<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Cultura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cultura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/section/1039381/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[De darle la mano a Nelson Mandela a fotografiar la Ibiza hippie: "Estuve en el lugar correcto en el momento indicado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/darle-mano-nelson-mandela-fotografiar-ibiza-hippie-estuve-lugar-correcto-momento-indicado_1_13206691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42a17253-1b86-4678-875b-1da7b143c139_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142608.jpg" width="997" height="561" alt="De darle la mano a Nelson Mandela a fotografiar la Ibiza hippie: &quot;Estuve en el lugar correcto en el momento indicado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estadounidense Allan Tannenbaum documentó la escena musical del Nueva York de los setenta, justo después de viajar por placer en 1970 a una isla a la que regresa ahora para exponer por primera vez en España</p><p class="subtitle">Freddie Mercury en la isla del exceso: “Fue la persona más grande que he conocido en mi vida”</p></div><p class="article-text">
        La vida de Allan Tannenbaum habr&iacute;a sido diferente, tal vez, si no hubiera viajado hasta Eivissa con una c&aacute;mara en las alforjas de aquella Norton Commando que compr&oacute; en Londres y terminar&iacute;a rodando por las calles de Manhattan. Era el verano de 1970: la carrera de este fot&oacute;grafo &ndash;retratista de la contracultura de Nueva York en los setenta, periodista internacional en los ochenta y noventa, archivero de su propio banco de im&aacute;genes desde entonces&ndash; todav&iacute;a no hab&iacute;a comenzado. &ldquo;Yo era un joven americano, graduado en Bellas Artes y con muchas ganas de ver mundo que viajaba a Europa por primera vez y quer&iacute;a conocer el Mediterr&aacute;neo. Aquella ruta en moto que termin&oacute; en Ibiza fue muy importante para m&iacute;, en efecto. En los c&iacute;rculos universitarios de Estados Unidos en los que me hab&iacute;a movido se hablaba bastante de un lugar que, a diferencia de Mallorca, todav&iacute;a no hab&iacute;a estropeado del todo el turismo&rdquo;, cuenta Tannenbaum, explicando por qu&eacute; condujo mil quinientos kil&oacute;metros hacia el sur para embarcarse hacia una isla que dio un giro a su vida: &ldquo;La semana que pas&eacute; all&iacute; me marc&oacute; mucho, fue el inicio de todo lo que vino despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luce un frondoso bigote, canoso como el remolino de pelo que le crece en las cejas y la cabeza: Tannenbaum se conecta a la entrevista desde una habitaci&oacute;n decorada con fotograf&iacute;as en blanco y negro. Es el recuerdo de un trabajo que no cesa: mantiene perfiles en redes sociales y sigue saliendo de casa con una c&aacute;mara al hombro. Por ejemplo, una Hasselblad anal&oacute;gica que compr&oacute; por internet hace unos a&ntilde;os a un se&ntilde;or &ldquo;de Kiev&rdquo;. Saluda en castellano &ndash;el mismo idioma que usa para interrumpir un minuto la charla con una excusa de peso: &ldquo;Tengo que sacar un pescado que tengo en el horno&rdquo;&ndash;, aunque pide cort&eacute;smente pasarse al ingl&eacute;s para conversar sobre fotograf&iacute;a, m&uacute;sica, pol&iacute;tica. El acento de Tannenbaum es yanqui, s&iacute;, pero sin exagerar. Desde hace una d&eacute;cada, s&oacute;lo vive en Nueva York la mitad del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el fot&oacute;grafo est&aacute; en Nazar&eacute;, Portugal. Frente a la ola m&aacute;s grande del Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico, su mujer y &eacute;l pasan los meses m&aacute;s c&aacute;lidos, disfrutan de la jubilaci&oacute;n, aprovechan para recorrer en coche la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica: &ldquo;Nos encanta Nerja, en M&aacute;laga&rdquo;. Cumplidos los ochenta, el fot&oacute;grafo parece no haber perdido la pulsi&oacute;n que lo llev&oacute; de El Salvador a Filipinas o de Bagdad a Gaza, cuando document&oacute; conflictos b&eacute;licos al final de la Guerra Fr&iacute;a. De hecho, su maleta est&aacute; preparada para partir de nuevo. Cuando acabe la entrevista con elDiario.es, un taxi lo recoger&aacute; para llevarlo al aeropuerto de Lisboa. Har&aacute; &ndash;otra vez&ndash; escala en Barcelona y regresar&aacute; a Eivissa: &ldquo;M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s, qui&eacute;n lo dir&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1865d2d0-393f-4180-b6e9-ecb6134229cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entre su amplio archivo rockero, el fotógrafo elige esta imagen del guitarrista John Cale –ex Velvet Underground– junto a Nico: “Creo que tiene sentido que salga porque ella vivió y murió en Ibiza”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entre su amplio archivo rockero, el fotógrafo elige esta imagen del guitarrista John Cale –ex Velvet Underground– junto a Nico: “Creo que tiene sentido que salga porque ella vivió y murió en Ibiza”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un carrete repleto de momentos &uacute;nicos</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El segundo viaje a la isla servir&aacute;, adem&aacute;s, para inaugurar la primera exposici&oacute;n que realiza en Espa&ntilde;a. Contrast Ibiza lo invit&oacute; hace unos meses y el fot&oacute;grafo no se lo pens&oacute;. Como la filosof&iacute;a de este festival que ya suma seis ediciones es escarbar en la historia del <em>rock and roll</em>, la obra de Tannenbaum le iba al evento como anillo al dedo. En los setenta fue editor de fotograf&iacute;a de la revista<em> SoHo Weekly News</em>. Ese trabajo le permiti&oacute; ser testigo directo de unos a&ntilde;os vibrantes para la industria musical sin tener que salir apenas de su barrio neoyorquino. Casi todo suced&iacute;a en aquel rinc&oacute;n de la Gran Manzana. Valgan algunos ejemplos:
    </p><p class="article-text">
        James Brown pegando un bote en medio de una avenida de Manhattan. Bruce Springsteen y Steve Van Zandt &ndash;guitarras al aire&ndash; acompa&ntilde;ando un solo de saxo de Clerence Clemons. Muhammad Al&iacute; preparando su picadura de abeja frente a un espejo. Jack Nicholson repantingado en un sof&aacute; regal&aacute;ndole al objetivo la m&aacute;s dura de sus miradas. Una Patti Smith angelical rasgando con desgana una el&eacute;ctrica mientras John Belushi le pasa un brazo por encima del hombro. Bob Marley &ndash;c&oacute;mo no&ndash; en chaqueta de ch&aacute;ndal. El flequillo de Joe Strummer asomando por la ventanilla de un taxi amarillo. John y Yoko, de paseo feliz por Central Park. Mick Jagger haciendo muchas cosas &ndash;jangueando en Studio 54 con su esposa Bianca, aleteando los brazos como un ganso a la sombra de un rascacielos, dej&aacute;ndose abrazar por Dolly Parton en un camerino, abriendo la boca mientras comparte un piti y un trago junto al resto de los Rolling Stones&hellip;&ndash; y ninguna sobrio. O, simplemente, el <em>skyline</em> del <em>downtown </em>neoyorquino un atardecer cualquiera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/66e552d5-9e57-402c-b72f-4c7c3b468a6b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Brooklyn, acaba el verano de 1970: el viajero acaba de regresar de Eivissa a Nueva York con la motocicleta con la que fue desde Londres hasta la isla."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Brooklyn, acaba el verano de 1970: el viajero acaba de regresar de Eivissa a Nueva York con la motocicleta con la que fue desde Londres hasta la isla.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El material que se muestra en la sala de exposiciones Walter Benjamin de Sant Antoni de Portmany est&aacute; repleto de momentos &uacute;nicos. Pero en el carrete de Tannenbaum habr&aacute; tambi&eacute;n una foto fuera de lugar y, al mismo tiempo, muy cercana para el p&uacute;blico ibicenco. En esa imagen aparecen casas de paredes encaladas. Es una calla sin asfaltar. En primer plano, casi comi&eacute;ndose el objetivo, el morro de una camioneta Barreiros. A su izquierda, de culo, un Renault L4 y, en el costado derecho, tambi&eacute;n de culo, un escarabajo de la casa Volkswagen. Todos los veh&iacute;culos comparten matr&iacute;cula: PM, Palma de Mallorca. Tras el amasijo de hierros se entrev&eacute; una terraza. Sillas y mesas llenas de gente en manga corta. Es un bar del que cuelga un letrero: <em>English Pub</em>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/082aed0e-cfe2-4204-9fd9-66309b65dcc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Coches y turistas en la parte vieja de Eivissa: la modernidad y el pasado chocaban en una isla que ya había descubierto el turismo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Coches y turistas en la parte vieja de Eivissa: la modernidad y el pasado chocaban en una isla que ya había descubierto el turismo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la Eivissa de 1970, la Eivissa que conoci&oacute; Allan Tannenbaum, lo nuevo y lo viejo chocaban sin remedio. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;He elegido esa imagen &ndash;explica el fot&oacute;grafo&ndash;&nbsp;porque me gusta especialmente. Transmite mucho. Realmente, la isla era un lugar que parec&iacute;a sacado de otra &eacute;poca&hellip; y al mismo tiempo, todo era muy moderno. La historia de Espa&ntilde;a no me era ajena y, cuando, despu&eacute;s de parar en Par&iacute;s y atravesar Francia, cruc&eacute; los Pirineos, de noche, antes de alojarme tres d&iacute;as en una pensi&oacute;n de Las Ramblas y coger el barco para llegar a la isla, sab&iacute;a que entraba en un pa&iacute;s bajo una dictadura. Lo primero que me llam&oacute; la atenci&oacute;n fueron esos sombreros de tres picos que llevaba la Guardia Civil.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El tricornio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Eso mismo! En Ibiza, ve&iacute;as a las parejas de la Guardia Civil cruz&aacute;ndose con aquellos carros tirados por animales en los que a&uacute;n se mov&iacute;an los habitantes de la isla. Y, entre ellos, turistas como nosotros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d19ffd70-2941-407c-9e31-0d51157053de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Almuerzo turístico en s’Aigua Blanca, una de las playas salvajes en las que se bañó el fotógrafo cuando visitó Eivissa en 1970."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Almuerzo turístico en s’Aigua Blanca, una de las playas salvajes en las que se bañó el fotógrafo cuando visitó Eivissa en 1970.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un &aacute;lbum hedonista </strong></h2><p class="article-text">
        Antes de la entrevista, Tannenbaum ha enviado algunas fotograf&iacute;as por <em>WhatsApp </em>para ir abriendo boca. Es su &aacute;lbum ibicenco: dos chicas descienden en bici por el Portal de ses Taules, unos cuerpos desnudos se tuestan en el tejado de una casa, unos ba&ntilde;istas almuerzan con los pies metidos en la arena dorada de s&rsquo;Aigua Blanca... Utiliz&oacute; un objetivo de 50 mm, fijo a un aparato de la marca Mamiya Sekor. La t&eacute;cnica y el equipo no son los que utilizar&aacute; despu&eacute;s, cuando se convierta en un profesional, pero ya se intuye una mirada documentalista en sus postales mediterr&aacute;neas. Dos a&ntilde;os antes de aquella aventura inici&aacute;tica, Tannenbaum hab&iacute;a congelado algunos momentos de una concentraci&oacute;n antib&eacute;lica en San Francisco con una Miranda de 35mm. Fue su primera experiencia como fot&oacute;grafo amateur. Ard&iacute;a Vietnam y los j&oacute;venes a quienes sus padres se lo pod&iacute;an costear escapaban del reclutamiento para entrar en aquel matadero. No pocos se acabar&iacute;an ocultando en la Serra de Tramuntana o en los campos ibicencos. El c&oacute;ctel que vendr&iacute;a despu&eacute;s es de sobras conocido: naturaleza, amor libre, LSD. El poder de las flores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec76520e-149f-4508-bfcf-10b60c5dc647_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos chicas descienden con sus bicis por el Portal de ses Taules, la entrada principal de las murallas renacentistas de Dalt Vila."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos chicas descienden con sus bicis por el Portal de ses Taules, la entrada principal de las murallas renacentistas de Dalt Vila.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Era cierto el mito hippie o se magnific&oacute;? 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno&hellip; Mi <em>chance</em> para venir a la isla fue un amigo que hab&iacute;a alquilado una villa en el campo, bastante lejos de la ciudad. Como no ten&iacute;a mucho dinero, depend&iacute;a bastante de su hospitalidad, as&iacute; que nos pasamos una semana tomando el sol, tocando la guitarra, ba&ntilde;&aacute;ndonos en playas salvajes. Recuerdo que pint&eacute; mucho y pas&eacute; horas escribiendo un diario. Para el visitante, aquella Eivissa era id&iacute;lica: todo estaba anclado en el pasado y, al mismo tiempo, todo era muy libre. Se respiraba hedonismo y no hac&iacute;a falta salir de fiesta para disfrutarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En 1970, todav&iacute;a no exist&iacute;an las discotecas, s&oacute;lo algunos bares que pinchaban vinilos en Sant Antoni o en el puerto de Vila. Ahora, en cambio, hay decenas, quiz&aacute;s cientos de lugares, que podr&iacute;amos llamar discoteca: en cualquier restaurante de playa pinchan electr&oacute;nica y ya han empezado la temporada. &iquest;Te animar&iacute;as a dar una vuelta por la fiesta ibicenca? Es un buen ejercicio antropol&oacute;gico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para el visitante, aquella Eivissa era idílica: todo estaba anclado en el pasado y, al mismo tiempo, todo era muy libre. Se respiraba hedonismo y no hacía falta salir de fiesta para disfrutarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Allan Tannenbaum</span>
                                        <span>—</span> Fotógrafo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;[<em>piensa unos segundos</em>]&nbsp;Quiz&aacute;s ya est&eacute; un poco mayor para eso&hellip; &iquest;Sabes qu&eacute; pasa? Yo viv&iacute; una &eacute;poca de efervescencia en el Soho. El barrio se desindustrializa, la ciudad no tiene un duro, los &iacute;ndices de criminalidad son alt&iacute;simos, el coste de la vida est&aacute; por los suelos. Entonces, much&iacute;simas mentes brillantes &ndash;escultores, pintores, poetas, m&uacute;sicos&ndash; se establecen en el mismo lugar y hay una explosi&oacute;n creativa. Yo pude fotografiarlo. Siento que estuve en el lugar correcto en el momento indicado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La m&uacute;sica disco, los inicios del rap, el auge de la salsa como g&eacute;nero comercial: parece que en el Nueva York de finales de los setenta todo el mundo se la pas&oacute; bailando. &iquest;Sucedi&oacute; as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;[<em>sonr&iacute;e</em>] &iexcl;Con Tito Puente lo pasamos muy bien! Qu&eacute; tiempos. Curiosamente, creo que ya no quedan lugares a los que la gente vaya s&oacute;lo a bailar cerca de otras personas. En los conciertos, a los j&oacute;venes ahora parece que les interese m&aacute;s sacarse selfies o grabar v&iacute;deos para sus redes. &iexcl;No prestan atenci&oacute;n a lo que ven! 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Las redes sociales y los m&oacute;viles han matado la espontaneidad con la que se comportan los artistas en vuestra &eacute;poca&hellip; o es otro mito que tenemos los millennials? 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que es cierto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Entonces, aquella famosa sesi&oacute;n que hizo con John Lennon y Yoko Ono abraz&aacute;ndose desnudos bajo unas s&aacute;banas blancas hoy ser&iacute;a impensable. Sin ir demasiado lejos: los fot&oacute;grafos est&aacute;n vetados en los conciertos de Rosal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, yo no he vuelto a Ibiza, pero he tratado de seguir todo lo que ha ido ocurriendo en la isla durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a trav&eacute;s de reportajes y documentales. Todo se ha convertido en un negocio. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con el Nueva York de los setenta? Lo mismo. La ciudad nunca ser&aacute; aburrida, pero el &eacute;xtasis de esa &eacute;poca ya no volver&aacute;. Desapareci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;La culpa fue de los yuppies que sal&iacute;an en pel&iacute;culas como <em>Wall Street</em>?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Empez&oacute; a haber dinero, las conversaciones cambiaron &ndash;se hablaba de activos y de acciones&ndash; y los espacios adorables se convirtieron en una fuente de ingresos. Vivimos de primera mano lo que luego se llam&oacute; gentrificaci&oacute;n y se ha extendido por el resto del planeta. Algunos galeristas se hicieron ricos, pero muchos artistas tuvieron que marcharse del barrio. No pod&iacute;an pagar el alquiler. Aquellos cambios, en los noventa, se hicieron profund&iacute;simos. Fue entonces cuando se puso de moda gastarse setecientos d&oacute;lares en una botella de champ&aacute;n y presumir de ello. La imagen que tengo en la memoria para definir esa &eacute;poca es la de unos tipos trajeados fum&aacute;ndose un puro a bordo de una limusina en busca de luces rojas. Pero, para entonces, yo ya me dedicaba a otra cosa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Nueva York vivimos de primera mano la gentrificación. Algunos galeristas se hicieron ricos, pero muchos artistas tuvieron que marcharse del barrio. No podían pagar el alquiler. Aquellos cambios, en los noventa, se hicieron profundísimos. La imagen que tengo en la memoria para definir esa época es la de unos tipos trajeados fumándose un puro a bordo de una limusina en busca de luces rojas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Allan Tannenbaum</span>
                                        <span>—</span> Fotógrafo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/715c6791-336a-4647-a583-81b01cd44dc5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La semana ibicenca de aquel licenciado en Bellas Artes no necesitó de discotecas para considerarse “hedonista”: “En la isla se respiraba libertad pese a que España estaba bajo una dictadura”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La semana ibicenca de aquel licenciado en Bellas Artes no necesitó de discotecas para considerarse “hedonista”: “En la isla se respiraba libertad pese a que España estaba bajo una dictadura”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Dos d&eacute;cadas cubriendo conflictos</strong></h2><p class="article-text">
        A finales de los setenta, el fot&oacute;grafo estaba colapsado por las luces de Nueva York. Hab&iacute;a pasado demasiadas noches fotografiando bajo los focos del Studio54 donde a Diana Ross, Truman Capote o Jacqueline Onassis se les hac&iacute;a de d&iacute;a. Hab&iacute;a entrado cientos de veces con la c&aacute;mara al hombro en su garito preferido: el Mad Club, donde seg&uacute;n cuenta, hab&iacute;a &ldquo;menos postureo&rdquo; que en la discoteca fetiche de Andy Warhol. &ldquo;Necesitaba un cambio&rdquo;, explica. Otro viaje &ndash;a Israel, en 1979&ndash; se lo conceder&iacute;a. Se quit&oacute; la chupa de cuero y se visti&oacute; con ropa de camuflaje. Reorient&oacute; su carrera al periodismo de larga distancia, se meti&oacute; en meollos bastante menos pac&iacute;ficos que una gira de una banda de rock. La Revoluci&oacute;n Sandinista (1980-1990), la Primera Intifada (1987), la Primera Guerra del Golfo (1990-1991) o la ca&iacute;da de Kabul en manos de los talibanes (1996) fueron algunos de los episodios que Tannenbaum reporte&oacute; para la agencia Sigma Photo News. &ldquo;Ucrania o Ir&aacute;n son palabras mayores. &iquest;Est&aacute; peor la escena geopol&iacute;tica ahora que entonces?&rdquo;, se pregunta para responderse a s&iacute; mismo: &ldquo;Pues no s&eacute; qu&eacute; decir. Por desgracia, el mundo es un lugar loco y agresivo. Por eso, hay que aferrarse a la esperanza. Eso fue lo que sentimos en Sud&aacute;frica&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79a7b7ad-ea5a-40bd-8dca-6feea88bf792_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Mad Club de Nueva York fue para el editor jefe de la revista SoHo Weekly un templo “de la música en directo y del baile: no había postureo”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Mad Club de Nueva York fue para el editor jefe de la revista SoHo Weekly un templo “de la música en directo y del baile: no había postureo”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Allan Tannenbaum no quiere colgar sin hablar antes del <em>apartheid</em>. La primera vez que recorri&oacute; el pa&iacute;s &ndash;1985&ndash; el supremacismo blanco resultaba incontestable. Pese al bloqueo internacional. &ldquo;He estado en varias guerras, pero creo que aquel es el contexto con m&aacute;s violencia que me ha tocado vivir. La represi&oacute;n que pudimos documentar era terrible&rdquo;, dice. Sus fotograf&iacute;as acabaron en una carpeta que el gobierno sudafricano &ndash;profundamente anticomunista&ndash; llev&oacute; a denegarle el visado durante un lustro. No fue hasta febrero de 1990 cuando pudo volver a Ciudad del Cabo, el epicentro del poder boer. Ya hab&iacute;a ca&iacute;do el Muro de Berl&iacute;n, la URSS estaba al borde de la desaparici&oacute;n, las guerras yugoslavas a&uacute;n no se hab&iacute;an desatado, iban a liberar a Mandela despu&eacute;s de veintisiete a&ntilde;os preso en Robben Island.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Allan Tannenbaum estuvo un lustro vetado de Sudáfrica por sus fotografías, que acabaron siendo el pretexto de un gobierno profundamente anticomunista</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Mandela desprend&iacute;a la misma sensaci&oacute;n delante de la c&aacute;mara que todas esas estrellas del rock a las que hab&iacute;as fotografiado antes?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Era un tipo ic&oacute;nico, un s&iacute;mbolo de libertad para todos los sudafricanos que estaban oprimidos. Cuando lo liberaron, yo sent&iacute;, como pocas veces, que aquel d&iacute;a se estaba escribiendo una p&aacute;gina de la Historia. Creo que hay que agarrarse a lo que representan personajes como aquel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es 12 de febrero de 1990, un d&iacute;a despu&eacute;s de que el guerrillero que acab&oacute; apostando por la reconciliaci&oacute;n pac&iacute;fica en Sud&aacute;frica haya salido de la c&aacute;rcel. Los Mandela &ndash;Nelson y Winnie, su esposa&ndash; est&aacute;n sentados en la parte de atr&aacute;s de un coche que circula por una pista de aeropuerto. Despu&eacute;s de haberse reunido en Ciudad del Cabo con el arzobispo Desmond Tutu, vuelan hacia Johannesburgo. Un enjambre de c&aacute;maras los rodean. La ventanilla se baja y un tipo en sus cuarenta y cinco &ndash;luce un bigote frondoso, que ya canea, como el remolino de pelo que le crece en las cejas y la cabeza&ndash;&nbsp;dibuja una sonrisa de oreja a oreja. Al fotoperiodista, en vez de apretar el bot&oacute;n de su Canon, le sale del alma estrechar la mano al futuro presidente de Sud&aacute;frica. Wim de Vos, un camar&oacute;grafo neerland&eacute;s de la CBS, capta el momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Allan Tannenbaum parece tenerle tanto cari&ntilde;o a esa instant&aacute;nea sudafricana como a otra imagen que enviar&aacute; despu&eacute;s por correo electr&oacute;nico. Quiere que aparezca en este reportaje. En la fotograf&iacute;a, el fot&oacute;grafo aparece sentado, la espalda ligeramente encorvada, en el asiento de una Norton Commando comprada en Londres. Luce un frondoso bigote, negro como el remolino de pelo que le crece en las cejas y la cabeza &ndash;lo lleva largo, con un <em>look</em> que recuerda a Frank Zappa&ndash; y su rostro parece cansado. Mira a c&aacute;mara, como si desde esos portales de Brooklyn estuviera acord&aacute;ndose de Eivissa, la isla a la que ha tardado cincuenta y cinco a&ntilde;os en regresar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Sierra del Sol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/darle-mano-nelson-mandela-fotografiar-ibiza-hippie-estuve-lugar-correcto-momento-indicado_1_13206691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 20:22:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/42a17253-1b86-4678-875b-1da7b143c139_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142608.jpg" length="805935" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/42a17253-1b86-4678-875b-1da7b143c139_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142608.jpg" type="image/jpeg" fileSize="805935" width="997" height="561"/>
      <media:title><![CDATA[De darle la mano a Nelson Mandela a fotografiar la Ibiza hippie: "Estuve en el lugar correcto en el momento indicado"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/42a17253-1b86-4678-875b-1da7b143c139_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142608.jpg" width="997" height="561"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Ibiza,Nueva York,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grandes escritores de la lengua catalana del siglo XX tienen por fin su "casa" en Mallorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/grandes-escritores-lengua-catalana-siglo-xx-casa-mallorca_1_13194767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eef0cba-9572-473b-b2c4-d859a3ddea12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grandes escritores de la lengua catalana del siglo XX tienen por fin su &quot;casa&quot; en Mallorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Mallorca Literaria es la encargada de gestionar las casas-museo de Llorenç Villalonga, Blai Bonet y Joan Alcover. En estos espacios, la correspondiencia privada, los manuscritos de sus obras maestras y las bibliotecas personales acompañan al visitante</p><p class="subtitle">Josep Maria Llompart, cien años del “poeta insobornable” que no calló ante Franco y mantuvo viva la lengua catalana</p></div><p class="article-text">
        Tres de los escritores m&aacute;s importantes de la literatura catalana del siglo XX tienen casa en Mallorca. El autor de&nbsp;<em>Bearn</em>, Lloren&ccedil; Villalonga, Blai Bonet y Joan Alcover est&aacute;n presentes en espacios que recuerdan su memoria, mostrando el alcance de su obra m&aacute;s all&aacute; de la literatura escrita en catal&aacute;n. La Fundaci&oacute;n Mallorca Literaria, impulsora de los centros, avanza en la consolidaci&oacute;n de su red de casas museo con la reciente puesta en marcha del Casal de la Poes&iacute;a dedicado a Blai Bonet, en Santany&iacute;, y con la museograf&iacute;a de la casa de Joan Alcover en Palma, fruto de un acuerdo con la Obra Cultural Balear. 
    </p><p class="article-text">
        Ambas iniciativas refuerzan un modelo que busca ir m&aacute;s all&aacute; de la conservaci&oacute;n patrimonial para activar estos espacios de reflexi&oacute;n y difusi&oacute;n literaria. Algo relevante en el contexto actual, en el que los premios nacionales atienden cada vez m&aacute;s a las literaturas del estado en su pluralidad y donde las casas de escritores se convierten en testimonios de su legado. La reciente adquisici&oacute;n de la casa de Velintonia del Nobel Vicente Aleixandre, por la comunidad de Madrid, y la de Luis Cernuda, en Sevilla, refuerzan esa idea de centralidad de lugares dedicados a la memoria de las palabras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Consell de Mallorca llevaba a&ntilde;os anunciando la apertura del Casal de la Poes&iacute;a, que cuenta con el legado cedido por los sobrinos de Blai Bonet. El centro, adquirido en 2003, fue abierto finalmente en 2024, tras a&ntilde;os de dilaciones y problemas. Tras una profunda reforma, la que fuera la casa del escritor en Santany&iacute; custodia un archivo documental de primer orden, adem&aacute;s de ser el primer espacio tem&aacute;tico de la Fundaci&oacute;n Mallorca Liter&agrave;ria, centrado en este caso en la poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Bonet cultiv&oacute; tambi&eacute;n la narrativa, su huella m&aacute;s profunda se encuentra en la l&iacute;rica y en la intensidad po&eacute;tica de su prosa. Incluso&nbsp;<em>El mar</em>, su novela llevada a la pantalla por August&iacute; Villaronga, alberga mucho de lenguaje po&eacute;tico. La mirada del autor est&aacute; atravesada por el deseo y la religiosidad. En ese sentido, el comisario en Catalunya del centenario del autor y coordinador del nuevo centro, Pau Vadell, subraya &ldquo;la centralidad de la palabra po&eacute;tica&rdquo; en sus obras.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9471fc4d-d0ac-4dcc-bc28-17c3275aab17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Espacio de la casa Blai Bonet en el que se pueden ver algunas piezas artísticas de la colección del poeta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Espacio de la casa Blai Bonet en el que se pueden ver algunas piezas artísticas de la colección del poeta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La casa re&uacute;ne asimismo una peque&ntilde;a colecci&oacute;n de piezas de artistas que formaron parte de su c&iacute;rculo, entre ellos Antoni T&agrave;pies, con quien Bonet colabor&oacute; en una monograf&iacute;a, adem&aacute;s de otra de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/obra-joan-miro-artista-formas-simples-fuerza-simbolica-no-gran-pintor-generoso_1_12517286.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Mir&oacute;</a> o un cartel que le dise&ntilde;&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/miquel-barcelo-pintor-admiro-gente-politicamente-incorrecta-picasso-no-gusta-cancelar_1_11820608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miquel Barcel&oacute;</a>. Junto a la biblioteca personal del autor, el centro conserva manuscritos, dibujos y collages que revelan una faceta menos conocida de su trabajo, ya mostrada en una exposici&oacute;n en el Centre Cultural de La Miseric&ograve;rdia, comisariada por Joana Serra. Esta vertiente pl&aacute;stica encuentra ahora continuidad en el casal con una selecci&oacute;n de piezas, que hilvanan un relato expositivo que articula literatura y artes pl&aacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos trabajado en una propuesta contempor&aacute;nea, alej&aacute;ndonos de la idea rom&aacute;ntica de casa-museo de escritor, donde se pensaba que la simple atm&oacute;sfera ya transmit&iacute;a contenido. La museolog&iacute;a actual exige otros planteamientos para ofrecer una imagen m&aacute;s completa&rdquo;, explica la directora de la fundaci&oacute;n, la tambi&eacute;n poeta Carme Castells.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos trabajado en una propuesta contemporánea, alejándonos de la idea romántica de casa-museo de escritor, donde se pensaba que la simple atmósfera ya transmitía contenido. La museología actual exige otros planteamientos para ofrecer una imagen más completa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carme Castells</span>
                                        <span>—</span> Directora de la fundación y poeta 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3ecb770f-100b-4d86-88ab-a3b726b8ea6a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada del nuevo centro de la poesía en la casa del poeta Blai Bonet."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada del nuevo centro de la poesía en la casa del poeta Blai Bonet.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Centenario de la muerte de Alcover</strong></h2><p class="article-text">
        La apuesta por actualizar los discursos expositivos se extiende tambi&eacute;n a Palma, donde la Fundaci&oacute;n ha asumido la planificaci&oacute;n museogr&aacute;fica de la casa de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/joan-alcover-poeta-abordo-consentimiento-sexual-siglo-prosa-tesoro-literario_1_12930854.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Alcover</a>, propiedad de la Obra Cultural Balear. La incorporaci&oacute;n del espacio coincide con el centenario de la muerte del poeta, una efem&eacute;ride que impuls&oacute; su renovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo ha permitido replantear el recorrido con criterios actuales, incorporando nuevos ejes tem&aacute;ticos a partir del trabajo directo con el archivo del autor, depositado en el Arxiu del Regne de Mallorca. Manuscritos, correspondencia y recortes de prensa, anotados por el propio Alcover, que &ldquo;han servido para reconstruir su trayectoria intelectual y perfilar sus principales intereses&rdquo;, afirma Castells. El trabajo tambi&eacute;n les ayud&oacute; a conocer una &ldquo;dimensi&oacute;n internacional del autor, que ten&iacute;a una red de relaciones con autores en otras lenguas&rdquo;, explica. Un ejemplo de eso podr&iacute;a ser la traducci&oacute;n de un libro del premio Nobel Frederic Mistral al catal&aacute;n, ahora que algunas voces especulan sobre cu&aacute;ndo llegar&aacute; el galard&oacute;n a las letras catalanas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el presidente de la Obra Cultural Balear, Antoni Llabr&eacute;s, la nueva propuesta de musealizaci&oacute;n responde a &ldquo;la necesidad de contextualizar mejor la figura del poeta dentro de la Mallorca de su tiempo&rdquo;, en el marco del A&ntilde;o Alcover. Desde su inauguraci&oacute;n en 2008, el espacio hab&iacute;a mantenido el mismo planteamiento expositivo y &ldquo;ya era hora de renovarlo&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Situada en el n&uacute;mero 24 de la calle de Sant Alonso, la casa fue cedida a la entidad por Pau Alcover de Haro, &uacute;nico hijo superviviente del autor. M&aacute;s all&aacute; de la exhibici&oacute;n de primeras ediciones, el recorrido incorpora aspectos clave de su obra, como el duelo por la p&eacute;rdida, algo que marc&oacute; profundamente su escritura, as&iacute; como un espacio dedicado a&nbsp;<em>La Balanguera</em>, actual himno de Mallorca.
