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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/fosiles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Descubren en Argentina un depredador de dientes de sable de 100 kilos que se creía extinguido mucho antes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-argentina-depredador-dientes-sable-100-kilos-creia-extinguido-pm_1_13571521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/478bc963-b178-41be-ae48-f2a8bb7e78f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Argentina un depredador de dientes de sable de 100 kilos que se creía extinguido mucho antes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los restos de una nueva especie, encontrados en la provincia de Buenos Aires, revelan que este linaje de carnívoros sudamericanos sobrevivió hasta finales del Plioceno o comienzos del Pleistoceno y coincidió con animales llegados de Norteamérica</p><p class="subtitle">Descubren un extraño insecto de hace 99 millones de años y lo bautizan en honor a los Teletubbies</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado en <a href="https://www.eldiario.es/temas/argentina/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argentina</a> una <strong>nueva especie de depredador prehist&oacute;rico que podr&iacute;a haber alcanzado los 100 kilos de peso</strong> y cuya existencia modifica lo que se sab&iacute;a sobre la desaparici&oacute;n de los tilacosm&iacute;lidos, un grupo de carn&iacute;voros nativos de <a href="https://www.eldiario.es/temas/sudamerica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sudam&eacute;rica</a>. Bautizado como <em>Pampaluctor calibar</em>, el <a href="https://www.eldiario.es/temas/animales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animal</a> pertenec&iacute;a a un <strong>linaje de mam&iacute;feros metaterios emparentados con los marsupiales </strong>y caracterizados por sus grandes dientes de sable. El descubrimiento, <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03115518.2026.2727509?scroll=top&amp;needAccess=true" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology</em>, indica que estos depredadores sobrevivieron m&aacute;s tiempo del que se hab&iacute;a supuesto.
    </p><p class="article-text">
        Los restos proceden de un acantilado costero pr&oacute;ximo a Miramar, en la provincia de<a href="https://www.eldiario.es/temas/buenos-aires/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Buenos Aires</a>, donde <strong>fueron encontrados en 2014 por integrantes de un museo local.</strong> El <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;sil</a>, perteneciente a la Formaci&oacute;n Vorohu&eacute;, estaba compuesto por parte del esqueleto del animal, pero <strong>no inclu&iacute;a el cr&aacute;neo ni los dientes</strong>. Inicialmente, su identificaci&oacute;n plante&oacute; dificultades porque sus caracter&iacute;sticas apuntaban a un grupo que, seg&uacute;n las interpretaciones anteriores, ya hab&iacute;a desaparecido. A&ntilde;os despu&eacute;s, Eric del Campo, paleont&oacute;logo del Museo Argentino de Ciencias Naturales, <strong>comenz&oacute; a sospechar que pod&iacute;a tratarse de un tilacosm&iacute;lido</strong>. La investigaci&oacute;n posterior permiti&oacute; describir un g&eacute;nero y una especie hasta entonces desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La importancia del hallazgo reside especialmente en su antig&uuml;edad geol&oacute;gica.</strong> Los esparasodontos, el grupo m&aacute;s amplio al que pertenec&iacute;an estos depredadores, habitaron Sudam&eacute;rica durante millones de a&ntilde;os y <strong>se consideraba que hab&iacute;an desaparecido hacia el Plioceno medio o tard&iacute;o</strong>. Sin embargo, el ejemplar de Pampaluctor procede de sedimentos de la Formaci&oacute;n Vorohu&eacute; atribuidos al intervalo comprendido entre el Plioceno superior y el Pleistoceno inferior. Esta dataci&oacute;n lo convierte en uno de los esparasodontos geol&oacute;gicamente m&aacute;s recientes conocidos y <strong>obliga a reconsiderar la cronolog&iacute;a de desaparici&oacute;n de este grupo de mam&iacute;feros carn&iacute;voros.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Un cazador robusto que probablemente atacaba por sorpresa</h2><p class="article-text">
        El estudio anat&oacute;mico ha permitido reconstruir algunas de las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de Pampaluctor calibar. Entre los huesos recuperados figuran v&eacute;rtebras del cuello, una esc&aacute;pula, elementos de las extremidades y dos v&eacute;rtebras caudales. Su comparaci&oacute;n con otros animales actuales y extinguidos revel&oacute; semejanzas con los tilacosm&iacute;lidos, aunque tambi&eacute;n <strong>diferencias suficientes para justificar su clasificaci&oacute;n como un g&eacute;nero y una especie nuevos</strong>. A partir de las dimensiones del f&eacute;mur, los investigadores estiman que pudo pesar alrededor de 100 kilos, lo que lo situar&iacute;a entre los mayores depredadores mamalianos conocidos de Sudam&eacute;rica. <strong>Su anatom&iacute;a sugiere que cazaba mediante emboscadas</strong>, inmovilizando a sus presas con la fuerza en lugar de perseguirlas durante largas distancias.
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                Huesos de las extremidades anteriores del calibre Pampaluctor                            </span>
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        El propio nombre cient&iacute;fico hace referencia a esa capacidad f&iacute;sica. Los investigadores eligieron <em>Pampaluctor</em> incorporando el t&eacute;rmino latino luctor, relacionado con la lucha, para <strong>destacar la forma en que probablemente somet&iacute;a a sus presas.</strong> Ante la ausencia de restos craneales, prefirieron una denominaci&oacute;n vinculada a su comportamiento depredador en lugar de recurrir a los habituales nombres relacionados con los dientes de sable. El nombre espec&iacute;fico, calibar, homenajea a un c&eacute;lebre gaucho del siglo XIX conocido por su habilidad para rastrear delincuentes y encontrar personas desaparecidas.
    </p><h2 class="article-text">Una supervivencia que cambia la historia de los carn&iacute;voros sudamericanos</h2><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n de <em>Pampaluctor</em> tambi&eacute;n <strong>aporta informaci&oacute;n sobre los </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/ecosistemas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ecosistemas</strong></a><strong> que existieron durante una etapa de importantes cambios en la fauna sudamericana</strong>. Los investigadores consideran que pudo ocupar una posici&oacute;n destacada entre los depredadores de su entorno, donde tambi&eacute;n viv&iacute;an otros carn&iacute;voros de menor tama&ntilde;o. Entre ellos figuraban proci&oacute;nidos, emparentados con los actuales mapaches, incluido un representante carro&ntilde;ero de unos 25 kilos. El estudio tambi&eacute;n <strong>contempla la probable presencia de zorros y must&eacute;lidos llegados desde Norteam&eacute;rica.</strong> Esta convivencia demuestra que algunos grupos aut&oacute;ctonos persistieron despu&eacute;s de la llegada de nuevos competidores, lo que cuestiona la interpretaci&oacute;n tradicional seg&uacute;n la cual los animales procedentes del norte sustituyeron r&aacute;pidamente a determinados linajes sudamericanos.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento se suma a otras investigaciones que han identificado representantes de grupos sudamericanos en periodos m&aacute;s recientes de lo que se hab&iacute;a considerado, entre ellos algunas grandes aves depredadoras incapaces de volar. Para Del Campo, estos hallazgos evidencian que<strong> todav&iacute;a quedan aspectos importantes por esclarecer sobre la evoluci&oacute;n y desaparici&oacute;n de los antiguos carn&iacute;voros del continente.</strong> Uno de los pr&oacute;ximos objetivos ser&aacute; encontrar restos del cr&aacute;neo o de la dentici&oacute;n de Pampaluctor calibar. Esos materiales permitir&iacute;an reforzar su posici&oacute;n dentro del &aacute;rbol evolutivo de los tilacosm&iacute;lidos y comprender mejor las caracter&iacute;sticas de este singular depredador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-argentina-depredador-dientes-sable-100-kilos-creia-extinguido-pm_1_13571521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 10:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Argentina,Animales,Sudamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren un extraño insecto de hace 99 millones de años y lo bautizan en honor a los Teletubbies]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-extrano-insecto-99-millones-anos-bautizan-honor-teletubbies-pm_1_13568493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50773422-e72a-4511-b4c8-d1f1567584a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren un extraño insecto de hace 99 millones de años y lo bautizan en honor a los Teletubbies"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva especie, conservada en ámbar de Myanmar, poseía unas piezas bucales extraordinariamente alargadas y flexibles que inspiraron su nombre por su parecido con Noo-Noo</p><p class="subtitle">Aries no se apaga: el perro que vivía confinado en una habitación y que ahora busca una familia  </p></div><p class="article-text">
        Un extra&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/temas/insectos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insecto</a> que habit&oacute; los bosques del Cret&aacute;cico ha recibido su nombre de uno de los personajes m&aacute;s reconocibles de la televisi&oacute;n infantil. Un estudio <a href="https://www.mdpi.com/2075-4450/17/8/789" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Insects</em> <strong>describe una nueva especie conservada en &aacute;mbar de Kachin, </strong>en Myanmar (<a href="https://www.eldiario.es/temas/birmania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Birmania</a>), a la que <strong>sus descubridores han llamado </strong><em><strong>Cretodorus noonoo</strong></em><strong> por Noo-Noo, el aspirador de los </strong><em><strong>Teletubbies</strong></em><strong>.</strong> La elecci&oacute;n se debe a su caracter&iacute;stica m&aacute;s llamativa: unas piezas bucales extraordinariamente largas y flexibles.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, realizada por Dolev Fabrikant, Yanzhe Fu y Leonidas-Romanos Davranoglou,<strong> se centra en unos fulgoromorfos extintos con un aparato de alimentaci&oacute;n muy diferente </strong>al de sus parientes actuales. Estos insectos ten&iacute;an un labio extremadamente alargado que envolv&iacute;a los estiletes utilizados para <strong>perforar los tejidos de las plantas y extraer sus fluidos</strong>. Su &uacute;ltimo segmento estaba cubierto de peque&ntilde;os pliegues transversales, parecidos a los de una pajita flexible o una manguera, que probablemente permit&iacute;an doblarlo sin que se aplastara.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos llegaron a estas conclusiones <strong>tras analizar 13 </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;siles</strong></a><strong> del Cenomaniense temprano</strong> y compararlos con un ejemplar moderno. Para observar con detalle unas estructuras tan peque&ntilde;as utilizaron, entre otras t&eacute;cnicas, microtomograf&iacute;a computarizada con radiaci&oacute;n de sincrotr&oacute;n, una herramienta que permiti&oacute; reconstruir su anatom&iacute;a en tres dimensiones. As&iacute; comprobaron que las corrugaciones no eran un simple relieve exterior: e<strong>ran pliegues de la propia cut&iacute;cula y probablemente cumpl&iacute;an una funci&oacute;n mec&aacute;nica. </strong>
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                    alt="Descripción general de las ninfas Neazoniidae examinadas que exhiben una marcada disparidad morfológica en las proporciones corporales y la longitud del labio"
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                Descripción general de las ninfas Neazoniidae examinadas que exhiben una marcada disparidad morfológica en las proporciones corporales y la longitud del labio                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una &ldquo;pajita&rdquo; que pod&iacute;a duplicar el tama&ntilde;o del insecto</h2><p class="article-text">
        El ejemplar adulto con el que se ha descrito <em>Cretodorus noonoo</em> <strong>mide 8,7 mil&iacute;metros, pero solo el tercer segmento de su labio alcanza los 9,6 mil&iacute;metros</strong>. En conjunto, este aparato pod&iacute;a llegar aproximadamente al doble de la longitud de su cuerpo. El estudio describe tambi&eacute;n una <strong>ninfa de la nueva especie de 4,8 mil&iacute;metros</strong>. Algunos de los f&oacute;siles conservan estas piezas bucales dobladas o curvadas, una de las pistas que llevan a los investigadores a considerar que eran flexibles cuando los animales estaban vivos.
    </p><p class="article-text">
        Esa flexibilidad habr&iacute;a sido clave para que una estructura tan larga y fina pudiera funcionar. Los pliegues permit&iacute;an repartir la deformaci&oacute;n a lo largo del tubo y <strong>reducir el riesgo de que se aplastara o se doblara hasta bloquearse</strong>. De este modo, el insecto habr&iacute;a podido curvar su aparato bucal de manera pronunciada sin comprometer los delicados estiletes que albergaba en su interior, combinando movilidad y resistencia en una misma estructura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Se observaron conformaciones de la punta del labio modificada como respuesta a la extensión del haz de estiletes en la vista ventral. Barras de escala: 100 μm"
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                Se observaron conformaciones de la punta del labio modificada como respuesta a la extensión del haz de estiletes en la vista ventral. Barras de escala: 100 μm                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una adaptaci&oacute;n para buscar alimento en la corteza</h2><p class="article-text">
        La anatom&iacute;a de los f&oacute;siles tambi&eacute;n <strong>permite plantear para qu&eacute; serv&iacute;a semejante aparato.</strong> Los autores proponen que el segmento flexible pod&iacute;a avanzar curv&aacute;ndose por grietas o fisuras profundas de la corteza y otras superficies vegetales resistentes hasta situar los estiletes cerca de tejidos vasculares ricos en fluidos. No se trata de una conducta que pueda observarse directamente en los f&oacute;siles, sino de una hip&oacute;tesis sobre su funcionamiento basada en la forma y las propiedades de sus piezas bucales.
    </p><p class="article-text">
        La punta a&ntilde;ad&iacute;a otra particularidad al sistema. Estaba dividida en dos l&oacute;bulos laterales con peque&ntilde;as serraciones transversales y aparentemente <strong>pod&iacute;a ensancharse cuando emerg&iacute;an los estiletes encargados de perforar</strong>. Los investigadores reconocen que no es posible saber con exactitud cu&aacute;nto pod&iacute;a moverse ni determinar con certeza su funci&oacute;n, pero plantean que podr&iacute;a haber ayudado a mantener el aparato anclado a la superficie mientras el insecto se alimentaba.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo permite asomarse tambi&eacute;n a f<strong>ormas de alimentaci&oacute;n que pr&aacute;cticamente no tienen equivalentes entre estos insectos en la actualidad.</strong> Estructuras corrugadas parecidas aparecieron de manera independiente en varios grupos de insectos del Cret&aacute;cico sin un parentesco cercano, lo que sugiere que los ecosistemas terrestres del Mesozoico favorecieron estrategias hoy poco representadas. El estudio propone adem&aacute;s un cambio en su clasificaci&oacute;n: considera <em>Mimarachnidae</em> como un sin&oacute;nimo posterior de <em>Neazoniidae</em>, despu&eacute;s de concluir que las diferencias utilizadas para separar ambas familias no son suficientes y que comparten este peculiar aparato bucal y otros rasgos anat&oacute;micos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-extrano-insecto-99-millones-anos-bautizan-honor-teletubbies-pm_1_13568493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 10:08:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren un extraño insecto de hace 99 millones de años y lo bautizan en honor a los Teletubbies]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Insectos,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'cerdo del infierno' recorrió Catalunya 36 millones de años después de los dinosaurios y dejó su huella en el registro fósil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cerdo-infierno-recorrio-catalunya-36-millones-anos-despues-dinosaurios-dejo-huella-registro-fosil-pm_1_13558400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4161736a-e42a-4ac8-96f2-ef7deb3b96fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;cerdo del infierno&#039; recorrió Catalunya 36 millones de años después de los dinosaurios y dejó su huella en el registro fósil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El territorio que hoy ocupa Rocallaura, en Lleida, tenía entre sus grandes mamíferos a una criatura de cabeza alargada y mandíbulas formidables</p><p class="subtitle">Descubren en China un extraordinario dinosaurio con decenas de dientes, garras y 3,6 metros de largo
</p></div><p class="article-text">
        El men&uacute; de <em><strong>Entelodon</strong></em> era bastante m&aacute;s variado de lo que su apodo podr&iacute;a hacer pensar, porque el desgaste microsc&oacute;pico de los dientes de <em>E. magnus </em>apunta a una<strong> dieta omn&iacute;vora </strong>comparable a la del jabal&iacute; actual. Un estudio de 2023 de<strong> Florent Rivals </strong>y sus colaboradores examin&oacute; esas marcas dentales y rebaj&oacute; la tentaci&oacute;n de imaginar a estos animales como cazadores dedicados exclusivamente a la carne. Pod&iacute;an <strong>actuar como depredadores y carro&ntilde;eros</strong> gracias a su corpulencia y sus mand&iacute;bulas, aunque <strong>com&iacute;an recursos muy diversos</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Rocallaura confirma la presencia de <em>Entelodon</em> en Iberia</h2><p class="article-text">
        Una nueva revisi&oacute;n de los<strong> f&oacute;siles de Rocallaura</strong>, cerca de Vallbona de les Monges, confirma que <em>Entelodon</em> habit&oacute; la cuenca del Ebro hace unos 30 millones de a&ntilde;os.<strong> &Agrave;ngel H. Luj&aacute;n</strong>, investigador principal del estudio del Institut Catal&agrave; de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA), lidera un trabajo publicado en<em><strong> Geologica Acta</strong></em> que constituye la primera evaluaci&oacute;n detallada de material de entelod&oacute;ntidos de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. El registro peninsular de este grupo era muy escaso y carec&iacute;a hasta ahora de un estudio en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        Tres piezas han bastado para <strong>precisar el g&eacute;nero de aquel mam&iacute;fero</strong>, ya que el equipo examin&oacute; un fragmento de mand&iacute;bula, un molar superior y un canino procedentes del yacimiento leridano. 
