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    <title><![CDATA[elDiario.es - Martín Caparrós]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/martin-caparros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Martín Caparrós]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sumar anuncia en un acto de Verdes Equo que el Congreso aprobará una orden para saber quién mató a García Caparrós]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/sumar-anuncia-acto-verdes-equo-congreso-aprobara-orden-mato-garcia-caparros_1_12619001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17807947-f19f-4b2e-8971-1b45e804706d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sumar anuncia en un acto de Verdes Equo que el Congreso aprobará una orden para saber quién mató a García Caparrós"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso, Esther Gil de Reboleño (Sumar), lo ha dado a conocer durante un acto de Verdes Equo celebrado en paralelo al acto de presentación de la candidatura de Por Andalucía
</p><p class="subtitle">Por Andalucía lanza su proyecto para “echar a Moreno” sin Podemos pero con “la mano tendida”
</p></div><p class="article-text">
        La diputada por Sumar y vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso de los Diputados, Esther Gil de Rebole&ntilde;o, ha anunciado este s&aacute;bado que la Mesa aprobar&aacute; el pr&oacute;ximo martes una instrucci&oacute;n del Departamento de Archivos y Bibliotecas para acceder a la documentaci&oacute;n que existe en el Congreso sobre el <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/garcia-caparros-joven-murio-bandera_1_4134156.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesinato de Manuel Jos&eacute; Garc&iacute;a Caparr&oacute;s el 4 de diciembre de 1977</a> en el centro de la ciudad de M&aacute;laga durante una manifestaci&oacute;n pro autonom&iacute;a andaluza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha dado a conocer Gil de Rebole&ntilde;o con motivo de su participaci&oacute;n en la celebraci&oacute;n de un acto de Verdes Equo programado en Torremolinos, donde esta formaci&oacute;n ha apostado &ldquo;por una gran coalici&oacute;n ecoandalucista&rdquo;. En paralelo, el Movimiento Sumar, Izquierda Unida (IU) e Iniciativa del Pueblo Andaluz<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/andalucia-lanza-proyecto-echar-moreno-mano-tendida_1_12618444.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> lanzaban en Sevilla la carrera preelectoral de la marca Por Andaluc&iacute;a</a>, bajo la que Verdes Equo ha formado parte del grupo parlamentario en la comunidad andaluza. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, se ha escenificado que <a href="https://www.eldiario.es/politica/izquierda-andaluza-arranca-camino-elecciones-dividida-estrategias-estatales_1_12617161.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la izquierda andaluza arranca su camino a las elecciones auton&oacute;micas dividida por las estrategias estatales</a>. Aunque las fuentes de ambos lados restan importancia a la coincidencia de estos dos eventos, es sintom&aacute;tico que el partido verde haya programado un acto en M&aacute;laga a la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/andalucia-lanza-proyecto-echar-moreno-mano-tendida_1_12618444.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">misma hora en que Por Andaluc&iacute;a hab&iacute;a convocado el acto de presentaci&oacute;n con la sociedad civil</a> en Sevilla.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Mano tendida</h2><p class="article-text">
        El partido verde, que ahora lideran Mar Gonz&aacute;lez y el director general de Animales en el Gobierno, Jos&eacute; Ram&oacute;n Becerra, no ve cumplidas hoy por hoy sus aspiraciones en ninguna coalici&oacute;n existente y por eso proponen &ldquo;darle la vuelta a todo&rdquo; y generar una &ldquo;coalici&oacute;n plural, diversa e integradora&rdquo;. &ldquo;Lo que proponemos es abrir horizontes pol&iacute;ticos m&aacute;s amplios, capaces de conectar con la sociedad andaluza y con los pueblos del Estado, situando la vida, la justicia y el planeta en el centro de la agenda pol&iacute;tica&rdquo;, trasladan.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las tres fuerzas que integran de momento la nueva candidatura de Por Andaluc&iacute;a aseguran que van a mantener &ldquo;la mano tendida&rdquo; a todo aquel que se quiera incorporar &ldquo;hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a&rdquo;, como ha dicho Toni Valero, coordinador general de IU en Andaluc&iacute;a, minutos antes de comenzar un acto dirigido a movilizar a &ldquo;los andaluces que desean un cambio pol&iacute;tico&rdquo; en su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        El acto de Verdes Equo ha tenido lugar bajo el lema 'Latido Verde, horizonte ecoandalucista', y ha contado con la participaci&oacute;n de partidos, movimientos sociales y culturales para promover un acuerdo pol&iacute;tico en Andaluc&iacute;a, &ldquo;que desborde las fronteras del bipartidismo tradicional&rdquo;. Junto a Mar Gonz&aacute;lez, en el acto han intervenido Joserra Becerra; coportavoz de Verdes Equo y director general de Derechos de los animales; la coportavoc&iacute;a de Verdes Equo Andaluc&iacute;a, Rosa Galindo y Manuel Sola y la diputada de M&aacute;s Madrid-Verdes Equo, Paz Serra. Tambi&eacute;n miembros de la Chunta Aragonesista y Ganemos Jerez, y los diputados de Sumar (coalici&oacute;n a la que pertenece Verdes Equo), Esther Gil de Rebole&ntilde;o y Agust&iacute;n Santos. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un gran paso para el andalucismo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mar Gonzalez ha agradecido el apoyo de &ldquo;fuerzas hermanas&rdquo; de todo el territorio y ha se&ntilde;alado que &ldquo;este a&ntilde;o tenemos que prepararnos para echar a Moreno Bonilla de la Junta de Andaluc&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Necesitamos recuperar nuestros servicios p&uacute;blicos, que dejen de vender nuestra tierra, nuestras ciudades, nuestras casas&rdquo;, ha defendido la l&iacute;der del partido verde.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, durante su intervenci&oacute;n, Esther Gil de Rebole&ntilde;o ha anunciado que, &ldquo;gracias a la presi&oacute;n de Sumar&rdquo; en el Congreso de los Diputados, se permitir&aacute; conocer la identidad del o de los responsables de la muerte de Manuel Jos&eacute; Garc&iacute;a Caparr&oacute;s, el joven malague&ntilde;o asesinado el 4 de diciembre de 1977 en M&aacute;laga durante una manifestaci&oacute;n pro autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la Mesa del Congreso va a aprobar el pr&oacute;ximo martes &ldquo;unas instrucciones hist&oacute;ricas&rdquo; que permitir&aacute;n acceder a los archivos de la Comisi&oacute;n de Encuesta de 1977 &ldquo;sin anonimizar&rdquo;, lo que supone, en opini&oacute;n de Gil de Rebole&ntilde;o, &ldquo;un gran paso para el andalucismo y el antifascismo que rompe d&eacute;cadas de silencio y abre un camino de verdad y justicia&rdquo;, ha subrayado la tambi&eacute;n vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso.
    </p><p class="article-text">
        Colectivos sociales como 'Un techo por derecho', bomberos forestales, la plataforma Salvemos el Guadalquivir o el Equipo de Atenci&oacute;n a la Mujer de M&aacute;laga se han sumado tambi&eacute;n a este acto de Verdes Equo &ldquo;para reivindicar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que pongan a las personas por delante de los intereses partidistas y econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioand]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 17:27:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sumar anuncia en un acto de Verdes Equo que el Congreso aprobará una orden para saber quién mató a García Caparrós]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Málaga,Sumar,Martín Caparrós,Izquierda,Por Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: ”Ojalá el mundo pudiera cambiar sin violencia, porque con violencia perdemos todos, pero es difícil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/martin-caparros-ojala-mundo-pudiera-cambiar-violencia-violencia-perdemos-dificil_1_11774079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5ede991-96da-4451-98a9-e756031a30ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Caparrós: ”Ojalá el mundo pudiera cambiar sin violencia, porque con violencia perdemos todos, pero es difícil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista argentino publica 'Antes que nada', unas memorias en las que relata su vida más íntima, sus militancias, sus inquietudes profesionales y desvela que le diagnosticaron ELA hace casi tres años
</p><p class="subtitle">Martín Caparrós revela que sufre ELA hace más de dos años: “No quiero que me perciban como moribundo”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/martin-caparros-queria-alter-ego-milei-desagradable-real-tuve-sensacion-quedarme-corto_1_11466670.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;n Caparr&oacute;s es uno de los m&aacute;s brillantes </a>periodistas de su generaci&oacute;n. Cre&oacute; muy pronto un estilo propio, identificable. Algo que todos buscan y pocos consiguen. Es uno de los fundadores de la cr&oacute;nica como g&eacute;nero. Y al mismo tiempo siempre pele&oacute; por ser escritor. Y lo es, talentoso y prol&iacute;fico. En sus m&aacute;s de 40 libros se ha atrevido con la novela, el ensayo, la historia. Fue un ni&ntilde;o precoz en una Argentina que caminaba hacia sus a&ntilde;os m&aacute;s oscuros. Sus padres, Antonio y Martha, los dos brillantes psiquiatras de izquierdas, le transmitieron una manera de estar en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vidas-j-m-novela-interactiva-martin-caparros-alter-ego-javier-milei_129_11465240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">argentino nacido en Buenos Aires</a>, militante montonero en a&ntilde;os peligrosos, vino a Espa&ntilde;a cuando todo empezaba a derrumbarse gracias a la fortuna de un encuentro casual que probablemente le salv&oacute; la vida. Desde entonces no dej&oacute; de recorrer el mundo, otra de sus pasiones. Mart&iacute;n escribe, ama, viaja y es ahora noticia porque a sus 67 a&ntilde;os presenta <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/350387-libro-antes-que-nada-9788439744634?srsltid=AfmBOoqlVMjGqAbdfvDcyqP7aGEqJFtQrE9NRThQ9X81Bxvjb92I2XKW" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Antes que nada</em></a><em> (Random House),</em> un libro de memorias, de casi 700 p&aacute;ginas, redactadas con la urgencia de su experiencia como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-revela-sufre-ela-anos-no-quiero-perciban-moribundo_1_11749243.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermo de una ELA</a> diagnosticada hace casi tres a&ntilde;os y que, de momento, no le ha impedido seguir haciendo lo que m&aacute;s le divierte: escribir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Inteligencia. Es una palabra que se repite constantemente en su libro. Pero creo que no ha escrito sobre ella en el diccionario que publica en El Pa&iacute;s. Estuve mirando y no la encontr&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que no. Mir&aacute;, voy a escribir, voy a escribir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla mucho de la inteligencia de sus padres, de su inteligencia, tambi&eacute;n del orgullo y de una, digamos, prepotencia, en la que a veces dice que no se reconoce. Aunque en alg&uacute;n momento escribe: &ldquo;Yo deb&iacute;a ser insoportable&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Risas) Yo deb&iacute;a ser insoportable porque cuando era chico ten&iacute;a una respuesta. Con frecuencia alguna amiga de mis padres dec&iacute;a: &ldquo;Oh, qu&eacute; chico tan inteligente&rdquo;. Y yo respond&iacute;a: &iquest;Qu&eacute; es ser inteligente? Y ah&iacute; ya quedaba como mucho m&aacute;s inteligente. Ya no ten&iacute;a que seguir hablando del asunto porque quedaba la pelota en el campo del otro. Ese era mi truco. Pero bueno, pasaron suficientes a&ntilde;os como para que tenga un poquito m&aacute;s de respuesta. Creo que la inteligencia es la capacidad de ligar, o sea, volver a la etimolog&iacute;a de inter-legere o interligar. Encontrar relaciones entre las cosas y, por lo tanto, construir a partir de distintos elementos algo diferente, eventualmente algo nuevo.
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                Martín Caparrós trabajando en su estudio                            </span>
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        <strong>Eso mismo que en alg&uacute;n momento ha pensado sobre usted y el orgullo, lo aplica tambi&eacute;n a la Argentina de los a&ntilde;os 50, de su generaci&oacute;n. Dice que es un pa&iacute;s que cre&iacute;a mucho en s&iacute; mismo, muy cre&iacute;do y muy odiado. Detestado por sus vecinos. Ser argentino entonces era un orgullo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; que se fue al carajo. Quiero decir, pasaron muchas cosas. Pas&oacute; que la Argentina, durante buena parte de su existencia, digamos desde por lo menos 1880, siempre hab&iacute;a sido el pa&iacute;s del futuro. Se defin&iacute;a en relaci&oacute;n a ese futuro venturoso que promet&iacute;a. Era la tierra de la gran promesa. Eso, en lo individual, en lo peque&ntilde;o, se ve en esto que se dec&iacute;a tanto de &ldquo;m'hijo el dotor&rdquo;, ese dotor sin 'c', hijo de esos inmigrantes que ven&iacute;an y se pelaban el culo trabajando para que sus hijos fueran doctores o algo as&iacute;, para asegurar el progreso individual y que redundaba en un progreso general del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre fue as&iacute;. Siempre estaba por ser un gran pa&iacute;s. Clemenceau [Primer ministro de la Tercera Rep&uacute;blica Francesa], que vino en los a&ntilde;os 10, dijo s&iacute;, es cierto, la Argentina es el pa&iacute;s del futuro, el problema es que va a seguir si&eacute;ndolo siempre. Y lo sigui&oacute; siendo. Creo que hasta los a&ntilde;os 70. El golpe de Estado fue un corte fuerte. Hasta antes del 76 hab&iacute;a distintas formas de pensar futuros para la Argentina. A partir de ah&iacute;, dej&oacute; de haberlas. Desde entonces la Argentina lo &uacute;nico que trat&oacute; de hacer es adaptarse a las distintas crisis que viene teniendo. Pero hace mucho que no hay un proyecto de futuro de verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ese es el fracaso de una generaci&oacute;n, la suya.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; con la Argentina, pas&oacute; con nuestra generaci&oacute;n, con los que nacimos entre los cincuenta y los primeros setenta; fracasamos, fracasamos mucho. Llegamos a un pa&iacute;s que era, pese a todo, pr&oacute;spero, educado. Y que se me perdone, mucho m&aacute;s vivible que la mayor&iacute;a de Am&eacute;rica Latina. Ten&iacute;a un Estado que se hac&iacute;a cargo de la educaci&oacute;n y la salud de una clase media amplia. Ten&iacute;a una cantidad de condiciones. Y ahora que nos empezamos a ir, dejamos un pa&iacute;s infinitamente peor. Si eso no es fracaso, que me expliquen cu&aacute;l podr&iacute;a serlo. 
    </p><p class="article-text">
        Y en &uacute;ltimo punto lo que ganamos es que ya no somos odiados, o no tanto, en Am&eacute;rica Latina, porque ya no nos creemos tanto. Nos parecemos cada vez m&aacute;s al resto de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Y, por lo tanto, ya no somos tan, qu&eacute; s&eacute; yo, orgullosos o pretenciosos como antes. Debemos agradecerle mucho a los hermanos chilenos que nos han relevado en ese lugar. Ahora los odiosos de Am&eacute;rica Latina son b&aacute;sicamente ellos. Con lo cual nosotros podemos descansar un poco y dedicarnos a alguna otra cosa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este momento ya más extremo de la enfermedad, me doy cuenta de cuántas cosas a las que no les daba particular importancia eran extraordinarias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Caparrós</span>
                                        <span>—</span> Periodista y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Su padre era espa&ntilde;ol, hijo de un exiliado tras la Guerra Civil. Un tipo inteligente,&nbsp;m&eacute;dico, revolucionario. Tuvo contacto con el Che Guevara, con Fidel, con Cuba, con Per&oacute;n. Tuvo una vida apasionante pero tambi&eacute;n dif&iacute;cil. &iquest;C&oacute;mo le afecta la relaci&oacute;n con su padre? &iquest;Qu&eacute; siente que ha heredado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ver, primero me llama la atenci&oacute;n que diga que es hijo de un exiliado republicano, porque es cierto, pero al mismo tiempo tambi&eacute;n es cierto que cuando &eacute;l se fue de Espa&ntilde;a ten&iacute;a ya como 18 o 19 a&ntilde;os. O sea, ya era alguien, digamos, no se fue porque &eacute;l hubiera hecho nada, se fue porque su padre hab&iacute;a estado preso y lo hab&iacute;an soltado y no lo dejaban ejercer de m&eacute;dico. Y decidieron irse, pero &eacute;l en Argentina siempre fue el gallego, siempre tuvo acento espa&ntilde;ol, Siempre estuvo la presencia de lo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a lo que me preguntaba de mi padre, es complicado. La verdad que es bien complicado porque bueno, se muri&oacute; muy joven, a los 58 a&ntilde;os, y un poco no le voy a decir que a prop&oacute;sito, pero hizo bastante de lo que se pod&iacute;a hacer para morirse. Tom&oacute; muchas anfetaminas, se jodi&oacute; mucho. Y en ese sentido me duele y tengo un poco de resentimiento. No s&eacute; si se lo merece, digamos que hace mucho que no est&aacute;, con lo cual casi que me resulta m&aacute;s f&aacute;cil escribir sobre &eacute;l porque no est&aacute;. Me resulta m&aacute;s f&aacute;cil escribir sobre &eacute;l que sobre mi madre, porque mi madre lo lee y &eacute;l no. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces quiz&aacute;s &eacute;l es m&aacute;s un personaje que yo puedo inventarme. Y ese personaje tiene que ver con esos valores de los 60. Intelectual de izquierda, con cierta coherencia en la medida en que llev&oacute; adelante, no solo ideas, puso el cuerpo para defenderlas y para hacerlas avanzar. Pero al mismo tiempo se hizo mierda demasiado r&aacute;pido. Creo que cuento en alg&uacute;n momento del libro que mi amigo Jorge Lanata siempre dice que de lo &uacute;nico que yo nunca escribo es de mi padre, que tendr&iacute;a que escribir alguna vez realmente un libro sobre mi padre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro, porque, aunque haya sido una vida corta y llena de esos problemas consigo mismo parece que fue una persona interesante que estuvo presente en momentos hist&oacute;ricos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, yo todav&iacute;a en Buenos Aires me encuentro con gente que me dice &ldquo;yo fui alumno de tu padre o alumna de tu padre. &iexcl;Qu&eacute; tipo inteligente, que no s&eacute; qu&eacute; y que no s&eacute; cu&aacute;nto!&rdquo; Siempre me hablan con mucha admiraci&oacute;n. Y yo, en general, detesto esos momentos. S&iacute;, pudo ser inteligente. &iexcl;La puta que los pari&oacute;!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Martín Caparrós fue diagnosticado de ELA hace casi tres años"
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            <span class="title">
                Martín Caparrós fue diagnosticado de ELA hace casi tres años                            </span>
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        <strong>Pero usted ahora tiene un gran orgullo como padre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A m&iacute; me gusta eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Da ahora a su hijo algo que sinti&oacute; que no recibi&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Tampoco es que no haya recibido nada de &eacute;l, al contrario. Creo que me quer&iacute;a mucho y quiso darme todo lo que pudo. Estos d&iacute;as me estaba acordando de una escena que creo que la cuento en el libro, pero la comentaba con unos amigos. Fue cuando quise ir a un campamento de mi colegio. Ten&iacute;a 11, 12 a&ntilde;os y era un campamento muy extraordinario porque &eacute;ramos como 300 chicos, el mayor ten&iacute;a 17 y nos &iacute;bamos todos juntos, solos, a un lugar que quedaba a 40 horas en tren de Buenos Aires, en el fondo de la Patagonia. Creo que ahora eso no se har&iacute;a. Esto era totalmente autoorganizado por los chicos del colegio y muy bien organizado. 
    </p><p class="article-text">
        Quien ten&iacute;a el mando ah&iacute;, el que organizaba todo esto, era el centro de estudiantes que estaba manejado por la Juventud Comunista. Y entonces le ped&iacute; permiso a mis padres para ir. Y mi madre me dijo &ldquo;bueno, s&iacute;, qu&eacute; s&eacute; yo&rdquo;. Mi padre me sent&oacute; en el sill&oacute;n donde &eacute;l pasaba consulta, donde &eacute;l escuchaba a sus pacientes. Se sent&oacute; en el otro sill&oacute;n y estuvo como una hora y media habl&aacute;ndome de la burocracia sovi&eacute;tica, de Stalin, de todos los desastres del comunismo, porque &eacute;l se hab&iacute;a ido del Partido Comunista unos a&ntilde;os antes, justamente en disidencia. 
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo despu&eacute;s en el campamento, cuando alguien empez&oacute; a hablar de algo de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, deb&iacute;amos estar en enero del 70, empec&eacute; a decir las cosas que me hab&iacute;a dicho mi padre. Un cr&iacute;o de 12 a&ntilde;os hablando de Stalin y la burocracia sovi&eacute;tica y bla, bla, bla. Quiz&aacute;s es curioso que sea esa una de las escenas que recuerdo, pero efectivamente, &eacute;l me transmiti&oacute; todo eso. Finalmente soy lo que mi mam&aacute; y mi pap&aacute;, solo que un poco trasnochado. Pero es raro, quiz&aacute;s sea una &eacute;poca esa en que los hijos nos parecemos m&aacute;s a nuestros padres, porque tuvimos padres rebeldes, por decirlo de alguna manera. Y retomamos esa rebeld&iacute;a en lugar de rebelarnos contra ellos, heredamos su rebeld&iacute;a, lo cual es un poco extra&ntilde;o porque en general pasa lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volvamos a la inteligencia. Entr&oacute;, superando un examen muy dif&iacute;cil, en el Colegio Nacional de Buenos Aires, &ldquo;el Colegio&rdquo; y lo hizo m&aacute;s joven de lo que se pod&iacute;a esperar. En realidad, era un ni&ntilde;o bastante listo. Incluso su madre le proteg&iacute;a de las profesoras para evitar que le dieran demasiado vuelo. Ese colegio era un lugar muy especial. Un semillero de revolucionarios. &iquest;Marc&oacute; su vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, marc&oacute; mi vida, sin duda. No s&eacute;, supongo que de todas maneras, aunque no hubiese ido al colegio, ese camino pol&iacute;tico lo habr&iacute;a tomado probablemente igual; no por m&iacute;, por mi educaci&oacute;n en la casa y por el momento social de la Argentina. Pero efectivamente, el Colegio Nacional de Buenos Aires era como el n&uacute;cleo de todo aquello. La diferencia sustancial con el resto de los pa&iacute;ses de habla hispana es que el mejor cole, digamos el colegio considerado como el mejor del pa&iacute;s, era p&uacute;blico por un lado, cosa que en muchos otros lugares no sucede, y sobre todo laico, cosa que en el resto del idioma no pasaba. Este es el resultado de eso que llaman en Argentina la generaci&oacute;n del 80, en la que gente como Sarmiento, Mitre y dem&aacute;s, que eran muy anticlericales, pensaron que ten&iacute;an que formar una &eacute;lite que fuese anticlerical tambi&eacute;n, que no viniese formateada por los curas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta los años 60, en el Colegio Nacional de Buenos Aires se formó la clase dirigente de la Argentina y a partir de los 60 se formó a los que querían cargarse a esa clase. Cuando yo entré, ya estábamos claramente en la segunda etapa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Caparros</span>
                                        <span>—</span> Periodista y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde entonces y hasta los a&ntilde;os 50, 60, en el Colegio Nacional de Buenos Aires se form&oacute; la clase dirigente de la Argentina y a partir de los a&ntilde;os 60 se form&oacute; a los dirigentes de aquellos movimientos que quer&iacute;an cargarse a esa clase. Hubo esas dos etapas y, cuando yo entr&eacute;, ya est&aacute;bamos claramente en la segunda. Era raro porque efectivamente &eacute;ramos chicos muy chicos de 13, 14 a&ntilde;os, que est&aacute;bamos plenamente imbuidos de esa actividad pol&iacute;tica que era lo m&aacute;s significativo que hac&iacute;amos. Y por otro lado estaba la pretensi&oacute;n del colegio de formar gente, con perd&oacute;n de la palabra, de excelencia, que necesitasen estudiar como hijos de puta, y te exig&iacute;an notas muy altas. Entonces uno aprend&iacute;a mucho y aprend&iacute;a tambi&eacute;n a oponerse a la autoridad. Es decir, hab&iacute;a una autoridad muy r&iacute;gida, era la &eacute;poca del gobierno militar. Entonces, al mismo tiempo que aprend&iacute;as buen lat&iacute;n o buenas matem&aacute;ticas, aprend&iacute;as a pelear contra el poder. Fue curioso eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ah&iacute; es donde empez&oacute; a militar. Desde muy joven. Desde los 12 o 13 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Bueno, a los 12 fui a este campamento comunista, pero no hubo flechazo gracias a las prevenciones de mi padre. Entonces, el a&ntilde;o siguiente estuve m&aacute;s cerca de un grupo trotskista que hab&iacute;a y que &iacute;bamos a veces a una villa miseria. A ayudar y qu&eacute; s&eacute; yo. Pero no nos hac&iacute;an ni caso. Y ya en tercer a&ntilde;o del colegio, que yo ten&iacute;a 13 o 14, no me acuerdo, result&oacute; que justo los amigos de mi clase estaban empezando a formar lo que despu&eacute;s fue el peronismo revolucionario en los colegios secundarios. As&iacute; que bueno, ah&iacute; me enganch&eacute; con ellos y ah&iacute; seguimos adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vamos a dar un salto que nos lleva a una ma&ntilde;ana de diciembre de 1975 en la esquina de Santa Fe y Canning, en Buenos Aires. All&iacute; se cruza con el Pato, un amigo del colegio y compa&ntilde;ero de militancia. &iquest;Ese encuentro casual le salv&oacute; la vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El Pato es un tipo que yo recuerdo mucho. Fuimos juntos a la escuela primaria. Fuimos juntos al colegio secundario. Empezamos a militar juntos. &Iacute;bamos a veces juntos a la cancha de Boca. Era un tipo curioso. Un tipo muy desastrado en su aspecto y dem&aacute;s. De hecho, despu&eacute;s apareci&oacute; otro Pato y a este le empezamos a llamar el Pato Fellini porque parec&iacute;a un personaje de Fellini. Era un tipo entra&ntilde;able y yo en esa &eacute;poca hab&iacute;a dejado de militar porque estaba en desacuerdo con lo que estaban haciendo los Montoneros en ese momento. Ya hac&iacute;a unos meses que lo hab&iacute;a dejado porque se estaban volviendo cada vez m&aacute;s militaristas y cada vez menos pol&iacute;ticos. Hac&iacute;a unos meses que no lo ve&iacute;a. Y nos encontramos una ma&ntilde;ana de casualidad, en una esquina bastante frecuentada de la ciudad, cerca del barrio donde los dos viv&iacute;amos. Y bueno, nos dimos un abrazo. 
