<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - África]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/africa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - África]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1001604/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La jornada ‘África en pantalla’ reúne a directores y profesionales del cine en la ULL]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/jornada-africa-pantalla-reune-directores-profesionales-cine-ull_1_13602196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/070027b9-7e4f-40ca-9797-7992bfe3e226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x453y248.jpg" width="1200" height="675" alt="La jornada ‘África en pantalla’ reúne a directores y profesionales del cine en la ULL"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo lunes 26 de octubre, de 16.00 a 20.30 horas, en el Aula Magna del Aulario General de Guajara tendrá lugar la proyección de la futurista 'Memory of Princess Mumy', así como debates con cineastas y activistas, y se hará un recorrido por la vanguardia musical y audiovisual africana

</p></div><p class="article-text">
        La jornada <em>&Aacute;frica en pantalla,</em> organizada por el Centro de Estudios Africanos de la ULL (CEA-ULL), reunir&aacute; este pr&oacute;ximo lunes 26 de octubre a directores, productores, programadores y expertos en cine, m&uacute;sica y tendencias audiovisuales en el continente.
    </p><p class="article-text">
        Con entrada gratuita, el programa est&aacute; dise&ntilde;ado en tres actos: cine, di&aacute;logo y ritmos urbanos. La programaci&oacute;n se desarrollar&aacute; de 16:00 a 20:30 horas en el Aula Magna del Aulario General (Campus de Guajara).
    </p><p class="article-text">
        <em>&Aacute;frica en pantalla</em> comenzar&aacute; con la intervenci&oacute;n especial desde Z&uacute;rich del director Damien Hauser, quien junto a Marion Berger, la directora de programaci&oacute;n del Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT), presentar&aacute; su pel&iacute;cula <em>Memory of Princess Mumbi</em> (2025).
    </p><p class="article-text">
        Ambientada en el a&ntilde;o 2093 tras una guerra global que restaur&oacute; antiguos reinos africanos y prohibi&oacute; la tecnolog&iacute;a digital, <em>Memory of Princess Mumbi</em> narra la historia de Kuve, un cineasta extranjero que viaja al reino de Umata para filmar un documental y se enamora de Mumbi, una carism&aacute;tica actriz que lo reta a rodar sin usar inteligencia artificial, desatando un complejo tri&aacute;ngulo amoroso cuando ella debe cumplir su compromiso de casarse con un pr&iacute;ncipe local.
    </p><p class="article-text">
        Dirigido por el realizador suizo-keniano Damien Hauser, este largometraje goza de &eacute;xito internacional, gracias a su audaz propuesta de afrofuturismo y metacine, combinando el formato de falso documental con un potente mensaje que reivindica la autenticidad humana sobre lo artificial. Ha sido aclamado en el Festival de Venecia, en el TIFF de Toronto y ha consolidado internacionalmente su reputaci&oacute;n como un hito visual y emocional de bajo presupuesto que demuestra c&oacute;mo el cine independiente puede edificar mundos a gran escala.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n se abrir&aacute; el turno de di&aacute;logos, con dos mesas. La primera contar&aacute; con el director senegal&eacute;s Pape&nbsp;Bouname Loly (autor de <em>El cordero de Sada</em> y del cortometraje<em> Dem Dem </em>de gran repercusi&oacute;n internacional), adem&aacute;s del director Santiago Zannou (con t&iacute;tulos de &eacute;xito como el documental <em>La puerta de no retorno</em>, la pel&iacute;cula premiada <em>El truco del manco</em> o <em>Alacr&aacute;n enamorado</em> con &Aacute;lex Gonz&aacute;lez y Javier Bardem). Junto a ellos estar&aacute;n Mohamed Belhad (director y exproductor de Al Jazeera Documentary), Birane Amar Wane (m&uacute;sico y productor de <em>Back to the roots</em>) y Aminata Yakaar (presidenta de la federaci&oacute;n de asociaciones senegalesas de Canarias).
    </p><p class="article-text">
        La segunda mesa ofrecer&aacute; una visi&oacute;n global de las tendencias del cine africano, con dos figuras clave, vinculadas a festivales internacionales de prestigio, como Marion Berger (FCAT) y el director, guionista y productor David Baute (DOCanarias).
    </p><p class="article-text">
        La jornada <em>&Aacute;frica en pantalla</em> finalizar&aacute; con mucho ritmo e im&aacute;genes disruptivas de &Aacute;frica, a cargo del escritor y activista Chema Caballero, que ofrecer&aacute; una lista comentada con los principales videos musicales de artistas africanos que han conquistado audiencias millonarias en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&Aacute;frica en pantalla</em> es una propuesta del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de La Laguna, en colaboraci&oacute;n con la agencia de creaci&oacute;n de contenidos Bara Bara Comunicaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Canarias Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/jornada-africa-pantalla-reune-directores-profesionales-cine-ull_1_13602196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 08:12:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/070027b9-7e4f-40ca-9797-7992bfe3e226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x453y248.jpg" length="1398996" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/070027b9-7e4f-40ca-9797-7992bfe3e226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x453y248.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1398996" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La jornada ‘África en pantalla’ reúne a directores y profesionales del cine en la ULL]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/070027b9-7e4f-40ca-9797-7992bfe3e226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x453y248.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Canarias,África,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una misma ruta para humanos y elefantes gigantes: hace 700.000 años ambos coincidían en el camino de salida de África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ruta-humanos-elefantes-gigantes-700-000-anos-avanzaban-fuera-africa-camino-pm_1_13594724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22c1cf18-cc11-4c5c-8528-5af54a25062a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una misma ruta para humanos y elefantes gigantes: hace 700.000 años ambos coincidían en el camino de salida de África"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arqueología prehistórica - Los análisis químicos y microscópicos de un molar de hace 700.000 años revelan cómo eran los paisajes que permitieron sobrevivir a grandes mamíferos y antiguos grupos humanos</p></div><p class="article-text">
        Encontrar herramientas de piedra junto a los restos de un elefante prehist&oacute;rico puede parecer una prueba de que alguien se prepar&oacute; un buen fest&iacute;n, pero la arqueolog&iacute;a exige algo m&aacute;s. En el<strong> yacimiento de Gesher Benot Ya'aqov</strong>, situado en el actual Israel, han aparecido hachas achelenses cerca de restos de uno de estos animales, aunque los investigadores advierten de que esa proximidad <strong>no demuestra que fuera cazado o descuartizado</strong> por antiguos homininos. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n resulta interesante porque esta tecnolog&iacute;a, desarrollada aproximadamente un mill&oacute;n de a&ntilde;os antes, ya estaba vinculada al aprovechamiento de grandes probosc&iacute;deos.
    </p><h2 class="article-text">El valle de Hula ofrec&iacute;a recursos para los primeros homininos</h2><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n publicada en la revista cient&iacute;fica<em><strong> Quaternary Science Reviews</strong></em> ha permitido reconstruir c&oacute;mo era el valle de Hula hace aproximadamente 700.000 a&ntilde;os gracias al an&aacute;lisis de un diente de elefante. El trabajo, encabezado por arque&oacute;logos de la Universidad de Haifa, revela que aquella regi&oacute;n <strong>ofrec&iacute;a abundantes recursos h&iacute;dricos y vegetales</strong>, unas condiciones que favorec&iacute;an la supervivencia de grandes mam&iacute;feros y poblaciones humanas prehist&oacute;ricas. Los resultados ayudan a comprender el entorno que encontraron algunos de los primeros homininos que se desplazaron fuera de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Los restos descubiertos pertenecen a <em><strong>Palaeoloxodon antiquus</strong></em>, una especie extinguida conocida como elefante de colmillos rectos, cuyas dimensiones superaban ampliamente las de los elefantes actuales. Los arque&oacute;logos recuperaron un molar bien conservado y varios fragmentos de colmillo en la zona del<strong> Puente de las Hijas de Jacob</strong>, al sur del valle. Este animal figuraba entre los <strong>mayores mam&iacute;feros terrestres de su &eacute;poca</strong>, por lo que su presencia tambi&eacute;n proporciona informaci&oacute;n sobre la fauna que habitaba aquella regi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/98956605-0f0b-4505-81c0-1fb8bc7114f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un enorme proboscídeo habitó las tierras del actual Israel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un enorme proboscídeo habitó las tierras del actual Israel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El equipo cient&iacute;fico examin&oacute; el molar mediante tomograf&iacute;as computarizadas, reconstrucciones tridimensionales y an&aacute;lisis qu&iacute;micos capaces de <strong>recuperar informaci&oacute;n ambiental</strong> conservada durante cientos de miles de a&ntilde;os. Los is&oacute;topos de carbono presentes en el diente permitieron estudiar las<strong> caracter&iacute;sticas de la vegetaci&oacute;n consumida por el animal</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, las peque&ntilde;as marcas de desgaste de la superficie dental aportaron indicios sobre su alimentaci&oacute;n, mientras que los granos de polen encontrados alrededor de los restos ofrecieron otra v&iacute;a para identificar las plantas existentes en aquel territorio.
    </p><h2 class="article-text">El Levante facilit&oacute; las migraciones humanas hacia Eurasia</h2><p class="article-text">
        Las distintas pruebas apuntan a un paisaje formado por zonas boscosas abiertas, praderas h&uacute;medas y cursos fluviales que atravesaban el valle de Hula. El <strong>elefante consum&iacute;a plantas propias de pastizales y terrenos pr&oacute;ximos al agua</strong>, una interpretaci&oacute;n respaldada por la presencia de polen de juncos, sauces y especies acu&aacute;ticas. Estos indicios permiten describir un ecosistema con <strong>diferentes ambientes vegetales</strong>, capaz de proporcionar alimento a herb&iacute;voros de grandes dimensiones y recursos aprovechables por los grupos humanos.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>disponibilidad de agua </strong>desempe&ntilde;aba un papel fundamental en la distribuci&oacute;n de los animales y de los homininos que recorr&iacute;an aquel territorio prehist&oacute;rico. <strong>Gonen Sharon</strong>, investigador de la Universidad Tel-Hai de Kiryat Shmona y autor del estudio, explica en un comunicado que &ldquo;la disponibilidad de agua, vegetaci&oacute;n y recursos animales determinaba d&oacute;nde pod&iacute;an sobrevivir los seres humanos y la fauna&rdquo;. Los <strong>humedales</strong> y los <strong>bosques ribere&ntilde;os </strong>contribu&iacute;an as&iacute; a mantener un entorno favorable para distintas especies.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2c776c71-5e46-43e0-9ebf-c31f8a0f2bc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los análisis dentales permiten identificar la alimentación del animal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los análisis dentales permiten identificar la alimentación del animal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La posici&oacute;n geogr&aacute;fica del Levante convirti&oacute; esta regi&oacute;n en un<strong> paso terrestre fundamental </strong>para las antiguas poblaciones humanas que abandonaron &Aacute;frica y alcanzaron Eurasia. Entre los homininos asociados a aquellas migraciones figuran probablemente <em><strong>Homo erectus</strong></em> y <em><strong>Homo heidelbergensis</strong></em>, mientras que algunos grupos llegaron posteriormente hasta Asia oriental. La existencia de ecosistemas capaces de proporcionar agua y alimento ayuda a explicar c&oacute;mo pudieron establecerse y desplazarse por este corredor, cuyo clima prehist&oacute;rico todav&iacute;a presenta numerosas inc&oacute;gnitas.
    </p><p class="article-text">
        El yacimiento de Gesher Benot Ya'aqov tambi&eacute;n conserva<strong> pruebas de actividades humanas anteriores</strong> que permiten conocer otros aspectos de la vida de aquellos grupos prehist&oacute;ricos. Entre sus descubrimientos destacan r<strong>estos de pescado sometidos al fuego</strong> hace unos 780.000 a&ntilde;os, considerados la prueba m&aacute;s antigua conocida de cocci&oacute;n de alimentos. Aquellos hallazgos muestran que los habitantes de la regi&oacute;n utilizaban el fuego para preparar comida mucho antes de la aparici&oacute;n de nuestra especie en este territorio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ruta-humanos-elefantes-gigantes-700-000-anos-avanzaban-fuera-africa-camino-pm_1_13594724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 07:30:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/22c1cf18-cc11-4c5c-8528-5af54a25062a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="115700" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/22c1cf18-cc11-4c5c-8528-5af54a25062a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="115700" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una misma ruta para humanos y elefantes gigantes: hace 700.000 años ambos coincidían en el camino de salida de África]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/22c1cf18-cc11-4c5c-8528-5af54a25062a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,África,Migraciones,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ocurre cuando desaparecen todos los depredadores? Una isla de Kenia lleva cinco años comprobando que tampoco es un paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/ocurre-desaparecen-depredadores-isla-kenia-lleva-cinco-anos-comprobando-paraiso-pm_1_13579027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/566a58cc-466c-44f1-98b7-34b837a98957_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué ocurre cuando desaparecen todos los depredadores? Una isla de Kenia lleva cinco años comprobando que tampoco es un paraíso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conservación de fauna - Los investigadores advierten de que el aislamiento de Crescent Island y la escasez de grandes carnívoros pueden estar favoreciendo el deterioro ambiental y comprometiendo la alimentación de sus animales</p></div><p class="article-text">
        La <strong>desaparici&oacute;n de los depredadores</strong> puede hacer que los herb&iacute;voros consuman la vegetaci&oacute;n m&aacute;s deprisa de lo que esta consigue regenerarse. En biolog&iacute;a, los depredadores cumplen una <strong>funci&oacute;n reguladora</strong> porque limitan determinadas poblaciones de presas y pueden modificar sus movimientos y h&aacute;bitos alimentarios. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando desaparecen, algunas especies aumentan su n&uacute;mero y ejercen una presi&oacute;n mayor sobre los recursos disponibles. Sin embargo, un <strong>ecosistema sin depredadores no tiene por qu&eacute; estar desequilibrado</strong>, ya que tambi&eacute;n intervienen las enfermedades, la competencia y la disponibilidad de alimento. El problema aparece cuando esos mecanismos resultan insuficientes y las poblaciones animales terminan perjudicadas por la escasez de recursos que necesitan para sobrevivir.
    </p><h2 class="article-text">La ausencia de carn&iacute;voros puede favorecer la sobrepoblaci&oacute;n de herb&iacute;voros</h2><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n sobre los recursos est&aacute; afectando a <strong>Crescent Island</strong>, una peque&ntilde;a isla de Kenia que lleva cinco a&ntilde;os aislada del territorio continental. Investigadores de <em>St. George's University v</em>isitaron el lugar en 2025 y encontraron<strong> se&ntilde;ales preocupantes de deterioro ambiental</strong>, con numerosos herb&iacute;voros y pocos carn&iacute;voros capaces de amenazar a los animales grandes. El aislamiento tambi&eacute;n dificulta que buena parte de la fauna abandone la isla.
    </p><p class="article-text">
        Crescent Island se encuentra en el lago Naivasha, aproximadamente a 80 kil&oacute;metros al noroeste de Nairobi, y forma parte del borde de un antiguo volc&aacute;n. Durante a&ntilde;os, las oscilaciones del nivel del agua permitieron que <strong>funcionara alternativamente como isla y pen&iacute;nsula</strong>. En abril de 2020, el aumento del nivel del lago sumergi&oacute; el paso terrestre que la comunicaba con tierra firme, una conexi&oacute;n que contin&uacute;a bajo el agua.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/66600950-a097-4e6e-898a-2546f1f64d67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El lago Naivasha inundó el acceso terrestre en 2020"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El lago Naivasha inundó el acceso terrestre en 2020                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Durante una visita de tres d&iacute;as realizada en 2025, el equipo dirigido por la investigadora <strong>Paige Chernisky </strong>observ&oacute; una <strong>abundante comunidad de herb&iacute;voros</strong>. Entre ellos hab&iacute;a impalas, cebras, ant&iacute;lopes acu&aacute;ticos, &ntilde;us y jirafas, adem&aacute;s de numerosos hipop&oacute;tamos. Los carn&iacute;voros presentes eran principalmente<strong> zorros orejudos y chacales de lomo negro</strong>, que no representan una amenaza importante para los grandes herb&iacute;voros. Algunas cebras pueden abandonar la isla nadando, mientras que las jirafas solo han sido observadas intentando atravesar el agua cuando su nivel estaba especialmente bajo.
    </p><h2 class="article-text">El pastoreo excesivo dificulta la recuperaci&oacute;n de las plantas</h2><p class="article-text">
        La elevada presencia de animales que pastan est&aacute; <strong>deteriorando una superficie terrestre cada vez menor </strong>por el avance del lago. Los investigadores explican en <em><strong>Frontiers in Sustainable Tourism</strong></em> que &ldquo;la ausencia prolongada de grandes depredadores probablemente ha contribuido a mantener una elevada presi&oacute;n de pastoreo por parte de la comunidad de herb&iacute;voros de la isla&rdquo;. La vegetaci&oacute;n dispone de menos oportunidades para recuperarse y los animales<strong> dependen cada vez m&aacute;s de la alimentaci&oacute;n suplementaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El deterioro tambi&eacute;n alcanza las orillas, donde numerosos &aacute;rboles han quedado sumergidos y sus troncos sobresalen del agua. En las zonas inundadas proliferan jacintos de agua invasores, que forman acumulaciones densas y <strong>dificultan el crecimiento de especies acu&aacute;ticas aut&oacute;ctonas</strong>. La p&eacute;rdida de diversidad vegetal podr&iacute;a agravar los problemas alimentarios de los herb&iacute;voros.
    </p><p class="article-text">
        Para recuperar parte de la vegetaci&oacute;n, los investigadores proponen instalar <strong>sistemas de riego y cerrar temporalmente determinadas zonas</strong> al pastoreo. Otra posibilidad consiste en conducir a los animales hacia sectores con mayor disponibilidad de plantas. Tambi&eacute;n consideran necesario realizar<strong> censos peri&oacute;dicos de fauna y vegetaci&oacute;n</strong>, una tarea en la que podr&iacute;an participar los gu&iacute;as que ya trabajan en la isla.
    </p><h2 class="article-text">Los expertos desaconsejan trasladar grandes depredadores a Crescent Island</h2><p class="article-text">
        La magnitud real del deterioro todav&iacute;a presenta <strong>importantes incertidumbres </strong>porque no existe un seguimiento sistem&aacute;tico de las poblaciones animales. El equipo advierte de que la isla podr&iacute;a estar <strong>alcanzando o superando su capacidad de carga ecol&oacute;gica</strong>, aunque las observaciones realizadas durante la visita no permiten calcular ese l&iacute;mite. Tampoco puede determinarse cu&aacute;nto contribuye cada factor al posible descenso de determinadas especies.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7c574be-db1c-4c7f-9971-f0fef3a74fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La recuperación de Crescent Island necesita más seguimiento científico"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La recuperación de Crescent Island necesita más seguimiento científico                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las <strong>gacelas de Thomson</strong> presentan otro motivo de preocupaci&oacute;n, ya que los registros de los gu&iacute;as apuntan a una posible<strong> reducci&oacute;n de su poblaci&oacute;n</strong>. La necropsia de un ejemplar muerto revel&oacute; lesiones pulmonares y hep&aacute;ticas compatibles con una infecci&oacute;n bacteriana, pero no se realizaron pruebas que confirmaran la presencia de <em>Mycoplasma mycoides subsp. capri</em>. La presi&oacute;n alimentaria, las enfermedades y la competencia podr&iacute;an estar actuando simult&aacute;neamente.
