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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/fosiles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Se parecían todos los antiguos cocodrilos a los actuales? Un hallazgo asegura que uno caminaba erguido y tenía brazos diminutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/parecian-antiguos-cocodrilos-actuales-hallazgo-aseguro-caminaba-erguido-tenia-brazos-diminutos-pm_1_13356130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04a6009b-bceb-4cca-b5c0-29cd776f0c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se parecían todos los antiguos cocodrilos a los actuales? Un hallazgo asegura que uno caminaba erguido y tenía brazos diminutos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósiles - Las características del paisaje, la presencia de otros reptiles y los recursos disponibles marcaron la alimentación, los desplazamientos y las opciones de supervivencia de aquellos animales</p><p class="subtitle">Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo pegado al suelo obliga a avanzar despacio, con las patas abiertas y el peso repartido en cada paso. Ese movimiento bajo y arrastrado define a los <strong>cocodrilos</strong> actuales, que recorren la orilla con la panza casi tocando la tierra y dejan una silueta inconfundible en cuanto empiezan a desplazarse. 
    </p><p class="article-text">
        La forma en que se mueven no es un detalle menor, porque <strong>condiciona c&oacute;mo cazan, c&oacute;mo se acercan a una presa y c&oacute;mo pasan desapercibidos</strong> en entornos h&uacute;medos. 
    </p><h2 class="article-text"><em>Labrujasuchus expectatus</em> se desplazaba erguido con un pico en lugar de dientes</h2><p class="article-text">
        Ese modelo tan marcado contrasta con lo que ha salido a la luz en un estudio publicado en el<em><strong> Journal of Vertebrate Paleontology</strong></em>, donde un equipo de paleont&oacute;logos describe a<em><strong> Labrujasuchus expectatus</strong></em>, un pariente lejano de los cocodrilos que caminaba<strong> erguido sobre dos patas</strong> hace unos 212 millones de a&ntilde;os en lo que hoy es Nuevo M&eacute;xico. El hallazgo, recogido por <em>Mongabay</em>, sit&uacute;a a este animal dentro de un grupo que sigui&oacute; un camino muy distinto al de los reptiles actuales.
    </p><p class="article-text">
        El aspecto de este reptil rompe con la imagen habitual ya que <strong>no ten&iacute;a dientes</strong>, sino un pico, sus brazos eran peque&ntilde;os y <strong>su cuerpo se aguantaba sobre las patas traseras</strong>, lo que lo acercaba m&aacute;s a la silueta de ciertos dinosaurios que a la de un cocodrilo moderno. Esa forma de moverse lo colocaba en una posici&oacute;n elevada, con una <strong>visi&oacute;n m&aacute;s amplia de lo que ocurr&iacute;a a su alrededor</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El nombre del reptil recordó la historia del lugar del hallazgo                            </span>
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        Esa postura no apareci&oacute; por casualidad. <strong>Nathan Smith</strong>, paleont&oacute;logo y director del <em>Dinosaur Institute del Museo de Historia Natural </em>de Los &Aacute;ngeles, apunta que desplazarse sobre dos patas pod&iacute;a <strong>ofrecer ventajas claras</strong>, como moverse m&aacute;s r&aacute;pido o detectar antes a presas y depredadores. Tambi&eacute;n dejaba las<strong> extremidades delanteras libres </strong>para otras funciones, lo que abr&iacute;a nuevas posibilidades en su comportamiento.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores hallaron los f&oacute;siles en Hayden Quarry durante el Tri&aacute;sico tard&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Los restos de este animal aparecieron en el <strong>yacimiento de Hayden Quarry,</strong> dentro de Ghost Ranch, una zona conocida por la conservaci&oacute;n de f&oacute;siles. All&iacute;, los investigadores encontraron<strong> huesos de patas, brazos y partes de la columna en sedimentos del Tri&aacute;sico tard&iacute;o</strong>, una &eacute;poca en la que muchas especies exploraban formas distintas de ocupar su entorno.
    </p><p class="article-text">
        El nombre elegido tiene su propia historia. <em>Labrujasuchus</em> hace referencia a <strong>Ranchos de los Brujos</strong>, un antiguo nombre espa&ntilde;ol del lugar donde se encontraron los restos, unido a una palabra griega que significa <em>cocodrilo</em>. El t&eacute;rmino <em>expectatus</em> juega con la idea de que<strong> este tipo de f&oacute;siles ya se esperaban en la zona</strong>, en contraste con otro hallazgo anterior que sorprendi&oacute; a los investigadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Alan Turner indicó que este animal compartía parentesco lejano con los cocodrilos actuales"
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                Alan Turner indicó que este animal compartía parentesco lejano con los cocodrilos actuales                            </span>
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        Ese juego de nombres enlaza con una etapa en la que cada nuevo f&oacute;sil cambia lo que se sabe sobre estos animales. El propio Smith recu<strong>erda que</strong> encontrar especies intermedias ayuda a completar un puzzle que llevaba tiempo abierto, porque ya se conoc&iacute;an ejemplares m&aacute;s antiguos y m&aacute;s recientes en la misma regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alan Turner</strong>, paleont&oacute;logo en<em> Stony Brook University</em>, sit&uacute;a a este reptil en una<strong> rama lateral del &aacute;rbol evolutivo</strong>. No era antepasado directo de los cocodrilos actuales, sino un pariente lejano que se separ&oacute; hace cientos de millones de a&ntilde;os. Seg&uacute;n Turner, el Tri&aacute;sico fue un periodo en el que <strong>muchas formas de vida probaron soluciones distintas</strong>, y este tipo de locomoci&oacute;n fue una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento tambi&eacute;n encaja con otras piezas que han ido apareciendo en el mismo entorno. En <em>Ghost Ranch</em> se han identificado otros reptiles relacionados, algunos de <strong>gran tama&ntilde;o y con mand&iacute;bulas potentes</strong>, lo que ayuda a reconstruir c&oacute;mo se repart&iacute;an los papeles dentro de ese ecosistema.
    </p><h2 class="article-text">El paisaje antiguo condicion&oacute; la alimentaci&oacute;n y la supervivencia del reptil</h2><p class="article-text">
        La zona donde vivi&oacute; este animal poco tiene que ver con el paisaje actual. Hace m&aacute;s de 200 millones de a&ntilde;os era una<strong> llanura amplia, con cambios estacionales en las lluvias y variaciones en la vegetaci&oacute;n</strong>. Smith explica que el registro f&oacute;sil muestra incluso se&ntilde;ales de <strong>incendios frecuentes</strong>, lo que indica un entorno cambiante al que los animales ten&iacute;an que adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario, la dieta de <em>Labrujasuchus expectatus</em> sigue abierta. Algunos estudios sobre especies cercanas apuntan a que pod&iacute;an <strong>alimentarse tanto de plantas como de otros animales</strong>. Smith recuerda que tener pico no excluye una dieta carn&iacute;vora, y considera probable que este reptil al menos aprovechara ambos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco estaba a salvo de otros depredadores. En su entorno viv&iacute;an <strong>fitosaurios de hocico alargado y otros reptiles de gran tama&ntilde;o</strong> como el Vivaron, que pod&iacute;an cazar animales de este tipo. Esa presi&oacute;n externa ayudaba a definir c&oacute;mo se mov&iacute;an, d&oacute;nde se alimentaban y qu&eacute; oportunidades ten&iacute;an de sobrevivir en un entorno que cambiaba con frecuencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 11:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-mal-etiquetado-paso-50-anos-cajon-resulto-tigre-dientes-sable-desconocido-pm_1_13347536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bce5659-f06a-4809-b4cc-619303ed189a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Revisión - Narimane Chatar recurrió a recreaciones tridimensionales para comparar aquel ejemplar con otros conservados en varios centros y comprobó que pertenecía a un animal distinto del asignado inicialmente</p><p class="subtitle">El negro absoluto está más cerca: una nueva pintura absorbe prácticamente toda la luz visible
</p></div><p class="article-text">
        El momento en que la presa queda inm&oacute;vil suele depender de un solo gesto preciso que entra por el cuello y corta la vida en segundos. Ese golpe no nace de la fuerza bruta sin m&aacute;s, sino de una herramienta pensada para penetrar r&aacute;pido y llegar donde duele de verdad. En los<strong> dientes de sable</strong>, esa herramienta eran los colmillos superiores, largos y afilados, dise&ntilde;ados para abrir la carne y alcanzar zonas vitales con un solo movimiento limpio. El resto de la boca acompa&ntilde;aba ese ataque con piezas que ayudaban a <strong>desgarrar y separar la carne,</strong> mientras el cuerpo sosten&iacute;a la embestida y sujetaba a la presa en el suelo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa forma de cazar obligaba a acertar a la primera, porque no hab&iacute;a opci&oacute;n para errores prolongados. Cuando ese tipo de especializaci&oacute;n se vuelve extremo, deja se&ntilde;ales claras en los restos que llegan hasta hoy.
    </p><h2 class="article-text">La revisi&oacute;n digital confirm&oacute; una clasificaci&oacute;n mucho m&aacute;s precisa</h2><p class="article-text">
        Un <strong>cr&aacute;neo guardado durante d&eacute;cadas</strong> en un caj&oacute;n del<em> American Museum of Natural History</em> permiti&oacute; poner nombre y forma a una de esas especies, seg&uacute;n recoge el estudio publicado en el<em><strong> Journal of Vertebrate Paleontology</strong></em>. La investigadora <strong>Narimane Chatar</strong>, vinculada a la Universidad de California - Berkeley, identific&oacute; ese f&oacute;sil como <em><strong>Adelphailurus kansensis</strong></em>, un felino de hace unos cinco millones de a&ntilde;os que hasta ahora solo se conoc&iacute;a por fragmentos de mand&iacute;bula y dientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las pruebas mostraron que aquellos colmillos podían romperse"
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                Las pruebas mostraron que aquellos colmillos podían romperse                            </span>
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        El trabajo no empez&oacute; con el hallazgo como tal, sino con una revisi&oacute;n posterior apoyada en tecnolog&iacute;a digital. Chatar hab&iacute;a escaneado el f&oacute;sil durante una visita previa y, tiempo despu&eacute;s, <strong>retom&oacute; el material para crear modelos en tres dimensiones </strong>que compar&oacute; con otros ejemplares de distintos museos. Ese cruce permiti&oacute; detectar coincidencias en la forma del cr&aacute;neo, la disposici&oacute;n de los dientes y la estructura general, lo que acab&oacute; confirmando que <strong>no se trataba de un ejemplar gen&eacute;rico</strong>, sino de una especie concreta que hab&iacute;a quedado <strong>mal clasificada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ese encaje individual aporta adem&aacute;s una pieza interesante para entender la historia de los dientes de sable. Durante d&eacute;cadas, muchas reconstrucciones se centraron en especies tard&iacute;as como <em><strong>Smilodon</strong></em>, que presentaban colmillos muy largos. Sin embargo, los datos acumulados apuntan a que las formas m&aacute;s antiguas ten&iacute;an<strong> dientes m&aacute;s cortos</strong> y que, con el tiempo, esa caracter&iacute;stica se fue exagerando en varias ramas evolutivas. Seg&uacute;n explic&oacute; Chatar en declaraciones recogidas por <em>Popular Science</em>, &ldquo;ahora empezamos a ver una gran diversidad dentro de estos animales, sobre todo en los linajes m&aacute;s antiguos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La evoluci&oacute;n afin&oacute; unas piezas pensadas para cortar carne</h2><p class="article-text">
        Esa diversidad no se limita a la longitud de los colmillos, ya que a lo largo de millones de a&ntilde;os aparecieron grupos distintos, desde felinos como <em>Smilodon</em> o <em>Homotherium</em> hasta otros carn&iacute;voros con aspecto similar que no eran gatos en sentido estricto. En todos ellos se repite una tendencia: los<strong> dientes superiores se alargan y se afinan, mientras otras piezas se adaptan </strong>para cortar carne con m&aacute;s eficacia. Ese patr&oacute;n aparece en registros f&oacute;siles que abarcan decenas de millones de a&ntilde;os y que muestran una evoluci&oacute;n hacia herramientas cada vez m&aacute;s especializadas.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ese proceso, la forma concreta de los colmillos explica c&oacute;mo funcionaban como arma. A diferencia de los dientes redondeados de los felinos actuales, estos colmillos estaban <strong>comprimidos lateralmente</strong>, como una hoja plana que facilita el corte. Esa estructura los hac&iacute;a muy eficaces al penetrar tejidos blandos y seccionarlos con rapidez. Al mismo tiempo, el resto de la dentici&oacute;n actuaba como un<strong> conjunto de cuchillas que ayudaban a trocear la carne </strong>una vez abatida la presa.
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                La evolución fue afinando una forma muy concreta de cazar                            </span>
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        Esa eficacia tambi&eacute;n ten&iacute;a un punto d&eacute;bil. Las pruebas realizadas con modelos impresos en tres dimensiones muestran que estos colmillos atravesaban los tejidos blandos con mucha facilidad y resultaban muy eficaces para abatir a la presa. Todo cambiaba cuando<strong> golpeaban una superficie con una dureza parecida a la del hueso</strong>, porque entonces aumentaba el riesgo de que se partieran. Chatar resumi&oacute; ese equilibrio al se&ntilde;alar que &ldquo;cortar y triturar son las dos funciones principales de los dientes de un carn&iacute;voro, pero en los dientes de sable hay un equilibrio muy marcado porque los colmillos son muy eficaces y tambi&eacute;n se rompen con facilidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una etiqueta equivocada retras&oacute; el hallazgo durante d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        El f&oacute;sil que permiti&oacute; reconstruir <em>Adelphailurus kansensis</em> lleg&oacute; a esa interpretaci&oacute;n tras un <strong>error inicial que lo dej&oacute; olvidado</strong> durante d&eacute;cadas. El cr&aacute;neo estaba etiquetado como <em><strong>Pseudaelurus</strong></em>, un t&eacute;rmino que se usa como categor&iacute;a amplia para restos que parecen felinos pero no pueden asignarse con precisi&oacute;n. El hecho de que estuviera completo <strong>hizo sospechar que pod&iacute;a identificarse con m&aacute;s detalle</strong>, aunque esa intuici&oacute;n tard&oacute; tiempo en confirmarse.
    </p><p class="article-text">
        Esa revisi&oacute;n no solo corrige una etiqueta, tambi&eacute;n posiciona la especie en un proceso evolutivo m&aacute;s amplio que <strong>ayuda a explicar su destino final.</strong> A medida que los colmillos se alargaban, los animales se volv&iacute;an m&aacute;s dependientes de un tipo concreto de presa y de una forma muy espec&iacute;fica de caza. Cuando ese entorno cambi&oacute;, con la desaparici&oacute;n de grandes herb&iacute;voros tras la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n, esos<strong> especialistas quedaron en desventaja frente a carn&iacute;voros con dentaduras m&aacute;s resistentes y vers&aacute;tiles</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El caso de<em> Adelphailurus kansensis </em>ilustra ese punto de partida dentro de la historia de los dientes de sable. Con colmillos m&aacute;s cortos y una estructura menos extrema que la de especies posteriores, permite ver c&oacute;mo empez&oacute; esa trayectoria que llev&oacute; a formas cada vez m&aacute;s especializadas. El cr&aacute;neo recuperado <strong>aporta por primera vez una imagen completa de su anatom&iacute;a y abre la puerta a nuevas reconstrucciones</strong> sobre su forma de moverse y cazar, a partir de un rastro que llevaba d&eacute;cadas esperando en un caj&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-mal-etiquetado-paso-50-anos-cajon-resulto-tigre-dientes-sable-desconocido-pm_1_13347536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 13:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-antartida-escasos-dinosaurios-cuello-conocidos-continente-partir-unica-vertebra-pm_1_13346710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7108e7a-412a-4777-ba27-49360e2acd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fósil, hallado en la isla James Ross, pertenece a un titanosaurio del Cretácico Superior y aporta nuevas pistas sobre la evolución y dispersión de estos gigantes en el antiguo supercontinente Gondwana
</p><p class="subtitle">Descubren el fósil “embarazado” más antiguo conocido: conservaba embriones de hace 125 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ant&aacute;rtida</strong></a> conserva uno de los <strong>registros </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;siles</strong></a><strong> de dinosaurios m&aacute;s escasos del planeta</strong>. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar un nuevo representante de los titanosaurios &mdash;los grandes <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> saur&oacute;podos de cuello y cola largos&mdash; a partir de una &uacute;nica v&eacute;rtebra caudal <strong>descubierta en la Isla James Ross</strong>. El hallazgo constituye apenas el segundo f&oacute;sil corporal de un saur&oacute;podo encontrado en el continente ant&aacute;rtico y aporta nuevas claves sobre c&oacute;mo evolucionaron y se dispersaron estos animales durante el Cret&aacute;cico Superior.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.app.pan.pl/article/item/app013152025.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Acta Palaeontologica Polonica,</em> describe una <strong>v&eacute;rtebra de la cola procedente de la Formaci&oacute;n Santa Marta</strong>, un <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> del Campaniense inferior, <strong>hace aproximadamente entre 83 y 80 millones de a&ntilde;os.</strong> Aunque el f&oacute;sil se conserva de forma fragmentaria, los investigadores concluyen que pertenece a un eutitanosaurio no saltas&aacute;urido. La preservaci&oacute;n incompleta ha llevado al equipo a realizar una clasificaci&oacute;n prudente, evitando atribuirlo a una especie concreta.
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis anat&oacute;micos muestran que la morfolog&iacute;a de la v&eacute;rtebra guarda una estrecha <strong>relaci&oacute;n con la de los rinconsaurios y los aeolosaurinos</strong>, dos linajes de titanosaurios conocidos principalmente en <a href="https://www.eldiario.es/temas/sudamerica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sudam&eacute;rica</a>. En especial, presenta semejanzas con un ejemplar que anteriormente hab&iacute;a sido asignado a la especie argentina <em>Muyelensaurus pecheni.</em> Al mismo tiempo, sus caracter&iacute;sticas permiten diferenciarlo de otros titanosaurios m&aacute;s primitivos, lo que <strong>refuerza su asignaci&oacute;n a </strong><em><strong>Eutitanosauria</strong></em>, aunque los autores optan por mantener una clasificaci&oacute;n taxon&oacute;mica prudente debido al estado fragmentario del f&oacute;sil.
    </p><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o del hueso indica que el individuo era peque&ntilde;o en comparaci&oacute;n con otros titanosaurios. Seg&uacute;n los autores, existen dos posibles explicaciones: que se tratara de un <strong>ejemplar juvenil </strong>que a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado su tama&ntilde;o adulto o que perteneciera a una <strong>forma de reducidas dimensiones</strong>. Con la informaci&oacute;n disponible, el estudio no puede determinar cu&aacute;l de estas hip&oacute;tesis es la correcta.
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                    alt="Procedencia geográfica de BAS D.8621.24, una vértebra caudal anterior identificada como Eutitanosauria indet., y otros descubrimientos de dinosaurios no aviares del Cretácico Antártico."
