<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Antártida]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/antartida/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antártida]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1005965/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta es la temperatura más baja registrada en la Tierra y la detectaron ocho científicos en la Antártida Oriental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/temperatura-baja-registrada-tierra-detectaron-ocho-cientificos-antartida-oriental-pm_1_13576971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ebb175-59d1-4820-8533-3102dffd8d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta es la temperatura más baja registrada en la Tierra y la detectaron ocho científicos en la Antártida Oriental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis reveló además que casi cien ubicaciones distribuidas en la zona registran de forma habitual la misma temperatura extrema: -98 grados</p><p class="subtitle">Navegador y explorador, es considerado el primer español y europeo que llegó a avistar la Antárdida</p><p class="subtitle">Se llaman A76, A23 y A68 pero no son autopistas sino los icebergs más grandes del mundo</p></div><p class="article-text">
        Integrado por ocho <strong>cient&iacute;ficos</strong> procedentes de <strong>Estados Unidos y Pa&iacute;ses Bajos</strong>, es considerado el equipo que ha detectado la <strong>temperatura m&aacute;s baja</strong> jam&aacute;s registrada sobre la superficie de la Tierra hasta ahora, alcanzando un valor extremo de -98 grados cent&iacute;grados. Fue en la alta <strong>Meseta Ant&aacute;rtica Oriental</strong> y dicha hist&oacute;rica investigaci&oacute;n de 2018 estuvo liderada por el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de la Universidad de Colorado Boulder. Este importante hito cient&iacute;fico confirm&oacute; que dicho fen&oacute;meno helado ocurre durante la noche polar en los meses de julio y agosto.
    </p><p class="article-text">
        Antes de esta medici&oacute;n satelital, la temperatura m&aacute;s baja registrada por una estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica terrestre hasta entonces correspond&iacute;a a la base rusa Vostok, que midi&oacute; <strong>-89 grados</strong> cent&iacute;grados en el lejano mes de julio de <strong>1983</strong>. En el a&ntilde;o <strong>2013</strong>, los expertos anunciaron valores preliminares de<strong> -93 grados</strong> en la meseta, pero la revisi&oacute;n posterior con nuevos datos extendidos entre 2004 y 2016 demostr&oacute; que el fr&iacute;o real alcanza los -98 grados. El an&aacute;lisis detallado revel&oacute; adem&aacute;s que casi cien ubicaciones distribuidas a lo largo de cientos de kil&oacute;metros en la meseta ant&aacute;rtica registran de forma habitual esta temperatura extrema.
    </p><p class="article-text">
        Debido a que las estaciones meteorol&oacute;gicas no pueden cubrir toda la alta meseta, situada a m&aacute;s de 3.500 metros sobre el nivel del mar, los ocho investigadores recurrieron a la avanzada <strong>tecnolog&iacute;a espacial de observaci&oacute;n</strong>. Para sus an&aacute;lisis utilizaron el instrumento MODIS a bordo de los sat&eacute;lites Terra y Aqua de la NASA, as&iacute; como los sensores polares operacionales de la NOAA. Las mediciones satelitales registraron la temperatura de la superficie de la nieve, mientras que las estaciones autom&aacute;ticas cercanas permitieron deducir que la temperatura del aire circundante alcanza unos -94 grados cent&iacute;grados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2bffb405-fda3-43b1-ac74-a8fb5c47faca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El entorno resulta incompatible con la vida humana sin indumentaria espacial protectora, ya que los pulmones colapsarían en pocos minutos al aspirar ese aire"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El entorno resulta incompatible con la vida humana sin indumentaria espacial protectora, ya que los pulmones colapsarían en pocos minutos al aspirar ese aire                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para llegar a estos niveles t&eacute;rmicos sin precedentes, los cient&iacute;ficos determinaron que no solo se requieren cielos despejados y vientos leves, sino tambi&eacute;n un <strong>aire extraordinariamente seco</strong>. El vapor de agua atmosf&eacute;rico act&uacute;a bloqueando la radiaci&oacute;n t&eacute;rmica de la nieve, por lo que una sequedad extrema resulta indispensable. En esta regi&oacute;n ant&aacute;rtica, la atm&oacute;sfera llega a presentar menos de 0,2 mil&iacute;metros de agua precipitable total, lo que permite que el calor acumulado en el hielo se irradie directamente hacia el espacio exterior de manera mucho m&aacute;s r&aacute;pida durante la noche polar.
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/temas/temperaturas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">temperaturas</a> m&aacute;s heladas se concentran en peque&ntilde;as depresiones o huecos poco profundos situados sobre la vasta capa de hielo ant&aacute;rtico. En estos <strong>peque&ntilde;os valles</strong>, el aire fr&iacute;o, denso y pesado desciende y se acumula sobre la superficie, permaneciendo estancado durante varios d&iacute;as consecutivos. Esta concentraci&oacute;n constante de aire helado en las cuencas permite que la capa superficial de nieve contin&uacute;e enfri&aacute;ndose de forma progresiva. El proceso se mantiene estable hasta que las condiciones clim&aacute;ticas se alteran y el aire estancado termina mezcl&aacute;ndose con masas de aire significativamente m&aacute;s calientes.
    </p><h2 class="article-text">Fr&iacute;o l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        El investigador principal Ted Scambos afirm&oacute; que -98 grados cent&iacute;grados representa pr&aacute;cticamente el l&iacute;mite f&iacute;sico de fr&iacute;o en la superficie terrestre. A este nivel de congelaci&oacute;n, el entorno resulta <strong>incompatible con la vida humana</strong> sin indumentaria espacial protectora, ya que los pulmones colapsar&iacute;an en pocos minutos al aspirar ese aire. Tampoco logran sobrevivir las bacterias, raz&oacute;n por la cual las construcciones de madera en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ant&aacute;rtida</a> se conservan perfectamente intactas al carecer de microorganismos que las degraden, lo que convierte al continente blanco en un laboratorio de la naturaleza verdaderamente &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo transform&oacute; la comprensi&oacute;n cient&iacute;fica sobre los mecanismos de transferencia de calor en la Tierra y sus puntos t&eacute;rmicos m&aacute;s extremos. Aprovechando la gran nitidez del aire seco y la ausencia de humedad, se instal&oacute; un telescopio astron&oacute;mico cerca de la zona para investigar el espacio profundo. Adem&aacute;s de abrir nuevas oportunidades para la ciencia espacial, los autores destacaron que el monitoreo constante de estas bajas temperaturas resulta fundamental para estudiar los patrones clim&aacute;ticos globales y evaluar el impacto continuo del <strong>calentamiento terrestre</strong> en el equilibrio global del planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/temperatura-baja-registrada-tierra-detectaron-ocho-cientificos-antartida-oriental-pm_1_13576971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 06:30:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7ebb175-59d1-4820-8533-3102dffd8d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2431470" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7ebb175-59d1-4820-8533-3102dffd8d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2431470" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esta es la temperatura más baja registrada en la Tierra y la detectaron ocho científicos en la Antártida Oriental]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7ebb175-59d1-4820-8533-3102dffd8d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Antártida,Temperaturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se llaman A76, A23 y A68 pero no son autopistas sino los icebergs más grandes del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/llaman-a76-a23-a68-no-son-autopistas-icebergs-grandes-mundo-pm_1_13574381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f410bc96-a098-4fb9-bb0c-0153fe39509a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se llaman A76, A23 y A68 pero no son autopistas sino los icebergs más grandes del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desprendidos de las plataformas glaciares de la Antártida, estos gigantes de hielo son auténticas islas flotantes de agua dulce que viajan a la deriva</p><p class="subtitle">Navegador y explorador, es considerado el primer español y europeo que llegó a avistar la Antárdida</p><p class="subtitle">Caracoles viajando sobre algas: así colonizaron la Antártida hace millones de años</p></div><p class="article-text">
        En las g&eacute;lidas e inmensas aguas que rodean el <strong>continente ant&aacute;rtico</strong> navegan gigantescos colosos de hielo cuyos nombres podr&iacute;an confundirse f&aacute;cilmente con autopistas. Sin embargo, A76, A23 y A68 identifican a tres de los icebergs m&aacute;s colosales registrados por los sat&eacute;lites de la humanidad. Desprendidos de las plataformas glaciares de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ant&aacute;rtida</a>, representan aut&eacute;nticas islas flotantes de agua dulce que viajan a la deriva impulsadas por potentes corrientes oce&aacute;nicas. Su trayecto por el hemisferio sur desata fascinaci&oacute;n cient&iacute;fica y alerta ambiental.
    </p><p class="article-text">
        El bautizado <strong>A76</strong> emergi&oacute; en mayo de 2021 tras desprenderse del sector occidental de la barrera de hielo Ronne en el mar de Weddell. Con una extensi&oacute;n de 4.320 kil&oacute;metros cuadrados, super&oacute; en tama&ntilde;o a la isla de Mallorca y alcanz&oacute; casi la mitad de Puerto Rico. Sus dimensiones de 170 kil&oacute;metros de largo por 25 de ancho y un grosor de 280 metros lo convirtieron en el mayor del planeta. Confirmado por el sat&eacute;lite Sentinel-1, este gigante comenz&oacute; poco despu&eacute;s a fraccionarse en varios bloques menores denominados A-76A, A-76B y A-76C.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el <strong>A23</strong> representa a uno de los veteranos m&aacute;s antiguos y resistentes de la historia oceanogr&aacute;fica reciente. Desprendido en 1986 de la plataforma Filchner, este coloso de casi cuatro mil kil&oacute;metros cuadrados permaneci&oacute; encallado en el lecho marino del mar de Weddell durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas. Tras liberarse y quedar atrapado en un v&oacute;rtice oce&aacute;nico conocido como columna de Taylor, el tit&aacute;n de hielo reanud&oacute; su desplazamiento hacia el norte por el callej&oacute;n de los icebergs. Su lento deterioro libera toneladas de nutrientes esenciales, modificando la qu&iacute;mica del oc&eacute;ano Austral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aunque el desprendimiento de icebergs es un proceso glaciológico natural en el ciclo de masa de las barreras heladas, el calentamiento global influye de forma directa en su comportamiento"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aunque el desprendimiento de icebergs es un proceso glaciológico natural en el ciclo de masa de las barreras heladas, el calentamiento global influye de forma directa en su comportamiento                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El tercer gran protagonista de esta saga polar es el <strong>A68</strong>, desprendido en julio de 2017 de la barrera de hielo Larsen C en la pen&iacute;nsula ant&aacute;rtica. En el momento de su nacimiento alcanzaba una superficie monumental de casi seis mil kil&oacute;metros cuadrados, un grosor de 200 metros y un peso estimado en un bill&oacute;n de toneladas m&eacute;tricas. Durante casi cuatro a&ntilde;os naveg&oacute; impulsado por la corriente circumpolar ant&aacute;rtica, amenazando con encallar en la plataforma de las islas Georgias del Sur. Su fragmentaci&oacute;n en abril de 2021 puso fin a la traves&iacute;a de una de las estructuras m&aacute;s masivas registradas.
    </p><p class="article-text">
        El desplazamiento de estas colosales estructuras de <strong>agua dulce</strong> genera un doble impacto de gran trascendencia ecol&oacute;gica y ambiental. Cuando un mega iceberg se aproxima a archipi&eacute;lagos subant&aacute;rticos como las Georgias del Sur, corre el riesgo de encallar en fondos marinos someros, bloqueando las rutas habituales de alimentaci&oacute;n de millones de ping&uuml;inos rey y focas. Sin embargo, al derretirse en aguas abiertas, liberan grandes cantidades de hierro y fitoplancton congelado. Esta fertilizaci&oacute;n natural estimula la red tr&oacute;fica marina y favorece la absorci&oacute;n de di&oacute;xido de carbono en el oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el desprendimiento de icebergs es un proceso glaciol&oacute;gico de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/naturaleza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">naturaleza</a> en el ciclo de masa de las barreras heladas, el calentamiento global influye de forma directa en su comportamiento. La pen&iacute;nsula ant&aacute;rtica ha registrado un incremento t&eacute;rmico el doble de r&aacute;pido que el promedio mundial durante el &uacute;ltimo medio siglo, debilitando la estructura de las plataformas glaciares. La desintegraci&oacute;n acelerada de sectores costeros y la p&eacute;rdida anual de m&aacute;s de 150 mil millones de toneladas de hielo en la Ant&aacute;rtida encienden alarmas globales sobre la estabilidad polar y el aumento del nivel del mar.
    </p><h2 class="article-text">Destino final inevitable</h2><p class="article-text">
        El seguimiento sistem&aacute;tico de estos colosos errantes requiere una avanzada infraestructura de observaci&oacute;n espacial. Sat&eacute;lites equipados con radar de apertura sint&eacute;tica, como Sentinel-1 del programa Copernicus y el sat&eacute;lite espa&ntilde;ol PAZ, capturan im&aacute;genes detalladas sin importar la presencia de nubes o la oscuridad polar. Gracias a estas herramientas y a alt&iacute;metros l&aacute;ser orbitales como el ICESat-2 de la NASA, el British Antarctic Survey monitorea su deriva, calcula el espesor y previene accidentes con embarcaciones en el Atl&aacute;ntico Sur.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus gigantescas dimensiones y su aparente solidez, todos los mega icebergs comparten un <strong>destino final </strong>inevitable al abandonar las g&eacute;lidas latitudes polares. A medida que avanzan hacia corrientes oce&aacute;nicas m&aacute;s c&aacute;lidas y sufren el embate del oleaje austral, las grietas internas se expanden hasta fracturar la masa principal en fr&aacute;giles fragmentos flotantes. Lejos de ser simples carreteras de hielo, <strong>A76, A23 y A68</strong> representan poderosos testimonios del dinamismo polar. Su viaje hacia el olvido en el Atl&aacute;ntico Sur recuerda la urgente necesidad de comprender y preservar el clima global.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/llaman-a76-a23-a68-no-son-autopistas-icebergs-grandes-mundo-pm_1_13574381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 10:01:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f410bc96-a098-4fb9-bb0c-0153fe39509a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1224010" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f410bc96-a098-4fb9-bb0c-0153fe39509a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1224010" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Se llaman A76, A23 y A68 pero no son autopistas sino los icebergs más grandes del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f410bc96-a098-4fb9-bb0c-0153fe39509a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Antártida,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nobel de Física 2026 a Francis Halzen por la detección de neutrinos "mensajeros del cosmos" desde el Polo Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/premio-nobel-fisica-2026-francis-halzen-descubrir-neutrinos-alta-energia-origen-cosmico_1_13564931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29834c8e-ffe2-4e92-bb6b-d2f38963644f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152793.jpg" width="1415" height="796" alt="Nobel de Física 2026 a Francis Halzen por la detección de neutrinos &quot;mensajeros del cosmos&quot; desde el Polo Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Real Academia Sueca de Ciencias reconoce sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube  que permite detectar neutrinos procedentes de procesos extremadamente energéticos en regiones lejanas del universo</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Nobel de Física 2025 a los descubridores del efecto túnel macroscópico que abre la puerta a la computación cuántica
</p></div><p class="article-text">
        La Real Academia Sueca de Ciencias ha otorgado el <a href="https://www.eldiario.es/temas/premios-nobel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de F&iacute;sica de 2026</a> a <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Francis_Halzen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis Halzen</a> &ldquo;por contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energ&iacute;a de origen astrof&iacute;sico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francis Halzen comprendi&oacute; que el hielo del Polo Sur pod&iacute;a utilizarse para detectar part&iacute;culas conocidas como neutrinos. Su visi&oacute;n y liderazgo cient&iacute;fico han sido fundamentales para el Observatorio de Neutrinos IceCube: un kil&oacute;metro c&uacute;bico de hielo equipado con sensores de luz. Gracias a IceCube, los investigadores pueden detectar neutrinos procedentes de procesos extremadamente energ&eacute;ticos en regiones lejanas del universo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Halzen ha liderado un equipo internacional de investigadores e ingenieros que nos ha proporcionado un instrumento fant&aacute;stico&rdquo;, afirma <a href="https://www.nobelprize.org/about/the-nobel-committee-for-physics/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Pearce</a>, presidente del Comit&eacute; Nobel de F&iacute;sica. &ldquo;Su tenacidad y su visi&oacute;n cient&iacute;fica han allanado el camino hacia un nuevo tipo de astronom&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mensajeros del cosmos</h2><p class="article-text">
        Los neutrinos est&aacute;n por todas partes, pero no se dejan notar. Atraviesan la Tierra y nuestros cuerpos sin que nos demos cuenta. Solo en contad&iacute;simas ocasiones un neutrino interact&uacute;a con un n&uacute;cleo at&oacute;mico, lo que permite detectarlo con el equipamiento adecuado. &ldquo;Si levanto la mano, m&aacute;s de 1.000 millones de neutrinos atraviesan mi mano cada segundo<sup> </sup>y estos neutrinos son emitidos por el Sol&rdquo;, ha explicado Mark Pierce.<sup> &ldquo;</sup>Pero los neutrinos de los que hablamos hoy tienen una energ&iacute;a que es 1.000 millones de veces superior, pero son mucho, mucho m&aacute;s raros. De hecho, son tan raros que si se construye un detector de 1 kil&oacute;metro c&uacute;bico de tama&ntilde;o, se registra m&aacute;s o menos uno por d&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39681363-e5b7-4ece-8fd8-11e51c380afd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ilustración de la detección de neutrinos reconocida por los Nobel."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ilustración de la detección de neutrinos reconocida por los Nobel.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Francis Halzen present&oacute; por primera vez su idea de detectar neutrinos en el Polo Sur en 1988. Cuando un neutrino choca con un n&uacute;cleo at&oacute;mico, produce un destello de luz que puede ser registrado por sensores situados en el hielo glaciar transparente. El hielo del Polo Sur presenta numerosas ventajas: est&aacute; libre de distintos tipos de interferencias y la zona es geol&oacute;gicamente estable, sin terremotos. La idea de Halzen no tard&oacute; en recibir el apoyo de otros investigadores y, pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, se llevaron a cabo las primeras pruebas con sensores instalados en el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Los neutrinos c&oacute;smicos de energ&iacute;as extremadamente altas son muy poco frecuentes, por lo que se necesita un volumen enorme de hielo para detectar un n&uacute;mero suficiente de colisiones. IceCube ocupa un kil&oacute;metro c&uacute;bico entero y se complet&oacute; en 2011. Los investigadores no tardaron en detectar los primeros neutrinos de alta energ&iacute;a y, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, pudieron publicar el descubrimiento de neutrinos que necesariamente proced&iacute;an de mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestro sistema solar. La b&uacute;squeda de las fuentes de neutrinos del universo pod&iacute;a comenzar de verdad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos mensajeros traen información del cosmos. Abren la puerta a galaxias lejanas y nos hablan sobre los procesos de las estrellas que explotan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Olsson </span>