    </p><p class="article-text">
        Entre las intervenciones estudiadas figura la <strong>construcci&oacute;n de un paso artificial permanente</strong>, aunque los investigadores advierten de los riesgos sanitarios y de la incertidumbre sobre el nivel futuro del lago. Tambi&eacute;n se ha considerado<strong> introducir depredadores</strong>, como las hienas trasladadas anteriormente a la isla, pero el equipo desaconseja esta posibilidad por motivos de seguridad y aislamiento gen&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Chernisky explic&oacute; a <em>Discover Wildlife </em>que &ldquo;el objetivo es favorecer tanto el bienestar a largo plazo de la fauna como la sostenibilidad ecol&oacute;gica de Crescent Island&rdquo;. La restauraci&oacute;n vegetal y el seguimiento de las poblaciones permitir&iacute;an evaluar las medidas antes de modificar nuevamente la comunidad animal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/ocurre-desaparecen-depredadores-isla-kenia-lleva-cinco-anos-comprobando-paraiso-pm_1_13579027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 08:30:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/566a58cc-466c-44f1-98b7-34b837a98957_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="311911" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/566a58cc-466c-44f1-98b7-34b837a98957_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="311911" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué ocurre cuando desaparecen todos los depredadores? Una isla de Kenia lleva cinco años comprobando que tampoco es un paraíso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/566a58cc-466c-44f1-98b7-34b837a98957_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Biodiversidad,África,Fauna,Animales,Ecología,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué está pasando en el conflicto de Etiopía y qué riesgos tiene para el resto de la región]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pasando-conflicto-etiopia-riesgos-resto-region_129_13565562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f027d494-56b7-4c30-8738-a53e9f4e77f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1272y633.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué está pasando en el conflicto de Etiopía y qué riesgos tiene para el resto de la región"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De momento, el foco principal de los combates vuelve a ser Tigray, con las fuerzas leales al gobierno central retomando el control de algunas localidades, aunque también se detectan enfrentamientos en regiones vecinas</p><p class="subtitle">Qué pasa en el conflicto de Tigray, Etiopía, y qué significa el acuerdo de paz
</p></div><p class="article-text">
        El anuncio de la creaci&oacute;n de la Alianza de los Pueblos Et&iacute;opes por la Supervivencia (Tsimdo, en lengua tigri&ntilde;a) el pasado 20 de septiembre ha disparado la inquietud en el Cuerno de &Aacute;frica (sin que la situaci&oacute;n anterior fuera en ning&uacute;n caso pac&iacute;fica). No solo se trata de la reactivaci&oacute;n de los conflictos internos que Etiop&iacute;a lleva sufriendo desde hace tiempo, sino tambi&eacute;n del temor a que la inestabilidad reinante termine por provocar una escalada hacia un conflicto regional de grandes proporciones.  
    </p><p class="article-text">
        Mucho ha cambiado desde 2019, cuando el primer ministro et&iacute;ope, Abiy Ahmed, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/primer-ministro-etiopia_1_1317803.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recibi&oacute; el premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su esfuerzo democratizador</a> y a su labor para poner fin a la guerra fronteriza con su vecino, Eritrea.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito interno, es obligado reconocer su claro impulso inicial para poner fin al largo periodo de autoritarismo y represi&oacute;n (1991-2018) de la mano de la coalici&oacute;n de partidos de base &eacute;tnica conocida como Frente Democr&aacute;tico Revolucionario del Pueblo Et&iacute;ope (FDRPE), controlada internamente por el Frente Popular para la Liberaci&oacute;n de Tigray (FPLT). Un empuje que se tradujo en la liberaci&oacute;n de prisioneros pol&iacute;ticos, legalizaci&oacute;n de partidos, aumento de la presencia de las mujeres en la vida p&uacute;blica, garant&iacute;as de independencia del poder judicial y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Pero la contraportada de esa imagen positiva &ndash;sin poder determinar si el giro que lleg&oacute; a continuaci&oacute;n fue forzado por la necesidad de hacer frente al resurgimiento de los conflictos &eacute;tnicos territoriales (con los l&iacute;deres del derrotado FPLT en cabeza, desde su feudo en la regi&oacute;n de Tigray) o por el temor de Ahmed por perder su poder personal&ndash; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/pasa-conflicto-tigray-etiopia-significa-acuerdo-paz_129_9872071.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue el estallido de la guerra en Tigray. En tan solo dos a&ntilde;os, de noviembre de 2020 a noviembre de 2022</a>, se registraron no menos de 600.000 v&iacute;ctimas mortales.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Eritrea, Ahmed se empe&ntilde;&oacute; en apagar (no definitivamente, como ahora puede comprobarse) los &uacute;ltimos rescoldos de la guerra que enfrent&oacute; a ambos pa&iacute;ses en 1998-2000. Con ese prop&oacute;sito, Ahmed decidi&oacute; aceptar la retirada completa de sus tropas y ceder la estrat&eacute;gica localidad de Badme a su vecino; un movimiento de considerable significaci&oacute;n geopol&iacute;tica si se tiene en cuenta que, desde la independencia de Eritrea, en 1993, Etiop&iacute;a ha perdido la salida directa al mar Rojo. En todo caso, y aun contando con que incluso Eritrea se situ&oacute; al lado de Etiop&iacute;a en el contexto de la ya mencionada guerra de Tigray, las relaciones entre ambos pa&iacute;ses nunca han llegado a normalizarse hasta el punto de que ahora no se puede descartar un nuevo choque frontal.
    </p><h2 class="article-text">Los frentes para Ad&iacute;s Abeba</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual fuerza a Ad&iacute;s Abeba, capital de Etiop&iacute;a, a atender simult&aacute;neamente muchos frentes. Por un lado, se enfrenta a los siete grupos armados que conforman Tsimdo: el ya citado FPLT, el Movimiento Nacional Amhara Fano, el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Oromo, el Frente de Liberaci&oacute;n Nacional de Ogad&eacute;n, el Frente de Unidad Revolucionaria Democr&aacute;tica Afar (tambi&eacute;n conocido como Ugugumo), el Movimiento de Liberaci&oacute;n del Pueblo de Benishangul y el Movimiento Democr&aacute;tico del Pueblo Gumuz-. 
    </p><p class="article-text">
        El problema inmediato es que, si estos grupos logran coordinar sus acciones, atacando simult&aacute;neamente en las seis regiones que les sirven de feudos, tienen la posibilidad de plantear una amenaza que la Fuerza de Defensa Nacional de Etiop&iacute;a no parece capaz de neutralizar. En realidad, en lo &uacute;nico que puede confiar Ahmed es en que las divisiones internas entre unas milicias que han combatido en bandos enfrentados en ocasiones anteriores terminen por debilitar su empuje inicial. De momento, el foco principal de los combates vuelve a ser Tigray, con las fuerzas leales al Gobierno central retomando el control de algunas localidades, aunque tambi&eacute;n se detectan enfrentamientos en las regiones vecinas de Amhara y Afar.
    </p><p class="article-text">
        A todo esto se a&ntilde;ade la injerencia de actores externos muy interesados en debilitar a&uacute;n m&aacute;s a Etiop&iacute;a. En posici&oacute;n destacada, aunque se empe&ntilde;a en negar toda implicaci&oacute;n en los combates en suelo et&iacute;ope, aparece de inmediato Eritrea. La tensi&oacute;n vecinal ha ido creciendo hasta el punto de que el pasado 1 de octubre, Ad&iacute;s Abeba decidi&oacute; cerrar su embajada en Asmara, expulsando de paso a una decena de diplom&aacute;ticos eritreos, mientras, un d&iacute;a despu&eacute;s, Eritrea anunciaba la ruptura total de las relaciones con su vecino. 
    </p><h2 class="article-text">El rol de Egipto</h2><p class="article-text">
        Entretanto, ambos pa&iacute;ses contin&uacute;an acumulando tropas en la frontera com&uacute;n. En una posici&oacute;n menos visible, pero no menos incisiva, aparece Egipto, implicado en una seria controversia con Ad&iacute;s Abeba por el control de las aguas del Nilo, especialmente en relaci&oacute;n con la Gran Presa del Renacimiento &ndash;ya plenamente operativa desde septiembre del pasado a&ntilde;o&ndash;, que El Cairo percibe abiertamente como una amenaza a su seguridad h&iacute;drica. De momento, Egipto y Etiop&iacute;a han procedido a la expulsi&oacute;n rec&iacute;proca de diplom&aacute;ticos. Y tambi&eacute;n hay que incluir a Sud&aacute;n, con su presidente, Abdelfatah al Burhan, mostrando su apoyo a los rebeldes tigri&ntilde;os; lo que ha llevado a que Ad&iacute;s Abeba termine por alinearse con las fuerzas rebeldes comandadas por el general Mohamed Hamdan Dagalo (Hemedti) en su lucha contra Al Burhan.
    </p><p class="article-text">
        En esa misma l&iacute;nea de debilitamiento de Etiop&iacute;a hay que interpretar la iniciativa del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, de emitir el pasado 4 de octubre la Declaraci&oacute;n Conjunta de Alamein, a la que se han sumado los mandatarios de Sud&aacute;n, Eritrea y Somalia. En esencia, los cuatro gobiernos plantean que la seguridad del mar Rojo y de la zona costera debe ser gestionada exclusivamente por los pa&iacute;ses ribere&ntilde;os (excluyendo, por tanto, a Etiop&iacute;a), al tiempo que rechazan cualquier medida unilateral (pensando nuevamente en Etiop&iacute;a) que pueda afectar a los intereses h&iacute;dricos de Egipto y Sud&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús A. Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pasando-conflicto-etiopia-riesgos-resto-region_129_13565562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 20:02:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f027d494-56b7-4c30-8738-a53e9f4e77f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1272y633.jpg" length="6029249" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f027d494-56b7-4c30-8738-a53e9f4e77f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1272y633.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6029249" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué está pasando en el conflicto de Etiopía y qué riesgos tiene para el resto de la región]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f027d494-56b7-4c30-8738-a53e9f4e77f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1272y633.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Etiopía,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia sexual y pobreza: por qué más de la mitad de las infectadas por VIH en África son niñas y mujeres jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/violencia-sexual-pobreza-mitad-infectadas-vih-africa-son-ninas-mujeres-jovenes_1_13481958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c3e191e-143d-4ba3-b9b2-53d0b690c218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1081y315.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia sexual y pobreza: por qué más de la mitad de las infectadas por VIH en África son niñas y mujeres jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Niñas y mujeres jóvenes tienen el doble de probabilidades de contraer VIH que los varones de su misma edad. Entre las razones, están la violencia sexual y las dinámicas de poder culturalmente arraigadas, en un contexto de pobreza generalizada en que la lucha por la supervivencia está por encima de la prevención del contagio</p><p class="subtitle">Cómo la crisis sanitaria del sida en África acabó con el tabú de la suspensión de patentes de medicamentos</p></div><p class="article-text">
        El 53% de todas las personas que viven con VIH son mujeres y ni&ntilde;as, <a href="https://www.un.org/es/global-issues/aids" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n datos de 2025 de UNAIDS</a>. Y la mayor&iacute;a de ellas est&aacute;n en &Aacute;frica Subsahariana, donde <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2772707622001035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las chicas entre 15 y 24 a&ntilde;os tienen el doble de probabilidades de enfermar</a> que los varones de la misma franja de edad. <a href="https://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/UNAIDS_FactSheet_en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En esta regi&oacute;n, las mujeres de todas las edades sufrieron el 63% de las infecciones en 2025</a>, con <a href="https://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/2024-unaids-global-aids-update-adolescent-girls-young-women_en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3.100 nuevas contagiadas a la semana</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El continente entero est&aacute; marcado por la enfermedad &ndash;con el <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hiv-aids" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">65% de todos los infectados en el mundo</a>&ndash; y <a href="https://www.healthdata.org/index.php/research-analysis/library/global-regional-and-national-burden-hivaids-1990-2023-estimated-burden" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sud&aacute;frica se lleva la palma</a>: aunque representa solo el 1% de la poblaci&oacute;n mundial, alberga<a href="https://open.unaids.org/countries/south-africa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> al 12% de las personas que viven con VIH</a> en el planeta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; no se trata de hombres que tienen sexo con hombres, ni de trabajadoras sexuales, ni usuarios de drogas inyectables. Esto es una epidemia generalizada, donde la transmisi&oacute;n es sobre todo heterosexual y las adolescentes y mujeres j&oacute;venes se infectan una media de cinco a&ntilde;os antes que los varones de su misma edad&rdquo;, nos dice la epidemi&oacute;loga Quarraisha Abdool Karim, directora cient&iacute;fica adjunta del Centro para el Programa de Investigaci&oacute;n sobre el Sida en Sud&aacute;frica (CAPRISA), que atiende a elDiario.es desde su laboratorio en la Escuela de Medicina Nelson Mandela de la Universidad de Kwazulu-Natal (Sud&aacute;frica).
    </p><h2 class="article-text">Din&aacute;micas de poder y desigualdades de g&eacute;nero: sobrevivir es primero</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos separar la salud sexual reproductiva de las disparidades de g&eacute;nero&rdquo;, sentencia esta cient&iacute;fica, que lleva 18 a&ntilde;os dedicada a estudiar tratamientos preventivos para el VIH. &iquest;Por qu&eacute; mujeres y ni&ntilde;as son las m&aacute;s afectadas? Las razones complejas, empezando el factor socioecon&oacute;mico, que las coloca en el escal&oacute;n m&aacute;s bajo de la pir&aacute;mide.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sexo transaccional es común en África. Las mujeres intercambian sexo por un empleo, por agua, incluso, porque los pescadores compartan con ellas los mejores lugares para pescar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Doreen Moraa</span>
                                        <span>—</span> Activista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo habitual es que dependan financieramente de los hombres. Los necesitan para cubrir sus necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas; ellos son quienes deciden. Por eso, el sexo transaccional es com&uacute;n en &Aacute;frica. Las mujeres intercambian sexo por un empleo, por agua, incluso, porque los pescadores compartan con ellas los mejores lugares para pescar&rdquo;, nos conf&iacute;a desde Nairobi la activista keniata Doreen Moraa, que recibi&oacute; su diagn&oacute;stico de VIH a los 13 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios realizados por CAPRISA en comunidades del sur y este de &Aacute;frica abordan el &ldquo;ciclo de transmisi&oacute;n&rdquo;, que muestra c&oacute;mo las chicas de 15 a 24 a&ntilde;os se contagian de VIH por sus relaciones sexuales no con chicos de su edad, sino con hombres mayores de 25 a&ntilde;os. &ldquo;Podr&iacute;a ser un maestro, un adulto con recursos... Como ellos suelen mantener simult&aacute;neamente relaciones con mujeres de su edad, se amplifican las probabilidades de contagio, sobre todo, en algunas <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5056320/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunidades rurales sudafricanas</a> y lugares como la provincia <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3460144/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">KwaZulu-Natal, donde el 50% de las mujeres mayores de 25 y el 60% de las mayores de 30 han contra&iacute;do el virus</a>&rdquo;, explica Abdool Karim, que adem&aacute;s es catedr&aacute;tica de epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica en la Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia, profesora en la Universidad de Harvard y catedr&aacute;tica de salud p&uacute;blica en la Universidad de Kwazulu-Natal (Sud&aacute;frica). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si vienes de una familia pobre, conseguir comida que llevar a la mesa al d&iacute;a es una prioridad, por encima de algo que puede pasarte en el futuro, como el SIDA. Se trata una cuesti&oacute;n de supervivencia inmediata&rdquo;, observa.&nbsp;&ldquo;En algunos casos, no tienen elecci&oacute;n, sobre todo, cuando hablamos de un adolescente que est&aacute; a cargo de sus hermanos menores, en un contexto generalizado de desempleo, pobreza e inseguridad alimentaria&rdquo;, indica. Nada menos que &ldquo;un tercio de la poblaci&oacute;n en &Aacute;frica subsahariana son menores que crecen en hogares hu&eacute;rfanos, en los que han perdido a ambos padres. El tratamiento antiretroviral no fue accesible para todos en &Aacute;frica hasta 2010, y muchos adultos j&oacute;venes murieron en esos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e2863d6e-7ddd-4cf4-a34f-b71ed32ce7f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista general de un cartel informativo sobre el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en Liberia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista general de un cartel informativo sobre el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en Liberia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra raz&oacute;n est&aacute; en los continuos desplazamientos de poblaci&oacute;n: &ldquo;Por el trabajo en las minas y por las guerras, los hombres van a las ciudades o a pa&iacute;ses colindantes, donde est&aacute;n en contacto con otras parejas y extienden la infecci&oacute;n&rdquo;, remarca Abdool Karim. Como est&aacute; culturalmente arraigado que los hombres tengan varias parejas, se multiplican las posibilidades de riesgo para la esposa. &ldquo;Ese hombre quiz&aacute; no vuelve a casa m&aacute;s que una vez al mes, o un mes al a&ntilde;o. Y, cuando lo hace, est&aacute; pensado en tener hijos. No piensa en usar condones, ni piensa en el VIH, no va a hablar de las relaciones que ha podido tener los otros once meses&rdquo;, a&ntilde;ade la doctora. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las din&aacute;micas de poder de g&eacute;nero y las costumbres culturales ponen a las ni&ntilde;as en riesgo, m&aacute;s cuando en algunos pa&iacute;ses africanos se dan matrimonios con ni&ntilde;as de 12 o 14 a&ntilde;os. Ellas no tienen elecci&oacute;n. Saben desde peque&ntilde;as que su vida va a ser as&iacute;, que tendr&aacute;n que obedecer a su nuevo marido y que de ellas depende, muchas veces, la mejora econ&oacute;mica de su familia de origen. En esas condiciones, no est&aacute;n en sus manos negociar el uso del cond&oacute;n&rdquo;, denuncia la activista Sibulele Sibaca, fundadora de la ONG Impact Drivers en defensa de ni&ntilde;as y mujeres frente al VIH, que nos concede esta entrevista desde Johannesburgo, en Sud&aacute;frica. 
    </p><h2 class="article-text">Violencia sexual, una pandemia</h2><p class="article-text">
        En este contexto, el papel tradicional de la mujer en la cultura africana, muchas veces va de la mano de &ldquo;la violencia de g&eacute;nero, que se considera una pandemia en Sud&aacute;frica, ya sea ejercida por desconocidos o por la propia pareja&rdquo;. &ldquo;No nos sentimos seguras como mujeres en nuestra sociedad&rdquo;, alerta Sibaca. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando una chica de 20 a&ntilde;os ha sido violada, tarda en recuperarse del trauma de la experiencia y, cuando quiere acudir a un centro de salud, quiz&aacute; ya est&aacute; embarazada y es demasiado tarde para aplicarle la profilaxis de postexposici&oacute;n&rdquo;, advierte por su parte la doctora Abdool Karim.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te tomas la medicación, la carga viral disminuye hasta hacerse indetectable y esto significa que no puedes transmitirlo tampoco</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A todo ello se suma el factor biol&oacute;gico, que hace que el aparato sexual femenino sea m&aacute;s vulnerable al contagio que el masculino. Las cifras tambi&eacute;n tienen que ver con una cuesti&oacute;n de diagn&oacute;stico: mientras que muchos hombres nunca se hacen la prueba del VIH, en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses africanos es obligatorio que, cuando una mujer se queda embarazada, le hagan el test. &ldquo;En Kwazulu-Natal, el 40% de las que entran en esas cl&iacute;nicas da positivo&rdquo;, indica Abdool Karim. 
