<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Premio Pritzker]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/premio-pritzker/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Premio Pritzker]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1003155/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao acoge la primera retrospectiva en España de Denise Scott Brown, la arquitecta a la que su marido "le robó" el Premio Pritzker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bilbao-acoge-primera-retrospectiva-espana-denise-scott-brown-arquitecta-marido-le-robo-premio-pritzker_1_12981951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" width="1706" height="960" alt="Bilbao acoge la primera retrospectiva en España de Denise Scott Brown, la arquitecta a la que su marido &quot;le robó&quot; el Premio Pritzker"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Museo Bellas Artes de Bilbao reúne por vez primera más de 120 obras originales de Denise Scott Brown, entre las que hay dibujos, fotografías, carteles y maquetas, una artista y arquitecta cuya figura ha sido relegada a la de su marido y socio Robert Venturi</p><p class="subtitle">Marisa González, artista multimedia: “Hay que equilibrar la presencia de mujeres y hombres en todos los espacios”
</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1991 el jurado del Premio Pritzker, el galard&oacute;n m&aacute;s importante de la arquitectura, decidi&oacute; hacerle entrega del premio al arquitecto Robert Venturi (Filadelfia, 1925-2018), ignorando que este desarroll&oacute; y firm&oacute; sus proyectos conjuntamente durante d&eacute;cadas con la tambi&eacute;n arquitecta Denise Scott Brown (Nkana,&nbsp;Zambia, 1931) que adem&aacute;s era su mujer. A pesar de que durante el discurso en la entrega del Pritzker Venturi reconociera que el trabajo de Scott Brown supon&iacute;a el 50% de sus proyectos, no reclam&oacute; compartir el galard&oacute;n con ella. La arquitecta, a modo de protesta, se neg&oacute; a acompa&ntilde;arle a la ceremonia. No fue hasta 22 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2015 cuando un grupo de alumnos de Harvard de la arquitecta iniciaron una petici&oacute;n a trav&eacute;s de Internet para solicitar la concesi&oacute;n del Pritzker de manera retroactiva para Scott Brown. El propio Venturi y otros arquitectos firmaron dicha petici&oacute;n, considerando que el pensamiento sobre &ldquo;la importancia de lo ordinario&rdquo; que marcan los trabajos y libros premiados solamente a Venturi son inspiraci&oacute;n de la arquitecta. Sin embargo, el jurado, compuesto por arquitectos diferentes a 1991, pero pr&aacute;cticamente en su totalidad compuesto por hombres, deneg&oacute; dicha petici&oacute;n alegando que un jurado posterior no puede interferir en las decisiones tomadas por uno anterior. 
    </p><p class="article-text">
        Solo seis mujeres han sido galardonadas con el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura desde su creaci&oacute;n en 1979:&nbsp;Zaha Hadid&nbsp;(2004),&nbsp;Kazuyo Sejima&nbsp;(2010),&nbsp;Carme Pigem&nbsp;(2017),&nbsp;Yvonne Farrell&nbsp;y&nbsp;Shelley McNamara&nbsp;(2020), y&nbsp;Anne Lacaton&nbsp;(2021). Tras la negativa del jurado a reevaluar la decisi&oacute;n de excluir a Scott Brown del premio de 1991, la arquitecta confes&oacute; que, en su opini&oacute;n, el Pritzker &ldquo;va a ser conocido como el premio de los tristes y viejos hombres blancos&rdquo;. No se trata de la &uacute;nica vez que ocurr&iacute;a un caso similar en el Pritzker, ya que en 1986 se premi&oacute; a&nbsp;Gottfried B&ouml;hm&nbsp;y no a su socia y esposa&nbsp;Elisabeth Haggenm&uuml;ller, y en 2012 a&nbsp;Wang Shu&nbsp;y no a&nbsp;Lu Wenyu&nbsp;socia de Amateur Architecture Studio.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de aquella pol&eacute;mica, en el a&ntilde;o 2016, Venturi y, en esta ocasi&oacute;n tambi&eacute;n Scott Brown, fueron premiados con la&nbsp;Medalla de Oro del&nbsp;Instituto Americano de Arquitectos, un reconocimiento de un significativo trabajo de influencia duradera en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica de la arquitectura creado mucho antes que el Pritzker, en 1907. As&iacute;, Scott Brown se convirti&oacute; la segunda mujer en recibir el premio y la primera que ha conocido en vida reconocimiento del galard&oacute;n , ya que la primera mujer que recibi&oacute; esta medalla fue&nbsp;Julia Morgan&nbsp;en 2014 a t&iacute;tulo p&oacute;stumo. Tras ellas otras tres mujeres han sido galardonadas, Angela Brooks, que recibi&oacute; el premio conjuntamente con Lawrence Scarpa en 2022 y Carol Ross Barney, que fue galardonada en 2023 y, por &uacute;ltimo, Deborah Berke, que gan&oacute; la medalla el a&ntilde;o pasado, en 2025. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Pritzker va a ser conocido como el premio de los tristes y viejos hombres blancos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Denise Scott Brown</span>
                                        <span>—</span> Arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras toda una vida de arquitectura y arte, a sus 94 a&ntilde;os, el Museo Bellas Artes de Bilbao acoge la primera gran retrospectiva de Denise Scott Brown en Espa&ntilde;a. Comisariada por los arquitectos Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga y estructurada en tres apartados &ndash;ciudad, calle, casa&ndash;re&uacute;ne por vez primera m&aacute;s de 120 obras originales, entre los que hay dibujos, fotograf&iacute;as, carteles y maquetas, con el objetivo de poner de manifiesto la gran contribuci&oacute;n de sus proyectos a la cultura visual contempor&aacute;nea. Adem&aacute;s de sus obras, la exposici&oacute;n incluye una veintena de obras de arte y mobiliario de la colecci&oacute;n privada de la arquitecta entre las que se encuentran obras de Ed Ruscha, Roy Lichenstein o Andy Warhol. 
    </p><h2 class="article-text">La ciudad, la calle y la casa como inspiraci&oacute;n </h2><p class="article-text">
        El primer apartado de la muestra, 'Ciudad', recoge las obras y propuestas creadas por Scott Brown en el lugar en el que ella cre&oacute; un hogar: Filadelfia. Se traslad&oacute; all&iacute; en el a&ntilde;o 1958 para estudiar con Louis Kahn, tras formarse y trabajar en Londres y viajar por Europa. A pesar de que le acompa&ntilde;&oacute; su primer marido, Robert Scott Brown, este falleci&oacute; justo un a&ntilde;o m&aacute;s tarde en un accidente de coche. Ese mismo a&ntilde;o conoci&oacute; a Robert Venturi, con quien al inicio solo colabora acad&eacute;micamente, pero a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1967, contrae matrimonio. Scott Brown decide mantener el apellido de su primer marido para as&iacute; no perder la autor&iacute;a del trabajo realizada hasta la fecha. Antes de casarse con su primer marido, su nombre era Denise Lakofski. Entre 1962 y 1964 Scott Brown y Venturi desarrollaron en la Universidad de Pensilvania dos propuestas determinantes: Venturi public&oacute;&nbsp;'Complexity and Contradiction in Architecture'&nbsp;y Denise imparti&oacute; el curso Studio FFF (Form Function Forces), que define el sistema de an&aacute;lisis para las investigaciones sobre Las Vegas y Levittown.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con Filadelfia se&nbsp;da en m&aacute;s de cuatrocientos&nbsp;proyectos o estudios de Scott Brown. Por su&nbsp;reinterpretaci&oacute;n del centro&nbsp;hist&oacute;rico se han seleccionado&nbsp;para la exposici&oacute;n, el complejo&nbsp;Franklin Court (1972-1976)&nbsp;y el centro de visitantes del&nbsp;Independence Mall (1996)&nbsp;por el tratamiento del campus como espacio articulado con la ciudad, el Perelman Quadrangle (2000) de la Universidad de Pensilvania y, por su an&aacute;lisis sobre la viabilidad de estos entornos urbanos singulares, los estudios Fairmount in the City (1983) y Penn&rsquo;s Landing Planning Study (2003). &ldquo;Estos proyectos y materiales seleccionados muestran una de las contribuciones capitales de Scott Brown al proyecto arquitect&oacute;nico, la asunci&oacute;n del urbanismo en el dise&ntilde;o para ordenar el espacio p&uacute;blico mediante elementos propios&rdquo;, detallan desde el Museo Bellas Artes de Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        En el segundo apartado de la exposici&oacute;n, 'Calle', se muestra c&oacute;mo una de las grandes aportaciones de Scott Brown es su interpretaci&oacute;n de la calle -Strip (franja)- como lugar simb&oacute;lico. Ejemplo de ello son los materiales de la investigaci&oacute;n&nbsp;'Learning from Las Vegas, or Form Analysis as Design Research'&nbsp;(1968), realizada con Robert Venturi, Steven Izenour y estudiantes de la Universidad de Yale. Sus resultados se publicaron en 1972 en uno de los libros m&aacute;s revolucionarios de la historia de la arquitectura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_50p_1136312.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_50p_1136312.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_75p_1136312.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_75p_1136312.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_default_1136312.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_default_1136312.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_default_1136312.jpg"
                    alt="Denise Scott Brown y Robert Venturi en Las Vegas en una imagen de la retrospectiva que se muestra en el Museo Bellas Artes de Bilbao"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Denise Scott Brown y Robert Venturi en Las Vegas en una imagen de la retrospectiva que se muestra en el Museo Bellas Artes de Bilbao                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera parte de la retrospectiva es la 'Casa'. El dise&ntilde;o y el estudio de lo dom&eacute;stico configuran otra de las contribuciones m&aacute;s relevantes de Denise Scott Brown. En 1970 desarroll&oacute; la investigaci&oacute;n&nbsp;'Remedial Housing for Architects o Learning from Levittown'&nbsp;junto con Venturi y estudiantes de Yale. En ella analiz&oacute; los suburbios denostados por los arquitectos, con Levittown como caso espec&iacute;fico, un modelo basado en la cultura del autom&oacute;vil que ya hab&iacute;a conocido en 1958 gracias al soci&oacute;logo Herbert Gans. As&iacute;, Venturi y Scott Brown observaron las decoraciones exteriores e interiores de las casas, adem&aacute;s de las expresiones individuales que aparec&iacute;an en fachadas y jardines. Las conclusiones se mostraron en la exposici&oacute;n&nbsp;'Signs of Life: Symbols in the American City'&nbsp;(Washington, 1976).&nbsp;Sus proyectos de viviendas unifamiliares&nbsp;&ndash;'Vanna Venturi House' (Filadelfia,&nbsp;1960) y 'Trubek and Wislocki&nbsp;Houses' (Nantucket, 1970)&ndash;,&nbsp;aut&eacute;nticos manifiestos formales,&nbsp;son el resultado del estudio&nbsp;simb&oacute;lico de la casa, del contexto,&nbsp;de los elementos naturales que la rodean y de las formas de vida de sus habitantes. Seg&uacute;n narraba el propio Venturi, que falleci&oacute; en 2018, son &ldquo;casas complejas y contradictorias que anhelan el equilibrio entre lo ordinario y lo monumental, entre lo simb&oacute;lico y lo cotidiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La muestra finaliza con un documental grabado en el a&ntilde;o 2024 en la casa de la propia arquitecta, en la que ha vivido durante m&aacute;s de 50 a&ntilde;os junto a su marido. Se trata de una vivienda de estilo modernista que fue decorada por los arquitectos con numerosos objetos, obras de arte y mobiliario que trasladan los intereses, la historia y la memoria privada de una de las parejas m&aacute;s influyentes de la arquitectura contempor&aacute;nea. El documental, realizado por Pablo Garc&iacute;a Canga y Manuel As&iacute;n, con m&uacute;sica del pianista de jazz sudafricano Ibrahim Abdullah, interpretada y adaptada por Mikel Azpiroz, muestra la voz en off de la propia Scott Brown, que cuenta an&eacute;cdotas cotidianas y significativas de su vida. As&iacute;, la pel&iacute;cula funciona como un doble retrato de la arquitecta y de su hogar, entendido como personaje protagonista de la obra.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los bocetos de Filadelfia realizado por Scott Brown"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los bocetos de Filadelfia realizado por Scott Brown                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Es la segunda ocasi&oacute;n en la que exponemos la obra de Denis Scott Brown en nuestro museo. Pero es la primera que un museo expone retrospectivamente su trabajo, su pensamiento y su mirada sobre la arquitectura y el urbanismo, sobre el individuo y la comunidad, detalla el conservador jefe de la muestra, Gilermo Zuaznabar, haciendo referencia a 1983 la exposici&oacute;n que acogi&oacute; la pinacoteca bilba&iacute;na en el a&ntilde;o 1983 'Correspondencias. 5 arquitectos, 5 escultores' que inclu&iacute;a la obra de Scott Brown. &rdquo;El n&uacute;cleo de la exposici&oacute;n lo ocupan los materiales provenientes del estudio &lsquo;Learning from Las Vegas&rsquo; (1972)&ldquo;, explica Zuaznabar sobre una de las obras m&aacute;s influyentes de la arquitecta y artista, un ensayo cr&iacute;tico revolucionario elaborado junto con Venturi y Steven Izenour que incorpora la cultura popular americana y el autom&oacute;vil al proyecto arquitect&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta exposici&oacute;n nos hace reconocer que el dise&ntilde;o rara vez es el resultado del trabajo de una sola persona. Es un esfuerzo de equipo. Hay m&uacute;ltiples hilos que contribuyen a &eacute;l, y hay que desentra&ntilde;ar cuidadosamente cada uno de ellos para llegar a comprender realmente lo que ocurre en el proceso. Lo m&aacute;s singular que Denise ense&ntilde;&oacute; a la gente fue aprender y ense&ntilde;ar el estilo del dise&ntilde;o, que es un trabajo en equipo&rdquo;, concluye la arquitecta y asistente de Denise Scott Brown desde 2014, Shilpa Mehta, en su visita al Museo Bellas Artes de Bilbao para la inauguraci&oacute;n de la muestra, que estar&aacute; disponible hasta el 31 de mayo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-M8EiPRdA-A8-5786', 'youtube', 'M8EiPRdA-A8', document.getElementById('yt-M8EiPRdA-A8-5786'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-M8EiPRdA-A8-5786 src="https://www.youtube.com/embed/M8EiPRdA-A8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bilbao-acoge-primera-retrospectiva-espana-denise-scott-brown-arquitecta-marido-le-robo-premio-pritzker_1_12981951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 20:46:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" length="231800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" type="image/jpeg" fileSize="231800" width="1706" height="960"/>
      <media:title><![CDATA[Bilbao acoge la primera retrospectiva en España de Denise Scott Brown, la arquitecta a la que su marido "le robó" el Premio Pritzker]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" width="1706" height="960"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Museo de Bellas Artes,Museos,Cultura,Arquitectura,Arquitectos,Desigual,Desigualdad,Desigualdad de género,Discriminación,Discriminación de género,Discriminación laboral,Machistas,Machismo,Premios,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liu Jiakun, el arquitecto y escritor que conecta el espacio público, premio Pritzker 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/liu-jiakun-premio-pritzker-arquitectura-2025_1_12102971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/836c4068-2e48-46e3-9b16-0b5caec52547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2275y1919.jpg" width="1200" height="675" alt="Liu Jiakun, el arquitecto y escritor que conecta el espacio público, premio Pritzker 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jurado ha destacado una trayectoria que "celebra las vidas de los ciudadanos comunes"</p><p class="subtitle">Álava se enfrenta al enigma de las pinturas rojas en sus iglesias románicas
</p></div><p class="article-text">
        El arquitecto y escritor chino Liu Jiakun ha merecido este a&ntilde;o el mayor reconocimiento del mundo de la arquictura, el premio Pritzker, que el a&ntilde;o pasado recay&oacute; en el&nbsp;japon&eacute;s <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arquitecto-japones-riken-yamamoto-galardonado-premio-pritzker-2024_1_10982390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Riken Yamamoto</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entrelazando aparentes ant&iacute;podas como la utop&iacute;a versus la existencia cotidiana, la historia versus la modernidad y el colectivismo versus la individualidad, Liu ofrece una arquitectura afirmativa que celebra las vidas de los ciudadanos comunes&rdquo;, ha comunicado la organizaci&oacute;n del premio en el anuncio. &ldquo;Defiende el poder trascendente del entorno construido a trav&eacute;s de la armonizaci&oacute;n de las dimensiones culturales, hist&oacute;ricas, emocionales y sociales, utilizando la arquitectura para forjar la comunidad, inspirar compasi&oacute;n y elevar el esp&iacute;ritu humano&rdquo;, a&ntilde;aden.
    </p><p class="article-text">
        En unas palabras recogidas por la organizaci&oacute;n del premio, Liu Jiakun ha dado su definici&oacute;n de la arquitectura: &ldquo;La arquitectura debe revelar algo: debe abstraer, destilar y hacer visibles las cualidades inherentes de la gente local. Tiene el poder de moldear el comportamiento humano y crear atm&oacute;sferas, ofreciendo una sensaci&oacute;n de serenidad y poes&iacute;a, evocando compasi&oacute;n y misericordia, y cultivando un sentido de comunidad compartida&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/24bb58e8-2e13-49ab-a13f-9668ae359ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Luyeyuan Stone Sculpture Art Museum"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Luyeyuan Stone Sculpture Art Museum                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Liu ha creado &aacute;reas p&uacute;blicas en ciudades pobladas, forjando una relaci&oacute;n positiva entre la densidad y el espacio abierto. Este arquitecto naci&oacute; en Chengdu (Rep&uacute;blica Popular de China)  en 1956 y pas&oacute; gran parte de su infancia en el hospital donde trabajaba su madre. Desde muy peque&ntilde;o mostr&oacute; inter&eacute;s por las artes creativas. En 1978, ingres&oacute; en el Instituto de Arquitectura e Ingenier&iacute;a de Chongqing. Despu&eacute;s de graduarse, fue enviado a Nagqu, T&iacute;bet, donde trabaj&oacute; como arquitecto. Durante esos a&ntilde;os, y los siguientes, fue arquitecto de d&iacute;a y escritor de noche.
    </p><p class="article-text">
        En 1993, Liu asisti&oacute; a una exposici&oacute;n de arquitectura que reaviv&oacute; su pasi&oacute;n por la profesi&oacute;n y lo impuls&oacute; a dedicarse por completo a la arquitectura. En 1999, estableci&oacute; Jiakun Architects en Chengdu. A lo largo de cuatro d&eacute;cadas, Liu y su equipo han construido m&aacute;s de treinta proyectos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su trabajo como arquitecto, Liu es profesor visitante en la Escuela de Arquitectura de la Academia Central de Bellas Artes en Beijing. Ha recibido numerosos premios por su trabajo, entre ellos, el premio de la UNESCO Asia-Pacific Awards for Cultural Heritage Conservation, New Design in the Heritage Contexts (2021).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaa68253-e827-4adc-a5f1-b8aa242c5e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="West Village"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                West Village                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Alejandro Aravena, presidente del jurado y ganador del premio Pritzker 2016, ha dicho sobre el galardonado: &ldquo;Las ciudades tienden a segregar funciones, pero Liu Jiakun adopta el enfoque opuesto y mantiene un delicado equilibrio para integrar todas las dimensiones de la vida urbana. En un mundo que tiende a crear interminables periferias aburridas, &eacute;l ha encontrado una manera de construir lugares que sean edificios, infraestructuras, paisajes y espacios p&uacute;blicos al mismo tiempo. Su trabajo puede ofrecer pistas impactantes sobre c&oacute;mo enfrentar los desaf&iacute;os de la urbanizaci&oacute;n, en una era de ciudades en r&aacute;pido crecimiento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/liu-jiakun-premio-pritzker-arquitectura-2025_1_12102971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Mar 2025 14:39:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/836c4068-2e48-46e3-9b16-0b5caec52547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2275y1919.jpg" length="15385625" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/836c4068-2e48-46e3-9b16-0b5caec52547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2275y1919.jpg" type="image/jpeg" fileSize="15385625" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Liu Jiakun, el arquitecto y escritor que conecta el espacio público, premio Pritzker 2025]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/836c4068-2e48-46e3-9b16-0b5caec52547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2275y1919.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Pritzker se repliega a sus cuarteles de invierno con su premio a Riken Yamamoto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-repliega-cuarteles-invierno-premio-riken-yamamoto_129_10983446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3131d6a1-2514-4314-bbab-a36090b30f54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Pritzker se repliega a sus cuarteles de invierno con su premio a Riken Yamamoto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fundación que otorga el prestigioso galardón arquitectónico deja de lado la línea de compromiso medioambiental de los últimos años</p><p class="subtitle">Confesiones de los arquitectos premios Pritzker: de la naturaleza como infierno, de la vivienda como dignidad</p></div><p class="article-text">
        La concesi&oacute;n del premio Pritzker 2024 ensalza la larga, consistente y brillante trayectoria del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arquitecto-japones-riken-yamamoto-galardonado-premio-pritzker-2024_1_10982390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitecto japon&eacute;s de 78 a&ntilde;os Riken Yamamoto</a>, que ha realizado una obra de gran diversidad tipol&oacute;gica concentrada en su propio pa&iacute;s, Jap&oacute;n, y en un entorno pr&oacute;ximo que incluye China y Corea del Sur, con la lejana incorporaci&oacute;n puntual de Suiza.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, el premio ha reconocido un trabajo inspirado en valores s&oacute;lidos, expresados en formas dif&iacute;cilmente identificables con un estilo propio. El aspecto de cada una de sus obras responde al proceso a partir del cual han sido desarrolladas, y solo comparten la intenci&oacute;n de forjar comunidad integrando los espacios para la vida colectiva en el mismo edificio en el que se disponen las estancias privadas.