    </p><p class="article-text">
        En ese momento llevaba unos meses escribiendo peque&ntilde;as cr&oacute;nicas de partidos de f&uacute;tbol en una revista que se llamaba Goles y el Pato me coment&oacute; que lo hab&iacute;a visto y me dijo: &ldquo;Vos sos un boludo porque los militares te van a ir a buscar. Buscan mucho a los quebrados [los que hab&iacute;an dejado la militancia] porque saben que les pueden sacar mucha informaci&oacute;n. O te met&eacute;s de nuevo en la organizaci&oacute;n o te vas del pa&iacute;s. Segu&iacute; mostrando d&oacute;nde est&aacute;s y te van a hacer mierda&rdquo;. Y de casualidad una t&iacute;a m&iacute;a ten&iacute;a que llevarse unos muebles de Montevideo a Par&iacute;s, donde se hab&iacute;a mudado y le averig&uuml;&eacute; que era m&aacute;s barato llevar los muebles como mi equipaje en un barco que mandarlos como una encomienda. Le propuse el negocio y bueno, as&iacute; fue que, en pocos d&iacute;as, en tres semanas, me hab&iacute;a ido de la Argentina.
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                    alt="Imagen de archivo del escritor y periodista argentino Martín Caparrós. EFE/ Daniel González"
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                Imagen de archivo del escritor y periodista argentino Martín Caparrós. EFE/ Daniel González                            </span>
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        <strong>Siguiendo con el Pato, hay una historia tremenda que sucede mucho despu&eacute;s, que tambi&eacute;n retrata de alguna forma el final tr&aacute;gico de los Montoneros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El Pato muri&oacute; unos diez meses despu&eacute;s de ese encuentro. Yo ya estaba instalado en Par&iacute;s y me enter&eacute; de que hab&iacute;a muerto tom&aacute;ndose la pastilla de cianuro, que generalmente los militantes llevaban consigo en esa &eacute;poca, era b&aacute;sicamente como una forma de generosidad. De decir, si me agarran, yo no s&eacute; si voy a poder soportar la tortura y voy a poder no hablar, no cantar. Entonces, bueno, me tomo la pastilla y ya s&eacute; que no voy a decir nada. Es cuanto se tom&oacute; la pastilla en un autob&uacute;s, cuando vio que iban a por &eacute;l. Y por eso volv&iacute; a colaborar con los Montoneros en Par&iacute;s, porque me daba una culpa espantosa pensar que &eacute;l estaba muerto y yo estaba tan c&oacute;modo en Francia. De hecho, durante todo un a&ntilde;o les arm&eacute; una serie de publicaciones y de cosas. No estaba de acuerdo con lo que dec&iacute;an, pero me sent&iacute;a mejor ayud&aacute;ndolos de alg&uacute;n modo. Y as&iacute; pas&oacute;. De hecho, mi primera novela, que se llama <em>No velas a tus muertos, </em>en parte es como un di&aacute;logo o mon&oacute;logo en el que yo le cuento al Pato lo que pas&oacute; durante todo ese tiempo. Y despu&eacute;s, lo recordaba de vez en cuando, por supuesto, pero no ten&iacute;a m&aacute;s contacto. Hasta que 18 a&ntilde;os m&aacute;s tarde lleg&oacute; un d&iacute;a a mi casa una chica. 
    </p><p class="article-text">
        Yo sab&iacute;a que la compa&ntilde;era del Pato hab&iacute;a tenido una nena de &eacute;l despu&eacute;s de su muerte. O sea, no la hab&iacute;a conocido nunca y que esa compa&ntilde;era se hab&iacute;a enganchado con otro, con el otro Pato que ten&iacute;amos en la pandilla de los estudiantes secundarios y se hab&iacute;an podido escapar a Espa&ntilde;a. Pero despu&eacute;s hab&iacute;an decidido volver a Argentina con eso que se llam&oacute; la contraofensiva, que fue un desastre que armaron los Montoneros en el 79, donde murieron casi todos los que lo intentaron. Trajeron militantes de afuera para recuperar cierta presencia militar y fue una cat&aacute;strofe. Y antes de volver a la Argentina hab&iacute;an dejado a la hija que el segundo Pato hab&iacute;a criado y era como su ni&ntilde;a, que entonces ten&iacute;a tres a&ntilde;os, en una guarder&iacute;a en Cuba, en donde dejaban a sus hijos algunos montoneros y guerrilleros de otros lugares. 
    </p><p class="article-text">
        Ellos dos murieron en la contraofensiva y la ni&ntilde;a finalmente fue rescatada por los abuelos maternos<strong> </strong>y nunca le hablaron del padre. Nunca le dijeron ni una palabra. Y ella fue al &ldquo;Colegio&rdquo;, a Buenos Aires, sin saber que su padre hab&iacute;a estado all&iacute;. Y cuando ya estaba terminando, se empez&oacute; a enterar a trav&eacute;s de amigos comunes y un d&iacute;a me llam&oacute; y me dijo que era la hija del Pato y que quer&iacute;a verme. Y fue una situaci&oacute;n rara porque ella me quer&iacute;a ver porque hab&iacute;a empezado a escribir. Ten&iacute;a entonces 17 o 18 a&ntilde;os. Hab&iacute;a estado escribiendo unos relatos, unos cuentos y quer&iacute;a que yo los leyera. Y yo trataba de hablarle del padre y ella no quer&iacute;a, no me quer&iacute;a escuchar. Me cambiaba de tema cada vez que yo le hablaba. Y quedamos en que me iba a llamar en un mes para que yo le contara lo que hab&iacute;a visto en los relatos, para charlar, seguir charlando. Y se enferm&oacute; y se muri&oacute;. En pocos meses tuvo una especie de c&aacute;ncer brutal y no qued&oacute; nada de todo eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla en el libro de cuatro maneras que se han dado de mirar al militante. Como v&iacute;ctima, como militante, como h&eacute;roe y como monto patotero o monto pandillero. De c&oacute;mo alguna de estas miradas han sido o est&aacute;n siendo explotadas pol&iacute;ticamente. Habla en concreto de la apropiaci&oacute;n del kirchnerismo, de esos valores de la izquierda, de c&oacute;mo el kirchnerismo se hace pasar por izquierda y se apropia de esas personas que dejaron su vida por unos ideales que en realidad est&aacute;n lejos de los que practica el peronismo kirchnerista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, los defin&iacute; para un pr&oacute;logo de un libro que se llama <em>La Voluntad</em>, que escrib&iacute; con Eduardo Anguita, un militante de la izquierda, no del peronismo revolucionario, sino de la izquierda revolucionaria, del ERP, que estuvo diez a&ntilde;os preso porque tuvo la suerte de ser detenido antes del golpe y, por lo tanto, no lo mataron. Es un libro que de alguna manera sigue siendo la s&iacute;ntesis m&aacute;s completa de la militancia de todos esos a&ntilde;os. Y en ese pr&oacute;logo escrib&iacute; esto, que primero los militantes eran vistos como puras v&iacute;ctimas en la &eacute;poca en que sus madres ped&iacute;an por ellos. Eran esos buenos muchachos que se llevaron de nuestras casas porque vaya a saber qu&eacute;. Despu&eacute;s hubo un momento a partir de fines de los 90, digamos, el momento de la publicaci&oacute;n de <em>La Voluntad</em> y otras cosas por el estilo en que se empez&oacute; a ver que en realidad hab&iacute;an sido j&oacute;venes idealistas dispuestos a darlo todo por sus ideas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta el 76 había distintas formas de pensar futuros para la Argentina, a partir de ahí dejó de haberlas. Desde entonces la Argentina lo único que trató de hacer es adaptarse a las distintas crisis que viene teniendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Caparrós</span>
                                        <span>—</span> Periodista y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y eso fue lo que aprovech&oacute; el kirchnerismo para entroncarse en esa l&iacute;nea, cuando estaba claro que no hab&iacute;an tenido nada que ver. Durante los diez a&ntilde;os en los que Kirchner fue gobernador de Santa Cruz, de una provincia muy alejada, muy austral, no hab&iacute;an permitido que las Madres de Plaza de Mayo hicieran un acto en su provincia. Es decir, era muy extrema su distancia con esto, pero en 2003, cuando llegaron al poder, se dieron cuenta de que era un momento de gran cr&iacute;tica del neoliberalismo y de las formas capitalistas y que a lo que ellos pod&iacute;an de alguna manera agarrarse era a que cuando estaban de estudiantes en el a&ntilde;o 74 hab&iacute;an estado brevemente ligados a esa corriente. Ese brevemente digo, fue con la suficiente brevedad como para que pudieran volverse a su provincia sin ning&uacute;n problema y establecer un estudio de abogados que se dedicaba a comprar hipotecas y a quedarse con las casas de los que no pod&iacute;an pagarlas. 
    </p><p class="article-text">
        O sea, no ten&iacute;an nada que ver, se hicieron con 21 departamentos en dos a&ntilde;os, entre el 76 y 78, en la peor &eacute;poca de los militares. Es un poco largo, pero el momento para m&iacute; en el que m&aacute;s se visualiza esto fue un d&iacute;a en el que Kirchner fue a inaugurar cuatro kil&oacute;metros de asfalto en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Entonces en su discurso dijo s&iacute;, yo me acuerdo de fulano y mengano, -que eran dos muchachos de ese pueblo que los hab&iacute;an matado en La Plata- yo los conoc&iacute; en la universidad y me imagino lo felices que estar&iacute;an si vieran que ahora volvemos ya con el poder a inaugurar estas obras en su pueblo. &iexcl;Hijo de puta, no los mataron por cuatro kil&oacute;metros de asfalto, los mataron porque quer&iacute;an armar una sociedad radicalmente distinta de la que vos est&aacute;s conduciendo en este momento! Pero bueno, lo dec&iacute;an, mucha gente lo crey&oacute;. Para mucha gente, supongo, era como la &uacute;ltima oportunidad de creer algo de lo que pudieran estar convencidos. Y hubo una difusi&oacute;n fuerte en Europa de esa idea del socialismo del siglo XXI o como quiera llamarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuenta que ha tenido varias relaciones largas, siempre amenazadas por esa &ldquo;est&uacute;pida&rdquo; sensaci&oacute;n de que la vida pueda estar en otra parte. De que se est&aacute; perdiendo algo, de que puede haber algo mejor. &iquest;Ha sido esa sensaci&oacute;n el motor de su vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Supongo que para mal y para bien. La parte peor del mal es esa sensaci&oacute;n de que siempre me estoy perdiendo algo. De que obviamente hay cosas mejores y yo estoy ac&aacute;. Pero al mismo tiempo, la parte buena es esa, que esto me hizo siempre buscar, tratar de encontrar cosas. En las relaciones sentimentales es m&aacute;s complicado porque alguna vez me hizo hacer cagadas que no tendr&iacute;a que haber hecho, pero m&aacute;s en general en la vida, supongo que si no fuera por eso no me habr&iacute;a pasado la vida dando vueltas por ah&iacute; y tratando de encontrar m&aacute;s y m&aacute;s cosas. Es inc&oacute;modo, pero al mismo tiempo es muy movilizador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero esas cuatro o cinco mujeres importantes de su vida, fueron el motor tambi&eacute;n de algo. Quiero decir que gracias a esos estados de enamoramiento, de felicidad, de energ&iacute;a, hizo cosas que probablemente no habr&iacute;a hecho.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;, sin duda, Sin duda. S&iacute;. Te dir&iacute;a que ahora [silencio, duda, tose], me da un poco de miedo porque nunca lo pens&eacute; en t&eacute;rminos muy sistem&aacute;ticos, pero voy a pensar qu&eacute; le debo a cada una de ellas en cuanto a mi trabajo, en cuanto a mi situaci&oacute;n vital. Porque lo primero que se me ocurre es que empec&eacute; mi primera novela al mismo tiempo que empec&eacute; mi primera relaci&oacute;n larga, que fue con Fernanda Revilla, una m&eacute;dica espa&ntilde;ola. Y, seguramente, podr&iacute;a encontrar en cada una de esas cuatro o cinco relaciones importantes qu&eacute; fue lo que me hicieron hacer, digamos, o me permitieron hacer. Pero no quiero internarme m&aacute;s en eso porque no tengo el esquemita completo y tengo miedo de meter la pata.
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                    alt="Martín Caparrós publicó hace unos meses una novela interactiva sobre un álter ego de Milei"
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                Martín Caparrós publicó hace unos meses una novela interactiva sobre un álter ego de Milei                            </span>
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        <strong>Usted milit&oacute;, tuvo un padre que en algunos momentos fue partidario de la lucha armada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En alg&uacute;n momento tuvo en su mano una pistola o un rev&oacute;lver.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha viajado por el mundo, ha retratado el hambre, ha hablado con personas en situaci&oacute;n absolutamente desesperada &iquest;No ha tenido alguna vez ganas de incendiarlo todo? &iquest;En alg&uacute;n momento cree que pudo estar justificado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ver, no son ganas de salir a incendiarlo todo, pero muchas veces me sigue repicando la vieja frase de Marx de que la violencia es la partera de la historia.&nbsp;A nosotros, yo creo que lo digo ah&iacute;, desde muy chicos en la escuela nos ense&ntilde;aban que hab&iacute;amos construido nuestra naci&oacute;n y todas las dem&aacute;s naciones latinoamericanas peleando contra el conquistador espa&ntilde;ol por medio de la violencia. Por m&aacute;s que no lo llamaran as&iacute;, ni lo llamaran lucha armada, San Mart&iacute;n, Bol&iacute;var, Sucre y compa&ntilde;&iacute;a eran gente que arm&oacute; grupos, que ejerc&iacute;a la violencia contra el conquistador. Entonces, en ese sentido, en los a&ntilde;os 60 y 70 no era nada dif&iacute;cil pensar que, si consegu&iacute;as establecer que hab&iacute;a una nueva colonia, cosa que se hablaba mucho, se dec&iacute;a mucho este, que en ese caso era una colonia norteamericana, la &uacute;nica forma de sacudirse de eso era la misma que hab&iacute;an llevado a cabo los pr&oacute;ceres cuyas estatuas ve&iacute;as en los parques de las ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, ya en la Argentina espec&iacute;ficamente, llev&aacute;bamos en ese momento 40 o 45 a&ntilde;os, en que cada vez que un gobierno legalmente elegido quer&iacute;a hacer algo que no le gustara a los que ten&iacute;an m&aacute;s poder, ven&iacute;a un golpe de Estado. No hab&iacute;a manera de cambiar nada sin tener alg&uacute;n m&iacute;nimo de fuerza militar, porque cada vez que tratabas de hacerlo hab&iacute;a una fuerza militar que lo imped&iacute;a. Entonces, en esa &eacute;poca ten&iacute;a bastante justificaci&oacute;n la idea. Y despu&eacute;s, m&aacute;s all&aacute; de eso, retomando aquello de Marx, a m&iacute; me encantar&iacute;a de verdad que el mundo pudiera cambiar un poco seriamente sin violencia, porque adem&aacute;s con la violencia en general perdemos todos y perdemos m&aacute;s los que queremos cambiar algo que los que no, pero es dif&iacute;cil porque los que tienen la sart&eacute;n por el mango no te la van a entregar as&iacute; porque un d&iacute;a les dio un ataque de buen coraz&oacute;n. Los grandes cambios que ha habido en la historia de la humanidad en general conllevan cierta violencia. Es una l&aacute;stima. Digo, insisto, me encantar&iacute;a que no fuera as&iacute;, pero no estoy nada seguro de que, salvo situaciones particulares en pa&iacute;ses muy ricos o muy avanzados o muy no s&eacute; qu&eacute; esto pueda cambiar en serio si no es aplicando alg&uacute;n tipo, usando alg&uacute;n tipo de fuerza. Es una pena, insisto, pero creo que as&iacute; es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seguramente estamos aqu&iacute; charlando por la ELA, la enfermedad a la que le dedica 14 cap&iacute;tulos (breves) de su libro en los que dice entre otras muchas cosas que es un chiste malo radicalmente verdadero; que a veces se rebela, que no le gusta que le ayuden porque es un tarado que pas&oacute; la vida tratando de ser extremadamente independiente; que casi le sorprende que la muerte no le ocupe todo el tiempo; y se pregunta por qu&eacute; co&ntilde;o la felicidad se empe&ntilde;a en ser tan retroactiva&hellip; Pero parece que ha sido razonablemente feliz, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;, creo que s&iacute;. Pero creo que uno siempre cobra plena conciencia de esa felicidad de alg&uacute;n modo cuando ya no la tiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que pasó con la Argentina, pasó con nuestra generación. Fracasamos mucho. Llegamos a un país que era, pese a todo, próspero, educado. Ahora que nos empezamos a ir, dejamos un país infinitamente peor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Caparrós </span>
                                        <span>—</span> Gumersindo Lafuente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero la sucesi&oacute;n de cosas de su vida, de viajes, de amores, de libros; de estar cerca y ver la infelicidad humana, &iquest;no le ayud&oacute; a disfrutar m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto que creo que en general disfrut&eacute; mucho. Todas las ma&ntilde;anas me gustaba y me sigue gustando despertarme. Y s&iacute;, digo qu&eacute; bueno, tengo un d&iacute;a por delante, voy a hacer cosas que me gustan, cosas que me interesan. En ese sentido no, no tengo duda. El asunto es que, bueno, siempre est&aacute; esto que dec&iacute;amos antes de que probablemente haya algo mejor en otra parte. Y entonces, bueno, &iquest;d&oacute;nde estar&aacute;? &iquest;C&oacute;mo lo encuentro? &iquest;C&oacute;mo lo consigo? Y ahora, en este momento ya m&aacute;s extremo, digamos, de la enfermedad, me doy cuenta de cu&aacute;ntas cosas a las que no les daba particular importancia eran extraordinarias. Muchas veces estoy ac&aacute; escribiendo y pienso me voy a levantar y me voy a hacer un caf&eacute;, porque cuando escribo en general me olvido de todo esto. Y entonces pienso: &iexcl;qu&eacute; co&ntilde;o vas a hacer un caf&eacute;, boludo!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice tambi&eacute;n que cree que va a estar vivo mientras pueda seguir escribiendo. Y al mismo tiempo que todo lo que promete su futuro es espantoso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, muy lindo no es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y eso enlaza con que no cree que soporte su &ldquo;momento planta&rdquo;, que imagina que va a tratar de retirarse antes. Pero, al mismo tiempo, teme la capacidad de adaptaci&oacute;n del ser humano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. S&iacute;. Bueno, es as&iacute;. Muchas veces pienso que no, que no voy a querer estar como se puede estar en las fases finales de esta enfermedad, que es como una especie de cacho de carne tirado ah&iacute;, al que le ayudan a respirar, le alimentan por medios externos. Esto es lo que pienso ahora, no quiero llegar a eso. Quiero acabar antes. Pero s&iacute;, tenemos la capacidad de adaptaci&oacute;n. Y temo que cuando, si alguna vez est&eacute; en una situaci&oacute;n cercana, diga bueno, pero no est&aacute; tan mal, puedo mirar una serie, qu&eacute; s&eacute; yo. Cualquier estupidez que uno se invente para seguir, aun en condiciones que a priori podr&iacute;an parecer intolerables.
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, la verdad, no s&eacute; c&oacute;mo hacer. No lo s&eacute;. Realmente es algo que uno no puede saber hasta que no llegue a ese momento. Tampoco yo pod&iacute;a saber algo que me ha sorprendido muy agradablemente, que es que algunas veces uno piensa que puede tener una enfermedad muy jodida y yo me imaginaba que si eso me pasaba iba a estar llorando por los rincones y sufriendo como un perro. Y la verdad es que hay muchas cosas que no puedo hacer, pero estoy muy contento y la paso bien con las que s&iacute; puedo hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gumersindo Lafuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/martin-caparros-ojala-mundo-pudiera-cambiar-violencia-violencia-perdemos-dificil_1_11774079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2024 20:56:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: ”Ojalá el mundo pudiera cambiar sin violencia, porque con violencia perdemos todos, pero es difícil”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Libros,ELA,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós revela que sufre ELA hace más de dos años: “No quiero que me perciban como moribundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-revela-sufre-ela-anos-no-quiero-perciban-moribundo_1_11749243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/924596f5-2735-44f9-8077-795dd22afbaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1104295.jpg" width="4021" height="2262" alt="El escritor Martín Caparrós revela que sufre ELA hace más de dos años: “No quiero que me perciban como moribundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de libros como 'La Voluntad', 'El Hambre' y 'Los Living' hizo público qué padece esta enfermedad, que provoca un envejecimiento acelerado del sistema nervioso. En su nueva obra 'Antes que nada', que está a punto de ser publicada, reflexiona sobre esta condición y la evidencia de la muerte</p><p class="subtitle">El convento gótico que fue protegido y comenzó a derribarse dos días después
</p></div><p class="article-text">
        El periodista y escritor argentino&nbsp;Mart&iacute;n Caparr&oacute;s revel&oacute; que padece esclerosis lateral amiotr&oacute;fica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras. La revelaci&oacute;n se produjo durante una charla con su colega&nbsp;Jorge Carri&oacute;n, donde Caparr&oacute;s profundiz&oacute; sobre la enfermedad que&nbsp;ha mantenido en secreto durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os&nbsp;y que se convertir&aacute; en el tema central de&nbsp;su pr&oacute;ximo libro, titulado<em>&nbsp;Antes que nada,</em> que se publicar&aacute; el 24 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        En la conversaci&oacute;n, publicada en <a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20241019/10028917/martin-caparros.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Vanguardia</a>,&nbsp;Caparr&oacute;s explic&oacute; la complejidad de la ELA, describi&eacute;ndola como una &ldquo;palabra enga&ntilde;osa&rdquo;, similar a c&oacute;mo se habla de &ldquo;c&aacute;ncer&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Muchas enfermedades que llamamos con esos nombres no sabemos en realidad en qu&eacute; se diferencian unas de las otras&rdquo;, afirm&oacute;. A sus 67 a&ntilde;os, el autor de libros como<em>&nbsp;La Voluntad, El Hambre </em>y<em> Los Living&nbsp;</em>reflexion&oacute; sobre la naturaleza de la enfermedad, que provoca un envejecimiento acelerado del sistema nervioso.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cont&oacute; en la entrevista, los m&eacute;dicos han establecido que&nbsp;la esperanza de vida tras el diagn&oacute;stico oscila entre tres y cinco a&ntilde;os, y que, eventualmente, los pacientes pueden enfrentar dificultades para respirar y hablar.
    </p><p class="article-text">
        Caparr&oacute;s admiti&oacute; que, a pesar de la gravedad de la situaci&oacute;n, mantiene un enfoque humor&iacute;stico sobre su enfermedad:&nbsp;&ldquo;Lo que no est&aacute; mal, porque as&iacute; te toleran ciertas cosas, como que te comas todo el chocolate que te apetezca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor&nbsp;decidi&oacute; abrirse sobre su condici&oacute;n en su nuevo libro, que tendr&aacute; un enfoque autobiogr&aacute;fico.&nbsp;Hasta ahora, hab&iacute;a optado por no revelar su diagn&oacute;stico a sus amigos, explicando que no quer&iacute;a que lo percibieran como un &ldquo;moribundo&rdquo;.&nbsp;Solo su pareja, Marta Nebot, conoc&iacute;a la verdad&nbsp;desde que recibi&oacute; el diagn&oacute;stico&nbsp;hace dos a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        Caparr&oacute;s manifest&oacute; que la decisi&oacute;n de publicar su obra surgi&oacute; no solo del deseo de contar su historia, sino tambi&eacute;n de la presi&oacute;n de su propia salud.&nbsp;&ldquo;Empec&eacute; a sentir s&iacute;ntomas de la ELA en los brazos y vi que era interesante ese doble recorrido, por mi vida y por mi enfermedad&rdquo;,&nbsp;declar&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina web de&nbsp;Penguin Random House, la editorial que publica&nbsp;<em>Antes que nada,</em> se encuentra ya un&nbsp;<a href="https://www.penguinlibros.com/ar/tematicas/356948-libro-antes-que-nada-9789877693782/fragmento?srsltid=AfmBOoq5UqW7gT1MPQ_DbGcRK1x75NGkSYp8IyAZJEeZCrLIic6j63TG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adelanto del libro</a>, del cual compartimos este fragmento:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijeron que me voy a morir. Es tonto: no deber&iacute;a necesitar que me lo digan. Pero una cosa es saber que te vas a morir alguna vez &mdash;empe&ntilde;arte en olvidar que te vas a morir alguna vez&mdash; y otra muy otra que te digan que hay un plazo y ni siquiera es largo.
    </p><p class="article-text">
        El proceso lo fue: durante meses, m&eacute;dicos agotaron sus variadas ignorancias buscando explicaciones que fallaban. Todo hab&iacute;a empezado con una tonta ca&iacute;da en bicicleta &mdash;y fue en Par&iacute;s, para que significara un poco m&aacute;s, agosto de 2021. Desde ese golpe, el dedo gordo de mi pie derecho no segu&iacute;a mis &oacute;rdenes. Entonces fui a ver a un traumat&oacute;logo que me dijo que me hab&iacute;a seccionado un tend&oacute;n y que deb&iacute;a operar. Yo pens&eacute; que no val&iacute;a la pena: pod&iacute;a vivir con el dedo gordo de mi pie derecho levemente rebelde. Despu&eacute;s, poco a poco, fui notando que mis piernas se cansaban pronto (...)
