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    <title><![CDATA[elDiario.es - Madres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/madres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Madres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e71978-d62f-4a88-8877-4272ac01e43d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez vivimos más pendientes de que la vida pueda ordenarse después en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rincón desde el que mejor se ve el concierto. La infancia es, probablemente, el territorio donde esa lógica se manifiesta con más claridad</p><p class="subtitle">“Ojalá mi madre no hubiese subido mi foto”: los primeros niños de Facebook ya son adultos</p></div><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un mes, mientras disfrut&aacute;bamos de un cumplea&ntilde;os infantil colectivo, observ&eacute; de cerca una escena que me dio que pensar. El escenario: un trozo de parque, c&eacute;sped, varios &aacute;rboles, una fuente cercana, una cancha de baloncesto. Un poco m&aacute;s de cerca: tres mesas con distintos manteles decorados con motivos florales, varias guirnaldas, una estaci&oacute;n casi profesional de preparaci&oacute;n de perritos calientes, tres tartas, cada una al gusto de su cumplea&ntilde;ero, y un altavoz esparciendo cumbia a un volumen aceptable y agradable.
    </p><p class="article-text">
        Llega la hora de soplar las velas y los cumplea&ntilde;eros se colocan delante de sus tartas, dispuestos a soplarlas. Sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase los rodean y se preparan para cantar el cumplea&ntilde;os feliz. Una segunda fila de madres, padres y otros familiares levanta sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles casi al mismo tiempo. Los ni&ntilde;os soplan las velas, comienzan los primeros aplausos tras el c&aacute;ntico cuando, de repente, alguien exclama: &ldquo;&iexcl;No! Repetidlo, por favor, que no le he dado a grabar&rdquo;. Las velas vuelven a encenderse. Los ni&ntilde;os se recolocan. Se canta otra vez. Los homenajeados vuelven a soplar. El cumplea&ntilde;os ocurre por segunda vez para que pueda existir la primera.
    </p><p class="article-text">
        La escena tiene algo c&oacute;mico, incluso entra&ntilde;able, y dice mucho de nosotros. No solo porque hagamos muchas m&aacute;s fotograf&iacute;as, en general, sino porque cada vez nos cuesta m&aacute;s aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido. O, peor todav&iacute;a, como si ninguno de los m&aacute;s de doce adultos alrededor pudiera pasarte su v&iacute;deo o su foto por WhatsApp. Hab&iacute;a que tener el propio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe un momento si nadie lo fotograf&iacute;a? &iquest;Si nadie lo publica? La respuesta es evidente: claro que s&iacute;, pero nuestro comportamiento cotidiano parece decir otra cosa. Repetimos el soplido de las velas porque la c&aacute;mara no estaba grabando. Buscamos el &aacute;ngulo perfecto antes que el acontecimiento. A veces incluso interrumpimos la experiencia para asegurarnos de que, m&aacute;s adelante, podremos demostrar que estuvimos all&iacute;. Piensa en los conciertos a los que has ido, en ese <em>spot</em> tan<em> instagrameable</em> en tus vacaciones o en la puesta de sol alrededor de la cual se congregan decenas de personas haciendo exactamente la misma fotograf&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez nos cuesta más aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez vivimos m&aacute;s pendientes de que la vida pueda ordenarse despu&eacute;s en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rinc&oacute;n desde el que mejor se ve el concierto o el banco desde el que la foto quedar&aacute; mejor encuadrada. El relato empieza a condicionar la experiencia antes incluso de que esta tenga lugar.
    </p><p class="article-text">
        La infancia es, probablemente, el territorio donde esa l&oacute;gica se manifiesta con m&aacute;s claridad. Antes incluso de que nazca un beb&eacute;, se empieza a producir archivo: la prueba de embarazo, la primera ecograf&iacute;a, el v&iacute;deo en el que se comunica la noticia a los abuelos. &Uacute;ltimamente, las redes est&aacute;n llenas de v&iacute;deos de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiestas de </a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal</em></a> en las que se pincha un globo y se descubre el g&eacute;nero del beb&eacute;: azul si es ni&ntilde;o, rosa si es ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la evoluci&oacute;n de los ec&oacute;grafos, por ejemplo. Las ecograf&iacute;as 3D y 4D no nacen de una necesidad m&eacute;dica: los ec&oacute;grafos convencionales ya cumplen esa funci&oacute;n en la inmensa mayor&iacute;a de los casos. Estas versiones existen, sobre todo, para ofrecer una experiencia emocional: permiten distinguir un rostro que todav&iacute;a pertenece al futuro. &iquest;Qu&eacute; dice de nosotros el deseo de ver con nitidez la cara de alguien que a&uacute;n no ha nacido? &iquest;No nos hace cierta ilusi&oacute;n la sorpresa en el momento del nacimiento? Despu&eacute;s llegar&aacute;n el primer ba&ntilde;o, el primer diente, el primer dibujo, el primer cumplea&ntilde;os, el primer d&iacute;a de colegio. Vivimos rodeados de primeros momentos y cada uno reclama su fotograf&iacute;a, su v&iacute;deo, su carpeta, su copia de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Nunca una generaci&oacute;n hab&iacute;a producido <a href="https://www.eldiario.es/nidos/facebook-adultos-familias-redes-sociales_1_12108293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un archivo tan exhaustivo de la infancia</a>. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltraci&oacute;n de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos, de construir nuestra propia identidad. Vivimos en una cultura obsesionada con narrarse a s&iacute; misma. Las marcas ya no venden productos: cuentan historias. Los pol&iacute;ticos hablan continuamente del relato y nosotros tambi&eacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca una generación había producido un archivo tan exhaustivo de la infancia. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltración de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; por eso que fotografiamos los cumplea&ntilde;os y no un martes cualquiera? &iquest;Por eso guardamos el primer dibujo, pero no los doscientos siguientes? Filmamos el primer chapuz&oacute;n del verano, pero no la tarde cualquiera en la que una criatura pasa dos horas invent&aacute;ndose un mundo con cuatro palos y una manta. No archivamos la vida, sino aquello que encaja en una narraci&oacute;n que nos satisfaga. Una narraci&oacute;n necesita un principio, un conflicto, momentos decisivos y un desenlace.<strong> </strong>La vida, en realidad, est&aacute; hecha de repeticiones; de martes cualesquiera, de conversaciones que olvidamos, de tardes que parec&iacute;an iguales y que solo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s comprendemos que significaron algo. Quiz&aacute; por eso fotografiamos los hitos: porque son los &uacute;nicos momentos que parecen dejarse convertir f&aacute;cilmente en un relato.
    </p><p class="article-text">
        Esa obsesi&oacute;n por convertir la vida en archivo me acompa&ntilde;&oacute; durante d&iacute;as. Volv&iacute; a encontrarla, de otra manera, leyendo <a href="https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de Hoy, 2026), la novela de la escritora y editora Carlota Visier, en la que Irasema, una ni&ntilde;a nacida en Cuenca en los a&ntilde;os noventa, descubre que su infancia hab&iacute;a empezado a escribirse mucho antes de que ella misma pudiera contarla. No porque hubiera una cantidad ingente, casi obscena, de fotograf&iacute;as o recuerdos, sino porque alguien &mdash;su madre&mdash; hab&iacute;a decidido qu&eacute; conservar, qu&eacute; ordenar y qu&eacute; merec&iacute;a formar parte de la historia familiar. Al fin y al cabo, un archivo nunca es inocente: tambi&eacute;n es una forma de editar una vida. Para muestra, un bot&oacute;n del texto:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Objeto N&ordm;. 001: Cuaderno de vida titulado &ldquo;Proyecto Irasema Alcalde Mu&ntilde;oz&rdquo; hecho por la madre. Cuaderno de tapa dura que incluye textos de los primeros sonidos, construcciones sint&aacute;cticas, pasos y experiencias de la ni&ntilde;a Irasema a lo largo de sus primeros diez a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se observan recortes de revistas y documentos m&eacute;dicos, entre otros&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La madre de Irasema en <em>Hija &uacute;nica</em> no solo retrataba a su hija: tambi&eacute;n hac&iacute;a fotograf&iacute;as de los ni&ntilde;os que celebraban sus cumplea&ntilde;os en el negocio familiar, un <em>Party Fan</em> &mdash;una sala de juegos infantiles con piscina de bolas donde se celebraban muchos de los eventos de la infancia de la ni&ntilde;a y sus coet&aacute;neos&mdash;. Ese podr&iacute;a ser un extremo, pero no era lo normal. Generalmente, los recuerdos de nuestras familias caben en unos cuantos &aacute;lbumes de fotos. Las im&aacute;genes se eleg&iacute;an antes de ser tomadas, pasaban por un proceso de revelado, se sujetaban a las p&aacute;ginas de unos &aacute;lbumes que se abr&iacute;an una y otra vez cuando ven&iacute;an visitas o cuando alguien quer&iacute;a recordar un viaje. Alrededor del &aacute;lbum se amontonaban las an&eacute;cdotas y las historias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá el problema no sea que hagamos demasiadas fotografías. No hacemos una foto para recordar mañana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de madres y padres tenemos, ahora, decenas de miles de fotograf&iacute;as repartidas entre tel&eacute;fonos m&oacute;viles, discos duros y nubes digitales. &iquest;Cu&aacute;ntas volvemos a mirar? &iquest;Qui&eacute;n abre hoy la carpeta de fotos de 2019? &iquest;Qui&eacute;n recorre las siete mil fotograf&iacute;as de unas vacaciones? Nunca hab&iacute;amos almacenado tanto y, sin embargo, nunca hab&iacute;amos dejado tantos relatos para m&aacute;s adelante. El &aacute;lbum de fotos ya era un relato. La nube, la galer&iacute;a de fotos o el disco duro son la promesa de un relato futuro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el problema no sea que hagamos demasiadas fotograf&iacute;as. No hacemos una foto para recordar ma&ntilde;ana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido. Quiz&aacute; el problema sea que hemos empezado a conceder m&aacute;s realidad a aquello que puede convertirse en un recuerdo o una historia. Y me pregunto si esa segunda fila de madres y padres, tel&eacute;fonos en alto, no estaba intentando conservar un cumplea&ntilde;os, sino asegurarse de que el cumplea&ntilde;os hab&iacute;a existido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Padres,Madres,Fotografía,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Piden más de tres años de cárcel para una madre por llevar cocaína y heroína a su hijo encarcelado en la prisión de Logroño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/piden-tres-anos-carcel-madre-llevar-cocaina-heroina-hijo-encarcelado-prision-logrono_1_13373236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b125fafb-ce6d-453f-9eae-448c5416b054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Piden más de tres años de cárcel para una madre por llevar cocaína y heroína a su hijo encarcelado en la prisión de Logroño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">📌 La mujer llevó, de forma consciente y voluntaria, diversas sustancias para entregárselas a su hijo: cocaína, heroína y pasta de cannabis
</p></div><p class="article-text">
        El Ministerio Fiscal pide tres a&ntilde;os y medio de c&aacute;rcel para una mujer de 67 a&ntilde;os, por un delito tr&aacute;fico de drogas al llevar coca&iacute;na y hero&iacute;na a su hijo a la prisi&oacute;n de Logro&ntilde;o. Adem&aacute;s, le exige una multa de 1.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos, a los que ha tenido acceso Europa Press, se juzgar&aacute;n este lunes 13 de julio, a las 11,15 horas, si bien se desarrollar&aacute; previamente una 'vistilla' para ver si se puede llegar a un acuerdo de conformidad, que en caso de no ser as&iacute; derivar&iacute;a en se&ntilde;alamiento de juicio.
    </p><p class="article-text">
        Se juzga como la acusada el 21 de febrero de 2025 acudi&oacute; a Centro Penitenciario de Logro&ntilde;o para visitar en r&eacute;gimen de 'comunicaci&oacute;n especial' a su hijo interno, portando de forma consciente y voluntaria diversas sustancias para entregarlas al mismo, que tras ser analizadas resultaron ser coca&iacute;na, hero&iacute;na y pasta de cannabis.
    </p><p class="article-text">
        El precio medio en el mercado il&iacute;cito de un gramo de coca&iacute;na era de 60 euros el gramo, un gramo de hach&iacute;s era de 6,82 y un gramo de hero&iacute;na era de 58,35 euros el total intervenido valorado en venta por kilogramos asciende a 485,69 euros.
    </p><p class="article-text">
        Para el fiscal la acusada, es responsable en concepto de autora de un delito de tr&aacute;fico de drogas (sustancia que causa grave da&ntilde;o a la salud), por el que le pide tres a&ntilde;os y medio de c&aacute;rcel y una multa de 1.000 euros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/piden-tres-anos-carcel-madre-llevar-cocaina-heroina-hijo-encarcelado-prision-logrono_1_13373236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 08:57:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicios,La Rioja,Drogas,Cárceles,Logroño,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Supremo admite el recurso de una madre de Tenerife para cambiar el orden de los apellidos de su hijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/tribunal-supremo-madre-hijo-cambiar-apellidos-tenerife_1_13357436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ba4ab58-264b-419e-b47f-f6212842370d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Supremo admite el recurso de una madre de Tenerife para cambiar el orden de los apellidos de su hijo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Juzgado de Primera Instancia de Icod de los Vinos dio la razón al padre cuando este se opuso a modificar la filiación registral del menor, nacido fuera del matrimonio. Posteriormente, la progenitora recurrió ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz, aunque, según recoge la resolución judicial, no planteó un motivo concreto más allá de esa pretensión</p></div><p class="article-text">
        La Sala de lo Civil del <strong>Tribunal Supremo</strong> (TS) ha admitido a tr&aacute;mite el recurso de una <strong>madre</strong> del norte de Tenerife que solicita que su <strong>hijo </strong>nacido fuera del matrimonio lleve primero su <strong>apellido</strong> y despu&eacute;s el del <strong>padre</strong>, tras las resoluciones desfavorables del Juzgado de Icod de los Vinos y de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.
    </p><p class="article-text">
        El Juzgado de Primera Instancia de Icod de los Vinos dio la raz&oacute;n al padre cuando este se opuso a modificar la filiaci&oacute;n registral del menor, en la que figura en primer lugar el apellido paterno y, en segundo, el materno.
    </p><p class="article-text">
        La madre recurri&oacute; posteriormente ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife para solicitar el cambio del orden de los apellidos, al no estar conforme con el vigente, aunque, seg&uacute;n recoge la resoluci&oacute;n judicial, no plante&oacute; un motivo concreto m&aacute;s all&aacute; de esa pretensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Audiencia confirm&oacute; la sentencia de primera instancia al recordar que el recurso de apelaci&oacute;n no constituye un nuevo juicio ni permite resolver cuestiones distintas de las ya analizadas por el juzgado.
    </p><p class="article-text">
        En su resoluci&oacute;n, el tribunal se&ntilde;al&oacute; que, cuando la filiaci&oacute;n est&aacute; determinada por ambos progenitores, estos pueden decidir de com&uacute;n acuerdo el orden de los apellidos en el momento de la inscripci&oacute;n en el Registro Civil.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que, cuando ese acuerdo no se produce en el momento de la inscripci&oacute;n, debe aplicarse la legislaci&oacute;n vigente en el momento de los hechos, por la que el menor figura con el apellido del padre en primer lugar y el de la madre en segundo.
    </p><p class="article-text">
        Disconforme con esa decisi&oacute;n, la madre interpuso recurso de casaci&oacute;n ante el Tribunal Supremo, que ha decidido admitirlo a tr&aacute;mite al apreciar que la cuesti&oacute;n presenta inter&eacute;s casacional para la formaci&oacute;n de jurisprudencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/tribunal-supremo-madre-hijo-cambiar-apellidos-tenerife_1_13357436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 09:48:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Supremo admite el recurso de una madre de Tenerife para cambiar el orden de los apellidos de su hijo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Supremo,Tenerife,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a947e4a1-8569-4767-859e-857985a2bec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146420.jpg" width="1838" height="1034" alt="Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compatibilizar trabajo y cuidados durante las vacaciones escolares puede convertirse en un desafío. Muchas familias describen estas semanas como un periodo de cansancio, interrupciones y sensación de no llegar a todo</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        La falta de clases, las reuniones desde casa y los ni&ntilde;os sin rutina convierten el verano en una etapa especialmente dif&iacute;cil para muchas familias. Padres y madres describen jornadas marcadas por interrupciones constantes, una atenci&oacute;n dividida entre varias tareas y el esfuerzo de intentar responder al mismo tiempo a las exigencias laborales y familiares.
    </p><p class="article-text">
        El verano altera el equilibrio que muchas familias consiguen mantener durante el curso. Sin horarios escolares ni estructuras diarias claras, muchos padres afrontan julio y agosto intentando reorganizar horarios, actividades y cuidados para sacar adelante el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Marta, de 39 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de seis, teletrabaja como administrativa desde un piso peque&ntilde;o. &ldquo;Cuando se va el calor, salimos a pasear por la tarde, pero las ma&ntilde;anas son un caos. A veces no s&eacute; si estoy en una reuni&oacute;n o hablando como una Barbie&rdquo;, comenta. Reconoce que muchas veces termina el d&iacute;a con la percepci&oacute;n de no haber estado realmente centrada ni en el trabajo ni en su hija.<strong> </strong>&ldquo;S&eacute; que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, el verano obliga a reorganizar horarios constantemente. Valentina, de 41 a&ntilde;os y madre de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, teletrabaja desde hace dos y reconoce que julio y agosto resultan especialmente intensos. No quiere <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llevar a su hijo a campamentos</a> y buena parte de la jornada gira en torno a organizarse para atender el trabajo y las necesidades de su hijo. &ldquo;Lo dejar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s tiempo con los abuelos</a>, pero no quiere. Est&aacute; acostumbrado a estar con nosotros, m&aacute;s conmigo, porque su padre trabaja fuera de la ciudad y no quiero obligarlo&rdquo;, explica. Mientras trabaja, intenta buscar actividades para entretenerlo con cuentos, dibujos para colorear o ratos de juego aut&oacute;nomo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta, 39 años</span>
                                        <span>—</span> madre de una niña de seis
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pablo, de 36 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de tres, describe jornadas marcadas por interrupciones constantes. &ldquo;Tengo que parar todo el rato cuando necesita algo. Es muy peque&ntilde;o e inquieto&rdquo;, asegura. Cuando coincide con su pareja en casa, la situaci&oacute;n mejora porque ella puede salir a pasear o hacer recados con el ni&ntilde;o. &ldquo;Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisi&oacute;n para poder acabar el trabajo&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Esther, de 43 a&ntilde;os y madre de dos gemelas de nueve a&ntilde;os, parte de la conciliaci&oacute;n depende de ir encajando horarios, campamentos y ayuda familiar. &ldquo;Est&aacute;n juntas y eso me ayuda a que hagan actividades y se diviertan la una con la otra, aunque tambi&eacute;n tienen discusiones y tengo que intervenir&rdquo;, dice. Como otros a&ntilde;os, este verano recurrir&aacute; durante algunas semanas a un campamento de ma&ntilde;ana, aunque reconoce que este recurso no siempre resuelve las dificultades de las familias con jornadas largas fuera de casa. &ldquo;Para los que teletrabajamos, la sensaci&oacute;n es no parar en todo el d&iacute;a y no rendir como quisi&eacute;ramos. Durante el curso todo est&aacute; m&aacute;s ordenado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para conciliar durante las vacaciones escolares no es una percepci&oacute;n aislada. Seg&uacute;n una encuesta de la Plataforma de Infancia publicada en 2024, <a href="https://www.plataformadeinfancia.org/el-50-de-las-familias-ayuda-a-conciliar-en-vacaciones-campamentos-14-no-puede-permitirselo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mitad de las familias espa&ntilde;olas</a> se&ntilde;ala los campamentos de verano como la medida que m&aacute;s les ayuda a organizar el cuidado de los hijos durante este periodo. Sin embargo, un 14% reconoce que no puede permitirse econ&oacute;micamente este recurso.
    </p><h2 class="article-text">Un equilibrio dif&iacute;cil de mantener</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gil Guerrero, psic&oacute;loga y directora del Centro de Psicolog&iacute;a MindUp Psic&oacute;logos, detalla que el verano suele vivirse de forma m&aacute;s intensa debido a la desaparici&oacute;n de muchas de las rutinas que organizan la vida cotidiana durante el curso escolar. Seg&uacute;n observa, la ausencia de apoyos habituales, como el colegio, hace que compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos resulte especialmente complejo para numerosos hogares.
    </p><p class="article-text">
        La profesional apunta adem&aacute;s que durante estos meses aparece una presi&oacute;n a&ntilde;adida relacionada con las expectativas. Muchas personas sienten que deber&iacute;an aprovechar el verano para descansar, desconectar o realizar actividades especiales con sus hijos, algo que no siempre encaja con las exigencias laborales del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisión para poder acabar el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo, 36 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de tres
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gil recuerda que el teletrabajo puede facilitar la conciliaci&oacute;n durante el curso cuando existen apoyos claros, como el centro educativo, el comedor o las actividades extraescolares. Sin embargo, expone que durante las vacaciones ese equilibrio se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de mantener porque desaparecen muchas de esas ayudas y los ni&ntilde;os permanecen m&aacute;s tiempo en casa.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, esta situaci&oacute;n favorece que muchas madres y padres sientan que no pueden atender todas las demandas del d&iacute;a como desear&iacute;an. La presi&oacute;n por responder al mismo tiempo a las responsabilidades laborales y familiares puede generar culpa y desgaste emocional. La psic&oacute;loga subraya que esa sensaci&oacute;n no implica ser peor padre o madre e insiste en la importancia de cuidar tambi&eacute;n la salud mental y reservar espacios de descanso y disfrute durante este periodo.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que no todos los ni&ntilde;os afrontan el verano de la misma manera ni cuentan con el mismo grado de autonom&iacute;a. Mientras algunos pueden entretenerse solos durante largos periodos, otros necesitan m&aacute;s acompa&ntilde;amiento. Por ello aconseja ajustar las expectativas, flexibilizar horarios y recurrir a la ayuda de familiares, amigos, escuelas de verano u otros recursos disponibles.
