitectura, con t&uacute;mulos m&aacute;s grandes, que, adem&aacute;s, se construyen en lugares prominentes de las necr&oacute;polis&rdquo;. Este escenario &ldquo;nos habla de una sociedad que cada vez da m&aacute;s importancia a las desigualdades y alcanza su m&aacute;xima expresi&oacute;n en los &uacute;ltimos momentos, cuando hay evidencias escritas, directas, de la existencia de una asimetr&iacute;a entre propietarios y no propietarios, entre nobles y villanos, que tiene que ver con qui&eacute;n imparte justicia o c&oacute;mo se imparte o d&oacute;nde viven&rdquo;.
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                    alt="Momia guanche expuesta en el MUNA. Se aprecia la piel en el rostro y en el hombro. Solo se momifica a las personas más relevantes de la comunidad"
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                Momia guanche expuesta en el MUNA. Se aprecia la piel en el rostro y en el hombro. Solo se momifica a las personas más relevantes de la comunidad                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El doctor Velasco describi&oacute;, en el cap&iacute;tulo anterior, el proceso de intensificaci&oacute;n de la actividad agr&iacute;cola y lo que supuso para la sociedad ind&iacute;gena de Gran Canaria a partir del siglo XI. Ese aumento de la producci&oacute;n, seg&uacute;n el investigador, pudo mantener la desigualdad social que ya imperaba en esas fechas. &ldquo;Lo que trata la &eacute;lite es de perpetuar esa posici&oacute;n de poder, incluso con la endogamia de clase y, probablemente, con la existencia de normas para garantizar un papel predominante en la propiedad&rdquo;. En el caso de Tenerife y Gran Canaria, aunque la tierra era comunal, &ldquo;era esa &eacute;lite la que repart&iacute;a las parcelas agr&iacute;colas&rdquo;. As&iacute; lo atestiguan las cr&oacute;nicas. El profesor Onrubia aporta en su libro un dato a tener en cuenta: &ldquo;El ganado, propiedad particular, tambi&eacute;n se alimentaba en pastos comunales, lo que generaba conflictos permanentes de los que dan buena cuenta las fuentes escritas. En consecuencia, esa visi&oacute;n del guanarteme como <em>se&ntilde;or de la tierra</em> es una visi&oacute;n euroc&eacute;ntrica, que proyecta err&oacute;neamente, sobre el mundo isle&ntilde;o y sobre a su sistema de tenencia de la tierra, el concepto de se&ntilde;or&iacute;o medieval&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Jonay Acosta, esta &uacute;ltima postura tambi&eacute;n es etnoc&eacute;ntrica, &ldquo;pues el guanartemato era una instituci&oacute;n medieval&rdquo;. El fil&oacute;logo considera que, &ldquo;a menudo, los arque&oacute;logos canarios practican el <em>alocronismo</em>, por el cual descontextualizan hist&oacute;ricamente las sociedades abor&iacute;genes&rdquo;. Esta tendencia, opina Acosta, &ldquo;se debe a la concepci&oacute;n decimon&oacute;nica de las islas como sistemas cerrados, aislados entre s&iacute; y de las contingencias hist&oacute;ricas, econ&oacute;micas y sociales del exterior, sesgo que les lleva a concebir sus sociedades como aut&eacute;nticas reliquias del pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La vinculaci&oacute;n entre la propiedad y el poder tambi&eacute;n se atisba en La Gomera. &ldquo;Tenemos indicios, pero la investigaci&oacute;n est&aacute; abierta&rdquo;, se&ntilde;ala el director del Museo Arqueol&oacute;gico de la Gomera (MAG). Juan Carlos Hern&aacute;ndez se apoya no solo en las cr&oacute;nicas sino en documentos hist&oacute;ricos. &ldquo;En los repartos de tierra que tuvieron lugar despu&eacute;s de la Conquista, se observa claramente como la sociedad gomera era desigual.&rdquo; En los procesos de conquista de Tenerife y Gran Canaria, &ldquo;participaron tropas de choque gomeras, con sus capitanes o principales, y despu&eacute;s &eacute;stos fueron premiados con tierras, agua y cuevas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n del poder antes de la Conquista &ldquo;se est&aacute; investigando en la actualidad&rdquo;, confiesa Hern&aacute;ndez. La Gomera atesora unas singularidades. En primer lugar, la isla ten&iacute;a pocos habitantes y estaban diseminados en una geograf&iacute;a muy abrupta, lo que favorece esa dispersi&oacute;n de la poblaci&oacute;n y, en consecuencia, su autonom&iacute;a de subsistencia. Al ser una sociedad pastoril, &ldquo;viv&iacute;an en n&uacute;cleos peque&ntilde;os y dispersos para aprovechar los pastos y manantiales&rdquo;. En segundo lugar, est&aacute;n las creencias. La Gomera cuenta con infinidad de aras de sacrificio &ndash;registro arqueol&oacute;gico escaso en el resto del archipi&eacute;lago-, localizadas en lugares estrat&eacute;gicos de la isla. &ldquo;Se trata de una malla jerarquizada de lugares sagrados, conectados con hitos naturales como son los roques, el Alto del Garajonay o La Fortaleza de Chipude&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El poder pol&iacute;tico en la sociedad tribal de los gomeros &ldquo;tiene un origen divino y la cercan&iacute;a familiar al linaje principal te confer&iacute;a m&aacute;s poder&rdquo;, explica el arque&oacute;logo. &ldquo;A&uacute;n tenemos que demostrar&rdquo;, a&ntilde;ade el director del MAG, &ldquo;algo que a priori parece l&oacute;gico: la localizaci&oacute;n de enterramientos en lugares muy relevantes del territorio puede ser interpretado como un signo de diferencia social&rdquo;. Este aspecto funerario s&iacute; guarda relaci&oacute;n con islas como Gran Canaria o Tenerife, en las que se aprecia una jerarqu&iacute;a, como veremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo.
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                La sociedad gomera tejió una malla jerarquizada de lugares cultuales, conectados con hitos naturales, como la Fortaleza de Chipude, un lugar con numerosos registros arqueológicos                            </span>
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        En Lanzarote, Fuerteventura y La Gomera, la arqueolog&iacute;a no ha podido probar la existencia de conflictos letales entre sus moradores, principalmente porque se han recuperado muy pocos restos humanos, y los que se han localizados no presentan signos de muerte traum&aacute;tica. Hay una excepci&oacute;n: el cr&aacute;neo de La Tonina. Seg&uacute;n public&oacute; <em>Diario de Fuerteventura</em>, &ldquo;presentaba fracturas en su base, compatibles con un golpe propinado desde atr&aacute;s, con la persona agachada. Por las caracter&iacute;sticas de las fracturas, el var&oacute;n fue golpeado con gran contundencia con un objeto romo&rdquo;. Es interesante refrescar una cr&oacute;nica del historiador Abreu Galindo: &ldquo;La ejecuci&oacute;n de justicia se hac&iacute;a en la costa del mar, tendiendo al delincuente sobre una piedra o losa y con una piedra redonda el ejecutor de la justicia le daba en la cabeza haci&eacute;ndosela pedazos...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n territorial en La Palma tiene paralelismos con las dos islas capitalinas y est&aacute;n documentadas batallas entre cantones. Estaba dividida en doce cantones &ndash;la isla que m&aacute;s ten&iacute;a del Archipi&eacute;lago- y fue escenario de conflictos que desembocaron, cuenta el director del Museo Benahoarita, Jorge Pais, &ldquo;en dos guerras que dividieron la Isla en dos bandos, el Norte contra el Sur&rdquo;. No hay referencias precisas sobre el origen de esos episodios b&eacute;licos, pero s&iacute; hay constancia de que &ldquo;se enfrentaban por venganzas familiares, robos de ganado y ambiciones pol&iacute;ticas&rdquo;. Las cr&oacute;nicas, se&ntilde;ala Pais, &ldquo;no tienen citas exactas sobre las desigualdades sociales, pero cuando hablan de que hab&iacute;a se&ntilde;ores y capitanes es un indicador de estratificaci&oacute;n social en la comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La jerarqu&iacute;a social, como han expuesto los profesionales consultados, se puede extrapolar a todas las islas, unos territorios que fueron escenarios de conflictos, en muchos casos letales, y que estaban gobernados por hombres, fueran reyes, capitanes, guanartemes o menceyes.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/menceyes-guanartemes_1_9107493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jun 2022 09:26:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder de menceyes y guanartemes]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Retrato de una sociedad que no fue una foto fija]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/retrato-sociedad-no-foto-fija_1_9094104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a5100c-f4e3-4d71-8ad7-d244a541dc4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retrato de una sociedad que no fue una foto fija"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La economía de subsistencia, en la que existía el comercio y el control de los recursos, protagonizó la vida de una comunidad agrícola y pastoril, cuya evolución  certifica la arqueología</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p><p class="subtitle">Capítulo 4 - El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Era de los defensores de la foto fija. Estaba convencido de la identidad &eacute;tnica insular de los antiguos canarios, de principio a fin. Nos dijeron que no hab&iacute;a diferencias entre las comunidades de la costa y del interior de la Isla, que hab&iacute;an vivido aislados durante 1.500 a&ntilde;os. Fue traum&aacute;tico descubrir que estaba equivocado hasta hace poco tiempo&rdquo;. Qui&eacute;n as&iacute; se expresa es Javier Velasco, inspector de Patrimonio Hist&oacute;rico del Cabildo de Gran Canaria. Al igual que el doctor Velasco, la mayor&iacute;a de los arque&oacute;logos consideran que la cultura prehisp&aacute;nica evolucion&oacute; desde que se estableci&oacute;, a principios de la era com&uacute;n, hasta la llegada de los europeos. En algunas islas m&aacute;s que en otras y de forma diferente. A trav&eacute;s del an&aacute;lisis de la econom&iacute;a primaria de aquellas personas, con las singularidades de cada isla, en este cap&iacute;tulo intentaremos configurar el retrato de una sociedad que no fue una foto fija, a trav&eacute;s de cambios detectados en la agricultura, en la cer&aacute;mica, en la dieta o en el tipo de vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Por la gran cantidad de yacimientos y por la variedad de los mismos, Gran Canaria es una isla en la que se podr&iacute;a percibir la evoluci&oacute;n de la sociedad aborigen con cierta nitidez. Sin embargo, hasta hace relativamente poco tiempo esa metamorfosis no se ha podido certificar con datos cient&iacute;ficos. &ldquo;Tenemos una arqueolog&iacute;a muy heterog&eacute;nea que no hemos sabido explicar&rdquo;, comenta Javier Velasco. Desde los foros acad&eacute;micos se recurr&iacute;a a las premisas ecol&oacute;gicas, es decir, &ldquo;todo es resultado de una adaptaci&oacute;n y todo llega desde el principio&rdquo;. Era, &ldquo;como un caldo de cultivo arqueol&oacute;gico donde todo funcionaba simult&aacute;neamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n de las dataciones de los restos humanos conservados en El Museo Canario ha sido un hito determinante para verificar la evoluci&oacute;n cultural de los canarios. Un equipo integrado por t&eacute;cnicos de esa instituci&oacute;n y de la empresa Tibicena, en el que tambi&eacute;n est&aacute; Velasco, ha fundamentado un cambio de paradigma que tambi&eacute;n se observa en la mayor&iacute;a de las islas, aunque con menos pruebas, porque a&uacute;n falta mucha investigaci&oacute;n. &ldquo;El gran elemento de cambio ha sido que hemos contado con la posibilidad de que el tiempo se convirtiera en un factor vertebrador de las explicaciones arqueol&oacute;gicas que hemos encontrado&rdquo;. Y ah&iacute; han entrado en juego las dataciones, incluidas las de semillas, porque la agricultura experiment&oacute; una gran evoluci&oacute;n&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La colonizaci&oacute;n de Gran Canaria, con los datos actuales de dataciones, se inici&oacute; en el interior porque buscaban un paisaje de monta&ntilde;a similar al lugar de procedencia &ndash;posiblemente el Atlas por su parecido, seg&uacute;n el equipo del Museo Canario y el historiador Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez-, con agua de riachuelos como en Guayadeque o La Cumbre. &ldquo;Los suelos son menos aptos para la agricultura&rdquo;, se&ntilde;ala Velasco, &ldquo;pero combinando con la ganader&iacute;a&rdquo; se manten&iacute;a una econom&iacute;a estable de subsistencia. A partir del siglo XI, &ldquo;surgen asentamientos en las vegas de las desembocaduras de los barrancos, unos terrenos m&aacute;s f&eacute;rtiles que permiten una producci&oacute;n mucho m&aacute;s intensiva. Significa que admiten m&aacute;s poblaci&oacute;n y la intensificaci&oacute;n de esta actividad econ&oacute;mica&rdquo;. Ese cambio propicia la construcci&oacute;n de graneros &ndash;aunque los hay anteriores, como el de La Fortaleza (Tirajana) y La Monta&ntilde;eta (Moya)- en lugares escarpados para controlar el acceso y facilitar su protecci&oacute;n. Estos recintos que solo existen en Gran Canaria, como el Cenobio de Valer&oacute;n, en el norte, o el granero de Temisas, en el sureste, ten&iacute;an un &ldquo;gran valor porque garantizaban la supervivencia del grupo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El arqueólogo Javier Velasco en La Restinga (Telde). La evolución de la sociedad es una de las conclusiones de la investigación en la que está inmerso el equipo de El Museo Canario."
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                El arqueólogo Javier Velasco en La Restinga (Telde). La evolución de la sociedad es una de las conclusiones de la investigación en la que está inmerso el equipo de El Museo Canario.                            </span>
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        Partiendo de que la arqueolog&iacute;a no es una ciencia en el sentido pleno de la palabra, Jorge Onrubia tiene dudas de que los antiguos pobladores de Gran Canaria procedieran del Atlas. &ldquo;Eso est&aacute; por ver, &iquest;cu&aacute;les son los argumentos? &iquest;Y de qu&eacute; Atlas, porque no es lo mismo el Medio Atlas que el Alto Atlas o el Atlas sahariano&rdquo;. El fil&oacute;logo Jonay Acosta s&iacute; tiene argumentos ling&uuml;&iacute;sticos y epigr&aacute;ficos &ldquo;suficientes para pensar que, algunos de ellos, vinieran de ah&iacute;&rdquo;, concretamente del Antiatlas y de sus valles adyacentes, especialmente el Draa. Esas pruebas &ndash;las veremos en el cap&iacute;tulo 9&ordm;- han sido publicadas, a partir de 2019, por Renata Springer, Irma Mora y por el propio Acosta, &ldquo;y revisadas por pares ciegos y citadas en revistas de impacto por especialistas internacionales&rdquo;. Por otra parte, contin&uacute;a Onrubia, &ldquo;a&uacute;n falta mucha investigaci&oacute;n para ser tan categ&oacute;ricos sobre una instalaci&oacute;n precoz solo en el interior&rdquo;. Tambi&eacute;n recuerda la existencia de poblados en vegas costeras antes del siglo XI. &ldquo;En Cueva Pintada tenemos fechas seguras desde los siglos VII y VIII, cronolog&iacute;a que encaja perfectamente con la de los t&uacute;mulos del Maip&eacute;s &ndash;como veremos en el cap&iacute;tulo sobre la muerte-. En G&aacute;ldar, concluye Onrubia, &rdquo;los espacios dom&eacute;sticos de este momento est&aacute;n caracterizados por &aacute;mbitos m&aacute;s bien rupestres. Tenemos pocas dudas de que las caracter&iacute;sticas casas cruciformes &ndash;surgen a partir del XI- no son m&aacute;s que una evoluci&oacute;n de este tipo de espacios; derivan claramente de ellos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez tiene una opini&oacute;n similar a la de Velasco. Adelant&oacute; en su tesis doctoral (1995) la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a primaria en Gran Canaria. &ldquo;Entre los siglos III y VIII, ocupan el interior, tienen cultivos de secano que irriga la lluvia y un pastoreo localizado en Guayadeque, Tejeda y Artenara&rdquo;. Despu&eacute;s de esa etapa, &ldquo;en cuanto empieza a aumentar la poblaci&oacute;n, se ocupan otros nichos, con tierra de mejor calidad en la desembocadura de barrancos en G&aacute;ldar, Telde, Ag&uuml;imes, Arguinegu&iacute;n y La Aldea&rdquo;. Con el aumento de la producci&oacute;n de cereales, Jim&eacute;nez sostiene que tambi&eacute;n aumenta la poblaci&oacute;n &ldquo;y lo vemos con las necr&oacute;polis de mayor tama&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mundo de las tierras altas &ldquo;se va eclipsando&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; lo demuestra? &ldquo;La gente de la monta&ntilde;a enterraba en cuevas y momificaba. En la costa, no. Los pastos del litoral &rdquo;son de peor calidad. Tienen que mover el ganado y controlar a la caba&ntilde;a para que no crezca en exceso y se coma la cosecha&ldquo;. Como el n&uacute;mero de cabezas de ganado debe de estar limitado a la capacidad de carga, razona Jim&eacute;nez, &rdquo;no podemos hacer un uso indiscriminado de la piel del animal&ldquo;. En consecuencia, &rdquo;el ritual funerario de envolver los cuerpos con pieles y depositarlos en cuevas se suprimi&oacute; y se opt&oacute; por la inhumaci&oacute;n en superficie&ldquo;. Esos cambios de la sociedad aborigen &rdquo;son producto de evoluci&oacute;n interna, no de oleadas migratorias porque el resto del registro arqueol&oacute;gico no ha cambiado&ldquo;. Jim&eacute;nez resume su planteamiento en tres palabras: &rdquo;Adaptaci&oacute;n, evoluci&oacute;n y cambio&ldquo;. Un paradigma evolucionista frente al difusionista de otros investigadores.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;La metamorfosis de los antiguos canarios es muy evidente en los h&aacute;bitos funerarios &ndash;ver cap&iacute;tulo 7&ordm;, La muerte, entre momias y cementerios- y se aprecia en los majos de Lanzarote. Tambi&eacute;n se observa en la tipolog&iacute;a de las casas de Gran Canaria. A partir del siglo XI, a las cuevas se les unen las viviendas de piedra con techumbre vegetal en la costa. La mayor&iacute;a son de planta cruciforme. Pero hay un poblado de monta&ntilde;a que presenta una diacron&iacute;a singular en su arquitectura. De hecho, es el que m&aacute;s tiempo ha estado habitado en la isla, desde el siglo V hasta la Conquista, en el XV: La Fortaleza, en Santa Luc&iacute;a de Tirajana. Despu&eacute;s del parque arqueol&oacute;gico Cueva Pintada, asociado a los numerosos yacimientos de G&aacute;ldar, y del municipio de Telde, un conjunto arqueol&oacute;gico en s&iacute; mismo debido a la riqueza y variedad de su patrimonio, probablemente es el yacimiento m&aacute;s relevante de Gran Canaria.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;La Fortaleza tiene de todo: Un granero del siglo VI, enterramientos en cueva, un monumento funerario en superficie, un centro ceremonial en la cima de ese macizo p&eacute;treo que da nombre al enclave &ndash;son tres las formaciones rocosas del conjunto arqueol&oacute;gico-, grabados rupestres, un panel con inscripciones alfab&eacute;ticas, decenas de &iacute;dolos, dos caminos toscamente empedrados, &ldquo;se intuyen tres calles en terrazas, pendientes de excavaci&oacute;n para confirmar su presencia, y una quincena de registros habitacionales, de las cuales cuatro son cruciformes &ndash;con dos habitaciones laterales-, y pensamos que pueden haber cerca de cuarenta estructuras, entre casas, pasos, caminos&hellip;&rdquo;, describe Marco Antonio Moreno, director de las excavaciones y cofundador de la empresa Tibicena. &ldquo;Lo que hicieron los canarios&rdquo;, a&ntilde;ade Moreno, &ldquo;fue abancalar el terreno -las calles que hemos descubierto- e introducir las casas con una tipolog&iacute;a h&iacute;brida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;La propuesta del equipo de Tibicena, a&uacute;n en fase de hip&oacute;tesis, &ldquo;no es que pasaran de habitar las cuevas a las casas, sino que hay un estadio intermedio que, al menos en La Fortaleza, coincide con la construcci&oacute;n del santuario en la cima y con la habilitaci&oacute;n de parte de la ladera, donde se encuentra el poblado, con la construcci&oacute;n de estructuras circulares&rdquo;. No son las &uacute;nicas de la isla porque hay similares en asentamientos del sur y oeste. Con este tipo de arquitectura circular, a&ntilde;ade Moreno, &ldquo;son con las que hibridan las casas cruciformes&rdquo;. En total, se han excavado tres estructuras h&iacute;bridas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;Respecto a las dataciones de las casas, &ldquo;la circular que act&uacute;a como contrafuerte de una casa cruciforme, pudo ser datada entre los siglos X y XI, mientras que las cruciforme oscila entre los siglos XIII y XIV&rdquo;. El arque&oacute;logo considera pretencioso hablar de trama urbana, pero no tiene ninguna duda de &ldquo;la evoluci&oacute;n que experiment&oacute; el yacimiento a lo largo del tiempo&rdquo;.
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                Yacimiento La Fortaleza. Vista aérea de las estructuras ceremoniales construidas en la cima -570 metros de altura- del macizo pétreo que da nombre al enclave.                            </span>
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        &nbsp;&nbsp;La evoluci&oacute;n en Lanzarote tambi&eacute;n se observa claramente a trav&eacute;s de la arquitectura de sus poblados m&aacute;s importantes, Zonzamas y Fiquinineo. Con el apoyo del Cabildo, se est&aacute;n realizando excavaciones con regularidad, &ldquo;que han permitido certificar&rdquo;, afirma el arque&oacute;logo Efra&iacute;n Marrero, director de las investigaciones en Fiquinineo, &ldquo;como se han modificado las construcciones en las diversas etapas de su poblamiento. Las dataciones m&aacute;s antiguas de ambos asentamientos son del siglo VII y estuvieron habitados varios siglos despu&eacute;s de la Conquista.
