<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Depresión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/depresion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Depresión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1001623/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA["Deberías alegrarte": el silencio y el estigma detrás de las mujeres que sufren depresión postparto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/deberias-alegrarte-silencio-estigma-detras-mujeres-sufren-depresion-postparto_1_13104988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a90ad2-a933-4261-b25c-f217ea79673e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Deberías alegrarte&quot;: el silencio y el estigma detrás de las mujeres que sufren depresión postparto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de la prevalencia de esta enfermedad, la depresión postparto sigue rodeada de estigma, desconocimiento y poca atención del sistema de salud, lo que deja a muchas mujeres sin diagnóstico y sin ayuda, un fenómeno que la periodista Diana Oliver documenta en su libro 'Deberías alegrarte'</p><p class="subtitle">Episiotomías, el corte en la vagina desaconsejado por la OMS que sufre una de cada tres madres en España
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No entend&iacute;a qu&eacute; me pasaba. Sent&iacute;a que deb&iacute;a estar feliz pero no lo estaba y eso me avergonzaba&rdquo;. Hace casi dos a&ntilde;os que Luc&iacute;a, de 34 a&ntilde;os, dio a luz a su hija. Esa etapa de la vida, que se proyecta siempre como un momento lleno de felicidad, sin claroscuros, solo amor y alegr&iacute;a, fue para ella algo muy distinto. &ldquo;Ten&iacute;a un sentimiento de soledad muy profundo, sent&iacute;a mucha exigencia, lloraba mucho, estaba muy triste, no ten&iacute;a ganas de nada&rdquo;, relata Luc&iacute;a, cuya profesi&oacute;n, matrona, le ayud&oacute; y le perjudic&oacute; al mismo tiempo a la hora de atravesar lo que le suced&iacute;a. Le perjudic&oacute; porque sinti&oacute; que las expectativas sobre ella eran a&uacute;n mayores -si era matrona, sabr&iacute;a hacerlo todo-, y le ayud&oacute; porque pudo ponerle nombre a lo que le estaba pasando: ten&iacute;a una depresi&oacute;n postparto.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la prevalencia de esta enfermedad (la OMS calcula que al menos una de cada 10 mujeres la sufre durante el primer a&ntilde;o tras dar a luz, aunque algunos estudios elevan esa cifra hasta el 30% de las madres), la depresi&oacute;n postparto sigue rodeada de estigma, desconocimiento y poca atenci&oacute;n del sistema de salud. La periodista Diana Oliver acaba de publicar <em>Deber&iacute;as alegrarte. Lo que no se cuenta de la depresi&oacute;n posparto</em> (Altamarea), un libro en el que hay investigaci&oacute;n, narraci&oacute;n, ciencia y memoria para indagar sobre esta experiencia frecuente pero invisibilizada <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cliche-felicidad-embarazo-maternidad-estigmatiza-mujeres-afrontan-ansiedad-depresion_1_9806938.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y todav&iacute;a desatendida.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres que lo cuentan relatan c&oacute;mo se minusvalora su sentir. Escuchan mucho eso de 'es normal' o 'se pasar&aacute;',  'es el caos hormonal', 'pero tu hijo est&aacute; sano' o 'todo ha salido bien, deber&iacute;as alegrarte' y, aunque se diga sin malicia, esas frases minusvaloran un malestar que les ha costado mucho expresar. Por otro lado, muchas no lo cuentan en el momento, sino a posteriori, incluso much&iacute;simos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando sus hijos tienen 30, y te dicen que tiraron para adelante como pudieron&rdquo;, afirma Oliver, que subraya el infradiag&oacute;stico que existe a&uacute;n de esta enfermedad. Muchas de las mujeres con las que habl&oacute; para su libro nunca tuvieron delante a un profesional de la salud que les confirmara un diagn&oacute;stico, no solo por la dificultad para relatar lo que les suced&iacute;a sino por la carencia de recursos sanitarios para atender esta dolencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; es una depresi&oacute;n postparto? &ldquo;Es un estado depresivo con cierta sintomatolog&iacute;a que puede iniciarse ya en el &uacute;ltimo trimestre de gestaci&oacute;n pero que es frecuente que se vaya desarrollando en las primeras semanas tras el parto. Hay tristeza, desinter&eacute;s por las cosas, falta de ilusi&oacute;n, imposibilidad o dificultad de disfrutar del d&iacute;a a d&iacute;a, culpa, puede haber insomnio, mucha ansiedad o dificultades&nbsp;de alimentaci&oacute;n&rdquo;, explica la psiquiatra Llu&iuml;sa Garc&iacute;a-Esteve que hasta su reciente jubilaci&oacute;n era la jefa de la Unidad de Salud Mental Perinatal del Hospital Cl&iacute;nic de Barcelona, una iniciativa pionera; apenas existen departamentos as&iacute; en Espa&ntilde;a. Garc&iacute;a-Esteve especifica que la depresi&oacute;n postparto afecta al funcionamiento de la mujer en su d&iacute;a a d&iacute;a y como madre y que no puede entenderse como una depresi&oacute;n al uso puesto que est&aacute; estrechamente relacionada con los cambios que implican un embarazo, un parto y un puerperio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Se ha mejorado algo, hay unidades y programas en algunos hospitales, en distintas ciudades se han ido montando dispensarios... pero en general se han montado más por el propio interés de las propias profesionales que porque las autoridades sanitarias hayan puesto atención e inversión&quot;, cuestiona García Esteve, que reclama presupuesto y programas especializados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ha estado totalmente invisibilizada&nbsp;y maltratada, no se le ha hecho caso&rdquo;, resume la psiquiatra. Si bien en los &uacute;ltimos a&ntilde;os son m&aacute;s las iniciativas en hospitales y centros de salud para detectar y acompa&ntilde;ar a las mujeres que puedan padecer esta dolencia, la atenci&oacute;n est&aacute; muy lejos de ser sistem&aacute;tica y depender&aacute;, m&aacute;s bien, del lugar donde viva la madre reciente y del centro que le corresponda. &ldquo;Se ha mejorado algo, hay unidades y programas en algunos hospitales, en distintas ciudades se han ido montando dispensarios... pero en general se han montado m&aacute;s por el propio inter&eacute;s de las propias profesionales que porque las autoridades sanitarias hayan puesto atenci&oacute;n&nbsp;e inversi&oacute;n&rdquo;, cuestiona Garc&iacute;a-Esteve, que reclama presupuesto y programas especializados. 
    </p><p class="article-text">
        La experta subraya que no se trata de un asunto meramente hormonal. Lo confirma Diana Oliver, que en su retrato de la depresi&oacute;n postparto cuenta que lejos de ser una cuesti&oacute;n f&iacute;sica y hormonal, &ldquo;hay que tener en cuenta una mirada ecosist&eacute;mica&rdquo; en la que influye la biograf&iacute;a personal, traumas de la infancia, problemas familiares, sufrir o haber sufrido violencia, as&iacute; como el contexto econ&oacute;mico, material y personal. Las circunstancias en las que se desarrolla el parto tienen tambi&eacute;n mucho que ver: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mujeres-sufren-violencia-obstetrica-verbal-riesgo-padecer-depresion-postparto_1_8894009.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n hecha en Espa&ntilde;a</a> descubri&oacute; que haber sufrido violencia obst&eacute;trica o que el beb&eacute; haya necesitado ingreso en una UCI aumenta el riesgo de que una madre desarrolle depresi&oacute;n postparto.
    </p><h2 class="article-text">Ser la madre ideal</h2><p class="article-text">
        Luc&iacute;a, matrona en la sanidad p&uacute;blica andaluza, confirma la falta de atenci&oacute;n a la salud mental de las madres recientes. No se les pregunta o no se profundiza en eso, te interesas por los puntos, por la episiotom&iacute;a, por el pecho, por el parto, ves si hay alg&uacute;n problema fisiol&oacute;gico... en media hora como mucho ves a madre y beb&eacute;, las consultas masificadas no ayudan&ldquo;, resume. Por experiencia propia sabe, adem&aacute;s, que preguntar '&iquest;qu&eacute; tal?' no es suficiente: los sentimientos complejos y contradictorios que puede estar experimentando una mujer con esta dolencia son dif&iacute;ciles de sacar a la luz sin tiempo ni una exploraci&oacute;n en profundidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diana Oliver destaca el peso de los estereotipos y las expectativas sobre la maternidad en la salud mental de las madres. &quot;Tienen un peso enorme. Se han derribado muchas imágenes entorno a la maternidad o a cómo ser una buena madre, pero ahora hay otros estándares sobre ser la madre ideal&quot;, dice la autora de Deberías alegrarte, que ve en las redes sociales un enorme y peligroso altavoz para la idealización de la maternidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque la culpa y la verg&uuml;enza que sent&iacute;a Luc&iacute;a no le dejaba apenas pronunciar palabra sobre lo que le suced&iacute;a. &ldquo;No busqu&eacute; ayuda, pens&eacute; que pasar&iacute;a. Por mi profesi&oacute;n y los conocimientos que ten&iacute;a pensaba que no pod&iacute;a estar pas&aacute;ndome eso&rdquo;, recuerda. Su parto fue lo contrario a lo que ella anhelaba: una ces&aacute;rea. Y su lactancia, un suplicio, hasta el punto que tuvo que abandonar la idea de dar el pecho en exclusiva. No poder cumplir con su plan ideal y con lo que se esperaba de ella, la derrumb&oacute;: &ldquo;Sent&iacute; mucha autoexigencia&nbsp;para conseguir dar el pecho, ten&iacute;a un nivel de estr&eacute;s muy alto, estaban los comentarios externos...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana Oliver destaca el peso de los estereotipos y las expectativas sobre la maternidad en la salud mental de las madres. &ldquo;Tienen un peso enorme. Se han derribado muchas im&aacute;genes en torno a la maternidad o a c&oacute;mo ser una buena madre, pero ahora hay otros est&aacute;ndares sobre ser la madre ideal&rdquo;, dice la autora de<em> Deber&iacute;as alegrarte</em>, que ve en las redes sociales un enorme y peligroso altavoz para la idealizaci&oacute;n de la maternidad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hace quince a&ntilde;os empezaron los blogs de maternidad se hablaba en primera persona y hab&iacute;a una sensaci&oacute;n de comunidad, de compartir experiencias, de sentirte parecida o acompa&ntilde;ada, ve&iacute;as un punto de normalidad. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con las redes sociales, ha habido un cambio y se generan expectativas muy altas sobre la recuperaci&oacute;n del posparto, sobre c&oacute;mo afrontar la maternidad, c&oacute;mo criar, las cosas que vas a poder hacer con tus hijos... Y eso te influye porque t&uacute; est&aacute;s en tu postparto despeluchada o perdida, y no entiendes por qu&eacute; esas mujeres pueden hacer todo eso y t&uacute; no&rdquo;, comenta Oliver. 
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a tambi&eacute;n siente que el &ldquo;nivel de exigencia&rdquo; que hay en la sociedad sobre las mujeres, tambi&eacute;n cuando se convierten en madres, impacta en su salud mental. En <em>Deber&iacute;as alegrarte</em> aparece la pensadora Casilda Rodrig&aacute;&ntilde;ez Bustos, que reflexiona sobre c&oacute;mo el patriarcado y su imposici&oacute;n de un modelo de madre ideal &ldquo;pueden generar un malestar profundo en las mujeres&rdquo; que deriva en culpa, autoexigencia, y desconexi&oacute;n con una misma y con su criatura.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pens&eacute; en desaparecer&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La fot&oacute;grafa Carol Renaux nunca obtuvo un diagn&oacute;stico de depresi&oacute;n postparto pero, a&ntilde;os despu&eacute;s de haber parido a su tercer hijo, tiene claro que eso es lo que vivi&oacute; en sus tres puerperios. Con su primera hija tuvo un &ldquo;parto horrible&rdquo;. &ldquo;A posteriori supe que eso era violencia obst&eacute;trica. Determin&oacute; mucho mi posparto y mi relaci&oacute;n con la ni&ntilde;a. Nada m&aacute;s llegar a casa, sent&iacute; terror de quedarme sola con ella, de que le pasara algo malo, de que muriera por muerte s&uacute;bita, y peor a&uacute;n, de que yo pudiera hacerle algo malo, ten&iacute;a&nbsp;muchos pensamientos intrusivos, miedo de ahogarla en la ba&ntilde;era, de pegarle, de tirarla por la ventana...&rdquo;, cuenta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La fotógrafa Carol Renaux vivía en una alerta constante que le impedía dormir con normalidad y le generaba tristeza: &quot;Lo comenté con mi pareja, él quiso quitarle imporancia, que si era la bajada hormonal, que si era mi primera experiencia... No lo consulté con ningún profesional, la matrona no me hacía caso. A la que pude me reincorporé a mi trabajo e hice como que no hubiera pasado nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus s&iacute;ntomas sobrepasaban claramente lo que se ha llamado <em>maternity blues </em>o disforia posparto, un estado, explica la psiquiatra Llu&iuml;sa Garc&iacute;a-Esteve, que afecta hasta el 70% de las madres recientes y que est&aacute; relacionado con los cambios hormonales bruscos. Su duraci&oacute;n es, sin embargo, mucho m&aacute;s acotada en el tiempo y suele suceder durante unos d&iacute;as tras el parto.
    </p><p class="article-text">
        Renaux viv&iacute;a en una alerta constante que le imped&iacute;a dormir con normalidad y le generaba tristeza: &ldquo;Lo coment&eacute; con mi pareja, &eacute;l quiso quitarle importancia, que si era la bajada hormonal, que si era mi primera experiencia... No lo consult&eacute; con ning&uacute;n profesional, la matrona no me hac&iacute;a caso. A la que pude me reincorpor&eacute; a mi trabajo e hice como que no hubiera pasado nada&rdquo;. La historia se repiti&oacute; tras su segundo y tercer embarazo. Aunque fueron muy diferentes al primero, Renaux volvi&oacute; a experimentar s&iacute;ntomas similares. Ella, adem&aacute;s, hab&iacute;a cambiado de hospital y buscado ayuda, aunque fue insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        El miedo -a la vulnerabilidad, a no tener el control, a la muerte, a no conseguir sacar adelante su maternidad- es un sentimiento frecuente en las madres recientes pero que, en el caso de la depresi&oacute;n postparto o del trastorno de ansiedad postparto, otra dolencia espec&iacute;fica que cursa con s&iacute;ntomas depresivos, se vuelve abrumador.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi matrona&nbsp;y un grupo de posparto me ayudaron mucho. Aun as&iacute;, la matrona me dec&iacute;a que no me pod&iacute;a ayudar m&aacute;s, que no hab&iacute;a&nbsp;ninguna unidad perinatal, ning&uacute;n sitio al que me pudiera remitir, lo ten&iacute;a que hacer por mi cuenta, por privado&rdquo;, prosigue Renaux. En su tercer posparto, los s&iacute;ntomas escalaron hacia reacciones agresivas e ideas suicidas: &ldquo;Pens&eacute; que solo ten&iacute;a que seguir para darle la teta y luego desaparecer, pens&eacute; en hacer un seguro de vida para cuando yo no estuviera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su matrona la anim&oacute; a canalizar su proceso a trav&eacute;s del arte y ella, fot&oacute;grafa, document&oacute; ese tercer posparto en un proyecto, <em>Pu&eacute;rpera</em>, con el que ahora hace exposiciones y ayuda a otras mujeres. &ldquo;Creo que ese proyecto me salv&oacute; la vida&rdquo;, subraya Renaux, cuyo relato refleja un periplo para ser atendida, diagnosticada y tratada que nunca tuvo resultado.
    </p><h2 class="article-text">Cribados de detecci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra Llu&iuml;sa Garc&iacute;a-Esteve defiende que, sin cribados de detecci&oacute;n en el posparto, las depresiones en este periodo pasan inadvertidas. Esos cribados detectan a las mujeres que est&aacute;n en riesgo de sufrir una y permitir&iacute;an derivarlas a atenci&oacute;n especializada, aunque hoy sea escasa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El miedo -a la vulnerabilidad, a no tener el control, a la muerte, a no conseguir sacar adelante su maternidad- es un sentimiento frecuente en las madres recientes pero que, en el caso de la depresión postparto o del trastorno de ansiedad postparto, otra dolencia específica que cursa con síntomas depresivos, se vuelve abrumador</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas madres ni siquiera consultan con los servicios de atenci&oacute;n primaria porque ni siquiera creen que puedan estar deprimidas, sino que piensan que igual es normal; por la adaptaci&oacute;n, el estr&eacute;s del posparto; incluso se culpan porque sienten que ellas no son buenas madres&rdquo;, dice la experta en el libro. &ldquo;No se puede pensar en una atenci&oacute;n a la salud mental de las madres sin tener en cuenta al beb&eacute;&rdquo;, puntualiza Garc&iacute;a-Esteve, que explica que los tratamientos no deber&iacute;an incluir la separaci&oacute;n madre-hijo salvo en casos extremos en los que haya un riesgo real e inminente para el bienestar de una u otro. En pa&iacute;ses como Reino Unido, Francia o Canad&aacute;, cuenta Diana Oliver en su libro, existen programas de salud mental perinatal en hospitales con unidades madre-beb&eacute;. Pero para eso, primero, debe existir una unidad de salud mental perinatal. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los matices de cada experiencia, Diana Oliver ve un punto en com&uacute;n muy claro: la soledad. &ldquo;Todas comparten la soledad enorme que han sentido, una falta de escucha tremenda por parte de parejas, familias, entornos, profesionales de la salud... y mucho malestar por ello&rdquo;. La periodista insiste en la necesidad de poner sobre la mesa recursos especializados, formaci&oacute;n para profesionales y un plan nacional que incluya los cribados. &ldquo;Hay que visibilizar la depresi&oacute;n postparto y atenderla. Y tener en cuenta que, adem&aacute;s del estigma que sigue teniendo la enfermedad mental en s&iacute;, en el caso de la depresi&oacute;n postparto, al juntarse con la maternidad y esas ideas de lo que debe ser una buena madre, aumenta y hace todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil que las mujeres lo cuenten y que se les ofrezca ayuda&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/deberias-alegrarte-silencio-estigma-detras-mujeres-sufren-depresion-postparto_1_13104988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 20:33:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/17a90ad2-a933-4261-b25c-f217ea79673e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3138150" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/17a90ad2-a933-4261-b25c-f217ea79673e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3138150" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Deberías alegrarte": el silencio y el estigma detrás de las mujeres que sufren depresión postparto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/17a90ad2-a933-4261-b25c-f217ea79673e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Salud mental,Depresión,Salud,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oriol Mitjà, epidemiólogo: "Se puede estar al lado de alguien con depresión sin juzgar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/oriol-mitja-epidemiologo-lado-alguien-depresion-juzgar_1_13083928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba12a362-e9c6-4b83-9344-8b3c0ca2aca8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139100.jpg" width="5153" height="2899" alt="Oriol Mitjà, epidemiólogo: &quot;Se puede estar al lado de alguien con depresión sin juzgar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador publica ‘Donde nace la luz’, un testimonio íntimo y valiente sobre su experiencia con la depresión y las herramientas que le han ayudado a sobrellevarla</p><p class="subtitle">El porcentaje de personas con depresión en España se ha duplicado en tres años</p></div><p class="article-text">
        El investigador m&eacute;dico Oriol Mitj&agrave; lleva a&ntilde;os dedicado a combatir enfermedades infecciosas en algunos de los contextos m&aacute;s vulnerables del mundo. Su trayectoria le ha situado en primera l&iacute;nea cient&iacute;fica a nivel global y tambi&eacute;n en el foco medi&aacute;tico, especialmente durante las semanas m&aacute;s complejas de la pandemia. Ahora ha decidido dar un paso distinto y mucho m&aacute;s personal.
    </p><p class="article-text">
        En su nuevo libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-donde-nace-la-luz/445601" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Donde nace la luz</em></a><em> </em>(Temas de hoy), en catal&aacute;n <a href="https://www.grup62.cat/llibre-on-neix-la-llum/445035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>On neix la llum</em></a><em> </em>(Columna), el infect&oacute;logo abandona el lenguaje cient&iacute;fico para narrar en primera persona su experiencia con la depresi&oacute;n. En el libro relata su propia historia y pone palabras a algunos de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de su vida, al tiempo que abre un espacio a la esperanza y comparte los mecanismos que le han ayudado a atravesarlos.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de plantearse como un manual o un libro de autoayuda, el texto se acerca a la enfermedad desde la honestidad y la vulnerabilidad. Mitj&agrave; describe episodios depresivos, comportamientos destructivos, reca&iacute;das y aprendizajes con la intenci&oacute;n de acompa&ntilde;ar a quienes puedan sentirse identificados y de contribuir a desmontar el estigma que todav&iacute;a rodea a la depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro me parece especialmente admirable porque no resulta muy habitual que las personas conocidas decidan abrirse sobre sus problemas de salud mental.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, siempre ha habido un poco de incomprensi&oacute;n y estigma en torno a la salud mental. Tanto entre las personas conocidas como entre las desconocidas. Nadie se atrev&iacute;a mucho a hablar de este tema. Ahora cada vez hay m&aacute;s personas que lo explican, pero en lo m&aacute;s profundo de la sociedad todav&iacute;a existe el concepto de que las personas con depresi&oacute;n son personas fr&aacute;giles y en las que no se puede confiar.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me ha tocado vivirlo. &iexcl;Ojal&aacute; no hubiera sido as&iacute;! La depresi&oacute;n es muy solitaria, cuando la est&aacute;s sufriendo sientes que los dem&aacute;s no pueden llegar a entender qu&eacute; es lo que est&aacute;s sintiendo. Quise poner palabras que describieran con detalle todas estas emociones con el &uacute;nico objetivo de ayudar y acompa&ntilde;ar a las personas que puedan sentir lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; parte del libro le ha costado m&aacute;s escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Varias y hay alguna que todav&iacute;a no he podido digerir y que, por verg&uuml;enza, no he podido incluir. Quiz&aacute; lo que m&aacute;s nos averg&uuml;enza son los comportamientos que no son bien vistos socialmente. En mi caso, cuando cuento que utilic&eacute; el alcohol para calmar la ansiedad o el v&oacute;mito para calmar la culpa por haber comido, o cuando explico abiertamente que buscaba el prestigio y la fama. Contar que uno est&aacute; triste se puede llegar a entender. Otras conductas no tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le preocupa que este libro cambie la forma en la que otros profesionales de su campo le perciben?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, bastante. Si en el futuro me quiero presentar a una oposici&oacute;n, puede haber tribunales que prioricen perfiles con un liderazgo m&aacute;s fuerte o autoritario. Mi personalidad es m&aacute;s emp&aacute;tica, a veces m&aacute;s fr&aacute;gil.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana me he encontrado que un par de personas en redes sociales cuestionaban si estuvo bien que yo estuviera tomando decisiones acerca de la salud de la poblaci&oacute;n durante el COVID. Dec&iacute;an que quiz&aacute; una persona enferma no tendr&iacute;a que ser la encargada de estar en posiciones de responsabilidad. Y eso resulta doloroso.
    </p><p class="article-text">
        Creo que parten de un prejuicio y que alguna cosa de m&iacute; no les gust&oacute;, alguna de mis recomendaciones, como por ejemplo la vacunaci&oacute;n, llevar la mascarilla o quedarnos en casa aislados. Pero eran recomendaciones que proven&iacute;an de los organismos internacionales y que cuando yo las recomendaba como profesional mi vida emocional estaba aparte. Y mi bagaje profesional me acreditaba para poder hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy en d&iacute;a, con las redes sociales, tendemos a pensar que la vida de los dem&aacute;s es perfecta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando est&aacute;s sufriendo depresi&oacute;n te sientes tan triste que tienes la sensaci&oacute;n de que tu vida va a ser siempre penosa y que nunca volver&aacute;s a ser feliz. Sientes envidia de quien est&aacute; alegre.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales son otro mecanismo de presi&oacute;n. Perseguimos peque&ntilde;os logros que nos dan alegr&iacute;as transitorias pero que pronto se disipan y tenemos que buscar otra fuente de ilusi&oacute;n. En mi caso pod&iacute;a ser un premio o un reconocimiento. En las redes sociales se trata de subir una foto de un fin de semana incre&iacute;ble o conseguir muchos &ldquo;me gusta&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El estigma de la depresión nace de la incomprensión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que, a pesar de ser tan com&uacute;n, la depresi&oacute;n sigue siendo un tema tab&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es que muchas personas no comprenden a&uacute;n qu&eacute; es la depresi&oacute;n. No es una tristeza pasajera, es algo mucho m&aacute;s profundo. Hay desgaste f&iacute;sico, un vac&iacute;o motivacional absoluto. No quieres hacer nada, la vida deja de tener sentido.
    </p><p class="article-text">
        Para quien no la ha sufrido es pr&aacute;cticamente incomprensible. Muchas veces se confunde con pereza o falta de voluntad. Desde esa incomprensi&oacute;n es natural que haya estigma. El estigma de la depresi&oacute;n nace de la incomprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su opini&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo se puede ayudar a una persona que sufre depresi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s ayuda es que te legitimen, que te digan que tienes derecho a sentirte as&iacute;, que lo que est&aacute;s sintiendo es real. No hace falta comprender todo lo que pasa por tu cabeza porque muchas veces ni t&uacute; mismo lo entiendes. Se puede estar al lado sin juzgar, sin presionar, para acompa&ntilde;ar, para sostenerte cuando t&uacute; tienes tan pocas fuerzas que no puedes hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante entender que el cuidador necesita ser cuidado. Puede sentir rabia, frustraci&oacute;n, desgaste. Le ha tocado vivir eso y es muy duro. Y puede tambi&eacute;n necesitar un descanso. Todo eso tambi&eacute;n es muy importante reconocerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las reca&iacute;das ocupan un lugar importante en el libro y parecen especialmente terribles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay personas que solo tienen un episodio de depresi&oacute;n y otras, yo dir&iacute;a que la mayor&iacute;a, tienen reca&iacute;das. Y lo m&aacute;s complicado es que no sabes cu&aacute;ndo vas a volver a caer. 
    </p><p class="article-text">
        Vives con el miedo de que cualquier factor pueda desencadenar de nuevo un episodio depresivo. Eso cambia mucho tu forma de vivir. Intentas cuidar a toda costa tus horas de sue&ntilde;o, no bebes, no comes comidas que te puedan sentar mal&hellip; Imag&iacute;nate qu&eacute; detalles m&aacute;s tontos, pero intentar controlarlo todo para evitar la reca&iacute;da. No obstante, si la reca&iacute;da llega, es doloros&iacute;sima y a veces ni te das cuenta de que est&aacute;s cayendo de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El perfeccionismo ha sido un motivo de tormento en su vida. &iquest;Dir&iacute;a que su autoexigencia le ha dado m&aacute;s de lo que le ha quitado&hellip; o al rev&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me ha tra&iacute;do cosas buenas, pero no me ha llegado a compensar. Tal vez el haber sufrido rechazo durante la infancia y cierta falta de protecci&oacute;n provoc&oacute; que mi forma de buscar el aprecio de los dem&aacute;s fuera siendo muy perfecto para demostrar que s&iacute; que ten&iacute;a alg&uacute;n valor, que pod&iacute;a hacer algo.
    </p><p class="article-text">
        A base de esfuerzo lo logr&eacute;, soy un m&eacute;dico investigador reconocido, con muchas publicaciones a nivel internacional, presente en muchos comit&eacute;s, pero de repente te das cuenta de que eso realmente te llena de forma muy transitoria y que ya no merece la pena y que igual los momentos de felicidad los has encontrado cuando no eras tan perfecto, cuando simplemente pod&iacute;as ser quien t&uacute; eras, sin necesidad de estar demostrando nada a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro relata c&oacute;mo a lo largo de los a&ntilde;os ha ido recurriendo a diferentes tipos de terapia y t&eacute;cnicas para ayudarle a salir de la depresi&oacute;n. &iquest;En qu&eacute; dir&iacute;a que le ha aportado cada una de ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El psicoan&aacute;lisis mira hacia atr&aacute;s, a cu&aacute;les son tus cicatrices, y te permite entender por qu&eacute; hoy est&aacute;s interpretando las cosas bas&aacute;ndote en lo que ya viviste en el pasado. La terapia cognitivo-conductual, que es la m&aacute;s aceptada en nuestra sociedad, mira hacia adelante. El <em>mindfulness</em> y la meditaci&oacute;n miran al momento presente, a ese milisegundo que est&aacute; entre el pasado y el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Estas dos t&eacute;cnicas te hacen parar por un momento y preguntarte: &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute; ocurriendo ahora mismo? &iquest;Qu&eacute; pensamientos y emociones se est&aacute;n generando? &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s interpretando la situaci&oacute;n de esta manera? 
