<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Amazonas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/amazonas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Amazonas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1000892/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un equipo ecuatoriano entra en un rincón aislado de la Amazonía y sale con 118 especies de peces que nadie había descrito hasta ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/equipo-ecuatoriano-entra-rincon-aislado-amazonia-sale-118-especies-nadie-habia-descrito-ahora-pm_1_13134731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02ad8a93-ba84-4ece-96bf-f5992773848c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un equipo ecuatoriano entra en un rincón aislado de la Amazonía y sale con 118 especies de peces que nadie había descrito hasta ahora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Inventario acuático - La investigación recoge datos de campo y registros en una zona poco explorada y deja claro que la lista puede crecer con nuevas campañas que amplíen el trabajo inicial</p><p class="subtitle">¿Vas al Amazonas? Te contamos cuál es la mejor ruta</p></div><p class="article-text">
        Un territorio que se extiende durante miles de kil&oacute;metros crea condiciones que no se repiten en ning&uacute;n otro lugar del planeta. La <strong>regi&oacute;n amaz&oacute;nica</strong> funciona como un espacio donde la diversidad biol&oacute;gica crece en capas que no siempre se detectan a simple vista, y esa acumulaci&oacute;n explica por qu&eacute; a&uacute;n <strong>aparecen especies que no figuran en registros cient&iacute;ficos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de la enorme cantidad de bichos que todav&iacute;a no se conocen, en realidad se est&aacute; se&ntilde;alando un proceso continuo de descubrimiento ligado a la escala del propio Amazonas. Ese tama&ntilde;o condiciona el acceso, limita la observaci&oacute;n directa y hace que<strong> muchas zonas sigan sin estudiarse </strong>con detalle. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la<strong> variedad de r&iacute;os, suelos y climas </strong>dentro de la misma regi&oacute;n crea h&aacute;bitats muy distintos que pueden albergar formas de vida &uacute;nicas, aunque no se hayan documentado todav&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio documenta 118 peces en el Conambo</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista<em><strong> PeerJ </strong></em>documenta por primera vez <strong>118 especies de peces en el r&iacute;o Conambo </strong>y advierte que la cifra puede aumentar. El trabajo, recogido por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y con participaci&oacute;n de la Universidad de las Am&eacute;ricas, re&uacute;ne datos de campo, registros de ejemplares y contexto ecol&oacute;gico de una zona que apenas se hab&iacute;a explorado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e12b9c1e-ca66-4d1e-94ab-5ec317396a24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El curso fluvial enlaza con otros sistemas mayores y esa continuidad hace que cualquier cambio en esta cuenca tenga efecto aguas abajo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El curso fluvial enlaza con otros sistemas mayores y esa continuidad hace que cualquier cambio en esta cuenca tenga efecto aguas abajo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa recopilaci&oacute;n no solo enumera especies, tambi&eacute;n aporta una <strong>base para futuras investigaciones sobre biodiversidad </strong>en la cuenca del Mara&ntilde;&oacute;n. El propio an&aacute;lisis deja claro que el inventario no est&aacute; cerrado y que nuevas campa&ntilde;as pueden ampliar la lista.
    </p><h2 class="article-text">El aislamiento del &aacute;rea limita el trabajo cient&iacute;fico</h2><p class="article-text">
        El r&iacute;o Conambo se sit&uacute;a en una<strong> franja de selva tropical de tierras bajas en la Amazon&iacute;a ecuatoriana </strong>y su recorrido conecta varios sistemas fluviales. Se une al r&iacute;o Pindo en la frontera con Per&uacute; para formar el r&iacute;o Tigre, que desemboca en el Mara&ntilde;&oacute;n y, m&aacute;s adelante, en el Amazonas. 
    </p><p class="article-text">
        Ese encadenamiento hace que <strong>cualquier cambio en esta cuenca tenga efecto en un sistema mucho mayor</strong>. La dificultad de acceso ha limitado la presencia humana, y esa situaci&oacute;n ha permitido que el entorno conserve condiciones cercanas a su estado original.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/648668c7-056e-4742-bf3e-e847ba33baee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La exploración científica avanza pese a las limitaciones del territorio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La exploración científica avanza pese a las limitaciones del territorio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa misma dificultad explica por qu&eacute; el inventario sigue abierto. El aislamiento del Conambo reduce la presi&oacute;n externa, pero tambi&eacute;n complica el trabajo de los investigadores, que dependen de <strong>campa&ntilde;as puntuales </strong>para recoger datos. 
    </p><p class="article-text">
        En este tipo de entornos, la biodiversidad suele ser mayor de la que se registra en una primera aproximaci&oacute;n, porque<strong> muchas especies permanecen fuera del alcance de los muestreos iniciales</strong>. El propio Inabio describe el lugar como un &ldquo;laboratorio natural clave para entender la biodiversidad amaz&oacute;nica&rdquo;, una definici&oacute;n que apunta a su utilidad cient&iacute;fica.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores detectan grupos habituales y especies nuevas</h2><p class="article-text">
        Dentro del listado ya identificado destacan los <em><strong>Characiformes</strong></em> y los <em><strong>Siluriformes</strong></em>, grupos habituales en r&iacute;os amaz&oacute;nicos que incluyen tetras, pira&ntilde;as y bagres. Tambi&eacute;n aparecen familias como <em><strong>Characidae</strong></em>, <em><strong>Loricariidae</strong></em> y <em><strong>Cichlidae</strong></em>, con especies que tienen valor ecol&oacute;gico y alimentario. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1da2777d-3d45-4b27-83e6-ef5704c924d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El registro establece un punto de partida para medir cambios y permite plantear medidas de control"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El registro establece un punto de partida para medir cambios y permite plantear medidas de control                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio se&ntilde;ala adem&aacute;s la presencia de <strong>peces no reportados antes en Ecuador y ejemplares que podr&iacute;an corresponder a especies a&uacute;n no descritas</strong>. Ese detalle ampl&iacute;a el alcance del hallazgo, ya que no se trata solo de contar especies conocidas, sino de detectar posibles l&iacute;neas nuevas dentro de la clasificaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las comunidades locales aportan conocimiento sobre la pesca</h2><p class="article-text">
        Una parte del trabajo se construy&oacute; con la participaci&oacute;n de <strong>comunidades ind&iacute;genas</strong>. Pescadores de los pueblos Shiwiar y Z&aacute;para aportaron informaci&oacute;n sobre d&oacute;nde aparecen los peces seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o, qu&eacute; t&eacute;cnicas se utilizan y qu&eacute; especies tienen relevancia en su vida diaria. 
    </p><p class="article-text">
        Entre las pr&aacute;cticas mencionadas figuran el uso de anzuelo y sedal, redes de lanzamiento y el barbasco en arroyos peque&ntilde;os. Ese conocimiento acumulado durante generaciones permite completar lo que no se observa en campa&ntilde;as breves y aporta contexto sobre el uso real de los recursos.
    </p><h2 class="article-text">La cuenca amaz&oacute;nica alberga miles de especies a&uacute;n sin catalogar</h2><p class="article-text">
        El caso del Conambo encaja en un escenario m&aacute;s amplio. En la<strong> cuenca amaz&oacute;nica se han registrado 2.406 especies de peces de agua dulce</strong>, con 1.043 que no existen fuera de ese sistema. A escala global se han descrito m&aacute;s de 6.000 especies, aunque las estimaciones sit&uacute;an la cifra real en Sudam&eacute;rica entre 8.000 y 9.000. 
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia entre lo conocido y lo estimado muestra que todav&iacute;a queda una parte importante sin catalogar. Al mismo tiempo, la expansi&oacute;n de la agricultura, la explotaci&oacute;n petrolera, la miner&iacute;a, la construcci&oacute;n de represas y la sobrepesca introduce cambios en los h&aacute;bitats, altera los ciclos de los r&iacute;os y reduce la diversidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/065394e4-d55e-4c5f-8d3e-5291b8bd6612_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La presión humana amenaza un sistema aún poco conocido"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La presión humana amenaza un sistema aún poco conocido                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El inventario de 118 especies en el Conambo representa el <strong>primer registro completo de su ictiofauna y cubre siete &oacute;rdenes y 31 familias</strong>. Ese dato no solo aporta una cifra, tambi&eacute;n establece un punto de partida para comparar cambios en el futuro y evaluar el estado del ecosistema. La combinaci&oacute;n de registros cient&iacute;ficos, datos locales y documentaci&oacute;n fotogr&aacute;fica convierte el conjunto en una referencia &uacute;til para trabajos posteriores.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese punto, el siguiente paso pasa por <strong>ampliar el muestreo y aplicar medidas que eviten el deterioro este entorno tan puro</strong>. La informaci&oacute;n disponible permite dise&ntilde;ar controles de pesca, delimitar &aacute;reas de protecci&oacute;n y estudiar la evoluci&oacute;n de las poblaciones. 
    </p><p class="article-text">
        En un sistema donde todav&iacute;a aparecen especies nuevas, cada decisi&oacute;n condiciona lo que se podr&aacute; observar dentro de unos a&ntilde;os, y el <strong>tiempo para actuar se reduce</strong> a medida que avanzan las actividades humanas r&iacute;o arriba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/equipo-ecuatoriano-entra-rincon-aislado-amazonia-sale-118-especies-nadie-habia-descrito-ahora-pm_1_13134731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 10:00:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02ad8a93-ba84-4ece-96bf-f5992773848c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7915329" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02ad8a93-ba84-4ece-96bf-f5992773848c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7915329" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un equipo ecuatoriano entra en un rincón aislado de la Amazonía y sale con 118 especies de peces que nadie había descrito hasta ahora]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02ad8a93-ba84-4ece-96bf-f5992773848c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Especies exóticas,Amazonas,Investigación,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una fuga tóxica de 18.440 litros aviva la polémica sobre la extracción de petróleo en el Amazonas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/fuga-toxica-18-440-litros-aviva-polemica-extraccion-petroleo-amazonas_1_13094286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2050f584-3c11-4108-953f-74586ac5c11f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x0y0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una fuga tóxica de 18.440 litros aviva la polémica sobre la extracción de petróleo en el Amazonas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fiscalía y organizaciones de la sociedad civil solicitan la cancelación inmediata de la licencia ambiental de perforación a Petrobrás</p><p class="subtitle">La decisión de Lula de explotar petróleo en la desembocadura del Amazonas ensombrece el comienzo de la COP30</p></div><p class="article-text">
        La mala noticia ambiental de la explotaci&oacute;n del bloque FZA-M-59 de petr&oacute;leo en la desembocadura del Amazonas ha llegado antes de lo previsto. Un informe secreto del Instituto Brasile&ntilde;o del Medio Ambiente (IBAMA), publicado por el <a href="https://www.dw.com/pt-br/not%C3%ADcias/s-7111" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Deutsche Welle</em></a>, confirma que el pasado 4 de enero se produjo un escape de 18.440 litros de fluido con capacidad &ldquo;t&oacute;xica suficiente para impactar animales marinos y el medio ambiente hasta su degradaci&oacute;n completa&rdquo;, a pesar de estar a 175 kil&oacute;metros de la costa.
    </p><p class="article-text">
        El informe, al que ha tenido acceso elDiario.es<em>, </em>destaca que el &aacute;rea costera donde est&aacute; comenzando la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/decision-lula-explotar-petroleo-desembocadura-amazonas-ensombrece-comienzo-cop30_1_12746792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionada perforaci&oacute;n</a> del petr&oacute;leo &ldquo;engloba la mayor formaci&oacute;n del mundo de manglares, algo que construye una reserva natural de carbono tan eficiente cuando las selvas, contribuyendo para la regulaci&oacute;n de las temperaturas globales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El IBAMA aplic&oacute; una multa de 2,5 millones de reales (algo m&aacute;s de 400.000 euros) a la empresa Petrobr&aacute;s. Adem&aacute;s, la Agencia Nacional del Petr&oacute;leo (ANP), oblig&oacute; a la petrolera a hacer cambios de parte de sus equipos &ndash;vedar el <em>riser</em>, tubos que conectan el pozo con la sonda flotante&ndash; y a realizar formaci&oacute;n a su equipo. La ANP ya ha autorizado la vuelta a las operaciones de perforaci&oacute;n, seg&uacute;n Deutsche Welle, aunque realizar&aacute; operaciones de monitoreo. El IBAMA se limit&oacute; a destacar el car&aacute;cter secreto del proceso, que &ldquo;solo podr&aacute; ser discutido con el p&uacute;blico en general despu&eacute;s de que haya sido juzgado administrativamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Esc&aacute;ndalo y denuncias de autocensura en medios</h2><p class="article-text">
        El escape ha ca&iacute;do como una bomba en la sociedad civil. Varias organizaciones, entre ellas Greenpeace y el Observatorio del Clima, que ya recurrieron a los tribunales a finales de 2025 contra la explotaci&oacute;n de petr&oacute;leo en el pozo 59, han vuelto a pedir a la justicia el fin de la licencia ambiental en la desembocadura del Amazonas a Petrobr&aacute;s, una empresa que acumula 1.790 multas del IBAMA desde 2020.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la propia Fiscal&iacute;a <a href="https://belem.com.br/noticia/18301/mpf-pede-suspensao-de-licenca-petroleo-na-foz-do-amazonas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha solicitado</a> entrar como coautora de la Acci&oacute;n General P&uacute;blica de las organizaciones de la sociedad&nbsp;que ped&iacute;a en 2025&nbsp;anular la licencia de explotaci&oacute;n en el Bloque FZA-M-59. Ha pedido expresamente la &ldquo;anulaci&oacute;n o paralizaci&oacute;n de la licencia ambiental, con interrupci&oacute;n de las actividades del bloque exploratorio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suely Ara&uacute;jo, coordinadora de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas del Observatorio del Clima y presidenta del IBAMA entre 2016 y 2019, que neg&oacute; la explotaci&oacute;n del bloque 59 hasta en cinco ocasiones, asegura en entrevista con elDiario.es que si el escape hubiera ocurrido con petr&oacute;leo, los da&ntilde;os habr&iacute;an sido inconmensurables: &ldquo;A nuestro entender, el proceso no estaba suficientemente maduro para esa liberaci&oacute;n. Es una &aacute;rea muy sensible. Petrobr&aacute;s no demostr&oacute; a lo largo del proceso haber cuidado de todos los elementos necesarios para una actividad de ese tipo. Tambi&eacute;n se infravaloraron los riesgos de un accidente&rdquo;, asegura Suely Araujo.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, denuncia la falsa narrativa de infalibilidad de la petrolera.&nbsp;&ldquo;Petrobr&aacute;s no puede considerar un absurdo que las personas cuestionen la capacidad de gestionar accidentes en una &aacute;rea como la desembocadura del Amazonas&rdquo;, matiza. Por su parte, Mariana Andrade, coordinadora de Oc&eacute;anos de Greenpeace Brasil, denunci&oacute; en declaraciones a <em>DW</em> que no ha sido realizado un an&aacute;lisis del impacto clim&aacute;tico de la perforaci&oacute;n a la hora de &ldquo;emisi&oacute;n de la licencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escape de 18.440 litros de fluido t&oacute;xico no ha tenido apenas repercusi&oacute;n en los grandes medios brasile&ntilde;os. El periodista Bruno Torturra denunci&oacute; en su popular <em>podcast </em><a href="https://www.instagram.com/reels/DVJr6hUD463/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Calma Urgente</em></a> no s&oacute;lo el escape, sino la autocensura imperante en los sobre los problemas Petrobr&aacute;s, uno de los principales anunciantes de Brasil.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Producci&oacute;n r&eacute;cord de petr&oacute;leo en Brasil</h2><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica del escape de fluido en la desembocadura del Amazonas llena en el momento de mayor bonanza brasile&ntilde;a de extracci&oacute;n de petr&oacute;leo. La producci&oacute;n de crudo de Brasil alcanz&oacute; 3.953 millones de barriles diarios en enero, un alta de <a href="https://g1.globo.com/economia/noticia/2026/03/02/producao-de-petroleo-do-brasil-cresce-146-em-janeiro-mostra-anp.ghtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">14,6%</a> en comparaci&oacute;n al mismo mes del a&ntilde;o pasado. En 2025, Brasil ya hab&iacute;a registrado <a href="https://g1.globo.com/economia/noticia/2026/02/05/exportacao-de-petroleo-brasil.ghtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un volumen r&eacute;cord de extracci&oacute;n de petr&oacute;leo</a>, 3.770 millones de barriles, un aumento de 12,3% en relaci&oacute;n a 2024.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tras la eclosi&oacute;n de la guerra en Ir&aacute;n, Petrobr&aacute;s sac&oacute; pecho y afirm&oacute; que tiene capacidad para evitar el alza del precio internacional del petr&oacute;leo, ya que la empresa abandon&oacute; en 2023 la pol&iacute;tica de paridad con el precio internacional. &ldquo;La pol&iacute;tica de precios internacionales cambi&oacute; y ahora lleva en consideraci&oacute;n factores internos&rdquo;, asegur&oacute; Ticiana &Aacute;lvares, directora Instituto de Estudios Estrat&eacute;gicos en Petr&oacute;leo (INEEP), al <a href="https://www.jornaldotocantins.com.br/economia/petrobras-diz-que-pode-reduzir-impacto-da-alta-do-petroleo-no-brasil-1.3384139" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jornal do Tocantins</a><a href="https://www.jornaldotocantins.com.br/economia/petrobras-diz-que-pode-reduzir-impacto-da-alta-do-petroleo-no-brasil-1.3384139" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>.</em></a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ofrecimiento petrol&iacute;fero de Petrobr&aacute;s llega a las v&iacute;speras de la celebraci&oacute;n de la primera Conferencia Internacional para la Eliminaci&oacute;n Progresiva de los Combustibles F&oacute;siles, organizada conjuntamente por Colombia y Pa&iacute;ses Bajos, que se celebrar&aacute; el 28 y el 29 de abril en Santa Marta, en el Caribe colombiano. Irene V&eacute;lez Torres, ministra de Medio Ambiente de Colombia, <a href="https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Colombia-convoca-a-conferencia-global-sobre-combustibles-fosiles-251121.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sostiene</a> que exigen al mundo &ldquo;una hoja de ruta para eliminar gradualmente los combustibles f&oacute;siles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la presidencia brasile&ntilde;a de la COP30 contin&uacute;a trabajando en una hoja de ruta para el fin de los combustibles f&oacute;siles. Aunque dicho documento se qued&oacute; fuera de la Declaraci&oacute;n de Bel&eacute;m de la COP30 el pasado noviembre, el proceso contin&uacute;a. Brasil, que presentar&aacute; su propuesta antes de la COP31, ha abierto el documento a <a href="https://cop30.br/pt-br/unfccc-anuncia-consultas-da-presidencia-da-cop30-sobre-roadmaps" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios de la sociedad civil</a> hasta el pr&oacute;ximo 31 de marzo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/fuga-toxica-18-440-litros-aviva-polemica-extraccion-petroleo-amazonas_1_13094286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2050f584-3c11-4108-953f-74586ac5c11f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x0y0.jpg" length="7497874" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2050f584-3c11-4108-953f-74586ac5c11f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x0y0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7497874" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una fuga tóxica de 18.440 litros aviva la polémica sobre la extracción de petróleo en el Amazonas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2050f584-3c11-4108-953f-74586ac5c11f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x0y0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Amazonas,Lula da Silva,Combustibles fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Una travesía delirante": dentro de los narcosubmarinos que cruzan los océanos cargados de cocaína]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/travesia-delirante-narcosubmarinos-cruzan-oceanos-cargados-cocaina_1_12631823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6804c76-3871-495f-99be-b7ac14bcc989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Una travesía delirante&quot;: dentro de los narcosubmarinos que cruzan los océanos cargados de cocaína"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tripulaciones mal pagadas arriesgan la vida en estos "ataúdes propulsados por hélices" para llevar la droga a Europa</p><p class="subtitle">Cocaína, la droga que siempre estuvo ahí</p></div><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; estaban pensando los marineros cuando decidieron embarcarse en un viaje del que tem&iacute;an no sobrevivir? &iquest;C&oacute;mo se despidieron de sus seres queridos antes de partir? &iquest;Qu&eacute; les llev&oacute; a aceptar una misi&oacute;n as&iacute;? Para la Polic&iacute;a brasile&ntilde;a, las respuestas a esas preguntas siguen siendo tan desconocidas como la identidad de los marineros. 
    </p><p class="article-text">
        De lo &uacute;nico que est&aacute;n seguros los investigadores es del prop&oacute;sito de la nave: un &lsquo;narcosubmarino&rsquo; con aspecto de mazmorra que, seg&uacute;n ellos, estaba a pocos d&iacute;as de comenzar una odisea infernal de tres semanas cruzando <a href="https://www.eldiario.es/temas/oceanos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Atl&aacute;ntico</a> con cientos de kilos de coca&iacute;na para Europa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;as pagarme todo el dinero que quisieras y te confieso que no me meter&iacute;a en una traves&iacute;a tan delirante&rdquo;, dice Fernando Casarin, el jefe de la Polic&iacute;a Federal de Brasil al mando de las fuerzas especiales que en mayo capturaron al narcosubmarino antes de salir del Amazonas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno se pregunta si para estos marineros es una cuesti&oacute;n de gran valent&iacute;a o si es una falta total de conciencia de d&oacute;nde se est&aacute;n metiendo&rdquo;, agrega Casarin, cuya jurisdicci&oacute;n abarca el extenso estado de Par&aacute;, en norte del pa&iacute;s, donde el submarino fue encontrado en un astillero clandestino de la isla de Maraj&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios gigantescos</h2><p class="article-text">
        En realidad, los narcosubmarinos son semisumergibles artesanales donde solo la cabina sobresale de la superficie. Los capos colombianos comenzaron a utilizarlos en la d&eacute;cada de los 80 para transportar coca&iacute;na de contrabando por el Caribe hacia M&eacute;xico y Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, los jefes del crimen se han vuelto mucho m&aacute;s ambiciosos fabricando naves de fibra de vidrio capaces de transportar cantidades enormes de coca&iacute;na a miles de kil&oacute;metros de distancia hasta las costas de Portugal y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Casarin, los gigantescos beneficios que genera el tr&aacute;fico de la coca&iacute;na explican c&oacute;mo es posible que los delincuentes sudamericanos sigan utilizando submarinos a pesar de los riesgos. En la frontera de Brasil con Colombia, principal productor mundial de coca&iacute;na, el kilo de esta droga se vende a un precio que oscila entre los 1.000 y los 2.000 d&oacute;lares (entre 850 y 1.700 euros). En Europa, donde el consumo est&aacute; en auge, esa misma cantidad se puede vender por unos 60.000 d&oacute;lares (unos 51.100 euros). Un submarino que se las arregle para dejar cinco o seis toneladas de droga de contrabando en Europa podr&iacute;a generar a sus propietarios entre 200 y 250 millones de d&oacute;lares (entre 170 y 213 millones de euros). &ldquo;Las ganancias son astron&oacute;micas&rdquo;, dice Casarin.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno se pregunta si para estos marineros es una cuestión de gran valentía o si es una falta total de conciencia de dónde se están metiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Casarin</span>
                                        <span>—</span> Jefe de la Policía Federal de Brasil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Javier Romero, periodista espa&ntilde;ol y uno de los principales cronistas de la industria de los narcosubmarinos, sospecha que los capos sudamericanos inauguraron a finales de los a&ntilde;os 90 la ruta transatl&aacute;ntica. Pero la polic&iacute;a no confirm&oacute; su existencia hasta 2019, <a href="https://www.eldiario.es/galicia/once-anos-carcel-tribunales-narcosubmarino-transportaban-tres-toneladas-cocaina_1_8708467.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando interceptaron el primer artefacto de este tipo frente a la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica</a>, despu&eacute;s de que sus tres ocupantes soportaran una pesadilla de 27 d&iacute;as desde su punto de partida en la Amazon&iacute;a brasile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Romero, que escribe en <em>La Voz de Galicia</em>, el fen&oacute;meno se ha intensificado en los &uacute;ltimos meses de manera notable, con &ldquo;un repunte de la actividad&rdquo; en el verano, cuando el n&uacute;mero de alertas de narcosubmarinos que llegaban a la Polic&iacute;a Nacional pas&oacute; de una cada tres meses a m&aacute;s de cinco avisos por mes.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de septiembre, la Polic&iacute;a espa&ntilde;ola detuvo a tres sospechosos de origen colombiano y se incaut&oacute; de 3.500 kilos de coca&iacute;na que hab&iacute;an sido entregados en la costa gallega, aunque el narcosubmarino no estaba a la vista.
    </p><h2 class="article-text">Una nave claustrof&oacute;bica</h2><p class="article-text">
        Tres meses despu&eacute;s de la captura del narcosubmarino brasile&ntilde;o en Maraj&oacute;, el peri&oacute;dico <em>The Guardian</em> ha podido acceder a la nave de 18 metros de eslora. 
    </p><p class="article-text">
        Entrar en su estrecha sala de control por la diminuta escotilla es una experiencia claustrof&oacute;bica y escalofriante, incluso estando en tierra firme. El espacio de descanso est&aacute; compuesto por dos estrechas literas de madera a ambos lados del puente de mando. Un parabrisas de pl&aacute;stico era la &uacute;nica ventana al mundo de los marineros mientras avanzaban entre las olas para llegar a Europa a una velocidad de 16 kil&oacute;metros por hora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ay92B3iLYP4-5218', 'youtube', 'ay92B3iLYP4', document.getElementById('yt-ay92B3iLYP4-5218'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ay92B3iLYP4-5218 src="https://www.youtube.com/embed/ay92B3iLYP4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Osvaldo Scalezi, que dirige la divisi&oacute;n antidroga de la Polic&iacute;a Federal brasile&ntilde;a, explica que el mayor riesgo de viajar en un narcosubmarino es asfixiarse, y no ahogarse en el mar, como asume la mayor parte de la gente. &ldquo;Hay un motor muy potente ah&iacute; dentro y los tubos de escape est&aacute;n fabricados de forma muy rudimentaria; no hay nada que impida que los gases de combusti&oacute;n se filtren en el barco y los maten a todos por asfixia&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        En la proa de madera, donde habr&iacute;an almacenado las drogas, est&aacute;n las &uacute;nicas comodidades de las que habr&iacute;a disfrutado la tripulaci&oacute;n durante su traves&iacute;a transatl&aacute;ntica de 6.000 kil&oacute;metros: un dep&oacute;sito de agua potable de 700 litros, un congelador y un aire acondicionado port&aacute;til para aliviar el calor en este sofocante aparato, similar a un invernadero. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Imagínese pasar horas, o días, atrapado dentro de una de estas cosas, es una locura total</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Romero</span>
                                        <span>—</span> Periodista en La Voz de Galicia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras observa el casco de madera y fibra de vidrio, Casarin compara la temeraria expedici&oacute;n del narcosubmarino con la de los astronautas estadounidenses que protagonizaron el primer alunizaje en nuestro sat&eacute;lite natural en 1969. &ldquo;Es algo de ese nivel&rdquo;, dice: &ldquo;Es una vida loca de piratas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una industria global</h2><p class="article-text">
        De color azul y sin nombre, la nave de Maraj&oacute; fue descubierta dos meses despu&eacute;s de que en marzo se capturara un semisumergible casi id&eacute;ntico cerca de las Azores. En esa operaci&oacute;n conjunta participaron autoridades portuguesas, espa&ntilde;olas, estadounidenses y brit&aacute;nicas. Adem&aacute;s de seis toneladas de coca&iacute;na, transportaba a cinco hombres, tres de los cuales eran brasile&ntilde;os de la regi&oacute;n de Par&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Casarin, la detenci&oacute;n de esos tres brasile&ntilde;os refuerza la idea de que Par&aacute; y el estado vecino de Amap&aacute; se est&aacute;n convirtiendo en &ldquo;un centro de construcci&oacute;n de este tipo de naves&rdquo;. En opini&oacute;n de Romero, las remotas selvas y manglares de la regi&oacute;n son el lugar ideal para ocultar los &ldquo;astilleros clandestinos&rdquo; que construyen los narcosubmarinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20c03920-c1db-4f4b-9611-ddbeab195e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Inspección en el puerto de A Illa de Arousa en 2023 de un narcosubmarino localizado semihundido en la Ría cerca de Vilaxoán. EFE/Lavandeira jr"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Inspección en el puerto de A Illa de Arousa en 2023 de un narcosubmarino localizado semihundido en la Ría cerca de Vilaxoán. EFE/Lavandeira jr                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero Par&aacute; no es ni mucho menos el &uacute;nico lugar de Sudam&eacute;rica donde se fabrican estas naves y Europa tampoco es el destino m&aacute;s lejano. 
    </p><p class="article-text">
        Henry Shuldiner, investigador de Insight Crime y autor de un <a href="https://open.spotify.com/episode/2ZE06aoCK5Q56IFTuRPdWl?go=1&amp;sp_cid=2c790d0662809de2e0fff8abef36542f&amp;utm_source=embed_player_v&amp;utm_medium=desktop&amp;si=F7Egx5XSTd-IR_PyZWexIA&amp;nd=1&amp;dlsi=ff5a826aa7ae4077" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">informe</a> reciente sobre los narcosubmarinos, recuerda en una conversaci&oacute;n con The Guardian c&oacute;mo a finales de 2024 la polic&iacute;a colombiana intercept&oacute; un semisumergible cruzando el Pac&iacute;fico hacia Australia y Nueva Zelanda, una traves&iacute;a que como m&iacute;nimo lleva el doble de tiempo que la de Europa. En enero de 2025, dice Shuldiner, apareci&oacute; un narcosubmarino hundido en las costas de Sierra Leona, lo que reforz&oacute; su creencia de que la industria de los narcosubmarinos se est&aacute; extendiendo por el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Los narcosubmarinos generan miles de millones en ganancias, pero poco de ese dinero llega a los marineros que los pilotan a trav&eacute;s del Atl&aacute;ntico. Casarin estima que los marineros brasile&ntilde;os ganan entre 30.000 y 50.000 reales (entre 4.800 y 8.000 euros) por un viaje de este tipo. Seg&uacute;n Romero, autor del libro sobre narcosubmarinos <em>Operaci&oacute;n Marea Negra</em>, a los marineros ecuatorianos del primer barco incautado en Europa les ofrecieron unos 15.000 d&oacute;lares (unos 12.800 euros).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El narcotr&aacute;fico es una industria de explotaci&oacute;n, siempre lo ha sido&rdquo;, dice Romero, que llama &ldquo;ata&uacute;des propulsados por h&eacute;lices&rdquo; a las destartaladas embarcaciones. &ldquo;Imagina pasar horas, o d&iacute;as, atrapado dentro de una de estas cosas, es una locura total&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tom Phillips]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/travesia-delirante-narcosubmarinos-cruzan-oceanos-cargados-cocaina_1_12631823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 21:10:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d6804c76-3871-495f-99be-b7ac14bcc989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1633915" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d6804c76-3871-495f-99be-b7ac14bcc989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1633915" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Una travesía delirante": dentro de los narcosubmarinos que cruzan los océanos cargados de cocaína]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d6804c76-3871-495f-99be-b7ac14bcc989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tráfico de drogas,Drogas,Brasil,Narcotráfico,Cocaína,Amazonas,Galicia,Atlantico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brasil suma apoyos a su propuesta estrella en la COP30 para preservar las selvas criticada por los movimientos sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/brasil-suma-apoyos-propuesta-estrella-cop30-preservar-selvas-criticada-movimientos-sociales_1_12784554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00323e0f-5fa7-4418-a0a6-dc7f02f51b34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brasil suma apoyos a su propuesta estrella en la COP30 para preservar las selvas criticada por los movimientos sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La delegación brasileña respira tras diez días de atraso del apoyo alemán al mecanismo propuesto por Brasil en la COP30 para financiar a los países que conserven sus selvas</p><p class="subtitle">“No imponer nada a nadie”: ni el encanto de Lula acelera las negociaciones climáticas de la COP30</p></div><p class="article-text">
        Tras diez d&iacute;as de espera tensa, Alemania confirm&oacute; finalmente la cantidad de su ya anunciada contribuci&oacute;n al Fondo Florestas Tropicales para Siempre (TFFF por sus siglas en ingl&eacute;s), la propuesta estrella de Brasil para la COP30. La propia Marina Silva, ministra de Medio Ambiente, anunci&oacute; a bombo y platillo en la tarde del mi&eacute;rcoles que Alemania aportar&aacute; <a href="https://www.dw.com/es/cop30-alemania-dar%C3%A1-mil-millones-de-euros-al-fondo-bosques-tropicales-para-siempre/a-74817856" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mil millones de euros</a> para un fondo que pretende remunerar a los m&aacute;s de setenta pa&iacute;ses que poseen selvas tropicales y subtropicales por los servicios ambientales prestados. La decisi&oacute;n alemana, seg&uacute;n la ministra, demuestra que el TFFF es un &ldquo;instrumento de financiaci&oacute;n global muy bien dise&ntilde;ado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que el gobierno de Lula da Silva anunci&oacute; al comienzo de la COP30 las contribuciones de Noruega (tres mil millones de d&oacute;lares), Brasil (mil millones), Indonesia (mil millones), Francia (500), Portugal u Holanda (un mill&oacute;n cada), el goteo de apoyos se fren&oacute;. El retraso del anuncio alem&aacute;n provoc&oacute; cierto cortocircuito. China, Reino Unido o Espa&ntilde;a, entre otros, decidieron quedarse fuera. La diplomacia brasile&ntilde;a conf&iacute;a en que el apoyo alem&aacute;n signifique la consolidaci&oacute;n del fondo. Aun as&iacute;, la cifra recaudada todav&iacute;a est&aacute; lejos de los 125.000 millones de d&oacute;lares que Brasil espera alcanzar. Garo Barmanian, director de Servicios Forestales del Gobierno de Brasil, destaca en entrevista con elDiario.es que la gran innovaci&oacute;n del fondo es su mecanismo financiero. &ldquo;Ya tenemos otros proyectos basados en donaciones a fondo perdido. Nada contra ello. Pero estamos innovando con el TFFF porque es un fondo de financiaci&oacute;n misto, p&uacute;blico y privado&rdquo;, sostiene Barmanian. A comienzos de la COP30, el millonario australiano Andrew Forrest, fundador de las empresas mineras Minderoo Foundation y Fortescue Metals Group, anunci&oacute; la <a href="https://www.cnnbrasil.com.br/economia/macroeconomia/bilionario-australiano-anuncia-primeiro-investimento-privado-do-tfff/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera inversi&oacute;n privada </a>al fondo (10 millones de d&oacute;lares).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El TFFF genera una especie de renta forestal global asociada a la propia selva en pie, no al mercado de carbono, usado en ocasiones por empresas contaminantes para lavar su imagen. El capital invertido se aplica a activos globales de renta fija de bajo riesgo y produce beneficios a sus inversores. &ldquo;Era importante este mecanismo para valorar las selvas en pie por los servicios que prestan de biodiversidad, regulaci&oacute;n de clima, agua y carbono&rdquo;, matiza Barmanian.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que grandes organizaciones como Greenpeace y World Wide Fund for Nature (WWF) ven con buenos ojos el TFFF, la resistencia ha crecido a lo largo de la COP30. M&aacute;s de 200 organizaciones han firmado la declaraci&oacute;n <a href="https://asambleamundialamazonia.org/2025/11/07/no-al-tfff-si-a-los-derechos-de-los-bosques/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No al TFFF: Si a los derechos de los bosques</a>, denunciando la mercantilizaci&oacute;n de los bosques.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Hacia los sistemas agro-forestales</h2><p class="article-text">
        Para Lenise Oliveira, la agroecolog&iacute;a es &ldquo;una bandera blanca&rdquo; a la naturaleza. Desde 2017, cuando se mud&oacute; la ecovilla Iand&ecirc;, situada a sesenta kil&oacute;metros de Bel&eacute;m, Lenise vive volcada en la recuperaci&oacute;n de 28 hect&aacute;reas de selva degradada. Las tres familias involucradas en la ecovilla han ido reforestando parte de un terreno devastado por la monocultura y por la extracci&oacute;n de arena por parte de empresas de la construcci&oacute;n. Poco a poco, la ecovilla Iand&ecirc; se fue transformando en lo que en Brasil se denomina un &ldquo;sistema agroflorestal&rdquo; que combina cultivos y selva. &ldquo;Nuestras casas y las infraestructuras comunes ocupan dos hect&aacute;reas Cultivamos otras tres. El resto es selva. En un sistema agroflorestal extraes frutos de la selva y apenas cultivas una peque&ntilde;a parte. No usamos fertilizantes&rdquo;, asegura Lenise a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Lenise, que trabajo toda la vida como veterinaria, define las pr&aacute;cticas de la comunidad Iand&ecirc; como agricultura de proceso. Si el <em>a&ccedil;a&iacute;</em> que desde la regi&oacute;n norte de Brasil se exporta a todo el mundo estuviera producido con monocultivo ser&iacute;a una <em>commodity.</em> Creciendo en un sistema agroflorestal como el de la ecovilla Iand&ecirc;, pasa a formar parte de la bioeconom&iacute;a, otra de las apuestas de Brasil para la COP30. Un <a href="https://www.wribrasil.org.br/nova-economia-da-amazonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> del World Resources Institut (WRI) Brazil revela que mantener la selva en pie aportar&iacute;a 7.400 millones de euros extra al PIB brasile&ntilde;o y generar&iacute;a 312.000 empleos extra hasta 2050. La conservaci&oacute;n de la selva no s&oacute;lo permitir&iacute;a a Brasil cumplir con los Acuerdos de Par&iacute;s para mitigar el calentamiento global, sino que provocar&iacute;a crecimiento econ&oacute;mico. La novedad del estudio de WRI es que coloca en el epicentro la bioeconom&iacute;a proveniente de la selva primaria y de los sistemas agroforestales como el de la ecovilla Iand&ecirc;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mecanismo del TFFF establece que al menos un 20% de los fondos vayan directamente para las comunidades que cuidan de las selvas tropicales. Las tres familias de la ecovilla Iand&ecirc; podr&iacute;an ser beneficiarias. &ldquo;Han generado bastantes expectativas con el fondo. Es una forma de que el agronegocio no tome cuenta de la tierra&rdquo;, afirma Lenise.&nbsp;&ldquo;A pesar de que existen m&aacute;s de setenta pa&iacute;ses con selvas tropicales, los pa&iacute;ses con una tasa de deforestaci&oacute;n de m&aacute;s de 0,5% no podr&aacute;n recibir dinero. Esto incentivar&aacute; la ca&iacute;da de la deforestaci&oacute;n&rdquo;, asegura Garo Barmadian.
    </p><h2 class="article-text">La selva est&aacute; habitada</h2><p class="article-text">
        En la Marcha<strong> </strong>Mundial por el Clima<strong> </strong>de la COP30 una serpiente gigante<strong> </strong>sostenida por ind&iacute;genas y activistas caus&oacute; furor. Sobre su cuerpo, una frase: &ldquo;financiaci&oacute;n directa para quien cuida de la floresta&rdquo;. La serpiente, que ha aparecido en muchos espacios de la COP30, es el talism&aacute;n de la campa&ntilde;a de la Alian&ccedil;a dos Povos pelo Clima <a href="https://povospeloclima.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a><a href="https://povospeloclima.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A gente cobra</a>, un ingenioso juego de palabras (<em>cobra</em> es serpiente y declinaci&oacute;n del verbo cobrar). La alianza reivindica m&aacute;s financiaci&oacute;n directa para quien cuida de la selva. &ldquo;Los pueblos ind&iacute;genas, las comunidades, necesitan ayuda para defender sus territorios y la naturaleza. Y esa ayuda necesita llegar en forma de recursos. La mayor&iacute;a de la financiaci&oacute;n no llega a los territorios&rdquo;, explic&oacute; a la <a href="https://escoladeativismo.org.br/a-gente-cobra-alianca-dos-povos-renasce-na-luta-pelo-clima/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escola de Ativismo</a><a href="https://escoladeativismo.org.br/a-gente-cobra-alianca-dos-povos-renasce-na-luta-pelo-clima/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>Ang&eacute;lica Mendes, nieta del m&iacute;tico ecologista Chico Mendes, asesinado en 1988.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La s&uacute;per serpiente est&aacute; sirviendo, entre otras cosas, para visibilizar que la mayor&iacute;a de la selva tropical est&aacute; habitada, algo no tan evidente para los pa&iacute;ses del norte global. La mayor parte de la selva potencialmente beneficiada por el TFFF est&aacute; habitada por ind&iacute;genas, <em>quilombolas</em> (afro-descendientes),<em> ribeirinhos</em> (quien vive al margen de los r&iacute;os) o comunidades tradicionales. &ldquo;Cuando la selva est&aacute; habitada por estos pueblos, ya sea bosque primario o secundario, el combate a la deforestaci&oacute;n es m&aacute;s eficiente. A largo plazo, son fundamentales para mantener la selva en pie&rdquo;, asegura a elDiario.es Ana Mar&iacute;a Pinto, investigadora del Instituto do Homen e Meio Ambiente (IMAZON), con sede en Bel&eacute;m. Un <a href="https://www.uol.com.br/ecoa/colunas/opiniao/2024/07/20/desmatamento-na-amazonia-e-ate-83-menor-em-areas-protegidas-por-indigenas.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2024</a> revela que la deforestaci&oacute;n es un 83% menor en tierras protegidas por ind&iacute;genas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x649y425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x649y425.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x649y425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x649y425.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x649y425.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x649y425.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d13b180e-4e78-4d7d-926b-349239fe3068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x649y425.jpg"
                    alt="La marcha indígena &#039;A resposta somos nós&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La marcha indígena &#039;A resposta somos nós&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, el porcentaje del TFFF destinado a las comunidades que cuidan la selva est&aacute; siendo duramente criticado. Los guardianes del clima y los movimientos sociales reivindican al menos un 50% de los fondos. La Alian&ccedil;a dos Povos pelo Clima est&aacute; solicitando, adem&aacute;s, la creaci&oacute;n de un impuesto global de un 5% a millonarios y grandes corporaciones para la financiaci&oacute;n clim&aacute;tica. Adem&aacute;s, la cantidad estipulada por el fondo para cada hect&aacute;rea de selva tropical en pie tambi&eacute;n est&aacute; siendo cuestionada. &ldquo;A los pueblos ind&iacute;genas y a las comunidades locales se les pagar&aacute; un m&aacute;ximo de cuatro d&oacute;lares anuales por hect&aacute;reas. Con la l&oacute;gica del lucro, seguir&aacute; siendo m&aacute;s rentable cortar madera, criar ganado o el monocultivo&rdquo;, recoge <a href="https://mst.org.br/2025/11/11/tfff-por-que-nao-devemos-celebrar-o-colonialismo-verde-sobre-nossas-florestas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a><a href="https://mst.org.br/2025/11/11/tfff-por-que-nao-devemos-celebrar-o-colonialismo-verde-sobre-nossas-florestas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), divulgado al principio de la COP30.
    </p><h2 class="article-text">Cr&iacute;ticas a la mercantilizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El fondo TFFF, seg&uacute;n el MST, est&aacute; enmarcado dentro de &ldquo;las falsas soluciones del capitalismo verde&rdquo; y representa &ldquo;una significativa ampliaci&oacute;n de la mercantilizaci&oacute;n de la naturaleza&rdquo;. A siete kil&oacute;metros de la ecovilla Iand&ecirc;, Nonato Filho, uno de los coordinadores del asentamiento Abril Vermelho de Santa B&aacute;rbara del MST, uno de los m&aacute;s extensos de Brasil, critica frontalmente el TFFF. &ldquo;Quien va a invertir en dicho fondo son quienes m&aacute;s desforestan. Solo quieren lucro&rdquo;, afirma Nonato, mientras pasea por una plantaci&oacute;n de papaya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el MST ocup&oacute; una antigua plantaci&oacute;n de dend&ecirc; (palma aceitera) en Santa B&aacute;rbara. En 2009, consiguieron derechos legales a explotar la tierra. En la actualidad, las 414 familias del asentamiento cultivan dos mil hect&aacute;reas (pupu&ntilde;a, cupuaz&uacute;, cacao, papaya o andiroba, entre otras especies) y mantienen 4.500 hect&aacute;reas de selva en pie, con apoyo log&iacute;stico del IMAZON. Lucimar Souza, una de las coordinadoras del Instituto de Pesquisa da Amaz&ocirc;nia (IPAM), considera imprescindible colocar en la ecuaci&oacute;n de la conservaci&oacute;n la denominada &ldquo;agricultura familiar&rdquo;. &ldquo;Los sistemas agro-forestales restauran selva degradada y por eso generan un servicio ambiental. Al mismo tiempo genera renta para las familias&rdquo;, asegura Lucimar Souza a elDiario.es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_50p_1130896.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_50p_1130896.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_75p_1130896.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_75p_1130896.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_default_1130896.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_default_1130896.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f2ccbd5-7f6d-4140-8527-067708103d5a_16-9-aspect-ratio_default_1130896.jpg"
                    alt="Isaac, de una de las familias del asentamiento del MST."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Isaac, de una de las familias del asentamiento del MST.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El sistema agro-forestal del asentamiento Abril Vermelho despierta admiraci&oacute;n en el mism&iacute;simo gobierno Lula. &ldquo;Esto aqu&iacute; es una verdadera lecci&oacute;n. Quise venir a este espacio porque quer&iacute;a ver una selva productiva en la pr&aacute;ctica, que es el mejor ejemplo de lo que est&aacute; en la declaraci&oacute;n de la COP30&rdquo;, <a href="https://www.brasildefato.com.br/2025/11/19/uma-verdadeira-aula-durante-a-cop30-ministro-wellington-dias-visita-floresta-produtiva-do-mst-no-para/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asegur&oacute; </a>Wellinton Dias, ministro de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Combate al Hambre, tras visitar el asentamiento. &iquest;C&oacute;mo beneficiar&iacute;a el TFFF al sistema agroflorestal del asentamiento? Si las 4.500 hect&aacute;reas selva en pie del asentamiento fueran compensadas por el TFFF, el MST recibir&iacute;a apenas 18.000 reales al a&ntilde;o (algo menos tres mil euros). Unos siete euros para cada familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Declaraci&oacute;n de la </a><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">C&uacute;pula de los Pueblos</a> critic&oacute; el cariz financiero del TFFF: &ldquo;Luchamos por la financiaci&oacute;n p&uacute;blica y la tributaci&oacute;n de las corporaciones y los m&aacute;s ricos. Los costos de la degradaci&oacute;n ambiental y las p&eacute;rdidas impuestas a las poblaciones deben ser pagados por los sectores que m&aacute;s se benefician de este modelo&rdquo;. A su vez, la declaraci&oacute;n rechaza que &ldquo;instituciones que profundizan la desigualdad entre el Norte y el Sur, como el FMI y el Banco Mundial&rdquo; administren el TFFF. Por otro lado, m&aacute;s de 200 organizaciones ha firmado la declaraci&oacute;n <a href="https://asambleamundialamazonia.org/2025/11/07/no-al-tfff-si-a-los-derechos-de-los-bosques/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No al TFFF: Si a los derechos de los bosques</a>: &ldquo;El TFFF considera de manera equivocada que la deforestaci&oacute;n es un fallo del mercado que se resolver&aacute; colocando precio a los servicios ecosist&eacute;micos de los bosques tropicales para atraer inversiones privadas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las cr&iacute;ticas, cient&iacute;ficos de renombre internacional presentes en la COP30 consideran el TFFF una iniciativa acertada para combatir el cambio clim&aacute;tico. El cient&iacute;fico brasile&ntilde;o Carlos Nobre, uno de los mayores especialistas mundiales en el clima, asegur&oacute; el lunes la comunidad cient&iacute;fica est&aacute; &ldquo;deseando que el TFFF empiece a funcionar&rdquo;. Nobre, en un <a href="https://www.instagram.com/p/DRN9IvvjevW/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo viral </a>en el que se le ve recorriendo los pasillos de Zona Azul, alerta sobre la importancia de frenar en seco la degradaci&oacute;n de las selvas tropicales: &ldquo;Tenemos que acabar con toda la deforestaci&oacute;n de selvas tropicales y hacer una gran restauraci&oacute;n. Si continuamos degradando las selvas tropicales, vamos a tener innumerables epidemias y una o dos pandemias por d&eacute;cada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/brasil-suma-apoyos-propuesta-estrella-cop30-preservar-selvas-criticada-movimientos-sociales_1_12784554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 21:12:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00323e0f-5fa7-4418-a0a6-dc7f02f51b34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5456624" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00323e0f-5fa7-4418-a0a6-dc7f02f51b34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5456624" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Brasil suma apoyos a su propuesta estrella en la COP30 para preservar las selvas criticada por los movimientos sociales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00323e0f-5fa7-4418-a0a6-dc7f02f51b34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[COP30,Amazonas,Cambio climático,Deforestación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decenas de manifestantes invaden el área restringida de la COP30 durante una protesta contra el cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/activistas-climaticos-invaden-area-restringida-cop30-durante-protesta-salud_1_12760318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33f15264-2912-4cbd-baf0-19ce697889a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Decenas de manifestantes invaden el área restringida de la COP30 durante una protesta contra el cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los manifestantes, entre los cuales había profesionales sanitarios e indígenas amazónicos, sortearon los arcos de seguridad y accedieron ya de noche al vestíbulo de la gran carpa administrada por la ONU</p><p class="subtitle">Obras faraónicas y gentrificación: las contradicciones de la COP30 en el Amazonas</p></div><p class="article-text">