    </p><p class="article-text">
        Consecuencia de esta voluntad de interacci&oacute;n comunal, es la persecuci&oacute;n de la m&aacute;xima permeabilidad visual, la capacidad para que la mirada enlace sin trabas los diferentes espacios de un mismo edificio. Para ello ha llevado a un alto nivel tanto la transparencia como la integraci&oacute;n de &aacute;mbitos con distintas exigencias funcionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8838303a-7fab-401a-a878-d33f1daf8e4c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Saitama Prefectural University"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Saitama Prefectural University                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En arquitectura, cuanto m&aacute;s numerosas y complejas sean las funciones que integra un proyecto m&aacute;s interesante ser&aacute; atender a la integraci&oacute;n y relaci&oacute;n entre los espacios que las acogen dentro del edificio. Yamamoto presenta especial habilidad para transgredir los l&iacute;mites de cada uno de los &aacute;mbitos con usos espec&iacute;ficos, e integrarlos en un conjunto dentro de la construcci&oacute;n, convirti&eacute;ndola en un peque&ntilde;o barrio con territorios diferenciados, aunque bien relacionados entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A este desaf&iacute;o corresponden buena parte de las obras de Yamamoto seleccionadas por el jurado del Pritzker. A pesar de resultar destacables algunos edificios suyos, principalmente residenciales, como el gran despliegue de Jian Wai SOHO (2004) en Pek&iacute;n, o el conjunto residencial Pangyo (2012) en Corea del Sur, la mayor&iacute;a de los trabajos m&aacute;s valiosos corresponden a instituciones donde coinciden diferentes grupos sociales, funcionarios y ciudadanos, docentes y estudiantes, estableciendo lugares de encuentro con escalonados niveles de privacidad o de uso p&uacute;blico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7cbbd9cd-ec96-42e1-a803-6b2b5f36a823_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pangyo Housing"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pangyo Housing                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11be8b55-8516-4f8e-9f38-8cf0650cfafa_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pangyo Housing"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pangyo Housing                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pertenecen a este &uacute;ltimo grupo los edificios levantados en Jap&oacute;n de la Escuela secundaria Iwadeyama (1996), la Universidad de la Prefectura de Saitama (1999), la Estaci&oacute;n de bomberos Hiroshima Nishi (2000), la Universidad de Hakodate (2000), el Tribunal del Canal Shinonome CODAN (2003), el Museo de Arte de Yokosuka (2006), la Escuela Primaria Koyasu (2018), o la Universidad Nagoya Zokei, (2022). Fuera de Jap&oacute;n, adem&aacute;s del gigantesco conjunto de Jian Wai SOHO en Pek&iacute;n, ha concluido recientemente la Biblioteca de Tianjin (2012) en China y The Circle (2020) en el aeropuerto de Z&uacute;rich.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto japon&eacute;s de origen chino form&oacute; parte del grupo implicado en hacer frente a las consecuencias del tsunami de 2011 en Jap&oacute;n, uni&eacute;ndose a Toyo Ito, Hiroshi Naito, Kengo Kuma y Kazuyo Sejima para dise&ntilde;ar propuestas de reconstrucci&oacute;n. Ese a&ntilde;o estableci&oacute;, junto a Toyo Ito y Kazuyo Sejima, una organizaci&oacute;n llamada Home for All, en la que se integraron j&oacute;venes profesionales para producir construcciones colectivas capaces de alojar a quienes hab&iacute;an perdido su residencia como consecuencia del tsunami.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a9d3f05-bb61-48d8-9259-f3b8a2cc711d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Biblioteca pública de Tianjin"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Biblioteca pública de Tianjin                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/455e7774-5406-40bc-b686-5da5615d54de_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior de la Biblioteca pública de Tianjin"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior de la Biblioteca pública de Tianjin                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las ideas de Yamamoto ya estaban en circulaci&oacute;n hace m&aacute;s de medio siglo, cuando el arquitecto termin&oacute; su formaci&oacute;n y viaj&oacute; por el Mediterr&aacute;neo, Oriente Medio y Asia, interes&aacute;ndose en las construcciones vern&aacute;culas. Algunos edificios europeos y americanos de aquel tiempo fueron emblemas notables e influyentes de una actitud cr&iacute;tica hacia el Movimiento Moderno dominante, intentando aminorar su rigidez y mejorar su relaci&oacute;n con el espacio urbano.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos fue The Economist (1964, Londres, Reino Unido) dise&ntilde;ado por Allison y Peter Smithson para la redacci&oacute;n del peri&oacute;dico, que integraba una plaza p&uacute;blica interior dentro de un programa ambicioso, y que hoy sigue estando pr&oacute;ximo al esp&iacute;ritu que se premia en el arquitecto japon&eacute;s, experto en configurar espacios comunitarios. Si de The Economist se dijo que fue &ldquo;el edificio que mat&oacute; el Movimiento Moderno&rdquo;, un mismo esp&iacute;ritu contra el Movimiento Moderno alienta en la obra de Yamamoto y de su maestro y mentor, Hiroshi Hara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1cde2f62-e094-414c-a68a-97d66cd2054b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Umeda Sky Building de Hiroshi Hara"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Umeda Sky Building de Hiroshi Hara                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El premio ha reca&iacute;do en un arquitecto que se distingue por su oposici&oacute;n a la rigidez del Movimiento Moderno ortodoxo de los a&ntilde;os 60 y 70 del siglo pasado. Pero tambi&eacute;n se aprecia la calidad de su evoluci&oacute;n, en la que ha sabido ir incorporando a su rigor y claridad, a su sentido organizativo y racionalidad, un poderoso sentido de la ligereza estructural. Es la misma cualidad que caracteriza tambi&eacute;n el trabajo del estudio japon&eacute;s SANAA, ganador del Pritzker en 2010, formado por Ryue Nishizawa y Kazuyo Sejima, esta &uacute;ltima presente en el jurado que ha elegido a Yamamoto.
    </p><p class="article-text">
        No es dif&iacute;cil asociar su obra con diversos cl&aacute;sicos de la modernidad que lograron el Pritzker con anterioridad. Se reconoce en Yamamoto la misma voluntad de hacer comunidad y discreci&oacute;n formal de Yvonne Farrell y Shelley McNamara, galardonadas en 2020, la ausencia de materialidad de Renzo Piano, laureado en 1988, y por supuesto, el magn&iacute;fico y casi olvidado magisterio de Kevin Roche, otorgado en 1982, hace 42 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/24196d03-47d9-447e-bc0e-ae811070add4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="University Campus UTEC (Lima), de Yvonne Farrell y Shelley McNamara, premio Pritzker 2020"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                University Campus UTEC (Lima), de Yvonne Farrell y Shelley McNamara, premio Pritzker 2020                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En aquel tiempo, muchas de las ideas que ahora se valoran al conceder el premio a Yamamoto, ya estaban en las intenciones del trabajo de muchos arquitectos en Europa, antes de que la presencia del posmodernismo y del <em>star system</em> desviaran la atenci&oacute;n de los jurados del Pritzker hacia aspectos m&aacute;s formales que filos&oacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        La s&oacute;lida trayectoria de Yamamoto merece el elogio y el galard&oacute;n, sin duda. El premio lo concede la poderosa familia Pritzker, a trav&eacute;s de la Fundaci&oacute;n Hyatt con sede en Chicago, que parece haber buscado un distanciamiento de las colisiones y conflictos que asolan el mundo. Si en 2021 reconocieron la aportaci&oacute;n de arquitectos comprometidos con los olvidados de las periferias de las grandes ciudades europeas, como era <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arquitectura-futuro-demoler-transformar_1_8376307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caso de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal</a>, y en 2022 se decantaron por el brillante, generoso y comprensivo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-utopia-pragmatismo_1_8834451.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo de Di&eacute;b&eacute;do Francis K&eacute;r&eacute; con las extremadamente humildes comunidades africanas</a> de su pa&iacute;s natal, Burkina Faso, este a&ntilde;o no se ha mantenido la misma l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de 2024 supone un elegante repliegue tras las anteriores incursiones en los desaf&iacute;os de la arquitectura en relaci&oacute;n con el futuro de los m&aacute;s humildes y de la sostenibilidad del planeta. Las propuestas de no demoler, de reutilizar y de apoyo a la autoconstrucci&oacute;n, que se valoraban en ediciones anteriores, aparecen disueltas en conceptos menos comprometidos. Se centran ahora en obras exquisitas y costosas, aeropuertos, universidades exclusivas, centros de arte y edificios administrativos situados en el extremo oriental del continente asi&aacute;tico. Lejos de los escenarios de conflictos violentos donde el sentido de comunidad brilla por su ausencia. El Pritzker se repliega en 2024 al refugio seguro de la calidad profesional y la indiscutible continuidad con la modernidad matizada e inteligente presente en la larga trayectoria de Riken Yamamoto.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-repliega-cuarteles-invierno-premio-riken-yamamoto_129_10983446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2024 19:19:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3131d6a1-2514-4314-bbab-a36090b30f54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2240714" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3131d6a1-2514-4314-bbab-a36090b30f54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2240714" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Pritzker se repliega a sus cuarteles de invierno con su premio a Riken Yamamoto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3131d6a1-2514-4314-bbab-a36090b30f54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectura,Arquitectos,Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arquitecto japonés Riken Yamamoto, premio Pritzker 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arquitecto-japones-riken-yamamoto-galardonado-premio-pritzker-2024_1_10982390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a17e243-f043-4616-aa09-2722f5be1220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x778y1095.jpg" width="1200" height="675" alt="El arquitecto japonés Riken Yamamoto, premio Pritzker 2024"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jurado ha señalado la capacidad del laureado para "desdibujar los límites" entre las dimensiones públicas y privadas de la vida cotidiana</p><p class="subtitle">El pasillo ha muerto, vuelve el 'enfilade': ¿por qué están cambiando nuestras casas?</p></div><p class="article-text">
        El arquitecto japon&eacute;s Riken Yamamoto ha ganado este martes el Premio Pritzker 2024 &ldquo;por recordarnos que en arquitectura, como en democracia, los espacios deben ser creados por la voluntad del pueblo&rdquo;, se&ntilde;ala el jurado.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en China, aunque pronto se traslad&oacute; a Jap&oacute;n, donde ha ejercido su carrera, se le considera un gran defensor de los lazos comunitarios en el urbanismo. El jurado ha destacado que su obra es importante por &ldquo;crear conciencia en la comunidad sobre lo que es responsabilidad de la demanda social, por cuestionar la disciplina de la arquitectura para calibrar cada respuesta arquitect&oacute;nica individual, y sobre todo por recordarnos que en arquitectura, como en democracia, los espacios deben ser creados por la voluntad del pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, reconocer el espacio es reconocer a toda una comunidad&rdquo;, ha definido Yamamoto mediante declaraciones a la organizaci&oacute;n del premio. &ldquo;El enfoque arquitect&oacute;nico actual enfatiza la privacidad, negando la necesidad de relaciones sociales. Sin embargo, a&uacute;n podemos honrar la libertad de cada individuo mientras vivimos juntos en un espacio arquitect&oacute;nico como una rep&uacute;blica, fomentando la armon&iacute;a entre culturas y fases de la vida&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd7fc3b9-1cd1-472d-b70f-3af7d86ed58d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ecoms House"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ecoms House                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Yamamoto naci&oacute; en Beijing (Rep&uacute;blica Popular China) en 1945 y se mud&oacute; a Yokohama (Jap&oacute;n), poco despu&eacute;s del final de la Segunda Guerra Mundial. Vivi&oacute; en una casa que fue modelada seg&uacute;n una machiya tradicional japonesa, con la farmacia de su madre en el frente y su sala de estar en la parte trasera. Esta caracter&iacute;stica de di&aacute;logo entre lo p&uacute;blico y lo privado que vivi&oacute; en su infancia, marcara su carrera. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd242a01-4498-44b0-919a-7ca1536558c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jian Wai SOHO"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jian Wai SOHO                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su padre falleci&oacute; cuando Yamamoto ten&iacute;a cinco a&ntilde;os. En cierto modo, busc&oacute; emular la carrera de su padre como ingeniero, pero en cambio forj&oacute; su propio camino hacia la arquitectura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fedaed3d-96d6-4f3d-b6ac-d5c1fd2e1809_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Yokosuka Museum of Art"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Yokosuka Museum of Art                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su primera experiencia con la arquitectura tuvo lugar a los 17 a&ntilde;os, seg&uacute;n &eacute;l mismo ha explicado. Sucedi&oacute; cuando visit&oacute; el templo K&ocirc;fuku-ji, en Nara (Jap&oacute;n),  y qued&oacute; cautivado por la Pagoda de cinco pisos que simboliza los cinco elementos budistas: tierra, agua, fuego, aire y espacio. Se gradu&oacute; en 1968 y tras finalizar un m&aacute;ster, fund&oacute; su propio estudio, Riken Yamamoto &amp; Field Shop en 1973. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arquitecto-japones-riken-yamamoto-galardonado-premio-pritzker-2024_1_10982390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2024 14:09:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6a17e243-f043-4616-aa09-2722f5be1220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x778y1095.jpg" length="1501986" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6a17e243-f043-4616-aa09-2722f5be1220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x778y1095.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1501986" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arquitecto japonés Riken Yamamoto, premio Pritzker 2024]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6a17e243-f043-4616-aa09-2722f5be1220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x778y1095.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "arquitectura para todos" de Balkrishna Doshi enseña que habitar es compartir con el otro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/arquitectura-balkrishna-doshi-ensena-habitar-compartir_1_10637276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c20f4e7b-4a88-45a9-abcb-bc9acee021c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;arquitectura para todos&quot; de Balkrishna Doshi enseña que habitar es compartir con el otro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Museo ICO acoge hasta el 14 de enero la primera gran retrospectiva en España del primer arquitecto indio galardonado con el Pritzker que no olvidó que su disciplina es, ante todo, un ejercicio de humanidad</p><p class="subtitle">El rincón de pensar -  El mundo: 'deprisa, deprisa' </p></div><p class="article-text">
        Sorprende que el trabajo del arquitecto Balkrishna Doshi (1927-2023), ganador del premio <a href="https://www.eldiario.es/temas/premio-pritzker/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pritzker</a> en 2018, no tuviese un lugar en las agendas muse&iacute;sticas hasta tres a&ntilde;os antes de su muerte, la cual tuvo lugar el pasado mes de febrero a los 95 a&ntilde;os. Resulta igualmente chocante que su obra ocupara un lugar tan escu&aacute;lido en el c&iacute;rculo de las publicaciones arquitect&oacute;nicas, por no hablar de su presencia en los tratados de historia de la arquitectura moderna. Se trata de un brete que, a pesar del olvido recurrente, instituciones como e<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">l </span>Vitra Design Museum, la W&uuml;stenrot Foundation, la Vastushilpa Foundation y ahora el Museo ICO, en Madrid, se esfuerzan por superar. 
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;ada y comisariada por Khushnu Panthaki Hoof, nieta del arquitecto y directora de la fundaci&oacute;n Vastu Shilpa, la retrospectiva que el ICO acoge sobre la obra del arquitecto, sintetiza entre planos de colores vivos, instalaciones, pel&iacute;culas, pinturas, collages de textos y fotograf&iacute;as el saber at&aacute;vico del arquitecto indio. La muestra &ndash;tras su paso por Nueva Deli, Shangh&aacute;i y, en &uacute;ltima instancia por el museo de Frank O. Gehry en el campus de Vitra de Weil am Rhein (Alemania)&#8213; llega ahora al Museo ICO y se expone all&iacute; como una &ldquo;celebraci&oacute;n del habitar&rdquo;, expresi&oacute;n que el mismo arquitecto eligi&oacute; para definir su pr&aacute;ctica. 
    </p><p class="article-text">
        Rompiendo con ese convencionalismo que quiere que un edificio est&eacute; siempre representado en un ambiente est&eacute;ril, libre de cualquier contaminaci&oacute;n org&aacute;nica, sus edificios, en la exhibici&oacute;n, se presentan habitados: asociados a cuerpos, a rostros que revelan su raz&oacute;n de ser y justifican el t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n: <em>Balkrishna Doshi. Arquitectura para todos</em>. Y es que su legado es el de una arquitectura que, en b&uacute;squeda de una identidad poscolonial, evit&oacute; los peligros gemelos de la tecnolog&iacute;a desarraigada y la nostalgia folcl&oacute;rica.&nbsp;El de una arquitectura que se inscribe de Bombay a Jaipur en convergencia con el clima, la cultura y las tradiciones de una India ya independiente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4010d9e6-0909-4f32-b1c9-d3d46fc3b0b0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El arquitecto Balkrishna Doshi, primer indio en ganar el Premio Pritzker"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El arquitecto Balkrishna Doshi, primer indio en ganar el Premio Pritzker                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando Doshi estudi&oacute; arquitectura por primera vez en Bombay, a finales de la d&eacute;cada de 1940, insatisfecho con su educaci&oacute;n, viaj&oacute; a Londres, se encerr&oacute; con un amigo durante meses en la biblioteca del Royal Institute of British Architects y all&iacute;, al abrigo de los libros y en el transcurso de una conferencia, conoci&oacute; a Le Corbusier, a quien se le hab&iacute;a encargado dise&ntilde;ar la nueva ciudad de Chandigarh (India). Sin pensarlo, Doshi se mud&oacute; a Par&iacute;s para trabajar en el n&uacute;mero 35 de la rue de S&egrave;vres, donde permaneci&oacute; durante cuatro a&ntilde;os.&nbsp;El peque&ntilde;o <em>atelier </em>de Le Corbuiser<em> </em>se hab&iacute;a convertido en una especie de laboratorio de ideas para la nueva tradici&oacute;n internacional, y los vol&uacute;menes de la <em>oeuvre compl&egrave;te</em> aseguraban gran cantidad de seguidores. Arquitectos tan distintos como Kenz&#333; Tange en Jap&oacute;n y Paul Rudolph en Estados Unidos extrajeron ense&ntilde;anzas de la expresi&oacute;n monumental y los ecos arcaicos de la arquitectura del maestro suizo.
    </p><p class="article-text">
        Balkrishna Doshi &ndash;al igual que otros arquitectos indios de su generaci&oacute;n como Charles Correa, Anant Raje y Raj Rewal&ndash;, no fue ninguna excepci&oacute;n; en la India reci&eacute;n independizada, el Movimiento Moderno fue tanto un proyecto pol&iacute;tico como arquitect&oacute;nico.&nbsp;Las caracter&iacute;sticas distintivas del estilo de Le Corbusier: las estructuras de hormig&oacute;n visto, el esp&iacute;ritu de la industralizaci&oacute;n y&nbsp;la monumentalidad anticipaban el futuro y Doshi quer&iacute;a formar parte de &eacute;l. Cuando regres&oacute; a la India en 1954, fue a Ahmedabad, hogar de la burgues&iacute;a textil de los Lalbhai, donde supervis&oacute; la construcci&oacute;n de los proyectos de Le Corbusier.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e033a94b-8087-419f-aecd-9a7c4b6a4b8d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Edificio de la escuela de negocios Indian Institute of Management en Bangalore (India), construida por Doshi en 1977"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Edificio de la escuela de negocios Indian Institute of Management en Bangalore (India), construida por Doshi en 1977                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Bajo el mecenazgo de los Lalbhai mont&oacute; su primera oficina y levant&oacute; otra efigie. En 1962, el cient&iacute;fico y activista social Vikram Sarabhai fund&oacute; el Instituto Indio de Gesti&oacute;n en Ahmedabad y, por sugerencia de Doshi, invit&oacute; a otro t&oacute;tem de la modernidad, el arquitecto estadounidense de origen estonio&nbsp;Louis I. Kahn, a dise&ntilde;arlo conjuntamente.&nbsp;Su proyecto combin&oacute; dormitorios, salas de conferencias y una biblioteca en un denso barullo de espacios interiores y exteriores, hilvanados por medio de una audaz celos&iacute;a de ladrillo visto (ahora <a href="https://www.arquitecturaydiseno.es/arquitectura/a-punto-ser-derrumbada-obras-mas-importantes-arquitecto-louis-kahn-instituto-indio-administracion-ahmedabab_5282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bajo amenaza de demolici&oacute;n</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kahn inspir&oacute; a Doshi de la misma manera que lo hab&iacute;a hecho Le Corbusier: con una arquitectura y una filosof&iacute;a que aspiraban a valores atemporales sin dejar de ser aut&eacute;nticamente modernas.&nbsp;Sin embargo, a pesar de la inapelable belleza de las abstracciones escult&oacute;ricas que erigi&oacute; junto a Le Corbuiser y de los poemas de luz y hormig&oacute;n que escribi&oacute; con Kahn, ambas experiencias le reportaron a Doshi una satisfacci&oacute;n mixta. El sol implacable, los vientos c&aacute;lidos y&nbsp;la furia del monz&oacute;n daban cuenta de que sus dise&ntilde;os, para sobrevivir, deb&iacute;an propiciar un pacto con la naturaleza a&uacute;n por descubrir. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1715353007099965675?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aunque la muestra exhibe una jerarqu&iacute;a expositiva manifiestamente legible en programas que discurren desde lo dom&eacute;stico a lo dotacional, subraya en todo momento la imposibilidad de separar la obra de Doshi de aquello que &eacute;l mismo se&ntilde;al&oacute; en 1954: &ldquo;Parece que deber&iacute;a hacer un juramento y recordarlo durante toda mi vida: proporcionar a la clase m&aacute;s baja una vivienda adecuada&rdquo;.&nbsp;Acaso su mejor destreza fue esa: en ese confluir de escalas, no olvidar nunca esa promesa. 
    </p><p class="article-text">
        Como atestiguan las paredes del Museo ICO, Doshi dise&ntilde;&oacute; numerosos complejos de viviendas de bajo costo en Ahmedabad (1959): una urdimbre de unidades abovedadas con patios traseros que recalcan la ambivalencia entre la calle y la casa. Al enfrentarse a los barrios marginales resultantes de los &eacute;xodos migratorios del campo a la ciudad, ide&oacute; formas de aprender de su compleja organizaci&oacute;n social.&nbsp;Las viviendas de Aranya en Indore (1983) proporcionaron un n&uacute;cleo de comodidades higi&eacute;nicas b&aacute;sicas y permitieron la construcci&oacute;n de ampliaciones propias en una aglomeraci&oacute;n en constante crecimiento.&nbsp;De una manera un tanto ut&oacute;pica, Doshi esperaba volver a vincular la sociedad moderna desarraigada con la armon&iacute;a de la naturaleza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc99351d-973b-4d9d-978d-63a50e770109_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El antiguo teatro Premabhai Hall, diseñado por Balkrishna Doshi en 1956 y cerrado desde 1997, en Ahmedabad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El antiguo teatro Premabhai Hall, diseñado por Balkrishna Doshi en 1956 y cerrado desde 1997, en Ahmedabad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Muchas d&eacute;cadas antes de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/confesiones-arquitectos-premios-pritzker-naturaleza-infierno-vivienda-dignidad_1_10113670.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se pusiera de moda</a>, Doshi abraz&oacute; la sostenibilidad, y estudi&oacute; los ejemplos urbanos de la arquitectura vern&aacute;cula india como la ciudad des&eacute;rtica de Jaisalmer (siglo XII) con su fusi&oacute;n de patios interiores y exteriores o las residencias haveli: un enjambre de casas adosadas con terrazas escalonadas, para luego aplicar esa sapiencia en Amdavad ni Gufa (1990), donde utilizar&iacute;a b&oacute;vedas cer&aacute;micas forradas de <em>trencad&iacute;s</em> para alumbrar un espacio que se asemeja a una cueva fant&aacute;stica.&nbsp;All&iacute;, el &eacute;xito residi&oacute; en combinar los tejados de los templos jainistas con unas columnas arb&oacute;reas que recuerdan a las dise&ntilde;adas por Gaud&iacute; en el Parc G&uuml;ell.
    </p><p class="article-text">
        Balkrishna Doshi hered&oacute; la creencia de Gandhi en el valor de una vida ligada a la naturaleza junto a la querencia de recuperar la arquitectura vern&aacute;cula, pero dentro de los esquemas nacionales de socialismo, secularismo e industrializaci&oacute;n por los que abogaba Jawaharlal Nehru, primer ministro de la India independiente. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta exposición es importante por la vigencia de las ideas de Balkrishna Doshi y la esperanza que suscitan sus propuestas; porque su arquitectura nos recuerda que el habitar es aquello que estamos dispuestos a compartir con el otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con todo, cuando los temas de ayer y de hoy son los mismos, con la salvedad de que ahora el mundo asiste ojipl&aacute;tico a propuestas urbanas fara&oacute;nicas como la de <em>NEOM The Line,</em> &#8213;donde a trav&eacute;s de una est&eacute;tica futurista se propone una idea de 'modernidad' que ara&ntilde;a los s&iacute;mbolos de la nacionalidad y luego los empaqueta en nociones sobre eficiencia energ&eacute;tica, innovaci&oacute;n, alta tecnolog&iacute;a, sostenibilidad y <em>greenwashing</em> a partes iguales&#8213;, Balkrishna Doshi es todav&iacute;a una figura por descubrir y reivindicar. Por todo ello, esta exposici&oacute;n es tan importante: por la vigencia de sus ideas y la esperanza que suscitan sus propuestas; porque su arquitectura nos recuerda que el habitar es aquello que estamos dispuestos a compartir con el otro. 
