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    <title><![CDATA[elDiario.es - Minas Antipersona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/minas-antipersona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Minas Antipersona]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La premio Nobel de la Paz por su trabajo contra las minas antipersona ante la vuelta a su uso: "Es tan estúpido"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/premio-nobel-paz-trabajo-minas-antipersona-vuelta-estupido_1_12258533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af762669-a785-4851-9fcb-d85b03772fc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116722.jpg" width="5072" height="2853" alt="La premio Nobel de la Paz por su trabajo contra las minas antipersona ante la vuelta a su uso: &quot;Es tan estúpido&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cinco países europeos y miembros de la OTAN han anunciado su intención de retirarse del tratado contra las minas antipersona rompiendo así el consenso sobre su prohibición</p><p class="subtitle">Noruega, el único país de la OTAN fronterizo con Rusia que no se saldrá del tratado contra las minas antipersona </p></div><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres de decenas de pa&iacute;ses se reunieron en Mozambique hace una d&eacute;cada con el objetivo de liberar al mundo de una de sus armas m&aacute;s traicioneras: las minas antipersona. A&ntilde;os antes hab&iacute;an firmado un tratado hist&oacute;rico que prohib&iacute;a su uso, producci&oacute;n y almacenamiento. En el encuentro de Mozambique se fijaron un objetivo ambicioso: terminar con ellas para 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2025 ha llegado y lo que se avecina es muy diferente, pues cinco pa&iacute;ses europeos han anunciado que ser&aacute;n los primeros que se retiren del tratado. Todos son miembros de la OTAN y tienen frontera con Rusia. Justifican su preocupaci&oacute;n por la creciente amenaza que representa Vlad&iacute;mir Putin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los organismos de derechos humanos califican la medida de escandalosa y alertan de que supone caminar por una &ldquo;pendiente resbaladiza&rdquo; que comienza con la recuperaci&oacute;n de las minas antipersona y termina con la erosi&oacute;n de otras reglas internacionales del derecho humanitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noticia del retroceso provoc&oacute; una reacci&oacute;n visceral en Jody Williams, la premio Nobel de la Paz que desempe&ntilde;&oacute; un papel clave con su contribuci&oacute;n al amplio consenso mundial que termin&oacute; con la prohibici&oacute;n de las minas antipersona. A sus 74 a&ntilde;os, declara a <em>The Guardian</em>: &ldquo;Me dan ganas de gritar&rdquo;. &ldquo;Es realmente alucinante, las minas antipersona no detienen una invasi&oacute;n, las minas antipersona no influyen en el resultado de una guerra; lo &uacute;nico que hacen es mutilar o matar a tu propia gente, por eso me alucina, es tan est&uacute;pido&rdquo;, censura.
    </p><p class="article-text">
        Williams se uni&oacute; a la causa en los a&ntilde;os noventa, cuando un amigo le present&oacute; al veterano de Vietnam y firme activista por la paz Bobby Muller. Muller y Williams fundaron lo que se convirti&oacute; en la Campa&ntilde;a Internacional para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona (ICBL, por sus siglas en ingl&eacute;s), que desde 1992 ha ido creciendo hasta incluir a unas 1.300 ONG en 90 pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la renuencia de los gobiernos a modificar el tratado de armas existente para incluir la prohibici&oacute;n de las minas antipersona, Williams y la ICBL trabajaron durante a&ntilde;os en la creaci&oacute;n de un nuevo acuerdo. El resultado fue el Tratado de Ottawa, que se logr&oacute; en 1997 y figura entre los acuerdos internacionales m&aacute;s aceptados del mundo, con m&aacute;s de 160 firmantes.
    </p><p class="article-text">
        El Nobel de la Paz que Williams y la ICBL recibieron conjuntamente ese a&ntilde;o fue una manera de subrayar la importancia que el tratado tendr&iacute;a para proteger a los civiles de los estragos de la guerra. Sus frutos no se hicieron esperar: las v&iacute;ctimas anuales de minas antipersona pasaron de m&aacute;s de 25.000 a menos de 4.000; m&aacute;s de 55 millones de minas antipersona almacenadas fueron destruidas; y el n&uacute;mero de pa&iacute;ses que las fabricaban pas&oacute; de decenas a unos pocos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, varios de los pa&iacute;ses m&aacute;s poderosos del mundo se negaron a firmar. Estados Unidos, China y Rusia, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, siguen resisti&eacute;ndose a tomar medidas para terminar con esta arma. &ldquo;Tuvimos que hacerlo fuera de la ONU porque all&iacute; cualquier pa&iacute;s puede vetar o interponerse&rdquo;, explica Williams.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como la mayor&iacute;a de los acuerdos internacionales sobre armas, el Tratado de Ottawa incluye un mecanismo para los pa&iacute;ses que se quieran retirar. Para Williams, esa cl&aacute;usula sigue siendo poco l&oacute;gica, teniendo en cuenta las razones que llevaron a la firma en un primer momento. &ldquo;No deber&iacute;a estar ah&iacute;&rdquo;, critica, y a&ntilde;ade: &ldquo;Si puedes entender la l&oacute;gica de prohibir las minas antipersona, no vas a abandonar el tratado despu&eacute;s y a causar un desastre matando a tu propia gente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Williams habla con <em>The Guardian </em>desde su casa en Vermont (EEUU) semanas despu&eacute;s de que los ministros de Defensa de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia publicaran una declaraci&oacute;n conjunta explicando por qu&eacute; quer&iacute;an abandonar el tratado. &ldquo;Las amenazas militares a los Estados miembros de la OTAN fronterizos con Rusia y Bielorrusia han aumentado significativamente&rdquo;, escribieron. &ldquo;Con esta decisi&oacute;n enviamos un mensaje claro: nuestros pa&iacute;ses est&aacute;n preparados y pueden utilizar todas las medidas necesarias para defender nuestra necesidad de seguridad&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finlandia se les uni&oacute; poco despu&eacute;s. Su primer ministro, Petteri Orpo, consider&oacute; que la marcha atr&aacute;s era necesaria para dar a su pa&iacute;s &ldquo;la posibilidad de prepararse de manera m&aacute;s vers&aacute;til ante los cambios en el entorno de seguridad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rusia, que nunca firm&oacute; el tratado, ha utilizado las minas antipersona de manera generalizada desde que comenz&oacute; su invasi&oacute;n a gran escala de Ucrania, convirti&eacute;ndola en el pa&iacute;s m&aacute;s minado del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Williams entiende el nerviosismo de estos pa&iacute;ses fronterizos con Rusia. &ldquo;No es il&oacute;gico, entiendo el miedo; en un mundo ideal, o algo as&iacute;, tal vez una barrera hecha de minas antipersona tendr&iacute;a sentido&rdquo;, dijo, pero advierte: &ldquo;Pero no es as&iacute;, [las minas antipersona] no impiden que unos soldados decididos entren en batalla; lo &uacute;nico que se consigue es un caos posterior en el que tu propia poblaci&oacute;n es la amenazada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas parecen confirmar su opini&oacute;n. Entre el 70% y el 85% de las personas que mueren o son heridas por minas antipersona son civiles. Casi un 40% del total de v&iacute;ctimas son ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Williams alerta por lo que implica el retroceso y por que varios gobiernos echen por tierra los intentos de proteger a los civiles del efecto de las guerras. &ldquo;Es un momento cr&iacute;tico&rdquo;, dice. &ldquo;La retirada de las minas antipersona tiene un impacto en la forma en que uno piensa sobre la importancia de las leyes de la guerra, una parte de las leyes de la guerra tiene que ver con proteger a los civiles de la infamia del conflicto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as antes, Williams hab&iacute;a viajado a Jerusal&eacute;n y a Cisjordania para reunirse con mujeres en la primera l&iacute;nea de resistencia contra una violencia que calific&oacute; de &ldquo;genocidio&rdquo;. En su regreso a EEUU se encontr&oacute; con la noticia de que Donald Trump recortaba los efectivos del Pent&aacute;gono dedicados a evitar da&ntilde;os contra civiles durante las operaciones militares de Estados Unidos. &ldquo;Son todas esas cosas juntas&rdquo;, se&ntilde;ala, en referencia a los indicios de que el cambio es m&aacute;s generalizado. &ldquo;Atenta contra la creencia en la importancia de las leyes de la guerra&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ashifa Kassam]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/premio-nobel-paz-trabajo-minas-antipersona-vuelta-estupido_1_12258533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2025 19:37:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La premio Nobel de la Paz por su trabajo contra las minas antipersona ante la vuelta a su uso: "Es tan estúpido"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Minas Antipersona,Nobel de la Paz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Noruega, el único país de la OTAN fronterizo con Rusia que no se saldrá del tratado contra las minas antipersona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/noruega-unico-pais-otan-fronterizo-rusia-no-saldra-tratado-minas-antipersona_1_12194170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f9b92d3-2b5d-490b-bb84-4885cc83f503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Noruega, el único país de la OTAN fronterizo con Rusia que no se saldrá del tratado contra las minas antipersona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al calor del debate sobre el rearme europeo, Finlandia ha anunciado que abandonará el acuerdo internacional que prohíbe esta arma que no distingue entre civiles y combatientes, una medida que también han tomado Polonia y los países bálticos </p><p class="subtitle">Finlandia se suma a Polonia y a los países bálticos, y abandona el tratado contra las minas antipersonales
</p></div><p class="article-text">
        Noruega se queda sola como el &uacute;nico pa&iacute;s occidental y de la OTAN con frontera terrestre con Rusia que no ha decidido reintroducir en su arsenal las minas antipersona, un tipo de arma muy pol&eacute;mica, ya que su uso ha sido condenado durante d&eacute;cadas por causar grandes da&ntilde;os en la poblaci&oacute;n civil en guerras y est&aacute; prohibido por un acuerdo internacional. 
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Noruega contrasta con la de Finlandia, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/finlandia-abandona-convencion-prohibe-minas-antipersonales-proteger-frontera-rusia_1_12182855.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que la semana pasada anunci&oacute; que seguir&aacute; el ejemplo de Polonia y los pa&iacute;ses b&aacute;lticos (Estonia, Letonia y Lituania), de abandonar el tratado de Ottawa firmado en 1997</a>, que regula la abolici&oacute;n del uso de las minas antipersona. En el acuerdo, hasta ahora, hab&iacute;an participado 164 pa&iacute;ses, pero no Rusia ni otras potencias militares como Estados Unidos y China. 
    </p><p class="article-text">
        En pleno debate sobre el rearme europeo, el primer ministro conservador, Petteri Orpo, justific&oacute; la controvertida decisi&oacute;n de volver a utilizar las minas porque Rusia, dijo, &ldquo;representa una amenaza a largo plazo para la seguridad de Finlandia y Europa&rdquo;. El Ministerio de Defensa de Finlandia ha llegado a la conclusi&oacute;n de que se adaptan bien para defender los 1.340 kil&oacute;metros de frontera oriental, al ser &ldquo;un arma sencilla, econ&oacute;mica de producir y a la vez temible&rdquo;, seg&uacute;n argumenta Defensa un informe.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta decisi&oacute;n ha sido criticada por su vecina n&oacute;rdica Noruega, que tambi&eacute;n comparte una frontera de unos 200 kil&oacute;metros con Rusia en el c&iacute;rculo polar &aacute;rtico. El ministro de Asuntos Exteriores noruego, Espen Barth Eide, asegur&oacute; que su pa&iacute;s no contempla la posibilidad de volver a tener minas terrestres antipersona, armas que no distinguen entre personas civiles y combatientes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta decisi&oacute;n en particular (de Finlandia) es algo que lamentamos&rdquo;, agreg&oacute;. En una entrevista con<a href="https://www.reuters.com/world/europe/norway-wont-exit-landmine-treaty-foreign-minister-says-2025-04-02/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Reuters</a>, Eide dijo que, para Noruega, un pa&iacute;s que suele ser activo en la diplomacia en el &aacute;mbito humanitario, es importante mantener &ldquo;un estigma global contra un arma que mutila y que mata mucho, incluso despu&eacute;s de haber terminado una guerra&rdquo;. &ldquo;Si empezamos a debilitar nuestro compromiso, facilitaremos que las facciones beligerantes de todo el mundo vuelvan a utilizar estas armas, porque se reduce el estigma&rdquo;, argument&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Denominado formalmente 'convenci&oacute;n sobre la prohibici&oacute;n del empleo, almacenamiento, producci&oacute;n y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucci&oacute;n', el tratado fue parte de la respuesta internacional al sufrimiento que producen estas armas, que, como denuncia el Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja, siguen causando amputaciones y muertes incluso despu&eacute;s de terminados los conflictos armados, y por lo general son los civiles los que sufren sus consecuencias. 
    </p><h2 class="article-text">Cambio de postura de Finlandia</h2><p class="article-text">
        Espen Barth Eide tambi&eacute;n <a href="https://www.aftenposten.no/verden/i/xmWjVX/eide-om-landminer-har-ingen-plass-i-moderne-krigfoering" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asegur&oacute; que no le preocupa</a> que la frontera de su pa&iacute;s pueda quedar debilitada por no cambiar su pol&iacute;tica respecto al uso de minas antipersona, como s&iacute; han hecho los otros cinco aliados de la OTAN que hacen l&iacute;mite con Rusia. &ldquo;Contamos con un sistema de defensa avanzado y muy moderno. Hemos adquirido sistemas extremadamente avanzados que pueden atacar desde tierra, aire y mar&rdquo;, dijo Eide.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, Finlandia, un pa&iacute;s que llam&oacute; a las puertas de la OTAN cuando Rusia invadi&oacute; Ucrania en 2022, ha presentado el uso de las minas antipersona como un paso necesario en un contexto en que &ldquo;Europa, en su conjunto, debe asumir una mayor responsabilidad manejando su seguridad&rdquo;, afirm&oacute; el primer ministro.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista con <a href="https://yle.fi/a/74-20132329" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cadena p&uacute;blica YLE</a>, el Almirante de la armada finlandesa Juhani Kaskeal defendi&oacute; que las minas pueden ser una herramienta &uacute;til en las fronteras de la OTAN y argument&oacute; que &ldquo;no son los finlandeses los que pisar&aacute;n las minas, sino quien quiera cruzar la frontera con intenciones hostiles&rdquo;. El oficial explic&oacute; que actualmente &ldquo;son un arma m&aacute;s moderna y mucho mejores que las que hab&iacute;a hace 30 a&ntilde;os&rdquo;, ya que, dijo, &ldquo;hoy llevan un mecanismo de autodestrucci&oacute;n que permite que las minas caduquen y dejen de ser un peligro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En Finlandia, el debate entre las preocupaciones humanitarias por el uso de minas antipersona y las prioridades de defensa nacional ha hecho que su relaci&oacute;n con el tratado de Ottawa haya sido siempre compleja. El pa&iacute;s n&oacute;rdico se adhiri&oacute; a la prohibici&oacute;n del uso de estas armas en el a&ntilde;o 2012, siendo el &uacute;ltimo miembro de la Uni&oacute;n Europea en hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, <a href="https://yle.fi/a/74-20153181" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ministra de Asuntos exteriores finlandesa, Elina Valtonen, ha defendido</a> que, a pesar de la decisi&oacute;n de reintroducir el uso de minas, su pa&iacute;s &ldquo;contin&uacute;a defendiendo el derecho internacional humanitario&rdquo;, y se ha comprometido &ldquo;a participar en campa&ntilde;as de reducci&oacute;n de los da&ntilde;os causados por las minas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cr&iacute;ticas internacionales</h2><p class="article-text">
        La vuelta del uso de minas antipersona por pa&iacute;ses europeos ha sido criticada por organizaciones internacionales de peso. &ldquo;La decisi&oacute;n del Gobierno finland&eacute;s de abandonar la Convenci&oacute;n sobre la Prohibici&oacute;n de Minas Antipersona es un preocupante paso atr&aacute;s que socava a&uacute;n m&aacute;s el consenso mundial destinado a minimizar el da&ntilde;o a los civiles durante los conflictos armados&rdquo;, ha denunciado Amnist&iacute;a Internacional. Por parte de Cruz Roja, su portavoz en Noruega, <a href="https://www.nrk.no/urix/finland-trekker-seg-fra-den-internasjonale-landminekonvensjonen-1.17365378" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nina Pedersen, reitera que</a> son un arma &ldquo;cruel que hiere, mata y mutila a civiles en todos los conflictos que se han utilizado&rdquo;. &ldquo;El hecho de que la guerra se acerque no modifica los horribles efectos a largo plazo de su uso&rdquo;, ha dicho.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han alzado voces en contra dentro de Finlandia, donde una iniciativa ciudadana ha reunido 50.000 firmas para pedir a los pol&iacute;ticos que reconsideren su posici&oacute;n al respecto. Sin embargo, parece que tanto en el Parlamento finland&eacute;s como en la opini&oacute;n p&uacute;blica hay consenso sobre la decisi&oacute;n de minar la frontera rusa. El peri&oacute;dico de m&aacute;s tirada del pa&iacute;s, <a href="https://www.hs.fi/paakirjoitukset/art-2000011138194.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Helsingin Sanomat</em></a>, escribi&oacute; en un editorial que esta decisi&oacute;n &ldquo;dice mucho sobre el clima de preocupaci&oacute;n en Finlandia&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s de la amenaza rusa, muchos se preguntan si se puede confiar en la OTAN. Al mismo tiempo, el derecho internacional est&aacute; erosion&aacute;ndose, y las razones humanitarias ya no tienen el peso que ten&iacute;an antes. Los tiempos actuales han hecho volver a sacar las minas. Esto es comprensible&rdquo;, concluy&oacute; el medio.
