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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cara B]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cara B]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ni comida, ni sanidad, ni ná]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/comida-sanidad-na_129_13180895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/320a0f3f-fcbe-4561-a065-cafa2b40a8b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1053y0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni comida, ni sanidad, ni ná"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sorprende el uso de viejas épicas identitarias de PP y Vox en Extremadura para justificar decisiones económicas regresivas y un marco social excluyente</p><p class="subtitle">Guardiola crea dos vicepresidencias, para PP y Vox, y diez consejerías, una más</p></div><p class="article-text">
        Una voz en off en la serie <em>M. El Hijo del siglo</em>, basada en el ensayo de Antonio Scurati, abre el primer cap&iacute;tulo con una proclama de Mussolini: &ldquo;Siempre llegar&aacute; un momento en el que los pueblos perdidos abrazan las ideas simples&rdquo;. Me estalla en la cabeza una indigencia intelectual y moral como el pretendido concepto de &ldquo;prioridad nacional&rdquo;. Si no puedes ofrecer una soluci&oacute;n, busca un culpable.
    </p><p class="article-text">
        Una err&oacute;nea lectura de <em>La llamada de la tribu</em>, de Vargas Llosa, les conduce a ofrecernos este marco conceptual hasta las pr&oacute;ximas elecciones generales bajo el auspicio de un PP desesperado, renunciando a los valores y principios de la Constituci&oacute;n. Hablan de prioridad nacional para evitar paralelismos entre inmigraci&oacute;n y racismo, aunque el problema de base es la aporofobia, es decir, su clasismo ancestral. Como dir&iacute;a Gil de Biedma, su aspiraci&oacute;n hist&oacute;rica consiste en que media Espa&ntilde;a ocupe la Espa&ntilde;a entera.
    </p><p class="article-text">
        A fuerza de falta de propuestas y soluciones colectivas, no les queda otra opci&oacute;n que presentar una &eacute;pica vetusta. Del mismo modo que sus antepasados ideol&oacute;gicos nos hicieron creer que Don Pelayo inici&oacute; la Reconquista desde Asturias, ahora pretenden plantar una pica en Extremadura como g&eacute;nesis de la segunda reconquista de Espa&ntilde;a. Ni existi&oacute; la Reconquista de un territorio que no pertenec&iacute;a a estado alguno, ni el invento de la prioridad nacional es novedoso: por aqu&iacute; ya han pasado el finiquitado Orb&aacute;n, el clan Le Pen o el soci&oacute;pata de Trump. Una narrativa conocida de antiguo, expresada recientemente en Davos por otro antisocial como Milei, donde la desigualdad es inevitable, naturalizada, y el sufrimiento social un da&ntilde;o colateral sin soluci&oacute;n. Eso es lo que ofrece el acuerdo PP&#8209;Vox.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo ese acuerdo &ldquo;palabra por palabra&rdquo;, formalizado en cuatro largos meses, se entiende todo. A los propietarios de Almaraz, con beneficios cercanos a los diez mil millones de euros en 2025, se les van a perdonar hasta 2029 unos noventa millones de euros. Se rebajan los impuestos de sucesiones y donaciones al 1% de extreme&ntilde;os que hereden m&aacute;s de quinientos mil euros, mientras la regi&oacute;n soporta un 32,8% de tasa de pobreza, la segunda m&aacute;s alta de Espa&ntilde;a. En eso consiste su bajada de impuestos.
    </p><p class="article-text">
        El ahora vicepresidente de Desregulaci&oacute;n, &Oacute;scar Fern&aacute;ndez, sintetizaba en el acto de investidura de Mar&iacute;a Guardiola, de forma sustantiva y preocupante, la clave de b&oacute;veda de su marco referencial: &ldquo;no hay comida ni sanidad para todos&rdquo;; quiz&aacute; saturado por esa situaci&oacute;n apocal&iacute;ptica que describen de una Espa&ntilde;a rota, partida, invadida, empobrecida y en estado terminal. De lo que subyace en su relato debemos inferir que tambi&eacute;n se refiere a salarios, pensiones, prestaciones sociales, educaci&oacute;n, bonos sociales y todo aquello que, gracias a nuestros impuestos, obtenemos como salario diferido. Siguiendo su estela, los sindicatos y las ONG, en la defensa de clase o de los m&aacute;s vulnerables, son &ldquo;improductivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quien protesta estorba. Hay concordia solo si la memoria es selectiva. El dolor es pedag&oacute;gico para &ldquo;espabilar&rdquo; y la violencia hacia los m&aacute;s vulnerables es una consecuencia inexorable del mercado &ldquo;correcto&rdquo;. El odio es una peligrosa forma de organizar el malestar social, pero a ellos les sirve: la confrontaci&oacute;n competitiva dentro de la misma clase simplifica la diana sobre un chivo expiatorio cuando se trata del reparto de migajas. La manipulaci&oacute;n de la emocionalidad facilita la criminalizaci&oacute;n del diferente. Otra cosa es la lucha de clases, pero requiere valores, ideas y actitudes complejas para resolver las causas de un conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Hagan caso a Mar&iacute;a Guardiola y lean, &ldquo;palabra por palabra&rdquo;, su acuerdo con Vox. Comprender&aacute;n la deriva de se&ntilde;alamiento, desmemoria, segregaci&oacute;n e insolidaridad en una Extremadura despoblada, sin una sola idea ni soluciones para un proyecto colectivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Coque Durán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/comida-sanidad-na_129_13180895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 14:52:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni comida, ni sanidad, ni ná]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Guardiola,PP - Partido Popular,Vox,prioridad nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Ginés: la cumbre de lo humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/alberto-gines-cumbre-humano_129_13169923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05615632-8e19-4e59-a771-2074855b016e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141601.jpg" width="1307" height="735" alt="Ginés, mostrando los libros que ha leído el último mes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que me trae hoy aquí es la admiración profunda por un joven cacereño que demuestra que el talento, la sensibilidad y la cultura pueden convivir en un mismo cuerpo olímpico</p><p class="subtitle">El medallista olímpico Alberto Ginés, imagen de la Diputación de Cáceres</p></div><p class="article-text">
        Algunos nombres se escriben en la historia con el esfuerzo de los dedos y la resistencia del esp&iacute;ritu. El de Alberto Gin&eacute;s ya es eterno. A sus 23 a&ntilde;os, este joven cacere&ntilde;o no es solo un deportista de &eacute;lite; es el hombre que inaugur&oacute; una era al colgarse la primera medalla de oro ol&iacute;mpica en la historia de la escalada (Tokio 2020). Su palmar&eacute;s es incuestionable: podios en la Copa del Mundo, &eacute;xitos en Campeonatos Europeos y una constancia que lo mantiene en la vanguardia de la verticalidad mundial. Pero lo que hoy me trae aqu&iacute; no es su fuerza f&iacute;sica y mental fuera de toda duda, sino su imponente musculatura intelectual.
    </p><p class="article-text">
        Es fascinante ver a un icono de la Generaci&oacute;n Z, con el peso de una medalla de oro en su cuello, recomendando lecturas que van desde la delicadeza de <em>Seda</em> (Alessandro Baricco) hasta el humor &aacute;cido de <em>Estupor y temblores</em> (Am&eacute;lie Nothomb). En sus manos pasan con la misma naturalidad los cl&aacute;sicos como <em>Cumbres Borrascosas</em> que la intriga de Patricia Highsmith o la narrativa contempor&aacute;nea de Luis Landero. Alberto no lee para la foto; lee para entender, para crecer y para compartir una pasi&oacute;n que rompe cualquier estereotipo sobre el deportista de &eacute;lite, sobre la juventud actual y sobre los &iacute;nd&iacute;ces de lectura de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Apuesto adem&aacute;s porque esa pureza e inocencia que desprende no es falta de experiencia, sino una elecci&oacute;n consciente de ser aut&eacute;ntico. Su trato con la prensa es de una educaci&oacute;n exquisita, y su ideolog&iacute;a progresista &mdash;siempre desde el respeto absoluto a todas las personas&mdash; lo convierte en un referente ciudadano ejemplar. No necesita filtros tampoco para mostrar el amor por su compa&ntilde;era ni para defender un mundo m&aacute;s tolerante. Es un chico de C&aacute;ceres que, sin perder el norte, tampoco ha perdido el sur, conquistando todo territorio que pisa.
    </p><p class="article-text">
        Verlo rodeado de libros nos devuelve algo que a veces creemos agotado: la manida esperanza. Alberto nos asegura que el futuro puede ser brillante, culto y humano a la vez. Nos ense&ntilde;a que se puede ser un competidor feroz en el muro y, al bajar, ser un joven sensible que busca respuestas en las p&aacute;ginas de un libro de Anagrama.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, para m&iacute;, Alberto Gin&eacute;s no solo ha conquistado el oro; se ha ganado mi total admiraci&oacute;n y casi mis l&aacute;grimas de emoci&oacute;n cada vez que le veo recomendar lecturas de tal nivel literario.
    </p><p class="article-text">
        Alberto es, en esencia, un recordatorio necesario. En un panorama actual que a menudo nos empuja al cinismo o al pesimismo generacional, encontrar a un campe&oacute;n como &eacute;l que prefiere la pausa de un libro al ruido de un titular nos reconcilia con todo. Ver a este chico extreme&ntilde;o, con su medalla de oro guardada pero su curiosidad siempre encendida, no solo nos ilumina; nos quita un peso de encima. Nos hace sonre&iacute;r frente a la pantalla pensando que, si el relevo tiene esta sensibilidad y esta nobleza, a lo mejor es que tenemos que poner el foco en otro sitio, en otras personas diferentes a quienes lo est&aacute;n acaparando ahora. Porque s&iacute;, ya sabemos que leer no nos convierte autom&aacute;ticamente en mejores personas, y que quiz&aacute; lo decisivo no es cu&aacute;nto leemos, sino qu&eacute; hacemos despu&eacute;s con lo que comprendemos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/alberto-gines-cumbre-humano_129_13169923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 15:59:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Extremadura, en el foco nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/extremadura-foco-nacional_1_13168952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/341b1df8-d71a-4a88-9164-b32d3f5ba056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Extremadura, en el foco nacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La región ha pasado de la discreción informativa a ocupar titulares constantes, no por sus logros o desafíos reales, sino por una decisión política que ha abierto un ciclo de inestabilidad, ruido y dependencia de la extrema derecha</p><p class="subtitle">Guardiola, elegida de nuevo presidenta de Extremadura gracias a los votos de Vox</p></div><p class="article-text">
        Es cierto que vivimos en un mundo permanentemente acelerado, donde los acontecimientos se suceden con tal rapidez que apenas encontramos tiempo para detenernos, analizar y extraer conclusiones propias. El sosiego no es un atributo de la posmodernidad.
    </p><p class="article-text">
        Las noticias nos abruman, generan un sentimiento social de impotencia procesal, de agobio permanente y, lo que es peor, de duda sobre su veracidad. Lo que ocurri&oacute; ayer parece ya una noticia del Neol&iacute;tico. Lo de la semana pasada, de la Edad del Hielo. Lo de hace unos meses, algo del m&aacute;s all&aacute;. La inmediatez nos supera, la rapidez nos colapsa y este mundo avanza a un ritmo que desborda.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace apenas tres a&ntilde;os, Extremadura no estaba en el foco nacional. Siempre hubo noticias aisladas que saltaban a los medios estatales, pero eran eso: episodios puntuales. Hoy, sin embargo, Extremadura es foco nacional, y no precisamente por motivos positivos, beneficiosos o de inter&eacute;s general, sino por la decisi&oacute;n de la presidenta de la comunidad aut&oacute;noma de pulsar el bot&oacute;n electoral y quedar a&uacute;n m&aacute;s supeditada a la extrema derecha que antes del 21 de diciembre de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Guardiola quiso &ldquo;hacer un Ayuso o un Moreno Bonilla&rdquo; y termin&oacute; consiguiendo &ldquo;un Alfonso Fern&aacute;ndez Ma&ntilde;ueco&rdquo; en toda regla. Lo que en nuestra tierra llamamos &ldquo;hacer un pan como unas tortas&rdquo;. Tambi&eacute;n decimos que &ldquo;para esta merienda no necesitaba yo alforjas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Decidi&oacute; entregar Extremadura al laboratorio pol&iacute;tico instalado en G&eacute;nova y, en un alarde de arrogancia sin precedentes, aprovech&oacute; la debilidad del PSOE de Extremadura y crey&oacute; que los extreme&ntilde;os hab&iacute;an virado de repente hacia posiciones de derecha y extrema derecha. Puls&oacute; el bot&oacute;n electoral y, como tambi&eacute;n decimos aqu&iacute;, &ldquo;la cosa le sali&oacute; rana&rdquo;. Hoy ha sido investida presidenta de la Junta de Extremadura &ldquo;porque a Vox le ha dado la gana&rdquo; y previo pago del peaje m&aacute;s caro de nuestra historia reciente en t&eacute;rminos de principios y valores.
    </p><p class="article-text">
        Puso a Extremadura en el foco nacional cuando defendi&oacute;, a lo Juana de Arco, que no pactar&iacute;a con Vox. Aument&oacute; ese foco cuando pact&oacute; con Vox y se desdijo de todos sus principios. Lo multiplic&oacute; exponencialmente cuando, seg&uacute;n este planteamiento, entreg&oacute; la regi&oacute;n al laboratorio nacional del PP. Y lo ha vuelto a multiplicar con la firma de un acuerdo de gobierno que incomoda incluso a los sectores m&aacute;s radicales del propio PP.