    </p><p class="article-text">
        Que la modernidad de Doshi es singular y que Doshi es uno entre cientos es inapelable, pero que su arquitectura es para cientos, para miles, para millones es un principio de certeza y eso es, como poco, ilusionante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Olmo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/arquitectura-balkrishna-doshi-ensena-habitar-compartir_1_10637276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Oct 2023 20:47:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c20f4e7b-4a88-45a9-abcb-bc9acee021c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="236432" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c20f4e7b-4a88-45a9-abcb-bc9acee021c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="236432" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La "arquitectura para todos" de Balkrishna Doshi enseña que habitar es compartir con el otro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c20f4e7b-4a88-45a9-abcb-bc9acee021c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectos,Arquitectura,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Confesiones de los arquitectos premios Pritzker: de la naturaleza como infierno, de la vivienda como dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/confesiones-arquitectos-premios-pritzker-naturaleza-infierno-vivienda-dignidad_1_10113670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46850de8-2cd5-44fb-ab31-9228eb9ec9d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Confesiones de los arquitectos premios Pritzker: de la naturaleza como infierno, de la vivienda como dignidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No todos los ganadores del prestigioso galardón realizan obras costosas y espectaculares; muchos están preocupados por la evolución del planeta</p><p class="subtitle">El Pritzker David Chipperfield, un clásico de la modernidad </p></div><p class="article-text">
        La arquitectura es una de las bellas artes, intensamente vinculada a la vida cotidiana de la gente, a sus problemas y al modo en que afrontan los desaf&iacute;os colectivos en las ciudades. Su responsabilidad comprende actualmente desde la belleza e higiene de la vivienda individual hasta los aspectos relacionados con el futuro del planeta, atesorando una complejidad de temas y de matices dif&iacute;cil de abarcar.
    </p><p class="article-text">
        Un buen modo de adentrarse en los debates que ocupan a los arquitectos m&aacute;s prestigiosos ser&iacute;a escuchar sus propias palabras, conocer sus inquietudes y las cuestiones que les preocupan. Y la mejor manera de hacerlo es adentrase en las p&aacute;ginas del libro <em>Palabra de Pritzker</em> que ha publicado Anagrama Cr&oacute;nicas, en el que se recogen las conversaciones del periodista y cr&iacute;tico Ll&agrave;tzer Moix con 23 ganadores del premio Pritzker, el m&aacute;s prestigioso en el campo de la arquitectura. Aunque el libro se public&oacute; antes de la concesi&oacute;n del premio 2023, el pasado mes de marzo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-david-chipperfield-clasico-modernidad_1_10013185.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al brit&aacute;nico David Chipperfield</a>, en &eacute;l aparecen 17 entrevistas con galardonados en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A partir de su primera convocatoria en el a&ntilde;o 1979, el premio Pritzker viene reconociendo el talento extraordinario de los mejores arquitectos contempor&aacute;neos. Ll&agrave;tzer Moix se propuso en 2018 entrevistar a todos los que fuera posible. Un tercio de los galardonados hab&iacute;an fallecido, otros hab&iacute;an alcanzado una edad demasiado avanzada y alguno rechaz&oacute; o no respondi&oacute; a la solicitud. Durante tres a&ntilde;os, el autor ha reunido 23 conversaciones con ganadores del premio, en su mayor&iacute;a presenciales, y el resultado es una de las obras escritas de mayor inter&eacute;s arquitect&oacute;nico publicada en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Pocas veces un texto resulta tan rico, did&aacute;ctico, culto, ameno y abierto como estas <em>Palabras de Pritzker </em>que invitan a ser le&iacute;das con optimismo y esperanza. En cada uno de los entrevistados encontramos la pasi&oacute;n por lo nuevo, lo &uacute;til, lo bello y por la obra bien hecha. 48 p&aacute;ginas de ilustraciones ayudan a poner imagen a alguno de los edificios mencionados en el libro, vinculando las ideas que se exponen con las formas en que se expresan.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7599627f-0911-431a-ba01-719e0d1a62ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ll&agrave;tzer Moix ha logrado compendiar una breve historia de la trayectoria del certamen, seguida de 23 cap&iacute;tulos dedicados a otros tantos premiados, en los que incluye una resumida biograf&iacute;a y una conversaci&oacute;n en torno a su vocaci&oacute;n, su inspiraci&oacute;n e ideario, a sus obras destacadas y al estado de la disciplina, solicitando alg&uacute;n consejo para los estudiantes. El libro finaliza con un ep&iacute;logo en el que resume las tendencias que agrupan las carreras de los galardonados y las l&iacute;neas que marcar&aacute;n el futuro de una profesi&oacute;n profundamente implicada en los cambios del planeta.
    </p><p class="article-text">
        La lectura es un placer que abarca desde el elegante cotilleo a los asuntos t&eacute;cnicos, llegando en ocasiones al elevado territorio de la poes&iacute;a y la m&iacute;stica. Gehry cuenta en el libro que Niemeyer le dijo que ten&iacute;a el estudio lleno de fotos de mujeres porque se inspiraba en sus curvas. Por Siza sabemos que Henry Kissinger pens&oacute; en invadir Portugal tras la revoluci&oacute;n del 25 de abril. Tadao Ando, que fue boxeador <em>amateur</em>, confiesa que, cuando no contaba con medios para pagar la universidad, compr&oacute; un billete del Transiberiano con objeto de viajar de Jap&oacute;n a Par&iacute;s con el prop&oacute;sito de conocer a Le Corbusier. El &uacute;nico m&iacute;stico entre los entrevistados parece ser el longevo indio Balkrishna Doshi, recientemente fallecido a la edad de 95 a&ntilde;os, que menciona como gur&uacute;s de su desarrollo espiritual a su abuelo, a Le Corbusier, a Rabindranath Tagore y Mahatma Gandhi.
    </p><p class="article-text">
        Pueden sorprender los or&iacute;genes ins&oacute;litos de alguno de los premiados, la infancia de pionero de Glenn Murcutt, viviendo cerca de los can&iacute;bales kukukuku en Pap&uacute;a-Nueva Guinea, o el nacimiento de K&eacute;r&eacute; en una aldea remota y humild&iacute;sima de Burkina Faso, que hac&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-utopia-pragmatismo_1_8834451.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">improbable su presencia futura en la arquitectura de &eacute;lite</a>. Aunque a todos les cambi&oacute; tanto la vida tras recibir el premio que Eduardo Souto de Moura reconoce: &ldquo;Ya no soy Souto, sino el Pritzker 2011&rdquo;, y explica que se siente &ldquo;un poco en un parque zool&oacute;gico, con el elefante, el hipop&oacute;tamo, el le&oacute;n&hellip;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1411d41f-0f22-465e-806c-86eb988bb8de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Pritzker premió el compromiso social de Balkrishna Doshi en 2018"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Pritzker premió el compromiso social de Balkrishna Doshi en 2018                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En todos ellos destaca una atracci&oacute;n universal por el conocimiento, una curiosidad inagotable, una gran capacidad de lucha, determinaci&oacute;n para realizar sus ideas y una conciencia de la trascendencia de sus edificios en la vida de la gente. Acaso lo m&aacute;s interesante de la lectura del libro sea detectar el sentido profundo de la arquitectura en cada entrevistado. Unos la ven como una lucha por vivir con la naturaleza. Paulo Mendes dice que &ldquo;la naturaleza, por s&iacute; misma, es un infierno. Nuestro trabajo consiste en hacerla habitable&rdquo; y observa que todos nacemos arquitectos, porque &ldquo;sin arquitectura no se sobrevive. No se puede garantizar la continuidad de la especie&rdquo;, por eso manifiesta que el objetivo de su profesi&oacute;n &ldquo;ha sido amparar a sus usuarios de la imprevisibilidad de la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otros se centran m&aacute;s en aspectos sensoriales y est&eacute;ticos. Jean Nouvel afirma que &ldquo;los sue&ntilde;os son importantes para iniciar un proyecto, tambi&eacute;n lo es la imaginaci&oacute;n&rdquo; y que &ldquo;no hay arte sin emoci&oacute;n y sin misterio&rdquo;. Peter Zumthor cree que &ldquo;el arquitecto es un creador de atm&oacute;sferas&rdquo; y le gusta que los edificios &ldquo;estimulen los sentidos de sus ocupantes&rdquo; generando &ldquo;variedad de sensaciones&rdquo;. Toyo Ito reconoce &ldquo;que es extremadamente importante para la arquitectura contempor&aacute;nea crear un espacio en el que las personas recuperen sus sentidos primitivos&rdquo;. Souto de Moura lo encuentra m&aacute;s sencillo: &ldquo;La buena arquitectura es aquella donde la gente es feliz&rdquo;. Balkrishna Doshi es de la misma opini&oacute;n: &ldquo;la arquitectura debe dar esperanza y felicidad&rdquo;, y tambi&eacute;n &ldquo;debe ser alegre&rdquo; seg&uacute;n Lacaton &amp; Vassal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/86ca6613-9270-4ed2-9086-f509d8f16caf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f6ec86d-7374-4238-973d-fe6a3f89f398_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a6c5abb8-6e45-45ef-9048-fb50033d2213_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59dd79f0-3983-4828-807f-6c62265af501_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las cuatro fases de la Latapie House de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, ganadores del premio Pritzker 2021"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las cuatro fases de la Latapie House de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, ganadores del premio Pritzker 2021                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Muchos profesionales muestran clara conciencia de los desaf&iacute;os sociales relacionados con la vivienda, que, para Renzo Piano, &ldquo;no es nunca solo un techo, es tambi&eacute;n el s&iacute;mbolo de una familia&rdquo;. Alejandro Aravena piensa que &ldquo;el problema n&uacute;mero uno es la inequidad&rdquo;, y es consciente de que &ldquo;en el mundo, cada semana, un mill&oacute;n de personas procedentes del campo se instalan en las ciudades&rdquo; y recuerda que &ldquo;hay que darles vivienda&rdquo;. Lacaton&amp;Vassal creen que &ldquo;la vivienda deber&iacute;a ser el aut&eacute;ntico icono de la arquitectura actual&rdquo; porque &ldquo;en una democracia, todas las personas, independientemente de sus recursos econ&oacute;micos, tienen derecho a una vivienda digna&rdquo;. K&eacute;r&eacute; razona que &ldquo;el primer objetivo es satisfacer las necesidades de la gente&rdquo; y que en un planeta globalizado &ldquo;hay que pensar globalmente. Debemos avanzar juntos&rdquo;. Por ese motivo &ldquo;la solidaridad no es una opci&oacute;n, sino una necesidad, una soluci&oacute;n&rdquo;, y advierte que &ldquo;si dejas a alguien atr&aacute;s tendr&aacute;s que volver a por &eacute;l en alg&uacute;n momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al papel del arquitecto en la sociedad, Paulo Mendes da Rocha denuncia el escenario en que a menudo se ven obligados a trabajar los arquitectos, puesto que &ldquo;sabemos que la especulaci&oacute;n inmobiliaria es una estupidez&rdquo;. El d&uacute;o Grafton Architects lamenta el mal uso que la comunidad hace de los profesionales, recordando que &ldquo;los arquitectos estamos formados para pensar en distintos niveles, unos creativos, otros pr&aacute;cticos. Muchos m&aacute;s arquitectos deber&iacute;an ser invitados a proponer soluciones para problemas complejos&rdquo;, y consideran que &ldquo;los arquitectos son miembros muy &uacute;tiles de la sociedad. Y, a menudo, est&aacute;n infravalorados&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e818530-d227-4453-81ef-80ac1700874a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="University Campus UTEC de Lima (perú), de Yvonne Farrell y Shelley McNamara"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                University Campus UTEC de Lima (perú), de Yvonne Farrell y Shelley McNamara                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de las palabras de los premiados, aflora la preocupaci&oacute;n por la ecolog&iacute;a y la sostenibilidad. Aravena advierte que &ldquo;la crisis clim&aacute;tica va a estar en el origen de todas las guerras que vienen&rdquo;. Grafton Architects defienden que hay que luchar por el planeta y, en cada proyecto, imaginar &ldquo;la Tierra como cliente&rdquo;. Renzo Piano nos recuerda que &ldquo;construir ha sido siempre un gesto de paz. Demoler es lo contrario&rdquo;. La bandera contra el despilfarro la enarbolan Lacaton &amp;Vassal, defendiendo la idea de que &ldquo;no hay que demoler jam&aacute;s&rdquo; y opinan que &ldquo;en arquitectura siempre hay una f&oacute;rmula para obtener el m&aacute;ximo rendimiento con recursos limitados&rdquo;. K&eacute;r&eacute; piensa que &ldquo;no porque seas rico puedes permitirte despilfarrar materiales. Y no porque seas pobre debes renunciar a crear obras de calidad&rdquo;. Por su parte, Shigeru Ban, especializado en alojamientos destinados a damnificados por cat&aacute;strofes naturales, cree que &ldquo;malgastar no nos hace mejores&rdquo;, odia desperdiciar el material y observa &ldquo;que la ecolog&iacute;a se ha convertido tambi&eacute;n en un invento muy comercial, se ha banalizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si algo comparten los premiados es la importancia del inconformismo y la autoexigencia, que expresa bien Glenn Murcutt al declararse partidario de &ldquo;ir siempre m&aacute;s all&aacute; de lo que se espera de nosotros&rdquo;, o Shigeru Ban cuando manifiesta que &ldquo;ante cualquier disyuntiva que se me ha presentado en la vida, siempre he escogido el camino m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;. Todos han sido exigentes con la formaci&oacute;n personal. Para Jean Nouvel, &ldquo;si un arquitecto &hellip; no se construye como persona cultivada dif&iacute;cilmente ser&aacute; un buen arquitecto. Somos lo que sabemos&rdquo;. Souto de Moura se extiende al respecto: &ldquo;No hay buena arquitectura si el arquitecto no es culto. Quiero decir que el arquitecto tiene que entender el mundo, los elementos, los materiales, las t&eacute;cnicas. Todo es cultura. Y la cultura no es moda, es Ilustraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b58926ce-ff14-4240-816c-ec04c6e65a5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Museo Nacional de Qatar de Jean Nouvel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Museo Nacional de Qatar de Jean Nouvel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De la idea de Foster de que &ldquo;la &uacute;nica constante es el cambio&rdquo; se deduce la importancia de mantener una permanente afici&oacute;n por el conocimiento. No es extra&ntilde;o que Renzo Piano se vea a s&iacute; mismo como un estudiante y mencione que &ldquo;mi aprendizaje dura ya casi setenta a&ntilde;os&rdquo;. La vasta cultura de Rafael Moneo sigue creciendo: &ldquo;Siempre me ha gustado reflexionar sobre la situaci&oacute;n actual&rdquo;. Paulo Mendes da Rocha opina que &ldquo;lo mejor es que los arquitectos se interesen por el mundo y por el saber: que lean sobre ling&uuml;&iacute;stica, que lean filosof&iacute;a, que lean sobre econom&iacute;a&rdquo;, un deseo que extiende al conjunto de la humanidad identificando su principal desaf&iacute;o, &ldquo;el mayor problema global es la ignorancia&rdquo; deduciendo que &ldquo;la gran transformaci&oacute;n de nuestra sociedad solo puede llegar mediante una mejor educaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Ll&agrave;tzer Moix pide a los <em>pritzker </em>consejos dirigidos a los estudiantes, unos, como Glenn Murcutt, les invitan a &ldquo;que sean optimistas. Que no pierdan nunca la inquietud y la curiosidad. Y que consideren la ansiedad como algo normal e integrado en su trabajo&rdquo;, y otros, como Toyo Ito, a que piensen &ldquo;la arquitectura como lo hace la persona que vivir&aacute; en su espacio, y no solo como un arquitecto&rdquo;. Balkrishna Doshi dice &ldquo;sed libres, tened sue&ntilde;os y hallad la v&iacute;a para materializarlos, sin importaros lo complicada o dif&iacute;cil que sea la situaci&oacute;n&rdquo; y les invita a correr riesgos &ldquo;debemos luchar por nuestros sue&ntilde;os&rdquo;: &ldquo;Tienes que ser como un acr&oacute;bata &hellip; si no aceptas romperte los huesos en alguna ca&iacute;da, no ser&aacute;s un arquitecto&rdquo;. Seg&uacute;n Nouvel es fundamental tener &ldquo;pasi&oacute;n, pasi&oacute;n y pasi&oacute;n por su trabajo&rdquo;. Souto de Moura se&ntilde;ala que &ldquo;hay que trabajar mucho. Y si se tiene un poco de dinero, hay que viajar para ver cosas. Trabajar y viajar. No hay m&aacute;s recetas que &eacute;stas&rdquo;. Shigeru Ban es un entusiasta del viaje, lo primero es &ldquo;que viajen por todo el mundo. Y luego que sigan viajando. Tambi&eacute;n es importante que no sean esclavos de las nuevas tecnolog&iacute;as. &hellip; La tecnolog&iacute;a ayuda, pero no hace mejor a un arquitecto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a200cdc0-97ac-4742-9631-bc26f64a2342_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Music Concourse del parque Golden Gate de Renzo Piano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Music Concourse del parque Golden Gate de Renzo Piano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el pr&oacute;logo, Ll&agrave;tzer Moix expone brevemente la historia del nacimiento del premio, las circunstancias en que se fragu&oacute; la iniciativa en relaci&oacute;n con la poderosa familia Hyatt, y en el ep&iacute;logo afirma su confianza en la arquitectura y supone que el mundo ser&iacute;a mejor &ldquo;si los criterios de excelencia profesional se impusieran sobre la avidez de ciertos agentes econ&oacute;micos &hellip; que han propiciado la mayoritaria mediocridad arquitect&oacute;nica y la destrucci&oacute;n del entorno&rdquo;. El texto termina con una reflexi&oacute;n respecto al camino que debe seguir el certamen. Reconociendo que &ldquo;el premio Pritzker ha incrementado exponencialmente su responsabilidad social&rdquo; invita a sus responsables a liderar una arquitectura &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El libro es tan rico en opiniones y reflexiones que cada lector encontrar&aacute; argumentos s&oacute;lidos respecto a los temas que le interesen, desde los m&aacute;s disciplinares a los art&iacute;sticos o comprometidos. Merecen especial atenci&oacute;n los premiados recientes, desde el momento en que el jurado del premio Pritzker decidi&oacute; que, tras la crisis de 2008, deb&iacute;a reconocer a quienes ven&iacute;an defendiendo valores sociales o medioambientales, de moderaci&oacute;n y sostenibilidad, entre otros Shigeru Ban, Alejandro Aravena, Lacaton &amp; Vassal y Di&eacute;b&eacute;do Francis K&eacute;r&eacute;. Tras la lectura de las conversaciones con 23 ganadores del principal premio de arquitectura, quiz&aacute; muchos compartan lo que dijo Glenn Murcutt: &ldquo;He aprendido que nada es obvio. Y que tienes que buscar la verdad. O m&aacute;s que eso, como dec&iacute;a Thoreau, tienes que buscar el coraz&oacute;n de la verdad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/confesiones-arquitectos-premios-pritzker-naturaleza-infierno-vivienda-dignidad_1_10113670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2023 21:36:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/46850de8-2cd5-44fb-ab31-9228eb9ec9d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="13335651" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/46850de8-2cd5-44fb-ab31-9228eb9ec9d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13335651" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Confesiones de los arquitectos premios Pritzker: de la naturaleza como infierno, de la vivienda como dignidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/46850de8-2cd5-44fb-ab31-9228eb9ec9d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arquitectos,Premio Pritzker,Naturaleza,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Pritzker David Chipperfield, un clásico de la modernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-david-chipperfield-clasico-modernidad_1_10013185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9528f2d6-3e31-4ab1-95eb-3b9983e63748_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068179.jpg" width="8107" height="4560" alt="El Pritzker David Chipperfield, un clásico de la modernidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El arquitecto británico, cuyo estudio ha establecido vínculos con Galicia, recibe el gran premio de la arquitectura internacional defendiendo valores sostenibles y ajenos a las modas</p><p class="subtitle"> El premio Pritzker 2023 es para el arquitecto británico David Chipperfield </p></div><p class="article-text">
        El brit&aacute;nico David Chipperfield (Londres, 1953) ha sido elegido Premio Pritzker de Arquitectura 2023, y alcanza el n&uacute;mero 52 en la lista de laureados con el galard&oacute;n m&aacute;s codiciado en su campo profesional. Era el &uacute;nico que le quedaba por ganar, puesto que su s&oacute;lido talento ya fue reconocido anteriormente con la Medalla Heinrich Tessenow (Alemania, 1999), la Royal Gold Medal de RIBA (Reino Unido, 2011), el Premio Mies van der Rohe (Espa&ntilde;a, 2011) y el Praemium Imperiale for Architecture de la Japan Art Association (2013), entre otras distinciones. Su residencia se encuentra en Londres, donde tiene la sede central de un estudio con oficinas en Berl&iacute;n, Mil&aacute;n, Shangh&aacute;i y Santiago de Compostela.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a ha construido la Ciudad de la Justicia de Barcelona (2008) con b720 Ferm&iacute;n V&aacute;zquez Arquitectos y las 176 viviendas sociales en Villaverde (Madrid, 2004) con Jos&eacute; Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez-Isla, aunque su edificio m&aacute;s conocido es Veles e Vents (Valencia, 2006), realizado para la Copa Am&eacute;rica. Posee tambi&eacute;n una casa en Corrubedo (A Coru&ntilde;a) y cuenta con una oficina de su estudio en Santiago de Compostela, desarrollando una fuerte vinculaci&oacute;n con Galicia, a la que el jurado del premio describe como &ldquo;una de las regiones m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a que parad&oacute;jicamente prospera con una alta calidad de vida&rdquo;. All&iacute; ha establecido una asociaci&oacute;n filantr&oacute;pica, la Fundaci&oacute;n RIA, con objeto de mejorar &ldquo;la calidad de vida de la comunidad local&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un arquitecto extraordinariamente s&oacute;lido, experimentado, sabio y aparentemente silencioso, que va ganando prestigio paso a paso, obra a obra, sin llamar la atenci&oacute;n, avanzando siempre, indiscutido, defendiendo valores profundos y ajeno a las modas. El suyo ha sido un &eacute;xito a contracorriente, pero incontenible. Atravesando estilos ef&iacute;meros y tendencias prescindibles, defendiendo siempre la independencia de cada proyecto, la adecuaci&oacute;n al lugar y la racionalidad de las soluciones, que deb&iacute;an incluir la relaci&oacute;n con las culturas locales y los materiales adecuados.
    </p><p class="article-text">
        Autor de m&aacute;s de un centenar de edificios a lo largo de casi cuatro d&eacute;cadas, su trayectoria abarca todo tipo de tipolog&iacute;as, residenciales, muse&iacute;sticas, acad&eacute;micas y urban&iacute;sticas, en lugares muy distantes de Europa, Asia y Am&eacute;rica del Norte. Sin embargo, no es posible identificar sus construcciones por alg&uacute;n rasgo de estilo personal, no hay <em>chipperfields</em> como hay <em>calatravas </em>o <em>zahahadides. </em>Cada obra tiene su propia idea, sentido y desarrollo hasta que encuentra un modo de ser adecuado al lugar que ocupa. Y eso, por infrecuente, resulta ser un m&eacute;rito del m&aacute;s alto valor en arquitectura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/80e2e2b3-952e-4269-b920-4d3be4b6106b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Neues Museum"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Neues Museum                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/615d5768-8672-4500-af35-792e87ec4498_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior del Neues Museum"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior del Neues Museum                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su trayectoria ha sido siempre ascendente. Graduado en la Escuela de Arte de Kingston en 1976 y en la Escuela de Arquitectura de la Asociaci&oacute;n Arquitect&oacute;nica de Londres en 1980, hab&iacute;a trabajado con Douglas Stephen, Norman Foster y Richard Rogers cuando fund&oacute; David Chipperfield Architects en Londres en 1985. Tras realizar una tienda para el dise&ntilde;ador de moda japon&eacute;s Issey Miyake en la capital brit&aacute;nica y levantar un primer museo en Reino Unido, recibe el encargo de la reconstrucci&oacute;n y reinvenci&oacute;n del Neues Museum (Berl&iacute;n, 1993&ndash;2009), en la isla de los museos, donde tambi&eacute;n ha terminado recientemente la James-Simon-Galerie (1999&ndash;2018). Se trataba de un encargo de suma complejidad en el coraz&oacute;n de la ciudad, una obra de gran responsabilidad que afront&oacute; con determinaci&oacute;n y resolvi&oacute; con astucia y acierto, reordenando el conjunto edificado, respetando el edificio original y las huellas de la historia en el mismo, al tiempo que muestra un profundo entendimiento del desaf&iacute;o arquitect&oacute;nico y aporta soluciones resueltas con un lenguaje moderno y minimalista especialmente brillante.