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            <span class="title">
                Procedencia geográfica de BAS D.8621.24, una vértebra caudal anterior identificada como Eutitanosauria indet., y otros descubrimientos de dinosaurios no aviares del Cretácico Antártico.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un registro f&oacute;sil excepcionalmente escaso</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la identificaci&oacute;n del f&oacute;sil, el descubrimiento tiene especial <strong>relevancia por el contexto paleontol&oacute;gico de la Ant&aacute;rtida</strong>. El registro mesozoico del continente es muy limitado y los f&oacute;siles de dinosaurios conocidos hasta ahora proceden fundamentalmente de la Formaci&oacute;n Hanson, del Jur&aacute;sico Inferior, y de los dep&oacute;sitos del Cret&aacute;cico Superior de la cuenca James Ross. En estos yacimientos se hab&iacute;an documentado anquilosaurios, ornit&oacute;podos y distintos ter&oacute;podos, tanto avianos como no avianos, mientras que<strong> los saur&oacute;podos segu&iacute;an siendo un grupo excepcionalmente raro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el trabajo recuerda que <strong>este f&oacute;sil representa &uacute;nicamente el segundo resto corporal de saur&oacute;podo conocido en la Ant&aacute;rtida.</strong> Adem&aacute;s, posee un valor hist&oacute;rico a&ntilde;adido, ya que corresponde al primer hueso de dinosaurio que fue recogido en el continente, aunque su estudio y caracterizaci&oacute;n detallada se han completado ahora gracias a nuevas investigaciones.
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                Contexto estratigráfico de la vértebra caudal anterior de Eutitanosauria indet. (BAS D.8621.25) y otros hallazgos de dinosaurios no avianos del Cretácico de la Antártida.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gondwana y la dispersi&oacute;n de los titanosaurios</h2><p class="article-text">
        Las conclusiones tambi&eacute;n <strong>tienen implicaciones para reconstruir la historia evolutiva de Gondwana</strong>, el antiguo supercontinente que agrupaba territorios como la Ant&aacute;rtida, Sudam&eacute;rica, <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a>, Australia, la India y <a href="https://www.eldiario.es/temas/madagascar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madagascar</a>. Al combinar este nuevo hallazgo con la presencia de diamantinasaurios documentados en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/patagonia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patagonia</a> y <a href="https://www.eldiario.es/temas/australia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Australia</a> durante el Cret&aacute;cico medio, los investigadores consideran que la Ant&aacute;rtida <strong>alberg&oacute; varias l&iacute;neas evolutivas distintas de somfospondilos</strong>. Esta diversidad ayuda a comprender mejor los patrones de dispersi&oacute;n de los saur&oacute;podos entre las masas continentales australes y refuerza los <strong>v&iacute;nculos paleobiogeogr&aacute;ficos entre los distintos territorios que formaban parte de Gondwana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n pone de manifiesto el valor cient&iacute;fico que puede tener incluso un f&oacute;sil muy fragmentario cuando procede de un registro tan escaso como el ant&aacute;rtico. Aunque los autores evitan asignar la v&eacute;rtebra a una especie concreta debido a su estado de conservaci&oacute;n, consideran que sus caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas aportan informaci&oacute;n suficiente para situarla dentro de los eutitanosaurios no saltas&aacute;uridos y compararla con otros representantes conocidos del hemisferio sur.
    </p><h2 class="article-text">Una pieza clave para completar el registro ant&aacute;rtico</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n subraya que el registro f&oacute;sil de dinosaurios en la Ant&aacute;rtida sigue siendo muy limitado en comparaci&oacute;n con el de otros continentes del antiguo Gondwana. Precisamente por ello, <strong>cada nuevo descubrimiento contribuye a ampliar el conocimiento</strong> sobre la fauna que habit&oacute; esta regi&oacute;n durante el Cret&aacute;cico Superior y sobre las conexiones que exist&iacute;an entre las distintas masas continentales australes antes de su separaci&oacute;n definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el f&oacute;sil se limita a una sola v&eacute;rtebra, los autores destacan que aporta informaci&oacute;n relevante sobre un periodo y un lugar donde los restos de dinosaurios siguen siendo extraordinariamente escasos. Cada nuevo hallazgo procedente de la Ant&aacute;rtida contribuye a mejorar el conocimiento sobre la diversidad de dinosaurios que habitaron el extremo sur del planeta durante el Cret&aacute;cico Superior y ayuda a comprender mejor la evoluci&oacute;n y distribuci&oacute;n de los saur&oacute;podos en el antiguo Gondwana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-antartida-escasos-dinosaurios-cuello-conocidos-continente-partir-unica-vertebra-pm_1_13346710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 06:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Antártida,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-hueso-dinosaurio-antartico-no-aparecio-hielo-cajon-pm_1_13345248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23433f1f-64d2-4feb-99f3-0bdf12a7b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mark Evans encontró una pieza llamativa mientras examinaba materiales acumulados durante décadas y aquel detalle abrió una investigación que acabó dando un resultado muy distinto al esperado</p></div><p class="article-text">
        A ras de suelo, el paisaje puede parecer muerto cuando solo hay hielo, viento y roca desnuda sin se&ntilde;ales claras de vida pasada. La <strong>Ant&aacute;rtida</strong> tuvo en el pasado una fauna rica y variada que inclu&iacute;a dinosaurios, aunque durante d&eacute;cadas no se encontraron restos claros porque el<strong> hielo cubre las rocas donde se esconden</strong> y porque las condiciones de trabajo dificultan identificar fragmentos peque&ntilde;os o erosionados. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuesta imaginar que este mismo territorio estuviera lleno de vida hace millones de a&ntilde;os. Tambi&eacute;n explica por qu&eacute; muchas pistas quedaron ocultas durante a&ntilde;os sin que nadie pudiera reconocerlas como lo que realmente eran.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil guardado desde 1985 cambi&oacute; la historia del continente</h2><p class="article-text">
        Un f&oacute;sil recogido en 1985 y guardado durante d&eacute;cadas ha permitido cambiar esa imagen, seg&uacute;n informa la <em>BBC</em>, al confirmarse que se trata del <strong>primer hueso de dinosaurio descubierto en la Ant&aacute;rtida</strong>. La pieza, conservada en las colecciones del <em><strong>British Antarctic Survey</strong></em> (BAS), fue identificada como una<strong> v&eacute;rtebra de la cola de un titanosaurio </strong>tras un an&aacute;lisis reciente que ha sido descrito en la revista Acta Palaeontologica Polonica. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo no solo llena un vac&iacute;o en el registro f&oacute;sil del continente, tambi&eacute;n sit&uacute;a a estos animales dentro de un ecosistema que hasta ahora apenas contaba con pruebas evidentes.
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; cuando <strong>Mark Evans</strong>, responsable de la colecci&oacute;n geol&oacute;gica del BAS, revisaba cajas con materiales acumulados durante d&eacute;cadas de expediciones. Entre miles de ejemplares encontr&oacute; una<strong> pieza que le llam&oacute; la atenci&oacute;n por su forma</strong>. Evans describi&oacute; ese momento como una sorpresa que aparece al abrir un caj&oacute;n sin expectativas concretas: &ldquo;Ah, esto parece interesante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El ejemplar pertenec&iacute;a a un gran herb&iacute;voro de menor tama&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Ese hueso llevaba guardado desde 1985, cuando el ge&oacute;logo<strong> Mike Thomson </strong>lo recogi&oacute; en la isla James Ross y lo anot&oacute; en su cuaderno como &ldquo;<strong>v&eacute;rtebra de un gran reptil</strong>&rdquo;, con un di&aacute;metro aproximado de 10 cent&iacute;metros. En aquel momento, el equipo pens&oacute; que pertenec&iacute;a a un reptil marino, una <strong>confusi&oacute;n comprensible</strong> si se tiene en cuenta que la zona estaba llena de restos de origen marino y que el fragmento no resultaba especialmente llamativo a simple vista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El terreno marino explicó cómo acabó allí el esqueleto"
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                El terreno marino explicó cómo acabó allí el esqueleto                            </span>
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        La interpretaci&oacute;n cambi&oacute; cuando Evans consult&oacute; al paleont&oacute;logo<strong> Paul Barrett</strong>, investigador del Museo de Historia Natural de Londres. La forma del hueso ofrec&iacute;a pistas claras sobre su origen, con una <strong>depresi&oacute;n en un extremo y una protuberancia en el otro</strong> que encajaban con la estructura de las v&eacute;rtebras de dinosaurio. Barrett explic&oacute; esa identificaci&oacute;n a partir de la propia morfolog&iacute;a del f&oacute;sil: &ldquo;Esta es una combinaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas que son completamente singulares de este tipo de dinosaurios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese diagn&oacute;stico sit&uacute;a el f&oacute;sil dentro del grupo de los titanosaurios, animales herb&iacute;voros de gran tama&ntilde;o que caminaban sobre cuatro patas y que desarrollaron cuellos largos para alcanzar la vegetaci&oacute;n elevada. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos superaban los 35 metros de longitud y alcanzaban varias decenas de toneladas, aunque el <strong>ejemplar ant&aacute;rtico ser&iacute;a mucho m&aacute;s peque&ntilde;o</strong>, con una longitud estimada de unos 7 metros. Esa diferencia abre dos posibilidades, ya que podr&iacute;a tratarse de un<strong> individuo joven o de una variante de menor tama&ntilde;o dentro del grupo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las antiguas conexiones entre continentes facilitaron su expansi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La presencia de estos dinosaurios en la Ant&aacute;rtida solo se entiende al mirar c&oacute;mo era el continente en el pasado. Durante el <strong>Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong>, hace unos 82 millones de a&ntilde;os, esta regi&oacute;n <strong>no estaba cubierta de hielo</strong>, sino de bosques densos con un clima mucho m&aacute;s templado. En ese entorno crec&iacute;an plantas que serv&iacute;an de alimento a grandes herb&iacute;voros, lo que hac&iacute;a posible la existencia de ecosistemas complejos con varias especies conviviendo.
    </p><p class="article-text">
        El contexto geol&oacute;gico ayuda a fijar con precisi&oacute;n ese momento. El f&oacute;sil procede de una <strong>formaci&oacute;n marina donde aparecieron restos de amonites</strong>, lo que permite datar la roca con bastante exactitud. Esa asociaci&oacute;n indica que el animal no muri&oacute; en el mar, sino que <strong>su cuerpo fue arrastrado desde tierra firme</strong>, posiblemente por un r&iacute;o, hasta acabar depositado en el fondo marino donde se conserv&oacute; como f&oacute;sil.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las dimensiones estimadas apuntaron a un animal mucho más pequeño que otros representantes conocidos del mismo grupo                            </span>
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        El hallazgo tambi&eacute;n aporta pistas sobre c&oacute;mo se mov&iacute;an los dinosaurios entre los continentes del hemisferio sur. En aquella &eacute;poca, la <strong>Ant&aacute;rtida estaba conectada con Sudam&eacute;rica y otras masas terrestres</strong>, lo que facilitaba el desplazamiento de grandes animales. 
    </p><p class="article-text">
        Barrett se&ntilde;al&oacute; que la presencia de titanosaurios en este punto mantiene la idea de que estos animales pudieron extenderse hacia otras regiones cercanas: &ldquo;La confirmaci&oacute;n de la presencia de estos animales en la Ant&aacute;rtida hace que parezca probable que se desplazaran hasta estas zonas, que estaban conectadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa conexi&oacute;n ayuda a entender por qu&eacute; se han encontrado restos de este grupo en algunos lugares y no en otros, y por qu&eacute; el <strong>registro f&oacute;sil del continente ant&aacute;rtico sigue siendo tan limitado</strong>. El hielo cubre gran parte de las rocas donde podr&iacute;an aparecer m&aacute;s restos, y cada expedici&oacute;n depende de condiciones extremas que reducen las zonas accesibles. Por eso, un <strong>fragmento peque&ntilde;o puede permanecer d&eacute;cadas sin ser identificado</strong>, aunque est&eacute; guardado en una colecci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, lo que durante a&ntilde;os se interpret&oacute; como un resto sin importancia ahora permite reconstruir una parte de la historia de la vida en un territorio que hoy parece incompatible con ella, pero que en otro tiempo ofrec&iacute;a un entorno donde estos animales pod&iacute;an desplazarse, alimentarse y dejar rastro en la roca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-hueso-dinosaurio-antartico-no-aparecio-hielo-cajon-pm_1_13345248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 14:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Antártida,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren el fósil "embarazado" más antiguo conocido: conservaba embriones de hace 125 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-fosil-embarazado-antiguo-conocido-conservaba-embriones-125-millones-anos-pm_1_13343651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fda70615-07cf-4568-85e9-3b5336b57f52_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146371.jpg" width="1304" height="734" alt="Descubren el fósil &quot;embarazado&quot; más antiguo conocido: conservaba embriones de hace 125 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un excepcional hallazgo en una almeja de agua dulce del Cretácico revela la evidencia fósil más antigua conocida de cuidado materno en este grupo y aporta nuevas claves sobre la evolución de su reproducción</p><p class="subtitle">Un estudio revela que animales de distintas especies se comunican y la colaboración les ayuda a encontrar alimento
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo internacional de investigadores ha identificado la <strong>evidencia f&oacute;sil m&aacute;s antigua conocida de una almeja de agua dulce que conservaba embriones en su interior</strong>. Se trata de un ejemplar de <em>Margaritifera valdensis</em>, una almeja de agua dulce que <strong>vivi&oacute; hace unos 125 millones de a&ntilde;os</strong>, durante el Cret&aacute;cico Inferior, cuyos tejidos fosilizados han permitido documentar por primera vez estructuras del sistema reproductor con embriones y larvas en distintas fases de desarrollo. El hallazgo es la <strong>prueba m&aacute;s antigua de cuidado materno en estos moluscos</strong> y demuestra que esta estrategia reproductiva ya estaba plenamente desarrollada en aquella &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los ejemplares proceden de la Isla de Wight</strong>, en el sur de <a href="https://www.eldiario.es/temas/inglaterra/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inglaterra</a>, un <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> conocido por sus <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> de <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a>, entre ellos el c&eacute;lebre Iguanodon. Sin embargo, en esta ocasi&oacute;n el protagonismo recae sobre unos bivalvos excepcionalmente conservados que han permitido identificar estructuras anat&oacute;micas blandas que rara vez sobreviven al proceso de fosilizaci&oacute;n. Entre ellas figuran los soportes de las branquias, las uniones entre sus l&aacute;minas, tejidos fosilizados y concreciones minerales asociadas al sistema reproductor, adem&aacute;s de embriones y larvas preservados en el interior de las branquias maternas.
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                Mineralogía y composición química de secciones transversales dorsoventrales de bivalvos fósiles.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil excepcional en la Isla de Wight</h2><p class="article-text">
        En la actualidad, las almejas de agua dulce del orden Unionida <strong>incuban a sus cr&iacute;as dentro de unas c&aacute;maras especializadas</strong> situadas en las branquias de las hembras. Tras completar esa primera fase de desarrollo, las larvas deben parasitar peces para finalizar su crecimiento y dispersarse. Hasta ahora, los cient&iacute;ficos conoc&iacute;an este comportamiento <strong>&uacute;nicamente en especies vivas</strong> y carec&iacute;an de pruebas directas de cu&aacute;ndo apareci&oacute; esta estrategia reproductiva. El nuevo estudio, <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-56499-1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Scientific Reports,</em> demuestra que ese sistema ya exist&iacute;a hace 125 millones de a&ntilde;os, <strong>mucho antes de lo que pod&iacute;a documentarse mediante el registro f&oacute;sil</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, los investigadores <strong>analizaron tres ejemplares mediante cortes microsc&oacute;picos y t&eacute;cnicas de alta resoluci&oacute;n</strong>. El examen revel&oacute; diferentes bioelementos mineralizados correspondientes a las branquias y permiti&oacute; distinguir distintas fases del desarrollo, desde estructuras interpretadas como ovogonias hasta embriones incipientes, embriones maduros y larvas m&aacute;s desarrolladas, todas ellas localizadas en las zonas donde actualmente se forman los marsupios reproductivos de estos moluscos.
    </p><h2 class="article-text">Embriones, larvas y reservas de calcio</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s relevantes del trabajo es que <strong>los embriones aparec&iacute;an asociados a peque&ntilde;as concreciones minerales ricas en calcio</strong>. En las especies actuales, estas reservas sirven para proporcionar el calcio necesario para que las larvas formen sus primeras conchas. Este hallazgo refuerza la hip&oacute;tesis de que <strong>estas reservas minerales desempe&ntilde;aban un papel en la formaci&oacute;n temprana</strong> de las conchas de las larvas.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n <strong>descartan</strong> que las estructuras observadas sean el <strong>resultado de procesos geol&oacute;gicos posteriores a la muerte del animal.</strong> Entre las pruebas destacan que los embriones presentan rasgos biol&oacute;gicos incompatibles con un origen puramente mineral, como aperturas de la primera concha, ornamentaciones superficiales y poros caracter&iacute;sticos. Adem&aacute;s, todos ellos aparecen concentrados en las regiones reproductivas de las branquias y asociados a las estructuras que sostienen el marsupio, un patr&oacute;n que <strong>refuerza su interpretaci&oacute;n como restos aut&eacute;nticos del sistema reproductor</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Comparación entre una demibranquia grávida viva y la demibranquia colapsada del espécimen M-2."
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                Comparación entre una demibranquia grávida viva y la demibranquia colapsada del espécimen M-2.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una innovaci&oacute;n evolutiva con 125 millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis permiti&oacute; adem&aacute;s <strong>diferenciar el estado reproductivo de los distintos ejemplares estudiados</strong>. Dos de ellos conservaban embriones y larvas en desarrollo, mientras que un tercero no presentaba descendencia incubada. Las diferencias observadas en el grosor de las uniones entre las l&aacute;minas branquiales y en la distribuci&oacute;n de las concreciones minerales son compatibles con las variaciones que muestran las especies actuales cuando se encuentran o no en fase reproductiva, lo que aporta un argumento adicional para interpretar correctamente estos f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Los autores concluyen que la incubaci&oacute;n de las cr&iacute;as en las branquias <strong>constituy&oacute; una innovaci&oacute;n evolutiva decisiva para el &eacute;xito de las almejas de agua dulce durante el Mesozoico</strong>. Esta estrategia habr&iacute;a favorecido su diversificaci&oacute;n en ambientes con escasa disponibilidad de calcio. Adem&aacute;s de retrasar en millones de a&ntilde;os la evidencia f&oacute;sil de este comportamiento reproductivo, el hallazgo abre una nueva v&iacute;a para estudiar la evoluci&oacute;n de los tejidos blandos y de las estrategias de cuidado parental en organismos cuyo registro f&oacute;sil parec&iacute;a limitado casi exclusivamente a sus conchas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-fosil-embarazado-antiguo-conocido-conservaba-embriones-125-millones-anos-pm_1_13343651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 05:55:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren el fósil "embarazado" más antiguo conocido: conservaba embriones de hace 125 millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yacimientos arqueológicos,Fósiles,Inglaterra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo 'perro-oso' muestra cómo eran los grandes carnívoros de Barcelona hace 15,9 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/perro-oso-hallado-catalunya-ayuda-reconstruir-estrategias-caza-grandes-carnivoros-pm_1_13326674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2633968-92ee-4a33-8003-0820078f9fd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo &#039;perro-oso&#039; muestra cómo eran los grandes carnívoros de Barcelona hace 15,9 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósil - Los estudios anatómicos diferenciaron aquel representante de otros parientes cercanos y reforzaron su posición temprana dentro del grupo reconocido por los especialistas</p></div><p class="article-text">
        El paisaje que ocup&oacute; una antigua zona h&uacute;meda del Pened&egrave;s ha recuperado una pieza que faltaba en la historia de sus <strong>depredadores</strong>. Un equipo con participaci&oacute;n del Institut Catal&agrave; de Paleontologia Miquel Crusafont ha descrito una <strong>nueva especie de carn&iacute;voro extinto</strong> a partir de restos hallados en Els Casots, y el trabajo, publicado en <em><strong>Journal of Mammalian Evolution</strong></em><strong>,</strong> ha situado a<em><strong> Paludocyon moyasola</strong></em>i entre los habitantes de este entorno hace unos 15,9 millones de a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">El hallazgo a&ntilde;adi&oacute; un nuevo cazador al Pened&egrave;s mioceno</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n identifica a un animal de tama&ntilde;o medio que vivi&oacute; en el Mioceno Medio y que ampl&iacute;a el cat&aacute;logo de carn&iacute;voros conocidos en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. Seg&uacute;n el ICP, el hallazgo parte de f&oacute;siles recuperados en el <strong>yacimiento de Els Casots</strong> y permite diferenciar una especie que no hab&iacute;a sido reconocida hasta ahora dentro del g&eacute;nero <em>Paludocyon</em>.
