<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Madres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/madres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Madres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1002408/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/madre-migro-espana-creci-viendola-traves-pantalla-ahora-hemos-reencontrado_1_13279907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/131b7a8c-6be9-4af6-831d-0561967241af_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144681.jpg" width="1071" height="603" alt="Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una parte de la migración que casi nunca se nombra: la de las hijas e hijos que se quedan. Detrás de muchas mujeres migrantes, hay una generación de niños creciendo con miedo, incertidumbre y una sensación constante de espera</p><p class="subtitle">Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: “Tardé solo tres días en encontrar trabajo”</p></div><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a 15 a&ntilde;os, mi madre migr&oacute; a este pa&iacute;s buscando una oportunidad para sostener nuestra vida. Durante siete a&ntilde;os no pudimos abrazarnos ni compartir una comida ni acompa&ntilde;arnos en los momentos dif&iacute;ciles ni vivir juntas lo cotidiano. Crec&iacute; vi&eacute;ndola a trav&eacute;s de una pantalla, escuch&aacute;ndola por llamadas o audios, aprendiendo a extra&ntilde;arla mientras intent&aacute;bamos sobrevivir cada una desde lugares distintos.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas seis meses pudimos reencontrarnos nuevamente. Y creo que fue ah&iacute; donde entend&iacute; una realidad de la que casi no se habla. Cuando hablamos de migraci&oacute;n, muchas veces hablamos de fronteras, de papeles, de empleo, de racismo, de pobreza o de violencia institucional. Y est&aacute; bien hacerlo. Pero hoy quiero hablar de una parte de la migraci&oacute;n que casi nunca se nombra: de las hijas e hijos que se quedan. De quienes crecimos viendo a nuestras madres marcharse para intentar sostener la vida desde otro pa&iacute;s. Porque detr&aacute;s de muchas mujeres migrantes hay tambi&eacute;n una generaci&oacute;n de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os creciendo con miedo, incertidumbre y una sensaci&oacute;n constante de espera.
    </p><p class="article-text">
        Esperar a que mam&aacute; consiga trabajo, que consiga papeles, que encuentre un alquiler, que pueda enviarnos dinero, que pueda traernos. Y mientras tanto, una aprende a vivir con dudas demasiado grandes para la edad que tiene. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas hijas e hijos de mujeres migrantes crecimos con una ansiedad silenciosa que nadie nombraba. Viv&iacute;amos pendientes del tel&eacute;fono. Con miedo a que le pasara algo a nuestra madre. Con miedo a que la deportaran. Con miedo a que enfermara sola. Con miedo a que no pudiera m&aacute;s. Y muchas veces intentando ser &ldquo;perfectos&rdquo; para no darle m&aacute;s preocupaciones.
    </p><p class="article-text">
        Nos dec&iacute;an: &ldquo;Estudia&rdquo;; &ldquo;comp&oacute;rtate&rdquo;; &ldquo;si vienes con estudios, todo ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. Y entonces muchas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os crecieron sintiendo que ten&iacute;an que &ldquo;merecer&rdquo; el reencuentro. 
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Arlie Hochschild habla de las &ldquo;cadenas globales de cuidados&rdquo;, explicando c&oacute;mo las mujeres migrantes sostienen econom&iacute;as enteras cuidando a otras personas mientras sus propias familias quedan fragmentadas por la distancia. Y creo que ah&iacute; hay una gran verdad inc&oacute;moda: el mundo se sostiene muchas veces sobre el sacrificio emocional de las mujeres migrantes y de sus hijos e hijas. Porque no solamente migran las madres. Tambi&eacute;n migran los afectos, las maternidades y las infancias.
    </p><h2 class="article-text">Educar desde un m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Hay algo muy duro de las maternidades transnacionales: tener que educar desde un tel&eacute;fono m&oacute;vil. Muchas madres atienden situaciones grav&iacute;simas a miles de kil&oacute;metros: casos de <em>bullying</em>, depresi&oacute;n adolescente, violencia, abandono escolar, problemas de salud mental. Est&aacute;n intentando sostenerlo todo a trav&eacute;s de audios de WhatsApp despu&eacute;s de jornadas agotadoras limpiando casas, cuidando personas mayores o trabajando en empleos profundamente precarizados.
    </p><p class="article-text">
        Y uno se hace las preguntas: &iquest;C&oacute;mo se pone un l&iacute;mite desde otro continente? &iquest;C&oacute;mo se acompa&ntilde;a un duelo adolescente desde una videollamada? &iquest;C&oacute;mo se calma el miedo de una hija o hijo cuando la propia madre tambi&eacute;n est&aacute; sobreviviendo?
    </p><p class="article-text">
        La antrop&oacute;loga Rita Segato dice algo muy importante: el sistema necesita romper v&iacute;nculos comunitarios y afectivos para sostener determinadas formas de explotaci&oacute;n. Yo creo que las pol&iacute;ticas migratorias hacen exactamente eso: fragmentan familias, rompen tiempos afectivos, y convierten el derecho a vivir juntas en un privilegio burocr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A veces se habla de la migraci&oacute;n como una oportunidad. Y claro que muchas madres migran para abrir oportunidades. Pero hay una parte del relato que suele ocultarse:<strong> </strong>el coste emocional.
    </p><h2 class="article-text">La culpa</h2><p class="article-text">
        Porque muchas hijas e hijos crecimos sintiendo culpa por extra&ntilde;ar. Culpa por necesitar. Culpa por llorar. Culpa por reclamar presencia. Y entonces aprendimos a callarnos.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Saskia Sassen explica c&oacute;mo las migraciones actuales est&aacute;n profundamente vinculadas a desigualdades econ&oacute;micas globales y a sistemas que expulsan vidas del Sur global para sostener econom&iacute;as del Norte.
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de esos macroan&aacute;lisis existen historias concretas. Ni&ntilde;as que se dorm&iacute;an abrazadas a una camiseta de su madre. Adolescentes que crecieron viendo cumplea&ntilde;os por videollamada. J&oacute;venes que aprendieron a hacerse adultos demasiado pronto.
    </p><p class="article-text">
        Luego llega el reencuentro... y casi nadie habla tampoco de eso. Porque reencontrarse no siempre significa recuperar el tiempo perdido. A veces significa convivir con una madre a la que amas profundamente, pero a quien apenas conoces despu&eacute;s de a&ntilde;os separadas. A veces tambi&eacute;n significa migrar siendo adolescente, cambiar de idioma, de escuela, de cultura y de identidad de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Muchas hijas e hijos migrantes vivimos entre dos duelos. El duelo por el pa&iacute;s que dejamos y el duelo por la infancia que no pudimos vivir junto a nuestras madres. Por eso creo que necesitamos empezar a hablar m&aacute;s de las infancias transnacionales. Necesitamos escuchar sus voces. Necesitamos pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que entiendan que la reunificaci&oacute;n familiar no es un tr&aacute;mite administrativo: es salud mental, es protecci&oacute;n emocional, es derecho al cuidado, es infancia digna.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n necesitamos una mirada feminista que deje de romantizar el sacrificio infinito de las mujeres migrantes, porque ninguna madre deber&iacute;a tener que elegir entre alimentar a sus hijos o abrazarlos.
    </p><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n no solamente mueve cuerpos; tambi&eacute;n reorganiza afectos, miedos y formas de crecer. Deja atr&aacute;s a miles de hijas e hijos que crecieron esperando tantos a&ntilde;os, que aprendieron a hacerse fuertes antes de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Laura Valentina Castillo es psic&oacute;loga voluntaria en  la organizaci&oacute;n vasca Ahurralde Fundazioa. Escribi&oacute; este texto para el encuentro </em><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/comunicar-desplazamientos-forzados-click-bait-odio-migrantes-son-actores-politicos_1_13261293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>'Desplazamientos forzados y derechos humanos'</em></a><em>, organizado por la ONG Salvamento Mar&iacute;timo Humanitario (SMH) - Aita Mari el pasado 29 de mayo en Donostia, donde lo comparti&oacute; con los asistentes por primera vez. Castillo es colombiana y vive en Euskadi. Lleg&oacute; hace seis meses a Espa&ntilde;a, donde se reencontr&oacute; con su madre, y se encuentra a la espera de la respuesta de su petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n extraordinaria. Sus intereses se centran en la salud mental, los derechos humanos, los v&iacute;nculos afectivos y el bienestar de las personas. Participa en iniciativas comunitarias y espacios de sensibilizaci&oacute;n social, convencida del valor de la empat&iacute;a, la escucha y el compromiso colectivo como herramientas de transformaci&oacute;n. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Valentina Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/madre-migro-espana-creci-viendola-traves-pantalla-ahora-hemos-reencontrado_1_13279907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/131b7a8c-6be9-4af6-831d-0561967241af_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144681.jpg" length="78424" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/131b7a8c-6be9-4af6-831d-0561967241af_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144681.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78424" width="1071" height="603"/>
      <media:title><![CDATA[Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/131b7a8c-6be9-4af6-831d-0561967241af_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144681.jpg" width="1071" height="603"/>
      <media:keywords><![CDATA[Regularización extraordinaria,Migrantes,Maternidad,Infancia,Madres,Emigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: &quot;El riesgo es que se convierta en un patrón&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
En algunas familias, las discusiones entre hermanos terminan ocupando gran parte del día a día. Lo que empieza con pequeños roces cotidianos puede acabar influyendo también en el ambiente en casa y en la manera en que padres e hijos se relacionan entre sí</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se pelean desde que se levantan&rdquo;. Ang&eacute;lica, madre de dos ni&ntilde;os de diez y ocho a&ntilde;os, reconoce que en su casa hay d&iacute;as en los que cualquier desacuerdo vuelve a enfrentarles. Competir por qui&eacute;n se sienta delante en el coche, qui&eacute;n habla primero o qui&eacute;n recibe m&aacute;s atenci&oacute;n por parte de los padres termina desgastando tambi&eacute;n a los adultos. &ldquo;Hay d&iacute;as en los que todo acaba en bronca. Si uno tiene algo, el otro lo quiere. Y si uno recibe un elogio, el otro se enfada&rdquo;. Hay tardes &mdash;cuenta&mdash; en las que es imposible tener un rato tranquilo en casa.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, la tensi&oacute;n aparece sobre todo al final del d&iacute;a, cuando el cansancio de toda la jornada hace que todo estalle m&aacute;s r&aacute;pido. Isabel, madre de tres hijos, explica que durante mucho tiempo intent&oacute; intervenir inmediatamente cada vez que surg&iacute;a un problema entre ellos. &ldquo;Entr&aacute;bamos constantemente a mediar y termin&aacute;bamos agotados. Tuvo que pasar un tiempo hasta que entendimos que no pod&iacute;amos resolverles todo nosotros&rdquo;, revela. Comenta que, en muchas ocasiones, por mucho que lo intentaran, no consegu&iacute;an calmar la situaci&oacute;n entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convivencia familiar suele incluir roces y desacuerdos, pero algunos terminan repercutiendo en el funcionamiento familiar. Algunos estudios han analizado qu&eacute; ocurre cuando esos conflictos se vuelven especialmente frecuentes o intensos. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16402870/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Journal of Family Psychology</em> en 2014 observ&oacute; que las relaciones entre hermanos marcadas por discusiones frecuentes, agresividad o din&aacute;micas muy hostiles pod&iacute;an relacionarse con m&aacute;s dificultades emocionales y mayor malestar dentro de la familia.
    </p><p class="article-text">
        Otra <a href="https://srcd.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-8624.2007.01033.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Child Development</em> en 2007 analiz&oacute; c&oacute;mo la forma en que los adultos intervienen en los desacuerdos entre hermanos puede influir en la manera en que los ni&ntilde;os aprenden a negociar y manejar desacuerdos cotidianos.
    </p><h2 class="article-text">Comparaciones, roles y competencia dentro de casa</h2><p class="article-text">
        La rivalidad entre hermanos no es un problema en s&iacute; misma, explica la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Silvia Sanz Garc&iacute;a. &ldquo;El verdadero riesgo aparece cuando deja de ser algo puntual y evolutivo, para convertirse en un patr&oacute;n relacional sostenido que deteriora el clima familiar&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Sanz, esas rivalidades no se mantienen solas, sino por la forma en que la familia se organiza alrededor de ellas. Uno de los factores que m&aacute;s alimenta la competencia son las comparaciones frecuentes, incluso cuando no se hacen con mala intenci&oacute;n. Frases como &ldquo;aprende de tu hermano&rdquo; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los ni&ntilde;os busquen m&aacute;s reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos. &ldquo;Ah&iacute; es donde empiezan a percibirse como rivales en lugar de iguales&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        La especialista tambi&eacute;n percibe que muchos ni&ntilde;os sienten que al otro se le permite m&aacute;s, recibe m&aacute;s atenci&oacute;n o se le reconoce m&aacute;s dentro de casa. En otros casos, a&ntilde;ade, los adultos asignan sin darse cuenta determinados papeles a cada hijo: &ldquo;el responsable&rdquo;, &ldquo;el sensible&rdquo; o &ldquo;el problem&aacute;tico&rdquo;. Esas etiquetas pueden acabar reforzando las tensiones entre ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frases como &#039;aprende de tu hermano&#039; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los niños busquen más reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos, explica la psicóloga Silvia Sanz García</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La manera en la que los adultos reaccionan durante las peleas tambi&eacute;n influye en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos. Para Sanz, cuando los padres intervienen &uacute;nicamente para averiguar qui&eacute;n empez&oacute; o qui&eacute;n tiene la culpa, los hijos pueden terminar aprendiendo m&aacute;s a defender posiciones que a gestionar desacuerdos o reparar lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Sanz insiste en que el objetivo no pasa por eliminar cualquier discusi&oacute;n entre hermanos, sino por evitar que esas peleas terminen convirti&eacute;ndose en la principal forma de relacionarse entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda, adem&aacute;s, que las tensiones no siempre aparecen de forma aislada. Los desacuerdos entre los propios adultos tambi&eacute;n pueden colarse en la relaci&oacute;n entre los hijos. &ldquo;Los hijos reflejan lo que ven en casa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En casa de Milagros, madre de dos hermanas de nueve y seis a&ntilde;os, las discusiones llegaron a convertirse en algo pr&aacute;cticamente diario durante una &eacute;poca. &ldquo;La peque&ntilde;a sent&iacute;a que la mayor hac&iacute;a todo mejor y se enfadaba much&iacute;simo cuando la compar&aacute;bamos sin querer. Nosotros no nos d&aacute;bamos cuenta de hasta qu&eacute; punto ciertos comentarios les afectaban&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pequeña sentía que la mayor hacía todo mejor y se enfadaba muchísimo cuando la comparábamos sin querer. Nosotros no nos dábamos cuenta de hasta qué punto ciertos comentarios les afectaban</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Milagros</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niñas de seis y nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, reconoce que empezaron a cambiar algunas din&aacute;micas en casa y procuraron mirar m&aacute;s las necesidades de cada una por separado. Tambi&eacute;n intentaban dar m&aacute;s espacio a algunos choques y evitar comentarios que pudieran alimentar comparaciones entre ellas. &ldquo;Poco a poco el ambiente empez&oacute; a relajarse&rdquo;, comparte. &ldquo;Las peleas siguen existiendo, pero ya no todo llega al punto de antes&rdquo;. Aclara que tambi&eacute;n tratan de intervenir menos en algunos desacuerdos puntuales.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando los padres act&uacute;an como &aacute;rbitros</h2><p class="article-text">
        Antonio Ortu&ntilde;o Terriza, psic&oacute;logo cl&iacute;nico del centro AdCom Madrid del Hospital General Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, insiste en la importancia de no &ldquo;patologizar&rdquo; autom&aacute;ticamente las peleas entre hermanos y recuerda que la respuesta de los adultos influye directamente en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n observa en consulta el tambi&eacute;n autor de <em>Familias inteligentes: claves pr&aacute;cticas para educar </em>(Autoedici&oacute;n, 2012), muchos padres adoptan primero un papel de &ldquo;detectives&rdquo;, intentando reconstruir qu&eacute; es lo que ha pasado y escuchando las distintas versiones de cada uno de los hijos. Despu&eacute;s, a&ntilde;ade, terminan actuando como &ldquo;jueces&rdquo; y deciden qui&eacute;n tiene raz&oacute;n y qui&eacute;n ha actuado peor. &ldquo;El problema es que uno gana y otro pierde&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Este profesional explica que, cuando un adulto decide directamente qui&eacute;n se queda con el mando de la televisi&oacute;n o un juguete, los ni&ntilde;os pueden terminar viviendo la discusi&oacute;n como una competici&oacute;n o intentando &ldquo;ganar&rdquo;, en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo Antonio Ortuño explica que, cuando un adulto decide directamente quién se queda con el mando de la televisión o un juguete, los niños pueden vivirlo como una competición en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, plantea que, en determinadas situaciones, los propios ni&ntilde;os tengan m&aacute;s margen para intentar resolver algunas diferencias cotidianas antes de que los adultos intervengan directamente. &ldquo;Que sean m&aacute;s protagonistas a la hora de resolver sus conflictos desde el inicio&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Marce, madre de dos ni&ntilde;os de once y siete a&ntilde;os, reconoce que durante mucho tiempo las peleas estaban demasiado presentes en casa. &ldquo;Al final la pelea segu&iacute;a igual al d&iacute;a siguiente&rdquo;, admite. Subraya que hab&iacute;a &eacute;pocas en las que cualquier comentario terminaba en discusi&oacute;n y que todo aquello alteraba la rutina familiar. Y que incluso las comidas o los ratos tranquilos en casa, terminaban muchas veces tens&aacute;ndose por peque&ntilde;as discusiones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las tensiones segu&iacute;an apareciendo, se iban resolviendo de otra forma. &ldquo;Al principio costaba much&iacute;simo y muchas discusiones segu&iacute;an terminando en gritos y enfados, pero poco a poco empezaron a negociar m&aacute;s entre ellos&rdquo;, relata. Dice que ahora las peleas duran menos tiempo y que hacen por favorecer m&aacute;s momentos en los que consiguen entenderse mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 19:54:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="92608" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92608" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa del &quot;tiempo confeti&quot;: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crianza ocupa hoy más tiempo y energía emocional que nunca, pero la sensación de no llegar a todo se ha convertido en una experiencia compartida por muchas familias</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        A las siete y media de la tarde, una madre contesta el &uacute;ltimo WhatsApp de trabajo del d&iacute;a con una mano mientras remueve una sart&eacute;n con la otra y responde con monos&iacute;labos a la historia que su hijo intenta contarle desde hace diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o habla de una pelea absurda por un bal&oacute;n que ha ocurrido en el recreo y de un amigo que ha llorado en clase. Ella asiente, vuelve a mirar el m&oacute;vil, consulta el correo, va poniendo la mesa, recuerda que ma&ntilde;ana hay excursi&oacute;n y que todav&iacute;a no ha firmado la autorizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre llega justo para la cena porque hace horario partido y hab&iacute;a atasco. M&aacute;s tarde los tres leer&aacute;n un cuento antes de dormir. Quiz&aacute; incluso jueguen un rato. Cuando el ni&ntilde;o se duerme, ambos est&aacute;n agotados y con cierta sensaci&oacute;n de no haber estado realmente ah&iacute; en ning&uacute;n momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Escenas parecidas se repiten en miles de casas. Madres y padres que viven con la sensaci&oacute;n de que nunca pasan el suficiente tiempo con sus hijos, aunque las estad&iacute;sticas digan lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://academic.oup.com/esr/article-abstract/35/5/616/5497817?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> realizados por el profesor Tom&aacute;s Cano de la Universidad Goethe de Fr&aacute;ncfort y la Universitat Pompeu Fabra, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un significativo aumento del tiempo que las madres y, m&aacute;s a&uacute;n, los padres han dedicado a sus hijos. Adem&aacute;s, con un foco especial en la vida emocional y educativa de sus hijos. Entonces, &iquest;por qu&eacute; la sensaci&oacute;n dominante es la de estar siempre llegando tarde a todo?
    </p><p class="article-text">
        Parte de la respuesta est&aacute; en un concepto que cada vez aparece m&aacute;s en ensayos sobre trabajo y vida familiar: &ldquo;tiempo confeti&rdquo;. El t&eacute;rmino, popularizado por la periodista <a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brigid Schulte en su libro </a><a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overwhelmed:</em></a><em> How to Work, Love, and Play When No One Has the Time</em> ('Abrumados: C&oacute;mo trabajar, amar y jugar cuando nadie tiene tiempo'), describe una experiencia muy contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo no como un bloque continuo, reconocible y habitable, sino como una sucesi&oacute;n de fragmentos diminutos interrumpidos por notificaciones, correos, tareas dom&eacute;sticas, mensajes del colegio y obligaciones laborales que nunca terminan de desaparecer. Trocitos de atenci&oacute;n dispersos que dejan una sensaci&oacute;n de cansancio permanente.
    </p><h2 class="article-text">La crianza como proyecto total</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Teresa Jurado, catedr&aacute;tica de Sociolog&iacute;a en la UNED, cree que esta sensaci&oacute;n tiene mucho que ver con la transformaci&oacute;n radical de la idea misma de criar. &ldquo;Efectivamente,<strong> </strong>pasamos m&aacute;s tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da m&aacute;s importancia a la crianza y a la educaci&oacute;n desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo &oacute;ptimo de nuestra descendencia y que as&iacute; alcancen un est&aacute;ndar de vida igual o superior al nuestro&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, los ni&ntilde;os conviv&iacute;an con los adultos en una estructura mucho menos dirigida. Estaban &lsquo;por ah&iacute;&rsquo;. Jugaban solos en la calle, acompa&ntilde;aban a hacer recados, compart&iacute;an largas sobremesas o tardes enteras sin supervisi&oacute;n constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la crianza se ha convertido en una tarea de enorme intensidad emocional y organizativa. Hay que estimular, acompa&ntilde;ar, detectar talentos, reforzar habilidades sociales, gestionar emociones y construir experiencias que los ni&ntilde;os recuerden toda la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasamos más tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da más importancia a la crianza y a la educación desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo óptimo de nuestra descendencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Jurado</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Sociología (UNED)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las familias no tienen un gran patrimonio que heredar directamente a sus hijas e hijos, sino que la herencia pasa necesariamente por conseguir las m&aacute;ximas credenciales educativas posibles, distinguirse de otras personas e intentar aprovechar las redes sociales para que la pr&oacute;xima generaci&oacute;n pueda reproducir nuestro estatus social&rdquo;, se&ntilde;ala Jurado.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una crianza atravesada por la l&oacute;gica del rendimiento. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Extraescolares</a>, deportes, actividades culturales, cumplea&ntilde;os tematizados, planes de fin de semana, talleres de cocina o campamentos urbanos. La infancia se llena de est&iacute;mulos mientras los adultos intentan sostenerlo todo sin dejar caer el trabajo, la pareja, el cuerpo ni la econom&iacute;a dom&eacute;stica.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo entra en casa</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de pobreza de tiempo no nace &uacute;nicamente de la autoexigencia. Tambi&eacute;n tiene una dimensi&oacute;n material muy concreta. &ldquo;En Espa&ntilde;a tenemos un problema a&ntilde;adido que son las largas jornadas en muchos empleos, la difusi&oacute;n de la larga jornada interrumpida por una pausa de una a dos horas de tiempo para comer y horarios comerciales muy amplios y con cierre tard&iacute;o&rdquo;, explica Jurado. &ldquo;A esto se une en las grandes ciudades largos tiempos de desplazamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga recuerda adem&aacute;s que muchas personas encadenan empleos parciales involuntarios o realizan horas extra constantes. &ldquo;En definitiva, de promedio en Espa&ntilde;a se trabajan m&aacute;s horas que en otros pa&iacute;ses europeos y los horarios no favorecen la conciliaci&oacute;n del empleo con la vida personal y familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el tiempo compartido con los hijos acaba contaminado por la sensaci&oacute;n de urgencia. El trabajo ya no se queda en la oficina; vibra en el bolsillo, aparece en una notificaci&oacute;n de Slack durante el ba&ntilde;o de los ni&ntilde;os o se cuela en la mente mientras se prepara la ba&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresas-saltan-desconexion-digital-han-llamado-tanatorio_1_11366279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconexi&oacute;n digital</a> es patente y afecta a madres y padres, pero estos se sienten imprescindibles en las empresas&rdquo;, afirma Jurado. &ldquo;Para construir un v&iacute;nculo emocional y un apego seguro con sus criaturas los padres necesitan pasar tiempo con ellos, pero un tiempo de escucha atenta a sus necesidades y deseos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disponibilidad absoluta que exige el mercado laboral termina chocando directamente con la vida familiar. &ldquo;La disponibilidad total para la empresa es el mayor enemigo de la crianza y tambi&eacute;n de una vida equilibrada y sana cuando no se est&aacute; criando&rdquo;, resume la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Presencia en las cosas peque&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra y psicoterapeuta Mar&iacute;a Velasco, autora de<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Criar en salud mental</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s, 2023), cree que el problema no es &uacute;nicamente la cantidad de tiempo, sino tambi&eacute;n la calidad de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema est&aacute; en que como estamos tan pendientes de tantas cosas, estamos en la multitarea, los padres y las madres no nos fijamos en los detalles, no podemos disfrutar y conocer bien a nuestros hijos y a las personas se las conoce en los detalles&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas pequeñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Velasco habla de una crianza donde faltan los espacios de tiempo vac&iacute;os. &ldquo;Ver c&oacute;mo juegan, qu&eacute; les gusta, tener tiempo para que surjan las conversaciones importantes, pero lo que no puede ser es que tengamos cinco minutos en el coche, mientras vamos a una extraescolar, para que el ni&ntilde;o nos cuente su vida, los problemas que tiene y ya est&aacute;. Es decir,<strong> </strong>las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas peque&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psiquiatra, la multitarea permanente tiene consecuencias emocionales visibles. &ldquo;El trabajo se nos mete en casa y estamos en una multitarea y una exigencia muy grande que impide que podamos tener la cabeza lo suficientemente vac&iacute;a como para poder conectar con nuestros hijos&rdquo;. El resultado, a&ntilde;ade, son &ldquo;ni&ntilde;os m&aacute;s fr&aacute;giles, con un sentimiento de seguridad menor y tambi&eacute;n muy invadidos por el mundo adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos construir un v&iacute;nculo seguro si nuestra presencia solamente es f&iacute;sica&rdquo;, advierte Velasco. &ldquo;Porque el v&iacute;nculo necesita de conexi&oacute;n, de que yo te vea, de que interprete tus caras, tus miradas, tus juegos y tu tono de voz&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de querer hacerlo todo bien</h2><p class="article-text">
        A esta fragmentaci&oacute;n se suma otro elemento especialmente contempor&aacute;neo: la obsesi&oacute;n por la felicidad infantil. Durante d&eacute;cadas bastaba con alimentar, cuidar y sacar adelante a los hijos. Ahora parece necesario garantizarles bienestar emocional permanente, autoestima alta, experiencias enriquecedoras y una infancia &lsquo;perfecta&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Velasco, esa idea se ha convertido en una fuente constante de ansiedad. &ldquo;La obsesi&oacute;n por la felicidad, por la de nuestros hijos y por la nuestra, es un eslogan de marketing&rdquo;, afirma. &ldquo;Realmente lo que hace es vender productos, crearnos necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de esta idea es una sensaci&oacute;n de culpa imposible de satisfacer. Siempre falta algo. M&aacute;s tiempo, m&aacute;s paciencia, m&aacute;s actividades, m&aacute;s presencia. &ldquo;La culpa es una emoci&oacute;n muy tramposa que realmente no sirve de mucho porque nos bloquea&rdquo;, se&ntilde;ala la psiquiatra. &ldquo;Nos aumenta una exigencia que en estos tiempos como padres y madres ya tenemos disparada porque queremos llegar a todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Velasco insiste en que la crianza necesita renunciar a determinadas cosas. &ldquo;Tenemos que poder saber que el estar al 100% con nuestros hijos no es una realidad posible. Que lo importante es estar <em>suficientemente</em> con nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;suficientemente&rdquo; incluye aceptar que muchas veces el v&iacute;nculo se construye en espacios aparentemente insignificantes: cocinar juntos, caminar al colegio, doblar ropa mientras un ni&ntilde;o cuenta una historia interminable, comer sin pantallas de por medio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasas tiempo con tus hijos, tiempo de enfados, de comidas, de recetas, de acompa&ntilde;arles, de escucharles, de no estar de acuerdo&hellip; Todo ese tiempo vale&rdquo;, explica Velasco. &ldquo;Porque en todo ese tiempo pasa lo que pasa de verdad en una relaci&oacute;n humana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia. Funcionamos con un piloto automático que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La atenci&oacute;n como &uacute;ltimo refugio</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es aqu&iacute; donde est&aacute; la gran paradoja del tiempo confeti. Nunca hab&iacute;amos organizado tanto la vida alrededor de nuestros hijos y, al mismo tiempo, nunca hab&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil estar verdaderamente presentes.