    </p><p class="article-text">
        Es un momento tan extra&ntilde;o: de pronto te dicen lo que toda tu vida temiste o&iacute;r, lo que te imaginaste a otros escuchando, lo que confiabas en no escuchar jam&aacute;s. Y no suenan trompetas ni tambores ni te ca&eacute;s redondo ni s&uacute;bitamente se te revelan los destinos del cosmos. No pasa nada: solo te dicen que te vas a morir mal mucho antes que lo que habr&iacute;as querido &mdash;mucho antes que lo que pod&iacute;as esperar. Y no sab&eacute;s qu&eacute; hacer con eso. El hormigueo, el nudo en la garganta, el peso en el cerebro. No s&eacute; qu&eacute; hacer con eso&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-revela-sufre-ela-anos-no-quiero-perciban-moribundo_1_11749243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Oct 2024 08:13:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós revela que sufre ELA hace más de dos años: “No quiero que me perciban como moribundo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,ELA,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: “Quería un 'alter ego' de Milei tan desagradable como el real, pero tuve la sensación de quedarme corto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/martin-caparros-queria-alter-ego-milei-desagradable-real-tuve-sensacion-quedarme-corto_1_11466670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec55e1c8-beb9-4b58-b990-3319b0fdb87d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097514.jpg" width="1918" height="1079" alt="Martín Caparrós: “Quería un &#039;alter ego&#039; de Milei tan desagradable como el real, pero tuve la sensación de quedarme corto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conocido escritor argentino publica 'Vidas de J.M.' una nueva novela online e interactiva que sale a la luz hoy, un verdadero dardo envenenado a la figura del presidente de Argentina
</p><p class="subtitle">Adelanto editorial - Lee en exclusiva unos capítulos de 'Vidas de J.M.', la novela interactiva de Martín Caparrós</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-imaginarnos-fin-capitalismo_128_1042390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</a> ha escrito un relato &aacute;cido y farsesco de Julio M&eacute;ndez, un 'alter ego' del actual<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/directores-argentinos-unen-ultraderechista-milei-amenaza-cerrar-instituto-cine_1_10540852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> presidente argentino, Javier Milei.</a> Un &ldquo;rubito porte&ntilde;o&rdquo; al que vemos crecer con un padre que lo humilla y le da palizas y una madre que lo desde&ntilde;a y busca en sucesivos amantes llenar el vac&iacute;o que tiene en casa, que es humillado por sus compa&ntilde;eros de colegio y que cuando va creciendo juega en la cama con su hermana a ser mam&aacute; y pap&aacute;. Una infancia llena de fracasos que ir&aacute;n conformando un personaje incapaz de sentir empat&iacute;a por el otro.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/martin-caparros-periodista-mirar-escuchar_1_10213373.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caparr&oacute;s, uno de los escritores y cronistas m&aacute;s relevantes de Am&eacute;rica Latina</a>, ha fijado su punto de mira en la figura de Milei y quiere difundirla a los cuatro vientos. El libro, titulado <em>Vidas de J.M</em>., editado por la revista <a href="https://www.revistaanfibia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anfibia</a>, solo <a href="https://caparros.revistaanfibia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se vender&aacute; en formato electr&oacute;nico</a>. Su precio, 2.500 pesos, unos 2,5 euros, que el autor ha decidido donar para ayudar a la redacci&oacute;n de la revista que hace poco sufri&oacute; un incendio que provoc&oacute; la p&eacute;rdida de sus oficinas. El libro es una novela interactiva donde el lector puede ir eligiendo diferentes opciones, diferentes derivas de la vida de Julio M&eacute;ndez que intentan ser reflejo de un pa&iacute;s que Caparr&oacute;s no duda en describir como &ldquo;a la deriva&rdquo;. Una especie de engendro fabuloso entre la <em>Rayuela</em> de Cort&aacute;zar y el universo del personaje de &ldquo;Pichulita&rdquo; de <em>Los cachorros</em> de Vargas Llosa. Este peri&oacute;dico ha tenido acceso a la lectura de la novela que hoy sale a la venta y de la que elDiario.es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vidas-j-m-novela-interactiva-martin-caparros-alter-ego-javier-milei_129_11465240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publica, en avance exclusivo, unos cap&iacute;tulos.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vida de Julio M&eacute;ndez tiene que ver con la del presidente de Argentina, Javier Milei. &iquest;C&oacute;mo describir&iacute;a esa relaci&oacute;n de espejo que se da durante toda la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda la infancia de J.M., de Julio M&eacute;ndez, est&aacute; de alg&uacute;n modo inspirada en lo que sabemos de la infancia del se&ntilde;or Milei. Pero ha sido un proceso muy frustrante, yo quer&iacute;a crear un personaje tan desagradable como Milei, con gran cantidad de rasgos de maldad y de mezquindad, como el original, pero despu&eacute;s ve&iacute;a las cosas que hac&iacute;a el se&ntilde;or Milei y siempre ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de haberme quedado corto. Es muy frustrante tener la sensaci&oacute;n de estar creando un 'alter ego' que nunca llega a los niveles del original. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada de la novela interactiva de Martín Caparrós"
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            <span class="title">
                Portada de la novela interactiva de Martín Caparrós                            </span>
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        <strong>&iquest;Si tuviese que jugar con la palabra g&eacute;nero que dir&iacute;a sobre la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, estoy en contra de los g&eacute;neros. Me gusta producir textos o trabajos que no puedan ser f&aacute;cilmente identificados como de tal o cual g&eacute;nero, como cuando escribo supuestas cr&oacute;nicas que podr&iacute;an ser ensayos o viceversa. El a&ntilde;o que viene publico un libro que tampoco tiene un g&eacute;nero definido, es una especie de biograf&iacute;a sobre el autor de <em>Martin Fierro</em> en verso gauchesco. Estoy trabajando en una especie de enciclopedia de adi&oacute;s, y este mismo octubre voy a publicar unas medio memorias que no lo son, <em>Antes que nada</em>, donde reflexiono sobre la enfermedad neurol&oacute;gica que esto viviendo y me impide caminar&hellip; Me interesa romper con los g&eacute;neros, molestar a los libreros para que no sepan d&oacute;nde poner el libro. Aunque en este caso est&aacute; clar&iacute;simo, no lo pueden poner en ninguna parte porque solo se puede leer en pantalla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; manera ha condicionado la escritura el dispositivo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La prosa podr&iacute;a estar publicada en un libro. El quiz son las conexiones que se arman de manera azarosas al ser el lector quien puede realizarlas. No es una lectura un&iacute;voca que el autor le impone, sino que se abren muchas posibilidades. Un poco como en la vida, donde los azares condicionan casi todo. Cliquear en una palabra es en cierto modo el equivalente de un azar, porque no sabes a d&oacute;nde te va a llevar. Hace tiempo que me sorprende e impresiona que sigamos escribiendo en ordenadores como si fuera una hoja de papel. Me parece que val&iacute;a la pena explorar cu&aacute;les son las posibilidades propias de los aparatos que usamos todo el tiempo. Llevaba unos a&ntilde;os pensando a ver si se pod&iacute;a componer una novela basada en hiperv&iacute;nculos, cuando finalmente decid&iacute; hacerlo, al pensar en qu&eacute; escribir sali&oacute; a flote mi obsesi&oacute;n sobre por qu&eacute; Argentina parec&iacute;a haber elegido a una especie de desquiciado para que la presidiera. Se me ocurri&oacute; cruzar esos dos intereses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera parte del libro se centra m&aacute;s en la educaci&oacute;n sentimental de Julio M&eacute;ndez. En la segunda vemos distintos desarrollos ficcionales de su vida posterior.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Imagino diez o doce vidas posteriores donde algunas no se parecen en nada a otras. Me interesaba mucho pensar c&oacute;mo peque&ntilde;os detalles a personas con un mismo bagaje pueden llevarlas a futuros tan distintos y al mismo tiempo tan coherentes con el n&uacute;cleo original, tan v&iacute;ctimas de ese mismo n&uacute;cleo, de esa infancia. Aunque me resulta complicado todav&iacute;a hablar de esta novela porque no termino de saber c&oacute;mo es, tengo la sensaci&oacute;n de que es una novela que yo no controlo, lo que me parece particularmente interesante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me gustaría que le dieran mucho menos importancia a Milei, porque ya se la da gente como Ayuso, que, por otro lado, no para de intentar decirnos quién es ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Caparrós</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esos futuros que ha imaginado para el alter ego de Milei parecen querer explicar, en parte, c&oacute;mo es la Argentina que vot&oacute; al actual presidente. Todos son en cierto modo radiograf&iacute;as del posible votante de Milei.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, podr&iacute;an ser perfectamente votantes de Milei. Han tenido vidas lo suficientemente mal llevadas como para pensar despu&eacute;s que un se&ntilde;or como Milei, cuya vida es un ejemplo de desperdicio, pueda llegar a gobernar un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este libro, que por otro lado est&aacute; lleno de humor. Uno escribe tambi&eacute;n para comprender lo que le rodea, que a partir de ese humor tambi&eacute;n parece el libro un intento de explicar qu&eacute; le ha pasado a la Argentina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, quiz&aacute;. Si un individuo y sus circunstancias pueden explicar lo que pas&oacute; a un pa&iacute;s, en ese sentido, s&iacute;. De hecho, en la novela aparece un pa&iacute;s claramente a la deriva. No s&eacute; si esto explica sus causas, pero por lo menos lo pone en escena. Es muy dif&iacute;cil explicar lo que pas&oacute; all&iacute;. Creo que es muy humillante aceptar que no sabemos lo que nos pas&oacute;. Y la prueba m&aacute;s espantosa son los 15 millones de personas votaron a &ldquo;Julio M&eacute;ndez&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el momento en que hablo con usted, Javier Milei est&aacute; cogiendo un vuelo con destino a Madrid para recibir un premio que le ha concedido el Instituto Juan de Mariana. Adem&aacute;s, va a ser recibido en la Comunidad de Madrid quien le va a condecorar con la medalla internacional. &iquest;Qu&eacute; le parece todo esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me parece que de alg&uacute;n modo le estamos todos haciendo el juego a Milei, sobre todo sus cr&iacute;ticos. Yo mismo hace unas semanas, en su anterior visita, por distintas circunstancias, tuve que hablar bastante de &eacute;l. En un momento termin&eacute; escribiendo que lo que ten&iacute;amos que hacer era dejar de hablar de &eacute;l y que cada vez que intentara provocar esto mismo cont&aacute;semos algo sobre lo que est&aacute; pasando en la Argentina. Me gustar&iacute;a que le dieran mucho menos importancia, porque ya se la da gente como la se&ntilde;ora Ayuso, que, por otro lado, no para de intentar decirnos qui&eacute;n es ella. Ya lo intent&oacute; dejando morir a miles de viejos en las residencias, lo intenta viviendo en el piso lujoso de su esposo delincuente; y ahora, por si alguien no lo hab&iacute;a entendido del todo, condecora a un explotador &ldquo;en serie&rdquo;. Hay que dejar que ellos hagan, que se usen, pero que no nos usen a nosotros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El conocido escritor argentino Martín Caparrós publica una nueva novela online e interactiva"
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                El conocido escritor argentino Martín Caparrós publica una nueva novela online e interactiva                            </span>
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        <strong>En la l&iacute;nea de lo que est&aacute; diciendo, &iquest;que es lo m&aacute;s preocupante de las pol&iacute;ticas que est&aacute; llevando a cabo Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales est&aacute;n teniendo como consecuencia el incremento de la pobreza y el hambre. Mucha gente se est&aacute; quedando sin trabajo, mucha gente no consigue el dinero necesario para comer todos los d&iacute;as. Eso es lo que m&aacute;s me preocupa. Y me preocupa much&iacute;simo que eso se haga con el apoyo de millones y millones de personas. Creo que en alg&uacute;n momento muchos van a tener verg&uuml;enza de haber apoyado a este se&ntilde;or, pero hasta que eso no llegue se est&aacute;n viviendo situaciones muy dif&iacute;ciles. 
    </p><p class="article-text">
        Hace tres semanas se supo que el ministerio que ahora tiene las competencias de lo que fue el Ministerio de Capital Humano se est&aacute; negando de manera siniestra a repartir alimentos. Negaban tenerlos hasta que un juez tuvo que obligar que se hicieran los procedimientos policiales necesarios y encontraron toneladas de leche en polvo para repartir. Leche que esa gente no repart&iacute;a, supuestamente, para seguir en su pelea contra los movimientos sociales. Pasan cosas tan primarias como esa. Y ya en un nivel m&aacute;s sofisticado est&aacute;n todos los ataques al Estado que es la &uacute;nica herramienta de distribuci&oacute;n de la riqueza en el pa&iacute;s. Lo que est&aacute; haciendo su gobierno es tratar de aminorar esa redistribuci&oacute;n todo lo posible. &Eacute;l dice que la justicia social es una aberraci&oacute;n, un robo, as&iacute; que le quita impuestos a los m&aacute;s ricos y sigue dando exenciones de todo tipo a las grandes corporaciones extranjeras que quieren explotar el suelo argentino, pol&iacute;ticas de largo alcance que vamos a ver c&oacute;mo se solucionan a futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una situaci&oacute;n donde es normal que aparezca la farsa que habilite al menos la risa, &iquest;no cree?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La palabra farsa le cae muy bien a este libro. Es una especie de gran intento farsesco que nunca alcanza al nivel del personaje del cual queremos re&iacute;rnos&hellip;O llorar, porque &eacute;l siempre es peor. Pero si nos podemos re&iacute;r, pues ser&aacute; una buena s&iacute;ntesis.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/martin-caparros-queria-alter-ego-milei-desagradable-real-tuve-sensacion-quedarme-corto_1_11466670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2024 05:09:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: “Quería un 'alter ego' de Milei tan desagradable como el real, pero tuve la sensación de quedarme corto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Javier Milei,Argentina,Novela,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Vidas de J.M', la novela interactiva de Martín Caparrós sobre un 'álter ego' de Javier Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vidas-j-m-novela-interactiva-martin-caparros-alter-ego-javier-milei_129_11465240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b25e8b8-4ea3-4d5b-9ed9-753711d7c3e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097475.jpg" width="2250" height="1266" alt="&#039;Vidas de J.M&#039;, la novela interactiva de Martín Caparrós sobre un &#039;álter ego&#039; de Javier Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lea varios fragmentos de la obra que ha publicado por sorpresa el escritor argentino en la revista Anfibia y cuyo protagonista se parece a cierto presidente de su país</p><p class="subtitle">Entrevista - Martín Caparros: “Quería un 'alter ego' de Milei tan desagradable como el real, pero tuve la sensación de quedarme corto”</p></div><h2 class="article-text"><em><strong>Rubito</strong></em></h2><p class="article-text">
        El chico rubito odia que le digan rubito: le parece que es una forma &ndash;otra m&aacute;s&ndash; de rebajarlo. Si los dem&aacute;s chicos quieren hablar de su pelo que digan que es rubio o que no digan nada. Y siempre ser&aacute; mejor que no digan nada, pero el problema es que no es solo el pelo: con &eacute;l todo es as&iacute;, como un ataque. Todos siempre lo atacan, como si fuera siempre f&aacute;cil. Y as&iacute; son los movimientos lentos, deliberados, deliberadamente lentos con que su padre se saca el cintur&oacute;n de cuero de la cintura de su pantal&oacute;n marr&oacute;n, enrolla la hebilla alrededor de su mano derecha, prueba el cuero gastado contra la izquierda tres o cuatro veces y le dice que se baje los pantalones &ndash;a &eacute;l, al chico rubito, le dice que se baje los pantalones cortos&ndash; y se arrodille en el suelo con el culo levantado, la espalda bien derecha y la cabeza y los brazos apoyados en la silla &ndash;los dos brazos, le grita, apoyados en la silla&ndash; porque lo que acaba de hacer se merece una paliza seria. 
    </p><p class="article-text">
        El chico rubito le pregunta balbuciente, entrecortado que qu&eacute; acaba de hacer &ndash;no s&eacute;, pap&aacute;, yo no hice nada, te lo juro&ndash; pero su padre le dice que no sea pelotudo que &eacute;l sabe bien qu&eacute; hizo. Entonces el chico rubito le dice que lo perdone, que no sabe pero que le jura que no lo va a hacer m&aacute;s y su padre le dice que no sea mong&oacute;lico que si no sabe qu&eacute; es c&oacute;mo le va a jurar que no lo va a hacer m&aacute;s y que adem&aacute;s no hay que jurar en vano y que si los curas no se lo ense&ntilde;aron ya se lo va a ense&ntilde;ar &eacute;l, que son cinco m&aacute;s para que aprenda a no jurar pavadas.
    </p><p class="article-text">
        Son veinticinco. Iban a ser veinte pero los cinco agregados los volvieron veinticinco. El chico rubito ya sabe c&oacute;mo es todo el recorrido: los cuatro o cinco primeros son los que menos duelen, quiz&aacute; porque todav&iacute;a no tiene la carne del culo lacerada o porque su padre todav&iacute;a no tiene la mano calentita o porque todav&iacute;a le da un poco de cosa pegarle as&iacute; a su hijo o porque le gusta hacerle creer que van a ser livianos, para que se ilusione. Y despu&eacute;s vienen tres o cuatro que empiezan a ser brutos: ya los siente en serio, su padre resopla cada vez que le pega, el silbido del cintur&oacute;n en el aire se hace m&aacute;s agudo, su golpe en su culo m&aacute;s chasqueado y &eacute;l, el chico rubito, le dice no pap&aacute; no pap&aacute; pero sin fuerza, sin esperanzas, sabiendo que no tiene ninguna posibilidad de parar los golpes, entonces llora, grita, dice basta pap&aacute; me duele me duele mucho pap&aacute;, por favor, basta.
    </p><p class="article-text">
        Y, entonces, lo peor es mirar la cara de su madre &ndash;porque la voluntad de su padre o la costumbre o quiz&aacute;s el deseo de su madre exigen que cada vez que lo azota tanto su madre como su hermanita tienen que mirarlo. La cara, entonces, de su madre: la forma en que se muerde el labio inferior que alguien, a primera vista, podr&iacute;a confundir con pena o con dolor pero que, en realidad, piensa el chico rubito, es pura admiraci&oacute;n por la fuerza del padre, de su marido desencadenada sobre su culo que ya empieza a hacer sangre. 
    </p><p class="article-text">
        Y la forma en que cierra los pu&ntilde;os como si ella tambi&eacute;n hiciera fuerza para acompa&ntilde;ar o aumentar la fuerza de esos golpes, y a veces la respiraci&oacute;n ruidosa que se le acompasa con la del padre, su marido, como si sus pulmones azotaran juntos. Y entonces vienen diez horribles: su padre ya le pega sin m&aacute;s freno, &eacute;l tiene el culo atravesado de tajos y moretones que hacen que cada golpe sea, adem&aacute;s, el rebrote de un golpe anterior. Y la cara de su madre ser&iacute;a aterradora si no fuera porque ya aprendi&oacute; que en ese momento es mucho mejor cerrar los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo tiempos en que quer&iacute;a mantenerlos abiertos para poder prever la llegada de cada latigazo y endurecer un poco el culo o hacer algo o por lo menos que no lo tomara por sorpresa, pero con el tiempo ya aprendi&oacute; a detectarlos por los ruidos, los silbidos del cuero, las respiraciones, as&iacute; que prefiere cerrarlos &ndash;con una fuerza que le duele casi tanto como el culo&ndash; para no ver la cara excitada de su madre. (Al fondo, siempre un poco m&aacute;s lejos, su hermanita llora o gimotea; &eacute;l la oye, prefiere no mirarla porque sabe que si la mira ella va a llorar m&aacute;s y su padre, alguna vez, la ha castigado por llorar. No la castiga con azotes, pero tiene sus m&eacute;todos: a veces, por ejemplo, le secuestra durante tantos d&iacute;as su mu&ntilde;eca favorita, una barbie vestida de enfermera, o le proh&iacute;be a su esposa &ndash;a su madre&ndash; que vaya a darle un beso cuando apaga la luz, cosas por ese estilo.)
    </p><p class="article-text">
        Al principio el chico rubito trataba de no llorar ni gritar, pero casi nunca lo consegu&iacute;a. Una vez s&iacute; y su padre le sigui&oacute; pegando sin parar hasta que termin&oacute; casi desmayado &ndash;su padre termin&oacute; casi desmayado por el esfuerzo y su madre se preocup&oacute; y le trajo de la cocina un vasito de ginebra. Entonces entendi&oacute; que mientras no gritara o llorara su padre le iba a seguir pegando, y decidi&oacute; hacerlo siempre: someterse. Pens&oacute; si eso no lo convert&iacute;a en un cobarde o, peor, como dec&iacute;a su padre, en una rata chilloncita; pens&oacute; que no, que lo hac&iacute;a m&aacute;s astuto, pero no estaba seguro. Aunque tampoco era tan complicado: &eacute;l gritaba y lloraba porque le conven&iacute;a y porque no pod&iacute;a evitarlo.
    </p><p class="article-text">
        Y a veces le daba mucha verg&uuml;enza pensar que cuando su padre le pegaba pod&iacute;a tener el culo un poco sucio, que su padre deb&iacute;a pegarle en ese culo sucio. Reci&eacute;n despu&eacute;s, mucho despu&eacute;s, se dijo que era lo que se merec&iacute;a: que su padre se embarrara con su mierda. Porque a menudo piensa que su padre espera que &eacute;l haga cosas equivocadas &ndash;que, muchas veces, de verdad no distingue&ndash; para poder darse el gusto de pegarle; otras piensa que a su padre le duele pegarle pero que tiene raz&oacute;n en hacerlo, que se sacrifica porque si no &eacute;l nunca va a corregirse y ser un hombre de bien, como dice el padre Alfonso, una persona de provecho. 
    </p><p class="article-text">
        Y a veces no piensa nada, no consigue pensar nada porque solo puede pensar en lo que duelen esos azotes en el culo y que ojal&aacute; que por lo menos se los emboque todos en el culo porque si no ma&ntilde;ana en la clase de gimnasia todos los dem&aacute;s chicos le van a ver las marcas, van a ver que otra vez lo cagaron a latigazos y se van a burlar, otra vez, como siempre. Y los muy turros de los curas no lo van a defender: si hasta parece que les parece bien y se divierten.
    </p><p class="article-text">
        Al final los azotes terminan: los &uacute;ltimos son raros, m&aacute;s blandos pero mejor ubicados, como si su padre buscara con cuidado los puntos m&aacute;s heridos para da&ntilde;arlos m&aacute;s. El chico rubito no los cuenta: hubo tiempos en que los contaba, hasta que not&oacute; que su padre a veces le daba algunos m&aacute;s o, muy pocas veces, uno menos. Y que el d&iacute;a en que protest&oacute; porque ya llevaba dos de m&aacute;s su padre le dio otros diez, para que aprendiera. Eso le dijo: para que aprendas, pelotudo, a hacerte el vivo. Pero al final terminan y, cuando se terminan, su padre, su madre y su hermana salen de la habitaci&oacute;n y lo dejan encerrado, habitualmente sin cenar y, sobre todo, sin nadie con quien hablar hasta que su mam&aacute; vaya a acostar a su hermanita. En esas horas largas, tan oscuras, el chico rubito imagina venganzas que nunca podr&aacute; llevar a cabo. Aunque a veces se ilusione y piense que qui&eacute;n sabe.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><h2 class="article-text"><em><strong>Este pa&iacute;s de mierda</strong></em></h2><p class="article-text">
        Yo lo quiero, como tendr&iacute;a que haber querido a mi vieja o a mi viejo lo quiero, y capaz que como a ellos no pude quererlos como quer&iacute;a a mi pa&iacute;s lo quiero m&aacute;s, a la final qu&eacute; hay m&aacute;s all&aacute;, qu&eacute; otra cosa tenemos para querer en serio. La Argentina, carajo, nuestro ispa, el mejor del mundo con la mejor gente del mundo, con sus paisajes y sus climas y sus campos y sus cielos que no hay en ninguna otra parte, a ver qui&eacute;n los emparda. 
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s si yo no lo querr&iacute;a ser&iacute;a una basura, si desde chiquito me ense&ntilde;aron a quererlo, en el colegio, en cada fiesta, en los desfiles, en la tele, en las canciones y los pr&oacute;ceres y todos los que hicieron este pa&iacute;s que ten&iacute;a que ser grande. Ten&iacute;a que ser grande, claro que ten&iacute;a que ser grande, ten&iacute;a todo para ser muy grande, si hasta fue muy grande hace cien a&ntilde;os, cuando era la primera potencia del mundo, le rompimos el culo a todos y todo eso todav&iacute;a lo tenemos. 
    </p><p class="article-text">
        La joda es que lo despilfarramos, hay veces en que parece que nos vamos al carajo, que no sabemos cuidar lo que tenemos y nos vamos a la puta madre que nos remil pari&oacute;, la puta madre. Pero eso pasa porque por desgracia hay una cantidad de canallas que no son verdaderos argentinos, que en lugar de trabajar para el pa&iacute;s quieren aprovecharse y afanarlo, que no se dan cuenta de que la gente de bien va a terminar por colgarlos de un omb&uacute;, hijos de mil putas, o rebanarles el ga&ntilde;ote como a un cerdo. Todos, pol&iacute;ticos, cantantes, empresarios truchos, periodistas de la televisi&oacute;n, cient&iacute;ficos falopa, esos que dicen que son intelectuales, hasta alg&uacute;n futbolista, toda gente de mierda que no merecen que los llamemos argentinos porque ensucian el nombre de la patria, argelinos habr&iacute;a que llamarlos, o hijos de mil putas, ladrones que quieren reventar nuestro pa&iacute;s para quedarse con los restos, para llevarse hasta la &uacute;ltima astilla del naufragio que les conviene tanto. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces para eso convencieron a los pobres de que tienen derecho a que les den cositas, un techo, su comida, no por nada, no porque hagan nada, solo por ser pobres, y as&iacute; no hay pa&iacute;s que aguante, te lo hunden con ese invento de que hay que darles lo que necesitan. A la final son como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, y lo que me desespera es que tantas veces parece que nos ganan, nos enga&ntilde;an, nos engatusan con sus sonrisas y sus mentiras chotas, y algunos de los buenos se desesperan y se creen que no va a haber salida pero yo s&eacute; que s&iacute;, que los argentinos de bien alg&uacute;n d&iacute;a los vamos a colgar a todos. Va a ser lindo ver correr toda esa sangre de lacras antipatrias, limpiar nuestro pa&iacute;s de una buena vez por todas y vivir como nos merecemos y nunca m&aacute;s, te juro, mi Argentina, nunca m&aacute;s, quejarnos de vivir en tu cintura. Qu&eacute; lindo que va a ser, mi patria, cuando por fin reventemos a toda esa canalla, cuando seas linda y limpia y querendona como una pendejita de catorce.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><h2 class="article-text"><em>	</em><em><strong>Parece que ni te la cogieras</strong></em></h2><p class="article-text">
        	Parece, me dec&iacute;an. &iquest;Por qu&eacute; carajo les pod&iacute;a parecer que me cogiera o que no me cogiera a esa chica que ellos ni siquiera sab&iacute;an que era mi hermana? &iquest;Qu&eacute; ve&iacute;an que les hac&iacute;a parecer eso, que no le met&iacute;a la mano en el culo, la lengua en la boca, que no armaba los espect&aacute;culos que armaban ellos cada vez que una mujer les daba cinco de pelota? &iquest;Eso es lo que quer&iacute;an decirme, que no era avasallante como ellos, un aut&eacute;ntico macho como ellos? Los muy pelotudos saltaban a sus conclusiones sin tener ni la menor idea: sin saber, por supuesto, si &eacute;ramos personas pudorosas y no nos gustaba mostrarnos en ciertas situaciones y, sobre todo, sin saber lo m&aacute;s importante: que esa mujer era mi hermana. 
