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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/desaparecieron-grandes-herbivoros-africa-respuesta-lenta-evolucion-pm_1_13459143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6493766e-b514-4965-aae7-ca34a115de8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según un estudio, su problema no era desaparecer más rápido, sino generar nuevas especies demasiado lentamente
</p><p class="subtitle">¿Cómo es posible que hubiera bisontes hace 4.000 años en lo que hoy es Navarra? El esqueleto casi completo y el arma del crímen aportan pistas decisivas
</p></div><p class="article-text">
        &Aacute;frica estuvo habitada durante millones de a&ntilde;os por una poblaci&oacute;n de <strong>grandes herb&iacute;voros que hoy en d&iacute;a ya no existe</strong>. Animales de m&aacute;s de una tonelada compartieron el continente con antepasados de los actuales elefantes, hipop&oacute;tamos, ant&iacute;lopes o jirafas. Hasta ahora, una de las explicaciones para entender su desparici&oacute;n apuntaba a que su enorme tama&ntilde;o los hac&iacute;a especialmente vulnerables a la extinci&oacute;n, pero una nueva investigaci&oacute;n apunta en otra direcci&oacute;n: <strong>su problema no era desaparecer m&aacute;s r&aacute;pido, sino generar nuevas especies demasiado lentamente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-76105-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista cient&iacute;fica </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-76105-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Nature Communications</strong></em></a>, ha contado con la participaci&oacute;n de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), el Centro Nacional de Investigaci&oacute;n sobre la Evoluci&oacute;n Humana (Cenieh) y la Universidad de Alcal&aacute;. Para reconstruir esta historia evolutiva, los cient&iacute;ficos analizaron <strong>3.327 registros f&oacute;siles correspondientes a 396 especies de mam&iacute;feros herb&iacute;voros</strong> que habitaron &Aacute;frica durante los &uacute;ltimos 23 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El modelo utilizado tuvo en cuenta caracter&iacute;sticas como por ejemplo la masa corporal de estos animales, la altura de las coronas dentales, las relaciones evolutivas entre diferentes familias y los cambios ambientales experimentados por el continente.
    </p><h2 class="article-text">Un continente cada vez m&aacute;s seco</h2><p class="article-text">
        Uno de los grandes puntos de inflexi&oacute;n se produjo <strong>hace aproximadamente 7,2 millones de a&ntilde;os</strong>, cuando el clima de &Aacute;frica comenz&oacute; a volverse m&aacute;s &aacute;rido. Los cambios en las precipitaciones modificaron los paisajes y la vegetaci&oacute;n disponible, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ungulados-herbivoros-ancestrales-sostenibilidad-neolitico_132_2298388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provocando una reorganizaci&oacute;n de las comunidades de ungulados</a> (los mam&iacute;feros que caminan apoyados sobre una pezu&ntilde;a). En un primer momento aumentaron tanto la aparici&oacute;n de nuevas especies como las extinciones, pero luego ambos procesos dejaron de avanzar al mismo ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos <strong>3,6 millones de a&ntilde;os</strong>, la aparici&oacute;n de nuevas especies comenz&oacute; a ralentizarse, mientras las extinciones continuaron creciendo. Esta tendencia se intensific&oacute; con el comienzo del Pleistoceno, hace aproximadamente 2,58 millones de a&ntilde;os. Entre los animales afectados se encontraban el <strong>Deinotherium</strong>, un pariente extinto de los elefantes con colmillos curvados hacia abajo, y los <strong>Anthracotheriidae</strong>, relacionados con los hipop&oacute;tamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Recreación del Anthracotheriidae, un antepasado de los hipopótamos                            </span>
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        Adem&aacute;s, cuestionan lo que se pensaba de que los animales gigantes se extingu&iacute;an m&aacute;s facilmente. &ldquo;<strong>Hemos comprobado que, al contrario de lo que se pensaba, las especies de mayor tama&ntilde;o no se extinguieron m&aacute;s deprisa que las peque&ntilde;as. De hecho, sus tasas de extinci&oacute;n fueron algo menores</strong>&rdquo;, explica Juan L&oacute;pez Cantalapiedra, investigador del MNCN. La diferencia estaba en su capacidad para diversificarse ya que los megaherb&iacute;voros se reproduc&iacute;an mucho m&aacute;s lentamente.
    </p><p class="article-text">
        Durante los periodos de m&aacute;xima aridez, <strong>los herb&iacute;voros de menos de 45 kilos se extingu&iacute;an incluso un 15% m&aacute;s r&aacute;pido </strong>que aquellos que superaban una tonelada. Sin embargo, generaban nuevas especies a un ritmo <strong>2,2 veces superior</strong>, suficiente para compensar las p&eacute;rdidas. Por otro lado, la aridificaci&oacute;n agrav&oacute; el desequilibrio al favorecer la diversificaci&oacute;n de los ungulados peque&ntilde;os y reducir cerca de un 20% la de los megaherb&iacute;voros.
    </p><h2 class="article-text">Un declive anterior a la aparici&oacute;n humana</h2><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a aporta adem&aacute;s otra conclusi&oacute;n importante. <strong>El declive de los grandes herb&iacute;voros comenz&oacute; mucho antes de que existieran humanos con capacidad tecnol&oacute;gica para cazar animales de semejante tama&ntilde;o</strong>, por lo que la actividad humana dif&iacute;cilmente puede explicar el inicio de este proceso.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que las poblaciones humanas no influyeran posteriormente en algunas desapariciones. &ldquo;Aunque la actividad humana pudo contribuir a algunas extinciones recientes, <strong>no fue la causa principal de la p&eacute;rdida generalizada de estos grandes herb&iacute;voros</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Ignacio A. Lazagabaster, investigador del Cenieh.
    </p><p class="article-text">
        La progresiva expansi&oacute;n de ambientes abiertos, la reducci&oacute;n de la productividad de los ecosistemas y una &Aacute;frica cada vez m&aacute;s seca fueron transformando el continente durante millones de a&ntilde;os. Para los gigantes herb&iacute;voros, esa transformaci&oacute;n escond&iacute;a una desventaja decisiva: <strong>cuando una especie desaparec&iacute;a, sus linajes ten&iacute;an muchas menos posibilidades de producir otra que ocupara su lugar</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/desaparecieron-grandes-herbivoros-africa-respuesta-lenta-evolucion-pm_1_13459143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 07:28:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Animales,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tres-dientes-mandibula-10-millones-anos-fosil-esconder-clave-origenes-pm_1_13457037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af01d11c-dc05-4a71-a588-fa4b6df77fcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los restos pertenecen a Nakalipithecus, un antiguo homínido considerado el último ancestro común del grupo que incluye a gorilas, chimpancés y humanos</p><p class="subtitle">Unos fósiles de hace más de 770.000 años hallados en Marruecos podrían ser de ancestros muy cercanos a los humanos modernos
</p></div><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o fragmento de mand&iacute;bula con apenas tres dientes podr&iacute;a ayudar a responder una de las grandes preguntas sobre la evoluci&oacute;n humana. El f&oacute;sil, encontrado en el yacimiento de Nakali, en Kenia, tiene <strong>unos diez millones de a&ntilde;os y pertenece a Nakalipithecus</strong>, un antiguo hom&iacute;nido que podr&iacute;a aportar nuevas pistas sobre c&oacute;mo era el &uacute;ltimo antepasado com&uacute;n del grupo que incluye a gorilas, chimpanc&eacute;s y humanos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/spin/rastro-hallado-kenia-cambia-historia-antiguo-pariente-humano-pudo-grande-pensado-pm_1_13424757.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El yacimiento de Nakali se encuentra en el condado keniano de Baringo</a>, cerca del lago del mismo nombre y dentro del valle del Rift. Sus sedimentos tienen entre nueve y diez millones de a&ntilde;os y constituyen un escenario excepcional para estudiar el Mioceno superior, un periodo del que <strong>se conocen relativamente pocos f&oacute;siles de grandes simios en &Aacute;frica</strong> y que resulta fundamental para reconstruir los or&iacute;genes de los distintos linajes de primates.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva fase del proyecto est&aacute; liderada por la paleont&oacute;loga espa&ntilde;ola <strong>Marta Pina</strong>, investigadora del Instituto Catal&aacute;n de Paleontolog&iacute;a Miquel Crusafont, junto a Fredrick Kyalo Manthi, del Museo Nacional de Kenia. El objetivo es encontrar nuevos restos de Nakalipithecus y obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el paisaje y los animales con los que convivi&oacute; este misterioso primate.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es una de las cosas que m&aacute;s me atraen de la paleontolog&iacute;a. El sentimiento de estar viendo un f&oacute;sil, por ejemplo, que tiene diez millones de a&ntilde;os, y pensar que eres la primera persona en verlo despu&eacute;s de tant&iacute;simo tiempo. <strong>Se me pone la carne de gallina</strong>&rdquo;, explica Pina, que realiz&oacute; su primera campa&ntilde;a de campo en Kenia en 2018.
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                    alt="La paleontóloga española Marta Pina lidera el proyecto"
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                La paleontóloga española Marta Pina lidera el proyecto                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La &ldquo;rock star&rdquo; de Nakali</h2><p class="article-text">
        La propia investigadora ha definido a Nakalipithecus como la <strong>&ldquo;rock star&rdquo; del yacimiento</strong>. Pese a que los restos disponibles son todav&iacute;a escasos, la mand&iacute;bula encontrada presenta unas caracter&iacute;sticas especialmente interesantes. Su tama&ntilde;o es aproximadamente comparable al de una hembra de gorila y, sobre todo, sus dientes podr&iacute;an esconder informaci&oacute;n relevante sobre su posici&oacute;n en la historia evolutiva.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Pina, <strong>&ldquo;la morfolog&iacute;a dental conecta a este primate con hominoideos m&aacute;s antiguos, pero tambi&eacute;n con formas posteriores&rdquo;</strong>, una combinaci&oacute;n que lo convierte en uno de los mejores candidatos para aproximarse al &uacute;ltimo antepasado com&uacute;n del grupo que engloba a gorilas, chimpanc&eacute;s y humanos. Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela: todav&iacute;a hay demasiado poco material disponible para reconstruir con seguridad c&oacute;mo era Nakalipithecus en vida.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello, uno de los grandes objetivos de las futuras excavaciones es encontrar restos situados por debajo del cr&aacute;neo. &ldquo;Por defecto de profesi&oacute;n, ir&iacute;a al <strong>esqueleto poscraneal</strong>&rdquo;, reconoce Pina. Estos huesos permitir&iacute;an conocer c&oacute;mo se desplazaba el animal y podr&iacute;an proporcionar informaci&oacute;n sobre una cuesti&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s ambiciosa: <strong>los or&iacute;genes m&aacute;s profundos del bipedismo humano</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un momento decisivo de la evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Fredrick Kyalo Manthi considera que Nakali corresponde a un periodo &ldquo;muy, muy cr&iacute;tico&rdquo; de la evoluci&oacute;n de los mam&iacute;feros y los primates. Se trata de una etapa pr&oacute;xima a algunos de los grandes procesos de divergencia que terminaron dando lugar a los diferentes linajes de grandes simios. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los f&oacute;siles recuperados en el yacimiento son depositados, preparados, catalogados y conservados en el Museo Nacional de Kenia, pero hay otros inconvenientes que dificultan la investigaci&oacute;n. <strong>Los problemas de seguridad en Baringo han impedido realizar nuevas campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os</strong>, despu&eacute;s de que las autoridades recomendaran no desplazarse a la zona. Mientras esperan poder regresar, los cient&iacute;ficos contin&uacute;an trabajando desde Nairobi con mapas, fotograf&iacute;as a&eacute;reas y los materiales ya almacenados en el museo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tres-dientes-mandibula-10-millones-anos-fosil-esconder-clave-origenes-pm_1_13457037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:05:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Arqueología,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-descubre-pelvis-neandertales-varones-parecia-mujeres-actuales-pm_1_13455749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e10c281-99e9-4455-b53d-38fb396f70a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo atribuye esta semejanza a una configuración anatómica ancestral y propone que fueron los varones de Homo sapiens quienes desarrollaron posteriormente una especialización relacionada con la marcha</p><p class="subtitle">Una tumba de Luxor llena de momias superpuestas revela cómo cambiaron los entierros en el antiguo Egipto</p></div><p class="article-text">
        La pelvis de los neandertales varones <strong>compart&iacute;a m&aacute;s caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas con la de las mujeres actuales que con la de los hombres modernos</strong>. Es la principal conclusi&oacute;n de un estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-59915-8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Scientific Reports</em>, que plantea invertir una interpretaci&oacute;n mantenida durante d&eacute;cadas. Seg&uacute;n los autores, los rasgos observados en estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> no representar&iacute;an una especializaci&oacute;n neandertal, sino la conservaci&oacute;n de una configuraci&oacute;n ancestral que tambi&eacute;n mantienen las mujeres de <em>Homo sapiens</em>. La transformaci&oacute;n se habr&iacute;a producido <strong>fundamentalmente en los varones modernos, cuyas articulaciones de la cadera se desplazaron hacia una posici&oacute;n m&aacute;s anterior</strong>. El equipo propone que esta reorganizaci&oacute;n pudo <strong>favorecer la amortiguaci&oacute;n de impactos</strong> y el almacenamiento de energ&iacute;a durante la marcha, aunque advierte de que esta hip&oacute;tesis biomec&aacute;nica todav&iacute;a debe comprobarse experimentalmente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se apoya principalmente en <strong>dos pelvis </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>neandertales</strong></a><strong> masculinas</strong> relativamente completas, Kebara 2, encontrada en Israel, y Pelvis 1 de la Sima de los Huesos, en Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de algunas medidas del ejemplar fragmentario de La Ferrassie 1. Los f&oacute;siles fueron comparados con 63 pelvis masculinas y 28 femeninas de humanos modernos procedentes de distintas &aacute;reas geogr&aacute;ficas. Uno de los rasgos que hist&oacute;ricamente m&aacute;s hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n era el largo y delgado ramo p&uacute;bico superior de los neandertales. El nuevo an&aacute;lisis sostiene que su longitud se explica principalmente por la posici&oacute;n de la articulaci&oacute;n de la cadera y <strong>no por la existencia de un canal del parto especialmente amplio</strong>, como se hab&iacute;a planteado anteriormente.
    </p><h2 class="article-text">La posici&oacute;n de la cadera marca la diferencia</h2><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n muestra que la abertura p&eacute;lvica de los neandertales masculinos, en relaci&oacute;n con su tama&ntilde;o corporal, no difiere significativamente de la de las mujeres actuales y resulta proporcionalmente mayor que la de los hombres de <em>Homo sapiens</em>. Tambi&eacute;n su ramo p&uacute;bico superior es relativamente largo y se aproxima m&aacute;s al patr&oacute;n femenino moderno. La clave se encuentra en los acet&aacute;bulos, las cavidades donde encajan las cabezas de los f&eacute;mures. En los neandertales masculinos y las mujeres actuales <strong>ocupan una posici&oacute;n m&aacute;s posterior</strong>, mientras que en los varones modernos est&aacute;n desplazados hacia delante. Cuanto m&aacute;s anterior se encuentra la articulaci&oacute;n, menor es la distancia hasta la s&iacute;nfisis p&uacute;bica y m&aacute;s corto resulta el ramo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las coincidencias aparecen tambi&eacute;n en otras proporciones de la regi&oacute;n isquiop&uacute;bica</strong>. El ramo neandertal es especialmente fino, frente al m&aacute;s corto y grueso de los hombres modernos, y el an&aacute;lisis conjunto de distintas variables vuelve a aproximar los f&oacute;siles masculinos a las mujeres actuales. Esto no significa que sus pelvis fueran id&eacute;nticas, sino que comparten una configuraci&oacute;n general y un conjunto significativo de caracter&iacute;sticas que las distinguen del patr&oacute;n masculino de nuestra especie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Reconstrucción del esqueleto                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una especializaci&oacute;n relacionada con la marcha</h2><p class="article-text">
        A partir de estas diferencias, los autores plantean que la anatom&iacute;a verdaderamente singular ser&iacute;a la de los hombres actuales. El desplazamiento hacia delante de las articulaciones de la cadera <strong>aumenta su distancia horizontal respecto a la l&iacute;nea de gravedad del cuerpo</strong>. Seg&uacute;n el modelo propuesto, esta disposici&oacute;n permitir&iacute;a que la pelvis ayudara a amortiguar el descenso del centro de masas al apoyar el tal&oacute;n y, al mismo tiempo, favoreciera el almacenamiento de energ&iacute;a en m&uacute;sculos y tendones flexores del muslo. Otras modificaciones anat&oacute;micas, como el mayor grosor del ramo p&uacute;bico, estar&iacute;an relacionadas con esa misma reorganizaci&oacute;n. Sin embargo, existe un posible coste: una mayor capacidad para absorber impactos podr&iacute;a ir acompa&ntilde;ada de una <strong>menor estabilidad mediolateral.</strong> Los investigadores insisten por ello en que todav&iacute;a debe comprobarse si esta configuraci&oacute;n supone una ventaja neta para caminar largas distancias.
    </p><h2 class="article-text">La configuraci&oacute;n ancestral no ser&iacute;a la masculina actual</h2><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n evolutiva cambia tambi&eacute;n la manera de entender las diferencias entre hombres y mujeres. Los investigadores consideran que <strong>los neandertales masculinos y las mujeres modernas conservar&iacute;an una configuraci&oacute;n ancestral</strong>, mientras que la pelvis masculina de <em><strong>Homo sapiens</strong></em><strong> habr&iacute;a adquirido posteriormente su anatom&iacute;a derivada</strong>. Las exigencias del parto habr&iacute;an impedido que las mujeres siguieran la misma trayectoria, ya que determinadas modificaciones afectar&iacute;an al canal obst&eacute;trico. As&iacute;, parte del marcado dimorfismo sexual de la pelvis humana actual podr&iacute;a estar relacionado no solo con las necesidades reproductivas femeninas, sino tambi&eacute;n con una especializaci&oacute;n desarrollada en los varones. El propio estudio define la migraci&oacute;n anterior de los acet&aacute;bulos como una condici&oacute;n derivada propia de los hombres modernos.
    </p><p class="article-text">
        Los autores advierten, no obstante, de una <strong>limitaci&oacute;n importante: se conoce muy poco sobre la pelvis completa de las mujeres neandertales</strong>. Los restos disponibles sugieren que el dimorfismo sexual pudo ser reducido en buena parte de esta regi&oacute;n anat&oacute;mica, aunque existen diferencias claras. Una de ellas se encuentra en la escotadura ci&aacute;tica mayor, especialmente estrecha en los neandertales masculinos y mucho m&aacute;s amplia en las mujeres modernas. La semejanza identificada por el estudio debe entenderse, por tanto, como un <strong>patr&oacute;n anat&oacute;mico compartido en determinados rasgos y no como una equivalencia completa entre ambas pelvis</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo permite as&iacute; reinterpretar caracter&iacute;sticas que durante d&eacute;cadas se hab&iacute;an considerado peculiaridades de los neandertales. Kebara 2, un individuo masculino que vivi&oacute; hace unos 55.000 a&ntilde;os, sirve ahora como referencia para plantear que parte de esa anatom&iacute;a pertenece en realidad a una configuraci&oacute;n m&aacute;s antigua. La gran transformaci&oacute;n habr&iacute;a ocurrido posteriormente en los varones de nuestra especie, aunque todav&iacute;a queda por demostrar experimentalmente hasta qu&eacute; punto esa especializaci&oacute;n modific&oacute; su manera de caminar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-descubre-pelvis-neandertales-varones-parecia-mujeres-actuales-pm_1_13455749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Neandertales,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Granada era un humedal: nuevos fósiles reconstruyen un ecosistema de hace 1,5 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/granada-humedal-nuevos-fosiles-reconstruyen-ecosistema-1-5-millones-anos-pm_1_13452969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa265e28-05ce-4552-a01e-861c04d764c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Granada era un humedal: nuevos fósiles reconstruyen un ecosistema de hace 1,5 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las animales identificados son un pato, una grulla y un cuervo, y cada una proporciona información diferente sobre las condiciones ambientales que había</p><p class="subtitle">Los grandes mamíferos del Pleistoceno fueron cruciales para preservar la diversidad de plantas
</p></div><p class="article-text">
        El paisaje semides&eacute;rtico que caracteriza actualmente buena parte del entorno de Orce, en Granada, era radicalmente diferente hace aproximadamente <strong>1,5 millones de a&ntilde;os</strong>. En aquel momento, durante el Pleistoceno, en la cuenca de Baza hab&iacute;a un enorme humedal por el que se mov&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/spin/fosil-mal-etiquetado-paso-50-anos-cajon-resulto-tigre-dientes-sable-desconocido-pm_1_13347536.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elefantes, hipop&oacute;tamos, grandes hienas y tigres dientes de sable</a>. Ahora, el descubrimiento de f&oacute;siles de tres especies de aves permite conocer con mayor precisi&oacute;n c&oacute;mo funcionaba aquel ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://sjp.pensoft.net/article/182523/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n en la que ha participado la Universidad de Sevilla</a> ha identificado por primera vez <strong>restos esquel&eacute;ticos de aves en el yacimiento arqueol&oacute;gico de Venta Micena</strong>, situado en el t&eacute;rmino municipal de Orce. El estudio se ha realizado a partir de decenas de miles de f&oacute;siles conservados en el Museo Arqueol&oacute;gico de Granada, entre los que los investigadores han localizado siete restos atribuibles a tres especies.