    </p><p class="article-text">
        El agotamiento tampoco ayuda. &ldquo;Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia&rdquo;, apunta Velasco. &ldquo;Funcionamos con un piloto autom&aacute;tico que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra cree que proteger la atenci&oacute;n deber&iacute;a convertirse en una prioridad colectiva, no solo individual. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a considerar la desconexi&oacute;n digital como una medida de salud mental generalizada&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Jurado coincide en que el problema no se resolver&aacute; &uacute;nicamente con consejos de organizaci&oacute;n personal o aplicaciones de bienestar. Hace falta una transformaci&oacute;n estructural. Jornadas laborales m&aacute;s cortas, horarios racionales, derecho efectivo a la conciliaci&oacute;n y l&iacute;mites claros a la hiperdisponibilidad digital. &ldquo;Hay que reivindicar en los puestos de trabajo horarios racionales y desconexi&oacute;n digital fuera del horario laboral&rdquo;, resume la soci&oacute;loga con una llamada a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:34:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123765" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123765" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres,Padres,Conciliación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto “soy yo” de ‘Yo siempre a veces’: el desgarro de la maternidad precaria con el que se identifican muchas mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/efecto-veces-desgarro-maternidad-precaria-identifican-mujeres_1_13222245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21b28b78-2d20-4482-b3a1-7836b6ddc685_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143032.jpg" width="849" height="477" alt="El efecto “soy yo” de ‘Yo siempre a veces’: el desgarro de la maternidad precaria con el que se identifican muchas mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie escrita por Marta Bassols y Marta Loza para Movistar Plus+ pone a la vista y en la conversación las distintas realidades con las que tropiezan hoy las madres</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Chica conoce a chico, se enamoran en la noche barcelonesa y, en un arrebato de pasi&oacute;n, deciden tener un hijo. As&iacute; empieza <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/critica-yo-siempre-a-veces-serie-movistar-plus-los-javis-precariedad-madre-soltera-sostiene-series-humanas_1_13162860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Yo siempre a veces</em></a>, la serie escrita por Marta Bassols y Marta Loza y producida por Suma Content (los Javis) para Movistar Plus+ que acaba de hacerse con el premio al mejor guion en Cannes.
    </p><p class="article-text">
        En el segundo cap&iacute;tulo, el romanticismo, igual que el ciego, bajan. Y Laura se ve sola cuidando a su beb&eacute;, lejos del empleo que ha dejado, por amor, en Berl&iacute;n. Rub&eacute;n, sin embargo, no ha abandonado sus costumbres: sigue viviendo como si ahora no tuviese una familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en ese punto donde la trama se tensa: la protagonista, una madre joven y precaria, ir&aacute;<strong> </strong>de casa en casa, de trabajo en trabajo, tratando de sostenerse a ella y a su beb&eacute; en una ficci&oacute;n que tiene mucho de verdad. Tanto que son numerosas las mujeres que se sienten identificadas con ella: &ldquo;Una piensa que ya no puede leer m&aacute;s sobre maternidad ni ver m&aacute;s pel&iacute;culas ni saber nada m&aacute;s porque ahora est&aacute; en otra cosa (las citas, todas terribles, por cierto, el pilates, el cuerpo, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el despuerperio</a>), pero viene Laura con su soledad y su precariedad tan parecidas a la m&iacute;a y recuerdo, as&iacute; de repente, que soy una madre criando sola a mi hijo 24/7 y sin sueldo estable&rdquo;, escrib&iacute;a la escritora Carmen G. de la Cueva en <a href="https://www.instagram.com/p/DXrlf2bDOxV/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su perfil de Instagram</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ella, que se separ&oacute; cuando su criatura ten&iacute;a dos a&ntilde;os, cuenta que vivi&oacute; una situaci&oacute;n muy parecida a la de Laura. Pero es que incluso quienes han tenido a su hijo con una pareja corresponsable han sentido esa sensaci&oacute;n de &ldquo;soy yo&rdquo; mirando la televisi&oacute;n: &ldquo;Nunca me hab&iacute;a sentido tan identificada con el v&iacute;nculo que se muestra en pantalla entre el beb&eacute; y esa mam&aacute; hecha un l&iacute;o que siente que ella tambi&eacute;n es todav&iacute;a una ni&ntilde;a que necesita que la cuiden. Nunca hab&iacute;a visto escenas tan naturales y exactas sobre c&oacute;mo funciona de verdad la lactancia materna y c&oacute;mo son las tetas de una mujer que est&aacute; dando de mamar, c&oacute;mo es compartir cama y todo tu cuerpo con un ser vulnerable que depende por entero de tu calor&rdquo;, escribe por su parte la periodista Carmen G. Magdaleno en <a href="https://www.instagram.com/p/DXkWZDDDNLm/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un </a><a href="https://www.instagram.com/p/DXkWZDDDNLm/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>post</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Esa exactitud proviene de la experiencia de Bassols, que tambi&eacute;n fue madre joven; de Ana Boga, la actriz que, en su propio posparto, interpreta a Laura (es su primer papel). E incluso de Ginesta Guindal, una de las directoras, que rod&oacute; la serie con su beb&eacute; de meses &ldquo;colgando de la teta&rdquo;, como ella misma afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El rodaje, de hecho, estaba repleto de criaturas gracias a la voluntad de Suma Content: &ldquo;La productora asum&iacute;a que, a menudo, tambi&eacute;n ten&iacute;an que transportar a mi hija y a su acompa&ntilde;ante (padre, abuelos&hellip;). Los espacios de trabajo eran <em>babyfriendly</em>: llantos bienvenidos, pausas para cambiar una caca, pecho en lecturas de guion. Manos y miradas amigas siempre. Me permitieron hacer <em>online </em>todas las cosas que realmente se pueden hacer <em>online</em>. Los horarios de la pre nunca fueron una locura. Pero sobre todo me hicieron sentir menos desbordada, m&aacute;s acompa&ntilde;ada y comprendida, y sin tener que ir pidiendo perd&oacute;n por tener una beb&eacute; lactante y dependiente&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuenta</a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DX8kTOMjBTo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ginesta (@ginesta)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">&iquest;Tener un beb&eacute; solo por amor, en esta econom&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        Todo eso es justo lo que le falta a Laura en la serie, y a tantas madres en la realidad. A su empleo en una tienda de electrodom&eacute;sticos no puede llevar a su hijo, claro; m&aacute;s tarde, cuando una amiga la contrata como camarera, se ve obligada a tenerlo con ella algunas veces, pero r&aacute;pidamente le advierten de que aquello no puede durar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final <em>(spoiler), </em>la protagonista se ve obligada a mudarse de vuelta a Berl&iacute;n. A alejarse de familia y amigos, esos que (especialmente, en la cultura mediterr&aacute;nea) se da por hecho que ser&aacute;n sost&eacute;n. Se dirige hacia el &uacute;nico lugar donde su hijo no estorba, sino todo lo contrario: la misma empresa, adem&aacute;s de un sueldo decente, le ofrece una guarder&iacute;a en la que dejar a Mario mientras desempe&ntilde;a su cargo en un festival de m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo all&iacute; fui all&iacute; a pedir trabajo con la ni&ntilde;a puesta y en lugar de pensar &lsquo;bueno, si no la puede dejar ni para venir a buscar curro, &iquest;c&oacute;mo se lo vamos a dar?'. Pues enseguida me emplearon&rdquo;, recuerda Bassols. &ldquo;Es un estado mental. Los alemanes, en lugar de considerar que el hecho de que tengas hijos va a ser un problema para la empresa, lo que consideran es que mejor te emplean a ti que los tienes, que te har&aacute; m&aacute;s falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esta concepci&oacute;n y a las ayudas p&uacute;blicas destinadas a apoyar el bienestar de las familias, durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os aproximadamente, el &iacute;ndice de fecundidad en el pa&iacute;s se mantuvo en alrededor de 1,5 hijos por mujer. Es una tasa, eso s&iacute;, que est&aacute; cayendo desde 2022 por causas que las autoridades atribuyen al envejecimiento de la poblaci&oacute;n, al retraso de la maternidad y a la creciente inseguridad econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, de hecho, la tasa de natalidad lleva desde la crisis de 2008 siendo una de las m&aacute;s bajas de Europa, y desde 2020 se sit&uacute;a directamente a la cola, solo por detr&aacute;s de Malta. La imposibilidad de acceder al mercado de alquiler y compra de viviendas, la precariedad laboral y la falta de incentivos a la natalidad se suelen mencionar como las razones m&aacute;s poderosas detr&aacute;s de esta cifra. Un ejemplo ilustrativo: en 2023, Alemania fue el pa&iacute;s que m&aacute;s gast&oacute; en ayudas a las familias (un 3,5% del PIB). El mismo a&ntilde;o, Espa&ntilde;a <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Social_protection_statistics_-_family_and_children_benefits" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invirti&oacute; el 1,4%</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un estado mental. Los alemanes, en lugar de considerar que el hecho de que tengas hijos va a ser un problema para la empresa, lo que consideran es que mejor te emplean a ti que los tienes, que te hará más falta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Bassols</span>
                                        <span>—</span> cocreadora de &#039;Yo siempre a veces&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Loza y Bassols, no es porque nos falten ganas de maternar. De hecho, ellas conocen a muchas parejas que han sido padres sencillamente porque les apetec&iacute;a, sin esperar a que se diera toda esa bater&iacute;a de exigencias que parece ineludible cumplir antes de hacerlo: tener un empleo estable, una casa, una pareja con un v&iacute;nculo fuerte. Frente a esto, que se podr&iacute;a decir que es la norma, el beb&eacute; que tienen Rub&eacute;n y Laura solo por amor durante su juventud se siente no solo anacr&oacute;nico, sino casi irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad, nunca se re&uacute;nen las condiciones materiales, morales o sociales perfectas. La maternidad es una sacudida; la vida, en realidad, lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento. Por eso la serie se llama <em>Yo siempre a veces</em>. No est&aacute;s m&aacute;s preparado si tienes las condiciones que se supone que tienes que tener. A Laura, por ejemplo, le faltan los recursos materiales, pero nunca las ganas de estar con su criatura. Y a otras personas que quiz&aacute;s tienen los recursos materiales, les sobran sus criaturas; las intentan colocar todo el rato en mil actividades porque no tienen tiempo de estar con ellas o porque todav&iacute;a no est&aacute;n preparadas para dejar de hacer cosas que corresponden a su vida individual anterior. Nos parec&iacute;a interesante esta contradicci&oacute;n&rdquo;, explica Bassols.
    </p><h2 class="article-text">El problema de ser madre joven, y de no serlo</h2><p class="article-text">
        En el segundo cap&iacute;tulo de la d&eacute;cima temporada de <em>La vida secreta de las madres</em>, el p&oacute;dcast de Pao Roig y Andrea Ros, esta &uacute;ltima confiesa que, cuando se qued&oacute; embarazada con 24 a&ntilde;os, la gente no sab&iacute;a c&oacute;mo tom&aacute;rselo: si darle la enhorabuena o el p&eacute;same.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ibone Olza, probablemente la psiquiatra infantil y perinatal m&aacute;s conocida del pa&iacute;s, abundaba en esta idea como invitada del cap&iacute;tulo: la experta considera un aut&eacute;ntico fracaso social que las mujeres que quieren ser madres no puedan hacerlo cuando en realidad son f&eacute;rtiles, teniendo luego que enfrentarse a problemas de esterilidad (y, con ello, a las pr&aacute;cticas poco transparentes, y poco asequibles, de muchas cl&iacute;nicas de fertilidad).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tendencia se agudiza cada vez m&aacute;s, hasta el punto de que en Espa&ntilde;a ya se producen <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s partos de madres de 40 a&ntilde;os</a> o m&aacute;s que de mujeres menores de 25. A principios de la d&eacute;cada pasada, sin embargo, la maternidad a partir de los 40 era minoritaria.
    </p><h2 class="article-text">En busca de la pareja perfecta</h2><p class="article-text">
        Aunque a Laura le basta un flechazo para poner su familia en marcha, en t&eacute;rminos generales, el acceso en mayor medida de la mujer al mercado de trabajo y una creciente conciencia feminista aplicada a las relaciones hace que ellas se piensen muy bien con qui&eacute;n tener un hijo. Basta un <a href="https://www.inmujeres.gob.es/actualidad/noticias/2025/MapaDeCuidados.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dato del Ministerio de Igualdad</a> para entender por qu&eacute;: &ldquo;Las mujeres dedican, de media, el doble de horas semanales que los hombres al trabajo de cuidados y tareas del hogar, lo que limita su acceso al mercado laboral, al ocio y al tiempo libre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, hay incluso quienes deciden no procrear. O, m&aacute;s ampliamente, no verse envueltas en relaciones heterosexuales, como defienden las <em>femcel</em> o quienes se adscriben al movimiento 4B en Corea: no matrimonio, no citas, no sexo y no hijos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay f&oacute;rmulas m&aacute;gicas: como explica Bassols, incluso cuando una pareja est&aacute; bien establecida, la maternidad puede pasarle por encima: &ldquo;Tanto en la crianza de mi hija mayor como en la de mi hija peque&ntilde;a, v&iacute;nculos muy s&oacute;lidos, de mucha duraci&oacute;n, se han tambaleado y se han roto, o no, pero han tenido que superar crisis muy severas que han implicado precariedades, consideraciones que no hab&iacute;an tenido antes. La maternidad es un terremoto importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Laura, ese terremoto la deja sola a nivel operativo: en una de las escenas m&aacute;s duras de la serie, desesperada, va a buscar alg&uacute;n tipo de ayuda social por ser madre soltera, pero como el padre de la criatura tiene una casa en propiedad &ndash;aunque ella y el ni&ntilde;o no vivan en ella y &eacute;l no le pase dinero alguno para la manutenci&oacute;n&ndash;, no le corresponde nada. El desamparo a nivel estatal es absoluto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a0634c20-e77e-4632-b612-32c69fc22aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="“En realidad, nunca se reúnen las condiciones materiales, morales o sociales perfectas. La maternidad es una sacudida; la vida, en realidad, lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “En realidad, nunca se reúnen las condiciones materiales, morales o sociales perfectas. La maternidad es una sacudida; la vida, en realidad, lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Amigas y crianza colectiva</h2><p class="article-text">
        Pese a que lo intenta, tampoco la familia de Laura puede ayudarla: mientras que en Espa&ntilde;a <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 35% de las personas</a> mayores de 65 a&ntilde;os cuida de sus nietos varios d&iacute;as por semana, sus padres a&uacute;n trabajan y no pueden ocuparse del ni&ntilde;o mientras ella hace lo propio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es otro aspecto de la precariedad a la que se enfrenta la joven: en pa&iacute;ses como el nuestro, en los que el Estado invierte poco en las familias, <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/ageing-and-society/article/abs/patterns-of-grandparental-child-care-across-europe-the-role-of-the-policy-context-and-working-mothers-need/FD999CE0803BE444D37D1A9CD69C7175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cuidados recaen directamente en los abuelos</a>. Por si fuera poco, vivir con ellos deviene en imposible, debido, entre otras cosas, a que la protagonista y sus padres (como suele suceder hoy en d&iacute;a) tienen formas muy distintas de criar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando sus amigas le ofrecen un peque&ntilde;o espacio en su casa, apelando al concepto de &lsquo;crianza comunitaria&rsquo;, muy en boga en ambientes progresistas, la cosa tampoco sale bien. Porque en una sociedad en la que ya rara vez se convive con ni&ntilde;os, en la que los grupos de amigas apenas coinciden a la hora de tener hijos (mientras que antes, llegada cierta edad, la mayor&iacute;a se dedicaba a la tarea de la reproducci&oacute;n), casi nadie sabe en realidad lo que implica convivir con una criatura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La realidad de las madres es que, aun estando acompa&ntilde;adas y sostenidas y sobre todo en los primeros a&ntilde;os, nos sentimos muy solas. Vivimos en una sociedad en la que cada vez hay menos ni&ntilde;os: el 80% de mis amigas no tiene hijes. Para m&iacute; ha sido dur&iacute;simo&rdquo;, reconoce Gela, dj y profesora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La realidad de las madres es que, aun estando acompañadas y sostenidas y sobre todo en los primeros años, nos sentimos muy solas. Vivimos en una sociedad en la que cada vez hay menos niños: el 80% de mis amigas no tiene hijes. Para mí ha sido durísimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gela</span>
                                        <span>—</span> dj y profesora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve a mi hijo poco antes de cumplir 29 a&ntilde;os. En ese momento <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madre-30-prisa-reloj-biologico-soledad-falta-amigas-hijos_1_12204936.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ninguna de mis amigas estaba en algo parecido</a>. Ellas sal&iacute;an, viajaban, estudiaban, cambiaban de trabajo, de pareja&hellip; Desde el embarazo ya me sent&iacute; un poco fuera, pero al nacer el beb&eacute; todo se me vino encima. Sent&iacute;a un amor inmenso y, al mismo tiempo, un miedo aterrador. Miedo a no saber criar a mi hijo, a fallar, a no volver a recuperar mi vida. No pod&iacute;a seguir haciendo lo que me gustaba (ir al cine, teatro, conciertos, tener una hora en silencio para escribir). Mis amigas estaban mucho al principio, pero luego no era capaz de seguirles el ritmo, evidentemente. Era como si, de repente, hubiera dejado de ser una mujer para ser una madre&rdquo;, cuenta la escritora Mar&iacute;a Guivernau.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se siente tambi&eacute;n Laura, pese a las buenas intenciones de sus amigas. Al final, se ve obligada a abandonar tambi&eacute;n ese hogar por no ser adecuado para criar a un ni&ntilde;o. &ldquo;Todo el mundo en esta serie se est&aacute; enfrentando a un primer beb&eacute;. Todo el mundo est&aacute; aprendiendo a hacer las cosas. Est&aacute; aprendiendo Rub&eacute;n, est&aacute; aprendiendo Laura, est&aacute;n aprendiendo las amigas, los padres. Entonces, s&iacute;, las amigas se equivocan. Pero, en mi cabeza, despu&eacute;s de tres a&ntilde;os, ellas han aprendido a hacerlo mejor&rdquo;, reflexiona Bassols.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo s&iacute; veo a mi alrededor casos de crianza colectiva&rdquo;, explica Loza por su parte. &ldquo;No en plan esta idea tan romantizada de cuatro amigas viviendo con un beb&eacute;, pero s&iacute; que veo, especialmente entre personas separadas, familias extendidas, con amigas o familiares que est&aacute;n muy presentes. Sobre todo, si no tienen sus propios hijos y les apetece disfrutar de lo que es vivir en un entorno con ni&ntilde;os, que tiene sus cosas, pero que tambi&eacute;n tiene aspectos maravillosos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La culpa de la mala madre</h2><p class="article-text">
        A las soledades de Laura se le suma una com&uacute;n a todas las madres: la de sentir que est&aacute; andando por una cuerda floja. En los brazos lleva el beb&eacute;, la casa, las relaciones, la econom&iacute;a, la exigencia enorme de ser madre en el siglo XXI. A ella, como a todas, le basta con un traspi&eacute; para ahogarse en culpa.
