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    <title><![CDATA[elDiario.es - Favelas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/favelas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Favelas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El 'tiktoker' brasileño que muestra la favela más allá de la delincuencia y la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tiktoker-brasileno-muestra-favela-delincuencia-pobreza_1_10017184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c2e832a-61b9-482e-8d01-6497482accf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;tiktoker&#039; brasileño que muestra la favela más allá de la delincuencia y la pobreza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Raphael Vicente, con tres millones de seguidores, quiere acabar con la estigmatización de las favelas, enseñando su lado humano y humorístico</p><p class="subtitle">La unidad de élite de Brasil que expulsa a la minería ilegal de tierras indígenas: “Es una guerra que la sociedad no ve”</p></div><p class="article-text">
        Raphael Vicente atrae todas las miradas cuando camina por las estrechas calles de Mar&eacute;, un vasto complejo de favelas en la arenosa zona norte de R&iacute;o de Janeiro. Una mujer sale corriendo de una cafeter&iacute;a para pedirle un aut&oacute;grafo. &ldquo;Los aut&oacute;grafos son tan anticuados, &iexcl;hag&aacute;monos un selfie!&rdquo;, dice ri&eacute;ndose el joven de 22 a&ntilde;os antes de sacar una foto.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s alto que la media y con una amplia sonrisa, <a href="https://www.tiktok.com/@raphaelviicente?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Vicente</a> es f&aacute;cilmente reconocible. Adem&aacute;s, causa sensaci&oacute;n en Internet, con 3,1 millones de seguidores en TikTok y casi un mill&oacute;n en Instagram. Sus fans le siguen por sus v&iacute;deos divertidos y cotidianos, una mezcla de <em>sketches</em> sobre la vida en la favela y versiones creativas de las tendencias de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        El 'tiktoker' quiere utilizar su fama para modificar la percepci&oacute;n que se tiene de quienes viven en las favelas en Brasil y demostrar que estas comunidades son mucho m&aacute;s que delincuencia y pobreza.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/Cf-H-4npoL5/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Raphael tiene un papel importante... porque muestra la alegr&iacute;a de la favela&rdquo;, dice su hermana, Maria Eduarda &ldquo;Maddu&rdquo; Reis. &ldquo;Incluso la gente de la favela est&aacute; acostumbrada a ver a su comunidad representada en los medios s&oacute;lo como tragedia, violencia, tiroteos, operaciones policiales&rdquo;, cuenta.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El doble de agallas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Vicente muestra el lado humano y humor&iacute;stico de la vida en la favela gracias a los v&iacute;deos que filma junto a las personas que considera su familia m&aacute;s cercana: su hermana de 21 a&ntilde;os, su abuela de 70 y la familia de su madrina, de 67.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Fernanda Carrera, profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universidad Federal de R&iacute;o de Janeiro, la visibilidad de Vicente es significativa dada la escasa representaci&oacute;n de los brasile&ntilde;os negros que viven en favelas en los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales, incluso a pesar de que el <a href="https://static.poder360.com.br/2022/07/populacao-ibge-2021-22jul2022.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">56%</a> de los brasile&ntilde;os son negros y casi una cuarta parte de los habitantes de R&iacute;o viven en favelas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy un chico negro, pobre y gay que ha vivido en Mar&eacute; [toda su vida]&rdquo;, dice Vicente. &ldquo;Para nosotros, que no tenemos las mismas oportunidades que los que no viven en la favela, nuestra lucha siempre requiere el doble de agallas, el doble de trabajo&rdquo;, cuenta.
    </p><h3 class="article-text">Autodidacta a los 14</h3><p class="article-text">
        Vicente empez&oacute; a publicar v&iacute;deos en la web a los 14 a&ntilde;os, perfeccionando su arte en diferentes plataformas antes de encontrar su nicho en TikTok en 2020. Totalmente autodidacta, es guionista, actor y editor de sus v&iacute;deos, un &ldquo;genio de la producci&oacute;n audiovisual&rdquo;, en palabras de Carrera.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de <em>sketches</em> humor&iacute;sticos y bailes virales de TikTok, Vicente produce coreograf&iacute;as m&aacute;s elaboradas con un grupo de danza que &eacute;l mismo fund&oacute;, Dance Mar&eacute;. Su contenido da en el clavo en el <a href="https://www.statista.com/statistics/244933/social-network-penetration-in-brazil/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Brasil hiperconectado</a>, donde a la gente le encantan las tendencias en l&iacute;nea y tiende a hacer chistes incluso de las situaciones m&aacute;s oscuras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedo ver hasta qu&eacute; punto el humor sirve de v&aacute;lvula de escape cuando ocurren cosas malas&rdquo;, dice Vicente. &ldquo;La gente me cuenta que tiene un mal d&iacute;a y que ver uno de nuestros v&iacute;deos les ha alegrado la jornada&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Vicente atribuye su &eacute;xito a la calidad de sus contenidos, a la facilidad de sentirse identificado con ellos, y a las desternillantes actuaciones de sus familiares, a las que reconoce como las verdaderas estrellas de sus v&iacute;deos. Ya sea representando un papel, haciendo una caricatura de s&iacute; mismas o haciendo <a href="https://www.tiktok.com/@raphaelviicente/video/7026875942123375877" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">'twerking'</a> al ritmo de la &uacute;ltima canci&oacute;n viral de TikTok, las mujeres que criaron a Vicente se toman su trabajo muy en serio, al tiempo que se divierten como nunca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Me parece maravilloso!&rdquo;, exclama entre carcajadas su madrina Luciene Elias, para quien grabar los v&iacute;deos fue un salvavidas durante los encierros de la pandemia. &ldquo;La gente nos dice 'Vuestra familia es una inspiraci&oacute;n, ojal&aacute; mi familia fuera como la vuestra, unida, de una felicidad contagiosa', y eso es realmente gratificante&rdquo;, asegura Reis.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;La aut&eacute;ntica familia brasile&ntilde;a&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Puede que esta familia amante de la diversi&oacute;n no encaje en la imagen convencional de la familia, pero no son tan inusual en Brasil, donde el <a href="https://portalpadrao.ufma.br/tvufma/noticias/abandono-paterno-e-a-regra-no-brasil" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">abandono paterno</a> es habitual y cada vez m&aacute;s ni&ntilde;os son <a href="https://institutoinfantojuvenil.com.br/avos-que-criam-seus-netos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">criados por sus abuelas</a>. &ldquo;La familia de Raphael Vicente es la aut&eacute;ntica familia brasile&ntilde;a, solo que no es la que vemos representada en los medios de comunicaci&oacute;n&rdquo;, dice Carrera, que investiga la relaci&oacute;n entre raza y representatividad en la cultura digital.
    </p><p class="article-text">
        El punto &aacute;lgido de la carrera de Vicente hasta la fecha es haber captado la atenci&oacute;n de la estrella pop colombiana Shakira con un remix de su himno para la Copa Mundial de 2010, <em>Waka Waka</em>, lanzado durante el torneo del a&ntilde;o pasado. El &eacute;xito del v&iacute;deo, que muestra al grupo Dance Mar&eacute; bailando por una favela engalanada, llev&oacute; a los bailarines a la televisi&oacute;n nacional, donde la propia Shakira los felicit&oacute;.
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            </figure><p class="article-text">
        Dos meses despu&eacute;s, a Vicente y su familia a&uacute;n les cuesta creerlo. &ldquo;Cuando me dijo: 'Abuela, Shakira ha hablado con nosotros', pens&eacute;: ya est&aacute;, le va a demandar [por los derechos musicales]&rdquo;, cuenta la abuela de Vicente, Mar&iacute;a Antonia da Silva.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito del v&iacute;deo carga tambi&eacute;n un significado m&aacute;s profundo. Vicente cuenta que se public&oacute; la misma semana en que una dura redada policial dej&oacute; varios muertos en Mar&eacute;. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de que el v&iacute;deo se hiciera viral, la b&uacute;squeda en Google de noticias vinculadas con Mar&eacute; <a href="https://twitter.com/raphaelviicente/status/1600113338343489536?s=20&amp;t=J1DuFxxlZ8BnCWXwh-rCnQ" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">arrojaban art&iacute;culos positivos</a> sobre el baile del Mundial, en lugar de los titulares habituales, dominados por la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo he conseguido, de verdad&rdquo;, dice Vicente, visiblemente emocionado. &ldquo;Poco a poco, puedo cambiar esta realidad, esta visi&oacute;n que la gente fuera de la favela tiene de nosotros&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Constance Malleret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tiktoker-brasileno-muestra-favela-delincuencia-pobreza_1_10017184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2023 20:16:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Favelas,Delincuencia,Pobreza,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Son días de silencio inusual en la favela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/son-dias-silencio-inusual-favela_130_6112242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/800012f1-6935-46eb-9be2-e52f1869f6ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Son días de silencio inusual en la favela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Río de Janeiro, y desde un país con cerca de 80.000 muertes con COVID 19, la Revista Anfibia recorre en este reportaje las fronteras invisibles entre la favela y la zonas caras de la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Mal&uacute; se ajusta la mascarilla <a href="http://revistaanfibia.com/cronica/son-dias-de-silencio-inusual-en-la-favela/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para encarar el tedioso viacrucis con la misi&oacute;n de comprar habichuelas negras</a>. Tiene que bajar todo el morro [zona escarpada] de la favela en la que naci&oacute;. Trata de evitar las callejuelas angostas, en las que sabe que el metro y medio de distancia es imposible. Pasa la entrada de la comunidad, donde se amontonan vendedores ambulantes. Cruza por la pasarela esa ancha avenida que separa su favela del coqueto barrio de S&atilde;o Conrado y se suma a la larga fila del hipermercado de la zona, el &uacute;nico lugar donde un paquete de habichuelas todav&iacute;a se consigue a menos de ocho reales (aproximadamente 1,30 euros), el doble del precio anterior al desastre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se pone los auriculares y empieza a escuchar el <em>podcast</em> de una clase de la facultad, perdida el d&iacute;a anterior por los altibajos de la conexi&oacute;n a Internet. La eterna espera del supermercado se ha hecho rutina y la lleva con resignaci&oacute;n. Su atenci&oacute;n se aleja cada tanto del audio. La invade el temor por su t&iacute;o, que acaba de perder&nbsp;al padre en esta pandemia y ahora atraviesa d&iacute;as decisivos, a la espera de los resultados de su prueba. La acechan tambi&eacute;n los recuerdos del padre de su t&iacute;o, cuando le sonre&iacute;a al pasar por la playa en la que vend&iacute;a polos helados. Poco tiempo transcurri&oacute; entre los primeros s&iacute;ntomas y la muerte: nadie lo pudo despedir.
    </p><p class="article-text">
        Mal&uacute; termina la compra justo a tiempo para subir el morro y entrar a la clase de metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n. Es alumna de Ciencias Sociales en la mejor universidad privada de la ciudad: consigui&oacute; una beca para familias de bajos ingresos despu&eacute;s de presentar una gran cantidad de documentos de los que nunca hab&iacute;a siquiera o&iacute;do hablar. Despu&eacute;s vino la burocracia del pase libre de autob&uacute;s, los tr&aacute;mites para poder almorzar en el comedor universitario y un primer a&ntilde;o que no fue nada f&aacute;cil. Nunca se sinti&oacute; mayor&iacute;a en el campus que transitan los hijos de la aristocracia carioca, pero encontr&oacute; m&aacute;s estudiantes negras de las que esperaba y vecinos de la Rocinha que, como ella, desafiaban el destino familiar. Primera generaci&oacute;n universitaria.
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                Una vecina de la favela de Rocinha, el pasado 9 de abril.                            </span>
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        Los d&iacute;as de educaci&oacute;n a distancia ponen m&aacute;s piedras en un camino ya sinuoso. Sin la biblioteca ni el centro de inform&aacute;tica donde preparaba los trabajos, sin se&ntilde;al ni datos suficientes en el m&oacute;vil para soportar la carga de clases por Zoom, logr&oacute; que un vecino de la comunidad le prestara su peque&ntilde;o ordenador port&aacute;til. All&iacute; fue despu&eacute;s de dejar las compras y tomar un caf&eacute; en su casa. Se sienta frente al ordenador prestado, abre la plataforma virtual y el profesor pregunta si lo escuchan bien. Mal&uacute; responde que s&iacute;. La iglesia evangelista del otro lado de la calle ha suspendido las misas y la polic&iacute;a ha cesado con los operativos armados. Son d&iacute;as de silencio inusual en la favela.
    </p><p class="article-text">
        La madre de Mal&uacute; es una de las tantas empleadas de casas particulares de Rocinha que trabajan en departamentos y casas de Barra da Tijuca, regi&oacute;n de clase media alta y nuevos ricos carioca. En uno de sus numerosos barrios cerrados tiene su casa el clan&nbsp;Bolsonaro&nbsp;y, a pocos metros, viv&iacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/politica/asesinato-marielle-franco-respuestas-despues_1_1027118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sicario de Marielle Franco</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La cuarentena no vale para el servicio dom&eacute;stico, y la madre de Mal&uacute; no fue la excepci&oacute;n, pese a que el patriarca de la familia que la emplea sigui&oacute; viajando a Portugal por negocios hasta que los europeos lo prohibieron. A las habituales tareas de limpieza se le sumaron otras que transfieren el riesgo de las aglomeraciones de la familia a la empleada dom&eacute;stica: buscar el correo, abrirle la puerta al repartidor, llevar a la manada de Shih Tzu a la peluquer&iacute;a canina y hacer compras en el supermercado. M&aacute;s tiempo de trabajo, la misma remuneraci&oacute;n de siempre. Cada vez que, exhausta, se despide hasta el d&iacute;a siguiente, la patrona le repite que, por favor, se cuide y cuide a los suyos, que son como parte de la familia.
    </p><p class="article-text">
        El padre de Mal&uacute;, hijo de migrantes del nordeste brasile&ntilde;o, trabaja como portero en un edificio de Leblon donde, dice, viven algunos actores de Globo. La mayor parte de los vecinos son gente en &ldquo;edad de riesgo&rdquo;. Pocos han resignado las caminatas diarias en la playa, pero la rutina de cenas en restaurantes del barrio se transformaron en un desfile interminable de entregas a domicilio, que el padre de Mal&uacute; recibe con su mascarilla que raramente le cubre la nariz. Su hijo, el hermano mayor de Mal&uacute;, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/familias-favelas-brasil-perdio-pandemia_1_6052982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perdi&oacute; el empleo</a> como lavaplatos en un hotel de Copacabana y entr&oacute; en ese enjambre de ciclistas que recorren R&iacute;o de Janeiro con mochila de Rappi.
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            <span class="title">
                Vista de Rocinha, la favela más grande de Latinoamérica                            </span>
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        Por su ubicaci&oacute;n a las puertas de la burguesa zona sur de la ciudad, el morro de Rocinha aporta un ej&eacute;rcito de j&oacute;venes a la industria del delivery, que solo crece con la intensificaci&oacute;n de la crisis. La mayor&iacute;a carece de bicicletas propias y al poco ingreso de las entregas le resta el valor del alquiler de las bicicletas que, por veinte reales (3 euros) al mes, le ofrece el sistema patrocinado por el banco Ita&uacute;. La misma entidad bancaria que, desde el golpe de 2016, mientras las favelas enfrentan rebrotes salvajes de desempleo, hambre y violencia policial, bati&oacute; todos los r&eacute;cords de ganancia. El mayor banco privado del pa&iacute;s, en 2018, bati&oacute; el umbral del lucro l&iacute;quido m&aacute;s alto de la historia financiera de Brasil (25.000 millones de reales, m&aacute;s de 4.000 millones de euros) y <a href="https://www.eldiario.es/economia/beneficio-banco-brasileno-itau-meses_1_1276170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2019 super&oacute; su propia marca</a> (26.500 millones de reales).
    </p><p class="article-text">
        El puesto de bicicletas de Ita&uacute; m&aacute;s cercano queda frente al supermercado y la estaci&oacute;n de transporte subterr&aacute;neo de S&atilde;o Conrado que, despu&eacute;s de una lucha por el nombre, los vecinos de la favela lograron que tambi&eacute;n se llamara Rocinha. En ese punto converge al amanecer la masa de trabajadores y trabajadoras del servicio dom&eacute;stico, la enfermer&iacute;a, la limpieza urbana y el transporte p&uacute;blico que baja del morro y se desparrama por la ciudad. All&iacute; se dirigen temprano los j&oacute;venes trabajadores de Rappi, porque las bicicletas disponibles se agotan enseguida. Cada jornada de trabajo, una doble carrera contra el tiempo: los cinco reales (0,8 euros) de cada entrega se pierden si tardan en llegar a destino y cada bicicleta de alquiler tiene un turno de dos horas que, si se sobrepasan, tambi&eacute;n genera multa. Y a rezar que no le roben la bicicleta porque quedan endeudados con Ita&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la Rocinha y en otras favelas de R&iacute;o de Janeiro hay muchas familias como la de Mal&uacute;. Trabajan en la l&iacute;nea de frente de esta cuarentena vertical a la brasile&ntilde;a, que no consiste en aislar a los m&aacute;s vulnerables al virus, sino en exponer a las personas cuyos derechos fueron vulnerados por generaciones. Empleadas del servicio dom&eacute;stico, enfermeras, porteros, conductores de Uber y repartidores de delivery se re&uacute;nen al atardecer en una misma residencia, donde lo que impera es el miedo a perder el trabajo y a enfermarse. Los casos de infecciones y los muertos proliferan. Sin estad&iacute;sticas oficiales fiables, es dif&iacute;cil saber cu&aacute;ntos hay en esta comunidad gigantesca de cerca de 100.000 habitantes. La municipalidad cont&oacute; m&aacute;s de 15.000 infectados, pero nadie conf&iacute;a en el intendente de R&iacute;o de Janeiro, Marcelo Crivella, un pastor evangelista que dice que Bolsonaro est&aacute; &ldquo;guiado por Dios&rdquo; en esta pandemia y que, antes de la crisis sanitaria, lo &uacute;nico que hizo por la favela fue mandar a pintar las fachadas de las casas que dan a la avenida para mejorar su aspecto externo.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo en que Bolsonaro y Crivella incitan a abrir bares y comercios, los vecinos de la favela se organizan por sus propios medios. Una densa red comunitaria se encarga de la distribuci&oacute;n de donaciones de alimentos, mascarillas y productos de limpieza, mientras grupos de m&eacute;dicos y enfermeros hacen visitas casa por casa. Hasta las facciones que controlan el narcotr&aacute;fico <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/narcos-milicianos-imponen-favelas-coronavirus_1_1007790.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaboraron m&aacute;s que los poderes p&uacute;blicos al establecer una suerte de &ldquo;toque de queda&rdquo;</a>, difundido por redes sociales, que prohib&iacute;a los bailes <em>funks</em> y restring&iacute;a el funcionamiento nocturno de los bares. Pero nada detuvo el avance del virus ni el aumento de casos.