    </p><p class="article-text">
        Las aves identificadas son <strong>un pato, una grulla y un cuervo</strong>, y cada una proporciona informaci&oacute;n diferente sobre las condiciones ambientales existentes entonces. Los restos permiten completar as&iacute; la imagen de un territorio en el que las precipitaciones eran mucho m&aacute;s habituales que ahora y donde el agua constitu&iacute;a uno de los elementos fundamentales del paisaje.
    </p><h2 class="article-text">Un humedal de m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros cuadrados</h2><p class="article-text">
        La primera especie identificada es el <strong>tarro blanco (</strong><em><strong>Tadorna tadorna</strong></em><strong>)</strong>, un pato que se alimentaba de peque&ntilde;os invertebrados, especialmente de caracoles del g&eacute;nero <em>Hydrobia</em>, tambi&eacute;n documentados en los yacimientos de Orce. Estos moluscos pueden vivir en aguas con diferentes niveles de salinidad, por lo que su presencia indica que alrededor del gran lago pudieron existir <strong>charcas sometidas a una intensa evaporaci&oacute;n y con una salinidad variable</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El segundo f&oacute;sil es de <strong>una grulla</strong> cuyo tama&ntilde;o era algo superior al de la grulla com&uacute;n actual <strong>(</strong><em><strong>Grus grus</strong></em><strong>)</strong>. Los investigadores han podido identificarla a partir de un hueso del antebrazo y el descubrimiento tiene especial importancia porque es <strong>el registro m&aacute;s antiguo conocido hasta el momento en Europa de las grullas gigantes del Pleistoceno</strong>. 
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                Algunos de los huesos hallados de Corvus corax antecorax en Venta Micena                            </span>
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        La tercera especie localizada es un <strong>cuervo</strong>, concretamente un <em><strong>Corvus corax antecorax</strong></em>. Tambi&eacute;n en este caso el f&oacute;sil establece un nuevo registro: <strong>es la evidencia m&aacute;s antigua conocida de estos animales en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica</strong>. Adem&aacute;s de ayudar a reconstruir la biodiversidad de Venta Micena, su presencia permite conocer mejor las relaciones entre las especies, ya que habr&iacute;a consumido parte de la carne disponible para depredadores y carro&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que hace 1,5 millones de a&ntilde;os, la cuenca de Baza albergaba <strong>un extenso humedal de m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros cuadrados</strong>, que recib&iacute;a agua desde Sierra Nevada a trav&eacute;s de la cuenca de Guadix y tambi&eacute;n de numerosos manantiales hidrotermales, que aportaban al gran lago aguas c&aacute;lidas y sales.
    </p><h2 class="article-text">Elefantes, hipop&oacute;tamos y grandes depredadores</h2><p class="article-text">
        Alrededor de este ecosistema acu&aacute;tico se concentraba una fauna que hoy resultar&iacute;a dif&iacute;cil de imaginar en Granada. Por el altiplano se desplazaban <strong>grandes elefantes, hipop&oacute;tamos y numerosos herb&iacute;voros</strong>, que encontraban en el entorno del humedal los recursos necesarios para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Junto a ellos se encontraban algunos de los principales depredadores de aquella &eacute;poca. Entre estos destacaban <strong>los tigres dientes de sable y unas enormes hienas carro&ntilde;eras</strong>, estas &uacute;ltimas con dimensiones comparables a las de una leona moderna. Los nuevos f&oacute;siles de aves completan ahora ese complejo ecosistema y permiten comprender mejor c&oacute;mo conviv&iacute;an sus diferentes habitantes.
    </p><p class="article-text">
        A este escenario se sumar&iacute;a adem&aacute;s otro protagonista fundamental para reconstruir la historia del continente: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/misteriosa-cara-hallada-atapuerca-abre-nueva-pagina-evolucion-humana_1_12121727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>los primeros humanos que habitaron el subcontinente europeo</strong></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/misteriosa-cara-hallada-atapuerca-abre-nueva-pagina-evolucion-humana_1_12121727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">. </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/granada-humedal-nuevos-fosiles-reconstruyen-ecosistema-1-5-millones-anos-pm_1_13452969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 09:19:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Granada era un humedal: nuevos fósiles reconstruyen un ecosistema de hace 1,5 millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Granada,Fósiles,Ecosistemas,Prehistoria,Arqueología,Universidad de Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo estudio reveló que los humanos de la Edad de Hielo preferían cazar mamuts hembra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-estudio-revelo-humanos-edad-hielo-preferian-cazar-mamuts-hembra-pm_1_13431282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b636398-4af4-404f-a364-da31ac788ed5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo estudio reveló que los humanos de la Edad de Hielo preferían cazar mamuts hembra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores analizaron el ADN de los huesos de más de 500 mamuts lanudos para llegar a esta conclusión</p><p class="subtitle">Un nuevo estudio sugiere que los camarones conquistaron el planeta desde el Pacífico hace 125 millones de años</p></div><p class="article-text">
        Durante decenas de miles de a&ntilde;os, los <a href="https://www.eldiario.es/spin/nivel-danubio-deja-descubierto-restos-mamut-bulgaria-pm_1_13419802.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mamuts lanudos</a> (Mammuthus primigenius) fueron una <strong>pieza clave en la supervivencia de las comunidades humanas </strong>que habitaron Eurasia durante la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n. Su carne proporcionaba alimento, mientras que sus pieles ayudaban a soportar el fr&iacute;o extremo. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre ambas especies qued&oacute; reflejada en numerosos yacimientos arqueol&oacute;gicos, donde se han encontrado enormes acumulaciones de huesos de estos animales. Han sido precisamente estos huesos los que han permitido a un grupo de investigadores de la Universidad de Estocolmo llegar a una <strong>nueva conclusi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre los cazadores del Paleol&iacute;tico Superior y estos mam&iacute;feros</strong> gigantes. 
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(26)00888-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, publicado en la revista <em>Current Biology</em>, revel&oacute; que los <a href="https://www.eldiario.es/spin/hechas-marfil-talladas-40-000-anos-peculiares-figurillas-pajaros-han-encontrado-arqueologos-pm_1_13419745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">restos de mamut</a> asociados a la actividad humana est&aacute;n formados mayoritariamente por hembras, un patr&oacute;n que no se observa en los dep&oacute;sitos naturales. Los investigadores concluyeron que los <strong>cazadores-recolectores de la Edad de Hielo explotaban preferentemente a los individuos femeninos.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dibujo del esqueleto de un mamut lanudo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La investigaci&oacute;n y sus resultados</strong></h2><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, el equipo <strong>analiz&oacute; el ADN antiguo de 521 mamuts lanudos procedentes de Eurasia y Norteam&eacute;rica</strong>, de los cuales 448 fueron secuenciados por primera vez. A partir de la informaci&oacute;n gen&eacute;tica determinaron el sexo de cada individuo y compararon dos tipos de yacimientos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, analizaron los restos hallados en contextos naturales y dispersos y, por otro, se centraron en grandes acumulaciones de huesos con <strong>evidencias arqueol&oacute;gicas de actividad humana, como marcas de carnicer&iacute;a o puntas de proyectil </strong>incrustadas en los huesos. Los resultados mostraron una diferencia significativa que r&aacute;pidamente les llam&oacute; la atenci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Documentación de excavación de cuatro yacimientos de acumulación de huesos y la ubicación geográfica de los mamuts lanudos analizados en este estudio.                            </span>
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        En los dep&oacute;sitos naturales predominaban claramente los machos, que representaban alrededor del 66,5% de los individuos analizados, mientras que las hembras supon&iacute;an apenas el 33,5%. Los investigadores explican que este patr&oacute;n concuerda con la idea de que los <strong>machos sol&iacute;an llevar una vida m&aacute;s solitaria</strong> y, por ello, tendr&iacute;an una <strong>mayor probabilidad de morir en trampas naturales o accidentes </strong>donde sus restos acabar&iacute;an conserv&aacute;ndose durante miles de a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, en las <a href="https://www.eldiario.es/spin/baviera-saca-luz-mamut-descuartizado-humanos-hallazgo-cambia-lectura-desaparicion-pm_1_13277845.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acumulaciones asociadas a la actividad humana</a> cerca del 70% de los individuos eran hembras. &ldquo;Resulta tentador suponer que los cazadores habr&iacute;an<strong> atacado a las hembras por ser m&aacute;s peque&ntilde;as</strong> que los machos adultos, pero la realidad podr&iacute;a haber sido m&aacute;s compleja&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Hannah M. Moots, investigadora postdoctoral del Centro de Paleogen&eacute;tica y autora principal del estudio. &ldquo;Si los mamuts se comportaban como los elefantes modernos, las hembras que <strong>viv&iacute;an</strong> <strong>en manadas matriarcales podr&iacute;an haber tenido mecanismos de defensa grupales</strong> que habr&iacute;an hecho que los encuentros fueran igual de arriesgados, o incluso m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos proponen entonces otra hip&oacute;tesis que tiene que ver con el movimiento. &ldquo;Una posibilidad es que las <strong>manadas lideradas por hembras se desplazaran por el territorio de forma m&aacute;s predecible</strong> que las de machos solitarios, lo que significa que los cazadores-recolectores del Paleol&iacute;tico Superior podr&iacute;an simplemente haberlas encontrado con mayor frecuencia, ya fuera para cazar o para carro&ntilde;ear&rdquo;, comparti&oacute; Moots.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-estudio-revelo-humanos-edad-hielo-preferian-cazar-mamuts-hembra-pm_1_13431282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 07:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo estudio reveló que los humanos de la Edad de Hielo preferían cazar mamuts hembra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-almeria-primeros-arrecifes-coral-fosiles-crecimiento-horizontal-mundo-pm_1_13431215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/306edea0-d784-4b5e-8f33-22f242064476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estas estructuras se formaron hace 6,5 millones de años, cuando el Mediterráneo presentaba unas condiciones muy distintas a las actuales</p><p class="subtitle">La Gran Barrera de Coral tiene su propia 'flora intestinal' y los científicos descubren más de 300.000 virus
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores de las <strong>universidades de Almer&iacute;a (UAL) y Granada (UGR)</strong> ha identificado en la <strong>cuenca de Almer&iacute;a-N&iacute;jar</strong> un hallazgo sin precedentes: <strong>los primeros arrecifes de coral f&oacute;siles con crecimiento horizontal documentados en el mundo</strong>. Estas estructuras se formaron hace <strong>6,5 millones de a&ntilde;os</strong>, cuando el Mediterr&aacute;neo presentaba unas condiciones muy distintas a las actuales, poco antes de la <strong>Crisis Salina del Messiniense</strong>, el episodio geol&oacute;gico durante el cual el mar lleg&oacute; a secarse casi por completo. El estudio, publicado en la revista cient&iacute;fica <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0031018226001872" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology</strong></em></a>, ofrece una nueva visi&oacute;n sobre la evoluci&oacute;n de los arrecifes y del antiguo Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se ha centrado en varios afloramientos situados en las proximidades de <strong>Almer&iacute;a capital</strong>, como el <strong>cerro de San Crist&oacute;bal</strong>, junto a las murallas de Jayr&aacute;n, y <strong>La Molineta</strong>, adem&aacute;s de otros enclaves de <strong>Hu&eacute;rcal de Almer&iacute;a</strong>, como el barranco del Lobo y Las Cumbres. No obstante, los investigadores consideran que estos arrecifes se extend&iacute;an desde la actual <strong>Alcazaba de Almer&iacute;a</strong> hasta las proximidades de <strong>Alhama de Almer&iacute;a</strong>, cuando gran parte del sureste peninsular permanec&iacute;a cubierta por el mar.
    </p><h2 class="article-text">Un tipo de arrecife nunca visto</h2><p class="article-text">
        La principal novedad del estudio est&aacute; en <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cuenta-corales-atlanticos-vida-colapso_132_12659168.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la forma de crecimiento de estos corales</a>. Mientras que los arrecifes de aguas poco profundas suelen desarrollarse en sentido vertical, estos ejemplares crecieron formando <strong>l&aacute;minas horizontales </strong>superpuestas. Se trata de los denominados <strong>biohermos mesof&oacute;ticos azules</strong>, arrecifes que se desarrollaban en zonas donde apenas llegaba la luz solar, a una profundidad aproximada de <strong>40 metros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El investigador de la Universidad de Almer&iacute;a y autor principal del trabajo, <strong>Fernando Sola</strong>, explica que &ldquo;<strong>esta forma de crecimiento</strong> <strong>se desarroll&oacute; con objeto de que al coral le llegase la mayor cantidad de luz posible</strong>&rdquo;. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade que &ldquo;para que a esta profundidad llegara algo de luz, <strong>la transparencia de las aguas tuvo que ser muy alta</strong>, pues en lugares m&aacute;s turbios no se podr&iacute;an haber formado. Estas aguas transparentes permitieron la llegada de luz solar suficiente para su crecimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los arrecifes estaban compuestos principalmente por corales del g&eacute;nero <strong>Porites</strong>, aunque los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n identificaron ejemplares de <strong>Tarbellastraea</strong>, adem&aacute;s de bivalvos y algas calc&aacute;reas. Con el paso del tiempo, estas l&aacute;minas horizontales se fueron acumulando unas sobre otras hasta formar estructuras que, en algunos casos, alcanzaron <strong>20 metros de altura</strong>, el equivalente a un edificio de unas diez plantas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ejemplos de coral fósil que han encontrado durante la investigación"
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                Ejemplos de coral fósil que han encontrado durante la investigación                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un Mediterr&aacute;neo muy diferente al actual</h2><p class="article-text">
        Para <strong>reconstruir este antiguo ecosistema</strong>, el equipo <strong>analiz&oacute; sedimentos, f&oacute;siles y l&aacute;minas de roca mediante microscop&iacute;a, adem&aacute;s de aplicar procesos qu&iacute;micos</strong> para determinar la composici&oacute;n de los materiales. Seg&uacute;n Sola, &ldquo;cuando disolvemos el carbonato c&aacute;lcico de la roca nos permite medir el residuo restante, generalmente de cuarzo o barro, confirmando que el agua donde se desarrollaron estos arrecifes era muy transparente, ya que las rocas tienen una composici&oacute;n casi total de carbonato c&aacute;lcico procedente de los organismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados tambi&eacute;n revelan que <strong>el Mediterr&aacute;neo era entonces m&aacute;s c&aacute;lido que en la actualidad</strong>, una circunstancia que favoreci&oacute; el desarrollo tanto de estos arrecifes profundos como de numerosos arrecifes de aguas someras repartidos por buena parte de la costa mediterr&aacute;nea. En aquella &eacute;poca a&uacute;n faltaban millones de a&ntilde;os para la aparici&oacute;n del ser humano y el paisaje del sur de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica era radicalmente distinto al actual.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de aportar informaci&oacute;n sobre el pasado geol&oacute;gico del Mediterr&aacute;neo, el descubrimiento tambi&eacute;n da pistas sobre su posible evoluci&oacute;n futura. Fernando Sola considera que &ldquo;si el calentamiento de este mar persiste, es posible que especies de coral que actualmente no tienen condiciones para desarrollarse en la zona comiencen a colonizarla, siguiendo patrones observados en el pasado&rdquo;. Hoy en d&iacute;a <strong>ya no existen arrecifes coralinos en la cuenca mediterr&aacute;nea</strong> debido a que las condiciones ambientales no son favorables para su desarrollo, por lo que estos afloramientos f&oacute;siles de Almer&iacute;a representan <strong>los &ldquo;&uacute;ltimos vestigios&rdquo; de los grandes arrecifes que un d&iacute;a poblaron esta parte del Mediterr&aacute;neo</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-almeria-primeros-arrecifes-coral-fosiles-crecimiento-horizontal-mundo-pm_1_13431215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 09:21:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Almería,Arrecife,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las crías de T. rex nacían con el tamaño de un gato y ya estaban preparadas para cazar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/crias-t-rex-nacian-tamano-gato-estaban-preparadas-cazar-pm_1_13424127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a519ce5d-1a84-40a8-81d6-d3e25c310aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las crías de T. rex nacían con el tamaño de un gato y ya estaban preparadas para cazar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crías de dinosaurio - Los restos recuperados permitieron calcular que los recién nacidos alcanzaban unos setenta y cinco centímetros y apenas superaban el kilo y medio al salir del huevo</p></div><p class="article-text">
        La manada de edmontosaurios abri&oacute; un corredor entre los cuerpos cuando uno de sus miembros perdi&oacute; pie durante la huida junto al cauce embarrado. El <strong>Tyrannosaurus rex </strong>adulto aprovech&oacute; aquel hueco para golpear al herb&iacute;voro rezagado mientras el resto se apartaba bajo la presi&oacute;n del ataque. La presa intent&oacute; levantarse pero el depredador la inmoviliz&oacute; con el peso del torso hasta cortar cualquier posibilidad de fuga. 
    </p><p class="article-text">
        Una cr&iacute;a apareci&oacute; despu&eacute;s desde la cobertura cercana y se aproxim&oacute; con pasos r&aacute;pidos mientras el adulto manten&iacute;a sujeto al animal abatido. El ejemplar joven prob&oacute; la carne en uno de los costados y retrocedi&oacute; cada vez que el adulto cambiaba de postura. La caza termin&oacute; con ambos aliment&aacute;ndose en el mismo punto aunque la cr&iacute;a depend&iacute;a todav&iacute;a de la presa derribada por un animal mucho mayor.