    </p><h2 class="article-text">Corresponsabilidad, organizaci&oacute;n y salud mental</h2><p class="article-text">
        Aunque el teletrabajo puede facilitar la organizaci&oacute;n familiar, la psic&oacute;loga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por s&iacute; sola que la carga familiar aumente.
    </p><p class="article-text">
        La especialista considera que uno de los aspectos clave es el reparto real de responsabilidades dentro del hogar. Indica que cuando las tareas de cuidado no se distribuyen de forma equilibrada entre los progenitores pueden aparecer agotamiento, sobrecarga y problemas relacionados con la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Ortega precisa que, aunque muchas familias esperan con ganas la llegada del verano, mantener cierto grado de organizaci&oacute;n sigue siendo importante para el bienestar familiar. En este sentido, destaca que la rutina aporta estabilidad emocional y ayuda a desenvolverse mejor en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Aunque el teletrabajo puede facilitar la organización familiar, la psicóloga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por sí sola que la carga familiar aumente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello recomienda organizarse sin expectativas excesivamente r&iacute;gidas y tratar de disfrutar de los peque&ntilde;os momentos cotidianos. De igual modo, defiende que es positivo que los menores participen en tareas dom&eacute;sticas adaptadas a su edad. Colaborar en actividades sencillas del hogar favorece la autonom&iacute;a, el compromiso y la corresponsabilidad familiar.
    </p><p class="article-text">
        Esta psic&oacute;loga aclara que los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os suelen tener m&aacute;s dificultades para comprender que sus padres necesitan momentos de concentraci&oacute;n o trabajo. Esa capacidad de comprensi&oacute;n aumenta con la edad, aunque insiste en la importancia de establecer l&iacute;mites claros desde el respeto y el cari&ntilde;o, ya que aportan seguridad y autoestima.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, muchas familias contin&uacute;an adapt&aacute;ndose a unas semanas en las que trabajo, cuidados y vacaciones conviven bajo el mismo techo. Una realidad que obliga a reorganizar rutinas y responder a las necesidades de cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teletrabajo,Niños,Vacaciones,verano,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-proyecto-personal-inmersos-ninos-cosa_129_13291982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5daf653-6716-4264-8123-995b85bf324a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos una generación que ha hecho de la crianza una actividad cada vez más consciente, informada y exigente. Hemos conseguido convertir cualquier rincón de la infancia en una oportunidad de aprendizaje. Pero, ¿qué ocurre cuando desaparecen los espacios que no sirven para nada?</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        Hace poco, mientras buscaba algunos regalos de cumplea&ntilde;os en la secci&oacute;n infantil de una librer&iacute;a, me llam&oacute; la atenci&oacute;n la cantidad de libros que sirven para algo: reconocer las emociones, entrenar la paciencia, fortalecer la autoestima o aprender a compartir. Para afrontar el divorcio de los padres, entender la muerte de los abuelos, detectar relaciones t&oacute;xicas o tolerar la frustraci&oacute;n. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que, si busco lo suficiente, podr&iacute;a incluso encontrar alg&uacute;n cuento para aprender a leer cuentos. No es que cuestione la utilidad de estos t&iacute;tulos, pues muchos de ellos responden a necesidades reales de las familias; lo que me pregunto es en qu&eacute; momento los libros dejaron de ser &uacute;nicamente una invitaci&oacute;n a dejar volar la imaginaci&oacute;n para convertirse tambi&eacute;n en herramientas de autoayuda e intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta me vino a la cabeza leyendo <em>En la era de los ni&ntilde;os cosa. Ensayos contra la crianza como emprendimiento</em>, el conjunto de ensayos de Santiago Gerchunoff recientemente publicado por Lengua de Trapo-C&iacute;rculo de Bellas Artes. Me fascin&oacute; su lectura, a la vez que me provoc&oacute; cierta incomodidad, porque no habla de padres negligentes ni de madres obsesivas: habla de nosotras y de nosotros, de una generaci&oacute;n que ha hecho de la crianza una actividad cada vez m&aacute;s consciente, informada y exigente. Una generaci&oacute;n que lee, se documenta, dialoga, consulta a expertos y se preocupa sinceramente por ofrecer a sus hijos la mejor vida posible. Quiz&aacute; el libro resulta tan perturbador porque no cuestiona nuestras intenciones, sino nuestra mirada.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el pr&oacute;logo, Gerchunoff escribe que vivimos una &eacute;poca marcada por &ldquo;la paternidad como emprendimiento, los hijos como obras, proyectos o extensiones del yo&rdquo;. Una vez le&iacute;da la frase, resulta dif&iacute;cil dejar de pensar en ella. La vemos en la obsesi&oacute;n por elegir correctamente <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada actividad extraescolar</a>, en la b&uacute;squeda del cuento adecuado para cada conflicto, del deporte adecuado para cada personalidad y del colegio adecuado para cada talento &mdash;he conocido a familias que dedicaron m&aacute;s de seis meses a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buscar el mejor colegio</a>, haciendo tablas de Excel con pros y contras despu&eacute;s de acudir, religiosamente y con libretas, a cada jornada de puertas abiertas&mdash;. En la idea de que cada experiencia infantil debe aportar algo medible y futurible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Santiago Gerchunoff escribe que vivimos una época marcada por &quot;la paternidad como emprendimiento, los hijos como obras, proyectos o extensiones del yo&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hablando ingl&eacute;s en un parque de Madrid</h2><p class="article-text">
        No es casual que una de las im&aacute;genes m&aacute;s potentes del libro sea la del padre que habla en ingl&eacute;s a su hijo en un parque de Madrid &mdash;&ldquo;padres espa&ntilde;oles que se vuelven angloparlantes circunstancialmente al hablar con sus hijos&rdquo;&mdash;. Gerchunoff no critica el aprendizaje de idiomas, sino la l&oacute;gica que se esconde detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n: la idea de que siempre es posible a&ntilde;adir una capa m&aacute;s, una competencia m&aacute;s, una ventaja m&aacute;s. Lo que observa en esa escena es &ldquo;la fantas&iacute;a misma de estar haci&eacute;ndolos, fabric&aacute;ndolos con m&aacute;s o menos prestaciones. Es la idea del hijo como obra la que rige en el padre que decide no hablar al hijo en su lengua (la que usa con todo el mundo, en el trabajo, en la calle, en la mesa y en la cama), sino aprovechar todo el tiempo que pueda para 'agregarle' otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gerchunoff escribe la palabra &ldquo;prestaciones&rdquo; y esto merece una reflexi&oacute;n. Hablamos de prestaciones cuando describimos un coche, un tel&eacute;fono m&oacute;vil o un electrodom&eacute;stico. Sin embargo, cada vez parece m&aacute;s f&aacute;cil trasladar ese lenguaje al territorio de la crianza. Queremos que nuestras criaturas aprendan varios idiomas a la vez, desarrollen inteligencia emocional, practiquen deportes, adquieran h&aacute;bitos saludables, descubran sus talentos, gestionen adecuadamente la frustraci&oacute;n y construyan una autoestima s&oacute;lida. Nada de ello es malo; al contrario: son deseos comprensibles y, en muchos casos, admirables. El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos qui&eacute;nes son para empezar a preguntarnos en qui&eacute;nes podr&iacute;an convertirse, porque entonces la infancia deja de ser una experiencia y se transforma en un proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Lo vemos tambi&eacute;n en la literatura infantil. Gerchunoff, que trabaj&oacute; como librero, dedica algunas p&aacute;ginas brillantes a esa tendencia cada vez m&aacute;s extendida de buscar cuentos para &ldquo;trabajar&rdquo; emociones, conflictos o situaciones concretas &mdash;&ldquo;&iquest;Me recomiendas alguno para trabajar el duelo? &iquest;Qu&eacute; cuento chulo tienes para trabajar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero?&rdquo;&mdash;. La expresi&oacute;n, de nuevo, me parece reveladora: trabajar los celos, el duelo, la llegada de un hermano o la diversidad, como si la ficci&oacute;n necesitara justificar su existencia mediante una utilidad externa o como si ya no bastara con que una historia emocione o entretenga.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica es siempre la misma: leer, jugar o hacer deporte son actividades que tienen que servir para algo. Hemos conseguido convertir cualquier rinc&oacute;n de la infancia en una oportunidad de aprendizaje. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando desaparecen los espacios que no sirven para nada?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos quiénes son para empezar a preguntarnos en quiénes podrían convertirse, porque entonces la infancia deja de ser una experiencia y se transforma en un proyecto</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una Stasi acaramelada</h2><p class="article-text">
        Gerchunoff describe los grupos de WhatsApp de padres como una &ldquo;Stasi acaramelada&rdquo;. La expresi&oacute;n puede provocarte una sonrisa, pero se&ntilde;ala algo importante: nunca hab&iacute;amos estado tan presentes en la vida de nuestras criaturas. Nunca hab&iacute;amos estado tan implicados en las decisiones que se toman en las aulas, en las extraescolares, en los cumplea&ntilde;os o en sus relaciones personales. Vigilamos, acompa&ntilde;amos, supervisamos, intervenimos y lo hacemos porque la infancia nos importa, por protecci&oacute;n y por amor hacia nuestros hijos e hijas.
    </p><p class="article-text">
        No dejo de preguntarme si, en medio de esa vigilancia permanente que ejercemos, no estaremos eliminando precisamente aquello que la infancia necesita para convertirse en una experiencia propia. Quiz&aacute; no estemos dejando hueco para ese espacio opaco donde ocurren cosas que los adultos no ven, no controlan y no comprenden del todo; ese territorio donde construimos nuestras primeras amistades, secretos, conflictos, reconciliaciones y peque&ntilde;as formas de autonom&iacute;a. &ldquo;Para ayudarlos a ser sujetos no hay m&aacute;s remedio que dejarlos de tratar como nuestros objetos&rdquo;, escribe Gerchunoff.
    </p><h2 class="article-text">Todo para los ni&ntilde;os, pero sin los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        En <em>El problema de los hoteles sin ni&ntilde;os</em>, ensayo dedicado a los hoteles, restaurantes y otros espacios p&uacute;blicos <em>childfree,</em> encontramos otra frase que resume toda esta preocupaci&oacute;n: &ldquo;Confundimos, de hecho, criarlos con hacerlos. Los dos bandos, antini&ntilde;os y proni&ntilde;os, coinciden entonces en realidad en considerar a los ni&ntilde;os como cosas. Solo que unos los ven como cosas molestas y los otros, como cosas m&aacute;gicas&rdquo;. Quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; el n&uacute;cleo de la cuesti&oacute;n. &ldquo;Criar&rdquo; y &ldquo;hacer&rdquo; no son sin&oacute;nimos. Criar implica acompa&ntilde;ar el desarrollo de alguien que nunca terminaremos de comprender del todo. Hacer implica proyectar un resultado y trabajar para alcanzarlo. A las personas las criamos. Los objetos, los hacemos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; esa la verdadera paradoja de nuestro tiempo? Nunca hemos prestado tanta atenci&oacute;n a la infancia y, sin embargo, cada vez parece costarnos m&aacute;s aceptar aquello que tiene de impredecible. Vivimos frecuentemente angustiados por la sensaci&oacute;n de no estar haciendo lo suficiente. En uno de los textos m&aacute;s inquietantes del volumen, <em>El beb&eacute; Tamagotchi</em>, Gerchunoff describe a una pareja que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/graficas-bebe-partes-buena-idea-medir-aspecto-crianza-app_1_12034787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monitoriza el sue&ntilde;o, la temperatura y los ritmos de su beb&eacute;</a> en vacaciones mediante sensores y dispositivos electr&oacute;nicos. La imagen que le viene a la cabeza es la de aquella mascota virtual de los noventa que exig&iacute;a atenci&oacute;n constante y pod&iacute;a morir si uno se equivocaba. Lo interesante es que no identifica en esa escena una falta de amor, sino exactamente lo contrario: un amor tan informado, tan atento y tan responsable que aspira a eliminar cualquier experiencia no controlada. Un amor que no quiere equivocarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Criar implica acompañar el desarrollo de alguien que nunca terminaremos de comprender del todo. Hacer implica proyectar un resultado y trabajar para alcanzarlo. A las personas las criamos. Los objetos, los hacemos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La infancia improductiva</h2><p class="article-text">
        Cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar espacios verdaderamente improductivos en la infancia. Nuestras criaturas leen, pero nos gusta que la lectura les ense&ntilde;e algo. Juegan, pero preferimos que el juego estimule determinadas capacidades. Hacen deporte, pero esperamos que aprendan disciplina, esfuerzo o trabajo en equipo. Incluso el aburrimiento, que en cualquier tiempo pasado fue simplemente aburrimiento, ha sido rebautizado como una herramienta pedag&oacute;gica capaz de fomentar la creatividad. Parece que ya no nos basta con que las cosas sucedan; necesitamos que produzcan alg&uacute;n tipo de beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una cultura obsesionada con el conocimiento experto y con la mejora continua. Somos una sociedad incapaz de tolerar lo improductivo. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consultamos rese&ntilde;as</a> antes de reservar un hotel, escuchamos podcasts para aprender a optimizar nuestro tiempo y descargamos aplicaciones que monitorizan lo que comemos, <a href="https://www.eldiario.es/era/contar-pasos-calorias-apps-monitorizacion_1_10794929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cu&aacute;nto caminamos</a> o lo que dormimos. Era casi inevitable que esa l&oacute;gica terminara entrando tambi&eacute;n en la crianza. Si todo puede aprenderse, perfeccionarse y optimizarse, &iquest;por qu&eacute; no iba a ocurrir lo mismo con la maternidad y la paternidad?
    </p><p class="article-text">
        El problema es que las criaturas no son un proyecto profesional, aunque a veces hablemos de ellas como si lo fueran. No son una versi&oacute;n inacabada de algo que debe alcanzar su m&aacute;ximo potencial ni una especie de curr&iacute;culum sobre el que vamos incorporando mejoras sucesivas. Sin embargo, basta con asomarse a cualquier conversaci&oacute;n entre padres y madres para comprobar hasta qu&eacute; punto hemos asumido esa mirada. Quiz&aacute; la pregunta que deja flotando Gerchunoff no sea c&oacute;mo criar mejor, sino c&oacute;mo seguir criando sin convertir la infancia en un proyecto de mejora continua. C&oacute;mo seguir acompa&ntilde;ando sin gestionar, cuidando sin optimizar y educando sin olvidar que algunas de las experiencias m&aacute;s valiosas de la infancia &mdash;y de la vida&mdash; ocurren, precisamente, cuando dejan de servir para algo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-proyecto-personal-inmersos-ninos-cosa_129_13291982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 20:13:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,Padres,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/madre-migro-espana-creci-viendola-traves-pantalla-ahora-hemos-reencontrado_1_13279907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/131b7a8c-6be9-4af6-831d-0561967241af_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144681.jpg" width="1071" height="603" alt="Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una parte de la migración que casi nunca se nombra: la de las hijas e hijos que se quedan. Detrás de muchas mujeres migrantes, hay una generación de niños creciendo con miedo, incertidumbre y una sensación constante de espera</p><p class="subtitle">Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: “Tardé solo tres días en encontrar trabajo”</p></div><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a 15 a&ntilde;os, mi madre migr&oacute; a este pa&iacute;s buscando una oportunidad para sostener nuestra vida. Durante siete a&ntilde;os no pudimos abrazarnos ni compartir una comida ni acompa&ntilde;arnos en los momentos dif&iacute;ciles ni vivir juntas lo cotidiano. Crec&iacute; vi&eacute;ndola a trav&eacute;s de una pantalla, escuch&aacute;ndola por llamadas o audios, aprendiendo a extra&ntilde;arla mientras intent&aacute;bamos sobrevivir cada una desde lugares distintos.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas seis meses pudimos reencontrarnos nuevamente. Y creo que fue ah&iacute; donde entend&iacute; una realidad de la que casi no se habla. Cuando hablamos de migraci&oacute;n, muchas veces hablamos de fronteras, de papeles, de empleo, de racismo, de pobreza o de violencia institucional. Y est&aacute; bien hacerlo. Pero hoy quiero hablar de una parte de la migraci&oacute;n que casi nunca se nombra: de las hijas e hijos que se quedan. De quienes crecimos viendo a nuestras madres marcharse para intentar sostener la vida desde otro pa&iacute;s. Porque detr&aacute;s de muchas mujeres migrantes hay tambi&eacute;n una generaci&oacute;n de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os creciendo con miedo, incertidumbre y una sensaci&oacute;n constante de espera.
    </p><p class="article-text">
        Esperar a que mam&aacute; consiga trabajo, que consiga papeles, que encuentre un alquiler, que pueda enviarnos dinero, que pueda traernos. Y mientras tanto, una aprende a vivir con dudas demasiado grandes para la edad que tiene. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas hijas e hijos de mujeres migrantes crecimos con una ansiedad silenciosa que nadie nombraba. Viv&iacute;amos pendientes del tel&eacute;fono. Con miedo a que le pasara algo a nuestra madre. Con miedo a que la deportaran. Con miedo a que enfermara sola. Con miedo a que no pudiera m&aacute;s. Y muchas veces intentando ser &ldquo;perfectos&rdquo; para no darle m&aacute;s preocupaciones.
    </p><p class="article-text">
        Nos dec&iacute;an: &ldquo;Estudia&rdquo;; &ldquo;comp&oacute;rtate&rdquo;; &ldquo;si vienes con estudios, todo ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. Y entonces muchas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os crecieron sintiendo que ten&iacute;an que &ldquo;merecer&rdquo; el reencuentro. 
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Arlie Hochschild habla de las &ldquo;cadenas globales de cuidados&rdquo;, explicando c&oacute;mo las mujeres migrantes sostienen econom&iacute;as enteras cuidando a otras personas mientras sus propias familias quedan fragmentadas por la distancia. Y creo que ah&iacute; hay una gran verdad inc&oacute;moda: el mundo se sostiene muchas veces sobre el sacrificio emocional de las mujeres migrantes y de sus hijos e hijas. Porque no solamente migran las madres. Tambi&eacute;n migran los afectos, las maternidades y las infancias.
    </p><h2 class="article-text">Educar desde un m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Hay algo muy duro de las maternidades transnacionales: tener que educar desde un tel&eacute;fono m&oacute;vil. Muchas madres atienden situaciones grav&iacute;simas a miles de kil&oacute;metros: casos de <em>bullying</em>, depresi&oacute;n adolescente, violencia, abandono escolar, problemas de salud mental. Est&aacute;n intentando sostenerlo todo a trav&eacute;s de audios de WhatsApp despu&eacute;s de jornadas agotadoras limpiando casas, cuidando personas mayores o trabajando en empleos profundamente precarizados.
    </p><p class="article-text">
        Y uno se hace las preguntas: &iquest;C&oacute;mo se pone un l&iacute;mite desde otro continente? &iquest;C&oacute;mo se acompa&ntilde;a un duelo adolescente desde una videollamada? &iquest;C&oacute;mo se calma el miedo de una hija o hijo cuando la propia madre tambi&eacute;n est&aacute; sobreviviendo?
    </p><p class="article-text">
        La antrop&oacute;loga Rita Segato dice algo muy importante: el sistema necesita romper v&iacute;nculos comunitarios y afectivos para sostener determinadas formas de explotaci&oacute;n. Yo creo que las pol&iacute;ticas migratorias hacen exactamente eso: fragmentan familias, rompen tiempos afectivos, y convierten el derecho a vivir juntas en un privilegio burocr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A veces se habla de la migraci&oacute;n como una oportunidad. Y claro que muchas madres migran para abrir oportunidades. Pero hay una parte del relato que suele ocultarse:<strong> </strong>el coste emocional.
    </p><h2 class="article-text">La culpa</h2><p class="article-text">
        Porque muchas hijas e hijos crecimos sintiendo culpa por extra&ntilde;ar. Culpa por necesitar. Culpa por llorar. Culpa por reclamar presencia. Y entonces aprendimos a callarnos.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Saskia Sassen explica c&oacute;mo las migraciones actuales est&aacute;n profundamente vinculadas a desigualdades econ&oacute;micas globales y a sistemas que expulsan vidas del Sur global para sostener econom&iacute;as del Norte.
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de esos macroan&aacute;lisis existen historias concretas. Ni&ntilde;as que se dorm&iacute;an abrazadas a una camiseta de su madre. Adolescentes que crecieron viendo cumplea&ntilde;os por videollamada. J&oacute;venes que aprendieron a hacerse adultos demasiado pronto.