    </p><h2 class="article-text">Indetectable = intransmisible</h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que, hoy, el pron&oacute;stico de una persona infectada no tiene nada que ver con lo que era hace 40 a&ntilde;os. &ldquo;Si te tomas la medicaci&oacute;n, la carga viral disminuye hasta hacerse indetectable y esto significa que no puedes transmitirlo tampoco&rdquo;, nos explica Moraa, que colabora como divulgadora con la International AIDS Society. Incluso <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12260761/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede impedir que las mujeres embarazadas infectadas pasen el virus al feto en gestaci&oacute;n</a>. Por eso es tan importante ese tratamiento, no solo para la propia salud de los pacientes, sino para frenar los contagios. En todos los pa&iacute;ses africanos sigue siendo gratis &ndash;a pesar del rev&eacute;s que ha supuesto la retirada de presupuestos de Estados Unidos este a&ntilde;o&ndash; y hay cl&iacute;nicas repartidas por toda su geograf&iacute;a, incluso en las aldeas remotas. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el acceso puede ser un problema para ciertos colectivos, como la comunidad LGTBI: &ldquo;Ser homosexual es ilegal en algunos pa&iacute;ses, como Uganda, donde se les niega el tratamiento&rdquo;, denuncia Moraa. En otros lugares, como Kenya, existen &ldquo;puntos de asistencia abiertos &ndash;<em>drop-in centers</em>&ndash; dirigidos a dar medicaci&oacute;n a trabajadoras sexuales y al colectivo LGTBI, &rdquo;donde la burocracia es m&iacute;nima y se pueden sentir m&aacute;s seguros y mejor recibidos, ya que en los centros de salud normales todav&iacute;a hay mucho personal sanitario que alberga prejuicios&ldquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">Una soluci&oacute;n inesperada: el rol de los chicos</h2><p class="article-text">
        Varios estudios han demostrado ya que la educaci&oacute;n es una medida esencial para reducir las infecciones de ni&ntilde;as y mujeres j&oacute;venes. <a href="https://www.springermedizin.de/educational-disruption-school-dropout-and-sexual-and-reproductiv/53067046" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n reciente realizada en ocho pa&iacute;ses subsaharianos</a> muestra que las mujeres que han estado escolarizadas durante ocho o m&aacute;s a&ntilde;os tienen entre 47-87% menos probabilidades de tener relaciones sexuales antes de los 18 a&ntilde;os que las que no han ido a la escuela. &ldquo;Cuanto m&aacute;s educaci&oacute;n ha recibido una mujer, m&aacute;s preparada est&aacute; para usar m&eacute;todos preventivos. Una universitaria no se va con un hombre porque est&eacute; desesperada y, dentro de una relaci&oacute;n, est&aacute; en mejor posici&oacute;n para negociar el sexo seguro&rdquo;, observa Sibaca. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, &ldquo;cuando hablamos de proteger a las mujeres, olvidamos el papel de ni&ntilde;os y varones j&oacute;venes en la sociedad. Ellos no tienen modelos positivos de referencia en sus comunidades, crecen en hogares sin padre, acostumbrados a ver violencia entre hombres o contra las mujeres, y emulan lo que se supone que un hombre debe hacer&rdquo;, dice Sibaca. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los programas que ofrece Impact Drivers &ndash;dentro del horario lectivo de las escuelas, una hora a la semana&ndash; no se enfocan solo en apuntalar la capacidad de decisi&oacute;n de las adolescentes, como llevan a&ntilde;os haciendo. &ldquo;Vimos que nuestros esfuerzos ca&iacute;an muchas veces en saco roto o, incluso, acababan en violencia, porque las chicas no tienen que negociar el uso de cond&oacute;n consigo mismas, sino con sus parejas. As&iacute; comprendimos que tambi&eacute;n ten&iacute;amos que ocuparnos de los adolescentes varones. Intentamos plantar las semillas para que piensen diferente&rdquo;, nos dice. &ldquo;Les ense&ntilde;amos fotos de familias y de lo que las familias deber&iacute;an hacer juntas y, de pronto, entienden que no es normal que su padre llegue borracho a casa y golpee a su madre. Les ayudamos a identificar a qui&eacute;n les gustar&iacute;a parecerse, c&oacute;mo conseguir esas cualidades que admiran. A veces, es un t&iacute;o lejano, un vecino. Otras veces, encuentran a esas personas que admiran en las redes sociales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otro pilar de su trabajo est&aacute; en reforzar sus habilidades de comunicaci&oacute;n, &ldquo;para que puedan articular sus sentimientos y negociar en distintos escenarios&rdquo;, nos explica Sibaca, que est&aacute; convencida de que &ldquo;un chico que conf&iacute;a en s&iacute; mismo y es resiliente, est&aacute; abierto a la negociaci&oacute;n. Cuando su novia le pide usar cond&oacute;n, no lo toma como un ataque personal, ni se siente ni acusado de ser infiel, sino que comprende que es una forma de protegerse ambos contra el VIH&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un m&eacute;todo preventivo que no dependa del hombre</h2><p class="article-text">
        Mientras, en el laboratorio de investigaci&oacute;n fundado por Abdool Karim y su marido, &ldquo;entendemos esa disparidad de poder con ra&iacute;ces de g&eacute;nero, por eso, como cient&iacute;ficos, nos centramos en buscar una forma de prevenci&oacute;n que dependa solo de la mujer, que no dependa de la cooperaci&oacute;n de su pareja, que ni siquiera tenga que informarle de ella&rdquo;, explica. En 2011, su equipo public&oacute; un estudio pionero en <em>Science</em> que demostraba que, si se aplicaba un f&aacute;rmaco antiretroviral como gel vaginal antes de tener relaciones sin preservativo, el riesgo disminu&iacute;a hasta un 54%. &ldquo;Ahora est&aacute; disponible en m&aacute;s de 130 pa&iacute;ses, como una pastilla que se toma de forma diaria&rdquo;, se&ntilde;ala. Pero, para esta doctora, la verdadera revoluci&oacute;n puede venir de la mano de una inyecci&oacute;n bianual que, aunque &ldquo;<a href="https://www.gilead.com/news/news-details/2026/gilead-to-present-new-hiv-research-at-aids-2026-across-prevention-treatment-and-cure" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todav&iacute;a est&aacute; en fase de ensayo cl&iacute;nico en Sud&aacute;frica y Uganda, parece que protege de la infecci&oacute;n con un 100% de eficacia</a>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura G de Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/violencia-sexual-pobreza-mitad-infectadas-vih-africa-son-ninas-mujeres-jovenes_1_13481958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2026 20:38:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0c3e191e-143d-4ba3-b9b2-53d0b690c218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1081y315.jpg" length="4816954" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0c3e191e-143d-4ba3-b9b2-53d0b690c218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1081y315.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4816954" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Violencia sexual y pobreza: por qué más de la mitad de las infectadas por VIH en África son niñas y mujeres jóvenes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0c3e191e-143d-4ba3-b9b2-53d0b690c218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1081y315.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[VIH,SIDA,África,Salud pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudad del Cabo rozó el 'Día Cero' y dejó una advertencia mundial sobre lo rápido que una gran ciudad puede quedarse sin agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ciudad-cabo-rozo-dia-cero-dejo-advertencia-mundial-rapido-gran-ciudad-quedarse-agua-pm_1_13540118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74cd88a2-5ca5-4843-8b25-cb9bdd01e8fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y305.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudad del Cabo rozó el &#039;Día Cero&#039; y dejó una advertencia mundial sobre lo rápido que una gran ciudad puede quedarse sin agua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gestión del agua - La falta prolongada de precipitaciones acercó la ciudad al límite establecido, aunque distintas actuaciones municipales y la colaboración ciudadana consiguieron preservar suficiente suministro hasta la recuperación meteorológica</p><p class="subtitle">Mapas y claves para entender qué está pasando con la sequía en Cantabria</p></div><p class="article-text">
        Abrir el grifo y descubrir que no sale una gota cambiar&iacute;a de golpe la vida cotidiana de cualquier ciudad, desde cocinar hasta mantener hospitales y negocios en funcionamiento. Ese escenario estuvo cerca de materializarse en <strong>Ciudad del Cabo</strong>, donde la amenaza del llamado <em><strong>D&iacute;a Cero</strong></em> contemplaba<strong> cerrar parte de la red municipal y repartir raciones diarias </strong>de hasta 25 litros por persona.
    </p><p class="article-text">
        La crisis que llev&oacute; a Ciudad del Cabo hasta ese punto naci&oacute; tras una <strong>sequ&iacute;a iniciada en 2015</strong>, que dej&oacute; los embalses en torno al 20% de su capacidad en 2018. El umbral de emergencia se hab&iacute;a fijado en el 13,5%, nivel a partir del cual comenzar&iacute;an los cortes parciales de la red. La <strong>ciudad evit&oacute; ese desenlace tras reducir el consumo y recibir lluvias invernales </strong>que recuperaron las reservas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anthony Turton</strong>, profesor em&eacute;rito del Centro de Gesti&oacute;n Ambiental de la Universidad del Estado Libre y antiguo oficial del Servicio Nacional de Inteligencia sudafricano, <strong>acab&oacute; trasladando aquellas lecciones hasta Australia</strong>. Tras una entrevista con<em> BBC News</em> grabada dentro de una piscina vac&iacute;a, recibi&oacute; el inter&eacute;s de profesionales de Canad&aacute;, Nueva Zelanda y Australia, y despu&eacute;s intervino ante el <em>Engineering Institute of Technology </em>en Perth. Ya instalado en Australia, ha trabajado como revisor externo para autoridades de Victoria y Queensland ante posibles episodios de riesgo h&iacute;drico.
    </p><h2 class="article-text">Varias medidas consiguieron rebajar la demanda urbana</h2><p class="article-text">
        Las medidas aplicadas en Ciudad del Cabo abarcaron acuerdos de agua con agricultores, acu&iacute;feros, desalaci&oacute;n de emergencia, subidas de tarifas y dispositivos de restricci&oacute;n. <strong>Hugh Cole </strong>se&ntilde;al&oacute; en <em>VoxDev</em> que resulta dif&iacute;cil aislar el efecto de cada intervenci&oacute;n porque varias coincidieron. Entre las actuaciones con mayor efecto situ&oacute; la <strong>comunicaci&oacute;n con los residentes para reducir la demanda y la gesti&oacute;n de la presi&oacute;n de la red</strong>, que disminuy&oacute; las fugas y el caudal de los grifos.
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Turton hab&iacute;a situado el agua dentro de la seguridad nacional antes de su etapa australiana, tras participar como miembro fundador del Servicio Secreto Sudafricano. Su trabajo ha relacionado los recursos h&iacute;dricos con amenazas para la estabilidad nacional. En <em>ZME Science </em>defini&oacute; as&iacute; esa perspectiva: &ldquo;<strong>Considero el agua una cuesti&oacute;n de seguridad nacional</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3fb10306-b661-4e48-8931-e89f5217c46b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los datos permiten estudiar nuevas soluciones para el suministro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los datos permiten estudiar nuevas soluciones para el suministro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las diferencias regulatorias entre Sud&aacute;frica y Australia ofrecen otro &aacute;ngulo sobre esa seguridad por la responsabilidad econ&oacute;mica atribuida al recurso. Turton record&oacute; en<em> ZME Science</em> que<strong> Sud&aacute;frica nacionaliz&oacute; el agua en 1994 y se&ntilde;al&oacute; que en Australia personas y empresas pueden poseer derechos sobre ella</strong>. Tambi&eacute;n puso como ejemplo <em>Snowy 2.0</em>, donde el agua que desciende genera electricidad y la energ&iacute;a excedente de fuentes solares y e&oacute;licas permite bombearla de nuevo hacia arriba.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de la sequ&iacute;a dej&oacute; adem&aacute;s una<strong> infraestructura de datos que Ciudad del Cabo ha seguido utilizando</strong> para orientar inversiones y reformas del servicio. Seg&uacute;n <em>VoxDev</em>, la ciudad cre&oacute; una estrategia h&iacute;drica, un panel p&uacute;blico sobre consumo y niveles de los embalses y una nueva cartograf&iacute;a de las zonas de presi&oacute;n. Esa capacidad pas&oacute; despu&eacute;s a la respuesta frente a la COVID-19 e incorpora informaci&oacute;n administrativa, estad&iacute;sticas nacionales, encuestas municipales y datos de alta frecuencia obtenidos mediante acuerdos con empresas.
    </p><h2 class="article-text">Ciudad del Cabo prepara nuevas fuentes para futuras sequ&iacute;as</h2><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n con el Water, Air, and Energy Lab de J-PAL Africa, ubicado en la Universidad de Ciudad del Cabo, ha llevado esa base informativa a <strong>proyectos sobre subsidios el&eacute;ctricos y contadores avanzados de agua</strong>. Uno de los estudios aprovecha la instalaci&oacute;n por fases de nuevos contadores para medir sus efectos sobre facturaci&oacute;n, detecci&oacute;n de fugas y comportamiento de los consumidores. Cole explic&oacute; en <em>VoxDev</em> que el <strong>calendario escalonado ofrec&iacute;a una oportunidad </strong>para asignar el acceso de forma aleatoria y estudiar sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kirsty Carden</strong>, directora del<em> Future Water Institute</em>, particip&oacute; junto a su equipo como asesora durante la sequ&iacute;a y defendi&oacute; en <em>ZME Science</em> la necesidad de <strong>cambiar la relaci&oacute;n social con el agua</strong> desde edades tempranas. Ciudad del Cabo ha avanzado tambi&eacute;n con su<em> New Water Programme</em>, que contempla <strong>reutilizar aguas residuales tratadas </strong>mediante varias barreras de depuraci&oacute;n hasta alcanzar calidad potable, mientras proyectos como <em>Faure New Water Scheme</em> buscan reducir la dependencia de los embalses superficiales. La investigaci&oacute;n incluye asimismo la recarga gestionada de acu&iacute;feros con aguas pluviales y efluentes tratados para reforzar las reservas subterr&aacute;neas ante futuras sequ&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ciudad-cabo-rozo-dia-cero-dejo-advertencia-mundial-rapido-gran-ciudad-quedarse-agua-pm_1_13540118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 11:00:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/74cd88a2-5ca5-4843-8b25-cb9bdd01e8fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y305.jpg" length="530016" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/74cd88a2-5ca5-4843-8b25-cb9bdd01e8fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y305.jpg" type="image/jpeg" fileSize="530016" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ciudad del Cabo rozó el 'Día Cero' y dejó una advertencia mundial sobre lo rápido que una gran ciudad puede quedarse sin agua]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/74cd88a2-5ca5-4843-8b25-cb9bdd01e8fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y305.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Agua,Sudáfrica,Sequía,Cambio climático,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia de un menor que quedó tetrapléjico retrata 30 años de migraciones a Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/historia-menor-tetraplejico-migraciones-canarias_1_13527325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/136054ca-c167-403e-a424-b8526d833ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia de un menor que quedó tetrapléjico retrata 30 años de migraciones a Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'Olas como montañas', entrelaza episodios de la vida de Gibbi Jallow, su infancia en Gambia, sus sueños, su familia, el viaje en cayuco y su recuperación médica, con algunos de los principales hitos de la migración irregular hacia las islas desde la llegada de la primera patera a Fuerteventura en 1994 hasta la última crisis migratoria en 2024</p><p class="subtitle">Binta llegó a Canarias desde Senegal persiguiendo el viento: “Quería mis propias alas para poder volar y decidir sobre mi cuerpo”
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Gibbi Jallow</strong> sobrevivi&oacute; a cinco d&iacute;as de traves&iacute;a en cayuco desde<strong> Senegal </strong>hasta <strong>Canarias </strong>cuando ten&iacute;a 14 a&ntilde;os. El mar le perdon&oacute; la vida en la Ruta Atl&aacute;ntica, pero semanas despu&eacute;s una ola en una playa de Fuerteventura le rompi&oacute; el cuello contra la arena y lo dej&oacute; <strong>tetrapl&eacute;jico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Su historia, marcada por el dolor cr&oacute;nico, la adaptaci&oacute;n a una nueva vida y la distancia con su familia en Gambia, centra el libro <em><strong>Olas como monta&ntilde;as</strong></em>, de la periodista <strong>Loreto Guti&eacute;rrez Prats</strong>, presentado este lunes en <strong>Casa &Aacute;frica</strong>, en Las Palmas de Gran Canaria.
    </p><p class="article-text">
        La autora ha explicado a los periodistas que comenz&oacute; a documentarse para escribir sobre los 30 a&ntilde;os de la ruta migratoria canaria, pero el proyecto cambi&oacute; cuando conoci&oacute; a Jallow a trav&eacute;s de Calixto Herrera, psicopedagogo de la Direcci&oacute;n General de Protecci&oacute;n a la Infancia y la Familia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/47d1053e-ca5e-4f4a-9917-8e6c81eff0d2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La periodista Loreto Gutiérrez (i), acompañada del también periodista Nicolás Castellano (d)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La periodista Loreto Gutiérrez (i), acompañada del también periodista Nicolás Castellano (d).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve claro que era una historia que merec&iacute;a ser contada y que hab&iacute;a que contarla&rdquo;, ha explicado Guti&eacute;rrez, quien ha definido la obra como &ldquo;un periodismo reposado&rdquo;, alejado de la urgencia informativa.
    </p><p class="article-text">
        El libro entrelaza episodios de la vida de Jallow &ndash;su infancia en Gambia, sus sue&ntilde;os, su familia, el viaje en cayuco y su recuperaci&oacute;n m&eacute;dica&ndash; con algunos de los principales hitos de la migraci&oacute;n irregular hacia Canarias desde la llegada de la primera patera a Fuerteventura en 1994 hasta la &uacute;ltima crisis migratoria en 2024, cuando llegaron m&aacute;s de 43.000 personas al archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su historia no es solo la de un drama personal. Es tambi&eacute;n la expresi&oacute;n de muchas otras: la de quienes emprenden el viaje, la de quienes sobreviven y la de quienes, aun alcanzando la orilla, contin&uacute;an enfrent&aacute;ndose a enormes dificultades&rdquo;, narra la autora de 'Olas como monta&ntilde;as' en la introducci&oacute;n de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Jallow lleg&oacute; en cayuco a El Hierro y luego fue trasladado a Fuerteventura, donde sufri&oacute; el accidente que cambi&oacute; su vida mientras jugaba en la playa con otros menores del centro de acogida.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado dos a&ntilde;os hospitalizado en el Hospital Insular de Gran Canaria y actualmente reside en el centro de atenci&oacute;n integral a las personas con necesidades especiales Ciudad San Juan de Dios, en Las Palmas de Gran Canaria.
    </p><p class="article-text">
        Calixto Herrera, que lo conoci&oacute; durante un programa de acompa&ntilde;amiento emocional en el hospital, ha asegurado que el joven ya forma parte de su familia. Jallow lo considera a &eacute;l como su padre.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por la realidad de Jallow, Herrera cuenta que &ldquo;es dif&iacute;cil&rdquo;: &ldquo;Como &eacute;l mismo dice: 'Mi vida no es f&aacute;cil', porque tiene que llevar un dolor neurop&aacute;tico que es cr&oacute;nico y hay veces que el dolor gana, gana la partida y viene la desesperanza, viene la tristeza, pero ah&iacute; estamos. Y hay momentos en los que la valent&iacute;a, la generosidad y la fuerza de Gibbi van ganando el partido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bajo una de las fotograf&iacute;as que recopila el libro, Jallow, que por su dificultad para hablar no se ha dirigido hoy a la prensa, dice: &ldquo;S&eacute; que nunca volver&aacute; a caminar, pero a veces tengo que esforzarme para no pensar en ello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El viceconsejero del Gabinete del Presidente de Canarias, Octavio Caraballo, quien tambi&eacute;n fue una de las piezas del puzzle para que Loreto Guti&eacute;rrez conociera la historia del adolescente, ha declarado que historias como la de Gibbi ayudan a mostrar las realidades que enfrentan los migrantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En su caso muy dram&aacute;tica, porque se queda tetrapl&eacute;jico en Fuerteventura, solo, sin su familia, aunque con un hermano que vive aqu&iacute;, y cre&iacute;amos que era conveniente que esa historia se conociese&rdquo;, ha agregado.