    </p><p class="article-text">
        En eso, sin querer, ten&iacute;an raz&oacute;n: yo no me la hab&iacute;a cogido, ella no me hab&iacute;a cogido. Yo reci&eacute;n hab&iacute;a cumplido treinta, ella deb&iacute;a tener veinticuatro o veinticinco, &eacute;ramos gente grande pero creo que todav&iacute;a no &eacute;ramos hermanos grandes. Quiero decir: como hermano y hermana segu&iacute;amos bajo el poder de nuestros padres, respetando las estructuras familiares, decididos a no romper con lo que se esperaba de nosotros. Y, por razones que perdieron su sentido, lo que las familias esperan de los hermanos es que no se cojan, lo que las sociedades esperan de las familias es que se lo impidan. 
    </p><p class="article-text">
        Yo entonces todav&iacute;a no sab&iacute;a por qu&eacute;; sab&iacute;a que era as&iacute;, no sab&iacute;a las razones. Fue un golpe pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando le&iacute; casi entero un libro que no me acuerdo el nombre, sobre la vida de no s&eacute; qu&eacute; pueblos primitivos, que explicaba que la prohibici&oacute;n del &ldquo;incesto&rdquo;, de polvos entre hermanos, era porque hab&iacute;an descubierto que a menudo los hijos de dos hermanos les sal&iacute;an tarados: eran un desperdicio, ten&iacute;an que tirarlos. Lo cual pod&iacute;a ser razonable hace cinco mil a&ntilde;os, cuando coger y la reproducci&oacute;n ven&iacute;an muy pegados, pero no lo es ahora, cuando los hemos despegado en el 98 por ciento de los casos. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s peligroso era, en la &eacute;poca del sida, contagiarse, y sin embargo la mayor&iacute;a sigui&oacute; cogiendo, forros y cuidados. As&iacute; que esto es una tonter&iacute;a que viene de otros tiempos, de costumbres muy otras, que ya no tiene nada racional; cuando lo descubr&iacute; me revent&oacute; una luz en la cabeza y pens&eacute; en ella y me di cuenta de que todo eso no ten&iacute;a sentido, que no val&iacute;a la pena mantenerlo, que pod&iacute;amos. Nunca me rindi&oacute; m&aacute;s haber le&iacute;do un libro.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Caparrós]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vidas-j-m-novela-interactiva-martin-caparros-alter-ego-javier-milei_129_11465240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2024 05:09:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Vidas de J.M', la novela interactiva de Martín Caparrós sobre un 'álter ego' de Javier Milei]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela,Javier Milei,Martín Caparrós,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós, el periodista que sabe mirar y escuchar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/martin-caparros-periodista-mirar-escuchar_1_10213373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67ce55f6-7f7e-469d-8378-51a2f4651aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1073068.jpg" width="1673" height="941" alt="Martín Caparrós, el periodista que sabe mirar y escuchar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de ‘Lacrónica’ (Random House) sirve de excusa para homenajear al reportero argentino que a través de sus textos nos ha mostrado el mundo como es y no como a veces nos cuentan
</p><p class="subtitle">La foto de la 'Ñamérica' actual la dispara Martín Caparrós en 671 páginas
</p></div><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Caparr&oacute;s (Buenos Aires, 1957) dice que lo &uacute;nico que sabe hacer es estar mirando. Eso y escuchar. En otro periodista podr&iacute;a sonar a una falsa modestia. En Caparr&oacute;s es el maestro recordando los fundamentos del oficio a los alumnos que le escuchan la tarde del martes en la sede de Pangea en Barcelona. Un p&uacute;blico integrado por futuros periodistas, otros que como Xavier Aldekoa dignifican la profesi&oacute;n, escritores como Jorge Carri&oacute;n, amigos y lectores que quisieron rendirle un homenaje aunque fuese sin su permiso. La excusa es la reedici&oacute;n de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/guias-y-literatura-de-viajes/316661-ebook-lacronica-9788439742098" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lacr&oacute;nica</em></a> (Random House), el libro que recopila cuatro d&eacute;cadas de profesi&oacute;n en un compendio de grandes reportajes que ayudan a ver el mundo como es y no como a veces nos cuentan.
    </p><p class="article-text">
        Caparr&oacute;s es de los que se r&iacute;e de los cronistas apegados de s&iacute; mismos e incluso de la grandilocuencia con que a veces se habla de la cr&oacute;nica. Llevado por esa misma iron&iacute;a y para burlarse un poco de la &ldquo;altaner&iacute;a&rdquo; de la palabra escogi&oacute; el t&iacute;tulo. Antes de viajar con su mirada a la selva boliviana de la coca o a la prostituci&oacute;n infantil en Sri Lanka, Caparr&oacute;s recuerda sus or&iacute;genes, cuando a los 16 a&ntilde;os se imaginaba haciendo fotos o contando historias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca pens&eacute; que ser&iacute;a periodista: sucedi&oacute;&rdquo;. Lleg&oacute; al oficio como se llegaba en la Argentina de entonces, por casualidad. No hab&iacute;a escuelas de periodismo y recal&oacute; en la redacci&oacute;n de &lsquo;Noticias&rsquo; donde trabajaban escritores que &eacute;l admiraba como Rodolfo Walsh, su primer jefe.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Gobierno cerr&oacute; &lsquo;Noticias&rsquo;, su padre, un intelectual de izquierdas poco interesado en que su hijo siguiese por esa senda, le aconsej&oacute; que si quer&iacute;a dedicarse al periodismo lo hiciese pero que no tratase de ser periodista porque es alguien que sabe un poquito de todo y nada realmente. Ten&iacute;a raz&oacute;n y a lo mejor tampoco es tan mala cosa.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; empez&oacute; la trayectoria de un reportero que como tantos otros tuvo momentos de relaci&oacute;n confusa con la profesi&oacute;n, que a los 33 a&ntilde;os hab&iacute;a publicado tres novelas que nadie conoc&iacute;a y que al nacer su primer hijo recibi&oacute; una propuesta que pod&iacute;a parecer rara del entonces director de P&aacute;gina/12. Le sugiri&oacute; hacer &ldquo;territorios&rdquo;. Y una vez m&aacute;s, sucedi&oacute;. Inici&oacute; as&iacute; el camino que le ha convertido en el referente de la cr&oacute;nica latinoamericana con sus reportajes en medio mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Ser argentino le ha permitido escribir con m&aacute;s libertad, sin el cartesianismo franc&eacute;s, la mirada imperialista de los brit&aacute;nicos o la dominadora de Estados Unidos. Es la prueba de que Borges ten&iacute;a raz&oacute;n cuando defend&iacute;a que los escritores argentinos se pueden apropiar de todo, ensayar todos los temas y no concretarse a lo argentino para ser argentino.
    </p><p class="article-text">
        Invent&oacute; el &ldquo;g&eacute;nero Caparr&oacute;s&rdquo;, resume el periodista colombiano Omar Rinc&oacute;n. Leyendo aprendi&oacute; a tener esa mirada, bautizada como &ldquo;realismo intransigente&rdquo;. Porque mirar y escuchar es imprescindible, pero leer tambi&eacute;n, recuerda Caparr&oacute;s a menudo a los que quieren dedicarse al periodismo o a los que a veces se olvidan de que es un oficio. &Eacute;l es de los que desmitifica la vida en las redacciones. Lo bueno, dice, es que conviven (o conviv&iacute;an) varias generaciones y pod&iacute;as aprender de los maestros. Lo malo es lo que define como &ldquo;el efecto club&rdquo;, un lugar donde se pierde mucho tiempo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Caparrós, con algunos de los periodistas y amigos que organizaron el acto."
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                Caparrós, con algunos de los periodistas y amigos que organizaron el acto.                            </span>
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        Acumula premios. El &uacute;ltimo ha sido el Ortega y Gasset de Periodismo a la Trayectoria profesional 2023. Al recibirlo lo agradeci&oacute; con <a href="https://www.lanacion.com.ar/cultura/el-original-discurso-en-verso-con-el-que-martin-caparros-recibio-el-premio-ortega-y-gasset-a-la-nid23032023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un discurso en verso</a>. Este fue uno de los fragmentos de un texto en el que subray&oacute; que debe ser la realidad la que escriba nuestros diarios:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Y no solo hablar de esos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que suelen creerse noticia;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no quedarse en la avaricia</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de contar goles y besos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y conjuras y congresos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de los que tienen poder.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>M&aacute;s nos vale sostener</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>esa ambici&oacute;n sin barrera</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de narrar la vida entera,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la aventura de aprender&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mirar, pensar y descubrir&rdquo;. Esa es la f&oacute;rmula. En conversaci&oacute;n con la periodista mexicana Eileen Truax explicaba este martes que en cada edici&oacute;n del taller de libros period&iacute;sticos que dirige en la Fundaci&oacute;n Gabo comprueba que es un formato que se ha convertido en el refugio del mejor periodismo narrativo. Lo ha sido siempre como prueban sus ensayos, entre ellos <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/el-hambre/9788433963772/A_474" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Hambre </em></a>(Anagrama) donde viaj&oacute; a distintos pa&iacute;ses, desde la India a Estados Unidos o Sud&aacute;n para ponernos ante el espejo vergonzoso de un mundo en el que cada d&iacute;a millones de personas no tienen comida suficiente para sobrevivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero Caparr&oacute;s es eso. Mostrar realidades inc&oacute;modas al lector, a trav&eacute;s de la mirada cr&iacute;tica del periodista, con testimonios a los que nadie antes ha dado voz y hacerlo con las palabras acertadas. Ni una m&aacute;s ni una menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/martin-caparros-periodista-mirar-escuchar_1_10213373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2023 20:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós, el periodista que sabe mirar y escuchar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Martín Caparrós,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revista argentina Ñ celebra sus mil números en el Festival Eñe: "La eñe no es un pariente pobre de la ene"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/revista-argentina-n-celebra-mil-numeros-festival-ene-ene-no-pariente-pobre-ene_1_9716876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7633d66d-6127-47f1-b9ca-acf81d2d98e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revista argentina Ñ celebra sus mil números en el Festival Eñe: &quot;La eñe no es un pariente pobre de la ene&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El número especial del suplemento cultural de Clarín es una selección de las mejores publicaciones desde 2003 hasta ahora, que han presentado sus editores en Madrid, junto a Martín Caparrós y Juan Cruz </p><p class="subtitle">La foto de la 'Ñamérica' actual la dispara Martín Caparrós en 671 páginas </p></div><p class="article-text">
        El Festival E&ntilde;e 2022 celebra su decimocuarta edici&oacute;n en Madrid y en M&aacute;laga. Este martes, durante la charla <em>Al calor de la joven novela latinoamericana </em>en el Instituto Cervantes de Madrid, present&oacute; el n&uacute;mero mil de <a href="https://www.clarin.com/revista-enie/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la revista &Ntilde;</a>, el suplemento cultural de Clar&iacute;n. El volumen es una antolog&iacute;a que recoge las publicaciones m&aacute;s destacadas de la revista desde 2003 hasta ahora. Saldr&aacute; a la luz el 26 de noviembre en Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nada tan oportuno como el Festival E&ntilde;e para celebrar la literatura iberoamericana&rdquo;,&nbsp; comenz&oacute; diciendo Ricardo Kirschbaum, editor general de Clar&iacute;n. &ldquo;Cuando elegimos ponerle &rdquo;&Ntilde;&ldquo; a esta revista cultural, se luchaba fuertemente para que en los teclados de las computadoras, o de los ordenadores, como los llaman aqu&iacute;, se incluyera esa letra&rdquo;. Por eso, dice Kirschbaum, &ldquo;la &Ntilde; no es un pariente pobre de la N, sino un s&iacute;mbolo de resistencia y de singularidad idiom&aacute;tica&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Revista &Ntilde;, un acto de resistencia</strong></h3><p class="article-text">
        El editor general de Clar&iacute;n dijo frente a un auditorio repleto de gente que presentar la revista en &ldquo;este magn&iacute;fico festival&rdquo; tambi&eacute;n supone &ldquo;un acto de resistencia&rdquo;: &ldquo;Una publicaci&oacute;n semanal cultural que se haya mantenido casi 20 a&ntilde;os es, creemos, un hecho singular. Y que haya sobrevivido a los temblores en Argentina, donde vivimos hist&oacute;ricamente sobre un volc&aacute;n, mucho m&aacute;s&rdquo;. En su discurso, Kirschbaum quiso recordar al primer editor de la revista, su amigo Juan Bedoian, &ldquo;cuya creatividad y humor siempre est&aacute;n presentes&rdquo;. Tambi&eacute;n nombr&oacute; a Antoni Cases, el &ldquo;dise&ntilde;ador estrella&rdquo; del suplemento, que se encontraba entre el p&uacute;blico del evento. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el contenido de este n&uacute;mero especial, el editor general de Clar&iacute;n dijo que se trata de una antolog&iacute;a de lo que consideran &ldquo;lo m&aacute;s destacado&rdquo; que han publicado a lo largo de la existencia de la revista: &ldquo;El objetivo del equipo que dirigi&oacute; Matilde S&aacute;nchez desde 2014 fue seleccionar los mejores y m&aacute;s representativos art&iacute;culos, columnas y reportajes publicados desde octubre de 2003&rdquo;. Tambi&eacute;n se refiri&oacute; a los lectores de &Ntilde; como los responsables de juzgar &ldquo;si el acto de arbitrariedad que tiene la edici&oacute;n fue el m&aacute;s acertado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Martín Caparrós sostiene un número de la revista Ñ mientras conversa con Juan Cruz"
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            <span class="title">
                Martín Caparrós sostiene un número de la revista Ñ mientras conversa con Juan Cruz                            </span>
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        En esta primera sesi&oacute;n del Instituto Cervantes como espacio de acogida del festival, el p&uacute;blico pudo asistir a lo que el escritor Ernesto P&eacute;rez Z&uacute;&ntilde;iga se refiri&oacute; como un &ldquo;di&aacute;logo entre los g&eacute;neros m&aacute;s afines: el periodismo, la literatura y la cr&oacute;nica&rdquo;. La sesi&oacute;n estuvo destinada a la literatura iberoamericana con una mesa &ldquo;donde Argentina es la protagonista&rdquo;, recalc&oacute; Kirschbaum. La charla estuvo moderada por la editora de la revista Matilde Sanchez y presidida por el novelista argentino Mart&iacute;n Caparr&oacute;s y el escritor y periodista Juan Cruz. El foco del debate se dirigi&oacute; principalmente a las nuevas formas de la narrativa, la trayectoria de la literatura hispanoamericana y las literaturas nacionales.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Nuevas formas de narrativa</strong></h3><p class="article-text">
        El famoso cronista y novelista argentino comenz&oacute; hablando sobre la trayectoria de la literatura en latinoam&eacute;rica y la disoluci&oacute;n del boom de los a&ntilde;os setenta: &ldquo;Muchos espa&ntilde;oles estaban hartos de que la literatura que se escrib&iacute;a en castellano solo fuera latinoamericana: siempre Cort&aacute;zar, siempre Garc&iacute;a M&aacute;rquez&rdquo;, dice Caparr&oacute;s. Entre los ochenta y noventa se produjo, entonces, &ldquo;lo que ahora llamar&iacute;amos una cancelaci&oacute;n de la literatura latinoamericana, porque se prefer&iacute;a al autor aut&oacute;ctono&rdquo;. El escritor sostiene que incluso en Am&eacute;rica misma &ldquo;no se sab&iacute;a qu&eacute; hacer con esa herencia&rdquo;, y como &ldquo;la vanguardia no hab&iacute;a logrado seguir&rdquo;, dice, &ldquo;lo que hicieron los nuevos grupos de escritores fue repetir la din&aacute;mica del boom&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La seña de identidad de la literatura latinoamericana actual es la falta de riesgo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Caparrós</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El mundo ha vivido equivocado&rdquo;. Con esta frase que revoca a un t&iacute;tulo de Fontanarossa, Juan Cruz habl&oacute; de que durante mucho tiempo, el mundo crey&oacute; en la idea de que &ldquo;hab&iacute;a dos literaturas, una que se hace ac&aacute; y otra que se hace all&aacute;&rdquo;. Para Cruz, &ldquo;el espa&ntilde;ol ha formado parte de una lengua y una literatura bast&iacute;simas, cuyas fronteras no deber&iacute;an ser puestas por Espa&ntilde;a ni por Am&eacute;rica Latina&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín, durante la presentación en el Instituto Cervantes                            </span>
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        Pero las nuevas formas de la narrativa han cambiado el panorama literario actual. &ldquo;Ahora ya no hay autores &uacute;nicos, no hay literaturas &uacute;nicas: hay gente que podr&iacute;a escribir en Polonia, en Per&uacute; y en Caracas, sin una caracter&iacute;stica precisa que defina en este momento lo que podemos llamar &lsquo;literatura latinoamericana&rsquo;&rdquo;, dijo Mart&iacute;n Caparr&oacute;s. En la parte final de la sesi&oacute;n, el escritor remont&oacute; el tema para rectificar y decir que durante ese rato se le hab&iacute;a ocurrido una se&ntilde;a de identidad de la narrativa latinoamericana actual: &ldquo;La falta de riesgo&rdquo;. &ldquo;Si un pintor pintara hoy <em>La</em> <em>Libertad guiando al pueblo </em>de Delacroix, ser&iacute;a un posmodernista o ser&iacute;a un copista rid&iacute;culo. En cambio, la mayor&iacute;a de los escritores escriben algo bastante semejante a Flaubert o a Balzac y no nos parece ni posmoderno ni rid&iacute;culo, nos parece la manera en la que se escribe hoy&rdquo;. El escritor piensa que es &ldquo;como si aquel fracaso de las vanguardias est&eacute;ticas literarias de los setenta&rdquo; les hubiera dejado huella, y &ldquo;cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;, dice, &ldquo;seguimos <em>apichonados</em>, que dir&iacute;an en Argentina&rdquo;. Caparr&oacute;s se&ntilde;al&oacute; que en la nueva &eacute;poca literaria ocurre algo que le &ldquo;alegra&rdquo; y &ldquo;llena de envidia&rdquo;, y es que los autores de Am&eacute;rica Latina &ldquo;se conocen mucho m&aacute;s entre s&iacute;&rdquo; que ellos mismos cuando eran j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos minutos del evento, Juan Cruz sac&oacute; el n&uacute;mero 1.000 de la revista y calific&oacute; su contenido como &ldquo;justicia literaria&rdquo;: &ldquo;Dentro pueden encontrar ustedes el c&oacute;mo los periodistas hemos sido vencidos por la realidad literaria. No es la justicia que dictamos los periodistas ni la que dictamos los escritores, sino la justicia del tiempo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tenías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/revista-argentina-n-celebra-mil-numeros-festival-ene-ene-no-pariente-pobre-ene_1_9716876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Nov 2022 16:29:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revista argentina Ñ celebra sus mil números en el Festival Eñe: "La eñe no es un pariente pobre de la ene"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Periodismo,Martín Caparrós,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: crónicas de la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/martin-caparros-cronicas-desigualdad_132_8663039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a81571ad-5ecb-4a99-9fae-fef21ca6583a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Caparrós: crónicas de la desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con el escritor y periodista Martín Caparrós autor de "Ñamérica" y "El Hambre"</p><p class="subtitle">Más feminismo y cooperativismo con Juntas Emprendemos con Alexandra Rodríguez - Escúchalo aquí</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Esc&uacute;chalo en&nbsp;<a href="https://go.ivoox.com/rf/80982760" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iVoox</a>,&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/3it7kNej7mMjlyiLkdUhKl?si=587f5a2c2eb549b2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify&nbsp;</a>o tu plataforma de podcast favorita 
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de que Eduardo Galeano publicase &ldquo;Las Venas abiertas de Am&eacute;rica Latina&rdquo;, <strong>Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong> recorre y reflexiona sobre esta regi&oacute;n que llama &ldquo;&Ntilde;am&eacute;rica&rdquo;. Un ensayo que intercala con la cr&oacute;nica para escapar de los lugares comunes y &ldquo;ver m&aacute;s all&aacute; de folclores, artesan&iacute;as y dem&aacute;s nostalgias&rdquo;.&nbsp;Puedes ver el programa completo aqu&iacute;: 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Nos vamos de viaje literario guiados por la experiencia y las experiencias del escritor y periodista argetino, autor de &ldquo;El Hambre&rdquo; y un verdadero cronista de la desigualdad que ha recorrido medio mundo buscando el retrato minucioso.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos despedimos con nuestra secci&oacute;n de feminismo y cooperativismo con &ldquo;Juntas Emprendemos&rdquo;. En este programa nos preguntaremos por qu&eacute; emprenden las mujeres. Uno de los motivos es la maternidad, problemas para conciliar o cambios en las expectativas hacen que muchas mujeres emprendan tras ser madres. Hablaremos de estos factores y entrevistaremos a algunas mujeres que emprendieron al ser madres para que nos cuenten por qu&eacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <a href="http://www.carnecruda.es/hazte_productor/" target="_blank"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="https://static.eldiario.es/clip/dac7f9be-2a2c-4bc2-9e00-5447a9915301_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="Produce Carne Cruda" width="100%" /></a>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/martin-caparros-cronicas-desigualdad_132_8663039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jan 2022 15:48:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: crónicas de la desigualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Martín Caparrós]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La foto de la 'Ñamérica' actual la dispara Martín Caparrós en 671 páginas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/foto-namerica-actual-dispara-martin-caparros-671-paginas_1_8340128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15c3dece-0484-464b-b7fc-e48316bb3f0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La foto de la &#039;Ñamérica&#039; actual la dispara Martín Caparrós en 671 páginas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista argentino, que acaba de publicar un ensayo sobre Latinoamérica, no entiende el revuelo de la retirada de estatuas de Colón: "Cambian las épocas y cambian los símbolos, vimos las esculturas de Lenin en el suelo y no pasó nada"</p></div><p class="article-text">