                                        <span>—</span> Miembro del comité del Nobel
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las interacciones de neutrinos que IceCube registra de manera continua proporcionar&aacute;n a los investigadores nuevos conocimientos sobre los entornos violentos en los que pueden generarse neutrinos de alta energ&iacute;a y podr&iacute;an incluso revelar fen&oacute;menos c&oacute;smicos hasta ahora desconocidos. &ldquo;El resultado es que, al seguir la trayectoria de estos neutrinos, tambi&eacute;n entendemos de qu&eacute; parte del cosmos provienen&rdquo;, ha explicado Eva Olsson, miembro del comit&eacute; del Nobel, en rueda de prensa. &ldquo;Estos mensajeros traen informaci&oacute;n del cosmos. Abren la puerta a galaxias lejanas y nos hablan sobre los procesos de las estrellas que explotan&rdquo;. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Muy pocos pensaban que funcionar&iacute;a&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido una gran sorpresa y obviamente no me esperaba esto&rdquo;, ha reconocido Halzen por tel&eacute;fono en la rueda de prensa del anuncio. &ldquo;Cuando reflexiono sobre esto en este momento, tengo que enfatizar lo afortunado que fui, porque cuando comenzamos este proyecto, todo el mundo se daba cuenta de que tal vez era una buena idea, pero muy pocos pensaban que funcionar&iacute;a, incluy&eacute;ndome a m&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando comenzamos este proyecto, todo el mundo se daba cuenta de que tal vez era una buena idea, pero muy pocos pensaban que funcionaría, incluyéndome a mí mismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Francis Halzen</span>
                                        <span>—</span> Premio Nobel de Física 2026
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un largo viaje, pero finalmente funcion&oacute;&rdquo;, ha se&ntilde;alado el f&iacute;sico galardonado. &ldquo;Espero que esto influya positivamente en las personas realmente valientes que se unieron a m&iacute; al principio de este proyecto cuando ning&uacute;n f&iacute;sico conservador y realmente respetable se habr&iacute;a unido a m&iacute;, pero muchas personas talentosas lo hicieron, y por eso estoy aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El f&iacute;sico espa&ntilde;ol <a href="https://dipc.ehu.eus/es/dipc/personas/investigadores-permanentes/juan-jose-gomez-cadenas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Jos&eacute; G&oacute;mez Cadenas</a>, experto en neutros del DIPC, celebra la decisi&oacute;n de los Nobel. &ldquo;Es un premio merecid&iacute;simo y todos los amigos de Francis est&aacute;bamos pendientes de que cayera&rdquo;, asegura a elDiario.es. &ldquo;IceCube es el detector m&aacute;s hermoso de la historia y el descubrimiento de los neutrinos cosm&oacute;logicos un hito en la f&iacute;sica moderna&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.ift.uam-csic.es/es/persona/?uid=523" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Alonso-Gonz&aacute;lez</a>, investigador en el Instituto de F&iacute;sica Te&oacute;rica UAM-CSIC y la UAM, cree que es un reconocimiento a la importancia que ha adquirido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la astrof&iacute;sica de part&iacute;culas y, en particular, la astrof&iacute;sica de neutrinos. &ldquo;IceCube, el experimento cuyo desarrollo fue impulsado por Halzen, ha logrado identificar neutrinos de muy alta energ&iacute;a y ha conseguido asociar algunos de estos neutrinos con fuentes astrof&iacute;sicas concretas, como galaxias activas, abriendo una nueva ventana para estudiar los aceleradores de part&iacute;culas naturales m&aacute;s extremos del universo&rdquo;, se&ntilde;ala al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El premio &mdash;resume Alonso-Gonz&aacute;lez&mdash; reconoce as&iacute; no solo un descubrimiento concreto, sino tambi&eacute;n una direcci&oacute;n que, en mi opini&oacute;n, ser&aacute; cada vez m&aacute;s importante para el futuro de la f&iacute;sica de part&iacute;culas  estudiar la f&iacute;sica fundamental no solo en los aceleradores terrestres, sino tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la detecci&oacute;n de las part&iacute;culas mensajeras que nos llegan desde el universo profundo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/premio-nobel-fisica-2026-francis-halzen-descubrir-neutrinos-alta-energia-origen-cosmico_1_13564931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 09:51:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/29834c8e-ffe2-4e92-bb6b-d2f38963644f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152793.jpg" length="183822" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/29834c8e-ffe2-4e92-bb6b-d2f38963644f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152793.jpg" type="image/jpeg" fileSize="183822" width="1415" height="796"/>
      <media:title><![CDATA[Nobel de Física 2026 a Francis Halzen por la detección de neutrinos "mensajeros del cosmos" desde el Polo Sur]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/29834c8e-ffe2-4e92-bb6b-d2f38963644f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152793.jpg" width="1415" height="796"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Premios Nobel,Física,Astrofísica,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Navegador y explorador, es considerado el primer español y europeo que llegó a avistar la Antárdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/navegador-explorador-considerado-primer-espanol-llego-avistar-antardida-pm_1_13537330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c90b068-44c3-412f-9edd-ad6204fd3ae2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Navegador y explorador, es considerado el primer español y europeo que llegó a avistar la Antárdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El marino palentino Gabriel de Castilla, al frente de una escuadra naval de Perú, lideró la expedición que superó el paralelo 64 sur en marzo de 1603</p><p class="subtitle">Recorrieron 4.000 kilómetros en 80 días esquiando tirados por una cometa para cartografiar el subsuelo de la Antártida</p><p class="subtitle">Caracoles viajando sobre algas: así colonizaron la Antártida hace millones de años</p></div><p class="article-text">
        En el albor del siglo XVII, las heladas aguas del oc&eacute;ano Austral contemplaron una gesta de navegaci&oacute;n que cambiar&iacute;a para siempre los anales geogr&aacute;ficos. El marino palentino <strong>Gabriel de Castilla</strong>, al frente de una escuadra naval de Per&uacute;, se adentr&oacute; en latitudes polares jam&aacute;s surcadas por embarcaciones europeas. Desafiando tempestades voraces y temperaturas bajo cero, la expedici&oacute;n logr&oacute; superar el paralelo 64 sur en marzo de 1603. Desde la cubierta de su nave, Castilla avist&oacute; majestuosas monta&ntilde;as cubiertas de nieve perpetua, convirti&eacute;ndose en el <strong>primer navegante espa&ntilde;ol y europeo</strong> en contemplar las tierras que hoy integran la <a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ant&aacute;rtida</a>. Aquel hito precedi&oacute; en dos siglos a las exploraciones inglesas en el lejano hemisferio austral.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en <a href="https://www.eldiario.es/temas/palencia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palencia</a> hacia finales del siglo XVI, en el seno de una ilustre familia descendiente de la nobleza castellana, Gabriel de Castilla orient&oacute; su juventud hacia el ejercicio militar. Inici&oacute; su carrera armament&iacute;stica en el Virreinato de Nueva Espa&ntilde;a como capit&aacute;n de artiller&iacute;a en las fortificaciones de Veracruz y San Juan de Ul&uacute;a. En 1596, se traslad&oacute; al Virreinato de Per&uacute; bajo la protecci&oacute;n de su pariente, el virrey Luis de Velasco. Con apenas 19 a&ntilde;os fue designado general de las fortificaciones mar&iacute;timas del puerto del Callao, asumiendo la responsabilidad de organizar la defensa naval de la Mar del Sur. Su <strong>r&aacute;pido ascenso institucional</strong> reflej&oacute; la enorme confianza que las autoridades coloniales depositaron en sus demostradas habilidades n&aacute;uticas.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus primeros a&ntilde;os en la Am&eacute;rica meridional, particip&oacute; activamente en las complejas campa&ntilde;as de la Guerra del Arauco en Chile. Como maestre de campo de la infanter&iacute;a espa&ntilde;ola, lider&oacute; tropas de socorro en la convulsa frontera del r&iacute;o Biob&iacute;o y edific&oacute; el estrat&eacute;gico fuerte de San Salvador de Coya. Asimismo, fue el encargado de custodiar los valiosos convoyes mar&iacute;timos que transportaban los caudales del Tesoro Real desde Arica hasta Lima. Por sus servicios prestados a la Corona, le fueron otorgadas dos encomiendas en Per&uacute; y fue nombrado lugarteniente de capit&aacute;n general. La experiencia acumulada navegando por las brav&iacute;as costas del Pac&iacute;fico hispano lo consolid&oacute; como el <strong>marino id&oacute;neo</strong> para liderar misiones de alta peligrosidad en el cono sur.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/10020037-8868-4c70-8ac6-a77c965b05be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Base Antártica Española, situada en la isla Decepción, fue &#039;bautizada&#039; con el nombre del explorador"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Base Antártica Española, situada en la isla Decepción, fue &#039;bautizada&#039; con el nombre del explorador                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el verano austral de 1603, ante las crecientes incursiones de corsarios holandeses que amenazaban las rutas del Pac&iacute;fico, el Virreinato encomend&oacute; a Castilla una patrulla de vigilancia. El almirante palentino zarp&oacute; del puerto de Valpara&iacute;so al mando de una flotilla integrada por <strong>tres nav&iacute;os</strong> principales: el gale&oacute;n Jes&uacute;s Mar&iacute;a, de 600 toneladas; la nave almiranta Nuestra Se&ntilde;ora de la Visitaci&oacute;n, y el gale&oacute;n Nuestra Se&ntilde;ora de las Mercedes. La misi&oacute;n consist&iacute;a en interceptar a las escuadras enemigas en el estrecho de Magallanes. No obstante, las feroces borrascas de los mares australes arrastraron a los barcos espa&ntilde;oles hacia rumbos meridionales desconocidos, transformando la operaci&oacute;n militar en un hist&oacute;rico viaje de exploraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A medida que la escuadra se adentraba en aguas polares, la tripulaci&oacute;n debi&oacute; afrontar <strong>intensas nevadas y un fr&iacute;o estremecedor</strong> que helaba los aparejos. En marzo de 1603, tras sobrepasar el paralelo 64 sur, los navegantes divisaron elevadas cordilleras y picos nevados que se erig&iacute;an sobre el horizonte marino. Seg&uacute;n los an&aacute;lisis historiogr&aacute;ficos modernos, las coordenadas registradas corresponden al archipi&eacute;lago de las islas Shetland del Sur o a las estribaciones de las islas Melchior. A pesar de la extrema hostilidad del entorno geogr&aacute;fico, Castilla logr&oacute; mantener la disciplina a bordo y asegurar la integridad de sus tres buques, completando el avistamiento sin sufrir p&eacute;rdidas humanas y retornando felizmente a los puertos chilenos al mes siguiente.
    </p><p class="article-text">
        La haza&ntilde;a del marino espa&ntilde;ol qued&oacute; documentada gracias a la posterior declaraci&oacute;n del marinero holand&eacute;s Laurenz Claesz, quien form&oacute; parte de la expedici&oacute;n tras haber sido capturado en Chile. En su testimonio formal ante las autoridades, Claesz confirm&oacute; haber navegado a las &oacute;rdenes del almirante <strong>Gabriel de Castilla</strong> hasta los 64 grados de latitud sur, destacando la presencia de abundante nieve en aquellas latitudes. Esta informaci&oacute;n fue publicada en &Aacute;msterdam dentro de un ap&eacute;ndice geogr&aacute;fico que describ&iacute;a tierras altas y monta&ntilde;osas cubiertas de blanco. Dicho registro hist&oacute;rico demuestra que el descubrimiento del continente helado por parte de Espa&ntilde;a antecedi&oacute; por 170 a&ntilde;os a las traves&iacute;as de James Cook.
    </p><h2 class="article-text">Muerte en Per&uacute;</h2><p class="article-text">
        Tras concluir sus exitosas traves&iacute;as navales por el Pac&iacute;fico sur, Gabriel de Castilla <strong>se estableci&oacute; en tierras peruanas</strong>, donde contrajo matrimonio con do&ntilde;a Jer&oacute;nima de Espinosa, con quien tuvo siete hijos. A pesar de haber ocupado importantes cargos como corregidor en las provincias de Tarma, Chinchaycocha y Conchucos, sus &uacute;ltimos a&ntilde;os estuvieron marcados por considerables estrecheces econ&oacute;micas. El marino palentino financi&oacute; de su propio bolsillo gran parte de los costes operativos de las patrullas contra corsarios, sin recibir compensaci&oacute;n de las arcas reales. Postrado por una enfermedad, falleci&oacute; en 1619 en la localidad peruana de Piscobamba.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el trascendental hallazgo de <strong>Gabriel de Castilla</strong> permaneci&oacute; relegado durante siglos en los archivos coloniales, la historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea ha reivindicado su figura como un tit&aacute;n de la navegaci&oacute;n universal. En 1988, el Ej&eacute;rcito de Tierra de Espa&ntilde;a honr&oacute; su memoria al 'bautizar' con su nombre la <strong>Base Ant&aacute;rtica Espa&ntilde;ola</strong> situada en la isla Decepci&oacute;n. En esta moderna instalaci&oacute;n cient&iacute;fica, investigadores y militares contin&uacute;an desarrollando estudios cient&iacute;ficos en el continente helado durante cada verano austral. El ilustre navegante palentino se mantiene como un s&iacute;mbolo imperecedero del coraje hispano, cuyo c&eacute;lebre avistamiento abri&oacute; las puertas del lejano sur a la historia del conocimiento humano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/navegador-explorador-considerado-primer-espanol-llego-avistar-antardida-pm_1_13537330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 10:30:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c90b068-44c3-412f-9edd-ad6204fd3ae2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="677738" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c90b068-44c3-412f-9edd-ad6204fd3ae2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="677738" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Navegador y explorador, es considerado el primer español y europeo que llegó a avistar la Antárdida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c90b068-44c3-412f-9edd-ad6204fd3ae2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antártida,Palencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recorrieron 4.000 kilómetros en 80 días esquiando tirados por una cometa para cartografiar el subsuelo de la Antártida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/recorrieron-4-000-kilometros-80-dias-esquiando-tirados-cometa-cartografiar-subsuelo-antartida-pm_1_13510639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af214f91-fc05-4257-b49b-efaddc0baa58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1245y301.jpg" width="1200" height="675" alt="Recorrieron 4.000 kilómetros en 80 días esquiando tirados por una cometa para cartografiar el subsuelo de la Antártida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El objetivo de  Matthieu Tordeur y Heïdi Sevestre no fue batir un récord deportivo, sino realizar la misión científica</p><p class="subtitle">Caracoles viajando sobre algas: así colonizaron la Antártida hace millones de años</p><p class="subtitle">Con 19 años, esta gaditana acaba de conseguir su noveno campeonato del mundo en este curioso deporte náutico</p></div><p class="article-text">
        En una de las traves&iacute;as m&aacute;s ambiciosas de la exploraci&oacute;n moderna, el aventurero franc&eacute;s <strong>Matthieu Tordeur</strong> y la glaci&oacute;loga <strong>He&iuml;di Sevestre</strong> completaron una expedici&oacute;n in&eacute;dita de cuatro mil kil&oacute;metros a trav&eacute;s del continente blanco. Durante 80 d&iacute;as de navegaci&oacute;n sobre hielo, el equipo avanz&oacute; utilizando &uacute;nicamente esqu&iacute;s y cometas de tracci&oacute;n por el viento. Su objetivo prioritario no fue batir un r&eacute;cord deportivo, sino realizar una misi&oacute;n cient&iacute;fica en zonas inexploradas. Arrastrando trineos de 200 kilos con radares, los exploradores mapearon la capa de hielo y el relieve rocoso para responder a preguntas urgentes del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La expedici&oacute;n combin&oacute; la experiencia en entornos extremos de <strong>Tordeur</strong>, la persona m&aacute;s joven en alcanzar el polo Sur en solitario, con la rigurosidad investigadora de <strong>Sevestre</strong>. Tras a&ntilde;os de preparaci&oacute;n f&iacute;sica y pruebas t&eacute;cnicas en Groenlandia, el proyecto cont&oacute; con el respaldo de la <strong>UNESCO</strong> y la presidencia de Francia. La traves&iacute;a requiri&oacute; una log&iacute;stica compleja iniciada en Ciudad del Cabo y la base ant&aacute;rtica de Novo, desde donde los expedicionarios ascendieron a la meseta oriental. Con temperaturas extremas y r&aacute;fagas impredecibles, la pareja tuvo que adaptar sus h&aacute;bitos diarios para operar instrumental cient&iacute;fico de vanguardia bajo las condiciones clim&aacute;ticas m&aacute;s severas.
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n tecnol&oacute;gico de la misi&oacute;n consisti&oacute; en <strong>dos radares de penetraci&oacute;n</strong> terrestre dise&ntilde;ados para registrar datos de manera continua durante la marcha. El primer radar, un dispositivo compacto transportado en las pulkas, escane&oacute; los primeros 40 metros de profundidad para analizar la acumulaci&oacute;n de nieve y estudiar c&oacute;mo las precipitaciones en la meseta compensan la p&eacute;rdida de masa en las costas. El segundo sistema, un radar profundo desplegado mediante una estructura de 100 metros arrastrada sobre la superficie, envi&oacute; ondas electromagn&eacute;ticas a trav&eacute;s de miles de metros de hielo hasta tocar el lecho rocoso subglacial, revelando lagos y r&iacute;os ocultos bajo la colosal capa helada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88cbab07-f66c-41c1-b689-6ee606ba796e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Para evitar la congelación durante las pausas, la vestimenta requería un complejo sistema de siete capas térmicas especiales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Para evitar la congelación durante las pausas, la vestimenta requería un complejo sistema de siete capas térmicas especiales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras 42 d&iacute;as de esfuerzo ininterrumpido y 1.800 kil&oacute;metros recorridos, la pareja alcanz&oacute; el <strong>polo Sur</strong> de inaccesibilidad, el punto continental m&aacute;s alejado de cualquier costa. En este remoto enclave, situado a 3.700 metros de altitud, Sevestre se convirti&oacute; en la primera mujer en llegar en kiteski. Entre <strong>vientos</strong> g&eacute;lidos de hasta <strong>menos 40 grados</strong>, los exploradores realizaron levantamientos geof&iacute;sicos alrededor de una antigua estaci&oacute;n sovi&eacute;tica sepultada por la nieve, donde solo sobresale el busto de Lenin, recopilando datos in&eacute;ditos del subsuelo en un lugar inalcanzable para la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        La traves&iacute;a continu&oacute; hacia el <strong>polo Sur geogr&aacute;fico</strong>, hito al que arribaron en la jornada 61 tras superar densas nieblas y severas aver&iacute;as mec&aacute;nicas. El cruce exigi&oacute; una paciencia extrema para reparar paneles solares, cables congelados y trineos da&ntilde;ados que amenazaban con volcar por la violencia de los vientos. Al alcanzar la base cient&iacute;fica Amundsen-Scott, los expedicionarios experimentaron el primer contacto humano en m&aacute;s de dos meses de aislamiento absoluto. No obstante, el polo geogr&aacute;fico no representaba la meta final, por lo que reanudaron de inmediato el descenso hacia el litoral mientras manten&iacute;an el monitoreo.
    </p><p class="article-text">
        La rutina diaria sobre la meseta ant&aacute;rtica demand&oacute; entre <strong>ocho y doce horas de navegaci&oacute;n</strong> continua a velocidades sostenidas por cometas, enfrentando fr&iacute;o extremo y ca&iacute;das peligrosas. Para evitar la congelaci&oacute;n durante las pausas, la vestimenta requer&iacute;a un complejo sistema de siete capas t&eacute;rmicas especiales. Cada noche, tras montar la tienda sobre la nieve en jornadas de luz perpetua, los expedicionarios deb&iacute;an derretir hielo para preparar comida liofilizada, recargar bater&iacute;as con energ&iacute;a solar y respaldar la informaci&oacute;n geof&iacute;sica recopilada. El desgaste f&iacute;sico extremo redujo dr&aacute;sticamente su masa corporal, convirtiendo el control del peso de la carga en un factor cr&iacute;tico de supervivencia.