    </p><p class="article-text">
        Caraballo ha se&ntilde;alado que el libro, adem&aacute;s de intercalar la historia de Jallow con la historia de los 30 a&ntilde;os de la llegada de la primera patera a las islas, tambi&eacute;n hace alusi&oacute;n a las migraciones canarias hacia Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos sentimos orgullosos de la &eacute;pica del viaje de nuestros abuelos y, en cambio, cuando nos referimos a las migraciones actuales, utilizamos otro tipo de perspectiva, y nosotros creemos que esa perspectiva no se puede perder&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Guti&eacute;rrez en la introducci&oacute;n que el t&iacute;tulo procede de una frase pronunciada por el propio Jallow una tarde desde la cama del Instituto Guttmann de Neurorrehabilitaci&oacute;n, en Barcelona, &ldquo;mientras describ&iacute;a el viaje entre muros de mar que a sus ojos parec&iacute;an monta&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora asegura que el libro se podr&iacute;a seguir escribiendo indefinidamente &ldquo;porque la vida de Gibbi, como el devenir de la ruta migratoria atl&aacute;ntica, se escribe en presente continuo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, concluye, &ldquo;la historia que aqu&iacute; se cuenta no acaba en la &uacute;ltima p&aacute;gina, solo se detiene en un recodo del camino&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/historia-menor-tetraplejico-migraciones-canarias_1_13527325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 18:57:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/136054ca-c167-403e-a424-b8526d833ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="176977" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/136054ca-c167-403e-a424-b8526d833ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="176977" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La historia de un menor que quedó tetrapléjico retrata 30 años de migraciones a Canarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/136054ca-c167-403e-a424-b8526d833ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,África,Senegal,Canarias,Ruta canaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con animales que no existen en el resto del mundo, esta volcánica isla es considerada una joya de la biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/animales-no-existen-resto-mundo-volcanica-isla-considerada-joya-biodiversidad-pm_1_13491972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc377afe-7db5-43a9-8abc-d6902f680e6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con animales que no existen en el resto del mundo, esta volcánica isla es considerada una joya de la biodiversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de sus famosos primates, la isla de Bioko, en Guinea Ecuatorial, es conocida por albergar en el suelo de su selva y las ramas de los árboles una fauna igualmente sorprendente</p><p class="subtitle">En el nacimiento de este río, además de una diversa fauna y flora, verás cómo el agua brota entre rocas de toba calcárea y desciende en cascadas</p><p class="subtitle">Una reserva natural lleva el nombre de esta bióloga marina, considerada una de las precursoras del ecologismo</p></div><p class="article-text">
        La <strong>isla de Bioko</strong> es considerada un espectacular santuario de origen volc&aacute;nico en las aguas de <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> tropical occidental, a escasos 32 kil&oacute;metros de las costas de <strong>Camer&uacute;n</strong>. Su aislamiento evolutivo comenz&oacute; hace doce mil a&ntilde;os, cuando se separ&oacute; del continente, hecho que propici&oacute; el desarrollo de una extraordinaria <strong>biodiversidad</strong> de importancia internacional. Este territorio insular, moldeado por rocas bas&aacute;lticas y cenizas volc&aacute;nicas, destaca por su relieve abrupto compuesto por dos grandes macizos separados por la depresi&oacute;n de Musola. Al norte, el imponente pico Basil&eacute; domina el horizonte alz&aacute;ndose hasta los 3.011 metros, mientras que al sur se sit&uacute;an el pico Biao y la m&iacute;tica Gran Caldera de Luba, configurando un refugio natural para m&uacute;ltiples especies salvajes.
    </p><p class="article-text">
        Este para&iacute;so perteneciente a <a href="https://www.eldiario.es/temas/guinea-ecuatorial/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guinea Ecuatorial</a> est&aacute; calificado por la comunidad cient&iacute;fica como una de las &aacute;reas de mayor prioridad para la <strong>conservaci&oacute;n</strong> de <strong>primates</strong> en todo el continente africano. En sus densos bosques h&uacute;medos habitan once especies de monos, destacando el <strong>dril</strong> de Bioko, un animal en peligro de extinci&oacute;n que vive en grupos compactos y busca refugio en las zonas remotas de la isla. Asimismo, el majestuoso <strong>colobo rojo</strong> de Pennant sobresale como la primera especie end&eacute;mica de primate descrita para este territorio, encontr&aacute;ndose hoy en peligro cr&iacute;tico. El <strong>colobo negro</strong>, conocido por sus saltos acrob&aacute;ticos en los bordes de los acantilados de la caldera, y sus rugidos profundos, complementa este incre&iacute;ble ecosistema de mam&iacute;feros que dependen de un dosel forestal intacto.
    </p><p class="article-text">
        La variedad de primates se extiende con especies asombrosas como el <strong>mono coronado</strong>, un &aacute;gil y vocal acr&oacute;bata de cola larga y llamativa cresta que se limita a las laderas del sur de la Gran Caldera de Luba. Por otra parte, el <strong>mono de orejas rojas</strong> representa una de las joyas menos conocidas del planeta, ya que es sumamente raro en cautiverio a nivel mundial, pero resulta ser el primate m&aacute;s com&uacute;n y adaptable en toda la isla de <strong>Bioko</strong>. En las &aacute;reas monta&ntilde;osas, por encima de los 800 metros de altitud, el <strong>mono de Preuss</strong> encuentra su h&aacute;bitat ideal en los bosques de neblina. Estos mam&iacute;feros forman comunidades mixtas que llenan la selva de vocalizaciones, mostrando una especializaci&oacute;n ecol&oacute;gica fascinante y &uacute;nica en el mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a087334-062e-4c78-8f67-1db188f9d1b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Este paraíso está calificado por la comunidad científica como una de las áreas de mayor prioridad para la conservación de primates en todo el continente africano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Este paraíso está calificado por la comunidad científica como una de las áreas de mayor prioridad para la conservación de primates en todo el continente africano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de sus famosos primates, el suelo de la selva y las ramas de los &aacute;rboles albergan una fauna mam&iacute;fera igualmente sorprendente. En el sotobosque denso se desplazan con extrema discreci&oacute;n dos especies de <strong>ant&iacute;lopes</strong> peque&ntilde;os llamados duikers: el de Ogilby y el duiker azul, cuya subespecie es end&eacute;mica de la isla y pesa menos de cinco kilos. Durante la noche, el bosque cobra vida con los gritos del dam&aacute;n arbor&iacute;cola occidental y el sigiloso movimiento de los g&aacute;lagos de Allen y de garras de Bioko. Entre los carn&iacute;voros registrados, el linsang africano destaca como el &uacute;nico mam&iacute;fero de este grupo cuya presencia actual en la isla ha sido confirmada recientemente, compartiendo espacio con el <strong>puercoesp&iacute;n</strong> de cola de cepillo o la rata gigante.
    </p><p class="article-text">
        El espacio a&eacute;reo de la isla es dominado por unas 200 especies de aves que cruzan los tres picos volc&aacute;nicos y los espesos bosques lluviosos. Bioko posee dos especies de p&aacute;jaros que no existen en ninguna otra parte del mundo: el <strong>anteojos</strong> y el <strong>batis</strong> de Fernando P&oacute;o, sum&aacute;ndose al menos 28 subespecies end&eacute;micas. Entre los avistamientos m&aacute;s codiciados por ornit&oacute;logos se encuentra el raro <strong>picatartes cuelligr&iacute;s</strong>, que habita en las zonas m&aacute;s densas de la selva. Las copas de los &aacute;rboles gigantes resuenan con el colorido turaco piquigualdo, el turaco gigante, el c&aacute;lao casquinegro y las bandadas de loros yaco. 
    </p><p class="article-text">
        Estas especies, junto con la golondrina camerunesa y la suimanga de &Uacute;rsula, otorgan a la avifauna de <strong>Bioko</strong> una identidad biol&oacute;gica &uacute;nica dentro del golfo de Guinea. La costa meridional de la isla, con unos 19 kil&oacute;metros de playas salvajes de arena negra, constituye un escenario de importancia vital para la supervivencia marina global. Durante la estaci&oacute;n seca, de noviembre a febrero, cuatro especies de <strong>tortugas</strong> marinas en peligro de extinci&oacute;n llegan a estas costas remotas para desovar. La tortuga la&uacute;d, que puede alcanzar casi una tonelada de peso, es la especie m&aacute;s com&uacute;n en estas playas, seguida por la tortuga verde, la carey y la oliv&aacute;cea o golfina. 
    </p><h2 class="article-text">Graves amenazas</h2><p class="article-text">
        Este tramo costero, especialmente el &aacute;rea cercana al pueblo de Ureka, representa uno de los sitios de anidaci&oacute;n m&aacute;s significativos para la conservaci&oacute;n de tortugas dentro de todo el golfo de Guinea, donde las hembras cavan sus nidos al amparo de las noches m&aacute;s h&uacute;medas y lluviosas del continente. Para completar esta joya natural, la isla alberga una asombrosa diversidad de m&aacute;s de 35 especies de <strong>anfibios</strong>, considerada una verdadera arca para su conservaci&oacute;n. Estudios recientes del Programa de Protecci&oacute;n de la Biodiversidad de Bioko descubrieron al menos cuatro nuevas especies de ranas en este ecosistema h&uacute;medo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este tesoro de flora y fauna &uacute;nicas se enfrenta hoy a graves <strong>amenazas</strong> como la caza furtiva, el mercado de carne silvestre y la tala ilegal de madera. La reciente construcci&oacute;n de una carretera que divide la Reserva Cient&iacute;fica de la Gran Caldera de Luba por la mitad ha facilitado el acceso de cazadores, poniendo en jaque a especies end&eacute;micas. Proteger este santuario volc&aacute;nico requiere una estricta aplicaci&oacute;n de las leyes ambientales para asegurar el futuro de toda una joya de la biodiversidad como es la isla de Bioko.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/animales-no-existen-resto-mundo-volcanica-isla-considerada-joya-biodiversidad-pm_1_13491972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 11:00:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fc377afe-7db5-43a9-8abc-d6902f680e6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="50821" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fc377afe-7db5-43a9-8abc-d6902f680e6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="50821" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Con animales que no existen en el resto del mundo, esta volcánica isla es considerada una joya de la biodiversidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fc377afe-7db5-43a9-8abc-d6902f680e6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guinea Ecuatorial,África,Naturaleza,Biodiversidad,Aves]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Asamblea General de la ONU vota a favor de emplear un nuevo mapamundi que refleja el tamaño real de África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/asamblea-general-onu-vota-favor-nuevo-mapamundi-refleja-tamano-real-africa_1_13487401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4356702c-9876-44e2-af85-9938ee3788f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Asamblea General de la ONU vota a favor de emplear un nuevo mapamundi que refleja el tamaño real de África"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi todos los países miembros de Naciones Unidas han votado a favor de sustituir de forma gradual el mapa del siglo XVI que se sigue usando ampliamente en muchos ámbitos, en el cual el continente africano aparece mucho más pequeño de lo que es</p><p class="subtitle">Querido Trump, Groenlandia no es tan grande como parece: qué nos dicen los mapas sobre nuestra idea de poder</p></div><p class="article-text">
        La Asamblea General de Naciones Unidas ha votado a favor de una propuesta para adoptar un nuevo mapamundi que refleje el tama&ntilde;o de &Aacute;frica de forma m&aacute;s fiel a la realidad, frente a la proyecci&oacute;n de Mercator &mdash;ampliamente empleada hasta la actualidad, pese a que fue dise&ntilde;ada en el siglo XVI y no es precisa&mdash;. Los m&aacute;s cr&iacute;ticos destacan que ese mapa ha promovido una concepci&oacute;n del mundo colonialista y euroc&eacute;ntrica porque representa el continente africano mucho m&aacute;s peque&ntilde;o de lo que es, rest&aacute;ndole as&iacute; importancia y protagonismo. 
    </p><p class="article-text">
        Con 164 votos a favor, 6 abstenciones y el voto en contra de Estados Unidos, casi todos los pa&iacute;ses de Naciones Unidas han apoyado la propuesta para empezar a usar el mapa dise&ntilde;ado en 2018 por Equal Earth, que fue desarrollado por un grupo internacional de cart&oacute;grafos. Espa&ntilde;a y la gran mayor&iacute;a de Estados de la UE han votado a favor.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2095906311279919569?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el peri&oacute;dico The Guardian<em>, </em>las resoluciones de la ONU no son vinculantes, por lo que los pa&iacute;ses e instituciones no estar&aacute;n obligados a usar exclusivamente la nueva proyecci&oacute;n ni se les prohibir&aacute; usar la anterior. Sin embargo, se espera que, dado el amplio uso de la proyecci&oacute;n de Mercator en la educaci&oacute;n, la tecnolog&iacute;a y las instituciones, se actualicen los planes de estudio y su uso cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n aprobada hoy en Nueva York fue impulsada por Togo hace algunos meses y a ella se han adherido decenas de pa&iacute;ses africanos y de otros continentes, como Francia. The Guardian recoge las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, quien dijo antes de la votaci&oacute;n: &ldquo;Esta discusi&oacute;n no es pol&iacute;tica, sino cient&iacute;fica, porque existen pruebas cient&iacute;ficas y todos debemos aceptar la realidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el ministro de Asuntos Exteriores franc&eacute;s mostr&oacute; su apoyo a la resoluci&oacute;n impulsada por Togo, desde Par&iacute;s. Jean-No&euml;l Barrot dijo que Francia empezar&aacute; a usar &ldquo;representaciones cartogr&aacute;ficas adaptadas a usos espec&iacute;ficos, m&aacute;s fieles a las superficies reales y en consonancia con las recomendaciones de cart&oacute;grafos y cient&iacute;ficos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los que vienen pidiendo un cambio afirman que la proyecci&oacute;n de Mercator &mdash;en la cual <a href="https://www.eldiario.es/internacional/la-semana-internacional/geopolitica-geoartica-querido-trump-groenlandia-no-grande-parece_132_12934721.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Groenlandia tiene un tama&ntilde;o parecido a &Aacute;frica</a> cuando, en realidad, el continente es unas 14 veces m&aacute;s grande&mdash; refuerza la percepci&oacute;n colonialista y el protagonismo de Occidente frente a &Aacute;frica, a pesar de su enorme tama&ntilde;o y poblaci&oacute;n, que no queda reflejado sobre el papel. Eso es as&iacute; porque la proyecci&oacute;n creada por el cart&oacute;grafo Gerardus Mercator para la navegaci&oacute;n distorsiona los tama&ntilde;os de los continentes, ampliando las zonas cercanas al polo norte, como Am&eacute;rica del Norte y Groenlandia, mientras que reduce las que est&aacute;n en el ecuador, como &Aacute;frica y Am&eacute;rica del Sur.
    </p><p class="article-text">
        A principios de este a&ntilde;o, la Uni&oacute;n Africana adopt&oacute; una resoluci&oacute;n que promueve la proyecci&oacute;n Equal Earth y anima a sus m&aacute;s de 50 Estados miembros a abandonar la proyecci&oacute;n de &zwnj;Mercator.
    </p><p class="article-text">
        Una campa&ntilde;a digital global, bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Corrige el mapa&rdquo;, pide que el mapa de Mercator no sea empleado por los organismos de Naciones Unidas ni por los medios de comunicaci&oacute;n en sus informaciones y documentos. En su web, la campa&ntilde;a afirma que &ldquo;la mayor parte del mundo sigue favoreciendo el mapa distorsionado, que no representa adecuadamente el tama&ntilde;o de &Aacute;frica y disminuye su importancia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/asamblea-general-onu-vota-favor-nuevo-mapamundi-refleja-tamano-real-africa_1_13487401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 17:23:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4356702c-9876-44e2-af85-9938ee3788f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10681435" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4356702c-9876-44e2-af85-9938ee3788f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10681435" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Asamblea General de la ONU vota a favor de emplear un nuevo mapamundi que refleja el tamaño real de África]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4356702c-9876-44e2-af85-9938ee3788f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[África,ONU - Organización de las Naciones Unidas,Geografía,Geopolítica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sudáfrica dejó tirados a sus héroes negros y convirtió su sacrificio en un símbolo de discriminación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/sudafrica-dejo-tirados-heroes-negros-convirtio-sacrificio-simbolo-discriminacion-pm_1_13346353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/371db1de-b8ed-49fc-a2b0-19adb8193340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sudáfrica dejó tirados a sus héroes negros y convirtió su sacrificio en un símbolo de discriminación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Native Military Corps - Las normas impidieron acceder a puestos de responsabilidad, restringieron el uso de armas de fuego y reservaron las decisiones militares para otros integrantes del ejército</p></div><p class="article-text">
        Un uniforme puede quedar igual a dos hombres y, aun as&iacute;, no significar lo mismo para quien lo lleva. En la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong>, los sudafricanos negros fueron tratados como inferiores a los soldados blancos, incluso cuando estaban en el mismo frente y bajo el mismo fuego. 
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia se notaba en lo que pod&iacute;an hacer, en lo que se les permit&iacute;a aprender y en c&oacute;mo se valoraba su vida dentro del ej&eacute;rcito. Tambi&eacute;n marcaba lo que pod&iacute;an esperar al volver a casa, porque<strong> su esfuerzo no abr&iacute;a puertas</strong>, sino que apenas garantizaba sobrevivir un d&iacute;a m&aacute;s dentro de un sistema que ya los hab&iacute;a colocado en un lugar secundario.
    </p><h2 class="article-text">El ej&eacute;rcito sudafricano releg&oacute; a los soldados negros durante la guerra</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recoge <em>Historias de la Historia</em>, unos 77.000 sudafricanos negros se alistaron en el<em><strong> Native Military Corps</strong></em>, una estructura creada para cubrir necesidades del ej&eacute;rcito sin alterar la jerarqu&iacute;a racial. No eran soldados en igualdad de condiciones, aunque vistieran uniforme y marcharan al frente. Su presencia respond&iacute;a a una l&oacute;gica clara: <strong>hac&iacute;a falta mano de obra para mantener la maquinaria de guerra, pero el poder blanco no estaba dispuesto a reconocerlos como combatientes con derechos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El contraste m&aacute;s duro se ve&iacute;a al terminar la guerra. Mientras los veteranos blancos recib&iacute;an viviendas, ayudas econ&oacute;micas y acceso a formaci&oacute;n, los<strong> negros volv&iacute;an con compensaciones m&iacute;nimas</strong> que apenas cubr&iacute;an lo b&aacute;sico. Algunos recibieron ropa usada, otros una bicicleta para recorrer kil&oacute;metros hasta sus hogares. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c0f71b3e-50b3-404b-bfc3-c29c3c96050c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las familias aún afrontan las consecuencias de aquella discriminación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las familias aún afrontan las consecuencias de aquella discriminación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El propio <strong>Simon Mhlanga</strong>, uno de los &uacute;ltimos supervivientes, explic&oacute; su experiencia tras regresar con ese objeto que simbolizaba el trato recibido: &ldquo;<strong>Para m&iacute;, ten&iacute;a que aceptarlo, pero realmente sent&iacute; que el gobierno de Sud&aacute;frica me hab&iacute;a enga&ntilde;ado al darme una bicicleta</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El mando blanco limit&oacute; las funciones de los reclutas africanos</h2><p class="article-text">
        Esa desigualdad ten&iacute;a su origen en c&oacute;mo se organiz&oacute; el propio cuerpo militar. El<em> Native Military Corps</em> funcionaba <strong>bajo mando blanco</strong> y con normas que limitaban cualquier posibilidad de ascenso o autonom&iacute;a. No pod&iacute;an portar armas de fuego en la mayor&iacute;a de los casos, lo que los dejaba fuera de las decisiones t&aacute;cticas y del reconocimiento en combate. Su papel estaba definido desde el principio para <strong>mantener el sistema, no para protagonizarlo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, su trabajo los colocaba en <strong>zonas de guerra reales</strong>. Transportaban munici&oacute;n, levantaban infraestructuras, evacuaban heridos bajo bombardeos y manten&iacute;an en marcha veh&iacute;culos y equipos. Esa labor permit&iacute;a que <strong>otros ocuparan posiciones de combate, pero no los proteg&iacute;a del peligro</strong>. En el norte de &Aacute;frica trabajaban bajo calor extremo, con escasez de agua y ataques constantes, dentro de un entorno donde la l&iacute;nea entre retaguardia y frente se desdibujaba.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>ca&iacute;da de Tobruk en 1942 expuso de forma brutal esa realidad</strong>, ya que de soldados sudafricanos fueron capturados, entre ellos miembros del <em>Native Military Corps </em>que acabaron en<strong> campos de prisioneros alemanes e italianos</strong>. All&iacute; fueron sometidos a trabajos forzados, malnutrici&oacute;n y violencia sistem&aacute;tica. No eran combatientes reconocidos, pero sufr&iacute;an las consecuencias de la guerra como cualquier otro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4a245ed-3373-4b64-926e-d68f38fc0099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Job Maseko saboteó un barco alemán durante su cautiverio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Job Maseko saboteó un barco alemán durante su cautiverio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre todas esas historias hay una que sigue llamando la atenci&oacute;n por lo que tiene de ingenio y de coraje. Es la de <strong>Job Maseko</strong>, un soldado que, estando prisionero, decidi&oacute; no quedarse de brazos cruzados. Con lo poco que ten&iacute;a a mano, fabric&oacute; un<strong> explosivo casero y consigui&oacute; sabotear un barco alem&aacute;n </strong>en el puerto.
    </p><p class="article-text">
        Aquello no era solo cuesti&oacute;n de valent&iacute;a. Requer&iacute;a sangre fr&iacute;a, cierta habilidad t&eacute;cnica y asumir que pod&iacute;a salir mal en cualquier momento. Aun as&iacute;, su acci&oacute;n no se vio recompensada con la m&aacute;xima condecoraci&oacute;n militar brit&aacute;nica. Muchos historiadores coinciden en que detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n estaba el<strong> racismo institucional </strong>que atravesaba toda la estructura en aquel momento.