    </p><p class="article-text">
        Se ejemplifica en una escena sofocante, en la que la protagonista baja a tirar la basura y comprar una pizza, dejando al ni&ntilde;o unos minutos solo. A la vuelta, se da cuenta de que ha cogido las llaves incorrectas; el beb&eacute; est&aacute; en casa y ella no tiene forma de entrar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es un terror com&uacute;n: &ldquo;Tengo varias amigas que son madres y, tras ver la serie, me han contado que ese es uno de sus mayores miedos: dejar al ni&ntilde;o solo un segundo y que pase algo as&iacute;&rdquo;, comenta Loza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo por el horror real de que le suceda algo a la criatura: tambi&eacute;n a que se las juzgue como &ldquo;malas madres&rdquo;. Dice Bassols: &ldquo;El nivel de culpabilidad es tal que esa escena est&aacute; basada en algo que me pas&oacute; a m&iacute;, pero apenas he contado. Al padre de mi hija, de hecho, solo se lo he dicho ahora que ha visto la serie, casi 14 a&ntilde;os despu&eacute;s. Me daba terror que pudieran acusarme de mala madre y quitarme la custodia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un relato de la precariedad que va m&aacute;s all&aacute; de la maternidad</h2><p class="article-text">
        Frente a las creaciones culturales del hombre blanco cis, consideradas como lo global, lo hegem&oacute;nico, todo lo dem&aacute;s tiende a ser catalogado como &lsquo;lo ajeno&rsquo;: la literatura <em>queer</em>, el cine para mujeres. Pero ya hace tiempo que autoras tan relevantes como Rachel Cusk, Sheila Heti o Jenny Offill se revuelven contra estas etiquetas, considerando que lo femenino es tambi&eacute;n general. Que la maternidad es tambi&eacute;n uno de los grandes temas de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo siempre a veces </em>es un relato poderoso que trasciende (o deber&iacute;a trascender) esas categor&iacute;as artificiales. De hecho, como cualquier buena historia, consigue emocionar tambi&eacute;n a quien no ha vivido exactamente la realidad que describe, como la periodista Susana Pedreira: &ldquo;Yo no soy madre y agradezco un relato de la maternidad como el que ofrece la serie, un relato real como el que conozco de cerca en amigas que me rodean. Un relato de la maternidad en el que los v&iacute;nculos con los dem&aacute;s (al margen del hijo/a que llega a tu vida) son absolutamente determinantes para tu bienestar. Y ese relato de los v&iacute;nculos complejos con los nuestros tambi&eacute;n me interpela a m&iacute;. Sin compartir casi nada con Laura, he sentido en mi interior muchos de sus sentimientos.<strong> </strong>Al final, la serie va de buscar estabilidad y felicidad en entornos cada vez m&aacute;s precarios cuando las cargas propias van aumentando (sean hijos, sean mayores a nuestro cargo). Tener que renunciar a la vida que ten&iacute;amos y encontrar un nuevo camino es tan duro como vemos en la serie&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/efecto-veces-desgarro-maternidad-precaria-identifican-mujeres_1_13222245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 20:01:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/21b28b78-2d20-4482-b3a1-7836b6ddc685_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143032.jpg" length="585498" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/21b28b78-2d20-4482-b3a1-7836b6ddc685_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143032.jpg" type="image/jpeg" fileSize="585498" width="849" height="477"/>
      <media:title><![CDATA[El efecto “soy yo” de ‘Yo siempre a veces’: el desgarro de la maternidad precaria con el que se identifican muchas mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/21b28b78-2d20-4482-b3a1-7836b6ddc685_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143032.jpg" width="849" height="477"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Precariedad,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quién podría estar en contra de compartir? ¿Quién querría, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Hay algo en la expresi&oacute;n &ldquo;custodia compartida&rdquo; que suena bien incluso antes de pensarla. Como &ldquo;comida casera&rdquo; o &ldquo;aire limpio&rdquo;, es una de esas f&oacute;rmulas que parecen inmunes a la cr&iacute;tica. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a estar en contra de compartir? &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse.
    </p><p class="article-text">
        La custodia de los hijos tras un divorcio o separaci&oacute;n ha cambiado profundamente en Espa&ntilde;a durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los datos m&aacute;s recientes del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a> (INE) confirman un giro hist&oacute;rico: en 2024, la custodia compartida fue otorgada en el 49,7% de los casos de divorcio con hijos, superando por primera vez a la custodia exclusiva materna, que descendi&oacute; al 46,6%. Hace apenas diez a&ntilde;os, la custodia compartida representaba alrededor de una cuarta parte de las resoluciones; hoy roza la mitad. Ese cambio puede leerse como una transformaci&oacute;n jur&iacute;dica y tambi&eacute;n como un s&iacute;ntoma cultural. Es, sin duda, un cambio hist&oacute;rico. Y probablemente tambi&eacute;n un reflejo de algo positivo: padres m&aacute;s presentes en la crianza, nuevas formas de entender la paternidad y una creciente idea de que los hijos deben mantener v&iacute;nculos estrechos con ambos progenitores tras la separaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ah&iacute; surge una pregunta importante: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado? Porque hay una diferencia enorme entre repartir el calendario y sostener una vida com&uacute;n, entre alternar estancias y sostener la memoria pr&aacute;ctica de una casa, entre repartir la responsabilidad y dividir la log&iacute;stica. Y no siempre ese reparto sobre el papel coincide con el trabajo real que hace posible la crianza.
    </p><p class="article-text">
        Hay custodias compartidas que son, en efecto, un ejercicio de corresponsabilidad: padres y madres que ya estaban ah&iacute; antes de la ruptura, que conocen los ritmos, las rutinas, los miedos nocturnos, las alergias, los cumplea&ntilde;os o los nombres de los amigos del colegio. Que no aterrizan en la vida de sus hijos a partir de la separaci&oacute;n, sino que contin&uacute;an algo que ya exist&iacute;a. En esos casos, compartir no es un reparto: es una continuidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ahí surge una pregunta importante: ¿qué ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay custodias que llegan como una enmienda tard&iacute;a, como un gesto que intenta corregir una desigualdad previa. En esos casos, lo que se divide no es solo el tiempo: se fragmenta la experiencia. Dos casas, dos normas, dos formas de estar. Dos versiones de una misma infancia que no siempre encajan entre s&iacute;. <a href="https://www.academia.edu/93792805/La_custodia_compartida_un_paso_m%25C3%25A1s_hacia_la_igualdad_de_g%25C3%25A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Distintos estudios sobre coparentalidad y divorcio</a> llevan a&ntilde;os advirtiendo que la sostenibilidad de las custodias compartidas depende, en gran medida, de que exista una corresponsabilidad previa real. Cuando eso sucede, la custodia compartida puede consolidar din&aacute;micas m&aacute;s igualitarias. Cuando no, la igualdad formal puede acabar funcionando como una escena que parece resolver, pero no resuelve. El problema aparece cuando la igualdad se convierte en una f&oacute;rmula autom&aacute;tica porque la igualdad formal no siempre produce igualdad real. A veces solo la simula.
    </p><p class="article-text">
        Imponer custodias compartidas sin tener en cuenta las din&aacute;micas anteriores, la historia concreta de cada familia o las desigualdades todav&iacute;a existentes entre hombres y mujeres puede intensificar el conflicto entre progenitores e incluso agravar tensiones previas. No se trata de cuestionar la custodia compartida en s&iacute;. Ser&iacute;a simplista, y probablemente injusto. Se trata de preguntarse cu&aacute;ndo es realmente compartida y cu&aacute;ndo es, en realidad, dividida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ped&iacute; la custodia compartida porque me parec&iacute;a lo justo&rdquo;, me cuenta J., un padre separado con dos hijos desde hace cuatro a&ntilde;os, &ldquo;y porque quer&iacute;a estar con mis hijos, claro. Tampoco quer&iacute;a convertirme en ese padre de fines de semana&rdquo;. Al principio pens&oacute; que lo m&aacute;s dif&iacute;cil ser&iacute;an los horarios: &ldquo;Luego te das cuenta de que no, de que lo dif&iacute;cil es acordarte de todo, de cosas que no ten&iacute;a tan interiorizadas porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no atend&iacute;a tanto al chat de padres y madres</a> del cole y no estaba tan al tanto de los cumplea&ntilde;os, del ch&aacute;ndal del jueves, de qui&eacute;n necesita una cartulina para ma&ntilde;ana o de cu&aacute;ndo les toca cambiar de zapatillas&rdquo;. Me cont&oacute; tambi&eacute;n que sus hijos siguen llamando a su madre cuando no encuentran algo, incluso estando con &eacute;l. &ldquo;A veces me molesta, pero luego ella sabe cosas que a m&iacute; ni se me ocurren&rdquo;. En ning&uacute;n momento, durante nuestra conversaci&oacute;n, dijo que se arrepintiera de compartir la custodia de sus&nbsp;hijos; al contrario: &ldquo;Ahora estoy mucho m&aacute;s unido a ellos&rdquo;, repiti&oacute; varias veces. Pero hab&iacute;a algo revelador en otra frase: &ldquo;Antes no me daba cuenta de todo lo que hac&iacute;a ella&rdquo;. No parec&iacute;a culpa ni admiraci&oacute;n, m&aacute;s bien la sorpresa tard&iacute;a de descubrir que la crianza no era solo pasar tiempo con los hijos, sino sostener una maquinaria invisible que alguien llevaba a&ntilde;os haciendo funcionar sin que apenas se notase.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, para muchas mujeres, la custodia compartida tambi&eacute;n ha supuesto una forma de alivio. E., que tiene una hija de seis a&ntilde;os y lleva dos a&ntilde;os separada, me dijo esto: &ldquo;Separarme me devolvi&oacute; algo que ya ni siquiera sab&iacute;a que hab&iacute;a perdido: tiempo. Para trabajar sin correr, para dormir una noche entera, para ir al m&eacute;dico sin hacer malabares, para sentarme sola en casa sin que eso significara abandono&rdquo;. Me hablaba tambi&eacute;n de la culpa que sinti&oacute; al reconocer ese descanso. &ldquo;Como si una buena madre tuviera que querer estar disponible siempre. Como si descansar estuviera mal&rdquo;, confiesa. La custodia compartida no hab&iacute;a resuelto todas las desigualdades de su relaci&oacute;n anterior, pero s&iacute; hab&iacute;a frenado algo que la estaba consumiendo: la idea de que cuidar significaba desaparecer una misma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Qué sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser niño, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, en medio de todo eso, est&aacute;n los hijos. V., separada desde hace un a&ntilde;o y con un hijo en com&uacute;n con su expareja, me cuenta su caso: &ldquo;Hace pocos d&iacute;as nos despedimos de un ser querido. Cuando estaba bajando con mi hijo en el ascensor &mdash;su padre estaba esper&aacute;ndole abajo&mdash;, mi hijo lloraba de tristeza. Antes de salir del portal, en el rellano, corri&oacute; a secarse las l&aacute;grimas. Incluso se mir&oacute; en el espejo para comprobar que no se le notase que hab&iacute;a llorado&rdquo;. Ella le pregunt&oacute; por qu&eacute; hac&iacute;a eso y el ni&ntilde;o respondi&oacute; que a su padre no le gustaba verle llorar. A V. le sorprendi&oacute; el cambio de actitud porque su hijo llora con frecuencia cuando est&aacute; con ella, y no necesariamente por tristeza. &ldquo;Me da la impresi&oacute;n de que ha entendido que en casa de mam&aacute; puede rendirse, de alguna manera, pero que en casa de pap&aacute; llorar es una debilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ah&iacute; aparece una de las preguntas m&aacute;s complejas de todas: qu&eacute; sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser ni&ntilde;o, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes. Viven dentro de las rutinas sostenidas durante a&ntilde;os, de los cuidados invisibles &mdash;o indemostrables&mdash; que rara vez aparecen en una sentencia. Dentro de esa carga mental hecha de citas m&eacute;dicas, mochilas preparadas, cumplea&ntilde;os recordados, profesoras contestadas, fiebre nocturna y ropa que de pronto ya no les vale.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo est&aacute;n ellos: ni&ntilde;os que aprenden pronto a adaptarse. A cambiar de habitaci&oacute;n, de normas, de tono. A no dejarse cosas importantes en la otra casa. A gestionar una especie de doble vida que a veces funciona y a veces pesa. Hay ni&ntilde;os que lo transitan con naturalidad. Otros no tanto. No existe una &uacute;nica experiencia, como tampoco existe una &uacute;nica forma de familia. Pero conviene no romantizar lo que, en muchos casos, es tambi&eacute;n un esfuerzo constante de ajuste.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cuesti&oacute;n de la que se habla menos: qu&eacute; sucede cuando la custodia compartida no organiza &uacute;nicamente el cuidado, sino tambi&eacute;n el conflicto, porque no todas las separaciones terminan en una convivencia parental razonablemente sana. Existen relaciones judicializadas, atravesadas por resentimientos, hostilidades, din&aacute;micas de control o violencias que no desaparecen cuando se firma una sentencia. A veces, incluso, se intensifican. En esos casos, la custodia compartida puede convertir a los hijos en mediadores involuntarios de las tensiones entre los adultos. Ni&ntilde;os que aprenden demasiado pronto qu&eacute; cosas pueden decir en una casa y cu&aacute;les es mejor callar en la otra. Que viven pendientes del tono de los mensajes, de los cambios de horario, de las discusiones y los desacuerdos. En esos casos, la pregunta deja de ser &uacute;nicamente c&oacute;mo se reparte el tiempo. La pregunta es qu&eacute; tipo de infancia produce una vida partida entre dos mundos que apenas logran sostenerse entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que la custodia compartida se presenta casi como la soluci&oacute;n deseable por defecto, no est&aacute; de m&aacute;s pedir una mirada m&aacute;s profunda a cada historia en su singularidad y desconfiar un poco de las f&oacute;rmulas que sirven para todo. Y recordar que cuidar no es solo estar, ni siquiera es estar la mitad del tiempo. Cuidar es saber c&oacute;mo y eso, por suerte o por desgracia, no se puede dividir sin m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="875568" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="875568" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Divorcios,familias,Niños,Madres,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos&quot;: los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más habituales en entornos digitales los discursos simplificados y descontextualizados que invitan a disfrutar del tiempo de crianza sin tener en cuenta el contexto</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, Marina estaba reincorpor&aacute;ndose a su trabajo con un beb&eacute; lactante y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a. Hab&iacute;a gastado todos los permisos posibles e incluso las vacaciones de este a&ntilde;o para alargar el tiempo en casa. Empezaba adem&aacute;s a pensar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se organizar&iacute;a en verano</a>, sin colegio y sin d&iacute;as libres para cuidar. &ldquo;Y entonces, un d&iacute;a, de camino al trabajo, abro Instagram y me encuentro con <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una publicaci&oacute;n</a> que dice: 'Disfruta, solo tienes nosecu&aacute;ntos veranos con tus hijos, el tiempo pasa r&aacute;pido&rsquo;. Pero, &iquest;c&oacute;mo se puede pensar en disfrutar en estas condiciones? Cerr&eacute; la 'aplicaci&oacute;n sinti&eacute;ndome culpable y enfadada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que cuando tu hijo cumple 12 a&ntilde;os ya has pasado con &eacute;l el 75% del tiempo que pasar&aacute;s en tu vida&rdquo;. <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este</a> es otro de los mensajes que, de tanto en tanto y con ligeras variaciones, viralizan en redes sociales y acaban llegando a madres y padres. Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.instagram.com/reels/CvNkhgstr0B/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n navide&ntilde;a</a>: &ldquo;Recuerda que solo tenemos diez Navidades para ser Pap&aacute; Noel&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Adam Strand (@adamnstrand)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco cree que este tipo de mensajes pueden tener consecuencias negativas para las familias. &ldquo;Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso &mdash;el v&iacute;nculo con los hijos&mdash;, introducen la exigencia. Y cuando el disfrute se convierte en obligatorio, pasa a ser una tarea m&aacute;s que cumplir, en lugar de una vivencia espont&aacute;nea&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que son ideas que &ldquo;tienden a simplificar la realidad&rdquo;: &ldquo;Frases como &lsquo;solo tienes 15 veranos con ellos, disfr&uacute;talos&rsquo; o &lsquo;el tiempo pasa muy r&aacute;pido, aprov&eacute;chalo&rsquo; no contemplan que esos veranos pueden estar atravesados por realidades muy diversas, y que no todo lo que ocurre en ellos es disfrutable de la misma manera&rdquo;, asegura la experta.
    </p><p class="article-text">
        En su consulta en <a href="http://www.psinergia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Psinergia</a> se ha encontrado con muchas familias con este problema, &ldquo;especialmente en terapia individual con madres, en muchos casos sobrecargadas, abrumadas, con niveles importantes de culpa y ambivalencia&rdquo;, se&ntilde;ala la tambi&eacute;n terapeuta familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso —el vínculo con los hijos—, introducen la exigencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Huertas Vieco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n de este tipo la est&aacute; viviendo ahora mismo Ana Roche, actriz y madre reciente. &ldquo;Recibo muchos mensajes de este tipo, que me generan culpa, ansiedad y miedo. Inevitablemente te comparas, pero las redes marcan unos niveles de perfecci&oacute;n a los que es imposible llegar. Y acabas pensando en qu&eacute; est&aacute;s haciendo mal para no disfrutar en la medida que te marcan esas <em>influencers</em> o madres perfectas. Parece que para maternar tuvi&eacute;ramos que ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertas en todo</a>, pero yo no s&eacute; si voy a conseguir hacerlo todo tan bien como veo en las redes&rdquo;, se pregunta Ana.
    </p><p class="article-text">
        Irene Ferradas es periodista, formadora y madre. Ella tambi&eacute;n recibe a diario este tipo de publicaciones y cree que los mensajes que urgen a exprimir la maternidad son &ldquo;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&rdquo;. &ldquo;No tengo claro qu&eacute; es ser buena madre, pero s&eacute; que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exig&iacute;rselo a mi hija ser&iacute;a un disparate&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce2dc44e-c215-4815-adf9-dd9f26bf46de_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Mandatos, idealizaci&oacute;n y ansiedad</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12126360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencia Sichel</a>, fil&oacute;sofa, escritora y docente argentina, denuncia que este tipo de mensajes &ldquo;aparecen como una especie de mandato&rdquo;: &ldquo;Ten&eacute;s que estar con tu hijo porque nada es para siempre. Y eso en alg&uacute;n punto es cierto. Es verdad que no van a ser chicos toda la vida. Pero tambi&eacute;n es cierto que nosotros, como adultos, tampoco vamos a estar de la misma manera toda nuestra vida. Eso tiene que ver con el paso del tiempo. Entonces hay algo que hay que asumir: s&iacute;, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliaci&oacute;n&rdquo;, asegura Sichel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tengo claro qué es ser buena madre, pero sé que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exigírselo a mi hija sería un disparate</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene Ferradas</span>
                                        <span>—</span> periodista, formadora y madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en este an&aacute;lisis Mar&iacute;a Huertas: &ldquo;No se puede desligar el bienestar en la crianza de factores como el apoyo social, la conciliaci&oacute;n, la carga mental o los recursos disponibles&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade que este tipo de simplificaciones &ldquo;tienen que ver con una narrativa bastante descontextualizada e idealizada de la crianza&rdquo;: &ldquo;Ese &lsquo;disfruta ahora, que pasa r&aacute;pido&rsquo; construye una imagen dulcificada y, en ocasiones, romantizada de la maternidad, centrada en los momentos bonitos o significativos, pero que deja fuera una parte esencial de la experiencia cotidiana: rabietas intensas, noches sin dormir, enfermedades, cansancio acumulado o momentos de irritabilidad. Y eso tambi&eacute;n es crianza. No todo es disfrutable, y reconocerlo no le resta valor a la experiencia, sino que la hace m&aacute;s realista y habitable&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Florencia Sichel apunta las consecuencias que puede tener recibir este tipo de contenidos &ldquo;sacados de contexto&rdquo;: &ldquo;Cuando no tienen un enmarque situado, terminan generando mucha culpa o la sensaci&oacute;n de que uno no est&aacute; haciendo las cosas como deber&iacute;a. Y en ese sentido hay algo bastante <em>naif</em>, porque la crianza es mucho m&aacute;s compleja y excede cualquier consejo que, desde la mejor de las voluntades, alguien pueda dar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Relativizar y desconectar</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.audible.es/pd/Todas-las-exigencias-del-mundo-Audiolibro/B0GX7J2TTB?qid=1778058026&amp;sr=1-1&amp;ref_pageloadid=not_applicable&amp;pf_rd_p=edc39886-a4e3-4991-8ce5-effa92157a44&amp;pf_rd_r=5SWMT4KS4SWC17BANF89&amp;plink=HZGjPDocd5XkwQEh&amp;pageLoadId=G2fm38HEUuEZ72w8&amp;creativeId=41e85e98-10b8-40e2-907d-6b663f04a42d&amp;ref=a_search_c3_lProduct_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todas las exigencias del mundo</em></a>, la fil&oacute;sofa invita a aplicar una mirada diferente a la experiencia materna y paterna, a la vida adulta, libre de exigencias. &ldquo;Los padres tendemos a poner muchas expectativas, a idealizar, y a creer que por adoptar cierto consejo, incluso de alguien experto, eso va a funcionar de esa manera con un hijo. Y la mayor&iacute;a de las veces no pasa&rdquo;, explica. Su propuesta para evitar estos discursos simplificantes pasa por construir redes: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s intercambio real, en lugar de buscar respuestas f&aacute;ciles a problemas que son, en verdad, mucho m&aacute;s complejos&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay algo que hay que asumir: sí, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Flor Sichel</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene no asumir estos mensajes como un dogma ni como una verdad absoluta, sino mantener una lectura cr&iacute;tica que permita situarlos como lo que son: mensajes consumibles de redes sociales&rdquo;, propone la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco. Ella tambi&eacute;n se&ntilde;ala la necesidad de no abordar estas problem&aacute;ticas desde lo individual, sino desde lo estructural: &ldquo;[Estos discursos] se apoyan en una idea muy extendida de que, con actitud, todo es posible, y que todo depende del esfuerzo o de factores individuales, pero la capacidad de disfrutar no depende &uacute;nicamente de una decisi&oacute;n personal, sino del contexto: del tiempo disponible, de la carga mental, de la red de apoyo o de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ana Roche reconoce que su posparto est&aacute; siendo &ldquo;complicado&rdquo;, por lo que en ocasiones recibir este tipo de impactos la ha llevado a dudar de s&iacute; misma. &ldquo;Si ya es dif&iacute;cil cuidar a una beb&eacute;, encima el algoritmo te hace desconfiar de ti misma&rdquo;, explica. As&iacute; que ella ha optado por reducir el tiempo de uso de redes sociales y dejar de compararse. &ldquo;Ahora apenas entro en las aplicaciones, y aunque no he conseguido desinstal&aacute;rmelas, he reducido la exposici&oacute;n y la ansiedad tambi&eacute;n ha bajado&rdquo;. Marina, madre de un beb&eacute; y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, ha tomado una soluci&oacute;n m&aacute;s dr&aacute;stica: &ldquo;Directamente me he desinstalado Instagram. Paso de que me sigan bombardeando con este tipo de discursos que solo hacen da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 20:03:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1574268" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1574268" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Redes sociales,Madres,Padres,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bajas por parto y más permisos retribuidos: las medidas de Malasmadres que buscan mejorar la conciliación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bajas-parto-permisos-retribuidos-medidas-malasmadres-buscan-mejorar-conciliacion_1_13193698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93bb4b54-e50a-45a8-a31b-1653e4886350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bajas por parto y más permisos retribuidos: las medidas de Malasmadres que buscan mejorar la conciliación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laura Baena y su comunidad llevan 11 años luchando por un Pacto de Estado por la Conciliación. Este lunes han llevado sus exigencias al Congreso de los Diputados</p><p class="subtitle">La asociación 'Malasmadres' exige un Pacto de Estado por la Conciliación: “No es un problema privado”</p></div><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Yo No Renuncio, ligada al Club de Malasmadres, lideradas por Laura Baena, una comunidad que une a casi un mill&oacute;n de mujeres que luchan por no renunciar ni a su carrera laboral ni a su conciliaci&oacute;n cuando tienen hijos, lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada luchando para que exista un Pacto de Estado por la Conciliaci&oacute;n. Este lunes han vuelto a poner el foco en esa necesidad, exponiendo las medidas &ldquo;urgentes y necesarias&rdquo; para asegurar la conciliaci&oacute;n y garantizar el futuro del cuidado en Espa&ntilde;a. Esta vez lo han hecho en el Congreso de los Diputados, en una jornada en la que se les ha dado voz a ellas, las madres, adem&aacute;s de contar con representantes de distintos grupos parlamentarios.
    </p><p class="article-text">
        El acto ha sido el cierre de la campa&ntilde;a de incidencia p&uacute;blica &ldquo;Si las madres gobern&aacute;ramos&rdquo;, que inici&oacute; Baena al entregar el estudio <em>El peso invisible de la maternidad</em>, que analiza la renuncia de las madres en nuestro pa&iacute;s, al presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez.&nbsp;Seg&uacute;n la asociaci&oacute;n, S&aacute;nchez se comprometi&oacute; a estudiar un posible acuerdo de pa&iacute;s por la corresponsabilidad y pidi&oacute; a 'Malasmadres' que siguieran liderando la b&uacute;squeda de consenso pol&iacute;tico en torno a la conciliaci&oacute;n y la corresponsabilidad.