    </p><h2 class="article-text">Terabytes de informaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Paralelamente a la labor investigadora, la misi&oacute;n desarroll&oacute; una masiva <strong>campa&ntilde;a de sensibilizaci&oacute;n ambiental</strong> coordinada con la organizaci&oacute;n T&eacute;moins Polaires. Cerca de trescientos mil estudiantes de 41 pa&iacute;ses siguieron el progreso de la expedici&oacute;n a trav&eacute;s de cuadernos educativos semanales y emisiones en directo desde el hielo. Esta dimensi&oacute;n pedag&oacute;gica busc&oacute; acercar la ciencia polar a las aulas globales de forma humana. La respuesta entusiasta de miles de j&oacute;venes sirvi&oacute; de impulso para los exploradores durante las jornadas de aislamiento, demostrando que la aventura transforma la <a href="https://www.eldiario.es/temas/medio-ambiente/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciencia ecologista</a> de las nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Tras <strong>ochenta d&iacute;as exactos</strong> y <strong>cuatro mil kil&oacute;metros</strong> acumulados, Tordeur y Sevestre alcanzaron la bah&iacute;a de Hercules Inlet en la <strong>costa ant&aacute;rtica</strong>, culminando la primera traves&iacute;a gala de estas caracter&iacute;sticas. Los terabytes de informaci&oacute;n geof&iacute;sica obtenidos alimentar&aacute;n durante a&ntilde;os los modelos predictivos sobre el <strong>aumento global del nivel del mar</strong> y la estabilidad de la banquisa. La expedici&oacute;n demostr&oacute; que es posible llevar a cabo <a href="https://www.eldiario.es/temas/ciencia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n cient&iacute;fica</a> de primer nivel con una huella de carbono reducida utilizando la fuerza del viento. Los datos recopilados constituir&aacute;n un legado fundamental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/recorrieron-4-000-kilometros-80-dias-esquiando-tirados-cometa-cartografiar-subsuelo-antartida-pm_1_13510639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 11:33:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af214f91-fc05-4257-b49b-efaddc0baa58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1245y301.jpg" length="176146" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af214f91-fc05-4257-b49b-efaddc0baa58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1245y301.jpg" type="image/jpeg" fileSize="176146" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Recorrieron 4.000 kilómetros en 80 días esquiando tirados por una cometa para cartografiar el subsuelo de la Antártida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af214f91-fc05-4257-b49b-efaddc0baa58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1245y301.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antártida,Naturaleza,Biodiversidad,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encuentran en la Antártida las primeras huellas de un mamífero carnívoro de hace 50 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/encuentran-antartida-primeras-huellas-mamifero-carnivoro-50-millones-anos-pm_1_13503788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a1d550a-a573-4ec5-b439-e78c0b124bfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encuentran en la Antártida las primeras huellas de un mamífero carnívoro de hace 50 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este rastro localizado en la isla Rey Jorge es la primera evidencia directa de un mamífero terrestre del Eoceno en la Antártida 
</p><p class="subtitle">Un fósil de hace 324 millones de años ayuda a entender cómo los insectos modernos salieron del agua
</p></div><p class="article-text">
        Una <strong>huella</strong> de apenas dos cent&iacute;metros ha permitido descubrir una pieza desconocida de la vida que habit&oacute;<strong> la Ant&aacute;rtida hace unos 55,5 millones de a&ntilde;os</strong>. Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado en la isla Rey Jorge, en las islas Shetland del Sur, el primer rastro f&oacute;sil inequ&iacute;voco de un mam&iacute;fero terrestre. La marca qued&oacute; grabada en un sedimento volc&aacute;nico de grano fino, que incluso conserva detalles de la forma de las extremidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este descubrimiento procede de la Formaci&oacute;n Fossil Hill, un yacimiento especialmente valioso para conocer c&oacute;mo era la Ant&aacute;rtida <strong>durante aquella &eacute;poca</strong>. En sus sedimentos han aparecido restos de plantas, plumas y huellas de aves e invertebrados, pero hasta ahora no se hab&iacute;a encontrado all&iacute; una evidencia directa de la presencia de mam&iacute;feros terrestres. El nuevo f&oacute;sil, catalogado como T-373, permite saber que uno de estos animales camin&oacute; por aquel paisaje antes de que la Ant&aacute;rtida adquiriera el aspecto helado que conocemos actualmente.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una huella que permite reconstruir al animal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Asimismo, los investigadores estudiaron la marca con <strong>modelos tridimensionales</strong> y observaron una pisada compatible con un animal que caminaba apoy&aacute;ndose sobre los dedos. La impresi&oacute;n muestra varios dedos dispuestos en arco y una zona compacta correspondiente a la almohadilla de la extremidad. A partir de sus dimensiones, los cient&iacute;ficos calculan que el animal que dej&oacute; el rastro pesaba al menos 1,3 kilos, un tama&ntilde;o considerable para los peque&ntilde;os mam&iacute;feros conocidos hasta ahora en el registro f&oacute;sil ant&aacute;rtico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, identificar exactamente qu&eacute; especie dej&oacute; la huella resulta mucho m&aacute;s complicado. El f&oacute;sil no conserva huesos ni dientes que permitan asignarlo de manera definitiva, por lo que los autores evitan darle un nombre concreto. A&uacute;n as&iacute;, sus caracter&iacute;sticas y dimensiones apuntan hacia <strong>un peque&ntilde;o mam&iacute;fero carn&iacute;voro</strong> parecido a los esparasodontos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la Ant&aacute;rtida estaba conectada con Sudam&eacute;rica&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis encaja adem&aacute;s con la geograf&iacute;a de aquel momento. Hace unos 55 millones de a&ntilde;os, la Ant&aacute;rtida todav&iacute;a manten&iacute;a conexiones terrestres con Sudam&eacute;rica, lo que habr&iacute;a facilitado el desplazamiento de determinados animales entre ambos territorios. Las <strong>condiciones clim&aacute;ticas </strong>tambi&eacute;n eran muy diferentes de las actuales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c996c5a-d4c9-4d4b-a8e8-0188f60a3b81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recreación del mamífero del que se han encontrado huellas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recreación del mamífero del que se han encontrado huellas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hasta ahora, buena parte de lo que se sab&iacute;a sobre los mam&iacute;feros del <strong>Eoceno ant&aacute;rtico</strong> proced&iacute;a de dientes y fragmentos &oacute;seos encontrados principalmente en la isla Seymour, tambi&eacute;n conocida como Marambio. Muchos de estos restos pudieron ser desplazados despu&eacute;s de la muerte del animal. En cambio, una huella ofrece una informaci&oacute;n distinta, ya que demuestra que un animal vivo estuvo f&iacute;sicamente en ese lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La importancia del descubrimiento va precisamente en esa direcci&oacute;n. El <strong>f&oacute;sil T-373 </strong>constituye la primera evidencia directa de un mam&iacute;fero terrestre del Eoceno en la Ant&aacute;rtida y ampl&iacute;a el retrato de aquellos ecosistemas, hasta ahora construido a partir de restos muy fragmentarios. La presencia de un peque&ntilde;o depredador sugiere que las comunidades terrestres de la regi&oacute;n eran m&aacute;s complejas de lo que pod&iacute;a deducirse anteriormente.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un continente muy distinto al actual&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Cabe destacar que la Ant&aacute;rtida del Eoceno era<strong> un lugar radicalmente diferente</strong>, recuerdan los cient&iacute;ficos. Crec&iacute;an bosques y exist&iacute;an condiciones suficientemente favorables para mantener comunidades de mam&iacute;feros, aves y otros animales. Con el paso del tiempo, el aislamiento del continente, el enfriamiento progresivo y los cambios ambientales transformaron por completo estos ecosistemas hasta desembocar en la Ant&aacute;rtida helada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, la huella encontrada en la Isla Rey Jorge <strong>permite mirar hacia una etapa</strong> en la que la Ant&aacute;rtida formaba parte de un mundo mucho m&aacute;s c&aacute;lido y conectado. Aunque una sola huella no basta para reconstruirlo por completo, s&iacute; demuestra que un peque&ntilde;o mam&iacute;fero carn&iacute;voro recorri&oacute; aquel territorio hace m&aacute;s de 55 millones de a&ntilde;os.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Baena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/encuentran-antartida-primeras-huellas-mamifero-carnivoro-50-millones-anos-pm_1_13503788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 11:00:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a1d550a-a573-4ec5-b439-e78c0b124bfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6829362" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a1d550a-a573-4ec5-b439-e78c0b124bfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6829362" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Encuentran en la Antártida las primeras huellas de un mamífero carnívoro de hace 50 millones de años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a1d550a-a573-4ec5-b439-e78c0b124bfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caracoles viajando sobre algas: así colonizaron la Antártida hace millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/caracoles-viajando-algas-colonizaron-antartida-millones-anos-pm_1_13444633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a082eea-c38c-4b20-a6b1-39816cba36b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caracoles viajando sobre algas: así colonizaron la Antártida hace millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los análisis apuntan a que algunos de estos episodios de dispersión pudo producirse hace aproximadamente 7,9 millones de años</p><p class="subtitle">Caracoles gigantes en La Rioja: aparecen ejemplares turcos por primera vez en la historia
</p></div><p class="article-text">
        Recorrer enormes distancias a trav&eacute;s del oc&eacute;ano sin tener la capacidad para nadar parece una utop&iacute;a, pero no para unos <strong>peque&ntilde;os caracoles ant&aacute;rticos y subant&aacute;rticos que habr&iacute;an conseguido colonizar nuevos territorios viajando sobre macroalgas flotantes</strong>, utilizadas como si fueran balsas naturales. Una investigaci&oacute;n liderada por cient&iacute;ficos de la Universidad de Chile ha reconstruido estos extraordinarios desplazamientos, algunos de los cuales pudieron producirse hace millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://royalsocietypublishing.org/rspb/article/293/2064/20252149/480040/Tracing-the-origins-of-Antarctic-periwinkles-an" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista cient&iacute;fica </a><a href="https://royalsocietypublishing.org/rspb/article/293/2064/20252149/480040/Tracing-the-origins-of-Antarctic-periwinkles-an" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Proceedings of the Royal Society B</em></a>, se ha centrado en la historia evolutiva y biogeogr&aacute;fica de dos g&eacute;neros de caracoles estrechamente relacionados: <em><strong>Laevilitorina</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Laevilacunaria</strong></em>. Ambos presentan ciclos de vida y h&aacute;bitats similares, pero los investigadores observaron importantes diferencias en su distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica y en su riqueza de especies.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Dentro de sus h&aacute;bitos tienen el mismo ciclo de vida y h&aacute;bitats similares. </strong>Entonces, todo indicaba que deber&iacute;an tener distribuciones y riquezas parecidas, pero resultaba que no era as&iacute;&rdquo;, explica Sebasti&aacute;n Rosenfeld, investigador del Laboratorio de Ecolog&iacute;a Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
    </p><p class="article-text">
        Para intentar reconstruir su pasado, el equipo analiz&oacute; ejemplares recolectados <strong>entre 2017 y 2023 en 19 localidades ant&aacute;rticas y subant&aacute;rticas</strong>. Los cient&iacute;ficos combinaron <strong>informaci&oacute;n gen&eacute;tica, caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas y datos sobre su distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica ancestral con el an&aacute;lisis de la r&aacute;dula</strong>, una estructura que estos peque&ntilde;os animales emplean para alimentarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_50p_1149226.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_50p_1149226.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_75p_1149226.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_75p_1149226.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_default_1149226.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_default_1149226.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dbf1bf18-cf06-43d4-80dc-0fec1fc9ff3d_16-9-aspect-ratio_default_1149226.jpg"
                    alt="La investigación se ha centrado en la historia evolutiva y biogeográfica de Laevilitorina y Laevilacunaria"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigación se ha centrado en la historia evolutiva y biogeográfica de Laevilitorina y Laevilacunaria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Macroalgas convertidas en balsas naturales</h2><p class="article-text">
        Una de las principales inc&oacute;gnitas era explicar c&oacute;mo unos organismos que <strong>no tienen larvas capaces de nadar libremente</strong> habr&iacute;an logrado atravesar kil&oacute;metros y kil&oacute;metros del oc&eacute;ano Austral. La posible respuesta estaba en las macroalgas, como el cochayuyo. Cuando estas se desprenden de las rocas pueden ser transportadas por las corrientes durante largas distancias, llevando consigo otros organismos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los organismos que est&aacute;n adheridos se van junto con ella. <strong>En el caso de estos caracoles, pueden viajar los individuos o tambi&eacute;n sus masas de huevos</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Rosenfeld. De esta manera, una gran masa de algas flotantes podr&iacute;a haber funcionado como medio de transporte para que estos animales alcanzaran territorios que de otra forma habr&iacute;an resultado pr&aacute;cticamente inaccesibles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/35c3a620-9fde-491a-92f1-7b7e8b78293c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Así es como se habrían desplazado los caracoles"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Así es como se habrían desplazado los caracoles                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis apuntan a que <strong>uno de estos episodios de dispersi&oacute;n pudo producirse hace aproximadamente 7,9 millones de a&ntilde;os</strong>. Algunos caracoles habr&iacute;an viajado desde islas subant&aacute;rticas, como por ejemplo Kerguelen, hasta la Ant&aacute;rtida occidental. Posteriormente, otros individuos habr&iacute;an conseguido desplazarse desde all&iacute; hasta Georgia del Sur.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, estos viajes no habr&iacute;an sido habituales. Los investigadores consideran que se tratar&iacute;a de <strong>acontecimientos excepcionales</strong>, posiblemente relacionados con tormentas u otras condiciones capaces de favorecer el desplazamiento de grandes cantidades de algas. Una vez instaladas en sus nuevos territorios, las poblaciones quedaron aisladas y comenzaron a diferenciarse en cuanto a gen&eacute;tica y morfolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Podr&iacute;an existir cuatro g&eacute;neros diferentes</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n ha proporcionado una sorpresa relacionada con la clasificaci&oacute;n de estos animales. Aunque actualmente <em>Laevilitorina</em> y <em>Laevilacunaria</em> est&aacute;n considerados dos g&eacute;neros estrechamente emparentados, <strong>los an&aacute;lisis han identificado cuatro grandes grupos evolutivos o clados</strong>, que podr&iacute;an corresponder en realidad a g&eacute;neros distintos. &ldquo;<strong>Estamos en presencia de posiblemente cuatro g&eacute;neros</strong>&rdquo;, apunta Rosenfeld. Esto, sin haberlo buscado, abre una nueva l&iacute;nea de investigaci&oacute;n para comprender mejor una biodiversidad del oc&eacute;ano Austral de la que todav&iacute;a hay muchos aspectos por descubrir.
    </p><p class="article-text">
        Conocer esta historia evolutiva puede ser importante tambi&eacute;n para el futuro. Elie Poulin, coautor del estudio y director del Instituto Milenio BASE, destaca que &ldquo;<strong>comprender c&oacute;mo se originaron y diversificaron sus especies no solo permite reconstruir su historia evolutiva, sino tambi&eacute;n anticipar c&oacute;mo responder&aacute;n frente a cambios ambientales acelerados</strong>&rdquo;. Y es que estos diminutos caracoles que hace millones de a&ntilde;os pudieron aprovechar el oc&eacute;ano y las algas para alcanzar nuevos territorios pueden ofrecer nuevas pistas sobre la capacidad de adaptaci&oacute;n de las especies ant&aacute;rticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/caracoles-viajando-algas-colonizaron-antartida-millones-anos-pm_1_13444633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 07:59:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9a082eea-c38c-4b20-a6b1-39816cba36b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="188137" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9a082eea-c38c-4b20-a6b1-39816cba36b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="188137" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Caracoles viajando sobre algas: así colonizaron la Antártida hace millones de años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a082eea-c38c-4b20-a6b1-39816cba36b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Caracoles,Animales,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Antártida rompe el récord: alcanzó la temperatura más baja registrada en la Tierra en más de una década]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/antartida-rompe-record-alcanzo-temperatura-baja-registrada-decada-pm_1_13427282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4d39bbe-f9ac-44db-a093-74ed5a8dfb97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Antártida rompe el récord: alcanzó la temperatura más baja registrada en la Tierra en más de una década"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque esta noticia ha dado la vuelta al mundo, el 21 de julio de 1983 sigue siendo el día que se registró la temperatura más fría</p><p class="subtitle">La Antártida sin hielo ya puede verse gracias a un nuevo mapa que alerta sobre su vulnerabilidad</p></div><p class="article-text">
        Mientras millones de personas lidiaban con el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuarta-ola-calor-verano-suma-300-muertes-atribuibles-altas-temperaturas_1_13424954.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calor extremo en pleno mes de julio</a>, la Estaci&oacute;n de Investigaci&oacute;n Concordia, ubicada en la Ant&aacute;rtida, registr&oacute; la temperatura m&aacute;s baja de la Tierra desde 2012. Fue el 18 de julio de 2026 cuando este lugar del interior del continente ant&aacute;rtico <strong>alcanz&oacute; una temperatura m&iacute;nima de -84,1 grados Celsius</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un evento &uacute;nico, el term&oacute;metro de la estaci&oacute;n descendi&oacute; a -84,1 &deg;C en dos ocasiones ese mismo d&iacute;a: a las 6:25 y a las 6:34 de la ma&ntilde;ana, hora local. En esta &eacute;poca del a&ntilde;o, <strong>coincidiendo con el invierno austral</strong>, el centro de investigaci&oacute;n est&aacute; acostumbrado a registrar temperaturas muy fr&iacute;as. Aun as&iacute;, el dato sigue siendo significativo para los investigadores que trabajan all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso aqu&iacute;, donde se esperan temperaturas extremadamente bajas, las temperaturas inferiores a -84 &deg;C <strong>son notables y ponen de manifiesto la variabilidad del clima ant&aacute;rtico</strong>&rdquo;, <a href="https://www.livescience.com/planet-earth/antarctica/antarctica-just-experienced-minus-119-f-earths-coldest-temperature-since-2012-heres-why" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute;</a> Gabriele Carugati, jefe de la estaci&oacute;n Concordia del Programa Nacional de Investigaci&oacute;n Ant&aacute;rtica (PNRA) de Italia, a la revista <em>Live Science</em>. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbmSqrOjdmX/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Concordia est&aacute; considerada la estaci&oacute;n de investigaci&oacute;n m&aacute;s remota y extrema del mundo. Construida sobre una capa de hielo de 3.300 metros de espesor, esta se utiliza para observaciones s&iacute;smicas, astronom&iacute;a y la modelizaci&oacute;n de climas, entre otros, y sus trabajadores se enfrentan a condiciones extremas. Por ejemplo, <strong>en invierno, no hay luz solar durante meses</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El registro de una temperatura tan baja contrasta directamente con las olas de calor del pasado mes de julio, as&iacute; como con los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-incendios-bomberos-destajo-durante-noche-frenar-avance-fuego-avila-madrid_133_13406252.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios forestales</a> que asolan no solo Espa&ntilde;a, sino parte de Europa y el mundo. Sin embargo, los expertos recuerdan que <strong>ambos fen&oacute;menos extremos pueden producirse en un contexto de cambio clim&aacute;tico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cambio clim&aacute;tico describe las tendencias globales a largo plazo, aunque los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos puntuales a&uacute;n pueden provocar un fr&iacute;o excepcional. La Ant&aacute;rtida est&aacute; influenciada por procesos atmosf&eacute;ricos complejos, por lo que<strong> una temperatura extremadamente baja en un lugar no contradice</strong> el panorama general del calentamiento global&rdquo;, explic&oacute; Carugati a la revista cient&iacute;fica anteriormente mencionada en una entrevista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La m&aacute;s baja jam&aacute;s registrada</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta noticia ha dado la vuelta al mundo, el 21 de julio de 1983 sigue ostentando el r&eacute;cord al d&iacute;a en que se registr&oacute; la temperatura m&aacute;s fr&iacute;a de la Tierra. Fue en la Estaci&oacute;n Vostok, tambi&eacute;n en la Ant&aacute;rtida, cuando los <strong>cient&iacute;ficos midieron una temperatura de</strong> <strong>89,2 grados bajo cero</strong>, la m&aacute;s baja detectada de forma natural en nuestro planeta hasta el d&iacute;a de hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/antartida-rompe-record-alcanzo-temperatura-baja-registrada-decada-pm_1_13427282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 09:00:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4d39bbe-f9ac-44db-a093-74ed5a8dfb97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1675021" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4d39bbe-f9ac-44db-a093-74ed5a8dfb97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1675021" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Antártida rompe el récord: alcanzó la temperatura más baja registrada en la Tierra en más de una década]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4d39bbe-f9ac-44db-a093-74ed5a8dfb97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antártida,Temperaturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Antártida sin hielo ya puede verse gracias a un nuevo mapa que alerta sobre su vulnerabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/antartida-hielo-verse-gracias-nuevo-mapa-alerta-vulnerabilidad-pm_1_13424087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Antártida sin hielo ya puede verse gracias a un nuevo mapa que alerta sobre su vulnerabilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cartografía polar - La incorporación de campañas recientes y el perfeccionamiento de los cálculos ofrecen una base mucho más completa para estudiar el continente y sus cambios futuros</p></div><p class="article-text">
        La falta de acceso mantiene todav&iacute;a fuera del conocimiento humano algunos territorios enteros, protegidos por condiciones que impiden observarlos y recorrerlos plenamente. La <strong>Ant&aacute;rtida</strong> representa una de esas fronteras, porque gran parte de su superficie permanece cubierta por una <strong>capa helada que oculta el relieve y limita cualquier exploraci&oacute;n </strong>sobre el terreno. 