    </p><h2 class="article-text">La segregaci&oacute;n marc&oacute; el alistamiento y prolong&oacute; el olvido posterior</h2><p class="article-text">
        Ese trato no apareci&oacute; de la nada. Antes de la guerra, Sud&aacute;frica ya funcionaba como una<strong> sociedad segregada donde la poblaci&oacute;n negra carec&iacute;a de derechos </strong>pol&iacute;ticos reales y estaba confinada a trabajos peor pagados. Las leyes de tierras hab&iacute;an empujado a millones a zonas pobres, lo que hac&iacute;a que alistarse fuera, en muchos casos, una salida frente al hambre. El uniforme ofrec&iacute;a una oportunidad, pero tambi&eacute;n reforzaba un sistema que no pensaba cambiar.
    </p><p class="article-text">
        El<strong> olvido posterior</strong> termin&oacute; de cerrar el c&iacute;rculo. Durante d&eacute;cadas, su participaci&oacute;n qued&oacute; relegada en los relatos oficiales, mientras los cementerios y registros reflejaban esa misma separaci&oacute;n. La<em> Commonwealth War Graves Commission</em> ha empezado a corregir esa ausencia, <strong>localizando tumbas y reconociendo a quienes quedaron fuera de la memoria oficia</strong>l. 
    </p><p class="article-text">
        Investigadores como <strong>Terry Cawood</strong> han recuperado nombres que ni siquiera figuraban en los registros, lo que muestra hasta qu&eacute; punto el relato hab&iacute;a dejado fuera a estos soldados.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ese pasado sigue teniendo consecuencias. El intento de recuperar reconocimiento ha generado incluso<strong> estafas dirigidas a familias </strong>que buscan compensaciones que nunca llegan. Esa segunda p&eacute;rdida, despu&eacute;s de la guerra y del olvido, resume una historia donde el esfuerzo no cambi&oacute; las reglas del juego. El uniforme termin&oacute; guardado, pero la diferencia que marcaba sigui&oacute; presente mucho despu&eacute;s de que acabara la guerra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/sudafrica-dejo-tirados-heroes-negros-convirtio-sacrificio-simbolo-discriminacion-pm_1_13346353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 11:30:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/371db1de-b8ed-49fc-a2b0-19adb8193340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="555867" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/371db1de-b8ed-49fc-a2b0-19adb8193340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="555867" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sudáfrica dejó tirados a sus héroes negros y convirtió su sacrificio en un símbolo de discriminación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/371db1de-b8ed-49fc-a2b0-19adb8193340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,África,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo logró el Reino zulú convertirse en la gran potencia del África austral durante el siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/logro-reino-zulu-convertirse-gran-potencia-africa-austral-durante-siglo-xix-pm_1_13324873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4eda2aba-2929-4f0a-be83-fea683a76ae5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y735.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo logró el Reino zulú convertirse en la gran potencia del África austral durante el siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historia de África - La riqueza basada en el ganado, una sociedad muy ordenada, un ejército entrenado con disciplina y el aumento de la presión europea marcaron la evolución del reino durante esa etapa</p></div><p class="article-text">
        La empu&ntilde;adura qued&oacute; h&uacute;meda por el sudor mientras varios guerreros cerraban el paso alrededor de <strong>Shaka</strong>. La presi&oacute;n aument&oacute; porque el combate se acerc&oacute; a pocos metros de distancia y cada movimiento exigi&oacute; decidir entre avanzar o caer. Cuando otros habr&iacute;an buscado mantener al enemigo lejos, &eacute;l empuj&oacute; a sus hombres hacia el choque frontal, de manera que los escudos terminaron golpe&aacute;ndose unos contra otros. 
    </p><p class="article-text">
        Los mensajeros corrieron entre las filas al tiempo que los veteranos ocupaban las posiciones m&aacute;s expuestas. Esa preferencia por<strong> resolver la lucha a corta distancia</strong> cambi&oacute; la forma de combatir de todo un pueblo. Al final de aquella cadena de decisiones, la victoria dependi&oacute; de la capacidad de permanecer frente al adversario hasta el &uacute;ltimo instante.
    </p><h2 class="article-text">El Reino zul&uacute; pas&oacute; a dominar buena parte del &Aacute;frica austral</h2><p class="article-text">
        El <strong>Reino zul&uacute;</strong>, conocido como Zululandia, se convirti&oacute; en una de las mayores potencias del &Aacute;frica austral gracias a una profunda transformaci&oacute;n militar impulsada por Shaka durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XIX. A partir de un<strong> conjunto de clanes nguni</strong> asentados en la costa sureste africana, surgi&oacute; un estado capaz de dominar amplias zonas comprendidas entre los r&iacute;os Pongola y Tugela y de imponer tributos a numerosos pueblos vecinos.
    </p><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n tuvo consecuencias que fueron mucho m&aacute;s amplias que la simple ampliaci&oacute;n de fronteras. Los<strong> ej&eacute;rcitos zul&uacute;es realizaban incursiones para capturar ganado y exigir sumisi&oacute;n</strong>, lo que empuj&oacute; a comunidades enteras a abandonar sus tierras. 
    </p><p class="article-text">
        Ese proceso desencaden&oacute; el <strong>mfecane</strong>, conocido como <em>el aplastamiento</em>, una etapa de desplazamientos masivos y conflictos que alter&oacute; el equilibrio pol&iacute;tico de gran parte del sur de &Aacute;frica. Algunos grupos emigraron hacia regiones cercanas a las actuales Malaui, Mozambique y Zimbabue, mientras otros quedaron incorporados al nuevo reino.
    </p><h2 class="article-text">Shaka reorganiz&oacute; el ej&eacute;rcito y ampli&oacute; sus dominios</h2><p class="article-text">
        El arquitecto de esa transformaci&oacute;n fue Shaka, hijo de Senzangakona. Tras una juventud marcada por el exilio y su estancia entre los <strong>mtetwa</strong>, adquiri&oacute; experiencia militar y construy&oacute; una enorme reputaci&oacute;n que le permiti&oacute; regresar para reclamar el poder alrededor de 1816. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ese momento reorganiz&oacute; el ej&eacute;rcito, cre&oacute; nuevos regimientos y convirti&oacute; la <strong>disciplina militar en el eje de su autoridad</strong>. Su ascenso coincidi&oacute; con campa&ntilde;as victoriosas contra pueblos rivales, lo que aument&oacute; tanto su prestigio como la extensi&oacute;n de sus dominios. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f9b3f3b-7e9b-465e-9247-91029073ccb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Shaka reorganizó el ejército tras hacerse con el poder"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Shaka reorganizó el ejército tras hacerse con el poder                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La preferencia de Shaka por el<strong> combate cercano</strong> marc&oacute; una ruptura con pr&aacute;cticas anteriores. Frente a t&aacute;cticas basadas en ataques y retiradas, impuls&oacute; enfrentamientos destinados a<strong> destruir por completo a la fuerza rival</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n populariz&oacute; la <strong>lanza iklwa</strong>, una variante de la assegai dise&ntilde;ada para apu&ntilde;alar a corta distancia. Esa elecci&oacute;n obligaba a acercarse al enemigo y encajaba con una doctrina que buscaba decidir la batalla mediante presi&oacute;n constante. 
    </p><p class="article-text">
        Junto a ello desarroll&oacute; la maniobra <strong>isiCwe</strong>, conocida como <em>cuernos de toro</em>, en la que dos alas rodeaban al adversario mientras el cuerpo principal avanzaba para aplastarlo.
    </p><h2 class="article-text">La organizaci&oacute;n del reino prepar&oacute; a Zululandia para nuevos desaf&iacute;os</h2><p class="article-text">
        El crecimiento del reino descans&oacute; igualmente sobre una <strong>estructura econ&oacute;mica y social muy organizada</strong>. El ganado representaba la principal fuente de riqueza y tambi&eacute;n un indicador de prestigio. La poblaci&oacute;n viv&iacute;a en <strong>umizi</strong>, asentamientos formados por chozas dispuestas en c&iacute;rculo alrededor de un espacio central. Los jefes locales conservaban cierta autonom&iacute;a, aunque respond&iacute;an ante el monarca, apoyado por un consejo de ancianos y miembros de la familia real.
    </p><p class="article-text">
        La cultura militar ocupaba una posici&oacute;n destacada. Los guerreros se agrupaban en <strong>amabutho</strong> seg&uacute;n la edad y resid&iacute;an en aldeas fortificadas llamadas <strong>ikhanda</strong>. Cada regimiento contaba con nombre propio, uniformes diferenciados y escudos identificables.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/44fe7543-876b-455f-82ff-37103c3a4a9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Reino zulú se convirtió en una potencia del África austral"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Reino zulú se convirtió en una potencia del África austral                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ian Knight </strong>describi&oacute; una indumentaria formada por pieles, plumas y adornos que apuntalaban la identidad de cada unidad. El entrenamiento permit&iacute;a recorrer <strong>cerca de 32 kil&oacute;metros diarios y daba al ej&eacute;rcito una movilidad notable</strong>. La cohesi&oacute;n tambi&eacute;n se alimentaba mediante ceremonias, recompensas y una estricta separaci&oacute;n entre la vida militar y la civil.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con el exterior fue cambiando a medida que crec&iacute;an las ambiciones coloniales europeas. <strong>Philip Curtin </strong>se&ntilde;al&oacute; que muchos africanos ve&iacute;an a los<strong> misioneros como intermediarios &uacute;tiles</strong> para obtener informaci&oacute;n, comunicarse con autoridades blancas o acceder a armas y municiones. Mientras tanto, el <strong>descubrimiento de diamantes y el inter&eacute;s brit&aacute;nico por unificar los territorios </strong>sudafricanos aumentaron la presi&oacute;n sobre Zululandia.
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n brit&aacute;nica acab&oacute; con la independencia de Zululandia</h2><p class="article-text">
        La <strong>guerra anglo-zul&uacute;</strong> de 1879 puso a prueba todo el sistema construido durante d&eacute;cadas. Bajo el mando de <strong>Cetshwayo</strong>, sobrino de Shaka, los zul&uacute;es infligieron una <strong>derrota hist&oacute;rica a los brit&aacute;nicos</strong> en Isandlwana. Sin embargo, la superioridad de la artiller&iacute;a y de las armas de fuego termin&oacute; inclinando la balanza. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>ca&iacute;da de Ulundi y la captura de Cetshwayo </strong>acabaron con la independencia del reino. <strong>John McBride </strong>resumi&oacute; la magnitud del crecimiento previo al recordar que el territorio zul&uacute; lleg&oacute; a multiplicar por doce su tama&ntilde;o original. Aun as&iacute;, la <strong>conquista brit&aacute;nica fragment&oacute; aquel poder </strong>y abri&oacute; una etapa que culmin&oacute; con la incorporaci&oacute;n de Zululandia a las estructuras coloniales de Sud&aacute;frica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/logro-reino-zulu-convertirse-gran-potencia-africa-austral-durante-siglo-xix-pm_1_13324873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 10:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4eda2aba-2929-4f0a-be83-fea683a76ae5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y735.jpg" length="352548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4eda2aba-2929-4f0a-be83-fea683a76ae5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y735.jpg" type="image/jpeg" fileSize="352548" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo logró el Reino zulú convertirse en la gran potencia del África austral durante el siglo XIX]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4eda2aba-2929-4f0a-be83-fea683a76ae5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y735.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,África,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virus del Nilo Occidental en Canarias: cómo ha llegado, qué riesgo existe y cuáles son sus síntomas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/eldiario-agricola/medio_ambiente/virus-nilo-occidental-canarias-riesgo-existe-son-sintomas_1_13466555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a85b3097-5e7d-4d1b-96dc-738e2fd62035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virus del Nilo Occidental en Canarias: cómo ha llegado, qué riesgo existe y cuáles son sus síntomas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada del virus al Archipiélago pone el foco en los mosquitos, las aves migratorias y la prevención frente a posibles contagios</p><p class="subtitle">Virus del Nilo, negacionismo y cambio climático
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/nekuni/salud/canarias-fiebre-virus-nilo-occidental-tres-caballos-gran-canaria_1_13458067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer foco del virus del Nilo Occidental se detect&oacute; en Canarias el pasado 25 de agosto</a> aferrado a tres caballos de una explotaci&oacute;n h&iacute;pica de San Bartolom&eacute; de Tirajana, en Gran Canaria. La pregunta ahora es c&oacute;mo este virus originario del &Aacute;frica subsahariana ha podido llegar al Archipi&eacute;lago y qu&eacute; riesgo tiene para la salud. Los expertos se&ntilde;alan a las <strong>aves migratorias </strong>como la causa. Con respecto al riesgo, la respuesta corta es que es <strong>bajo,</strong> pero la larga merece algunas precisiones.
    </p><p class="article-text">
        El<strong> virus del Nilo Occidental o VNO</strong> es una enfermedad infecciosa propagada por la picadura de mosquitos infectados. Las aves son sus reservorios naturales, mientras que los humanos y los caballos son hospedadores accidentales, es decir, se infectan, pero no contagian. 
    </p><p class="article-text">
        En <strong>Canarias</strong> no se ha diagnosticado hasta la fecha ning&uacute;n caso humano. Y, aunque llegara a producirse alguno, es importante destacar que<strong> la enfermedad no se transmite de persona a persona</strong> mediante el contacto directo. El <strong>ciclo de transmisi&oacute;n </strong>se mantiene, por tanto, entre las <strong>aves y los mosquitos</strong>, que act&uacute;an como <strong>principales protagonistas de esta cadena</strong>. Adem&aacute;s, la infecci&oacute;n suele pasar desapercibida. Aproximadamente el 80% de las personas infectadas no desarrolla s&iacute;ntomas y ni siquiera llega a saber que ha estado en contacto con el virus.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b1aa1154-a4bc-490b-a898-c08f1a590c16_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ciclo de transmisión del VNO (virus del Nilo Occidental)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ciclo de transmisión del VNO (virus del Nilo Occidental)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su entrada en el Archipi&eacute;lago apunta a las <strong>aves migratorias</strong>, especies residentes en lugares del &Aacute;frica subsahariana que portan el virus y migran a las islas en la temporada de verano, sobre todo al <strong>sur de islas como Tenerife o Gran Canaria</strong>. Ello, sumado a la proliferacion de mosquitos debido a la subida de las temperaturas y el extremado aumento de la humedad, han llevado a que los tres equinos a contagiarse.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las hip&oacute;tesis planteadas, estas aves habr&iacute;an llegado al sur de Gran Canaria y ser&iacute;an los <strong>mosquitos hembra </strong>los encargados de picarlas para alimentarse y, posteriormente, desplazarse hasta las zonas donde se encontraban los animales. De este modo, los insectos actuar&iacute;an como <strong>vectores y propagadores de la enfermedad.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Virus del Nilo: s&iacute;ntomas y periodo de incubaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>periodo de incubaci&oacute;n del virus del Nilo occidental</strong> dura entre <strong>2 y 14 d&iacute;as</strong> desde la infecci&oacute;n. Despu&eacute;s de este tiempo pueden aparecer los primeros s&iacute;ntomas, aunque la mayor&iacute;a de las personas infectadas no desarrolla la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Solo <strong>alrededor del 20% de los contagiados presenta s&iacute;ntomas</strong>, normalmente similares a los de una gripe y que suelen desaparecer por s&iacute; solos. Los m&aacute;s habituales son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Fiebre alta</strong>, generalmente por encima de los 38,5 &ordm;C.</li>
                                    <li><strong>Dolor muscular y articular</strong>.</li>
                                    <li><strong>Dolor de cabeza</strong>.</li>
                                    <li><strong>Fatiga y cansancio</strong>, que en algunos casos pueden prolongarse durante semanas.</li>
                                    <li><strong>Erupciones cut&aacute;neas</strong>.</li>
                                    <li><strong>Agrandamiento de los ganglios linf&aacute;ticos</strong>.</li>
                                    <li><strong>N&aacute;useas y v&oacute;mitos</strong>.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;ndo puede ser grave el virus del Nilo?</strong></h2><p class="article-text">
        En menos del <strong>1% de los casos</strong>, la infecci&oacute;n puede evolucionar hacia una forma grave conocida como <strong>enfermedad neuroinvasora </strong>como la encefalitis, la meningitis, o tambi&eacute;n una par&aacute;lisis fl&aacute;cida. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque estos casos son poco frecuentes, pueden ser graves. Por eso hay determinados s&iacute;ntomas que requieren atenci&oacute;n m&eacute;dica, especialmente si aparecen despu&eacute;s de haber estado en una zona donde circula el virus, y por ello Salud P&uacute;blica anunci&oacute; que se hab&iacute;an reforzado los controles y activado protocolos a las doce horas de la detecci&oacute;n del virus en Canarias, perimetrando las zonas afectadas y fumig&aacute;ndolas. 
    </p><p class="article-text">
        Las principales <strong>se&ntilde;ales de alarma</strong> son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Fiebre alta</strong>.</li>
                                    <li><strong>Dolor de cabeza intenso</strong>.</li>
                                    <li><strong>Rigidez en el cuello</strong>.</li>
                                    <li><strong>Confusi&oacute;n o alteraciones del estado mental</strong>.</li>
                                    <li><strong>Debilidad marcada</strong>.</li>
                                    <li>Cualquier empeoramiento o s&iacute;ntoma persistente que no encaje con un cuadro gripal habitual.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Existe tratamiento para el virus del Nilo?</strong></h2><p class="article-text">
        Actualmente <strong>no existe una vacuna para prevenir el virus del Nilo occidental en humanos ni un tratamiento espec&iacute;fico contra la infecci&oacute;n</strong>. El tratamiento es principalmente de apoyo y est&aacute; dirigido a <strong>aliviar los s&iacute;ntomas y controlar las posibles complicaciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que, una vez que una persona ha pasado la infecci&oacute;n, <strong>desarrolla inmunidad frente al virus</strong>, por lo que no es habitual que vuelva a infectarse a lo largo de su vida.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Origen del virus del Nilo Occidental y brotes epid&eacute;micos</strong></h2><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud se&ntilde;ala que el virus del Nilo Occidental fue aislado por primera vez en 1937 a partir de muestras obtenidas de una mujer residente en el distrito del Nilo Occidental, en Uganda, <strong>origen del nombre con el que se conoce actualmente este agente pat&oacute;geno</strong>. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1953, se estableci&oacute; que determinadas aves que habitan en la regi&oacute;n del delta del Nilo desempe&ntilde;aban un papel fundamental en su ciclo natural.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, se ha mantenido en la naturaleza y <strong>se ha propagado a numerosas regiones del mundo</strong>, dando lugar a importantes brotes epid&eacute;micos en pa&iacute;ses como Estados Unidos, Israel, Grecia, Ruman&iacute;a y Rusia. Asimismo, se han registrado brotes en Canad&aacute;, Am&eacute;rica Central y del Sur, las islas del Caribe y diversos pa&iacute;ses europeos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlota Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/eldiario-agricola/medio_ambiente/virus-nilo-occidental-canarias-riesgo-existe-son-sintomas_1_13466555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 12:27:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a85b3097-5e7d-4d1b-96dc-738e2fd62035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="884365" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a85b3097-5e7d-4d1b-96dc-738e2fd62035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="884365" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Virus del Nilo Occidental en Canarias: cómo ha llegado, qué riesgo existe y cuáles son sus síntomas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a85b3097-5e7d-4d1b-96dc-738e2fd62035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Virus,Enfermedades,África,Canarias,Gran Canaria,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casquería, ultraviolencia y monstruos grotescos: el disparate de carteles con los que Ghana llenaba las salas de cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/casqueria-ultraviolencia-monstruos-grotescos-disparate-carteles-ghana-llenaba-salas-cine_1_13455732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" width="890" height="501" alt="Casquería, ultraviolencia y monstruos grotescos: el disparate de carteles con los que Ghana llenaba las salas de cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los años 80 y 90 nació en el oeste de África un tipo de arte publicitario, producto de la necesidad y una imaginación desbordante, reunido en el libro 'Ghanawood V.O.'</p><p class="subtitle">‘El final de Oak Street’, un sólido entretenimiento veraniego a cargo (inesperadamente) del director de ‘It Follows’
</p></div><p class="article-text">
        A finales del siglo XX, la infraestructura cinematogr&aacute;fica en Ghana y extensas regiones del continente africano depend&iacute;a en gran medida de una red de exhibici&oacute;n informal formada por peque&ntilde;os comerciantes que viajaban de una aldea a otra con un televisor, un reproductor de v&iacute;deo, cintas VHS y un generador el&eacute;ctrico, y montaban proyecciones en pueblos y lugares que no dispon&iacute;an de una sala de cine convencional.