    </p><p class="article-text">
        Mal&uacute; recibi&oacute; dos malas noticias, una detr&aacute;s de la otra. La prueba del t&iacute;o dio positivo, tambi&eacute;n fue internado y a los d&iacute;as muri&oacute;: ten&iacute;a poco m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. Horas m&aacute;s tarde supo que toda la familia del vecino que le prestaba el ordenador port&aacute;til estaba con s&iacute;ntomas y tuvo que terminar el semestre haciendo trabajos desde su tel&eacute;fono m&oacute;vil. En esos d&iacute;as empezaron las caceroladas masivas en la favela contra Bolsonaro y Crivella. Se sintieron hasta en el barrio de S&atilde;o Conrado. Mal&uacute; sue&ntilde;a con que termine esta pesadilla pol&iacute;tica y sanitaria para retomar algo de la vida que hab&iacute;a conquistado. Ir la universidad, besarse en un baile <em>funk</em>, pasar un domingo en la playa y ver el atardecer sobre el mar, tomando una cerveza en el bar m&aacute;s alto de todo el morro.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        Este reportaje fue publicado en <em>Revista Anfibi</em>a. Puedes leer el texto original <a href="http://revistaanfibia.com/cronica/son-dias-de-silencio-inusual-en-la-favela/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Galeano y María Alice Balbino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/son-dias-silencio-inusual-favela_130_6112242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2020 20:19:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Son días de silencio inusual en la favela]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Brasil,Favelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Misiones pedagógicas' en Brasil para concienciar sobre el coronavirus ante la inacción de Bolsonaro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ausencia-activistas-brasilenos-suburbios-coronavirus_1_5970809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9bfe165d-70a8-4fa8-be95-d144813ddead_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Misiones pedagógicas&#039; en Brasil para concienciar sobre el coronavirus ante la inacción de Bolsonaro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras Bolsonaro responde "¿Y qué queréis que haga?" ante el repunte del virus, activistas brasileños hacen de "comunicadores populares" en zonas marginales</p></div><p class="article-text">
        En los suburbios, favelas, cerros y zonas pobres de Brasil, donde viven casi 14 millones de personas, las instrucciones de prevenci&oacute;n del Ministerio de Salud no son f&aacute;ciles de cumplir. En estos territorios clasificados por el Instituto Brasile&ntilde;o de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica como &ldquo;aglomeraciones irregulares&rdquo;, los denominados comunicadores populares son esenciales.
    </p><p class="article-text">
        Ante <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/abandonados-suerte-coronavirus-favelas-Brasil_0_1016648795.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ausencia de medidas del Gobierno Federal dirigidas hacia las favelas</a>, y mientras el presidente Bolsonaro ha respondido con un &ldquo;&iquest;y qu&eacute;? &iquest;qu&eacute; quieren que haga?&rdquo; al alarmante repunte de muertes, hablamos con &ldquo;comunicadores populares&rdquo; en cinco capitales del pa&iacute;s: Bel&eacute;m, Salvador, Pernambuco, S&atilde;o Paulo y R&iacute;o de Janeiro, que se organizan para luchar contra la pandemia.
    </p><h3 class="article-text">Un podcast en las zonas pobres de S&atilde;o Paulo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La comunicaci&oacute;n en los suburbios de Brasil es un tema muy complejo&rdquo;,&nbsp;se&ntilde;ala Ronaldo Mattos, comunicador y miembro del proyecto <a href="https://www.desenrolaenaomenrola.com.br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desenrola e N&atilde;o Me Enrola</a>, que re&uacute;ne a comunicadores de los suburbios de S&atilde;o Paulo, la ciudad que es el epicentro de la Covid-19 en el pa&iacute;s. &ldquo;Si pensamos en los habitantes de S&atilde;o Paulo, pensamos en grupos poblaciones, distritos, aglomeraciones. Cuando hablamos de las favelas de R&iacute;o, se trata de otro grupo demogr&aacute;fico. Si hablamos del noreste, es un lugar a&uacute;n m&aacute;s distinto. Los comunicadores, nos enfrentamos a las complejidades de los territorios al organizarnos nacionalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para combatir las noticias falsas, dar consejos de prevenci&oacute;n y actualizar las medidas gubernamentales, Mattos se uni&oacute; a la periodista Gisele Brito y al comunicador Tony Marlon de los proyectos&nbsp;<a href="http://periferiaemmovimento.com.br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Periferia em Movimento</a> y <a href="https://almapreta.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alma Preta</a>. Juntos, comenzaron a producir el podcast <em>Pandemia Sem Neurose</em> (pandemia sin neurosis).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensamos en un podcast corto, de 2 a 3 minutos, al que las personas no tuvieran que dedicar mucho tiempo, que se cargara r&aacute;pido en el tel&eacute;fono, no ocupara espacio en la memoria del dispositivo y se pudiera reproducir a mayor escala&rdquo;, explica Ronaldo. &ldquo;Ha tenido mucho &eacute;xito. Hemos recibido comentarios de personas mayores, de personas que viven en regiones completamente diferentes. Desde la zona sur hasta el extremo norte&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Hablar a los suburbios y no sobre los suburbios representa para Ronaldo un &ldquo;problema de estructuraci&oacute;n&rdquo;.&nbsp; &ldquo;De no ser as&iacute;, informar en las aglomeraciones irregulares se convierte en un producto puramente period&iacute;stico&rdquo;, afirma. &ldquo;Independientemente de si vives en una zona popular o no, vas a producir contenido sobre esos territorios y es algo que tiene un gran valor. Pero, si esa informaci&oacute;n no termina en manos de quienes la necesitan, &iquest;cu&aacute;l es el valor p&uacute;blico de ese reportaje? &iquest;De ese contenido period&iacute;stico? &rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La informaci&oacute;n debe poder usarse para que debatan los ancianos,&nbsp; los j&oacute;venes que van a fiestas porque todav&iacute;a no entienden la gravedad del virus y las posibilidades de contagio. Entonces, la gente prestar&aacute; atenci&oacute;n a todo esto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Paulo, se est&aacute;n llevando a cabo otras acciones en las dos favelas m&aacute;s grandes del estado. En Heli&oacute;polis, Uni&atilde;o de N&uacute;cleos y Asociaciones de Residentes (UNAS) han estado promoviendo campa&ntilde;as para recolectar alimentos y productos de higiene. Tambi&eacute;n se hizo recientemente una encuesta <em>on-line</em> sin precedentes sobre el impacto del coronavirus en las favelas. De los 653 formularios respondidos, sobresalen los datos relativos a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica: &ldquo;el 68 % de las familias de Heli&oacute;polis ya han experimentado p&eacute;rdidas en sus ingresos mensuales desde que se adoptaron las medidas de aislamiento, y dentro de estas el 19 % dice no tener m&aacute;s ingresos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Parais&oacute;polis, Uni&atilde;o dos Moradores cre&oacute; comit&eacute;s con l&iacute;deres vecinales. Seg&uacute;n el presidente de la asociaci&oacute;n, Gilson Rodrigues, &ldquo;identificamos 420 l&iacute;deres que se ofrecieron como voluntarios y supervisar&aacute;n una media 50 hogares. La idea es cubrir 21.000 hogares y llegar a la poblaci&oacute;n de 100.000 habitantes que viven en las favelas&rdquo;, explica.
    </p><h3 class="article-text">Desmontando noticias falsas en los suburbios de Bel&eacute;m</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Se tom&oacute; la decisi&oacute;n de cerrar las calles para reclamar el derecho al agua. &iquest;Por qu&eacute; no est&aacute; llegando agua? Cuando llega el agua, es muy amarilla&rdquo;, dice un residente del barrio Terra Firme, en las afueras de Bel&eacute;m, Par&aacute;, que cuenta con 60.000 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Una estudiante, Izabela Chaves, de 25 a&ntilde;os, residente local y comunicadora popular graba la escena. El brote de coronavirus fue el desencadenante de una protesta el 18 de marzo, en la que se cerr&oacute; una avenida con barracones hechos con palos, muebles muebles y neum&aacute;ticos. &ldquo;Les preocupaba ir a trabajar, ba&ntilde;arse y hacer lo b&aacute;sico&rdquo;, dice Izabela. La joven estudiante de cine y audiovisuales forma parte del colectivo Tela Firme, que se centra en la producci&oacute;n audiovisual y la formaci&oacute;n de j&oacute;venes de las afueras de Bel&eacute;m.
    </p><p class="article-text">
        El colectivo se uni&oacute; al Laboratorio de J&oacute;venes Comunicadores de la periferia de Bel&eacute;m, que se form&oacute; a contrarreloj el 22 de marzo, con el objetivo de supervisar los contenidos oficiales y&nbsp; mostrar pautas y denuncias de los suburbios durante pandemia. Principalmente, desmienten las noticias falsas e informan sobre la realidad local.
    </p><p class="article-text">
        La profesora Lilia Melo, coordinadora del proyecto&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/cineclubetf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cine Clube TF</a> (parte de la coalici&oacute;n), destaca la importancia quienes informan en los suburbios durante la pandemia. &ldquo;Con el tema del coronavirus, aprovechamos nuestra red para poder brindar orientaci&oacute;n sobre c&oacute;mo prevenir y combatir el virus utilizando un lenguaje para el p&uacute;blico joven. Nos dimos cuenta de que aqu&iacute; en el barrio, hay algunos j&oacute;venes que todav&iacute;a no est&aacute;n conscientes de la gravedad del asunto. Dentro de su realidad y las dificultades que enfrentan, terminan ridiculizando algunas recomendaciones del gobierno federal y estatal, ya que no se ajustan a la realidad de los suburbios&rdquo;, se&ntilde;ala Lilia.
    </p><p class="article-text">
        Adecuar el lenguaje tambi&eacute;n es clave para la cineasta de los suburbios Yane Mendes, quien decidi&oacute; adaptar la informaci&oacute;n proporcionada por el Ministerio de Salud y dirigirla a los aproximadamente 2.500 residentes del barrio marginal de Tot&oacute;, en Recife, Pernambuco. Ella misma fue a buscar los carteles que informaban de las medidas para prevenir el coronavirus, molesta con la dejadez de los organismos municipales.
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        Sin embargo, en vista de que su contenido era t&eacute;cnico, institucional y protocolario, Yane redact&oacute; su propio comunicado y comenz&oacute; a pegarlo junto a los carteles creados por el Departamento de Salud, haciendo una especie de traducci&oacute;n del mensaje institucional. &ldquo;La idea es transmitir el mensaje de forma directa, con pocas palabras, incluso de manera sencilla&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Yane afirma que la acci&oacute;n de pegar los carteles vali&oacute; la pena, ya que algunos residentes que no la conoc&iacute;an comenzaron a buscarla para conocer las pr&oacute;ximas intervenciones. Tambi&eacute;n contact&oacute; con personas de otras comunidades para solicitar el material, enfatizando la importancia de usar un lenguaje directo para la poblaci&oacute;n. Yane incluso ha creado un grupo de Whatsapp&nbsp; personas interesadas en construir formas de comunicarse adcuadas al contexto donde viven.
    </p><h3 class="article-text">En la periferia de Salvador se combate contra el p&aacute;nico</h3><p class="article-text">
        La difusi&oacute;n de noticias falsas sobre el coronavirus tambi&eacute;n preocupa a Jefferson Borges, publicista, activista y fundador del portal <a href="https://www.nordesteusou.com.br/cgi-sys/suspendedpage.cgi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NORDESTeuSOU</a>. Borges vive en las afueras de Salvador de Bah&iacute;a, en el barrio noreste de Amaralina. Las noticias falsas crean miedo entre los residentes, que no saben qu&eacute; creer. &ldquo;Hay muchas cadenas con mensajes y, a veces, informan de muertes As&iacute; que tenemos que verificar para no asustar a la comunidad&rdquo;, relata.
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        En un intento por mitigar los impactos de estas noticias, el colectivo ha adoptado estrategias informativas para que los residentes conozcan la situaci&oacute;n real.&nbsp; Los miembros del proyecto comenzaron a distribuir folletos en algunos puntos muy transitados. El contenido, centrado en medidas preventivas, tambi&eacute;n se distribuye por mensajer&iacute;a instant&aacute;nea y SMS. Adem&aacute;s, un veh&iacute;culo con altavoz circula proporcionando informaci&oacute;n durante 5 horas al d&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Informar sobre el coronavirus en Ciudad de Dios</h3><p class="article-text">
        Una comunidad en la que los comunicadores no tuvieron tiempo de combatir las noticias falsas fue Ciudad de Dios, una de las favelas m&aacute;s grandes del oeste de R&iacute;o de Janeiro. El 22 de marzo, el Departamento de Salud Municipal confirm&oacute; el primer caso de contagio local. Para Ricardo Fernandes, actor y residente, &ldquo;despu&eacute;s del primer caso confirmado, la gente se dio cuenta de que realmente se trataba de algo grave, y lo que hab&iacute;a en Europa, tambi&eacute;n estaba aqu&iacute;. Y se evidenci&oacute; un cambio en el comportamiento de los residentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ricardo forma parte de Frente CCD, una iniciativa de que une residentes, activistas, profesionales de la salud, colectivos e individuos y que surgi&oacute; de la necesidad de reducir los efectos del coronavirus en la comunidad. &ldquo;Ya hab&iacute;a dos colectivos del CDD haciendo una campa&ntilde;a de donaci&oacute;n de alimentos. Y luego creamos el Frente para expandir la campa&ntilde;a, para ir m&aacute;s all&aacute; de la donaci&oacute;n y crear conciencia entre los residentes&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero el objetivo final del Frente es reducir el impacto general del coronavirus. Ya no solo tenemos los problemas diarios comunes por ser un barrio marginal en R&iacute;o de Janeiro: violencia, falta de saneamiento b&aacute;sico, falta de clases, falta de agua. Todos estos problemas siempre han estado en nuestra vida diaria. Con el coronavirus, todos ellos se han potencializado&rdquo;, denuncia el comunicador y activista.
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        En otra comunidad, en el Complexo do Alem&atilde;o, los comunicadores se organizaron para llevar a cabo su propia campa&ntilde;a de sensibilizaci&oacute;n. Crearon pancartas y boletines que pegaron en los postes, distribuyeron panfletos y tuvieron conversaciones frente a frente en las calles, llamando la atenci&oacute;n sobre la importancia de tratar de evitar el coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Sus acciones est&aacute;n teniendo impacto. El 26 de marzo, la Fundaci&oacute;n Oswaldo Cruz, una instituci&oacute;n p&uacute;blica y estrat&eacute;gica vinculada al Ministerio de Salud de Brasil, convoc&oacute; una conferencia de prensa a trav&eacute;s de YouTube solo para comunicadores populares de las favelas de R&iacute;o de Janeiro. Sin embargo, otros estados estuvieron representados. M&aacute;s de 100 personas participaron en la conferencia enviando preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Mary G&oacute;mez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agência Pública]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ausencia-activistas-brasilenos-suburbios-coronavirus_1_5970809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2020 18:50:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Misiones pedagógicas' en Brasil para concienciar sobre el coronavirus ante la inacción de Bolsonaro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Favelas,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La arquitectura imposible de las favelas: más de 20 años de proyectos urbanísticos fallidos en Río de Janeiro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/urbanismo-rio-janeiro-encuentra-xxi_1_1121324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8e36ec6-4c5f-404a-8868-aedce6a4738c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La arquitectura imposible de las favelas: más de 20 años de proyectos urbanísticos fallidos en Río de Janeiro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gobernador de Río de Janeiro ha anunciado un nuevo plan urbanístico para Rocinha, la mayor favela de toda Latinoamérica; es el último de una sucesión de programas fracasados por el abandono institucional y la falta de mantenimiento</p></div><p class="article-text">
        El gobernador del estado de R&iacute;o de Janeiro, Wilson Witzel,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/gobernador-Witzel-francotiradores-Rio-Janeiro_0_837817224.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha anunciado un nuevo plan urban&iacute;stico</a> para Rocinha, considerada la mayor favela de toda Am&eacute;rica Latina. Se trata del &uacute;ltimo anuncio en una sucesi&oacute;n de programas de urbanismo durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas que no han dado&nbsp;resultados: el abandono institucional y la falta de atenci&oacute;n y de mantenimiento devuelven cualquier estructura al punto de partida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El programa Comunidade Cidade fue inaugurado en presencia de S&eacute;rgio Magalh&atilde;es, presidente del Comit&eacute; Ejecutivo del 27&ordm; Congreso Mundial de Arquitectos, que se celebrar&aacute; en julio en la ciudad, y que encumbrar&aacute; a R&iacute;o como la primera capital mundial de la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Entre los que escuchaban el discurso estaba el arquitecto Luiz Carlos Toledo, autor del Plano Director Socioespacial de Rocinha, firmado hace 14 a&ntilde;os. Estos planes se guardaron en un caj&oacute;n y nunca se llevaron a cabo. Ahora, el Gobierno estatal ha apa&ntilde;ado un remiendo&nbsp;con el que trata de recuperarlos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os que se dise&ntilde;&oacute; aquel programa y &ldquo;Rocinha ha cambiado mucho&rdquo;, explica a eldiario.es la arquitecta y urbanista Tain&aacute; de Paula. Tampoco parece tener sentido, a su juicio, actuar &ldquo;solo en una favela&rdquo; en una ciudad que tiene alrededor de&nbsp;800 esparcidas por toda su geograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las favelas de R&iacute;o de Janeiro, creadas hace m&aacute;s de un siglo,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/gobernantes-brasilenos-reinventan-movilidad-alternativas_0_816818977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n acostumbradas a la autogesti&oacute;n</a>&nbsp;y sobreviven equilibrando&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/contradiccion-brasilena-favelas-extrema-Bolsonaro_0_826268320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la complejidad de su tejido social</a>.&nbsp;Los intentos m&aacute;s consistentes de soluciones urban&iacute;sticas para&nbsp;estos barrios de viviendas informales arrancaron en 1995, pero se han visto abocados al fracaso por la desatenci&oacute;n institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel a&ntilde;o clave naci&oacute; el programa Favela Barrio. Los fondos ven&iacute;an avalados por el Banco Interamericano de Desarrollo, era una ocasi&oacute;n &uacute;nica. Tain&aacute; de Paula admite algunas mejoras sobre todo en la zona norte de la ciudad. Los mejores ejemplos son la favela Fern&atilde;o Cardin &ndash;que &ldquo;recuper&oacute; el cauce del r&iacute;o&rdquo;&ndash; y la favela del Morro do Campinho, donde las diferentes cotas de nivel se convirtieron en &aacute;reas de recreo, plazas, puntos de encuentro, parques o mercadillos, explica la experta. La intervenci&oacute;n ayud&oacute;, al mismo tiempo, &ldquo;al freno de la expansi&oacute;n y sus problemas socioambientales a largo plazo&rdquo;. Sin embargo, con el paso de los meses, la mayor parte de las actuaciones se paralizan.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Benetti, profesor de la Universidad Federal de R&iacute;o de Janeiro (UFRJ), ha sido testigo del quiero y no puedo del desarrollo urban&iacute;stico en las favelas de R&iacute;o. Uno de los proyectos premiados en el concurso Morar Carioca (2010) &ndash;la continuaci&oacute;n del programa Favela Barrio&ndash; llevaba su firma junto con las de Jo&atilde;o Carlos Laufer Calafate, Jos&eacute; Augusto Pina, Ana Prado y Ana Gabriella Steinhauser.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto estaba destinado a acondicionar los severos desniveles del Morro de S&atilde;o Jo&atilde;o, pero nunca lleg&oacute; a ser ejecutado. El ayuntamiento acab&oacute; desviando casi todos los recursos para las obras relacionadas con los Juegos Ol&iacute;mpicos de 2016.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A pesar de todo, Benetti puede se&ntilde;alar grandes ejemplos de correcto urbanismo en la &eacute;poca anterior, la del programa que firm&oacute;.&nbsp;&ldquo;El problema es que despu&eacute;s hubo una falta de continuidad de los Gobiernos&rdquo;, sostiene. Entre muchas otras, recuerda las labores desempe&ntilde;adas en la favela Parque Royal. Se instalaron redes de distribuci&oacute;n de agua y energ&iacute;a el&eacute;ctrica; se estren&oacute; iluminaci&oacute;n p&uacute;blica y red de alcantarillado; se construy&oacute; un centro de salud, una guarder&iacute;a, un centro social, un polideportivo y una plaza, adem&aacute;s de ofrecer una soluci&oacute;n habitacional a cientos de vecinos que viv&iacute;an en fr&aacute;giles palafitos sobre la contaminada bah&iacute;a de Guanabara.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un buen proyecto, un buen trabajo que recuper&oacute; un &aacute;rea importante. Si vas hoy te dan ganas de llorar&rdquo;, dice Benetti sobre su programa.