    </p><h2 class="article-text">Reducci&oacute;n de jornada sin p&eacute;rdida salarial</h2><p class="article-text">
        La primera de sus propuestas es la extensi&oacute;n del derecho a la reducci&oacute;n de jornadas para padres y madres de menores hasta 16 a&ntilde;os y tambi&eacute;n cuando se pruebe la existencia de responsabilidades en el cuidado de otras personas dependientes. As&iacute;, consideran fundamental &ldquo;centralizar un complemento econ&oacute;mico a cargo de las empresas con un n&uacute;mero determinado de personas trabajadoras o del Estado, que no gestionen las comunidades aut&oacute;nomas o que al menos lo armonice&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tania es madre, y tambi&eacute;n cuidadora de su propia madre, que fue diagnosticada con Alzh&eacute;imer de inicio precoz. &ldquo;Cada vez m&aacute;s criamos y cuidamos a padres y madres dependientes, y el sistema no nos puede expulsar. Porque no estamos renunciando, somos expulsadas en muchas ocasiones&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es fundamental que no tenga esta p&eacute;rdida salarial porque, como bien dec&iacute;a Tania, nos empobrece y, adem&aacute;s, aumenta la brecha de g&eacute;nero, que ya sabemos que cuando llega la paternidad y maternidad, la carrera profesional de los hombres contin&uacute;a, pero la de las mujeres se frena&rdquo;, confirma Laura Baena.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Incapacidad temporal tras el parto</h2><p class="article-text">
        La ces&aacute;rea es la &uacute;nica cirug&iacute;a mayor que no tiene baja m&eacute;dica. Su recuperaci&oacute;n se 'incluye' en el permiso de maternidad, lo que dificulta tanto el cuidado como la completa recuperaci&oacute;n tras la operaci&oacute;n, argumentan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n Yo No Renuncio afirma que el permiso de maternidad deber&iacute;a empezar tras la recuperaci&oacute;n del parto, y no solo en el caso de ces&aacute;rea, tambi&eacute;n por parto vaginal. &ldquo;No contemplar estas incapacidades temporales supone no legislar con perspectiva de g&eacute;nero y no tener en cuenta la propia fisiolog&iacute;a del embarazo y del parto en s&iacute; mismo&rdquo;, aseguran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, establecen 15 d&iacute;as de baja m&eacute;dica tras un parto vaginal y 30 d&iacute;as despu&eacute;s de una ces&aacute;rea. Y ser&iacute;a tras estos d&iacute;as de reposo y recuperaci&oacute;n cuando empezar&iacute;a el permiso de nacimiento. &ldquo;Recuperarse de un parto tambi&eacute;n es un derecho, y esto es algo que tambi&eacute;n llevamos muchos a&ntilde;os reclamando&rdquo;, explica Baena.
    </p><h2 class="article-text">Flexibilidad en la reincorporaci&oacute;n al empleo</h2><p class="article-text">
        Las asociaci&oacute;n propone que, a la vuelta del permiso por nacimiento, exista el derecho a &ldquo;la reducci&oacute;n del tiempo de trabajo de la mitad de la jornada, y durante el segundo mes a una reducci&oacute;n de un cuarto de la misma, y todo ello sin merma econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Baena plantea que esta flexibilidad sea de libre elecci&oacute;n para que se acojan a ella quienes la necesitan sin que haya disminuci&oacute;n del sueldo. &ldquo;Si tenemos una merma econ&oacute;mica, las mujeres al final tienen que elegir entre cuidar y comer&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;que es lo que sufrimos en la pandemia y lo que sufren much&iacute;simas familias monoparentales&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/12481d56-b721-4c32-ad10-85f05ac94d54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Socias de la Asociación Yo No Renuncio a la salida del acto en el Congreso"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Socias de la Asociación Yo No Renuncio a la salida del acto en el Congreso                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Retribuci&oacute;n del permiso parental de ocho semanas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las familias espa&ntilde;olas no pueden cuidar sin cobrar&rdquo;, explic&oacute; Baena en marzo a elDiario.es. &ldquo;Al final quien usa el permiso son familias que tienen recursos para estar cuidando sin cobrar&rdquo;, dejando fuera de la ecuaci&oacute;n a las familias m&aacute;s vulnerables. Por eso, insisten en la necesidad de remunerar las ocho semanas del permiso parental que existe hasta que el menor tenga ocho a&ntilde;os.&nbsp;La falta de remuneraci&oacute;n de este permiso<a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-enfrenta-diez-millones-euros-multa-no-retribuir-permiso-parental-cuidado-menores_1_12295646.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> enfrenta a Espa&ntilde;a a una multa</a> por incumplir la directiva europea de conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Baena, es una reivindicaci&oacute;n especialmente esencial para las familias monoparentales. El &uacute;ltimo informe de la asociaci&oacute;n Yo No Renuncio expone que 9 de cada 10 mujeres encuestadas se hubiera acogido este permiso parental de ocho semanas de cuidado de haber sido retribuido.
    </p><h2 class="article-text">Ampliaci&oacute;n de los permisos </h2><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n propone ampliar los permisos de nacimiento para madres y padres m&iacute;nimo hasta las 24 semanas, una medida que respaldan en las recomendaciones de la OMS y de organizaciones de pediatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas 24 semanas se podr&iacute;an disfrutar hasta los 12 meses del beb&eacute;. A su vez, es una medida corresponsable y consecuente con la necesidad de proteger y facilitar los cuidados tanto del beb&eacute; como de la persona que ha parido y de la familia en general&rdquo;, afirman. Al mismo tiempo, proponen eliminar la obligaci&oacute;n de tomar la primeras seis semanas del permiso por nacimiento inmediatamente tras el parto, para facilitar la organizaci&oacute;n familiar seg&uacute;n cada circunstancia. 
    </p><h2 class="article-text">Aceptaci&oacute;n obligatoria de la adaptaci&oacute;n de jornada</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente con una flexibilidad de entrada y de salida, much&iacute;simas mujeres no tendr&iacute;an que cogerse una reducci&oacute;n de jornada, no tendr&iacute;an que renunciar&rdquo;, asegura Baena.&nbsp;La actual adaptaci&oacute;n de la jornada regulada en el art&iacute;culo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores sigue siendo una medida insuficiente, se&ntilde;ala, ya que las empresas deniegan muchas de las solicitudes.
    </p><p class="article-text">
        Baena afirma que no se puede esperar a que sea voluntad del empresario o empresaria, sino que tiene que ser una obligaci&oacute;n legal. &ldquo;Una adaptaci&oacute;n que sea razonable y proporcional en relaci&oacute;n con las necesidades de la persona trabajadora y con las necesidades del tejido empresarial de Espa&ntilde;a&rdquo;, exige.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si siempre est&aacute;s en deuda y siempre te est&aacute;n diciendo que est&aacute;s en deuda, o te miran como si fueras una delincuente por levantarte un poco antes, o tienes que llegar a mentir en tu empresa y decir que la que has enfermado eres t&uacute; y no tu hija, porque no lo van a entender&hellip; Esto lo hemos hecho much&iacute;simas mujeres madres, porque es una carrera de obst&aacute;culos tremenda&rdquo;, concluye la presidenta de Malasmadres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Martínez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bajas-parto-permisos-retribuidos-medidas-malasmadres-buscan-mejorar-conciliacion_1_13193698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 15:55:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/93bb4b54-e50a-45a8-a31b-1653e4886350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="385466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/93bb4b54-e50a-45a8-a31b-1653e4886350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="385466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bajas por parto y más permisos retribuidos: las medidas de Malasmadres que buscan mejorar la conciliación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/93bb4b54-e50a-45a8-a31b-1653e4886350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Conciliación,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Madre en Logroño: paciencia, capuchas y paraguas para recoger una planta del vivero municipal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/dia-madre-logrono-paciencia-capuchas-paraguas-recoger-planta-vivero-municipal_1_13191320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daecb8c3-cde8-4353-b9ed-b3960a7b85b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de la Madre en Logroño: paciencia, capuchas y paraguas para recoger una planta del vivero municipal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por segundo año consecutivo, el Ayuntamiento de Logroño ha regalado una planta a las madres de Logroño </p></div><p class="article-text">
        Logro&ntilde;o ha rendido este mediod&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/ayuntamiento-logrono-repartira-400-flores-dia-madre_1_13188539.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">homenaje a las madres de la ciudad,</a> en el domingo en el que se celebra su D&iacute;a, con la iniciativa del Ayuntamiento, que, por segundo a&ntilde;o consecutivo, ha llevado a cabo un reparto de plantas del vivero municipal.
    </p><p class="article-text">
        La lluvia, que ha comenzado a descargar con fuerza una vez iniciado ya el reparto, no ha quitado las ganas a la multitud de logro&ntilde;eses que han esperado con paciencia, capuchas y paraguas a que les llegara su turno para hacerse con las codiciadas plantas, de las que se han repartido alrededor de medio millar de ejemplares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dbd02875-1600-45db-801b-c92ade5d9939_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Iniciativa del Día de la Madre en Logroño"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Iniciativa del Día de la Madre en Logroño                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las especies elegidas han sido anthirrinum y claveles, que se han ido entregando -a raz&oacute;n de una por persona- entre todos los que se han acercado hasta el entorno del Monumento de la Madre ubicado en la confluencia de las calles Vara de Rey y P&iacute;o XII, justo ante la entrada de la antigua estaci&oacute;n de autobuses. La escultura, de bronce fundido, es obra del artista canario afincado en La Rioja, F&eacute;lix Reyes y representa a una madre sentada con su hija a la derecha y, a la izquierda, entre sus piernas, su hijo que la mira.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Marcap&aacute;ginas de homenaje </strong></h2><p class="article-text">
        Junto a la planta se ha dado tambi&eacute;n un marcap&aacute;ginas de homenaje a las madres con el lema: 'Feliz D&iacute;a de la Madre. Gracias por tu amor incondicional'. Como ha explicado a Europa Press el alcalde de Logro&ntilde;o, Conrado Escobar, &ldquo;estamos con una iniciativa profundamente familiar, que empez&oacute; el a&ntilde;o pasado y que, en este, pese a la lluvia, se consolida ya como una tradici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ha querido agradecer &ldquo;primero al Parque de Jardiner&iacute;a, que nos lo hace posible&rdquo;, aunque ha lamentado, eso s&iacute;, que &ldquo;son piezas limitadas, nos hubiera gustado dar a todas las mam&aacute;s que se acerquen, pero bueno, tenemos que ce&ntilde;irnos a los n&uacute;meros, m&aacute;s de 500 en n&uacute;meros redondos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y luego lo m&aacute;s importante es que detr&aacute;s de esta flor, detr&aacute;s de esta planta, est&aacute; el cari&ntilde;o de un Ayuntamiento que quiere volcarse con lo que da sentido a todo, que es la madre. As&iacute; que &iexcl;Feliz D&iacute;a de la Madre!&rdquo;, ha dicho el primer edil. Ha confirmado adem&aacute;s que es un acto tiene ya &ldquo;vocaci&oacute;n de permanecer&rdquo; en el tiempo. &ldquo;Es el segundo a&ntilde;o, est&aacute; lloviendo y ya se ve la fila que hay, o sea que esto aguanta&rdquo;, ha afirmado Escobar, quien ha recordado, por &uacute;ltimo, la placa que se ha colocado al Monumento a la Madre, &ldquo;es como si fuera casi nuevo ahora mismo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/dia-madre-logrono-paciencia-capuchas-paraguas-recoger-planta-vivero-municipal_1_13191320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 11:53:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/daecb8c3-cde8-4353-b9ed-b3960a7b85b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="497192" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/daecb8c3-cde8-4353-b9ed-b3960a7b85b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="497192" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día de la Madre en Logroño: paciencia, capuchas y paraguas para recoger una planta del vivero municipal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/daecb8c3-cde8-4353-b9ed-b3960a7b85b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Plantas,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Día de la Madre, la psicóloga Carolina González analiza por qué no es lo mismo repartir tareas que repartir responsabilidades</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que cre&iacute;amos que la igualdad era repartir una serie de tareas del hogar de una lista, para que las mujeres pudieran tener independencia econ&oacute;mica y trabajar fuera de casa. Pero con las mujeres ocupando el espacio p&uacute;blico desde hace a&ntilde;os, los cuidados siguen siendo territorio mayoritariamente femenino, especialmente en cuanto a toda la gesti&oacute;n invisible que recae sobre ellas. Se trata de la carga mental: esa estructura de organizaci&oacute;n que sostiene la log&iacute;stica y la paz emocional de la familia, mientras pasa una factura f&iacute;sica y psicol&oacute;gica a quien la soporta, normalmente mujeres y, en mayor medida, las madres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carga mental es el gran elefante en la habitaci&oacute;n del que, afortunadamente, ya s&iacute; que hablamos&rdquo;, comenta <a href="https://about.me/ElislotedeCaro" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina Gonz&aacute;lez</a>, psic&oacute;loga experta en comunicaci&oacute;n con perspectiva feminista y social. &ldquo;No solo es hacer la compra, es acordarte de que falta leche antes de que falte; o de que tu hija quer&iacute;a esa tarta y faltaba un &uacute;nico ingrediente por comprar; no es llevar a la criatura al pediatra, es saber cu&aacute;ndo le toca revisi&oacute;n, pedir la cita y reorganizar todo para llegar. Saber c&oacute;mo explic&aacute;rselo para que no se asuste. Es como dec&iacute;a una amiga, un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas. Y aqu&iacute; est&aacute; el quid de la cuesti&oacute;n: no es solo una lista de tareas, es una responsabilidad constante que vive en tu cabeza&rdquo;, define.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la &ldquo;igualdad postureo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A pesar de que muchas parejas heterosexuales se autodefinen como feministas o igualitarias y se reparten las tareas pr&aacute;cticas, es com&uacute;n que la responsabilidad organizativa y de anticipaci&oacute;n recaiga sobre las mujeres. Es lo que Gonz&aacute;lez define como &ldquo;una igualdad de postureo&rdquo;: &ldquo;Se reparte lo que se ve, lo p&uacute;blico. Hacer la paella para tus amistades el domingo es genial, pero acordarte de comprar todos los ingredientes, prepararlos, y limpiar el resultado del d&iacute;a de fiesta, tambi&eacute;n. Y ah&iacute; est&aacute; la trampa: cuando t&uacute; eres quien detecta lo que hay que hacer, quien organiza y quien recuerda, sigues llevando la carga&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es, normalmente, una mala intenci&oacute;n individual, sino algo estructural: nos han socializado para ser cuidadoras emocionales y gestoras invisibles&rdquo;, aclara Gonz&aacute;lez. En resumen, el hombre &ldquo;ayuda&rdquo;, pero la mujer sigue siendo la &ldquo;jefa de proyecto sin sueldo, sin descanso y sin reconocimiento&rdquo;. Mientras no se reparta la capacidad de detectar la necesidad y organizar la soluci&oacute;n, la carga siempre pesar&aacute; sobre el mismo lado. 
    </p><h2 class="article-text">Un estado de alerta permanente</h2><p class="article-text">
        Sostener esta oficina mental de manera cr&oacute;nica tiene un impacto profundo a nivel psicol&oacute;gico. El 78% de las madres espa&ntilde;olas se sienten mentalmente sobrecargadas, diez puntos por encima de la media europea, <a href="https://makemothersmatter.org/wp-content/uploads/2025/07/Spain_One-pager-MMM-State-of-Motherhood-2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un informe</a> de la ONG internacional Make Mothers Matter.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel psicol&oacute;gico vemos cuestiones como la ansiedad constante, esa sensaci&oacute;n de que no llegas a todo, la culpa, porque si algo falla parece que es responsabilidad tuya, la irritabilidad y esa desconexi&oacute;n de una misma, de tu yo en el mundo&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga. &ldquo;Muchas mujeres terminan viviendo en modo alerta permanente, como si siempre hubiese algo pendiente, y eso es puro desgaste emocional&rdquo;, asegura Gonz&aacute;lez, que apunta como uno de los efectos que considera m&aacute;s desoladores &ldquo;la sensaci&oacute;n de estar sola incluso estando en pareja&rdquo;. &ldquo;Es tremendamente injusto, doloroso y da&ntilde;ino&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        Pero el da&ntilde;o va m&aacute;s all&aacute; de lo psicol&oacute;gico. &ldquo;El cuerpo no se queda callado&rdquo;, advierte Gonz&aacute;lez, sobre los efectos f&iacute;sicos de vivir en este estado de responsabilidad continua. &ldquo;Cortisol arriba, episodios de p&aacute;nico, cansancio cr&oacute;nico, dolores de cabeza o musculares, problemas digestivos... es como si tu cuerpo dijera: &lsquo;estamos en emergencia&rdquo;, repasa la psic&oacute;loga, que asegura que da igual que est&eacute;s doblando ropa o de vino con amigas, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n puede relajarse as&iacute;?&rdquo;, se pregunta.
    </p><h2 class="article-text">Detectar las se&ntilde;ales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Realmente no es tan dif&iacute;cil. Basta con estar receptivo a lo que vive tu pareja&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que menciona la mala cara, el cansancio, la irritabilidad y la convicci&oacute;n de que si ella falta todo se derrumba como se&ntilde;ales claras. A veces, estas mujeres creen que delegar no sirve de nada porque &ldquo;la supervisi&oacute;n constante es igual o m&aacute;s cansina&rdquo; que hacer la tarea ellas mismas, analiza Gonz&aacute;lez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recurriendo al cine, la psic&oacute;loga se vale de la pel&iacute;cula <em>Antes de Anochecer</em> para ilustrar ese desequilibrio en una relaci&oacute;n: &ldquo;La escena en la que discuten en la habitaci&oacute;n del hotel y ella comienza a describir todos y cada uno de los detalles por los que se siente sola, triste y profundamente infeliz con su matrimonio es un gran ejemplo sobre la apariencia de un matrimonio feliz en el almuerzo buc&oacute;lico con amigos que en realidad est&aacute; construido sobre la base de sue&ntilde;os rotos de ella, ceder constantemente a los requisitos de la carrera profesional de su marido y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sacrificio de su identidad individual</a>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El camino hacia el cambio</h2><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n, desde el punto de vista de Gonz&aacute;lez, pasa por la redistribuci&oacute;n del poder y la responsabilidad. Para la psic&oacute;loga es fundamental pasar de la &ldquo;ayuda&rdquo; a la corresponsabilidad real, donde cada miembro de la pareja se ocupa de algo &ldquo;de principio a fin&rdquo;. Esto significa que el que se encarga del colegio, no s&oacute;lo hace el trayecto de llevarlo y traerlo, &ldquo;implica <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el manejo del grupo de WhatsApp de padres</a>, saber qu&eacute; deberes hay o si ma&ntilde;ana es el cumple de su mejor amiguita&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro punto importante que destaca Gonz&aacute;lez es hacer visible esa carga invisible y aprender a soltar el control. &ldquo;S&iacute;, al principio no se har&aacute; como cuando lo haces t&uacute;, pero si no sueltas, no hay cambio real&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga, que incide que no se trata de un simple problema de organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, sino de un tema de &ldquo;salud mental y de justicia relacional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 08:00:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9816176" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9816176" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Igualdad de género,familia,Día de la Madre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225" alt="Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también editora publica ‘Hija única’, una novela sobre ser niña en los 90, la soledad en compañía y el vínculo con su madre</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        Cuenca no sab&iacute;a qu&eacute; era un parque de bolas hasta que la madre de Carlota Visier abri&oacute; uno all&iacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa. A partir de entonces, aquel espacio lleno de colorines se convirti&oacute; en el escenario principal de su infancia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros ni&ntilde;os acud&iacute;an de forma puntual a celebrar cumplea&ntilde;os, o a ser custodiados mientras sus padres hac&iacute;an sus cosas, ella pasaba all&iacute; muchas horas al d&iacute;a, en invierno y en verano, haciendo cotidiano lo especial, disfrutando de algo parecido a la celebridad por ser &ldquo;la hija de la due&ntilde;a&rdquo; y encontrando tambi&eacute;n momentos de recogimiento en medio de las multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, tan llamativa para la mayor&iacute;a que crecimos en aquellos a&ntilde;os, a la vez que reconocible en muchos de sus matices, fue tomando, con el tiempo, forma como obra art&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simas fotograf&iacute;as de mi vida desde incluso antes de nacer. Mi madre me hizo un cuaderno en el que me contaba c&oacute;mo me iba a llamar, cuando se cas&oacute; con mi padre, etc. Antes de ser un proyecto yo ya estaba siendo pensada. Y hac&iacute;a tiempo que quer&iacute;a sacar adelante un proyecto con ese material&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Adem&aacute;s, tengo una editorial que combina mucho las fotos de archivo y la literatura. Ten&iacute;a las fotos, la historia, la editorial&hellip; As&iacute; que decid&iacute; que iba a publicar un libro cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue <a href="https://edicionescomisura.com/producto/an-only-child/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>An only child</em></a> (Ediciones Comisura, 2024), un fotolibro que &ldquo;reflexiona sobre la soledad en la infancia, porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy hija &uacute;nica</a>, y ese contraste de la soledad rodeada de gente. Adem&aacute;s, claro, el escenario del parque infantil era incre&iacute;ble y es verdad que cuando eres hija de una persona que tiene un negocio, pues siempre est&aacute;s ah&iacute; un poco. Si es un bar, pues en el bar, si es un parque de bolas, pues en medio de los cumplea&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3043674-3f90-4522-8795-fd76e3c1491d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El salto a la novela lleg&oacute; despu&eacute;s, en gran parte gracias a la editora Andrea Toribio de Temas de Hoy, que al conocer aquel primer proyecto vio en &eacute;l un potencial mayor. &ldquo;Que alguien me propusiera algo as&iacute; en un sello grande me dio un poco de p&aacute;nico&rdquo;, reconoce la autora. Aun as&iacute;, decidi&oacute; asumir el reto. &ldquo;Lo pens&eacute; poco porque me f&iacute;o mucho de Andrea y conf&iacute;o plenamente en ella. Pens&eacute; que podr&iacute;a ser una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hija-unica/448825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), una novela que recoge ese punto de partida autobiogr&aacute;fico y lo expande a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. A partir de la infancia de Irasema, una ni&ntilde;a que tiene muchos paralelismos con ella, Visier construye un relato que aborda tambi&eacute;n qu&eacute; significaba ser ni&ntilde;a en los noventa y la relaci&oacute;n profunda, compleja y decisiva que se establece con su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribir <em>Hija &uacute;nica</em> ha supuesto salir de mi zona de confort. Inventar, crear ficciones, editar los propios archivos familiares&hellip; Ha sido un poco montar un gran puzle m&aacute;s complejo con todo lo que quer&iacute;a contar, ya que en un libro caben muchos temas&rdquo;, sostiene la autora, que inscribe su libro en un movimiento literario m&aacute;s amplio que en su opini&oacute;n busca &ldquo;no hablar de la infancia como un para&iacute;so perdido, sino m&aacute;s bien como todo lo contrario. Siendo m&aacute;s realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se hab&iacute;an visto. Pienso, por ejemplo, en Andrea Abreu, Elisa Victoria o Lana Corujo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autora inscribe su libro en un movimiento literario más amplio que en su opinión busca &#039;no hablar de la infancia como un paraíso perdido&#039;, sino más bien como todo lo contrario. Siendo más realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se habían visto </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La madre como centro</h2><p class="article-text">
        Pero aunque, como dec&iacute;amos, la protagonista de <em>Hija &uacute;nica </em>es Irasema, una ni&ntilde;a de Cuenca, la aut&eacute;ntica fact&oacute;tum del relato es su madre, de la que nunca conocemos el nombre. Sin ella, la historia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre es quien crea el espacio en el que todo sucede, el parque recreativo Party Fan, quien documenta cada etapa de la vida de su hija, llegando a dedicar una habitaci&oacute;n entera de la casa a guardar fotos, recuerdos y dem&aacute;s memorabilia de su propia hija. La madre es quien, en definitiva, da forma al universo que sostiene toda la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por esto, la autora afirma: &ldquo;Las hijas &uacute;nicas tenemos un v&iacute;nculo fuerte con la madre&rdquo;, y reconoce que uno de los grandes objetivos de la novela era &ldquo;explorar la uni&oacute;n de una hija con una madre famosa, aunque sea a nivel local, una madre protagonista que archiva la vida de la hija que es su foco y su centro, pero al mismo tiempo, pues tiene una vida de mujer trabajadora y es una madre de los 90, con todo lo que eso implic&oacute; en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relaci&oacute;n y porque de verdad quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo era tener un negocio y una familia en esa &eacute;poca&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Me parece una proeza admirable c&oacute;mo mont&oacute; de la nada un parque de ocio infantil que no exist&iacute;a en mi ciudad. Luego, claro est&aacute;, como toda historia, tiene sus claroscuros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relación y porque de verdad quería mostrar cómo era tener un negocio y una familia en esa época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La madre tambi&eacute;n es la responsable del archivo de Irasema. La persona que documenta, guarda, clasifica. &ldquo;Todo ese archivo es bastante real. Mi madre guarda muchas cosas de mi infancia: el sobre con el pelo que me cortaron la primera vez que fui a la peluquer&iacute;a, utensilios de cuando era beb&eacute;, el frasco de la primera vacuna, incluso botes de gel vac&iacute;os de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Todo se ha conservado casi intacto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay decenas de &aacute;lbumes de fotos, claro, &ldquo;incluso algunos peque&ntilde;os que hizo para que me los llevara cuando me fuera de casa&rdquo;, recuerda. &ldquo;Mi madre archiv&oacute; todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida, pasase lo que pasase, incluso si ella faltaba. Ese archivo no es solo un s&iacute;mbolo de amor, sino una forma de decir que todo lo que tiene que ver conmigo es importante y merece ser conservado. De alguna manera, yo era su proyecto, y guardar cada cosa formaba parte del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser observada, convertirse en recuerdo</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s singulares del libro es precisamente ese archivo y la sensaci&oacute;n de la autora y la protagonista de haber sido constantemente observada y archivada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la conciencia de la singularidad de la historia y de ese extraordinario archivo no surgi&oacute; de inmediato. Sino que apareci&oacute; cuando Carlota empez&oacute; a compartir su historia con otros. &ldquo;Empec&eacute; a contarlo casi sin darle importancia, como una an&eacute;cdota m&aacute;s de mi infancia, pero al compartirlo con gente de mi entorno vi que generaba mucha curiosidad&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando ven&iacute;a gente a casa y les ense&ntilde;aba fotos y recuerdos, su reacci&oacute;n de asombro me hizo darme cuenta de que aquello no era tan ordinario como yo pensaba. Ah&iacute; hice clic&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el archivo adquiri&oacute; un nuevo significado. &ldquo;Empec&eacute; a mirar mi propia historia de otra manera, a revisar lo que hab&iacute;a en casa de mis padres y a reflexionar sobre lo que implica tener una vida tan documentada. No solo en fotos o cuadernos, sino en todo tipo de materiales: v&iacute;deos caseros, cintas, informes, incluso en objetos aparentemente insignificantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Nostalgia y generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la historia personal, o precisamente por ella, <em>Hija &uacute;nica</em> conecta de forma directa con quienes crecieron en los a&ntilde;os noventa. Es casi inevitable para los que forman parte de esa generaci&oacute;n sentir cierta nostalgia. Un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha tenido muy buena prensa.