    </p><p class="article-text">
        Los rasgos de estos restos permiten asignarlos a <em>Entelodon</em>, un nombre que alude a una<strong> dentici&oacute;n completa propia de un mam&iacute;fero placentario</strong>. La identificaci&oacute;n ampl&iacute;a la informaci&oacute;n disponible sobre la presencia del g&eacute;nero en el suroeste de Europa y sobre los grandes mam&iacute;feros ib&eacute;ricos del Oligoceno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tres piezas permiten reconocer el género Entelodon                            </span>
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        La especie sigue abierta pese a que durante a&ntilde;os se contempl&oacute; la posibilidad de que los f&oacute;siles pertenecieran a <em><strong>Entelodon magnus</strong></em>, descrito en 1846 por el naturalista franc&eacute;s <strong>Auguste Aymard </strong>a partir de hallazgos de Haute-Loire. 
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n encuentra diferencias respecto a <em>E. magnus</em> y tambi&eacute;n frente a<em> E. deguilhemi</em>, conocida por restos abundantes en Francia. Por ese motivo, los investigadores emplean<strong> </strong><em><strong>Entelodon sp.</strong></em>, una denominaci&oacute;n reservada para casos en los que puede establecerse el g&eacute;nero sin llegar a determinar la especie.
    </p><h2 class="article-text">Sus parientes actuales incluyen hipop&oacute;tamos y ballenas</h2><p class="article-text">
        El aspecto de estos animales ayuda a entender el origen de un <strong>apodo que ha resultado enga&ntilde;oso durante d&eacute;cadas</strong>, pues ten&iacute;an cabeza alargada, p&oacute;mulos prominentes y grandes dientes afilados. <strong>Albert Vidal-Mart&iacute;</strong>, investigador del ICP especializado en entelod&oacute;ntidos, se&ntilde;ala que su<strong> parentesco los acerca m&aacute;s a hipop&oacute;tamos y ballenas </strong>que a los cerdos actuales. 
    </p><p class="article-text">
        Una <strong>reconstrucci&oacute;n cient&iacute;fica </strong>incluida en el estudio sit&uacute;a al animal en el entorno de Rocallaura y constituye la primera realizada para un yacimiento de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. <strong>Jes&uacute;s Gamarra</strong>, investigador del ICP, coautor e ilustrador del trabajo, elabor&oacute; la escena a partir de la anatom&iacute;a preservada y del conocimiento disponible sobre la biolog&iacute;a del grupo y los ambientes oligocenos de la cuenca del Ebro. La escasez de piezas obliga a <strong>completar buena parte del animal mediante comparaciones con parientes mejor conservados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los entelod&oacute;ntidos eran artiod&aacute;ctilos y vivieron en Eurasia y Norteam&eacute;rica aproximadamente entre hace 35 y 25 millones de a&ntilde;os. Algunas especies<strong> alcanzaron unos dos metros de altura</strong>, aunque una s&iacute;ntesis de 2002 de Jordi Agust&iacute; y Mauricio Ant&oacute;n situ&oacute; a las europeas de <em>Entelodon</em> en unos 1,35 metros a la cruz y unos 65 cent&iacute;metros de cr&aacute;neo.
    </p><h2 class="article-text">Rocallaura conserva restos de hace 30 millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El <strong>yacimiento de Rocallaura</strong> pertenece al <strong>Rupeliense</strong>, la primera edad del Oligoceno, situada aproximadamente entre hace 34 y 28 millones de a&ntilde;os. El <em>Entelodon</em> leridano vivi&oacute;, por tanto, unos 36 millones de a&ntilde;os despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n de los dinosaurios no avianos, ocurrida hace unos 66 millones de a&ntilde;os. Los <strong>entelod&oacute;ntidos aparecen de forma poco abundante </strong>en las faunas euroasi&aacute;ticas conocidas, con un registro compuesto habitualmente por dientes, mand&iacute;bulas y otros huesos. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de sus f&oacute;siles procede de Asia o Norteam&eacute;rica, aunque tambi&eacute;n se han documentado restos desde Europa occidental hasta Mongolia, China y Jap&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las pr&oacute;ximas respuestas pueden llegar desde yacimientos cercanos, porque el equipo ya <strong>analiza otros f&oacute;siles </strong>procedentes de lugares como Talladell para precisar qu&eacute; entelod&oacute;ntidos recorrieron Iberia durante el Oligoceno. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta que ese trabajo aporte rasgos suficientes para una atribuci&oacute;n m&aacute;s precisa,<strong> Rocallaura conserva una identificaci&oacute;n segura</strong> en el nivel de g&eacute;nero y una especie todav&iacute;a sin determinar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cerdo-infierno-recorrio-catalunya-36-millones-anos-despues-dinosaurios-dejo-huella-registro-fosil-pm_1_13558400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2026 09:00:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'cerdo del infierno' recorrió Catalunya 36 millones de años después de los dinosaurios y dejó su huella en el registro fósil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Cataluña,Cerdos,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren un protoanfibio de hace 309 millones de años y lo bautizan en honor a sus madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-protoanfibio-309-millones-anos-bautizan-honor-madres-pm_1_13545865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31300301-510b-422f-95ff-272443cc3c7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren un protoanfibio de hace 309 millones de años y lo bautizan en honor a sus madres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fósil de Jeanerpeton mazonensis, conservado con un nivel de detalle excepcional, llevaba años en el Field Museum de Chicago clasificado como otra especie</p><p class="subtitle">Luna pide otra oportunidad: la perra de 8 años que se ha quedado sin familia y espera en el refugio </p></div><p class="article-text">
        Un f&oacute;sil de hace unos 309 millones de a&ntilde;os conservado en el <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> de Mazon Creek, en Illinois (<a href="https://www.eldiario.es/temas/estados-unidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>), ha permitido identificar una nueva especie de protoanfibio. Bautizada como <em>Jeanerpeton mazonensis</em>,<strong> pertenece a los anfibamiformes, un grupo de tetr&aacute;podos relacionado con el origen de los anfibios actuales.</strong> El nombre esconde adem&aacute;s una historia personal: Allison J. Sefcovic y Payton J. Kohlberg, coautoras principales del estudio, decidieron homenajear a sus respectivas madres, que casualmente se llaman Jean. La descripci&oacute;n, firmada tambi&eacute;n por Calvin So y Arjan Mann, ha sido <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02724634.2026.2698799" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en el <em>Journal of Vertebrate Paleontology</em>.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplar no es un hallazgo reciente. <strong>Fue descubierto hace a&ntilde;os por un coleccionista aficionado</strong> y posteriormente donado al Field Museum de Chicago, donde inicialmente se clasific&oacute; como <em>Amphibamus grandicep</em>s, una especie ya conocida en la zona. Su reestudio anat&oacute;mico, con especial atenci&oacute;n a las partes dorsal y lateral del cr&aacute;neo y al esqueleto axial, ha revelado diferencias respecto a otros anfibamiformes del Carbon&iacute;fero y el P&eacute;rmico suficientes para reconocer un g&eacute;nero y una especie nuevos.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil con impresiones de los ojos</h2><p class="article-text">
        La excepcional conservaci&oacute;n del animal ha permitido observar <strong>rasgos que habitualmente desaparecen durante el proceso de fosilizaci&oacute;n</strong>. Seg&uacute;n explica Sefcovic en una informaci&oacute;n proporcionada por el Field Museum, en el ejemplar <strong>pueden distinguirse algunas escamas de la espalda</strong>, peque&ntilde;as estructuras conocidas como gastralia (una especie de &ldquo;costillas abdominales&rdquo;), e incluso las impresiones de los ojos. El <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;sil</a> ya hab&iacute;a llamado anteriormente la atenci&oacute;n porque conserva lo que se ha interpretado como la <strong>evidencia corporal m&aacute;s antigua</strong> de estructuras semejantes a las almohadillas de los dedos de los actuales lisanfibios.
    </p><p class="article-text">
        Estas condiciones de preservaci&oacute;n est&aacute;n relacionadas con el paisaje de Mazon Creek hace cientos de millones de a&ntilde;os. La regi&oacute;n que hoy rodea Chicago era entonces un delta fluvial pantanoso habitado por diferentes animales terrestres primitivos, grandes insectos y organismos acu&aacute;ticos. La r&aacute;pida acumulaci&oacute;n de sedimentos sobre los restos de plantas y animales <strong>favoreci&oacute; una fosilizaci&oacute;n extraordinaria</strong>, capaz de conservar tejidos blandos, contornos corporales y otros detalles que normalmente se pierden. Mazon Creek es hoy uno de los grandes yacimientos f&oacute;siles del Carbon&iacute;fero.
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                Foto i il·lustració del fòssil de Jeanerpeton mazonensis                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Jeanerpeton mazonensis</em> habr&iacute;a tenido un aspecto que el equipo compara, de manera aproximada, con una <strong>salamandra baja y robusta, semejante a una rana</strong>. El propio nombre aporta informaci&oacute;n sobre su procedencia: mientras Jeanerpeton puede traducirse aproximadamente como &ldquo;el reptador de Jean&rdquo;, mazonensis hace referencia a Mazon Creek, el yacimiento en el que apareci&oacute; el ejemplar.
    </p><h2 class="article-text">Una especie escondida bajo otra clasificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El caso ilustra tambi&eacute;n un problema habitual en paleontolog&iacute;a. Algunos f&oacute;siles dif&iacute;ciles de interpretar terminan agrupados provisionalmente bajo una misma especie, formando lo que los cient&iacute;ficos denominan un &ldquo;tax&oacute;n caj&oacute;n de sastre&rdquo;. Calvin So explica que distintos ejemplares de la colecci&oacute;n del Field Museum fueron agrupados hist&oacute;ricamente bajo <em>Amphibamus grandiceps</em> <strong>sin haber sido estudiados en profundidad</strong>. El nuevo trabajo demuestra que, al menos en el caso de <em>Jeanerpeton</em>, las caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas permiten diferenciarlo de esa especie.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n apunta, adem&aacute;s, a que <strong>la diversidad de anfibamiformes de Mazon Creek pudo ser mayor de lo que se pensaba</strong>. Los autores se&ntilde;alan que las observaciones preliminares de otros f&oacute;siles muestran variaciones en el n&uacute;mero de v&eacute;rtebras presacras, lo que sugiere que durante el Moscoviense convivieron en la zona m&aacute;s representantes de este grupo de los reconocidos hasta ahora. El yacimiento ya <strong>ha proporcionado algunos de los registros f&oacute;siles m&aacute;s antiguos de importantes</strong> linajes de tetr&aacute;podos tempranos.
    </p><p class="article-text">
        Sefcovic y Kohlberg formaban parte del programa <em>Women in Science Interns</em> del Field Museum cuando participaron en la investigaci&oacute;n. Ambas desarrollaron el proyecto junto con Calvin So dentro del grupo de laboratorio de Arjan Mann, conservador asistente de peces f&oacute;siles y tetr&aacute;podos tempranos de la instituci&oacute;n. El estudio de <em>J. mazonensis</em> aporta as&iacute; una nueva pieza para comprender qu&eacute; animales habitaban el actual Illinois <strong>hace m&aacute;s de 300 millones de a&ntilde;os</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-protoanfibio-309-millones-anos-bautizan-honor-madres-pm_1_13545865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 08:30:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren un protoanfibio de hace 309 millones de años y lo bautizan en honor a sus madres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Yacimientos arqueológicos,Investigación científica,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los plesiosaurios nadaban hasta la costa después de comer? Un fósil da la respuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/plesiosaurios-nadaban-costa-despues-comer-fosil-da-respuesta-pm_1_13531495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/207353f0-62b5-426f-951e-62434b85036d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué los plesiosaurios nadaban hasta la costa después de comer? Un fósil da la respuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conchas y otros restos encontrados en regurgititas del Jurásico permiten reconstruir un comportamiento de los plesiosaurios similar al de algunos animales marinos actuales</p><p class="subtitle">Descubren huellas de un reptil acuático de 240 millones de años de antigüedad en Guadalajara
</p></div><p class="article-text">
        Los plesiosaurios, grandes reptiles marinos que dominaron los oc&eacute;anos durante millones de a&ntilde;os, podr&iacute;an haber tenido una peculiar costumbre despu&eacute;s de alimentarse. Una nueva investigaci&oacute;n apunta a que estos animales&nbsp;<strong>nadaban desde aguas profundas hacia zonas costeras para regurgitar las conchas y otros restos que no pod&iacute;an digerir</strong>. La pista que ha permitido reconstruir este comportamiento procede de algo poco habitual en lo que a f&oacute;siles se refiere: su v&oacute;mito.
    </p><p class="article-text">
        El paleont&oacute;logo&nbsp;<strong>Dirk Knaust</strong>&nbsp;ha analizado m&aacute;s de una veintena de regurgititas, como se conocen los restos de v&oacute;mito fosilizado, localizadas en dep&oacute;sitos marinos del Jur&aacute;sico Medio y Superior de la Plataforma de Horda, frente a la costa de Noruega. El estudio, <a href="https://doi.org/10.1017/S0016756826100806" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista&nbsp;</a><a href="https://doi.org/10.1017/S0016756826100806" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Geological Magazine</em></a>, ofrece as&iacute; nuevos detalles sobre la alimentaci&oacute;n y el comportamiento de unos reptiles que sobrevivieron durante m&aacute;s de 140 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los restos estudiados tienen tama&ntilde;os muy diferentes,&nbsp;<strong>desde aproximadamente el de una nuez hasta el de un mango</strong>, y contienen conchas de bivalvos, estructuras tubulares de serp&uacute;lidos, crinoideos y restos de belemnites, unos animales similares a los calamares. La combinaci&oacute;n indica que quien produjo esas acumulaciones <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/mito-kraken-cae-pulpo-enorme-plantaba-cara-superdepredadores-oceanos-100-millones-anos-pm_1_13176147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se alimentaba de animales con conchas y estructuras duras situados en el fondo marino</a>.
    </p><h2 class="article-text">No pod&iacute;an digerir bien las conchas</h2><p class="article-text">
        La ubicaci&oacute;n de los f&oacute;siles fue precisamente una de las claves. Los moluscos identificados necesitaban niveles relativamente estables de salinidad para sobrevivir y, por tanto,&nbsp;<strong>no pod&iacute;an haber vivido en los antiguos deltas fluviales donde aparecieron sus restos</strong>. La entrada continua de agua dulce habr&iacute;a provocado cambios de salinidad incompatibles con estas especies.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n propuesta por Knaust es que los plesiosaurios capturaron primero esas presas en aguas marinas m&aacute;s profundas. Despu&eacute;s se desplazaron hacia la costa y, una vez en aguas poco profundas,&nbsp;<strong>expulsaron las partes duras que su aparato digestivo no pod&iacute;a procesar</strong>. Investigaciones anteriores sobre su anatom&iacute;a sugieren que estos reptiles inclinaban la cabeza hacia el fondo para capturar mariscos, pero sus dientes no estaban preparados para triturar eficazmente las conchas.
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                Arena deltaica de 160 millones de años de antigüedad con restos de vómito de plesiosaurio                            </span>
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        &ldquo;<strong>Es posible que los plesiosaurios se acercaran a la costa para relajarse o dormir despu&eacute;s de cazar, y probablemente era entonces cuando vomitaban</strong>&rdquo;, explica Knaust. El investigador compara este comportamiento con el observado actualmente en focas peleteras y cocodrilos marinos. La diferencia es que los plesiosaurios probablemente permanec&iacute;an dentro del agua debido a su peso y a la forma de su cuerpo.
    </p><h2 class="article-text">Un sospechoso que encaja con las pruebas</h2><p class="article-text">
        Determinar qu&eacute; animal hab&iacute;a producido aquellas regurgititas exigi&oacute; descartar otras posibilidades. Los restos eran demasiado grandes para proceder de peces, mientras que&nbsp;<strong>tiburones y cocodrilos del Jur&aacute;sico se alimentaban principalmente de peces</strong>, cuyos esqueletos no aparecen en las acumulaciones analizadas. Tambi&eacute;n se valoraron diferentes invertebrados y otros reptiles marinos.