    </p><p class="article-text">
        Luego llega el reencuentro... y casi nadie habla tampoco de eso. Porque reencontrarse no siempre significa recuperar el tiempo perdido. A veces significa convivir con una madre a la que amas profundamente, pero a quien apenas conoces despu&eacute;s de a&ntilde;os separadas. A veces tambi&eacute;n significa migrar siendo adolescente, cambiar de idioma, de escuela, de cultura y de identidad de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Muchas hijas e hijos migrantes vivimos entre dos duelos. El duelo por el pa&iacute;s que dejamos y el duelo por la infancia que no pudimos vivir junto a nuestras madres. Por eso creo que necesitamos empezar a hablar m&aacute;s de las infancias transnacionales. Necesitamos escuchar sus voces. Necesitamos pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que entiendan que la reunificaci&oacute;n familiar no es un tr&aacute;mite administrativo: es salud mental, es protecci&oacute;n emocional, es derecho al cuidado, es infancia digna.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n necesitamos una mirada feminista que deje de romantizar el sacrificio infinito de las mujeres migrantes, porque ninguna madre deber&iacute;a tener que elegir entre alimentar a sus hijos o abrazarlos.
    </p><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n no solamente mueve cuerpos; tambi&eacute;n reorganiza afectos, miedos y formas de crecer. Deja atr&aacute;s a miles de hijas e hijos que crecieron esperando tantos a&ntilde;os, que aprendieron a hacerse fuertes antes de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Laura Valentina Castillo es psic&oacute;loga voluntaria en  la organizaci&oacute;n vasca Ahurralde Fundazioa. Escribi&oacute; este texto para el encuentro </em><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/comunicar-desplazamientos-forzados-click-bait-odio-migrantes-son-actores-politicos_1_13261293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>'Desplazamientos forzados y derechos humanos'</em></a><em>, organizado por la ONG Salvamento Mar&iacute;timo Humanitario (SMH) - Aita Mari el pasado 29 de mayo en Donostia, donde lo comparti&oacute; con los asistentes por primera vez. Castillo es colombiana y vive en Euskadi. Lleg&oacute; hace seis meses a Espa&ntilde;a, donde se reencontr&oacute; con su madre, y se encuentra a la espera de la respuesta de su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n extraordinaria. Sus intereses se centran en la salud mental, los derechos humanos, los v&iacute;nculos afectivos y el bienestar de las personas. Participa en iniciativas comunitarias y espacios de sensibilizaci&oacute;n social, convencida del valor de la empat&iacute;a, la escucha y el compromiso colectivo como herramientas de transformaci&oacute;n. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Valentina Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/madre-migro-espana-creci-viendola-traves-pantalla-ahora-hemos-reencontrado_1_13279907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migrantes,Maternidad,Infancia,Madres,Emigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: &quot;El riesgo es que se convierta en un patrón&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
En algunas familias, las discusiones entre hermanos terminan ocupando gran parte del día a día. Lo que empieza con pequeños roces cotidianos puede acabar influyendo también en el ambiente en casa y en la manera en que padres e hijos se relacionan entre sí</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se pelean desde que se levantan&rdquo;. Ang&eacute;lica, madre de dos ni&ntilde;os de diez y ocho a&ntilde;os, reconoce que en su casa hay d&iacute;as en los que cualquier desacuerdo vuelve a enfrentarles. Competir por qui&eacute;n se sienta delante en el coche, qui&eacute;n habla primero o qui&eacute;n recibe m&aacute;s atenci&oacute;n por parte de los padres termina desgastando tambi&eacute;n a los adultos. &ldquo;Hay d&iacute;as en los que todo acaba en bronca. Si uno tiene algo, el otro lo quiere. Y si uno recibe un elogio, el otro se enfada&rdquo;. Hay tardes &mdash;cuenta&mdash; en las que es imposible tener un rato tranquilo en casa.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, la tensi&oacute;n aparece sobre todo al final del d&iacute;a, cuando el cansancio de toda la jornada hace que todo estalle m&aacute;s r&aacute;pido. Isabel, madre de tres hijos, explica que durante mucho tiempo intent&oacute; intervenir inmediatamente cada vez que surg&iacute;a un problema entre ellos. &ldquo;Entr&aacute;bamos constantemente a mediar y termin&aacute;bamos agotados. Tuvo que pasar un tiempo hasta que entendimos que no pod&iacute;amos resolverles todo nosotros&rdquo;, revela. Comenta que, en muchas ocasiones, por mucho que lo intentaran, no consegu&iacute;an calmar la situaci&oacute;n entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convivencia familiar suele incluir roces y desacuerdos, pero algunos terminan repercutiendo en el funcionamiento familiar. Algunos estudios han analizado qu&eacute; ocurre cuando esos conflictos se vuelven especialmente frecuentes o intensos. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16402870/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Journal of Family Psychology</em> en 2014 observ&oacute; que las relaciones entre hermanos marcadas por discusiones frecuentes, agresividad o din&aacute;micas muy hostiles pod&iacute;an relacionarse con m&aacute;s dificultades emocionales y mayor malestar dentro de la familia.
    </p><p class="article-text">
        Otra <a href="https://srcd.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-8624.2007.01033.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Child Development</em> en 2007 analiz&oacute; c&oacute;mo la forma en que los adultos intervienen en los desacuerdos entre hermanos puede influir en la manera en que los ni&ntilde;os aprenden a negociar y manejar desacuerdos cotidianos.
    </p><h2 class="article-text">Comparaciones, roles y competencia dentro de casa</h2><p class="article-text">
        La rivalidad entre hermanos no es un problema en s&iacute; misma, explica la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Silvia Sanz Garc&iacute;a. &ldquo;El verdadero riesgo aparece cuando deja de ser algo puntual y evolutivo, para convertirse en un patr&oacute;n relacional sostenido que deteriora el clima familiar&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Sanz, esas rivalidades no se mantienen solas, sino por la forma en que la familia se organiza alrededor de ellas. Uno de los factores que m&aacute;s alimenta la competencia son las comparaciones frecuentes, incluso cuando no se hacen con mala intenci&oacute;n. Frases como &ldquo;aprende de tu hermano&rdquo; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los ni&ntilde;os busquen m&aacute;s reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos. &ldquo;Ah&iacute; es donde empiezan a percibirse como rivales en lugar de iguales&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        La especialista tambi&eacute;n percibe que muchos ni&ntilde;os sienten que al otro se le permite m&aacute;s, recibe m&aacute;s atenci&oacute;n o se le reconoce m&aacute;s dentro de casa. En otros casos, a&ntilde;ade, los adultos asignan sin darse cuenta determinados papeles a cada hijo: &ldquo;el responsable&rdquo;, &ldquo;el sensible&rdquo; o &ldquo;el problem&aacute;tico&rdquo;. Esas etiquetas pueden acabar reforzando las tensiones entre ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frases como &#039;aprende de tu hermano&#039; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los niños busquen más reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos, explica la psicóloga Silvia Sanz García</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La manera en la que los adultos reaccionan durante las peleas tambi&eacute;n influye en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos. Para Sanz, cuando los padres intervienen &uacute;nicamente para averiguar qui&eacute;n empez&oacute; o qui&eacute;n tiene la culpa, los hijos pueden terminar aprendiendo m&aacute;s a defender posiciones que a gestionar desacuerdos o reparar lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Sanz insiste en que el objetivo no pasa por eliminar cualquier discusi&oacute;n entre hermanos, sino por evitar que esas peleas terminen convirti&eacute;ndose en la principal forma de relacionarse entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda, adem&aacute;s, que las tensiones no siempre aparecen de forma aislada. Los desacuerdos entre los propios adultos tambi&eacute;n pueden colarse en la relaci&oacute;n entre los hijos. &ldquo;Los hijos reflejan lo que ven en casa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En casa de Milagros, madre de dos hermanas de nueve y seis a&ntilde;os, las discusiones llegaron a convertirse en algo pr&aacute;cticamente diario durante una &eacute;poca. &ldquo;La peque&ntilde;a sent&iacute;a que la mayor hac&iacute;a todo mejor y se enfadaba much&iacute;simo cuando la compar&aacute;bamos sin querer. Nosotros no nos d&aacute;bamos cuenta de hasta qu&eacute; punto ciertos comentarios les afectaban&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pequeña sentía que la mayor hacía todo mejor y se enfadaba muchísimo cuando la comparábamos sin querer. Nosotros no nos dábamos cuenta de hasta qué punto ciertos comentarios les afectaban</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Milagros</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niñas de seis y nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, reconoce que empezaron a cambiar algunas din&aacute;micas en casa y procuraron mirar m&aacute;s las necesidades de cada una por separado. Tambi&eacute;n intentaban dar m&aacute;s espacio a algunos choques y evitar comentarios que pudieran alimentar comparaciones entre ellas. &ldquo;Poco a poco el ambiente empez&oacute; a relajarse&rdquo;, comparte. &ldquo;Las peleas siguen existiendo, pero ya no todo llega al punto de antes&rdquo;. Aclara que tambi&eacute;n tratan de intervenir menos en algunos desacuerdos puntuales.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando los padres act&uacute;an como &aacute;rbitros</h2><p class="article-text">
        Antonio Ortu&ntilde;o Terriza, psic&oacute;logo cl&iacute;nico del centro AdCom Madrid del Hospital General Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, insiste en la importancia de no &ldquo;patologizar&rdquo; autom&aacute;ticamente las peleas entre hermanos y recuerda que la respuesta de los adultos influye directamente en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n observa en consulta el tambi&eacute;n autor de <em>Familias inteligentes: claves pr&aacute;cticas para educar </em>(Autoedici&oacute;n, 2012), muchos padres adoptan primero un papel de &ldquo;detectives&rdquo;, intentando reconstruir qu&eacute; es lo que ha pasado y escuchando las distintas versiones de cada uno de los hijos. Despu&eacute;s, a&ntilde;ade, terminan actuando como &ldquo;jueces&rdquo; y deciden qui&eacute;n tiene raz&oacute;n y qui&eacute;n ha actuado peor. &ldquo;El problema es que uno gana y otro pierde&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Este profesional explica que, cuando un adulto decide directamente qui&eacute;n se queda con el mando de la televisi&oacute;n o un juguete, los ni&ntilde;os pueden terminar viviendo la discusi&oacute;n como una competici&oacute;n o intentando &ldquo;ganar&rdquo;, en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo Antonio Ortuño explica que, cuando un adulto decide directamente quién se queda con el mando de la televisión o un juguete, los niños pueden vivirlo como una competición en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, plantea que, en determinadas situaciones, los propios ni&ntilde;os tengan m&aacute;s margen para intentar resolver algunas diferencias cotidianas antes de que los adultos intervengan directamente. &ldquo;Que sean m&aacute;s protagonistas a la hora de resolver sus conflictos desde el inicio&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Marce, madre de dos ni&ntilde;os de once y siete a&ntilde;os, reconoce que durante mucho tiempo las peleas estaban demasiado presentes en casa. &ldquo;Al final la pelea segu&iacute;a igual al d&iacute;a siguiente&rdquo;, admite. Subraya que hab&iacute;a &eacute;pocas en las que cualquier comentario terminaba en discusi&oacute;n y que todo aquello alteraba la rutina familiar. Y que incluso las comidas o los ratos tranquilos en casa, terminaban muchas veces tens&aacute;ndose por peque&ntilde;as discusiones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las tensiones segu&iacute;an apareciendo, se iban resolviendo de otra forma. &ldquo;Al principio costaba much&iacute;simo y muchas discusiones segu&iacute;an terminando en gritos y enfados, pero poco a poco empezaron a negociar m&aacute;s entre ellos&rdquo;, relata. Dice que ahora las peleas duran menos tiempo y que hacen por favorecer m&aacute;s momentos en los que consiguen entenderse mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 19:54:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa del &quot;tiempo confeti&quot;: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crianza ocupa hoy más tiempo y energía emocional que nunca, pero la sensación de no llegar a todo se ha convertido en una experiencia compartida por muchas familias</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        A las siete y media de la tarde, una madre contesta el &uacute;ltimo WhatsApp de trabajo del d&iacute;a con una mano mientras remueve una sart&eacute;n con la otra y responde con monos&iacute;labos a la historia que su hijo intenta contarle desde hace diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o habla de una pelea absurda por un bal&oacute;n que ha ocurrido en el recreo y de un amigo que ha llorado en clase. Ella asiente, vuelve a mirar el m&oacute;vil, consulta el correo, va poniendo la mesa, recuerda que ma&ntilde;ana hay excursi&oacute;n y que todav&iacute;a no ha firmado la autorizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre llega justo para la cena porque hace horario partido y hab&iacute;a atasco. M&aacute;s tarde los tres leer&aacute;n un cuento antes de dormir. Quiz&aacute; incluso jueguen un rato. Cuando el ni&ntilde;o se duerme, ambos est&aacute;n agotados y con cierta sensaci&oacute;n de no haber estado realmente ah&iacute; en ning&uacute;n momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Escenas parecidas se repiten en miles de casas. Madres y padres que viven con la sensaci&oacute;n de que nunca pasan el suficiente tiempo con sus hijos, aunque las estad&iacute;sticas digan lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://academic.oup.com/esr/article-abstract/35/5/616/5497817?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> realizados por el profesor Tom&aacute;s Cano de la Universidad Goethe de Fr&aacute;ncfort y la Universitat Pompeu Fabra, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un significativo aumento del tiempo que las madres y, m&aacute;s a&uacute;n, los padres han dedicado a sus hijos. Adem&aacute;s, con un foco especial en la vida emocional y educativa de sus hijos. Entonces, &iquest;por qu&eacute; la sensaci&oacute;n dominante es la de estar siempre llegando tarde a todo?
    </p><p class="article-text">
        Parte de la respuesta est&aacute; en un concepto que cada vez aparece m&aacute;s en ensayos sobre trabajo y vida familiar: &ldquo;tiempo confeti&rdquo;. El t&eacute;rmino, popularizado por la periodista <a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brigid Schulte en su libro </a><a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overwhelmed:</em></a><em> How to Work, Love, and Play When No One Has the Time</em> ('Abrumados: C&oacute;mo trabajar, amar y jugar cuando nadie tiene tiempo'), describe una experiencia muy contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo no como un bloque continuo, reconocible y habitable, sino como una sucesi&oacute;n de fragmentos diminutos interrumpidos por notificaciones, correos, tareas dom&eacute;sticas, mensajes del colegio y obligaciones laborales que nunca terminan de desaparecer. Trocitos de atenci&oacute;n dispersos que dejan una sensaci&oacute;n de cansancio permanente.
    </p><h2 class="article-text">La crianza como proyecto total</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Teresa Jurado, catedr&aacute;tica de Sociolog&iacute;a en la UNED, cree que esta sensaci&oacute;n tiene mucho que ver con la transformaci&oacute;n radical de la idea misma de criar. &ldquo;Efectivamente,<strong> </strong>pasamos m&aacute;s tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da m&aacute;s importancia a la crianza y a la educaci&oacute;n desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo &oacute;ptimo de nuestra descendencia y que as&iacute; alcancen un est&aacute;ndar de vida igual o superior al nuestro&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, los ni&ntilde;os conviv&iacute;an con los adultos en una estructura mucho menos dirigida. Estaban &lsquo;por ah&iacute;&rsquo;. Jugaban solos en la calle, acompa&ntilde;aban a hacer recados, compart&iacute;an largas sobremesas o tardes enteras sin supervisi&oacute;n constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la crianza se ha convertido en una tarea de enorme intensidad emocional y organizativa. Hay que estimular, acompa&ntilde;ar, detectar talentos, reforzar habilidades sociales, gestionar emociones y construir experiencias que los ni&ntilde;os recuerden toda la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasamos más tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da más importancia a la crianza y a la educación desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo óptimo de nuestra descendencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Jurado</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Sociología (UNED)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las familias no tienen un gran patrimonio que heredar directamente a sus hijas e hijos, sino que la herencia pasa necesariamente por conseguir las m&aacute;ximas credenciales educativas posibles, distinguirse de otras personas e intentar aprovechar las redes sociales para que la pr&oacute;xima generaci&oacute;n pueda reproducir nuestro estatus social&rdquo;, se&ntilde;ala Jurado.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una crianza atravesada por la l&oacute;gica del rendimiento. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Extraescolares</a>, deportes, actividades culturales, cumplea&ntilde;os tematizados, planes de fin de semana, talleres de cocina o campamentos urbanos. La infancia se llena de est&iacute;mulos mientras los adultos intentan sostenerlo todo sin dejar caer el trabajo, la pareja, el cuerpo ni la econom&iacute;a dom&eacute;stica.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo entra en casa</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de pobreza de tiempo no nace &uacute;nicamente de la autoexigencia. Tambi&eacute;n tiene una dimensi&oacute;n material muy concreta. &ldquo;En Espa&ntilde;a tenemos un problema a&ntilde;adido que son las largas jornadas en muchos empleos, la difusi&oacute;n de la larga jornada interrumpida por una pausa de una a dos horas de tiempo para comer y horarios comerciales muy amplios y con cierre tard&iacute;o&rdquo;, explica Jurado. &ldquo;A esto se une en las grandes ciudades largos tiempos de desplazamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga recuerda adem&aacute;s que muchas personas encadenan empleos parciales involuntarios o realizan horas extra constantes. &ldquo;En definitiva, de promedio en Espa&ntilde;a se trabajan m&aacute;s horas que en otros pa&iacute;ses europeos y los horarios no favorecen la conciliaci&oacute;n del empleo con la vida personal y familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el tiempo compartido con los hijos acaba contaminado por la sensaci&oacute;n de urgencia. El trabajo ya no se queda en la oficina; vibra en el bolsillo, aparece en una notificaci&oacute;n de Slack durante el ba&ntilde;o de los ni&ntilde;os o se cuela en la mente mientras se prepara la ba&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresas-saltan-desconexion-digital-han-llamado-tanatorio_1_11366279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconexi&oacute;n digital</a> es patente y afecta a madres y padres, pero estos se sienten imprescindibles en las empresas&rdquo;, afirma Jurado. &ldquo;Para construir un v&iacute;nculo emocional y un apego seguro con sus criaturas los padres necesitan pasar tiempo con ellos, pero un tiempo de escucha atenta a sus necesidades y deseos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disponibilidad absoluta que exige el mercado laboral termina chocando directamente con la vida familiar. &ldquo;La disponibilidad total para la empresa es el mayor enemigo de la crianza y tambi&eacute;n de una vida equilibrada y sana cuando no se est&aacute; criando&rdquo;, resume la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Presencia en las cosas peque&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra y psicoterapeuta Mar&iacute;a Velasco, autora de<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Criar en salud mental</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s, 2023), cree que el problema no es &uacute;nicamente la cantidad de tiempo, sino tambi&eacute;n la calidad de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema est&aacute; en que como estamos tan pendientes de tantas cosas, estamos en la multitarea, los padres y las madres no nos fijamos en los detalles, no podemos disfrutar y conocer bien a nuestros hijos y a las personas se las conoce en los detalles&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas pequeñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Velasco habla de una crianza donde faltan los espacios de tiempo vac&iacute;os. &ldquo;Ver c&oacute;mo juegan, qu&eacute; les gusta, tener tiempo para que surjan las conversaciones importantes, pero lo que no puede ser es que tengamos cinco minutos en el coche, mientras vamos a una extraescolar, para que el ni&ntilde;o nos cuente su vida, los problemas que tiene y ya est&aacute;. Es decir,<strong> </strong>las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas peque&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psiquiatra, la multitarea permanente tiene consecuencias emocionales visibles. &ldquo;El trabajo se nos mete en casa y estamos en una multitarea y una exigencia muy grande que impide que podamos tener la cabeza lo suficientemente vac&iacute;a como para poder conectar con nuestros hijos&rdquo;. El resultado, a&ntilde;ade, son &ldquo;ni&ntilde;os m&aacute;s fr&aacute;giles, con un sentimiento de seguridad menor y tambi&eacute;n muy invadidos por el mundo adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos construir un v&iacute;nculo seguro si nuestra presencia solamente es f&iacute;sica&rdquo;, advierte Velasco. &ldquo;Porque el v&iacute;nculo necesita de conexi&oacute;n, de que yo te vea, de que interprete tus caras, tus miradas, tus juegos y tu tono de voz&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de querer hacerlo todo bien</h2><p class="article-text">
        A esta fragmentaci&oacute;n se suma otro elemento especialmente contempor&aacute;neo: la obsesi&oacute;n por la felicidad infantil. Durante d&eacute;cadas bastaba con alimentar, cuidar y sacar adelante a los hijos. Ahora parece necesario garantizarles bienestar emocional permanente, autoestima alta, experiencias enriquecedoras y una infancia &lsquo;perfecta&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Velasco, esa idea se ha convertido en una fuente constante de ansiedad. &ldquo;La obsesi&oacute;n por la felicidad, por la de nuestros hijos y por la nuestra, es un eslogan de marketing&rdquo;, afirma. &ldquo;Realmente lo que hace es vender productos, crearnos necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de esta idea es una sensaci&oacute;n de culpa imposible de satisfacer. Siempre falta algo. M&aacute;s tiempo, m&aacute;s paciencia, m&aacute;s actividades, m&aacute;s presencia. &ldquo;La culpa es una emoci&oacute;n muy tramposa que realmente no sirve de mucho porque nos bloquea&rdquo;, se&ntilde;ala la psiquiatra. &ldquo;Nos aumenta una exigencia que en estos tiempos como padres y madres ya tenemos disparada porque queremos llegar a todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Velasco insiste en que la crianza necesita renunciar a determinadas cosas. &ldquo;Tenemos que poder saber que el estar al 100% con nuestros hijos no es una realidad posible. Que lo importante es estar <em>suficientemente</em> con nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;suficientemente&rdquo; incluye aceptar que muchas veces el v&iacute;nculo se construye en espacios aparentemente insignificantes: cocinar juntos, caminar al colegio, doblar ropa mientras un ni&ntilde;o cuenta una historia interminable, comer sin pantallas de por medio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasas tiempo con tus hijos, tiempo de enfados, de comidas, de recetas, de acompa&ntilde;arles, de escucharles, de no estar de acuerdo&hellip; Todo ese tiempo vale&rdquo;, explica Velasco. &ldquo;Porque en todo ese tiempo pasa lo que pasa de verdad en una relaci&oacute;n humana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia. Funcionamos con un piloto automático que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La atenci&oacute;n como &uacute;ltimo refugio</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es aqu&iacute; donde est&aacute; la gran paradoja del tiempo confeti. Nunca hab&iacute;amos organizado tanto la vida alrededor de nuestros hijos y, al mismo tiempo, nunca hab&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil estar verdaderamente presentes.