    </p><h3 class="article-text">La evoluci&oacute;n palmera y gomera</h3><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;Juan Francisco Navarro afirma: &ldquo;Ninguna sociedad humana permanece est&aacute;tica de manera permanente, ni en su modelo econ&oacute;mico, ni en los procedimientos de producci&oacute;n y transformaci&oacute;n&rdquo;. Lo ha comprobado en las excavaciones realizadas en La Palma. &ldquo;Se advierte la presencia masiva de cereales y leguminosas cultivadas &ndash;cebada, trigo, lentejas y habas- desde los primeros momentos del poblamiento&rdquo;. Sin embargo, por causas que no est&aacute;n determinadas, empiezan a escasear hasta desaparecer en los albores del primer milenio de nuestra Era&ldquo;. &iquest;Eso significa que se fue abandonando la agricultura en beneficio de otras formas de explotaci&oacute;n? &rdquo;Probablemente, s&iacute;&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;El inspector insular de Patrimonio Hist&oacute;rico de La Palma, Jorge Pais, apunta a la recolecci&oacute;n de productos silvestres en &eacute;pocas de crisis. &ldquo;Los benahoaritas, adem&aacute;s de agricultores, como ponen de manifiesto las semillas encontradas, eran recolectores&rdquo;. En &eacute;pocas de sequ&iacute;a, &ldquo;las cr&oacute;nicas cuentan que hac&iacute;an gofio con ra&iacute;ces de helecho y con semillas de amagante&rdquo;. En la Isla &ldquo;no hubo una foto fija de la sociedad prehisp&aacute;nica&rdquo;. La estratigraf&iacute;a del yacimiento de El Tendal muestra periodos diferentes; &ldquo;cambian las pautas de sacrificio de los animales y se incrementan los recursos marinos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;Los s&iacute;ntomas de una evoluci&oacute;n no son tan acusados en la ganader&iacute;a, apunta, el doctor Navarro Mederos, &ldquo;pero existen indicios de cambios en varias de las islas respecto al incremento de la caba&ntilde;a&rdquo;. Fuerteventura es un ejemplo porque &ldquo;el crecimiento fue constante&rdquo;, se&ntilde;ala Luis L. Mata, director del Museo Arqueol&oacute;gico de la cultura majo. Mata recuerda una cita de Le Canarien: &ldquo;Tienen cabras que son mejores que nuestros corderos&rdquo;. Navarro indica que tambi&eacute;n hubo cierta evoluci&oacute;n en &ldquo;la proporci&oacute;n entre las diferentes especies ganaderas&rdquo;. En La Gomera,&nbsp;&ldquo;las excavaciones en las Cuevas de Herrera Gonz&aacute;lez parecen indicar que durante el periodo de contacto&nbsp;con la cultura europea aument&oacute; el consumo de carne de oveja frente a la de cabra, y cambi&oacute; el sacrificio indiscriminado de cerdos de cualquier edad por una pauta fija de cerdos adultos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;2018 es un a&ntilde;o fundamental para determinar la diacron&iacute;a de la sociedad de los antiguos gomeros,&nbsp;afirma Juan Carlos Hern&aacute;ndez, director del Museo Arqueol&oacute;gico de la Gomera. &ldquo;Hacemos una bater&iacute;a de 53 dataciones de restos humanos y de animales y, entre otros par&aacute;metros, El&iacute;as S&aacute;nchez Ca&ntilde;adillas estudia la evoluci&oacute;n de la dieta a trav&eacute;s del estudio de is&oacute;topos&rdquo;. Hasta el siglo VII predomin&oacute; el consumo de prote&iacute;nas animales y de recursos marinos, lo que indica, seg&uacute;n Hern&aacute;ndez, &ldquo;un pastoreo intenso&rdquo;. Hubo un segundo periodo, hasta el siglo XII, &ldquo;con mayor preponderancia de la dieta vegetal aunque se mantiene el consumo ganadero&rdquo;. Por otra parte, en los siglos previos a la Conquista, los arque&oacute;logos han certificado cambios en el h&aacute;bitat en dos municipios -Valle Gran Rey y Vallehermoso-, en los se combinaron las cuevas, predominantes durante los 1.200 a&ntilde;os de sociedad prehisp&aacute;nica, con las caba&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A la investigaci&oacute;n del doctor El&iacute;as S&aacute;nchez, hay que unir la tesis doctoral que est&aacute; realizando Jared Carballo P&eacute;rez, que estudia las huellas que dejan la actividad f&iacute;sica en el organismo. Con los marcadores &oacute;seos, Carballo &ldquo;confirma y complementa el trabajo de S&aacute;nchez&rdquo;, apunta el director del MAG. Esto demuestra, asevera Hern&aacute;ndez, que &ldquo;la sociedad aborigen de la Isla evolucion&oacute;, no fue una foto fija&rdquo;.
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                Juan Carlos Hernández, director del Museo Arqueológico de La Gomera (MAG).                            </span>
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        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;Un estudio similar al de Carballo lo ha realizado Jonathan Santana en Gran Canaria. A trav&eacute;s del an&aacute;lisis de los restos &oacute;seos, &ldquo;hemos llegado a la conclusi&oacute;n de que organizaci&oacute;n social del trabajo estaba basada en la divisi&oacute;n sexual&rdquo;. Todos los oficios eran de igual importancia para la supervivencia del grupo, &ldquo;pero los marcadores de los huesos vinculan a las mujeres a tareas que requieren mayor fineza, como la elaboraci&oacute;n de&nbsp;esteras, curtidos de pieles o la alfarer&iacute;a&rdquo;. Pero ese comportamiento no fue id&eacute;ntico en todas las tribus. El estudio de los huesos humanos&nbsp;encontrados una cueva de Guayadeque, en 2020, con restos de 169 ind&iacute;genas, marca, seg&uacute;n public&oacute; Canariasahora,&nbsp;&ldquo;una tendencia de desgaste en las rodillas, fruto de un h&aacute;bito postural de cuclillas, que antes se asociaba con trabajos femeninos de moler grano o alfarer&iacute;a, pero que se presenta en ambos sexos por igual, lo que podr&iacute;a apuntar a que las tareas no estaban asignadas por sexo sino que se realizaban por toda la comunidad con independencia del g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las manufacturas de las cer&aacute;micas tambi&eacute;n revelan cambios en La Palma y, en menor media, en Tenerife. Los arque&oacute;logos clasifican en cuatro fases la cer&aacute;mica palmera. Esa evoluci&oacute;n, declara Juan Francisco Navarro, &ldquo;fue un proceso interno en el que las loceras actuaban a caballo entre mantener los dise&ntilde;os tradicionales y, a la vez, introducir peque&ntilde;as innovaciones que, a la larga, acabar&iacute;an imponi&eacute;ndose&rdquo;. Ese dinamismo se acentu&oacute; en el siglo XII, &ldquo;con un cambio brusco en la manera de trabajar el barro, en la forma de las vasijas y en las t&eacute;cnicas y dise&ntilde;os decorativos&rdquo;. Es la cuarta fase. Para Navarro, esa metamorfosis &ldquo;vino acompa&ntilde;ado de otros cambios culturales y de modo de vida, lo que nos indujo a pensar que en ese momento se produjo una arribada&rdquo;. Sin embargo, ese supuesto episodio migratorio no est&aacute; avalado por las investigaciones gen&eacute;ticas, como vimos en el cap&iacute;tulo anterior. A diferencia de Navarro, el director del Museo Benahoarita no considera que el cambio en la &uacute;ltima fase de la cer&aacute;mica fuera tan pronunciado.
    </p><h3 class="article-text">La diacron&iacute;a guanche</h3><p class="article-text">
        El doctor Navarro constata una evoluci&oacute;n de la cer&aacute;mica en Tenerife. &ldquo;Lo que Arnay de la Rosa y Gonz&aacute;lez Reimers definieron como grupos cer&aacute;micos II y III constituyen un estilo cer&aacute;mico mucho menos din&aacute;mico que el de La Palma, que se mantuvo en la Isla durante la mayor parte de la historia guanche&rdquo;. Al margen de esos cambios en las lozas, los registros arqueol&oacute;gicos de Tenerife, afirma el catedr&aacute;tico Antonio Tejera Gaspar, &ldquo;no aportan muchas pruebas para analizar la evoluci&oacute;n de la sociedad aborigen&rdquo;. Los h&aacute;bitos funerarios, confiesa la doctora Matilde Arnay, &ldquo;no variaron porque siempre se enterr&oacute; en cuevas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; aprecia el doctor Tejera en la din&aacute;mica social guanche es &ldquo;un proceso de adaptaci&oacute;n al medio muy interesante&rdquo;. De hecho, &ldquo;el modelo social no es una foto fija porque hay diferencias entre el norte y el sur. &rdquo;Los habitantes del sur ten&iacute;an muy poca agricultura, pero s&iacute; mucha ganader&iacute;a, sobre todo cabras&ldquo;. Y en el norte, al tener m&aacute;s agua, la situaci&oacute;n era inversa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre la evoluci&oacute;n de la sociedad guanche, en Tenerife, aportar&aacute; m&aacute;s luz con el estudio que el profesor y arque&oacute;logo Juan Carlos Garc&iacute;a &Aacute;vila est&aacute; realizando. Desde el principio del poblamiento hasta la Conquista, &ldquo;hay una tipolog&iacute;a de cer&aacute;mica que aparece en todos los contextos arqueol&oacute;gicos&rdquo;. A partir del siglo IX y durante doscientos a&ntilde;os aproximadamente, &ldquo;esa cer&aacute;mica solo aparece en &aacute;mbitos dom&eacute;sticos&rdquo;. Coincidiendo con esa horquilla temporal, aparece un nuevo tipo de cer&aacute;mica. La m&aacute;s antigua &ldquo;tiene formas esf&eacute;rica, semiesf&eacute;rica o cil&iacute;ndrica, tambi&eacute;n las hay de tipo anforoide, y est&aacute; decorada con l&iacute;neas verticales y horizontales; la otra, son los t&iacute;picos g&aacute;nigos con asa vertical, su forma es ovoide y la decoraci&oacute;n es escasa, solo en la boca de la vasija&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de las diferencias, la pregunta que se hizo el cofundador de la empresa de arqueolog&iacute;a Prored es por qu&eacute; se produce ese cambio. Empez&oacute; a relacionar evidencias en busca de respuestas. Garc&iacute;a &Aacute;vila constata que en los escondrijos de Las Ca&ntilde;adas, en los que se han encontrado numerosos recipientes que los pastores guardaban al regresar a sus poblados, porque en el Teide solo se pastaba en primavera y verano, jam&aacute;s aparec&iacute;an cer&aacute;micas mezcladas de ambas tipolog&iacute;a. Tambi&eacute;n descubre en el yacimiento de Las Estacas, en la costa, ambas cer&aacute;micas. En la estratigraf&iacute;a, con una cronolog&iacute;a de 200 a&ntilde;os, &ldquo;aparece la vieja, mientras que la nueva est&aacute; a la mitad del fragmento y en superficie&rdquo;. Esto quiere decir que se elaboraron en el mismo lugar. El investigador &ldquo;interpreta que al ser de producci&oacute;n local y los alfareros hacer los dos tipos,&nbsp;&rdquo;la vieja, como dijimos, es de uso dom&eacute;stico y la otra se mueve por el territorio para actividades del exterior, como el pastoreo, la pesca o la miner&iacute;a en las canteras de producci&oacute;n de molinos&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los casos majoreros y bimbapes</h3><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de las sociedades ind&iacute;genas es una evidencia a tenor de los datos que aportan los expertos. Tambi&eacute;n observamos diferencias entre islas. Fuerteventura y El Hierro son dos casos singulares porque no tienen un espejo en el resto del Archipi&eacute;lago cuando referenciamos la metamorfosis cultural. Y eso que los majos de Lanzarote compart&iacute;an una escritura l&iacute;bica-latina con sus vecinos de Erbania, como veremos en el cap&iacute;tulo noveno- La palabra, as&iacute; escrib&iacute;an y hablaban el guanche-.
    </p><p class="article-text">
        La clave en Fuerteventura es la ganader&iacute;a caprina; ya lo dejaron escrito los normandos en las cr&oacute;nicas &ndash;&ldquo;est&aacute;n bien provistos de quesos, los mejores que se conocen en estas regiones, y sin embargo solo est&aacute;n hechos con leche de cabra&rdquo;-. Para el director del Museo Arqueol&oacute;gico de Fuerteventura, Luis L. Mata, &ldquo;la ganader&iacute;a marc&oacute; la vida econ&oacute;mica de los majos. Ten&iacute;an que ser unos especialistas cabreros, porque llegar&iacute;an con pocas cabezas de ganado y en el siglo XIV eran miles&rdquo;. Ya lo dice Le Canarien, recuerda Mata: &lsquo;tienen cabras que son mejor que nuestros corderos&rsquo;.
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                Luis Lorenzo Mata, director del Museo Arqueológico de Fuerteventura, inaugurado en diciembre de 2020.                            </span>
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        &nbsp;A pesar del legado de las fuentes etnohist&oacute;ricas y del impulso que ha supuesto el moderno museo arqueol&oacute;gico, inaugurado en diciembre de 2020 en Betancuria, as&iacute; como la aparici&oacute;n de empresas como Arenisca, Fuerteventura es otra isla en la que queda mucho por indagar. Rosa L&oacute;pez, arque&oacute;loga y directora de Arenisca, afirma que &ldquo;se tiende a pensar que fue una foto fija los 1.300 a&ntilde;os de la sociedad majorera aborigen&rdquo;, sin embargo, estudiando los diversos poblados y sus dataciones &ndash;aunque por ahora son pocas-, &ldquo;observamos movimientos de poblaci&oacute;n&rdquo;. Por ejemplo, se plantea que La Fortaleza de Tef&iacute;a &ndash;en cuatro islas hay yacimientos con ese nombre- &ldquo;al ser un lugar elevado pudo ser un refugio en momentos de inestabilidad, pero faltan dataciones para confirmarlo&rdquo;. Llega a esa conclusi&oacute;n &ldquo;porque no era un lugar id&oacute;neo para vivir y probablemente lo poblaron para defenderse de las razias&rdquo; previas a la Conquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Hierro tiene un perfil diferente del resto del Archipi&eacute;lago. La raz&oacute;n, seg&uacute;n su inspectora de Patrimonio Cultura, Maite Ruiz, es la ausencia de pruebas para hablar de una evoluci&oacute;n social. De hecho, &ldquo;la prevalencia de la agricultura o la ganader&iacute;a no es f&aacute;cil de determinar dada la escasez de investigaciones arqueol&oacute;gicas en la isla&rdquo;. En cambio, &ldquo;existe la constancia de la pr&aacute;ctica de la agricultura de una manera prolongada en el tiempo, constatada hasta los albores de la Conquista&rdquo;. Lo cierto, concluye Ruiz, &ldquo;es que durante m&aacute;s de mil a&ntilde;os pudieron compaginar la ganader&iacute;a y la agricultura&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los mineros del Teide y Hogarzales</h3><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de subsistencia protagoniz&oacute; la vida de los abor&iacute;genes. En esas comunidades insulares la existencia del trueque est&aacute; documentada por la arqueolog&iacute;a. &ldquo;Clar&iacute;simo&rdquo;, responde Jorge Pais. &ldquo;La cer&aacute;mica es la prueba. En el sur de La Palma no hay barro bueno pero todos los cantones tienen una cer&aacute;mica magn&iacute;fica&rdquo;. &ldquo;Existen determinados productos que se dan en un &aacute;rea concreta y luego los encontramos distribuidos por toda Gran Canaria, como la obsidiana&rdquo;, se&ntilde;ala Javier Velasco. Aporta otro indicio que le lleva a pensar que ese comercio rudimentario se daba entre los canarios: &ldquo;Hemos encontrado restos de alimentos marinos en yacimientos del interior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Javier Velasco afirma que &ldquo;para que exista un comercio hay que darle un valor de cambio, de uso, al objeto&rdquo;. El arque&oacute;logo recuerda que &ldquo;las fuentes escritas nos dicen que ten&iacute;an&nbsp;peso y medidas para las cosas. Es una referencia clara&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obsidiana es un tema recurrente para fundamentar el trueque en la sociedad prehisp&aacute;nica, porque las vetas de este preciado vidrio volc&aacute;nico est&aacute;n muy localizadas. Sin embargo, se encuentran restos o instrumentos hechos con este material l&iacute;tico en la geograf&iacute;a de las islas. En La Palma, por ejemplo, est&aacute; en la cumbre, cerca del Roque de Los Muchachos. En Tenerife, la principal explotaci&oacute;n guanche est&aacute; en las median&iacute;as de la falda norte del Teide, en el yacimiento de El Tabonal &ndash;ver la tesis doctoral Territorios de aprovisionamiento y sistemas de explotaci&oacute;n de las materias primas l&iacute;ticas de la prehistoria de Tenerife. El arque&oacute;logo Cristo Hern&aacute;ndez es el autor de ese trabajo y ha realizado estudios geoqu&iacute;micos con el objetivo de ver la distribuci&oacute;n de la obsidiana en Tenerife, un s&iacute;ntoma de que el trueque estuvo presente en la sociedad guanche.
    </p><p class="article-text">
        La doctora de la Universidad de La Laguna Matilde Arnay de la Rosa es un referente en la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica en el Parque Nacional del Teide. Los valores naturales y paisaj&iacute;sticos son tan relevantes que su riqueza arqueol&oacute;gica han quedado en un segundo plano. Unas de las sorpresas que experiment&oacute; el autor de este reportaje fue descubrir &ndash;gracias al arque&oacute;logo Efra&iacute;n Marrero de la empresa Prored- que Las Ca&ntilde;adas del Teide es un conjunto arqueol&oacute;gico en s&iacute; mismo, con centenares de vestigios guanches repartidos en sus 190 kil&oacute;metros cuadrados &ndash;superficie equivalente a seis veces y media La Graciosa o al 70% de El Hierro-.
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                    alt="La doctora Matilde Arnay de la Rosa es la arqueóloga que ha dirigido las investigaciones más relevantes en Las Cañadas del Teide."
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                La doctora Matilde Arnay de la Rosa es la arqueóloga que ha dirigido las investigaciones más relevantes en Las Cañadas del Teide.                            </span>
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        La actividad econ&oacute;mica en la comarca cumbrera de Tenerife est&aacute; demostrada: La ganader&iacute;a y la miner&iacute;a. Debido a las condiciones clim&aacute;ticas, la actividad pastoril solo se realizaba en primavera y verano. &ldquo;Los pastores acud&iacute;an con sus cabras a pastar al Teide&rdquo;, indica la doctora&nbsp;Arnaiz, &ldquo;y sabemos que ven&iacute;an tanto del sur como del norte porque todav&iacute;a se conservan los antiguos caminos guanches&rdquo;. Tambi&eacute;n se han encontrado n&uacute;meros recipientes de cer&aacute;mica que los pastores guardaban en escondrijos cuando regresaban a sus poblados con la llegada del fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El Teide atesora dos canteras a cielo abierto que los guanches usaban como talleres para hacer los molinos con los que realizaban el gofio. All&iacute; encontraban la materia prima para labrar los molinos y las piedras que usaban como herramientas para tallarlos. En las canteras se aprecian numerosos restos de molinos, fracturados durante el proceso de fabricaci&oacute;n, y las lascas que se desprend&iacute;an al labrar la piedra. Con esas lascas, cuenta Matilde Arnay &ldquo;al tener formas determinadas, los arque&oacute;logos hemos estudiado c&oacute;mo trabajaban&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;El arque&oacute;logo Abel Galindo ha estudiado la industria l&iacute;tica en Gran Canaria, isla que tiene una espectacular mina de obsidiana&nbsp;en la cresta de la Monta&ntilde;a de Hogarzales, a 1.100 metros de altura. Para obtener el material, &ldquo;los canarios tuvieron que excavar el subsuelo generando t&uacute;neles de hasta 15 metros de profundidad, algunos de ellos con apuntalamientos para evitar el desplome de la cubierta. Se trata de la &uacute;nica explotaci&oacute;n minera subterr&aacute;nea de Canarias&rdquo;. Adem&aacute;s de este emplazamiento del municipio de La Aldea, en Mog&aacute;n hay vetas, pero &ldquo;es diferente; su tonalidad azabache es m&aacute;s brillante&rdquo;. Aunque solo se extrae en estos dos lugares del oeste, la obsidiana est&aacute; presente en numerosos asentamientos isle&ntilde;os, lo que induce a pensar que fue moneda de cambio.