    </p><p class="article-text">
        La carencia de material promocional procedente de los estudios oblig&oacute; a agudizar la inventiva: los propios exhibidores comenzaron a encargar a artistas locales la elaboraci&oacute;n a mano de los carteles publicitarios de las pel&iacute;culas. Los recursos eran tan limitados que los artistas usaban como lienzos sacos de harina reciclados y cosidos entre s&iacute;, creando carteles que pod&iacute;a transportarse, colgarse en la calle y utilizarse una y otra vez para anunciar las proyecciones a pesar de soportar la lluvia, el polvo y el sol abrasador.
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n de aquellos pintores, y seguramente la constataci&oacute;n de que a m&aacute;s sangre y monstruos en los carteles, m&aacute;s p&uacute;blico, hicieron el resto. Hab&iacute;a nacido toda una rama art&iacute;stica que, gracias a su originalidad, traspas&oacute; las fronteras africanas. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquel fen&oacute;meno mercantil y creativo se ha analizado de manera exhaustiva en diversos libros y exposiciones itinerantes, pero ahora cuenta con un nuevo elemento. Se trata de <a href="https://cinecutre.bigcartel.com/product/ghanawood-vo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ghanawood V.O., </em></a><a href="https://cinecutre.bigcartel.com/product/ghanawood-vo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro editado por Cinecutre.com</a>, que se centra en el material promocional pintado para las producciones locales de Ghana y Nigeria. La Filmoteca de Catalunya recogi&oacute; este fen&oacute;meno con <a href="https://www.filmoteca.cat/web/ca/article/exposicio-collisio-extrema-cartells-de-ghana-pintats-ma-anys-noranta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una exposici&oacute;n</a> a finales de 2025.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta nueva publicaci&oacute;n, coordinada por Carlos Palencia, creador de <a href="https://www.cinecutre.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cinecutre</a> y director del festival CutreCon, re&uacute;ne 114 obras marcadas por un lenguaje gr&aacute;fico desinhibido, repleto de criaturas extra&ntilde;as, mitolog&iacute;a popular, brujer&iacute;a y violencia expl&iacute;cita.
    </p><h2 class="article-text">Imaginaci&oacute;n desenfrenada</h2><p class="article-text">
        Cualquiera que eche un vistazo a estos carteles convendr&aacute; en que el aspecto m&aacute;s llamativo de este movimiento art&iacute;stico es la abrumadora &ldquo;libertad conceptual&rdquo; de la que gozaban los dibujantes. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las r&iacute;gidas normativas promocionales de los estudios de Hollywood, donde cada mil&iacute;metro del cartel est&aacute; regulado por contrato, en Ghana el &uacute;nico imperativo era conseguir llenar la proyecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El objetivo no era ser fiel a una campa&ntilde;a publicitaria dise&ntilde;ada en Los &Aacute;ngeles, sino conseguir que alguien que viera el cartel quisiera ver la pel&iacute;cula&rdquo;, cuenta Palencia. &ldquo;Los pintores pod&iacute;an partir de la car&aacute;tula del VHS, de alguna referencia visual o de lo que les contaba el responsable del videoclub porque, en muchas ocasiones, ni siquiera hab&iacute;an visto la pel&iacute;cula. Si para venderla hab&iacute;a que a&ntilde;adir m&aacute;s sangre, monstruos, explosiones o una escena completamente inventada, se a&ntilde;ad&iacute;a. La imaginaci&oacute;n estaba claramente por encima de ser fiel al argumento&rdquo;, apunta el especialista.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno alcanz&oacute; su cota m&aacute;s extrema cuando esta din&aacute;mica publicitaria dio el salto desde las grandes superproducciones occidentales o asi&aacute;ticas hacia el incipiente cine local ghan&eacute;s y el voraz mercado nigeriano conocido como Nollywood. Es en este terreno donde indaga a fondo el nuevo volumen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Con las pelis africanas el disparate visual alcanza niveles extraordinarios porque las propias pel&iacute;culas ya estaban llenas de brujer&iacute;a, transformaciones, demonios, rituales y elementos sobrenaturales que los artistas pod&iacute;an exagerar todav&iacute;a m&aacute;s&rdquo;, destaca el experto. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los carteles dedicados a grandes &eacute;xitos internacionales el reclamo muchas veces era la propia estrella&rdquo;, prosigue. &ldquo;Ten&iacute;as a Schwarzenegger, Stallone, Bruce Lee o Van Damme ocupando medio cartel, aunque su parecido con el actor real pudiera ser francamente discutible. En las producciones ghanesas y nigerianas eso cambia bastante. Aqu&iacute; el principal atractivo consiste en intentar venderte todas aquellas cosas incre&iacute;bles que supuestamente ocurren en la pel&iacute;cula&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un exceso sangriento</h2><p class="article-text">
        Al contemplar la colecci&oacute;n de ilustraciones recogidas en el libro, llama la atenci&oacute;n la omnipresente presencia de decapitaciones, tripas expuestas, metamorfosis macabras y criaturas infernales. Tambi&eacute;n se escapa alg&uacute;n pecho femenino o genital de ambos sexos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n es profundamente pragm&aacute;tica: en la jungla de la v&iacute;a p&uacute;blica, estos carteles buscan atraer la atenci&oacute;n del espectador. &ldquo;Necesitaban llamar la atenci&oacute;n de una manera inmediata. Una cara ensangrentada, una decapitaci&oacute;n o un monstruo grotesco funcionan mejor como reclamo que dos personajes manteniendo una conversaci&oacute;n casual&rdquo;, reflexiona Palencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo curioso es que la violencia llega a ser tan exagerada que muchas veces deja de resultar desagradable y entra directamente en el terreno de lo c&oacute;mico&rdquo;, apunta. &ldquo;Hay carteles donde la acumulaci&oacute;n de v&iacute;sceras, monstruos y mutilaciones es tan delirante que uno ya no piensa qu&eacute; horror, sino qu&eacute; demonios est&aacute; pasando aqu&iacute;, entre inevitables risas. Y ah&iacute; est&aacute; precisamente buena parte de su encanto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Autodidactas y maestros del 'underground'</h2><p class="article-text">
        Lo que tambi&eacute;n destaca el nuevo libro es que detr&aacute;s de estas piezas ic&oacute;nicas se halla una serie de artistas fascinantes, la inmensa mayor&iacute;a autodidactas, que aprendieron el oficio sin pisar jam&aacute;s una academia de bellas artes. Nombres como Mr. Brew, Awall Sunil Shetty, Papa Warsti, Armahsco, Death Is Wonder o Magasco son algunos de los nombres m&aacute;s destacados de esta corriente gr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Pero es quiz&aacute; el pintor llamado Leonardo quien representa el esp&iacute;ritu m&aacute;s prol&iacute;fico y perseverante del movimiento. Comenz&oacute; a pintar a finales de los a&ntilde;os ochenta y, seg&uacute;n Palencia, presume con orgullo de no haber tenido nunca un maestro. Apasionado del g&eacute;nero de terror, es c&eacute;lebre por componer escenas abarrotadas, dibujar llamas con un trazo inconfundible y dise&ntilde;ar sus propias tipograf&iacute;as, incluyendo caracteres asi&aacute;ticos inventados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Mr. Brew, apodo art&iacute;stico de Kwesi Blue, aporta una vertiente sat&iacute;rica y grotesca desbordante. Hijo de un decorador de canoas, desarroll&oacute; un estilo muy agresivo en el uso del color y la caricatura. &ldquo;Su obra tiene un punto particularmente desquiciado, con mucha s&aacute;tira y escenas aparentemente cotidianas llevadas al extremo&rdquo;, apunta Palencia. &ldquo;Es adem&aacute;s una figura bastante escurridiza de cuya vida se sabe muy poco pese a su enorme producci&oacute;n. Circula la idea de que muchos de sus carteles corresponden a pel&iacute;culas inventadas por &eacute;l, pero al investigar a fondo he comprobado que, en la mayor&iacute;a de los casos, esas pel&iacute;culas s&iacute; existen. Lo que ocurre es que Mr. Brew suele escribir los t&iacute;tulos de forma incorrecta o incompleta, lo que durante a&ntilde;os ha generado bastante confusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Del polvo de la calle a las galer&iacute;as internacionales</h2><p class="article-text">
        La traves&iacute;a de estos artefactos publicitarios desde los pueblos de Ghana hasta los museos de Europa y Estados Unidos constituye uno de los giros m&aacute;s fascinantes de la historia del arte contempor&aacute;neo, pero viene de antiguo. &ldquo;En la d&eacute;cada de 1990, ya hab&iacute;a coleccionistas que se interesaban por ellos&rdquo;, asegura el experto. &ldquo;El galerista <a href="https://www.instagram.com/erniewolfegallery/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernie Wolfe III</a>, por ejemplo, reuni&oacute; una colecci&oacute;n enorme en Ghana y organiz&oacute; exposiciones en Estados Unidos desde 1993. Despu&eacute;s public&oacute; en el a&ntilde;o 2000 el libro <em>Extreme Canvas</em>, una de las obras de referencia para documentar este fen&oacute;meno. Con el tiempo llegaron nuevas exposiciones en museos y galer&iacute;as de distintos pa&iacute;ses, incluida Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fue la llegada de la era de internet la que catapult&oacute; esta iconograf&iacute;a a la categor&iacute;a de fen&oacute;meno de masas. Foros de cine, blogs de arte heterodoxo y redes sociales multiplicaron su visibilidad a nivel global. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcJIfKWtIwn/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Esta fascinaci&oacute;n deriv&oacute; en una paradoja feliz: los pintores que hab&iacute;an abandonado los pinceles al desaparecer los videoclubes ambulantes encontraron una segunda juventud art&iacute;stica gracias a plataformas como <a href="https://www.instagram.com/deadlypreygallery/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deadly Prey Gallery</a> de Chicago, que desde 2012 encarga nuevas obras directamente a los creadores ghaneses para coleccionistas de todo el mundo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Est&aacute;s preparado para el cine ghan&eacute;s?</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; una de las aportaciones m&aacute;s sugerentes del trabajo de investigaci&oacute;n editado por Palencia es la incorporaci&oacute;n de c&oacute;digos QR interactivos en las p&aacute;ginas del libro que permiten a los lectores asomarse directamente a las pel&iacute;culas originales siempre que ha sido posible encontrarlas en archivos accesibles.
    </p><p class="article-text">
        Resulta inevitable preguntarse si los filmes reales responden al delirio dibujado en los lienzos de sacos de harina. &ldquo;La regla general es que conviene desconfiar del cartel. Y precisamente por eso son tan maravillosos&rdquo;, confiesa entre risas el autor. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, existen excepciones notables donde la pel&iacute;cula iguala el salvajismo de su promoci&oacute;n: &ldquo;En la saga ghanesa <em>Diabolo</em>, por ejemplo, el cartel cumple bastante bien lo que promete. La serpiente con rostro humano no es una invenci&oacute;n del dibujante, sino que parte de un elemento real de la pel&iacute;cula. Otra excepci&oacute;n estupenda es <em>End of the Wicked</em>, una pel&iacute;cula nigeriana de terror de 1999 que s&iacute; posee unas im&aacute;genes suficientemente dementes como las que aparecen en su publicidad, con transformaciones, rituales y demonios&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-C1RLTSpxzgI-4117', 'youtube', 'C1RLTSpxzgI', document.getElementById('yt-C1RLTSpxzgI-4117'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-C1RLTSpxzgI-4117 src="https://www.youtube.com/embed/C1RLTSpxzgI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El misterio, en cualquier caso, sigue vivo en muchas de estas producciones perdidas o inencontrables. &ldquo;Si tengo que se&ntilde;alar una pel&iacute;cula que me muero literalmente por ver es <em>Witches.com</em>. Su cartel consigue destacar incluso despu&eacute;s de haber pasado 120 p&aacute;ginas viendo monstruos y mutilaciones, porque aparece un bal&oacute;n de f&uacute;tbol al que le crece un pene. Necesito saber qu&eacute; cadena de acontecimientos narrativos puede conducir a semejante situaci&oacute;n y si la escena realmente aparece en la pel&iacute;cula o si todo naci&oacute; exclusivamente en la cabeza del artista. Por desgracia, todav&iacute;a no he conseguido encontrarla, as&iacute; que el misterio contin&uacute;a&rdquo;, concluye Palencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/casqueria-ultraviolencia-monstruos-grotescos-disparate-carteles-ghana-llenaba-salas-cine_1_13455732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" length="228810" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" type="image/jpeg" fileSize="228810" width="890" height="501"/>
      <media:title><![CDATA[Casquería, ultraviolencia y monstruos grotescos: el disparate de carteles con los que Ghana llenaba las salas de cine]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" width="890" height="501"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana,África,Industria cultural,Arte,Nigeria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/desaparecieron-grandes-herbivoros-africa-respuesta-lenta-evolucion-pm_1_13459143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6493766e-b514-4965-aae7-ca34a115de8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según un estudio, su problema no era desaparecer más rápido, sino generar nuevas especies demasiado lentamente
</p><p class="subtitle">¿Cómo es posible que hubiera bisontes hace 4.000 años en lo que hoy es Navarra? El esqueleto casi completo y el arma del crímen aportan pistas decisivas
</p></div><p class="article-text">
        &Aacute;frica estuvo habitada durante millones de a&ntilde;os por una poblaci&oacute;n de <strong>grandes herb&iacute;voros que hoy en d&iacute;a ya no existe</strong>. Animales de m&aacute;s de una tonelada compartieron el continente con antepasados de los actuales elefantes, hipop&oacute;tamos, ant&iacute;lopes o jirafas. Hasta ahora, una de las explicaciones para entender su desparici&oacute;n apuntaba a que su enorme tama&ntilde;o los hac&iacute;a especialmente vulnerables a la extinci&oacute;n, pero una nueva investigaci&oacute;n apunta en otra direcci&oacute;n: <strong>su problema no era desaparecer m&aacute;s r&aacute;pido, sino generar nuevas especies demasiado lentamente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-76105-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista cient&iacute;fica </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-76105-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Nature Communications</strong></em></a>, ha contado con la participaci&oacute;n de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), el Centro Nacional de Investigaci&oacute;n sobre la Evoluci&oacute;n Humana (Cenieh) y la Universidad de Alcal&aacute;. Para reconstruir esta historia evolutiva, los cient&iacute;ficos analizaron <strong>3.327 registros f&oacute;siles correspondientes a 396 especies de mam&iacute;feros herb&iacute;voros</strong> que habitaron &Aacute;frica durante los &uacute;ltimos 23 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El modelo utilizado tuvo en cuenta caracter&iacute;sticas como por ejemplo la masa corporal de estos animales, la altura de las coronas dentales, las relaciones evolutivas entre diferentes familias y los cambios ambientales experimentados por el continente.
    </p><h2 class="article-text">Un continente cada vez m&aacute;s seco</h2><p class="article-text">
        Uno de los grandes puntos de inflexi&oacute;n se produjo <strong>hace aproximadamente 7,2 millones de a&ntilde;os</strong>, cuando el clima de &Aacute;frica comenz&oacute; a volverse m&aacute;s &aacute;rido. Los cambios en las precipitaciones modificaron los paisajes y la vegetaci&oacute;n disponible, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ungulados-herbivoros-ancestrales-sostenibilidad-neolitico_132_2298388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provocando una reorganizaci&oacute;n de las comunidades de ungulados</a> (los mam&iacute;feros que caminan apoyados sobre una pezu&ntilde;a). En un primer momento aumentaron tanto la aparici&oacute;n de nuevas especies como las extinciones, pero luego ambos procesos dejaron de avanzar al mismo ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos <strong>3,6 millones de a&ntilde;os</strong>, la aparici&oacute;n de nuevas especies comenz&oacute; a ralentizarse, mientras las extinciones continuaron creciendo. Esta tendencia se intensific&oacute; con el comienzo del Pleistoceno, hace aproximadamente 2,58 millones de a&ntilde;os. Entre los animales afectados se encontraban el <strong>Deinotherium</strong>, un pariente extinto de los elefantes con colmillos curvados hacia abajo, y los <strong>Anthracotheriidae</strong>, relacionados con los hipop&oacute;tamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b54f7403-68b4-42ff-adf2-1161cf6b9e3b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recreación del Anthracotheriidae, un antepasado de los hipopótamos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recreación del Anthracotheriidae, un antepasado de los hipopótamos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuestionan lo que se pensaba de que los animales gigantes se extingu&iacute;an m&aacute;s facilmente. &ldquo;<strong>Hemos comprobado que, al contrario de lo que se pensaba, las especies de mayor tama&ntilde;o no se extinguieron m&aacute;s deprisa que las peque&ntilde;as. De hecho, sus tasas de extinci&oacute;n fueron algo menores</strong>&rdquo;, explica Juan L&oacute;pez Cantalapiedra, investigador del MNCN. La diferencia estaba en su capacidad para diversificarse ya que los megaherb&iacute;voros se reproduc&iacute;an mucho m&aacute;s lentamente.
    </p><p class="article-text">
        Durante los periodos de m&aacute;xima aridez, <strong>los herb&iacute;voros de menos de 45 kilos se extingu&iacute;an incluso un 15% m&aacute;s r&aacute;pido </strong>que aquellos que superaban una tonelada. Sin embargo, generaban nuevas especies a un ritmo <strong>2,2 veces superior</strong>, suficiente para compensar las p&eacute;rdidas. Por otro lado, la aridificaci&oacute;n agrav&oacute; el desequilibrio al favorecer la diversificaci&oacute;n de los ungulados peque&ntilde;os y reducir cerca de un 20% la de los megaherb&iacute;voros.
    </p><h2 class="article-text">Un declive anterior a la aparici&oacute;n humana</h2><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a aporta adem&aacute;s otra conclusi&oacute;n importante. <strong>El declive de los grandes herb&iacute;voros comenz&oacute; mucho antes de que existieran humanos con capacidad tecnol&oacute;gica para cazar animales de semejante tama&ntilde;o</strong>, por lo que la actividad humana dif&iacute;cilmente puede explicar el inicio de este proceso.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que las poblaciones humanas no influyeran posteriormente en algunas desapariciones. &ldquo;Aunque la actividad humana pudo contribuir a algunas extinciones recientes, <strong>no fue la causa principal de la p&eacute;rdida generalizada de estos grandes herb&iacute;voros</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Ignacio A. Lazagabaster, investigador del Cenieh.