    </p><p class="article-text">
        La mezcla de presas, el tama&ntilde;o de los fragmentos y el tipo de alimentaci&oacute;n terminaron se&ntilde;alando a los plesiosaurios. &ldquo;El plesiosaurio coincide m&aacute;s que ning&uacute;n otro animal en cuanto a tama&ntilde;o y alimentaci&oacute;n&rdquo;, sostiene Knaust. Los ejemplares a los que atribuye los restos pod&iacute;an medir entre cuatro y ocho metros, mientras que el conjunto de los plesiosaurios alcanz&oacute; tama&ntilde;os de entre dos y trece metros.
    </p><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles tambi&eacute;n consiguieron sobrevivir gracias a circunstancias excepcionales. El v&oacute;mito estaba muy compactado y cubierto de mucosidad, aunque la mayor&iacute;a de estas acumulaciones habr&iacute;an acabado destruidas por las olas y las mareas. Algunas, sin embargo,&nbsp;<strong>quedaron r&aacute;pidamente sepultadas por sedimentos transportados por los r&iacute;os o terminaron dentro de madrigueras excavadas por crust&aacute;ceos</strong>, donde pudieron conservarse y fosilizarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/plesiosaurios-nadaban-costa-despues-comer-fosil-da-respuesta-pm_1_13531495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 04:59:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué los plesiosaurios nadaban hasta la costa después de comer? Un fósil da la respuesta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El T. rex tenía sangre caliente y la ciencia acaba de poner cifra a una incógnita enorme: su temperatura corporal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/t-rex-tenia-sangre-caliente-ciencia-acaba-poner-cifra-incognita-enorme-temperatura-corporal-pm_1_13529223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a519ce5d-1a84-40a8-81d6-d3e25c310aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El T. rex tenía sangre caliente y la ciencia acaba de poner cifra a una incógnita enorme: su temperatura corporal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Metabolismo prehistórico - Triceratops, Stegosaurus y Brachiosaurus figuran entre los candidatos para futuros análisis, junto con antiguos antepasados mamíferos cuyos restos plantean mayores dificultades para preservar señales químicas útiles</p></div><p class="article-text">
        Los cocodrilos pueden parecer unas criaturas bastante resistentes, pero sus temperaturas corporales habituales, de entre 28 y 30 grados, quedan lejos de las que alcanzan las aves. Algunas especies peque&ntilde;as superan los 40 &deg;C, mientras que determinados mam&iacute;feros, como los perezosos y los osos hormigueros, rondan los 32 &deg;C. 
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Tyrannosaurus rex</strong>, pese a pertenecer al linaje de los reptiles, estaba evolutivamente emparentado con las aves y ocupaba una posici&oacute;n t&eacute;rmica intermedia entre ambos grupos. Una circunstancia que obliga a revisar la imagen de estos animales como<strong> enormes lagartos dependientes del sol para calentarse</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los dientes de T. rex sit&uacute;an su cuerpo en 36 grados</h2><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n publicada en la revista<em><strong> Science Advances</strong></em> ha establecido que el <strong>Tyrannosaurus rex ten&iacute;a una temperatura corporal aproximada de 36 &deg;C</strong>, muy parecida a la humana. El equipo de la Universidad de California en Los &Aacute;ngeles (UCLA) ha conseguido la primera estimaci&oacute;n de este tipo mediante el an&aacute;lisis qu&iacute;mico de dientes f&oacute;siles. El descubrimiento aporta nuevas pruebas a una<strong> hip&oacute;tesis que lleva casi 60 a&ntilde;os ganando terreno</strong> entre los paleont&oacute;logos. El dinosaurio, por lo tanto, habr&iacute;a sido capaz de mantener su cuerpo caliente gracias a un metabolismo activo.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplar que ha permitido realizar la medici&oacute;n se llama <em><strong>Thomas</strong></em> y pertenece a la colecci&oacute;n del Museo de Historia Natural del Condado de Los &Aacute;ngeles. Su esqueleto est&aacute; completo aproximadamente en un 70%, pero los investigadores &uacute;nicamente necesitaron <strong>extraer peque&ntilde;as porciones de dos dientes</strong> que permanec&iacute;an fuera de exposici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El ejemplar del museo de Los Ángeles conserva aproximadamente el 70% del esqueleto y únicamente fue necesario retirar pequeñas porciones pertenecientes a dos piezas dentales"
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                El ejemplar del museo de Los Ángeles conserva aproximadamente el 70% del esqueleto y únicamente fue necesario retirar pequeñas porciones pertenecientes a dos piezas dentales                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Aradhna Tripati</strong>, cient&iacute;fica clim&aacute;tica, profesora de geoqu&iacute;mica de UCLA y autora principal del estudio, ha explicado que conseguir autorizaci&oacute;n para trabajar con f&oacute;siles tan valiosos exig&iacute;a<strong> reducir al m&iacute;nimo los da&ntilde;os ocasionados </strong>durante el muestreo.
    </p><h2 class="article-text">Los modelos sit&uacute;an al dinosaurio desde M&eacute;xico hasta Alaska</h2><p class="article-text">
        La distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica del tiranosaurio tambi&eacute;n puede estudiarse mediante reconstrucciones de las condiciones ambientales que exist&iacute;an en Norteam&eacute;rica hacia el final del Cret&aacute;cico. Los investigadores utilizaron<strong> modelos paleoclim&aacute;ticos para calcular las temperaturas </strong>de hace aproximadamente 66 millones de a&ntilde;os y determinar qu&eacute; regiones pod&iacute;an resultar habitables para el animal. Los resultados indican que<strong> podr&iacute;a haber ocupado una extensa franja del continente</strong>, desde el territorio del actual M&eacute;xico hasta Alaska, incluso en zonas donde otros reptiles habr&iacute;an tenido dificultades para conservar suficiente temperatura corporal.
    </p><p class="article-text">
        La qu&iacute;mica del esmalte dental conserva una informaci&oacute;n que permite <strong>reconstruir las condiciones t&eacute;rmicas existentes</strong> cuando se formaron los dientes del dinosaurio. Los cient&iacute;ficos estudiaron los enlaces entre diferentes is&oacute;topos de carbono y ox&iacute;geno, cuya frecuencia depende de la temperatura. Las condiciones m&aacute;s fr&iacute;as favorecen determinadas uniones qu&iacute;micas, mientras que las m&aacute;s c&aacute;lidas reducen su formaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo llevaba una d&eacute;cada perfeccionando el procedimiento y consigui&oacute; <strong>disminuir aproximadamente un 90% la cantidad de f&oacute;sil necesaria.</strong> El esmalte resulta adecuado porque su composici&oacute;n suele alterarse menos que la de otros tejidos durante la fosilizaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La regulaci&oacute;n t&eacute;rmica abre nuevas v&iacute;as sobre su comportamiento</h2><p class="article-text">
        La posibilidad de que los dinosaurios fueran animales de sangre caliente lleva plante&aacute;ndose desde que Richard Owen introdujo el nombre <em>Dinosauria</em> en 1842. El paleont&oacute;logo de vertebrados <strong>Thomas Holtz Jr.</strong>, profesor principal del Departamento de Geolog&iacute;a de la Universidad de Maryland, considera que el nuevo procedimiento ofrece <strong>otra v&iacute;a para investigar</strong> esa cuesti&oacute;n. El an&aacute;lisis de cocodrilos y almejas de sangre fr&iacute;a que vivieron en la misma &eacute;poca y regi&oacute;n permite<strong> comparar los resultados </strong>con animales cuyo funcionamiento t&eacute;rmico era diferente.
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> aplicaciones futuras del procedimiento podr&iacute;an extenderse a especies cuya fisiolog&iacute;a contin&uacute;a planteando numerosas inc&oacute;gnitas</strong>, incluidos Triceratops, Stegosaurus y Brachiosaurus, seg&uacute;n Holtz. Robert Eagle, geobi&oacute;logo, profesor asociado de UCLA y coautor del estudio, tambi&eacute;n considera interesante investigar a los antepasados de los mam&iacute;feros.
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                El tiranosaurio ocupaba una posición térmica cercana a las aves                            </span>
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        Determinar cu&aacute;ndo apareci&oacute; la capacidad de producir y regular internamente el calor corporal permitir&iacute;a <strong>reconstruir una etapa todav&iacute;a poco conocida de su evoluci&oacute;n</strong>, aunque la antig&uuml;edad de los f&oacute;siles plantea dificultades adicionales para conservar las se&ntilde;ales qu&iacute;micas necesarias.
    </p><p class="article-text">
        Una temperatura corporal elevada habr&iacute;a permitido al tiranosaurio mantener una actividad f&iacute;sica prolongada y necesitar mayores cantidades de alimento que los reptiles de metabolismo m&aacute;s lento. Eagle considera que esta caracter&iacute;stica<strong> pudo favorecer su resistencia</strong>, aunque no demuestra que fuese un corredor veloz. Tampoco resuelve si cazaba activamente, aprovechaba carro&ntilde;a o recurr&iacute;a a ambas estrategias.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n permite establecer nuevas condiciones fisiol&oacute;gicas para estudiar su comportamiento, pero<strong> todav&iacute;a quedan preguntas abiertas</strong> sobre c&oacute;mo consegu&iacute;a mantener su temperatura y cu&aacute;nto tiempo pod&iacute;a dedicar a perseguir presas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/t-rex-tenia-sangre-caliente-ciencia-acaba-poner-cifra-incognita-enorme-temperatura-corporal-pm_1_13529223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 15:02:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El T. rex tenía sangre caliente y la ciencia acaba de poner cifra a una incógnita enorme: su temperatura corporal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren fósiles de hace 518 millones de años que cambian lo que sabíamos sobre el origen de las estrellas de mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-fosiles-518-millones-anos-cambian-sabiamos-origen-estrellas-mar-pm_1_13525836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d225f60-8ca2-422e-b727-d13fc1760a66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren fósiles de hace 518 millones de años que cambian lo que sabíamos sobre el origen de las estrellas de mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva especie, hallada en China, tenía dos tipos de apéndices y carecía de esqueleto mineralizado, una combinación que aporta nuevas pistas sobre la evolución temprana de los ambulacrarios
</p><p class="subtitle">Hallan en Europa un tesoro de la Edad del Hierro con material suficiente para fabricar 500 espadas
</p></div><p class="article-text">
        Unos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> de 518 millones de a&ntilde;os descubiertos en el suroeste de <a href="https://www.eldiario.es/temas/china/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">China</a> est&aacute;n obligando a revisar una de las <strong>principales hip&oacute;tesis sobre la evoluci&oacute;n temprana del grupo al que pertenecen las estrellas de mar. </strong>Los ejemplares corresponden a una especie hasta ahora desconocida, bautizada como <em>Yujingia glutenotunica</em>, y conservan con un detalle excepcional partes blandas de su anatom&iacute;a. Su estudio muestra que este animal capturaba part&iacute;culas suspendidas en el agua mediante tent&aacute;culos especializados, un mecanismo diferente de la filtraci&oacute;n a trav&eacute;s de la faringe que se hab&iacute;a propuesto para el &uacute;ltimo ancestro com&uacute;n de los ambulacrarios.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo se describe en un estudio de Kaiyue He, Giovanni Mussini y otros investigadores <a href="https://www.cell.com/current-biology/abstract/S0960-9822(26)01104-8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Current Biology</em>. Su relevancia reside en la posici&oacute;n evolutiva de <em>Yujingia</em>: los an&aacute;lisis la sit&uacute;an muy cerca del &uacute;ltimo ancestro com&uacute;n de los ambulacrarios, el gran grupo que re&uacute;ne a los equinodermos (como las estrellas y los erizos de mar) y a los hemicordados, entre ellos los gusanos bellota. De hecho, la reconstrucci&oacute;n realizada por el equipo coloca al <strong>nuevo f&oacute;sil m&aacute;s cerca de ese antepasado que otros ejemplares descritos anteriormente.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil excepcional del C&aacute;mbrico</h2><p class="article-text">
        Los restos proceden de la biota de Chengjiang, en la provincia china de Yunnan, y <strong>corresponden al C&aacute;mbrico temprano</strong>, un periodo de r&aacute;pida diversificaci&oacute;n evolutiva en el que muchos de los grandes grupos animales<strong> aparecen por primera vez en el registro f&oacute;sil.</strong> Aunque buena parte de los f&oacute;siles animales conocidos de aquella &eacute;poca pertenecen a organismos con estructuras duras, las condiciones de determinados <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimientos</a> de Yunnan permitieron que tambi&eacute;n se conservaran tejidos blandos antes de descomponerse. En Yujingia han llegado hasta nuestros d&iacute;as el cuerpo, el aparato digestivo y los ap&eacute;ndices.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplares <strong>miden entre 8 y 22 mil&iacute;metros</strong> y carec&iacute;an de un esqueleto mineralizado. Su anatom&iacute;a presenta dos conjuntos diferenciados de ap&eacute;ndices: unos tent&aacute;culos plumosos especializados en capturar part&iacute;culas org&aacute;nicas del agua y un segundo grupo que, seg&uacute;n los investigadores, habr&iacute;a permitido al animal anclarse temporalmente al fondo marino. Esa fijaci&oacute;n no habr&iacute;a sido permanente, ya que las caracter&iacute;sticas de <strong>los f&oacute;siles indican que probablemente ten&iacute;a tambi&eacute;n cierto grado de movilidad.</strong>
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                    alt="Fósiles de Yujingia glutenotunica. Crédito: Kaiyue He et al."
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                Fósiles de Yujingia glutenotunica. Crédito: Kaiyue He et al.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un antepasado distinto al que se hab&iacute;a imaginado</h2><p class="article-text">
        Esta anatom&iacute;a cuestiona una hip&oacute;tesis mantenida durante a&ntilde;os sobre el aspecto del &uacute;ltimo ancestro com&uacute;n de los ambulacrarios. Ese modelo propon&iacute;a un organismo parecido a un gusano, sin tent&aacute;culos y adaptado a vivir en el fondo marino, que obten&iacute;a alimento filtrando el agua a trav&eacute;s de la faringe. Yujingia aporta ahora evidencia f&oacute;sil que apunta en otra direcci&oacute;n. Giovanni Mussini, coautor del estudio e investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, explica que el hallazgo sugiere que <strong>aquel antepasado pudo alimentarse mediante tent&aacute;culos</strong> y parecerse m&aacute;s a las estrellas de mar y sus parientes de lo que se pensaba hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Para determinar la posici&oacute;n de la nueva especie en el &aacute;rbol evolutivo, Mussini y He reunieron <strong>informaci&oacute;n sobre 505 caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas de 100 taxones actuales y extinguidos,</strong> y la analizaron mediante una reconstrucci&oacute;n filogen&eacute;tica bayesiana. Los resultados colocan a Yujingia entre formas f&oacute;siles con tent&aacute;culos pr&oacute;ximas al origen de los ambulacrarios modernos. Adem&aacute;s, que dispusiera de un complejo sistema de alimentaci&oacute;n basado en tent&aacute;culos pese a carecer de un esqueleto duro sugiere que estas estructuras sofisticadas para capturar alimento evolucionaron pronto, mientras que el esqueleto de los equinodermos y otras caracter&iacute;sticas especializadas aparecieron posteriormente.