        Decenas de manifestantes invadieron este martes el &aacute;rea restringida de la cumbre clim&aacute;tica de la ONU, <a href="https://www.instagram.com/p/DQ7ylJzD_8D/?igsh=MTZ5dHBxc3Y4YjFqcQ%3D%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la COP30 que se est&aacute; celebrando en Bel&eacute;m</a> (Brasil), para protestar contra el impacto del calentamiento global en la salud de las personas. Los manifestantes sortearon los arcos de seguridad y accedieron ya de noche al vest&iacute;bulo de la gran carpa administrada por la ONU en la que se desarrollan las negociaciones clim&aacute;ticas, lo que provoc&oacute; un escena de caos porque justo en ese momento muchos miembros de las delegaciones nacionales se dispon&iacute;an a salir del recinto. Pasados unos minutos, el equipo de seguridad de la ONU expuls&oacute; a los manifestantes de la zona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;La crisis clim&aacute;tica es una crisis de salud!&rdquo;, corearon los participantes de la marcha, entre los cuales hab&iacute;a profesionales sanitarios e ind&iacute;genas amaz&oacute;nicos. En pocas regiones se siente tanto el impacto del cambio clim&aacute;tico sobre la salud que en la Amazon&iacute;a, donde se ubica Bel&eacute;m y que en 2024 fue golpeada por una sequ&iacute;a hist&oacute;rica, agravada por m&uacute;ltiples incendios. En estas regiones han aumentado los casos de enfermedades respiratorias y tambi&eacute;n los de dengue, ya que la subida de las temperaturas acelera la reproducci&oacute;n de los mosquitos que transmiten el virus.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQ7ylJzD_8D/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Viv&iacute; d&eacute;cadas en Bel&eacute;m y nunca tuve dengue; ahora todo el mundo lo contrae... se ha convertido en una enfermedad urbana&rdquo;, afirm&oacute; a EFE la manifestante Lena Peres, una infect&oacute;loga de 63 a&ntilde;os que trabaja para el Ministerio de Salud brasile&ntilde;o. Peres a&ntilde;adi&oacute; que el calentamiento global ha ido acompa&ntilde;ado de una proliferaci&oacute;n mayor de enfermedades cardiovasculares y renales, por lo que concluy&oacute; que &ldquo;ya no se puede no hacer la conexi&oacute;n entre cambio clim&aacute;tico y salud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El golpe se siente tambi&eacute;n a miles de kil&oacute;metros al norte de la Amazon&iacute;a, en pa&iacute;ses fr&iacute;os como Canad&aacute;, donde la m&eacute;dica de familia Melissa Lem tiene que lidiar con el efecto sobre sus pacientes de temporadas de incendios cada vez m&aacute;s intensas. &ldquo;En esas &eacute;pocas, hay m&aacute;s ataques de asma y casos de diabetes&rdquo;, explic&oacute; esta profesional que preside la Asociaci&oacute;n canadiense de m&eacute;dicos por el medioambiente y que ha viajado desde Vancouver para participar en la COP30 acompa&ntilde;ada por su estetoscopio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5fe99616-1a3c-4abf-8eea-e34b0aa41e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manifestantes se enfrentan con fuerzas de seguridad en un intento de invasión a la sede de la COP30 este martes, en Belém (Brasil). EFE/ Andre Borges"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manifestantes se enfrentan con fuerzas de seguridad en un intento de invasión a la sede de la COP30 este martes, en Belém (Brasil). EFE/ Andre Borges                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En este escenario, los m&eacute;dicos que participaron en la protesta defendieron detener la extracci&oacute;n de combustibles f&oacute;siles, principal causa del calentamiento global, pero tambi&eacute;n apuntaron a la necesidad de soluciones a corto plazo para enfrentar lo que ya es una realidad. Para prevenir enfermedades respiratorias, m&aacute;scaras y aislamiento del interior de las viviendas; para virus tropicales como el dengue, el innovador m&eacute;todo Wolbachia, que consiste en introducir una bacteria en los mosquitos que les impide reproducir el virus.
    </p><p class="article-text">
        Otros como el m&eacute;dico argentino Sergio Sosa-Estan&iacute;, director para Latinoam&eacute;rica de DNDi, una ONG dedicada a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, apuestan por reforzar los sistemas de vigilancia sanitaria y por desarrollar medicamentos accesibles para poblaciones desatendidas. &ldquo;Las autoridades reci&eacute;n est&aacute;n tomando conciencia del impacto clim&aacute;tico sobre la salud; es algo que debe formar parte de la agenda de adaptaci&oacute;n&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/activistas-climaticos-invaden-area-restringida-cop30-durante-protesta-salud_1_12760318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 23:53:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/33f15264-2912-4cbd-baf0-19ce697889a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5770614" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/33f15264-2912-4cbd-baf0-19ce697889a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5770614" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Decenas de manifestantes invaden el área restringida de la COP30 durante una protesta contra el cambio climático]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/33f15264-2912-4cbd-baf0-19ce697889a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[COP30,Cambio climático,Amazonas,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Obras faraónicas y gentrificación: las contradicciones de la COP30 en el Amazonas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/obras-faraonicas-gentrificacion-contradicciones-cop30-amazonas_1_12759468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad78e7c3-e829-4b84-925a-519c6f553b03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Obras faraónicas y gentrificación: las contradicciones de la COP30 en el Amazonas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La celebración de la cumbre climática en Belém ha sido la excusa para retomar macroproyectos que estaban parados: "Era el momento de echar el freno de mano y cambiar de dirección en cómo se vive en la ciudad"</p><p class="subtitle">La COP de Brasil decide si el mundo avanza o si Trump dinamita el esfuerzo común contra el cambio climático</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie como nosotras para hablar del cambio clim&aacute;tico. Deber&iacute;amos estar all&iacute; en la COP30, explic&aacute;ndoselo a los pol&iacute;ticos, pero no nos han invitado, y eso que somos las guardianas de los &aacute;rboles&rdquo;. Danielle Raiol, presidente de la Associa&ccedil;&atilde;o de Mujeres Extractivistas de Combu, moradoras de la isla fluvial de Combu del municipio de Bel&eacute;m, habla con frustraci&oacute;n. Explica c&oacute;mo el aumento de la temperatura alter&oacute; los ciclos de la isla. &ldquo;En 2023, no conseguimos recoger suficientes semillas de andiroba para preparar aceite (uno de los productos que venden), hac&iacute;a demasiado calor. La sequ&iacute;a complic&oacute; todo&rdquo;, afirma Danielle.
    </p><p class="article-text">
        A unos metros de distancia, en un peque&ntilde;o muelle que comunica la sede de la asociaci&oacute;n con un <em>igarap&ecirc;</em> (brazo de r&iacute;o), Junior Boaventura, de 32 a&ntilde;os, confirma el sentimiento agridulce que la COP30 est&aacute; dejando en la isla Combu, en la que viven 1.500 personas. Sin negar que trae turistas, Junior, el gran <a href="https://www.instagram.com/boaventurajnr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a> ambiental de la isla, se queja de la falta de inversi&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Ni ha habido inversi&oacute;n ni nos han invitado a la COP30&rdquo;, afirma. Una bandera del SEBRAE (Servicio Brasile&ntilde;o de Apoyo a las Micro y Peque&ntilde;as Empresas) ondea en el restaurante de su familia, el Bo&aacute; da Ilha: &ldquo;Sebrae pelo turismo&rdquo;<em> </em>(&ldquo;Sebrae por el turismo&rdquo;). &ldquo;No es inversi&oacute;n, solo nos ayudan con consultor&iacute;as. Adem&aacute;s, iba a haber pr&eacute;stamos a la poblaci&oacute;n local, pero son de 15.000 reales (unos 2.450 euros), con eso no haces nada&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, un megaconcierto de la cantante Mariah Carey, organizado por Rock in Rio, dio visibilidad global a la ilha do Combu. El mega palco con forma de nen&uacute;far cost&oacute; 30 millones de reales (4,9 millones de euros). &ldquo;Para la isla,&nbsp;dejaron dos millones de reales (unos trescientos mil euros). Una miseria. Esta l&oacute;gica de los megaeventos no nos deja casi nada. Incentiva la <a href="https://apublica.org/2025/10/ilha-do-combu-do-palco-de-mariah-carey-as-mudancas-climaticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especulaci&oacute;n inmobiliaria</a>&rdquo;, se&ntilde;ala Junior. El <em>influencer</em>, que hace publicidad desde su perfil de Instagram con frecuencia, se queja de que la COP30 ni siquiera le ha tra&iacute;do propuestas comerciales.
    </p><p class="article-text">
        El desencanto de los habitantes de la ilha de Combu refleja las contradicciones de la COP de la Amazonia. A pesar de un esfuerzo importante del gobierno brasile&ntilde;o para incluir a la sociedad civil en sus <a href="https://www.gov.br/mma/pt-br/noticias/mma-divulga-horario-de-paineis-dos-pavilhoes-brasil-na-cop30-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">286 paneles</a>, la mayor&iacute;a de las comunidades tradicionales de la regi&oacute;n metropolitana de Bel&eacute;m no est&aacute;n presentes en la programaci&oacute;n oficial de la Zona Azul de la ONU. Y la inversi&oacute;n p&uacute;blica en infraestructura de siete mil millones de reales (1,14 millones de euros) ha beneficiado poco a la poblaci&oacute;n m&aacute;s desfavorecida (con algunas excepciones). &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el legado de la COP30 para Bel&eacute;m y la regi&oacute;n Amaz&oacute;nica?, &iquest;reparar&aacute;n las delegaciones oficiales de la cumbre clim&aacute;tica la extrema sensibilidad del clima tropical h&uacute;medo al calentamiento global?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ccac720-d3bc-41f1-89c1-30e7c8175347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Danielle Raiol, presidente de la Associação de Mujeres Extractivistas de Combu."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Danielle Raiol, presidente de la Associação de Mujeres Extractivistas de Combu.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El legado carb&oacute;nico de la COP30</h2><p class="article-text">
        El gobernador<strong> </strong>de Par&aacute;, Helder Barbalho,<strong> </strong>presumi&oacute; recientemente de que el 98% de las obras prometidas para la COP30 est&aacute;n finalizadas: puentes como de<a href="https://www.cnnbrasil.com.br/economia/obras-da-cop30-estao-98-prontas-diz-helder-barbalho-ao-cnn-talks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Icoaraci</a>, grandes avenidas, alcantarillado en barrios perif&eacute;ricos, reformas de mercados (como el hist&oacute;rico Ver-O-Peso) o puertos como el de <a href="https://www.cnnbrasil.com.br/economia/obras-da-cop30-estao-98-prontas-diz-helder-barbalho-ao-cnn-talks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Outerio</a>. Una inversi&oacute;n millonaria que ha provocado un aut&eacute;ntico cambio de imagen de un &aacute;rea metropolitana de 2,5 millones de habitantes. A pie de calle, la mayor&iacute;a de la gente elogia las obras. &ldquo;Eran necesarias, van a mejorar la ciudad. Durante muchos a&ntilde;os Bel&eacute;m ha estado olvidada,&rdquo;, asegura Wendel Lima, que trabaja como ch&oacute;fer privado durante la COP30. &ldquo;La gente en Outeiro est&aacute; contenta con las infraestructuras. Las obras en el centro de Bel&eacute;m tambi&eacute;n quedaron bonitas&rdquo;, afirma Aldaid Santos Ataide, vecino de Outeiro, que trabaja de guardia de seguridad en la Zona Azul.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existen cr&iacute;ticas contundentes. La prestigiosa urbanista Raquel Rolnik denuncia en un <a href="https://www.labcidade.fau.usp.br/cop30-em-belem-entre-um-novo-paradigma-e-o-mais-do-mesmo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duro art&iacute;culo </a>que las obras del paquete COP30 han repetido el vigente modelo carbonoc&eacute;ntrico. Avenidas y viaductos duplicados. Asfalto para mejorar la circulaci&oacute;n de los coches. &ldquo;El foco en las carreteras es&nbsp;particularmente contradictorio para Bel&eacute;m, que es una metr&oacute;polis fluvial con 42 islas y una relaci&oacute;n hist&oacute;rica con las aguas&rdquo;, escribe. En su opini&oacute;n, Bel&eacute;m deber&iacute;a haber aprovechado la COP30 para &ldquo;desplazar el centro del debate sobre los modos de producci&oacute;n del planeta del hemisferio norte para la periferia del capitalismo, a partir de la Amazonia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ana Claudia Duarte Cardoso, profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Federal de Par&aacute; (UFPA), denuncia que se ha aprovechado el mega evento COP30 para sacar del caj&oacute;n viejos proyectos. &ldquo;Es una pena c&oacute;mo ese proceso gentrificador est&aacute; en la cabeza de muchos t&eacute;cnicos. Era el momento de echar el freno de mano y cambiar de direcci&oacute;n en c&oacute;mo se vive en la ciudad&rdquo;, asegura en entrevista con elDiario.es. La propia construcci&oacute;n del parque da Cidade, donde se localizan la Zona Azul y la Zona Verde, entreg&oacute; espacio p&uacute;blico a la iniciativa privada. El parque fue construido sobre un antiguo aeroclub gracias a una alteraci&oacute;n de una ley aprobada por el pleno municipal en abril de 2022. El cambio de la ley, escribe Brenda Taketa en <a href="https://ojoioeotrigo.com.br/2025/04/na-preparacao-para-a-cop-30-belem-sofre-com-especulacao-imobiliaria-mudancas-no-plano-diretor-e-condicoes-insalubres-de-trabalho/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>O joio e o trigo</em></a><em>,</em> &ldquo;liber&oacute; la oferta de servicios de hosteler&iacute;a, cultura, ocio, deportes, gimnasios, restaurantes, bares... autorizando el uso y ocupaci&oacute;n del &aacute;rea por agentes privados&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1130159.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1130159.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1130159.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1130159.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130159.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130159.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fe900a42-5333-49a1-8c15-e9f3dcc2aae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130159.jpg"
                    alt="Junior Boaventura"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Junior Boaventura                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La carretera de la discordia</h2><p class="article-text">
        Ana Claudia Duarte Cardoso cita como ejemplo de obra oportunista la ampliaci&oacute;n de la Avenida da Liberdade, que hace meses protagoniza reportajes en medios internacionales como la carretera construida sobre selva protegida para facilitar el tr&aacute;fico durante la conferencia. En realidad, la carretera es un <a href="https://apublica.org/2025/08/avenida-liberdade-a-via-de-belem-que-nao-nasceu-com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto de 2012</a> y no ha recibido dinero de las obras de la COP30. El gobierno regional intent&oacute; comunicarla como si fuera parte del &ldquo;paquete de obras&rdquo; de la COP30 para acelerar su ejecuci&oacute;n. &ldquo;Como le dio muy mala repercusi&oacute;n, ahora niegan que tenga nada que ver con la COP&rdquo;, matiza Ana Claudia. No solo eso: las obras est&aacute;n paralizadas. La ampliaci&oacute;n de la Avenida da Liberdade est&aacute; llena de irregularidades: desplazamiento de la comunidad tradicional Nossa Senhora dos Navegantes, atravesar ilegalmente el &Aacute;rea de Protecci&oacute;n Ambiental de Bel&eacute;m, construir sobre acu&iacute;feros... &ldquo;El trazado pasa sobre dos lagos Bolonha que abastecen gran parte de los grifos de Bel&eacute;m&rdquo;, denunci&oacute; el activista socioambiental Maur&iacute;cio Santos <a href="https://apublica.org/2025/08/avenida-liberdade-a-via-de-belem-que-nao-nasceu-com-a-cop30/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la Ag&ecirc;ncia P&uacute;blica.</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n de la Avenida da Liberdade ha afectado a su vez al Quilombo Abacatal, una comunidad de afrodescendientes en la que viven 121 familias. De poco sirvieron sus protestas. Vanulza Cardoso, gran matriarca del quilombo, explica a elDiario.es c&oacute;mo la obra viol&oacute; sus derechos. &ldquo;Deber&iacute;an habernos consultado. Han atropellado nuestros derechos&rdquo;, dice indignada. El Quilombo es una gran mancha verde en el &aacute;rea metropolitana de Bel&eacute;m. La comunidad vive en armon&iacute;a con la naturaleza. &ldquo;Aunque extraigamos alimentos vivimos una relaci&oacute;n entrelazada de respeto con la naturaleza. El capital econ&oacute;mico entiende la naturaleza como capital&rdquo;, matiza Vanulza.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Racismo ambiental</h2><p class="article-text">
        El pasado mes de abril, se viraliz&oacute; una imagen captada por un dron con pancarta con las palabras &ldquo;racismo ambiental&rdquo; en una comunidad de <em>palafitas</em> (casas construidas sobre el agua). A ras de suelo, ni&ntilde;os y adolescentes de Vila da Barca protestaban contra la&nbsp;intenci&oacute;n del gobierno regional de que los residuos de la COP30 pasaran por la comunidad. El periodista Guilherme Guerreiro Neto narra el conflicto en un reportaje en <a href="https://sumauma.com/es/em-belem-a-luta-do-povo-mare-contra-a-obra-da-cop-que-joga-esgoto-dos-ricos-no-quintal-dos-pobres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SUMAUMA</a>: &ldquo;Denunciaban racismo ambiental. Y saben lo que dicen. Lo sienten en la piel y en el gusto del agua. Sienten la desigualdad de la capital de Par&aacute;&rdquo;. A menos de dos kil&oacute;metros de Vila da Barca est&aacute; la Avenida Visconde de Souza Franco, conocida como Doca, donde un apartamento de m&aacute;s de 600 metros cuadrados puede costar hasta 2,5 millones de d&oacute;lares. La Doca ha sido transformada en un parque, puro maquillaje para la COP, escribe Guilherme Guerreiro. Un parque en el que <a href="https://sumauma.com/es/arvores-fake-sao-a-nova-invencao-antiecologica-do-governo-do-para-para-receber-a-cop30/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el gobierno de Par&aacute; instal&oacute; los antiecol&oacute;gicos &aacute;rboles </a><a href="https://sumauma.com/es/arvores-fake-sao-a-nova-invencao-antiecologica-do-governo-do-para-para-receber-a-cop30/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fake</em></a> importados de Singapur con macetas colgantes. &iquest;Tiene sentido importar esa tecnolog&iacute;a para la Amazonia, la regi&oacute;n con m&aacute;s biodiversidad del mundo?
    </p><p class="article-text">
        Vila da Barca, donde no hay saneamiento b&aacute;sico, lleva meses en pie de guerra. Entr&oacute; en la justicia, que ralentiz&oacute; las obras (aunque no las paraliz&oacute;). Su lucha desencaden&oacute; una marea de solidaridad y ayud&oacute; a popularizar y escalar la idea de &ldquo;racismo ambiental&rdquo;.&nbsp;&ldquo;El concepto no es nuestro, pero se est&aacute; usando mucho en la Amazonia para explicar cuando vemos grandes emprendimientos en las proximidades de comunidades &eacute;tnicamente declaradas, no solo quilombolas, sino ind&iacute;genas o <em>ribeirinhos </em>(como se conoce a quienes viven en las orillas de los r&iacute;os)&rdquo;, asegura Vanulza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El racismo ambiental, un concepto que ha ganado fuerza en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, parece haberse colado por la puerta trasera de la COP30. Y va salir por la puerta grande en la Declaraci&oacute;n de Bel&eacute;m. Para Ana Claudia Duarte Cardoso, la resistencia de las comunidades locales de Bel&eacute;m contra las obras de la COP30 ha sido fundamental. La <a href="https://www.gov.br/mre/pt-br/canais_atendimento/imprensa/notas-a-imprensa/declaracao-de-belem-sobre-o-combate-ao-racismo-ambiental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n de Bel&eacute;m sobre el Combate al Racismo Ambiental</a>, seg&uacute;n recoge el gobierno brasile&ntilde;o, &ldquo;busca fomentar el di&aacute;logo internacional sobre la intersecci&oacute;n entre igualdad racial, medio ambiente y clima, reforzando la dimensi&oacute;n de los derechos humanos, particularmente de la justicia social, en las pol&iacute;ticas internacionales&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/obras-faraonicas-gentrificacion-contradicciones-cop30-amazonas_1_12759468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 20:47:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ad78e7c3-e829-4b84-925a-519c6f553b03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5147853" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ad78e7c3-e829-4b84-925a-519c6f553b03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5147853" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Obras faraónicas y gentrificación: las contradicciones de la COP30 en el Amazonas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ad78e7c3-e829-4b84-925a-519c6f553b03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[COP30,Amazonas,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COP 30, la hora de la verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cop-30-hora_129_12743148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb23bbd4-7fc5-41ed-90df-0febec2a6bba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COP 30, la hora de la verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para combatir juntos la crisis climática, el Sur Global exige un mayor acceso a los recursos. No por una cuestión de caridad, sino de justicia. Los países ricos han sido los mayores beneficiarios de la economía basada en el carbono. Por lo tanto, deben estar a la altura de sus responsabilidades</p></div><p class="article-text">
        Este jueves comienza en la Amazon&iacute;a brasile&ntilde;a la Cumbre de Bel&eacute;m, previa a la 30&ordf; Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim&aacute;tico (COP30). He convocado a los l&iacute;deres mundiales a esta reuni&oacute;n, unos d&iacute;as antes de la apertura de la COP, para que todos asuman el compromiso multilateral de actuar con la urgencia que exige la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Si no actuamos de manera efectiva, m&aacute;s all&aacute; de los discursos, nuestras sociedades dejar&aacute;n de creer en las COP, en el multilateralismo y en la pol&iacute;tica internacional en general. Por eso he convocado a los l&iacute;deres globales en la Amazonia y cuento con el compromiso de todos ellos para que esta sea la COP de la verdad, el momento en el que demostraremos la seriedad de nuestro compromiso con todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Las acciones colectivas basadas en la ciencia demuestran nuestra capacidad para hacer frente y superar grandes desaf&iacute;os. Hemos sido capaces de proteger la capa de ozono. La respuesta global a la pandemia de la Covid-19 ha demostrado que el mundo dispone de los medios necesarios para actuar, siempre que haya valent&iacute;a y voluntad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Brasil fue sede de la Cumbre de la Tierra en 1992. Durante la cumbre aprobamos las convenciones sobre el Clima, la Biodiversidad y la Desertificaci&oacute;n, as&iacute; como los principios que sentaron las bases de un nuevo paradigma y rumbo para preservar el planeta y la humanidad. En estos 33 a&ntilde;os, las reuniones han dado lugar a importantes acuerdos y metas para la reducci&oacute;n de los gases de efecto invernadero (erradicar la deforestaci&oacute;n para 2030, triplicar el uso de las energ&iacute;as renovables, etc.).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, el mundo vuelve a Brasil para debatir sobre la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. No es casualidad que la COP30 se celebre en el coraz&oacute;n de la selva amaz&oacute;nica. Es una oportunidad para que pol&iacute;ticos, diplom&aacute;ticos, cient&iacute;ficos, activistas y periodistas conozcan la realidad de la Amazonia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Queremos que el mundo vea la situaci&oacute;n real de los bosques, de la mayor cuenca hidrogr&aacute;fica del planeta y de los millones de habitantes de la regi&oacute;n. Las COP no pueden limitarse a ser una feria de buenas ideas, ni un viaje anual de los negociadores. Deben suponer un momento de contacto con la realidad y de acci&oacute;n efectiva para hacer frente al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Para combatir juntos la crisis clim&aacute;tica necesitamos recursos. Adem&aacute;s, debemos reconocer que el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas sigue siendo la base de cualquier pacto clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, el Sur Global exige un mayor acceso a los recursos. No por una cuesti&oacute;n de caridad, sino de justicia. Los pa&iacute;ses ricos han sido los mayores beneficiarios de la econom&iacute;a basada en el carbono. Por lo tanto, deben estar a la altura de sus responsabilidades. No solo deben asumir compromisos, sino tambi&eacute;n honrar sus deudas.
    </p><p class="article-text">
        Brasil est&aacute; haciendo su parte. En solo dos a&ntilde;os, hemos reducido a la mitad la superficie deforestada en la Amazonia, lo que demuestra que es posible actuar de forma concreta en favor del clima.
    </p><p class="article-text">
        En Bel&eacute;m lanzaremos una iniciativa innovadora para preservar los bosques: el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF). Es innovador porque se trata de un fondo de inversi&oacute;n, no de donaciones. El TFFF remunerar&aacute; a quienes mantengan sus bosques en pie, as&iacute; como a quienes inviertan en &eacute;l. Se trata de una l&oacute;gica de beneficio mutuo en la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Con el fin de liderar con el ejemplo, Brasil ha anunciado una inversi&oacute;n de mil millones de d&oacute;lares en el TFFF y esperamos anuncios igualmente ambiciosos por parte de otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dimos ejemplo al convertirnos en el segundo pa&iacute;s en presentar su nueva Contribuci&oacute;n Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en ingl&eacute;s). Brasil se comprometi&oacute; a reducir entre un 59 % y un 67 % sus emisiones, incluyendo todos los gases de efecto invernadero y todos los sectores de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, hacemos un llamamiento a todos los pa&iacute;ses para que presenten NDC igualmente ambiciosas y las implementen de manera efectiva.
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n energ&eacute;tica es fundamental para cumplir la NDC de Brasil. Nuestra matriz energ&eacute;tica es una de las m&aacute;s limpias del mundo, ya que el 88% de la electricidad se genera a partir de fuentes renovables. Somos l&iacute;deres en biocombustibles y avanzamos en energ&iacute;a e&oacute;lica, solar e hidr&oacute;geno verde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; fundamental destinar los recursos obtenidos de la explotaci&oacute;n petrolera a financiar una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa, ordenada y equitativa. Con el tiempo, las empresas petroleras, como la brasile&ntilde;a Petrobras, se transformar&aacute;n en empresas energ&eacute;ticas, ya que es imposible mantener indefinidamente un modelo de crecimiento basado en los combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Las personas deben estar en el centro de las decisiones pol&iacute;ticas relativas al clima y a la transici&oacute;n energ&eacute;tica. Debemos reconocer que los sectores m&aacute;s vulnerables de nuestra sociedad son los m&aacute;s afectados por los efectos del cambio clim&aacute;tico, por lo que los planes de transici&oacute;n justa y adaptaci&oacute;n deben tener como objetivo la lucha contra las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        No podemos olvidar que dos mil millones de personas no tienen acceso a tecnolog&iacute;as y combustibles limpios para cocinar, y que 673 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. En respuesta a esta situaci&oacute;n, en Bel&eacute;m lanzaremos una Declaraci&oacute;n sobre el Hambre, la Pobreza y el Clima. Es esencial que el compromiso de luchar contra el calentamiento global est&eacute; directamente relacionado con la lucha contra el hambre.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es fundamental avanzar en la reforma de la gobernanza global. Hoy en d&iacute;a, el multilateralismo se ve obstaculizado por la par&aacute;lisis del Consejo de Seguridad de la ONU. Creado para preservar la paz, no logra impedir las guerras. Por lo tanto, es nuestra obligaci&oacute;n luchar por la reforma de esta instituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la COP30, defenderemos la creaci&oacute;n de un Consejo de Cambio Clim&aacute;tico de la ONU, vinculado a la Asamblea General. Una nueva estructura de gobernanza que contar&aacute; con la fuerza y la legitimidad necesarias para garantizar que los pa&iacute;ses cumplan lo que han prometido. Un paso efectivo para revertir la actual par&aacute;lisis del sistema multilateral.
    </p><p class="article-text">
        En cada Conferencia sobre el Clima se hacen muchas promesas, pero se adoptan pocos compromisos efectivos. La &eacute;poca de las cartas de buenas intenciones ha llegado a su fin; es hora de elaborar planes de acci&oacute;n. Por eso, hoy comenzamos la &ldquo;COP de la verdad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luiz Inácio Lula da Silva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cop-30-hora_129_12743148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2025 21:08:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eb23bbd4-7fc5-41ed-90df-0febec2a6bba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="861299" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eb23bbd4-7fc5-41ed-90df-0febec2a6bba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="861299" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[COP 30, la hora de la verdad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eb23bbd4-7fc5-41ed-90df-0febec2a6bba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Luiz Inácio Lula da Silva,Amazonas,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toneladas de explosivos detonadas en la selva: dentro del desarme de un grupo disidente de las FARC en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/toneladas-explosivos-detonadas-selva-desarme-grupo-disidente-farc-colombia_1_12709141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a888eeaa-917d-4978-aaf3-b8935f5234b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toneladas de explosivos detonadas en la selva: dentro del desarme de un grupo disidente de las FARC en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Amazonía colombiana, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano entregó 14 toneladas de material bélico al Gobierno, el avance más tangible hasta ahora del intento de Gustavo Petro por poner fin a seis décadas de guerra</p><p class="subtitle">El sueño de la ‘paz total’ de Petro se encamina al precipicio en Colombia
</p></div><p class="article-text">
        En alg&uacute;n lugar secreto de la selva del Putumayo, en la Amazon&iacute;a colombiana, el Ej&eacute;rcito hizo volar por los aires cuatro toneladas de explosivos, granadas, morteros y balas. Hasta hace pocos d&iacute;as, ese arsenal estaba en manos de la Coordinadora Nacional Ej&eacute;rcito Bolivariano (CNEB), un grupo armado surgido de la extinta guerrilla de las <a href="https://www.eldiario.es/temas/farc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FARC</a>.
    </p><p class="article-text">
        No se trataba de una exitosa operaci&oacute;n militar: fue la misma guerrilla la que entreg&oacute; 14 toneladas de sus armas como un gesto de paz en la negociaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/internacional/petro-mira-espejo-lula-pulso-trump_129_12701104.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con el Gobierno presidido por Gustavo Petro.</a> Es el avance m&aacute;s tangible que ha dado hasta ahora <a href="https://www.eldiario.es/internacional/sueno-paz-total-petro-encamina-precipicio-colombia_1_11929695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la denominada 'paz total'</a>, una de las pol&iacute;ticas bandera del presidente colombiano, cuya idea es negociar la paz con diferentes grupos y bandas armadas al mismo tiempo y que de momento ha dado escasos resultados.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades lo celebraron por todo lo alto. El 15 de octubre, ministros, altos cargos y el mismo Petro viajaron hasta un instituto en el municipio de Puerto As&iacute;s &mdash;no muy lejos de donde ocurri&oacute; la explosi&oacute;n&mdash; para presentar el hito en una pantalla gigante.
    </p><p class="article-text">
        Cientos de personas acudieron euf&oacute;ricas: se trata de la primera muestra concreta de paz en su territorio desde la firma del acuerdo con las FARC en 2016. Significa tambi&eacute;n una posible tregua en la violencia cotidiana: con los explosivos destruidos podr&iacute;an haberse fabricado hasta 27.500 minas antipersona, seg&uacute;n datos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vamos a avanzar a pesar de la adversidad. Hoy no solamente destruimos explosivos, sino que sembramos paz, esperanza y sue&ntilde;os&rdquo;, declar&oacute; el ministro de Defensa, Pedro S&aacute;nchez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/083ad14f-ebb7-49a0-890f-e6c25c53a85a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El comandante de la CNEB, Walter Mendoza (i); el presidente colombiano Gustavo Petro (c); y el jefe del equipo negociador del Gobierno, Armando Novoa (d)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El comandante de la CNEB, Walter Mendoza (i); el presidente colombiano Gustavo Petro (c); y el jefe del equipo negociador del Gobierno, Armando Novoa (d).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde los procesos de paz suelen naufragar entre la desconfianza y las balas, la destrucci&oacute;n de este arsenal de guerra es hasta ahora el avance m&aacute;s visible del Gobierno de Petro en su promesa de poner fin a un conflicto que, a nivel nacional, ha dejado m&aacute;s de 450.000 muertos en seis d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien la CNEB no est&aacute; entre las guerrillas m&aacute;s poderosas del pa&iacute;s, cuenta con unos 2.500 combatientes y controla extensas zonas en la frontera con Ecuador. All&iacute;, la CNEB aprovecha la ausencia del Estado para controlar la miner&iacute;a ilegal de oro y colt&aacute;n, ejercer el control sobre la poblaci&oacute;n y extorsionar a empresarios. Sus dominios abarcan tambi&eacute;n las jugosas rentas del narcotr&aacute;fico: Putumayo y Nari&ntilde;o son los departamentos con mayor superficie de hoja de coca de Colombia, sumando entre ambos alrededor de 115.000 hect&aacute;reas, un &aacute;rea similar a la ciudad de C&oacute;rdoba.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente desea que el proceso de paz siga adelante. Nosotras, como mujeres y lideresas, no podemos seguir pariendo hijos para la guerra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Lagos</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de la organización Asojuntas Puerto Asís
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Casi la mitad de los habitantes de Putumayo han sido v&iacute;ctimas del conflicto; y muchos de sus habitantes deben convivir con la crudeza del reclutamiento forzado y el asesinato de l&iacute;deres sociales. Por eso, para los putumayenses, el gesto de la CNEB permite so&ntilde;ar con una paz que los ha evadido durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya los ataques contra los civiles han bajado desde que la CNEB y el Gobierno est&aacute;n en di&aacute;logo. La gente desea que el proceso de paz siga adelante. Nosotras, como mujeres y lideresas, no podemos seguir pariendo hijos para la guerra&rdquo;, dice Sandra Lagos, presidenta de Asojuntas Puerto As&iacute;s, una organizaci&oacute;n que re&uacute;ne a las asociaciones vecinales del municipio. &ldquo;Pero necesitamos que inviten a la mesa a las comunidades, porque nuestro problema es tambi&eacute;n la corrupci&oacute;n y la falta de inversi&oacute;n social&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los aplausos se detienen cuando el comandante de la CNEB, Walter Mendoza, sube al estrado a dar su discurso en el sofocante calor del polideportivo. Todav&iacute;a quedan dudas: no se sabe cu&aacute;ntas armas conserva la guerrilla, ni si parte del arsenal entregado era simplemente material obsoleto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que se vaya avanzando, veremos las posibilidades de entregar m&aacute;s material de guerra&rdquo;, explica Mendoza a elDiario.es. &ldquo;Pero el problema no son las armas: es que el Estado nunca ha solucionado los problemas del pueblo colombiano. No ha cesado la represi&oacute;n; nunca ha hecho la reforma agraria integral; nunca ha construido las carreteras necesarias. Estos son territorios muy abandonados por el Estado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">A la paz se le acaba el tiempo</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito en Putumayo y Nari&ntilde;o contrasta con el deterioro de la seguridad en el resto del pa&iacute;s. A su llegada al poder en 2022, Petro <a href="https://www.eldiario.es/internacional/camino-paz-total-colombia-siete-anos-despues_1_10769591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prometi&oacute; acabar con la guerra negociando simult&aacute;neamente</a> con todos los grupos armados. Pero a menos de un a&ntilde;o de terminar su mandato, este es apenas el segundo proceso de desarme que se concreta, despu&eacute;s del realizado con el Frente Comuneros del Sur, un grupo con poco m&aacute;s de 200 integrantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos grupos no tienen incentivos reales para negociar. Buscan mantener el control territorial frente a sus rivales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerson Arias</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Fundación Ideas para la Paz
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los dem&aacute;s di&aacute;logos avanzan con lentitud o est&aacute;n suspendidos. La violencia del ELN, el Clan del Golfo y otras disidencias de las FARC han repuntado en diferentes zonas del pa&iacute;s. A principios de a&ntilde;o, el Gobierno mir&oacute; con impotencia mientras una cruenta guerra estallaba entre dos grupos armados en la frontera con Venezuela. El resultado fue una crisis humanitaria sin precedentes: casi 65.000 personas tuvieron que huir de sus hogares en apenas tres meses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno ha restringido el uso de la fuerza para no dinamitar las diez mesas de di&aacute;logo que tiene abiertas&rdquo;, explica a elDiario.es Gerson Arias, investigador de la Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz. &ldquo;Pero muchos grupos no tienen incentivos reales para negociar. Buscan mantener el control territorial frente a sus rivales. Los di&aacute;logos les han servido para fortalecerse y ganar reconocimiento pol&iacute;tico&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/40f5d121-ca99-4af7-9089-9590f08e9353_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Destrucción de material de guerra de la guerrilla CNEB."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Destrucción de material de guerra de la guerrilla CNEB.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Arias sintetiza as&iacute; una paradoja que resume el momento actual: los di&aacute;logos que deber&iacute;an debilitar la guerra parecen, en algunos casos, darle ox&iacute;geno. Seg&uacute;n cifras oficiales, el n&uacute;mero total de combatientes ilegales ha crecido un 45% desde el 2022.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno, no obstante, insiste en que el proceso con la CNEB demuestra que la 'paz total' s&iacute; puede funcionar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos avances se miran con cierto desd&eacute;n, pero estamos construyendo la ruta hacia la paz&rdquo;, sostiene Armando Novoa, jefe del equipo negociador del Gobierno. &ldquo;En nuestro caso, el CNEB no se ha fortalecido por culpa del di&aacute;logo. Poco a poco las comunidades han logrado recuperar parte de su tranquilidad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/814123f1-4a77-4a73-8570-3d1e9412f129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una persona durante el anuncio de destrucción de material de guerra en Puerto Asís."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una persona durante el anuncio de destrucción de material de guerra en Puerto Asís.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el reloj pol&iacute;tico juega en contra. A Petro le queda menos de un a&ntilde;o de mandato y necesita mostrar resultados visibles, dice &Oacute;scar Chal&aacute;, investigador de la Fundaci&oacute;n Pares. &ldquo;El proceso en Putumayo es un avance significativo, pero oculta las graves carencias que tiene la 'paz total'. Negociar exitosamente con 20 grupos armados al mismo tiempo es imposible para el Estado. Lo que queda son los procesos de paz locales, con grupos fragmentados&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el recrudecimiento de la violencia est&aacute; siendo aprovechado por candidatos de derecha que, nombrando como referente al presidente salvadore&ntilde;o Nayib Bukele, prometen la victoria de la mano dura en las elecciones de 2026. &ldquo;Viene un discurso de seguridad m&aacute;s radical. Si el progresismo no gana, la mayor&iacute;a de estos procesos de paz se cancelar&iacute;an. De las primeras acciones de un gobierno de derecha ser&iacute;a levantar todas estas mesas y lanzar una avanzada militar&rdquo;, vaticina Chal&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Echeverri López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/toneladas-explosivos-detonadas-selva-desarme-grupo-disidente-farc-colombia_1_12709141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 20:18:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a888eeaa-917d-4978-aaf3-b8935f5234b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3929836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a888eeaa-917d-4978-aaf3-b8935f5234b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3929836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Toneladas de explosivos detonadas en la selva: dentro del desarme de un grupo disidente de las FARC en Colombia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a888eeaa-917d-4978-aaf3-b8935f5234b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Colombia,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Gustavo Petro,Guerrilla,Amazonas,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La destrucción de selva virgen en el mundo casi se dobla en un año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/destruccion-selva-virgen-mundo-dobla-ano_1_12693175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4293eee-88b9-4f0b-a83b-6f8cd329da66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La destrucción de selva virgen en el mundo casi se dobla en un año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pérdida de bosques tropicales húmedos en 2024 llegó a 6,7 millones de hectáreas: la deforestación global fue un 60% superior al máximo permisible para cumplir el objetivo internacional de detener la desaparición forestal en 2030</p><p class="subtitle">El enemigo no es el sotobosque: culpar a los matorrales de los incendios es una cortina de humo</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la mara&ntilde;a de declaraciones, promesas o bulos sobre los bosques, los datos son testarudos y cuentan la historia de lo que en realidad est&aacute; ocurriendo. En 2024, se destruyeron 6,7 millones de hect&aacute;reas de selva en el mundo. Casi el doble que un a&ntilde;o antes. La deforestaci&oacute;n global alcanz&oacute; un poco m&aacute;s de ocho millones de hect&aacute;reas, seg&uacute;n <a href="https://forestdeclaration.org/resources/forest-declaration-assessment-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reciente evaluaci&oacute;n de la Forest Declaration</a>.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n del an&aacute;lisis es sencilla: &ldquo;En 2024 los bosques siguieron experimentando una destrucci&oacute;n a gran escala. Los bosques primarios tropicales continuaron siendo aclarados a tasas alarmantes&rdquo;. El nivel de destrucci&oacute;n forestal actual en el mundo est&aacute; muy por encima de lo que tendr&iacute;a que ser para cumplir el compromiso internacional de atajar la deforestaci&oacute;n en 2030. La cantidad m&aacute;xima para estar en ese camino eran cinco millones de hect&aacute;reas para 2024.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de 145 estados <a href="https://webarchive.nationalarchives.gov.uk/ukgwa/20230418175226/https://ukcop26.org/glasgow-leaders-declaration-on-forests-and-land-use/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribieron en una declaraci&oacute;n refrendada en 2021</a>: &ldquo;Nosotros, los l&iacute;deres de los pa&iacute;ses firmantes, nos comprometemos a trabajar para detener y revertir la p&eacute;rdida de bosques en 2030&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <!-- Generated by ai2html v0.110.0 - 2025-10-20 12:00 -->
<!-- ai file: grafico_perdida global de bosque.ai -->
<style media="screen,print">
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box ,
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box .g-artboard {
		margin:0 auto;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box p {
		margin:0;
		font-family: 'Encode Sans', sans-serif;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box .g-aiAbs {
		position:absolute;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box .g-aiImg {
		position:absolute;
		top:0;
		display:block;
		width:100% !important;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box .g-aiSymbol {
		position: absolute;
		box-sizing: border-box;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-box .g-aiPointText p { white-space: nowrap; }
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D {
		position:relative;
		overflow:hidden;
		display:none!important;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D p {
		font-weight:500;
		line-height:16px;
		opacity:1;
		letter-spacing:0em;
		font-size:13px;
		text-align:left;
		color:rgb(0,0,0);
		text-transform:none;
		padding-bottom:0;
		padding-top:0;
		mix-blend-mode:normal;
		font-style:normal;
		height:auto;
		position:static;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle0 {
		font-weight:700;
		line-height:24px;
		height:24px;
		letter-spacing:-0.01em;
		font-size:20px;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle1 {
		height:16px;
		opacity:0.7;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle2 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle3 {
		line-height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle4 {
		font-weight:700;
		line-height:41px;
		height:41px;
		text-align:right;
		color:rgb(255,255,255);
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle5 {
		opacity:0.7;
		text-align:center;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle6 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle7 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		font-size:12px;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D .g-pstyle8 {
		line-height:13px;
		height:13px;
		opacity:0.7;
		letter-spacing:-0.011em;
		font-size:11px;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M {
		position:relative;
		overflow:hidden;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M p {
		font-weight:500;
		line-height:16px;
		opacity:1;
		letter-spacing:0em;
		font-size:13px;
		text-align:left;
		color:rgb(0,0,0);
		text-transform:none;
		padding-bottom:0;
		padding-top:0;
		mix-blend-mode:normal;
		font-style:normal;
		height:auto;
		position:static;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle0 {
		font-weight:700;
		line-height:22px;
		height:22px;
		font-size:18px;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle1 {
		text-align:center;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle2 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle3 {
		line-height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle4 {
		font-weight:700;
		line-height:41px;
		height:41px;
		text-align:right;
		color:rgb(255,255,255);
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle5 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle6 {
		height:16px;
		opacity:0.7;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle7 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		font-size:12px;
	}
	#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M .g-pstyle8 {
		line-height:13px;
		height:13px;
		letter-spacing:-0.011em;
		font-size:11px;
	}
	