    </p><p class="article-text">
        La progresiva expansi&oacute;n de ambientes abiertos, la reducci&oacute;n de la productividad de los ecosistemas y una &Aacute;frica cada vez m&aacute;s seca fueron transformando el continente durante millones de a&ntilde;os. Para los gigantes herb&iacute;voros, esa transformaci&oacute;n escond&iacute;a una desventaja decisiva: <strong>cuando una especie desaparec&iacute;a, sus linajes ten&iacute;an muchas menos posibilidades de producir otra que ocupara su lugar</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/desaparecieron-grandes-herbivoros-africa-respuesta-lenta-evolucion-pm_1_13459143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 07:28:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6493766e-b514-4965-aae7-ca34a115de8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57044" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6493766e-b514-4965-aae7-ca34a115de8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57044" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué desaparecieron los grandes herbívoros de África? La respuesta puede estar en su lenta evolución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6493766e-b514-4965-aae7-ca34a115de8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[África,Animales,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tres-dientes-mandibula-10-millones-anos-fosil-esconder-clave-origenes-pm_1_13457037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af01d11c-dc05-4a71-a588-fa4b6df77fcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los restos pertenecen a Nakalipithecus, un antiguo homínido considerado el último ancestro común del grupo que incluye a gorilas, chimpancés y humanos</p><p class="subtitle">Unos fósiles de hace más de 770.000 años hallados en Marruecos podrían ser de ancestros muy cercanos a los humanos modernos
</p></div><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o fragmento de mand&iacute;bula con apenas tres dientes podr&iacute;a ayudar a responder una de las grandes preguntas sobre la evoluci&oacute;n humana. El f&oacute;sil, encontrado en el yacimiento de Nakali, en Kenia, tiene <strong>unos diez millones de a&ntilde;os y pertenece a Nakalipithecus</strong>, un antiguo hom&iacute;nido que podr&iacute;a aportar nuevas pistas sobre c&oacute;mo era el &uacute;ltimo antepasado com&uacute;n del grupo que incluye a gorilas, chimpanc&eacute;s y humanos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/spin/rastro-hallado-kenia-cambia-historia-antiguo-pariente-humano-pudo-grande-pensado-pm_1_13424757.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El yacimiento de Nakali se encuentra en el condado keniano de Baringo</a>, cerca del lago del mismo nombre y dentro del valle del Rift. Sus sedimentos tienen entre nueve y diez millones de a&ntilde;os y constituyen un escenario excepcional para estudiar el Mioceno superior, un periodo del que <strong>se conocen relativamente pocos f&oacute;siles de grandes simios en &Aacute;frica</strong> y que resulta fundamental para reconstruir los or&iacute;genes de los distintos linajes de primates.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva fase del proyecto est&aacute; liderada por la paleont&oacute;loga espa&ntilde;ola <strong>Marta Pina</strong>, investigadora del Instituto Catal&aacute;n de Paleontolog&iacute;a Miquel Crusafont, junto a Fredrick Kyalo Manthi, del Museo Nacional de Kenia. El objetivo es encontrar nuevos restos de Nakalipithecus y obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el paisaje y los animales con los que convivi&oacute; este misterioso primate.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es una de las cosas que m&aacute;s me atraen de la paleontolog&iacute;a. El sentimiento de estar viendo un f&oacute;sil, por ejemplo, que tiene diez millones de a&ntilde;os, y pensar que eres la primera persona en verlo despu&eacute;s de tant&iacute;simo tiempo. <strong>Se me pone la carne de gallina</strong>&rdquo;, explica Pina, que realiz&oacute; su primera campa&ntilde;a de campo en Kenia en 2018.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/821f0719-3af8-4ac3-a940-fd29ba07e097_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La paleontóloga española Marta Pina lidera el proyecto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La paleontóloga española Marta Pina lidera el proyecto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La &ldquo;rock star&rdquo; de Nakali</h2><p class="article-text">
        La propia investigadora ha definido a Nakalipithecus como la <strong>&ldquo;rock star&rdquo; del yacimiento</strong>. Pese a que los restos disponibles son todav&iacute;a escasos, la mand&iacute;bula encontrada presenta unas caracter&iacute;sticas especialmente interesantes. Su tama&ntilde;o es aproximadamente comparable al de una hembra de gorila y, sobre todo, sus dientes podr&iacute;an esconder informaci&oacute;n relevante sobre su posici&oacute;n en la historia evolutiva.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Pina, <strong>&ldquo;la morfolog&iacute;a dental conecta a este primate con hominoideos m&aacute;s antiguos, pero tambi&eacute;n con formas posteriores&rdquo;</strong>, una combinaci&oacute;n que lo convierte en uno de los mejores candidatos para aproximarse al &uacute;ltimo antepasado com&uacute;n del grupo que engloba a gorilas, chimpanc&eacute;s y humanos. Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela: todav&iacute;a hay demasiado poco material disponible para reconstruir con seguridad c&oacute;mo era Nakalipithecus en vida.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello, uno de los grandes objetivos de las futuras excavaciones es encontrar restos situados por debajo del cr&aacute;neo. &ldquo;Por defecto de profesi&oacute;n, ir&iacute;a al <strong>esqueleto poscraneal</strong>&rdquo;, reconoce Pina. Estos huesos permitir&iacute;an conocer c&oacute;mo se desplazaba el animal y podr&iacute;an proporcionar informaci&oacute;n sobre una cuesti&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s ambiciosa: <strong>los or&iacute;genes m&aacute;s profundos del bipedismo humano</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un momento decisivo de la evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Fredrick Kyalo Manthi considera que Nakali corresponde a un periodo &ldquo;muy, muy cr&iacute;tico&rdquo; de la evoluci&oacute;n de los mam&iacute;feros y los primates. Se trata de una etapa pr&oacute;xima a algunos de los grandes procesos de divergencia que terminaron dando lugar a los diferentes linajes de grandes simios. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los f&oacute;siles recuperados en el yacimiento son depositados, preparados, catalogados y conservados en el Museo Nacional de Kenia, pero hay otros inconvenientes que dificultan la investigaci&oacute;n. <strong>Los problemas de seguridad en Baringo han impedido realizar nuevas campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os</strong>, despu&eacute;s de que las autoridades recomendaran no desplazarse a la zona. Mientras esperan poder regresar, los cient&iacute;ficos contin&uacute;an trabajando desde Nairobi con mapas, fotograf&iacute;as a&eacute;reas y los materiales ya almacenados en el museo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tres-dientes-mandibula-10-millones-anos-fosil-esconder-clave-origenes-pm_1_13457037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:05:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af01d11c-dc05-4a71-a588-fa4b6df77fcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1970734" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af01d11c-dc05-4a71-a588-fa4b6df77fcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1970734" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af01d11c-dc05-4a71-a588-fa4b6df77fcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Arqueología,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hollywood reconoce a Angélique Kidjo: primera música africana con una estrella en el Paseo de la Fama]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hollywood-reconoce-angelique-kidjo-primera-musica-africana-estrella-paseo-fama-pm_1_13455252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/add401a6-27c7-4d56-b575-2975f276d213_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x448y198.jpg" width="1200" height="675" alt="Hollywood reconoce a Angélique Kidjo: primera música africana con una estrella en el Paseo de la Fama"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su placa es la número 2.854 del Hollywood Walk of Fame, dentro de la categoría de grabación musical</p><p class="subtitle">Cuando los Oscar se equivocan: cinco películas icónicas que no recibieron ni una nominación
</p></div><p class="article-text">
        El Paseo de la Fama de Hollywood suma un nombre hist&oacute;rico: <strong>Ang&eacute;lique Kidjo se ha convertido en la primera m&uacute;sica africana y artista africana negra en recibir una estrella</strong> en la c&eacute;lebre avenida de Los &Aacute;ngeles. La cantante y compositora de Ben&iacute;n recibe as&iacute; uno de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sean-baker-encargara-elegir-50-mejores-cines-mundo-academia-hollywood_1_13455222.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los reconocimientos m&aacute;s famosos de la industria del entretenimiento</a> despu&eacute;s de m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas llevando los sonidos africanos por todo el mundo. Su placa es la n&uacute;mero <strong>2.854 del Hollywood Walk of Fame</strong>, dentro de la categor&iacute;a de grabaci&oacute;n musical.
    </p><p class="article-text">
        La distinci&oacute;n tiene una dimensi&oacute;n que trasciende la carrera individual de Kidjo. Hasta ahora, una de las escasas grandes figuras nacidas en &Aacute;frica reconocidas con una estrella hab&iacute;a sido la actriz sudafricana Charlize Theron, que recibi&oacute; la suya en 2005. <strong>Kidjo abre camino y pone a la m&uacute;sica africana en el mapa</strong>, y ha querido definir el reconocimiento como algo colectivo. &ldquo;Todav&iacute;a no me lo creo. <strong>No es solo mi estrella, es nuestra estrella. </strong>Podr&eacute; ser la primera cantante africana en tener una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, pero estoy convencida de que no ser&eacute; la &uacute;ltima. Muchos m&aacute;s seguir&aacute;n y eso me llena el coraz&oacute;n de alegr&iacute;a&rdquo;, ha dicho en una entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en 1960 en <strong>Ouidah, en el actual Ben&iacute;n</strong>, Kidjo creci&oacute; en una familia estrechamente relacionada con las artes. Su padre era m&uacute;sico y su madre, core&oacute;grafa y directora de teatro. Ese ambiente hizo que el escenario formara parte de su vida desde muy peque&ntilde;a, ya que <strong>con apenas seis a&ntilde;os ya actuaba con la compa&ntilde;&iacute;a de su madre</strong>.
    </p><h2 class="article-text">De Ben&iacute;n a los escenarios internacionales</h2><p class="article-text">
        Su formaci&oacute;n musical estuvo marcada desde el principio por una extraordinaria variedad de influencias. Kidjo creci&oacute; escuchando tradiciones de Ben&iacute;n y del mundo yoruba, pero tambi&eacute;n descubri&oacute; a figuras africanas como <strong>Miriam Makeba, Hugh Masekela y Fela Kuti</strong>, adem&aacute;s de estrellas estadounidenses como James Brown, Stevie Wonder o Jimi Hendrix. Esa combinaci&oacute;n de influencias ha terminado definiendo una carrera dif&iacute;cil de encasillar en un solo g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En 1983 se fue de Ben&iacute;n y se traslad&oacute; a Francia, en un contexto marcado por la represi&oacute;n del r&eacute;gimen de Mathieu K&eacute;r&eacute;kou. &ldquo;<strong>Desde el momento en que el r&eacute;gimen comunista lleg&oacute; a Ben&iacute;n, me di cuenta de que la libertad de la que disfrutamos puede arrebat&aacute;rsenos en un segundo</strong>&rdquo;, record&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s en declaraciones a la BBC. En Par&iacute;s trabaj&oacute; como corista, estudi&oacute; m&uacute;sica y comenz&oacute; a abrirse camino hasta construir una carrera internacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cef09c6d-7163-463f-974e-dbaa12cbd3f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Kidjo ha conseguido hasta el momento cinco premios Grammy"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Kidjo ha conseguido hasta el momento cinco premios Grammy                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Canciones como <strong>&lsquo;Agolo&rsquo; y &lsquo;Wombo Lombo&rsquo;</strong> contribuyeron a llevar su m&uacute;sica a una audiencia global. Desde entonces, Kidjo ha publicado alrededor de una veintena de discos y ha fusionado sonidos de &Aacute;frica occidental con jazz, funk, g&oacute;spel, salsa y pop. Adem&aacute;s, durante su camino ha colaborado con nombres como <strong>Alicia Keys, Sting, Peter Gabriel, John Legend, Bono, Burna Boy, Pharrell Williams y Yo-Yo Ma</strong>. Y en 2019 tambi&eacute;n le dedic&oacute; un &aacute;lbum a Celia Cruz.
    </p><h2 class="article-text">Cinco Grammy y una carrera ligada al activismo</h2><p class="article-text">
        Su trayectoria le ha permitido conseguir <strong>cinco premios Grammy</strong>, adem&aacute;s del Polar Music Prize en 2023, uno de los galardones internacionales m&aacute;s prestigiosos de la m&uacute;sica. Pero buena parte de su reconocimiento internacional tambi&eacute;n viene derivado de una carrera que ha ido mucho m&aacute;s all&aacute; de los escenarios. Kidjo es <strong>embajadora de buena voluntad de Unicef</strong>, ha colaborado con organizaciones como Oxfam y cre&oacute; la Fundaci&oacute;n Batonga, centrada especialmente en apoyar a adolescentes y j&oacute;venes vulnerables en Ben&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, su nombre quedar&aacute; grabado tambi&eacute;n en Hollywood. Una artista que comenz&oacute; actuando siendo una ni&ntilde;a en Ben&iacute;n y que posteriormente tuvo que abandonar su pa&iacute;s ha terminado conquistando uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s reconocibles de la industria cultural estadounidense. <strong>La estrella de Ang&eacute;lique Kidjo reconoce m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de carrera, pero tambi&eacute;n rompe una barrera para la representaci&oacute;n de los artistas africanos en Hollywood.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hollywood-reconoce-angelique-kidjo-primera-musica-africana-estrella-paseo-fama-pm_1_13455252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 11:54:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/add401a6-27c7-4d56-b575-2975f276d213_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x448y198.jpg" length="447763" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/add401a6-27c7-4d56-b575-2975f276d213_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x448y198.jpg" type="image/jpeg" fileSize="447763" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hollywood reconoce a Angélique Kidjo: primera música africana con una estrella en el Paseo de la Fama]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/add401a6-27c7-4d56-b575-2975f276d213_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x448y198.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hollywood,Música,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo mantuvo Nelson Mandela la esperanza tras 27 años encarcelado? Sus cartas ofrecen la respuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mantuvo-nelson-mandela-esperanza-27-anos-encarcelado-cartas-ofrecen-respuesta-pm_1_13442046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66d771fe-3ee1-413c-8699-54807039b687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x491y292.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo mantuvo Nelson Mandela la esperanza tras 27 años encarcelado? Sus cartas ofrecen la respuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apartheid sudafricano - Mandela defendió que la cárcel podía ayudar a corregir defectos personales, apoyado en lecturas de autoayuda y mapas que le abrían otras referencias</p></div><p class="article-text">
        La c&aacute;rcel convirti&oacute; la <strong>correspondencia de Nelson Mandela</strong> en el &uacute;nico espacio donde pod&iacute;a seguir ejerciendo como padre cuando las autoridades le negaban incluso la posibilidad de despedirse de su familia. En 1969 perdi&oacute; a su madre y a su hijo mayor, Thembi, fallecido en un accidente de tr&aacute;fico, y <strong>no recibi&oacute; permiso para asistir a ninguno de los dos funerales</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o, con Winnie Madikizela-Mandela tambi&eacute;n encarcelada, advirti&oacute; a sus hijas Zenani y Zindzi de que tendr&iacute;an que vivir como &ldquo;hu&eacute;rfanas&rdquo;, privadas de celebraciones, regalos y ropa nueva.
    </p><h2 class="article-text">La censura interceptaba mensajes y fotograf&iacute;as familiares</h2><p class="article-text">
        Aquel v&iacute;nculo familiar qued&oacute; expuesto a una vigilancia que alcanzaba hasta los sobres, porque<strong> fotograf&iacute;as y cartas pod&iacute;an desaparecer </strong>antes de llegar a su destino. Mandela, abogado y activista del Congreso Nacional Africano, intentaba participar en la vida de sus hijas preguntando por sus estudios o enviando felicitaciones de cumplea&ntilde;os. En 1976, despu&eacute;s de un largo periodo sin noticias de Winnie, describi&oacute; sus cartas como &ldquo;<strong>la llegada de las lluvias de verano y de la primavera que dan vida a mi existencia y la hacen agradable</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La misma pluma que manten&iacute;a los lazos familiares sirvi&oacute; para<strong> cuestionar las condiciones impuestas a los presos negros</strong> de Robben Island, donde Mandela pas&oacute; 18 a&ntilde;os. Dorm&iacute;a desnudo sobre un suelo fr&iacute;o en una celda de unos 2,4 por 2,1 metros, y reclam&oacute; mejor alimentaci&oacute;n, ropa de abrigo y <strong>acceso a materiales educativos </strong>para los internos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/89e6167f-e366-41b9-82ff-6a9b91b48237_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un libro ordenó 255 escritos desde prisión"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un libro ordenó 255 escritos desde prisión                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1976 envi&oacute; al comisario de prisiones una <strong>carta de m&aacute;s de 20 p&aacute;ginas en la que describi&oacute; el trato degradante </strong>y escribi&oacute; que &ldquo;es una forma mezquina de cobard&iacute;a vengarse de hombres indefensos que no pueden devolver el golpe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El aislamiento tambi&eacute;n le llev&oacute; a <strong>convertir la prisi&oacute;n en un espacio de reflexi&oacute;n personal</strong>, sin abandonar la actividad pol&iacute;tica que hab&iacute;a marcado su vida antes de ser detenido. En una nota de 1975 defendi&oacute; que el encierro pod&iacute;a servir para <strong>conocerse mejor y trabajar sobre los propios defectos</strong>, una idea que acompa&ntilde;&oacute; con lecturas como <em>El poder del pensamiento positivo</em>, de Norman Vincent Peale, y con un <em>Oxford Atlas</em> que le permit&iacute;a mantener una conexi&oacute;n intelectual con el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso busc&oacute; una relaci&oacute;n menos hostil con sus guardianes y expres&oacute; su <strong>deseo de discutir principios e ideas sin rencor</strong> para poder estrecharles la mano alg&uacute;n d&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro prisiones marcaron los 10.052 d&iacute;as de Mandela</h2><p class="article-text">
        El recorrido carcelario de Mandela comenz&oacute; tras su detenci&oacute;n en 1962, cuando ten&iacute;a 44 a&ntilde;os, y termin&oacute; despu&eacute;s de <strong>10.052 d&iacute;as repartidos entre cuatro centros penitenciarios sudafricanos</strong>. Primero estuvo en la Prisi&oacute;n Local de Pretoria y en 1964 fue trasladado a Robben Island. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s pas&oacute; a Pollsmoor, un complejo a las afueras de Ciudad del Cabo con camas y mejor comida, aunque &eacute;l y cuatro compa&ntilde;eros permanecieron separados del resto en una celda situada en una azotea. En 1988 lleg&oacute; a Victor Verster, donde permaneci&oacute; hasta su liberaci&oacute;n el 11 de febrero de 1990.
    </p><h2 class="article-text">La libertad abri&oacute; el camino hacia la presidencia</h2><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n<em><strong> The Prison Letters of Nelson Mandela</strong></em> re&uacute;ne 255 cartas escritas entre 1962 y 1990, muchas publicadas all&iacute; por primera vez y ordenadas cronol&oacute;gicamente seg&uacute;n los centros donde estuvo recluido. Los documentos recogen <strong>mensajes dirigidos a familiares, compa&ntilde;eros de militancia, autoridades penitenciarias y funcionarios</strong> mientras el rechazo internacional al apartheid crec&iacute;a fuera de prisi&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaae3938-969c-4fc1-b14e-8c03bbfe8304_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las cartas acercaron a Mandela a sus hijas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las cartas acercaron a Mandela a sus hijas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En una reflexi&oacute;n sobre la perseverancia frente a la derrota, Mandela escribi&oacute; que &ldquo;<strong>el honor pertenece a los que nunca abandonan la verdad aunque todo parezca oscuro y sombr&iacute;o</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La salida de Victor Verster abri&oacute; una etapa pol&iacute;tica que culmin&oacute; en 1994, cuando <strong>Nelson Mandela se convirti&oacute; en el primer presidente negro de Sud&aacute;frica</strong> despu&eacute;s de 27 a&ntilde;os de encarcelamiento. La publicaci&oacute;n posterior de sus cartas permiti&oacute; reconstruir desde documentos personales una trayectoria que hab&iacute;a transcurrido durante d&eacute;cadas bajo aislamiento, censura y restricciones familiares. 
    </p><p class="article-text">
        Ese archivo dej&oacute; fijada una faceta distinta de su figura p&uacute;blica, la de un<strong> preso que sigui&oacute; defendiendo derechos humanos y manteniendo relaciones personales</strong> mediante la escritura hasta recuperar la libertad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mantuvo-nelson-mandela-esperanza-27-anos-encarcelado-cartas-ofrecen-respuesta-pm_1_13442046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 14:59:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/66d771fe-3ee1-413c-8699-54807039b687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x491y292.jpg" length="170278" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/66d771fe-3ee1-413c-8699-54807039b687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x491y292.jpg" type="image/jpeg" fileSize="170278" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo mantuvo Nelson Mandela la esperanza tras 27 años encarcelado? Sus cartas ofrecen la respuesta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/66d771fe-3ee1-413c-8699-54807039b687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x491y292.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,África,Nelson Mandela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los expertos temen que el virus del brote de ébola en Congo esté mutando ante un "nivel de gravedad sin precedentes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/expertos-temen-virus-brote-ebola-congo-mutando-nivel-gravedad-precedentes_1_13433598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d24b75b-e200-45df-a956-63fc34e9e631_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148915.jpg" width="5948" height="3346" alt="Los expertos temen que el virus del brote de ébola en Congo esté mutando ante un &quot;nivel de gravedad sin precedentes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los casos en República Democrática del Congo han superado los 4.000 y las autoridades sanitarias planean ir puerta a puerta en busca de pacientes</p><p class="subtitle">La directora de emergencias de la OMS en África, desde Congo: “Todo apunta a que será el peor brote de ébola hasta ahora”</p></div><p class="article-text">
        Las autoridades sanitarias temen que el virus de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/cementerio-clinicas-primera-linea-lucha-ebola-republica-democratica-congo_129_13408847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;bola</a> que est&aacute; provocando un brote masivo en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, con m&aacute;s de 4.000 casos confirmados, pueda estar mutando. En estos momentos, los responsables africanos han se&ntilde;alado que ya no es momento de aplicar medidas graduales, sino que intensificar&aacute;n la respuesta. El plan ahora es ir &ldquo;puerta a puerta&rdquo; en busca de los pacientes. 