        El castellano tiene veintid&oacute;s consonantes y veintiuna existen en las otras lenguas romances. La letra e&ntilde;e es la &uacute;nica que solo tiene una lengua por casa. Para Mart&iacute;n Caparr&oacute;s (Buenos Aires, 1957) la e&ntilde;e se iza, se saluda, se flamea: &ldquo;La e&ntilde;e es como un grito o una bandera&rdquo;. <em>&Ntilde;am&eacute;rica</em> es el nombre de su nuevo libro (Random House, 2021) en el que tras treinta a&ntilde;os &ldquo;reportajeando&rdquo; por Am&eacute;rica Latina habla sobre los 19 pa&iacute;ses en el que la e&ntilde;e suena en el habla. <em>&Ntilde;am&eacute;rica </em>atiende a una extensi&oacute;n de 12 millones de kil&oacute;metros cuadrados en los que viven unos 420 millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Caparr&oacute;s afirma que la ausencia de pol&iacute;tica en literatura es imposible. Hay un ojo (o una mirada), hay un bol&iacute;grafo y hay una mente que concibe el mundo bajo un marco. As&iacute; que, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/circo-politico-colombia-torpedea-feria-libro-madrid_1_8336317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando el embajador de Colombia se refiere a escritores neutros</a>, respecto a la delegaci&oacute;n de participantes de la Feria del Libro de Madrid, no alude a la ausencia de conflicto o a escritores en contra del presidente Iv&aacute;n Duque, lo neutro ser&iacute;an aquellos que reman a su favor&rdquo;. Y cierra con la an&eacute;cdota: &ldquo;Cuando yo era joven escrib&iacute; la historia del equipo de Boca. Tuve que entrevistarme con su presidente, en aquel tiempo Mauricio Macri, d&eacute;cadas despu&eacute;s ser&iacute;a el presidente de todos los argentinos. Y Macri me dijo: acepto la entrevista pero el texto debe ser sin ideolog&iacute;a, a lo que yo le respond&iacute;: usted mostrar&aacute; la suya y yo escribir&eacute; desde la m&iacute;a. Es un imposible de otra manera&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mauricio Macri me dijo que aceptaba mi entrevista si el texto no tenía ideología, a lo que yo le respondí: usted mostrará la suya y yo escribiré desde la mía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando se puso a documentar y a manejar datos para escribir el libro se dio cuenta de que &ldquo;los 19 pa&iacute;ses que hablan castellano forman un conjunto &uacute;nico en el mundo, muy potente&rdquo;. Brasil queda al margen porque &ldquo;es tan desproporcionadamente grande, con una historia e idiosincracia tan distinta, que de alg&uacute;n modo falsea los datos&rdquo;. El argentino asegura que los datos sobre la zona narran un 40% de Brasil y un 60% del conjunto de 19 pa&iacute;ses. &ldquo;Brasil qued&oacute; tan fuera de escala que no entra en la misma l&iacute;nea de an&aacute;lisis&rdquo;. Por ejemplo, seg&uacute;n el FMI, el Producto Interior Bruto de toda Am&eacute;rica Latina es de unos 5.300 millones de d&oacute;lares y el de Brasil es de 1.900 millones. &ldquo;Si Latinoam&eacute;rica existiera ser&iacute;an dos: una hecha de un solo pa&iacute;s, otra de veinte; una con cierto peso en el mundo, la otra menos; una habla portugu&eacute;s, la otra castellano&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        <em>&Ntilde;am&eacute;rica </em>es un colosal texto (671 p&aacute;ginas) que se nutre de viajes e investigaci&oacute;n, y en el que habla de las personas y sus costumbres, sobre las violencias y la fe, sobre las clases sociales y el color de la piel, sobre los cambios de un continente que ha pasado de vivir del medio rural a construir ingentes metr&oacute;polis sumamente hostiles. &ldquo;Se suele pensar que es el continente de la naturaleza y es cierto que all&iacute; siguen las selvas despiadadas, los picos sin final, el r&iacute;o m&aacute;s largo y caudaloso, salitres, mesetas y terremotos; pero el mundo que se supone rural se ha vuelto un entramado de ciudades&rdquo;, relata Caparr&oacute;s, que apunta que en 1960 la mitad de los <em>&ntilde;americanos</em> viv&iacute;an en ciudades y ahora son m&aacute;s del 80 por ciento (cuatro de cada cinco). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nada mejora tanto el pasado como haber sido víctima de infamias espantosas, y los indios &#039;ñamericanos&#039; lo fueron sin dudas: un genocidio espeluznante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Caparr&oacute;s le motiv&oacute; &ldquo;entender qu&eacute; es Am&eacute;rica Latina hoy en d&iacute;a, en el ahora&rdquo;, porque, seg&uacute;n indica, &ldquo;hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que nadie hac&iacute;a un intento de leer el conjunto&rdquo;. Puede que entre los m&aacute;s le&iacute;dos sea <em>Las venas abiertas de Am&eacute;rica Latina</em> de Eduardo Galeano, que adem&aacute;s cumple 50 a&ntilde;os de su publicaci&oacute;n, pero Caparr&oacute;s se&ntilde;ala: &ldquo;En el libro, muy de acuerdo con la &eacute;poca, hab&iacute;a malos macizamente malos y los buenos: los aut&oacute;ctonos que intentaban resistirse (&hellip;) Pero esas visiones reductoras de la historia solo producen frases hechas y titanes de cart&oacute;n y arrebatos sin futuros&rdquo;. Para el escritor, en <em>Las venas, </em>&ldquo;hab&iacute;a algo injusto en pretender que todos los males del continente empezaron con la conquista&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Leemos en su ensayo que para ciertos <em>&ntilde;americanos</em> la Edad de Oro &ldquo;es la precolombina, y la violencia y la injusticia de la conquista cat&oacute;lica son el pecado original que todav&iacute;a pagamos: vinieron a arrasar aquellos tiempos de gracia y armon&iacute;a&rdquo;. Caparr&oacute;s se&ntilde;ala que la glorificaci&oacute;n de los tiempos anteriores a Col&oacute;n responde a nuevos nacionalismos y que, &ldquo;nada mejora tanto el pasado como haber sido v&iacute;ctima de infamias espantosas, y los indios <em>&ntilde;americanos</em> lo fueron sin dudas: un genocidio espeluznante&rdquo;. Al preguntarle sobre su lectura de la descolonizaci&oacute;n literal de las calles de Am&eacute;rica Latina, se muestra claro: &ldquo;No me gustan. No me gusta ninguna escultura. Pondr&iacute;a helados gigantes que se fueran derritiendo&rdquo;, y puntualiza, &ldquo;pero vaya, hace muchos a&ntilde;os que se lleva quitando a Col&oacute;n, en Argentina hace diez a&ntilde;os. El revuelo con el reci&eacute;n cambio de la estatua de Col&oacute;n por la mujer ind&iacute;gena de Ciudad de M&eacute;xico no lo acabo de entender. Cambian las &eacute;pocas y cambian los s&iacute;mbolos. Vimos las esculturas de Lenin en el suelo y no paso nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es el continente m&aacute;s desigual porque la burgues&iacute;a y los que poseen los medios de producci&oacute;n o la materia prima no necesitan que el mercado interno les compre para hacer negocio. El dinero se hace exportando&rdquo;, se&ntilde;ala. Y leemos: &ldquo;La desigualdad es la medida m&aacute;s extrema de esa diferencia que algunos creemos injusticia. Hay sociedades m&aacute;s pobres, como las africanas, pero en esos pa&iacute;ses hay menos ricos, menos miembros de la clase acomodada&rdquo;. Y a&ntilde;ade que la desigualdad mide &ldquo;la capacidad de unos pocos de quedarse con lo que podr&iacute;a ser de muchos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en un continente que huye de sí mismo: que no hemos sabido construir para quedarse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Caparr&oacute;s le interesa la di&aacute;spora, de la que &eacute;l mismo forma parte. &ldquo;Vivimos en un continente que huye de s&iacute; mismo: que no hemos sabido construir para quedarse&rdquo;. Seg&uacute;n la ONU, en 1990 hab&iacute;a unos doce millones de <em>&ntilde;americanos </em>fuera, y Caparr&oacute;s asegura que &ldquo;ahora son m&aacute;s de treinta millones&rdquo;, casi tres veces m&aacute;s que en treinta a&ntilde;os. El autor piensa que migrar &ldquo;es la mayor renuncia a cualquier b&uacute;squeda de lo com&uacute;n&rdquo;. &ldquo;El emigrante, al irse, dice no lo puedo cambiar, no podemos cambiarlo, no logramos producir los movimientos que nos permitir&iacute;an mejorar nuestros pa&iacute;ses y quedarnos&rdquo;. As&iacute; que, &ldquo;como no vamos a salvarnos todos juntos me voy solo, lejos, me deshago&rdquo;. Se&ntilde;ala que pocos movimientos colectivos han tenido tantos seguidores como este, &ldquo;que desde&ntilde;a profundamente las soluciones colectivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        60 millones de personas ser&iacute;an de <em>&Ntilde;USA;</em> mientras hace dos siglos los hispanos no eran ni el dos por ciento de los norteamericanos, ahora son un veinte. Y afirma: &ldquo;Sirven a la sociedad norteamericana para funciones distintas: para soportar trabajos desde&ntilde;ados, por supuesto, pero tambi&eacute;n para encarar el mal y ponerlo en el lugar ajeno&rdquo;. Ese grupo que servir&iacute;a para echarles la culpa y &ldquo;sentir que est&aacute;s del lado de los buenos&rdquo;. Es esa tremenda paradoja entre necesitar migrantes y temerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/foto-namerica-actual-dispara-martin-caparros-671-paginas_1_8340128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Sep 2021 19:34:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La foto de la 'Ñamérica' actual la dispara Martín Caparrós en 671 páginas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Martín Caparrós,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: "Nos resulta más fácil imaginar el final del mundo que el fin del capitalismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-imaginarnos-fin-capitalismo_128_1042390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c6cbd4d-9a19-4797-b89d-1b4005bc5308_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El periodista y escritor argentino Martín Caparrós, autor de &#039;Sinfín&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y escritor argentino publica Sinfín, una novela sobre un hipotético futuro en el que los humanos han conseguido vencer a la muerte</p></div><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Caparr&oacute;s (Buenos Aires, 1957) dice que su &uacute;ltima novela es, como todas, una historia de dudosa veracidad, pero hecha de la forma en la que se hacen las cr&oacute;nicas period&iacute;sticas. &ldquo;Ten&iacute;a ganas de re&iacute;rme un poco de todo esto&rdquo;, confiesa sin desvelar si al final no se lo ha acabado tomando demasiado en serio. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.megustaleer.com/libros/sinfin/MES-115590" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sinf&iacute;n</em></a> (Literatura Random House) habla de un mundo en el que la muerte se ha extinguido y en el que las religiones han perdido el monopolio que durante a&ntilde;os ejercieron sobre la vida eterna. Los Estados modernos han colapsado, el trabajo ha desaparecido, Europa vive una Nueva Edad Media y las grandes corporaciones tecnol&oacute;gicas han logrado dominar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &#22825; &ndash;que se pronuncia <em>tsian</em> y significa para&iacute;so&ndash; nos ha hecho inmortales, pero hemos tenido que pagar un precio muy alto para vivir como dioses. Caparr&oacute;s nos cuenta el mundo de &#22825; y de 2070 a trav&eacute;s de los ojos de una de las &uacute;ltimas periodistas. Un personaje del que apenas sabremos nada y que trata de desvelar lo que nunca nos contaron sobre LaM&aacute;sBellaHistoria, la mitolog&iacute;a oficial que silencia los sacrificios humanos que sirvieron para inventar la tecnolog&iacute;a que acab&oacute; con la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es una ficci&oacute;n sin novela, como ha descrito Sinf&iacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que es lo contrario de una novela sin ficci&oacute;n, que es este g&eacute;nero que aparentemente se trabaja mucho en estos tiempos. Es un g&eacute;nero que tambi&eacute;n se ha venido llamando cr&oacute;nica o no ficci&oacute;n, esto de armar tus recuerdos, con tu vida, con tus tatarabuelos, con algo m&aacute;s o menos real o qu&eacute; se yo, y en el cual me atribuyen cierta presencia.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a ganas de re&iacute;rme un poco de todo eso y de hacer lo contrario: armar algo que tuviera la estructura de una no ficci&oacute;n, la forma de una cr&oacute;nica, pero que al narrar hechos que suceden en 2070 fuera de dudosa veracidad. La idea inicial era desmitificar un poco la cr&oacute;nica, un g&eacute;nero demasiado reverenciado &uacute;ltimamente, usando sus formas para contar algo obviamente falso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo pas&oacute; de ser una forma de desmitificar su oficio a ser algo m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir, qu&eacute; se yo. Me entusiasm&oacute; la idea de montar un 'mundito' y darle ciertas caracter&iacute;sticas, pensarlo e imaginar c&oacute;mo contarlo. Digamos que mantuve la forma inicial de no ficci&oacute;n pero estando cada vez m&aacute;s centrado en construir ese futuro y lo que pasa en &eacute;l. Tiene ciertos problemas t&eacute;cnicos esto de escribir cr&oacute;nicas desde el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;S&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por ejemplo, hab&iacute;a muchas cosas que nosotros no podemos conocer porque todav&iacute;a no se han inventado y que no pod&iacute;a explicar en el texto. Describir lo que es un TruV&iacute; en el momento en el que todo el mundo lo est&aacute; usando es como explicar lo que es un coche en un texto contempor&aacute;neo. Todos esos problemas t&eacute;cnicos que hab&iacute;a que ir resolviendo me parec&iacute;an muy atractivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo parte de un gran dilema y es esa pregunta que se hace la periodista al principio de la novela: &ldquo;&iquest;Nos importar&iacute;a que nuestra salvaci&oacute;n se construyera sobre la condena de unos 'pobres diablos'?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el principio es todav&iacute;a parte de mi desmitificaci&oacute;n: un narrador visitando un lugar muy pobre, donde todos sufren y est&aacute;n excluidos del resto; podr&iacute;a estar en cualquiera de mis cr&oacute;nicas. Quer&iacute;a tomarme un poco el pelo. Despu&eacute;s lo fui integrando en la estructura de la narraci&oacute;n y d&aacute;ndole un sentido. Me gust&oacute; esta idea de que todos los avances t&eacute;cnicos de los que la novela habla funcionan para los que puedan pagarlos. Grandes avances como el hecho de poder comer todos los d&iacute;as, por ejemplo, sirven a quien puede pagarlo, y muchos no lo consiguen porque est&aacute;n excluidos de nuestros mecanismos. No s&eacute; si una cosa es la condici&oacute;n para que exista la otra, pero as&iacute; es como funciona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decide colocar a una periodista en el centro de la acci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque para hacer una cr&oacute;nica hace falta alguien que la escriba. Tambi&eacute;n porque quer&iacute;a evitar que el yo del narrador estuviera muy presente. Apenas sabemos nada sobre ella; aparece poco y cuando lo hace es a trav&eacute;s de lo que cuenta, que es la forma en la que a m&iacute; me parece que debe aparecer un cronista. Siempre digo que no hay que confundir esto de escribir en primera persona con escribir sobre la primera persona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es casi una de sus obsesiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Se trata de encontrar una manera en que la primera persona est&eacute;, sobre todo porque legitima el hecho de que toda visi&oacute;n es subjetiva y de que no hay objetividad posible, pero que, al mismo tiempo, no se entretenga narrando de qu&eacute; color son sus pantalones. A m&iacute; qu&eacute; me importa eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Son los mitos, como el de LaM&aacute;sBellaHistoria, los que sostienen nuestras sociedades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, de cualquier religi&oacute;n o de cualquier patria que se jacte o se precie de serlo. Todas ellas son construcciones ideol&oacute;gicas basadas en alg&uacute;n relato que tiene la suficiente fuerza como para que millones de personas lo crean y act&uacute;en en funci&oacute;n de ese relato. Un mito es el relato inveros&iacute;mil de que todos los que viven dentro de los l&iacute;mites que se fijaron hace 200 a&ntilde;os, 500 a&ntilde;os, 80 a&ntilde;os, qu&eacute; se yo, son compatriotas y comparten una identidad que aquel que vive veinte kil&oacute;metros m&aacute;s all&aacute; ya no tiene. Yo quer&iacute;a armar esto, un relato, un mecanismo ideol&oacute;gico, que creara este tipo de adhesi&oacute;n identitaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes de Sinf&iacute;n se acogen a ese mito porque su mundo se desmorona: Europa se hunde por los nacionalismos y la llegada masiva de refugiados; las religiones se radicalizan e inician nuevas Cruzadas; las m&aacute;quinas desplazan a los humanos como fuerza de trabajo; y las corporaciones toman el poder. Tiene mucho que ver con algunas cosas que est&aacute;n pasando en el a&ntilde;o 2020.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un poco. Obviamente, la situaci&oacute;n es mucho menos dram&aacute;tica de lo que cuento en la novela, pero es un poco una prolongaci&oacute;n de las l&iacute;neas que se ven en este momento. Sobre todo el hecho de la hegemon&iacute;a china, que va creciendo todo el tiempo y que no es m&aacute;s que la correcci&oacute;n de un error breve de la historia. China siempre fue el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso, salvo por un momento de confusi&oacute;n que dur&oacute; dos o tres siglos. Ahora eso se est&aacute; corrigiendo y vuelve a ser el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso, pero para serlo, en este momento, necesita tener cierta hegemon&iacute;a sobre el resto del mundo. Nunca les interes&oacute; a los chinos, pero no tienen m&aacute;s remedio que hacerlo.
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        <strong>Adem&aacute;s de China, Brasil y la India son los otros dos Estados que &ldquo;se salvan&rdquo; en la novela y logran permanecer por encima del resto. &iquest;Por qu&eacute; elige estos dos pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue una decisi&oacute;n arbitraria, qu&eacute; se yo. Aunque arbitraria dentro de cierta l&oacute;gica. La India tiene 1.200 millones de habitantes y un poder muy fuerte; es probable que sobreviva como Estado, aun cuando otros vayan cayendo. Brasil, dentro de todo, es el &uacute;nico que en Am&eacute;rica Latina tiene una entidad totalmente distinta a todas las dem&aacute;s. Pero qu&eacute; se yo, quer&iacute;a elegir dos o tres que permanecieran y esos me parecieron los m&aacute;s veros&iacute;miles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que los nacionalismos pueden precipitar la ruptura de Europa? Porque esa es precisamente una de las razones de su hundimiento en la novela: el nacionalismo y el cierre de fronteras como respuesta a la llegada masiva de migrantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los nacionalismos son el enga&ntilde;o m&aacute;s bobo que se ha inventado en los &uacute;ltimos 600 a&ntilde;os, y lo curioso es que funciona. Eso quiere decir que somos muy bobos. Los nacionalismos siempre producen problemas, conflictos innecesarios, malestar y muertes; florecen bajo supuestas amenazas, ya sean ciertas o agrandadas por aquellos a los que les conviene que haya una sensaci&oacute;n de amenaza, que es lo que suelen hacer los l&iacute;deres nacionalistas. Es lo que estuvieron haciendo aqu&iacute; durante varios a&ntilde;os el se&ntilde;or [Mariano] Rajoy y el se&ntilde;or que estuviera en Barcelona, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, no quiero hacerme cargo de lo que cuenta la novela como si fuera una verdad hist&oacute;rica. Invent&eacute; una versi&oacute;n posible del futuro y, si acaso, lo interesante de leerla puede ser discutir con mi versi&oacute;n del 2070 e ir pensando versiones propias. T&uacute; lees esto o lees otra cosa y discutes, cambias las cosas, te extra&ntilde;as de que yo crea que algo pueda pasar. Lo interesante de la novela es que el lector vaya discutiendo con ese futuro que invento y ofrezco, qu&eacute; se yo, para pasar un rato pensando c&oacute;mo podr&iacute;a ser en realidad. Creo que es una cosa, el futuro, en la que no pensamos suficiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, le tenemos miedo. Vivimos una de esas &eacute;pocas que hay de vez en cuando en la historia en las que no hay un proyecto de futuro que nos guste, digamos, y en las que no tenemos una idea clara de la sociedad que queremos construir. El futuro es miedo, es la amenaza ecol&oacute;gica, la amenaza poblacional, la amenaza pol&iacute;tica. Y esto ocurre, b&aacute;sicamente, porque no hay una idea de futuro que nos interese o que queramos producir o poner en marcha. No hay promesa.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; hay una idea de cambio. Aunque ya no sea un cambio pol&iacute;tico, como lo fue en los &uacute;ltimos siglos, sino uno t&eacute;cnico. La t&eacute;cnica ha ocupado el lugar de la pol&iacute;tica como promesa de cambio. Cuando piensas en el futuro, piensas en la inteligencia artificial, en las m&aacute;quinas, en las nanotecnolog&iacute;as y en todo esto.
    </p><p class="article-text">
        Pensamos en c&oacute;mo ser&aacute;n nuestras vidas con la inteligencia artificial, c&oacute;mo ser&aacute; con los robots &ndash;&iquest;nos dominar&aacute;n, nos har&aacute;n esto, nos har&aacute;n lo otro?&ndash;, pero no reflexionamos sobre c&oacute;mo ser&aacute;n nuestros sistemas pol&iacute;ticos o nuestras sociedades o nuestras relaciones. Nos resulta m&aacute;s f&aacute;cil imaginarnos el fin del mundo que el final del capitalismo. Como no hay nada que lo reemplace, nos hemos resignado a creer que este sistema durar&aacute; para siempre. Y nunca hubo nada que durara para siempre: las cosas cambian y se terminan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&#22825; empieza siendo una forma de huir de la muerte, pero se acaba convirtiendo en una forma de escapar de las miserias de la propia vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso trata de ser una continuidad muy exacerbada, digamos, de ciertas l&iacute;neas que ya est&aacute;n planteadas. Nosotros vivimos en un mundo cada vez m&aacute;s virtual. No s&eacute; si nos damos cuenta, qu&eacute; se yo, parecer&aacute; una tonter&iacute;a, pero cuando viajo en el tren &ndash;algo que hago con cierta frecuencia&ndash; no hay nadie que no est&eacute; abstra&iacute;do en su tel&eacute;fono. Viven en su mundo virtual individual, que es lo mismo que &#22825;, solo que a lo bestia y con placer. Con sus mejoras t&eacute;cnicas, &#22825; es una exacerbaci&oacute;n de eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estamos preparados para derribar nuestros mitos? Se lo pregunto porque la periodista de la novela duda sobre si deber&iacute;a o no desvelar lo que descubre sobre LaM&aacute;sBellaHistoria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Decide contarlo, pero lo hace solo por escrito para que nadie se entere. Escribir algo es la mejor forma de guardar un secreto... S&iacute;, estamos preparados para derribar mitos y llevamos mucho tiempo haci&eacute;ndolo. Hay religiones en las que ya no cree nadie y, por ejemplo, ese que dec&iacute;a que el rey es un se&ntilde;or al que designaba Dios para que nos gobernara tampoco tiene sentido. Nadie nos dijo que dej&aacute;ramos de creerlo sino que empezamos a pensar que deberle absoluta obediencia a un se&ntilde;or que dice haber sido elegido por Dios es una estupidez, salvo que est&eacute;s en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; parece que hay mucho que todav&iacute;a no piensan que sea tan est&uacute;pido. Aunque hoy, seg&uacute;n me dijeron, ya est&aacute;n empezando a cambiar de opini&oacute;n por esos 100 millones [Caparr&oacute;s se refiere a los <a href="https://www.eldiario.es/politica/Anticorrupcion-Suiza-investigacion-Juan-Carlos_0_1002300690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">100 millones de euros que Juan Carlos I habr&iacute;a recibido de Arabia Saud&iacute;</a>; una supuesta donaci&oacute;n que est&aacute; investigando la Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n]. Como si todos esos millones valieran m&aacute;s que dejarse gobernar por un se&ntilde;or que naci&oacute; de tal mujer o de tal hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-imaginarnos-fin-capitalismo_128_1042390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2020 21:51:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: "Nos resulta más fácil imaginar el final del mundo que el fin del capitalismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: “El periodismo escrito está cada vez más tentado de publicar basura y estupideces”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/periodismo-publicar-responder-supuestamente-aparente_1_2813568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04cc9a95-d8e3-4d45-be95-c0ef1074841d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Martín Caparrós."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista, que ha visitado Las Palmas de Gran Canaria para presentar el proyecto 'Nómadas', ha hablado durante una entrevista de sus viajes, de Jorge Luis Borges o del oficio de contar historias</p></div><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Caparr&oacute;s (Buenos Aires, 1957) habla despacio. Acude al silencio para pensar la respuesta a cada pregunta y contesta de la forma m&aacute;s precisa posible. Vestido de negro, como de costumbre, el escritor y periodista argentino aterriz&oacute; en Las Palmas de Gran Canaria este jueves <a href="http://www.eldiario.es/canariasahora/Sahel-XXI-Palmas-Gran-Canaria_0_735627607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para presentar en Casa &Aacute;frica junto al fotoperiodista Samuel Aranda y el publicista y documentalista Jorge Mart&iacute;nez:&nbsp;N&oacute;madas</a>, un proyecto de la ONG Rescate, que quer&iacute;a documentar la vida de los pastores del Sahel, una regi&oacute;n que comprende la zona entre Mauritania, Mali y N&iacute;ger.