    </p><p class="article-text">
        El itinerario evoca tambi&eacute;n la tertulia que Alcover organizaba en su propio domicilio, por la que pasaron figuras destacadas de la cultura de su tiempo, como Antonio Maura o Miquel Costa i Llobera, adem&aacute;s de visitantes puntuales. Entre estos &uacute;ltimos, destacan Rub&eacute;n Dar&iacute;o o <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/miguel-unamuno-isla-dorada-obra-maestra-dios_1_11891068.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel de Unamuno</a>, atra&iacute;dos a la isla en parte por la actividad cultural impulsada por el mecenas Joan Sureda Bimet. Como se&ntilde;ala Castells, Alcover fue un personaje cuya &ldquo;correspondencia y sus redes de amistad sit&uacute;an a la literatura catalana en di&aacute;logo con otras&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El itinerario de la casa de Alcover evoca la tertulia que organizaba en su propio domicilio con figuras destacadas como Antonio Maura, Miquel Costa i Llobera, Rubén Darío o Miguel de Unamuno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de este espacio supone, adem&aacute;s, la llegada de Mallorca Liter&agrave;ria al centro de Palma, lo que permitir&aacute; reforzar su programaci&oacute;n con actividades educativas y de difusi&oacute;n para llegar a nuevos p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La casa de verano de Villalonga</strong></h2><p class="article-text">
        Dentro de la red de la fundaci&oacute;n, el espacio m&aacute;s consolidado sigue siendo Can Sabater, en Binissalem, antigua residencia de verano de Lloren&ccedil; Villalonga. Abierto incluso antes de la creaci&oacute;n formal de la propia fundaci&oacute;n, conserva parte de la biblioteca del autor y el austero despacho en el que el autor escribi&oacute; durante los a&ntilde;os de la guerra. La exposici&oacute;n permanente incluye tambi&eacute;n im&aacute;genes de su vida, as&iacute; como el manuscrito de su obra m&aacute;s significativa:&nbsp;<em>Bearn</em>&nbsp;<em>o la sala de les nines</em>. La obra fue adaptada al cine y est&aacute; considerada una de las novelas fundamentales del siglo XX no solo en catal&aacute;n, ya que dialoga de t&uacute; a t&uacute; con Lampedusa y su&nbsp;<em>El gatopardo</em>, con la que la obra del mallorqu&iacute;n fue comparada por sus similitudes tem&aacute;ticas, ya que ambas abordan la decadencia de la aristocracia.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La exposición de Llorenç Villalonga incluye el manuscrito de su gran obra, Bearn o la sala de les nines, una de las novelas fundamentales del siglo XX</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La red se completa con otra casa, la del Pare Rafel Ginard, centrada en el folclore de la isla. La fundaci&oacute;n tambi&eacute;n atesora archivos de autores como Antoni Serra o Maria Ant&ograve;nia Oliver, a la que se le dedic&oacute; un peque&ntilde;o espacio en Can Sabater. Los legados incluyen correspondencia, fotograf&iacute;as y materiales que permiten profundizar en el contexto cultural de sus trayectorias, as&iacute; como documentaci&oacute;n que &ldquo;permite conocer la relaci&oacute;n con los editores o con el mundo editorial, una informaci&oacute;n muy relevante para entender el contexto de la &eacute;poca&rdquo;, explica Castells.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El centenario de Bonet y Alcover ha impulsado, adem&aacute;s, una programaci&oacute;n espec&iacute;fica con encuentros literarios, recitales y becas de residencia. La escritora Aina Riera, una de las beneficiarias de una estancia en el centro de Santany&iacute;, destaca que la experiencia le ofreci&oacute; &ldquo;un tiempo de silencio para revisar a Blai Bonet&rdquo;, a la vez que avanzaba en la escritura de su nuevo poemario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39a6be83-54de-4b15-85ce-44c6b53fa581_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrada del Casal de Can Sabater, residencia de verano de Llorenç Villalonga."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrada del Casal de Can Sabater, residencia de verano de Llorenç Villalonga.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre las iniciativas recientes destaca tambi&eacute;n el festival de literatura La Coma, puesto en marcha el a&ntilde;o pasado. &ldquo;Para nosotros fue clave cuando Jeanette Winterson nos confirm&oacute; su participaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Castells. La nueva edici&oacute;n, centrada en la tem&aacute;tica de &ldquo;el hilo del relato&rdquo;, reunir&aacute; a autoras como Mariana Enr&iacute;quez, Luna Miguel, Laura Fern&aacute;ndez o Carlota Gurt. Junto a ellas, voces de la escena mallorquina como Miquel Bezares, que recordar&aacute; a Blai Bonet, una de las presencias que marcaron el a&ntilde;o literario. En la anterior edici&oacute;n de La Coma participaron, entre otros, &Aacute;ngelo N&eacute;store y Sebasti&agrave; Portell, quienes mantuvieron un di&aacute;logo que evidenci&oacute; las afinidades que existen entre sus obras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/558ea91b-77a2-4bbf-8642-6d66f20f315a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jeanette Winterson, protagonista del primer festival La Coma."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jeanette Winterson, protagonista del primer festival La Coma.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con este conjunto de iniciativas, Mallorca Liter&agrave;ria no solo preserva el legado de los escritores de la isla, sino que lo proyecta hacia el presente, convirtiendo los centenarios de autores en celebraciones de una obra que conecta a los autores catalanes con otras literaturas, para mostrar la fuerza y la vigencia de su tradici&oacute;n literaria.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Augusto Lladó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/grandes-escritores-lengua-catalana-siglo-xx-casa-mallorca_1_13194767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 04:02:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8eef0cba-9572-473b-b2c4-d859a3ddea12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="236876" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8eef0cba-9572-473b-b2c4-d859a3ddea12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="236876" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Grandes escritores de la lengua catalana del siglo XX tienen por fin su "casa" en Mallorca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8eef0cba-9572-473b-b2c4-d859a3ddea12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mallorca,Poesía,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Més reclama la dimisión de Javier Bonet por ocultar que el coste de Palma 2031 triplicaba lo anunciado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/mes-reclama-dimision-javier-bonet-ocultar-coste-palma-2031-triplicaba-anunciado_1_13202592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea150321-1e14-4002-a525-6cae80de11bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Més reclama la dimisión de Javier Bonet por ocultar que el coste de Palma 2031 triplicaba lo anunciado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ecosoberanistas, en la oposición en el Ayuntamiento de Palma, exigen “transparencia absoluta” al alcalde, Jaime Martínez. “Bonet mintió a la ciudadanía”, afirma Miquel Àngel Contreras</p><p class="subtitle">El PP gastó el triple de lo declarado para que la ciudad de Palma fuera candidata a capital europea de la cultura</p></div><p class="article-text">
        M&eacute;s, uno de los partidos progresistas en la oposici&oacute;n de Palma, ha exigido la &ldquo;dimisi&oacute;n inmediata&rdquo; de Javier Bonet (PP), concejal de Cultura, debido a que la candidatura de Palma a Capital Europea de la Cultura 2031 cost&oacute; al menos 247.766 euros, y no 82.500, como dijo Bonet en una rueda de prensa del 18 de marzo. Pese a todo, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/arte-servicio-turismo-creadores-comision-europea-critican-modelo-cultural-pp-palma_1_13155739.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el proyecto fue finalmente rechazado por la Comisi&oacute;n Europea</a>, cuyo jurado sostuvo en un informe que parec&iacute;a &ldquo;basarse m&aacute;s en una metodolog&iacute;a tur&iacute;stica que en un concepto art&iacute;stico&rdquo;. La reacci&oacute;n de los ecosoberanistas se produce despu&eacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/pp-gasto-triple-declarado-ciudad-palma-fuera-candidata-capital-europea-cultura_1_13198497.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es haya desvelado que el gast&oacute; real de la candidatura triplica lo anunciado por el Ayuntamiento de Palma</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bonet minti&oacute; a la prensa y a la ciudadan&iacute;a hablando de dinero p&uacute;blico y eso es muy grave. Si es capaz de mentir hablando de dinero p&uacute;blico, con c&aacute;maras delante, nos preguntamos qu&eacute; es capaz de hacer por detr&aacute;s&rdquo;, afirma Miquel &Agrave;ngel Contreras, concejal de M&eacute;s. Los ecosoberanistas tambi&eacute;n han exigido &ldquo;transparencia absoluta&rdquo; al alcalde, Jaime Mart&iacute;nez (PP), as&iacute; como la publicaci&oacute;n &ldquo;de todos los contratos, facturas y gastos reales de la candidatura fracasada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un comunicado de prensa, M&eacute;s se hace eco de la investigaci&oacute;n publicada por este diario, que sostiene que se han gastado al menos 59.277 euros en la comunicaci&oacute;n y el dise&ntilde;o de marca del proyecto; 64.625 euros en <em>merchandising </em>y publicidad; 16.373 euros en viajes a Madrid, Londres, Donosti, Berl&iacute;n o Bruselas &ndash;incluyendo hoteles y vuelos&ndash;; 11.475 euros en log&iacute;stica y producci&oacute;n de diferentes eventos de presentaci&oacute;n de la candidatura y 17.064 euros en servicios intelectuales para el comit&eacute; de expertos, cuyas cifras var&iacute;an desde los 600 hasta los 1.089 euros por persona. A estas cantidades cabr&iacute;a sumar la remuneraci&oacute;n anual de Gori Vicens, director general de Proyectos Culturales, de 46.000 euros anuales, entre otros gastos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya lo advertimos: los 80.000 euros que anunci&oacute; Bonet eran solo la punta del iceberg&rdquo;. &ldquo;Ahora ya sabemos que el coste se triplica y que todav&iacute;a puede haber m&aacute;s gastos escondidos&rdquo;, lamenta Contreras. El concejal de M&eacute;s a&ntilde;ade que se trata, a su juicio, de una candidatura &ldquo;fallida y opaca&rdquo; y que no super&oacute; el filtro de la Comisi&oacute;n Europea, la cual emiti&oacute; &ldquo;un informe contundente sobre las deficiencias de la candidatura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, en relaci&oacute;n a las informaciones publicadas por este diario, sostiene que es posible que &ldquo;todav&iacute;a falten datos sobre otros posibles gastos como viajes no publicados y actividades culturales vinculadas a la marca Palma 2031&rdquo;. En este sentido, M&eacute;s afirma que volver&aacute; a exigir toda la documentaci&oacute;n y advierte que &ldquo;no permitir&aacute; que el govern del PP cierre este esc&aacute;ndalo con silencio&rdquo;. &ldquo;Palma merece cultura, no maquillaje. Merece la verdad, no excusas. Y hoy el primer paso es claro: Bonet debe dimitir&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Ribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/mes-reclama-dimision-javier-bonet-ocultar-coste-palma-2031-triplicaba-anunciado_1_13202592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 10:46:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ea150321-1e14-4002-a525-6cae80de11bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242377" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ea150321-1e14-4002-a525-6cae80de11bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242377" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Més reclama la dimisión de Javier Bonet por ocultar que el coste de Palma 2031 triplicaba lo anunciado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ea150321-1e14-4002-a525-6cae80de11bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mallorca,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP gastó el triple de lo declarado para que la ciudad de Palma fuera candidata a capital europea de la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/pp-gasto-triple-declarado-ciudad-palma-fuera-candidata-capital-europea-cultura_1_13198497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50c4a538-6490-46a7-9254-03b48e2d04dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP gastó el triple de lo declarado para que la ciudad de Palma fuera candidata a capital europea de la cultura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento informó de una inversión de 82.500 euros, pero una investigación de elDiario.es revela un desembolso muy superior a través de contratos menores, publicidad en medios de comunicación y personal asociado. Al final, el municipio no pasó el filtro de la Comisión Europea</p><p class="subtitle">El arte, al servicio del turismo: los creadores y la Comisión Europea critican el modelo cultural del PP en Palma</p></div><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica candidatura de Palma 2031, el mayor proyecto cultural del Partido Popular en la capital de Balears durante la actual legislatura, tuvo un coste de m&aacute;s de 247.000 euros. Tras el rechazo del jurado al proyecto de la ciudad para ser Capital Europea de la Cultura en 2031 y la publicaci&oacute;n del informe de conclusiones del pasado mes de abril, elDiario.es desvela la documentaci&oacute;n con los gastos, que superan en m&aacute;s de 165.000 euros las cifras oficiales aportadas por el Consistorio, lo que supone tres veces la cantidad inicialmente declarada.
    </p><p class="article-text">
        Tras <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/arte-servicio-turismo-creadores-comision-europea-critican-modelo-cultural-pp-palma_1_13155739.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rechazo europeo a la candidatura de Palma 2031</a>, el Ayuntamiento de Palma organiz&oacute; una rueda de prensa donde el regidor de Cultura, Javier Bonet (PP), explic&oacute; que la ciudad hab&iacute;a destinado 82.500 euros al proyecto, una cifra inferior a la partida presupuestaria destinada al proyecto, dotada con 100.000 euros. En la presentaci&oacute;n a los medios, que tuvo lugar el pasado 18 de marzo, Bonet destac&oacute; que las cifras de Palma &ldquo;ponen en evidencia que la inteligencia cultural y la colaboraci&oacute;n pueden generar resultados extraordinarios, incluso con recursos muy limitados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un comunicado posterior, la corporaci&oacute;n record&oacute; que el resto de ciudades que pasaron a la siguiente fase &ndash;C&aacute;ceres, Granada, Oviedo y Las Palmas de Gran Canaria&ndash; hab&iacute;an invertido &ldquo;cantidades muy importantes en sus candidaturas&rdquo; cuya media de inversi&oacute;n &ldquo;roza el mill&oacute;n de euros&rdquo;. &ldquo;C&aacute;ceres ha afrontado una inversi&oacute;n cercana a los 750.000 euros; Granada, de pr&aacute;cticamente 650.000 euros solo durante el 2025; Oviedo, de 970.000 euros, y Las Palmas de Gran Canaria, de casi 1,9 millones de euros&rdquo;, justific&oacute;. elDiario.es ha solicitado al Ayuntamiento su versi&oacute;n de los hechos, pero no ha contestado en el momento de publicaci&oacute;n de este reportaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4bb1e112-ff83-4f23-856a-9ba92be1166d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lona de la candidatura Palma 2031 sobre el emblemático edificio del arquitecto José Ferragut Pou."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lona de la candidatura Palma 2031 sobre el emblemático edificio del arquitecto José Ferragut Pou.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de estas declaraciones, gran parte del sector cultural local puso en duda &ndash;de manera silenciosa ante el miedo a las listas negras&ndash; la cifra oficial. En este sentido, tras la investigaci&oacute;n llevada a cabo por este diario, el gasto asociado a la candidatura alcanzar&iacute;a los 247.766,45 euros, exactamente el triple. Este gasto se reparti&oacute; a trav&eacute;s de contratos menores &ndash;es decir, sin pasar por concurso p&uacute;blico&ndash; a lo largo del a&ntilde;o 2025 y el primer trimestre de 2026, un contrato mayor dedicado a publicidad y el sueldo de Gori Vicens, director general de Proyectos Culturales de Palma. Cort apost&oacute; por Vicens para reforzar la candidatura a la capitalidad europea de la cultura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Wq3OwIGSfOw-9311', 'youtube', 'Wq3OwIGSfOw', document.getElementById('yt-Wq3OwIGSfOw-9311'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Wq3OwIGSfOw-9311 src="https://www.youtube.com/embed/Wq3OwIGSfOw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Tras examinar las cuentas a trav&eacute;s del Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Palma, este diario ha detectado la inversi&oacute;n de 59.227 euros en la comunicaci&oacute;n y el dise&ntilde;o de marca del proyecto; 64.625 euros en <em>merchandising </em>y publicidad; 16.373 euros en viajes a Madrid, Londres, Donosti, Berl&iacute;n o Bruselas &ndash;incluyendo hoteles y vuelos&ndash;; 11.475 euros en log&iacute;stica y producci&oacute;n de diferentes eventos de presentaci&oacute;n de la candidatura y 17.064 euros en servicios intelectuales para el comit&eacute; de expertos, cuyas cifras var&iacute;an desde los 600 hasta los 1.089 euros por persona. A estas cantidades cabr&iacute;a sumar la remuneraci&oacute;n anual del director general de Proyectos Culturales, de 46.000 euros anuales, y un contrato mayor del valor de 33.000 euros adjudicado a RADIO POPULAR, S.A., grupo al que pertenece la cadena COPE.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DNX8czZMNNF/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Los gastos m&aacute;s llamativos</strong></h2><p class="article-text">
        Los gastos comenzaron dos meses antes de la presentaci&oacute;n oficial de la candidatura en junio de 2025, con el encargo de la direcci&oacute;n creativa y el desarrollo gr&aacute;fico del logo a Tom&agrave;s Oliva, por el valor de 17.787 euros. En cuanto a los contratos para las campa&ntilde;as de <em>branding</em> y comunicaci&oacute;n, destaca otro de 17.892 euros adjudicado a Play Your Brand, SL, por la creaci&oacute;n y producci&oacute;n de un v&iacute;deo promocional para la candidatura. En cuanto a los gastos por publicidad, destacan dos contratos. Uno adjudicado a Gr&aacute;ficas Planisi S.A., por 13.915 euros por el suministro de art&iacute;culos de <em>merchandising </em>para la candidatura y otro a Libertad Digital, S.A. por 12.100 euros por un programa especial de radio.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, cabe mencionar cierta opacidad en cuanto al dinero p&uacute;blico total que se ha invertido en este proyecto, por lo que es dif&iacute;cil saber si esta cifra supera los 246.000 euros desgranados por este diario.&nbsp;En este sentido, no ha sido posible encontrar el contrato o sueldo vinculado a Antoni Riera, redactor del proyecto Palma 2031; tampoco si existen otros contratos relacionados con la campa&ntilde;a publicitaria &lsquo;Palma actualitat&rsquo; -entre los que destacan tres gastos que superaron los 18.100 euros, uno de ellos a la agencia EFE-; o respecto al total de viajes relativos al proyecto presentado ante el Ministerio de Cultura, y que no han sido publicados todav&iacute;a en el Portal de Transparencia.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, falta informaci&oacute;n en cuanto a los gastos relacionados con la programaci&oacute;n desplegada en el marco de la campa&ntilde;a, como las grandes exposiciones dedicadas a Joan Mir&oacute;, Jaume Plensa, Cabrita Reis o Julian Opie, las ferias de arte SUMMA Mallorca, Art Cologne Palma o la recientemente inaugurada PHOF - Mallorca PhotoFest 2026 y otras actividades culturales dedicadas a la m&uacute;sica, el circo y eventos tradicionales de la ciudad. La dificultad se encuentra en que muchos de estos contratos menores, que ascienden a m&aacute;s de 150.000 euros seg&uacute;n la recopilaci&oacute;n que ha hecho este diario, no se encuentran asignados a Palma 2031 pese a que el Ayuntamiento los promovi&oacute; bajo la marca de la candidatura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El desembolso del Ayuntamiento podría ser mayor, ya que falta información como el contrato o sueldo vinculado a Antoni Riera, redactor del proyecto Palma 2031, o los gastos relacionados con grandes exposiciones como las de Joan Miró o Jaume Plensa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La respuesta a esta cuesti&oacute;n puede encontrarse en uno de los puntos del dossier del proyecto presentado por el Consistorio al Ministerio de Cultura, donde el Ayuntamiento anticipaba que &ldquo;el compromiso pol&iacute;tico es que el estatus de Capital no generar&aacute; inversiones aisladas, sino que acelerar&aacute; y coordinar&aacute; las inversiones ya planificadas, garantizando que su dise&ntilde;o y uso respondan al m&eacute;todo <em>Mediterr&aacute;neo en Movimiento</em> [lema de Palma 2031]&rdquo;. De este modo, puede entenderse que la programaci&oacute;n de Palma 2031 no se asign&oacute; al proyecto porque, de no haber existido la candidatura, toda ella se habr&iacute;a desarrollado de igual manera.
    </p><p class="article-text">
        Entre estos &uacute;ltimos contratos detectados destacan cuatro de 18.029 euros. Dos de ellos a Tupasey S.L., relacionados con la exposici&oacute;n de Joan Mir&oacute;, otro a Xicarandana S.L. por montajes de exposiciones y otro a Fractalia Innovation Hubs S.L por un estudio de viabilidad del proyecto Palma Culture &amp; Innovation Bay. El &uacute;nico contrato mayor <a href="https://contrataciondelestado.es/FileSystem/servlet/GetDocumentByIdServlet?DocumentIdParam=susqz9p7lULhuSWxAGLww%2FbJa6XHUFAnsQA62ZQR7qhhvcLjxWf9yTMj3g5wr2WR2CzmJVQJJw149rRd9e7LqZDWJy0w3vpawmfvwojrVXsC1%2FzDIE0Kw%2FPWNnLS0Z0z&amp;cifrado=QUC1GjXXSiLkydRHJBmbpw%3D%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se adjudic&oacute;, por 33.000 euros (IVA incluido), a la Cadena COPE</a> para el desarrollo de la segunda fase de la campa&ntilde;a de radio con el objetivo de promocionar Palma como destino cultural en el marco de la candidatura Palma 2031.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b86e52a9-4ff5-4287-8bd4-31701040af73_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Correfoc (correfuegos) de las fiestas de Sant Sebastià bajo la catedral de la ciudad."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Correfoc (correfuegos) de las fiestas de Sant Sebastià bajo la catedral de la ciudad.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cr&iacute;ticas de artistas</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los contratos menores siempre me han parecido problem&aacute;ticos. En la pr&aacute;ctica, funcionan muchas veces como adjudicaciones a dedo: una misma empresa encadena varios contratos menores que, en conjunto, superan los l&iacute;mites establecidos&rdquo;, critica el artista mallorqu&iacute;n Ian Waelder. &ldquo;Al final son siempre las mismas empresas las que se reparten el presupuesto&rdquo;, a&ntilde;ade. El creador afirma que, mientras una misma empresa encadena varios contratos menores, a otros compa&ntilde;eros se les conceden subvenciones &ldquo;que se cobran con un a&ntilde;o de retraso o m&aacute;s y que en muchos casos son cantidades muy reducidas&rdquo;. &ldquo;Son ayudas a las que tenemos derecho, concedidas tras pasar por un jurado independiente que eval&uacute;a la calidad de los proyectos, pero aun as&iacute; el proceso es complicado&rdquo;, lamenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los contratos menores siempre me han parecido problemáticos. En la práctica, funcionan muchas veces como adjudicaciones a dedo: una misma empresa encadena varios contratos menores que, en conjunto, superan los límites establecidos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian Waelder</span>
                                        <span>—</span> Artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Waelder solo es uno de los muchos artistas que criticaron el modelo del PP para optar a ser capital europea de la cultura, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/arte-servicio-turismo-creadores-comision-europea-critican-modelo-cultural-pp-palma_1_13155739.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como inform&oacute; este diario</a>. Tras el informe de la Comisi&oacute;n Europea, que descarta el proyecto de Palma, el artista Gabriel Peric&agrave;s asegur&oacute; que las conclusiones &ldquo;ponen en evidencia la flagrante incapacidad de los impulsores de la candidatura para concebir un modelo cultural que no est&eacute; al servicio de los intereses del sector tur&iacute;stico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, Waelder asegura que el balance del Ayuntamiento en materia cultural es &ldquo;muy pobre&rdquo;. Estos artistas han se&ntilde;alado &ldquo;la instrumentalizaci&oacute;n de la cultura como otro polo m&aacute;s de la gentrificaci&oacute;n tur&iacute;stica&rdquo;. &ldquo;Han tendido a considerar el arte, especialmente las artes visuales, como un &aacute;mbito elitista, reservado a unos pocos, y aunque esa percepci&oacute;n puede tener algo de base en ciertos sectores, ignora la realidad de muchos artistas que sostienen el tejido cultural con enormes dificultades&rdquo;. Waelder opina que, mientras los peque&ntilde;os creadores locales generan los contenidos que llenan museos y galer&iacute;as, &ldquo;otros capitalizan esa actividad&rdquo;. Y a&ntilde;ade que, cuando expresan una opini&oacute;n leg&iacute;tima, amparada en la libertad de expresi&oacute;n, acaban siendo &ldquo;se&ntilde;alados en la prensa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea, Nicolás Ribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/pp-gasto-triple-declarado-ciudad-palma-fuera-candidata-capital-europea-cultura_1_13198497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 20:27:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/50c4a538-6490-46a7-9254-03b48e2d04dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="904598" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/50c4a538-6490-46a7-9254-03b48e2d04dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="904598" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El PP gastó el triple de lo declarado para que la ciudad de Palma fuera candidata a capital europea de la cultura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/50c4a538-6490-46a7-9254-03b48e2d04dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Cultura,Arte,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Garrido sitúa a Franco en Mallorca en su última novela que mezcla realidad con ficción: “Hay una serie de asesinatos de niñas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/martin-garrido-situa-franco-mallorca-ultima-novela-mezcla-realidad-ficcion-hay-serie-asesinatos-ninas_1_13193523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/972d157e-6934-4a04-a71d-6384231ff053_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Garrido sitúa a Franco en Mallorca en su última novela que mezcla realidad con ficción: “Hay una serie de asesinatos de niñas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor publica su quinta novela, Las diez muertes de Francisco Franco, que combina el género negro con la realidad histórica del franquismo. “Franco es un personaje real y esa realidad se mezcla con una trama de serie negra de ficción”, comenta</p></div><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Garrido Bar&oacute;n (Barcelona, 1982) acaba de publicar su quinta novela, <em>Las diez muertes de Francisco Franco </em>(Editorial Almuzara), una ficci&oacute;n hist&oacute;rica ambientada en la Mallorca de 1960 en la que el dictador Francisco Franco viaja a la isla para implicarse, de inc&oacute;gnito, en la investigaci&oacute;n de una serie de asesinatos de ni&ntilde;as. La novela combina el g&eacute;nero negro con la recreaci&oacute;n hist&oacute;rica del franquismo en un momento de transformaci&oacute;n de Balears, cuando el turismo empieza a despegar y la isla cambia de forma acelerada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de una novela que mezcla ficci&oacute;n con hechos reales ocurridos en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 60&rdquo;, explica el autor, que subraya la convivencia entre documentaci&oacute;n y elementos inventados. &ldquo;Franco es un personaje real, todo lo relacionado con &eacute;l es real, y esa realidad se mezcla con una trama de serie negra de ficci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala. La historia arranca en Madrid, pero se desarrolla principalmente en Mallorca, donde el dictador y el inspector Roca se convierten en los ejes de la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Garrido define esta obra como la m&aacute;s ambiciosa de su trayectoria. &ldquo;Es la m&aacute;s extensa, la que m&aacute;s trabajo ha requerido por el componente hist&oacute;rico y la &eacute;poca en la que sucede&rdquo;. Nacido en Barcelona, en 1982, se form&oacute; en Palma, donde estudi&oacute; antes de licenciarse en Bellas Artes. Desde muy joven ha estado vinculado al mundo audiovisual: con diecis&eacute;is a&ntilde;os comenz&oacute; a colaborar en cine, televisi&oacute;n y teatro en Mallorca, Madrid y Barcelona, desempe&ntilde;ando funciones como ayudante de direcci&oacute;n, jefe de arte o director de fotograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Su debut como director lleg&oacute; con <em>H6: Diario de un asesino</em>, producida por Kanzaman y estrenada en m&aacute;s de cien salas comerciales, adem&aacute;s de su paso por festivales como M&aacute;laga o San Sebasti&aacute;n. Posteriormente dirigi&oacute; <em>Mediterranean Blue</em>, rodada en ingl&eacute;s y protagonizada por Juan Fern&aacute;ndez, Tony Tarantino y Mario Cimarro. Paralelamente ha desarrollado una carrera como pintor, con exposiciones individuales en distintas ciudades y obra presente en colecciones y museos. En literatura, <em>Las diez muertes de Francisco Franco</em> es su quinta novela, tras <em>Los in&uacute;tiles perfectos</em>, <em>Hospicio</em>, <em>El tren de juguete</em> y <em>El Alc&aacute;zar</em>. Tambi&eacute;n ha participado en dos antolog&iacute;as literarias, una de ellas centrada en Marilyn Monroe junto a autores como Zoe Vald&eacute;s, Jos&eacute; Carlos Somoza o Juan Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;En qu&eacute; a&ntilde;os est&aacute; ambientada la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La historia est&aacute; ambientada en 1960, en Mallorca, donde se est&aacute;n investigando una serie de asesinatos de ni&ntilde;as, bastante salvajes. En aquella &eacute;poca todav&iacute;a gobernaba Franco y Espa&ntilde;a era, digamos, su &ldquo;cortijo&rdquo;. Franco ya estaba de vuelta de todo, aburrido en El Pardo, y tras ser presionado por su mujer, Carmen Polo, que est&aacute; horrorizada por estos cr&iacute;menes en una isla donde &eacute;l hab&iacute;a pasado tiempo por temas militares, decide viajar a Palma para trabajar con la polic&iacute;a con el objetivo de detener la ola de cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l es el desarrollo principal de la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La premisa es esa: el dictador viajando a la isla, haci&eacute;ndose pasar por otra persona para investigar al asesino o asesinos. Se trata de una novela que mezcla ficci&oacute;n con hechos reales ocurridos en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 60. Es una ficci&oacute;n hist&oacute;rica. Franco es un personaje real, todo lo relacionado con &eacute;l es real, y esa realidad se mezcla con una trama de serie negra de ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En la novela aparecen Franco, Carmen Polo y el inspector de polic&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;les son las figuras centrales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, los protagonistas son Franco y el inspector Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La acci&oacute;n ocurre solo en Mallorca o tambi&eacute;n en otras partes de Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novela empieza en Madrid, pero la mayor parte transcurre en la isla. Es una historia situada en los a&ntilde;os 60, cuando empieza a despegar el turismo en Mallorca. Eso tambi&eacute;n se refleja en la obra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se refleja ese cambio social y tur&iacute;stico de la isla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la novela transcurre en un momento de transformaci&oacute;n importante en Mallorca. Las referencias hist&oacute;ricas est&aacute;n m&aacute;s centradas en Franco, pero tambi&eacute;n en la vida en la isla, c&oacute;mo funcionaba el gobierno y c&oacute;mo se mov&iacute;a la gente. Es un retrato bastante fiel de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Esta es tu quinta novela. &iquest;Qu&eacute; la diferencia de las anteriores (</strong><em><strong>Los in&uacute;tiles perfectos</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Hospicio</strong></em><strong>, </strong><em><strong>El tren de juguete y El Alc&aacute;zar</strong></em><strong>)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es mi novela m&aacute;s ambiciosa hasta ahora. Es la m&aacute;s extensa, la que m&aacute;s trabajo ha requerido por el componente hist&oacute;rico y la &eacute;poca en la que sucede. Adem&aacute;s, es mi preferida. De momento, creo que es la mejor que he escrito en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hace poco, en el Parlament balear, PP y Vox se pusieron de acuerdo para derogar una de las leyes de memoria hist&oacute;rica. &iquest;Ha elegido esta tem&aacute;tica por el momento pol&iacute;tico actual o le interesaba desde antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, esta novela empez&oacute; a gestarse hace ya cuatro a&ntilde;os o m&aacute;s. El momento pol&iacute;tico actual, que en mi opini&oacute;n es bastante desolador, no tiene nada que ver. La novela no es pol&iacute;tica ni pretende serlo. No me interesa hacer pol&iacute;tica en mi obra. He sido completamente neutral contando una serie de hechos, y la realidad sobre el Caudillo que aparece en la novela est&aacute; muy contrastada; he trabajado con historiadores. En ese sentido no hay problema. En ning&uacute;n caso tiene que ver con mis ideas pol&iacute;ticas. Yo cuento una historia y la pol&iacute;tica la dejo para la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Ribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/martin-garrido-situa-franco-mallorca-ultima-novela-mezcla-realidad-ficcion-hay-serie-asesinatos-ninas_1_13193523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 12:30:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/972d157e-6934-4a04-a71d-6384231ff053_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="340001" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/972d157e-6934-4a04-a71d-6384231ff053_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="340001" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Martín Garrido sitúa a Franco en Mallorca en su última novela que mezcla realidad con ficción: “Hay una serie de asesinatos de niñas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/972d157e-6934-4a04-a71d-6384231ff053_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Petita Walden’, un retrato del amor en el laberinto del edificio que reinventó la utopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/petita-walden-retrato-amor-laberinto-edificio-reinvento-utopia_1_13193005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1dd143a8-d2d5-4a23-a145-04dbc3b1ebf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Petita Walden’, un retrato del amor en el laberinto del edificio que reinventó la utopía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cómico mallorquín Pere J. Pastor debuta como escritor con un libro donde, a medio camino entre la novela y la poesía, describe las fases de una relación de pareja sirviéndose de la arquitectura del Walden7, uno de los hitos de la arquitectura postmodernista en España</p></div><p class="article-text">
        Era una ma&ntilde;ana de diciembre cuando Pere J. Pastor recorri&oacute; con su mirada aquella mole rojiza. Desde que se mud&oacute; de S&oacute;ller a Barcelona hace ya veinte a&ntilde;os, hab&iacute;a visto el Walden7 muchas veces, como los cientos de miles de conductores que circulan a diario por la Nacional 340 o la Ronda de Dalt. Aquella ma&ntilde;ana de diciembre fue distinta: el curioso no iba al volante sino a pie. Pudo tomarse tiempo para vagar por los recovecos de un edificio que dista mucho de ser lo que parece, complejidad, desorden, un mundo enrevesado. La experiencia lo sentar&iacute;a despu&eacute;s a escribir, ser&iacute;a la semilla de su primer libro.