    </p><p class="article-text">
        El agotamiento tampoco ayuda. &ldquo;Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia&rdquo;, apunta Velasco. &ldquo;Funcionamos con un piloto autom&aacute;tico que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra cree que proteger la atenci&oacute;n deber&iacute;a convertirse en una prioridad colectiva, no solo individual. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a considerar la desconexi&oacute;n digital como una medida de salud mental generalizada&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Jurado coincide en que el problema no se resolver&aacute; &uacute;nicamente con consejos de organizaci&oacute;n personal o aplicaciones de bienestar. Hace falta una transformaci&oacute;n estructural. Jornadas laborales m&aacute;s cortas, horarios racionales, derecho efectivo a la conciliaci&oacute;n y l&iacute;mites claros a la hiperdisponibilidad digital. &ldquo;Hay que reivindicar en los puestos de trabajo horarios racionales y desconexi&oacute;n digital fuera del horario laboral&rdquo;, resume la soci&oacute;loga con una llamada a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres,Padres,Conciliación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto “soy yo” de ‘Yo siempre a veces’: el desgarro de la maternidad precaria con el que se identifican muchas mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/efecto-veces-desgarro-maternidad-precaria-identifican-mujeres_1_13222245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21b28b78-2d20-4482-b3a1-7836b6ddc685_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143032.jpg" width="849" height="477" alt="El efecto “soy yo” de ‘Yo siempre a veces’: el desgarro de la maternidad precaria con el que se identifican muchas mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie escrita por Marta Bassols y Marta Loza para Movistar Plus+ pone a la vista y en la conversación las distintas realidades con las que tropiezan hoy las madres</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Chica conoce a chico, se enamoran en la noche barcelonesa y, en un arrebato de pasi&oacute;n, deciden tener un hijo. As&iacute; empieza <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/critica-yo-siempre-a-veces-serie-movistar-plus-los-javis-precariedad-madre-soltera-sostiene-series-humanas_1_13162860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Yo siempre a veces</em></a>, la serie escrita por Marta Bassols y Marta Loza y producida por Suma Content (los Javis) para Movistar Plus+ que acaba de hacerse con el premio al mejor guion en Cannes.
    </p><p class="article-text">
        En el segundo cap&iacute;tulo, el romanticismo, igual que el ciego, bajan. Y Laura se ve sola cuidando a su beb&eacute;, lejos del empleo que ha dejado, por amor, en Berl&iacute;n. Rub&eacute;n, sin embargo, no ha abandonado sus costumbres: sigue viviendo como si ahora no tuviese una familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en ese punto donde la trama se tensa: la protagonista, una madre joven y precaria, ir&aacute;<strong> </strong>de casa en casa, de trabajo en trabajo, tratando de sostenerse a ella y a su beb&eacute; en una ficci&oacute;n que tiene mucho de verdad. Tanto que son numerosas las mujeres que se sienten identificadas con ella: &ldquo;Una piensa que ya no puede leer m&aacute;s sobre maternidad ni ver m&aacute;s pel&iacute;culas ni saber nada m&aacute;s porque ahora est&aacute; en otra cosa (las citas, todas terribles, por cierto, el pilates, el cuerpo, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el despuerperio</a>), pero viene Laura con su soledad y su precariedad tan parecidas a la m&iacute;a y recuerdo, as&iacute; de repente, que soy una madre criando sola a mi hijo 24/7 y sin sueldo estable&rdquo;, escrib&iacute;a la escritora Carmen G. de la Cueva en <a href="https://www.instagram.com/p/DXrlf2bDOxV/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su perfil de Instagram</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ella, que se separ&oacute; cuando su criatura ten&iacute;a dos a&ntilde;os, cuenta que vivi&oacute; una situaci&oacute;n muy parecida a la de Laura. Pero es que incluso quienes han tenido a su hijo con una pareja corresponsable han sentido esa sensaci&oacute;n de &ldquo;soy yo&rdquo; mirando la televisi&oacute;n: &ldquo;Nunca me hab&iacute;a sentido tan identificada con el v&iacute;nculo que se muestra en pantalla entre el beb&eacute; y esa mam&aacute; hecha un l&iacute;o que siente que ella tambi&eacute;n es todav&iacute;a una ni&ntilde;a que necesita que la cuiden. Nunca hab&iacute;a visto escenas tan naturales y exactas sobre c&oacute;mo funciona de verdad la lactancia materna y c&oacute;mo son las tetas de una mujer que est&aacute; dando de mamar, c&oacute;mo es compartir cama y todo tu cuerpo con un ser vulnerable que depende por entero de tu calor&rdquo;, escribe por su parte la periodista Carmen G. Magdaleno en <a href="https://www.instagram.com/p/DXkWZDDDNLm/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un </a><a href="https://www.instagram.com/p/DXkWZDDDNLm/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>post</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Esa exactitud proviene de la experiencia de Bassols, que tambi&eacute;n fue madre joven; de Ana Boga, la actriz que, en su propio posparto, interpreta a Laura (es su primer papel). E incluso de Ginesta Guindal, una de las directoras, que rod&oacute; la serie con su beb&eacute; de meses &ldquo;colgando de la teta&rdquo;, como ella misma afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El rodaje, de hecho, estaba repleto de criaturas gracias a la voluntad de Suma Content: &ldquo;La productora asum&iacute;a que, a menudo, tambi&eacute;n ten&iacute;an que transportar a mi hija y a su acompa&ntilde;ante (padre, abuelos&hellip;). Los espacios de trabajo eran <em>babyfriendly</em>: llantos bienvenidos, pausas para cambiar una caca, pecho en lecturas de guion. Manos y miradas amigas siempre. Me permitieron hacer <em>online </em>todas las cosas que realmente se pueden hacer <em>online</em>. Los horarios de la pre nunca fueron una locura. Pero sobre todo me hicieron sentir menos desbordada, m&aacute;s acompa&ntilde;ada y comprendida, y sin tener que ir pidiendo perd&oacute;n por tener una beb&eacute; lactante y dependiente&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuenta</a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ginesta (@ginesta)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">&iquest;Tener un beb&eacute; solo por amor, en esta econom&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        Todo eso es justo lo que le falta a Laura en la serie, y a tantas madres en la realidad. A su empleo en una tienda de electrodom&eacute;sticos no puede llevar a su hijo, claro; m&aacute;s tarde, cuando una amiga la contrata como camarera, se ve obligada a tenerlo con ella algunas veces, pero r&aacute;pidamente le advierten de que aquello no puede durar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final <em>(spoiler), </em>la protagonista se ve obligada a mudarse de vuelta a Berl&iacute;n. A alejarse de familia y amigos, esos que (especialmente, en la cultura mediterr&aacute;nea) se da por hecho que ser&aacute;n sost&eacute;n. Se dirige hacia el &uacute;nico lugar donde su hijo no estorba, sino todo lo contrario: la misma empresa, adem&aacute;s de un sueldo decente, le ofrece una guarder&iacute;a en la que dejar a Mario mientras desempe&ntilde;a su cargo en un festival de m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo all&iacute; fui all&iacute; a pedir trabajo con la ni&ntilde;a puesta y en lugar de pensar &lsquo;bueno, si no la puede dejar ni para venir a buscar curro, &iquest;c&oacute;mo se lo vamos a dar?'. Pues enseguida me emplearon&rdquo;, recuerda Bassols. &ldquo;Es un estado mental. Los alemanes, en lugar de considerar que el hecho de que tengas hijos va a ser un problema para la empresa, lo que consideran es que mejor te emplean a ti que los tienes, que te har&aacute; m&aacute;s falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esta concepci&oacute;n y a las ayudas p&uacute;blicas destinadas a apoyar el bienestar de las familias, durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os aproximadamente, el &iacute;ndice de fecundidad en el pa&iacute;s se mantuvo en alrededor de 1,5 hijos por mujer. Es una tasa, eso s&iacute;, que est&aacute; cayendo desde 2022 por causas que las autoridades atribuyen al envejecimiento de la poblaci&oacute;n, al retraso de la maternidad y a la creciente inseguridad econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, de hecho, la tasa de natalidad lleva desde la crisis de 2008 siendo una de las m&aacute;s bajas de Europa, y desde 2020 se sit&uacute;a directamente a la cola, solo por detr&aacute;s de Malta. La imposibilidad de acceder al mercado de alquiler y compra de viviendas, la precariedad laboral y la falta de incentivos a la natalidad se suelen mencionar como las razones m&aacute;s poderosas detr&aacute;s de esta cifra. Un ejemplo ilustrativo: en 2023, Alemania fue el pa&iacute;s que m&aacute;s gast&oacute; en ayudas a las familias (un 3,5% del PIB). El mismo a&ntilde;o, Espa&ntilde;a <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Social_protection_statistics_-_family_and_children_benefits" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invirti&oacute; el 1,4%</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un estado mental. Los alemanes, en lugar de considerar que el hecho de que tengas hijos va a ser un problema para la empresa, lo que consideran es que mejor te emplean a ti que los tienes, que te hará más falta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Bassols</span>
                                        <span>—</span> cocreadora de &#039;Yo siempre a veces&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Loza y Bassols, no es porque nos falten ganas de maternar. De hecho, ellas conocen a muchas parejas que han sido padres sencillamente porque les apetec&iacute;a, sin esperar a que se diera toda esa bater&iacute;a de exigencias que parece ineludible cumplir antes de hacerlo: tener un empleo estable, una casa, una pareja con un v&iacute;nculo fuerte. Frente a esto, que se podr&iacute;a decir que es la norma, el beb&eacute; que tienen Rub&eacute;n y Laura solo por amor durante su juventud se siente no solo anacr&oacute;nico, sino casi irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad, nunca se re&uacute;nen las condiciones materiales, morales o sociales perfectas. La maternidad es una sacudida; la vida, en realidad, lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento. Por eso la serie se llama <em>Yo siempre a veces</em>. No est&aacute;s m&aacute;s preparado si tienes las condiciones que se supone que tienes que tener. A Laura, por ejemplo, le faltan los recursos materiales, pero nunca las ganas de estar con su criatura. Y a otras personas que quiz&aacute;s tienen los recursos materiales, les sobran sus criaturas; las intentan colocar todo el rato en mil actividades porque no tienen tiempo de estar con ellas o porque todav&iacute;a no est&aacute;n preparadas para dejar de hacer cosas que corresponden a su vida individual anterior. Nos parec&iacute;a interesante esta contradicci&oacute;n&rdquo;, explica Bassols.
    </p><h2 class="article-text">El problema de ser madre joven, y de no serlo</h2><p class="article-text">
        En el segundo cap&iacute;tulo de la d&eacute;cima temporada de <em>La vida secreta de las madres</em>, el p&oacute;dcast de Pao Roig y Andrea Ros, esta &uacute;ltima confiesa que, cuando se qued&oacute; embarazada con 24 a&ntilde;os, la gente no sab&iacute;a c&oacute;mo tom&aacute;rselo: si darle la enhorabuena o el p&eacute;same.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ibone Olza, probablemente la psiquiatra infantil y perinatal m&aacute;s conocida del pa&iacute;s, abundaba en esta idea como invitada del cap&iacute;tulo: la experta considera un aut&eacute;ntico fracaso social que las mujeres que quieren ser madres no puedan hacerlo cuando en realidad son f&eacute;rtiles, teniendo luego que enfrentarse a problemas de esterilidad (y, con ello, a las pr&aacute;cticas poco transparentes, y poco asequibles, de muchas cl&iacute;nicas de fertilidad).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tendencia se agudiza cada vez m&aacute;s, hasta el punto de que en Espa&ntilde;a ya se producen <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s partos de madres de 40 a&ntilde;os</a> o m&aacute;s que de mujeres menores de 25. A principios de la d&eacute;cada pasada, sin embargo, la maternidad a partir de los 40 era minoritaria.
    </p><h2 class="article-text">En busca de la pareja perfecta</h2><p class="article-text">
        Aunque a Laura le basta un flechazo para poner su familia en marcha, en t&eacute;rminos generales, el acceso en mayor medida de la mujer al mercado de trabajo y una creciente conciencia feminista aplicada a las relaciones hace que ellas se piensen muy bien con qui&eacute;n tener un hijo. Basta un <a href="https://www.inmujeres.gob.es/actualidad/noticias/2025/MapaDeCuidados.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dato del Ministerio de Igualdad</a> para entender por qu&eacute;: &ldquo;Las mujeres dedican, de media, el doble de horas semanales que los hombres al trabajo de cuidados y tareas del hogar, lo que limita su acceso al mercado laboral, al ocio y al tiempo libre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, hay incluso quienes deciden no procrear. O, m&aacute;s ampliamente, no verse envueltas en relaciones heterosexuales, como defienden las <em>femcel</em> o quienes se adscriben al movimiento 4B en Corea: no matrimonio, no citas, no sexo y no hijos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay f&oacute;rmulas m&aacute;gicas: como explica Bassols, incluso cuando una pareja est&aacute; bien establecida, la maternidad puede pasarle por encima: &ldquo;Tanto en la crianza de mi hija mayor como en la de mi hija peque&ntilde;a, v&iacute;nculos muy s&oacute;lidos, de mucha duraci&oacute;n, se han tambaleado y se han roto, o no, pero han tenido que superar crisis muy severas que han implicado precariedades, consideraciones que no hab&iacute;an tenido antes. La maternidad es un terremoto importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Laura, ese terremoto la deja sola a nivel operativo: en una de las escenas m&aacute;s duras de la serie, desesperada, va a buscar alg&uacute;n tipo de ayuda social por ser madre soltera, pero como el padre de la criatura tiene una casa en propiedad &ndash;aunque ella y el ni&ntilde;o no vivan en ella y &eacute;l no le pase dinero alguno para la manutenci&oacute;n&ndash;, no le corresponde nada. El desamparo a nivel estatal es absoluto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“En realidad, nunca se reúnen las condiciones materiales, morales o sociales perfectas. La maternidad es una sacudida; la vida, en realidad, lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento&quot;."
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                “En realidad, nunca se reúnen las condiciones materiales, morales o sociales perfectas. La maternidad es una sacudida; la vida, en realidad, lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Amigas y crianza colectiva</h2><p class="article-text">
        Pese a que lo intenta, tampoco la familia de Laura puede ayudarla: mientras que en Espa&ntilde;a <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 35% de las personas</a> mayores de 65 a&ntilde;os cuida de sus nietos varios d&iacute;as por semana, sus padres a&uacute;n trabajan y no pueden ocuparse del ni&ntilde;o mientras ella hace lo propio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es otro aspecto de la precariedad a la que se enfrenta la joven: en pa&iacute;ses como el nuestro, en los que el Estado invierte poco en las familias, <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/ageing-and-society/article/abs/patterns-of-grandparental-child-care-across-europe-the-role-of-the-policy-context-and-working-mothers-need/FD999CE0803BE444D37D1A9CD69C7175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cuidados recaen directamente en los abuelos</a>. Por si fuera poco, vivir con ellos deviene en imposible, debido, entre otras cosas, a que la protagonista y sus padres (como suele suceder hoy en d&iacute;a) tienen formas muy distintas de criar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando sus amigas le ofrecen un peque&ntilde;o espacio en su casa, apelando al concepto de &lsquo;crianza comunitaria&rsquo;, muy en boga en ambientes progresistas, la cosa tampoco sale bien. Porque en una sociedad en la que ya rara vez se convive con ni&ntilde;os, en la que los grupos de amigas apenas coinciden a la hora de tener hijos (mientras que antes, llegada cierta edad, la mayor&iacute;a se dedicaba a la tarea de la reproducci&oacute;n), casi nadie sabe en realidad lo que implica convivir con una criatura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La realidad de las madres es que, aun estando acompa&ntilde;adas y sostenidas y sobre todo en los primeros a&ntilde;os, nos sentimos muy solas. Vivimos en una sociedad en la que cada vez hay menos ni&ntilde;os: el 80% de mis amigas no tiene hijes. Para m&iacute; ha sido dur&iacute;simo&rdquo;, reconoce Gela, dj y profesora.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La realidad de las madres es que, aun estando acompañadas y sostenidas y sobre todo en los primeros años, nos sentimos muy solas. Vivimos en una sociedad en la que cada vez hay menos niños: el 80% de mis amigas no tiene hijes. Para mí ha sido durísimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gela</span>
                                        <span>—</span> dj y profesora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve a mi hijo poco antes de cumplir 29 a&ntilde;os. En ese momento <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madre-30-prisa-reloj-biologico-soledad-falta-amigas-hijos_1_12204936.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ninguna de mis amigas estaba en algo parecido</a>. Ellas sal&iacute;an, viajaban, estudiaban, cambiaban de trabajo, de pareja&hellip; Desde el embarazo ya me sent&iacute; un poco fuera, pero al nacer el beb&eacute; todo se me vino encima. Sent&iacute;a un amor inmenso y, al mismo tiempo, un miedo aterrador. Miedo a no saber criar a mi hijo, a fallar, a no volver a recuperar mi vida. No pod&iacute;a seguir haciendo lo que me gustaba (ir al cine, teatro, conciertos, tener una hora en silencio para escribir). Mis amigas estaban mucho al principio, pero luego no era capaz de seguirles el ritmo, evidentemente. Era como si, de repente, hubiera dejado de ser una mujer para ser una madre&rdquo;, cuenta la escritora Mar&iacute;a Guivernau.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se siente tambi&eacute;n Laura, pese a las buenas intenciones de sus amigas. Al final, se ve obligada a abandonar tambi&eacute;n ese hogar por no ser adecuado para criar a un ni&ntilde;o. &ldquo;Todo el mundo en esta serie se est&aacute; enfrentando a un primer beb&eacute;. Todo el mundo est&aacute; aprendiendo a hacer las cosas. Est&aacute; aprendiendo Rub&eacute;n, est&aacute; aprendiendo Laura, est&aacute;n aprendiendo las amigas, los padres. Entonces, s&iacute;, las amigas se equivocan. Pero, en mi cabeza, despu&eacute;s de tres a&ntilde;os, ellas han aprendido a hacerlo mejor&rdquo;, reflexiona Bassols.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo s&iacute; veo a mi alrededor casos de crianza colectiva&rdquo;, explica Loza por su parte. &ldquo;No en plan esta idea tan romantizada de cuatro amigas viviendo con un beb&eacute;, pero s&iacute; que veo, especialmente entre personas separadas, familias extendidas, con amigas o familiares que est&aacute;n muy presentes. Sobre todo, si no tienen sus propios hijos y les apetece disfrutar de lo que es vivir en un entorno con ni&ntilde;os, que tiene sus cosas, pero que tambi&eacute;n tiene aspectos maravillosos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La culpa de la mala madre</h2><p class="article-text">
        A las soledades de Laura se le suma una com&uacute;n a todas las madres: la de sentir que est&aacute; andando por una cuerda floja. En los brazos lleva el beb&eacute;, la casa, las relaciones, la econom&iacute;a, la exigencia enorme de ser madre en el siglo XXI. A ella, como a todas, le basta con un traspi&eacute; para ahogarse en culpa.