		@media screen and (min-width:500px){

		#g-grafico_perdida-global-de-bosque-D{

		display:block!important;
		}

		#g-grafico_perdida-global-de-bosque-M{


		display:none!important;
		}

	}

</style>

<div id="g-grafico_perdida-global-de-bosque-box" class="ai2html">

	<!-- Artboard: D -->
	<div id="g-grafico_perdida-global-de-bosque-D" class="g-artboard" style="width:640px; height:543.21897050318px;" data-aspect-ratio="1.178" data-min-width="640">
<div style=""></div>
		<img id="g-grafico_perdida-global-de-bosque-D-img" class="g-grafico_perdida-global-de-bosque-D-img g-aiImg" alt="" src="https://static.eldiario.es/clip/b7eb7c08-6b54-41f2-9441-f0ff4ed2cb32_source-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
		<div id="g-ai0-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:8.468%;margin-top:-13px;left:0.1563%;width:349px;">
			<p class="g-pstyle0">La deforestación en el mundo 2024</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-2" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:16.6875%;margin-top:-8.6px;left:13.3214%;width:466px;">
			<p class="g-pstyle1">Pérdida global de bosque&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pérdida de bosque primario húmedo tropical</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-3" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:22.8545%;margin-top:-21.2px;right:89.3433%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle2">Mha</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-4" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:27.7973%;right:92.4871%;width:5.4688%;">
			<p class="g-pstyle3">12</p>
			<p class="g-pstyle3">10</p>
			<p class="g-pstyle3">8</p>
			<p class="g-pstyle3">6</p>
			<p class="g-pstyle3">4</p>
			<p class="g-pstyle3">2</p>
			<p class="g-pstyle3">0</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-5" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:37.3975%;margin-top:-21.2px;right:66.3335%;width:45px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>8,27</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai0-6" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:39.2383%;margin-top:-21.2px;right:32.0139%;width:49px;">
			<p class="g-pstyle4">8,07</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-7" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:46.6019%;margin-top:-21.2px;right:32.1535%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle4">6,72</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-8" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:48.9674%;left:79.2402%;margin-left:-12.1094%;width:24.2188%;">
			<p class="g-pstyle5">La línea discontinua es la proyección del itinerario hacia una deforestación cero en 2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-9" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:53.0449%;margin-top:-21.2px;right:66.3064%;width:46px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>3,85</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai0-10" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.6581%;margin-top:-21.2px;right:89.3666%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle2">2015</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-11" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.6581%;margin-top:-21.2px;right:35.3402%;width:50px;">
			<p class="g-pstyle6">2024</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-12" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.6581%;margin-top:-21.2px;right:5.1932%;width:51px;">
			<p class="g-pstyle2">2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-13" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:85.9874%;margin-top:-21.1px;left:6.5908%;width:154px;">
			<p class="g-pstyle7">Mha: Millón de hectáreas</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-14" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:95.2596%;margin-top:-7.5px;left:0.3125%;width:310px;">
			<p class="g-pstyle8">FUENTE: EVALUACIÓN DE LA FOREST DECLARATION 2025.</p>
		</div>
	</div>

	<!-- Artboard: M -->
	<div id="g-grafico_perdida-global-de-bosque-M" class="g-artboard" style="max-width: 360px;max-height: 670px" data-aspect-ratio="0.538" data-min-width="0" data-max-width="639">
<div style="padding: 0 0 186.0385% 0;"></div>
		<img id="g-grafico_perdida-global-de-bosque-M-img" class="g-grafico_perdida-global-de-bosque-M-img g-aiImg" alt="" src="https://static.eldiario.es/clip/517c404f-6b6f-4d01-ac05-dc3438fd7ff0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
		<div id="g-ai1-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:6.8534%;margin-top:-11.9px;left:0.1379%;width:322px;">
			<p class="g-pstyle0">La deforestación en el mundo 2024</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-2" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:14.334%;left:49.9838%;margin-left:-27.9167%;width:55.8333%;">
			<p class="g-pstyle1">La línea discontinua es la proyección del itinerario hacia una deforestación cero en 2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-3" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:25.4055%;margin-top:-21.2px;right:88.723%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle2">Mha</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-4" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:29.2652%;right:94.312%;width:9.7222%;">
			<p class="g-pstyle3">12</p>
			<p class="g-pstyle3">10</p>
			<p class="g-pstyle3">8</p>
			<p class="g-pstyle3">6</p>
			<p class="g-pstyle3">4</p>
			<p class="g-pstyle3">2</p>
			<p class="g-pstyle3">0</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-5" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:37.0518%;margin-top:-21.2px;right:47.8167%;width:45px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>8,27</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai1-6" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:38.6943%;margin-top:-21.2px;right:25.7713%;width:49px;">
			<p class="g-pstyle4">8,07</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-7" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:44.6667%;margin-top:-21.1px;right:26.2745%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle4">6,72</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-8" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:49.8926%;margin-top:-21.2px;right:47.7684%;width:46px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>3,85</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai1-9" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:72.2894%;margin-top:-21.1px;right:88.7645%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle2">2015</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-10" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:72.2894%;margin-top:-21.1px;right:32.6076%;width:50px;">
			<p class="g-pstyle5">2024</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-11" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:72.2894%;margin-top:-21.1px;right:2.2671%;width:51px;">
			<p class="g-pstyle2">2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-12" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.6509%;margin-top:-21.1px;left:6.892%;width:274px;">
			<p class="g-pstyle6">Pérdida global de bosque</p>
			<p>&nbsp;</p>
			<p class="g-pstyle6">Pérdida de bosque primario húmedo tropical</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-13" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:87.6611%;margin-top:-21.1px;left:2.6024%;width:154px;">
			<p class="g-pstyle7">Mha: Millón de hectáreas</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:94.883%;margin-top:-7.5px;left:-0.0001%;width:310px;">
			<p class="g-pstyle8">FUENTE: EVALUACIÓN DE LA FOREST DECLARATION 2025.</p>
		</div>
	</div>