    </p><p class="article-text">
        Lo que haces con la meditaci&oacute;n o el <em>mindfulness</em> es decirle al yo m&aacute;s primitivo, que es la respuesta l&iacute;mbica o de la am&iacute;gdala, 'espera un momento, que hay una corteza consciente que sabe qu&eacute; es lo que m&aacute;s me conviene para estar bien conmigo mismo a la larga, no ahora con una respuesta inmediata'.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estar bien es no tener que demostrar que soy más o mejor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Dedica mucho espacio en el libro a hablar de la importancia de la familia y tambi&eacute;n de su pareja para sobrellevar la depresi&oacute;n, pero tambi&eacute;n hay espacio para los animales, en especial para los perros. &iquest;De qu&eacute; forma le han ayudado a estar mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con los perros siento una conexi&oacute;n muy grande. De ni&ntilde;o siempre estaba con nuestro perro. Siento que no me juzgan, que me aceptan tal como soy y que su mirada es limpia. Con ellos tengo una relaci&oacute;n de cuidado mutuo, yo entiendo su vulnerabilidad y ellos la m&iacute;a. No s&eacute; si puede sonarle tonto a algunas personas, pero para m&iacute; es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la aceptaci&oacute;n como una fuente de tranquilidad en su proceso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido de que en la vida no siempre tienes que estar luchando. Hay cosas que no puedes cambiar, aunque muchas otras s&iacute;. Pero la vida es imperfecta e ind&oacute;mita y no necesitas controlarla constantemente.
    </p><p class="article-text">
        En el libro, cuento una experiencia preciosa que tuve en Tailandia. All&iacute; son budistas y tienen un nivel de aceptaci&oacute;n enorme. Saben que la vida viene como viene y lo asumen. El recepcionista de un hotel tailand&eacute;s en el que estuve, ante cualquier contratiempo siempre dec&iacute;a &ldquo;todo est&aacute; bien, todo est&aacute; bien&rdquo;. Su actitud me ha inspirado mucho. La aceptaci&oacute;n se basa en apagar los &ldquo;deber&iacute;as&rdquo;: deber&iacute;a ser mejor o deber&iacute;a sentirme feliz. Hay que aceptar la imperfecci&oacute;n. Luchar contra la vida es imposible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa hoy para usted estar bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; estar bien significa no tenerme que preocupar por demostrar que soy m&aacute;s o mejor, dejar de perseguir el &eacute;xito y estar tranquilo en un sitio apacible en un lugar seguro, en la naturaleza y con alguien que no me juzgue, ya sea un animal o una persona.
    </p><p class="article-text">
        Poder reconocer que algo bueno me est&aacute; pasando, una buena conversaci&oacute;n, una presentaci&oacute;n, encontrarme con un perro, la gratitud por un favor, un cari&ntilde;o que me ha hecho alguien, la belleza de algo fugaz&hellip; Darte cuenta, en definitiva, de que solo hay una vida y de que puedes aprovechar al m&aacute;ximo ese momento, porque aunque a veces sea doloroso y otras veces alegre, es la &uacute;nica oportunidad que tienes de vivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/oriol-mitja-epidemiologo-lado-alguien-depresion-juzgar_1_13083928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ba12a362-e9c6-4b83-9344-8b3c0ca2aca8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139100.jpg" length="8113777" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ba12a362-e9c6-4b83-9344-8b3c0ca2aca8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139100.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8113777" width="5153" height="2899"/>
      <media:title><![CDATA[Oriol Mitjà, epidemiólogo: "Se puede estar al lado de alguien con depresión sin juzgar"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ba12a362-e9c6-4b83-9344-8b3c0ca2aca8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139100.jpg" width="5153" height="2899"/>
      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Salud mental,Trastornos mentales,Libros,Divulgación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Despiertos a las cuatro de la mañana: así es el insomnio matinal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f1341dd-6c18-48c3-98d9-0c71a85e8531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Despiertos a las cuatro de la mañana: así es el insomnio matinal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Levantarse horas antes de que suene el despertador y no ser capaces de retomar el sueño es una variante del insomnio que se asocia principalmente a la vejez y a la depresión, pero no son los únicos factores</p><p class="subtitle">Las nueve cosas que debes chequear para saber qué falla en tu descanso</p></div><p class="article-text">
        Abres los ojos y miras el reloj. Son las cuatro de la ma&ntilde;ana, pero est&aacute;s totalmente alerta, y no puedes volver a dormir. Pasan as&iacute; las horas hasta que finalmente suena el despertador, de forma completamente in&uacute;til, porque sigues con los ojos como platos, y te levantas sin energ&iacute;as. Este es el insomnio terminal, un tipo de trastorno del sue&ntilde;o que afecta a muchas personas, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3377480/pdf/nihms322966.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en la edad avanzada</a>.
    </p><p class="article-text">
        Este trastorno no se define por la dificultad de conciliar el sue&ntilde;o, ni por los despertares nocturnos, sino por un despertar precoz y sin vuelta atr&aacute;s que ocurre mucho antes de lo deseado, dejando a la persona atrapada en una vigilia forzada cuando el resto del mundo, o la pareja con la que comparte cama, a&uacute;n duerme.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Inicial, de mantenimiento y terminal: las variantes del insomnio</h2><p class="article-text">
        La ciencia del sue&ntilde;o clasifica las dificultades para dormir en <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8276022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres categor&iacute;as principales</a> que se asocian a distintos perfiles psicol&oacute;gicos y etapas de la vida. El insomnio inicial o de conciliaci&oacute;n, que es m&aacute;s com&uacute;n en adolescentes, suele ir de la mano con los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12505553/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos de ansiedad</a>, donde una mente hiperactiva impide el inicio del descanso al meterse en la cama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el insomnio de mantenimiento se caracteriza por despertares frecuentes durante la noche y suele vincularse a ciertas dolencias, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7065498/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como la hipertensi&oacute;n</a> o la menopausia. Sin embargo, el insomnio terminal, tambi&eacute;n llamado insomnio de despertar temprano, se asocia de manera muy estrecha con los trastornos del estado de &aacute;nimo, <a href="https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-1-4757-9586-8_13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en especial con la depresi&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el caso del insomnio terminal, el despertar temprano no es solo un síntoma, sino que a menudo coincide con un estado de ánimo más negativo por la mañana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos tipos no son una clasificaci&oacute;n estricta. &ldquo;Normalmente se dec&iacute;a que quienes se despertaban demasiado pronto por la ma&ntilde;ana y no pod&iacute;an volver a dormirse eran los depresivos&rdquo;, explica la doctora Francesca Ca&ntilde;ellas, psiquiatra especializada en medicina del sue&ntilde;o e investigadora del Instituto de Investigaci&oacute;n Sanitaria Illes Balears. &ldquo;Pero en estos a&ntilde;os he visto pacientes depresivos que tienen los tres tipos de insomnio, y pacientes ansiosos que tambi&eacute;n los tienen&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del insomnio terminal, el despertar temprano no es solo un s&iacute;ntoma, sino que a menudo coincide con un estado de &aacute;nimo m&aacute;s negativo por la ma&ntilde;ana, posiblemente relacionado con una falla en la regulaci&oacute;n de las emociones durante el sue&ntilde;o REM y a veces la aparici&oacute;n de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0165178104003063" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pesadillas intensas</a> que interrumpen el descanso justo antes del amanecer.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos despertamos antes de la hora</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la segunda mitad de la noche baja la melatonina, sube el cortisol y el sue&ntilde;o se hace m&aacute;s ligero&rdquo;, explica <a href="https://www.instagram.com/reels/DNvIuFGwuLG/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su podcast</a> el profesor de neurolog&iacute;a Matt Walker, autor del libro <em>Por qu&eacute; dormimos </em>(editado en Espa&ntilde;a por Capit&aacute;n Swing). &ldquo;Peque&ntilde;os est&iacute;mulos que no te despertar&iacute;an a las once de la noche te sacan del sue&ntilde;o a las tres de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el baile de neurotransmisores es el mecanismo, no el origen. Para comprender mejor por qu&eacute; surge este despertar precoz, el investigador Arthur Spielman propuso en los a&ntilde;os 80 <a href="https://insomnia.sleep-disorders.net/clinical/three-factors-model" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el modelo de las &ldquo;tres P&rdquo;</a>, que analiza los factores predispuestos, precipitantes y perpetuantes del insomnio. Entre los factores predispuestos se encuentran la gen&eacute;tica y los cambios biol&oacute;gicos propios del envejecimiento, donde el ritmo circadiano (nuestro reloj interno) <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5272178/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiende a adelantarse</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno com&uacute;n en las personas mayores, conocido como s&iacute;ndrome de fase de sue&ntilde;o avanzada, provoca que el cuerpo sienta sue&ntilde;o muy temprano en la tarde y, en consecuencia, despierte naturalmente en la madrugada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los factores precipitantes suelen ser eventos estresantes, como cirug&iacute;as o problemas m&eacute;dicos graves, mientras que los factores perpetuantes incluyen malos h&aacute;bitos como las siestas diurnas o pasar demasiado tiempo en la cama intentando dormir, lo que debilita el impulso natural del sue&ntilde;o para la noche siguiente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la segunda mitad de la noche baja la melatonina, sube el cortisol y el sueño se hace más ligero. Pequeños estímulos que no te despertarían a las once de la noche te sacan del sueño a las tres de la mañana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Matt Walker</span>
                                        <span>—</span> Autor de &#039;Por qué dormimos&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La suma de estos factores hace que las personas mayores sean las que sufren con m&aacute;s frecuencia estos despertares prematuros. Con la edad el sue&ntilde;o se vuelve m&aacute;s ligero y fragmentado, reduci&eacute;ndose las etapas de sue&ntilde;o profundo. Adem&aacute;s, factores como la jubilaci&oacute;n, el aislamiento social y la reducci&oacute;n de la actividad f&iacute;sica pueden alterar los ritmos biol&oacute;gicos.&nbsp;Las enfermedades cr&oacute;nicas como la artritis o la diabetes, o los episodios de depresi&oacute;n grave tambi&eacute;n aumentan el riesgo para desarrollar este subtipo de insomnio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que a&ntilde;adir la cronobiolog&iacute;a. Todos somos o <a href="https://www.eldiario.es/era/noctambulos-madrugadores-superior-ciencia_1_12691852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s vespertinos o m&aacute;s matutinos, b&uacute;hos o alondras</a>&rdquo;, explica la doctora Ca&ntilde;elles. &ldquo;Si t&uacute; eres m&aacute;s alondra y tienes un problema de insomnio, es m&aacute;s normal que te despiertes m&aacute;s pronto por la ma&ntilde;ana. De hecho, lo primero que hacemos cuando tenemos un paciente que se queja de uno de estos problemas es ver su cronotipo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Despertarse antes de la hora puede ser perjudicial para la la salud. Como ocurre en todos los casos de insomnio, se produce somnolencia durante el d&iacute;a, lo que afecta al rendimiento, aumenta el riesgo de accidentes y puede llevar a necesitar siestas durante el d&iacute;a, que solo agravan el problema.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El tratamiento del insomnio matutino</h2><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer una soluci&oacute;n r&aacute;pida, los f&aacute;rmacos no son la primera l&iacute;nea de actuaci&oacute;n para la medicina moderna a la hora de tratar el insomnio. Muchos somn&iacute;feros, como zolpidem, est&aacute;n indicados para el inicio del sue&ntilde;o, pero sus efectos se han pasado ya a mitad de la noche. &ldquo;No vas a dar un f&aacute;rmaco que tiene una vida media de una hora y media. No tiene ning&uacute;n sentido&rdquo;, aclara la doctora Ca&ntilde;elles. &ldquo;Somos los campeones mundiales en consumo de f&aacute;rmacos, yo prefiero hablar de estrategias cognitivo-conductuales. Hay tantas variables que pueden influir que hay que dar un tratamiento muy personalizado&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad se priorizan intervenciones no farmacol&oacute;gicas como la Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (CBT-I por sus siglas en ingl&eacute;s), considerada tratamiento de referencia. Esta terapia incluye t&eacute;cnicas como <a href="https://stanfordhealthcare.org/medical-treatments/c/cognitive-behavioral-therapy-insomnia/procedures/sleep-restriction.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la restricci&oacute;n del sue&ntilde;o</a>, que busca limitar el tiempo que se pasa en la cama y que corresponda a las horas reales de sue&ntilde;o. Es decir, evitar por todos los medios quedarse en la cama despiertos 'comiendo techo', algo que hace que el cerebro asocie la cama al insomnio y la ansiedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en estas intervenciones se promueve el control de est&iacute;mulos para fortalecer un v&iacute;nculo positivo entre el dormitorio y el descanso. La cama se debe convertir en un lugar reservado para el sue&ntilde;o (o el sexo) pero no para ver la televisi&oacute;n, comer o hablar de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el insomnio terminal en particular, se aplica a menudo la terapia de luz fr&iacute;a brillante al atardecer. Aunque en otros casos, como el insomnio de inicio del sue&ntilde;o, se desaconsejan las luces brillantes antes de acostarse, algunos estudios han comprobado que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16171276/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solo con dos d&iacute;as de exposici&oacute;n</a> a una luz similar a la usada en el trastorno depresivo estacional se consigue corregir el reloj circadiano, permitiendo que la persona se mantenga despierta m&aacute;s tiempo y, de este modo, despierte m&aacute;s tarde por la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Walker <a href="https://www.instagram.com/reels/DGnZgJ2PX48/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomienda</a> adem&aacute;s &ldquo;sacar a la mente de s&iacute; misma&rdquo; con ejercicios de respiraci&oacute;n o de meditaci&oacute;n, escuchar un podcast o una historia, junto a la restricci&oacute;n del tiempo en la cama. Esperando un poco m&aacute;s para dormir se consigue que el cuerpo &ldquo;genere somnolencia&rdquo;, lo suficiente para obligarlo a aprovechar el tiempo que le damos para dormir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como otras dolencias, el insomnio adopta muchas formas, y no puede abordarse con tratamientos generales. Si nos despertamos por la ma&ntilde;ana, la consulta con el especialista es la mejor forma de encontrar una soluci&oacute;n personalizada.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 21:16:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2f1341dd-6c18-48c3-98d9-0c71a85e8531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1022102" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2f1341dd-6c18-48c3-98d9-0c71a85e8531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1022102" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Despiertos a las cuatro de la mañana: así es el insomnio matinal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2f1341dd-6c18-48c3-98d9-0c71a85e8531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Insomnio,Trastornos del sueño,Depresión,Sueño,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren cómo el cáncer de páncreas se alía con nuestras neuronas para propagarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-cancer-pancreas-alia-neuronas-propagarse_1_13008578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51a1117e-c24e-4ba3-916e-8f596085c0fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren cómo el cáncer de páncreas se alía con nuestras neuronas para propagarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo se encuadra dentro de la novedosa ‘neurociencia del cáncer’, que documenta cómo los tumores ‘secuestran’ nuestro sistema nervioso. El enfoque abre la puerta al uso de psicofármacos para ayudar en los tratamientos oncológicos y a usar señales neuronales para detectar anomalías</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Preocupación por las expectativas creadas por Barbacid sobre el cáncer de páncreas: “El anuncio se ha salido de madre”
</p></div><p class="article-text">
        El sistema nervioso desempe&ntilde;a un papel activo en el desarrollo del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/preocupacion-expectativas-creadas-barbacid-cancer-pancreas-anuncio-salido-madre_1_12966595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas</a>, incluso antes de que se formen los tumores, seg&uacute;n un equipo de investigadores del Laboratorio Cold Spring Harbor (CSHL). Mediante im&aacute;genes 3D, el equipo de <a href="https://www.cshl.edu/research/postdoctoral-research/postdocs/jeremy-nigri/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeremy Nigri</a> ha documentado por primera vez el mecanismo por el que este c&aacute;ncer agresivo aprovecha unas c&eacute;lulas del tejido conectivo, los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fibroblasto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fibroblastos</a>, para secuestrar la arquitectura neuronal y progresar. Adem&aacute;s, han comprobado que el crecimiento del tumor se reduce en casi el 50% cuando interrumpen el proceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado hace unos d&iacute;as en la revista&nbsp;<a href="https://aacrjournals.org/cancerdiscovery/article-abstract/doi/10.1158/2159-8290.CD-25-1337/772007/Myofibroblasts-induce-neuroplasticity-to-promote" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cancer Discovery</a>, de la Asociaci&oacute;n Americana para la Investigaci&oacute;n del C&aacute;ncer, los autores muestran c&oacute;mo unos fibroblastos llamados myCAF env&iacute;an se&ntilde;ales para atraer fibras nerviosas. Estos fibroblastos, que componen la mayor parte de la masa del tumor, trabajan conjuntamente con las terminaciones nerviosas dentro de las lesiones pancre&aacute;ticas para favorecer el crecimiento del c&aacute;ncer. 
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes 3D, tomadas mediante inmunofluorescencia, revelaron una densa red de nervios que serpenteaba a trav&eacute;s y alrededor de los fibroblastos y las lesiones.&nbsp;&ldquo;Lo que vemos es que intervienen en una lesi&oacute;n muy temprana, una etapa precancerosa&rdquo;, explica Nigri a elDiario.es. &ldquo;Se hab&iacute;a demostrado una alta inervaci&oacute;n en etapas m&aacute;s avanzadas del tumor, pero nunca que comenzara tan pronto. Fue realmente sorprendente&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ye9a6IZ2gcI-2481', 'youtube', 'ye9a6IZ2gcI', document.getElementById('yt-ye9a6IZ2gcI-2481'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ye9a6IZ2gcI-2481 src="https://www.youtube.com/embed/ye9a6IZ2gcI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Los autores han descubierto que se produce una especie de c&iacute;rculo vicioso, en el que los fibroblastos emiten se&ntilde;ales que atraen fibras nerviosas que liberan el neurotransmisor noradrenalina, que se une a los&nbsp;<a href="https://www.cshl.edu/11-million-investment-to-develop-fibroblast-therapeutic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fibroblastos</a>&nbsp;y desencadena un pico de calcio que promueve el crecimiento precanceroso y atrae a m&aacute;s fibras nerviosas.&nbsp;&ldquo;Los nervios no solo son atra&iacute;dos hacia el tejido, sino que tambi&eacute;n influyen en este liberando neurotransmisores&rdquo;, explica Nigri. &ldquo;Tambi&eacute;n vimos que el sistema nervioso no es pasivo, sino que exacerba los efectos. Los fibroblastos se hiperactivan y secretan muchas mol&eacute;culas que favorecen el crecimiento tumoral, producen matriz extracelular que facilita la migraci&oacute;n, la diseminaci&oacute;n y la supervivencia celular&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se había demostrado una alta inervación en etapas más avanzadas del tumor, pero nunca que comenzara tan pronto. Fue realmente sorprendente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jeremy Nigri</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Laboratorio Cold Spring Harbor (CSHL) y autor principal del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para corroborar lo que estaban viendo, los investigadores probaron a interrumpir el proceso. &ldquo;En un experimento, usamos una neurotoxina para desactivar el sistema nervioso simp&aacute;tico&rdquo;, dice Nigri. &ldquo;Mostramos una menor activaci&oacute;n de fibroblastos y una reducci&oacute;n de casi el 50% en el crecimiento tumoral&rdquo;. Esto sugiere que los f&aacute;rmacos cl&iacute;nicamente disponibles, como la <a href="https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a693045-es.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doxazosina</a>, podr&iacute;an ser eficaces al combinarse con tratamientos est&aacute;ndar como la quimioterapia o la inmunoterapia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora que entendemos el mecanismo, podemos intervenir en distintos niveles seg&uacute;n el estadio del tumor&rdquo;, subraya el investigador. &ldquo;En fases tempranas podr&iacute;amos intentar bloquear el reclutamiento de nervios y en fases m&aacute;s avanzadas podr&iacute;amos bloquear neurotransmisores o sus receptores. Tambi&eacute;n pensamos en terapias combinadas&rdquo;. El siguiente paso, anuncia, ser&aacute; estudiar esto con m&aacute;s detalle e intentar encontrar una manera de bloquear la comunicaci&oacute;n cruzada entre fibroblastos y nervios. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una v&iacute;a para entender su elusividad</h2><p class="article-text">
        Desde hace no mucho tiempo, los cient&iacute;ficos saben que los tumores de p&aacute;ncreas tejen <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-025-03943-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una alianza letal con nuestro sistema nervioso</a>. <a href="https://www.cnio.es/investigacion-e-innovacion/programas-cientificos/programa-de-biologia-de-tumores/grupo-de-carcinogenesis-epitelial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Real</a>, especialista del Centro Nacional de Investigaciones Oncol&oacute;gicas (CNIO), cree que lo que tiene de novedoso este nuevo trabajo es la implicaci&oacute;n de los fibroblastos y que este proceso de invasi&oacute;n nerviosa empieza antes de lo esperado, cuando existen lesiones preneopl&aacute;sicas. &ldquo;Eso tiene un inter&eacute;s considerable, porque el tumor progresa muy r&aacute;pidamente y detectar esas lesiones a tiempo es algo muy importante, aunque estamos muy lejos de que aplique en el diagn&oacute;stico&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que estos nuevos trabajos van a aumentar el interés de estudiar estos aspectos y estoy casi seguro de que esto se hará extensivo a otros tumores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Real</span>
                                        <span>—</span> Especialista del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algunos investigadores han propuesto que esta asociaci&oacute;n del c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas con las neuronas <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-025-03943-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podr&iacute;a explicar en parte su elusividad y agresividad</a>. &ldquo;Es un &oacute;rgano muy ricamente inervado y, por alguna raz&oacute;n que solo se comprende parcialmente, pr&aacute;cticamente todos los tumores de p&aacute;ncreas invaden los nervios&rdquo;, explica Real. Hay otros tumores, como el c&aacute;ncer de pr&oacute;stata, que tambi&eacute;n se caracterizan por esta invasi&oacute;n de los nervios y eso podr&iacute;a ayudar a entender mejor su desarrollo. &ldquo;Creo que estos nuevos trabajos van a aumentar el inter&eacute;s de estudiar estos aspectos y estoy casi seguro de que esto se har&aacute; extensivo a otros tumores&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Influencia en el estado an&iacute;mico?</h2><p class="article-text">
        <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/fisiologia-mitocondrial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rub&eacute;n Quintana</a> lidera un grupo en el Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC) que quiere ahondar en estas relaciones entre el sistema nervioso y el c&aacute;ncer. &ldquo;Nosotros en nuestro laboratorio nos centramos mucho en algo que tambi&eacute;n es novedoso, que es c&oacute;mo el c&aacute;ncer puede <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-025-01941-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adquirir mitocondrias de las neuronas</a> para promover su metabolismo,&rdquo;, explica. En su opini&oacute;n, la novedad del art&iacute;culo de Nigri es que muestra c&oacute;mo desconectar el tumor del sistema nervioso hace al c&aacute;ncer m&aacute;s sensible y se puede atacar mejor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en pleno auge de lo que se llama neurociencia del c&aacute;ncer e intentando entender la comunicaci&oacute;n entre uno y otro&rdquo;, asegura Quintana. &ldquo;El c&aacute;ncer tambi&eacute;n puede silenciar al sistema nervioso para su beneficio, y estamos explorando si puede alterar el comportamiento y el estado de &aacute;nimo de los individuos&rdquo;.&nbsp;&ldquo;A nosotros tambi&eacute;n nos interesa c&oacute;mo el sistema nervioso puede estar implicado en cambios sist&eacute;micos como la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Caquexia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caquexia</a> o la <a href="https://www.eldiario.es/temas/depresion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">depresi&oacute;n</a>&rdquo;, se&ntilde;ala Nigri a este respecto. &ldquo;Aproximadamente el 60% de los pacientes presentan depresi&oacute;n antes del diagn&oacute;stico, lo que sugiere que el tumor podr&iacute;a estar provocando alg&uacute;n tipo de <em>reconfiguraci&oacute;n </em>cerebral que afecta al peso corporal y al estado emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aproximadamente el 60% de los pacientes presentan depresión antes del diagnóstico, lo que sugiere que el tumor podría estar provocando algún tipo de reconfiguración cerebral que afecta al estado emocional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jeremy Nigri</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Laboratorio Cold Spring Harbor (CSHL) y autor principal del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto conecta con una de las posibilidades que apunta este nuevo estudio es la posibilidad de usar psicof&aacute;rmacos y medicamentos neurol&oacute;gicos como estrategia cl&iacute;nica&nbsp;para <em>desconectar</em> a los tumores de la red nerviosa que los alimenta. En la investigaci&oacute;n actual ya existen varios ejemplos prometedores, como antiguos medicamentos antipsic&oacute;ticos que en experimentos de laboratorio logran frenar el crecimiento de c&eacute;lulas tumorales y hacerlas m&aacute;s sensibles a la quimioterapia. En el caso de los tumores cerebrales, se est&aacute;n explorando f&aacute;rmacos antiepil&eacute;pticos con la idea de reducir la actividad el&eacute;ctrica anormal que el propio tumor provoca en el cerebro y que parece favorecer su progresi&oacute;n. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una se&ntilde;al el&eacute;ctrica de la met&aacute;stasis?</h2><p class="article-text">
        La neurocient&iacute;fica&nbsp;<a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/circuitos-neuronales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liset M. de la Prida</a>, directora del CNC-CSIC,&nbsp;cree que los de Nigri son resultados &ldquo;muy interesantes&rdquo; y recuerda un trabajo reciente de su equipo con el de <a href="https://www.cnio.es/personas/manuel-valiente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Valiente</a>, del CNIO, donde vieron c&oacute;mo, al invadir el cerebro, las c&eacute;lulas cancer&iacute;genas de origen primario en pulm&oacute;n, mama o piel dejan unas firmas en la actividad el&eacute;ctrica del circuito que fueron capaces de detectar mediante algoritmos. &ldquo;Con esto pudimos desarrollar modelos predictivos del tipo de c&aacute;ncer en fases tempranas&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es decir, solo viendo la se&ntilde;al el&eacute;ctrica, <a href="https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/un-estudio-pionero-descubre-que-los-tumores-cerebrales-hackean-la-comunicacion-entre-las-neuronas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pod&iacute;amos ir prediciendo el avance</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto abre una puerta para explorar la posibilidad de detectar mediante encefalograma (EEG) posibles anomal&iacute;as asociadas a una met&aacute;stasis en el cerebro. &ldquo;Lo que est&aacute;bamos viendo eran cambios en la actividad el&eacute;ctrica medida a trav&eacute;s de las oscilaciones, el equivalente a un EEG&rdquo;, apunta De la Prida. Una posibilidad, de cara al futuro, ser&iacute;a monitorizar la se&ntilde;al cerebral a trav&eacute;s de esta t&eacute;cnica entrenando algoritmos para intentar predecir su evoluci&oacute;n. El campo es tan nuevo que, con todas las cautelas, invita a pensar en formas de aprovechar la conexi&oacute;n del c&aacute;ncer con el sistema nervioso para detectar alteraciones tempranas, como si fuera una red de detecci&oacute;n s&iacute;smica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una inervación de los órganos sensible a la progresión del cáncer y es posible que haya síntomas en el cerebro de órganos enfermos aunque no hayan llegado a metastatizar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liset M. de la Prida</span>
                                        <span>—</span> Directora del CNC-CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Varios trabajos recientes muestran, de hecho, que el cerebro y el p&aacute;ncreas est&aacute;n &iacute;ntimamente conectados. El hipot&aacute;lamo no solo regula el hambre y el balance energ&eacute;tico, sino que tambi&eacute;n influye directamente en la liberaci&oacute;n de hormonas como la insulina y el glucag&oacute;n. Durante el c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas, esta comunicaci&oacute;n puede verse alterada, lo que permite aventurar que tal vez se puedan dar se&ntilde;ales neuronales an&oacute;malas. &ldquo;Nosotros creemos que el sistema nervioso desempe&ntilde;a un papel importante en estos cambios globales&rdquo;, confirma Nigri. &ldquo;De hecho, recientemente presentamos una solicitud de financiaci&oacute;n sobre la idea de detectar el c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas a trav&eacute;s del cerebro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que est&aacute; empezando a verse en la interacci&oacute;n cuerpo-cerebro es que hay una inervaci&oacute;n de los &oacute;rganos sensible a la progresi&oacute;n del c&aacute;ncer y es posible que haya s&iacute;ntomas en el cerebro de &oacute;rganos enfermos aunque no hayan llegado a metastatizar&rdquo;, resume Liset M. de la Prida. &ldquo;Pero esto no est&aacute; publicado ni demostrado. Es solo es una derivada que podr&iacute;amos pensar a partir de todos estos resultados y gracias a la colaboraci&oacute;n entre neurocient&iacute;ficos y onc&oacute;logos&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-cancer-pancreas-alia-neuronas-propagarse_1_13008578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/51a1117e-c24e-4ba3-916e-8f596085c0fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="335466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/51a1117e-c24e-4ba3-916e-8f596085c0fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="335466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren cómo el cáncer de páncreas se alía con nuestras neuronas para propagarse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/51a1117e-c24e-4ba3-916e-8f596085c0fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Cáncer,CNIO,Tumores,Biotecnología,Salud,Neurología,Neurociencia,Oncología,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música, aire libre y deporte: las recetas de los expertos para combatir el consumo de antidepresivos en Asturias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/musica-aire-libre-deporte-recetas-expertos-combatir-consumo-antidepresivos-asturias_1_13004473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04e2fd2b-9011-46db-af05-2d1f0fc59f20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Música, aire libre y deporte: las recetas de los expertos para combatir el consumo de antidepresivos en Asturias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“El malestar que sentimos como personas es simplemente una reacción normal del organismo. No hay que dar tratamiento siempre", advierten psiquiatras y psicólogos</p><p class="subtitle">Benzodiacepinas y antidepresivos: alerta sobre la adicción en Asturias, líder en consumo de psicofármacos</p></div><p class="article-text">
        Llegar al m&eacute;dico y salir con una receta que no se compra en la farmacia, sino que viene acompa&ntilde;ada de consejos y sugerencias sobre lugares para frecuentar: vete a un centro social, pasa m&aacute;s tiempo con los vecinos y vecinas en un bar, sal al parque. Una consulta que acabe con una prescripci&oacute;n que no venga en c&aacute;psulas: vete a bailar, pasa tiempo en comunidad.