    </p><p class="article-text">
        Esa barrera mantiene fuera de la vista monta&ntilde;as, valles y cauces antiguos, de modo que conocer el continente exige <strong>medir aquello que permanece enterrado y reconstruirlo </strong>mediante t&eacute;cnicas capaces de atravesar el hielo.
    </p><h2 class="article-text">Bedmap3 reconstruye el relieve oculto bajo la capa helada</h2><p class="article-text">
        Ese territorio oculto ha quedado descrito con <em><strong>Bedmap3</strong></em>, el mapa m&aacute;s detallado elaborado hasta ahora sobre el lecho ant&aacute;rtico y publicado en <em><strong>Scientific Data</strong></em>. El proyecto, dirigido por un equipo internacional encabezado por Hamish Pritchard, glaci&oacute;logo del <em>British Antarctic Survey</em>, re&uacute;ne<strong> m&aacute;s de seis d&eacute;cadas de mediciones</strong> tomadas desde aviones, sat&eacute;lites, barcos y expediciones con trineos tirados por perros. Su resultado permite <strong>representar la Ant&aacute;rtida como si desaparecieran los 27 millones de kil&oacute;metros c&uacute;bicos de hielo</strong> que cubren el continente.
    </p><p class="article-text">
        Una de las correcciones principales afecta al lugar donde el <strong>hielo alcanza su mayor espesor</strong>, que durante a&ntilde;os se situ&oacute; en la cuenca Astrolabe, en Tierra Adelia. <em>Bedmap3</em> traslada ese r&eacute;cord a un <strong>ca&ntilde;&oacute;n sin nombre de Tierra de Wilkes</strong>, situado a 76,052 grados sur y 118,378 grados este, donde la capa llega a 4.757 metros. 
    </p><p class="article-text">
        El mapa tambi&eacute;n muestra cordilleras, llanuras, antiguas redes fluviales, cuencas profundas e islas enterradas bajo un paisaje helado que durante millones de a&ntilde;os impidi&oacute; observar su forma.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores ampliaron la base de datos con millones de registros</h2><p class="article-text">
        La precisi&oacute;n alcanzada cambia la forma de estudiar el movimiento del hielo, porque <em>Bedmap3</em> trabaja con <strong>cuadr&iacute;culas de 500 metros</strong> frente a los cinco kil&oacute;metros de versiones anteriores. Esa escala permite<strong> distinguir valles y monta&ntilde;as subglaciales que antes aparec&iacute;an borrosos</strong>, adem&aacute;s de seguir los surcos que conducen el hielo desde el interior hasta el oc&eacute;ano. Pritchard explica que el <strong>relieve condiciona la velocidad del hielo</strong>: &ldquo;Las crestas frenan su avance, mientras que las hondonadas y las superficies lisas permiten que acelere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el mapa reduce muchas lagunas, amplias zonas siguen poco estudiadas, especialmente bajo las plataformas de hielo y en &aacute;reas pr&oacute;ximas a monta&ntilde;as, costas y nunataks. Las <strong>futuras misiones tendr&aacute;n que ampliar esas mediciones </strong>con tecnolog&iacute;as capaces de trabajar donde el espesor resulta dif&iacute;cil de calcular. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02b52ea6-b072-4d8e-81ce-7b63d5408ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las zonas menos exploradas todavía exigen nuevas campañas científicas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las zonas menos exploradas todavía exigen nuevas campañas científicas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa necesidad coincide con un deterioro ya registrado, pues el seguimiento por sat&eacute;lite indic&oacute; que la <strong>Ant&aacute;rtida perdi&oacute; 168.000 millones de toneladas de hielo en 2023</strong>, el sexto registro anual m&aacute;s alto, por la aceleraci&oacute;n de glaciares del oeste y el deshielo r&eacute;cord en la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Para completar las &aacute;reas con pocas observaciones, el equipo incorpor&oacute; 84 nuevas campa&ntilde;as a&eacute;reas, 52 millones de datos y 1,9 millones de kil&oacute;metros lineales de mediciones. En zonas cercanas a afloramientos rocosos, donde el hielo es fino y las lecturas resultan dif&iacute;ciles, los investigadores aplicaron modelos matem&aacute;ticos basados en su desplazamiento para estimar el grosor. En total, la <strong>nueva versi&oacute;n re&uacute;ne 277 estudios de espesor y 82 millones de datos</strong>, con mejoras alrededor del polo sur, la pen&iacute;nsula, la costa occidental y las monta&ntilde;as Transant&aacute;rticas.
    </p><h2 class="article-text">El relieve submarino aumenta la exposici&oacute;n de parte del hielo</h2><p class="article-text">
        El volumen calculado <strong>apenas cambia respecto a estimaciones anteriores</strong>, aunque la descripci&oacute;n del relieve resulta mucho m&aacute;s precisa. La Ant&aacute;rtida <strong>conserva unos 27,17 millones de kil&oacute;metros c&uacute;bicos de hielo sobre 13,63 millones de kil&oacute;metros cuadrados</strong>, con un grosor medio de 1.948 metros si se incluyen las plataformas y de 2.148 metros cuando se excluyen. Si toda esa masa se derritiera, el <strong>nivel del mar subir&iacute;a 58 metros</strong>, mientras que el <em>National Snow and Ice Data Center</em> atribuye a las capas de hielo cerca de un tercio del aumento global registrado entre 2002 y 2017.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b47c596f-f5ea-479b-b9f8-b9d88e937bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bedmap3 apunta a una mayor vulnerabilidad de la Antártida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bedmap3 apunta a una mayor vulnerabilidad de la Antártida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La forma del lecho tambi&eacute;n revela que una porci&oacute;n mayor de la calculada descansa sobre roca situada por debajo del nivel del mar, donde el a<strong>gua oce&aacute;nica templada puede avanzar bajo los bordes y favorecer la p&eacute;rdida de hielo</strong>. <em>Bedmap3</em> incorpora adem&aacute;s zonas de apoyo transitorio, en las que las plataformas tocan el fondo marino durante la marea baja y alteran la din&aacute;mica del hielo y la circulaci&oacute;n oce&aacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Peter Fretwell</strong>, especialista en cartograf&iacute;a del <em>British Antarctic Survey</em> y coautor del estudio, advierte: &ldquo;<em><strong>Bedmap3</strong></em><strong> muestra que la Ant&aacute;rtida es algo m&aacute;s vulnerable de lo que se pensaba</strong>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/antartida-hielo-verse-gracias-nuevo-mapa-alerta-vulnerabilidad-pm_1_13424087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 16:30:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="401178" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="401178" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Antártida sin hielo ya puede verse gracias a un nuevo mapa que alerta sobre su vulnerabilidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/379efa51-3df1-435e-afb7-ec28b76ae484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Cambio climático,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/antartida-laboratorio-paz-espana-impulsa-estacion-cientifica-internacional_1_13401579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España se sitúa al frente de la política polar con un estudio conceptual que analiza la viabilidad institucional, científica y logística de crear una Estación Antártica Internacional gestionada conjuntamente</p><p class="subtitle">En primera persona - 15 años como guía de científicos en la Antártida: “Ahora desde el campamento vemos el trasiego de los cruceros”
</p></div><p class="article-text">
        Mientras las noticias diarias constatan una fragmentaci&oacute;n geopol&iacute;tica global y el levantamiento de nuevos muros cient&iacute;ficos e industriales, existe un lugar del mundo donde la inercia es otra. En el polo sur del planeta, las delegaciones internacionales contin&uacute;an reuni&eacute;ndose anualmente bajo el amparo de la Secretar&iacute;a del Tratado Ant&aacute;rtico, como ocurri&oacute; recientemente en la 48.&ordf; Reuni&oacute;n Consultiva del <a href="https://www.ats.aq/devph/es/news/315" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tratado Ant&aacute;rtico en Hiroshima</a>, Jap&oacute;n. El objetivo es salvaguardar un territorio que, seg&uacute;n las normas que la rigen, es una reserva natural consagrada a la paz y a la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras las bambalinas de este oasis multilateral, la operatividad cotidiana afronta sus propios dilemas en el siglo XXI. Hist&oacute;ricamente, la inmensa mayor&iacute;a de las infraestructuras de investigaci&oacute;n permanente en el continente blanco han permanecido bajo una propiedad y operaci&oacute;n estrictamente nacionales. Cada bandera iza su soberan&iacute;a cient&iacute;fica sobre sus propios m&oacute;dulos residenciales y laboratorios.
    </p><p class="article-text">
        Para romper esta inercia, Espa&ntilde;a ha decidido dar un paso estrat&eacute;gico al frente en el tablero polar. A trav&eacute;s del <a href="https://www.ats.aq/devAS/Meetings/Past/101" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento informativo</a> de trabajo Estudio conceptual sobre una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional: una posible v&iacute;a para fomentar la cooperaci&oacute;n, el Gobierno espa&ntilde;ol ha puesto sobre la mesa un estudio conceptual que analiza la viabilidad institucional, cient&iacute;fica y log&iacute;stica de crear una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional (IAS, por sus siglas en ingl&eacute;s) gestionada conjuntamente.
    </p><p class="article-text">
        No es una iniciativa aislada. Coincide con la publicaci&oacute;n del documento de la Comisi&oacute;n Europea <a href="https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/4b319f3d-e9ff-11ef-b5e9-01aa75ed71a1/language-en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A European Framework for Science Diplomacy</a>. Espa&ntilde;a colidera este nuevo ecosistema de pol&iacute;tica exterior coordinando sus grupos de trabajo. La propuesta plantea una pregunta clave: en un entorno tan extremo, &iquest;debemos pasar de la cooperaci&oacute;n coordinada a una aut&eacute;ntica cooperaci&oacute;n integrada?
    </p><h2 class="article-text">Compartir el barco, pero no la casa: la paradoja log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Hasta la fecha, la solidaridad en los hielos ant&aacute;rticos funciona de forma excelente, pero externa. Los programas nacionales cooperan ampliamente compartiendo redes de transporte, buques oceanogr&aacute;ficos, servicios t&eacute;cnicos o log&iacute;stica en las ciudades portuarias que sirven como puerta de entrada al continente. Lo hacen movidos por incentivos tangibles de coste, seguridad, fiabilidad y minimizaci&oacute;n del impacto ambiental.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, cuando se trata de activos fijos, las bases compartidas son una absoluta anomal&iacute;a. La estaci&oacute;n Concordia, operada conjuntamente por Francia e Italia, destaca como uno de los poqu&iacute;simos ejemplos que demuestran que la cogesti&oacute;n es posible. Pero la realidad imperante sigue siendo la de infraestructuras concebidas como compartimentos estancos individuales.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional no pretende duplicar las instalaciones ya consolidadas ni desplazar las din&aacute;micas actuales en las que un pa&iacute;s invita a cient&iacute;ficos de otras latitudes a pasar una temporada en su base. El verdadero reto radica en demostrar si una base de titularidad multinacional puede aportar un valor cooperativo e investigador a&ntilde;adido que justifique los enormes retos t&eacute;cnicos y de gesti&oacute;n que implica.
    </p><h2 class="article-text">Las tres columnas que sostienen una base multinacional</h2><p class="article-text">
        Para que el concepto de esta base resulte operativamente cre&iacute;ble, cient&iacute;ficamente justificado e institucionalmente viable, el informe remitido por Espa&ntilde;a contempla tres requisitos interconectados:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Ciencia de frontera a gran escala.</strong> Una base duradera no se justifica con proyectos cortos o fragmentados. Debe acoger misiones cient&iacute;ficas globales a largo plazo. Por ejemplo, estudiar el cambio clim&aacute;tico continental o las redes de observaci&oacute;n por sat&eacute;lite. Estos desaf&iacute;os superan el presupuesto y la capacidad de un solo pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Infraestructura de provisi&oacute;n colectiva.</strong> El estudio demuestra que la base debe centrar su actividad en tareas colectivas. Esto incluye laboratorios comunes de alta tecnolog&iacute;a y servicios de telecomunicaciones integrados. Tambi&eacute;n exige aplicar normas id&eacute;nticas de seguridad y formaci&oacute;n para todo el personal t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Gobernanza por consenso.</strong> La estaci&oacute;n internacional no necesita nuevas leyes ni tratados complicados que frenen el proyecto, ya que el sistema actual funciona bien mediante las normas existentes. La gesti&oacute;n se basar&aacute; en proteger el medioambiente y repartir los costes de forma justa entre los pa&iacute;ses.
    </p><h2 class="article-text">La diplomacia cient&iacute;fica como clave geopol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Es en este dise&ntilde;o donde la propuesta ant&aacute;rtica espa&ntilde;ola encaja con el esp&iacute;ritu del nuevo <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2026/05/29/council-defines-a-new-framework-for-science-diplomacy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Europeo de Diplomacia Cient&iacute;fica</a>. Las directrices de la Comisi&oacute;n Europea recuerdan que, en el panorama contempor&aacute;neo, la ciencia y la innovaci&oacute;n ya no se limitan a la producci&oacute;n de conocimiento puro: se han convertido en una &ldquo;divisa geopol&iacute;tica&rdquo; indispensable.
    </p><p class="article-text">
        La diplomacia cient&iacute;fica act&uacute;a como un puente de confianza capaz de mantener abiertos canales de comunicaci&oacute;n cuando las relaciones diplom&aacute;ticas tradicionales sufren tensiones. Adem&aacute;s, es la herramienta id&oacute;nea para asegurar la gobernanza justa de los bienes comunes globales (<em>global commons</em>), es decir, espacios compartidos por la humanidad como el espacio exterior, los oc&eacute;anos o las &aacute;reas polares.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, grandes infraestructuras como, por ejemplo, la Organizaci&oacute;n Europea para la Investigaci&oacute;n Nuclear (CERN), en Suiza, han demostrado que se puede sentar a cooperar en un laboratorio a naciones que mantienen profundas rivalidades fuera de &eacute;l. Una Estaci&oacute;n Ant&aacute;rtica Internacional bajo el paraguas del Tratado Ant&aacute;rtico nacer&iacute;a con esa misma vocaci&oacute;n: un faro de multilateralismo y paz en una de las fronteras m&aacute;s sensibles de la Tierra.
    </p><h2 class="article-text">La soberan&iacute;a del ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        El estudio liderado por Espa&ntilde;a no plantea una utop&iacute;a imposible. Su texto defiende un avance paso a paso a partir de las costumbres actuales. La idea podr&iacute;a comenzar con un proyecto piloto peque&ntilde;o y de bajo riesgo. Cualquier avance futuro requerir&aacute; dialogar con los cient&iacute;ficos de todo el mundo y calcular con transparencia el impacto ambiental sobre el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Con este paso, Espa&ntilde;a se sit&uacute;a al frente de la pol&iacute;tica polar. El pa&iacute;s demuestra una visi&oacute;n clara para los retos de este siglo. En el tablero internacional, el liderazgo ya no depende de plantar una bandera solitaria. El &eacute;xito futuro radica en la capacidad de investigar juntos bajo un mismo techo. Una cuesti&oacute;n que, sin duda, se ver&aacute; reflejada en la primera <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/exteriores/Paginas/2026/230626-acuerdos-cooperacion-islandia.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estrategia Polar Espa&ntilde;ola</a>, que ser&aacute; publicada pr&oacute;ximamente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/272593/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />

    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en </strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>The Conversation</strong></em></a><em><strong>. Puedes leerlo </strong></em><a href="https://theconversation.com/la-antartida-como-laboratorio-de-paz-espana-impulsa-una-estacion-cientifica-internacional-285763" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>aqu&iacute;.</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Belén López Tárraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/antartida-laboratorio-paz-espana-impulsa-estacion-cientifica-internacional_1_13401579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 16:10:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1371805" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1371805" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8aab5736-6dfb-42f1-a43a-19dfd32aa2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Antártida,Investigación,Científicos,Cooperación internacional,The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-antartida-escasos-dinosaurios-cuello-conocidos-continente-partir-unica-vertebra-pm_1_13346710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7108e7a-412a-4777-ba27-49360e2acd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fósil, hallado en la isla James Ross, pertenece a un titanosaurio del Cretácico Superior y aporta nuevas pistas sobre la evolución y dispersión de estos gigantes en el antiguo supercontinente Gondwana
</p><p class="subtitle">Descubren el fósil “embarazado” más antiguo conocido: conservaba embriones de hace 125 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ant&aacute;rtida</strong></a> conserva uno de los <strong>registros </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;siles</strong></a><strong> de dinosaurios m&aacute;s escasos del planeta</strong>. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar un nuevo representante de los titanosaurios &mdash;los grandes <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> saur&oacute;podos de cuello y cola largos&mdash; a partir de una &uacute;nica v&eacute;rtebra caudal <strong>descubierta en la Isla James Ross</strong>. El hallazgo constituye apenas el segundo f&oacute;sil corporal de un saur&oacute;podo encontrado en el continente ant&aacute;rtico y aporta nuevas claves sobre c&oacute;mo evolucionaron y se dispersaron estos animales durante el Cret&aacute;cico Superior.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.app.pan.pl/article/item/app013152025.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Acta Palaeontologica Polonica,</em> describe una <strong>v&eacute;rtebra de la cola procedente de la Formaci&oacute;n Santa Marta</strong>, un <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> del Campaniense inferior, <strong>hace aproximadamente entre 83 y 80 millones de a&ntilde;os.</strong> Aunque el f&oacute;sil se conserva de forma fragmentaria, los investigadores concluyen que pertenece a un eutitanosaurio no saltas&aacute;urido. La preservaci&oacute;n incompleta ha llevado al equipo a realizar una clasificaci&oacute;n prudente, evitando atribuirlo a una especie concreta.