    </p><p class="article-text">
        Para Visier la nostalgia ha sido, en este caso, un motor de creatividad. &ldquo;En el sentido de que a m&iacute; me interesa todo lo antiguo&rdquo;, apunta. &ldquo;Me atraen sin poder evitarlo las fotos de los rastrillos, los objetos antiguos&hellip;&nbsp;Hay algo en los recuerdos que encarnan las cosas que me interesa mucho como escritora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;que cualquier tiempo pasado s&iacute; fue mejor. Obviamente no pienso eso a niveles sociales, pol&iacute;ticos o de derechos, pero s&iacute; que creo que al haber crecido en los 90 hemos sido la &uacute;ltima generaci&oacute;n en haber conocido el ocio material y <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coleccionismo</a>. Hemos sido los &uacute;ltimos que hemos coleccionado fasc&iacute;culos del quiosco, que guard&aacute;bamos los regalos de los huevos Kinder, que le&iacute;amos las mismas revistas, ve&iacute;amos los mismos programas de televisi&oacute;n o bail&aacute;bamos la misma canci&oacute;n del verano. En ese sentido, creo que la nostalgia del libro es bonita porque esa &eacute;poca marc&oacute; un final y el principio de otra cosa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que los crecidos en los 90 hemos sido la última generación en haber conocido el ocio material y el coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esa evocaci&oacute;n no implica idealizaci&oacute;n. Mientras escrib&iacute;a el libro, Visier tambi&eacute;n se enfrent&oacute; a las limitaciones de ese contexto. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos problemas: conflictos sobre qu&eacute; te ten&iacute;a que gustar, c&oacute;mo ten&iacute;as que ser f&iacute;sicamente, los c&aacute;nones de belleza&hellip; Yo lo estoy idealizando un poco porque me he metido en la visi&oacute;n de la ni&ntilde;a, en lo que est&aacute; viendo y sintiendo, pero idealizaci&oacute;n poca&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura de <em>Hija &uacute;nica</em> ha sido, en s&iacute; mismo, una forma de ordenar y entender su propia historia. &ldquo;Este libro ha sido un proceso largo, de a&ntilde;os&rdquo;, reconoce. &ldquo;Al principio todo estaba disperso, en cuadernos o en mi cabeza, y fue al ponerme en serio cuando reun&iacute; el material y le di forma&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir esta historia fue tambi&eacute;n revelador en el sentido de que la autora descubri&oacute; que algunos rasgos de su car&aacute;cter se derivan directamente de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Se me da muy bien tratar con ni&ntilde;os y adolescentes, fui profesora durante a&ntilde;os, y creo que tiene que ver con ese entorno&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha quedado, adem&aacute;s, una especie de impulso por hacer que la gente se lo pase bien, por pensar en c&oacute;mo entretener o sorprender. Es como un peque&ntilde;o sentido del espect&aacute;culo que llevo dentro&rdquo;. Desde luego, con este libro lo consigue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" length="5738284" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5738284" width="3956" height="2225"/>
      <media:title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Infancia,Relaciones,Libros,Día de la Madre,Literatura,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapadas exprés a la naturaleza por el Día de la Madre: tres rutas senderistas que son perfectas para una caminata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-expres-naturaleza-dia-madre-tres-rutas-senderistas-son-perfectas-caminata_1_13185269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1054950b-6c3d-4964-adc0-98a663248bd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapadas exprés a la naturaleza por el Día de la Madre: tres rutas senderistas que son perfectas para una caminata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Picos de Europa, la sierra mallorquina y O Camiño dos Faros: diferentes visitas a la naturaleza para desconectar</p><p class="subtitle">Rafael Ruiz, fisioterapeuta, sobre los beneficios de caminar a diario: “La longevidad saludable no es un milagro médico”
</p></div><p class="article-text">
        El primer domingo de mayo no es solo una festividad m&aacute;s; es el recordatorio de un v&iacute;nculo especial, el D&iacute;a de la Madre. Un momento para celebrar nuestras ra&iacute;ces y que encuentra su mejor eco en la madre que todos compartimos: la naturaleza. En su honor, y en el de quienes nos dieron la vida, quienes nos cuidaron o quienes nos criaron, recorremos tres rutas en entornos naturales para disfrutar de la exuberancia primaveral. Tres senderos dise&ntilde;ados para caminar, conversar y agradecer.
    </p><p class="article-text">
        Caminar es, en esencia, una forma de contemplaci&oacute;n. Al seleccionar estos tres itinerarios, no buscamos solo el reto f&iacute;sico o la espectacularidad del paisaje, sino propiciar ese espacio donde el ruido cotidiano se apaga para dejar paso a lo importante. Cada uno de estos senderos ha sido elegido por su capacidad para detener el tiempo: desde las catedrales de piedra de los Picos de Europa hasta el abrazo luminoso del Mediterr&aacute;neo o la bravura indomable del Atl&aacute;ntico gallego.
    </p><h2 class="article-text">Ruta del Cares en Picos de Europa</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e129810b-2ba0-4de1-aee7-7b3df95d0bcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ruta del Cares."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ruta del Cares.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Picos de Europa es pr&aacute;cticamente inabarcable. Es el sue&ntilde;o de cualquier amante de la naturaleza. Se trata del Parque Nacional m&aacute;s antiguo de Espa&ntilde;a: 646 kil&oacute;metros cuadrados de abruptos paisajes monta&ntilde;osos, valles verd&iacute;simos, lagos glaciales, desfiladeros profundos y pueblitos montaraces de otro tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Su territorio se reparte entre Asturias, Cantabria y Le&oacute;n. Aqu&iacute; la madre naturaleza se celebra a s&iacute; misma en cada conjunto boscoso, cada formaci&oacute;n rocosa, cada cuerpo de agua que los alimenta, cada animal que los habita. En este sentido es dif&iacute;cil seleccionar una sola ruta, pero aqu&iacute; optamos por la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/espectacular-carretera-garganta-lleva-pueblo-puertas-picos-europa_1_12767855.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta del Cares</a>.
    </p><p class="article-text">
        Se le conoce como la 'Garganta Divina' y es una de las rutas de senderismo m&aacute;s impresionantes de toda Europa. El camino, tallado literalmente en la roca caliza, sigue el cauce del r&iacute;o Cares. A pesar de su entorno de alta monta&ntilde;a, la ruta es sorprendentemente llana, lo que la convierte en una opci&oacute;n de dificultad media-baja, apta para cualquier persona cuya forma f&iacute;sica sea razonable. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ida y vuelta, el recorrido cubre cerca de 22 kil&oacute;metros y suele tomar entre seis y siete horas para recorrerse. Es un trayecto que destaca por sus paredes verticales de m&aacute;s de 2.000 metros que parecen cerrarse sobre el caminante, creando un pasillo natural que te hace sentir diminuto. 
    </p><h2 class="article-text">Serra de Tramuntana en Mallorca</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad9549b3-c20c-42fd-bcad-c92cb5988743_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Serra de Tramuntana."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Serra de Tramuntana.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la Serra de Tramuntana, el aroma de pino carrasco se mezcla con la sal h&uacute;meda del Mediterr&aacute;neo mientras que el sol radiante ba&ntilde;a los acantilados de piedra blanca y saca brillo a la inmensidad de mar azul que delimita el horizonte. Este enclave, nombrado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es parte fundamental de la estructura geol&oacute;gica que sostiene a la isla, y ofrece algunos de los paisajes m&aacute;s espectaculares para caminar entre la dureza de sus rocas y la calma de sus aguas turqueza.
    </p><p class="article-text">
        Para esta ocasi&oacute;n, la ruta sugerida es la que une el Mirador de Ses Barques con Cala Tuent. Un sendero de dificultad media con una duraci&oacute;n de unas tres o cuatro horas, definido por un paisaje que evoca una calma sacramental. El camino atraviesa antiguas posesiones mallorquinas y olivares que desaf&iacute;an la gravedad, ofreciendo vistas constantes hacia la costa norte. 
    </p><p class="article-text">
        El final del recorrido es la recompensa perfecta: el descenso hacia la Cala Tuent, una de las playas m&aacute;s v&iacute;rgenes y espectaculares de la isla. Es el lugar ideal para coronar horas de caminata con un ba&ntilde;o en sus aguas de cristal, permitiendo al cuerpo un descanso fresco antes de disfrutar un buen plato de marisco local en frente al mar.
    </p><h2 class="article-text">O Cami&ntilde;o dos Faros en Galicia</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/527dbdca-7325-49a5-945e-9605e2cac97d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="O Camiño dos Faros"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                O Camiño dos Faros                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la Costa da Morte, la naturaleza se manifiesta con una fuerza que se puede palpar en c&oacute;mo las olas han erosionado su litoral. Aqu&iacute;, el Atl&aacute;ntico no ba&ntilde;a la costa, la esculpe. O Cami&ntilde;o dos Faros es un museo al aire libre que exhibe lo que sucede cuando el mar choca contra los muros rocosos. Es un entorno de una belleza cruda, donde el granito de sus acantilados y el blanco de la espuma del mar ponen fin a enormes prados verdes, tan caracter&iacute;sticos de Galicia. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el camino completo suma 200 kil&oacute;metros, la etapa que nos ocupa es la que va de Laxe a Arou. Un tramo de dificultad media que se puede completar en unas cinco a seis horas. Destaca por su variedad paisaj&iacute;stica: desde playas de arena fina como la de Soesto &ndash;para&iacute;so de surfistas&ndash;, hasta formaciones rocosas caprichosas que parecen esculturas de arte contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Caminar por esta ruta es sumergirse en un ecosistema de dunas, acantilados y peque&ntilde;as aldeas marineras donde el tiempo parece haberse detenido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-expres-naturaleza-dia-madre-tres-rutas-senderistas-son-perfectas-caminata_1_13185269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 14:01:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1054950b-6c3d-4964-adc0-98a663248bd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6673690" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1054950b-6c3d-4964-adc0-98a663248bd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6673690" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escapadas exprés a la naturaleza por el Día de la Madre: tres rutas senderistas que son perfectas para una caminata]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1054950b-6c3d-4964-adc0-98a663248bd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Rutas,Senderismo,España,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f712534-e870-4477-ad9a-3f915e134c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es posible que este movimiento se dé sin que haya una conciencia clara de que está pasando. Simplemente, un día te das cuenta de que ya no estás completamente dentro de aquello que te desbordaba</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        De mi boca ha salido muchas veces ese &ldquo;tranquila, que de esto tambi&eacute;n se sale&rdquo; cuando me cruzo con una mujer con su beb&eacute; pegado al cuerpo como si no hubiera terminado de nacer del todo. Lo he dicho en portales, en parques, en conversaciones interrumpidas por un llanto que hay que atender. Lo he dicho mirando a los ojos a esa madre que encadena noches partidas en tres, que suspira por cinco minutos de ducha sin interrupciones y que vuelve al trabajo con la sensaci&oacute;n de estar siempre a punto de fallar, porque el virus que entra por la puerta de la escuelita infantil no entiende de contratos ni de bajas maternas a todas luces insuficientes. Una semana en casa, dos en la escuelita, otra vez en casa. Y, en medio, el cuerpo que no reconoces, la conversaci&oacute;n que se estrecha hasta quedarse en los bodies y los horarios de sue&ntilde;o, la pareja recoloc&aacute;ndose como puede en un territorio en el que, a veces, no hay energ&iacute;a ni para mirarse sin que eso mismo se convierta en otra tarea.
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde aparece la frase. Funciona, en parte, porque promete un final, porque sugiere que esto &mdash;lo que sea exactamente ese &ldquo;esto&rdquo;&mdash; tiene una duraci&oacute;n limitada y que, si se aguanta lo suficiente, se sale del t&uacute;nel y se comienza a ver la luz. En su momento, yo tambi&eacute;n entend&iacute; esa salida como un regreso: volver a ser la que era, recuperar el cuerpo, el deseo, una cierta continuidad con mi vida anterior. En mis dos cuarentenas sent&iacute; cierta autopresi&oacute;n, tambi&eacute;n en el sexo. Tuve prisa por mantener mi primera relaci&oacute;n sexual posparto, como si ah&iacute; me jugara algo importante, como si recuperar el deseo antes de que acabasen esos cuarenta d&iacute;as fuese un logro que confirmaba que todo iba en la direcci&oacute;n correcta.
    </p><p class="article-text">
        Pero no era eso. No hay un momento claro que marque tu vuelta. No hay un d&iacute;a en el que algo encaja de repente y te devuelve, intacta, a la mujer que eras. Durante bastante tiempo, tienes la sensaci&oacute;n de estar viviendo en una versi&oacute;n provisional de tu vida, de moverte en un lugar que no termina de asentarse, de no reconocerte del todo en lo que haces ni en c&oacute;mo lo haces. Y, sin embargo, aunque no haya un corte claro, algo empieza a cambiar.
    </p><p class="article-text">
        No sucede de golpe, es m&aacute;s bien un movimiento lento que se va adentrando en lo cotidiano. Un d&iacute;a te das cuenta de que puedes leer m&aacute;s de dos p&aacute;ginas seguidas de un libro sin tener que volver atr&aacute;s porque has perdido el hilo. Otro d&iacute;a, que has quedado con tus amigas y, sin daros cuenta, hab&eacute;is pasado horas hablando de vosotras, de lo que os pasa, de lo que quer&eacute;is, y no de vuestras criaturas. Que os re&iacute;s con muchas ganas escuchando las aventuras de la &uacute;ltima amiga separada en Tinder, como si esa conversaci&oacute;n perteneciera a otra vida y, al mismo tiempo, siguiera siendo vuestra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En mis dos cuarentenas sentí cierta autopresión, también en el sexo. Tuve prisa por mantener mi primera relación sexual posparto, como si ahí me jugara algo importante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Empiezas a salir de casa sin calcular cada minuto en funci&oacute;n de otra persona. A alargar un caf&eacute;. A acudir a la presentaci&oacute;n de un libro y, despu&eacute;s, quedarte a tomar un vino y comentar. A tener una idea y poder seguirla hasta el final sin interrupciones constantes. A notar que el silencio ya no es un lujo inalcanzable, sino algo que vuelve, poco a poco, a estar disponible. Puedes volver al gimnasio en horario escolar y no sentir que le est&aacute;s robando tiempo a nadie. Tu criatura se queda a dormir en casa de un amigo y no pasas la noche pendiente del m&oacute;vil. Te atreves a dejarle un fin de semana con sus abuelos y descubres que no solo no pasa nada, sino que vuelve mejor. Sientes que puedes descargar un poco la presi&oacute;n, que ya no todo depende de ti en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el deseo regresa, pero ya no como una meta que hay que alcanzar, ni como una se&ntilde;al que confirme que todo est&aacute; bien, sino como algo que aparece cuando puede, cuando encuentra espacio, cuando deja de estar sometido a esa l&oacute;gica de rendimiento que convierte incluso lo &iacute;ntimo en una tarea m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A ese momento, la psic&oacute;loga perinatal Paola Roig lo llama &ldquo;despuerperio&rdquo;, explic&aacute;ndolo de una forma muy sencilla: &ldquo;Es algo que nos pasa a las madres cuando salimos del postparto; no del postparto inmediato &mdash;el puerperio de los primeros meses&mdash;, sino de esta crianza intensiva. Es lo que pasa m&aacute;s all&aacute; de los dos a&ntilde;os de nuestra criatura, cuando finaliza esa 'fusi&oacute;n' y empieza a separarse de nosotras. En ese momento, nosotras tambi&eacute;n nos tenemos que separar y descubrir qui&eacute;nes somos ahora despu&eacute;s de todo esto&rdquo;. No es una etiqueta m&aacute;s, ni una etapa que se pueda marcar en el calendario, sino una manera de nombrar ese desplazamiento en el que la maternidad deja de ocuparlo todo y empieza a convivir con otras partes de ti que vuelven a hacerse visibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sucede de golpe, es más bien un movimiento lento que se va adentrando en lo cotidiano. Un día te das cuenta de que puedes leer más de dos páginas seguidas de un libro sin tener que volver atrás porque has perdido el hilo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque, &iquest;de qu&eacute; se sale exactamente? &iquest;De las noches sin dormir? &iquest;De los virus encadenados? &iquest;De la sensaci&oacute;n de no llegar? S&iacute;, en parte. Lo que voces como la de Roig est&aacute;n poniendo sobre la mesa es que lo m&aacute;s decisivo sucede en otro plano, menos visible, m&aacute;s dif&iacute;cil de medir y que tiene que ver con la manera en que una se reconoce &mdash;o deja de reconocerse&mdash; en lo que hace, en c&oacute;mo se vincula, en c&oacute;mo se piensa. Tiene que ver con esa experiencia que Roig describe como un aprendizaje acumulado que, pasado un tiempo, exige ser integrado: &ldquo;No soy la de antes, no soy la que era solo madre, soy una Paola nueva. Obviamente, tengo muchas cosas de las que era antes, pero he incorporado much&iacute;simo aprendizaje despu&eacute;s de este crecimiento tan grande&rdquo;. Es posible que este movimiento se d&eacute; sin que haya una conciencia clara de que est&aacute; pasando. Simplemente, un d&iacute;a te das cuenta de que ya no est&aacute;s completamente dentro de aquello que te desbordaba, de que puedes tomar cierta distancia y empezar a soltar.
    </p><p class="article-text">
        Si vuelvo a esa frase que repito &mdash;&ldquo;de esto tambi&eacute;n se sale&rdquo;&mdash;, entiendo mejor qu&eacute; deja fuera. Porque s&iacute;, se sale, pero no dando por cerrada una etapa y volviendo a una versi&oacute;n intacta de una misma. Se sale cuando dejas de intentar ser la que eras y empiezas, con m&aacute;s o menos torpeza, a hacerte cargo de la que eres ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sale-despuerperio-momento-increible-madres-empezamos-soltar_129_13152924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6f712534-e870-4477-ad9a-3f915e134c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="712220" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6f712534-e870-4477-ad9a-3f915e134c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="712220" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De esto también se sale: el “despuerperio” o ese momento increíble en el que las madres empezamos a soltar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6f712534-e870-4477-ad9a-3f915e134c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: &quot;Sabes que hay alguien ahí las 24 horas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los grupos de WhatsApp para padres pueden ser espacios estresantes para las madres primerizas. Pero a veces también un refugio digital durante la madrugada</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Durante los primeros d&iacute;as despu&eacute;s de traer a mi hija del hospital, mi casa estuvo m&aacute;s concurrida que nunca. Familiares, amigos, vecinos e incluso conocidos de pasada se agolpaban en la puerta, colm&aacute;ndome de comida, regalos, ropa de segunda mano y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero al ponerse el sol, la multitud se dispersaba. Mi hija se despertaba y pasaba la noche sin dormir; yo me retiraba a mi dormitorio y, la verdad sea dicha, a mi tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Las incursiones nocturnas en el abismo digital rara vez me han resultado provechosas. Sol&iacute;a caer en un vac&iacute;o paranoico de contenidos, compras o teor&iacute;as conspirativas, para salir, horas m&aacute;s tarde, agotada y ansiosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras el nacimiento de mi hija, descubr&iacute; un santuario digital oculto: los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chats de WhatsApp para padres</a>.
    </p><p class="article-text">
        Durante el embarazo, me hab&iacute;an a&ntilde;adido a varios grupos de madres y a los hilos de debate correspondientes. Estaba el de mis amigas embarazadas, el grupo de mi ayuntamiento, otro para madres de mi zona, un grupo de pago para padres hippies y, por &uacute;ltimo, el hilo de la familia, donde se gestionaba toda la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces sab&iacute;a que internet pod&iacute;a ser un espacio tenso para las madres primerizas, repleto de simulacros t&oacute;xicos del tipo de madre que se supone que uno debe ser. Los chats de WhatsApp para padres suelen constituir el lado oscuro de esta cultura. A principios de este a&ntilde;o, la actriz Ashley French (antes Tisdale) escribi&oacute; un art&iacute;culo que se hizo viral en el que detallaba su decisi&oacute;n de <a href="https://www.thecut.com/article/ashley-tisdale-french-mom-group-mean-girls-parenting.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;romper&raquo; con su t&oacute;xico grupo de madres</a> &mdash;y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chat grupal</a> que lo acompa&ntilde;aba&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo revolucion&oacute; Internet, ya que los lectores especularon sobre qu&eacute; famosas estaban involucradas y compartieron sus propias historias de juicios y acoso en estos espacios. Cuando empec&eacute; a preguntar por ah&iacute; mientras investigaba para este art&iacute;culo, tambi&eacute;n recib&iacute; docenas de mensajes que, en esencia, dec&iacute;an: &laquo;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy cr&iacute;ticos&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé a preguntar por ahí mientras investigaba para este artículo, también recibí docenas de mensajes que, en esencia, decían: &#039;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy críticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, sin embargo, en lo que quiz&aacute; sea el primer respiro que me ha dado Internet, mis conversaciones nunca se volvieron t&oacute;xicas. Al contrario, se convirtieron en espacios abiertos las 24 horas del d&iacute;a, libres de juicios, donde pod&iacute;a pedir consejo, celebrar peque&ntilde;as victorias o simplemente desahogarme.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Jessica, profesora, supo que iba a tener gemelos, no conoc&iacute;a a nadie que hubiera pasado por lo que ella estaba a punto de afrontar. Entonces, mientras compraba un cochecito en Facebook Marketplace, conoci&oacute; a otra madre de la zona que la invit&oacute; a unirse a un chat grupal para familias con gemelos.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Los padres de un solo hijo no pueden entender realmente lo que es ser padre de gemelos&raquo;, dice Jessica, que ha pedido figurar solo con su nombre de pila. &laquo;Necesitas tener en tu vida a padres de gemelos para que te apoyen&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Gracias al chat, siempre sent&iacute; que ten&iacute;a un equipo de animadoras. Nunca me sent&iacute; sola, aunque estuviera criando a gemelos lejos de mis amigos y mi familia&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nacieron sus hijos, la conexi&oacute;n en l&iacute;nea cobr&oacute; a&uacute;n m&aacute;s importancia. Los beb&eacute;s pasaron diez semanas en el hospital y, una vez que llegaron a casa, le resultaba casi imposible salir de ella.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La asociaci&oacute;n de padres de gemelos organiza grupos de juego, pero es muy dif&iacute;cil asistir a ellos cuando est&aacute;s en plena lucha con unos gemelos reci&eacute;n nacidos&raquo;, explica. &laquo;Poder hablar con otras madres de gemelos en el chat me hizo sentir integrada en mi vida cotidiana&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, Louella admite que tiene suerte de contar con un gran apoyo presencial. Pero, incluso teniendo una buena comunidad en la vida real, su grupo de madres en WhatsApp &mdash;creado por una amiga&mdash; le ofrece un tipo de conexi&oacute;n diferente.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;He descubierto que la maternidad es realmente maravillosa, pero tambi&eacute;n, a veces, bastante aislante&raquo;, dice. &laquo;Es agradable que alguien te env&iacute;e un mensaje y te diga: &ldquo;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, &iquest;alguien m&aacute;s est&aacute; despierto?&rdquo;&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es agradable que alguien te envíe un mensaje y te diga: &#039;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, ¿alguien más está despierto?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La directora de arte Annie Portelli conoci&oacute; a las integrantes de su chat &mdash;acertadamente llamado 'Terapia gratuita para el club de las mam&aacute;s'&mdash; a trav&eacute;s de las sesiones para ni&ntilde;os peque&ntilde;os de su biblioteca local. El grupo sigue reuni&eacute;ndose en persona, pero, al igual que Louella, ella se beneficia de la cercan&iacute;a constante que ofrece el chat.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;El chat de WhatsApp, en concreto, es realmente reconfortante porque sabes que hay alguien ah&iacute; las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana, lo cual es muy importante en la oscuridad de la noche&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franqueza del grupo tambi&eacute;n es importante. &laquo;Puedes decir literalmente cualquier cosa &mdash;relacionada con el beb&eacute; o no&mdash; y nadie te juzgar&aacute;&raquo;, afirma. &laquo;Recibir un mensaje para ver c&oacute;mo est&aacute;s a la ma&ntilde;ana siguiente de una mala noche lo es todo cuando est&aacute;s sola en casa con tu beb&eacute; y te sientes un fracaso&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la proliferaci&oacute;n de los grupos de WhatsApp pueda parecer un fen&oacute;meno pospand&eacute;mico, los padres llevan d&eacute;cadas buscando estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Kiri, cuyos hijos son ahora adolescentes, recuerda el grupo de madres de su ayuntamiento como un espacio mucho m&aacute;s teatral.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Sent&iacute;a una enorme presi&oacute;n por dar la impresi&oacute;n de que lo estaba llevando bien&raquo;, afirma. &laquo;Cuando la gente hablaba de entrenar el sue&ntilde;o o del destete dirigido por el beb&eacute;, fing&iacute;a que yo tambi&eacute;n lo hab&iacute;a investigado. Me sent&iacute;a incre&iacute;blemente insegura de m&iacute; misma, pero no quer&iacute;a que lo supieran&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de abrirse en persona, se sinti&oacute; atra&iacute;da por foros an&oacute;nimos en l&iacute;nea con nombres como &laquo;Birth Club&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Compartir cosas en Internet era otra historia&raquo;, dice. &laquo;No hab&iacute;a preguntas demasiado tontas ni desahogos demasiado &iacute;ntimos. Nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era yo, as&iacute; que pod&iacute;a decir lo que realmente sent&iacute;a. Desconocidos de otros pa&iacute;ses se compadec&iacute;an de m&iacute; o me enviaban &ldquo;abrazos virtuales&rdquo;. La verdad es que era una gozada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de mis buenos recuerdos de esos chats grupales, quiz&aacute; sea mejor que ya no me pase noches enteras mirando el m&oacute;vil. Aun as&iacute;, cuando uno de esos hilos antiguos cobra vida con una actualizaci&oacute;n inesperada o una invitaci&oacute;n de cumplea&ntilde;os, siento una punzada de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        De repente, vuelvo a estar en mi habitaci&oacute;n a oscuras, mirando una calle vac&iacute;a y sinti&eacute;ndome como la &uacute;nica persona despierta en la Tierra. En esos momentos, mi tel&eacute;fono no me parec&iacute;a un vac&iacute;o, sino una ventana por la que pod&iacute;a arrastrarme para encontrar a otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en otra vida, en otra d&eacute;cada, en otro pa&iacute;s, estas mujeres y yo no hubi&eacute;ramos necesitado chats grupales. Quiz&aacute; nuestras familias hubieran vivido cerca. Quiz&aacute; no hubi&eacute;ramos tenido que apresurarnos a acostar a los beb&eacute;s para poder volver al trabajo. Quiz&aacute; hubi&eacute;ramos pasado largas tardes con otros padres, navegando juntos y sin prisas por los primeros a&ntilde;os de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha cambiado, pero las exigencias de la crianza siguen siendo las mismas. Sigue haciendo falta un pueblo para criar a un ni&ntilde;o. Pero, para bien o para mal, hoy en d&iacute;a ese pueblo suele vivir dentro de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Wendy Syfret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="277189" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="277189" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Whatsapp,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos hogares, contar con los abuelos se ha convertido en algo que se da por sentado. Recoger a los niños, cubrir imprevistos o ayudar algunas tardes se integra en la organización diaria, a veces, sin hablarlo previamente</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?”</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la implicaci&oacute;n de los abuelos en el cuidado de los nietos ha sido algo habitual. Sin embargo, no ocurre igual en todos los casos. Hay abuelos que siguen en activo, otros que tienen problemas de salud o que viven lejos, y tambi&eacute;n quienes prefieren dedicar esta etapa vital a proyectos propios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas formas de entender ese apoyo no coinciden con lo que los hijos esperan, aparecen fricciones que no siempre se han abordado previamente: incomodidad, malentendidos o la sensaci&oacute;n de que las responsabilidades no est&aacute;n claras dentro del entorno familiar.