    </p><p class="article-text">
        Aquel territorio ten&iacute;a poco que ver con la imagen actual del entorno mediterr&aacute;neo. La informaci&oacute;n obtenida a partir de la fauna, la flora y los sedimentos indica la presencia de un<strong> lago de agua dulce</strong> pr&oacute;ximo a la costa, dentro de un periodo de temperaturas elevadas asociado al &Oacute;ptimo Clim&aacute;tico del Mioceno. 
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario viv&iacute;a<em> Paludocyon moyasolai</em>, un cazador que probablemente <strong>persegu&iacute;a herb&iacute;voros de peque&ntilde;o y mediano tama&ntilde;o</strong>, entre ellos algunos ciervos, b&oacute;vidos y suidos, mientras compart&iacute;a espacio con felinos primitivos, grandes must&eacute;lidos y peque&ntilde;os cocodrilos del g&eacute;nero Diplocynodon.
    </p><h2 class="article-text">Un cr&aacute;neo deformado revel&oacute; rasgos poco comunes</h2><p class="article-text">
        La nueva especie forma parte del g&eacute;nero <em>Paludocyon</em>, creado en 2011 por Jorge Morales y otros investigadores para reunir especies que antes se inclu&iacute;an en <em>Cynelos</em>. Los ejemplares de este grupo conservaban una <strong>dentici&oacute;n orientada al consumo frecuente de carne</strong>, con molares superiores robustos y premolares reducidos. Esa configuraci&oacute;n permite distinguirlos de otras ramas de anfici&oacute;nidos que desarrollaron dientes adaptados a triturar alimentos de manera diferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las diferencias anatómicas llevaron a una nueva clasificación                            </span>
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        El material estudiado incluye un <strong>cr&aacute;neo bastante completo aunque deformado </strong>por la presi&oacute;n sufrida a lo largo de millones de a&ntilde;os, adem&aacute;s de un <strong>segundo molar inferior aislado</strong>. La dentici&oacute;n superior se conserv&oacute; en condiciones suficientes para examinar detalles muy concretos, y as&iacute; los investigadores detectaron proporciones que no encajaban con ninguna especie conocida del mismo g&eacute;nero. Entre esos rasgos aparecen unos molares superiores con medidas propias y un tercer molar m&aacute;s desarrollado, acompa&ntilde;ado por c&uacute;spides anteriores bien definidas.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esas diferencias, el equipo concluy&oacute; que estaba ante una especie nueva. El trabajo se&ntilde;ala adem&aacute;s que este animal<strong> representa el miembro m&aacute;s antiguo y m&aacute;s primitivo </strong>reconocido hasta ahora dentro de <em>Paludocyon</em>. El nombre elegido fue <em>Paludocyon moyasolai</em>, una denominaci&oacute;n que une la referencia a un entorno pantanoso con el apellido de la persona homenajeada.
    </p><h2 class="article-text">Salvador Moy&agrave;-Sol&agrave; recibi&oacute; una dedicatoria por su trayectoria</h2><p class="article-text">
        Ese homenaje recae en<strong> Salvador Moy&agrave;-Sol&agrave;</strong>, ge&oacute;logo y paleont&oacute;logo que dirigi&oacute; el Institut Catal&agrave; de Paleontologia Miquel Crusafont desde su creaci&oacute;n hasta 2017. Su relaci&oacute;n con este descubrimiento va m&aacute;s all&aacute; del nombre, porque particip&oacute; en el <strong>impulso de las primeras campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n realizadas en Els Casots </strong>tras la localizaci&oacute;n del yacimiento en 1989. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los restos que permitieron describir la nueva especie fueron recuperados en aquellas intervenciones iniciales, en concreto en 1991. Los autores del art&iacute;culo presentan la dedicaci&oacute;n de tantos a&ntilde;os como un reconocimiento a su &ldquo;maravillosa contribuci&oacute;n al desarrollo de la paleomastozoolog&iacute;a europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Els Casots tiene una posici&oacute;n destacada entre los yacimientos de vertebrados del Mioceno en el sureste de Europa. Descubierto en 1989, fue excavado hasta 1994 y retom&oacute; las campa&ntilde;as sistem&aacute;ticas en 2018. Los trabajos han <strong>recuperado m&aacute;s de 5.000 restos de macrovertebrados</strong> pertenecientes a cerca de 80 especies. Entre ellos aparecen peces, anfibios, reptiles, aves y mam&iacute;feros, una riqueza que ha convertido el enclave en una referencia para reconstruir los ecosistemas de hace 15,9 millones de a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Los perros-oso prosperaron durante millones de a&ntilde;os en dos continentes</h2><p class="article-text">
        Los anfici&oacute;nidos, conocidos popularmente como<em> perros-oso</em>, formaban una familia extinguida de carn&iacute;voros que prosper&oacute; en Norteam&eacute;rica y Eurasia durante buena parte del Cenozoico. A pesar de ese apodo, <strong>no manten&iacute;an un parentesco directo con los perros actuales ni con los osos modernos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro del grupo existieron formas con dietas muy variadas, algunas con dientes adaptados a triturar alimentos y otras preparadas para consumir una proporci&oacute;n mucho mayor de carne, contexto en el que encaja la nueva especie descrita en Els Casots.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/perro-oso-hallado-catalunya-ayuda-reconstruir-estrategias-caza-grandes-carnivoros-pm_1_13326674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 12:35:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hallan en Murcia el fósil más antiguo de tortuga mediterránea conocido en la península ibérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallan-murcia-fosil-antiguo-tortuga-mediterranea-conocido-peninsula-iberica-pm_1_13325405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6bac71b-56f5-418b-81e2-f37bf2ea0df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hallan en Murcia el fósil más antiguo de tortuga mediterránea conocido en la península ibérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se han descubierto cerca de 150 restos fósiles de vertebrados medianos y grandes en el yacimiento paleontológico de Quibas</p><p class="subtitle">Con solo 11 años, ha descubierto un fósil excepcional: un reptil marino de 4,5 metros de largo con 85 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        El <strong>yacimiento paleontol&oacute;gico de Quibas</strong>, situado en el municipio murciano de <strong>Abanilla</strong>, ha permitido recuperar, en la &uacute;ltima campa&ntilde;a de excavaciones que se ha llevado a cabo, un <strong>caparaz&oacute;n completo de tortuga mediterr&aacute;nea</strong>, que es el ejemplar m&aacute;s antiguo conocido de esta especie en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, adem&aacute;s de nuevos restos de grandes mam&iacute;feros y otros vertebrados que vivieron hace aproximadamente un mill&oacute;n de a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Los trabajos que est&aacute; llevando a cabo principalmente la Universitat de Val&egrave;ncia bajo la direcci&oacute;n del investigador Pedro Pi&ntilde;ero (Ram&oacute;n y Cajal) y con la codirecci&oacute;n de Jordi Agust&iacute; (Instituto Catal&aacute;n de Paleontolog&iacute;a), han descubierto cerca de <strong>150 restos f&oacute;siles</strong> de vertebrados medianos y grandes, junto a varios centenares de f&oacute;siles de peque&ntilde;os animales como <strong>lagartos, serpientes, sapos, ratones, lirones o topos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre los descubrimientos m&aacute;s destacados se encuentra tambi&eacute;n <strong>un c&uacute;bito de lince ib&eacute;rico</strong>, un hallazgo que pone en valor la importancia de Quibas como uno de los principales enclaves para estudiar los ancestros m&aacute;s antiguos de este felino end&eacute;mico. Asimismo, los investigadores han recuperado <strong>una mand&iacute;bula de bisonte</strong>, una <strong>falange distal de tigre dientes de sable</strong>, <strong>restos de una gran rapaz</strong> y <strong>una segunda falange de rinoceronte etrusco</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La &uacute;ltima campa&ntilde;a de excavaci&oacute;n ha resultado muy exitosa&rdquo;, ha explicado Pedro Pi&ntilde;ero, destacando que hasta ahora &uacute;nicamente se hab&iacute;an encontrado fragmentos aislados de bisonte, por lo que el nuevo f&oacute;sil permitir&aacute; profundizar en el conocimiento de esta especie y en la fauna que habitaba el sureste peninsular durante el Pleistoceno inferior.
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                    alt="En el yacimiento Quibas se ha recuperado cerca de un centenar y medio de restos fósiles de grandes y medios vertebrados"
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            <span class="title">
                En el yacimiento Quibas se ha recuperado cerca de un centenar y medio de restos fósiles de grandes y medios vertebrados                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Clave para comprender la llegada de los primeros humanos</h2><p class="article-text">
        El yacimiento de Quibas corresponde a una antigua cueva rellena de sedimentos ricos en f&oacute;siles con una antig&uuml;edad cercana al mill&oacute;n de a&ntilde;os. Desde <strong>su descubrimiento en 1994</strong>, se han identificado restos pertenecientes a <strong>m&aacute;s de 80 especies diferentes</strong> de vertebrados e invertebrados, convirti&eacute;ndolo en una de las mayores c&aacute;psulas del tiempo paleontol&oacute;gicas de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Destaca principalmente por la <strong>abundancia de restos del lince ib&eacute;rico</strong>, ya que los f&oacute;siles de las poblaciones m&aacute;s primitivas de este felino son muy escasos en otros yacimientos, mientras que Quibas tiene la colecci&oacute;n m&aacute;s completa conocida hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de aportar informaci&oacute;n sobre la fauna del Pleistoceno, este enclave permite <strong>reconstruir las condiciones ambientales existentes en el momento en que los primeros seres humanos llegaron a Europa occidental</strong>, ya que seg&uacute;n ha explicado Pi&ntilde;ero, el yacimiento ha registrado hasta seis alternancias entre periodos glaciares e interglaciares, lo que deriva en &ldquo;una secuencia &uacute;nica de alternancia de fases &aacute;ridas y h&uacute;medas en Europa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallan-murcia-fosil-antiguo-tortuga-mediterranea-conocido-peninsula-iberica-pm_1_13325405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 10:05:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hallan en Murcia el fósil más antiguo de tortuga mediterránea conocido en la península ibérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Fósiles,Tortugas,Arqueología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo pariente del velociraptor tenía cuatro alas funcionales y acerca una explicación para la evolución del vuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-pariente-velociraptor-tenia-cuatro-alas-funcionales-acerca-explicacion-evolucion-vuelo-pm_1_13287963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50ba0d40-09be-47fe-a94c-a63eebc733fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo pariente del velociraptor tenía cuatro alas funcionales y acerca una explicación para la evolución del vuelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósil - La comparación anatómica lo coloca junto a un linaje conocido y además indica una proximidad destacada con una especie descrita anteriormente por especialistas</p><p class="subtitle">El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil </p></div><p class="article-text">
        La agilidad convirti&oacute; al <strong>velocirraptor</strong> en uno de los dinosaurios m&aacute;s reconocibles de la cultura popular. Este depredador ten&iacute;a un cuerpo relativamente peque&ntilde;o, patas adaptadas para correr, una garra curvada en cada pie y un aspecto muy distinto al que durante a&ntilde;os mostraron muchas pel&iacute;culas, ya que los descubrimientos cient&iacute;ficos apuntan a que estaba <strong>cubierto por plumas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Su anatom&iacute;a favorec&iacute;a movimientos r&aacute;pidos y ataques precisos, mientras que su cerebro, en proporci&oacute;n al tama&ntilde;o corporal, era m&aacute;s desarrollado que el de muchos otros dinosaurios. Esa relaci&oacute;n entre dinosaurios carn&iacute;voros y aves sigue aportando nuevas piezas para entender c&oacute;mo evolucionaron algunos de los grupos animales m&aacute;s exitosos del planeta.
    </p><h2 class="article-text">Un carn&iacute;voro encaja con los restos dispersos del yacimiento</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Annals of Carnegie Museum</strong></em> describe una nueva especie llamada <em><strong>Jian changmaensis</strong></em>, encontrada en la cuenca china de Changma. Seg&uacute;n recoge<em> Live Science</em>, se trata del primer dinosaurio no aviano localizado en esa zona y su descubrimiento aporta una posible explicaci&oacute;n para unos e<strong>xtra&ntilde;os conjuntos de huesos de aves fragmentados </strong>que llevaban a&ntilde;os desconcertando a los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        La importancia del hallazgo va m&aacute;s all&aacute; de a&ntilde;adir un nombre nuevo al &aacute;rbol evolutivo de los dinosaurios. <strong>Matthew Lamanna</strong>, paleont&oacute;logo del <em>Carnegie Museum of Natural History</em>, explic&oacute; que los <strong>microrraptores</strong> ofrecen informaci&oacute;n sobre los parientes m&aacute;s pr&oacute;ximos de las primeras aves. Esa posici&oacute;n evolutiva convierte a cada nuevo ejemplar en una fuente valiosa para reconstruir c&oacute;mo aparecieron algunas capacidades asociadas al vuelo.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jingmai O&rsquo;Connor</strong> a&ntilde;adi&oacute; que estudiar aves primitivas y dinosaurios emparentados ayuda a comprender<strong> qu&eacute; caracter&iacute;sticas permitieron prosperar a las aves</strong> que llegaron hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto que atrajo la atenci&oacute;n de los cient&iacute;ficos era la presencia de acumulaciones de huesos de aves rotos halladas en Changma. Durante a&ntilde;os no estaba claro qu&eacute; animal pod&iacute;a haber generado esos restos. O&rsquo;Connor se&ntilde;al&oacute; que <em>Jian changmaensis</em> constituye la <strong>mejor explicaci&oacute;n disponible </strong>porque es el &uacute;nico dinosaurio no aviano encontrado en el yacimiento, era carn&iacute;voro y superaba claramente en tama&ntilde;o a muchas de las especies de aves conservadas all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores<strong> no pueden demostrar de forma definitiva que produjera esos conjuntos &oacute;seos</strong>, aunque consideran que la hip&oacute;tesis encaja con las pruebas conocidas.
    </p><h2 class="article-text">El an&aacute;lisis acerca el ejemplar a otros dromeos&aacute;uridos</h2><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n de la nueva especie se realiz&oacute; a partir de un conjunto limitado de f&oacute;siles. Los restos conservan parte de la cintura escapular izquierda y elementos del miembro anterior, preservados en roca sedimentaria. Para obtener m&aacute;s informaci&oacute;n, el equipo recurri&oacute; a <strong>tomograf&iacute;as computarizadas </strong>que permitieron examinar articulaciones y detalles internos imposibles de observar desde el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Ese trabajo situ&oacute; al ejemplar dentro de los microrraptores, un grupo perteneciente a la familia de los <strong>dromeos&aacute;uridos</strong>, la misma a la que pertenece el c&eacute;lebre velociraptor. El an&aacute;lisis tambi&eacute;n apunta a una relaci&oacute;n cercana con otra especie conocida como <em>Microraptor zhaoianus</em>.
    </p><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o del animal destaca incluso dentro de un grupo caracterizado por ejemplares relativamente peque&ntilde;os. O&rsquo;Connor explic&oacute; que la porci&oacute;n conservada del h&uacute;mero mide alrededor de diez cent&iacute;metros, una dimensi&oacute;n que permite calcular una envergadura cercana a 1,2 metros. Esa estimaci&oacute;n sit&uacute;a a <em>Jian changmaensis</em> en proporciones comparables a las de una lechuza com&uacute;n y lo convierte en uno de los<strong> mayores microrraptores encontrado</strong>s hasta ahora.
    </p><h2 class="article-text">Las plumas permiten desplazamientos cortos entre &aacute;rboles</h2><p class="article-text">
        Su aspecto habr&iacute;a resultado muy distinto al de la imagen popular difundida por el cine durante d&eacute;cadas. Los investigadores consideran que pose&iacute;a<strong> largas plumas tanto en los brazos como en las patas</strong>, lo que le daba una apariencia de cuatro alas. Sin embargo, esas estructuras no implican que realizara un vuelo activo como el de las aves modernas. O&rsquo;Connor afirm&oacute; que probablemente<strong> pod&iacute;a desplazarse planeando entre &aacute;rboles de manera parecida a una ardilla voladora</strong>, aprovechando la superficie creada por las plumas para recorrer distancias cortas.
    </p><p class="article-text">
        Ese modo de locomoci&oacute;n encaja con el entorno que exist&iacute;a en la regi&oacute;n hace entre 120 y 124 millones de a&ntilde;os. La zona albergaba un<strong> gran lago rodeado por una fauna diversa </strong>formada por aves primitivas, peces, tortugas y otros animales. Los investigadores plantean que un depredador arbor&iacute;cola con capacidad de planeo habr&iacute;a encontrado abundantes oportunidades de caza. 
    </p><p class="article-text">
        Otros microrraptores descubiertos anteriormente conten&iacute;an restos de peces, lagartos, mam&iacute;feros y aves en el aparato digestivo, lo que sugiere una alimentaci&oacute;n variada y oportunista.
    </p><h2 class="article-text">El yacimiento gana otra pieza para resolver un enigma</h2><p class="article-text">
        La historia de este descubrimiento comenz&oacute; en un lugar que ya era famoso por otros motivos. Desde principios de este siglo se han recuperado <strong>m&aacute;s de cien esqueletos parciales de aves en Changma</strong>, algunos con plumas, piel y vainas de garras conservadas. 