    </p><p class="article-text">
        Se ejemplifica en una escena sofocante, en la que la protagonista baja a tirar la basura y comprar una pizza, dejando al ni&ntilde;o unos minutos solo. A la vuelta, se da cuenta de que ha cogido las llaves incorrectas; el beb&eacute; est&aacute; en casa y ella no tiene forma de entrar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es un terror com&uacute;n: &ldquo;Tengo varias amigas que son madres y, tras ver la serie, me han contado que ese es uno de sus mayores miedos: dejar al ni&ntilde;o solo un segundo y que pase algo as&iacute;&rdquo;, comenta Loza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo por el horror real de que le suceda algo a la criatura: tambi&eacute;n a que se las juzgue como &ldquo;malas madres&rdquo;. Dice Bassols: &ldquo;El nivel de culpabilidad es tal que esa escena est&aacute; basada en algo que me pas&oacute; a m&iacute;, pero apenas he contado. Al padre de mi hija, de hecho, solo se lo he dicho ahora que ha visto la serie, casi 14 a&ntilde;os despu&eacute;s. Me daba terror que pudieran acusarme de mala madre y quitarme la custodia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un relato de la precariedad que va m&aacute;s all&aacute; de la maternidad</h2><p class="article-text">
        Frente a las creaciones culturales del hombre blanco cis, consideradas como lo global, lo hegem&oacute;nico, todo lo dem&aacute;s tiende a ser catalogado como &lsquo;lo ajeno&rsquo;: la literatura <em>queer</em>, el cine para mujeres. Pero ya hace tiempo que autoras tan relevantes como Rachel Cusk, Sheila Heti o Jenny Offill se revuelven contra estas etiquetas, considerando que lo femenino es tambi&eacute;n general. Que la maternidad es tambi&eacute;n uno de los grandes temas de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo siempre a veces </em>es un relato poderoso que trasciende (o deber&iacute;a trascender) esas categor&iacute;as artificiales. De hecho, como cualquier buena historia, consigue emocionar tambi&eacute;n a quien no ha vivido exactamente la realidad que describe, como la periodista Susana Pedreira: &ldquo;Yo no soy madre y agradezco un relato de la maternidad como el que ofrece la serie, un relato real como el que conozco de cerca en amigas que me rodean. Un relato de la maternidad en el que los v&iacute;nculos con los dem&aacute;s (al margen del hijo/a que llega a tu vida) son absolutamente determinantes para tu bienestar. Y ese relato de los v&iacute;nculos complejos con los nuestros tambi&eacute;n me interpela a m&iacute;. Sin compartir casi nada con Laura, he sentido en mi interior muchos de sus sentimientos.<strong> </strong>Al final, la serie va de buscar estabilidad y felicidad en entornos cada vez m&aacute;s precarios cuando las cargas propias van aumentando (sean hijos, sean mayores a nuestro cargo). Tener que renunciar a la vida que ten&iacute;amos y encontrar un nuevo camino es tan duro como vemos en la serie&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/efecto-veces-desgarro-maternidad-precaria-identifican-mujeres_1_13222245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 20:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El efecto “soy yo” de ‘Yo siempre a veces’: el desgarro de la maternidad precaria con el que se identifican muchas mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quién podría estar en contra de compartir? ¿Quién querría, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Hay algo en la expresi&oacute;n &ldquo;custodia compartida&rdquo; que suena bien incluso antes de pensarla. Como &ldquo;comida casera&rdquo; o &ldquo;aire limpio&rdquo;, es una de esas f&oacute;rmulas que parecen inmunes a la cr&iacute;tica. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a estar en contra de compartir? &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse.
    </p><p class="article-text">
        La custodia de los hijos tras un divorcio o separaci&oacute;n ha cambiado profundamente en Espa&ntilde;a durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los datos m&aacute;s recientes del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a> (INE) confirman un giro hist&oacute;rico: en 2024, la custodia compartida fue otorgada en el 49,7% de los casos de divorcio con hijos, superando por primera vez a la custodia exclusiva materna, que descendi&oacute; al 46,6%. Hace apenas diez a&ntilde;os, la custodia compartida representaba alrededor de una cuarta parte de las resoluciones; hoy roza la mitad. Ese cambio puede leerse como una transformaci&oacute;n jur&iacute;dica y tambi&eacute;n como un s&iacute;ntoma cultural. Es, sin duda, un cambio hist&oacute;rico. Y probablemente tambi&eacute;n un reflejo de algo positivo: padres m&aacute;s presentes en la crianza, nuevas formas de entender la paternidad y una creciente idea de que los hijos deben mantener v&iacute;nculos estrechos con ambos progenitores tras la separaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ah&iacute; surge una pregunta importante: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado? Porque hay una diferencia enorme entre repartir el calendario y sostener una vida com&uacute;n, entre alternar estancias y sostener la memoria pr&aacute;ctica de una casa, entre repartir la responsabilidad y dividir la log&iacute;stica. Y no siempre ese reparto sobre el papel coincide con el trabajo real que hace posible la crianza.
    </p><p class="article-text">
        Hay custodias compartidas que son, en efecto, un ejercicio de corresponsabilidad: padres y madres que ya estaban ah&iacute; antes de la ruptura, que conocen los ritmos, las rutinas, los miedos nocturnos, las alergias, los cumplea&ntilde;os o los nombres de los amigos del colegio. Que no aterrizan en la vida de sus hijos a partir de la separaci&oacute;n, sino que contin&uacute;an algo que ya exist&iacute;a. En esos casos, compartir no es un reparto: es una continuidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ahí surge una pregunta importante: ¿qué ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay custodias que llegan como una enmienda tard&iacute;a, como un gesto que intenta corregir una desigualdad previa. En esos casos, lo que se divide no es solo el tiempo: se fragmenta la experiencia. Dos casas, dos normas, dos formas de estar. Dos versiones de una misma infancia que no siempre encajan entre s&iacute;. <a href="https://www.academia.edu/93792805/La_custodia_compartida_un_paso_m%25C3%25A1s_hacia_la_igualdad_de_g%25C3%25A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Distintos estudios sobre coparentalidad y divorcio</a> llevan a&ntilde;os advirtiendo que la sostenibilidad de las custodias compartidas depende, en gran medida, de que exista una corresponsabilidad previa real. Cuando eso sucede, la custodia compartida puede consolidar din&aacute;micas m&aacute;s igualitarias. Cuando no, la igualdad formal puede acabar funcionando como una escena que parece resolver, pero no resuelve. El problema aparece cuando la igualdad se convierte en una f&oacute;rmula autom&aacute;tica porque la igualdad formal no siempre produce igualdad real. A veces solo la simula.
    </p><p class="article-text">
        Imponer custodias compartidas sin tener en cuenta las din&aacute;micas anteriores, la historia concreta de cada familia o las desigualdades todav&iacute;a existentes entre hombres y mujeres puede intensificar el conflicto entre progenitores e incluso agravar tensiones previas. No se trata de cuestionar la custodia compartida en s&iacute;. Ser&iacute;a simplista, y probablemente injusto. Se trata de preguntarse cu&aacute;ndo es realmente compartida y cu&aacute;ndo es, en realidad, dividida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ped&iacute; la custodia compartida porque me parec&iacute;a lo justo&rdquo;, me cuenta J., un padre separado con dos hijos desde hace cuatro a&ntilde;os, &ldquo;y porque quer&iacute;a estar con mis hijos, claro. Tampoco quer&iacute;a convertirme en ese padre de fines de semana&rdquo;. Al principio pens&oacute; que lo m&aacute;s dif&iacute;cil ser&iacute;an los horarios: &ldquo;Luego te das cuenta de que no, de que lo dif&iacute;cil es acordarte de todo, de cosas que no ten&iacute;a tan interiorizadas porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no atend&iacute;a tanto al chat de padres y madres</a> del cole y no estaba tan al tanto de los cumplea&ntilde;os, del ch&aacute;ndal del jueves, de qui&eacute;n necesita una cartulina para ma&ntilde;ana o de cu&aacute;ndo les toca cambiar de zapatillas&rdquo;. Me cont&oacute; tambi&eacute;n que sus hijos siguen llamando a su madre cuando no encuentran algo, incluso estando con &eacute;l. &ldquo;A veces me molesta, pero luego ella sabe cosas que a m&iacute; ni se me ocurren&rdquo;. En ning&uacute;n momento, durante nuestra conversaci&oacute;n, dijo que se arrepintiera de compartir la custodia de sus&nbsp;hijos; al contrario: &ldquo;Ahora estoy mucho m&aacute;s unido a ellos&rdquo;, repiti&oacute; varias veces. Pero hab&iacute;a algo revelador en otra frase: &ldquo;Antes no me daba cuenta de todo lo que hac&iacute;a ella&rdquo;. No parec&iacute;a culpa ni admiraci&oacute;n, m&aacute;s bien la sorpresa tard&iacute;a de descubrir que la crianza no era solo pasar tiempo con los hijos, sino sostener una maquinaria invisible que alguien llevaba a&ntilde;os haciendo funcionar sin que apenas se notase.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, para muchas mujeres, la custodia compartida tambi&eacute;n ha supuesto una forma de alivio. E., que tiene una hija de seis a&ntilde;os y lleva dos a&ntilde;os separada, me dijo esto: &ldquo;Separarme me devolvi&oacute; algo que ya ni siquiera sab&iacute;a que hab&iacute;a perdido: tiempo. Para trabajar sin correr, para dormir una noche entera, para ir al m&eacute;dico sin hacer malabares, para sentarme sola en casa sin que eso significara abandono&rdquo;. Me hablaba tambi&eacute;n de la culpa que sinti&oacute; al reconocer ese descanso. &ldquo;Como si una buena madre tuviera que querer estar disponible siempre. Como si descansar estuviera mal&rdquo;, confiesa. La custodia compartida no hab&iacute;a resuelto todas las desigualdades de su relaci&oacute;n anterior, pero s&iacute; hab&iacute;a frenado algo que la estaba consumiendo: la idea de que cuidar significaba desaparecer una misma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Qué sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser niño, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, en medio de todo eso, est&aacute;n los hijos. V., separada desde hace un a&ntilde;o y con un hijo en com&uacute;n con su expareja, me cuenta su caso: &ldquo;Hace pocos d&iacute;as nos despedimos de un ser querido. Cuando estaba bajando con mi hijo en el ascensor &mdash;su padre estaba esper&aacute;ndole abajo&mdash;, mi hijo lloraba de tristeza. Antes de salir del portal, en el rellano, corri&oacute; a secarse las l&aacute;grimas. Incluso se mir&oacute; en el espejo para comprobar que no se le notase que hab&iacute;a llorado&rdquo;. Ella le pregunt&oacute; por qu&eacute; hac&iacute;a eso y el ni&ntilde;o respondi&oacute; que a su padre no le gustaba verle llorar. A V. le sorprendi&oacute; el cambio de actitud porque su hijo llora con frecuencia cuando est&aacute; con ella, y no necesariamente por tristeza. &ldquo;Me da la impresi&oacute;n de que ha entendido que en casa de mam&aacute; puede rendirse, de alguna manera, pero que en casa de pap&aacute; llorar es una debilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ah&iacute; aparece una de las preguntas m&aacute;s complejas de todas: qu&eacute; sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser ni&ntilde;o, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes. Viven dentro de las rutinas sostenidas durante a&ntilde;os, de los cuidados invisibles &mdash;o indemostrables&mdash; que rara vez aparecen en una sentencia. Dentro de esa carga mental hecha de citas m&eacute;dicas, mochilas preparadas, cumplea&ntilde;os recordados, profesoras contestadas, fiebre nocturna y ropa que de pronto ya no les vale.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo est&aacute;n ellos: ni&ntilde;os que aprenden pronto a adaptarse. A cambiar de habitaci&oacute;n, de normas, de tono. A no dejarse cosas importantes en la otra casa. A gestionar una especie de doble vida que a veces funciona y a veces pesa. Hay ni&ntilde;os que lo transitan con naturalidad. Otros no tanto. No existe una &uacute;nica experiencia, como tampoco existe una &uacute;nica forma de familia. Pero conviene no romantizar lo que, en muchos casos, es tambi&eacute;n un esfuerzo constante de ajuste.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cuesti&oacute;n de la que se habla menos: qu&eacute; sucede cuando la custodia compartida no organiza &uacute;nicamente el cuidado, sino tambi&eacute;n el conflicto, porque no todas las separaciones terminan en una convivencia parental razonablemente sana. Existen relaciones judicializadas, atravesadas por resentimientos, hostilidades, din&aacute;micas de control o violencias que no desaparecen cuando se firma una sentencia. A veces, incluso, se intensifican. En esos casos, la custodia compartida puede convertir a los hijos en mediadores involuntarios de las tensiones entre los adultos. Ni&ntilde;os que aprenden demasiado pronto qu&eacute; cosas pueden decir en una casa y cu&aacute;les es mejor callar en la otra. Que viven pendientes del tono de los mensajes, de los cambios de horario, de las discusiones y los desacuerdos. En esos casos, la pregunta deja de ser &uacute;nicamente c&oacute;mo se reparte el tiempo. La pregunta es qu&eacute; tipo de infancia produce una vida partida entre dos mundos que apenas logran sostenerse entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que la custodia compartida se presenta casi como la soluci&oacute;n deseable por defecto, no est&aacute; de m&aacute;s pedir una mirada m&aacute;s profunda a cada historia en su singularidad y desconfiar un poco de las f&oacute;rmulas que sirven para todo. Y recordar que cuidar no es solo estar, ni siquiera es estar la mitad del tiempo. Cuidar es saber c&oacute;mo y eso, por suerte o por desgracia, no se puede dividir sin m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Divorcios,familias,Niños,Madres,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos&quot;: los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más habituales en entornos digitales los discursos simplificados y descontextualizados que invitan a disfrutar del tiempo de crianza sin tener en cuenta el contexto</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, Marina estaba reincorpor&aacute;ndose a su trabajo con un beb&eacute; lactante y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a. Hab&iacute;a gastado todos los permisos posibles e incluso las vacaciones de este a&ntilde;o para alargar el tiempo en casa. Empezaba adem&aacute;s a pensar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se organizar&iacute;a en verano</a>, sin colegio y sin d&iacute;as libres para cuidar. &ldquo;Y entonces, un d&iacute;a, de camino al trabajo, abro Instagram y me encuentro con <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una publicaci&oacute;n</a> que dice: 'Disfruta, solo tienes nosecu&aacute;ntos veranos con tus hijos, el tiempo pasa r&aacute;pido&rsquo;. Pero, &iquest;c&oacute;mo se puede pensar en disfrutar en estas condiciones? Cerr&eacute; la 'aplicaci&oacute;n sinti&eacute;ndome culpable y enfadada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que cuando tu hijo cumple 12 a&ntilde;os ya has pasado con &eacute;l el 75% del tiempo que pasar&aacute;s en tu vida&rdquo;. <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este</a> es otro de los mensajes que, de tanto en tanto y con ligeras variaciones, viralizan en redes sociales y acaban llegando a madres y padres. Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.instagram.com/reels/CvNkhgstr0B/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n navide&ntilde;a</a>: &ldquo;Recuerda que solo tenemos diez Navidades para ser Pap&aacute; Noel&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Adam Strand (@adamnstrand)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco cree que este tipo de mensajes pueden tener consecuencias negativas para las familias. &ldquo;Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso &mdash;el v&iacute;nculo con los hijos&mdash;, introducen la exigencia. Y cuando el disfrute se convierte en obligatorio, pasa a ser una tarea m&aacute;s que cumplir, en lugar de una vivencia espont&aacute;nea&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que son ideas que &ldquo;tienden a simplificar la realidad&rdquo;: &ldquo;Frases como &lsquo;solo tienes 15 veranos con ellos, disfr&uacute;talos&rsquo; o &lsquo;el tiempo pasa muy r&aacute;pido, aprov&eacute;chalo&rsquo; no contemplan que esos veranos pueden estar atravesados por realidades muy diversas, y que no todo lo que ocurre en ellos es disfrutable de la misma manera&rdquo;, asegura la experta.
    </p><p class="article-text">
        En su consulta en <a href="http://www.psinergia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Psinergia</a> se ha encontrado con muchas familias con este problema, &ldquo;especialmente en terapia individual con madres, en muchos casos sobrecargadas, abrumadas, con niveles importantes de culpa y ambivalencia&rdquo;, se&ntilde;ala la tambi&eacute;n terapeuta familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso —el vínculo con los hijos—, introducen la exigencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Huertas Vieco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n de este tipo la est&aacute; viviendo ahora mismo Ana Roche, actriz y madre reciente. &ldquo;Recibo muchos mensajes de este tipo, que me generan culpa, ansiedad y miedo. Inevitablemente te comparas, pero las redes marcan unos niveles de perfecci&oacute;n a los que es imposible llegar. Y acabas pensando en qu&eacute; est&aacute;s haciendo mal para no disfrutar en la medida que te marcan esas <em>influencers</em> o madres perfectas. Parece que para maternar tuvi&eacute;ramos que ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertas en todo</a>, pero yo no s&eacute; si voy a conseguir hacerlo todo tan bien como veo en las redes&rdquo;, se pregunta Ana.
    </p><p class="article-text">
        Irene Ferradas es periodista, formadora y madre. Ella tambi&eacute;n recibe a diario este tipo de publicaciones y cree que los mensajes que urgen a exprimir la maternidad son &ldquo;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&rdquo;. &ldquo;No tengo claro qu&eacute; es ser buena madre, pero s&eacute; que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exig&iacute;rselo a mi hija ser&iacute;a un disparate&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;."
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                Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mandatos, idealizaci&oacute;n y ansiedad</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12126360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencia Sichel</a>, fil&oacute;sofa, escritora y docente argentina, denuncia que este tipo de mensajes &ldquo;aparecen como una especie de mandato&rdquo;: &ldquo;Ten&eacute;s que estar con tu hijo porque nada es para siempre. Y eso en alg&uacute;n punto es cierto. Es verdad que no van a ser chicos toda la vida. Pero tambi&eacute;n es cierto que nosotros, como adultos, tampoco vamos a estar de la misma manera toda nuestra vida. Eso tiene que ver con el paso del tiempo. Entonces hay algo que hay que asumir: s&iacute;, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliaci&oacute;n&rdquo;, asegura Sichel.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tengo claro qué es ser buena madre, pero sé que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exigírselo a mi hija sería un disparate</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene Ferradas</span>
                                        <span>—</span> periodista, formadora y madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en este an&aacute;lisis Mar&iacute;a Huertas: &ldquo;No se puede desligar el bienestar en la crianza de factores como el apoyo social, la conciliaci&oacute;n, la carga mental o los recursos disponibles&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade que este tipo de simplificaciones &ldquo;tienen que ver con una narrativa bastante descontextualizada e idealizada de la crianza&rdquo;: &ldquo;Ese &lsquo;disfruta ahora, que pasa r&aacute;pido&rsquo; construye una imagen dulcificada y, en ocasiones, romantizada de la maternidad, centrada en los momentos bonitos o significativos, pero que deja fuera una parte esencial de la experiencia cotidiana: rabietas intensas, noches sin dormir, enfermedades, cansancio acumulado o momentos de irritabilidad. Y eso tambi&eacute;n es crianza. No todo es disfrutable, y reconocerlo no le resta valor a la experiencia, sino que la hace m&aacute;s realista y habitable&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Florencia Sichel apunta las consecuencias que puede tener recibir este tipo de contenidos &ldquo;sacados de contexto&rdquo;: &ldquo;Cuando no tienen un enmarque situado, terminan generando mucha culpa o la sensaci&oacute;n de que uno no est&aacute; haciendo las cosas como deber&iacute;a. Y en ese sentido hay algo bastante <em>naif</em>, porque la crianza es mucho m&aacute;s compleja y excede cualquier consejo que, desde la mejor de las voluntades, alguien pueda dar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Relativizar y desconectar</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.audible.es/pd/Todas-las-exigencias-del-mundo-Audiolibro/B0GX7J2TTB?qid=1778058026&amp;sr=1-1&amp;ref_pageloadid=not_applicable&amp;pf_rd_p=edc39886-a4e3-4991-8ce5-effa92157a44&amp;pf_rd_r=5SWMT4KS4SWC17BANF89&amp;plink=HZGjPDocd5XkwQEh&amp;pageLoadId=G2fm38HEUuEZ72w8&amp;creativeId=41e85e98-10b8-40e2-907d-6b663f04a42d&amp;ref=a_search_c3_lProduct_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todas las exigencias del mundo</em></a>, la fil&oacute;sofa invita a aplicar una mirada diferente a la experiencia materna y paterna, a la vida adulta, libre de exigencias. &ldquo;Los padres tendemos a poner muchas expectativas, a idealizar, y a creer que por adoptar cierto consejo, incluso de alguien experto, eso va a funcionar de esa manera con un hijo. Y la mayor&iacute;a de las veces no pasa&rdquo;, explica. Su propuesta para evitar estos discursos simplificantes pasa por construir redes: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s intercambio real, en lugar de buscar respuestas f&aacute;ciles a problemas que son, en verdad, mucho m&aacute;s complejos&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay algo que hay que asumir: sí, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Flor Sichel</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene no asumir estos mensajes como un dogma ni como una verdad absoluta, sino mantener una lectura cr&iacute;tica que permita situarlos como lo que son: mensajes consumibles de redes sociales&rdquo;, propone la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco. Ella tambi&eacute;n se&ntilde;ala la necesidad de no abordar estas problem&aacute;ticas desde lo individual, sino desde lo estructural: &ldquo;[Estos discursos] se apoyan en una idea muy extendida de que, con actitud, todo es posible, y que todo depende del esfuerzo o de factores individuales, pero la capacidad de disfrutar no depende &uacute;nicamente de una decisi&oacute;n personal, sino del contexto: del tiempo disponible, de la carga mental, de la red de apoyo o de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ana Roche reconoce que su posparto est&aacute; siendo &ldquo;complicado&rdquo;, por lo que en ocasiones recibir este tipo de impactos la ha llevado a dudar de s&iacute; misma. &ldquo;Si ya es dif&iacute;cil cuidar a una beb&eacute;, encima el algoritmo te hace desconfiar de ti misma&rdquo;, explica. As&iacute; que ella ha optado por reducir el tiempo de uso de redes sociales y dejar de compararse. &ldquo;Ahora apenas entro en las aplicaciones, y aunque no he conseguido desinstal&aacute;rmelas, he reducido la exposici&oacute;n y la ansiedad tambi&eacute;n ha bajado&rdquo;. Marina, madre de un beb&eacute; y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, ha tomado una soluci&oacute;n m&aacute;s dr&aacute;stica: &ldquo;Directamente me he desinstalado Instagram. Paso de que me sigan bombardeando con este tipo de discursos que solo hacen da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 20:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Bajas por parto y más permisos retribuidos: las medidas de Malasmadres que buscan mejorar la conciliación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bajas-parto-permisos-retribuidos-medidas-malasmadres-buscan-mejorar-conciliacion_1_13193698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93bb4b54-e50a-45a8-a31b-1653e4886350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bajas por parto y más permisos retribuidos: las medidas de Malasmadres que buscan mejorar la conciliación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laura Baena y su comunidad llevan 11 años luchando por un Pacto de Estado por la Conciliación. Este lunes han llevado sus exigencias al Congreso de los Diputados</p><p class="subtitle">La asociación 'Malasmadres' exige un Pacto de Estado por la Conciliación: “No es un problema privado”</p></div><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Yo No Renuncio, ligada al Club de Malasmadres, lideradas por Laura Baena, una comunidad que une a casi un mill&oacute;n de mujeres que luchan por no renunciar ni a su carrera laboral ni a su conciliaci&oacute;n cuando tienen hijos, lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada luchando para que exista un Pacto de Estado por la Conciliaci&oacute;n. Este lunes han vuelto a poner el foco en esa necesidad, exponiendo las medidas &ldquo;urgentes y necesarias&rdquo; para asegurar la conciliaci&oacute;n y garantizar el futuro del cuidado en Espa&ntilde;a. Esta vez lo han hecho en el Congreso de los Diputados, en una jornada en la que se les ha dado voz a ellas, las madres, adem&aacute;s de contar con representantes de distintos grupos parlamentarios.