    </p><p class="article-text">
        Con una treintena de libros a sus espaldas, y otros tantos premios (el Rey de Espa&ntilde;a, la Beca Guggenheim o el Herralde), Caparr&oacute;s, maestro de la cr&oacute;nica, usa el periodismo como excusa para &ldquo;ver como viven los otros&rdquo;, como confesar&aacute; a lo largo de esta entrevista. Incansable viajero, &ldquo;llevaba varios a&ntilde;os sin ir al &Aacute;frica y ten&iacute;a un poco como el mono&rdquo;: durante varios d&iacute;as acompa&ntilde;&oacute; a un grupo de n&oacute;madas para contar sus historias con esa mirada &uacute;nica que le caracteriza, con ese&nbsp;<em>Aleph</em>&nbsp;de Jorge Luis Borges, ese &ldquo;peque&ntilde;o prisma a trav&eacute;s del cual se puede ver todo lo que sucede en el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te definir&iacute;as como un n&oacute;mada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s. Acabo de volver a mudarme de Madrid a Barcelona hace tres d&iacute;as. Quiz&aacute;s comparado con buena parte de las personas de nuestras sociedades que suelen vivir muchos a&ntilde;os en una misma ciudad, o que hacen su vida en la misma ciudad, o que pasan la mayor parte del tiempo en esas ciudades se podr&iacute;a decir que soy n&oacute;mada. He vivido en cinco o seis ciudades distintas, nunca estoy m&aacute;s de la mitad del tiempo en la ciudad donde vivo, en ese sentido s&iacute;. Pero claro, comparado con pastores n&oacute;madas del Sahel, pues no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vas a Barcelona cuando hay quienes est&aacute;n march&aacute;ndose de la ciudad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que lo hace interesante. Cuando las ratas dejan el barco, el barco se pone mucho m&aacute;s atractivo. Un barco sin ratas: &iquest;qu&eacute; m&aacute;s quieres? (r&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te definir&iacute;as ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo me definir&iacute;a? Pero&hellip; &iquest;por qu&eacute; tendr&iacute;a que definirme?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando de&nbsp;N&oacute;madas: &iquest;c&oacute;mo llegaste al proyecto?</strong><em>N&oacute;madas</em>
    </p><p class="article-text">
        Me llam&oacute; Jorge y me dijo que estaba preparando este trabajo porque hab&iacute;a una ONG que se llama Rescate que trabaja con los pastores n&oacute;madas del Sahel y que quer&iacute;a mostrar un poco m&aacute;s esa realidad. La idea era ir con fot&oacute;grafo, al que no conoc&iacute;a: Samuel Aranda. Y pasar un par de semanas all&iacute;, caminando con ellos. Me pareci&oacute; una buena historia. Me atrajo la posibilidad de hacerlo. No conoc&iacute;a Mali, hab&iacute;a ido varias veces a N&iacute;ger y a otros lugares del Sahel, y llevaba adem&aacute;s un par de a&ntilde;os sin ir al &Aacute;frica, estaba un poco con el mono. Y me pareci&oacute; una buen idea. No me lo pens&eacute; mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tal ha sido trabajar con Samuel Aranda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Genial. De hecho hemos vuelto a trabajar juntos despu&eacute;s y nos llevamos muy bien. Es un gran fot&oacute;grafo con quien adem&aacute;s es muy f&aacute;cil trabajar en el d&iacute;a a d&iacute;a. Es muy tranquilo, sabe lo que quiere, no jode, sino que te ayuda como a conectarte con la gente, porque conecta muy bien. Yo que soy un poco t&iacute;mido a m&iacute; me facilit&oacute; las charlas y todas esas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Interesa conocer la vida de un grupo de personas &ldquo;sin electricidad, sin internet, sin medios de prensa, sin casa, sin ciudades&rdquo;?</strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NF-zi7lC_iI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin electricidad, sin internet, sin medios de prensa, sin casa, sin ciudades</a>
    </p><p class="article-text">
        Claro que interesa. Por dos razones b&aacute;sicas: una es porque todos fuimos en alg&uacute;n momento n&oacute;madas. Somos una especie b&aacute;sicamente n&oacute;mada durante casi toda nuestra existencia, de los dos o tres millones de a&ntilde;os que llevamos nos hemos establecido en los &uacute;ltimos ocho mil. Eso sobre dos millones es nada. Hemos estado un segundo, un instante establecidos, de toda nuestra historia. Hemos estado mucho tiempo detr&aacute;s de fruta, de una ra&iacute;z, de un animalito. La idea de ver a aquellos que siguen viviendo como aquellos que viven como siempre vivimos es muy atractiva. Pero adem&aacute;s de esta cuesti&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica, yo creo que lo que m&aacute;s me gusta de seguir haciendo periodismo es salir de la burbuja, ver como viven otros. Estamos tan acostumbrados a vivir como vivimos que solemos pensar que es la &uacute;nica forma posible y hay muchas otras. Algunas estar&aacute;n a miles de kil&oacute;metros y son visiblemente distintas, como los n&oacute;madas en el Sahel. Pero hay otras que est&aacute;n a diez cuadras de tu casa, de otras personas que viven muy distinto en la misma ciudad donde t&uacute; vives. Pero en general mira para otro lado, se hace el tonto, trata de olvidarlo. El periodismo es una de las mejores excusas para mirar para todos esos lugares. Creo que vale la pena mirar para esos lugares porque cuando uno no lo hace se convence m&aacute;s y m&aacute;s de que la forma en la que uno vive es la &uacute;nica posible y eso te vuelve excluyente, racista, nacionalista. Eso es horrible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue la llegada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a calor y hab&iacute;a como una leve amenaza de grupos de Al Qaeda que estaban dando vueltas. Entonces hab&iacute;a zonas que no estaban muy claras a las que era mejor no ir. Los primeros d&iacute;as fueron un poco confusos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue ese contacto con el otro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        F&aacute;cil. Curiosamente f&aacute;cil. Yo creo que en general, digo en mi experiencia, ese tipo de contactos resulta mucho m&aacute;s f&aacute;cil de lo que uno imagina desde lejos. B&aacute;sicamente porque hay muy poca gente a la que no le guste que alguien venga de lejos a interesarse por ellos. Imag&iacute;nate: en medio del desierto del Sahel, que vengan tres blanquitos entusiastas a preguntar cosas: &iquest;ustedes c&oacute;mo viven? &iquest;a d&oacute;nde van? &iquest;qu&eacute; comen? &iquest;qu&eacute; piensan? Les gusta. A la gente le gusta. Estamos todos desesperados con que alguien nos escuche. Que alguien venga de lejos a escucharte, que demuestre que vale la pena hacer un gran esfuerzo para conseguirlo, al final te gusta. Ese tipo de contactos suelen ser mucho m&aacute;s fluidos y directos que lo que uno piensa. Lo dif&iacute;cil es que alguien que tiene poder y est&aacute; encerrado detr&aacute;s de su escritorio te hable, porque cree que lo que dice vale la pena y tiene alg&uacute;n peso o lo que sea. Pero la mayor parte de la gente habla, cuenta y le gusta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Destacar&iacute;as alguna historia en concreto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Un largo silencio). Me estaba acordando ahora, supongo que en otro momento me acordar&iacute;a de otra cosa, de un muchacho joven de veintipocos a&ntilde;os que me contaba c&oacute;mo unos meses antes hab&iacute;a muerto su esposa, que era una chica joven, de al menos 20 a&ntilde;os. Hab&iacute;a tenido un embarazo dif&iacute;cil y se hab&iacute;a muerto. Me impresion&oacute; porque &eacute;l estaba afectado y lo contaba con verdadera tristeza, pero adem&aacute;s me impresion&oacute; porque yo nunca hab&iacute;a pensado en una de las primeras formas en que los hombres empezaron a fijarse, creando lugares permanentes donde dejar a sus muertos: creando cuevas, enterramientos o lo que fuera. Para seguir cerca de tus muertos tienes que estar cerca de un solo lugar. Nosotros lo ponemos en un lugar apartado pero cercano, que llamamos cementerio, y uno puede ir de vez en cuando. Pero los n&oacute;madas c&oacute;mo hacen. Recuerdo que habl&eacute; despu&eacute;s de eso con una se&ntilde;ora vieja, muy simp&aacute;tica, que me contaba que ella hab&iacute;a enterrado a su marido en un lugar, y que a veces pasaba por ah&iacute;. Pero es una relaci&oacute;n muy diferente con tus muertos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esta es una de esas historias que se cuenta contra el p&uacute;blico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo. &iquest;A qui&eacute;n co&ntilde;o le importa lo que le pasa a unos pobres pastores en el Sahel? S&iacute;, ciertamente no va a aparecer como las m&aacute;s le&iacute;das en la p&aacute;gina web de un peri&oacute;dico. Claramente. Cada vez m&aacute;s. El periodismo escrito entr&oacute; tambi&eacute;n en la l&oacute;gica del&nbsp;<em>rating</em>&nbsp;y es capaz de ver segundo tras segundo quienes leen qu&eacute; y cu&aacute;nto, cu&aacute;nta repercusi&oacute;n tiene tal o cual historia. Est&aacute; cada vez m&aacute;s tentado de publicar basura para supuestamente responder a esa demanda so pretexto de que el p&uacute;blico pide eso. Por eso suelo decir que me parece que vale la pena hacer periodismo contra el p&uacute;blico, contra esa demanda, contra esa supuesta demanda del p&uacute;blico que pide, que aparentemente favorece la publicaci&oacute;n de estupideces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo este proyecto demuestra que a contracorriente tambi&eacute;n se puede publicar una historia de esa forma abstracta contra el p&uacute;blico tambi&eacute;n con im&aacute;genes, no solo de forma escrita.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute; claro. Se puede contar con todo tipo de recursos. De hecho, el resultado original de este trabajo es una composici&oacute;n bastante distinta de lo habitual porque es esta especie de pel&iacute;cula que est&aacute; hecha de fotos y texto hablado, yo lo voy leyendo. Son como 45 o 50 minutos de contar una historia con esos dos elementos que se van cruzando y potenciando. La cantidad de formas que podemos intentar para poder contar bien una historia se ha ampliado mucho. Vale la pena tener ganas de explorarla, de ver qu&eacute; se puede hacer con ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sirve tambi&eacute;n como excusa para contar otras problem&aacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es como el efecto Aleph, el cuento de Borges, que es este peque&ntilde;o lugar que se ve todo el mundo, un peque&ntilde;o prisma a trav&eacute;s del cual se puede ver todo lo que sucede en el mundo. Cualquier historia si est&aacute; bien contada puede funcionar como ese peque&ntilde;o prisma o esa gota de agua que refleja cantidad de cosas que hay alrededor. Obviamente la historia de unos pastores n&oacute;madas no es solo la historia de esos se&ntilde;ores que corren detr&aacute;s de ovejas, puede ser tambi&eacute;n la historia del cambio clim&aacute;tico, de los cambios en la forma de propiedad de la tierra y por lo tanto en la econom&iacute;a de muchos pa&iacute;ses de &Aacute;frica, de la reorganizaci&oacute;n pol&iacute;tica de esos territorios, las fronteras rid&iacute;culas impuestas por los colonizadores que esos pastores no respetan: pasan de Mauritania a Mali como siempre pasaron. A qui&eacute;n le importa que all&iacute; hayan puesto una frontera los franceses cuando llegaron hace 150 a&ntilde;os. O qu&eacute; hacemos con la educaci&oacute;n de los chicos, o con el trabajo infantil, o con la poligamia, o con los matrimonios precoces. Obviamente, cada historia, cuando es buena, es un prisma por el cual se pueden ser infinitas cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván Alejandro Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/periodismo-publicar-responder-supuestamente-aparente_1_2813568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Feb 2018 20:45:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: “El periodismo escrito está cada vez más tentado de publicar basura y estupideces”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hambre, un problema ajeno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/hambre-problema-ajeno_1_3136663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4d92cb2-31c0-456a-8094-6c7a5ec7c668_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hambre, un problema ajeno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hambre es algo que solo les sucede a otros, no a nuestros parientes, amigos, vecinos; no solemos pensar en el hambre y, cuando pensamos, no sabemos qué hacer con esos pensamientos</p><p class="subtitle">Cuando hablamos de solucionar el hambre estamos hablando de dos cosas muy distintas: atacarlo como problema sanitario o como la metáfora extrema de un estado económico y social, político</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Nueva&nbsp;entrega de&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/redaccion/eldiarioes-QUEPO_6_569453072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">una serie de art&iacute;culos</a>&nbsp;del&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/redaccion/eldiarioes-QUEPO_6_569453072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">proyecto FAM</a>, sobre el hambre, en colaboraci&oacute;n con eldiario.es</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, yo me la busqu&eacute;: escrib&iacute; un libro sobre el hambre que se llama <em>El Hambre</em>, lo publicaron en dos docenas de pa&iacute;ses, tuve que presentarlo en muchos de ellos; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os he hablado y escuchado casi todo sobre el hambre, aqu&iacute; y all&aacute; y en todas partes donde voy: es posible que haya aprendido algo.
    </p><p class="article-text">
        Si solo pudiera saber qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que me sorprendi&oacute; fue que le hicieran alg&uacute;n caso. Cuando me resign&eacute;, hace ya tiempo, a ponerme a trabajar en &eacute;l, mi libro estaba destinado al olvido m&aacute;s raudo. Decid&iacute; hacerlo porque me resultaba m&aacute;s dif&iacute;cil no hacerlo &ndash;porque, una vez que hab&iacute;a barajado la posibilidad, no hacerlo era una deserci&oacute;n&ndash;, pero estaba convencido de que nadie lo leer&iacute;a. El hambre vive entre nosotros, mata entre nosotros, est&aacute; con nosotros todo el tiempo y no le prestamos ninguna atenci&oacute;n, nunca tratamos de averiguar d&oacute;nde, c&oacute;mo, por qu&eacute;. O, incluso: creemos que sabemos todo lo que necesitamos saber sobre &eacute;l &ndash;que, por supuesto, nunca es mucho.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Cre&iacute;a en el olvido veloz pero, a&uacute;n as&iacute;, me importaba hacer un buen trabajo. Tom&eacute;, para eso, dos decisiones b&aacute;sicas &ndash;sintetizadas, faltaba m&aacute;s, por dos esl&oacute;ganes de cuarta.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Primero, que no existe <em>el hambre</em> &ndash;&ndash;sino millones de personas que no comen suficiente. Que, en general, quienes dicen <em>el hambre</em> intentan convertirlo en algo abstracto, inmaterial, lo contrario de lo que realmente es: las vidas y las muertes de casi mil millones de personas. Y que, para evitar esa trampa, la base de mi trabajo ser&iacute;a hablar con una buena cantidad de esas personas, preguntarles, escucharlos, averiguar c&oacute;mo es vivir con hambre &ndash;y tratar de contarlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero tem&iacute;a que esas historias pudieran convertirse en eso que, para no entendernos, llam&eacute; &ldquo;pornograf&iacute;a de la miseria&rdquo;: historias tristes muy sentidas que dejaran en el lector el alivio, la satisfacci&oacute;n de haberse entristecido, de haber sido sensible al dolor de esos pobres, y ya. Para evitarlo deb&iacute;a encontrar el modo de combinar esas historias con la historia, los contextos, los datos, los an&aacute;lisis que les dieran sentido: que consiguieran explicarlas.
    </p><p class="article-text">
        Y, segundo: que no existe <em>el hambre</em> &ndash;sino formas y estructuras diversas, muy variadas, por las cuales millones de personas no comen suficiente. Y que si quer&iacute;a evitar las simplificaciones deb&iacute;a definir esas formas y tratar de contar sus singularidades: para eso, decid&iacute;, ir&iacute;a a ocho o nueve pa&iacute;ses, y cada uno me permitir&iacute;a mostrar y analizar cada una de esas formas. Fueron, al fin, la India, Bangladesh, N&iacute;ger, Sud&aacute;n del Sur, Madagascar, Estados Unidos, Argentina. Esperaba que, por esa combinaci&oacute;n de historias y an&aacute;lisis, el tema no cerrara con una lagrimita de compasi&oacute;n sino con ese hormigueo que &ndash;se supone&ndash; la comprensi&oacute;n provoca: la voluntad de hacer algo a partir de lo que uno ha entendido.
    </p><p class="article-text">
        Era &ndash;soy, ya lo sabemos&ndash; un iluso.
    </p><p class="article-text">
        Grasiadi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        El libro, por supuesto, establec&iacute;a ciertos hechos brutales: que, seg&uacute;n el secretario Ban Ki Moon, cada d&iacute;a se mueren 25.000 personas por causas relacionadas con el hambre. Que esa matanza &ndash;un holocausto y medio cada a&ntilde;o&ndash; no tiene justificaciones t&eacute;cnicas, porque sucede en un mundo habitado por 7.300 millones de personas capaz de producir comida para 12.000 millones: un mundo donde la comida deber&iacute;a sobrar. Que el hambre contempor&aacute;neo no es un producto de la pobreza, como suelen decir los grandes organismos, sino de la riqueza: del hecho de que algunos acaparen lo que muchos necesitan. Y que, entonces, el hambre contempor&aacute;neo es el m&aacute;s violento de la historia, porque no lo causa la carencia sino, tan claramente, la concentraci&oacute;n de esa riqueza. Y que esa concentraci&oacute;n tampoco es algo abstracto, sino que tiene mecanismos muy precisos, que intentaba mostrar.
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;Era de la Alimentaci&oacute;n Posible&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Pero me interesa, ahora, pensar lo que pas&oacute; despu&eacute;s, en esas charlas repetidas &ndash;que siguen todav&iacute;a&ndash; sobre el tema, con p&uacute;blicos muy variados, en pa&iacute;ses tambi&eacute;n muy diferentes. En esas discusiones aprend&iacute; cosas, entend&iacute; cosas &ndash;que no hab&iacute;a conseguido pensar durante la escritura. Por ejemplo, que deber&iacute;a haber enfatizado m&aacute;s en ese momento hist&oacute;rico decisivo que la historia no se encarg&oacute; de registrar.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes dicen que el hambre empez&oacute; con el descubrimiento de las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n de la comida. Por sorprendente que pueda parecer, creemos saber que nuestros ancestros cazadores recolectores no pasaban hambre: eran cuatro o cinco gatos, iban y ven&iacute;an, pod&iacute;an conseguir sin mucho esfuerzo lo poco que necesitaban. Hasta que alguien entendi&oacute; que si dejaba en tierra una semilla obten&iacute;a una planta, y si dejaba cien obten&iacute;a unas docenas, y fue la agricultura.
    </p><p class="article-text">
        Y la producci&oacute;n de comida se sistematiz&oacute;, y los hombres y mujeres tuvieron que instalarse para esperar que crecieran esas plantas, y aparecieron los primeros pueblos y despu&eacute;s las primeras ciudades y las primeras casas y las primeras amas de casa y los primeros jefes y los primeros ricos y los primeros soldados y los segundos dioses. Los hombres pod&iacute;an producir &ndash;predecir&ndash; su comida, saber cu&aacute;ndo y d&oacute;nde la tendr&iacute;an, y eso les permiti&oacute; reproducirse tanto m&aacute;s y esas aglomeraciones de m&aacute;s personas empezaron a conocer el hambre: bastaba una sequ&iacute;a o una guerra o un jefe demasiado &aacute;vido o un dios insatisfecho para que esas comunidades de depend&iacute;an de su cosecha se quedaran sin nada que comer.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la principal caracter&iacute;stica de la comida siempre fue su escasez: m&aacute;s all&aacute; de la concentraci&oacute;n que siempre hubo, era cierto que la Tierra no consegu&iacute;a producir comida suficiente para todos. Hasta un momento, hacia 1970 o quiz&aacute;s 1980, en que al fin s&iacute;. Habr&iacute;a que estudiarlo: c&oacute;mo fue que sucedi&oacute;, por qu&eacute;, sus causas, consecuencias. Los cambios t&eacute;cnicos derivados de la Revoluci&oacute;n Verde parecen haber sido decisivos: lo cierto es que, por primera vez en la historia, el planeta fue capaz de alimentar a todos sus habitantes. Es un hecho mucho m&aacute;s que hist&oacute;rico, uno de esos quiebres que suceden muy de tanto en tanto &ndash;y nadie sabe c&oacute;mo fue, nadie pens&oacute; en pensarlo y registrarlo como tal.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        El principio de la Era de la Alimentaci&oacute;n Posible es el mayor hecho hist&oacute;rico que no estudia ning&uacute;n historiador.
    </p><h3 class="article-text">El imperio de la carne</h3><p class="article-text">
        O, quiz&aacute;, pens&eacute; despu&eacute;s, deber&iacute;a haber insistido en el final de la Era de la Carne. El consumo de carne es una forma tan clara de concentraci&oacute;n de la riqueza. La carne acapara recursos que se podr&iacute;an repartir: se necesitan cuatro calor&iacute;as vegetales para producir una calor&iacute;a de pollo; seis, para producir una de cerdo; diez calor&iacute;as vegetales para producir una calor&iacute;a de vaca o de cordero. Lo mismo pasa con el agua: se necesitan 1.500 litros para producir un kilo de ma&iacute;z, 15.000 para un kilo de vaca. O sea: cuando alguien come carne se apropia de recursos que, repartidos, alcanzar&iacute;an para cinco, ocho, diez personas.
    </p><p class="article-text">
        Comer carne es establecer una desigualdad bien bruta: yo soy el que puede tragarse los recursos que ustedes necesitan. La carne es estandarte y es proclama: que solo podemos usar as&iacute; el planeta si hay otros &ndash;miles de millones&ndash; que se resignan a usarlo mucho menos. Si todos quieren usarlo igual no puede funcionar: la exclusi&oacute;n es condici&oacute;n necesaria &ndash;y nunca suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s gente se empuja para sentarse a la mesa de las carnes &ndash;los chinos, por ejemplo, que hace veinte a&ntilde;os consum&iacute;an cinco kilos por persona y por a&ntilde;o, y ahora m&aacute;s de cincuenta&ndash; porque comer carne te define como un depredador exitoso, un triunfador. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el consumo de carne aument&oacute; el doble que la poblaci&oacute;n del mundo. Hacia 1950 el planeta produc&iacute;a cincuenta millones de toneladas de carne por a&ntilde;o; ahora, casi seis veces m&aacute;s &ndash;y se prev&eacute; que vuelva a duplicarlo en 2030. Mientras, un buen tercio de la poblaci&oacute;n mundial sigue comiendo como siempre: miles de millones no prueban la carne casi nunca, la mitad de la comida que la humanidad consume cada d&iacute;a es arroz, y un cuarto m&aacute;s, trigo y ma&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Ahora nos parece normal, pero es tan raro: un bistec con patatas, unas salchichas con pur&eacute;, un pollo con arroz, prote&iacute;na animal con alg&uacute;n vegetal acompa&ntilde;ando, es una inversi&oacute;n del orden hist&oacute;rico que, desde siempre, fue el contrario: un vegetal si acaso acompa&ntilde;ado por &iacute;nfimos trozos de animal. Es un tremendo cambio cultural &ndash;y ni siquiera lo pensamos. Y menos pensamos lo que eso significa como gesto econ&oacute;mico, social. No le digan a nadie que lo est&aacute; diciendo un argentino: comerse un buen bife/chulet&oacute;n/bistec, un gran trozo de carne, es una de las formas m&aacute;s eficaces de validar y aprovechar un mundo injusto.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya aparecen las grietas en el imperio de la carne. Primero fue el imperativo de la salud: cuando nos dijeron que su colesterol nos embarraba el cuerpo. Y ahora, en los barrios m&aacute;s cool de las ciudades ricas, cada vez m&aacute;s se&ntilde;oras y se&ntilde;ores rechazan la carne por convicciones varias: que no quieren comer cad&aacute;veres, que no quieren ser responsables de esas muertes, que no quieren exigir as&iacute; a sus cuerpos, que no quieren. Llueve, estos d&iacute;as, sobre mojado: la amenaza del c&aacute;ncer. Hasta que llegue la imposibilidad m&aacute;s pura y dura: tantos querr&aacute;n comer su libra de carne que el planeta, agotado, dir&aacute; basta.
    </p><p class="article-text">
        Tardar&aacute;: el comercio mundial de alimentos est&aacute; organizado para concentrar los recursos en beneficio de los m&aacute;s ricos, intereses potentes defender&aacute;n sus intereses. Pero alguna vez, dentro de d&eacute;cadas, un siglo, los historiadores empezar&aacute;n a mirar atr&aacute;s y hablar&aacute;n de estos tiempos &ndash;un lapso breve, un suspiro en la historia&ndash; como la Era de la Carne. Que habr&aacute;, entonces, pasado para siempre.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Son cuestiones internas, lo que fui aprendiendo sobre el hambre en este a&ntilde;o y pico de charlas y presentaciones. Pero lo que m&aacute;s me interesa no est&aacute; all&iacute;, sino del otro lado: en las reacciones de quienes vinieron a escuchar, a conversar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer cuando te dicen que tu forma de vida solo es posible gracias a las formas de muerte &ndash;al hambre&ndash; de millones; qu&eacute;, cuando te explican que la ropa que llevas es el producto del hambre de las mujeres bengal&iacute;es; qu&eacute;, cuando te cuentan que la electricidad que ilumina tu casa te llega del expolio del uranio de N&iacute;ger?
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Todo eso que alg&uacute;n autor debidamente transochado podr&iacute;a titular: &iquest;Qu&eacute; hacer con la conciencia?
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho: no solemos pensar en el hambre. No es dif&iacute;cil no pensar en el hambre: es el problema ajeno por antonomasia. Hay, supongamos, m&aacute;s de 800 millones de personas en el mundo que pasan hambre: una de cada nueve. Si la estad&iacute;stica fuera una disciplina seria, podr&iacute;amos esperar que una de cada nueve personas que encontramos sufriera de desnutrici&oacute;n &ndash;y sabemos que no. El hambre &ndash;para nosotros, ciudadanos letrados de pa&iacute;ses m&aacute;s o menos pr&oacute;speros&ndash; es algo que solo les sucede a otros, no a nuestros parientes, amigos, vecinos, condisc&iacute;pulos. No solemos pensar en el hambre y, cuando pensamos, no sabemos qu&eacute; hacer con esos pensamientos.
    </p><h3 class="article-text">Solucionar el hambre</h3><p class="article-text">
        Me pas&oacute; muchas veces, casi siempre: la exposici&oacute;n sobre el asunto lleva a una mezcla de cabreo y desaliento. Me preguntan qu&eacute; soluci&oacute;n propongo, y yo, ninguna. Y me vuelven a preguntar; como si me dijeran: para qu&eacute; nos cuenta todo esto si no nos va a decir c&oacute;mo solucionarlo.
    </p><p class="article-text">
        Estamos, sospecho, bastante malacostumbrados.
    </p><p class="article-text">
        Entonces yo, a veces, digo que estoy en contra de los que ofrecen soluciones, que los que ofrecen soluciones son los profetas o los politicuchos, que lo que vale la pena no es esperar que te traigan las soluciones hechas sino encontrarlas entre muchos, que las soluciones que nos llegan de arriba son sospechosas de por s&iacute; y adem&aacute;s suelen estar pensadas para beneficio del que las ofrece y, a&uacute;n si no, son un modo de establecer o consolidar el poder del profeta de turno, digo &ndash;y que, entonces, si tuviera la soluci&oacute;n no la dar&iacute;a. Y podr&iacute;a, supongo, dejarlo all&iacute;, y escapar con supuesta elegancia. Pero en este tema la elegancia es una porquer&iacute;a, as&iacute; que me embarro: digo que, por supuesto, m&aacute;s all&aacute; de todo eso, no la tengo.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        El obst&aacute;culo principal para tenerla es que, como siempre, no sabemos de qu&eacute; estamos hablando. Son los problemas de la literalidad: &iquest;solucionar el hambre es solucionar el hambre? &iquest;O es buscar la soluci&oacute;n a la desigualdad de la que el hambre es, a su vez, el efecto m&aacute;s brutal y la met&aacute;fora m&aacute;s clara?
    </p><p class="article-text">
        Creo que cuando hablamos de solucionar el hambre estamos hablando de &ndash;por lo menos&ndash; dos cosas muy distintas. Una es atacar el hambre como problema sanitario; otra, atacarlo como la met&aacute;fora extrema de un estado econ&oacute;mico y social, pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n sanitaria consiste en conseguir que esos cientos de millones de personas que comen menos de 2000 calor&iacute;as diarias alcancen esa cantidad. Lo cual podr&iacute;a obtenerse si la cooperaci&oacute;n internacional y las ayudas humanitarias llegaran al nivel que los pa&iacute;ses ricos suelen proclamar, por ejemplo: no ser&iacute;a ni tan dif&iacute;cil ni tan caro proveer de alimentos de bajo costo a esos millones. Y conseguir que, en lugar de vivir con menos de 1,25 d&oacute;lares por d&iacute;a vivan con, digamos, 1,75, y que la desigualdad extrema se mantenga pero se manifieste en muchas otras cosas &ndash;y ya no en la absoluta falta de comida.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un avance enorme para esos cientos de millones &ndash;salvar&iacute;a tantas vidas&ndash; y tambi&eacute;n para el sistema de injusticia que quedar&iacute;a mucho mejor legitimado. Es la opci&oacute;n m&aacute;s difundida: los mecanismos de la beneficencia o caridad o &ndash;su nombre m&aacute;s actual&ndash; el asistencialismo. Nunca dije que no haya que hacerlo; digo, s&iacute;, que no alcanza.
    </p><p class="article-text">
        Otra posibilidad es pensar el hambre como manifestaci&oacute;n extrema de esa desigualdad, y suponer que no sirve solucionar la falta de ingesta si no se cambian las condiciones sociales y econ&oacute;micas que la producen: creer que los cambios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos necesarios para establecer mayores niveles de igualdad traer&aacute;n, entre sus numerosas consecuencias, el fin de cualquier hambre.