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        Las buenas ideas se van al traste por la falta de planificaci&oacute;n y control del Poder P&uacute;blico en las zonas m&aacute;s reprimidas de R&iacute;o. &ldquo;La favela va creciendo, y eso acaba deteriorando principalmente las redes de saneamiento&rdquo;, analiza la arquitecta y urbanista Solange Carvalho. &ldquo;Parque Royal contaba con alrededor de 1.500 familias al principio. Ahora ya est&aacute;n en 2.800 familias. La infraestructura no soporta toda esa carga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los programas Favela Barrio y Morar Carioca apareci&oacute; la rotundidad de uno de los programas de aceleraci&oacute;n del crecimiento del Gobierno Lula da Silva, el PAC Favelas, de 2008. Era la &eacute;poca del viento a favor, cuando la crisis econ&oacute;mica mundial, que en Estados Unidos era &ldquo;un tsunami&rdquo;, seg&uacute;n Lula, si llegaba a Brasil ser&iacute;a &ldquo;una olita que no se servir&iacute;a ni para surfear&rdquo;. Una nueva oportunidad perdida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mejor legado, si es que hay alguno&rdquo;, describe Pablo Benetti, &ldquo;es la valoraci&oacute;n positiva de la Colonia Juliano Moreira&rdquo;. Este rinc&oacute;n de la zona oeste de R&iacute;o de Janeiro fue inaugurado hace un siglo ya con la instrucci&oacute;n de mantenerse aislado. Era una colonia psiqui&aacute;trica.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto urban&iacute;stico incluy&oacute; v&iacute;as de integraci&oacute;n con la ciudad, y tambi&eacute;n v&iacute;as secundarias entre los diferentes barrios de la colonia. Muy pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de esta intervenci&oacute;n, ante la ausencia del Poder P&uacute;blico, la favela est&aacute; en manos de las milicias paramilitares, que cuentan con una de sus principales fuentes de ingreso la falsificaci&oacute;n de t&iacute;tulos de propiedad de terrenos y la edificaci&oacute;n y venta de construcciones ilegales.
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        Entre el pesimismo y la esperanza se mueve la arquitecta Solange Carvalho. &ldquo;Hay varias cosas que han salido muy bien&rdquo;, asegura. &ldquo;Donde hubo inversi&oacute;n en saneamiento y en apertura de v&iacute;as, una reestructuraci&oacute;n del tejido urbano, se ha demostrado que sali&oacute; bien&rdquo;. Los defectos recurrentes, bajo su punto de vista, son que &ldquo;los programas son montados generalmente sin consultar a los vecinos&rdquo; y que los proyectos, como sucedi&oacute; con el PAC Favelas, &ldquo;acaban siendo desmantelados para desarrollar solo los que interesaban a las constructoras y a los pol&iacute;ticos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Las demandas de los vecinos de las favelas</h3><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; piden los principales afectados, los vecinos? La experiencia&nbsp;de Benetti tras&nbsp;a&ntilde;os de conversaciones&nbsp;con ellos es que sus demandas se centran en &ldquo;servicios b&aacute;sicos, fundamentalmente la cuesti&oacute;n ambiental, recolecci&oacute;n de basuras &ndash;una de las opciones es abrir calles&ndash;, y el saneamiento. A nadie le gusta vivir en medio de la basura&rdquo;.&nbsp;El desaf&iacute;o de los terraplenes de algunas de las favelas que nacieron en los innumerables cerros de la ciudad hace que se ensayen esquemas como en Santa Marta, con funiculares asignados para la recolecci&oacute;n selectiva de residuos. All&iacute; los camiones de la basura no llegan, y es habitual ver c&uacute;mulos de bolsas de basura arrojadas por el barranco.
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        Con el paso del tiempo, ha ido surgiendo entre los vecinos otra reivindicaci&oacute;n, un mayor acceso a la cultura. &ldquo;En Manguinhos ven que hay exposiciones en el Centro Cultural Banco do Brasil (CCBB)&rdquo;, relata Tain&aacute; de Paula, &ldquo;pero lo que ellos quieren es poder verlas en su favela&rdquo;. Persiguiendo esta demanda cultural, en la Vila Oper&aacute;ria &ndash;municipio de Duque de Caxias&ndash; decidieron que si nadie les hab&iacute;a ofrecido la oportunidad de contar con una galer&iacute;a de arte en la favela, ellos mismos convertir&iacute;an sus calles en una galer&iacute;a de arte urbano a cielo abierto. El evento <em>Meeting of Favela</em> (MOF) ya va por la XIV edici&oacute;n, reuniendo a algunos de los mejores artistas urbanos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El acondicionamiento de zonas comerciales&nbsp;es fundamental para desarrollar, a su vez, iniciativas de emprendimiento&nbsp;en las favelas de R&iacute;o. Solange Carvalho se fija en el potencial del mercado de la calle Teixeira Ribeiro, en el Complexo da Mar&eacute;. El F&oacute;rum de Desarrollo Local de la Mar&eacute; est&aacute; trabajando en un proyecto de peatonalizaci&oacute;n para dar un paso m&aacute;s en la configuraci&oacute;n de uno de los mercados m&aacute;s populares de la periferia de R&iacute;o. Intentan lograr que la favela se convierta, poco a poco, en un punto de encuentros urbanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor David López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/urbanismo-rio-janeiro-encuentra-xxi_1_1121324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Feb 2020 20:22:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La arquitectura imposible de las favelas: más de 20 años de proyectos urbanísticos fallidos en Río de Janeiro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Río de Janeiro,Favelas,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La propuesta política de Bolsonaro para acabar con el narcotráfico son los tiros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/propuesta-politica-bolsonaro-acabar-narcotrafico_128_1875918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14385e98-54f4-43b8-bb95-8fd72230365b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La propuesta política de Bolsonaro para acabar con el narcotráfico son los tiros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con Orlando Zaccone, comisario de policía de Río de Janeiro partidario de la legalización de las drogas: "Las cárceles de Brasil están llenas de gente que trafica con drogas pero que no es peligrosa"</p><p class="subtitle">"Bolsonaro usará Brasil como laboratorio para entregar los recursos públicos al capital financiero", afirma</p></div><p class="article-text">
        Orlando Zaccone no es un comisario al uso. A partir de su trabajo a pie de calle durante 18 a&ntilde;os en de R&iacute;o de Janeiro, uno de los centros del narcotr&aacute;fico en Brasil, fund&oacute; el movimiento de agentes de polic&iacute;a contra la prohibici&oacute;n de las drogas, as&iacute; como la plataforma de polic&iacute;as antifascistas. Partidario de regular la adquisici&oacute;n y el consumo de cualquier tipo de narc&oacute;tico, admite que su posici&oacute;n es una minor&iacute;a en un pa&iacute;s con una gran influencia del &ldquo;puritanismo&rdquo; evang&eacute;lico, que impide, a su juicio, un debate a fondo sobre la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Zaccone ha visitado Barcelona para participar en el seminario 'Drogas, pol&iacute;ticas y violencias. Del consenso global a nuevos enfoques' organizado por el Institut Catal&agrave; Internacional per la Pau (ICIP) y la Casa Am&egrave;rica Catalunya. Cuando vuelva a su pa&iacute;s, el ultraderechista Jair Bolsonaro estar&aacute; a punto de convertirse, si se cumplen los sondeos, en el presidente de Brasil. Muy cr&iacute;tico con Bolsonaro, de quien dice ser el candidato de los poderos financieros transnacionales, afea que la propuesta pol&iacute;tica del candidato para acabar con el narcotr&aacute;fico &ldquo;son los tiros&rdquo; y &ldquo;oficializar el sistema de matar a traficantes o a cualquiera que lo parezca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha evolucionado el narcotr&aacute;fico en Brasil a lo largo de sus 18 a&ntilde;os de experiencia en la polic&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de presos o detenidos por narcotr&aacute;fico siguen siendo pobres y negros. Viven en la miseria, muchos van sin zapatos, sin camisa y sin armas, solamente con droga, en contra de un discurso dominante que dice que los traficantes presos son ricos y poderosos. La gente que vende al por menor, que se dedica al peque&ntilde;o tr&aacute;fico y que casi no ganan dinero con ello es la que m&aacute;s sufre el peso la ley. Son los m&aacute;s afectados y son la punta del iceberg. Un estudio de la Universidad Federal de Rio de Janeiro mostr&oacute; que la mayor&iacute;a de presos por narcotr&aacute;fico en la ciudad lo son por cantidades de menos de un gramo de marihuana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa con los grandes traficantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con los grandes es m&aacute;s complicado, porque el narcotr&aacute;fico es la cuarta mayor econom&iacute;a del mundo y no dependen de un solo empresario de la droga, necesita un sistema grande. No est&aacute; solo en una o dos manos, es todo un sistema internacional y con colaboradores necesarios, como el sistema financiero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En el Estado y el poder pol&iacute;tico tambi&eacute;n tienen colaboradores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n. Son diferentes en funci&oacute;n de c&oacute;mo funciona el narcotr&aacute;fico en cada pa&iacute;s. En Colombia por ejemplo, la estructura del estado est&aacute; casada con el narcotr&aacute;fico y los partidos pol&iacute;ticos. En Brasil tenemos traficantes, sobre todo los que venden al por menor, que se relacionan bien con la polic&iacute;a de forma sist&eacute;mica y tambi&eacute;n con los pol&iacute;ticos, pero de forma individual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se puede atacar a los grandes narcotraficantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Legalizando las drogas. Creo de verdad que no hay otra manera. Legalizar significa controlar. Necesitamos tener un control del mercado de las drogas que no se da ahora con la prohibici&oacute;n. La prohibici&oacute;n es falta de control y descontrol sobre el mercado. Es muy importante que se hable de la legalizaci&oacute;n de las drogas en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos como Brasil m&aacute;s que en Europa porque la violencia relacionada con las drogas en Brasil y otros pa&iacute;ses americanos es muy superior. Suecia es de los pa&iacute;ses prohibicionistas m&aacute;s duros de Europa, pero la violencia relacionada con las drogas no es ni el 1% que se produce en Brasil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; drogas se tendr&iacute;an que legalizar? &iquest;S&oacute;lo la marihuana? &iquest;O depende de cada pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El discurso sobre las drogas se construye a partir de qui&eacute;n consume las drogas y no en base a qu&eacute; son las drogas. Hoy se habla de que la marihuana es una droga blanda porque es una droga popular y la consume mucha gente. Personas ricas, pobres, con o sin estudios, viejos, j&oacute;venes... la marihuana hoy podemos decir que es pr&aacute;cticamente como la cerveza. Se considera una droga blanda, pero hace treinta a&ntilde;os era considerada una droga dur&iacute;sima. Cuando los negros empezaron a fumar marihuana en guetos era considerada una droga peligrosa porque no nos fij&aacute;bamos en la droga sino en qui&eacute;n la fumaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo por tanto que es partidario de una legalizaci&oacute;n de todas las drogas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque si s&oacute;lo se legaliza la marihuana no se solucionar&aacute;n los problemas de violencia de los que estamos hablando y que continuar&aacute;n por la coca&iacute;na y otras drogas. Legalizar todas las drogas no significa que vayan a llegar al mercado de cualquier forma. El alcohol no se puede vender de cualquier manera, existe un control.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; consecuencias, adem&aacute;s de la violencia en las calles, que es lo m&aacute;s visible, tienen las drogas en Brasil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de esas formas de violencia es la enorme cantidad de poblaci&oacute;n reclusa. Un tercio de las 750.000 personas presas en Brasil son por drogas, la gran mayor&iacute;a por el peque&ntilde;o tr&aacute;fico. Entre las mujeres, el crimen m&aacute;s com&uacute;n es el tr&aacute;fico de drogas, pero no es que haya un narcotr&aacute;fico feminizado: van a la c&aacute;rcel a ver al marido o al novio, llevan una cantidad de droga peque&ntilde;a, la pillan y la pueden encerrar un m&iacute;nimo de cinco a&ntilde;os por esto. Las c&aacute;rceles de Brasil est&aacute;n llenas de gente encerrada por tr&aacute;fico de drogas pero que no es peligrosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De seguir una pol&iacute;tica de legalizaci&oacute;n total como la que propone, la violencia y el tr&aacute;fico ilegal podr&iacute;a seguir existiendo al permitirse cantidades peque&ntilde;as de droga insuficientes para cubrir la demanda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a pasar al principio, est&aacute; claro. No conseguiremos reglamentar de la noche a la ma&ntilde;ana la producci&oacute;n de un mercado tan grande como el de las drogas. Pero para mi el ejemplo est&aacute; en el alcohol o los f&aacute;rmacos. Hay un gran mercado de consumo de alcohol pero como est&aacute; legalizado y reglamentado no produce violencia. En los primeros a&ntilde;os de legalizaci&oacute;n podremos tener problemas, pero a largo plazo mejorar&iacute;an. No se pueden pedir soluciones en un a&ntilde;o tras legalizar la droga despu&eacute;s de siglos de prohibici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Su defensa de la legalizaci&oacute;n de las drogas est&aacute; muy extendida en la polic&iacute;a brasile&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Somos un grupo peque&ntilde;o, pero que representa a polic&iacute;as que tambi&eacute;n piensan como nosotros en otros pa&iacute;ses de Europa y en Estados Unidos. La polic&iacute;a llega a un enfrentamiento armado y violento al comercio de los drogas. En este combate, con fuego real, contra el narcotr&aacute;fico, los polic&iacute;as mueren para nada. Un polic&iacute;a muere y al d&iacute;a siguiente sigue el combate con otro polic&iacute;a en su lugar. Y un narcotraficante muere y al d&iacute;a siguiente otro est&aacute; en su lugar, mientras el consumo y el comercio de droga sigue. Existe un inter&eacute;s en mantener la prohibici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque las drogas alimentan el mercado de armas, la corrupci&oacute;n y varios intereses. Hay dinero sucio, que circula sin pagar impuestos, que paga campa&ntilde;as electorales y sobresueldos a los polic&iacute;as. Yo he o&iacute;do a polic&iacute;as de Brasil bromear que si se legaliza la droga, la 'empresa' quiebra. Sabemos que muchos polic&iacute;as de Brasil no s&oacute;lo se alimentan de su sueldo, sino tambi&eacute;n de negocios il&iacute;citos, que son una forma de mantener a la polic&iacute;a bajo el control de traficantes o de pol&iacute;ticos corrompidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A nivel de partidos pol&iacute;ticos, como en la polic&iacute;a, &iquest;los partidarios de la legalizaci&oacute;n tambi&eacute;n son minor&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, porque se emplea, no solo en Brasil, un discurso moral para justificar algo que no tiene racionalidad como es la prohibici&oacute;n total. Al menos en Brasil, mueren m&aacute;s personas por la prohibici&oacute;n de las drogas que por el consumo. El enfrentamiento armado con los traficantes produce muerte de ni&ntilde;os y de gente que nunca ha tenido contacto con las drogas, y eso es producto de la prohibici&oacute;n. Es una irracionalidad.
    </p><p class="article-text">
        El problema de Brasil es que los partidos est&aacute;n excesivamente concentrados en la competici&oacute;n electoral. El Partido de los Trabajadores (PT) en su programa para la primera vuelta de las elecciones inclu&iacute;a un debate sobre la legalizaci&oacute;n, pero de cara a la segunda vuelta lo retiraron por miedo a que les penalizara electoralmente. La pol&iacute;tica se resume en el pleito, la disputa, antes y despu&eacute;s de cualquier elecci&oacute;n, y esto hace dif&iacute;cil avanzar en la legalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha hablado de un discurso moral. &iquest;Qu&eacute; influencia ejerce la religi&oacute;n cat&oacute;lica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un puritanismo muy influyente, en especial el de las iglesias evang&eacute;licos. Pero tenemos que dialogar con las iglesias evang&eacute;licas para convencerlas para abandonar. Tambi&eacute;n con la ley seca de EEUU la iglesia fue su principal promotora, pero termin&oacute; viendo que era negativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo apunta a que Jair Bolsonaro ser&aacute; el pr&oacute;ximo presidente de Brasil. Muchos de sus colaboradores son militares, y como &eacute;l nost&aacute;lgicos de la dictadura militar. &iquest;C&oacute;mo ha pasado Brasil de un gobierno progresista del Partido de los Trabajadores a Bolsonaro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Brasil la democracia parti&oacute; de un punto distinto respecto a otros pa&iacute;ses de Sur Am&eacute;rica con la amnist&iacute;a a los militares del r&eacute;gimen anterior: en Chile o Argentina se castig&oacute; a los militares, pero en Brasil los militares nunca se alejaron del poder. De hecho, la constituci&oacute;n democr&aacute;tica de Brasil, en su art&iacute;culo 142, permite que por cuestiones de orden, sin explicar qu&eacute; orden, las fuerzas armadas garanticen los poderes democr&aacute;ticos constituidos.