    </p><h2 class="article-text">Una ayuda muy presente en la organizaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de los abuelos en la crianza sigue siendo habitual en Europa. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10519902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2023 por la revista <em>European Journal of Ageing</em>, a partir de datos de personas mayores de distintos pa&iacute;ses europeos, se&ntilde;ala que una proporci&oacute;n relevante colabora en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus nietos. Seg&uacute;n este trabajo, cerca de la mitad lo hace de forma ocasional, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro asume un papel m&aacute;s continuado. Este tipo de apoyo es especialmente frecuente en los pa&iacute;ses del sur de Europa, donde las redes familiares siguen teniendo un peso importante en la organizaci&oacute;n cotidiana. Otro <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre abuelos y crianza de Aldeas Infantiles, publicado en 2023, indica que en Espa&ntilde;a el 35% de los mayores de 65 se encarga del cuidado de los nietos varias veces por semana (muy por encima de la media europea del 14,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cándida</span>
                                        <span>—</span> 67 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n no se da siempre de la misma manera ni se vive igual en todos los hogares. En algunos casos se limita a momentos puntuales, mientras que en otros adopta formas m&aacute;s estables o se descarta por completo.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ndida, de 67 a&ntilde;os, decidi&oacute; desde el principio no asumir una rutina fija con sus dos nietos. &ldquo;Estoy con ellos y disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el d&iacute;a marcado por horarios. Durante muchos a&ntilde;os viv&iacute; pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente&rdquo;, explica. Aunque lo habl&oacute; en casa, sinti&oacute; que se daba por hecho que estar&iacute;a m&aacute;s disponible y que no fue f&aacute;cil cambiar esa idea.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se espera de los abuelos</h2><p class="article-text">
        Lo que empieza de forma puntual puede ir convirti&eacute;ndose en una responsabilidad m&aacute;s regular. Y ah&iacute; suelen aparecer los primeros roces. Antonio, de 70 a&ntilde;os, se encontr&oacute; con esa situaci&oacute;n cuando su hija le propuso encargarse de recoger a los ni&ntilde;os del colegio todos los d&iacute;as. &ldquo;Para ella era algo normal, pero para m&iacute; no lo era. Sigo trabajando algunas ma&ntilde;anas y tengo mis propios horarios. No pod&iacute;a reorganizar todo mi d&iacute;a para asumir ese compromiso fijo&rdquo;, recuerda. Durante un tiempo se interpret&oacute; as&iacute;, como si no quisiera ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        El papel de los abuelos en la crianza ha ido cambiando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como afirma Gerardo Meil, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid y especialista en sociolog&iacute;a de la familia, este papel est&aacute; relacionado con la transformaci&oacute;n del modelo familiar y con la incorporaci&oacute;n de las mujeres al trabajo en un contexto de familias m&aacute;s peque&ntilde;as. &ldquo;Muchas abuelas, en su mayor&iacute;a no empleadas y relativamente j&oacute;venes, asumieron un rol activo en el cuidado&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas, en su mayoría no empleadas y relativamente jóvenes, asumieron un rol activo en el cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerardo Meil</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, ese rol tambi&eacute;n ha cambiado. Meil subraya que se ha pasado de un modelo de &ldquo;cuidado sustitutivo&rdquo; a otro de &ldquo;cuidado complementario&rdquo; o &ldquo;cuidado de emergencia&rdquo;, m&aacute;s ocasional y limitado a determinadas tareas o momentos, como cuando est&aacute;n enfermos o para recogerlos del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no en todos los hogares se cuenta con esa ayuda. Seg&uacute;n datos de la <a href="https://quidan-project.com/resultados-list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta QUIDAN</a> 2 (2025), elaborada por Meil a familias con hijos menores de siete a&ntilde;os, &ldquo;el n&uacute;mero de familias que no recibe ning&uacute;n tipo de ayuda puede estimarse en alrededor de una de cada cuatro&rdquo;. Adem&aacute;s, en ese mismo estudio se observa que ha aumentado la proporci&oacute;n de padres que perciben que los abuelos no muestran demasiada disposici&oacute;n para cuidar. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, esta ausencia de apoyo no responde a una negativa directa. Tal y como apunta Meil, &ldquo;las razones en la gran mayor&iacute;a de los casos son objetivas&rdquo;, y est&aacute;n relacionadas con factores como la distancia, problemas de salud, la situaci&oacute;n laboral o el cuidado de otros nietos.
    </p><p class="article-text">
        Esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja en c&oacute;mo algunos abuelos deciden estar presentes. Eladio, de 69 a&ntilde;os, no participa en el cuidado diario de su nieta, pero mantiene un v&iacute;nculo regular en su vida. &ldquo;No estoy para el d&iacute;a a d&iacute;a ni para asumir responsabilidades fijas, pero s&iacute; para verla cuando surge&rdquo;, expresa. &ldquo;Nos vemos los fines de semana, en momentos concretos, y as&iacute; lo disfrutamos m&aacute;s. Para m&iacute; es importante que ese tiempo no est&eacute; ligado a una obligaci&oacute;n&rdquo;, remata.
    </p><h2 class="article-text">Negociar l&iacute;mites sin romper la relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que la falta de apoyo, lo que suele tensar estas situaciones es el desajuste entre lo que cada uno espera y lo que realmente ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mediaci&oacute;n familiar, este tipo de conflictos suele estar relacionado con un desajuste entre lo que cada generaci&oacute;n espera de la otra. Seg&uacute;n la mediadora familiar y abogada especializada en conflictos familiares Ana Criado Inchausp&eacute;, los hijos tienden a mirar a sus padres desde sus propias necesidades (la conciliaci&oacute;n, el trabajo o la crianza) sin atender a que ellos tambi&eacute;n se encuentran en una etapa vital distinta, con proyectos propios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mediadora familiar Ana Criado insiste en que una de las claves es &#039;transformar expectativas implícitas en acuerdos claros&#039;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, sostiene que no se trata tanto de ego&iacute;smo como de una falta de conciencia sobre las diferencias entre generaciones. Criado habla de la aparici&oacute;n de &ldquo;un nuevo modelo de tercera edad, m&aacute;s activo y aut&oacute;nomo&rdquo;, en el que muchas personas mayores priorizan su tiempo y no necesariamente desean asumir un cuidado continuado de sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Si estas expectativas no se ponen en com&uacute;n, aclara, pueden surgir sentimientos de decepci&oacute;n en los hijos y, al mismo tiempo, presi&oacute;n o p&eacute;rdida de libertad en los abuelos. Asimismo, indica que esto suele dar lugar a malentendidos sobre si ese cuidado es una ayuda puntual o una obligaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia, Criado insiste en que una de las claves es &ldquo;transformar expectativas impl&iacute;citas en acuerdos claros&rdquo;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado. Para evitarlo, propone exponer abiertamente lo que cada parte espera, delimitar responsabilidades (recordando que el cuidado corresponde a los padres) y concretar cu&aacute;ndo y c&oacute;mo puede darse la colaboraci&oacute;n de los abuelos. Tambi&eacute;n subraya la importancia de tener en cuenta las necesidades de ambas generaciones: la conciliaci&oacute;n de los hijos y la autonom&iacute;a de los mayores.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la especialista en conciliaci&oacute;n familiar concluye que &ldquo;el reto no es decidir si los abuelos deben cuidar o no a los nietos&rdquo;, sino abrir un di&aacute;logo que permita ajustar esas expectativas para que la colaboraci&oacute;n sea una elecci&oacute;n y no una imposici&oacute;n, sin deteriorar el v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el problema no est&aacute; tanto en la falta de ayuda como en lo que no se llega a decir a tiempo. Isabel, de 68 a&ntilde;os, reconoce que durante un tiempo asumi&oacute; que deb&iacute;a estar disponible para cuidar de sus nietas sin plantearse si realmente pod&iacute;a o quer&iacute;a hacerlo en esas condiciones. Con el paso de los meses, esa disponibilidad empez&oacute; a resultarle inc&oacute;moda, como si tuviera poco margen para decidir por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no dije nada, porque parec&iacute;a lo normal, pero cada vez me sent&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;moda, como si no pudiera elegir&rdquo;, asegura. Eso, relata, cambi&oacute; cuando lo hablaron en familia. &ldquo;Cuando lo compartimos, result&oacute; un alivio para todos. Pudimos recolocar las cosas y empezar a entendernos mejor. Ahora s&eacute; que ayudar tambi&eacute;n implica poder decidir&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        A medida que cambian las formas de vida, tambi&eacute;n se reordenan los acuerdos dentro de las familias. Lo que durante d&eacute;cadas se dio por hecho empieza a dejar paso a decisiones m&aacute;s habladas y menos asumidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:20:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81590" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81590" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Padres,Madres,Crianza,Cuidados familiares,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1456413" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1456413" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/fantasia-fuga-piensan-madres-arrepentidas-madres-suenan-desaparecer_129_13101034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea2170f-fdca-478f-a18a-be5c80109f73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo que imagino se parece más bien a un gesto administrativo, casi burocrático: dimitir de mis cargos y de mis cargas, entregar las llaves simbólicas de la casa, del calendario y de esa organización invisible que sostiene la vida cotidiana"</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        Tenemos que hablar de esto. Y &ldquo;esto&rdquo; es algo que, hasta ahora, solo he verbalizado con mis amigas m&aacute;s cercanas. Al principio, de manera t&iacute;mida y, de un tiempo a esta parte, con mayor elocuencia y frecuencia. No es f&aacute;cil de decir, pero se desliza entre risas cansadas y confesiones en voz baja. Supongo que es porque pensaba que ese era su lugar natural: el territorio protegido de las conversaciones entre mujeres que se entienden sin necesidad de explicarse demasiado. Sin embargo, &uacute;ltimamente me pregunto si quiz&aacute; merezca la pena sacarlo de ah&iacute; y decirlo en p&uacute;blico y en voz alta, no porque sea algo extraordinario &mdash;sospecho que es m&aacute;s com&uacute;n de lo que parece&mdash; sino precisamente porque no se dice: a veces, fantaseo con desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        No hablo de una huida dram&aacute;tica ni de esas historias en las que alguien decide marcharse sin vuelta y deja detr&aacute;s una vida convertida en enigma; lo que imagino se parece m&aacute;s bien a un gesto administrativo, casi burocr&aacute;tico: dimitir de mis cargos y de mis cargas, entregar las llaves simb&oacute;licas de la casa, del calendario y de esa organizaci&oacute;n invisible que sostiene la vida cotidiana, y salir por la puerta sin dar demasiadas explicaciones. En esta fantas&iacute;a no ocurre nada extraordinario: camino sin rumbo por una ciudad cualquiera, me siento en un banco a leer, debajo de un magnolio, paso la noche en una habitaci&oacute;n de hotel donde nadie me reclama. Nadie me pregunta nada urgente, nadie depende de m&iacute; para que el mundo siga funcionando. No se trata de abandonar nada, ni de romper nada; se trata simplemente de suspender durante unas horas la expectativa de presencia que articula mi vida.
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a aparece m&aacute;s a menudo de lo que me gustar&iacute;a admitir. Algunas semanas varias veces, casi siempre al final del d&iacute;a, cuando cierro el ordenador y todav&iacute;a queda todo lo dem&aacute;s: la cena que preparar, los deberes, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/charla-cinco-minutos-cambiar-educacion-sexual-casa_1_12763963.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las conversaciones que hay que tener</a>, esa sensaci&oacute;n tan conocida de que la jornada laboral no termina realmente cuando se apaga la pantalla, sino que contin&uacute;a en otra forma dentro de la casa. Otras veces aparece cuando todo se ha calmado por fin y el silencio entra en el sal&oacute;n como una r&aacute;faga de aire suave, ese momento breve en el que una se da cuenta de que ha estado disponible para todo el mundo durante horas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La fantasía aparece más a menudo de lo que me gustaría admitir. Algunas semanas varias veces, casi siempre al final del día, cuando cierro el ordenador y todavía queda todo lo demás</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        S&eacute; perfectamente c&oacute;mo suena todo esto y por eso conviene decirlo con claridad: las dos personas a las que m&aacute;s quiero en el mundo viven en mi casa y son mi hija y&nbsp;mi hijo. No es una frase ret&oacute;rica ni una concesi&oacute;n obligada al discurso maternal; es una constataci&oacute;n simple. Dar&iacute;a mi vida por ellos sin pensarlo dos veces y, en muchos sentidos, ellos son la forma perfecta y concreta que ha tomado el amor en mi vida adulta. Precisamente por eso la fantas&iacute;a no consiste en imaginar mi vida sin mis hijos; ese pensamiento no aparece. No me detengo a preguntarme c&oacute;mo habr&iacute;a sido todo si no los hubiera tenido, ni me entretengo demasiado en esos escenarios paralelos tan novelescos, tan de pel&iacute;cula; los &ldquo;y si&rdquo; me interesan poco, quiz&aacute; porque la vida siempre es una sola y se construye sobre decisiones que rara vez admiten revisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a, por tanto, no tiene que ver con borrar a mis hijos de la historia, sino con borrarme a m&iacute; durante un rato. Desaparecer unas horas, un d&iacute;a, quiz&aacute; un fin de semana entero; no ser necesaria para nadie durante ese tiempo, no responder a nadie, no sostener nada. Dicho as&iacute; suena casi infantil, como cuando de peque&ntilde;a so&ntilde;aba con escaparme de casa tras una bronca con mi madre, pero en realidad lo que revela esa fantas&iacute;a es algo mucho m&aacute;s estructural: la intensidad con la que la maternidad contempor&aacute;nea organiza el tiempo, la atenci&oacute;n y, en muchos casos, incluso <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra identidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha empezado a hablarse de algo todav&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;modo: las madres que se arrepienten de haber tenido hijos. La soci&oacute;loga <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/orna-donath-madre-arrepentido_128_3824315.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orna Donath</a> ahond&oacute; sobre ello en el magn&iacute;fico ensayo <em>Madres arrepentidas: Una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales</em> (Reservoir Books, 2016), donde recog&iacute;a testimonios de mujeres que afirmaban amar profundamente a sus hijos y, aun as&iacute;, reconocer que, si pudieran volver atr&aacute;s, no elegir&iacute;an la maternidad. No es un sentimiento mayoritario, pero tampoco inexistente, y quiz&aacute; por eso provoca tanta incomodidad cultural, porque desaf&iacute;a una de las promesas m&aacute;s persistentes de nuestra &eacute;poca: la idea de que la maternidad es siempre la decisi&oacute;n correcta, la que ordena la vida, la que otorga sentido definitivo a todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No me reconozco en ese arrepentimiento, pero tampoco me tranquiliza despacharlo con facilidad. A las mujeres se nos advierte con frecuencia de que nos arrepentiremos de no tener hijos, como si esa fuera la gran amenaza biogr&aacute;fica que pesa sobre nosotras. Lo que casi nunca se contempla es la posibilidad inversa: que algunas mujeres descubran demasiado tarde que la maternidad no era el lugar en el que quer&iacute;an vivir su vida. Quiz&aacute; por eso el libro de Donath produjo tanto revuelo cuando se public&oacute;. No porque revelara un fen&oacute;meno masivo, sino porque se atrev&iacute;a a mentar&nbsp;algo que la cultura prefiere no mirar de frente: que la maternidad no es una experiencia homog&eacute;nea ni garantiza autom&aacute;ticamente la felicidad o el sentido de la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A las mujeres se nos advierte con frecuencia de que nos arrepentiremos de no tener hijos (...) Lo que casi nunca se contempla es la posibilidad inversa: que algunas mujeres descubran demasiado tarde que la maternidad no era el lugar en el que querían vivir su vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Reconocer esa posibilidad no significa abrazarla ni desearla. Significa aceptar algo m&aacute;s simple y m&aacute;s engorroso: que la maternidad, como casi todas las decisiones irreversibles de la vida adulta, tambi&eacute;n contiene zonas de ambivalencia. Entiendo bien la pregunta que rodea al arrepentimiento, no porque desee otra vida, sino porque s&eacute; hasta qu&eacute; punto la maternidad contempor&aacute;nea descansa sobre una expectativa de presencia constante. Una madre no solo ama a sus hijos; tambi&eacute;n est&aacute; siempre ah&iacute;, f&iacute;sica, mental y emocionalmente disponible, anticipando necesidades, organizando tiempos, sosteniendo el delicado equilibrio dom&eacute;stico que permite que la vida cotidiana avance sin demasiados sobresaltos. Esa presencia continua, que a menudo se vive como una forma de amor, tambi&eacute;n puede sentirse en ocasiones como una forma de presi&oacute;n silenciosa. Muy silenciosa y muy invisible.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la fantas&iacute;a de fuga aparece, ahora s&iacute;, con tanta naturalidad en nuestras conversaciones. La periodista <a href="https://www.eldiario.es/nidos/clase-madre-abandona-hijo-mujeres-sienten-veces-necesidad-huir_129_9132004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bego&ntilde;a G&oacute;mez Urzaiz escribi&oacute; en</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/clase-madre-abandona-hijo-mujeres-sienten-veces-necesidad-huir_129_9132004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Las abandonadoras</em></a><em> </em>(Destino, 2022) sobre mujeres que se marcharon de verdad, mujeres que vivieron maternidades turbulentas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a>, Joni Mitchell, Muriel Spark, Doris Lessing, Ingrid Bergman, Maria Montessori o Gala Dal&iacute;, entre otras. Todas ellas tienen en com&uacute;n haberse separado de sus hijos y lo interesante de este ensayo no es solo la galer&iacute;a de casos extremos que re&uacute;ne, sino el malestar cultural que provocan. El abandono paterno forma parte de la historia social sin despertar demasiados juicios morales; sin embargo, cuando es una madre la que se va, el gesto adquiere de inmediato una dimensi&oacute;n casi m&iacute;tica, como si en &eacute;l se pusiera en cuesti&oacute;n algo m&aacute;s profundo que una simple decisi&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        Entre esa figura radical &mdash;la madre que abandona, la madre que se arrepiente de serlo&mdash; y la madre abnegada existe, sin embargo, un territorio mucho m&aacute;s amplio y cotidiano que rara vez se nombra: el de las madres que se quedan, que aman a sus hijos sin reservas y que, aun as&iacute;, imaginan a veces lo que significar&iacute;a salir por la puerta durante un rato largo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tal vez la pregunta importante no sea qué dice esa fantasía sobre las madres, sino qué dice sobre las condiciones en las que hoy se ejerce la maternidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal vez la pregunta importante no sea qu&eacute; dice esa fantas&iacute;a sobre las madres, sino qu&eacute; dice sobre las condiciones en las que hoy se ejerce la maternidad. No dejo de reflexionar sobre la creciente soledad de la crianza en nuestros d&iacute;as y sobre la desaparici&oacute;n de muchas de las redes informales que durante siglos han sostenido y siguen sosteniendo los cuidados <em>&mdash;spoiler:</em> esas redes est&aacute;n formadas, en una mayor&iacute;a abrumadora, por mujeres&mdash;. Cuando esa red desaparece y el cuidado se concentra casi exclusivamente en el n&uacute;cleo familiar &mdash;y dentro de &eacute;l, muy a menudo, en la madre&mdash;, la presencia se vuelve m&aacute;s intensa, m&aacute;s continua, m&aacute;s exigente.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute; la fantas&iacute;a de fuga no sea el s&iacute;ntoma de una mala maternidad ni una se&ntilde;al de arrepentimiento oculto, sino algo mucho m&aacute;s sencillo: una forma de respirar dentro de una vida que exige demasiado, un peque&ntilde;o gesto imaginario que permite recordar que, incluso dentro del amor m&aacute;s profundo, sigue existiendo una puerta y que saber que est&aacute; ah&iacute; &mdash;aunque no tengamos ninguna intenci&oacute;n de cruzarla&mdash; tambi&eacute;n forma parte de la libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a mis amigas. Mientras escrib&iacute;a este art&iacute;culo, les he preguntado si alguna vez se han arrepentido de ser madres. Una de ellas me dice: &ldquo;Pues yo, arrepentirme, no. Si no, no ser&iacute;a quien soy hoy en d&iacute;a. Pero imaginarme otra vida y sonre&iacute;r&hellip; s&iacute;&rdquo;. Otra me contesta a la salida del cole, tras una reuni&oacute;n en la que se ha activado un protocolo <em>antibullying:</em> &ldquo;Ahora mismo de lo que me arrepiento es de no haber sido madre en un lugar m&aacute;s amable, con rastas y rodeada de otras mujeres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/fantasia-fuga-piensan-madres-arrepentidas-madres-suenan-desaparecer_129_13101034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ea2170f-fdca-478f-a18a-be5c80109f73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="889391" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ea2170f-fdca-478f-a18a-be5c80109f73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="889391" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ea2170f-fdca-478f-a18a-be5c80109f73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Maternidad,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas guías para padres de niños pequeños, pero ¿qué ocurre cuando tus hijos llegan a la edad adulta? Una psicoterapeuta comparte sus principios básicos para criar a adultos</p><p class="subtitle">“La precariedad infantiliza”: por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Cuando una de mis hijas cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n atraves&oacute; una crisis tan dolorosa que se prolong&oacute; m&aacute;s de lo que pude soportar. Yo era psicoterapeuta, con formaci&oacute;n en desarrollo infantil y adulto y, sin embargo, me sent&iacute; completamente desorientada. Han pasado d&eacute;cadas desde entonces, pero cuando hace poco habl&eacute; con ella sobre esa &eacute;poca, me invadi&oacute; la misma sensaci&oacute;n de angustia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como mi hija, que ahora es madre, lo expres&oacute; cuando le ped&iacute; que describiera aquella &eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba furiosa, desesperada y sola. Me pele&eacute; contigo y con pap&aacute; de una forma en que nadie en la familia se hab&iacute;a peleado contigo antes. Recuerdo gritarte mientras d&aacute;bamos un paseo, mientras t&uacute; me suplicabas desesperadamente que me callara porque la gente pod&iacute;a o&iacute;rnos. Yo quer&iacute;a que nos oyeran. Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos nuestra imagen de familia feliz, y lo consegu&iacute; con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; que hab&iacute;a estado observando a otras familias y me preguntaba qu&eacute; hab&iacute;an hecho bien ellos y qu&eacute; hab&iacute;a hecho yo tan mal. No sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la relaci&oacute;n ahora que ella era t&eacute;cnicamente una adulta, pero para m&iacute; segu&iacute;a siendo tan joven y vulnerable. Ten&iacute;a miedo por ella, estaba enfadada con ella (una emoci&oacute;n que no quer&iacute;a sentir) y furiosa conmigo misma. Bajo todo eso se escond&iacute;a la verg&uuml;enza: le hab&iacute;a fallado a ella y a nuestra familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasar de ser gestora ansiosa a testigo respetuosa es una tarea difícil en la educación de los hijos adultos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las preguntas me abrumaban. &iquest;Por qu&eacute; no lo vi venir? &iquest;Qu&eacute; hice mal? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a arreglarlo? Busqu&eacute; orientaci&oacute;n y no encontr&eacute; casi nada. Pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a informaci&oacute;n que me ayudara a entender este nuevo terreno. Ojal&aacute; hubiera sabido lo que sugieren las recientes <a href="https://www.cam.ac.uk/stories/five-ages-human-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en neurociencia</a> de la Universidad de Cambridge: que la fase adolescente del cerebro se prolonga hasta la avanzada edad de 32 a&ntilde;os. Estos hallazgos, publicados en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-65974-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, cuestionan las suposiciones tradicionales de que la maduraci&oacute;n termina a los 18 o 25 a&ntilde;os y ponen de relieve por qu&eacute; este per&iacute;odo prolongado de la &lsquo;no del todo adultez&rsquo; supone tanto una vulnerabilidad como una oportunidad para nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina cuando estos cumplen 18 a&ntilde;os: simplemente cambia de forma. Sin embargo, la educaci&oacute;n de los hijos adultos sigue siendo uno de los aspectos menos comentados y menos comprendidos de la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la terapia, mi hija y yo superamos esas peleas y reconstruimos una relaci&oacute;n cercana. Estoy profundamente agradecida por ello. Vi&eacute;ndolo en perspectiva, la ruptura se convirti&oacute; en un avance: una reconfiguraci&oacute;n necesaria de nuestro sistema familiar. Restableci&oacute; los l&iacute;mites, abri&oacute; una comunicaci&oacute;n m&aacute;s honesta y nos ense&ntilde;&oacute; a discutir de forma constructiva. Suena a final feliz, pero el proceso fue ca&oacute;tico y duro. Aqu&iacute; van algunos consejos clave para construir una buena relaci&oacute;n con tus hijos ya adultos.
