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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Santamaria]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/alberto-santamaria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Santamaria]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Librería Gil acoge la presentación de 'La inteligencia de los jilgueros', la primera obra del santanderino Raúl Real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/alberto-santamaria-inteligencia-jilgueros-gil_1_1187338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d86eea73-33da-4c2d-a81d-9e5641651cd0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Raúl Real (Santander, 1976) es el autor de &#039;La inteligencia de los jilgueros&#039;, su primer libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento será el sábado 21 de diciembre y Alberto Santamaría se encargará de explicar la particular forma de observar y analizar el mundo del autor</p><p class="subtitle">El estilo de Real se conforma mediante la combinación de obras como las de Ignacio Aldecoa, los hermanos Coen, Creepshow o Alfred Hitchcock</p></div><p class="article-text">
        Alberto Santamar&iacute;a presentar&aacute; el libro 'La inteligencia de los jilgueros', el primero de Ra&uacute;l Real, este s&aacute;bado 21 de diciembre en la librer&iacute;a Gil de Santander. Los relatos de esta obra muestran un punto de vista inconformista e incluso radical&nbsp;respecto a ciertas cuestiones. El autor&nbsp;expresa en este trabajo, a trav&eacute;s de distintas historias y personajes, su particular forma de observar y analizar el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las historias que contiene este libro se sit&uacute;an desde&nbsp;lugares&nbsp;como&nbsp;las dunas de Liencres hasta cualquier&nbsp;motel americano, y que, sin duda, no dejar&aacute;n indiferente a nadie. El estilo de Real, que alberga emociones y sentidos contrapuestos, manifiesta obras ajenas tan dispares como&nbsp;las lecturas de John Cheever o Ignacio Aldecoa,&nbsp;el&nbsp;singular humor de los hermanos Coen,&nbsp;los co&#769;mics de Creepshow o alg&uacute;n capi&#769;tulo de Alfred Hitchcock.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el santanderino plasma una visi&oacute;n del mundo real totalmente inesperada para los lectores con el &uacute;nico objetivo de generar escepticismo ante lo cotidiano:&nbsp;crisis de pareja que se catalizan en el entierro de un conejo, aristo&#769;cratas que pierden la cabeza &ndash;literalmente&ndash; en Los Alpes, mariachis poco virtuosos...
    </p><p class="article-text">
        La nueva e independiente editorial Los Libros Porta&#769;tiles (LP) apuesta por autores noveles curtidos en otras disciplinas art&iacute;sticas. La finalidad es el nacimiento de obras peculiares en el panorama literario espan&#771;ol.
    </p><p class="article-text">
        Ra&uacute;l Real (Santander, 1976) es graduado en Estudios Ingleses por la UNED y actualmente colabora de manera habitual&nbsp;en prensa digital y en revistas especializadas como Ruta 66 y Amberes. Adem&aacute;s, se describe a s&iacute; mismo como&nbsp;''mu&#769;sico de olfato y escritor de oi&#769;do''.
    </p><p class="article-text">
        Durante veinte a&ntilde;os ha formado parte de varias bandas de rock como Los Tupper o Soul Gestapo, y ha colaborado con artistas como Kevin Junior, Darrell Bath o Dave Kusworth. As&iacute;, Real ha llegado a publicar m&aacute;s de diez discos que han sido presentados en Francia y Reino Unido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celia Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/alberto-santamaria-inteligencia-jilgueros-gil_1_1187338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Dec 2019 12:11:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Santamaria,Librerías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Moraduca se cita con Alberto Santamaría y Karl Marx]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/moraduca-alberto-santamaria-karl-marx_1_2117048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, filósofo y docente presentará una obra en la que se recogen textos, notas y referencias sobre la idea de España del intelectual alemán</p><p class="subtitle">Podemos también organizará este viernes una presentación en El Almacén de las Artes de Astillero del último libro del exmilitar Luis Gonzalo Segura</p></div><p class="article-text">
        El escritor, doctor en Filosof&iacute;a y profesor en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, Alberto Santamar&iacute;a, y el exteniente del Ej&eacute;rcito de Tierra Luis Gonzalo Segura presentar&aacute;n este viernes, 18 de mayo, sus &uacute;ltimas obras en dos actos organizados por los c&iacute;rculos de Santander y El Astillero de Podemos Cantabria y que estar&aacute;n abiertos al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, con motivo del bicentenario del nacimiento de Karl Marx, La Moraduca (calle Isaac Peral 40, Santander) acoger&aacute; a partir de las 19.00 horas la presentaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/cultura/Presentacion-Marx-Espana-revolucion-recopilatoria_0_713578752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Espa&ntilde;a y Revoluci&oacute;n: Karl Marx'</a> (El Desvelo Ediciones), escrito por Alberto Santamar&iacute;a y que supone una revisi&oacute;n de los textos de Marx.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una edici&oacute;n ampliada de la obra de Manuel Sacrit&aacute;n, y en ella figuran textos, notas y referencias sobre la idea de Marx sobre Espa&ntilde;a y los procesos de cambio que estaba viviendo nuestro pa&iacute;s hasta la revoluci&oacute;n de 1854.