    </p><p class="article-text">
        No es descabellado. En Asturias ya hay psiquiatras que ponen estas ideas sobre la mesa, como Luis Bastida Ribas, Director del &Aacute;rea de Gesti&oacute;n Cl&iacute;nica de Salud Mental de Arriondas, que relata, con entusiasmo, que esta es &ldquo;una vieja batalla que mantenemos unos cuantos: la de no medicalizar la vida cotidiana y no tratar todo como si fueran enfermedades&rdquo;. Son otras recetas para combatir las altas tasas de consumo de antidepresivos que se dan en Asturias, que encabeza las tasas de consumo a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        Bastida Ribas es partidario de evitar, en la medida de lo posible, la receta de antidepresivos y benzodiacepinas&hellip; porque afirma que no hay que &ldquo;apagar el sistema nervioso&rdquo;. En una conversaci&oacute;n de m&aacute;s una hora destinada a comprender qu&eacute; hay detr&aacute;s de estas cifras, el doctor acaba dando una clase magistral sobre c&oacute;mo el cerebro funciona y reacciona ante la vida y los sucesos que afectan a nuestro cuerpo.
    </p><h2 class="article-text">Soluciones m&aacute;s all&aacute; de la medicaci&oacute;n: comunidad</h2><p class="article-text">
        Hablar de ansiedad, de depresi&oacute;n, de qu&eacute; ansiol&iacute;tico nos ayuda mejor a dormir&hellip; es parte ya de cualquier conversaci&oacute;n, mientras en las redes sociales se encuentran publicaciones y v&iacute;deos que chorrean consejos. A veces de psic&oacute;logos y psic&oacute;logas, a veces de quienes se dicen expertos pero solo buscan &lsquo;me gusta&rsquo; o potenciales clientes que quieran soluciones milagrosas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Asturias destaca por ser la regi&oacute;n donde m&aacute;s antidepresivos se consumen, y <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ElDiario.es Asturias </a>ha recopilado testimonios de mujeres asturianas relatando c&oacute;mo estos f&aacute;rmacos llegaron a sus manos en una consulta con el m&eacute;dico de cabecera sin ninguna alerta sobre el riesgo adictivo, la aseguradora Ageon mostr&oacute; en un estudio de oto&ntilde;o de 2025 que Asturias es la tercera Comunidad Aut&oacute;noma donde m&aacute;s personas se muestran negativas con su salud emocional, hay profesionales sanitarios abogando por buscar el origen de esta &ldquo;pandemia de tristeza&rdquo; y soluciones que no vengan en blisters.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El malestar que sentimos como personas es simplemente una reacci&oacute;n normal del organismo. No hay que dar tratamiento siempre. Si aparece la ansiedad en momentos de estr&eacute;s grave es que el organismo funciona correctamente. Cuando nos pasan cosas negativas, lo normal es estar de baj&oacute;n. Es natural. Quiere decir que los sistemas de alarma funcionan&rdquo;, explica Bastida Ribas.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Estefan&iacute;a del Barrio-Herguedas, psic&oacute;loga sanitaria y creadora de la cl&iacute;nica Psicolog&iacute;a en Armon&iacute;a, a&ntilde;ade otro punto esencial: &ldquo;No podemos seguir responsabilizando de forma individual a un malestar que es colectivo&rdquo;, y subraya la importancia de equilibrar las respuestas al malestar emocional dentro de la comunidad. Una medicaci&oacute;n puede ir acompa&ntilde;ada de acceso a atenci&oacute;n psicol&oacute;gica p&uacute;blica y, sobre todo, de intervenciones tempranas, preventivas y grupales, porque la vida en comunidad es clave para aliviar este malestar com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es fundamental trabajar sobre los factores contextuales que sostienen el malestar, como la soledad, la sobrecarga en el trabajo o en los cuidados, y la falta de redes de apoyo, y ofrecer acompa&ntilde;amiento profesional a quienes desean retirar la medicaci&oacute;n de forma segura&rdquo;, explica tajante del Barrio-Herguedas.
    </p><h2 class="article-text">Comprendiendo la ansiedad</h2><p class="article-text">
        Luis Bastida Ribas explica que la ansiedad es un mecanismo de alarma del cuerpo. &ldquo;Los vertebrados tenemos sistemas de alarma que producen efectos desagradables. Este malestar se convierte en un ruido molesto que queremos apagar r&aacute;pidamente. Sin embargo, son mecanismos que indican que algo no va bien. Muchas veces los pacientes quieren ansiol&iacute;ticos que apagan esa alarma, pero lo que se logra es esconder los problemas y dejar de buscar soluciones alternativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El psiquiatra sabe que a veces es necesario medicarse, &ldquo;sobre todo si ese ruido es muy ensordecedor, pero no hay que desconectarlo por sistema&rdquo;. Para entender mejor c&oacute;mo funcionan los ansiol&iacute;ticos, Bastida Ribas explica que &ldquo;son como un analg&eacute;sico de las emociones. Funcionan como un freno del cerebro: inhiben el sistema nervioso, afectando al receptor GABA, un neurotransmisor utilizado por las neuronas para comunicarse entre s&iacute;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad638495-2c73-4f8c-a917-f2c286bd1316_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra Luis Bastida."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra Luis Bastida.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si eso sucede, el cuerpo genera un contrapeso. De este modo, se activa el sistema nervioso central para tender al equilibrio. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Si quitas el tratamiento de golpe, ese acelerador tampoco se va de golpe y aparece el s&iacute;ndrome de abstinencia. Es importante no prolongar los tratamientos y retirarlos de forma gradual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una receta que sale del m&eacute;dico de cabecera</h2><p class="article-text">
        En otro reportaje publicado en <a href="https://www.eldiario.es/asturias/benzodiacepinas-antidepresivos-alerta-adiccion-asturias-lider-consumo-psicofarmacos_1_12949488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ElDiario.Asturias</a>, diferentes personas relataron c&oacute;mo comenzaron a consumir benzodiacepinas y antidepresivos gracias a una receta del m&eacute;dico de cabecera, sin recibir informaci&oacute;n sobre su potencial adictivo. Esto no es com&uacute;n en muchos otros lugares de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Bastida Ribas recuerda que el d&iacute;a a d&iacute;a del personal m&eacute;dico es complicado: en muchos casos se alargan los tratamientos porque los m&eacute;dicos de cabecera tienen solo seis o siete minutos por paciente. Si no se revisa cada caso, es imposible detener los tratamientos f&aacute;cilmente mientras pasan los meses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro sector necesita m&aacute;s personal, que los m&eacute;dicos se apoyen en enfermer&iacute;a y puedan dedicar m&aacute;s tiempo en la primera consulta para explicar c&oacute;mo funcionan estos tratamientos. No podemos demonizar a los m&eacute;dicos. Ahora mismo tengo a cinco compa&ntilde;eros de baja. Los pacientes llegan con malestar y piden soluciones, y acabamos claudicando&rdquo;, se&ntilde;ala el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El psiquiatra reconoce que muchas veces los pacientes no reciben alertas sobre la adicci&oacute;n que generan los ansiol&iacute;ticos. &ldquo;En pa&iacute;ses como Alemania, se ha llegado a encarcelar a m&eacute;dicos por prescribir f&aacute;rmacos adictivos sin avisar. Conocemos much&iacute;simos casos en los que las personas no fueron informadas sobre los riesgos o el s&iacute;ndrome de abstinencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Bastida Ribas se&ntilde;ala que la toma cr&oacute;nica de antidepresivos o benzodiacepinas tiene otros problemas: afecta cognitivamente, reduce la atenci&oacute;n y, en la vejez, aumenta el riesgo de ca&iacute;das y problemas de cadera, afectando la calidad de vida.
    </p><h2 class="article-text">Las causas de tanto malestar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay m&aacute;s malestar en la sociedad porque hemos cambiado mucho la forma de vivir. M&aacute;s personas necesitan ansiol&iacute;ticos, pero no es un problema individual, sino global. Estar mal es natural&rdquo;, explica Bastida Ribas.
    </p><p class="article-text">
        Estefan&iacute;a del Barrio-Herguedas recuerda que &ldquo;Asturias presenta altas tasas de depresi&oacute;n y suicidio, y los principales factores incluyen una poblaci&oacute;n envejecida, altos niveles de soledad, duelos acumulados y malestares emocionales sostenidos en el tiempo. Tambi&eacute;n influye la crisis socioecon&oacute;mica heredada de d&eacute;cadas: la reconversi&oacute;n minera e industrial dej&oacute; desempleo, inseguridad laboral y p&eacute;rdida de identidad laboral, provocando vac&iacute;o y desesperanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que la cultura del aguante y la autosuficiencia hace que muchas personas pidan ayuda psicol&oacute;gica cuando el malestar ya est&aacute; muy cronificado, y que la ingesta elevada de alcohol y drogas, junto con la sobrecarga de la atenci&oacute;n primaria, agrava la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El psiquiatra recuerda que tradicionalmente en Asturias exist&iacute;an las pla&ntilde;ideras en los entierros, un espacio natural para compartir tristeza. &ldquo;En la vida actual nos cuesta aceptar el malestar, propio y ajeno&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No demonizar los f&aacute;rmacos, pero no son soluci&oacute;n &uacute;nica</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No es cuesti&oacute;n de demonizar los f&aacute;rmacos, sino de c&oacute;mo se usan. Como m&eacute;dicos, es nuestra obligaci&oacute;n explicar los efectos secundarios graves y frecuentes. La adicci&oacute;n a ansiol&iacute;ticos puede generarse en solo tres meses. Si estos f&aacute;rmacos fueran tan efectivos, no habr&iacute;a suicidios, urgencias ni otros problemas psicol&oacute;gicos&rdquo;, explica Bastida Ribas.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, la publicidad del Prozac dec&iacute;a que era &ldquo;eficaz, r&aacute;pido y bien tolerado&rdquo;, pero en la pr&aacute;ctica puede generar problemas hormonales, adicciones, aumento de peso y embotamiento emocional, incluso ideas suicidas o trastornos bipolares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6c6af25-f408-463d-83d5-8f59c100ee64_8-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La psicóloga Estefanía del Barrio-Herguedas. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La psicóloga Estefanía del Barrio-Herguedas.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Estefan&iacute;a del Barrio-Herguedas recuerda que los psicof&aacute;rmacos por s&iacute; solos solo silencian los s&iacute;ntomas sin trabajar sobre las causas. &ldquo;Si el contexto de la persona sigue igual, necesitar&aacute; dosis m&aacute;s altas. Esto es un fracaso como sociedad: se individualiza el malestar psicol&oacute;gico y se medicaliza en lugar de revisar qu&eacute; falla en la comunidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Socializar y deporte, menos cajas de pastillas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos estudios han demostrado que el ejercicio f&iacute;sico y la vida social son grandes aliados. Pero convencer a alguien en consulta de ir a la piscina, al gimnasio o al monte requiere esfuerzo. Muchos buscan soluciones r&aacute;pidas en lugar de replantearse h&aacute;bitos cotidianos&rdquo;, explica Bastida Ribas.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, usar el m&oacute;vil antes de dormir empeora el sue&ntilde;o, porque la gl&aacute;ndula pineal recibe luz y no induce correctamente la melatonina. Adem&aacute;s, aunque el deporte y la actividad social ayudan, la falta de tiempo y espacios adecuados limita el bienestar: &ldquo;Hace falta desconectar, hablar, compartir emociones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bastida Ribas y la psic&oacute;loga coinciden: &ldquo;Las sociedades individualistas van contra el bienestar natural. El baile, por ejemplo, es social y exige concentraci&oacute;n: cuando bailamos y nos divertimos, es dif&iacute;cil pensar en los problemas del d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La inversi&oacute;n de Asturias en sanidad</h2><p class="article-text">
        Asturias invierte m&aacute;s por persona en sanidad, pero, seg&uacute;n Bastida Ribas, &ldquo;falta prevenci&oacute;n y refuerzo de la atenci&oacute;n primaria. Los m&eacute;dicos tienen demasiados pacientes y poco tiempo por consulta, con bajas y jubilaciones sin cubrir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Faltan cambios estructurales: el proceso m&eacute;dico est&aacute; ritualizado y acaba en prescripci&oacute;n. Culturalmente, las pastillas est&aacute;n muy integradas como soluci&oacute;n, pero la prevenci&oacute;n y la vida en comunidad son esenciales para un bienestar real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Bécares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/musica-aire-libre-deporte-recetas-expertos-combatir-consumo-antidepresivos-asturias_1_13004473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 08:14:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/04e2fd2b-9011-46db-af05-2d1f0fc59f20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="984642" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/04e2fd2b-9011-46db-af05-2d1f0fc59f20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="984642" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Música, aire libre y deporte: las recetas de los expertos para combatir el consumo de antidepresivos en Asturias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/04e2fd2b-9011-46db-af05-2d1f0fc59f20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Salud mental,Psiquiatría,Asturias,Médicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Benzodiacepinas y antidepresivos: alerta sobre la adicción en Asturias, líder en consumo de psicofármacos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/benzodiacepinas-antidepresivos-alerta-adiccion-asturias-lider-consumo-psicofarmacos_1_12949488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9767abb4-f765-45b9-80e9-2b5218e5b138_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Benzodiacepinas y antidepresivos: alerta sobre la adicción en Asturias, líder en consumo de psicofármacos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más profesionales y pacientes coinciden en una misma advertencia: la medicalización masiva del malestar puede estar tapando un problema mucho más profundo, que requiere tiempo, escucha y una respuesta social y comunitaria que vaya más allá de la receta. ""Me convertí en una yonqui del Trankimazin", relata una paciente</p><p class="subtitle">Asturias contará con la Ley de Salud Mental el próximo año</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a fui a la m&eacute;dica de cabecera por un tremendo dolor cervical y en la zona de los carpianos. Ten&iacute;a que entregar con urgencia un trabajo en el ordenador, pero me costaba escribir y eso me gener&oacute; mucha ansiedad&rdquo;. As&iacute; comienza el relato de una vecina de la cuenca minera asturiana que acab&oacute; iniciando un tratamiento con alprazolam, una benzodiacepina utilizada como ansiol&iacute;tico para tratar la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La m&eacute;dica me pregunt&oacute; directamente si quer&iacute;a que me lo recetara. Le expliqu&eacute; que el origen del dolor no era nuevo, pero tardaron tres a&ntilde;os en derivarme a hacer pruebas diagn&oacute;sticas&rdquo;, explica. Finalmente, la paciente acept&oacute; la prescripci&oacute;n del alprazolam para gestionar el estr&eacute;s laboral y la ansiedad asociada al dolor. &ldquo;Yo no sab&iacute;a que estas pastillas causaban adicci&oacute;n porque nunca antes hab&iacute;a tomado nada parecido&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s le sorprendi&oacute; fue que, tras la primera caja, dej&oacute; de necesitar acudir a consulta para renovar la receta. Bastaba una llamada telef&oacute;nica al centro de salud para que el tr&aacute;mite se realizara desde el mostrador. &ldquo;As&iacute;, mes a mes, sin hablar con nadie&rdquo;, concreta esta asturiana. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;o tras a&ntilde;o, Asturias encabeza las estad&iacute;sticas de consumo de antidepresivos en Espa&ntilde;a. Seg&uacute;n los datos de la Encuesta de Salud de Espa&ntilde;a del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, publicados en noviembre de dos mil veinticinco, el Principado volvi&oacute; a situarse a la cabeza. No se trata de un hecho aislado: basta revisar la hemeroteca para comprobar que este liderazgo se repite ejercicio tras ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El m&eacute;dico no me advirti&oacute; de que eran adictivas&rdquo;, resume Bego Casta&ntilde;o, vecina de Siero. Empez&oacute; a sufrir ataques de ansiedad intensos sin saber qu&eacute; le ocurr&iacute;a. &ldquo;Fui a urgencias del HUCA pensando que ten&iacute;a algo en el coraz&oacute;n&rdquo;. All&iacute; le administraron una medicaci&oacute;n de emergencia y le recomendaron acudir a su m&eacute;dico de cabecera, que le recet&oacute; paroxetina, un antidepresivo, y Trankimazin, un ansiol&iacute;tico de la familia de las benzodiacepinas.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Si me olvidaba de una pastilla, me pon&iacute;a enferma&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Inici&eacute; el tratamiento, pero nadie me habl&oacute; de revisiones ni de acudir al psiquiatra&rdquo;, relata. Con el tiempo empez&oacute; a notar que, si se olvidaba de tomar la pastilla, sufr&iacute;a v&eacute;rtigos, v&oacute;mitos y mareos intensos. Otro m&eacute;dico le recomend&oacute; meditaci&oacute;n y respiraci&oacute;n, pero tampoco la deriv&oacute; a un especialista para revisar el consumo diario de psicof&aacute;rmacos.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, al quedarse embarazada, le aconsejaron dejar la medicaci&oacute;n de golpe. El resultado fue un s&iacute;ndrome de abstinencia tan severo que acab&oacute; en urgencias. &ldquo;Una enfermera me explic&oacute; que no pod&iacute;a abandonar algo as&iacute; de forma brusca, y menos embarazada, porque incluso pod&iacute;a provocar un aborto&rdquo;. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, ha conseguido dejar algunos f&aacute;rmacos, pero contin&uacute;a con la paroxetina en un proceso largo, supervisado y complejo.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Me convert&iacute; en una yonqui del Trankimazin&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Otro testimonio resume de forma cruda el impacto de este tipo de tratamientos prolongados. &ldquo;Llevo toda la vida luchando con los ataques de p&aacute;nico que me genera mi terror a las enfermedades. Pas&eacute; a&ntilde;os creyendo que era normal vivir as&iacute;, con falta de aliento y mareos constantes. Hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os fui al psiquiatra por primera vez y supe que ten&iacute;a un trastorno de ansiedad generalizado&rdquo;, explica Lorena P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Esta paciente explica que los antidepresivos le permitieron salir de etapas muy oscuras. &ldquo;Fueron la muleta para levantarme, para salir de la cama, para afrontar la vida sin terror&rdquo;. Sin embargo, el Trankimazin marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s. &ldquo;Llegu&eacute; a consumir cuatro miligramos al d&iacute;a. Me apagaba el cerebro y me convirti&oacute; en una yonqui&rdquo;, explica esta asturiana. 
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo consigui&oacute; dejar los antidepresivos de forma pautada, pero no el ansiol&iacute;tico. &ldquo;El Trankimazin gener&oacute; en m&iacute; una dependencia terrible. Si no lo llevaba encima y me daba cuenta, las palpitaciones, los sudores fr&iacute;os y la ansiedad eran insoportables. Si no lo tomaba no pegaba ojo, noches en vela con una sensaci&oacute;n terrible de miedo, como si fuese a pasar una desgracia&rdquo;, explica con las l&aacute;grimas en los ojos. Acudi&oacute; en varias ocasiones a su psiquiatra para intentar abandonar la benzodiacepina, pero la respuesta fue siempre la misma: que ser&iacute;a muy complicado o incluso imposible. &ldquo;Me reconoci&oacute; que era muy adictivo y que hubo una &eacute;poca en la que incluso estaba de moda tomarlo. Soy consciente de que genera adicci&oacute;n, pero yo quer&iacute;a liberarme de esa cruz, no s&eacute; si es peor est&aacute; deprimido o tener que ser dependiente de una medicaci&oacute;n as&iacute; &rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os con una pastilla azul siempre en el bolso, Lorena P&eacute;rez decidi&oacute; reducir la dosis por su cuenta, muy lentamente. &ldquo;Fueron meses dur&iacute;simos, con temblores, sensaci&oacute;n de ahogo y mareos, pero lo logr&eacute;. Lo hice de forma muy escalonada, el m&eacute;dico no se atrevi&oacute;, pero yo lo hice. Lamento que no me apoyase en mi decisi&oacute;n de desengancharme, desconozco el motivo, pero necesitaba salir de ese bucle&rdquo;, concreta P&eacute;rez.  Asegura que vivir sin Trankimazin ha sido uno de los mayores retos de su vida. &ldquo;Hay que informar del enganche que provoca y de c&oacute;mo anula la mente. Yo he perdido memoria, mucha. Me salv&oacute; del terror de los ataques de p&aacute;nico, pero me condicion&oacute; de por vida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Disfraza el problema, pero no lo soluciona</h2><p class="article-text">
        El consumo de benzodiacepinas no siempre llega &uacute;nicamente por el malestar emocional. Tambi&eacute;n se receta con frecuencia para dolores musculares. Anay, auxiliar de enfermer&iacute;a en Oviedo, explica que su trabajo implica un gran esfuerzo f&iacute;sico. &ldquo;De base me pautan diazepam de cinco miligramos y Enantyum para la costocondritis y las contracturas de espalda&rdquo;. La alternativa, la fisioterapia, no siempre es accesible econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy consciente de que el diazepam disfraza el problema, pero no lo soluciona&rdquo;, afirma. Reconoce adem&aacute;s efectos secundarios claros: lentitud mental, olvidos y dificultad para encontrar palabras durante una conversaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">M&eacute;dicos que piden soluciones &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de la medicaci&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para el psiquiatra asturiano Luis Bastida Ribas, el problema no es solo farmacol&oacute;gico, sino estructural. Defiende buscar soluciones a la ansiedad m&aacute;s all&aacute; de la medicaci&oacute;n, pero reconoce el contexto en el que se prescribe. &ldquo;Hay m&eacute;dicos de cabecera que atienden a sesenta personas en una ma&ntilde;ana y los pacientes quieren salir con una soluci&oacute;n r&aacute;pida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se explica que son f&aacute;rmacos muy adictivos&rdquo;, advierte. En el caso de las benzodiacepinas, explica, act&uacute;an como un freno del sistema nervioso central. El cuerpo, para compensar, activa el acelerador. Cuando se retira el tratamiento de forma brusca, ese acelerador sigue funcionando y aparece el s&iacute;ndrome de abstinencia. A largo plazo, a&ntilde;ade, el consumo cr&oacute;nico afecta a la atenci&oacute;n y a las funciones cognitivas. No cuestiona que en determinados momentos estos medicamentos sean necesarios, pero rechaza que se conviertan en la &uacute;nica respuesta. &ldquo;Una pastilla puede servir para un momento puntual, como un antiinflamatorio, pero no como soluci&oacute;n permanente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento lo comparte Estefan&iacute;a del Barrio-Herguedas, psic&oacute;loga sanitaria y creadora de la cl&iacute;nica Psicolog&iacute;a en Armon&iacute;a. &ldquo;No podemos responsabilizar individualmente a las personas de un malestar que es colectivo&rdquo;, sostiene. Se&ntilde;ala factores como la soledad, la sobrecarga laboral o de cuidados y la falta de redes de apoyo.
    </p><h2 class="article-text">No son la &uacute;nica respuesta</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los antidepresivos no son negativos en s&iacute; mismos. En determinados momentos pueden ser una herramienta fundamental&rdquo;, explica. El problema surge cuando se convierten en la &uacute;nica respuesta al sufrimiento emocional. &ldquo;Alivian el s&iacute;ntoma, pero no resuelven la causa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asturias no solo lidera el consumo de psicof&aacute;rmacos. Tambi&eacute;n es la comunidad con la tasa de suicidios m&aacute;s alta del pa&iacute;s. Cada vez m&aacute;s profesionales y pacientes coinciden en una misma advertencia: la medicalizaci&oacute;n masiva del malestar puede estar tapando un problema mucho m&aacute;s profundo, que requiere tiempo, escucha y una respuesta social y comunitaria que vaya m&aacute;s all&aacute; de la receta. La reciente firma en Asturias del Pacto por la Salud Mental, y la previsi&oacute;n de que este a&ntilde;o se apruebe la Ley de Salud mental abren un hilo de esperanza para que existan m&aacute;s controles en este tipo de tratamientos y se refuercen las terapias psicol&oacute;gicas y psiqui&aacute;tricas en el sistema p&uacute;blico. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Bécares/ Raquel. L. Murias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/benzodiacepinas-antidepresivos-alerta-adiccion-asturias-lider-consumo-psicofarmacos_1_12949488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 07:55:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9767abb4-f765-45b9-80e9-2b5218e5b138_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="124878" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9767abb4-f765-45b9-80e9-2b5218e5b138_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="124878" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Benzodiacepinas y antidepresivos: alerta sobre la adicción en Asturias, líder en consumo de psicofármacos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9767abb4-f765-45b9-80e9-2b5218e5b138_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Asturias,Depresión,Psiquiatría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madres que cantan juntas para cuidar su salud mental: "Ha sido sanador"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ballenablanca/365_dias/madres-cantan-juntas-cuidar-salud-mental-sido-sanador_1_12913462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c350c38-4ba2-4721-b12a-baff1c708ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madres que cantan juntas para cuidar su salud mental: &quot;Ha sido sanador&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un pequeño pueblo de Reino Unido, una iniciativa de canto para madres se ha convertido en un movimiento que ya está en 12 países. Se llama Singing Mamas y está demostrando el poder de la salud creativa para acelerar la recuperación de la depresión postparto</p><p class="subtitle">España retrasa la maternidad: así se desploma la natalidad mientras la congelación de óvulos bate récords
</p></div><p class="article-text">
        Kate Valentine sostiene con sus dos &iacute;ndices hacia arriba y una sonrisa infinita el &aacute;nimo de la decena de mujeres reunidas en una sala del ayuntamiento en el peque&ntilde;o pueblo de Forest Row. Esta localidad a una hora al sur de Londres rodeada de bosque tiene solo tres calles, pero alberga uno de los movimientos m&aacute;s potentes de cuidado de la salud mental a trav&eacute;s del canto de mujeres y madres. Sin nociones de solfeo, sin partituras ni nada que mirar, juntas en un gran c&iacute;rculo, estas mujeres empiezan a entonar una melod&iacute;a, guiadas por Valentine. Algunas est&aacute;n sentadas en sillas, otras en el suelo sobre una alfombra llena de materiales de juego, pues esta es la &uacute;nica hora a la semana en la que ellas encuentran un espacio al que acuden con sus beb&eacute;s o hijos peque&ntilde;os haciendo otra cosa que no sea solo cuidar. Aqu&iacute; no vienen a un grupo de crianza, el encuentro no es para los ni&ntilde;os, aunque puedan estar. Se trata de ellas, de fortalecerlas, nutrirlas y darles alas. De forma m&aacute;gica, en medio de carreras de los peque&ntilde;os por la sala, o del llanto de alguno de los beb&eacute;s, entre todas consiguen que en el ambiente flote una poderosa y bella melod&iacute;a a varias voces que suena realmente bien.