    </p><p class="article-text">
        En generaciones anteriores, llegar a la edad adulta implicaba cortar lazos a los 18 a&ntilde;os: uno se marchaba de casa, consegu&iacute;a un trabajo, se casaba joven y rara vez miraba atr&aacute;s. Hoy en d&iacute;a, la situaci&oacute;n es diferente. Muchos padres observan a sus hijos adultos y se preguntan qu&eacute; ha salido mal. En comparaci&oacute;n con lo que ellos hicieron a esa edad, el camino m&aacute;s lento de sus hijos hacia la independencia puede interpretarse como un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Jeffrey Arnett acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;adultez emergente&rdquo; para referirse a los a&ntilde;os comprendidos entre los 18 y los 25, una fase de exploraci&oacute;n e incertidumbre en la que los j&oacute;venes se encuentran &ldquo;a medio camino&rdquo; entre la adolescencia y la edad adulta. Es un momento para probar, experimentar y descubrir qui&eacute;nes son. Esto no es una prueba de decadencia moral, sino un cambio en el desarrollo que refleja un mundo radicalmente diferente. La tecnolog&iacute;a, el movimiento feminista y el cambio social han transformado lo que significa crecer.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas lo reflejan con crudeza: alrededor de <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/jul/23/men-women-society-uk-housing-parents-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de los j&oacute;venes adultos</a> de entre 18 y 34 a&ntilde;os viven con sus padres en Reino Unido [En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-diez-jovenes-siguen-viviendo-padres_1_11584190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete de cada diez j&oacute;venes que trabajan</a> siguen viviendo con ellos, y la edad media de emancipaci&oacute;n supera los 30 a&ntilde;os]. Casi <a href="https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/01/25/financial-help-and-independence-in-young-adulthood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 60% de los padres mantienen</a> econ&oacute;micamente a un hijo adulto. Por dif&iacute;cil que pueda resultar, se trata de una adaptaci&oacute;n necesaria a una realidad econ&oacute;mica y social profundamente alterada. Los padres rara vez hablan de lo agotados que se sienten o de c&oacute;mo afrontar la situaci&oacute;n de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Sarah, una paciente de unos 55 a&ntilde;os, que acudi&oacute; a terapia sinti&eacute;ndose completamente agotada. Tres a&ntilde;os antes, su hijo Tom, de 26 a&ntilde;os, hab&iacute;a vuelto a casa tras terminar la universidad. Lo que comenz&oacute; como un arreglo temporal &ldquo;solo hasta que se estabilizara&rdquo; se hab&iacute;a convertido en algo que ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo definir. Tom trabajaba a tiempo parcial en una cafeter&iacute;a, se pasaba las tardes jugando a videojuegos, no contribu&iacute;a en absoluto a los gastos de la casa y se enfadaba ante cualquier sugerencia de que hiciera algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sarah se sent&iacute;a atrapada entre el amor y el resentimiento. Le preparaba la comida, le lavaba la ropa y andaba de puntillas para no alterar su estado de &aacute;nimo. Su matrimonio se resinti&oacute;; su marido empez&oacute; a llegar tarde a casa para evitar la tensi&oacute;n. Sarah no entend&iacute;a por qu&eacute; Tom parec&iacute;a tan estancado cuando ella le hab&iacute;a dado todo. &ldquo;Le he fallado&rdquo;, dec&iacute;a entre l&aacute;grimas. &ldquo;No es capaz de afrontar la vida adulta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A algunos padres les cuesta más dejar que sus hijos se independicen, a otros les cuesta más que ya no los necesiten; en ambos casos se necesitan límites claros y afectuosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero a medida que trabajamos juntas, fue surgiendo una realidad diferente. La propia madre de Sarah hab&iacute;a sido fr&iacute;a y cr&iacute;tica. Sarah se hab&iacute;a prometido a s&iacute; misma ser diferente: m&aacute;s cari&ntilde;osa, m&aacute;s presente. Sin embargo, hab&iacute;a compensado en exceso y hab&iacute;a protegido a Tom de las dificultades. Le resolv&iacute;a los problemas y lo libraba de las consecuencias. Ahora, a sus 26 a&ntilde;os, Tom no ten&iacute;a confianza en sus propias capacidades porque nunca hab&iacute;a tenido que desarrollarlas. Y Sarah, agotada tras a&ntilde;os de hipervigilancia, se sent&iacute;a enfadada con la misma persona a la que hab&iacute;a intentado proteger con tanto empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El avance se produjo cuando Sarah comenz&oacute; a darse cuenta de que era su ansiedad, y no la necesidad real de Tom, lo que impulsaba su comportamiento. Trabajamos en lo que realmente le aterrorizaba: que si no controlaba la vida de su hijo, ocurrir&iacute;a algo terrible. Debajo de eso se escond&iacute;a un miedo m&aacute;s antiguo: que ella no era lo suficientemente buena, que el amor desaparecer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sarah empez&oacute; poco a poco. Dej&oacute; de lavarle la ropa a Tom. Le dijo, con calma, que ten&iacute;a que contribuir mensualmente a los gastos de la casa. Se resisti&oacute; al impulso de salir al rescate cuando &eacute;l se quejaba o se enfadaba. Fue una tortura. Tom estaba furioso. La acus&oacute; de no preocuparse por &eacute;l, de cambiar las reglas de repente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, poco a poco, se fueron adaptando. &Eacute;l empez&oacute; a hacer m&aacute;s turnos. Comenz&oacute;, con cautela, a hablar de mudarse. El ambiente en casa se relaj&oacute;. El marido de Sarah empez&oacute; a llegar a casa m&aacute;s temprano. Y, en una sesi&oacute;n, Sarah me dijo: &ldquo;La semana pasada, Tom me dio las gracias por la cena. Era la primera vez en tres a&ntilde;os que se hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a cocinado. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado tan ocupada dando, que nunca le hab&iacute;a dejado devolverme el favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones confirman lo que Sarah descubri&oacute;: cuando los hijos adultos vuelven a casa, la calidad de vida y el bienestar de los padres suelen disminuir significativamente, independientemente del motivo por el que el hijo haya regresado. Sin embargo, no lo admitimos abiertamente, porque nos parece una traici&oacute;n. El silencio nos mantiene a todos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambi&oacute; para Sarah y Tom no fue que ella lo quisiera menos, sino que lo quer&iacute;a de otra manera. Empez&oacute; a confiar en &eacute;l para que se las arreglara en la vida. Ese cambio, de gestora ansiosa a testigo respetuosa, es una tarea dif&iacute;cil de la paternidad de hijos adultos.
    </p><p class="article-text">
        La misma din&aacute;mica se repite en lo que respecta al dinero, las elecciones profesionales y las relaciones. Los padres ven a sus hijos pasar apuros y se apresuran a arreglar las cosas, aconsejarles o rescatarlos. Lo hacen por amor, pero a menudo les sale el tiro por la culata. Los estudios demuestran que la implicaci&oacute;n excesiva de los padres, lo que los investigadores denominan &ldquo;crianza helic&oacute;ptero&rdquo;, se asocia con problemas de salud mental en los j&oacute;venes adultos, una menor confianza en s&iacute; mismos y dificultades en el desarrollo de la identidad. Justo lo que hacemos para ayudar puede resultar un obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cercan&iacute;a prolongada puede ser entra&ntilde;able y necesaria, pero tambi&eacute;n problem&aacute;tica. Los padres pueden sentirse resentidos; los hijos pueden sentirse infantilizados. La clave es la claridad, no el control. Hay que mantener conversaciones expl&iacute;citas sobre el dinero, las tareas dom&eacute;sticas, la privacidad y las expectativas. Los l&iacute;mites son importantes. Son las suposiciones t&aacute;citas &mdash;esos viejos patrones heredados&mdash; las que con mayor frecuencia conducen al conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los propios j&oacute;venes adultos identifican aspectos que favorecen su regreso a casa: expectativas claras discutidas abiertamente, contribuciones significativas al hogar, ser tratados como adultos en lugar de como adolescentes y un plan de salida con plazos. Ejemplos de esto incluyen que gestionen sus propias relaciones. Tienen privacidad en lo que respecta a su tel&eacute;fono, sus finanzas y su vida social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es el padre o la madre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar asumiendo el papel de cuidadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n no radica en si tu hijo de 28 a&ntilde;os vive en casa. Se trata de si la relaci&oacute;n ha evolucionado para adaptarse a su etapa de desarrollo o si todos repiten los patrones de cuando eran adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio es una tarea dif&iacute;cil. Durante a&ntilde;os, nuestro papel fue proteger y guiar; mantener a nuestros hijos con vida y ayudarles a crecer. Luego, la tarea cambia: dar un paso atr&aacute;s y dejar que tomen sus propias decisiones y cometan sus propios errores. Esa transici&oacute;n puede resultar desconcertante; pues, en cierto modo, siguen siendo ese beb&eacute; diminuto que llevamos dentro. Se necesita un profundo trabajo psicol&oacute;gico para amar al hijo que tenemos, no al que imaginamos o elegir&iacute;amos; para escuchar con atenci&oacute;n, respetar su autonom&iacute;a y ofrecer sabidur&iacute;a solo cuando se nos pida. Como dijo Anna Freud: &ldquo;El trabajo de una madre es estar ah&iacute; para que la dejen ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ejercer una crianza &ldquo;suficientemente buena&rdquo; con los hijos adultos se requiere un delicado equilibrio: no abandonarlos ni sobreprotegerlos, no limitarse siempre al papel de padre, sino compartir m&aacute;s, y mantener el v&iacute;nculo sin caer en la dependencia. La verdadera tarea consiste en soltar el control sin perder el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Existe un modelo de crianza llamado &ldquo;C&iacute;rculo de Seguridad&rdquo; dise&ntilde;ado para mejorar las relaciones entre cuidadores e hijos, ayudando a los adultos a comprender y satisfacer las necesidades emocionales de los ni&ntilde;os en la primera infancia. Esto tambi&eacute;n se aplica aqu&iacute;. Quieres ser los brazos en los que tus hijos adultos puedan refugiarse, pero tambi&eacute;n el apoyo que les ayude a dar el paso hacia la independencia. A algunos padres les cuesta m&aacute;s soltar las riendas, a otros les cuesta m&aacute;s sentirse necesarios; ambos casos requieren l&iacute;mites claros y afectuosos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del cambio cuando tu hijo encuentra relaciones amorosas? Al ver a sus hijos adultos salir con otras personas y divertirse, los padres pueden sentir envidia de su juventud &mdash;la frescura de sus cuerpos, la vida que a&uacute;n tienen por delante&mdash; incluso mientras sienten orgullo y amor. Reconocer estas emociones, en lugar de enterrar la verg&uuml;enza, nos mantiene aut&eacute;nticos y generosos. Cuanto m&aacute;s aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros l&iacute;mites, m&aacute;s libres son nuestros hijos para vivir plenamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros límites, más libres son nuestros hijos para vivir plenamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pueden surgir otras dificultades debido a los cambios en los roles de padres e hijos. El trauma no superado de una generaci&oacute;n puede transmitirse a la siguiente. Cuando el dolor se entierra en lugar de afrontarse, se transmite a trav&eacute;s del comportamiento, la respuesta emocional e incluso de forma epigen&eacute;tica en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser. El trauma no superado nos hace m&aacute;s reactivos: los padres pueden volverse impredecibles o poco fiables, lo que provoca que los hijos se sientan ansiosos o hipervigilantes. Estos patrones se repiten a lo largo de d&eacute;cadas hasta que alguien est&aacute; preparado para sentir el dolor y empezar a sanarlo. Cuando el trauma o el abandono han marcado a una familia, el distanciamiento entre generaciones se vuelve m&aacute;s probable, no porque falte el amor, sino porque ha resultado demasiado doloroso expresarlo con seguridad. Es &uacute;til que los padres reconozcan el trauma que arrastran de su pasado y se propongan procesarlo no solo por ellos mismos, sino por todo el sistema familiar.
    </p><p class="article-text">
        A veces es el padre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar como cuidadores, que intentan, y normalmente fracasan, manejar o apaciguar a las mismas personas que se supone que deben protegerlos. La tarea aqu&iacute; &mdash;en este caso para los hijos m&aacute;s que para los padres&mdash; es diferente, pero igualmente vital: establecer l&iacute;mites sin culpa, ver claramente las limitaciones de los padres y dejar de intentar ganarse un amor que era condicional o inconsistente. El amor a&uacute;n puede ser posible, pero solo desde una distancia emocional segura. Los l&iacute;mites se convierten en la forma que debe adoptar el amor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sois capaces de hablar con sinceridad, discrepar con respeto y reíros juntos, habéis logrado algo extraordinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tu influencia perdura, pero no a trav&eacute;s de tus opiniones. Reside en c&oacute;mo encarnas el amor, el respeto, la integridad y la bondad. Has contribuido a trazar el mapa relacional que llevan dentro tus hijos: conf&iacute;a en eso y conf&iacute;a en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores tensiones surgen en los momentos de transici&oacute;n: cuando un hijo se va de casa o regresa, cuando una nueva pareja se une a la familia, cuando fallece un abuelo o cuando alguien pierde el trabajo. Estos momentos ponen de manifiesto las fisuras de una familia, pero tambi&eacute;n crean oportunidades para crecer y recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las familias m&aacute;s unidas atraviesan tormentas. Los conflictos con los hijos adultos pueden herir profundamente porque tocan la identidad, no solo como padre, sino como alguien que lo dio todo. La tentaci&oacute;n es intentar arreglarlo o retirarse. Es mejor hacer una pausa, reconocer tu parte de responsabilidad, pedir perd&oacute;n cuando sea necesario y escuchar con empat&iacute;a. La reconciliaci&oacute;n tras un conflicto no solo cura, sino que fortalece la seguridad emocional y la resiliencia en ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su complejidad, esta etapa puede reportar grandes satisfacciones. Las conversaciones se vuelven m&aacute;s enriquecedoras; el sentido del humor se hace m&aacute;s profundo. Puedes disfrutar de tus hijos ya adultos como personas por derecho propio: con sus peculiaridades, sus pasiones y su sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo recientemente una madre: &ldquo;Es como ver a tu coraz&oacute;n caminar fuera de tu cuerpo, pero ahora camina con confianza&rdquo;. Eso captura la belleza agridulce de todo esto. Si puedes hablar con sinceridad, discrepar con respeto y re&iacute;ros juntos, has logrado algo extraordinario. Has convertido un v&iacute;nculo de dependencia en una relaci&oacute;n de respeto mutuo, una que evoluciona a medida que ambos lo hac&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina: madura. Y, como todo amor maduro, requiere valor: para aprender continuamente, para perdonar una y otra vez y para estar siempre presente, no como el padre que lo sabe todo, sino como un ser humano m&aacute;s que tambi&eacute;n sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        A mi hija le ayud&oacute; much&iacute;simo sentirse escuchada. &ldquo;Con el tiempo, mi rabia fue disminuyendo a medida que me sent&iacute;a lo suficientemente escuchada&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Parte de la tarea de desarrollo que supone la separaci&oacute;n consist&iacute;a en demostrar que lo que siempre hab&iacute;a temido era err&oacute;neo: que si mostraba mi yo aut&eacute;ntico, ca&oacute;tico y en conflicto, no ser&iacute;a digna de ser amada. Que el amor era condicional. Al final, de una forma muy desordenada, aprend&iacute; que me quer&iacute;an tal y como soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no son est&aacute;ticas: son sistemas vivos que se adaptan constantemente. Lo mejor que podemos hacer, como padres, como hijos, como seres humanos, es mantenernos abiertos: escuchar, crecer y amar, incluso cuando es dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Samuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="603193" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="603193" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Maternidad,familias,Psicología,Bienestar,Relaciones,Padres,Madres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Y no vais a tener otro?&quot;: por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuestionamientos sobre ampliar la familia continúan presentes en la experiencia de muchas madres y padres con un único hijo, incluso cuando la decisión ya está tomada</p><p class="subtitle">“Ser hijo único no debería considerarse un problema”: mitos y realidades de crecer sin hermanos</p></div><p class="article-text">
        En reuniones familiares, entre amigos o incluso en el parque, la pregunta es directa: &ldquo;&iquest;Y no vais a tener otro?&rdquo;. Nuria tiene 39 a&ntilde;os y es madre de un ni&ntilde;o de siete. En su caso, tener un solo hijo fue una decisi&oacute;n meditada. &ldquo;Siempre pensamos que quer&iacute;amos una familia peque&ntilde;a&rdquo;, cuenta. Sin embargo, reconoce que desde que su hijo naci&oacute; hay una cuesti&oacute;n que aparece con frecuencia: si tendr&aacute; un hermano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegura que aprendi&oacute; a responder con naturalidad. &ldquo;Al principio me incomodaba, porque daba la sensaci&oacute;n de que nuestra decisi&oacute;n estaba abierta o incompleta&rdquo;, explica. Con los a&ntilde;os, dice, ha dejado de sentirse obligada a justificarse: &ldquo;Cada familia tiene sus circunstancias y eso tambi&eacute;n forma parte de c&oacute;mo construimos la crianza&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios se repite en muchas familias con un &uacute;nico hijo. M&aacute;s que cuestionar la elecci&oacute;n en s&iacute;, reflejan expectativas sociales sobre c&oacute;mo se espera que sea una familia. Las estad&iacute;sticas evidencian que el tama&ntilde;o medio de las familias en Espa&ntilde;a se ha reducido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Seg&uacute;n la <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estad&iacute;stica de nacimientos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(INE)</a>, correspondiente a 2024, el n&uacute;mero medio de hijos por mujer se sit&uacute;a en torno a 1,1, una de las cifras m&aacute;s bajas de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito europeo, el informe <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fertility statistics </em></a><a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Eurostat</a> (actualizaci&oacute;n de 2024) apunta en la misma direcci&oacute;n: en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se ha consolidado una tendencia hacia familias m&aacute;s peque&ntilde;as. Estos datos muestran que la decisi&oacute;n sobre el n&uacute;mero de hijos est&aacute; influida no solo por preferencias individuales, sino tambi&eacute;n por factores sociales, econ&oacute;micos y culturales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n de la familia ideal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el modelo de familia ha estado durante d&eacute;cadas ligado a estructuras m&aacute;s amplias, en las que tener varios hijos formaba parte de lo esperado. Esta idea se ha visto influida por factores culturales y tambi&eacute;n por una tradici&oacute;n de ra&iacute;ces religiosas que asociaba la familia numerosa a un ideal social. Aunque la realidad ha cambiado, esa idea colectiva sigue influyendo en la forma en que se interpretan hoy algunas decisiones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Pau Miret Gamundi, soci&oacute;logo y dem&oacute;grafo e investigador del Centre d&rsquo;Estudis Demogr&agrave;fics (CERCA) de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), algunas ideas culturales sobre el n&uacute;mero de hijos siguen muy presentes en la sociedad. Entre ellas, la creencia de que los hijos &uacute;nicos pueden crecer m&aacute;s mimados. &ldquo;Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pau Miret Gamundi</span>
                                        <span>—</span> sociólogo, demógrafo e investigador (UAB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Miret apunta que ese cuestionamiento no responde tanto a criterios racionales como a referentes sociales interiorizados. Seg&uacute;n<strong> </strong>explica, se trata de una percepci&oacute;n sostenida m&aacute;s por la emotividad y la escala de valores predominante que por evidencia objetiva. En ese sentido, a&ntilde;ade que la herencia religiosa tambi&eacute;n ha contribuido a consolidar esta concepci&oacute;n: &ldquo;En el G&eacute;nesis se explicita &lsquo;creced y multiplicaos&rdquo;, subraya, una referencia que, durante d&eacute;cadas, ha reforzado la asociaci&oacute;n entre familia numerosa y modelo deseable. Esto ayuda a entender por qu&eacute; estas elecciones siguen generando juicio social.