    </p><p class="article-text">
        Pero la decisi&oacute;n de Finlandia, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania preocupa mucho a Aksel Steen-Nilsen, director del proyecto de acci&oacute;n contra minas y desarme en <a href="https://www.npaid.org/mine-action-and-disarmament" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Norwegian People&rsquo;s Aid</a>, una de las organizaciones mundiales que m&aacute;s experiencia tiene en la limpieza de explosivos en zonas de conflicto. En una entrevista con elDiario.es, lamenta la salida de estos pa&iacute;ses del tratado de Ottawa, &ldquo;porque ha sido un acuerdo de enorme &eacute;xito durante tres d&eacute;cadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso si las minas antipersona son utilizadas por ej&eacute;rcitos muy competentes y profesionales como los de la OTAN, con el tiempo se tiende a perder el control de la ubicaci&oacute;n exacta de las minas terrestres&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Luego, cuando el conflicto termina y hay que empezar a limpiar las minas terrestres, se crean grandes problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nielsen se muestra pesimista por las consecuencias que puede conllevar el uso de minas por parte de los ej&eacute;rcitos europeos. &ldquo;Definitivamente, enviar&aacute; una se&ntilde;al muy negativa al resto del mundo&rdquo;, dice. &ldquo;Los pa&iacute;ses europeos hemos intentado mantener una postura firme en cuanto a las razones morales sobre qu&eacute; armas se pueden usar y cu&aacute;les no. Pero ahora no podremos discutir con los pa&iacute;ses que violan el derecho internacional humanitario, porque en Europa tambi&eacute;n hemos optado por hacerlo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Òscar Gelis Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/noruega-unico-pais-otan-fronterizo-rusia-no-saldra-tratado-minas-antipersona_1_12194170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Apr 2025 19:43:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Polonia,Noruega,Finlandia,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Finlandia se suma a Polonia y a los países bálticos, y abandona el tratado contra las minas antipersonales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/finlandia-abandona-convencion-prohibe-minas-antipersonales-proteger-frontera-rusia_1_12182855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f38fb5-c710-4638-bbe7-c8fbfc25622b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114769.jpg" width="1920" height="1080" alt="Finlandia se suma a Polonia y a los países bálticos, y abandona el tratado contra las minas antipersonales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Polonia, Estonia, Letonia y Lituania anunciaron la misma medida hace dos semanas en medio del debate sobre el rearme europeo. Finlandia ha dicho que el gasto en defensa aumentará de aquí a 2029 para financiar la compra de este tipo de minas y reformar su Ejército</p><p class="subtitle">Polonia y los países bálticos planean retirarse del tratado que prohíbe las minas antipersona
</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno finland&eacute;s ha anunciado este martes su decisi&oacute;n de retirarse de la Convenci&oacute;n sobre la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersonales, tambi&eacute;n conocida como Tratado de Ottawa, con el fin de proteger su frontera oriental con Rusia, la m&aacute;s extensa de un pa&iacute;s de la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        Finlandia se suma as&iacute; a otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n que tambi&eacute;n han decidido abandonar el tratado, entre ellos Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, que hicieron un anuncio similar el pasado 18 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro finland&eacute;s, Petteri Orpo, ha dicho adem&aacute;s que el gasto en defensa aumentar&aacute; hasta alcanzar el 3% del producto interior bruto (PIB) en 2029 para financiar la compra de este tipo de minas y que se pondr&aacute; en marcha una reforma del Ej&eacute;rcito de Tierra del pa&iacute;s n&oacute;rdico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gustar&iacute;a aprovechar esta oportunidad para subrayar que los finlandeses no tienen de qu&eacute; preocuparse. Finlandia es un pa&iacute;s seguro. Con estas medidas, queremos asegurarnos de que la defensa de Finlandia tambi&eacute;n est&eacute; en buena forma en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os&rdquo;, ha declarado Orpo en una rueda de prensa junto a varios ministros.
    </p><p class="article-text">
        El titular de Defensa, Antti H&auml;kk&auml;nen, ha se&ntilde;alado que la reintroducci&oacute;n de las minas antipersonales permitir&aacute; aumentar la capacidad de defensa de Finlandia, ya que son un arma defensiva muy eficaz en caso de una invasi&oacute;n por tierra.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Inevitablemente pondr&aacute; en peligro vidas civiles&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Finlandia fue uno de los &uacute;ltimos pa&iacute;ses de Europa en ratificar la Convenci&oacute;n de Ottawa en 2012, una decisi&oacute;n que le oblig&oacute; a retirar las miles de minas antipersonales diseminadas a lo largo de la frontera con Rusia desde los tiempos de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Denominado formalmente 'convenci&oacute;n sobre la prohibici&oacute;n del empleo, almacenamiento, producci&oacute;n y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucci&oacute;n', el tratado se abri&oacute; a la firma en 1997 y entr&oacute; en vigor en marzo de 1999 como parte de la respuesta internacional al sufrimiento que producen estas armas, que no distinguen entre personas civiles y combatientes. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de la salida de estos pa&iacute;ses, el tratado hab&iacute;a sido ratificado por m&aacute;s de 160 naciones. Algunos de los principales productores y usuarios actuales y pasados de minas como Estados Unidos y Rusia no lo han firmado.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja, las minas antipersona siguen causando amputaciones y muertes incluso despu&eacute;s de terminados los conflictos armados, y por lo general son los civiles los que sufren sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Amnist&iacute;a Internacional (AI) ha denunciado que la decisi&oacute;n del pa&iacute;s n&oacute;rdico de salirse del tratado &ldquo;es un preocupante paso atr&aacute;s que socava a&uacute;n m&aacute;s el consenso mundial encaminado a reducir al m&iacute;nimo los da&ntilde;os a la poblaci&oacute;n civil durante los conflictos armados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta medida, que sigue a la reciente retirada de Lituania de la Convenci&oacute;n sobre Municiones en Racimo, va en contra de d&eacute;cadas de progreso en la eliminaci&oacute;n de la producci&oacute;n, transferencia y uso de armas intr&iacute;nsecamente indiscriminadas&rdquo;, dice Esther Major, directora adjunta del Programa de Investigaci&oacute;n para Europa de AI. &ldquo;Pedimos al gobierno finland&eacute;s que d&eacute; marcha atr&aacute;s en esta decisi&oacute;n que inevitablemente pondr&aacute; en peligro vidas civiles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Noruega, que tambi&eacute;n hace frontera con Rusia, ha marcado distancias con Finlandia y ha criticado la medida de su vecino n&oacute;rdico, asegurando que no dar&aacute; este paso. &ldquo;Esta decisi&oacute;n particular (de Finlandia) es algo que lamentamos&rdquo;, ha dicho el ministro de Exteriores noruego, Barth Eide, en una entrevista con Reuters. &ldquo;Si empezamos a debilitar nuestro compromiso, se facilita que las facciones beligerantes de todo el mundo vuelvan a utilizar estas armas, porque se reduce el estigma&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE / elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/finlandia-abandona-convencion-prohibe-minas-antipersonales-proteger-frontera-rusia_1_12182855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 14:35:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Finlandia se suma a Polonia y a los países bálticos, y abandona el tratado contra las minas antipersonales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Finlandia,Europa,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Polonia y los países bálticos planean retirarse del tratado que prohíbe las minas antipersona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/polonia-paises-balticos-planean-retirarse-tratado-prohibe-minas-antipersona_1_12141354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f9b92d3-2b5d-490b-bb84-4885cc83f503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polonia y los países bálticos planean retirarse del tratado que prohíbe las minas antipersona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ministros de Defensa de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia, países que hacen frontera con Rusia, anuncian que han tomado "unánimemente" la decisión de recomendar la salida de la convención porque la situación de seguridad en la región "se ha deteriorado significativamente" </p><p class="subtitle">Sofía y Manuel: dos vidas que cambiaron tras pisar una mina
</p></div><p class="article-text">
        Polonia y los pa&iacute;ses b&aacute;lticos &ndash;Lituania, Letonia y Estonia&ndash; han anunciado su intenci&oacute;n de retirarse de la convenci&oacute;n de Ottawa que proh&iacute;be las <a href="https://www.eldiario.es/temas/minas-antipersona/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">minas antipersona</a>, seg&uacute;n han anunciado los cuatro pa&iacute;ses, que hacen frontera con territorio ruso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con esta decisi&oacute;n enviamos un mensaje claro: nuestros pa&iacute;ses est&aacute;n preparados y pueden utilizar todas las medidas necesarias para defender nuestras necesidades de seguridad&rdquo;, dicen los ministros de Defensa de los pa&iacute;ses en un comunicado conjunto, en el que explican que han tomado &ldquo;un&aacute;nimemente&rdquo; la decisi&oacute;n de recomendar la retirada argumentando que la situaci&oacute;n de seguridad en la regi&oacute;n &ldquo;se ha deteriorado significativamente&rdquo; desde la ratificaci&oacute;n del tratado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1901901669274628371?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Denominado formalmente 'convenci&oacute;n sobre la prohibici&oacute;n del empleo, almacenamiento, producci&oacute;n y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucci&oacute;n', el tratado se abri&oacute; a la firma en 1997 y entr&oacute; en vigor en marzo de 1999 como parte de la respuesta internacional al sufrimiento que producen estas armas, que no distinguen entre personas civiles y combatientes. 
    </p><p class="article-text">
        El Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja denuncia que las minas antipersona siguen causando amputaciones y muertes incluso despu&eacute;s de terminados los conflictos armados, y por lo general son los civiles los que sufren sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        El tratado ha sido ratificado por m&aacute;s de 160 naciones. Algunos de los principales productores y usuarios actuales y pasados de minas como Estados Unidos y Rusia no lo han firmado. 
    </p><p class="article-text">
        Abandonar el tratado permitir&aacute; a Polonia y a los tres pa&iacute;ses b&aacute;lticos, naciones que forman parte de la Uni&oacute;n Europea, volver a almacenar minas terrestres.
    </p><p class="article-text">
        En su comunicado, los ministerios se&ntilde;alan que las &ldquo;amenazas militares a los Estados miembros de la OTAN fronterizos con Rusia y Bielorrusia han aumentado significativamente&rdquo;. &ldquo;A la luz de este inestable entorno de seguridad marcado por la agresi&oacute;n de Rusia y su continua amenaza a la comunidad euroatl&aacute;ntica, es esencial evaluar todas las medidas para reforzar nuestras capacidades de disuasi&oacute;n y defensa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creemos que en el actual entorno de seguridad es primordial proporcionar a nuestras fuerzas de defensa flexibilidad y libertad de elecci&oacute;n para utilizar potencialmente nuevos sistemas y soluciones de armamento que refuercen la defensa del vulnerable flanco oriental de la Alianza&rdquo;, reza la declaraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de nuestra retirada, seguiremos comprometidos con el derecho internacional humanitario, incluida la protecci&oacute;n de los civiles durante un conflicto armado. Nuestras naciones seguir&aacute;n defendiendo estos principios mientras atienden nuestras necesidades de seguridad&rdquo;, concluyen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/polonia-paises-balticos-planean-retirarse-tratado-prohibe-minas-antipersona_1_12141354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Mar 2025 09:01:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Polonia y los países bálticos planean retirarse del tratado que prohíbe las minas antipersona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Minas Antipersona,Polonia,Lituania,Estonia,Rusia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cien fotografías muestran la crudeza de las minas antipersona en la nueva exposición del Círculo de Bellas Artes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/guia-ocio/cien-fotografias-muestran-crudeza-minas-antipersona-nueva-exposicion-circulo-bellas-artes_1_10929934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15c91c33-e5be-4883-a214-e1d08f0696fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien fotografías muestran la crudeza de las minas antipersona en la nueva exposición del Círculo de Bellas Artes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Vidas Minadas, 25 años', el último trabajo del periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez, se puede visitar hasta el próximo 24 de abril en la Sala Picasso del CBA. El propio autor ofrece visitas guiadas a su exposición del 22 al 24 de febrero</p><p class="subtitle">HOY SE SALE - Qué hacer en Madrid este fin de semana</p></div><p class="article-text">
        En 1997 se firm&oacute; del Tratado de Ottawa para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona. Coincidiendo con aquel hecho hist&oacute;rico, fue presentado en noviembre de ese mismo a&ntilde;o en el C&iacute;rculo de Bellas Artes el proyecto&nbsp;<em>Vidas Minadas</em>, del fot&oacute;grafo y periodista Gervasio S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas y con un drama todav&iacute;a latente en la actualidad, regresa con<em> Vidas Minadas, 25 a&ntilde;os, </em>una exposici&oacute;n en la que a trav&eacute;s de un centenar de fotograf&iacute;as recupera la historia de los protagonistas del proyecto que inici&oacute; en 1995. El fot&oacute;grafo quiere mostrar la evoluci&oacute;n de los afectados y los problemas que han tenido que superar. 
    </p><p class="article-text">
        Los personajes pertenecen a nueve pa&iacute;ses del mundo, entre ellos los m&aacute;s minados como Afganist&aacute;n, Angola, Irak y Camboya. Gervasio S&aacute;nchez lleva trabajando con v&iacute;ctimas de esta lacra desde septiembre de 1995. En 1997, 2002 y 2007 present&oacute; diferentes versiones de esta muestra que recorre la mayor parte de su vida profesional.<em>Vidas Minadas </em>es un proyecto inacabable, al igual que son infinitas las secuelas que provocan las minas antipersona.
    </p><p class="article-text">
        Los estragos que provocan las minas son para toda la vida. Las v&iacute;ctimas de este proyecto fueron elegidas al azar en pa&iacute;ses africanos como Angola y Mozambique, asi&aacute;ticos como Camboya, Afganist&aacute;n e Irak, latinoamericanos como El Salvador, Nicaragua y Colombia o europeos como Bosnia-Herzegovina. 
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            <span class="title">
                Mao Rattanak, uno de los protagonistas de la exposición, en 2007 y actualmente                            </span>
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        Se cruz&oacute; con ellas en hospitales a punto de ser amputados o malheridos con posibilidades de morir cuando eran menores, en centros ortop&eacute;dicos donde intentaban volver a andar con piernas de pl&aacute;stico, en fundaciones donde eran maltratadas y abusadas o en familias que sobreviv&iacute;an con muchas dificultades.
    </p><p class="article-text">
         Ahora, en esta exposici&oacute;n muestra la forma en la que les ha cambiado la vida y c&oacute;mo han conseguido salir adelante despu&eacute;s de cruzarse con una de estas minas antipersona. Gracias a las nuevas tecnolog&iacute;as, el fot&oacute;grafo mantiene el contacto permanente con varias de ellas y se informa en tiempo real de sus problemas m&aacute;s acuciantes, se alegra de sus peque&ntilde;os triunfos, se entristece con las malas noticias.
    </p><p class="article-text">
        La muestra se puede visitar en la Sala Picasso del C&iacute;rculo de Bellas Artes hasta el pr&oacute;ximo 24 de abril. La entrada general tiene un precio de 5,50 euros y del 22 al 24 de febrero incluye hacer la visita guiada a la exposici&oacute;n con el propio autor de la muestra. Puedes acceder a la venta de entradas y reservar plaza a trav&eacute;s de <a href="https://www.circulobellasartes.com/exposiciones/gervasio-sanchez-vidas-minadas-25-anos/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Somos Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/guia-ocio/cien-fotografias-muestran-crudeza-minas-antipersona-nueva-exposicion-circulo-bellas-artes_1_10929934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 19:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[circulo de bellas artes,Fotografía,Gervasio Sánchez,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sofía y Manuel: dos vidas que cambiaron tras pisar una mina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sofia-manuel-vidas-cambiaron-pisar-mina_1_10566383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b70325c0-5813-4bca-b9ad-bdb537386c67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sofía y Manuel: dos vidas que cambiaron tras pisar una mina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez presenta su nuevo libro 'Vidas Minadas. 25 años', en el que hace un seguimiento a lo largo de la vida de víctimas afectadas por minas antipersona en distintos países</p><p class="subtitle">Peligro a cada paso: el trabajo de los desminadores en los bosques de Ucrania
</p></div><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Elface Fumo ten&iacute;a 11 a&ntilde;os cuando sali&oacute; a recoger le&ntilde;a junto con su hermana peque&ntilde;a cerca de su casa en Massaca, Mozambique, y pis&oacute; una mina antipersona en noviembre de 1993. Lo siguiente que recuerda es estar en una cama del hospital. &ldquo;Quer&iacute;a levantarme y no lo consegu&iacute;a. Mi mam&aacute; me colocaba para dormir, pero yo quer&iacute;a levantarme. Mi mam&aacute; me coloc&oacute; de nuevo para dormir y me dijo: &lsquo;Sof&iacute;a, no tienes piernas, ya no tienes piernas&rsquo;&rdquo;, dice a elDiario.es. Aquel d&iacute;a, Sof&iacute;a perdi&oacute; las dos piernas y su hermana Mar&iacute;a, de ocho a&ntilde;os, muri&oacute; un mes despu&eacute;s en el hospital. 
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as de Sof&iacute;a Elface Fumo junto a sus hijos ocupan la portada de<em> </em><a href="https://blume.net/fotografia/2396-vidas-minadas-25-anos-9788419785336.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Vidas Minadas. 25 a&ntilde;os</em></a><em>, </em>del periodista Gervasio S&aacute;nchez. En el libro &ndash;publicado por la editorial Blume en colaboraci&oacute;n con DKV seguros, Iberia y Euskal Fondoa&ndash;, el fot&oacute;grafo hace un seguimiento a lo largo de los a&ntilde;os de la vida de distintas personas v&iacute;ctimas de este tipo de armas. El trabajo llega tambi&eacute;n en forma de exposici&oacute;n a La Lonja de Zaragoza, donde puede visitarse hasta el 7 de enero de 2024. Despu&eacute;s llegar&aacute; al C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevaba 12 a&ntilde;os trabajando en zonas de guerra. Estaba harto. Harto de contar los muertos por miles, en ej&eacute;rcitos de ceros, sin nombres y apellidos. Yo buscaba una historia para particularizar el dolor ajeno y poner nombres y apellidos a la violencia. Y al final se convirti&oacute; un poco en un anclaje para seguir creyendo en este oficio&rdquo;, dice S&aacute;nchez a elDiario.es sobre este proyecto, que ha tomado forma en cuatro libros bajo el mismo t&iacute;tulo (<em>Vidas Minadas</em>) y distintas edades (<em>Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s</em>, <em>Diez a&ntilde;os</em> y <em>25 a&ntilde;os</em>). 
    </p><p class="article-text">
        Sus p&aacute;ginas recogen historias como las de Sof&iacute;a Elface Fumo (Mozambique), Manuel Orellana (El Salvador), Medy Ewaz Ali (Afganist&aacute;n), Adis Smajic (Bosnia-Herzegovina), Sokheurm Man (Camboya) o M&oacute;nica Paola Ardila (Colombia). Historias, con nombres y apellidos, marcadas por una mina.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de armamento est&aacute; prohibido por la Convenci&oacute;n de 1997 sobre la prohibici&oacute;n de las minas antipersona y sobre su destrucci&oacute;n. Sin embargo, m&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de su adopci&oacute;n, cerca de 60 millones de personas en m&aacute;s de 70 pa&iacute;ses siguen viviendo bajo la amenaza de estos artefactos, <a href="https://news.un.org/es/story/2023/04/1519917" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la ONU</a>. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un legado aterrador</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso despu&eacute;s de que paren los combates, los conflictos suelen dejar tras de s&iacute; un legado aterrador: minas y artefactos explosivos que ensucian las comunidades&rdquo;, dijo el secretario general de la ONU, Ant&oacute;nio Guterres, con motivo del D&iacute;a Internacional de informaci&oacute;n sobre el peligro de las minas, el 4 de abril. &ldquo;La paz no aporta ninguna garant&iacute;a de seguridad cuando las carreteras y los campos est&aacute;n minados, cuando las municiones sin explotar amenazan el regreso de las poblaciones desplazadas y cuando los ni&ntilde;os encuentran y juegan con objetos brillantes que explotan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Orellana ten&iacute;a nueve a&ntilde;os cuando empez&oacute; la guerra en El Salvador, en 1980. &ldquo;Siento que toda la vida he vivido en guerra&rdquo;, explica a elDiario.es. Viv&iacute;a en Arcatao, de donde huy&oacute; junto con sus padres a Honduras en 1983, para regresar tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde a su pa&iacute;s. El 12 de diciembre de 1991, apenas un mes antes de la firma del acuerdo de paz de El Salvador, sali&oacute; a recoger caf&eacute; en el volc&aacute;n de San Salvador y pis&oacute; una mina. Perdi&oacute; las dos piernas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Manuel Orellana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.                            </span>
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        &ldquo;Fueron 12 a&ntilde;os de guerra, se sab&iacute;a que todo el territorio salvadore&ntilde;o estaba minado por todos los lados&rdquo;, dice Orellana. &ldquo;Trabaj&aacute;bamos en la agricultura con mis padres, pero en noviembre, diciembre y enero son los cortes de caf&eacute; en El Salvador. Ten&iacute;amos que ir trabajar, a ganarnos algunos dineros para poder hacer, como se dice, la compra de Navidad. Andaba con mi cu&ntilde;ado y fue as&iacute; que tuve la mala suerte de pisar la mina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el conflicto acab&oacute;, la violencia en El Salvador sigui&oacute;. &ldquo;Tengo dos hijos que han estado a punto de morir por las pandillas. El primero ven&iacute;a de la universidad, se suben las maras o las pandillas a un bus pidi&eacute;ndoles dinero a todos. Vino mi hijo, les dio unas monedas y se las tiraron a la cara cuando vieron que era muy poco dinero. Le sacaron una pistola, se la pusieron en la cabeza y le dispararon. Y gracias a Dios, el arma no dispar&oacute;&rdquo;, dice el salvadore&ntilde;o. Cuenta que, a otro de sus hijos, Manuelito, el menor de los cuatro, le pidieron el m&oacute;vil cuando volv&iacute;a de estudiar y tuvo que d&aacute;rselo cuando le amenazaron con tirarlo del autob&uacute;s. Su hija, a&ntilde;ade, tambi&eacute;n ha tenido problemas con las pandillas.  