    </p><p class="article-text">
        Estar en el foco nacional a veces es bueno; otras, un desastre descomunal para una tierra con millones de problemas reales que no figuran en la agenda de la presidenta de la Junta ni, mucho menos, en la del partido Vox.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, presidenta, &iquest;c&oacute;mo salimos del foco nacional?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Redondo, exdiputado del PSOE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/extremadura-foco-nacional_1_13168952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 17:18:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Extremadura, en el foco nacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,María Guardiola,Extrema derecha,Extremadura,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discurso de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/discurso-odio_129_13169021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68fed1af-1bb7-4924-8bcf-3b504988abb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pintada en la sede de la Fundación Ruy López, que trabaja con las personas migrantes en Almendralejo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pacto con la extrema derecha ha normalizado un lenguaje de exclusión que ya tiene consecuencias visibles en Extremadura: pintadas, recortes culturales y un clima social enrarecido que amenaza la convivencia</p><p class="subtitle">“Primero los españoles, claro que sí”: Vox saca pecho de la 'prioridad nacional' en el debate de investidura de Guardiola</p></div><p class="article-text">
        Lo peor del debate de investidura de Mar&iacute;a Guardiola en la Asamblea de Extremadura ha sido comprobar c&oacute;mo Vox ha impuesto su discurso: un discurso de odio y exclusi&oacute;n hacia los diferentes, hacia los de fuera. Un discurso burdo, remedo del de Trump y de sus cong&eacute;neres de la internacional ultraderechista &mdash;America first / Prioridad nacional; Servicio de Control de Inmigraci&oacute;n ICE / Unidad Administrativa de Verificaci&oacute;n del fraude prestacional, del padr&oacute;n y la residencia; Expulsi&oacute;n de inmigrantes / Devoluci&oacute;n de los menas&mdash; que culmina en la miserable supresi&oacute;n del programa de lengua &aacute;rabe y cultura marroqu&iacute; que se imparte desde hace a&ntilde;os en dos colegios p&uacute;blicos de Talayuela.
    </p><p class="article-text">
        El discurso xen&oacute;fobo y de odio de Vox &mdash;asumido por el PP en Extremadura y Arag&oacute;n, y pronto en Espa&ntilde;a&mdash; ya est&aacute; teniendo consecuencias. &ldquo;Stop a la invasi&oacute;n&rdquo;, dec&iacute;a la pintada aparecida en Almendralejo en las paredes de la sede de la Fundaci&oacute;n Ruy L&oacute;pez, un espacio de convivencia, ayuda y aprendizaje, conocido por muchos vecinos y vecinas como un lugar de dignidad. &iquest;Invasi&oacute;n de qui&eacute;nes? &iquest;De los centenares de rumanos &mdash;ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea&mdash; que desde hace d&eacute;cadas viven en Almendralejo y sostienen las campa&ntilde;as de uva y aceituna en Tierra de Barros? &iquest;De las familias marroqu&iacute;es asentadas desde hace a&ntilde;os en Talayuela y Jara&iacute;z de la Vera, gracias a las cuales se mantienen los cultivos de tabaco y pimiento en Campo Ara&ntilde;uelo y La Vera? &iquest;De las mujeres sudamericanas que cuidan y acompa&ntilde;an a nuestros mayores en pueblos y ciudades?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de re&iacute;r, llorar y divertirse en el Anfiteatro Romano de M&eacute;rida &mdash;como reivindic&oacute; al salir del hemiciclo con su investidura bajo el brazo&mdash;, Mar&iacute;a Guardiola tendr&aacute; que aterrizar. Tal vez entonces reflexione sobre el &ldquo;l&iacute;o&rdquo; (Juanma dixit) en el que se ha metido. Si no lo hace, m&aacute;s pronto que tarde se dar&aacute; de bruces con la realidad: una realidad dura, con menos v&iacute;deos preciosos y m&aacute;s peleas con su socio, ese que invoca al Alt&iacute;simo para decidir el di&aacute;metro de los aros y que, cuando Abascal lo ordene, devolver&aacute; a Guardiola a la casilla de la que intent&oacute; salir en octubre del a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        El PP &mdash;N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, Guardiola, Azc&oacute;n, pronto Fern&aacute;ndez Ma&ntilde;ueco y seguramente Moreno Bonilla&mdash; ha claudicado y da alas a quienes no pretenden cogobernar, sino imponer una pol&iacute;tica que solo puede traer dolor y desgracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Rosa Plaza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/discurso-odio_129_13169021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 18:25:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[María Guardiola,Xenofobia,Racismo,Donald Trump,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seamos egoístas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/seamos-egoistas_1_13168910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5741795-4048-4e71-adfa-a95b6b869b10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seamos egoístas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La regularización no es un acto de caridad: es una necesidad estructural para un país que envejece, que pierde población activa y que depende, cada vez más, del trabajo de quienes llegaron buscando un futuro posible</p><p class="subtitle">Claves de la regularización: cómo pedirla, cuáles son los requisitos definitivos y qué pasa con los antecedentes</p></div><p class="article-text">
        Seamos ego&iacute;stas, pero tambi&eacute;n honestos. Reconozcamos que la regularizaci&oacute;n es, en parte, la consecuencia de un fracaso: el fracaso de una pol&iacute;tica migratoria incapaz de responder a una realidad evidente. Un fracaso que se agrava porque la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s impide modificar o aprobar una nueva Ley de Extranjer&iacute;a &mdash;una Ley Org&aacute;nica que requiere mayor&iacute;as hoy inexistentes&mdash;, porque algunas interpretaciones judiciales se alejan del esp&iacute;ritu de la norma y porque miles de personas llevan a&ntilde;os trabajando y arraigando aqu&iacute; sin posibilidad, hasta ahora, de acceder a una autorizaci&oacute;n para residir y trabajar.
    </p><p class="article-text">
        Seamos ego&iacute;stas y queramos esas nuevas cotizaciones que llegar&aacute;n, esos contratos que se firmar&aacute;n, esos impuestos que se pagar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero seamos a&uacute;n m&aacute;s ego&iacute;stas.
    </p><p class="article-text">
        Queramos m&aacute;s profesionales sanitarios en nuestros centros de salud. M&aacute;s del 13% de las personas extranjeras afiliadas al R&eacute;gimen General en Extremadura trabajan en ocupaciones vinculadas a la salud y los servicios sociales, el porcentaje m&aacute;s alto del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Queramos m&aacute;s emprendedores en nuestros pueblos. Seg&uacute;n el proyecto GEM, la poblaci&oacute;n extranjera presenta una tasa de emprendimiento superior a la espa&ntilde;ola en todos los rangos de edad y niveles educativos.
    </p><p class="article-text">
        Queramos m&aacute;s manos trabajando en el campo. M&aacute;s del 35% de las personas afiliadas al sistema especial agrario en Espa&ntilde;a son extranjeras.
    </p><p class="article-text">
        Queramos m&aacute;s personas sosteniendo los cuidados en nuestros hogares. M&aacute;s del 40% de quienes cotizan en el sistema especial de trabajadores del hogar son de origen extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Y vayamos al ego&iacute;smo m&aacute;ximo: pidamos que quienes trabajan no sean, adem&aacute;s, quienes m&aacute;s prestaciones reciben. La poblaci&oacute;n extranjera supone el 20% de la poblaci&oacute;n total y el 25% de la fuerza laboral, pero percibe menos del 15% de las prestaciones por desempleo.
    </p><p class="article-text">
        Seamos ego&iacute;stas y queramos rejuvenecer nuestra poblaci&oacute;n. La edad media de las personas espa&ntilde;olas es de 45 a&ntilde;os; la de las personas extranjeras, de 41, y menor de 40 si excluimos a quienes proceden de la Uni&oacute;n Europea. El 23,5% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola tiene 65 a&ntilde;os o m&aacute;s, frente al 9,2% de la poblaci&oacute;n extranjera.
    </p><p class="article-text">
        Seamos ego&iacute;stas y aceptemos que necesitamos a alguien que cotice para sostener nuestras pensiones. La poblaci&oacute;n en edad de trabajar ya ha empezado a disminuir y, en 2050, ser&aacute; 2,5 millones menor que la actual.
    </p><p class="article-text">
        Seamos ego&iacute;stas y facilitemos la regularizaci&oacute;n de quienes llegaron buscando un futuro mejor para ellos y sus familias, huyendo en muchos casos de situaciones de peligro. Personas que afrontan dificultades para alquilar una vivienda, convalidar sus t&iacute;tulos o acceder a un empleo, y que cargan adem&aacute;s con un sentimiento de culpa por haber dejado atr&aacute;s tanto, aun sabiendo que marcharse fue, para muchos, la &uacute;nica opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute;, siguen adelante.
    </p><p class="article-text">
        Seamos ego&iacute;stas porque la realidad, los datos y la experiencia nos dicen que su presencia no solo no nos perjudica: nos sostiene. Nos conviene. La necesitamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Sabido, exjefe de la Dependencia de Trabajo e Inmigración en la Subdelegación del Gobierno en Cáceres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/seamos-egoistas_1_13168910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 11:44:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seamos egoístas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Trabajo,Sanidad,Dependencia,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que de verdad no se toca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/no-toca_1_13164631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0be136b2-e43d-472a-87a6-d85cded38a73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que de verdad no se toca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La discusión sobre la Cruz de los Caídos de Cáceres refleja una fractura en la ciudad. En paralelo, otras vivencias, nunca encontraron tanto ruido donde hacerse eco </p><p class="subtitle">El Gobierno ordena retirar la Cruz de los Caídos de Cáceres tras incluirla en el catálogo de símbolos contrarios a la memoria democrática</p></div><p class="article-text">
        El debate sobre la Cruz ocupa estos d&iacute;as cada rinc&oacute;n de C&aacute;ceres. Hay quien la defiende como s&iacute;mbolo de memoria; hay quien la se&ntilde;ala como vestigio de una dictadura. Entre unas posturas y otras, la ciudad parece partida en dos mitades que discuten, argumentan y se atrincheran.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, sin embargo, alguien me habl&oacute; de otra frontera. Me habl&oacute; de una ni&ntilde;a. De su miedo. De los a&ntilde;os en los que su cuerpo dej&oacute; de ser suyo porque un hombre adulto decidi&oacute; cruzar todos los l&iacute;mites. Y me dijo algo m&aacute;s: ese hombre, hoy, es uno de los rostros que enarbola una pancarta que reza que &ldquo;la cruz no se toca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay frases que, cuando cambian de contexto, se vuelven insoportables.
    </p><p class="article-text">
        Porque entonces una no puede evitar pensarlo: la cruz no se toca, pero a una ni&ntilde;a s&iacute; se le puede tocar. Durante a&ntilde;os. En silencio. Sin que nadie levantara una pancarta por su derecho a no ser invadida porque ella, con su corta edad, ni siquiera era consciente de lo que estaba ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        No escribo esto para simplificar el debate p&uacute;blico ni para convertir una discusi&oacute;n compleja en un titular f&aacute;cil. Lo escribo porque hay una verdad que siempre sale a la luz, inc&oacute;moda: seguimos protegiendo con m&aacute;s firmeza algunos s&iacute;mbolos que los cuerpos femeninos.
    </p><p class="article-text">
        Y desde el feminismo eso duele especialmente. Porque llevamos d&eacute;cadas diciendo que lo personal es pol&iacute;tico, que las violencias &iacute;ntimas no son asuntos privados, que lo que ocurre dentro de las casas tambi&eacute;n define qui&eacute;nes somos como sociedad. Y que la impunidad hist&oacute;rica hace que un hombre que durante a&ntilde;os abus&oacute; f&iacute;sicamente de una menor se atreva a llevar un cartel conminando a no tocar algo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&eacute; qu&eacute; hombre, uno m&aacute;s, encarna todas las condenas que han cumplido las mujeres por el hecho de serlo. 
    </p><p class="article-text">
        Es la sacralizaci&oacute;n de lo inerte frente a la profanaci&oacute;n de lo vivo. Que alguien que ha violado el templo m&aacute;s sagrado que existe &mdash;la integridad y la infancia de una ni&ntilde;a&mdash; se atreva a visibilizar un cartel bajo el lema &ldquo;no se toca&rdquo;, convierte la frase en pura obscenidad. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella ni&ntilde;a, ahora mujer, sigue sin poder verbalizar en un juzgado todo aquello que vivi&oacute;, paraliz&oacute; y la ha aterrorizado de por vida. Ahora, solo tengo ganas de preguntarle a ese hombre cuando le vea con el cartel en la mano que reza: &lsquo;La cruz no se toca&rsquo; que qu&eacute; es, de verdad, lo que no se debe tocar. Qu&eacute; rabia, qu&eacute; impotencia, qu&eacute; asco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/no-toca_1_13164631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 09:47:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que de verdad no se toca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Abusos sexuales,Franquismo,Cáceres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sentir interés: la forma más humilde y radical de seguir aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/sentir-interes-forma-humilde-radical-seguir_1_13159241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2e4a3e7-7e19-4732-bb93-573c73a84ff5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sentir interés: la forma más humilde y radical de seguir aquí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Centrifugados y Ediciones Liliputienses reafirman a Extremadura como un territorio de revelaciones literarias</p><p class="subtitle">No todo es poesía</p></div><p class="article-text">
        Las lectoras de poes&iacute;a sabemos que hay versos que te desarman no por su complejidad, sino por la brutal sencillez con la que ponen orden al caos que llevamos dentro. Escuchar a Jorge Sosa (Ciudad de M&eacute;xico, 1981) en el Museo Pedrilla de la Diputaci&oacute;n de C&aacute;ceres fue recibir un diagn&oacute;stico inesperado: su voz solt&oacute; una descarga que todav&iacute;a vibra, un verso que un d&iacute;a &eacute;l mismo ley&oacute; y que ayer nos comparti&oacute;: &laquo;No buscaba la felicidad, sino sentir inter&eacute;s&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue un tajo a la tiran&iacute;a de la felicidad. Sosa propon&iacute;a el &ldquo;inter&eacute;s&rdquo;, como un acto de resistencia. Sentir inter&eacute;s es estar presente de manera activa, es mirar lo que nadie mira desde hace tiempo, es preferir el asombro de las emociones antes que la anestesia de lo perfecto. Y as&iacute; se produjo por primera vez la sensaci&oacute;n de estar en el sitio adecuado encontrando la verdad que no busc&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Sosa es un poeta que se sit&uacute;a precisamente ah&iacute;: en la grieta de lo que sobrevive. A diferencia de quienes buscan la trascendencia en grandes abstracciones, Sosa es un poeta de la calle, un recolector de residuos que extrae belleza de lo que otros consideran vulgar. Su mirada se detiene en los viejos de los casinos, donde la luz de ne&oacute;n ilumina arrugas profundas como &laquo;heridas abiertas&raquo;, comparando esos templos del azar con bibliotecas: lugares oscuros donde nadie nos ve ser lo que realmente somos.