</div>

<!-- End ai2html - 2025-10-20 12:00 -->
    </figure><p class="article-text">
        La deforestaci&oacute;n masiva no se trata de la p&eacute;rdida de una especie de <em>jard&iacute;n planetario: </em>tiene consecuencias negativas constatadas en el calentamiento global del planeta, la regulaci&oacute;n del clima, la misma creaci&oacute;n de lluvia (mediante<a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/biodiversidad/importantes-tierra-cielo-amazonia-secando_1_1253217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> r&iacute;os voladores</a>) y la conservaci&oacute;n de la biodiversidad de la que los humanos obtienen beneficios.
    </p><p class="article-text">
        De los ocho millones de hect&aacute;reas deforestadas a las que hace referencia el informe de evaluaci&oacute;n, 6,7 millones fueron de bosques tropicales h&uacute;medos primarios &ndash;b&aacute;sicamente lo que llamamos selva&ndash;, es decir, las masas forestales t&iacute;picas de la Amazon&iacute;a, la cuenca del Congo o el sureste de Asia. Son unos tres millones m&aacute;s que un a&ntilde;o antes. Este repunte es calificado por los evaluadores como, sencillamente, &ldquo;catastr&oacute;fico&rdquo; y avanzan que los incendios forestales &ldquo;tuvieron un impacto tremendo en esta p&eacute;rdida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las autoras principales del informe, Erin Matson, recuerda que &ldquo;cada a&ntilde;o, la diferencia entre los compromisos y la realidad se hace m&aacute;s grande. Y los bosques no son negociables a la hora de tener un planeta vivible&rdquo;. Esta experta en pol&iacute;tica ambiental global avisa de que &ldquo;seguir fall&aacute;ndoles pone en peligro la prosperidad de las personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tr&iacute;ada de datos la completa el gran incremento de p&eacute;rdidas que se registr&oacute; en &aacute;reas clave para la biodiversidad. 2,2 millones de hect&aacute;reas de estos santuarios naturales perecieron en 2024, un 47% m&aacute;s que el curso previo. &ldquo;Amenaza para h&aacute;bitats irremplazables&rdquo;, describe el documento.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; est&aacute; destruyendo los bosques del planeta?</h2><p class="article-text">
        La respuesta corta es: la agricultura y ganader&iacute;a industriales. &ldquo;La deforestaci&oacute;n fue causada, abrumadoramente, por el aclaramiento de bosques para hacer espacio a la agricultura permanente&rdquo;, explica esta evaluaci&oacute;n. De hecho, es la causa del 86% de la deforestaci&oacute;n global de la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Este informe hace menci&oacute;n a la destrucci&oacute;n de extensas &aacute;reas de bosque (llamado clareo para abrir campos de cultivo o de pasto para ganado). El cultivo intensivo de variedades como la soja est&aacute; detr&aacute;s de gran parte de la deforestaci&oacute;n amaz&oacute;nica por ejemplo. En el sureste de Asia el monocultivo de palma ha jugado un papel parecido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de un problema sist&eacute;mico porque los productos se consumen en el interior, pero tambi&eacute;n son exportados internacionalmente&rdquo;, explican los evaluadores. &ldquo;As&iacute; que las pol&iacute;ticas de uso del suelo est&aacute;n interconectadas con las demandas globales, por lo que se hace necesario un cambio en la regulaci&oacute;n de la producci&oacute;n y el comercio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a que mucho de lo producido en campos abiertos a base de destruir bosques se destina al consumo mundial: la soja alimenta ganado que se convierte en carne consumida en los pa&iacute;ses del norte global o en<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/arde-arbol-amazonia-coma-cerdo-macrogranja-espana_1_8665089.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> pienso para la producci&oacute;n porcina en Europa que satisface el mercado en China</a>. El caf&eacute;, el cacao, el aceite de palma o la madera cubren las demandas mundiales.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, hace solo unas semanas, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ue-vuelve-retrasar-ley-deforestacion-ano_1_12625613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Uni&oacute;n Europea retras&oacute; por segunda vez la entrada en vigor </a>de un reglamento dise&ntilde;ado para impedir que productos que hayan supuesto deforestaci&oacute;n entren en el mercado de la UE. Adem&aacute;s, a pesar de la existencia de leyes para impedir que, por ejemplo, la carne de Brasil implique deforestaci&oacute;n, la demanda es tan intensiva y el sistema de control tan complejo que el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/promesa-industria-carnica-frenar-tala-amazonia-truco-blanquea-origen-ganado_1_12221729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">origen del producto queda f&aacute;cilmente blanqueado</a>.
    </p><p class="article-text">
        Y este martes, la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bruselas-propone-ley-deforestacion-no-afecte-pymes-no-haya-sanciones-junio-2026_1_12701593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Europea ha propuesto una nueva regulaci&oacute;n sobre deforestaci&oacute;n</a> para que no afecte a peque&ntilde;as y medianas empresas, que solo tendr&aacute;n que realizar una declaraci&oacute;n simplificada &ldquo;&uacute;nica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n deriva en que se estime que entre el 61% y el 94% de la deforestaci&oacute;n en los bosques tropicales para explotaciones agr&iacute;colas sea ilegal. La conclusi&oacute;n es que &ldquo;la incapacidad para aplicar la regulaci&oacute;n debido a la falta de capacidad o voluntad pol&iacute;tica e incluso la impunidad son una barrera crucial para tener una gesti&oacute;n efectiva de los bosques&rdquo;, analiza este trabajo.
    </p><h2 class="article-text">Consecuencias</h2><p class="article-text">
        El experto en biodiversidad y uso del suelo de la organizaci&oacute;n Climate Focus, Ivan Palmegiani, recuerda que este nivel de degradaci&oacute;n &ldquo;est&aacute; llevando a los bosques cerca de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-climatica-empuja-selva-amazonas-punto-no-retorno-convertira-sabana_1_8809941.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peligrosos puntos de no retorno</a> al socavar las propias funciones ecol&oacute;gicas de las que dependen para sobrevivir&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <!-- Generated by ai2html v0.110.0 - 2025-10-20 12:00 -->
<!-- ai file: grafico_Emisiones grutas de gases de efecto invernadero debidas a la deforestación.ai -->
<style media="screen,print">
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box ,
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box .g-artboard {
		margin:0 auto;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box p {
		margin:0;
		font-family: 'Encode Sans', sans-serif;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box .g-aiAbs {
		position:absolute;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box .g-aiImg {
		position:absolute;
		top:0;
		display:block;
		width:100% !important;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box .g-aiSymbol {
		position: absolute;
		box-sizing: border-box;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box .g-aiPointText p { white-space: nowrap; }
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D {
		position:relative;
		overflow:hidden;
		display:none!important;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D p {
		font-weight:500;
		line-height:16px;
		height:auto;
		opacity:1;
		letter-spacing:0em;
		font-size:13px;
		text-align:left;
		color:rgb(0,0,0);
		text-transform:none;
		padding-bottom:0;
		padding-top:0;
		mix-blend-mode:normal;
		font-style:normal;
		position:static;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle0 {
		font-weight:700;
		line-height:24px;
		height:24px;
		letter-spacing:-0.01em;
		font-size:20px;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle1 {
		height:16px;
		opacity:0.7;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle2 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle3 {
		opacity:0.7;
		text-align:center;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle4 {
		line-height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle5 {
		font-weight:700;
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
		color:rgb(255,255,255);
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle6 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		font-size:12px;
		text-align:center;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D .g-pstyle7 {
		line-height:13px;
		height:13px;
		letter-spacing:-0.011em;
		font-size:11px;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M {
		position:relative;
		overflow:hidden;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M p {
		font-weight:500;
		line-height:16px;
		opacity:1;
		letter-spacing:0em;
		font-size:13px;
		text-align:left;
		color:rgb(0,0,0);
		text-transform:none;
		padding-bottom:0;
		padding-top:0;
		mix-blend-mode:normal;
		font-style:normal;
		height:auto;
		position:static;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle0 {
		font-weight:700;
		line-height:22px;
		height:22px;
		font-size:18px;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle1 {
		opacity:0.7;
		text-align:center;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle2 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle3 {
		line-height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle4 {
		font-weight:700;
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		text-align:right;
		color:rgb(255,255,255);
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle5 {
		height:16px;
		opacity:0.7;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle6 {
		line-height:41px;
		height:41px;
		opacity:0.7;
		font-size:12px;
		text-align:center;
	}
	#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M .g-pstyle7 {
		line-height:13px;
		height:13px;
		letter-spacing:-0.011em;
		font-size:11px;
	}
	
		@media screen and (min-width:500px){

		#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D{

		display:block!important;
		}

		#g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M{


		display:none!important;
		}

	}

</style>

<div id="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-box" class="ai2html">

	<!-- Artboard: D -->
	<div id="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D" class="g-artboard" style="width:640px; height:576.449739733951px;" data-aspect-ratio="1.11" data-min-width="640">
<div style=""></div>
		<img id="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D-img" class="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-D-img g-aiImg" alt="" src="https://static.eldiario.es/clip/453e8ddd-6347-4fa0-a7c9-19b500be0cbb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
		<div id="g-ai0-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:10.0616%;margin-top:-25px;left:0.1563%;width:483px;">
			<p class="g-pstyle0">Emisiones brutas de gases de efecto invernadero </p>
			<p class="g-pstyle0">debidas a la deforestación</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-2" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:20.2359%;margin-top:-8.6px;left:7.0714%;width:566px;">
			<p class="g-pstyle1">Emisiones globales&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Emisiones asociadas a la pérdida de bosque primario tropical húmedo</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-3" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:26.3943%;margin-top:-21.2px;right:88.4601%;width:62px;">
			<p class="g-pstyle2">GtCo<sub>2</sub>e</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-4" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:28.797%;left:79.2402%;margin-left:-12.1094%;width:24.2188%;">
			<p class="g-pstyle3">La línea discontinua es la proyección del itinerario hacia una deforestación cero en 2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-5" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:30.7052%;right:92.4871%;width:5.4688%;">
			<p class="g-pstyle4">6</p>
			<p class="g-pstyle4">5</p>
			<p class="g-pstyle4">4</p>
			<p class="g-pstyle4">3</p>
			<p class="g-pstyle4">2</p>
			<p class="g-pstyle4">1</p>
			<p class="g-pstyle4">0</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-6" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:42.8745%;margin-top:-21.2px;right:66.3634%;width:47px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>4,46</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai0-7" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:45.6501%;margin-top:-21.2px;right:30.6857%;width:50px;">
			<p class="g-pstyle5">4,60</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-8" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.7117%;margin-top:-21.2px;right:30.7568%;width:46px;">
			<p class="g-pstyle5">3,14</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-9" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:58.1404%;margin-top:-21.2px;right:66.3408%;width:46px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>2,38</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai0-10" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.5188%;margin-top:-21.2px;right:89.3666%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle2">2015</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-11" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.5188%;margin-top:-21.2px;right:33.9549%;width:50px;">
			<p class="g-pstyle2">2024</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-12" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:80.5188%;margin-top:-21.2px;right:5.1932%;width:51px;">
			<p class="g-pstyle2">2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-13" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:85.5409%;margin-top:-21.1px;left:28.1316%;margin-left:-161px;width:322px;">
			<p class="g-pstyle6">GtCo<sub>2</sub>e: Gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:94.2785%;margin-top:-7.5px;left:0.3125%;width:310px;">
			<p class="g-pstyle7">FUENTE: EVALUACIÓN DE LA FOREST DECLARATION 2025.</p>
		</div>
	</div>

	<!-- Artboard: M -->
	<div id="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M" class="g-artboard" style="max-width: 360px;max-height: 663px" data-aspect-ratio="0.543" data-min-width="0" data-max-width="639">
<div style="padding: 0 0 184.0604% 0;"></div>
		<img id="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M-img" class="g-grafico_Emisiones-grutas-de-gases-de-efecto-invernadero-debidas-a-la-deforestaci_n-M-img g-aiImg" alt="" src="https://static.eldiario.es/clip/7f9499aa-4efe-4ebd-b444-ecf37fb1ad4d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
		<div id="g-ai1-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:8.5569%;margin-top:-22.7px;left:0.1379%;width:355px;">
			<p class="g-pstyle0">Emisiones brutas de gases de efecto</p>
			<p class="g-pstyle0">invernadero debidas a la deforestación</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-2" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:14.488%;left:49.9838%;margin-left:-27.9167%;width:55.8333%;">
			<p class="g-pstyle1">La línea discontinua es la proyección del itinerario hacia una deforestación cero en 2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-3" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:22.962%;margin-top:-21.2px;right:85.7195%;width:62px;">
			<p class="g-pstyle2">GtCo<sub>2</sub>e</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-4" class="g-Capa_1 g-aiAbs" style="top:26.7122%;right:92.8786%;width:9.7222%;">
			<p class="g-pstyle3">6</p>
			<p class="g-pstyle3">5</p>
			<p class="g-pstyle3">4</p>
			<p class="g-pstyle3">3</p>
			<p class="g-pstyle3">2</p>
			<p class="g-pstyle3">1</p>
			<p class="g-pstyle3">0</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-5" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:37.2991%;margin-top:-21.2px;right:63.8348%;width:47px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>4,46</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai1-6" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:39.7137%;margin-top:-21.2px;right:23.9446%;width:50px;">
			<p class="g-pstyle4">4,60</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-7" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:48.4669%;margin-top:-21.2px;right:24.071%;width:46px;">
			<p class="g-pstyle4">3,14</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-8" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:50.5797%;margin-top:-21.2px;right:63.7946%;width:46px;">
			<p class="g-pstyle2"><b>2,38</b></p>
		</div>
		<div id="g-ai1-9" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:70.048%;margin-top:-21.2px;right:87.3311%;width:48px;">
			<p class="g-pstyle2">2015</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-10" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:70.048%;margin-top:-21.2px;right:30.219%;width:50px;">
			<p class="g-pstyle2">2024</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-11" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:70.048%;margin-top:-21.2px;right:1.1462%;width:51px;">
			<p class="g-pstyle2">2030</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-12" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:79.7066%;margin-top:-29.1px;left:6.892%;width:272px;">
			<p class="g-pstyle5">Emisiones globales</p>
			<p>&nbsp;</p>
			<p class="g-pstyle5">Emisiones asociadas a la pérdida de bosque </p>
			<p class="g-pstyle5">primario tropical húmedo</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-13" class="g-Capa_1 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:87.5467%;margin-top:-21.1px;left:43.7767%;margin-left:-161px;width:322px;">
			<p class="g-pstyle6">GtCo<sub>2</sub>e: Gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:95.9027%;margin-top:-7.5px;left:-0.0001%;width:310px;">
			<p class="g-pstyle7">FUENTE: EVALUACIÓN DE LA FOREST DECLARATION 2025.</p>
		</div>
	</div>