    </p><p class="article-text">
        La maternidad y todo lo que la rodea sigue siendo invisible m&aacute;s all&aacute; de la puerta de casa. Solo es bien acogida si no molesta. Las madres, como dice Valentine, &ldquo;no son un asunto sexy ni interesa&rdquo;. Sin embargo, a muchas esta experiencia se las lleva por delante. Una de cada ocho mujeres en Reino Unido sufre depresi&oacute;n postparto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La misi&oacute;n de Singing Mamas es empoderar a las mujeres para mejorar su bienestar a trav&eacute;s de una comunidad creativa&rdquo;, resume sonriente la creadora de Singing Mamas sentada en la terraza de un peque&ntilde;o caf&eacute; de Forest Row. El proyecto es una poderosa conexi&oacute;n con la promesa de vida buena que el ecologismo dej&oacute; apartada y que hoy resurge con fuerza en una nueva mirada ambiental que aspira a convencer de que se puede vivir a&uacute;n mejor de como lo estamos haciendo dentro de los l&iacute;mites planetarios. Juntarse con otras personas en un grupo con un inter&eacute;s com&uacute;n es algo tan natural como revolucionario en estos tiempos de desconexi&oacute;n generalizada. Pero tiene la fuerza suficiente para promover actividades de bajo impacto en emisiones de carbono, si encontramos el tiempo. La creatividad compartida es un lujo popular que no necesita grandes aparatos ni infraestructuras, hacer arte de forma colectiva es un gesto de lo m&aacute;s sencillo que trae bienestar sin consumo y de forma local. &ldquo;Es un modelo de bienestar en un lugar, algo muy diferente de ir a otra zona con un experto que te ve un rato. Esto es tu gente y los especialistas est&aacute;n ah&iacute;, dentro, es la fuerza de la comunidad&rdquo;, se emociona Valentine.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La creatividad compartida es un lujo popular que no necesita grandes aparatos ni infraestructuras, hacer arte de forma colectiva es un gesto de lo más sencillo que trae bienestar sin consumo y de forma local</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta enfermera de 45 a&ntilde;os nunca plane&oacute; un movimiento que hoy se ha extendido por el boca a boca en m&aacute;s de 12 pa&iacute;ses; tampoco pens&oacute; que formar&iacute;a a m&aacute;s de 400 personas para ser &lsquo;l&iacute;deres&rsquo; de otros grupos de madres. A ella le encantaba cantar de ni&ntilde;a, &ndash;&ldquo;los ni&ntilde;os y la m&uacute;sica van unidos de forma natural&rdquo;&ndash;, aclara. A los 11 a&ntilde;os, en una prueba musical en la escuela, su maestra le dijo que no ten&iacute;a buena voz. Se qued&oacute; traumatizada y se call&oacute;. Hasta un d&iacute;a que, tras ser madre de su tercer hijo, peg&oacute; la cara en el cristal del caf&eacute; de la escuela infantil, donde vio a un grupo de personas que cantaba de forma muy relajada. &ldquo;Mis hijos lo disfrutaron tanto que volv&iacute; cada semana y yo pude experimentar de nuevo los beneficios de cantar. Despu&eacute;s tuve que mudarme aqu&iacute;, a Forest Row, y dejar aquella encantadora comunidad&rdquo;. Y fue en este pueblo y en busca de nuevos amigos, donde una conocida le organiz&oacute; sin ella saberlo un encuentro con otras madres para que ella lo guiara. &ldquo;Kate, &iquest;creo que t&uacute; sabes algunas canciones, no?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sarah Ravenscroft tiene cuatro hijos y un marido que siempre est&aacute; trabajando, incluidos los fines de semana. Ella trabaja lunes y jueves como maestra de ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os. No se pierde este grupo ni una sola semana. Le gusta mucho cantar y le hab&iacute;an dicho que aqu&iacute; no iba de ser perfecta, de saber cantar. &ldquo;Yo aqu&iacute; siento fuerza, conexi&oacute;n, amor, esas cosas que merecemos sentir cuando trabajamos tan duro. Yo me he sentido muy aislada, sobre todo con mi hijo autista, cuando no era posible estar con &eacute;l en ning&uacute;n grupo ni se comprend&iacute;a qui&eacute;n era. Muchas veces est&aacute;s en casa y cuando sientes que todo es un caos vienes aqu&iacute; y sientes un apoyo incre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sarah Harvey atraves&oacute; una depresi&oacute;n postparto al nacer su primer hijo. A las 16 semanas logr&oacute; salir de casa para intentar conectar con otras personas. &ldquo;Me gustaba la idea de ir porque iba a hacer algo, cantar, el plan de sentarme con otras madres para hablar era demasiado duro en ese momento&rdquo;. Durante semanas atraves&oacute; ese proceso solo con el apoyo de este grupo. &iquest;Le ha ayudado con su salud mental? &ldquo;Desde luego, el propio proceso de cantar creo que ha sido sanador para mi sistema nervioso, respirar, mantener la atenci&oacute;n, fomentar la creatividad, cuando creas un ritmo entre todas las mujeres. Lo que estamos haciendo es a la vez sencillo y salvajemente nuevo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Grace Agatte-Bacon tiene su propia empresa, al nacer su primera hija par&oacute; solo el d&iacute;a que dio a luz. Cuando hablamos, a mediados de septiembre, hace una semana que se ha mudado a Forest Row con su familia; antes, cuando viv&iacute;a a las afueras de Londres, se sent&iacute;a muy sola, sus amigos estaban lejos. &ldquo;Quer&iacute;a estar en un lugar donde hubiera una mejor comunidad. Espero recuperar el canto, antes estaba siempre cantando. Como adultos siempre estamos pensando en algo, preocupaciones. Pero cuando cantas solo haces eso, est&aacute;s feliz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Roxana Bibi es madre soltera de dos hijas adoptadas despu&eacute;s de pasar por varios y fallidos tratamientos de fertilidad. &ldquo;Ser madre es potencialmente muy aislante, tienes que prepararte para afrontar que tu vida estar&aacute; en una burbuja y tener peque&ntilde;os espacios para salir de ella. Este es mi espacio, es como un masaje emocional, sin hablar, inspirador, son canciones que hablan de la vida, del amor, no es algo cognitivo, entra en cada c&eacute;lula de tu piel, en todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas mujeres tienen bajas de maternidad largas, pasan mucho m&aacute;s tiempo con sus beb&eacute;s 19 de lo habitual, est&aacute; en la cultura inglesa. Las estad&iacute;sticas muestran que, si en los 30 pa&iacute;ses m&aacute;s ricos del mundo las mujeres se toman una media de 19 semanas de baja por maternidad, en Reino Unido permanecen con sus beb&eacute;s 39 semanas de media, aunque el sistema permite 52, un a&ntilde;o. Para hacerse una mejor idea, en Noruega la baja alcanza 49 semanas, y en Suecia un a&ntilde;o y medio; est&aacute; muy documentado lo beneficioso que resulta para los beb&eacute;s hasta tres a&ntilde;os permanecer con sus madres. El problema de los largos periodos de baja, sin olvidar la capacidad financiera para sostenerlo y la exclusi&oacute;n de las madres de la rueda laboral, es la soledad del proceso y su fuerte impacto en la salud mental. En Reino Unido, al igual que en otros pa&iacute;ses, esta baja prolongada se puede compartir con la pareja, pero se trata de un paso a&uacute;n muy sobre el papel.
    </p><p class="article-text">
        Catarina Neves es socioterapeuta y acude al grupo de m&uacute;sica de Forest Row todos los mi&eacute;rcoles desde que naci&oacute; su hijo de dos a&ntilde;os. Intenta no perderse ninguno. Va al organizado a mediados de septiembre para hacer las fotos de este reportaje, con su hijo. Empez&oacute; a hacer fotograf&iacute;a para recuperar poco a poco su identidad, &ldquo;para sentir que soy yo&rdquo;. Pero reconoce que le costar&iacute;a mucho volver a su trabajo anterior por la carga mental que significa asumirlo todo. &ldquo;Si trabajas a jornada completa y eres madre algo va a fallar, eso es lo que siento yo. No es f&aacute;cil decir &rdquo;ahora paro mi carrera y me ocupo del ni&ntilde;o&ldquo;, pero al final tambi&eacute;n ves que todos nos beneficiamos. Por eso estos grupos son muy importantes, no tenemos que vivir como lo estamos haciendo, necesitamos m&aacute;s comunidad, m&aacute;s apoyo, no se puede estar sola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Madres, enfermeras, m&eacute;dicos, matronas, m&uacute;sicos, maestras y trabajadores sociales forman el grupo que impulsa el trabajo de Singing Mamas. Todos ellos persiguen que el sistema sanitario de Reino Unido prescriba de forma habitual cantar como herramienta de bienestar y de salud, de prevenci&oacute;n de enfermedades y como tratamiento. Ya hay estudios que respaldan esta mirada, por sus resultados. Uno de los primeros, publicado en 2018 por <em>British Journal of Psychiatry</em>, concluy&oacute; que cantar acelera la recuperaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n postparto. Se organiz&oacute; un grupo de canto para 134 mujeres durante diez semanas. Al cabo de ese tiempo todas ellas hab&iacute;an mejorado y en las seis primeras semanas hab&iacute;a remitido el 35% de los s&iacute;ntomas depresivos, tristeza persistente, problemas para el autocuidado, insomnio y fobia a las relaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Cantar, hacer jardiner&iacute;a, cocinar o caminar son actividades dentro de una tendencia que en Reino Unido ya es un plan gubernamental activo desde 2018: la salud creativa. Es decir, prevenir y ayudar a tratar dolencias con una actividad social. &ldquo;La prescripci&oacute;n social es la idea de que el servicio p&uacute;blico de salud va a prescribir una actividad que se desarrolle en tu comunidad para cuidar tu salud o para una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica espec&iacute;fica&rdquo;, explica Valentine mientras conduce bajo un manto de agua. Por ejemplo, hay un modo concreto de cantar que aumenta la capacidad pulmonar y ayuda para tratar el asma.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres entrevistadas para este reportaje coinciden en lo poderoso de las letras, de los ritmos, se sienten transportadas hacia ellas mismas y a c&oacute;mo se encuentran en ese preciso instante. Es presente puro y eso las reconforta. Kate Valentine cuenta que las melod&iacute;as salen de infinidad de fuentes: culturas populares de distintos pa&iacute;ses, las que compone el equipo o ella misma, o las madres que a su vez se convierten en l&iacute;deres de su propio grupo y escriben. Hay canciones pop, folcl&oacute;ricas, tradicionales, cl&aacute;sicas. &ldquo;Pero no son aleatorias, hay una conciencia real de qu&eacute; canciones elegimos y la fuerza que tienen, est&aacute;n orientadas a fortalecernos en el interior, afrontar los retos como madres, o te conectan con la naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nada en este movimiento respira que es necesario saber cantar o hacer m&uacute;sica. No hay notas buenas ni malas. Los humanos llevamos la m&uacute;sica de forma natural, est&aacute; en todas las culturas populares, pero muchas veces ya no practicamos, hasta que nace un beb&eacute;. &ldquo;Si no vienes de una familia que canta es muy probable que abandones antes o despu&eacute;s. Parte de la misi&oacute;n de Singing Mamas es restaurar la cultura del canto natural&rdquo;. Por eso Valentine se empe&ntilde;a en que cantar llegue al sistema sanitario. Si est&aacute; prescrito en un hospital o en un entorno m&eacute;dico para las mujeres ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil superar el pudor que la mayor&iacute;a de ellas resume en: &ldquo;Yo no s&eacute; cantar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Acosta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ballenablanca/365_dias/madres-cantan-juntas-cuidar-salud-mental-sido-sanador_1_12913462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 21:49:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c350c38-4ba2-4721-b12a-baff1c708ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="78583" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c350c38-4ba2-4721-b12a-baff1c708ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78583" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madres que cantan juntas para cuidar su salud mental: "Ha sido sanador"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c350c38-4ba2-4721-b12a-baff1c708ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Salud,Depresión,Medio ambiente,Ecologismo,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando todo es ansiedad, nada lo es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ansiedad_129_12790913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/981f0ab3-473e-4a57-9980-19ebfbf44724_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando todo es ansiedad, nada lo es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre tanta obsesiva autoobservación empieza a crecer algo parecido al individualismo extremo y en nuestros infinitos relatos individuales corren el riesgo de desaparecer los demás</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora todo el mundo ha ido a terapia al menos una vez y est&aacute; utilizando el lenguaje terap&eacute;utico para ser mala persona. Si no quieres quedar con una amiga dices que es que est&aacute;s poniendo l&iacute;mites, por ejemplo&rdquo;, esto opinaba la periodista y escritora Beatriz Serrano en el videopodcast &lsquo;Cultura con Impacto: Esto no es un simulacro', un formato de <em>El Confidencial</em> patrocinado por Reale Seguros.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo y comparto el punto de Beatriz Serrano porque la salud mental ha hecho un viaje admirable hacia la luz, especialmente tras la pandemia, pero por pura banalizaci&oacute;n corre el riesgo de cegarnos como cuando se encienden las luces de la discoteca a las seis de la ma&ntilde;ana. El autocuidado, por ejemplo, es un t&eacute;rmino que ha adquirido la suficiente flexibilidad como para abarcar desde la necesidad de dormir, aprender a decir no, meditar, apuntarse a clases de cer&aacute;mica, poner l&iacute;mites con otras personas, hasta priorizarse a uno mismo. Pero esa priorizaci&oacute;n personal, necesaria y loable, a veces sobrepasa los l&iacute;mites del autocuidado para convertirse en otra cosa. Priorizarse es estupendo, claro, pero a veces corremos el riesgo de aislarnos en nuestra propia priorizaci&oacute;n personal en vez de vernos como seres inextricablemente ligados a otros. Entre tanta obsesiva autoobservaci&oacute;n empieza a crecer algo parecido al individualismo extremo y en nuestros infinitos relatos individuales &mdash;algunos camino de los c&oacute;dices medievales&mdash; corren el riesgo de desaparecer los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que aceptar, sin convertirlo en un acontecimiento cl&iacute;nico, que simplemente hay d&iacute;as malos o situaciones personales que no tienen por qu&eacute; ser encasilladas en corrientes cognitivas. No todo exige un feroz an&aacute;lisis interno y no todo malestar ha de ser patologizado. La ansiedad y la depresi&oacute;n son asuntos demasiado serios e importantes como para utilizarlos con la brocha m&aacute;s gorda del mercado como autojustificantes en cualquier circunstancia. Porque cuando todo es ansiedad, nada lo es. Desde que algunos aprendieron expresiones como &lsquo;apego evitativo&rsquo; ya le ponen esa etiqueta hasta a cuando el de la fruter&iacute;a le dice que no le quedan acelgas.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, no se trata de renunciar a la terapia &mdash;bendita sea&mdash; o al cuidado propio &mdash;bendito sea&mdash;, sino de recordar que la cabeza de uno tambi&eacute;n se ventila con los dem&aacute;s. La escritora Sigrid N&uacute;&ntilde;ez me contaba en una entrevista en el podcast &lsquo;Nota al Pie&rsquo; que la mejor forma de pasar una mala racha o un bache emocional es ayudando o cuidando de otro. Si dispones del tiempo y los recursos necesarios, cuidar de otra persona (entendiendo cuidar en toda la amplitud del t&eacute;rmino) puede ser el mejor de los ant&iacute;dotos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ansiedad_129_12790913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 21:02:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/981f0ab3-473e-4a57-9980-19ebfbf44724_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8149213" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/981f0ab3-473e-4a57-9980-19ebfbf44724_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8149213" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando todo es ansiedad, nada lo es]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/981f0ab3-473e-4a57-9980-19ebfbf44724_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Depresión,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de 1.100 pacientes han sido atendidos desde 2016 en los programas sobre depresión y suicidio de Valdecilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/1-100-pacientes-han-sido-atendidos-programas-depresion-suicidio-valdecilla_1_12767790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a40ffff-bc8c-4b82-9874-c5c6c5970de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de 1.100 pacientes han sido atendidos desde 2016 en los programas sobre depresión y suicidio de Valdecilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de treinta expertos de toda España se reúnen para abordar los programas Depresión Difícil de Tratar (DDT) y Alta Resolución para el Manejo de la Conducta Suicida y Prevención del Suicidio (CARS)
</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de treinta expertos de toda Espa&ntilde;a han participado en el Hospital Valdecilla en la cuarta edici&oacute;n de la jornada sobre los programas Depresi&oacute;n Dif&iacute;cil de Tratar (DDT) y Alta Resoluci&oacute;n para el Manejo de la Conducta Suicida y Prevenci&oacute;n del Suicidio (CARS), que desde 2016 han atendido a m&aacute;s de 1.100 pacientes.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, desde su puesta el Programa CARS ha atendido a 942 usuarios, ofreciendo asistencia ambulatoria intensiva, monitorizaci&oacute;n continua y seguimiento digital casi inmediato, lo que ha contribuido a prevenir la reincidencia de conductas suicidas y reducir los ingresos hospitalarios prolongados.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Programa DDT, activo desde 2022, ha atendido a m&aacute;s de 200 pacientes con tratamientos personalizados que combinan terapias farmacol&oacute;gicas avanzadas, psicoterapia estructurada y seguimiento intensivo, con el objetivo de mejorar la recuperaci&oacute;n y la calidad de vida de quienes no responden a los tratamientos convencionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e895adcf-da03-46c1-a11d-90c4b37cd3fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jornada sobre depresión y suicidio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jornada sobre depresión y suicidio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La jornada, organizada por el Servicio de Psiquiatr&iacute;a del HUMV y el Instituto de Investigaci&oacute;n Valdecilla (IDIVAL), con el apoyo de Johnson &amp; Johnson, ha reunido a 36 profesionales de nueve comunidades aut&oacute;nomas que han compartido experiencias cl&iacute;nicas y reflexionado sobre el impacto de los s&iacute;ntomas persistentes, la cronificaci&oacute;n de la depresi&oacute;n y la importancia de definir objetivos terap&eacute;uticos claros.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han abordado estrategias de coordinaci&oacute;n entre centros especializados, flujos de derivaci&oacute;n y modelos de intervenci&oacute;n que integren recursos comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        El jefe de Servicio de Psiquiatr&iacute;a de Valdecilla, Jes&uacute;s Artal, ha se&ntilde;alado que estos programas permiten ofrecer un seguimiento intensivo y personalizado, ya que aceleran la recuperaci&oacute;n, reducen la cronificaci&oacute;n y mejoran la calidad de vida de los pacientes.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, durante el encuentro, psiquiatras, psic&oacute;logos cl&iacute;nicos y enfermeros especializados en salud mental compartieron estrategias para mejorar la atenci&oacute;n a estos pacientes, destacando la importancia del seguimiento continuado, el desarrollo de tratamientos multidisciplinares y la planificaci&oacute;n de objetivos terap&eacute;uticos individualizados.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la jefa de Secci&oacute;n del Servicio de Psiquiatr&iacute;a del HUMV, Ana Isabel de Santiago, present&oacute; los resultados cl&iacute;nicos y organizativos del Servicio, con mejoras en la accesibilidad, la continuidad de los tratamientos y la satisfacci&oacute;n de los pacientes, y refuerzos en la difusi&oacute;n de pr&aacute;cticas innovadoras y humanizadas que aumenten la adherencia y los resultados terap&eacute;uticos.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 1.100 pacientes atendidos entre ambos programas, Valdecilla se consolida como un centro de referencia nacional en depresi&oacute;n dif&iacute;cil de tratar y prevenci&oacute;n del suicidio, pionero en combinar innovaci&oacute;n terap&eacute;utica, seguimiento digital y programas intensivos personalizados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/1-100-pacientes-han-sido-atendidos-programas-depresion-suicidio-valdecilla_1_12767790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 11:12:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4a40ffff-bc8c-4b82-9874-c5c6c5970de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1746127" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4a40ffff-bc8c-4b82-9874-c5c6c5970de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1746127" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más de 1.100 pacientes han sido atendidos desde 2016 en los programas sobre depresión y suicidio de Valdecilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4a40ffff-bc8c-4b82-9874-c5c6c5970de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Sanidad,Suicidio,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las agresiones sexuales dejan huella en el cerebro de las mujeres y ‘desconectan’ dos áreas relacionadas con el miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/agresiones-sexuales-dejan-huella-cerebro-mujeres-desconectan-areas-relacionadas-miedo_1_12679110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/977e8306-8b52-4af9-a416-d576da34c772_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las agresiones sexuales dejan huella en el cerebro de las mujeres y ‘desconectan’ dos áreas relacionadas con el miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio muestra que más de la mitad de las mujeres que padecen trastorno de estrés postraumático después de una agresión sexual presentan alteraciones en las áreas relacionadas con las emociones y la respuesta a las amenazas</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Volver al trabajo tras una violación: una de cada tres víctimas sufre estrés postraumático severo</p></div><p class="article-text">
        La agresi&oacute;n sexual deja una huella en el cerebro de las mujeres que han desarrollado un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_por_estr%C3%A9s_postraum%C3%A1tico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico</a> (TEPT). Son las conclusiones de un estudio liderado por un equipo del Hospital Cl&iacute;nic de Barcelona que ha examinado la actividad cerebral de 40 mujeres agredidas y ha descubierto alteraciones en la conectividad en el sistema frontol&iacute;mbico, que desempe&ntilde;a un papel crucial en la regulaci&oacute;n de las emociones y la respuesta a las amenazas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El equipo de <a href="https://www.clinicbarcelona.org/profesionales/lydia-fortea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lydia Fortea</a>,<strong> </strong>del Hospital Cl&iacute;nic, examin&oacute; mediante <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Imagen_por_resonancia_magn%C3%A9tica_funcional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resonancia magn&eacute;tica funcional</a> el cerebro de 40 mujeres con TEPT como resultado de un trauma reciente por agresi&oacute;n sexual (durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o) y las compar&oacute; con las im&aacute;genes cerebrales de 45 voluntarias de un grupo de control. Los investigadores, que presentan sus resultados en la <a href="https://www.ecnp.eu/congress2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conferencia del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacolog&iacute;a</a> (ECNP) en &Aacute;msterdam, vieron que en 22 de las 40 mujeres agredidas hab&iacute;a desaparecido casi por completo la comunicaci&oacute;n entre la am&iacute;gdala, que ayuda a procesar emociones como el miedo, y la corteza prefrontal, que ayuda a regular esas emociones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este es uno de los primeros, y sin duda el mayor, estudio de conectividad que analiza el TEPT en la agresi&oacute;n sexual en adolescentes y mujeres adultas&rdquo;, asegura Fortea. &ldquo;Esto respalda la idea de que el TEPT tras una agresi&oacute;n sexual est&aacute; vinculado a problemas en los circuitos cerebrales que regulan las emociones y el miedo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto respalda la idea de que el TEPT tras una agresión sexual está vinculado a problemas en los circuitos cerebrales que regulan las emociones y el miedo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lydia Fortea</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Hospital Clínic y autora principal del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A nivel mundial, entre el 17% y el 25% de las mujeres sufren una agresi&oacute;n sexual, y alrededor del 70% desarrolla posteriormente TEPT. La am&iacute;gdala ayuda a procesar emociones como el miedo, y la corteza prefrontal ayuda a controlarlas y regularlas. Cuando esta conexi&oacute;n se debilita, el cerebro puede tener dificultades para gestionar las respuestas de miedo o regular las emociones, lo que podr&iacute;a explicar por qu&eacute; las personas con TEPT suelen experimentar miedo intenso y cambios de humor.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Personalizar el tratamiento</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El TEPT tras una agresi&oacute;n sexual tiende a ser especialmente grave y suele ir acompa&ntilde;ado de mayores tasas de depresi&oacute;n, ansiedad y pensamientos suicidas&rdquo;, subraya Fortea.&nbsp;Sin embargo, los autores recalcan que esta diferencia cerebral podr&iacute;a ser una caracter&iacute;stica del trastorno en s&iacute;, pero no es necesariamente un indicador de la gravedad de los s&iacute;ntomas, que probablemente dependan de otros factores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a784ac10-03f1-43c0-8f2a-b1957da2cd90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las dos áreas que presentan una desconexión tras las agresiones sexuales con estrés postraumático."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las dos áreas que presentan una desconexión tras las agresiones sexuales con estrés postraumático.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Una de las cosas que haremos ahora es ver si estas interrupciones de la conectividad tras una agresi&oacute;n sexual podr&iacute;an ayudar a predecir la respuesta al tratamiento del TEPT&rdquo;, indica la investigadora principal. &ldquo;De ser as&iacute;, podr&iacute;amos identificar de forma temprana qu&eacute; pacientes corren el riesgo de presentar peores resultados e intensificar los esfuerzos cl&iacute;nicos para ayudarlas a recuperarse&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos d&eacute;ficits de conectividad podr&iacute;an servir m&aacute;s como una firma biol&oacute;gica del trastorno que como un marcador dependiente del estado&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://ki.se/en/people/marin-jukic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marin Juki&#263;</a>, investigador del Instituto Karolinska de Estocolmo y coautor del art&iacute;culo. &ldquo;Esto plantea la posibilidad de que dichas alteraciones se conviertan en biomarcadores predictivos de la respuesta al tratamiento, orientando intervenciones personalizadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los autores inciden en que se necesitan estudios longitudinales m&aacute;s amplios. Hasta el momento, este es un estudio con 40 mujeres, pero el trabajo requiere de m&aacute;s estudios para confirmar los hallazgos. A pesar de que la violencia sexual es una de las formas m&aacute;s extendidas de trauma que afectan a las mujeres, hasta ahora la mayor&iacute;a de las investigaciones sobre el TEPT se han centrado en otros tipos de trauma, como la guerra.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Extraordinariamente destacable&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.ehu.eus/es/web/ivac/cesar-san-juan-guillen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;sar San Juan Guill&eacute;n</a>, profesor de Psicolog&iacute;a de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU), considera que la metodolog&iacute;a es s&oacute;lida y asegura que la desconexi&oacute;n frontol&iacute;mbica coincide con hallazgos previos en TEPT. &ldquo;La novedad es haber realizado el an&aacute;lisis tras una agresi&oacute;n sexual&rdquo;, indica en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>. &ldquo;Que en m&aacute;s de la mitad de las pacientes la conexi&oacute;n am&iacute;gdala-corteza, encargada de gestionar las emociones, casi desaparezca es un resultado extraordinariamente destacable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que en más de la mitad de las pacientes la conexión amígdala-corteza, encargada de gestionar las emociones, casi desaparezca es un resultado extraordinariamente destacable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César San Juan Guillén</span>
                                        <span>—</span> Profesor de Psicología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el experto este trabajo refuerza la base neurobiol&oacute;gica del TEPT tras una agresi&oacute;n sexual y subraya la necesidad de un seguimiento psicol&oacute;gico temprano de las v&iacute;ctimas. &ldquo;Si se confirma que la desconexi&oacute;n am&iacute;gdala-prefrontal predice la respuesta terap&eacute;utica, la neuroimagen podr&iacute;a ayudar a identificar casos de mayor riesgo y personalizar el tratamiento&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de estudios aportan evidencia valiosa sobre los cambios funcionales que acompa&ntilde;an al trauma psicol&oacute;gico y evidencia una disrupci&oacute;n del circuito fronto-l&iacute;mbico implicado en la regulaci&oacute;n de las respuestas de miedo&rdquo;, asegura <a href="https://portalcientifico.uam.es/es/ipublic/researcher/332785" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuela Costa</a>, investigadora de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid (UAM), a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Costa estudia la creaci&oacute;n de recuerdos negativos en pacientes que tienen electrodos en la am&iacute;gdala y en el hipocampo, lo que permite observar la din&aacute;mica de comunicaci&oacute;n entre regiones cerebrales con una enorme precisi&oacute;n temporal. &ldquo;Resituados como este se complementan con los nuestros, al ofrecer una comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda de c&oacute;mo las alteraciones en la comunicaci&oacute;n entre la am&iacute;gdala, el hipocampo y la corteza prefrontal pueden estar en la base de los trastornos derivados de experiencias y recuerdos traum&aacute;ticos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/agresiones-sexuales-dejan-huella-cerebro-mujeres-desconectan-areas-relacionadas-miedo_1_12679110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 22:05:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/977e8306-8b52-4af9-a416-d576da34c772_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1913065" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/977e8306-8b52-4af9-a416-d576da34c772_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1913065" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las agresiones sexuales dejan huella en el cerebro de las mujeres y ‘desconectan’ dos áreas relacionadas con el miedo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/977e8306-8b52-4af9-a416-d576da34c772_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Neurociencia,Agresiones sexuales,Depresión,Estrés,Psicología,Psiquiatría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajadores ‘quemados’ en el aeropuerto de Gran Canaria: “Vas a contrarreloj siempre y haces la labor de dos o de tres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/aeropuerto-gran-canaria-vas-contrarreloj-labor-tres-burnout-sindrome-trabajador-quemado-incapacidad-absoluta-total_1_12655767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d99f373d-de9c-4973-978c-08f987718ebb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trabajadores ‘quemados’ en el aeropuerto de Gran Canaria: “Vas a contrarreloj siempre y haces la labor de dos o de tres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia de Ana, la empleada a la que un juez concedió la incapacidad absoluta por desgaste laboral después de más de 35 años de ejercicio profesional, no es un caso aislado. Una nueva sentencia reconoce la incapacidad para otro trabajador con 'burnout' y más de una decena han ido a los tribunales</p><p class="subtitle">Un juez da la incapacidad absoluta a Ana, una trabajadora 'quemada' del aeropuerto de Gran Canaria: “Era como una fobia"</p></div><p class="article-text">