    </p><p class="article-text">
        Es como el lobo vigilando las ovejas. Por eso los pol&iacute;ticos tienden a movilizar a los militares, como pas&oacute; en R&iacute;o por carnaval. Dijeron que hab&iacute;a violencia y se moviliz&oacute; a los militares. No me sorprende que Bolsonaro haya captado a antiguos militares y su discurso favorable de la dictadura porque los militares nunca se fueron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto ha pesado la violencia en las calles asociada a las drogas en el apoyo a Bolsonaro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una tragedia. La propuesta pol&iacute;tica de Bolsonaro para acabar con el problema del narcotr&aacute;fico son los tiros. Es disparar y entrar con gente armada en las favelas, algo que la polic&iacute;a, por cierto, ya hace, pero Bolsonaro quiere oficializar el sistema de matar a traficantes o a cualquiera que lo parezca, similar a lo que ocurre en Filipinas
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; situaci&oacute;n cree que quedar&aacute; Brasil si gana Bolsonaro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una situaci&oacute;n muy peligrosa. Estoy muy preocupado por la eventual victoria de Bolsonaro, igual que muchos de mis compatriotas. Bolsonaro representa los intereses del capital transnacional, va m&aacute;s all&aacute; de representar al capital financiero de Brasil, que por cierto ya result&oacute; beneficiado del paso por el poder del PT. Bolsonaro quiere entregar al capital todo, el petr&oacute;leo, las riquezas naturales, la energ&iacute;a, la educaci&oacute;n p&uacute;blica, privatizarlo todo. Bolsonaro usar&aacute; Brasil de nuevo como laboratorio del capital financiero internacional: un gobierno legitimado por las urnas pero entregando todos los recursos al capital financiero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Solé Altimira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/propuesta-politica-bolsonaro-acabar-narcotrafico_128_1875918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Oct 2018 19:54:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La propuesta política de Bolsonaro para acabar con el narcotráfico son los tiros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jair Bolsonaro,Brasil,Río de Janeiro,Drogas,Drogadicción,Favelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La contradicción brasileña: favelas que votan a la extrema derecha de Bolsonaro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/contradiccion-brasilena-favelas-extrema-bolsonaro_1_1882356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54f34ea1-51b5-4b78-8dab-c035de093a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La contradicción brasileña: favelas que votan a la extrema derecha de Bolsonaro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con mayoría de población negra y con escasos recursos económicos, el mensaje del candidato ultra también ha calado en conocidos barrios como Rocinha y Manguinhos</p><p class="subtitle">La violencia que sufren a diario, los mensajes de la iglesia evangélica y la decepción con el Partido de los Trabajadores son algunas de las causas</p></div><p class="article-text">
        Entre Rocinha y Manguinhos, en R&iacute;o de Janeiro, viven m&aacute;s de cien mil personas. Veintid&oacute;s kil&oacute;metros separan ambas favelas. La primera se levanta en la zona sur de la ciudad, junto a la clase alta. La segunda se adivina en el hervidero de la zona norte. Est&aacute;n controladas por el Comando Vermelho [rojo], y las dos se han visto irremediablemente arrastradas por la campa&ntilde;a de la extrema derecha que lidera el candidato presidencial Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal, PSL).
    </p><p class="article-text">
        Las favelas brasile&ntilde;as representan un caso de an&aacute;lisis en cuanto a las contradicciones brasile&ntilde;as. Con amplia mayor&iacute;a de poblaci&oacute;n negra, siguen el discurso de un pol&iacute;tico racista; viviendo a diario ataques contra los derechos humanos, aceptan el mensaje de un ac&eacute;rrimo enemigo del activismo social; formadas y mantenidas por obreros, apoyan un programa que ataca sus derechos laborales. Para intentar comprender estar realidad, primero hay que pisar el terreno y conocer el ritmo de unas comunidades con muy pocas salidas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las activistas m&aacute;s populares &ndash;muy a su pesar&ndash; de Manguinhos es Ana Paula Oliveira. Se entreg&oacute; a la lucha por los derechos humanos el d&iacute;a en que la polic&iacute;a militar asesin&oacute; a su hijo Johnatha en 2014. No da cr&eacute;dito al ascenso de la extrema derecha en el pa&iacute;s, en general, y en su barrio en particular. Y, como muchos de los brasile&ntilde;os, tampoco comprende a alguno de sus familiares. En su caso, uno de sus primos vota a Bolsonaro. Y eso que estuvo a su lado durante la tragedia de hace cuatro a&ntilde;os, y adem&aacute;s est&aacute; estudiando la carrera de derecho.
    </p><p class="article-text">
        Pero &ldquo;quiere un presidente que no sea corrupto&rdquo;, dice, y al que no le tiemble el pulso. &ldquo;Est&aacute; tambi&eacute;n a favor de la posesi&oacute;n de armas&rdquo;, cuenta Ana Paula a eldiario.es, en una de las plazas de Manguinhos. Le cuesta digerir que su primo no sepa o no quiera saber que lo primero que estar&aacute; en el punto de mira de ese pulso firme ser&aacute;n las favelas.
    </p><h3 class="article-text">Ametrallar Rocinha desde un helic&oacute;ptero</h3><p class="article-text">
        En Copacabana, Ipanema, Leblon, Botagofo, Flamengo o Barra da Tijuca, ah&iacute; s&iacute;, existir&aacute;n los derechos humanos para &ldquo;humanos derechos&rdquo; &ndash;refr&aacute;n que Bolsonaro ha puesto de moda. El candidato ultraderechista jam&aacute;s amenazar&aacute; con acciones violentas contra estos barrios acomodados. A principio de este a&ntilde;o, el diario <em>O Globo</em> public&oacute; que en una charla organizada por el banco Banco BTG Pactual, de la cual no hab&iacute;a registro audiovisual, el candidato hab&iacute;a amenazado con ametrallar la favela de Rocinha desde helic&oacute;pteros &ndash;avisando previamente lanzando octavillas&ndash; para acabar con el narcotr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Bolsonaro primero desminti&oacute; en un v&iacute;deo que hubiera mencionado a Rocinha en esa charla. M&aacute;s tarde, su asesor&iacute;a de prensa lanz&oacute; un comunicado en el que intentaba salir del laberinto, sin &eacute;xito, aclarando que se refer&iacute;a &ldquo;exclusivamente a la guerra contra los traficantes, cuando en septiembre del a&ntilde;o pasado doscientos delincuentes huyeron por la maleza de la parte alta de la comunidad y se escaparon y refugiaron en otras favelas de la zona norte de R&iacute;o, llevando el p&aacute;nico y el terror a la poblaci&oacute;n carioca&rdquo;.
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        Seg&uacute;n Bolsonaro, los polic&iacute;as no les detuvieron &ldquo;porque el estado no les permite actuar, por falta de retaguardia jur&iacute;dica&rdquo;. Esto supone una mentira m&aacute;s en la lista de su candidatura, pues la polic&iacute;a militar &ndash;lo ha denunciado Amnist&iacute;a Internacional en m&uacute;ltiples ocasiones, y Ana Paula Oliveira, en Manguinhos, es una v&iacute;ctima m&aacute;s&ndash; act&uacute;a con total impunidad en las favelas de R&iacute;o. Solo saldan cuentas ante la justicia militar, y la mayor&iacute;a de las veces echan mano del denominado &ldquo;Auto de Resistencia&rdquo;, un concepto por el que alegan intervenir en defensa propia, y que les sirve de eficaz v&iacute;a de escape.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez que los delincuentes estuvieran claramente alejados de la comunidad&rdquo;, continuaba el comunicado de explicaci&oacute;n de Bolsonaro, era planteable &ldquo;disparar en casos de enfrentamiento o no rendici&oacute;n&rdquo;. Ese es el plan del candidato presidencial para Rocinha, o cualquier favela con problem&aacute;ticas similares. Y a pesar de estas advertencias, la poblaci&oacute;n est&aacute; dividida. &ldquo;Se podr&iacute;a decir que estamos mitad-mitad&rdquo;, comentan desde <em>Favela da Rocinha</em>, uno de los principales medios digitales del barrio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ambiente est&aacute; tranquilo&rdquo;, aseguran desde <em>Rocinha em Guerra</em>, otra de las principales v&iacute;as informativas para los residentes. &ldquo;Solo est&aacute;n prohibidas las manifestaciones de apoyo a Bolsonaro, porque los traficantes reprenden a los vecinos&rdquo;. Esta actitud del Comando Vermelho coincide con la ya declarada por la facci&oacute;n en el estado de Cear&aacute;, en el noroeste del pa&iacute;s. En Manguinhos de momento no se ha escuchado tanto este tipo de posicionamiento pol&iacute;tico por su parte.
    </p><p class="article-text">
        Este rechazo del Comando Vermelho a Bolsonaro tiene mucho que ver con el apoyo del candidato a las milicias paramilitares que articulan sus propias ejecuciones extrajudiciales contra los narcotraficantes, combatiendo con ellos por cada territorio. Bolsonaro ha llegado a dar la enhorabuena a estas milicias, por llenar un vac&iacute;o que deber&iacute;a llenar el Gobierno. &ldquo;Hay gente que es favorable a las milicias, porque es la manera que tienen de verse libres de violencia. En las regiones donde se paga a la milicia, no hay violencia&rdquo;, declar&oacute; en un programa de radio. Dando como bueno que los comercios que pagaban mensualmente a la milicia no sufr&iacute;an asaltos. &ldquo;Hemos llegado hasta ese punto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La influencia de la iglesia evang&eacute;lica</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los votantes que optar&aacute;n por Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones &ndash;28 de octubre&ndash;, y los que lo har&aacute;n por la decepci&oacute;n por el Partido de los Trabajadores, est&aacute;n tambi&eacute;n los que seguir&aacute;n el mandato del pastor de su iglesia evang&eacute;lica. &ldquo;Hay mucha iglesia evang&eacute;lica en Manguinhos, mucha&rdquo;, asegura Ana Paula. Y mucha m&aacute;s en Rocinha, cincuenta aproximadamente, cinco veces m&aacute;s que iglesias cat&oacute;licas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra teolog&iacute;a fue una construcci&oacute;n que ha dejado mucho margen para que el fascismo pudiera crecer&rdquo;, analiza para eldiario.es Camila Mantovani, representante de las nuevas corrientes progresistas dentro del evangelismo, y miembro del colectivo Esperan&ccedil;ar. &ldquo;Extremamente conservadora, extremamente excluyente, que incorpor&oacute; la exaltaci&oacute;n al capitalismo&rdquo;. Mantovani forma parte de una vigilia de cristianos contra el fascismo, convocada por evang&eacute;licos y cat&oacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa teolog&iacute;a es construida sobre la desinformaci&oacute;n de las personas. No son incentivadas a hacer una lectura cr&iacute;tica de la Biblia. Simplemente llegan el domingo a la iglesia y beben de lo que su l&iacute;der esta hablando, sin ning&uacute;n nivel de cr&iacute;tica&rdquo;, relata. &ldquo;Regresan a sus casas comprando aquel discurso sin ni siquiera comprobar en la Biblia si aquello procede o no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes l&iacute;deres de la iglesia evang&eacute;lica, as&iacute; como la bancada evang&eacute;lica de diputados, han declarado su apoyo p&uacute;blico a la extrema derecha representada por Jair Bolsonaro. Ya en su d&iacute;a estuvieron del lado militar en el Golpe de 1964, agradecidos que ser salvados de los peligros del &ldquo;comunismo ateo&rdquo;. Al menos en la primera vuelta de estas elecciones, esas iglesias que apoyaban a Bolsonaro eran las grandes franquicias, con pastores adinerados y fieles de clase media. &ldquo;De forma general, las comunidades m&aacute;s pobres tienen mucha m&aacute;s resistencia y potencial de poder resistir al fascismo&rdquo;, puntualiza Mantovani. &ldquo;El trabajador siente la navaja cort&aacute;ndole la cara. Cuando hablamos de explotaci&oacute;n, el trabajador sabe de lo que estamos hablando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Manguinhos, camino de la estaci&oacute;n de tren, pasa un vecino que se baja de la bicicleta para saludar a Ana Paula Oliveira. &ldquo;Aqu&iacute; somos de Haddad&rdquo;, dice decididamente, en referencia al candidato del Partido de los Trabajadores. Lo cual inaugura el debate entre los dos, porque ella duda de sus vecinos, no lo ve tan claro. Es m&aacute;s esperanza que an&aacute;lisis pol&iacute;tico. Si la polic&iacute;a militar ya ha sido dif&iacute;cil de controlar en Manguinhos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, lo que llegar&iacute;a con Bolsonaro ser&iacute;a, como &eacute;l mismo avisa, una sucesi&oacute;n de reconocimiento de m&eacute;ritos a todo aquel que mate a un delincuente. &ldquo;Ahora encima les va a condecorar&rdquo;, reclama Ana Paula.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor David López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/contradiccion-brasilena-favelas-extrema-bolsonaro_1_1882356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Oct 2018 17:03:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La contradicción brasileña: favelas que votan a la extrema derecha de Bolsonaro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Latinoamérica,Brasil,Favelas,Jair Bolsonaro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gobernantes brasileños se olvidan de las favelas, que reinventan su movilidad urbana con apps alternativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/gobernantes-brasilenos-reinventan-movilidad-alternativas_1_1927588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf129387-c0f6-4095-8e4b-05e51a17ee96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gobernantes brasileños se olvidan de las favelas, que reinventan su movilidad urbana con apps alternativas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autogestión sigue siendo la principal salida de las zonas más reprimidas, ante la inoperancia del transporte público, taxis y aplicaciones como Uber o Cabify</p><p class="subtitle">La iniciativa Ubra, en Brasilândia (São Paulo), o los mototaxis con whatsapp son ejemplos de algunas de las soluciones</p></div><p class="article-text">
        El 8 de julio de 2011 era viernes, el Programa de Aceleraci&oacute;n del Crecimiento (P.A.C.) tiraba de Brasil a todo gas y en el horizonte se vislumbraba una Copa del Mundo y unos Juegos Ol&iacute;mpicos.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Senado-destituye-definitivamente-Dilma-Rousseff_0_553995307.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La presidenta Dilma Rousseff</a> comenzaba el fin de semana junto al gobernador del estado de R&iacute;o de Janeiro, Sergio Cabral, y el alcalde de R&iacute;o, Eduardo Paes, realizando el viaje inaugural del telef&eacute;rico que une el barrio de Bonsucesso y el punto m&aacute;s alto del Complexo de Alem&atilde;o, uno de los complejos de favelas m&aacute;s grandes y peliagudos de todo el pa&iacute;s. Invirtieron aproximadamente 75 millones de euros en varios de esos telef&eacute;ricos que daban servicio a algunos de los cerros m&aacute;s pobres de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ese tr&iacute;o de gobernantes es el mural perfecto para resumir la actual pol&iacute;tica brasile&ntilde;a. La presidenta fue apartada de su cargo tras un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Brasil-Dilma-PT-politica-impeachment-Eduardo_Cunha-crisis-America_Latina_0_442706046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impeachment </a>que parti&oacute; al pa&iacute;s en dos ideol&oacute;gicamente, a&ntilde;adiendo las dosis de odio que a&uacute;n perduran y que marcan esta campa&ntilde;a electoral. Sergio Cabral (PMDB), exgobernador, est&aacute; en la c&aacute;rcel desde hace un par de a&ntilde;os, condenado a m&aacute;s de cien por corrupci&oacute;n, lavado de dinero, evasi&oacute;n de divisas y pertenencia a organizaci&oacute;n criminal. Eduardo Paes (Dem&oacute;cratas, DEM), el exalcalde, ten&iacute;a absolutamente abandonados y olvidados decenas de barrios de toda la ciudad, incluido Bonsucesso &ndash;desde donde part&iacute;a ese telef&eacute;rico. El transporte, muy lejos de la idea de movilidad urbana, se iba sacando adelante con un ca&oacute;tico servicio de autobuses que sal&iacute;an del barrio por una autopista congestionada y peligrosa, y una infinidad de camionetas clandestinas encargadas de cubrir el vac&iacute;o del estado.
    </p><p class="article-text">
        Paes, con veinticinco a&ntilde;os de carrera pol&iacute;tica, ocho de ellos comandando esta negligencia desde el ayuntamiento, ahora visita el barrio como candidato a gobernador del estado pidiendo el voto a los vecinos y prometiendo tanto abajo como arriba &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/movil-Brasil-pueblo-guerra-favelas_0_604740072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la favela</a>&ndash; que el servicio de telef&eacute;rico, irremediablemente paralizado tras las Olimpiadas, se reanudar&aacute; si gana las elecciones estatales.
    </p><h3 class="article-text">Barrios enteros obligados a la autogesti&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Las favelas y los barrios m&aacute;s reprimidos de las ciudades brasile&ntilde;as se han visto obligadas desde siempre a fomentar la autogesti&oacute;n. Muchas veces, donde no llegaba el gobierno de turno &ndash;municipal, estatal o federal&ndash; llegaban las bandas de narcotraficantes, gan&aacute;ndose el favor de la poblaci&oacute;n a cambio de servicios. Los gobiernos aparecen muy de cuando en cuando y con proyectos ex&oacute;ticos, como este ejemplo del telef&eacute;rico. Algunos vecinos opinaban que era m&aacute;s urgente el saneamiento b&aacute;sico, alg&uacute;n hospital o remodelar la escuela, otros ten&iacute;an p&aacute;nico a las alturas, y otros explicaban que eso realmente le ven&iacute;a bien al que viv&iacute;a arriba del todo, pero a los dem&aacute;s no. Es decir, como ellos mismos ironizan, &ldquo;cosa de gringos&rdquo;, o algo &ldquo;pra ingl&ecirc;s ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La movilidad urbana, vital para el acceso a los servicios p&uacute;blicos, siempre ha sido uno de los mayores obst&aacute;culos para la poblaci&oacute;n brasile&ntilde;a con menos recursos econ&oacute;micos. Y aunque siempre la han autogestionado &ndash;con las furgonetas kombi, con mototaxis&ndash; ahora la est&aacute;n reinventando. Viendo que el mapa de metro beneficia solo a unos pocos, y la flota de autobuses sigue sin nutrir correctamente las favelas, los mototaxis aumentan sus servicios bas&aacute;ndose en los mensajes por whatsapp. Los tiempos cambian pero ellos siguen siendo los que m&aacute;s suben y bajan laderas en mal estado.