    </p><h2 class="article-text">Una pista para entender cuerpos radicalmente distintos</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento tambi&eacute;n puede ayudar a esclarecer c&oacute;mo animales estrechamente emparentados terminaron desarrollando formas corporales muy diferentes. Las estrellas de mar y otros equinodermos presentan una caracter&iacute;stica simetr&iacute;a radial en cinco partes, mientras que los gusanos bellota tienen cuerpos alargados y bilateralmente sim&eacute;tricos. A una escala evolutiva m&aacute;s amplia, reconstruir c&oacute;mo era el ancestro de los ambulacrarios resulta relevante para comprender la divergencia entre estos linajes y los cordados, el grupo al que tambi&eacute;n pertenecen los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores apuntan, adem&aacute;s, al papel de la ecolog&iacute;a en la evoluci&oacute;n de trayectorias corporales muy diferentes. Mussini explica que los cordados se hicieron m&aacute;s dependientes del movimiento para encontrar alimento, mientras que el linaje relacionado con las estrellas de mar permaneci&oacute; comparativamente ligado al fondo marino y se especializ&oacute; en capturar part&iacute;culas en suspensi&oacute;n. Para Degan Shu, tambi&eacute;n coautor del trabajo, Yujingia permite conectar antiguos animales provistos de tent&aacute;culos con los equinodermos y hemicordados actuales y ayuda a <strong>comprender mejor la transici&oacute;n entre la simetr&iacute;a bilateral y el patr&oacute;n radial</strong> de cinco partes de los equinodermos. El f&oacute;sil cubre as&iacute; una laguna clave en el registro temprano de los deuter&oacute;stomos y aporta una nueva pieza para reconstruir la evoluci&oacute;n de algunos de los grandes dise&ntilde;os corporales de los animales actuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-fosiles-518-millones-anos-cambian-sabiamos-origen-estrellas-mar-pm_1_13525836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 06:30:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren fósiles de hace 518 millones de años que cambian lo que sabíamos sobre el origen de las estrellas de mar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,China,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fósil guardado durante 60 años en Londres revela una nueva especie prehistórica en Tanzania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-guardado-durante-60-anos-londres-revela-nueva-especie-prehistorica-tanzania-pm_1_13522506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3166954b-cf99-423c-ae09-b16313fc51bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151584.jpg" width="4037" height="2271" alt="Un fósil guardado durante 60 años en Londres revela una nueva especie prehistórica en Tanzania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de unos restos descubiertos en 1963 ha permitido identificar al Dinodontosaurus isiyavamanda, que vivió hace unos 240 millones de años y que conecta por primera vez fósiles de Tanzania y Sudamérica 
</p><p class="subtitle">Construidas en el siglo XVIII, estas galerías subterráneas servían para prevenir desembarcos del enemigo y ahora pueden visitarse
</p></div><p class="article-text">
        Un f&oacute;sil descubierto hace m&aacute;s de seis d&eacute;cadas en <a href="https://www.eldiario.es/spin/descubrimiento-tanzania-revela-dato-clave-evolucion-antepasados-comian-elefantes-pensaba-pm_1_13126795.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tanzania</a> <strong>acaba de revelar una identidad </strong>que hab&iacute;a permanecido oculta desde 1963. El ejemplar forma parte de una colecci&oacute;n conservada desde entonces en el Museo de Historia Natural de Londres y pertenece a un animal que habit&oacute; la Tierra hace unos 240 millones de a&ntilde;os. Un equipo de investigadores de la Universidad de Bristol ha vuelto a estudiar los restos y ha determinado que corresponden a una especie desconocida hasta ahora. El animal ha sido bautizado como <em>Dinodontosaurus isiyavamanda </em>y pertenece a un grupo de vertebrados anterior a la aparici&oacute;n de los dinosaurios.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una colecci&oacute;n descubierta hace 60 a&ntilde;os, que guardaba muchos secretos&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles fueron recuperados durante una <strong>expedici&oacute;n brit&aacute;nica</strong> realizada en 1963 en Tanzania. Entre todo el material recogido hab&iacute;a restos de sin&aacute;psidos, un linaje de vertebrados del que acabar&iacute;an surgiendo los mam&iacute;feros. Si bien es cierto que algunos de aquellos ejemplares fueron estudiados a lo largo de los a&ntilde;os, hubo muchos otros que quedaron almacenados sin una identificaci&oacute;n. Por ello, m&aacute;s de 60 a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada a Londres, uno de esos f&oacute;siles ha vuelto a ser examinado con herramientas capaces de revelar detalles que antes resultaban mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de analizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este ejemplar en cuesti&oacute;n<strong> pertenece a un dicinodonte</strong>. Los investigadores analizaron uno de los esqueletos que permanec&iacute;an sin describir y lo compararon con un cr&aacute;neo localizado en una &eacute;poca posterior. Las caracter&iacute;sticas observadas permitieron relacionar ambos materiales con el g&eacute;nero <em>Dinodontosaurus</em>. No obstante, el problema era que los restos no coincid&iacute;an exactamente con ninguna de las especies conocidas hasta ese momento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Parte frontal del cráneo y mandíbula inferior                            </span>
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        Por lo tanto, el an&aacute;lisis detallado confirm&oacute; finalmente que se trataba de una <strong>especie nueva para la ciencia</strong>. Los cient&iacute;ficos la han llamado <em>Dinodontosaurus isiyavamanda</em>. El hallazgo ampl&iacute;a as&iacute; el conocimiento sobre la diversidad de sin&aacute;psidos que vivieron en &Aacute;frica durante una &eacute;poca en la que los ecosistemas de la Tierra estaban experimentando importantes transformaciones.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un animal conocido en dos continentes&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la <strong>identificaci&oacute;n</strong> de la nueva especie ha permitido establecer una <strong>conexi&oacute;n especialmente interesante con Sudam&eacute;rica</strong>. Hasta ahora, el g&eacute;nero <em>Dinodontosaurus </em>solo se hab&iacute;a identificado en f&oacute;siles procedentes de ese continente. As&iacute; pues, encontrar representantes en Tanzania proporciona una nueva referencia para comparar las formaciones geol&oacute;gicas de ambos territorios y estudiar qu&eacute; edad tienen los terrenos en los que aparecen estos animales.
    </p><p class="article-text">
        No solo eso, sino que la <strong>coincidencia</strong> es muy relevante porque los f&oacute;siles de Tanzania proceden de unas rocas que durante a&ntilde;os han tenido un papel destacado en el estudio de los primeros dinosaurios. En estos mismos yacimientos se han encontrado restos que fueron considerados candidatos a representar algunas de las evidencias m&aacute;s antiguas conocidas de estos animales. Por lo tanto, esta nueva investigaci&oacute;n introduce nuevos elementos para interpretar de manera correcta la antig&uuml;edad de esas formaciones.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Seis d&eacute;cadas despu&eacute;s, el f&oacute;sil vuelve a hablar&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Otra de las lecciones obtenidas es la importancia de conservar y revisar las colecciones cient&iacute;ficas acumuladas durante a&ntilde;os. Las<strong> t&eacute;cnicas disponibles</strong> en el momento en que los f&oacute;siles fueron descubiertos eran mucho m&aacute;s limitadas que las actuales. Actualmente, existen herramientas mucho m&aacute;s sofisticadas que permiten examinar con gran precisi&oacute;n la estructura de los restos sin da&ntilde;arlos y obtener informaci&oacute;n que puede pasar desapercibida durante una observaci&oacute;n convencional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, Nigel Larkin, paleont&oacute;logo de la Universidad de Reading y coautor de la investigaci&oacute;n, se&ntilde;ala que los avances tecnol&oacute;gicos de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os han cambiado las posibilidades de estudio de este tipo de piezas. La mejora de las t&eacute;cnicas de imagen y el desarrollo de nuevas herramientas digitales permiten volver sobre f&oacute;siles que durante mucho tiempo parec&iacute;an ya conocidos y<strong> encontrar en ellos informaci&oacute;n </strong>que no pudo obtenerse cuando fueron descubiertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cabe destacar que el <a href="https://www.tandfonline.com/journals/ujvp20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, publicado en el <em>Journal of Vertebrate Palaeontology</em>, tampoco supone el final de la investigaci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos todav&iacute;a tienen pendiente examinar una <strong>gran cantidad de material </strong>de <em>Dinodontosaurus </em>procedente de Tanzania, especialmente los restos del esqueleto situados detr&aacute;s del cr&aacute;neo. Su comparaci&oacute;n con ejemplares encontrados en Sudam&eacute;rica podr&iacute;a ayudar a reconstruir con mayor precisi&oacute;n c&oacute;mo se distribu&iacute;an por el planeta hace unos 240 millones de a&ntilde;os.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Baena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-guardado-durante-60-anos-londres-revela-nueva-especie-prehistorica-tanzania-pm_1_13522506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 15:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fósil guardado durante 60 años en Londres revela una nueva especie prehistórica en Tanzania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fósil hallado en Castellón revela cómo los dinosaurios sobrevivían a las infecciones graves]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-hallado-castellon-revela-dinosaurios-sobrevivian-infecciones-graves-pm_1_13520747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/511cc211-a131-4e26-9fe8-4f1d06b02262_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un fósil hallado en Castellón revela cómo los dinosaurios sobrevivían a las infecciones graves"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de una tibia de Iguanodon bernissartensis encontrada en Morella muestra la respuesta del animal ante una infección bacteriana</p><p class="subtitle">Descubren en Teruel el primer Diplodocus confirmado fuera de Norteamérica
</p></div><p class="article-text">
        Los restos de <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> recuperados en Morella contin&uacute;an aportando informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo era la vida hace unos 125 millones de a&ntilde;os. En este sentido, un equipo de investigadores ha analizado una tibia de <em>Iguanodon bernissartensis</em> encontrada en el municipio castellonense y ha identificado en ella una lesi&oacute;n relacionada con una infecci&oacute;n bacteriana. Cabe destacar, que este descubrimiento es la <strong>primera evidencia conocida de una reacci&oacute;n &oacute;sea de este tipo en un dinosaurio</strong>. El estudio ha sido <a href="https://royalsocietypublishing.org/rsos" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista <em>Royal Society Open Science</em>. Por ello, sus resultados permiten conocer algo hasta ahora dif&iacute;cil de detectar en el registro <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;sil</a>, la respuesta del organismo a una infecci&oacute;n bacteriana.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una lesi&oacute;n que qued&oacute; registrada en el hueso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La pieza analizada procede del <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> de Mas de la Parreta y se trata de una tibia derecha de m&aacute;s de un metro de longitud que fue recuperada durante los trabajos de control paleontol&oacute;gico. A primera vista, los investigadores observaron un <strong>excesivo abultamiento en la zona central del hueso</strong>. Adem&aacute;s, la superficie presentaba un aspecto liso, sin indicios de haber sufrido una fractura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para estudiar la pieza, los investigadores <strong>recurrieron a la tomograf&iacute;a axial computarizada</strong>, una t&eacute;cnica habitual en el &aacute;mbito m&eacute;dico que permite examinar estructuras internas sin tener que intervenir directamente sobre ellas. Por lo tanto, la tibia fue analizada en el <a href="https://castellon.san.gva.es/va/hospital-general" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hospital General Universitario de Castell&oacute;n</a> y posteriormente se elaboraron reconstrucciones digitales en 3D. Asimismo, estas im&aacute;genes permitieron estudiar la alteraci&oacute;n y <strong>comparar sus caracter&iacute;sticas con las que presentan otras patolog&iacute;as &oacute;seas.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reconstrucción virtual tridimensional de CMP-11/8 en vista medial. (A–C) Secciones transversales del crecimiento óseo patológico que muestran áreas óseas hiperdensas (flechas rojas)."
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                Reconstrucción virtual tridimensional de CMP-11/8 en vista medial. (A–C) Secciones transversales del crecimiento óseo patológico que muestran áreas óseas hiperdensas (flechas rojas).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el an&aacute;lisis permiti&oacute; comprobar que<strong> la lesi&oacute;n no encajaba con las consecuencias habituales de una fractura</strong>. En estos casos, el hueso suele mostrar ciertas modificaciones asociadas al proceso de reparaci&oacute;n y remodelaci&oacute;n, que no aparecen en la pieza de Morella. Los investigadores tambi&eacute;n descartaron que se tratara de un proceso tumoral, al no encontrar las caracter&iacute;sticas que permitir&iacute;an identificar este tipo de enfermedad. Tras evaluar las diferentes posibilidades, la<strong> hip&oacute;tesis que mejor encajaba con las evidencias fue la de una infecci&oacute;n de los tejidos blancos.</strong>&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La reacci&oacute;n del hueso ante la infecci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, la respuesta del animal habr&iacute;a quedado reflejada en la propia estructura &oacute;sea. Ante la infecci&oacute;n,<strong> su organismo comenz&oacute; a generar un nuevo tejido alrededor de la zona afectada</strong>, provocando el engrosamiento de la tibia. Seg&uacute;n explican los autores del estudio, las caracter&iacute;sticas observadas son compatibles con una &uacute;lcera cut&aacute;nea provocada por bacterias.
    </p><p class="article-text">
        La importancia del hallazgo no solo est&aacute; en identificar la enfermedad, sino tambi&eacute;n en lo que revela sobre la supervivencia del animal. La presencia de ese tejido &oacute;seo nuevo indica que <strong>el </strong><em><strong>Iguanodon</strong></em><strong> no muri&oacute; justo despu&eacute;s de sufrir la infecci&oacute;n</strong>, sino que su organismo tuvo tiempo para ofrecer una respuesta inflamatoria y comenzar un proceso de reparaci&oacute;n. Sin embargo, esa lesi&oacute;n probablemente habr&iacute;a provocado dolor, inflamaci&oacute;n y dificultades para utilizar con normalidad la extremidad afectada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Morella, una ventana al Cret&aacute;cico europeo&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este nuevo estudio se suma al amplio registro paleontol&oacute;gico de la comarca de Els Ports. Los materiales de la Formaci&oacute;n Arcillas de Morella han conservado numerosos restos correspondientes al Cret&aacute;cico Inferior y han permitido <strong>identificar especies de gran relevancia </strong>para reconstruir lo que pas&oacute; en Europa durante ese periodo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presencia de <em>Iguanodon bernissartensis</em> en estos yacimientos tambi&eacute;n <strong>aporta informaci&oacute;n sobre el gran n&uacute;mero de herb&iacute;voros que habitaban la regi&oacute;n</strong>. Por ahora, la tibia analizada permite a&ntilde;adir una nueva dimensi&oacute;n a ese conocimiento. No solo sabemos c&oacute;mo eran estos animales o qu&eacute; tama&ntilde;o alcanzaban, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo afrontaban las enfermedades.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Baena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-hallado-castellon-revela-dinosaurios-sobrevivian-infecciones-graves-pm_1_13520747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 10:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fósil hallado en Castellón revela cómo los dinosaurios sobrevivían a las infecciones graves]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Castellón,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Teruel el primer Diplodocus confirmado fuera de Norteamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-teruel-primer-diplodocus-confirmado-fuera-norteamerica-pm_1_13511091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89086bf8-d3c2-4220-a1f3-c5e32f1b2649_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Teruel el primer Diplodocus confirmado fuera de Norteamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo de un ejemplar de unos 150 millones de años aporta nuevas pruebas de los intercambios de dinosaurios entre Europa y América del Norte durante el Jurásico tardío
</p><p class="subtitle">Cinco orangutanes bebés aparecen en un bosque de India y todo apunta a una trama de tráfico ilegal
</p></div><p class="article-text">
        Un conjunto de <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> descubierto en El Castellar, en <a href="https://www.eldiario.es/temas/teruel/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teruel</a>, ha permitido identificar el <strong>primer ejemplar confirmado de </strong><em><strong>Diplodocus</strong></em><strong> fuera de Norteam&eacute;rica</strong>. Los restos, recuperados en el <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> de La Tejer&iacute;a, pertenecen a un dinosaurio que vivi&oacute; hace aproximadamente 150 millones de a&ntilde;os y forman parte de uno de los esqueletos de diplod&oacute;cido m&aacute;s completos encontrados hasta ahora en Europa. El hallazgo ha sido descrito por investigadores de la Fundaci&oacute;n Conjunto Paleontol&oacute;gico de Teruel-Din&oacute;polis en un estudio <a href="https://www.tandfonline.com/doi/10.1080/02724634.2026.2718423" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Journal of Vertebrate Paleontology</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta este descubrimiento, los f&oacute;siles atribuidos de forma confirmada al g&eacute;nero Diplodocus proced&iacute;an de la Formaci&oacute;n Morrison, en el oeste de Estados Unidos. El ejemplar turolense cambia ese escenario al demostrar que el g&eacute;nero Diplodocus tambi&eacute;n estuvo presente en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica durante el Jur&aacute;sico tard&iacute;o, ampliando considerablemente su distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica conocida.