    </p><h3 class="article-text"><strong>Para toda la vida</strong></h3><p class="article-text">
        S&aacute;nchez recuerda que Espa&ntilde;a es una de las principales potencias del mundo en exportaci&oacute;n de armamento &ndash;en concreto, la octava, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI)&ndash;. &ldquo;Estamos en la Champions League en venta de armas&rdquo;, dice el autor de <em>Vidas Minadas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de las armas, para quien las sufre, son duraderas, remarca el periodista. &ldquo;Una mina es para toda la vida. Lo que le ha pasado a Sof&iacute;a, con 11 a&ntilde;os, y las 10 veces que ha cambiado de pr&oacute;tesis, o Manuel, que lleva m&aacute;s de una docena cambiando de pr&oacute;tesis desde que ten&iacute;a 20 a&ntilde;os&rdquo;.
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                El periodista Gervasio Sánchez, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.                            </span>
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        Sin sus piernas, Sof&iacute;a ya no pod&iacute;a ayudar a su madre, traer le&ntilde;a a casa, cargar cosas pesadas y cuidar de sus hermanos. Manuel no pod&iacute;a trabajar en la agricultura. 
    </p><p class="article-text">
        El salvadore&ntilde;o aprendi&oacute; a coser. &ldquo;Con eso hemos sobrevivido. Hemos aprendido a hacer camisetas y uniformes deportivos, y gracias a eso hemos logrado salir adelante y sacar a mis hijos adelante. Tengo tres hijos que han ido a la universidad y uno que est&aacute; trabajando. Gracias al esfuerzo que hemos hecho mi esposa y yo&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a consigui&oacute; acabar la educaci&oacute;n secundaria en una escuela a casi diez kil&oacute;metros de su casa, a la que acud&iacute;a en silla de ruedas. Sin embargo, no pudo estudiar en la universidad porque en 1999 naci&oacute; su primer hijo. &ldquo;Tengo cinco hijos. Tengo que criar, tengo que trabajar, tengo que dar y tengo que ense&ntilde;ar. Entonces, tengo que afrontar la vida, con dificultades, pero de frente&rdquo;, dice la mozambique&ntilde;a. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Vidas minadas</strong></h3><p class="article-text">
        Manuel jugando con un globo junto a su hija Tania. Sof&iacute;a hablando por tel&eacute;fono en la cama junto con su hijo Gervasio. Muchas de las fotograf&iacute;as que aparecen en <em>Vidas Minadas. 25 a&ntilde;os</em> est&aacute;n protagonizadas por v&iacute;ctimas de minas antipersona junto a sus hijos. Sof&iacute;a y Manuel coinciden en que los suyos han sido su gran impulso. &ldquo;Son aut&eacute;nticos h&eacute;roes que se enfrentan a la violencia con gran dignidad&rdquo;, dice S&aacute;nchez sobre los protagonistas de su proyecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, ha sido muy bonito porque siento que el proyecto puede ayudar much&iacute;simo. A nosotros, porque dan a conocer nuestros problemas y tambi&eacute;n para hacer que todos los pa&iacute;ses que est&aacute;n fabricando minas ya no lo sigan haciendo&rdquo;, explica Orellana.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a habla de la importancia de dar a conocer lo que les sucedi&oacute; y hace referencia a la actual guerra de Ucrania, en la que se est&aacute; utilizando este tipo de armamento. Admite que le afecta que se siga usando all&iacute;. &ldquo;Creo que hay algunas zonas que pueden estar minadas, puede haber amputados, y la vida va a ser dif&iacute;cil&rdquo;, dice. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sofia Elface Fumo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.                            </span>
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        La mujer mozambique&ntilde;a explica divertida que, al principio, cuando conoci&oacute; a Gervasio S&aacute;nchez y este le empez&oacute; a hacer preguntas, pensaba que era algo temporal, pero no fue as&iacute;. &ldquo;Nos convertimos en una familia grande: [compartimos] mis alegr&iacute;as y las de &eacute;l tambi&eacute;n; mis tristezas y las de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gervasio abandona el tono cr&iacute;tico y sonr&iacute;e cuando recuerda que Sof&iacute;a le puso su nombre a su quinto hijo. &ldquo;Por un lado, me emocion&eacute; much&iacute;simo. Por otro lado, dije: 'Vaya putada que le est&aacute;s haciendo al cr&iacute;o', porque yo lo pas&eacute; muy mal cuando era peque&ntilde;o&rdquo;. Mientras habla de todo lo que ha supuesto para &eacute;l el proyecto, &ldquo;Gervasito&rdquo;, el hijo de Sof&iacute;a, juega en la sala contigua.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Ibáñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sofia-manuel-vidas-cambiaron-pisar-mina_1_10566383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Oct 2023 12:18:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sofía y Manuel: dos vidas que cambiaron tras pisar una mina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gervasio Sánchez,Minas Antipersona,El Salvador,Mozambique,Armamento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia detrás del baile de boda más difícil e inspirador de Ucrania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/historia-detras-baile-boda-dificil-e-inspirador-ucrania_1_8980185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25762579-7f47-4a93-bb5e-d01722c8e297_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia detrás del baile de boda más difícil e inspirador de Ucrania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novia, Oksana Balandina, enfermera de 23 años, perdió las piernas tras pisar una mina cuando volvía a casa después de ir a buscar provisiones para vecinos ancianos; su pareja le propuso matrimonio poco después</p><p class="subtitle">Svetlana Antipova, histórica primera bailarina de Odesa: “Cuando escucho un misil, temo por el teatro”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio, eran l&aacute;grimas de felicidad&rdquo;, explica Oksana Balandina, de 23 a&ntilde;os, sobre su primer baile de casada que una enfermera de un hospital de Ucrania grab&oacute; en v&iacute;deo y que ahora se ha compartido en redes sociales en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Hace seis semanas, Oksana pis&oacute; una mina cuando volv&iacute;a a casa con su novio, Viktor Vasyliv, que tiene su misma edad. Hab&iacute;an corrido el riesgo de ir a buscar provisiones para vecinos ancianos de su calle en Lisichansk, una ciudad situada en el sudeste de Ucrania y que est&aacute; en primera l&iacute;nea de fuego del <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/guerra-ucrania-alimentacion-cambio-climatico_132_8934112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conflicto b&eacute;lico</a>.
    </p><p class="article-text">
        Oksana, enfermera de pediatr&iacute;a y madre de una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os, Diana, y de un ni&ntilde;o de siete, Illia, tuvo la suerte, seg&uacute;n los m&eacute;dicos, de sobrevivir a la explosi&oacute;n, pero perdi&oacute; las dos piernas y cuatro dedos de la mano izquierda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una conversaci&oacute;n con <em>The Guardian</em>, agachado al lado de la silla de ruedas de su mujer, Viktor - que es carpintero- explica que Oksana ha tenido momentos de total desesperaci&oacute;n en los que ha gritado que quer&iacute;a morir. Sin embargo hoy, mientras se toma un caf&eacute; en un vaso desechable y toma el sol delante del hospital municipal de Le&oacute;polis, Oksana, que sonr&iacute;e con facilidad, afirma sentirse m&aacute;s fuerte y estar agradecida mientras retira p&eacute;talos de flores de la mejilla de su marido.
    </p><p class="article-text">
        La joven cree que, en parte, su cambio de actitud se debe a las muestras de apoyo de personas desconocidas de todo el mundo que se han emocionado con las im&aacute;genes de un v&iacute;deo que se comparti&oacute; en las redes sociales hace dos semanas. Muestran c&oacute;mo Viktor coge en brazos a su novia, vestida de blanco, y la abraza con fuerza mientras ella apoya su cabeza sobre el hombro de su marido y bailan al ritmo de la m&uacute;sica que suena en un ordenador port&aacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Oksana public&oacute; el v&iacute;deo en la red social TikTok y desde entonces ha colgado otros, m&aacute;s cortos, en los que se la puede ver haciendo ejercicios de rehabilitaci&oacute;n al comp&aacute;s de la m&uacute;sica. Los v&iacute;deos se han visto miles de veces y han generado las muestras de apoyo que, seg&uacute;n Viktor, han sido muy valiosas para su esposa durante estas duras semanas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@ksyucha_kareglaska/video/7094137640949173509" data-video-id="7094137640949173509" style="max-width: 605px;min-width: 325px;" > <section> <a target="_blank" title="@ksyucha_kareglaska" href="https://www.tiktok.com/@ksyucha_kareglaska">@ksyucha_kareglaska</a> <p></p> <a target="_blank" title="♬ оригинальный звук - Ксюша Баландина" href="https://www.tiktok.com/music/оригинальный-звук-7094137606933973766">♬ оригинальный звук - Ксюша Баландина</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El baile fue una completa sorpresa&rdquo;, explica ella. &ldquo;Hab&iacute;amos vuelto al hospital desde el registro civil y Natalia y Olesia [voluntarias del hospital] hab&iacute;an tra&iacute;do un vestido y un ordenador port&aacute;til para la m&uacute;sica. Natalia nos pregunt&oacute;: '&iquest;Qu&eacute; clase de boda es esta sin un baile?'. Fue un momento de pura alegr&iacute;a y felicidad&rdquo;, a&ntilde;ade sobre su respuesta cuando Viktor la cogi&oacute; en brazos: &ldquo;Luego lleg&oacute; el ba&ntilde;o de realidad. Nunca me imagin&eacute; que mi primer baile de casada fuera a pasar en estas circunstancias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, los momentos duros han sido incontables, sobre todo cuando ha tenido que explicar a sus hijos lo que le ha pasado. Los ni&ntilde;os se han quedado con su abuelo en la regi&oacute;n de Poltava, en el este del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Oksana y Viktor esperan que ella pueda hacer la rehabilitaci&oacute;n en un hospital especializado de alg&uacute;n pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea. Hace semanas que no ven a los ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Mir&eacute; y mis pies no estaban ah&iacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La pareja se&ntilde;ala que el recuerdo de ese d&iacute;a y la dureza de su vida en Ucrania son dif&iacute;ciles de superar. El relato evidencia la extraordinaria fortaleza de Oksana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Volv&iacute;amos a casa, hay un arroyo al fondo de nuestro jard&iacute;n, as&iacute; que quisimos tomar un atajo y cogimos un camino de tierra&rdquo;, cuenta Oksana. &ldquo;Conoc&iacute;amos muy bien este camino. Yo iba delante y mi marido y un amigo detr&aacute;s, y vi un misil no muy lejos de nosotros, me gir&eacute; hacia Viktor y le grit&eacute;: 'Cari&ntilde;o, mira'. Me mir&oacute; y de repente sal&iacute; volando por los aires, escuch&eacute; un fuerte ruido en mis o&iacute;dos. Mir&eacute; mis pies y no estaban all&iacute;. Solo los huesos&rdquo;. Viktor corri&oacute; hacia ella. Estaba sin aliento, presa del p&aacute;nico, dice. &ldquo;Primero pens&eacute; que todo hab&iacute;a terminado&rdquo;, recuerda. &ldquo;Entonces, empez&oacute; a moverse. Me grit&oacute; que llamara a la ambulancia. Pero se negaron a acercarse porque ten&iacute;an miedo de las minas. Dijeron que era necesario desminar la zona&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        El amigo de la pareja llam&oacute; por tel&eacute;fono al padrastro de Oksana. &ldquo;As&iacute; que entre todos la llevamos hasta la ambulancia&rdquo;, dice Viktor: &ldquo;Oksana, a pesar de estar en estado de shock, estuvo al frente de la situaci&oacute;n en todo momento. Me sacudi&oacute; para que yo tambi&eacute;n saliera del estado de shock en el que estaba, fue ella quien me dijo que llamara a la ambulancia. No s&eacute; cu&aacute;ndo habr&iacute;a reaccionado si ella no me hubiera ayudado. Luego nos ayud&oacute; la t&eacute;cnica auxiliar de la ambulancia&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La auxiliar de la ambulancia era una chica joven e inexperta. Al parecer, nunca hab&iacute;a visto algo as&iacute;. As&iacute; que la ayud&eacute;. Conoc&iacute;a mejor mis venas. Ped&iacute; ox&iacute;geno, pero no ten&iacute;an&rdquo;, explica Oksana. &ldquo;Cuando llegamos al hospital, vi a mi madre. La vi y grit&eacute; 'mam&aacute;', y perd&iacute; el conocimiento&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Oksana s&iacute; recuerda breves fragmentos de las conversaciones de los m&eacute;dicos que intentaban salvar su vida. &ldquo;Cuando &iacute;bamos de camino al hospital, los auxiliares de la ambulancia dec&iacute;an: 'Si al menos pudiera llegar al hospital'. Cuando llegamos al hospital, los m&eacute;dicos dec&iacute;an: 'Si consiguiera salir con vida de la operaci&oacute;n'. Pero, cuando pas&oacute; el efecto de la anestesia y recuper&eacute; el sentido com&uacute;n, me di cuenta de todo lo que hab&iacute;a perdido. Pens&eacute; que ya no me quedaba nada. Me entr&oacute; el p&aacute;nico, no quer&iacute;a vivir, no quer&iacute;a que mis hijos me vieran as&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Comentarios que dan felicidad</h3><p class="article-text">
        Oksana fue trasladada de Lisichansk a la ciudad de Dnipro, situada 322 kil&oacute;metros m&aacute;s al oeste. &ldquo;Los m&eacute;dicos hicieron una gran labor. Me ayudaron mucho&rdquo;, dice. &ldquo;Me di cuenta de que mi vida no hab&iacute;a terminado. Tengo que seguir adelante y necesito seguir adelante por el bien de mis hijos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Viktor a&ntilde;ade: &ldquo;Oksana estaba muy deprimida, gritaba que no quer&iacute;a vivir. Pero en Dnipro la trataron unos m&eacute;dicos de rehabilitaci&oacute;n incre&iacute;bles. Fueron su fuente de inspiraci&oacute;n. Tambi&eacute;n la actividad en TikTok. Empez&oacute; a publicar algunos v&iacute;deos, recibi&oacute; muchos comentarios positivos que le subieron la moral&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@ksyucha_kareglaska/video/7092985968319319301" data-video-id="7092985968319319301" style="max-width: 605px;min-width: 325px;" > <section> <a target="_blank" title="@ksyucha_kareglaska" href="https://www.tiktok.com/@ksyucha_kareglaska">@ksyucha_kareglaska</a> <p></p> <a target="_blank" title="♬ Prolisky - MamaRika" href="https://www.tiktok.com/music/Prolisky-6774842951295076353">♬ Prolisky - MamaRika</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Viktor le propuso matrimonio el 27 de abril y se casaron al d&iacute;a siguiente. &ldquo;Publiqu&eacute; los v&iacute;deos solo para m&iacute;&rdquo;, explica Oksana. &ldquo;En ning&uacute;n momento pens&eacute; en hacerme viral, solo quer&iacute;a documentar el proceso de recuperaci&oacute;n. C&oacute;mo va la rehabilitaci&oacute;n... y m&aacute;s adelante, cuando con suerte tenga pr&oacute;tesis, c&oacute;mo voy aprendiendo a caminar con ellas&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso la ayuda. Cada vez que tiene un minuto, intenta leer los comentarios a los v&iacute;deos. Sonr&iacute;e, es m&aacute;s feliz&rdquo;, dice Viktor.
    </p><p class="article-text">
        Oksana dice que est&aacute; decidida a rehacer su vida y continuar la carrera de medicina en el campo de la rehabilitaci&oacute;n: &ldquo;Y mostrar a los dem&aacute;s, a partir de mi propio ejemplo, que no hay que rendirse, que todo es posible y que tenemos que seguir viviendo pase lo que pase&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Boffey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/historia-detras-baile-boda-dificil-e-inspirador-ucrania_1_8980185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 May 2022 20:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia detrás del baile de boda más difícil e inspirador de Ucrania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Crisis Ucrania,Rusia,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin miedo y en lucha para vivir en un lugar seguro: estas son las mujeres que desactivan minas antipersona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/volver-vivir-lugar-seguro-son-mujeres-retiran-minas_1_7193023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2978f930-e918-4dd5-8779-5029dc111eac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin miedo y en lucha para vivir en un lugar seguro: estas son las mujeres que desactivan minas antipersona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras décadas de guerra, cada vez más mujeres trabajan en procesos de desminado y retirada de explosivos de campos y ciudades. Será peligroso. Pero así reconstruyen sus vidas</p></div><p class="article-text">
        De ni&ntilde;a, Hana Khider so&ntilde;aba con Sinjar. Nacida y criada en Siria, recuerda cuando su madre le contaba historias sobre esa zona del norte de Irak donde viv&iacute;a parte de su familia. &ldquo;Siempre lo imagin&eacute; y lo tuve en mente. Era hermoso y pac&iacute;fico&rdquo;, explica sin perder la sonrisa durante una videollamada. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora vive en un pueblo de Sinjar con su marido y sus tres hijos, muy cerca del monte del mismo nombre, un lugar &ldquo;muy especial para nuestra comunidad&rdquo;. Khider <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-ninas-kurdas-manos-islamico_128_2397201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es yazid&iacute;</a>, una comunidad que cree que esa cima rocosa es el lugar donde el Arca de No&eacute; toc&oacute; tierra. Generaciones enteras de personas perseguidas lo consideran un refugio sagrado.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma monta&ntilde;a fue el lugar donde Khider y otros 40.000 yazid&iacute;es lograron salvarse de la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/irak_1_4695606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">persecuci&oacute;n del Estado Isl&aacute;mico</a> en agosto de 2014. Expulsados de sus aldeas, acamparon all&iacute; durante meses -algunos durante a&ntilde;os- tras un genocidio que, seg&uacute;n la ONU, supuso la masacre de 5.000 yazid&iacute;es y la captura de hasta 7.000 mujeres y ni&ntilde;as. Los miembros del ISIS las compraban como esclavas sexuales. &ldquo;Temimos por nuestras vidas&rdquo;, dice Khider, que ahora tiene 28 a&ntilde;os y explica c&oacute;mo los combatientes del ISIS rodearon la monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ella logr&oacute; escapar al Kurdist&aacute;n, donde vivi&oacute; en un campo de desplazados internos hasta que su pueblo fue liberado. Regres&oacute; a casa junto a su familia en mayo de 2016. Una vez all&iacute;, unos meses m&aacute;s tarde, decidi&oacute; presentarse a un trabajo para desminar en el <a href="https://www.maginternational.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo Asesor de Minas</a> (MAG por sus siglas en ingl&eacute;s), una organizaci&oacute;n no gubernamental que encuentra y elimina minas y explosivos en lugares en conflicto.