    </p><p class="article-text">
        Los taxistas, por su parte, no sub&iacute;an a determinadas zonas del Complexo do Alem&atilde;o (R&iacute;o de Janeiro) ni cuando estaba reci&eacute;n estrenada la pacificaci&oacute;n &ndash;comenz&oacute; a finales de 2010, con la instalaci&oacute;n de unidades de polic&iacute;a militar en zonas clave. Pedir que suban ahora, despu&eacute;s de que haya fracasado el plan y cuando la violencia est&aacute; alcanzando cotas insospechadas, no es nada realista. Lo mismo sucede en muchas de las otras favelas de R&iacute;o de Janeiro o de S&atilde;o Paulo. Aplicaciones como Uber o Cabify tampoco les funcionan a los vecinos, porque detectan autom&aacute;ticamente zonas de riesgo y no disponibilizan veh&iacute;culos. Por eso, en Brasil&acirc;ndia &ndash;zona norte de S&atilde;o Paulo&ndash; tuvieron que crear Ubra.
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                </figure><p class="article-text">
        Por all&iacute; es dif&iacute;cil que circulen siquiera servicios de recogida de basuras o ambulancias. La violencia les estigmatiza. Al comienzo del a&ntilde;o pasado, cuando estrenaron el sistema, Emerson Lima, el gerente, aseguraba en el canal p&uacute;blico TV Cultura que Ubra adem&aacute;s de un emprendimiento es un proyecto social. Son vecinos trabajando para vecinos: &ldquo;La mayor&iacute;a de nuestros conductores son de por aqu&iacute;, entonces lo que causa miedo a otras personas de fuera del barrio, para nosotros es tranquilo, subimos y bajamos el morro, de d&iacute;a, de noche y de madrugada sin ning&uacute;n problema.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n m&oacute;vil o tambi&eacute;n mediante un sencillo whatsapp los vecinos consiguen solicitar los trayectos que hasta entonces les resultaban imposibles. &ldquo;En el caso de que desee solicitar un coche, inf&oacute;rmenos por favor de las direcciones completas de origen y destino. Primero la direcci&oacute;n donde est&aacute; y despu&eacute;s la direcci&oacute;n final&rdquo;, se puede leer en el mensaje autom&aacute;tico que recibe el usuario al contactar directamente con la centralita. En pocos segundos reciben el precio total de la carrera. Pueden pagar de diversas formas, e incluso lo pueden dejar a deber. En Ubra se f&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dificultades sigue habiendo muchas, sobre todo las relacionadas con las bandas de narcotraficantes o las milicias paramilitares que se disputan el control de cada favela. Todo tiene que pasar por los due&ntilde;o del morro. &ldquo;No necesariamente es necesario hablar con ellos, pero los conductores, por el hecho de ser vecinos antiguos, ya saben c&oacute;mo proceder&rdquo;, reconoc&iacute;a el gerente de Ubra en TV Cultura, dejando entrever que siempre es bueno llegar a pactos.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n a estos trabajosos movimientos de autogesti&oacute;n de las favelas, los Juegos Ol&iacute;mpicos dejaron como principal legado la revitalizaci&oacute;n de la zona portuaria de la otra gran urbe brasile&ntilde;a, con proyecto que ha incluido un tranv&iacute;a (el VLT) que se desplaza de manera lenta pero segura y va pasando por museos mientras une la estaci&oacute;n de autobuses de R&iacute;o y el aeropuerto Santos Dumont. Es decir, muy c&oacute;modo y pr&aacute;ctico para los turistas.
    </p><h3 class="article-text">Olvido institucional: inseguridad y violencia</h3><p class="article-text">
        Este olvido teledirigido, y las lastimosas condiciones laborales y econ&oacute;micas de la poblaci&oacute;n, la hacen m&aacute;s manipulable ante los cantos de sirena de los pol&iacute;ticos en la campa&ntilde;a electoral. El problema social de la inseguridad ciudadana y el problema de salud p&uacute;blica generado por las adicciones en las zonas m&aacute;s reprimidas, facilita, por otra parte, que el discurso radical de la ultraderecha que vende m&aacute;s violencia contra la violencia, cale tambi&eacute;n en la poblaci&oacute;n con mayores recursos y con mayor nivel de estudios. Lo demuestran las encuestas a las elecciones presidenciales, con el ultraderechista Jair Bolsonaro al frente.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de la intervenci&oacute;n federal en la seguridad p&uacute;blica de R&iacute;o de Janeiro, en cambio, dejan claro que m&aacute;s acci&oacute;n militar no resuelve el mal, m&aacute;s bien lo contrario. El Observat&oacute;rio da Interven&ccedil;&atilde;o, Anistia Internacional Brasil y las organizaciones Redes da Mar&eacute; y Conectas Direitos Humanos, contando con el apoyo de M&ocirc;nica Ben&iacute;cio, viuda de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Asesinan-Marielle-Franco-Ejercito-Rio_0_750325102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marielle Franco</a>, concejala carioca asesinada hace ya m&aacute;s de medio a&ntilde;o, han denunciado ante la ONU en Ginebra que durante los siete meses que se han cumplido ya de intervenci&oacute;n, las confrontaciones entre las fuerzas de seguridad y las bandas criminales han aumentado notablemente, increment&aacute;ndose tambi&eacute;n en un 49% las personas muertas por acciones militares (916 muertos, m&aacute;s de cuatro personas al d&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Las razones de esta denuncia son solo una parte de la problem&aacute;tica por la que la poblaci&oacute;n brasile&ntilde;a con menos recursos est&aacute; destinada a la autogesti&oacute;n, a salir adelante con sus propios medios, incluidos sus propios medios de transporte. Se sienten ignorados en cada movimiento de sus gobernantes, como cuando en 2016 se inaugur&oacute; una estaci&oacute;n de metro en R&iacute;o de Janeiro situada entre S&atilde;o Conrado y Rocinha (la favela m&aacute;s grande de Brasil, con casi 100.000 habitantes) y el ayuntamiento eligi&oacute; como nombre &ldquo;Esta&ccedil;&atilde;o de S&atilde;o Conrado&rdquo;. Las asociaciones de vecinos se echaron a la calle y recogieron firmas para que se sustituyera el nombre por Rocinha/S&atilde;o Conrado, esa visibilidad era muy importante para ellos. Lo &uacute;nico que consiguieron fue que en una de las tres salidas de la estaci&oacute;n cambiaran el adhesivo de cartel por uno nuevo que dec&iacute;a S&atilde;o Conrado/Rocinha, y que la megafon&iacute;a les nombre en los vagones.
    </p><p class="article-text">
        En los planos de metro no aparece Rocinha porque los gobernantes siguen mirando para otro lado, y cuando miran, tienen ideas del estilo de la del actual alcalde de R&iacute;o, Marcelo Crivella, una ma&ntilde;ana que pas&oacute; por all&iacute; con su equipo de gobierno y anunci&oacute; que iba a pintar diez o doce fachadas: &ldquo;Para que cuando la gente pase por la [carretera] Lagoa-Barra y miren hacia aqu&iacute; y se queden con la idea de una comunidad cuidada, bonita, de un pueblo trabajador, en fin, hoy est&aacute; un poquito fea&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor David López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/gobernantes-brasilenos-reinventan-movilidad-alternativas_1_1927588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Sep 2018 17:35:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Favelas,Tecnología,Movilidad urbana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los acompañantes de la turista española muerta por disparos de la Policía brasileña niegan la versión oficial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/acompanantes-espanola-disparos-policia-brasilena_1_3117720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4013434-a730-4c28-9824-556e250c91c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los acompañantes de la turista española muerta por disparos de la Policía brasileña niegan la versión oficial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ocupantes del coche tiroteado por la Policía en una favela de Río de Janeiro niegan que los agentes les dieran el alto ni que hubiera ningún control</p><p class="subtitle">Hay dos policías detenidos por el momento en la investigación sobre la muerte de la turista española, que dirige la Policía Civil brasileña</p><p class="subtitle">Amnistía Internacional denuncia que esta muerte "es resultado de un patrón reiterado" del "uso innecesario y excesivo de la fuerza letal" por parte de las fuerzas de seguridad</p></div><p class="article-text">
        Los ocupantes del veh&iacute;culo que fue tiroteado este lunes por la Polic&iacute;a brasile&ntilde;a en una favela de R&iacute;o de Janeiro, <a href="http://www.eldiario.es/internacional/turista-espanola-disparos-Rio-Janeiro_0_700280612.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provocando la muerte de una turista espa&ntilde;ola</a>, negaron la versi&oacute;n de la Polic&iacute;a Militarizada de que el auto &ldquo;rompi&oacute; el bloqueo policial&rdquo; y rechazaron que hubiera cualquier tipo de control.
    </p><p class="article-text">
        El hermano y la cu&ntilde;ada de la v&iacute;ctima, Mar&iacute;a Esperanza Ruiz Jim&eacute;nez, as&iacute; como el conductor del veh&iacute;culo, de nacionalidad italiana, y la gu&iacute;a, brasile&ntilde;a, declararon ayer por la tarde ante la Polic&iacute;a Civil de R&iacute;o de Janeiro y contradijeron la versi&oacute;n dada por la Polic&iacute;a Militarizada, explicaron fuentes oficiales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas que iban en el coche, no vieron ning&uacute;n control ni ninguna orden policial de parada. Estamos investigando para saber las circunstancias bien detalladas, para saber por qu&eacute; dispararon&rdquo; contra el veh&iacute;culo, asegur&oacute; ante la prensa el comisario de la Divisi&oacute;n de Homicidios de la Polic&iacute;a Civil, F&aacute;bio Cardoso.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n &eacute;l, &ldquo;el veh&iacute;culo dej&oacute; a los turistas abajo en la favela, se esper&oacute; y cuando recibi&oacute; la llamada de la gu&iacute;a para ir a buscarlos, el conductor fue a buscarlos. En la bajada, sin encontrarse ning&uacute;n control de la polic&iacute;a, escucharon disparos y entonces vieron que Mar&iacute;a hab&iacute;a sido alcanzada por un tiro en la altura del cuello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La turista espa&ntilde;ola, de 67 a&ntilde;os y natural del Puerto de Santa Mar&iacute;a (C&aacute;diz), fue trasladada en el mismo veh&iacute;culo al Hospital Miguel Couto de la zona sur de R&iacute;o de Janeiro, en el que falleci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El incidente se produjo en las proximidades del Largo dos Boiadeiros, una bulliciosa zona comercial de la parte baja de la Rocinha, donde desde hace mes y medio se libra una guerra abierta entre bandas rivales de narcotraficantes que las autoridades combaten con la presencia del Ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Polic&iacute;a Militar, el auto en que viajaba Jim&eacute;nez &ldquo;rompi&oacute; el bloqueo policial&rdquo; en las proximidades del Largo dos Boiadeiros, por lo que los agentes dispararon y &ldquo;durante el abordaje verificaron que se trataba de un veh&iacute;culo para el transporte de turistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cardoso dijo que la Polic&iacute;a Civil ya realiz&oacute; una pericia en el lugar de los hechos y en el veh&iacute;culo. &ldquo;Fueron dos tiros, uno en el vidrio y otro en el parachoques&rdquo;, agreg&oacute;. La Polic&iacute;a est&aacute; investigando el tipo de proyectil usado en los disparos. El delegado calific&oacute; de &ldquo;inadmisibles&rdquo; los hechos y critic&oacute; a los agentes que &ldquo;dispararon sin ning&uacute;n tipo de justificaci&oacute;n contra este veh&iacute;culo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Dos polic&iacute;as han sido detenidos</h3><p class="article-text">
        Los dos polic&iacute;as militarizados acusados fueron detenidos y trasladados a la c&aacute;rcel de la Polic&iacute;a Miltiarizada en Niter&oacute;i, en la regi&oacute;n metropolitana de R&iacute;o de Janeiro.
    </p><p class="article-text">
        Amnist&iacute;a Internacional (AI) ha publicado un comunicado en el que denuncia que la muerte de la turista espa&ntilde;ola &ldquo;es resultado de un patr&oacute;n reiterado de actuaci&oacute;n de las fuerzas de seguridad en la ciudad, que hacen un uso innecesario y excesivo de la fuerza letal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n internacional apunta que &ldquo;Rocinha y otras favelas en R&iacute;o de Janeiro sufren cotidianamente acciones de la Polic&iacute;a que suelen resultar en decenas de personas muertas. Amnist&iacute;a Internacional ha podido documentar que, aunque la Polic&iacute;a sostenga que estas muertes son efectuadas en 'leg&iacute;tima defensa', muchas de ellas son ejecuciones extrajudiciales, o el resultado del uso innecesario y excesivo de la fuerza&rdquo;.&nbsp;Solo este a&ntilde;o han sido m&aacute;s de 700 las personas muertas por la Polic&iacute;a en el estado de R&iacute;o de Janeiro, seg&uacute;n los c&aacute;lculos de AI.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la comisaria del Departamento de Atenci&oacute;n al Turista de la Polic&iacute;a Civil, Val&eacute;ria Arag&atilde;o, asegur&oacute; que los tres turistas espa&ntilde;oles eran conscientes que estaban en una favela, pero que por el hecho de estar pacificada, creyeron que estar&iacute;an seguros en ella.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ella, el grupo incluso coment&oacute; que se sent&iacute;an m&aacute;s seguros por el hecho de haber polic&iacute;as en las calles de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos sab&iacute;an que era una favela, pero desconoc&iacute;an que era una &aacute;rea peligrosa. Entend&iacute;an que ser&iacute;a un escenario, un territorio tranquilo para pasear. Vieron polic&iacute;as circulando y por eso se sintieron m&aacute;s seguros, cuando la verdad, era exactamente lo contrario&rdquo;, explic&oacute; ante la prensa.
    </p><p class="article-text">
        Arag&atilde;o afirm&oacute; que la polic&iacute;a est&aacute; investigando si los tres espa&ntilde;oles realmente &ldquo;fueron alertados por la gu&iacute;a y el conductor sobre el escenario&rdquo; al que iban y alert&oacute; del desconocimiento de muchos extranjeros a la hora de entrar en comunidades de R&iacute;o de Janeiro. &ldquo;Vemos a varios turistas siendo abordados y robados en lugares conocidos como peligrosos. Los ciudadanos brasile&ntilde;os tienen la informaci&oacute;n, pero los extranjeros no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Arag&atilde;o, &ldquo;hacer turismo donde hay operaciones policiales siempre conlleva una posibilidad de tiroteos. La Polic&iacute;a est&aacute; all&aacute; para proteger al ciudadano, pero cualquiera puede ser v&iacute;ctima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estimaciones oficiales, en R&iacute;o de Janeiro se registra una media de un tiroteo cada dos horas y, desde enero, han muerto m&aacute;s de 4.000 personas en actos de violencia, entre ellos m&aacute;s de 100 polic&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE / eldiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/acompanantes-espanola-disparos-policia-brasilena_1_3117720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Oct 2017 10:22:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los acompañantes de la turista española muerta por disparos de la Policía brasileña niegan la versión oficial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Violencia policial,Favelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así se organizan los jóvenes de una peligrosa favela de Río contra la violencia policial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/movil-brasil-pueblo-guerra-favelas_1_3621320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/182fbcc6-ba18-4921-8252-e2813a390ba3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así se organizan los jóvenes de una peligrosa favela de Río contra la violencia policial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo Papo Reto utiliza sus móviles y cámaras para denunciar la violencia policial en la favela del Alemán, en Río de Janeiro</p><p class="subtitle">"Soy muy consciente de que aquí puedo morir en cualquier momento. Algún día me puede llegar ese disparo", denuncia Renata, una de sus habitantes</p></div><p class="article-text">
        A la una de la tarde, el sol pega fuerte en la ladera del Complejo del Alem&aacute;n. Unas r&aacute;fagas de viento que auguran una de esas tormentas r&aacute;pidas alivian el calor pegajoso de R&iacute;o de Janeiro. Todo parece tranquilo a pocos metros de esta favela, conocida por ser una de las m&aacute;s peligrosas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Renata Trajano recoge a los periodistas en coche para subir hasta su casa. &ldquo;No le aconsejo a nadie que venga solo&rdquo;, advierte. El viaje dura unos diez minutos de subida por las retorcidas y empinadas calles de la comunidad. El due&ntilde;o del auto, un amigo suyo, en su tiempo libre sube a los vecinos y amigos por un m&oacute;dico precio. 
    </p><p class="article-text">
        En los tejados que est&aacute;n pegados a la casa de Renata se ve a un grupo de ni&ntilde;os que juega con cometas. Un poco m&aacute;s abajo, la due&ntilde;a de una tienda de ultramarinos sale a vender unas latas de <em>guaran&aacute;</em> a unos chavales que matan el tiempo sentados en una moto. Nada parece indicar que en las &uacute;ltimas 48 horas estos vecinos se hab&iacute;an quedado&nbsp;encerrados en sus casas a la espera de que acabara un tiroteo continuado entre polic&iacute;as y narcos. Renata da una pista y ense&ntilde;a una marca de bala en una de las columnas de ladrillo que sostienen su terraza: &ldquo;Esa no fue de ayer, ya tiene a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta mujer de 36 a&ntilde;os, profesora de ense&ntilde;anza b&aacute;sica en paro, es una de los ocho componentes del <a href="https://100ko.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colectivo Papo Reto</a>&nbsp;(en la jerga carioca quiere decir &ldquo;hablar sin pelos en la lengua&rdquo;). Este grupo de j&oacute;venes nacidos en el Alem&aacute;n utilizan sus m&oacute;viles y c&aacute;maras para proteger a los vecinos y denunciar la violencia policial. Los medios tradicionales no les escuchaban y decidieron ser ellos los que dar&iacute;an las noticias.
    </p><h3 class="article-text">La paz que no llega a las favelas</h3><p class="article-text">
        En 2010 el Gobierno de R&iacute;o de Janeiro dio inicio a sus pol&iacute;ticas de pacificaci&oacute;n de favelas. Faltaban seis a&ntilde;os para los Juegos Ol&iacute;mpicos y no quer&iacute;an ning&uacute;n problema. La ciudad carioca no es como otras urbes brasile&ntilde;as, donde las villas miserias crecen en los m&aacute;rgenes. En R&iacute;o de Janeiro las favelas est&aacute;n dentro de la ciudad. Ricos y pobres, codo con codo. 
    </p><p class="article-text">
        El secretario de Seguridad de la &eacute;poca, Jos&eacute; Beltrame, se propuso implantar las Unidades de Polic&iacute;a Pacificadora (UPP) en las comunidades en las que antes nadie se atrev&iacute;a entrar. El Alem&aacute;n era una de ellas, una favela de 200.000 habitantes con trece barrios que se reparten por las laderas de un gran morro. Desde la terraza de Renata las vistas son espectaculares. Al fondo se ve el estadio de atletismo en el que meses antes compiti&oacute;&nbsp;Usain Bolt.