    </p><p class="article-text">
        Lamanna record&oacute; que aquellas campa&ntilde;as ayudaron a convertir el yacimiento en una referencia mundial para el estudio de aves f&oacute;siles. Ahora, la aparici&oacute;n de <em>Jian changmaensis</em> a&ntilde;ade un nuevo elemento a ese paisaje antiguo y ofrece una explicaci&oacute;n plausible para un misterio que permanec&iacute;a abierto desde hace a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-pariente-velociraptor-tenia-cuatro-alas-funcionales-acerca-explicacion-evolucion-vuelo-pm_1_13287963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 14:40:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo pariente del velociraptor tenía cuatro alas funcionales y acerca una explicación para la evolución del vuelo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baviera saca a la luz un mamut descuartizado por humanos y el hallazgo cambia la lectura de su desaparición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/baviera-saca-luz-mamut-descuartizado-humanos-hallazgo-cambia-lectura-desaparicion-pm_1_13277845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3eaa3884-3724-4f03-874a-d9a41d38321a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baviera saca a la luz un mamut descuartizado por humanos y el hallazgo cambia la lectura de su desaparición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hábitos prehistóricos - Los especialistas atribuyeron todos los restos al mismo animal y dedujeron que falleció cerca del punto descubierto antes de quedar cubierto por depósitos acuáticos</p></div><p class="article-text">
        Perder una presa de varias toneladas pod&iacute;a significar semanas de comida desperdiciada. Cuando los grupos humanos cazaban <strong>mamuts</strong>, o encontraban un ejemplar muerto en condiciones aprovechables, la carne se repart&iacute;a y se conservaba para alargar su consumo. Los <strong>colmillos</strong> y los <strong>huesos</strong> tambi&eacute;n ten&iacute;an utilidad porque serv&iacute;an para fabricar objetos o estructuras. 
    </p><p class="article-text">
        Ese aprovechamiento integral respond&iacute;a al enorme esfuerzo que exig&iacute;a obtener recursos en paisajes fr&iacute;os y con escasas oportunidades. La dimensi&oacute;n del animal permit&iacute;a alimentar a muchas personas durante un periodo prolongado. Por esa raz&oacute;n, <strong>cada parte &uacute;til del mamut adquir&iacute;a valor</strong> dentro de la supervivencia.
    </p><h2 class="article-text">Las marcas en el t&oacute;rax revelaron un despiece humano</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Journal of Archaeological Science: Reports</strong></em> ha permitido observar una situaci&oacute;n relacionada con ese aprovechamiento gracias a los restos de un mamut hallados en Taimering, cerca de Ratisbona, en Baviera. La investigaci&oacute;n concluye que el <strong>animal vivi&oacute; durante uno de los momentos m&aacute;s fr&iacute;os de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n y que seres humanos del Paleol&iacute;tico manipularon su cad&aacute;ver</strong> hace entre 27.000 y 25.000 a&ntilde;os. El trabajo re&uacute;ne datos arqueol&oacute;gicos, paleontol&oacute;gicos y ambientales obtenidos a partir de los huesos y de los sedimentos que los rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas m&aacute;s llamativas aparecieron en varias costillas.<strong> Kerstin Pasda</strong>, investigadora del Instituto de Prehistoria e Historia Temprana de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-N&uacute;remberg, examin&oacute; una serie de <strong>incisiones</strong> que corresponden al uso de herramientas de piedra. Todas esas marcas se concentran en la caja tor&aacute;cica y apuntan a que <strong>grupos paleol&iacute;ticos descuartizaron el animal </strong>para obtener alimento. Una de las costillas incluso parece haber servido como superficie para cortar carne. Aun as&iacute;, los investigadores no han podido determinar si aquellas personas mataron al mamut o si aprovecharon un cad&aacute;ver que ya estaba all&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un ejemplar joven quedó sepultado junto al Danubio"
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                Un ejemplar joven quedó sepultado junto al Danubio                            </span>
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        La interpretaci&oacute;n de esas huellas resulta m&aacute;s s&oacute;lida porque el estado de conservaci&oacute;n de los restos era extraordinario. <strong>Christoph Steinmann</strong>, responsable adjunto del patrimonio arqueol&oacute;gico en la Oficina Estatal B&aacute;vara para la Conservaci&oacute;n de Monumentos, explic&oacute; que el colmillo y los huesos permanecieron durante milenios en un suelo h&uacute;medo que favoreci&oacute; su preservaci&oacute;n. Gracias a ello, muchas superficies<strong> conservaron detalles muy finos</strong> que permitieron estudiar tanto las alteraciones naturales como las producidas por la actividad humana.
    </p><p class="article-text">
        Ese buen estado tambi&eacute;n ayud&oacute; a reconstruir la historia del animal. Los especialistas determinaron que todos los restos <strong>pertenec&iacute;an a un &uacute;nico ejemplar de </strong><em><strong>Mammuthus primigenius</strong></em>, un individuo joven que todav&iacute;a no hab&iacute;a completado su desarrollo y que alcanzaba unos tres metros de altura a la cruz. La ausencia de se&ntilde;ales asociadas a largos desplazamientos por corrientes de agua o al ataque de depredadores llev&oacute; a los investigadores a pensar que <strong>muri&oacute; muy cerca del lugar donde fue encontrado</strong>. Posteriormente qued&oacute; enterrado en los sedimentos de una charca o de un brazo lento conectado con el antiguo Danubio.
    </p><h2 class="article-text">El polen dibuj&oacute; una llanura abierta y helada</h2><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n obtenida del entorno permiti&oacute; ampliar la reconstrucci&oacute;n.<strong> Philipp Stojakowits</strong>, investigador de la Universidad de Augsburgo, analiz&oacute; el polen conservado en los sedimentos y concluy&oacute; que la<strong> zona presentaba una vegetaci&oacute;n abierta, dominada por hierbas y peque&ntilde;os arbustos</strong>. Ese paisaje formaba parte de la llamada estepa de mamuts, una extensa franja sin bosques que ocup&oacute; grandes &aacute;reas de Eurasia durante el m&aacute;ximo glacial. All&iacute; viv&iacute;an grandes herb&iacute;voros que encontraban alimento en una vegetaci&oacute;n capaz de prosperar pese al fr&iacute;o extremo.
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                Los restos permitieron reconstruir una historia completa                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El hallazgo destaca tambi&eacute;n por su rareza geogr&aacute;fica. <strong>Gertrud R&ouml;&szlig;ner</strong>, paleont&oacute;loga de las Colecciones Estatales B&aacute;varas de Historia Natural, record&oacute; que los<strong> esqueletos de mamut son poco frecuentes </strong>en esa regi&oacute;n. A ello se suma la escasez de pruebas sobre presencia humana en esa fase especialmente dura de la glaciaci&oacute;n. Los arque&oacute;logos <strong>Andreas Maier</strong>, de la Universidad de Colonia, y <strong>Thorsten Uthmeier</strong>, de la Universidad Friedrich-Alexander, se&ntilde;alaron que muchas comunidades de cazadores-recolectores se desplazaron hacia el sur y el este de Europa cuando las condiciones clim&aacute;ticas empeoraron.
    </p><p class="article-text">
        El origen de todo estuvo en unas obras realizadas en 2020 en Taimering. Durante esos trabajos apareci&oacute; un colmillo en espiral de casi 2,5 metros de longitud acompa&ntilde;ado por m&aacute;s de 70 huesos y fragmentos &oacute;seos. Aquella excavaci&oacute;n acab&oacute; proporcionando una de las mejores pruebas de que algunas personas siguieron ocupando partes de Europa central durante uno de los periodos m&aacute;s fr&iacute;os de la Edad de Hielo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/baviera-saca-luz-mamut-descuartizado-humanos-hallazgo-cambia-lectura-desaparicion-pm_1_13277845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 14:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Baviera saca a la luz un mamut descuartizado por humanos y el hallazgo cambia la lectura de su desaparición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Argentina un dinosaurio que pudo pescar como una garza hace 70 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/deportes/descubren-argentina-dinosaurio-pudo-pescar-garza-70-millones-anos-pm_1_13267802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/710d4fd3-b021-4395-91a5-b5d10bfde98f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Argentina un dinosaurio que pudo pescar como una garza hace 70 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva especie, bautizada como Kank australis, vivió en la Patagonia durante el Cretácico tardío y presenta adaptaciones anatómicas que sugieren un modo de vida muy distinto al de los depredadores terrestres tradicionalmente asociados a los raptores</p><p class="subtitle">Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/patagonia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patagonia</a> argentina una <strong>nueva especie de dinosaurio carn&iacute;voro</strong> que, seg&uacute;n los investigadores, podr&iacute;a haber capturado peces de forma similar a las garzas actuales. El animal, <strong>denominado </strong><em><strong>Kank australis</strong></em>, vivi&oacute; hace unos 70 millones de a&ntilde;os y <strong>pertenece al grupo de los unenlagiinos</strong>, unos peque&ntilde;os y medianos ter&oacute;podos emparentados con los c&eacute;lebres raptores. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la diversidad ecol&oacute;gica de estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> y refuerza la idea de que algunos de ellos <strong>desarrollaron estrategias de alimentaci&oacute;n muy distintas</strong> a las de los depredadores terrestres m&aacute;s conocidos.
    </p><p class="article-text">
        La nueva especie ha sido descrita a partir de restos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> recuperados en el sur de la provincia argentina de Santa Cruz, cerca de El Calafate. Los materiales incluyen dientes, v&eacute;rtebras y huesos de los pies que permitieron distinguirla de otros representantes del grupo. Los investigadores estiman que los ejemplares adultos alcanzaban entre 2,5 y 3 metros de longitud, lo que c<strong>onvierte a </strong><em><strong>Kank australis </strong></em><strong>en un depredador de tama&ntilde;o moderado dentro de los ecosistemas del Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El entorno en el que viv&iacute;a poco ten&iacute;a que ver con la Patagonia actual. Seg&uacute;n los autores del estudio, hace 70 millones de a&ntilde;os la regi&oacute;n estaba recorrida por r&iacute;os sinuosos, arroyos y lagunas estacionales rodeadas de vegetaci&oacute;n acu&aacute;tica. Los an&aacute;lisis de sedimentos y restos vegetales indican la <strong>existencia de un clima templado y h&uacute;medo con precipitaciones estacionales</strong>, un paisaje capaz de sostener una fauna diversa formada por peces, insectos, moluscos y numerosos vertebrados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mapa de la localidad y la columna estratigráfica                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un cuello preparado para capturar presas acu&aacute;ticas</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos de la investigaci&oacute;n es la <strong>anatom&iacute;a del cuello del animal.</strong> Las v&eacute;rtebras cervicales presentan estructuras asociadas a la inserci&oacute;n muscular y a la protecci&oacute;n de vasos sangu&iacute;neos, <strong>rasgos que en las aves modernas aparecen especialmente desarrollados en especies con movimientos complejos del cuello</strong>. Los investigadores consideran que estas caracter&iacute;sticas recuerdan a las observadas en las garzas y podr&iacute;an estar relacionadas con la captura de presas acu&aacute;ticas en entornos fluviales y lacustres.
    </p><p class="article-text">
        Esta interpretaci&oacute;n <strong>contrasta con la imagen cl&aacute;sica de los raptores como cazadores exclusivamente terrestres</strong>. Aunque el dinosaurio conservaba la gran garra curva caracter&iacute;stica del segundo dedo del pie que define al grupo, varias de sus adaptaciones anat&oacute;micas sugieren un comportamiento diferente. Los autores plantean que pudo desempe&ntilde;ar un papel ecol&oacute;gico<strong> comparable al de ciertas aves pescadoras actuales</strong>, aprovechando los cursos de agua que atravesaban el ecosistema patag&oacute;nico.
    </p><h2 class="article-text">Evidencias de una dieta basada en peces</h2><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de una alimentaci&oacute;n pisc&iacute;vora no se basa &uacute;nicamente en la forma de las v&eacute;rtebras. Los investigadores destacan que los unenlagiinos <strong>presentan hocicos alargados, numerosos dientes y cuellos flexibles</strong>, rasgos compatibles con la captura de peces. En el caso de <em>Kank australis</em>, adem&aacute;s, los f&oacute;siles <strong>aparecieron asociados a restos de peces,</strong> una coincidencia que refuerza la interpretaci&oacute;n propuesta por el equipo cient&iacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dientes maxilares y dentarios referidos de Kank australis                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n identificaron caracter&iacute;sticas que ayudan a diferenciar a esta nueva especie de otros unenlagiinos conocidos. Entre ellas figuran <strong>dientes con pronunciadas crestas longitudinales y v&eacute;rtebras cervicales neum&aacute;ticas</strong>, es decir, dotadas de cavidades internas de aire. Estas particularidades, junto con su menor tama&ntilde;o y constituci&oacute;n m&aacute;s esbelta respecto a otros representantes tard&iacute;os del grupo, contribuyeron a reconocerla como una especie hasta ahora desconocida.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los investigadores<strong> no descartan que el animal pudiera alimentarse tambi&eacute;n de otras presas presentes en el mismo entorno</strong>. El ecosistema inclu&iacute;a anfibios, lagartos, tortugas y peque&ntilde;os mam&iacute;feros, por lo que probablemente dispon&iacute;a de una dieta oportunista. Al mismo tiempo, <strong>conviv&iacute;a con grandes depredadores como </strong><em><strong>Maip macrothorax</strong></em><strong>,</strong> un megaraptor de m&aacute;s de diez metros de longitud que podr&iacute;a haber supuesto una amenaza para este dinosaurio mucho m&aacute;s peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su biolog&iacute;a, el descubrimiento ayuda a cubrir un vac&iacute;o en el registro f&oacute;sil del extremo sur de la Patagonia. Hasta ahora, la mayor&iacute;a de las especies conocidas de unenlagiinos proced&iacute;an del norte de la regi&oacute;n, mientras que en el sur solo se hab&iacute;an encontrado restos aislados dif&iacute;ciles de atribuir a especies concretas. Para los investigadores, <em><strong>Kank australis</strong></em><strong> ayuda a conectar los registros conocidos del norte de la Patagonia con los hallazgos realizados en la </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ant&aacute;rtida</strong></a> y demuestra que estos dinosaurios estaban ampliamente distribuidos por distintas latitudes de Sudam&eacute;rica durante los &uacute;ltimos millones de a&ntilde;os del Cret&aacute;cico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/deportes/descubren-argentina-dinosaurio-pudo-pescar-garza-70-millones-anos-pm_1_13267802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 10:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren en Argentina un dinosaurio que pudo pescar como una garza hace 70 millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Patagonia,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer fuego humano: hace 1,5 millones de años lo ‘robamos’ a la naturaleza y lo protegimos en una cueva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/primer-fuego-humano-1-5-millones-anos-robamos-naturaleza-protegimos-cueva_1_13266347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d66cc4e7-2493-47ab-9d23-a560400be27f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer fuego humano: hace 1,5 millones de años lo ‘robamos’ a la naturaleza y lo protegimos en una cueva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores españoles hallan pruebas de que los ‘Homo erectus’ ya usaban el fuego en una cueva de Sudáfrica hace entre 1 y 1,79 millones de años, el fuego humano más antiguo que se conoce
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Un análisis revela que la hibridación humana se produjo sobre todo entre varones neandertales y mujeres sapiens</p></div><p class="article-text">
        Hace alrededor de 1,5 millones de a&ntilde;os un grupo de <em>Homo erectus</em> que viv&iacute;a en la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Wonderwerk_Cave" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cueva de Wonderwerk</a> (Sud&aacute;frica) hizo un descubrimiento trascendental: se dieron cuenta de que el fuego, que se produc&iacute;a de forma natural por tormentas con rayos, se pod&iacute;a trasladar al interior de la cueva y all&iacute; ard&iacute;a m&aacute;s tiempo. Al dejar una rama encendida sobre una capa de egagr&oacute;pilas, las bolas de restos org&aacute;nicos que regurgitan las lechuzas que viven en la cueva, las llamas duraban mucho m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las conclusiones de un trabajo que se publica este lunes <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0347480" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;PLoS ONE</a> que aporta pruebas de que nuestros ancestros introdujeron de manera intencionada el fuego en el interior de la cueva, a unos 30 metros de la entrada. Los autores, un equipo internacional liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad de Toronto (Canad&aacute;), han utilizado una novedosa t&eacute;cnica no invasiva basada en luminiscencia que les permite identificar el efecto del fuego en los f&oacute;siles hace entre 1,07 y 1,79 millones de a&ntilde;os, es decir, hasta 700.000 antes de lo que se ten&iacute;a documentado. Esto les ha llevado a concluir que estas poblaciones de <em>H. erectus</em> ya utilizaban el fuego de manera oportunista y recurrente mucho antes de lo que se pensaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca hab&iacute;amos visto algo as&iacute;&rdquo;, explica a elDiario.es <a href="https://www.mncn.csic.es/es/quienes_somos/fernandez-jalvo-yolanda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yolanda Fern&aacute;ndez-Jalvo</a>, investigadora del MNCN-CSIC y coautora del estudio. &ldquo;Hab&iacute;amos visto posibles se&ntilde;ales de fuego, como fogatas separadas entre s&iacute; y a unos 30 metros de la entrada, que descartaba que hubieran sido lenguas de fuego que hubiera entrado en la cueva: ten&iacute;an que ser humanos que introdujeron el fuego conscientemente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una alfombra de pelo y huesos</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los estudios tafon&oacute;micos, la presencia de rapaces en la cueva de Wonderwerk se extiende desde hace casi 2 millones de a&ntilde;os hasta la actualidad y el suelo ha estado siempre cubierto de egagr&oacute;pilas regurgitadas por estas rapaces. Estos restos de huesos y pelo hicieron posible que <em>H. erectus</em> mantuviera vivo el fuego como lo har&iacute;a en una alfombra de lana, sin extenderse, pero ardiendo donde se deja. &ldquo;Las lechuzas siguen viviendo ah&iacute;, es una ocupaci&oacute;n de muy larga duraci&oacute;n&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez-Jalvo. &ldquo;Ese sustrato ten&iacute;a una densidad tan importante, porque lo que regurgitan es fundamentalmente pelo y huesos que tienen una superficie combustible, donde puedes dejar el fuego y dura m&aacute;s tiempo&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquí se ve cómo se inició la historia del fuego, el momento en que empezaron a darse cuenta de que el fuego les era útil y querían mantenerlo todo el tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yolanda Fernández-Jalvo</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del  MNCN-CSIC y coautora del estudio.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Este contexto, que elimina la ambig&uuml;edad que a veces presentan los restos de huesos que han servido como alimento, apunta a un uso oportunista del fuego, probablemente tra&iacute;do desde el exterior y mantenido dentro de la cueva hasta que se extingue&rdquo;, explica <a href="https://www.es.utoronto.ca/people/directories/all-faculty/michael-chazan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Chazan</a>, investigador de la Universidad de Toronto. &ldquo;Este es uno de los pocos lugares donde adem&aacute;s se ve c&oacute;mo se inici&oacute; la historia del fuego, el momento en que empezaron a darse cuenta de que el fuego les era &uacute;til y quer&iacute;an mantenerlo todo el tiempo que pudieran para poder acceder a &eacute;l&rdquo;, a&ntilde;ade Fern&aacute;ndez-Jalvo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un hito en la prehistoria</h2><p class="article-text">
        &ldquo;De confirmarse la dataci&oacute;n y, sobre todo, la intencionalidad en la introducci&oacute;n del fuego en la cueva, estar&iacute;amos ante un hito que cambiar&iacute;a el curso de la prehistoria&rdquo;, asegura <a href="https://www.ugr.es/personal/juan-manuel-jimenez-arenas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Manuel Jim&eacute;nez Arenas</a>, investigador del departamento de Prehistoria y Arqueolog&iacute;a de la Universidad de Granada (UGR) al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>. &ldquo;Con anterioridad a este art&iacute;culo, no se hab&iacute;an reconocido fuegos con participaci&oacute;n humana de tal antig&uuml;edad&rdquo;. Tradicionalmente, recuerda, se ha sostenido que los fuegos m&aacute;s antiguos documentados fueron fruto del aprovechamiento de incendios naturales. Los autores sugieren que los primeros humanos habr&iacute;an introducido antorchas prendidas para encender las agrupaciones de egagr&oacute;pilas. &ldquo;Tienen a su favor varios factores&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Primero, la ubicaci&oacute;n de los restos a 30 metros de la entrada actual hace improbable que el material en llamas viajara de forma accidental desde el exterior. Segundo, el hecho de que estos fuegos se repitan a lo largo de la secuencia estratigr&aacute;fica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De confirmarse la datación y, sobre todo, la intencionalidad en la introducción del fuego en la cueva, estaríamos ante un hito que cambiaría el curso de la prehistoria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Manuel Jiménez Arenas</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Universidad de Granada (UGR)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.ucm.es/preharq-prehistoria/joaquin-panera-gallego-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joaqu&iacute;n Panera</a>, especialista en prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), considera que la principal aportaci&oacute;n del art&iacute;culo no es tanto adelantar de forma definitiva el inicio del uso controlado del fuego, sino la propuesta metodol&oacute;gica que plantea mediante el empleo de la luminiscencia como t&eacute;cnica. &ldquo;La metodolog&iacute;a propuesta representa un avance significativo, ya que puede convertirse en una herramienta muy &uacute;til para reconocer el uso del fuego durante el Pleistoceno&rdquo;, comenta al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.