    </p><p class="article-text">
        Esa po&eacute;tica del residuo se despliega con maestr&iacute;a en sus libros publicados por Liliputienses, como 'Pony' y 'Yoghurt con ceniza'. En ellos, Sosa documenta qui&eacute;nes somos a trav&eacute;s de lo que consumimos y lo que perdemos: desde el sabor a sangre en las enc&iacute;as al pensar en una hamburguesa, hasta la melancol&iacute;a de un primer cigarrillo fumado un martes de junio esperando un castigo divino que nunca llega. Su voz es la de un observador agudo que se retira del ruido &mdash;del f&uacute;tbol, del &eacute;xito, de la visibilidad&mdash; para lavar los trastes en el anonimato mientras fuma y le dedica al insomnio las horas que necesita este.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s su proyecto m&aacute;s conmovedor y conceptualmente brillante sea &lsquo;It was a dark and stormy night&rsquo;, editado por Pitzilein Books. Inspir&aacute;ndose en Snoopy, ese perro que intenta escribir una novela sobre su caseta, Sosa construye una ficci&oacute;n biling&uuml;e que habita casi enteramente en las notas al pie de p&aacute;gina. All&iacute;, el traductor se convierte en el protagonista de una historia sobre la tristeza personal y la relaci&oacute;n de ternura y desamparo entre un ni&ntilde;o y su perro. Es un libro que trata, sencillamente, de &laquo;no estar bien&raquo;, y de c&oacute;mo esa fragilidad es, en &uacute;ltima instancia, lo &uacute;nico real que poseemos.
    </p><p class="article-text">
        Sosa no entiende la poes&iacute;a como un ejercicio solitario, sino como una pr&aacute;ctica colectiva y multimedia. Como miembro fundador del colectivo Los KFGC, ha explorado la &laquo;muerte del autor&raquo; utilizando sintetizadores modificados &mdash;como un Kaoscillator dentro de un control de Guitar Hero&mdash; para convertir el texto en una experiencia s&oacute;nica y performativa. Ya sea a trav&eacute;s de bots de Telegram como &laquo;Ola Sucia&raquo; o sistemas de tarot po&eacute;tico, su obra siempre busca el &laquo;contagio&raquo; y la interacci&oacute;n aleatoria, desafiando los l&iacute;mites del libro tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Escucharle en C&aacute;ceres fue confirmar que el mexicano es uno de los referentes m&aacute;s l&uacute;cidos de la experimentaci&oacute;n literaria actual.
    </p><p class="article-text">
        Este milagro de cercan&iacute;a, lucidez y honestidad podr&iacute;a parecer un hecho aislado dentro de una actividad organizada para declamar unos poemas, pero sin duda fue de nuevo la reminiscencia de un sue&ntilde;o, de un milagro que ojal&aacute; hubiera sido el de los panes y peces en nuestra tierra: El ciclo Centrifugados, ese encuentro de literatura perif&eacute;rica y necesaria, ha vuelto a demostrar que Extremadura puede ser el centro de un mapa emocional que une ambas orillas del Atl&aacute;ntico a trav&eacute;s de la palabra po&eacute;tica. Detr&aacute;s de ese milagro que se resiste a desaparecer cruelmente est&aacute; la figura del escritor y editor Jos&eacute; Mar&iacute;a Cumbre&ntilde;o y sus Ediciones Liliputienses. Cumbre&ntilde;o ha hecho de la edici&oacute;n un acto de justicia po&eacute;tica, publicando voces que, como la de Sosa, se encargan de descarnar la palabra hasta llegar a su esencia. Bajo su respaldo, hemos visto c&oacute;mo la literatura hispanoamericana regresa a casa, no para darnos lecciones magistrales, sino para hablarnos de t&uacute; a t&uacute; sobre el cansancio que nos azota una y otra vez y la belleza que lo sobrevive. Y es que a&uacute;n estamos profundamente vivas. Sentimos inter&eacute;s. Que nadie nos lo ampute.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Centrifugados</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gracias a apuestas como la de Cumbre&ntilde;o, ayer respaldada por Ada Salas, y el esp&iacute;ritu de Centrifugados, estas voces nos ayudan a entender que, en un mundo ca&oacute;tico y decepcionante, el acto m&aacute;s &iacute;ntimo puede ser, simplemente, reconocer nuestra propia herida intermitente bajo la luz de un atardecer casi veraniego y con el sonido de unos p&aacute;jaros que se empe&ntilde;aban en hacerse notar import&aacute;ndoles, sin embargo, absolutamente nada que alguien les escuchara. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; sucedi&oacute;. Con algunas personas desconocidas compartiendo una experiencia que, estoy segura, ninguna olvidaremos; con otras conocidas, pero no lo suficiente como para atrevernos a decirles aquello de &Aacute;nuar Z&uacute;&ntilde;iga: <em>&laquo;Dios te ama porque no vive contigo&raquo;</em>. Y estaban tambi&eacute;n un pu&ntilde;ado de seres a los que amas y te aman, los que dan sentido a nuestra tr&aacute;gica existencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/sentir-interes-forma-humilde-radical-seguir_1_13159241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 16:13:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sentir interés: la forma más humilde y radical de seguir aquí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacto PP-VOX: seis meses de bloqueo y giro privatizador en Educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/pacto-pp-vox-seis-meses-bloqueo-giro-privatizador-educacion_129_13156854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bedd321e-1574-4019-9a13-65b46fbca06e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x149y147.jpg" width="1200" height="675" alt="Pacto PP-VOX: seis meses de bloqueo y giro privatizador en Educación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acuerdo apunta a un modelo en el que la administración pública reduce su papel directo, cede espacio a operadores privados y orienta el sistema desde parámetros ideológicos cuestionados en el resto de Europa</p><p class="subtitle">Análisis - Ahora, con más extrema derecha: el pacto PP-Vox en Extremadura supera al de 2023 en xenofobia y negacionismo
</p></div><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de seis meses desde la convocatoria electoral de octubre, Extremadura ha dejado atr&aacute;s &mdash;al menos formalmente&mdash; la etapa de gobierno en funciones. El acuerdo de coalici&oacute;n entre el Partido Popular y Vox pone fin a meses de bloqueo institucional. Un tiempo excesivo si se tiene en cuenta la urgencia de muchos de los problemas que afectan a la regi&oacute;n y, espec&iacute;ficamente, al sistema educativo.
    </p><p class="article-text">
        Durante meses, desde esas mismas formaciones pol&iacute;ticas se ha insistido en la necesidad de estabilidad, rapidez y responsabilidad pol&iacute;tica en otros escenarios. Sin embargo, en Extremadura, la negociaci&oacute;n se ha prolongado hasta l&iacute;mites que han condicionado la acci&oacute;n p&uacute;blica. No se trata solo del tiempo perdido, sino del punto de partida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El documento firmado por ambas formaciones dedica un apartado espec&iacute;fico al &aacute;mbito educativo. Sobre el papel, aparecen medidas que pueden resultar positivas o, al menos, bien recibidas por parte de la comunidad educativa. La homologaci&oacute;n salarial progresiva del profesorado a la media nacional es una reivindicaci&oacute;n en la que llevamos embarcados en unidad sindical m&aacute;s de un a&ntilde;o. De materializarse, supondr&iacute;a una mejora en las condiciones laborales del profesorado y en la capacidad de atracci&oacute;n del sistema educativo extreme&ntilde;o de nuevos docentes. La trampa de este p&aacute;rrafo del acuerdo est&aacute; en la palabra &ldquo;progresiva&rdquo;, de nuevo se nos vende humo. Ni fechas, ni cifras, solo un compromiso vago con el que volveremos a llegar al final de esta legislatura sin que veamos en nuestras n&oacute;minas esa homologaci&oacute;n. Tampoco el resto de empleados p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En el acuerdo tambi&eacute;n se recoge la extensi&oacute;n de la gratuidad en la etapa de 0 a 3 a&ntilde;os, incorporando el tramo de 0 a 1 a&ntilde;os a partir del curso 2026-2027. Una medida que, en abstracto, podr&iacute;a interpretarse como un avance en el acceso universal a la educaci&oacute;n infantil. Pero la cuesti&oacute;n no es solo si la etapa ser&aacute; gratuita, sino c&oacute;mo se articula esa gratuidad. En los &uacute;ltimos meses ya se ha observado una tendencia clara, en lugar de apostar decididamente por la creaci&oacute;n de una red p&uacute;blica suficiente, se ha optado por financiar el acceso a plazas en centros privados. La gratuidad, en este contexto, se convierte en un mecanismo de transferencia de recursos p&uacute;blicos hacia operadores privados, consolidando un modelo que debilita progresivamente la educaci&oacute;n p&uacute;blica en la etapa 0-3.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica no es nueva, pero el acuerdo no introduce ning&uacute;n elemento que permita pensar en un cambio de rumbo. Al contrario, la ausencia de compromisos expl&iacute;citos de ampliaci&oacute;n de la red p&uacute;blica refuerza la idea de que la administraci&oacute;n seguir&aacute; desempe&ntilde;ando un papel m&aacute;s financiador que garante directo del servicio.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurre con otras medidas incluidas en el acuerdo. La climatizaci&oacute;n de los centros educativos, por ejemplo, responde a una necesidad real y urgente en una comunidad especialmente afectada por las altas temperaturas. Llevamos varios a&ntilde;os peleando este asunto en las mesas de negociaci&oacute;n, en los &uacute;ltimos meses de la mano de la FREAMPA. Sin embargo, se trata de una actuaci&oacute;n puntual, necesaria pero insuficiente, que no aborda los problemas estructurales y en la que, una vez m&aacute;s, no hay fechas, ni cifras, solo compromisos vagos.
    </p><p class="article-text">
        Igual de preocupante resulta el enfoque ideol&oacute;gico que atraviesa otras decisiones. La supresi&oacute;n del Programa para la Ense&ntilde;anza de Lengua &Aacute;rabe y Cultura Marroqu&iacute; (PLACM) o la referencia a la &ldquo;concordia&rdquo; como eje de los contenidos educativos no son medidas neutras. Forman parte de una determinada concepci&oacute;n de la educaci&oacute;n que prioriza una visi&oacute;n cultural y pol&iacute;tica concreta y que entra en conflicto con principios b&aacute;sicos como la diversidad, la inclusi&oacute;n o el pensamiento cr&iacute;tico que son la base de nuestra legislaci&oacute;n educativa actual.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma la introducci&oacute;n de criterios como la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; en el acceso a recursos p&uacute;blicos, que, aunque no se circunscriben exclusivamente al &aacute;mbito educativo, pueden tener efectos indirectos en nuestro sistema. La educaci&oacute;n p&uacute;blica, como servicio universal, debe regirse por principios de equidad y cohesi&oacute;n social, no por l&oacute;gicas de exclusi&oacute;n o jerarquizaci&oacute;n de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay un elemento que atraviesa el conjunto del acuerdo es la apuesta por f&oacute;rmulas de colaboraci&oacute;n &ldquo;p&uacute;blico-privada&rdquo;. No solo en educaci&oacute;n infantil, sino tambi&eacute;n en otros &aacute;mbitos como la universidad. Aunque el documento no detalla medidas concretas sobre universidades, el contexto reciente en ese &aacute;mbito apunta a un creciente desembarco de iniciativas privadas en la educaci&oacute;n superior extreme&ntilde;a, que venimos denunciando desde hace meses, en un escenario donde la universidad p&uacute;blica sigue afrontando dificultades estructurales por falta de financiaci&oacute;n por parte de la Junta de Extremadura.
    </p><p class="article-text">
        Esta orientaci&oacute;n, combinada con la reducci&oacute;n prevista de subvenciones a entidades sociales, dibuja un modelo en el que lo p&uacute;blico pierde peso progresivamente, tanto en la provisi&oacute;n de servicios como en la articulaci&oacute;n de la participaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el acuerdo no est&aacute; orientado a reforzar el sistema educativo p&uacute;blico, sino a reconfigurarlo. Se trata de establecer una direcci&oacute;n pol&iacute;tica clara que ahora se explicita con mayor nitidez. La educaci&oacute;n extreme&ntilde;a se mueve. Pero la cuesti&oacute;n clave es hacia d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta, a la luz del acuerdo, apunta a un modelo en el que la administraci&oacute;n p&uacute;blica reduce su papel directo, cede espacio a operadores privados y orienta el sistema desde par&aacute;metros ideol&oacute;gicos cuestionados en el resto de Europa. Un modelo que, lejos de fortalecer la igualdad de oportunidades va acentuar las desigualdades existentes.