    </p><p class="article-text">
        Los paleont&oacute;logos recuperaron 14 v&eacute;rtebras de la cola y varios huesos conocidos como cheurones en la Formaci&oacute;n Villar del Arzobispo. Su conservaci&oacute;n permiti&oacute; realizar comparaciones osteol&oacute;gicas y diferentes an&aacute;lisis filogen&eacute;ticos, tanto mediante m&aacute;xima parsimonia como a trav&eacute;s de inferencia bayesiana. Los distintos m&eacute;todos situaron de manera consistente al ejemplar dentro del g&eacute;nero Diplodocus. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fósiles hallados del Diplodocus                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un gigante de unos 25 metros</h2><p class="article-text">
        Entre las caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas que permitieron efectuar la identificaci&oacute;n se encuentran <strong>grandes cavidades neum&aacute;ticas en las v&eacute;rtebras,</strong> profundos surcos longitudinales en la parte inferior de los huesos de la cola y determinados rasgos de los cheurones. Los an&aacute;lisis apuntan, adem&aacute;s, a que el dinosaurio <strong>estaba estrechamente relacionado con </strong><em><strong>Diplodocus hallorum.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El animal habr&iacute;a alcanzado aproximadamente 25 metros de longitud,</strong> unas dimensiones comparables a las de sus parientes norteamericanos. Se suma as&iacute; a otros saur&oacute;podos gigantes conocidos en el Jur&aacute;sico de Teruel, aunque con caracter&iacute;sticas muy diferentes, como <em>Turiasaurus</em> y <em>Losillasaurus</em>. Para Alberto Cobos, coautor del estudio y director gerente de la Fundaci&oacute;n Din&oacute;polis, este conjunto de f&oacute;siles convierte a la provincia en un <strong>lugar de referencia para estudiar la diversidad de estos </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>dinosaurios</strong></a><strong>.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cartografía del yacimiento                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Nuevas pistas sobre los viajes entre continentes</h2><p class="article-text">
        La importancia del descubrimiento va m&aacute;s all&aacute; de incorporar <em>Diplodocus</em> al registro f&oacute;sil europeo. Los investigadores consideran que proporciona una de las <strong>pruebas m&aacute;s s&oacute;lidas de episodios de dispersi&oacute;n e intercambio de fauna entre Norteam&eacute;rica y </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/europa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Europa</strong></a> a trav&eacute;s del proto-Atl&aacute;ntico Norte durante el tramo final del Jur&aacute;sico. El estudio sit&uacute;a concretamente esos movimientos entre el Kimmeridgiense tard&iacute;o y el Titoniense temprano.
    </p><p class="article-text">
        La presencia del dinosaurio en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/peninsula/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica</a> es compatible con la existencia de conexiones terrestres temporales que habr&iacute;an aparecido durante fases regresivas del proto-Atl&aacute;ntico Norte. Esos pasos habr&iacute;an posibilitado <strong>desplazamientos de fauna entre ambos continentes hace unos 150 millones de a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo tambi&eacute;n <strong>ampl&iacute;a el conocimiento sobre los ecosistemas costeros del este de Iberia durante el Jur&aacute;sico tard&iacute;o</strong>. En la zona donde apareci&oacute; el ejemplar se han encontrado restos de saur&oacute;podos, ter&oacute;podos, estegosaurios y ornit&oacute;podos, indicio de una fauna diversa. Los f&oacute;siles del nuevo <em>Diplodocus</em> est&aacute;n actualmente expuestos en la sala de dinosaurios del Museo Aragon&eacute;s de Paleontolog&iacute;a de Din&oacute;polis, en Teruel, con fines de investigaci&oacute;n futura y divulgaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-teruel-primer-diplodocus-confirmado-fuera-norteamerica-pm_1_13511091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 06:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren en Teruel el primer Diplodocus confirmado fuera de Norteamérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación científica,Teruel,España,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren cómo murió el Tyrannosaurus rex más grande del mundo hace 66 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-murio-tyrannosaurus-rex-grande-mundo-66-millones-anos-pm_1_13508214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c228839-888b-4b1e-97b1-94189e600c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren cómo murió el Tyrannosaurus rex más grande del mundo hace 66 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una reconstrucción ha permitido observar que Scotty, descubierto en la provincia canadiense de Saskatchewan, tenía una costilla rota</p><p class="subtitle">Más de 1.500 restos en una cueva de Burgos ayudan a reconstruir cómo era un campamento neandertal hace 46.000 años</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de expertos ha encontrado nuevos detalles sobre los <strong>&uacute;ltimos momentos de vida del Tyrannosaurus rex m&aacute;s grande</strong> encontrado hasta la fecha. El protagonista se llama Scotty, un ejemplar descubierto en Saskatchewan (Canad&aacute;) que muri&oacute; hace unos 66 millones de a&ntilde;os y que, antes de fallecer, recibi&oacute; una importante herida en una costilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Utilizando una t&eacute;cnica de imagen que emplea neutrones desarrollada en el Oak Ridge National Laboratory (ORNL), en Estados Unidos, los cient&iacute;ficos pudieron <strong>observar el interior del hueso fosilizado</strong> sin alterar las estructuras que todav&iacute;a se conservan dentro de &eacute;l. Lo que encontraron est&aacute; ayudando a obtener nueva informaci&oacute;n sobre la vida en la Tierra durante el Cret&aacute;cico Superior.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como ganar la loter&iacute;a&rdquo;, dijo Mauricio Barbi, profesor de f&iacute;sica de la Universidad de Regina en Saskatchewan, en un <a href="https://www.ornl.gov/news/ornl-neutron-bone-imaging-brings-t-rex-life" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a> publicado a principios del mes de septiembre. &ldquo;La costilla de Scotty contiene una <strong>vasta red de vasos sangu&iacute;neos mineralizados</strong> que nunca antes se hab&iacute;a observado en un f&oacute;sil&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Los an&aacute;lisis realizados en &eacute;l muestran que, tras atacar a un triceratops, Scotty fue atravesado por un asta en el costado, cuyo <strong>cuerno desgarr&oacute; la piel y el m&uacute;sculo hasta destrozarle una costilla</strong>. Cuando el <a href="https://www.eldiario.es/spin/crias-t-rex-nacian-tamano-gato-estaban-preparadas-cazar-pm_1_13424127.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T. Rex sufri&oacute; aquella fractura</a>, &ldquo;la sangre rica en hierro fluy&oacute; hacia la zona, formando vasos sangu&iacute;neos que favorecieron la cicatrizaci&oacute;n&rdquo;, explican los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el hueso lleg&oacute; a mostrar ciertas se&ntilde;ales de recuperaci&oacute;n, el proceso no lleg&oacute; a terminar antes de que el gigantesco animal muriera. &ldquo;Antes de que su costilla rota sanara por completo, Scotty <strong>muri&oacute; en una marisma salina, lo que ralentiz&oacute; la descomposici&oacute;n </strong>y contribuy&oacute; a la preservaci&oacute;n de la delicada red de vasos sangu&iacute;neos&rdquo;, compartieron los cient&iacute;ficos en la nota de prensa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo era Scotty</strong></h2><p class="article-text">
        Con una altura de 4 metros hasta la cadera y una longitud de m&aacute;s de 13 metros, Scotty era un depredador imponente incluso para su especie. Se estima que, en total, <strong>este dinosaurio pudo pesar alrededor de 8.870 kilos</strong>, casi nueve toneladas, lo que lo sit&uacute;a entre los ejemplares de Tyrannosaurus rex m&aacute;s grandes conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Los restos de Scotty fueron encontrados en el valle del Frenchman River, una zona especialmente rica en <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/t-rex-adolescente-depredador-distinto-nanotyrannus-da-giro-inesperado-analizar-hueso-clave-pm_1_12832658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles de dinosaurios</a>, y los investigadores no tardaron en concluir que el enorme reptil <strong>ten&iacute;a alrededor de 30 a&ntilde;os cuando muri&oacute;</strong>, una edad considerable para un T. rex.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-murio-tyrannosaurus-rex-grande-mundo-66-millones-anos-pm_1_13508214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 07:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren cómo murió el Tyrannosaurus rex más grande del mundo hace 66 millones de años]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fósil de hace 324 millones de años ayuda a entender cómo los insectos modernos salieron del agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-324-millones-anos-ayuda-entender-insectos-modernos-salieron-agua-pm_1_13486700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4aa54c1c-67e1-479c-99ae-a7ec681b779a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un fósil de hace 324 millones de años ayuda a entender cómo los insectos modernos salieron del agua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pieza encontrada en Texas está ayudando a llenar un gran vacío que había en el registro fósil</p><p class="subtitle">Científicos descubren por qué el canto de los pájaros nos resulta bonito</p></div><p class="article-text">
        Hace unos 324 millones de a&ntilde;os, mucho antes de que aparecieran las primeras mariposas, un peque&ntilde;o animal se mov&iacute;a por lo que hoy es Texas. Este ten&iacute;a seis patas, <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/insecto-sorprende-cientificos-capacidad-supervivencia-vivir-200-metros-agua-pm_1_13414815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como cualquier insecto moderno</a>, pero su cuerpo ten&iacute;a <strong>algo que ning&uacute;n insecto actual conserva</strong>. Hablamos de una serie de ap&eacute;ndices articulados en la zona del abdomen, algunos modificados en forma de paleta.
    </p><p class="article-text">
        El animal, de apenas unos cent&iacute;metros, acaba de ser identificado como una nueva especie de insecto primitivo, al que han llamado<em><strong> Chosha praecursor</strong></em>. Su descubrimiento, <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10961-2.epdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> recientemente en la revista <em>Nature</em>, ofrece nueva informaci&oacute;n sobre la etapa temprana de la evoluci&oacute;n de los insectos, cuando su anatom&iacute;a todav&iacute;a no se parec&iacute;a del todo a la de los millones de especies que conocemos hoy.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este f&oacute;sil representa un hito importante en un per&iacute;odo desconcertante en el que todo estaba cambiando, <strong>pasando de ser predominantemente acu&aacute;tico a terrestre</strong>, y pr&aacute;cticamente no ten&iacute;amos evidencia f&oacute;sil de esa &eacute;poca&rdquo;, explic&oacute; Dany Azar , paleoentom&oacute;logo de la Universidad Libanesa y del Instituto de Geolog&iacute;a y Paleontolog&iacute;a de Nanjing en China, a la revista <em>Science News</em>.
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                    alt="Reconstrucción del fósil de Chosha praecursor."
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            <span class="title">
                Reconstrucción del fósil de Chosha praecursor.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La historia de la investigaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Hace cinco a&ntilde;os, el autor principal del estudio, Erik Tihelka, paleoentom&oacute;logo de la Universidad de Cambridge, hojeaba un libro de texto de paleontolog&iacute;a cuando el dibujo de un peque&ntilde;o f&oacute;sil descubierto en 1985 le llam&oacute; la atenci&oacute;n. Los <strong>expertos hab&iacute;an catalogado a la criatura como un crust&aacute;ceo</strong>, pero Tihelka ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que se hab&iacute;an equivocado.
    </p><p class="article-text">
        El investigador y su equipo viajaron hasta el Museo de Historia Natural de San Diego, donde la pieza se conservaba, y empezaron a analizarla. Su <strong>t&oacute;rax</strong> <strong>presentaba la</strong> <strong>organizaci&oacute;n caracter&iacute;stica de los hex&aacute;podos</strong>, con tres pares de patas, pero el abdomen conservaba estructuras que desaparecieron casi por completo durante la <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/mosquitos-pican-especies-no-respuesta-evolucion-pm_1_13478042.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evoluci&oacute;n posterior de los insectos</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tipo de animal era el que ten&iacute;an delante? En conjunto, las pruebas suger&iacute;an que la criatura estaba en alg&uacute;n punto intermedio entre un crust&aacute;ceo y un insecto, <strong>un posible eslab&oacute;n perdido en la brecha evolutiva</strong>. Y siguieron investigando, esta vez otros f&oacute;siles con caracter&iacute;sticas parecidas que les ayudaron a llegar a una conclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el estudio concluye que los insectos no se convirtieron inmediatamente en animales terrestres tras salir del oc&eacute;ano. Seguramente <strong>pasaron por una fase semiacu&aacute;tica y anfibia</strong>, conservando algunas caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas que les permitieron <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/proteo-animales-subterraneos-fascinantes-mundo-ciego-vivir-100-anos-pm_1_13409607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alternar la vida entre la tierra y el agua</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-324-millones-anos-ayuda-entender-insectos-modernos-salieron-agua-pm_1_13486700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 13:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fósil de hace 324 millones de años ayuda a entender cómo los insectos modernos salieron del agua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Insectos,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ‘cementerio de tiburones’ en el desierto de Egipto revela un antiguo mar tropical del Cretácico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cementerio-tiburones-desierto-egipto-revela-antiguo-mar-tropical-cretacico-pm_1_13475931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd3fca15-09ee-47a7-b32c-c88531a91964_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150134.jpg" width="724" height="407" alt="Un ‘cementerio de tiburones’ en el desierto de Egipto revela un antiguo mar tropical del Cretácico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Catorce dientes fósiles permiten identificar al menos cinco especies adicionales de tiburones en Abu-Tartur, entre ellas una que nunca se había documentado en África, y elevan a siete la diversidad conocida en este yacimiento</p><p class="subtitle">Descubren fragmentos medievales que revelan una historia perdida durante siglos
</p></div><p class="article-text">
        El <strong>actual desierto occidental de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/egipto/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Egipto</strong></a> fue durante el Cret&aacute;cico Superior el fondo de un mar tropical <strong>habitado por una comunidad de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/tiburones/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tiburones</strong></a><strong> mucho m&aacute;s diversa </strong>de lo que mostraba hasta ahora el registro <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;sil</a>. <strong>El hallazgo de 14 dientes </strong>fosilizados en los dep&oacute;sitos de fosfato de Abu-Tartur ha permitido reconocer al menos <strong>cinco especies adicionales de tiburones lamniformes,</strong> que se suman a las dos identificadas anteriormente en la zona. Dos de ellas no se hab&iacute;an documentado nunca en Egipto y una tercera, <em>Scapanorhynchus cf. S. raphiodon</em>, podr&iacute;a constituir el primer registro conocido en <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> de este antiguo pariente del actual tibur&oacute;n duende. Los resultados, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0195667126001655?via%3Dihub" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados</a> en <em>Cretaceous Research</em>, apuntan a la existencia de un ecosistema marino rico en nutrientes en un territorio que hoy presenta condiciones extremadamente &aacute;ridas.
    </p><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles<strong> proceden de un estrato de la Formaci&oacute;n Duwi</strong>, una unidad <a href="https://www.eldiario.es/temas/geologia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">geol&oacute;gica</a> que atraviesa los desiertos oriental y occidental de Egipto y que conserva numerosos testimonios de aquel pasado marino. El equipo recogi&oacute; los dientes en superficie en una capa fosfatada de la <strong>zona minera de Abu-Tartur,</strong> donde investigaciones anteriores <strong>ya hab&iacute;an localizado restos de peces, tortugas marinas y reptiles,</strong> adem&aacute;s de dientes correspondientes a dos tipos de tiburones lamniformes. Los nuevos ejemplares presentan una notable variedad morfol&oacute;gica: algunos son estrechos y semejantes a agujas, mientras que otros tienen formas triangulares o bordes aserrados; sus tonalidades oscilan entre el marr&oacute;n oscuro y el amarillo. Los investigadores compararon esas caracter&iacute;sticas con ejemplares de museo y descripciones cient&iacute;ficas previas para determinar a qu&eacute; taxones pertenec&iacute;an. 
    </p><h2 class="article-text">Cinco especies ampl&iacute;an el mapa de los tiburones prehist&oacute;ricos</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis atribuye los 14 dientes a cinco especies extintas:<em> Cretalamna cf. C. maroccana, Scapanorhynchus cf. S. raphiodon, Serratolamna cf. S. serrata, Squalicorax bassanii y Squalicorax pristodontus</em>. <strong>Todas se documentan por primera vez en Abu-Tartur,</strong> pero algunos de los hallazgos ampl&iacute;an el registro conocido m&aacute;s all&aacute; del propio <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a>.<em> Serratolamna cf. S. serrata</em> y <em>Squalicorax bassanii </em><strong>no hab&iacute;an aparecido anteriormente en Egipto</strong>, mientras que los restos atribuidos a <em>Scapanorhynchus cf. S. raphiodon</em> <strong>podr&iacute;an ser los primeros encontrados en &Aacute;frica</strong>. La suma de estos ejemplares y los identificados previamente eleva a siete las especies de tiburones conocidas en esta regi&oacute;n egipcia.