    </p><p class="article-text">
        La cueva de Wonderwerk y su estrato 10 ya era uno de los yacimientos con una evidencia de fuego antr&oacute;pica m&aacute;s antigua en &Aacute;frica, con un mill&oacute;n de a&ntilde;os, recuerda <a href="https://www.iphes.cat/en/burguet-coca-aitor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aitor Burguet-Coca</a>, investigador del IPHES-CERCA) de Tarragona especializado en arqueolog&iacute;a del fuego. &ldquo;Era una evidencia clara a nivel de contexto arqueol&oacute;gico y de evidencias de fuego&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El que [ahora] se trate de una cavidad da mucha m&aacute;s seguridad que las evidencias que se han identificado en yacimientos al aire libre&rdquo;. En su opini&oacute;n, la publicaci&oacute;n de estas evidencias es importante, porque pone a la comunidad investigadora a trabajar sobre esta hip&oacute;tesis de un uso del fuego en cronolog&iacute;as mucho m&aacute;s antiguas de lo que se pensaba. &ldquo;Esta es la parte que me parece m&aacute;s interesante&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/primer-fuego-humano-1-5-millones-anos-robamos-naturaleza-protegimos-cueva_1_13266347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 18:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primer fuego humano: hace 1,5 millones de años lo ‘robamos’ a la naturaleza y lo protegimos en una cueva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Evolución humana,Paleoantropología,Fósiles,Fuego,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-t-rex-antiguas-aguas-texas-pm_1_13247022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3579f5ac-536b-493b-88cb-33c08ec203c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio del Museo Americano de Historia Natural identifica una nueva especie de mosasaurio de hasta 13 metros de longitud que habitó el gran mar interior de Norteamérica hace unos 80 millones de años</p><p class="subtitle">Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado una <strong>nueva especie gigante de mosasaurio</strong> que habit&oacute; los mares que cubr&iacute;an parte de Norteam&eacute;rica durante el Cret&aacute;cico. Bautizado como <em>Tylosaurus rex</em>, el animal ha sido descrito en un extenso <a href="https://digitallibrary.amnh.org/items/dbbf9dc2-f0cb-40fc-87b2-a92791f3c3cc" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio publicado</a> en el <em>Bulletin of the American Museum of Natural History</em> y destaca tanto por su enorme tama&ntilde;o como por una anatom&iacute;a que sugiere una mordida especialmente poderosa. Los investigadores consideran que se trataba de <strong>uno de los grandes depredadores del llamado Western Interior Seaway,</strong> el enorme mar interior que divid&iacute;a el continente hace unos 80 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, firmado por Amelia R. Zietlow, Michael J. Polcyn y Ronald S. Tykoski, sostiene que numerosos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> atribuidos durante d&eacute;cadas a otras especies de <em>Tylosaurus</em> pertenec&iacute;an en realidad a este nuevo tax&oacute;n. El estudio revisa <strong>ejemplares hallados principalmente en Texas</strong> y concluye que compart&iacute;an una combinaci&oacute;n de rasgos anat&oacute;micos &uacute;nicos, algunos relacionados con una musculatura mandibular y cervical especialmente desarrollada. Los autores destacan adem&aacute;s que varios de esos f&oacute;siles hab&iacute;an sido clasificados anteriormente como individuos envejecidos de otras especies, <strong>algo que ahora consideran incorrecto</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mapa de Texas que muestra las localidades del holotipo y de algunos ejemplares a los que se hace referencia."
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                Mapa de Texas que muestra las localidades del holotipo y de algunos ejemplares a los que se hace referencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un mosasaurio gigante de hasta 13 metros</h2><p class="article-text">
        La nueva especie recibe el nombre de <em>Tylosaurus rex</em>, utilizando el t&eacute;rmino latino <em>rex</em> &mdash;&ldquo;rey&rdquo;&mdash; como referencia a su <strong>tama&ntilde;o descomunal y a su posici&oacute;n como gran depredador marino</strong>. Seg&uacute;n el estudio, algunos ejemplares pudieron alcanzar entre 1<strong>2 y 13 metros de longitud</strong>, claramente por encima de muchos ejemplares conocidos de otras especies de <em>Tylosaurus</em>. Las estimaciones de tama&ntilde;o incluidas en el trabajo sit&uacute;an a algunos individuos muy por encima de los grandes ejemplares de <em><strong>Tylosaurus proriger</strong></em><strong>, una de las especies m&aacute;s emblem&aacute;ticas del g&eacute;nero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los mosasaurios fueron reptiles marinos emparentados con los actuales lagartos y serpientes que dominaron los oc&eacute;anos durante el final del Cret&aacute;cico, antes de extinguirse junto a los dinosaurios no avianos hace unos 66 millones de a&ntilde;os. Dentro de ese grupo, los tilosaurinos se distingu&iacute;an por sus cuerpos hidrodin&aacute;micos, largas colas y hocicos alargados sin dientes en la punta. El nuevo estudio recuerda que <strong>fueron tambi&eacute;n los primeros mosasaurios en alcanzar tama&ntilde;os gigantescos superiores a los ocho metros</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Parietal de Tylosaurus rex SMU 77679 en vistas A, B (dorsal), C (ventral) y D (posterior). Las puntas de flecha señalan la parte anterior. Abreviaturas: ff, carilla frontal; Mpts, origen del músculo pseudotemporal superficial; nuf, fosa nucal; paf, agujero parietal; pat, tabla parietal; poff, carilla postorbitofrontal; sof, carilla supraoccipital; stf, carilla supratemporal; vlc, cresta ventrolateral; vmr, cresta ventromedial. Escala: 5 cm."
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                Parietal de Tylosaurus rex SMU 77679 en vistas A, B (dorsal), C (ventral) y D (posterior). Las puntas de flecha señalan la parte anterior. Abreviaturas: ff, carilla frontal; Mpts, origen del músculo pseudotemporal superficial; nuf, fosa nucal; paf, agujero parietal; pat, tabla parietal; poff, carilla postorbitofrontal; sof, carilla supraoccipital; stf, carilla supratemporal; vlc, cresta ventrolateral; vmr, cresta ventromedial. Escala: 5 cm.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El holotipo &mdash;el f&oacute;sil de referencia utilizado para definir oficialmente la especie&mdash; <strong>fue descubierto en 1979 cerca del lago Ray Hubbard, al este de Dallas</strong>, y durante d&eacute;cadas fue conocido informalmente como el &ldquo;Heath Mosasaur&rdquo;. El esp&eacute;cimen conserva un cr&aacute;neo pr&aacute;cticamente completo junto a parte del esqueleto postcraneal, lo que permiti&oacute; a los investigadores realizar un an&aacute;lisis anat&oacute;mico extremadamente detallado. El trabajo incluye adem&aacute;s numerosos f&oacute;siles adicionales hallados en distintas formaciones geol&oacute;gicas de Texas y Kansas.
    </p><h2 class="article-text">El debate sobre las especies mal clasificadas</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s importantes del estudio es que cuestiona c&oacute;mo se han clasificado hist&oacute;ricamente muchos mosasaurios norteamericanos. Los autores sostienen que la tendencia a interpretar diferencias anat&oacute;micas como simples cambios relacionados con la edad pudo ocultar durante d&eacute;cadas la existencia de nuevas especies. En el caso de <em>Tylosaurus rex</em>, argumentan que ejemplares de tama&ntilde;os similares a los de <em>Tylosaurus</em> proriger muestran rasgos diagn&oacute;sticos claramente distintos, lo que <strong>descarta que se trate &uacute;nicamente de fases distintas de crecimiento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n revisa la evoluci&oacute;n interna de los tilosaurinos y presenta una nueva lista de caracteres anat&oacute;micos para reconstruir el &aacute;rbol evolutivo de los mosasaurios. Entre otros cambios, el estudio <strong>defiende nuevamente la separaci&oacute;n entre los g&eacute;neros </strong><em><strong>Hainosaurus</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Tylosaurus</strong></em><strong>,</strong> que algunos trabajos recientes hab&iacute;an llegado a considerar equivalentes. Los autores sostienen que existen diferencias morfol&oacute;gicas suficientes para mantener ambos grupos diferenciados.
    </p><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles de <em>Tylosaurus</em> rex proceden sobre todo de sedimentos marinos del Campaniense inferior y medio, una etapa del Cret&aacute;cico Superior comprendida aproximadamente entre hace 83 y 72 millones de a&ntilde;os. Seg&uacute;n los datos estratigr&aacute;ficos analizados en el estudio, la mayor&iacute;a de ejemplares conocidos tendr&iacute;an entre 81 y 79 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Los investigadores creen que el animal habit&oacute; la parte sur del gran mar interior norteamericano, en un ecosistema marino dominado por ammonites y otros grandes reptiles marinos. El trabajo concluye que la diversidad real de mosasaurios gigantes en Norteam&eacute;rica <strong>podr&iacute;a haber sido mucho mayor de lo que se pensaba</strong>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-t-rex-antiguas-aguas-texas-pm_1_13247022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 06:11:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Paleoantropología,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Edward Dolnick, escritor: "Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/edward-dolnick-escritor-humanos-apenas-especie-rara-mono-pelo_128_13233760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df4d3eb9-8c3b-48b7-b8eb-c8cb23461806_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edward Dolnick, escritor: &quot;Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor estadounidense reconstruye en ‘Dinosaurios en la cena’ el momento en que unos fósiles gigantes alteraron la visión que Occidente tenía de sí mismo</p><p class="subtitle">El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido</p></div><p class="article-text">
        Parece imposible de creer hoy en d&iacute;a cuando cualquier ni&ntilde;o sabe reconocer a un <em>Tyrannosaurus rex</em> antes incluso de aprender los nombres de los p&aacute;jaros, los &aacute;rboles o las constelaciones, pero a comienzos del siglo XIX los huesos gigantescos petrificados que aparec&iacute;an de vez en cuando en la naturaleza segu&iacute;an siendo un misterio sin nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos opinaban que, sin duda, eran restos de dragones. Otros, pruebas de la existencia de antiguos gigantes. Esta historia, tan desconocida, fue la que impuls&oacute; al periodista y divulgador Edward Dolnick a escribir <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-dinosaurios-en-la-cena/448607" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dinosaurios en la cena</em></a><em> </em>(Pen&iacute;nsula, 2026), un libro que reconstruye c&oacute;mo un grupo de cient&iacute;ficos exc&eacute;ntricos, coleccionistas obsesivos y buscadores de f&oacute;siles termin&oacute; cambiando para siempre la manera en que la humanidad entend&iacute;a el pasado de nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca con la historia de un ni&ntilde;o de doce a&ntilde;os llamado Pliny Moody, que en 1802 encontr&oacute; unas enormes huellas fosilizadas mientras araba un campo en Massachusetts. Nadie supo interpretarlas. La palabra &ldquo;dinosaurio&rdquo; ni siquiera existir&iacute;a hasta cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Dolnick reconoce que ese instante de desconcierto colectivo, cuando el mundo empez&oacute; a descubrir que hab&iacute;a una historia anterior a los humanos, le fascina profundamente. Hasta entonces la teor&iacute;a predominante sobre el origen del mundo era la que se cuenta en la Biblia. &ldquo;Los victorianos viv&iacute;an en un universo c&oacute;modo y ordenado&rdquo;, explica. &ldquo;La mejor analog&iacute;a sobre el descubrimiento de los dinosaurios es que fue como descubrir vida inteligente en otro planeta. Incluso, dir&iacute;a que esa comparaci&oacute;n se queda corta, porque muchos de nosotros hemos cre&iacute;do siempre que los extraterrestres existen. Ellos jam&aacute;s hab&iacute;an imaginado un mundo anterior a los humanos y menos a&uacute;n tan rebosante de una vida completamente diferente a la actual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mary Anning y los olvidados de la ciencia</h2><p class="article-text">
        Dolnick rinde homenaje en el libro a Mary Anning, la joven que encontr&oacute; algunos de los f&oacute;siles m&aacute;s importantes del siglo XIX mientras recorr&iacute;a los acantilados de Lyme Regis, un municipio costero brit&aacute;nico situado en el oeste de Dorset, buscando piezas para vender. 
    </p><p class="article-text">
        Hija de una familia pobre y pr&aacute;cticamente autodidacta, Anning descubri&oacute; ictiosaurios y plesiosaurios completos cuando la paleontolog&iacute;a todav&iacute;a ni siquiera exist&iacute;a como disciplina consolidada.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, nadie le hizo mucho caso en un mundo cient&iacute;fico totalmente masculinizado y perteneciente a otra clase social. &ldquo;Mary Anning fue una pionera que nunca recibi&oacute; el reconocimiento que merec&iacute;a por ser mujer y, adem&aacute;s, pobre y sin educaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es cierto que, tarde o temprano, alguien habr&iacute;a encontrado los f&oacute;siles que encontr&oacute; ella, la ciencia no es como el arte o la literatura, donde si, por ejemplo, Rembrandt nunca hubiera nacido, nos habr&iacute;amos perdido su obra para siempre. Pero est&aacute; claro que sin los hallazgos de Mary, se habr&iacute;a producido un retraso importante en el avance cient&iacute;fico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que muchos de los hombres que construyeron su prestigio cient&iacute;fico gracias a los hallazgos de la inglesa apenas la mencionaron en sus obras. La Sociedad Geol&oacute;gica de Londres ni siquiera admiti&oacute; mujeres hasta 1919. Mientras tanto, Anning sigui&oacute; desenterrando esqueletos de animales imposibles en las playas azotadas por las mareas y los desprendimientos de la regi&oacute;n en la que viv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dolnick califica aquella primera paleontolog&iacute;a como un territorio similar al salvaje oeste, sin reglas claras ni instituciones s&oacute;lidas. Se trataba, b&aacute;sicamente, de agarrar lo que pudieras, explica. Y Mary Anning simplemente intentaba sobrevivir vendiendo f&oacute;siles a coleccionistas. No hab&iacute;a regulaci&oacute;n sobre qui&eacute;n pod&iacute;a excavar, encontrar, vender o exhibir restos paleontol&oacute;gicos. Y quienes descubr&iacute;an las piezas, sobre todo si eran mujeres y sin formaci&oacute;n acad&eacute;mica, quedaban f&aacute;cilmente invisibilizados.
    </p><h2 class="article-text">Un rompecabezas armado con huesos</h2><p class="article-text">
        Parte del v&eacute;rtigo cient&iacute;fico que se produjo en aquella &eacute;poca ten&iacute;a que ver con el hecho de que los cient&iacute;ficos deb&iacute;an reconstruir criaturas enteras a partir de fragmentos m&iacute;nimos. Un diente, una mand&iacute;bula o un trozo de v&eacute;rtebra. El resto era intuici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los primeros paleont&oacute;logos se dedicaban a intentar armar un rompecabezas con unas pocas piezas que llegaban a sus laboratorios en cajas sin identificar y con el material mezclado. Todo esto sin haber visto nunca un dibujo de un dinosaurio&rdquo;, resume Dolnick. &ldquo;Era ciencia apoyada por la conjetura, la intuici&oacute;n y una larga experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta tesitura se encontraron figuras de la ciencia como Gideon Mantell, que imagin&oacute; el iguanodonte a partir de unos dientes fosilizados, o William Buckland, capaz de reconstruir ecosistemas enteros observando restos dispersos en cuevas y canteras. Aunque tambi&eacute;n se equivocaron mucho. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, los cient&iacute;ficos tuvieron m&aacute;s y m&aacute;s restos en los que apoyarse. &ldquo;Los f&oacute;siles aparecieron masivamente en el siglo XIX como resultado de una oleada de construcci&oacute;n de carreteras y ferrocarriles junto con la excavaci&oacute;n de minas y canales&rdquo;, explica Dolnick. &ldquo;Pero igual de importante, o m&aacute;s, fue el cambio de mentalidad que se produjo. Durante siglos, los huesos de dinosaurio hab&iacute;an aparecido ocasionalmente, pero siempre se hab&iacute;an interpretado de acuerdo con los mitos locales. &iquest;Quiz&aacute;s eran huesos de gigantes o dragones? Con el auge de la ciencia, tales explicaciones dejaron de considerarse adecuadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, la Tierra dejaba de tener unos pocos miles de a&ntilde;os y empezaba a convertirse en un territorio inmensamente m&aacute;s antiguo, poblado por criaturas extinguidas y ajenas a cualquier experiencia humana.
    </p><h2 class="article-text">La batalla contra Darwin</h2><p class="article-text">
        Uno de los personajes centrales del libro es Richard Owen por motivos obvios: fue el cient&iacute;fico que acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;dinosaurio&rdquo; en 1842 y uno de sus principales expertos en esa primera &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Owen fue tambi&eacute;n uno de los grandes adversarios de Charles Darwin y utiliz&oacute; a los propios dinosaurios para intentar combatir la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n que este acababa de presentar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Owen odiaba la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n porque para &eacute;l encarnaba la aleatoriedad y el azar en la historia de la vida, en lugar del dise&ntilde;o y el prop&oacute;sito divino&rdquo;, explica Dolnick. &ldquo;Cre&iacute;a que los dinosaurios reforzaban su postura porque hab&iacute;an vivido en un pasado remoto y &eacute;l entend&iacute;a la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n como una teor&iacute;a que describ&iacute;a la vida primitiva como algo rudimentario y poco desarrollado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es que aquellos mismos f&oacute;siles acabaron apuntando justamente en la direcci&oacute;n contraria. Los dinosaurios mostraban un mundo en transformaci&oacute;n permanente, lleno de especies que desaparec&iacute;an y cambios imprevisibles. Tambi&eacute;n que la especie humana no ocupaba ni mucho menos el centro de la historia natural.