</div>

<!-- End ai2html - 2025-10-20 12:00 -->
    </figure><p class="article-text">
        Y las consecuencias no se quedan solo ah&iacute;. La destrucci&oacute;n de la selva virgen supone una amenaza alarmante para la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. &iquest;Por qu&eacute;? Porque con la desaparici&oacute;n del bosque, la gran cantidad de carbono que han acumulado las plantas durante d&eacute;cadas o siglos es liberada de golpe a la atm&oacute;sfera (<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/principal-causante-recalentamiento-planeta-crece-freno_1_12686717.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el famoso gas invernadero </a>CO&#8322; est&aacute; compuesto de la uni&oacute;n de carbono y ox&iacute;geno). Es decir, es una inyecci&oacute;n gaseosa a la c&uacute;pula masiva y repentina que causa el calentamiento global del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Solo la deforestaci&oacute;n de bosques tropicales h&uacute;medos en 2024 supuso la emisi&oacute;n a la atm&oacute;sfera de 3.100 millones de toneladas de CO&#8322;, un 76% m&aacute;s que la media anual de 2018-2020.
    </p><p class="article-text">
        A nivel mundial, las emisiones totales de CO&#8322; asociadas a toda la deforestaci&oacute;n superan los 4.600 millones de toneladas. Pero, adem&aacute;s de a&ntilde;adir toda esa cantidad de gases invernadero, cuando los bosques desaparecen &ndash;o se degradan&ndash; se pierde su capacidad para seguir absorbiendo el <em>nuevo </em>CO&#8322; que emite, b&aacute;sicamente, la quema de petr&oacute;leo, gas y carb&oacute;n. Esa funci&oacute;n de sumidero se ve disminuida, lo que conlleva que una parte de las emisiones que, hasta ese momento, se compensaba y no exacerbaba la crisis clim&aacute;tica, se a&ntilde;adir&aacute; a la atm&oacute;sfera. De hecho, <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03629-6.epdf?sharing_token=jSgL-ipvx3kxO70QE59n4tRgN0jAjWel9jnR3ZoTv0NILaci0q8CXtVe4JKM-xF0Z0ZQpmJpnpSclAjJeIV-vCjviXK_Mb9hvvU5C3CiJVgu82-RGuHR01gFiQZAVMzDCCxiRyvlh0MBQxTvGN2oHmf2jIOC7MEEGXrOPGIblsh57v9qXkkZbM7U0OH8zbdQ4jnVO1zD9R1jeDcUVBS22YVLkjWEvC5vrNMdQ416fmEBL9kIHYs2ptVibFKXLxEuh-TQ08w-QGSFzN6221KgghFRsiZunNJ-94npgPLktqtTeDpv_zPIvC8A8FHfgF9afIzDyHM287fdIaYdAGxPsQ==&amp;tracking_referrer=www.theguardian.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n de 2021</a> determin&oacute; que la Amazon&iacute;a ya estaba emitiendo m&aacute;s CO&#8322; del que estaba absorbiendo.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar la relevancia de este fen&oacute;meno, si la deforestaci&oacute;n fuera un pa&iacute;s, ser&iacute;a el tercer emisor de CO&#8322; del mundo, solo por detr&aacute;s de China y Estados Unidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rejón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/destruccion-selva-virgen-mundo-dobla-ano_1_12693175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 20:01:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4293eee-88b9-4f0b-a83b-6f8cd329da66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="940355" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4293eee-88b9-4f0b-a83b-6f8cd329da66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="940355" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La destrucción de selva virgen en el mundo casi se dobla en un año]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4293eee-88b9-4f0b-a83b-6f8cd329da66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Bosques,Amazonas,Cambio climático,Deforestación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo ha llegado el plástico a los rincones más remotos de la Amazonia? La respuesta muestra hasta qué punto estamos destrozando el planeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/llegado-plastico-rincones-remotos-amazonia-respuesta-muestra-punto-destrozando-planeta-pm_1_12653288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5880b3e-b96d-45ad-9d32-752e1c7dc81e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo ha llegado el plástico a los rincones más remotos de la Amazonia? La respuesta muestra hasta qué punto estamos destrozando el planeta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contaminación - Un repaso de más de medio centenar de estudios demuestra que los plásticos están presentes en peces, aves, mamíferos, suelos y fuentes de agua a lo largo de toda la cuenca, con registros en los nueve países que la comparten</p><p class="subtitle">Día Mundial de los Ríos: top 10 ríos más largos del mundo y cómo disfrutarlos</p></div><p class="article-text">
        Alguien que se adentra en una<strong> zona apartada del Amazonas </strong>suele esperar un entorno intacto, libre de residuos humanos y selva en calma. La idea de pureza absoluta acompa&ntilde;a siempre a quienes llegan a un rinc&oacute;n inh&oacute;spito, como si la <strong>distancia garantizara protecci&oacute;n frente a la contaminaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo,<strong> la basura se abre camino incluso en esos espacios alejados</strong>, donde una botella flotando o un envoltorio arrastrado por la corriente recuerdan la presencia de los desechos. La paradoja de encontrar pl&aacute;sticos en los sitios m&aacute;s reconditos obliga a mirar de frente la magnitud del problema ambiental. Esa constataci&oacute;n nos lleva a la <strong>Amazonia</strong>, convertida en ejemplo extremo de c&oacute;mo la contaminaci&oacute;n penetra en los lugares m&aacute;s inaccesibles.
    </p><h2 class="article-text">Los rincones m&aacute;s remotos ya no escapan a la invasi&oacute;n de pl&aacute;sticos</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em><strong>Ambio</strong></em> revis&oacute; 52 investigaciones cient&iacute;ficas realizadas desde 2000 y concluy&oacute; que la <strong>contaminaci&oacute;n pl&aacute;stica est&aacute; extendida en toda la cuenca amaz&oacute;nica</strong>. El trabajo documenta la presencia de fragmentos en peces, aves, mam&iacute;feros acu&aacute;ticos, suelos y aguas de consumo, con muestras recogidas en los nueve pa&iacute;ses que comparten el bioma.
    </p><p class="article-text">
        La bi&oacute;loga <strong>J&eacute;ssica Fernandes de Melo</strong>, de la Universidad Estatal de Santa Cruz en Brasil, relat&oacute; a <em>Mongabay</em> que incluso especies que viven alejadas de asentamientos humanos aparecen contaminadas por micropl&aacute;sticos. Tambi&eacute;n describi&oacute; c&oacute;mo algunas aves llegan a usar piezas grandes de pl&aacute;stico para construir sus nidos, y c&oacute;mo es habitual encontrar envoltorios flotando en arroyos donde la gente se ba&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6f354409-a468-4eb9-a0a2-06b3b8c6e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La dieta local incorpora sin saberlo peces que han ingerido fragmentos plásticos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La dieta local incorpora sin saberlo peces que han ingerido fragmentos plásticos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La <strong>primera evidencia que vincul&oacute; pl&aacute;sticos con la muerte de un animal en la regi&oacute;n se registr&oacute; en 2009</strong>, cuando un manat&iacute; apareci&oacute; asfixiado por una bolsa. A partir de entonces se publicaron decenas de trabajos que confirmaron <strong>contaminaci&oacute;n en peces, tortugas, aves y mam&iacute;feros,</strong> lo que permiti&oacute; reunir el corpus analizado por la revisi&oacute;n de 2025.
    </p><p class="article-text">
        El informe advierte adem&aacute;s de un <strong>impacto importante en las comunidades humanas</strong>. Dos tercios de las especies con trazas de pl&aacute;sticos forman parte de la dieta local, lo que abre la puerta a la<strong> ingesti&oacute;n de fragmentos por parte de la poblaci&oacute;n</strong>. Aunque la mayor parte de los hallazgos se concentran en el aparato digestivo de los peces, que suele descartarse al cocinar, todav&iacute;a <strong>queda pendiente comprobar si los fragmentos penetran en los tejidos musculares</strong>, lo que tendr&iacute;a implicaciones m&aacute;s serias para la salud.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores piden ampliar los estudios y acelerar medidas para frenar el avance de la contaminaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las publicaciones analizadas revelan que la <strong>mayor&iacute;a de las investigaciones se han concentrado en Brasil </strong>y, sobre todo, en el cauce principal de<strong>l r&iacute;o Amazona</strong>s. Amplias zonas del bioma siguen sin datos de campo, lo que deja abierta la<strong> inc&oacute;gnita sobre la magnitud real </strong>del problema en &aacute;reas perif&eacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores recuerdan que los<strong> municipios m&aacute;s aislados carecen de programas de reciclaje y de sistemas adecuados de gesti&oacute;n de residuos.</strong> La acumulaci&oacute;n de basuras termina inevitablemente en los r&iacute;os, que se convierten en autopistas para los desechos hasta llegar a los ecosistemas m&aacute;s alejados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56d55ffb-40d8-4e19-b2b1-5af40621ee09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los científicos confirman que la fauna amazónica convive con microplásticos en su día a día"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los científicos confirman que la fauna amazónica convive con microplásticos en su día a día                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El vac&iacute;o de informaci&oacute;n sobre nanopl&aacute;sticos, los fragmentos m&aacute;s diminutos, resulta especialmente inquietante. La revisi&oacute;n subraya que todav&iacute;a <strong>no se han realizado estudios sobre su efecto en la Amazoni</strong>a, pese a que pueden atravesar tejidos animales y humanos con m&aacute;s facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, los autores sostienen que ya exist<strong>e base suficiente para impulsar pol&iacute;ticas inmediatas</strong> que reduzcan la llegada de pl&aacute;sticos al medio natural. Reclaman ampliar la investigaci&oacute;n a zonas inexploradas, evaluar con exactitud la presencia en aguas de consumo y analizar de forma prioritaria los riesgos de los fragmentos m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Porque, como demuestra la basura en los rincones m&aacute;s apartados, lo que llega a la Amazonia acaba <strong>mostrando hasta qu&eacute; punto la contaminaci&oacute;n se cuela en todas partes</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/llegado-plastico-rincones-remotos-amazonia-respuesta-muestra-punto-destrozando-planeta-pm_1_12653288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 11:31:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f5880b3e-b96d-45ad-9d32-752e1c7dc81e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1039846" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f5880b3e-b96d-45ad-9d32-752e1c7dc81e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1039846" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo ha llegado el plástico a los rincones más remotos de la Amazonia? La respuesta muestra hasta qué punto estamos destrozando el planeta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f5880b3e-b96d-45ad-9d32-752e1c7dc81e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Contaminación,Amazonas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de los Ríos: top 10 ríos más largos del mundo y cómo disfrutarlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dia-mundial-rios-top-10-rios-largos-mundo-disfrutarlos-pm_1_12638671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b46d7e3b-6319-4a6d-b047-35dd0fb95c85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial de los Ríos: top 10 ríos más largos del mundo y cómo disfrutarlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gigantes fluviales del planeta no solo son vitales para la vida, también auténticos destinos para aventureros</p><p class="subtitle">Día Mundial de los Ríos: estos son los 5 ríos donde jamás podrás -o no deberías- bañarte</p></div><p class="article-text">
        Cada 14 de marzo se celebra el&nbsp;<strong>D&iacute;a Mundial de los R&iacute;os</strong>, una jornada que recuerda la importancia de cuidar las arterias que dan vida al planeta. Estos cursos de agua no solo abastecen a millones de personas y ecosistemas, sino que tambi&eacute;n son escenarios de belleza, cultura y aventura. 
    </p><p class="article-text">
        Desde Sudam&eacute;rica hasta Asia, pasando por &Aacute;frica o Am&eacute;rica del Norte, los r&iacute;os m&aacute;s largos del mundo son aut&eacute;nticas rutas naturales que invitan a viajar, explorar y maravillarse. Aqu&iacute; te dejamos un recorrido por los&nbsp;<strong>r&iacute;os m&aacute;s extensos del planeta</strong>&nbsp;y c&oacute;mo disfrutarlos sin dejar huella.
    </p><h2 class="article-text">1. Amazonas (7.020 km) &mdash; El gigante del mundo</h2><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-G5v4wVVGa2g-6254', 'youtube', 'G5v4wVVGa2g', document.getElementById('yt-G5v4wVVGa2g-6254'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-G5v4wVVGa2g-6254 src="https://www.youtube.com/embed/G5v4wVVGa2g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>r&iacute;o Amazonas</strong>&nbsp;es el m&aacute;s largo, caudaloso y asombroso del planeta. Nace en los Andes peruanos, atraviesa Colombia y Brasil, y desemboca en el Atl&aacute;ntico con una potencia inigualable: transporta una quinta parte del agua dulce del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ser un pulm&oacute;n natural, el Amazonas es un destino &uacute;nico para el ecoturismo. Desde Manaos (Brasil) se pueden realizar&nbsp;<strong>rutas fluviales en barco</strong>, navegar entre delfines rosados o dormir en ecolodges en mitad de la selva. Una experiencia que combina naturaleza extrema y respeto por la biodiversidad.
    </p><h2 class="article-text">2. Nilo (6.671 km) &mdash; La arteria de Egipto</h2><p class="article-text">
        Durante siglos, el&nbsp;<strong>Nilo</strong>&nbsp;ha sido sin&oacute;nimo de vida. Nacido en el lago Victoria, recorre Uganda, Sud&aacute;n y Egipto hasta morir en el Mediterr&aacute;neo. Fue la cuna de la civilizaci&oacute;n egipcia y a&uacute;n hoy sigue siendo su fuente vital.
    </p><p class="article-text">
        Una de las formas m&aacute;s m&aacute;gicas de descubrirlo es a bordo de un&nbsp;<strong>crucero entre Luxor y Asu&aacute;n</strong>, donde el paisaje alterna templos fara&oacute;nicos, oasis verdes y pueblos detenidos en el tiempo. Pocos lugares concentran tanta historia a orillas del agua.
    </p><h2 class="article-text">3. Yangts&eacute; (6.380 km) &mdash; El gran r&iacute;o de China</h2><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-eUczqABozPc-5291', 'youtube', 'eUczqABozPc', document.getElementById('yt-eUczqABozPc-5291'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-eUczqABozPc-5291 src="https://www.youtube.com/embed/eUczqABozPc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>Yangts&eacute;</strong>&nbsp;o&nbsp;<em>Chang Jiang</em>&nbsp;es el r&iacute;o m&aacute;s largo de Asia. Nace en el T&iacute;bet y atraviesa casi toda China hasta desembocar en Shangh&aacute;i. Es tambi&eacute;n una de las v&iacute;as comerciales m&aacute;s importantes del mundo y un emblema cultural del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para disfrutarlo, nada como recorrer las&nbsp;<strong>Tres Gargantas</strong>, un tramo legendario entre monta&ntilde;as, acantilados y templos milenarios. Los cruceros panor&aacute;micos por esta zona son una de las experiencias naturales m&aacute;s espectaculares de Asia.
    </p><h2 class="article-text">4. Mississippi-Misuri (6.270 km) &mdash; La gran columna vertebral de EE. UU.</h2><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>sistema fluvial Mississippi-Misuri</strong>&nbsp;atraviesa diez estados norteamericanos y ha inspirado novelas, canciones y pel&iacute;culas. Es el alma del sur de Estados Unidos y un s&iacute;mbolo de su historia.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se puede disfrutar con&nbsp;<strong>viajes en barco de vapor</strong>&nbsp;desde Nueva Orleans o con rutas en kayak por tramos m&aacute;s salvajes. A lo largo de su recorrido, el r&iacute;o ofrece desde paisajes agr&iacute;colas hasta grandes urbes como Memphis o Saint Louis.
    </p><h2 class="article-text">5. R&iacute;o Amarillo o Huang He (5.464 km) &mdash; La cuna de China</h2><p class="article-text">
        Llamado &ldquo;el r&iacute;o madre&rdquo;, el&nbsp;<strong>Huang He</strong>&nbsp;fue el escenario donde naci&oacute; la civilizaci&oacute;n china. Su nombre viene del color amarillento que le da el limo arrastrado desde el T&iacute;bet. Atraviesa desiertos, monta&ntilde;as y llanuras agr&iacute;colas antes de desembocar en el mar de Bohai.
    </p><p class="article-text">
        Viajar por sus orillas es adentrarse en la&nbsp;<strong>China m&aacute;s ancestral</strong>, con templos, campos de arroz y aldeas rurales. En la provincia de Henan, adem&aacute;s, pueden visitarse los antiguos diques y canales que regulan su caudal desde hace m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">6. Obi (5.410 km) &mdash; El coloso siberiano</h2><p class="article-text">
        En Siberia Occidental se encuentra el&nbsp;<strong>r&iacute;o Obi</strong>, una inmensa corriente de agua que fluye desde los montes Alt&aacute;i hasta el oc&eacute;ano &Aacute;rtico. Su entorno, casi virgen, lo convierte en un destino privilegiado para los amantes de la naturaleza m&aacute;s extrema.
    </p><p class="article-text">
        Las rutas fluviales por el Obi ofrecen&nbsp;<strong>pesca deportiva, observaci&oacute;n de fauna &aacute;rtica y expediciones fotogr&aacute;ficas</strong>&nbsp;entre tundras heladas y bosques boreales.
    </p><h2 class="article-text">7. Congo (4.380 km) &mdash; El coraz&oacute;n verde de &Aacute;frica</h2><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CmFXT5muwo2/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>Congo</strong>, que atraviesa la segunda selva tropical m&aacute;s grande del planeta, es el segundo r&iacute;o m&aacute;s largo y m&aacute;s caudaloso de &Aacute;frica. Es la arteria que conecta aldeas, selvas y mercados a lo largo de su cuenca.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se puede navegar por algunos tramos del&nbsp;<strong>Congo en cruceros fluviales</strong>&nbsp;que combinan turismo responsable y contacto con comunidades locales, una experiencia tan fascinante como respetuosa con su fr&aacute;gil ecosistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dia-mundial-rios-top-10-rios-largos-mundo-disfrutarlos-pm_1_12638671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Sep 2025 09:13:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b46d7e3b-6319-4a6d-b047-35dd0fb95c85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1813984" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b46d7e3b-6319-4a6d-b047-35dd0fb95c85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1813984" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Mundial de los Ríos: top 10 ríos más largos del mundo y cómo disfrutarlos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b46d7e3b-6319-4a6d-b047-35dd0fb95c85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ríos,Agua,Amazonas,Congo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las imágenes más impactantes de los 50 años de fotografía de Sebastião Salgado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/imagenes-impactantes-50-anos-fotografia-sebastiao-salgado_1_12325831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4677180-ed48-4fbb-a0cb-51fe2194f6c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las imágenes más impactantes de los 50 años de fotografía de Sebastião Salgado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fotorreportero brasileño, que ha fallecido a los 81 años de edad, retrató a través de su cámara las injusticias sociales </p><p class="subtitle">Muere a los 81 años Sebastião Salgado, el fotógrafo que convirtió su cámara en un arma contra las injusticias sociales</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que Sebasti&atilde;o Salgado tom&oacute; una c&aacute;mara entre sus manos fue en 1970. Desde entonces, el fot&oacute;grafo la convirti&oacute; en un arma contra las injusticias sociales, retratando a trav&eacute;s de ella un mundo bello, oscuro, complicado y dif&iacute;cil. Su fallecimiento a los 81 a&ntilde;os sirve para recordar la memorable trayectoria del fotorreportero brasile&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">La defensa en 'G&eacute;nesis' del 46% del planeta todav&iacute;a virgen</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5664751c-a8e0-480d-846a-d3b09f747e01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Ping&uuml;inos barbijos en un iceberg situado entre Zavodovski y las islas Visokoi, en el archipielago de Sandwich</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65e0cd0d-8862-46b8-ad55-82d5ebc4b81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Las Anavilhanas, islas boscosas del r&iacute;o Negro. Estado de Amazonas, Brasil, 2009</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b398ae8-f861-4426-9010-9c20713659d7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Cham&aacute;n yanomami realiza un ritual antes de la subida al Pico da Neblina. Estado de Amazonas, Brasil, 2014</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e011513-1e41-4ce3-ac91-2ea1a7205eb3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Mujer joven ash&aacute;ninka. Estado de Acre, Brasil, 2016</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b125e4da-6541-47c8-95fa-34a2e733126f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Familia ash&aacute;ninka. Estado de Acre, Brasil, 2016</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e9c3579-451a-42b1-a053-04249d98bf81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Familia asháninka. Estado de Acre, Brasil, 2016"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Familia asháninka. Estado de Acre, Brasil, 2016                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Mujer ind&iacute;gena yawanaw&aacute;. Estado de Acre, Brasil, 2016</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4338694b-30a5-4496-8251-832f0d26eb0d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mujer indígena yawanawá. Estado de Acre, Brasil, 2016"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mujer indígena yawanawá. Estado de Acre, Brasil, 2016                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Mujeres j&oacute;venes suruwah&aacute;. Estado de Amazonas, Brasil, 2017</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b6d9a57d-593b-4c64-af9d-448acbc6c024_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">R&iacute;o Juta&iacute;. Estado de Amazonas, Brasil, 2017</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/04281b4f-1065-4c53-be4f-7d624ff56358_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Río Jutaí. Estado de Amazonas, Brasil, 2017"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Río Jutaí. Estado de Amazonas, Brasil, 2017                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Familia korubo. Estado de Amazonas, Brasil, 2017</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f7f427d4-9675-492f-9f80-fe7d9b1e5fb5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Monte Roraima. Estado de Roraima, Brasil, 2018</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/05162a37-2d83-4924-a9bf-51d67a0a92f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Monte Roraima. Estado de Roraima, Brasil, 2018"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Monte Roraima. Estado de Roraima, Brasil, 2018                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">R&iacute;o Negro. Estado de Amazonas, Brasil, 2019</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1c8f54be-7543-465b-8a97-0d69297a9d22_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Archipi&eacute;lago fluvial de Mariu&aacute;, r&iacute;o Negro. Estado de Amazonas, Brasil, 2019</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46985677-f171-43a7-bf21-62d98b49747f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Ind&iacute;genas marubo, valle del Yavar&iacute;. Estado de Amazonas, Brasil, 1998</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db9c57c4-e196-4fe6-8a91-be6e23dde32b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Iceberg entre la Isla Paulet y las Islas Shetland del Sur, en el Mar de Weddell. Pen&iacute;nsula Ant&aacute;rtica. Enero y febrero de 2005</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/22a79f8e-a56a-42a8-af6c-df006e26fbdf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Regi&oacute;n oriental de la cordillera de Brooks. Refugio Nacional de la Fauna y la Flora del &Aacute;rtico. Alaska</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4fc08220-f12d-417b-948c-1edc699383fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Las ballenas francas australes (Eubalaena australis), atra&iacute;das a la Pen&iacute;nsula de Vald&eacute;s por el resguardo que brindan sus dos golfos, el de San Jos&eacute; y el Nuevo. Pen&iacute;nsula de Vald&eacute;s. Argentina. 2004</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c88e860d-2ba8-49e6-80e4-5f96b00f8970_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Las mujeres Mursi y Surma son las &uacute;ltimas en el mundo en llevar platos labiales. Pueblo Mursi de Dargui en el Parque Nacional Mago, cerca de Jinka. Etiop&iacute;a. Septiembre y octubre de 2007</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25347cd4-6859-4bdc-886a-cbcaa386a5bd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/imagenes-impactantes-50-anos-fotografia-sebastiao-salgado_1_12325831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 17:07:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d4677180-ed48-4fbb-a0cb-51fe2194f6c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4106260" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d4677180-ed48-4fbb-a0cb-51fe2194f6c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4106260" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las imágenes más impactantes de los 50 años de fotografía de Sebastião Salgado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4677180-ed48-4fbb-a0cb-51fe2194f6c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Fotografía,Arte,Arte digital,Ecologismo,Brasil,Amazonas,Sebastiao Salgado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere a los 81 años Sebastião Salgado, el fotógrafo que convirtió su cámara en arma contra las injusticias sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/muere-fotografo-sebastiao-salgado-81-anos_1_12325583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45804c33-620e-4eae-a4e8-721a4d4ab964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 81 años Sebastião Salgado, el fotógrafo que convirtió su cámara en arma contra las injusticias sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Procedente de una familia pudiente de Minas Gerais, Salgado fue economista antes que fotógrafo y entre sus mayores preocupaciones estuvieron tanto retratar a los desheredados de Brasil como preservar la cuenca amazónica</p><p class="subtitle">Muere a los 16 años Hudson Meek, el joven actor de 'Baby Driver', al caer de un coche en marcha</p></div><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo franco-brasile&ntilde;o&nbsp;Sebasti&atilde;o Salgado&nbsp;ha fallecido a los 81 a&ntilde;os, ha anunciado la Academia de Bellas Artes francesa, instituci&oacute;n a la que perteneci&oacute; desde 2016 y que lo ha definido en su comunicado como &ldquo;gran testigo de la&nbsp;condici&oacute;n humana y del estado del planeta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Salgado, famoso por sus exposiciones de gran formato, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/sebastiao-salgado-advierte-europa-amazonia-si-firma-acuerdo-libre-comercio-sudamerica_1_11872120.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estuvo hace 5 meses en Barcelona presentando Amazonia</a>, una muestra con fotograf&iacute;as de distintos periodos de su carrera en las que retrata tanto a los habitantes ind&iacute;genas de la cuenca amaz&oacute;nica brasile&ntilde;a como los grandes paisajes de esta vasta extensi&oacute;n de selva y agua.
    </p><p class="article-text">
        Con una gran presencia f&iacute;sica debido a su estatura y su prominente fisionom&iacute;a, Salgado explico en aquella ocasi&oacute;n de un modo sumamente sugerente, usando sus dotes de gran comunicador, la importancia del territorio amaz&oacute;nico. Como gran activista por la preservaci&oacute;n de la zona, pidi&oacute; a los periodistas que dieran voz a sus advertencias contra el tratado de libre comercio entre la UE y Am&eacute;rica latina. En aquel momento, tras aquellas palabras parec&iacute;a un tit&aacute;n indestructible, aunque por los cuidados de su esposa Leila Wanick se present&iacute;a que su salud no era tan buena como su aspecto f&iacute;sico y su elocuencia narrativa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1925932579410018675?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Salgado hab&iacute;a recibido en vida prestigiosos galardones como el Pr&iacute;ncipe de Asturias 1998 y el Premio Internacional de la Fundaci&oacute;n Hasselblad y fue protagonista del documental nominado al Oscar <em>La Sal de la Tierra</em>, de Wim Wenders, sobre sus periplos a lugares rec&oacute;nditos como el C&iacute;rculo Polar &Aacute;rtico y Pap&uacute;a Nueva Guinea, que alimentaron su libro <em>G&eacute;nesis</em> de 2013. Todos estos galardones y la popularidad de la cinta de Wenders le elevaron a la categor&iacute;a de artista global.
    </p><h2 class="article-text">Economista antes de que fot&oacute;grafo</h2><p class="article-text">
        Hijo de una familia prominente del estado brasile&ntilde;o de Minas Gerais, Sebasti&atilde;o Salgado estudi&oacute; econom&iacute;a en la Universidad de S&atilde;o Paulo y en la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos). En 1968 logr&oacute; el m&aacute;ster en econom&iacute;a y se mud&oacute; a Par&iacute;s, ciudad en la que vivi&oacute; entre los a&ntilde;os 1969 y 1971 y en la que obtuvo el doctorado en la Escuela Nacional de Estad&iacute;stica Econ&oacute;mica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/353115cf-adc4-4353-b79c-14af8562fd89_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Salgado durante el rodaje de &#039;La sal de la Tierra&#039; de Wim Wenders"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Salgado durante el rodaje de &#039;La sal de la Tierra&#039; de Wim Wenders                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Trabaj&oacute; en la administraci&oacute;n de la OIC (Organizaci&oacute;n Internacional del Caf&eacute;) hasta 1973, pero decide pronto que aquella vida no le motiva y optar por centrarse profesionalmente en la fotograf&iacute;a, terreno al que llega relativamente tarde y como un aficionado. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, comenz&oacute; trabajando para la agencia Gamma, con sede en Par&iacute;s, para en 1979 unirse a Magnum Photos, agencia para en la que permaneci&oacute; hasta 1994, a&ntilde;o en que se decide a formar su propia agencia, Amazonas Images, en Par&iacute;s con el objetivo de poder presentar su obra. 
    </p><h2 class="article-text">Fot&oacute;grafo socio-documental</h2><p class="article-text">
        A partir de 1994, comienza a desarrollar sus propios proyectos, muchos de los cuales implicaban un gran despliegue t&eacute;cnico y humano, ya que supon&iacute;an viajes a zonas alejadas y totalmente v&iacute;rgenes y sin infraestructuras. Retrat&oacute; as&iacute; la cuenca amaz&oacute;nica, pero tambi&eacute;n Pap&uacute;a Nueva Guinea o el &Aacute;rtico, siempre a medio camino entre las artes, la aventura y la denuncia social. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Salgado pertenece a la tradici&oacute;n de la&nbsp;fotograf&iacute;a socio-documental, donde destaca en su obra la documentaci&oacute;n del trabajo de personas en pa&iacute;ses menos desarrollados o en situaci&oacute;n de pobreza, zonas que fue conociendo en su etapa como economista de la patronal mundial cafetera. Salgado abogaba por la defensa de la raza humana como un solo conjunto ligado por la solidaridad y el cuidado del medio ambiente. En 2001 lleg&oacute; a ser nominado representante especial de&nbsp;Unicef&nbsp;por su labor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes de la exposición &#039;Amazonia&#039; de Sebastião Salgado en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes de la exposición &#039;Amazonia&#039; de Sebastião Salgado en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sus proyectos se caracterizaron siempre por su larga duraci&oacute;n, y muchos de ellos acabaron siendo publicados en libros como&nbsp;<em>Otras Am&eacute;ricas</em>&nbsp;o&nbsp;<em>&Eacute;xodos</em>. Sus fotograf&iacute;as m&aacute;s conocidas seguramente sean las realizadas en las minas de oro de&nbsp;Serra Pelada&nbsp;en Brasil, con mineros (<em>garimpeiros</em>) en condiciones infernales, con el rostro y el resto del cuerpo cubierto de polvo y lodo. Un rasgo caracter&iacute;stico de su obra, por otro lado, es que es casi exclusivamente en blanco y negro y realizada con una c&aacute;mara&nbsp;Leica.
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2007 hubo una gran exposici&oacute;n antol&oacute;gica sobre su trabajo en el festival internacional de&nbsp;PHotoEspa&ntilde;a,&nbsp;Madrid, donde gan&oacute; el Premio del P&uacute;blico. Recientemente hab&iacute;a promocionado por distintas ciudades del mundo su exposici&oacute;n Amazonia, una suerte de antolog&iacute;a de sus trabajos en la cuenca del Amazonas con im&aacute;genes de gran formato y un lujoso libro, que se vend&iacute;a a precio elevado. 
    </p><p class="article-text">
        Barcelona fue uno de los &uacute;ltimos lugares que le vio defender su compromiso con los m&aacute;s desfavorecidos y con la Amazonia, la tierra que siempre am&oacute; y donde fund&oacute; junto a su esposa, fiel compa&ntilde;era y consejera desde la juventud, el Instituto Terra. Se trata de una gran haciende de 710  hect&aacute;reas en la que Salgado y Wanik han recuperado m&aacute;s de 297 especies de &aacute;rboles nativos y ha acogido de manera natural a diversos animales. Hoy en d&iacute;a el Instituto Terra es un foco permanente de difusi&oacute;n por la conservaci&oacute;n del planeta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/muere-fotografo-sebastiao-salgado-81-anos_1_12325583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 15:40:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45804c33-620e-4eae-a4e8-721a4d4ab964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="177824" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45804c33-620e-4eae-a4e8-721a4d4ab964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="177824" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muere a los 81 años Sebastião Salgado, el fotógrafo que convirtió su cámara en arma contra las injusticias sociales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45804c33-620e-4eae-a4e8-721a4d4ab964_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Arte,Arte digital,Ecologismo,Brasil,Amazonas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El truco de la industria ganadera cuando promete frenar la tala de la Amazonía: así se blanquea el origen del ganado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/promesa-industria-carnica-frenar-tala-amazonia-truco-blanquea-origen-ganado_1_12221729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b11a86e6-0516-4851-9ee1-b78ca2ee143d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El truco de la industria ganadera cuando promete frenar la tala de la Amazonía: así se blanquea el origen del ganado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación de Greenpeace, 'The Guardian' y 'Reporter-Brasil' a la que ha accedido elDiario.es revela que el sistema de la empresa proveedora de carne de McDonalds para frenar la destrucción de bosque está lleno de agujeros y que se blanquean partidas de ganado criados en zonas deforestadas ilegalmente.</p><p class="subtitle">Arde un árbol en la Amazonía para que coma un cerdo de macrogranja en España</p></div><p class="article-text">
        El volumen de carne que sale desde Brasil al mercado mundial hace que, actualmente, sea casi imposible un sistema de producci&oacute;n que no deforeste la Amazon&iacute;a. Una investigaci&oacute;n de campo llevada a cabo por Greenpeace-<em>Unearthed</em> junto a <em>The Guardian</em> y <em>Reporter Brasil &ndash;</em>a la que ha tenido acceso elDiario.es&ndash; muestra que JBS, la mayor compa&ntilde;&iacute;a c&aacute;rnica del mundo, ser&aacute; incapaz de cumplir con su compromiso de eliminar este a&ntilde;o la destrucci&oacute;n ilegal de bosque que implica su cadena de suministro. Un compromiso anunciado en 2021, ampliado en 2022 y repetido en 2023.
    </p><p class="article-text">
        JBS es un gigante mundial de la carne que ingresa unos 73.000 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o y suministra a empresas como McDonald's, Tesco o Walmart. La compa&ntilde;&iacute;a, que comenz&oacute; como una carnicer&iacute;a en Brasil, tiene ahora la capacidad para sacrificar 14.000 vacas, 14 millones de pollos y 142.000 cerdos cada d&iacute;a. Esas cifras exigen una cr&iacute;a ingente de animales &ndash;y abrir grand&iacute;simos espacios para ello, de ah&iacute; surge parte del problema de la deforestaci&oacute;n: aclarar bosque para hacer sitio al ganado&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Durante tres viajes a la Amazon&iacute;a de los estados brasile&ntilde;os de Par&aacute; y Rondonia, 29 productores locales han descrito que el sistema de JBS para frenar la destrucci&oacute;n de bosque est&aacute; lleno de agujeros y que se <em>blanquean </em>partidas de ganado criados en zonas deforestadas ilegalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, los l&iacute;deres de los sectores econ&oacute;micos implicados advierten de que construir de verdad un sistema que evite la desaparici&oacute;n de bosque al acabar 2025&ndash;como afirm&oacute; JBS que har&iacute;a&ndash; arruinar&iacute;a a la mayor&iacute;a de los peque&ntilde;os granjeros que engloba la industria c&aacute;rnica.
    </p><p class="article-text">