    </p><p class="article-text">
        Con la obsidiana y el s&iacute;lex se hac&iacute;an filos cortantes. Abel Galindo los ha documentado en el yacimiento de Lomo de los Melones, en La Garita, &ldquo;donde est&aacute;n asociados a tareas del procesado de productos c&aacute;rnicos y marinos, en el interior de una vivienda habitada por los matarifes, uno de los trabajos mal vistos, por realizar tareas relacionadas con la sangre, considerada impura&rdquo;, seg&uacute;n las cr&oacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios de los cient&iacute;ficos expuestos en esta entrega despejan cualquier duda sobre la diacron&iacute;a de la sociedad prehisp&aacute;nica en el Archipi&eacute;lago. Una evoluci&oacute;n que tambi&eacute;n han descubierto los arque&oacute;logos en otras facetas de la cultura ind&iacute;gena relacionadas con el poder, con la muerte y con las manifestaciones rupestres, como veremos en pr&oacute;ximos episodios. Lo que no se ha estudiado a&uacute;n es por qu&eacute; esta cultura desconoc&iacute;a el arco o la rueda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Es la única mina indígena. Está en la montaña de Hogarzales (Gran Canaria). Los mineros excavaron numerosas galerías para extraer obsidiana.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/retrato-sociedad-no-foto-fija_1_9094104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jun 2022 08:10:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retrato de una sociedad que no fue una foto fija]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/poblamiento-simultaneo-oleadas_1_9071989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/796154c9-1a4b-479e-ad9f-e4e76029f62a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque hubo contactos previos a la Era, Lobos es la prueba, la colonización se inició a finales del siglo II y principios del III, en Lanzarote. No hay consenso sobre por qué se produjo, pero sí en que fue una migración organizada en época romana</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p><p class="subtitle">Capítulo 3 - La huella romana de Lobos</p></div><p class="article-text">
        Siglo III de la era com&uacute;n. Con los registros arqueol&oacute;gicos excavados a d&iacute;a de hoy, esa es la fecha m&aacute;s antigua &ndash;a&ntilde;o 207 al 260, La Chifletera, Lanzarote-, seg&uacute;n las &uacute;ltimas dataciones realizadas a restos humanos con protocolos de m&aacute;xima fiabilidad, lo que los arque&oacute;logos denominan higiene cronom&eacute;trica o radiom&eacute;trica. En consecuencia, estas personas llegar&iacute;an probablemente a finales del siglo II. Lo que no ha determinado la ciencia todav&iacute;a es si la colonizaci&oacute;n fue simult&aacute;nea en todas las islas y si fue producto de m&aacute;s de una oleada migratoria. Desde 2020, se est&aacute;n produciendo novedades muy interesantes que aportan luz a los interrogantes que plantean los historiadores, abren nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y est&aacute;n propiciando un debate enriquecedor en el seno de la comunidad cient&iacute;fica. Tres son las teor&iacute;as sobre el poblamiento: deportaci&oacute;n, fueron trasladados voluntariamente o navegaron por su cuenta hasta llegar a las islas. Aunque no hay unanimidad sobre el motivo &uacute;ltimo de arribar a las islas, s&iacute; hay consenso en que fue un viaje sin pasaje de vuelta, en &eacute;poca romana, con el objetivo de asentarse, ocupar un territorio y colonizarlo, ya que trajeron semillas, esquejes de higueras y animales dom&eacute;sticos. Tambi&eacute;n hay una opini&oacute;n generalizada de que el poblamiento de Canarias y la consiguiente creaci&oacute;n de una sociedad por parte de tribus norteafricanas se produjo despu&eacute;s del nacimiento de Cristo, de la Era com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 1981, un becario del departamento de Arqueolog&iacute;a de La Laguna cuidaba la biblioteca de la facultad. Se le encarg&oacute; inventariar los fondos y encontr&oacute; un&nbsp;libro-cat&aacute;logo &ldquo;que estaba sin deshojar&rdquo; de las tribus bereberes al oeste del Nilo hasta el Atl&aacute;ntico. &ldquo;Al desplegar los mapas me encontr&eacute; a los <em>canarii</em>&rdquo;, una tribu enclavada en la cordillera del Atlas marroqu&iacute;. Durante cuatro a&ntilde;os, mientras terminaba la carrera, &ldquo;guard&eacute; el secreto&rdquo;. El secreto del historiador Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez se desvel&oacute; en un art&iacute;culo publicado en Almogaren, la revista del Institutum Canarium de Hallein (Austria). Para Jim&eacute;nez, esa tribu &ldquo;fue el origen del poblamiento en Gran Canaria y llegaron a la isla deportados&rdquo;. Aunque expone indicios<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/origen-unica-certeza_1_9008799.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (ver cap&iacute;tulo 1&ordm;)</a>,&nbsp;no tiene a&uacute;n una prueba documental que certifique su teor&iacute;a ni tampoco se ha encontrado el poblado que habitaban en el Atlas.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que ninguno de los grupos de trabajo que indagan el origen del poblamiento tiene pruebas fehacientes sobre c&oacute;mo se produjo el inicio de la colonizaci&oacute;n del archipi&eacute;lago. Pero en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os se han&nbsp;producido avances notables gracias a la gen&eacute;tica, a la geoarqueolog&iacute;a &ndash;estudios de sedimentos y suelos arqueol&oacute;gicos-, a la carpolog&iacute;a y a la bioarqueolog&iacute;a. Tambi&eacute;n hay un creciente inter&eacute;s por parte del Consejo de Investigaci&oacute;n Europeo. Prueba de ello es que Jonathan Santana, investigador de la ULPGC, ha obtenido una beca ERC Starting Grant, el programa m&aacute;s prestigioso de investigaci&oacute;n de la UE. Es el proyecto IsoCAN -Aislamiento y evoluci&oacute;n en las Islas Oce&aacute;nicas: la colonizaci&oacute;n humana en las Islas Canarias-. Es una oportunidad hist&oacute;rica, reconocen las fuentes consultadas, porque &ldquo;por primera vez y desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico se realiza un proyecto que engloba a todo el archipi&eacute;lago y est&aacute; bien dotado, 1,4 millones para cinco a&ntilde;os&rdquo;. Santana tiene un atractivo horizonte cient&iacute;fico por delante, pero tambi&eacute;n el reto de crear sinergias con otros investigadores, &ldquo;para sentar las bases de los aspectos que nos unen&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;Despu&eacute;s de los dos primeros a&ntilde;os de trabajo, con las dificultades derivadas de la pandemia, Santana tiene una primera conclusi&oacute;n. &ldquo;Las evidencias sugieren que no hubo contactos entre romanos y abor&iacute;genes; esto se ve en los materiales arqueol&oacute;gicos y tambi&eacute;n porque hay lapsus temporal entre dataciones de elementos romanos y las realizadas a vestigios abor&iacute;genes&rdquo;. Para construir una teor&iacute;a del poblamiento, &ldquo;necesitamos que sea falsable&rdquo;, o sea,&nbsp;&ldquo;que en funci&oacute;n de la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica de las evidencias materiales que nos aparecen, podamos corroborar nuestra hip&oacute;tesis. Si dejamos todo al terreno de la especulaci&oacute;n, son relatos, una propuesta narrativa que no se ajusta al protocolo cient&iacute;fico actual&rdquo;. Santana se refiere a las opiniones de que los pobladores fueron trasladados contra su voluntad -deportados para sofocar revueltas o por inter&eacute;s de Roma para colonizar las islas o por ambos motivos- o voluntariamente pero abonando el viaje en especies. Empero, respeta a su autores, &ldquo;porque hemos tenido un punto de partida para empezar a explorar otras l&iacute;neas de investigaci&oacute;n&rdquo;.
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                    alt="Yacimiento Playa Chica (Sardina del Norte, Gran Canaria). Es el primero de los tres que, por ahora, se han excavado en el proyecto IsoCAN. Fue una factoría de productos marinos."
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                Yacimiento Playa Chica (Sardina del Norte, Gran Canaria). Es el primero de los tres que, por ahora, se han excavado en el proyecto IsoCAN. Fue una factoría de productos marinos.                            </span>
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        El director de IsoCAN sostiene que &ldquo;hasta hace poco tiempo hemos tenido una venda porque la base del 99% de las teor&iacute;as del poblamiento es que no conoc&iacute;an la navegaci&oacute;n, que llegaron del Atlas y que en fueron trasladados, pero en la costa tambi&eacute;n hab&iacute;a tribus bereberes&rdquo;. Una antrop&oacute;loga marroqu&iacute; est&aacute; investigando a esas poblaciones del sur de Marruecos y, seg&uacute;n Santana, &ldquo;cuando se conozcan sus resultados habr&aacute; muchas sorpresas de un mundo costero bereber muy din&aacute;mico y que ha pasado desapercibido&rdquo;. Defiende que los abor&iacute;genes &ldquo;s&iacute; pudieron tener conocimientos rudimentarios de navegaci&oacute;n y viajaron por su cuenta hasta las islas&rdquo;; sin embargo, por ahora, carece de pruebas sobre su hip&oacute;tesis y de datos sobre tipos de embarcaciones que usaron para justificarla. Como vimos en el cap&iacute;tulo 2&ordm;, la comunidad cient&iacute;fica que ha investigado la navegaci&oacute;n hace 2.000 a&ntilde;os descarta las traves&iacute;as de fortuna.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Las tribus bereberes de costa no han pasado tan desapercibidas como sugiere Santana. El&iacute;as Serra R&aacute;fols, por ejemplo, ya las cita en sus trabajos de mediados del siglo XX. Pero en la actualidad, Jorge Onrubia, el arque&oacute;logo e historiador canario que mejor conoce el norte africano, ha investigado el mundo bereber bajo dominio de Roma y ha excavado en yacimientos del sur de Marruecos. &ldquo;Conocemos poblaciones de pescadores en la costa que va de Agadir al sur de Guelmim,&nbsp;los bereberes del Sus marroqu&iacute;, los chleuh. Son c&eacute;lebres sus embarcaciones, los agherrabu o c&aacute;rabos&rdquo;. Hay trabajos cl&aacute;sicos fundamentales sobre esos pescadores, escritos en los a&ntilde;os 20, sobre&nbsp;todo los de R. Motagne y E. Laoust, precisa Onrubia. &ldquo;Pero el origen de la tradici&oacute;n n&aacute;utica ind&iacute;gena se nos escapa. Se ha hablado, en efecto, de una g&eacute;nesis vinculada al mundo cl&aacute;sico, pero es muy probable que no vaya m&aacute;s all&aacute; de la Edad Media. Para acreditarlo, basta con comprobar que buena parte del vocabulario n&aacute;utico y pesquero que utilizan los chleuh es de origen castellano o portugu&eacute;s, y castellanos y portugueses llegan a esas costas, como muy pronto, a finales del siglo XIV o comienzos del XV&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Fen&oacute;meno de la romanizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El doctor Onrubia considera que &ldquo;la discusi&oacute;n sobre el poblamiento empieza por fijarlo cronol&oacute;gicamente y, a partir de ah&iacute;, buscar qu&eacute; pasaba en el norte de &Aacute;frica que pudiera explicar por qu&eacute; llega esa gente aqu&iacute;&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; pasaba? &ldquo;Un elemento importante es el fen&oacute;meno de la romanizaci&oacute;n y lo que implica en la din&aacute;mica poblacional, no tanto por los enfrentamientos &ndash;entre tribus rebeldes y romanos- si no en las relaciones comerciales; la gente se mueve para comerciar, para buscar productos, tambi&eacute;n para enfrentarse, es un momento de enorme dinamismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el dinamismo social, Onrubia coincide con Santana, donde hay divergencias es en la conexi&oacute;n romana de los ind&iacute;genas. Onrubia se apoya en registros arqueol&oacute;gicos para defender que &ldquo;estaban m&aacute;s romanizados de lo que cre&iacute;amos&rdquo;. Los pr&aacute;cticas funerarias pueden ser una prueba. La posici&oacute;n del cad&aacute;ver es la misma en todas las islas, independientemente del tipo de sepultura. &ldquo;Sobre la espalda y con los brazos y piernas extendidas. Esta posici&oacute;n s&oacute;lo la encontramos en el norte de &Aacute;frica en poblaciones en contacto con los p&uacute;nicos o con los romanos, no es una forma de depositar los cad&aacute;veres t&iacute;pica del mundo libio, en la que los cuerpos est&aacute;n encogidos&rdquo;. No es la &uacute;nica prueba: Tambi&eacute;n en la escritura es n&iacute;tida la influencia romana sobre de los majos, como se aprecia en las inscripciones l&iacute;bico-latinas de Lanzarote y Fuerteventura, apunta el arque&oacute;logo Jos&eacute; de Le&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los enterramientos de indígenas, como vemos en esta reproducción de la necrópolis del Maipés, eran sobre la espalda y con los brazos y piernas extendidas, igual que las poblaciones norteafricanas en contacto con los romanos.                            </span>
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        Para fijar cronol&oacute;gicamente el poblamiento, hay un trabajo clarificador, publicado en el oto&ntilde;o del a&ntilde;o pasado y liderado por la arque&oacute;loga Ver&oacute;nica Alberto: <em>Sobre el tiempo de los majos</em>. Nuevas fechas para el conocimiento del poblamiento aborigen de Lanzarote. Alberto detalla los enterramientos descubiertos en Lanzarote, las circunstancias y sus ubicaciones. Seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n, el resto humano m&aacute;s antiguo se localiz&oacute; en La Chifletera; la dataci&oacute;n es de principios del siglo III &ndash;a&ntilde;o 207 al 260-, lo que se puede interpretar que &ldquo;ese individuo adulto pudo llegar a la isla a finales del siglo II&rdquo;. Hasta ahora, seg&uacute;n la investigadora, &ldquo;es el resto humano, con una dataci&oacute;n fiable, m&aacute;s antiguo de Canarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora reflexiona sobre el contexto del inicio del poblamiento. &ldquo;Con los datos disponibles, el poblamiento estable de Lanzarote presenta su l&iacute;mite m&aacute;s antiguo en el intervalo que va desde el siglo 2 al a&ntilde;o 240. La posibilidad de la intervenci&oacute;n romana, con independencia de su finalidad, entra de lleno en el marco cronol&oacute;gico establecido, tanto si se atiende al inter&eacute;s comercial como a la realidad pol&iacute;tica del Imperio y la necesidad de someter la disidencia en el territorio norteafricano. No cabe duda de que a Canarias, y en concreto a Lanzarote, llegan poblaciones mediatizadas por el fen&oacute;meno de la romanizaci&oacute;n en el norte de &Aacute;frica. El inter&eacute;s comercial o estrat&eacute;gico-militar para los romanos puede haberse dado de forma conjunta en el traslado de poblaci&oacute;n, o al menos en la frecuentaci&oacute;n de las islas, pero ello no invalida la propuesta de desplazamientos independientes protagonizados directamente por los grupos bereberes&rdquo;. Ello explicar&iacute;a, a&ntilde;ade la arque&oacute;loga, &ldquo;por qu&eacute; no es posible validar para el conjunto de las islas una de estas propuestas frente a las otras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este trabajo cuestiona la conjetura, muy minoritaria, de que a Lanzarote arribaron poblaciones fenicias durante el primer milenio AEC (antes de la era com&uacute;n). &ldquo;La serie radiom&eacute;trica (dataci&oacute;n) adolece de importantes problemas de fiabilidad y precisi&oacute;n, incumpliendo los criterios de higiene radiom&eacute;trica. Por otro lado, la presencia feno-p&uacute;nica en la isla no ha podido ser encajada en un modelo de colonizaci&oacute;n comercial como la de estos pueblos, pues ni se ha conseguido atestiguar el beneficio proporcionado por esa posible fundaci&oacute;n ni se ha explicitado el modelo de asentamiento aparejado. En su defecto, se ha recurrido a la semejanza formal con posibles prototipos fenicios como v&iacute;a de validar la intervenci&oacute;n de marineros fenicios en la arribada y posterior establecimiento de grupos humanos afines. En definitiva, una propuesta poco contrastada en el registro arqueol&oacute;gico que deja varias centurias sin rastro y sin relato hist&oacute;rico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El investigador de la teor&iacute;a p&uacute;nica-fenicia a la que alude Ver&oacute;nica Alberto, el catedr&aacute;tico de la ULPGC Pablo Atoche, ha rehusado a dar su opini&oacute;n para exponerla en este reportaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Verónica Alberto, junto con otros colegas, ha realizado la investigación que confirma que los restos humanos más antiguos de Canarias, por ahora, se excavaron en Lanzarote y datan de principios del siglo III."
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                Verónica Alberto, junto con otros colegas, ha realizado la investigación que confirma que los restos humanos más antiguos de Canarias, por ahora, se excavaron en Lanzarote y datan de principios del siglo III.                            </span>
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        Otro profesional que considera evidente la influencia de la cultura romana en los primeros habitantes de las islas es Jos&eacute; de Le&oacute;n Hern&aacute;ndez. Como adelantara en el documental Canarias Amazigh, tras las huellas de los antiguos canarios, &ldquo;los abor&iacute;genes eran africanos romanizados, como vemos en las dos escrituras que nos legaron en Lanzarote y Fuerteventura, la l&iacute;bico-bereber y otra con caracteres latinos, que grabaron en la misma roca y por la misma gente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El director del Paisaje Cultural Risco Ca&iacute;do y las Monta&ntilde;as Sagradas de Gran Canaria parte de una realidad incuestionable: &ldquo;La historia de Canarias viene por el mar&rdquo;. Por ello y con el conocimiento que ten&iacute;an los fenicios de la navegaci&oacute;n, &ldquo;es muy plausible que recalaran en las islas para aprovisionarse de agua, por ejemplo, pero no hay pruebas arqueol&oacute;gicas de que se asentaran&rdquo;. Este historiador no descarta que esos navegantes pudieran estar cierto tiempo, &ldquo;pero el fen&oacute;meno de poblamiento implica el asentamiento en un lugar, lo que supone una adaptaci&oacute;n al medio y crear una organizaci&oacute;n social&rdquo;. Y eso se produjo cuando Roma gobernaba el norte de &Aacute;frica. &ldquo;Las islas ya eran conocidas, como vemos en los textos cl&aacute;sico, y es de sentido com&uacute;n presuponer que Roma, que era una gran potencia, pusiera sus ojos en Canarias&rdquo;.&nbsp;De Le&oacute;n teoriza: &ldquo;Hab&iacute;a confederaciones bereberes que incluso funcionaban aut&oacute;nomamente de Roma, con una capacidad organizativa que les permitiera haber venido por sus propios medios, al margen de esa gran ola migratoria que Roma produce&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, Jos&eacute; de Le&oacute;n considera que las diversas teor&iacute;as del poblamiento &ldquo;en absoluto son excluyentes&rdquo;. Incluso, estima viable que hubiera migraciones posteriores con personas que llegaran voluntariamente con sus propias embarcaciones&ldquo;. Otro investigador que est&aacute; bastante de acuerdo con De Le&oacute;n es Juan Carlos Hern&aacute;ndez, inspector de Patrimonio Arqueol&oacute;gico del Cabildo de La Gomera. &rdquo;Un viaje de estas caracter&iacute;sticas no se improvisa, no se fleta un barco. Fue una colonizaci&oacute;n organizada y en absoluto navegaron por su cuenta. Es una planificaci&oacute;n que determina qu&eacute; gente viene, qu&eacute; productos y qu&eacute; animales se embarcan&ldquo;. Hern&aacute;ndez es contundente: &rdquo;El poblamiento se produjo durante el dominio de Roma del norte de &Aacute;frica&ldquo;. Juan Carlos Garc&iacute;a &Aacute;vila, cofundador de Prored, tambi&eacute;n considera que las diversas teor&iacute;as sobre el poblamiento &rdquo;en absoluto son excluyentes&ldquo;. La hip&oacute;tesis mayoritaria, a tenor de los testimonios, es que los romanos propiciaron la colonizaci&oacute;n del archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        El veterano investigador Juan Francisco Navarro Mederos tiene muy claro cu&aacute;ndo se inicia el poblamiento: &ldquo;Las dataciones con higiene cronom&eacute;trica m&aacute;s antiguas son del siglo III y IV, con raras excepciones que pudieran remontarse un poco m&aacute;s atr&aacute;s, pero eso se deber&aacute; confirmar con m&aacute;s bater&iacute;as de dataciones. Hace d&eacute;cadas d&aacute;bamos por sentado que los primeros habitantes se hab&iacute;an establecido varios siglos antes de la Era, porque se manejaban dataciones sin calibrar sobre materiales que hoy sabemos no son fiables, como las conchas marinas, la ceniza o el carb&oacute;n y madera de especies vegetales con ciclo vital muy largo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; vino esta gente a Canarias? Los investigadores que defienden que vinieron voluntariamente, independientemente de que lo hicieran con sus medios o fueran trasladados a cambio de especies, la respuesta es simple: &ldquo;Para mejorar sus condiciones de vida&rdquo;, afirma Jonathan Santana. Es la respuesta l&oacute;gica en todos los procesos migratorios, aunque las motivaciones sean diversas: huir de una guerra, de una invasi&oacute;n extranjera, como la protagonizada por los romanos o siglos despu&eacute;s por los &aacute;rabes, por una sequ&iacute;a prolongada o por una pandemia, como apunta Jos&eacute; Guill&eacute;n, uno de los inspectores de patrimonio del Cabildo de Gran Canaria. &ldquo;A los conflictos entre Roma y las tribus locales, en el siglo III, se suma&rdquo;, explica Guill&eacute;n, &ldquo;un evento sanitario importante: la peste cipriana, que provoca enfermedades y movimientos importantes de poblaci&oacute;n&rdquo;. La combinaci&oacute;n de epidemias con la inestabilidad pol&iacute;tica sugiere a este arque&oacute;logo que &ldquo;la gente tuviera que salir por sus propios medios, sin que nadie los trajera&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;La colonizaci&oacute;n fue simult&aacute;nea?</h3><p class="article-text">
        Las dataciones de los restos humanos y de semillas son claves para determinar el inicio del poblamiento. Los datos de hoy pueden ser muy diferentes en unos a&ntilde;os porque contin&uacute;an las excavaciones y hay yacimientos, como El Tendal en La Palma, &ldquo;con una estratigraf&iacute;a de siete metros y es probable que d&eacute; nuevas dataciones&rdquo;, afirma Jorge Pais, director del Museo Benehaorita. O las &uacute;ltimas realizadas en Buenavista del Norte (Tenerife), pendientes de publicaci&oacute;n. El carp&oacute;logo Jacob Morales investiga vegetales, especialmente semillas, un material muy interesante para datar. Seg&uacute;n los datos facilitados por Morales, la semilla m&aacute;s antigua de Gran Canaria es del siglo IV -La Cerera, Arucas-, mientras que la m&aacute;s vieja de Tenerife es del V. En Fuerteventura, es del siglo IV, con una semilla localizada Villaverde.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La arqueóloga Nona Perera, actual directora general de Patrimonio Cultural, descarta una colonización “por saltos desde las islas orientales a las occidentales”.                            </span>
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        Pero adem&aacute;s del cu&aacute;ndo, es importante saber el c&oacute;mo se produjo el poblamiento, si fue simult&aacute;neo o escalonado. La catedr&aacute;tica Amelia Rodr&iacute;guez opina que el poblamiento &ldquo;no fue simult&aacute;neo porque no es veros&iacute;mil traer a grupos de personas y dejarlos en todas las islas, pero con las nuevas dataciones s&iacute; vemos que se poblaron en un espacio de tiempo relativamente corto&rdquo;. El tambi&eacute;n catedr&aacute;tico Antonio Tejera sostiene, en cambio, que &ldquo;debi&oacute; ser bastante simult&aacute;neo; se deportan a las islas distintas tribus que se hab&iacute;an rebelado contra Roma, que ya sabemos que son varias porque lo dice Herodoto en el siglo V&rdquo;. Tejera tambi&eacute;n es de los expertos que sostiene que la migraci&oacute;n fue organizada. La doctora Nona Perera, por su parte, considera que&nbsp;&ldquo;la simultaneidad pudo extenderse varias d&eacute;cadas. Lo que s&iacute; parece descartarse es un proceso colonizador por saltos o etapas desde las islas m&aacute;s orientales a las m&aacute;s occidentales. La arqueolog&iacute;a sugiere otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jonathan Santana afirma que &ldquo;por los datos que tenemos, a&uacute;n sin publicar, el poblamiento fue algo relativamente r&aacute;pido, que todas las islas se poblaron en un intervalo de 200 a&ntilde;os&rdquo;. &iquest;Si vinieron por su cuenta, como defiendes, c&oacute;mo es que llegaron a todas las islas?, le preguntamos al doctor Santana. &ldquo;Tenemos que abrirnos a otros contextos insulares. Cuando comparamos lo que ocurre en otros archipi&eacute;lagos, se colonizan primero unas islas y luego se contin&uacute;a con otras, es un concepto que desarrolla Jared Diamond&rdquo;. Por ello, considera que el poblamiento &ldquo;se inici&oacute; en las islas orientales, luego se extendi&oacute; a las centrales &ndash;Gran Canaria y Tenerife- y concluy&oacute; en las occidentales&rdquo;. Sin embargo, el planteamiento de Santana tiene una duda razonable: Las higueras s&oacute;lo crecen con esquejes que fueron tra&iacute;dos desde &Aacute;frica y, seg&uacute;n el carp&oacute;logo Jacob Morales, &ldquo;la &uacute;nica isla con higueras en la etapa aborigen es Gran Canaria&rdquo;. Si es as&iacute;, los pobladores de esa isla llegaron directamente desde el continente; al menos, los que portaban los esquejes de las higueras.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no es una hip&oacute;tesis es que el poblamiento, al menos en cinco de las siete islas, se inici&oacute; en la costa. Los yacimientos m&aacute;s antiguos son de litoral, explica el profesor Santana y cita varios ejemplos: &ldquo;La Herradura, en El Hierro, El Tendal, en La Palma, Las Estacas en Tenerife y Villaverde en Fuerteventura. Aunque Villaverde est&aacute; en el interior, &rdquo;est&aacute; a pocos kil&oacute;metros del mar&ldquo;. En esta &uacute;ltima isla, este mismo a&ntilde;o se ha conocido que la dataci&oacute;n m&aacute;s antigua -siglo III- est&aacute; en el poblado de Valle de la Cueva, muy cerca del litoral, aunque se est&aacute; pendiente de m&aacute;s dataciones para cumplir el protocolo de higiene radiom&eacute;trica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El decano de la facultad de Geograf&iacute;a e Historia de la ULPGC, Pedro Gonz&aacute;lez, dirigi&oacute; en el verano de 2021 la excavaci&oacute;n del Valle de la Cueva. Este poblado es espectacular, con m&aacute;s de cien estructuras mimetizadas en una colada l&aacute;vica -muy similar y pr&oacute;ximo al yacimiento de La Atalayita-, es de los mayores de Canarias. Preguntado si el poblamiento fue simult&aacute;neo, cree que no: &ldquo;Lo m&aacute;s normal es que primero se colonizan las islas m&aacute;s cercanas al continente, Fuerteventura y Lanzarote&rdquo;. El yacimiento de Villaverde est&aacute; aportando informaci&oacute;n valiosa. Es interesante porque estuvo habitado durante unos 400 a&ntilde;os -siglo V al IX-, se abandon&oacute; y 300 a&ntilde;os despu&eacute;s se us&oacute; para enterrar a dos personas. En abril de este a&ntilde;o, Canarias7 difundi&oacute; la noticia que se trata probablemente de una madre y su hija, &ldquo;pero falta confirmaci&oacute;n gen&eacute;tica&rdquo;, se&ntilde;ala la arque&oacute;loga de Arenisca Rosa L&oacute;pez. Hasta que se conoci&oacute; el dato del Valle de la Cueva, la dataci&oacute;n m&aacute;s antigua de Fuerteventura era &ldquo;de finales del siglo IV en el conchero de la Punta del Mallorqu&iacute;n, en El Cotillo&rdquo;, afirma L&oacute;pez. No obstante, hay que citar una dataci&oacute;n del siglo II, en Butihondo, realizada hace veinte a&ntilde;os, pero se analizaron sedimentos y cenizas y por eso suscita reservas, tal como expuso la arque&oacute;loga de Arenisca en el ciclo Memorias de una isla, que organiz&oacute; el cabildo majorero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El poblado del Valle de la Cueva, con cerca de un centenar de estructuras en medio de una colada, es el más antiguo de Fuerteventura (siglo III), según las dataciones fiables."