    </p><p class="article-text">
        Tras seis meses de espera, el nuevo gobierno ya est&aacute; en marcha. Ahora corresponde evaluar sus decisiones no por las intenciones declaradas en un acuerdo gen&eacute;rico, sino por sus efectos reales. Porque en educaci&oacute;n, m&aacute;s que en ning&uacute;n otro &aacute;mbito, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no solo gestionan el presente, construyen el futuro, toca mantenerse alerta ante los que nos llega.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Rodríguez, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO de Extremadura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/pacto-pp-vox-seis-meses-bloqueo-giro-privatizador-educacion_129_13156854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 11:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacto PP-VOX: seis meses de bloqueo y giro privatizador en Educación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extremadura,Educación,Educación pública,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c2e3ea2-1c54-46e8-a1af-b7f41f62706d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar: el vínculo mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante años y cuando era niña, pensé que aquella expresión que usaban las personas adultas —“se están hablando”— era un eufemismo torpe, una forma imprecisa de nombrar algo que no se quería decir del todo</p><p class="subtitle">
Trabajo emocional: todos los cuidados con los que cargamos las mujeres en nuestras relaciones en nombre del amor</p></div><p class="article-text">
        En ese c&oacute;digo de anta&ntilde;o, el lenguaje siempre parec&iacute;a rodear lo importante sin tocarlo: no se dec&iacute;a &ldquo;noviazgo&rdquo;, no se dec&iacute;a &ldquo;salir&rdquo;, ni siquiera &ldquo;compromiso&rdquo;. Se dec&iacute;a hablar. Como si la palabra fuera un refugio de pudor para anunciar una relaci&oacute;n que ya era f&iacute;sica, social y, sobre todo, exclusiva. En aquel entonces, &ldquo;hablar&rdquo; era el preludio oficial de un proyecto compartido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con el tiempo, esa f&oacute;rmula aparentemente ingenua ha ido adquiriendo una densidad inesperada y un significado casi opuesto. Hoy, en un ecosistema atravesado por la hiperconectividad, &ldquo;hablar&rdquo; ya no es una met&aacute;fora de algo m&aacute;s profundo: es, en muchos casos, el v&iacute;nculo mismo. Un v&iacute;nculo ligero, inestable y, a diferencia del pasado, carente de cualquier promesa de exclusividad.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva casi conductual, asistimos a una redefinici&oacute;n del v&iacute;nculo afectivo basada en microinteracciones. Si antes &ldquo;hablar&rdquo; era la etiqueta que cubr&iacute;a una relaci&oacute;n ya establecida, hoy es el &uacute;nico terreno donde esta sucede. No hay necesariamente presencia f&iacute;sica, ni presentaciones familiares, ni siquiera una narrativa com&uacute;n fuera de la pantalla. Hay intercambio. Frecuencia. Respuesta. El v&iacute;nculo ya no se mide por su profundidad o su proyecci&oacute;n a futuro, sino por su continuidad inmediata en el chat.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hablar funciona como un marcador relacional m&iacute;nimo. Es el umbral a partir del cual algo empieza a existir, pero tambi&eacute;n donde se estanca. Dos personas que &ldquo;se hablan&rdquo; establecen una forma b&aacute;sica de reciprocidad: un circuito de est&iacute;mulo y respuesta que genera peque&ntilde;as dosis de recompensa neuropsicol&oacute;gica. Cada mensaje recibido activa una anticipaci&oacute;n; cada silencio prolongado se siente como una ruptura, aunque t&eacute;cnicamente no se haya roto nada, porque nunca se lleg&oacute; a nombrar qu&eacute; eran.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la imagen que circula hoy &mdash;esa letan&iacute;a que insiste en que hablar evita, calma, sana&mdash; conecta de forma tan directa con una intuici&oacute;n contempor&aacute;nea. Pero hay una paradoja cruel: cuanto m&aacute;s hablamos, menos claro parece qu&eacute; significa ese hablar. La proliferaci&oacute;n de canales no ha tra&iacute;do mayor claridad, sino m&aacute;s ambig&uuml;edad. Se puede sostener una conversaci&oacute;n durante meses sin que exista un v&iacute;nculo reconocible fuera de ella. Lo que antes era el anuncio de un compromiso inminente, hoy es un estado de suspensi&oacute;n que no garantiza nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes era un eufemismo para el noviazgo, hoy es una categor&iacute;a relacional aut&oacute;noma. No es amistad, no es pareja, no es siquiera una fase definida entre ambas. Es un estado intermedio y difuso, sostenido &uacute;nicamente por el flujo de datos.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez, en el fondo, quienes dec&iacute;an aquello no estaban tan lejos de una verdad estructural. Hablar no era solo una forma de evitar nombrar el compromiso, sino de se&ntilde;alar su condici&oacute;n m&aacute;s elemental. Porque antes de cualquier otra cosa &mdash;antes del cuerpo, del contrato o de la intenci&oacute;n&mdash; lo que define una relaci&oacute;n es la existencia de un canal abierto. La diferencia es que antes el canal se abr&iacute;a para construir una casa, y hoy, muchas veces, el canal es la &uacute;nica casa que habitamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 07:41:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las bases rompen el guion]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/bases-rompen-guion_129_13140628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/429be6cb-7d15-4f8e-b143-144315b7897f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las bases rompen el guion"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 11 de abril de 2026 pasará a la historia del PSOE de Extremadura como el día en que la militancia habló. Sin ruido, sin estridencias, pero con una claridad incontestable sobre qué quiere —y qué no— para el presente y el futuro del partido</p><p class="subtitle">Álvaro Sánchez Cotrina gana las primarias del PSOE de Extremadura y será el nuevo secretario general</p></div><p class="article-text">
        Las bases recordaron algo esencial y que nos repiti&oacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n Guillermo: el PSOE de Extremadura no es patrimonio de nadie. Es, ante todo y sobre todo, una herramienta al servicio de la ciudadan&iacute;a, la mejor herramienta posible para mejorar la vida de los extreme&ntilde;os y transformar su realidad. Y lo hicieron con la madurez de quien entiende que un partido fuerte no se construye desde los egos de unos u otros, sino desde el compromiso colectivo y las sinergias compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a quienes, en ocasiones, han confundido direcci&oacute;n con propiedad, la militancia ha demostrado una vez m&aacute;s que su criterio no es ni d&oacute;cil ni previsible. Aspira, sencillamente, a un partido unido, &uacute;til y cre&iacute;ble, capaz de ofrecer un proyecto s&oacute;lido y atractivo a la sociedad extreme&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, &Aacute;lvaro S&aacute;nchez Cotrina ha sabido interpretar el momento. Ese es, probablemente, su principal m&eacute;rito. Pero no el &uacute;nico. A ello se suma su capacidad para integrar sensibilidades distintas &mdash;como las que representan Blanca Mart&iacute;n o Manuel Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Andrade&mdash; y, sobre todo, para conectar con el estado de &aacute;nimo de una militancia que llevaba demasiado tiempo esperando un horizonte reconocible para nuestro querido partido.
    </p><p class="article-text">
        La victoria de la candidatura de la unidad trasciende nombres propios. Supone tambi&eacute;n diluir inercias que durante a&ntilde;os han condicionado la vida interna del partido, como esa absurda l&oacute;gica provinciana heredada que tantas veces ha pesado m&aacute;s de lo debido en el andamiaje organizativo. Que un militante de la provincia de C&aacute;ceres lidere ahora el proyecto con el respaldo directo de las bases no deber&iacute;a ser noticia. Pero lo es, precisamente, porque durante demasiado tiempo pareci&oacute; algo imposible e inalcanzable.
    </p><p class="article-text">
        Hay, adem&aacute;s, un factor generacional que no conviene pasar por alto. S&aacute;nchez Cotrina pertenece a una generaci&oacute;n que ha crecido con internet, las redes sociales y una forma distinta de entender la comunicaci&oacute;n y la pol&iacute;tica. En un tiempo en el que las fronteras &mdash;tambi&eacute;n las internas&mdash; son cada vez m&aacute;s difusas, el PSOE necesitaba no tanto reinventarse como parecerse m&aacute;s a la sociedad a la que aspira a representar.
    </p><p class="article-text">
        Porque de eso se trata: de reconectar. De hablar el mismo idioma que la calle. De entender que el partido no puede vivir ajeno a la realidad social de la Extremadura del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        La militancia ya ha cumplido su papel. Ha elegido. Ahora comienza lo verdaderamente dif&iacute;cil: construir un proyecto pol&iacute;tico ambicioso, cre&iacute;ble y conectado con esa mayor&iacute;a social que en diciembre de 2025 decidi&oacute; mirar hacia otro lado. El objetivo est&aacute; claro: recuperar la confianza y volver a ser la primera fuerza pol&iacute;tica en 2027.
    </p><p class="article-text">
        Para lograrlo, ser&aacute; clave acertar en lo inmediato: gestionar la victoria con inteligencia, conformar un equipo integrador y &uacute;til, y aprovechar el capital humano que atesora el partido.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, ser&aacute; imprescindible cambiar el foco. Dejar de mirarse hacia dentro y volver a mirar a los ojos de la ciudadan&iacute;a. Decir, con hechos m&aacute;s que con palabras, que el PSOE de Extremadura est&aacute; preparado para hacer las cosas bien.
    </p><p class="article-text">
        Porque, en pol&iacute;tica, ganar el partido interno es solo el principio. Lo verdaderamente importante sigue estando ah&iacute; fuera, en cada rinc&oacute;n de este maravilloso proyecto compartido al que llamamos Extremadura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Redondo, exdiputado del PSOE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/bases-rompen-guion_129_13140628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 07:50:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las bases rompen el guion]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alianza para volver a Extremadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/alianza-volver-extremadura_129_13137298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5bb342e-4cff-4ba6-a0d5-635d891e9dc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alianza para volver a Extremadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volver a Extremadura debe ser más que un lema de campaña. Es la Extremadura que nos falta y que debemos seguir exigiendo ante el Estado, sin ningún complejo. Eso es lealtad a un proyecto socialista para nuestra comunidad</p><p class="subtitle">Álvaro Sánchez Cotrina gana las primarias del PSOE de Extremadura y será el nuevo secretario general</p></div><p class="article-text">
        Asistimos a un espect&aacute;culo circense de los que pretenden gobernarnos, que requiere de una oposici&oacute;n fuerte, contundente y sin aspavientos. Ni colonia de el&eacute;ctricas, ni conejo de laboratorio. A Extremadura la salvan las ideas y la acci&oacute;n, la colaboraci&oacute;n y no la competencia entre propios. No la va a salvar ni madre pur&iacute;sima, ni el tan celebrado &ldquo;alt&iacute;simo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Haber celebrado un proceso de primarias, aunque ha sido en un contexto de paternalismos y tutelajes, era necesario para hacer posible un incuestionable cambio de tiempo dentro del socialismo extreme&ntilde;o. La l&oacute;gica apuntaba a volver a o&iacute;r a los or&aacute;culos oxidados del partido, pero se ha salvado el primer set. Con &Aacute;lvaro S&aacute;nchez Cotrina ha estado la mayor&iacute;a, pero no son todos los que est&aacute;n&hellip; Seguro que, integrando, ganar&aacute; talento.
    </p><p class="article-text">
        En las organizaciones, en cualquiera, hay que distinguir el trigo de la paja y ah&iacute; es donde &Aacute;lvaro no puede equivocarse. Por la presencia del socialismo extreme&ntilde;o a lo largo del autonomismo, su abrumadora comparecencia en las instituciones ha generado un patr&oacute;n de pol&iacute;tico m&aacute;s desenvuelto entre las moquetas y alfombras que en el mestizaje con la conflictividad de la calle. Para muestra, el gobierno de Monago, donde se mostraba la flojera de las entretelas del partido y donde la oposici&oacute;n muchas veces cay&oacute; sobre otros hombros.
    </p><p class="article-text">
        Considero que el resultado de primarias en Extremadura merece una nota alta, aunque la evaluaci&oacute;n del fracaso del 21 de diciembre haya podido recibir un brochazo grueso. S&iacute;, se constat&oacute; que Miguel &Aacute;ngel Gallardo hab&iacute;a sido parte del problema, pero ser&iacute;a un error ocultar los errores anteriores de otros.
    </p><p class="article-text">
        Tocaba reseteo y tanto Soraya Vega Prieto como &Aacute;lvaro han demostrado que han sido un revulsivo para esa militancia a la que desde hace mucho tiempo no se escuchaba, aunque la prisa y el ruido hayan tapado lo sustantivo de lo que piensan sus agrupaciones locales. El resultado tranquilo y democr&aacute;tico ha dado argumentos para la autonom&iacute;a del nuevo secretario general. Ha habido pasi&oacute;n, coraje, movilizaci&oacute;n, pero ahora faltan las propuestas para que esos diez mil afiliados y afiliadas puedan sacar pecho, y ah&iacute; es donde realmente se dirime el resultado del partido.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que el proyecto de Extremadura qued&oacute; desdibujado dentro del socialismo extreme&ntilde;o, y eso lo percibe el militante y mucho m&aacute;s el ciudadano. En el documento y dec&aacute;logo de &Aacute;lvaro, me llama la atenci&oacute;n algo obvio, pero central: somos la regi&oacute;n con las provincias m&aacute;s extensas, hecho dado por Javier de Burgos en una divisi&oacute;n territorial de Espa&ntilde;a que nos ha determinado desde 1833. Necesitamos cercan&iacute;a de la autonom&iacute;a, y ello exige descentralizaci&oacute;n. M&eacute;rida, Badajoz y C&aacute;ceres no puede ser el resultado final de avanzar todos juntos, porque se reproduce el concepto de Espa&ntilde;a vaciada dentro de la propia comunidad.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico, tantas veces repetido, de una Extremadura despoblada requiere de pol&iacute;ticas valientes, donde los diputados y diputadas del PSOE de Extremadura, o del mill&oacute;n de sus habitantes, sirvan para reclamar su deuda hist&oacute;rica, nunca pagada, ante un Estado que reparti&oacute; papeles en el siglo XIX, asign&aacute;ndola un rol secundario, y que posteriormente, en la II Rep&uacute;blica, frustr&oacute; la reforma agraria que distribuyera el pan y la tierra, quedando dise&ntilde;ada la emigraci&oacute;n de miles de extreme&ntilde;os como soluci&oacute;n a los planes de desarrollo que se gestaron en otros territorios.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, toca reivindicaci&oacute;n mantenida en el tiempo para la equidad entre territorios, alej&aacute;ndonos de pusil&aacute;nimes celebraciones florales cuando queda tanto por luchar. Extremadura requiere de infraestructuras que la vertebren de norte a sur y de este a oeste. Es un error seguir esperando al AVE para la articulaci&oacute;n de nuestra comunidad; es necesario resolver el error hist&oacute;rico del cierre de la l&iacute;nea &ldquo;Ruta de la Plata&rdquo;, en 1984, en un nuevo contexto de conectividad y movilidad de la ciudadan&iacute;a, y decir qu&eacute; queremos ser dentro del Corredor del Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Frente a los oscuros tiempos de vuelta al centralismo, un socialismo extreme&ntilde;o con m&aacute;s coraje para reclamar m&aacute;s autonom&iacute;a, con m&aacute;s infraestructuras para Extremadura. La pr&oacute;xima conferencia del PSOE de Extremadura debe fijar proyectos y calendarios que ofrecer en 2027, tanto para las elecciones municipales, auton&oacute;micas y generales. Eso es: Alianza para volver a Extremadura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Coque Durán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/alianza-volver-extremadura_129_13137298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 18:35:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alianza para volver a Extremadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Mérida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[40 años del Consejo de Juventud de Extremadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/40-anos-consejo-juventud-extremadura_129_13136318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a583271-6817-4f65-bbae-34dfdb0cc031_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="40 años del Consejo de Juventud de Extremadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No tienen que venir los de fuera a decirnos que podemos, lo que valemos, tenemos que ser nosotras y nosotros con nuestro impulso los que cambiemos de verdad el lugar que habitamos para que esos y esas jóvenes que tanto lo quieren, puedan quedarse aquí</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se celebraba el 40 aniversario del Consejo de la Juventud de Extremadura, una instituci&oacute;n que lleva ya cuatro d&eacute;cadas defendiendo y siendo altavoz de los derechos de la juventud extreme&ntilde;a.&nbsp;En el acto central por este cumplea&ntilde;os, diputadas y diputados de la Asamblea (a excepci&oacute;n de VOX) escuchamos muchas de sus reivindicaciones, algunas hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        En sus discursos se habl&oacute; mucho de vivienda y de empleo, talones de Aquiles de los y las j&oacute;venes. No podemos obviar que la emancipaci&oacute;n en Extremadura sigue siendo de las m&aacute;s bajas del pa&iacute;s y que la marcha de nuestros pueblos sigue siendo una opci&oacute;n muy presente para todas y todos. Cuanto mayor es la formaci&oacute;n, m&aacute;s segura es la marcha y esto en ning&uacute;n caso es una buena noticia.