    </p><p class="article-text">
        El acto ha sido el cierre de la campa&ntilde;a de incidencia p&uacute;blica &ldquo;Si las madres gobern&aacute;ramos&rdquo;, que inici&oacute; Baena al entregar el estudio <em>El peso invisible de la maternidad</em>, que analiza la renuncia de las madres en nuestro pa&iacute;s, al presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez.&nbsp;Seg&uacute;n la asociaci&oacute;n, S&aacute;nchez se comprometi&oacute; a estudiar un posible acuerdo de pa&iacute;s por la corresponsabilidad y pidi&oacute; a 'Malasmadres' que siguieran liderando la b&uacute;squeda de consenso pol&iacute;tico en torno a la conciliaci&oacute;n y la corresponsabilidad.
    </p><h2 class="article-text">Reducci&oacute;n de jornada sin p&eacute;rdida salarial</h2><p class="article-text">
        La primera de sus propuestas es la extensi&oacute;n del derecho a la reducci&oacute;n de jornadas para padres y madres de menores hasta 16 a&ntilde;os y tambi&eacute;n cuando se pruebe la existencia de responsabilidades en el cuidado de otras personas dependientes. As&iacute;, consideran fundamental &ldquo;centralizar un complemento econ&oacute;mico a cargo de las empresas con un n&uacute;mero determinado de personas trabajadoras o del Estado, que no gestionen las comunidades aut&oacute;nomas o que al menos lo armonice&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tania es madre, y tambi&eacute;n cuidadora de su propia madre, que fue diagnosticada con Alzh&eacute;imer de inicio precoz. &ldquo;Cada vez m&aacute;s criamos y cuidamos a padres y madres dependientes, y el sistema no nos puede expulsar. Porque no estamos renunciando, somos expulsadas en muchas ocasiones&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es fundamental que no tenga esta p&eacute;rdida salarial porque, como bien dec&iacute;a Tania, nos empobrece y, adem&aacute;s, aumenta la brecha de g&eacute;nero, que ya sabemos que cuando llega la paternidad y maternidad, la carrera profesional de los hombres contin&uacute;a, pero la de las mujeres se frena&rdquo;, confirma Laura Baena.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Incapacidad temporal tras el parto</h2><p class="article-text">
        La ces&aacute;rea es la &uacute;nica cirug&iacute;a mayor que no tiene baja m&eacute;dica. Su recuperaci&oacute;n se 'incluye' en el permiso de maternidad, lo que dificulta tanto el cuidado como la completa recuperaci&oacute;n tras la operaci&oacute;n, argumentan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n Yo No Renuncio afirma que el permiso de maternidad deber&iacute;a empezar tras la recuperaci&oacute;n del parto, y no solo en el caso de ces&aacute;rea, tambi&eacute;n por parto vaginal. &ldquo;No contemplar estas incapacidades temporales supone no legislar con perspectiva de g&eacute;nero y no tener en cuenta la propia fisiolog&iacute;a del embarazo y del parto en s&iacute; mismo&rdquo;, aseguran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, establecen 15 d&iacute;as de baja m&eacute;dica tras un parto vaginal y 30 d&iacute;as despu&eacute;s de una ces&aacute;rea. Y ser&iacute;a tras estos d&iacute;as de reposo y recuperaci&oacute;n cuando empezar&iacute;a el permiso de nacimiento. &ldquo;Recuperarse de un parto tambi&eacute;n es un derecho, y esto es algo que tambi&eacute;n llevamos muchos a&ntilde;os reclamando&rdquo;, explica Baena.
    </p><h2 class="article-text">Flexibilidad en la reincorporaci&oacute;n al empleo</h2><p class="article-text">
        Las asociaci&oacute;n propone que, a la vuelta del permiso por nacimiento, exista el derecho a &ldquo;la reducci&oacute;n del tiempo de trabajo de la mitad de la jornada, y durante el segundo mes a una reducci&oacute;n de un cuarto de la misma, y todo ello sin merma econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Baena plantea que esta flexibilidad sea de libre elecci&oacute;n para que se acojan a ella quienes la necesitan sin que haya disminuci&oacute;n del sueldo. &ldquo;Si tenemos una merma econ&oacute;mica, las mujeres al final tienen que elegir entre cuidar y comer&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;que es lo que sufrimos en la pandemia y lo que sufren much&iacute;simas familias monoparentales&rdquo;.
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                Socias de la Asociación Yo No Renuncio a la salida del acto en el Congreso                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Retribuci&oacute;n del permiso parental de ocho semanas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las familias espa&ntilde;olas no pueden cuidar sin cobrar&rdquo;, explic&oacute; Baena en marzo a elDiario.es. &ldquo;Al final quien usa el permiso son familias que tienen recursos para estar cuidando sin cobrar&rdquo;, dejando fuera de la ecuaci&oacute;n a las familias m&aacute;s vulnerables. Por eso, insisten en la necesidad de remunerar las ocho semanas del permiso parental que existe hasta que el menor tenga ocho a&ntilde;os.&nbsp;La falta de remuneraci&oacute;n de este permiso<a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-enfrenta-diez-millones-euros-multa-no-retribuir-permiso-parental-cuidado-menores_1_12295646.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> enfrenta a Espa&ntilde;a a una multa</a> por incumplir la directiva europea de conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Baena, es una reivindicaci&oacute;n especialmente esencial para las familias monoparentales. El &uacute;ltimo informe de la asociaci&oacute;n Yo No Renuncio expone que 9 de cada 10 mujeres encuestadas se hubiera acogido este permiso parental de ocho semanas de cuidado de haber sido retribuido.
    </p><h2 class="article-text">Ampliaci&oacute;n de los permisos </h2><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n propone ampliar los permisos de nacimiento para madres y padres m&iacute;nimo hasta las 24 semanas, una medida que respaldan en las recomendaciones de la OMS y de organizaciones de pediatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas 24 semanas se podr&iacute;an disfrutar hasta los 12 meses del beb&eacute;. A su vez, es una medida corresponsable y consecuente con la necesidad de proteger y facilitar los cuidados tanto del beb&eacute; como de la persona que ha parido y de la familia en general&rdquo;, afirman. Al mismo tiempo, proponen eliminar la obligaci&oacute;n de tomar la primeras seis semanas del permiso por nacimiento inmediatamente tras el parto, para facilitar la organizaci&oacute;n familiar seg&uacute;n cada circunstancia. 
    </p><h2 class="article-text">Aceptaci&oacute;n obligatoria de la adaptaci&oacute;n de jornada</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente con una flexibilidad de entrada y de salida, much&iacute;simas mujeres no tendr&iacute;an que cogerse una reducci&oacute;n de jornada, no tendr&iacute;an que renunciar&rdquo;, asegura Baena.&nbsp;La actual adaptaci&oacute;n de la jornada regulada en el art&iacute;culo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores sigue siendo una medida insuficiente, se&ntilde;ala, ya que las empresas deniegan muchas de las solicitudes.
    </p><p class="article-text">
        Baena afirma que no se puede esperar a que sea voluntad del empresario o empresaria, sino que tiene que ser una obligaci&oacute;n legal. &ldquo;Una adaptaci&oacute;n que sea razonable y proporcional en relaci&oacute;n con las necesidades de la persona trabajadora y con las necesidades del tejido empresarial de Espa&ntilde;a&rdquo;, exige.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si siempre est&aacute;s en deuda y siempre te est&aacute;n diciendo que est&aacute;s en deuda, o te miran como si fueras una delincuente por levantarte un poco antes, o tienes que llegar a mentir en tu empresa y decir que la que has enfermado eres t&uacute; y no tu hija, porque no lo van a entender&hellip; Esto lo hemos hecho much&iacute;simas mujeres madres, porque es una carrera de obst&aacute;culos tremenda&rdquo;, concluye la presidenta de Malasmadres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Martínez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bajas-parto-permisos-retribuidos-medidas-malasmadres-buscan-mejorar-conciliacion_1_13193698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 15:55:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bajas por parto y más permisos retribuidos: las medidas de Malasmadres que buscan mejorar la conciliación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Conciliación,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Madre en Logroño: paciencia, capuchas y paraguas para recoger una planta del vivero municipal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/dia-madre-logrono-paciencia-capuchas-paraguas-recoger-planta-vivero-municipal_1_13191320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daecb8c3-cde8-4353-b9ed-b3960a7b85b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de la Madre en Logroño: paciencia, capuchas y paraguas para recoger una planta del vivero municipal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por segundo año consecutivo, el Ayuntamiento de Logroño ha regalado una planta a las madres de Logroño </p></div><p class="article-text">
        Logro&ntilde;o ha rendido este mediod&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/ayuntamiento-logrono-repartira-400-flores-dia-madre_1_13188539.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">homenaje a las madres de la ciudad,</a> en el domingo en el que se celebra su D&iacute;a, con la iniciativa del Ayuntamiento, que, por segundo a&ntilde;o consecutivo, ha llevado a cabo un reparto de plantas del vivero municipal.
    </p><p class="article-text">
        La lluvia, que ha comenzado a descargar con fuerza una vez iniciado ya el reparto, no ha quitado las ganas a la multitud de logro&ntilde;eses que han esperado con paciencia, capuchas y paraguas a que les llegara su turno para hacerse con las codiciadas plantas, de las que se han repartido alrededor de medio millar de ejemplares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iniciativa del Día de la Madre en Logroño                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las especies elegidas han sido anthirrinum y claveles, que se han ido entregando -a raz&oacute;n de una por persona- entre todos los que se han acercado hasta el entorno del Monumento de la Madre ubicado en la confluencia de las calles Vara de Rey y P&iacute;o XII, justo ante la entrada de la antigua estaci&oacute;n de autobuses. La escultura, de bronce fundido, es obra del artista canario afincado en La Rioja, F&eacute;lix Reyes y representa a una madre sentada con su hija a la derecha y, a la izquierda, entre sus piernas, su hijo que la mira.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Marcap&aacute;ginas de homenaje </strong></h2><p class="article-text">
        Junto a la planta se ha dado tambi&eacute;n un marcap&aacute;ginas de homenaje a las madres con el lema: 'Feliz D&iacute;a de la Madre. Gracias por tu amor incondicional'. Como ha explicado a Europa Press el alcalde de Logro&ntilde;o, Conrado Escobar, &ldquo;estamos con una iniciativa profundamente familiar, que empez&oacute; el a&ntilde;o pasado y que, en este, pese a la lluvia, se consolida ya como una tradici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ha querido agradecer &ldquo;primero al Parque de Jardiner&iacute;a, que nos lo hace posible&rdquo;, aunque ha lamentado, eso s&iacute;, que &ldquo;son piezas limitadas, nos hubiera gustado dar a todas las mam&aacute;s que se acerquen, pero bueno, tenemos que ce&ntilde;irnos a los n&uacute;meros, m&aacute;s de 500 en n&uacute;meros redondos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y luego lo m&aacute;s importante es que detr&aacute;s de esta flor, detr&aacute;s de esta planta, est&aacute; el cari&ntilde;o de un Ayuntamiento que quiere volcarse con lo que da sentido a todo, que es la madre. As&iacute; que &iexcl;Feliz D&iacute;a de la Madre!&rdquo;, ha dicho el primer edil. Ha confirmado adem&aacute;s que es un acto tiene ya &ldquo;vocaci&oacute;n de permanecer&rdquo; en el tiempo. &ldquo;Es el segundo a&ntilde;o, est&aacute; lloviendo y ya se ve la fila que hay, o sea que esto aguanta&rdquo;, ha afirmado Escobar, quien ha recordado, por &uacute;ltimo, la placa que se ha colocado al Monumento a la Madre, &ldquo;es como si fuera casi nuevo ahora mismo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/dia-madre-logrono-paciencia-capuchas-paraguas-recoger-planta-vivero-municipal_1_13191320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 11:53:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día de la Madre en Logroño: paciencia, capuchas y paraguas para recoger una planta del vivero municipal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Plantas,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Día de la Madre, la psicóloga Carolina González analiza por qué no es lo mismo repartir tareas que repartir responsabilidades</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que cre&iacute;amos que la igualdad era repartir una serie de tareas del hogar de una lista, para que las mujeres pudieran tener independencia econ&oacute;mica y trabajar fuera de casa. Pero con las mujeres ocupando el espacio p&uacute;blico desde hace a&ntilde;os, los cuidados siguen siendo territorio mayoritariamente femenino, especialmente en cuanto a toda la gesti&oacute;n invisible que recae sobre ellas. Se trata de la carga mental: esa estructura de organizaci&oacute;n que sostiene la log&iacute;stica y la paz emocional de la familia, mientras pasa una factura f&iacute;sica y psicol&oacute;gica a quien la soporta, normalmente mujeres y, en mayor medida, las madres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carga mental es el gran elefante en la habitaci&oacute;n del que, afortunadamente, ya s&iacute; que hablamos&rdquo;, comenta <a href="https://about.me/ElislotedeCaro" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina Gonz&aacute;lez</a>, psic&oacute;loga experta en comunicaci&oacute;n con perspectiva feminista y social. &ldquo;No solo es hacer la compra, es acordarte de que falta leche antes de que falte; o de que tu hija quer&iacute;a esa tarta y faltaba un &uacute;nico ingrediente por comprar; no es llevar a la criatura al pediatra, es saber cu&aacute;ndo le toca revisi&oacute;n, pedir la cita y reorganizar todo para llegar. Saber c&oacute;mo explic&aacute;rselo para que no se asuste. Es como dec&iacute;a una amiga, un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas. Y aqu&iacute; est&aacute; el quid de la cuesti&oacute;n: no es solo una lista de tareas, es una responsabilidad constante que vive en tu cabeza&rdquo;, define.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la &ldquo;igualdad postureo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A pesar de que muchas parejas heterosexuales se autodefinen como feministas o igualitarias y se reparten las tareas pr&aacute;cticas, es com&uacute;n que la responsabilidad organizativa y de anticipaci&oacute;n recaiga sobre las mujeres. Es lo que Gonz&aacute;lez define como &ldquo;una igualdad de postureo&rdquo;: &ldquo;Se reparte lo que se ve, lo p&uacute;blico. Hacer la paella para tus amistades el domingo es genial, pero acordarte de comprar todos los ingredientes, prepararlos, y limpiar el resultado del d&iacute;a de fiesta, tambi&eacute;n. Y ah&iacute; est&aacute; la trampa: cuando t&uacute; eres quien detecta lo que hay que hacer, quien organiza y quien recuerda, sigues llevando la carga&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es, normalmente, una mala intenci&oacute;n individual, sino algo estructural: nos han socializado para ser cuidadoras emocionales y gestoras invisibles&rdquo;, aclara Gonz&aacute;lez. En resumen, el hombre &ldquo;ayuda&rdquo;, pero la mujer sigue siendo la &ldquo;jefa de proyecto sin sueldo, sin descanso y sin reconocimiento&rdquo;. Mientras no se reparta la capacidad de detectar la necesidad y organizar la soluci&oacute;n, la carga siempre pesar&aacute; sobre el mismo lado. 
    </p><h2 class="article-text">Un estado de alerta permanente</h2><p class="article-text">
        Sostener esta oficina mental de manera cr&oacute;nica tiene un impacto profundo a nivel psicol&oacute;gico. El 78% de las madres espa&ntilde;olas se sienten mentalmente sobrecargadas, diez puntos por encima de la media europea, <a href="https://makemothersmatter.org/wp-content/uploads/2025/07/Spain_One-pager-MMM-State-of-Motherhood-2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un informe</a> de la ONG internacional Make Mothers Matter.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel psicol&oacute;gico vemos cuestiones como la ansiedad constante, esa sensaci&oacute;n de que no llegas a todo, la culpa, porque si algo falla parece que es responsabilidad tuya, la irritabilidad y esa desconexi&oacute;n de una misma, de tu yo en el mundo&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga. &ldquo;Muchas mujeres terminan viviendo en modo alerta permanente, como si siempre hubiese algo pendiente, y eso es puro desgaste emocional&rdquo;, asegura Gonz&aacute;lez, que apunta como uno de los efectos que considera m&aacute;s desoladores &ldquo;la sensaci&oacute;n de estar sola incluso estando en pareja&rdquo;. &ldquo;Es tremendamente injusto, doloroso y da&ntilde;ino&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        Pero el da&ntilde;o va m&aacute;s all&aacute; de lo psicol&oacute;gico. &ldquo;El cuerpo no se queda callado&rdquo;, advierte Gonz&aacute;lez, sobre los efectos f&iacute;sicos de vivir en este estado de responsabilidad continua. &ldquo;Cortisol arriba, episodios de p&aacute;nico, cansancio cr&oacute;nico, dolores de cabeza o musculares, problemas digestivos... es como si tu cuerpo dijera: &lsquo;estamos en emergencia&rdquo;, repasa la psic&oacute;loga, que asegura que da igual que est&eacute;s doblando ropa o de vino con amigas, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n puede relajarse as&iacute;?&rdquo;, se pregunta.