    </p><p class="article-text">
        Dolnick cree que ah&iacute; comenz&oacute; una larga secuencia de heridas que impactaron en el ego de la humanidad con toda crudeza. &ldquo;Los seres humanos hemos sufrido un golpe tras otro en nuestra autoestima a partir de entonces&rdquo;, comenta, divertido, Dolnick. &ldquo;Hubo un tiempo en que la Tierra era el centro del universo y nosotros sus amos, ahora sabemos que nuestro planeta es solo una mota insignificante en un suburbio anodino de una galaxia m&aacute;s entre millones de ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un tiempo&rdquo;, recuerda el experto, &ldquo;en el que los humanos nos consider&aacute;bamos la c&uacute;spide de la creaci&oacute;n. Ahora apenas somos una especie rara de mono sin pelo. Nuestros d&iacute;as como peque&ntilde;os mam&iacute;feros correteando entre los arbustos intentando que los dinosaurios no nos comieran, son un recordatorio m&aacute;s de que, tal vez, no somos tan excelsos despu&eacute;s de todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De no ser por un accidente c&oacute;smico&rdquo;, escribe Dolnick en su libro, &ldquo;nuestros antepasados, que eran del tama&ntilde;o de roedores, seguramente, seguir&iacute;an ah&iacute;, temblando a la d&eacute;bil luz de la luna, y los seres humanos nunca habr&iacute;amos llegado a existir&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La gran cena victoriana</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; se pregunten los lectores a qu&eacute; se refiere la cena del t&iacute;tulo del libro. Lo cierto es que hace referencia a uno de los episodios m&aacute;s extravagantes de toda esta historia y resulta imposible acabar esta pieza sin hacer referencia a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En la Nochevieja de 1853, el artista Benjamin Waterhouse Hawkins y el cient&iacute;fico Richard Owen organizaron un gran evento para celebrar los avances de la paleontolog&iacute;a victoriana y presentar al p&uacute;blico las primeras esculturas de dinosaurios del mundo.
    </p><p class="article-text">
        A la cena, celebrada en el Crystal Palace de Londres, acudieron un grupo de unos veinte cient&iacute;ficos y arist&oacute;cratas brit&aacute;nicos. Lo especial de la misma es que se celebr&oacute; dentro de una gigantesca escultura de iguanodonte. Una imagen que parece una caricatura chusca y victoriana del triunfo humano sobre aquellas bestias prehist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Fue una demostraci&oacute;n absoluta de poder, parecida a esas fotograf&iacute;as de cazadores posando con el pie sobre el animal abatido. Aquella cena marc&oacute; simb&oacute;licamente el momento en que los victorianos sintieron que hab&iacute;an domesticado el misterio. Los dinosaurios ya ten&iacute;an nombre, forma (aunque todav&iacute;a bastante incorrecta) y lugar dentro del relato cient&iacute;fico. El caos al que se hab&iacute;an enfrentado, empezaba a ordenarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque eso, obviamente, tambi&eacute;n fue una mentira. Dolnick est&aacute; convencido de que toda &eacute;poca comparte esa misma ilusi&oacute;n de comprensi&oacute;n definitiva. &ldquo;Nunca podemos saber cu&aacute;les son nuestros propios puntos ciegos&rdquo;, afirma. &ldquo;De lo &uacute;nico que podemos estar seguros es de que nuestros descendientes nos mirar&aacute;n y se&ntilde;alar&aacute;n algo, todav&iacute;a no sabemos qu&eacute;, y dir&aacute;n: &lsquo;&iquest;C&oacute;mo pudieron ser tan necios?&rsquo;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/edward-dolnick-escritor-humanos-apenas-especie-rara-mono-pelo_128_13233760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Edward Dolnick, escritor: "Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Libros,Historia,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mujer-buscaba-fosiles-sobrevivir-acantilados-britanicos-primera-paleontologa-historia-mary-anning-pm_1_13240314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ebad75a-9de2-41fc-915f-e2f26a326e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143514.jpg" width="1280" height="720" alt="La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue siempre vista como una “intrusa por la comunidad científica” que solo la veía como una mujer, pobre y de clase trabajadora</p><p class="subtitle">En este museo puedes visitar el mayor esqueleto de dinosaurio del mundo y una de las colecciones de investigación más modernas</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con tan solo 24 a&ntilde;os descubri&oacute; un esqueleto completo de lo que se bautiz&oacute; como &ldquo;plesiosaurio&rdquo;, que significaba &ldquo;casi reptil&rdquo;. No la creyeron y se lleg&oacute; a decir que era falso, pero lejos de eso, se convirti&oacute; en el primer gran descubrimiento de una prol&iacute;fica buscadora de f&oacute;siles en la llamada &lsquo;Costa Jur&aacute;sica&rsquo;, actualmente </span><a href="https://www.eldiario.es/temas/patrimonio-de-la-humanidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> en Reino Unido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hablamos de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mary Anning</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, la considerada primera mujer paleont&oacute;loga que naci&oacute; un 21 de mayo de 1799, y que, pese a sus hallazgos y su trabajo, fue siempre vista como una &ldquo;intrusa por la comunidad cient&iacute;fica&rdquo; que solo la ve&iacute;a como una mujer, pobre y de clase trabajadora, adem&aacute;s proveniente de una familia disidente religiosa.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">B&uacute;squeda y venta de f&oacute;siles por subsistencia</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mary Anning vino al mundo en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lyme Regis</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, un pueblo costero al oeste de Dorset, en Inglaterra, en el seno de una familia protestante pobre que pertenec&iacute;a a un grupo religioso de un grupo protestante diferente al establecido, lo que complicaba todav&iacute;a m&aacute;s la situaci&oacute;n, ya de por si con muchas dificultades. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Desde peque&ntilde;a acompa&ntilde;&oacute; a su padre en su afici&oacute;n por la b&uacute;squeda de f&oacute;siles, que se convirti&oacute; tambi&eacute;n en un m&eacute;todo de subsistencia porque luego los vend&iacute;an a los turistas de la zona. De hecho, en 1810, su fallecimiento repentino obliga a la familia a continuar esta fuente de ingresos al vivir de la caridad entonces y la joven junto a su hermano Joseph montaron un puesto en el que vend&iacute;an lo que encontraban, como lo que fue uno de los primeros hallazgos, el cr&aacute;neo de un &lsquo;ictiosauro&rsquo;. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El esqueleto que lo cambi&oacute; todo</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esto sucedi&oacute; en un contexto en el que el conocido como el padre de la paleontolog&iacute;a, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Georges Cuvier</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, acababa de presentar su teor&iacute;a de la extinci&oacute;n y todav&iacute;a faltaban 48 a&ntilde;os para que </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/misterio-evolutivo-obsesiono-darwin-humana-expresiones-explicacion-cientifica-origen-ruborizarse-pm_1_13160918.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Charles Darwin</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> publicara el origen de las especies. De ese &lsquo;ictiosauro&rsquo;, tan solo un a&ntilde;o despu&eacute;s, Mary Anning descubri&oacute; el resto del esqueleto, que fue visto al principio como un &ldquo;monstruo&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El cr&aacute;neo de este ejemplar se puede ver actualmente en el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Museo de Historia Natural de Londres</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, donde finalmente acab&oacute;, pero que fue primero comprado por el coleccionista de f&oacute;siles </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Thomas Birch </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">en 1818 por tan solo 23 libras. De este gran hallazgo de la joven, sin embargo, habl&oacute; el cirujano Everard Home en varios art&iacute;culos, pero sin mencionarla y atribuyendo su limpieza y preparaci&oacute;n al personal del museo y al naturalista, viajero y anticuario, William Bullock. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">No par&oacute; su b&uacute;squeda de f&oacute;siles</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; llegamos al a&ntilde;o 1823, en el que Anning volvi&oacute; a encontrar otro esqueleto, en este caso completo, el de un grande reptil marino, el &lsquo;plesiosaurio&rsquo;, un esp&eacute;cimen enorme y en tan buen estado que llam&oacute; la atenci&oacute;n del zo&oacute;logo Georges Cuvier, que dud&oacute; al principio de su hallazgo, pero cambi&oacute; su idea cuando vio los dibujos que hizo del ejemplar </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>William Daniel Conybeare</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, paleont&oacute;logo.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Duria Antiquior – Un Dorset más antiguo&quot; es una acuarela pintada en 1830 por el geólogo Henry De la Beche, basada en fósiles encontrados por Mary Anning, y fue la primera representación pictórica de una escena de tiempos remotos basada en evidencia fósil."
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                &quot;Duria Antiquior – Un Dorset más antiguo&quot; es una acuarela pintada en 1830 por el geólogo Henry De la Beche, basada en fósiles encontrados por Mary Anning, y fue la primera representación pictórica de una escena de tiempos remotos basada en evidencia fósil.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Su trabajo siempre fue as&iacute;, en continua duda y poca valoraci&oacute;n, aunque se dieron algunas excepciones como cuando el diario Bristol Mirror public&oacute;: &ldquo;Esta perseverante mujer ha ido d&iacute;a s&iacute; d&iacute;a tambi&eacute;n durante a&ntilde;os en busca de restos f&oacute;siles de importancia cada marea, durante varios kil&oacute;metros sobre los acantilados de Lyme, que arroja masas que son su objetivo inmediato, ya que s&oacute;lo &eacute;stas contienen las valiosas reliquias de un mundo antiguo, que debe ser arrebatado en el momento de su ca&iacute;da, con el riesgo continuo de ser aplastadas por los fragmentos que ca&iacute;an de vez en cuando o ser destruidas por el flujo de la marea: a su esfuerzo debemos casi todos los excelentes espec&iacute;menes de ictiosauro de las grandes colecciones&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Compa&ntilde;eros como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>William Buckland </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">o el ge&oacute;logo y amigo,</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Henry De la Beche </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">le dieron su papel de descubridora. De hecho, este &uacute;ltimo encontr&oacute; su inspiraci&oacute;n en ella para el &lsquo;Duria Antiquior &ndash; A More Ancient Dorset&rsquo; en 1830, una litograf&iacute;a con la que recaudaba fondos para ella, y que dio lugar a lo que se conoce como &lsquo;paleoarte&rsquo;. Y es que tuvo tambi&eacute;n cierta reputaci&oacute;n por su conocimiento del terreno y habilidad para la clasificaci&oacute;n f&oacute;siles que completaban su falta de formaci&oacute;n acad&eacute;mica, pero que ella supli&oacute; siendo autodidacta en varias materias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sigui&oacute; trabajando hasta el final de sus d&iacute;as. En 1828 descubri&oacute; un esqueleto de &lsquo;pterosaurio&rsquo;, reptil volador, y m&aacute;s especies extintas, especialmente marinas. Dos a&ntilde;os antes tan solo hab&iacute;a comprado una casa y abierto all&iacute; una tienda de f&oacute;siles que se conoci&oacute; como &lsquo;Almac&eacute;n de f&oacute;siles Anning&rsquo;. Continu&oacute; luchando por su reconocimiento, a pesar del rechazo, porque compa&ntilde;eros publicaban descripciones cient&iacute;ficas de lo que ella encontraba sin mencionarla. Falleci&oacute; en marzo de 1847 a los 48 a&ntilde;os debido a un c&aacute;ncer de mama, y sumida todav&iacute;a en una complicada situaci&oacute;n econ&oacute;mica. En 2020 se estren&oacute; la pel&iacute;cula &lsquo;Ammonite&rsquo;, dirigida por Francis Lee, protagonizada por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Kate Winslet y Saoirse Ronan</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que se bas&oacute; en su biograf&iacute;a.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mujer-buscaba-fosiles-sobrevivir-acantilados-britanicos-primera-paleontologa-historia-mary-anning-pm_1_13240314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 15:30:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Biografías,Ciencia,Mujeres científicas,Biología,Fósiles,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Científicos descubren el posible “kraken” que cazaba en los océanos hace 100 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cientificos-descubren-posible-kraken-cazaba-oceanos-100-millones-anos-pm_1_13229104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b4063df-7dc6-4e0b-9621-e6ef02face37_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143204.jpg" width="2028" height="1141" alt="Científicos descubren el posible “kraken” que cazaba en los océanos hace 100 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio analiza fósiles hallados en Japón y Canadá que apuntan a la existencia de enormes cefalópodos con mandíbulas capaces de triturar estructuras duras y posibles conductas avanzadas</p><p class="subtitle">Científicos españoles reconstruyen la evolución del lobo ibérico a partir de fósiles de más de un millón de años
</p></div><p class="article-text">
        Los oc&eacute;anos del Cret&aacute;cico no estaban dominados &uacute;nicamente por mosasaurios, plesiosaurios o tiburones gigantes. Un nuevo estudio <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aea6285" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista <em>Science</em> plantea ahora que algunos de los mayores depredadores marinos de hace 100 millones de a&ntilde;os pudieron ser pulpos gigantescos emparentados con los actuales oct&oacute;podos cirrados; <strong>una especie de &ldquo;kraken&rdquo; prehist&oacute;rico capaz de alcanzar hasta 19 metros de longitud</strong> y posiblemente ocupar algunos de los niveles m&aacute;s altos de la cadena alimentaria marina. Los investigadores sostienen que estos animales habr&iacute;an desarrollado mand&iacute;bulas extremadamente potentes y comportamientos complejos mucho antes de lo que se cre&iacute;a para la evoluci&oacute;n de los pulpos.
    </p><p class="article-text">
        El estudio describe varios <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> de mand&iacute;bulas excepcionalmente conservadas halladas en sedimentos del Cret&aacute;cico tard&iacute;o de <a href="https://www.eldiario.es/temas/japon/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jap&oacute;n</a> y de la isla de Vancouver, en <a href="https://www.eldiario.es/temas/canada/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canad&aacute;</a>. Los restos pertenecen a dos especies de pulpos con aletas del g&eacute;nero <em>Nanaimoteuthis</em>, reinterpretadas ahora como algunos de los primeros representantes conocidos del suborden Cirrata, el grupo de pulpos de aguas profundas que todav&iacute;a existe en la actualidad. Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n,<strong> estos animales vivieron entre hace unos 100 y 72 millones de a&ntilde;os</strong>, ampliando adem&aacute;s el registro f&oacute;sil conocido de los pulpos m&aacute;s antiguos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Boceto del pulpo gigante. (Imagen: Yohei Utsuki, Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias, Universidad de Hokkaido)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cefal&oacute;podos gigantes en los mares del Cret&aacute;cico</h2><p class="article-text">
        El hallazgo m&aacute;s llamativo del trabajo es el tama&ntilde;o estimado de estos cefal&oacute;podos. A partir de las proporciones de las mand&iacute;bulas f&oacute;siles y de comparaciones con especies actuales, los autores calculan que <em>Nanaimoteuthis jeletzkyi</em> <strong>pudo medir entre 2,8 y 7,7 metros de longitud total</strong>, mientras que <em>Nanaimoteuthis haggarti</em> habr&iacute;a <strong>alcanzado entre 6,6 y 18,6 metros</strong>. Estas dimensiones sit&uacute;an a esta &uacute;ltima especie en un rango comparable al del calamar gigante moderno y al de algunos grandes reptiles marinos del Cret&aacute;cico.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores consideran adem&aacute;s que estos animales no eran simples carro&ntilde;eros o depredadores secundarios. El an&aacute;lisis microsc&oacute;pico de las mand&iacute;bulas revela un desgaste extremo, con fracturas, ara&ntilde;azos, pulidos y p&eacute;rdida de material en las zonas de mordida, se&ntilde;ales compatibles con la trituraci&oacute;n frecuente de conchas, huesos y esqueletos duros. El trabajo interpreta estas marcas como evidencia de una <strong>alimentaci&oacute;n basada en presas grandes y resistentes</strong>, similar a la de los actuales depredadores durof&aacute;gos especializados en romper estructuras duras.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos del estudio es que el <strong>desgaste aparece de forma asim&eacute;trica en las mand&iacute;bulas</strong>, m&aacute;s pronunciado en el lado derecho que en el izquierdo. Los autores relacionan este patr&oacute;n con posibles conductas lateralizadas, un <strong>comportamiento asociado en animales modernos a un mayor desarrollo cerebral y cognitivo</strong>. Seg&uacute;n el trabajo, esto podr&iacute;a indicar que estos primeros pulpos gigantes ya pose&iacute;an formas avanzadas de comportamiento complejo comparables, en algunos aspectos, a las observadas en los pulpos actuales.