    </p><h3 class="article-text">Liberar la tierra del peligro de muerte</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los yazid&iacute;es quieren hacer algo para que Sinjar vuelva a ser como antes de la guerra&rdquo;, dice Khider. &ldquo;As&iacute; que cuando o&iacute; hablar de una organizaci&oacute;n que se deshace de restos b&eacute;licos, que libera la tierra del peligro de muerte, sent&iacute; que quer&iacute;a trabajar con ellos&rdquo;. La tierra en la que se ubica la comunidad yazid&iacute; a&uacute;n sufre la infecci&oacute;n que el ISIS dej&oacute; como legado. Adem&aacute;s de todo tipo de municiones sin explotar (morteros, proyectiles o granadas) el ISIS dej&oacute; artefactos explosivos improvisados por todas partes. Los coloc&oacute; dentro de cualquier recipiente, de ollas a tel&eacute;fonos m&oacute;viles. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/municionessin-muertos-heridos-siria-msf_1_3468799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Incluso dentro de juguetes</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, los equipos de desminado peinan cuidadosamente el terreno y trabajan hasta dentro las casas para identificar esos artefactos explosivos improvisados que siguen matando y mutilando. A principios de diciembre, cuatro ni&ntilde;os jugaban en el pueblo de Qabasiya, a diez minutos en coche al sur de Sinjar. Dos de ellos murieron al pisar uno de esos artefactos. Los otros dos est&aacute;n en el hospital con heridas graves.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Khider no est&aacute; sola. Cada vez m&aacute;s mujeres yazid&iacute;es dan el paso de convertirse en desminadoras. &ldquo;Mi trabajo lanza un mensaje al ISIS: 'Somos fuertes y no nos van a derrotar&rdquo;, dice. Su determinaci&oacute;n salta a la vista en '<a href="https://www.youtube.com/watch?v=F_5Lp6teKd8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Into The Fire</a>', un documental reciente de National Geographic que sigue el trabajo de Khider como responsable de un equipo de desactivadora de minas. En una escena est&aacute; cuidando el jard&iacute;n y dando de comer a sus tres hijos; en la siguiente est&aacute; detonando morteros, retirando minas y buscando artefactos explosivos en ciudades devastadas por la guerra. Lo hace con un sombrero de ala ancha y un par de pendientes de oro que brillan bajo el sol.
    </p><p class="article-text">
        El desminado sol&iacute;a considerare hasta ahora como &ldquo;cosa de hombres&rdquo;, debido al peligro y a la exigencia f&iacute;sica que requiere: es un trabajo lento y arduo. Pero esta visi&oacute;n est&aacute; cambiando. Khider supervisa un equipo mixto formado por 14 personas. Comienza su jornada laboral a las cinco de la ma&ntilde;ana, cuando llega a la base del MAG para recibir instrucciones y reunirse con su equipo. A continuaci&oacute;n se dirigen a un lugar contaminado y limpian artefactos explosivos hasta la hora de comer. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el terreno, cada paso que da Khider est&aacute; lleno de peligro, pero tambi&eacute;n la aproxima al Sinjar que so&ntilde;aba en su infancia: un lugar pac&iacute;fico y sin explosivos.
    </p><h3 class="article-text">Avance hacia la igualdad</h3><p class="article-text">
        Su trabajo forma parte de un gran avance hacia la igualdad de g&eacute;nero en un sector dominado hasta ahora por hombres. Le pregunto si alguna vez se ha enfrentado con resistencias masculinas en su rol de jefa de equipo: &ldquo;Cuando comenc&eacute; a trabajar como desminadora junto a mis compa&ntilde;eras a muchos se les hizo extra&ntilde;o. Pero tambi&eacute;n se mostraron muy abiertos. Recib&iacute; el apoyo de mi marido, de mi familia, de mis parientes y de los propietarios de las tierras que limpiamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holivan Khero tiene 22 a&ntilde;os, realiza este trabajo en un lugar cercano y est&aacute; de acuerdo con Khider: &ldquo;En nuestra comunidad, hombres y mujeres somos iguales, no hay problema porque yo sea desminadora. La gente est&aacute; orgullosa de m&iacute;&rdquo;, dice. &ldquo;No tengo miedo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su familia viaj&oacute; a Alemania tras el genocidio pero ella quiso quedarse para ayudar en la reconstrucci&oacute;n de su comunidad. &ldquo;Si nuestra tierra estuviera limpia y sin ese peligro [los artefactos explosivos], mi familia seguir&iacute;a aqu&iacute;&rdquo;, dice. Tras ella, en la pared, puede verse un mapa del norte de Irak. Est&aacute; lleno de puntos rojos que marcan las zonas contaminadas. Son como puntos de luz que se&ntilde;alan las cicatrices ocultas de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, MAG fue la primera organizaci&oacute;n de desminado que despleg&oacute; mujeres en Irak. Hoy emplea a 24 mujeres yazid&iacute;es. Jack Morgan, director de la organizaci&oacute;n en el pa&iacute;s, dice que planean contratar a otras 10 mujeres de Mosul en cuesti&oacute;n de semanas. &ldquo;Est&aacute;n convencidas de limpiar esta tierra&rdquo;, dice. &ldquo;Tienes la sensaci&oacute;n de que para ellas se trata de algo personal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A principios de enero, un empleado de MAG muri&oacute; a principios de este mes en una explosi&oacute;n en un almac&eacute;n de municiones en la regi&oacute;n iraqu&iacute; de Telefar. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os. Su fallecimiento recuerda los peligros a los que se enfrentan todos los d&iacute;as los desactivadores de minas. 
    </p><h3 class="article-text">1.800 kil&oacute;metros cuadrados de tierra con explosivos</h3><p class="article-text">
        En Irak hay unos 1.800 kil&oacute;metros cuadrados de tierra contaminada por explosivos (una superficie mayor que la zona metropolitana de Londres), como resultado de los distintos conflictos surgidos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: la guerra entre Ir&aacute;n e Irak e los 80, la Guerra del Golfo, la invasi&oacute;n liderada por Estados Unidos en 2003 y la ocupaci&oacute;n de parte del pa&iacute;s por el ISIS en 2014. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno iraqu&iacute; se ha marcado febrero de 2028 como plazo para limpiar el territorio. Morgan cree que ese objetivo es demasiado optimista. &ldquo;El a&ntilde;o pasado, los y las desminadoras despejaron poco m&aacute;s de 15 kil&oacute;metros cuadrados&rdquo;, dice. La llegada de la COVID-19 no ha ayudado. Este a&ntilde;o MAG ha conseguido desarmar apenas 1.200 minas, normalmente ser&iacute;an 6.750.
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                </figure><h3 class="article-text">L&iacute;bano: 70 muertos y 470 heridos desde 2006</h3><p class="article-text">
        L&iacute;bano es otro pa&iacute;s de Oriente Medio que desaf&iacute;a lenta pero inexorablemente las normas de g&eacute;nero en lo que respecta al desminado. El pasado mes de septiembre viaj&eacute; all&iacute; para observar el trabajo de MAG en el sur del pa&iacute;s. La tierra, abrasada por el sol, irradiaba calor mientras cruz&aacute;bamos el r&iacute;o Litani, que serpentea por un valle entre imponentes y escarpadas monta&ntilde;as. El sur del L&iacute;bano es conocido por sus tierras f&eacute;rtiles; pasamos por olivares y manzanos. Nuestro conductor enumer&oacute; todos los productos que aqu&iacute; crecen: albaricoques, higos, tabaco. Parec&iacute;a id&iacute;lico. Pero, seg&uacute;n MAG, desde 2006 y han muerto 70 personas a causa de la explosi&oacute;n de minas y artefactos similares en el pa&iacute;s. La cifra de heridos asciende a 470.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos hasta la L&iacute;nea Azul, una frontera de 120 kil&oacute;metros entre Israel y L&iacute;bano, actualmente vigilada por cascos azules de Naciones Unidas. A medida que nos acerc&aacute;bamos, ve&iacute;amos cada vez m&aacute;s se&ntilde;ales de advertencia en forma de tri&aacute;ngulo rojo con una calavera y huesos cruzados. Hay que tener mucho cuidado al pisar. Aqu&iacute; quedan algunas de las 400.000 minas colocadas por Israel durante la ocupaci&oacute;n del sur del L&iacute;bano en la d&eacute;cada de los 80. Durante una guerra corta pero intensa peleada en 2006, Israel tambi&eacute;n lanz&oacute; cuatro millones de bombas de racimo sobre la zona. Alrededor del 40% no explota al tocar tierra. Al igual que las minas terrestres, las bombas de racimo esperan a la vista, o levemente enterradas, hasta que un civil desprevenido las pisa, a veces d&eacute;cadas despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de desminadores del MAG limpiaban parte del terreno. Ten&iacute;an bastante trabajo. Caminamos hacia ellos con mucha precauci&oacute;n. Levantaron la vista y nos saludaron. Al mirar m&aacute;s de cerca, me di cuenta de que en el grupo hab&iacute;a varias mujeres. En L&iacute;bano, MAG emplea a 30 mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Hala Naame, de 31 a&ntilde;os, originaria de un pueblo cercano a Nabatieh, la ciudad donde MAG tiene su sede. De pelo largo y oscuro y sonrisa t&iacute;mida, llevaba trabajando desde el amanecer con  temperaturas que alcanzan los 37 grados durante la tarde. Embutida en la pesada armadura protectora deb&iacute;a sentirse como si estuviera en el interior de un horno. Pero Naame no se inmut&oacute;. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me preocupa que mi hijo pueda morir al pisar una mina&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando estoy desminando mi prioridad es la seguridad porque tengo una familia&rdquo;, me dijo durante su descanso para comer. Tiene un hijo de cinco a&ntilde;os. &ldquo;Me preocupa que pueda morir o terminar herido si pisa una mina; a todos los ni&ntilde;os les encanta jugar al aire libre&rdquo;, dec&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo me mostr&oacute; el campo de minas en el que trabajaba, cerca de un pueblo llamado Houla. Las minas antipersona est&aacute;n entre la vegetaci&oacute;n o semienterradas. Detonaron 11 en tres explosiones controladas; la onda expansiva se abri&oacute; paso entre los &aacute;rboles. Una vez despejada esa tierra, los agricultores podr&aacute;n utilizarla de nuevo para cultivar y pastar ganado, la principal fuente de ingresos del sur de L&iacute;bano.
    </p><p class="article-text">
        En lo que va de a&ntilde;o, MAG ha retirado cerca de 15.000 minas en L&iacute;bano. Mofida Majzoub, nacida en Sid&oacute;n es, a sus 40 a&ntilde;os, la supervisora de la organizaci&oacute;n en el noreste del pa&iacute;s, la zona que linda con la frontera Siria. Antes era fot&oacute;grafa. Tras 25 d&iacute;as de formaci&oacute;n se convirti&oacute; en desminadora. Corr&iacute;a 2016. En 2019, fue ascendida a supervisora y tiene a su cargo un equipo de 12 personas. &ldquo;Me aseguro de que se sigan los procesos para que los desminadores trabajen seguros. Es una gran responsabilidad. R&iacute;e. Algunos de mis amigos dicen: 'Est&aacute;s loca'&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">No es suficiente con hacer un buen trabajo: hay que cambiar las actitudes</h3><p class="article-text">
        Durante el viaje, me he encontrado con mujeres en todos los pasos del desminado. Desde las relaciones con la comunidad hasta jefas de equipo y coordinadoras de programas. Pese a lo que pudiera parecer, el proceso avanza lento. Una encuesta realizada en 2019 por <a href="https://www.minesactioncanada.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mines Action Canada</a> a 12 organizaciones dedicadas a la retirada de minas terrestres en todo el mundo entre las que se encontraban MAG, <a href="https://www.halotrust.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Halo Trust</a> y <a href="https://danishdemininggroup.dk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Danish Demining Group</a> descubri&oacute; que s&oacute;lo el 20% de los empleados en terreno en este sector son mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Hiba Ghandour, responsable de g&eacute;nero y diversidad de MAG en L&iacute;bano, afirma que la incorporaci&oacute;n de m&aacute;s mujeres a los puestos operativos no se producir&aacute; de la noche a la ma&ntilde;ana: &ldquo;Es un proceso, pero lo estamos consiguiendo. No hay nada escrito; aprendemos sin parar. No deber&iacute;a existir ning&uacute;n trabajo del que alguien pueda decir que no es para mujeres&rdquo;. Sobre todo, con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica que atraviesa L&iacute;bano, dar oportunidades a las mujeres es hoy m&aacute;s importante que nunca. &ldquo;He o&iacute;do al 90% de nuestro personal femenino decir: 'Ayudamos a nuestros maridos, a nuestros padres, a las familias; sin nosotras no sobrevivir&iacute;an'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes creen que las mujeres son incapaces de asumir el rol de desminadoras, Ghandour les responde que, en cada formaci&oacute;n que imparte, siempre hay alguien que pregunta: &ldquo;&iquest;Es trabajo para mujeres?&rdquo;. Siempre hay alg&uacute;n supervisor que responder&aacute; y explicar&aacute; que las trabajadoras de su equipo lo hacen mejor que algunos hombres, a veces mejor que cualquier hombre.
    </p><p class="article-text">
        A veces no es suficiente con hacer un buen trabajo; hay que cambiar las actitudes. Arianna Calza Bini, directora del <a href="https://www.gmap.ch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Programa de G&eacute;nero y Acci&oacute;n contra las Minas</a> (GMAP) del <a href="https://www.gichd.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra</a>, imparte sesiones de formaci&oacute;n sobre la integraci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero a personas que trabajan en el sector del desminado por todo el mundo. Recuerda varias sesiones con mujeres de Oriente Medio que le dijeron que sus colegas masculinos &ldquo;les hacen constantemente preguntas como: '&iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; no est&aacute;s en casa con tus hijos? &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;is trabajando vosotras y no vuestros maridos?&rdquo;. Explica: &ldquo;A menudo se considera que el desminado es empleo para ex-militares, hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bridget Forster fue miembro del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico y ahora trabaja para el <a href="https://www.unmas.org/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Servicio de Acci&oacute;n contra las Minas de las Naciones Unidas</a> (UNMAS). Recuerda que le dijeron que era &ldquo;demasiado d&eacute;bil para cavar un agujero&rdquo; cuando comenz&oacute; a trabajar en el sector del desminado. En 2018 termin&oacute; su formaci&oacute;n en desactivaci&oacute;n de artefactos explosivos (EOD) y se convirti&oacute; en una de las ocho mujeres que trabajan para el UNMAS galardonadas en 2019 con el premio del secretario general de la ONU a la paridad de g&eacute;nero. Espera que sirva para &ldquo;un cambio de mentalidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Desactivadas 7.500 restos explosivos en Palestina</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una temporada destinada en Libia, hoy es la responsable del programa UNMAS en Palestina. Supervisa la misi&oacute;n de retirada de minas liderada por Naciones Unidas en Gaza y Cisjordania. La UNMAS comenz&oacute; a trabajar all&iacute; en 2009 tras la guerra de 2008-2009 entre Gaza e Israel que dej&oacute; tras de s&iacute; gran cantidad de explosivos sin detonar, un volumen que aumenta cada vez que la violencia se recrudece, la &uacute;ltima vez en 2019. 
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, el gobierno palestino bajo la supervisi&oacute;n de la UNMAS y la propia misi&oacute;n han retirado m&aacute;s de 7.500 restos explosivos de guerra. El 90% de su equipo en Palestina son mujeres. Desde la misi&oacute;n, se anima a las mujeres de Gaza a participar en formaciones sobre los riesgos de los explosivos y a planear estrategias para que sus viviendas est&eacute;n mejor preparadas cuando estalle la pr&oacute;xima guerra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo &uacute;nico que tenemos que hacer es fijarnos en la Resoluci&oacute;n 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que se refiere a la implicaci&oacute;n de las mujeres en la construcci&oacute;n de paz. Pese a lo que me dicen muchos hombres, las mujeres s&iacute; quieren participar en la construcci&oacute;n de paz.
    </p><p class="article-text">
         Cuando nos acercamos a las mujeres de las comunidades, una de ellas dice: &ldquo;Gracias, tienen que escuchar nuestra voz, podemos marcar la diferencia y nadie nos lo hab&iacute;a pedido antes&rdquo;. A&ntilde;aden tambi&eacute;n que as&iacute; se contribuye al empoderamiento de la siguiente generaci&oacute;n. Eso, para Gaza, significa mucho porque &ldquo;se hab&iacute;a impuesto una sensaci&oacute;n de impotencia e incapacidad para la acci&oacute;n. Est&aacute;n encerradas en una prisi&oacute;n al aire libre&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Fui prisionera en mi propia casa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Shahad Alobaid tiene 30 a&ntilde;os y trabaja como oficial de enlace de la UNMAS en Mosul (Irak), donde desempe&ntilde;a una labor fundamental: contacta con la poblaci&oacute;n, recopila informaci&oacute;n sobre artefactos sin explotar y prioriza las tareas de los equipos de limpieza. Estudiaba el &uacute;ltimo curso de ingl&eacute;s en la Universidad de Mosul cuando el ISIS se extendi&oacute; por el pa&iacute;s en 2014. Su padre no le permiti&oacute; a ella ni a sus tres hermanas menores salir de casa mientras el ISIS ocupaba la ciudad. Tem&iacute;a por sus hijas. &ldquo;Fui prisionera en mi propia casa durante 30 meses&rdquo;, dice. &ldquo;Fueron d&iacute;as y noches muy largos&rdquo;. Todo se complic&oacute; cuando su padre muri&oacute; de un ataque al coraz&oacute;n en 2016. &ldquo;Despu&eacute;s de eso, mis hermanas y yo, ya no ten&iacute;amos nada que perder. Estaba lista para morir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El barrio en el que vive Alobaid fue liberado por las fuerzas iraqu&iacute;es en enero de 2017. &ldquo;Solo pens&eacute; en conseguir un trabajo para alimentar a mi familia&rdquo;. Comenz&oacute; a hacerlo como int&eacute;rprete para una empresa privada de desminado en abril de 2017 y despu&eacute;s pas&oacute; a ejercer como oficial de enlace con UNMAS. &ldquo;Era la &uacute;nica chica del equipo en Mosul. La mayor&iacute;a eran exmilitares, oficiales de alta graduaci&oacute;n, de generales a tenientes. Me ve&iacute;an como a una ni&ntilde;a&rdquo;. Dice que les llev&oacute; tiempo aceptarla: &ldquo;Tuve que demostrarles que pod&iacute;a hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al principio tampoco fue f&aacute;cil convencer a su madre. Solo acept&oacute; que su hija mayor trabajara desminando con una condici&oacute;n: &ldquo;Que no le dijera nada a nadie, ni familiares ni vecinos, lo que estaba haciendo. Que dijera que trabajaba en la universidad&rdquo;. Logr&oacute; mantener el secreto nueve meses. &ldquo;En cuanto mi madre vio la confianza que ten&iacute;a para hablar con los dem&aacute;s y que estaba ayudando a mis vecinos, se sinti&oacute; muy orgullosa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Alobaid -como el resto de mujeres que desminan- pone su esfuerzo al servicio de Mosul, devastada por la guerra, reconstruy&eacute;ndola desde los cimientos. As&iacute;, tambi&eacute;n se reconstruye a s&iacute; misma: &ldquo;Siento que vuelvo a ser un ser humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Alberto Arce
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jessie Williams]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/volver-vivir-lugar-seguro-son-mujeres-retiran-minas_1_7193023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Feb 2021 21:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin miedo y en lucha para vivir en un lugar seguro: estas son las mujeres que desactivan minas antipersona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Minas Antipersona,Desigualdad de género,Irak,Líbano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump y las minas: un mundo más inseguro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-minas-mundo-inseguro_129_1003170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5083df15-516f-4169-b9e3-3aa96b5dafd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump y las minas: un mundo más inseguro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Prohibir las minas es algo necesario desde una visión humanitaria y de seguridad. El Tratado de Ottawa, un instrumento que ha permitido enormes avances</p></div><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s llamativas, y francamente inquietantes, de Trump es su habilidad para cargarse algunas de las pocas cosas que se han hecho bien en la promoci&oacute;n de seguridad global. La salida de Estados Unidos del pacto que limitaba el programa nuclear iran&iacute; (que, de momento, ha conllevado que Ir&aacute;n deje de cumplir con las limitaciones previstas) es quiz&aacute; la m&aacute;s llamativa. Pero acabamos de conocer otra: eliminar la prohibici&oacute;n de usar minas antipersona por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Un duro golpe al Tratado de Ottawa que proh&iacute;be las minas antipersona desde 1997. Considerado un hito de la movilizaci&oacute;n de la sociedad civil y de los esfuerzos diplom&aacute;ticos en el &aacute;mbito de la paz, el anuncio de Trump puede debilitar un proceso de desarme que, adem&aacute;s de referente, ha sido &uacute;til y muy efectivo en la reducci&oacute;n de una amenaza sangrante.