    </p><h2 class="article-text">Detectar las se&ntilde;ales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Realmente no es tan dif&iacute;cil. Basta con estar receptivo a lo que vive tu pareja&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que menciona la mala cara, el cansancio, la irritabilidad y la convicci&oacute;n de que si ella falta todo se derrumba como se&ntilde;ales claras. A veces, estas mujeres creen que delegar no sirve de nada porque &ldquo;la supervisi&oacute;n constante es igual o m&aacute;s cansina&rdquo; que hacer la tarea ellas mismas, analiza Gonz&aacute;lez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recurriendo al cine, la psic&oacute;loga se vale de la pel&iacute;cula <em>Antes de Anochecer</em> para ilustrar ese desequilibrio en una relaci&oacute;n: &ldquo;La escena en la que discuten en la habitaci&oacute;n del hotel y ella comienza a describir todos y cada uno de los detalles por los que se siente sola, triste y profundamente infeliz con su matrimonio es un gran ejemplo sobre la apariencia de un matrimonio feliz en el almuerzo buc&oacute;lico con amigos que en realidad est&aacute; construido sobre la base de sue&ntilde;os rotos de ella, ceder constantemente a los requisitos de la carrera profesional de su marido y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sacrificio de su identidad individual</a>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El camino hacia el cambio</h2><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n, desde el punto de vista de Gonz&aacute;lez, pasa por la redistribuci&oacute;n del poder y la responsabilidad. Para la psic&oacute;loga es fundamental pasar de la &ldquo;ayuda&rdquo; a la corresponsabilidad real, donde cada miembro de la pareja se ocupa de algo &ldquo;de principio a fin&rdquo;. Esto significa que el que se encarga del colegio, no s&oacute;lo hace el trayecto de llevarlo y traerlo, &ldquo;implica <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el manejo del grupo de WhatsApp de padres</a>, saber qu&eacute; deberes hay o si ma&ntilde;ana es el cumple de su mejor amiguita&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro punto importante que destaca Gonz&aacute;lez es hacer visible esa carga invisible y aprender a soltar el control. &ldquo;S&iacute;, al principio no se har&aacute; como cuando lo haces t&uacute;, pero si no sueltas, no hay cambio real&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga, que incide que no se trata de un simple problema de organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, sino de un tema de &ldquo;salud mental y de justicia relacional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 08:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Igualdad de género,familia,Día de la Madre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225" alt="Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también editora publica ‘Hija única’, una novela sobre ser niña en los 90, la soledad en compañía y el vínculo con su madre</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        Cuenca no sab&iacute;a qu&eacute; era un parque de bolas hasta que la madre de Carlota Visier abri&oacute; uno all&iacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa. A partir de entonces, aquel espacio lleno de colorines se convirti&oacute; en el escenario principal de su infancia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros ni&ntilde;os acud&iacute;an de forma puntual a celebrar cumplea&ntilde;os, o a ser custodiados mientras sus padres hac&iacute;an sus cosas, ella pasaba all&iacute; muchas horas al d&iacute;a, en invierno y en verano, haciendo cotidiano lo especial, disfrutando de algo parecido a la celebridad por ser &ldquo;la hija de la due&ntilde;a&rdquo; y encontrando tambi&eacute;n momentos de recogimiento en medio de las multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, tan llamativa para la mayor&iacute;a que crecimos en aquellos a&ntilde;os, a la vez que reconocible en muchos de sus matices, fue tomando, con el tiempo, forma como obra art&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simas fotograf&iacute;as de mi vida desde incluso antes de nacer. Mi madre me hizo un cuaderno en el que me contaba c&oacute;mo me iba a llamar, cuando se cas&oacute; con mi padre, etc. Antes de ser un proyecto yo ya estaba siendo pensada. Y hac&iacute;a tiempo que quer&iacute;a sacar adelante un proyecto con ese material&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Adem&aacute;s, tengo una editorial que combina mucho las fotos de archivo y la literatura. Ten&iacute;a las fotos, la historia, la editorial&hellip; As&iacute; que decid&iacute; que iba a publicar un libro cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue <a href="https://edicionescomisura.com/producto/an-only-child/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>An only child</em></a> (Ediciones Comisura, 2024), un fotolibro que &ldquo;reflexiona sobre la soledad en la infancia, porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy hija &uacute;nica</a>, y ese contraste de la soledad rodeada de gente. Adem&aacute;s, claro, el escenario del parque infantil era incre&iacute;ble y es verdad que cuando eres hija de una persona que tiene un negocio, pues siempre est&aacute;s ah&iacute; un poco. Si es un bar, pues en el bar, si es un parque de bolas, pues en medio de los cumplea&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3043674-3f90-4522-8795-fd76e3c1491d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El salto a la novela lleg&oacute; despu&eacute;s, en gran parte gracias a la editora Andrea Toribio de Temas de Hoy, que al conocer aquel primer proyecto vio en &eacute;l un potencial mayor. &ldquo;Que alguien me propusiera algo as&iacute; en un sello grande me dio un poco de p&aacute;nico&rdquo;, reconoce la autora. Aun as&iacute;, decidi&oacute; asumir el reto. &ldquo;Lo pens&eacute; poco porque me f&iacute;o mucho de Andrea y conf&iacute;o plenamente en ella. Pens&eacute; que podr&iacute;a ser una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hija-unica/448825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), una novela que recoge ese punto de partida autobiogr&aacute;fico y lo expande a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. A partir de la infancia de Irasema, una ni&ntilde;a que tiene muchos paralelismos con ella, Visier construye un relato que aborda tambi&eacute;n qu&eacute; significaba ser ni&ntilde;a en los noventa y la relaci&oacute;n profunda, compleja y decisiva que se establece con su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribir <em>Hija &uacute;nica</em> ha supuesto salir de mi zona de confort. Inventar, crear ficciones, editar los propios archivos familiares&hellip; Ha sido un poco montar un gran puzle m&aacute;s complejo con todo lo que quer&iacute;a contar, ya que en un libro caben muchos temas&rdquo;, sostiene la autora, que inscribe su libro en un movimiento literario m&aacute;s amplio que en su opini&oacute;n busca &ldquo;no hablar de la infancia como un para&iacute;so perdido, sino m&aacute;s bien como todo lo contrario. Siendo m&aacute;s realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se hab&iacute;an visto. Pienso, por ejemplo, en Andrea Abreu, Elisa Victoria o Lana Corujo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autora inscribe su libro en un movimiento literario más amplio que en su opinión busca &#039;no hablar de la infancia como un paraíso perdido&#039;, sino más bien como todo lo contrario. Siendo más realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se habían visto </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La madre como centro</h2><p class="article-text">
        Pero aunque, como dec&iacute;amos, la protagonista de <em>Hija &uacute;nica </em>es Irasema, una ni&ntilde;a de Cuenca, la aut&eacute;ntica fact&oacute;tum del relato es su madre, de la que nunca conocemos el nombre. Sin ella, la historia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre es quien crea el espacio en el que todo sucede, el parque recreativo Party Fan, quien documenta cada etapa de la vida de su hija, llegando a dedicar una habitaci&oacute;n entera de la casa a guardar fotos, recuerdos y dem&aacute;s memorabilia de su propia hija. La madre es quien, en definitiva, da forma al universo que sostiene toda la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por esto, la autora afirma: &ldquo;Las hijas &uacute;nicas tenemos un v&iacute;nculo fuerte con la madre&rdquo;, y reconoce que uno de los grandes objetivos de la novela era &ldquo;explorar la uni&oacute;n de una hija con una madre famosa, aunque sea a nivel local, una madre protagonista que archiva la vida de la hija que es su foco y su centro, pero al mismo tiempo, pues tiene una vida de mujer trabajadora y es una madre de los 90, con todo lo que eso implic&oacute; en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relaci&oacute;n y porque de verdad quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo era tener un negocio y una familia en esa &eacute;poca&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Me parece una proeza admirable c&oacute;mo mont&oacute; de la nada un parque de ocio infantil que no exist&iacute;a en mi ciudad. Luego, claro est&aacute;, como toda historia, tiene sus claroscuros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relación y porque de verdad quería mostrar cómo era tener un negocio y una familia en esa época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La madre tambi&eacute;n es la responsable del archivo de Irasema. La persona que documenta, guarda, clasifica. &ldquo;Todo ese archivo es bastante real. Mi madre guarda muchas cosas de mi infancia: el sobre con el pelo que me cortaron la primera vez que fui a la peluquer&iacute;a, utensilios de cuando era beb&eacute;, el frasco de la primera vacuna, incluso botes de gel vac&iacute;os de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Todo se ha conservado casi intacto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay decenas de &aacute;lbumes de fotos, claro, &ldquo;incluso algunos peque&ntilde;os que hizo para que me los llevara cuando me fuera de casa&rdquo;, recuerda. &ldquo;Mi madre archiv&oacute; todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida, pasase lo que pasase, incluso si ella faltaba. Ese archivo no es solo un s&iacute;mbolo de amor, sino una forma de decir que todo lo que tiene que ver conmigo es importante y merece ser conservado. De alguna manera, yo era su proyecto, y guardar cada cosa formaba parte del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser observada, convertirse en recuerdo</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s singulares del libro es precisamente ese archivo y la sensaci&oacute;n de la autora y la protagonista de haber sido constantemente observada y archivada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la conciencia de la singularidad de la historia y de ese extraordinario archivo no surgi&oacute; de inmediato. Sino que apareci&oacute; cuando Carlota empez&oacute; a compartir su historia con otros. &ldquo;Empec&eacute; a contarlo casi sin darle importancia, como una an&eacute;cdota m&aacute;s de mi infancia, pero al compartirlo con gente de mi entorno vi que generaba mucha curiosidad&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando ven&iacute;a gente a casa y les ense&ntilde;aba fotos y recuerdos, su reacci&oacute;n de asombro me hizo darme cuenta de que aquello no era tan ordinario como yo pensaba. Ah&iacute; hice clic&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el archivo adquiri&oacute; un nuevo significado. &ldquo;Empec&eacute; a mirar mi propia historia de otra manera, a revisar lo que hab&iacute;a en casa de mis padres y a reflexionar sobre lo que implica tener una vida tan documentada. No solo en fotos o cuadernos, sino en todo tipo de materiales: v&iacute;deos caseros, cintas, informes, incluso en objetos aparentemente insignificantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Nostalgia y generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la historia personal, o precisamente por ella, <em>Hija &uacute;nica</em> conecta de forma directa con quienes crecieron en los a&ntilde;os noventa. Es casi inevitable para los que forman parte de esa generaci&oacute;n sentir cierta nostalgia. Un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha tenido muy buena prensa.
    </p><p class="article-text">
        Para Visier la nostalgia ha sido, en este caso, un motor de creatividad. &ldquo;En el sentido de que a m&iacute; me interesa todo lo antiguo&rdquo;, apunta. &ldquo;Me atraen sin poder evitarlo las fotos de los rastrillos, los objetos antiguos&hellip;&nbsp;Hay algo en los recuerdos que encarnan las cosas que me interesa mucho como escritora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;que cualquier tiempo pasado s&iacute; fue mejor. Obviamente no pienso eso a niveles sociales, pol&iacute;ticos o de derechos, pero s&iacute; que creo que al haber crecido en los 90 hemos sido la &uacute;ltima generaci&oacute;n en haber conocido el ocio material y <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coleccionismo</a>. Hemos sido los &uacute;ltimos que hemos coleccionado fasc&iacute;culos del quiosco, que guard&aacute;bamos los regalos de los huevos Kinder, que le&iacute;amos las mismas revistas, ve&iacute;amos los mismos programas de televisi&oacute;n o bail&aacute;bamos la misma canci&oacute;n del verano. En ese sentido, creo que la nostalgia del libro es bonita porque esa &eacute;poca marc&oacute; un final y el principio de otra cosa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que los crecidos en los 90 hemos sido la última generación en haber conocido el ocio material y el coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esa evocaci&oacute;n no implica idealizaci&oacute;n. Mientras escrib&iacute;a el libro, Visier tambi&eacute;n se enfrent&oacute; a las limitaciones de ese contexto. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos problemas: conflictos sobre qu&eacute; te ten&iacute;a que gustar, c&oacute;mo ten&iacute;as que ser f&iacute;sicamente, los c&aacute;nones de belleza&hellip; Yo lo estoy idealizando un poco porque me he metido en la visi&oacute;n de la ni&ntilde;a, en lo que est&aacute; viendo y sintiendo, pero idealizaci&oacute;n poca&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura de <em>Hija &uacute;nica</em> ha sido, en s&iacute; mismo, una forma de ordenar y entender su propia historia. &ldquo;Este libro ha sido un proceso largo, de a&ntilde;os&rdquo;, reconoce. &ldquo;Al principio todo estaba disperso, en cuadernos o en mi cabeza, y fue al ponerme en serio cuando reun&iacute; el material y le di forma&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir esta historia fue tambi&eacute;n revelador en el sentido de que la autora descubri&oacute; que algunos rasgos de su car&aacute;cter se derivan directamente de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Se me da muy bien tratar con ni&ntilde;os y adolescentes, fui profesora durante a&ntilde;os, y creo que tiene que ver con ese entorno&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha quedado, adem&aacute;s, una especie de impulso por hacer que la gente se lo pase bien, por pensar en c&oacute;mo entretener o sorprender. Es como un peque&ntilde;o sentido del espect&aacute;culo que llevo dentro&rdquo;. Desde luego, con este libro lo consigue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Infancia,Relaciones,Libros,Día de la Madre,Literatura,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapadas exprés a la naturaleza por el Día de la Madre: tres rutas senderistas que son perfectas para una caminata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-expres-naturaleza-dia-madre-tres-rutas-senderistas-son-perfectas-caminata_1_13185269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1054950b-6c3d-4964-adc0-98a663248bd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapadas exprés a la naturaleza por el Día de la Madre: tres rutas senderistas que son perfectas para una caminata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Picos de Europa, la sierra mallorquina y O Camiño dos Faros: diferentes visitas a la naturaleza para desconectar</p><p class="subtitle">Rafael Ruiz, fisioterapeuta, sobre los beneficios de caminar a diario: “La longevidad saludable no es un milagro médico”
</p></div><p class="article-text">
        El primer domingo de mayo no es solo una festividad m&aacute;s; es el recordatorio de un v&iacute;nculo especial, el D&iacute;a de la Madre. Un momento para celebrar nuestras ra&iacute;ces y que encuentra su mejor eco en la madre que todos compartimos: la naturaleza. En su honor, y en el de quienes nos dieron la vida, quienes nos cuidaron o quienes nos criaron, recorremos tres rutas en entornos naturales para disfrutar de la exuberancia primaveral. Tres senderos dise&ntilde;ados para caminar, conversar y agradecer.
    </p><p class="article-text">
        Caminar es, en esencia, una forma de contemplaci&oacute;n. Al seleccionar estos tres itinerarios, no buscamos solo el reto f&iacute;sico o la espectacularidad del paisaje, sino propiciar ese espacio donde el ruido cotidiano se apaga para dejar paso a lo importante. Cada uno de estos senderos ha sido elegido por su capacidad para detener el tiempo: desde las catedrales de piedra de los Picos de Europa hasta el abrazo luminoso del Mediterr&aacute;neo o la bravura indomable del Atl&aacute;ntico gallego.
    </p><h2 class="article-text">Ruta del Cares en Picos de Europa</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ruta del Cares.                            </span>
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        Picos de Europa es pr&aacute;cticamente inabarcable. Es el sue&ntilde;o de cualquier amante de la naturaleza. Se trata del Parque Nacional m&aacute;s antiguo de Espa&ntilde;a: 646 kil&oacute;metros cuadrados de abruptos paisajes monta&ntilde;osos, valles verd&iacute;simos, lagos glaciales, desfiladeros profundos y pueblitos montaraces de otro tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Su territorio se reparte entre Asturias, Cantabria y Le&oacute;n. Aqu&iacute; la madre naturaleza se celebra a s&iacute; misma en cada conjunto boscoso, cada formaci&oacute;n rocosa, cada cuerpo de agua que los alimenta, cada animal que los habita. En este sentido es dif&iacute;cil seleccionar una sola ruta, pero aqu&iacute; optamos por la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/espectacular-carretera-garganta-lleva-pueblo-puertas-picos-europa_1_12767855.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta del Cares</a>.
    </p><p class="article-text">
        Se le conoce como la 'Garganta Divina' y es una de las rutas de senderismo m&aacute;s impresionantes de toda Europa. El camino, tallado literalmente en la roca caliza, sigue el cauce del r&iacute;o Cares. A pesar de su entorno de alta monta&ntilde;a, la ruta es sorprendentemente llana, lo que la convierte en una opci&oacute;n de dificultad media-baja, apta para cualquier persona cuya forma f&iacute;sica sea razonable. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ida y vuelta, el recorrido cubre cerca de 22 kil&oacute;metros y suele tomar entre seis y siete horas para recorrerse. Es un trayecto que destaca por sus paredes verticales de m&aacute;s de 2.000 metros que parecen cerrarse sobre el caminante, creando un pasillo natural que te hace sentir diminuto. 
    </p><h2 class="article-text">Serra de Tramuntana en Mallorca</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Serra de Tramuntana.                            </span>
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        En la Serra de Tramuntana, el aroma de pino carrasco se mezcla con la sal h&uacute;meda del Mediterr&aacute;neo mientras que el sol radiante ba&ntilde;a los acantilados de piedra blanca y saca brillo a la inmensidad de mar azul que delimita el horizonte. Este enclave, nombrado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es parte fundamental de la estructura geol&oacute;gica que sostiene a la isla, y ofrece algunos de los paisajes m&aacute;s espectaculares para caminar entre la dureza de sus rocas y la calma de sus aguas turqueza.
    </p><p class="article-text">
        Para esta ocasi&oacute;n, la ruta sugerida es la que une el Mirador de Ses Barques con Cala Tuent. Un sendero de dificultad media con una duraci&oacute;n de unas tres o cuatro horas, definido por un paisaje que evoca una calma sacramental. El camino atraviesa antiguas posesiones mallorquinas y olivares que desaf&iacute;an la gravedad, ofreciendo vistas constantes hacia la costa norte. 
    </p><p class="article-text">
        El final del recorrido es la recompensa perfecta: el descenso hacia la Cala Tuent, una de las playas m&aacute;s v&iacute;rgenes y espectaculares de la isla. Es el lugar ideal para coronar horas de caminata con un ba&ntilde;o en sus aguas de cristal, permitiendo al cuerpo un descanso fresco antes de disfrutar un buen plato de marisco local en frente al mar.
    </p><h2 class="article-text">O Cami&ntilde;o dos Faros en Galicia</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                O Camiño dos Faros                            </span>
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        En la Costa da Morte, la naturaleza se manifiesta con una fuerza que se puede palpar en c&oacute;mo las olas han erosionado su litoral. Aqu&iacute;, el Atl&aacute;ntico no ba&ntilde;a la costa, la esculpe. O Cami&ntilde;o dos Faros es un museo al aire libre que exhibe lo que sucede cuando el mar choca contra los muros rocosos. Es un entorno de una belleza cruda, donde el granito de sus acantilados y el blanco de la espuma del mar ponen fin a enormes prados verdes, tan caracter&iacute;sticos de Galicia. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el camino completo suma 200 kil&oacute;metros, la etapa que nos ocupa es la que va de Laxe a Arou. Un tramo de dificultad media que se puede completar en unas cinco a seis horas. Destaca por su variedad paisaj&iacute;stica: desde playas de arena fina como la de Soesto &ndash;para&iacute;so de surfistas&ndash;, hasta formaciones rocosas caprichosas que parecen esculturas de arte contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Caminar por esta ruta es sumergirse en un ecosistema de dunas, acantilados y peque&ntilde;as aldeas marineras donde el tiempo parece haberse detenido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-expres-naturaleza-dia-madre-tres-rutas-senderistas-son-perfectas-caminata_1_13185269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 14:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escapadas exprés a la naturaleza por el Día de la Madre: tres rutas senderistas que son perfectas para una caminata]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rutas,Senderismo,España,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f712534-e870-4477-ad9a-3f915e134c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es posible que este movimiento se dé sin que haya una conciencia clara de que está pasando. Simplemente, un día te das cuenta de que ya no estás completamente dentro de aquello que te desbordaba</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        De mi boca ha salido muchas veces ese &ldquo;tranquila, que de esto tambi&eacute;n se sale&rdquo; cuando me cruzo con una mujer con su beb&eacute; pegado al cuerpo como si no hubiera terminado de nacer del todo. Lo he dicho en portales, en parques, en conversaciones interrumpidas por un llanto que hay que atender. Lo he dicho mirando a los ojos a esa madre que encadena noches partidas en tres, que suspira por cinco minutos de ducha sin interrupciones y que vuelve al trabajo con la sensaci&oacute;n de estar siempre a punto de fallar, porque el virus que entra por la puerta de la escuelita infantil no entiende de contratos ni de bajas maternas a todas luces insuficientes. Una semana en casa, dos en la escuelita, otra vez en casa. Y, en medio, el cuerpo que no reconoces, la conversaci&oacute;n que se estrecha hasta quedarse en los bodies y los horarios de sue&ntilde;o, la pareja recoloc&aacute;ndose como puede en un territorio en el que, a veces, no hay energ&iacute;a ni para mirarse sin que eso mismo se convierta en otra tarea.
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde aparece la frase. Funciona, en parte, porque promete un final, porque sugiere que esto &mdash;lo que sea exactamente ese &ldquo;esto&rdquo;&mdash; tiene una duraci&oacute;n limitada y que, si se aguanta lo suficiente, se sale del t&uacute;nel y se comienza a ver la luz. En su momento, yo tambi&eacute;n entend&iacute; esa salida como un regreso: volver a ser la que era, recuperar el cuerpo, el deseo, una cierta continuidad con mi vida anterior. En mis dos cuarentenas sent&iacute; cierta autopresi&oacute;n, tambi&eacute;n en el sexo. Tuve prisa por mantener mi primera relaci&oacute;n sexual posparto, como si ah&iacute; me jugara algo importante, como si recuperar el deseo antes de que acabasen esos cuarenta d&iacute;as fuese un logro que confirmaba que todo iba en la direcci&oacute;n correcta.
    </p><p class="article-text">
        Pero no era eso. No hay un momento claro que marque tu vuelta. No hay un d&iacute;a en el que algo encaja de repente y te devuelve, intacta, a la mujer que eras. Durante bastante tiempo, tienes la sensaci&oacute;n de estar viviendo en una versi&oacute;n provisional de tu vida, de moverte en un lugar que no termina de asentarse, de no reconocerte del todo en lo que haces ni en c&oacute;mo lo haces. Y, sin embargo, aunque no haya un corte claro, algo empieza a cambiar.