        Un portavoz de JBS ha contestado a las preguntas de esta investigaci&oacute;n que &ldquo;la compa&ntilde;&iacute;a est&aacute; en desacuerdo con esta descripci&oacute;n&rdquo; y a&ntilde;ade que &ldquo;sacar inferencias y conclusiones a partir de un n&uacute;mero limitado de 30 granjeros, teniendo en cuenta que JBS dispone de m&aacute;s de 40.000 proveedores registrados, es totalmente irresponsable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fiscal federal que vigila los progresos sobre deforestaci&oacute;n de la industria c&aacute;rnica en el estado de Par&aacute;, Ricardo Negrini, explica que &ldquo;la evoluci&oacute;n de JBS ha sido lenta, lo que no se corresponde con el tama&ntilde;o de la compa&ntilde;&iacute;a. JBS deber&iacute;a tener los mejores sistemas, los mejores controles y las mejores pr&aacute;cticas, pero no los tiene&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un compromiso repetido e incumplido</strong></h2><p class="article-text">
        Las primeras promesas de los grandes procesadores de carne de Brasil, entre los que est&aacute; JBS, llegaron en 2009 con el llamado Acuerdo del G4. El compromiso era detener el suministro directo de reses relacionadas con deforestaci&oacute;n de manera inmediata y hacer lo mismo con los suministradores indirectos en 2011.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo redujo la destrucci&oacute;n en la cadena directa de suministro, pero se perdi&oacute; de vista la red de proveedores indirectos. Ah&iacute; est&aacute; la debilidad del sistema. JBS no pudo cumplir con ese compromiso en 2011, pero reinstaur&oacute; la promesa en 2020 introduciendo una aplicaci&oacute;n para registrar la documentaci&oacute;n necesaria en los traspasos de ganado.
    </p><p class="article-text">
        Paulo Barreto, investigador del <a href="https://imazon.org.br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imazon &ndash;el organismo encargado de monitorizar la deforestaci&oacute;n de la Amazon&iacute;a</a>&ndash; explica que JBS podr&iacute;a haber detenido mucha destrucci&oacute;n &ldquo;dejando de comprar reses en las zonas de riesgo y cerrando algunas plantas en esas regiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando JBS hizo sus promesas sobre deforestaci&oacute;n ten&iacute;a 14 mataderos en la Amazon&iacute;a. Ahora tiene operativos 20. Las observaciones por sat&eacute;lite de la ONG AidEnvironment han identificado, al menos, 324.000 hect&aacute;reas deforestadas en la Amazon&iacute;a asociadas a diversos mataderos de la cadena de producci&oacute;n de JBS desde aquel a&ntilde;o 2009.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e52c257-2113-4dee-a915-6ba54dfe02c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un mural pintado en Sao Paulo con cenizas de incendios pide frenar la tala en la Amazonía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un mural pintado en Sao Paulo con cenizas de incendios pide frenar la tala en la Amazonía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El etiquetado de orejas </strong></h2><p class="article-text">
        En el estado de Par&aacute;, JBS est&aacute; incorporado a un programa estatal para conseguir antes de fin de este a&ntilde;o marcar individualmente en la oreja todas las reses desde su nacimiento de manera que se asegure que no provienen de zonas deforestadas. La empresa dice que ha donado tres millones de etiquetas y que &ldquo;la soluci&oacute;n definitiva solo llegar&aacute; si se instala un sistema nacional obligatorio de etiquetado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el director del sindicato rural Reden&ccedil;&atilde;o, Jos&eacute; Maria Goldschmidt, afirma que JBS &ldquo;tiene la voluntad, como nosotros tenemos la voluntad&rdquo;, pero, al mismo tiempo, agrega que si la empresa &ndash;a partir de enero de 2026&ndash; deja de comprar reses que no tengan esa etiqueta de trazabilidad, no conseguir&aacute;n el suministro que demandan: &ldquo;Dicen que lo van a implementar. Yo digo: es imposible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        JBS afirma que s&iacute; ha conseguido eliminar por completo la deforestaci&oacute;n entre sus proveedores directos &ndash;aunque en los &uacute;ltimos meses se han publicado casos en los que <a href="https://reporterbrasil.org.br/2024/10/after-warning-jbs-blocks-supplier-that-changed-declared-area-of-his-farm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hubo compras a explotaciones que hab&iacute;an sido penalizadas por ese motivo</a>&ndash;. La empresa exige a cada suministrador directo que le proporcione los datos de explotaci&oacute;n de manera que pueda utilizar sat&eacute;lites para buscar (y en su caso detectar) trazas de deforestaci&oacute;n sobre el terreno y cruzar la granja con las bases de datos sobre infracciones.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de los proveedores indirectos (a los que la empresa no compra de primera mano) es otro cantar. La cadena de la carne en Brasil es tradicionalmente intrincada: el ganado va pasando por diversas explotaciones desde que nace hasta que termina en el matadero. Las granjas de cr&iacute;a y engorde suelen ser de menor tama&ntilde;o y m&aacute;s propensas a estar ligadas a pr&aacute;cticas deforestadoras, como <a href="https://www.researchgate.net/publication/351390912_Cattle_ranchers_and_deforestation_in_the_Brazilian_Amazon_Production_location_and_policies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especificaba esta investigaci&oacute;n de las universidades de Quebec y Winsconsin-Madison</a>.
    </p><p class="article-text">
        En un<a href="https://imazon.org.br/imprensa/frigorificos-marfrig-minerva-e-rio-maria-lideram-no-controle-da-cadeia-contra-o-desmatamento-da-amazonia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> reciente informe</a>, el Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon) sobre este asunto dice que &ldquo;todav&iacute;a est&aacute; pendiente el reto de controlar las granjas indirectas donde el ganado pasa la mayor&iacute;a de su vida. Ninguna compa&ntilde;&iacute;a ha probado que complete la trazabilidad de esas explotaciones&rdquo;. Paulo Barreto apostilla que &ldquo;esa vigilancia es dif&iacute;cil, pero realizable, especialmente si se tienen en cuenta todo el tiempo que ha transcurrido desde que hicieron sus primeras promesas sobre deforestaci&oacute;n&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Bruno (nombre ficticio para proteger su seguridad) es un granjero en Anapu Par&aacute; que opina que JBS &ldquo;es m&aacute;s estricta&rdquo; que otras compa&ntilde;&iacute;as. &ldquo;No puedo comprar ganado si viene de zonas <em>sucias</em> para vend&eacute;rselo aunque sea a trav&eacute;s de mi compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, afirma el ranchero. Sin embargo, otros proveedores han descrito para este reportaje los modos de sortear los controles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1bf4b272-a748-4ce4-ac17-d6e6231a6aa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de una tala de árboles en la Amazonía"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de una tala de árboles en la Amazonía                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        JBS exige a sus proveedores directos los registros de los proveedores que les sirven a ellos al final del a&ntilde;o. Goldschmidt, director del sindicato rural de Redencao, explica que eso es &ldquo;humanamente imposible. No va a funcionar&rdquo;. Y detalla c&oacute;mo se sortea ese sistema de control: &ldquo;Yo compro a 20 o 30 ganaderos distintos, escojo a dos o tres y digo que solo les compro a ellos. Cuando JBS va a inspeccionarlos solo ve a esos dos o tres&rdquo;. El ganadero admite que no tiene mucho en cuenta la deforestaci&oacute;n al operar: &ldquo;Miro el ganado, me gusta, el precio es bueno. Compro y me voy&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;sar (nombre ficticio tambi&eacute;n) est&aacute; seguro de que &ldquo;el 60% o el 70% de los ganaderos aqu&iacute; tienen infracciones&rdquo; as&iacute; que es poco realista conseguir una cadena de producci&oacute;n <em>limpia</em>. &Eacute;l compra &ldquo;de 15 o 20 productores diferentes cada mes&rdquo; para su explotaci&oacute;n de 6.000 cabezas de ganado al a&ntilde;o en S&atilde;o Miguel do Guapor&eacute; (Rond&ocirc;nia). &ldquo;Alguno va a presentar problemas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Escaparate de carne sostenible</strong></h2><p class="article-text">
        Muchos rancheros predijeron que los precios <em>premium</em> que JBS aplica a su ternera &ldquo;libre de deforestaci&oacute;n&rdquo; no iba a beneficiar a los productores. &ldquo;La industria recibe un producto con trazabilidad que tiene una gran importancia en t&eacute;rminos comerciales en el mercado internacional, pero los productores locales no estamos recibiendo ni un c&eacute;ntimo extra&rdquo;, se queja la presidenta la comisi&oacute;n de mujeres agricultoras de la patronal ganadera CNA, Cristina Malcher.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade: &ldquo;JBS quiere el mercado internacional as&iacute; que viene aqu&iacute; y nos llena con un mont&oacute;n de reglas para producir el producto que quiere comercializar, pero no nos paga. JBS es un c&aacute;ncer para la producci&oacute;n rural de Brasil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos productores ven las promesas de la empresa de acabar con la deforestaci&oacute;n como un escaparate. &ldquo;Es como comprar en un centro comercial&rdquo;, dice Eduardo &ndash;tambi&eacute;n nombre ficticio&ndash; uno de los ganaderos m&aacute;s grandes de Rondonia. &ldquo;No ves basura, es una carcasa muy bonita, pero por detr&aacute;s hay mucho que arreglar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lavander&iacute;a de ganado sucio</strong></h2><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n ranchero del sur de Par&aacute;, muy poco bosque queda en pie. Los pastizales ganaderos se estiran hasta el horizonte solo interrumpidos por alg&uacute;n ejemplar solitario de Ip&eacute; &ndash;<a href="https://es.greenpeace.org/es/noticias/la-madera-de-ipe-la-maldicion-para-los-bosques-y-los-pueblos-de-la-amazonia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un &aacute;rbol que una vez fue abundante con flores de color amarillo o p&uacute;rpura brillante</a>&ndash; donde las reses encuentran sombra. Los caminos pavimentados soportan un constante flujo de camiones ganaderos transitando desde las granjas a los mataderos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b917d57b-216f-44f1-a382-19759f5ab913_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un anuncio ofreciendo servicios para levantar embargos sobre explotaciones sancionadas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un anuncio ofreciendo servicios para levantar embargos sobre explotaciones sancionadas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los rancheros de este estado &ndash;con la segunda mayor caba&ntilde;a ganadera de Brasil y la mayor tasa de deforestaci&oacute;n&ndash; y los de Rondonia, una nueva frontera de destrucci&oacute;n forestal, describen c&oacute;mo se <em>blanquea</em> el ganado para rodear los sistemas de monitorizaci&oacute;n de JBS. 
    </p><p class="article-text">
        Eduardo cuenta c&oacute;mo los granjeros usan lo que llaman <em>&ldquo;jeitinhos&rdquo; </em>para saltarse las restricciones ambientales. Aquellos granjeros cuyas tierras han sido marcadas por infracciones alquilan una parcela <em>limpia</em> vecina para poder aportar la documentaci&oacute;n necesaria a la hora de vender sus reses. &ldquo;Se hace as&iacute; en todo Brasil&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Muchas veces los mataderos lo saben pero miran para otro lado. As&iacute; son las reglas del juego&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo lo hace&rdquo;, admite Jos&eacute; de Carvalho Sobrinho, presidente del sindicato de productores rurales de Pimenta Bueno (Rondonia). &ldquo;La gente traspasa su ganado de una granja a otra y para cuando llegan a la envasadora todo ha sido <em>legalizado</em>&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Colapso de la industria?</strong></h2><p class="article-text">
        En Rondonia, el sector ganadero est&aacute; compuesto mayoritariamente por peque&ntilde;os propietarios con algunos cientos de cabezas. En este contexto, los productores ven irrealizable que JBS mantenga la escala de sus operaciones y cumpla al mismo tiempo sus compromisos para excluir las granjas que hayan deforestado despu&eacute;s de 2008 ya que cada eslab&oacute;n de la cadena tiene sus maneras de &ldquo;sortear los obst&aacute;culos&rdquo;, dice el productor Eduardo. Conseguir esos objetivos &ldquo;obligar&aacute;n a utilizar un mont&oacute;n de <em>jeitinhos</em>&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        El director del sindicato rural Marab&aacute; en Par&aacute;, Jimmy Simpson, reflexiona que los peque&ntilde;os productores carecen del tiempo, la documentaci&oacute;n y las habilidades digitales paragarantizar la trazabilidad: &ldquo;&iquest;Habr&aacute; gente que regularice su situaci&oacute;n? S&iacute;, pero la inmensa mayor&iacute;a no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ganadero Cesar se pregunta c&oacute;mo JBS va a obtener las reses que necesita: &ldquo;La mayor&iacute;a del ganado que llega [al matadero de Sao Miguel] ha pasado en alg&uacute;n momento por una granja que tiene limitaciones ambientales o alg&uacute;n problema en alg&uacute;n momento de su trayectoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, algunos productores en los estados temen que si la gran corporaci&oacute;n no consigue el material necesario, cierre sus plantas en la Amazon&iacute;a. Mauro L&uacute;cio &ndash;conocido defensor del ganado sin deforestaci&oacute;n&ndash; afirma que si JBS no consigue la producci&oacute;n &ldquo;cerrar&aacute; sus operaciones aqu&iacute;. No tiene ning&uacute;n problema, pero para los productores de, por ejemplo, Par&aacute;, eso es un gran problema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alex Guaitolini, presidente de la Uni&oacute;n de Productores Cacoal en Rondonia remacha que &ldquo;afectar&iacute;a no solo al campo sino tambi&eacute;n a las ciudades de la regi&oacute;n que dependen de esta industria. Todo est&aacute; interconectado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fiscal Negrini contrapone que argumentar que detener la deforestaci&oacute;n va a colapsar el sector se acerca al &ldquo;terrorismo&rdquo;. Negrini sostiene que JBS dispone de la capacidad tecnol&oacute;gica y la influencia en el mercado como para hacer efectivos sus compromisos y que ha sido &ldquo;la falta de compromiso e inversiones lo que ha retrasado los progresos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un portavoz de JBS ha respondido que la empresa &ldquo;se toma muy en serio sus responsabilidades para afrontar los riesgos de deforestaci&oacute;n de su cadena de producci&oacute;n. Sin embargo, los problemas del sector son bastante m&aacute;s grandes de lo que una sola empresa puede solventar. Creemos que JBS tiene una serie de pol&iacute;ticas, sistemas e inversiones que est&aacute;n produciendo un impacto positivo en reducir ese riesgo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unearthed, The Guardian, Reporter Brazil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/promesa-industria-carnica-frenar-tala-amazonia-truco-blanquea-origen-ganado_1_12221729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2025 13:00:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b11a86e6-0516-4851-9ee1-b78ca2ee143d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2967436" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b11a86e6-0516-4851-9ee1-b78ca2ee143d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2967436" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El truco de la industria ganadera cuando promete frenar la tala de la Amazonía: así se blanquea el origen del ganado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b11a86e6-0516-4851-9ee1-b78ca2ee143d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Deforestación,Amazonas,Ganadería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Davi Kopenawa, la voz indígena contra la minería ilegal: “Los hombres blancos ven la tierra como algo a conquistar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/davi-kopenawa-voz-indigena-mineria-ilegal-hombres-blancos-ven-tierra-conquistar_1_12117461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad7859f7-0ae8-4081-a626-eb04feae0330_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Davi Kopenawa, la voz indígena contra la minería ilegal: “Los hombres blancos ven la tierra como algo a conquistar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chamán y portavoz del pueblo yanomami, ubicado en la Amazonia, visita Barcelona por la publicación en castellano de su libro 'La caída del cielo' y denuncia el extractivismo de Occidente</p><p class="subtitle">Masacre en Amazonia: cómo un jefe indígena se convirtió en el rostro visible de una atrocidad</p></div><p class="article-text">
        Davi Kopenawa (Amazonas, 1956), cham&aacute;n y l&iacute;der yanomami, una de las principales comunidades ancestrales de la Amazonia, no suele hablar de la historia de su pueblo. Prefiere centrarse en el presente y denunciar al &ldquo;destructor blanco&rdquo;, como &eacute;l llama a quienes invadieron su territorio hace d&eacute;cadas &mdash;una zona que rodea la frontera entre Venezuela y Brasil&ndash; para explotar sus minerales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son aquellos que no nacieron en nuestra regi&oacute;n, los mineros ilegales, los terratenientes, el agronegocio y los madereros que talan los bosques y las selvas&rdquo;, relata Kopenawa. &ldquo;Usan nuestra tierra como si fuera suya, pero es nuestro territorio&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Vestido con una corona de plumas con tonos azules y rojos, s&iacute;mbolo de los pueblos ind&iacute;genas, Kopenawa, reconocido mundialmente por su lucha de m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas en defensa de los derechos humanos y territoriales de los pueblos de la Amazonia, ha visitado este lunes Barcelona para inaugurar el ciclo de debates <em>Las pol&iacute;ticas de la selva</em>, organizado por el Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona (CCCB). 
    </p><p class="article-text">
        El cham&aacute;n y jefe ind&iacute;gena ha llegado a la capital catalana, que pisa por primera vez, tras un largo viaje desde Watoriki, donde reside con su esposa y sus seis hijos en una secci&oacute;n vivienda colectiva en el coraz&oacute;n el estado brasile&ntilde;o de Roraima.
    </p><p class="article-text">
        Premio Right Livelihood (el considerado Nobel Alternativo) en 1989, Kopenawa dej&oacute; escrito el testimonio de su lucha hace a&ntilde;os en el libro <em>La ca&iacute;da del cielo</em>, que en 2023 tradujo al castellano la editorial Capit&aacute;n Swing. La obra, recopilaci&oacute;n de sus conversaciones con el antrop&oacute;logo Bruce Albert, es al mismo tiempo un retrato de la cultura del pueblo yanomami, una defensa de la selva amaz&oacute;nica y una denuncia de la miner&iacute;a ilegal, el extractivismo y la sociedad de consumo occidental.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los hombres blancos piensan de manera diferente; ven la tierra como algo que deben conquistar y luchan para apoderarse de grandes extensiones de territorio ind&iacute;gena y destruir los r&iacute;os que atraviesan nuestro territorio yanomami&rdquo;, lamenta Kopenawa.
    </p><h2 class="article-text">Los que no respetan la tierra</h2><p class="article-text">
        La palabra <em>nap&euml;,</em> que significa &ldquo;extranjero&rdquo; o &ldquo;enemigo&rdquo;, es el t&eacute;rmino que Kopenawa y su pueblo utilizan para referirse a los hombres blancos; aquellos que, seg&uacute;n el cham&aacute;n, no respetan su tierra y solo buscan destruirla.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrarlo, se remonta a los primeros encuentros con esos <em>nap&euml;</em>: los que construyeron la carretera Transamaz&oacute;nica Perimetral Norte. &ldquo;La carretera invadi&oacute; nuestra selva y destruy&oacute; nuestro bosque. El Gobierno no quiso consultarnos en absoluto. Pese a existir un protocolo de consulta, entraron como animales, sin ning&uacute;n respeto&rdquo;, explica Kopenawa.
    </p><p class="article-text">
        Kopenawa denuncia que la Constituci&oacute;n Federal de Brasil, que establece que cada estado y cada territorio tiene sus propias leyes, no se est&aacute; respetando hoy en d&iacute;a. &ldquo;Por eso, mi pueblo Yanomami est&aacute; sufriendo. Los mineros ilegales que entraron en 1986 o 1987, hace ya algunos a&ntilde;os, siguen operando, aunque en menor medida&rdquo;, denuncia.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der del pueblo yanomami se&ntilde;ala que el gobierno del expresidente Jair Bolsonaro facilit&oacute; la entrada de esos mineros. &ldquo;Algunos dicen que hab&iacute;a pocos mineros, pero yo estuve all&iacute;. Fueron 70.000 los que entraron en el territorio Yanomami en 2020, y continuaron hasta 2022. Ahora quedan pocos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kopenawa, lo m&aacute;s peligroso del pensamiento occidental es su af&aacute;n por las mercanc&iacute;as: &ldquo;Todo lo que ten&eacute;is, como las ambulancias, los aviones, los coches, el metro, el petr&oacute;leo, el aceite y las m&aacute;quinas que utiliz&aacute;is, todo eso son mercanc&iacute;as. Mercanc&iacute;as que se extraen de las tierras ind&iacute;genas para ser usadas en las ciudades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso llama a Occidente el pueblo de las mercanc&iacute;as, que juega con el poder, el dinero y destruye la tierra. &ldquo;Estados Unidos, el rey del capitalismo, fue quien comenz&oacute; a destruirla, all&iacute; nace la miner&iacute;a ilegal&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        El extractivismo minero ha causado graves problemas de salud para la poblaci&oacute;n yanomami. Ana Mar&iacute;a A. Machado, antrop&oacute;loga experta en las comunidades yanomami, se&ntilde;ala que la desnutrici&oacute;n es muy alta en esos territorios, aunque las muertes por desnutrici&oacute;n hayan disminuido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos enfrentamos a un problema ahora, y es la falta de claridad respecto a la informaci&oacute;n y las cifras proporcionadas por el gobierno&rdquo;, alerta la antrop&oacute;loga. &ldquo;Los datos no se actualizan con frecuencia. En cuanto a la malaria, tenemos m&aacute;s de 20.000 casos al a&ntilde;o en nuestro territorio. Una poblaci&oacute;n de 30.000 personas representa la mitad de los casos de malaria en Brasil&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es cierto que la tasa de mortalidad por malaria ha disminuido debido a que se ha duplicado el n&uacute;mero de profesionales, pero a&uacute;n se necesitan m&aacute;s&rdquo;, asevera Machado.
    </p><p class="article-text">
        Kopenawa denuncia que todas las mercanc&iacute;as que consume Occidente perjudican la salud de su pueblo. Y no ve signos de que los pa&iacute;ses occidentales quieran cambiar este ciclo destructivo: &ldquo;Cada vez quieren m&aacute;s, sobre todo dinero, mientras el clima est&aacute; cambiando, la selva se est&aacute; secando, los &aacute;rboles est&aacute;n muriendo, y la tierra se est&aacute; quemando. Pero el fuego est&aacute; protestando contra el Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos habitantes de la selva. Esta es nuestra manera de ser y estas son las palabras que quiero que los blancos comprendan&rdquo;, concluye este l&iacute;der.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Teixidó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/davi-kopenawa-voz-indigena-mineria-ilegal-hombres-blancos-ven-tierra-conquistar_1_12117461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Mar 2025 21:09:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ad7859f7-0ae8-4081-a626-eb04feae0330_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="11552890" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ad7859f7-0ae8-4081-a626-eb04feae0330_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11552890" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Davi Kopenawa, la voz indígena contra la minería ilegal: “Los hombres blancos ven la tierra como algo a conquistar”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ad7859f7-0ae8-4081-a626-eb04feae0330_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amazonas,Catalunya,Pueblos indígenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Masacre en Amazonia: cómo el jefe de un pueblo indígena se convirtió en el rostro visible de una atrocidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/masacre-amazonia-jefe-pueblo-indigena-convirtio-rostro-visible-atrocidad_1_11873172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dbedfd8-81b4-414d-948b-987f4ff16cd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Masacre en Amazonia: cómo el jefe de un pueblo indígena se convirtió en el rostro visible de una atrocidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2004, los miembros de la tribu Cinta Larga mataron a 29 personas en la cuenca amazónica de Brasil. La historia conmocionó al país, pero veinte años más tarde todavía no se ha logrado esclarecer lo sucedido</p><p class="subtitle">Sebastião Salgado advierte a Europa del “fin de la Amazonia” si firma un acuerdo de libre comercio con Sudamérica</p></div><p class="article-text">
        En el juzgado federal de Vilhena, al sur de la cuenca del Amazonas, Naco&ccedil;a Pio Cinta Larga camina cojeando hacia el banquillo, y se apoya en una mesa para sentarse. Bajo el fr&iacute;o del aire acondicionado y el resplandor de las luces fluorescentes de la sala, su corona de plumas negras y marrones tiembla con cada paso, adem&aacute;s de ser el &uacute;nico recordatorio de la selva situada a lo lejos de las paredes pintadas de blanco. Una bandera brasile&ntilde;a cuelga l&aacute;nguida en una esquina, con el lema nacional, &ldquo;Orden y progreso&rdquo;, oculto entre sus pliegues. &ldquo;La fiscal&iacute;a alega que, el 7 de abril de 2004, hacia las 11 de la ma&ntilde;ana, en el Barranco de la Tranquilidad, usted, se&ntilde;or, junto con otros miembros de su tribu, acab&oacute; con la vida de varios buscadores de oro&rdquo;, comienza el juez Rafael Slomp.
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;lido incluso para ser un hombre blanco, Slomp lleva una camisa rosa abotonada bajo la toga. Luce una perilla inmaculadamente recortada y su tono resulta mon&oacute;tono, carente de emoci&oacute;n; totalmente inadecuado para los cr&iacute;menes que est&aacute; describiendo. Enumera 29 v&iacute;ctimas, 12 de las cuales nunca fueron identificadas: &ldquo;Una masacre&rdquo;. Afirma que las v&iacute;ctimas, con las manos atadas, no hab&iacute;an podido defenderse, un factor agravante. &ldquo;La acusaci&oacute;n tambi&eacute;n alega un m&oacute;vil b&aacute;sico&rdquo;, prosigue. &ldquo;Que las personas ind&iacute;genas que cometieron estos actos quer&iacute;an impedir que nadie m&aacute;s extrajera diamantes en sus tierras&rdquo;. Codicia, en otras palabras. Pio observa a Slomp a trav&eacute;s de unas gafas con montura de metal. Su p&aacute;rpado derecho est&aacute; ca&iacute;do, ocultando a medias una pr&oacute;tesis ocular. Para cualquiera que observara ese d&iacute;a de noviembre de 2023, era dif&iacute;cil imaginar que esta figura fr&aacute;gil y diminuta pudiera ser, como dec&iacute;a la Polic&iacute;a Federal de Brasil,&nbsp;&ldquo;el principal instigador [que] controla toda la actividad minera ilegal dentro de la Reserva Ind&iacute;gena de Roosevelt&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Reserva Roosevelt es una zona que, seg&uacute;n algunas estimaciones, genera cerca de 20 millones de euros mensuales en piedras preciosas, y que es frecuentada por contrabandistas de Amberes, Tel Aviv y el distrito de diamantes de Nueva York. Los medios de comunicaci&oacute;n hab&iacute;an presentado a P&iacute;o como el &ldquo;bar&oacute;n del mercado de diamantes&rdquo;, y, seg&uacute;n algunas leyendas, pose&iacute;a tres mansiones y una flota de camiones importados y conducidos por ch&oacute;feres blancos uniformados.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s chocante es que, tan solo una generaci&oacute;n atr&aacute;s, su pueblo, Cinta Larga, no ten&iacute;a noci&oacute;n alguna del dinero, y mucho menos de las piedras preciosas. El Amazonas es la mayor selva tropical del mundo, y su hogar hab&iacute;a sido anta&ntilde;o tan remoto y dif&iacute;cil de penetrar, que las primeras expediciones occidentales para cartografiar sus r&iacute;os tuvieron lugar en la d&eacute;cada de 1910, en la que particip&oacute; nada menos que Theodore Roosevelt. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1960 para que la primera autopista la atravesara, trayendo consigo una avalancha de colonos y buscadores de fortuna: rancheros, caucheros y buscadores de oro.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde en el &uacute;ltimo siglo se han llevado a cabo contactos con decenas de grupos ind&iacute;genas que hasta ese momento viv&iacute;an apartados, la tradici&oacute;n jur&iacute;dica sostiene que los acusados de delitos que son considerados &ldquo;aislados&rdquo; o &ldquo;en v&iacute;as de integraci&oacute;n&rdquo; deben recibir penas atenuadas, mientras que los ya &ldquo;integrados&rdquo; pueden ser juzgados como cualquier otro brasile&ntilde;o. Hist&oacute;ricamente, se argumentaba que los que se encontraban en las dos primeras categor&iacute;as pose&iacute;an un &ldquo;desarrollo mental incompleto&rdquo;, como los ni&ntilde;os o las personas con discapacidad intelectual. A primera vista, esto es racismo: una reliquia del darwinismo social, que relegaba a los ind&iacute;genas a una etapa anterior de la evoluci&oacute;n humana. Pero tambi&eacute;n tiene sentido: &iquest;c&oacute;mo puede castigarse a alguien que desconoce que existen leyes que castigan que se disparen flechas a los invasores?
    </p><p class="article-text">
        Slomp mira a Pio por encima de su port&aacute;til. Sentado en una silla de oficina de aspecto caro, el juez parece presidir una sala de conferencias. Todos los abogados tambi&eacute;n son blancos, y llevan traje y corbata. Siguiendo el guion, Slomp prosigue: &ldquo;Me gustar&iacute;a saber, se&ntilde;or, si esta acusaci&oacute;n contra usted es cierta o falsa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        P&iacute;o se sienta con las manos en los bolsillos de los pantalones vaqueros. No puede negar que quer&iacute;an impedir que otros se hicieran con los diamantes; la polic&iacute;a federal pinch&oacute; sus tel&eacute;fonos. Pero s&iacute; puede volver a repetir que intent&oacute; impedir la masacre. Con la calma inquebrantable que le caracteriza, responde con un escueto: &ldquo;Falso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la acusaci&oacute;n de codicia, a P&iacute;o no le queda m&aacute;s remedio que reflexionar: &iquest;es codicioso desear las cosas que le hab&iacute;an ense&ntilde;ado a desear los hombres blancos a los que durante su infancia hab&iacute;a llamado &ldquo;pap&aacute;s&rdquo;?
    </p><h2 class="article-text">Los blancos extra&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los relatos sobre la Amazonia suelen destacar la extra&ntilde;eza que sienten los occidentales al encontrarse con pueblos ind&iacute;genas. Pero la experiencia fue igual de extra&ntilde;a, si no m&aacute;s, para los habitantes originales de la regi&oacute;n. P&iacute;o nunca olvidar&aacute; la primera vez que vio a un hombre blanco. Ten&iacute;a unos seis a&ntilde;os y acompa&ntilde;aba a su padre de excursi&oacute;n al pueblo de un t&iacute;o. En aquella &eacute;poca, los senderos s&oacute;lo estaban marcados por una ramita rota o una hoja retorcida. P&iacute;o ya sab&iacute;a c&oacute;mo andar descalzo para evitar a las hormigas bala que bajaban n&eacute;ctar de las copas de los &aacute;rboles y cuya picadura pod&iacute;a hacerte retorcer de dolor durante un d&iacute;a entero. Una especie de avispa hac&iacute;a su nido cerca del suelo, bajo las hojas de pl&aacute;tano; otra atacaba desde arriba enjambr&aacute;ndose en el cabello. Tambi&eacute;n hab&iacute;a que tener cuidado con las orugas venenosas, las v&iacute;boras de pozo que se enroscaban en las ramas bajas, los peces trueno el&eacute;ctricos y las anacondas de seis metros que acechaban en los r&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que, en el imaginario occidental, el Amazonas fuera considerado un &ldquo;infierno verde&rdquo;. Pero para la Cinta Larga, la selva tambi&eacute;n proporcionaba sustento. Los viajes a otros pueblos nunca se limitaban a llegar a su destino. Si P&iacute;o y su padre divisaban un nido de abejas, se deten&iacute;an para derribarlo y llevarse la miel a la boca con hojas enrolladas. Tambi&eacute;n se deten&iacute;an a recoger cacao y las bayas que te&ntilde;&iacute;an las manos de p&uacute;rpura, que los forasteros conoc&iacute;an como <em>a&ccedil;a&iacute;</em>. Su pueblo obtuvo su nombre portugu&eacute;s gracias al &ldquo;cintur&oacute;n ancho&rdquo; de corteza que llevaban alrededor de la cintura.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1861393883277758590?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Como todos los ni&ntilde;os de la tribu Cinta Larga, P&iacute;o llevaba un arco de tama&ntilde;o infantil y practicaba el tiro a lagartijas y pajarillos con flechas sin plumas. So&ntilde;aba con convertirse en un gran cazador como su padre, Mankalu, pero era bajito incluso para su edad. Los arcos de tama&ntilde;o normal med&iacute;an dos metros y medio, m&aacute;s que el propio Mankalu, y se necesitaban m&uacute;sculos como los suyos para tensar la cuerda. Pero, sobre todo, se necesitaba habilidad. Para abatir a un jabal&iacute;, hab&iacute;a que saber exactamente d&oacute;nde golpear &mdash;bajo la pata delantera izquierda, atraves&aacute;ndole el coraz&oacute;n&mdash; antes de que toda la manada de bestias veloces, con sus largos y afilados incisivos, pudiera embestirte. El arco deb&iacute;a sentirse como una prolongaci&oacute;n del cuerpo. Las celebraciones que duraban semanas &ndash;uno de los principales reclamos de la vida en Cinta Larga&ndash; culminaban con la matanza ritual de un jabal&iacute;, en la que los hombres hac&iacute;an gala de su punter&iacute;a con el arco.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;o de P&iacute;o viv&iacute;a a pocos d&iacute;as de distancia, cerca del r&iacute;o Rugiente, con sus cataratas rocosas. Una ma&ntilde;ana, P&iacute;o y su t&iacute;o estaban agazapados en la orilla, bebiendo agua con las manos, cuando oyeron un estruendoso crujido como el de una enorme rama al romperse. Y luego otro, y otro. R&iacute;o arriba, apenas visible en la distancia, alg&uacute;n tipo de embarcaci&oacute;n pasaba por debajo de una pasarela. Como los Cinta Larga nunca llegaron a construir canoas, las embarcaciones les eran ajenas. Adem&aacute;s, esa embarcaci&oacute;n era ruidosa y estaba propulsada por un motor fueraborda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca, los Cinta Larga no consideraban a los forasteros &ldquo;personas blancas&rdquo;, sino <em>mokopey</em>, es decir, &ldquo;los que se cubren&rdquo;, en referencia al hecho de que iban vestidos. Se sab&iacute;a que los forasteros eran peligrosos. En aquella &eacute;poca, los Cinta Larga eran hasta 2.000, repartidos por un territorio del tama&ntilde;o de B&eacute;lgica. Pero lo recorrieron todo, siempre intercambiando noticias, incluidas las de incursiones. La m&aacute;s notoria llegar&iacute;a a conocerse como la Masacre del Paralelo 11, por la latitud en la que tuvo lugar. En 1963, los pistoleros de una empresa cauchera hab&iacute;an asaltado una aldea de Cinta Larga y matado a seis personas con armas autom&aacute;ticas. Una mujer y su hijo de cinco a&ntilde;os quedaron en pie. A la mujer la colgaron boca abajo y la partieron en dos con un machete; al ni&ntilde;o le dispararon en la cabeza con un rev&oacute;lver.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las masacres en la frontera amaz&oacute;nica no se denunciaban, pero en este caso uno de los pistoleros se lo cont&oacute; a un sacerdote, nunca qued&oacute; claro si por un sentimiento de culpa o por la rabia de no haber cobrado sus 15 d&oacute;lares. Cuando la noticia lleg&oacute; a R&iacute;o de Janeiro y al resto del mundo occidental, el episodio convirti&oacute; brevemente a los Cinta Larga en un ejemplo de la limpieza &eacute;tnica que Brasil lleva a cabo contra los ind&iacute;genas. Pero no fue m&aacute;s que una de tantas atrocidades. Lo que explicaba la otra palabra de la Cinta Larga para los forasteros: <em>dayap</em>, una onomatopeya para un disparo.
    </p><p class="article-text">
        P&iacute;o volvi&oacute; corriendo al pueblo de su t&iacute;o en busca de su padre, pero no lo encontr&oacute;. Aterrorizado como estaba, quer&iacute;a saber m&aacute;s sobre los forasteros y su mundo. Volvi&oacute; a la orilla del r&iacute;o y se escondi&oacute; entre el follaje para verlos pasar.
    </p><h2 class="article-text">Pacificar a los ind&iacute;genas</h2><p class="article-text">