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                El poblado del Valle de la Cueva, con cerca de un centenar de estructuras en medio de una colada, es el más antiguo de Fuerteventura (siglo III), según las dataciones fiables.                            </span>
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        El doctor Javier Velasco, inspector de Patrimonio del Cabildo de Gran Canaria, considera que estamos al principio de la investigaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute;s Lanzarote y Fuerteventura se pueblan primero. Con dataciones rigurosas, las fechas m&aacute;s antiguas no son anteriores a los siglos II y III&rdquo;. Hasta ahora, contin&uacute;a el arque&oacute;logo, &ldquo;el poblamiento lo hemos visto como un todo, pero ahora es necesario ver esa realidad en cada una de las islas. Todas est&aacute;n en un arco temporal similar, pero no tienen por qu&eacute; responder a las mismas causas, ni a los mismos lugares de origen&rdquo;. Velasco tiene claro que esas personas llegaron con el objetivo &ldquo;de quedarse, pero no sabemos c&oacute;mo llegaron. Este investigador considera razonable algunos de los motivos de los que defienden la deportaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n ve l&oacute;gico el planteamiento de los que opinan que fueron tra&iacute;dos voluntariamente.
    </p><p class="article-text">
        Velasco est&aacute; integrado en un equipo conformado por Marco Antonio Moreno y Ver&oacute;nica Alberto, arque&oacute;logos de Tibicena, y por la conservadora de El Museo Canario, Teresa Delgado, a los que se unen especialistas en las nuevas disciplinas de la arqueolog&iacute;a. Lo primero que hizo el equipo fue revisar, en 2015, las dataciones de los restos humanos del Museo. Todas son posteriores a la Era.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Gomera y Gran Canaria son las &uacute;nicas islas cuyo poblamiento, en principio, se inici&oacute; en el interior. &ldquo;Los primeros que llegan&rdquo;, se&ntilde;ala Velasco, &ldquo;se instalan en las median&iacute;as y en el interior. Por las fechas que tenemos, las m&aacute;s antiguas son de Guayadeque, Acusa, Tejeda y algo en los altos del Guinguada&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; ah&iacute;? &ldquo;Van a elegir lugares de h&aacute;bitat en cuevas, con agua y suelos agr&iacute;colas con capacidad ganadera. Son poblaciones que trasladan aqu&iacute; sus modos de vida y buscan los mismos paisajes de sus lugares de origen&rdquo;. &iquest;Pero cu&aacute;les son esos lugares de origen? &ldquo;No lo sabemos&rdquo;, pero esos asentamientos en la isla &ldquo;recuerdan a zonas del Atlas y Antiatlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Gran Canaria que tiene ensenadas f&eacute;rtiles para desembarcar e iniciar el poblamiento en el litoral, como las bah&iacute;as de Las Palmas y Gando y la costa de Arguinegu&iacute;n &ndash;por eso, algunos investigadores, como Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez, apuntan a Telde como origen del primer poblamiento, pero las dataciones por ahora no acompa&ntilde;an ese argumento-, La Gomera no tiene terrenos propicios cerca del mar para iniciar su colonizaci&oacute;n. Juan Carlos Hern&aacute;ndez, director del Museo Arqueol&oacute;gico de La Gomera, nos cuenta que &ldquo;la colonizaci&oacute;n se inici&oacute; en el interior porque el piso de la costa es pobre&rdquo;, en un enclave del municipio de San Sebasti&aacute;n: Lomito de Enmedio, &ldquo;con una dataci&oacute;n fiable del siglo IV&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Eventos migratorios</h3><p class="article-text">
        Hasta hace unas d&eacute;cadas, el relato del poblamiento establec&iacute;a que fue producto de un solo proceso migratorio, aunque en La Palma, debido a un cambio en la elaboraci&oacute;n de su cer&aacute;mica, fue la primera isla en la que se plante&oacute; una arribada posterior, en torno al siglo XI, aunque en la actualidad, las nuevas investigaciones arqueol&oacute;gicas y gen&eacute;ticas no van en esa direcci&oacute;n, apunta Jorge Pais, director del Museo Benahoarita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El equipo de Jonathan Santana busca argumentos cient&iacute;ficos para afirmar que hubo una segunda oleada 700 a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio del poblamiento. En 2019, explica el investigador, &ldquo;ya defend&iacute;amos, en un trabajo con Rosi Fregel y Alejandra Calder&oacute;n, una segunda oleada que afect&oacute; a las islas orientales y a Gran Canaria. Lo pensamos porque la informaci&oacute;n gen&eacute;tica presente en individuos de esas islas no est&aacute; en los habitantes de las otras y, en segundo lugar, porque las dataciones de esas personas nos dan fechas en torno a los siglos X-XI&rdquo;. Sobre esa investigaci&oacute;n, la genetista Rosa Fregel afirma: &ldquo;Si tenemos en cuenta que todas las islas tienen una composici&oacute;n gen&eacute;tica similar, pero las m&aacute;s cercanas al continente africano tienen tipos de ADN mitocondrial adicionales, que no est&aacute;n presentes en el resto, una forma de explicar este fen&oacute;meno ser&iacute;a proponer dos arribadas de poblaci&oacute;n: una que llevara la porci&oacute;n de su composici&oacute;n gen&eacute;tica que es com&uacute;n -podr&iacute;amos llamarla poblaci&oacute;n de sustrato-, y luego otra arribada que llegara solo a Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, llevando los linajes que solo aparecen ah&iacute;&rdquo;. Sin embargo, puntualiza la doctora Fregel, &ldquo;el orden no tiene necesariamente que ser as&iacute;, tambi&eacute;n pudo haber llegado una poblaci&oacute;n con los linajes espec&iacute;ficos de la regi&oacute;n oriental a esas tres islas y luego llegar otra arribada que afectara a todo el archipi&eacute;lago. Este es un tema que a&uacute;n contin&uacute;a en estudio; para saber realmente qu&eacute; pas&oacute;, necesitamos combinar datos de ADN y carbono 14 e incluir muestras de distintos periodos de todas las islas, para ver si cambian o no a lo largo del tiempo&rdquo;. Por ello, no se puede afirmar con rotundidad que hubiera ese segundo proceso migratorio. Al respecto, si fuera cierta esa oleada, como sugiere el an&aacute;lisis de ADN, Onrubia considera que &ldquo;tendr&iacute;a que ser multigen&eacute;tica&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Si los elementos que la caracterizan para Gran Canaria son la cer&aacute;mica pintada, las pintaderas, los &iacute;dolos o las casas de piedra, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n esos mismos elementos en las otras dos islas?&rdquo;&nbsp;
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                Las investigaciones de la doctora Rosa Fregel, bióloga especializada en genética, han aportado mucha luz sobre los linajes y origen de los primeros pobladores.                            </span>
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            <span class="title">
                La arqueóloga Rosa López, fundadora de Arenisca, dirige las investigaciones de Villaverde. En la imagen, en el yacimiento de Tisajoire.                            </span>
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        Javier Velasco tambi&eacute;n defiende que hubo m&aacute;s arribadas &ndash;dos concretamente-&nbsp;tras el inicio del poblamiento en Gran Canaria. La primera en torno al siglo VIII y la segunda en el XI. Ha llegado a esta conclusi&oacute;n por la metamorfosis de h&aacute;bitos funerarios exclusivos de esa isla,&nbsp;por dos picos de violencia que coinciden en el tiempo con los cambios sepulcrales -en los cap&iacute;tulos 6&ordm; y 7&ordm; analizaremos esos dos aspectos- y tambi&eacute;n, para el segundo episodio migratorio, por &ldquo;transformaciones en el registro material y en la explotaci&oacute;n agr&iacute;cola. Tenemos indicios m&aacute;s que veros&iacute;miles&rdquo;, sostiene Velasco, &ldquo;de distintos eventos migratorios, porque hemos conseguido relacionar materiales arqueol&oacute;gicos y cronolog&iacute;as, de tal forma que el argumento m&aacute;s factible para explicar los cambios que se observan en la tecnolog&iacute;a, en la forma de ordenar el territorio o en las viviendas son las migraciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como veremos en el cap&iacute;tulo sobre el tratamiento de la muerte, sobre la supuesta migraci&oacute;n del siglo VIII &ndash;adem&aacute;s de que no acompa&ntilde;a la gen&eacute;tica, como ha explicado Fregel-, hay cient&iacute;ficos que justifican el cambio en los enterramientos sin necesidad de apoyarse en la llegada de nuevas personas.
    </p><p class="article-text">
        Velasco sit&uacute;a en el siglo XI la llegada de otra oleada en Gran Canaria,&nbsp;porque &ldquo;observamos la aparici&oacute;n de cer&aacute;mica pintada, las pintaderas, los &iacute;dolos, las casas, la proliferaci&oacute;n de los graneros colectivos&hellip; Son unos elementos que no los encontramos en el primer milenio sino en el segundo. Son innovaciones de tal calado que dif&iacute;cilmente las podemos entender, porque no tenemos un antecedente arqueol&oacute;gico, como resultado de un cambio interno. La l&oacute;gica nos lleva a pensar a una llegada de poblaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Respecto a la supuesta arribada de los siglos X-XI&rdquo;, explica el profesor Onrubia, &ldquo;exist&iacute;a frente a Canarias un puerto relativamente activo, el de la ciudad caravanera de Nul Lamta, y parecer&iacute;a razonable pensar que desde all&iacute; podr&iacute;an haber llegado embarcaciones y gentes a las islas&rdquo;. Onrubia conoce la zona porque ha excavado all&iacute; &ldquo;durante 20 a&ntilde;os, y no hay nada, absolutamente nada, que nos recuerde a lo que aparece en las islas en ese mismo momento&rdquo;. Ni pintaderas, ni &iacute;dolos, ni casas de planta cruciforme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El equipo de Velasco tambi&eacute;n ha indagado en lo que ocurre en el norte africano. Ver&oacute;nica Alberto afirma que &ldquo;lo que pasa en el continente puede tener reflejo y consecuencias en las islas&rdquo;. Recuerda que el proceso de islamizaci&oacute;n &ndash;a partir de mediados del siglo VII- fue &ldquo;una &eacute;poca muy convulsa&rdquo;. El arque&oacute;logo Onrubia sostiene que &ldquo;hay que evitar razonamientos simplistas y ser cautos. La islamizaci&oacute;n es un fen&oacute;meno muy complejo y prolongado en el tiempo. Hay casos de resistencia, claro, pero tambi&eacute;n muchos procesos de asimilaci&oacute;n. Y no hay constancia de grandes desplazamientos de poblaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jonathan Santana, defensor de que hubo una arribada a las islas orientales entre los siglos X y XI, tiene dudas sobre el planteamiento que expone el grupo del Museo Canario y Tibicena. &ldquo;Es una teor&iacute;a difusionista en la que los cambios culturales est&aacute;n vinculados a cambios de poblaciones. Es la misma de Celso Mar&iacute;n de Guzm&aacute;n (Gran Canaria, 1946-1994), pero ahora se le aportan las nuevas dataciones. Con las dataciones soy esc&eacute;ptico porque no se ha tenido en consideraci&oacute;n, en las muestras de costa, el efecto reservorio marino.&nbsp;La teor&iacute;a es interesante y los datos est&aacute;n ah&iacute;, pero esos mismos datos se pueden interpretar como cambios en la organizaci&oacute;n social como resultados de procesos end&oacute;genos. Pero no estoy diciendo que &eacute;sta sea mi teor&iacute;a sino que la propuesta de ellos hay que refinarla m&aacute;s con nuevas dataciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no es una teor&iacute;a son las evidencias arqueol&oacute;gicas y gen&eacute;ticas que descartan una segunda oleada en las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. El jefe del Servicio de Patrimonio Hist&oacute;rico del Cabildo de Tenerife, Jos&eacute; Carlos Cabrera, considera que &ldquo;con el estado actual de las investigaciones no hay indicios de que hubiera una segunda arribada. Los registros arqueol&oacute;gicos son poco diversos y no se aprecia una evoluci&oacute;n t&eacute;cnica en la industria l&iacute;tica ni en el tratamiento de la cer&aacute;mica&rdquo;. En consecuencia, sentencia este historiador, &ldquo;no se puede afirmar que existiera m&aacute;s de un episodio migratorio&rdquo;. El Hierro no s&oacute;lo registr&oacute; la arribada inicial sino que los estudios de ADN, afirma Maite Ruiz, inspectora insular de Patrimonio, sugieren &ldquo;una sociedad que pudo reproducirse en total aislamiento del resto del mundo, con un modelo de vida que hoy denominar&iacute;amos sostenible y aut&aacute;rquico, absolutamente independiente del exterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En La Palma s&iacute; se plante&oacute; una oleada porque la cer&aacute;mica que apareci&oacute; en siglo XI &ldquo;tiene un gran parecido con una del Sahel, de hecho se le llama la cer&aacute;mica africana&rdquo;, comenta el doctor Jorge Pais. Sin embargo, el investigador no aprecia &ldquo;un cambio brusco respecto a la anterior cer&aacute;mica&rdquo;. Sobre el poblamiento de su isla, Pais sostiene que &ldquo;la dataci&oacute;n fiable m&aacute;s antigua es del siglo III, en el yacimiento funerario de La Cucaracha&rdquo;, cerca de la costa de Mazo. La catedr&aacute;tica Amelia Rodr&iacute;guez excav&oacute; con el equipo que plante&oacute; esa posible segunda oleada palmera, pero ahora &ldquo; nos estamos planteando que el origen de los cambios fue por fen&oacute;menos internos, como el cambio clim&aacute;tico derivado de la edad c&aacute;lida, previa a la edad del hielo medieval&rdquo;, episodios que se iniciaron, respectivamente, a principios de los siglos X y XIV. O sea, para ese posible evoluci&oacute;n palmera s&oacute;lo afectar&iacute;a la edad c&aacute;lida medieval.
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                Jorge Pais, director del Museo Benahoarita de La Palma, junto a un grabado en el municipio de El Paso.                            </span>
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        Con todo, est&aacute; por ver si esas anomal&iacute;as meteorol&oacute;gicas realmente afectaron a la vida de las sociedades insulares prehisp&aacute;nicas. Se lo hemos preguntado a Constantino Criado, un ge&oacute;grafo que colabora con el Grupo de Ecolog&iacute;a y Biogeograf&iacute;a Insular de la ULL, unos profesionales que investigan c&oacute;mo era Canarias cuando fue colonizada. &ldquo;Los proxy data&nbsp;obtenidos a trav&eacute;s de la Geomorfolog&iacute;a no han permitido reconocer cambios en el clima para el periodo considerado. Existen algunos trabajos recientes basados en is&oacute;topos que tampoco ofrecen ninguna informaci&oacute;n concluyente, por lo que el clima de ese per&iacute;odo contin&uacute;a siendo un misterio por desvelar&rdquo;.&nbsp;Lo que si han desvelado Lea de Nascimento, bi&oacute;loga y ec&oacute;loga del citado grupo de la ULL, es c&oacute;mo era la Canarias a la que arribaron sus primeros pobladores. &ldquo;La cobertura vegetal era mayor&rdquo;. La Laguna era &ldquo;un bosque, un monte verde, mientras que La Laguna de Valleseco era un bosque term&oacute;filo&rdquo;. Las monta&ntilde;as m&aacute;s elevadas de Lanzarote y Fuerteventura &ldquo;ten&iacute;an &aacute;rboles porque hay registros de carbones de especies que ya no est&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el curso de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los investigadores han certificado que el poblamiento de Canarias se inici&oacute; despu&eacute;s de la Era com&uacute;n y empez&oacute; por las islas orientales, como indican las dataciones, y en un periodo relativamente corto de tiempo termin&oacute; por colonizar las cinco islas restantes. Lo que tiene muchas sombras son las supuestas migraciones posteriores. La del siglo VIII a Gran Canaria parece descartada por la gen&eacute;tica, mientras que la del X-XI, a las islas orientales y tambi&eacute;n a Gran Canaria, como explic&oacute; la doctora Fregel,&nbsp;est&aacute; pendiente de m&aacute;s estudios de ADN y de carbono 14, pero si parece m&aacute;s probable. Una vez establecidas, esas personas crearon sociedades isle&ntilde;as. &iquest;Fueron homog&eacute;neas? &iquest;El retrato de la sociedad prehisp&aacute;nica fue una foto fija? Las respuestas, en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/poblamiento-simultaneo-oleadas_1_9071989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jun 2022 05:31:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poblamiento, ¿simultáneo, en una o varias oleadas?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La huella romana de Lobos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/huella-romana-lobos_1_9049861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae32aaf1-0af5-47cf-8ae5-c74625bb25d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huella romana de Lobos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el yacimiento más antiguo del archipiélago, tiene mucha cerámica procedente de Hispania y fue uno de los talleres de púrpura en el Atlántico bajo dominio de Roma</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p><p class="subtitle">Capítulo 2 - Viaje a un lugar desconocido</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lobos es el yacimiento arqueol&oacute;gico m&aacute;s antiguo de Canarias&rdquo;, proclama, orgulloso, Luis Lorenzo Mata, director del Museo Arqueol&oacute;gico de Fuerteventura. Y lo es mientras no se demuestre lo contrario con dataciones con higiene cronom&eacute;trica de otros enclaves. &ldquo;Lobos es un regalo para la Arqueolog&iacute;a de Canarias, un milagro, porque es muy dif&iacute;cil encontrar un yacimiento con todos los elementos de una factor&iacute;a de p&uacute;rpura de hace 2.000 a&ntilde;os&rdquo;, afirma el doctor Ram&oacute;n Cebri&aacute;n. Este rudimentario taller de producci&oacute;n de p&uacute;rpura est&aacute; enclavado en un islote de s&oacute;lo 4,68 kil&oacute;metros cuadrados, seis veces m&aacute;s peque&ntilde;o que La Graciosa. Sobre el a&ntilde;o 40 antes de la Era Com&uacute;n (AEC) se inici&oacute; una ocupaci&oacute;n que se prolong&oacute; aproximadamente un siglo, pero no de forma permanente. No se sabe desde d&oacute;nde llegaron sus moradores, pero s&iacute; hay indicios de que procedieran de Gades &ndash;actual ciudad de C&aacute;diz-. De lo que no hay ninguna duda es que eran personas romanizadas ya que absolutamente todos los registros arqueol&oacute;gicos excavados son de cultura romana. De hecho, no hay ninguno de factura aborigen.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento del yacimiento de Lobos revolucion&oacute; a la comunidad cient&iacute;fica, porque por primera vez se constat&oacute;, con pruebas fehacientes,&nbsp; la presencia de la cultura de Roma en el archipi&eacute;lago. Fue a principios de 2012 cuando unos turistas encontraron trozos de una vasija de cer&aacute;mica y numerosos restos de moluscos en un extremo de la paradisiaca playa de La Concha &ndash;nombre premonitorio-. La sorpresa de los arque&oacute;logos fue may&uacute;scula al certificar que la cer&aacute;mica era de factura romana, f&aacute;cil de detectar por su dise&ntilde;o y porque est&aacute; hecha a torno &ndash;la ind&iacute;gena se modela a mano-. La otra sorpresa la arroj&oacute; el molusco; no se trataba de las habituales lapas o burgados que vemos en numerosos concheros abor&iacute;genes de las islas sino de la&nbsp;<em>Stramonita haemastoma </em>o<em> Thais haemastona</em>.<em> </em>Es un caracol que tiene la caracter&iacute;stica especial de soltar un l&iacute;quido de color p&uacute;rpura, un material muy apreciado como tinte de tejidos, cuyo color destilaba poder en la sociedad romana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Restos de cerámica excavados en el yacimiento. Son de factura romana; la mayor parte de la cerámica se hizo en el sur de Hispania. Por su tipología, se construyó entre el año 40 antes de la Era común y sobre el 60 del siglo I de la Era"
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                Restos de cerámica excavados en el yacimiento. Son de factura romana; la mayor parte de la cerámica se hizo en el sur de Hispania. Por su tipología, se construyó entre el año 40 antes de la Era común y sobre el 60 del siglo I de la Era                            </span>
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        Carmina del Arco Aguilar, catedr&aacute;tica de Prehistoria de la ULL, es la persona que m&aacute;s sabe de Lobos porque ha dirigido todas las excavaciones realizadas hasta ahora. En oto&ntilde;o, se iniciar&aacute; otra campa&ntilde;a porque &ldquo;a&uacute;n hay mucho que explorar&rdquo;. Hasta ahora, se ha excavado una superficie de unos 600 metros cuadrados y se han encontrado bajo la arena seis estructuras, dos de car&aacute;cter fabril y tres habitacionales que &ldquo;deben considerarse multifuncionales porque eran espacios de almacenamiento y habit&aacute;culo&rdquo;. Fueron abandonadas, se&ntilde;ala la arque&oacute;loga, &ldquo;sin dejar demasiado atr&aacute;s&rdquo;. La sexta estructura no ha sido excavada, &ldquo;protegi&eacute;ndola por si se musealiza el yacimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Paralelamente, se han localizado seis concheros de la <em>Stramonita haemastoma</em>, conocida en Fuerteventura como canailla y en otras islas como encarnailla. De la familia de los <em>muricidae</em>, es un molusco univalvo que vive sobre piedras cubiertas de algas, en aguas poco profundas de fondo arenoso. La playa en la que est&aacute; el yacimiento de Lobos es un ecosistema id&oacute;neo. Un experto en este molusco en Canarias es el arque&oacute;logo Ram&oacute;n Cebri&aacute;n, miembro del equipo que investiga Lobos y autor de la &uacute;nica tesis doctoral que se ha realizado hasta ahora sobre este singular yacimiento; la defendi&oacute; el pasado 20 de abril. &ldquo;Este tipo de mur&iacute;cido no era el dominante en el Mediterr&aacute;neo, su tinte es de calidad y su producci&oacute;n era limitada, por eso era muy valorada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, &ldquo;hemos excavado 184.507 moluscos, con los que se pod&iacute;an tintar 26 kilos de lana&rdquo;. &iquest;Est&aacute; cantidad es rentable?&nbsp; &ldquo;Sin duda, pues se pod&iacute;an tintar 26 togas pictas &ndash; un producto elitista que muy pocos pod&iacute;an costearse porque estaba coloreado exclusivamente con p&uacute;rpura- o cientos de adornos para togas y mantos; tambi&eacute;n se pod&iacute;a aplicar para la decoraci&oacute;n en espacios arquitect&oacute;nicos&rdquo;. A esa cifra de moluscos, hay que a&ntilde;adir dos &ldquo;concheros infra puestos que todav&iacute;a no se han excavado, al margen de otros que no hemos encontrado, ya que tenemos indicios de que hay m&aacute;s en Lobos y tambi&eacute;n en Fuerteventura&rdquo;.