    </p><p class="article-text">
        No sucede de golpe, es m&aacute;s bien un movimiento lento que se va adentrando en lo cotidiano. Un d&iacute;a te das cuenta de que puedes leer m&aacute;s de dos p&aacute;ginas seguidas de un libro sin tener que volver atr&aacute;s porque has perdido el hilo. Otro d&iacute;a, que has quedado con tus amigas y, sin daros cuenta, hab&eacute;is pasado horas hablando de vosotras, de lo que os pasa, de lo que quer&eacute;is, y no de vuestras criaturas. Que os re&iacute;s con muchas ganas escuchando las aventuras de la &uacute;ltima amiga separada en Tinder, como si esa conversaci&oacute;n perteneciera a otra vida y, al mismo tiempo, siguiera siendo vuestra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En mis dos cuarentenas sentí cierta autopresión, también en el sexo. Tuve prisa por mantener mi primera relación sexual posparto, como si ahí me jugara algo importante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Empiezas a salir de casa sin calcular cada minuto en funci&oacute;n de otra persona. A alargar un caf&eacute;. A acudir a la presentaci&oacute;n de un libro y, despu&eacute;s, quedarte a tomar un vino y comentar. A tener una idea y poder seguirla hasta el final sin interrupciones constantes. A notar que el silencio ya no es un lujo inalcanzable, sino algo que vuelve, poco a poco, a estar disponible. Puedes volver al gimnasio en horario escolar y no sentir que le est&aacute;s robando tiempo a nadie. Tu criatura se queda a dormir en casa de un amigo y no pasas la noche pendiente del m&oacute;vil. Te atreves a dejarle un fin de semana con sus abuelos y descubres que no solo no pasa nada, sino que vuelve mejor. Sientes que puedes descargar un poco la presi&oacute;n, que ya no todo depende de ti en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el deseo regresa, pero ya no como una meta que hay que alcanzar, ni como una se&ntilde;al que confirme que todo est&aacute; bien, sino como algo que aparece cuando puede, cuando encuentra espacio, cuando deja de estar sometido a esa l&oacute;gica de rendimiento que convierte incluso lo &iacute;ntimo en una tarea m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A ese momento, la psic&oacute;loga perinatal Paola Roig lo llama &ldquo;despuerperio&rdquo;, explic&aacute;ndolo de una forma muy sencilla: &ldquo;Es algo que nos pasa a las madres cuando salimos del postparto; no del postparto inmediato &mdash;el puerperio de los primeros meses&mdash;, sino de esta crianza intensiva. Es lo que pasa m&aacute;s all&aacute; de los dos a&ntilde;os de nuestra criatura, cuando finaliza esa 'fusi&oacute;n' y empieza a separarse de nosotras. En ese momento, nosotras tambi&eacute;n nos tenemos que separar y descubrir qui&eacute;nes somos ahora despu&eacute;s de todo esto&rdquo;. No es una etiqueta m&aacute;s, ni una etapa que se pueda marcar en el calendario, sino una manera de nombrar ese desplazamiento en el que la maternidad deja de ocuparlo todo y empieza a convivir con otras partes de ti que vuelven a hacerse visibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sucede de golpe, es más bien un movimiento lento que se va adentrando en lo cotidiano. Un día te das cuenta de que puedes leer más de dos páginas seguidas de un libro sin tener que volver atrás porque has perdido el hilo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque, &iquest;de qu&eacute; se sale exactamente? &iquest;De las noches sin dormir? &iquest;De los virus encadenados? &iquest;De la sensaci&oacute;n de no llegar? S&iacute;, en parte. Lo que voces como la de Roig est&aacute;n poniendo sobre la mesa es que lo m&aacute;s decisivo sucede en otro plano, menos visible, m&aacute;s dif&iacute;cil de medir y que tiene que ver con la manera en que una se reconoce &mdash;o deja de reconocerse&mdash; en lo que hace, en c&oacute;mo se vincula, en c&oacute;mo se piensa. Tiene que ver con esa experiencia que Roig describe como un aprendizaje acumulado que, pasado un tiempo, exige ser integrado: &ldquo;No soy la de antes, no soy la que era solo madre, soy una Paola nueva. Obviamente, tengo muchas cosas de las que era antes, pero he incorporado much&iacute;simo aprendizaje despu&eacute;s de este crecimiento tan grande&rdquo;. Es posible que este movimiento se d&eacute; sin que haya una conciencia clara de que est&aacute; pasando. Simplemente, un d&iacute;a te das cuenta de que ya no est&aacute;s completamente dentro de aquello que te desbordaba, de que puedes tomar cierta distancia y empezar a soltar.
    </p><p class="article-text">
        Si vuelvo a esa frase que repito &mdash;&ldquo;de esto tambi&eacute;n se sale&rdquo;&mdash;, entiendo mejor qu&eacute; deja fuera. Porque s&iacute;, se sale, pero no dando por cerrada una etapa y volviendo a una versi&oacute;n intacta de una misma. Se sale cuando dejas de intentar ser la que eras y empiezas, con m&aacute;s o menos torpeza, a hacerte cargo de la que eres ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: &quot;Sabes que hay alguien ahí las 24 horas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los grupos de WhatsApp para padres pueden ser espacios estresantes para las madres primerizas. Pero a veces también un refugio digital durante la madrugada</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Durante los primeros d&iacute;as despu&eacute;s de traer a mi hija del hospital, mi casa estuvo m&aacute;s concurrida que nunca. Familiares, amigos, vecinos e incluso conocidos de pasada se agolpaban en la puerta, colm&aacute;ndome de comida, regalos, ropa de segunda mano y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero al ponerse el sol, la multitud se dispersaba. Mi hija se despertaba y pasaba la noche sin dormir; yo me retiraba a mi dormitorio y, la verdad sea dicha, a mi tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Las incursiones nocturnas en el abismo digital rara vez me han resultado provechosas. Sol&iacute;a caer en un vac&iacute;o paranoico de contenidos, compras o teor&iacute;as conspirativas, para salir, horas m&aacute;s tarde, agotada y ansiosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras el nacimiento de mi hija, descubr&iacute; un santuario digital oculto: los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chats de WhatsApp para padres</a>.
    </p><p class="article-text">
        Durante el embarazo, me hab&iacute;an a&ntilde;adido a varios grupos de madres y a los hilos de debate correspondientes. Estaba el de mis amigas embarazadas, el grupo de mi ayuntamiento, otro para madres de mi zona, un grupo de pago para padres hippies y, por &uacute;ltimo, el hilo de la familia, donde se gestionaba toda la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces sab&iacute;a que internet pod&iacute;a ser un espacio tenso para las madres primerizas, repleto de simulacros t&oacute;xicos del tipo de madre que se supone que uno debe ser. Los chats de WhatsApp para padres suelen constituir el lado oscuro de esta cultura. A principios de este a&ntilde;o, la actriz Ashley French (antes Tisdale) escribi&oacute; un art&iacute;culo que se hizo viral en el que detallaba su decisi&oacute;n de <a href="https://www.thecut.com/article/ashley-tisdale-french-mom-group-mean-girls-parenting.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;romper&raquo; con su t&oacute;xico grupo de madres</a> &mdash;y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chat grupal</a> que lo acompa&ntilde;aba&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo revolucion&oacute; Internet, ya que los lectores especularon sobre qu&eacute; famosas estaban involucradas y compartieron sus propias historias de juicios y acoso en estos espacios. Cuando empec&eacute; a preguntar por ah&iacute; mientras investigaba para este art&iacute;culo, tambi&eacute;n recib&iacute; docenas de mensajes que, en esencia, dec&iacute;an: &laquo;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy cr&iacute;ticos&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé a preguntar por ahí mientras investigaba para este artículo, también recibí docenas de mensajes que, en esencia, decían: &#039;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy críticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, sin embargo, en lo que quiz&aacute; sea el primer respiro que me ha dado Internet, mis conversaciones nunca se volvieron t&oacute;xicas. Al contrario, se convirtieron en espacios abiertos las 24 horas del d&iacute;a, libres de juicios, donde pod&iacute;a pedir consejo, celebrar peque&ntilde;as victorias o simplemente desahogarme.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Jessica, profesora, supo que iba a tener gemelos, no conoc&iacute;a a nadie que hubiera pasado por lo que ella estaba a punto de afrontar. Entonces, mientras compraba un cochecito en Facebook Marketplace, conoci&oacute; a otra madre de la zona que la invit&oacute; a unirse a un chat grupal para familias con gemelos.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Los padres de un solo hijo no pueden entender realmente lo que es ser padre de gemelos&raquo;, dice Jessica, que ha pedido figurar solo con su nombre de pila. &laquo;Necesitas tener en tu vida a padres de gemelos para que te apoyen&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Gracias al chat, siempre sent&iacute; que ten&iacute;a un equipo de animadoras. Nunca me sent&iacute; sola, aunque estuviera criando a gemelos lejos de mis amigos y mi familia&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nacieron sus hijos, la conexi&oacute;n en l&iacute;nea cobr&oacute; a&uacute;n m&aacute;s importancia. Los beb&eacute;s pasaron diez semanas en el hospital y, una vez que llegaron a casa, le resultaba casi imposible salir de ella.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La asociaci&oacute;n de padres de gemelos organiza grupos de juego, pero es muy dif&iacute;cil asistir a ellos cuando est&aacute;s en plena lucha con unos gemelos reci&eacute;n nacidos&raquo;, explica. &laquo;Poder hablar con otras madres de gemelos en el chat me hizo sentir integrada en mi vida cotidiana&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, Louella admite que tiene suerte de contar con un gran apoyo presencial. Pero, incluso teniendo una buena comunidad en la vida real, su grupo de madres en WhatsApp &mdash;creado por una amiga&mdash; le ofrece un tipo de conexi&oacute;n diferente.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;He descubierto que la maternidad es realmente maravillosa, pero tambi&eacute;n, a veces, bastante aislante&raquo;, dice. &laquo;Es agradable que alguien te env&iacute;e un mensaje y te diga: &ldquo;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, &iquest;alguien m&aacute;s est&aacute; despierto?&rdquo;&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es agradable que alguien te envíe un mensaje y te diga: &#039;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, ¿alguien más está despierto?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La directora de arte Annie Portelli conoci&oacute; a las integrantes de su chat &mdash;acertadamente llamado 'Terapia gratuita para el club de las mam&aacute;s'&mdash; a trav&eacute;s de las sesiones para ni&ntilde;os peque&ntilde;os de su biblioteca local. El grupo sigue reuni&eacute;ndose en persona, pero, al igual que Louella, ella se beneficia de la cercan&iacute;a constante que ofrece el chat.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;El chat de WhatsApp, en concreto, es realmente reconfortante porque sabes que hay alguien ah&iacute; las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana, lo cual es muy importante en la oscuridad de la noche&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franqueza del grupo tambi&eacute;n es importante. &laquo;Puedes decir literalmente cualquier cosa &mdash;relacionada con el beb&eacute; o no&mdash; y nadie te juzgar&aacute;&raquo;, afirma. &laquo;Recibir un mensaje para ver c&oacute;mo est&aacute;s a la ma&ntilde;ana siguiente de una mala noche lo es todo cuando est&aacute;s sola en casa con tu beb&eacute; y te sientes un fracaso&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la proliferaci&oacute;n de los grupos de WhatsApp pueda parecer un fen&oacute;meno pospand&eacute;mico, los padres llevan d&eacute;cadas buscando estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Kiri, cuyos hijos son ahora adolescentes, recuerda el grupo de madres de su ayuntamiento como un espacio mucho m&aacute;s teatral.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Sent&iacute;a una enorme presi&oacute;n por dar la impresi&oacute;n de que lo estaba llevando bien&raquo;, afirma. &laquo;Cuando la gente hablaba de entrenar el sue&ntilde;o o del destete dirigido por el beb&eacute;, fing&iacute;a que yo tambi&eacute;n lo hab&iacute;a investigado. Me sent&iacute;a incre&iacute;blemente insegura de m&iacute; misma, pero no quer&iacute;a que lo supieran&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de abrirse en persona, se sinti&oacute; atra&iacute;da por foros an&oacute;nimos en l&iacute;nea con nombres como &laquo;Birth Club&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Compartir cosas en Internet era otra historia&raquo;, dice. &laquo;No hab&iacute;a preguntas demasiado tontas ni desahogos demasiado &iacute;ntimos. Nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era yo, as&iacute; que pod&iacute;a decir lo que realmente sent&iacute;a. Desconocidos de otros pa&iacute;ses se compadec&iacute;an de m&iacute; o me enviaban &ldquo;abrazos virtuales&rdquo;. La verdad es que era una gozada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de mis buenos recuerdos de esos chats grupales, quiz&aacute; sea mejor que ya no me pase noches enteras mirando el m&oacute;vil. Aun as&iacute;, cuando uno de esos hilos antiguos cobra vida con una actualizaci&oacute;n inesperada o una invitaci&oacute;n de cumplea&ntilde;os, siento una punzada de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        De repente, vuelvo a estar en mi habitaci&oacute;n a oscuras, mirando una calle vac&iacute;a y sinti&eacute;ndome como la &uacute;nica persona despierta en la Tierra. En esos momentos, mi tel&eacute;fono no me parec&iacute;a un vac&iacute;o, sino una ventana por la que pod&iacute;a arrastrarme para encontrar a otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en otra vida, en otra d&eacute;cada, en otro pa&iacute;s, estas mujeres y yo no hubi&eacute;ramos necesitado chats grupales. Quiz&aacute; nuestras familias hubieran vivido cerca. Quiz&aacute; no hubi&eacute;ramos tenido que apresurarnos a acostar a los beb&eacute;s para poder volver al trabajo. Quiz&aacute; hubi&eacute;ramos pasado largas tardes con otros padres, navegando juntos y sin prisas por los primeros a&ntilde;os de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha cambiado, pero las exigencias de la crianza siguen siendo las mismas. Sigue haciendo falta un pueblo para criar a un ni&ntilde;o. Pero, para bien o para mal, hoy en d&iacute;a ese pueblo suele vivir dentro de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Wendy Syfret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Whatsapp,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos hogares, contar con los abuelos se ha convertido en algo que se da por sentado. Recoger a los niños, cubrir imprevistos o ayudar algunas tardes se integra en la organización diaria, a veces, sin hablarlo previamente</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?”</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la implicaci&oacute;n de los abuelos en el cuidado de los nietos ha sido algo habitual. Sin embargo, no ocurre igual en todos los casos. Hay abuelos que siguen en activo, otros que tienen problemas de salud o que viven lejos, y tambi&eacute;n quienes prefieren dedicar esta etapa vital a proyectos propios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas formas de entender ese apoyo no coinciden con lo que los hijos esperan, aparecen fricciones que no siempre se han abordado previamente: incomodidad, malentendidos o la sensaci&oacute;n de que las responsabilidades no est&aacute;n claras dentro del entorno familiar.
    </p><h2 class="article-text">Una ayuda muy presente en la organizaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de los abuelos en la crianza sigue siendo habitual en Europa. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10519902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2023 por la revista <em>European Journal of Ageing</em>, a partir de datos de personas mayores de distintos pa&iacute;ses europeos, se&ntilde;ala que una proporci&oacute;n relevante colabora en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus nietos. Seg&uacute;n este trabajo, cerca de la mitad lo hace de forma ocasional, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro asume un papel m&aacute;s continuado. Este tipo de apoyo es especialmente frecuente en los pa&iacute;ses del sur de Europa, donde las redes familiares siguen teniendo un peso importante en la organizaci&oacute;n cotidiana. Otro <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre abuelos y crianza de Aldeas Infantiles, publicado en 2023, indica que en Espa&ntilde;a el 35% de los mayores de 65 se encarga del cuidado de los nietos varias veces por semana (muy por encima de la media europea del 14,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cándida</span>
                                        <span>—</span> 67 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n no se da siempre de la misma manera ni se vive igual en todos los hogares. En algunos casos se limita a momentos puntuales, mientras que en otros adopta formas m&aacute;s estables o se descarta por completo.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ndida, de 67 a&ntilde;os, decidi&oacute; desde el principio no asumir una rutina fija con sus dos nietos. &ldquo;Estoy con ellos y disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el d&iacute;a marcado por horarios. Durante muchos a&ntilde;os viv&iacute; pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente&rdquo;, explica. Aunque lo habl&oacute; en casa, sinti&oacute; que se daba por hecho que estar&iacute;a m&aacute;s disponible y que no fue f&aacute;cil cambiar esa idea.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se espera de los abuelos</h2><p class="article-text">
        Lo que empieza de forma puntual puede ir convirti&eacute;ndose en una responsabilidad m&aacute;s regular. Y ah&iacute; suelen aparecer los primeros roces. Antonio, de 70 a&ntilde;os, se encontr&oacute; con esa situaci&oacute;n cuando su hija le propuso encargarse de recoger a los ni&ntilde;os del colegio todos los d&iacute;as. &ldquo;Para ella era algo normal, pero para m&iacute; no lo era. Sigo trabajando algunas ma&ntilde;anas y tengo mis propios horarios. No pod&iacute;a reorganizar todo mi d&iacute;a para asumir ese compromiso fijo&rdquo;, recuerda. Durante un tiempo se interpret&oacute; as&iacute;, como si no quisiera ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        El papel de los abuelos en la crianza ha ido cambiando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como afirma Gerardo Meil, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid y especialista en sociolog&iacute;a de la familia, este papel est&aacute; relacionado con la transformaci&oacute;n del modelo familiar y con la incorporaci&oacute;n de las mujeres al trabajo en un contexto de familias m&aacute;s peque&ntilde;as. &ldquo;Muchas abuelas, en su mayor&iacute;a no empleadas y relativamente j&oacute;venes, asumieron un rol activo en el cuidado&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas, en su mayoría no empleadas y relativamente jóvenes, asumieron un rol activo en el cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerardo Meil</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, ese rol tambi&eacute;n ha cambiado. Meil subraya que se ha pasado de un modelo de &ldquo;cuidado sustitutivo&rdquo; a otro de &ldquo;cuidado complementario&rdquo; o &ldquo;cuidado de emergencia&rdquo;, m&aacute;s ocasional y limitado a determinadas tareas o momentos, como cuando est&aacute;n enfermos o para recogerlos del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no en todos los hogares se cuenta con esa ayuda. Seg&uacute;n datos de la <a href="https://quidan-project.com/resultados-list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta QUIDAN</a> 2 (2025), elaborada por Meil a familias con hijos menores de siete a&ntilde;os, &ldquo;el n&uacute;mero de familias que no recibe ning&uacute;n tipo de ayuda puede estimarse en alrededor de una de cada cuatro&rdquo;. Adem&aacute;s, en ese mismo estudio se observa que ha aumentado la proporci&oacute;n de padres que perciben que los abuelos no muestran demasiada disposici&oacute;n para cuidar. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, esta ausencia de apoyo no responde a una negativa directa. Tal y como apunta Meil, &ldquo;las razones en la gran mayor&iacute;a de los casos son objetivas&rdquo;, y est&aacute;n relacionadas con factores como la distancia, problemas de salud, la situaci&oacute;n laboral o el cuidado de otros nietos.
    </p><p class="article-text">
        Esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja en c&oacute;mo algunos abuelos deciden estar presentes. Eladio, de 69 a&ntilde;os, no participa en el cuidado diario de su nieta, pero mantiene un v&iacute;nculo regular en su vida. &ldquo;No estoy para el d&iacute;a a d&iacute;a ni para asumir responsabilidades fijas, pero s&iacute; para verla cuando surge&rdquo;, expresa. &ldquo;Nos vemos los fines de semana, en momentos concretos, y as&iacute; lo disfrutamos m&aacute;s. Para m&iacute; es importante que ese tiempo no est&eacute; ligado a una obligaci&oacute;n&rdquo;, remata.
    </p><h2 class="article-text">Negociar l&iacute;mites sin romper la relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que la falta de apoyo, lo que suele tensar estas situaciones es el desajuste entre lo que cada uno espera y lo que realmente ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mediaci&oacute;n familiar, este tipo de conflictos suele estar relacionado con un desajuste entre lo que cada generaci&oacute;n espera de la otra. Seg&uacute;n la mediadora familiar y abogada especializada en conflictos familiares Ana Criado Inchausp&eacute;, los hijos tienden a mirar a sus padres desde sus propias necesidades (la conciliaci&oacute;n, el trabajo o la crianza) sin atender a que ellos tambi&eacute;n se encuentran en una etapa vital distinta, con proyectos propios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mediadora familiar Ana Criado insiste en que una de las claves es &#039;transformar expectativas implícitas en acuerdos claros&#039;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, sostiene que no se trata tanto de ego&iacute;smo como de una falta de conciencia sobre las diferencias entre generaciones. Criado habla de la aparici&oacute;n de &ldquo;un nuevo modelo de tercera edad, m&aacute;s activo y aut&oacute;nomo&rdquo;, en el que muchas personas mayores priorizan su tiempo y no necesariamente desean asumir un cuidado continuado de sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Si estas expectativas no se ponen en com&uacute;n, aclara, pueden surgir sentimientos de decepci&oacute;n en los hijos y, al mismo tiempo, presi&oacute;n o p&eacute;rdida de libertad en los abuelos. Asimismo, indica que esto suele dar lugar a malentendidos sobre si ese cuidado es una ayuda puntual o una obligaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia, Criado insiste en que una de las claves es &ldquo;transformar expectativas impl&iacute;citas en acuerdos claros&rdquo;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado. Para evitarlo, propone exponer abiertamente lo que cada parte espera, delimitar responsabilidades (recordando que el cuidado corresponde a los padres) y concretar cu&aacute;ndo y c&oacute;mo puede darse la colaboraci&oacute;n de los abuelos. Tambi&eacute;n subraya la importancia de tener en cuenta las necesidades de ambas generaciones: la conciliaci&oacute;n de los hijos y la autonom&iacute;a de los mayores.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la especialista en conciliaci&oacute;n familiar concluye que &ldquo;el reto no es decidir si los abuelos deben cuidar o no a los nietos&rdquo;, sino abrir un di&aacute;logo que permita ajustar esas expectativas para que la colaboraci&oacute;n sea una elecci&oacute;n y no una imposici&oacute;n, sin deteriorar el v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el problema no est&aacute; tanto en la falta de ayuda como en lo que no se llega a decir a tiempo. Isabel, de 68 a&ntilde;os, reconoce que durante un tiempo asumi&oacute; que deb&iacute;a estar disponible para cuidar de sus nietas sin plantearse si realmente pod&iacute;a o quer&iacute;a hacerlo en esas condiciones. Con el paso de los meses, esa disponibilidad empez&oacute; a resultarle inc&oacute;moda, como si tuviera poco margen para decidir por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no dije nada, porque parec&iacute;a lo normal, pero cada vez me sent&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;moda, como si no pudiera elegir&rdquo;, asegura. Eso, relata, cambi&oacute; cuando lo hablaron en familia. &ldquo;Cuando lo compartimos, result&oacute; un alivio para todos. Pudimos recolocar las cosas y empezar a entendernos mejor. Ahora s&eacute; que ayudar tambi&eacute;n implica poder decidir&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        A medida que cambian las formas de vida, tambi&eacute;n se reordenan los acuerdos dentro de las familias. Lo que durante d&eacute;cadas se dio por hecho empieza a dejar paso a decisiones m&aacute;s habladas y menos asumidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Padres,Madres,Crianza,Cuidados familiares,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
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