    </p><h2 class="article-text">Unos f&oacute;siles diminutos revelan el aspecto de las primeras cr&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Los primeros f&oacute;siles identificados como restos de cr&iacute;as de Tyrannosaurus rex han permitido construir una imagen bastante precisa de sus primeras horas de vida. El estudio publicado en la revista <em><strong>Biology</strong></em> reuni&oacute; un metatarsiano diminuto, un fragmento de mand&iacute;bula y varios dientes desprendidos conservados en colecciones, adem&aacute;s de un hueso del pie perteneciente a Gorgosaurus. A partir de ese conjunto, el equipo calcul&oacute; que una<strong> cr&iacute;a de T. rex med&iacute;a unos 75 cent&iacute;metros y pesaba cerca de 1,7 kilos al salir del huevo</strong>, una talla similar a la de un gato.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n llevaba a&ntilde;os guardada en cajones porque los huesos de dinosaurios reci&eacute;n nacidos son fr&aacute;giles y f&aacute;ciles de pasar por alto. <strong>Nicholas Longrich</strong>, investigador s&eacute;nior de la Universidad de Bath y autor principal del estudio, localiz&oacute; uno de los metatarsianos en la colecci&oacute;n del T. rex Discovery Centre del Royal Saskatchewan Museum, en Canad&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores comprobaron despu&eacute;s que la pieza ten&iacute;a <strong>rasgos propios de los tiranos&aacute;uridos</strong>, entre ellos una depresi&oacute;n profunda en la parte delantera y una cresta posterior. Los dientes seleccionados presentaban tambi&eacute;n caracter&iacute;sticas conocidas de T. rex, por lo que el conjunto pudo <strong>atribuirse con prudencia a ejemplares muy j&oacute;venes</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los huesos olvidados permitieron identificar ejemplares muy jóvenes                            </span>
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        El <em>Canadian Light Source </em>permiti&oacute; examinar el interior del hueso con una resoluci&oacute;n de 4,4 micras sin cortarlo. El <strong>tejido era poroso y conten&iacute;a numerosos canales de vasos sangu&iacute;neos</strong>, una estructura asociada a un crecimiento muy r&aacute;pido, mientras la capa exterior m&aacute;s densa parec&iacute;a haberse formado tras la eclosi&oacute;n. La ausencia de anillos de crecimiento situ&oacute; al animal por debajo del a&ntilde;o de edad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eric Snively</strong>, profesor de anatom&iacute;a de la Universidad Estatal de Oklahoma y coautor del estudio, relacion&oacute; adem&aacute;s unos <strong>t&uacute;neles microsc&oacute;picos de reparaci&oacute;n</strong> con el esfuerzo repetido de las patas. En la nota de <em>Oklahoma State University</em> resumi&oacute; esa lectura: &ldquo;Encontramos canales en el hueso que indican que salieron pronto del nido y corretearon&rdquo;. La superficie articular bien desarrollada reforz&oacute; la <strong>posibilidad de que caminaran y corrieran poco despu&eacute;s de nacer</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste dental apunta a una alimentaci&oacute;n muy temprana</h2><p class="article-text">
        Los dientes a&ntilde;adieron otra pieza porque varios ten&iacute;an las<strong> puntas gastadas y el esmalte da&ntilde;ado </strong>de una forma parecida a la observada en adultos. Ese desgaste resulta dif&iacute;cil de explicar en animales alimentados &uacute;nicamente por sus progenitores y apunta a <strong>mordiscos sobre tejidos resistentes</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores creen que las cr&iacute;as pod&iacute;an<strong> atacar vertebrados relativamente grandes </strong>para su tama&ntilde;o o aprovechar cad&aacute;veres abiertos por ejemplares mayores. El estudio recoge esta conclusi&oacute;n de forma precisa: &ldquo;Las cr&iacute;as eran muy precoces y pod&iacute;an moverse y alimentarse por s&iacute; mismas poco despu&eacute;s de la eclosi&oacute;n&rdquo;. La interpretaci&oacute;n mantiene un<strong> margen de cautela porque el hueso carec&iacute;a de una l&iacute;nea n&iacute;tida de eclosi&oacute;n</strong>, aunque la remodelaci&oacute;n &oacute;sea y los dientes usados coinciden en la misma direcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los c&aacute;lculos sit&uacute;an las puestas en varias decenas de huevos</h2><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o del huevo se calcul&oacute; desde el peso estimado de la cr&iacute;a, ya que<strong> nunca se ha confirmado un huevo o un nido de T. rex</strong>. Los investigadores partieron de la relaci&oacute;n observada en aves y cocodrilos, cuyas cr&iacute;as representan cerca de dos tercios del peso del huevo, para proponer una masa aproximada de 2,5 kilos por unidad. Despu&eacute;s compararon a las hembras adultas con esos grupos vivos y calcularon que una<strong> hembra de unas 5,5 toneladas pod&iacute;a invertir entre 54 y 59 kilos en una puesta</strong>, mientras un ejemplar especialmente grande pod&iacute;a alcanzar entre 73 y 79 kilos.
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                Las pruebas reunidas en los restos óseos muestran Tyrannosaurus rex que crecían con rapidez, caminaban desde muy pronto y empezaban a buscar alimento durante una etapa muy temprana                            </span>
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        Esas cifras sit&uacute;an la<strong> puesta habitual alrededor de 20 o 30 huevos</strong>, aunque el estudio admite cantidades mayores y considera posibles grupos de 50 o incluso 100. Longrich vincul&oacute; ese volumen con una <strong>crianza menos intensa</strong> que la de muchas aves actuales. &ldquo;Los tiranosaurios tuvieron muchas cr&iacute;as peque&ntilde;as y aplicaron un cuidado parental ligero&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el investigador al explicar la estrategia reproductiva. 
    </p><p class="article-text">
        Eso pod&iacute;a incluir <strong>vigilancia del nido o acompa&ntilde;amiento durante un periodo breve</strong>, como ocurre en cocodrilos y aves terrestres grandes, pero las patas robustas y los dientes gastados reducen la posibilidad de una dependencia prolongada. Los f&oacute;siles diminutos que durante a&ntilde;os permanecieron en museos terminan as&iacute; describiendo a un<strong> animal capaz de desplazarse y buscar alimento cuando todav&iacute;a cab&iacute;a junto a los restos de una presa adulta</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/crias-t-rex-nacian-tamano-gato-estaban-preparadas-cazar-pm_1_13424127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 15:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las crías de T. rex nacían con el tamaño de un gato y ya estaban preparadas para cazar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Investigación,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo quedar atrapado por una avalancha llevó a un hombre a descubrir el primer dragón marino del Jurásico en Gales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/quedar-atrapado-avalancha-llevo-hombre-descubrir-primer-dragon-marino-jurasico-gales_1_13417274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1826f510-cc49-44ca-8c5f-1c74689c5cae_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148500.jpg" width="3800" height="2138" alt="Cómo quedar atrapado por una avalancha llevó a un hombre a descubrir el primer dragón marino del Jurásico en Gales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Matthew Myerscough comenzó a interesarse por la búsqueda de fósiles tras quedar atrapado en una avalancha y ahora ha descubierto el primer 'dragón marino', un romaleosaurio de más de 200 millones de años, de Gales
</p><p class="subtitle">Bióloga y oceanógrafa, fue la primera persona en caminar por el fondo del mar a casi 400 metros de profundidad
</p></div><p class="article-text">
        Cuando Matthew Myerscough pasea por la playa, no puede evitar buscar f&oacute;siles. &ldquo;Creo que mi radar est&aacute; siempre activo; aunque no est&eacute; mirando, a veces me cuesta no fijarme en ciertas cosas&rdquo;, afirma este ingeniero civil de 40 a&ntilde;os, que ha descubierto miles de f&oacute;siles en las playas brit&aacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente mientras &ldquo;no estaba buscando&rdquo; en la playa de Lavernock, cerca de Penarth, en el sur de Gales, cuando se top&oacute; con el hueso fosilizado de un tipo primitivo de plesiosaurio, un reptil marino que vagaba por los oc&eacute;anos mientras los dinosaurios merodeaban por la tierra durante el Jur&aacute;sico temprano.
    </p><p class="article-text">
        Encasillada en un lecho de roca caliza dura, la mand&iacute;bula de 201 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad &mdash;con su inusual extremo en forma de cuchara&mdash; perteneci&oacute; en su d&iacute;a a &ldquo;un drag&oacute;n marino&rdquo;, conocido como romaleosaurio, el primer ejemplar de su especie hallado en Gales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un descubrimiento incre&iacute;ble; un hallazgo realmente emocionante, por pura casualidad&rdquo;, insiste Myerscough. Al principio, pas&oacute; de largo junto al f&oacute;sil con otros dos compa&ntilde;eros, tambi&eacute;n 'cazadores de f&oacute;siles', pero luego decidi&oacute; volver para observarlo m&aacute;s de cerca: &ldquo;Hab&iacute;a tantos sitios por los que podr&iacute;amos haber paseado aquel d&iacute;a. Cuando pienso en el art&iacute;culo de investigaci&oacute;n que se est&aacute; elaborando en estos momentos sobre ese f&oacute;sil y en todo lo que aprenderemos, todo lo que se comprender&aacute; gracias a su hallazgo&hellip; nada de eso habr&iacute;a sido posible si hubi&eacute;ramos estado tres pasos m&aacute;s a la izquierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Myerscough, sin embargo, la b&uacute;squeda de f&oacute;siles no consiste solo en encontrarlos. Esta est&aacute; ligada a su recuperaci&oacute;n tras un accidente cercano a la muerte.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2014, estaba subiendo a pie el Yr Wyddfa &mdash;tambi&eacute;n conocido como Snowdon&mdash;, la monta&ntilde;a m&aacute;s alta de Gales, cuando una avalancha lo arrastr&oacute; por un peque&ntilde;o acantilado. Nunca olvidar&aacute; la sensaci&oacute;n de estar volando por los aires y quedar &ldquo;aplastado contra la nieve&rdquo; al detenerse, sin poder distinguir cu&aacute;l era la parte de arriba. &ldquo;Era como estar encerrado dentro de un bloque de hormig&oacute;n, no pod&iacute;a mover ninguna parte de mi cuerpo. Ni siquiera la yema de un dedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo encontraron inconsciente, respirando a duras penas, veinte minutos m&aacute;s tarde, sepultado bajo m&aacute;s de un metro de nieve. Hab&iacute;a ca&iacute;do 300 metros.
    </p><p class="article-text">
        Con graves contusiones y muy conmocionado, pero milagrosamente ileso, solo tard&oacute; unos d&iacute;as en recuperarse f&iacute;sicamente. Sin embargo, se daba cuenta de que sus pensamientos volv&iacute;an una y otra vez al accidente, a los sustos que hab&iacute;a pasado y a los &ldquo;y si&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue tras esta experiencia cuando se dedic&oacute; a la b&uacute;squeda de f&oacute;siles, una afici&oacute;n que ya hab&iacute;a disfrutado de ni&ntilde;o durante las vacaciones en Whitby, en la costa de Yorkshire.
    </p><p class="article-text">
        Result&oacute; ser la distracci&oacute;n que necesitaba para escapar de sus pensamientos negativos. &ldquo;Entro en un estado de plena conciencia, casi meditativo, porque me olvido de todas las dem&aacute;s tensiones y preocupaciones de la vida. Estoy totalmente concentrado en lo que estoy haciendo en ese momento y en lo que estoy buscando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Examinar las rocas en busca de indicios discretos &mdash;y a menudo casi imperceptibles&mdash; de f&oacute;siles requiere mucha concentraci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Encontrar un cráneo enorme lleno de dientes afilados como cuchillas y un ojo gigantesco de un monstruo marino extinto hace millones de años… es muy emocionante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Matthew Myerscough</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay algo que le resulta especialmente relajante en la b&uacute;squeda de f&oacute;siles junto al mar. &ldquo;Cuando estoy all&iacute;, siento esa conexi&oacute;n [con el oc&eacute;ano] e imagino esa vida en un pasado lejano&rdquo;, afirma. &ldquo;Encontrar un cr&aacute;neo enorme lleno de dientes afilados como cuchillas y un ojo gigantesco de un monstruo marino extinto hace millones de a&ntilde;os&hellip; es muy emocionante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que comenz&oacute; a buscar f&oacute;siles, se ha topado con algunos hallazgos extraordinariamente raros, entre los que se incluyen una aleta de plesiosaurio, una enorme huella de dinosaurio y una aleta delantera y un cr&aacute;neo de ictiosaurio. En su reciente libro, <em>En busca de dragones marinos: la odisea de un cazador de f&oacute;siles</em>, detalla c&oacute;mo y en qu&eacute; lugares del Reino Unido descubri&oacute; cada uno de sus &ldquo;hallazgos estrella&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fósil del dragón marino de Matthew Myerscough                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Regalos de la naturaleza&rdquo; para todos</h2><p class="article-text">
        Al hacerlo, arroja luz sobre el misterioso mundo de la b&uacute;squeda de f&oacute;siles, en el que la mayor&iacute;a de los coleccionistas y paleont&oacute;logos aficionados optan por no revelar la ubicaci&oacute;n de sus hallazgos m&aacute;s emocionantes y valiosos, sabiendo que alg&uacute;n d&iacute;a podr&iacute;a aparecer all&iacute; otra pieza importante del f&oacute;sil tras una tormenta o un desprendimiento de un acantilado.
    </p><p class="article-text">
        Myerscough, por el contrario, quiere compartir con el mundo todo lo que ha aprendido sobre la b&uacute;squeda de f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Su principal consejo para quienes se inician en la b&uacute;squeda de f&oacute;siles es apuntarse a una visita guiada. &ldquo;Ellos [los expertos] pueden ense&ntilde;&aacute;rtelos en la playa&rdquo;, afirma. Una vez que ves f&oacute;siles, &ldquo;empiezas a encontrarlos por todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero advierte de que esta afici&oacute;n puede ser tan exigente f&iacute;sicamente como el alpinismo. A menudo transporta a pie, a largas distancias, grandes rocas o incluso cantos rodados, adem&aacute;s de diferentes martillos y un cincel. &ldquo;Puedes acabar con una mochila pesada, aunque no encuentres muchos f&oacute;siles&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de f&oacute;siles en las playas tambi&eacute;n entra&ntilde;a peligros, sobre todo debido a los desprendimientos imprevistos de los acantilados y a la subida de la marea. Hay que tener en cuenta estos riesgos y mitigarlos, afirma; por ejemplo, yendo siempre a buscar f&oacute;siles cuando la marea est&aacute; bajando.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el experto explica que muchos de los f&oacute;siles raros que ha encontrado est&aacute;n en bloques de roca &ldquo;muy desgastados&rdquo;. &ldquo;Estoy seguro de que algunos de ellos llevan d&eacute;cadas en la playa, dando vueltas&rdquo;. Sospecha que, tras caer del acantilado, quedaron enterrados en grandes bancos de guijarros o entre otras rocas y quedaron al descubierto a medida que el mar iba desplazando gradualmente esas rocas.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, considera los f&oacute;siles como &ldquo;regalos de la naturaleza&rdquo; y espera que su libro ayude a m&aacute;s gente a descubrir la alegr&iacute;a de encontrar estos obsequios a orillas del mar. &ldquo;La suerte de encontrar estas cosas es sencillamente extraordinaria&rdquo;, afirma: &ldquo;Cuando piensas en los acontecimientos que tuvieron que ocurrir, hace tantos millones de a&ntilde;os, para que algo se fosilizara, parece extraordinario. Y luego, que ese f&oacute;sil quedara al descubierto de nuevo en la superficie de la Tierra, primero en los acantilados, luego en la playa, y finalmente fuera encontrado por alguien&hellip; las probabilidades de que todas esas cosas sucedieran tambi&eacute;n parecen extraordinarias&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Donna Ferguson]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/quedar-atrapado-avalancha-llevo-hombre-descubrir-primer-dragon-marino-jurasico-gales_1_13417274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 17:20:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo quedar atrapado por una avalancha llevó a un hombre a descubrir el primer dragón marino del Jurásico en Gales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Ciencia,The Guardian,Naturaleza,Dinosaurios,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren el esqueleto más completo de un perro en Norteamérica, que vivió hace 30 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-esqueleto-completo-perro-norteamerica-vivio-30-millones-anos-pm_1_13417047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e111c51-a438-4634-9a4d-f7dd3b1d1688_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148440.jpg" width="1997" height="1123" alt="Descubren el esqueleto más completo de un perro en Norteamérica, que vivió hace 30 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fosil, que pasó desapercibido durante décadas, solo le faltan la cola y partes de las manos y los pies</p><p class="subtitle">La enorme variedad de los perros empezó hace más de 10.000 años, mucho antes de las razas modernas que hoy se conocen
</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de paleont&oacute;logos ha descubierto <strong>uno de los esqueletos m&aacute;s completos </strong>de un <a href="https://www.eldiario.es/temas/perros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perro</a> encontrados en Norteam&eacute;rica, un f&oacute;sil de 30 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad y que corresponde a <strong>un c&aacute;nido llamado </strong><em><strong>Mesocyon coryphaeus</strong></em>. Toda una sorpresa, porque los restos hab&iacute;an quedado sepultados en una roca en la colecci&oacute;n de un museo de Oreg&oacute;n y se pensaba que correspond&iacute;an a otro tipo de animal. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores ponen en valor el f&oacute;sil hallado, porque el cuerpo est&aacute; casi completo.<strong> Solo le faltan la cola y partes de las manos y los pies</strong>, destacan los especialistas, que han publicado los resultados de su <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/journal-of-paleontology/article/postcrania-and-locomotor-function-of-mesocyon-coryphaeus-canidae-carnivora-from-the-arikareean-of-north-america/FFF5F9B567D89F33198C24A00E885FC0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> en un n&uacute;mero especial de la revista <em>Journal of Paleontology</em>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una carrera de fondo </strong></h2><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, el f&oacute;sil de 30 millones de a&ntilde;os permaneci&oacute;<strong> sepultado en una roca</strong> en la colecci&oacute;n de un museo de Oreg&oacute;n. No fue descubierto hasta finales de la d&eacute;cada de 1980. Cuando dieron con &eacute;l, los paleont&oacute;logos pensaron que podr&iacute;a tratarse de un pariente primitivo de las ovejas, los camellos y los cerdos, cuyos esqueletos fosilizados son abundantes. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Uno de los especímenes de Mesocyon coryphaeus más completos descubiertos hasta la fecha fue hallado con todo excepto la cola y partes de las manos y los pies                            </span>
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        En aquel entonces, los paleont&oacute;logos extrajeron cuidadosamente el f&oacute;sil y la roca que lo rodeaba y lo envolvieron en una capa de yeso para protegerlo, hasta poder identificarlo. &ldquo;Al principio pensaron que era un oreodonte, al que solemos llamar <strong>&lsquo;oveja-camello-cerdo&rsquo;</strong>&rdquo;, cuenta la paleont&oacute;loga de la Universidad de Michigan, Anne Kort. 