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis anat&oacute;micos muestran que la morfolog&iacute;a de la v&eacute;rtebra guarda una estrecha <strong>relaci&oacute;n con la de los rinconsaurios y los aeolosaurinos</strong>, dos linajes de titanosaurios conocidos principalmente en <a href="https://www.eldiario.es/temas/sudamerica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sudam&eacute;rica</a>. En especial, presenta semejanzas con un ejemplar que anteriormente hab&iacute;a sido asignado a la especie argentina <em>Muyelensaurus pecheni.</em> Al mismo tiempo, sus caracter&iacute;sticas permiten diferenciarlo de otros titanosaurios m&aacute;s primitivos, lo que <strong>refuerza su asignaci&oacute;n a </strong><em><strong>Eutitanosauria</strong></em>, aunque los autores optan por mantener una clasificaci&oacute;n taxon&oacute;mica prudente debido al estado fragmentario del f&oacute;sil.
    </p><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o del hueso indica que el individuo era peque&ntilde;o en comparaci&oacute;n con otros titanosaurios. Seg&uacute;n los autores, existen dos posibles explicaciones: que se tratara de un <strong>ejemplar juvenil </strong>que a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado su tama&ntilde;o adulto o que perteneciera a una <strong>forma de reducidas dimensiones</strong>. Con la informaci&oacute;n disponible, el estudio no puede determinar cu&aacute;l de estas hip&oacute;tesis es la correcta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1082afce-87c2-4239-8366-a592ac75f9d1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Procedencia geográfica de BAS D.8621.24, una vértebra caudal anterior identificada como Eutitanosauria indet., y otros descubrimientos de dinosaurios no aviares del Cretácico Antártico."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Procedencia geográfica de BAS D.8621.24, una vértebra caudal anterior identificada como Eutitanosauria indet., y otros descubrimientos de dinosaurios no aviares del Cretácico Antártico.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un registro f&oacute;sil excepcionalmente escaso</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la identificaci&oacute;n del f&oacute;sil, el descubrimiento tiene especial <strong>relevancia por el contexto paleontol&oacute;gico de la Ant&aacute;rtida</strong>. El registro mesozoico del continente es muy limitado y los f&oacute;siles de dinosaurios conocidos hasta ahora proceden fundamentalmente de la Formaci&oacute;n Hanson, del Jur&aacute;sico Inferior, y de los dep&oacute;sitos del Cret&aacute;cico Superior de la cuenca James Ross. En estos yacimientos se hab&iacute;an documentado anquilosaurios, ornit&oacute;podos y distintos ter&oacute;podos, tanto avianos como no avianos, mientras que<strong> los saur&oacute;podos segu&iacute;an siendo un grupo excepcionalmente raro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el trabajo recuerda que <strong>este f&oacute;sil representa &uacute;nicamente el segundo resto corporal de saur&oacute;podo conocido en la Ant&aacute;rtida.</strong> Adem&aacute;s, posee un valor hist&oacute;rico a&ntilde;adido, ya que corresponde al primer hueso de dinosaurio que fue recogido en el continente, aunque su estudio y caracterizaci&oacute;n detallada se han completado ahora gracias a nuevas investigaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f531d200-b994-4f58-92de-0a997f059f5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Contexto estratigráfico de la vértebra caudal anterior de Eutitanosauria indet. (BAS D.8621.25) y otros hallazgos de dinosaurios no avianos del Cretácico de la Antártida."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Contexto estratigráfico de la vértebra caudal anterior de Eutitanosauria indet. (BAS D.8621.25) y otros hallazgos de dinosaurios no avianos del Cretácico de la Antártida.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Gondwana y la dispersi&oacute;n de los titanosaurios</h2><p class="article-text">
        Las conclusiones tambi&eacute;n <strong>tienen implicaciones para reconstruir la historia evolutiva de Gondwana</strong>, el antiguo supercontinente que agrupaba territorios como la Ant&aacute;rtida, Sudam&eacute;rica, <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a>, Australia, la India y <a href="https://www.eldiario.es/temas/madagascar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madagascar</a>. Al combinar este nuevo hallazgo con la presencia de diamantinasaurios documentados en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/patagonia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patagonia</a> y <a href="https://www.eldiario.es/temas/australia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Australia</a> durante el Cret&aacute;cico medio, los investigadores consideran que la Ant&aacute;rtida <strong>alberg&oacute; varias l&iacute;neas evolutivas distintas de somfospondilos</strong>. Esta diversidad ayuda a comprender mejor los patrones de dispersi&oacute;n de los saur&oacute;podos entre las masas continentales australes y refuerza los <strong>v&iacute;nculos paleobiogeogr&aacute;ficos entre los distintos territorios que formaban parte de Gondwana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n pone de manifiesto el valor cient&iacute;fico que puede tener incluso un f&oacute;sil muy fragmentario cuando procede de un registro tan escaso como el ant&aacute;rtico. Aunque los autores evitan asignar la v&eacute;rtebra a una especie concreta debido a su estado de conservaci&oacute;n, consideran que sus caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas aportan informaci&oacute;n suficiente para situarla dentro de los eutitanosaurios no saltas&aacute;uridos y compararla con otros representantes conocidos del hemisferio sur.
    </p><h2 class="article-text">Una pieza clave para completar el registro ant&aacute;rtico</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n subraya que el registro f&oacute;sil de dinosaurios en la Ant&aacute;rtida sigue siendo muy limitado en comparaci&oacute;n con el de otros continentes del antiguo Gondwana. Precisamente por ello, <strong>cada nuevo descubrimiento contribuye a ampliar el conocimiento</strong> sobre la fauna que habit&oacute; esta regi&oacute;n durante el Cret&aacute;cico Superior y sobre las conexiones que exist&iacute;an entre las distintas masas continentales australes antes de su separaci&oacute;n definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el f&oacute;sil se limita a una sola v&eacute;rtebra, los autores destacan que aporta informaci&oacute;n relevante sobre un periodo y un lugar donde los restos de dinosaurios siguen siendo extraordinariamente escasos. Cada nuevo hallazgo procedente de la Ant&aacute;rtida contribuye a mejorar el conocimiento sobre la diversidad de dinosaurios que habitaron el extremo sur del planeta durante el Cret&aacute;cico Superior y ayuda a comprender mejor la evoluci&oacute;n y distribuci&oacute;n de los saur&oacute;podos en el antiguo Gondwana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-antartida-escasos-dinosaurios-cuello-conocidos-continente-partir-unica-vertebra-pm_1_13346710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 06:00:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7108e7a-412a-4777-ba27-49360e2acd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="173171" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7108e7a-412a-4777-ba27-49360e2acd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="173171" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren en la Antártida uno de los escasos dinosaurios de cuello largo conocidos del continente a partir de una única vértebra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7108e7a-412a-4777-ba27-49360e2acd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Antártida,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-hueso-dinosaurio-antartico-no-aparecio-hielo-cajon-pm_1_13345248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23433f1f-64d2-4feb-99f3-0bdf12a7b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mark Evans encontró una pieza llamativa mientras examinaba materiales acumulados durante décadas y aquel detalle abrió una investigación que acabó dando un resultado muy distinto al esperado</p></div><p class="article-text">
        A ras de suelo, el paisaje puede parecer muerto cuando solo hay hielo, viento y roca desnuda sin se&ntilde;ales claras de vida pasada. La <strong>Ant&aacute;rtida</strong> tuvo en el pasado una fauna rica y variada que inclu&iacute;a dinosaurios, aunque durante d&eacute;cadas no se encontraron restos claros porque el<strong> hielo cubre las rocas donde se esconden</strong> y porque las condiciones de trabajo dificultan identificar fragmentos peque&ntilde;os o erosionados. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuesta imaginar que este mismo territorio estuviera lleno de vida hace millones de a&ntilde;os. Tambi&eacute;n explica por qu&eacute; muchas pistas quedaron ocultas durante a&ntilde;os sin que nadie pudiera reconocerlas como lo que realmente eran.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil guardado desde 1985 cambi&oacute; la historia del continente</h2><p class="article-text">
        Un f&oacute;sil recogido en 1985 y guardado durante d&eacute;cadas ha permitido cambiar esa imagen, seg&uacute;n informa la <em>BBC</em>, al confirmarse que se trata del <strong>primer hueso de dinosaurio descubierto en la Ant&aacute;rtida</strong>. La pieza, conservada en las colecciones del <em><strong>British Antarctic Survey</strong></em> (BAS), fue identificada como una<strong> v&eacute;rtebra de la cola de un titanosaurio </strong>tras un an&aacute;lisis reciente que ha sido descrito en la revista Acta Palaeontologica Polonica. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo no solo llena un vac&iacute;o en el registro f&oacute;sil del continente, tambi&eacute;n sit&uacute;a a estos animales dentro de un ecosistema que hasta ahora apenas contaba con pruebas evidentes.
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; cuando <strong>Mark Evans</strong>, responsable de la colecci&oacute;n geol&oacute;gica del BAS, revisaba cajas con materiales acumulados durante d&eacute;cadas de expediciones. Entre miles de ejemplares encontr&oacute; una<strong> pieza que le llam&oacute; la atenci&oacute;n por su forma</strong>. Evans describi&oacute; ese momento como una sorpresa que aparece al abrir un caj&oacute;n sin expectativas concretas: &ldquo;Ah, esto parece interesante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El ejemplar pertenec&iacute;a a un gran herb&iacute;voro de menor tama&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Ese hueso llevaba guardado desde 1985, cuando el ge&oacute;logo<strong> Mike Thomson </strong>lo recogi&oacute; en la isla James Ross y lo anot&oacute; en su cuaderno como &ldquo;<strong>v&eacute;rtebra de un gran reptil</strong>&rdquo;, con un di&aacute;metro aproximado de 10 cent&iacute;metros. En aquel momento, el equipo pens&oacute; que pertenec&iacute;a a un reptil marino, una <strong>confusi&oacute;n comprensible</strong> si se tiene en cuenta que la zona estaba llena de restos de origen marino y que el fragmento no resultaba especialmente llamativo a simple vista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6c7270b3-9091-4ee8-8ea7-6309669a9015_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El terreno marino explicó cómo acabó allí el esqueleto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El terreno marino explicó cómo acabó allí el esqueleto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n cambi&oacute; cuando Evans consult&oacute; al paleont&oacute;logo<strong> Paul Barrett</strong>, investigador del Museo de Historia Natural de Londres. La forma del hueso ofrec&iacute;a pistas claras sobre su origen, con una <strong>depresi&oacute;n en un extremo y una protuberancia en el otro</strong> que encajaban con la estructura de las v&eacute;rtebras de dinosaurio. Barrett explic&oacute; esa identificaci&oacute;n a partir de la propia morfolog&iacute;a del f&oacute;sil: &ldquo;Esta es una combinaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas que son completamente singulares de este tipo de dinosaurios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese diagn&oacute;stico sit&uacute;a el f&oacute;sil dentro del grupo de los titanosaurios, animales herb&iacute;voros de gran tama&ntilde;o que caminaban sobre cuatro patas y que desarrollaron cuellos largos para alcanzar la vegetaci&oacute;n elevada. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos superaban los 35 metros de longitud y alcanzaban varias decenas de toneladas, aunque el <strong>ejemplar ant&aacute;rtico ser&iacute;a mucho m&aacute;s peque&ntilde;o</strong>, con una longitud estimada de unos 7 metros. Esa diferencia abre dos posibilidades, ya que podr&iacute;a tratarse de un<strong> individuo joven o de una variante de menor tama&ntilde;o dentro del grupo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las antiguas conexiones entre continentes facilitaron su expansi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La presencia de estos dinosaurios en la Ant&aacute;rtida solo se entiende al mirar c&oacute;mo era el continente en el pasado. Durante el <strong>Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong>, hace unos 82 millones de a&ntilde;os, esta regi&oacute;n <strong>no estaba cubierta de hielo</strong>, sino de bosques densos con un clima mucho m&aacute;s templado. En ese entorno crec&iacute;an plantas que serv&iacute;an de alimento a grandes herb&iacute;voros, lo que hac&iacute;a posible la existencia de ecosistemas complejos con varias especies conviviendo.
    </p><p class="article-text">
        El contexto geol&oacute;gico ayuda a fijar con precisi&oacute;n ese momento. El f&oacute;sil procede de una <strong>formaci&oacute;n marina donde aparecieron restos de amonites</strong>, lo que permite datar la roca con bastante exactitud. Esa asociaci&oacute;n indica que el animal no muri&oacute; en el mar, sino que <strong>su cuerpo fue arrastrado desde tierra firme</strong>, posiblemente por un r&iacute;o, hasta acabar depositado en el fondo marino donde se conserv&oacute; como f&oacute;sil.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_50p_1146422.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_50p_1146422.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_75p_1146422.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_75p_1146422.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_default_1146422.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_default_1146422.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2b619a79-ebf5-474f-9b2c-358d2680dc18_16-9-aspect-ratio_default_1146422.jpg"
                    alt="Las dimensiones estimadas apuntaron a un animal mucho más pequeño que otros representantes conocidos del mismo grupo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las dimensiones estimadas apuntaron a un animal mucho más pequeño que otros representantes conocidos del mismo grupo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El hallazgo tambi&eacute;n aporta pistas sobre c&oacute;mo se mov&iacute;an los dinosaurios entre los continentes del hemisferio sur. En aquella &eacute;poca, la <strong>Ant&aacute;rtida estaba conectada con Sudam&eacute;rica y otras masas terrestres</strong>, lo que facilitaba el desplazamiento de grandes animales. 
    </p><p class="article-text">
        Barrett se&ntilde;al&oacute; que la presencia de titanosaurios en este punto mantiene la idea de que estos animales pudieron extenderse hacia otras regiones cercanas: &ldquo;La confirmaci&oacute;n de la presencia de estos animales en la Ant&aacute;rtida hace que parezca probable que se desplazaran hasta estas zonas, que estaban conectadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa conexi&oacute;n ayuda a entender por qu&eacute; se han encontrado restos de este grupo en algunos lugares y no en otros, y por qu&eacute; el <strong>registro f&oacute;sil del continente ant&aacute;rtico sigue siendo tan limitado</strong>. El hielo cubre gran parte de las rocas donde podr&iacute;an aparecer m&aacute;s restos, y cada expedici&oacute;n depende de condiciones extremas que reducen las zonas accesibles. Por eso, un <strong>fragmento peque&ntilde;o puede permanecer d&eacute;cadas sin ser identificado</strong>, aunque est&eacute; guardado en una colecci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, lo que durante a&ntilde;os se interpret&oacute; como un resto sin importancia ahora permite reconstruir una parte de la historia de la vida en un territorio que hoy parece incompatible con ella, pero que en otro tiempo ofrec&iacute;a un entorno donde estos animales pod&iacute;an desplazarse, alimentarse y dejar rastro en la roca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primer-hueso-dinosaurio-antartico-no-aparecio-hielo-cajon-pm_1_13345248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 14:30:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/23433f1f-64d2-4feb-99f3-0bdf12a7b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1662974" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/23433f1f-64d2-4feb-99f3-0bdf12a7b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1662974" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El primer hueso de dinosaurio antártico no apareció bajo el hielo, sino dentro de un cajón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/23433f1f-64d2-4feb-99f3-0bdf12a7b064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Antártida,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este museo polar abrió sus puertas en 1978 en una isla conocida como "la puerta del Ártico" y muestra la vida de cazadores y exploradores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/museo-polar-abrio-puertas-1978-isla-conocida-puerta-artico-muestra-vida-cazadores-exploradores-pm_1_13322938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0df5a6b-b688-4ed9-bdb4-b624d301d208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este museo polar abrió sus puertas en 1978 en una isla conocida como &quot;la puerta del Ártico&quot; y muestra la vida de cazadores y exploradores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nació bajo la tutela de la Universidad de Tromsø para investigar y difundir la cultura ártica de la región septentrional de Noruega</p><p class="subtitle">Más de 200 piezas del British Museum, como máscaras, esculturas o vestidos, se exhiben en Santiago en esta exposición sobre Oceanía</p><p class="subtitle">Para verlo tendrás que bucear: es considerado el primer museo submarino de Europa y está a 12 metros bajo el mar</p></div><p class="article-text">
        <strong>Troms&oslash;</strong>, vibrante ciudad noruega situada en el coraz&oacute;n del c&iacute;rculo polar &aacute;rtico, es reconocida mundialmente como la <strong>puerta del &Aacute;rtico</strong> por su posici&oacute;n geogr&aacute;fica estrat&eacute;gica. Desde sus hist&oacute;ricos muelles partieron innumerables expediciones que buscaban desvelar todos los misterios de las tierras heladas e inexploradas del extremo norte del planeta. El <strong>Museo Polar</strong> de la ciudad se ha consolidado como una instituci&oacute;n fundamental para preservar este legado, mostrando la fascinante relaci&oacute;n entre el ser humano y la dura <a href="https://www.eldiario.es/temas/naturaleza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">naturaleza</a> de este entorno. Esta conexi&oacute;n no solo se limita a la exploraci&oacute;n cient&iacute;fica de alto nivel, sino que incluye la dura vida cotidiana de los esforzados tramperos locales, de ah&iacute; que visitantes de todo el mundo acudan cada a&ntilde;o para entender la &eacute;pica de la supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        El museo abri&oacute; oficialmente sus puertas el <strong>18 de junio de 1978</strong>, una fecha cargada de simbolismo para la historia de la exploraci&oacute;n nacional noruega. Y es que se eligi&oacute; este d&iacute;a espec&iacute;fico para conmemorar exactamente medio siglo desde que el legendario <strong>Roald Amundsen</strong> partiera en su fat&iacute;dico viaje final de rescate polar. Aquel despegue desde <strong>Troms&oslash;</strong> en un hidroavi&oacute;n Latham 47 marc&oacute; el fin de una era para el explorador que conquist&oacute; primero el lejano Polo Sur. La instituci&oacute;n naci&oacute; bajo la tutela de la Universidad de Troms&oslash; para investigar y difundir la cultura &aacute;rtica de toda la regi&oacute;n septentrional de <a href="https://www.eldiario.es/temas/noruega/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noruega</a> y hoy en d&iacute;a es considerada una de las atracciones m&aacute;s valoradas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sede del museo se encuentra en un <strong>antiguo almac&eacute;n de madera</strong> construido a principios del siglo XIX en el puerto hist&oacute;rico conocido como Skansen. Este edificio, situado en el emblem&aacute;tico muelle de Tollbod, evoca por s&iacute; solo la &eacute;poca en la que <strong>Troms&oslash;</strong> comenz&oacute; a prosperar gracias a la caza. Aunque la ciudad apenas ten&iacute;a 80 habitantes en el siglo XVIII, su desarrollo se aceler&oacute; notablemente en 1830 con las campa&ntilde;as comerciales en el <strong>&Aacute;rtico</strong>. Las expediciones cineg&eacute;ticas llegaban hasta lugares tan remotos como <strong>Svalbard</strong> o <strong>Groenlandia</strong>. Este entorno portuario proporciona el marco perfecto para las diez salas actuales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/70a231e9-d982-436e-8f84-00f8368bef68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La caza no era solo una actividad reservada para los hombres rudos: El museo también rinde homenaje a Wanny Woldstad, la primera mujer trampera"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La caza no era solo una actividad reservada para los hombres rudos: El museo también rinde homenaje a Wanny Woldstad, la primera mujer trampera                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una de las secciones m&aacute;s cautivadoras del museo est&aacute; dedicada a los <strong>tramperos</strong>, aquellos individuos solitarios que desafiaban el crudo invierno para obtener valiosas pieles. Destaca la figura de <strong>Henry Rudi</strong>, un famoso cazador de osos polares que abati&oacute; m&aacute;s de 700 ejemplares a lo largo de su extensa carrera profesional. Rudi pas&oacute; 27 inviernos en el &Aacute;rtico, demostrando una resistencia f&iacute;sica casi sobrehumana. Pero la caza no era solo una actividad reservada para los hombres rudos. El museo tambi&eacute;n rinde homenaje a Wanny Woldstad, la <strong>primera mujer trampera</strong>. Woldstad realiz&oacute; cinco invernadas en las Svalbard, incluso acompa&ntilde;ada por sus hijos adolescentes. Sus habilidades en el campo de batalla &aacute;rtico le valieron un gran renombre internacional.