    </p><p class="article-text">
        No podemos seguir haciendo pol&iacute;ticas de espaldas a esta realidad que tanto duele, especialmente a quienes se marchan y a sus familias. Las recetas del pasado no pueden seguir siendo v&aacute;lidas cuando sabemos de sobra que no han funcionado. En un mundo cada vez m&aacute;s tecnol&oacute;gico, las soluciones tienen que ser otras. Debemos tener m&aacute;s en cuenta a nuestro territorio, nuestra riqueza cultural y nuestro folclore est&aacute;n siendo reinventados por j&oacute;venes con much&iacute;simo talento porque de eso en nuestra tierra hay de sobra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La identidad y el orgullo de pertenencia a esta tierra tienen que transformarse en un impulso para el cambio y no en un eco en el que las reivindicaciones se quedan solo en el aire. No tienen que venir los de fuera a decirnos que podemos, lo que valemos, tenemos que ser nosotras y nosotros con nuestro impulso los que cambiemos de verdad el lugar que habitamos para que esos y esas j&oacute;venes que tanto lo quieren, puedan quedarse aqu&iacute; y desarrollar sus proyectos de vida, sus sue&ntilde;os y sus ilusiones. Y que las maletas s&oacute;lo las cojan para conocer el mundo con ojos curiosos que les permitan traerse nuevas ideas aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con 40 a&ntilde;os el Consejo de la Juventud sigue siendo una entidad joven pero ya con experiencia, una experiencia que les permitir&aacute; seguir insistiendo en su raz&oacute;n de ser, seguir siendo altavoz y continuar recordando a quienes ocupan las instituciones que la juventud extreme&ntilde;a est&aacute;, siente y quiere vivir con todos sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la tribuna los y las j&oacute;venes que hablaron tambi&eacute;n casi suplicaron que el Consejo y las asociaciones que representan ten&iacute;an que seguir con su trabajo, que los ecos de la ultraderecha que nos acechan y que en breve ser&aacute;n una realidad en forma de un gobierno extra&ntilde;o y doloroso, no pod&iacute;an ser una amenaza para su desaparici&oacute;n. Son centro de diana junto a la cooperaci&oacute;n extreme&ntilde;a, nuestra ley LGTBI y las pol&iacute;ticas feministas, todo eso que nos hace ser regi&oacute;n, fortalezas que tenemos que blindar a pesar de las amenazas constantes de <em>se&ntilde;oros</em> que invocan al alt&iacute;simo desde esa misma tribuna.
    </p><p class="article-text">
        Estaremos junto a la sociedad extreme&ntilde;a, no echando espuma por la boca como nos quisieran, tampoco calladas como les gustamos, sino luchando para impedir el recorte de tan s&oacute;lo uno de nuestros derechos. No lo permitiremos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El acto se cerr&oacute; con la m&uacute;sica de j&oacute;venes de la Orquesta de la Ciudad de M&eacute;rida, interpretaron &ldquo;El hombre p&aacute;jaro&rdquo; de Robe, &eacute;l que tanto reclam&oacute; locales de ensayo para los y las j&oacute;venes ser&aacute; siempre fuente de inspiraci&oacute;n para nosotras y para las que vengan. Por 40 a&ntilde;os m&aacute;s del Consejo de Juventud.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene de Miguel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/40-anos-consejo-juventud-extremadura_129_13136318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 07:40:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[40 años del Consejo de Juventud de Extremadura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extremadura,Consejo de la Juventud,Jóvenes,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cáceres: El peso del nombre y la gramática del poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/caceres-peso-nombre-gramatica_129_13133491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d630f475-c392-4e77-9917-a60f84d2dabb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140535.jpg" width="1549" height="871" alt="Cáceres: El peso del nombre y la gramática del poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cáceres ha decidido retomar el ejercicio del bautismo civil, esa facultad casi demiúrgica de otorgar identidad a lo inerte. Nombrar un auditorio, designar a un hijo adoptivo, inscribir una biografía en el mármol de la memoria pública. Sin embargo, en este acto de creación simbólica, la ciudad persiste en una estructura de pensamiento que se agota en sí misma: Cáceres vuelve a nombrarse en masculino</p></div><p class="article-text">
        La reciente decisi&oacute;n de que el auditorio del Parque del Pr&iacute;ncipe lleve el nombre de Paco Mart&iacute;n, unida al reconocimiento de Manuel Vaz-Romero como Hijo Adoptivo, dibuja un patr&oacute;n que trasciende lo administrativo para instalarse en lo ontol&oacute;gico. La ciudad, que deber&iacute;a ser un palimpsesto de todas sus vidas, vuelve a proyectar una sombra &uacute;nica, confirmando que la memoria p&uacute;blica sigue siendo un feudo mayoritariamente varonil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ciudad como texto y la jerarqu&iacute;a del espacio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades no son solo aglomeraciones de granito y cal; son textos que se leen mientras se pasean. El callejero de C&aacute;ceres es el &iacute;ndice de nuestra conciencia colectiva. En sus placas se dirime qu&eacute; m&eacute;ritos alcanzan la categor&iacute;a de lo eterno y qu&eacute; existencias son condenadas al susurro de lo privado.
    </p><p class="article-text">
        Esta jerarqu&iacute;a se manifiesta incluso en lo cotidiano. Recuerdo, yo con 25, un paseo por la Ciudad Monumental junto al historiador Paul Preston. En una calle, nos cruzamos con Pepe Extremadura (otro de los recientes homanajeados en este caso con una glorieta), quien le grit&oacute; con sorna una impertinencia sobre su estado de ebriedad en un viaje al Pa&iacute;s Vasco. Preston, con la agudeza del que sabe leer las estructuras de poder, le respondi&oacute; con la misma moneda. M&aacute;s all&aacute; de lo anecd&oacute;tico, la escena revelaba una verdad cruda: qui&eacute;n ocupa el espacio, qui&eacute;n se siente interpelado y qui&eacute;n cree tener el derecho de juzgar al otro en la v&iacute;a p&uacute;blica. Esa seguridad de &ldquo;pertenecer&rdquo; a la calle es la que el callejero refuerza cada vez que elige un nombre masculino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una genealog&iacute;a cacere&ntilde;a olvidada</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que la ciudad pareci&oacute; despertar de este letargo monologante. Cuando aparecieron los nombres de la pedagoga Angelita Capdevielle, cuya labor docente marc&oacute; a generaciones, o se reconoci&oacute; el peso hist&oacute;rico de figuras como Leonor de Ulloa, algo en el eje de C&aacute;ceres se desplaz&oacute;. No fue un gesto simb&oacute;lico vac&iacute;o; fue una forma de decir que la ciudad tambi&eacute;n es nuestra. Clara Campoamor, Mar&iacute;a Telo, Gloria Fuertes... C&aacute;ceres parec&iacute;a hacer escogido el camino adecuado.
    </p><p class="article-text">
        Si el argumento para volver a la inercia de siempre es la falta de referentes, es que no se est&aacute; mirando con suficiente atenci&oacute;n al suelo que pisamos porque tengo claro que la memoria femenina de esta tierra es fecunda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El riesgo de la involuci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mayor frustraci&oacute;n no reside en el homenaje al hombre, sino en la fragilidad del avance. Comprobar que la justicia simb&oacute;lica depende del color pol&iacute;tico de turno sugiere que no existe un compromiso &eacute;tico, transversal y firme con la igualdad. La inercia es poderosa: cuando la voluntad pol&iacute;tica flaquea, la balanza vuelve a inclinarse hacia lo de siempre, como si aquel impulso de cambio fuera una anomal&iacute;a y no el inicio de una nueva justicia. Nombrar es un acto de poder. Lo que no se nombra, queda relegado a los m&aacute;rgenes de la existencia. La falta de nombres de mujeres en C&aacute;ceres no es una cuesti&oacute;n est&eacute;tica; es una forma de exclusi&oacute;n simb&oacute;lica que define qui&eacute;n forma parte del imaginario colectivo y qui&eacute;n es solo una figurante en la historia oficial. C&aacute;ceres no necesita dejar de honrar a sus hijos ilustres, pero necesita, por salud democr&aacute;tica, sostener una pol&iacute;tica de equilibrio. Una ciudad que aspira a la excelencia cultural no puede permitirse el lujo de la amnesia selectiva. Porque cada vez que una ni&ntilde;a recorre nuestras calles y solo lee historias de hombres, el mensaje &mdash;aunque t&aacute;cito&mdash; es que su contribuci&oacute;n al futuro ser&aacute;, como la de sus antecesoras, invisible.
    </p><p class="article-text">
        Nombrar importa. Y C&aacute;ceres, hoy, corre el riesgo de seguir escribi&eacute;ndose bajo una gram&aacute;tica que nos excluye a las mujeres.  Si se dicen feministas, que ejerzan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/caceres-peso-nombre-gramatica_129_13133491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 12:05:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cáceres: El peso del nombre y la gramática del poder]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bajo el peso del paso y del silencio: otro acoso que no vemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/peso-paso-silencio-acoso-no-vemos_1_13119114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ab44c9f-b7b6-4c2d-9e56-fc05b2b4f0e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x684y684.jpg" width="1200" height="675" alt="Bajo el peso del paso y del silencio: otro acoso que no vemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una mujer de 40 años me ha contado esta mañana lo que ocurre bajo los pasos de Semana Santa, me he propuesto que el silencio, en este ámbito, tampoco sea una opción</p><p class="subtitle">La Semana Santa no es para mujeres: las cofradías que se resisten a incluir la igualdad en las tradiciones</p></div><p class="article-text">
        El relato de una mujer costalera en varios pasos de la Semana Santa cacere&ntilde;a me va a servir para se&ntilde;alar una realidad que muchas intu&iacute;amos, pero que casi nunca se nombra, por lo que es complicado sacar a la luz p&uacute;blica. Ella me ha hecho comprender la dimensi&oacute;n del problema, cont&aacute;ndome, sin grabadora, ni declaraciones p&uacute;blicas, de mujer a mujer, con la serenidad amarga de quien ha aprendido a soportar lo insoportable, c&oacute;mo, bajo el fald&oacute;n y entre las trabajaderas, algunas mujeres no solo cargan con el peso del paso, sino tambi&eacute;n con el acoso de compa&ntilde;eros que aprovechan la proximidad forzada para cruzar l&iacute;mites que jam&aacute;s deber&iacute;an cruzarse. Esa confesi&oacute;n personal me ha encendido todas las alertas porque, he confirmado m&aacute;s tarde que, no estamos ante un episodio aislado, sino ante una realidad que lleva demasiado tiempo escondida en la oscuridad de nuestra Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        Es una estampa deleznable: el instante exacto en que la devoci&oacute;n se convierte en impunidad. En ese espacio reducido, donde el contacto f&iacute;sico es parte inevitable del trabajo y la coordinaci&oacute;n, basta con que un solo hombre decida aprovecharse para que la dignidad de una mujer quede vulnerada. Son pocos, s&iacute;, pero es que uno ya es mucho. Uno basta para romper la confianza, para convertir un acto de fe en un escenario de abuso. Lo hacen sabiendo que la mujer no va a decir nada, porque la situaci&oacute;n se asume como inevitable y, una vez m&aacute;s, el ruido de las horquillas y la m&uacute;sica amortiguar&aacute; cualquier queja. Aunque estas sean metaf&oacute;ricas. Es el uso m&aacute;s cobarde de la proximidad f&iacute;sica para volver a aprovecharse de la vulnerabilidad de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Resulta desgarrador que la soluci&oacute;n que han encontrado las cargadoras sea la autodefensa a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n de bloques. Tener que &ldquo;pegarse&rdquo; entre mujeres, crear una barrera de cuerpos femeninos para que no queden huecos por donde se filtren manos indeseadas, es la prueba m&aacute;s evidente de que algunas cofrad&iacute;as est&aacute;n fallando en su deber m&aacute;s b&aacute;sico: cuidar a sus hermanas. No deber&iacute;a ser responsabilidad de ellas protegerse entre s&iacute;; deber&iacute;a ser responsabilidad de la hermandad garantizar que nadie con intenci&oacute;n de violentar porte una medalla o se meta bajo un paso con mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El agravante es, como siempre, la culpa y el miedo al qu&eacute; dir&aacute;n. En un entorno tan masculino y tradicional, la mujer que se&ntilde;ala al acosador teme no ser entendida, ser tachada de &ldquo;conflictiva&rdquo; o acusada de arruinar el esp&iacute;ritu de la hermandad. Pero conviene recordarlo con claridad: quien realmente rompe la cofrad&iacute;a no es quien denuncia, sino quien utiliza un acto de fe como pantalla para sus instintos m&aacute;s bajos. El desconocimiento de las juntas de gobierno de estas situaciones no ser&iacute;a solo desconocimiento; ser&iacute;a negligencia.