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de 1990, los investigadores separaron la cabeza para exhibirla y determinaron que se trataba de <strong>una especie de perro</strong>. Este grupo de paleont&oacute;logos, entre ellos Jennifer Cavin, coautora del estudio, descubrieron el resto del esqueleto, d&aacute;ndose cuenta de lo completo que estaba.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de uno de los f&oacute;siles m&aacute;s completos de un perro encontrados en Norteam&eacute;rica, un c&aacute;nido llamado <em>Mesocyon coryphaeus</em>. De hecho, la especie, descrita por primera vez en 1879, solo hab&iacute;a sido identificada previamente a partir de <strong>cr&aacute;neos aislados</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Huesos encontrados                            </span>
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        Para confirmar que el f&oacute;sil pertenec&iacute;a a un perro, Kort explica que los investigadores<strong> compararon sus caracter&iacute;sticas </strong>con las de otros f&oacute;siles caninos, como la forma de los dientes, la forma del cr&aacute;neo y otros rasgos. Este f&oacute;sil en particular tambi&eacute;n presentaba un crecimiento &oacute;seo hereditario en el extremo de las mu&ntilde;ecas llamado osteocondroma, presente en aproximadamente el 60 % de los f&oacute;siles caninos m&aacute;s antiguos. Estaba casi al completo, solo le faltaban la cola y partes de las manos y los pies. Ten&iacute;a incluso b&aacute;culo, lo que facilit&oacute; su identificaci&oacute;n como un macho. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un perro &uacute;nico</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kort, los perros se originaron en Norteam&eacute;rica hace unos 40 millones de a&ntilde;os. Su ancestro com&uacute;n es un c&aacute;nido llamado <em>Hesperocyon</em>. En concreto, el f&oacute;sil de Mesocyon, se origin&oacute; unos 10 millones de a&ntilde;os despu&eacute;s, durante un per&iacute;odo de enfriamiento global y mostraba muchas <strong>particularidades</strong>, como sus cortas extremidades, un espol&oacute;n o la posibilidad de trepar. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo de este f&oacute;sil es <strong>&uacute;nico y no comparable</strong>, recuerda la paleont&oacute;loga: &ldquo;Este f&oacute;sil no es el tatarabuelo de nuestros perros actuales, porque toda esa l&iacute;nea se extingui&oacute; por completo. Y con esa extinci&oacute;n, perdimos todo un tipo de ecolog&iacute;a canina que ya no vemos&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-esqueleto-completo-perro-norteamerica-vivio-30-millones-anos-pm_1_13417047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 09:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren el esqueleto más completo de un perro en Norteamérica, que vivió hace 30 millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Perros,Animales,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren los restos de una tortuga de más de 15 millones de años en unas obras del Ayuntamiento de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/descubren-restos-tortuga-15-millones-anos-obras-ayuntamiento-madrid_1_13409666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf076200-768d-47f0-8871-32ae825258aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren los restos de una tortuga de más de 15 millones de años en unas obras del Ayuntamiento de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los fósiles han aparecido durante los trabajos de construcción de un nuevo aulario del Cifse, en el distrito de Latina, y han sido trasladados al Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares para su estudio</p><p class="subtitle">Los elefantes que poblaban Vallecas hace 14 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        Las obras del nuevo aulario del Centro Integral de Formaci&oacute;n de Seguridad y Emergencias (Cifse) del Ayuntamiento de Madrid han sacado a la luz un sorprendente vestigio del pasado de la ciudad: los restos del caparaz&oacute;n de una gran tortuga terrestre que vivi&oacute; hace m&aacute;s de 15 millones de a&ntilde;os, durante el Mioceno. El hallazgo se ha producido en las instalaciones municipales de la calle de Sep&uacute;lveda, en el distrito de Latina, y los f&oacute;siles ya han sido trasladados al Museo Arqueol&oacute;gico Regional de Alcal&aacute; de Henares para su estudio y conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, ha visitado este lunes las obras junto a la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma Garc&iacute;a Romero, y ha explicado que el descubrimiento se produjo durante los trabajos de construcci&oacute;n del nuevo aulario. Sanz ha comparado el hallazgo con el que tuvo lugar durante las obras del parque de bomberos del centro log&iacute;stico de La Atalayuela, donde <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/elefantes-poblaban-vallecas-14-millones-anos_1_10564859.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aparecieron restos de un mamut</a>. &ldquo;En esta obra tambi&eacute;n ha aparecido un resto muy sorprendente, el caparaz&oacute;n de una tortuga de m&aacute;s de 15 millones de a&ntilde;os, del Mioceno&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        La vicealcaldesa ha destacado adem&aacute;s la profundidad a la que se encontraron los restos. &ldquo;Es absolutamente sorprendente que una tortuga de m&aacute;s de 15 millones de a&ntilde;os haya aparecido aqu&iacute;, adem&aacute;s a mucha profundidad, a muchos metros&rdquo;, ha indicado. Seg&uacute;n ha detallado, el ejemplar encontrado pertenece a la especie <em>Titanochelon bolivari</em>. Ahora ser&aacute;n los especialistas del Museo Arqueol&oacute;gico Regional quienes se encarguen de analizar los f&oacute;siles para determinar con mayor precisi&oacute;n su historia y qu&eacute; informaci&oacute;n pueden aportar sobre el pasado de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo encaja, adem&aacute;s, con un importante registro paleontol&oacute;gico que demuestra que el territorio que hoy ocupa Madrid estuvo habitado por tortugas terrestres de dimensiones muy diferentes a las actuales. Un estudio publicado en 2014 por investigadores de la UNED y de la Aristotle University of Thessaloniki, en Grecia, permiti&oacute; reconstruir las caracter&iacute;sticas de las gigantescas tortugas que caminaron por Europa durante el Mioceno y otros periodos posteriores.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos animales pertenec&iacute;an al g&eacute;nero <em>Titanochelon</em>, que agrupaba a las grandes tortugas terrestres que habitaron Europa y el oeste de Asia desde hace aproximadamente 20 millones de a&ntilde;os hasta hace menos de dos millones. Algunas pod&iacute;an alcanzar unas dimensiones extraordinarias: su caparaz&oacute;n med&iacute;a entre uno y dos metros de longitud y sus extremidades eran especialmente robustas, cubiertas por grandes escamas osificadas que les proporcionaban una especie de coraza protectora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El caparazón de la tortuga tiene más de 15 millones de años y pertenece al género &#039;Titanochelon bolivari&#039;                            </span>
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        Los investigadores llegaron a definir en aquel trabajo a <em>Titanochelon bolivari</em>, una especie espa&ntilde;ola especialmente bien representada en las colecciones paleontol&oacute;gicas del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). El estudio concluy&oacute; que se trataba de una especie diferente a las registradas en otros puntos de Europa y que los f&oacute;siles encontrados en Espa&ntilde;a aportaban una informaci&oacute;n especialmente valiosa para conocer no solo su caparaz&oacute;n, sino tambi&eacute;n su cr&aacute;neo y su esqueleto.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se apoy&oacute; en f&oacute;siles encontrados durante el primer tercio del siglo XX en diferentes regiones espa&ntilde;olas y que permanec&iacute;an sin revisar en las colecciones del MNCN desde la Guerra Civil. Los cient&iacute;ficos comenzaron a recuperar y ordenar este material en 2005 y pudieron reconstruir buena parte de la anatom&iacute;a de estas tortugas gigantes. La especie madrile&ntilde;a result&oacute; ser, seg&uacute;n aquel trabajo, la m&aacute;s representativa y abundante de las tortugas gigantes europeas.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n permiti&oacute; aclarar la clasificaci&oacute;n de estos animales. Hasta entonces, buena parte de las tortugas terrestres gigantes y medianas europeas se hab&iacute;an incluido dentro del g&eacute;nero <em>Cheirogaster</em>, pero los investigadores concluyeron que este deb&iacute;a quedar restringido a una especie mucho m&aacute;s peque&ntilde;a, de unos 40 cent&iacute;metros, que vivi&oacute; en Francia hace unos 35 millones de a&ntilde;os. Las tortugas gigantes que habitaron Europa y Asia occidental entre hace unos 20 y dos millones de a&ntilde;os pertenec&iacute;an, en cambio, al nuevo g&eacute;nero <em>Titanochelon</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Madrid es, de hecho, uno de los territorios con un importante registro f&oacute;sil de estos animales. Se han encontrado restos de tortugas en numerosos yacimientos de la regi&oacute;n, algunos de ellos de gran relevancia hist&oacute;rica, como los situados en Vallecas, la Ciudad Universitaria o Alcal&aacute; de Henares. Los trabajos cient&iacute;ficos desarrollados durante d&eacute;cadas han permitido reconstruir c&oacute;mo era el entorno de la actual capital cuando todav&iacute;a faltaban millones de a&ntilde;os para que existiera la ciudad que hoy conocemos. Ahora, el caparaz&oacute;n encontrado en las obras del Cifse permitir&aacute; a&ntilde;adir una nueva pieza a ese enorme puzle paleontol&oacute;gico. 
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Somos Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/descubren-restos-tortuga-15-millones-anos-obras-ayuntamiento-madrid_1_13409666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 12:20:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren los restos de una tortuga de más de 15 millones de años en unas obras del Ayuntamiento de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Latina,Fósiles,Arqueología,Ayuntamiento de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Les illes concentren prop del 75% de les extincions: "Tindrem la mateixa biodiversitat a les Balears que al Carib"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/les-illes-concentren-prop-75-les-extincions-tindrem-mateixa-biodiversitat-les-balears-carib_1_13402986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39f62748-c5eb-40be-8489-e753ba4f06ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Les illes concentren prop del 75% de les extincions: &quot;Tindrem la mateixa biodiversitat a les Balears que al Carib&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquestes pèrdues no només impliquen una reducció del nombre d'espècies, sinó també ecosistemes menys funcionals, segons explica l'estudi de revisió de Science Advances</p><p class="subtitle">El ferreret, el gripauet en perill d'extinció que habita en torrents inaccessibles per fugir dels depredadors</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aee1788" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Un estudi de revisi&oacute; publicat a Science Advances</a> alerta que les illes concentren prop del 75% de les extincions globals registrades per la Uni&oacute; Internacional per a la Conservaci&oacute; de la Natura. Segons l'equip investigador, les activitats humanes han anat modificant els ecosistemes insulars des de fa milers d'anys fins al punt que la biodiversitat de les illes &eacute;s cada cop m&eacute;s homog&egrave;nia i m&eacute;s semblant a la del continent.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute; ha estat liderada pel Dr. Thomas J. Matthews de la Universitat de Birmingham i compta amb la participaci&oacute; de diverses entitats espanyoles, entre les quals destaquen el Centre de Recerca Ecol&ograve;gica i Aplicacions Forestals (CREAF), la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), el Museu de Ci&egrave;ncies Naturals de Granollers i el Centre Tecnol&ograve;gic BETA (UVic-UCC).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En general, observem que l'extinci&oacute; d'esp&egrave;cies end&egrave;miques i la introducci&oacute; de plantes i animals &agrave;mpliament distribu&iuml;ts a altres parts del m&oacute;n fan que les illes siguin m&eacute;s homog&egrave;nies i cada cop m&eacute;s semblants entre elles&rdquo;, assenyala Sandra Nogu&eacute;, investigadora de la UAB i del CREAF i coautora de l'estudi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les illes s&oacute;n especialment vulnerables perqu&egrave; normalment han estat completament a&iuml;llades i tenen esp&egrave;cies que s&oacute;n &uacute;niques al m&oacute;n i no estan acostumades a estar en contacte amb depredadors&rdquo;, afegeix Nat&agrave;lia Mart&iacute;nez-Rubio, investigadora del CREAF, en conversa amb elDiario.es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La sargantana pitiüsa (Podarcis pityusensis) està en perill d&#039;extinció                            </span>
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        Algunes de les causes d'aquesta homogene&iuml;tzaci&oacute; s&oacute;n la introducci&oacute; d'esp&egrave;cies invasores, l'agricultura, la urbanitzaci&oacute; i la introducci&oacute; d'animals dom&egrave;stics o associats a l'activitat humana, com rates, gats, cabres o porcs. &ldquo;Moltes esp&egrave;cies insulars van evolucionar durant milions d'anys sense grans depredadors, amb la qual cosa solen ser molt confiades; per tant, s&oacute;n especialment vulnerables a nous depredadors, que acaben despla&ccedil;ant-les&rdquo;, explica Mart&iacute;nez-Rubio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El canvi clim&agrave;tic afecta molt. De fet, &eacute;s una de les causes que es creu que afectar&agrave; m&eacute;s en el futur. Fins ara la gran majoria d'extincions s'han degut m&eacute;s a la introducci&oacute; d'esp&egrave;cies invasores o a la transformaci&oacute; dels h&agrave;bitats. Avui dia es creu que la font principal d'extincions ser&agrave; el canvi clim&agrave;tic&rdquo;, afegeix la investigadora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Moltes espècies insulars van evolucionar durant milions d&#039;anys sense grans depredadors, amb la qual cosa solen ser molt confiades; per tant, són especialment vulnerables a nous depredadors. A més, el canvi climàtic els afecta molt. De fet, és una de les causes que es creu que afectarà més en el futur</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Natalia Martínez-Rubio</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del CREAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Can&agrave;ries i Balears s&oacute;n illes molt afectades&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El miotragus, un b&ograve;vid conegut amb el nom cient&iacute;fic <em>Myotragus balearicus</em> (&lsquo;cabra rata balear&rsquo;, en grec), habitava les Illes Balears fa 5.000 anys. Avui dia, d'aquesta esp&egrave;cie end&egrave;mica nom&eacute;s en queda rastre en els f&ograve;ssils. &ldquo;Nom&eacute;s vivia a Mallorca i a Menorca i durant molts anys va evolucionar a&iuml;llada i era una esp&egrave;cie &uacute;nica respecte a trets f&iacute;sics en comparaci&oacute; a altres esp&egrave;cies i, amb l'arribada dels primers humans, va desapar&egrave;ixer completament&rdquo;, comenta Mart&iacute;nez-Rubio. Com aquesta, hi ha milers d'esp&egrave;cies que han patit el mateix final. A les illes m&eacute;s properes com les Illes Balears o les Illes Can&agrave;ries trobem esp&egrave;cies &uacute;niques que han desaparegut o que actualment es troben amena&ccedil;ades.
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                Crani d&#039;un Myotragus balearicus vist des de dos angles.                            </span>
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        A les Illes Balears, per exemple, va existir una esp&egrave;cie end&egrave;mica d'ocell, el mussol gegant (<em>Tyto balearica</em>), que va desapar&egrave;ixer fa segles. &ldquo;La seva desaparici&oacute; s'associa a l'arribada dels humans&rdquo;, explica Mart&iacute;nez-Rubio. &ldquo;Tant les Can&agrave;ries com les Balears s&oacute;n illes molt afectades per la colonitzaci&oacute; humana i tant per l'extinci&oacute; d'esp&egrave;cies end&egrave;miques com per la introducci&oacute; d'esp&egrave;cies invasores, sobretot gats, porcs, cabres&hellip; Hi ha animals que no eren propis de l'illa i es van introduir per poder donar aliment. En l'&agrave;mbit de la flora es van introduir moltes plantes ornamentals&rdquo;, afegeix.
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                    alt="El lloro de bec ample (Lophopsittacus mauritianus), una espècie de lloro de gran mida que era endèmica de l&#039;illa de Maurici, a l&#039;oceà Índic."
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            <span class="title">
                El lloro de bec ample (Lophopsittacus mauritianus), una espècie de lloro de gran mida que era endèmica de l&#039;illa de Maurici, a l&#039;oceà Índic.                            </span>
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        Actualment, les sergantanes gegants de les illes Can&agrave;ries (<em>Gallotia</em>) veuen minvades les seves poblacions per l'expansi&oacute; de la serp reial de Calif&ograve;rnia (<em>Lampropeltis californiae</em>). Tamb&eacute; la coloma rabuda (<em>Columba junoniae</em>), end&egrave;mica del bosc de laurisilva canari, comen&ccedil;a a ser considerada &ldquo;en perill&rdquo;, segons la UICN, a causa de la p&egrave;rdua d'h&agrave;bitat i als depredadors com gats i rates. Pel que fa a les Illes Balears, la sargantana de les Piti&uuml;ses (<em>Podarcis pityusensis</em>), esp&egrave;cie end&egrave;mica d'Eivissa, Formentera i els seus illots,<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/serpientes-invasoras-metros-han-aprendido-nadar-ibiza-arrasan-lagartijas-endemicas_1_13221594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> es troba en risc d'extinci&oacute; per una altra serp invasora, la serp de ferradura</a> (<em>Hemorrhois hippocrepis</em>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quan desapareix una esp&egrave;cie insular tamb&eacute; desapareixen les funcions ecol&ograve;giques que exercia&rdquo;, continua Oriol Lapiedra, investigador del CREAF i un altre dels coautors de l'estudi. Aquestes p&egrave;rdues no nom&eacute;s impliquen una reducci&oacute; del nombre d'esp&egrave;cies, sin&oacute; tamb&eacute; ecosistemes menys funcionals. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les esp&egrave;cies tenen funcions ecol&ograve;giques, &eacute;s el rol que t&eacute; cada esp&egrave;cie en l'ecosistema&rdquo;, continua Nat&agrave;lia Mart&iacute;nez-Rubio. Per exemple, la sargantana de les Piti&uuml;ses actua com a dispersora de llavors i pol&middot;linitzadora i controla plagues d'insectes com els crustacis is&ograve;podes. &ldquo;Hi ha esp&egrave;cies que s&oacute;n les &uacute;niques que poden fer aquestes funcions, si aquesta esp&egrave;cie desapareix i &eacute;s &uacute;nica en el seu rol, no sabem quin efecte en cascada pot desencadenar&rdquo;, afegeix.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sargantana pitiüsa, fortament amenaçada per les serps, actua com a dispersora de llavors i pol·linitzadora i controla plagues d&#039;insectes com els crustacis isòpodes</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imatge de la serp de ferradura (Hemorrhois hippocrepis) nedant."
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            <span class="title">
                Imatge de la serp de ferradura (Hemorrhois hippocrepis) nedant.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Les plantes tamb&eacute; pateixen les conseq&uuml;&egrave;ncies de l'alteraci&oacute; dels ecosistemes insulars, &ldquo;per&ograve; solen ser les grans oblidades&rdquo;, assenyala Nogu&eacute;. &ldquo;Per exemple, gr&agrave;cies al pol&middot;len f&ograve;ssil, s'ha conegut que dues esp&egrave;cies vegetals van desapar&egrave;ixer abans fins i tot de ser estudiades cient&iacute;ficament, com una esp&egrave;cie de roure (<em>Quercus</em>) i un carpe (<em>Carpinus</em>) que habitaven a l'illa de Tenerife&rdquo;, afegeix.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En poc temps tindrem la mateixa biodiversitat, tant en una illa de les Balears com en una illa del Carib. Esdevindran unes illes molt pobres tant en l'&agrave;mbit biol&ograve;gic com a l'&agrave;mbit evolutiu, perdrem molt&iacute;ssims anys d'hist&ograve;ria evolutiva de les esp&egrave;cies i no sabem com aix&ograve; afectar&agrave; tamb&eacute; als continents&rdquo;, aclareix la investigadora del CREAF. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En poc temps tindrem la mateixa biodiversitat, tant en una illa de les Balears com en una illa del Carib. Es convertiran en unes illes molt pobres tant en l&#039;àmbit biològic com a l&#039;àmbit evolutiu, perdrem moltíssims anys d&#039;història evolutiva de les espècies i no sabem com això arribarà a afectar també els continents&quot;, aclareix la investigadora del CREAF</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Nogué</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del CREAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Reconstruir el passat per entendre el futur</strong></h2><p class="article-text">
        Les illes han estat fonamentals per entendre els processos evolutius i generar noves teories, com la de la selecci&oacute; natural que va formular Charles Darwin, i per a la biogeografia &mdash;la disciplina que estudia per qu&egrave; unes esp&egrave;cies viuen en determinats llocs i no en altres&mdash;. En aquest sentit, l'estudi alerta que els ecosistemes insulars actuals s&oacute;n el resultat de milers d'anys d'impacte hum&agrave;, i no &uacute;nicament de processos ecol&ograve;gics i evolutius previs a l'arribada dels humans.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Natàlia Martínez i Ferran Sayol, coautors de l&#039;estudi, prenent mesures per realitzar estudis evolutius sobre el colom de Nicobar (Caloenas nicobarica)                            </span>
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        &ldquo;Per tant, si nom&eacute;s estudiem les esp&egrave;cies que han sobreviscut fins avui, tenim una visi&oacute; parcial i esbiaixada de com eren realment aquests ecosistemes. &Eacute;s a dir, les teories cient&iacute;fiques podrien estar incompletes si no s'incorporen les alteracions humanes hist&ograve;riques&rdquo;, afegeix Ferran Sayol, investigador del Centre Tecnol&ograve;gic BETA (UVic-UCC) i un altre dels coautors de l'estudi.
    </p><p class="article-text">
        Per omplir aquestes llacunes d'informaci&oacute;, els autors proposen combinar f&ograve;ssils, pol&middot;len antic, ADN antic, col&middot;leccions de museus i registres hist&ograve;rics, a m&eacute;s de millorar les bases de dades globals de biodiversitat. &ldquo;La hist&ograve;ria de les illes &eacute;s fonamental per comprendre com han evolucionat les esp&egrave;cies, entendre qu&egrave; passa quan desapareixen i, en &uacute;ltima inst&agrave;ncia, contribuir a conservar el seu futur&rdquo;, finalitza el Dr. Thomas J. Matthews.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Bonacasa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/les-illes-concentren-prop-75-les-extincions-tindrem-mateixa-biodiversitat-les-balears-carib_1_13402986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 18:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Les illes concentren prop del 75% de les extincions: "Tindrem la mateixa biodiversitat a les Balears que al Carib"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Fauna,Animales,Plantas,Fósiles,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las islas concentran cerca del 75 % de las extinciones: "Tendremos la misma biodiversidad en Balears que en el Caribe"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/islas-concentran-cerca-75-extinciones-tendremos-biodiversidad-balears-caribe_1_13402432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39f62748-c5eb-40be-8489-e753ba4f06ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las islas concentran cerca del 75 % de las extinciones: &quot;Tendremos la misma biodiversidad en Balears que en el Caribe&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estas pérdidas no solo implican una reducción del número de especies, sino también ecosistemas menos funcionales, según explica el estudio de revisión de Science Advances</p><p class="subtitle">El ferreret, el sapillo en peligro de extinción que habita en torrentes inaccesibles para huir de depredadores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aee1788" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Un estudio en revisi&oacute;n publicado en Science Advances</a> alerta de que las islas concentran cerca del 75% de las extinciones globales registradas por la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza. Seg&uacute;n el equipo investigador, las actividades humanas han ido modificando los ecosistemas insulares desde hace miles de a&ntilde;os hasta el punto de que la biodiversidad de las islas es cada vez m&aacute;s homog&eacute;nea y m&aacute;s parecida a la del continente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha sido liderada por el Dr. Thomas J. Matthews de la Universidad de Birmingham y cuenta con la participaci&oacute;n de varias entidades espa&ntilde;olas, entre las que destacan el Centro de Investigaci&oacute;n Ecol&oacute;gica y Aplicaciones Forestales (CREAF), la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), el Museo de Ciencias Naturales de Granollers y el Centro Tecnol&oacute;gico BETA (UVic-UCC).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En general, observamos que la extinci&oacute;n de especies end&eacute;micas y la introducci&oacute;n de plantas y animales ampliamente distribuidos en otras partes del mundo hacen que las islas sean m&aacute;s homog&eacute;neas y cada vez m&aacute;s parecidas entre ellas&rdquo;, se&ntilde;ala Sandra Nogu&eacute;, investigadora de la UAB y del CREAF y coautora del estudio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las islas son especialmente vulnerables porque normalmente han estado completamente aisladas y tienen especies que son &uacute;nicas en el mundo y no est&aacute;n acostumbradas a estar en contacto con depredadores&rdquo;, a&ntilde;ade Nat&agrave;lia Mart&iacute;nez-Rubio, investigadora del CREAF, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) está en peligro de extinción"
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            <span class="title">
                La lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) está en peligro de extinción                            </span>
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        Algunas de las causas de esta homogeneizaci&oacute;n son la introducci&oacute;n de especies invasoras, la agricultura, la urbanizaci&oacute;n y la introducci&oacute;n de animales dom&eacute;sticos o asociados a la actividad humana, como ratas, gatos, cabras o cerdos. &ldquo;Muchas especies insulares evolucionaron durante millones de a&ntilde;os sin grandes depredadores, con lo que suelen ser muy confiadas; por lo tanto, son especialmente vulnerables a nuevos depredadores, que acaban desplaz&aacute;ndolas&rdquo;, explica Mart&iacute;nez-Rubio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cambio clim&aacute;tico afecta mucho. De hecho, es una de las causas que se cree que va a afectar m&aacute;s en el futuro. Hasta ahora la gran mayor&iacute;a de extinciones se han debido m&aacute;s a la introducci&oacute;n de especies invasoras o a la transformaci&oacute;n de los h&aacute;bitats. A d&iacute;a de hoy se cree que la fuente principal de extinciones ser&aacute; el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, a&ntilde;ade la investigadora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas especies insulares evolucionaron durante millones de años sin grandes depredadores, con lo que suelen ser muy confiadas; por lo tanto, son especialmente vulnerables a nuevos depredadores. Además, el cambio climático afecta mucho. De hecho, es una de las causas que se cree que va a afectar más en el futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Natalia Martínez-Rubio</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del CREAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Canarias y Balears son islas muy afectadas&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El miotragus, un b&oacute;vido conocido con el nombre cient&iacute;fico <em>Myotragus balearicus</em> (&lsquo;cabra rata balear&rsquo;, en griego), habitaba las Illes Balears hace 5.000 a&ntilde;os. Hoy en d&iacute;a, de esta especie end&eacute;mica solo queda rastro en los f&oacute;siles. &ldquo;Solo viv&iacute;a en Mallorca y en Menorca y durante muchos a&ntilde;os evolucion&oacute; aislada y era una especie &uacute;nica con respecto a rasgos f&iacute;sicos en comparaci&oacute;n a otras especies y, con la llegada de los primeros humanos, desapareci&oacute; completamente&rdquo;, comenta Mart&iacute;nez-Rubio. Como esta, hay miles de especies que han sufrido el mismo final. En las islas m&aacute;s cercanas como las Illes Balears o las Islas Canarias encontramos especies &uacute;nicas que han desaparecido o que actualmente se encuentran amenazadas.