    </p><p class="article-text">
        Pero vayamos por partes.
    </p><h3 class="article-text">La crueldad de las minas antipersona</h3><p class="article-text">
        Durante la Segunda Guerra Mundial empez&oacute; a usarse una variante de la mina antitanque: una mina que explotaba por el contacto de una persona. Las minas antipersona no pretend&iacute;an tanto matar como herir, para generar m&aacute;s frustraci&oacute;n en las v&iacute;ctimas, m&aacute;s carga en la comunidad y m&aacute;s gasto en salud.
    </p><p class="article-text">
        Su bajo coste y su f&aacute;cil manejo, la convirtieron en un arma muy usada en muchos conflictos. Minar era f&aacute;cil, desminar costoso, humana y econ&oacute;micamente. As&iacute; que, una vez terminado el conflicto armado, persist&iacute;an zonas minadas. Hoy en d&iacute;a, a&uacute;n se registran v&iacute;ctimas por minas 'sembradas' hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello las minas antipersona fueron consideradas como un arma especialmente cruel y da&ntilde;ina, de impactos indiscriminados y que afectaba, de forma principal, a la poblaci&oacute;n civil.
    </p><h3 class="article-text">La prohibici&oacute;n de las minas, un tratado ic&oacute;nico</h3><p class="article-text">
        Las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sido especialmente activas por lo que respecta a desarme. Al margen del r&eacute;gimen de las armas de destrucci&oacute;n masiva, los Estados siempre fueron reticentes a dejarse limitar sus arsenales de armas convencionales y siempre consiguieron &ndash;con la inestimable ayuda de la industria militar frenar los diversos intentos de desarme.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fruto del trabajo de las ONG -con la complicidad de algunos Estados- en 1997 se consigui&oacute; algo que parec&iacute;a imposible: un tratado que prohib&iacute;a las minas. Muchas cosas posteriores (tratado bombas racimo, tratado comercio armas, etc.) no se pueden entender sin el ejemplo e impulso de las minas. Un activismo reconocido por el Nobel de la Paz: en 1997 premi&oacute; a la Campa&ntilde;a contra las minas (ICBL) y en 2017 a la Campa&ntilde;a contra las armas nucleares (ICAN).
    </p><h3 class="article-text">Estados Unidos: fuera y dentro del Tratado</h3><p class="article-text">
        Estados Unidos, pese a la voluntad inicial de Bill Clinton, nunca fue miembro del tratado de prohibici&oacute;n de las minas que, hoy en d&iacute;a, agrupa a 164 pa&iacute;ses. Sin embargo, en 2014 Obama decidi&oacute; asumir en la pr&aacute;ctica sus obligaciones. EEUU ha sido, tambi&eacute;n, uno de los principales donantes mundiales en proyectos de desminado y tratamiento de v&iacute;ctimas.
    </p><h3 class="article-text">Un tratado &uacute;til, una irresponsabilidad m&aacute;xima</h3><p class="article-text">
        La irresponsabilidad de Trump es clamorosa cuando se ven los cambios producidos por la existencia del tratado.
    </p><p class="article-text">
        Antes del tratado, 50 pa&iacute;ses eran productores y hab&iacute;a 160 millones de minas antipersona en todo el mundo. Su uso provocaba decenas de miles de v&iacute;ctimas al a&ntilde;o. Hoy, despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os de Tratado, solo 11 pa&iacute;ses no han prohibido su producci&oacute;n (lo que no quiere decir que las produzcan), se han reducido en m&aacute;s de 100 millones las existencias de minas y su uso est&aacute; documentado en pocos conflictos. Lo m&aacute;s importante: las cifras de v&iacute;ctimas se han reducido notablemente. Pero para evitarlas totalmente, queda mucho por hacer: conseguir la prohibici&oacute;n total e invertir mucho m&aacute;s en desminado y asistencia a v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Prohibir las minas es algo necesario desde una visi&oacute;n humanitaria y de seguridad. Y el Tratado de Ottawa, un instrumento que ha permitido enormes avances en la reducci&oacute;n del sufrimiento humano causado por las minas. Torpedear el tratado y la prohibici&oacute;n, es abrir la puerta a m&aacute;s y mayores sufrimientos.
    </p><p class="article-text">
        Bekele Gonfa, v&iacute;ctima y activista de la Campa&ntilde;a, lo se&ntilde;ala con precisi&oacute;n: &ldquo;Es una noticia extremadamente triste escuchar a los l&iacute;deres de Estados Unidos denunciar un tratado que salva vidas y que ha sido adoptado por la mayor&iacute;a del mundo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Armadans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-minas-mundo-inseguro_129_1003170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Feb 2020 21:44:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump y las minas: un mundo más inseguro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Minas Antipersona,Donald Trump,Armas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silbidos, gritos de alerta y ¡explosión!: un día con el equipo de desminado de un antiguo niño soldado en Camboya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/silbidos-gritos-explosion-desminado-camboya_1_1293160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afd01b19-5280-4a19-a25b-65023399bb1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silbidos, gritos de alerta y ¡explosión!: un día con el equipo de desminado de un antiguo niño soldado en Camboya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aki Ra, que colocó minas tras ser reclutado por los Jemeres Rojos con 10 años, ahora utiliza sus conocimientos para tareas de desminado en las zonas rurales del país</p><p class="subtitle">Entre la década de los sesenta y la de los noventa, unas 20.000 personas han muerto tras pisar accidentalmente los explosivos escondidos bajo la tierra en Camboya</p><p class="subtitle">El trabajo de Ra y de otras ONG ha evidenciado que el Gobierno no ha sido capaz de abordar el complejo problema de la presencia de minas antipersona</p></div><p class="article-text">
        Hurgando entre las ra&iacute;ces y el barro de un peque&ntilde;o trozo de tierra, asoma la oxidada aleta del mortero. Tambi&eacute;n, el s&iacute;mbolo de una calavera tachada con unos huesos cruzados. Aki Ra cree que esta bomba, escondida en esta zona de Siem Reap, en la Camboya rural, lleva bajo tierra unos 40 a&ntilde;os. Si no la hubiera encontrado, otra persona m&aacute;s podr&iacute;a haber pasado a engrosar la larga lista de v&iacute;ctimas mortales. Desde finales de los a&ntilde;os sesenta hasta los noventa, unas 20.000 personas han muerto tras pisar accidentalmente uno de estos artefactos.
    </p><p class="article-text">
        En los dos meses que han estado desminando una superficie de unas 9,5 hect&aacute;reas en el distrito de Chi Kraeng, el fundador de Cambodian Self Help Demining (CSHD por sus siglas en ingl&eacute;s, que significa Autoayuda Camboyana para el Desminado), y su equipo han encontrado cerca de 100 explosivos. A pesar de que desde 2008 se han dedicado a diario con la detecci&oacute;n y detonaci&oacute;n de estos explosivos, ninguno de sus trabajadores ha resultado herido por uno de los artefactos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las heridas son de cobra&rdquo;, explica Aki Ra, el fundador de la organizaci&oacute;n. &ldquo;Cortamos hierba, las cobras viven all&iacute;, as&iacute; que te muerden la mano. Cuando una cobra ha atacado a un miembro de mi equipo, les he hecho un corte en la herida y les he sacado sangre. Ha pasado tres veces y ninguno de ellos ha muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin rastro de serpientes en el d&iacute;a de hoy,&nbsp;el equipo de Ra excava alrededor de la bomba, la saca y la lleva a un agujero m&aacute;s profundo. Luego se sit&uacute;a en el extremo seguro de un cable de 100 metros conectado a un proyectil, silban, lanzan gritos de advertencia y &iexcl;explosi&oacute;n! Una mina menos. Ya solo quedan unos&nbsp;seis millones de minas m&aacute;s en Camboya.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno camboyano quiere que en 2025 el pa&iacute;s est&eacute; libre de minas terrestres y de otros artefactos explosivos. Sin embargo, lo cierto es que en la primera mitad de 2019 las v&iacute;ctimas mortales como consecuencia de la explosi&oacute;n de minas terrestres se ha duplicado &ndash;62 en comparaci&oacute;n de las 31 en el mismo per&iacute;odo de 2018&ndash;, as&iacute; que el objetivo, aunque urgente, parece poco realista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una mujer que se presenta como&nbsp;la se&ntilde;ora Yorn perdi&oacute; la pierna izquierda cuando era adolescente, al explotar una mina escondida&nbsp;entre la vegetaci&oacute;n, a pocos metros de su casa. De hecho, en otra ocasi&oacute;n, cortaba el c&eacute;sped de su casa y otra mina estall&oacute;, y la metralla la hiri&oacute; en la boca. Yorn, que ahora tiene 55 a&ntilde;os, afirma que su vida es &ldquo;dif&iacute;cil&rdquo;. &ldquo;A veces siento dolor porque todav&iacute;a tengo fragmentos [de metal de minas terrestres] en el cuerpo&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante las labores de desminado, el equipo de Ra ofrece asistencia m&eacute;dica b&aacute;sica a los aldeanos&nbsp;empobrecidos&nbsp;que viven cerca, como un servicio adicional para aquellos que no pueden permitirse desplazarse hasta un hospital o comprar material m&eacute;dico y medicamentos. Sin embargo, el equipo no tiene suficientes conocimientos como para extraer el metal incrustado en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de perder la pierna, mi vida era mejor&rdquo;, lamenta Yorn. &ldquo;Trabajaba duro y ten&iacute;a mucha comida&rdquo;. Ahora, su familia depende en gran medida de la caridad. Ra env&iacute;a a un socio a su coche a buscar una manta y algo de dinero&nbsp;para don&aacute;rselo. Yorn y algunos de sus nietos peque&ntilde;os juntan sus manos en un gesto de agradecimiento mientras &eacute;l regresa al veh&iacute;culo. Los lugare&ntilde;os pobres como Yorn se ven obligados a vivir en tierras que son baratas, precisamente porque est&aacute;n llenas de minas.
    </p><p class="article-text">
        El CSHD&nbsp;cuenta con 40 empleados que trabajan en diez provincias del pa&iacute;s y afirma que desde su fundaci&oacute;n en 2008 ha conseguido limpiar 175 campos de minas. Suele trabajar en aldeas ignoradas por ONG de mayor tama&ntilde;o y por la Autoridad de Acci&oacute;n contra las Minas de Camboya del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otra aldea nos necesita&rdquo;, se&ntilde;ala Ra, mientras su equipo hace un breve descanso para comer arroz y pescado. &ldquo;Si nos quedamos demasiado tiempo, otras personas sufren, as&iacute; que tenemos que irnos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">De los enfrentamientos al desminado</h3><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no ver la historia de Ra como un caso de redenci&oacute;n. A mediados de la d&eacute;cada de los sesenta, cuando ten&iacute;a unos 10 a&ntilde;os &ndash;no est&aacute; seguro de su edad, pero cree que tiene 45&ndash;, fue reclutado por los Jemeres rojos [Khmer Roug]&nbsp;del dictador camboyano&nbsp;Pol Pot. Sus padres figuran entre los millones de camboyanos asesinados por el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Ra libr&oacute; una guerra en la selva contra las fuerzas vietnamitas entrantes, y coloc&oacute; minas alrededor de la provincia de Siem Reap.&nbsp;<a href="http://www.cambodianselfhelpdemining.org/aki-ras-story/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aunque ha escrito sobre la brutalidad de las comunas</a> de los&nbsp;Jemeres rojos, afirma que despu&eacute;s de que le entregaron un fusil AK47 las cosas mejoraron. &ldquo;Me alegr&eacute; de poner minas...&nbsp;Las armas parec&iacute;an juguetes. Ametralladoras, artiller&iacute;a, granadas, cohetes... las explosiones y los golpes eran como m&uacute;sica, tambores. &Eacute;ramos felices cantando canciones y luchando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo,&nbsp;no compart&iacute;a la visi&oacute;n genocida del Khmer Rouge, y a principios de la d&eacute;cada de los&nbsp;80 a Ra lo convencieron para que se uniera al ej&eacute;rcito de Vietnam. Cuando, en los noventa, los soldados vietnamitas se replegaron, Ra se uni&oacute; al ej&eacute;rcito nacional de Camboya. Cuando los enfrentamientos cesaron, empez&oacute; a ayudar a los voluntarios civiles a retirar las minas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento, todav&iacute;a no dispon&iacute;an de detectores de metales. &ldquo;Constru&iacute; un artilugio para desatornillar minas&rdquo;, dice Ra. &ldquo;Utiliz&aacute;bamos hierba o trozos de madera para quemarlas y destruirlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a visto las consecuencias letales de estos artefactos as&iacute; que estaba muy concienciado. &ldquo;Cuando las personas pierden una pierna, al principio ni siquiera son conscientes de que se ha producido una explosi&oacute;n. Cuando finalmente consiguen ver a trav&eacute;s del humo se percatan de que han perdido una parte de su cuerpo y es entonces cuando empiezan a sentir el dolor. Durante la guerra, algunas personas perdieron las dos piernas y luego se suicidaron. Yo les dec&iacute;a: '&iexcl;Alto, amigo!', pero disparaban&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando a principios de la d&eacute;cada de los noventa la ONU envi&oacute; fuerzas para el&nbsp;mantenimiento de la paz a Camboya, Ra trabaj&oacute; en las labores de desminado. &ldquo;La ONU me mostr&oacute; que en otras partes del mundo hay escuelas, hospitales, comida. Entonces lo entend&iacute;. Decid&iacute; reconciliarme con los malos recuerdos del pasado. Quer&iacute;a hacer de mi pa&iacute;s un lugar seguro.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ra ten&iacute;a una colecci&oacute;n de minas desactivadas y cobraba un d&oacute;lar a aquellos turistas que quisieran verla. Adem&aacute;s, ten&iacute;a un don para manipular explosivos, as&iacute; que en 1997, abri&oacute; el Museo de Minas Terrestres de Camboya, cerca de Angkor Wat. En 2007, &eacute;l y su esposa, Hourt, decidieron reubicar el museo justo al norte de la ciudad de Siem Reap y abrir un peque&ntilde;o orfanato.
    </p><p class="article-text">
        Con fondos de la organizaci&oacute;n ben&eacute;fica estadounidense Landmine Relief Fund, Ra fund&oacute; el CSHD. Aunque muchos lo consideran un h&eacute;roe, recientemente ha protagonizado un incidente que le ha valido comentarios menos elogiosos.&nbsp;En agosto de 2018, el museo de Ra se incendi&oacute; y la&nbsp;Polic&iacute;a que se desplaz&oacute; hasta el lugar encontr&oacute; granadas, balas y minas que son ilegales en Camboya.
    </p><p class="article-text">
        Ra fue detenido con cargos de posesi&oacute;n de armas de fuego, y el museo estuvo cerrado durante tres meses, mientras las autoridades sopesaban si cumpl&iacute;a con todos los requisitos legales. De hecho, antes del incidente la relaci&oacute;n de Ra con las autoridades ya era tensa, su trabajo, y el de otras ONG, ha evidenciado que desde que el primer ministro Hun Sen lleg&oacute; al poder en 1985, el Gobierno no ha sido capaz de abordar de una forma integral el complejo problema de la presencia de minas terrestres en las tierras. El Gobierno afirma que para solucionar esta cuesti&oacute;n necesita contar primero con grandes donantes de la comunidad internacional. Al mismo tiempo, unas <a href="https://twitter.com/mpeer/status/1059307510144753664" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">im&aacute;genes del primer ministro con un reloj de pulsera que cuesta millones de d&oacute;lares se han hecho virales</a>.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;Gobierno suele detener a sus detractores as&iacute; que resulta comprensible que Ra no quiera hablar de sus problemas legales. Se limita a afirmar que las raciones de arroz que le dieron en la c&aacute;rcel no eran &ldquo;del d&iacute;a&rdquo; y que durante el tiempo que estuvo detenido durmi&oacute;, o mejor dicho no durmi&oacute;, en una celda con otros 30 presos. &ldquo;Estoy bien&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;respeto la ley. La ley puede meterme en la c&aacute;rcel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ra consigui&oacute; evitar una condena m&aacute;s larga, reabrir su museo y volver a trabajar.
    </p><p class="article-text">
        Si quiere terminar con todas las minas terrestres de Camboya, tendr&aacute; que seguir trabajando durante muchos a&ntilde;os m&aacute;s, y espera que sus tres hijos, o al menos uno de ellos, quieran seguir con su labor al frente de la organizaci&oacute;n. De hecho, su segundo hijo se llama Mina.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas admiran su labor. Hak Hort, de 33 a&ntilde;os, es uno de ellos. A finales de la d&eacute;cada de los noventa, una mina terrestre termin&oacute; con la vida de su hermano y de su hermana. En una de sus misiones de desminado, Ra visit&oacute; la aldea de Hort cerca de Siem Reap y se conocieron. Hort se fue a vivir al orfanato.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba feliz de vivir con &eacute;l, ya que esto significaba que pod&iacute;a ir a la escuela&rdquo;, explica Hort durante una visita al museo de Ra. Hasta la fecha, han vivido en el orfanato unos 100 ni&ntilde;os. Mientras observa un cuadro que representa un grupo de cuerpos mutilados por las minas, junto a aldeanos que sollozan, Hort a&ntilde;ade: &ldquo;Ra ha ayudado a muchas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jamie Fullerton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/silbidos-gritos-explosion-desminado-camboya_1_1293160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 19:31:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Silbidos, gritos de alerta y ¡explosión!: un día con el equipo de desminado de un antiguo niño soldado en Camboya]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Camboya,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gran aumento de víctimas por minas antipersona en 2016, el mayor desde 1999]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/gran-aumento-victimas-minas-antipersona_1_3000293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea47894e-a8b3-4520-a522-73c8b4f795a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gran aumento de víctimas por minas antipersona en 2016, el mayor desde 1999"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2016 también se computó la mayor cantidad de casos de víctimas infantiles y de damnificados por minas improvisadas desde el inicio del registro en 1999</p><p class="subtitle">La mayoría de los alcanzados por la explosión de uno de estos artefactos, el 78%, era población civil</p></div><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de v&iacute;ctimas por explosiones de minas antipersona en el mundo registr&oacute; en 2016 el mayor aumento desde 1999, cuando se empezaron a contabilizar, seg&uacute;n un informe publicado este jueves en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El informe, elaborado por la Campa&ntilde;a Internacional para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona (ICBL), indica que los afectados por las detonaciones de estas armas de guerra alcanzaron los 8.605, de los que murieron al menos 2.089, una cifra cercana a los 9.229 contabilizados en 1999. Las v&iacute;ctimas sufrieron as&iacute; las consecuencias de conflictos b&eacute;licos en pa&iacute;ses como Afganist&aacute;n, Libia, Ucrania o Yemen.