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                Perfil de uno de lo seis concheros localizados en este singular yacimiento arqueológico. Hasta ahora, se han excavado 184.507 moluscos                            </span>
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        Del Arco no tiene ninguna duda sobre la tipolog&iacute;a del asentamiento. &ldquo;Es un espacio de signo econ&oacute;mico&rdquo;, que tiene todos los elementos propios &ldquo;de una explotaci&oacute;n dedicada a la producci&oacute;n de p&uacute;rpura&rdquo;. En primer lugar, &ldquo;nos encontramos varios amontonamientos de molusco, el 95% es canailla&rdquo;. Las conchas de los caracoles est&aacute;n machacadas y &ldquo;son roturas&rdquo;, explica, &ldquo;de origen antr&oacute;pico, en absoluto producto de la erosi&oacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s, se han localizado, como vemos en una de las fotos, las herramientas l&iacute;ticas necesarias para el trabajo, los percutores y los yunques, &ldquo;en los que se aprecia una especie de cr&aacute;ter, un hoyuelo, debido a los golpes para fracturar las conchas&rdquo;. Estos elementos l&iacute;ticos conforman &ldquo;el &uacute;nico material arqueol&oacute;gico que es de materia prima aut&oacute;ctona de Lobos&rdquo;. Tras fracturar el molusco, los productores extra&iacute;an la gl&aacute;ndula del caracol y la cocinaban a fuego lento para convertir la materia org&aacute;nica en el cotizado tinte para la sociedad romana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n Cebri&aacute;n afirma que &ldquo;Lobos lo tiene todo, no falta ning&uacute;n elemento para la producci&oacute;n de p&uacute;rpura&rdquo;. Los arque&oacute;logos han encontrado huellas de las fogatas &ldquo;y los restos de un caldero de plomo para cocinar la <em>stramonita </em>y obtener el tinte&rdquo;. Este recipiente de metal se expone en el Museo de Arqueol&oacute;gico, en Betancuria. &ldquo;Es posible&rdquo;, afirma la directora de la investigaci&oacute;n, &ldquo;que se usaran herramientas de metal pero de ese registro material s&oacute;lo quedan laminillas de hierro, que pueden asociarse a hojas de cuchillos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la tipolog&iacute;a de la cer&aacute;mica, se ha excavado un &ldquo;conjunto amplio de manufacturas que son de tipolog&iacute;as romanas sin ning&uacute;n g&eacute;nero de duda, que corresponde a la circulaci&oacute;n de estos objetos desde la &eacute;poca tardo republicana &ndash;entorno al a&ntilde;o 40 AEC-&nbsp; hasta el alto imperio (siglo primera de la Era)&rdquo;. Por sus caracter&iacute;sticas, &ldquo;es de la zona de la bah&iacute;a gaditana y del valle del Baetis &ndash;Guadalquivir-, aunque tambi&eacute;n hay producciones de origen it&aacute;lico&rdquo;. En uno de los laboratorios del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, se est&aacute;n restaurando los fragmentos y armando muchas de las vasijas y &aacute;nforas en las que se guardaba la p&uacute;rpura y los alimentos. Entre otros tipos de cer&aacute;mica, seg&uacute;n la profesora Esther Ch&aacute;vez, est&aacute; la &ldquo;cer&aacute;mica <em>terra sigillata it&aacute;lica</em>, un tipo de alfarer&iacute;a que dej&oacute; de elaborarse sobre el a&ntilde;o 60 de la Era&rdquo;.
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                    alt="Primer plano de uno de los morteros usados como soporte para machar las conchas de la stramonita, junto a otros restos de cerámica, en los que se aprecia que se usó un torno para su manufactura"
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                Primer plano de uno de los morteros usados como soporte para machar las conchas de la stramonita, junto a otros restos de cerámica, en los que se aprecia que se usó un torno para su manufactura                            </span>
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        Para situar a&uacute;n mejor en el tiempo el asentamiento de Lobos, el equipo de Carmina del Arco ha realizado &ldquo;25 dataciones de radiocarbono con material sedimentario, carb&oacute;n, malaco, restos de cet&aacute;ceos y de fauna terrestre&rdquo;. Los resultados obtenidos coinciden con la &eacute;poca de los tipos de cer&aacute;micas excavados. Del Arco advierte que &ldquo;las dataciones tienen un rango amplio y la prueba es que enviamos seis dataciones a pares de los mismos huesos, sin informar al laboratorio, y nos dio variaciones relativamente dispares para un mismo hueso, aunque muestran coincidencias de su horquilla temporal&rdquo;. &iquest;Esas dataciones implican que la explotaci&oacute;n fuera contin&uacute;a durante un siglo? No. Independientemente de que la zafra del molusco es en oto&ntilde;o e invierno, y despu&eacute;s saldr&iacute;an del islote, no est&aacute; probado que acudieran todos los a&ntilde;os, Cebri&aacute;n no tiene claro que la producci&oacute;n fuera constante.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Onrubia es el &uacute;nico arque&oacute;logo canario que ha excavado en uno de los dos yacimientos de p&uacute;rpura que hay en la costa atl&aacute;ntica de Marruecos &ndash;Fum Asaca, a 180 kil&oacute;metros al sur de Agadir-. &ldquo;Lobos fue una factor&iacute;a de p&uacute;rpura; es incuestionable, pero es imposible que estuviera en explotaci&oacute;n un siglo porque 26 kilos de p&uacute;rpura es muy poca cantidad para tanto tiempo&rdquo;.&nbsp; Onrubia y Cebri&aacute;n coinciden en que Lobos estaba integrado en una red de talleres.
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;<strong>Origen de los trabajadores</strong></h3><p class="article-text">
        Como vimos en los cap&iacute;tulos anteriores, no hay una referencia documental en los textos cl&aacute;sicos del taller de p&uacute;rpura de Lobos, pero se habla, recuerda Del Arco, &ldquo;de unos marineros de gaditanos que faenan en el Atl&aacute;ntico y alcanzan estas latitudes&rdquo;. Hace 2.000 a&ntilde;os, exist&iacute;an importantes factor&iacute;as de salazones (<em>cetariae</em>) en C&aacute;diz y en Lixus, actual Larache (Marruecos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde proced&iacute;an aquellas personas? &iquest;Del sur de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, como la cer&aacute;mica, &iquest;eran bereberes romanizados del norte de &Aacute;frica o eran especialistas tra&iacute;dos desde Roma? &iquest;O esclavos? Luis L. Mata, director del Museo Arqueol&oacute;gico de Fuerteventura, no sabe el lugar de procedencia, pero est&aacute; convencido &ldquo;de que fueron tra&iacute;dos por Roma porque eran especialistas en la producci&oacute;n de p&uacute;rpura, una t&eacute;cnica dif&iacute;cil que antes de los romanos s&oacute;lo conoc&iacute;an los fenicios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carmina del Arco tampoco puede responder sobre la procedencia de aquella personas porque ni hay documentos ni restos humanos para extraer su ADN y determinar sus linajes. Lo que si tiene claro es que &ldquo;es una empresa romana porque de acuerdo con el criterio de evaluar y clasificar las manifestaciones culturales, las que le acompa&ntilde;an son romanas; con mucha probabilidad eran una empresa asentada en Gades &ndash;la actual C&aacute;diz-. Pero eso no quiere decir que fueras de Gades los asalariados. Lo que est&aacute; claro es que eran especialistas y pudieran ser de origen gaditano o trabajadores de la mar del entorno del Estrecho o norteafricanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que tambi&eacute;n se sabe es que de la misma &eacute;poca de Lobos son otras producciones de p&uacute;rpura en &ldquo;Gades, en la zona del Estrecho de Gibraltar y en Metruna, en la costa atl&aacute;ntica del norte de Marruecos&rdquo;, precisa la catedr&aacute;tica. &iquest;Y en Mogador &ndash;junto a la actual Essauira, sur de Marruecos-?, le preguntamos a la experta. Su respuesta nos sorprende: &ldquo;A pesar de que la historiograf&iacute;a ha ubicado las <em>islas porpurarias </em>ah&iacute;, no hay concheros en Mogador. No existe el tipo de vestigio que confirmar&iacute;a que all&iacute; hab&iacute;a un proceso de la p&uacute;rpura; pudo existir, pero no est&aacute; testimoniado. Lo que hay son restos de una ocupaci&oacute;n muy larga, primero fenicia y despu&eacute;s en la etapa romana, con pocetas de salaz&oacute;n en la zona de la playa&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="La catedrática de la ULL, Carmina del Arco, es la arqueóloga que ha dirigido las excavaciones en este singular yacimiento, el único de factura romana de Canarias mientras no se demuestre lo contrario"
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                La catedrática de la ULL, Carmina del Arco, es la arqueóloga que ha dirigido las excavaciones en este singular yacimiento, el único de factura romana de Canarias mientras no se demuestre lo contrario                            </span>
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        Otro tema pertinente son los recursos para vivir en un espacio tan reducido como Lobos. Al catedr&aacute;tico Tejera Gaspar le &ldquo;sorprende que se asentaran en un sitio tan peque&ntilde;o, donde no hay agua ni nada para comer, teniendo tan cerca Fuerteventura y Lanzarote&rdquo;. Pero el hecho objetivo es que hay un yacimiento con cer&aacute;mica romana y los elementos para producir el preciado tinte. &ldquo;Est&aacute; claro que no es un material aborigen porque est&aacute; hecho a torno, la duda que yo planteo y me sorprende es por qu&eacute; eligieron ese asentamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa duda razonable a&uacute;n hace m&aacute;s importante el enclave, razonan otros expertos, ya que tendr&iacute;a que ser un caladero importante para obtener p&uacute;rpura cuando se elige un lugar con recursos limitados de subsistencia. El tema de los recursos tambi&eacute;n se lo plante&oacute; la catedr&aacute;tica de Prehistoria cuando inici&oacute; las investigaciones. &ldquo;Hay indicios de que hab&iacute;a una peque&ntilde;a fuente de agua, aunque el aprovisionamiento de ella no era un obst&aacute;culo entre gentes dedicadas a la pesca, con largas jornadas en alta mar&rdquo;, apunta del Arco. De lo que hay plena seguridad, a&ntilde;ade, &ldquo;es que ten&iacute;an alimentos suficientes&rdquo;. Adem&aacute;s del mar, con una rica y variada oferta de litoral, en el yacimiento &ldquo;aparecen abundantes restos &oacute;seos de animales para comer; cabras, ovejas, cerdos, avifauna y mucho pescado&rdquo;. Estudiando los sedimentos, contin&uacute;a Del Arco, &ldquo;aparecen residuos de los excrementos de los animales. Quiere decir que los animales viv&iacute;an en Lobos porque fueron trasladados cuando se planific&oacute; la actividad, precisamente para garantizar la vida a los trabajadores&rdquo;. Las &aacute;nforas excavadas se usaban para almacenar aceite, harinas, salazones y vino&ldquo;. Hay tambi&eacute;n pruebas de que se sacrificaban a los animales, porque &rdquo;hay restos de cornamenta, pezu&ntilde;as, cr&aacute;neos, pelvis&hellip;. Tenemos esqueletos completos; esto demuestra que se sacrificaron all&iacute;&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala el doctor Onrubia, la temporada de la explotaci&oacute;n de la <em>stramonita</em> s&oacute;lo es durante el invierno y final del oto&ntilde;o. Eso quiero decir, apunta el arque&oacute;logo canario con m&aacute;s experiencia en &Aacute;frica del norte, &ldquo;que arribaban a Lobos, con recursos suficientes para alimentarse&rdquo; -adem&aacute;s de los que pudieran conseguir en la isla, principalmente la pesca-, &ldquo;y a los cuatro o cinco meses retornaban a su lugar de origen&rdquo;, probablemente en el sur de la Pen&iacute;nsula, dado que de ah&iacute; procede la mayor parte de la cer&aacute;mica excavada.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, nos encontramos ante un yacimiento singular en el contexto de la arqueolog&iacute;a de Canarias porque es el &uacute;nico que no atesora ning&uacute;n vestigio ind&iacute;gena y, sobre todo, porque es el &uacute;nico con material exclusivamente romano. Adem&aacute;s, hay otro aspecto que tambi&eacute;n lo hace &uacute;nico: Es el m&aacute;s antiguo de Canarias. Todas las dataciones realizadas con higiene cronom&eacute;trica, con garant&iacute;as de fiabilidad absoluta, confirman que el poblamiento del archipi&eacute;lago, como veremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo - <em>El poblamiento, &iquest;simult&aacute;neo en todas las islas, en una&nbsp; o varias oleadas?-</em>, la colonizaci&oacute;n del territorio y la consiguiente creaci&oacute;n de una sociedad, se inici&oacute; a finales del siglo segundo despu&eacute;s de la Era com&uacute;n, en la isla de Lanzarote. Todo ello, mientras no se encuentren vestigios humanos o de semillas m&aacute;s antiguas. Frente a los relatos de anta&ntilde;o, la arqueolog&iacute;a del siglo XXI, como sostiene la investigadora Carolina Mallol, &ldquo;se basa en datos&rdquo;.
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                    alt="Imagen de una de las campañas de excavación en la playa de Las Conchas. En segundo plano, algunos turistas disfrutando del encanto del parque natural Islote de Lobos"
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            <span class="title">
                Imagen de una de las campañas de excavación en la playa de Las Conchas. En segundo plano, algunos turistas disfrutando del encanto del parque natural Islote de Lobos                            </span>
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                    alt="Así apareció uno de los calderos de plomo que se usaban para cocinar la carne del molusco y extraer el colorante. Se conserva en el Museo Arqueológico de Fuerteventura"
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            <span class="title">
                Así apareció uno de los calderos de plomo que se usaban para cocinar la carne del molusco y extraer el colorante. Se conserva en el Museo Arqueológico de Fuerteventura                            </span>
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        Carmina del Arco, sin embargo, considera que &ldquo;no es el m&aacute;s antiguo&rdquo;. Defiende que el yacimiento de El Bebedero es coet&aacute;neo a Lobos mientras que el de Buenavista, ambos en Lanzarote, dice que si es m&aacute;s antiguo que Lobos. Los dos enclaves est&aacute;n en el municipio de Teguise, pero hasta ahora, como veremos a continuaci&oacute;n y en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo, no hay pruebas para defender la teor&iacute;a de la doctora Del Arco.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El misterio de El Bebedero y Buenavista</strong></h3><p class="article-text">
        Pablo Atoche, catedr&aacute;tico de Prehistoria en la ULPGC, es el arque&oacute;logo que ha excavado ambos yacimientos. Defiende que Buenavista es de origen fenicio y El Bebedero, romano. Para avalar su teor&iacute;a de El Bebedero, aporta restos de cer&aacute;mica realizadas a torno. La mayor parte de los materiales del Bebedero est&aacute;n custodiados por el Cabildo de Lanzarote; la cer&aacute;mica est&aacute; elaborada a torno, pero arque&oacute;logos que han podido examinar el material consideran de que se trata de restos del siglo XV e incluso del XVI de origen portugu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este yacimiento &ldquo;est&aacute; en un mal estado de conservaci&oacute;n&rdquo;, confiesa el inspector insular de Patrimonio Hist&oacute;rico de Lanzarote, Ricardo Cabrera, profesional con experiencia en excavaciones de origen romano en Europa. Est&aacute; ubicado en el fondo de una caldera, circunstancia que al llover &ldquo;propicia el arrastre de agua y de otros materiales&rdquo;; de ah&iacute; su nombre: El Bebedero. Por su propia naturaleza, explica este experto, &ldquo;propicia una estratigraf&iacute;a invertida, en consecuencia, los materiales inferiores pueden ser los m&aacute;s recientes&rdquo; debido al efecto arrastre del agua pluvial. En consecuencia, &ldquo;esos materiales probablemente han perdido su posici&oacute;n primaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En sus publicaciones, Atoche apunta a un origen romano anterior a la Era, pero las &uacute;ltima dataciones realizadas de restos humanos, cumpliendo todos los protocolos cient&iacute;ficos, apuntan a que la fecha m&aacute;s antigua en la isla de Lanzarote&nbsp; es de principios del siglo III &ndash;o sea, el poblamiento se iniciar&iacute;a en el &uacute;ltimo cuarto del II a tenor de la esperanza de vida de la &eacute;poca-, informaci&oacute;n que se expuso en las jornadas de arqueolog&iacute;a organizadas por el &aacute;rea de Cultura del Cabildo lanzarote&ntilde;o durante el pasado oto&ntilde;o. Desde <em>Canarias Ahora / Diario.es</em> hemos intentado, con insistencia y desde varios canales, pulsar la opini&oacute;n de Pablo Atoche, pero no hemos recibido respuesta.
    </p><p class="article-text">
        El yacimiento de Buenavista, seg&uacute;n el profesor de la ULPGC, es m&aacute;s antiguo que El Bebedero ya que, dice, es del siglo X antes de la Era Com&uacute;n y de factura fenicia. En 2009, cuando se difundi&oacute; la noticia, Atoche &ndash;que no ha querido ser entrevistado por el autor de este reportaje- afirm&oacute; (ver <em>La Provincia</em> julio de 2009): &ldquo;La construcci&oacute;n podr&iacute;a tratarse de un almac&eacute;n donde se depositar&iacute;an distintos elementos para la exportaci&oacute;n&rdquo;. A&ntilde;ad&iacute;a que las dataciones daban una fecha del siglo X antes de la Era. El arque&oacute;logo Ricardo Cabrera sostiene que se trata de &ldquo;una estructura interesante&rdquo;, piensa que no es fenicia pero se muestra cauto &ldquo;porque no la he investigado y no es serio pronunciarme sobre algo que no he estudiado en profundidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay tres arque&oacute;logos, en cambio, que s&iacute; se han pronunciado abiertamente y rechazan el origen p&uacute;nico o fenicio de este enclave ubicado en Tiagua (Teguise). En julio de 2009, el periodista Mariano de Santa Ana public&oacute; en <em>La Provincia </em>un art&iacute;culo titulado <em>Guerra fenicia en Teguise</em>. Carmen Aranegui, catedr&aacute;tica de Arqueolog&iacute;a de la Universidad de Valencia, experta en colonizaciones de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, apunta que &ldquo;la indicaci&oacute;n de la cronolog&iacute;a no viene apoyada por datos fidedignos porque no sabemos qu&eacute; m&eacute;todo de dataci&oacute;n se ha empleado, ni si existe una serie de muestras datadas&rdquo;. Aranegui, codirectora de la excavaci&oacute;n del yacimiento fenicio de Lixus (Marruecos), a&ntilde;ade que &ldquo;el edificio se interpreta como un almac&eacute;n fenicio pero estos est&aacute;n en ciudades o puertos y no tienen una planta absidiada sino tripartita&rdquo;. &ldquo;Se habla de la aparici&oacute;n de fauna domesticada como b&oacute;vidos o cerdos&rdquo;, continu&oacute; la arque&oacute;loga, &ldquo;pero desde el Neol&iacute;tico todo grupo humano tiene un contexto de fauna dom&eacute;stica, la presencia de un buey o un cerdo no es en s&iacute; cultural&rdquo;. Y concluy&oacute; Aranegui: &ldquo;Parece que hay inter&eacute;s en reavivar la pol&eacute;mica sobre el poblamiento de Canarias y que hay una aspiraci&oacute;n a que el origen sea fenicio. No es bueno argumentar la identidad con datos falsos. Debemos ser honestos: no es mejor ser fenicio, bereber o guanche. No estamos predeterminados por el pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carmen Gloria Rodr&iacute;guez es la m&aacute;xima autoridad en Canarias en arqueoictiolog&iacute;a. Fue otra de las fuentes consultadas por Santa Ana. La arque&oacute;loga declar&oacute; que &ldquo;la causa que impulsar&iacute;a a los fenicios a alcanzar las costas del Archipi&eacute;lago es la b&uacute;squeda de la riqueza pesquera, fundamentalmente de atunes y peque&ntilde;os esc&oacute;mbridos como la caballa para el desarrollo de la industria de salazones&rdquo;. Despu&eacute;s de analizar los restos de peces recuperados en yacimientos arqueol&oacute;gicos de las islas, hasta el d&iacute;a de hoy no ha aparecido ninguna de estas especies, y s&iacute; otras muchas vinculadas a la pesca realizada desde la costa: viejas, sargos, abadejos, salemas, morenas...&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro investigador que dio su opini&oacute;n al citado peri&oacute;dico fue Jorge Onrubia, profesor titular de Prehistoria en la Universidad de Castilla-La Mancha. Tambi&eacute;n rechaza la huella fenicia en Canarias. En el siglo X antes de Cristo, afirma Onrubia, &ldquo;no hab&iacute;a fenicios en ning&uacute;n punto del Mediterr&aacute;neo occidental. Ser&iacute;a una novedad mundial. Lo que no cabe es deducir por presuntas analog&iacute;as formales que los restos hallados son fenicios&rdquo;.