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                Cráneo de Myotragus balearicus visto en dos ángulos.                            </span>
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        En las Illes Balears, por ejemplo, existi&oacute; una especie end&eacute;mica de p&aacute;jaro, la lechuza gigante (<em>Tyto balearica</em>), que desapareci&oacute; hace siglos. &ldquo;Su desaparici&oacute;n se asocia a la llegada de los humanos&rdquo;, explica Mart&iacute;nez-Rubio. &ldquo;Tanto Canarias como las Balears son islas muy afectadas por la colonizaci&oacute;n humana y tanto por la extinci&oacute;n de especies end&eacute;micas y por la introducci&oacute;n de especies invasoras, sobre todo gatos, cerdos, cabras&hellip; Hay animales que no eran propios de la isla y se introdujeron para poder dar alimento. En el &aacute;mbito de la flora se introdujeron muchas plantas ornamentales&rdquo;, a&ntilde;ade.
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                    alt="El loro de pico ancho (Lophopsittacus mauritianus), una especie de loro de gran tamaño que era endémica de la isla de Mauricio, en el océano Índico."
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            <span class="title">
                El loro de pico ancho (Lophopsittacus mauritianus), una especie de loro de gran tamaño que era endémica de la isla de Mauricio, en el océano Índico.                            </span>
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        Actualmente, los lagartos gigantes de las islas Canarias (<em>Gallotia</em>) ven mermadas sus poblaciones por la expansi&oacute;n de la serpiente real de California (<em>Lampropeltis californiae</em>). Tambi&eacute;n la paloma rabiche (<em>Columba junoniae</em>), end&eacute;mica del bosque de laurisilva canario, empieza a ser considerada &ldquo;casi amenazada&rdquo;, seg&uacute;n la UICN, debido a la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y a los depredadores como gatos y ratas. En cuanto a las Illes Balears , la lagartija de las Pitiusas (<em>Podarcis pityusensis</em>), especie end&eacute;mica de Ibiza, Formentera y sus islotes,<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/serpientes-invasoras-metros-han-aprendido-nadar-ibiza-arrasan-lagartijas-endemicas_1_13221594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> se encuentra en riesgo de extinci&oacute;n por otra serpiente invasora, la culebra de herradura</a> (<em>Hemorrhois hippocrepis</em>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando desaparece una especie insular tambi&eacute;n desaparecen las funciones ecol&oacute;gicas que ejerc&iacute;a&rdquo;, contin&uacute;a Oriol Lapiedra, investigador del CREAF y otro de los coautores del estudio. Estas p&eacute;rdidas no solo implican una reducci&oacute;n del n&uacute;mero de especies, sino tambi&eacute;n ecosistemas menos funcionales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las especies tienen funciones ecol&oacute;gicas, es el rol que tiene cada especie en el ecosistema&rdquo;, continua Nat&agrave;lia Mart&iacute;nez-Rubio. Por ejemplo, la lagartija de las Pitiusas act&uacute;a como dispersora de semillas y polinizador y controla plagas de insectos como los crust&aacute;ceos is&oacute;podos. &ldquo;Hay especies que son las &uacute;nicas que pueden hacer estas funciones, si esta especie desaparece y es &uacute;nica en su rol, no sabemos qu&eacute; efecto en cascada puede desencadenar&rdquo;, agrega.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La lagartija de las Pitiusas, fuertemente amenazada por las serpientes, actúa como dispersora de semillas y polinizador y controla plagas de insectos como los crustáceos isópodos</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Foto de la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) nadando.                            </span>
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        Las plantas tambi&eacute;n sufren las consecuencias de la alteraci&oacute;n de los ecosistemas insulares, &ldquo;pero suelen ser las grandes olvidadas&rdquo;, se&ntilde;ala Nogu&eacute;. &ldquo;Por ejemplo, gracias al polen f&oacute;sil, se ha conocido que dos especies vegetales desaparecieron antes incluso de ser estudiadas cient&iacute;ficamente, como una especie de roble (<em>Quercus</em>) y un carpe (<em>Carpinus</em>) que habitaban en la isla de Tenerife&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En poco tiempo tendremos la misma biodiversidad, tanto en una isla de las Balears como en una isla del Caribe. Se convertir&aacute;n en unas islas muy pobres tanto a nivel biol&oacute;gico como a nivel evolutivo, vamos a perder much&iacute;simos a&ntilde;os de historia evolutiva de las especies y no sabemos c&oacute;mo eso va a llegar a afectar tambi&eacute;n a los continentes&rdquo;, aclara la investigadora del CREAF. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En poco tiempo tendremos la misma biodiversidad, tanto en una isla de las Baleares como en una isla del Caribe. Se convertirán en unas islas muy pobres tanto a nivel biológico como a nivel evolutivo, vamos a perder muchísimos años de historia evolutiva de las especies y no sabemos cómo eso va a llegar a afectar también a los continentes&quot;, aclara la investigadora del CREAF</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Nogué</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del CREAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Reconstruir el pasado para entender el futuro</strong></h2><p class="article-text">
        Las islas han sido fundamentales para entender los procesos evolutivos y generar nuevas teor&iacute;as, como la de la selecci&oacute;n natural que formul&oacute; Charles Darwin, y para la biogeograf&iacute;a &mdash;la disciplina que estudia por qu&eacute; unas especies viven en determinados lugares y no en otros&mdash;. En este sentido, el estudio alerta de que los ecosistemas insulares actuales son el resultado de miles de a&ntilde;os de impacto humano, y no &uacute;nicamente de procesos ecol&oacute;gicos y evolutivos previos a la llegada de los humanos.
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            <span class="title">
                Natàlia Martínez y Ferran Sayol, coautores del estudio, tomando medidas para realizar estudios evolutivos sobre la paloma de Nicobar (Caloenas nicobarica)                            </span>
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        &ldquo;Por lo tanto, si solo estudiamos las especies que han sobrevivido hasta hoy, tenemos una visi&oacute;n parcial y sesgada de c&oacute;mo eran realmente estos ecosistemas. Es decir, las teor&iacute;as cient&iacute;ficas podr&iacute;an estar incompletas si no se incorporan las alteraciones humanas hist&oacute;ricas&rdquo;, a&ntilde;ade Ferran Sayol, investigador del Centro Tecnol&oacute;gico BETA (UVic-UCC) y otro de los coautores del estudio.
    </p><p class="article-text">
        Para llenar estas lagunas de informaci&oacute;n, los autores proponen combinar f&oacute;siles, polen antiguo, ADN antiguo, colecciones de museos y registros hist&oacute;ricos, adem&aacute;s de mejorar las bases de datos globales de biodiversidad. &ldquo;La historia de las islas es fundamental para comprender c&oacute;mo han evolucionado las especies, entender qu&eacute; ocurre cuando desaparecen y, en &uacute;ltima instancia, contribuir a conservar su futuro&rdquo;, finaliza el Dr. Thomas J. Matthews.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Bonacasa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/islas-concentran-cerca-75-extinciones-tendremos-biodiversidad-balears-caribe_1_13402432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 18:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las islas concentran cerca del 75 % de las extinciones: "Tendremos la misma biodiversidad en Balears que en el Caribe"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Fauna,Animales,Plantas,Fósiles,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los primeros fósiles de crías de T. rex revelan cómo se reproducía el mayor depredador del Cretácico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/primeros-fosiles-crias-t-rex-revelan-reproducia-mayor-depredador-cretacico-pm_1_13386284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1279a3c0-b484-4283-978a-e8587ee7cbde_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147630.jpg" width="2204" height="1240" alt="Los primeros fósiles de crías de T. rex revelan cómo se reproducía el mayor depredador del Cretácico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio concluye que las primeras etapas de vida del gran terópodo estuvieron marcadas por puestas numerosas, escaso cuidado parental y una autonomía temprana, un modelo reproductivo situado entre el de los reptiles primitivos y el de las aves modernas</p><p class="subtitle">El hormigón de una letrina del emperador Adriano revela un nuevo secreto de la antigua Roma</p></div><p class="article-text">
        Durante m&aacute;s de un siglo, el <em>Tyrannosaurus rex</em> ha sido uno de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> mejor conocidos gracias a los numerosos esqueletos de ejemplares juveniles y adultos descubiertos en Norteam&eacute;rica. Sin embargo, sus primeras etapas de vida segu&iacute;an siendo un aut&eacute;ntico misterio. La extrema rareza de embriones, huevos y cr&iacute;as hab&iacute;a impedido reconstruir con precisi&oacute;n c&oacute;mo nac&iacute;an, cu&aacute;nto med&iacute;an al salir del cascar&oacute;n o qu&eacute; estrategia reproductiva segu&iacute;an estos gigantes del Cret&aacute;cico. Un estudio <a href="https://www.mdpi.com/2079-7737/15/13/1090" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista <em>Biology</em> aporta ahora las <strong>evidencias m&aacute;s completas obtenidas hasta la fecha tras identificar </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;siles</strong></a><strong> pertenecientes a cr&iacute;as reci&eacute;n nacidas de T. rex y de otro tiranos&aacute;urido, </strong><em><strong>Gorgosaurus libratus</strong></em>, un hallazgo que permite reconstruir aspectos esenciales de su reproducci&oacute;n y de su desarrollo durante los primeros meses de vida.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores identificaron <strong>varios restos &oacute;seos y dientes procedentes de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>yacimientos</strong></a><strong> del Cret&aacute;cico superior de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/canada/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Canad&aacute;</strong></a><strong> y </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/estados-unidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Estados Unidos</strong></a><strong> que corresponden a individuos con menos de un a&ntilde;o de edad</strong>. Entre ellos destaca un peque&ntilde;o tercer metatarsiano atribuido a T. rex, cuyo an&aacute;lisis anat&oacute;mico e histol&oacute;gico indica que perteneci&oacute; a un ejemplar que <strong>apenas pesaba unos 2,5 kilogramos cuando muri&oacute; y que probablemente era a&uacute;n m&aacute;s ligero al salir del huevo</strong>. A partir de ese f&oacute;sil, los autores estiman que las cr&iacute;as reci&eacute;n nacidas med&iacute;an alrededor de 70 cent&iacute;metros de longitud y pesaban aproximadamente entre 1,5 y 2 kilogramos, dimensiones muy inferiores a las que hab&iacute;an propuesto reconstrucciones anteriores basadas en restos mal identificados.
    </p><h2 class="article-text">Un nacimiento con decenas de huevos</h2><p class="article-text">
        El reducido tama&ntilde;o de las cr&iacute;as permiti&oacute; a los investigadores calcular, por primera vez con una base f&oacute;sil s&oacute;lida, el tama&ntilde;o probable de los huevos y de las puestas. Mediante comparaciones con aves y cocodrilos actuales &mdash;los parientes vivos m&aacute;s pr&oacute;ximos de los dinosaurios&mdash;, el estudio <strong>concluye que una hembra adulta de T. rex pudo poner alrededor de veinte huevos</strong>, mientras que los ejemplares de mayor tama&ntilde;o habr&iacute;an alcanzado puestas cercanas a la treintena. Los autores incluso consideran posible que algunos individuos produjeran cantidades muy superiores, aunque subrayan que se trata de escenarios menos probables. En conjunto, estos resultados apuntan a una <strong>estrategia reproductiva basada en un elevado n&uacute;mero de descendientes, m&aacute;s pr&oacute;xima a la de muchos reptiles actuales</strong> que a la de las aves con menor n&uacute;mero de cr&iacute;as y un cuidado parental m&aacute;s intenso.
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                    alt="Tamaño de T. rex perinato . Reconstrucción basada en el tercer metatarsiano RSKM P2416.82, asumiendo proporciones de un Tarbosaurus baatar juvenil [ 12 ]; individuo posterior a la eclosión escalado al 84% de las dimensiones lineales de RSKM P2416.82."
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                Tamaño de T. rex perinato . Reconstrucción basada en el tercer metatarsiano RSKM P2416.82, asumiendo proporciones de un Tarbosaurus baatar juvenil [ 12 ]; individuo posterior a la eclosión escalado al 84% de las dimensiones lineales de RSKM P2416.82.                            </span>
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        Las conclusiones no se limitan al n&uacute;mero de huevos. El an&aacute;lisis mediante tomograf&iacute;a de alta resoluci&oacute;n permiti&oacute; estudiar la <strong>estructura interna de los huesos y detectar procesos de remodelaci&oacute;n &oacute;sea</strong> asociados al movimiento. Seg&uacute;n los autores, esas modificaciones solo pueden explicarse si las cr&iacute;as comenzaron a desplazarse poco despu&eacute;s de nacer, ya que el esfuerzo mec&aacute;nico derivado de la locomoci&oacute;n deja se&ntilde;ales caracter&iacute;sticas en el tejido &oacute;seo. A ello se suma el desgaste observado en algunos dientes, una evidencia de que aquellos peque&ntilde;os depredadores ya se alimentaban por s&iacute; mismos durante las primeras semanas o meses de vida. Todo ello dibuja un <strong>escenario muy distinto al de unas cr&iacute;as dependientes del nido durante largos periodos</strong> y apunta, en cambio, hacia <strong>animales capaces de explorar el entorno desde edades muy tempranas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Una estrategia reproductiva entre reptiles y aves</h2><p class="article-text">
        Los resultados llevan a los investigadores a proponer que <strong>los tiranosaurios ocuparon una posici&oacute;n intermedia en la evoluci&oacute;n de las estrategias reproductivas de los dinosaurios</strong>. Aunque las cr&iacute;as nac&iacute;an proporcionalmente m&aacute;s grandes que las de la mayor&iacute;a de los reptiles actuales, segu&iacute;an siendo mucho m&aacute;s peque&ntilde;as, en relaci&oacute;n con el tama&ntilde;o del adulto, que las de los grandes grupos de dinosaurios <strong>estrechamente emparentados con las aves y que las propias aves modernas</strong>. Esa diferencia sugiere que T. rex invert&iacute;a menos recursos en cada descendiente y compensaba esa menor inversi&oacute;n mediante puestas numerosas. Para los autores, el estudio refleja una <strong>transici&oacute;n evolutiva </strong>en la que algunas caracter&iacute;sticas propias del cuidado parental intensivo todav&iacute;a no hab&iacute;an alcanzado el grado de desarrollo observado millones de a&ntilde;os despu&eacute;s en las aves.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n aporta nuevas pistas sobre el ritmo de crecimiento de estos depredadores. Los an&aacute;lisis histol&oacute;gicos distinguen claramente entre el tejido &oacute;seo formado antes del nacimiento y el desarrollado durante las semanas posteriores a la eclosi&oacute;n. Esa transici&oacute;n demuestra que <strong>los f&oacute;siles pertenec&iacute;an a animales que hab&iacute;an sobrevivido durante un tiempo fuera del huevo y no a embriones que murieron antes de nacer</strong>. Adem&aacute;s, la elevada vascularizaci&oacute;n de los huesos indica que atravesaban una fase de crecimiento extraordinariamente r&aacute;pida, una caracter&iacute;stica coherente con la enorme velocidad a la que los tiranosaurios aumentaban de tama&ntilde;o durante los primeros a&ntilde;os de vida.
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                Microtomografía computarizada de sincrotrón de RSKM P2416.82, metatarsiano III izquierdo de T. rex , que muestra la arquitectura interna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os depredadores del Cret&aacute;cico</h2><p class="article-text">
        Otro de los aspectos que m&aacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n de los investigadores fue el <strong>desgaste observado en los dientes de las cr&iacute;as</strong>. Las piezas dentales conservan marcas compatibles con el uso durante la alimentaci&oacute;n, lo que indica que estos animales ya capturaban y consum&iacute;an presas poco despu&eacute;s de abandonar el huevo. Aunque el estudio no permite determinar con exactitud cu&aacute;les formaban parte de su dieta, los autores consideran que esas se&ntilde;ales apuntan a que los ejemplares j&oacute;venes eran capaces de alimentarse de vertebrados relativamente grandes en comparaci&oacute;n con su tama&ntilde;o. Esa autonom&iacute;a temprana refuerza la hip&oacute;tesis de que <strong>depend&iacute;an poco de los adultos una vez completada la eclosi&oacute;n</strong> y que su supervivencia descansaba, sobre todo, en un r&aacute;pido desarrollo f&iacute;sico y en un comportamiento activo desde las primeras etapas de vida.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo de estos f&oacute;siles no solo ampl&iacute;a el conocimiento sobre la biolog&iacute;a de T. rex, sino que tambi&eacute;n <strong>ayuda a comprender c&oacute;mo evolucionaron las estrategias reproductivas de los dinosaurios antes del origen de las aves modernas</strong>. La escasez de restos correspondientes a las primeras fases de crecimiento hab&iacute;a impedido responder durante d&eacute;cadas a preguntas fundamentales sobre el nacimiento y el desarrollo de estos grandes depredadores. Ahora, la identificaci&oacute;n de las primeras cr&iacute;as conocidas de T. rex y <em>Gorgosaurus libratus</em> ofrece una imagen mucho m&aacute;s completa de su ciclo vital y respalda la idea de que la evoluci&oacute;n del cuidado parental y de la inversi&oacute;n en la descendencia fue un proceso gradual, en el que los grandes tiranosaurios conservaron rasgos propios de sus antepasados reptiles al tiempo que comenzaban a mostrar caracter&iacute;sticas que acabar&iacute;an desarroll&aacute;ndose plenamente en las aves.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/primeros-fosiles-crias-t-rex-revelan-reproducia-mayor-depredador-cretacico-pm_1_13386284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 06:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los primeros fósiles de crías de T. rex revelan cómo se reproducía el mayor depredador del Cretácico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Canadá,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer animal diestro se remonta al período Ediacárico, hace 550 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-animal-diestro-remonta-periodo-ediacarico-550-millones-anos-pm_1_13381097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/270de235-8a07-4097-826e-41bac7a7dcc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer animal diestro se remonta al período Ediacárico, hace 550 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Spriggina floundersi, un raro organismo que no medía más de cinco centímetros, mostraba preferencia por un lado concreto</p><p class="subtitle">La peor sospecha gana fuerza: la marea mortal de Australia del Sur podría tener un responsable sin precedentes
</p></div><p class="article-text">
        Formalmente, se conoce como <strong>lateralidad</strong> a la preferencia natural que tienen las personas para utilizar un lado de su propio cuerpo para realizar diversas tareas. Si comemos con la mano izquierda, se considera zurdo. Si golpeamos un bal&oacute;n con el pie derecho, se habla de diestro. Tambi&eacute;n hay personas capaces de utilizar las extremidades de su cuerpo de forma indistinta, conocidos como ambidiestros. 