    </p><p class="article-text">
        En 2016 tambi&eacute;n se comput&oacute; la mayor cantidad de casos de v&iacute;ctimas infantiles y de damnificados por minas improvisadas desde el inicio del registro en 1999, seg&uacute;n el estudio.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los alcanzados por la explosi&oacute;n de uno de estos artefactos, el 78%, era poblaci&oacute;n civil &ndash;una tendencia similar a la de ejercicios anteriores&ndash;, de los cuales el 42% era menor de edad.
    </p><p class="article-text">
        Myanmar y Siria protagonizaron de nuevo la instalaci&oacute;n de nuevas armas de este tipo por parte de sus fuerzas estatales, un fen&oacute;meno que ICBL calific&oacute; de &ldquo;poco usual&rdquo; en el mundo y que ambos pa&iacute;ses llevan albergando desde 1997 y 2012, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s extendido fue el uso por parte de grupos armados no estatales, que optaron por esta implantaci&oacute;n en nueve pa&iacute;ses: Afganist&aacute;n, India, Irak, Myanmar, Nigeria, Pakist&aacute;n, Siria, Ucrania y Yemen.
    </p><p class="article-text">
        Como parte de las acciones para acabar con los espacios minados, los pa&iacute;ses trabajaron en asegurar las &aacute;reas previamente minadas e informaron de 170 kil&oacute;metros cuadrados de territorio libre de minas -cercano a las cifras de 2015- y de la destrucci&oacute;n de m&aacute;s de 232.000 minas terrestres.
    </p><p class="article-text">
        En total, a&uacute;n existen 61 pa&iacute;ses &ldquo;contaminados&rdquo; por estos artefactos, de los que 31 forman parte del Tratado sobre Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona, que pide la limpieza del territorio en un plazo de diez a&ntilde;os, un margen que solo apuntan a cumplir Chile, Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Mauritania y Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Argelia y Mozambique confirmaron el desminado total de sus territorios en 2016 y Bielorrusia complet&oacute; la destrucci&oacute;n de sus reservas. Los Estados miembros del acuerdo contra el uso de minas destruyeron 2,2 millones de reservas de estos explosivos en 2016, de una cantidad acumulada de 53 millones.
    </p><p class="article-text">
        Angola, Ecuador, Irak, Tailandia y Zimbabue se encuentran a la espera de que se les apruebe una pr&oacute;rroga en los plazos para el desminado antes de que finalice 2017.
    </p><p class="article-text">
        Quien no ha reclamado una extensi&oacute;n de este lapso incurriendo, por tanto, en una violaci&oacute;n del acuerdo es Ucrania, que no cumpli&oacute; el desmantelamiento ni la eliminaci&oacute;n de las reservas en el tiempo previsto.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los datos que refleja el informe es que, por primera vez desde 1999, Colombia no registr&oacute; el uso de estos materiales por parte de grupos no estatales.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, se incrementaron las donaciones globales para la acci&oacute;n contra las minas hasta los 564 millones de d&oacute;lares, lo que implica 40 millones m&aacute;s que en 2015.
    </p><p class="article-text">
        Estas contribuciones incluyen el desminado, la asistencia a v&iacute;ctimas, la educaci&oacute;n sobre el riesgo de esos artefactos, la destrucci&oacute;n de reservas, la monitorizaci&oacute;n y otras campa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        El pacto sobre la prohibici&oacute;n de minas se convirti&oacute; en ley internacional en 1999 y engloba hoy a un total de 162 Estados que son parte de esa normativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/gran-aumento-victimas-minas-antipersona_1_3000293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Dec 2017 16:53:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gran aumento de víctimas por minas antipersona en 2016, el mayor desde 1999]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ISIS pone bombas en peluches o neveras para matar a desplazados que vuelven a sus casas, según MSF]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/municionessin-muertos-heridos-siria-msf_1_3468799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce7fdc8a-cc0e-45da-b1ff-489bd7e85768_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ISIS pone bombas en peluches o neveras para matar a desplazados que vuelven a sus casas, según MSF"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe de MSF denuncia que cientos de personas en  el norte de Siria han muerto por las minas terrestres escondidas por el Estado Islámico y proyectiles sin explotar de los ataques de la coalición liderada por EEUU</p><p class="subtitle">"Es extremadamente peligroso para la población regresar a sus hogares. Han puesto trampas explosivas por todas partes", afirma Karline Kleijer, de MSF</p></div><p class="article-text">
        Mohamed viv&iacute;a en Raqqa, ciudad siria controlada por el Estado Isl&aacute;mico (ISIS) que ha sido, desde hace seis&nbsp;a&ntilde;os, escenario de bombardeos, combates, persecuciones y decapitaciones p&uacute;blicas. La&nbsp;situaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s insostenible, le empuj&oacute; a huir al norte del pa&iacute;s con su familia,&nbsp;pero una mina trunc&oacute; su intento de escapar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quedarse equivale a morir entre las bombas o de un disparo&rdquo;, explica en un testimonio recopilado por M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF). Decidi&oacute;&nbsp;montarse con&nbsp;dos de sus hijos en una moto prestada.&nbsp;&ldquo;Tan solo llev&aacute;bamos unos 100 metros recorridos, cuando de pronto la moto pas&oacute; por encima de una mina y los tres saltamos por los aires&rdquo;, recuerda Mohamed. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi hijo estaba inconsciente y ten&iacute;a heridas en la frente, mi hija en los ojos y yo en la barbilla, el cuello y las manos. Esperamos a que pasara un coche&nbsp;por el camino. Vi a mi hijo morir entre mis brazos. Muri&oacute; y tuve que abandonar su cuerpo all&iacute;&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Cuando consigui&oacute; llegar al hospital de Raqqa, un miembro del Estado Isl&aacute;mico&nbsp;impidi&oacute; que les&nbsp;atendieran. &ldquo;Dejadle morir ah&iacute;&rdquo;, dijo. Finalmente, pudo recibir asistencia m&eacute;dica y desde enero vive en un campamento del norte de Siria.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed es el nombre ficticio de uno de los muchos desplazados que, seg&uacute;n MSF, han sido v&iacute;ctimas de las minas antipersona y municiones sin detonar que, en el s&eacute;ptimo a&ntilde;o de guerra, &ldquo;est&aacute;n sembrados por todas partes&rdquo;, desde carreteras y campos de cultivo hasta las propias viviendas de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Son las conclusiones del nuevo informe de la organizaci&oacute;n humanitaria,&nbsp;<a href="https://www.msf.es/actualidad/siria/listas-explotar-legado-mortal-la-guerra-norte-siria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Listas para detonar,</a> basado en los testimonios de sus equipos m&eacute;dicos, pacientes y familiares. El estudio revela&nbsp;que, desde 2015, &ldquo;cada vez que el Estado Isl&aacute;mico se ha retirado de un territorio&rdquo; tras las batallas en el norte de Siria, &ldquo;se localizan un gran n&uacute;mero de minas y trampas explosivas&rdquo; que afectan a la poblaci&oacute;n que huye de los combates, pero tambi&eacute;n a la que vuelve&nbsp;a sus hogares.
    </p><h3 class="article-text">Explosivos en alfombras, neveras y peluches</h3><p class="article-text">
        Los artefactos de fabricaci&oacute;n casera han sido instalados alrededor de instalaciones militares o cerca de posiciones de tiro que pretend&iacute;an proteger, explican desde la organizaci&oacute;n.&nbsp;&ldquo;Pero tambi&eacute;n se han encontrado artefactos explosivos improvisados en campos, calles y viviendas; colocados en puertas o bajo objetos de uso cotidiano&rdquo;, a&ntilde;aden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es extremadamente peligroso para la poblaci&oacute;n regresar a sus hogares&rdquo;, apunta Karline Kleijer, responsable de emergencias para Siria de MSF. &ldquo;Han puesto trampas explosivas por todas partes: debajo de las alfombras, en las neveras e incluso en los mu&ntilde;ecos de peluche de los ni&ntilde;os&rdquo;, prosigue. Se trata, seg&uacute;n el estudio, de&nbsp;artefactos de fabricaci&oacute;n casera que &ldquo;parecen haber sido colocados con el objetivo de infringir un da&ntilde;o indiscriminado contra los civiles que vuelven a sus localidades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una muestra del alcance de estas &ldquo;trampas explosivas&rdquo; son los datos del hospital de Manyib, localidad de la provincia de Alepo, que durante el verano pasado, cuando la poblaci&oacute;n comenz&oacute; a volver a sus casas, recibi&oacute; m&aacute;s de 190 personas heridas por estos artefactos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante la batalla, los combatientes del ISIS ocupaban las casas y obligaban a las familias a salir. Cuando ten&iacute;an que retirarse, instalaban trampas explosivas en la vivienda que abandonaban&rdquo;, relata a MSF un m&eacute;dico que estuvo en&nbsp;la localidad&nbsp;durante los combates.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Proyectiles sin explotar de los ataques de la coalici&oacute;n&nbsp;</h3><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n humanitaria tambi&eacute;n se refiere al hospital de Kobane, que en un solo d&iacute;a, el 25 de noviembre de 2016, atendi&oacute; a ocho personas heridas por las explosiones. Un a&ntilde;o antes, la poblaci&oacute;n comenz&oacute; a regresar a Kobane cuando el ISIS empez&oacute; a retirarse tras meses de enfrentamientos con las milicias kurdas del YPG.
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes encontraron entonces sus&nbsp;ciudades y pueblos plagados de minas y artefactos explosivos, muchos de ellos&nbsp;proyectiles que,&nbsp;seg&uacute;n MSF, quedaron sin explotar tras los m&aacute;s de 700 ataques a&eacute;reos de las fuerzas de la coalici&oacute;n internacional, liderada por Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En abril de 2015, 47 personas fallecieron y 19 resultaron heridas como consecuencia de las explosiones de estos artefactos en Kobane. La organizaci&oacute;n&nbsp;<a href="http://www.handicap-international.org/wp-content/uploads/2016/09/DOC3_ENG.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Handicap International</a>&nbsp;estim&oacute;&nbsp;una media de diez piezas de munici&oacute;n por metro cuadrado y concluy&oacute; que estos dispositivos explosivos &ldquo;estaban dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente para incapacitar, herir o matar a la gente&rdquo;, de acuerdo con la investigaci&oacute;n de MSF.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en Kobane y Manyib se asemeja &ldquo;sorprendentemente&rdquo;, seg&uacute;n el estudio, a la de otros escenarios de combates contra el Estado Isl&aacute;mico, como&nbsp;Palmira (Siria), Ramadi (Irak) y Sirte (ciudad del norte de Libia).
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cuando un animal se acerca, todos salimos corriendo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En el este de la ciudad norte&ntilde;a de Tal Abyad, escenario de combates entre las milicias kurdas y el ISIS,&nbsp;los habitantes de las zonas rurales conviven a diario con esta realidad. MSF recoge las palabras de&nbsp;Shyiar, residente en la aldea de Jirn: &ldquo;Algunos campos de cultivos siguen siendo peligrosos y los aldeanos tienen miedo de mandar a sus hijos a la escuela del pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jasem M, su vecino, convive con dos minas a escasos metros de su puerta. &ldquo;No puedo&nbsp;dormir, estoy siempre preocupado por que uno de mis hijos, un perro o una oveja pise una de las minas que hay alrededor de la casa. Cuando un animal se acerca a la vivienda, todos salimos corriendo por miedo a que estalle a su paso&rdquo;, afirma.
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        &ldquo;Mientras siga habiendo minas y artefactos explosivos sin detonar, la poblaci&oacute;n atrapada por el conflicto no podr&aacute; huir. Y los que huyeron previamente, tampoco podr&aacute;n regresar a sus hogares. Del mismo modo, las organizaciones de ayuda humanitaria tampoco podr&aacute;n llevar a cabo sus proyectos&rdquo;, explica MSF.
    </p><p class="article-text">
        La ONG denuncia que, por el momento, &ldquo;casi ninguna organizaci&oacute;n, ni humanitaria ni militar, est&aacute; llevando a cabo actividades de desminado, lo que obliga a la poblaci&oacute;n a hacer esa labor&rdquo;, con consecuencias, a menudo, &ldquo;letales&rdquo;.&nbsp;Seg&uacute;n las autoridades locales, la polic&iacute;a local&nbsp;estableci&oacute; una unidad de cinco voluntarios en Kobane. &ldquo;Sus integrantes, que&nbsp;ten&iacute;an una experiencia limitada, han fallecido todos&rdquo; tras la explotaci&oacute;n de estos artefactos&ldquo;, denuncian.
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, MSF pide un&nbsp;&ldquo;mayor apoyo para asegurar el r&aacute;pido desminado humanitario&rdquo; e insta a las partes del conflicto a garantizar la protecci&oacute;n de los civiles y la llegada de la ayuda.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Icíar Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/municionessin-muertos-heridos-siria-msf_1_3468799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Apr 2017 17:23:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ISIS pone bombas en peluches o neveras para matar a desplazados que vuelven a sus casas, según MSF]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Minas Antipersona,Isis,Estados Unidos,Raqqa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desactivar las minas antipersona en Colombia, tarea pendiente después de firmar la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/colombia_1_3845234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fb70a71-ffaa-45a5-8780-7fb1cd73d9d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desactivar las minas antipersona en Colombia, tarea pendiente después de firmar la paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a la firma inminente de los Acuerdos de Paz, muchos desplazados por el conflicto colombiano no pueden volver a sus casas por la presencia de minas antipersona en un 60% del territorio</p><p class="subtitle">Es el segundo país con más víctimas por este tipo de armas: 11.458 colombianos murieron o resultaron heridos al pisarlas, un 40% de ellos eran civiles</p><p class="subtitle">"El problema no es solo para uno, sino para toda la familia y para toda la sociedad, porque hay mucha discriminación", dice Jaime, una de las víctimas</p></div><p class="article-text">
        Alcanzar la paz en Colombia pasa por la ratificaci&oacute;n del <a href="https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acuerdo entre el Gobierno y las FARC</a> anunciado el pasado 25 de agosto. El pueblo ser&aacute; quien tenga la &uacute;ltima palabra en un plebiscito que se celebrar&aacute; el pr&oacute;ximo 2 de octubre, pero no bastar&aacute; con eso. &ldquo;La paz no es solamente la ausencia del conflicto armado, los acuerdos son solamente la base que permitir&iacute;a la consecuci&oacute;n de paz verdadera&rdquo;, <a href="http://www.eldiario.es/politica/Nobel-Paz-Jody-Williams-Colombia_0_556094413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dec&iacute;a esta semana</a> la premio N&oacute;bel de la Paz, Jody Williams. 
    </p><p class="article-text">
        A la barrera de las diferencias, las tensiones y <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/reto-reinsercion_0_554695000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reto de la reinserci&oacute;n de los guerrilleros</a>, se suman los obst&aacute;culos que quedaron en el camino a lo largo de estos 52 a&ntilde;os de conflicto. Algunos, tambi&eacute;n, en forma de metralla. <a href="http://www.accioncontraminas.gov.co/Prensa/PublishingImages/FULL%20Info_Vic-01.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n datos del Gobierno</a>, en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, 11.458 personas han sido v&iacute;ctimas de las minas antipersona que utilizaron ambas partes la guerrilla y que hoy siguen repartidas por buena parte del territorio colombiano. De ellas, el 40% son civiles. 
    </p><p class="article-text">
        En los o&iacute;dos de Arturo retumba a&uacute;n el zumbido de la explosi&oacute;n que le hizo perder el pie izquierdo. &ldquo;Caminaba tranquilo por mis tierras de cultivo porque se supon&iacute;a que all&iacute; no hab&iacute;a minas. Nadie imagina que le vaya a pasar algo as&iacute;&rdquo;, dice. Agradece estar vivo y que su hermano saliera ileso, pero admite que le angustia no saber de qu&eacute; vivir ahora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente tiene que saber que los estragos humanitarios que generan los artefactos explosivos y restos de guerra no desaparecer&aacute;n de la noche a la ma&ntilde;ana&rdquo;, recuerda el Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja (CICR). En el <a href="http://www.the-monitor.org/media/2152583/Landmine-Monitor-2015_finalpdf.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo pa&iacute;s del mundo con m&aacute;s v&iacute;ctimas</a> de minas antipersona &ndash;solo por detr&aacute;s de Afganist&aacute;n, <a href="http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/Documentos/Publicaciones/2016/10449" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n Acnur</a>&ndash;,<strong> </strong>parte de su poblaci&oacute;n reclama que se prioricen las labores de desminado y se atienda a los supervivientes.  
    </p><h3 class="article-text">El reto de volver a casa</h3><p class="article-text">
        La cicatriz de Carlos acab&oacute; por darle una nueva vida. Tras perder una pierna al pisar una mina, <a href="https://www.icrc.org/es/document/desminado-en-colombia-tomara-decadas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acudi&oacute; al taller de Cali</a> para que le fabricasen una pr&oacute;tesis. Ahora es &eacute;l quien aprende el oficio: &ldquo;Siempre somos los civiles los que m&aacute;s sufrimos. Yo tengo miedo de volver al campo&rdquo;, dice mientras sostiene el brazo ortop&eacute;dico que est&aacute; fabricando para otro afectado. 
    </p><p class="article-text">
        Como &eacute;l, m&aacute;s <a href="http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/Documentos/Publicaciones/2016/10449" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del 12% de la poblaci&oacute;n colombiana</a> que se vio obligada a abandonar sus hogares durante los a&ntilde;os de conflicto podr&iacute;a encontrar en los acuerdos de paz el primer paso para volver a casa. &ldquo;Pero el retorno debe ir acompa&ntilde;ado de una certeza que les garantice que el territorio es verdaderamente seguro&rdquo;, apunta la ONG HALO Trust. En 693 de los 1096 municipios del pa&iacute;s &ndash;los que se consideran &ldquo;&aacute;reas peligrosas&rdquo;&ndash;, esa garant&iacute;a a&uacute;n no existe. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien las labores de desminado est&aacute;n dando sus frutos y <a href="http://www.accioncontraminas.gov.co/PublishingImages/Comparativo-Victimas%20Full.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las cifras de v&iacute;ctimas se han reducido dr&aacute;sticamente</a> desde que en 2014 se iniciaron las conversaciones con las FARC, en lo que va de a&ntilde;o 72 personas han pisado alguno de estos explosivos. Fuera de estas estad&iacute;sticas oficiales quedan, adem&aacute;s, las miles de familias que viven aisladas sin poder salir de sus territorios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay zonas del pa&iacute;s que nunca han tenido heridos o accidentes, pero que est&aacute;n afectadas por la limitaci&oacute;n del acceso a los cultivos y terrenos f&eacute;rtiles, la muerte del ganado y otros animales de los que dependen para subsistir, o la deserci&oacute;n escolar&rdquo;, recuerda <a href="https://www.icrc.org/es/document/minas-antipersonal-explosivos-y-restos-de-guerra-en-colombia-retos-humanitarios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe de CICR</a>. Seg&uacute;n el Gerente de Operaciones de HALO Trust Colombia, Yeison Villamil, entre los casos de este tipo &ldquo;destacan los de las comunidades afrocolombianas e ind&iacute;genas, especialmente vulnerables&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Desminar un 60% del pa&iacute;s</h3><p class="article-text">
        Hasta diciembre, la comunidad de Choc&oacute; (al noroeste del pa&iacute;s) solo conoc&iacute;a la realidad de las explosiones a trav&eacute;s de los peri&oacute;dicos, pero la situaci&oacute;n cambi&oacute; con la muerte de un campesino pocos d&iacute;as antes de Navidad. A&uacute;n cuando la regi&oacute;n se estaba ti&ntilde;endo de luto, otras dos personas fallecieron al pisar otra mina cuando los vecinos se organizaban para rescatar a primero. Nunca antes se hab&iacute;an registrado accidentes de este tipo en la zona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son indicadores que muestran que hay m&aacute;s &aacute;reas que pueden ser peligrosas para la poblaci&oacute;n civil y sobre las que no se sabe exactamente qu&eacute; grado de contaminaci&oacute;n tienen&rdquo;, dice CICR.