    </p><p class="article-text">
        La misma inteligencia para encontrar el tipo de obra adecuado a cada lugar se manifiesta en todas sus intervenciones, ya sea en Shangh&aacute;i o en Venecia, en Villaverde o en Se&uacute;l. Los edificios son al mismo tiempo discretos y elocuentes, respetuosos y valientes, pero nunca ostentosos o innecesariamente llamativos. El jurado reconoce que su &ldquo;capacidad de destilar y realizar operaciones meditadas de dise&ntilde;o es una dimensi&oacute;n de la sostenibilidad que no ha sido evidente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: la sostenibilidad como pertinencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/72680525-c8bb-4448-9a38-0483e591649c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Procuratie Vecchie"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Procuratie Vecchie                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c91b909d-e70f-4cc9-b632-06a25e83a245_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior del Procuratie Vecchie"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior del Procuratie Vecchie                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su cat&aacute;logo de obras invita a ser le&iacute;do de la misma manera que un men&uacute; degustaci&oacute;n, interpretando cada edificio en funci&oacute;n de su lugar, de su entorno, de su programa, de sus soluciones estructurales y espaciales y de sus materiales. Todas diferentes en los desaf&iacute;os que afrontan y en su desarrollo. Y eso no es solo fruto del proceso de ideaci&oacute;n, tambi&eacute;n surge como consecuencia del conocimiento de las culturas arquitect&oacute;nicas y del medio f&iacute;sico e hist&oacute;rico en que se asientan. Quiz&aacute; haya pasado desapercibida la relaci&oacute;n entre el edificio valenciano Veles e Vents, creado para contemplar desde su altura las regatas de la Copa Am&eacute;rica, con el Panch Mahal de Fatehpur Sikri construido en la India del siglo XVI con objeto de que las mujeres del har&eacute;n de Akbar contemplasen desde sus balcones los juegos en el patio del palacio al que no ten&iacute;an acceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8c2369d3-e67d-4eda-8554-357b398650a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El edificio Veles e Vents para la America’s Cup"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El edificio Veles e Vents para la America’s Cup                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d526d76c-e7c5-4538-b90f-cb980a8502d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Edificio Panch Mahal de Fatehpur Sikri (India), inspiración para Chipperfield"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Edificio Panch Mahal de Fatehpur Sikri (India), inspiración para Chipperfield                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El extenso conocimiento de la historia de la arquitectura ha servido a David Chipperfield para resolver con clarividencia intervenciones tan comprometidas como la Capilla y Centro de Visitantes del Cementerio de Inagawa (Hyogo, Jap&oacute;n, 2017), la restauraci&oacute;n y reinvenci&oacute;n de la Procuratie Vecchie (Venecia, 2022), la restauraci&oacute;n y adici&oacute;n de Morland Mixit&eacute; Capitale (Par&iacute;s, 2022), todas ellas en lugares con profundo significado para los habitantes y la historia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/827b9473-75cb-4a18-9ec5-2ff198d7ec81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Capilla del cementerio de Inagawa y centro de visitantes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Capilla del cementerio de Inagawa y centro de visitantes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su aportaci&oacute;n a la n&oacute;mina internacional de museos debe incluir tambi&eacute;n su primera obra brit&aacute;nica, el Museo River and Rowing (Henley-on-Thames, 1997), el Turner Contemporary (Margate, 2011) en Reino Unido, el Museo de Arte Campus Saint Louis (Missouri, 2013) en Estados Unidos, el mexicano Museo Jumex (Ciudad de M&eacute;xico, 2013), la restauraci&oacute;n de la Neue Nationalgalerie (Berl&iacute;n, 2021), y el Museo de Arte West Bund (Shangh&aacute;i, 2019), destacando en todos los casos su incorporaci&oacute;n al espacio p&uacute;blico de las ciudades, procurando imbricar el museo en la vida cotidiana del lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bbb625d7-b4d3-408c-9170-f28219eb86db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="River and Rowing Museum"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                River and Rowing Museum                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3a97813-fd1d-46b7-a9df-24ac61f68430_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Saint Louis Art Museum"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Saint Louis Art Museum                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Chipperfield se muestra camale&oacute;nico en un sentido amplio, sin hipocres&iacute;a, siendo capaz de incorporar en su trabajo los aspectos culturales a los contextuales, de manera que su arquitectura concuerda con su car&aacute;cter, no con un estilo. Es discreta y aut&eacute;ntica, no llama la atenci&oacute;n, pero al reparar en ella emerge con autoridad, segura, fascinante, con una sensibilidad trascendente del lugar y de la construcci&oacute;n. La misma discreci&oacute;n y brillantez manifiesta el autor brit&aacute;nico en obras menos contextuales como la sede de la BBC Escocia (Glasgow, 2007), el Campus Joachimstra&szlig;e (Berl&iacute;n, 2013), One Pancras Square (Londres, 2013), la sede de Amore Pacific (Se&uacute;l, 2017) o Hoxton Press (Londres, 2018).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3cdad32e-7e6a-4f9f-b548-77ce8cb0ddd1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hoxton Press"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hoxton Press                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de David Chipperfield es un acierto del jurado del premio Pritzker 2023. Despu&eacute;s de un tiempo en que se premiaba a los arquitectos estrella que realizaban los disparates de la arquitectura espect&aacute;culo, y de una etapa en que cambiaron de rumbo para apoyar propuestas sostenibles, m&aacute;s centradas en el cambio ideol&oacute;gico que implicaban que en la amplitud de la carrera del autor premiado, en esta ocasi&oacute;n han centrado su elecci&oacute;n reconociendo la carrera de un profesional con valores profundos de reflexi&oacute;n, respeto, capacidad de aunar tradici&oacute;n e innovaci&oacute;n, con fuertes convicciones en cuanto al valor del trabajo del arquitecto para consolidar, crear, cambiar y mejorar la vida de los habitantes de los lugares.
    </p><p class="article-text">
        Ene se sentido, la valoraci&oacute;n que el jurado hace del premiado aporta juicios referentes a la manera en que hace su trabajo con inteligencia y modestia, eligiendo las herramientas fundamentales para el proyecto en lugar de aquellas que solo celebran al arquitecto como artista, o apreciando que se caracteriza por su elegancia, moderaci&oacute;n y &ldquo;sentido de la permanencia&rdquo;, destacando finalmente un aspecto del mayor inter&eacute;s, la idea de que relacionar lo sostenible con lo pertinente, aquella arquitectura que sea capaz de &ldquo;perdurar f&iacute;sica y culturalmente&rdquo;. El perfil de David Chipperfield tiene las mejores cualidades de un cl&aacute;sico. No sigue la moda, pero probablemente nunca pasar&aacute; de moda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-david-chipperfield-clasico-modernidad_1_10013185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 21:49:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9528f2d6-3e31-4ab1-95eb-3b9983e63748_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068179.jpg" length="3897709" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9528f2d6-3e31-4ab1-95eb-3b9983e63748_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068179.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3897709" width="8107" height="4560"/>
      <media:title><![CDATA[El Pritzker David Chipperfield, un clásico de la modernidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9528f2d6-3e31-4ab1-95eb-3b9983e63748_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068179.jpg" width="8107" height="4560"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arquitectos,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El premio Pritzker 2023 es para el arquitecto británico David Chipperfield]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/premio-pritzker-2023-arquitecto-britanico-david-chipperfield_1_10012170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc73eda9-4386-4e29-82f8-d0ee2cc4f3cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El premio Pritzker 2023 es para el arquitecto británico David Chipperfield"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El constructor del equilibrio ha merecido el premio que distingue por su contribución significativa en el arte de la arquitectura</p><p class="subtitle"> Francis Kéré, un premio Pritzker entre la utopía y el pragmatismo </p></div><p class="article-text">
        El arquitecto brit&aacute;nico David Chipperfield (nacido en Londres, en 1953) ha merecido este a&ntilde;o el m&aacute;ximo galard&oacute;n del mundo de la arquitectura, que se otorga anualmente a un arquitecto vivo. El <a href="https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-utopia-pragmatismo_1_8834451.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&ntilde;o pasado lo mereci&oacute; Francis Ker&eacute;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Chipperfield ha firmado en sus cuatro d&eacute;cadas de trayectoria m&aacute;s de cien proyectos, entre los que destacan intervenciones en edificios p&uacute;blicos como el Neues Museum de Berl&iacute;n, la Royal Academy of Arts o las Procuradurias de Venecia (Procuratie Vechie). &ldquo;Una arquitectura de presencia c&iacute;vica sobria pero transformadora y la definici&oacute;n de lo p&uacute;blico&rdquo;, ha dicho el jurado del premio, se&ntilde;alando que esas caracter&iacute;sticas aparecen tambi&eacute;n en los encargos privados. Destacan su &ldquo;austeridad, evitando movimientos innecesarios y alej&aacute;ndose de tendencias y modas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carrera de David Chipperfield est&aacute; marcada por un largo plazo, rigor y consistencia en un cuerpo de trabajo que ha integrado y equilibrado a la perfecci&oacute;n ambos t&eacute;rminos de esa ecuaci&oacute;n&rdquo;, ha dicho el jurado del premio. &ldquo;Las respuestas cuidadosas, bien trabajadas, precisas y serenas que ha ofrecido a los fines a los que aspiran sus edificios solo pueden originarse en un conocimiento profundo y sostenido de la disciplina. Sin embargo, esas respuestas nunca son egoc&eacute;ntricas, ni sirven de ninguna manera como arte por el arte: m&aacute;s bien, siempre se mantuvieron enfocadas en el prop&oacute;sito superior del compromiso y en la b&uacute;squeda del bien c&iacute;vico y p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b641bf50-d33c-49e5-aad3-c2b5679319ce_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las oficinas de la BBC en Escocia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las oficinas de la BBC en Escocia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/premio-pritzker-2023-arquitecto-britanico-david-chipperfield_1_10012170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 15:21:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cc73eda9-4386-4e29-82f8-d0ee2cc4f3cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3732828" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cc73eda9-4386-4e29-82f8-d0ee2cc4f3cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3732828" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El premio Pritzker 2023 es para el arquitecto británico David Chipperfield]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cc73eda9-4386-4e29-82f8-d0ee2cc4f3cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectura,Arquitectos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Shigeru Ban, el arquitecto de los refugios, Premio Princesa de Asturias de la Concordia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/shigeru-ban-arquitecto-refugios-premio-princesa-asturias-concordia_1_9110975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1677c866-927e-4cc2-b58c-df07d36a0402_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Shigeru Ban, el arquitecto de los refugios, Premio Princesa de Asturias de la Concordia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Considerado un activista de la arquitectura, Premio Pritzker en 2014, ha alcanzado prestigio internacional por dar respuestas rápidas y eficaces en forma de viviendas temporales a situaciones extremas y devastadoras provocadas en su mayoría por catástrofes naturales</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Shigeru Ban: “No tenemos que trabajar solo para los privilegiados, sino para la gente”</p></div><p class="article-text">
        El arquitecto japon&eacute;s Shigeru Ban (Tokio, 1957) ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2022. La prensa especializada le ha considerado &ldquo;el gran activista de la arquitectura&rdquo; y ha alcanzado prestigio internacional por ser capaz de dar respuestas r&aacute;pidas y eficaces en forma de refugios y viviendas temporales a situaciones extremas y devastadoras provocadas en su mayor&iacute;a por cat&aacute;strofes naturales.
    </p><p class="article-text">
        Dichas respuestas se materializan en dise&ntilde;os de alta calidad, concebidos a base de materiales no convencionales y reutilizables, y en construcciones en las que la privacidad y la est&eacute;tica son factores importantes pues, en opini&oacute;n de Ban, contribuyen a mejorar el estado psicol&oacute;gico de sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Pionero en los a&ntilde;os ochenta de la conciencia ecologista y la sostenibilidad, se preocup&oacute; tambi&eacute;n por ampliar el papel del arquitecto, cooperando con gobiernos, comunidades afectadas por alg&uacute;n tipo de desastre, organismos p&uacute;blicos y fil&aacute;ntropos. En 1995 fue nombrado asesor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y fund&oacute; Voluntary Architect&rsquo;s Network (VAN), una ONG para transformar el concepto de vivienda temporal para situaciones de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        El pl&aacute;stico, la madera, la tela, el papel y, sobre todo, el cart&oacute;n son sus aliados a la hora de proyectar sus arquitecturas de emergencia, en las que lo prioritario es el m&aacute;ximo respeto por los futuros habitantes de esos espacios y por su dignidad. Con cart&oacute;n, Ban idea cilindros que, tras recibir un tratamiento con poliuretano, se convierten en una s&oacute;lida base para levantar estructuras con un m&iacute;nimo coste.
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o de una exposici&oacute;n de Alvar Aalto para el MoMA (Nueva York) en 1986 le sirvi&oacute; para experimentar con esos tubos de papel. Mas tarde, los utiliz&oacute; en prototipos de casas temporales para acoger refugiados en Ruanda &ndash;tras el genocidio de 1994&ndash; o en Kobe (Jap&oacute;n) &ndash;despu&eacute;s del terremoto de 1995&ndash;. Este sistema ha sido utilizado tambi&eacute;n para la construcci&oacute;n de espacios de privacidad para los refugiados ucranianos en la frontera con Polonia durante la crisis provocada por la invasi&oacute;n rusa. En la actualidad, estudia la posibilidad de sustituir las estructuras de acero por la ligereza y resistencia de la de fibra de carbono, que facilitar&iacute;an el transporte, almacenamiento y montaje.
    </p><p class="article-text">
        Premio Pritzker en 2014 y doctor <em>honoris causa</em> por la Universidad T&eacute;cnica de M&uacute;nich (Alemania, 2009) y la New School (EEUU, 2011), Shigeru Ban ha recibido la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia (2004) y los premios de Arquitectura Arnold W. Brunner Memorial de la Academia Estadounidense de Artes y Letras (2005) y AIJ (2009), concedido por el Instituto de Arquitectura Japon&eacute;s, entre otros reconocimientos.
    </p><p class="article-text">
        El jurado de este Premio estuvo presidido por Adri&aacute;n Barb&oacute;n Rodr&iacute;guez, presidente del Principado de Asturias, e integrado por Fernando de Almansa Moreno-Barreda, vizconde del Castillo de Almansa, Ernesto Antolin Arribas, Jos&eacute; Antonio Caicoya Cores, Manuel Contreras Caro, Sol Daurella Comadr&aacute;n, Ignacio Eyri&egrave;s Garc&iacute;a de Vinuesa, Isidro Fain&eacute; Casas, Jos&eacute; Antonio Fern&aacute;ndez Rivero, Luis Fern&aacute;ndez-Vega Sanz, Ana Gonz&aacute;lez Rodr&iacute;guez, Alicia Koplowitz Romero de Jus&eacute;u, Laureano Lourido Artime, Marcelino Marcos L&iacute;ndez, Adolfo Men&eacute;ndez Men&eacute;ndez, Enrique Moreno Gonz&aacute;lez, Carlos Navalpotro Fuster, Mar&iacute;a del Pino Calvo-Sotelo, Marc Puig Guasch, Gregorio Rabanal Mart&iacute;nez, Helena Revoredo de Gut, Mat&iacute;as Rodr&iacute;guez Inciarte, Juan S&aacute;nchez-Calero Guilarte, Gonzalo S&aacute;nchez Mart&iacute;nez, Antonio Su&aacute;rez Guti&eacute;rrez, Gonzalo Urquijo y Fern&aacute;ndez de Araoz, Manuel Villa-Cellino Torre, Maarten Wetselaar, Ignacio Ybarra Aznar y Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (secretario).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/shigeru-ban-arquitecto-refugios-premio-princesa-asturias-concordia_1_9110975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2022 10:11:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1677c866-927e-4cc2-b58c-df07d36a0402_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="365816" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1677c866-927e-4cc2-b58c-df07d36a0402_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="365816" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Shigeru Ban, el arquitecto de los refugios, Premio Princesa de Asturias de la Concordia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1677c866-927e-4cc2-b58c-df07d36a0402_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premios Princesa de Asturias,Arquitectura,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francis Kéré, un premio Pritzker entre la utopía y el pragmatismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-utopia-pragmatismo_1_8834451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbb802d6-5068-49f6-a724-b73ff5c46164_16-9-discover-aspect-ratio_default_1043316.jpg" width="1945" height="1094" alt="Francis Kéré, un premio Pritzker entre la utopía y el pragmatismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francis Kéré, Premio Pritzker 2022 por su arquitectura en países marginados</p></div><p class="article-text">
        El premio Pritzker se vuelve a hacer un favor a s&iacute; mismo al escoger para su galard&oacute;n 2022 a Francis K&eacute;r&eacute;, alguien cuyo prestigio ha crecido en direcci&oacute;n contraria a la arquitectura que el jurado de estos galardones escog&iacute;a cuando &eacute;l empezaba su trabajo. Su primera obra, la Escuela Primaria de Gando, se comenz&oacute; en 1999. Ese a&ntilde;o ganaba el premio Pritzker Norman Foster, autor del HSBC de Hong Kong, que fue el edificio m&aacute;s costoso de la historia cuando se concluy&oacute; en 1986. Eran tiempos de esplendor para la arquitectura espect&aacute;culo y los arquitectos estrella. Mientras se constru&iacute;a la modesta escuela de K&eacute;r&eacute; en su pueblo natal, hecha con tierra y ladrillos bajo una estructura separada de la cubierta que sirve como sombrilla, sin sistemas mec&aacute;nicos de ning&uacute;n tipo y levantada por los vecinos, ganaban el premio Pritzker Rem Koolhaas (2000) y Herzog &amp; de Meuron (2001). Y en a&ntilde;os siguientes lo recibir&iacute;an Zaha Hadid (2004), Thom Mayne (2005), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/richard-rogers-expreso-arquitectura-68-ludico-rebelde_1_8598647.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Rogers</a> (2007) y Jean Nouvel (2008), coincidiendo con la Crisis Financiera Global de 2008, de causas espec&iacute;ficamente inmobiliarias.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, los aparatosos despilfarros arquitect&oacute;nicos han perdido reputaci&oacute;n. Es cierto que permanecen en lugares vinculados al negocio de las fuentes de energ&iacute;as f&oacute;siles, pero el reproche impl&iacute;cito a este tipo de proyectos ha logrado que el entorno cultural de la arquitectura haya cambiado de paradigma. Los nuevos h&eacute;roes trabajan con tierra y palos, en lugares de extrema pobreza, y hacen obras con presupuestos microsc&oacute;picos, pero mantienen puentes con Europa y Norteam&eacute;rica, y dan visibilidad a un trabajo riguroso y exigente, volando a menudo entre el Primer Mundo en el que tienen sus estudios, y el Tercer mundo en el que realizan las obras. La huella de carbono menos da&ntilde;ina es la que dejan ellos, estableciendo vasos comunicantes entre los lugares m&aacute;s distantes del planeta en renta per c&aacute;pita y calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Francis K&eacute;r&eacute; tiene una vida de &eacute;xito contra todo pron&oacute;stico, porque naci&oacute; en 1961 en la aldea de Gando, en Burkina Faso, en &Aacute;frica Occidental, formada por un peque&ntilde;o grupo de caba&ntilde;as con tejado de cubierta vegetal, en un lugar que carec&iacute;a de agua corriente, de electricidad y donde no hab&iacute;a escuela. Su padre, el jefe local, le mand&oacute; a estudiar al pueblo vecino, y luego a la capital del pa&iacute;s, Uagadug&uacute;, para que fuera el primero de su comunidad en leer y escribir, y &eacute;l aprovech&oacute; la oportunidad sin olvidar su origen.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, una beca de formaci&oacute;n profesional le llev&oacute; a estudiar carpinter&iacute;a a Berl&iacute;n. Mucho m&aacute;s tarde entr&oacute;, tambi&eacute;n con beca, en la Technische Universit&auml;t Berlin, y se titul&oacute; arquitecto poco antes de cumplir los 40. Pero segu&iacute;a pensando en su comunidad de origen, y logr&oacute; financiaci&oacute;n altruista en Alemania para construir la Escuela Primaria en Gando, para que otros ni&ntilde;os pudieran tener acceso a la educaci&oacute;n sin salir del pueblo. Esa obra mereci&oacute; el premio Aga Khan 2004, otorgado a trabajos arquitect&oacute;nicos del entorno del mundo musulm&aacute;n, que ha venido demostrado una temprana sensibilidad hacia la arquitectura sostenible. Y ese mismo a&ntilde;o K&eacute;r&eacute; abri&oacute; su estudio en Berl&iacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_50p_1043317.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_50p_1043317.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_75p_1043317.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_75p_1043317.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_default_1043317.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_default_1043317.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9eeb1f01-5265-4eee-9df0-daf1fe2c42dd_source-aspect-ratio_default_1043317.jpg"
                    alt="Francis Kéré en la exposición del Museo ICO en 2018"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francis Kéré en la exposición del Museo ICO en 2018                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El reconocimiento de su obra no se otorg&oacute; exclusivamente al m&eacute;rito de la empresa lograda, tambi&eacute;n a la calidad de sus conceptos arquitect&oacute;nicos, a la sofisticada inteligencia que conectaba lo necesario con lo bello y lo &uacute;til. Tambi&eacute;n con lo posible, ya que incorporaba t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n y materiales accesibles, que los propios usuarios y constructores fueran capaces de manejar. As&iacute; continu&oacute; con los proyectos para las viviendas para maestros en 2004, la ampliaci&oacute;n de la escuela en 2008, la biblioteca en 2010. La Escuela Secundaria y el Centro de Mujeres vinieron despu&eacute;s, y la obra de K&eacute;r&eacute; pareci&oacute; responder a un programa de desarrollo humano, realizado desde el estudio de un arquitecto capaz de dotar de un sentido profundo y necesario a cada obra.
    </p><p class="article-text">
        De manera imparable, Burkina Faso y otros territorios africanos sintieron que hab&iacute;an encontrado un ap&oacute;stol capaz de liderar su proyecci&oacute;n hacia el futuro. Recibi&oacute; otros encargos en su tierra, en Dano y en Laongo, y en Mali realiz&oacute; el Centro de Arquitectura de Tierra en Mopti (2010) y las instalaciones para el Parque Nacional de Mali en Bamako (2010). La mayor parte de los trabajos llegaban de pa&iacute;ses pobres de su entorno: Mali, Mozambique, Kenia, Togo o Sud&aacute;n, que reconoc&iacute;an su talento y esfuerzo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cba2e874-36ef-4c0f-9874-6acc3a966be7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Maqueta de uno de los trabajos mostrados por Kéré en su exposición &#039;Elementos primarios&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Maqueta de uno de los trabajos mostrados por Kéré en su exposición &#039;Elementos primarios&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El orgullo y la confianza que ha sido capaz de transmitir a sus compatriotas se concret&oacute; con el encargo del proyecto del nuevo Parlamento de Burkina Faso, resuelto con una simb&oacute;lica pir&aacute;mide de superficie habitable, cubierta de jardines, huertos y gradas, pendiente de construirse. La Asamblea Nacional de Ben&iacute;n, en Porto Novo, se encuentra actualmente en construcci&oacute;n, demostrando que el arquitecto burkin&eacute;s ha logrado convertirse en un s&iacute;mbolo del renacimiento africano y de la esperanza con la que mira al futuro todo el continente.