    </p><p class="article-text">
        El brote de &eacute;bola, causado por la cepa <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/claves-brote-ebola-congo-uganda-cepa-comun-medio-conflicto-armado_1_13228668.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bundibugyo</a> del virus, se notific&oacute; por primera vez el 15 de mayo, aunque se sospecha que la enfermedad<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/francia-detecta-caso-ebola-medico-regreso-republica-democratica-congo_1_13328874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> podr&iacute;a haberse estado propagando</a> desde enero.
    </p><p class="article-text">
        A fecha de 4 de agosto se han registrado 3.973 casos y 1.801 fallecimientos, seg&uacute;n el Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. En declaraciones realizadas este jueves en una rueda de prensa, el director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (Africa CDC), Jean Kaseya, indic&oacute; que los casos hab&iacute;an superado los 4.000.
    </p><p class="article-text">
        Este brote de &eacute;bola <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/directora-emergencias-oms-africa-congo-apunta-sera-peor-brote-ebola-ahora_128_13372527.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es ya el segundo mayor registrado</a> hasta la fecha. Se han notificado ocho veces m&aacute;s casos y seis veces m&aacute;s fallecimientos que los registrados tras las primeras 11 semanas del que se produjo en &Aacute;frica Occidental entre 2014 y 2018, que infect&oacute; a m&aacute;s de 28.000 personas y caus&oacute; al menos 11.000 muertes.
    </p><p class="article-text">
        Kaseya afirm&oacute; que hab&iacute;a hablado con el director general de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y que ten&iacute;an previsto realizar estudios &ldquo;para comprobar si no hay ning&uacute;n problema adicional o si, tal vez, el virus no est&eacute; mutando&rdquo;, ante un &ldquo;nivel de gravedad&rdquo; que &ldquo;no tiene precedentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de dos tercios de las muertes por &eacute;bola se producen en la comunidad, en lugar de en las instalaciones m&eacute;dicas. En un centro de tratamiento gestionado por MSF en Bunia, la capital de la provincia de Ituri, el 90% de los pacientes ingresados no figuran en las listas de contactos de casos conocidos elaboradas por las autoridades. Ambos factores indican altos niveles de transmisi&oacute;n no detectada.
    </p><p class="article-text">
        Kaseya se&ntilde;al&oacute; que el rastreo de contactos en la RDC era insuficiente, ya que solo se identificaban 10 contactos por cada paciente de &eacute;bola, cuando el n&uacute;mero esperado ser&iacute;a de unos 40.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;bola es una fiebre hemorr&aacute;gica viral que puede provocar v&oacute;mitos, diarrea, da&ntilde;os en los &oacute;rganos y hemorragias internas. El brote se concentra en la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/crece-preocupacion-brote-ebola-congo-fuera-control-tememos-cruce-fronteras_128_13236063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provincia minera de Ituri</a>, afectada por el conflicto, pero se ha extendido a Kivu del Norte, Kivu del Sur, Alto Uele y Tshopo. Se registraron 20 casos en la vecina Uganda antes de que este pa&iacute;s lograra controlar su brote.
    </p><h2 class="article-text">Respuesta de las autoridades sanitarias</h2><p class="article-text">
        Wessam Mankoula, jefe en funciones de preparaci&oacute;n y respuesta ante emergencias del Centro Africano para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (Africa CDC), afirm&oacute; que los equipos de respuesta ten&iacute;an previsto pasar &ldquo;del rastreo de contactos a la b&uacute;squeda activa de casos&rdquo;, lo que significar&iacute;a que los trabajadores sanitarios comunitarios &ldquo;ir&aacute;n de puerta en puerta&rdquo; preguntando a los hogares si hab&iacute;a alguien enfermo con s&iacute;ntomas de &eacute;bola. &ldquo;Creo que la etapa de medidas graduales ha terminado y que ahora estamos iniciando la fase de ampliaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Kaseya prometi&oacute; una &ldquo;respuesta centrada en las aldeas&rdquo; que implicar&iacute;a la participaci&oacute;n de las comunidades, un mayor uso de herramientas digitales y una mayor intervenci&oacute;n en los campamentos para las personas desplazadas internamente a causa del conflicto en las provincias afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades tambi&eacute;n han indicado que ten&iacute;an previsto comenzar a utilizar el antiviral remdesivir en r&eacute;gimen de uso compasivo para tratar a los pacientes. Asimismo, empezar&aacute;n a evaluar si Ervebo, una vacuna autorizada para su uso contra una cepa diferente del &eacute;bola, deber&iacute;a ofrecerse en la provincia afectada, tras recibir datos que sugieren que la cepa de Bundibugyo provoc&oacute; una enfermedad menos grave y &ldquo;cero fallecimientos&rdquo; entre las personas que hab&iacute;an recibido dicha vacuna.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante la expansión de este brote, las medidas de salud pública por sí solas no serán suficientes para controlar o detener rápidamente esta epidemia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Placide Mbala Kingebeni</span>
                                        <span>—</span> Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ante la expansi&oacute;n de este brote, las medidas de salud p&uacute;blica por s&iacute; solas no ser&aacute;n suficientes para controlar o detener r&aacute;pidamente esta epidemia&rdquo;, afirm&oacute; Placide Mbala Kingebeni, director de investigaci&oacute;n, ensayos cl&iacute;nicos e innovaci&oacute;n del Centro Africano para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (Africa CDC).
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo indicaron que estaban investigando una muerte sospechosa de &eacute;bola en un barco que se dirig&iacute;a a la capital, Kinshasa, desde el noreste del pa&iacute;s, y que el resto de pasajeros a bordo ser&iacute;an puestos en cuarentena y se les realizar&iacute;an pruebas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/unicef/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Unicef</a> advirti&oacute; de que la atenci&oacute;n sanitaria b&aacute;sica se estaba viendo afectada por el brote, ya que el miedo al contagio y las interrupciones en el servicio manten&iacute;an a las familias alejadas de los centros de salud. En el epicentro del brote, la localidad minera de Mongbwalu, la proporci&oacute;n de ni&ntilde;os que reciben la primera dosis de la vacuna contra el sarampi&oacute;n ha descendido un 69 %.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kat Lay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/expertos-temen-virus-brote-ebola-congo-mutando-nivel-gravedad-precedentes_1_13433598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 16:30:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3d24b75b-e200-45df-a956-63fc34e9e631_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148915.jpg" length="5870434" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3d24b75b-e200-45df-a956-63fc34e9e631_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148915.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5870434" width="5948" height="3346"/>
      <media:title><![CDATA[Los expertos temen que el virus del brote de ébola en Congo esté mutando ante un "nivel de gravedad sin precedentes"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3d24b75b-e200-45df-a956-63fc34e9e631_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148915.jpg" width="5948" height="3346"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Salud,Enfermedades,Congo,Ébola,África,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rastro hallado en Kenia cambia la historia: un antiguo pariente humano pudo ser mucho más grande de lo pensado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rastro-hallado-kenia-cambia-historia-antiguo-pariente-humano-pudo-grande-pensado-pm_1_13424757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/560c2c95-9801-446a-ad82-4ef7a1252ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rastro hallado en Kenia cambia la historia: un antiguo pariente humano pudo ser mucho más grande de lo pensado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evolución humana - La escasez de esqueletos completos había condicionado las estimaciones anteriores y las nuevas medidas cambian las hipótesis sobre alimentación, desplazamientos y riesgo frente a depredadores</p></div><p class="article-text">
        La zanja abierta en Koobi Fora dej&oacute; al descubierto una <strong>hendidura redondeada en la roca</strong>, y el equipo detuvo la excavaci&oacute;n para retirar con cuidado la capa endurecida. Los cepillos fueron ampliando aquella superficie hasta que Kimolo Mulwa, excavador de la campa&ntilde;a, sonri&oacute; al encontrar dos marcas humanas junto a las pisadas profundas de un hipop&oacute;tamo. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel episodio de 1978 abri&oacute; la historia de <strong>GaJi10</strong>, un yacimiento del norte de Kenia donde varias pisadas han permitido reconstruir el <strong>paso de ocho </strong><em><strong>Paranthropus boisei </strong></em>por la orilla del lago Turkana hace 1,43 millones de a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Un cuerpo mayor obliga a revisar la imagen de la especie</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n publicada en<em><strong> Proceedings of the National Academy of Sciences </strong></em>ha reunido 21 pisadas humanas atribuidas a ocho individuos, junto con rastros de hipop&oacute;tamos, ant&iacute;lopes y otras especies que atravesaron el mismo sedimento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kay Behrensmeyer</strong>, ge&oacute;loga s&eacute;nior y conservadora de paleontolog&iacute;a de vertebrados del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, hab&iacute;a <strong>localizado la primera parte del rastro</strong> durante una campa&ntilde;a dedicada a estudiar las capas geol&oacute;gicas de Koobi Fora. El equipo cubri&oacute; despu&eacute;s la zona con arena para protegerla, regres&oacute; en 2016 y ampli&oacute; la excavaci&oacute;n en 2023, cuando aparecieron<strong> nuevas impresiones sobre la misma superficie</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de las cenizas volc&aacute;nicas situadas alrededor de la capa ha fechado el conjunto en el Pleistoceno temprano, cuando <strong>cocodrilos y elefantes ocupaban la ribera</strong> junto a dos homininos distintos. <em>Paranthropus boisei </em>ten&iacute;a una cara ancha, grandes molares y m&uacute;sculos preparados para una masticaci&oacute;n intensa, mientras<em><strong> Homo erectus</strong></em> presentaba proporciones corporales m&aacute;s cercanas a las humanas actuales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a5f16cc-f677-43b7-89f2-1def174c50a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="East Turkana conserva un registro excepcional de la evolución humana"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                East Turkana conserva un registro excepcional de la evolución humana                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un rastro descrito en 2024 hab&iacute;a mostrado pisadas de ambas especies sobre otra superficie de la regi&oacute;n, con una antig&uuml;edad cercana a 1,5 millones de a&ntilde;os, y confirm&oacute; que<strong> utilizaron el mismo entorno</strong> durante cientos de miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kevin Hatala</strong>, profesor asociado de Biolog&iacute;a en la Universidad de Chatham e investigador asociado del Instituto Max Planck de Antropolog&iacute;a Evolutiva, dirigi&oacute; el estudio que <strong>compar&oacute; la forma de los pies y los patrones de movimiento</strong> conservados en GaJi10. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el tama&ntilde;o de las pisadas parec&iacute;a corresponder a <em>Homo erectus</em>, su anatom&iacute;a se aproximaba a <em>Paranthropus</em> y llev&oacute; al equipo a atribuirlas a esta &uacute;ltima especie. Hatala calcul&oacute;<strong> cuerpos de hasta 1,8 metros y unos 75 kilos</strong>, una estimaci&oacute;n que reduce la distancia f&iacute;sica que durante d&eacute;cadas se hab&iacute;a supuesto entre ambos homininos.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>escasez de esqueletos completos</strong> hab&iacute;a condicionado las reconstrucciones de<em> Paranthropus boisei</em>, basadas sobre todo en cr&aacute;neos y en comparaciones con otros miembros antiguos del linaje humano. La nueva estimaci&oacute;n obliga a revisar sus necesidades alimentarias, la distancia que pod&iacute;a recorrer y su relaci&oacute;n con los depredadores, porque <strong>un cuerpo mayor cambiaba tanto el gasto diario de energ&iacute;a como los riesgos afrontados </strong>en la ribera. Hatala se&ntilde;al&oacute; que las pisadas ofrecen tama&ntilde;os corporales humanos y abren una v&iacute;a para <strong>comprobar si restos grandes atribuidos a </strong><em><strong>Homo erectus</strong></em><strong> pudieron pertenecer a otra especie</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El grupo avanz&oacute; unido sin presencia reconocible de cr&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Las trayectorias de GaJi10 indican que los ocho individuos <strong>avanzaron juntos y que la mayor&iacute;a eran machos adultos</strong>, sin se&ntilde;ales reconocibles de hembras ni cr&iacute;as. <strong>Neil Roach</strong>, investigador de la Universidad de Harvard y coautor del trabajo, relacion&oacute; esa composici&oacute;n con una organizaci&oacute;n social en la que los <strong>machos pod&iacute;an competir por las parejas y tolerarse </strong>durante desplazamientos vinculados a la seguridad. Las pisadas no permiten saber si el grupo manten&iacute;a esa estructura de forma habitual o coincidi&oacute; durante un intervalo breve, pero registran una escena colectiva que los huesos aislados rara vez conservan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27480375-ef27-4ea7-874c-569f42611c04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El estudio atribuyó las huellas a Paranthropus boisei"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El estudio atribuyó las huellas a Paranthropus boisei                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los cientos de impresiones localizados en m&aacute;s de seis enclaves de East Turkana abarcan m&aacute;s de 100.000 a&ntilde;os y muestran que aquellos m&aacute;rgenes lacustres atrajeron repetidamente a distintos homininos. <strong>Purity Kiura</strong>, investigadora de los Museos Nacionales de Kenia y coautora del art&iacute;culo, considera que esta acumulaci&oacute;n <strong>refuerza el valor mundial de la regi&oacute;n</strong> para estudiar la evoluci&oacute;n humana y aumenta la responsabilidad de protegerla. 
    </p><p class="article-text">
        Behrensmeyer regresar&aacute; a Kenia para<strong> estudiar c&oacute;mo la arena cubri&oacute; el barro antes de que las pisadas desaparecieran</strong>, una investigaci&oacute;n que puede guiar nuevas b&uacute;squedas y explicar por qu&eacute; tantos grupos volvieron durante milenios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rastro-hallado-kenia-cambia-historia-antiguo-pariente-humano-pudo-grande-pensado-pm_1_13424757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 15:19:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/560c2c95-9801-446a-ad82-4ef7a1252ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="100741" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/560c2c95-9801-446a-ad82-4ef7a1252ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100741" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El rastro hallado en Kenia cambia la historia: un antiguo pariente humano pudo ser mucho más grande de lo pensado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/560c2c95-9801-446a-ad82-4ef7a1252ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,África,Prehistoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/lograron-500-tortugas-frenar-avance-sahara-cinco-anos-despues-llegan-resultados-pm_1_13402300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Restauración ambiental - La tortuga africana de espolones rompe la superficie endurecida con sus excavaciones y facilita que el agua penetre, las semillas germinen y el terreno recupere parte de su capacidad</p><p class="subtitle">La tortuga mediterránea no puede verse haciendo esnórquel: así sobrevive la especie catalana
</p></div><p class="article-text">
        La <strong>tortuga</strong> hunde las patas en una tierra endurecida y convierte cada palada en una grieta capaz de cambiar el recorrido del agua. Frente a una extensi&oacute;n descomunal, su fuerza parece m&iacute;nima, pero<strong> act&uacute;a justo donde empieza el problema del desierto</strong>, en la capa que impide que la lluvia penetre. 
    </p><p class="article-text">
        Al removerla, abre <strong>pasos para la humedad</strong>, deja espacio a las semillas y altera un terreno que llevaba tiempo perdiendo capacidad para alimentar plantas. Su poder nace de repetir durante a&ntilde;os una tarea peque&ntilde;a que el suelo necesita una y otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Un proyecto comprob&oacute; el efecto tras liberar cientos de ejemplares</h2><p class="article-text">
        Ese efecto empez&oacute; a medirse despu&eacute;s de que investigadores <strong>soltaran 500 tortugas africanas de espolones </strong>en 2021, en una zona degradada del l&iacute;mite sur del S&aacute;hara. <em>Indian Defence Review</em> inform&oacute; de que, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, las im&aacute;genes por sat&eacute;lite mostraban<strong> manchas verdes en lugares que hab&iacute;an sido dominados por arena y suelo endurecido</strong>. Las tortugas no hab&iacute;an sembrado plantas. Su aportaci&oacute;n consisti&oacute; en excavar, abrir el terreno y permitir que la lluvia encontrara una v&iacute;a hacia capas m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        La especie, llamada<em> Centrochelys sulcata</em>, cava para<strong> protegerse de temperaturas diurnas extremas y del fr&iacute;o nocturno</strong>. El Grupo de Especialistas en Tortugas Terrestres y de Agua Dulce de la UICN recoge madrigueras que alcanzan entre diez y 15 metros de longitud. 
    </p><p class="article-text">
        Cada t&uacute;nel<strong> atraviesa la costra superficial</strong>, reduce la escorrent&iacute;a y ayuda a que la humedad permanezca bajo tierra durante m&aacute;s tiempo. Las semillas que estaban dormidas encuentran entonces agua y refugio cerca de las entradas.
    </p><h2 class="article-text">Los sat&eacute;lites registraron una mejora de la cubierta vegetal</h2><p class="article-text">
        El cambio qued&oacute; registrado desde el espacio, aunque las zonas verdes eran<strong> grupos dispersos de plantas y no bosques</strong>. <em>Simple Discovery</em> atribuye a informes de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza y de una agencia identificada como CN un <strong>aumento del 30% al 40%</strong> de la cubierta vegetal en &aacute;reas con tortugas durante cinco a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La UICN tambi&eacute;n document&oacute; grupos reintroducidos en Senegal con una <strong>supervivencia superior al 80% tras cuatro a&ntilde;os,</strong> un dato necesario para que los animales mantengan sus madrigueras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La excavación facilita el regreso de otras formas de vida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La excavación facilita el regreso de otras formas de vida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de tierras secas ya hab&iacute;a seguido otros caminos.<em> Simple Discovery</em> cita los <strong>hoyos za&iuml;</strong>, excavados por agricultores del Sahel para retener lluvia y materia org&aacute;nica, as&iacute; como la <strong>Gran Muralla Verde africana</strong>, lanzada en 2007 para recuperar 100 millones de hect&aacute;reas. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n menciona el <strong>riego por goteo </strong>en el desierto del N&eacute;guev y la <strong>reintroducci&oacute;n de bisontes y castores</strong> en Norteam&eacute;rica. La tortuga aporta una v&iacute;a distinta porque realiza por instinto una labor concienzuda que suele exigir trabajo humano o maquinaria.
    </p><h2 class="article-text">La especie afronta amenazas mientras ayuda al ecosistema</h2><p class="article-text">
        Esa utilidad convive con una situaci&oacute;n delicada para la propia especie. La UICN clasifica a la tortuga africana de espolones como<strong> amenazada por la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, la presi&oacute;n ganadera, la caza, el comercio de mascotas y el cambio clim&aacute;tico</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>S.O.S. (Save Our Sulcata) </em>desarrolla desde 1992 programas de cr&iacute;a y liberaci&oacute;n en Senegal, mientras una revisi&oacute;n publicada en 2017 en <em>Frontiers in Ecology and Evolution </em>destac&oacute; su &ldquo;<strong>gran potencial como ingeniera de ecosistemas</strong>&rdquo;. La misma revisi&oacute;n advirti&oacute; de que su papel en la dispersi&oacute;n de semillas todav&iacute;a est&aacute; <strong>poco estudiado</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La pérdida de hábitat, la caza, el comercio de mascotas y otros problemas ponen en riesgo una población que todavía conserva una función valiosa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pérdida de hábitat, la caza, el comercio de mascotas y otros problemas ponen en riesgo una población que todavía conserva una función valiosa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando la tierra queda suelta, insectos y microorganismos encuentran refugio, las plantas arraigan y despu&eacute;s llegan aves y peque&ntilde;os vertebrados. Ese avance depende tambi&eacute;n de la lluvia, del pastoreo y del cuidado posterior del terreno. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>tortuga no puede detener por s&iacute; misma la desertificaci&oacute;n del Sahel, pero su excavaci&oacute;n recupera una funci&oacute;n perdida </strong>y permite que el agua, las semillas y otros animales vuelvan a actuar sobre lugares castigados durante a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/lograron-500-tortugas-frenar-avance-sahara-cinco-anos-despues-llegan-resultados-pm_1_13402300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 14:16:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="599095" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="599095" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Sáhara,Desierto,África,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