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            <span class="title">
                Ramón Cebrian Guimerá, arqueólogo y único investigador, hasta ahora, que ha realizado una tesis doctoral sobre la factoría de púrpura de Lobos                            </span>
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        Al margen de pol&eacute;micas, Lobos s&iacute; concita unanimidad: es un yacimiento romano, sin registro aborigen y su finalidad era la producci&oacute;n de p&uacute;rpura, tres elementos que hacen singular a este yacimiento en el contexto de la arqueolog&iacute;a de Canarias. Como dijo Ram&oacute;n Cebri&aacute;n al autor de <em>Amaziges de Canarias, historia de una cultura</em>, &ldquo;Lobos es un regalo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/huella-romana-lobos_1_9049861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jun 2022 08:10:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huella romana de Lobos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Viaje a un lugar desconocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/viaje-lugar-desconocido_1_9026523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/696e305c-3f6e-408c-83cd-e0a195b311c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje a un lugar desconocido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los indígenas desconocían la navegación, lo sostienen las crónicas y no hay pruebas arqueológicas de lo contrario, pero el análisis genético de algunas semillas abre un nuevo horizonte de investigación</p><p class="subtitle">Capítulo 1 - El origen, la única certeza</p></div><p class="article-text">
        Los primeros pobladores del archipi&eacute;lago, llegaran deportados o voluntariamente, en una o en varias oleadas, viajaron a Canarias por mar. &iquest;Tan traum&aacute;ticas fueron aquellas traves&iacute;as que no se atrevieron a volver a navegar para conocer la isla que ten&iacute;an en el horizonte? &iquest;La cercan&iacute;a entre Lanzarote y Fuerteventura no propici&oacute; contactos entre sus habitantes? A pesar de que los primeros abor&iacute;genes indudablemente s&iacute; conoc&iacute;an la navegaci&oacute;n porque arribaron en barco, son mayor&iacute;a los expertos que afirman que &ldquo;no conoc&iacute;an la navegaci&oacute;n, que no navegaron entre islas&rdquo;. Y se apoyan en dos realidades incuestionables: no se ha encontrado ning&uacute;n registro arqueol&oacute;gico ni tampoco referencias en las fuentes hist&oacute;ricas. En consecuencia, Canarias ser&iacute;a el &uacute;nico archipi&eacute;lago del mundo que le dar&iacute;a la espalda a la navegaci&oacute;n durante m&aacute;s de mil a&ntilde;os, desde que el ser humano llegara por primera vez hasta la Conquista. Sin embargo, gracias al an&aacute;lisis molecular de semillas, al ADN de la cebada que trajeron desde el continente, se abre una puerta a la posibilidad de que hubiera contactos entre Gran Canaria y Tenerife y tambi&eacute;n de que la agricultura llegara a las islas orientales y desde Lanzarote y Fuerteventura se extendiera a las centrales primero y luego a las occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ser la directora del Museo Parque Arqueol&oacute;gico Cueva Pintada, Carmen Gloria Rodr&iacute;guez es una especialista en arqueoictiolog&iacute;a, de hecho es la primera cient&iacute;fica canaria en realizar una investigaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n de los ind&iacute;genas con los recursos marinos. Para conocer al detalle cada uno de los restos ictiol&oacute;gicos (espinas, cabezas y&nbsp; escamas de pescados) y malacol&oacute;gicos (conchas de moluscos, como la lapa) localizados en los yacimientos, Rodr&iacute;guez acud&iacute;a a las pescader&iacute;as para destripar en el laboratorio, con ojos de cirujana, todas las especies que viven en el mar de Canarias y poder compararlas con los registros arqueol&oacute;gicos excavados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las especies que hemos encontrado en yacimientos de Tenerife, Gran Canaria, La Palma, El Hierro, La Gomera y Lanzarote &ndash;en Fuerteventura estamos empezando a investigar- son de litoral. No hay ninguna que se capture en altura y, por lo tanto, que nos hable de artes pesqueras que les permitan llegar mar adentro. Pensamos que la riqueza &iacute;ctica de aquella &eacute;poca ser&iacute;a considerable, por lo cual no hac&iacute;a falta ir m&aacute;s all&aacute; del litoral para pescar&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez. La conclusi&oacute;n es clara: &ldquo;No necesitaban navegar para pescar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para esta arque&oacute;loga, los viajes de los primeros abor&iacute;genes a un lugar desconocido son una inc&oacute;gnita. &ldquo;La teor&iacute;a de la deportaci&oacute;n es la que menos me convence. Creo que fueron circunstancias muy duras que obligaron a esa poblaci&oacute;n a emigrar; con medios rudimentarios llegan a estas islas y olvidan la navegaci&oacute;n o bien solicitan el concurso de pueblos que puedan transportarlos hasta aqu&iacute;&rdquo;. Jorge Onrubia, director de investigaci&oacute;n en Cueva Pintada y profesor de la UCLM, considera que los amaziges isle&ntilde;os llegaron al archipi&eacute;lago &ldquo;en &eacute;poca romana y con la ayuda de navegantes&rdquo; a los que pagar&iacute;an en especies.
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                Las investigaciones de la ictioarqueóloga Carmen Gloria Rodríguez descartan que necesitaran barcas para pesca                            </span>
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        La profesora de la ULL y arque&oacute;loga Esther Ch&aacute;vez opina que los ind&iacute;genas &lsquo;fletaron&rsquo; embarcaciones para que los trajeran a Canarias, unas islas que ya estaban en el mapa gracias a la cartograf&iacute;a de Agripa y a los relatos que recopil&oacute; Plinio el Viejo en su <em>Historia Natural</em>,<em> </em>como vimos en el primer cap&iacute;tulo de esta serie. &ldquo;Atendiendo a los datos que tenemos&rdquo;, argumenta Ch&aacute;vez, &ldquo;no est&aacute; documentado ning&uacute;n resto arqueol&oacute;gico de embarcaciones&rdquo;. Como la profesora no contempla la tesis de la deportaci&oacute;n &ldquo;porque no hay ni una sola prueba escrita&rdquo;, considera que &ldquo;fueron trasladados&rdquo;. &ldquo;Pensemos&rdquo;, razona la doctora en Arqueolog&iacute;a, &ldquo;en el ejemplo de la emigraci&oacute;n clandestina de canarios a Venezuela&rdquo; a mediados del siglo XX, cuando Franco todav&iacute;a prohib&iacute;a salir de Espa&ntilde;a. Aquellos canarios &ldquo;pagaban para que los trasladar&aacute;n a Am&eacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, Ch&aacute;vez, como otros investigadores, amplifica la necesidad de &ldquo;conocer qu&eacute; estaba ocurriendo en &Aacute;frica del norte durante los primeros siglos de la Era para encontrar claves de por qu&eacute; decidieron abandonar sus pueblos de origen&rdquo;. Adem&aacute;s, como reivindica Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez, autor de <em>Canarii, la g&eacute;nesis de los canarios</em>, &ldquo;hay que ir a &Aacute;frica para conocer en profundidad los enclaves arqueol&oacute;gicos de las antiguas tribus bereberes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El profesor de la Aut&oacute;noma de Madrid Alfredo Mederos tambi&eacute;n es de la opini&oacute;n de que &ldquo;los tuvieron que haber tra&iacute;do&rdquo;. Este investigador tinerfe&ntilde;o tiene argumentos para justificar su opini&oacute;n. Autor, junto a Gabriel Escribano, de varias publicaciones sobre navegaciones en la costa atl&aacute;ntica del norte de &Aacute;frica durante las &eacute;pocas fenicia y romana, Mederos afirma que &ldquo;las sociedades inmediatas de litoral no ten&iacute;an capacidad n&aacute;utica a lo largo de la franja de Marruecos a Mauritania&rdquo;. Las grandes flotas pertenec&iacute;an a las &eacute;lites que gobernaban, aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a barcos pesqueros, como recoge en su trabajo <em>Pesquer&iacute;as p&uacute;nico-gaditanas y romanos de t&uacute;nidos (300-20 ac). </em>Buceando en los textos cl&aacute;sicos, encontr&oacute; &ldquo;una de las referencias m&aacute;s claras sobre la presencia de marinos gaditanos en las Islas Canarias, en el siglo I antes de la Era com&uacute;n, en un texto de Plutarco&rdquo;. Se habla de dos &ldquo;islas atl&aacute;nticas separadas por un brazo de mar muy estrecho; est&aacute;n situadas a diez mil estadios de Libia y son llamadas Islas de los Bienaventurados&rdquo;. Los historiadores consultados interpretan que se trata de Lanzarote y Fuerteventura.&nbsp;
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                Supuesto mapa realizado por encargo del general romano Agripa. Abajo a la derecha, están cinco islas denominadas Fortunata, y sobre ellas, dos sin nombre que podrían ser Lanzarote y Fuerteventura                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Teor&iacute;a de las pateras&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Y si fueron trasladados, &iquest;qui&eacute;n los trajo?, le preguntamos a Mederos. &ldquo;Bien por decisi&oacute;n de Juba o del emperador, deciden poner algunas poblaciones en esas islas que ya conoc&iacute;an para colonizarlas&rdquo;. Pero no hay pruebas escritas. &iquest;Deportados? &ldquo;Es una posibilidad m&aacute;s pero hay que demostrarlo, en todo caso, complementaria con otros medios. Mejor pensar en un poblamiento relativamente planificado y sin duda tuvieron que usar barcos porque se necesita a un n&uacute;mero determinado de personas para colonizar un territorio y adem&aacute;s con animales como fue el caso&rdquo;. Mederos sentencia: &ldquo;Yo no creo en una oleada de pateras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los doctores Juan Antonio Belmonte y Mar&iacute;a Antonia Perera, astr&oacute;nomo y arque&oacute;loga, respectivamente, descartan que vinieran por su cuenta y riesgo, tal como exponen en su ultimo libro, <em>Las Escrituras del Pueblo Majo,</em> en el que fundamentan su planteamiento. Deportados o no, &ldquo;fueron tra&iacute;dos deliberadamente, posiblemente con el prop&oacute;sito de colonizar Canarias&rdquo;, nos ha contado Belmonte, investigador del Instituto de Astrof&iacute;sica de Canarias y experto en arqueoastronom&iacute;a de las islas. Roma controlaba el norte de &Aacute;frica, las islas ya eran conocidas y &ldquo;deliberadamente se ocupa un territorio con el prop&oacute;sito&rdquo; de controlar ese espacio. Para ello, &ldquo;trasladan a personas, con animales, frutales y semillas para garantizar&rdquo; la supervivencia. &iquest;Pudieron venir deportados? &ldquo;No es descartable&rdquo;, expone Belmonte, &ldquo;porque supondr&iacute;a un doble objetivo, colonizar un territorio que deseas ocupar y llevarte a unas personas que te est&aacute;n causando problemas&rdquo;. Un dato m&aacute;s que aporta este cient&iacute;fico es que &ldquo;a las islas llegaron &eacute;lites porque sab&iacute;an escribir, como vemos en las numerosas inscripciones alfab&eacute;ticas&rdquo; grabadas en piedras de las siete islas. Lo que s&iacute; descarta es la teor&iacute;a de arribadas de fortuna, &ldquo;incluso que fletaran embarcaciones a cambio de bienes en especie. &iquest;Por qu&eacute; van a venir por su cuenta?, &iquest;acaso sab&iacute;an d&oacute;nde estaba Canarias?&rdquo;. El norte de &Aacute;frica es lo suficientemente grande &ldquo;para emigrar de un lugar si no est&aacute;s c&oacute;modo en &eacute;l, por las circunstancias que sean; no hace falta embarcarse a unas islas remotas y desconocidas. Esto no es el Pac&iacute;fico, ni los primeros pobladores navegantes polinesios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;El profesor Jorge Onrubia descarta rotundamente, como la mayor&iacute;a de los investigadores, &ldquo;una navegaci&oacute;n de fortuna&rdquo;, que vinieran por su cuenta en embarcaciones peque&ntilde;as. En un art&iacute;culo publicado en <em>Antiquet&eacute;s Africaines</em>, sostiene que &ldquo;la cuesti&oacute;n de la visibilidad es muy importante. Los navegantes que llegaron a Canarias lo hicieron practicando lo que P. Arnaud -un aut&eacute;ntico especialista en la materia- llama cabotaje de altura: a lo largo de la costa pero pudiendo encadenar varios jornadas en condiciones emparentadas con la navegaci&oacute;n de altura. Es decir, la tierra se pierde de vista durante un tiempo&rdquo;. Contrariamente a lo que a veces se dice, &ldquo;Fuerteventura no se ve desde Cabo Juby (Tarfaya)&rdquo;. Como se aprecia en un mapa de visibilidad que est&aacute; en el citado trabajo del profesor Onrubia, &ldquo;s&oacute;lo al sur de Cabo Juby hay una zona donde, en teor&iacute;a -la pr&aacute;ctica es otra cosa porque hay brumas y otros fen&oacute;menos que dificultan la visi&oacute;n de forma casi permanente-, se puede contemplar a la vez las islas y la costa africana. Pero aqu&iacute; la corriente de Canarias es fuerte y no es f&aacute;cil alcanzar las islas desde esta posici&oacute;n, porque la corriente te empuja hacia la costa &ndash;solo hay que ver la cantidad de embarcaciones que embarrancan ah&iacute;- y tambi&eacute;n hacia el sur, con el riesgo de perderse definitivamente en el mar&rdquo;. En consecuencia, concluye el investigador, &ldquo;lo m&aacute;s probable es que las embarcaciones alcanzaran las islas navegando desde bastante m&aacute;s al norte, por lo que no tendr&iacute;an m&aacute;s remedio que dejar de ver la costa. Esto implica claramente un buen dominio de las t&eacute;cnicas n&aacute;uticas y excluye una navegaci&oacute;n de fortuna&rdquo;.
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                El profesor Jorge Onrubia, como defiende en Antiquetés Africaines, descarta la navegación de fortuna                            </span>
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        El doctor en Marina Civil Antonio Ceferino Bermejo, y profesor de&nbsp;Ciencias y T&eacute;cnicas de la Navegaci&oacute;n de la ULL, tampoco cree en la teor&iacute;a de las pateras. Bermejo ha realizado estudios muy detallados de las condiciones n&aacute;uticas de la costa marroqu&iacute; del Atl&aacute;ntico y de la traves&iacute;a desde Cabo Jubi (Tarfaya) hasta Fuerteventura, el punto m&aacute;s cercano entre el continente y el archipi&eacute;lago. Ha analizado varias hip&oacute;tesis de c&oacute;mo pudo ser una traves&iacute;a hace 2.000 a&ntilde;os. Sus investigaciones le han llevado a colaborar con historiadores veteranos como Tejera Gaspar. El catedr&aacute;tico tambi&eacute;n es de los que mantiene que los abor&iacute;genes desconoc&iacute;an la navegaci&oacute;n: &ldquo;Ni hay pruebas arqueol&oacute;gicas ni menciones en las cr&oacute;nicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Bermejo imagina el viaje entre abril y septiembre porque &ldquo;los vientos son favorables y con 20 nudos de velocidad&rdquo;. Al zarpar del puerto &ndash;T&aacute;nger era el principal en la fachada atl&aacute;ntica del norte africano, nos cont&oacute; Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez, aunque Trinidad Arcos defiende que era Lixus, ambos en Marruecos- y ya bajo la influencia del alisio y de la corriente fr&iacute;a de Canarias, &ldquo;se podr&iacute;a dar rumbo directo a Canarias o seguir costeando con vientos de popa hacia el sur por la costa africana, dando el salto hasta nuestras islas a la altura de la zona norte de Tarfaya. Nos inclinamos m&aacute;s por esta segunda posibilidad porque discurre mucho m&aacute;s tiempo a la vista de tierra, lo cual seguramente transmit&iacute;a mayor seguridad a los navegantes de la &eacute;poca. Esta derrota no dejaba de entra&ntilde;ar el riesgo de no dar con nuestras islas, ya que de no cambiar de rumbo a tiempo se podr&iacute;a seguir hacia el sur de cabo Yubi &ndash;como se&ntilde;al&oacute; anteriormente Onrubia- sin alcanzar a divisar la isla de Fuerteventura. De no cometer este error, una vez alcanzada la primera isla se pod&iacute;a ir navegando de una a otra, siempre con buena visibilidad y con la posibilidad de poder aguardar vientos favorables en zonas abrigadas de nuestro Archipi&eacute;lago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este experto considera que estas &ldquo;empresas mar&iacute;timas tuvieron que ser lentas y laboriosas y no siempre finalizadas con &eacute;xito, ya que las aguas de Canarias, por sus condiciones meteorol&oacute;gicas y oceanogr&aacute;ficas, no son precisamente un para&iacute;so para la navegaci&oacute;n a vela, siendo necesaria una gran preparaci&oacute;n, tanto de embarcaciones como de su tripulaci&oacute;n&rdquo;. A esto, a&ntilde;ade Bermejo, &ldquo;las embarcaciones antiguas presentaban limitaciones para navegar con toda clase de vientos y mares, debido a la utilizaci&oacute;n de velas cuadras y a las dimensiones y formas de los cascos&rdquo;.