    </p><p class="article-text">
        Ya no valen las medias tintas ni mirar hacia otro lado. Las cofrad&iacute;as de C&aacute;ceres necesitan protocolos de g&eacute;nero espec&iacute;ficos para el momento de la carga. Es imperativo que existan canales de denuncia seguros y que se deje claro, de una vez por todas, que quien no sabe respetar el cuerpo de su compa&ntilde;era no es digno de cargar con ninguna imagen religiosa.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n de cargar un paso es una muestra de fuerza y comunidad. Si permitimos que esa fuerza se convierta en violencia contra la mujer, la tradici&oacute;n se vac&iacute;a de sentido. Las costaleras quieren cargar en igualdad, quieren sudar por devoci&oacute;n, no por el miedo de tener al agresor pegado a la espalda. Es hora de levantar el fald&oacute;n y limpiar de machismo los cimientos de nuestra Semana Santa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/peso-paso-silencio-acoso-no-vemos_1_13119114.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 12:18:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bajo el peso del paso y del silencio: otro acoso que no vemos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuerpos sitiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/cuerpos-sitiados_129_13116159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51579aa4-90ce-4b6c-9f9b-8f29765e5bf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuerpos sitiados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexiones de una narradora oral sobre el poder, la fragilidad y los silencios que nos atraviesan</p><p class="subtitle">Noelia ya ha muerto: el primer caso de eutanasia impugnada por los ultracatólicos acaba en circo mediático</p></div><p class="article-text">
        Dos meses despu&eacute;s del &uacute;ltimo encuentro, esta narradora vuelve con una certeza inc&oacute;moda: hay dolores para los que no basta ning&uacute;n cuento. La historia de Noelia, los relatos antiguos, las guerras de hoy y las violencias que se administran con burocracia y silencio se entrelazan en una reflexi&oacute;n sobre la dignidad, el abandono y la responsabilidad colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Dos meses son demasiado tiempo en el siglo XXI. Esta vez, por primera vez, creo que me enfrento a un hecho para el que no tengo cuento. Estos d&iacute;as pienso mucho en Noelia. Familia sufriente, desahucio, tutela del Estado. Tres veces agredida sexualmente: por su pareja, por dos chicos en una discoteca, por otros tres cinco d&iacute;as antes de lanzarse desde una quinta planta.
    </p><p class="article-text">
        Como mujer que no ha vivido eso, solo puedo intentar imaginar el da&ntilde;o moral, el derrumbe, el sentimiento de fracaso acumulado. Y despu&eacute;s, m&aacute;s de un a&ntilde;o y medio soportando la presi&oacute;n de quienes llegaban tarde para salvarla. Todas hemos llegado tarde para Noelia. Y no encuentro en la sabidur&iacute;a ancestral el consuelo que busco, quiz&aacute; porque las sociedades peque&ntilde;as no estaban preparadas para abandonar a nadie de una forma tan sofisticada.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo obsceno en convertir una decisi&oacute;n dificil&iacute;sima en una batalla ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si la tradici&oacute;n oral tiene cuentos sobre la eutanasia. Lo que s&iacute; s&eacute; es que est&aacute; llena de relatos sobre cuerpos sitiados. Y me viene a la cabeza <em>La doncella sin manos</em>, &iacute;ndice Aarne&#8209;Thompson&#8209;Uther 706, que aparece por escrito en el siglo XIII, en una versi&oacute;n atribuida a Philippe de R&eacute;mi, poeta y trouv&egrave;re franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Contarlo hoy no ser&iacute;a un capricho folcl&oacute;rico. Es m&aacute;s bien poner un espejo delante de nuestra especie. Porque la humanidad no siempre es bonhom&iacute;a. La especie humana tiene una largu&iacute;sima experiencia en organizarse contra la dignidad ajena, especialmente contra la dignidad de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En el cuento, el diablo quiere poseer a la hija de un molinero. Como ella usa las manos para rezar, el demonio no puede tocarlas y ordena al padre que se las corte. Y el padre se las corta. M&aacute;s tarde, tras muchas penurias, la joven termina casada con un rey, que manda fabricar unas manos de plata para que resulte aceptable en la corte.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me impresiona esa parte. No solo la mutilaci&oacute;n, sino la reparaci&oacute;n falsa. La plata embellece el da&ntilde;o. Lo hace presentable. Lo integra en el orden social.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces pienso en las supervivientes del Patronato de Protecci&oacute;n a la Mujer, esa instituci&oacute;n de control y represi&oacute;n que sobrevivi&oacute; a la dictadura. Una maquinaria nacida para doblegar mediante la humillaci&oacute;n y el hambre, para castigar el deseo, arrebatar la maternidad y destruir la autoestima. Las antiguas internas han denunciado suicidios, torturas y robo de beb&eacute;s. Tambi&eacute;n ah&iacute; hay manos de plata: d&eacute;cadas de silencio, barnices democr&aacute;ticos, homenajes tard&iacute;os para una estructura que dur&oacute; demasiado y que demasiada gente prefiri&oacute; no mirar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ah&iacute; hab&iacute;a padres, jueces, funcionarias y bur&oacute;cratas convencidos de saber m&aacute;s que las j&oacute;venes a las que encerraban. Tambi&eacute;n ah&iacute; hab&iacute;a cuerpos sitiados.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n las guerras. Las de lejos y las de cerca. Las que ocupan la portada y las que apenas merecen una columna. Las que nos llegan convertidas en mapas, cifras, declaraciones institucionales, im&aacute;genes borrosas de humo y edificios abiertos como frutas maduras. Y desde la paz y la comodidad de nuestras casas, a salvo, hacemos lo que mejor sabemos hacer: acostumbrarnos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo m&aacute;s siniestro de esta era de la informaci&oacute;n y las redes sociales no sea solo la velocidad con la que pasamos del horror a la ternura o a la risa. Quiz&aacute; lo peor sea que hemos aprendido a desayunar con bombardeos, a tomar el autob&uacute;s mientras una poblaci&oacute;n huye, a compartir un caf&eacute; despu&eacute;s de leer que han muerto ni&ntilde;os, cooperantes, periodistas, gente que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de la ambici&oacute;n geopol&iacute;tica de alguien.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n de eso sabe la tradici&oacute;n oral: de quienes parten a la guerra, de quienes esperan, de quienes pierden la casa, el nombre, la infancia, el cuerpo. Aunque cambien las armas, los relatos siguen siendo los mismos: historias sobre el despojo, la huida y la brutal facilidad con que el poder sacrifica vidas ajenas.
    </p><p class="article-text">
        Las guerras que se libran con misiles merecen cuentos. Las que se libran con discursos, con burocracias y con crueldades administradas, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No mezcles los cuentos con la pol&iacute;tica&rdquo;, me dicen, como si fuera posible hablar del dolor sin hablar del poder que lo organiza. No s&eacute; contar de otra manera. Seguimos llamando &ldquo;controversia&rdquo; a lo primero y &ldquo;geopol&iacute;tica&rdquo; a lo segundo, como si cambiar el nombre de las violencias las volviera m&aacute;s decentes.
    </p><p class="article-text">
        A Noelia le pas&oacute; por encima el patriarcado, y tambi&eacute;n una sociedad que no supo defenderla. Como les pasa cada d&iacute;a a millones de personas en el mundo frente a la violencia de los poderosos, y tambi&eacute;n de las poderosas, que no hay por qu&eacute; discriminar. De eso se trata: del poder y de la fragilidad de los cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Como narradora oral, no aspiro a la neutralidad. Aspiro a la honestidad. Y hoy hay sufrimientos que no deber&iacute;an prolongarse, hay guerras que jam&aacute;s deber&iacute;an justificarse y hay silencios que empiezan a parecerse demasiado a la complicidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Ibarlucea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/cuerpos-sitiados_129_13116159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 09:10:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuerpos sitiados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gran Teatro de Cáceres: ¿Quién nos ha robado la escena?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/gran-teatro-caceres-robado-escena_129_13111302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c5bcdbc-d206-42f1-8390-f029d7e19a22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gran Teatro de Cáceres: ¿Quién nos ha robado la escena?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cáceres siempre ha presumido de ser una ciudad que vive por y para la cultura, con un templo que no es una simple Casa de Cultura de barrio: el Gran Teatro. Es el escenario más importante de la provincia y un referente indiscutible de Extremadura. Sin embargo, algo se ha roto en el corazón de la calle San Antón</p><p class="subtitle">Un colectivo antifascista se moviliza contra el acto de Santiago Abascal en el Gran Teatro de Cáceres</p></div><p class="article-text">
        Lo que es evidente es que el Gran Teatro  vive una crisis silenciosa que est&aacute; empobreciendo la vida cultural de la ciudad. Uno de los momentos m&aacute;s intensos de la &uacute;ltima temporada fue la llegada de Jos&eacute; Sacrist&aacute;n con <em>Se&ntilde;ora de rojo sobre fondo gris.</em> M&aacute;s all&aacute; del prestigio del actor o del texto de Delibes, lo que aquella noche devolvi&oacute; a C&aacute;ceres fue la sensaci&oacute;n de estar ante un teatro vivo, capaz de convocar emoci&oacute;n y pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Sacrist&aacute;n ofreci&oacute; una interpretaci&oacute;n llena de matices y silencios, sostenida por esa ternura l&uacute;cida &mdash;la misma que Alfredo Sanzol ha convertido en se&ntilde;a de identidad&mdash; que permite mirar el dolor sin estridencias y encontrar humanidad incluso en la grieta. Fue una de esas veladas en las que el teatro se vuelve &iacute;ntimo, casi respirable. Y, precisamente por eso, doli&oacute; comprobar hasta qu&eacute; punto lo excepcional ha sustituido lo que antes era habitual.
    </p><p class="article-text">
        El Gran Teatro no es un edificio cualquiera: es el principal escenario de la provincia y un referente hist&oacute;rico de Extremadura. Pero desde hace tres a&ntilde;os, su programaci&oacute;n parece haber entrado en una fase de amnesia. Lo que antes era una cita fija en el calendario cultural de muchos cacere&ntilde;os y cacere&ntilde;as se ha convertido en una rareza.
    </p><p class="article-text">
        Quienes antes encontraban en la butaca un h&aacute;bito, un refugio o un punto de encuentro, hoy miran hacia Madrid con resignaci&oacute;n, asumiendo un exilio cultural que cuesta tiempo, dinero y energ&iacute;a. No es una percepci&oacute;n subjetiva, ojo, basta revisar la hemeroteca para comprobar que lo que hoy se vive como excepci&oacute;n fue <a href="https://www.granteatrocc.com/historico.php" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">durante a&ntilde;os la norma.</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando C&aacute;ceres formaba parte del mapa teatral</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hace tanto, C&aacute;ceres estaba integrada en el circuito teatral de grandes producciones nacionales. Obras de enorme relevancia art&iacute;stica recalaban aqu&iacute; con naturalidad: desde piezas conmovedoras como<em> Una noche sin luna</em>, con Juan Diego Botto, hasta montajes de gran envergadura como <em>Incendios, La isla del aire, El funeral, Adictos, Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba</em> dirigida por Jos&eacute; Carlos Plaza con un reparto excepcional.