    </p><p class="article-text">
        <em>Petita Walden</em> (Kairat, 2026) es la cr&oacute;nica de una relaci&oacute;n &ndash;flechazo, convivencia, rutina, ruptura, el despu&eacute;s&ndash; donde la mole rojiza ejerce de met&aacute;fora y, tambi&eacute;n, de mapa. A Pere J. Pastor le sorprendi&oacute; descubrir que la distribuci&oacute;n de los cuatrocientos apartamentos de aquel laberinto gigante fuera &uacute;nica. Cada planta es &uacute;nica. &ldquo;Y, curiosamente, la suma de esas diferencias es la que crea el conjunto del edificio. Al recorrerlo me puse a imaginar las estructuras que conforman una relaci&oacute;n. Vivirla es como hacerte tuyo un edificio y el Walden era perfecto para representarlo&rdquo;, explica Pere J. Pastor, que acababa de romper con su pareja cuando tuvo aquel brote de inspiraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hay l&oacute;gica en las dieciocho torres de diecis&eacute;is pisos entrelazadas por una red oculta de patios y pasarelas. Son hijas de un sue&ntilde;o coral que se construy&oacute; en Sant Just Desvern a principios de los setenta. En aquellos tiempos, la utop&iacute;a no hac&iacute;a m&ntilde;as que reinventarse. El Walden7 fue producto de las tertulias entre matem&aacute;ticos, poetas, actrices, cineastas o m&uacute;sicos que se formaban alrededor del Taller d&rsquo;Arquitectura de Ricard Bofill i Lev&iacute;. A su hermana Anna &ndash;pianista y, tambi&eacute;n, arquitecta&ndash; se le atribuy&oacute; la idea de los cub&iacute;culos de treinta metros cuadrados que conforman &ndash;como si fueran una casa ibicenca&ndash; las viviendas de un edificio que termin&oacute; ocupando una superficie de m&aacute;s de 30.000 metros cuadrados. El nombre del proyecto lo tomaron prestado del cuaderno que Henry David Thoreau escribi&oacute; a lo largo de los dos a&ntilde;os, dos meses y dos d&iacute;as (4 de julio de 1845 &ndash;&nbsp;6 de septiembre de 1847) que vivi&oacute; en una caba&ntilde;a de madera de pino. La construy&oacute; con sus propias manos junto a un estanque llamado Walden.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a7d92f4-e235-49a9-aacf-b31852609a67_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Primera edición de &#039;Walden, la vida en los bosques&#039;, uno de los ensayos más conocidos de Henry David Thoreau."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Primera edición de &#039;Walden, la vida en los bosques&#039;, uno de los ensayos más conocidos de Henry David Thoreau.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los tres episodios est&aacute;n relacionados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En plena Revoluci&oacute;n Industrial, un fil&oacute;sofo estadounidense sinti&oacute; la necesidad de escapar de la ciudad y refugiarse en los bosques del interior de Massachusetts.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En plena resaca de Mayo del 68, algunos burgueses de la <em>gauche divine</em> barcelonesa sintieron la necesidad de imaginar un barrio vertical en el extrarradio que pusiera en tela de juicio el urbanismo depredador que practicaba el desarrollismo franquista en su ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En pleno auge de las inteligencias artificiales, un tipo al borde de los cincuenta que se hace preguntas existenciales sinti&oacute; la necesidad de ser un <em>flan&ecirc;ur</em> dentro del Walden7.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03b1b2d3-bde9-478b-85b5-fa156182a028_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Patios interiores de uno de los edificios más famosos proyectados por Ricard Bofill."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Patios interiores de uno de los edificios más famosos proyectados por Ricard Bofill.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un libro dif&iacute;cil de catalogar</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no nace del conflicto, sino del silencio que llega despu&eacute;s. Del momento en que una relaci&oacute;n termina sin gritos, sin culpables claros, sin una explosi&oacute;n que lo explique todo. Termina porque ya no puede seguir siendo lo que era, aunque el amor no haya desaparecido del todo&rdquo;, se lee en el pr&oacute;logo de un libro que se publicar&aacute; el pr&oacute;ximo 24 de junio. Una campa&ntilde;a de micromecenazgo lo ha hecho posible. M&aacute;s de trescientas personas apostaron por financiar una historia que se articula en cap&iacute;tulos que toman como t&iacute;tulo los espacios del Walden7 &ndash;la puerta, los pasillos, los patios interiores, las escaleras, los miradores, las paredes, las habitaciones vac&iacute;as, la salida, el vest&iacute;bulo, la luz&ndash; y que se despliegan en p&aacute;rrafos cortos, casi estrofas de un par de versos. A veces, de uno s&oacute;lo. El texto dibuja formas que recuerdan a las obras futuristas de Joan Salvat-Papasseit.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<em>Petita Walden</em> es un libro dif&iacute;cil de catalogar. Alguien me ha dicho que tendr&iacute;a que presentarlo a un concurso de poes&iacute;a &ndash;explica Pere J. Pastor&ndash;, pero, aunque haya prosa l&iacute;rica, no es un conjunto de poemas al uso. Tampoco es una novela ni un ensayo. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Al estar escrito en segunda persona, parece m&aacute;s bien un archivo epistolar. Cartas, correos electr&oacute;nicos o mensajes de WhatsApp que se quedan en la carpeta de borradores. Como dice el subt&iacute;tulo que has elegido: &ldquo;Textos que nunca te envi&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Escribir este libro ha sido terap&eacute;utico, una terapia paralela a la que he hecho durante los &uacute;ltimos meses con el psic&oacute;logo. Si me da alg&uacute;n beneficio econ&oacute;mico, lo destinar&eacute; a alguna asociaci&oacute;n de salud mental. Lo que no es <em>Petita Walden</em> es un retrato de mi &uacute;ltima relaci&oacute;n. Me ha inspirado, claro, pero igual como me han inspirado todas las personas que un d&iacute;a fueron casa, y otras ideas de pareja en las que pens&eacute; mientras escrib&iacute;a. Y luego est&aacute;n las voces externas, que influyen en la intimidad aunque nunca tendr&aacute;n una informaci&oacute;n completa de lo que ocurre en la pareja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb9675cb-d7dc-4307-80c0-ff3635c9f0ca_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Petita Walden."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Petita Walden.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Igual que en cueva o castillo m&aacute;gico / todo iba a cambiar en aquel sitio / todo iba a cambiar porque en el sue&ntilde;o / las cosas imposibles ocurren f&aacute;cilmente</em>, escribi&oacute; Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo, uno de los ide&oacute;logos del Walden7 cuando empezaron a desprenderse las baldosas de la fachada tan s&oacute;lo cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de su inauguraci&oacute;n. Empez&oacute; entonces una reforma que alcanz&oacute; los mil millones de pesetas y no concluy&oacute; hasta 1996. Una odisea que mereci&oacute; la pena atravesar, seg&uacute;n refleja la p&aacute;gina web que mantienen los vecinos de un edificio en el que Pere J. Pastor present&oacute; su proyecto literario hace unas semanas, aprovechando la Diada de Sant Jordi. Otra analog&iacute;a con el amor: quien lo prob&oacute;, lo sabe. &ldquo;Aunque d&eacute; la falsa sensaci&oacute;n de que todo sigue igual, los sentimientos hacia la persona a la que amas mutan con el paso del tiempo&hellip; igual que cambia nuestra manera de ver y sentir los espacios que habitamos. Cuando tienes balc&oacute;n disfrutas de las vistas y cuando no lo tienes, te adaptas&rdquo;, afirma el escritor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7645caab-e3ac-404c-8066-8f1c98c5cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aspecto exterior del edificio Walden7."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aspecto exterior del edificio Walden7.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Escritura en anal&oacute;gico</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Petita Walden</em> contiene otros detalles que resultar&aacute;n curiosos al lector. Como est&aacute; escrito en catal&aacute;n de Mallorca, bastantes fragmentos transitan por la ambig&uuml;edad entre el plural y el singular. &ldquo;S&iacute;, he jugado bastante con el <em>som</em>&rdquo;, reconoce el autor, &ldquo;que puede leerse como somos o soy&rdquo;. Un desdoblamiento que recuerda al que practic&oacute; &eacute;l mismo para separar sus dos vertientes creativas. Pere J. Pastor es director teatral, actor y uno de los c&oacute;micos que con m&aacute;s filo est&aacute;n reflejando la gentrificaci&oacute;n que sufre Mallorca a trav&eacute;s de las redes sociales: &ldquo;Durante el proceso de escritura, me desconect&eacute; completamente de internet. Fueron dos semanas, de Navidad a Reyes. Lo necesitaba para conectar recuerdos y flashes, para tirar del hilo. Ahora supongo que volver&aacute; el Pere J. que se sube a un escenario a hacer un mon&oacute;logo o que se graba un v&iacute;deo sobre el colapso de coches que vivimos en S&oacute;ller casi todos los fines de semana para publicarlo en su Instagram. Pero creo que con este libro he abierto un camino nuevo. Me gustar&iacute;a que esta idea tuviera continuaci&oacute;n. Cuando me siente a escribir, volver&eacute; a desconectarme de mis perfiles&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Sierra del Sol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/petita-walden-retrato-amor-laberinto-edificio-reinvento-utopia_1_13193005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 11:09:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1dd143a8-d2d5-4a23-a145-04dbc3b1ebf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="131834" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1dd143a8-d2d5-4a23-a145-04dbc3b1ebf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="131834" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Petita Walden’, un retrato del amor en el laberinto del edificio que reinventó la utopía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1dd143a8-d2d5-4a23-a145-04dbc3b1ebf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El rap llegó en portaaviones": cómo Mallorca reconstruyó el hip hop en los márgenes y lo llevó a la cima del rap estatal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/rap-llego-portaaviones-mallorca-reconstruyo-hip-hop-margenes-llevo-cima-rap-estatal_1_13190760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3cbc9bfe-6ed9-4d9c-b096-564d82c3add4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142232.jpg" width="5636" height="3171" alt="&quot;El rap llegó en portaaviones&quot;: cómo Mallorca reconstruyó el hip hop en los márgenes y lo llevó a la cima del rap estatal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin industria ni validación externa, la isla construyó desde cero una de las variantes más singulares e influyentes del hip hop en España en torno al colectivo La Puta Opepé y su principal impulsor, Xino Arcade. "Éramos apenas veinte personas, pero de ahí surgió todo", recuerda el artista</p><p class="subtitle">Rock & Press: crónica rockera de un tortazo al poder
</p></div><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca, sobre el m&aacute;rmol fr&iacute;o &mdash;ideal para bailar <em>breakdance</em>&mdash; del Paseo Mallorca, un grupo de adolescentes gira sobre la espalda mientras otros marcan el ritmo. Reproducen una y otra vez movimientos vistos en el cine. Se nutren de m&uacute;sica y elementos est&eacute;ticos llegados de fuera gracias a las visitas de la Sexta Flota estadounidense a la bah&iacute;a de Palma. La isla recib&iacute;a el hip hop de forma fragmentaria y lo reorganizaba con los medios disponibles, sin intermediarios y sin validaci&oacute;n externa. De ese proceso nacer&iacute;a una personalidad propia que, m&aacute;s tarde, acabar&iacute;a impactando en la escena nacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una de nuestras fuentes fundamentales fueron las cintas que tra&iacute;an los americanos. &Iacute;bamos a Portop&iacute; a esperar a los marines que desembarcaban de los portaaviones e intercambi&aacute;bamos muchas cosas con ellos&rdquo;, explica el artista Xino Arcade. &ldquo;El rap lleg&oacute; a Mallorca en portaaviones&rdquo;, resume. 
    </p><p class="article-text">
        El primer impacto hab&iacute;a llegado con pel&iacute;culas como <em>Beat Street</em> o <em>Breakin&rsquo;</em>, ambas de 1984, que fijaron los gestos y los c&oacute;digos y activaron la pasi&oacute;n por el &ldquo;baile el&eacute;ctrico&rdquo; en chavales que, con apenas 13 o 14 a&ntilde;os, empezaban a hacer piruetas en patios de colegio y espacios p&uacute;blicos sin tener todav&iacute;a una noci&oacute;n clara de lo que estaban replicando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de nuestras fuentes fundamentales fueron las cintas que traían los americanos. Íbamos a Portopí a esperar a los marines que desembarcaban de los portaviones e intercambiábamos muchas cosas con ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xino Arcade</span>
                                        <span>—</span> Artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, otras influencias se fueron sumando por capas. La MTV &mdash;con programas como <em>Yo! MTV Raps</em>&mdash; introdujo nuevas referencias. Algo m&aacute;s tarde, tiendas como Aloha! o Disco Loco permitieron acceder a m&aacute;s material. A ese flujo se a&ntilde;adi&oacute; otro canal igual de decisivo: el turismo y los entornos familiares internacionales. Hijos de padres extranjeros acced&iacute;an a m&uacute;sica y referencias que no estaban disponibles en la isla e incorporaban esos hallazgos al grupo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3b3e613-5a22-4794-bdf0-d390810b98b2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Puta Opepé al completo (maqueta Esplendor en la Yerba) Parque del Mar 1993"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Puta Opepé al completo (maqueta Esplendor en la Yerba) Parque del Mar 1993                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab766c23-016f-4b04-9183-d835e7c18dfd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Xino Arcade, alma mater de La Puta Opepé. Acaba de sacar nuevo proyecto, Radiati"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Xino Arcade, alma mater de La Puta Opepé. Acaba de sacar nuevo proyecto, Radiati                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El germen de la escena que comenzaba a fraguarse en la isla se localizaba en espacios muy concretos de la ciudad: adem&aacute;s del m&aacute;rmol del paseo Mallorca, las inmediaciones del colegio Madre Alberta, en Son Rapinya, los descampados de la calle Arag&oacute;n y el parque del Mar. Ah&iacute; se fue construyendo una primera forma de pertenencia. &ldquo;&Eacute;ramos un grupo reducido que empezaba a recombinar lo que recib&iacute;amos: copi&aacute;bamos, adapt&aacute;bamos y correg&iacute;amos. Lo primero no fue rapear, la semilla fue bailar <em>breakdance</em>. &Eacute;ramos apenas veinte personas, pero de ah&iacute; surgi&oacute; todo&rdquo;, recuerda Arcade.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el graffiti se incorpor&oacute; y empez&oacute; a ocupar el espacio urbano: firmas que se repet&iacute;an, nombres que se multiplicaban, dise&ntilde;os que aparec&iacute;an en muros, puentes y descampados como una forma de intervenci&oacute;n directa en la ciudad. El graffiti introdujo una l&oacute;gica que atraves&oacute; todo lo que vendr&aacute; despu&eacute;s: actuar sin permiso, sin intermediarios y utilizando el entorno como soporte.
    </p><p class="article-text">
        El rap en Mallorca apareci&oacute; como una consecuencia de pr&aacute;cticas que ya estaban en marcha. &ldquo;Todo parti&oacute; del <em>breakdance</em> y del graffiti. La progresi&oacute;n natural nos llev&oacute; a crear m&uacute;sica&rdquo;, explica Arcade. Cuando el rap empez&oacute; a ocupar un lugar central, lo hizo sobre una base ya construida: <em>crews </em>que pintaban, bailaban intercambian informaci&oacute;n y aprend&iacute;an juntas. La m&uacute;sica se integr&oacute; en ese sistema y ampli&oacute; su alcance e impacto en la sociedad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/98da8897-a03d-46bc-a425-376dbd19f556_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Encuentro de hip hop en la discoteca BCM en 1988"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Encuentro de hip hop en la discoteca BCM en 1988                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Éramos un grupo reducido que empezaba a recombinar lo que recibíamos: copiábamos, adaptábamos y corregíamos. Lo primero no fue rapear, la semilla fue bailar breakdance. Éramos apenas veinte personas, pero de ahí surgió todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xino Arcade</span>
                                        <span>—</span> Artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>El nacimiento de La Puta Opep&eacute;</strong></h2><p class="article-text">
        En ese ecosistema tom&oacute; forma La Puta Opep&eacute;, el n&uacute;cleo fundacional del rap en Mallorca, que llegar&iacute;a a situarse en la cima del movimiento del hip hop en Espa&ntilde;a. Desde el inicio funcion&oacute; como un colectivo organizado en torno a varias pr&aacute;cticas: graffiti,<em> DJing</em>, rap, producci&oacute;n, dise&ntilde;o y edici&oacute;n de fanzines. No exist&iacute;a una jerarqu&iacute;a entre disciplinas ni fronteras claras entre roles. Todo formaba parte de una misma estructura colectiva en construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia de Opep&eacute; es la uni&oacute;n a trav&eacute;s del fanzine. Un grupo multidisciplinar que bailaba y pintaba grafitis empez&oacute; a hacer m&uacute;sica&rdquo;, explica Arcade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En ese ecosistema tomó forma La Puta Opepé, el núcleo fundacional del rap en Mallorca, que llegaría a situarse en la cima del movimiento del hip hop en España</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_50p_1142205.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_50p_1142205.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_75p_1142205.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_75p_1142205.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_default_1142205.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_default_1142205.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3d80f0a-73b2-4c24-acee-5123bbacbeb2_16-9-aspect-ratio_default_1142205.jpg"
                    alt="La Puta Opepé en Radio 3 Madrid, en 1998."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Puta Opepé en Radio 3 Madrid, en 1998.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En su primera fase reun&iacute;a a una decena de integrantes que asum&iacute;an funciones distintas y operan bajo alias seg&uacute;n el contexto. Durante a&ntilde;os, crean al margen de cualquier circuito industrial: graban cintas en casa, ensayan, intercambian material y desarrollan un lenguaje propio.
    </p><p class="article-text">
        Esa ausencia de industria no se percib&iacute;a como un l&iacute;mite, sino como el marco de trabajo que obligaba a definir un m&eacute;todo basado en el control del proceso: grabar, editar, dise&ntilde;ar y distribuir forman parte de un mismo circuito. La l&oacute;gica econ&oacute;mica respond&iacute;a a ese esquema: los ingresos se concentran en una caja com&uacute;n que financia el local, el material, los viajes o las grabaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5ed37be-0f6e-41d0-8a69-37ed98410b53_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Grabación &#039;Vacaciones en el Mar&#039; (agosto de 1995)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Grabación &#039;Vacaciones en el Mar&#039; (agosto de 1995)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esa ausencia de industria no se percibía como un límite, sino como el marco de trabajo que obligaba a definir un método basado en el control del proceso: grabar, editar, diseñar y distribuir forman parte de un mismo circuito. Los ingresos se concentraban en una caja común que financiaba el local, el material, los viajes o las grabaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n llega en el verano de 1993, en un encuentro de hip hop en Alicante. No es solo un concierto, sino un momento de reconocimiento mutuo entre colectivos de distintas ciudades que hasta entonces hab&iacute;an crecido de forma aislada. &ldquo;A partir de ah&iacute; nos conocemos todos&rdquo;, resume Arcade. Desde ese momento fundacional, La Puta Opep&eacute; deja de operar &uacute;nicamente en un entorno local y pasa a integrarse en una red nacional de intercambios, conciertos y colaboraciones. No cambian su modelo, pero su alcance se multiplica.
    </p><p class="article-text">
        A principios de los noventa, el hip hop en Espa&ntilde;a no responde a una jerarqu&iacute;a clara. No hay una ciudad que marque el camino ni una industria que ordene el proceso. Lo que existe es una constelaci&oacute;n de escenas locales que avanzan en paralelo y acaban conectando en los 90: Mallorca, Alicante, Madrid, Barcelona, Zaragoza o Sevilla. Cada una con sus c&oacute;digos, pero unidas por el intercambio de cintas, viajes precarios, conciertos compartidos y contactos que circulan de mano en mano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3d7f080-a5b6-48b3-afb4-de1e33815acd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Radiocasete, cintas grabadas en casa y carátulas hechas a mano: así circulaba el hip hop en Mallorca antes de internet, de mano en mano y sin pasar por la industria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Radiocasete, cintas grabadas en casa y carátulas hechas a mano: así circulaba el hip hop en Mallorca antes de internet, de mano en mano y sin pasar por la industria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese contexto naci&oacute; la llamada Comunidad Guisante, m&aacute;s como un espacio compartido que como un colectivo cerrado. En ella confluyen proyectos como La Puta Opep&eacute;, Siete Notas, Siete Colores y otros grupos de la pen&iacute;nsula, que compart&iacute;an est&eacute;tica, referencias y, sobre todo, una manera de trabajar basada en la autoproducci&oacute;n, la distribuci&oacute;n directa y la autogesti&oacute;n de conciertos.
    </p><p class="article-text">
        Figuras como Sergio Aguilar &mdash;impulsor de sellos independientes como Yo Gano, t&uacute; pierdes&mdash; act&uacute;an como conectores. No articulan la escena desde un centro, pero s&iacute; facilitan su expansi&oacute;n, generando puentes entre proyectos ya en marcha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ca3734ee-c7bd-4f62-a672-37a1fccc0ea0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La comunidad Guisante (7Notas 7Colores + La puta Opepé) en la sala Jamboree de Barcelona (1994)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La comunidad Guisante (7Notas 7Colores + La puta Opepé) en la sala Jamboree de Barcelona (1994)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em><strong>Vacaciones en el mar</strong></em></h2><p class="article-text">
        Lo que distingue al rap mallorqu&iacute;n no es solo c&oacute;mo o cu&aacute;ndo aparece, sino c&oacute;mo suena. Mientras otras escenas del Estado evolucionaron hacia registros m&aacute;s duros o m&aacute;s expl&iacute;citamente pol&iacute;ticos, en Mallorca se configur&oacute; una mezcla sin ortodoxia clara en la que rap, <em>reggae</em>, <em>funk</em>&nbsp;y mucha iron&iacute;a conviv&iacute;an. &ldquo;Aportamos una frescura que no exist&iacute;a: met&iacute;amos <em>reggae y funk </em>sin ning&uacute;n complejo, eso nos dio personalidad propia frente a lo que se hac&iacute;a en Madrid o Barcelona&rdquo;, se&ntilde;ala Xino Arcade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que distingue al rap mallorquín no es solo cómo o cuándo aparece, sino cómo suena. Mientras otras escenas del Estado evolucionaron hacia registros más duros o más explícitamente políticos, en Mallorca se configuró una mezcla sin ortodoxia clara en la que convivían rap, reggae, funk y mucha ironía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El rap que se desarroll&oacute; en la isla no se limitaba a reproducir c&oacute;digos externos, sino que los combina desde el inicio con referencias distintas. La influencia jamaicana resulta decisiva. El <em>ragamuffin </em>&mdash;antecedente directo del <em>dancehall</em>&mdash; se integra como una capa m&aacute;s del lenguaje, no como un experimento puntual.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una forma de entender el hip hop menos r&iacute;gida en sus c&oacute;digos y m&aacute;s abierta a integrar elementos diversos. &ldquo;Mientras en otros sitios hab&iacute;a dureza, nosotros est&aacute;bamos en la isla, disfrutando del buen rollo mediterr&aacute;neo y lo transmit&iacute;amos en nuestra m&uacute;sica&rdquo;, resume Xino Arcade.
    </p><p class="article-text">
        El salto de La Puta Opep&eacute; se produjo a mediados de los noventa, cuando su audiencia se ampli&oacute; con la publicaci&oacute;n del &aacute;lbum <em>Vacaciones en el mar </em>(1996), dentro del mismo esquema de trabajo que el grupo ven&iacute;a desarrollando desde sus inicios. &ldquo;Despu&eacute;s de <em>Vacaciones en el mar</em> todo estalla&rdquo;, rememora Xino Arcade. &ldquo;Fue el momento en que una escena construida al margen empez&oacute; a tener proyecci&oacute;n dentro del hip hop espa&ntilde;ol&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd924358-6ca8-4e8a-8c2e-d30fad9cd4e7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Xino Arcade, rodeado de vinilos y equipos analógicos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Xino Arcade, rodeado de vinilos y equipos analógicos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El impacto fue inmediato y el grupo comenz&oacute; a girar por la pen&iacute;nsula, llenando salas como Katedral o Caracol en Madrid y accediendo a escenarios que hasta entonces quedaban fuera de su alcance habitual. Tambi&eacute;n participaron en festivales como el Festimad, dentro de un circuito que empieza a incorporar, junto al rock, el hip hop como espacio propio.
    </p><p class="article-text">
        El disco se public&oacute; dentro de estructuras independientes, en el entorno de sellos como Yo Gano, T&uacute; Pierdes, que operaban al margen de la industria dominante, pero con redes de distribuci&oacute;n propias.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, La Puta Opep&eacute; &mdash;tal y como relata Xino Arcade&mdash; empez&oacute; a recibir propuestas de discogr&aacute;ficas mayores, como la de DRO. Pero las rechazaron. &ldquo;La decisi&oacute;n no se planteaba en t&eacute;rminos de oportunidad comercial, sino de coherencia. Mantener el control del proceso &mdash;desde la grabaci&oacute;n hasta la distribuci&oacute;n&mdash; pesaba m&aacute;s que integrarse en una estructura ajena&rdquo;, a&ntilde;ade. Ese posicionamiento fij&oacute; una l&iacute;nea que se mantuvo en el tiempo: la independencia no como etiqueta, sino como m&eacute;todo de trabajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Puta Opepé empezó a recibir propuestas de discográficas mayores, como la de DRO. Pero las rechazaron. &quot;La decisión no se planteaba en términos de oportunidad comercial, sino de coherencia. Mantener el control del proceso pesaba más que integrarse en una estructura ajena&quot;, recuerda Arcade</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el disco reforz&oacute; la singularidad del sonido mallorqu&iacute;n. Temas como <em>Mallorca es fonki</em> o <em>Don Sim&oacute;n</em> combinaban funk, reggae, humor y referencias locales con una naturalidad poco habitual en el contexto del hip hop espa&ntilde;ol de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de diluir el origen para encajar en un mercado m&aacute;s amplio, el grupo lo incorpor&oacute; de forma expl&iacute;cita. La insularidad, el acento y las referencias locales se convirtieron en parte central de su propuesta. Lo que llegaba desde Mallorca no se percib&iacute;a como una variante m&aacute;s, sino como una propuesta original, con rasgos definidos que la hac&iacute;an reconocible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b2c53d4-46a5-41a8-b3fc-978ffc3fa928_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mesa de mezclas, cintas y discos de La Puta Opepé: la arquitectura con la que se construyó el hip hop mallorquín desde la autoproducción."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mesa de mezclas, cintas y discos de La Puta Opepé: la arquitectura con la que se construyó el hip hop mallorquín desde la autoproducción.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Isla, turismo y cultura h&iacute;brida</strong></h2><p class="article-text">
        Mallorca no es un territorio aislado: es, sobre todo, un territorio expuesto. Un espacio donde conviven capas culturales distintas que no siempre encajan entre s&iacute;, pero que se cruzan de forma constante. Turismo masivo, presencia militar americana en determinados momentos, flujos continuos de personas, objetos y referencias que entran y salen sin filtro.
    </p><p class="article-text">
        De ese cruce surge una identidad que no encaja en categor&iacute;as cerradas. Ni completamente local ni plenamente importada, sino en permanente influencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los protagonistas crecieron en ese espacio intermedio: hijos de migrantes, familias mixtas o chavales con acceso a m&uacute;sica y referencias a trav&eacute;s de circuitos informales vinculados al turismo o a contactos internacionales. El hip hop apareci&oacute; ah&iacute; como un lenguaje que permit&iacute;a articular la identidad juvenil en un contexto donde lo propio y lo ajeno se superpon&iacute;an.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos de los protagonistas del rap mallorquín crecieron en un espacio intermedio: hijos de migrantes, familias mixtas o chavales con acceso a música y referencias a través de circuitos informales vinculados al turismo o a los contactos internacionales</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Xino Arcade: continuidad sin nostalgia</strong></h2><p class="article-text">
        Lo que se articul&oacute; a principios de los a&ntilde;os noventa no se agot&oacute; en ese momento, sino que continu&oacute; evolucionando bajo distintas formas. En ese contexto, la figura de Xino Arcade adquiere un peso espec&iacute;fico. No es solo un testigo de aquella primera etapa ni alguien que se adapta a nuevas reglas. Mantiene activa la misma l&oacute;gica de producci&oacute;n y la misma relaci&oacute;n con la cultura. Su trayectoria no responde a una idea de supervivencia, sino a la continuidad de un m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;cadas despu&eacute;s sigue operando desde la misma l&oacute;gica que dio origen a la escena. &ldquo;Sigo siendo un artista y productor que tambi&eacute;n rapea y junta personas tal como lo hac&iacute;a en el a&ntilde;o 90&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;ltimo proyecto, Radiati, se construye bajo ese mismo principio. &ldquo;El formato cinta nos obliga a hacerlo todo nosotros, de manera casera y con venta directa. M&aacute;s independiente no se puede ser&rdquo;, explica. &ldquo;No me llevo bien con Spotify porque no paga a los artistas. Es el mismo enga&ntilde;o que hab&iacute;a en los noventa con las multinacionales&rdquo;, afirma. &ldquo;Nunca se ha vendido la m&uacute;sica: lo que se vende es el soporte&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/rap-llego-portaaviones-mallorca-reconstruyo-hip-hop-margenes-llevo-cima-rap-estatal_1_13190760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 04:01:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3cbc9bfe-6ed9-4d9c-b096-564d82c3add4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142232.jpg" length="3018812" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3cbc9bfe-6ed9-4d9c-b096-564d82c3add4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142232.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3018812" width="5636" height="3171"/>
      <media:title><![CDATA["El rap llegó en portaaviones": cómo Mallorca reconstruyó el hip hop en los márgenes y lo llevó a la cima del rap estatal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3cbc9bfe-6ed9-4d9c-b096-564d82c3add4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142232.jpg" width="5636" height="3171"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música,Artistas,Hip Hop,Rap,Arte,Industria musical,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El estreno de Aina Frau marcado por la matanza de Atocha: “Pensé que podían ametrallarnos desde un palco”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/estreno-aina-frau-marcado-matanza-atocha-pense-podian-ametrallarnos-palco_1_13179662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a393d976-b6b2-4e04-8ec2-b6bf907398d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El estreno de Aina Frau marcado por la matanza de Atocha: “Pensé que podían ametrallarnos desde un palco”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La referente del teatro español recuerda en las jornadas de elDiario.es en Illes Balears la censura y el miedo en la Transición y alerta sobre el presente: “Ojalá alguien entendiera lo que significa poder hablar con libertad”</p><p class="subtitle">Periodismo, memoria y resistencia bajo las bóvedas: elDiario.es reúne en Palma a sus socios y socias</p></div><p class="article-text">
        Aina Frau descubri&oacute; el teatro siendo ni&ntilde;a, cuando sus abuelos la llevaban al Teatre Principal de Palma, y ese primer v&iacute;nculo la llev&oacute;, con apenas 23 a&ntilde;os, a un Madrid todav&iacute;a bajo el franquismo, donde se form&oacute; en el Teatro Estudio de Madrid junto a Miguel Narros. A partir de entonces, han pasado m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas de trayectoria: desde los a&ntilde;os del antifranquismo &mdash;cuando incluso ensayar pod&iacute;a levantar sospechas&mdash; hasta una carrera consolidada junto a figuras como N&uacute;ria Espert o H&eacute;ctor Alterio, y dando vida a grandes autores como Bertolt Brecht, Miguel de Unamuno, Valle-Incl&aacute;n o Federico Garc&iacute;a Lorca.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha trabajado en televisi&oacute;n, especialmente en series de los a&ntilde;os 90 como <em>Farmacia de guardia</em>, <em>M&eacute;dico de familia</em>, <em>El comisario</em> o <em>Hospital Central</em>. En cine particip&oacute; en pel&iacute;culas como <em>El Lute II</em>, de Vicente Aranda; <em>Flores de otro mundo</em>, de Ic&iacute;ar Bolla&iacute;n; o <em>El Bola</em>, de Achero Ma&ntilde;as. Sin embargo, en su trayectoria destaca el hecho de haber vivido el teatro en tiempos convulsos, en paralelo a momentos clave de la historia reciente de Espa&ntilde;a. Y, adem&aacute;s de actriz, es una gran observadora del mundo. En las <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/periodismo-memoria-resistencia-bovedas-eldiario-reune-palma-socios-socias_1_13156040.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jornadas de elDiario.es</a> en Illes Balears<strong>,</strong> ella misma se defini&oacute; como una &ldquo;actriz lenta, una esponja&rdquo;, alguien que ha ido absorbiendo historias, personas y &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo recuerda aquellos inicios en el Madrid todav&iacute;a franquista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, lo de la escuela de Miguel Narros y William Layton&hellip; &Iacute;bamos a esa clase y, claro, ten&iacute;as que preparar los ejercicios de improvisaci&oacute;n con compa&ntilde;eros. Como &eacute;ramos pobres, no ten&iacute;amos dinero; a veces nos junt&aacute;bamos en la calle Barquillo, en una plazoleta, para hablar y prepararlo. Esto ser&iacute;a el 68 o 69. Claro, viv&iacute;a Franco y est&aacute;bamos en plena dictadura. Nos junt&aacute;bamos cinco o seis y ven&iacute;a la polic&iacute;a y nos dec&iacute;a &ldquo;disp&eacute;rsense&rdquo;, y nos dispers&aacute;bamos muertos de miedo. As&iacute; era.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="padding:80% 0 0 0;position:relative;"><iframe src="https://player.vimeo.com/video/18099561?badge=0&amp;autopause=0&amp;player_id=0&amp;app_id=58479" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write; encrypted-media; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="position:absolute;top:0;left:0;width:100%;height:100%;" title="ANA FRAU - Botellón (cortometraje)"></iframe></div><script src="https://player.vimeo.com/api/player.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>En esos a&ntilde;os tambi&eacute;n hubo precariedad. &iquest;C&oacute;mo la vivieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasaban estas cosas nos &iacute;bamos a un bar &mdash;no me acuerdo c&oacute;mo se llama, pero existe todav&iacute;a en la calle Barquillo&mdash; y tom&aacute;bamos un t&eacute; para tres, y el re-t&eacute;. Nos lo mezcl&aacute;bamos para pagar un t&eacute; entre tres porque no ten&iacute;amos para m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Yo recuerdo que, cuando estaba all&iacute;, a los compa&ntilde;eros de clase les mandaban sus padres latas de sardinas o cosas as&iacute; porque la Frau, que era yo, no ten&iacute;a para comer. Pero tambi&eacute;n fue una &eacute;poca en que me volv&iacute; muy mayor. Aprend&iacute; a vivir, aprend&iacute; a pelear, me met&iacute; en todos los fregados importantes y me hicieron persona. O sea, que est&aacute; bien.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ccfa49c-ee60-42dd-b504-ba7cf706abed_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="“Ojalá alguien entendiera lo que significa poder hablar con libertad”, expresa la actriz sobre el auge de la extrema derecha entre la juventud."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “Ojalá alguien entendiera lo que significa poder hablar con libertad”, expresa la actriz sobre el auge de la extrema derecha entre la juventud.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>En otras ocasiones ha hablado de una conciencia social muy temprana. &iquest;De d&oacute;nde nace?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo estuve en un colegio de alto standing de Mallorca. Incluso ten&iacute;a una monja que era t&iacute;a m&iacute;a. Y all&iacute; aprend&iacute; una cosa: lo que no quer&iacute;a. Las monjas que ten&iacute;an estudios eran las madres y cuando entraban en el convento daban dinero, antiguamente, ahora no lo s&eacute;. Las que no lo daban eran las que fregaban, hac&iacute;an la comida, los trabajos duros. Eso a m&iacute; ya me llam&oacute; la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s hac&iacute;an una cosa para m&iacute; espantosa: en algunas ocasiones te pon&iacute;an con alumnas m&aacute;s pobres y te hac&iacute;an coger un bollo y un chocolate y d&aacute;rselo. Yo no lo hice nunca, por verg&uuml;enza absoluta. No entend&iacute;a muy bien por qu&eacute; era, y siempre me castigaron. Llegaron notas a mi casa diciendo que una ni&ntilde;a de tan buena familia ten&iacute;a tanto pecado de orgullo. Era lo contrario: me mor&iacute;a de verg&uuml;enza. No entend&iacute;a por qu&eacute; hab&iacute;a que humillar de esa manera. Eso me ayud&oacute;, siendo hija de una familia burguesa, a cambiar mi manera de ser y de pensar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo estuve en un colegio de alto standing de Mallorca. Incluso tenía una monja que era tía mía. Y allí aprendí una cosa: lo que no quería</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Entrando en su trayectoria teatral, son 45 a&ntilde;os sobre los escenarios. Ha interpretado obras como </strong><em><strong>Divinas palabras</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Do&ntilde;a Rosita la soltera</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Yerma</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Final de partida</strong></em><strong> o </strong><em><strong>Tres Medeas</strong></em><strong>&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tres Medeas en M&eacute;rida. Dos con Nuria Espert y otra con Julieta Serrano. Y luego hice otra vez <em>Hip&oacute;lito</em> en M&eacute;rida tambi&eacute;n. O sea, cuatro veces en M&eacute;rida. Esto es un orgullo, porque pisar aquellas piedras que han pisado tantas gentes durante tantos a&ntilde;os siempre me ha emocionado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos esos papeles, &iquest;cu&aacute;les dir&iacute;a que la han marcado m&aacute;s como actriz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando me fui a hacer teatro, a ser actriz, lo hice con la idea de que el trabajo del actor era que el pueblo viera lo que es la sociedad sobre el escenario. Era una utop&iacute;a: que la imagen de lo que pasa en el mundo estuviera en el escenario, como una forma de hacer conciencia.