    </p><p class="article-text">
        Y todo lo anterior tambi&eacute;n es extrapolable a los miembros del <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/enorme-arana-patas-peludas-acaba-batir-record-rapida-mundo-pm_1_13378402.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reino animal</a>. En concreto, uno ya demostr&oacute; una<strong> tendencia a la lateralidad derecha</strong> hace 550 millones de a&ntilde;os, seg&uacute;n apunta una nueva investigaci&oacute;n publicada en la revista <em>Scientific Reports</em>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lateralidades en el reino animal</strong></h2><p class="article-text">
        El hallazgo proviene del <strong>registro f&oacute;sil </strong>de Spriggina floundersi, un raro organismo que no med&iacute;a m&aacute;s de cinco cent&iacute;metros y que vivi&oacute; durante per&iacute;odo Ediac&aacute;rico, tercer y &uacute;ltimo periodo del Neoproterozoico. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio dirigido por investigadores del Museo Americano de Historia Natural, la Universidad Estatal de Florida, la Universidad de Harvard y la Universidad de California, Riverside indica que Spriggina mostr&oacute; una <strong>preferencia</strong> constante por inclinarse hacia la derecha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una curvatura hacia la izquierda en la roca representa un animal que se curvaba hacia la derecha en vida                            </span>
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        &ldquo;Cuando hablamos de ser diestro o zurdo, la mayor&iacute;a de la gente probablemente piensa en c&oacute;mo sujeta un l&aacute;piz o patea un bal&oacute;n de f&uacute;tbol. Pero nuestra investigaci&oacute;n demuestra que un animal sin manos ni pies, que vivi&oacute; <strong>hace m&aacute;s de 500 millones de a&ntilde;os</strong>, pudo haber tenido su propia versi&oacute;n de lateralidad&rdquo;, destaca el autor principal y responsable del Museo Americano de Historia Natural, Scott Evans.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La diestra como preferencia</strong></h2><p class="article-text">
        El per&iacute;odo Ediac&aacute;rico, hace aproximadamente entre 635 y 538 millones de a&ntilde;os, no goza de popularidad, pero seguramente se trate de uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s transformadores en la historia de la vida en la Tierra. Durante este tiempo, recuerdan los investigadores,<strong> la vida microsc&oacute;pica evolucion&oacute;</strong> hasta convertirse en multicelular, de manera que pudo ser vista a simple vista y capaz de comportamientos cada vez m&aacute;s complejos, incluido el movimiento.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la cordillera Flinders y la regi&oacute;n circundante del sur de Australia conservan<strong> uno de los registros f&oacute;siles m&aacute;s excepcionales </strong>de este tipo de conjunto. Concretamente, el Parque Nacional Nilpena Ediacara. Ah&iacute; es donde se encuentra Spriggina, uno de los primeros animales conocidos con simetr&iacute;a bilateral. Y los investigadores quisieron saber si este presentaba alguna preferencia izquierda-derecha. Para ello, examinaron la variaci&oacute;n de la forma en m&aacute;s de cien de esos f&oacute;siles. 
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                El equipo de investigación trabajó en la cordillera Flinders y la región circundante del sur de Australia                            </span>
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        As&iacute;, aproximadamente el doble de ejemplares aparec&iacute;an <strong>doblados</strong> hacia la izquierda. Pero que esa marca no lleve a enga&ntilde;o: dado que estos f&oacute;siles conservan impresiones sim&eacute;tricas de los animales originales, una curvatura hacia la izquierda en la roca representa un animal que se doblaba hacia la derecha en vida.
    </p><p class="article-text">
        Este patr&oacute;n constante sugiere que Spriggina se orientaba preferentemente hacia la derecha, lo que la convierte en el animal m&aacute;s antiguo conocido que muestra una &ldquo;lateralidad&rdquo; generalizada en toda su poblaci&oacute;n.<strong> Un rasgo mucho m&aacute;s antiguo</strong> de lo que se cre&iacute;a inicialmente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-animal-diestro-remonta-periodo-ediacarico-550-millones-anos-pm_1_13381097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 06:51:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primer animal diestro se remonta al período Ediacárico, hace 550 millones de años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren que un canguro gigante sobrevivió en Nueva Guinea hasta hace 5.300 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-canguro-gigante-sobrevivio-nueva-guinea-5-300-anos-pm_1_13377654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8733dee-30df-4aa5-bb56-555054c78e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren que un canguro gigante sobrevivió en Nueva Guinea hasta hace 5.300 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de un fósil hallado en un yacimiento arqueológico cuestiona la idea de una extinción simultánea de los grandes marsupiales del antiguo continente de Sahul</p><p class="subtitle">Identifican una nueva especie de dinosaurio en Tailanda a partir del análisis de un único hueso</p></div><p class="article-text">
        La desaparici&oacute;n de la megafauna de Sahul &mdash;el antiguo continente que un&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/temas/australia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Australia</a>, Tasmania y Nueva Guinea&mdash; sigue siendo uno de los grandes debates de la paleontolog&iacute;a. Durante a&ntilde;os, la interpretaci&oacute;n dominante sostuvo que <strong>estos grandes animales desaparecieron de forma relativamente r&aacute;pida hace unos 40.000 a&ntilde;os</strong>, poco despu&eacute;s de la llegada de los primeros humanos a Australia. Sin embargo, un estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s44185-026-00146-5" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>npj Biodiversity</em> aporta ahora nuevas evidencias que ampl&iacute;an ese escenario. Los investigadores <strong>han identificado los restos de un gran marsupial</strong> en un <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento arqueol&oacute;gico</a> de la costa norte de Nueva Guinea con una <strong>antig&uuml;edad de entre 6.800 y 5.300 a&ntilde;os</strong>, lo que constituye la evidencia m&aacute;s reciente conocida de supervivencia de un representante de la megafauna de Sahul.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo procede del abrigo rocoso de Taora, situado cerca de Vanimo, en <a href="https://www.eldiario.es/temas/papua-nueva-guinea/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pap&uacute;a Nueva Guinea</a>. All&iacute; apareci&oacute; una falange pr&aacute;cticamente completa perteneciente a un gran macr&oacute;podo, probablemente un representante del g&eacute;nero Protemnodon, un grupo de grandes canguros adaptados a ambientes boscosos. <strong>El hueso fue recuperado en un nivel </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/arqueologia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>arqueol&oacute;gico</strong></a><strong> del Holoceno medio asociado a restos de actividad humana</strong> y sometido a un exhaustivo an&aacute;lisis anat&oacute;mico, estratigr&aacute;fico y tafon&oacute;mico. Seg&uacute;n los autores, las caracter&iacute;sticas del yacimiento y la posici&oacute;n estratigr&aacute;fica del f&oacute;sil hacen extremadamente improbable que el hueso proceda de sedimentos mucho m&aacute;s antiguos y hubiera sido redepositado en niveles holocenos, una posibilidad que el equipo evalu&oacute; expresamente antes de interpretar la cronolog&iacute;a del hallazgo.
    </p><h2 class="article-text">Una supervivencia mucho m&aacute;s prolongada de lo esperado</h2><p class="article-text">
        Hasta ahora, los f&oacute;siles m&aacute;s recientes de megafauna en Nueva Guinea situaban la desaparici&oacute;n de estos grandes marsupiales durante el &Uacute;ltimo M&aacute;ximo Glacial, hace entre 27.000 y 22.000 a&ntilde;os. <strong>La nueva dataci&oacute;n prolonga esa supervivencia durante m&aacute;s de quince milenios y convierte a Taora en el primer yacimiento que aporta una evidencia s&oacute;lida de que un representante de la megafauna</strong> persisti&oacute; m&aacute;s all&aacute; del final de ese periodo. Para los investigadores, este descubrimiento sugiere que la desaparici&oacute;n de estos animales no sigui&oacute; un proceso uniforme en todo Sahul y que distintas poblaciones pudieron mantenerse durante miles de a&ntilde;os en determinadas regiones antes de extinguirse definitivamente.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n del f&oacute;sil r<strong>equiri&oacute; comparar la falange con decenas de especies actuales y extinguidas de marsupiales</strong>. El an&aacute;lisis permiti&oacute; descartar otros grandes vertebrados presentes en Nueva Guinea, como casuarios, cerdos o equidnas de pico largo, as&iacute; como diferentes familias de marsupiales extinguidos. Las caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas del hueso resultan m&aacute;s compatibles con las de Protemnodon, un <strong>g&eacute;nero de grandes canguros que pod&iacute;a alcanzar entre 50 y 90 kilogramos </strong>y que probablemente se desplazaba de forma cuadr&uacute;peda por ambientes boscosos, a diferencia de los canguros modernos adaptados a espacios abiertos. Aunque los autores no pueden atribuir el ejemplar con total certeza a una especie concreta, consideran que esa identificaci&oacute;n representa la hip&oacute;tesis m&aacute;s consistente con las evidencias disponibles.
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                    alt="1) Lachitu 2) Taora 3) Watinglo 4) Nombe y Kafiayawa 5) Pantano Pureni 6) Formación Otibanda 7) Cueva Kelangurr y río Baliem Occidental 8) Cuevas Kria y Toé. Mapas generados por LGK usando ArcGIS Online"
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                1) Lachitu 2) Taora 3) Watinglo 4) Nombe y Kafiayawa 5) Pantano Pureni 6) Formación Otibanda 7) Cueva Kelangurr y río Baliem Occidental 8) Cuevas Kria y Toé. Mapas generados por LGK usando ArcGIS Online                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Clima, aislamiento y presencia humana</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de retrasar la fecha conocida de desaparici&oacute;n de estos grandes marsupiales, el estudio aporta <strong>nuevas pistas sobre los factores que pudieron favorecer su persistencia durante tanto tiempo</strong>. Los autores plantean que esta poblaci&oacute;n pudo mantenerse gracias a la baja densidad humana que caracteriz&oacute; durante milenios la regi&oacute;n de Oenake, un territorio con escasa ocupaci&oacute;n y una limitada transformaci&oacute;n del paisaje. Esa circunstancia habr&iacute;a permitido que estos grandes canguros convivieran con las poblaciones humanas durante un periodo extraordinariamente prolongado. De hecho, si la atribuci&oacute;n del f&oacute;sil a Protemnodon es correcta, este<strong> linaje habr&iacute;a compartido el territorio con los habitantes de la zona durante al menos 35.000 a&ntilde;os</strong>, un escenario que sugiere que su desaparici&oacute;n dif&iacute;cilmente puede explicarse &uacute;nicamente por la llegada inicial de los seres humanos a Sahul.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los investigadores consideran que esa prolongada supervivencia termin&oacute; cuando comenzaron a coincidir varios factores. Tras el final de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n, el aumento de las temperaturas transform&oacute; de forma progresiva los ecosistemas del norte de Nueva Guinea. Los bosques montanos, adecuados para especies adaptadas a ambientes m&aacute;s fr&iacute;os, fueron dejando paso a selvas tropicales de baja altitud, reduciendo el h&aacute;bitat disponible para estos grandes marsupiales. Paralelamente, <strong>el registro arqueol&oacute;gico documenta un incremento de la actividad humana en la regi&oacute;n durante el Holoceno temprano y medio</strong>, un cambio que pudo aumentar la presi&oacute;n sobre poblaciones cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as y aisladas hasta contribuir a su desaparici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Un modelo diferente al de Australia</h2><p class="article-text">
        Las conclusiones del trabajo cuestionan la idea de que toda la megafauna de Sahul <strong>desapareci&oacute; siguiendo un &uacute;nico patr&oacute;n cronol&oacute;gico. </strong>Mientras que en Australia la mayor parte de las evidencias sit&uacute;an la desaparici&oacute;n de estos grandes animales en torno a hace 41.000 a&ntilde;os, los datos obtenidos en Nueva Guinea apuntan a una trayectoria diferente, con poblaciones capaces de persistir durante decenas de miles de a&ntilde;os m&aacute;s en determinados refugios ecol&oacute;gicos. Para los autores, <strong>esa diferencia refuerza la idea de que la desaparici&oacute;n de la megafauna estuvo condicionada por circunstancias locales</strong> y dif&iacute;cilmente puede explicarse mediante una &uacute;nica causa o un mismo calendario para todo el antiguo continente de Sahul.
    </p><p class="article-text">
        El estudio plantea que la combinaci&oacute;n de factores ambientales y humanos ofrece una explicaci&oacute;n m&aacute;s consistente con las evidencias disponibles que los modelos basados en una &uacute;nica causa. En el caso de Nueva Guinea, la transformaci&oacute;n progresiva de los ecosistemas tras el final de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n habr&iacute;a reducido el espacio disponible para especies adaptadas a ambientes m&aacute;s fr&iacute;os, mientras que el crecimiento de las poblaciones humanas y la intensificaci&oacute;n de la actividad en el territorio pudieron aumentar la presi&oacute;n sobre unos animales cada vez m&aacute;s escasos. En conjunto, <strong>estos procesos ayudan a explicar por qu&eacute; algunas poblaciones lograron sobrevivir mucho m&aacute;s tiempo que otras antes de desaparecer definitivamente</strong>.
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                    alt="a Plano de las zonas de excavación en Taora, elaborado por ANU CartoGIS Services. b Vista de la excavación de la Zona A en Taora. c Vista en sección del muro norte de la Zona A (2004), que muestra la distinción entre depósitos culturales y unidades de arena de playa estériles. d Dibujo en sección de la Zona A y ubicación de las muestras de conchas datadas tomadas in situ. Fotografías y dibujo en sección cortesía de Anthony Barham."
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                a Plano de las zonas de excavación en Taora, elaborado por ANU CartoGIS Services. b Vista de la excavación de la Zona A en Taora. c Vista en sección del muro norte de la Zona A (2004), que muestra la distinción entre depósitos culturales y unidades de arena de playa estériles. d Dibujo en sección de la Zona A y ubicación de las muestras de conchas datadas tomadas in situ. Fotografías y dibujo en sección cortesía de Anthony Barham.                            </span>
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        Los investigadores subrayan adem&aacute;s que este escenario pone de manifiesto la <strong>necesidad de estudiar cada regi&oacute;n de forma individual</strong>. Aunque Australia y Nueva Guinea formaban parte del mismo continente durante buena parte del Pleistoceno, las diferencias ambientales, la evoluci&oacute;n de sus paisajes y la intensidad de la ocupaci&oacute;n humana pudieron dar lugar a historias muy distintas para unas especies que, hasta ahora, se tend&iacute;an a interpretar bajo un mismo modelo de extinci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Una historia de extinci&oacute;n mucho m&aacute;s compleja</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento convierte al yacimiento de Taora en una referencia para comprender la evoluci&oacute;n de la fauna prehist&oacute;rica de Nueva Guinea y ampl&iacute;a el calendario conocido para la desaparici&oacute;n de algunos de sus grandes mam&iacute;feros. M&aacute;s all&aacute; de identificar el f&oacute;sil de un gran canguro, <strong>el estudio muestra que la historia de la megafauna de Sahul fue probablemente m&aacute;s diversa de lo que se pensaba y que distintas poblaciones respondieron de manera diferente a los cambios ambientales y a la expansi&oacute;n de las comunidades humanas.</strong> En lugar de respaldar un proceso uniforme y simult&aacute;neo en todo el continente, las nuevas evidencias apuntan a una historia mucho m&aacute;s compleja, marcada por diferencias regionales y por la interacci&oacute;n de varios factores a lo largo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Los propios autores consideran que el hallazgo abre nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n. La presencia de un representante de la megafauna en un contexto tan reciente plantea interrogantes sobre cu&aacute;ntas otras poblaciones pudieron persistir durante el Holoceno en regiones todav&iacute;a poco exploradas de Nueva Guinea y sobre el <strong>papel que desempe&ntilde;aron los refugios ecol&oacute;gicos en la supervivencia de estos grandes marsupiales</strong>. Nuevos trabajos en yacimientos de la isla podr&iacute;an aportar m&aacute;s restos que permitan comprobar si Taora constituye un caso excepcional o forma parte de un patr&oacute;n m&aacute;s amplio que hasta ahora hab&iacute;a pasado desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el f&oacute;sil recuperado en Taora representa la evidencia m&aacute;s reciente conocida de supervivencia de un integrante de la megafauna de Sahul y aporta una nueva perspectiva sobre uno de los episodios m&aacute;s debatidos de la prehistoria australiana y neoguineana. M&aacute;s que ofrecer una respuesta definitiva sobre las causas de la extinci&oacute;n, el estudio refuerza la idea de que este proceso fue m&aacute;s prolongado y variable de lo que durante a&ntilde;os se hab&iacute;a asumido y que solo puede comprenderse teniendo en cuenta la interacci&oacute;n entre el clima, la transformaci&oacute;n de los h&aacute;bitats y la presencia humana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-canguro-gigante-sobrevivio-nueva-guinea-5-300-anos-pm_1_13377654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 06:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren que un canguro gigante sobrevivió en Nueva Guinea hasta hace 5.300 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Yacimientos arqueológicos,Australia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Identifican en Tailandia una nueva especie de dinosaurio de cuello largo a partir de una única vértebra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/identifican-tailandia-nueva-especie-dinosaurio-cuello-partir-unica-vertebra-pm_1_13377547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/caf8dae2-ea6b-4195-b850-7d31b9d20508_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Identifican en Tailandia una nueva especie de dinosaurio de cuello largo a partir de una única vértebra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo del primer mamenquisaurio identificado formalmente en el país amplía la distribución conocida de este grupo de saurópodos y aporta nuevas pistas sobre la evolución de estos dinosaurios en el sudeste asiático durante el Jurásico superior</p><p class="subtitle">No son los osos: el animal que más conflictos provoca con los humanos es este mamífero que vive en Norteamérica
</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, los mamenquisaurios parec&iacute;an formar parte de una historia ligada casi exclusivamente a <a href="https://www.eldiario.es/temas/china/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">China</a>. Sus <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> hab&iacute;an convertido ese pa&iacute;s en el principal referente para estudiar a estos <strong>grandes </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>dinosaurios</strong></a><strong> saur&oacute;podos de cuello extremadamente largo</strong>, mientras que fuera de su territorio la diversidad y la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de este grupo segu&iacute;an estando mucho menos documentadas. Un nuevo estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-49822-3" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Scientific Reports</em> modifica ahora ese panorama con la descripci&oacute;n de <em><strong>Uragasaurus kalasinensis</strong></em><strong>, una nueva especie descubierta en el noreste de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/tailandia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Tailandia</strong></a><strong> que constituye el primer mamenquisaurio nombrado formalmente en el pa&iacute;</strong>s y ampl&iacute;a la distribuci&oacute;n conocida de uno de los linajes de dinosaurios herb&iacute;voros m&aacute;s caracter&iacute;sticos del Jur&aacute;sico superior.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo dinosaurio procede del <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> de Phu Noi, en la provincia tailandesa de Kalasin, dentro de la Formaci&oacute;n Phu Kradung. Los investigadores identificaron la <strong>nueva especie a partir de una v&eacute;rtebra dorsal excepcionalmente bien conservada que presenta una combinaci&oacute;n de rasgos anat&oacute;micos desconocida hasta ahora</strong>. Entre ellos destaca una peculiar estructura &oacute;sea en forma de &ldquo;Y&rdquo; situada en la parte anterior de la v&eacute;rtebra, un car&aacute;cter que no hab&iacute;a sido descrito previamente en ning&uacute;n otro mamenquisaurio y que, junto con otros rasgos anat&oacute;micos externos e internos, permiti&oacute; reconocer el f&oacute;sil como un nuevo tax&oacute;n dentro de este grupo de saur&oacute;podos.
    </p><h2 class="article-text">Una pieza f&oacute;sil con rasgos &uacute;nicos</h2><p class="article-text">
        Aunque el holotipo se limita a una &uacute;nica v&eacute;rtebra dorsal, el excelente estado de conservaci&oacute;n del f&oacute;sil ha permitido extraer una gran cantidad de informaci&oacute;n anat&oacute;mica. Los investigadores recurrieron incluso a tomograf&iacute;a computarizada para estudiar su estructura interna sin da&ntilde;ar el ejemplar. El an&aacute;lisis <strong>revel&oacute; un complejo sistema de cavidades neum&aacute;ticas en el interior del hueso</strong>, una caracter&iacute;stica presente en los mamenquisaurios m&aacute;s derivados, aunque tambi&eacute;n conocida de forma independiente en otros linajes de saur&oacute;podos. Esa combinaci&oacute;n de rasgos externos e internos ha permitido identificar <em>Uragasaurus kalasinensis</em> como un nuevo tax&oacute;n pese a la escasez de restos conservados, ya que el conjunto de caracteres observados resulta suficiente para diferenciarlo del resto de especies descritas hasta la fecha.