    </p><p class="article-text">
        No eran &ldquo;eventos extraordinarios&rdquo;, era una programaci&oacute;n con criterio, ambici&oacute;n y mirada. El p&uacute;blico cacere&ntilde;o pod&iacute;a ver teatro de primer nivel a precios accesibles, sin necesidad de cruzar el t&uacute;nel de Guadarrama ni asumir entradas prohibitivas. Aquello generaba algo m&aacute;s que entretenimiento: generaba una necesaria pertenencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El teatro como tejido social</strong>
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de ambici&oacute;n no solo afecta a la cartelera: afecta a la ciudad. El teatro era un punto de encuentro, un lugar donde se tej&iacute;an v&iacute;nculos que no nac&iacute;an en una cena ni en un bar, sino en la platea. Muchas de nosotras tenemos ese &ldquo;amigo de teatro&rdquo; con quien compart&iacute;amos funci&oacute;n y debate. Al desaparecer la oferta que alimentaba esas conversaciones, tambi&eacute;n se han debilitado esos lazos.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en personas como mi amiga Pilar, ya nonagenaria, para quien una entrada que le regal&eacute; hace unos a&ntilde;os fue &ldquo;el mejor regalo de su vida&rdquo;. Para ella &mdash;y para tantos&mdash; el Gran Teatro era una ventana al mundo, casi el &uacute;nico. Hoy esa ventana apenas se entreabre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ha pasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica y el humor llenan por inercia los espacios culturales, pero el teatro de texto, el que exige riesgo, negociaci&oacute;n y apuesta, hay que ir a buscarlo. Requiere gesti&oacute;n, voluntad y una programaci&oacute;n que no se conforme con lo f&aacute;cil. Defender el teatro extreme&ntilde;o y a las promotoras locales es imprescindible, pero no puede convertirse en excusa para renunciar a lo nacional e internacional. Antes conviv&iacute;an a la perfecci&oacute;n ambos mundos; ahora la desidia o la ignorancia ha reducido esa convivencia a la m&iacute;nima expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, conviene decirlo sin rodeos: la cultura no se sostiene con inercias ni con programaciones de m&iacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        El Gran Teatro no puede resignarse a ser un contenedor de nombres propios. C&aacute;ceres merece recuperar el privilegio de que, cuando se levanta el tel&oacute;n en la calle San Ant&oacute;n, lo que aparece en escena sea lo mejor que ofrece el pa&iacute;s. Esta ciudad sabe distinguir perfectamente cu&aacute;ndo le est&aacute;n dando arte y cu&aacute;ndo le est&aacute;n dando largas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cultura como acto de ciudadan&iacute;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cultura no es un adorno ni un lujo: es una forma de ciudadan&iacute;a, de idiosincrasia, de vivir las vidas. Un teatro vivo no solo entretiene; educa, conmueve, cuestiona, une. Es un espejo donde una comunidad se reconoce y un laboratorio donde imagina qui&eacute;n quiere ser. Cuando un teatro se deja en penumbras, no se apaga solo un escenario: se apaga una parte de la ciudad y con ella sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Por eso defender una programaci&oacute;n ambiciosa no es un capricho, sino un acto de responsabilidad colectiva y m&aacute;s en estos momentos en los que aspiramos a ser Capital Europea de la Cultura. C&aacute;ceres merece volver a levantar el tel&oacute;n con riesgo, con belleza, con exigencias. Merece volver a sentir que el arte sucede aqu&iacute;, no en otra parte. Merece tener la posibilidad de desentra&ntilde;ar con curiosidad y deseo todas las capas que conforman nuestra existencia. Merece poder volver a mirarse. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Periodista, Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/gran-teatro-caceres-robado-escena_129_13111302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 10:44:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gran Teatro de Cáceres: ¿Quién nos ha robado la escena?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cáceres,Espectáculos,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economía sin atajos: Cuerpo y la reivindicación del conocimiento experto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/economia-atajos-cuerpo-reivindicacion-conocimiento-experto_1_13102500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27840e19-77c5-4ae8-a653-9e9447902c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139577.jpg" width="1365" height="768" alt="Economía sin atajos: Cuerpo y la reivindicación del conocimiento experto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un ecosistema político donde la hipérbole, el eslogan y la polarización parecen haber colonizado el espacio público, la trayectoria del ministro Carlos Cuerpo introduce un matiz disruptivo: el de la política económica construida desde el rigor técnico y el sosiego institucional</p><p class="subtitle">El BOE publica el cese de María Jesús Montero y los nombramientos de Carlos Cuerpo y Arcadi España</p></div><p class="article-text">
        Entre el ruido, la prisa y la confrontaci&oacute;n, la figura de Carlos Cuerpo emerge como una excepci&oacute;n: un responsable econ&oacute;mico que reivindica el valor del conocimiento experto y la calma institucional. Su llegada a la Vicepresidencia Primera del Gobierno simboliza un giro hacia el blindaje t&eacute;cnico en plena incertidumbre global y confirma la apuesta por una gesti&oacute;n donde el dato pesa m&aacute;s que el eslogan. Este movimiento del Gobierno, impulsado por el presidente, Pedro S&aacute;nchez, tras la salida de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero hacia la arena andaluza, no es solo un movimiento de piezas en el tablero; es la consolidaci&oacute;n de un modelo de gesti&oacute;n donde el dato no es un accesorio, sino el cimiento de la credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        El relevo encierra una carga simb&oacute;lica que redefine una etapa. Por primera vez en a&ntilde;os, una vicepresidencia deja de tener nombre de mujer, rompiendo la secuencia marcada por Carmen Calvo, Nadia Calvi&ntilde;o y la propia Montero. Este giro hace una grieta en la apuesta por la igualdad, y a la vez subraya una prioridad distinta: el blindaje t&eacute;cnico de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ante un escenario geopol&iacute;tico fracturado por la crisis en Oriente Pr&oacute;ximo y la sombra de los aranceles globales.
    </p><p class="article-text">
        Cuerpo es el reverso del pol&iacute;tico de aparato. Su curr&iacute;culum, forjado en la Universidad de Extremadura, la London School of Economics y consolidado en la Comisi&oacute;n Europea y la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) describe a un profesional que entiende los mercados y las instituciones comunitarias desde dentro. Esa falta de trayectoria org&aacute;nica en el PSOE es, parad&oacute;jicamente, su mayor activo: le permite ejercer una suerte de &ldquo;tecnocracia con prop&oacute;sito&rdquo;, centrada en diagn&oacute;sticos compartidos y no en la adaptaci&oacute;n t&aacute;ctica a unas siglas.
    </p><p class="article-text">
        Esta f&oacute;rmula explica por qu&eacute; su departamento es, de forma sostenida, el mejor valorado del Ejecutivo. Seg&uacute;n el bar&oacute;metro del CIS de enero de 2026, Cuerpo no solo encabeza la tabla, sino que es el &uacute;nico miembro del gabinete que logra el aprobado ciudadano, con un 5,27. La econom&iacute;a espa&ntilde;ola, ajena al desgaste de otros ministerios, ha transitado con una estabilidad inusual. No se trata de invisibilidad, sino de una eficacia que silencia el ruido: cuando Espa&ntilde;a lidera el crecimiento de la OCDE con un 2,8% al cierre de 2025, el relato se escribe solo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el &eacute;xito de Cuerpo no reside &uacute;nicamente en la macroeconom&iacute;a fr&iacute;a. Su gesti&oacute;n intenta humanizar el rigor a trav&eacute;s de lo que &eacute;l define como &ldquo;actuar con guante de seda&rdquo;. Lo vemos en iniciativas que trascienden el titular inmediato: la creaci&oacute;n de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero y el Consejo Nacional de la Productividad no son meras estructuras burocr&aacute;ticas, sino cortafuegos institucionales dise&ntilde;ados para proteger a la ciudadan&iacute;a frente a los abusos y evaluar el impacto real de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ese equilibrio entre control y operatividad se palpa en su agenda legislativa para este a&ntilde;o. Medidas como la limitaci&oacute;n de intereses en los cr&eacute;ditos al consumo, que ahora exige un periodo de reflexi&oacute;n de 24 horas antes de aceptar una oferta, o la flexibilizaci&oacute;n de sistemas como Verifactu para no asfixiar a las pymes en su digitalizaci&oacute;n, demuestran que la t&eacute;cnica puede estar al servicio de la prudencia social.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, hay un componente biogr&aacute;fico que otorga a su figura una autenticidad singular. Nacido en Badajoz y formado en la educaci&oacute;n p&uacute;blica, Cuerpo encarna el &eacute;xito del ascensor social. Su &ldquo;extreme&ntilde;idad&rdquo; no es un adorno folcl&oacute;rico; es la prueba de que se puede llegar al n&uacute;cleo del poder econ&oacute;mico europeo desde la periferia, sin necesidad de sobreactuaciones ni estridencias.
    </p><p class="article-text">
        Ante los desaf&iacute;os que restan &mdash;la emergencia de la vivienda, la integraci&oacute;n de la inteligencia artificial o el aterrizaje final de los fondos europeos antes de agosto de 2026&mdash;, el liderazgo de Carlos Cuerpo plantea una lecci&oacute;n de madurez democr&aacute;tica. En tiempos de m&aacute;xima incertidumbre, la pol&iacute;tica m&aacute;s &uacute;til no es la que m&aacute;s grita, sino la que mejor sabe usar el conocimiento experto como herramienta de justicia. Su marca personal, discreta pero firme, empieza a dejar un eco dif&iacute;cil de pasar por alto. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que no es la primera vez que Extremadura proyecta perfiles de relevancia en la pol&iacute;tica nacional. La figura de Magdalena Valerio, al frente del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, ya evidenci&oacute; la capacidad de la regi&oacute;n para situar talento en posiciones de responsabilidad institucional, con una gesti&oacute;n marcada por el conocimiento de lo p&uacute;blico y la cercan&iacute;a a los problemas reales. Anteriormente fueron: Alberto Oliart, Mar&iacute;a Antonia Trujillo y Celestino Corbacho.
    </p><p class="article-text">
        Y si se ampl&iacute;a la mirada hist&oacute;rica, pasando por alto la &eacute;poca de la dictadura franquista, el eco conduce inevitablemente a Manuel Godoy, valido de Carlos IV y probablemente el extreme&ntilde;o que mayor poder acumul&oacute; en la estructura del Estado, convertido en figura central de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola a finales del siglo XVIII. Dos contextos, dos estilos y dos &eacute;pocas radicalmente distintas, pero un mismo hilo de fondo: la presencia, intermitente pero significativa, de Extremadura en los espacios donde se decide el rumbo de nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/economia-atajos-cuerpo-reivindicacion-conocimiento-experto_1_13102500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 09:25:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Economía sin atajos: Cuerpo y la reivindicación del conocimiento experto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Carlos Cuerpo,PSOE,Consejo de Ministros,Vicepresidencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cáceres 2031: El riesgo de una ‘Transcultura’ de cartón piedra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/caceres-2031-riesgo-transcultura-carton-piedra_1_13099053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37bd6803-81db-43ec-abaf-3b4414ba947e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cáceres 2031: El riesgo de una ‘Transcultura’ de cartón piedra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cáceres ha puesto en marcha su maquinaria para conquistar la Capitalidad Europea de la Cultura. El lema elegido, ‘Transcultura’, sugiere una ciudad en metamorfosis, capaz de hibridar su legado con las corrientes de pensamiento de la Europa del siglo XXI pero a la aspiración europea de Cáceres se le superponen tensiones evidentes: la institucionalización de la tauromaquia, la falta de apoyo a proyectos interculturales como el budista y una caída sostenida en indicadores culturales</p><p class="subtitle">El Festival de Cine Español de Cáceres se desvincula de la candidatura para Capital Europea de la Cultura 2031</p></div><p class="article-text">
        RankingEs m&aacute;s que obvio que este relato de vanguardia que nos quieren vender colisiona, sobre todo, con una realidad institucional que parece empe&ntilde;ada en el anacronismo: la reciente declaraci&oacute;n de la ciudad como &lsquo;Municipio Taurino de Extremadura&rsquo;. En estos momentos, esto no ha sido una decisi&oacute;n aislada sino la banderilla por la que se desangra la coherencia de toda una candidatura.
    </p><p class="article-text">
        No estamos ante un debate sobre gustos est&eacute;ticos, sino ante una colisi&oacute;n de cosmolog&iacute;as. Europa no premia cualquier modelo cultural. A trav&eacute;s de sus pol&iacute;ticas y programas de financiaci&oacute;n, impulsa una cultura orientada a la cohesi&oacute;n social, la diversidad, la libertad de expresi&oacute;n y el pensamiento cr&iacute;tico. Es decir, una cultura que construye ciudadan&iacute;a y refuerza valores democr&aacute;ticos. En ese marco, resulta contradictorio aspirar a un reconocimiento como capital cultural europea mientras se institucionalizan pr&aacute;cticas que se sostienen sobre la violencia hacia los animales, cada vez m&aacute;s cuestionadas en el propio contexto europeo y esto sit&uacute;a a C&aacute;ceres en la periferia de la sensibilidad &eacute;tica continental.
    </p><p class="article-text">
        Esta desconexi&oacute;n no es solo simb&oacute;lica, sino que ignora advertencias de calado internacional. El Comit&eacute; de los Derechos del Ni&ntilde;o de Naciones Unidas ha sido taxativo: Espa&ntilde;a debe alejar a los menores de la tauromaquia para proteger su desarrollo emocional. Ignorar estas recomendaciones desde un ayuntamiento que aspira a la excelencia cultural europea no es simplemente una imprudencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una ca&iacute;da en el ranking de excelencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        La falta de un rumbo cultural claro ya est&aacute; pasando factura en los indicadores de prestigio. Es necesario recordar que C&aacute;ceres logr&oacute; un hito excepcional en 2021: entrar en el selecto &lsquo;Top Ten&rsquo; de las ciudades con mejor oferta cultural de Espa&ntilde;a. Fue una proeza para una ciudad de su tama&ntilde;o, compitiendo de t&uacute; a t&uacute; con gigantes como Madrid, Barcelona, Bilbao o M&aacute;laga. Aquella d&eacute;cima posici&oacute;n fue el reflejo de una ciudad vibrante y ambiciosa culturalmente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el espejismo se desvanece. En el reciente Observatorio de la Cultura de 2025 (publicado en enero de 2026), C&aacute;ceres ha ca&iacute;do hasta el 15&ordm; puesto. Esta p&eacute;rdida de cinco posiciones en el r&aacute;nking nacional es el s&iacute;ntoma de una gesti&oacute;n que ha sustituido el impulso creativo por la inercia institucional. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del budismo al silencio: El caso de la 'Ciudad de la Paz'</strong>
    </p><p class="article-text">
        La incoherencia del actual gobierno local alcanza su c&eacute;nit con el boicot a proyectos que s&iacute; encajaban en ese concepto de &lsquo;Transcultura&rsquo;. Resulta parad&oacute;jico que, mientras se abraza el rito taurino, se pongan trabas hasta hacer caer el proyecto &lsquo;Gran Buddha&rsquo; y su 'Ciudad de la Paz'.