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                Dientes fósiles de lamniformes de la Formación Duwi, Egipto.                            </span>
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        Precisamente <em><strong>Scapanorhynchus cf. S. raphiodon</strong></em><strong> proporciona una de las claves paleontol&oacute;gicas m&aacute;s relevantes del trabajo</strong>. Adem&aacute;s de extender potencialmente hasta &Aacute;frica la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica conocida de este antiguo pariente del tibur&oacute;n duende, los f&oacute;siles de Abu-Tartur podr&iacute;an representar su aparici&oacute;n m&aacute;s reciente conocida en el registro estratigr&aacute;fico. Los autores, sin embargo, mantienen cautela: <strong>ser&aacute;n necesarios m&aacute;s ejemplares y nuevos an&aacute;lisis taxon&oacute;micos para confirmar ambas interpretaciones</strong>. Parte de la incertidumbre deriva de la propia naturaleza del material disponible, formado por dientes aislados, que pueden dificultar la diferenciaci&oacute;n entre especies extintas estrechamente emparentadas. De ah&iacute; que algunas identificaciones aparezcan acompa&ntilde;adas de la abreviatura cf., utilizada para se&ntilde;alar que el f&oacute;sil es comparable con una especie determinada sin establecer una atribuci&oacute;n completamente definitiva.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el desierto egipcio estaba bajo el agua</h2><p class="article-text">
        El escenario en el que vivieron estos animales era radicalmente distinto al actual. El Cret&aacute;cico se caracteriz&oacute; por unas <strong>temperaturas globales elevadas y un alto nivel del mar, asociado a un intenso </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/efecto-invernadero/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>efecto invernadero</strong></a><strong>.</strong> En ese contexto, <strong>partes del actual Egipto quedaron cubiertas por aguas c&aacute;lidas y tropicales.</strong> Los sedimentos ricos en materia org&aacute;nica que se acumularon en aquel medio marino acabaron formando con el paso del tiempo los potentes niveles de fosforita que caracterizan el &aacute;rea de Abu-Tartur, situada en la zona meridional del desierto occidental y poseedora de una de las mayores reservas de fosfato del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de varios tipos de tiburones encaja con la reconstrucci&oacute;n de un ecosistema de elevada productividad, capaz de sostener una red alimentaria que ir&iacute;a desde peque&ntilde;os peces hasta grandes depredadores. La diversidad de los dientes tambi&eacute;n refleja <strong>animales con distintas adaptaciones</strong>, aunque los investigadores introducen aqu&iacute; otra precauci&oacute;n importante: encontrar todos los f&oacute;siles dentro del mismo dep&oacute;sito no demuestra que las siete especies convivieran exactamente al mismo tiempo. Las capas fosfatadas se formaron durante periodos de baja sedimentaci&oacute;n pero elevada aportaci&oacute;n biol&oacute;gica, de modo que pudieron concentrar durante un intervalo prolongado restos procedentes de diferentes momentos y nichos ecol&oacute;gicos. El denominado &ldquo;cementerio de tiburones&rdquo; debe entenderse, por tanto, como una <strong>acumulaci&oacute;n f&oacute;sil formada a lo largo del tiempo </strong>y no necesariamente como la fotograf&iacute;a instant&aacute;nea de una &uacute;nica comunidad.
    </p><h2 class="article-text">Un registro excepcional para reconstruir los mares de &Aacute;frica</h2><p class="article-text">
        Los dientes recuperados permiten completar la historia de los depredadores que poblaron el norte de &Aacute;frica durante el Cret&aacute;cico Superior. El registro f&oacute;sil de los tiburones est&aacute; representado con frecuencia por piezas dentales aisladas, por lo que cada nuevo yacimiento puede aportar informaci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n de los diferentes grupos y sobre c&oacute;mo cambiaron las comunidades marinas a lo largo del tiempo. En Abu-Tartur, adem&aacute;s, las diferencias entre dientes estrechos y puntiagudos y otros m&aacute;s anchos o aserrados son coherentes con la <strong>existencia de depredadores con caracter&iacute;sticas y estrategias distintas</strong>, en lugar de una poblaci&oacute;n homog&eacute;nea ocupando exactamente el mismo papel dentro del ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo ampl&iacute;a as&iacute; el conocimiento sobre la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica y temporal de estos tiburones y aporta nuevas pistas sobre la evoluci&oacute;n de los ecosistemas marinos del norte de &Aacute;frica. La Formaci&oacute;n Duwi conserva el registro de una fase en la que esta parte de Egipto <strong>alcanz&oacute; condiciones plenamente marinas asociadas a una gran transgresi&oacute;n,</strong> y los f&oacute;siles de Abu-Tartur ayudan a reconstruir su historia ecol&oacute;gica y cronol&oacute;gica. El equipo pretende continuar las investigaciones tanto en la meseta como en las &aacute;reas pr&oacute;ximas, donde considera que todav&iacute;a pueden aparecer nuevos restos capaces de completar el registro conocido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cementerio-tiburones-desierto-egipto-revela-antiguo-mar-tropical-cretacico-pm_1_13475931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 06:55:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Egipto,Fósiles,Yacimientos arqueológicos,Geología,Tiburones,Efecto invernadero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/desaparecieron-grandes-herbivoros-africa-respuesta-lenta-evolucion-pm_1_13459143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6493766e-b514-4965-aae7-ca34a115de8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según un estudio, su problema no era desaparecer más rápido, sino generar nuevas especies demasiado lentamente
</p><p class="subtitle">¿Cómo es posible que hubiera bisontes hace 4.000 años en lo que hoy es Navarra? El esqueleto casi completo y el arma del crímen aportan pistas decisivas
</p></div><p class="article-text">
        &Aacute;frica estuvo habitada durante millones de a&ntilde;os por una poblaci&oacute;n de <strong>grandes herb&iacute;voros que hoy en d&iacute;a ya no existe</strong>. Animales de m&aacute;s de una tonelada compartieron el continente con antepasados de los actuales elefantes, hipop&oacute;tamos, ant&iacute;lopes o jirafas. Hasta ahora, una de las explicaciones para entender su desparici&oacute;n apuntaba a que su enorme tama&ntilde;o los hac&iacute;a especialmente vulnerables a la extinci&oacute;n, pero una nueva investigaci&oacute;n apunta en otra direcci&oacute;n: <strong>su problema no era desaparecer m&aacute;s r&aacute;pido, sino generar nuevas especies demasiado lentamente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-76105-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista cient&iacute;fica </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-76105-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Nature Communications</strong></em></a>, ha contado con la participaci&oacute;n de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), el Centro Nacional de Investigaci&oacute;n sobre la Evoluci&oacute;n Humana (Cenieh) y la Universidad de Alcal&aacute;. Para reconstruir esta historia evolutiva, los cient&iacute;ficos analizaron <strong>3.327 registros f&oacute;siles correspondientes a 396 especies de mam&iacute;feros herb&iacute;voros</strong> que habitaron &Aacute;frica durante los &uacute;ltimos 23 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El modelo utilizado tuvo en cuenta caracter&iacute;sticas como por ejemplo la masa corporal de estos animales, la altura de las coronas dentales, las relaciones evolutivas entre diferentes familias y los cambios ambientales experimentados por el continente.
    </p><h2 class="article-text">Un continente cada vez m&aacute;s seco</h2><p class="article-text">
        Uno de los grandes puntos de inflexi&oacute;n se produjo <strong>hace aproximadamente 7,2 millones de a&ntilde;os</strong>, cuando el clima de &Aacute;frica comenz&oacute; a volverse m&aacute;s &aacute;rido. Los cambios en las precipitaciones modificaron los paisajes y la vegetaci&oacute;n disponible, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ungulados-herbivoros-ancestrales-sostenibilidad-neolitico_132_2298388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provocando una reorganizaci&oacute;n de las comunidades de ungulados</a> (los mam&iacute;feros que caminan apoyados sobre una pezu&ntilde;a). En un primer momento aumentaron tanto la aparici&oacute;n de nuevas especies como las extinciones, pero luego ambos procesos dejaron de avanzar al mismo ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos <strong>3,6 millones de a&ntilde;os</strong>, la aparici&oacute;n de nuevas especies comenz&oacute; a ralentizarse, mientras las extinciones continuaron creciendo. Esta tendencia se intensific&oacute; con el comienzo del Pleistoceno, hace aproximadamente 2,58 millones de a&ntilde;os. Entre los animales afectados se encontraban el <strong>Deinotherium</strong>, un pariente extinto de los elefantes con colmillos curvados hacia abajo, y los <strong>Anthracotheriidae</strong>, relacionados con los hipop&oacute;tamos.
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                Recreación del Anthracotheriidae, un antepasado de los hipopótamos                            </span>
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        Adem&aacute;s, cuestionan lo que se pensaba de que los animales gigantes se extingu&iacute;an m&aacute;s facilmente. &ldquo;<strong>Hemos comprobado que, al contrario de lo que se pensaba, las especies de mayor tama&ntilde;o no se extinguieron m&aacute;s deprisa que las peque&ntilde;as. De hecho, sus tasas de extinci&oacute;n fueron algo menores</strong>&rdquo;, explica Juan L&oacute;pez Cantalapiedra, investigador del MNCN. La diferencia estaba en su capacidad para diversificarse ya que los megaherb&iacute;voros se reproduc&iacute;an mucho m&aacute;s lentamente.
    </p><p class="article-text">
        Durante los periodos de m&aacute;xima aridez, <strong>los herb&iacute;voros de menos de 45 kilos se extingu&iacute;an incluso un 15% m&aacute;s r&aacute;pido </strong>que aquellos que superaban una tonelada. Sin embargo, generaban nuevas especies a un ritmo <strong>2,2 veces superior</strong>, suficiente para compensar las p&eacute;rdidas. Por otro lado, la aridificaci&oacute;n agrav&oacute; el desequilibrio al favorecer la diversificaci&oacute;n de los ungulados peque&ntilde;os y reducir cerca de un 20% la de los megaherb&iacute;voros.
    </p><h2 class="article-text">Un declive anterior a la aparici&oacute;n humana</h2><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a aporta adem&aacute;s otra conclusi&oacute;n importante. <strong>El declive de los grandes herb&iacute;voros comenz&oacute; mucho antes de que existieran humanos con capacidad tecnol&oacute;gica para cazar animales de semejante tama&ntilde;o</strong>, por lo que la actividad humana dif&iacute;cilmente puede explicar el inicio de este proceso.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que las poblaciones humanas no influyeran posteriormente en algunas desapariciones. &ldquo;Aunque la actividad humana pudo contribuir a algunas extinciones recientes, <strong>no fue la causa principal de la p&eacute;rdida generalizada de estos grandes herb&iacute;voros</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Ignacio A. Lazagabaster, investigador del Cenieh.
    </p><p class="article-text">
        La progresiva expansi&oacute;n de ambientes abiertos, la reducci&oacute;n de la productividad de los ecosistemas y una &Aacute;frica cada vez m&aacute;s seca fueron transformando el continente durante millones de a&ntilde;os. Para los gigantes herb&iacute;voros, esa transformaci&oacute;n escond&iacute;a una desventaja decisiva: <strong>cuando una especie desaparec&iacute;a, sus linajes ten&iacute;an muchas menos posibilidades de producir otra que ocupara su lugar</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/desaparecieron-grandes-herbivoros-africa-respuesta-lenta-evolucion-pm_1_13459143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 07:28:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Animales,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tres-dientes-mandibula-10-millones-anos-fosil-esconder-clave-origenes-pm_1_13457037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af01d11c-dc05-4a71-a588-fa4b6df77fcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los restos pertenecen a Nakalipithecus, un antiguo homínido considerado el último ancestro común del grupo que incluye a gorilas, chimpancés y humanos</p><p class="subtitle">Unos fósiles de hace más de 770.000 años hallados en Marruecos podrían ser de ancestros muy cercanos a los humanos modernos
</p></div><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o fragmento de mand&iacute;bula con apenas tres dientes podr&iacute;a ayudar a responder una de las grandes preguntas sobre la evoluci&oacute;n humana. El f&oacute;sil, encontrado en el yacimiento de Nakali, en Kenia, tiene <strong>unos diez millones de a&ntilde;os y pertenece a Nakalipithecus</strong>, un antiguo hom&iacute;nido que podr&iacute;a aportar nuevas pistas sobre c&oacute;mo era el &uacute;ltimo antepasado com&uacute;n del grupo que incluye a gorilas, chimpanc&eacute;s y humanos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/spin/rastro-hallado-kenia-cambia-historia-antiguo-pariente-humano-pudo-grande-pensado-pm_1_13424757.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El yacimiento de Nakali se encuentra en el condado keniano de Baringo</a>, cerca del lago del mismo nombre y dentro del valle del Rift. Sus sedimentos tienen entre nueve y diez millones de a&ntilde;os y constituyen un escenario excepcional para estudiar el Mioceno superior, un periodo del que <strong>se conocen relativamente pocos f&oacute;siles de grandes simios en &Aacute;frica</strong> y que resulta fundamental para reconstruir los or&iacute;genes de los distintos linajes de primates.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva fase del proyecto est&aacute; liderada por la paleont&oacute;loga espa&ntilde;ola <strong>Marta Pina</strong>, investigadora del Instituto Catal&aacute;n de Paleontolog&iacute;a Miquel Crusafont, junto a Fredrick Kyalo Manthi, del Museo Nacional de Kenia. El objetivo es encontrar nuevos restos de Nakalipithecus y obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el paisaje y los animales con los que convivi&oacute; este misterioso primate.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es una de las cosas que m&aacute;s me atraen de la paleontolog&iacute;a. El sentimiento de estar viendo un f&oacute;sil, por ejemplo, que tiene diez millones de a&ntilde;os, y pensar que eres la primera persona en verlo despu&eacute;s de tant&iacute;simo tiempo. <strong>Se me pone la carne de gallina</strong>&rdquo;, explica Pina, que realiz&oacute; su primera campa&ntilde;a de campo en Kenia en 2018.
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                    alt="La paleontóloga española Marta Pina lidera el proyecto"
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                La paleontóloga española Marta Pina lidera el proyecto                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La &ldquo;rock star&rdquo; de Nakali</h2><p class="article-text">
        La propia investigadora ha definido a Nakalipithecus como la <strong>&ldquo;rock star&rdquo; del yacimiento</strong>. Pese a que los restos disponibles son todav&iacute;a escasos, la mand&iacute;bula encontrada presenta unas caracter&iacute;sticas especialmente interesantes. Su tama&ntilde;o es aproximadamente comparable al de una hembra de gorila y, sobre todo, sus dientes podr&iacute;an esconder informaci&oacute;n relevante sobre su posici&oacute;n en la historia evolutiva.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Pina, <strong>&ldquo;la morfolog&iacute;a dental conecta a este primate con hominoideos m&aacute;s antiguos, pero tambi&eacute;n con formas posteriores&rdquo;</strong>, una combinaci&oacute;n que lo convierte en uno de los mejores candidatos para aproximarse al &uacute;ltimo antepasado com&uacute;n del grupo que engloba a gorilas, chimpanc&eacute;s y humanos. Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela: todav&iacute;a hay demasiado poco material disponible para reconstruir con seguridad c&oacute;mo era Nakalipithecus en vida.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello, uno de los grandes objetivos de las futuras excavaciones es encontrar restos situados por debajo del cr&aacute;neo. &ldquo;Por defecto de profesi&oacute;n, ir&iacute;a al <strong>esqueleto poscraneal</strong>&rdquo;, reconoce Pina. Estos huesos permitir&iacute;an conocer c&oacute;mo se desplazaba el animal y podr&iacute;an proporcionar informaci&oacute;n sobre una cuesti&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s ambiciosa: <strong>los or&iacute;genes m&aacute;s profundos del bipedismo humano</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un momento decisivo de la evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Fredrick Kyalo Manthi considera que Nakali corresponde a un periodo &ldquo;muy, muy cr&iacute;tico&rdquo; de la evoluci&oacute;n de los mam&iacute;feros y los primates. Se trata de una etapa pr&oacute;xima a algunos de los grandes procesos de divergencia que terminaron dando lugar a los diferentes linajes de grandes simios. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los f&oacute;siles recuperados en el yacimiento son depositados, preparados, catalogados y conservados en el Museo Nacional de Kenia, pero hay otros inconvenientes que dificultan la investigaci&oacute;n. <strong>Los problemas de seguridad en Baringo han impedido realizar nuevas campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os</strong>, despu&eacute;s de que las autoridades recomendaran no desplazarse a la zona. Mientras esperan poder regresar, los cient&iacute;ficos contin&uacute;an trabajando desde Nairobi con mapas, fotograf&iacute;as a&eacute;reas y los materiales ya almacenados en el museo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tres-dientes-mandibula-10-millones-anos-fosil-esconder-clave-origenes-pm_1_13457037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:05:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Arqueología,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-descubre-pelvis-neandertales-varones-parecia-mujeres-actuales-pm_1_13455749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e10c281-99e9-4455-b53d-38fb396f70a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo atribuye esta semejanza a una configuración anatómica ancestral y propone que fueron los varones de Homo sapiens quienes desarrollaron posteriormente una especialización relacionada con la marcha</p><p class="subtitle">Una tumba de Luxor llena de momias superpuestas revela cómo cambiaron los entierros en el antiguo Egipto</p></div><p class="article-text">
        La pelvis de los neandertales varones <strong>compart&iacute;a m&aacute;s caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas con la de las mujeres actuales que con la de los hombres modernos</strong>. Es la principal conclusi&oacute;n de un estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-59915-8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Scientific Reports</em>, que plantea invertir una interpretaci&oacute;n mantenida durante d&eacute;cadas. Seg&uacute;n los autores, los rasgos observados en estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> no representar&iacute;an una especializaci&oacute;n neandertal, sino la conservaci&oacute;n de una configuraci&oacute;n ancestral que tambi&eacute;n mantienen las mujeres de <em>Homo sapiens</em>. La transformaci&oacute;n se habr&iacute;a producido <strong>fundamentalmente en los varones modernos, cuyas articulaciones de la cadera se desplazaron hacia una posici&oacute;n m&aacute;s anterior</strong>. El equipo propone que esta reorganizaci&oacute;n pudo <strong>favorecer la amortiguaci&oacute;n de impactos</strong> y el almacenamiento de energ&iacute;a durante la marcha, aunque advierte de que esta hip&oacute;tesis biomec&aacute;nica todav&iacute;a debe comprobarse experimentalmente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se apoya principalmente en <strong>dos pelvis </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>neandertales</strong></a><strong> masculinas</strong> relativamente completas, Kebara 2, encontrada en Israel, y Pelvis 1 de la Sima de los Huesos, en Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de algunas medidas del ejemplar fragmentario de La Ferrassie 1. Los f&oacute;siles fueron comparados con 63 pelvis masculinas y 28 femeninas de humanos modernos procedentes de distintas &aacute;reas geogr&aacute;ficas. Uno de los rasgos que hist&oacute;ricamente m&aacute;s hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n era el largo y delgado ramo p&uacute;bico superior de los neandertales. El nuevo an&aacute;lisis sostiene que su longitud se explica principalmente por la posici&oacute;n de la articulaci&oacute;n de la cadera y <strong>no por la existencia de un canal del parto especialmente amplio</strong>, como se hab&iacute;a planteado anteriormente.