        La historia de Ana, la trabajadora del aeropuerto de Gran Canaria a la que <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/juez-da-incapacidad-absoluta-ana-trabajadora-quemada-aeropuerto-gran-canaria-fobia_1_11466919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un juez concedi&oacute; en 2024 la incapacidad absoluta por desgaste laboral</a> despu&eacute;s de m&aacute;s de 35 a&ntilde;os de ejercicio profesional, no es un caso aislado. A ra&iacute;z de aquella sentencia, m&aacute;s de una decena de empleados de las empresas adjudicatarias del servicio de asistencia en tierra a aerol&iacute;neas (<em>handling</em>) se reconocieron en ese relato y acudieron al despacho de la abogada de Ana a contar realidades similares de precariedad, estr&eacute;s cr&oacute;nico y afecci&oacute;n a la salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n se repite. Trabajadores veteranos, con d&eacute;cadas de experiencia y m&uacute;ltiples subrogaciones a sus espaldas, que sienten que no pueden m&aacute;s. Jos&eacute; Mar&iacute;a es uno de ellos. Una sentencia dictada en julio (a&uacute;n no firme) tambi&eacute;n le reconoci&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/incapacitados-profesion-quemarse-trabajo-elefante-habitacion-no-quiere-ver_1_11669850.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la incapacidad permanente absoluta</a>. El juez concluy&oacute; que la combinaci&oacute;n de patolog&iacute;as f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas que padece le incapacita para ejercer &ldquo;las labores fundamentales de cualquier trabajo&rdquo;. Seg&uacute;n el informe pericial, entre otros cuadros sufre un trastorno depresivo recurrente, fobia social y el s&iacute;ndrome del trabajador quemado (<em>burnout</em>) o de desgaste profesional, &ldquo;de evoluci&oacute;n cr&oacute;nica y t&oacute;rpida, sin respuesta suficiente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Mar&iacute;a (60 a&ntilde;os) empez&oacute; a trabajar en el aeropuerto de Gran Canaria en 1987 y pas&oacute; por distintos departamentos y empresas hasta llegar al de pasaje en Groundfource, donde ejerci&oacute; hasta principios de mayo. En 2011 sufri&oacute; dos infartos cerebrales en el aeropuerto, mientras trabajaba. Despu&eacute;s se sucedieron varias bajas, algunas de larga duraci&oacute;n. &ldquo;Un d&iacute;a sent&iacute; que no pod&iacute;a m&aacute;s. Estaba con crisis nerviosas, me daban ataques de p&aacute;nico, casi todos los d&iacute;as iba a urgencias. No fue por un hecho concreto, todo influye. Todos los d&iacute;as est&aacute;s estresado, todos los d&iacute;as a contrarreloj, todos los d&iacute;as trabajando por dos o por tres&hellip;&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que el resto de empleados entrevistados, Jos&eacute; Mar&iacute;a atribuye ese estr&eacute;s cr&oacute;nico a una sobrecarga derivada de la falta de personal y a un mal ambiente laboral. &ldquo;Es un trabajo que te desgasta ps&iacute;quicamente. Por el trato de los viajeros y por las exigencias de las empresas, porque tienen una pol&iacute;tica de penalizar siempre al trabajador. Hagas lo que hagas, siempre eres el culpable, aunque los factores sean externos&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Mar&iacute;a fue sancionado dos veces con suspensi&oacute;n de empleo y sueldo. La primera de ellas, de trece d&iacute;as, por un incidente en un vuelo regular a Lisboa que origin&oacute; un retraso &ldquo;de doce minutos&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, un pasajero compr&oacute; dos billetes, reservando un asiento para un instrumento musical en vez de pagar un suplemento. Cuando termin&oacute; de embarcar ese vuelo, le llamaron para que facturara otro con destino a Madrid. El problema surgi&oacute; en el recuento del vuelo a Lisboa. No coincid&iacute;a el n&uacute;mero de pasajes con el de embarques. &ldquo;Antes de irme, se lo hab&iacute;a dicho a una compa&ntilde;era, pero ella se olvid&oacute; de comentarlo porque estaba agobiada con las cancelaciones y estuvieron buscando a ese pasajero que en realidad no exist&iacute;a, porque era el instrumento&rdquo;, se&ntilde;ala. La empresa atribuy&oacute; el retraso en ese vuelo a Jos&eacute; Mar&iacute;a y le impuso esa sanci&oacute;n de empleo y sueldo, seg&uacute;n relata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra fue de dos d&iacute;as y obedeci&oacute; a los malos resultados de una auditor&iacute;a realizada por una compa&ntilde;&iacute;a de bajo coste poco despu&eacute;s de la muerte del padre de Jos&eacute; Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajaba siempre con miedo a fallar, llegaba atacado porque no sab&iacute;a qu&eacute; me pod&iacute;a pasar. Sab&iacute;a que en cualquier momento me pod&iacute;an amonestar por equivocaciones normales cuando trabajas en esas condiciones y con esa presi&oacute;n&rdquo;, explica. Jos&eacute; Mar&iacute;a cuenta que es pr&aacute;ctica habitual en estas empresas de asistencia en tierra recurrir a los trabajadores m&aacute;s veteranos para tareas que requieren mayor agilidad. &ldquo;Ellos saben que vamos a sacar el trabajo y en una facturaci&oacute;n de un vuelo a Madrid, por ejemplo, en vez de cuatro personas, ponen a dos&rdquo;. A ello se le suman las exigencias de embarque r&aacute;pido. &ldquo;Si el embarque normal es de 45 minutos, algunas compa&ntilde;&iacute;as te dicen que hay que hacerlo en 20. Y en ese embarque hay que mirar si el equipaje cumple, chequear la documentaci&oacute;n, cobrar en la puerta, resolver incidencias&hellip; Es imposible en ese tiempo, inhumano&rdquo;, comenta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No hay personal y el trato es deprimente&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Miguel (nombre ficticio, a petici&oacute;n del entrevistado, para preservar su identidad) tiene 59 a&ntilde;os y trabaja desde hace 37 cargando y descargando maletas en el aeropuerto de Gran Canaria, 18 de ellos en el turno de noche para poder conciliar con el cuidado de su madre. En la actualidad est&aacute; de baja (de larga duraci&oacute;n) y tambi&eacute;n est&aacute; inmerso en un procedimiento judicial para el reconocimiento de la incapacidad permanente. &ldquo;No hay personal y el trato es deprimente. Ya nadie quiere trabajar aqu&iacute; cuando antes todo el mundo se peleaba por venir, porque contratan por ocho o diez horas semanales y las extra se pagan como ordinarias. Ya me han llamado dos o tres veces porque no encuentran a nadie&rdquo;, resume.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajador cuenta que por turno puede cargar y descargar siete vuelos, que cada uno de los aviones lleva, de promedio, seis carros de maletas y que cada uno de los carros transporta unos &ldquo;400 kilos&rdquo;. &ldquo;Estamos reventados porque no hay gente, hay mucho personal de baja, y un avi&oacute;n que tiene que ir con seis personas, va solo con tres. Los d&iacute;as de libranza son para dormir. Y no cobras toxicidad, no cobras peligrosidad&hellip; Es horrible&rdquo;, dice Miguel, que tambi&eacute;n fue suspendido de empleo y sueldo por, seg&uacute;n cuenta, &ldquo;dar un golpe sin querer a una farola al intentar sacar una escalera que estaba en carga&rdquo;. &ldquo;Fue un despiste tonto. Ni se cay&oacute; ni se apag&oacute;, pero me suspendieron&rdquo;, lamenta el empleado, que ya dispone de un informe pericial que recoge, entre otros cuadros, el s&iacute;ndrome del desgaste profesional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;scar (nombre tambi&eacute;n ficticio) lleva 28 a&ntilde;os trabajando en el aeropuerto de Gran Canaria. Ahora, en el departamento de objetos perdidos para la empresa Menzies, una de las adjudicatarias del concurso de Aena para la asistencia en tierra a aerol&iacute;neas. Para &Oacute;scar, los problemas laborales en el sector comenzaron con su liberalizaci&oacute;n. Hasta 1994 estuvo en manos de Iberia. La liberalizaci&oacute;n plena se produjo en 2006. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aena hace licitaciones y van ganando diferentes empresas. Independientemente de quien gane, en cada traspaso el personal va perdiendo derechos. Al principio las compa&ntilde;&iacute;as dicen que s&iacute; a todo, pero despu&eacute;s no hay ning&uacute;n seguimiento y no se cumple. Si un avi&oacute;n necesita cinco personas para descargar, en la pr&aacute;ctica ponen a dos o tres. Lo mismo en un mostrador de facturaci&oacute;n. Las empresas tienen su responsabilidad, pero el responsable &uacute;ltimo es Aena&rdquo;, opina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar los recortes, &Oacute;scar pone el ejemplo de las oficinas de objetos perdidos. Antes, cada una de las empresas de <em>handling</em> ten&iacute;a una en cada una de las dos terminales del aeropuerto. Ahora solo hay una para las dos. &ldquo;El personal lo sufre porque tiene que estar de un lado para otro y a veces se solapan vuelos nacionales con internacionales&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Tenemos al enemigo en casa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las condiciones de estr&eacute;s son tremendas. Yo soy personal veterano y aguanto la presi&oacute;n. Entiendo que el pasajero no va a venir contento a una oficina de equipajes perdidos. No estoy en la entrada del parque de Eurodisney y s&eacute; diferenciar lo que es personal de lo que no es personal. Lo que no puede ser es tener al enemigo en casa, en mi propio bando&rdquo;, se&ntilde;ala &Oacute;scar, que define el ambiente laboral como &ldquo;muy t&oacute;xico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que sus dos compa&ntilde;eros, &Oacute;scar ha sido suspendido de empleo y sueldo, pero &eacute;l lo tiene recurrido en los tribunales. Seg&uacute;n cuenta, hubo una brecha de seguridad en el aeropuerto, al desembarcar en una zona comunitaria pasajeros brit&aacute;nicos que deb&iacute;an pasar por el control de pasaporte. Como &Oacute;scar estaba en la oficina de la empresa de <em>handling</em>, recibi&oacute; la llamada de Aena para preguntar qu&eacute; hab&iacute;a sucedido. &ldquo;Me intentaron encasquetar ese fallo a m&iacute; porque cog&iacute; el tel&eacute;fono y, seg&uacute;n ellos, no me asegur&eacute; de que la persona de Aena llamara al departamento que tocaba. Es absurdo, buscaban un cabeza de turco&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajador incide en que se ha instalado una pol&iacute;tica del miedo en este tipo de empresas. Y pone el ejemplo de un embarque para el que se requieren dos trabajadores. &ldquo;Uno va pasando las tarjetas y el otro revisa la documentaci&oacute;n o cobra si hay que cobrar algo, pero a lo mejor la empresa, porque no tiene personal, pone a uno solo. Y esta persona dice: o embarco o cobro, no puedo hacer las dos cosas. Y el vuelo no se puede retrasar. Si cobro, el jefe contento porque cobro, pero retraso el vuelo y me cae una sanci&oacute;n. Si no retraso el vuelo, me cae una sanci&oacute;n por no cobrar. Haga lo que haga, me cae&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores consultados inciden en el elevado n&uacute;mero de bajas laborales en la plantilla. Este peri&oacute;dico ha tenido acceso a un cuadrante de turnos en la primera semana de septiembre y ha comprobado que la mitad de los trabajadores estaba de baja por enfermedad. El personal se&ntilde;ala que ese porcentaje se eleva, en ocasiones, al 66%. Es decir, dos de cada tres. El aeropuerto de Gran Canaria recibi&oacute; cerca de 15 millones de pasajeros el a&ntilde;o pasado, la cifra m&aacute;s alta de todo el Archipi&eacute;lago.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ASEATA, asociaci&oacute;n que agrupa a las empresas de asistencia en tierra en aeropuertos, no ha contestado a las preguntas formuladas por este peri&oacute;dico acerca de las condiciones laborales de los trabajadores, la acumulaci&oacute;n de bajas o la existencia de auditor&iacute;as o de evaluaci&oacute;n de riesgos psicosociales, entre otras cuestiones.
    </p><h2 class="article-text">Un efecto domin&oacute;</h2><p class="article-text">
        Fany Barreto, abogada que llev&oacute; la reclamaci&oacute;n de Ana y a cuyo despacho han acudido desde entonces m&aacute;s de una decena de trabajadores del aeropuerto de Gran Canaria, habla de un &ldquo;efecto domin&oacute;&rdquo;. &ldquo;En 2021 ya estaban denunciando su precariedad laboral (hubo una huelga). Son trabajadores que han estado expuestos a un estr&eacute;s cr&oacute;nico. Algunos han sido subrogados hasta siete veces por diferentes empresas. La mayor&iacute;a llegan agotados, con problemas graves de salud, sin fuerza ni energ&iacute;a para seguir, hasta el punto de que se plantean marcharse sin nada despu&eacute;s de treinta a&ntilde;os trabajando&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La letrada insiste en que una reclamaci&oacute;n de incapacidad permanente debe ser el &uacute;ltimo paso, que lo importante es incidir en materia de prevenci&oacute;n de riesgos psicosociales para que los trabajadores no lleguen a ese punto. &ldquo;Les est&aacute;n sacando el m&aacute;ximo jugo y luego los dejan enfermos. Ponen a una sola persona a cubrir todo: llamadas, reclamaciones, salidas, incidencias, equipajes&hellip; Tienen que estar en cuatro sitios a la vez. Y todo es con tensi&oacute;n, quejas, tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos. Terminan destrozados y quien tiene que pagar todas esas incapacidades es el Estado. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la Inspecci&oacute;n de Trabajo? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los organismos oficiales? &iquest;Se supervisa lo que estas empresas est&aacute;n haciendo?&rdquo;, se pregunta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;contagio&rdquo; del &lsquo;burnout&rsquo;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ra&uacute;l Amador, coordinador del &aacute;rea de Psicolog&iacute;a del Trabajo, Organizaciones y Recursos Humanos del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Las Palmas, explica que el <em>burnout</em> puede &ldquo;contagiarse&rdquo;. El tambi&eacute;n consultor de Recursos Humanos y docente universitario alude a una investigaci&oacute;n (Rountree, 1984) que, tras analizar 23 organizaciones, concluy&oacute; que el 87,5%&nbsp;de los empleados con puntuaciones elevadas en el s&iacute;ndrome de desgaste profesional pertenec&iacute;an a centros en los que al menos la mitad de sus miembros estaban en esa misma situaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El papel de liderazgo es clave para moderar el estr&eacute;s colectivo y para un afrontamiento conjunto por parte del grupo a las situaciones estresantes. El apoyo de los supervisores es considerado un importante recurso laboral capaz de reducir los niveles de <em>burnout</em>. Hay que tener en cuenta que la relaci&oacute;n supervisor-subordinado es una de las fuentes m&aacute;s comunes de estr&eacute;s&rdquo;, precisa el doctor en Psicolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amador se&ntilde;ala que el s&iacute;ndrome del trabajador quemado se caracteriza por &ldquo;el agotamiento emocional, f&iacute;sico y mental&rdquo;. Los factores de riesgo son variados: &ldquo;estr&eacute;s cr&oacute;nico, ambiente de trabajo t&oacute;xico, malos jefes y/o compa&ntilde;eros, sobrecarga de trabajo&hellip;&rdquo; El psic&oacute;logo incide, adem&aacute;s, en que los trabajadores de atenci&oacute;n al cliente, como el personal del aeropuerto, est&aacute;n m&aacute;s expuestos a sufrir abusos verbales y episodios tensos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El s&iacute;ndrome de quemarse en el trabajo es una respuesta del individuo al estr&eacute;s cr&oacute;nico. Es decir, es una experiencia subjetiva de car&aacute;cter negativo, pero como afirm&oacute; el investigador Emilio Bouza, no es un problema personal, sino una consecuencia de determinadas caracter&iacute;sticas de la actividad laboral&rdquo;, agrega. Y cita, entre ellas, &ldquo;desde la precariedad en el empleo, los medios desiguales para el desempe&ntilde;o o la incertidumbre laboral hasta el escaso desarrollo profesional o la ausencia de incentivos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amador explica que este s&iacute;ndrome se manifiesta mediante una percepci&oacute;n &ldquo;de baja autoeficacia&rdquo; y una &ldquo;autoevaluaci&oacute;n negativa&rdquo; del trabajador. &ldquo;Muchas veces la empresa o el propio grupo de trabajo no lo percibe, con lo que aparecen sus consecuencias devastadoras: abandono de la empresa, absentismo, peor desempe&ntilde;o, insatisfacci&oacute;n laboral, problemas de salud, consumo de alcohol y psicof&aacute;rmacos e, incluso, el riesgo e ideaci&oacute;n del suicidio&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el representante del Colegio de Psic&oacute;logos de Las Palmas, en la mayor&iacute;a de las ocasiones &ldquo;hay tiempo para actuar&rdquo;. Para ello, las empresas deben, en primer lugar, &ldquo;reducir o eliminar los factores de riesgo organizacionales&rdquo; para evitar la aparici&oacute;n del s&iacute;ndrome. En caso de que ya empiece a afectar al trabajador y con el objetivo de que no evolucione, hay que buscar la manera de &ldquo;mejorar&rdquo; la respuesta de esa persona a los factores estresantes. Para los empleados ya quemados, se debe implementar la &ldquo;prevenci&oacute;n terciaria&rdquo;, cuya finalidad es &ldquo;reducir los da&ntilde;os de mayor severidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/aeropuerto-gran-canaria-vas-contrarreloj-labor-tres-burnout-sindrome-trabajador-quemado-incapacidad-absoluta-total_1_12655767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 20:29:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d99f373d-de9c-4973-978c-08f987718ebb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="249218" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d99f373d-de9c-4973-978c-08f987718ebb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="249218" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Trabajadores ‘quemados’ en el aeropuerto de Gran Canaria: “Vas a contrarreloj siempre y haces la labor de dos o de tres”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d99f373d-de9c-4973-978c-08f987718ebb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Aeropuertos,Salud mental,Salud laboral,Gran Canaria,Aena,Trabajadores,Psicología,Salud psicológica,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Erritzøe, psiquiatra: "Las drogas psicodélicas abren una ventana al cambio biológico del cerebro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/david-erritzoee-psiquiatra-drogas-psicodelicas-abren-ventana-cambio-biologico-cerebro_128_12654322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0cd68ea-81c4-4e63-939a-1e0f40e0cbf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Erritzøe, psiquiatra: &quot;Las drogas psicodélicas abren una ventana al cambio biológico del cerebro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director clínico del Centro de Investigación Psicodélica del Imperial College de Londres es uno de los científicos al frente de la nueva ola que explora el potencial terapéutico de la psilocibina, el LSD o el MDMA en trastornos graves 
</p><p class="subtitle">Descubren el efecto de los hongos alucinógenos en el cerebro: “La psilocibina borra temporalmente tu individualidad”</p></div><p class="article-text">
        En 2023, un grupo de investigadores encontr&oacute; en Menorca <a href="https://elpais.com/ciencia/2023-04-06/un-mechon-de-pelo-de-un-antiguo-chaman-revela-como-los-antiguos-habitantes-de-menorca-ya-tomaban-drogas-hace-3000-anos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">restos de alucin&oacute;genos en el mech&oacute;n de pelo de un antiguo cham&aacute;n</a>. La muestra es de hace m&aacute;s de 3.000 a&ntilde;os, pero hay evidencia incluso anterior para afirmar que los humanos consumen estas sustancias desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, el rumbo de la historia termin&oacute; por condenar al aislamiento y al ostracismo a los psicod&eacute;licos en una parte del mundo: primero, por la expansi&oacute;n del cristianismo; y despu&eacute;s, ya en el siglo XX, por la asociaci&oacute;n del consumo con grupos culturales inc&oacute;modos para el sistema que desemboc&oacute; finalmente en la prohibici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero desde hace unos a&ntilde;os algo est&aacute; cambiando: la ciencia ha tomado el mando en la recuperaci&oacute;n de estas sustancias para tratar trastornos graves en el entorno cl&iacute;nico, como el estr&eacute;s postraum&aacute;tico, obsesiones, adicciones o depresiones resistentes. Como una muestra de este viraje, el Ilustre Colegio de M&eacute;dicos de Madrid (ICOMEM) acoge este fin de semana un congreso organizado por la Fundaci&oacute;n Inawe &ndash;el observatorio espa&ntilde;ol para la divulgaci&oacute;n de la ciencia alrededor del uso terap&eacute;utico de estas sustancias&ndash; que ha reunido a los m&aacute;s punteros investigadores en psicodelia, neurociencia y salud mental.  
    </p><p class="article-text">
        La conferencia magistral ha corrido a cargo del dan&eacute;s David Erritz&oslash;e, director cl&iacute;nico del Centro de Investigaci&oacute;n Psicod&eacute;lica del Imperial College de Londres y uno de los hombres al frente de la nueva ola de cient&iacute;ficos que exploran el potencial terap&eacute;utico de estos compuestos. Su equipo investiga los mecanismos cerebrales y las posibilidades del MDMA, la ketamina y los psicod&eacute;licos m&aacute;s cl&aacute;sicos como la psilocibina o el LSD. Australia, Suiza, Rep&uacute;blica Checa o Alemania ya permiten tratar, con acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico y diferentes indicaciones, a pacientes con trastornos graves. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las sustancias psicod&eacute;licas est&aacute;n viviendo un renacimiento. &iquest;El rechazo el a&ntilde;o pasado por parte de la agencia reguladora de EEUU, la FDA, del tratamiento con MDMA para el estr&eacute;s postraum&aacute;tico es un rev&eacute;s relevante o m&aacute;s bien indica qu&eacute; hay que solucionar para aprobar el tratamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ambas cosas. En cierto modo, es un rev&eacute;s porque hasta entonces hab&iacute;amos visto actitudes positivas por parte de organismos reguladores como la FDA o la EMA en Europa, que hab&iacute;an apoyado el desarrollo y aportado informaci&oacute;n positiva y asesoramiento sobre lo que hay que hacer para que estos medicamentos sean aprobados. Pero pasaron muchas cosas. Hubo una campa&ntilde;a en contra y creo que algunas personas han argumentado que quienes lo evaluaron quiz&aacute; no tuvieron el tiempo suficiente o la formaci&oacute;n profunda para evaluarlo. Muchas de las cosas que surgieron eran cuestiones que ya se hab&iacute;an abordado y debatido a lo largo de los a&ntilde;os. Eso me sorprendi&oacute; un poco. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, hay que dar un paso atr&aacute;s y pensar cu&aacute;les son las ventajas de plantear preguntas cr&iacute;ticas y m&aacute;s exigencias y antes de dar luz verde a un nuevo tratamiento siempre es bueno conocer todos los datos posibles para llenar los vac&iacute;os de conocimiento. Por lo tanto, si se a&ntilde;ade un ensayo independiente, realizado por otros, no es malo para la ciencia ni para los pacientes. El &uacute;nico problema es que se retrasa, lo que significa que las personas no pueden acceder a &eacute;l y eso har&aacute; que mucha gente sufra durante m&aacute;s tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos pa&iacute;ses ya tienen indicaciones aprobadas para usar terap&eacute;uticamente estas drogas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Australia, al contrario que mucha gente cree, no es el &uacute;nico pa&iacute;s, sino uno de ellos. Tambi&eacute;n est&aacute; Suiza, Canad&aacute;, Rep&uacute;blica Checa y Alemania. Han hecho cosas diferentes de diferentes maneras, pero todos han puesto en marcha alg&uacute;n tipo de ley o programa que permite el acceso. Canad&aacute;, por ejemplo, tiene programas de uso compasivo. En Suiza cuentan con la versi&oacute;n m&aacute;s amplia. La tienen desde hace m&aacute;s tiempo y los m&eacute;dicos pueden solicitarlo en nombre de los pacientes para tratarlos, por ejemplo con LSD para una serie de afecciones. Alemania ha dado un nuevo paso en esta direcci&oacute;n con dos instituciones trabajando sobre ello y tambi&eacute;n la Rep&uacute;blica Checa. En todos los sitios se comparte una cosa: el acceso es controlado y de alg&uacute;n modo supervisado. Con estas experiencias se deber&iacute;a exigir que los datos se recopilaran de manera m&aacute;s sistem&aacute;tica, incluso ver si se podr&iacute;a hacer de manera transnacional porque aporta mucho conocimiento tambi&eacute;n para los ensayos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Espa&ntilde;a, el Ministerio de Sanidad quiere aprobar el uso muy limitado del cannabis medicinal, por ejemplo, para el dolor oncol&oacute;gico, pero por el momento no hay consenso pol&iacute;tico, en particular por parte de la derecha. &iquest;Los pol&iacute;ticos, m&aacute;s que la sociedad, son un freno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nueva administraci&oacute;n estadounidense supone un gran rev&eacute;s en cuanto a detener lo que mucha gente considerar&iacute;a un gobierno progresista. Hay un retroceso en muchos aspectos. Sin embargo, esa administraci&oacute;n parece bastante positiva con respecto a las sustancias psicod&eacute;licas, por lo que no es necesariamente tan predecible. A menudo siento que los pol&iacute;ticos siguen lo que la mayor&iacute;a de los votantes apoya en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        El paradigma psicod&eacute;lico no deber&iacute;a ser solo una agenda impulsada por la izquierda porque entonces habr&iacute;a mucha resistencia, tendr&iacute;amos que ir m&aacute;s all&aacute; y pienso que el debate no deber&iacute;a estar tan contaminado por el uso de los mismos f&aacute;rmacos fuera de la medicina, en la cultura, la historia o la contracultura. Si son &uacute;tiles y hay pruebas de ello, habr&iacute;a de elevarse por encima de esas posturas pol&iacute;ticas, porque eso solo mantiene todo en un estancamiento absolutamente innecesario y est&uacute;pido que simplemente no es apropiado para algo tan importante como las personas que sufren problemas de salud mental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7bcdb8ba-3c65-48a4-b02d-5dc95f2778ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra David Erritzøe, durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra David Erritzøe, durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo act&uacute;an los psicod&eacute;licos en el cerebro? </strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de los trabajos realizados con animales y de los estudios precl&iacute;nicos de cultivos celulares, hemos visto que inducen plasticidad. Es decir, abren una ventana de oportunidad para el cambio, incluso para el cambio biol&oacute;gico del cerebro, para su recableado. Parecen ser capaces de sacudir y suavizar esa especie de rigidez atrapada que forma parte de la mayor&iacute;a de los trastornos mentales, y por eso creemos que funcionan en todas las afecciones. 
    </p><p class="article-text">
        Los psicod&eacute;licos sacuden las creencias, permiten que se reformule tu modelo interno del mundo que te rodea y de tu propia vida emocional porque entra con tal perturbaci&oacute;n en tu forma de ser que permite remodelar tus interpretaciones del mundo. Tambi&eacute;n podemos ver que, en lugar de atenuar tu capacidad de sentir, en realidad permite que las emociones salgan a la superficie, lo que es algo diferente a algunos de los medicamentos convencionales en psiquiatr&iacute;a. En lugar de tapar el sufrimiento de una persona y todas las cosas que le duelen y le resultan dif&iacute;ciles, es casi como si se quitara la tapa y se permitiera que se desarrollaran, pero de una manera que terap&eacute;uticamente se puede trabajar como un replanteamiento y un camino a seguir. Intervenciones cortas o &uacute;nicas tienen capacidad de lograr un impacto profundo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El paradigma psicodélico no debería ser solo una agenda impulsada por la izquierda porque entonces habría mucha resistencia, tendríamos que ir más allá. Si son útiles y hay pruebas de ello, debería elevarse por encima de posiciones políticas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y las dosis? &iquest;Se aboga por una sola siempre? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una pregunta clave: la redosificaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; pasa con las personas que podr&iacute;an mejorar durante un tiempo? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los datos de seguridad sobre la continuidad de la dosificaci&oacute;n, por ejemplo, cada a&ntilde;o? Son muy dif&iacute;ciles de recopilar y lleva mucho tiempo. As&iacute; que se puede exigir eso antes de dar la aprobaci&oacute;n o se puede liberar de forma muy controlada y cautelosa, y seguir recopilando esos datos. Esto ser&iacute;a l&oacute;gico hacerlo muy pronto, porque de lo contrario se puede seguir diciendo que queremos saber esto y aquello y lo otro, y algunas cosas no se pueden saber realmente hasta que se comercialice a mayor escala. Soy m&aacute;s partidario de que se apruebe con algunas limitaciones, supervisiones y procesos de supervisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; situaciones y con qu&eacute; compuestos se ha demostrado mayor eficacia? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En este momento tenemos m&aacute;s conocimientos y m&aacute;s datos sobre la psilocibina (hongos) espec&iacute;ficamente para el tratamiento de la depresi&oacute;n resistente y no resistente, lo que no significa que la psilocibina sea mejor para la depresi&oacute;n que para otras afecciones o que sea mejor que otros f&aacute;rmacos. Depende de la cantidad de pruebas que tengamos. Otros psicod&eacute;licos pueden funcionar igual de bien. De hecho, hemos visto recientemente en un ensayo con DMT (dimetiltriptamina) que los datos de la infusi&oacute;n intravenosa no eran muy diferentes de los de la psilocibina. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay de otras afecciones? Estamos publicando, al igual que otros, datos sobre el TOC, la anorexia nerviosa, el dolor cr&oacute;nico... Es probable que tambi&eacute;n se desarrollen m&aacute;s para otras indicaciones, pero es un poco pronto para decir que este f&aacute;rmaco funciona mejor que aquel para esta afecci&oacute;n. Puede que, en realidad, se solapen mucho, tanto en t&eacute;rminos de f&aacute;rmacos como de indicaciones en las que funcionan. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La administraci&oacute;n de estos f&aacute;rmacos siempre debe ir acompa&ntilde;ada de psicoterapia? &iquest;O podr&iacute;a funcionar tambi&eacute;n tomar, por ejemplo, microdosis de psilocibina sin intervenci&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La microdosificaci&oacute;n no requiere necesariamente que se utilice ninguna terapia. Con dosis peque&ntilde;as no se entra en una experiencia psicod&eacute;lica masiva ni se pasa por un estado alterado de conciencia por lo que, en cuanto a la seguridad, parece que est&aacute; bien y es seguro hacerlo. Ahora mismo no podemos decir que las microdosis no funcionan, pero los trabajos m&aacute;s rigurosos muestran que, si hay efecto m&aacute;s all&aacute; del placebo, es muy peque&ntilde;o. No parece que sea muy probable que, con la evidencia actual, se conviertan en medicamentos reales con dosis repartidas. 