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                El doctor en Marina Civil Antonio Bermejo, investigador de la navegación de principios de la Era común, descarta la teoría de las pateras                            </span>
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        &nbsp;Durante el primer milenio AEC (antes de la era com&uacute;n) y tambi&eacute;n durante los primeros siglos de la Era, cuenta Esther Ch&aacute;vez, &ldquo;hab&iacute;an dos tipos de navegaci&oacute;n: cabotaje, de puerto a puerto o en peque&ntilde;as bah&iacute;as, y el viaje de altura, para la cual se orientaban a trav&eacute;s de las estrellas, de forma que es posible que el viaje a Canarias quiz&aacute; combinara esos dos tipos de navegaci&oacute;n; es muy probable que primero recalaran en Lanzarote y Fuerteventura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquellos tiempos, seg&uacute;n Ch&aacute;vez, b&aacute;sicamente hab&iacute;an dos tipos de barcos. &ldquo;Los denominados <em>gaulos</em> eran los utilizados para la pesca, eran m&aacute;s peque&ntilde;os y tendr&iacute;an una eslora entre 15 y 20 metros&rdquo;. Para el traslado de personas o de tropas se usaban unas embarcaciones m&aacute;s grandes. En el Periplo de Hann&oacute;n (siglo V antes de la Era), &ldquo;el propio texto describe que hab&iacute;an 50 remeros, m&aacute;s la carga y el pasaje&rdquo;. Estos barcos &ldquo;ten&iacute;an una eslora entre 30 y 40 metros y una capacidad entre 150 y 200 personas&rdquo;. En aquella &eacute;poca, el poder&iacute;o estaba en el mar. &ldquo;Desde la primera guerra p&uacute;nica, los romanos estaban siempre detr&aacute;s de los barcos para apropiarse las naves en los puertos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la tipolog&iacute;a de los barcos, Onrubia aporta m&aacute;s datos. &ldquo;Est&aacute;n los barcos largos, propulsados por vela y remos (galeras de combate y galeras de comercio), y barcos redondos o ventrudos, propulsados a vela que eran la norma en el Imperio romano. Pero la iconograf&iacute;a y las fuentes escritas nos hablan de una multiplicidad de embarcaciones. Para la navegaci&oacute;n en aguas canarias, los nav&iacute;os mejor adaptados eran las galeras comerciales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Qu&eacute; dicen las cr&oacute;nicas sobre la navegaci&oacute;n? Manuel Lobo, ex rector de la ULPGC, afirma: &ldquo;Desde que se escribiera el primer relato, en 1341, refieren que los ind&iacute;genas eran buenos nadadores, tanto que se acercaban incluso a los barcos, y que incluso pescaban, pero omiten toda referencia a la navegaci&oacute;n&rdquo;. Seg&uacute;n algunos autores, contin&uacute;a Lobo, &ldquo;los guanches de Tenerife se comunicaban con los de La Gomera, pero no navegando sino flotando amarrados a una especie de buches de animal&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Así eran los barcos mercantes romanos en torno a la Era común. Son mosaicos en la plaza de la Corporazioni, en la localidad portuaria de Ostia"
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                Así eran los barcos mercantes romanos en torno a la Era común. Son mosaicos en la plaza de la Corporazioni, en la localidad portuaria de Ostia                            </span>
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        El director del Museo Arqueol&oacute;gico de La Gomera, Juan Carlos Hern&aacute;ndez, no cree que los gomeros viajaran a Tenerife, entre otras razones, porque el &ldquo;Teide deb&iacute;a provocar p&aacute;nico&rdquo;. Las cr&oacute;nicas refieren que el Teide &ldquo;era el principio maligno de las creencias guanches, probablemente porque fueron testigos de erupciones&rdquo;. Una de las preguntas habituales que hacen los visitantes del museo es sobre la navegaci&oacute;n entre las dos islas. Desde La Gomera, la vista de Tenerife, con esa pir&aacute;mide natural y colosal en el centro, es imponente. &ldquo;Para nosotros es f&aacute;cil imaginar por qu&eacute; los gomeros no iban a Tenerife, porque tecnolog&iacute;a para hacer barcas s&iacute; ten&iacute;an. Cuando t&uacute; ves a ese gigante rugiendo, ten&iacute;a que ser algo impresionante&rdquo;. -Juan Sergio Socorro, bi&oacute;logo y estudioso del vulcanismo del Teide, cita varias erupciones que pudieron coincidir con la etapa aborigen. &ldquo;Los llamados Roques Blancos, que son unas enormes coladas que alcanzan la costa en Icod de los Vinos, tienen una edad de 1.800 a&ntilde;os. El conito apical, con las lavas negras que parten de &eacute;l, ocurri&oacute; hace en 1.400 a&ntilde;os, mientras que Monta&ntilde;a Blanca y Monta&ntilde;a Rajada tienen una dataci&oacute;n pr&oacute;xima a los 2.000 a&ntilde;os&rdquo;-. Hern&aacute;ndez recuerda que la reciente erupci&oacute;n de La Palma y la del Tenegu&iacute;a se observaron perfectamente desde La Gomera. &ldquo;Imagina c&oacute;mo ser&iacute;a el impacto de una erupci&oacute;n del Teide, que est&aacute; tres veces m&aacute;s cerca y es mucho m&aacute;s grande que los volcanes palmeros. Lo &uacute;ltimo que pensar&iacute;a un gomero es que aquello era el jard&iacute;n de las hesp&eacute;rides. Es de sentido com&uacute;n concluir que nadie navegar&iacute;a hasta un lugar tan inquietante&rdquo;. Este fen&oacute;meno de la naturaleza tambi&eacute;n se observ&oacute; desde otras islas. Y el mismo temor que sintieron los gomeros, lo pudieron experimentar los canarios o los benahoaritas.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la posibilidad de que hubiera contactos n&aacute;uticos en las dos islas orientales, dada la cercan&iacute;a entre Fuerteventura y Lanzarote, el director del Museo Arqueol&oacute;gico de Fuerteventura, Luis Lorenzo Mata, sostiene que &ldquo;no conoc&iacute;an la navegaci&oacute;n porque fueron trasladados desde &Aacute;frica&rdquo;. En Lobos, que es &ldquo;el yacimiento m&aacute;s antiguo de Canarias con los datos que se manejan hasta ahora, los romanos trajeron a especialistas en la manufactura de p&uacute;rpura. Realmente no tenemos datos para certificar que navegaran entre ambas islas, ni siquiera las cr&oacute;nicas aportan alguna pista&rdquo;. Es probable, a&ntilde;ade el historiador, &ldquo;que durante el siglo de la Conquista se comunicaran pero porque los trasladaban en sus barcos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El inspector de Patrimonio Hist&oacute;rico de Lanzarote, Ricardo Cabrera, tampoco tiene datos de que hubiera comunicaci&oacute;n entre las dos islas orientales ni ha encontrado alg&uacute;n indicio, por d&eacute;bil que fuera, en las fuentes hist&oacute;ricas de los cronistas. Lo &uacute;nico que ha escuchado es que &ldquo;la piedra de un &iacute;dolo encontrado en 1981 procede de Fuerteventura, pero esta informaci&oacute;n en absoluto est&aacute; contrastada, ni siquiera se ha investigado&rdquo;.&nbsp;
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                En las islas hay muchos grabados barquiformes, la mayoría coetáneos a la Conquista por el tipo de nave. Este grabado está en Fuerteventura                            </span>
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        A pesar de estos argumentos, hay cient&iacute;ficos que consideran que no fueron trasladados. Ni deportados ni pagando el viaje. Defienden que llegaron a Canarias por sus propios medios. Es el caso del profesor Jonathan Santana, el director del proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n que citamos en el cap&iacute;tulo anterior. Considera que &ldquo;no hay pruebas para decir que fueron trasladados por otras poblaciones&rdquo;. Por ello, sostiene que los ind&iacute;genas llegaron voluntariamente y con sus propios medios. Pero tampoco tiene pruebas contundentes para que sea incuestionable su planteamiento, aunque s&iacute; indicios arqueol&oacute;gicos. &ldquo;Pronto sacaremos una publicaci&oacute;n en la que defendemos que &rdquo;hay un espacio de tiempo entre los romanos y los primeros abor&iacute;genes, no estaban romanizados&ldquo;. Por lo tanto, a&ntilde;ade Santana, &rdquo;no se puede descartar la hip&oacute;tesis de que llegaran por sus propios medios. Hay que explorarla&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Analizando los vestigios arqueol&oacute;gicos excavados en los yacimientos, contin&uacute;a el doctor de la ULPGC, &ldquo;en las evidencias m&aacute;s antiguas de los abor&iacute;genes, no distinguimos, en los elementos de cultura material, ning&uacute;n registro que nos permita vincularles con la cultura romana. Su identidad cultural, la manera en la que se expresan de manera material, que es lo que estudiamos los arque&oacute;logos, no tiene nada que ver con el mundo romano. Es una cultura material totalmente norteafricana, aut&oacute;ctona&rdquo;. Entonces, &iquest;c&oacute;mo explica que no haya ning&uacute;n registro arqueol&oacute;gico vinculado a la navegaci&oacute;n? &ldquo;No tiene por qu&eacute; haberlo&rdquo;. Sin embargo, hay dos registros arqueol&oacute;gicos que prueban la influencia romana en la sociedad prehisp&aacute;nica insular: La forma de enterrar, con los cuerpos rectos, &ldquo;es propia de los norteafricanos que conviv&iacute;an con los p&uacute;nicos, primero, y con los romanos despu&eacute;s&rdquo;, aclara el doctor Onrubia; la segunda evidencia son las inscripciones alfab&eacute;ticas l&iacute;bico-latinas, en Lanzarote y Fuerteventura, como veremos en el cap&iacute;tulo 9&ordm;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El ge&oacute;logo Francisco Garc&iacute;a-Talavera est&aacute; convencido de que los guanches navegaron, aunque fueran en peque&ntilde;as barcas construidas con troncos de drago. Talavera es un estudioso de la cultura de los guanches que llegaron a Tenerife durante los primeros siglos de la Era.&nbsp; En un art&iacute;culo publicado en <em>Pellagofio</em>, el 7 de octubre de 2020, se apoya en un escrito de Torriani en el que afirmaba que &ldquo;hac&iacute;an barcos de dragos, que cavaban entero y pon&iacute;a lastres de piedra y navegaban con remos y velos&rdquo;. El ingeniero italiano, empero, escribi&oacute; esto en 1590, un siglo despu&eacute;s de la Conquista, por lo cual, si Torriani escribi&oacute; lo que vio, se tratar&iacute;a de ind&iacute;genas ya conquistados y probablemente bautizados. En su art&iacute;culo, Garc&iacute;a-Talavera tambi&eacute;n se apoya en una leyenda que rescat&oacute; el m&eacute;dico y antrop&oacute;logo Juan Bethencourt Alfonso&nbsp;(Tenerife, 1847-1913) en su&nbsp;<em>Historia del pueblo guanche. &ldquo;</em>En el sur de Tenerife &ndash;escribe Talavera- le contaron que una joven guanche de la nobleza de Adeje, estando en v&iacute;speras de casarse muri&oacute; su prometido y, al poco, descubri&oacute; que estaba embarazada. Desesperada, porque seg&uacute;n la ley la arrojar&iacute;an viva al mar, habl&oacute; con un pescador que se prest&oacute; a ayudarla, indic&aacute;ndole que su &uacute;nica salvaci&oacute;n era alcanzar La Gomera sobre una balsa de foles (zurrones inflados), pues las corrientes la conducir&iacute;an hasta all&iacute;. Y parece ser que lo consigui&oacute;. Al a&ntilde;o siguiente, por el mismo sistema, regres&oacute; a Tenerife y fue perdonada cuando cont&oacute; su haza&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una prueba m&aacute;s s&oacute;lida que una leyenda, sobre la posibilidad de que los abor&iacute;genes fueran capaces de construir una canoa, es el sarc&oacute;fago descubierto en el Puerto de la Nieves (Agaete), en la desaparecida necr&oacute;polis del Maip&eacute;s de abajo, en junio de 1957. El ata&uacute;d estaba enterrado en un t&uacute;mulo troncoc&oacute;nico, ten&iacute;a restos de un humano y una &ldquo;estructura abarquillada que recuerda a la de una piragua&rdquo;, escribi&oacute; en <em>Agaete mi pasi&oacute;n</em> Jos&eacute; Ram&oacute;n Santana. La pieza de pino tiene una longitud de dos metros y medios y se exhibe en El Museo Canario.
    </p><p class="article-text">
        Paloma Vidal Matutano es antroc&oacute;loga, una de las nuevas especialidades de la arqueolog&iacute;a que estudia la madera, entre otros aspectos. La doctora est&aacute; en la Universidad de Basilea realizando el proyecto <em>Explorando las tecnolog&iacute;a prehisp&aacute;nicas en el contexto aislado de las islas Canarias: respuestas innovadoras y adaptativas. </em>&ldquo;Aunque el sarc&oacute;fago pueda parecer una piragua, se construy&oacute; para su uso funerario&rdquo; y no se puede extrapolar a que &ldquo;conocieran la navegaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Este sarcófago se descubrió en una necrópolis de Gran Canaria; se construyó con la misma técnica con la que se haría una piragua. Se conserva en El Museo Canario"
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            <span class="title">
                Este sarcófago se descubrió en una necrópolis de Gran Canaria; se construyó con la misma técnica con la que se haría una piragua. Se conserva en El Museo Canario                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>EL ADN de la cebada</strong></h3><p class="article-text">
        Durante los siglos XIV y XV, en el ocaso de la cultura prehisp&aacute;nica, muchos navegantes recalaron por las islas. Prueba de ello son los grabados barquiformes que hay en buena parte de las islas. Los existentes en el barranco de Tinojay, en el norte de Fuerteventura, son atractivos. Por el tipo de embarcaci&oacute;n que supuestamente dejaron los majos labrado en las rocas, corresponden a esos siglos, incluso posteriores. En Gran Canaria, Tenerife y La Palma tambi&eacute;n hay grabados naviformes; las mayor&iacute;a son posteriores a la Conquista. Estas manifestaciones prueban que se conoc&iacute;a la existencia de barcos, pero no que navegaran entre las islas.
    </p><p class="article-text">
        En El Cercado, en el municipio palmero de Garaf&iacute;a, hay un grabado supuestamente naviforme. Existe una corriente de opini&oacute;n, muy minoritaria, que defiende la teor&iacute;a de que el poblamiento de las islas lo iniciaron los fenicios; por ello, se difundi&oacute; la presunta autor&iacute;a fenicia de ese grabado. El inspector de Patrimonio de La Palma, Jorge Pais, desmantela tal teor&iacute;a. &ldquo;Esta pol&eacute;mica ha sido generada porque el grabado se calc&oacute; de forma incorrecta. Para nosotros, se trata de un reticulado, naturalmente benahoarita, que nada tiene que ver con un barco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si las investigaciones gen&eacute;ticas y las nuevas tecnolog&iacute;as aplicadas al an&aacute;lisis radiocarb&oacute;nico (carbono 14), el m&eacute;todo m&aacute;s conocido de dataci&oacute;n absoluta, est&aacute;n revolucionado la arqueolog&iacute;a mundial por la precisi&oacute;n para determinar el origen y linajes de las poblaciones prehist&oacute;ricas y para estimar su antig&uuml;edad, respectivamente, el estudio gen&eacute;tico de semillas arqueol&oacute;gicas de cebada, encontradas en graneros ind&iacute;genas, alumbra la posibilidad de que hubiera contactos entre los ind&iacute;genas de Tenerife y Gran Canaria, al menos durante los primeros a&ntilde;os del poblamiento de las islas .
    </p><p class="article-text">
        Es un asunto en el que &ldquo;hay que tener mucha cautela porque s&oacute;lo hay una prueba indirecta y queda mucho camino por indagar&rdquo;. Qui&eacute;n as&iacute; se expresa es el doctor de la ULPGC Jacob Morales, pionera en el estudio de semillas arqueol&oacute;gicas de Canarias. Este carp&oacute;logo ha encontrado semillas no carbonizadas y, por lo tanto, conservan su ADN &ndash;principal constituyente del material gen&eacute;tico de los seres vivos-.
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                    alt="Jacob Morales, doctor de la ULPGC, es el único carpólogo de Canarias. Sus investigaciones están aportando mucha luz"
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                Jacob Morales, doctor de la ULPGC, es el único carpólogo de Canarias. Sus investigaciones están aportando mucha luz                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La genetista sueca&nbsp;Jenny Hagenblad, de la Universidad de Link&ouml;ping, colabora con el cient&iacute;fico grancanario en el proyecto para determinar el origen de la cebada en Canarias. En el curso de estas investigaciones, Hangenblad declar&oacute; a la revista&nbsp;&nbsp;<em>Pellagofio</em>&nbsp;(febrero de 2022) que con &ldquo;los datos que se obtienen del ADN&rdquo; se deduce que hubo contactos entre las islas al inicio de la colonizaci&oacute;n del archipi&eacute;lago. &ldquo;Hasta hace unos mil a&ntilde;os &ndash;moleculares, no a&ntilde;os reales- hab&iacute;a intercambio de esas semillas entre las islas y despu&eacute;s el contacto se perdi&oacute; y no se volvieron a cruzar las cebadas de Gran Canaria y Tenerife&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De esta &ldquo;manera indirecta&rdquo;, en palabras de Morales, se ha abierto la posibilidad de que existiera contacto entre las dos islas citadas, y la &uacute;nica manera era navegando entre ellas. Hasta ahora, lo &uacute;nico que est&aacute; demostrado es que las semillas de cebada que hoy se plantan en las islas proceden de la &eacute;poca ind&iacute;gena, ya que tienen el mismo patr&oacute;n gen&eacute;tico. &iquest;C&oacute;mo se traduce ese contacto?: &ldquo;Quiere decir que las semillas de ambas islas comparten la informaci&oacute;n gen&eacute;tica, pero si se abandonan esos contactos y no se comparte la cebada, evolucionar&aacute;n de forma diferente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El especialista pone &eacute;nfasis en trasmitir que &ldquo;se trata de una hip&oacute;tesis porque los arque&oacute;logos no trabajamos con datos directos, porque ni est&aacute;bamos all&iacute; ni tenemos al informante&rdquo;. La informaci&oacute;n gen&eacute;tica &ldquo;nos dice que la cebada se intercambiaba y probablemente la intercambian las personas, por eso deducimos que hubo un contacto, pero, por ahora, no se puede afirmar con rotundidad&rdquo;. &iquest;Cabe la posibilidad de que los ind&iacute;genas al llegar a Tenerife o a Gran Canaria portaran la misma variedad de semilla? &ldquo;Sin duda&rdquo;, responde Morales, &ldquo;y probablemente viniera de Fuerteventura o Lanzarote&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; desde las islas orientales? &iquest;Se inici&oacute; la colonizaci&oacute;n del archipi&eacute;lago en las islas m&aacute;s cercanas al continente? Son interrogantes que los cient&iacute;ficos intentar&aacute;n responder en el cuarto cap&iacute;tulo: <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/poblamiento-simultaneo-oleadas_1_9071989.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El poblamiento, &iquest;simult&aacute;neo en todas las islas, en una oleada o varias?</a>
    </p><p class="article-text">
        La navegaci&oacute;n, a tenor de las opiniones que hemos expuesto en esta entrega,&nbsp; es un episodio de la historia de la sociedad prehisp&aacute;nica que a&uacute;n no ha atracado en un puerto definitivo. Con todo, es mayoritaria la opini&oacute;n de que no navegaron entre las islas y de que arribaron al archipi&eacute;lago trasladados por otros. Pero ese viaje a un lugar desconocido contin&uacute;a surcando la apasionante investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/huella-romana-lobos_1_9049861.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La tercera entrega de este reportaje atracar&aacute; en el islote de Lobos,</a> el &uacute;nico yacimiento de Canarias con restos romanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/viaje-lugar-desconocido_1_9026523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 May 2022 09:15:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje a un lugar desconocido]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El origen, la única certeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/origen-unica-certeza_1_9008799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8d9065f-a724-4103-b546-098382fca310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El origen, la única certeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las investigaciones genéticas, bioarqueológicas, linguísticas  y las nuevas técnicas de datación revolucionan el conocimiento sobre unos pobladores que llegaron del norte de África pero ¿cuándo y por qué  vinieron?</p></div><p class="article-text">
        El origen de los primeros pobladores de las Islas Canarias es un asunto que hoy concita unanimidad en la comunidad cient&iacute;fica. Est&aacute; en el norte de &Aacute;frica. Hubo leyendas que apuntaban a una procedencia de tierras vikingas e incluso en la actualidad hay&nbsp; quien sostiene que &ldquo;los guanches hablaban euskera&rdquo;. Para desmontar estas teor&iacute;as est&aacute; la ciencia. El estudio de las inscripciones alfab&eacute;ticas que nos legaron y de la toponimia actual de la sietes islas concluye que son indubitadamente de origen bereber. A ello se unen las investigaciones gen&eacute;ticas; los an&aacute;lisis moleculares del ADN han disipado cualquier tipo de duda sobre el origen, pero tambi&eacute;n han aportado informaci&oacute;n sobre los linajes de esas personas y sobre la pervivencia de los genes de aquellos amaziges isle&ntilde;os en los canarios del siglo XXI.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La doctora Rosa Fregel es una autoridad en la materia. La directora del equipo <em>Evoluci&oacute;n, gen&eacute;tica de poblaciones y paleogen&oacute;mica</em> de la Universidad de La Laguna afirma que &ldquo;los datos de ADN obtenidos hasta la fecha, tanto de ADN mitocondrial y cromosoma Y, como a nivel de genoma completo, evidencian una conexi&oacute;n entre los abor&iacute;genes de Canarias y poblaciones antiguas del norte de &Aacute;frica. Por tanto, nuestros estudios indican un claro origen norteafricano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El norte de &Aacute;frica es inmenso. 3.720 kil&oacute;metros separan la pen&iacute;nsula del Sina&iacute;, en Egipto, de Ceuta. &iquest;Desde d&oacute;nde llegaron? &iquest;De Libia, de T&uacute;nez&hellip;? &iquest;Deportados por los romanos desde el puerto argelino de la ciudad de Cherchel o llegaron antes, cuando los fenicios dominaban el Mediterr&aacute;neo? &iquest;O viajaron por su cuenta desde el vecino Marruecos? &iquest;Hubo s&oacute;lo una arribada o se produjeron varias episodios migratorios? A lo largo de este reportaje de once cap&iacute;tulos, estos interrogantes ser&aacute;n resueltos. Pero antes, es fundamental conocer el contexto hist&oacute;rico, lo que pasaba hace 2.000 a&ntilde;os en el norte del continente africano.
    </p><p class="article-text">
        La historia del poblamiento de Canarias empieza en Caesarea, actual Cherchel&nbsp; (Argelia). Antigua capital de una provincia romana, desde esta ciudad portuaria Juba II financi&oacute; la primera expedici&oacute;n de la que hay constancia documental que lleg&oacute; a Canarias, &nbsp;al poco de su acceso al trono de <em>Mauretania</em>, en el 25 antes de la era com&uacute;n (AEC). Los relatos de aquellos navegantes y de otras expediciones las recogi&oacute; Plinio el Viejo en el a&ntilde;o 77 de la Era, en su famosa <em>Historia Natural</em>, una enciclopedia de 37 libros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El &uacute;nico texto bien contrastado, bien confirmado, que da una referencia precisa de las Islas Canarias es el texto de Plinio&rdquo;. As&iacute; de contundente se expresa Antonio Tejera Gaspar, catedr&aacute;tico de Arqueolog&iacute;a de la Universidad de La Laguna y Premio Canarias de Patrimonio Hist&oacute;rico. Aunque no es su especialidad, Amelia Rodr&iacute;guez, catedr&aacute;tica de Prehistoria de la ULPCG y arque&oacute;loga, coincide con Tejera: &nbsp;&ldquo;Yo dir&iacute;a que s&iacute;; aparentemente podr&iacute;a ser la primera menci&oacute;n a Canarias en documentos escritos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El catedrático de la ULL Antonio Tejera Gaspar es autor de numerosas investigaciones y Premio Canarias de Patrimonio Histórico."
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                El catedrático de la ULL Antonio Tejera Gaspar es autor de numerosas investigaciones y Premio Canarias de Patrimonio Histórico.                            </span>
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        Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez, conservador del Museo de Arqueolog&iacute;a de Tenerife durante treinta a&ntilde;os, ha investigado los textos cl&aacute;sicos. &ldquo;La referencia de Plinio a Canarias es la primera y m&aacute;s antigua de la que se tiene constancia, pero &eacute;l se bas&oacute; en informaciones de otros autores a los que menciona, como Juba II o Estacio Seboso, pero s&oacute;lo se conservan fragmentos de esos documentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gracias esos viajes, Juba II sac&oacute; al Archipi&eacute;lago canario del terreno de lo m&iacute;tico a lo real. Por ello, la doctora Alicia Garc&iacute;a &ndash;Diario de Avisos, febrero de 2018-, considera a Juba II como el primer rey de Canarias. &ldquo;Lo que s&iacute; podr&iacute;amos afirmar&rdquo;, sostiene la doctora Mar&iacute;a Antonia Perera, actual directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno aut&oacute;nomo, &ldquo;es que Juba es quien pone en el mapa a las islas, con &eacute;l entran en la historia escrita y salen de la leyenda, y de esta manera se convierten en espacio f&iacute;sico, geogr&aacute;fico y dejan de ser un mito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n fue Juba II (52 a.e.c. - 23 d.e.c.)? Fue un nativo norteafricano que naci&oacute; en Hippo Regius &ndash;costa de Argelia, cerca de T&uacute;nez- y muri&oacute; en Tipasa, donde se conserva su mausoleo, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su padre fue derrotado por Roma. Juba II fue trasladado a la capital del imperio de ni&ntilde;o, fue romanizado y nombrado rey de&nbsp; Numidia y luego de la antigua Mauritania &ndash;no confundir con la Mauritania actual-. Seg&uacute;n los investigadores, era una persona muy culta, un erudito. Para conocer el vasto territorio de las provincias del norte de &Aacute;frica, financi&oacute; expediciones para saber qu&eacute; hab&iacute;a tras las mitol&oacute;gicas Columnas de H&eacute;rcules &ndash;Estrecho de Gibraltar-. En uno de esos viajes, sus navegantes llegaron a Canarias. Los relatos de estos expedicionarios fueron una de las fuentes de Plinio para su <em>Historia Natural</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juba II financió las primeras expediciones, de las que se tiene constancia documental, que llegaron a Canarias.                            </span>
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        &nbsp;&iquest;Pero hay referencias a Canarias anteriores a las de Plinio? S&iacute;. El propio Tejera Gaspar lo corrobora: &ldquo;Antes de Juba II, ya se hab&iacute;an descubierto las islas. Estacio Seboso, hacia el a&ntilde;o 30 antes de Cristo, las menciona y probablemente otros autores, pero se han perdido los documentos&rdquo;. El doctor Jim&eacute;nez afirma que hay &ldquo;una fuente central y que tambi&eacute;n la menciona Plinio&rdquo;. Se trata de Marco Vipsanio Agripa, &ldquo;el general en jefe m&aacute;s importante del emperador, al que se le encarg&oacute;&nbsp; el mapa primigenio <em>Orbis Terrarum</em>&rdquo;. En este documento &ldquo;se conserva una relaci&oacute;n de sitios y luego se grafi&oacute;. Ah&iacute; se menciona a Canarias&rdquo;. Este mapa es anterior al 12 AEC (antes de la era com&uacute;n), porque en ese a&ntilde;o falleci&oacute; Agripa.