    </p><p class="article-text">
        La vida de estos pobladores se muestra a trav&eacute;s de <strong>dioramas detallados</strong> que recrean las caba&ntilde;as de madera donde pasaban los largos meses invernales. Estas r&eacute;plicas ilustran las condiciones extremas de aislamiento y supervivencia al l&iacute;mite. El museo aborda sin tapujos la historia de la <strong>caza de focas</strong> y ballenas, mostrando los m&eacute;todos tradicionales empleados en siglos pasados por los noruegos. Se exponen herramientas como el hakapik y se narra la presencia holandesa e inglesa en las expediciones de los siglos XVI y XVII por estas aguas. Aunque algunas im&aacute;genes pueden resultar crudas para la sensibilidad actual, la instituci&oacute;n apuesta por una <strong>honestidad hist&oacute;rica</strong> necesaria para comprender el pasado real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las salas del piso superior nos transportan a la era dorada de los <strong>grandes exploradores polares </strong>y sus ambiciosas expediciones cient&iacute;ficas hacia el norte. Ocupa un lugar privilegiado el intelectual y aventurero Fridtjof Nansen, pionero del <strong>&Aacute;rtico</strong>. Se exhiben maquetas, fotograf&iacute;as y objetos de la primera expedici&oacute;n del buque Fram. Nansen zarp&oacute; en 1893 en un intento revolucionario de alcanzar el <strong>Polo Norte</strong> dej&aacute;ndose atrapar deliberadamente por la deriva del espeso hielo marino polar. Aunque no logr&oacute; llegar al punto exacto, estableci&oacute; r&eacute;cords de latitud muy importantes.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Barcos, aeronaves y un dirigible</h2><p class="article-text">
        El museo tambi&eacute;n reserva un espacio extenso para honrar la figura de Roald Amundsen. &Eacute;l fue el primer hombre en alcanzar el <strong>Polo Sur </strong>y en sobrevolar el <strong>Polo Norte</strong> en una moderna aeronave motorizada para su &eacute;poca. La muestra incluye banderas noruegas que lo acompa&ntilde;aron en sus viajes y numerosos utensilios personales utilizados durante sus largas estancias en el hielo perpetuo. Amundsen ten&iacute;a un v&iacute;nculo especial con <strong>Troms&oslash;</strong>, pues aqu&iacute; reclut&oacute; gran parte de la tripulaci&oacute;n para sus expediciones m&aacute;s importantes hacia la lejana <strong>Ant&aacute;rtida</strong>. Incluso se pueden ver maquetas del barco Gj&oslash;a, con el que naveg&oacute;. Su vida termin&oacute; tr&aacute;gicamente mientras intentaba rescatar a su gran rival Umberto Nobile.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de <strong>barcos</strong>, el museo explora la transici&oacute;n hacia la <strong>aviaci&oacute;n polar</strong> pionera. Se exhiben modelos de aeronaves y del <strong>dirigible</strong> <strong>Norge</strong>, que realiz&oacute; el primer vuelo transpolar entre los continentes de Europa y Am&eacute;rica del Norte. Estas m&aacute;quinas representan el ingenio humano frente a los desaf&iacute;os impuestos por la naturaleza m&aacute;s salvaje del planeta Tierra y sus climas m&aacute;s hostiles. La visita concluye ofreciendo una visi&oacute;n profunda de c&oacute;mo la <strong>historia &aacute;rtica</strong> ha moldeado la identidad cultural de la actual ciudad moderna de <strong>Troms&oslash;</strong>. A pesar de la dureza de los relatos, los objetos expuestos poseen un inter&eacute;s innegable para cualquier viajero que desee conocer el verdadero norte.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/museo-polar-abrio-puertas-1978-isla-conocida-puerta-artico-muestra-vida-cazadores-exploradores-pm_1_13322938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 11:42:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0df5a6b-b688-4ed9-bdb4-b624d301d208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="129492" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0df5a6b-b688-4ed9-bdb4-b624d301d208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="129492" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este museo polar abrió sus puertas en 1978 en una isla conocida como "la puerta del Ártico" y muestra la vida de cazadores y exploradores]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0df5a6b-b688-4ed9-bdb4-b624d301d208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Museos,Antártida,Noruega,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-pinguino-antartida-primera-vez-siglo-pm_1_13243184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los científicos analizaron el genoma completo de 64 ejemplares procedentes de distintas colonias repartidas por el Atlántico Sur, el océano Índico y la Antártida</p><p class="subtitle">Los pingüinos adelantan dos semanas su reproducción por el cambio climático</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los cient&iacute;ficos han tenido un intenso debate sobre si hab&iacute;a diferentes especies de los llamados ping&uuml;inos pap&uacute;a. Ahora, un <strong>equipo internacional de investigadores de Chile, Brasil y Estados Unidos</strong> asegura haberlo resuelto con el descubrimiento de una nueva especie de ping&uuml;ino en la regi&oacute;n ant&aacute;rtica. El hallazgo supone la primera identificaci&oacute;n de <strong>una nueva especie de este tipo en aproximadamente cien a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La nueva especie ha sido denominada&nbsp;<em>Pygoscelis kerguelensis</em>&nbsp;y habita en las <strong>islas Kerguelen</strong>, un remoto <strong>archipi&eacute;lago del oc&eacute;ano &Iacute;ndico austral</strong>. El descubrimiento ha sido publicado en la revista cient&iacute;fica&nbsp;<a href="https://royalsocietypublishing.org/rsos/article/13/5/260251/481844/First-evidence-of-bidirectional-exchange-between" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nature Communications Biology</a>&nbsp;y est&aacute; liderado por la investigadora chilena Daly Noll, vinculada a la&nbsp;Universidad Andr&eacute;s Bello&nbsp;y la&nbsp;Universidad de Chile.
    </p><h2 class="article-text">Un debate abierto desde hace d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        La clasificaci&oacute;n de los ping&uuml;inos pap&uacute;a llevaba d&eacute;cadas generando discusi&oacute;n entre bi&oacute;logos y expertos en evoluci&oacute;n, y pese a que tradicionalmente se consideraban parte de una misma especie, algunos investigadores sospechaban que <strong>determinadas poblaciones aisladas hab&iacute;an evolucionado </strong>de forma independiente hasta <strong>convertirse en especies diferentes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, este nuevo estudio aporta pruebas gen&eacute;ticas y f&iacute;sicas que apuntan precisamente a esta segunda opci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos <strong>analizaron el genoma completo de 64 ejemplares</strong> procedentes de distintas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/plumas-pinguinos-antartida-concentran-altos-niveles-mercurio_1_8517117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colonias repartidas por el Atl&aacute;ntico Sur, el oc&eacute;ano &Iacute;ndico y la Ant&aacute;rtida</a>. Adem&aacute;s, compararon caracter&iacute;sticas como el plumaje, la alimentaci&oacute;n, los h&aacute;bitos reproductivos y el comportamiento de las aves. Los resultados muestran que el grupo de las islas Kerguelen presenta diferencias gen&eacute;ticas suficientemente importantes como para ser considerado una especie separada, principalmente forzado por <strong>el aislamiento geogr&aacute;fico</strong>, que <strong>ha sido clave en este proceso evolutivo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pingüinos papúa en las islas Kerguelen"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pingüinos papúa en las islas Kerguelen                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sobre esto, el estudio tambi&eacute;n revela que hay distintas poblaciones de ping&uuml;inos pap&uacute;a que han desarrollado adaptaciones espec&iacute;ficas seg&uacute;n el entorno en el que viven. Los ejemplares del sur, conocidos como&nbsp;<em>Pygoscelis ellsworthi</em>&nbsp;y asentados en la Ant&aacute;rtida, presentan genes relacionados con la generaci&oacute;n de calor corporal y el almacenamiento de grasa, fundamentales para sobrevivir en ambientes polares extremos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las poblaciones del norte, como&nbsp;<em>Pygoscelis taeniata</em>, que viven en aguas m&aacute;s c&aacute;lidas y saladas cerca de islas subant&aacute;rticas, desarrollaron adaptaciones vinculadas a la digesti&oacute;n y a la actividad muscular y card&iacute;aca, lo que facilita la b&uacute;squeda constante de alimento.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores explican que estos animales <strong>suelen regresar siempre a las mismas colonias</strong> para reproducirse y rara vez se alejan demasiado de ellas. <strong>Ese comportamiento habr&iacute;a favorecido la especiaci&oacute;n</strong>, es decir, la aparici&oacute;n gradual de especies distintas a partir de un ancestro com&uacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Una nueva especie pero las mismas amenazas</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento tiene riesgos tambi&eacute;n para su conservaci&oacute;n. La bi&oacute;loga brasile&ntilde;a Juliana Vianna, participante en la investigaci&oacute;n y profesora de ecosistemas y medio ambiente en la&nbsp;Universidad Andr&eacute;s Bello, ha advertido de que esta nueva especie <strong>comparte los mismos peligros que amenazan al resto de ping&uuml;inos de la regi&oacute;n</strong>. Entre ellos destacan el <strong>calentamiento de los oc&eacute;anos, la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, la expansi&oacute;n de especies invasoras y el impacto de la pesca comercial.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-pinguino-antartida-primera-vez-siglo-pm_1_13243184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 12:00:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="125845" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="125845" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio pone en duda el mito del 'Endurance', el barco hundido en la Antártida en 1915]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-pone-duda-mito-endurance-barco-hundido-antartida-1915-pm_1_13095815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fd6265d-6309-4e74-ad74-aa364c82f54e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio pone en duda el mito del &#039;Endurance&#039;, el barco hundido en la Antártida en 1915"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El navío presentaba varias debilidades estructurales que lo hacían menos robusto que otros barcos de su época</p><p class="subtitle">El emblemático barco de guerra de Enrique VIII rescatado cuatrocientos años después de su hundimiento
</p></div><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>Endurance</em>, el <strong>m&iacute;tico barco del explorador Ernest Shackleton</strong>, ha sido durante m&aacute;s de un siglo considerado uno de los nav&iacute;os m&aacute;s resistentes de la llamada edad heroica de la exploraci&oacute;n ant&aacute;rtica. Sin embargo, <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/polar-record/article/why-did-endurance-sink/6CC2C2D56087035A94DEB50930B81980" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo estudio</a> pone en duda este mito y plantea que la embarcaci&oacute;n no estaba realmente preparada para soportar <strong>las duras condiciones del hielo ant&aacute;rtico que acabaron provocando su</strong> <strong>hundimiento en 1915</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, que combina por primera vez an&aacute;lisis de ingenier&iacute;a con el estudio de diarios personales, cartas y documentos hist&oacute;ricos, ofrece una nueva perspectiva sobre uno de los episodios m&aacute;s conocidos de la exploraci&oacute;n polar. Seg&uacute;n el estudio, <strong>el&nbsp;</strong><em><strong>Endurance</strong></em><strong>&nbsp;presentaba varias debilidades estructurales</strong> que lo hac&iacute;an menos robusto que otros barcos de su &eacute;poca dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente para navegar entre hielos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un an&aacute;lisis estructural sencillo muestra que el barco no estaba dise&ntilde;ado para las condiciones de hielo compacto que finalmente lo hundieron&rdquo;, explica Jukka Tuhkuri, profesor de mec&aacute;nica de s&oacute;lidos en la Universidad de Aalto y uno de los autores del estudio. El investigador a&ntilde;ade que los riesgos del hielo en movimiento y las cargas de compresi&oacute;n eran bien conocidos antes de que la expedici&oacute;n zarpara hacia el sur.
    </p><h2 class="article-text">'Desmontando' el mito</h2><p class="article-text">
        El estudio desmonta adem&aacute;s la idea extendida de que el principal problema del&nbsp;<em>Endurance</em>&nbsp;fue <strong>un tim&oacute;n d&eacute;bil</strong>. En realidad, seg&uacute;n los investigadores, <strong>el barco presentaba deficiencias m&aacute;s amplias</strong>, como vigas y marcos menos resistentes, un compartimento de m&aacute;quinas excesivamente largo que debilitaba el casco y la ausencia de refuerzos diagonales, fundamentales en este tipo de embarcaciones.
    </p><p class="article-text">
        Estas conclusiones no solo cuestionan la fortaleza del barco, sino tambi&eacute;n algunas decisiones tomadas por el propio Shackleton. Tras analizar su correspondencia personal, los investigadores han encontrado indicios de que <strong>el explorador era consciente de las limitaciones del&nbsp;</strong><em><strong>Endurance</strong></em>&nbsp;antes de iniciar la expedici&oacute;n. En una carta a su esposa, lleg&oacute; a lamentar las debilidades del barco y expres&oacute; que lo cambiar&iacute;a por su anterior nav&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Shackleton sab&iacute;a de esto. Antes de partir, lament&oacute; las debilidades del barco en una carta a su esposa, diciendo que cambiar&iacute;a el&nbsp;<em>Endurance</em>&nbsp;por su barco anterior en cualquier momento&rdquo;, se&ntilde;ala Tuhkuri. El investigador tambi&eacute;n recuerda que el propio explorador hab&iacute;a recomendado el uso de refuerzos estructurales en otros barcos polares, algunos de los cuales lograron resistir durante meses atrapados en el hielo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa5f6e4e-7c20-4fff-aa39-a52029c6fcce_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Estructura interna del &#039;Endurance&#039;, el navío hundido en 1915"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Estructura interna del &#039;Endurance&#039;, el navío hundido en 1915                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cabe recordar, que el&nbsp;<em>Endurance</em>&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/hallan-endurance-mitico-barco-hundido-explorador-polar-shackleton_1_8814563.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qued&oacute; atrapado en el hielo del mar de Weddell</a> durante la expedici&oacute;n imperial transant&aacute;rtica y, tras meses de presi&oacute;n constante, termin&oacute; siendo aplastado por las masas de hielo. Su hundimiento marc&oacute; <strong>uno de los episodios m&aacute;s dram&aacute;ticos de la exploraci&oacute;n polar</strong>, aunque la posterior supervivencia de toda la tripulaci&oacute;n consolid&oacute; la figura de Shackleton como un l&iacute;der legendario.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por <strong>la historia del&nbsp;</strong><em><strong>Endurance</strong></em><strong>&nbsp;se reaviv&oacute; en 2022</strong>, cuando una expedici&oacute;n cient&iacute;fica <strong>logr&oacute; localizar el barco en el fondo del mar ant&aacute;rtico</strong>. Su descubrimiento impuls&oacute; nuevas investigaciones sobre el barco y sus condiciones estructurales, lo que ha permitido revisar con mayor detalle los factores que contribuyeron a su p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Pese a los nuevos datos, los autores del estudio insisten en que su objetivo no es restar m&eacute;rito a la haza&ntilde;a de Shackleton y su tripulaci&oacute;n, sino ofrecer una visi&oacute;n m&aacute;s completa y rigurosa de lo ocurrido. &ldquo;Podemos especular sobre presiones econ&oacute;micas o limitaciones de tiempo, pero la verdad es que quiz&aacute; nunca sepamos por qu&eacute; Shackleton tom&oacute; las decisiones que tom&oacute;&rdquo;, concluye Tuhkuri.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-pone-duda-mito-endurance-barco-hundido-antartida-1915-pm_1_13095815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 11:58:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5fd6265d-6309-4e74-ad74-aa364c82f54e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="155336" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5fd6265d-6309-4e74-ad74-aa364c82f54e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="155336" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio pone en duda el mito del 'Endurance', el barco hundido en la Antártida en 1915]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5fd6265d-6309-4e74-ad74-aa364c82f54e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Buques,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre bambalinas de la investigación antártica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bambalinas-investigacion-antartica_132_13062850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a2c79f1-3831-412c-9fe3-77c14612b192_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre bambalinas de la investigación antártica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Antártida es un laboratorio natural único al que cada año viajan cientos de investigadores. Pero la investigación antártica no empieza al llegar al hielo y no solo es cosa de científicos: técnicos, marinos y militares son fundamentales para su logística y coordinación</p></div><p class="article-text">
        Glaciares que retroceden a&ntilde;o tras a&ntilde;o, fauna que modifica su comportamiento en un entorno cambiante, comunidades bent&oacute;nicas que persisten bajo el hielo en condiciones extremas. La Ant&aacute;rtida es un laboratorio natural &uacute;nico, un lugar donde se estudian algunos de los procesos m&aacute;s cr&iacute;ticos del planeta, desde la din&aacute;mica del clima y el oc&eacute;ano, hasta la vida en sus l&iacute;mites. Un continente extremo reservado para la ciencia. Un sue&ntilde;o para muchas cient&iacute;ficas y cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Pero toda esa ciencia, tan &eacute;pica y tan necesaria, se sostiene sobre una estructura que generalmente es mucho menos visible: una enorme log&iacute;stica de bases y buques, una cooperaci&oacute;n internacional tan compleja como fundamental y un personal t&eacute;cnico y de apoyo de todo tipo &mdash;tripulaci&oacute;n, personal m&eacute;dico, gu&iacute;as de monta&ntilde;a, inform&aacute;ticas, cocineros&hellip; cerca de un centenar de profesionales que sostienen el trabajo del personal investigador. Eso es lo que rara vez se cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Mi caso es el de uno de esos t&eacute;cnicos que viajan a la Ant&aacute;rtida para apoyar la investigaci&oacute;n. En concreto, como t&eacute;cnico de comunicaci&oacute;n, con la misi&oacute;n de acercar a la sociedad la importancia de este laboratorio &uacute;nico: este continente de paz y ciencia, tan remoto y extremo como esencial para comprender nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo pocos d&iacute;as m&aacute;s emocionantes que aquel en que me llamaron para confirmarme que me iba a la Ant&aacute;rtida. Era Navidad y estaba de viaje con mi familia. Colgu&eacute; el tel&eacute;fono en shock, solt&eacute; la noticia y se form&oacute; un revuelo de gritos y abrazos a mi alrededor. Tras la euforia llegan las preguntas: &iquest;y ahora qu&eacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a60c6968-a651-4a5a-8f4e-f328efbc7464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Integrantes de la expedición del Instituto Español de Oceanografía."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Integrantes de la expedición del Instituto Español de Oceanografía.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ant&aacute;rtica no empieza cuando llegas al hielo. Empieza mucho antes, con reconocimientos m&eacute;dicos y la incertidumbre de no saber si los superar&aacute;s, aunque est&eacute;s sano. Empieza con papeleo, permisos y formaciones donde aprendes que en la Ant&aacute;rtida nada es individual ya que cualquier error puede tener consecuencias colectivas. Poco a poco entiendes que no vas solo a hacer ciencia, sino a formar parte de un sistema extremadamente delicado. Solo despu&eacute;s llega el viaje.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Espa&ntilde;a, el acceso habitual a la Ant&aacute;rtida se hace desde el extremo sur de Sudam&eacute;rica, donde se encuentran dos de los cinco principales puertos de entrada al continente: Ushuaia y Punta Arenas, en Argentina y Chile, respectivamente. Hasta aqu&iacute; llegan nuestros buques oceanogr&aacute;ficos despu&eacute;s de cerca de un mes de navegaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente tres buques participan en la campa&ntilde;a ant&aacute;rtica espa&ntilde;ola: el m&iacute;tico <a href="https://www.utm.csic.es/es/instalaciones/hes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hesp&eacute;rides</a>, el <a href="https://www.utm.csic.es/es/instalaciones/sdg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sarmiento de Gamboa</a> y el reci&eacute;n estrenado <a href="https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/el-buque-oceanografico-odon-de-buen-inicia-una-nueva-fase-en-su-puesta-en-marcha" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Od&oacute;n de Buen</a>, el &uacute;nico con certificaci&oacute;n polar. Precisamente, mi primer &mdash;y hasta ahora &uacute;nico&mdash; viaje a la Ant&aacute;rtida fue en la primera campa&ntilde;a de esta flamante embarcaci&oacute;n: un viaje de pruebas para poner a punto sus capacidades de muestreo y navegaci&oacute;n en aguas polares.