    </p><p class="article-text">
        No siempre es as&iacute;, naturalmente. Pero hice una funci&oacute;n, <em>Slavs!</em>, de Tony Kushner, en el momento en que la URSS desapareci&oacute;. Y ah&iacute; s&iacute; sent&iacute; que lo que cont&aacute;bamos era la imagen de lo que estaba sucediendo en el mundo. Tambi&eacute;n he hecho Lorca, <em>Medea</em>, <em>Divinas palabras</em>, <em>Luces de Bohemia</em>&hellip; han sido cosas muy importantes. Pero emocionalmente, tal vez, esa fue especial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando me fui a hacer teatro, a ser actriz, lo hice con la idea de que el trabajo del actor era que el pueblo viera lo que es la sociedad sobre el escenario. Era una utopía: que la imagen de lo que pasa en el mundo estuviera en el escenario, como una forma de hacer conciencia</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-YQ6nO2lvdLk-1428', 'youtube', 'YQ6nO2lvdLk', document.getElementById('yt-YQ6nO2lvdLk-1428'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-YQ6nO2lvdLk-1428 src="https://www.youtube.com/embed/YQ6nO2lvdLk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Su trayectoria atraviesa distintos momentos pol&iacute;ticos. Hubo uno especialmente duro: el atentado de los abogados de Atocha.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos ensayando <em>Divinas palabras</em> en el Teatro Monumental. Era la &uacute;ltima noche de ensayo general y al d&iacute;a siguiente estren&aacute;bamos. Los mataron ese d&iacute;a. La calle estaba llena de &ldquo;lecheras&rdquo;. Se dud&oacute; si estren&aacute;bamos o no, porque Nuria sal&iacute;a desnuda. Ya gobernaba Su&aacute;rez, pero ten&iacute;amos miedo. El miedo es algo que durante muchos a&ntilde;os me ha perseguido. Es un poder muy grande. Recuerdo pensar que pod&iacute;an ametrallarnos desde un palco. Ese miedo lo recuerdo perfectamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al traerlo al presente, cuando hay quienes idealizan la dictadura, &iquest;c&oacute;mo lo vive?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a poder explicar lo que era aquello. No tener libertad para hablar. Tener amigos en la c&aacute;rcel, torturados. Ojal&aacute; pudiera transmitir esa historieta de cuando nos dispersaban en la plazoleta. Es una tonter&iacute;a, pero era real. Y nos &iacute;bamos muertos de miedo. Ojal&aacute; alguien entendiera lo que significa poder hablar con libertad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c99ec580-ff90-4c44-9585-dae646fece1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actriz marchó a Madrid a finales de los años sesenta para formarse en el Teatro Estudio de Madrid junto a Miguel Narros."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actriz marchó a Madrid a finales de los años sesenta para formarse en el Teatro Estudio de Madrid junto a Miguel Narros.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Finalmente, hubo un momento en que decide volver a Mallorca despu&eacute;s de a&ntilde;os de trabajo en Madrid.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Yo siempre he echado de menos el mar. Nac&iacute; en Puerto Pollensa y llamaba a mis amigas diciendo cu&aacute;nto lo echaba de menos. Ya ten&iacute;a 64 o 65 a&ntilde;os y decid&iacute; volver. Y son&oacute; el tel&eacute;fono. Era Esteban Ferrer: &ldquo;&iquest;te vienes tres meses a Madrid a hacer <em>Toc Toc</em>?&rdquo;. Consult&eacute; con mi compa&ntilde;ero y me fui tres meses&hellip; que fueron nueve a&ntilde;os. Nueve a&ntilde;os haciendo <em>Toc Toc</em>, casi siempre lleno. Y eso ha hecho que tenga una buena jubilaci&oacute;n.<strong> </strong>Despu&eacute;s de aquello, ya de vuelta a la isla, he hecho <em>Desbarats</em>, <em>Mordedama</em>, <em>Tabla italiana</em>&hellip; y me han dado un premio a mejor actriz, un trozo de cristal mallorqu&iacute;n precioso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="padding:80% 0 0 0;position:relative;"><iframe src="https://player.vimeo.com/video/18088306?badge=0&amp;autopause=0&amp;player_id=0&amp;app_id=58479" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write; encrypted-media; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="position:absolute;top:0;left:0;width:100%;height:100%;" title="ANA FRAU"></iframe></div><script src="https://player.vimeo.com/api/player.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Y con el contexto internacional actual, &iquest;vuelve ese miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Pensar que un loco puede apretar un bot&oacute;n y acabar con todo. Eso da mucho miedo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3cf44853-f387-463b-9a67-0bf4b6938361_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El público de las jornadas para socios y socias de elDiario.es en Illes Balears."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El público de las jornadas para socios y socias de elDiario.es en Illes Balears.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Volviendo al teatro, hay una cuesti&oacute;n clave: mujeres, edad y teatro. Ha se&ntilde;alado que a partir de los 50 a&ntilde;os escasean los papeles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Haces de abuela. No se escribe para personas mayores, sobre todo mujeres. Sin embargo, a la misma edad los hombres siguen siendo galanes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se escribe para personas mayores, sobre todo mujeres. Sin embargo, a la misma edad los hombres siguen siendo galanes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha cambiado algo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy poco. Hay excepciones, pero no es lo normal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, despu&eacute;s de toda una vida en el teatro, &iquest;c&oacute;mo le gustar&iacute;a ser recordada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como una actriz seria. Lenta, pero constante. Muy feliz. He vivido de lo que quer&iacute;a. Y eso es un regalo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/estreno-aina-frau-marcado-matanza-atocha-pense-podian-ametrallarnos-palco_1_13179662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 15:13:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a393d976-b6b2-4e04-8ec2-b6bf907398d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="291911" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a393d976-b6b2-4e04-8ec2-b6bf907398d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="291911" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El estreno de Aina Frau marcado por la matanza de Atocha: “Pensé que podían ametrallarnos desde un palco”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a393d976-b6b2-4e04-8ec2-b6bf907398d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Teatro,Matanza de Atocha,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte, al servicio del turismo: los creadores y la Comisión Europea critican el modelo cultural del PP en Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/arte-servicio-turismo-creadores-comision-europea-critican-modelo-cultural-pp-palma_1_13155739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fca03b4-d84a-48de-ae3a-8a856ed5c44b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte, al servicio del turismo: los creadores y la Comisión Europea critican el modelo cultural del PP en Palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe del jurado para la Capital Europea de la Cultura 2031 sostiene que la candidatura de la ciudad parecía "basarse más en una metodología turística que en un concepto artístico", mientras artistas y gestores culturales critican la vigencia del modelo y anuncian la creación de una "plataforma crítica"</p><p class="subtitle">Joan Punyet Miró, nieto de Joan Miró: “Mi abuelo no pintaba para hacerse millonario, estaba en contra de la especulación”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si no actuamos pronto, ser&aacute; demasiado tarde&rdquo;. Bajo este y otros lemas, un grupo de personas se concentr&oacute; el pasado 9 de abril frente al Palau de Congresos de Palma durante la inauguraci&oacute;n de Art Cologne Palma. La protesta, convocada por la plataforma Menys turisme, m&eacute;s vida, denunciaba la &ldquo;turistificaci&oacute;n de Mallorca mediante eventos culturales elitistas&rdquo; ante la feria de arte organizada en el marco de Palma 2031, la candidatura &mdash;finalmente descartada en marzo&mdash; de la ciudad para ser Capital Europea de la Cultura en 2031.
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el jurado de la convocatoria, presidido por Tanja Mlaker, ha apuntado en su informe de preselecci&oacute;n &mdash;bajo la firma de la Comisi&oacute;n Europea&mdash; que la candidatura, impulsada por el Ayuntamiento de la capital balear, &ldquo;parece basarse m&aacute;s en una metodolog&iacute;a tur&iacute;stica que en un concepto art&iacute;stico&rdquo;. Una valoraci&oacute;n que comparten, con mayor dureza, artistas y gestores culturales locales.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, las valoraciones coinciden en se&ntilde;alar una misma preocupaci&oacute;n: el peso del enfoque tur&iacute;stico frente al desarrollo de una estrategia cultural s&oacute;lida. Seg&uacute;n el artista Gabriel Peric&agrave;s, las conclusiones del informe, publicado por el Ministerio de Cultura, &ldquo;ponen en evidencia la flagrante incapacidad de los impulsores de la candidatura para concebir un modelo cultural que no est&eacute; al servicio de los intereses del sector tur&iacute;stico&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_50p_1141201.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_50p_1141201.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_75p_1141201.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_75p_1141201.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_default_1141201.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_default_1141201.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5347bd18-03bf-4bd4-ae44-e4bb1943bc44_16-9-aspect-ratio_default_1141201.jpg"
                    alt="Concentración del pasado 9 de abril durante la inauguración de la feria de arte Art Cologne Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Concentración del pasado 9 de abril durante la inauguración de la feria de arte Art Cologne Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El informe, que tambi&eacute;n valora las candidaturas de otras ciudades como Burgos, C&aacute;ceres, Granada, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Oviedo, Potr&iacute;es y Toledo, examina las distintas estrategias, contenidos culturales y la capacidad de ejecuci&oacute;n, difusi&oacute;n y gesti&oacute;n de las propuestas, as&iacute; como su dimensi&oacute;n europea. En el caso de Palma, destaca adem&aacute;s la &ldquo;falta de informaci&oacute;n concreta&rdquo; sobre c&oacute;mo se preve&iacute;a implicar a artistas locales e instituciones culturales, y asegura que &ldquo;tampoco queda claro si algunos proyectos ya existen o se crear&aacute;n espec&iacute;ficamente para el a&ntilde;o del t&iacute;tulo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el comisario de arte Tolo Ca&ntilde;ellas asegura a elDiario.es que le sorprende &ldquo;la dificultad para identificar qu&eacute; proyectos han sido realmente centrales&rdquo; en este proceso, en el que percibe &ldquo;falta de transparencia&rdquo; y &ldquo;din&aacute;micas poco definidas que dificultan entender c&oacute;mo se construye realmente el proyecto desde dentro&rdquo;. A su juicio, el documento &ldquo;demuestra que es un modelo que ha priorizado la narrativa y la proyecci&oacute;n por encima de la construcci&oacute;n de un ecosistema cultural s&oacute;lido&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un modelo que ha priorizado la narrativa y la proyección por encima de la construcción de un ecosistema cultural sólido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tolo Cañellas</span>
                                        <span>—</span> Comisario de arte
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La historiadora del arte y comisaria Claudia Desile Abraham, que afirma suscribir las palabras de Ca&ntilde;ellas, lamenta adem&aacute;s la &ldquo;instrumentalizaci&oacute;n que se ha hecho con el alumnado de Bellas Artes de la Escuela Universitaria ADEMA&rdquo; durante la campa&ntilde;a y que hayan tenido &ldquo;oportunidades descabelladas como, por ejemplo, exponer en la Bienal de Venecia&rdquo;. Otras voces ponen el foco en la falta de un desarrollo compartido con el sector art&iacute;stico. El artista Biel Llin&agrave;s se&ntilde;ala que no ve &ldquo;mal&rdquo; que &ldquo;una ciudad pueda aplicar a una capitalidad europea&rdquo;, pero critica que &ldquo;desde la entrada del equipo de gobierno del PP en el ayuntamiento han pasado tres a&ntilde;os y no ha habido di&aacute;logo con los artistas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde la entrada del equipo de gobierno del PP en el ayuntamiento han pasado tres años y no ha habido diálogo con los artistas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Biel Llinàs</span>
                                        <span>—</span> Artista 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7495ee23-ce6d-4fc4-a4f7-68d8b5ee9b64_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La acción de Menys turisme, més vida fue una llamada a “rechazar la turistificación de Mallorca con eventos culturales elitistas”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La acción de Menys turisme, més vida fue una llamada a “rechazar la turistificación de Mallorca con eventos culturales elitistas”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Palma evita nuevas valoraciones y remite a las declaraciones del 18 de marzo, donde el regidor de Cultura, Javier Bonet, reconoci&oacute; en rueda de prensa &ldquo;cierta decepci&oacute;n&rdquo; por el rechazo de la candidatura, pero defendi&oacute; que el objetivo no era solo el t&iacute;tulo, sino pensar formas y procedimientos a trav&eacute;s de los cuales &ldquo;la cultura nos puede ayudar a organizar una ciudad que vive una realidad muy concreta: la de las ciudades mediterr&aacute;neas que reciben millones de visitantes cada a&ntilde;o, haci&eacute;ndonos una pregunta muy espec&iacute;fica y directa: &iquest;c&oacute;mo puede ayudar la cultura a reconciliar una ciudad con el turismo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el consistorio subraya que el programa de actuaciones vinculado a Palma 2031 contempla para el per&iacute;odo 2026-2036 una inversi&oacute;n aproximada de 274,7 millones de euros en infraestructuras culturales &mdash;como la transformaci&oacute;n del edificio de Gesa, el impulso del Palma Culture &amp; Innovation Bay, la recuperaci&oacute;n de Can Ribas, la futura Caixa de M&uacute;sica o el Districte de les Arts&mdash; y defiende que se trata de proyectos que &ldquo;se llevar&aacute;n a cabo en cualquier caso&rdquo;, al contar ya con distintos grados de desarrollo administrativo o presupuestario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Arte, turismo y gentrificaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del caso concreto de Palma 2031, el debate remite a un modelo m&aacute;s amplio presente en numerosas ciudades europeas, donde la cultura se utiliza como herramienta de atracci&oacute;n econ&oacute;mica y posicionamiento internacional, a menudo en tensi&oacute;n con el tejido local. Aunque las valoraciones en Balears son diversas, la dimensi&oacute;n tur&iacute;stica del proyecto es la que mayor rechazo ha generado entre algunos artistas, en un contexto de fuerte presi&oacute;n tur&iacute;stica e inmobiliaria, con un aumento del <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/economia/precio-vivienda-desboca-balears-comprar-casa-20-3-caro-ano_1_13147225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20,3% en el precio de la vivienda</a> tras el &uacute;ltimo a&ntilde;o y continuadas subidas en los alquileres.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, donde <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/pp-presume-contencion-turistica-balears-islas-marcan-record-historico-19-millones-visitantes_1_13141399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las islas superaron el a&ntilde;o pasado, por primera vez, los 19 millones de visitantes</a>, el artista Ian Waelder sostiene que &ldquo;este enfoque es lo que crea las condiciones de la ciudad del futuro&rdquo;. Desde una perspectiva m&aacute;s estructural, critica que hoy &ldquo;si no eres rico o heredas propiedad no puedes ser artista en condiciones en las islas&rdquo; y a&ntilde;ade que la figura de Joan Mir&oacute; se ha utilizado para &ldquo;justificar pol&iacute;ticas&rdquo; que, a su juicio, van en direcci&oacute;n contraria: &ldquo;Hablan de redistribuir el turismo, pero no van a reducirlo; probablemente lo aumenten&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El artista Ian Waelder sostiene que la figura de Joan Miró se ha utilizado para &#039;justificar políticas&#039;  que, a su juicio, van en dirección contraria: &#039;Hablan de redistribuir el turismo, pero no van a reducirlo; probablemente lo aumenten&#039;
</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6db50f42-0d92-41ab-8087-b9163ab18661_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista de la exposición Paysage Miró en la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista de la exposición Paysage Miró en la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para la creadora Manuela Fidalgo, lo que sienten muchos de los artistas es que &ldquo;se ha perdido lo esencial: se descuidan algunas necesidades fundamentales de la isla&rdquo;. &ldquo;No tenemos espacios donde trabajar, los estudios son inaccesibles, los alquileres est&aacute;n disparados y es muy dif&iacute;cil sostener una pr&aacute;ctica art&iacute;stica aqu&iacute; si no tienes apoyo externo&rdquo;, explica. Seg&uacute;n su experiencia, &ldquo;al final sobrevives gracias a ayudas puntuales de amigos o subvenciones, sobreproduciendo constantemente para poder pagar gastos. Y eso tiene un coste: acabamos agotados&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tenemos espacios donde trabajar, los estudios son inaccesibles, los alquileres están disparados y es muy difícil sostener una práctica artística aquí si no tienes apoyo externo. Al final sobrevives gracias a ayudas puntuales de amigos o subvenciones, sobreproduciendo constantemente para poder pagar gastos. Y eso tiene un coste: acabamos agotados
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuela Fidalgo</span>
                                        <span>—</span> Creadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a estas cr&iacute;ticas, el proyecto Palma 2031, anunciado en 2025 bajo el eslogan <em>Mediterr&agrave;nia in Motion</em>, destacaba desde sus inicios la intenci&oacute;n de transformar Palma en un &ldquo;centro cultural din&aacute;mico donde se promueva la producci&oacute;n de conocimiento, la accesibilidad y la participaci&oacute;n comunitaria&rdquo;. En este marco y con el apoyo del Consell de Mallorca y el Govern de les Illes Balears se han llevado a cabo diversos proyectos entre los que destacan las exposiciones dedicadas a Joan Mir&oacute;, Jaume Plensa &mdash;nombrado embajador de la marca junto al cantante Rels B y el cofundador de Filmin Jaume Ripoll&mdash;, Cabrita Reis o Julian Opie, la apertura de una oficina espec&iacute;fica o la promoci&oacute;n de nuevas ferias de arte en la capital balear, como SUMMA Mallorca o Art Cologne Palma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, seg&uacute;n la informaci&oacute;n aportada por el Ayuntamiento, el valor de marca cultural generado por la candidatura tras la campa&ntilde;a &ldquo;est&aacute; estimado entre 1,2 y 2 millones de euros, con un retorno cercano al 1.500 por ciento&rdquo;. &ldquo;Estas cifras ponen en evidencia que la inteligencia cultural y la colaboraci&oacute;n pueden generar resultados extraordinarios, incluso con recursos muy limitados&rdquo;, afirm&oacute; el regidor Bonet en la rueda de prensa del pasado 18 de marzo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_50p_1141200.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_50p_1141200.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_75p_1141200.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_75p_1141200.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_default_1141200.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_default_1141200.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eddb9dc5-924f-4bf8-861d-fc40729380b7_16-9-aspect-ratio_default_1141200.jpg"
                    alt="Javier Bonet, Jaume Bauzà, Margalida Prohens, Jaime Martínez Llabrés y Pedro Vidal durante la muestra de apoyo del Govern a Palma 2031"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javier Bonet, Jaume Bauzà, Margalida Prohens, Jaime Martínez Llabrés y Pedro Vidal durante la muestra de apoyo del Govern a Palma 2031                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, junto a las cr&iacute;ticas culturales, tambi&eacute;n emergen dudas en torno a la gesti&oacute;n econ&oacute;mica de Palma 2031 hasta ahora. El artista Sergio Monje cuestiona las cifras aportadas por el Ayuntamiento y apunta a posibles incoherencias en el presupuesto: &ldquo;Se habl&oacute; de partidas de 80.000 euros que, viendo los costes b&aacute;sicos de personal o producci&oacute;n, no cuadran ni de lejos&rdquo;. Desde el Consistorio defienden que los gastos, de concretamente 82.500 euros, est&aacute;n &ldquo;muy por debajo de la media de un mill&oacute;n de euros que han presupuestado las cuatro ciudades que han accedido a la fase final&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d5a8d2a0-f359-4e36-9970-182f857c4c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En la obra ‘El ocio y el orden’ (2024), Sergio Monje reflexiona sobre el parasol como una “arquitectura efímera del turismo que privatiza la playa”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En la obra ‘El ocio y el orden’ (2024), Sergio Monje reflexiona sobre el parasol como una “arquitectura efímera del turismo que privatiza la playa”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Propuestas contra la &ldquo;turistificaci&oacute;n disfrazada de cultura&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las primeras cr&iacute;ticas fue planteada por el artista y activista Carles Gispert en un manifiesto difundido a trav&eacute;s de la Red de Espacios y Agentes de Cultura Comunitaria (REACC) al inicio de la campa&ntilde;a de Palma 2031. En &eacute;l se reclamaba &ldquo;una capitalidad cultural transformadora contra la turistificaci&oacute;n disfrazada de cultura&rdquo; y una estrategia a diez a&ntilde;os vista. Inspirado en la experiencia de la capitalidad cultural europea Donostia 2016, el texto propon&iacute;a trasladar ese modelo a Palma mediante proyectos de mediaci&oacute;n cultural, aunque, seg&uacute;n el propio Gispert, tuvo &ldquo;un efecto raro&rdquo; y escasa atenci&oacute;n institucional.
    </p><p class="article-text">
        En la b&uacute;squeda de posibles soluciones, muchos de los artistas consultados coinciden en la necesidad de reforzar el apoyo a la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea, citando ejemplos como Tabakalera en San Sebasti&aacute;n, Matadero en Madrid o espacios como Hangar, La Escocesa y Fabra i Coats en Barcelona, Bilbao Arte o la Cit&eacute; internationale des Arts en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia en Alemania, Ian Waelder explica que en basis Frankfurt y su programa HAP &ldquo;tienen un edificio y varios espacios por la ciudad que son comprados por el estado y alquilados como estudios a artistas a precios por debajo del mercado&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, la creadora Laia Ventayol a&ntilde;ade que en Berl&iacute;n alquilaba por semanas un taller de escultura &ldquo;a un precio muy reducido, subvencionado por el Senado y totalmente equipado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e45ad834-7878-4e6f-8c63-23ba96c3a542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El pasado mes de septiembre se presentó la candidatura de Palma en la sede del Parlamento Europeo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pasado mes de septiembre se presentó la candidatura de Palma en la sede del Parlamento Europeo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Del miedo a las listas negras a la organizaci&oacute;n cr&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        Lejos de las cifras, el malestar en el sector tambi&eacute;n tiene que ver con las condiciones de trabajo y el clima en torno a la cr&iacute;tica. Algunos de los creadores contactados se&ntilde;alan el temor a quedar fuera de circuitos institucionales si se posicionan p&uacute;blicamente: &ldquo;Hay miedo a caer en listas negras, a que se te cierren puertas en convocatorias, exposiciones o ayudas&rdquo;, explica Sergio Monje. A su vez, Ian Waelder apunta a din&aacute;micas de autocensura en un contexto reducido: &ldquo;Mallorca es un entorno peque&ntilde;o, dependemos de las instituciones y mucha gente prefiere no hablar&rdquo;, lo que, a&ntilde;ade, ha debilitado la capacidad del sector para articular una voz conjunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay miedo a caer en listas negras, a que se te cierren puertas en convocatorias, exposiciones o ayudas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio Monje</span>
                                        <span>—</span> Artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como respuesta a este escenario, varios artistas han comenzado a organizarse con la intenci&oacute;n de articular una &ldquo;plataforma cr&iacute;tica&rdquo; que permita intervenir en el debate p&uacute;blico. La iniciativa, a&uacute;n en fase incipiente, busca sentar las bases de una estructura m&aacute;s estable, cercana a un sindicato, que reduzca la vulnerabilidad del sector. &ldquo;Queremos construir una herramienta colectiva que nos permita interlocuci&oacute;n y protegernos&rdquo;, se&ntilde;ala Monje. Entre sus objetivos, estar&iacute;a &ldquo;romper el consenso en torno al uso del arte como una herramienta de promoci&oacute;n tur&iacute;stica&rdquo;, as&iacute; como reformular asociaciones existentes que, seg&uacute;n expresa el artista, han quedado &ldquo;inoperativas&rdquo; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un debate abierto al futuro</strong></h2><p class="article-text">
        En el plano pol&iacute;tico, las cr&iacute;ticas al modelo cultural impulsado por el equipo de gobierno son igualmente contundentes. Desde el Ayuntamiento, Bonet ha lamentado que los grupos municipales de PSIB-PSOE, M&eacute;s y Podemos &ldquo;hayan preferido situarse en la l&oacute;gica de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica antes que en la l&oacute;gica del proyecto de ciudad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, tras conocerse la decisi&oacute;n negativa del comit&eacute; de evaluaci&oacute;n de la candidatura, el secretario general del PSOE de Palma, Iago Negueruela, critic&oacute; que el gobierno municipal del PP &ldquo;haya centrado su pol&iacute;tica cultural en la candidatura&rdquo; para que esta finalmente &ldquo;haya fracasado&rdquo;. Por otro lado, el portavoz de M&eacute;s per Palma, Miquel Contreras, considera que el informe europeo &ldquo;no solo rechaza la candidatura, sino que supone una enmienda a la totalidad de la gesti&oacute;n cultural del Partido Popular en la ciudad&rdquo; y reclama &ldquo;responsabilidades inmediatas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el debate sobre el rumbo cultural de Palma sigue abierto. M&aacute;s all&aacute; de la candidatura fallida, el modelo del proyecto Palma 2031 contin&uacute;a en marcha y mantiene muchas de las l&iacute;neas estrat&eacute;gicas que han sido objeto de controversia. En un contexto en el que numerosas ciudades europeas compiten por posicionarse a trav&eacute;s de grandes eventos culturales, en la capital balear la discusi&oacute;n gira en torno a una cuesti&oacute;n de fondo: qu&eacute; papel debe jugar la cultura en territorios sometidos a una fuerte presi&oacute;n tur&iacute;stica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/arte-servicio-turismo-creadores-comision-europea-critican-modelo-cultural-pp-palma_1_13155739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7fca03b4-d84a-48de-ae3a-8a856ed5c44b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="688020" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7fca03b4-d84a-48de-ae3a-8a856ed5c44b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="688020" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arte, al servicio del turismo: los creadores y la Comisión Europea critican el modelo cultural del PP en Palma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7fca03b4-d84a-48de-ae3a-8a856ed5c44b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Joan Miró,Arte,Cultura,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El artista mallorquín Panizza expone Fake-ces, una alegoría sobre la fragilidad de las relaciones humanas en la era digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/artista-mallorquin-panizza-expone-fake-ces-alegoria-fragilidad-relaciones-humanas-digital_1_13137203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e6af191-e579-4eee-aeda-10cd016ddcbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El artista mallorquín Panizza expone Fake-ces, una alegoría sobre la fragilidad de las relaciones humanas en la era digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un total de 12 obras componen la colección, expuesta en la exhibición internacional Summa Mallorca que puede visitarse hasta el domingo en Pueblo Español</p></div><p class="article-text">
        Una reflexi&oacute;n sobre el vertiginoso cambio marcado por la tecnolog&iacute;a. La &uacute;ltima colecci&oacute;n del artista mallorqu&iacute;n Biel Mulet Panizza plantea una ant&iacute;tesis constante: realidad y ficci&oacute;n, intimidad y exposici&oacute;n p&uacute;blica, contactos personales y telem&aacute;ticos, comunicaci&oacute;n y soledad... Su obra Fake-ces, que a trav&eacute;s de un juego de palabras evoca la mentira en los rostros, es una alegor&iacute;a sobre la fragilidad de las relaciones humanas en la era digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las 12 obras que componen la colecci&oacute;n, expuesta en la exhibici&oacute;n internacional Summa Mallorca que puede visitarse hasta este domingo en Pueblo Espa&ntilde;ol, utilizan una t&eacute;cnica innovadora, basada en pintura acr&iacute;lica sobre tela superpuesta con metacrilato retro iluminado grabado con tecnolog&iacute;a l&aacute;ser. Los cuadros muestran caras humanas crom&aacute;ticas distorsionadas para expresar un mensaje metaf&oacute;rico que establece distancia entre la persona y su gemelo digital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_50p_1140599.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_50p_1140599.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_75p_1140599.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_75p_1140599.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_default_1140599.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_default_1140599.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11fc4ffd-71bf-4633-874e-8d059054996c_16-9-aspect-ratio_default_1140599.jpg"
                    alt="Panizza está compuesta por 12 obras."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Panizza está compuesta por 12 obras.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Pinto rostros fragmentados, tensados y desfigurados para representar la inestabilidad del sujeto contempor&aacute;neo expuesto a din&aacute;micas de hiperrepresentaci&oacute;n y desgaste emocional&rdquo;, explica el autor. Su arte busca la reivindicaci&oacute;n de la autenticidad de una identidad que navega entre la privacidad y la constante proyecci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Panizza es un artista y creativo multidisciplinar. El pintor, escultor, m&uacute;sico, compositor y novelista busca provocar al espectador fusionando t&eacute;cnicas de pintura neoexpresionista con otras pr&aacute;cticas art&iacute;sticas como la escultura en arcilla, resina o acero. El autor persigue estimular emociones y nuevas sensaciones a trav&eacute;s de una pintura org&aacute;nica, derivada de la t&eacute;cnica pict&oacute;rica <em>action painting</em>, aplicada desde una paleta &ldquo;an&aacute;rquicamente mediterr&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Durán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/artista-mallorquin-panizza-expone-fake-ces-alegoria-fragilidad-relaciones-humanas-digital_1_13137203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 16:40:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6e6af191-e579-4eee-aeda-10cd016ddcbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1503653" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6e6af191-e579-4eee-aeda-10cd016ddcbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1503653" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El artista mallorquín Panizza expone Fake-ces, una alegoría sobre la fragilidad de las relaciones humanas en la era digital]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6e6af191-e579-4eee-aeda-10cd016ddcbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amílcar Cabral, el líder que liberó dos países: "Era complicado encontrar al ser humano, rozaba la divinidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/amilcar-cabral-lider-libero-paises-complicado-encontrar-humano-rozaba-divinidad_1_13133440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db100ccb-2550-4673-8d8d-83a91fce7a64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amílcar Cabral, el líder que liberó dos países: &quot;Era complicado encontrar al ser humano, rozaba la divinidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mallorquín Miguel Eek es el director de ‘Amílcar’, un documental sobre la vida de este político guineano que capitalizó la lucha por la independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde</p><p class="subtitle">MajorDocs, el refugio secreto del cine frente a un mundo acelerado: “Vivimos bajo un régimen de imágenes víricas”</p></div><p class="article-text">
        Un hombre formado como ingeniero agr&oacute;nomo, pero que uni&oacute; a dos pa&iacute;ses (Guinea-Bissau y Cabo Verde) con poco en com&uacute;n salvo su idioma &ndash;el portugu&eacute;s de la metr&oacute;poli que los coloniz&oacute;&ndash; para encabezar la lucha por la liberaci&oacute;n anticolonial. Un l&iacute;der asesinado solo ocho meses antes de la declaraci&oacute;n unilateral de independencia de su pa&iacute;s natal en septiembre de 1973, siendo reconocida por la ONU y m&aacute;s de ochenta pa&iacute;ses, y poco m&aacute;s de un a&ntilde;o antes de que la metr&oacute;poli portuguesa acabara con la dictadura. Un referente en la historia contempor&aacute;nea de &Aacute;frica, que fue incluido seg&uacute;n la revista brit&aacute;nica <em>BBC World Histories</em> entre los cinco mejores l&iacute;deres de todos los tiempos. Unir todas estas piezas supone hablar de la vida de Am&iacute;lcar Cabral (1924 &ndash; 1973).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas peculiaridades son las que motivaron al cineasta mallorqu&iacute;n Miguel Eek a crear y dirigir el documental &lsquo;Am&iacute;lcar&rsquo;, en el que aborda tanto la trayectoria pol&iacute;tica de este l&iacute;der guineano como aspectos de su vida in&eacute;ditos, incluyendo la esfera personal. Una pieza, adem&aacute;s, que ha recibido el premio extraordinario del Festival Internacional de Cine Documental de &Aacute;msterdam (IDFA), le ha valido su participaci&oacute;n el Festival Internacional de Cine de Gij&oacute;n y que, adem&aacute;s, haya sido seleccionada por el Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA) como pel&iacute;cula destacable, algo que no suced&iacute;a con una pieza espa&ntilde;ola desde hace seis a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Eek se inclin&oacute; por profundizar en la vida de este l&iacute;der coincidiendo con una crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a: &ldquo;Me resuena en esa &eacute;poca ver que hay alguien en una latitud y tiempo tan alejados al m&iacute;o que, por primera vez, como que me interpela lo que dice, m&aacute;s que pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos de mi territorio&rdquo;, se&ntilde;ala el director.