    </p><p class="article-text">
        Una autoridad acad&eacute;mica en textos cl&aacute;sicos es Trinidad Arcos Pereira, catedr&aacute;tica de Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica de la ULPGC. &ldquo;Con la descripci&oacute;n exacta y la posici&oacute;n, es en la obra de Plinio donde aparece por primera vez el nombre de Canaria (en singular), aparece Ninguaria, Junonia&hellip; &iquest;Exist&iacute;an textos antes?, indudablemente que s&iacute;&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; no se conservan? Esos documentos, explica la catedr&aacute;tica, &ldquo;que defin&iacute;an las rutas de navegaci&oacute;n, comerciales, no se conservan porque estar&iacute;an en archivos secretos. De hecho, cuando cae Cartago (146 antes de la Era), es la documentaci&oacute;n sobre las rutas mar&iacute;timas lo que priorizan para trasladar a Roma&rdquo;. En este sentido, en un libro de Arcos y Antonio Santana se alude a que &ldquo;Plinio habla de dos archipi&eacute;lagos, uno ser&iacute;a Lanzarote y Fuerteventura &ndash;el archipi&eacute;lago de los aventurados- y el otro es el archipi&eacute;lago de las afortunadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Primeros contactos</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Los enviados de Juba fueron los primeros en llegar a Canarias? No. Hay constancia de unos pescadores que llegaron procedentes del sur de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. Plutarco, explica Trinidad&nbsp;Arcos, &ldquo;en un peque&ntilde;o texto habla de que unos marineros han venido desde dos islas del Atl&aacute;ntico separadas por un estrecho. Claramente se refiere a Lanzarote y Fuerteventura y las llama las islas de los bienaventurados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero si de estos marineros s&oacute;lo existe esa menci&oacute;n de Plutarco, de lo que si hay pruebas es de la presencia de los productores de p&uacute;rpura en el islote de Lobos, en torno al a&ntilde;o 40 antes de la Era, como veremos en el tercer cap&iacute;tulo de esta serie &ndash;<em>La huella romana de Lobos</em>- Ni siquiera esas personas tendr&iacute;an que ser las primeras en desembarcar en el archipi&eacute;lago.&nbsp; Los fenicios, la cultura predominante en el Mediterr&aacute;neo antes de Roma, eran magn&iacute;ficos navegantes y fundaron pueblos en la costa atl&aacute;ntica de Marruecos, como Lixus (actual Larache) y Mogador (actual Essauira). Es probable que fondearan por las islas para pertrecharse, pero no existen pruebas ni dataciones con higiene cronom&eacute;trica para afirmar que los fenicios se establecieron en Lanzarote.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Trinidad Arcos Pereira, catedrática de la ULPGC, es una autoridad en Filología Clásica.                              </span>
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        El lagunero Alfredo Mederos, profesor de la UAM, ha realizado investigaciones sobre el litoral atl&aacute;ntico norteafricano. &ldquo;La capacidad n&aacute;utica de los fenicios era muy importante y ten&iacute;an enclaves en la costa de Marruecos. Debido a las mareas y corrientes, cuando se sube es m&aacute;s peligroso costear que ir mar adentro, y si vemos el perfil de la costa del norte S&aacute;hara, en l&iacute;nea recta est&aacute;n Fuerteventura y Lanzarote. Por ello, en absoluto es descartable que pasaran por esas dos islas&rdquo;. En cualquier caso, esos posibles contactos anteriores al cambio de Era fueron pasajeros y aunque se establecieran durante un tiempo, como en Lobos, no colonizaron el territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su enciclopedia <em>Historia Natural</em>, Plinio afirma que las islas estaban deshabitadas, pero tambi&eacute;n sostiene que hab&iacute;a restos de alguna construcci&oacute;n. En Junonia, dice el escritor romano, &ldquo;hay un templete construido de piedras&rdquo;. Arcos Pereira interpreta que &ldquo;ser&iacute;a El Hierro, en honor a Juno, porque era costumbre en el mundo antiguo, en lo que se considera el fin del mundo, construir un templo&rdquo;. La otra isla, en la que Plinio escribe que &ldquo;hay restos de edificaciones, se llama Canaria por la infinidad de perros de enorme tama&ntilde;o&rdquo;. Arcos cree que es Gran Canaria. Sobre la presencia de canes, el doctor y arque&oacute;logo Jorge Onrubia lo ve plausible &ldquo;porque aquellos navegantes pudieron llegar con perros, se escapan un macho y una hembra y llenan la isla de perros sin ninguna competencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero un asunto son contactos puntuales y otro es el poblamiento, entendido como colonizaci&oacute;n de un territorio y la consiguiente creaci&oacute;n de una sociedad. En la cuarta entrega abordaremos las teor&iacute;as del poblamiento. Una prueba s&oacute;lida de que Plinio el Viejo ten&iacute;a raz&oacute;n cuando redact&oacute;, en el a&ntilde;o 77 despu&eacute;s de la Era com&uacute;n, que no hab&iacute;a humanos en el archipi&eacute;lago la aporta la ciencia. Las dataciones de carbono 14 realizadas en la &uacute;ltima d&eacute;cada a restos humanos y semillas, con tecnolog&iacute;a punta y con higiene cronom&eacute;trica, indican el a&ntilde;o 207, en Lanzarote, como la fecha m&aacute;s antigua.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Reproducción de la &#039;Historia Natural&#039; de Plinio el Viejo.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Proyecto de vanguardia</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Jonathan Santana, doctor de la ULPGC, pertenece a la hornada de arque&oacute;logos de este siglo XXI. Es el director del proyecto <em>Aislamiento y evoluci&oacute;n en las Islas Oce&aacute;nicas: la colonizaci&oacute;n humana en las Islas Canarias, </em>financiado por el Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n con una dotaci&oacute;n de 1,4 millones de euros en cinco a&ntilde;os (2020-2025). El equipo de Santana cuenta con cient&iacute;ficos de La Laguna, del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas y de tres universidades del Reino Unido, Francia y Suecia. Por lo pronto, se han realizado excavaciones en Gran Canaria, La Palma y El Hierro pero se prospectar&aacute;n enclaves de todo el archipi&eacute;lago. Tiene mucho trabajo por delante y hay muchas esperanzas de que aporte luz a las sombras sobre el poblamiento de las islas.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado sobre posibles zonas de procedencia, Santana apunta a T&uacute;nez &ldquo;porque las evidencias epigr&aacute;ficas del l&iacute;bico-bereber canario se han vinculado&rdquo; &ndash;como ha demostrado la doctora Renata Springer, referente en Canarias en epigraf&iacute;a l&iacute;bico-bereber- a ese pa&iacute;s de la antigua Numidia, &ldquo;porque ah&iacute; aparece esa escritura y desde ah&iacute; se extiende a otras zonas norteafricanas&rdquo;. Pero T&uacute;nez est&aacute; muy lejos de Canarias -2.300 km en l&iacute;nea recta-. Seg&uacute;n los nuevos trabajos publicados hace tan s&oacute;lo un a&ntilde;o, a&ntilde;ade Santana, &ldquo;de la investigadora de Tenerife Irma Mora&rdquo;, la escritura de las islas &ldquo;se parece m&aacute;s a una variedad localizada en el Valle del Draa, al sur de Marruecos&rdquo;. La desembocadura de ese r&iacute;o est&aacute; casi enfrente de Canarias. &iquest;Est&aacute; ah&iacute; el origen de las tribus que desembarcaron en las islas?
    </p><p class="article-text">
        La doctora Irma Mora, especialista en epigraf&iacute;a l&iacute;bico-bereber -tras una d&eacute;cada de investigaci&oacute;n, hace un a&ntilde;o defendi&oacute; su tesis doctoral en la que analiza 1.500 inscripciones, de las cuales 114 son de El Hierro, isla que presenta el mayor n&uacute;mero de inscripciones alfab&eacute;ticas de Canarias-, sostiene que las mayores similitudes con el alfabeto de los abor&iacute;genes las ha encontrado &ldquo;en yacimientos ubicados cerca de Bechar (Argelia), Tafilalt (pr&oacute;xima a la frontera argelina-marroqu&iacute;), el Valle del Draa (Marruecos) y el S&aacute;hara occidental&rdquo;. Mora afirma que &ldquo;la escritura l&iacute;bico bereber se usaba en la comarca mediterr&aacute;nea, se traslada al S&aacute;hara central (Argelia y Marruecos) y tambi&eacute;n a Canarias&rdquo;. Y gracias a esa escritura, sentencia la epigrafista, &ldquo; sabemos el origen de las poblaciones que llegaron a las islas&rdquo;.
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                Inscripción alfabética líbico-bereber, en Femes (Lanzarote), muy similar a otras del norte de África investigadas por Irma Mora.                            </span>
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        La carpolog&iacute;a es otra de las ciencias arqueol&oacute;gicas que est&aacute; revolucionando la arqueolog&iacute;a a nivel mundial. El doctor Jacob Morales de la ULPGC, estrecho colaborador de la investigaci&oacute;n que lidera el doctor Santana &ndash;ambos son disc&iacute;pulos de la catedr&aacute;tica Amelia Rodr&iacute;guez- , es de los pocos carp&oacute;logos que hay en Espa&ntilde;a. &ldquo;Las dataciones con semillas son muy fiables. La dataci&oacute;n m&aacute;s antigua que tenemos es la de una semilla de cebada obtenida en El Tendal, en La Palma, y tiene una dataci&oacute;n que va del a&ntilde;o&nbsp; 245 al 450&rdquo;. &iquest;200 a&ntilde;os de margen no son muchos? &ldquo;Prefiero un margen amplio a dar un dato err&oacute;neo&rdquo;, responde Morales.
    </p><p class="article-text">
        Las dataciones realizadas por los equipos de bioarqueolog&iacute;a del Museo Canario y del MUNA de Tenerife a las momias y restos humanos de ambas instituciones dan fechas de esta era; en el caso del Museo Canario, la m&aacute;s antigua es del siglo V y &ldquo;la mayor&iacute;a oscila entre ese siglo y el VIII&rdquo;, concreta la doctora Teresa Delgado, conservadora de la instituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el origen est&aacute; claro &ndash;norte de &Aacute;frica- y cu&aacute;ndo se inicia la colonizaci&oacute;n del archipi&eacute;lago tambi&eacute;n -despu&eacute;s del nacimiento de Cristo-, la siguiente cuesti&oacute;n es c&oacute;mo vinieron. Indudablemente por mar, pero &iquest;fueron obligados o llegaron a las islas voluntariamente? En lo que coinciden todas las fuentes consultadas para realizar este reportaje es que llegaron con el &aacute;nimo de establecerse en el archipi&eacute;lago y colonizar un territorio para iniciar una nueva vida.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El debate de las deportaciones</strong></h3><p class="article-text">
        Donde no hay unanimidad es a la hora de responder a la siguiente pregunta: &iquest;Llegaron por su cuenta o fueron deportados contra su voluntad? &iquest;O fueron trasladados con el &aacute;nimo de colonizar una islas que estaban cerca de las provincias romanas de &Aacute;frica? Hasta finales del siglo XX, en el &aacute;mbito acad&eacute;mico de las universidades canarias, hab&iacute;a una corriente de opini&oacute;n extendida de que los romanos deportaron a tribus rebeldes africanas que se opon&iacute;an a la dominaci&oacute;n de Roma, pero hoy est&aacute; m&aacute;s cuestionada. La &ldquo;deportatio in insulam&rdquo;, como recuerda la doctora Esther Ch&aacute;vez de la ULL, &ldquo; era com&uacute;n e incluso estaba legislada, pero no hay ninguna prueba documental de que se produjeran deportaciones a Canarias&rdquo;; a otros lugares, en cambio, s&iacute;. El catedr&aacute;tico Tejera Gaspar y el historiador Jim&eacute;nez defienden la deportaciones como origen del poblamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya lo dijo Abreu y Galindo hace 400 a&ntilde;os, Leonardo Torriani, Espinosa&hellip; los principales cronistas&rdquo;. El texto de Abreu, recuerda Tejera, &ldquo;es de una precisi&oacute;n absoluta y dice que fueron tra&iacute;dos por los romanos porque se hab&iacute;an sublevado contra el poder&iacute;o de Roma, los trajeron con animales y los abandonaron en las islas&rdquo;. Torriani escribi&oacute; que &ldquo;las islas hab&iacute;an quedado desiertas y luego las redescubri&oacute; Juba y las pobl&oacute; con n&uacute;midas, con gente de esa zona de T&uacute;nez&rdquo;. Ante la ausencia de una prueba documental sobre las supuestas deportaciones, Tejera responde: &ldquo;La informaci&oacute;n que da Abreu y Galindo es una informaci&oacute;n recopilada por &eacute;l; ahora bien, &iquest;de d&oacute;nde procede esa recopilaci&oacute;n, de qu&eacute; textos latinos perdidos a lo largo de los siglos&hellip;El camino est&aacute; ah&iacute;, el problema es el hilo conductor para unir las cosas. La obra de Juba, por ejemplo, de la que se nutre Plinio, est&aacute; mayormente perdida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El director del Museo Benahoarita de La Palma, Jorge Pais, tambi&eacute;n defiende el planteamiento de las deportaciones aunque no &ldquo;descarto arribadas posteriores voluntarias&rdquo;. La arque&oacute;loga Nona Perera tampoco descarta m&aacute;s de una oleada y no tiene certeza de que las deportaciones fueran &ldquo;la causa &uacute;ltima&rdquo;, pero&nbsp; &ldquo;s&iacute; parece cierto que Roma trasladara a esas poblaciones al archipi&eacute;lago, con el prop&oacute;sito de colonizarlo, pues es una alternativa razonable&rdquo;. Perera se pregunta: &ldquo;&iquest;Se podr&iacute;a defender que fueran deportadas? Quiz&aacute;s s&iacute;, porque el siglo I de la era fue una &eacute;poca de gran efervescencia en la regi&oacute;n, con m&uacute;ltiples rebeliones como la de Tecfarinas o la de la tribu cinithi y la de Aedemon, por citar solo las m&aacute;s conocidas; el poder romano pudo deportar a las &eacute;lites rebeldes a las islas para decapitar el movimiento insurgente, pero no conozco una prueba certera de que fuese as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez tambi&eacute;n ha sido un defensor de las deportaciones. Tiene publicaciones en revistas cient&iacute;ficas y un libro demandado &ndash;<em>La tribu de los Canarii</em>-. &ldquo;Ahora no tengo claro que hubiera deportaciones a todas las islas. Pero de que se produjeran en Gran Canaria, s&iacute;&rdquo;, asevera con firmeza. &ldquo;Se puede confirmar que la isla recibi&oacute; a una tribu deportada del siglo I en &eacute;poca romana; del resto no hay pruebas. Ni tampoco las hay para afirmar que supieran navegar,&nbsp; porque no se ha encontrado resto alguna de embarcaciones, ni las fuentes etnohist&oacute;ricas mencionan que navegaran entre islas, lo que refuerza la tesis de que fueron tra&iacute;dos. Por tanto, debemos descartar que vinieran por sus propios medios. No s&eacute; d&oacute;nde estaban los guanches, los majos o los bimbapes, pero yo si s&eacute; d&oacute;nde estaban los canarii, qui&eacute;n los descubri&oacute;, cu&aacute;ndo y por qu&eacute;. Era un grupo tribal que figura en la obra de Plinio el Viejo y &eacute;ste obtuvo la informaci&oacute;n del general Cayo Suetonio Paulino, que&nbsp; vence a los canarii porque se hab&iacute;an rebelado contra la ocupaci&oacute;n romana&rdquo;. Jim&eacute;nez aporta tres datos que, a su juicio, son claves: &ldquo;Este hecho tiene fecha, a&ntilde;o 42 de la Era; tiene un <em>fact&oacute;numun divante</em>, sublevaci&oacute;n contra Roma, y un lugar espec&iacute;fico, la zona del Alto Atlas&rdquo;. El investigador sostiene que &ldquo;las tribus levantiscas que act&uacute;an de esa manera son deportadas a las islas comarcanas, las Canarias, que ya se conoc&iacute;an por Agripa y Juba II&rdquo;. Y &iquest;por qu&eacute; a Gran Canaria?, &ldquo;porque el gentilicio de los abor&iacute;genes de esa isla es canarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de las deportaciones tiene detractores. Jonathan Santana, por ejemplo, considera que &ldquo;no hay evidencias documentales. Lo que se hace es extrapolar unos relatos romanos de unos fen&oacute;menos diferentes y se plantea la hip&oacute;tesis de las deportaciones&rdquo;. No obstante, muestra &ldquo;un profundo respeto a esos investigadores porque nos han facilitado el trabajo, ya que nos han permitido indagar una hip&oacute;tesis y no hemos descubierto ninguna prueba documental; y los romanos lo escrib&iacute;an pr&aacute;cticamente todo&rdquo;. El profesor de la ULPGC defiende que vinieron por su cuenta, como veremos al analizar el poblamiento.
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                El profesor Jonathan Santana es el único arqueólogo canario que ha logrado una beca del Consejo Europeo de Investigación para investigar el poblamiento de las islas                            </span>
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        Contundente en su rechazo a las deportaciones es Jorge Onrubia. Aunque naci&oacute; en Madrid, vive en Tenerife y su primera excavaci&oacute;n fue en Guayedra. Hoy es responsable de investigaci&oacute;n del Parque Arqueol&oacute;gico Cueva Pintada, profesor en la UCLM y miembro del consejo cient&iacute;fico de la&nbsp;<em>Encyclop&eacute;die Berb&egrave;re</em>. Onrubia es el arque&oacute;logo canario con m&aacute;s experiencia en el norte de &Aacute;frica; desde 1986 ha participado en excavaciones en Marruecos y Argelia y ha visitado, &ldquo;con perspectiva arqueol&oacute;gica&rdquo;, muchas regiones de ambos pa&iacute;ses y de T&uacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a citar un argumento muy economicista: investigaciones muy solventes demuestran que para hacer funcionar la maquinaria econ&oacute;mica romana, que se basaba en la esclavitud, hac&iacute;an falta unos 500.000 esclavos al a&ntilde;o. No parece muy sensato que un sistema que demandaba esa mano de obra, con el coste de los viajes para dejar gente en cada una de las islas, decida deportar a unas tribus levantiscas&rdquo;. Onrubia reconoce, porque as&iacute; lo dejaron por escrito, &ldquo;algunas deportaciones y exilios&rdquo; en regiones del Mediterr&aacute;neo, &ldquo;pero deportaciones masivas con familias y animales no parecen l&oacute;gicas&rdquo;. Este investigador considera que llegaran de manera voluntaria &ldquo;aunque fueran tra&iacute;dos por navegantes en la &eacute;poca romana&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amelia Rodr&iacute;guez&nbsp; descarta la tesis de las deportaciones. &ldquo;Eso es una creencia; no hay ninguna evidencia ni tiene ning&uacute;n sentido&rdquo;. A la catedr&aacute;tica de Prehistoria de la ULPGC le resulta &ldquo;inveros&iacute;mil que los&nbsp; romanos fueran depositando a gente isla por isla. Tampoco me parece razonable que si los romanos fueran los responsables de la colonizaci&oacute;n trajeran a personas pero no a sus animales para actividades agr&iacute;colas como asnos, vacas, ni tampoco plantas emblem&aacute;ticas como&nbsp; el olivo y la vid&rdquo;. Rodr&iacute;guez aporta un dato m&aacute;s: Los productos que trajeron los abor&iacute;genes no son romanos, son amaziges: cebada, trigo, higuera, cabras&hellip;.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        El doctor de la ULL Juan Francisco Navarro Mederos, respetado por las nuevas hornadas de investigadores y por las veteranas, se postula entre partidarios y detractores de la teor&iacute;a de las deportaciones: &ldquo;Conviene dejar claro que a&uacute;n estamos en el terreno de las hip&oacute;tesis, porque existen ciertos indicios historiogr&aacute;ficos para valorar la posibilidad de una deportaci&oacute;n, pero no hay pruebas irrefutables de ello. Dicho esto, no debe descartarse la hip&oacute;tesis de que la primera arribada fuera el producto de una deportaci&oacute;n, pero tampoco hay que considerarla como la &uacute;nica opci&oacute;n. En lo que toca a siguientes probables oleadas, hay que pensar en otros mecanismos diferentes a la deportaci&oacute;n, y el origen de las mismas habr&iacute;a que buscarlo en los convulsos escenarios que hubo en la vecinas tierras del continente durante ese periodo&rdquo;<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, fuera como fuese, vinieron por mar y desde el norte africano. Tambi&eacute;n podemos afirmar que fue en esta Era cuando arribaron los primeros pobladores, pero antes, como sabemos por las excavaciones de Lobos, llegaron al archipi&eacute;lago personas romanizadas especialistas en la producci&oacute;n de p&uacute;rpura. Estos datos irrefutables sugieren otro debate interesante con opiniones divergentes. &iquest;Conoc&iacute;an la navegaci&oacute;n? Esta cuesti&oacute;n es la protagonista de la segunda entrega de este documento period&iacute;stico:<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/origen-unica-certeza_1_9008799.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/origen-unica-certeza_1_9008799.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Viaje a un lugar desconocido.</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Socorro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/amaziges/origen-unica-certeza_1_9008799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 May 2022 07:50:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El origen, la única certeza]]></media:title>
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