    </p><p class="article-text">
        Con estos desaf&iacute;os en mente llegaba el <a href="https://www.mesadeconversaciones.com.co/comunicados/comunicado-conjunto-52-la-habana-7-de-marzo-de-2015" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo sobre Limpieza y Descontaminaci&oacute;n del Territorio</a>, firmado el 7 de marzo de 2015 por el Gobierno y las FARC, donde ambas partes del conflicto se mostraban dispuestas a trabajar conjuntamente para liberar Antioquia y Meta (las localidades m&aacute;s afectadas) de minas antipersona y otros restos de armamento. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Actualmente se desconoce el n&uacute;mero de minas que puede haber y su localizaci&oacute;n exacta, por lo que &ldquo;concretar una fecha para terminar la limpieza de los campos es imposible&rdquo;, dice a eldiario.es &Aacute;lvaro Jim&eacute;nez, coordinador nacional de la Campa&ntilde;a Colombiana Contra Minas (CCCM). S&iacute; se sabe, sin embargo, que hay minas en m&aacute;s del 60% del territorio colombiano.
    </p><p class="article-text">
        A la espera de que se unan m&aacute;s organizaciones, las labores de desminado humanitario las lleva a cabo el Ej&eacute;rcito, la CCCM, Handicap International, Halo Trust y Ayuda Popular Noruega, aunque reconocen que faltan manos. El reto de ser un pa&iacute;s libre de minas antipersona para el a&ntilde;o 2021 se afront&oacute; con la promesa de una ayuda internacional que a d&iacute;a de hoy no se ha movilizado. Sobre la iniciativa de apoyo econ&oacute;mico para el desminado en Colombia <a href="http://www.noruega.cl/News_and_events/Noticias-de-Noruega/Noruega-y-Estados-Unidos-lanzan-una-iniciativa-mundial-de-desminado-para-Colombia/#.V9K2TZiLSM8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que emitieron EEUU y Noruega en febrero de este a&ntilde;o</a>, Jim&eacute;nez admite que &ldquo;se han hecho los anuncios, pero el proceso a&uacute;n no ha iniciado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con la &uacute;nica protecci&oacute;n de chaleco y un casco de pl&aacute;stico, civiles <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NabazULhj2E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Marleny</a> adelantan la labor. &ldquo;Uno tiene mucho miedo a encontrarse una mina, pero una vez que la encuentra tambi&eacute;n siente una satisfacci&oacute;n enorme, porque sabe que ya nadie va a parar en ella&rdquo;, dice la joven.
    </p><p class="article-text">
        No le tiembla el pulso. A su espalda lleva la pr&aacute;ctica, la templanza y unas horas de formaci&oacute;n impartidas por la ONG HALO Trust, en las que aprendi&oacute; a desarticular los explosivos manualmente. &ldquo;Al ser minas artesanales su contenido met&aacute;lico es muy escaso y la detecci&oacute;n es muy dif&iacute;cil. Tenemos que hacerlo as&iacute;&rdquo;, explica. Se juega la vida por devolv&eacute;rsela a la poblaci&oacute;n en riesgo de Sons&oacute;n, donde las v&iacute;ctimas superan ya las 2.400 personas. 
    </p><h3 class="article-text">Otra forma de vivir la guerra</h3><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la cadena lo componen los que se quedan. Quienes aprenden a vivir con las secuelas que les dej&oacute; el pisot&oacute;n que cambi&oacute; sus vidas, y los que les ayudan o ponen piedras en su camino. El m&eacute;dico de Jaime fue de los segundos: &ldquo;Me dijo que me dedicara a vender loter&iacute;a porque al haberme quedado ciego ya no serv&iacute;a para nada m&aacute;s&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a que no le escuch&oacute; ahora tiene una microempresa, pero reconoce que &ldquo;el problema no es solo para uno, sino para toda la familia y para toda la sociedad, porque hay mucha discriminaci&oacute;n&rdquo;. La misma discriminaci&oacute;n que vivi&oacute; Heriberto nada m&aacute;s salir del hospital tras su accidente: &ldquo;Me dediqu&eacute; un tiempo a pedir limosna porque me qued&eacute; sin nada. La gente me empujaba, los carros me atropellaban y me dejaban tirado en la calle... Hemos vivido la guerra de muchas formas&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy Colombia acaricia con los dedos el fin de una guerra que, como apunta Heriberto, debe cerrarse en todas sus versiones. Las negociaciones en despachos transcurren mientras el silbato del campo de Antioquia suena de nuevo para marcar el inicio de las tareas de desminado del d&iacute;a. &ldquo;Si alg&uacute;n d&iacute;a la guerra llega a su fin, sobre el terreno quedar&aacute;n este tipo de problemas&rdquo;, recuerda el ICRC, que a&ntilde;ade: &ldquo;No se sabe cu&aacute;ndo los colombianos podr&aacute;n volver a caminar sin miedo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/colombia_1_3845234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2016 17:41:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desactivar las minas antipersona en Colombia, tarea pendiente después de firmar la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La letal herencia de una guerra secreta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/letal-herencia-guerra-secreta_1_2330663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/313fde5a-80dd-4a57-b313-dcb79424184f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Víctima de una bomba estadounidense en Laos / Carlos Hernández"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las autoridades comunistas celebran este miércoles, 2 de diciembre, el 40 aniversario del nacimiento de la República Democrática Popular de Laos</p><p class="subtitle">eldiario.es ha viajado hasta ese país asiático y ha comprobado que estas cuatro décadas no han sido suficientes para borrar las terribles secuelas que dejaron 9 años de ininterrumpidos bombardeos estadounidenses</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Si me encontrara al piloto estadounidense que arroj&oacute; la bomba por la que perd&iacute; uno de mis brazos&hellip; solo le suplicar&iacute;a&hellip; le suplicar&iacute;a que no volviera a hacer algo as&iacute;&rdquo;. Este estremecedor testimonio forma parte del v&iacute;deo reportaje que eldiario.es ha elaborado en Laos, la naci&oacute;n m&aacute;s bombardeada de toda la Historia.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1964 y 1973 Estados Unidos lanz&oacute; m&aacute;s de dos millones de toneladas de explosivos sobre su territorio. Los aviones norteamericanos completaron un total de 580.000 misiones; lo que representa una misi&oacute;n cada 8 minutos, 24 horas al d&iacute;a, durante 9 a&ntilde;os. Todo form&oacute; parte de una guerra secreta e indiscriminada con la que Washington intentaba, supuestamente, detener el avance comunista en Indochina.
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        Los expertos calculan que una de cada tres de aquellas bombas no explosion&oacute; y su mortal amenaza permaneci&oacute; latente. En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os m&aacute;s de 20.000 laosianos, entre ellos cerca de 8.000 ni&ntilde;os, han muerto o han sufrido amputaciones y otras secuelas f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas por la explosi&oacute;n de uno de estos artefactos. En lo que llevamos de a&ntilde;o se han producido 30 incidentes que se han cobrado medio centenar de muertos y heridos.
    </p><p class="article-text">
        Hemos hablado con las v&iacute;ctimas, con las ONG que se encargan de luchar contra esta terrible lacra y hemos recorrido el pa&iacute;s asi&aacute;tico para conocer c&oacute;mo sus habitantes han tratado de adaptarse e incluso sacar provecho de la mortal cosecha que sembr&oacute; el ej&eacute;rcito del T&iacute;o Sam.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/letal-herencia-guerra-secreta_1_2330663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2015 20:38:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Laos,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Camboya: 40 años del triunfo de Pol Pot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/camboya-anos-triunfo-pol-pot_1_2441540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faf4ec79-e377-4c0e-b73a-a16a40e81725_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="los trabajos de desminado pueden permitir que en 2015 no se supere el centenar de víctimas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 17 años de paz, la guerra se ha cobrado miles de víctimas en Camboya. Esta aparente contradicción explica la dramática realidad de un país plagado de minas y bombas sin detonar</p><p class="subtitle">Son artefactos que no entienden de armisticios y que fueron sembrados en la segunda mitad del siglo XX por estadounidenses, vietnamitas, monárquicos, nacionalistas y Jemeres Rojos</p><p class="subtitle">Cuatro décadas después de la llegada al poder de Pol Pot, los trabajos de desminado pueden permitir que en 2015, por primera vez en la Historia, no se supere el centenar de víctimas</p></div><p class="article-text">
        Amanece en una peque&ntilde;a y polvorienta ciudad del norte de Camboya. Anlong Veng fue el &uacute;ltimo basti&oacute;n de los Jemeres Rojos antes de su rendici&oacute;n definitiva y de la muerte de su siniestro l&iacute;der, Pol Pot, en 1998.
    </p><p class="article-text">
        Como cada ma&ntilde;ana, Susanna Smale y su traductora, Ron Soktoeur, se suben al todoterreno que les conducir&aacute; hasta alguno de los campos de minas que est&aacute;n siendo batidos por sus equipos. Susanna es la coordinadora de la ONG Halo Trust en Oddar Meanchey, probablemente la provincia camboyana que cuenta con un mayor n&uacute;mero de artefactos explosivos sin detonar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos arrozales que ves a la derecha los limpiamos el pasado a&ntilde;o y, poco antes, aseguramos esta carretera por la que circulamos ahora; estaba llena de minas antipersona y antitanque&rdquo;. Camboya es el tercer destino, tras Nagorno Karabaj y Zimbabue, en el que Susanna se enfrenta a estos peque&ntilde;os pero letales enemigos: &ldquo;Halo Trust lleg&oacute; a este pa&iacute;s en 1991. Desde entonces hemos destruido m&aacute;s de 270.000 minas antipersona, 4.000 minas antitanque y cerca de 180.000 obuses, bombas de racimo y otro tipo de explosivos sin detonar. A ello hay que unir el trabajo que realizan otras ONG y el Gobierno camboyano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas impresionantes cifras se traducen en otra estad&iacute;stica mucho m&aacute;s humana: la labor de desminado ha permitido reducir el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas desde el millar que se registraba anualmente a comienzos de los 90, hasta las 154 que se produjeron el pasado a&ntilde;o.
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    </figure><h3 class="article-text">Campos de batalla latentes</h3><p class="article-text">
        La embarrada pista termina en un peque&ntilde;o chamizo donde la organizaci&oacute;n ha montado su cuartel operativo. Estamos en Trapeang Tav, una peque&ntilde;a comunidad agr&iacute;cola que llevan desminando desde 2006. Susanna y Ron se colocan sus chalecos antifragmentaci&oacute;n y sus caretas protectoras: &ldquo;En esta zona hay una gran densidad de minas porque los vietnamitas ten&iacute;an una base muy cerca de aqu&iacute; y la rodearon de artefactos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Caminamos entre estacas te&ntilde;idas de color rojo que marcan la frontera entre el terreno asegurado y el que est&aacute; pendiente de batir; ellas representan la &uacute;nica barrera entre la vida y la muerte. Los t&eacute;tricos carteles con la calavera y el mensaje &ldquo;danger!! mines!!&rdquo;, escrito en ingl&eacute;s y camboyano, alertan del peligro latente. En varios puntos se ve a hombres y mujeres vestidos con trajes especiales y armados con modernos detectores. &ldquo;Cerca de 1.000 personas trabajan para la organizaci&oacute;n; el 99% son camboyanos. Todos han sido formados para realizar esta labor. Desde que yo estoy aqu&iacute; no hemos tenido ning&uacute;n accidente&hellip; pero en estos a&ntilde;os se han producido varias desgracias. El peor enemigo del desminador es la relajaci&oacute;n. Es un trabajo minucioso y sistem&aacute;tico en el que no te puedes confiar ni un solo minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ron informa a Susanna de la aparici&oacute;n de la primera mina del d&iacute;a: &ldquo;Tiene un radio letal de 10 metros y se activa al pisarla o mediante cable trampa. Le pondremos una carga de TNT y la detonaremos&rdquo;. Tras alejarnos a la distancia de seguridad establecida, se produce la explosi&oacute;n. El rostro de Susanna revela una leve sonrisa tras la que se oculta un solo pensamiento: &iexcl;Una menos! &ldquo;Acabar con las minas no solo supone permitir un acceso seguro para la gente y eliminar el riesgo de que pierdan sus vidas; significa que las tierras pueden volver a ser utilizadas por la poblaci&oacute;n. Puedes ver all&iacute;, en la distancia, una de las zonas que hemos limpiado y que ya est&aacute; siendo cultivada. Tan pronto como acabemos de limpiar este campo de minas la gente vendr&aacute; y cultivar&aacute; estas tierras con lo que podr&aacute;n incrementar sus ingresos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras comprobar que los trabajos contin&uacute;an sin novedad, Susanna y Ron ponen rumbo a un nuevo destino. Solo en su provincia cuentan con 22 secciones operativas y m&aacute;s de 250 efectivos: &ldquo;Nuestra prioridad a la hora de realizar el desminado siempre es el grado de riesgo para la poblaci&oacute;n. En junio muri&oacute; un agricultor al pisar una mina antitanque con su tractor. Era un campo que no sab&iacute;amos que estaba minado y que se encontraba en una zona cercana a varias aldeas. Inmediatamente suspendimos las tareas que llev&aacute;bamos a cabo en otro lugar menos sensible y mandamos nuestros equipos hacia all&iacute;. Siempre intentamos reaccionar con rapidez y flexibilidad. Nuestros peores enemigos son la climatolog&iacute;a y la orograf&iacute;a. Las lluvias paralizan durante d&iacute;as nuestros trabajos que ya de por s&iacute; son complicados en un terreno escarpado repleto de r&iacute;os y junglas&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Susanna conf&iacute;a en que este 2015 sea el primer a&ntilde;o en que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas no alcance el centenar. Un peque&ntilde;o consuelo que no es tal si echamos la vista atr&aacute;s: desde 1979, 25.000 camboyanos han muerto y m&aacute;s de 40.000 han sufrido traum&aacute;ticas amputaciones. M&aacute;s del 90% eran civiles y, muchos de ellos, ni&ntilde;os. Se trata &uacute;nicamente de los casos contabilizados formalmente por instituciones y ONG. Los expertos aseguran que existen miles de v&iacute;ctimas m&aacute;s de las que no ha quedado constancia alguna en los libros de registro.
    </p><h3 class="article-text">Demasiados culpables</h3><p class="article-text">
        Esta siembra mortal tiene muchos responsables tanto locales como internacionales. Todos los bandos que participaron en las sucesivas guerras que asolaron el pa&iacute;s en las d&eacute;cadas de los 60, 70, 80 y 90 contribuyeron a generar, en mayor o menor medida, este perverso legado.
    </p><p class="article-text">
        Los estadounidenses lanzaron al menos 500.000 toneladas de bombas, principalmente, sobre el centro y el este del pa&iacute;s. Lo hicieron de forma indiscriminada y secreta. Hubo que esperar hasta la llegada de Bill Clinton a la Casa Blanca para que, gracias a la desclasificaci&oacute;n de diversa documentaci&oacute;n, nos enter&aacute;ramos de que los bombardeos hab&iacute;an comenzado en 1965 y no en 1969 como se hab&iacute;a revelado anteriormente. Los ataques fueron de tal magnitud que, cuando finalizaron en 1973, las provincias camboyanas cercanas a la frontera con Vietnam se hab&iacute;an convertido en un terreno repleto de cr&aacute;teres y de miles de artefactos sin explotar.
    </p><p class="article-text">
        Un nivel similar de responsabilidad en la situaci&oacute;n actual tiene Vietnam y el Gobierno t&iacute;tere que coloc&oacute; en Phnom Penh tras invadir el pa&iacute;s y expulsar a los Jemeres Rojos. Los hombres de Pol Pot huyeron a Tailandia y desde all&iacute; organizaron constantes asaltos contra las posiciones del Ej&eacute;rcito de ocupaci&oacute;n. Para evitar estas incursiones, los vietnamitas pusieron en marcha la operaci&oacute;n &ldquo;Muro de Bamb&uacute;&rdquo; o &ldquo;Cintur&oacute;n K5&rdquo;. Los 750 kil&oacute;metros de frontera entre Camboya y Tailandia fueron blindados con densos campos de minas. Esta letal decisi&oacute;n se tom&oacute; con el acuerdo de los dirigentes camboyanos leales a Hanoi, entre los que se encontraba Hun Sen, el eterno primer ministro del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El resto de contendientes tambi&eacute;n puso su grano de arena para dejar inhabitable la naci&oacute;n. Los Jemeres Rojos utilizaron minas para proteger sus bases y los territorios que iban conquistando. Las fuerzas mon&aacute;rquicas y nacionalistas las emplearon en su lucha contra los vietnamitas... Incluso muy recientemente, entre 2007 y 2011, como consecuencia de diversos incidentes armados con sus vecinos tailandeses, existen m&aacute;s que indicios de que el Ej&eacute;rcito camboyano volvi&oacute; a minar algunas zonas de su frontera norte junto al estrat&eacute;gico templo de Prasat Preah Vihear. La siembra mortal contin&uacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/camboya-anos-triunfo-pol-pot_1_2441540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2015 17:31:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camboya: 40 años del triunfo de Pol Pot]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Camboya,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Hay alguien en España que pueda enviarme una pierna ortopédica?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/minas-antipersona-explotan-exodo-islamico_1_4480954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ae8d1b2-e2d8-4b36-81b6-0b520eb008ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Hay alguien en España que pueda enviarme una pierna ortopédica?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La huida de Cemile de la ciudad de Kobani, asediada por el ISIS en Siria, le costó un muñón en una pierna</p><p class="subtitle">La frontera norte con Turquía está sellada con el alambrado de espino y un cinturón de minas, lo que los kurdos llaman “el cuarto frente”</p><p class="subtitle">Human Rights Watch cuenta al menos tres muertos y nueve heridos por las minas desde el inicio del sitio. La mayoría de víctimas son niños</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hay alguien en Espa&ntilde;a que pueda enviarme una pierna ortop&eacute;dica?&rdquo;, suplica tr&eacute;mula Cemile, de 35 a&ntilde;os y tendida en un colch&oacute;n en el suelo de una enfermer&iacute;a improvisada en el pueblo fronterizo de Suru&ccedil;. Su huida de Kobani a la desesperada, vadeando la verja que separa esa localidad kurdo-siria con Turqu&iacute;a, le cost&oacute; un mu&ntilde;&oacute;n en la pierna izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Kobani est&aacute;, desde hace tres meses, asediada por el ISIS. Los yihadistas acechan por este, oeste y sur. Al norte, la puerta fronteriza sellada a la entrada de armas y voluntarias kurdo turcos, el alambrado de espino y un cintur&oacute;n de minas conforman lo que los kurdos llaman &ldquo;el cuarto frente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Human Rights Watch cuenta al menos tres muertos y nueve heridos por las minas desde el inicio del sitio. La mayor&iacute;a de v&iacute;ctimas son ni&ntilde;os. La hija de Cemile, siete a&ntilde;os, se quem&oacute; la cara al explotar la mina que hiri&oacute; a su madre. Mohamed Jalil e Idris Jalo, ambos j&oacute;venes de la aldea de Tel Shair, murieron mientras cruzaban a Turq&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el corredor de Tel Shair, extendido de oeste a norte de la plaza sitiada, se han registrado hasta 70 explosiones de minas entre el 15 de septiembre pasado y el 15 de noviembre. No siempre provocaron v&iacute;ctimas, pero podr&iacute;an haber m&aacute;s: en esa misma zona aguardan unos 2.000 civiles, junto a sus veh&iacute;culos e &uacute;nicas posesiones, porque Turqu&iacute;a no les ha permitido introducirlos en su suelo.