    </p><p class="article-text">
        Esta llamada a la acci&oacute;n motiva a Eek a dedicar tres a&ntilde;os a entrevistar a m&aacute;s de 40 familiares, compa&ntilde;eros de lucha y bi&oacute;grafos para conocer en profundidad al personaje. Entre ellos, la historiadora Iva Cabral (adem&aacute;s, hija del l&iacute;der guineano), Pedro Pires, expresidente de Cabo Verde y el pol&iacute;tico y opositor de la dictadura salazarista Manuel Alegre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/53cbd608-8a14-4082-85a7-4cb851abe76f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Para la elaboración de ‘Amílcar’, se entrevistó a 40 personas cercanas al entorno del líder guineano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Para la elaboración de ‘Amílcar’, se entrevistó a 40 personas cercanas al entorno del líder guineano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero la tarea de investigaci&oacute;n para la confecci&oacute;n del documental no ten&iacute;a como &uacute;nico fin explicar qui&eacute;n fue Am&iacute;lcar Cabral o qu&eacute; hizo. &ldquo;Es una pel&iacute;cula de autor, que no pretende ser un documental arquet&iacute;pico de <em>biopic</em> televisivo&rdquo;, afirma Eek. &ldquo;Es una pieza que tiene una propuesta en la que el espectador viva desde el personaje y no hacia el personaje; nadie te habla de Am&iacute;lcar, sino que es una tentativa de encarnar al&nbsp;personaje a trav&eacute;s de sus textos &iacute;ntimos a trav&eacute;s de im&aacute;genes subjetivas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una pieza que tiene una propuesta en la que el espectador viva desde el personaje y no hacia el personaje; nadie te habla de Amílcar, sino que es una tentativa de encarnar al personaje a través de sus textos íntimos a través de imágenes subjetivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Eek</span>
                                        <span>—</span> Director del documental
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adelantado a su tiempo, Am&iacute;lcar Cabral, tal y como narra el historiador panafricano Omer Freixa, &ldquo;en 1956 fund&oacute; la primera organizaci&oacute;n pol&iacute;tica por la independencia ya observando desde temprano las injusticias presentes en las dos sociedades&rdquo;. Esta organizaci&oacute;n pol&iacute;tica fue el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC). El hecho de que residiera en la capital portuguesa durante su formaci&oacute;n como ingeniero agr&oacute;nomo en la Universidad T&eacute;cnica de Lisboa permiti&oacute; que hiciera &ldquo;causa com&uacute;n con otros estudiantes que m&aacute;s tarde se convertir&iacute;an&nbsp;en importantes dirigentes, como el caso de M&aacute;rio Pinto de Andrade, uno de los fundadores del Movimiento Popular de Liberaci&oacute;n de Angola (MPLA)&rdquo;, agrega Freixa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_50p_1140547.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_50p_1140547.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_75p_1140547.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_75p_1140547.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_default_1140547.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_default_1140547.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/85c44c57-993c-44f1-bf3d-cd1477592f76_16-9-aspect-ratio_default_1140547.jpg"
                    alt="El director de cine mallorquín Miguel Eek"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El director de cine mallorquín Miguel Eek                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una figura con luces y sombras</strong></h2><p class="article-text">
        La mirada subjetiva que Miguel Eek ha plasmado sobre la figura de Am&iacute;lcar Cabral permite que se plasme un personaje con luces y sombras. &ldquo;En las entrevistas preliminares que hice me resultaba complicado encontrar al ser humano porque todo era tan id&iacute;lico, se hablaba de una divinidad, casi de un mito&rdquo;, afirma Miguel Eek. Estas sombras &ldquo;tienen que ver con c&oacute;mo gestionar un proceso de liberaci&oacute;n con guerras de por medio, con tensiones enormes dentro de un partido, con mucha falta de medios y&nbsp;de ideolog&iacute;a en la propia lucha, lo cual generaba abusos de poder dentro del propio partido que &eacute;l ten&iacute;a que depurar&rdquo;, a&ntilde;ade. Por ello, &ldquo;tuvo que ejercer la autoridad de una forma que podr&iacute;a ser cuestionable; un exceso de liderazgo o de concentraci&oacute;n de poder que quiz&aacute; &eacute;l entend&iacute;a que era la &uacute;nica forma de asegurar el &eacute;xito, pero que tambi&eacute;n granje&oacute; ciertos desequilibrios&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tuvo que ejercer la autoridad de una forma que podría ser cuestionable; un exceso de liderazgo o de concentración de poder que quizá él entendía que era la única forma de asegurar el éxito, pero que también granjeó ciertos desequilibrios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Eek</span>
                                        <span>—</span> Director del documental
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los mayores retos fue unir a dos pa&iacute;ses con poco en com&uacute;n: &ldquo;Am&iacute;lcar so&ntilde;&oacute; muy alto a la hora de imaginar la independencia de dos pa&iacute;ses cuya realidad colonial, social, tribal y econ&oacute;mica muy diferente. Cabo Verde es un archipi&eacute;lago y Guinea-Bissau es un peque&ntilde;o pa&iacute;s continental con muchas tribus&rdquo;, admite Miguel Eek. Algo que aliment&oacute; dichas discrepancias: &ldquo;Los caboverdianos eran fundamentalmente mestizos y los guineanos eran negros, de diferentes tribus y con diferentes ambiciones y deseos de no perder su poder, lo que gener&oacute; muchas tensiones intestinas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bab7272a-e65b-4af5-81ee-74458de66888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel promocional del documental ‘Amílcar’, dirigido por Miguel Eek."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel promocional del documental ‘Amílcar’, dirigido por Miguel Eek.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La estrategia con la que se abord&oacute; la lucha anticolonial gener&oacute; tambi&eacute;n muchos roces: &ldquo;En general, los que estaban al frente de la lucha eran los guineanos, cuando los caboverdianos estaban m&aacute;s en la retaguardia y en la parte estrat&eacute;gica&rdquo;, indica. &ldquo;Unir a dos pa&iacute;ses en una lucha com&uacute;n fue algo tremendamente dificultoso que comprometi&oacute; su propia vida&rdquo;, agrega el director.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las peculiaridades del posicionamiento ideol&oacute;gico revolucionario de Cabral fue la firme apuesta por la lucha armada como &uacute;nico medio de consecuci&oacute;n de la independencia: &ldquo;No se dieron otros canales de resoluci&oacute;n del conflicto, en Portugal tampoco existi&oacute; democracia. Adem&aacute;s, una huelga pac&iacute;fica termin&oacute; en la masacre de Pidjiguiti (1959) que aceler&oacute; los pasos para una salida revolucionaria&rdquo;. Sumado a ello, &ldquo;a diferencia de otras administraciones coloniales, la intransigencia de Lisboa a conceder la independencia o a negociarla aceler&oacute; la v&iacute;a armada, en tanto herramienta pol&iacute;tica para alcanzar la libertad y no como un fin en s&iacute; misma&rdquo;, a&ntilde;ade el historiador.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es llamativo el hecho de que ambos pa&iacute;ses finalmente consiguieran la independencia por separado: mientras Guinea-Bissau se declar&oacute; independiente el 24 de septiembre de 1973, Cabo Verde hizo lo propio el 5 de julio de 1975. Omer Freixa expone que ambos caminos fueron distintos: &ldquo;El caso de Guinea Bissau fue violento, ubic&aacute;ndose el comienzo de la guerra por la liberaci&oacute;n en 1963 e incluyendo en su curso, diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el asesinato de Cabral, que no impidi&oacute; que el PAIGC continuase el combate&rdquo;, explica el historiador. En cambio, &ldquo;el camino caboverdiano no fue violento. A diferencia de la mayor&iacute;a de las independencias del bloque lusoafricano, la emancipaci&oacute;n del archipi&eacute;lago fue negociada y el pa&iacute;s no sufri&oacute; ning&uacute;n golpe de Estado&rdquo;, a&ntilde;ade. Por ello, Freixa resalta lo &ldquo;notorio&rdquo; que es, pues, &ldquo;que ambas naciones hayan permanecido unidas siguiendo los preceptos del PAIGC, aunque de forma nominal&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El caso de Guinea Bissau fue violento, ubicándose el comienzo de la guerra por la liberación en 1963 e incluyendo en su curso, diez años más tarde, el asesinato de Cabral. [En cambio] El camino caboverdiano no fue violento y el país no sufrió ningún golpe de Estado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Omer Freixa</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ambici&oacute;n de Cabral por organizar a dos pa&iacute;ses y capitalizar una revoluci&oacute;n no pas&oacute; inadvertida para la metr&oacute;poli lusa: &ldquo;En paralelo, la polic&iacute;a portuguesa iba observando y lo que el partido y el propio Am&iacute;lcar hac&iacute;an. Estaban muy infiltrados y hab&iacute;a una informaci&oacute;n muy precisa de sus movimientos, pero &eacute;l no sab&iacute;a hasta qu&eacute; punto todos sus planes estaban siendo monitorizados&rdquo;, narra Eek.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Cabral tambi&eacute;n era consciente de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica que atravesaba la metr&oacute;poli portuguesa, con una dictadura que iba debilit&aacute;ndose cada vez m&aacute;s: &ldquo;Cabral tuvo informantes en la metr&oacute;poli a trav&eacute;s de una red del partido sumado al testimonio de prisioneros de guerra portugueses. Supo que la moral de los soldados metropolitanos estaba por los suelos y que Portugal tambi&eacute;n se encontraba bastante aislado en el contexto internacional&rdquo;, afirma Omer Freixa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f732929-7439-4ebe-97e0-755f25359c82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="AMILCAR 4"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                AMILCAR 4                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La cultura como motor de la revoluci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Am&iacute;lcar Cabral reivindica la cultura propia como motor de la revoluci&oacute;n y de la resistencia frente al dominio extranjero. Omar Freixa destaca la necesidad del movimiento de liberaci&oacute;n de conocer profundamente la cultura del pueblo. No obstante, se part&iacute;a de un punto de negaci&oacute;n: &ldquo;Para &eacute;l, la asimilaci&oacute;n progresiva [de la cultura de la metr&oacute;poli] era un intento violento de negar la cultura propia y, como tal, un acto inhumano&rdquo;, se&ntilde;ala Freixa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Cabral, la educaci&oacute;n y la cultura de los pueblos guineanos y caboverdianos era fundamental, &ldquo;dos pueblos que deb&iacute;an renacer y recuperar su identidad&rdquo;. &ldquo;El nacionalismo deb&iacute;a ser el motor principal para una reestructuraci&oacute;n social. Como plante&oacute; el dirigente, si la lucha por la liberaci&oacute;n es un acto cultural, recuperar la cultura implicaba obras concretas por el progreso&rdquo;, detalla Omer Freixa.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los conceptos que Cabral propuso fue la idea del &lsquo;suicidio&rsquo; de la clase burguesa para su posterior &lsquo;renacimiento&rsquo; como trabajador revolucionario. Para poder sortear esta aceptaci&oacute;n de la burgues&iacute;a, &ldquo;Cabral ofrec&iacute;a a la burgues&iacute;a la oportunidad de radicalizarse, identificarse con las masas y no adoptar una actitud contraria al ideal revolucionario. No todos los sectores obraron de forma monol&iacute;tica ante esa propuesta&rdquo;, explica Freixa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su esfera pol&iacute;tica y filos&oacute;fica, Miguel Eek habla tambi&eacute;n en &lsquo;Am&iacute;lcar&rsquo; de sus dos matrimonios. El primero de ellos fue con Mar&iacute;a Helena Rodrigues, una ingeniera agr&oacute;noma a la que conoci&oacute; durante sus estudios en Lisboa y con la que tuvo que lidiar con los prejuicios tanto de los portugueses como de los guineanos: &ldquo;Las relaciones entre blancos y negros en la Lisboa de los a&ntilde;os 60 no gozaban del benepl&aacute;cito ni de las familias ni del &aacute;mbito social. Incluso cuando Mar&iacute;a Helena fue con Am&iacute;lcar a Guinea, tampoco fue bien recibida, no era su lugar en una sociedad que ve&iacute;a al blanco como el opresor&rdquo;, relata Eek.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones entre blancos y negros en la Lisboa de los años 60 no gozaban del beneplácito ni de las familias ni del ámbito social. Incluso cuando María Helena fue con Amílcar a Guinea, tampoco fue bien recibida, no era su lugar en una sociedad que veía al blanco como el opresor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Eek</span>
                                        <span>—</span> Director del documental
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cabral se volver&iacute;a a casar, esta vez con Ana Mar&iacute;a Cabral, con quien estar&iacute;a hasta su asesinato en 1973. &ldquo;Gracias a ella he podido construir esta pel&iacute;cula, en esa aproximaci&oacute;n &iacute;ntima que descubrimos el otro lado de un l&iacute;der revolucionario&rdquo;, subraya Miguel Eek.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f1bb97e7-202d-4b03-b459-f44151f2c933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cabral propuso la idea del ‘suicidio’ de la clase burguesa para ‘renacer’ como clase trabajadora revolucionaria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cabral propuso la idea del ‘suicidio’ de la clase burguesa para ‘renacer’ como clase trabajadora revolucionaria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Muerte y legado</strong></h2><p class="article-text">
        Am&iacute;lcar Cabral fue asesinado el 20 de enero de 1973 y, como se&ntilde;ala Omer Freixa, &ldquo;dos de los autores materiales del homicidio eran parte de las filas del partido nacionalista&rdquo;, lo que &ldquo;da una muestra de la medida en que no todo era unidad al interior del PAIGC si se considera la tesis de un complot 'desde adentro'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pese a su prematuro fallecimiento, &ldquo;Cabral se ha erigido como uno de los grandes referentes de la &eacute;poca de las independencias de &Aacute;frica junto a otras figuras como Patrice Lumumba, Jomo Kenyatta o Eduardo Mondlane&rdquo;. &ldquo;Gracias a &eacute;l, se pudo coordinar y articular la lucha de las posesiones portuguesas contra el colonialismo&rdquo;, recuerda Freixa.
    </p><p class="article-text">
        Como figura filos&oacute;fica y pol&iacute;tica, &ldquo;sigue siendo una figura tremendamente inspiradora para un pensamiento progresista y panafricano&rdquo;, a&ntilde;ade Eek, quien destaca&nbsp;que &ldquo;era un tipo tremendamente visionario y nos habla sobre hasta qu&eacute; punto la utop&iacute;a sigue siendo un motor de cambio y que cada generaci&oacute;n tiene que seguir reconquistando los derechos conseguidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, Am&iacute;lcar se ha convertido en el documental, como el propio Eek describe, m&aacute;s &ldquo;ambicioso&rdquo; que ha hecho: &ldquo;Sobre todo por la necesidad de entender bien a un personaje, a una cultura y a un territorio del cual sab&iacute;a muy poco y que me llev&oacute; a un proceso de documentarme mucho para no sentirme m&aacute;s intruso de lo que ya soy&rdquo;. &ldquo;El reto era no caer en miradas coloniales, condescendientes o romantizadas&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito que ha tenido el documental desde su estreno y la peculiaridad de que un director y cineasta espa&ntilde;ol haya abordado la historia de un l&iacute;der que encamin&oacute; la revoluci&oacute;n hacia la independencia de dos pa&iacute;ses como Guinea-Bissau y Cabo Verde es una muestra de que &ldquo;se pueden hacer pel&iacute;culas que trasciendan lo local, que viajen y que hagan que la industria del cine espa&ntilde;ol est&eacute; presente&rdquo;, comenta el director. &ldquo;Y que se vea que somos capaces de contar historias que conectan con nosotros no necesariamente desde lo pr&oacute;ximo, sino que lo pr&oacute;ximo est&aacute; en lo universal&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio López Ramón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/amilcar-cabral-lider-libero-paises-complicado-encontrar-humano-rozaba-divinidad_1_13133440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 04:02:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db100ccb-2550-4673-8d8d-83a91fce7a64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="124696" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db100ccb-2550-4673-8d8d-83a91fce7a64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="124696" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Amílcar Cabral, el líder que liberó dos países: "Era complicado encontrar al ser humano, rozaba la divinidad"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db100ccb-2550-4673-8d8d-83a91fce7a64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Cine,Cineastas,Descolonización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retrato del ‘infierno’ de Internet de Carla Nyman: "Es un espejo narcisista con versiones recortadas de nosotros mismos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/retrato-infierno-internet-carla-nyman-espejo-narcisista-versiones-recortadas_1_13108085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c5231a6-d68d-44f0-924d-f90dc9087f0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El retrato del ‘infierno’ de Internet de Carla Nyman: &quot;Es un espejo narcisista con versiones recortadas de nosotros mismos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela 'El valle del silicio', publicada por Penguin Random House, dibuja Internet como una peligrosa vía de escape frente al malestar y explora una relación con un misterioso gurú digital que le promete la salvación a una narradora aislada del mundo</p><p class="subtitle">Meta y YouTube, condenadas a pagar seis millones de dólares por resultar adictivas y dañar la salud mental de una usuaria</p></div><p class="article-text">
        Carla Nyman (Palma, 1996) acaba de publicar su segunda novela. Reci&eacute;n llegada de su presentaci&oacute;n en Barcelona, contin&uacute;a en Madrid el tour promocional de una f&aacute;bula contempor&aacute;nea capaz de retratar a una generaci&oacute;n entera. La obra, titulada <em>El valle del silicio</em>, acerca a los lectores a una joven mujer que vive encerrada mientras su cuerpo parece diluirse en tras la pantalla de un chat en Internet que le promete escapar de los grandes problemas que la rodean. Desde esa historia, la autora construye una novela que se desarrolla como una deriva ps&iacute;quica atravesada por el deseo, la tecnolog&iacute;a y la necesidad de afecto.
    </p><p class="article-text">
        Mientras encara un largo d&iacute;a de entrevistas, caf&eacute; en mano, la escritora y dramaturga se estrena con elDiario.es explicando el punto de partida de la trama. La protagonista necesita sustitutos para las figuras que han desaparecido de su vida: desde una compa&ntilde;era de trabajo virtual hasta su perro que habla, llamado Averroes, pasando por Samuel Pearce, quien representa una v&iacute;a tecno-m&iacute;stica de escapismo. &ldquo;Vivimos en una negaci&oacute;n constante de la realidad, con conductas compulsivas, depresi&oacute;n e incertidumbre&rdquo;, apunta la autora, se&ntilde;alando c&oacute;mo Internet puede funcionar tanto como espacio de libertad como de control, reflejando la tensi&oacute;n entre deseo, adicci&oacute;n y aislamiento que refleja la novela.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la narrativa, Nyman ha trabajado en proyectos que fusionan literatura, <em>performance</em> y tecnolog&iacute;a. Pr&oacute;ximamente estrenar&aacute; <em>Hyperb&oacute;rea</em>, una obra de teatro para actriz y robot en Conde Duque, y desarrolla el <em>Hydra,</em> gracias a una beca de la Real Academia de Espa&ntilde;a en Roma, un proyecto que reinterpreta mitos h&iacute;bridos para explorar al ser humano como cuerpo compuesto de minerales, agua y tecnolog&iacute;a. Su escritura, reflejo ficcionado de la realidad, proyecta los futuros posibles entre la mente, el cuerpo y los entornos digitales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela arranca con una protagonista aislada, encerrada, que lentamente va desvaneci&eacute;ndose en la pantalla, hablando con Samuel Pearce. &iquest;Era la idea plantearlo como una nueva forma de encierro, no solo f&iacute;sico, sino mental y tecnol&oacute;gico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, justamente a ella le ocurre eso: es como si se hubiese anulado toda su realidad. Todos sus v&iacute;nculos interpersonales han desaparecido, como si se hubiesen evaporado. Su trabajo tambi&eacute;n es telem&aacute;tico, lo cual fuerza ese autoaislamiento casi autoimpuesto. Adem&aacute;s, vive una orfandad casi c&oacute;smica &mdash;una palabra que ha salido mucho en presentaciones&mdash; porque no tiene lazos con amistades ni con pareja.
    </p><p class="article-text">
        Se da a entender que lo ha dejado recientemente con su pareja, tampoco se relaciona con su familia, con sus padres; es como que est&aacute;n, pero no est&aacute;n. Entonces necesita sustituciones compensatorias para poder subsistir. Ah&iacute; aparece el ordenador, como si estuviese animado a trav&eacute;s de ese usuario que es Samuel Pearce. Y todo es muy mental, sin apenas acci&oacute;n. Solamente en algunas partes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74165649-2ca0-453b-a2a5-100551c45e85_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La novela narra la relación, a través de un chat, de la protagonista con un misterioso gurú digital que le promete un refugio contra el malestar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La novela narra la relación, a través de un chat, de la protagonista con un misterioso gurú digital que le promete un refugio contra el malestar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Claro, como cuando Samuel Pearce le invita a ir al teatro, pero sin encontrarse.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es. Y tambi&eacute;n cuando &eacute;l empieza a dar directrices, como ir a la casa de su infancia para enfrentarse a una especie de demolici&oacute;n geneal&oacute;gica. Es una novela en la que la acci&oacute;n no es f&iacute;sica o anat&oacute;mica &mdash;como en las pel&iacute;culas de acci&oacute;n&mdash;, sino mental, ps&iacute;quica. Hay incluso &ldquo;agujetas ps&iacute;quicas&rdquo; de tanto proceso mental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde luego. Tambi&eacute;n resulta muy interesante c&oacute;mo se plantean los personajes. Da la sensaci&oacute;n de que representan distintos sentires de la contemporaneidad: el hast&iacute;o de la narradora, la promesa digital de Samuel Pearce, la aceptaci&oacute;n del nuevo orden &mdash;un capitalismo amable, verde&mdash; en Lady Kombucha, y Averroes, que es puro pensamiento cr&iacute;tico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido m&aacute;s bien accidental. Creo que la novela es un s&iacute;ntoma de este momento contempor&aacute;neo delirante, casi esquizoide, en el que vivimos: <em>startups</em>, preocupaci&oacute;n por la microbiota m&aacute;s que por el deseo&hellip; De ah&iacute; emergen estos personajes simb&oacute;licos. Ella, al vivir esa orfandad, necesita sustituir figuras que no tiene. Por ejemplo, le falta una madre y la sustituye con Lady Kombucha, que representa un mandato &eacute;tico hiperbolizado, muy cercano a un mandato capitalista: ser eco-friendly, &eacute;ticamente intachable, pero mediado por el mercado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La novela es un síntoma de este momento contemporáneo delirante, casi esquizoide, en el que vivimos: startups, preocupación por la microbiota más que por el deseo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Samuel Pearce tambi&eacute;n surge de un desencanto con el mundo y propone una v&iacute;a: una uni&oacute;n tecno-m&iacute;stica, una salida hacia el ciberespacio. Es una fantas&iacute;a de omnipotencia: autooptimizarse, salir de la mediocridad humana, fundirse en lo digital, en discursos cripto-capitalistas. Averroes, en cambio, es el principio de realidad: le recuerda que tiene que comer, cumplir funciones biol&oacute;gicas, ser m&aacute;s un perro que un humano atrapado en fantas&iacute;as filos&oacute;ficas. Aunque tambi&eacute;n es un personaje autoritario.
    </p><p class="article-text">
        Todos los personajes monitorizan a la protagonista, la teledirigen; ella no tiene agencia. La mueven como una marioneta y atraviesan su pensamiento, hasta que acaba disolvi&eacute;ndose en ellos. Supongo que para no estar sola: es su forma de ofrecerse al otro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d301352-eafc-479f-8a43-9e004e386b05_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Creo que la novela es un síntoma de este momento contemporáneo delirante, casi esquizoide, en el que vivimos&quot;, explica la escritora."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Creo que la novela es un síntoma de este momento contemporáneo delirante, casi esquizoide, en el que vivimos&quot;, explica la escritora.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Durante la lectura surge una asociaci&oacute;n bastante clara con distop&iacute;as cl&aacute;sicas como </strong><em><strong>Matrix</strong></em><strong>, donde la IA controla el mundo aliment&aacute;ndose de los humanos &iquest;Esa distop&iacute;a ya se ha mezclado con la realidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la distop&iacute;a es lo que estamos viviendo. Es delirante: desde querer terraformar Marte hasta muchas otras cosas del presente. La ciencia ficci&oacute;n ya es nuestra cotidianidad. La novela ser&iacute;a m&aacute;s bien ficci&oacute;n especulativa: extra&ntilde;a la realidad para se&ntilde;alar lo delirante que es. Vivimos en una huida y una negaci&oacute;n constante de la realidad, con conductas compulsivas en Internet, depresi&oacute;n, incertidumbre&hellip; Es la sintomatolog&iacute;a contempor&aacute;nea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ciencia ficción ya es nuestra cotidianidad. La novela sería más bien ficción especulativa: extraña la realidad para señalar lo delirante que es</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n en un momento donde parece desdibujarse cualquier tipo de orden y todo puede tambalearse, incluso el derecho internacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, un neoliberalismo absoluto: los derechos humanos se aplastan y prevalece el discurso del m&aacute;s fuerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la relaci&oacute;n con Samuel Pearce, que es completamente digital, &iquest;puede percibirse un cambio en los v&iacute;nculos afectivos a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Internet es una red planetaria tentacular: permite acceso a informaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n est&aacute; atravesada por poder, vigilancia, extracci&oacute;n de datos y discursos dominantes. Adem&aacute;s, funciona como espejo narcisista: nos devuelve versiones recortadas de nosotros mismos. Subo esta foto a Instagram y esto soy yo. Subo este tweet y estos no s&eacute; cu&aacute;ntos caracteres soy yo. Soy casi un eslogan o una consigna o un panfleto, &iquest;no?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Internet funciona como espejo narcisista: nos devuelve versiones recortadas de nosotros mismos. Subo esta foto a Instagram y esto soy yo. Subo este tweet y estos no sé cuántos caracteres soy yo. Soy casi un eslogan o una consigna o un panfleto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo eso impide negociar la realidad con el otro, generar un di&aacute;logo real y la fricci&oacute;n con el otro. Adem&aacute;s, para que t&uacute; te definas identitariamente, tienes que regularte con el otro constantemente. Y con el otro no es con un humano, sino precisamente con el medio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute;s como cuando Samuel Pearce pide cambiar de chat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es. &Eacute;l propone pasar a un sistema basado en criptomonedas y <em>blockchain</em>, supuestamente independiente del mundo terrenal. Es un delirio que va creciendo hasta parecer una estafa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, plataformas m&aacute;s hegem&oacute;nicas como </strong><a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/meta-youtube-condenadas-pagar-3-millones-dolares-resultar-adictivas-danar-salud-mental-usuaria_1_13098288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Meta o Google han sido condenadas recientemente por un jurado de Los &Aacute;ngeles por fomentar su adicci&oacute;n</strong></a><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto, hay una dimensi&oacute;n de adicci&oacute;n y de control. Es una especie de dictadura velada, mediada por discursos de poder y vigilancia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e7f4785-cd22-4a32-905b-d9d44a74ffb6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carla Nyman se encuentra preparando un estreno teatral en Conde Duque  y el proyecto Hydra en la Real Academia de España en Roma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carla Nyman se encuentra preparando un estreno teatral en Conde Duque  y el proyecto Hydra en la Real Academia de España en Roma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Poco queda de cuando Internet se hizo popular y se plante&oacute; como una promesa de libertad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero acaba siendo absorbida por el sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existe alg&uacute;n resquicio de luz en la novela frente a esa sensaci&oacute;n de derrota total?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que no es completamente pesimista. Internet no es un lugar terrible en s&iacute;, pero s&iacute; inh&oacute;spito. Hay un peque&ntilde;o resquicio: al volcar su inconsciente en Internet, la protagonista empieza a reconocer sus malestares. Es un primer paso hacia cierta lucidez. Hay un descenso a los infiernos &mdash;tambi&eacute;n literal, porque Internet no est&aacute; en la nube, sino en infraestructuras materiales&mdash;, pero al final hay cierto aterrizaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para cerrar, &iquest;en qu&eacute; proyectos est&aacute; trabajando ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy con varios proyectos. El 28 de mayo estreno en Conde Duque una obra, <em>Hyperb&oacute;rea</em>, sobre la intimidad entre cuerpos humanos y no humanos en la cultura digital. Es una pieza para una actriz y un robot. Y en la Real Academia de Espa&ntilde;a en Roma trabajo en <em>Hydra</em>, una relectura de figuras mitol&oacute;gicas h&iacute;bridas como Aracne o Medusa, para pensar al ser humano como un cuerpo tambi&eacute;n h&iacute;brido, hecho de minerales, agua y tecnolog&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/retrato-infierno-internet-carla-nyman-espejo-narcisista-versiones-recortadas_1_13108085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7c5231a6-d68d-44f0-924d-f90dc9087f0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="80933" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7c5231a6-d68d-44f0-924d-f90dc9087f0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80933" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El retrato del ‘infierno’ de Internet de Carla Nyman: "Es un espejo narcisista con versiones recortadas de nosotros mismos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7c5231a6-d68d-44f0-924d-f90dc9087f0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Internet,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Terremoto, cantaora: “El flamenco sigue siendo un mundo de mucho patriarcado y masculinidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/maria-terremoto-cantaora-flamenco-sigue-mundo-patriarcado-masculinidad_1_13066442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9811e7d-4b07-4b63-8f4f-f7e37d355132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138667.jpg" width="4269" height="2402" alt="La cantaora jerezana María Terremoto, una de las voces jóvenes que están impulsando una nueva apertura del flamenco."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reconocida artista jerezana, que inaugura el Festival Paco de Lucía en Mallorca, defiende la apertura del flamenco hacia el mainstream sin renunciar a la tradición: "La pureza la tengo en mi ADN: vengo de una casa gitana, flamenca y cantadora, y eso nadie me lo va a quitar"</p><p class="subtitle">La Niña de la Puebla: invidente, republicana y mujer empoderada</p></div><p class="article-text">
        Cuando suena el tel&eacute;fono, acaba de salir de comprar ropa para sus dos hijos. Mar&iacute;a Terremoto atiende la llamada con prisa, pero con muy buen humor, mientras se pide un caf&eacute;: al d&iacute;a siguiente viajar&aacute; para inaugurar el Festival Paco de Luc&iacute;a Mallorca en el Teatre Principal, una cita dedicada al maestro de la guitarra en la que compartir&aacute; escenario con Mala Rodr&iacute;guez en un concierto inaugural que mezcla flamenco y rap.
    </p><p class="article-text">
        A sus 25 a&ntilde;os, la cantaora jerezana es heredera de una de las grandes sagas del flamenco. Es nieta del legendario Fernando Fern&aacute;ndez Monje, m&aacute;s conocido como Terremoto de Jerez, e hija de Fernando Terremoto, dos figuras fundamentales del cante que marcaron la historia reciente del g&eacute;nero y cuyo legado pesa, inevitablemente, sobre cualquier paso que da sobre el escenario.
    </p><p class="article-text">
        La Terremoto nieta, que pisa el acelerador como un verdadero terremoto, defiende ese peso de la tradici&oacute;n, pero tambi&eacute;n la necesidad de abrir caminos nuevos. Con dos discos publicados &mdash;<em>La huella de mi sent&iacute;o</em> (2018) y <em>Manifiesto</em> (2025)&mdash;, busca su lugar dentro del flamenco tras un renacer art&iacute;stico y personal que la ha llevado a cuestionar el purismo, reivindicar la libertad creativa de los j&oacute;venes y defender el papel de las mujeres en un flamenco que considera todav&iacute;a marcado por la masculinidad y el patriarcado.	 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa para una cantaora jerezana inaugurar un festival que lleva el nombre de Paco de Luc&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; es un honor enorme, porque la admiraci&oacute;n que le tengo &mdash;y que le tenemos todos&mdash; al maestro es inmensa. Me hace mucha ilusi&oacute;n y tengo much&iacute;simas ganas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El concierto mezcla flamenco y rap junto a Mala Rodr&iacute;guez y no parece casual. En otras ocasiones ha trabajado con artistas urbanas como la andaluza Faenna, o Harto Rodr&iacute;guez, que tambi&eacute;n estuvo con C. Tangana. &iquest;C&oacute;mo se siente al actuar con una mujer pionera del rap en Espa&ntilde;a? &iquest;C&oacute;mo ha surgido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Principalmente por eso mismo que comentas: es una pionera del rap espa&ntilde;ol y, sobre todo, es mujer. Ha sido una mujer que siempre se ha atrevido a decir lo que le ha dado la gana, quitando ese estereotipo de que el rap es un mundo muy complicado y muy liderado por hombres. Despu&eacute;s, porque tambi&eacute;n le tengo mucho cari&ntilde;o. Ya colabor&eacute; con ella en un concierto que hizo el a&ntilde;o pasado en el Palau de la M&uacute;sica Catalana, en Barcelona. Ten&iacute;a ganas de poder tenerla tambi&eacute;n en un concierto m&iacute;o&nbsp;y que est&eacute; dentro de <em>Manifiesto</em>, que es lo que vamos a presentar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-sC-JoZ7PqO4-7840', 'youtube', 'sC-JoZ7PqO4', document.getElementById('yt-sC-JoZ7PqO4-7840'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-sC-JoZ7PqO4-7840 src="https://www.youtube.com/embed/sC-JoZ7PqO4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Hablando de Mala Rodr&iacute;guez y del rap, quer&iacute;a preguntar por el otro lado, por el lado del flamenco. Da la sensaci&oacute;n de que vive un momento especialmente abierto a mezclarse con otros g&eacute;neros, muy probablemente por una renovaci&oacute;n generacional. &iquest;C&oacute;mo se est&aacute; viviendo ese momento? &iquest;Hay realmente una mayor apertura? De hecho, hace poco se lanz&oacute; su versi&oacute;n de </strong><em><strong>La Ni&ntilde;a de la Escuela</strong></em><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;, y sobre todo seguimos en la lucha. Personalmente estoy intentando deshacerme de ciertas ataduras del flamenco puro. Al venir de una casa de cantaores y de una familia flamenca, se me hace m&aacute;s complicado, porque el p&uacute;blico que tengo es flamenco y eso no quiero perderlo, por supuesto. Pero s&iacute; quiero abrirme un poco y mostrarme a otros o&iacute;dos y otros ojos. Yo nac&iacute; en 1999, estoy entre la generaci&oacute;n millennial y la zeta, y mis necesidades tambi&eacute;n son otras.