    </p><p class="article-text">
        A la misma hora, el Almac&eacute;n de las Artes (Francisco D&iacute;az Pimienta 15, El Astillero) acoger&aacute; la presentaci&oacute;n de la obra de Luis Gonzalo Segura, 'El libro negro del Ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol', un alegato contra la corrupci&oacute;n en la c&uacute;pula militar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2009, el exteniente del Ej&eacute;rcito de Tierra comenz&oacute; a denunciar malas pr&aacute;cticas que no fueron investigadas y, producto de la frustraci&oacute;n, escribi&oacute; 'Un paso al frente', un recopilaci&oacute;n de sus vivencias como militar en el que describe un mundo sombr&iacute;o, donde la impunidad, la corrupci&oacute;n, los abusos, la malversaci&oacute;n, los privilegios, el acoso laboral y sexual campa a sus anchas, sumado a la completa indefensi&oacute;n que sufre la tropa, destaca Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la publicaci&oacute;n de este libro, Podemos recuerda que Segura fue arrestado 139 d&iacute;as sin un juicio previo, por lo que se declara en huelga de hambre 22 d&iacute;as hasta que los m&eacute;dicos avisan del peligro inminente e irreversible que corre su salud por el s&iacute;ndrome de realimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de esta estancia en prisi&oacute;n, el exteniente empez&oacute; a tomar apuntes de sus vivencias que ir&aacute; ordenando ya fuera de la disciplina militar. Fruto de esta lucha interna y con el exterior surgir&aacute; 'C&oacute;digo Rojo', su segundo libro, y que supondr&aacute; la expulsi&oacute;n definitiva del Ej&eacute;rcito al d&iacute;a siguiente de su publicaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/moraduca-alberto-santamaria-karl-marx_1_2117048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2018 15:35:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Moraduca se cita con Alberto Santamaría y Karl Marx]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Cantabria,Alberto Santamaria,Literatura,Luis Gonzalo Segura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacho Vegas, Santiago Auserón, Fruela Fernández o Juan Gómez Bárcena participarán en el ciclo 'Cultura y Política']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/santiago-auseron-fernandez-barcena-politica_1_3303374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3d5c56b-7c01-471a-81d5-1231ef9d4bc5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos organizará este programa entre los meses de agosto y noviembre con la participación de músicos, filósofos, actores o escritores</p><p class="subtitle">También estarán Germán Cano, Gema Martínez, Elsa Pamparacuatro o Pablo Mazo, así como representantes del Café de las Artes o Espacio Espiral</p></div><p class="article-text">
        Podemos Cantabria ha organizado un ciclo sobre 'Cultura y Pol&iacute;tica', que se celebrar&aacute; entre los meses de agosto y noviembre y en el que participar&aacute;n m&uacute;sicos, fil&oacute;sofos, actores o escritores. El objetivo de la iniciativa es &ldquo;situar a la cultura en primera l&iacute;nea del debate pol&iacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo ha sido presentado este viernes en rueda de prensa la responsable del &aacute;rea de Cultura del partido, Elsa Miguel Guti&eacute;rrez, y su coordinador, Alberto Santamar&iacute;a, que han se&ntilde;alado que el punto de partida de esta propuesta es que la cultura es un bien colectivo y no debe entenderse ni como el lujo de unos pocos, ni como mero entretenimiento, pero tampoco como adorno tur&iacute;stico y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El programa de actividades incluye, junto a una serie de exposiciones, varios encuentros donde participar&aacute;n algunos &ldquo;nombres de referencia&rdquo; en la cultura espa&ntilde;ola, como Nacho Vegas o Santiago Auser&oacute;n, quienes abordar&aacute;n en varios debates la situaci&oacute;n de la cultura en el territorio de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n estar&aacute;n Germ&aacute;n Cano, Fruela Fern&aacute;ndez, Gema Mart&iacute;nez, Elsa Pamparacuatro, Pablo Mazo, Juan G&oacute;mez B&aacute;rcena, as&iacute; como representantes del Caf&eacute; de las Artes o Espacio Espiral.