    </p><p class="article-text">
        Este complejo budista, que inclu&iacute;a la construcci&oacute;n de un monasterio, una estatua de Buda de 47 metros y un centro de bienestar y meditaci&oacute;n, aspiraba a convertir a C&aacute;ceres en un referente mundial de la espiritualidad y el di&aacute;logo intercultural. Era un proyecto de paz, formaci&oacute;n y atracci&oacute;n de un turismo de calidad que buscaba la calma, no el estr&eacute;pito de la plaza. Su descarte por falta de voluntad pol&iacute;tica reafirma que no hay una apuesta real por la diversidad cultural, sino un repliegue hacia lo de siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De la cultura viva al escaparate privado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de coherencia se extiende al resto de la pol&iacute;tica cultural: la privatizaci&oacute;n de lo com&uacute;n. La cesi&oacute;n de espacios p&uacute;blicos a entidades privadas, mientras se desplaza a instituciones educativas vitales como la Escuela Superior de Arte Dram&aacute;tico (ESAD) o el Conservatorio de Danza, muestra qu&eacute; tipo de &ldquo;cultura&rdquo; busca el gobierno local. Se prefiere el contenedor de prestigio y la marca privada frente a la formaci&oacute;n art&iacute;stica y la creaci&oacute;n joven. Se vac&iacute;a el centro hist&oacute;rico de su pulso cotidiano para convertirlo en un decorado para el visitante. Lo mismo que con el Festival de Cine Espa&ntilde;ol que directamente se ha desvinculado de la candidatura para Capital Europea de la Cultura 2031 por la falta de apoyos y por la dejadez institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Y hablando de falta de l&oacute;gica, otra muestra: porque la incoherencia no solo se mide en r&aacute;nkings, sino en el desprecio a proyectos locales de &eacute;xito contrastado. Resulta sangrante que iniciativas como el Irish Fleadh hayan sido inicialmente rechazadas en la programaci&oacute;n de la candidatura bajo el pretexto de una supuesta falta de &ldquo;dimensi&oacute;n europea&rdquo;. Es un argumento casi c&oacute;mico (y dram&aacute;tico) cuando hablamos de un festival que lleva a&ntilde;os hermanando a m&uacute;sicos de Irlanda, Reino Unido y el continente con el patrimonio extreme&ntilde;o. Que a un pilar de la cultura viva de la ciudad se le env&iacute;e una carta de rechazo est&aacute;ndar es, sencillamente, no haber entendido nada de lo que significa ser una Capital Cultural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El dossier contra la realidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ceres tiene el potencial, pero la &lsquo;Transcultura&rsquo; no puede ser solo un concepto pegadizo en un dossier brillante. La cultura es una forma de entender el mundo y de relacionarnos con los otros seres vivos. No se puede pedir el respaldo de Europa mientras se subvenciona el sufrimiento, se ignora a la ONU, se espantan proyectos de paz internacional y se desplaza a estudiantes de arte o se ignora al cine de proyecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad a&uacute;n puede elegir entre ser un referente de innovaci&oacute;n o un reducto de anacronismos. Para que 2031 sea una oportunidad de progreso y no un simple espejismo, C&aacute;ceres necesita valent&iacute;a pol&iacute;tica y honestidad intelectual. Ojal&aacute; 2031 sea el a&ntilde;o en el que C&aacute;ceres consiga la capitalidad cultural, pero que lo haga siendo una ciudad repleta de cultura viva y vac&iacute;a de violencia ritualizada y complejos frente a la modernidad. La modernidad de la buena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/caceres-2031-riesgo-transcultura-carton-piedra_1_13099053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 08:56:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cáceres 2031: El riesgo de una ‘Transcultura’ de cartón piedra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Cáceres,Capital animal,Animalistas,Políticas culturales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre torrija y torrija]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/torrija-torrija_129_13087666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe4a3dc8-0b6e-4dcb-959b-a0744283bb33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre torrija y torrija"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es posible que tengamos un gobierno antes de Semana Santa y que entre torrija y torrija nos enteremos de las concesiones que hacen los unos y los otros para llegar a ese acuerdo cogido con pinzas</p><p class="subtitle">PP y Vox impiden a la oposición el control de la Junta de Extremadura en funciones
</p></div><p class="article-text">
        Mientras escribo estas l&iacute;neas a&uacute;n no hay gobierno en Extremadura, puede que cambie en cuesti&oacute;n de horas, de minutos, incluso finalmente Abascal decida que tiene que implosionar las comunidades aut&oacute;nomas y qu&eacute; mejor que empezar por llevarnos hacia la ingobernabilidad. As&iacute; en vilo nos tienen a todas las extreme&ntilde;as y extreme&ntilde;os esta alianza entre la derecha y la ultraderecha. Lo cierto es que han bajado el nivel de decibelios&nbsp;desde las elecciones de Castilla y Le&oacute;n y se muestran m&aacute;s cercanos, no es ninguna sorpresa, ya dijimos en varias ocasiones que su affaire se intensificar&iacute;a tras las citas electorales que nada ten&iacute;an que ver con Extremadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; estamos, con un gobierno en funciones que aprueba un decreto-ley que regula esas funciones y que acuerda con Vox, el &uacute;nico partido con el que est&aacute;n dispuestos a formar y terminar con ese gobierno en funciones. Todo un galimat&iacute;as que confunde a la ciudadan&iacute;a extreme&ntilde;a aburrida de tanto drama y culebr&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en este culebr&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/politica/pp-vox-impiden-oposicion-control-junta-extremadura-funciones_1_13084137.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tampoco nos dejan a la oposici&oacute;n hacer nuestro trabajo</a>, el de fiscalizar a este gobierno, en funciones. Esta misma semana PP y Vox rechazaban una propuesta de Unidas por Extremadura para la celebraci&oacute;n de una sesi&oacute;n plenaria en la que este gobierno en funciones rindiera cuentas sobre los procesos de oposiciones, el incendio en la residencia de La Granadilla o las ayudas para los y las afectadas por las borrascas. Pero no les interesa, est&aacute; claro que est&aacute;n m&aacute;s interesados en el reparto de sillones que en lo que preocupa de verdad a las extreme&ntilde;as y los extreme&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede adem&aacute;s que los de Vox est&eacute;n m&aacute;s centrados en sus cuitas internas, ya saben, temas de financiaci&oacute;n del partido o las <a href="https://www.eldiario.es/politica/vox-abrira-expediente-garcia-gallardo-acusar-abascal-cobrar-tercer-sueldo-cuenta-corriente-mujer_1_13084236.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voces discordantes y d&iacute;scolas</a> como la de Garc&iacute;a-Gallardo, ex alfil de la derecha m&aacute;s rancia en Castilla y Le&oacute;n, que ha largado lo m&aacute;s grande de su anterior jefe. El gran l&iacute;der tiene a todos los soldados descolocados, as&iacute; que es posible que para tapar todas esas habladur&iacute;as tengan a bien llegar a un acuerdo cuanto antes en nuestra regi&oacute;n. Vaya usted a saber.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos olvidemos de lo importante y es que mientras se alarga este parip&eacute; vemos c&oacute;mo se deterioran nuestros servicios p&uacute;blicos. <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/educacion/comunidad-educativa-ies-universidad-laboral-caceres-convoca-protesta-deterioro-centro_1_13073974.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aulas cerradas por la humedad y espacios inservibles</a> en un instituto p&uacute;blico como el IES Universidad Laboral de C&aacute;ceres, toda una instituci&oacute;n en la ciudad. Tambi&eacute;n tuvimos que ser testigos de una nueva inundaci&oacute;n en el Hospital Universitario de Badajoz provocada por la rotura de una tuber&iacute;a. Menos mal que la se&ntilde;ora Guardiola nos record&oacute; en el debate de no investidura que esas cosas no pasaban ya en nuestra regi&oacute;n. Los hechos demuestran que, una vez m&aacute;s, o se equivocaba o ment&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En fin, es posible que tengamos un gobierno antes de Semana Santa y que entre torrija y torrija nos enteremos de <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/politica/propuestas-vox-extremadura-discriminacion-inmigrantes-proteccion-cruz-franquista-caceres_1_13042533.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las concesiones que hacen los unos y los otros</a> para llegar a ese acuerdo cogido con pinzas. &iquest;Estar&aacute; dispuesta la se&ntilde;ora Guardiola a derogar la ley LGTBI?, &iquest;a recortar m&aacute;s a&uacute;n la AEXCID y con ello hacer desaparecer las ayudas a la cooperaci&oacute;n?, &iquest;declarar&aacute;n BIC la cruz de los ca&iacute;dos en C&aacute;ceres (un asunto de vital importancia para los extreme&ntilde;os y extreme&ntilde;as)?, &iquest;har&aacute;n desaparecer las pol&iacute;ticas de igualdad?, &iquest;ceder&aacute;n los informativos de Canal Extremadura? Son muchas las inc&oacute;gnitas, tantas como la falta de transparencia, tantas como las informaciones cruzadas y las filtraciones, intencionadas o no, que hemos visto en los medios de comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; tenemos claro es que nosotras y nosotros desde Unidas por Extremadura estaremos ah&iacute; para hacerles frente, desde la Asamblea de Extremadura, pero tambi&eacute;n en la calle junto a todas las extreme&ntilde;as y extreme&ntilde;os que vean recortados cada uno de sus derechos por esta alianza entre las derechas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene de Miguel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/torrija-torrija_129_13087666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 19:47:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre torrija y torrija]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extremadura,Política,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El relato que vuelve a colocar a las mujeres en otro plano en la carrera del PSOE extremeño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/relato-vuelve-colocar-mujeres-segundo-plano-carrera-psoe-extremeno_129_13086316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb4e31d-9f43-42a3-83b5-6ef3d9218ffd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139177.jpg" width="1134" height="638" alt="El relato que vuelve a colocar a las mujeres en otro plano en la carrera del PSOE extremeño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proceso para renovar la dirección del PSOE de Extremadura avanza en un escenario de despachos, llamadas cruzadas y una actividad frenética de la gestora que preside José Luis Quintana. El objetivo oficial es el "consenso": una fórmula para evitar unas primarias que certifiquen la fractura interna tras el mandato de Miguel Ángel Gallardo</p><p class="subtitle">El PSOE extremeño fracasa en su último intento de pactar un liderato para evitar las primarias</p></div><p class="article-text">
        Sin embargo, bajo la superficie de la estrategia org&aacute;nica, el relato medi&aacute;tico arrastra una inercia sist&eacute;mica: la construcci&oacute;n asim&eacute;trica del liderazgo cuando hay mujeres en la terna pol&iacute;tica. En el actual tablero socialista, nombres como los de Soraya Vega Prieto o Blanca Mart&iacute;n Delgado no solo compiten contra sus hom&oacute;logos varones, sino contra un marco narrativo que cuestiona su autonom&iacute;a. Mientras los candidatos hombres son presentados como sujetos pol&iacute;ticos con agencia propia, cuyas decisiones emanan de su &ldquo;estrategia&rdquo; o &ldquo;visi&oacute;n&rdquo;, sobre las candidatas recae de forma persistente la sombra de la tutela. El enfoque informativo, en ocasiones, no se centra en sus trayectorias o programas, sino en el an&aacute;lisis de sus apoyos: qui&eacute;n las impulsa, qui&eacute;n las sostiene o qu&eacute; &ldquo;padrino&rdquo; legitima su posici&oacute;n. Es la construcci&oacute;n de la mujer como candidata mediada frente al hombre como sujeto soberano.
    </p><p class="article-text">
        Este sesgo se manifiesta con una agresividad sutil pero constante en los medios de comunicaci&oacute;n, especialmente en tertulias de radio y televisi&oacute;n. Existe una tendencia normalizada a referirse a los candidatos varones por su apellido, otorg&aacute;ndoles un estatus de autoridad y distancia institucional, mientras que a las mujeres se las menciona frecuentemente por su nombre de pila. Esta pr&aacute;ctica no es una muestra de cercan&iacute;a, sino un mecanismo de infantilizaci&oacute;n que resta peso simb&oacute;lico a su figura p&uacute;blica. Al decir 'Soraya' o 'Blanca' frente, por ejemplo, a 'S&aacute;nchez Cotrina' o 'D&iacute;az Farias', se activa un c&oacute;digo de familiaridad que, en el inconsciente colectivo, rebaja la estatura pol&iacute;tica de la candidata.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad en el tratamiento no es un detalle menor ni una interpretaci&oacute;n &ldquo;de hilo fino&rdquo;. Es una forma de contar el poder que asume que el liderazgo masculino es la norma y el femenino una excepci&oacute;n que requiere ser explicada mediante estructuras externas. Resulta sintom&aacute;tico que, ante una hipot&eacute;tica preferencia de Ferraz por un liderazgo femenino en Extremadura, el an&aacute;lisis se desv&iacute;e hacia la &ldquo;tutela&rdquo; nacional en lugar de reconocer la capacidad de las pol&iacute;ticas extreme&ntilde;as para liderar una federaci&oacute;n que busca su rumbo tras los &uacute;ltimos resultados electorales.
    </p><p class="article-text">
        Resulta agotador que el peso de la decisi&oacute;n de una mujer se atribuya siempre a un tercero, mientras que del var&oacute;n no se cuestione su legitimidad de origen. No es un descuido ling&uuml;&iacute;stico ni period&iacute;stico; es la perpetuaci&oacute;n de un marco donde parece que siempre hace falta &ldquo;un se&ntilde;or detr&aacute;s&rdquo; para justificar que una mujer ocupe el despacho principal en la sede de la calle San Juan de Dios o en cualquier instituci&oacute;n de la regi&oacute;n. De ellos no se explica nada porque parece que con ser varones basta para dar por sentada su independencia.
    </p><p class="article-text">
        El PSOE extreme&ntilde;o se juega su futuro en esta recomposici&oacute;n interna, pero el periodismo tambi&eacute;n se juega parte de su credibilidad. Si queremos una igualdad real y eficaz, el primer paso es dejar de utilizar la &ldquo;brocha gorda&rdquo; de los estereotipos para dibujar los liderazgos del siglo XXI. Es hora de que el relato est&eacute; a la altura de la realidad pol&iacute;tica: sin tutelas, sin diminutivos y con el mismo rigor para todos. Porque cuando son ellas, todo son apoyos y estructuras; cuando son ellos, el silencio medi&aacute;tico otorga una autonom&iacute;a que a las mujeres se les regatea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/relato-vuelve-colocar-mujeres-segundo-plano-carrera-psoe-extremeno_129_13086316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 06:51:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,mujeres,PSOE,Igualdad]]></media:keywords>
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