    </p><p class="article-text">
        Creo que estamos en esa lucha. Hay un sector dentro del flamenco m&aacute;s puro que a veces no nos deja sentirnos libres del todo. Yo intento apartarme de eso y no escuchar cr&iacute;ticas. La m&uacute;sica es muy grande y muy bonita, y est&aacute; para disfrutarla y hacerla.
    </p><p class="article-text">
        Sobre <em>La ni&ntilde;a de la escuela</em>, tengo que decir que no me qued&eacute; muy conforme con la versi&oacute;n. No se produjo ni se masteriz&oacute; como yo quer&iacute;a. Desde aqu&iacute; le tengo que dar las gracias a Miguel &Aacute;ngel de Black Box Mastering, que fue quien hizo la magia y arregl&oacute; el tema, porque cuando me lo entregaron era un tru&ntilde;o, con perd&oacute;n. Esas cosas me dan coraje, porque quiero que todo salga impecable, sobre todo en esa lucha por acercarme al <em>mainstream</em> sin olvidar de d&oacute;nde vengo. Pero bueno, son pasos que doy.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No me quedé muy conforme con la versión de &#039;La niña de la escuela&#039;. No se produjo ni se masterizó como yo quería. Desde aquí le tengo que dar las gracias a Miguel Ángel de Black Box Mastering, que fue quien hizo la magia y arregló el tema, porque cuando me lo entregaron era un truño, con perdón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Seguro que habr&aacute; m&aacute;s oportunidades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Dentro de poquito saco <em>single</em> otra vez y tambi&eacute;n me voy a meter a grabar un nuevo &aacute;lbum que va a ser muy especial. No puedo decir nada todav&iacute;a, pero seguro que lo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre ese flamenco m&aacute;s purista: en ese debate tan presente, &iquest;existe realmente la pureza o es m&aacute;s bien un mito?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pureza existe. Lo que yo no soy es parte del purismo, que para m&iacute; es otra cosa diferente. El purismo muchas veces es una cruz que se le echa al flamenco &mdash;o en este caso a m&iacute;, que vengo de una casa flamenca&mdash; y con la que te fustigan: &ldquo;no te salgas de aqu&iacute;&rdquo;, &ldquo;esto no vale porque no es flamenco&rdquo;. Pero la pureza la tengo en mi ADN: vengo de una casa gitana, flamenca y cantadora, y eso nadie me lo va a quitar.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que necesito explotar mis inquietudes. Creo que mi cante es puro, igual que el de otros compa&ntilde;eros, pero los j&oacute;venes tambi&eacute;n estamos buscando otros caminos y llegar a otros p&uacute;blicos, sobre todo gente joven. Gracias a esa amplitud que le estamos dando al flamenco, muchos j&oacute;venes que no conoc&iacute;an esta m&uacute;sica pueden acercarse m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese debate sobre el purismo muchas veces aparecen sobre todo voces masculinas. &iquest;Sigue siendo el flamenco un mundo muy marcado por la masculinidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no con las mismas trabas de antes, porque antes la mujer lo ten&iacute;a muy dif&iacute;cil. Lo he dicho en otras entrevistas y me han llovido cr&iacute;ticas, pero me da igual. En mi propia familia ha habido mujeres cantaoras que quiz&aacute; no lo fueron por el hombre que ten&iacute;an al lado.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;poca tambi&eacute;n era distinta, pero s&iacute;, el flamenco sigue siendo un mundo con mucha masculinidad, y de patriarcado. Y yo tambi&eacute;n quiero deshacerme de eso, porque la igualdad es de las cosas m&aacute;s bonitas que hay y las mujeres tenemos mucho que ofrecer.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-OSb7Yi78WqU-8032', 'youtube', 'OSb7Yi78WqU', document.getElementById('yt-OSb7Yi78WqU-8032'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-OSb7Yi78WqU-8032 src="https://www.youtube.com/embed/OSb7Yi78WqU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n est&aacute; la cuesti&oacute;n generacional. En su caso coincide adem&aacute;s con la maternidad y una carrera art&iacute;stica ya consolidada. &iquest;C&oacute;mo se compagina todo eso en el d&iacute;a a d&iacute;a? &iquest;Influye la maternidad en la manera de cantar o crear?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute; y no. Ser madre y trabajadora &mdash;en mi caso madre y artista&mdash; es complicado. Tienes que estar en constante creaci&oacute;n y, de las 24 horas del d&iacute;a, quiz&aacute; no puedo dedicarle 12 a la m&uacute;sica porque tengo dos peque&ntilde;os que me reclaman. Intento compaginarlo de la mejor manera posible, aunque hay d&iacute;as que termino agotada y no tengo ganas de meterme en el estudio. Tengo un estudio en casa donde intento crear mis paranoias, pero no te voy a mentir: es complicado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ser madre y trabajadora —en mi caso madre y artista— es complicado. Tienes que estar en constante creación y, de las 24 horas del día, quizá no puedo dedicarle 12 a la música porque tengo dos pequeños que me reclaman</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchos artistas j&oacute;venes est&aacute;n protagonizando esa apertura del flamenco. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; aportando esta generaci&oacute;n al g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo, viniendo de donde vengo, agradezco mucho el esfuerzo de mis compa&ntilde;eros por poner el flamenco en un sitio un poquito m&aacute;s <em>mainstream </em>y acercarlo a los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Es completamente necesario. La pureza siempre se mantiene, pero hay que renovarse o morir. Nosotros tenemos un poco esa llave para acercarlo a gente joven sin despreciar, por supuesto, a los cantaores y cantaoras de los que seguimos aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre el primer trabajo y </strong><em><strong>Manifiesto</strong></em><strong> pasaron siete a&ntilde;os. En otras ocasiones ha hablado de dudas y de un renacer art&iacute;stico. &iquest;Qu&eacute; cambi&oacute; en ese tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entr&eacute; en un mundo del que no ten&iacute;a ni idea. Yo solo quer&iacute;a subirme a un escenario y cantar, que es lo que he so&ntilde;ado desde peque&ntilde;a. Pero te encuentras con un mundo de gente mayor, con muchas cosas que no entiendes y con preguntas que a veces no te atreves a hacer. Quiz&aacute; lo de renacer tan joven puede chocar, pero para m&iacute; lo ha sido porque me he encontrado a m&iacute; misma. Antes iba un poco como pollo sin cabeza, con muchas inquietudes, m&aacute;s rebelde y m&aacute;s salvaje.
    </p><p class="article-text">
        Ese tiempo me ha dado tranquilidad para pensar las cosas y dar pasos firmes. Antes no ten&iacute;a suficiente madurez. Ha sido un tiempo de encontrar mi camino y tambi&eacute;n de encontrarme como persona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una &uacute;ltima curiosidad, m&aacute;s bonita: si su padre o su abuelo pudieran verla hoy sobre el escenario, &iquest;qu&eacute; cree que dir&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi abuelo seguramente me pondr&iacute;a algunas pegas, porque ten&iacute;a una mentalidad muy antigua y adem&aacute;s era un grand&iacute;simo entendido del cante. Pero espero que, desde donde est&eacute;, est&eacute; orgulloso. Y mi padre s&eacute; que me apoyar&iacute;a en todo: en mis proyectos, en lo que quiero ser y en d&oacute;nde quiero llegar. Aunque era un flamenco puro y ortodoxo, tambi&eacute;n ten&iacute;a la mente muy abierta. Eso es lo que me consuela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/maria-terremoto-cantaora-flamenco-sigue-mundo-patriarcado-masculinidad_1_13066442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 16:52:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9811e7d-4b07-4b63-8f4f-f7e37d355132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138667.jpg" length="10090956" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9811e7d-4b07-4b63-8f4f-f7e37d355132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138667.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10090956" width="4269" height="2402"/>
      <media:title><![CDATA[María Terremoto, cantaora: “El flamenco sigue siendo un mundo de mucho patriarcado y masculinidad”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9811e7d-4b07-4b63-8f4f-f7e37d355132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138667.jpg" width="4269" height="2402"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Flamenco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Martín y Martina’, una comedia romántica para reivindicar la inocencia de la generación Z]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/martin-martina-comedia-romantica-reivindicar-inocencia-generacion-z_1_13018011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9c2e6e1-f78c-4384-9582-b9b3ef854040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Martín y Martina’, una comedia romántica para reivindicar la inocencia de la generación Z"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor mallorquín José María Sánchez publica una novela en la que dos adolescentes –un turista y una residente en la isla– se enamoran mientras comparten durante las vacaciones su pasión por el cine y la literatura</p></div><p class="article-text">
        A Jos&eacute; Mar&iacute;a S&aacute;nchez le entran mil dudas cuando se le pregunta por su pel&iacute;cula favorita, pero si tuviera que quedarse con un t&iacute;tulo apuesta por un cl&aacute;sico premiado en Cannes hace justo cincuenta a&ntilde;os: &ldquo;<em>Cr&iacute;a cuervos</em>, de Carlos Saura&rdquo;. Aquella ni&ntilde;a &ndash;interpretada por Ana Torrent&ndash; est&aacute; hermanada con los a&ntilde;os en que este periodista y escritor mallorqu&iacute;n &ndash;Palma, 1992&ndash; atraves&oacute; la adolescencia: &ldquo;Ella est&aacute; encerrada en una casa, que representa metaf&oacute;ricamente al franquismo, y a m&iacute; me diagnosticaron epilepsia. Mi franquismo, por as&iacute; decirlo, fue la epilepsia. Eso me tuvo mucho tiempo encerrado en m&iacute; mismo, sin relacionarme con mucha gente, y por entonces ya me gustaba leer: la lectura me sirvi&oacute; de mucho para salir de ah&iacute;. El cine no lo descubr&iacute; hasta los dieciocho, cuando conoc&iacute; al neur&oacute;logo que me cambi&oacute; la medicaci&oacute;n y me devolvi&oacute; a un mundo sin crisis epil&eacute;pticas. Desde entonces no he dejado de ver pel&iacute;culas. Como la literatura, el cine es un refugio para m&iacute;&rdquo;. <em>Mart&iacute;n y Martina</em>, su tercera y &uacute;ltima novela, publicada por Editorial Adarve, es la reuni&oacute;n de ambas pasiones: una trama rom&aacute;ntica con aires franceses y neoyorquinos &ndash;Fran&ccedil;ois Truffaut, &Eacute;ric Rohmer o Woody Allen: a este tridente de cineastas va dedicada la novela&ndash; que se desarrolla entre las calas y pinares del Llevant de Mallorca. El paisaje vacacional en el que ha vivido desde su infancia el autor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi clase del colegio s&oacute;lo hab&iacute;a dos o tres compa&ntilde;eros que fueran de familia mallorquina&rdquo;, cuenta S&aacute;nchez, hijo de migrantes granadinos que se establecieron en s&rsquo;Illot. En un escenario parecido a este n&uacute;cleo costero &ndash;donde se mezclan residentes y, en verano, turistas&ndash; del municipio de Manacor transcurre la trama de <em>Mart&iacute;n y Martina</em>. &Eacute;l es un chaval madrile&ntilde;o disfrutando del para&iacute;so. Ella, una aut&oacute;ctona disfrutando de ma&ntilde;anas infinitas sin instituto. Tienen diecisiete y quince a&ntilde;os. Se enamoran. Es el verano de 2022, cuando se abri&oacute; la veda tras dos a&ntilde;os de restricciones pand&eacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parecen ingredientes para dibujar un c&oacute;ctel de sexo, drogas y salvajismo. Realismo sucio en la edad del pavo. Unas <em>Historias del Kronen</em> en la &eacute;poca donde se debate &ndash;y se decreta&ndash;&nbsp;la prohibici&oacute;n de las redes sociales a quien no tiene edad legal para trabajar. Nada que ver, sin embargo. La mirada de S&aacute;nchez apunta a otros rincones: &ldquo;Sin ser pueriles, s&iacute; que son un poco inocentes. Al menos, para lo que nos dicen que son los j&oacute;venes de la generaci&oacute;n siguiente a la m&iacute;a. Martina y Mart&iacute;n son at&iacute;picos. No porque les guste la literatura y el cine sino por lo que lee ella (novelas de Roberto Bola&ntilde;o, Balzac&hellip;) y ve &eacute;l (que conoce a directores tan antiguos como Bu&ntilde;uel o Bergman). Es decir, Martina es muy bibli&oacute;fila y Mart&iacute;n, muy cin&eacute;filo. Tambi&eacute;n son contrapuestos: ella es m&aacute;s introvertida; &eacute;l tiene m&aacute;s seguridad en s&iacute; mismo. Pero los papeles se invierten en cierta manera porque &eacute;l es forastero y ella est&aacute; en su territorio&rdquo;. Juega el escritor, por ejemplo, con el biling&uuml;ismo y la extra&ntilde;eza del turista: en una escena, Mart&iacute;n se sorprende de que Martina hable con sus amigas en catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que ambos comparten es el di&aacute;logo y la comunicaci&oacute;n con sus padres, con los que tienen muy buen rollo&rdquo;, contin&uacute;a el escritor, &ldquo;Martina y su madre parecen amigas pr&aacute;cticamente. S&eacute; que no es lo habitual, pero s&eacute; que puede ocurrir y lo quer&iacute;a reflejar para romper el estereotipo de las relaciones t&oacute;xicas entre padres e hijos a las que estamos acostumbrados. Por eso creo que a m&aacute;s de un lector adulto le va a resultar muy interesante la trama, se van a ver reflejados en sus a&ntilde;os de juventud, en sus primeros amores. Ciertos aspectos de la novela los van a entender mejor porque ellos ya han pasado por esa etapa&rdquo;. La &ldquo;buena comunicaci&oacute;n con sus progenitores&rdquo; es un elemento que a S&aacute;nchez le ha servido para practicar una de sus man&iacute;as como novelista: el di&aacute;logo est&aacute; &ldquo;por encima de la descripci&oacute;n&rdquo;. Una <em>nouvelle vague </em>con miembros de la generaci&oacute;n Z.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de sus primeros libros &ndash;donde pesaba m&aacute;s el drama, la autobiograf&iacute;a, la epilepsia en <em>Despertar </em>y la precariedad de los <em>millenials </em>en <em>Esperando nada</em>&ndash;, optar por la comedia rom&aacute;ntica no convierte a los personajes en mojigatos. Hay voltaje en las p&aacute;ginas de <em>Mart&iacute;n y Martina</em>, asegura su autor. Es, por tanto, una historia de bautismos sentimentales, &ldquo;de la huella que nos dejan en nuestra vida los ritos de paso: &rdquo;El primer beso, el primer amor, esa complicidad que creas con alguien por primera vez&ldquo;. A la vez, sucede en un tiempo, el verano, y un territorio, las vacaciones, donde todo es, en cierta manera, mentira. M&aacute;s cuando uno es del lugar y el otro est&aacute; de visita: un gran tema que ocupa desde profesores universitarios especializados en gentrificaci&oacute;n hasta cantantes de reguet&oacute;n como Bud Bunny.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dice S&aacute;nchez: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; pasar&aacute; en el futuro, pero soy muy fan del cine de Richard Linklater y me gustar&iacute;a seguir esta historia con una segunda y tercera parte, como &eacute;l ha hecho con las secuelas de <em>Antes del amanecer</em>. Es un proyecto a largo plazo, como pasa exactamente en esa trilog&iacute;a, donde dejaron pasar diez a&ntilde;os entre pel&iacute;cula y pel&iacute;cula para que se viera la evoluci&oacute;n de los personajes. Ahora tengo otras historias que me gustar&iacute;a escribir antes&rdquo;. Que caigan las hojas del calendario podr&iacute;a resolverle un problema: tal vez, adaptar el lenguaje de los protagonistas le resulte m&aacute;s f&aacute;cil. Muletillas fundamentales para entender a un menor de edad &ndash;<em>bro</em>, <em>en plan</em>&ndash; no aparecen en <em>Mart&iacute;n y Martina</em>, aunque S&aacute;nchez confiesa que ha hecho algunas concesiones (<em>total</em>, <em>literal</em>&hellip;). Las justas, como reconoce el novelista con media sonrisa: &ldquo;Aparecen muy poco&rdquo;. Tal vez porque estos dos j&oacute;venes &ndash;&eacute;l, con el bachillerato reci&eacute;n terminado; ella, a punto de empezarlo tras acabar la ESO&ndash; sean adictos a las historias en unos tiempos de relatos descuartizados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Sierra del Sol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/martin-martina-comedia-romantica-reivindicar-inocencia-generacion-z_1_13018011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 21:44:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9c2e6e1-f78c-4384-9582-b9b3ef854040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="393939" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9c2e6e1-f78c-4384-9582-b9b3ef854040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="393939" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Martín y Martina’, una comedia romántica para reivindicar la inocencia de la generación Z]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9c2e6e1-f78c-4384-9582-b9b3ef854040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anatomía de un saqueo arqueológico histórico: de una moneda de la época de Alejandro Magno a un busto romano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/anatomia-saqueo-arqueologico-historico-moneda-epoca-alejandro-magno-busto-romano_1_12980499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2288018c-5957-495b-967c-44672ba67ebd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anatomía de un saqueo arqueológico histórico: de una moneda de la época de Alejandro Magno a un busto romano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 1.500 piezas arqueológicas, incautadas hace más de un año a un matrimonio alemán en el aeropuerto de Palma, comienzan a ser catalogadas de cara al proceso judicial y a la organización de una exposición para este verano</p><p class="subtitle">El matrimonio alemán que ha expoliado más de 1.400 ánforas, lámparas y espadas romanas de valor incalculable en Mallorca</p></div><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; en el control de seguridad del aeropuerto de Palma, pero el alcance real del hallazgo no se conocer&iacute;a hasta meses despu&eacute;s. Hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, una mujer de nacionalidad alemana fue interceptada cuando intentaba sacar de Mallorca un mont&oacute;n de monedas antiguas en su maleta. Aquella intervenci&oacute;n rutinaria destap&oacute; uno de los mayores casos de expolio arqueol&oacute;gico conocidos en la isla: m&aacute;s de 1.500 piezas &mdash;monedas, &aacute;nforas, l&aacute;mparas, espadas y esculturas&mdash; acumuladas durante a&ntilde;os y ocultas hasta entonces.
    </p><p class="article-text">
        Desde su recuperaci&oacute;n, todo el material ha permanecido bajo custodia judicial en los almacenes del Museu de Mallorca, a la espera de autorizaci&oacute;n para su estudio. La luz verde a ese permiso lleg&oacute; hace apenas unos d&iacute;as y ha permitido iniciar, por fin, el inventario t&eacute;cnico que deber&aacute; servir de base al proceso judicial y posteriormente a la organizaci&oacute;n de una exposici&oacute;n para este verano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia es dolorosa, pero haber podido detener el expolio tambi&eacute;n nos emociona&rdquo;, explica Maria Gr&agrave;cia Salv&agrave;, directora del museo, a elDiario.es. &ldquo;Ahora es el momento de hacer un buen informe para que el juez o la jueza pueda tomar una decisi&oacute;n con base t&eacute;cnica&rdquo;, a&ntilde;ade la historiadora del arte, que tambi&eacute;n se encarga de la anatom&iacute;a de este gran saqueo patrimonial junto a un equipo de expertos que le acompa&ntilde;an.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f394eabf-8f1b-4ae8-aebd-4db529eb0ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Maria Gràcia Salvà, directora del Museu de Mallorca, trabaja en la catalogación de todas las piezas incautadas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Maria Gràcia Salvà, directora del Museu de Mallorca, trabaja en la catalogación de todas las piezas incautadas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4926f080-d215-48b0-8435-11870b3c78e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Junto a las monedas, aparecieron espadas prehistóricas de &quot;valor incalculable&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Junto a las monedas, aparecieron espadas prehistóricas de &quot;valor incalculable&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>1. El recuento: de momento, 1.574 monedas</strong></h2><p class="article-text">
        El trabajo t&eacute;cnico acaba de comenzar, pero los plazos ya est&aacute;n sobre la mesa. En dos meses, seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, la catalogaci&oacute;n podr&iacute;a darse por terminada. El inventario preliminar confirma la magnitud del conjunto de reliquias. Solo en monedas, el recuento asciende ya a 1.574 ejemplares, con un arco cronol&oacute;gico ampl&iacute;simo que va desde la &eacute;poca griega hasta la Edad Media. Predominan las monedas romanas imperiales &mdash;casi la mitad del total&mdash;, pero tambi&eacute;n hay piezas bizantinas, andalus&iacute;es tempranas y medievales. Entre todas ellas destaca una moneda atribuida a la &eacute;poca de Alejandro Magno que tiene m&aacute;s de 2.300 a&ntilde;os de antig&uuml;edad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Predominan las monedas romanas imperiales —casi la mitad del total—, pero también hay piezas bizantinas, andalusíes tempranas y medievales. Entre todas ellas destaca una moneda atribuida a la época de Alejandro Magno que tiene más de 2.300 años de antigüedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Junto a las monedas han aparecido &aacute;nforas, l&aacute;mparas de aceite, cer&aacute;micas, espadas prehist&oacute;ricas y un busto romano, adem&aacute;s de otros materiales a&uacute;n sin clasificar. Muchas de las cajas ni siquiera hab&iacute;an sido abiertas hasta ahora, ya que el conjunto permanec&iacute;a precintado por orden judicial. &ldquo;El estado de conservaci&oacute;n es, en general, deficiente&rdquo;, se&ntilde;alaron los t&eacute;cnicos durante la presentaci&oacute;n p&uacute;blica del material. Una circunstancia bien habitual en piezas extra&iacute;das sin criterios arqueol&oacute;gicos ni medidas de preservaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/749bdb13-6a86-409f-98b8-7fb77496ef65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El inventario preliminar del expolio asciende a 1.574 monedas que datan desde la época griega hasta la Edad Media"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El inventario preliminar del expolio asciende a 1.574 monedas que datan desde la época griega hasta la Edad Media                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6f0b0c00-7749-4f2c-89ef-a53c46688a48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Desde su recuperación, todo el material ha permanecido bajo custodia judicial en el Museu de Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Desde su recuperación, todo el material ha permanecido bajo custodia judicial en el Museu de Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos que la gente tome conciencia de que ya est&aacute; bien. Porque con el expolio puedes pensar que solo quitas un clavo, pero es que ese clavo quiz&aacute;s pueda darnos la cronolog&iacute;a de un yacimiento y, por tanto, ayudarnos a conocer de forma verdadera nuestra historia&rdquo;, concluye la directora del Museu de Mallorca.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Queremos que la gente tome conciencia de que ya está bien. Porque con el expolio puedes pensar que solo quitas un clavo, pero es que ese clavo quizás pueda darnos la cronología de un yacimiento y, por tanto, ayudarnos a conocer de forma verdadera nuestra historia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Gràcia Salvà</span>
                                        <span>—</span> Directora del Museu de Mallorca
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante el llamativo hecho de que las piezas fuesen interceptadas a una turista alemana, el arque&oacute;logo mallorqu&iacute;n Antoni Puig no duda en alejar la mirada sobre los males del turismo contempor&aacute;neo y vincular los expolios patrimoniales a la &ldquo;desigualdad&rdquo;, ya que, en este caso, todo apunta a que puede tratarse de &ldquo;un coleccionista que ha expoliado piezas de todo el mundo, compr&aacute;ndolas y acumul&aacute;ndolas durante generaciones, lo cual es f&aacute;cil si tienes dinero y pocos escr&uacute;pulos&rdquo;, seg&uacute;n el experto.
    </p><h2 class="article-text"><strong>2. El procedimiento: del dep&oacute;sito judicial al informe t&eacute;cnico</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy todos veremos por primera vez este material todav&iacute;a empaquetado&rdquo;, se escuch&oacute; en las salas del museo. Era la voz de la consellera insular de Cultura y Patrimonio, Ant&ograve;nia Roca, anunciando la apertura in&eacute;dita de las cajas con los materiales incautados durante una rueda de prensa. Fue la primera vez que buena parte del material se mostr&oacute; ante las c&aacute;maras, en una escena a medio camino entre el acto institucional y una performance art&iacute;stica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUYVpfTjVZq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUYVpfTjVZq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUYVpfTjVZq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por culturamallorca (@culturamallorca)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        El objetivo, seg&uacute;n explicaron, ahora es doble: completar el inventario y elaborar una valoraci&oacute;n cient&iacute;fica del conjunto, solicitada expresamente por el juzgado de Instrucci&oacute;n de Manacor, que investiga el caso. Ese informe ser&aacute; clave para determinar las responsabilidades penales y para valorar si, adem&aacute;s del delito de expolio arqueol&oacute;gico, podr&iacute;a existir tambi&eacute;n contrabando de bienes culturales. En este sentido, el delito de expolio contempla penas que van de los seis meses a los tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7fdfcaa-04b2-4808-8e7b-913eb98cf162_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=" Para este verano está previsto organizar una exposición temporal con algunas de las piezas más relevantes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                 Para este verano está previsto organizar una exposición temporal con algunas de las piezas más relevantes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explic&oacute; en la cita con la prensa el capit&aacute;n del Servicio de Protecci&oacute;n de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Balears, Pedro Manuel Garc&iacute;a, en la causa hay &ldquo;tres personas investigadas&rdquo;, todas de nacionalidad alemana, de las cuales una podr&iacute;a estar fallecida. Ante el asombro de los asistentes ante tal escena, Garc&iacute;a explic&oacute; que cree que la mujer interceptada en el aeropuerto &ldquo;no era consciente del delito de sacarlo, pero de tenerlo s&iacute;, aunque hay que demostrarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la causa hay tres personas investigadas, todas de nacionalidad alemana, de las cuales una podría estar fallecida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las grandes inc&oacute;gnitas que deber&aacute; resolver ahora el inventario es la procedencia real de las piezas. Para el arque&oacute;logo mallorqu&iacute;n Antoni Puig la incautaci&oacute;n en Mallorca puede ser &ldquo;un hecho circunstancial&rdquo;. &ldquo;Hasta que no veamos el inventario completo no sabremos si el patrimonio tiene un origen local&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f99ff43-2b2b-4ea4-8536-68dca88e5e35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El reciente permiso judicial ha permitido el estudio técnico que servirá de base al proceso judicial por el expolio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El reciente permiso judicial ha permitido el estudio técnico que servirá de base al proceso judicial por el expolio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>3. El da&ntilde;o del expolio: lo que ya no se puede recuperar</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del n&uacute;mero de piezas o de su posible valor econ&oacute;mico, todav&iacute;a por tasar, los especialistas insisten en que el verdadero perjuicio del expolio es otro. &ldquo;Cuando una pieza es extra&iacute;da de su contexto, se pierde una parte fundamental de su valor&rdquo;, record&oacute; durante la rueda de prensa Ant&ograve;nia Roca.
    </p><p class="article-text">
        Sin estratigraf&iacute;a &mdash;estudio de las capas del terreno que permite datar y contextualizar los hallazgos&mdash;, sin localizaci&oacute;n precisa y sin relaci&oacute;n con otros materiales, los objetos pierden gran parte de la informaci&oacute;n que permiten reconstruir el pasado. &ldquo;Lo realmente grave es todo el contexto que se ha perdido: la cronolog&iacute;a, las relaciones entre piezas, los datos que nos permiten entender la historia&rdquo;, resume Puig en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo realmente grave es todo el contexto que se ha perdido: la cronología, las relaciones entre piezas, los datos que nos permiten entender la historia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antoni Puig</span>
                                        <span>—</span> Arqueólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el Museu de Mallorca subrayan que estas pr&aacute;cticas &ldquo;no solo vac&iacute;an yacimientos&rdquo;, sino que tambi&eacute;n &ldquo;empobrecen el conocimiento colectivo sobre una isla hist&oacute;ricamente marcada por el comercio y el intercambio cultural en el Mediterr&aacute;neo&rdquo;, tal y como explic&oacute; Gr&agrave;cia Salv&agrave; en su encuentro con los medios de comunicaci&oacute;n.	
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0857b7fc-b33b-4ff0-be78-8f1970c52ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La historiadora del arte y directora del museo se encarga del inventariado de las piezas junto a un equipo de expertos que le acompañan."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La historiadora del arte y directora del museo se encarga del inventariado de las piezas junto a un equipo de expertos que le acompañan.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/feabe83e-4240-4165-9b5e-00ee4c98a3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Museu de Mallorca cuenta con un importante fondo de obras de arqueología y arte"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Museu de Mallorca cuenta con un importante fondo de obras de arqueología y arte                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>4. Desenlace: una exposici&oacute;n pedag&oacute;gica para el verano	</strong></h2><p class="article-text">
        Una vez concluido el inventario, est&aacute; previsto organizar una exposici&oacute;n temporal con algunas de las piezas m&aacute;s relevantes para este verano. La directora del museo defiende la iniciativa como una oportunidad para concienciar a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos que la gente entienda que con el expolio no solo se quita un objeto: se arranca una parte de la historia com&uacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la directora del Museu de Mallorca. Por otro lado, Antoni Puig se muestra prudente &mdash;aunque no contrario&mdash; ante esa posibilidad. El arque&oacute;logo ve con buenos ojos una muestra siempre que el enfoque sea &ldquo;pedag&oacute;gico y cr&iacute;tico&rdquo; y no una celebraci&oacute;n est&eacute;tica de las piezas. &ldquo;El mensaje deber&iacute;a ser 'mirad lo que se ha llegado a destrozar', no lo bonitas que son las piezas ni lo bien que te va si tienes dinero para coleccionar&rdquo;, advierte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a1f62049-c80c-4aef-a557-f368b14a3350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El edificio, de época barroca, fue adquirido por el Estado en 1971 para ubicar el Museu de Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El edificio, de época barroca, fue adquirido por el Estado en 1971 para ubicar el Museu de Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El expolio arqueol&oacute;gico no es solo un delito&rdquo;, concluy&oacute; la consellera insular de Cultura y Patrimonio, Ant&ograve;nia Roca, durante la rueda de prensa, &ldquo;es un da&ntilde;o grave a nuestra historia colectiva&rdquo;. En este caso, un da&ntilde;o que qued&oacute; al descubierto en una cinta de equipajes, escenario inesperado de uno de los mayores expolios arqueol&oacute;gicos conocidos en las Illes Balears.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea, Jaime Reina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/anatomia-saqueo-arqueologico-historico-moneda-epoca-alejandro-magno-busto-romano_1_12980499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:58:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2288018c-5957-495b-967c-44672ba67ebd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1999084" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2288018c-5957-495b-967c-44672ba67ebd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1999084" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Anatomía de un saqueo arqueológico histórico: de una moneda de la época de Alejandro Magno a un busto romano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2288018c-5957-495b-967c-44672ba67ebd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mallorca,Imperio Romano,Arqueología,Yacimientos arqueológicos,Patrimonio,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El auge de Elmyr de Hory, el famoso falsificador de arte perseguido por homosexual y hallado sin vida en Ibiza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/auge-elmyr-hory-famoso-falsificador-arte-perseguido-homosexual-hallado-vida-ibiza_1_12976128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5ba1168-9734-4def-ab0a-187d94915284_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El auge de Elmyr de Hory, el famoso falsificador de arte perseguido por homosexual y hallado sin vida en Ibiza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El húngaro vivió 16 años de su vida en la isla, donde se codeaba con otros extranjeros que se dedicaban a la vida bohemia del momento en plena dictadura franquista, hasta que ingresó dos años en la prisión pitiusa. Ahora su obra, basada en copias, se ha revalorizado</p><p class="subtitle">La caótica generación perdida que creó el mito libertario de Ibiza mucho antes que los ‘hippies’</p></div><p class="article-text">
        Lleg&oacute; en 1961 a Eivissa un hombre curioso, acicalado, de aspecto noble y sonriente, rodeado de mitos y falsedades. Empezando por su nombre y terminando por su edad. En realidad se llamaba Elem&eacute;r Albert Hoffman y hab&iacute;a nacido en Budapest en 1906. Aunque &eacute;l, el exitoso &ndash;y fraudulento&ndash; Elmyr de Hory, afirmaba haberlo hecho justo un lustro despu&eacute;s. No dej&oacute; indiferentes a los habitantes de la isla, ya en <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/historia-cultura-hippie-ibiza-habia-represion-franco-isla-daba-libertad_1_9081243.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pleno estallido del movimiento hippy</a>, que se concentraba en los bares y caf&eacute;s del puerto de Vila: antisistema europeos, novelistas holandeses y restos de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/caotica-generacion-perdida-creo-mito-libertario-ibiza-hippies_1_12382703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>beatniks</em></a><em> </em>que hab&iacute;an llegado a la pitiusa en los a&ntilde;os cincuenta huyendo de la cultura estadounidense del momento.<em> </em>El h&uacute;ngaro, con una historia reservada, se convirti&oacute; en el epicentro de los cotilleos, que los nuevos isle&ntilde;os, casi todos extranjeros hijos de familias adineradas (tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos catalanes) y, por lo tanto, sin ocupaciones, practicaban a diario en el espacio p&uacute;blico ibicenco en el que empezaban a predominar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ibiza [...] es una isla encantadora, c&aacute;lida y fr&iacute;vola en verano, soportable en invierno, barata en cualquier estaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n es una peque&ntilde;a isla donde todo el mundo se ocupa de los asuntos de todo el mundo y donde pocas indiscreciones pasan desapercibidas. La comunidad de expatriados de Ibiza es una especie de Naciones Unidas en miniatura y de aspecto psicod&eacute;lico&rdquo;, relata el escritor estadounidense Clifford Irving en la biograf&iacute;a del que se convirti&oacute; en su cercano amigo Elmyr. 