    </p><p class="article-text">
        Por las pruebas que tenemos, parece que se pueden obtener resultados con muy poco apoyo de psicoterapia en torno a la experiencia. Pero a muchos nos preocupa que, si se elimina ese apoyo, se produzcan m&aacute;s resultados negativos para las personas que realmente tienen dificultades. Creo que es mucho m&aacute;s saludable, seguro y significativo pensar en estos f&aacute;rmacos como catalizadores de procesos terap&eacute;uticos y, por lo tanto, utilizarlos en ese contexto, aunque todav&iacute;a tenemos muchas preguntas por responder, por ejemplo, en el caso de la psilocibina. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los psicodélicos sacuden las creencias, permiten que se reformule tu modelo interno del mundo que te rodea y de tu propia vida emocional porque entra con tal perturbación en tu forma de ser que permite remodelar tus interpretaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La neurotoxicidad es un obst&aacute;culo para avanzar? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo contrario, es el menor desaf&iacute;o de todos. Solo podr&iacute;a ser un problema si alguien desarrolla un nuevo psicod&eacute;lico. Sabemos que se pueden administrar dosis muchas veces superiores a las que se pretenden utilizar en el rango de dosis terap&eacute;uticas para un f&aacute;rmaco como la psilocibina sin que el cerebro sufra da&ntilde;os o que la persona tenga problemas cardiovasculares. Los psicod&eacute;licos cl&aacute;sicos (DMT, psilocibina y LSD) son compuestos seguros fisiol&oacute;gicamente. Se encuentran en el extremo menos da&ntilde;ino del espectro en comparaci&oacute;n con otras sustancias que la gente consume como alcohol, tabaco, cannabis, estimulantes, opioides o benzodiacepinas... aunque pueden ser dif&iacute;ciles en lo psicol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Los que llamamos at&iacute;picos, como el MDMA o la ketamina, tienen un perfil de riesgo y toxicidad diferentes. En el caso de la primera sustancia podemos decir que es m&aacute;s seguro y sencillo psicol&oacute;gicamente someterse a una experiencia que con otras drogas m&aacute;s cl&aacute;sicas. Depende de qu&eacute; riesgos consideremos. &iquest;Estamos hablando de toxicidad para el tejido cerebral? &iquest;Estamos hablando de riesgo cardiovascular? Yo hablar&iacute;a del riesgo de volverse dependiente de la droga tambi&eacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0527bce6-558d-4444-8013-3f2ae89ef3a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="David Erritzøe, del Imperial College de Londres, durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                David Erritzøe, del Imperial College de Londres, durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La categor&iacute;a de sustancias psicod&eacute;licas incluye muchas cuyos efectos son bastante diferentes, como el MDMA, la psilocibina, la ketamina o el LSD. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque inducen experiencias subjetivas con cierto grado de alteraci&oacute;n del estado mental. Es decir, un estado de conciencia expandido con un rico elemento subjetivo, sensaci&oacute;n de trascendencia, elementos espirituales, dar sentido a las cosas...  La ketamina, por ejemplo, crea un estado m&aacute;s incorp&oacute;reo, pero por lo dem&aacute;s se solapa mucho con la psilocibina. Lo que tienen en com&uacute;n es que revelan o manifiestan la mente o el alma, de ah&iacute; su nombre. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El efecto de las microdosis de psilocibina, más allá del placebo, es muy pequeño. No parece que sea muy probable que, con la evidencia actual, se conviertan en medicamentos reales con dosis repartidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tienen dificultades para obtener financiaci&oacute;n que permita continuar con los ensayos hasta las etapas finales? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En el mundo acad&eacute;mico necesitamos o subvenciones o filantrop&iacute;a, as&iacute; que de momento estamos haciendo un trabajo m&aacute;s peque&ntilde;o para tratar de entender c&oacute;mo funcionan estos f&aacute;rmacos. A veces conseguimos dinero y otras no, ahora estamos m&aacute;s o menos en una situaci&oacute;n decente, pero hemos luchado muchos a&ntilde;os para conseguirlo. Hay optimismo y entusiasmo porque vemos m&aacute;s subvenciones disponibles que se pueden utilizar para la ciencia psicod&eacute;lica, lo cual es bueno. Pero dependemos de lo que otras personas est&aacute;n dispuestas a invertir con el riesgo de que no funcione y eso depende de factores financieros que no son de mi campo. Si se lleva a cabo todo el proceso para que se aprueben, la escala es completamente diferente: hay ensayos multic&eacute;ntricos masivos, mucho m&aacute;s grandes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El uso recreativo de estas drogas puede lastrar los avances en lo terap&eacute;utico? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El uso recreativo en el mundo occidental ha existido desde siempre. &iquest;Deber&iacute;amos salir y decir que &ldquo;ahora somos nosotros los que mandamos y queremos que esto se convierta en medicina, as&iacute; que dejad de usarlo&rdquo;? Me parecer&iacute;a extremadamente arrogante y tambi&eacute;n inapropiado. As&iacute; que me mantendr&iacute;a alejado de eso. Si debe ser legal o no su uso es una cuesti&oacute;n de pol&iacute;tica de drogas que no es lo mismo que el desarrollo medicinal, incluso si son los mismos compuestos. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas que trabajamos en este &aacute;mbito debemos ser cautelosos y no mezclar demasiado las dos cosas. En nuestro caso, se trata de desarrollar un medicamento seguro y apoyar un proceso para que llegue a los pacientes con indicaciones espec&iacute;ficas dentro del sistema sanitario. Esa es nuestra principal implicaci&oacute;n desde el punto de vista cl&iacute;nico. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tampoco podemos ser ingenuos. No hay una solución mágica y porque las personas puedan sentir más no se va a acabar con las guerras. En un periodo en el que los psicodélicos están floreciendo, nunca han sido más populares, el mundo se está yendo al garete</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En su libro</strong><em><strong> I feel love</strong></em><strong> la periodista Rachel Nuwer se pregunta si el MDMA puede ayudar a conectar a los seres humanos en un mundo enfrentado e individualista. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Probablemente ya lo haga para las personas que consumen estas sustancias. Ese profundo sentido de conexi&oacute;n que se ve y se experimenta al pasar por estas experiencias puede ser muy &uacute;til. Aunque para sacar realmente el m&aacute;ximo partido, es significativo hacerlo en un espacio terap&eacute;utico controlado, y tambi&eacute;n el trabajo en grupo es muy valioso. 
    </p><p class="article-text">
        No es que crea que todo el planeta vaya a pasar por estas experiencias ni que deba hacerlo, pero s&iacute;, por supuesto, en teor&iacute;a las drogas inducen una sensaci&oacute;n de conexi&oacute;n con algo mucho m&aacute;s all&aacute; de uno mismo en su propio mundo, y hay algo atractivo en eso, especialmente en la salud mental, donde las personas est&aacute;n aisladas y empiezan a volverse bastante introvertidas. As&iacute; que aflojarlo y hacer que la gente se sienta m&aacute;s conectada con los dem&aacute;s, con la naturaleza... tiene mucho valor.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos ser ingenuos. No hay una soluci&oacute;n m&aacute;gica y porque las personas puedan sentir m&aacute;s con el MDMA no se va a acabar con las guerras. Mira el mundo ahora mismo. En un periodo en el que los psicod&eacute;licos est&aacute;n floreciendo, nunca han sido m&aacute;s populares, el mundo se est&aacute; yendo al garete en tantos niveles... no es tan sencillo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La despenalizaci&oacute;n de estas sustancias es planteable hoy en d&iacute;a? Hay pa&iacute;ses como Portugal que tienen una pol&iacute;tica as&iacute; desde hace 20 a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, se trata de pol&iacute;tica de drogas y no es mi campo, pero los datos que he le&iacute;do recientemente sobre Portugal y las conversaciones que he tenido sustentan que han mejorado los resultados sociales y sanitarios con un cambio radical de los datos que ten&iacute;an antes de su implementaci&oacute;n. Me parece significativo y a tener en cuenta. &iquest;Por qu&eacute; castigar a la gente por algo como la guerra contra las drogas que ya ha fracasado? Despenalizar, de todos modos, no es lo mismo que legalizar, algo mucho m&aacute;s complicado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Pérez Mendoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/david-erritzoee-psiquiatra-drogas-psicodelicas-abren-ventana-cambio-biologico-cerebro_128_12654322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 19:14:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0cd68ea-81c4-4e63-939a-1e0f40e0cbf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4602579" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0cd68ea-81c4-4e63-939a-1e0f40e0cbf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4602579" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[David Erritzøe, psiquiatra: "Las drogas psicodélicas abren una ventana al cambio biológico del cerebro"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0cd68ea-81c4-4e63-939a-1e0f40e0cbf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Drogas,Psicoterapia,Ciencia,Investigación,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Anhedonia’, el documental que bucea en la depresión con siete pacientes en conflicto con su propia mente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/anhedonia-documental-bucea-depresion-siete-pacientes-conflicto-propia-mente_1_12651316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23b09524-0a89-40e5-9a1e-f94582cf55b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Anhedonia’, el documental que bucea en la depresión con siete pacientes en conflicto con su propia mente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Fidel Masreal y el director Facundo Beraudi han plasmado la convivencia de sus protagonistas con la enfermedad durante más de un año en un largometraje que, sin maquillar ni edulcorar, invita a la empatía y la esperanza</p><p class="subtitle">El porcentaje de personas con depresión en España se ha triplicado en tres años
</p></div><p class="article-text">
        En agosto de 1996, el periodista Fidel Masreal estaba sentado en una sala de visitas de la Cl&iacute;nica Mental de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), esperando ver a su madre ingresada por depresi&oacute;n. Cuando el pesimismo le impuls&oacute; a ello, cogi&oacute; su bol&iacute;grafo y lo volc&oacute; todo sobre el papel. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo un deber conmigo mismo: escribir, no s&eacute; c&oacute;mo, ni con qu&eacute; tono, de la depresi&oacute;n. Me cuesta no blindarme, no poner un muro. Pero con el hierro al rojo vivo y agarr&aacute;ndome fuerte al amor, lo tengo que hacer&rdquo;. Este fragmento qued&oacute; redactado en lo que posteriormente se publicar&iacute;a como el libro <em>Convivir con la depresi&oacute;n</em> (Luci&eacute;rnaga, 2008).
    </p><p class="article-text">
        Masreal no se conform&oacute; con la tinta y en 2020, junto al director Facundo Beraudi, inici&oacute; el proyecto que se convertir&iacute;a en el documental <em>Anhedonia, dentro de la depresi&oacute;n, </em>de la productora Bas. El resultado final, un largometraje de una hora, sigue a 7 personas con depresi&oacute;n durante m&aacute;s de un a&ntilde;o y se estrenar&aacute; el 6 de octubre en la sala Aribau de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la salud es importante dar voz a las primeras personas, que sean ellas las protagonistas de su propio proceso&rdquo;, explica Masreal a elDiario.es. Por ello el periodista, juntamente a entidades y centros de salud, seleccion&oacute; a siete perfiles muy distintos que quisieran explicar su historia frente a una c&aacute;mara. Todos ellos proceden de contextos sociales diferentes con un rango de edad que va desde los 17 a los 83 a&ntilde;os y con historias y trayectorias vitales dispares. Lo que tienen en com&uacute;n es que luchan contra <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/relato-descarnado-ignorancia-depresion_1_9806467.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una enfermedad que a&uacute;n est&aacute; rodeada de tab&uacute;s y falta de recursos.</a>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1971553409502503156?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 34% de la poblaci&oacute;n adulta padece alg&uacute;n tipo de problema de salud mental. De estos, la depresi&oacute;n es la tercera dolencia m&aacute;s diagnosticada, seg&uacute;n datos del Ministerio de Sanidad. A lo largo de la vida es, por tanto, muy probable que cualquier persona se convierta en paciente o en entorno cercano de uno.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta ruleta, Masreal y su equipo quisieron dar a conocer la convivencia con la depresi&oacute;n, para que el espectador pueda estar prevenidos sobre c&oacute;mo actuar y a d&oacute;nde acudir.
    </p><p class="article-text">
        Empleando siempre el m&aacute;ximo respeto y con escenas de delicada intimidad, el equipo del documental entra en los hogares de Joel, Marce, Dayana, Andrea, Carme, Juan Lu&iacute;s y Carmen para grabar conversaciones y reflexiones sinceras, sin edulcorar ni maquillar.
    </p><p class="article-text">
        Desde una hija deseada y querida que se convirti&oacute; en un gran reto por culpa de la depresi&oacute;n postparto al duelo permanente y solitario de un marido que perdi&oacute; a su compa&ntilde;era de vida. Ninguna depresi&oacute;n que aparece en pantalla es igual a la anterior ni tampoco lo son las personas y situaciones que la rodean. La visi&oacute;n final: una panor&aacute;mica subjetiva, personal y emotiva de la enfermedad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/71243332-e563-417c-a3a4-8be1e8ac71b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma del documental en el que Carmen y su pareja hablan frete al mar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma del documental en el que Carmen y su pareja hablan frete al mar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Los familiares y el entorno: el tratamiento olvidado</strong></h2><p class="article-text">
        En el documental, los familiares y allegados de los pacientes tambi&eacute;n son un personaje important&iacute;simo. As&iacute; se muestra, por ejemplo, en una escena en la que Carmen y su pareja hablan frente al mar. All&iacute;, &eacute;l se sincera y reconoce que los familiares intentan analizar las enfermedades mentales desde la l&oacute;gica y por eso, a menudo, no acaban brindando el mejor de los acompa&ntilde;amientos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando a alguien le detectan una enfermedad mental, a quien tendr&iacute;an que llamar casi de forma inmediata es su entorno m&aacute;s pr&oacute;ximo para intentarle explicar que lo que va a pasar est&aacute; fuera de toda l&oacute;gica y que puedan realmente apoyar a esa persona&rdquo;, dice el compa&ntilde;ero de Carmen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El entorno lo pasa fatal porque no sabes qu&eacute; hacer ni c&oacute;mo actuar&rdquo;, explica Masreal. El periodista relata el sentimiento de culpa, saturaci&oacute;n y ansiedad que acompa&ntilde;a a los familiares cuando se dan cuenta de que no tienen ni el tiempo ni el conocimiento necesario.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, insiste en la importancia de que el sistema aprenda e invierta para acompa&ntilde;ar a los familiares en este tortuoso camino, para que ellos, a su vez, puedan cuidar mejor de los suyos. &ldquo;Es important&iacute;simo, porque todo lo que hagan bien ayudar&aacute; a que la depresi&oacute;n remita&rdquo;, asegura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e447c90f-e796-487b-b4fb-7fe08066615d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Anhedonia, dentro de la depresión&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Anhedonia, dentro de la depresión&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Masreal asume que sus deseos pueden tardar en cumplirse porque, tal como &eacute;l mismo afirma, la atenci&oacute;n a la salud mental en Espa&ntilde;a &ldquo;a&uacute;n es muy precaria&rdquo;. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Sanidad, la espera media desde que un paciente llama hasta que puede ver a un especialista es de 87 d&iacute;as. En las Canarias, la comunidad con m&aacute;s tiempo de espera, la media llega a los 123 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Durante 2023 se llevaron a cabo m&aacute;s de 5,5 millones de consultas de atenci&oacute;n especializada en psiquiatr&iacute;a y alrededor de 360.000 urgencias hospitalarias. Adem&aacute;s, uno de cada 10 pacientes vuelve a ingresar de urgencia, una <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/porcentaje-personas-depresion-espana-triplicado-tres-anos_1_12333034.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cifra que ha crecido un 17% en la &uacute;ltima d&eacute;cada</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay grandes profesionales, pero nos faltan much&iacute;simos recursos&rdquo;, afirma el periodista. Masreal ve una <a href="https://www.eldiario.es/era/hay-relacion-mala-alimentacion-depresion_1_8587007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaci&oacute;n clara entre la salud mental y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</a>, la inversi&oacute;n en sanidad, vivienda y en que la juventud pueda tener un trabajo digno. &ldquo;Son determinantes para favorecer una buena salud mental de la ciudadan&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Anhedonia</em>, un documental completo que aborda las diversas caras de la depresi&oacute;n, lleva el nombre de uno de los s&iacute;ntomas de esta enfermedad. Se trata de la incapacidad de sentir placer por cosas que deber&iacute;an ser agradables. &ldquo;Es un t&uacute;nel donde no se ve luz ni al principio ni al final&rdquo;, resume Marce, uno de los protagonistas del largometraje.
    </p><p class="article-text">
        Pero Masreal asegura que se sale adelante. &ldquo;Que conf&iacute;en&rdquo;, dice el periodista, &ldquo;aunque ahora les parezca una mentira, esto se pasar&aacute;&rdquo;. Precisamente Marce es ejemplo de ello. Como &eacute;l mismo explica al final del documental, &ldquo;ahora hay luces en el t&uacute;nel&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Jerez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/anhedonia-documental-bucea-depresion-siete-pacientes-conflicto-propia-mente_1_12651316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Oct 2025 19:58:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/23b09524-0a89-40e5-9a1e-f94582cf55b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="107315" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/23b09524-0a89-40e5-9a1e-f94582cf55b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="107315" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Anhedonia’, el documental que bucea en la depresión con siete pacientes en conflicto con su propia mente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/23b09524-0a89-40e5-9a1e-f94582cf55b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Enfermedades mentales,Salut mental,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expertos en salud mental para formar a los profesores: "Hay que identificar signos de alarma en sus alumnos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/educacion/expertos-salud-mental-formar-profesores-identificar-signos-alarma-alumnos_1_12634621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c58eb49e-8cab-4f8a-aac8-267282e9f9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Expertos en salud mental para formar a los profesores: &quot;Hay que identificar signos de alarma en sus alumnos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Los trastornos mentales en niños y adolescentes antes de la pandemia ya iban en aumento, pero a partir de ella se elevaron exponencialmente” sostienen los impulsores de esta iniciativa; más de 140 centros cuentan ya con este programa innovador, al que definen como “imprescindible”</p><p class="subtitle">Uno de cada tres adolescentes con problemas de salud mental no habla con nadie sobre ello</p></div><p class="article-text">
        Una respuesta creativa a una necesidad &ldquo;imperiosa&rdquo;. As&iacute; es c&oacute;mo las psic&oacute;logas cl&iacute;nicas &Aacute;ngela Ulloa y Mar&iacute;a Mayoral definen el Programa piloto de Enlace Cl&iacute;nico en Salud Mental en el que est&aacute;n implicadas. Un programa que lleva prob&aacute;ndose en distintos centros escolares &mdash;ordinarios y de Educaci&oacute;n Especial&mdash; de la Comunidad de Madrid desde 2022.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empezamos con 13 centros escolares y ahora son m&aacute;s de 140&rdquo;, explica Ulloa &mdash;tambi&eacute;n directora de Proyectos en la <a href="https://fundacionaliciakoplowitz.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Alicia Koplowitz</a>, principal impulsora de la iniciativa junto al Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n&mdash;. Y cuenta c&oacute;mo surgi&oacute;: &ldquo;Los trastornos mentales en ni&ntilde;os y adolescentes antes de la pandemia ya iban en aumento, pero a partir de ella se elevaron exponencialmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es por ello que, junto al servicio de Psiquiatr&iacute;a del Ni&ntilde;o y del Adolescente del Mara&ntilde;&oacute;n, vimos la importancia de hacer una atenci&oacute;n, como dice la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, &lsquo;ecol&oacute;gica&rsquo;. Es decir, en el entorno donde est&aacute;n las personas afectadas (en el caso de los ni&ntilde;os y adolescentes, los centros escolares). Nos basamos en programas que ya hab&iacute;an demostrado eficacia en otros pa&iacute;ses&rdquo;, prosigue.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo tambi&eacute;n est&aacute;n implicados el Hospital La Paz y el del Sureste y se ha sumado como co-financiadora la <a href="https://www.zurich.foundation/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Z Z&uuml;rich Foundation</a> para ampliar el alcance en el &aacute;rea de La Paz.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si no contáramos con estos programas, nos sentiríamos más solos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Verónica Martín, técnico especialista III en el Colegio Público de Educación Especial Juan XXIII de Fuenlabrada</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De ese planteamiento surgi&oacute; en paralelo un segundo programa enfocado en formar en salud mental a los profesionales de la comunidad educativa. &ldquo;La idea era darles conocimientos para poder, por un lado, identificar signos de alarma en sus alumnos de posibles trastornos y, por otro lado, dotarles de herramientas para hacer intervenciones educativas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Inestabilidad emocional y conductas autol&iacute;ticas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Estos &uacute;ltimos cursos es tremendo todos los casos de problemas de salud mental que estamos viendo. Antes pod&iacute;amos tener situaciones aisladas, pero &uacute;ltimamente observamos un aumento de la incidencia desde infantil hasta las edades m&aacute;s avanzadas. Vemos mucha ansiedad, tambi&eacute;n casos de autolesiones&hellip;&rdquo;, cuenta Ver&oacute;nica Mart&iacute;n, t&eacute;cnico especialista III en el Colegio P&uacute;blico de Educaci&oacute;n Especial Juan XXIII de Fuenlabrada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si no cont&aacute;ramos con estos programas, nos sentir&iacute;amos m&aacute;s solos. Antes &iacute;bamos dando m&aacute;s <em>palos de ciego</em>. Yo creo que deber&iacute;an generalizarse y llegar a toda la comunidad educativa. Dir&iacute;a que es imprescindible&rdquo;, profundiza.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/educacion/expertos-salud-mental-formar-profesores-identificar-signos-alarma-alumnos_1_12634621.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los mayores estudios</a> publicados hasta la fecha, el aumento de hospitalizaciones de personas de entre 11 y 18 a&ntilde;os por trastornos mentales en Espa&ntilde;a ha sido constante desde el a&ntilde;o 2000, pero se se&ntilde;ala la pandemia como un momento clave: tras el primer a&ntilde;o de esta, aumentaron un 51%. &ldquo;Vemos sobre todo inestabilidad emocional, conductas autolesivas, ideaci&oacute;n suicida&hellip; Tambi&eacute;n hay quienes lo que tienen son muchos problemas socioecon&oacute;micos&rdquo;, comenta Mayoral, que coordina uno de los equipos de La Paz involucrados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras el primer año de la pandemia aumentaron un 51% las hospitalizaciones por trastornos mentales.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> María Mayoral, psicóloga clínica y coordinadora de uno de los equipos derivados del Hospital La Paz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Explica que &ldquo;no hay una respuesta absoluta&rdquo;, pero todos tienen hip&oacute;tesis sobre lo que est&aacute; pasando: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/salud-mental-menores-redes-sociales-ruleta-no-le-tocar-hijo_1_12236857.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las redes sociales</a>, desde luego, han modificado nuestra manera de relacionarnos, y han llegado en un momento en el que yo creo que los ni&ntilde;os y los adolescentes en general se encuentran muy solos. Es una sociedad muy individualista. Las condiciones de vida tambi&eacute;n influyen much&iacute;simo en un sector de la poblaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Asistir al alumnado en el propio centro</h2><p class="article-text">
        El programa asistencial consiste en &ldquo;llevar&rdquo; el &aacute;rea de salud mental de un hospital p&uacute;blico a las escuelas. Cada equipo (compuesto por psic&oacute;logos cl&iacute;nicos, psiquiatras, enfermeros y trabajadores sociales) tiene a su cargo un n&uacute;mero de centros del &aacute;rea m&aacute;s cercana al hospital en cuesti&oacute;n, y realiza all&iacute; parte de su jornada laboral. Para Mayoral, por ejemplo, son siete, y cada d&iacute;a de la semana va a uno.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la financiaci&oacute;n sea privada, la atenci&oacute;n es p&uacute;blica. Est&aacute;n involucradas la Consejer&iacute;a de Sanidad y la de Educaci&oacute;n de la Comunidad de Madrid. &ldquo;Fuimos a presentarlo a las dos consejer&iacute;as, vieron que era necesario, y firmamos un convenio con ellos&rdquo;, explica Ulloa. Est&aacute;n all&iacute; durante cada curso escolar. &ldquo;En los centros donde se atiende, hasta la fecha y en principio no se deja de atender&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos dicen: ‘Necesitamos que nos forméis en trastornos de alimentación porque tenemos muchos casos&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Mayoral, psicóloga clínica y coordinadora de uno de los equipos derivados del Hospital La Paz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez llegan, realizan diferentes tareas. &ldquo;En primer lugar, si desde el centro nos comentan que han detectado alg&uacute;n posible caso, procedemos (si los padres lo permiten) a evaluarlo, a realizar un plan de tratamiento, y/o a derivarlo a la red de salud mental&rdquo;, cuenta la coordinadora. Tambi&eacute;n pueden realizar talleres que les vaya pidiendo cada centro. &ldquo;Por ejemplo, nos dicen: &lsquo;necesitamos que nos form&eacute;is en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/anorexia-bulimia-ninas_1_10645409.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos de alimentaci&oacute;n</a> porque tenemos muchos casos&rsquo;&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, si hay alumnos que ya est&aacute;n recibiendo un tratamiento fuera del centro, hacen de &ldquo;enlace&rdquo; coordin&aacute;ndose con la persona que lo est&eacute; tratando fuera. De esa forma pueden lograr que tenga un mejor pron&oacute;stico. Tambi&eacute;n ayudan a aquellos que hayan tenido un ingreso hospitalario prolongado a incorporarse al colegio desde un acompa&ntilde;amiento intensivo para evitar as&iacute; un posible caso de absentismo.
    </p><h2 class="article-text">Cursos de salud mental y de uso saludable del entorno digital</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen formaciones <em>online </em>para los docentes (y para la comunidad educativa en general) en la plataforma de la fundaci&oacute;n, y en esta modalidad no hay l&iacute;mite de inscripciones. &ldquo;Todo est&aacute; aterrizado al contexto educativo: ellos son docentes, no cl&iacute;nicos&rdquo;, asegura Ulloa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A dos de estos <a href="https://formacionsaludmental.portaleira.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres cursos</a> &mdash;todos validados por la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n&mdash; puede acceder cualquier profesional de la comunidad educativa madrile&ntilde;a (docentes, orientadores, enfermeros escolares&hellip;) y con ello obtener cr&eacute;ditos de formaci&oacute;n reconocidos. El tercero est&aacute; orientado a las familias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando antes nos enfrentábamos a un chaval con problemas de conducta, era más común que pensáramos que se trataba de rebeldía. Ahora llegamos a otras conclusiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Verónica Martín, técnico especialista III en el Colegio Público de Educación Especial Juan XXIII de Fuenlabrada</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer curso es uno &ldquo;general&rdquo; sobre salud mental infanto-juvenil. En &eacute;l se exponen conceptos b&aacute;sicos, se explica c&oacute;mo identificar signos de alarma&hellip; . El segundo est&aacute; centrado en discapacidad intelectual y salud mental (se hace un recorrido a trav&eacute;s de nociones b&aacute;sicas, nuevos paradigmas en este &aacute;mbito, etc.).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando antes nos enfrent&aacute;bamos a un chaval con problemas de conducta, era m&aacute;s com&uacute;n que pens&aacute;ramos que se trataba de rebeld&iacute;a. Ahora es m&aacute;s f&aacute;cil que lleguemos a conclusiones como: &lsquo;No es que no quiera, es que a lo mejor hoy su ansiedad no le est&aacute; dejando comunicarse y decirnos qu&eacute; le pasa&rsquo;&rdquo;, afirma Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Realizamos, adem&aacute;s, sesiones con los profesionales sanitarios en las que nos ofrecen otras perspectivas para solucionar los problemas, nos ayudan a descargar el estr&eacute;s, y nos dan seguridad sobre lo que estamos haciendo&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que poner más recursos en la prevención y en la detección temprana. El cortoplacismo no es útil</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Mayoral, psicóloga clínica y coordinadora de uno de los equipos derivados del Hospital La Paz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo, dirigido a familias, es sobre el uso saludable del entorno digital. Aborda temas sobre c&oacute;mo convivir con la tecnolog&iacute;a, c&oacute;mo es la realidad que viven los adolescentes, y el papel clave que puede jugar la autorregulaci&oacute;n emocional en ello. &ldquo;Tambi&eacute;n aborda el tema de la hipersexualizaci&oacute;n actual en menores; los riesgos online de los depredadores sexuales; se da tambi&eacute;n, por supuesto, educaci&oacute;n afectivo sexual en el hogar; y se habla tambi&eacute;n de la IA&rdquo;, cuenta Ulloa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Dejar&aacute; de ser piloto?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a no sabemos cu&aacute;ndo este programa podr&iacute;a llegar a dejar de ser piloto. Estamos llevando a cabo un estudio de investigaci&oacute;n de su efectividad y de su impacto para fundamentar una mayor escalada. La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n y la de Sanidad se han implicado completamente, pero claro, hacen falta m&aacute;s fondos p&uacute;blicos para llegar a m&aacute;s centros. Si dejase de ser piloto tendr&iacute;a que extenderse a toda la Comunidad&rdquo;, se&ntilde;ala Ulloa.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, aseguran que s&iacute; est&aacute;n intentando llevar los programas de formaci&oacute;n online a otras comunidades. Ahora mismo lo est&aacute;n probando en la ciudad de M&aacute;laga. Pero &ldquo;el asistencial a&uacute;n est&aacute; en la fase de la Comunidad de Madrid, por lo que a&uacute;n no se ha planteado nada a nivel estatal&rdquo;, prosigue. &ldquo;Hay que poner m&aacute;s recursos en la prevenci&oacute;n y en la detecci&oacute;n temprana. El cortoplacismo no es &uacute;til&rdquo;, apunta Mayoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariadna Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/educacion/expertos-salud-mental-formar-profesores-identificar-signos-alarma-alumnos_1_12634621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 20:18:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c58eb49e-8cab-4f8a-aac8-267282e9f9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5447439" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c58eb49e-8cab-4f8a-aac8-267282e9f9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5447439" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Expertos en salud mental para formar a los profesores: "Hay que identificar signos de alarma en sus alumnos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c58eb49e-8cab-4f8a-aac8-267282e9f9e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Salud mental,Centros escolares,Hospitales,Depresión,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España, a la cabeza en Europa en trabajadores con estrés o depresión debido al trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/espana-cabeza-europa-trabajadores-estres-depresion-debido-trabajo_1_12626020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ed7f211-3b1f-4089-8a8d-691f529e1258_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España, a la cabeza en Europa en trabajadores con estrés o depresión debido al trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un 40% de los empleados afirma que el trabajo le ha provocado o agravado estrés, ansiedad o depresión, recoge una encuesta de la Agencia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo. La media en la UE es del 29%</p><p class="subtitle">Por qué España casi ha duplicado las bajas laborales desde 2016: los datos que alejan el mantra del “absentismo” </p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses europeos con m&aacute;s trabajadores que se&ntilde;alan el &aacute;mbito laboral como causa de estr&eacute;s, ansiedad o depresi&oacute;n. Lo hace el 40% de los trabajadores entrevistados por la Agencia Europea de Salud y Seguridad en el Trabajo, que acaba de publicar una encuesta con resultados de 28.000 personas empleadas por cuenta ajena en todos los Estados miembros de la UE, adem&aacute;s de Islandia, Noruega y, por primera vez, Suiza.&nbsp;Por encima de este 40% de Espa&ntilde;a solo figuran cuatro pa&iacute;ses: Grecia (49%), Finlandia (45%), Chipre y Polonia, ambas con un 41%. 