    </p><h2 class="article-text">La posici&oacute;n de la cadera marca la diferencia</h2><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n muestra que la abertura p&eacute;lvica de los neandertales masculinos, en relaci&oacute;n con su tama&ntilde;o corporal, no difiere significativamente de la de las mujeres actuales y resulta proporcionalmente mayor que la de los hombres de <em>Homo sapiens</em>. Tambi&eacute;n su ramo p&uacute;bico superior es relativamente largo y se aproxima m&aacute;s al patr&oacute;n femenino moderno. La clave se encuentra en los acet&aacute;bulos, las cavidades donde encajan las cabezas de los f&eacute;mures. En los neandertales masculinos y las mujeres actuales <strong>ocupan una posici&oacute;n m&aacute;s posterior</strong>, mientras que en los varones modernos est&aacute;n desplazados hacia delante. Cuanto m&aacute;s anterior se encuentra la articulaci&oacute;n, menor es la distancia hasta la s&iacute;nfisis p&uacute;bica y m&aacute;s corto resulta el ramo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las coincidencias aparecen tambi&eacute;n en otras proporciones de la regi&oacute;n isquiop&uacute;bica</strong>. El ramo neandertal es especialmente fino, frente al m&aacute;s corto y grueso de los hombres modernos, y el an&aacute;lisis conjunto de distintas variables vuelve a aproximar los f&oacute;siles masculinos a las mujeres actuales. Esto no significa que sus pelvis fueran id&eacute;nticas, sino que comparten una configuraci&oacute;n general y un conjunto significativo de caracter&iacute;sticas que las distinguen del patr&oacute;n masculino de nuestra especie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Reconstrucción del esqueleto                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una especializaci&oacute;n relacionada con la marcha</h2><p class="article-text">
        A partir de estas diferencias, los autores plantean que la anatom&iacute;a verdaderamente singular ser&iacute;a la de los hombres actuales. El desplazamiento hacia delante de las articulaciones de la cadera <strong>aumenta su distancia horizontal respecto a la l&iacute;nea de gravedad del cuerpo</strong>. Seg&uacute;n el modelo propuesto, esta disposici&oacute;n permitir&iacute;a que la pelvis ayudara a amortiguar el descenso del centro de masas al apoyar el tal&oacute;n y, al mismo tiempo, favoreciera el almacenamiento de energ&iacute;a en m&uacute;sculos y tendones flexores del muslo. Otras modificaciones anat&oacute;micas, como el mayor grosor del ramo p&uacute;bico, estar&iacute;an relacionadas con esa misma reorganizaci&oacute;n. Sin embargo, existe un posible coste: una mayor capacidad para absorber impactos podr&iacute;a ir acompa&ntilde;ada de una <strong>menor estabilidad mediolateral.</strong> Los investigadores insisten por ello en que todav&iacute;a debe comprobarse si esta configuraci&oacute;n supone una ventaja neta para caminar largas distancias.
    </p><h2 class="article-text">La configuraci&oacute;n ancestral no ser&iacute;a la masculina actual</h2><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n evolutiva cambia tambi&eacute;n la manera de entender las diferencias entre hombres y mujeres. Los investigadores consideran que <strong>los neandertales masculinos y las mujeres modernas conservar&iacute;an una configuraci&oacute;n ancestral</strong>, mientras que la pelvis masculina de <em><strong>Homo sapiens</strong></em><strong> habr&iacute;a adquirido posteriormente su anatom&iacute;a derivada</strong>. Las exigencias del parto habr&iacute;an impedido que las mujeres siguieran la misma trayectoria, ya que determinadas modificaciones afectar&iacute;an al canal obst&eacute;trico. As&iacute;, parte del marcado dimorfismo sexual de la pelvis humana actual podr&iacute;a estar relacionado no solo con las necesidades reproductivas femeninas, sino tambi&eacute;n con una especializaci&oacute;n desarrollada en los varones. El propio estudio define la migraci&oacute;n anterior de los acet&aacute;bulos como una condici&oacute;n derivada propia de los hombres modernos.
    </p><p class="article-text">
        Los autores advierten, no obstante, de una <strong>limitaci&oacute;n importante: se conoce muy poco sobre la pelvis completa de las mujeres neandertales</strong>. Los restos disponibles sugieren que el dimorfismo sexual pudo ser reducido en buena parte de esta regi&oacute;n anat&oacute;mica, aunque existen diferencias claras. Una de ellas se encuentra en la escotadura ci&aacute;tica mayor, especialmente estrecha en los neandertales masculinos y mucho m&aacute;s amplia en las mujeres modernas. La semejanza identificada por el estudio debe entenderse, por tanto, como un <strong>patr&oacute;n anat&oacute;mico compartido en determinados rasgos y no como una equivalencia completa entre ambas pelvis</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo permite as&iacute; reinterpretar caracter&iacute;sticas que durante d&eacute;cadas se hab&iacute;an considerado peculiaridades de los neandertales. Kebara 2, un individuo masculino que vivi&oacute; hace unos 55.000 a&ntilde;os, sirve ahora como referencia para plantear que parte de esa anatom&iacute;a pertenece en realidad a una configuraci&oacute;n m&aacute;s antigua. La gran transformaci&oacute;n habr&iacute;a ocurrido posteriormente en los varones de nuestra especie, aunque todav&iacute;a queda por demostrar experimentalmente hasta qu&eacute; punto esa especializaci&oacute;n modific&oacute; su manera de caminar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-descubre-pelvis-neandertales-varones-parecia-mujeres-actuales-pm_1_13455749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Neandertales,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Granada era un humedal: nuevos fósiles reconstruyen un ecosistema de hace 1,5 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/granada-humedal-nuevos-fosiles-reconstruyen-ecosistema-1-5-millones-anos-pm_1_13452969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa265e28-05ce-4552-a01e-861c04d764c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Granada era un humedal: nuevos fósiles reconstruyen un ecosistema de hace 1,5 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las animales identificados son un pato, una grulla y un cuervo, y cada una proporciona información diferente sobre las condiciones ambientales que había</p><p class="subtitle">Los grandes mamíferos del Pleistoceno fueron cruciales para preservar la diversidad de plantas
</p></div><p class="article-text">
        El paisaje semides&eacute;rtico que caracteriza actualmente buena parte del entorno de Orce, en Granada, era radicalmente diferente hace aproximadamente <strong>1,5 millones de a&ntilde;os</strong>. En aquel momento, durante el Pleistoceno, en la cuenca de Baza hab&iacute;a un enorme humedal por el que se mov&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/spin/fosil-mal-etiquetado-paso-50-anos-cajon-resulto-tigre-dientes-sable-desconocido-pm_1_13347536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elefantes, hipop&oacute;tamos, grandes hienas y tigres dientes de sable</a>. Ahora, el descubrimiento de f&oacute;siles de tres especies de aves permite conocer con mayor precisi&oacute;n c&oacute;mo funcionaba aquel ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://sjp.pensoft.net/article/182523/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n en la que ha participado la Universidad de Sevilla</a> ha identificado por primera vez <strong>restos esquel&eacute;ticos de aves en el yacimiento arqueol&oacute;gico de Venta Micena</strong>, situado en el t&eacute;rmino municipal de Orce. El estudio se ha realizado a partir de decenas de miles de f&oacute;siles conservados en el Museo Arqueol&oacute;gico de Granada, entre los que los investigadores han localizado siete restos atribuibles a tres especies.
    </p><p class="article-text">
        Las aves identificadas son <strong>un pato, una grulla y un cuervo</strong>, y cada una proporciona informaci&oacute;n diferente sobre las condiciones ambientales existentes entonces. Los restos permiten completar as&iacute; la imagen de un territorio en el que las precipitaciones eran mucho m&aacute;s habituales que ahora y donde el agua constitu&iacute;a uno de los elementos fundamentales del paisaje.
    </p><h2 class="article-text">Un humedal de m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros cuadrados</h2><p class="article-text">
        La primera especie identificada es el <strong>tarro blanco (</strong><em><strong>Tadorna tadorna</strong></em><strong>)</strong>, un pato que se alimentaba de peque&ntilde;os invertebrados, especialmente de caracoles del g&eacute;nero <em>Hydrobia</em>, tambi&eacute;n documentados en los yacimientos de Orce. Estos moluscos pueden vivir en aguas con diferentes niveles de salinidad, por lo que su presencia indica que alrededor del gran lago pudieron existir <strong>charcas sometidas a una intensa evaporaci&oacute;n y con una salinidad variable</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El segundo f&oacute;sil es de <strong>una grulla</strong> cuyo tama&ntilde;o era algo superior al de la grulla com&uacute;n actual <strong>(</strong><em><strong>Grus grus</strong></em><strong>)</strong>. Los investigadores han podido identificarla a partir de un hueso del antebrazo y el descubrimiento tiene especial importancia porque es <strong>el registro m&aacute;s antiguo conocido hasta el momento en Europa de las grullas gigantes del Pleistoceno</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Algunos de los huesos hallados de Corvus corax antecorax en Venta Micena                            </span>
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        La tercera especie localizada es un <strong>cuervo</strong>, concretamente un <em><strong>Corvus corax antecorax</strong></em>. Tambi&eacute;n en este caso el f&oacute;sil establece un nuevo registro: <strong>es la evidencia m&aacute;s antigua conocida de estos animales en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica</strong>. Adem&aacute;s de ayudar a reconstruir la biodiversidad de Venta Micena, su presencia permite conocer mejor las relaciones entre las especies, ya que habr&iacute;a consumido parte de la carne disponible para depredadores y carro&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que hace 1,5 millones de a&ntilde;os, la cuenca de Baza albergaba <strong>un extenso humedal de m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros cuadrados</strong>, que recib&iacute;a agua desde Sierra Nevada a trav&eacute;s de la cuenca de Guadix y tambi&eacute;n de numerosos manantiales hidrotermales, que aportaban al gran lago aguas c&aacute;lidas y sales.
    </p><h2 class="article-text">Elefantes, hipop&oacute;tamos y grandes depredadores</h2><p class="article-text">
        Alrededor de este ecosistema acu&aacute;tico se concentraba una fauna que hoy resultar&iacute;a dif&iacute;cil de imaginar en Granada. Por el altiplano se desplazaban <strong>grandes elefantes, hipop&oacute;tamos y numerosos herb&iacute;voros</strong>, que encontraban en el entorno del humedal los recursos necesarios para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Junto a ellos se encontraban algunos de los principales depredadores de aquella &eacute;poca. Entre estos destacaban <strong>los tigres dientes de sable y unas enormes hienas carro&ntilde;eras</strong>, estas &uacute;ltimas con dimensiones comparables a las de una leona moderna. Los nuevos f&oacute;siles de aves completan ahora ese complejo ecosistema y permiten comprender mejor c&oacute;mo conviv&iacute;an sus diferentes habitantes.
    </p><p class="article-text">
        A este escenario se sumar&iacute;a adem&aacute;s otro protagonista fundamental para reconstruir la historia del continente: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/misteriosa-cara-hallada-atapuerca-abre-nueva-pagina-evolucion-humana_1_12121727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>los primeros humanos que habitaron el subcontinente europeo</strong></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/misteriosa-cara-hallada-atapuerca-abre-nueva-pagina-evolucion-humana_1_12121727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">. </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/granada-humedal-nuevos-fosiles-reconstruyen-ecosistema-1-5-millones-anos-pm_1_13452969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 09:19:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Granada era un humedal: nuevos fósiles reconstruyen un ecosistema de hace 1,5 millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Granada,Fósiles,Ecosistemas,Prehistoria,Arqueología,Universidad de Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo estudio reveló que los humanos de la Edad de Hielo preferían cazar mamuts hembra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-estudio-revelo-humanos-edad-hielo-preferian-cazar-mamuts-hembra-pm_1_13431282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b636398-4af4-404f-a364-da31ac788ed5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo estudio reveló que los humanos de la Edad de Hielo preferían cazar mamuts hembra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores analizaron el ADN de los huesos de más de 500 mamuts lanudos para llegar a esta conclusión</p><p class="subtitle">Un nuevo estudio sugiere que los camarones conquistaron el planeta desde el Pacífico hace 125 millones de años</p></div><p class="article-text">
        Durante decenas de miles de a&ntilde;os, los <a href="https://www.eldiario.es/spin/nivel-danubio-deja-descubierto-restos-mamut-bulgaria-pm_1_13419802.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mamuts lanudos</a> (Mammuthus primigenius) fueron una <strong>pieza clave en la supervivencia de las comunidades humanas </strong>que habitaron Eurasia durante la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n. Su carne proporcionaba alimento, mientras que sus pieles ayudaban a soportar el fr&iacute;o extremo. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre ambas especies qued&oacute; reflejada en numerosos yacimientos arqueol&oacute;gicos, donde se han encontrado enormes acumulaciones de huesos de estos animales. Han sido precisamente estos huesos los que han permitido a un grupo de investigadores de la Universidad de Estocolmo llegar a una <strong>nueva conclusi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre los cazadores del Paleol&iacute;tico Superior y estos mam&iacute;feros</strong> gigantes. 
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(26)00888-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, publicado en la revista <em>Current Biology</em>, revel&oacute; que los <a href="https://www.eldiario.es/spin/hechas-marfil-talladas-40-000-anos-peculiares-figurillas-pajaros-han-encontrado-arqueologos-pm_1_13419745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">restos de mamut</a> asociados a la actividad humana est&aacute;n formados mayoritariamente por hembras, un patr&oacute;n que no se observa en los dep&oacute;sitos naturales. Los investigadores concluyeron que los <strong>cazadores-recolectores de la Edad de Hielo explotaban preferentemente a los individuos femeninos.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Dibujo del esqueleto de un mamut lanudo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La investigaci&oacute;n y sus resultados</strong></h2><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, el equipo <strong>analiz&oacute; el ADN antiguo de 521 mamuts lanudos procedentes de Eurasia y Norteam&eacute;rica</strong>, de los cuales 448 fueron secuenciados por primera vez. A partir de la informaci&oacute;n gen&eacute;tica determinaron el sexo de cada individuo y compararon dos tipos de yacimientos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, analizaron los restos hallados en contextos naturales y dispersos y, por otro, se centraron en grandes acumulaciones de huesos con <strong>evidencias arqueol&oacute;gicas de actividad humana, como marcas de carnicer&iacute;a o puntas de proyectil </strong>incrustadas en los huesos. Los resultados mostraron una diferencia significativa que r&aacute;pidamente les llam&oacute; la atenci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Documentación de excavación de cuatro yacimientos de acumulación de huesos y la ubicación geográfica de los mamuts lanudos analizados en este estudio."