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                    alt="Holotipo de Uragasaurus kalasinensis (PRC 460) y materiales asociados en el mapa de la cantera."
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                Holotipo de Uragasaurus kalasinensis (PRC 460) y materiales asociados en el mapa de la cantera.                            </span>
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        El nombre del nuevo dinosaurio tambi&eacute;n refleja parte de su historia. El g&eacute;nero <em>Uragasaurus</em> combina el t&eacute;rmino s&aacute;nscrito uraga, utilizado para <strong>designar a las serpientes y que hace referencia a su caracter&iacute;stico cuello alargado</strong>, con el habitual sufijo griego saurus, &ldquo;lagarto&rdquo;. El ep&iacute;teto kalasinensis, por su parte, homenajea a la provincia tailandesa donde apareci&oacute; el f&oacute;sil. Seg&uacute;n el estudio, el ejemplar vivi&oacute; durante el Jur&aacute;sico superior, aunque los autores subrayan que la dataci&oacute;n precisa de la Formaci&oacute;n Phu Kradung contin&uacute;a siendo <strong>incierta debido a la ausencia de niveles que permitan obtener edades radiom&eacute;tricas</strong>. Por ese motivo, la cronolog&iacute;a de la unidad geol&oacute;gica sigue apoy&aacute;ndose en la combinaci&oacute;n de las asociaciones f&oacute;siles, las correlaciones estratigr&aacute;ficas regionales y otros indicadores geol&oacute;gicos, mientras contin&uacute;an las investigaciones para precisar su edad con mayor exactitud.
    </p><h2 class="article-text">Un nuevo cap&iacute;tulo para los gigantes del Jur&aacute;sico</h2><p class="article-text">
        Hasta ahora, el registro f&oacute;sil de los mamenquisaurios estaba dominado por los descubrimientos realizados en China, donde se hab&iacute;an descrito la mayor&iacute;a de las especies conocidas de este grupo de saur&oacute;podos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n <strong>hab&iacute;an aparecido restos atribuidos a este linaje en otras zonas del sudeste asi&aacute;tico, pero ninguno hab&iacute;a permitido describir formalmente una nueva especie.</strong> La identificaci&oacute;n de Uragasaurus kalasinensis modifica ese panorama al confirmar la presencia de este grupo en el actual territorio de Tailandia mediante un tax&oacute;n formalmente descrito y ampliar as&iacute; la distribuci&oacute;n conocida de los mamenquisaurios durante el Jur&aacute;sico superior. Para los investigadores, el hallazgo <strong>aporta nuevas evidencias de que este linaje tuvo una presencia geogr&aacute;fica m&aacute;s amplia en el este y el sudeste de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/asia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Asia</strong></a> de la que hasta ahora pod&iacute;a demostrarse a partir del registro f&oacute;sil disponible.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis filogen&eacute;tico sit&uacute;a a la nueva especie entre las ramas m&aacute;s antiguas de los mamenquisaurios. Aunque los autores reconocen que la posici&oacute;n exacta del dinosaurio todav&iacute;a presenta cierta incertidumbre debido a que el f&oacute;sil conservado es limitado y a la cantidad de informaci&oacute;n anat&oacute;mica que a&uacute;n falta por conocer, los distintos an&aacute;lisis empleados recuperan de forma consistente a Uragasaurus kalasinensis dentro de este grupo de saur&oacute;podos de cuello largo. Esa ubicaci&oacute;n resulta especialmente relevante porque <strong>aporta nuevos datos para comprender la evoluci&oacute;n temprana del linaje y ampliar el conocimiento sobre la diversidad que alcanzaron estos animales </strong>durante la transici&oacute;n entre el Jur&aacute;sico y el Cret&aacute;cico.
    </p><h2 class="article-text">Una pieza clave para entender la historia geol&oacute;gica de Tailandia</h2><p class="article-text">
        La importancia del descubrimiento trasciende la descripci&oacute;n de una nueva especie. La presencia de <em>Uragasaurus kalasinensis</em> en la parte inferior de la Formaci&oacute;n Phu Kradung aporta nuevas evidencias que respaldan la interpretaci&oacute;n de que esos sedimentos corresponden al Jur&aacute;sico superior. La edad exacta de la formaci&oacute;n contin&uacute;a siendo objeto de debate porque <strong>carece de niveles que permitan realizar dataciones radiom&eacute;tricas directas</strong>, pero la combinaci&oacute;n de las asociaciones de vertebrados f&oacute;siles, las correlaciones estratigr&aacute;ficas regionales y las relaciones evolutivas del nuevo dinosaurio refuerzan esa interpretaci&oacute;n. Al mismo tiempo, los autores consideran que la parte superior de la formaci&oacute;n podr&iacute;a extenderse hasta el Cret&aacute;cico m&aacute;s temprano, lo que convertir&iacute;a al conjunto en un registro especialmente valioso para estudiar la transici&oacute;n entre ambos periodos.
    </p><p class="article-text">
        El yacimiento de Phu Noi ya era conocido por<strong> albergar una de las asociaciones de vertebrados f&oacute;siles continentales m&aacute;s ricas del sudeste asi&aacute;tico</strong>. Adem&aacute;s de los restos del nuevo saur&oacute;podo, ha proporcionado f&oacute;siles de tiburones hibod&oacute;ntidos de agua dulce, peces ginglymodios, peces pulmonados, tortugas primitivas, cocodrilos teleos&aacute;uridos y distintos dinosaurios herb&iacute;voros y carn&iacute;voros. A ese conjunto se suman otros f&oacute;siles que todav&iacute;a permanecen en estudio, entre ellos un temnosp&oacute;ndilo, un pterosaurio, un tiranosauroide basal y un metriacantos&aacute;urido. Esa diversidad convierte la zona en una referencia para reconstruir los ecosistemas continentales del final del Jur&aacute;sico y proporciona un contexto especialmente valioso para interpretar la evoluci&oacute;n de Uragasaurus dentro de la fauna jur&aacute;sica del continente asi&aacute;tico.
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                    alt="Tomografía computarizada de la vértebra dorsal anterior de Uragasaurus kalasinensis (holotipo PRC 460)."
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                Tomografía computarizada de la vértebra dorsal anterior de Uragasaurus kalasinensis (holotipo PRC 460).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La riqueza paleontol&oacute;gica del enclave tambi&eacute;n<strong> permite comparar la fauna de Phu Noi con la documentada en distintas cuencas de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/china/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>China</strong></a><strong>, como las de Junggar, Turpan y Sichuan</strong>. Seg&uacute;n los autores, esas similitudes apoyan la existencia de conexiones biogeogr&aacute;ficas entre diferentes regiones del este de Asia durante el Jur&aacute;sico superior y contribuyen a comprender mejor c&oacute;mo se distribuyeron los grandes saur&oacute;podos de cuello largo por el continente en un momento clave de su evoluci&oacute;n. No obstante, el estudio recuerda que el registro f&oacute;sil disponible todav&iacute;a resulta insuficiente para reconstruir con detalle las posibles rutas de dispersi&oacute;n de estos animales o establecer con precisi&oacute;n la cronolog&iacute;a de todos los yacimientos implicados.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s preguntas que respuestas</h2><p class="article-text">
        Los autores consideran que este descubrimiento constituye solo el primer paso para comprender la evoluci&oacute;n de los mamenquisaurios fuera de China. En el mismo yacimiento <strong>existen otros restos de saur&oacute;podos que, por el momento, no pueden atribuirse con seguridad a </strong><em><strong>Uragasaurus kalasinensis</strong></em><strong> porque carecen de elementos anat&oacute;micos comparables con el holotipo</strong>. Aunque fueron recuperados muy cerca de la v&eacute;rtebra que ha servido para describir la nueva especie, los investigadores consideran que la informaci&oacute;n disponible todav&iacute;a no permite determinar si pertenecieron al mismo individuo, a otro ejemplar de la misma especie o incluso a un saur&oacute;podo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Las futuras excavaciones podr&iacute;an aportar esqueletos m&aacute;s completos que permitan conocer mejor el aspecto general del animal, comprobar si los rasgos diagn&oacute;sticos identificados en la v&eacute;rtebra aparecen tambi&eacute;n en otros huesos y precisar su posici&oacute;n evolutiva dentro de los mamenquisaurios. Los propios autores reconocen que <strong>la ubicaci&oacute;n filogen&eacute;tica de la nueva especie contin&uacute;a siendo provisional debido a la escasez de material disponible</strong>, aunque los distintos an&aacute;lisis realizados coinciden en situarla dentro de este grupo de saur&oacute;podos de cuello largo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el hallazgo ampl&iacute;a la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica conocida de los mamenquisaurios y <strong>refuerza la importancia del sudeste asi&aacute;tico para comprender la evoluci&oacute;n de estos dinosaurios durante el Jur&aacute;sico superior</strong>. Adem&aacute;s de incorporar una nueva especie al registro f&oacute;sil mundial, el estudio proporciona nuevas evidencias sobre la diversidad que alcanz&oacute; este linaje fuera de China y contribuye a mejorar el conocimiento de una etapa de la historia evolutiva de los saur&oacute;podos que todav&iacute;a sigue ofreciendo numerosas inc&oacute;gnitas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/identifican-tailandia-nueva-especie-dinosaurio-cuello-partir-unica-vertebra-pm_1_13377547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 04:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Identifican en Tailandia una nueva especie de dinosaurio de cuello largo a partir de una única vértebra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Yacimientos arqueológicos,China,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se parecían todos los antiguos cocodrilos a los actuales? Un hallazgo asegura que uno caminaba erguido y tenía brazos diminutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/parecian-antiguos-cocodrilos-actuales-hallazgo-aseguro-caminaba-erguido-tenia-brazos-diminutos-pm_1_13356130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04a6009b-bceb-4cca-b5c0-29cd776f0c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se parecían todos los antiguos cocodrilos a los actuales? Un hallazgo asegura que uno caminaba erguido y tenía brazos diminutos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósiles - Las características del paisaje, la presencia de otros reptiles y los recursos disponibles marcaron la alimentación, los desplazamientos y las opciones de supervivencia de aquellos animales</p><p class="subtitle">Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo pegado al suelo obliga a avanzar despacio, con las patas abiertas y el peso repartido en cada paso. Ese movimiento bajo y arrastrado define a los <strong>cocodrilos</strong> actuales, que recorren la orilla con la panza casi tocando la tierra y dejan una silueta inconfundible en cuanto empiezan a desplazarse. 
    </p><p class="article-text">
        La forma en que se mueven no es un detalle menor, porque <strong>condiciona c&oacute;mo cazan, c&oacute;mo se acercan a una presa y c&oacute;mo pasan desapercibidos</strong> en entornos h&uacute;medos. 
    </p><h2 class="article-text"><em>Labrujasuchus expectatus</em> se desplazaba erguido con un pico en lugar de dientes</h2><p class="article-text">
        Ese modelo tan marcado contrasta con lo que ha salido a la luz en un estudio publicado en el<em><strong> Journal of Vertebrate Paleontology</strong></em>, donde un equipo de paleont&oacute;logos describe a<em><strong> Labrujasuchus expectatus</strong></em>, un pariente lejano de los cocodrilos que caminaba<strong> erguido sobre dos patas</strong> hace unos 212 millones de a&ntilde;os en lo que hoy es Nuevo M&eacute;xico. El hallazgo, recogido por <em>Mongabay</em>, sit&uacute;a a este animal dentro de un grupo que sigui&oacute; un camino muy distinto al de los reptiles actuales.
    </p><p class="article-text">
        El aspecto de este reptil rompe con la imagen habitual ya que <strong>no ten&iacute;a dientes</strong>, sino un pico, sus brazos eran peque&ntilde;os y <strong>su cuerpo se aguantaba sobre las patas traseras</strong>, lo que lo acercaba m&aacute;s a la silueta de ciertos dinosaurios que a la de un cocodrilo moderno. Esa forma de moverse lo colocaba en una posici&oacute;n elevada, con una <strong>visi&oacute;n m&aacute;s amplia de lo que ocurr&iacute;a a su alrededor</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El nombre del reptil recordó la historia del lugar del hallazgo                            </span>
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        Esa postura no apareci&oacute; por casualidad. <strong>Nathan Smith</strong>, paleont&oacute;logo y director del <em>Dinosaur Institute del Museo de Historia Natural </em>de Los &Aacute;ngeles, apunta que desplazarse sobre dos patas pod&iacute;a <strong>ofrecer ventajas claras</strong>, como moverse m&aacute;s r&aacute;pido o detectar antes a presas y depredadores. Tambi&eacute;n dejaba las<strong> extremidades delanteras libres </strong>para otras funciones, lo que abr&iacute;a nuevas posibilidades en su comportamiento.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores hallaron los f&oacute;siles en Hayden Quarry durante el Tri&aacute;sico tard&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Los restos de este animal aparecieron en el <strong>yacimiento de Hayden Quarry,</strong> dentro de Ghost Ranch, una zona conocida por la conservaci&oacute;n de f&oacute;siles. All&iacute;, los investigadores encontraron<strong> huesos de patas, brazos y partes de la columna en sedimentos del Tri&aacute;sico tard&iacute;o</strong>, una &eacute;poca en la que muchas especies exploraban formas distintas de ocupar su entorno.
    </p><p class="article-text">
        El nombre elegido tiene su propia historia. <em>Labrujasuchus</em> hace referencia a <strong>Ranchos de los Brujos</strong>, un antiguo nombre espa&ntilde;ol del lugar donde se encontraron los restos, unido a una palabra griega que significa <em>cocodrilo</em>. El t&eacute;rmino <em>expectatus</em> juega con la idea de que<strong> este tipo de f&oacute;siles ya se esperaban en la zona</strong>, en contraste con otro hallazgo anterior que sorprendi&oacute; a los investigadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Alan Turner indicó que este animal compartía parentesco lejano con los cocodrilos actuales"
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                Alan Turner indicó que este animal compartía parentesco lejano con los cocodrilos actuales                            </span>
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        Ese juego de nombres enlaza con una etapa en la que cada nuevo f&oacute;sil cambia lo que se sabe sobre estos animales. El propio Smith recu<strong>erda que</strong> encontrar especies intermedias ayuda a completar un puzzle que llevaba tiempo abierto, porque ya se conoc&iacute;an ejemplares m&aacute;s antiguos y m&aacute;s recientes en la misma regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alan Turner</strong>, paleont&oacute;logo en<em> Stony Brook University</em>, sit&uacute;a a este reptil en una<strong> rama lateral del &aacute;rbol evolutivo</strong>. No era antepasado directo de los cocodrilos actuales, sino un pariente lejano que se separ&oacute; hace cientos de millones de a&ntilde;os. Seg&uacute;n Turner, el Tri&aacute;sico fue un periodo en el que <strong>muchas formas de vida probaron soluciones distintas</strong>, y este tipo de locomoci&oacute;n fue una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento tambi&eacute;n encaja con otras piezas que han ido apareciendo en el mismo entorno. En <em>Ghost Ranch</em> se han identificado otros reptiles relacionados, algunos de <strong>gran tama&ntilde;o y con mand&iacute;bulas potentes</strong>, lo que ayuda a reconstruir c&oacute;mo se repart&iacute;an los papeles dentro de ese ecosistema.
    </p><h2 class="article-text">El paisaje antiguo condicion&oacute; la alimentaci&oacute;n y la supervivencia del reptil</h2><p class="article-text">
        La zona donde vivi&oacute; este animal poco tiene que ver con el paisaje actual. Hace m&aacute;s de 200 millones de a&ntilde;os era una<strong> llanura amplia, con cambios estacionales en las lluvias y variaciones en la vegetaci&oacute;n</strong>. Smith explica que el registro f&oacute;sil muestra incluso se&ntilde;ales de <strong>incendios frecuentes</strong>, lo que indica un entorno cambiante al que los animales ten&iacute;an que adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario, la dieta de <em>Labrujasuchus expectatus</em> sigue abierta. Algunos estudios sobre especies cercanas apuntan a que pod&iacute;an <strong>alimentarse tanto de plantas como de otros animales</strong>. Smith recuerda que tener pico no excluye una dieta carn&iacute;vora, y considera probable que este reptil al menos aprovechara ambos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco estaba a salvo de otros depredadores. En su entorno viv&iacute;an <strong>fitosaurios de hocico alargado y otros reptiles de gran tama&ntilde;o</strong> como el Vivaron, que pod&iacute;an cazar animales de este tipo. Esa presi&oacute;n externa ayudaba a definir c&oacute;mo se mov&iacute;an, d&oacute;nde se alimentaban y qu&eacute; oportunidades ten&iacute;an de sobrevivir en un entorno que cambiaba con frecuencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/parecian-antiguos-cocodrilos-actuales-hallazgo-aseguro-caminaba-erguido-tenia-brazos-diminutos-pm_1_13356130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 11:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Se parecían todos los antiguos cocodrilos a los actuales? Un hallazgo asegura que uno caminaba erguido y tenía brazos diminutos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-mal-etiquetado-paso-50-anos-cajon-resulto-tigre-dientes-sable-desconocido-pm_1_13347536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bce5659-f06a-4809-b4cc-619303ed189a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Revisión - Narimane Chatar recurrió a recreaciones tridimensionales para comparar aquel ejemplar con otros conservados en varios centros y comprobó que pertenecía a un animal distinto del asignado inicialmente</p><p class="subtitle">El negro absoluto está más cerca: una nueva pintura absorbe prácticamente toda la luz visible
</p></div><p class="article-text">
        El momento en que la presa queda inm&oacute;vil suele depender de un solo gesto preciso que entra por el cuello y corta la vida en segundos. Ese golpe no nace de la fuerza bruta sin m&aacute;s, sino de una herramienta pensada para penetrar r&aacute;pido y llegar donde duele de verdad. En los<strong> dientes de sable</strong>, esa herramienta eran los colmillos superiores, largos y afilados, dise&ntilde;ados para abrir la carne y alcanzar zonas vitales con un solo movimiento limpio. El resto de la boca acompa&ntilde;aba ese ataque con piezas que ayudaban a <strong>desgarrar y separar la carne,</strong> mientras el cuerpo sosten&iacute;a la embestida y sujetaba a la presa en el suelo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa forma de cazar obligaba a acertar a la primera, porque no hab&iacute;a opci&oacute;n para errores prolongados. Cuando ese tipo de especializaci&oacute;n se vuelve extremo, deja se&ntilde;ales claras en los restos que llegan hasta hoy.
    </p><h2 class="article-text">La revisi&oacute;n digital confirm&oacute; una clasificaci&oacute;n mucho m&aacute;s precisa</h2><p class="article-text">
        Un <strong>cr&aacute;neo guardado durante d&eacute;cadas</strong> en un caj&oacute;n del<em> American Museum of Natural History</em> permiti&oacute; poner nombre y forma a una de esas especies, seg&uacute;n recoge el estudio publicado en el<em><strong> Journal of Vertebrate Paleontology</strong></em>. La investigadora <strong>Narimane Chatar</strong>, vinculada a la Universidad de California - Berkeley, identific&oacute; ese f&oacute;sil como <em><strong>Adelphailurus kansensis</strong></em>, un felino de hace unos cinco millones de a&ntilde;os que hasta ahora solo se conoc&iacute;a por fragmentos de mand&iacute;bula y dientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las pruebas mostraron que aquellos colmillos podían romperse"
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            <span class="title">
                Las pruebas mostraron que aquellos colmillos podían romperse                            </span>
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        El trabajo no empez&oacute; con el hallazgo como tal, sino con una revisi&oacute;n posterior apoyada en tecnolog&iacute;a digital. Chatar hab&iacute;a escaneado el f&oacute;sil durante una visita previa y, tiempo despu&eacute;s, <strong>retom&oacute; el material para crear modelos en tres dimensiones </strong>que compar&oacute; con otros ejemplares de distintos museos. Ese cruce permiti&oacute; detectar coincidencias en la forma del cr&aacute;neo, la disposici&oacute;n de los dientes y la estructura general, lo que acab&oacute; confirmando que <strong>no se trataba de un ejemplar gen&eacute;rico</strong>, sino de una especie concreta que hab&iacute;a quedado <strong>mal clasificada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ese encaje individual aporta adem&aacute;s una pieza interesante para entender la historia de los dientes de sable. Durante d&eacute;cadas, muchas reconstrucciones se centraron en especies tard&iacute;as como <em><strong>Smilodon</strong></em>, que presentaban colmillos muy largos. Sin embargo, los datos acumulados apuntan a que las formas m&aacute;s antiguas ten&iacute;an<strong> dientes m&aacute;s cortos</strong> y que, con el tiempo, esa caracter&iacute;stica se fue exagerando en varias ramas evolutivas. Seg&uacute;n explic&oacute; Chatar en declaraciones recogidas por <em>Popular Science</em>, &ldquo;ahora empezamos a ver una gran diversidad dentro de estos animales, sobre todo en los linajes m&aacute;s antiguos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La evoluci&oacute;n afin&oacute; unas piezas pensadas para cortar carne</h2><p class="article-text">
        Esa diversidad no se limita a la longitud de los colmillos, ya que a lo largo de millones de a&ntilde;os aparecieron grupos distintos, desde felinos como <em>Smilodon</em> o <em>Homotherium</em> hasta otros carn&iacute;voros con aspecto similar que no eran gatos en sentido estricto. En todos ellos se repite una tendencia: los<strong> dientes superiores se alargan y se afinan, mientras otras piezas se adaptan </strong>para cortar carne con m&aacute;s eficacia. Ese patr&oacute;n aparece en registros f&oacute;siles que abarcan decenas de millones de a&ntilde;os y que muestran una evoluci&oacute;n hacia herramientas cada vez m&aacute;s especializadas.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ese proceso, la forma concreta de los colmillos explica c&oacute;mo funcionaban como arma. A diferencia de los dientes redondeados de los felinos actuales, estos colmillos estaban <strong>comprimidos lateralmente</strong>, como una hoja plana que facilita el corte. Esa estructura los hac&iacute;a muy eficaces al penetrar tejidos blandos y seccionarlos con rapidez. Al mismo tiempo, el resto de la dentici&oacute;n actuaba como un<strong> conjunto de cuchillas que ayudaban a trocear la carne </strong>una vez abatida la presa.