    </p><p class="article-text">
        La encuesta <em>OSH Pulse 2025. La seguridad y la salud en el trabajo en la era del cambio clim&aacute;tico y digital</em>, <a href="https://osha.europa.eu/es/about-eu-osha/press-room/climate-risks-1-3-workers-are-exposed-and-raise-concerns-over-health-and-safety-impacts-new-osh-pulse-survey-reveals?utm_campaign=SN%3A%20Climate%20risks%3A%201%20in%203%20workers%20da740b&amp;utm_content=Climate%20risks%3A%201%20in%203%20workers%20are%20exposed%2C%20new%20OSH%20Pulse%20survey%20reveals&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=Dynamics%20365%20Customer%20Insights%20-%20Journeys&amp;utm_term=N/A" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">publicada este martes</a>, examina varios efectos de <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresa-previene-estres-ansiedad-trabajo-son-cosas-deberia-revisar_1_10595259.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los llamados &ldquo;riesgos psicosociales&rdquo;</a>, del cambio clim&aacute;tico y del uso de tecnolog&iacute;as digitales en el &aacute;mbito laboral sobre la salud de las personas trabajadoras. Tambi&eacute;n, aborda las medidas preventivas que se toman en los lugares de trabajo. Las entrevistas tuvieron lugar en abril de este a&ntilde;o y suceden a una encuesta previa de 2022, que ha sido ampliada en esta edici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que acapara una enorme atenci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-duplicado-bajas-laborales-datos-alejan-mantra-absentismo_1_12580699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el gran aumento de las bajas laborales en Espa&ntilde;a, que casi se han duplicado desde 2016</a>, la macroencuesta europea pone cifras a una de las denuncias habituales de los sindicatos y delegados de salud laboral: los numerosos problemas de salud mental originados o agravados por el trabajo.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="España, entre los países europeos donde el trabajo provoca más estrés, ansiedad y depresión" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-aYQt0" src="https://datawrapper.dwcdn.net/aYQt0/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="707" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r,i=0;r=e[i];i++)if(r.contentWindow===a.source){var d=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";r.style.height=d}}})}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Respecto los problemas de salud de los &uacute;ltimos 12 meses &ldquo;provocados o agravados&rdquo; por el trabajo, la Agencia Europea de Salud y Seguridad en el Trabajo (EU-OSHA, por sus siglas en ingl&eacute;s) se&ntilde;ala a Espa&ntilde;a entre el grupo de pa&iacute;ses con peores indicadores en &ldquo;estr&eacute;s, depresi&oacute;n o ansiedad&rdquo; de sus trabajadores. Lejos de los cinco pa&iacute;ses con niveles por encima del 40%, la media en la Uni&oacute;n Europea es del 29% de trabajadores. Los pa&iacute;ses con resultados m&aacute;s bajos son Dinamarca (19%), Alemania (20%) y Eslovenia y Bulgaria, ambos con un 21%. 
    </p><p class="article-text">
        Ante el estallido de los problemas de salud mental tras la pandemia, el Ministerio de Trabajo cre&oacute; en 2022 una comisi&oacute;n de personas expertas para analizar su relaci&oacute;n con el trabajo. Esta estim&oacute; que un tercio de los cuadros de depresi&oacute;n en la poblaci&oacute;n activa&nbsp;<a href="https://elpais.com/economia/2023-03-17/menos-horas-y-mas-salario-la-formula-de-los-expertos-de-trabajo-para-combatir-la-depresion-ligada-a-la-precariedad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se deb&iacute;an a la precariedad</a>. Las bajas m&eacute;dicas por salud mental no han dejado de crecer y se sit&uacute;an como la tercera patolog&iacute;a con m&aacute;s aumento en las incapacidades de trabajadores entre 2024 y 2016, seg&uacute;n los datos de la Seguridad Social a los que ha accedido elDiario.es a trav&eacute;s de Transparencia. 
    </p><p class="article-text">
        La tabla recoge tambi&eacute;n otros problemas de salud causados en el &aacute;mbito laboral, en los que en general Espa&ntilde;a presenta peores valores que la media europea. Por ejemplo, un 45% de los trabajadores en nuestro pa&iacute;s afirma sufrir fatiga generalizada por el trabajo, frente al 37% de media en la UE, y un 42% sufre dolores de cabeza, vista cansada (35% a nivel europeo). Otra patolog&iacute;a en la que sobresale Espa&ntilde;a son los dolores musculares y de huesos originados por el trabajo, con un 37% de trabajadores, el segundo resultado m&aacute;s elevado tras Polonia (39%) y a una gran distancia de la media de la UE (28%). 
    </p><h2 class="article-text">En Espa&ntilde;a, se previene menos</h2><p class="article-text">
        La encuesta europea no solo se&ntilde;ala el alcance de los problemas de salud mental relacionados con el trabajo, sino que pone cifras tambi&eacute;n a varios de los riesgos psicosociales que los provocan. Por ejemplo, la mitad de los trabajadores en Espa&ntilde;a (un 49%) sostiene que est&aacute; expuesto en su trabajo a &ldquo;presiones de tiempo o sobrecarga de trabajo&rdquo;. En la UE, la media es del 44%. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n un 21% de las personas trabajadoras entrevistadas en nuestro pa&iacute;s afirma sufrir &ldquo;violencia o agresiones verbales de parte de clientes, pacientes, alumnos, etc.&rdquo;, frente al 16% de media en la UE, y un 10% responde que sufre acoso laboral (8% de media europea). 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la agencia europea pregunta a los trabajadores sobre las medidas que se toman en sus centros de trabajo para prevenir el estr&eacute;s. Y, de nuevo, los resultados de Espa&ntilde;a sobresalen. En este caso, por ser uno de los pa&iacute;ses donde menos iniciativas se aplican para prevenirlo, <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresa-previene-estres-ansiedad-trabajo-son-cosas-deberia-revisar_1_10595259.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una obligaci&oacute;n de todos los empleadores, como ocurre con cualquier riesgo laboral</a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="Las empresas en España destacan por sus escasas medidas contra el estrés en el trabajo" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-YVyJ6" src="https://datawrapper.dwcdn.net/YVyJ6/3/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="720" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r,i=0;r=e[i];i++)if(r.contentWindow===a.source){var d=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";r.style.height=d}}})}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Mientras que en &ldquo;sensibilizaci&oacute;n, informaci&oacute;n y formaci&oacute;n sobre el bienestar y la gesti&oacute;n del estr&eacute;s&rdquo; Espa&ntilde;a no sale demasiado mal parada, con un 49% de trabajadores que se&ntilde;ala que existe en su &aacute;mbito laboral (respecto al 53% de media en la UE), en el resto de medidas Espa&ntilde;a se sit&uacute;a a la cola de los pa&iacute;ses europeos. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, solo un 34% de los trabajadores en Espa&ntilde;a afirma que se les consulta sobre aspectos estresantes de su trabajo, lo que se suele denominar evaluaciones de riesgos psicosociales, muy lejos del 45% de media en la UE. Se trata de uno de los valores m&aacute;s bajos, con el peor registro de Portugal (30%). En el lado contrario, un 65% de los trabajadores en Alemania dice disponer de este tipo de consultas.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al &ldquo;acceso a asesoramiento psicol&oacute;gico&rdquo; por parte de los centros de trabajo, en Espa&ntilde;a solo alcanza el 28% de las personas encuestadas, frente al 40% de media en la UE, y el 78% de Finlandia, el pa&iacute;s donde m&aacute;s lo ofrecen los empleadores. Por &uacute;ltimo, solo un 25% de los trabajadores en Espa&ntilde;a se&ntilde;ala tener a su disposici&oacute;n &ldquo;otras medidas para gestionar el estr&eacute;s en el trabajo&rdquo;, como por ejemplo &ldquo;cambios en la organizaci&oacute;n del trabajo, definici&oacute;n de prioridades, mejora de la comunicaci&oacute;n&rdquo;, frente al 35% de media en la UE. 
    </p><p class="article-text">
        La Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo advierte de que &ldquo;los resultados tambi&eacute;n apuntan a un estigma continuo en relaci&oacute;n con la salud mental&rdquo;, ya que el 48% cree que revelar un problema de salud mental podr&iacute;a repercutir negativamente en su carrera profesional. &ldquo;Esta percepci&oacute;n es especialmente frecuente entre las personas m&aacute;s j&oacute;venes y las que desempe&ntilde;an funciones peor remuneradas o precaria&rdquo;, se&ntilde;ala la EU-OSHA. En Espa&ntilde;a, el registro es a&uacute;n peor: el 54% de los trabajadores encuestados cree que revelar estos problemas podr&iacute;a perjudicarle en su carrera. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Olías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/espana-cabeza-europa-trabajadores-estres-depresion-debido-trabajo_1_12626020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 20:40:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ed7f211-3b1f-4089-8a8d-691f529e1258_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="351442" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ed7f211-3b1f-4089-8a8d-691f529e1258_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="351442" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[España, a la cabeza en Europa en trabajadores con estrés o depresión debido al trabajo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ed7f211-3b1f-4089-8a8d-691f529e1258_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estrés,Ansiedad,Depresión,Salud laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-habitos-sentirnos-mejor-cansados-durante-ano_1_12591732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4390f590-91de-45e2-baa4-549eacd08ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos deseamos mejorar nuestra sensación de bienestar, de la mano de pequeños pero eficaces hábitos podemos acercarnos</p><p class="subtitle">Las claves de un psicólogo para una vuelta al trabajo más llevadera: “Hay una relación insostenible y disfuncional con lo laboral”</p></div><p class="article-text">
        El concepto de felicidad es ambiguo y subjetivo, cada uno de nosotros puede tener su propia definici&oacute;n. Pero hay ciertos elementos que coinciden en el imaginario colectivo y, por tanto, podr&iacute;amos hacer una aproximaci&oacute;n bastante fiel si dij&eacute;ramos que se trata de una combinaci&oacute;n de factores como cierta sensaci&oacute;n de control sobre nuestra vida y de conexi&oacute;n con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes tenemos que ser conscientes de que nuestro estado de &aacute;nimo puede verse afectado por todo lo que nos rodea: la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, el clima, la luz, la alimentaci&oacute;n e incluso las actividades que realizamos. Aun as&iacute;, hay peque&ntilde;os gestos que nos pueden acercar a esa sensaci&oacute;n de bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves estar&iacute;a en adoptar una serie de microh&aacute;bitos, comportamientos y actividades cotidianas y pr&aacute;cticas, al menos es lo que dice la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4566873/#cit0071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> en este campo, que sugiere que son los peque&ntilde;os cambios positivos en nuestra vida diaria los que nos ayudan a sentirnos bien y a mantenernos en forma con el tiempo. Y casi nunca las personas que dicen ser m&aacute;s felices son las m&aacute;s ricas o laboralmente exitosas, sino las que cuidan sus relaciones y su bienestar.
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os pero valiosos h&aacute;bitos para sentirnos mejor</h2><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.worldhappiness.report/news/world-happiness-report-2025-people-are-much-kinder-than-we-expect-research-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conclusiones</a> del <em>Informe Mundial de la Felicidad 2025</em>, publicado por el Centro de Investigaci&oacute;n sobre el Bienestar de la Universidad de Oxford, reafirman y constatan un hecho: la sensaci&oacute;n de felicidad se basa en las peque&ntilde;as cosas, como la confianza, la amabilidad y la conexi&oacute;n social. Unas conclusiones a las que llega tambi&eacute;n este exhaustivo <a href="https://news.harvard.edu/gazette/story/2017/04/over-nearly-80-years-harvard-study-has-been-showing-how-to-live-a-healthy-and-happy-life/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> desarrollado por la Universidad de Harvard sobre el desarrollo de adultos, que ha durado d&eacute;cadas. En &eacute;l se citan algunos h&aacute;bitos que nos pueden ayudar:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mimar las amistades</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352250X21001123?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Compartir nuestro tiempo</a> con los dem&aacute;s y valorar la interacci&oacute;n social puede mejorar nuestro estado de &aacute;nimo o cambiar nuestra perspectiva, a la vez que puede reducir la sensaci&oacute;n de soledad y fomentar el apoyo emocional. El <a href="https://www.worldhappiness.report/ed/2024/happiness-and-age-summary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Mundial de la Felicidad 2024</a> define este factor, el de tener amigos, familia y otras relaciones sociales, como la posibilidad de tener a alguien en quien confiar o a quien recurrir en caso de necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios demuestran que pasar m&aacute;s tiempo con amigos y familiares o, simplemente, pasar m&aacute;s tiempo con otras personas, crea una conexi&oacute;n para tener una mayor sensaci&oacute;n de felicidad. Y esto no va de solo recibir, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo tratamos a los dem&aacute;s y qu&eacute; ofrecemos. Cada vez hay m&aacute;s evidencia que demuestra el <a href="https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1000316" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder transformador de las conexiones sociales</a> y de c&oacute;mo la calidad de nuestras amistades es tambi&eacute;n una se&ntilde;al de nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no debe ser un impedimento para aprender tambi&eacute;n a estar solos: saber disfrutar de nuestra compa&ntilde;&iacute;a puede ser tambi&eacute;n una poderosa herramienta para sentirnos mejor. Quienes comprenden el valor de la soledad porque se sienten c&oacute;modas y saben aprovechar este tiempo para dedicarlo a sus intereses personales. Es una buena manera de recargar energ&iacute;as y reflexionar. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que estar c&oacute;modos con la soledad no significa evitar las interacciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realizar actividades que nos gusten</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio de la universidad estadounidense es clave llevar a cabo actividades que nos gusten porque conectan nuestras neuronas. Nuestro cerebro secreta dopamina y serotonina, hormonas que pueden aumentar la motivaci&oacute;n y mejorar nuestro bienestar general. Por tanto, dedicar tiempo a una actividad que nos proporcione placer es beneficioso para el cuerpo y la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuidar de la salud f&iacute;sica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La salud f&iacute;sica y mental est&aacute;n estrechamente relacionadas. Si prestamos atenci&oacute;n al sue&ntilde;o, la alimentaci&oacute;n y el ejercicio<strong> </strong>es m&aacute;s f&aacute;cil sentirnos bien. Las personas con mayor sensaci&oacute;n de felicidad comprenden este v&iacute;nculo y, por tanto, priorizan su salud f&iacute;sica e integran el ejercicio regular, una alimentaci&oacute;n equilibrada y un sue&ntilde;o adecuado en sus rutinas diarias. M&aacute;s que tareas rutinarias, las considera componentes esenciales de su bienestar general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con incorporar peque&ntilde;os cambios, como dar un paseo cada d&iacute;a o sustituir esa bebida azucarada por una pieza de fruta, as&iacute; como dormir lo suficiente. Parecen consejos sencillos, pero a menudo se pasan por alto. Un sue&ntilde;o reparador, por ejemplo, nos ayuda a regular el sistema nervioso y el estado de &aacute;nimo y es fundamental para encontrar el equilibrio. Practicar ejercicio, por ejemplo, nos podr&iacute;a llegar a aportar m&aacute;s sensaci&oacute;n de felicidad que la riqueza, seg&uacute;n un estudio publicado en <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(18)30227-X/abstract#seccestitle10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Lancet</em></a>, lo que nos llevar&iacute;a a pensar que la creencia de que el &ldquo;el dinero no da la felicidad&rdquo; tiene cierto sentido.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute;, m&aacute;s que en adoptar cambios dr&aacute;sticos, en incorporar h&aacute;bitos que se prolonguen en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tratar de reducir el estr&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mantener el estr&eacute;s alejado tambi&eacute;n puede ser un factor determinante en nuestro nivel de bienestar. Y disponer de tiempo libre es una de las maneras de conseguirlo. Al menos es lo que dice una <a href="https://www.apa.org/pubs/journals/releases/psp-pspp0000391.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a, seg&uacute;n la cual disponer de menos de dos horas diarias de tiempo libre se traduce en unos niveles m&aacute;s bajos de bienestar y concluye que lo ideal son de dos a cinco horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser amables</strong>
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.worldhappiness.report/news/world-happiness-report-2025-people-are-much-kinder-than-we-expect-research-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bondad est&aacute; estrechamente relacionada con la sensaci&oacute;n de felicidad</a>, m&aacute;s de lo que cabr&iacute;a esperar. Practicar la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8867461/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gratitud y la amabilidad</a> se ha relacionado con mayores niveles de bienestar y menores de depresi&oacute;n y estr&eacute;s porque este h&aacute;bito nos permite concentrarnos en lo que va bien en nuestra vida, en lugar de hacerlo en lo negativo, y este enfoque puede marcar una gran diferencia en nuestra sensaci&oacute;n de felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Puede ser algo tan simple como valorar una taza de caf&eacute; caliente o tan profundo como el amor de la familia. Las personas que manifiestan un mayor bienestar suelen tener un don para reconocer y apreciar lo bueno de su vida, no dan nada por sentado, demuestran gratitud y este acto de agradecimiento les aporta satisfacci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-habitos-sentirnos-mejor-cansados-durante-ano_1_12591732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 20:05:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4390f590-91de-45e2-baa4-549eacd08ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2909739" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4390f590-91de-45e2-baa4-549eacd08ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2909739" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cinco hábitos para sentirnos mejor y estar menos cansados durante todo el año]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4390f590-91de-45e2-baa4-549eacd08ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,Salud mental,Estrés,Ansiedad,Depresión,Ejercicio físico,Sueño,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El porcentaje de personas con depresión en España se ha triplicado en tres años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/porcentaje-personas-depresion-espana-triplicado-tres-anos_1_12333034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/261c232a-a982-4455-8a9f-ef03d424d7aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El porcentaje de personas con depresión en España se ha triplicado en tres años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de la mitad de la población tiene alguna dolencia: las más comunes son la hipertensión, el dolor lumbar y el colesterol alto, aunque se hace más ejercicio, se comen más frutas y verduras y se fuma menos, según la última Encuesta de Salud de España del INE </p><p class="subtitle">La pandemia causó depresión y ansiedad a 129 millones de personas, un estrago invisible revelado por un macroestudio</p></div><p class="article-text">
        La Encuesta Nacional de Salud es algo as&iacute; como un mapa que sit&uacute;a c&oacute;mo se encuentra la poblaci&oacute;n en un determinado momento. Desde que se hace, en 1987, la autopercepci&oacute;n del estado de salud ha ido mejorando pese al envejecimiento y un 74% asegura que est&aacute; bien &ndash;m&aacute;s hombres que mujeres&ndash; en la &uacute;ltima edici&oacute;n, publicada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica este martes y correspondiente a 37.500 encuestas realizadas entre 2023 y 2024. Aunque comemos mejor, fumamos menos y hacemos m&aacute;s ejercicio, los talones de Aquiles son la tensi&oacute;n alta (20,2%), el dolor de espalda cr&oacute;nico (19,8%) y el colesterol alto (18,3%). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="Aumenta la prevalencia de cuadros depresivos" aria-label="Gráfico de flechas" id="datawrapper-chart-Ulve5" src="https://datawrapper.dwcdn.net/Ulve5/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="400" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r,i=0;r=e[i];i++)if(r.contentWindow===a.source){var d=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";r.style.height=d}}}))}();
</script>


<br>
    </figure><p class="article-text">
        Y la salud mental, que maneja su propia curva. El porcentaje de personas con cuadros depresivos ha crecido del 5,4% al 14,6% entre 2020 y 2023. Ninguna edad se salva del aumento, aunque es mayor entre las personas con m&aacute;s a&ntilde;os. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="La prevalencia de la depresión aumenta en todas las edades" aria-label="Gráfico de flechas" id="datawrapper-chart-s5uTY" src="https://datawrapper.dwcdn.net/s5uTY/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="400" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r,i=0;r=e[i];i++)if(r.contentWindow===a.source){var d=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";r.style.height=d}}}))}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        La prevalencia de trastornos severos, los m&aacute;s graves, tambi&eacute;n ha ascendido con el mismo ritmo y ya afecta a un 8% de la poblaci&oacute;n, es decir, a casi una de cada diez personas, con un impacto mayor en la poblaci&oacute;n de m&aacute;s edad (hasta el 10,5%). 
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros escalan mucho m&aacute;s cuando se pregunta cu&aacute;l es severidad de los s&iacute;ntomas depresivos: en este caso, el porcentaje de personas que aseguran tener alguno &ndash;de leve a grave&ndash; aumenta hasta el 29,8%. En este caso, el resultado se mide por la percepci&oacute;n, no por el diagn&oacute;stico.  La prevalencia, adem&aacute;s, es un mucho mayor entre quienes no pueden trabajar. Ya sea por una incapacidad o porque est&aacute;n en desempleo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="Así aumenta la prevalencia de la depresión en la población adulta" aria-label="Gráfico de barras" id="datawrapper-chart-FTFUe" src="https://datawrapper.dwcdn.net/FTFUe/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="400" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r,i=0;r=e[i];i++)if(r.contentWindow===a.source){var d=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";r.style.height=d}}}))}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ven diferencias por comunidades. La Comunitat Valenciana, Baleares, Madrid, Canarias y Galicia han acusado m&aacute;s este empeoramiento, como se muestra en el mapa de abajo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>


<iframe title="Así ha aumentado la prevalencia de la depresión en adultos" aria-label="Mapa" id="datawrapper-chart-dTwsX" src="https://datawrapper.dwcdn.net/dTwsX/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="400" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r,i=0;r=e[i];i++)if(r.contentWindow===a.source){var d=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";r.style.height=d}}}))}();
</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Aunque hay m&aacute;s personas que refieren tener alg&uacute;n tipo de enfermedad (57,7%) que las que no tienen ninguna, parece existir cada vez m&aacute;s conciencia sobre los h&aacute;bitos de vida saludables, seg&uacute;n el hist&oacute;rico de los datos. Por ejemplo, poco m&aacute;s de la mitad (53%) de la poblaci&oacute;n consum&iacute;a fruta y verdura a diario hace 25 a&ntilde;os; ahora supera el 65%, aunque el progreso siempre marcado por el nivel econ&oacute;mico. Quien ingresa m&aacute;s, consume m&aacute;s productos frescos. 
    </p><p class="article-text">
        El sedentarismo tambi&eacute;n mejora desde hace una d&eacute;cada. La actividad f&iacute;sica ha ido ganando muy lentamente espacio en las rutinas de la poblaci&oacute;n, aunque el margen de mejora es todav&iacute;a muy amplio. El 46,6% de las mujeres y el 35,9% de los hombres declaraban no realizar ninguna actividad f&iacute;sica en su tiempo libre en 2014, cifras que han descendido  En 2023, esas cifras han descendido al 32,6% en ellas y 25,3% en ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el consumo de alcohol contin&uacute;a descendiendo &ndash;como pasa desde hace a&ntilde;os&ndash;  y cada vez hay m&aacute;s personas que no beben nada. En 2017 eran un 20% y ahora, un 32%. Tomar bebidas alcoh&oacute;licas al menos una vez por semana tambi&eacute;n ha bajado, aunque la mitad de los hombres siguen haci&eacute;ndolo y el 40% de las mujeres. El descenso es mucho m&aacute;s acusado en el tabaco. En 1997, el 32,1% de la poblaci&oacute;n fumaba a diario frente al 17% actual. 