    </p><p class="article-text">
        La habilidad t&eacute;cnica y los presupuestos ajustados no han sido capaces de contener su notable capacidad creativa, que est&aacute; presente en obras utilitarias como la escuela secundaria Liceo Schorge (2016) en Koudougou, y en numerosos pabellones con prop&oacute;sitos art&iacute;sticos dise&ntilde;ados para Alemania, Dinamarca, Italia, Estados Unidos, Reino Unido y Suiza. En Estados Unidos ha construido Xylem (2019), un pabell&oacute;n al aire libre para el Tippet Rise Art Center, en Montana, que evoca la estructura viva de un &aacute;rbol, un hermoso lugar para reunirse o meditar. Su obra m&aacute;s conocida es el brillante pabell&oacute;n realizado en 2017 para la Serpentine Gallery en Londres, en el que juega con dos elementos aut&oacute;nomos, una cubierta y un muro curvo, para crear un juego espacial que alude al gran &aacute;rbol solitario bajo el que celebraban reuniones comunitarias en su aldea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8817138a-9789-45bb-aa16-5b25b025cc76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La exposición &#039;Francis Kéré. Elementos primarios&#039; (Museo ICO, Madrid, 2018) estuvo diseñada por el propio arquitecto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La exposición &#039;Francis Kéré. Elementos primarios&#039; (Museo ICO, Madrid, 2018) estuvo diseñada por el propio arquitecto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n traslad&oacute; la idea de Londres a la instalaci&oacute;n de su exposici&oacute;n en el Museo ICO de Madrid en 2018, realizada por &eacute;l mismo, que es su &uacute;nica obra en Espa&ntilde;a hasta el momento. La exposici&oacute;n era un muestrario del tipo de materiales y formas que utiliza, muros de barro, telones textiles, masas con troncos de madera, elementos ligeros met&aacute;licos, recogidos por el comisario, Luis Fern&aacute;ndez-Galiano, en un espl&eacute;ndido cat&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Nutrida por ra&iacute;ces en dos continentes, la savia del &aacute;rbol arquitect&oacute;nico de K&eacute;r&eacute; bebe de lo mejor de ambos mundos, logrando una s&iacute;ntesis personal y universal al mismo tiempo, que confiere a sus obras un car&aacute;cter cl&aacute;sico, arquet&iacute;pico e intemporal. Se trata de un arquitecto formidable, sensible, comprometido, inteligente, astuto y visionario, que descubri&oacute; el camino para hacer realidad una revoluci&oacute;n con ejemplos palpables. Lo que imagin&oacute;, aquella escuela rural para su pueblo en Burkina Faso, se hizo realidad. Encontr&oacute; la manera de financiarla y realizarla, y el modelo sirvi&oacute; para nuevos edificios a su alrededor, y para otros lugares que vieron que ese tipo de actuaci&oacute;n era posible.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto suele decir, en relaci&oacute;n con los africanos m&aacute;s j&oacute;venes, que hay que advertirles de que en Europa no van a encontrar su futuro, que hay que retenerlos en sus pa&iacute;ses financiando proyectos como los suyos, para mantenerlos radicados en sus pueblos. Sus palabras y su trabajo reflejan su personalidad, la empat&iacute;a por sus semejantes, una sencilla alegr&iacute;a que procede de la utilidad de su trabajo, de su capacidad para contribuir a la armon&iacute;a y a la felicidad, con la firme voluntad de servir de ejemplo a los m&aacute;s j&oacute;venes, mostrando una sincera falta de protagonismo que no ha sido capaz de ocultar su enorme valor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las estructuras inspiradas en el arbol baobab que diseñó Francis Kéré para el festival Coachella en 2019 "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las estructuras inspiradas en el arbol baobab que diseñó Francis Kéré para el festival Coachella en 2019                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el mundo de los arquitectos de &eacute;xito, K&eacute;r&eacute; representa valores aut&eacute;nticos y su obra est&aacute; llena de verdad y de amor por sus semejantes. Una obra que no habla de s&iacute; mismo. Habla de la necesidad de quienes la reciben, y del respeto con el que deben ser tratados, aunque sean los clientes m&aacute;s pobres del mundo, porque su trabajo se dirige a los compatriotas de un pa&iacute;s como Burkina Faso, uno de los de menor renta per c&aacute;pita incluso dentro de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Este premio a Francis K&eacute;r&eacute; supone una continuidad en el cambio de mirada sobre el panorama arquitect&oacute;nico que el jurado del Pritzker viene manteniendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en los que ha galardonado actitudes sostenibles y solidarias en el trabajo de Shigeru Ban (2014), de Alejandro Aravena (2016), del indio Balkrishna Doshi (2018), y del equipo Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal el pasado a&ntilde;o. En palabras de la organizaci&oacute;n: &ldquo;El trabajo de Francis K&eacute;r&eacute; tambi&eacute;n nos recuerda la lucha necesaria para cambiar los patrones insostenibles de producci&oacute;n y consumo, mientras nos esforzamos por proporcionar edificios e infraestructura adecuados para miles de millones de personas necesitadas&rdquo;. Esto ni siquiera supone que la brecha de la desigualdad se haya estrechado, ni que la pr&aacute;ctica de la arquitectura se distancie de los intereses del mercado inmobiliario, pero marca un camino que debe ser recorrido para que la arquitectura llegue a los m&aacute;s necesitados y que las pr&aacute;cticas constructivas sean compatibles con el futuro del planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-utopia-pragmatismo_1_8834451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Mar 2022 08:25:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fbb802d6-5068-49f6-a724-b73ff5c46164_16-9-discover-aspect-ratio_default_1043316.jpg" length="2429229" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fbb802d6-5068-49f6-a724-b73ff5c46164_16-9-discover-aspect-ratio_default_1043316.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2429229" width="1945" height="1094"/>
      <media:title><![CDATA[Francis Kéré, un premio Pritzker entre la utopía y el pragmatismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fbb802d6-5068-49f6-a724-b73ff5c46164_16-9-discover-aspect-ratio_default_1043316.jpg" width="1945" height="1094"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectura,Arquitectos,Burkina Faso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francis Kéré, Premio Pritzker 2022 por su arquitectura en países marginados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-2022-arquitectura-paises-marginados_1_8832697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francis Kéré, Premio Pritzker 2022 por su arquitectura en países marginados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El burkinés Francis Kéré es el ganador del Premio Pritzker 2022 por "empoderar y transformar las comunidades a través de la arquitectura" y se convierte en el primer africano en recibir este reconocimiento</p><p class="subtitle">El premio Pritzker de arquitectura, de galardonar a los autores de proyectos costosos e irracionales a premiar los valores sociales</p></div><p class="article-text">
        El burkin&eacute;s Francis K&eacute;r&eacute; es el ganador del Premio Pritzker 2022 por &ldquo;empoderar y transformar las comunidades a trav&eacute;s de la arquitectura&rdquo;, por su compromiso social y por el &ldquo;uso inteligente de materiales locales&rdquo; para conectar con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        K&eacute;r&eacute; trabaja en pa&iacute;ses trabaja en pa&iacute;ses marginados llenos de limitaciones, &ldquo;donde la arquitectura y la infraestructura est&aacute;n ausentes&rdquo;, y ha construido desde escuelas a edificios c&iacute;vicos o instalaciones de salud, destaca el fallo del jurado, dado a conocer en Chicago, sede de la Fundaci&oacute;n Hyatt.
    </p><p class="article-text">
        Francis K&eacute;r&eacute; fue el primero que aprendi&oacute; a leer en su tribu de Burkina Faso y ahora, despu&eacute;s de formarse en Europa, es el arquitecto m&aacute;s famoso de &Aacute;frica. Su meta es crear infraestructuras que ayuden al hombre y protejan el medioambiente: &ldquo;Para m&iacute; la arquitectura es servicio a la Humanidad&rdquo;, dijo en 2018, en la inaguraci&oacute;n de la exposici&oacute;n <em>Francis K&eacute;r&eacute;. Elementos primarios</em> en el madrile&ntilde;o Museo ICO.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/francis-kere-premio-pritzker-2022-arquitectura-paises-marginados_1_8832697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Mar 2022 14:08:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="400755" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="400755" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Francis Kéré, Premio Pritzker 2022 por su arquitectura en países marginados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40038275-8172-4ff5-bee3-b723209a608c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Premio Pritzker,Arquitectos,África,Burkina Faso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Richard Rogers expresó en su arquitectura el 68 lúdico y rebelde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/richard-rogers-expreso-arquitectura-68-ludico-rebelde_1_8598647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62e5f30e-e275-401d-9133-e8e3e77fc96e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Richard Rogers expresó en su arquitectura el 68 lúdico y rebelde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sorprendió en su juventud insertando un monumental Centro Pompidou en el París decimonónico y su obra última es admirada por los viajeros que pasan por Heathrow o Barajas</p><p class="subtitle">Muere Richard Rogers, premio Pritzker y autor de la T4 del aeropuerto de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Con el fallecimiento de Richard Rogers desaparece uno de los gigantes de la arquitectura del &uacute;ltimo medio siglo. Un destino extraordinario le llev&oacute; a ser responsable de transformaciones arquitect&oacute;nicas dr&aacute;sticas, que se han aplicado a edificios y ciudades en todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de una extensa carrera, ha compartido pensamiento y acci&oacute;n con dos talentos formidables como los de Norman Foster y Renzo Piano, ganadores del premio Pritzker antes que Rogers, pero los tres partieron desde la misma l&iacute;nea de salida, un radical replanteamiento de qu&eacute;, y c&oacute;mo, deb&iacute;a ser un edificio.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo pensamiento inclu&iacute;a ideas de sostenibilidad, de ligereza, de transparencia y de expresi&oacute;n estructural, que modificaban los par&aacute;metros tradicionales de la arquitectura. Aunque no eran conceptos de su creaci&oacute;n, supo leer en las construcciones industriales de acero y cristal, y fue continuador de los trabajos de Pierre Chareau, de Jean Prouv&eacute;, de Alison y Peter Smithson, y de las utop&iacute;as de Archigram. Durante sus estudios en Yale, en Estados Unidos, no solo conoci&oacute; a otro futuro genio de la arquitectura, Norman Foster, tambi&eacute;n se acerc&oacute; a creadores visionarios que trabajaban en Am&eacute;rica, el fil&oacute;sofo e ingeniero Buckminster Fuller, Richard Neutra, los Eames, y estudi&oacute; las innovadoras Case Study Houses de la costa oeste.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/638a7766-36d5-49fb-84ed-9f59381dfe76_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="The Leadenhall Building (2011), en Londres"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                The Leadenhall Building (2011), en Londres                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De vuelta en el Reino Unido, tuvo su primer estudio junto a su esposa, Su Brumwell, y m&aacute;s tarde, se unieron a Norman Foster y Wendy Cheeseman en el Team 4. Sus proyectos innovadores para construir con materiales industriales y con estructuras ligeras encontraron buena acogida en el ambiente de avanzada tecnolog&iacute;a brit&aacute;nico, y despegaron con el encargo de la factor&iacute;a Reliance Controls (1969) en Swindon, de una elegante sencillez y ligereza, tan econ&oacute;mica en su esencialidad como innovadora en sus espacios fluidos y compartidos, sin trabas f&iacute;sicas al movimiento ni a las conexiones visuales.
    </p><p class="article-text">
        Rogers, que hab&iacute;a nacido en Florencia en 1933, regres&oacute; con su familia a Gran Breta&ntilde;a cuando solo contaba cinco a&ntilde;os. En 1968 construy&oacute; una sencilla casa para sus padres en Wimbledon, inspirada en los modelos americanos que hab&iacute;a conocido en California. Dispuso una composici&oacute;n elemental, de distribuci&oacute;n flexible, realizada con tecnolog&iacute;a innovadora, logrando fachadas completamente acristaladas y empleando colores vivos en los paramentos interiores. Un trabajo avanzado que no pas&oacute; desapercibido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0bd6899b-d2dc-46da-80e3-d9f50816e13f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista aérea del Centro Pompidou de París"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista aérea del Centro Pompidou de París                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Conociendo las ideas de Richard Rogers respecto a una nueva manera de hacer arquitectura, fue la prestigiosa empresa de ingenier&iacute;a de estructuras Ove Arup quien tuvo la iniciativa de invitarle a unirse a otro arquitecto nacido en Italia, Renzo Piano, para participar en el concurso del Centro Nacional del Arte y la Cultura Georges Pompidou en Par&iacute;s. Su propuesta result&oacute; tan radicalmente distinta al entorno de ciudad burguesa en la que deb&iacute;a insertarse, que parec&iacute;a m&aacute;s una provocaci&oacute;n, o un manifiesto ut&oacute;pico, que un dise&ntilde;o capaz de ser construido de manera institucional.
    </p><p class="article-text">
        Contra todo pron&oacute;stico, los dos j&oacute;venes arquitectos, apenas treinta&ntilde;eros y con poca experiencia, ganaron el concurso gracias al apoyo de dos miembros notables del jurado, el ingeniero franc&eacute;s Jean Prouv&eacute; y el arquitecto estadounidense Philip Johnson. La yuxtaposici&oacute;n entre el edificio de Piano+Rogers y su entorno urbano, el Par&iacute;s decimon&oacute;nico, caus&oacute; casi tanto rechazo cuando se inaugur&oacute; como la construcci&oacute;n de la torre Eiffel en 1889.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto del Centro Pompidou carec&iacute;a de elementos formales o compositivos convencionales. Era un puzle de espacios finalistas, salas, auditorios, oficinas, engarzados en otros de conexi&oacute;n y movimiento. Los elementos sustentantes deb&iacute;an soportar la macla de piezas sin interferir en sus caracter&iacute;sticas. En cierto modo, se hab&iacute;a prescindido de muchas cualidades arquitect&oacute;nicas, potenciando otras. Esquiv&oacute; la representatividad, la solidez o la decoraci&oacute;n, y se centr&oacute; en las necesidades de luz y movimiento del ser humano, en la flexibilidad de la organizaci&oacute;n interna, y en la expresi&oacute;n de la estructura como protagonista de la imagen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1c7a8a6b-696b-4e76-9101-02d326ec3993_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista frontal del Centro Pompidou"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista frontal del Centro Pompidou                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El edificio, terminado en 1977, no oculta nada. Su aspecto exterior se compone de una gran variedad de barras y tubos pintados de azul, verde y amarillo, correspondientes a climatizaci&oacute;n, fontaner&iacute;a y electricidad, adem&aacute;s de las mangas acristaladas de las escaleras mec&aacute;nicas y las torres de los ascensores que muestran la circulaci&oacute;n de los visitantes. La estructura met&aacute;lica externa otorga al descomunal armatoste la imagen de una nave espacial procedente del futuro que hubiera aterrizado en el centro de Par&iacute;s. Una met&aacute;fora prof&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La incomodidad que produjo la vecindad del Pompidou con la ciudad tradicional hac&iacute;a pensar que se trataba de un edificio antimonumental, pero result&oacute; ser el ap&oacute;stol de una nueva monumentalidad. De hecho, se trata de la &uacute;nica obra de su tiempo que compite en prestigio con las del pasado, y se ha incorporado a todas las historias de la arquitectura del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Inmediatamente se convirti&oacute; en el icono de un nuevo estilo al que se llam&oacute; <em>high tech</em>, de alta tecnolog&iacute;a, cuyo desarrollo acapar&oacute; los proyectos m&aacute;s ambiciosos y costosos del &uacute;ltimo cuarto del siglo pasado. Las nuevas formas exig&iacute;an una industria sofisticada y solo pod&iacute;an afrontarla los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, Reino Unido, Francia, Alemania, Jap&oacute;n o Estados Unidos, que encontraron nuevos mercados en los pa&iacute;ses orientales con poderosas econom&iacute;as emergentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6212b109-854e-4b04-a85a-446bf106b46f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El edificio Lloyd’s, de Londres"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El edificio Lloyd’s, de Londres                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1986, Richard Rogers logr&oacute; otra obra maestra de reputaci&oacute;n mundial. El edificio Lloyd&rsquo;s de Londres, supondr&iacute;a su consagraci&oacute;n como emblema de una nueva manera de concebir la arquitectura. La estructura se realiz&oacute; en hormig&oacute;n, pero las fachadas se revistieron de acero inoxidable para lograr una herm&eacute;tica y fragmentada imagen exterior que contrastaba con la espaciosa sala de operaciones interior, inundada de luz natural.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de que el mayor mercado asegurador del mundo, Lloyd&rsquo;s, en plena <em>city</em> de la capital brit&aacute;nica, se ubicara en un edificio de vanguardia abri&oacute; la puerta a que las instituciones financieras del resto del planeta adoptaran el costoso y exclusivo <em>high tech</em> como emblema de su poder econ&oacute;mico, marcando el camino que llevar&iacute;a a la apoteosis del estilo.
    </p><p class="article-text">
        La obra de plenitud de Rogers se manifest&oacute; en los grandes temas arquitect&oacute;nicos de finales del siglo XX, los centros culturales, las sedes de instituciones financieras y los aeropuertos. A este &uacute;ltimo grupo pertenece la Terminal 5 (1989-2008) del aeropuerto londinense de Heathrow, un laboratorio en el que desarroll&oacute; conceptos como la cubierta continua flotante sobre un espacio unitario, las circulaciones claras entre el lado tierra y el lado aire, la conexi&oacute;n visual con el exterior y el empleo de largos vac&iacute;os verticales para hacer llegar la luz natural hasta las profundidades del edificio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5756ccbc-a31d-4208-807c-700f58ef0206_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Detalle interior de la cubierta de la Terminal 4 de Madrid-Barajas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle interior de la cubierta de la Terminal 4 de Madrid-Barajas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los mismos principios ser&iacute;an aplicados tambi&eacute;n en el proyecto con el que se levant&oacute; la Terminal 4 del aeropuerto Madrid-Barajas (2005), la mayor obra europea en el momento de su construcci&oacute;n, que comparti&oacute; con el estudio espa&ntilde;ol de Antonio y Carlos Lamela. El sistema modular combina elementos de hormig&oacute;n armado que soportan los forjados y sirven de base a los oblicuos puntales met&aacute;licos que se elevan sustentando una cubierta de suave ondulaci&oacute;n, que parece flotar como una alfombra voladora sobre el espacio continuo, revestida en su interior con una celos&iacute;a de bamb&uacute;, la madera m&aacute;s sustentable, para que aporte confort y calidad ac&uacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        El prestigio de las grandes obras le abre las puertas a construir en todo el mundo. En Tokio levanta la Torre Kabuki-cho (1993), en Londres la sede del canal de televisi&oacute;n Channel 4 (1994), en Estrasburgo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (1995), el Palacio de Justicia en Burdeos (1998), y la C&uacute;pula del Milenio en Londres (2000). M&aacute;s tarde, cuando firma obras tan notables como la oblicua torre de 50 plantas de The Leadenhall Building (2011), en Londres, el estudio hab&iacute;a crecido considerablemente, incluso hab&iacute;a cambiado el esquema de propiedad, para convertirse en una gran oficina de arquitectura con numerosos trabajos en varios continentes, cuyas cualidades se encuentran m&aacute;s a menudo en el terreno de la calidad que en el de la excelencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_50p_1037397.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_50p_1037397.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_75p_1037397.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_75p_1037397.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_default_1037397.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_default_1037397.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/16dc5418-b9ec-4e8a-b3e8-dcf83a3a505a_source-aspect-ratio_default_1037397.jpg"
                    alt="Las bodegas Protos, en Peñafiel (Valladolid)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las bodegas Protos, en Peñafiel (Valladolid)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, Richard Rogers ha dejado su nombre en varios proyectos. Adem&aacute;s de la obra magna de la Terminal 4 madrile&ntilde;a, en Barcelona construy&oacute; el hotel Hesperia Tower (2006), con Alonso-Balaguer y Asociados, coronado con una capsula-restaurante de perfil <em>flashgordoniano</em>, aunque menos afortunada puede considerarse la transformaci&oacute;n de la plaza de toros barcelonesa de Las Arenas en centro comercial (2011). Mayor inter&eacute;s atesora el sevillano Campus de Palmas Altas (2009), desarrollado con Vidal y Asociados, definiendo un modelo de oficinas de alto rendimiento energ&eacute;tico en una obra condicionada por el clima. Otra intervenci&oacute;n de inter&eacute;s la realiz&oacute; en las nuevas instalaciones para las Bodegas Protos en Pe&ntilde;afiel, Valladolid, situadas al pie del formidable castillo.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la fuerza ic&oacute;nica del Pompidou, del Lloyd&rsquo;s, de las terminales 5 de Heathrow y 4 de Madrid-Barajas, o de la C&uacute;pula del Milenio, el trabajo de Richard Rogers en el campo del urbanismo resulta menos espectacular, pero no menos relevante. Sus poderosas ideas presentadas en el a&ntilde;o 1994 para la urbanizaci&oacute;n del distrito de Lujiazui, en Shangh&aacute;i, resultaron muy influyentes tras la competici&oacute;n de consultores planteada por la ciudad antes de proceder al desarrollo de la zona del nuevo centro de negocios a orillas del r&iacute;o Huangpu.
    </p><p class="article-text">
        Defensor de un modelo de ciudad m&aacute;s compacto y sostenible, ha firmado el Masterplan de Barangaroo, en S&iacute;dney y, en Espa&ntilde;a, el Masterplan de Valladolid Alta Velocidad que gan&oacute; el concurso fallado en 2005. Ha sido consejero en temas de arquitectura de la alcald&iacute;a de Barcelona con Pascual Maragall, y asesor&oacute; tambi&eacute;n a la de Londres, para la que desarroll&oacute; el Canary Wharf Riverside South, y recomend&oacute; el cobro de una tasa a los veh&iacute;culos privados que accedieran al centro urbano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5cff7e12-83ff-44b1-86a2-b0c885693d03_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Otra vista del edificio Lloyd’s"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Otra vista del edificio Lloyd’s                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El alto nivel de calidad industrial empleado en sus principales obras siempre ha tenido como referencia un profundo humanismo colectivo, un intento de que la gente disfrutara de la luminosidad, el espacio y el orden en sus edificios. Por esta raz&oacute;n rechazaba el t&eacute;rmino <em>high tech</em>, porque representaba el medio, pero no la finalidad de su trabajo, que era lograr mejores edificios y ciudades para la vida de la gente. Siempre luch&oacute; contra la arquitectura opresiva, los espacios jerarquizados o discriminatorios, buscando la transparencia, la luz natural, la accesibilidad, las referencias visuales para la orientaci&oacute;n, la m&aacute;xima relaci&oacute;n con el entorno natural y el empleo de la tecnolog&iacute;a para mejorar la sostenibilidad y reducir los consumos de energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sus obras m&aacute;s valiosas siguen respirando alegr&iacute;a, vitalidad e inconformismo. Claude Pompidou, la viuda del promotor del revolucionario centro cultural parisino, identific&oacute; &ldquo;pasi&oacute;n, audacia y libertad&rdquo; como las tres fuerzas desplegadas por su marido para crear el centro que lleva su nombre. Richard Rogers emple&oacute; los mismos ingredientes para hacer realidad la obra revolucionaria que cre&oacute; junto a Renzo Piano en Par&iacute;s, que parece haber atrapado en su arquitectura el mismo esp&iacute;ritu rebelde, l&uacute;dico, juvenil y optimista de Mayo del 68.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/richard-rogers-expreso-arquitectura-68-ludico-rebelde_1_8598647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Dec 2021 11:18:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62e5f30e-e275-401d-9133-e8e3e77fc96e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="485559" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62e5f30e-e275-401d-9133-e8e3e77fc96e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="485559" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Richard Rogers expresó en su arquitectura el 68 lúdico y rebelde]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62e5f30e-e275-401d-9133-e8e3e77fc96e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arquitectos,Urbanismo,Premio Pritzker,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La arquitectura del futuro: demoler jamás, transformar siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arquitectura-futuro-demoler-transformar_1_8376307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79afb044-c2d0-4bc5-a8cb-66532f053511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La arquitectura del futuro: demoler jamás, transformar siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pareja de arquitectos Lacaton & Vassal, Premio Pritzker de Arquitectura 2021, hacen renacer los inmuebles como crisálidas para ganar calidad de vida en las ciudades</p><p class="subtitle">El premio Pritzker de arquitectura, de galardonar a los autores de proyectos costosos e irracionales a premiar los valores sociales</p></div><p class="article-text">
        En la exposici&oacute;n <em>Espacio libre, transformaci&oacute;n &lsquo;habiter&rsquo;</em>, se despliega la claridad, la racionalidad y la empat&iacute;a de los arquitectos Lacaton y Vassal, merecedores del Premio Pritzker de Arquitectura 2021. Se trata de una secuencia que se inicia con la detallada relaci&oacute;n de sus trabajos a trav&eacute;s de planos y fotograf&iacute;as en la planta baja del Museo ICO de Madrid, hasta la espacialidad de la planta alta, donde la penumbra se anima con la luz de las pantallas en que se proyectan videos realizados desde el interior de sus obras, como ventanas abiertas al horizonte y al cielo.