    </p><p class="article-text">
        La paz nunca lleg&oacute; al Alem&aacute;n, quiz&aacute; porque para intentar instalarla usaron la represi&oacute;n policial. Fue a finales de 2010 cuando el Batall&oacute;n de Operaciones Especiales (BOPE) y las Fuerzas Armadas decidieron echar a tiros a los narcotraficantes. El&nbsp;ataque dur&oacute; horas y se retransmiti&oacute; en directo en televisi&oacute;n, con escenas al m&aacute;s puro estilo de <em>Apocalypse Now</em>. Encarcelaron a algunos de los peces gordos del <em>morro</em>, e instalaron la UPP que, en teor&iacute;a, funcionar&iacute;a para proteger a los vecinos. En la pr&aacute;ctica sucedi&oacute; todo lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace a&ntilde;os que vivimos en guerra, uno se acostumbra a la violencia&rdquo;, dice con cansancio y con el escepticismo de alguien que ya ha visto muchas cosas. Renata es una mujer tan seria que parece desconfiada, solo se r&iacute;e cuando critica a Neymar &ldquo;por caerse tanto&rdquo;, y se anima cuando presume del Flamengo, su equipo del alma: &ldquo;No pod&iacute;a ser otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Renata explica que los tiroteos pueden ser semanales, pero que durante largas temporadas han sido diarios. Su m&oacute;vil, del que m&aacute;s tarde dir&aacute; que es su &ldquo;fusil&rdquo;, tiene grabados&nbsp;decenas de audios con lluvias de disparos. Reproduce&nbsp;uno.&nbsp;Tambi&eacute;n hay v&iacute;deos, como el de aquel d&iacute;a en que tuvo que quedarse horas en una tienda porque los polic&iacute;as hab&iacute;an comenzado un nuevo tiroteo en esa misma calle.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los disparos le pillan en casa, dependiendo de la cercan&iacute;a de los tiros, se tumba en el suelo para no arriesgarse a que le d&eacute;&nbsp;una bala perdida. Esa es la forma m&aacute;s f&aacute;cil de morir en una favela de R&iacute;o de Janeiro, pero tambi&eacute;n en el pa&iacute;s en el que cada 23 minutos se asesina a un joven negro. Renata es joven y negra, y lo tiene muy claro: &ldquo;Soy muy consciente de que aqu&iacute; puedo morir en cualquier momento. Alg&uacute;n d&iacute;a me puede llegar ese disparo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El m&oacute;vil como arma</h3><p class="article-text">
        En 2011 el Estado&nbsp;ofreci&oacute; al&nbsp;Complejo del Alem&aacute;n&nbsp;un telef&eacute;rico que facilitaba a los trabajadores el acceso a las partes altas de la favela. La&nbsp;obra cost&oacute; 90 millones de euros y, dos meses despu&eacute;s de acabar los Juegos Ol&iacute;mpicos, dej&oacute; de funcionar porque el Estado no pod&iacute;a pagar su mantenimiento: &ldquo;Nosotros pedimos escuelas, que nos construyan centros de salud, que tengamos condiciones m&iacute;nimas de salubridad en el barrio, pero ellos s&oacute;lo nos ponen polic&iacute;a y ese telef&eacute;rico pensado para turistas. Para nosotros, siempre fue in&uacute;til&rdquo;, reclama Renata. 
    </p><p class="article-text">
        La violencia permanente y el abandono del Estado estallaron en 2013, despu&eacute;s de semanas de lluvias intensas que dejaron a m&aacute;s de 200 vecinos sin casa. &ldquo;Nadie nos ayudaba, ni siquiera mandaban comida. Tuvimos que organizarnos entre nosotros para realojar a los que hab&iacute;an perdido sus casas&rdquo;. Fue el <em>click</em> que necesitaban estos ocho j&oacute;venes, todos involucrados en derechos humanos desde hac&iacute;a tiempo, para decidirse a crear Papo Reto. 
    </p><p class="article-text">
        Son cuatro hombres y cuatro mujeres vinculados a las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n que se dieron cuenta de que la &uacute;nica forma de protegerse era cuidando los unos de los otros: &ldquo;El Estado viola permanentemente nuestros derechos m&aacute;s b&aacute;sicos, no podemos contar con ellos&rdquo;. Papo Reto puso en marcha una web, un blog, una cuenta en Facebook y un grupo de WhatsApp. 
    </p><p class="article-text">
        El m&oacute;vil es su arma. Con &eacute;l se dedican a documentar los casos de violencia que denuncian los vecinos, los cuelgan en sus redes y, de vez en cuando, los medios tradicionales publican su material. &ldquo;Los periodistas no se atreven a venir por aqu&iacute; y a las televisiones no les interesa contar nuestros muertos&rdquo;, dice Trajano. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo de WhatsApp (con 257 inscritos) funciona para alertar sobre las zonas de riesgo: &ldquo;Es una favela enorme y puede haber un tiroteo en una zona pero en otra no, entonces indicamos cu&aacute;l puede ser el mejor camino o d&oacute;nde puede haber polic&iacute;a&rdquo;.&nbsp;Esa &uacute;ltima opci&oacute;n se entiende como un peligro. 
    </p><h3 class="article-text">Eduardo Jes&uacute;s: el Aylan del Complejo del Alem&aacute;n</h3><p class="article-text">
        Renata no se olvida de la foto que enviaron&nbsp;al grupo de WhatsApp el 2 de abril de 2015. &ldquo;No quer&iacute;a mirarla, me negaba a que fuera cierto&rdquo;. Primero les lleg&oacute; un mensaje escrito que anunciaba que <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/disparado-policia-militar-vivir-favela_0_455305393.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el hijo de Terezinha hab&iacute;a muerto: Eduardo Jes&uacute;s, de diez a&ntilde;os,</a>&nbsp;con un disparo en la cabeza en la puerta de su casa. Una de esas balas perdidas de un&nbsp;fusil 7.62. &ldquo;No quer&iacute;a creerlo, pero al ver la foto sal&iacute; corriendo para all&aacute;&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los chicos de Papo Reto fueron los primeros en llegar al lugar. Los vecinos se amontonaban alrededor del cuerpo. La madre del ni&ntilde;o gritaba desesperada a los polic&iacute;as que hab&iacute;an disparado el tiro de gracia. 
    </p><p class="article-text">
        Renata, la mediadora de conflictos dentro del colectivo, tuvo que poner en pr&aacute;ctica m&aacute;s que nunca se experiencia: &ldquo;Los vecinos estaban enloquecidos, quer&iacute;an salir a quemar autobuses para demostrar su indignaci&oacute;n. Tuve que calmarles porque si hac&iacute;an eso, iba a ser peor, nos iban a culpar a nosotros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La otra preocupaci&oacute;n de Renata era que la polic&iacute;a no alterara la escena del crimen, una pr&aacute;ctica habitual denunciada por Amnist&iacute;a Internacional y Human Rights Watch. Papo Reto sac&oacute; fotos de todo para que en un futuro juicio no fuera la palabra de los vecinos contra la de la polic&iacute;a: &ldquo;Necesit&aacute;bamos pruebas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as llegaron horas despu&eacute;s. Durante horas el cuerpo de Eduardo Jes&uacute;s qued&oacute; tirado en la puerta de su casa: &ldquo;Fue uno de los d&iacute;as m&aacute;s dif&iacute;ciles de mi vida. Defender los derechos humanos no es salir con una pancarta a protestar, sino estar al lado de una madre que llora la muerte de su hijo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Eduardo Jes&uacute;s fue un antes y un despu&eacute;s para Papo Reto, para bien y para mal. &ldquo;Somos los m&aacute;s famosos de la favela&rdquo;, bromea Renata en uno de esos pocos momentos en los que suelta una gran sonrisa. Los vecinos los adoran porque se sienten protegidos, pero la Polic&iacute;a se la tiene jurada. Reciben constantes amenazas, la frase m&aacute;s repetida es esa de &ldquo;la pr&oacute;xima bala perdida te puede tocar a ti&rdquo;. Por eso los ocho siempre comunican al grupo d&oacute;nde est&aacute;n y cu&aacute;ndo vuelven a casa: &ldquo;Si alguno tarda mucho en responder, nos volvemos locos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 2015, la ONG Witness, fundada por el cantante Peter Gabriel, les subvenciona con <em>smartphones</em> de &uacute;ltima generaci&oacute;n para poder cumplir su trabajo. Witness se encarga desde hace 23 a&ntilde;os de ayudar a grupos de activistas que est&aacute;n en zonas de conflicto a utilizar con seguridad m&oacute;viles y otras herramientas de v&iacute;deo para denunciar violaciones de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
         Papo Reto fue uno de los premiados por Witness a finales de 2015 y algunos miembros del colectivo fueron invitados a universidades de M&eacute;xico, Colombia y Estados Unidos para contar c&oacute;mo es su trabajo. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o est&aacute;n ayudando a implantar su modo de trabajo en otras favelas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Papo Reto no gana ning&uacute;n dinero. La mayor&iacute;a de sus componentes tiene otros trabajos relacionados con comunicaci&oacute;n y ninguno de ellos se plantea dejar el Alem&aacute;n. Renata vive con su hija de 17 a&ntilde;os y con su madre de 77, lleva toda la vida en su casa con vistas, en la parte alta de la favela: &ldquo;Mi vida est&aacute; aqu&iacute;, mi pueblo est&aacute; aqu&iacute;. Nos levantamos con tiros y nos dormimos con tiros, pero mi patria es el Alem&aacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La madre de Eduardo Jes&uacute;s, Terezinha, s&iacute; abandon&oacute; esta favela meses despu&eacute;s de la muerte de su hijo. Regres&oacute; a Piau&iacute; &ndash;en el norte del pa&iacute;s&ndash; con sus dos hijas, su nieto y su yerno. El padre, se qued&oacute; un tiempo m&aacute;s para seguir la denuncia que el Ministerio P&uacute;blico de R&iacute;o de Janeiro interpuso contra los polic&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Hace dos meses el Tribunal de Justicia anunci&oacute; que archivaba el caso por considerar que la Polic&iacute;a actu&oacute; en &ldquo;leg&iacute;tima defensa&rdquo;. El pasado s&aacute;bado, otra ni&ntilde;a de dos a&ntilde;os muri&oacute; por una bala perdida cuando jugaba en la puerta de un restaurante de R&iacute;o de Janeiro. Sucedi&oacute; en la zona norte, a pocos metros del Complejo del Alem&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agnese Marra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/movil-brasil-pueblo-guerra-favelas_1_3621320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jan 2017 19:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así se organizan los jóvenes de una peligrosa favela de Río contra la violencia policial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Favelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así sufre Río de Janeiro la represión policial previa a los Juegos Olímpicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/rio-brutalidad-policial-higienizacion-olimpiadas_1_3897002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b8ef0f1-cbb6-4e27-b510-1df72e634a7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="María da Penha en una de las pocas casas originales que todavía quedan en pie en la Vila Autódromo. Casi todas las familias que resistieron el desalojo hoy viven en contenedores provisionales. El 22 de julio el ayuntamiento les entregará las llaves de sus nuevas casas que están siendo construidas allí mismo. | FOTO: Patricia Taro."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2015, 645 personas perdieron la vida en enfrentamientos con la policía en el estado de Río de Janeiro: el 77,2% era de raza negra o mestizo</p><p class="subtitle">Vecinos, miembros del comité popular y ONG denuncian desalojos, represión policial, ejecuciones extrajudiciales e impunidad durante la "intensificación" de la seguridad ante los Juegos Olímpicos</p><p class="subtitle">"No estoy en contra de las Olimpiadas, pero sí en contra de que se utilice un megaevento para para excluir y empeorar la vida de las personas que ya viven en una precariedad inmensa", dice una vecina</p></div><p class="article-text">
        Peluches que simbolizan los tractores que han arrasado, estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, con cientas de favelas en R&iacute;o de Janeiro. Un puzzle que recompone el coche tiroteado 111 veces por la Polic&iacute;a Militar en el que fueron asesinados&nbsp;cinco j&oacute;venes del suburbio de Costa Barros, zona norte de&nbsp;&nbsp;R&iacute;o de Janeiro.&nbsp;O sandalias con la estampa de negros siendo cacheados&nbsp;por su color de piel&nbsp;de camino a la playa. Estos son algunos de los pol&eacute;micos &ldquo;anti-souvenirs&rdquo;&nbsp;ol&iacute;mpicos creados por el humorista y artista brasile&ntilde;o Rafael Puetter, conocido como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9u7fwUPjTew" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafucko</a>. Instant&aacute;neas cotidianas para el conjunto de la sociedad brasile&ntilde;a y que muestran el grado de&nbsp;represi&oacute;n&nbsp;policial existente&nbsp;en&nbsp;la inminente sede ol&iacute;mpica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;brutalidad policial desangra el estado de R&iacute;o de Janeiro, cuya mortandad se cobr&oacute; la vida de 645 personas solo en el a&ntilde;o 2015: el 77,2% era de raza negra o mestizo. En concreto, el a&ntilde;o pasado, uno de cada cinco homicidios en la ciudad fue cometido por polic&iacute;as en servicio. En lo que llevamos de 2016, m&aacute;s de 100 personas ya han sido asesinadas por estas fuerzas armadas,&nbsp;en su mayor&iacute;a j&oacute;venes negros y procedentes de las favelas, seg&uacute;n <a href="http://www.amnestyusa.org/research/reports/violence-has-no-place-in-these-games-risk-of-human-rights-violations-at-the-rio-2016-olympic-games" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncia Amnist&iacute;a Internacional</a>. Esta realidad de muerte e impunidad, reservada a las &aacute;reas m&aacute;s desfavorecidas de la Ciudad Maravillosa,&nbsp;no parece que vaya a mejorar de cara a las Olimpiadas, en las que se espera que unos 85.000 agentes&nbsp;&mdash;entre polic&iacute;as y militares&mdash; garanticen&nbsp;la seguridad p&uacute;blica.
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        &ldquo;Cuando R&iacute;o fue galardonado con los Juegos Ol&iacute;mpicos en 2009 las autoridades prometieron mejorar la seguridad para todos. En lugar de ello, hemos visto 2.500 personas asesinadas por la polic&iacute;a desde entonces y muy poca justicia&rdquo;, afirma&nbsp;Atila Roque, director de Amnist&iacute;a Brasil.&nbsp;Este clima de impunidad bajo el que, seg&uacute;n la ONG, en numerosas&nbsp;ocasiones se esconden ejecuciones extrajudiciales, es tambi&eacute;n denunciado por la organizaci&oacute;n&nbsp;Human Rights Watch&nbsp;en su <a href="https://www.hrw.org/report/2016/07/07/good-cops-are-afraid/toll-unchecked-police-violence-rio-de-janeiro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo&nbsp;informe. &nbsp;Seg&uacute;n este estudio, las&nbsp;amenazas a testigos o las alteraciones del escenario del crimen a&ntilde;adiendo pruebas falsas son algunas de las pr&aacute;cticas habituales para encubrir el uso ilegal de la fuerza letal.</a>
    </p><h3 class="article-text">Voces desde las favelas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No voy a tener tiempo de animar a Brasil en los Juegos. Estar&eacute; atenta y preocupada con mi familia y con los habitantes de (la favela de)&nbsp;Manguinhos por causa de la violencia policial. Para los pobres, lo que nos queda es un legado de dolor, sangre y l&aacute;grimas&rdquo;, escribi&oacute; hace unos d&iacute;as para la columna feminista <a href="http://agoraequesaoelas.blogfolha.uol.com.br/2016/07/04/a-policia-do-rio-de-janeiro-matou-meu-filho/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#Agora&Eacute;QueS&atilde;oElas</a> (&ldquo;Ahora son ellas&rdquo;), del diario Folha de S.Paulo, la pedagoga Ana Paula Oliveira desde la sede de la ONU en Ginebra, Suiza. 
    </p><p class="article-text">
         Oliveira ha viajado desde R&iacute;o hasta Europa con la &uacute;nica misi&oacute;n de denunciar ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU las consecuencias fatales que tales megaeventos ocasionan en la vida de sus ciudadanos m&aacute;s humildes. Denunciar la militarizaci&oacute;n de sus barrios y hogares, la exclusi&oacute;n a la que son sometidos con el fin de mostrar &ldquo;una ciudad bonita&rdquo; a los turistas o la muerte de cientos de j&oacute;venes de las favelas. Ella lo ha vivido en primera persona. Su propio hijo fue asesinado por la polic&iacute;a militar un mes antes del Mundial de F&uacute;tbol, en mayo de 2014.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es verdad que estar en Europa ya es una gran victoria, es salir de la favela hacia el mundo con la responsabilidad de representar a millares de madres. Para nosotras, que vivimos en la invisibilidad, poder dar voz a nuestros ni&ntilde;os es muy importante. Tengo la esperanza de que las personas escuchen lo que tengo que decir y se empe&ntilde;en en cambiar esa realidad&rdquo;, contin&uacute;a Ana Paula. Una realidad de cr&iacute;menes impunes y violaciones de derechos que hoy busca o&iacute;dos. 
    </p><p class="article-text">
         La atenci&oacute;n medi&aacute;tica que toda Olimpiada genera es uno de los pocos factores positivos con los que Theresa Denise Williamson, fundadora de la ONG <a href="http://catcomm.org/mission/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Catalytic Communities</a>, se complace: &ldquo;Nunca antes la sociedad civil carioca ha estado tan fuerte, informada, consolidada y unida. La visi&oacute;n internacional de lo que es R&iacute;o ahora se asemeja m&aacute;s con la realidad de la ciudad, lo que crear&aacute; un est&iacute;mulo de cambio entre una &eacute;lite muy preocupada con su reputaci&oacute;n en el extranjero&rdquo;, afirma Williamson, quien tambi&eacute;n lucha por transformar esa imagen internacional a trav&eacute;s del medio alternativo <a href="http://www.rioonwatch.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RioOnWatch</a>, donde&nbsp;da visibilidad a lo que sucede en las favelas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Otras formas de violencia</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas a veces piensan en el pobre como basura que debe ser retirada. No somos basura. Somos personas con derechos que tienen que ser respetados&rdquo;, explica una orgullosa Mar&iacute;a da Penha, s&iacute;mbolo de resistencia de la comunidad Vila Aut&oacute;dromo. Esta favela, colindante con el Parque Ol&iacute;mpico, ha visto su poblaci&oacute;n reducida de 600 a 20 familias en apenas dos a&ntilde;os. Pocos vecinos lucharon por su derecho de permanencia, los mismos pocos que&nbsp;hoy pueden celebrar que se quedan. La mayor&iacute;a acept&oacute; una indemnizaci&oacute;n o se mud&oacute; al complejo ocupacional Parque Carioca.