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            </figure><h2 class="article-text">Un papel inesperado en la cadena alimentaria</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n plantea que estos cefal&oacute;podos gigantes ocuparon un <strong>nicho ecol&oacute;gico muy distinto al que tradicionalmente se atribu&iacute;a a los invertebrados del Cret&aacute;cico</strong>. Hasta ahora, gran parte de la paleontolog&iacute;a hab&iacute;a interpretado que los grandes depredadores marinos de aquella &eacute;poca eran exclusivamente vertebrados, mientras que los invertebrados actuaban sobre todo como presas protegidas por conchas y estructuras mineralizadas. El nuevo estudio sostiene, sin embargo, que algunos pulpos<strong> evolucionaron hasta competir con grandes reptiles marinos y tiburones dentro de las redes tr&oacute;ficas oce&aacute;nicas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para reconstruir estos f&oacute;siles, el equipo utiliz&oacute; t&eacute;cnicas de tomograf&iacute;a de alta resoluci&oacute;n y modelos de inteligencia artificial capaces de detectar estructuras ocultas dentro de rocas sedimentarias. Gracias a este sistema, los investigadores localizaron nuevas mand&iacute;bulas fosilizadas y pudieron analizar con detalle las marcas de desgaste sin da&ntilde;ar los ejemplares. El estudio considera que estas tecnolog&iacute;as permitir&aacute;n revisar otros f&oacute;siles de cefal&oacute;podos del Mesozoico y <strong>reconstruir mejor la evoluci&oacute;n temprana de los pulpos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los autores sostienen finalmente que la evoluci&oacute;n de estos pulpos gigantes refleja un proceso convergente con el de los grandes vertebrados marinos. Tanto los cefal&oacute;podos como muchos depredadores vertebrados<strong> redujeron progresivamente sus estructuras externas r&iacute;gidas para ganar movilidad, velocidad y capacidad cognitiva</strong>. En el caso de estos antiguos pulpos, esa combinaci&oacute;n de cuerpo blando, mand&iacute;bulas robustas y gran tama&ntilde;o habr&iacute;a favorecido la aparici&oacute;n de algunos de los depredadores m&aacute;s singulares y gigantescos conocidos hasta ahora en los oc&eacute;anos del Cret&aacute;cico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cientificos-descubren-posible-kraken-cazaba-oceanos-100-millones-anos-pm_1_13229104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 10:03:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Arqueología,Animales,Japón,Canadá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la extinción de megafauna hace 10.000 años aún condiciona quién prospera en los ecosistemas actuales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/extincion-megafauna-10-000-anos-condiciona-prospera-ecosistemas-actuales-pm_1_13214324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6054f53d-7e1b-4dde-bd57-18c029e51cb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la extinción de megafauna hace 10.000 años aún condiciona quién prospera en los ecosistemas actuales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ecosistemas condicionados - Los autores del trabajo avisaron de que otra caída de mamíferos pesados dejaría ecosistemas todavía más débiles y reduciría otra vez las presas disponibles para depredadores</p></div><p class="article-text">
        Las mordeduras del tigre de Tasmania desaparecieron hace d&eacute;cadas, pero su ausencia todav&iacute;a altera la cantidad de peque&ntilde;os depredadores en Australia. Algo parecido ocurri&oacute; con el mamut lanudo en el norte o con los grandes perezosos terrestres en Am&eacute;rica, animales que dejaron huecos enormes dentro de las cadenas alimentarias y cambiaron la relaci&oacute;n entre las especies que sobrevivieron. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> desaparici&oacute;n de animales</strong> sigue teniendo consecuencias miles de a&ntilde;os despu&eacute;s porque cada gran herb&iacute;voro o gran carn&iacute;voro ocupaba una funci&oacute;n dif&iacute;cil de sustituir. Cuando esas especies desaparecen, cambian las presas disponibles, cambian los territorios y tambi&eacute;n la presi&oacute;n sobre otros animales m&aacute;s peque&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la <strong>megafauna</strong>, la comunidad cient&iacute;fica sigue discutiendo qu&eacute; provoc&oacute; aquellas extinciones masivas ocurridas entre hace 50.000 y 10.000 a&ntilde;os. Algunos investigadores apuntan a cambios clim&aacute;ticos bruscos, mientras otros consideran que la expansi&oacute;n humana fuera de &Aacute;frica aument&oacute; la caza y aceler&oacute; el declive de muchos mam&iacute;feros gigantes.
    </p><h2 class="article-text">La megafauna desaparecida sigue afectando a otras especies</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en<em><strong> Proceedings of the National Academy of Sciences </strong></em>concluye que aquellas desapariciones siguen alterando hoy las redes alimentarias de numerosos ecosistemas, seg&uacute;n explic&oacute; <em>Popular Science </em>al recoger los resultados del trabajo liderado por investigadores de la Universidad Estatal de M&iacute;chigan. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos analizaron 389 regiones tropicales y subtropicales repartidas entre Am&eacute;rica, &Aacute;frica y Asia para<strong> reconstruir las relaciones entre depredadores y presas </strong>dentro de las comunidades actuales de mam&iacute;feros. El trabajo detect&oacute; que los ecosistemas americanos conservan <strong>menos variedad de presas y muestran redes alimentarias m&aacute;s fr&aacute;giles</strong> debido a la fuerte p&eacute;rdida de grandes mam&iacute;feros ocurrida hace miles de a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n observaron que <strong>muchos depredadores actuales dependen de menos opciones para alimentarse </strong>y cazan animales con tama&ntilde;os m&aacute;s parecidos entre s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Am&eacute;rica perdi&oacute; tres cuartos de sus grandes mam&iacute;feros</h2><p class="article-text">
        Las diferencias entre continentes aparecen incluso en ecosistemas que hoy parecen similares. En &Aacute;frica, donde sobrevivieron m&aacute;s mam&iacute;feros gigantes, los depredadores todav&iacute;a mantienen dietas mucho m&aacute;s amplias y pueden cazar especies de tama&ntilde;os distintos. Esa variedad hace que las redes alimentarias soporten mejor los cambios ambientales y mantengan m&aacute;s conexiones entre animales. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica, en cambio, los cient&iacute;ficos encontraron sistemas m&aacute;s reducidos y con menos margen para adaptarse cuando desaparece una presa o cambia el entorno. El estudio se&ntilde;ala que estas diferencias no dependen solo del clima actual ni de la vegetaci&oacute;n, porque la importancia de las extinciones antiguas todav&iacute;a condiciona la estructura de las comunidades animales.Los investigadores destacan que en <strong>Am&eacute;rica del Norte y Am&eacute;rica del Sur desaparecieron m&aacute;s de tres cuartos de los grandes mam&iacute;feros</strong> durante los &uacute;ltimos 50.000 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Esa p&eacute;rdida redujo de forma dr&aacute;stica la cantidad de presas disponibles para depredadores como el tigre dientes de sable Smilodon o el lobo terrible. El trabajo menciona tambi&eacute;n al ciervo gigante<em> Morenelaphus brachyceros</em>, un herb&iacute;voro sudamericano que alcanzaba unos 200 kilos y desapareci&oacute; hace entre 10.000 y 12.000 a&ntilde;os. Cuando esos animales dejaron de existir, las redes alimentarias perdieron conexiones y muchas especies quedaron con menos recursos para sobrevivir.
    </p><h2 class="article-text">El mamut lanudo transform&oacute; las tundras tras desaparecer</h2><p class="article-text">
        El caso del<strong> mamut lanudo</strong> muestra hasta qu&eacute; punto estos cambios alteraron ecosistemas enteros. La desaparici&oacute;n de ese herb&iacute;voro modific&oacute; las relaciones entre depredadores en las tundras del norte y cambi&oacute; la organizaci&oacute;n de las comunidades animales que existen hoy en esas regiones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Chia Hsieh</strong>, ec&oacute;loga y coautora del estudio citada por <em>Popular Science</em>, explic&oacute; que &ldquo;gran parte del nivel inferior de la red alimentaria se perdi&oacute;&rdquo;. Esa reducci&oacute;n <strong>afect&oacute; a carn&iacute;voros, carro&ntilde;eros y tambi&eacute;n a especies peque&ntilde;as</strong> que depend&iacute;an de los grandes mam&iacute;feros para encontrar alimento o refugio.
    </p><h2 class="article-text">La Uni&oacute;n Internacional teme nuevas desapariciones masivas</h2><p class="article-text">
        Las causas de aquellas extinciones siguen abiertas al debate cient&iacute;fico. Algunos especialistas consideran que los cambios clim&aacute;ticos del final del Pleistoceno alteraron los h&aacute;bitats y redujeron los recursos disponibles para muchos animales gigantes. Otros investigadores creen que la <strong>expansi&oacute;n humana tuvo un papel decisivo</strong> porque aument&oacute; la presi&oacute;n de caza y ocup&oacute; territorios donde antes dominaban esos grandes herb&iacute;voros y depredadores. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio recuerda que <strong>todav&iacute;a no existe una explicaci&oacute;n &uacute;nica aceptada </strong>por toda la comunidad cient&iacute;fica, aunque muchos trabajos apuntan a una suma de factores ambientales y humanos desarrollados durante miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n actual tiene relaci&oacute;n con ese pasado. La Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza calcula que<strong> cerca de la mitad de los animales con m&aacute;s de 20 kilos se encuentra amenazada, bajo riesgo o en peligro cr&iacute;tico de extinci&oacute;n</strong>. Los investigadores advierten de que una nueva p&eacute;rdida masiva de grandes mam&iacute;feros podr&iacute;a repetir parte de los cambios detectados tras la desaparici&oacute;n de la megafauna. Eso<strong> reducir&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s la variedad de presas disponibles y har&iacute;a m&aacute;s fr&aacute;giles las redes alimentarias </strong>en numerosos ecosistemas.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n incorpor&oacute; datos sobre historia evolutiva, cambios clim&aacute;ticos antiguos y transformaciones geogr&aacute;ficas para explicar por qu&eacute; las redes alimentarias actuales son distintas seg&uacute;n el continente. Los cient&iacute;ficos comprobaron que las p&eacute;rdidas hist&oacute;ricas dejaron <strong>efectos que todav&iacute;a pueden medirse hoy </strong>en la amplitud de las dietas de los depredadores y en la organizaci&oacute;n de las comunidades animales. 
    </p><p class="article-text">
        Miles de a&ntilde;os despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n de los mamuts, de los perezosos gigantes o de los grandes ciervos americanos, los ecosistemas todav&iacute;a funcionan con menos especies y con menos conexiones de las que ten&iacute;an antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/extincion-megafauna-10-000-anos-condiciona-prospera-ecosistemas-actuales-pm_1_13214324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 11:15:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué la extinción de megafauna hace 10.000 años aún condiciona quién prospera en los ecosistemas actuales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Fauna,Fauna Salvaje,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cuadro-1562-desato-teoria-humanos-dinosaurios-detalle-escondido-esquina-pm_1_13224495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/925f99ea-8c1c-41bf-acd0-91d84cc9f312_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bulo - Algunos usuarios lanzaron bromas sobre gigantes montando criaturas enormes mientras otras publicaciones defendían una supuesta ocultación histórica</p></div><p class="article-text">
        La <strong>desaparici&oacute;n de los dinosaurios</strong> ocurri&oacute; tanto tiempo antes de la aparici&oacute;n humana que ni siquiera los primeros antepasados del <em>Homo sapiens</em> llegaron a acercarse a ese mundo. Los dinosaurios dominaron la Tierra hasta hace unos 66 millones de a&ntilde;os y los<strong> humanos modernos aparecieron hace alrededor de 300.000 a&ntilde;os</strong>, una diferencia temporal enorme que la paleontolog&iacute;a lleva d&eacute;cadas documentando con f&oacute;siles, capas geol&oacute;gicas y dataciones muy precisas. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, internet mantiene viva la tentaci&oacute;n de encontrar excepciones, sobre todo cuando alguna imagen antigua parece mostrar animales extra&ntilde;os o figuras dif&iacute;ciles de identificar. Esa b&uacute;squeda suele apoyarse en parecidos visuales y en interpretaciones r&aacute;pidas antes que en pruebas cient&iacute;ficas. Tambi&eacute;n influye otro detalle importante. El <strong>cerebro humano reconoce formas conocidas</strong> incluso cuando la informaci&oacute;n es incompleta o confusa, y eso empuja a muchas personas a ver criaturas prehist&oacute;ricas, tecnolog&iacute;a moderna o fen&oacute;menos extraterrestres en obras creadas siglos antes.
    </p><h2 class="article-text">Internet convirti&oacute; un cuadro flamenco en una supuesta prueba prehist&oacute;rica</h2><p class="article-text">
        <em>IFLScience </em>recogi&oacute; uno de los casos m&aacute;s recientes despu&eacute;s de que varias cuentas en redes sociales difundieran una pintura de 1562 atribuida falsamente a <strong>Peter Bruce Gale</strong>. El cuadro era en realidad <em><strong>El suicidio de Sa&uacute;l</strong></em>, obra del pintor flamenco Pieter Brueghel el Viejo conservada en el <em>Kunsthistorisches Museum</em> de Viena. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos internautas aseguraban que<strong> tres figuras del fondo parec&iacute;an saur&oacute;podos de cuello largo </strong>y usaban ese detalle para afirmar que los humanos convivieron con dinosaurios. Los especialistas ofrecieron otra explicaci&oacute;n mucho m&aacute;s terrenal. Las figuras probablemente representan <strong>camellos pintados por un artista que nunca vio uno en persona</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de errores apareci&oacute; con frecuencia en el arte medieval y renacentista. Muchos pintores europeos trabajaban a partir de relatos de comerciantes, textos religiosos o dibujos muy deformados que hab&iacute;an pasado por varias manos. <em>ABC Australia </em>compar&oacute; ese proceso con el<strong> juego del tel&eacute;fono</strong>, donde cada transmisi&oacute;n alejaba m&aacute;s la imagen final del animal real. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los artistas europeos pintaban animales extraños con relatos ajenos                            </span>
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        Los leones medievales acababan con caras extra&ntilde;as y cuerpos poco naturales. Los camellos sufr&iacute;an algo parecido porque casi ning&uacute;n artista europeo ten&iacute;a acceso a ejemplares vivos. El resultado pod&iacute;a parecer convincente a simple vista y, al mismo tiempo, bastante raro para cualquiera acostumbrado a fotograf&iacute;as actuales.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s conocido es el <strong>rinoceronte atribuido a Alberto Durero</strong>. El grabado naci&oacute; despu&eacute;s de que el artista leyera descripciones ajenas del animal y recibiera bocetos incompletos. El resultado mantiene rasgos reconocibles, aunque incorpora placas y formas que un rinoceronte real nunca tuvo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Julia Perratore</strong>, conservadora de arte medieval en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, explic&oacute; a <em>ABC Australia</em> que &ldquo;no es que carecieran de habilidad, sino que<strong> tomaban decisiones art&iacute;sticas basadas en la informaci&oacute;n de la que dispon&iacute;an</strong>&rdquo;. Esa falta de referencias directas ayuda a entender por qu&eacute; algunos animales antiguos terminaban pareci&eacute;ndose a criaturas fant&aacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">Reddit aliment&oacute; mensajes conspirativos alrededor del cuadro de Brueghel</h2><p class="article-text">
        Las reacciones en redes sociales empujaron todav&iacute;a m&aacute;s la teor&iacute;a sobre el cuadro de Brueghel. En Reddit aparecieron mensajes ir&oacute;nicos y otros bastante m&aacute;s conspirativos. Un usuario escribi&oacute; que &ldquo;si eso son dinosaurios, entonces los que los montan son gigantes&rdquo;. Otro respondi&oacute; que &ldquo;son del tama&ntilde;o de una persona, probablemente solo un camello mal dibujado&rdquo;. Las bromas convivieron con publicaciones que defend&iacute;an una supuesta ocultaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre la convivencia entre dinosaurios y humanos.
    </p><p class="article-text">
        DW record&oacute; que no es la primera vez que internet interpreta objetos modernos en obras antiguas. El cuadro <em><strong>Die Erwartete</strong></em>, pintado en 1860 por<strong> Ferdinand Georg Waldm&uuml;ller,</strong> gener&oacute; comentarios de usuarios que aseguraban ver un smartphone en manos de una mujer. El objeto era un libro de oraciones. 
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                Varias pinturas antiguas acabaron relacionadas con móviles y ovnis                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tim Cook, que pronto dejar&aacute; de ser el CEO de Apple, tambi&eacute;n particip&oacute; en un episodio parecido durante una visita al Rijksmuseum de &Aacute;msterdam. El director ejecutivo de Apple crey&oacute; ver un iPhone en una pintura holandesa de 1670 realizada por Pieter de Hooch. El museo aclar&oacute; despu&eacute;s que el personaje sujetaba una carta.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ocurri&oacute; con una obra de alrededor de 1710 pintada por<strong> Aert de Gelder</strong>, disc&iacute;pulo de Rembrandt. El cuadro mostraba el bautismo de Jes&uacute;s bajo un disco luminoso del que sal&iacute;an rayos. Algunos usuarios interpretaron la imagen como una nave extraterrestre. Los historiadores del arte se&ntilde;alaron que representaba al Esp&iacute;ritu Santo descendiendo seg&uacute;n el Evangelio de Mateo.
    </p><h2 class="article-text">El cerebro convierte formas dudosas en im&aacute;genes conocidas muy r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        Ese patr&oacute;n se repite porque el cerebro intenta reconocer formas familiares incluso cuando faltan pruebas s&oacute;lidas. Una silueta alargada puede terminar convertida en un dinosaurio. Un rect&aacute;ngulo oscuro acaba interpretado como un tel&eacute;fono m&oacute;vil. La imaginaci&oacute;n rellena los huecos mucho antes de que entren en juego los datos hist&oacute;ricos o cient&iacute;ficos. Por eso las teor&iacute;as sobreviven incluso despu&eacute;s de que aparezcan explicaciones documentadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alberto Durero dibujó un rinoceronte sin haber visto ninguno jamás                            </span>
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        La propia identidad del supuesto artista demuestra hasta qu&eacute; punto la historia viral naci&oacute; sobre bases falsas. Peter Bruce Gale no existe en registros art&iacute;sticos ni en archivos hist&oacute;ricos. La obra pertenece a Pieter Brueghel el Viejo, uno de los pintores flamencos m&aacute;s conocidos del Renacimiento. El cuadro representa el suicidio del rey Sa&uacute;l despu&eacute;s de la derrota frente a los filisteos en el monte Gilboa y lleva d&eacute;cadas catalogado en el museo vien&eacute;s. Aun as&iacute;, las figuras del fondo siguen alimentando publicaciones virales porque un camello mal interpretado todav&iacute;a funciona muy bien en internet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cuadro-1562-desato-teoria-humanos-dinosaurios-detalle-escondido-esquina-pm_1_13224495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 13:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se rompe la idea clásica: un pterosaurio pudo cazar corriendo y no solo desde el aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rompe-idea-clasica-pterosaurio-pudo-cazar-corriendo-no-aire-pm_1_13201901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fa9a781-e11d-4043-9bf2-06a1b0a1c39a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se rompe la idea clásica: un pterosaurio pudo cazar corriendo y no solo desde el aire"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Huellas fósiles - Las marcas encontradas en Jinju permiten revisar cómo se movían aquellos reptiles cuando abandonaban el aire mientras varios recorridos cercanos alimentan la idea de un encuentro entre especies</p></div><p class="article-text">
        Las alas dominaban el cielo mucho antes de que cualquier ave moderna existiera, pero<strong> no eran de dinosaurios</strong> como suele pensarse. La imagen de que esos animales gobernaban el aire simplifica una realidad m&aacute;s compleja, porque los grandes voladores del Mesozoico pertenec&iacute;an a otro grupo emparentado: los <strong>pterosaurios</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Estos reptiles voladores desarrollaron estructuras adaptadas al vuelo activo, con membranas y huesos ligeros que les permit&iacute;an recorrer grandes distancias. Aun as&iacute;, esa capacidad no los defin&iacute;a por completo, ya que muchas especies tambi&eacute;n bajaban al suelo y se mov&iacute;an con soltura. Esa doble vida, entre aire y tierra, abre preguntas sobre <strong>c&oacute;mo cazaban, c&oacute;mo se desplazaban fuera del vuelo y qu&eacute; papel ocupaban en los ecosistemas</strong>. La cuesti&oacute;n no es solo qui&eacute;n dominaba el aire, sino qu&eacute; hac&iacute;an cuando dejaban de volar.