        Desde hac&iacute;a siglos, los dirigentes de Brasil so&ntilde;aban con colonizar el Amazonas. En 1907, un joven militar llamado C&acirc;ndido Rondon recibi&oacute; el encargo de construir una l&iacute;nea telegr&aacute;fica a trav&eacute;s del vasto territorio de Mato Grosso (&ldquo;selva densa&rdquo;). Rondon no encajaba en el perfil habitual de los exploradores occidentales. Para empezar, &eacute;l mismo era en gran parte de ascendencia ind&iacute;gena. Y lo que es m&aacute;s sorprendente, dedic&oacute; su vida al principio ilustrado de los derechos humanos universales en una &eacute;poca en que la mayor&iacute;a de los brasile&ntilde;os estaban de acuerdo con Theodore Roosevelt, a quien se atribuye la afirmaci&oacute;n: &ldquo;No llego a pensar que los &uacute;nicos indios buenos son los indios muertos, pero... nueve de cada 10 lo son&rdquo;. Al adentrarse en las tierras de los llamados <em>&iacute;ndios bravos</em> &ndash;indios salvajes&ndash;, Rond&oacute;n se encontr&oacute; a menudo bajo el fuego de las flechas. Pero insisti&oacute; en que sus hombres nunca respondieran del mismo modo: &ldquo;Morid si es necesario, pero nunca mat&eacute;is&rdquo;. Este fue el lema fundacional del Servicio de Protecci&oacute;n Ind&iacute;gena de Rond&oacute;n, m&aacute;s tarde rebautizado como&nbsp;Fundaci&oacute;n Nacional de los Pueblos Ind&iacute;genas, o Funai.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el prop&oacute;sito de esta instituci&oacute;n era s&oacute;lo nominalmente proteger a los indios. Lo que el gobierno quer&iacute;a en realidad era &ldquo;pacificarlos&rdquo;, haciendo que sus tierras fueran seguras para el desarrollo. Para ello, Rond&oacute;n les ofrec&iacute;a regalos: espejos, cuentas de colores y &ndash;lo m&aacute;s atractivo de todo, para gente que nunca hab&iacute;a conocido un material m&aacute;s duro que la roca o el hueso&ndash; herramientas de metal. Cuando los agentes de Funai fundaron su primer &ldquo;puesto de atracci&oacute;n&rdquo; en el r&iacute;o Roosevelt en diciembre de 1969, siguieron la misma estrategia, y muchos Cinta Larga se instalaron en el lugar. Lo que los agentes no sab&iacute;an era que los Cinta Larga tambi&eacute;n ven&iacute;an por pura desesperaci&oacute;n. Despu&eacute;s de que se construyera la primera carretera de la regi&oacute;n, utilizando la l&iacute;nea telegr&aacute;fica de Rond&oacute;n como columna vertebral, los colonos hab&iacute;an tra&iacute;do un arma a&uacute;n m&aacute;s mort&iacute;fera que las pistolas. Entre la Cinta Larga, un solo brote de lo que probablemente era gripe ya hab&iacute;a matado a docenas de personas, propag&aacute;ndose de pueblo en pueblo. No era la primera vez, ni la &uacute;ltima, que Funai echaba le&ntilde;a al fuego. Pio perdi&oacute; a su padre a causa del sarampi&oacute;n despu&eacute;s de que ambos visitaran el campamento de Roosevelt para recibir regalos. En la d&eacute;cada de los 80, la Cinta Larga hab&iacute;a perdido quiz&aacute; tres cuartas partes de su poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo estadounidense Marshall Sahlins calific&oacute; a los cazadores-recolectores de &ldquo;sociedad acomodada original&rdquo; porque, aunque rara vez produc&iacute;an excedentes, sus necesidades eran escasas y f&aacute;ciles de satisfacer. Los Funai quer&iacute;an provocar exactamente la situaci&oacute;n opuesta, reduciendo gradualmente sus donaciones para estimular nuevos deseos, nuevas necesidades, recordando un esfuerzo anterior, en Estados Unidos, para empujar a los nativos americanos a &ldquo;vestir ropas civilizadas... cultivar la tierra, vivir en casas, montar en carromatos <em>Studebaker</em>, escolarizar a los ni&ntilde;os, beber whisky y tener propiedades&rdquo; (en palabras del senador Henry Dawes). El objetivo final era incorporar a los ind&iacute;genas a la econom&iacute;a brasile&ntilde;a, convertirlos en trabajadores productivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de P&iacute;o, la estrategia funcion&oacute;, aunque no exactamente como se pretend&iacute;a. Tras quedar hu&eacute;rfano, fue a la escuela en un asentamiento cercano, pero acab&oacute; abandonando los estudios para trabajar como int&eacute;rprete de Funai. Le ense&ntilde;aron a llamar <em>papai</em> &ndash; &ldquo;pap&aacute;&rdquo;&ndash; a los agentes de Funai. Ya no so&ntilde;aba con ser un gran cazador como su padre; ahora esperaba ahorrar para comprarse un coche. El problema era que todo el dinero que ganaba se le escapaba de las manos, pues se ve&iacute;a constantemente necesitado de comprar ropa nueva, constantemente tentado por peque&ntilde;os lujos: caramelos, refrescos, sardinas en lata. Esta era una situaci&oacute;n com&uacute;n. Como dijo el antrop&oacute;logo brasile&ntilde;o Eduardo Viveiros de Castro: &ldquo;El Estado brasile&ntilde;o convirti&oacute; a los indios en pobres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1984 lleg&oacute; lo que parec&iacute;a una soluci&oacute;n, cuando un grupo de Cinta Larga descubri&oacute; un enorme alijo de troncos de caoba: 800, talados ilegalmente en el extremo noroeste de su territorio. Fue un agente de Funai quien dijo a P&iacute;o que, en esencia, les hab&iacute;a tocado la loter&iacute;a. &ldquo;Eso vale mucho dinero&rdquo;, le dijo a P&iacute;o. &ldquo;No desaproveches esta oportunidad. V&eacute;ndelo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7246208b-26e1-4233-8059-3d7751e01b98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de satélite en color de la deforestación en Rondonia, Brasil, en 1984 y 2022."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de satélite en color de la deforestación en Rondonia, Brasil, en 1984 y 2022.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Necesidad de recursos</h2><p class="article-text">
        Cuando aparecieron los primeros diamantes en el arroyo de las Moscas Negras, un min&uacute;sculo afluente del r&iacute;o Roosevelt, al principio de la estaci&oacute;n seca de 2000, Pio &ndash;ya convertido en el&nbsp;&ldquo;gran jefe&rdquo; de su pueblo&ndash; buscaba desesperadamente una nueva fuente de ingresos. Las comisiones de los madereros hab&iacute;an pagado las carreteras que un&iacute;an sus aldeas con los asentamientos cercanos. Hab&iacute;an pagado visitas a m&eacute;dicos, bienes &uacute;tiles como escopetas y motosierras, y hab&iacute;an permitido a los Cinta Larga mudarse a casas de madera de estilo occidental con tejados de amianto. Ahora, sin embargo, casi toda la caoba que quedaba cerca de la carretera hab&iacute;a desaparecido. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la urgencia, P&iacute;o quer&iacute;a que las dimensiones de la explotaci&oacute;n fueran reducidas. Por un lado, le preocupaba la llegada masiva de forasteros, que se repitieran las atrocidades de la &eacute;poca en la que se produjo el contacto. Por otro, francamente, le preocupaba su propia gente. Mientras que P&iacute;o hab&iacute;a pasado casi toda su vida rebotando entre el viejo mundo de la selva y el nuevo mundo de la sociedad blanca, muchos otros Cinta Larga proced&iacute;an de la parte oriental del territorio, donde el contacto hab&iacute;a llegado m&aacute;s tarde y la &ldquo;ley del hombre blanco&rdquo; segu&iacute;a siendo un concepto lejano. En la &eacute;poca del padre de P&iacute;o, hab&iacute;a constantes conflictos con sus vecinos ind&iacute;genas y, como en muchos otros grupos de Sudam&eacute;rica, los vencedores consum&iacute;an la carne de los vencidos. Incluso entre los propios Cinta Larga, el mero hecho de pronunciar el nombre de un hombre en su presencia &ndash;un oscuro tab&uacute;&ndash; pod&iacute;a llevarle al asesinato. Los hombres sol&iacute;an sentir la atracci&oacute;n de la <em>wep&iacute;ka</em>, que se traduce aproximadamente como &ldquo;venganza&rdquo;, s&oacute;lo que, con un sentido de obligaci&oacute;n, como con una deuda que debe saldarse a cero.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por desgracia, no hab&iacute;a forma de mantener en secreto el tesoro del arroyo de las Moscas Negras. Al principio, P&iacute;o s&oacute;lo trajo a un pu&ntilde;ado de forasteros, hombres que encajaban en el perfil habitual de los inversores en minas amaz&oacute;nicas: hombres de negocios locales sin conocimientos reales de geolog&iacute;a, sin una perspicacia especial para la prospecci&oacute;n y sin el menor atisbo de la cultura ind&iacute;gena; s&oacute;lo algo de capital, apetito de riesgo y un evidente desprecio por la ley. Acamparon en el arroyo de las Moscas Negras y despejaron una zona con motosierras, derribando los &aacute;rboles para dejar al descubierto el suelo de color ocre. Cada equipo instal&oacute; lo que en la jerga brasile&ntilde;a de la prospecci&oacute;n se conoc&iacute;a como un &ldquo;par de m&aacute;quinas&rdquo;, que utilizaban agua para separar los minerales de los sedimentos sin valor. Los motores diesel estaban conectados a bombas que enviaban agua a trav&eacute;s de un tubo a una boquilla de alta presi&oacute;n que pulverizaba las capas de barro y arcilla sobre la &ldquo;grava &uacute;til&rdquo;, donde pod&iacute;an encontrarse los diamantes. Poco a poco se formaba un &ldquo;sumidero&rdquo; de agua marr&oacute;n rojiza, el pozo donde un equipo peinaba la tierra empapada en busca de piedras preciosas.
    </p><p class="article-text">
        Los buscadores brasile&ntilde;os siempre hab&iacute;an seguido el boca a boca de un yacimiento a otro, hasta el punto de que, en su jerga particular, la palabra portuguesa para cotilleo (<em>fofoca</em>) era sin&oacute;nimo de mina. En cuanto los socios de Pio vendieron parte de su producto, los buscadores de fortuna empezaron a acudir en masa a las cercanas localidades de Cacoal y Espig&atilde;o d'Oeste. No importaba si Pio les indicaba que no quer&iacute;a trabajar con ellos; simplemente abordaban a cualquier Cinta Larga que encontraban, ofreci&eacute;ndole una miseria a cambio de que les proporcionara acceso. Incapaz de impedir que sus compa&ntilde;eros de Cinta Larga trabajaran por su cuenta, Pio intent&oacute; mediar en sus tratos. Seg&uacute;n el acuerdo est&aacute;ndar, un buscador de fortuna pod&iacute;a quedarse con el 80% de los ingresos; el 15% ir&iacute;a a su &ldquo;socio&rdquo; Cinta Larga, mientras que otro 5% ir&iacute;a a la Asociaci&oacute;n Pamar&eacute;, una cooperativa Cinta Larga dirigida por Pio, para una redistribuci&oacute;n m&aacute;s amplia. La asociaci&oacute;n tambi&eacute;n recibir&iacute;a un &ldquo;peaje&rdquo; &uacute;nico por la entrada. Inicialmente, fij&oacute; el peaje en s&oacute;lo 750 d&oacute;lars (unos 715 euros) por un par de m&aacute;quinas. En octubre de 2000, lo duplic&oacute;; y meses m&aacute;s tarde, en diciembre, lo volvi&oacute; a duplicar. El inter&eacute;s no decay&oacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo. En febrero de 2001 el peaje hab&iacute;a superado los 6.000 d&oacute;lares (unos 5.700 euros).
    </p><p class="article-text">
        En su apogeo, la mina se extend&iacute;a a lo largo de 11 kil&oacute;metros por el arroyo de las Moscas Negras, con unos 5.000 buscadores de fortuna viviendo en chozas de lona en las orillas del arroyo. P&iacute;o la visitaba a menudo y aquello le parec&iacute;a poco menos que hormigas pululando en un hormiguero amaz&oacute;nico. Con la esperanza de mantener la mina lo m&aacute;s ordenada posible, prohibi&oacute; la prostituci&oacute;n, las armas de fuego, las drogas y el alcohol. Tres docenas de guerreros vigilaban la mina.
    </p><p class="article-text">
        En la sociedad de Cinta Larga ser &ldquo;guerrero&rdquo; nunca hab&iacute;a sido una profesi&oacute;n definida; era simplemente la obligaci&oacute;n de cualquier hombre apto. Sin embargo, como anta&ntilde;o, se pintaban el cuerpo con manchas de jaguar y los buscadores les ten&iacute;an pavor. Algunos llevaban pistolas o escopetas. Otros hab&iacute;an pasado toda su vida empu&ntilde;ando un arco, segu&iacute;an fabricando sus propias flechas y disparaban con una precisi&oacute;n asombrosa. Puede que P&iacute;o fuera el &ldquo;gran jefe&rdquo;, pero estos hombres no se parec&iacute;an en nada a los soldados. No ten&iacute;an un sentido de la jerarqu&iacute;a y solo eran leales a su conciencia.
    </p><h2 class="article-text">La masacre: &ldquo;Trabajemos en paz&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La masacre de abril de 2004 podr&iacute;a no haber ocurrido nunca de no ser por un prospector llamado Francisco das Chagas Alves Saraiva, m&aacute;s conocido como Baiano Doido, el Loco de Bah&iacute;a, un estado de la lejana costa brasile&ntilde;a. Recientemente absuelto de los cargos de robo a mano armada, se jactaba ante cualquiera que quisiera escucharle de los cr&iacute;menes que hab&iacute;a cometido. Como dijo un Cinta Larga: &ldquo;Baiano Doido me dijo que era un hombre de verdad, un asesino intr&eacute;pido, no un ladr&oacute;n, un asesino. Que hab&iacute;a matado a m&aacute;s de 20 hombres en una prospecci&oacute;n de oro en Mato Grosso&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4529fccb-069e-46f1-8df6-3269663fcb80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las manos de un trabajador en una mina ilegal de cobre, en Canaa dos Carajas, Brasil, el 19 de abril de 2023."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las manos de un trabajador en una mina ilegal de cobre, en Canaa dos Carajas, Brasil, el 19 de abril de 2023.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Baiano fue uno de los 200 buscadores de oro que se colaron en el territorio de Cinta Larga y acamparon en la Grota do Sossego, el Barranco de la Tranquilidad, a unos tres kil&oacute;metros del coraz&oacute;n de la mina. Parece existir consenso en la afirmaci&oacute;n de que los Cinta Larga intentaron evitar la violencia, al menos al principio. Cuando se enteraron de la incursi&oacute;n, enviaron a tres de sus propios trabajadores mineros blancos con un mensaje: &ldquo;Marchaos ahora o los indios os expulsar&aacute;n&rdquo;. Pero Baiano se limit&oacute; a burlarse: &ldquo;Los indios ya no mandan. Ahora mandamos nosotros&rdquo;. Incluso, con una pistola en la mano, orden&oacute; a uno de los mensajeros que se arrodillara y le amenaz&oacute; de muerte, antes de dejarle marchar. 
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n sobre la que hay consenso: los Cinta Larga intentaron avisar al gobierno, que manten&iacute;a una relaci&oacute;n compleja y contradictoria con la tribu. Aunque P&iacute;o estaba siendo investigado por miner&iacute;a ilegal y blanqueo de dinero, los funcionarios hab&iacute;an negociado con &eacute;l el cierre de la mina. De vez en cuando, las fuerzas de seguridad del gobierno entraban en la mina, deten&iacute;an a algunos buscadores y confiscaban el equipo. El resto del tiempo, se limitaban a unos pocos puestos de control cerca de los principales puntos de entrada. El 5 de abril, los guerreros de Cinta Larga capturaron a 15 prospectores que se dirig&iacute;an al barranco secreto &ndash;uno de ellos armado con una escopeta recortada&ndash; y los entregaron en uno de esos puestos de control. Los guerreros declararon que, si las autoridades no retiraban a los dem&aacute;s invasores, lo har&iacute;an ellos. Pero los agentes de guardia dijeron que no pod&iacute;an hacer nada sin &oacute;rdenes de sus superiores. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta al Arroyo de las Moscas Negras, P&iacute;o intent&oacute; persuadir a los guerreros para que desistieran: &ldquo;Trabajemos en paz&rdquo;. Ya hab&iacute;a alertado a Funai, que prometi&oacute; intervenir, aunque carec&iacute;a de recursos para hacerlo de inmediato. Sin embargo, como lo describi&oacute; un Cinta Larga: &ldquo;No pod&iacute;amos llegar a la misma conclusi&oacute;n. Y durante la conversaci&oacute;n, una persona empez&oacute; a recordar el pasado. Otro empez&oacute; a recordar tambi&eacute;n. Y se empez&oacute; a recordar a todos los blancos que nos hicieron da&ntilde;o, las enfermedades. Hablaron de los muchos asesinatos llevados a cabo por los caucheros, los buscadores de oro... Todos nuestros antecedentes que murieron a manos de los hombres blancos. Y preguntaban a una persona tras otra: &iquest;T&uacute; qu&eacute; crees?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la l&oacute;gica <em>wep&iacute;ka</em>, estas atrocidades no eran hechos aislados, sino parte de una contabilidad que dejaba un lado del libro de cuentas &ndash;el de Cinta Larga&ndash; hundido bajo el peso de cientos de muertos. El temor a otra Masacre como la del Paralelo 11 era demasiado real. Los guerreros siempre volv&iacute;an a Baiano y sus amenazas. &ldquo;Es &eacute;l o nosotros&rdquo;, dijo uno. &ldquo;Tenemos que hacerlo nosotros antes de que lo haga &eacute;l&rdquo;, dijo otro. 
    </p><p class="article-text">
        Hay versiones contradictorias de lo que ocurri&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente. Pero hay unanimidad en torno a los hechos principales: mientras Pio se dirig&iacute;a a implorar la intervenci&oacute;n de las autoridades, 53 guerreros se dirigieron al barranco. La mayor&iacute;a de los 200 buscadores huyeron hacia el bosque. Sin embargo, seg&uacute;n los Cinta Larga, Baiano Doido no s&oacute;lo se neg&oacute; a marcharse, sino que les llam&oacute; &ldquo;animales&rdquo;. Fiel a su reputaci&oacute;n, incluso amenaz&oacute; con volver y matarlos a todos. Los forenses lo encontraron atravesado por 11 flechas. Otros dos hombres fueron asesinados junto con &eacute;l, all&iacute; mismo. Los otros 26 fueron conducidos a los &aacute;rboles antes de ser ejecutados, algunos con flechas, otros con balas, otros a golpes de pesados garrotes de madera.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;O nosotros o ellos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        No es una exageraci&oacute;n afirmar que el p&aacute;nico se apoder&oacute; de la regi&oacute;n. Un maestro de Cinta Larga llamado Donivaldo fue atado y golpeado en la ciudad de Espig&atilde;o, y un joven de 15 a&ntilde;os llamado Mois&eacute;s fue asesinado a tiros en una carretera forestal. Pio recuerda haber recibido amenazas en el pueblo: &ldquo;Pueden pasar cinco a&ntilde;os &ndash;10, 20, 30&ndash;, pero nos vengaremos&rdquo;. A medida que los medios de comunicaci&oacute;n se hac&iacute;an eco de la noticia, resurg&iacute;an viejos prejuicios. Un columnista calific&oacute; a los Cinta Larga de &ldquo;can&iacute;bales civilizados&rdquo;. En Brasilia, un diputado denunci&oacute; la &ldquo;impunidad de los indios asesinos que masacran a los brasile&ntilde;os que buscan un lugar donde trabajar&rdquo;, como si los buscadores fueran simples trabajadores que respetan la ley.
    </p><p class="article-text">
        Los Cinta Larga nunca tuvieron una palabra para decir &ldquo;justicia&rdquo;, y el Estado brasile&ntilde;o hizo un p&eacute;simo trabajo para describirla. En la investigaci&oacute;n subsiguiente, la polic&iacute;a federal no encontr&oacute; pruebas que situaran a P&iacute;o en el lugar de la masacre. En su lugar, recurrieron a la antropolog&iacute;a de sill&oacute;n, interrogando a los sospechosos sobre el papel que desempe&ntilde;a un gran jefe de Cinta Larga para demostrar que P&iacute;o era de alguna manera responsable de las acciones de los guerreros. 
    </p><p class="article-text">
        No pareci&oacute; importar que un agente de polic&iacute;a hubiera escuchado por radio las peticiones de intervenci&oacute;n de P&iacute;o, y que dos funcionarios del gobierno dijeran que se hab&iacute;an reunido con P&iacute;o precisamente en el momento en que se estaba produciendo la masacre. Tampoco que las pruebas m&aacute;s s&oacute;lidas en su contra, y contra muchos otros, fueran solo rumores de los buscadores. La polic&iacute;a federal le acus&oacute; a &eacute;l y a algunos otros jefes de &ldquo;liderar&rdquo; e &ldquo;instigar&rdquo; los asesinatos. En total, 22 hombres de Cinta Larga (y un agente blanco Funai) fueron acusados de homicidio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se plante&oacute; la cuesti&oacute;n de si estaban suficientemente &ldquo;integrados&rdquo; para ser juzgados, un juez intent&oacute; argumentar que este paso ni siquiera era necesario, porque &ldquo;la participaci&oacute;n de los Cinta Larga en la sociedad [brasile&ntilde;a] es de sobras conocida... dado que se puede ver a algunos conduciendo veh&iacute;culos y realizando transacciones comerciales&rdquo;, lo que, en su opini&oacute;n, suger&iacute;a una &ldquo;integraci&oacute;n perfecta&rdquo;. Los abogados de la Funai recurrieron con &eacute;xito, pero los antrop&oacute;logos que trajeron no hicieron sino aumentar la confusi&oacute;n. Insistiendo con que los Cinta Larga estaban ligados a una &ldquo;&eacute;tica guerrera&rdquo; milenaria, no consiguieron explicar el posicionamiento de P&iacute;o en contra del derramamiento de sangre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los forasteros parec&iacute;an tener una idea de lo que se supon&iacute;a que eran los Cinta Larga, aunque Pio y los dem&aacute;s de su generaci&oacute;n apenas pod&iacute;an resolver estas cuestiones por s&iacute; mismos. Su amigo Tatar&eacute; planteaba el dilema en voz alta: &ldquo;No s&eacute; si soy blanco, si soy indio... No s&eacute; lo que soy&rdquo;. Por mucho que anhelaran poseer las cosas del hombre blanco, nunca se sintieron en casa en las ciudades del hombre blanco, nunca se sintieron tan a gusto como cuando se ba&ntilde;aban en el r&iacute;o Roosevelt. Por mucho que hicieran negocios con los blancos, nunca llegaron a entender c&oacute;mo funcionaba la mente de los blancos: c&oacute;mo una vida pod&iacute;a ser una l&iacute;nea temporal individual en la que el futuro crec&iacute;a l&oacute;gicamente a partir de las propias acciones, errores e inversiones, separada del destino de la propia familia, de la propia tribu. Aprender a manejar el dinero era como aprender el idioma de los blancos: la gram&aacute;tica nunca resultaba natural.
    </p><p class="article-text">
        La justicia brasile&ntilde;a es conocida por su lentitud. Despu&eacute;s de que se calmara el circo medi&aacute;tico, el caso pas&oacute; de un juez a otro. Casi hab&iacute;a ca&iacute;do en el olvido cuando volvi&oacute; a la vida en noviembre de 2023, con la vista presidida por el juez Slomp. Y entonces ocurri&oacute; algo extraordinario. Hace unas semanas, un nuevo equipo de fiscales redujo el caso a s&oacute;lo seis hombres de Cinta Larga, algunos de los cuales, seg&uacute;n transcripciones de interrogatorios policiales, admitieron haber ido al barranco. Los fiscales pidieron a Slomp que desestimara los cargos contra Pio, Tatar&eacute;, el agente de la Funai y otros para los que las pruebas no eran s&oacute;lidas. 
    </p><p class="article-text">
        Casi podr&iacute;a parecer que el disfuncional Estado brasile&ntilde;o enmendaba por fin uno de sus errores. Pero el hecho es que, durante dos d&eacute;cadas, P&iacute;o se vio obligado a ser la cara p&uacute;blica de una atrocidad espantosa, en lugar de ser el superviviente de una. Los barones del caucho que ordenaron la masacre del Paralelo 11 nunca fueron acusados.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este es un extracto editado de Cuando vendimos el ojo de Dios, de Alex Cuadros, publicado por W&amp;N el 5 de diciembre. La traducci&oacute;n del art&iacute;culo ha sido realizada por Emma Reverter</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alex Cuadros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/masacre-amazonia-jefe-pueblo-indigena-convirtio-rostro-visible-atrocidad_1_11873172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Dec 2024 21:15:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3dbedfd8-81b4-414d-948b-987f4ff16cd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4374391" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3dbedfd8-81b4-414d-948b-987f4ff16cd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4374391" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Masacre en Amazonia: cómo el jefe de un pueblo indígena se convirtió en el rostro visible de una atrocidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3dbedfd8-81b4-414d-948b-987f4ff16cd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amazonas,Indígenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sebastião Salgado advierte a Europa del "fin de la Amazonia" si firma un acuerdo de libre comercio con Sudamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/sebastiao-salgado-advierte-europa-amazonia-si-firma-acuerdo-libre-comercio-sudamerica_1_11872120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fc8a21b-213b-42b6-9ae9-e000ee49b88e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sebastião Salgado advierte a Europa del &quot;fin de la Amazonia&quot; si firma un acuerdo de libre comercio con Sudamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fotógrafo y activista brasileño, de 80 años, inaugura en el espacio Drassanes de Barcelona su exposción 'Amazonia' con imágenes de gran formato de la selva amazónica y sus habitantes</p><p class="subtitle">Manuel Borja-Villel: “Los museos españoles deben preguntarse cuánto oro y cuántas vidas costaron sus colecciones”</p></div><p class="article-text">
        La Amazonia es el territorio que ba&ntilde;a el r&iacute;o m&aacute;s largo y caudaloso del mundo, el Amazonas, que en sus 6.400 kil&oacute;metros de trayecto hasta el mar y transporta una quinta parte del agua dulce en estado l&iacute;quido del planeta. Se trata de un ecosistema selv&aacute;tico y virgen que alberga la mayor biodiversidad de la Tierra, adem&aacute;s de algunas de las comunidades humanas menos contaminadas por la civilizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de su valor gen&eacute;tico y cultural, la Amazonia tiene un valor medioambiental incalculable como regulador de las lluvias en todo el mundo, y, por lo tanto, como estabilizador del cambio clim&aacute;tico. La deforestaci&oacute;n de sus bosques para convertirlos en campos de cultivo o pasto para ganado pone en serio peligro su funci&oacute;n medioambiental. 
    </p><p class="article-text">
        Para llamar la atenci&oacute;n sobre este hecho, el c&eacute;lebre fot&oacute;grafo brasile&ntilde;o Sebasti&atilde;o Salgado ha organizado la exposici&oacute;n <em>Amazonia</em>, que trae a Barcelona desde hoy y hasta el pr&oacute;ximo 20 de abril de 2025. En ella muestra las im&aacute;genes tanto de paisajes amaz&oacute;nicos como de algunas de las tribus que los habitan. 
    </p><h2 class="article-text">Una advertencia contra el libre comercio y el consumismo</h2><p class="article-text">
        Salgado, que ha achacado al consumismo los problemas de la Amazonia, ha aprovechado la presentaci&oacute;n de la muestra para expresar su rechazo a un futuro acuerdo Mercosur de libre comercio entre Europa y Latinoam&eacute;rica, que si bien de momento no est&aacute; firmado, s&iacute; se debate actualmente en los parlamentos de pa&iacute;ses de ambos bloques. 
    </p><p class="article-text">
        Para Salgado, el acuerdo pondr&iacute;a en peligro la Amazonia, un territorio que &ldquo;es m&aacute;s grande que toda Europa&rdquo;. Advierte que, de firmarse el acuerdo, la selva amaz&oacute;nica &ldquo;ser&aacute; deforestada y utilizada para crear ganader&iacute;as y cultivos&rdquo; y asegura que &ldquo;un 17% [de la citada selva] ya est&aacute; deforestada&rdquo;. A este respecto, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/arte-indigena-desaprender-han-ensenado-amazonia_1_11812810.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n declar&oacute; hace unas semanas</a> <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-mudo-amazonia-informar-crisis-climatica-siento-corresponsal-guerra_1_11699456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la periodista y escritora brasile&ntilde;a Eliane Brum</a>, gran divulgadora de la riqueza cultural y biol&oacute;gica amaz&oacute;nica y activista contra la crisis clim&aacute;tica, &ldquo;los expertos avisan de que si llega al 20%, no habr&aacute; posibilidad de revertir el da&ntilde;o al ecosistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si matamos la Amazonia, matamos la vida en el planeta y, por descontado, nuestra especie&rdquo;, sentencia Salgado. El fot&oacute;grafo, con un &eacute;nfasis dram&aacute;tico y severo, teme que los pol&iacute;ticos terminen firmando el acuerdo porque &ldquo;ello implicar&aacute; que la demanda de productos hort&iacute;colas y ganaderos de Europa respecto de Am&eacute;rica latina se disparar&aacute;&rdquo;. &ldquo;&iquest;Saben de d&oacute;nde saldr&aacute; el terreno para cultivar m&aacute;s tierras y criar m&aacute;s ganado para que ustedes tengan productos baratos?&rdquo;, se pregunta Salgado para inmediatamente responder, mientras asevera enf&aacute;ticamente con la cabeza: &ldquo;Sin duda de la selva virgen, que desaparecer&aacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s de 200 fotograf&iacute;as y m&uacute;sica de Jean-Michel Jarre</h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n <em>Amazonia</em> se aloja en el espacio expositivo de las Drassanes Reials de Barcelona y muestra de m&aacute;s de 200 fotograf&iacute;as, en gran formato y retroiluminadas, realizadas a lo largo de nueve a&ntilde;os por Salgado. <em>Amazonia</em> se complementa con siete pel&iacute;culas&nbsp;y una ambientaci&oacute;n sonora especialmente compuesta para el proyecto por&nbsp;el m&uacute;sico franc&eacute;s Jean-Michel Jarre. 
    </p><p class="article-text">
        Jarre ha recurrido, para armar las composiciones, al archivo de sonidos de la selva amaz&oacute;nica que se encuentra en el Museo Etnogr&aacute;fico de Ginebra. En cuanto a las pel&iacute;culas, consisten en siete v&iacute;deos donde se muestran im&aacute;genes de la vida de las comunidades ind&iacute;genas amaz&oacute;nicas, a la vez que ofrecen las declaraciones de nueve l&iacute;deres de estas tribus. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea78b36f-f35d-4f8a-be98-5b306581658b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes de la exposición &#039;Amazonia&#039; de Sebastião Salgado en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes de la exposición &#039;Amazonia&#039; de Sebastião Salgado en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La comisaria de la muestra es L&eacute;lia Wanick, pareja del fot&oacute;grafo que desde los principios de su carrera se ha encargado de gestionar y exponer la obra de Salgado. Wanick explica que <em>Amazonia</em> ha pasado previamente por numerosas ciudades y que &ldquo;la semana pasada se estren&oacute; tambi&eacute;n en Singapur&rdquo;. Antes ha viajado a Londres y ha pasado por Madrid, de donde procede el actual montaje de Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        Wanick tambi&eacute;n destaca que &ldquo;se trata de una exposici&oacute;n con placas en relieve que permiten a los ciegos apreciar la informaci&oacute;n de las im&aacute;genes de Sebasti&atilde;o. Adicionalmente, los visitantes pueden hacerse con unas lentes de realidad aumentada que les permiten sobreponer informaci&oacute;n complementaria a las im&aacute;genes que est&aacute;n observando, adem&aacute;s de escuchar las explicaciones mediante aud&iacute;fonos. 
    </p><h2 class="article-text">Im&aacute;genes de gran formato</h2><p class="article-text">
        El formato de las im&aacute;genes, de dimensiones de varios metros de ancho, muestra el caracter&iacute;stico color blanco y negro fotogr&aacute;fico de las obras de Salgado, que le permiten resaltar formas, brillos y reflejos, siempre mostrando el contraste entre el agua y la densa vegetaci&oacute;n circundante. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d29f1b54-8206-4b97-a2c7-d6ff596949c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes de la exposición &#039;Amazonia&#039; de Sebastião Salgado en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes de la exposición &#039;Amazonia&#039; de Sebastião Salgado en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recurre con frecuencia a la fotograf&iacute;a a&eacute;rea, de la que explica que ha podido realizarla gracias a los helic&oacute;pteros del Ej&eacute;rcito Brasile&ntilde;o. As&iacute;, colgado con cuerdas de la puerta abierta de estas naves, Salgado revela &ndash;y de este modo puede apreciarse en la exposici&oacute;n&ndash; que ha conseguido fotografiar espectaculares tormentas en la inacabable llanura selv&aacute;tica de la Amazonia. &ldquo;Pero lo que m&aacute;s me enorgullece es haber tra&iacute;do a la muestra algo totalmente desconocido como son las monta&ntilde;as de la Amazonia, que constituyen las cotas m&aacute;s altas del territorio brasile&ntilde;o&rdquo;, apostilla. 
    </p><p class="article-text">
        En diversas im&aacute;genes pueden observarse estos macizos rocosos y los espectaculares saltos de agua que parten de ellos. Respecto a la recurrencia del agua en sus im&aacute;genes, el artista, que a sus 80 conserva un excelente forma f&iacute;sica y an&iacute;mica, destaca que &ldquo;las dos &uacute;nicas formas de aproximarte a la Amazonia es a trav&eacute;s del agua y por el cielo, porque la <em>foresta</em> es tan densa que es imposible penetrarla&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un pa&iacute;s de agua</h2><p class="article-text">
        Pero el fot&oacute;grafo matiza que principalmente este territorio es un pa&iacute;s de agua, un territorio surcado por r&iacute;os que deja innumerables islotes de selva donde habitan hasta 133 tribus &eacute;tnicas que hablan otros tantos idiomas, por lo que lo define como una reserva de la diversidad tanto animal como humana. Concluye, as&iacute;, que la principal manera de moverse en este vasto territorio es navegando sus r&iacute;os y afluentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6c7a482b-dcf2-4a4c-a054-df82a624a0fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes en la exposición &#039;Amazonia&#039;, de Sebastião Salgado, en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes en la exposición &#039;Amazonia&#039;, de Sebastião Salgado, en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ilustra esta aseveraci&oacute;n con una an&eacute;cdota: &ldquo;La primera vez que entr&eacute; en la Amazonia lo hice a trav&eacute;s de un barco que sali&oacute; de Manaos; navegamos 21 d&iacute;as y entonces el capit&aacute;n nos dijo que deb&iacute;amos volver si no quer&iacute;amos quedarnos sin gasolina&rdquo;. As&iacute; lo hicieron en otros 21 d&iacute;as de regreso. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En total estuvimos 42 jornadas viajando por la Amazonia, m&aacute;s de lo que te tomar&iacute;a navegar desde Barcelona a Tokio y regresar&rdquo;, enfatiza con su discurso elocuente y seductor. Tambi&eacute;n pone en relieve la importancia del ecosistema fluvial amaz&oacute;nico desvelando que &ldquo;mientras aqu&iacute; una riada puede subir el nivel del agua hasta tres metros, all&iacute; puede alcanzar los 27 metros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que una parte importante del bosque amaz&oacute;nico &ldquo;permanece inundado casi seis meses&rdquo;, pero incide adem&aacute;s en la presencia de lo que denomina &ldquo;un Amazonas a&eacute;reo&rdquo;, en referencia al agua que se evapora de la selva y que forma enormes nubes cargadas de agua que entran en circulaci&oacute;n planetaria, influyendo en el r&eacute;gimen de lluvias global. Asegura que &ldquo;se estima que cada &aacute;rbol de la selva puede evaporar hasta 1.200 litros de agua por d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Convivencia con las comunidades ind&iacute;genas</h2><p class="article-text">
        Salgado tambi&eacute;n exhibe en <em>Amazonia</em> numerosas fotograf&iacute;as de la vida cotidiana de algunas tribus amaz&oacute;nicas, con sus integrantes en diversas actividades que comprenden la caza o la pesca. Son muchas de ellas im&aacute;genes de j&oacute;venes muchachas y muchachos que miran la c&aacute;mara entre la indiferencia y el desaf&iacute;o. Salgado explica que no fue nada sencillo llegar hasta estos poblados aislados en la impenetrable selva. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En primer lugar tienes que solicitar visitarlas a la Funai, la Fundaci&oacute;n Nacional de los Ind&iacute;genas en Brasil, que es una fundaci&oacute;n p&uacute;blica ligada al Ministerio del Interior y que ha conseguido que en torno de 25% del territorio de Amazonia sea selva ind&iacute;gena protegida por la Constituci&oacute;n&rdquo;, explica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1ad3d57f-b749-4888-8765-dd85e3e7924f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sebastião Salgado conversa con los asistentes a la presentación de la exposición &#039;Amazonia&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sebastião Salgado conversa con los asistentes a la presentación de la exposición &#039;Amazonia&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, un miembro de la Funai viajar&aacute; hasta el territorio de la etnia en cuesti&oacute;n y preguntar&aacute; si aceptan la visita de Salgado. &ldquo;Pueden pasar una o dos semanas hasta que se re&uacute;nen y deciden democr&aacute;ticamente si me aceptan o no&rdquo;, revela. Entonces comienza un viaje fluvial que puede durar semanas y durante el cual, el curso del r&iacute;o se va estrechando, de modo que si bien comienzan con buques fluviales, terminan con lanchas motoras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez en la zona, hay que pasar una cuarentena fijada por la Funai para eliminar cualquier rastro de g&eacute;rmenes que pudieran afectar a los ind&iacute;genas, porque ellos no tienen anticuerpos contra nuestras enfermedades&rdquo;, agrega Salgado, quien concluye que la aproximaci&oacute;n siempre es compleja y escrupulosa. &ldquo;Tengo que llevar traductor, tengo que llevar un antrop&oacute;logo que trabaja con esta comunidad y que conoce sus costumbres y tambi&eacute;n a alguien de la Funai que supervise todo&rdquo;, termina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/sebastiao-salgado-advierte-europa-amazonia-si-firma-acuerdo-libre-comercio-sudamerica_1_11872120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2024 21:35:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4fc8a21b-213b-42b6-9ae9-e000ee49b88e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97088" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4fc8a21b-213b-42b6-9ae9-e000ee49b88e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97088" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sebastião Salgado advierte a Europa del "fin de la Amazonia" si firma un acuerdo de libre comercio con Sudamérica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4fc8a21b-213b-42b6-9ae9-e000ee49b88e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sebastiao Salgado,Fotografía,Arte,Amazonas,Deforestación,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arte indígena para desaprender lo que nos han enseñado sobre la Amazonia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/arte-indigena-desaprender-han-ensenado-amazonia_1_11812810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a7a5cc3-cbe5-4392-8823-143ce60c2a79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arte indígena para desaprender lo que nos han enseñado sobre la Amazonia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exposición del CCCB 'Amazonias. El futuro ancestral' nos invita, a través de la obra de diferentes artistas amazónicos, a quitar los prejuicios occidentales hacia un territorio vital a nivel medioambiental</p><p class="subtitle">Las razones de Oyèrónké Oyewùmí para cuestionar la negritud: “No supe que era negra hasta que viajé a Estados Unidos”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si le pides a un ni&ntilde;o que dibuje la naturaleza dibujar&aacute; un &aacute;rbol, pero si se lo pides a un ind&iacute;gena amaz&oacute;nico, se dibujar&aacute; a s&iacute; mismo, porque se consideran parte de la naturaleza&rdquo;, sentencia Claudi Carreras, comisario de la exposici&oacute;n <em>Amazonias. El futuro ancestral</em>, que abre hoy sus puestas en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/cccb-30-anos-haciendo-preguntas-adecuadas_1_10947582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona</a> (CCCB) hasta el 4 de mayo de 2025. 
    </p><p class="article-text">
        Con ello, Carreras trata de explicar la relaci&oacute;n de los habitantes de la cuenca selv&aacute;tica del Amazonas con el medio donde viven y que les lleva a considerar a los animales de su entorno como parte de su familia y al propio r&iacute;o como una corriente de agua sagrada que mana de la divinidad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta exposici&oacute;n est&aacute; pensada para que desaprendamos todo lo que creemos saber del amazonas y volvamos a aprenderlo de la manera correcta, que es en base a lo que nos puedan contar los artistas que participan en ella, la totalidad de ellos habitantes de distintas partes de la extensa cuenca amaz&oacute;nica&rdquo;, asegura el comisario. 