    </p><p class="article-text">
        Un incierto tira y afloja que, lejos de ser una excepci&oacute;n, se repite en muchos otros asentamientos irregulares amenazados por la hambrienta reestructuraci&oacute;n y revalorizaci&oacute;n urbana que asolan la ciudad. Comunidades hist&oacute;ricas como la Favela do Samb&oacute;dromo, Vila das Torres o Largo do Campinho&nbsp;ya han sido demolidas. Otras,&nbsp;como la Vila Uni&atilde;o de Curicica o la Colonia Juliano Moreira &mdash;esta &uacute;ltima amenazada por el trazado de la novedosa BRT Transol&iacute;mpica, un carril exclusivo para autobuses expr&eacute;s&mdash; han sido&nbsp;mermadas poco a poco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las p&aacute;ginas del &uacute;ltimo&nbsp;<a href="http://www.childrenwin.org/wp-content/uploads/2015/12/DossieComiteRio2015_ENG_web_ok_low.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dossier del Comit&eacute; Popular de R&iacute;o de Janeiro para la Copa Mundial y las Olimpiadas</a>&nbsp;denuncian&nbsp;que al menos 4.120 familias han sido desalojadas de sus casas y 2.486 han vivido bajo esa amenaza por proyectos relacionados directa o indirectamente con los Juegos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debido a estos desalojos muchos ni&ntilde;os est&aacute;n viviendo en condiciones deplorables: sin acceso a agua, infraestructuras o posibilidad de ir a la escuela. Esto significa que podr&iacute;an convertirse en v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n, trabajo infantil o violencia sexual&rdquo;, alerta&nbsp;la Federaci&oacute;n Internacional de ONG&nbsp;Terres de hommes, centrada en los derechos de los ni&ntilde;os. El fantasma del velado turismo sexual, que ya <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Ninas-Mundial-estimula-prostitucion-infantil_0_272973401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repunt&oacute; durante la Copa del Mundo</a>, junto al flagrante trabajo infantil &mdash;que afectaba a 554 mil ni&ntilde;os de entre 5 y 13 a&ntilde;os en todo Brasil, seg&uacute;n datos de 2014&mdash; constituyen, una vez m&aacute;s, los principales miedos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tampoco acaban aqu&iacute; las violaciones de derechos humanos relacionadas con los Juegos Ol&iacute;mpicos. La misma organizaci&oacute;n denuncia que tambi&eacute;n se est&aacute;n produciendo desapariciones de personas sin hogar&nbsp;en algunos de los espacios p&uacute;blicos donde se celebrar&aacute;n competiciones deportivas. En solo dos meses, de diciembre a febrero de 2016, unas 209 personas sin hogar han sido retiradas y 869 detenidas, seg&uacute;n datos de la Secretaria de Estado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estoy&nbsp;en contra de las Olimpiadas, pero s&iacute; en contra de utilizar un megaevento para hacer higienizaci&oacute;n social; para excluir y empeorar la vida de las personas que ya viven en una precariedad inmensa&rdquo;,&nbsp;concluye con indignaci&oacute;n Nathalia Silva, vecina de la combativa Vila Aut&oacute;dromo. &ldquo;Hay que acabar con esa podredumbre oculta tras los&nbsp;Juegos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Martínez Sastre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/rio-brutalidad-policial-higienizacion-olimpiadas_1_3897002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2016 17:13:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así sufre Río de Janeiro la represión policial previa a los Juegos Olímpicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Río de Janeiro,Juegos Olímpicos,Violencia policial,Favelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[KO a la violencia policial en #Rio2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/amnistiaespana/ko-violencia-policial-rio2016_132_3920919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffe12413-6dee-426b-9e1c-1c7ee1643b0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="KO a la violencia policial en #Rio2016"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los Juegos Ol&iacute;mpicos (JJOO) arrancan el pr&oacute;ximo 5 de agosto en la ciudad carioca y las autoridades siguen cometiendo los mismos errores que antes del Mundial de f&uacute;tbol de 2014. Entonces la violencia policial fue noticia constante. <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/brasil-enorme-repunte-de-las-muertes-cometidas-por-la-policia-ntes-de-rio2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ahora, van por el mismo camino</a>. La cuenta atr&aacute;s ha comenzado. <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/campanas/juegos-olimpicos-rio2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La movilizaci&oacute;n para evitar que esto siga ocurriendo, tambi&eacute;n.</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Penetrar en los 10 kil&oacute;metros cuadrados del conjunto de favelas de Mar&eacute; en R&iacute;o de Janeiro es como adentrarse en territorio comanche. No resulta agradable caminar por sus calles ante el escrutinio descarado de traficantes y adolescentes armados. Est&aacute; prohibido devolverles la mirada y, por supuesto, tomar fotograf&iacute;as o sacar los tel&eacute;fonos m&oacute;viles del bolsillo. En Mar&eacute; viven, en infraviviendas y con pocos accesos a servicios de salud y educaci&oacute;n, unas 140.000 personas con escasos recursos. La violencia forma parte de su vida cotidiana. Sus residentes comparten el espacio con grupos de delincuentes organizados que se dedican al tr&aacute;fico de droga y las denominadas &ldquo;milicias&rdquo;: bandas criminales formadas principalmente por ex agentes o agentes fuera de servicio de los cuerpos de seguridad estatales. <strong>Con la excusa del &uacute;ltimo Mundial de F&uacute;bol, el ej&eacute;rcito desempe&ntilde;&oacute; funciones policiales en la comunidad entre abril de 2014 y junio de 2015.</strong> Los residentes denunciaron varias violaciones de derechos humanos &mdash;como violencia f&iacute;sica y tiroteos&mdash; cometidas por las fuerzas militares durante ese periodo.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades han desplegado alrededor de 65.000 agentes de polic&iacute;a y 20.000 soldados para vigilar los Juegos Ol&iacute;mpicos, en la que supone la mayor operaci&oacute;n de seguridad de la historia de Brasil. Esto incluye el despliegue de personal militar para encabezar operaciones en las favelas. De momento, la polic&iacute;a realiza operaciones varias veces por semana y los datos son demoledores. Seg&uacute;n el Instituto de Seguran&ccedil;a P&uacute;blica (ISP), <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/brasil-enorme-repunte-de-las-muertes-cometidas-por-la-policia-ntes-de-rio2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lo en la ciudad de R&iacute;o de Janeiro, agentes de polic&iacute;a de servicio mataron durante el mes de mayo a 40 personas lo que supone un aumento del 135% comparado con las 17 muertes del mismo periodo de 2015</a>. En la totalidad del estado, la cifra ascendi&oacute; de 44 a 84, es decir, un 90%. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&eacute; es el conjunto de favelas que dif&iacute;cilmente ver&aacute;n los turistas y deportistas que lleguen a R&iacute;o 2016 cuando se inauguren los Juegos Ol&iacute;mpicos el 5 de agosto pr&oacute;ximo, pero lo tendr&iacute;an muy f&aacute;cil porque se sit&uacute;a en paralelo a la autopista -no est&aacute; en ninguna colina, sino a ras de suelo- que une el aeropuerto con el centro de la ciudad. Eso s&iacute;, tendr&aacute;n que alzar la mirada por encima del muro que han construido las autoridades para ocultar esta realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De la favela a so&ntilde;ar con los Juegos Ol&iacute;mpicos</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n de este conjunto de favelas, en la comunidad de Nova Holanda, est&aacute; la sede de <a href="http://fightforpeace.net/pt-br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luta Pela Paz</a>, organizaci&oacute;n creada en el a&ntilde;o 2000 por un boxeador ingl&eacute;s llamado Luke Dowdney que pens&oacute; en utilizar el boxeo para cambiar la vida de los j&oacute;venes afectados por la violencia. Al mismo tiempo que se trabaja en el ring se imparte formaci&oacute;n en sus aulas sobre sexualildad, liderazgo y talleres profesionales. Tambi&eacute;n se practica judo, capoeira y taekwondo, entre otras disciplinas. En 2015 unos 1.800 j&oacute;venes de entre 7 y 29 a&ntilde;os pasaron por la escuela.  
    </p><p class="article-text">
        Entre sus alumnos destaca Roberto Custodio, que se ha quedado a las puertas de disputar los Juegos Ol&iacute;mpicos con el equipo brasile&ntilde;o. Ya estuvo en los de Londres de 2012 y en 2013 fue medalla de oro en el campeonato panamericano de Chile. Su padre fue asesinado por unos traficantes cuando era un adolescente. Aquella experiencia le marc&oacute;. Podr&iacute;a haber quedado atrapado en el c&iacute;rculo de la violencia y la droga, pero cambi&oacute; su destino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         &ldquo;Hay muchos chicos que se est&aacute;n echando a perder en la comunidad enga&ntilde;&aacute;ndose. De la misma forma que yo sal&iacute; de las calles, ellos tambi&eacute;n pueden hacerlo. Hay muchas personas que dicen: Roberto es el muchacho de la favela, todo le llevaba a entrar en el tr&aacute;fico de drogas, pero eligi&oacute; el deporte. Creo que me ven como un s&iacute;mbolo positivo. Cuando usan un ejemplo hablando de Mar&eacute;, dicen: no solo hay droga y violencia tambi&eacute;n tienen a Roberto. Me llaman para dar charlas para los que tienen inter&eacute;s en cambiar. Usan mi imagen para mostrar a la juventud un buen ejemplo de superaci&oacute;n, de quien crey&oacute; y est&aacute; conquistando su sue&ntilde;o. Eso est&aacute; bien&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Roberto empez&oacute; aqu&iacute; en el a&ntilde;o 2000 y ahora est&aacute; en la selecci&oacute;n brasile&ntilde;a. Ha ganado varias competiciones internacionales. Es nuestra gran esperanza y una gran referencia para nuestros j&oacute;venes. Su familia sigue viviendo en Mar&eacute; y &eacute;l, cuando puede, viene, entrena y les da clase a los alumnos. Es una inspiraci&oacute;n para todos nuestros j&oacute;venes&rdquo;, dice Lola Werneck, coordinadora de liderazgo juvenil en Luta Pela Paz.
    </p><p class="article-text">
        Werneck lleva tres a&ntilde;os y medio trabajando aqu&iacute; y as&iacute; describe la vida en Mar&eacute;: &ldquo;Hay momentos en que todo est&aacute; tranquilo, pero de repente una operaci&oacute;n policial o un enfrentamiento entre bandas lo altera todo y no sabes qu&eacute; puede pasar. Esto provoca una sensaci&oacute;n de inseguridad constante, aunque con el tiempo lo llegas a naturalizar. Es una forma de resistencia. No puedes estar pensando en la violencia todo el tiempo; as&iacute; que a los pocos minutos de escuchar los disparos, sales a la calle, vuelves al trabajo o a la escuela. La gente ha desarrollado este mecanismo de supervivencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A cubierto</strong>
    </p><p class="article-text">
        R&iacute;o de Janeiro es conocido hist&oacute;ricamente por sus elevadas tasas de mortalidad durante las operaciones policiales. <a href="https://doc.es.amnesty.org/cgi-bin/ai/BRSCGI.exe?CMD=VERLST&amp;BASE=SIAI&amp;DOCS=1-10&amp;SORT=-FPUB&amp;separador=&amp;&amp;INAI=AMR19408816" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional, entre 2006 y 2015, unas 8.000 personas perdieron la vida durante operaciones policiales en el estado</a>, de las que m&aacute;s de 4.500 murieron solamente en la capital. Las cifras descendieron entre 2007 y 2013, pero en 2014 &mdash;el a&ntilde;o en que se celebr&oacute; el Mundial de f&uacute;tbol&mdash; el n&uacute;mero de homicidios resultantes de la intervenci&oacute;n policial en el estado aument&oacute; un 39,4 % respecto del a&ntilde;o anterior.La tendencia al alza continu&oacute; en 2015. En el estado de R&iacute;o de Janeiro murieron 645 personas durante operaciones policiales, 307 de ellas en la capital. Esto representa un aumento del 11,2 % en el estado en comparaci&oacute;n con 2014. Desde que comenz&oacute; 2016, m&aacute;s de 100 personas han sido v&iacute;ctimas de homicidio en la ciudad de R&iacute;o de Janeiro. La mayor&iacute;a de las personas que han muerto durante las operaciones policiales son varones negros j&oacute;venes.  
    </p><p class="article-text">
        De sobrevivir a esta situaci&oacute;n sabe mucho Alan (27 a&ntilde;os), hoy profesor y antes alumno del Luta Pela Paz, donde lleg&oacute; hace 10 a&ntilde;os. Dos de sus primos murieron a manos de la polic&iacute;a. &Eacute;l quer&iacute;a otra vida. Creci&oacute; entre las balas y, cuando era peque&ntilde;o, siempre se hac&iacute;a la misma pregunta: &iquest;Ser&eacute; yo el pr&oacute;ximo? Ahora es entrenador de boxeo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         &ldquo;Aqu&iacute; lo normal es que a los j&oacute;venes les aborde la polic&iacute;a en todos los lugares y puede que varias veces al d&iacute;a, que les traten como si fueran delincuentes sin que hayan hecho nada. Puede que te empujen, que te registren y si vas en coche o en moto, que te paren, que te detengan. Tambi&eacute;n es normal ver tiroteos entre polic&iacute;as y traficantes de forma cotidiana. Est&aacute;s en la calle y oyes un disparo. Entonces solo piensas en ponerte a cubierto. Es lo que hay que hacer. Aprendes a a hacerlo desde ni&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El legado de R&iacute;o 2016</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades y los organismos encargados de organizar R&iacute;o 2016 pueden y deben hacer mucho m&aacute;s para evitar que se cometan violaciones de derechos humanos en las operaciones de seguridad p&uacute;blica. Las fuerzas policiales tienen justo un mes para adoptar un enfoque de seguridad basado en la precauci&oacute;n y la consulta en lugar de continuar con su estrategia de disparar primero y preguntar despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n que para salir de la violencia se utilice el boxeo, pero en Luta pela Paz han demostrado que es una forma atractiva de atraer a los j&oacute;venes. &ldquo;Lo cierto es que el boxeo tiene sus propios valores. Se trabaja mucho la disciplina, la concentraci&oacute;n, el respeto al adversario. Los j&oacute;venes llegan con la mentalidad de aprender a defenderse en la calle, pero es cuesti&oacute;n de canalizar esa agresividad y poco a poco se va trabajando en otra direcci&oacute;n&rdquo;, concluye Werneck.
    </p><p class="article-text">
        Sin  duda, un buen legado de estos Juegos Ol&iacute;mpicos de R&iacute;o 2016 ser&iacute;a que los combates se vieran a partir de ahora solo en el ring y no en las calles de la favela. Para ello, <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/campanas/juegos-olimpicos-rio2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es necesario que la violencia policial no siga batiendo r&eacute;cords en Brasil</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Gonzalo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/amnistiaespana/ko-violencia-policial-rio2016_132_3920919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[KO a la violencia policial en #Rio2016]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Boxeo,Derechos Humanos,Brasil,Juegos Olímpicos,Favelas,Ríos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morir por vivir en una favela: "La policía disparó a mi hijo de 10 años y lo llaman criminal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/disparado-policia-militar-vivir-favela_128_2352579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e21ebc09-61b2-45c4-af01-c0b4916cd43f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Morir por vivir en una favela: &quot;La policía disparó a mi hijo de 10 años y lo llaman criminal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a Terezinha de Jesús y Ana Paula Oliveira, cuyos hijos fueron asesinados por policías militares en servicio en dos favelas de Río de Janeiro</p><p class="subtitle">Denuncian la impunidad de las muertes de inocentes en el marco de la lucha contra el narcotráfico: "La primera investigación concluyó que dispararon en legítima defensa. Era un niño y le mataron por la espalda, por dios"</p><p class="subtitle">Entre 2005 y 2014 se registraron en el estado de Río de Janeiro 8.471 casos de homicidios cometidos por agentes que estaban de servicio, según Amnistía Internacional</p></div><p class="article-text">
        Pasa y mira con ternura una fotograf&iacute;a tras otra. En todas se detiene para contar qu&eacute; vida hab&iacute;a detr&aacute;s de esos rostros de j&oacute;venes que lleva consigo para denunciar por qu&eacute; ya no est&aacute;n. Paulo Roberto, Cristian, Mateus, Alfonso, Jhonatha. Su Jhonatha. La camiseta de Terezinha grita por si sola la raz&oacute;n que le obliga a estar ah&iacute; sentada y recordar de nuevo su dolor: &ldquo;Saudade eterna&rdquo;, reza una inscripci&oacute;n sobre otra imagen, la de Eduardo. Ten&iacute;a 10 a&ntilde;os cuando la Unidad de la Polic&iacute;a Pacificadora de Brasil (UPP) acab&oacute; con su vida con un disparo en la espalda. Seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional, todos ellos han fallecido en manos de las fuerzas del Estado en uno de esos lugares donde, seg&uacute;n justific&oacute; un agente a una de las madres que luchan por hacer justicia, &ldquo;la gente aqu&iacute; est&aacute; para eso: para matar, o para morir&rdquo;. Viven en las <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Fotogaleria-Mundial-favelas_12_194350564.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">favelas de R&iacute;o de Janeiro</a>.
    </p><p class="article-text">
        Recordar esas palabras les hacen frenar, tragar saliva, cerrar sus ojos. &ldquo;Mi ni&ntilde;o no estaba para eso. No viv&iacute;a para eso. Era un chico que estudiaba, como el resto. Un habitante m&aacute;s. No est&aacute; para matar. No est&aacute; para morir, como si fu&eacute;ramos unos enemigos&rdquo;, dice Ana Paula Oliveira con la voz entrecortada poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s de perder a su hijo Jhonatha, de 19 a&ntilde;os. &ldquo;Matan a muchos inocentes y despu&eacute;s tratan de hacerles pasar por criminales&rdquo;, resume Terezinha, la madre de Eduardo.