    </p><h2 class="article-text">La formaci&oacute;n Jinju guardaba trayectorias cruzadas en una roca</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Scientific Reports</strong></em> describe unas huellas que podr&iacute;an indicar que<strong> un pterosaurio interactu&oacute; con otro animal terrestre</strong>, seg&uacute;n el equipo que lidera Jongyun Jung, investigador de la<em> University of Texas at Austin</em> y del <em>Korea Dinosaur Research Center</em>. El trabajo analiza un rastro fosilizado que sugiere un posible episodio de movimiento coordinado entre dos animales, con cambios en la trayectoria y en la velocidad. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo<strong> no prueba una caza</strong>, pero aporta una evidencia que hasta ahora no exist&iacute;a de forma tan clara: no solo muestra que algunos pterosaurios pod&iacute;an moverse por tierra, sino que pudieron<strong> hacerlo deprisa y cerca de otros animales</strong>. Esa observaci&oacute;n permite revisar c&oacute;mo se interpreta el comportamiento de estos reptiles cuando estaban fuera del aire.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los pterosaurios ocupaban muchos papeles en el Mesozoico                            </span>
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        Las huellas aparecieron en una <strong>roca de 106 millones de a&ntilde;os </strong>dentro de la formaci&oacute;n Jinju. Ese soporte conserva varias marcas en una misma superficie, lo que facilita comparar trayectorias distintas en un mismo momento geol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores encontraron un conjunto de rastros grandes junto a otros m&aacute;s peque&ntilde;os que pertenecen a un vertebrado terrestre. La proximidad entre ambos no es casual desde el punto de vista geom&eacute;trico, porque<strong> las l&iacute;neas se cruzan en zonas cercanas y siguen direcciones</strong> que se relacionan entre s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text"><em>Jinjuichnus procerus</em> pertenec&iacute;a a un grupo adaptado para caminar</h2><p class="article-text">
        El rastro principal se atribuye a una nueva especie llamada <em><strong>Jinjuichnus procerus</strong></em>. Sus marcas presentan dedos alargados y una forma asim&eacute;trica que encaja con los pterosaurios del grupo neoazd&aacute;rquido. Este tipo de animales ten&iacute;a <strong>proporciones corporales que favorec&iacute;an el movimiento en tierra</strong>, con patas adaptadas a caminar y no solo a despegar. La identificaci&oacute;n del rastro, por lo tanto, permite vincular esas huellas con un tipo concreto de pterosaurio y no con otro animal.
    </p><p class="article-text">
        El detalle m&aacute;s llamativo aparece en el <strong>patr&oacute;n de movimiento</strong>. El peque&ntilde;o vertebrado muestra un cambio brusco de direcci&oacute;n junto con un aumento claro en la longitud de la zancada, un indicio de que <strong>aceler&oacute;</strong> en un momento concreto. Al mismo tiempo, el pterosaurio se desplazaba a una velocidad estimada de unos 0,8 metros por segundo, una cifra alta para su tama&ntilde;o cuando est&aacute; en tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Esa coincidencia sugiere una <strong>posible persecuci&oacute;n</strong>, aunque no puede afirmarse con seguridad porque tambi&eacute;n podr&iacute;a tratarse de dos trayectorias independientes que coincidieron en el mismo lugar.
    </p><h2 class="article-text">Algunos reptiles alados ya se asociaban a cacer&iacute;as terrestres</h2><p class="article-text">
        La posibilidad de que estos animales cazaran en tierra no es nueva. Durante a&ntilde;os, varios estudios han propuesto que algunos <strong>pterosaurios se comportaban como cazadores terrestres</strong>, comparables a aves actuales que caminan y capturan presas con movimientos r&aacute;pidos. 
    </p><p class="article-text">
        Esa interpretaci&oacute;n se apoya en la forma del cuerpo, en la estructura de las extremidades y en otros f&oacute;siles relacionados con su alimentaci&oacute;n. Los <strong>neoazd&aacute;rquidos</strong>, en particular, se han asociado a este tipo de comportamiento por su anatom&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los huesos permitían deducir movimientos posibles, pero los rastros guardaban un momento concreto y dejaban dudas sobre la relación real entre animales"
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                Los huesos permitían deducir movimientos posibles, pero los rastros guardaban un momento concreto y dejaban dudas sobre la relación real entre animales                            </span>
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        El problema siempre ha sido la falta de pruebas claras. Los f&oacute;siles de huesos permiten inferir c&oacute;mo pod&iacute;a moverse un animal, pero no muestran una acci&oacute;n concreta en el momento en que ocurri&oacute;. Por eso, las<strong> huellas tienen un valor especial</strong>, ya que registran un instante de actividad. Aun as&iacute;, interpretar ese instante no resulta sencillo porque una <strong>coincidencia espacial no garantiza que exista interacci&oacute;n real </strong>entre los animales implicados.
    </p><h2 class="article-text">Los pterosaurios ocuparon distintos modos de vida durante millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los pterosaurios formaron parte esencial de los ecosistemas del Mesozoico, desde finales del Tri&aacute;sico hasta el final del Cret&aacute;cico. Ocupaban distintos nichos y presentaban dietas variadas, lo que indica una <strong>gran diversidad de comportamientos</strong>. Algunos se especializaron en capturar peces, otros en aprovechar recursos terrestres, y esa variedad complica cualquier intento de generalizar su conducta.
    </p><p class="article-text">
        El propio equipo advierte de que el hallazgo no cierra el debate.<strong> Jongyun Jung</strong> explic&oacute; en <em>Scientific Reports </em>que &ldquo;esta asociaci&oacute;n proporciona una posible evidencia de interacci&oacute;n entre un pterosaurio y un vertebrado terrestre&rdquo;. Tambi&eacute;n a&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;<strong>sigue siendo posible una interpretaci&oacute;n alternativa</strong>, lo que dificulta confirmar una interacci&oacute;n directa&rdquo;. Esa cautela refleja el l&iacute;mite de lo que pueden decir las huellas, que muestran movimientos pero no permiten ver el resultado final de la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rompe-idea-clasica-pterosaurio-pudo-cazar-corriendo-no-aire-pm_1_13201901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 10:49:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se rompe la idea clásica: un pterosaurio pudo cazar corriendo y no solo desde el aire]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hallan en un ámbar el fósil de un raro insecto con garras parecidas a las de un cangrejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hallan-ambar-fosil-raro-insecto-garras-parecidas-cangrejo-pm_1_13169574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d261473-dccf-4f98-a824-b10338ccfe39_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141588.jpg" width="1280" height="720" alt="Hallan en un ámbar el fósil de un raro insecto con garras parecidas a las de un cangrejo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este es el último de una larga lista de especies que habitaron durante el Cretácico, el último y más largo período de la Era Mesozoica</p><p class="subtitle">La Antártida entra en terreno incierto: el hielo se rompe antes y pone contra las cuerdas a tres especies esenciales
</p></div><p class="article-text">
        El <strong>&aacute;mbar</strong> de la regi&oacute;n de Kachin, extra&iacute;do del valle de Hukawng (norte de Myanmar), no deja de dar sorpresas a los cient&iacute;ficos. En d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n, ha revelado <strong>especies hasta ahora desconocidas</strong>, ofreciendo informaci&oacute;n valiosa sobre la diversidad de la fauna del Cret&aacute;cico, el &uacute;ltimo y m&aacute;s largo per&iacute;odo de la Era Mesozoica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora suma una nueva. Investigadores de la Universidad Ludwig Maximilian de M&uacute;nich (LMU) han descubierto el <strong>f&oacute;sil de un heter&oacute;ptero </strong>con una caracter&iacute;stica morfol&oacute;gica extremadamente rara para los insectos: se trata de un ejemplar con grandes garras en sus patas delanteras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describen los cient&iacute;ficos en su <a href="https://www.mdpi.com/2075-4450/17/4/431" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, publicado en la revista <em>Insects</em>, estas garras recuerdan a los ap&eacute;ndices prensiles de los cangrejos, conocidas como quelas y cuya funci&oacute;n es actuar como pinzas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Anteriormente, este tipo de quelas solo se conoc&iacute;an en tres grupos de insectos. Por lo tanto, este f&oacute;sil representa el <strong>cuarto caso conocido </strong>de estas estructuras que evolucionaron de forma independiente en los insectos&rdquo;, explica en un comunicado la profesora de la Facultad de Biolog&iacute;a de la LMU, Carolin Haug.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Garras como las de un cangrejo</strong></h2><p class="article-text">
        Para dar con este raro insecto, Haug y su equipo, en colaboraci&oacute;n con investigadores de la Universidad de Rostock y la Universidad de Oulu en Finlandia, utilizaron la<strong> microtomograf&iacute;a computarizada </strong>para examinar el f&oacute;sil y visualizar todas las estructuras de su anatom&iacute;a en 3D. Esta tecnolog&iacute;a se ajustaba al objetivo que persegu&iacute;an: escanear, visualizar y modelar estructuras internas del &aacute;mbar en 3D, sin perjuicio alguno para la pieza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tomografía computarizada de la especie de insecto recién descubierta con sus características garras                            </span>
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        As&iacute; es como dieron con este heter&oacute;ptero, aunque ten&iacute;a poco de com&uacute;n, como despu&eacute;s pudieron comprobar. Un an&aacute;lisis morfol&oacute;gico cuantitativo de la forma de m&aacute;s de dos mil quelas y estructuras prensiles similares de diversas especies extintas y vivas revel&oacute; que <strong>las quelas del f&oacute;sil </strong>difer&iacute;an notablemente de las estructuras correspondientes en otras especies de insectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, estas quelas son m&aacute;s comunes en artr&oacute;podos con un parentesco m&aacute;s distante, como los dec&aacute;podos (<strong>cangrejos, langostas o camarones</strong>) y los tanaid&aacute;ceos. De ah&iacute;, entre otros motivos, la importancia del hallazgo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un nombre por un grupo de k-pop</strong></h2><p class="article-text">
        Debido a esta caracter&iacute;stica distintiva, los investigadores clasificaron el f&oacute;sil en un nuevo g&eacute;nero y le dieron el nombre cient&iacute;fico de <em>Carcinonepa libererrantes</em>, con una ra&iacute;z que hace referencia precisamente a la palabra &ldquo;cangrejo&rdquo; en griego. El nombre de la especie est&aacute; inspirado en un grupo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bts-blando-k-pop-herramienta-geopolitica-corea-sur_1_13008089.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">k-pop</a>. &ldquo;Es una latinizaci&oacute;n del nombre del <strong>exitoso grupo de k-pop Stray Kids</strong>&rdquo;, explica Haug, que lo justifica porque la postura de las quelas del f&oacute;sil se asemeja mucho a la pose caracter&iacute;stica del grupo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hallan-ambar-fosil-raro-insecto-garras-parecidas-cangrejo-pm_1_13169574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 10:41:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hallan en un ámbar el fósil de un raro insecto con garras parecidas a las de un cangrejo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De dónde vienen los mamíferos? Un fósil apunta a huevos en sus ancestros y abre un nuevo escenario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/vienen-mamiferos-fosil-apunta-huevos-ancestros-abre-nuevo-escenario-pm_1_13159332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10c8f57e-faa1-46ed-933d-a834bc346790_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De dónde vienen los mamíferos? Un fósil apunta a huevos en sus ancestros y abre un nuevo escenario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adiós a lo que sabíamos - El pequeño resto encontrado en 2008 en la región del Karoo reveló su verdadero valor tras un análisis prolongado que permitió reconocer la forma encogida de la cría</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>cr&iacute;as de la mayor&iacute;a de los mam&iacute;feros salen al mundo ya formadas </strong>dentro del cuerpo de la madre, no desde un cascar&oacute;n que se rompe en el exterior. En los mam&iacute;feros actuales, la gestaci&oacute;n ocurre en el &uacute;tero, donde el embri&oacute;n recibe nutrientes a trav&eacute;s de la placenta, lo que permite un desarrollo interno prolongado antes del nacimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Este sistema define a casi todo el grupo y marca una <strong>diferencia clara frente a reptiles o aves</strong>, que s&iacute; depositan huevos en el entorno. Sin embargo, existen excepciones como el ornitorrinco y el equidna, que siguen poniendo huevos y muestran una etapa evolutiva m&aacute;s antigua dentro de los mam&iacute;feros. 
    </p><p class="article-text">
        Ese contraste obliga a explicar c&oacute;mo se produjo el cambio desde una reproducci&oacute;n basada en huevos hasta el modelo de gestaci&oacute;n interna que domina hoy, ya que ese paso no fue inmediato ni uniforme en todos los linajes.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil de <em>Lystrosaurus</em> confirma la reproducci&oacute;n con huevos</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en<em><strong> PLOS One</strong></em>, recogido por medios como <em>CNN</em> y <em>The Conversation</em>, describe el hallazgo de un huevo con un embri&oacute;n de <em><strong>Lystrosaurus</strong></em> que aporta la primera prueba evidente de que los <strong>ancestros de los mam&iacute;feros pon&iacute;an huevos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, desarrollado por la Universidad de Witwatersrand, sit&uacute;a ese f&oacute;sil en torno a 250 millones de a&ntilde;os y lo convierte en una pieza que resuelve una inc&oacute;gnita mantenida durante d&eacute;cadas. La investigaci&oacute;n fija adem&aacute;s un punto de referencia claro para<strong> entender c&oacute;mo se organizaba la reproducci&oacute;n</strong> en esos organismos anteriores a los mam&iacute;feros actuales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un hallazgo en rocas antiguas muestra una cría dentro de una estructura cerrada                            </span>
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        La investigaci&oacute;n arranca con un ejemplar descubierto en 2008 en la regi&oacute;n del Karoo, en Sud&aacute;frica, por John Nyaphuli. En ese momento solo se ve&iacute;a un<strong> peque&ntilde;o n&oacute;dulo con fragmentos &oacute;seos</strong>, pero la preparaci&oacute;n posterior permiti&oacute; identificar una cr&iacute;a de <em>Lystrosaurus</em> en posici&oacute;n encogida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jennifer Botha</strong>, paleont&oacute;loga de la Universidad de Witwatersrand, explic&oacute; que ya entonces sospechaba el origen del f&oacute;sil y se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;sab&iacute;a que era una cr&iacute;a de <em>Lystrosaurus</em> perfectamente acurrucada&rdquo;. La confirmaci&oacute;n lleg&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s con t&eacute;cnicas m&aacute;s avanzadas, tras un largo periodo en el que el <strong>esp&eacute;cimen permaneci&oacute; sin una interpretaci&oacute;n completa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio indica que este animal <strong>produc&iacute;a huevos grandes </strong>en relaci&oacute;n con su tama&ntilde;o corporal, un rasgo que influye de forma proprocional en el desarrollo del embri&oacute;n. Esos huevos conten&iacute;an suficiente reserva de nutrientes para mantener al organismo hasta una fase avanzada, lo que permite que las <strong>cr&iacute;as nazcan con capacidad para moverse y alimentarse</strong>. Este tipo de reproducci&oacute;n elimina la necesidad de cuidado inmediato tras la eclosi&oacute;n y acelera el paso hacia la autonom&iacute;a, algo que resulta decisivo en entornos exigentes.
    </p><h2 class="article-text">El escaneo confirma que el embri&oacute;n muri&oacute; antes de salir</h2><p class="article-text">
        El hallazgo del huevo con embri&oacute;n representa un punto de inflexi&oacute;n porque muestra de forma directa ese tipo de reproducci&oacute;n en los ancestros de los mam&iacute;feros. <strong>Julien Benoit</strong>, profesor del Instituto de Estudios Evolutivos, afirm&oacute; en declaraciones recogidas por <em>CNN</em> que &ldquo;es la primera vez que podemos decir con seguridad que los <strong>ancestros de los mam&iacute;feros pon&iacute;an huevos</strong>&rdquo;. Adem&aacute;s, los investigadores indican que la <strong>c&aacute;scara era blanda</strong>, lo que explica la escasez de f&oacute;siles de este tipo en el registro geol&oacute;gico.
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                Las estructuras contenían reservas suficientes para que el organismo alcanzara una fase madura                            </span>
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        Las pruebas obtenidas mediante tomograf&iacute;a aportan un dato determinante sobre el estado del embri&oacute;n. <strong>Vincent Fernandez</strong>, del ESRF Sincrotr&oacute;n Europeo, explic&oacute; que el escaneo permiti&oacute; observar detalles muy peque&ntilde;os y comprobar el desarrollo de los huesos. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> mand&iacute;bula inferior aparec&iacute;a dividida </strong>en dos partes que a&uacute;n no se hab&iacute;an unido, una condici&oacute;n que impide la alimentaci&oacute;n aut&oacute;noma. Ese rasgo confirma que el animal <strong>muri&oacute; antes de salir del huevo </strong>y refuerza la identificaci&oacute;n del f&oacute;sil como embri&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><em>Lystrosaurus</em> sobrevivi&oacute; a una extinci&oacute;n masiva hace 252 millones</h2><p class="article-text">
        El <em>Lystrosaurus</em> vivi&oacute; en un momento marcado por la <strong>mayor extinci&oacute;n registrada en la Tierra</strong>, ocurrida hace unos 252 millones de a&ntilde;os. En ese periodo desapareci&oacute; cerca del 90% de las especies y el planeta sufri&oacute; cambios extremos, con temperaturas altas y sequ&iacute;as prolongadas. A pesar de ese contexto, este herb&iacute;voro <strong>logr&oacute; sobrevivir y expandirse en diferentes regiones</strong>, lo que lo convirti&oacute; en uno de los animales dominantes tras la crisis biol&oacute;gica.
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                    alt="Este herbívoro logró expandirse tras una crisis global que eliminó a la mayoría de especies, en un planeta con calor extremo y largos periodos sin lluvias"
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                Este herbívoro logró expandirse tras una crisis global que eliminó a la mayoría de especies, en un planeta con calor extremo y largos periodos sin lluvias                            </span>
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        La estrategia reproductiva aparece como uno de los factores que explican ese &eacute;xito. Los<strong> huevos grandes reten&iacute;an mejor el agua y proteg&iacute;an al embri&oacute;n</strong> frente a la desecaci&oacute;n, algo relevante en un entorno seco. Adem&aacute;s, las cr&iacute;as nac&iacute;an con un desarrollo avanzado que les permit&iacute;a<strong> escapar de depredadores y alimentarse por s&iacute; mismas</strong> desde el inicio. Esa rapidez en el crecimiento y en la reproducci&oacute;n aumentaba las probabilidades de supervivencia en un escenario inestable.
    </p><h2 class="article-text">El estudio plantea que la leche apareci&oacute; tras esta etapa evolutiva</h2><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n abre una l&iacute;nea de interpretaci&oacute;n sobre el <strong>origen de la lactancia en los mam&iacute;feros</strong>. Los investigadores plantean que las primeras secreciones similares a la leche no surgieron para alimentar cr&iacute;as, sino par<strong>a mantener h&uacute;medos los huevos y protegerlos de infecciones</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Benoit explic&oacute; que &ldquo;la capacidad de producir leche probablemente apareci&oacute; despu&eacute;s de este periodo&rdquo;, lo que sit&uacute;a ese rasgo en una fase posterior de la evoluci&oacute;n. Esa secuencia encaja con la <strong>transici&oacute;n desde organismos que pon&iacute;an huevos hacia mam&iacute;feros que gestan a sus cr&iacute;as </strong>en el interior del cuerpo, un cambio que acab&oacute; definiendo la reproducci&oacute;n tal como se conoce hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/vienen-mamiferos-fosil-apunta-huevos-ancestros-abre-nuevo-escenario-pm_1_13159332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 13:10:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿De dónde vienen los mamíferos? Un fósil apunta a huevos en sus ancestros y abre un nuevo escenario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación científica,Fósiles]]></media:keywords>
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