    </p><p class="article-text">
        Estos estereotipos han contribuido a construir una imagen social del <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hijo &uacute;nico</a> que no siempre se corresponde con la evidencia, pero que sigue influyendo en la percepci&oacute;n de muchas familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el experto explica que se trata de una creencia muy arraigada que carece de base cient&iacute;fica, pero que ha alimentado durante d&eacute;cadas la idea de que una familia &ldquo;responsable&rdquo; es aquella que tiene &ldquo;la parejita&rdquo;, idealmente un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa creencia ha resistido el paso del tiempo y sigue generando expectativas sobre las personas con un &uacute;nico hijo. Seg&uacute;n se&ntilde;ala, incluso puede llevar a culpabilizarlas por cualquier dificultad que pueda tener el menor. &ldquo;Con uno es m&aacute;s que suficiente, por lo que la presi&oacute;n no existe para tener un tercer hijo, que se considera excesivo con los tiempos que corren&rdquo;, asegura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de cu&aacute;ntos hijos forman una familia adecuada tambi&eacute;n ha ido cambiando con el tiempo. &ldquo;Desde que se dispone de encuestas sobre el n&uacute;mero de hijos que se consideran adecuados, se ha visto c&oacute;mo ha ido descendiendo el arquetipo de &lsquo;familia&rdquo;, expone. A mediados del siglo XX, recuerda, se consideraba que una familia deb&iacute;a tener al menos tres hijos para estar completa. Ese modelo dio lugar en muchos pa&iacute;ses occidentales al fen&oacute;meno del <em>baby boom</em>. &ldquo;En Europa lleg&oacute; tras el final de la Segunda Guerra Mundial y, en Espa&ntilde;a, una d&eacute;cada m&aacute;s tarde&rdquo;, apunta Miret.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de las d&eacute;cadas, la percepci&oacute;n social tambi&eacute;n ha ido cambiando. &ldquo;La mirada a las familias con dos hijos se ha normalizado, aunque persisten los prejuicios contra las de hijo &uacute;nico&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las dudas que aparecen tras la decisi&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n social tambi&eacute;n aparece en la experiencia de otras familias. Diana, de 42 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de diez, cuenta que durante un tiempo pens&oacute; que tendr&iacute;a m&aacute;s hijos. &ldquo;Entre el trabajo, la conciliaci&oacute;n y la edad, lleg&oacute; un momento en que sentimos que nuestra familia ya estaba completa&rdquo;, comparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, reconoce que las preguntas siguen apareciendo. &ldquo;A veces parece que la gente espera que des explicaciones, como si tener un solo hijo fuera una decisi&oacute;n que todav&iacute;a pudiese cambiar&rdquo;, indica. Durante un tiempo, esa sensaci&oacute;n le hizo replantearse su elecci&oacute;n. Hoy, sin embargo, asegura que ha dejado de cuestion&aacute;rselo y que vive su elecci&oacute;n con m&aacute;s tranquilidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que hay una percepción muy extendida de cómo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel 45 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de 12
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel, de 45 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de doce, explica que en su caso la decisi&oacute;n de tener un solo hijo fue algo que se fue asentando con el tiempo. &ldquo;Nunca lo hablamos como una decisi&oacute;n cerrada, simplemente fuimos viendo que est&aacute;bamos bien as&iacute;&rdquo;, expresa.&nbsp;Y revela que, aunque en su entorno han surgido opiniones, no los ha vivido como una presi&oacute;n directa. &ldquo;Creo que hay una percepci&oacute;n muy extendida de c&oacute;mo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, a&ntilde;ade, priorizan el equilibrio familiar y el tiempo compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de los comentarios del entorno, la decisi&oacute;n tambi&eacute;n puede generar dudas internas, especialmente cuando entra en conflicto con la idea extendida de lo que se espera de una familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el plano psicol&oacute;gico, Mireia Orgil&eacute;s, catedr&aacute;tica de psicolog&iacute;a y experta en salud mental infantil, aclara que tener un solo hijo contin&uacute;a cuestion&aacute;ndose en parte por creencias muy arraigadas. &ldquo;Durante d&eacute;cadas, el modelo ideal inclu&iacute;a varios hijos y todav&iacute;a hoy se presiona a quienes no siguen ese patr&oacute;n&rdquo;, afirma. A&ntilde;ade: &ldquo;Las familias con hijos &uacute;nicos siguen expuestas a comentarios o preguntas sobre si van a ampliar la familia&rdquo;, expresa. Esa presi&oacute;n, refiere, puede generar inseguridad y dudas en torno a una decisi&oacute;n muy personal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen más en el bienestar que ser hijo único o tener hermanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mireia Orgilés</span>
                                        <span>—</span> catedrática de psicología y experta en salud mental infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, el n&uacute;mero de hermanos no es un factor determinante en el bienestar infantil. Orgil&eacute;s subraya que lo m&aacute;s importante es la calidad de las relaciones familiares. &ldquo;La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen m&aacute;s en el bienestar que ser hijo &uacute;nico o tener hermanos&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, refiere que los ni&ntilde;os pueden desarrollar habilidades sociales adecuadas en distintos contextos. &ldquo;El colegio, los amigos, el barrio o la familia extensa son tambi&eacute;n una oportunidad para favorecer el desarrollo social&rdquo;, destaca. &ldquo;Los ni&ntilde;os necesitan relaciones sociales significativas&rdquo;, a&ntilde;ade la experta. Cuando no hay hermanos, sostiene, esos v&iacute;nculos pueden desarrollarse igualmente en otros entornos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que los modelos familiares se diversifican, las decisiones sobre la maternidad o paternidad responden cada vez m&aacute;s a trayectorias personales. Sin embargo, en el caso de las familias con un solo hijo, esa elecci&oacute;n sigue sin percibirse siempre como completamente libre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="139665" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="139665" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La asociación 'Malasmadres' exige un Pacto de Estado por la Conciliación: “No es un problema privado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/asociacion-malasmadres-exige-pacto-conciliacion-no-problema-privado_1_13078364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/954cb69c-c964-488e-8bf1-00be2a32eb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La asociación &#039;Malasmadres&#039; exige un Pacto de Estado por la Conciliación: “No es un problema privado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laura Baena y su comunidad llevan más de 10 años luchando por esta reforma. Este mércoles han presentado su campaña de incidencia política junto a la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego</p></div><p class="article-text">
        Laura Baena, creadora del <a href="https://clubdemalasmadres.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Club de las Malasmadres</a>, una comunidad que une a casi un mill&oacute;n de mujeres que luchan por no renunciar ni a su carrera laboral ni a su conciliaci&oacute;n, ha vuelto a alzar la voz este mi&eacute;rcoles para reivindicar la necesidad de crear un Pacto de Estado por la Conciliaci&oacute;n.&nbsp;La reivindicaci&oacute;n surge tras la publicaci&oacute;n de su &uacute;ltimo informe, <em>El peso invisible de la maternidad </em>(2025), en el que identifican y ponen nombre al peso no siempre visible de los cuidados y la no conciliaci&oacute;n que lleva a las madres al agotamiento.&nbsp;Entre los datos que incluye se encuentra que, al convertirse en madres, el 82% de las mujeres ha tomado decisiones que han afectado a su trayectoria laboral. 
    </p><p class="article-text">
        Baena, presidenta de Malasmadres y de la Asociaci&oacute;n Yo No Renuncio, ya ha entregado este informe a todas las fuerzas pol&iacute;ticas, y asegura que es el momento de pasar de la palabra a la acci&oacute;n. &ldquo;3 de cada 4 mujeres nos dicen que su salud se ha resentido por la falta de conciliaci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Eso ya no es un problema privado, es una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica y nuestros representantes se han comprometido con nosotras a implementar pol&iacute;ticas que frenen esta situaci&oacute;n que afecta de manera transversal a todas las familias&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Baena explica a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> que el principal objetivo de este pacto es &ldquo;frenar la renuncia de las madres&rdquo;, y que la maternidad se reconozca social y econ&oacute;micamente: &ldquo;Hay medidas que llevamos impulsando mucho tiempo y que vemos que son claves, como la reducci&oacute;n de jornadas sin p&eacute;rdida salarial&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde Malasmadres tambi&eacute;n llevan a&ntilde;os reivindicando que el permiso parental de ocho semanas sea retribuido. &ldquo;Las familias espa&ntilde;olas no pueden cuidar sin cobrar&rdquo;, afirma Baena. &ldquo;Al final quien usa el permiso son familias que tienen recursos para estar cuidando sin cobrar&rdquo;, se&ntilde;ala, dejando fuera de la ecuaci&oacute;n a las familias m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Baena, el permiso de maternidad deber&iacute;a empezar tras la recuperaci&oacute;n del parto. &ldquo;Es muy importante reconocer el valor que tiene el cambio, no s&oacute;lo emocional sino f&iacute;sico, del cuerpo de la mujer cuando llega a la maternidad&rdquo;. Entre los puntos &ldquo;no negociables&rdquo; del Pacto tambi&eacute;n se encuentra la necesidad de aprobar la prestaci&oacute;n universal de crianza por hijo o hija, que tambi&eacute;n ayudar&iacute;a a frenar la pobreza infantil y que existe en muchos pa&iacute;ses europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maternidad necesita acompa&ntilde;amiento m&aacute;s all&aacute; de los primeros meses, porque si no, no vamos a conseguir que haya una sociedad con futuro&rdquo;, asegura Baena. &ldquo;Porque la situaci&oacute;n actual del pa&iacute;s es que no hay madres, no hay hijos&rdquo;. Bajo el lema &ldquo;Las Malasmadres no conciliamos, sobrevivimos&rdquo;, el evento ha contado con la presencia de Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, que ha conversado con Baena sobre la conciliaci&oacute;n y la necesidad de cambiar la sociedad y el asentado sistema patriarcal. &ldquo;El cuidado tiene que ser pol&iacute;tica de Estado, no puede quedar relegado al &aacute;mbito de la familia&rdquo;, ha asegurado Rego.
    </p><p class="article-text">
        La ministra ha puesto el foco en los derechos de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y ha asegurado que &ldquo;la prestaci&oacute;n por crianza es un elemento de cuidado e igualador de derechos de ciudadan&iacute;a para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que tienen derecho a ser cuidados con dignidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rego ha afirmado que el &aacute;mbito reproductivo debe tener mayor presencia en la sociedad, y que &ldquo;la democracia en las empresas se hace a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas de cuidado&rdquo;, apelando a la necesidad de la reducci&oacute;n de la jornada laboral para asegurar la conciliaci&oacute;n. &ldquo;La pol&iacute;tica institucional tiene que mirar m&aacute;s all&aacute; para que estos cambios a nivel social se terminen de concretar&rdquo;, ha concluido la ministra.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La historia de Mar</h2><p class="article-text">
        Mar, madre de dos hijos de 22 y 21 a&ntilde;os, uno de ellos con discapacidad, tuvo que dejar su trabajo por la imposibilidad de compaginarlo con los cuidados. &ldquo;Me cost&oacute; mucho tomar la decisi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Porque da la sensaci&oacute;n de que no sirves para otra cosa, nada m&aacute;s que para cuidar&rdquo;. Para ella, el &ldquo;peso invisible de la maternidad&rdquo; recae principalmente en las tareas administrativas a las que hace frente debido a la discapacidad de su hijo. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de haber recibido un gran apoyo por parte de profesionales, reconoce haber sentido una gran ausencia &ldquo;para poder conciliar un trabajo y mi agotamiento, porque en mi caso, adem&aacute;s, el padre est&aacute; ausente&rdquo;. &ldquo;Tuve que tomar la decisi&oacute;n de no trabajar, porque era imposible compatibilizarlo, sobre todo para preservar mi salud f&iacute;sica y mental&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El evento ha contado tambi&eacute;n con una mesa de expertas moderada por Baena con el Catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional Octavio Salazar, la periodista y emprendedora social Mar Cabra, y la actriz y guionista Pilar G&oacute;mez. Todos han puesto el foco de la conversaci&oacute;n en cambiar el modelo de productividad de Espa&ntilde;a y a cuestionar las razones por las que&nbsp;el sistema patriarcal funciona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/863a1aaf-61db-47a5-ba7c-c29f47863beb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mesa de debate"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mesa de debate                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La masculinidad es lo que define nuestra estructura social&rdquo;, ha explicado Salazar. &ldquo;Los hombres tenemos que revisar los poderes que hemos tenido naturalmente nuestros&rdquo;. Por otro lado, Cabra ha resaltado la importancia de &ldquo;poner el cuidado en el centro de la empresa&rdquo;: &ldquo;Hay que reorganizar el modelo laboral para incluir a las madres, porque la manera de trabajar est&aacute; rota&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha proyectado un fragmento del cortometraje <em>La loca y el feminista</em>, escrito y protagonizado por Pilar G&oacute;mez, que trata la desigualdad en el reparto de los cuidados. Se ha resaltado la importancia de llevar la lucha por la igualdad de g&eacute;nero al &aacute;mbito audiovisual y de que muchos m&aacute;s hombres vean y lean contenido de este tipo para autoevaluar su rol dentro de la estructura familiar y la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, se les ha dado voz a ellas: las madres. Baena ha charlado con tres de ellas sobre su conciliaci&oacute;n de la vida laboral con los cuidados. Mireia, Mar y Elisa han puesto voz y rostro al malestar y agotamiento materno. &ldquo;Las madres estamos sosteniendo el futuro de la sociedad&rdquo;, han coincidido. Cada una ha formulado una exigencia para mejorar la calidad de vida de las madres. 
    </p><p class="article-text">
        Mireia ha pedido un cambio de modelo para que la familia sea lo m&aacute;s importante de la sociedad. Mar ha exigido m&aacute;s empat&iacute;a y humanidad hacia las madres y m&aacute;s apoyos a las que cuidan solas. Y Elisa ha pedido que &ldquo;los pol&iacute;ticos se pongan de acuerdo y dejen de pelear&rdquo;. &ldquo;Todos tienen madres y deben ayudarnos para tener una vida m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Martínez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/asociacion-malasmadres-exige-pacto-conciliacion-no-problema-privado_1_13078364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 15:10:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/954cb69c-c964-488e-8bf1-00be2a32eb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="651864" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/954cb69c-c964-488e-8bf1-00be2a32eb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="651864" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La asociación 'Malasmadres' exige un Pacto de Estado por la Conciliación: “No es un problema privado"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/954cb69c-c964-488e-8bf1-00be2a32eb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Madres,Maternidad,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Por qué no tengo un papá?&quot;: qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el hijo de tres años de esta pareja les lanzó la pregunta, al principio no supieron cómo contestar. Expertas explican en este consultorio cómo abordarla</p><p class="subtitle">‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; yo no tengo un pap&aacute;?&rdquo;. As&iacute; de clara y directa fue la pregunta que, hace unas semanas, lanz&oacute; un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os a sus dos madres. Una de ellas cuenta que, al principio, les cost&oacute; un poco encajarla. &ldquo;Nosotras no tenemos todav&iacute;a recorrido en la maternidad porque nuestro hijo est&aacute; empezando a comparar y a entender su situaci&oacute;n familiar, mientras que nosotras, sus dos madres, estamos aprendiendo a gestionar esto con &eacute;l&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La duda surgi&oacute; tras una din&aacute;mica en el colegio en la que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ense&ntilde;aban fotos de sus familias. As&iacute; que su hijo repar&oacute; en que su entorno familiar era diferente al del resto y traslad&oacute; la pregunta a sus madres. &ldquo;Nos cost&oacute; un poco encajarlo, quiz&aacute;s no est&aacute;bamos preparadas para gestionarlo, pero habl&aacute;ndolo con nuestra psic&oacute;loga hemos ido avanzando&rdquo;, reflexiona esta madre.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta habitual en familias diversas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que describe esta pareja de dos madres es, seg&uacute;n las expertas, muy habitual en familias homoparentales. Ana Murillo y Sandra Cendal, madres bolleras, activistas y libreras, aseguran que es una duda &ldquo;bastante recurrente en hijes de lesbianas&rdquo;. Iv&aacute;n Hern&aacute;n, coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+, tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;&#8288;Por supuesto que es una cosa que ocurre habitualmente. Los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se comparan entre ellos buscando similitudes, tambi&eacute;n en [lo que respecta a] las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ellas Andrea Mezquida Ortega, psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer,</em> que aporta un poco m&aacute;s de contexto para entender estas situaciones: &ldquo;Dado que todav&iacute;a no vivimos en un pa&iacute;s donde los colectivos vulnerables estemos a salvo de discriminaciones y agresiones, es entendible que haya familias LGTBIQA+ que se encuentren en estas tesituras, porque en el colegio de sus hijes no se eduque en diversidad sexual y de g&eacute;nero, o no de la manera m&aacute;s adecuada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=1684&amp;capsel=1670" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del INE</a>, desde que se aprob&oacute; la ley del matrimonio igualitario, en el a&ntilde;o 2005, se celebraron 76.101 matrimonios entre personas del mismo sexo. Sigue habiendo mayor&iacute;a de hombres: son el 54% frente al 46% de matrimonios entre dos mujeres. Aun as&iacute;, esto no abarca la diversidad de familias en su conjunto, ya que muchas mujeres que forman juntas una familia no llegan a formalizar su uni&oacute;n. Un <a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2025/06/Informe-matrimonio_25.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y m&aacute;s (FELGTBI+) profundiza en las estad&iacute;sticas y se&ntilde;ala que &ldquo;si&nbsp;bien en un inicio el porcentaje de uniones formadas por hombres era mayor, desde 2016 se registra un n&uacute;mero mayor de matrimonios formados por mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Hernán</span>
                                        <span>—</span> coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Validar y repreguntar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun sabiendo que se trata de una situaci&oacute;n com&uacute;n y que es normal que las infancias pregunten sobre este tema, a veces puede ser un momento complicado para las parejas de mujeres lesbianas. Ana Murillo y Sandra Cendal, que son madres bolleras juntas, reflexionan conjuntamente y aportan ideas sobre qu&eacute; hacer en ese momento concreto: &ldquo;Creemos que lo primero es no entrar en p&aacute;nico, ser conscientes de que a esa edad las criaturas est&aacute;n creando su identidad y eso se hace en comparaci&oacute;n con lo que tienen a su alrededor. Y eso significa estar en contacto permanente y constante con la cisheteronorma. Creemos que elles necesitan ubicarse en el mundo y que esa pregunta no necesariamente habla de una carencia real, sino de una necesidad de entender su lugar en el mundo&rdquo;, explican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas ya tienen pensado qu&eacute; har&aacute;n si reciben esa pregunta: &ldquo;Alguna vez hemos hablado de que cuando ese momento llegue respondamos sin dramas y sin ponernos a la defensiva, que es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas&rdquo;, afirman estas dos madres. Tambi&eacute;n aconsejan devolver la pregunta para saber exactamente qu&eacute; est&aacute; expresando: &ldquo;Si le ni&ntilde;e dice &lsquo;quiero tener un pap&aacute;&rsquo;, es importante explorar qu&eacute; significa eso para &eacute;l. A veces no est&aacute; pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho m&aacute;s concreto: un modelo que ha visto en sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre. Creemos que nuestra labor como adultas es acompa&ntilde;ar la diferencia de nuestro hijo, dando espacio a las dudas y creando un clima de confianza con &eacute;l para que pueda acudir a nosotras y sienta que pueda expresar sus preocupaciones&rdquo;, exponen Ana y Sandra.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer</em> Andrea Mezquida Ortega trabaja a diario con familias diversas, por lo que propone una estrategia de validaci&oacute;n y di&aacute;logo:&nbsp;&ldquo;Ante una pregunta tan directa y tan cargada de incomprensi&oacute;n, seguramente, por parte de la criatura, lo primero es validar sus emociones y el deseo de querer saber la respuesta; es decir, aplicar la empat&iacute;a y la validaci&oacute;n emocional por parte de sus mam&aacute;s&rdquo;. A continuaci&oacute;n propone dar referentes: &ldquo;Tambi&eacute;n ser&iacute;a importante poder nombrar ejemplos reales de otres ni&ntilde;es que tampoco tengan pap&aacute; y mam&aacute; (quiz&aacute; alguna familia m&aacute;s del barrio, de la ciudad, amistades...) o, en caso de no encontrar esos ejemplos en un entorno cercano e inmediato, poder comentar ejemplos audiovisuales que hayan podido ver juntes (series, pelis, v&iacute;deos,<em> tiktoks...)</em>, con la idea de que entienda que no solo es una situaci&oacute;n que viven en su casa y en su familia, sino que es algo natural y generalizado en muchos hogares&rdquo;, cuenta la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Murillo y Sandra Cendal</span>
                                        <span>—</span> madres bolleras, activistas y libreras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mezquida sugiere aprovechar la pregunta para abrir un di&aacute;logo familiar: &ldquo;Adapt&aacute;ndonos a su edad, podemos plantear preguntas y generar una especie de di&aacute;logo en el que podamos concluir por qu&eacute; cree que &lsquo;necesita&rsquo; tener un pap&aacute;.., qu&eacute; puede ofrecerle un pap&aacute; que no puedan ofrecerle dos mam&aacute;s, si tiene alg&uacute;n tipo de carencia o de falta al tener dos mam&aacute;s y ning&uacute;n pap&aacute;, si esto le genera infelicidad, etc.&rdquo;. Y, si todo esto no funciona, o si aparecen sentimientos de rechazo a la diversidad o de cuestionamiento del modelo familiar, recomienda solicitar ayuda especializada o consultar recursos de apoyo.
    </p><h2 class="article-text">Acudir a especialistas y buscar recursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Existen recursos espec&iacute;ficos para todo tipo de realidades LGTBIQA+, aunque podr&iacute;an existir muchos m&aacute;s, pero s&iacute; que van aumentando poco a poco y se van actualizando&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega. Para ella, uno de los espacios m&aacute;s completos se encuentra en la <a href="https://felgtbi.org/que-hacemos/recursos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web de la FELGTBI+</a>: &ldquo;Tienen un apartado de recursos de todo tipo, organizado seg&uacute;n orientaciones sexuales o identidad de g&eacute;nero&rdquo;, explica Mezquida. Desde la propia FELGTBI+ recomiendan un contenido en concreto para este caso: &ldquo;Sin ir m&aacute;s lejos, el a&ntilde;o pasado, desde el grupo de familias de la Federaci&oacute;n, hicimos un <a href="https://www.instagram.com/p/DH0pdIWMarf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">webinar sobre la historia familiar</a>&rdquo;, cuenta Iv&aacute;n Hern&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los materiales de la asociaci&oacute;n, Hern&aacute;n tambi&eacute;n recomienda una serie de cuentos sobre diversidad familiar: <a href="https://kalandraka.com/con-tango-son-tres-castellano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Con tango somos tres</em></a>, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-martin-y-la-tarta-de-chocolate-ibd/9788416179398/4073164?srsltid=AfmBOoqgsp9Xm84XGCAcjChmIpsF81YVbGEhSyEfWfmVzb_QoEIVt4S9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mart&iacute;n y la tarta de chocolate</em></a>, <a href="https://loscuentosdecoco.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Coc&oacute; y el baile m&aacute;gico</em></a>, o <a href="https://tripantu.cl/products/emilia-descubre-las-familias?srsltid=AfmBOoqPy-n8IgDH8QhoYHxHFaXTwyxehEpjhU-s83NjMDs6zZEVe0ch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emilia descubre las familias</em></a>. Ana Murillo y Sandra Cendal, que adem&aacute;s de ser madres dirigen la librer&iacute;a LGTBIAQ+ transfeminista <a href="https://www.instagram.com/maryreadlibre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Read</a>, reconocen que todav&iacute;a faltan t&iacute;tulos especializados. &ldquo;Hemos buscado mucho y a la librer&iacute;a vienen muchas madres lesbianas pidi&eacute;ndolo, pero seguimos hu&eacute;rfanas de referencias y modelos de familias diversas&rdquo;, explican. Ellas recomiendan algunos t&iacute;tulos, tanto infantiles como para adultas: &ldquo;Para peques, los cuentos <a href="https://editorialkokinos.com/album-ilustrado/la-boda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La boda</em></a>, <a href="https://www.editorialegales.com/libros/pronto-por-la-manana/9788417319359/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pronto por la ma&ntilde;ana</em></a>, <a href="https://www.editoriallacalle.com/libros/clara-mami-y-mama/?srsltid=AfmBOoq5wWm7HMdpFMPYxrvrVIpUBFzeMaCZcQurVJhqyoE9gnD1mnH4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clara, mami y mam&aacute;</em></a>, <a href="https://palabrasdeaguaeditorial.com/libro/mis-mamas-molan-atencion-preventa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mis mam&aacute;s molan</em></a>, y <a href="https://www.elreydeharlem.es/maria-pies-de-zanahoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mar&iacute;a, pies de zanahoria</em></a>; para adultas, <a href="https://katakrak.net/cas/lib/la-tribu-de-las-amatxus-bollo-amatxo-bolloen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La tribu de las amatxus bollo</em></a>, <a href="https://leseditorial.com/libro/no-ficcion/tambien-soy-su-mama/?srsltid=AfmBOoqPWerzqBbLUoQL8bEKAlZpdTbfHt3uPW9fSejN2PSx4DvqQ9v9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tambi&eacute;n soy su mam&aacute;</em></a> o <a href="https://www.editorialegales.com/libros/maternidades-cuir/9788417319922/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maternidades cuir</em></a>&rdquo;, enumeran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en realidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si persisten las dificultades para gestionar la situaci&oacute;n con las infancias, y las madres consideran que no pueden abordarlo solas, las expertas recomiendan buscar ayuda profesional. &ldquo;El apoyo y acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico siempre ser&aacute; una opci&oacute;n y una v&iacute;a disponible. Por suerte, existen asociaciones, terapias de grupo y terapeutas especialistas en realidades<em> queer,</em> que trabajan con familias LGTBIQA+ abordando este tipo de casu&iacute;sticas y cualquier otra que pueda surgir&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todas ellas insisten en la necesidad de normalizar la conversaci&oacute;n y mantener abierto el di&aacute;logo. As&iacute; lo expresan Ana Murillo y Sandra Cendal, que lanzan esta reflexi&oacute;n final: &ldquo;No queremos que nuestro hijo sienta que tiene que protegernos a nosotras de sus dudas, no le corresponde eso. Preferimos que pueda decir lo que siente, incluso si es inc&oacute;modo. Porque si puede hablarlo en casa, no tendr&aacute; que gestionarlo solo fuera&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1161751" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1161751" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,familias,LGTBI,Crianza,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