    </p><p class="article-text">
        Ambas han sufrido el asesinato de un hijo, el miedo por vivir donde viven, los azotes de la impunidad. Junto a Amnist&iacute;a Internacional, est&aacute;n visitando diferentes pa&iacute;ses europeos para visibilizar las consecuencias que deja la guerra del Estado contra el narcotr&aacute;fico en las favelas de R&iacute;o de Janeiro. La ONG calcula que de 2005 a 2010 se registraron &ldquo;8.471 casos de homicidios policiales&rdquo; en la regi&oacute;n. Aunque disminuy&oacute; en 2011, tan solo entre 2013 y 2014 -<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Brasil-Mundial_de_Futbol-FIFA_0_269823030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&ntilde;o del Mundial de f&uacute;tbol</a>- la cifra subi&oacute; un 39%. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El Gobierno cre&oacute; en 2008 la Unidad de Polic&iacute;a Pacificadora (UPP) para controlar la criminalidad de los barrios pero, aunque contribuy&oacute; a reducir un 85% las muertes derivadas de la actuaci&oacute;n policial entre 2008 y 2014, siguen pesando sobre sus agentes decenas de acusaciones de &ldquo;ejecuciones extrajudiciales&rdquo; y abusos en el uso de la fuerza, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n. Est&aacute;n formadas por polic&iacute;as militares reci&eacute;n graduados, &ldquo;reclutados espec&iacute;ficamente para operar en estos grupos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las fuerzas de seguridad siguen actuando con la misma violencia en las favelas que hace 20 a&ntilde;os. No adoptan protocolos de uso fuerza y armas de fuego, entran en las favelas disparando sin motivo. Matan a mucha gente. Cuando se ven involucrados en un posible asesinato, incriminar a la v&iacute;ctima&rdquo;, explica Renata Neder, investigadora de Amnist&iacute;a Internacional Brasil. Las t&eacute;cnicas que emplean para ello, seg&uacute;n un reciente informe de la organizaci&oacute;n, son varias. &ldquo;Mueven el cuerpo de la escena del crimen, borran evidencias, incluyen pruebas falsas o amenazan a testigos y familiares para evitar la denuncia&rdquo;, indica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Solo han pasado siete meses desde que Terezinha sali&oacute; corriendo de su vivienda en la favela de Alemao despu&eacute;s de oir el grito de auxilio de su hijo, que esperaba la llegada de su hermana mayor sentado en la puerta de su casa, relata. &ldquo;&iexcl;Mam&aacute;!, escuch&eacute;&rdquo;. El disparo se sucedi&oacute; de manera inmediata. &ldquo;Me levant&eacute; del sof&aacute; y vi a mi ni&ntilde;o tirado. Grit&eacute; socorro, desesperada, ped&iacute; un m&eacute;dico pero ya era tarde. Mi hijo ya estaba muerto. Fue una muerte instant&aacute;nea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, se dirigi&oacute; hacia la larga fila de agentes posicionada frente a su casa. &ldquo;Fui al polic&iacute;a que dispar&oacute;. Fui a &eacute;l. 'Mataste a mi hijo, desgraciado', le dije&rdquo;. &Eacute;l le respondi&oacute; con aquellas palabras que repite varias veces a lo largo de toda la entrevista, esas en las que el dolor escondido sale a relucir. Esas con las que, despu&eacute;s de matarle a &eacute;l, acabaron de destrozarla a ella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; como mat&eacute; a su hijo puedo matarla a usted. Porque yo mat&eacute; al hijo de un criminal&rdquo;, le respondi&oacute;, restando valor a la vida de su peque&ntilde;o. &ldquo;Le responsabilizaba de su propia muerte&rdquo;. Tan solo era el primer intento de justificar la muerte de Eduardo, cuenta. &ldquo;Despu&eacute;s, intentaron colocar una pistola a su lado. Luego, trataron de llevarse su cuerpo&rdquo;. 
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                </figure><h3 class="article-text">La impunidad: &ldquo;leg&iacute;tima defensa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Toda su comunidad, que suele optar por el silencio ante el miedo a represalias, lo impidi&oacute;. Un d&iacute;a antes, una bala perdida mat&oacute; a una mujer de la favela mientras estaba en su casa, seg&uacute;n recoge Amnist&iacute;a Internacional. &ldquo;Ese d&iacute;a nadie se atrevi&oacute; a protestar por miedo&rdquo;, apunta Terezinha. Pero la muerte de un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os, por la espalda, solo y mientras estaba sentado en la puerta de su casa los moviliz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias a Dios todo Alem&atilde;o vino a mi casa e impidieron que se llevasen el cuerpo. Me ayudaron mucho. Yo solo pensaba en dos cosas. Si le pon&iacute;an el arma, iban a considerar a mi peque&ntilde;o como un criminal. Si se lo llevaban, iba a ser m&aacute;s dif&iacute;cil buscar justicia. Dir&iacute;an que hab&iacute;a desaparecido y ya est&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo evitaron, y al d&iacute;a siguiente la comunidad sali&oacute; a la calle. Ped&iacute;an paz. Ped&iacute;an &ldquo;vivir&rdquo; a pesar de hacerlo en un lugar en el que, dec&iacute;a el agente citado por Ana Paula, se les condena a &ldquo;morir o matar&rdquo;. La manifestaci&oacute;n fue reprimida con gases lacrim&oacute;genos lanzados contra la poblaci&oacute;n por la misma Polic&iacute;a que les empuj&oacute; a protestar, seg&uacute;n denuncia Amnist&iacute;a Internacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los obst&aacute;culos a la justicia continuaron. &ldquo;A&uacute;n ahora dicen que era un vandido, que era un vandido...&rdquo;, repite incr&eacute;dula Terezinha. &ldquo;Era un ni&ntilde;o&rdquo;. Recientemente, la justicia brasile&ntilde;a ha concluido que su hijo muri&oacute; tras un disparo por parte un polic&iacute;a, pero asegura que fue en &ldquo;leg&iacute;tima defensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha documentado Amnist&iacute;a Internacional, las autoridades utilizan con frecuencia el uso del recurso jur&iacute;dico de &ldquo;acto de resistencia&rdquo;, que hace referencia a las muertes causadas causadas por polic&iacute;as en horas de servicio justificadas bajo una aparente necesidad de defensa propia. La ONG concluye que &ldquo;la legislaci&oacute;n sobre esta figura dificulta las investigaciones independientes e imparciales, que podr&iacute;an reflejar si el uso de la fuerza letal fue leg&iacute;timo, necesario y proporcionado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un ni&ntilde;o, es un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os. Y estaba sentado de espalda, por dios. Es muy triste y me causa mucha desesperaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Terezinha. Un nuevo paso en el caso de su hijo, sin embargo, mantiene una puerta abierta a la obtenci&oacute;n de justicia. Una de las &uacute;nicas buenas noticias en meses de impotencia. El Ministerio P&uacute;blico ha decidido denunciar por homicidio al polic&iacute;a que dispar&oacute; a su hijo.
    </p><p class="article-text">
        De las 220 investigaciones de homicidios policiales abiertas en 2011 en la ciudad de R&iacute;o de Janeiro, solo en uno de los casos se han presentado cargos contra agentes policiales en cuatro a&ntilde;os. En abril de este a&ntilde;o segu&iacute;an abiertas 183 investigaciones.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Siempre vivimos con miedo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de abrazar a su &ldquo;compa&ntilde;era de lucha&rdquo;, Ana Paula busca una imagen concreta para empezar a contar su historia. &ldquo;Este es mi Jhonatha&rdquo;, dice. El 14 de mayo de 2014 escuch&oacute; los disparos que mataron a su hijo desde el mercado. Poco despu&eacute;s, recibi&oacute; la llamada de un familiar, le avisaba de que acudiese r&aacute;pido al hospital. All&iacute; se enter&oacute;: una de las balas que aquella tarde, seg&uacute;n denuncia, lanz&oacute; la Unidad de Polic&iacute;a Pacificadora arrebat&oacute; la vida a Jhonatha, de 19 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n por la espalda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiso llevar un dulce que hab&iacute;a hecho para su abuela. Despu&eacute;s acompa&ntilde;&oacute; a su novia a casa y, de camino de vuelta, pas&oacute; por un campo de f&uacute;tbol donde unos ni&ntilde;os estaban lanzando piedras a la polic&iacute;a. Uno de los agentes lanz&oacute; un tiro al aire. Cuando empezaron a correr lo peque&ntilde;os, fue cuando otro de ellos dispar&oacute; hacia Jhonatha&rdquo;, indica la brasile&ntilde;a, pedagoga y residente en la favela de Manguinhos desde su nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace unos meses hab&iacute;a muerto Alfonso. Antes, Mateus y Paulo&rdquo;, enumera. Todos j&oacute;venes. &ldquo;Siempre vivimos con miedo. Decimos a nuestros hijos que tengan cuidado, que lleven sus documentos, que no bajen la guardia... Yo cuid&eacute; mucho de mi hijo. De peque&ntilde;o siempre intentaba ir con &eacute;l en la calle, siempre le acompa&ntilde;aba... Pero nunca pens&eacute; que esto me pasase a m&iacute;&rdquo;, admite la Ana Paula como si intentase excusarse sin motivo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Miedo a los traficantes o a la Polic&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A la Polic&iacute;a. Los traficantes est&aacute;n ah&iacute;, y no vienen a por nosotros. Miedo a la Polic&iacute;a.
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        La mujer, de 39 a&ntilde;os, vuelve a rebuscar entre el mont&oacute;n de cartones hasta alcanzar la fotograf&iacute;a de un ni&ntilde;o peque&ntilde;o que r&iacute;e con ganas. Es Cristian. 13 a&ntilde;os. Una de las v&iacute;ctimas m&aacute;s recientes de la violencia policial en esta favela, seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ma&ntilde;ana del 8 de septiembre, Cristian Soares jugaba al f&uacute;tbol cuando un grupo conjunto de la polic&iacute;a militar y civil irrumpi&oacute; en la comunidad y empez&oacute; a disparar&rdquo;, resume un comunicado de la organizaci&oacute;n internacional. Cristian Soares y otros ni&ntilde;os, junto con residentes de la favela, corrieron a ocultarse del fuego&ldquo;. Una bala alcanz&oacute; al ni&ntilde;o de la imagen que sostiene Ana Paula. Muri&oacute; en el acto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los polic&iacute;as intentaron retirar el cuerpo, como con el hijo de Terezinha&rdquo;, explica la mujer. &ldquo;Empez&oacute; a correr la voz: 'Han matado a un ni&ntilde;o. Comenzaron a salir de sus casas y a llegar a la casa de Cristian. Quer&iacute;an llevarse el cuerpo pero no les dejaron.  La polic&iacute;a fue agresiva y los vecinos se quedaron all&iacute;&rdquo;,  recuerda Oliveria. Seg&uacute;n testigos presenciales, los polic&iacute;as trataron de retirar. Las grabaciones de v&iacute;deo realizadas muestran que, durante la operaci&oacute;n, los polic&iacute;as no llevaban ning&uacute;n tipo de identificaci&oacute;n, informa Amnist&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo mismo ocurri&oacute; con Jhonatha. Su muerte conmocion&oacute; a toda la favela. Era un ni&ntilde;o muy querido, muy amado porque siempre hablaba bien. Era alegre, respetuoso. A pesar de los riesgos, los vecinos fueron muy valientes y prestaron muchos testimonios para buscar justicia por su asesinato&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Su rabia y su dolor vuelven a rebosar cuando habla del polic&iacute;a que dispar&oacute;, cunaod le vi&oacute; por primera vez, cuando supo sus supuestos antecedentes. &ldquo;Meses despu&eacute;s un medio local public&oacute; que el polic&iacute;a que mat&oacute; a mi hijo hab&iacute;a estado un a&ntilde;o en la c&aacute;rcel acusado de asesinar a cinco ni&ntilde;os. Al final archivaron el caso. &Eacute;l sigui&oacute; suelto, sigui&oacute; con la certeza de la impunidad. Sigui&oacute; con la seguridad de que, si quiere, se puede matar a alguien. Porque no pasa nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El estaba libre en mayo de 2014. &Eacute;l mat&oacute; a mi hijo en mayo de 2014. &Eacute;l es una persona que puede hacer lo que quiera porque cuenta con la fuerza de la impunidad. Y yo no voy a poder abrazar a mi hijo nunca m&aacute;s. A veces parece que la justicia no va a llegar... Estoy en lucha para alcanzar la de mi hijo y, con ella, la del resto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/disparado-policia-militar-vivir-favela_128_2352579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2015 20:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Morir por vivir en una favela: "La policía disparó a mi hijo de 10 años y lo llaman criminal"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Favelas,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Río de Janeiro 2014: un Mundial entre favelas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/fotogaleria-mundial-favelas_3_5177810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49fd467e-5574-4e51-8f78-06c07b2fa763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Río de Janeiro 2014: un Mundial entre favelas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Brasil, uno de los doce países con mas desigualdades a nivel mundial, va a organizar el Mundial de Fútbol en el 2014 y las Olimpiadas en el 2016</p><p class="subtitle">La población siente que el Gobierno se está preocupando por la imagen del país en el mundo y no por los problemas sociales</p><p class="subtitle">El  Gobierno usa a la Unidad de Policía Pacificadora para controlar los  barrios, una unidad a la que se le acusa de decenas de asesinatos</p></div><p class="article-text">
        Brasil, uno de los doce pa&iacute;ses con mas desigualdades a nivel mundial, va a organizar el Mundial de F&uacute;tbol en el 2014 y las Olimpiadas en el 2016
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n siente que el Gobierno se est&aacute; preocupando por la imagen del pa&iacute;s en el mundo y no por los problemas sociales
    </p><p class="article-text">
        El  Gobierno usa a la Unidad de Polic&iacute;a Pacificadora para controlar los  barrios, una unidad a la que se le acusa de decenas de asesinatos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sub.coop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/fotogaleria-mundial-favelas_3_5177810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2013 19:21:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Río de Janeiro 2014: un Mundial entre favelas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fuego y las favelas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espai-valencia/fuego-favelas-desahucios-rajoy-olli-rehn-rescate_132_5497581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9df3495-389c-4d54-a628-564c3b0fd1f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fuego y las favelas"></p><p class="article-text">
        El fuego acostumbra a calentar con timidez el fr&iacute;o de los pobres, reservando el vigor para devorar sus miserias. S&atilde;o Paulo es una buena muestra de ello. En lo que va de a&ntilde;o decenas de incendios arrasan sus favelas, consumiendo con su calor estas fr&aacute;giles estructuras arquitect&oacute;nicas  convertidas hace tiempo en el principal fen&oacute;meno urban&iacute;stico del siglo XXI. Un centenar de viviendas, por ejemplo, quedaron calcinadas a finales de agosto en Vila Prudente y cerca de 1.200 personas perdieron sus endebles techos a principios de septiembre en la favela Morro do Piolho. Unas semanas m&aacute;s tarde, en la favela de Moinho, el fuego dejaba 80 barracones destruidos y el cuerpo r&iacute;gido y ennegrecido de uno de sus moradores.
    </p><p class="article-text">
        Claro que lo bueno que tiene la pobreza es que a todo se acostumbra. Por eso en Moinho esta muerte no les pill&oacute; por sorpresa: no fue m&aacute;s que la repetici&oacute;n del mismo drama que ya se hab&iacute;a cobrado dos vidas en diciembre. De hecho, seg&uacute;n denuncian sus vecinos, esta favela ha sufrido ya 70 incendios en lo que va de a&ntilde;o y las estad&iacute;sticas del Cuerpo de Bomberos elevan el n&uacute;mero de casos al medio millar en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. No es extra&ntilde;o, pues, que junto a la rutina del fuego tambi&eacute;n se despierte la sospecha. Sobre todo cuanto, como ocurri&oacute; en Moinho, tras los &uacute;ltimos rescoldos una empresa privada se apresurase a transformar un suelo todav&iacute;a humeante en una lucrativa &aacute;rea de aparcamientos.
    </p><p class="article-text">
        Porque en tiempos de especulaci&oacute;n como estos, cuando el mercado hace mucho que se convirti&oacute; en una ruleta, hasta el fuego puede resultar una buena apuesta. <strong>Mike Davis</strong>, en su imprescindible libro <a href="http://www.akal.com/libros/Planeta-de-ciudades-miseria/9788495440969" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Planeta favela</a>, nos recordaba como en Manila han descubierto las virtudes financieras de las llamas. Los propietarios de terrenos ocupados en la capital filipina por estas megal&oacute;polis de cart&oacute;n, han encontrado un m&eacute;todo eficaz para ejecutar lo que denominan <em>demoliciones en caliente</em>: consiste en rociar un gato o una rata con gasolina, prenderle fuego y liberarlo despu&eacute;s, para que el animal propague  el incendio por las endebles barracas de pl&aacute;stico mientras trata de huir en vano de su agon&iacute;a en llamas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando el neoliberalismo imperante persevera en su objetivo de favelizar la sociedad europea; hoy, cuando conocemos que seg&uacute;n los estudios realizados por t&eacute;cnicos del Ministerio de Hacienda 20,6 millones de espa&ntilde;oles viven en situaci&oacute;n de precariedad; hoy, en fin, tambi&eacute;n en este mundo anta&ntilde;o desarrollado comenzamos a percibir como natural el pragmatismo de la llama. Baste comprobar la firmeza con que d&iacute;a a d&iacute;a el gobierno de <strong>Mariano Rajoy </strong>ha estado aplicando la determinaci&oacute;n de la antorcha sobre un estado de bienestar que, en el caso de Espa&ntilde;a, nunca supero la firmeza de una favela.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso cada vez son m&aacute;s los desesperados que tambi&eacute;n empiezan a ver en el fuego el &uacute;nico remedio frente a la hoguera. Lo hemos visto estas semanas en las calles de Madrid, Atenas, Lisboa, Barcelona, Roma. Tanto es as&iacute; que hasta los pir&oacute;manos m&aacute;s entusiastas del <em>establishment </em>han tenido que transformarse por unas horas en bomberos, como la troika comunitaria intentando calmar los &aacute;nimos griegos con una demora de dos a&ntilde;os en sus suplicios o el comisario de Econom&iacute;a <strong>Olli Rehn</strong>, tranquilizando a los espa&ntilde;oles con el augurio de un rescate que, tal vez, no precisar&aacute; de nuevos flagelos hasta 2014. Hasta la vicepresidenta del gobierno de Espa&ntilde;a, <strong>Soraya S&aacute;ez de Santamar&iacute;a</strong>, ha tratado de aplacar las llamas suicidas de los desahuciados, con dulces consuelos para el selecto grupo de ellos que  tenga la suerte de poder demostrar que es el m&aacute;s desdichado.
    </p><p class="article-text">
        Y hay que admitir que han estado convincentes en sus representaciones. No les ha faltado nada, el gesto convincente, los rostros compungidos, el tono afligido. De hecho, casi logran conmovernos sino fuera porque el saco con gatos maullando que cargan y ese fuerte olor a gasolina que desprenden sus manos nos hizo sospechar de sus incendiarias intenciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rambla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espai-valencia/fuego-favelas-desahucios-rajoy-olli-rehn-rescate_132_5497581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Nov 2012 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fuego y las favelas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Favelas,Desahucios,Mariano Rajoy,Rescate]]></media:keywords>
    </item>
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