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de marzo de 2025 llegamos en avi&oacute;n a Punta Arenas el personal cient&iacute;fico y t&eacute;cnico, donde ya nos esperaba el Od&oacute;n de Buen junto a su tripulaci&oacute;n. Esto es lo habitual, aunque en ocasiones algunas personas vuelan directamente hasta la isla Rey Jorge, donde se encuentra el &uacute;nico aeropuerto de la Pen&iacute;nsula Ant&aacute;rtica, un enclave log&iacute;stico clave para varios pa&iacute;ses.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad1eef24-b8af-480a-8be3-496fdf0a2f53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Punta Arenas desde el mirador Cerro de la Cruz, con el Estrecho de Magallanes al fondo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Punta Arenas desde el mirador Cerro de la Cruz, con el Estrecho de Magallanes al fondo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Punta Arenas es una ciudad donde ya se respira ambiente ant&aacute;rtico. Es frecuente, como nos ocurri&oacute; a nosotros, que debido al mal tiempo para cruzar el mar de Hoces haya que esperar aqu&iacute; varios d&iacute;as. Los buques oceanogr&aacute;ficos de medio mundo se acumulan en el puerto. Las calles y los bares se llenan de investigadores, reconocibles por sus chaquetas corporativas.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil ver la ilusi&oacute;n en las caras de la gente. Aunque esa ilusi&oacute;n creo que nunca desaparece, tambi&eacute;n permite adivinar cu&aacute;ntas campa&ntilde;as lleva cada uno a sus espaldas. Los novatos tenemos una mezcla de felicidad, nervios, algo de miedo a la traves&iacute;a y mucha impaciencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta fue mi primera campa&ntilde;a ant&aacute;rtica, aunque no mi primera campa&ntilde;a oceanogr&aacute;fica. Como ocean&oacute;grafo, una de las cosas que m&aacute;s impacta y que r&aacute;pido tienes que entender, es que los buques en la Ant&aacute;rtida, adem&aacute;s de plataformas de investigaci&oacute;n, son plataformas log&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, partimos de Punta Arenas, adem&aacute;s del personal cient&iacute;fico y t&eacute;cnico del Od&oacute;n de Buen, personal poco acostumbrado a los barcos de investigaci&oacute;n, para los que el buque es un simple medio de transporte. Durante varios d&iacute;as, convivimos a bordo con qu&iacute;micos, ge&oacute;logas, o personal de apoyo que se dirig&iacute;an a trabajar en las bases. Y no solo hacia nuestras bases. Tambi&eacute;n viajaban compa&ntilde;eros b&uacute;lgaros, vecinos en la isla Livingston, con quienes &mdash;por las casualidades de la proximidad en la Ant&aacute;rtida&mdash; acabas convirti&eacute;ndote en estrecho colaborador. Otra de las singularidades de la Ant&aacute;rtida: un lugar que reescribe los mapas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/06319c92-c8c6-45c2-b9dd-2451376b88ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un tripulante del Odón de Buen divisa una foca desde el barco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un tripulante del Odón de Buen divisa una foca desde el barco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El temido cruce del mar de Hoces no fue para tanto (en esta ocasi&oacute;n). La meteorolog&iacute;a ha mejorado enormemente y hoy se planifican ventanas de navegaci&oacute;n mucho m&aacute;s seguras que hace d&eacute;cadas. Sigue siendo un paso m&iacute;tico y temido, donde el oc&eacute;ano te recuerda lo peque&ntilde;os que eres. Pero pudimos hacer vida m&aacute;s o menos normal. Fueron cuatro d&iacute;as de navegaci&oacute;n en los que cada uno gestionaba sus mareos mientras intentaba entretenerse durante la traves&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Y al fin llega otro momento &uacute;nico: cuando alguien avista tierra y todos corremos a cubierta. No hay palabras para describirlo. Los primeros gigantes de hielo flotando frente a nosotros, fauna por todas partes que enseguida se vuelve cotidiana: ping&uuml;inos, ballenas, focas&hellip; Ahora s&iacute;. Aqu&iacute; estamos y, sin embargo, el trabajo cient&iacute;fico a&uacute;n tendr&aacute; que esperar.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada fue log&iacute;stica. Nos dirigimos a la <a href="https://www.utm.csic.es/es/instalaciones/jci" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Base Ant&aacute;rtica Espa&ntilde;ola Juan Carlos I</a>, en la isla Livingston, para llevar v&iacute;veres y desembarcar personal. Tambi&eacute;n dejamos a los dos investigadores b&uacute;lgaros en su base vecina y trasladamos material al <a href="https://www.utm.csic.es/es/instalaciones/jci/byers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campamento Byers</a>, un peque&ntilde;o campamento que Espa&ntilde;a mantiene en la misma isla. All&iacute; se qued&oacute; un joven qu&iacute;mico que pasar&iacute;a dos meses viviendo en una peque&ntilde;a tienda de campa&ntilde;a, desde donde realizar&iacute;a excursiones a distintos lagos y glaciares para estudiar la presencia de contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica transportada desde miles de kil&oacute;metros de distancia. Y es que no todos los que venimos a la Ant&aacute;rtida lo hacemos con el mismo confort.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0d6c02e0-394a-4da9-b1f4-ef36817bb3cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista del Odón de Buen frente a la base Juan Carlos I."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista del Odón de Buen frente a la base Juan Carlos I.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a mantiene dos bases en las islas Shetland del Sur: la ya citada Juan Carlos I, de car&aacute;cter civil y gestionada por la Unidad de Tecnolog&iacute;a Marina del CSIC, y <a href="https://ejercito.defensa.gob.es/unidades/Antartica/basegabrieldecastilla/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Base Ant&aacute;rtica Espa&ntilde;ola Gabriel de Castilla</a>, de gesti&oacute;n militar, situada en la isla Decepci&oacute;n. Diferentes en su estructura, id&eacute;nticas en su finalidad: sostener la ciencia. Por ambas bases pasan cada a&ntilde;o, durante los cuatro meses que dura la campa&ntilde;a ant&aacute;rtica, cerca de 200 cient&iacute;ficas y cient&iacute;ficos que desarrollan <a href="https://www.ciencia.gob.es/Organismos-y-Centros/Comite-Polar-Espanol/proyectos_campana_antartica_2025_2026.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una veintena de proyectos</a>&nbsp;financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n. Proyectos muy diversos: desde el estudio de la evoluci&oacute;n de los glaciares hasta el comportamiento de los ping&uuml;inos, pasando por la presencia de contaminantes o f&aacute;rmacos en el agua.
    </p><p class="article-text">
        Otra parte del personal que llega a la Ant&aacute;rtida &mdash;tanto t&eacute;cnico como investigador&mdash; ni siquiera pisa el continente. Una gran parte de la investigaci&oacute;n que se realiza aqu&iacute; tiene que ver con el estudio del oc&eacute;ano: su din&aacute;mica, sus h&aacute;bitats o su geolog&iacute;a. Para ello, los buques dejan moment&aacute;neamente su funci&oacute;n log&iacute;stica y se convierten en plataformas cient&iacute;ficas: laboratorios flotantes &mdash;y hogar&mdash;en el oc&eacute;ano Austral.
    </p><p class="article-text">
        Tras varios d&iacute;as de espera comenzamos por fin el trabajo cient&iacute;fico. Hab&iacute;a que poner a prueba el Od&oacute;n de Buen y testar todas sus capacidades en aguas polares. Como todos los buques oceanogr&aacute;ficos, estas embarcaciones son instalaciones cient&iacute;ficas multiprop&oacute;sito, capaces de estudiar desde la columna de agua hasta el subsuelo marino, pasando por la fauna y la flora que habitan en el fondo. Durante varios d&iacute;as se tomaron muestras de agua, se realizaron pescas experimentales, se pusieron a punto las ecosondas cient&iacute;ficas del buque y se probaron sistemas de adquisici&oacute;n de imagen submarina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1a518c0e-d951-4fa8-aa97-1a312838e979_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Personal del Odón de Buen iza una roseta oceanográfica a la cubierta del barco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Personal del Odón de Buen iza una roseta oceanográfica a la cubierta del barco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Od&oacute;n de Buen es el &uacute;nico buque de la flota espa&ntilde;ola con certificaci&oacute;n polar CP7, lo que significa que est&aacute; dise&ntilde;ado para navegar en aguas con presencia de hielo estacional o disperso. Una capacidad que tambi&eacute;n hab&iacute;a que poner a prueba. As&iacute; pusimos rumbo al mar de Weddell en busca de banquisa (la capa de hielo flotante que se forma en las regiones polares). Los primeros impactos contra el hielo no dejaron a nadie indiferente. Pero, una vez superada la sorpresa inicial y, sobre todo, gracias a la confianza que transmite la tripulaci&oacute;n, navegar sobre un oc&eacute;ano de hielo se convirti&oacute; en una experiencia inolvidable.
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas fueron un &eacute;xito. Lo que no hab&iacute;amos previsto es que esas capacidades reci&eacute;n testadas tendr&iacute;an que ponerse a prueba en una situaci&oacute;n real. Desde una peque&ntilde;a base uruguaya situada en la bah&iacute;a Esperanza, en el extremo de la pen&iacute;nsula ant&aacute;rtica, solicitaron ayuda para evacuar la instalaci&oacute;n. Guiado por el esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n que define el trabajo en la Ant&aacute;rtida, el Od&oacute;n de Buen naveg&oacute; cerca de diez horas hasta ese impresionante enclave.
    </p><p class="article-text">
        Tras varios viajes en zodiac subi&oacute; a bordo todo el personal junto a sus equipos y muestras recogidas durante meses de trabajo. Fue una operaci&oacute;n contrarreloj: anochec&iacute;a, y la bah&iacute;a &mdash;debido al viento&mdash; comenzaba a cubrirse de hielo. Los d&iacute;as son muy cortos en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. Finalmente nos quedamos sin luz y encerrados en un mar de hielo. Salir de all&iacute; se convirti&oacute; en la verdadera prueba de fuego &mdash;o de hielo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3745fa3f-8a8c-47a0-a61b-d08d986adbf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Odón de Buen entre la banquisa antártica."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Odón de Buen entre la banquisa antártica.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa noche s&iacute; pasamos verdadero miedo, pese a la pericia de la tripulaci&oacute;n y el control que mantuvieron en todo momento, que el resto solo valoramos al d&iacute;a siguiente. Tras navegar durante horas entre banquisas de varios metros de espesor, alcanzamos mar abierto y pusimos rumbo a la isla Rey Jorge para desembarcar a los colegas uruguayos. El Od&oacute;n de Buen aprob&oacute; con nota. Como dice Jordi Sorribas, director de la UTM, &ldquo;este barco permite sacarte de marrones en los que antes ni siquiera pod&iacute;amos meternos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el contratiempo log&iacute;stico &mdash;que dur&oacute; varios d&iacute;as, lo que suelen durar los contratiempos en el otro extremo del mundo&mdash; retomamos el trabajo cient&iacute;fico: rosetas, dragas, redes, ecosondas, veh&iacute;culos submarinos&hellip; todo ello en uno de los lugares m&aacute;s pr&iacute;stinos del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Un lugar m&aacute;gico, fascinante, un sue&ntilde;o para cualquier persona interesada en la naturaleza. Pero tambi&eacute;n un lugar profundamente inh&oacute;spito, que te hace sentir peque&ntilde;o, vulnerable. Y te recuerda que solo una organizaci&oacute;n enorme &mdash;que involucra a personal t&eacute;cnico muy diverso&mdash; y una cooperaci&oacute;n real y pac&iacute;fica entre pa&iacute;ses permiten sostener una ciencia imprescindible para entender el planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Lozano Ordoñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bambalinas-investigacion-antartica_132_13062850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 04:30:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9a2c79f1-3831-412c-9fe3-77c14612b192_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="68545" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9a2c79f1-3831-412c-9fe3-77c14612b192_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="68545" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entre bambalinas de la investigación antártica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a2c79f1-3831-412c-9fe3-77c14612b192_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación científica,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Andalucía,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tiburones llegan a la Antártida: por primera vez hay imágenes de escualos en el continente más austral de la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tiburones-llegan-antartida-primera-vez-hay-imagenes-escualos-continente-austral-tierra-pm_1_13039047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82f3b5b9-7740-4ba5-abd9-e043ff740dde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tiburones llegan a la Antártida: por primera vez hay imágenes de escualos en el continente más austral de la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha visto a un tiburón durmiente nadando a unos 500 metros de profundidad, cerca de las islas Shetland del Sur, dentro de los límites del océano Antártico</p><p class="subtitle">Los tiburones tienen el cuerpo blindado: la ciencia revela por qué es casi imposible dañarlos y cómo se puede aprovechar</p></div><p class="article-text">
        El fondo marino siempre ha llamado la atenci&oacute;n del ser humano. Lo que pasa en la profundidad de las aguas de nuestro planeta, donde muchas veces no llega la luz del sol, nos resulta curioso y poco a poco tenemos m&aacute;s medios y vamos conociendo cada vez m&aacute;s informaci&oacute;n. Un ejemplo es el de los tiburones. <strong>Por primera vez, una c&aacute;mara ha grabado a un tibur&oacute;n en pleno oc&eacute;ano Ant&aacute;rtico</strong>, unas g&eacute;lidas aguas que rodean la Ant&aacute;rtida en las que durante a&ntilde;os muchos cient&iacute;ficos daban por hecho que no hab&iacute;an llegado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, se han publicado ahora im&aacute;genes captadas en enero de 2025 por una c&aacute;mara del Minderoo-UWA Deep-Sea Research Centre, de Australia, donde <strong>se ve a un tibur&oacute;n durmiente (Somniosus pacificus) nadando a unos 500 metros de profundidad</strong>, cerca de las islas Shetland del Sur, dentro de los l&iacute;mites del oc&eacute;ano Ant&aacute;rtico, tambi&eacute;n conocido como oc&eacute;ano Austral.
    </p><p class="article-text">
        El responsable del hallazgo fue el equipo dirigido por Alan Jamieson, profesor de la Universidad de Australia Occidental, que se sorprendi&oacute; mucho al verlo: &ldquo;Bajamos sin esperar ver tiburones porque hay una regla general de que no habitan tiburones en la Ant&aacute;rtida&rdquo;, explic&oacute; a <em>Associated Press</em>. Y no era precisamente peque&ntilde;o. &ldquo;Y tampoco es uno peque&ntilde;o. Es un tibur&oacute;n. Estas cosas son tanques&rdquo;, dijo Jamieson, destacando el tama&ntilde;o del animal, del que se estima que ten&iacute;a entre tres y cuatro metros de longitud.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un experto en sobrevivir al fr&iacute;o extremo</strong></h2><p class="article-text">
        El escualo encontrado pertenece al grupo de los tiburones durmientes, que <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tiburones-groenlandia-desafiando-envejecimiento-viven-400-anos-vision-perfecta-pm_1_12940236.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluye al conocido tibur&oacute;n de Groenlandia</a>. <strong>Son animales grandes, lentos y discretos, que pueden superar los 400 a&ntilde;os de vida</strong> y que est&aacute;n acostumbrados a vivir en aguas muy fr&iacute;as y profundas del &Aacute;rtico y el Pac&iacute;fico Norte. Su metabolismo es tan bajo que apenas se mueven con rapidez, lo que les permite ahorrar energ&iacute;a y soportar temperaturas cercanas al punto de congelaci&oacute;n. De hecho, este ejemplar se encontr&oacute; en aguas que estaban a 1,27 grados celsius.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8389aeb4-432e-472f-add6-217aa1f68226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Esta especie de tiburones puede vivir más de 400 años"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Esta especie de tiburones puede vivir más de 400 años                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estos tiburones cuentan con un &ldquo;truco&rdquo; qu&iacute;mico: sus tejidos contienen grandes cantidades de urea y N-&oacute;xido de trimetilamina (TMAO), sustancias que estabilizan sus prote&iacute;nas y permiten que funcionen en aguas extremadamente fr&iacute;as. Por eso, como explica el cient&iacute;fico Dave Ebert, de la Universidad Estatal de San Jos&eacute;, &ldquo;son aut&eacute;nticos tiburones polares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este descubrimiento, obviamente, ha dejado muchas preguntas. &iquest;Es un visitante ocasional o hay m&aacute;s ejemplares en la zona? Seg&uacute;n explic&oacute; Jamieson a <em>Associated Press</em>, <strong>se espera que pueda haber m&aacute;s tiburones de este tipo en la zona</strong>. De hecho, el ejemplar encontrado estaba nadando a una profundidad de unos 500 metros, que es la zona m&aacute;s c&aacute;lida en comparaci&oacute;n al fondo (unos 1.000 metros) o la superficie. Adem&aacute;s, all&iacute; podr&iacute;an alimentarse de cad&aacute;veres de animales marinos, como por ejemplo cet&aacute;ceos o grandes cefal&oacute;podos, que caen lentamente al fondo del mar tras fallecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el principal problema para documentar hechos como este es que <strong>las c&aacute;maras en la regi&oacute;n solo funcionan durante el verano austral</strong>, &ldquo;el otro 75% del tiempo no hay nadie mirando, por eso nos podemos llevar estas sorpresas ya que en mis 25 a&ntilde;os de carrera, solo he visto cuatro&rdquo;, explic&oacute; Jamieson.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Queda mucho por descubrir, y la Ant&aacute;rtida sigue guardando secretos bajo el hielo, pero hay uno que ya no lo es, y es que ahora sabemos que en sus aguas habitan tiburones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tiburones-llegan-antartida-primera-vez-hay-imagenes-escualos-continente-austral-tierra-pm_1_13039047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 11:47:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/82f3b5b9-7740-4ba5-abd9-e043ff740dde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="218965" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/82f3b5b9-7740-4ba5-abd9-e043ff740dde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="218965" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los tiburones llegan a la Antártida: por primera vez hay imágenes de escualos en el continente más austral de la Tierra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/82f3b5b9-7740-4ba5-abd9-e043ff740dde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tiburones,Animales,Animales salvajes,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué se esconde bajo el corazón de la Antártida? Una perforación científica ha llegado hasta la roca más profunda registrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/esconde-corazon-antartida-perforacion-cientifica-llegado-roca-profunda-registrada-pm_1_13014800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/721e68d0-f4bc-4ad6-8703-873b7ba3e6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué se esconde bajo el corazón de la Antártida? Una perforación científica ha llegado hasta la roca más profunda registrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">SWAIS2C - Molly Patterson detalló que hallaron fragmentos propios de mar abierto junto a lodos y gravas compactas, una combinación que apunta a etapas con agua expuesta y organismos que necesitaban claridad sola</p><p class="subtitle">Un robot a la deriva pasó nueve meses bajo gigantescas plataformas de hielo y sobrevivió para enviar datos sobre la Antártida nunca antes observados</p></div><p class="article-text">
        El destino de una gran masa helada depende de c&oacute;mo responde al aumento de la temperatura del planeta. Cuando ese hielo empieza a perder volumen, el <strong>deshielo</strong> se convierte en uno de los <strong>grandes problemas ambientales </strong>porque altera la l&iacute;nea de costa y condiciona la vida en ciudades y puertos.