    </p><p class="article-text">
        El falsificador, que ten&iacute;a indudables habilidades para la pintura, recal&oacute; en el rec&oacute;ndito lugar del Mediterr&aacute;neo antes de que la polic&iacute;a lo atrapara y despu&eacute;s de enga&ntilde;ar a un coleccionista americano que termin&oacute; percat&aacute;ndose de que le hab&iacute;a vendido un falso Picasso y lo cit&oacute; en la Uni&oacute;n Americana. El malague&ntilde;o no fue el &uacute;nico pintor famoso &ndash;y todav&iacute;a vivo&ndash; a quien el h&uacute;ngaro, no falto de talento, pero s&iacute; de inventiva, copi&oacute; con destreza. En su lista se fueron acumulando los nombres de&nbsp;fauvistas e impresionistas franceses como Claude Monet, Henri Matisse, Andr&eacute; Derain, Pierre-Auguste Renoir y, sobre todo, del expresionista italiano Amedeo Modigliani.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Falsificó a Pablo Picasso, Claude Monet, Henri Matisse, André Derain, Pierre-Auguste Renoir y, sobre todo, al expresionista italiano Amedeo Modigliani</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Del halo de misterio que desprend&iacute;a Elmyr en Ibiza tan solo se sacaba la conclusi&oacute;n de que hab&iacute;a heredado su fortuna y que no hab&iacute;a trabajado en su vida. Entonces, el nuevo habitante ya hab&iacute;a pasado por varios pseud&oacute;nimos: Elmyr de Hory o Dory-Boutin, Herzog, L. E. Raynal, Louis Nassau, Elmyr von Houry. Al parecer, los catalizadores de innumerables identidades falsas fueron su homosexualidad as&iacute; como la persecuci&oacute;n que hab&iacute;a sufrido por parte del fascismo al haber nacido en el seno de una familia jud&iacute;a. Ten&iacute;a tendencia a crear un <em>alter ego</em> que proven&iacute;a de una familia aristocr&aacute;tica que hab&iacute;a pasado por episodios de desfortuna y se ve&iacute;a obligado a vender sus posesiones, una amplia colecci&oacute;n de arte, para financiar su elevado nivel de vida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los catalizadores de innumerables identidades falsas fueron su homosexualidad así como la persecución que había sufrido por parte del fascismo al haber nacido en el seno de una familia judía</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_50p_1136157.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_50p_1136157.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_75p_1136157.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_75p_1136157.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_default_1136157.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_default_1136157.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/97265f13-d230-4ff3-8a17-b4f53d9a8f99_16-9-aspect-ratio_default_1136157.jpg"
                    alt="Elmyr de Hory durante una fiesta en una casa ibicenca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elmyr de Hory durante una fiesta en una casa ibicenca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d971f0ee-87a6-4f4a-b7a4-0771613ccbde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El falsificador brinda con un joven de su círculo de amistades de Eivissa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El falsificador brinda con un joven de su círculo de amistades de Eivissa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Dos marchantes problem&aacute;ticos</strong></h2><p class="article-text">
        La cruda realidad era que, despu&eacute;s de a&ntilde;os estudiando en distintas academias de Bellas Artes y de intentar triunfar como artista sin &eacute;xito, empez&oacute; a copiar a grandes nombres de las corrientes art&iacute;sticas del momento. &ldquo;Es un gran pintor de t&eacute;cnica, pero un mal creador, no llega al p&uacute;blico&rdquo;, explica Marta Cuadros, directora del departamento de Pintura Contempor&aacute;nea de la casa de subastas Segre. La experta explica, adem&aacute;s, que ahora ya no, pero antes detectar falsificaciones depend&iacute;a de un ojo experto y colocarlas era &ldquo;facil&iacute;simo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La primera victoria de Elmyr como falsificador fue la venta, en Par&iacute;s, de un boceto que imitaba el estilo de Picasso a una amiga suya brit&aacute;nica. Poco despu&eacute;s se traslad&oacute; a Nueva York, donde coincidi&oacute; con un marchante que, junto a otro socio, se convertir&iacute;a en distribuidor de su [falso] arte. El t&aacute;ndem formado por Fernand Legros y R&eacute;al Lessard, que ven&iacute;an frecuentemente a Eivissa, llamaba la atenci&oacute;n de los locales. Fueron ellos quienes tuvieron la idea de contratar peritos que confirmaran falsamente la veracidad de los cuadros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La primera victoria de Elmyr como falsificador fue la venta, en París, de un boceto que imitaba el estilo de Picasso a una amiga suya británica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le hab&iacute;an regalado al ya conocido De Hory un llamativo Mustang rojo oscuro descapotable y, cuando empez&oacute; la investigaci&oacute;n de la Interpol, con las primeras noticias del fraude de los marchantes en la prensa europea y estadounidense fue imposible no sospechar de &eacute;l. A&uacute;n as&iacute;, qued&oacute; varios a&ntilde;os fuera del punto de mira.<strong> </strong>Pero, a pesar de que era un &ldquo;alquimista&rdquo; que conoc&iacute;a los pigmentos, barnices, telas y los bastidores a la perfecci&oacute;n &ndash;al principio, los consegu&iacute;a en el mercado de las pulgas de Par&iacute;s&ndash;, los avances tecnol&oacute;gicos destaparon finalmente su mentira.
    </p><p class="article-text">
        Pronto, la que era su rutina en Eivissa, ligera, como la de todo su c&iacute;rculo de amigos, toc&oacute; fin. Por la isla a&uacute;n corre el rumor de que en el mercado de Las Dalias el pintor vend&iacute;a sus falsificaciones a cambio de una cuenta abierta para embriagarse. &ldquo;Hab&iacute;a muchos artistas con una cuenta en el bar donde iban acumulando gastos y, cuando no pod&iacute;an pagar, lo hac&iacute;an con sus obras, pero Elmyr no era uno de ellos&rdquo;, especifica Juanito, due&ntilde;o del mercadillo, ahora una ineludible atracci&oacute;n tur&iacute;stica. Frecuentaba, eso s&iacute;, Las Dalias: &ldquo;Ven&iacute;a y estaba por aqu&iacute;, se sentaba al lado de la chimenea a hacer sus cosas&rdquo;, cuenta el propietario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Había muchos artistas con una cuenta en el bar donde iban acumulando gastos y. cuando no podían pagar, lo hacían con sus obras, pero Elmyr no era uno de ellos. Venía y estaba por aquí, se sentaba al lado de la chimenea a hacer sus cosas
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juanito</span>
                                        <span>—</span> Propietario del mercado de Las Dalias
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un d&iacute;a de la primavera de 1967, Elmyr, lleno de &ldquo;ansiedad&rdquo;, busc&oacute; al que se hab&iacute;a convertido en uno de sus amigos m&aacute;s &iacute;ntimos en la isla, el pol&eacute;mico Irving, autor de &lsquo;Fake! The Story of Elmyr de Hory the Greatest Art Forger of Our Time&rsquo;. El estadounidense, entre los artistas e intelectuales trasladados a Eivissa en los sesenta, tampoco escap&oacute; del fraude: se invent&oacute; la biograf&iacute;a del productor de cine Howard Hughes. S&iacute; era, sin embargo, una de las personas m&aacute;s cercanas al falsificador, quien en un arrebato frustrado de sincerarse con la pintora Edith Sommer, con quien hab&iacute;a entablado amistad, le dijo: &ldquo;No soy un asesino, de ninguna manera ese es mi mundo, pero [si alguna vez le contara mi secreto] se asustar&iacute;a tanto como si lo fuera&rdquo;. La alemana, fruto de su &eacute;poca y condici&oacute;n social, tambi&eacute;n se hab&iacute;a afincado en la isla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9241462f-67a2-4116-b920-b1096c99937a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un evento familiar en una vivienda de Ibiza, en los años 70"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un evento familiar en una vivienda de Ibiza, en los años 70                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46fb9c4d-1c32-4d8d-8d31-af6742e03a31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="De Hory residía en la villa La Falaise, construida por el arquitecto Erwin Broner"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                De Hory residía en la villa La Falaise, construida por el arquitecto Erwin Broner                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Preso en la c&aacute;rcel</strong></h2><p class="article-text">
        Al destaparse buena parte de falsificaciones, el antiguo Tribunal de Vagos y Maleantes, que se encarg&oacute; durante el franquismo de perseguir y castigar a personas consideradas m&aacute;s que peligrosas, antisociales, empez&oacute; a investigar a De Hory. Por un lado, por convivir con delincuentes. En aquel momento, uno de sus promotores, Legros, ya hab&iacute;a empezado a copar las portadas de los peri&oacute;dicos por m&uacute;ltiples estafas en el mundo del arte despu&eacute;s de que un importante cargo de la Compa&ntilde;&iacute;a General Americana del Petr&oacute;leo, Algur Hurtle Meadows, se percatara de que &eacute;l y su socio, Lessard, le hab&iacute;an vendido un falso Modigliani por 45.000 d&oacute;lares. Legros y el h&uacute;ngaro conviv&iacute;an juntos en la villa de <em>La Falaise</em> (&lsquo;El acantilado&rsquo;, en franc&eacute;s&rsquo;), junto al mar, en el barrio de Los Molinos de Vila, donde ten&iacute;an un estudio oculto que serv&iacute;a de taller a Elmyr.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, a pesar de que en la isla corr&iacute;an rumores de que el pintor proven&iacute;a de una familia de terratenientes, apenas pose&iacute;a medios para vivir. El tribunal de Eivissa lo termin&oacute; juzgando por un delito de homosexualidad, convivencia con criminales y no contar con medios de subsistencia, por los que ingres&oacute; en el centro de detenci&oacute;n de la isla &ndash;en el actual Refectori&ndash;, conocido entonces como el hotel Naranjo por el &aacute;rbol frutal que hab&iacute;a en su centro y porque las normas para los reclusos eran muy laxas. Pas&oacute; dos a&ntilde;os enteros all&iacute;, donde charlaba con sus amigos como si estuvieran de &ldquo;tertulia en un bar&rdquo;. &ldquo;&Eacute;l abajo, en el patio, y ellos en la balconada de la planta alta&rdquo;, describe un art&iacute;culo de Diario de Ibiza de la &eacute;poca. En 1968 fue liberado, pero su periplo judicial a&uacute;n no hab&iacute;a llegado a su fin, ya en el ojo de mira de las autoridades por sus miles de falsificaciones de arte (en total, se le atribuyen m&aacute;s de mil), el caso se elev&oacute; a la Audiencia Provincial de Palma, que barajaba su extradici&oacute;n a Francia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un tribunal franquista lo terminó juzgando por un delito de homosexualidad, convivencia con criminales y no contar con medios de subsistencia, por los que ingresó en el centro de detención de la isla</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_50p_1136159.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_50p_1136159.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_75p_1136159.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_75p_1136159.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_default_1136159.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_default_1136159.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27f2a0ff-ba99-48c0-bac1-d65db5cc1468_source-aspect-ratio_default_1136159.jpg"
                    alt="El pintor posa junto a una de sus obras, sujeta en un caballete de madera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El pintor posa junto a una de sus obras, sujeta en un caballete de madera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La Falaise y un suicidio con barbit&uacute;ricos</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando sali&oacute; de prisi&oacute;n, le hab&iacute;an concedido s&oacute;lo dos semanas para solventar todos sus asuntos y cerrar la villa que ten&iacute;a en Dalt Vila, construida por el arquitecto de origen alem&aacute;n Erwin Broner &ndash;quien conoc&iacute;a bien al pintor&ndash;. Despu&eacute;s, tendr&iacute;a que abandonar la isla un a&ntilde;o, durante el que vivi&oacute; en Torremolinos (M&aacute;laga).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasado este periodo, volvi&oacute; a Eivissa cuando ya lo hab&iacute;an vinculado con varias falsificaciones en Estados Unidos y Francia, pero como en Espa&ntilde;a estaba a salvo &ndash;entonces, en los &uacute;ltimos compases de dictadura, a&uacute;n no hab&iacute;a acuerdos de extradici&oacute;n con el pa&iacute;s galo&ndash;, no le qued&oacute; m&aacute;s que acogerse a su nueva personalidad: la del falsificador de arte que hab&iacute;a conseguido enga&ntilde;ar al mundo. Intent&oacute; vivir de su obra original, sin conseguir que esto diera sus frutos. Irving y De Hory aprovecharon su halo de fama derivada de los fraudes cometidos para protagonizar el documental de Orson Welles &lsquo;F for Fake (1973)&rsquo;, con escenas grabadas en la isla y que cuestion&oacute; hasta qu&eacute; punto las copias eran inferiores a las obras originales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-qUAwgt2Z-3Y-1370', 'youtube', 'qUAwgt2Z-3Y', document.getElementById('yt-qUAwgt2Z-3Y-1370'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-qUAwgt2Z-3Y-1370 src="https://www.youtube.com/embed/qUAwgt2Z-3Y?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        De hecho, la mayor&iacute;a de los cuadros que hizo en esa etapa -y muchas falsificaciones- forman parte de colecciones privadas de Eivissa, se&ntilde;ala el conseller isle&ntilde;o de Cultura, Miquel Costa. En concreto, el que fuera fundador de la discoteca Space (1986), Pepe Rosell&oacute;, cuenta con una treintena de obras del pintor que ha mostrado en exposiciones organizadas con ayuntamientos. El propio Consell d'Eivissa cuenta tambi&eacute;n con ocho trabajos del autor &ndash;se calcula que hay un centenar en la isla&ndash;, cuya obra se ha ido revalorizando estos &uacute;ltimos a&ntilde;os a causa &ldquo;del mito y del morbo&rdquo;, se&ntilde;ala Cuadros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d1e7e6b-ed3d-4f10-bd99-6785ebaf2aba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Durante los años que pasó en la isla pintó muchas de sus obras."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Durante los años que pasó en la isla pintó muchas de sus obras.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su historia ha hecho que se convierta en un gui&ntilde;o importante en la historia del arte y, desde los a&ntilde;os 2000, llegan a la casa de apuestas de Madrid cuadros con su firma que se venden cada vez por m&aacute;s dinero. Un bodeg&oacute;n suyo &ndash;seg&uacute;n el pintor cubista madrile&ntilde;o Juan Gris&ndash;se lleg&oacute; a vender en la casa de subastas por 7.500 euros. Esta tendencia ha llevado a que el falsificador sea ahora, a su vez, falsificado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un bodegón suyo –según el pintor cubista madrileño Juan Gris–se llegó a vender en la casa de subastas por 7.500 euros. Esta tendencia ha llevado a que el falsificador sea ahora, a su vez, falsificado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque desde su salida de prisi&oacute;n la posibilidad de poder ser extraditado lo ten&iacute;a en un constante estado de nerviosismo, no fue hasta 1976 cuando la pesadilla de Elmyr se convirti&oacute; en realidad: Mark Forgy, su asistente-aprendiz personal durante m&aacute;s de una d&eacute;cada en la isla, le avis&oacute; de que el gobierno espa&ntilde;ol y el franc&eacute;s hab&iacute;an llegado a un acuerdo para juzgarle por fraude. No pas&oacute; mucho hasta que el joven encontrara su cuerpo en la mansi&oacute;n y lo trasladara a la Policl&iacute;nica Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, en Vila, para ver si pod&iacute;an salvarle. De Hory dej&oacute; una inc&oacute;gnita entre sus amistades: &iquest;Era, su muerte, su &uacute;ltima falsa? El aprendiz confirm&oacute; que hab&iacute;a fallecido entre sus brazos de camino a la cl&iacute;nica ibicenca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/auge-elmyr-hory-famoso-falsificador-arte-perseguido-homosexual-hallado-vida-ibiza_1_12976128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 20:30:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a5ba1168-9734-4def-ab0a-187d94915284_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="307224" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a5ba1168-9734-4def-ab0a-187d94915284_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="307224" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El auge de Elmyr de Hory, el famoso falsificador de arte perseguido por homosexual y hallado sin vida en Ibiza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a5ba1168-9734-4def-ab0a-187d94915284_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Arte,Cultura,Falsificaciones,Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Freddie Mercury en la isla del exceso: "Fue la persona más grande que he conocido en mi vida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/freddie-mercury-isla-exceso-persona-grande-he-conocido-vida_1_12964496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e743cc9a-dde8-428d-a032-39b194ba9b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135894.jpg" width="610" height="343" alt="Freddie Mercury en la isla del exceso: &quot;Fue la persona más grande que he conocido en mi vida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los mejores vocalistas de la historia encontró en Ibiza un refugio que acabaría siendo escenario del ensayo de la canción 'Barcelona'. Allí forjó amistad con Tony Pikes, el curioso propietario del hotel al que dio nombre y por el cual pasaron grandes estrellas</p><p class="subtitle">Amnesia, la discoteca que montó el filósofo Antonio Escohotado para contribuir a la ‘mafia hippie'</p></div><p class="article-text">
        En la primavera de 1986, Freddie Mercury ya era uno de los mejores vocalistas de la historia del rock. Hab&iacute;a publicado once discos de estudio con Queen, la banda brit&aacute;nica que contaba con tantos estilos musicales distintos que resulta imposible clasificarla en un solo g&eacute;nero. Entre sus influencias se cita a Elvis Presley, The Beach Boys, Jimi Hendrix, The Beatles, The Rolling Stones, David Bowie, Pink Floyd o Led Zeppelin. Pero tal vez fuera su obra maestra, <em>A night at the opera </em>(1975), el &aacute;lbum de estudio por el que alcanzaron la cima musical. En la primavera de 1986, cuando solo quedaban unos meses para publicar <em>A Kind of Magic</em>, Freddie Mercury estaba de vacaciones en Eivissa, donde visit&oacute; por primera vez el m&iacute;tico hotel Pikes.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me llamo Freddie Mercury.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me alegro, amigo &ndash;le respondi&oacute; Tony Pike&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Esto es un hotel?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, lo ser&aacute;, si tengo la oportunidad de terminarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;ndo ser&aacute; un lugar en el que pueda alojarme y grabar m&uacute;sica?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Jes&uacute;s, danos un respiro.
    </p><p class="article-text">
        El hotel Pikes, que en ese momento estaba en obras, es una antigua finca reconvertida en hotel en los a&ntilde;os 80 al calor del <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>boom </em></a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tur&iacute;stico</a> por Tony Pike. Se trata de un empresario brit&aacute;nico que fue definido como &ldquo;el maestro de ceremonias durante 30 a&ntilde;os de libertinaje de celebridades&rdquo; por el peri&oacute;dico <em>The Guardian</em>. Est&aacute; situado en una zona r&uacute;stica del municipio de Sant Antoni de Portmany, en el centro oeste de la isla. Desde su fundaci&oacute;n, se convirti&oacute; en un lugar de descanso y desenfreno para todo tipo de artistas, famosos y personalidades exc&eacute;ntricas, como se recoge en el libro <em>Mr. Pikes: The Story behind the Ibiza legend (MT Ink, 2017)</em>, escrito por el propio Tony Pike en colaboraci&oacute;n con Matt Trollope.
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo dedicado a Mercury, con quien Pike tuvo una relaci&oacute;n muy estrecha, cuenta la an&eacute;cdota de que no le conoc&iacute;a, pese a que hac&iacute;a mucho tiempo que Queen era una de las bandas de rock m&aacute;s importantes del momento (y m&aacute;s tarde, de la historia).
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me llamo Freddie Mercury.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso ya me lo has dicho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a puedo ver la expresi&oacute;n de su cara, y ahora me r&iacute;o, porque claramente no pod&iacute;a creer que yo no hubiera o&iacute;do hablar de &eacute;l&rdquo;, explica Pike, quien se justificaba diciendo que era un hombre que se pasaba el d&iacute;a trabajando. &ldquo;En los a&ntilde;os 80 no ten&iacute;a tiempo para estudiar a los famosos. Estaba demasiado ocupado desarrollando el hotel&rdquo;, argumentaba.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El dueño del hotel, Tony Pike, no reconoció a Freddie Mercury porque, según él, se pasaba todo el día trabajando: &#039;Todavía puedo ver la expresión de su cara, y ahora me río, porque claramente no podía creer que yo no hubiera oído hablar de él&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_50p_0_x666y187.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_50p_0_x666y187.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_75p_0_x666y187.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_75p_0_x666y187.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_default_0_x666y187.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_default_0_x666y187.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c0011587-f559-4ea4-9d8f-cbe12355cdc7_source-aspect-ratio_default_0_x666y187.jpg"
                    alt="Tony Pike con Freddie Mercury y amigos en común, en el Pikes."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tony Pike con Freddie Mercury y amigos en común, en el Pikes.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El hotel de los VIP</strong></h2><p class="article-text">
        Eivissa en aquella &eacute;poca <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/historia-cultura-hippie-ibiza-habia-represion-franco-isla-daba-libertad_1_9081243.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">era diferente</a>. Las estrellas del rock, del cine, la gente famosa o de la far&aacute;ndula pasaba mucho m&aacute;s desapercibida. Encontraban un cierto anonimato que no ten&iacute;an en otros lugares. &ldquo;Muchas veces solo me daba cuenta de que alguien era famoso porque me lo presentaban o porque pasaba tiempo con &eacute;l. (...) A muchas celebridades les gusta el hecho de que yo no sepa qui&eacute;nes son&rdquo;, cuenta Pike.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el punto de no saber qui&eacute;n era Freddie Mercury, uno de los m&uacute;sicos m&aacute;s importantes de la historia. El primer d&iacute;a de Mercury en el hotel, Pike se lo llev&oacute; de fiesta a la sala VIP de la m&iacute;tica discoteca Ku &ndash;ahora <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/catedral-electronica-inaugurada-will-smith-ibiza-locura-colectiva-100-euros-noche_1_12346215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNVRS</a>, del imperio Matutes&ndash;. El club ten&iacute;a el techo abierto, lo que era una molestia constante para los vecinos de la zona. &ldquo;La direcci&oacute;n, el personal, todo el mundo all&iacute; sab&iacute;a perfectamente qui&eacute;n era Freddie Mercury y nos trataron como a reyes&rdquo;, reconoce Pike. &ldquo;Le encant&oacute; el sitio y la hospitalidad que recibi&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mercury, como es conocido, era un hombre dominado por los excesos &ndash;especialmente, por el consumo de coca&iacute;na&ndash;, que eran directamente proporcionales a su personalidad carism&aacute;tica y arrolladora. <em>Don&rsquo;t stop me now</em>, del &aacute;lbum <em>Jazz</em>, tal vez sea el tema que mejor ejemplifica el hedonismo de esta leyenda del rock. &ldquo;Freddie era genial, un tipo maravilloso, alguien a quien adoraba por completo. A menudo nos tumb&aacute;bamos en la cama durante horas, hablando, esnifando l&iacute;neas. El consumo de coca&iacute;na de Freddie a veces era totalmente desmesurado&rdquo;, narra su amigo. Las juergas que se corr&iacute;an en ese hotel ya son historia. Son parte del mito y &eacute;xito de Eivissa, pero tambi&eacute;n de su oscuridad y decadencia. Una isla en la que el exceso tur&iacute;stico ha engullido el bienestar de los vecinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84e5802a-b47b-4822-9310-17af2d4bb328_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tony Pike con Freddie Mercury jugando a tenis."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tony Pike con Freddie Mercury jugando a tenis.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro de los habituales del hotel era Kenny Everett, el humorista brit&aacute;nico fallecido a los 50 a&ntilde;os, como su amigo Mercury, como consecuencia del sida. Cuenta Pike que sol&iacute;a aparecer durante la primavera pidiendo una habitaci&oacute;n de hotel, sin reservar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ndash;Kenny, no has vuelto a reservar.
    </p><p class="article-text">
         Y &eacute;l contestaba:
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Oh, no pasa nada, conozco al jefe.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Yo soy el puto jefe, pedazo de idiota.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Oh, perdona, Tony, no te hab&iacute;a reconocido.
    </p><p class="article-text">
        Los clientes estaban encantados de que una estrella de la televisi&oacute;n como &eacute;l se hospedara en el Pikes. Sol&iacute;a pasear por los alrededores de la piscina del hotel hablando con la gente o sent&aacute;ndose en el bar. Como le pasaba a su amigo Freddie, tambi&eacute;n era un hombre dominado por los excesos, en una d&eacute;cada en la que mucha gente muri&oacute; como consecuencia del caballo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Drogas con Kenny Everett</strong></h2><p class="article-text">
        En una de esas noches de desenfreno, mientras cenaban en un restaurante italiano de lujo que estaba al lado de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/amnesia-discoteca-monto-filosofo-antonio-escohotado-contribuir-mafia-hippie_1_10499333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnesia</a> &ndash;la discoteca fundada por Antonio Escohotado&ndash; y enfrente del Ku, Kenny se pas&oacute; con el &aacute;cido hasta el punto de perder el conocimiento. &ldquo;Le gustaba y lo tomaba constantemente&rdquo;, comenta Pike. &ldquo;Los viajes sol&iacute;an venir en papel secante, divididos en cuatro cuadraditos, y aquella noche en concreto Kenny se pas&oacute; tres pueblos y se tom&oacute; tres tandas de cuatro&rdquo;, explica. Diez o quince minutos despu&eacute;s, los &lsquo;tripis&rsquo; empezaron a hacer efecto.
    </p><p class="article-text">
        Los brazos se le empezaron a poner de forma muy recta, extendida y r&iacute;gida. Ten&iacute;a los pu&ntilde;os apretados. Apenas pod&iacute;a hablar de lo colocado que estaba. Ni siquiera en el VIP del Ku le permitieron permanecer en ese estado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tony, vas a tener que llevarte a tu amigo a casa, le dijo uno de los due&ntilde;os del Ku.
    </p><p class="article-text">
        Pike intent&oacute; convencerle de que se quedara con &eacute;l, sin &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, Tony, no soy tonto. S&eacute; que eso no es alcohol, son drogas&hellip; y no puedo tenerlo ah&iacute; sentado as&iacute; en el club. Da mala imagen para el negocio. Por favor, s&aacute;calo de aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Era cerca de la una de la madrugada, as&iacute; que Tony se llev&oacute; a Kenny a dormir, aunque no sab&iacute;a a d&oacute;nde. No se lo pod&iacute;a llevar al hotel porque son unos quince minutos en coche y Pike quer&iacute;a volver al Ku, donde hab&iacute;a conocido a una chica. Despu&eacute;s de llamar a la puerta de varios vecinos de la zona, sin &eacute;xito, un hombre accedi&oacute; a acoger a Kenny. &ldquo;Le expliqu&eacute; que era famoso, que no se encontraba bien y que necesitaba un lugar donde descansar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, claro, Kenny Everett, tr&aacute;elo.
    </p><p class="article-text">
        Sacaron una s&aacute;bana, le tumbaron en el sof&aacute; y le dejaron durmiendo hasta el d&iacute;a siguiente. Pike volvi&oacute; a la fiesta, aunque cuatro horas despu&eacute;s se despidi&oacute; de la chica con la que estaba para volver a por su amigo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ndash;Cari&ntilde;o, me tengo que ir.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;&iquest;Ah, s&iacute;? &mdash;dijo ella.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Es una historia larga, tengo unos invitados famosos a los que cuidar&hellip; pero quedamos otro d&iacute;a. Lo siento, es complicado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvi&oacute; a por &eacute;l, Kenny segu&iacute;a igual. Tirado en el sof&aacute; con los brazos en &aacute;ngulo recto. Tony carg&oacute; con &eacute;l y se lo llev&oacute; con el coche de vuelta al hotel. Eran las siete de la ma&ntilde;ana. Desvisti&oacute; a su amigo y lo acost&oacute; en su habitaci&oacute;n. Cuando Kenny se despert&oacute;, no se disculp&oacute; con su amigo. Tony cree que la raz&oacute;n es que Kenny no se acordaba de nada. &ldquo;Y, de todos modos, estoy seguro de que todav&iacute;a estaba colocado&rdquo;, asum&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c1d3f788-8db9-4e42-9e0b-2927885e2a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tony Pike tomando el sol en su barco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tony Pike tomando el sol en su barco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Montserrat Caball&eacute; quiso alojarse en el hotel</strong></h2><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en mayo de 1987, Mercury cant&oacute; <em>Barcelona</em> por primera vez en el bar trasero del Pikes, un espacio que con los a&ntilde;os mut&oacute; en la Suite Marrakech. Aquella noche, en realidad, estaba practicando para su actuaci&oacute;n con Montserrat Caball&eacute; en Ku, dentro del festival Ibiza 92, organizado para celebrar la designaci&oacute;n de Barcelona como sede de los Juegos Ol&iacute;mpicos. Faltaban todav&iacute;a seis meses para que se lanzara la canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Caball&eacute; quiso alojarse en el Pikes, pero no hab&iacute;a habitaciones disponibles. &ldquo;Tengo que estar con Freddie, vamos a cantar una canci&oacute;n&rdquo;, dijo. Tony Pike le pregunt&oacute; cu&aacute;l. &ldquo;Nuestro nuevo disco, <em>Barcelona</em>&rdquo;. No pudo ser. Si ambos se hubieran quedado, probablemente la habr&iacute;an cantado juntos. Mercury la interpret&oacute; solo. &ldquo;Fue un momento incre&iacute;ble&rdquo;, recuerda Pike, &ldquo;aunque hubo muchos momentos incre&iacute;bles durante esa &eacute;poca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche, adem&aacute;s, la princesa Smilja Mihailovitch de Yugoslavia &ndash;la fundadora de la marca de moda ibicenca Adlib&ndash; organiz&oacute; una gran fiesta en Ku. Pike la describe como &ldquo;una aut&eacute;ntica <em>snob</em>&rdquo;. Presenciaron la actuaci&oacute;n de Mercury y Caball&eacute; desde la zona VIP de la discoteca. Para Pike fue una imagen &ldquo;inolvidable&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, Pino Sagliocco, promotor musical, fue clave para que <em>Barcelona</em> acabara convertida en himno ol&iacute;mpico. Pike y &eacute;l eran inseparables en los a&ntilde;os ochenta. &ldquo;&Eacute;ramos u&ntilde;a y carne&rdquo;, escribe. &ldquo;Le debo mucho a Pino, me present&oacute; a muchos artistas (...) que se alojaron en el hotel gracias a &eacute;l&rdquo;, reconoce.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95798614-8f37-4a98-b849-c9b64c7eb88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista aérea del hotel Pikes en los 90."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista aérea del hotel Pikes en los 90.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El gran cumplea&ntilde;os</strong></h2><p class="article-text">
        A finales del verano de 1987, Mercury volvi&oacute; al Pikes con su gente. Su cumplea&ntilde;os se acercaba y quer&iacute;a celebrarlo all&iacute;. &ldquo;Pero quiero que sea extravagante&rdquo;. &ldquo;Lo tendr&aacute;s. Freddie, lo que quieras, lo tendr&aacute;s&rdquo;, le respondi&oacute; Pike. Puso dos condiciones: empezar a las siete de la tarde y recibir a todos los invitados &ldquo;con champ&aacute;n franc&eacute;s&rdquo;. Su amigo se re&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Freddie, si es champ&aacute;n, ser&aacute; franc&eacute;s. Todo el champ&aacute;n es franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Porque proviene de las uvas de la regi&oacute;n francesa de Champa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues no lo sab&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eres un ignorante, pero qu&eacute;date por aqu&iacute; y quiz&aacute; aprendas un par de cosas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vale, Pike, cabr&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Freddie, si es champán, será francés. Todo el champán es francés porque proviene de las uvas de la región francesa de Champaña. Eres un ignorante, pero quédate por aquí y quizá aprendas un par de cosas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tony Pikes</span>
                                        <span>—</span> Dueño del hotel
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pike acept&oacute;. Hablaron incluso de compartir la fiesta con Elton John, una idea que acab&oacute; descartada tras las fricciones entre los m&aacute;nager de Queen y Elton John. &ldquo;Olv&iacute;date de Elton y haz la fiesta t&uacute; solo&rdquo;, le dijo Pike. Mercury estuvo de acuerdo. &ldquo;Quiero una fiesta que pase a la historia de Ibiza y de la que se hable en todo el mundo&rdquo;. Tony, con presupuesto, iba a hacer lo que Mercury quisiera, dec&iacute;a. &ldquo;Siempre he pensado que era la estrella m&aacute;s grande&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 5 de septiembre de 1987, sin invitaciones formales y con la consigna de correr la voz &ldquo;a la gente adecuada&rdquo;, unas 700 personas pasaron por el Pikes. Hubo que tirar un muro de la cocina para poder servir la cena. Se busc&oacute; a personal de forma improvisada para trabajar aquella noche. Se llen&oacute; la entrada de globos negros y dorados, rellenos de helio. A &uacute;ltima hora, un incendio provocado por un globo de helio estuvo a punto de arruinarlo todo. Las llamas, que se apagaron a tiempo, se encendieron porque uno de los invitados apag&oacute; un cigarrillo en uno de los globos.