    </p><p class="article-text">
        El premio Pritzker ha dado visibilidad a su labor de tres d&eacute;cadas, que transmite un mensaje de esperanza para las vidas y ciudades actuales, donde los problemas de la vivienda social y de la calidad del alojamiento afectan a la mayor&iacute;a de las personas. Su arquitectura es terap&eacute;utica, protectora y generadora de mejores condiciones de habitabilidad para los vecinos de los inmuebles en los que intervienen.
    </p><p class="article-text">
        Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal fundamentan su trabajo en una idea central: &ldquo;nunca demoler, eliminar o sustituir, siempre a&ntilde;adir, transformar y reutilizar&rdquo;. Mediante estos conceptos, aplicados a la vivienda en bloques de las periferias urbanas, han logrado intervenciones mod&eacute;licas sobre edificios que se consideraban obsoletos y esperaban ser demolidos. Tras su actuaci&oacute;n, los inmuebles han renacido como cris&aacute;lidas, logrando una metamorfosis en la que han ganado espacio, calidad de vida y una mejor relaci&oacute;n con la naturaleza y la sostenibilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cbc8d1cb-4a17-40f8-9089-06fa52a1e935_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cité du Grand Parc, transformación de 530 viviendas. Proyecto realizado con Frédéric Druot y Christophe Hutin Burdeos, Francia, 2016"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cité du Grand Parc, transformación de 530 viviendas. Proyecto realizado con Frédéric Druot y Christophe Hutin Burdeos, Francia, 2016                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La validez de las ideas de Lacaton &amp; Vassal se ha verificado a trav&eacute;s de la econom&iacute;a. Edificios que iban a ser abatidos y reconstruidos, han logrado, con presupuestos considerablemente menores, recuperar su integridad f&iacute;sica, la funcionalidad de sus servicios, y aumentar la superficie de las viviendas con ampliaciones hacia el exterior. De este modo han conseguido que las casas cuenten con mayor calidad y variedad de espacios, incorporando terrazas, jardines de invierno y miradores que las enriquecen significativamente.
    </p><p class="article-text">
        Aumentar la superficie de cada vivienda permite que los espacios sean mayores, pero tambi&eacute;n que puedan ser usados de manera diferente, m&aacute;s personal y libre, logrando m&aacute;s metros c&uacute;bicos y mayor capacidad de adaptarlos a gustos y necesidades personales. Esta versatilidad ha sido especialmente demandada durante el confinamiento de la pandemia, cuando las casas han necesitado adaptarse a nuevos esquemas vitales que exig&iacute;an capacidad de cambio, algo imposible en los m&iacute;nimos espacios dom&eacute;sticos de las periferias urbanas. La idea de &ldquo;espacio libre&rdquo; del t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n se hace realidad en sus intervenciones, en las que procuran eliminar muros y ventanas para dar continuidad a los espacios interiores, abri&eacute;ndolos al exterior y a la luz natural.
    </p><p class="article-text">
        El segundo ep&iacute;grafe de la muestra habla de transformaci&oacute;n<strong>.</strong> Y no es un eslogan. Basta revisar la treintena de obras construidas por la pareja de arquitectos para comprobar su capacidad de transmutar edificios obsoletos, incluso desahuciados, y darles nueva vida. Es el caso del Palais de Tokyo, en Par&iacute;s, una gran estructura muse&iacute;stica abandonada que decidieron tratar como un soporte espacial sin definidores de uso. Tomando como modelo la aparentemente ca&oacute;tica plaza de Yamaa el Fna de Marrakech, habilitaron los elementos de conexi&oacute;n y cerramiento, ampliaron la superficie &uacute;til y dispusieron los recursos t&eacute;cnicos con criterio m&aacute;s econ&oacute;mico, evitando condicionar, con la distribuci&oacute;n, todo aquello que coartara la libertad para organizar el espacio con configuraciones diversas. La radical l&oacute;gica de la intervenci&oacute;n recibi&oacute; una mezcla de incredulidad y admiraci&oacute;n, y consagr&oacute; un m&eacute;todo de tratar los problemas de una estructura compleja con intervenciones puntuales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7992d080-497f-4f54-a6ee-fa2fccc2ff0b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal delante de una de las obras de su exposición en el Museo ICO"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal delante de una de las obras de su exposición en el Museo ICO                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si los conceptos de espacio libre y transformaci&oacute;n son arquitect&oacute;nicos, el <em>habiter</em>, en franc&eacute;s en el t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n, va mucho m&aacute;s all&aacute;. Habitar es uno de los actos m&aacute;s profundos del ser humano, la manera de acomodar su espacio &iacute;ntimo, que no solo implica las condiciones m&iacute;nimas de superficie, higiene y ventilaci&oacute;n, exige tambi&eacute;n un esquema propio de ordenar las necesidades, las relaciones con el exterior, con el paisaje y la naturaleza, con el cielo, y tambi&eacute;n el delicado equilibrio entre intimidad y socializaci&oacute;n. Habitar debe incluir la noci&oacute;n de libertad en arquitectura que, para Anne Lacaton, &ldquo;proviene del movimiento, es un poco como la idea de la villa, a todo el mundo le gustar&iacute;a vivir en una villa, entrar y salir al aire libre dentro de nuestra vivienda, jugar entre el interior y el jard&iacute;n, es un modo de habitar que intentamos reproducir en cualquier parte&rdquo;, explica a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Este aspecto no solo es central en el pensamiento de Lacaton &amp; Vassal, tambi&eacute;n han encontrado la f&oacute;rmula para llevarlo a la pr&aacute;ctica. No se trata de inventar soluciones, es mucho mejor buscarlas en colaboraci&oacute;n con los usuarios de los edificios en los que intervienen. Seg&uacute;n Anne Lacaton, primero hay que ir, entrar, hablar con los vecinos y empezar a generar en conjunto, &ldquo;no desde el reproche o la queja, no desde la exigencia de reparaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Intentamos llevar el di&aacute;logo a una posici&oacute;n de incluir los sue&ntilde;os, las aspiraciones. Hay que decir a la gente que eso es posible, hay que hacerles considerar que son posibles esas transformaciones, y que no ser&aacute; una carga para ellos, que podr&aacute;n permanecer en su casa durante las obras&hellip; Y as&iacute; empezar la discusi&oacute;n desde bases optimistas y positivas. Hay que incitar al sue&ntilde;o de lo que podr&iacute;a ser&rdquo;, desarrolla Lacaton. As&iacute; logran que el optimismo y el sentido positivo sea el motor del cambio. Y entonces lo hacen realidad.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura de Lacaton &amp; Vassal parece acoger a las personas con un sentido profundo, comprensivo y firme al mismo tiempo, les ofrece espacio para crear su propia forma de vivir, y no les obliga, solo propone y permite. No hay una idea en su trabajo que no parezca simple y l&oacute;gica. La necesidad de su obra ya exist&iacute;a antes de que ellos llegaran, pero alguien ten&iacute;a que definirla y construirla. Parece un milagro que lo hayan logrado, y que haya sido con sutileza, intensidad y personalidad. Pero es mejor que un milagro, porque contiene la semilla, el m&eacute;todo, para que el concepto prenda, y crezca una arquitectura m&aacute;s humana, libre y sostenible. Ellos han demostrado que es posible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/45c5086f-fa17-4bb0-911b-7870b4745afa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Casa Latapie en Burdeos, Francia (1993)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Casa Latapie en Burdeos, Francia (1993)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Porqu&eacute; no hay m&aacute;s intervenciones semejantes? A menudo, las estrictas normativas urban&iacute;sticas y la propiedad del suelo impiden que los edificios ocupen mayor superficie para crecer en su per&iacute;metro, uno de los recursos que Lacaton &amp; Vassal han aplicado en algunas de sus obras m&aacute;s valiosas. Para ello han contado con la iniciativa de diversos responsables de la vivienda social en las ciudades en que han intervenido en Francia o Suiza, incluso de algunos propietarios de edificios en alquiler que confiaron en actuaciones menos costosas que la demolici&oacute;n y reconstrucci&oacute;n. Los principales beneficiados fueron los inquilinos.
    </p><p class="article-text">
        Pol&iacute;tica es la palabra que sobrevuela todos los temas de vivienda social, en especial la que permitir&iacute;a acortar la distancia entre lo imaginable y lo posible. La pol&iacute;tica de cambio deber&iacute;a ser la herramienta para escapar a la c&aacute;rcel normativa que impone reglas, pero tambi&eacute;n a menudo impide mejoras. Como explica Anne Lacaton, &ldquo;la normativa puede ser modificada, incluso, en ocasiones, es la normativa la que cambia prohibiendo lo que estaba permitido anteriormente&rdquo;. Un cambio normativo imprevisto anul&oacute; la previsi&oacute;n de crecimiento ya proyectado del edificio parisino del Bois du Pr&ecirc;tre. Ellos siguieron luchando y lograron que la ley hiciera una excepci&oacute;n con su obra, de manera que la arquitecta comenta con humor que &ldquo;a veces la arquitectura puede hacer cambiar la normativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jean-Philippe Vassal explica otro aspecto de su obra, su trabajo &ldquo;sobre la intensificaci&oacute;n de la ciudad, tanto sobre la situaci&oacute;n construida como sobre la no construida, sobre el edificio y el espacio p&uacute;blico&rdquo;, y tambi&eacute;n sobre la proximidad, &ldquo;que es muy complicada. Si hay poca distancia no hay privacidad, y si hay mucha no hay contacto social. Esto hay que tratarlo desde la arquitectura, y creo que el urbanismo no lo hace porque es muy generalista&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9dccd57-4a73-4c89-970b-651d562ee69c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Antes (izquierda) y después de la transformación de la Citué du Grand Parc en Burdeos (Francia) en 2016. Junto a Frédéric Druot y Christophe Hutin"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Antes (izquierda) y después de la transformación de la Citué du Grand Parc en Burdeos (Francia) en 2016. Junto a Frédéric Druot y Christophe Hutin                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La limpia luminosidad de los espacios creados por Lacaton &amp; Vassal contiene una carga de profundidad respecto a la arquitectura posible y necesaria. Otorgan el protagonismo a las personas que utilizan las viviendas, y contradicen las rutinas especulativas y antiecon&oacute;micas del mercado inmobiliario. Proponen mayores cantidades de espacio para cada residencia, entendiendo que llevar la palabra habitar a su m&aacute;s amplio sentido exige una cantidad de espacio que permita organizarlo de manera personal, sin atenerse a un esquema r&iacute;gido de usos y funciones. Tambi&eacute;n proponen y desarrollan tecnolog&iacute;as m&aacute;s ligeras y sostenibles, abaratando los procesos constructivos, trabajando con los oficios y no con los intermediarios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ampl&iacute;an los edificios hacia el exterior, la superficie que ocupan de suelo urbano la multiplican, creando en cada planta jardines de invierno y galer&iacute;as capaces de generar efecto invernadero y capturar energ&iacute;a en su interior durante el d&iacute;a, reduciendo el gasto energ&eacute;tico. Con 60.000 euros, el presupuesto de una vivienda de 80 m<sup>2</sup>, fueron capaces de hacer una casa de 180. Han demostrado que pueden lograr el espacio m&aacute;s asequible para todos, construyendo el doble al mismo precio que un alojamiento est&aacute;ndar. Si el verdadero lujo es el espacio, se les puede acusar de producir lujo a bajo precio, un lujo redefinido en t&eacute;rminos de &ldquo;generosidad, libertad, placer, facilidad, m&aacute;s aire, m&aacute;s luz y m&aacute;s espacio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estudiando su obra con detenimiento se comprueba que todos los procesos de pensamiento y producci&oacute;n de arquitectura han sido reinterpretados por el equipo franc&eacute;s desde el optimismo y el acuerdo, desde la capacidad para imaginar cambios en la vida de las comunidades. &ldquo;A menudo, los promotores tienen en mente un proyecto est&aacute;ndar y un cliente, y nosotros procuramos lograr una forma de libertad en el espacio, donde los habitantes puedan amarlo, cambiarlo y apropiarse de &eacute;l&rdquo;, dice Vassal. Frente a la rutina de hacer arquitectura de vivienda colectiva para el mercado, para promotores, sin conocer al usuario espec&iacute;fico y sus necesidades, Lacaton &amp; Vassal han encontrado la alegr&iacute;a de trabajar para las personas que viven en el edificio, conocerlas y ayudarlas a mejorar sus vidas y sus viviendas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60f08780-4b40-4f68-b055-79349d33c01f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cité Manifeste en Mulhouse, Francia, obra realizada en 2005"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cité Manifeste en Mulhouse, Francia, obra realizada en 2005                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su influencia en la realidad construida hasta el momento ha sido modesta, pero el valor de sus aportaciones, la claridad y utilidad de su pensamiento, no ha pasado desapercibida. Por eso hablan a menudo de sus ideas en las escuelas de arquitectura y detectan &ldquo;un incre&iacute;ble movimiento de estudiantes, en muchos pa&iacute;ses, interesados en trabajar con las comunidades de manera directa, ayudando en la mejora de las zonas m&aacute;s deterioradas, desde la periferia de las grandes ciudades a las &aacute;reas rurales de los pa&iacute;ses menos desarrollados&rdquo;. En uno de ellos, en N&iacute;ger, iniciaron su trayectoria profesional. Sin duda ha sido su coherencia y ejemplaridad la que ha impulsado al jurado del premio Pritzker 2021.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura de Lacaton &amp; Vassal opera principalmente sobre situaciones urbanas complejas y edificios industriales abandonados, pero siempre edificios modernos, ya sean de los a&ntilde;os 30 como el Palais Tokyo, o bloques de viviendas de los a&ntilde;os 70 y 80 del pasado siglo, como las 530 viviendas transformadas en la Cit&egrave; du Grand Parc de Burdeos.
    </p><p class="article-text">
        Conocen y admiran a los maestros y pioneros del Movimiento Moderno, parten de un entendimiento profundo del sistema de la Casa Dom-ino de Le Corbusier, de la casa Farnsworth de Mies van der Rohe y de sus apartamentos Lake Shore Drive de Chicago, de las Case Study Houses californianas y de otros modelos de estricta modernidad que combinaban rigor y econom&iacute;a junto a nuevos conceptos de ligereza y transparencia. &ldquo;El Movimiento Moderno, que no ha sido perfecto, especialmente en la parte urbana, se ha desnaturalizado en la posmodernidad, en el deconstructivismo&rdquo; dice Vassal. Es inevitable la sensaci&oacute;n de que su trabajo establece una continuidad de nuevo cu&ntilde;o respecto a los or&iacute;genes y las esencias de la modernidad y, sin ser uno de sus objetivos, logran una precisa definici&oacute;n formal de silenciosa armon&iacute;a y contenida elegancia, acaso involuntaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arquitectura-futuro-demoler-transformar_1_8376307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Oct 2021 19:06:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/79afb044-c2d0-4bc5-a8cb-66532f053511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7544023" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/79afb044-c2d0-4bc5-a8cb-66532f053511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7544023" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La arquitectura del futuro: demoler jamás, transformar siempre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/79afb044-c2d0-4bc5-a8cb-66532f053511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El premio Pritzker de arquitectura, de galardonar a los autores de proyectos costosos e irracionales a premiar los valores sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/premio-pritzker-arquitectura-galardonar-autores-proyectos-costosos-e-irracionales-premiar-arquitectura-valores-sociales_129_7316674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31ced17d-3dbf-48a2-a6ca-3cb57afd1393_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El premio Pritzker de arquitectura, de galardonar a los autores de proyectos costosos e irracionales a premiar los valores sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ganadores de este año han logrado conectar las primeras experiencias laborales, las que realizaron en la dramática pobreza de Níger, con la penuria suburbana de las ciudades europeas</p><p class="subtitle">Lacaton y Vassal ganan el Pritzker 2021 por "responder a las emergencias climáticas de nuestro tiempo"</p></div><p class="article-text">
        No deja de ser noticia que el premio Pritzker haya girado 180 grados en sus elecciones, pasando de premiar a los sofisticados F&oacute;rmula 1 de la arquitectura a galardonar a los mejores veh&iacute;culos utilitarios. Donde hace unos a&ntilde;os triunfaban autores de alguno de los proyectos m&aacute;s costosos e irracionales de la historia, hoy se celebra el trabajo de profesionales modestos, taca&ntilde;os y razonables, antiguos perdedores en la competici&oacute;n por el reconocimiento p&uacute;blico, por los grandes clientes y la visibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En este cap&iacute;tulo se puede incluir la trayectoria de Lacaton y Vassal, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/austeridad-anne-lacaton-jean-philippe-vassal-alza-premio-pritzker-2021_1_7315354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganadores del Pritzker 2021</a> y responsables de una arquitectura con profundos valores sociales. Adecuaci&oacute;n, conservaci&oacute;n, mejora, sostenibilidad, econom&iacute;a, respeto, integraci&oacute;n, son cualidades sencillas, claras, l&oacute;gicas, que aluden a la verdadera utilidad del arquitecto dentro del cuerpo social. Con ellas como emblema, el equipo franc&eacute;s ha logrado el &eacute;xito a contracorriente, trabajando para clientes austeros, haciendo una obra sobria, no deslumbrante, asequible y terap&eacute;utica. Utilitaria.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos aspectos suponen valores que no aporta la arquitectura a la comunidad, m&aacute;s bien los recoge de ella y los aplica a su propia disciplina. Cualquier ciudadano particular conoce, comprende y aplica las ventajas de la conservaci&oacute;n, la reparaci&oacute;n y la mejora, pero la sociedad no premia ni potencia ese modelo fuera del &aacute;mbito privado. Son virtudes privadas. Por el contrario, hemos vivido en la esfera p&uacute;blica tiempos recientes de ominoso despilfarro y de pr&aacute;cticas incompatibles con la sostenibilidad, de arquitectura espect&aacute;culo y de apoyo medi&aacute;tico a fara&oacute;nicas operaciones especulativas sustentadas en la fascinaci&oacute;n de la imagen, mientras se permit&iacute;a el deterioro del patrimonio com&uacute;n y el abandono de los sectores de menor rentabilidad econ&oacute;mica. Son vicios p&uacute;blicos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a0923216-95b4-4cec-a858-207d6a3db3b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Casa en Burdeos. Fotografía cortesía de Philippe Ruault. EFE"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Casa en Burdeos. Fotografía cortesía de Philippe Ruault. EFE                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Nadie ignora hoy que es imprescindible un cambio de paradigma. El calentamiento global nos amenaza como un intenso invierno, valga la paradoja, ante el que hay que protegerse y economizar para soportarlo y sobrevivirlo. Quienes quieren mantener el modo de producci&oacute;n econ&oacute;mico y arquitect&oacute;nico del pasado reciente van contra la historia. El futuro ser&aacute; sostenible o no ser&aacute;. Por eso son necesarios a largo plazo emblemas de esa actitud responsable, reparadora e inteligente que representan modos de intervenci&oacute;n semejantes a los que proponen Lacaton y Vassal. 
    </p><p class="article-text">
        En su trabajo se percibe una naturalidad y una ligereza que recuerda los proyectos dom&eacute;sticos de los Eames, la brillante sencillez conceptual y material de Buckminster Fuller o de Jean Prouv&eacute;, y una aceptaci&oacute;n del deterioro y del paso del tiempo cargada de humanidad, y de la dulce belleza de una sanaci&oacute;n adecuada. Son aspectos que se perciben en diferentes intervenciones. En tres modestos edificios de viviendas de alquiler p&uacute;blico en el Grand Parc de Burdeos en 2017, en la actuaci&oacute;n m&iacute;nima sobre la plaza Leon Acoc de la misma ciudad, y en el Palais de Tokio, que han aceptado en el estado en que lo encontraron, insufl&aacute;ndole vida sin necesidad de estirarle la piel. Hay que reconocer en Lacaton y Vassal la lucidez para viajar desde la idea al paradigma, la capacidad de realizar actuaciones y convertirlas en modelos &uacute;tiles, en ejemplos construidos. En el imaginario de su espacio profesional han logrado conectar las primeras experiencias laborales, las que realizaron en la dram&aacute;tica pobreza de N&iacute;ger, con la penuria suburbana de las ciudades europeas, de las problem&aacute;ticas <em>banlieues</em> repletas de viviendas sociales en Francia, con la idea central de que todo es aprovechable cuando hay necesidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5de6d343-303c-4a40-b727-38ac33e33e9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="FRAC Nord-Pas de Calais. Fotografía cortesía de Philippe Ruault. EFE"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                FRAC Nord-Pas de Calais. Fotografía cortesía de Philippe Ruault. EFE                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa clara y espec&iacute;fica percepci&oacute;n de la realidad, aplicada a su trabajo cotidiano, no ha pasado desapercibida. Lacaton y Vassal son valorados en todo el planeta por la eficacia de su acci&oacute;n, y acumulan numerosos galardones internacionales, incluyendo el prestigioso reconocimiento del Premio de Arquitectura Contempor&aacute;nea de la Uni&oacute;n Europea &ndash;Mies van der Rohe, bianual, concedido en 2019 por la transformaci&oacute;n de 530 viviendas en el Grand Parc de Burdeos. Ahora reciben el Pritzker 2021, que, sin duda, contribuir&aacute; a que su obra tenga una repercusi&oacute;n did&aacute;ctica en diferentes campos.
    </p><p class="article-text">
        En las escuelas de arquitectura, que siguen favoreciendo m&aacute;s la creatividad formal que la utilitaria. En el c&iacute;rculo de los promotores y constructores, donde quiz&aacute; invite a encontrar la manera de modificar su modelo de negocio. Y en la sociedad, que debe exigir este tipo de intervenciones puntuales de los poderes p&uacute;blicos para mejorar las condiciones de vida en los barrios menos favorecidos, en los que el mantenimiento y las reformas del patrimonio residencial son tan necesarias. Conservar aquello que sirve no es cuesti&oacute;n de pobreza, es cuesti&oacute;n de inteligencia y sostenibilidad. Y si lo reconoce el Pritzker, mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Domínguez Uceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/premio-pritzker-arquitectura-galardonar-autores-proyectos-costosos-e-irracionales-premiar-arquitectura-valores-sociales_129_7316674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Mar 2021 22:10:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31ced17d-3dbf-48a2-a6ca-3cb57afd1393_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1131045" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31ced17d-3dbf-48a2-a6ca-3cb57afd1393_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1131045" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El premio Pritzker de arquitectura, de galardonar a los autores de proyectos costosos e irracionales a premiar los valores sociales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31ced17d-3dbf-48a2-a6ca-3cb57afd1393_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es la arquitectura de Grafton Architects, el primer equipo solo de mujeres en ganar el Pritzker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/grafton-architects-primer-femenino-pritzker_1_1045508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2583559-79fa-489b-8f34-f2205e6a6655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Yvonne Farrell y Shelley McNamar, fundadoras de Grafton Architects"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Yvonne Farrell y Shelley McNamara se alzan con el Nobel de arquitectura por empatizar con el resto de estructuras a su alrededor a la hora de diseñar y por no querer imponer su gusto arquitectónico sin integrarlo al completo con el entorno</p><p class="subtitle">La única mujer ganadora y su idilio con la burbuja inmobiliaria española: Zaha Hadid</p></div><p class="article-text">
        El mayor galard&oacute;n en arquitectura ha reconocido por primera vez la labor de un equipo formado &iacute;ntegramente por mujeres, <a href="https://www.graftonarchitects.ie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la del irland&eacute;s Grafton Architects</a> que dirigen Yvonne Farrell y Shelley McNamara. El jurado del premio ha destacado al estudio por &ldquo;pionero&rdquo; en un sector dominado por hombres, con una obra marcada por la integridad, que respeta el lugar y la comunidad en la que es construida, seg&uacute;n el fallo.