    </p><p class="article-text">
        Esos cambios son, por supuesto, dif&iacute;ciles de imaginar: c&oacute;mo se consigue el poder pol&iacute;tico necesario para modificar la forma en que se organizan los mercados mundiales &ndash;y, entre otras cosas, su producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de alimentos y dem&aacute;s bienes. O, por decirlo de una forma modesta: nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas l&iacute;neas de <em>El Hambre</em> aluden brevemente a esta cuesti&oacute;n: &ldquo;Un nuevo paradigma es lo impensable. Es lo que constituye su dificultad y su atracci&oacute;n y su dificultad. Es lo que vale la pena de ser pensado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Maneras, en s&iacute;ntesis, de forzar el reparto: que los bienes est&eacute;n equitativamente repartidos, que el poder est&eacute; equitativamente repartido. Buscar la forma pol&iacute;tica que corresponda a una idea moral de la econom&iacute;a &ndash;y no la forma de la econom&iacute;a que corresponda a una idea moralista de la pol&iacute;tica. As&iacute; dicho parece una simpleza &ndash;y no sabemos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Yo creo esto, pero no se c&oacute;mo se hace. Tengo un deseo, no un camino. Y a nadie le gusta que le digan deseos sin decirle c&oacute;mo podr&iacute;an, si acaso, cumplirse.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Y entonces suelo recordar que hay momentos de la historia en que las sociedades tienen un proyecto claro de futuro y momentos en que no, y que cuando lo tienen desean llegar a ese futuro, construirlo, pero que cuando no lo tienen el futuro se constituye en amenaza: lo desconocido, lo temible. Y que ahora estamos claramente en uno de esos momentos &ndash;como bien puede verse por la hegemon&iacute;a del discurso ecologista, gran heraldo del miedo al futuro&ndash; y que la construcci&oacute;n de un proyecto de futuro es algo que se hace de a poco y entre muchos y que vaya a saber cu&aacute;ndo cristalizar&aacute; en un cuerpo de ideas lo suficientemente potente como para movilizar a quienes conseguir&aacute;n implementarlas. Y que eso puede tardar a&ntilde;os, siglos, pero que la historia no conoce ning&uacute;n sistema que dure para siempre, y que el nuestro, que nos empe&ntilde;amos en suponer eterno, no tiene ni c&oacute;mo ni por qu&eacute; ser diferente.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo cual, por supuesto, suena a paja distante y no disminuye la angustia de pensar que s&iacute;, que hay cientos de millones de personas que no comen y esa se&ntilde;ora sentada en la s&eacute;ptima fila acaba de enterarse &ndash;de enterarse en el sentido fuerte de enterarse&ndash; y lo piensa y lo toma en cuenta y no sabe qu&eacute; hacer al respecto. Y entonces la desaz&oacute;n, el malhumor: saber es irritante y desmovilizador cuando no se proponen soluciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La culpa, sobre todo: la culpa es una reacci&oacute;n que te detiene, que te deja a solas con tus imposibilidades. Pornograf&iacute;a en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        Y eso no es bueno para un libro escrito bajo un lema casi claro, un libro que repite la pregunta que es mejor evitar: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s alla o m&aacute;s ac&aacute; de todo esto, espero que tanta ch&aacute;chara pueda haber contribuido algo a hacer m&aacute;s visible el problema m&aacute;s brutal, m&aacute;s cacareado, m&aacute;s invisible de estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        O no, pero eso depende de usted, no de nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Caparrós]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/hambre-problema-ajeno_1_3136663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2017 18:44:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hambre, un problema ajeno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hambre,Martín Caparrós,Desnutrición,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El reto de imaginar el futuro', nuevo número monográfico de la revista de eldiario.es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/redaccion/imaginar-futuro-monografico-revista-eldiarioes_132_3177389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aba14098-9431-4c0f-ab08-2e325f5b581c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El reto de imaginar el futuro&#039;, nuevo número monográfico de la revista de eldiario.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Viajamos al 2034 con veintidós especialistas, siete soñadores y seis dibujantes de cómic. Anímate a la aventura de descubrir con nosotros lo que está por venir</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://seguro.eldiario.es/socios/alta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Hazte socio/a antes del domingo 1 de octubre</strong></a><strong>&nbsp;y te la mandamos a casa</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Imaginar el futuro puede ser una gran viaje. Pero tambi&eacute;n una estupenda aventura si te atreves a vivirla con los protagonistas del n&uacute;mero 17 de la revista de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a>. Veintid&oacute;s especialistas piensan en 2034 y nos cuentan c&oacute;mo so&ntilde;aremos, c&oacute;mo comeremos, c&oacute;mo nos moveremos, pero tambi&eacute;n qu&eacute; nuevos retos, problemas y ventajas tendremos en ese porvenir no tan lejano.
    </p><p class="article-text">
        Las migraciones, el futuro de Espa&ntilde;a y el mundo o de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. El trabajo, la vida en las ciudades, la vivienda, la educaci&oacute;n, las familias, la econom&iacute;a feminista o el turismo. En nuestro <a href="http://www.eldiario.es/redaccion/eldiarioes-anos-mirando-futuro_6_686691335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quinto aniversario</a> miramos hacia delante buceando tambi&eacute;n en la importancia de las redes, los datos, la intimidad, la inteligencia artificial, la gen&eacute;tica o la reproducci&oacute;n y el futuro del Planeta acosado por el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo de datos y predicciones est&aacute; llena la revista. Hemos invitado a siete articulistas a que sue&ntilde;en para nosotros con el futuro. Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, Bel&eacute;n Gopegui, Javier Gallego, Gabriela Wiener, Jos&eacute; Sanclemente y Juan Luis S&aacute;nchez se han animado a so&ntilde;ar para vosotros, socios, socias y lectores de eldiario.es. Tambi&eacute;n su director, Ignacio Escolar, que ve en el horizonte un periodismo libre, sostenible y de servicio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero se cierra con Las Paseantes, un espectacular c&oacute;mic que, a trav&eacute;s de cinco historias elaboradas por guionistas e ilustradoras de primera fila, da un salto del pasado al futuro de la lucha por los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Todos los socios y socias de el diario.es recibir&aacute;n la revista en su domicilio. Si todav&iacute;a no eres socio puedes hacerlo <a href="https://seguro.eldiario.es/socios/alta.html?redirectUrl=http://www.eldiario.es/&amp;_ga=2.9412213.151632788.1506325252-633626545.1452684028" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/redaccion/imaginar-futuro-monografico-revista-eldiarioes_132_3177389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Sep 2017 07:40:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El reto de imaginar el futuro', nuevo número monográfico de la revista de eldiario.es]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[elDiario.es,Ignacio Escolar,Martín Caparrós,Revista elDiario.es]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez ensayos de 2015 para repensar 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ensayos-repensar_1_2276874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c405635-8e57-4d55-88c8-1d9b3ace6836_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Economía para el 99%"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lista de ensayos de César Rendueles incluye grandes crisis del año que nos deja: la crisis de los refugiados, la crisis medioambiental, Isis, la pobreza y las consecuencias del capitalismo</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>1. Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima (Paid&oacute;s)    Naomi Klein</strong><a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/plan-Marshall-salvar-tierra-dentro_0_370613033.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima</a>
    </p><p class="article-text">
        No creo que nadie haya hecho tanto como Naomi Klein por convertir la cr&iacute;tica del capitalismo en una perspectiva pol&iacute;tica cercana y amigable. Su nuevo ensayo denuncia la incapacidad de las econom&iacute;as de mercado para solucionar los desaf&iacute;os medioambientales que ellas mismas han creado pero, sobre todo, aborda cuestiones complejas relacionadas con el modo en que la salida al proceso de autodestrucci&oacute;n ecol&oacute;gica que padecemos es congruente con pol&iacute;ticas igualitarias de justicia social. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Ver, o&iacute;r y callar. Un a&ntilde;o con la mara Salvatrucha (Pepitas de Calabaza)    Juan Jos&eacute; Mart&iacute;nez D&rsquo;aubuisson</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="http://www.eldiario.es/cultura/ano-Mara-Salvatrucha_0_456004492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ver, o&iacute;r y callar. Un a&ntilde;o con la mara Salvatrucha</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ver, o&iacute;r y callar </em>es un testimonio crudo y sobrio de la guerra de baja intensidad que viven los barrios populares de Centroam&eacute;rica desde hace a&ntilde;os a causa de los conflictos entre las bandas juveniles. Es un ejemplar c&oacute;ctel de etnograf&iacute;a, periodismo de guerra y ensayo que consigue mostrar la cotidianidad de los j&oacute;venes pandilleros con empat&iacute;a pero sin dulcificar ni mitificar en ning&uacute;n momento las maras.
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        <strong>3. Econom&iacute;a para el 99% de la poblaci&oacute;n (Debate)    Ha-Joon Chang </strong><em>Econom&iacute;a para el 99% de la poblaci&oacute;n </em>
    </p><p class="article-text">
        Los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os pasar&aacute;n a la historia de las ciencias sociales como el momento en el que empez&oacute; a agrietarse la hegemon&iacute;a de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica. En este tiempo han ido apareciendo un buen n&uacute;mero de propuestas te&oacute;ricas alternativas muy solventes. Aqu&iacute; Ha-Joon Chang, uno de los economistas heterodoxos m&aacute;s respetados e inteligentes de nuestro tiempo, recoge algunas de esas propuestas y las expone de un modo comprensible, sensato y generoso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>4. Islamofobia (Icaria)    Santiago Alba Rico</strong><em>Islamofobia </em>
    </p><p class="article-text">
        Santiago Alba Rico, tal vez el mejor ensayista espa&ntilde;ol vivo junto con Rafael S&aacute;nchez Ferlosio, es adem&aacute;s un gran experto en el mundo isl&aacute;mico. Su posici&oacute;n, matizada y nada dogm&aacute;tica, sobre las transformaciones pol&iacute;ticas que est&aacute;n teniendo lugar en esos pa&iacute;ses le ha valido la antipat&iacute;a no s&oacute;lo de la derecha sino tambi&eacute;n de la izquierda m&aacute;s casposa. En este libro urgente reflexiona sobre el nuevo racismo islamof&oacute;bico que amenaza nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        [Lee nuestra selecci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/historia/Historia-libros-vacunarse-islamofobia_0_453905100.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libros para vacunarse contra la islamofobia</a>]
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        <strong>5. No hay dos iguales. Individualidad humana y naturaleza humana (Funambulista)    Judith Rich Harris</strong><em>No hay dos iguales. Individualidad humana y naturaleza humana</em>
    </p><p class="article-text">
        Judith Rich Harris se dio a conocer con <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Judith_Rich_Harris" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El mito de la educaci&oacute;n</a>, un ensayo que hizo saltar por los aires uno de los consensos m&aacute;s s&oacute;lidos de las ciencias sociales contempor&aacute;neas al defender la escasa influencia que tienen los padres en c&oacute;mo acaban siendo sus hijos. No hay dos iguales es la continuaci&oacute;n l&oacute;gica de aquella primera obra. Al fin y al cabo la socializaci&oacute;n es un proceso que contribuye a que los ni&ntilde;os se parezcan entre s&iacute;. &iquest;Qu&eacute; es lo que hace, entonces, que nos diferenciemos? &iquest;Por qu&eacute; incluso los gemelos id&eacute;nticos tienen personalidades diferentes?
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        <strong>6. Anatom&iacute;a de una epidemia. Medicamentos psiqui&aacute;tricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales (Capit&aacute;n Swing) Robert Whitaker</strong><em>Anatom&iacute;a de una epidemia. Medicamentos psiqui&aacute;tricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales</em>
    </p><p class="article-text">
        Anatom&iacute;a de una epidemia es una investigaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo la evoluci&oacute;n en nuestras sociedades de las enfermedades mentales y su tratamiento han seguido una trayectoria inversa a la que cabr&iacute;a esperar. El desarrollo de un amplio corpus de conocimiento psiqui&aacute;trico experto y de medicamentos &ldquo;revolucionarios&rdquo; no ha disminuido la incidencia de esas enfermedades en la poblaci&oacute;n, al contrario, parece haberlas incrementado exponencialmente. En este ensayo riguroso y divertido, Whitaker explica el modo en el que la medicina ha patologizado malestares y conflictos personales y sociales, generando una aut&eacute;ntica pandemia cuya principal beneficiaria es la industria farmac&eacute;utica.
    </p><p class="article-text">
        [Su autor <a href="http://www.eldiario.es/carnecruda/lacarniceria/Oigo-Voces-lado-medicina-psiquiatrica_6_448715141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pas&oacute; por Carne Cruda!</a>]
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>7. El hambre (Anagrama)    Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong><em>El hambre</em>
    </p><p class="article-text">
        Un ensayo-r&iacute;o ambicioso, profundo y muy literario elaborado a partir de una gran cantidad de historias personales que hablan sobre las formas m&aacute;s extremas de pobreza. <em>El hambre</em> es el resultado de los viajes de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s por India, Bangladesh, N&iacute;ger, Kenia, Sud&aacute;n y, finalmente, Espa&ntilde;a. En cada uno de esos lugar se encontr&oacute; con gente que pasa hambre y se pregunt&oacute; por los mecanismos sociales que llevan a esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        [En eldiario.es somos tan fans que le entrevistamos no una sino dos veces sobre este libro [<a href="http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/martin_caparros-el_hambre-ensayo-ONU_0_394410840.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Es m&aacute;s f&aacute;cil vivir sabiendo que el hambre lo van a pasar otros&rdquo;</a> + <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Martin-Caparros-suficiente-quieren-darsela_0_315669145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los bancos son indispensables para que el capitalismo funcione; los hambrientos, no&rdquo;</a>] y otra sobre <em>Lacr&oacute;nica</em> [<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Querer escribir sin leer es como querer tocar la guitarra sin haber escuchado m&uacute;sica&rdquo;</a>].
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>8. La vida me sienta mal. Argumentos a favor del arte rom&aacute;ntico previos a su triunfo (El Desvelo)   Alberto Santamar&iacute;a</strong><em>La vida me sienta mal. Argumentos a favor del arte rom&aacute;ntico previos a su triunfo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida me sienta mal</em> es un gran ensayo de arqueolog&iacute;a literaria que consigue plantear cuestiones profundas acerca del romanticismo hist&oacute;rico sin una pizca de pedanter&iacute;a ni academicismo. Alberto Santamar&iacute;a logra que nos sintamos profundamente interpelados en pleno siglo XXI por el gran descubrimiento est&eacute;tico del romanticismo: que la comprensi&oacute;n de la realidad s&oacute;lo es posible gracias la potencia expresiva de nuestra subjetividad, que nuestra sensibilidad inyecta sentido en un mundo que as&iacute; se vuelve comprensible.
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        <strong>9. El Establishment. La casta al desnudo (Seix Barral)   Owen Jones</strong><a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Owen-Jones_0_394411476.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Establishment. La casta al desnudo</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Owen Jones se dio a conocer en 2011 con <a href="http://www.eldiario.es/internacional/concentracion-Reino-Unido-niveles-victorianos_0_115488657.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chavs</em></a>. La demonizaci&oacute;n de la clase obrera, un ensayo en el que denunciaba la estigmatizaci&oacute;n neolibeal de las clases populares. Complementa perfectamente aquel primer texto al plantear que la desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica ha producido una subordinaci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas a los poderes econ&oacute;micos y una oligarquizaci&oacute;n extrema de los instrumentos de representaci&oacute;n democr&aacute;tica. A trav&eacute;s de entrevistas, datos y un uso inteligente de la teor&iacute;a pol&iacute;tica, Jones hace un retrato brutal de la estructura de privilegios que sostiene el poder de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        [Le hemos entrevistado varias veces, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Owen-Jones_0_394411476.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por este libro y</a> <a href="http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/Owen-Jones-empeorado-escribi-Chavs_0_262124428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por el anterior</a>]
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>10. Espectros del capitalismo (Capit&aacute;n Swing)      Arundhati Roy</strong><em>Espectros del capitalismo</em>
    </p><p class="article-text">
        En este breve panfleto Arundati Roy plantea cuestiones cruciales y de m&aacute;xima actualidad acerca de la relaci&oacute;n entre democracia e igualdad. Describe la India &ndash;un pa&iacute;s elogiado habitualmente en los medios de comunicaci&oacute;n por su crecimiento econ&oacute;mico y por ser la mayor democracia del mundo&ndash; como el escenario de una guerra sin cuartel contra 800 millones de pobres en el que las megacorporaciones no dejan de incrementar su poder con la complicidad del Ej&eacute;rcito, el Gobierno y numerosas ONG. Una imprescindible apolog&iacute;a de las v&iacute;ctimas del capitalismo contempor&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ensayos-repensar_1_2276874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2015 18:40:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diez ensayos de 2015 para repensar 2016]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Martín Caparrós,Owen Jones,Naomi Klein]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: "Querer escribir sin leer es como querer tocar la guitarra sin haber escuchado música"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-lacronica-periodismo_1_2308595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ef021b2-b55c-40c2-ad2d-7b1011274e7a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Martín Caparrós | Foto: Marta Jara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista argentino publica 'Lacrónica' (Círculo de Tiza), un libro con algunas de sus mejores piezas comentadas, un manual imprescindible sobre el periodismo, la escritura y la lectura
</p><p class="subtitle">Latinoamérica oscura: los terrores cotidianos impregnan la novela</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre me sorprendi&oacute; que los entrevistados se dejen entrevistar&rdquo;, escribe Mart&iacute;n Caparr&oacute;s en <em>Lacr&oacute;nica</em> (C&iacute;rculo de Tiza).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo acabaste siendo periodista con la cantidad de cosas que hay que hacer en la vida? (Nos re&iacute;mos)</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cosas se pueden hacer mejores? &iexcl;El problema es que uno se da cuenta tarde&hellip;! (Se r&iacute;e) No: ser periodista es estupendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; piensas de tu trabajo cuando lo ves reunido y comentado aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Despu&eacute;s de que decido no cortarme las venas? Es un poco impresionante&hellip; lo que me sorprende es que, despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os, alguien pueda pensar que merece la pena publicar algo que supuestamente fue escrito para el d&iacute;a siguiente. Lo raro es que yo nunca escrib&iacute; cuentos, no s&eacute; por qu&eacute;, y, entonces, con el tiempo me pregunto si estos no ser&aacute;n mis cuentos. Relatos que fui haciendo sin saber que los estaba haciendo. El hecho de que se puedan publicar y leerlos 25 a&ntilde;os despu&eacute;s es un gusto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa intersecci&oacute;n entre cr&oacute;nica y cuento la llamas Lacr&oacute;nica, todo junto, porque tambi&eacute;n contiene una defensa de &ldquo;elcronista&rdquo;, de tu perspectiva, que en parte es ficci&oacute;n&hellip;</strong><em>Lacr&oacute;nica</em>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; en qu&eacute; parte es ficci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Lo dec&iacute;a en el sentido de que tienes que construir un relato.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No llamemos a eso ficci&oacute;n, sino narraci&oacute;n. Porque ficci&oacute;n tiene la idea de que est&aacute; inventado y esto no es inventado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Lacr&oacute;nica hay una defensa de la escritura, de tu escritura, y una defensa muy necesaria de la lectura en tiempos en los que todo el mundo escribe: intentas mostrar c&oacute;mo llegas a tu estilo a trav&eacute;s de ella.</strong><em>Lacr&oacute;nica</em>
    </p><p class="article-text">
        Insisto en mi sorpresa cuando veo que mucha gente quiere escribir por regla de tres, sin leer, cosa que se nota much&iacute;simo en la escritura. &iquest;De qu&eacute; est&aacute; hecha la escritura? De lo que uno ley&oacute;. Es como si uno quisiera aprender a tocar la guitarra sin haber escuchado m&uacute;sica. No puede. Ya no es solo que uno quiera escribir: tambi&eacute;n es necesario para cualquier relato oral o audiovisual. Tienes que haber le&iacute;do para saber c&oacute;mo se estructura un relato.
    </p><p class="article-text">
        Ya despu&eacute;s est&aacute; el tema de tomar ciertos tonos, ciertas formas, ciertas ret&oacute;ricas&hellip; Lo cuento en el libro, cuando empec&eacute; con <em>Cr&oacute;nicas de fin de siglo</em> en 1991 rele&iacute; cuatro libros que cre&iacute;a que me iban a ayudar a formar un estilo: <em>Lugar com&uacute;n la muerte</em> de Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez, <em>M&uacute;sica para camaleones</em> de Truman Capote, <em>Operaci&oacute;n Masacre </em>de Rodolfo Walsh e <em>Inventario de oto&ntilde;o</em> de Manuel Vicent. Le&iacute; todo esto para ver si de ah&iacute; pod&iacute;a sacar cosas con las que armarme un estilo. El estilo es la combinaci&oacute;n que uno puede hacer a partir de todo lo que puede copiar. Una remezcla: uno se nutre de infinidad de cosas sin darse cuenta, pero est&aacute;n ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es sorprendente lo vivos que est&aacute;n algunos textos que escribiste hace 20 o 30 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no releo mis textos si no tengo una obligaci&oacute;n puntual. No es algo de lo que disfrute ni me interese hacer, sin embargo, cuando tengo que hacerlo no lo paso mal. Me da como cierta ternura, &ldquo;mir&aacute; al pendejo este&rdquo;, y despu&eacute;s me acuerdo que en ese momento yo no cre&iacute;a para nada que fuese un pendejo. Tengo esa mirada paternal sobre mi mismo: no hay nada de lo que me arrepienta, lo cual es malo, porque deber&iacute;a arrepentirme de alguna cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Lacr&oacute;nica hay periodismo y estilos de muchos tipos. Entre ellos, uno que descubre, denuncia y sirve para dar o volver a dar luz p&uacute;blica a determinados casos. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que hay periodistas que se instalan en este tipo de periodismo de &ldquo;descubrimiento&rdquo;.</strong><em>Lacr&oacute;nica</em>
    </p><p class="article-text">
        No me interesa tanto descubrir como entender. Descubrir est&aacute; muy sobrevalorado: casi todos los datos que necesitamos ya est&aacute;n, el problema es ponerlos en relaci&oacute;n y hacer sentido con ellos. A m&iacute; el periodismo me sirve para entender algo que antes no hab&iacute;a entendido porque la obligaci&oacute;n de ponerlo en relaci&oacute;n me hace encontrar sentido. Y tambi&eacute;n me sirve para sentirme un poco menos canalla: en general, los habitantes de estas sociedades somos bastante privilegiados y los que nos dedicamos a lo que nos gusta hacer, tenemos un privilegio infinito. No s&eacute; c&oacute;mo podr&iacute;a vivir sin esto pero s&eacute; que mi situaci&oacute;n le ocurre a un porcentaje muy chico de la poblaci&oacute;n. Creo que si no aprovechamos este privilegio de una manera interesante, que produzca algo que a otros a su vez les produzca algo, ser&iacute;a abusivo.
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        <strong>&iquest;Hay alguien con qui&eacute;n no te sentar&iacute;as porque ya lo has entendido todo? Pongo un ejemplo extremo y tonto para explicarme: Hitler, Videla&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses en <em>El Pa&iacute;s</em> me preguntaron en un cuestionario con qui&eacute;n me sentar&iacute;a en una fiesta. Contest&eacute; que con alguno de los grandes malos: Hitler, Videla,&hellip; porque me gustar&iacute;a entender. Me gustar&iacute;a que, con un par de copas, de alg&uacute;n modo se desvelara por qu&eacute; hacen lo que hacen o c&oacute;mo se justifican a s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A veces, el no tratar de entender al malvado tan solo tiene que ver con problemas morales del periodista, cuando deber&iacute;a colocarse fuera de esta perspectiva, &iquest;no crees?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa la figura del malo. Es uno de los grandes misterios de lo humano, ojal&aacute; alguien pudiera tener una ventana para poder mirarlo m&aacute;s de cerca pero yo tuve&nbsp;al lado de Videla y a&uacute;n no entiendo&nbsp;por qu&eacute; no le part&iacute; la grabadora en la cabeza. Ten&iacute;a la grabadora a diez cent&iacute;metros de su boca, &iacute;bamos caminando los dos, &eacute;l no dec&iacute;a nada que mereciese la pena ser grabado pero llevarla era como establecer nuestra relaci&oacute;n: yo no vengo a pasear o a charlar contigo. Despu&eacute;s lo que se me produjo fue la perplejidad de &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no se la part&iacute; en la cabeza?&rdquo;. Me lo pregunto todav&iacute;a hoy. Ocurre una ambivalencia fuerte cuando uno est&aacute; con alguien as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lacr&oacute;nica es una defensa de la escritura pero tambi&eacute;n de la escucha. En las entrevistas, &iquest;qu&eacute; es lo m&aacute;s dif&iacute;cil para ti de esta escucha? Yo lo tengo claro&hellip;</strong><em>Lacr&oacute;nica</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, &iquest;qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pues no conseguir llevar al entrevistado a que te cuente lo que t&uacute; piensas que debe de ser contado, esa incapacidad de no llevar el juego bien, por lo que sea: no establecer relaci&oacute;n de confianza, que no le caigas bien al entrevistado, poco tiempo, que quiz&aacute; est&eacute; cansado&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        O que el entrevistador tiene cosas que demostrar que no son necesarias. O que tenga una agenda demasiado marcada. O que trate de demostrar lo inteligente que es durante todo el tiempo. Un poquito est&aacute; bien pero todo el rato&hellip; En definitiva, que no entienda que en una entrevista el entrevistado es el otro y que tiene que resignarse.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; lo que m&aacute;s me inquieta durante una entrevista, y es un poco tonto dicho as&iacute;, es el desorden. Cuando veo que alguien en una frase me ofrece cuatro caminos a seguir pero obviamente no puedo seguir los cuatro, me veo obligado a seguir uno y ver si puedo recuperar alguno de los otros tres. La entrevista es un gran ejercicio de edici&oacute;n donde tambi&eacute;n est&aacute;s haciendo ventriloqu&iacute;a, est&aacute;s hablando a trav&eacute;s del otro, queriendo que diga una palabra que est&aacute; por decir o cuente no s&eacute; qu&eacute;&hellip; es un trabajo espantoso, con lo f&aacute;cil que es hablar uno solo. &iexcl;Tratar de que otro diga lo que uno quiere que diga!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muy importante en Lacr&oacute;nica: la &eacute;tica en la subjetividad. T&uacute; eres el que cuenta, con la honestidad que eso conlleva.</strong><em>Lacr&oacute;nica</em>
    </p><p class="article-text">
        Es mi caballo de batalla: todo texto o discurso, por definici&oacute;n, es subjetivo. Hay un sujeto que decide qu&eacute; es lo que debe ser dicho y lo que no con la mejor voluntad y la mejor honestidad. Esto no significa que est&eacute; enga&ntilde;ando a alguien pero no hay otra manera: cuando terminemos, t&uacute; vas a decidir cu&aacute;les de las frases que se han dicho aqu&iacute; merecen ser transcritas porque crees que a los lectores les interesar&aacute; m&aacute;s esto o que a ti te parece m&aacute;s importante lo otro. Tu subjetividad va a intervenir mucho en algo que deber&iacute;a ser uno de los g&eacute;neros m&aacute;s neutros: transcribir una entrevista. Negar que eso sea as&iacute; es el gran arma de la prensa tradicional para contar &ldquo;la&rdquo; realidad. Al decirlo yo, es poner en evidencia que no existe &ldquo;la&rdquo; realidad, sino miradas sobre la realidad que te ofrecen. T&uacute; sabr&aacute;s si esa mirada te conviene, te sirve&hellip; En cambio, en la m&aacute;quina period&iacute;stica que supuestamente te cuenta &ldquo;la&rdquo; realidad, no te deja ninguna opci&oacute;n. Lo &uacute;nico que puedes hacer es aceptar eso de &ldquo;ya me contaron c&oacute;mo son las cosas&rdquo;. Es una relaci&oacute;n de poder muy fuerte a la que, al ponerme yo como contador de la cr&oacute;nica, ataco.