    </p><p class="article-text">
        Las minas antipersona persiguen, en un conflicto b&eacute;lico, causar el n&uacute;mero m&aacute;ximo de bajas en el enemigo para da&ntilde;ar su aparato log&iacute;stico. En especial cuando, en vez de matar, incapacitan a quien las pisa, pues saturan los servicios sanitarios en la retaguardia. Importa poco que sean objetivos civiles o militares. Por eso &Aacute;frica y los Balcanes siguen repletos de ellas. La Campa&ntilde;a para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona informa de que 2013 hubo 2.403 bajas civiles en todo el mundo por minas antipersona, un 7% m&aacute;s que en 2012. La mitad de ellas fueron ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Estos artefactos son unos viejos conocidos de los kurdos, poblaci&oacute;n que habita a banda y banda de las divisorias de Oriente Medio desde hace tantos siglos que hasta comparte lazos familiares. En la d&eacute;cada de los cincuenta del siglo pasado, alegando la necesidad &ldquo;evitar los cruces ilegales&rdquo;, Turqu&iacute;a enterr&oacute; 615.419 minas a lo largo de sus 911 kil&oacute;metros de frontera con Siria.
    </p><p class="article-text">
        La turco-siria es la franja m&aacute;s minada por las fuerzas de seguridad de Ankara. Pero a d&iacute;a de hoy 194.033 minas separan Ir&aacute;n de Turqu&iacute;a &ndash; o Rojhelat de Bakur Kurdistan, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos kurdos &ndash; y 68.896 explosivos por presi&oacute;n permanecen en 384 kil&oacute;metros de alambre con &lsquo;Ba&#351;&ucirc;r Kurdistan&rsquo; o Irak.
    </p><p class="article-text">
        En 1984 la guerrilla kurdo turca Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n (PKK) emprende su lucha armada. El enfrentamiento &ndash;los milicianos se basan en Irak para atacar- sirvi&oacute; de excusa para que, a pesar de asumir en 2004 las exigencias de la Convenci&oacute;n de Ottawa de acabar con las minas antipersona, hoy s&oacute;lo se haya limpiado el 1% de las minas.
    </p><p class="article-text">
        El plazo para acabar con las zonas minadas acababa este 2014. Turqu&iacute;a ha logrado una pr&oacute;rroga hasta 2022 con la excusa de que la falta de coordinaci&oacute;n, problemas meteorol&oacute;gicos y amenazas para la seguridad nacional complican las tareas de retirada de artefactos.
    </p><p class="article-text">
        El PKK, por su parte, se comprometi&oacute; con la organizaci&oacute;n humanitaria Appel de Gen&egrave;ve a dejar de usar minas antipersona y erradicarla de sus arsenales en 2006. En el a&ntilde;o siguiente, seg&uacute;n anuncia el ente en su web, eliminaron 770 minas antipersona y 2.500 artefactos explosivos. No hay datos acerca de en qu&eacute; zonas podr&iacute;an quedar minas antipersona del PKK colocadas. Hasta marzo de 2013, cuando anunci&oacute; un alto al fuego para negociar la paz con Turqu&iacute;a, la guerrilla atent&oacute; con minas activadas por control remoto.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto el contador de v&iacute;ctimas sigue subiendo. Los de Kobani fueron los &uacute;ltimos de un recuento de m&aacute;s de 168 bajas civiles &ndash; 56 de ellos muertos - s&oacute;lo entre 2004 y 2012 seg&uacute;n cifras oficiales turcas. El supervisor de la Campa&ntilde;a para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona pone en cuesti&oacute;n las cifras turcas y eleva a 377 el n&uacute;mero de bajas.
    </p><p class="article-text">
        Datos del supervisor se&ntilde;alan que 1.269 personas, la mayor&iacute;a soldados turcos, murieron entre 1984 y 2010 por minas activadas por presi&oacute;n, por control remoto u otros explosivos. Seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n Turca para los Derechos Humanos (TIHV) 128 menores murieron entre 1999 y 2011 por minas antipersona. Son casos como el de Behzat &Ouml;zer, publicado en Eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Quienes huyen de Siria tambi&eacute;n han sufrido las minas puestas en los l&iacute;mites fronterizos por el r&eacute;gimen de Bashar Asad. Human Rights Watch tambi&eacute;n denunci&oacute; por ello en 2012 a Damasco, que al no ser firmante de la Convenci&oacute;n de Ottawa se desconoce cu&aacute;ntos explosivos ha desperdigado. Tampoco hay datos claros de cu&aacute;ntas v&iacute;ctimas han dejado.
    </p><p class="article-text">
        Este medio entrevist&oacute; hace dos a&ntilde;os a Ahmed &ndash;nombre ficticio-, un opositor veintea&ntilde;ero en suelo turco, que relataba artima&ntilde;as para atravesar campos que supon&iacute;an minados. &ldquo;Algunos sirios usaron animales dom&eacute;sticos, los cuales hac&iacute;an caminar justo frente a ellos. Algunos campesinos llegaron a perder todas su vacas por el estallido de minas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, dice Ahmed, perfeccionaron las t&eacute;cnicas. &ldquo;Se esturreaba por el suelo un tipo de queso sirio, muy oloroso, y se esperaba a que jabal&iacute;es u otros animales salvajes acudiesen atra&iacute;dos por &eacute;l. Si no mor&iacute;an, se pod&iacute;a pasar&rdquo;. Por &uacute;ltimo, asegura, se instalaron grandes bolas de metal negra frente a tractores, los cuales se hac&iacute;an pasar por el minado.
    </p><p class="article-text">
        Para los kurdos, la instalaci&oacute;n de aquel amasijo de alambres hace un pu&ntilde;ado de d&eacute;cadas supuso un agravante. &ldquo;Al no poder cruzarlo de forma legal para visitar a sus familias porque se les exige documentaci&oacute;n oficial de los que suelen carecer&rdquo;, enfatiza Nihayet, miembro del Consejo Femenino de Suru&ccedil; &ldquo;al final acaban caminando por campos de minas hasta dar con un agujero en la valla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay terrenos minados alrededor de cuarteles policiales y en la tensa frontera con Armenia, los kurdos siguen viendo la colocaci&oacute;n de minas como parte de una guerra no s&oacute;lo contra el PKK, sino contra toda su poblaci&oacute;n. Nihayet, se reafirma al concluir: &ldquo;Las minas son un arma para separar social, econ&oacute;mica y culturalmente a los kurdos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Miquel Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/minas-antipersona-explotan-exodo-islamico_1_4480954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2014 18:37:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Hay alguien en España que pueda enviarme una pierna ortopédica?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estado Islámico,Turquía,Minas Antipersona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8 de cada 10 personas víctimas de minas terrestres son civiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/minas-terrestres-discapacidad-colombia-mozambique_1_5116321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9d977bb-0459-4eae-b896-e35402f28911_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="8 de cada 10 personas víctimas de minas terrestres son civiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desciende el número de víctimas de minas antipersonales pero aumenta su impacto en la población civil, según el informe de la Campaña Internacional para la Prohibición de Minas Terrestres</p><p class="subtitle">Sobrevivientes y activistas de Colombia y Mozambique explican a Desalambre el impacto de las minas sobre la vida de las víctimas</p><p class="subtitle">“Un accidente así le cambia a uno la forma de pensar, fue un volver a nacer”</p></div><p class="article-text">
        Hace diez a&ntilde;os, &Oacute;scar Dar&iacute;o Arias, un joven campesino colombiano, estaba labrando la tierra cuando golpe&oacute; una mina antipersonal. La explosi&oacute;n se llev&oacute; su vista y tuvieron que amputarle los antebrazos. &ldquo;&Oacute;scar pens&oacute; que su vida se iba a acabar, pero decidi&oacute; seguir adelante&rdquo;, cuenta Johana Huertas, coordinadora nacional del Programa de Acci&oacute;n Contra Minas de <a href="http://www.ysilavictimafuerastu.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Handicap International-Colombia</a>. Johana lleva ocho a&ntilde;os trabajando para esta organizaci&oacute;n que presta asistencia a los sobrevivientes de accidentes con minas. La historia de &Oacute;scar, quien hoy estudia en la Universidad de Antioquia, es un destacado jugador de <em>goalball </em>y trabaja como gu&iacute;a tur&iacute;stico, es la que m&aacute;s la ha marcado en todo este tiempo. &ldquo;Tras el accidente, su proceso de aprendizaje y rehabilitaci&oacute;n ha sido tremendo, es un ejemplo para su familia y para el resto de v&iacute;ctimas y personas con discapacidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Colombia, uno de los pa&iacute;ses con mayor n&uacute;mero de v&iacute;ctimas de minas del mundo junto con Camboya y Afganist&aacute;n, existen registros oficiales de v&iacute;ctimas de minas terrestres desde 1999. En la actualidad se han contabilizado 10.557 sobrevivientes, de los cuales, el 39% son civiles. &ldquo;Son cifras significativas, sobre todo si tenemos en cuenta que el 20% de ese 39% son ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo;, destaca Huertas por Skype, en un descanso entre las sesiones de la <a href="http://www.unog.ch/80256EE600585943/(httpPages)/8DBA851E583C699EC12571C0003D56CC?OpenDocument" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">13&ordf; Reuni&oacute;n de los Estados Parte del Tratado sobre la Prohibici&oacute;n de Minas</a>, celebrada a principios de diciembre en Ginebra.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes, se presentaba en la ciudad suiza el <a href="http://www.the-monitor.org/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual</a> de la <a href="http://www.icbl.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Campa&ntilde;a Internacional para la Prohibici&oacute;n de Minas Terrestres </a>(ICBL, por sus siglas en ingl&eacute;s), un trabajo que, por un lado, arroja algunas cifras esperanzadoras pero que evidencia tambi&eacute;n esa tendencia a que las minas impacten, principalmente, sobre la poblaci&oacute;n civil. En 2012 se registr&oacute; el n&uacute;mero m&aacute;s bajo de nuevas v&iacute;ctimas desde que comenzara a elaborarse este estudio en 1999. El total de v&iacute;ctimas de minas y otros restos explosivos de guerra fue de 3.628 personas frente a las 4.474 de 2011, un 19% menos. <strong>De una tasa de incidencia de 25 v&iacute;ctimas diarias en 1999 se ha pasado a diez</strong> en la actualidad, lo que representa una reducci&oacute;n del 60 por ciento. No obstante, se debe tener en cuenta que son muchos los estados y zonas donde no se elaboran registros, por lo que todo hace suponer que las cifras reales son superiores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta reducci&oacute;n es una buena noticia y creo que en parte se puede reconocer que est&aacute; relacionada con el &eacute;xito del <a href="http://www.un.org/es/disarmament/instruments/convention_landmines.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tratado de Ottawa de 1997</a>, pero tambi&eacute;n es importante advertir de que a pesar del menor n&uacute;mero de nuevas v&iacute;ctimas, el total de sobrevivientes sigue aumentando cada a&ntilde;o y eso incrementa las necesidades de asistencia, porque esta condici&oacute;n se prolonga por el resto de sus vidas&rdquo;, afirma Megan Burke, coordinadora del Proyecto de Redes de Sobrevivientes del ICBL y del equipo del Asistencia a V&iacute;ctimas del Monitor de Minas Terrestres.
    </p><p class="article-text">
        Ocho de cada diez de estas nuevas v&iacute;ctimas son civiles. &ldquo;S&oacute;lo el 20% de las v&iacute;ctimas de minas son militares o combatientes. En 2012, aument&oacute; el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas civiles, que m&aacute;s o menos se sol&iacute;a situar en torno al 75%. Adem&aacute;s, <strong>ha subido el porcentaje de ni&ntilde;os hasta un 47% as&iacute; como el de mujeres, actualmente en un 13%</strong>, tres puntos m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, una diferencia significativa a la que tendremos que dar una explicaci&oacute;n y seguimiento&rdquo;, explica Burke, quien asegura que en estos momentos se desconoce a qu&eacute; puede deberse esa variaci&oacute;n en el impacto sobre las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que el uso de minas antipersona se ha reducido significativamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y que el Tratado de Ottawa proh&iacute;be el uso, la producci&oacute;n, la acumulaci&oacute;n y la transferencia de minas antipersonales a los 161 Estados Parte, pa&iacute;ses como Yemen, Sud&aacute;n del Sur, Sud&aacute;n y Turqu&iacute;a ha empleado este tipo de armas. Seg&uacute;n el Monitor de Minas Terrestres, a lo largo de 2013, lo han hecho tambi&eacute;n grupos armados no estatales de Afganist&aacute;n, Myanmar, Pakist&aacute;n, Siria, Tailandia, T&uacute;nez Yemen y Colombia.
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                </figure><h3 class="article-text">De sobrevivientes a activistas</h3><p class="article-text">
        La violencia del conflicto armado ya hab&iacute;a provocado un desplazamiento forzado de la familia de Cristian. Este colombiano, el mayor de nueve hermanos, ten&iacute;a 16 a&ntilde;os cuando, &ldquo;el 5 de agosto de 2006&rdquo;, recuerda perfectamente la fecha, explot&oacute; una mina en el campo donde jugaba con tres de sus hermanos. &ldquo;Solamente sentimos la explosi&oacute;n, no sab&iacute;amos nada m&aacute;s, ni qui&eacute;n la activ&oacute; ni nada, solo la explosi&oacute;n y que despu&eacute;s nos despertamos en ese mismo lugar, nos miramos unos a otros, y salimos corriendo&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Cristian sabe que fueron relativamente afortunados, sobrevivieron todos y no hubo consecuencias f&iacute;sicas graves m&aacute;s all&aacute; de las heridas por esquirlas y secuelas menores. Pero al accidente le sigui&oacute; un nuevo desplazamiento, esta vez a la ciudad. &ldquo;Despu&eacute;s del accidente nos fuimos a Medell&iacute;n y ah&iacute; nos toc&oacute; volver a empezar de cero sin saber c&oacute;mo, fue muy duro&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es verdad que un accidente as&iacute; le cambia a uno la forma de pensar, fue como una oportunidad, un volver a nacer y a trazar nuevos proyectos de vida&rdquo;, cuenta Cristian, que ha viajado a Ginebra con Handicap International Colombia para participar en tareas de incidencia pol&iacute;tica. &ldquo;Este a&ntilde;o, tenemos el gran reto de hablar con el gobierno colombiano para recordarle que, en pleno proceso de paz, se deben seguir dando los esfuerzos pertinentes para cumplir con los compromisos del Plan de Acci&oacute;n de Minas y transmitirle cu&aacute;les son las necesidades de las v&iacute;ctimas para que se las atienda de la mejor forma posible&rdquo;, sostiene Johana Huertas.
    </p><p class="article-text">
        En un caso como el colombiano, las v&iacute;ctimas de minas terrestres suelen sufrir un impacto triple: el del accidente, la discapacidad y el desplazamiento. &ldquo;Son personas con una vulnerabilidad muy especial, pues la mayor&iacute;a vive en entornos rurales y tiene un nivel educativo muy bajo&rdquo;, explica la coordinadora de Handicap Colombia. &ldquo;Las mayores necesidades tienen que ver con la rehabilitaci&oacute;n y las v&iacute;ctimas se encuentran con muchas barreras para acceder a la red oficial de servicios, tienen que hacer frente a distintos obst&aacute;culos, como la distancia a la que se encuentran los centros especializados, las dificultades de transporte, el coste&hellip; Adem&aacute;s, los supervivientes no siempre reconocen su afectaci&oacute;n, es necesario un gran trabajo de atenci&oacute;n psicosocial, no solo con las v&iacute;ctimas sino tambi&eacute;n con los cuidadores y cuidadoras&rdquo;, detalla Huertas.
    </p><p class="article-text">
        El mozambique&ntilde;o Luis Wamusse ten&iacute;a la edad que ahora tiene Cristian cuando, en 1984, perdi&oacute; la pierna derecha y dos dedos a consecuencia de una mina. &ldquo;Cuando sufr&iacute; el accidente no pude continuar con mi carrera, tuve que interrumpir mis estudios&rdquo;, recuerda. Hace ocho a&ntilde;os, Wamusse y otro compa&ntilde;ero crearon RAVIM, la Red de Asistencia a V&iacute;ctimas de Minas, una organizaci&oacute;n compuesta por sobrevivientes que trata de ofrecer asistencia a las v&iacute;ctimas, especialmente a aquellas que se encuentran en zonas rec&oacute;nditas de Mozambique.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El impacto de un accidente con mina es muy fuerte y traum&aacute;tico. Significa que, en muchos casos, esa persona no va a poder volver a realizar actividades que eran habituales en su vida&rdquo;, comenta. Wamusse habla con Desalambre minutos antes de presentar en Ginebra un estudio que ha elaborado su organizaci&oacute;n en el que se constata que el 90 por ciento de los sobrevivientes mozambique&ntilde;os han perdido la capacidad de hacer lo que hac&iacute;an antes del accidente y que, en la mayor&iacute;a de los casos, experimentan grandes desaf&iacute;os a la hora de acceder a material de compensaci&oacute;n como muletas, pr&oacute;tesis o sillas de ruedas. &ldquo;Esto dificulta enormemente la rehabilitaci&oacute;n, especialmente para los sobrevivientes de las zonas rec&oacute;nditas, donde carecen de acceso a este tipo de materiales&rdquo;, apostilla.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente Maputo, la capital mozambique&ntilde;a, acoger&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o la conferencia de revisi&oacute;n del Tratado de Ottawa. Wamusse se ha marcado el objetivo de que su pa&iacute;s consiga ser declarado para ese entonces como pa&iacute;s libre de minas, siguiendo la estela de otros que han declarado haber completado esta limpieza en 2012 como Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Dinamarca, Gambia, Jordania y Uganda.  En la &uacute;ltima d&eacute;cada se han eliminado del suelo m&aacute;s de 3,3 millones de minas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maribel Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/minas-terrestres-discapacidad-colombia-mozambique_1_5116321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Dec 2013 06:44:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Minas Antipersona,Colombia]]></media:keywords>
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