    </p><p class="article-text">
        Hace tres a&ntilde;os, en la edici&oacute;n de 2017, el nombre de una catalana destacaba entre el de sus compa&ntilde;eros varones. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/Entrevista-pritzker-carme-pigem_0_618038339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La arquitecta Carme Pigem</a>, sin embargo, era minor&iacute;a en el proyecto colaborativo ganador, donde dos de los tres due&ntilde;os del estudio RCR de Olot (Girona) son hombres. Antes que ella, la arquitecta de origen iran&iacute; Zaha Hadid lo gan&oacute; en solitario en 2004 y, en 2010, se alz&oacute; con &eacute;l el despacho japon&eacute;s Sanaa, que cuenta con una mujer en su plantilla. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c314ddf6-9e95-491d-8472-1474bbb82aec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por eso es importante que, en los 41 a&ntilde;os del 'Nobel' de la arquitectura, sus nombres no queden diluidos por primera vez en equipos cargados de testosterona. McNamara y Farrell son dos veteranas en el sector y este no es el primer premio que reciben por sus cuatro d&eacute;cadas de profesi&oacute;n, tan solo el m&aacute;s prestigioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f602654f-73ff-4dd2-a051-7f81ed9e2a7c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En la primera etapa del estudio, fundado en 1978 y bautizado en honor a una de las calles m&aacute;s c&eacute;ntricas de Dubl&iacute;n, se especializaron en edificios p&uacute;blicos y residenciales como escuelas y universidades. El Departamento de Ingenier&iacute;a Mec&aacute;nica del Trinity College de Dubl&iacute;n (2002), donde destaca el uso de diferentes piedras, o el Solstice Arts Centre (2006) y el Departamento de Finanzas de Dubl&iacute;n (2007) les procuraron fama y prestigio a nivel mundial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d167142-c57d-4bd1-b4be-f987978534a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La concepci&oacute;n del entorno y la empat&iacute;a con el resto de construcciones provoca que sus edificios sean &ldquo;buenos vecinos&rdquo;, como ha destacado el Pritzker: &ldquo;Quieren aportar algo m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de lo construido y contribuyen a hacer de la ciudad un lugar mejor equilibrando fuerza y delicadeza. Sus obras son modernas e impactantes y nunca repiten ni imitan; son la expresi&oacute;n de su propia voz arquitect&oacute;nica&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f623ac18-3444-4f0f-8af7-8092e42c06b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de 2008, Garfton Achitects alcanz&oacute; una concepci&oacute;n m&aacute;s internacional con el dise&ntilde;o de la Universidad Bocconi de Mil&aacute;n, con el que consiguieron el premio World Building of the Year en festival mundial de arquitectura de Barcelona. M&aacute;s tarde, en Per&uacute;, proyectaron una nueva sede de la universidad UTEC que se incluye por placas estructurales entre la flora del frondoso barrio de Barranco.
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen se inserta en el contexto general de Lima, una ciudad caracterizada por grandes escolleras que &ldquo;establecen la uni&oacute;n entre la ciudad y el mar, verdes valles transformados en su interior, del mar a la ciudad&rdquo;. Con &eacute;l, ganaron en 2016 el RIBA, una de las medallas en arquitectura m&aacute;s importantes de Reino Unido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4fd85a7d-8427-4392-880f-073ca320dc56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre los concursos internacionales que ha ganado el estudio de las dos arquitectas cabe destacar la Escuela de Econom&iacute;a de la Universidad de Tolosa (2009), la Kingston University Town House en Londres (2013) y el Institut Mines Telecom en Par&iacute;s (2013). Tambi&eacute;n han representado a Irlanda en la Bienal de Venecia 2002 y se alzaron con el Le&oacute;n de Plata diez a&ntilde;os despu&eacute;s con el edificio peruano anteriormente mencionado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si de algo se enorgullecen McNamara y Farrell es de su vis did&aacute;ctica, ya sea en la universidad de la UCD, donde ambas dieron clase durante 30 a&ntilde;os, como en c&aacute;tedras invitadas de Harvard, Yale, la &Eacute;cole Polytechnique F&eacute;derale de Laussane y la Academia di Architettura di Mendrisio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6969544c-7c93-4e70-9b98-ce2d4c5dd28b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Ense&ntilde;ar ha sido para nosotras siempre una realidad paralela. Y es una manera de destilar nuestra experiencia y ofrecerla a las nuevas generaciones de forma que jueguen un papel en el crecimiento de la cultura. Lo comprendemos como algo que funciona en dos direcciones: aprendemos de los estudiantes y deseamos que los estudiantes aprendan de nosotras&rdquo;, destacan las &uacute;ltimas galardonadas, mucho m&aacute;s que un ajuste de cuentas del premio Pritzker.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/grafton-architects-primer-femenino-pritzker_1_1045508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2020 16:52:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2583559-79fa-489b-8f34-f2205e6a6655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="635094" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2583559-79fa-489b-8f34-f2205e6a6655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="635094" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Así es la arquitectura de Grafton Architects, el primer equipo solo de mujeres en ganar el Pritzker]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2583559-79fa-489b-8f34-f2205e6a6655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Premio Pritzker,Edificios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carme Pigem: "Algunos profesores de arquitectura nos decían que si volvíamos al pueblo estábamos acabados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carme-pigem-profesores-arquitectura-volviamos_1_1174969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b500d3cc-24fc-4eda-bd8e-97193a75cb98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carme Pigem: &quot;Algunos profesores de arquitectura nos decían que si volvíamos al pueblo estábamos acabados&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta arquitecta dirige el estudio RCR de Olot junto con Ramon Vilalta y Rafael Aranda, ganadores los tres del Pritzker 2017, el Premio Nobel de su disciplina</p><p class="subtitle">Su obra dialoga con el paisaje y lo local en un mundo globalizado: "Reivindicamos las raíces bien entendidas, las identificaciones en un lugar, pero no para encerrarnos"</p><p class="subtitle">Esta ha sido la década de su reconocimiento pero también la de la crisis del ladrillo en España: "Se usa el arquitecto para invertir y ganar mucho dinero"</p></div><p class="article-text">
        Carme Pigem naci&oacute; en Olot hace 57 a&ntilde;os y desde esta peque&ntilde;a localidad de la provincia de Girona, junto a sus colegas de estudios Ramon Vilalta y Rafael Aranda, ha proyectado al mundo entero una forma de hacer arquitectura. Tras m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de trayectoria profesional, los tres integrantes del estudio RCR recibieron en 2017 el Premio Pritzker, el llamado 'Nobel de la arquitectura'.
    </p><p class="article-text">
        Con una prol&iacute;fica obra que tiene en el di&aacute;logo con el paisaje un com&uacute;n denominador, para Pigem y sus dos compa&ntilde;eros esta ha sido la d&eacute;cada de la plenitud profesional. Unos a&ntilde;os que han coincidido tambi&eacute;n con algunas transformaciones que afectan de alguna forma su sector, como las consecuencias de la crisis del ladrillo, de la emergencia clim&aacute;tica o de la eclosi&oacute;n de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta ha sido para ustedes la d&eacute;cada del reconocimiento a toda una trayectoria. &iquest;En qu&eacute; le cambia la vida a un arquitecto recibir el Premio Pritzker?</strong>
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; no cambias, pero s&iacute; la forma como el entorno te mira y te valora. Pasas de ser una persona an&oacute;nima que hace su trabajo a un personaje un poco p&uacute;blico. Aunque nosotros, como arquitectos, no estamos abocados a esto &uacute;ltimo. Hay artistas que lo buscan, los pol&iacute;ticos evidentemente, pero para nosotros es diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me refer&iacute;a sobre todo al trabajo. &iquest;Tienen m&aacute;s y mejores encargos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha m&aacute;s gente se te acerca, s&iacute;, pero tambi&eacute;n es cierto que si quieres seguir haciendo obra p&uacute;blica tienes que hacer concurso. En cuanto al privado, s&iacute; hay gente que se interesa por ti y que quiz&aacute;s antes no lo hubiese hecho. El abanico de encargos se abre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tienen sobre la mesa alguno que quiz&aacute;s no les hubiese llegado sin el premio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha venido una universidad de Taiw&aacute;n para que hagamos un centro para sus estudiantes, tanto para el deporte como para la actividad social. El lugar de vida del campus. Es evidente que no hubiesen venido a buscarnos si no fu&eacute;ramos Pritzker. Por no mencionar el alud de conferencias, f&oacute;rums, propuestas para ser miembros de jurado&hellip; Es imposible decir que s&iacute; a todo, lo que intentamos al menos es contestar [r&iacute;e].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su trayectoria profesional con Vilalta y Aranda tiene un momento inicial curioso, cuando en 1988 ganan el concurso para hacer un faro en Gran Canaria con una propuesta de edificaci&oacute;n horizontal. Se dice que ese episodio cuenta mucho sobre su forma de ver la arquitectura. &iquest;Es as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que fuese un faro horizontal y no vertical explica bastante de nuestra manera de afrontar la arquitectura. La ruptura que supuso la propuesta hizo que, en la misma exposici&oacute;n de los 49 faros que se plantearon en la costa espa&ntilde;ola, este se convirtiese en el proyecto estrella. Tuvo un impacto importante y nos llev&oacute; a una exposici&oacute;n en Par&iacute;s, una invitaci&oacute;n a Jap&oacute;n&hellip; Fue nuestro primer paso que nos empez&oacute; a dar a conocer y abrir caminos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre sus inicios, parece remarcable que ninguno de los tres integrantes de RCR pertenece a familias adineradas, cuando esto era habitual, sin ir m&aacute;s lejos, en los 80 con apellidos como Bohigas, Bofill, Tusquets&hellip; &iquest;Eso explica su trayectoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seguramente. Nosotros acabamos los estudios y en vez de hacer pr&aacute;cticas en despachos volvimos a casa [Olot] para trabajar. No tener ascendencia nos ha permitido hacer las cosas de forma m&aacute;s genuina, y esto no es malo. Todo tiene sus cosas. Cuando llegas muy arropado y protegido por determinadas estructuras puedes tener m&aacute;s facilidades, pero tambi&eacute;n pueden constre&ntilde;irte o aprisionarte. Nosotros hemos hecho lo que cre&iacute;amos como lo sent&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volvieron a casa en un momento de un &lsquo;boom&rsquo; urban&iacute;stico en Barcelona: los a&ntilde;os previos a los Juegos Ol&iacute;mpicos. &iquest;Qu&eacute; les dec&iacute;an sus colegas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a algunos profesores que nos dec&iacute;an que si volv&iacute;amos al pueblo estar&iacute;amos acabados. Pero en la vida es importante hacer lo que crees. Para ser como otro siempre ser&aacute;s una mala copia. Repetir modelos y est&aacute;ndares no nos ha interesado nunca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9edb49dd-02fe-4866-b57a-e5eb46589ec0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Su obra tiene una fuerte interacci&oacute;n con el paisaje que la rodea, con especial fijaci&oacute;n por la naturaleza. &iquest;Qu&eacute; elementos suelen tener m&aacute;s en cuenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos interesa todo. Puedes aprender de todo. Depende de lo que est&eacute;s preguntando. Cuando est&aacute;s en el bosque y desde ah&iacute; ves un campo o un espacio abierto, te est&aacute; dando una experiencia espacial que quiz&aacute;s es la que quieres hacer con la arquitectura. Preparar espacios y vivencias que hagan de esta experiencia algo &uacute;nico. De la riqueza y emoci&oacute;n que se siente en la natura se pueden destilar conceptos para aplicarlos en los espacios que creas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ustedes defienden siempre que sus obras transmiten sensaciones y experiencias. A menudo serenidad, equilibrio. &iquest;Es esa la funci&oacute;n de la arquitectura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra disciplina es muy compleja. A nosotros nos gusta enfocarla de forma global. El enfoque solo funcional no nos interesa. Es evidente que ha de funcionar, no se cuestiona, pero no es su finalidad. Ha de ser bonito, transmitir, producir emoci&oacute;n. Cuando pintas puedes hacer lo que quieras, pero hay pinturas que transmiten. Intentamos que las personas no se queden indiferentes, que sientan algo y que eso les acompa&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A unos arquitectos que aprecian tanto el entorno natural de sus obras, &iquest;les preocupa la emergencia clim&aacute;tica que amenaza las salud del planeta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos preocupa, claro. Cuando hablamos de sostenibilidad, de amor a la tierra, es importante situar bien los edificios en los lugares. No los vas a destrozar paisaj&iacute;sticamente. Intentamos trabajar en armon&iacute;a. Pensamos en la sostenibilidad y hablamos de ecolog&iacute;a de una forma hol&iacute;stica, no s&oacute;lo es una cuesti&oacute;n de materiales, energ&iacute;a, adaptaci&oacute;n al lugar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cuando ven grandes urbanizaciones colonizando el litoral, como ha ocurrido sin ir m&aacute;s lejos en la costa catalana durante a&ntilde;os, qu&eacute; piensan? &iquest;Les duele?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, duele. Se ha hecho mucho y a veces demasiado. A la sociedad actual la mueve el dinero y el dinero se mueve seg&uacute;n prioridades que no son las nuestras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02f6bd95-6a11-40d5-98f0-9238be1f096d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>A trav&eacute;s de su obra y sus declaraciones se ve que son tambi&eacute;n grandes defensores de lo local en un mundo cada vez m&aacute;s globalizado. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Reivindicamos las ra&iacute;ces bien entendidas, las identificaciones en un lugar. Pero no para encerrarnos ah&iacute;, sino porque te ayuda a entender el mundo. Profundizar para comprender un lugar te acaba ayudando a entender otros lugares. Cuando llegas a la esencia, el lenguaje se vuelve com&uacute;n y la comprensi&oacute;n es m&aacute;s global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se lo preguntaba porque algunos usan la exaltaci&oacute;n de la identidad como una forma de protecci&oacute;n, a menudo reaccionaria, frente al otro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al contrario. Para nosotros se trata de conocerse a uno bien para conocer a los dem&aacute;s. Las culturas y religiones, si vas a su esencia, es muy parecida. Luego ser&aacute;n dispares y enfrentadas, pero si te olvidas y vas a la ra&iacute;z, todo es muy com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su estilo no es parecido al de arquitectos muy medi&aacute;ticos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, como Foster o Gehry. &iquest;Qu&eacute; nombres son para ustedes referentes o les inspiran?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tenemos un referente muy claro. Al salir de la escuela nos gustaba mucho la arquitectura catalana, fuimos a visitar obras maestras &ndash;por ejemplo de Mies van der Rohe y de Kahn&ndash; y nos interes&oacute; el mundo de las artes, que trabaja los mismos temas que nosotros pero sin la parte normativa y presupuestaria. Nos atrajo tambi&eacute;n la arquitectura isl&aacute;mica, que trabaja mucho los sentidos. Y la arquitectura popular de la Garrotxa. De todo hemos ido aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tiempo parece ralentizarse cuando uno est&aacute; dentro de sus espacios. &iquest;Ustedes tienen redes sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Ni Facebook ni nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque pide mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vivimos muy acelerados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que acelerados, todo es muy superficial. De consumo r&aacute;pido. En un d&iacute;a puedes acabar viendo cientos de im&aacute;genes. La sociedad est&aacute; sobreestimulada, se ve mucho con los ni&ntilde;os. Es algo que me asusta. Consumes 500 im&aacute;genes &ndash;o las que sean&ndash; al d&iacute;a a medio segundo por imagen. &iquest;Qu&eacute; te aporta? Has visto mucho, alguna cosa igual te llevar&aacute; a relacionar algunos conceptos, pero me parece algo excesivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7dd8f0da-2906-4a33-a4b0-e76c14c80662_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Esta d&eacute;cada ha sido para ustedes la del reconocimiento profesional, pero tambi&eacute;n la de una grave crisis econ&oacute;mica, asociada a un modelo fallido del &lsquo;boom&rsquo; del ladrillo. &iquest;Lo sufrieron ustedes por igual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos suerte de que no hemos vivido mucho del &lsquo;boom&rsquo; del ladrillo. No hemos participado de ello ni para lo bueno ni para lo malo. Se dio la circunstancia adem&aacute;s de que ganamos el concurso para hacer el museo Soulages en Francia cuando empezaba la crisis. Pasamos el momento m&aacute;s fuerte de la crisis teniendo trabajo fuera, pero fue circunstancial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue el sector de la arquitectura corresponsable de ese despilfarro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te encargan un aeropuerto en el que no aterrizar&aacute; ning&uacute;n avi&oacute;n y consideras que hay que decir que no quieres hacer el proyecto, entonces s&iacute;. Si no, hemos sido utilizados. Se usa el arquitecto para invertir en el mundo del ladrillo para ganar mucho dinero. Si no somos corresponsables, s&iacute; tenemos una parte de responsabilidad y el dinero tira mucho. Pero nosotros, como le dec&iacute;a, no hemos entrado mucho en todo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Espa&ntilde;a se da la paradoja de que un joven ya ha de destinar m&aacute;s del 100% de su salario para pagar solo un alquiler. &iquest;Qu&eacute; le parece?</strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Emancipacion-jovenes-consejo-superior-juventud_0_975002923.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un joven ya ha de destinar m&aacute;s del 100% de su salario para pagar solo un alquiler</a>
    </p><p class="article-text">
        A nivel social hay un empobrecimiento general de la poblaci&oacute;n. Cada vez el dinero est&aacute; en menos manos y el grueso de poblaci&oacute;n pierde poder adquisitivo. Esto es muy duro. Y no lo digo como arquitecta ni como Pritzker, sino como persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b1be1243-430d-4750-b0c1-bd8e6a2f7d04_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Han llevado su estudio a la cima de la arquitectura siendo tres profesionales en la direcci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se lleva esa suerte de direcci&oacute;n colegiada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada uno dice la suya y llegamos a consensos. No es una cuesti&oacute;n de votar. Alguna vez nos han comparado con un tr&iacute;o de jazz y nos gusta porque es bonito. &iquest;Qu&eacute; es m&aacute;s importante, la trompeta o el saxo? Pues el conjunto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Discuten m&aacute;s o menos que hace treinta a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio destin&aacute;bamos m&aacute;s tiempo a hablar, ahora nos entendemos m&aacute;s r&aacute;pido. Hemos desarrollado incluso un argot propio. Es como una pareja que lleva toda la vida junta, cuya complicidad va m&aacute;s all&aacute; de las palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No les han llamado de grandes empresas y bancos para contar los secretos del &eacute;xito de este tipo de direcci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        [R&iacute;e] No... Pero a veces decimos que tendr&iacute;a que haber tres presidentes... En el colegio de mi hija hay dos directores, uno m&aacute;s acad&eacute;mico y el otro m&aacute;s de gesti&oacute;n. Las cosas compartidas se llevan mejor, son m&aacute;s equilibradas, y te equivocas menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carme-pigem-profesores-arquitectura-volviamos_1_1174969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Dec 2019 20:20:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b500d3cc-24fc-4eda-bd8e-97193a75cb98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="127352" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b500d3cc-24fc-4eda-bd8e-97193a75cb98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="127352" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Carme Pigem: "Algunos profesores de arquitectura nos decían que si volvíamos al pueblo estábamos acabados"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b500d3cc-24fc-4eda-bd8e-97193a75cb98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arte,Premio Pritzker,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conexión valenciana con el 'Nóbel' de arquitectura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sociedad/valenciana-estudio-nobel-arquitectura_1_3547392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ea20aba-48cb-47bf-90fe-c27d382468a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Noelia Baldayo, en el estudio de RCR en Olot"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Noèlia Baldayo, arquitecta de Sagunt, trabaja desde hace años en el despacho de Aranda, Pigem y Vilalta (RCR), premiados esta semana con el Pritzker 2017</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se ha otorgado el premio m&aacute;s prestigioso de arquitectura, el Pritzker, el que popularmente se conoce como el 'Premio N&oacute;bel de arquitectura', y se ha concedido a los arquitectos del despacho&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/cultura/pritzker-2017-arquitectura-aranda-pigem-vilalta_0_617688962.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aranda, Pigem y Vilalta (RCR Arquitectes)</a> de Olot (Girona). En este estudio tradicionalmente ha habido una torre de Babel de trabajadores, hay o han pasado catalanes, vascos, portugueses, franceses, madrile&ntilde;os, japoneses, andaluces, argentinos, belgas, estadounidenses, gallegos, h&uacute;ngaros... y valencianos. Ahora hay una, No&egrave;lia Baldayo.
    </p><p class="article-text">
        La arquitecta, de Sagunt, de 38 a&ntilde;os, lleg&oacute; en 2006 a RCR con una beca Arquia, la que se otorga a los mejores estudiantes de arquitectura de Espa&ntilde;a para que elijan el estudio de Europa donde quieren trabajar y coger experiencia de prestigio durante 6 meses. No&egrave;lia eligi&oacute; a Aranda, Pigem y Vilalta, y aqu&iacute; est&aacute; todav&iacute;a. Aunque ha tenido dos etapas diferentes (con un par&eacute;ntesis de poco m&aacute;s de tres a&ntilde;os en el que regres&oacute; a Val&egrave;ncia por motivos personales), No&egrave;lia Baldayo fue contratada tras su etapa de becaria y ahora trabaja desarrollando y contagiando la arquitectura y filosof&iacute;a RCR.
    </p><p class="article-text">
        Entre los proyectos de su primera etapa destac&oacute; su papel como coordinadora de equipo del complejo 'The Edge', un megaproyecto de 215.000 metros cuadrados en Dubai -que finalmente no se ejecut&oacute;-. Tras estos primeros a&ntilde;os volvi&oacute; a Val&egrave;ncia &ldquo;pero cuando RCR te contagia su pasi&oacute;n por la arquitectura, ya es dif&iacute;cil verla de otra forma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda etapa vuelve como docente del 'workshop' anual del estudio, taller interdisciplinar en el que se divulga la manera de entender la arquitectura de RCR y donde imparten conferencias arquitectos de renombre como Souto de Moura (tambi&eacute;n premio Pritzker).
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute; se reengancha al estudio con trabajos que se proyectan en Burdeos: la mayor&iacute;a de ellos de programa residencial, con extensiones que rondan los 25.000 m2. Los m&aacute;s destacables son 'La Buttini&egrave;re' y 'L'ilot plaza'. En este &uacute;ltimo es donde concentra sus esfuerzos en la actualidad, se trata de una manzana urbana de un centenar de viviendas y zona comercial.
    </p><p class="article-text">
        Su papel es representar a RCR dentro del equipo que desarrolla el proceso constructivo del proyecto. Esto le supone viajes peri&oacute;dicos a la ciudad francesa para reunirse con los socios y colaboradores de Aranda, Pigem y Vilalta.