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        <strong>Una de tus cr&oacute;nicas del libro, Amor y anarqu&iacute;a, sobre la muerte de Mar&iacute;a Soledad Rosas, es caracter&iacute;stica de lo que acabas de contar. Se dan varias perspectivas sobre un mismo hecho, que se trata de entender, y manejas much&iacute;sima informaci&oacute;n. &iquest;Te obsesion&oacute;?</strong><em>Amor y anarqu&iacute;a</em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Soledad_Rosas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte de Mar&iacute;a Soledad Rosas</a>
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de trabajar en algo es que te obsesione. Siempre pienso que tanto para una ficci&oacute;n como para la no ficci&oacute;n, es que me da un marco de pensamiento. Cualquier cosa que se me cruce puede integrarse en ese material. Te da un orden para pelear contra el caos. En el caso de &ldquo;Amor y anarqu&iacute;a&rdquo; lo que pasaba es que no pod&iacute;a afirmar y me interes&oacute; ver c&oacute;mo pod&iacute;a contar sin afirmar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dec&iacute;a mi maestro Domingo Caballero, &ldquo;el lector, en determinados casos, que se joda&rdquo;. T&uacute; defiendes ir a la contra del lector, que es una actitud casi revolucionaria en un mundo donde lo que se quiere es que el lector clique.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En principio, hay que ir contra el lector en el sentido de no ir a favor. La mayor&iacute;a siempre pide lo que conoce. Nuestro papel es ofrecerle cosas que no conoce y que, por tanto, no va a pedir. Si t&uacute; le sigues dando lo que te pide, te pide m&aacute;s y no sales nunca de esa din&aacute;mica. Vale la pena buscar cosas que no te est&aacute;n pidiendo. Eso es, supuestamente, ir en contra del lector, de la demanda establecida. No descubro nada; eso es el arte: cualquier intento de hacer algo. En el periodismo esto est&aacute; exacerbado especialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os porque resulta muy f&aacute;cil medir qu&eacute; quieren, cu&aacute;nto quieren o cu&aacute;ndo lo quieren.
    </p><p class="article-text">
        Es pat&eacute;tico: mil millones de moscas no se equivocan pero no tienes por qu&eacute; comer mierda todo el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Galán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/martin-caparros-lacronica-periodismo_1_2308595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Dec 2015 19:29:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: "Querer escribir sin leer es como querer tocar la guitarra sin haber escuchado música"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Caparrós: "Es más fácil vivir sabiendo que el hambre lo van a pasar otros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/martin-caparros-el-hambre-ensayo-onu_128_2646338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5df891a1-c3bd-40b4-a65f-c75910f6d63f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Martín Caparrós | Marta Jara para eldiario.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con el autor argentino sobre su nuevo ensayo, "El hambre", recientemente editado por Anagrama y que ya está en su segunda edición.</p><p class="subtitle">En la conversación tratamos de muchos temas: la injusticia del hambre, la caridad, el control poblacional, las estadísticas de la ONU...</p><p class="subtitle">Su libro combina el análisis de la globalidad del hambre con historias de sus múltiples viajes a lugares donde se sufre: Ghana, Sudán, India, Argentina, Chicago...</p></div><p class="article-text">
        Hay libros que parecen definitivos. Esta sensaci&oacute;n tienes cuando terminas de leer &ldquo;El hambre&rdquo; (Anagrama), del escritor argentino Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, un ensayo-reportaje monumental en el que analiza la cuesti&oacute;n del hambre en el mundo. Nos sentamos en el bar &ldquo;La Gloria&rdquo; en Madrid a hablar sobre &Eacute;l, aqu&iacute; s&iacute; se justifican las may&uacute;sculas, como dos personas que no lo sufren.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se te ocurre &ldquo;El Hambre&rdquo; y cu&aacute;nto te lleva prepararlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se me fue ocurriendo. Durante unos a&ntilde;os hice muchos reportajes de temas pol&iacute;ticos, sociales,..., eso que ahora algunos oportunistas llaman &ldquo;cr&oacute;nica&rdquo;, y el tema del hambre siempre estaba dando vueltas po
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        r ah&iacute;. Esto se agudiz&oacute; entre 2005 y 2010, cuando hice una serie de trabajos para el Fondo de Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas que consist&iacute;an en ir a diez o doce pa&iacute;ses distintos a contar historias de j&oacute;venes en relaci&oacute;n a un problema distinto cada a&ntilde;o. Eran problemas muy variados: migraci&oacute;n, cambio clim&aacute;tico,... pero como tel&oacute;n de fondo siempre aparec&iacute;a el hambre, la desnutrici&oacute;n. Estuve leyendo mucho sobre la cuesti&oacute;n y finalmente decid&iacute; que lo mejor ser&iacute;a organizar el libro en ocho o nueve lugares distintos que sirviesen para poner en escena y discutir alg&uacute;n aspecto del problema del hambre. La idea era entrecruzar los relatos de las personas y los datos y el an&aacute;lisis para que se enriquecieran mutuamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es el hambre en lo que t&uacute; en el ensayo nombras como el &ldquo;OtroMundo&rdquo; y el hambre en nuestras sociedades occidentales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; nos parece que conocemos el hambre. Tenemos hambre dos o tres veces por d&iacute;a, y lo decimos: &ldquo;Ay, qu&eacute; hambre tengo&rdquo;. Eso no tiene nada que ver con la sensaci&oacute;n de no saber si vas a poder conseguir comida ma&ntilde;ana, que es lo que le pasa a novecientos millones de personas en el mundo, ni con la situaci&oacute;n de pobreza y marginaci&oacute;n donde esto se produce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablas de muchos condicionantes de la pobreza: la falta de higiene, la violencia&hellip; pero, &iquest;hay algo que la defina m&aacute;s que el hambre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Es la forma m&aacute;s extrema de la pobreza. Es la m&aacute;s extrema porque es la m&aacute;s insoportable: muchas otras son intolerables en t&eacute;rminos &eacute;ticos pero puedes vivir sufri&eacute;ndolas. En cambio, el hambre se te hace muy dif&iacute;cil seguir viviendo con &eacute;l. En Espa&ntilde;a, hace cinco o seis a&ntilde;os nadie hubiese dicho que hab&iacute;a personas pasando hambre. Haz una prueba: pon en Google &ldquo;Espa&ntilde;a hambre&rdquo; y la mayor cantidad de resultados son p&aacute;ginas en las que puedes donar dinero para paliar el hambre en Nigeria o la India. El Estado espa&ntilde;ol sigue hoy con la misma actitud para con la desnutrici&oacute;n de sus ciudadanos. Si te fijas, no hay estad&iacute;sticas. Se hace muy dif&iacute;cil encontrar cifras sobre la desnutrici&oacute;n en este pa&iacute;s: el Gobierno sigue haci&eacute;ndose el tonto, pero por lo menos hay m&aacute;s consenso que hace cinco o seis a&ntilde;os de que en Espa&ntilde;a hay gente que tiene problemas para comer todos los d&iacute;as.
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        <strong>El lexico perverso sobre el hambre: &ldquo;subdesarrollados&rdquo; en lugar de miserables, &ldquo;villas&rdquo; en lugar de barrios de chabolas&hellip; &iquest;Crees que este lenguaje est&aacute; estrat&eacute;gicamente dise&ntilde;ado o lo vamos creando de forma inconsciente para que, de alguna forma, el hambre no est&eacute; presente en nuestras vidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay de todo. Por un lado hay miles de funcionarios, de pol&iacute;ticos&hellip; que intentan crear lenguajes que no digan lo que deber&iacute;an decir. &ldquo;Inseguridad alimentaria&rdquo; para llamar al hambre es un ejemplo clar&iacute;simo. Pero al mismo tiempo, si ese lenguaje prospera, es porque hay muchas personas que prefieren no escuchar. Entonces se produce una alianza perfecta entre quienes no quieren decir y quienes no quieren escuchar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las cifras del hambre. En tu ensayo, con una primera comprobaci&oacute;n, se caen abajo cuando son estad&iacute;sticas que en los telediarios se dan por verdades absolutas: &ldquo;hay tantos millones de pobres&rdquo;, &ldquo;hay tanta desnutrici&oacute;n&rdquo;... &ldquo;Buenas noches, hasta ma&ntilde;ana&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar es muy dif&iacute;cil conseguir cifras: las personas que pasan hambre son las que viven en los m&aacute;rgenes de los pa&iacute;ses marginales. Todas esas cifras que se dan como saber revelado son estimaciones y quien estima, en general, voluntaria o involuntariamente, lo hace a su beneficio. Uno debe analizar si esos intereses han interferido de forma visible. Eso es lo que ocurre con la FAO (Organizaci&oacute;n de la Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y Agricultura) cuando te da estas cifras oficiales&hellip; Por cierto, el 8 de junio pr&oacute;ximo va a haber una gran fiesta de la FAO para celebrar que unos pa&iacute;ses han conseguido las cifras del &ldquo;objetivo del milenio&rdquo;. Es una farsa. El &ldquo;objetivo del milenio&rdquo; consiste en mejorar la proporci&oacute;n miseria/desnutrici&oacute;n con respecto a 1990 y lo que se ha hecho es aumentar mucho el n&uacute;mero de hambrientos de 1990 para que la comparaci&oacute;n sea mejor. Parece un chiste, aunque es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra cosa perversa. Aparte del l&eacute;xico, las cifras&hellip; Malthus y el control poblacional mediante el hambre. A mucha gente le lees a Malthus o a los postmalthusianos hoy y te dir&aacute;n &ldquo;bueno, s&iacute;, no era mala idea&hellip;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un momento muy &ldquo;malthuseable&rdquo; en la medida en que, trabajando en este libro, descubr&iacute; que hay un quince o un veinte por ciento de la poblaci&oacute;n mundial que est&aacute; totalmente marginalizado, que no tiene lugar dentro del sistema productivo global. Lo cual es uno de los grandes terrores porque cualquier sistema de producci&oacute;n tiene que aprovechar al m&aacute;ximo sus recursos. Ha habido una serie de cambios t&eacute;cnicos, pol&iacute;ticos, sociales&hellip; que hacen que mil o mil y pico de millones de personas no le sirvan al sistema para nada. Si pudieran ser&iacute;an malthusianos con ellos, intentar&iacute;an que se fueran eliminando por hambre o enfermedades porque son una carga, no sirven para nada y, encima, cuestan. Lo digo en el libro, si se atrevieran los matar&iacute;an a todos o har&iacute;an lo posible porque se mueran. Con bastantes de ellos ocurre pero, pese a todo, el sistema de opini&oacute;n internacional hace que los organismos internacionales sientan la obligaci&oacute;n para que subsistan.
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        <strong>En los escenarios del hambre a los que has ido (India, &Aacute;frica, Argentina, USA) siempre preguntas &ldquo;&iquest;Y Dios qu&eacute; tiene que ver en esto?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Digo bastante que no me he encontrado hambrientos ateos porque da la sensaci&oacute;n de que, cuando uno est&aacute; muy jodido, necesita creer que hay alg&uacute;n orden que produce esa desolaci&oacute;n, esa miseria. Para que tenga alg&uacute;n sentido, para que uno no tenga del todo la culpa, porque es lo que le han dicho&hellip; Las religiones siempre han servido para justificar ese tipo de situaciones y aplacar a los hambrientos. Hay una cita en &ldquo;El Hambre&rdquo; de la Madre Teresa que habla de la belleza de ver a los pobres sufrir su suerte. Me parece, como dicen los abogados en las series americanas, &ldquo;I rest my case&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Va a ser Santa&hellip; es uno de los personajes m&aacute;s abyectos que conozco... pero de inc&oacute;gnito. Despu&eacute;s de leer a Hitchens y a ti, eso queda clar&iacute;simo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es sorprendente que se haya constituido en &ldquo;buena universal&rdquo;. Pero justamente por eso sirve a la Iglesia cat&oacute;lica para pasar un discurso que a nadie m&aacute;s se le tolerar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso s&iacute;, al menos en el cristianismo si eres pobre tienes un sitio en el Reino de los Cielos, en cambio en el hinduismo, como cuentas, la idea del karma es terrible, a pesar de que ha sido trasladada a Occidente con este rollo &ldquo;new age&rdquo; y buenrrollista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo del hinduismo es incre&iacute;ble. Te dice que si est&aacute;s pas&aacute;ndolas canutas es porque anteriormente hiciste algo muy malvado y, ahora, catorce encarnaciones m&aacute;s adelante, lo est&aacute;s pagando. Esto es de una perversidad&hellip; si te mueres de hambre es porque te lo has buscado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un dilema del libro: la caridad. La caridad como idea puede ser criticada pero en el d&iacute;a a d&iacute;a pr&aacute;ctico, s&iacute; da de comer a mucha gente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo respuesta a eso. Como medida de intervenci&oacute;n yo la condenar&iacute;a en la medida en que lo que hace es ayudar a que se sostenga un sistema injusto. Yo preferir&iacute;a una forma de organizaci&oacute;n en la que nadie necesitase la caridad y entonces estuviese destinada a desaparecer. Al mismo tiempo, mientras esto no ocurra, es mejor que la haya a que no la haya porque eso hace la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Frase de caf&eacute; que te puede decir cualquier cu&ntilde;ado neoliberal: &ldquo;El capitalismo ser&aacute; malo pero nunca ning&uacute;n otro sistema ha dado de comer a tanta gente&rdquo;. Esto choca con algo que dices en el libro, &ldquo;estoy a favor de lo impensable&rdquo;, &iquest;existe alg&uacute;n otro sistema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La frase del inicio de pregunta se podr&iacute;a decir, a lo largo de la Historia, de cada uno de los sucesivos sistemas. Lo curioso es que cuando uno estudia la Historia, lo primero que ve es que ha habido desde hace tres o cuatro mil a&ntilde;os una sucesi&oacute;n de sistemas de organizaci&oacute;n social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica que, cada uno de los cuales, estaba convencido de que no podr&iacute;a haber otro. Si en el siglo XVI hubieses salido a la calle y dicho &ldquo;&iquest;Reyes? &iquest;Para qu&eacute; necesitamos reyes? Tenemos que votar&rdquo;, pensar&iacute;an que estabas loco. Este es un ejemplo pero cada uno de los sistemas siempre se pens&oacute; a s&iacute; mismo como eterno y subsisti&oacute; en la medida que consegu&iacute;a convencer a sus usuarios de que lo era. Obviamente, el capitalismo de mercado y la democracia occidental tambi&eacute;n nos han convencido de que son eternos porque no hay ninguna forma mejor o porque las formas que se postulaban como mejores fracasaron, lo cual es cierto, pero eso no quita que, como todos los sistemas, va a ser reemplazado alguna vez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&ldquo;Que tantos consigan comer todos los d&iacute;as es un milagro, que tantos no lo consigan es una canallada&rdquo;, escribes. Ya s&eacute; que t&uacute; no la tienes pero, &iquest;hay alguna soluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hay soluciones y son claramente pol&iacute;ticas. Insisto en que el hambre contempor&aacute;nea es el m&aacute;s canalla porque, por primera vez en la Historia, hay comida para todos. Ya no vale la coartada de que no alcanza: algunos concentran tanto que otros no tienen lo que necesitan. Eso solo puede solucionarse a trav&eacute;s de decisiones pol&iacute;ticas que hagan que se establezca lo que yo llamo en el libro &ldquo;una forma moral de la econom&iacute;a&rdquo;, en la que todos tengan suficiente y ninguno tenga demasiado. El problema es que no sabemos cu&aacute;l es la forma pol&iacute;tica que podr&iacute;a llevarlo a cabo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Te plagio la &uacute;ltima pregunta de una que te repites en tu libro, &ldquo;&iquest;C&oacute;mo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo conseguimos de muchas maneras: la m&aacute;s habitual y eficaz consiste en mirar hacia otro lado. Hay muchos lugares donde mirar que nos permiten olvidar que pasan estas cosas, sobre todo en la medida que estas cosas les pasan a otros. El hambre es el menos igualitario de los problemas que sufrimos. As&iacute; como se supone que las amenazas ecol&oacute;gicas son igualitarias porque a todos se nos van a joder los pulmones si el aire est&aacute; poluido, en cambio, sabemos que la miseria y el hambre la van a pasar otros. No seremos ni nosotros, ni nuestros parientes, ni nuestros amigos. Eso facilita mucho seguir viviendo. Tambi&eacute;n hay otros mecanismos: la religi&oacute;n, las ideolog&iacute;as, la creencia en el mercado&hellip; que hacen que nos digamos que, finalmente, esto es lo mejor que podemos conseguir. Si esto es lo mejor que podemos conseguir, estamos como Aisha, la mujer africana que abre el libro, que, cuando el mago le ofrec&iacute;a cualquier cosa, a ella lo m&aacute;s osado que se le ocurr&iacute;a pedir eran dos vacas. Nosotros deber&iacute;amos poder pedir algo m&aacute;s que dos vacas, por lo menos, que todos podamos comer bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Galán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/martin-caparros-el-hambre-ensayo-onu_128_2646338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2015 17:28:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Caparrós: "Es más fácil vivir sabiendo que el hambre lo van a pasar otros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Caparrós,Hambre,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Los bancos son indispensables para que el capitalismo funcione; los hambrientos, no"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/martin-caparros-suficiente-quieren-darsela_1_4568843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90a212d6-6d3d-487e-999a-619a103315cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Los bancos son indispensables para que el capitalismo funcione; los hambrientos, no&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a Martín Caparrós, autor de 'El hambre', el nuevo libro del escritor argentino</p><p class="subtitle">"El problema no es que seamos muchos, es que haya tantos que vivan como si fuéramos pocos"</p><p class="subtitle">"Si hay gente que no come lo suficiente es porque los que tienen comida no quieren dársela"</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>¿Se imagina cómo es una vida hecha de días y días sin saber qué va a comer mañana? ¿Una vida que consiste sobre todo en esa incertidumbre, en el esfuerzo de imaginar cómo paliarla, en no poder pensar en casi nada más porque todo pensamiento se tiñe de esa falta?</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        As&iacute; comienza <em>El hambre, </em>el nuevo libro del escritor argentino Mart&iacute;n Caparr&oacute;s (Buenos Aires, 1957) que llegar&aacute; a Espa&ntilde;a en febrero. India, Bangladesh, N&iacute;ger, Sud&aacute;n del Sur, Burkina Fasso, Kenia, Madagascar, Argentina y Estados Unidos son los lugares que el escritor ha elegido para relatar &ldquo;la mayor verg&uuml;enza de nuestra civilizaci&oacute;n&rdquo;. Con motivo del d&iacute;a Mundial de la Alimentaci&oacute;n, viaj&oacute; a Madrid para hablar del hambre de una forma diferente, en una mesa redonda con varios expertos organizada por Oxfam Interm&oacute;n y la Fundaci&oacute;n Por Causa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El hambre no es como la muestran en televisi&oacute;n; ese chico con la tripa hinchada y las piernas delgadas en un lugar desconocido del mundo&rdquo;, explica Caparr&oacute;s, de ojos claros como de gato. La gran mayor&iacute;a de los 25.000 que, seg&uacute;n el secretario general de la Naciones Unidas, Ban Ki-moon, mueren al d&iacute;a por causas relacionados con el hambre tienen poco que ver con las hambrunas que aparecen en los diarios. &ldquo;No podr&iacute;an: los colapsar&iacute;an. En los diarios sale lo inhabitual, lo extraordinario&rdquo;, dice. &ldquo;Los hambrientos son esos olvidados que se acostumbran a comer mal, a sobrevivir con menos de lo que necesitan: a desarrollar peor su cuerpo, su cerebro. A vivir vidas mucho peores casi sin saberlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Caparr&oacute;s, &ldquo;llamamos hambre no solo a la imposibilidad de comer lo necesario, sino tambi&eacute;n a la posibilidad de morir por enfermedades que se curan con 20 pesos de remedios tomados a tiempo&rdquo;. Durante siete a&ntilde;os recorri&oacute; los diferentes escenarios de una pandemia que mata m&aacute;s que el &eacute;bola, el sida y la malaria juntos. &ldquo;El hambre es el problema ajeno por antonomasia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia cuando hablamos de los derechos humanos pensamos en la libertad, la justicia y la paz en el mundo, que no te torturen, no te maten, te permitan expresarte; no solemos pensar en comida. &ldquo;El derecho a comer es un derecho humano de segunda o tercera. Todos los d&iacute;as, cientos de millones de personas no pueden ejercer su derecho a la alimentaci&oacute;n y la indignaci&oacute;n suele ser discreta&rdquo;, relata quien gan&oacute; en 2004 el Premio Planeta Latinoam&eacute;rica. De hecho, Espa&ntilde;a a&uacute;n no ha reconocido el derecho a la alimentaci&oacute;n en su Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la sociedad del espect&aacute;culo, la malnutrici&oacute;n no tiene c&oacute;mo ponerse en escena. Los n&uacute;meros solo sirven para saber lo que ya sabemos: para convencernos. Enfriar las realidades y volverlas abstractas&rdquo;, reflexiona un ya curtido escritor en mil batallas contra el hambre. 805 millones de personas no comen lo que deben, &ldquo;uno de cada nueve&rdquo;, dice. Cada cinco segundos, un chico de menos de cinco a&ntilde;os se muere por hambre. &ldquo;Frases que, de tan dichas, nadie escucha. La he le&iacute;do, la he escrito, la he o&iacute;do y dicho no s&eacute; cu&aacute;ntas veces: como quien dice llueve, incluso cuando llueve&rdquo;, reflexiona.
    </p><h3 class="article-text">El hambre es un negocio para muchos</h3><p class="article-text">
        En un mundo en el que viven 7.000 millones de personas y se producen alimentos para 12.000 millones, el problema es sencillo para Caparr&oacute;s: &ldquo;Si hay gente que no come suficiente es porque los que tienen comida no quieren d&aacute;rsela&rdquo;. Se&ntilde;ala que &ldquo;solo con el grano que se produce actualmente alcanzar&iacute;a para que cada hombre, mujer o ni&ntilde;o comiera 3.200 calor&iacute;as por d&iacute;a&rdquo;, el 50% m&aacute;s de lo que necesitan. &ldquo;El problema no es que seamos muchos; es que haya tantos que viven como si fu&eacute;ramos pocos&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        No solo la concentraci&oacute;n de riqueza produce desigualdad, tambi&eacute;n las inversiones financieras con alimentos en la bolsa de Chicago. La utilizaci&oacute;n de los agrocombustibles como fin distinto al de alimentar o el fen&oacute;meno denominado acaparamiento de tierras son para Caparr&oacute;s causa del hambre. &ldquo;El colonialismo que ahora llamamos apropiaci&oacute;n de tierras es la puesta en escena m&aacute;s grosera de la desigualdad entre pa&iacute;ses: unos usan las tierras de otros para producir alimentos que todos necesitan; unos se los llevan, otros se quedan sin ellos&rdquo;. Un estudio de la National Academic of Sciences estima que las apropiaciones alcanzan los 100 millones de hect&aacute;reas (la suma de Italia, Jap&oacute;n y Gran Breta&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        El escritor, completamente de negro, no deja de de tocarse su pintoresco bigote y tras un par de apuntes sobre la caridad como elemento de chantaje, sentencia: &ldquo;Cuando Europa y EEUU entregan limosnas a sus s&uacute;bditos, esperan que les alcance para mantenerlos hundidos y dominados: inofensivos, silenciosos. Darle a los pobres lo m&iacute;nimo para que sobrevivan y no manchen con su sangre o sus huesos las pantallas de la televisi&oacute;n&rdquo;.
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        &ldquo;Aunque es curioso -se cuestiona- que los gobiernos gasten fortunas en el rescate de los bancos y no cantidades m&aacute;s modestas en el rescate de los hambrientos. Los bancos son indispensables para que el capitalismo funcione; los hambrientos, no. Llam&eacute;moslo desigualdad, capitalismo, la verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;D&eacute;jelos en el buz&oacute;n, se&ntilde;ora. Desgraciadamente ya nadie roba libros. Si fueran bombones&hellip;&rdquo; dice Caparr&oacute;s despu&eacute;s de un inciso para atender una llamada. El hombre que con 19 a&ntilde;os se exili&oacute; en Europa parece haber recuperado la esperanza. Con el reloj casi marcando el final de la entrevista, comienza a vislumbrar las claves del cambio. Radical. &ldquo;Cada uno tiene una responsabilidad individual, que se vuelve colectiva cuando hay muchas personas que llegan a formas de acci&oacute;n comunes&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">No es una profeta</h3><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Caparr&oacute;s no cree ser un &ldquo;profeta&rdquo;. De hecho, desconoce la forma pol&iacute;tica que debe tomar el cambio: &ldquo;Que haya suficiente para todos y para nadie demasiado&rdquo;. Pero se lanza con una afirmaci&oacute;n basada en el individualismo: &ldquo;Los grandes momentos de la cultura se producen cuando el ego&iacute;smo de miles consiste en creer que deben hacer algo por los otros, que esa es su forma de hacer algo por ellos mismos.
    </p><p class="article-text">
        El escritor se vuelve a enfundar en el traje de realidad. &ldquo;Es posible que no suceda en los pr&oacute;ximos meses o en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Mientras tanto, miles, millones seguir&aacute;n muriendo de hambre&rdquo;. Y en el segundo piso de una cafeter&iacute;a alejada de aquellos que sufren el hambre, se sincera: &ldquo;Lo &uacute;nico que podemos hacer es decirles lo que pasa. La mayor&iacute;a de las personas eligen no mirar y es su decisi&oacute;n. Hacerse los tontos cuando mueren y mueren miles de personas por causas evitables es una sentencia que est&aacute;n tomando y que toman cada d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su libro,<em> El hambre,</em> el intr&eacute;pido escritor invita a pensar al lector con un ataque al inmovilismo: &ldquo;Es probable que la postura que cada cual tome no cambie mucho el problema. Pero s&iacute; define una cuesti&oacute;n menor: &iquest;qui&eacute;n soy, qui&eacute;n habr&eacute; sido? &iquest;&Eacute;se que naci&oacute;, aprendi&oacute;, trabaj&oacute;, se divirti&oacute;, am&oacute;, se reprodujo, envejeci&oacute; y se muri&oacute; como millones cada d&iacute;a? &iquest;O habr&eacute; sido, adem&aacute;s, el que hizo lo poquito que pudo para que el mundo fuera otro?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ekaitz Cancela]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2014 19:21:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Hambre,Martín Caparrós,Desigualdad,Pobreza,Alimentación]]></media:keywords>
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