    </p><h2 class="article-text">No existe una sola Amazonia</h2><p class="article-text">
        Con el fin de aportar un enfoque desmitificador de lo que es realmente la extensa regi&oacute;n amaz&oacute;nica, <em>Amazonias. El futuro ancestral</em> apuesta por acercarnos, a trav&eacute;s de las obras de algunos de sus artistas m&aacute;s destacados, a una nueva manera de ver el m&iacute;tico r&iacute;o y sus diversos ecosistemas. 
    </p><p class="article-text">
        Las obras pretenden ser los ojos a trav&eacute;s de los que mirar un territorio tan basto como complejo y mitificado. &ldquo;Desde hace 500 a&ntilde;os, la propia denominaci&oacute;n de la regi&oacute;n amaz&oacute;nica como selva virgen ya supone el primer acto de profanaci&oacute;n y explotaci&oacute;n&rdquo;, asegura el fot&oacute;grafo y documentalista colombiano Andr&eacute;s Cardona, que posee diversas aportaciones a la muestra en formato de v&iacute;deo. 
    </p><p class="article-text">
        Cardona argumenta que el concepto de &ldquo;selva virgen&rdquo; implica &ldquo;un territorio con inmensas riquezas que piden ser explotadas por los occidentales, por supuesto sin el permiso de aquellos que viven en la tierra y lo han hecho de manera sostenible durante miles de a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d869619f-228b-4839-a7a0-d5a6dbf945a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pinturas de la artista Daiara Tukano para &#039;Amazonias. El futuro ancestral&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pinturas de la artista Daiara Tukano para &#039;Amazonias. El futuro ancestral&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tanto Cardona como Carreras enfatizan que, seg&uacute;n el arque&oacute;logo Eduardo Neves, que ha trabajado toda su vida en excavaciones en la Amazonia, la regi&oacute;n lleva habitada desde hace m&aacute;s de 13.0000 a&ntilde;os por numerosas tribus que, a pesar de hablar lenguas diferentes, se mantienen interconectadas en un modo de vida sostenible. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de civilizaciones discretas, que no construyen grandes monumentos a la riqueza y el poder como hacemos nosotros&rdquo;, apunta Carreras, que asegura que no por ello han sido menos ricas en complejidad social. Por su parte, Judit Carrera, directora del CCCB, explica que &ldquo;en la regi&oacute;n amaz&oacute;nica viven actualmente 30 millones de personas, un 60% de ellas en zonas urbanas y el otro 40% repartidas en m&aacute;s de 400 tribus que hablan m&aacute;s de 300 lenguas diferentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carrera tambi&eacute;n destaca que en este territorio tan vasto, que comparten nueve pa&iacute;ses (Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Surinam, Guyana, Guyana Francesa, y Per&uacute;), conviven, adem&aacute;s de entornos urbanos, rurales y de selva, diferentes etnias, &ldquo;no solo ind&iacute;genas, sino que hay que contar tambi&eacute;n a los mestizos, a los europeos, los afrodescendientes&rdquo;, etc. De ah&iacute; que la exposici&oacute;n se refiera a las diversas &ldquo;amazonias&rdquo; y ni a una &uacute;nica &ldquo;Amazonia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un ecosistema al l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        La directora del centro ha razonado que ese es el motivo por el que <em>Amazonias. El futuro ancestral</em> pretende ser una mirada respetuosa a esta compleja red de ecosistemas. &ldquo;No es casualidad que inauguremos la exposici&oacute;n dos d&iacute;as despu&eacute;s del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pedro-sanchez-cop29-hay-cosa-importante-ayudar-victimas-dana-evitar-vuelva-repetirse_1_11811914.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inicio de la COP29</a> en Azerbaiy&aacute;n&rdquo;,  subraya Carrera en referencia a un  evento en el que los estados decidir&aacute;n sobre aspectos que afectan a la regi&oacute;n amaz&oacute;nica y sus moradores. 
    </p><p class="article-text">
        El pintor ind&iacute;gena <a href="https://www.instagram.com/rember_yahuarcani/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Rember Yahuarcani</a>, nacido en Per&uacute; y con numerosa obra en centros de arte de todo el mundo, explica el sentir de los habitantes amaz&oacute;nicos frente a las cumbres clim&aacute;ticas: &ldquo;Los ind&iacute;genas no tenemos voz, siempre hay otros que hablan por nosotros y deciden sobre lo que ata&ntilde;e a la tierra donde moramos y que cada d&iacute;a est&aacute; m&aacute;s degradada&rdquo;. Yahuarcani, que aporta a la muestra un gran mural pintado con acr&iacute;lico sobre lienzo, asegura que exposiciones como la presente sirven para dales voz. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f57b0f0-7fe8-4c31-9ac5-093293fd4786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mural de  Rember Yahuarcani para la muestra &#039;Amazonias. El futuro ancestral&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mural de  Rember Yahuarcani para la muestra &#039;Amazonias. El futuro ancestral&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-mudo-amazonia-informar-crisis-climatica-siento-corresponsal-guerra_1_11699456.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la periodista y escritora brasile&ntilde;a Eliane Brum</a>, gran divulgadora de la riqueza cultural y biol&oacute;gica amaz&oacute;nica y activista contra la crisis clim&aacute;tica, ha advertido que la regi&oacute;n est&aacute; llegando a un punto de no retorno en cuando a su degradaci&oacute;n. &ldquo;En nivel de degradaci&oacute;n de la selva es actualmente del 18% y los expertos avisan de que si llega al 20%, no habr&aacute; posibilidad de revertir el da&ntilde;o al ecosistema&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Brum ha destacado la importancia de la selva amaz&oacute;nica como &ldquo;uno de los pulmones de la tierra&rdquo;, en referencia a su gran capacidad de absorber el di&oacute;xido de carbono emitido a la atm&oacute;sfera y, por tanto, amortiguar el calentamiento global. 
    </p><h2 class="article-text">La mujer como protagonista de amaz&oacute;nica</h2><p class="article-text">
        La autora de <em>La Amazonia: Viaje al centro del mundo</em> (Salamandra, 2024), que reivindica poner en el centro de nuestra sociedad los ecosistemas naturales y desplazar a la periferia los centros de decisi&oacute;n financiera, es tambi&eacute;n responsable de una serie de conferencias sobre &ldquo;la violencia ejercida sobre el cuerpo de las mujeres por los mismos desean explotar el ecosistema en su beneficio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas tendr&aacute; como protagonista a la activista Ehuana Yaira Ianomami, que dialogar&aacute; sobre la situaci&oacute;n del pueblo yanomami, amenazado por los intereses mineros y cuyas mujeres son sometidas a la violencia sexual por parte de los buscadores de metales (garimpeiros). 
    </p><p class="article-text">
        Un segundo debate estar&aacute; protagonizado por la activista clim&aacute;tica Patricia Gualinga; un tercero por la l&iacute;der juvenil ind&iacute;gena Txai Suru&iacute; y finalmente en la cuarta ponencia estar&aacute; presente Eduardo Neves, que desmontar&aacute; mitos existentes sobre la presunta virginidad salvaje del territorio y relatar&aacute; las numerosas pruebas de que la regi&oacute;n ha sido hogar de numerosas civilizaciones durante miles de a&ntilde;os antes de la llegada de los espa&ntilde;oles y los portugueses. 
    </p><h2 class="article-text">Murales y cantos de ayahuasca</h2><p class="article-text">
        <em>Amazonias. El futuro ancestral</em> es una muestra densa, que acumula conceptos y datos y los mezcla con numerosas obras de arte que tratan mostrarnos el esp&iacute;ritu de los distintos pueblos que habitan la regi&oacute;n. Hay algunas instalaciones conceptuales y abundan tanto los trabajos fotogr&aacute;ficos como pict&oacute;ricos y serigr&aacute;ficos. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del mural de Rember Yahuarcani, cabe destacar otro de gran formato del pintor ecuatoriano Elias Mamallacta. &ldquo;Est&aacute; pintado con tinte de ayahuasca y algunos otros pigmentos naturales amaz&oacute;nicos que ir&aacute;n mudando el color a medida que avance la exposici&oacute;n&rdquo;, explica Claudi Carreras. 
    </p><p class="article-text">
        El comisario tambi&eacute;n hace referencia a los murales que se encuentran al inicio del recorrido y que han sido pintados por el colectivo del artista brasile&ntilde;o Iba Sales Huni-Kuin y por las artistas amaz&oacute;nicas nacidas en Per&uacute;n Olinda Silvano y Cordelia S&aacute;nchez. &ldquo;Este tipo de murales se hacen cuando tienes un sue&ntilde;o en un viaje de ayahuasca en respuesta al canto del cham&aacute;n&rdquo;, explica Carreras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/712de779-e9b5-499d-bfb7-e9cf4772dd98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Elias Mamallacta frente al mural que ha pintado para la muestra &#039;Amazonias. El futuro ancestral&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elias Mamallacta frente al mural que ha pintado para la muestra &#039;Amazonias. El futuro ancestral&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Normalmente, cuando se toma ayahuasca de forma ritual, el cham&aacute;n reproduce cantos religiosos para acompa&ntilde;ar el viaje; cuando acude a la mente una visi&oacute;n o sue&ntilde;o, el artista se levanta y pinta un mural inspirado en el sue&ntilde;o al ritmo del canto&ldquo;, desvela. Respecto a la abundancia de colores &aacute;cidos empleados, explica que responden a la paleta crom&aacute;tica en la que se ven las alucinaciones durante un viaje de ayahuasca. 
    </p><p class="article-text">
        Para la ocasi&oacute;n, los citados artistas han pintado <em>in situ</em> sus murales, pero aclara Carreras que no lo han hecho bajo los efectos de la ayahuasca. No obstante, s&iacute; han sonado cantos ancestrales durante la realizaci&oacute;n de los murales. Ha sido Iba Sales Huni-Kuin quien los ha recuperado junto con su colectivo, salv&aacute;ndolos del olvido. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El primer canto de Iba es de permiso, el segundo de admiraci&oacute;n frente a la riqueza de la naturaleza y el tercero es de sanaci&oacute;n&rdquo;, aclara Carreras, que explica que el artista opina que estamos enfermos como sociedad y precisamos detener nuestro ritmo fren&eacute;tico unos instantes y reflexionar. 
    </p><h2 class="article-text">Una maloca para desaprender</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, cabe destacar la presencia en la muestra de una &ldquo;maloca&rdquo;, una casa sagrada y ritual que se acercar&iacute;a al concepto de templo que tienen las religiones monote&iacute;stas. En la maloca se re&uacute;nen las personas a dialogar, a aprender sobre hierbas rituales como el tabaco, la coca, la ayahuasca o la yuca dulce, y a sanarse y conectarse con la naturaleza. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5a466bf8-5c2d-4d35-83f7-4aad2d6b982c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Videoinstalación en el interior de la maloca creada por Emilio Fiagama."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Videoinstalación en el interior de la maloca creada por Emilio Fiagama.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ha sido construida por el Emilio Fiagama, &ldquo;maloquero&rdquo; [una suerte de sacerdote o m&eacute;dico ritual] y l&iacute;der ind&iacute;gena nacido en Colombia. La ha realizado con restos de ramas y de &aacute;rboles quemados por la deforestaci&oacute;n para de este modo concienciar del problema de los incendios. &ldquo;El objeto es que sirva de punto de partida para desaprender nuestra visi&oacute;n occidental sobre la Amazonia y dialogar para erigir la visi&oacute;n correcta&rdquo;, dice Carreras. El documentalista Andr&eacute;s Cardona ha colocado en su interior 29 v&iacute;deos de las entrevistas realizadas para la exposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Amazonias. El futuro ancestral</em> se cierra con su abordaje m&aacute;s oscuro y menos esperanzador: el de la voracidad extractiva que se cierne sobre la Amazonia. As&iacute;, diversas instalaciones art&iacute;sticas, sobre todo fotogr&aacute;ficas, relatan los males que asolan el territorio: la miner&iacute;a, la deforestaci&oacute;n, la ganader&iacute;a o la agricultura extensiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/arte-indigena-desaprender-han-ensenado-amazonia_1_11812810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Nov 2024 10:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a7a5cc3-cbe5-4392-8823-143ce60c2a79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="179487" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a7a5cc3-cbe5-4392-8823-143ce60c2a79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="179487" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arte indígena para desaprender lo que nos han enseñado sobre la Amazonia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a7a5cc3-cbe5-4392-8823-143ce60c2a79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Amazonas,Pueblos indígenas,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La periodista que se mudó a la Amazonia para informar de la crisis climática: “Me siento como una corresponsal de guerra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-mudo-amazonia-informar-crisis-climatica-siento-corresponsal-guerra_1_11699456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c3db794-e0c5-4e2a-9a0a-46258eec16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La periodista que se mudó a la Amazonia para informar de la crisis climática: “Me siento como una corresponsal de guerra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La premiada reportera brasileña Eliane Brum, que inicia una residencia de tres meses en el CCCB de Barcelona, reivindica la necesidad de poner en el centro del debate público la deforestación del pulmón del planeta</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Arrasar la Amazonía no era inevitable: la deforestación cae un 50% desde enero</p></div><p class="article-text">
        Para la reportera Eliane Brum, visitar Barcelona o cualquier gran ciudad es un viaje a la periferia. &ldquo;Para m&iacute; el centro del mundo es el Amazonas&rdquo;, explicaba el martes en un encuentro con periodistas en el CCCB. &ldquo;Yo concibo el centro como los lugares de vida y naturaleza, en contraposici&oacute;n a los sitios en los que se promueve su destrucci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Reconocida como la periodista m&aacute;s galardonada de su pa&iacute;s, Brum lleva m&aacute;s de 30 a&ntilde;os cubriendo la deforestaci&oacute;n de la gran selva amaz&oacute;nica y sus consecuencias en el cambio clim&aacute;tico. En 2017 decidi&oacute; mudarse a Altamira, uno de los n&uacute;cleos de la destrucci&oacute;n de la Amazonia, para poder &ldquo;contar desde primera l&iacute;nea&rdquo; lo que ella considera una &ldquo;guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en guerra&rdquo;, incide. &ldquo;Tal vez una menos visible o menos atractiva para la prensa, pero es mucho m&aacute;s amplia, empez&oacute; antes y acabar&aacute; despu&eacute;s de cualquier otro conflicto armado&rdquo;. Es por esto que Brum asegura sentirse como una corresponsal b&eacute;lica que cuenta desde el terreno c&oacute;mo las &ldquo;grandes corporaciones&rdquo; y &ldquo;gobiernos c&oacute;mplices&rdquo; destruyen el gran pulm&oacute;n del planeta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aceptamos como normal que una minor&iacute;a est&eacute; alterando el clima y la morfolog&iacute;a del planeta&rdquo;, lamentaba. &ldquo;No nos queda tiempo para frenar esta crisis y debemos actuar en nombre de los ni&ntilde;os que han nacido recientemente y los&nbsp;que nacer&aacute;n en el futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La reportera y documentalista, autora de ocho libros y cuatro documentales, colaboradora de <em>The Guardian, The New York Times </em>y<em> El Pa&iacute;s, </em>ha llegado a Barcelona para convertirse en la segunda participante del programa de residencias internacionales del CCCB, relevando al periodista del <em>New Yorker</em> Patrick Radden Keefe.
    </p><p class="article-text">
        Brum residir&aacute; en la ciudad durante los pr&oacute;ximos tres meses y participar&aacute; en conferencias, seminarios y charlas para estudiantes. Tambi&eacute;n asesorar&aacute; al CCCB en una exposici&oacute;n sobre la Amazonia y ser&aacute; la comisaria del ciclo &ldquo;La Selva es mujer&rdquo;, en el que reunir&aacute; a diversas activistas y l&iacute;deres ind&iacute;genas en la capital catalana.
    </p><p class="article-text">
        La periodista considera que la selva amaz&oacute;nica es una mujer, no solo porque nos refiramos a ella en femenino sino por el historial de abusos que ha sufrido. &ldquo;Ambos son cuerpos que el mundo se permite violar, invadir, vaciar y abandonar&rdquo;, apunta. &ldquo;Es una l&oacute;gica en la que nos movemos todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Brum recuerda c&oacute;mo, en la regi&oacute;n de la Amazonia, la violencia contra las mujeres es todav&iacute;a m&aacute;s alta que en el resto de Brasil. &ldquo;No es casualidad que actualmente las mujeres hayan adquirido una gran relevancia en la defensa de la Amazonia&rdquo;, prosigue, antes de recordar que la primera ind&iacute;gena en ocupar un cargo p&uacute;blico fue una mujer. &ldquo;Muchos hombres se han corrompido con el expolio de las tierras y las mujeres han dado un paso al frente para defenderlas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una regi&oacute;n en la que el periodismo no est&aacute; bien visto</strong></h2><p class="article-text">
        La reportera asegura que su mudanza al epicentro de la deforestaci&oacute;n no est&aacute; exenta de riesgos, de ah&iacute; su comparaci&oacute;n con una corresponsal de guerra. &ldquo;En la regi&oacute;n el periodismo no est&aacute; bien visto&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Se asesina a reporteros y a defensores de los derechos humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n, adem&aacute;s, est&aacute; empeorando por la llegada del crimen organizado a la zona por los grandes intereses econ&oacute;micos en juego. &ldquo;Puede llegar un punto en el que ni siquiera podamos entrar a la selva a trabajar&rdquo;, vaticina. &ldquo;Ya lo vimos en las favelas, donde hab&iacute;a facciones que las controlaban e imped&iacute;an el paso a los reporteros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la periodista, no tiene nada que ver su situaci&oacute;n anterior, en la que se desplazaba a la Amazonia para trabajar y despu&eacute;s regresaba a Sao Paulo, con su nueva realidad. &ldquo;Ahora asumo muchos m&aacute;s riesgos porque saben donde encontrarme&rdquo;, apunta. &ldquo;Y tambi&eacute;n se hace duro escribir historias sobre mis propios vecinos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n de Brum es que, con el tiempo, sean los propios ind&iacute;genas quienes relaten lo que ocurre en su tierra. Por eso puso en marcha en 2022 <a href="https://sumauma.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la plataforma de periodismo Sama&uacute;ma </a>en la que, m&aacute;s all&aacute; de contar lo que ocurre en la Amazonia, entrenan a j&oacute;venes reporteros locales para que sean ellos los futuros periodistas en la selva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos un equipo en transici&oacute;n&rdquo;, describe. &ldquo;El proyecto solo tendr&aacute; &eacute;xito si los periodistas que estamos formando nos releven en un futuro y puedan explicar al mundo su punto de vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las contradicciones que pueden aparecer al compaginar su tarea de periodista con la de activista medioambiental, Brum no tiene dudas. &ldquo;Quien no sea activista en el contexto actual, en el que nos encontramos en riesgo como especie&hellip;&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Trabaj&eacute; 30 a&ntilde;os en grandes medios y me di cuenta de que si segu&iacute;a haciendo lo mismo no &iacute;bamos a ning&uacute;n lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Explica que en Suma&uacute;ma, sin embargo, el periodismo es lo primordial. &ldquo;Pasamos por procesos de verificaci&oacute;n y correcci&oacute;n con criterios period&iacute;sticos y no nos saltamos ning&uacute;n c&oacute;digo deontol&oacute;gico&rdquo;, afirma. &ldquo;Nuestro compromiso con la verdad y los hechos est&aacute; en el centro de nuestro trabajo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-mudo-amazonia-informar-crisis-climatica-siento-corresponsal-guerra_1_11699456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2024 19:53:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c3db794-e0c5-4e2a-9a0a-46258eec16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="191649" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c3db794-e0c5-4e2a-9a0a-46258eec16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="191649" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La periodista que se mudó a la Amazonia para informar de la crisis climática: “Me siento como una corresponsal de guerra”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c3db794-e0c5-4e2a-9a0a-46258eec16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crisis climática,Amazonas,Periodismo,Barcelona,Periodistas,Brasil,Deforestación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mujer más rica de Argentina usa España para eludir impuestos con su opaco gigante petrolero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/mujer-rica-argentina-espana-eludir-impuestos-opaco-gigante-petrolero_1_11388236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59f98a34-73ad-408c-a50f-bc65060a8d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mujer más rica de Argentina usa España para eludir impuestos con su opaco gigante petrolero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pluspetrol, una de las grandes petroleras privadas latinoamericanas, multiplica los activos de dos filiales españolas y reorganiza una maraña societaria offshore tras multas millonarias por daños en la Amazonia</p><p class="subtitle">De Oaxaca a Bahamas, Barbados y Madrid: las millonarias inversiones en ladrillo de los amos mexicanos del mezcal
</p></div><p class="article-text">
        Edith Rodr&iacute;guez, la mujer m&aacute;s rica de Argentina, ha reforzado el peso de Espa&ntilde;a en el entramado de sociedades que su opaca petrolera, Pluspetrol, lleva a&ntilde;os tejiendo en diversos territorios para eludir impuestos. Una mara&ntilde;a reorganizada recientemente, en paralelo a reclamaciones millonarias por graves da&ntilde;os ambientales en la Amazonia peruana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez, viuda desde hace casi tres lustros del fundador de Pluspetrol, Luis Alberto Rey, controla junto a sus tres hijos el 70% de la petrolera. La multimillonaria es una de esas grandes fortunas de las que no circulan fotograf&iacute;as en prensa. De edad ya avanzada aunque indeterminada, en 2019 era definida como &ldquo;septuagenaria&rdquo; <a href="https://www.pressreader.com/argentina/forbes-argentina/20190601/283248805008851" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">por Forbes</a>, que en 2020 la situ&oacute; como <a href="https://www.forbesargentina.com/rankings/ranking-forbes-2020-quienes-son-cuanto-tienen-50-argentinos-mas-ricos-n3469" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">octava fortuna argentina</span></a>, con un patrimonio de m&aacute;s de 1.700 millones de d&oacute;lares. Es la mujer m&aacute;s rica del pa&iacute;s, recordaba <a href="https://www.clarin.com/informacion-general/mujer-rica-argentina_0_AGoEPJpoaU.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Clar&iacute;n</a> en marzo.
    </p><p class="article-text">
        Su petrolera, con experiencia en la explotaci&oacute;n de yacimientos en varias de las zonas selv&aacute;ticas m&aacute;s remotas del planeta, se fund&oacute; en Argentina hace casi 50 a&ntilde;os, pero a principios de siglo movi&oacute; su matriz a Pa&iacute;ses Bajos. Se define en su web como &ldquo;la empresa privada l&iacute;der en producci&oacute;n de hidrocarburos de Latinoam&eacute;rica&rdquo;, con presencia en tres continentes, 2.000 empleados y &ldquo;operaciones en siete pa&iacute;ses&rdquo;. Entre ellos no est&aacute; Espa&ntilde;a, donde tiene dos filiales sin actividad que han disparado recientemente el valor de sus activos.
    </p><p class="article-text">
        Son dos empresas gemelas y con nombres muy parecidos, Petro Andina Resources Spain SL y Petro Andina Spain SL, con sede en el coraz&oacute;n del distrito financiero de Madrid, en las oficinas del despacho internacional Intertrust en Serrano, 41. 
    </p><p class="article-text">
        Comparten domicilio con <a href="https://www.eldiario.es/economia/oaxaca-bahamas-barbados-madrid-millonarias-inversiones-ladrillo-amos-mexicanos-mezcal_1_11319158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">el entramado montado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por otros multimillonarios latinoamericanos sin rostro, los Guillermo Prieto</span></a>. Estos amos mexicanos del mezcal y la Coca-Cola se han convertido en caseros de lujo de CaixaBank o Inditex en Madrid, tras invertir cientos de millones en inmuebles en Espa&ntilde;a mediante sociedades vinculadas a varios para&iacute;sos fiscales. 
    </p><p class="article-text">
        El esquema recuerda al que lleva d&eacute;cadas utilizando Pluspetrol, en el que sus filiales en Espa&ntilde;a son una pieza m&aacute;s. Constituidas en 2008, no declararon activos relevantes hasta 2022, &uacute;ltimo a&ntilde;o en el que depositaron cuentas en el Registro Mercantil.
    </p><p class="article-text">
        En ese ejercicio, esos activos se multiplicaron por m&aacute;s de seis, hasta 41,3 millones de euros. Sin empleados ni facturaci&oacute;n, estas dos empresas espa&ntilde;olas tienen el 100% de Pluspetrol Uruguay SA, filial de la multinacional en ese pa&iacute;s. Pertenecen a la matriz holandesa del grupo, Pluspetrol Resources Corporation BV, cuyos mayores accionistas, seg&uacute;n documentaci&oacute;n oficial, son dos sociedades en Luxemburgo constituidas a finales de 2020 y controladas desde el para&iacute;so fiscal de Islas Cook. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a cierre de 2022 la mayor&iacute;a del capital de la matriz holandesa de Pluspetrol, el 69,75% del capital, se lo repart&iacute;an dos sociedades luxemburguesas, Lautaro SARL y Prixeon SARL. Ambas valoraban en libros esas acciones en 2.619 millones. Fueron creadas en octubre de 2020 en Luxemburgo por The Berna II Settlement, un veh&iacute;culo radicado en Rarotonga, Islas Cook. Este territorio de la Polinesia asociado a Nueva Zelanda no aplica impuesto sobre la Renta, ni sobre las plusval&iacute;as, ni sobre el patrimonio, ni a los fideicomisos internacionales, ni a las sociedades de responsabilidad limitada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los due&ntilde;os de Pluspetrol llevan muchos a&ntilde;os recurriendo a este tipo de estructuras. Un <a href="https://centrocepa.com.ar/images/20220324_-_Estructura_corporativa_y_riqueza_en_la_Argentina_-_CEPA_y_FES_24032022_para_WEB_-_MS.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">estudio</span></a> del Centro de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Argentina (CEPA) de abril de 2022 describ&iacute;a un entramado con &ldquo;varios niveles de sociedades en destinos de baja tributaci&oacute;n o con secretos bancarios que se constituyen como c&aacute;scaras vac&iacute;as cuya finalidad es ser propietarios de otras sociedades&rdquo;. &ldquo;Se observa en el Grupo de la familia Rodriguez-Rey la intenci&oacute;n de ocultar a los verdaderos accionistas y de generar capas de intermediaci&oacute;n para alejar la responsabilidad de estos&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a este centro de investigaci&oacute;n argentino.
    </p><h3 class="article-text">Reclamaciones en Per&uacute;</h3><p class="article-text">
        Un entramado que se ha renovado recientemente. La creaci&oacute;n de esas dos sociedades del Gran Ducado controladas desde Islas Cook se produjo en paralelo al inicio de la liquidaci&oacute;n, en diciembre de 2020, de la peruana Pluspetrol Norte, que ha mantenido un contencioso millonario con el Gobierno de Per&uacute; por graves da&ntilde;os medioambientales en la Amazonia tras abandonar pozos all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 2011 hasta 2021, Pluspetrol Norte <a href="https://elcomercio.pe/tecnologia/ecologia/pluspetrol-norte-un-historial-de-sanciones-sin-pagar-y-de-derrames-en-la-amazonia-peruana-noticia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acumulaba 73 sanciones impuestas por el gobierno de ese pa&iacute;s por importe de 71 millones</a> de d&oacute;lares. Multas que Pluspetrol se neg&oacute; a abonar, lo que propici&oacute; que el Gobierno peruano llevase al caso ante la C&aacute;mara de Comercio Internacional (CCI) de Miami (Estados Unidos). Esta entidad emiti&oacute; <a href="https://ciarglobal.com/tribunal-emite-laudo-parcial-contra-pretensiones-de-perupetro-en-arbitraje-con-pluspetrol/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un laudo favorable a la empresa en 2023</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2022, <a href="https://oi-files-cng-v2-prod.s3.eu-west-2.amazonaws.com/peru.oxfam.org/s3fs-public/file_attachments/La-sombra-de-los-hidrocarburos-en-el-Peru%CC%81.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Oxfam</span></a> se&ntilde;al&oacute; a Pluspetrol como la petrolera que m&aacute;s derrames provoc&oacute; en Per&uacute; entre 1997 y 2021: 316 vertidos, el 31,5% del total, por parte de una compa&ntilde;&iacute;a que a comienzos de siglo, y en un proceso que pilot&oacute; el pol&eacute;mico Alberto Fujimori, se adjudic&oacute; la operaci&oacute;n del mayor yacimiento de gas del pa&iacute;s y uno de los m&aacute;s importantes de Latinoam&eacute;rica, Camisea, tambi&eacute;n ubicado en el coraz&oacute;n de la Amazonia peruana. Con un 25%, Pluspetrol todav&iacute;a hoy lo explota junto a otras compa&ntilde;&iacute;as como Repsol. 
    </p><p class="article-text">
        Al estallar el esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n de la brasile&ntilde;a Odebrecht, Pluspetrol fue vinculada <a href="https://wayka.pe/korrupcion-keiko-con-la-mas-sucia-de-las-petroleras-por-pedro-francke/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">con suculentas donaciones realizadas en 2011 a la campa&ntilde;a de Keiko Fujimori</span></a>, la hija del corrupto expresidente peruano y que hasta ahora ha sido aspirante frustrada a la presidencia del pa&iacute;s en tres ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La contaminaci&oacute;n en la zona es tan grande que gobiernos sucesivos tuvieron que declararla en emergencia ambiental porque los r&iacute;os y lagunas est&aacute;n fuertemente contaminados, con terribles efectos sobre la salud y la vida de los pueblos ind&iacute;genas&rdquo;, <a href="https://wayka.pe/korrupcion-keiko-con-la-mas-sucia-de-las-petroleras-por-pedro-francke/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">escrib&iacute;a en 2018 el economista Pedro Francke, a la postre ministro de econom&iacute;a</a> de Per&uacute; con el izquierdista Pedro Castillo. Francke acusaba a Fujimori de &ldquo;intercambio de favores&rdquo; con Pluspetrol por impulsar un proyecto de ley para alargar las concesiones a las grandes trasnacionales petroleras y gasistas y rebajar las regal&iacute;as al sector.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1065294863376236544?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En marzo de 2020, Oxfam y l&iacute;deres ind&iacute;genas peruanos <a href="https://www.somo.nl/wp-content/uploads/2020/03/SOMO-Fact-Sheet-PlusPetrol-UK-web.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">denunciaron</span></a> a la empresa ante el Gobierno de Pa&iacute;ses Bajos por graves violaciones de los derechos de las poblaciones de la Amazonia, da&ntilde;os medioambientales y actos contrarios a las directrices de fiscalidad y transparencia de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE) por las actividades desarrolladas por Pluspetrol en Per&uacute; entre 2000 y 2015. 
    </p><p class="article-text">
        La denuncia acusaba a la compa&ntilde;&iacute;a, entre otras cosas, de utilizar &ldquo;estructuras y estrategias artificiales de evasi&oacute;n fiscal, incluidos fideicomisos extraterritoriales y sociedades buz&oacute;n vac&iacute;as, con el probable prop&oacute;sito de minimizar el pago de impuestos en los pa&iacute;ses en los que opera&rdquo; mediante un esquema de sociedades en Bahamas, Nueva Zelanda, Islas V&iacute;rgenes, Islas Caim&aacute;n, Holanda o Luxemburgo. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso del Gran Ducado, los denunciantes apuntaban a dos instrumentales que ya no existen. Fueron liquidadas en diciembre de 2020. Las sustituyeron las ya mencionadas Lautaro y Prixeon y una tercera sociedad, Sumsum Investments SARL, creada tambi&eacute;n en Luxemburgo a finales de 2020 por una entidad de Bahamas, Maria Reina Irrevocable Trust. Sumsum controlaba a cierre de 2022 casi un 7% de la matriz de Pluspetrol. Fue trasladada en 2023 a Holanda.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de en Per&uacute; y Argentina, Pluspetrol tiene presencia en Angola, Bolivia, Colombia, Ecuador y Per&uacute;. Con oficinas en Estados Unidos, Pa&iacute;ses Bajos y Uruguay, seg&uacute;n su &uacute;ltimo informe de sostenibilidad (de 2022), la revista argentina Mercado la ubicaba entre las 131 mayores empresas del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a fue fundada en 1976 por el difunto esposo de Edith Rodr&iacute;guez, el ingeniero Luis Alberto Rey, fallecido en 2005 a los 75 a&ntilde;os. Rey fue un firme defensor de la privatizaci&oacute;n del sector petrolero en Argentina. &ldquo;Ni el Estado ni las provincias necesitan tener una empresa testigo en un mercado nacional e internacional altamente diversificado y competitivo&rdquo;, <a href="https://revistas.unal.edu.co/index.php/ede/article/view/30897/39433" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dec&iacute;a en 1992</a>. Mont&oacute; Pluspetrol junto al tambi&eacute;n argentino H&eacute;ctor Pedro Poli, cuya familia, due&ntilde;a seg&uacute;n medios locales del 30% restante de Pluspetrol, es hoy tambi&eacute;n otra de las grandes fortunas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a naci&oacute; al calor de la pol&iacute;tica de apertura al sector privado de las concesiones de la estatal YPF. El bolet&iacute;n oficial de la Rep&uacute;blica Argentina recoge el anuncio de <a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/segunda/H621401/19771125" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">constituci&oacute;n de la empresa Pluspetrol Sociedad An&oacute;nima</a> de 1977, en plena dictadura militar. En &eacute;l figura Luis Alberto Rey como presidente y, como primer vicepresidente y accionista, a trav&eacute;s de su empresa Impresit Sideco, Francisco Macri, padre del a la postre presidente argentino Mauricio Macri, otra de las grandes fortunas del pa&iacute;s. Del gobierno de Macri proceden varios cargos del actual Ejecutivo del ultraderechista Javier Milei, que tras llegar al poder <a href="https://www.eldiario.es/internacional/milei-entierra-promesa-combatir-casta-argentina-colocando-exministros-macri-puestos-clave_1_10733854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se enfund&oacute; enseguida su promesa de combatir a la 'casta' argentina</a>.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, Pluspetrol es el quinto productor de petr&oacute;leo, con una cuota del 4,7% en 2022, y el sexto de gas, con el 4,2%, seg&uacute;n cifras de la Secretar&iacute;a de Energ&iacute;a. A finales del a&ntilde;o pasado operaba <a href="https://www.ambito.com/energia/vaca-muerta-la-actividad-sumo-octubre-1331-etapas-fractura-n5861957" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">163 de los 1.331 pozos de fracking operativos en Vaca Muerta</span></a>, el enorme yacimiento de hidrocarburos no convencionales dominado por YPF, la petrolera que hasta la nacionalizaci&oacute;n de 2012 control&oacute; Repsol y cuya reprivatizaci&oacute;n (luego pospuesta) anunci&oacute; Milei tras llegar al poder a finales de 2023.
    </p><p class="article-text">
        Pluspetrol tambi&eacute;n tiene fuertes intereses en el emergente negocio del litio, tras comprar en enero de 2019 por 83 millones de d&oacute;lares la canadiense LSC Lithium Corporation, con proyectos en el denominado &ldquo;Tri&aacute;ngulo de litio&rdquo; entre Argentina, Bolivia y Chile, que alberga los mayores dep&oacute;sitos de salmuera de litio del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a fue una de las primeras energ&eacute;ticas argentinas que hace unas semanas acept&oacute; la quita forzosa del 50% de la deuda de 1.200 millones de d&oacute;lares que el Estado acumula con varias generadoras de energ&iacute;a el&eacute;ctrica y proveedoras de gas en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Este jueves venc&iacute;a el plazo para aceptar la oferta planteada por el ministro de Econom&iacute;a, Luis Caputo (quien ya dirigi&oacute; la cartera de Finanzas con Macri) y el nuevo secretario de Estado de Energ&iacute;a, Javier Rodr&iacute;guez Chirillo. Ex directivo de Iberdrola y experto en privatizaciones que fue asesor de Carlos Menem, Rodr&iacute;guez Chirillo ha vuelto a lo p&uacute;blico junto a Milei, protagonista estos d&iacute;as por su trifulca diplom&aacute;tica con Espa&ntilde;a, y cuya famosa motosierra <a href="https://www.eldiario.es/internacional/conflicto-milei-sanchez-salarios_1_11384289.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ha dado hasta ahora los resultados econ&oacute;micos esperados</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio M. Vélez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/mujer-rica-argentina-espana-eludir-impuestos-opaco-gigante-petrolero_1_11388236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 May 2024 20:51:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59f98a34-73ad-408c-a50f-bc65060a8d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="433814" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59f98a34-73ad-408c-a50f-bc65060a8d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="433814" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La mujer más rica de Argentina usa España para eludir impuestos con su opaco gigante petrolero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59f98a34-73ad-408c-a50f-bc65060a8d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Gas,Paraísos fiscales,Argentina,Perú,Amazonas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