    </p><p class="article-text">
        El sobrepeso y la obesidad, pese a la mejora en algunos h&aacute;bitos, ha subido sin freno desde 1987 aunque parece que el crecimiento empieza a estancarse. Entonces hab&iacute;a un 45,3% de hombres con exceso de peso y un 33,5% de mujeres. En 2023 estas cifras se sit&uacute;an en el 62,2% y el 48%, en funci&oacute;n de los sexos. Las proyecciones, si nada cambia con m&aacute;s fuerza, son desalentadoras y un grave problema de salud p&uacute;blica: un estudio publicado en <em>The Lancet</em> hace unos meses calcula que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/77-varones-espanoles-tendra-sobrepeso-u-obesidad-2050-si-no-toman-medidas-ahora_1_12099031.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres de cada cuatro hombres tendr&aacute;n sobrepeso u obesidad en 2050</a> si seguimos como estamos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Pérez Mendoza, Yuly Jara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/porcentaje-personas-depresion-espana-triplicado-tres-anos_1_12333034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 12:31:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/261c232a-a982-4455-8a9f-ef03d424d7aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1678931" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/261c232a-a982-4455-8a9f-ef03d424d7aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1678931" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El porcentaje de personas con depresión en España se ha triplicado en tres años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/261c232a-a982-4455-8a9f-ef03d424d7aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Depresión,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lynne Ramsay decepciona con ‘Die, my love’ una cruel mirada a la maternidad al servicio del exceso de Jennifer Lawrence]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/lynne-ramsay-decepciona-die-my-love-cruel-mirada-maternidad-servicio-exceso-jennifer-lawrence_129_12308248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1eee690-7528-4ed9-a06e-848e781eab57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lynne Ramsay decepciona con ‘Die, my love’ una cruel mirada a la maternidad al servicio del exceso de Jennifer Lawrence"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La adaptación del relato de la escritora argentina Ariana Harwicz sobre la depresión posparto se regodea en el sufrimiento de su protagonista hasta anestesiar al espectador</p><p class="subtitle">Pedro Pascal, sobre la administración Trump: “Que se jodan quienes quieren asustarnos, hay que contraatacar. No podemos dejarles ganar”
</p></div><p class="article-text">
        Hay en el cine una fina l&iacute;nea entre lo oscuro y la provocaci&oacute;n deliberada. Entre querer incomodar y caer en la crueldad y en el regodeo. Cuando se supera, el problema es que no suele haber marcha atr&aacute;s, esa pel&iacute;cula acaba cayendo de lleno en ese pozo de cinismo que el cine actual sufre con demasiada frecuencia. La que ha ca&iacute;do, por desgracia, en &eacute;l <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lynne-ramsay-phoenix-impotencia-masculinidad_128_3169697.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es Lynne Ramsay, directora</a> que suele jugar con lo retorcido y lo inc&oacute;modo en sus pel&iacute;culas (v&eacute;ase <em>Tenemos que hablar de Kevin</em>), pero que con su nueva y esperada propuesta, <em>Die, my love</em>, se ha pasado de frenada.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda su pel&iacute;cula era una de las m&aacute;s esperadas del Festival de Cannes. Ramsay es una autora consagrada, una mirada personal y atrevida, habitual del certamen, y que encima ahora tra&iacute;a a la alfombra roja a dos estrellas como Jennifer Lawrence y Robert Pattinson. Al servicio absoluto de la primera se encuentra esta adaptaci&oacute;n de la novela del mismo nombre de la escritora argentina<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ariana-harwicz-mal-sintoma-artista-quiera-mundo-no-tengan-enemigo_1_11292972.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ariana Harwicz. </a>Esta mirada a la maternidad y a la depresi&oacute;n postparto parece hecha y dise&ntilde;ada como el cl&aacute;sico veh&iacute;culo de exhibici&oacute;n de la int&eacute;rprete, que regresa tras unos a&ntilde;os de par&oacute;n &mdash;precisamente por la maternidad&mdash; arriesgando con una cineasta independiente y lejos del Hollywood m&aacute;s acomodado.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que Ramsay no ha medido sus fuerzas. Est&aacute; claro que en su propuesta hay una voluntad de ser molesta, de que el espectador mire a la maternidad como normalmente no se muestra, ense&ntilde;ar las partes oscuras y violentas de la depresi&oacute;n posparto. Pero lo hace cayendo en la provocaci&oacute;n f&aacute;cil, en la crueldad absoluta. No es solo que el espectador tenga dif&iacute;cil empatizar con ning&uacute;n personaje, es que Ramsay &mdash;bas&aacute;ndose en el texto de la escritora&mdash;muestra a su personaje en una deriva que por dura, llega hasta ser machacona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d94e8e46-5ef1-4ccd-8da3-0d85d11a207f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jennifer Lawrence en &#039;Die, my love&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jennifer Lawrence en &#039;Die, my love&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No hay un rayo de luz en la pel&iacute;cula, pero no es la oscuridad el problema, sino que parece que disfrute haciendo sufrir a su personaje. &iquest;Cu&aacute;ntas veces tenemos que ver a Jennifer Lawrence infligi&eacute;ndose dolor para que sepamos lo que sufre?, &iquest;por qu&eacute; se repite una y otra vez unas escenas que quieren remarcar el da&ntilde;o f&iacute;sico que tambi&eacute;n sufren los cuerpos de las mujeres? Hay en esa repetici&oacute;n un efecto que al final es contraproducente, porque al malestar inicial se une una anestesia ante lo que ocurre en la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Quien disfruta de ese exceso es Jennifer Lawrence, que cae en el mismo error. La actriz realiza una actuaci&oacute;n f&iacute;sica y extrema, pero cae constantemente en mohines. Lawrence parece empe&ntilde;ada en dotar a su personaje de cierta comicidad inc&oacute;moda, lo que hace que se la vea poniendo gestos, haciendo cuchufletas y otras decisiones que tensan m&aacute;s una cuerda que ya estaba m&aacute;s que a punto de romperse por la propuesta narrativa de Ramsay. A su lado Robert Pattinson est&aacute; mejor cuanto m&aacute;s comedido y peor cuando entra en la t&oacute;nica de desbarre del filme, a lo que se une un personaje bastante desdibujado. Por momentos<em> Die, my love </em>est&aacute; tan arriba tonalmente que acaba siendo gritona y estridente. La sobriedad de Sissy Spacek y de la breve aparici&oacute;n de Nick Nolte terminan siendo lo mejor del filme.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se entiende por qu&eacute; en una pel&iacute;cula tan dura, visceral y excesiva, Ramsay apuesta por un esteticismo que choca con lo que ocurre en la pantalla. Los amaneceres, los planos de cielos con nubes a lo Terrence Malick, las escenas de ellos arrastr&aacute;ndose por el trigo como animales&hellip; todo con una fotograf&iacute;a que embellece unas im&aacute;genes que deber&iacute;an ser sucias y crudas como lo que uno ve en pantalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es imposible, tras ver<em> Die, my love,</em> no pensar en<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/salve-maria-maternidad-real-filtros-pelicula-terror-brillante_129_11762010.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una pel&iacute;cula como</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/salve-maria-maternidad-real-filtros-pelicula-terror-brillante_129_11762010.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Salve Mar&iacute;a</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/salve-maria-maternidad-real-filtros-pelicula-terror-brillante_129_11762010.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, </a>que aborda la misma problem&aacute;tica, y lo hace tambi&eacute;n incluso recurriendo al g&eacute;nero, y hasta a toques de <em>body horror, </em>sin caer nunca en el exceso grandilocuente del filme de Ramsay. No hac&iacute;a falta en la pel&iacute;cula de Mar Coll subrayar todo, ni recurrir a interpretaciones efectistas ni a gestos subrayados. Hab&iacute;a en <em>Salve Mar&iacute;a </em>una inteligencia que confiaba en el espectador, que conecta m&aacute;s con el gesto casi congelado de la excelente Laura Weissmahr que con el en&eacute;simo recurso de Jennifer Lawrence.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/lynne-ramsay-decepciona-die-my-love-cruel-mirada-maternidad-servicio-exceso-jennifer-lawrence_129_12308248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 12:24:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b1eee690-7528-4ed9-a06e-848e781eab57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121586" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b1eee690-7528-4ed9-a06e-848e781eab57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121586" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lynne Ramsay decepciona con ‘Die, my love’ una cruel mirada a la maternidad al servicio del exceso de Jennifer Lawrence]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b1eee690-7528-4ed9-a06e-848e781eab57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Festival de Cannes,Crítica,Críticas de cine,Jennifer Lawrence,Maternidad,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Gallego y Javier Gallego tratan la salud mental en un cómic que expone “la plaga” de los bulos y la tiranía del éxito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/juan-gallego-javier-gallego-tratan-salud-mental-comic-expone-plaga-bulos-tirania-exito_1_12269408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25a61cf6-d024-4f4b-b3d2-7ddeeef7b172_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Gallego y Javier Gallego tratan la salud mental en un cómic que expone “la plaga” de los bulos y la tiranía del éxito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hermanos, que ya trabajaron juntos en la mirada a los refugiados del Mediterráneo que supone ‘Como si nunca hubieran sido’ (2018), presentan un segundo proyecto con el que ponen el foco en los rincones más oscuros de la mente</p><p class="subtitle">Adelanto exclusivo - Lee en primicia las primeras páginas de ‘La plaga’</p></div><p class="article-text">
        El tiempo nos ha convertido a todos en completos desconocidos. La persona con la que sal&iacute;as de fiesta ahora prefiere planes m&aacute;s tranquilos, aquella con la que ibas al gimnasio invierte el dinero en otro tipo de rutina y la que te acompa&ntilde;aba a la cafeter&iacute;a antes de ir a trabajar se ha tenido que mudar a otra ciudad. El tiempo puede llegar a ser tan escurridizo que, tan r&aacute;pido como llega y se va una r&aacute;faga de viento, ese hermano, amigo, primo o compa&ntilde;ero se transforma en una persona de la que no sabes nada en absoluto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preocuparte por quien tienes al lado pasa por mirar m&aacute;s all&aacute; de su exterior: consiste en adentrarte dentro de su ser, hacer fluir la comunicaci&oacute;n y cuidar el v&iacute;nculo que os mantiene unidos. Esta mirada hacia al otro, que parad&oacute;jicamente se ha vuelto un reto en una sociedad que creer sentirse permanentemente conectada con los dem&aacute;s a trav&eacute;s de internet, es la que ampl&iacute;an los hermanos Juan Gallego y Javier Gallego en <em>La plaga</em> (Reservoir Books, 2025), una novela gr&aacute;fica que sigue la met&oacute;dica y mon&oacute;tona existencia de Pedro, un arquitecto deprimido.
    </p><p class="article-text">
        En una &eacute;poca dominada por las nuevas tecnolog&iacute;as, en la que las falsas sonrisas y las vidas de ensue&ntilde;o inundan las redes, detenerse a prestar atenci&oacute;n a la mente de la persona a la que queremos &mdash;as&iacute; como a la nuestra propia&mdash; es algo tan complicado como ins&oacute;lito. Los rincones m&aacute;s oscuros de la mente pueden llevar a alguien a enga&ntilde;arse, obcecarse o simplemente derrumbarse. La vida que Pedro tiene en su cabeza, en blanco y negro, es muy diferente a la que su entorno ha creado para &eacute;l, te&ntilde;ida de color. Pero &iquest;a qu&eacute; alcance est&aacute; su mundo interior?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2dfddbc7-a44d-4cf0-ac36-b89b95283345_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Javier Gallego, director del p&oacute;dcast <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Carne Cruda</em></a> y colaborador de elDiario.es, &ldquo;vivimos en una sociedad muy atomizada, donde a veces no sabes lo que le ocurre al vecino&rdquo; porque &ldquo;estamos separados del resto de personas en soledades muy compartidas&rdquo;. Para &eacute;l, este es uno de los grandes problemas actuales: la falta de acompa&ntilde;amiento, la soledad generalizada. <em>La plaga</em> retuerce ese sentimiento cada vez m&aacute;s com&uacute;n y pone en el centro de la historia la importancia de la salud mental. &ldquo;Cuando uno se a&iacute;sla, corta todos los lazos y conexiones con el exterior. Si no has creado una buena red de apoyo e incluso si la rechazas, la gente no detecta que tienes un problema de salud mental&rdquo;, comenta el periodista.
    </p><p class="article-text">
        Este aislamiento es el que rodea al personaje de la obra, para el que el dibujante Juan Gallego prefiere no buscar culpables: &ldquo;No siempre hay un bueno y un malo, en realidad las cosas pasan por un c&uacute;mulo de circunstancias. Las relaciones sociales funcionan as&iacute;. En este caso, el protagonista pasa por una enfermedad que le hace tender a alejarse de todos y rechazarlos&rdquo;. Su hermano Javier opta por apuntar razones sistem&aacute;ticas, se&ntilde;alando &ldquo;la precariedad, la inquietud y la incertidumbre&rdquo; que generan &ldquo;ansiedad, soledad y aislamiento&rdquo;. &ldquo;La propia pobreza provoca muchas veces un rechazo social&rdquo;, alega, agregando que estas causas sistem&aacute;ticas llevan a la gente a no atreverse a vivir.
    </p><p class="article-text">
        En una de las conversaciones m&aacute;s significativas de la obra, una compa&ntilde;era de trabajo de Pedro le dice que &ldquo;no se puede vivir otra vida&rdquo;. Este, apesadumbrado, le responde: &ldquo;Pero es que no s&eacute; c&oacute;mo vivir la m&iacute;a&rdquo;. Los &ldquo;c&aacute;nones de realizaci&oacute;n&rdquo; tan presentes en el d&iacute;a a d&iacute;a crean pesimismo al ser inalcanzables, una realidad a la que se refiere Javier Gallego como otro factor clave: &ldquo;Se nos exige tanto estar bien, dar siempre nuestra mejor cara y la mejor versi&oacute;n de uno mismo, que es muy dif&iacute;cil llegar a estas expectativas y, cuando no se llega, da la sensaci&oacute;n de que es imposible ser una persona de &eacute;xito. Al no alcanzar ese baremo, uno se siente inferior, desarrolla un complejo de inferioridad y puede desencadenar depresi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c1f5a3bb-ce27-4ebb-b3c7-3e86e87496b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javier Gallego y Juan Gallego, autores de ‘La plaga’"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javier Gallego y Juan Gallego, autores de ‘La plaga’                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto, que le sucede al personaje de <em>La plaga</em> aun sin redes sociales, se hace m&aacute;s patente en un momento en el que Instagram es tu carta de presentaci&oacute;n al mundo. &ldquo;Estamos tan hiperconectados que [internet] nos obliga a proyectar una imagen de &eacute;xito&rdquo;, dice Javier Gallego, &ldquo;donde, si no participas, no puedes formar parte de conversaciones o te sientes excluido&rdquo;. &ldquo;Nos hemos convertido en una especie de productos escaparate donde tenemos que estar vendiendo nuestra propia cara, nuestra propia vida y hasta nuestro propio ocio, lo que hace que tengamos que estar dando constantemente productos a la m&aacute;quina para que la m&aacute;quina nos valide. Y claro, hay gente que se siente inv&aacute;lida&rdquo;, cuenta el autor. Lo califica como la &ldquo;tiran&iacute;a del &eacute;xito&rdquo;, que responde a una falsa &ldquo;maquinaria publicitaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos Gallego se embarcan en su segundo proyecto juntos tras el aclamado c&oacute;mic <em>Como si nunca hubieran sido</em> (Reservoir Books, 2018), en el que exponen la &ldquo;plaga&rdquo; que supone la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/javier-gallego-crudo-mediterraneo-europa_128_1819060.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de empat&iacute;a hacia los naufragios en el Mediterr&aacute;neo</a>. En esta ocasi&oacute;n, la plaga vuelve a pasar por un capitalismo que no entiende tanto de ayudas como s&iacute; de decidir tu vida, metaforizado a trav&eacute;s de unos gusanos que, seg&uacute;n palabras del personaje principal, &ldquo;no era solo que estuvieran devorando&rdquo; su &ldquo;comida&rdquo;, sino que &ldquo;hab&iacute;an conseguido invadir tambi&eacute;n&rdquo; su &ldquo;cabeza&rdquo;. La plaga pasa por &ldquo;esa frustraci&oacute;n que sientes si quieres hacer algo y no te atreves a intentarlo&rdquo;, comenta Juan, agregando que &ldquo;ese miedo es muy consustancial al ser humano y puede generar un gran trauma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay cosas que dices: 'Lo tengo que intentar. Probablemente me vaya a estallar, pero tengo que probar'. Puede que no llegues a donde quer&iacute;as, pero tienes que intentarlo. Para m&iacute;, es propio de la naturaleza humana&rdquo;, alega Juan Gallego. Su hermano Javier, por otro lado, a&ntilde;ade que se hace &ldquo;muy dif&iacute;cil&rdquo; cuando &ldquo;tienes que dar de comer a tu familia, pagar una hipoteca y mantenerte, sobrevivir y pensar en vivir&rdquo;. &ldquo;Los sue&ntilde;os y las utop&iacute;as son siempre burguesas&rdquo;, subraya el escritor, resaltando la &ldquo;falta de tiempo&rdquo; de la &ldquo;clase obrera&rdquo; y denunciando que &ldquo;se le est&aacute; quitando la posibilidad de so&ntilde;ar&rdquo;. El protagonista de la obra dice as&iacute; en uno de los pasajes: &ldquo;Desde peque&ntilde;o me gusta dibujar lugares que no existen. [...], supongo que el mundo real nunca ha sido suficiente&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d0f48baa-a36d-41a4-b578-8bf919a50dbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javier Gallego y Juan Gallego, en la redacción de elDiario.es"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javier Gallego y Juan Gallego, en la redacción de elDiario.es                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta falta de enso&ntilde;aci&oacute;n y aumento de pesimismo con respecto al mundo que nos rodea se justifican, en parte, por una sociedad cada vez m&aacute;s plagada de bulos. &ldquo;Es curioso que sea una de las cosas que ha tra&iacute;do internet y su nueva capacidad de comunicaci&oacute;n&rdquo;, dice Juan, &ldquo;sobre todo porque es muy dif&iacute;cil atajar estos bulos, que tienen una facilidad para caer en terreno abonado que resulta deprimente&rdquo;. Javier se&ntilde;ala que en el c&oacute;mic &ldquo;se ve el efecto devastador que puede tener una mentira social en la vida particular del protagonista&rdquo;, una &ldquo;buena met&aacute;fora de lo que est&aacute; sucediendo ahora mismo&rdquo;: &ldquo;Hay muchos bulos muy interesados y la manipulaci&oacute;n tiene unos intereses detr&aacute;s, a veces econ&oacute;micamente financiados y que sirven a determinadas ideolog&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es el &uacute;nico de los problemas modernos. &ldquo;Prefiero el dibujo a mano&rdquo;, cavila el personaje de Pedro durante la novela gr&aacute;fica. &ldquo;Te ense&ntilde;a a controlar tu cuerpo. Te obliga a digerirlo. A concentrarte. Te da equilibrio, direcci&oacute;n, orden. La mano piensa, te hace pensar&rdquo;. En contraste, declara que &ldquo;el ordenador piensa por ti, hace por ti&rdquo;, lo que deriva en que alguien se vuelva &ldquo;perezoso&rdquo; y &ldquo;torpe&rdquo;. Con el auge de una inteligencia artificial a estas alturas imparable, Juan Gallego vive de cerca la incertidumbre como dibujante. &ldquo;A los ilustradores se les est&aacute; robando no solo el trabajo, sino el estilo y la marca personal&rdquo;, cuenta a este peri&oacute;dico. Recientemente se viralizaron en internet <a href="https://www.eldiario.es/cultura/miyazaki-no-le-toca-imagenes-estilo-ghibli-hechas-ia-enfadan-autores_1_12178662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">im&aacute;genes estilo Ghibli</a> hechas con IA. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La inteligencia artificial no me interesa porque el disfrute radica en el hacer, no en conseguir una imagen muy bonita. Yo dibujo y pinto porque me lo paso bien, y disfruto con los problemas que me generan las imágenes en el proceso. El resultado final no es lo que me genera satisfacción.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Gallego</span>
                                        <span>—</span> Dibujante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Habr&iacute;a que regularla porque es una tecnolog&iacute;a que ha venido para quedarse, pero es realmente dif&iacute;cil&rdquo;, confiesa Juan. &ldquo;La inteligencia artificial no me interesa porque, para m&iacute;, el disfrute radica en el hacer, no en conseguir al final una imagen muy bonita. Yo dibujo y pinto porque me lo paso bien, y disfruto con los problemas que me generan las im&aacute;genes en el proceso. El resultado final no es lo que me genera satisfacci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade el dibujante de <em>La plaga</em>. Su hermano Javier lamenta que &ldquo;en este sistema ultracapitalista, la defensa de los derechos de autor&rdquo; vaya &ldquo;muy por detr&aacute;s de la maquinaria de hacer dinero&rdquo; y, aunque la IA puede ser &uacute;til, &ldquo;el problema es que se quiere utilizar para un fin econ&oacute;mico que pasa por encima de los fines &eacute;ticos y morales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por muy dif&iacute;cil que sea entrar en la mente de alguien, hablar de temas tab&uacute;es o combatir las plagas que nos rodean, la salud mental es un tema que cada vez se trata m&aacute;s en el arte y que poco a poco va ocupando el lugar necesario en las conversaciones. Tal vez por ello sea injusto pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, una reflexi&oacute;n que constantemente ciega al personaje de la obra, que considera que toda su vida es &ldquo;un intento de encontrar el camino de vuelta&rdquo;, sumido en la tristeza por una felicidad que &ldquo;no regres&oacute; jam&aacute;s&rdquo;. Javier Gallego apunta que la &ldquo;metamorfosis&rdquo; de Pedro es la &ldquo;representaci&oacute;n de un mundo burocratizado en el que el ser humano se siente peque&ntilde;o&rdquo;, de alguien que se refugia en las pastillas porque &ldquo;se siente como un gusano absorbido por el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la falsa melancol&iacute;a no puede ni debe acabar con la esperanza. &ldquo;El protagonista tiene un pensamiento conservador, no se atreve y no le gusta el cambio&rdquo;, dice Juan Gallego, que se&ntilde;ala que precisamente el cambio &ldquo;es la manera de decidir si seguimos como estamos o si arreglamos las cosas que est&aacute;n mal&rdquo;: &ldquo;En ese sentido tengo un pensamiento m&aacute;s progresista. Todo lo dem&aacute;s es una romantizaci&oacute;n de lo que ya ha pasado&rdquo;. Su hermano concluye que &ldquo;estamos en un momento en el que hay una nostalgia pol&iacute;tica muy peligrosa, incluso en la izquierda, porque aunque es importante conservar valores como la naturaleza, el planeta y los derechos humanos&rdquo;, no podemos echar de menos &ldquo;un pasado que en realidad cercenaba los derechos de las mayor&iacute;as y que solo manten&iacute;a los privilegios de una minor&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/juan-gallego-javier-gallego-tratan-salud-mental-comic-expone-plaga-bulos-tirania-exito_1_12269408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 May 2025 20:08:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/25a61cf6-d024-4f4b-b3d2-7ddeeef7b172_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3948029" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/25a61cf6-d024-4f4b-b3d2-7ddeeef7b172_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3948029" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Juan Gallego y Javier Gallego tratan la salud mental en un cómic que expone “la plaga” de los bulos y la tiranía del éxito]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/25a61cf6-d024-4f4b-b3d2-7ddeeef7b172_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Novela gráfica,Cómic,Libros,Novela,Literatura,Inteligencia artificial,Salud mental,Depresión,Bulos,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Ay, ay! Me duele... ¡Ser pobre! La invisibilidad de lo social en nuestra salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/ay-ay-duele-pobre-invisibilidad-social-salud_132_12252147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba7d7f40-8413-4fe0-a811-c737ccee1bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Ay, ay! Me duele... ¡Ser pobre! La invisibilidad de lo social en nuestra salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Por qué seguimos culpando al individuo de su enfermedad, ignorando el peso del entorno social y económico en el que vive?"</p></div><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud en 1948 estableci&oacute; la definici&oacute;n de salud como &ldquo;un estado de completo bienestar f&iacute;sico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La salud es un pilar fundamental para el bienestar y el desarrollo de cualquier sociedad. En Espa&ntilde;a, a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la mejora en las condiciones sanitarias, el acceso universal a la atenci&oacute;n m&eacute;dica y los avances socioecon&oacute;micos han permitido que la poblaci&oacute;n disfrute de una de las esperanzas de vida m&aacute;s elevadas del mundo: alrededor de 83 a&ntilde;os (m&aacute;s alta en mujeres, unos 86 a&ntilde;os, y en hombres, unos 80). 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, me gustar&iacute;a en este art&iacute;culo detenerme en las dimensiones sociales, no menos importantes, (aunque quiz&aacute; siempre olvidadas y desapercibidas), que los aspectos psicol&oacute;gicos y biol&oacute;gicos, y que resultar&iacute;an imprescindibles tener en consideraci&oacute;n para entender de qu&eacute; adolecemos en nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Es importante se&ntilde;alar que, pese a que la definici&oacute;n de la OMS es de 1948, no es hasta 1980 que, por primera vez, en Reino Unido se publica un informe donde se tienen en cuenta los determinantes sociales de la salud: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Black" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el informe Black,</a> que indagaba sobre las desigualdades en salud. Y en Espa&ntilde;a, tendr&iacute;amos que esperar 16 a&ntilde;os m&aacute;s para que los determinantes sociales de la salud salieran a la luz. Ello fue en el conocido <a href="https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL70/70_5_505.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Navarro-Benach</a>, publicado en 1996 bajo el t&iacute;tulo 'Desigualdades sociales en salud en Espa&ntilde;a'. 
    </p><p class="article-text">
        En el imaginario colectivo, la salud sigue estando atrapada en un relato simplista: enfermar o estar sano depende de h&aacute;bitos individuales, gen&eacute;tica o, a lo sumo, de la rapidez con la que uno acuda al m&eacute;dico. (Pilar sobre el que se alimenta la sanidad privada). Sin embargo, esa mirada estrecha omite una verdad crucial: los determinantes sociales (esas condiciones en las que nacemos, vivimos, trabajamos y envejecemos) modelan nuestra salud&nbsp;tanto o m&aacute;s que cualquier predisposici&oacute;n biol&oacute;gica. Y, aun as&iacute;, siguen siendo invisibles para gran parte de la poblaci&oacute;n, e incluso para algunas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Resulta desconcertante que, a pesar de d&eacute;cadas de investigaciones (desde el hist&oacute;rico Informe Black en Reino Unido en 1980 hasta la Comisi&oacute;n sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS en 2008), los determinantes sociales apenas ocupen espacio en la conciencia p&uacute;blica. &iquest;Por qu&eacute; seguimos culpando al individuo de su enfermedad, ignorando el peso del entorno social y econ&oacute;mico en el que vive? Vayamos a un ejemplo cotidiano: dos personas sufren diabetes tipo 2. Una tiene una condici&oacute;n socioecon&oacute;mica que le permite acceso a frutas frescas, espacios verdes, tiempo para ejercitarse y servicios de salud de calidad. La otra, tiene una situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica que le alcanza para ultraprocesados, ya que son m&aacute;s baratos y abundantes que las verduras, donde la falta de tiempo por su precariedad laboral le limita la actividad f&iacute;sica y donde la atenci&oacute;n m&eacute;dica llega tarde y mal. &iquest;De verdad creemos que ambas tienen las mismas posibilidades de manejar su enfermedad? Esta ceguera social no es accidental. Estamos en una sociedad que hiperindividualizan la responsabilidad: si est&aacute;s enfermo, es porque no te cuidaste; si tienes obesidad, es porque &ldquo;no tienes fuerza de voluntad&rdquo;. La l&oacute;gica neoliberal, convierte al ciudadano en un &ldquo;emprendedor de s&iacute; mismo&rdquo;, y ello cala profundamente en nuestra comprensi&oacute;n de la salud, invisibilizando las desigualdades estructurales que realmente enferman.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s grave a&uacute;n, esta invisibilidad alimenta pol&iacute;ticas sanitarias desacertadas. Se invierten millones en campa&ntilde;as de 'h&aacute;bitos saludables' que apelan a elecciones individuales, como si todas las personas pudieran, en igualdad de condiciones, elegir llevar una dieta equilibrada o correr cinco kil&oacute;metros diarios. Ignorar los determinantes sociales no solo es injusto: es ineficaz. No logra mejorar la salud poblacional y perpet&uacute;a el ciclo de enfermedad y pobreza. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La invisibilidad alimenta políticas sanitarias desacertadas. Se invierten millones en campañas de &#039;hábitos saludables&#039; que apelan a elecciones individuales, como si todas las personas pudieran, en igualdad de condiciones, elegir llevar una dieta equilibrada o correr cinco kilómetros diarios. Ignorar los determinantes sociales no solo es injusto: es ineficaz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pandemia de COVID-19 hizo a&uacute;n m&aacute;s evidente esta realidad. El virus no golpe&oacute; a todos por igual: las tasas de contagio, hospitalizaci&oacute;n y mortalidad fueron m&aacute;s altas en comunidades pobres, en trabajadores esenciales mal remunerados, en quienes no pod&iacute;an teletrabajar ni aislarse. Aun as&iacute;, el discurso p&uacute;blico insist&iacute;a en el mantra de la &ldquo;responsabilidad individual&rdquo;: l&aacute;vate las manos, qu&eacute;date en casa, mant&eacute;n la distancia... &iquest;Y qu&eacute; pasaba cuando quedarse en casa significaba compartir 40 metros cuadrados entre cinco personas?
    </p><p class="article-text">
        Mucho se habla de salud mental pero no hay que olvidar que la precariedad laboral es uno de los factores sociales m&aacute;s relevantes en el contexto de la salud mental. Las condiciones laborales inestables, los contratos temporales, las jornadas largas sin posibilidad de conciliaci&oacute;n familiar,&nbsp;la falta de seguridad en el empleo y los bajos salarios afectan directamente al bienestar psicol&oacute;gico de las personas. 
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores/as que se encuentran en situaciones laborales precarias experimentan niveles elevados de estr&eacute;s y ansiedad, lo que aumenta significativamente el riesgo de padecer depresi&oacute;n y otros trastornos mentales. La presi&oacute;n constante por cumplir con objetivos laborales poco realistas y la incertidumbre sobre el futuro crean un entorno de ansiedad cr&oacute;nica, donde la salud mental se deteriora r&aacute;pidamente. 
    </p><p class="article-text">
        Este contexto refleja c&oacute;mo los determinantes sociales, como las condiciones de trabajo, son fundamentales para entender las crisis de salud mental que atraviesan muchas personas, invisibilizando a&uacute;n m&aacute;s las dificultades inherentes al entorno socioecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este escenario, urge un cambio de mirada. Necesitamos una salud p&uacute;blica que no solo promueva estilos de vida saludables, sino que act&uacute;e sobre los determinantes sociales: reducir la pobreza, garantizar vivienda digna, crear empleos seguros, mejorar la educaci&oacute;n, asegurar acceso equitativo a servicios de salud de calidad. La medicina no puede ser solo una respuesta al dolor individual: debe ser tambi&eacute;n una herramienta de transformaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Mientras sigamos enfoc&aacute;ndonos solo en lo biol&oacute;gico y lo conductual, mientras ignoremos que las condiciones de vida enferman o curan, seguiremos oyendo ese grito silencioso: &iexcl;Ay, ay, me duele! Pero no ser&aacute; solo el dolor f&iacute;sico el que nos atraviese, sino tambi&eacute;n el dolor de una sociedad que, mirando hacia otro lado, se niega a sanar verdaderamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Blázquez Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/ay-ay-duele-pobre-invisibilidad-social-salud_132_12252147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2025 05:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ba7d7f40-8413-4fe0-a811-c737ccee1bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="457609" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ba7d7f40-8413-4fe0-a811-c737ccee1bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="457609" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¡Ay, ay! Me duele... ¡Ser pobre! La invisibilidad de lo social en nuestra salud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ba7d7f40-8413-4fe0-a811-c737ccee1bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud laboral,Salud pública,Depresión,Salud mental,Trabajo,Sociología,Antropología,Políticas públicas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