    </p><p class="article-text">
        La capa de hielo de la<strong> Ant&aacute;rtida Occidental</strong> concentra suficiente agua congelada como para cambiar varios metros el nivel del mar si llegara a fundirse por completo, y esa posibilidad ha puesto el foco en su estabilidad. Adem&aacute;s, las mediciones por sat&eacute;lite muestran que esa superficie<strong> pierde masa a un ritmo cada vez mayor</strong>, aunque todav&iacute;a no est&aacute; claro qu&eacute; incremento t&eacute;rmico puede desencadenar una retirada r&aacute;pida. Esa incertidumbre obliga a buscar pruebas en el pasado para entender el destino de la capa de hielo y medir el alcance real del deshielo como uno de los grandes problemas ambientales.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores lograron abrir una v&iacute;a bajo la superficie blanca para entender qu&eacute; ocurri&oacute; hace millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Un equipo internacional de 29 cient&iacute;ficos, perforadores e ingenieros consigui&oacute;<strong> atravesar 523 metros de hielo en Crary Ice Rise y extraer un cilindro de sedimentos de 228 metros bajo la capa helada </strong>de la Ant&aacute;rtida Occidental. Seg&uacute;n<em> Earth Sciences New Zealand</em>, la operaci&oacute;n permiti&oacute; recuperar el registro m&aacute;s largo obtenido hasta ahora bajo una masa de hielo, con capas que se remontan hasta 23 millones de a&ntilde;os. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DU3enmegkIp/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El proyecto <em><strong>SWAIS2C</strong></em>, dedicado a analizar la sensibilidad de esta regi&oacute;n a un calentamiento de 2&deg;C, complet&oacute; as&iacute; su tercer intento despu&eacute;s de dos campa&ntilde;as fallidas. El objetivo es <strong>reconstruir c&oacute;mo se comport&oacute; esta parte del continente cuando la temperatura global fue m&aacute;s alta que hoy</strong> y estimar c&oacute;mo podr&iacute;a reaccionar en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El material extra&iacute;do no presenta una composici&oacute;n uniforme. El equipo encontr&oacute; <strong>desde lodos finos hasta capas m&aacute;s compactas </strong>con gravas y bloques incrustados, que suelen formarse bajo una masa helada como la actual. Sin embargo, tambi&eacute;n aparecieron <strong>fragmentos de conchas y restos de organismos marinos</strong> que necesitan luz, un indicio de que en ciertos periodos no hab&iacute;a hielo encima.
    </p><h2 class="article-text">Los restos marinos aparecieron donde hoy solo hay una plancha helada de cientos de metros</h2><p class="article-text">
        <strong>Molly Patterson</strong>, profesora asociada de Ciencias de la Tierra en Binghamton University y co-jefa cient&iacute;fica del proyecto, explic&oacute; que &ldquo;vimos material m&aacute;s t&iacute;pico de un oc&eacute;ano abierto o de una plataforma flotante sobre el mar&rdquo;. Esa presencia aporta una prueba de que <strong>en alg&uacute;n momento hubo agua libre </strong>en una zona que hoy est&aacute; cubierta por cientos de metros de hielo.
    </p><p class="article-text">
        Las observaciones por sat&eacute;lite ya hab&iacute;an mostrado que la capa pierde masa de forma acelerada, pero quedaba la duda de qu&eacute; subida t&eacute;rmica puede activar una retirada r&aacute;pida. Los modelos se apoyaban hasta ahora en registros obtenidos en los bordes del continente, bajo plataformas flotantes o en mar abierto, lejos del interior. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DTa-3INjZLe/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Huw Horgan</strong>, co-jefe cient&iacute;fico vinculado a Victoria University of Wellington y a ETH Zurich, afirm&oacute; que &ldquo;este registro nos dar&aacute; informaci&oacute;n sobre<strong> c&oacute;mo es probable que respondan </strong>la capa de hielo de la Ant&aacute;rtida Occidental y la plataforma de Ross a temperaturas superiores a 2&deg;C&rdquo;. Con este nuevo archivo geol&oacute;gico, los investigadores podr&aacute;n contrastar las simulaciones con datos extra&iacute;dos del propio coraz&oacute;n de la zona afectada.
    </p><h2 class="article-text">El equipo super&oacute; fallos previos y trabaj&oacute; sin descanso</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito no estaba garantizado. Las dos primeras campa&ntilde;as de <em>SWAIS2C</em> se toparon con problemas t&eacute;cnicos y el equipo sab&iacute;a que<strong> perforar tan profundo y tan lejos de una base principal supon&iacute;a un riesgo alto</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para acceder a los sedimentos, primero fundieron el hielo con agua caliente y despu&eacute;s <strong>descendieron m&aacute;s de 1.300 metros de tuber&iacute;as </strong>hasta alcanzar el fondo. Los turnos se organizaron durante las 24 horas para aprovechar cada jornada en un campamento instalado sobre la nieve.
    </p><p class="article-text">
        El<strong> doctor Ed Gasson</strong>, profesor asociado en la University of Exeter y miembro del equipo cient&iacute;fico, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;fue impresionante ver c&oacute;mo el equipo de perforaci&oacute;n superaba los retos para recuperar este registro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El nuevo n&uacute;cleo ampl&iacute;a de forma clara lo que se sab&iacute;a </h2><p class="article-text">
        La capa de hielo de la Ant&aacute;rtida Occidental contiene <strong>suficiente agua congelada como para elevar el nivel global del mar </strong>entre cuatro y cinco metros si desapareciera por completo. Seg&uacute;n<em> Earth Sciences New Zealand,</em> el nuevo n&uacute;cleo supera ampliamente los menos de 10 metros que alcanzaban las perforaciones anteriores bajo una masa helada.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DU5T31ClZol/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Molly Patterson subray&oacute; que &ldquo;superamos nuestro objetivo de 200 metros y lo hicimos a 700 kil&oacute;metros de la base m&aacute;s cercana&rdquo;. Ese espesor aporta un <strong>archivo continuo de condiciones ambientales</strong> que ayuda a identificar cu&aacute;ndo se produjeron retiradas del hielo y con qu&eacute; temperaturas oce&aacute;nicas se asociaron.
    </p><h2 class="article-text">La log&iacute;stica internacional permiti&oacute; trasladar el material tras semanas de retrasos por la niebla</h2><p class="article-text">
        El traslado del material tambi&eacute;n exigi&oacute; una operaci&oacute;n compleja. <em>Antarctica New Zealand </em>remolc&oacute; el sistema de perforaci&oacute;n y los suministros 1.100 kil&oacute;metros a trav&eacute;s de la plataforma de Ross y gestion&oacute; el campamento durante casi diez semanas. La <em><strong>National Science Foundation</strong></em>, mediante el <em>United States Antarctic Program</em>, facilit&oacute; vuelos y apoyo log&iacute;stico adicional, aunque la niebla helada retras&oacute; durante semanas la llegada de personal.
    </p><p class="article-text">
        Los tubos con sedimentos ya han llegado a Scott Base y desde all&iacute; viajar&aacute;n a Nueva Zelanda antes de distribuirse entre laboratorios de distintos pa&iacute;ses, donde se <strong>aplicar&aacute;n an&aacute;lisis isot&oacute;picos y otras t&eacute;cnicas para precisar la edad y las condiciones clim&aacute;ticas</strong> registradas en cada capa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/esconde-corazon-antartida-perforacion-cientifica-llegado-roca-profunda-registrada-pm_1_13014800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 15:00:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/721e68d0-f4bc-4ad6-8703-873b7ba3e6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="409646" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/721e68d0-f4bc-4ad6-8703-873b7ba3e6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="409646" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué se esconde bajo el corazón de la Antártida? Una perforación científica ha llegado hasta la roca más profunda registrada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/721e68d0-f4bc-4ad6-8703-873b7ba3e6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antártida,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aislado en la Antártida, a Leonid Rogozov no le quedó más remedio: tuvo que operarse a sí mismo para salvarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/aislado-antartida-leonid-rogozov-no-le-quedo-remedio-tuvo-operarse-si-salvarse-pm_1_12995141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/716b349e-4186-40b8-b176-c25b9e5afc97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aislado en la Antártida, a Leonid Rogozov no le quedó más remedio: tuvo que operarse a sí mismo para salvarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cirujano ruso se dio cuenta de que tenía una apendicitis aguda y no pudo esperar a que llegara la ayuda</p><p class="subtitle">Ni Superbowl ni giras mundiales: para entender el pasado de Bad Bunny debemos viajar hasta la Murcia de 2017</p></div><p class="article-text">
        Imagina que <a href="https://www.eldiario.es/spin/hallazgo-antartida-revela-valles-rios-ocultos-llevan-millones-anos-sepultados-hielo-pm_1_12922034.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;s en medio de la nada</a> y necesitas ayuda m&eacute;dica urgente, pero <strong>eres el &uacute;nico m&eacute;dico en cientos de kil&oacute;metros a la redonda</strong>. Imagina que, despu&eacute;s de estar varios d&iacute;as con dolores muy fuertes en el abdomen, llegas a la conclusi&oacute;n de que tienes una apendicitis grave y que, si no te operas, no sobrevivir&aacute;s. &iquest;Qu&eacute; se hace en ese caso?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leonid Rogozov lo tuvo claro en 1961, cuando se enfrent&oacute; a esta situaci&oacute;n mientras estaba en la Ant&aacute;rtida como una de las 12 personas que formaron parte de la sexta expedici&oacute;n ant&aacute;rtica sovi&eacute;tica. Al cirujano ruso no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que <strong>realizarse una cirug&iacute;a a s&iacute; mismo</strong> para salvar su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a no hay s&iacute;ntomas evidentes de perforaci&oacute;n pero una sensaci&oacute;n opresiva de presagio pende sobre m&iacute;. Eso es todo. Tengo que pensar en la &uacute;nica salida posible, operarme a m&iacute; mismo. Es casi imposible, pero <strong>no puedo simplemente cruzarme de brazos y darme por vencido</strong>&rdquo;, escribi&oacute; en su diario, seg&uacute;n recoge la BBC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debido a las condiciones clim&aacute;ticas extremas del lugar en el que estaban,<strong> no hab&iacute;a forma de que Rogozov fuera evacuado</strong> ni que este recibiera ayuda m&eacute;dica externa con cierta rapidez. As&iacute; que el cirujano se puso manos a la obra junto a dos expedicionarios, que lo ayudaron con retractores quir&uacute;rgicos, y un <strong>espejo que le permit&iacute;a ver lo que hac&iacute;a</strong> en su propio cuerpo.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1477802642835394567?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Finalmente aqu&iacute; est&aacute;, el maldito ap&eacute;ndice. Con horror not&eacute; la mancha oscura en su base. <strong>Eso significa que un d&iacute;a m&aacute;s y hubiera estallado</strong>... Mi coraz&oacute;n reaccion&oacute; y se ralentiz&oacute; notablemente. Mis manos parec&iacute;an de caucho&rdquo;, detall&oacute;. Despu&eacute;s de casi dos horas, el cirujano hab&iacute;a completado la operaci&oacute;n con &eacute;xito. El m&eacute;dico regres&oacute; a sus funciones apenas dos semanas despu&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los requisitos para viajar a la Ant&aacute;rtida</strong></h2><p class="article-text">
        Lo que le ocurri&oacute; a Rogozov marc&oacute; un precedente, y ahora algunas personas que se van de expedici&oacute;n a la Ant&aacute;rtida deben cumplir un requisito primordial: haber pasado por quir&oacute;fano para <strong>extirparse la prolongaci&oacute;n del intestino. </strong>Pero este requisito no aplica a todos los expedicionarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los <strong>m&eacute;dicos que pasan el invierno en las estaciones ant&aacute;rticas australianas </strong>s&iacute; deben someterse a una extirpaci&oacute;n del ap&eacute;ndice. Esto se debe a que, por lo general, solo hay un m&eacute;dico en la estaci&oacute;n durante el invierno. La evacuaci&oacute;n para recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica en Australia es imposible al menos durante una parte del a&ntilde;o&rdquo;, recoge el Australian Antarctic Program en su <a href="https://www.antarctica.gov.au/about-antarctica/people-in-antarctica/health/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/aislado-antartida-leonid-rogozov-no-le-quedo-remedio-tuvo-operarse-si-salvarse-pm_1_12995141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 12:00:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/716b349e-4186-40b8-b176-c25b9e5afc97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29747" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/716b349e-4186-40b8-b176-c25b9e5afc97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29747" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aislado en la Antártida, a Leonid Rogozov no le quedó más remedio: tuvo que operarse a sí mismo para salvarse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/716b349e-4186-40b8-b176-c25b9e5afc97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antártida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere a los 90 años la oceanógrafa Josefina Castellví, la primera mujer que dirigió una base en la Antártida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/muere-90-anos-oceanografa-josefina-castellvi-primera-mujer-dirigio-base-antartida_1_12964450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef641fd0-f309-443e-8ea4-1b5cca1d060b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 90 años la oceanógrafa Josefina Castellví, la primera mujer que dirigió una base en la Antártida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La bióloga marina participó en varias expediciones a la Antártida y dirigió la base española de la isla de Livingston de 1989 a 1993, antes de ocupar posteriormente puestos de dirección del CSIC en Catalunya</p><p class="subtitle">La Generalitat otorga la Medalla de Oro a Arcadi Oliveres y a Josefina Castellví
</p></div><p class="article-text">
        La ocean&oacute;grafa Josefina Castellv&iacute; ha fallecido en Barcelona a los 90 a&ntilde;os. Nacida en la capital catalana en 1935, fue la primera mujer espa&ntilde;ola que particip&oacute; en una expedici&oacute;n en la Ant&aacute;rtida. Licenciada en Biolog&iacute;a en 1957, se especializ&oacute; en microbiolog&iacute;a marina y oceanograf&iacute;a en la Universidad de la Sorbona, en Francia, una disciplina entonces muy desconocida en Espa&ntilde;a. Se doctor&oacute; en ciencias biol&oacute;gicas en la Universitat de Barcelona en 1969. 
    </p><p class="article-text">
        'Pepita' Castellv&iacute; fue profesora de investigaci&oacute;n del CSIC, y delegada en Catalunya (1984-86) de la agencia de investigaci&oacute;n espa&ntilde;ola. De 1989 a 1995, dirigi&oacute;, en Madrid, el Programa Nacional de Investigaci&oacute;n Ant&aacute;rtica, y posteriormente, entre 1994 y 1995, el Instituto de Ciencias del Mar en Barcelona, donde hab&iacute;a empezado a trabajar en 1960.
    </p><p class="article-text">
        En 1984 Castellv&iacute; particip&oacute; en una expedici&oacute;n oceanogr&aacute;fica argentina con otros dos cient&iacute;ficos del CSIC, Antoni Ballester y Marta Estrada. Ella y Estrada se convirtieron entonces en las dos primeras mujeres espa&ntilde;olas en pisar el continente helado. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s particip&oacute; en otra expedici&oacute;n ant&aacute;rtica con otros cient&iacute;ficos catalanes, entre ellos Ballester, organizada esta vez por cient&iacute;ficos polacos.
    </p><p class="article-text">
        Castellv&iacute; dirigi&oacute; la Base Ant&aacute;rtica Espa&ntilde;ola de la isla de Livingston de 1989 a 1993. Se convirti&oacute; as&iacute; en la primera mujer del mundo en ser la m&aacute;xima responsable de una base cient&iacute;fica en la Ant&aacute;rtida.
    </p><p class="article-text">
        Tras jubilarse, esta mujer vitalista sigui&oacute; realizando actividades de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre los oc&eacute;anos y la Ant&aacute;rtida. En 2013, con 77 a&ntilde;os, viaj&oacute; por &uacute;ltima vez para rodar el documental 'Els records gla&ccedil;ats', pel&iacute;cula escrita y dirigida por Albert Sol&eacute;, en la que Castellv&iacute; explica en primera persona la historia de los inicios de la investigaci&oacute;n que llevaron a cabo en el lugar m&aacute;s meridional del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia ant&aacute;rtica le sirvi&oacute; para descubrir el espect&aacute;culo de los icebergs, pero tambi&eacute;n admirar la forma de vida de los ping&uuml;inos y su capacidad para colaborar socialmente entre ellos. De esta admiraci&oacute;n naci&oacute; su afici&oacute;n a coleccionar figuras de ping&uuml;inos de todos los tama&ntilde;os y formas.
    </p><p class="article-text">
        La ocean&oacute;grafa catalana fue galardonada con la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona (1994), la Cruz de Sant Jordi (2003), el Premio de Medio Ambiente del IEC (2006), el Premio Nacional del CONCA (2013) y la Medalla de Oro de la Generalidad de Catalu&ntilde;a (2021).
    </p><p class="article-text">
        En 2024, la biblioteca Bon Pastor de Barcelona se rebautiz&oacute; como biblioteca Josefina Castellv&iacute;, en memoria de la ocean&oacute;grafa y bi&oacute;loga barcelonesa. Tambi&eacute;n lleva su nombre una embarcaci&oacute;n de la unidad mar&iacute;tima de los Mossos d'Esquadra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ACN]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/muere-90-anos-oceanografa-josefina-castellvi-primera-mujer-dirigio-base-antartida_1_12964450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 06:29:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef641fd0-f309-443e-8ea4-1b5cca1d060b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54172" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef641fd0-f309-443e-8ea4-1b5cca1d060b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54172" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muere a los 90 años la oceanógrafa Josefina Castellví, la primera mujer que dirigió una base en la Antártida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef641fd0-f309-443e-8ea4-1b5cca1d060b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Oceanografía,Ciencia,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Biología,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