    </p><p class="article-text">
        Todo alrededor de Mercury era exagerado y excesivo. Tanto es as&iacute; que se trajo una tarta, con la forma de la Sagrada Familia, en jet privado. Lleg&oacute; destrozada desde Barcelona tras un aterrizaje complicado. Hubo que improvisar otra. Tambi&eacute;n acab&oacute; mal: alguien lanz&oacute; a la secretaria de Pike dentro del pastel. La fiesta sigui&oacute; hasta el d&iacute;a siguiente por todo lo alto. Y el coste ascendi&oacute; a 52.000 libras de la &eacute;poca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mercury hizo traer una tarta, con la forma de la Sagrada Familia, en jet privado. Llegó destrozada desde Barcelona tras un aterrizaje complicado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la historia del Pikes hubo muchas estrellas y muchas noches memorables, pero, para Tony Pike, ninguna resume mejor el esp&iacute;ritu del lugar que Freddie Mercury. &ldquo;Fue la persona m&aacute;s grande que he conocido en mi vida&rdquo;. Mercury llamaba al Pikes &ldquo;un hogar lejos de casa&rdquo;. Para Pike, no hubo elogio mayor, viniendo de &ldquo;una estrella tan grande y de alguien que hab&iacute;a recorrido el mundo entero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Ribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/freddie-mercury-isla-exceso-persona-grande-he-conocido-vida_1_12964496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 21:32:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e743cc9a-dde8-428d-a032-39b194ba9b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135894.jpg" length="101687" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e743cc9a-dde8-428d-a032-39b194ba9b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135894.jpg" type="image/jpeg" fileSize="101687" width="610" height="343"/>
      <media:title><![CDATA[Freddie Mercury en la isla del exceso: "Fue la persona más grande que he conocido en mi vida"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e743cc9a-dde8-428d-a032-39b194ba9b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135894.jpg" width="610" height="343"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Ibiza,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Alcover, el poeta que abordó el consentimiento sexual hace más de un siglo: "Su prosa es un tesoro literario"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/joan-alcover-poeta-abordo-consentimiento-sexual-siglo-prosa-tesoro-literario_1_12930854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4536c509-3349-423e-b40d-e7effa2df706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134898.jpg" width="409" height="230" alt="Joan Alcover, el poeta que abordó el consentimiento sexual hace más de un siglo: &quot;Su prosa es un tesoro literario&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La celebración del Año Alcover recupera el legado de uno de los grandes escritores del catalán moderno que se adelantó a su tiempo en debates sociales de la época como la pena de muerte, el deseo sexual o la defensa de la lengua catalana</p><p class="subtitle">Josep Maria Llompart, cien años del “poeta insobornable” que no calló ante Franco y mantuvo viva la lengua catalana
</p></div><p class="article-text">
        Un pescador se encuentra con una sirena. Ella canta, &eacute;l desea. Pero el poema no avanza hacia la conquista ni el embrujo rom&aacute;ntico: avanza hacia la renuncia de ella. En una versi&oacute;n temprana de <em>La sirena</em>, el poeta mallorqu&iacute;n Joan Alcover (1854 &ndash; 1926) lleg&oacute; a nombrar al personaje que encarnaba a su pescador como &ldquo;violador&rdquo;, antes de suavizar el t&eacute;rmino en el texto finalmente publicado en <em>Cap al tard</em> (1909), el poemario que consagr&oacute; su obra. En aquel momento, el poeta de los paisajes mallorquines escribi&oacute; sobre los l&iacute;mites del deseo, algo poco frecuente en su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Aquella primera versi&oacute;n del poema, mucho menos conocida y con fecha de 1907, apareci&oacute; en el n&uacute;mero 11 del segundo a&ntilde;o de la <em>Revista Empori</em>, publicado en mayo de 1908. Seg&uacute;n el fil&oacute;logo catal&aacute;n Ignasi Moreta,<strong> </strong>este hecho ejemplifica c&oacute;mo Alcover fue un escritor que se adelant&oacute; a su propio tiempo. &ldquo;Es un texto que va m&aacute;s all&aacute; de lo rom&aacute;ntico, donde habla del consentimiento sexual,&nbsp;y que nos demuestra que Alcover fue un autor que form&oacute; parte en los debates de su tiempo, a veces incluso contra el consenso general de la &eacute;poca&rdquo;, explica a elDiario.es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[&#039;La sirena&#039;] es un texto que va más allá de lo romántico, donde habla del consentimiento sexual, y que nos demuestra que Alcover fue un autor que formó parte en los debates de su tiempo, a veces incluso contra el consenso general de la época</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ignasi Moreta</span>
                                        <span>—</span> Filólogo catalán
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afb2a9cb-111b-44da-818b-80ac777af95e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Primera versión del poema ‘La sirena’ de Joan Alcover en 1907, publicada en la Revista Empori"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Primera versión del poema ‘La sirena’ de Joan Alcover en 1907, publicada en la Revista Empori                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reafirma esta actitud su alegato contra la pena de muerte en <em>El vianant </em>[El viandante], un poema que habla de una persona que se pierde en la monta&ntilde;a y que tras pasar una noche de acogida en una ermita, se encuentra, cuando vuelve a la ciudad, con una ejecuci&oacute;n p&uacute;blica en una plaza rodeada de gente y alboroto. Tal y como aclara Moreta, a partir de esa imagen Alcover &ldquo;construye un alegato muy contundente contra la pena de muerte y acusa al ser humano de usurpar el lugar de Dios, algo que considera il&iacute;cito y tremendamente horroroso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la mirada contempor&aacute;nea de Moreta hacia un cl&aacute;sico de la poes&iacute;a en lengua catalana como Joan Alcover forma parte de una constelaci&oacute;n mayor, como es el A&ntilde;o Alcover, una celebraci&oacute;n donde, a lo largo del 2026, su obra y legado ser&aacute; revisitados con diferentes actividades con motivo del centenario de la muerte del poeta y ensayista mallorqu&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el marco de esta efem&eacute;ride, el fil&oacute;logo y profesor del Departament de Filologia Catalana de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona presentar&aacute; en marzo <em>Poesies</em> (Edicions 62), la primera edici&oacute;n cr&iacute;tica de la obra po&eacute;tica que traer&aacute; al presente la obra del escritor, a la que se suma una nueva edici&oacute;n de las obras completas en dos vol&uacute;menes, que recoger&aacute;n la poes&iacute;a y la prosa, a cargo de la investigadora y bi&oacute;grafa del poeta Maria Ant&ograve;nia Perell&oacute; y que se publicar&aacute; en febrero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ignasi Moreta presentará en marzo &#039;Poesies&#039;, la primera edición crítica de la obra poética que traerá al presente la obra de Alcover, a la que se sumará en febrero una nueva edición de sus obras completas en dos volúmenes, que recogerán la poesía y la prosa, a cargo de la investigadora y biógrafa del poeta Maria Antònia Perelló</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d5d3d44-2997-4ca3-8ac5-4f1fe52ee2d9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Durante el Año Alcover se presentará una nueva edición de las obras completas de Alcover, a cargo de Maria
Antònia Perelló en Nova Editorial Moll, y la primera edición crítica de su obra poética, de Ignasi Moreta, en
el sello Edicions 62"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Durante el Año Alcover se presentará una nueva edición de las obras completas de Alcover, a cargo de Maria
Antònia Perelló en Nova Editorial Moll, y la primera edición crítica de su obra poética, de Ignasi Moreta, en
el sello Edicions 62                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este volumen incluir&aacute;, adem&aacute;s, conferencias, art&iacute;culos, pr&oacute;logos, presentaciones y discursos porque el poeta y magistrado de oficio tambi&eacute;n se dedic&oacute; temporalmente a la pol&iacute;tica durante la Restauraci&oacute;n borb&oacute;nica en Espa&ntilde;a, en primer lugar desde el &aacute;mbito local en el Ayuntamiento de Palma y despu&eacute;s el estatal como diputado en las Cortes, tras licenciarse en Derecho en 1878. Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os dedicados al estudio de su obra, Perell&oacute; cuenta que la prosa de Alcover es &ldquo;un verdadero tesoro literario&rdquo; que puede servirnos para conocer el &ldquo;testimonio de un momento hist&oacute;rico y cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><em><strong>La Balanguera</strong></em><strong>, un himno de infinitas voces</strong></h2><p class="article-text">
        Muchos de los poemas de Alcover han sido traducidos a diversas lenguas y han hecho de su voz un cl&aacute;sico irrenunciable para la literatura catalana. Uno de los m&aacute;s destacados es <em>La Balanguera</em>, donde el autor utiliza la imagen de una hilandera para representar el paso del tiempo y el destino colectivo de su pueblo. Convertido en el himno oficial de Mallorca desde hace treinta a&ntilde;os y con m&uacute;sica de Amadeo Vives, ha sido interpretado, entre otros, por m&uacute;sicos de la talla de Joan Manuel Serrat, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Maria_del_Mar_Bonet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maria del Mar Bonet</a> o Chenoa.		 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-MnHqYxzMa_0-2046', 'youtube', 'MnHqYxzMa_0', document.getElementById('yt-MnHqYxzMa_0-2046'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-MnHqYxzMa_0-2046 src="https://www.youtube.com/embed/MnHqYxzMa_0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Alcover cre&iacute;a que la poes&iacute;a se lo deb&iacute;a todo al pueblo y que nunca podr&iacute;a divorciarse de &eacute;l&rdquo;, comenta Maria Ant&ograve;nia Perell&oacute;. Este poema, que transmite la idea de que el futuro solo puede edificarse sin romper con las ra&iacute;ces, es interpretado por la estudiosa del poeta mallorqu&iacute;n como &ldquo;un retorno a lo popular y una reivindicaci&oacute;n que espera recuperar la esencia m&aacute;s pura de las ra&iacute;ces, las tradiciones y por supuesto la lengua catalana, animando al pueblo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes hitos para el A&ntilde;o Alcover ser&aacute;, de hecho, un acto coral multitudinario y simult&aacute;neo de este himno en las plazas de todos los pueblos y ciudades de Mallorca el pr&oacute;ximo 29 de mayo. Seg&uacute;n Antoni Llabr&eacute;s, presidente de la entidad organizadora Obra Cultural Balear (OCB), &ldquo;queremos que se cante en toda la isla a la misma hora y para ello nos hemos dirigido a los 53 ayuntamientos para que las corales de los pueblos, las bandas municipales, los vecinos y los <em>xeremiers </em>[personas que tocan un instrumento tradicional de Mallorca] participen en este acto popular de la forma m&aacute;s masiva posible&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8fe3dc88-f7fb-4d7c-874f-d41fb4f70de4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Joan Alcover, en primera fila, junto a Miquel Costa i Llobera, en el Primer Congreso Internacional de la
Lengua Catalana en Barcelona en 1906"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Joan Alcover, en primera fila, junto a Miquel Costa i Llobera, en el Primer Congreso Internacional de la
Lengua Catalana en Barcelona en 1906                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los grandes hitos para el Año Alcover será un acto coral multitudinario y simultáneo del himno de &#039;La Balanguera&#039; en las plazas de todos los pueblos y ciudades de Mallorca el próximo 29 de mayo. &#039;Queremos que se cante en toda la isla a la misma hora y que los ayuntamientos participen en este acto popular de la forma más masiva posible&#039;, subraya Antoni Llabrés, presidente de la Obra Cultural Balear</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La OCB, explica su presidente, tambi&eacute;n est&aacute; organizando una serie de reivindicaciones puramente literarias como la inauguraci&oacute;n de la Casa Museo Joan Alcover el pr&oacute;ximo 25 de febrero, coincidiendo con el d&iacute;a de la muerte del poeta, visitas guiadas a la casa del autor -donde se aloja la entidad-, conferencias y presentaciones, como las de las obras que presentar&aacute;n Maria Ant&ograve;nia Perell&oacute; e Ignasi Moreta, as&iacute; como rutas literarias, lecturas dramatizadas y un espect&aacute;culo po&eacute;tico-musical. El Govern de les Illes Balears, que declar&oacute; el A&ntilde;o Alcover a finales del a&ntilde;o pasado, tambi&eacute;n se sumar&aacute; a la celebraci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las tertulias que conectaron las letras catalanas</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su valor patrimonial, esa casa, que pronto ser&aacute; tambi&eacute;n museo, fue el punto de ebullici&oacute;n de una red intelectual de primer orden en la transici&oacute;n del siglo XIX al XX. Por all&iacute; pasaron escritores, poetas, artistas y pensadores tan destacados como Rub&eacute;n Dar&iacute;o, Santiago Rusi&ntilde;ol, Miquel Costa i Llobera, Josep Carner, Joan Rossell&oacute; de Son Forteza o Antoni Maura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tertulias en Ca n&rsquo;Alcover (la casa de la familia Alcover, como se denomina en mallorqu&iacute;n), situado en la calle Sant Alonso de Palma, se conviertieron as&iacute; en un espacio de encuentro y di&aacute;logo que permiti&oacute; conectar la cultura isle&ntilde;a con los grandes movimientos literarios catalanes del momento, como la Renaixen&ccedil;a, el modernismo y el noucentisme, adem&aacute;s de desempe&ntilde;ar un papel clave en la normalizaci&oacute;n y prestigio de la lengua catalana en Mallorca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_50p_1134900.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_50p_1134900.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_75p_1134900.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_75p_1134900.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_default_1134900.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_default_1134900.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce8244e8-86f6-47db-9889-546b928a9cfc_4-3-aspect-ratio_default_1134900.jpg"
                    alt="El clásico poeta mallorquín con su hijo Pau Alcover"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El clásico poeta mallorquín con su hijo Pau Alcover                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las tertulias en Ca n’Alcover (la casa de la familia Alcover), situado en la calle Sant Alonso de Palma, se conviertieron en un espacio de encuentro y diálogo que permitió conectar la cultura isleña con los grandes movimientos literarios catalanes del momento, además de desempeñar un papel clave en la normalización y prestigio de la lengua catalana en Mallorca</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El origen de estos encuentros comenz&oacute; en la casa de Josep Maria Quadrado y se desarrollaron all&iacute; hasta que se puso enfermo y muri&oacute;. Entonces las trasladaron a la casa de Alcover. En aquellos momentos, todos le&iacute;an sus obras ante el resto como una primera muestra entre ellos&rdquo;, relata Perell&oacute;, recordando que el grupo estaba formado por &ldquo;disc&iacute;pulos de Josep Llu&iacute;s Pons i Gallarza, quien les gui&oacute; hacia la poes&iacute;a y el humanismo, algo que se ve claramente en la conferencia extraordinaria <em>Humanitzaci&oacute; de l&rsquo;art </em>[Humanizaci&oacute;n del arte] de Alcover de 1904&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una defensa literaria y literal del catal&aacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los especialistas en su obra, Alcover empez&oacute; escribiendo en castellano sin demasiado &eacute;xito hasta que la muerte de sus seres m&aacute;s queridos -entre ellos, cuatro de sus cinco hijos y su primera mujer- le empuj&oacute; a escribir en su &ldquo;lengua vivida&rdquo;, tal y como el autor lo expresaba, es decir, la lengua de su vida cotidiana donde fue capaz de expresar de manera m&aacute;s aut&eacute;ntica sus sentimientos y su dolor. A partir de entonces, su vida y su obra adquirieron una densidad emocional y literaria definitiva.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_50p_1134901.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_50p_1134901.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_75p_1134901.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_75p_1134901.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_default_1134901.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_default_1134901.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2d803cb7-218a-4325-bdca-74ac86730ded_3-4-aspect-ratio_default_1134901.jpg"
                    alt="Joan Alcover empezó escribiendo en castellano sin demasiado éxito hasta que la muerte de sus seres más
querido le llevó a expresarse en catalán"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Joan Alcover empezó escribiendo en castellano sin demasiado éxito hasta que la muerte de sus seres más
querido le llevó a expresarse en catalán                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Poeta de la intimidad y de la p&eacute;rdida, figura clave del tr&aacute;nsito hacia la modernidad literaria en catal&aacute;n, Alcover regresa cien a&ntilde;os despu&eacute;s no solo como objeto de homenaje, sino como s&iacute;mbolo de una lengua y una tradici&oacute;n que vuelven a necesitar ser defendidas. No por nostalgia, sino por supervivencia. En un contexto pol&iacute;tico adverso para el catal&aacute;n, marcado por las <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/politica/vox-impone-pp-ejecuta-consell-mallorca-fulmina-ayudas-entidades-volcadas-fomento-catalan_1_12793023.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas ling&uuml;&iacute;sticas impulsadas por el PP con el apoyo de Vox </a>en las islas, su voz recupera una vigencia inesperada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Poeta de la intimidad y de la pérdida, figura clave del tránsito hacia la modernidad literaria en catalán, Alcover regresa cien años después no solo como objeto de homenaje, sino como símbolo de una lengua y una tradición que vuelven a necesitar ser defendidas. No por nostalgia, sino por supervivencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/catalan-lengua-fragil-balears_1_9948869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fragilidad no es solo una percepci&oacute;n cultural, sino una realidad medible</a>. Seg&uacute;n datos recientes de la Primera Encuesta de la Juventud del Govern, apenas un 21% de los j&oacute;venes de entre 15 y 34 a&ntilde;os en las Illes Balears tiene la lengua propia como lengua inicial, frente al 47% que tiene el castellano. Unos datos que dibujan, en palabras del presidente de la Obra Cultural Balear, Antoni Llabr&eacute;s, un estado de salud &ldquo;precario&rdquo; para el catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, Llabr&eacute;s reclama un &ldquo;giro copernicano&rdquo; basado en un doble eje: por un lado, una mayor toma de conciencia social; por otro, pol&iacute;ticas ling&uuml;&iacute;sticas &ldquo;valientes y decididas&rdquo; y el cumplimiento del mandato del Estatuto de Autonom&iacute;a en materia lingu&iacute;stica. Una defensa que, como en tiempos de Alcover, vuelve a situar la lengua en el centro del debate cultural y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico hijo de Joan Alcover que logr&oacute; sobrevivir a la tragedia familiar, Pau Alcover, fue precisamente quien garantiz&oacute; que aquella voz no se apagara del todo. A su muerte, don&oacute; Ca n&rsquo;Alcover a la Obra Cultural Balear, convirtiendo el espacio dom&eacute;stico del poeta en un refugio colectivo para la lengua y la cultura de las islas. Un siglo despu&eacute;s, cuando el catal&aacute;n vuelve a sentirse amenazado, la casa heredada recuerda que la obra de Alcover &mdash;como la lengua que eligi&oacute; para escribir su dolor y su mundo&mdash; solo puede sobrevivir si sigue siendo habitada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/joan-alcover-poeta-abordo-consentimiento-sexual-siglo-prosa-tesoro-literario_1_12930854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4536c509-3349-423e-b40d-e7effa2df706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134898.jpg" length="189008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4536c509-3349-423e-b40d-e7effa2df706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134898.jpg" type="image/jpeg" fileSize="189008" width="409" height="230"/>
      <media:title><![CDATA[Joan Alcover, el poeta que abordó el consentimiento sexual hace más de un siglo: "Su prosa es un tesoro literario"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4536c509-3349-423e-b40d-e7effa2df706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134898.jpg" width="409" height="230"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Poesía,Novela,Catalán,Inmersión lingüística,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dollar Selmouni, música contra los trucos del marketing: “Me mata tener que vender polémica  para que un disco funcione”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/dollar-selmouni-musica-trucos-marketing-mata-vender-polemica-disco-funcione_1_12926647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08263681-eaa9-440d-8879-b38fd8a7e588_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134789.jpg" width="5472" height="3078" alt="Dollar Selmouni, música contra los trucos del marketing: “Me mata tener que vender polémica  para que un disco funcione”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras cinco años desde su último álbum, Dollar Selmouni regresa próximamente con Paso a paso, un nuevo álbum que mezcla distintos géneros y refleja su filosofía de vida, alejado de estrategias de marketing y polémicas forzadas</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Sor Estiércol, el azote ‘queer’ de Vox y la Iglesia: “Solo sueltan odio, son unos ofendiditos”</p></div><p class="article-text">
        La voz de Dollar (Jamel Selmouni Guerrero) es una de las m&aacute;s singulares de la escena urbana espa&ntilde;ola. Una voz que este fin de semana se podr&aacute; escuchar en directo en Inverfest, el festival de invierno de Madrid, y que ahora regresa con un nuevo disco del que ya se conocen algunos adelantos y que desaf&iacute;a, desde una honestidad radical, las reglas y los trucos del marketing musical actual. Naci&oacute; en la c&aacute;rcel de Soto del Real, creci&oacute; en Mallorca y reside en Madrid desde hace dos a&ntilde;os, con la idea de subir un escal&oacute;n en su carrera. Su mezcla de rap, soul, flamenco y R&amp;B le ha convertido en referente alejado de los clich&eacute;s musicales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de querer construir un personaje artificial, el cantante reivindica la m&uacute;sica como eje principal de su obra y cuestiona la l&oacute;gica de la pol&eacute;mica y los conceptos forzados que dominan la industria. Su nuevo proyecto, <em>Paso a paso</em>, refleja esa b&uacute;squeda de autenticidad y de conexi&oacute;n genuina con un p&uacute;blico cada vez m&aacute;s amplio que, seg&uacute;n el artista, empieza en los barrios m&aacute;s desfavorecidos y llega &ldquo;hasta el Palacio de la Zarzuela&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su carrera musical, Selmouni ha ampliado su creatividad viajando al mundo audiovisual, participando como actor en proyectos de cine y televisi&oacute;n. Form&oacute; parte del reparto de la pel&iacute;cula <em>Hasta el cielo </em>(2020), dirigida por Daniel Calparsoro, y repiti&oacute; colaboraci&oacute;n con el mismo cineasta en <em>Centauro </em>(2022). Tambi&eacute;n ha intervenido en la serie <em>Fan&aacute;tico</em> (2022) para Netflix, consolidando as&iacute; su perfil de artista total que combina m&uacute;sica, interpretaci&oacute;n y presencia en pantallas m&aacute;s all&aacute; de los escenarios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c42b2c23-4058-4f71-90cc-c671164df030_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dollar Selmouni:  &quot;No me voy a disfrazar de algo que no soy&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dollar Selmouni:  &quot;No me voy a disfrazar de algo que no soy&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Han pasado cinco a&ntilde;os desde </strong><em><strong>Dollar Selmouni</strong></em><strong>, el &uacute;ltimo &aacute;lbum. &iquest;C&oacute;mo han sido estos a&ntilde;os y en qu&eacute; punto vital y art&iacute;stico llega ahora este nuevo momento?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues hemos estado viviendo m&aacute;s, viviendo la m&uacute;sica, viviendo lo que es el ser artista y colaborando mucho con gente, haciendo muchas cosas. Tambi&eacute;n hemos cambiado de m&aacute;nager, de oficina y todo, y ahora ya est&aacute; todo mucho mejor. Al mismo tiempo, estoy rotando por muchos conciertos, muchos festivales, cosa que antes no hac&iacute;a. Antes ten&iacute;a lo mejor: m&aacute;s de medio mill&oacute;n de seguidores y daba dos conciertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante este tiempo, &iquest;ha habido presi&oacute;n por publicar un nuevo disco?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no. A ver, a m&iacute; lo que me mata de la ley de ahora del disco, de hacer un disco, es la mierda que se le pone. El tener que venderlo, &iquest;no? El tener que vender la pol&eacute;mica para que tu disco vaya bien. Hacer algo que no tiene nada que ver con la m&uacute;sica, pero que es lo que va a hacer que tu disco funcione.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí lo que me mata de la ley de ahora del disco, de hacer un disco, es la mierda que se le pone. El tener que venderlo, ¿no? El tener que vender la polémica para que tu disco vaya bien</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6351d842-c549-4689-845a-804c3f0b6c0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dollar Selmouni: &quot;Estoy rotando por muchos conciertos, muchos festivales, cosa que antes no hacía&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dollar Selmouni: &quot;Estoy rotando por muchos conciertos, muchos festivales, cosa que antes no hacía&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ya. Dedicarse al marketing cuando se hace m&uacute;sica, &iquest;no?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me gusta eso que se est&aacute; haciendo ahora. No me mola nada. Antes un artista sacaba un disco y dec&iacute;a: &ldquo;Yo soy Pepe y hago m&uacute;sica, y este es mi disco&rdquo;, donde s&iacute; que hablas de la vida y de tal. Eso es lo m&iacute;nimo que se le puede decir a alguien. &ldquo;Mira, en este disco se habla de violencia&rdquo;, o &ldquo;este otro trata de no s&eacute; qu&eacute;&rdquo;. Pero ahora es como que hasta hay que ser astronauta. No s&eacute; si me explico.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener un mensaje con el que la gente se tenga que sentir identificada para que el disco vaya bien. Luego las redes y todo&hellip; Es una mierda c&oacute;mo se est&aacute; llevando la direcci&oacute;n de todo esto. Yo soy de los artistas que no buscan pol&eacute;mica. Hacer mi m&uacute;sica, mi trabajo y ya est&aacute;. Que hablen de la pol&eacute;mica, bien, pero pol&eacute;mica de la m&uacute;sica: de por qu&eacute; estos punteos, de por qu&eacute; suena as&iacute; una canci&oacute;n concreta.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-WlOEABZTBXg-5723', 'youtube', 'WlOEABZTBXg', document.getElementById('yt-WlOEABZTBXg-5723'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-WlOEABZTBXg-5723 src="https://www.youtube.com/embed/WlOEABZTBXg?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>El disco ya est&aacute; grabado. &iquest;Ha sido un proceso largo de preparaci&oacute;n?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, ha sido muy r&aacute;pido. Bueno, unos meses. Un poco de dolor de cabeza s&iacute; queda, claro. Porque la gente ahora, pues t&uacute; me dir&aacute;s, no sabe qu&eacute; concepto darle a las cosas. Piensan que hay que utilizar muchas cosas hoy en d&iacute;a. Mira, Fercho -alter ego del cantante colombiano Feid-, por ejemplo: todos con la caja verde. JC Reyes va todo de verde tambi&eacute;n. Muchos artistas han sido as&iacute; sin querer, pero muchos son buscados, muy rebuscados. Y yo lo que no quiero es que se vea algo forzado. Siempre he pensado que no hace falta. Ese es un poco el mensaje de mi disco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente ahora no sabe qué concepto darle a las cosas. Piensan que hay que utilizar muchas cosas hoy en día [...]. Muchos artistas han sido así sin querer, pero muchos son buscados, muy rebuscados. Y yo lo que no quiero es que se vea algo forzado. Siempre he pensado que no hace falta. Ese es un poco el mensaje de mi disco</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En ese contexto, &iquest;ha sido posible mantener una postura centrada solo en la m&uacute;sica con el nuevo disco?		</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, simplemente hemos contado con gente para redes y algunas colaboraciones. Ahora, por ejemplo, para un v&iacute;deo hemos cogido a Manu Lombardo, de <em>Mujeres y Hombres y Viceversa</em>. Un t&iacute;o muy normal, con muchos seguidores, que aparece en un <em>teaser</em> y en el v&iacute;deo de <em>AY NO</em>. Va a dar juego, porque la gente se preguntar&aacute; &ldquo;&iquest;Este qu&eacute; hace con el Dollar?&rdquo;.&nbsp;Pero es por meter sorpresa con personas conocidas. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los adelantos publicados hasta ahora son bastante distintos entre s&iacute;. &iquest;Ese car&aacute;cter define el disco?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre he sido as&iacute;, muy vers&aacute;til. El disco muestra lo que es Dollar: un t&iacute;o muy vers&aacute;til, que puede estar en cualquier palo, en cualquier g&eacute;nero, y c&oacute;modo. No me veo haciendo m&uacute;sica cl&aacute;sica, como ha hecho Rosal&iacute;a, pero nunca digo nunca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese tipo de propuestas, &iquest;cree que pesa m&aacute;s el concepto que la m&uacute;sica?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, no me he centrado mucho en ella. Es lo de la religi&oacute;n, &iquest;no? Pero hoy en d&iacute;a se estudia mucho a los artistas. Todos tienen un concepto: uno deja la droga, otro se pone una m&aacute;scara, otro una espada. Yo no me voy a disfrazar de algo que no soy. Estoy seguro de que m&aacute;s de uno se mira a s&iacute; mismo y dice: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n soy?&rdquo;. Yo no quiero eso. A m&iacute; el d&iacute;a de ma&ntilde;ana se me conocer&aacute; como Dollar, nada m&aacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f214440d-fe96-42ec-bb09-331ca561d671_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dollar Selmouni: &quot;Tenemos una cultura musical brutal en España. Desde el flamenco, el pop y hasta el rock. Hay un montón de gente buena&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dollar Selmouni: &quot;Tenemos una cultura musical brutal en España. Desde el flamenco, el pop y hasta el rock. Hay un montón de gente buena&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Y Dollar es muy de &ldquo;la calle&rdquo; para &ldquo;la calle&rdquo;, &iquest;no?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo hago m&uacute;sica para la gente. Mis mensajes conectan m&aacute;s con gente sufridora, es verdad, pero cualquiera puede sentirse identificado, hasta en el Palacio de la Zarzuela. Eso de &ldquo;la calle&rdquo; antes ten&iacute;a otro sentido. Ahora ya no existe esa idea. El rap ha cambiado much&iacute;simo. Antes ver a un pijo haciendo rap era rar&iacute;simo. Hoy ves a pijos haciendo rap y son los mejores, aunque no hayan sufrido nada. Y est&aacute; bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese sentido, recientemente tambi&eacute;n ha surgido el debate sobre los pol&eacute;micos raperos de derechas o afines a VOX. 	 </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo ah&iacute; no me meto. Respeto a todo el mundo por la libertad de expresi&oacute;n, pero no entro ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; legado le gustar&iacute;a dejar como artista?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que se me recuerde por la m&uacute;sica. Que se diga: &ldquo;Artistazo&rdquo;. Como cuando piensas en Zatu, en La Mala Rodr&iacute;guez. Piensas en su m&uacute;sica, no en nada m&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Me gustaría] que se me recuerde por la música. Que se diga: &#039;Artistazo&#039;. Como cuando piensas en Zatu, en La Mala Rodríguez. Piensas en su música, no en nada más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pensando en artistas de esa talla &iquest;Con qui&eacute;n le gustar&iacute;a colaborar?	</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay much&iacute;simos. Te puedo decir Estopa, El Barrio, Alejandro Sanz, El Cigala, Chambao, Manuel Carrasco, Pablo Albor&aacute;n&hellip; Tenemos una cultura musical brutal en Espa&ntilde;a. Desde el flamenco, el pop y hasta el rock. Hay un mont&oacute;n de gente buena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por terminar. El nuevo disco se titula </strong><em><strong>Paso a Paso</strong></em><strong>. &iquest;Cu&aacute;les son esos pr&oacute;ximos pasos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, viene de la filosof&iacute;a que me tomo yo de la vida. &iquest;Sabes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Algo as&iacute; como ir poco a poco, con calma?</strong>	
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco no, eso de perdedores. Porque decirse a uno mismo &ldquo;poco a poco&rdquo; es como decirse a uno mismo algo que nunca va a llegar. <em>Paso a Paso, para m&iacute;,</em> es ponerse objetivos, bajar y llegar a donde uno quiere. Pues, &iquest;c&oacute;mo llego ah&iacute;? Con <em>Paso a Paso</em>. Ya sea caminando o en silla de ruedas. Por eso el disco tiene ese peso para m&iacute;. Es ese <em>tira, tira</em>, ese v<em>&iacute;steme despacio que tengo prisa</em>. Hay muchos dichos as&iacute;. Es todo un seguir continuando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Alcolea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/dollar-selmouni-musica-trucos-marketing-mata-vender-polemica-disco-funcione_1_12926647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 10:48:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/08263681-eaa9-440d-8879-b38fd8a7e588_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134789.jpg" length="7903793" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/08263681-eaa9-440d-8879-b38fd8a7e588_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134789.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7903793" width="5472" height="3078"/>
      <media:title><![CDATA[Dollar Selmouni, música contra los trucos del marketing: “Me mata tener que vender polémica  para que un disco funcione”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/08263681-eaa9-440d-8879-b38fd8a7e588_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134789.jpg" width="5472" height="3078"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música,Marketing,Arte,Artistas,Islas Baleares,Mallorca,Madrid,Festivales,Rap]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palma cancela todos los actos oficiales de las fiestas de Sant Sebastià por el accidente de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/palma-cancela-actos-oficiales-fiestas-sant-sebastia-accidente-cordoba_1_12918919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c66bda7f-f943-4284-bf8e-6f817092fae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palma cancela todos los actos oficiales de las fiestas de Sant Sebastià por el accidente de Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">También recomienda a los organizadores de actividades no oficiales que "suspendan el resto de celebraciones y actos como muestra de respeto y solidaridad"</p><p class="subtitle">Al menos 39 fallecidos y 152 heridos tras el accidente de dos trenes en Adamuz, Córdoba</p></div><p class="article-text">
        El Ajuntament de Palma ha decidido cancelar todos los actos oficiales programados por el Consistorio con motivo de las fiestas de Sant Sebasti&agrave;, como &ldquo;muestra de luto oficial, recuerdo y solidaridad&rdquo; con las v&iacute;ctimas del tr&aacute;gico accidente ferroviario ocurrido este domingo en Adamuz, en la provincia de C&oacute;rdoba.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha informado el Consistorio en un comunicado, &ldquo;la decisi&oacute;n se adopta con motivo de la tragedia, como muestra de respeto hacia las personas fallecidas y sus familias, as&iacute; como hacia todos los afectados por el siniestro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, como muestra del duelo oficial, desde las 12.00 horas de hoy y hasta las 00.00 horas del d&iacute;a 23 de enero,&nbsp;las banderas del Ajuntament de Palma ondean a media asta.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, quedan suspendidos todos los actos previstos para la Revetla de Sant Sebasti&agrave; de este lunes, 19 de enero, incluido el encendido del foguer&oacute; de la plaza Major, la tradicional revetla popular y los conciertos programados en la plaza de Espanya, la plaza de Cort, la plaza de Joan Carles I y la plaza Major.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el Ajuntament de Palma recomienda a los organizadores de actividades no oficiales que &ldquo;suspendan el resto de celebraciones y actos como muestra de respeto y solidaridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De igual forma, quedan suspendidas la Diada Ciclista y la celebraci&oacute;n de los Premis Ciutat de Palma, ambas actividades previstas para este martes, 20 de enero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los Premis Ciutat de Palma, el Consistorio organizar&aacute; pr&oacute;ximamente un acto institucional en el Sal&oacute;n de Plenos para la entrega de las distinciones a todos los galardonados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, ni el alcalde de Palma, Jaime Mart&iacute;nez Llabr&eacute;s, ni los regidores del equipo de gobierno, asistir&aacute;n ma&ntilde;ana a las celebraciones previstas en la Seu y la Iglesia de Sant Sebasti&agrave; en honor al patr&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Ajuntament de Palma lamenta profundamente el grave accidente ocurrido y traslada su m&aacute;s sentido p&eacute;same a las familias y personas allegadas de las v&iacute;ctimas, as&iacute; como a los heridos, y expresa su apoyo y solidaridad con todos los afectados y con los equipos de emergencia y rescate que trabajan para atenderlos&rdquo;, han comentado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/palma-cancela-actos-oficiales-fiestas-sant-sebastia-accidente-cordoba_1_12918919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2026 13:11:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c66bda7f-f943-4284-bf8e-6f817092fae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="225079" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c66bda7f-f943-4284-bf8e-6f817092fae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="225079" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Palma cancela todos los actos oficiales de las fiestas de Sant Sebastià por el accidente de Córdoba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c66bda7f-f943-4284-bf8e-6f817092fae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Mallorca,Fiestas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