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                La evolución fue afinando una forma muy concreta de cazar                            </span>
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        Esa eficacia tambi&eacute;n ten&iacute;a un punto d&eacute;bil. Las pruebas realizadas con modelos impresos en tres dimensiones muestran que estos colmillos atravesaban los tejidos blandos con mucha facilidad y resultaban muy eficaces para abatir a la presa. Todo cambiaba cuando<strong> golpeaban una superficie con una dureza parecida a la del hueso</strong>, porque entonces aumentaba el riesgo de que se partieran. Chatar resumi&oacute; ese equilibrio al se&ntilde;alar que &ldquo;cortar y triturar son las dos funciones principales de los dientes de un carn&iacute;voro, pero en los dientes de sable hay un equilibrio muy marcado porque los colmillos son muy eficaces y tambi&eacute;n se rompen con facilidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una etiqueta equivocada retras&oacute; el hallazgo durante d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        El f&oacute;sil que permiti&oacute; reconstruir <em>Adelphailurus kansensis</em> lleg&oacute; a esa interpretaci&oacute;n tras un <strong>error inicial que lo dej&oacute; olvidado</strong> durante d&eacute;cadas. El cr&aacute;neo estaba etiquetado como <em><strong>Pseudaelurus</strong></em>, un t&eacute;rmino que se usa como categor&iacute;a amplia para restos que parecen felinos pero no pueden asignarse con precisi&oacute;n. El hecho de que estuviera completo <strong>hizo sospechar que pod&iacute;a identificarse con m&aacute;s detalle</strong>, aunque esa intuici&oacute;n tard&oacute; tiempo en confirmarse.
    </p><p class="article-text">
        Esa revisi&oacute;n no solo corrige una etiqueta, tambi&eacute;n posiciona la especie en un proceso evolutivo m&aacute;s amplio que <strong>ayuda a explicar su destino final.</strong> A medida que los colmillos se alargaban, los animales se volv&iacute;an m&aacute;s dependientes de un tipo concreto de presa y de una forma muy espec&iacute;fica de caza. Cuando ese entorno cambi&oacute;, con la desaparici&oacute;n de grandes herb&iacute;voros tras la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n, esos<strong> especialistas quedaron en desventaja frente a carn&iacute;voros con dentaduras m&aacute;s resistentes y vers&aacute;tiles</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El caso de<em> Adelphailurus kansensis </em>ilustra ese punto de partida dentro de la historia de los dientes de sable. Con colmillos m&aacute;s cortos y una estructura menos extrema que la de especies posteriores, permite ver c&oacute;mo empez&oacute; esa trayectoria que llev&oacute; a formas cada vez m&aacute;s especializadas. El cr&aacute;neo recuperado <strong>aporta por primera vez una imagen completa de su anatom&iacute;a y abre la puerta a nuevas reconstrucciones</strong> sobre su forma de moverse y cazar, a partir de un rastro que llevaba d&eacute;cadas esperando en un caj&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-mal-etiquetado-paso-50-anos-cajon-resulto-tigre-dientes-sable-desconocido-pm_1_13347536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 13:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fósil mal etiquetado pasó más de 50 años en un cajón y resultó ser un tigre dientes de sable desconocido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-antartida-escasos-dinosaurios-cuello-conocidos-continente-partir-unica-vertebra-pm_1_13346710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7108e7a-412a-4777-ba27-49360e2acd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fósil, hallado en la isla James Ross, pertenece a un titanosaurio del Cretácico Superior y aporta nuevas pistas sobre la evolución y dispersión de estos gigantes en el antiguo supercontinente Gondwana
</p><p class="subtitle">Descubren el fósil “embarazado” más antiguo conocido: conservaba embriones de hace 125 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ant&aacute;rtida</strong></a> conserva uno de los <strong>registros </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;siles</strong></a><strong> de dinosaurios m&aacute;s escasos del planeta</strong>. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar un nuevo representante de los titanosaurios &mdash;los grandes <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> saur&oacute;podos de cuello y cola largos&mdash; a partir de una &uacute;nica v&eacute;rtebra caudal <strong>descubierta en la Isla James Ross</strong>. El hallazgo constituye apenas el segundo f&oacute;sil corporal de un saur&oacute;podo encontrado en el continente ant&aacute;rtico y aporta nuevas claves sobre c&oacute;mo evolucionaron y se dispersaron estos animales durante el Cret&aacute;cico Superior.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.app.pan.pl/article/item/app013152025.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Acta Palaeontologica Polonica,</em> describe una <strong>v&eacute;rtebra de la cola procedente de la Formaci&oacute;n Santa Marta</strong>, un <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> del Campaniense inferior, <strong>hace aproximadamente entre 83 y 80 millones de a&ntilde;os.</strong> Aunque el f&oacute;sil se conserva de forma fragmentaria, los investigadores concluyen que pertenece a un eutitanosaurio no saltas&aacute;urido. La preservaci&oacute;n incompleta ha llevado al equipo a realizar una clasificaci&oacute;n prudente, evitando atribuirlo a una especie concreta.
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis anat&oacute;micos muestran que la morfolog&iacute;a de la v&eacute;rtebra guarda una estrecha <strong>relaci&oacute;n con la de los rinconsaurios y los aeolosaurinos</strong>, dos linajes de titanosaurios conocidos principalmente en <a href="https://www.eldiario.es/temas/sudamerica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sudam&eacute;rica</a>. En especial, presenta semejanzas con un ejemplar que anteriormente hab&iacute;a sido asignado a la especie argentina <em>Muyelensaurus pecheni.</em> Al mismo tiempo, sus caracter&iacute;sticas permiten diferenciarlo de otros titanosaurios m&aacute;s primitivos, lo que <strong>refuerza su asignaci&oacute;n a </strong><em><strong>Eutitanosauria</strong></em>, aunque los autores optan por mantener una clasificaci&oacute;n taxon&oacute;mica prudente debido al estado fragmentario del f&oacute;sil.
    </p><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o del hueso indica que el individuo era peque&ntilde;o en comparaci&oacute;n con otros titanosaurios. Seg&uacute;n los autores, existen dos posibles explicaciones: que se tratara de un <strong>ejemplar juvenil </strong>que a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado su tama&ntilde;o adulto o que perteneciera a una <strong>forma de reducidas dimensiones</strong>. Con la informaci&oacute;n disponible, el estudio no puede determinar cu&aacute;l de estas hip&oacute;tesis es la correcta.
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                    alt="Procedencia geográfica de BAS D.8621.24, una vértebra caudal anterior identificada como Eutitanosauria indet., y otros descubrimientos de dinosaurios no aviares del Cretácico Antártico."
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                Procedencia geográfica de BAS D.8621.24, una vértebra caudal anterior identificada como Eutitanosauria indet., y otros descubrimientos de dinosaurios no aviares del Cretácico Antártico.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un registro f&oacute;sil excepcionalmente escaso</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la identificaci&oacute;n del f&oacute;sil, el descubrimiento tiene especial <strong>relevancia por el contexto paleontol&oacute;gico de la Ant&aacute;rtida</strong>. El registro mesozoico del continente es muy limitado y los f&oacute;siles de dinosaurios conocidos hasta ahora proceden fundamentalmente de la Formaci&oacute;n Hanson, del Jur&aacute;sico Inferior, y de los dep&oacute;sitos del Cret&aacute;cico Superior de la cuenca James Ross. En estos yacimientos se hab&iacute;an documentado anquilosaurios, ornit&oacute;podos y distintos ter&oacute;podos, tanto avianos como no avianos, mientras que<strong> los saur&oacute;podos segu&iacute;an siendo un grupo excepcionalmente raro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el trabajo recuerda que <strong>este f&oacute;sil representa &uacute;nicamente el segundo resto corporal de saur&oacute;podo conocido en la Ant&aacute;rtida.</strong> Adem&aacute;s, posee un valor hist&oacute;rico a&ntilde;adido, ya que corresponde al primer hueso de dinosaurio que fue recogido en el continente, aunque su estudio y caracterizaci&oacute;n detallada se han completado ahora gracias a nuevas investigaciones.
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                Contexto estratigráfico de la vértebra caudal anterior de Eutitanosauria indet. (BAS D.8621.25) y otros hallazgos de dinosaurios no avianos del Cretácico de la Antártida.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gondwana y la dispersi&oacute;n de los titanosaurios</h2><p class="article-text">
        Las conclusiones tambi&eacute;n <strong>tienen implicaciones para reconstruir la historia evolutiva de Gondwana</strong>, el antiguo supercontinente que agrupaba territorios como la Ant&aacute;rtida, Sudam&eacute;rica, <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a>, Australia, la India y <a href="https://www.eldiario.es/temas/madagascar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madagascar</a>. Al combinar este nuevo hallazgo con la presencia de diamantinasaurios documentados en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/patagonia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patagonia</a> y <a href="https://www.eldiario.es/temas/australia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Australia</a> durante el Cret&aacute;cico medio, los investigadores consideran que la Ant&aacute;rtida <strong>alberg&oacute; varias l&iacute;neas evolutivas distintas de somfospondilos</strong>. Esta diversidad ayuda a comprender mejor los patrones de dispersi&oacute;n de los saur&oacute;podos entre las masas continentales australes y refuerza los <strong>v&iacute;nculos paleobiogeogr&aacute;ficos entre los distintos territorios que formaban parte de Gondwana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n pone de manifiesto el valor cient&iacute;fico que puede tener incluso un f&oacute;sil muy fragmentario cuando procede de un registro tan escaso como el ant&aacute;rtico. Aunque los autores evitan asignar la v&eacute;rtebra a una especie concreta debido a su estado de conservaci&oacute;n, consideran que sus caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas aportan informaci&oacute;n suficiente para situarla dentro de los eutitanosaurios no saltas&aacute;uridos y compararla con otros representantes conocidos del hemisferio sur.
    </p><h2 class="article-text">Una pieza clave para completar el registro ant&aacute;rtico</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n subraya que el registro f&oacute;sil de dinosaurios en la Ant&aacute;rtida sigue siendo muy limitado en comparaci&oacute;n con el de otros continentes del antiguo Gondwana. Precisamente por ello, <strong>cada nuevo descubrimiento contribuye a ampliar el conocimiento</strong> sobre la fauna que habit&oacute; esta regi&oacute;n durante el Cret&aacute;cico Superior y sobre las conexiones que exist&iacute;an entre las distintas masas continentales australes antes de su separaci&oacute;n definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el f&oacute;sil se limita a una sola v&eacute;rtebra, los autores destacan que aporta informaci&oacute;n relevante sobre un periodo y un lugar donde los restos de dinosaurios siguen siendo extraordinariamente escasos. Cada nuevo hallazgo procedente de la Ant&aacute;rtida contribuye a mejorar el conocimiento sobre la diversidad de dinosaurios que habitaron el extremo sur del planeta durante el Cret&aacute;cico Superior y ayuda a comprender mejor la evoluci&oacute;n y distribuci&oacute;n de los saur&oacute;podos en el antiguo Gondwana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-antartida-escasos-dinosaurios-cuello-conocidos-continente-partir-unica-vertebra-pm_1_13346710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 06:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Antártida,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-hueso-dinosaurio-antartico-no-aparecio-hielo-cajon-pm_1_13345248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23433f1f-64d2-4feb-99f3-0bdf12a7b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mark Evans encontró una pieza llamativa mientras examinaba materiales acumulados durante décadas y aquel detalle abrió una investigación que acabó dando un resultado muy distinto al esperado</p></div><p class="article-text">
        A ras de suelo, el paisaje puede parecer muerto cuando solo hay hielo, viento y roca desnuda sin se&ntilde;ales claras de vida pasada. La <strong>Ant&aacute;rtida</strong> tuvo en el pasado una fauna rica y variada que inclu&iacute;a dinosaurios, aunque durante d&eacute;cadas no se encontraron restos claros porque el<strong> hielo cubre las rocas donde se esconden</strong> y porque las condiciones de trabajo dificultan identificar fragmentos peque&ntilde;os o erosionados. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuesta imaginar que este mismo territorio estuviera lleno de vida hace millones de a&ntilde;os. Tambi&eacute;n explica por qu&eacute; muchas pistas quedaron ocultas durante a&ntilde;os sin que nadie pudiera reconocerlas como lo que realmente eran.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil guardado desde 1985 cambi&oacute; la historia del continente</h2><p class="article-text">
        Un f&oacute;sil recogido en 1985 y guardado durante d&eacute;cadas ha permitido cambiar esa imagen, seg&uacute;n informa la <em>BBC</em>, al confirmarse que se trata del <strong>primer hueso de dinosaurio descubierto en la Ant&aacute;rtida</strong>. La pieza, conservada en las colecciones del <em><strong>British Antarctic Survey</strong></em> (BAS), fue identificada como una<strong> v&eacute;rtebra de la cola de un titanosaurio </strong>tras un an&aacute;lisis reciente que ha sido descrito en la revista Acta Palaeontologica Polonica. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo no solo llena un vac&iacute;o en el registro f&oacute;sil del continente, tambi&eacute;n sit&uacute;a a estos animales dentro de un ecosistema que hasta ahora apenas contaba con pruebas evidentes.
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; cuando <strong>Mark Evans</strong>, responsable de la colecci&oacute;n geol&oacute;gica del BAS, revisaba cajas con materiales acumulados durante d&eacute;cadas de expediciones. Entre miles de ejemplares encontr&oacute; una<strong> pieza que le llam&oacute; la atenci&oacute;n por su forma</strong>. Evans describi&oacute; ese momento como una sorpresa que aparece al abrir un caj&oacute;n sin expectativas concretas: &ldquo;Ah, esto parece interesante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El ejemplar pertenec&iacute;a a un gran herb&iacute;voro de menor tama&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Ese hueso llevaba guardado desde 1985, cuando el ge&oacute;logo<strong> Mike Thomson </strong>lo recogi&oacute; en la isla James Ross y lo anot&oacute; en su cuaderno como &ldquo;<strong>v&eacute;rtebra de un gran reptil</strong>&rdquo;, con un di&aacute;metro aproximado de 10 cent&iacute;metros. En aquel momento, el equipo pens&oacute; que pertenec&iacute;a a un reptil marino, una <strong>confusi&oacute;n comprensible</strong> si se tiene en cuenta que la zona estaba llena de restos de origen marino y que el fragmento no resultaba especialmente llamativo a simple vista.
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                    alt="El terreno marino explicó cómo acabó allí el esqueleto"
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                El terreno marino explicó cómo acabó allí el esqueleto                            </span>
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        La interpretaci&oacute;n cambi&oacute; cuando Evans consult&oacute; al paleont&oacute;logo<strong> Paul Barrett</strong>, investigador del Museo de Historia Natural de Londres. La forma del hueso ofrec&iacute;a pistas claras sobre su origen, con una <strong>depresi&oacute;n en un extremo y una protuberancia en el otro</strong> que encajaban con la estructura de las v&eacute;rtebras de dinosaurio. Barrett explic&oacute; esa identificaci&oacute;n a partir de la propia morfolog&iacute;a del f&oacute;sil: &ldquo;Esta es una combinaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas que son completamente singulares de este tipo de dinosaurios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese diagn&oacute;stico sit&uacute;a el f&oacute;sil dentro del grupo de los titanosaurios, animales herb&iacute;voros de gran tama&ntilde;o que caminaban sobre cuatro patas y que desarrollaron cuellos largos para alcanzar la vegetaci&oacute;n elevada. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos superaban los 35 metros de longitud y alcanzaban varias decenas de toneladas, aunque el <strong>ejemplar ant&aacute;rtico ser&iacute;a mucho m&aacute;s peque&ntilde;o</strong>, con una longitud estimada de unos 7 metros. Esa diferencia abre dos posibilidades, ya que podr&iacute;a tratarse de un<strong> individuo joven o de una variante de menor tama&ntilde;o dentro del grupo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las antiguas conexiones entre continentes facilitaron su expansi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La presencia de estos dinosaurios en la Ant&aacute;rtida solo se entiende al mirar c&oacute;mo era el continente en el pasado. Durante el <strong>Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong>, hace unos 82 millones de a&ntilde;os, esta regi&oacute;n <strong>no estaba cubierta de hielo</strong>, sino de bosques densos con un clima mucho m&aacute;s templado. En ese entorno crec&iacute;an plantas que serv&iacute;an de alimento a grandes herb&iacute;voros, lo que hac&iacute;a posible la existencia de ecosistemas complejos con varias especies conviviendo.
    </p><p class="article-text">
        El contexto geol&oacute;gico ayuda a fijar con precisi&oacute;n ese momento. El f&oacute;sil procede de una <strong>formaci&oacute;n marina donde aparecieron restos de amonites</strong>, lo que permite datar la roca con bastante exactitud. Esa asociaci&oacute;n indica que el animal no muri&oacute; en el mar, sino que <strong>su cuerpo fue arrastrado desde tierra firme</strong>, posiblemente por un r&iacute;o, hasta acabar depositado en el fondo marino donde se conserv&oacute; como f&oacute;sil.
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                Las dimensiones estimadas apuntaron a un animal mucho más pequeño que otros representantes conocidos del mismo grupo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El hallazgo tambi&eacute;n aporta pistas sobre c&oacute;mo se mov&iacute;an los dinosaurios entre los continentes del hemisferio sur. En aquella &eacute;poca, la <strong>Ant&aacute;rtida estaba conectada con Sudam&eacute;rica y otras masas terrestres</strong>, lo que facilitaba el desplazamiento de grandes animales. 
    </p><p class="article-text">
        Barrett se&ntilde;al&oacute; que la presencia de titanosaurios en este punto mantiene la idea de que estos animales pudieron extenderse hacia otras regiones cercanas: &ldquo;La confirmaci&oacute;n de la presencia de estos animales en la Ant&aacute;rtida hace que parezca probable que se desplazaran hasta estas zonas, que estaban conectadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa conexi&oacute;n ayuda a entender por qu&eacute; se han encontrado restos de este grupo en algunos lugares y no en otros, y por qu&eacute; el <strong>registro f&oacute;sil del continente ant&aacute;rtico sigue siendo tan limitado</strong>. El hielo cubre gran parte de las rocas donde podr&iacute;an aparecer m&aacute;s restos, y cada expedici&oacute;n depende de condiciones extremas que reducen las zonas accesibles. Por eso, un <strong>fragmento peque&ntilde;o puede permanecer d&eacute;cadas sin ser identificado</strong>, aunque est&eacute; guardado en una colecci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, lo que durante a&ntilde;os se interpret&oacute; como un resto sin importancia ahora permite reconstruir una parte de la historia de la vida en un territorio que hoy parece incompatible con ella, pero que en otro tiempo ofrec&iacute;a un entorno donde estos animales pod&iacute;an desplazarse, alimentarse y dejar rastro en la roca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-hueso-dinosaurio-antartico-no-aparecio-hielo-cajon-pm_1_13345248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 14:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Antártida,Investigación]]></media:keywords>
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