    </p><p class="article-text">
        No&egrave;lia afirma que con el Pritzker se les ha abalanzado una ola de felicitaciones, y tambi&eacute;n de periodistas. Ella destaca la informaci&oacute;n que public&oacute; el <a href="https://mobile.nytimes.com/2017/03/01/arts/design/3-win-the-pritzker-long-a-prize-for-starchitects.html?smid=tw-share&amp;_r=1&amp;referer=https://t.co/DpVWYLoUX3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a> sobre el premio al tr&iacute;o de arquitectos catalanes, no por el prestigio del medio en si, sino porque en su inicio afirmaba que &ldquo;esta podr&iacute;a ser la se&ntilde;al m&aacute;s clara de que la era del arquitecto estrella que trabaja en solitario ya no existe&rdquo;. As&iacute; No&egrave;lia destaca que la din&aacute;mica interna del estudio se rige por esto mismo, el trabajo en equipo entre iguales, una arquitectura colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n a&ntilde;ade que &ldquo;aqu&iacute; la cultura del esfuerzo es muy importante, se requiere mucho trabajo, te autoexiges t&uacute; tambi&eacute;n, est&aacute;s en 'la Champions' de la arquitectura&rdquo;. Todo ello no obstante &ldquo;te proporciona una gran satisfacci&oacute;n profesional, sobre todo porque trabajas en algo en lo que crees&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el estudio de RCR hay un predominio de mujeres en el quipo, circunstancia que quiere destacar por la dificultad que han tenido las mujeres para abrirse paso en el mundo de la arquitectura, tradicionalmente de dominio exclusivo de hombres.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, No&egrave;lia Baldayo subraya un dato que se ha reflejado poco en la informaci&oacute;n sobre el premio a RCR:&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/cultura/Entrevista-pritzker-carme-pigem_0_618038339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carme Pigem</a> es la tercera mujer en obtener el premio Pritzker -despu&eacute;s de Zaha Hadid y de Kazuyo Sejima-, pero es la primera en serlo habiendo sido madre. Un hecho con el que se siente identificada, No&egrave;lia tambi&eacute;n ha sido madre trabajando en RCR (su hijo Aleix tiene 13 meses).
    </p><p class="article-text">
        Ella lanza la pregunta &ldquo;&iquest;es necesario prescindir de algo tan fuerte como la maternidad para poder avanzar en la vida? Lo ideal ser&iacute;a que fuera una elecci&oacute;n y no un sacrificio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariocv]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sociedad/valenciana-estudio-nobel-arquitectura_1_3547392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Mar 2017 23:03:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ea20aba-48cb-47bf-90fe-c27d382468a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="145230" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ea20aba-48cb-47bf-90fe-c27d382468a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="145230" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La conexión valenciana con el 'Nóbel' de arquitectura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ea20aba-48cb-47bf-90fe-c27d382468a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La arquitectura española premiada con el Pritzker: acero y lentitud local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/arquitectura-espanola-premiada-pritzker-lentitud_129_3547486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La arquitectura española premiada con el Pritzker: acero y lentitud local"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitectura del estudio RCR parece crecer lentamente en los sitios y dialoga con ellos con naturalidad, pero con una naturalidad extraordinariamente sofisticada, compleja y exigente</p><p class="subtitle">Los españoles Aranda, Pigem y Vilalta ganan el Pritzker de arquitectura 2017</p></div><p class="article-text">
        Hasta la localidad gerundense de Olot, llegan desde hace a&ntilde;os j&oacute;venes estudiantes de todas partes del mundo para conocer de cerca la obra y el peculiar modo de hacer de tres arquitectos catalanes, Rafael Aranda, Carme Pigem y Ram&oacute;n Vilalta, fundadores del estudio RCR. Al recibir el pasado mi&eacute;rcoles el premio Pritzker, el m&aacute;s importante del mundo en el terreno de la arquitectura, se ve&iacute;an desbordados tambi&eacute;n con las repentinas visitas y llamadas de la prensa internacional.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que este galard&oacute;n se concede a un arquitecto espa&ntilde;ol. Rafael Moneo lo hab&iacute;a obtenido el a&ntilde;o 1996. Sin embargo nunca antes el premio Pritzker hab&iacute;a sido otorgado al trabajo conjunto de tres arquitectos. En el caso del estudio RCR se debe al m&eacute;rito de haber construido un di&aacute;logo de una riqueza polif&oacute;nica ininterrumpida desde hace casi tres d&eacute;cadas. Una labor cuyo resultado mantiene, no obstante, una &ldquo;personalidad&rdquo; que trasciende a la de cada uno de sus integrantes.
    </p><p class="article-text">
        Resumir los valores de este peculiar estudio catal&aacute;n no permite dejar de lado tres aspectos clave para entender su singularidad: el lugar, la materia y el tiempo. O dicho con mayor precisi&oacute;n: su relaci&oacute;n con Olot, el acero y la lentitud.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura de RCR mantiene un v&iacute;nculo tan poderoso con la vieja y volc&aacute;nica regi&oacute;n de la Garrocha como la de un &aacute;rbol con la tierra en la que clava sus ra&iacute;ces. Desde all&iacute; han demostrado que la arquitectura que comprende un lugar puede comprenderlos todos. Comenzaron su carrera profesional realizando obras de peque&ntilde;a escala, una memorable y hermos&iacute;sima alberca y casas para el herrero y la peluquera de su pueblo. Pero han sabido ir depurando su forma de trabajo, ganando en intensidad y controlando la escala de sus intervenciones hasta salir de su terru&ntilde;o y construir en Francia, B&eacute;lgica y Dubai. Y lo han hecho con &eacute;xito gracias a entender que cada lugar, en realidad, era Olot mismo.
    </p><p class="article-text">
        En la arquitectura de RCR, el paisaje y la construcci&oacute;n se entretejen con una naturalidad semejante a la que tienen los l&iacute;quenes que aparecen sobre el toc&oacute;n de un &aacute;rbol cortado o la humedad que se condensa al amanecer sobre una piedra. El Estadio deportivo de Tossols-Basil parece haber estado siempre rodeado de las hojas secas del robledal donde se implanta. Operar en mitad de un bosque o de un caser&iacute;o y que el resultado no haga histri&oacute;nicas concesiones formales a la propia naturaleza o a los edificios cercanos no es nada f&aacute;cil. Obras como el espacio del Teatro de la Lira, en Ripoll, son un ejemplo de la capacidad de su arquitectura para ofrecer un valor a&ntilde;adido al lugar donde se implantan.
    </p><p class="article-text">
        A la vez sus obras se esfuerzan por exprimir todo lo que los materiales son capaces de ofrecer. Incluso cuando todo se supedita a una sola materia, &eacute;sta se explota al m&aacute;ximo de su capacidad. En las Bodegas Bell-lloc o en el restaurante Les Cols, el acero se pliega o se cuelga como la ropa en un tendal aprovechando su elasticidad. En otras ocasiones el acero se muestra rugoso y &aacute;spero o se exhibe como material en bruto, como si tuviese la misma riqueza pl&aacute;stica que un cuadro abstracto. RCR disfrutan dejando que esta materia muestre el paso del tiempo a trav&eacute;s de la aparici&oacute;n del &oacute;xido y sus manchas imperfectas como el mejor acabado posible.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura de Aranda, Pigem y Vilalta parece producirse en un instante que no es el de la pura actualidad. El tiempo transcurre a un ritmo diferente en sus obras y lo hace gracias a considerar la lentitud como algo que enriquece la arquitectura y al propio ser humano. Como si desde la inauguraci&oacute;n de cada obra asumieran como inevitable que terminen creciendo malas hierbas entre sus muros o que la vegetaci&oacute;n acabe invadi&eacute;ndola. Porque saben que toda obra es conjunci&oacute;n de pasado y futura destrucci&oacute;n. El estudio donde trabajan, una vieja fundici&oacute;n transformada desde la ruina y donde los muros originales conviven con lo nuevo, es un ejemplo de lo dicho.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura del estudio RCR parece crecer lentamente en los sitios y dialoga con ellos con naturalidad, pero con una naturalidad extraordinariamente sofisticada, compleja y exigente. Hay en sus obras un esfuerzo disimulado, que las acerca a algunas arquitecturas del pasado vinculadas a una sencillez, concentraci&oacute;n e intensidad sorprendentemente pr&oacute;ximas a las de la arquitectura tradicional japonesa.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente por eso mismo es dif&iacute;cil imaginar mejor lugar para que estos arquitectos reciban el premio que Tokio. All&iacute;, el pr&oacute;ximo 20 de mayo, ser&aacute; entregada la medalla conmemorativa que atestigua la obtenci&oacute;n de este singular galard&oacute;n a este tr&iacute;o de catalanes universales.
    </p><p class="article-text">
        <em>Santiago de Molina es profesor de Proyectos en la universidad San Pablo CEU de Madrid.&nbsp;</em> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago de Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/arquitectura-espanola-premiada-pritzker-lentitud_129_3547486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Mar 2017 19:48:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="184992" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="184992" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La arquitectura española premiada con el Pritzker: acero y lentitud local]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Es una lástima que la sociedad española esté al margen de la arquitectura"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/entrevista-pritzker-carme-pigem_128_3556092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="C:\fakepath\Les_Cols_Restaurant_Marquee_©_Hisao_Suzuki_.jpg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La española Carme Pigem ha sido premiada con el máximo galardón en el mundo de la arquitectura junto a sus socios Rafael Aranda y Ramón Vilalta</p><p class="subtitle">"Desde mis raíces, desde mi propio sentir, hago una manera de ver la arquitectura que se pueda entender de una forma universal"</p><p class="subtitle">"Hay que ayudar a valorar la arquitectura, es una asignatura pendiente"</p></div><p class="article-text">
        De Olot, al mundo. El <a href="http://www.pritzkerprize.com/laureates/2017" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Pritzker</a>, el mayor galard&oacute;n en la arquitectura, ha reconocido este a&ntilde;o el trabajo de tres arquitectos espa&ntilde;oles. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ram&oacute;n Vilalta, due&ntilde;os del <a href="http://www.rcrarquitectes.es/estudio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio RCR</a>, en Olot (Girona), han sido premiados por el valor de su arquitectura localista, la transformaci&oacute;n de estas obras en algo universal y por c&oacute;mo logran integrar sus trabajos en entornos naturales.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/cultura/pritzker-2017-arquitectura-aranda-pigem-vilalta_0_617688962.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un d&iacute;a despu&eacute;s de conocer que se hac&iacute;an con el 'Nobel' de la arquitectura,</a> eldiario.es habla con Carme Pigem (Olot, 1963) sobre el trabajo que llevan a cabo y la situaci&oacute;n de este arte en Espa&ntilde;a, donde recae por segunda vez el premio despu&eacute;s de que Rafael Moneo lo recibiera en 1996. 
    </p><p class="article-text">
        El galard&oacute;n se ha concedido de forma conjunta a los tres arquitectos por su trabajo colaborativo. Pigem asegura que entienden sus funciones en el estudio como si fueran un &ldquo;tr&iacute;o de jazz&rdquo;, una met&aacute;fora que les gusta utilizar para plasmar la creatividad compartida e ilustrar la manera en la que desarrollan su profesi&oacute;n a seis manos.
    </p><p class="article-text">
        Glenn Murcutt, arquitecto australiano miembro del jurado, resaltaba que su obra ayuda a ver &ldquo;de la forma m&aacute;s po&eacute;tica y bella posible&rdquo; que la arquitectura puede ser universal independientemente de donde est&eacute; construida. 
    </p><p class="article-text">
        Para Pigem, esta afirmaci&oacute;n es muy &ldquo;especial&rdquo;, porque &ldquo;pone en valor que no hay que perder tus ra&iacute;ces, tu localizaci&oacute;n&rdquo; y a la vez es decir que est&aacute;s &ldquo;abierto al mundo&rdquo;. &ldquo;Desde mis ra&iacute;ces, desde mi propio sentir, hago una manera de ver la arquitectura que se pueda entender de una forma universal&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El estudio abri&oacute; sus puertas en Olot en 1988. Lo que en un principio podr&iacute;a considerarse como un handicap para un negocio arquitect&oacute;nico se convirti&oacute; en una se&ntilde;a de identidad clave en sus creaciones que han dejado huella en otras localidades de la regi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; [en Olot] hemos montado nuestra base general y es f&aacute;cil estar conectado con el mundo. Antes quiz&aacute; era importante estar en las ciudades, pero ahora con las comunicaciones que hay, Olot nos ofrece una calidad de vida que en otros sitios desaparece&rdquo;, explica la arquitecta.
    </p><p class="article-text">
        Entre los proyectos que tienen sobre la mesa, Pigem destaca en restauraci&oacute;n el <a href="http://rcrbunkafundacio.cat/fons-rcr/obres/o-vi-234-espai-enigma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Enigma en Barcelona</a>, que acaban de terminar para los hermanos Adri&agrave;, la pr&oacute;xima inauguraci&oacute;n de una mediateca en Gante y la pr&oacute;xima construcci&oacute;n de las Bodegas de Perelada. Adem&aacute;s, han recibido el encargo de un &ldquo;proyecto cultural en Par&iacute;s&rdquo;, explica la socia del estudio que tambi&eacute;n ha abordado grandes obras fuera de Catalu&ntilde;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde su particular ubicaci&oacute;n, sus obras m&aacute;s aplaudidas son aquellas que han logrado un hermanamiento con el paisaje y la naturaleza, que abraza a los edificios nuevos o rehabilitados. El presidente de la instituci&oacute;n que otorga el galard&oacute;n, Tom Pritzker, destac&oacute; el &ldquo;compromiso inflexible&rdquo; de los arquitectos con el lugar en el que trabajan, lo que da como resultado &ldquo;espacios que est&aacute;n en relaci&oacute;n con sus respectivos contextos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros el paisaje es fundamental&rdquo;, explica Pigem, que a&ntilde;ade que cuando hacen un proyecto o remodelan un edificio, es importante que tengan un &ldquo;v&iacute;nculo muy potente&rdquo; con el entorno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se hace una intervenci&oacute;n, el paisaje que exist&iacute;a, o el edificio que exist&iacute;a, se convierte en dos cosas que est&aacute;n all&iacute; conjuntamente y ya no puedes disociarlas, no se pueden separar, son como una sola unidad. Es paisaje y arquitectura nueva, esto le da un car&aacute;cter muy especial y es algo muy &uacute;nico. Se da en un lugar con unas circunstancias, no es algo transportable ni extensible&rdquo;, cuenta la arquitecta sobre esta capacidad de imbricar la construcci&oacute;n con el entorno.
    </p><p class="article-text">
        El acta del jurado destaca algunos ejemplos en los que &ldquo;la ubicaci&oacute;n de los edificios, la elecci&oacute;n de los materiales y las geometr&iacute;as utilizadas siempre tienen por objeto resaltar las condiciones naturales para llevarlas al edificio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas construcciones es la Bodega Bell-Lloc (2007), ubicada en Palam&oacute;s (Girona), &ldquo;donde el uso del acero reciclado fusiona el edificio con la tierra y las aberturas entre los listones de acero permiten el ingreso indirecto de la luz&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7c6a94c3-f78d-4c8b-a307-5214f8af0afe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cristales, pl&aacute;sticos, acero... son parte de los materiales que priman en sus obras. Pigem destaca que para ellos &ldquo;lo importante es que cada obra encuentre su propia expresi&oacute;n material&rdquo;. La arquitecta a&ntilde;ade que en ese sentido, menos es m&aacute;s, ya que intentan usar en cada obra la m&iacute;nima variedad posible. Entienden que de esta manera &ldquo;el espacio y la atm&oacute;sfera que se crean son m&aacute;s relevantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los materiales que destaca en muchas de sus obras es el acero corten, con una oxidaci&oacute;n particular. Pigem cuenta que este material &ldquo;funciona muy bien en el paisaje&rdquo; precisamente por los colores que toma. &ldquo;No es como una pintura, no es un color plano, sino que es un color con muchos matices, por lo que lo hemos utilizado mucho cuando hemos trabajado en la naturaleza&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e9acdb3-a484-490b-bd54-59c5158fbd74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Una asignatura pendiente</h3><p class="article-text">
        Aunque el Pritzker es el m&aacute;ximo galard&oacute;n a nivel mundial y han recibido multitud de premios internacionales, pocos fuera de los c&iacute;rculos especializados han o&iacute;do hablar del estudio RCR. &ldquo;Se ha hecho muy buena arquitectura en Espa&ntilde;a y es una l&aacute;stima realmente que la sociedad espa&ntilde;ola est&eacute; al margen&rdquo;, lamenta Pigem.
    </p><p class="article-text">
        Es consciente de que aunque su trabajo s&iacute; que est&aacute; reconocido en el sector -la prestigiosa revista <a href="http://www.elcroquis.es/Shop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Croquis</a> ya le ha dedicado varios monogr&aacute;ficos- falta concienciar a la sociedad de la importancia de esta disciplina.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, en 2013 el estudio cre&oacute; &ldquo;una fundaci&oacute;n para ayudar a valorar la arquitectura dentro de la sociedad, porque creemos que es una asignatura pendiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la falta de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/politicas_culturales/proteger-arquitectura-contemporanea_0_603340459.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protecci&oacute;n institucional del patrimonio arquitect&oacute;nico</a>, que ha llevado a casos como el derribo del chalet de Alejandro de la Sota, la arquitecta asegura no tener muy claro c&oacute;mo abordar estas cuestiones desde un punto legal, aunque defiende que el patrimonio moderno deber&iacute;a poderse conservar.
    </p><p class="article-text">
        Pone como ejemplo el Espacio P&uacute;blico Teatro La Lira, en Ripoll, que es un antiguo teatro y una plaza al mismo tiempo donde se unen las dos orillas del r&iacute;o Ter con una pasarela met&aacute;lica cubierta en acero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se intent&oacute; que se pudiese declarar patrimonio, pero tienen que pasar como diez a&ntilde;os. Quiz&aacute; se podr&iacute;an acortar los plazos para preservar obras m&aacute;s contempor&aacute;neas&rdquo;, plantea Pigem.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c21b1654-2d20-4027-a080-444bbf24b6ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pigem insiste en que lo primero que &ldquo;hay que resolver entre todos es la falta la de conciencia sobre la importancia de la arquitectura y su conservaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo es arquitectura, aunque nadie sea consciente de ello: d&oacute;nde trabaja, por d&oacute;nde va al trabajo, d&oacute;nde vive, cuando va al teatro o hace deporte...&rdquo;, afirma Pigem, que reclama que &ldquo;la sociedad debe tomar conciencia del valor de la arquitectura, porque le interesa saber que cuanta m&aacute;s calidad tengan sus espacios, mejor ser&aacute; su vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vanesa Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/entrevista-pritzker-carme-pigem_128_3556092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Mar 2017 19:52:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1453736" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1453736" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA["Es una lástima que la sociedad española esté al margen de la arquitectura"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b3b133c2-d6a2-4b35-b239-08fd032c5c26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los españoles Aranda, Pigem y Vilalta ganan el Pritzker de arquitectura 2017]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-2017-arquitectura-aranda-pigem-vilalta_1_3554046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc7f160e-4329-4730-a5a1-63ba2e7b91a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta. Foto: Javier Lorenzo Domínguez (EFE)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tres arquitectos crearon en 1988 el estudio RCR en Olot, Girona</p><p class="subtitle">El premio, considerado el Nobel de la arquitectura, reconoce como conectan "exterior e interior" para crear "una arquitectura emocional y experiencial"</p></div><p class="article-text">
        Los arquitectos espa&ntilde;oles Rafael Aranda, Carme Pigem y Ram&oacute;n Vilalta del <a href="http://www.rcrarquitectes.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio RCR (Girona)</a> han sido galardonados con el Premio Pritzker 2017, el m&aacute;s prestigioso de la disciplina,  &ldquo;por su compromiso inflexible con el lugar&rdquo; en el que trabajan para la creaci&oacute;n de &ldquo;espacios que est&aacute;n en relaci&oacute;n con sus respectivos contextos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aranda, Pigem y Vilalta crearon en 1988 el estudio RCR en Olot, su ciudad natal, y en su trabajo &ldquo;buscan conexiones entre el exterior y el interior, lo que da como resultado una arquitectura emocional y experiencial&rdquo;, seg&uacute;n el fallo del jurado de la 39 edici&oacute;n del Pritzker recogido por la agencia EFE.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2084005_1488383956070"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2084005_1488383956070" width="643" height="362" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9349/2084005/643/362/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El anuncio se hizo p&uacute;blico en Chicago (EEUU) por el presidente de la <a href="http://www.pritzkerprize.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Hyatt</a>, Tom Pritzker, que ha destacado el hecho de que el jurado haya elegido, por primera vez, a tres arquitectos como receptores del premio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aranda, Pigem y Vilalta han tenido un impacto en la disciplina m&aacute;s all&aacute; de su &aacute;rea inmediata. Sus trabajos abarcan tanto espacios p&uacute;blicos como privados, centros culturales o instituciones educativas y su habilidad para relacionar de forma intensa el medioambiente espec&iacute;fico de cada lugar es un testimonio de su proceso y su profunda integridad&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Pritzker.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su forma de trabajar en colaboraci&oacute;n, donde el proceso creativo, el compromiso con una visi&oacute;n y todas las responsabilidades son compartidas por igual, llevaron a la decisi&oacute;n de seleccionar a tres individuos como ganadores de este a&ntilde;o&rdquo;, agreg&oacute; el presidente de la fundaci&oacute;n que otorga anualmente el Pritzker, considerado el Nobel de arquitectura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/42b9ca8a-0532-4c91-92e8-c99b8383cc51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El primer espa&ntilde;ol en ganarlo, Rafael Moneo</h3><p class="article-text">
        Es la segunda vez que el premio va a Espa&ntilde;a, tras Rafael Moneo, que fue galardonado con el Pritzker en 1996.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una gran alegr&iacute;a y responsabilidad. Estamos emocionados por que este a&ntilde;o tres profesionales, que trabajamos juntos y estrechamente en todo lo que hacemos, seamos los reconocidos&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Pigem en una breve declaraci&oacute;n recogida por la fundaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El comunicado resalta que los tres arquitectos trabajan de forma local pero que a la vez evocan una identidad universal a trav&eacute;s del uso creativo de materiales modernos incluyendo acero reciclado y pl&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han demostrado que la unidad de un material puede proporcionar una fuerza incre&iacute;ble y una gran simplicidad a un edificio&rdquo;, ha resaltado el presidente del jurado, el arquitecto brit&aacute;nico Glenn Murcutt, Premio Pritzker 2002.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb982662-202d-4160-99cc-89ebac9d70cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El fallo del jurado tambi&eacute;n se&ntilde;ala que vivimos &ldquo;en un mundo globalizado en el que debemos confiar en las influencias internacionales&rdquo;, pero cada vez m&aacute;s y m&aacute;s gente tiene miedo de que debido a esa influencia internacional &ldquo;estamos perdiendo nuestros valores locales, nuestro arte y costumbres locales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Agrega que Aranda, Cigem y Vilalta &ldquo;nos demuestran que es posible combinar ambas perspectivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos ayudan a ver, de la forma m&aacute;s po&eacute;tica y bella, que la respuesta a la cuesti&oacute;n no es una u otra y que podemos, al menos en arquitectura, aspirar a tener ambas. Nuestras ra&iacute;ces firmemente asentadas y nuestras ramas extendidas hacia el resto del mundo&rdquo;, dice el comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus proyectos mas destacados est&aacute;n el centro de arte La Cuisine, en N&egrave;grepelisse (Francia); el museo Soulages, en Rodez (Francia) -en colaboraci&oacute;n con G. Tr&eacute;gou&euml;t, el restaurante Les Cols, en Olot; la Bodega Bell-Lloc, en Palam&oacute;s (Gerona, Espa&ntilde;a) o la Biblioteca Sant Antoni-Joan Oliver, en Barcelona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6556faf8-5705-4a8b-9a47-24c9da763a51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/pritzker-2017-arquitectura-aranda-pigem-vilalta_1_3554046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Mar 2017 15:45:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc7f160e-4329-4730-a5a1-63ba2e7b91a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55243" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc7f160e-4329-4730-a5a1-63ba2e7b91a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55243" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los españoles Aranda, Pigem y Vilalta ganan el Pritzker de arquitectura 2017]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc7f160e-4329-4730-a5a1-63ba2e7b91a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