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            <span class="title">
                Documentación de excavación de cuatro yacimientos de acumulación de huesos y la ubicación geográfica de los mamuts lanudos analizados en este estudio.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los dep&oacute;sitos naturales predominaban claramente los machos, que representaban alrededor del 66,5% de los individuos analizados, mientras que las hembras supon&iacute;an apenas el 33,5%. Los investigadores explican que este patr&oacute;n concuerda con la idea de que los <strong>machos sol&iacute;an llevar una vida m&aacute;s solitaria</strong> y, por ello, tendr&iacute;an una <strong>mayor probabilidad de morir en trampas naturales o accidentes </strong>donde sus restos acabar&iacute;an conserv&aacute;ndose durante miles de a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, en las <a href="https://www.eldiario.es/spin/baviera-saca-luz-mamut-descuartizado-humanos-hallazgo-cambia-lectura-desaparicion-pm_1_13277845.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acumulaciones asociadas a la actividad humana</a> cerca del 70% de los individuos eran hembras. &ldquo;Resulta tentador suponer que los cazadores habr&iacute;an<strong> atacado a las hembras por ser m&aacute;s peque&ntilde;as</strong> que los machos adultos, pero la realidad podr&iacute;a haber sido m&aacute;s compleja&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Hannah M. Moots, investigadora postdoctoral del Centro de Paleogen&eacute;tica y autora principal del estudio. &ldquo;Si los mamuts se comportaban como los elefantes modernos, las hembras que <strong>viv&iacute;an</strong> <strong>en manadas matriarcales podr&iacute;an haber tenido mecanismos de defensa grupales</strong> que habr&iacute;an hecho que los encuentros fueran igual de arriesgados, o incluso m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos proponen entonces otra hip&oacute;tesis que tiene que ver con el movimiento. &ldquo;Una posibilidad es que las <strong>manadas lideradas por hembras se desplazaran por el territorio de forma m&aacute;s predecible</strong> que las de machos solitarios, lo que significa que los cazadores-recolectores del Paleol&iacute;tico Superior podr&iacute;an simplemente haberlas encontrado con mayor frecuencia, ya fuera para cazar o para carro&ntilde;ear&rdquo;, comparti&oacute; Moots.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-estudio-revelo-humanos-edad-hielo-preferian-cazar-mamuts-hembra-pm_1_13431282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 07:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo estudio reveló que los humanos de la Edad de Hielo preferían cazar mamuts hembra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-almeria-primeros-arrecifes-coral-fosiles-crecimiento-horizontal-mundo-pm_1_13431215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/306edea0-d784-4b5e-8f33-22f242064476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estas estructuras se formaron hace 6,5 millones de años, cuando el Mediterráneo presentaba unas condiciones muy distintas a las actuales</p><p class="subtitle">La Gran Barrera de Coral tiene su propia 'flora intestinal' y los científicos descubren más de 300.000 virus
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores de las <strong>universidades de Almer&iacute;a (UAL) y Granada (UGR)</strong> ha identificado en la <strong>cuenca de Almer&iacute;a-N&iacute;jar</strong> un hallazgo sin precedentes: <strong>los primeros arrecifes de coral f&oacute;siles con crecimiento horizontal documentados en el mundo</strong>. Estas estructuras se formaron hace <strong>6,5 millones de a&ntilde;os</strong>, cuando el Mediterr&aacute;neo presentaba unas condiciones muy distintas a las actuales, poco antes de la <strong>Crisis Salina del Messiniense</strong>, el episodio geol&oacute;gico durante el cual el mar lleg&oacute; a secarse casi por completo. El estudio, publicado en la revista cient&iacute;fica <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0031018226001872" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology</strong></em></a>, ofrece una nueva visi&oacute;n sobre la evoluci&oacute;n de los arrecifes y del antiguo Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se ha centrado en varios afloramientos situados en las proximidades de <strong>Almer&iacute;a capital</strong>, como el <strong>cerro de San Crist&oacute;bal</strong>, junto a las murallas de Jayr&aacute;n, y <strong>La Molineta</strong>, adem&aacute;s de otros enclaves de <strong>Hu&eacute;rcal de Almer&iacute;a</strong>, como el barranco del Lobo y Las Cumbres. No obstante, los investigadores consideran que estos arrecifes se extend&iacute;an desde la actual <strong>Alcazaba de Almer&iacute;a</strong> hasta las proximidades de <strong>Alhama de Almer&iacute;a</strong>, cuando gran parte del sureste peninsular permanec&iacute;a cubierta por el mar.
    </p><h2 class="article-text">Un tipo de arrecife nunca visto</h2><p class="article-text">
        La principal novedad del estudio est&aacute; en <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cuenta-corales-atlanticos-vida-colapso_132_12659168.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la forma de crecimiento de estos corales</a>. Mientras que los arrecifes de aguas poco profundas suelen desarrollarse en sentido vertical, estos ejemplares crecieron formando <strong>l&aacute;minas horizontales </strong>superpuestas. Se trata de los denominados <strong>biohermos mesof&oacute;ticos azules</strong>, arrecifes que se desarrollaban en zonas donde apenas llegaba la luz solar, a una profundidad aproximada de <strong>40 metros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El investigador de la Universidad de Almer&iacute;a y autor principal del trabajo, <strong>Fernando Sola</strong>, explica que &ldquo;<strong>esta forma de crecimiento</strong> <strong>se desarroll&oacute; con objeto de que al coral le llegase la mayor cantidad de luz posible</strong>&rdquo;. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade que &ldquo;para que a esta profundidad llegara algo de luz, <strong>la transparencia de las aguas tuvo que ser muy alta</strong>, pues en lugares m&aacute;s turbios no se podr&iacute;an haber formado. Estas aguas transparentes permitieron la llegada de luz solar suficiente para su crecimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los arrecifes estaban compuestos principalmente por corales del g&eacute;nero <strong>Porites</strong>, aunque los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n identificaron ejemplares de <strong>Tarbellastraea</strong>, adem&aacute;s de bivalvos y algas calc&aacute;reas. Con el paso del tiempo, estas l&aacute;minas horizontales se fueron acumulando unas sobre otras hasta formar estructuras que, en algunos casos, alcanzaron <strong>20 metros de altura</strong>, el equivalente a un edificio de unas diez plantas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ejemplos de coral fósil que han encontrado durante la investigación                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un Mediterr&aacute;neo muy diferente al actual</h2><p class="article-text">
        Para <strong>reconstruir este antiguo ecosistema</strong>, el equipo <strong>analiz&oacute; sedimentos, f&oacute;siles y l&aacute;minas de roca mediante microscop&iacute;a, adem&aacute;s de aplicar procesos qu&iacute;micos</strong> para determinar la composici&oacute;n de los materiales. Seg&uacute;n Sola, &ldquo;cuando disolvemos el carbonato c&aacute;lcico de la roca nos permite medir el residuo restante, generalmente de cuarzo o barro, confirmando que el agua donde se desarrollaron estos arrecifes era muy transparente, ya que las rocas tienen una composici&oacute;n casi total de carbonato c&aacute;lcico procedente de los organismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados tambi&eacute;n revelan que <strong>el Mediterr&aacute;neo era entonces m&aacute;s c&aacute;lido que en la actualidad</strong>, una circunstancia que favoreci&oacute; el desarrollo tanto de estos arrecifes profundos como de numerosos arrecifes de aguas someras repartidos por buena parte de la costa mediterr&aacute;nea. En aquella &eacute;poca a&uacute;n faltaban millones de a&ntilde;os para la aparici&oacute;n del ser humano y el paisaje del sur de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica era radicalmente distinto al actual.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de aportar informaci&oacute;n sobre el pasado geol&oacute;gico del Mediterr&aacute;neo, el descubrimiento tambi&eacute;n da pistas sobre su posible evoluci&oacute;n futura. Fernando Sola considera que &ldquo;si el calentamiento de este mar persiste, es posible que especies de coral que actualmente no tienen condiciones para desarrollarse en la zona comiencen a colonizarla, siguiendo patrones observados en el pasado&rdquo;. Hoy en d&iacute;a <strong>ya no existen arrecifes coralinos en la cuenca mediterr&aacute;nea</strong> debido a que las condiciones ambientales no son favorables para su desarrollo, por lo que estos afloramientos f&oacute;siles de Almer&iacute;a representan <strong>los &ldquo;&uacute;ltimos vestigios&rdquo; de los grandes arrecifes que un d&iacute;a poblaron esta parte del Mediterr&aacute;neo</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-almeria-primeros-arrecifes-coral-fosiles-crecimiento-horizontal-mundo-pm_1_13431215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 09:21:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Almería,Arrecife,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las crías de T. rex nacían con el tamaño de un gato y ya estaban preparadas para cazar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/crias-t-rex-nacian-tamano-gato-estaban-preparadas-cazar-pm_1_13424127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a519ce5d-1a84-40a8-81d6-d3e25c310aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las crías de T. rex nacían con el tamaño de un gato y ya estaban preparadas para cazar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crías de dinosaurio - Los restos recuperados permitieron calcular que los recién nacidos alcanzaban unos setenta y cinco centímetros y apenas superaban el kilo y medio al salir del huevo</p></div><p class="article-text">
        La manada de edmontosaurios abri&oacute; un corredor entre los cuerpos cuando uno de sus miembros perdi&oacute; pie durante la huida junto al cauce embarrado. El <strong>Tyrannosaurus rex </strong>adulto aprovech&oacute; aquel hueco para golpear al herb&iacute;voro rezagado mientras el resto se apartaba bajo la presi&oacute;n del ataque. La presa intent&oacute; levantarse pero el depredador la inmoviliz&oacute; con el peso del torso hasta cortar cualquier posibilidad de fuga. 
    </p><p class="article-text">
        Una cr&iacute;a apareci&oacute; despu&eacute;s desde la cobertura cercana y se aproxim&oacute; con pasos r&aacute;pidos mientras el adulto manten&iacute;a sujeto al animal abatido. El ejemplar joven prob&oacute; la carne en uno de los costados y retrocedi&oacute; cada vez que el adulto cambiaba de postura. La caza termin&oacute; con ambos aliment&aacute;ndose en el mismo punto aunque la cr&iacute;a depend&iacute;a todav&iacute;a de la presa derribada por un animal mucho mayor.
    </p><h2 class="article-text">Unos f&oacute;siles diminutos revelan el aspecto de las primeras cr&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Los primeros f&oacute;siles identificados como restos de cr&iacute;as de Tyrannosaurus rex han permitido construir una imagen bastante precisa de sus primeras horas de vida. El estudio publicado en la revista <em><strong>Biology</strong></em> reuni&oacute; un metatarsiano diminuto, un fragmento de mand&iacute;bula y varios dientes desprendidos conservados en colecciones, adem&aacute;s de un hueso del pie perteneciente a Gorgosaurus. A partir de ese conjunto, el equipo calcul&oacute; que una<strong> cr&iacute;a de T. rex med&iacute;a unos 75 cent&iacute;metros y pesaba cerca de 1,7 kilos al salir del huevo</strong>, una talla similar a la de un gato.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n llevaba a&ntilde;os guardada en cajones porque los huesos de dinosaurios reci&eacute;n nacidos son fr&aacute;giles y f&aacute;ciles de pasar por alto. <strong>Nicholas Longrich</strong>, investigador s&eacute;nior de la Universidad de Bath y autor principal del estudio, localiz&oacute; uno de los metatarsianos en la colecci&oacute;n del T. rex Discovery Centre del Royal Saskatchewan Museum, en Canad&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores comprobaron despu&eacute;s que la pieza ten&iacute;a <strong>rasgos propios de los tiranos&aacute;uridos</strong>, entre ellos una depresi&oacute;n profunda en la parte delantera y una cresta posterior. Los dientes seleccionados presentaban tambi&eacute;n caracter&iacute;sticas conocidas de T. rex, por lo que el conjunto pudo <strong>atribuirse con prudencia a ejemplares muy j&oacute;venes</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los huesos olvidados permitieron identificar ejemplares muy jóvenes                            </span>
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        El <em>Canadian Light Source </em>permiti&oacute; examinar el interior del hueso con una resoluci&oacute;n de 4,4 micras sin cortarlo. El <strong>tejido era poroso y conten&iacute;a numerosos canales de vasos sangu&iacute;neos</strong>, una estructura asociada a un crecimiento muy r&aacute;pido, mientras la capa exterior m&aacute;s densa parec&iacute;a haberse formado tras la eclosi&oacute;n. La ausencia de anillos de crecimiento situ&oacute; al animal por debajo del a&ntilde;o de edad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eric Snively</strong>, profesor de anatom&iacute;a de la Universidad Estatal de Oklahoma y coautor del estudio, relacion&oacute; adem&aacute;s unos <strong>t&uacute;neles microsc&oacute;picos de reparaci&oacute;n</strong> con el esfuerzo repetido de las patas. En la nota de <em>Oklahoma State University</em> resumi&oacute; esa lectura: &ldquo;Encontramos canales en el hueso que indican que salieron pronto del nido y corretearon&rdquo;. La superficie articular bien desarrollada reforz&oacute; la <strong>posibilidad de que caminaran y corrieran poco despu&eacute;s de nacer</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste dental apunta a una alimentaci&oacute;n muy temprana</h2><p class="article-text">
        Los dientes a&ntilde;adieron otra pieza porque varios ten&iacute;an las<strong> puntas gastadas y el esmalte da&ntilde;ado </strong>de una forma parecida a la observada en adultos. Ese desgaste resulta dif&iacute;cil de explicar en animales alimentados &uacute;nicamente por sus progenitores y apunta a <strong>mordiscos sobre tejidos resistentes</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores creen que las cr&iacute;as pod&iacute;an<strong> atacar vertebrados relativamente grandes </strong>para su tama&ntilde;o o aprovechar cad&aacute;veres abiertos por ejemplares mayores. El estudio recoge esta conclusi&oacute;n de forma precisa: &ldquo;Las cr&iacute;as eran muy precoces y pod&iacute;an moverse y alimentarse por s&iacute; mismas poco despu&eacute;s de la eclosi&oacute;n&rdquo;. La interpretaci&oacute;n mantiene un<strong> margen de cautela porque el hueso carec&iacute;a de una l&iacute;nea n&iacute;tida de eclosi&oacute;n</strong>, aunque la remodelaci&oacute;n &oacute;sea y los dientes usados coinciden en la misma direcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los c&aacute;lculos sit&uacute;an las puestas en varias decenas de huevos</h2><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o del huevo se calcul&oacute; desde el peso estimado de la cr&iacute;a, ya que<strong> nunca se ha confirmado un huevo o un nido de T. rex</strong>. Los investigadores partieron de la relaci&oacute;n observada en aves y cocodrilos, cuyas cr&iacute;as representan cerca de dos tercios del peso del huevo, para proponer una masa aproximada de 2,5 kilos por unidad. Despu&eacute;s compararon a las hembras adultas con esos grupos vivos y calcularon que una<strong> hembra de unas 5,5 toneladas pod&iacute;a invertir entre 54 y 59 kilos en una puesta</strong>, mientras un ejemplar especialmente grande pod&iacute;a alcanzar entre 73 y 79 kilos.
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                Las pruebas reunidas en los restos óseos muestran Tyrannosaurus rex que crecían con rapidez, caminaban desde muy pronto y empezaban a buscar alimento durante una etapa muy temprana                            </span>
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        Esas cifras sit&uacute;an la<strong> puesta habitual alrededor de 20 o 30 huevos</strong>, aunque el estudio admite cantidades mayores y considera posibles grupos de 50 o incluso 100. Longrich vincul&oacute; ese volumen con una <strong>crianza menos intensa</strong> que la de muchas aves actuales. &ldquo;Los tiranosaurios tuvieron muchas cr&iacute;as peque&ntilde;as y aplicaron un cuidado parental ligero&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el investigador al explicar la estrategia reproductiva. 
    </p><p class="article-text">
        Eso pod&iacute;a incluir <strong>vigilancia del nido o acompa&ntilde;amiento durante un periodo breve</strong>, como ocurre en cocodrilos y aves terrestres grandes, pero las patas robustas y los dientes gastados reducen la posibilidad de una dependencia prolongada. Los f&oacute;siles diminutos que durante a&ntilde;os permanecieron en museos terminan as&iacute; describiendo a un<strong> animal capaz de desplazarse y buscar alimento cuando todav&iacute;a cab&iacute;a junto a los restos de una presa adulta</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/crias-t-rex-nacian-tamano-gato-estaban-preparadas-cazar-pm_1_13424127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 15:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Investigación,Fósiles]]></media:keywords>
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