    </p><p class="article-text">
        Todas las actividades tendr&aacute;n lugar en el espacio social La Moraduca (Isaac Peral, 40), recientemente inaugurado, a excepci&oacute;n del concierto previsto la noche del 11 de agosto en la Sala Ni&aacute;gara de Santander.
    </p><p class="article-text">
        Para los responsables de Podemos, &ldquo;no hay cambio pol&iacute;tico si no hay cambio cultural, si no hay cambio en la forma percibir y sentir lo que nos rodea&rdquo;. A su juicio, es &ldquo;necesario generar una visi&oacute;n de la cultura pegada a la vida cotidiana de las gentes&rdquo;, de forma que &eacute;sta se entienda &ldquo;como algo que se produce entre todos&rdquo; y &ldquo;no como algo que simplemente se consume&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, con los encuentros y actividades incluidos en el ciclo se pretende establecer una &ldquo;reflexi&oacute;n colectiva&rdquo; acerca de esta idea de cultura a cargo de personas de &ldquo;diferentes procedencias, tendencias, y modos de hacer, con el objetivo de repensar la cultura como eje de cambio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n incluye dos 'Encuentros sobre cultura y pol&iacute;tica', que tendr&aacute;n lugar los d&iacute;as 11 y 12 de agosto el primero de ellos, y el 3 y 4 de noviembre el segundo.
    </p><p class="article-text">
        En estos encuentros el p&uacute;blico tendr&aacute; la ocasi&oacute;n de poder hablar con Nacho Vegas o Santiago Auser&oacute;n, as&iacute; como debatir, con otros profesionales, cuestiones relacionadas con las artes esc&eacute;nicas y el patrimonio cultural. Tambi&eacute;n podr&aacute;n asistir a encuentros sobre nuevas voces de la literatura, arte y activismo, etc&eacute;tera.
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      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/santiago-auseron-fernandez-barcena-politica_1_3303374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2017 17:32:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Política,Cantabria,Podemos,Alberto Santamaria,Nacho Vegas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres libros para ponerse las pilas antes del Poetas 2017]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/tres-libros/libros-ponerse-pilas-poetas_132_3376272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a19b88e4-b987-40c3-801c-917149ef2924_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Poetas 2017"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la indecisión paralizante del equipo titular / Fabio de la Flor brindó su selección ejemplar</p></div><p class="article-text">
        Es ya este fin de semana, el festival<a href="http://www.mataderomadrid.org/ficha/6515/poetas-2017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Poetas 2017 en el Matadero de Madrid</a>. El a&ntilde;o pasado llovi&oacute; y los poetas bajaron al r&iacute;o en un paseo memorable y picnic-esco. Este fin de semana la probabilidad de precipitaciones es de un 10% y la programaci&oacute;n incluye actuaciones musicales fabulosas. 
    </p><p class="article-text">
        Incapaces de seleccionar tres libros para entrenar el o&iacute;do, hablamos con <a href="http://www.jotdown.es/2013/12/editar-en-tiempos-revueltos-fabio-de-la-flor-delirio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fabio de la Flor</a>, co-organizador junto con <a href="http://www.arrebatolibros.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arrebato Libros</a> del festival que se avecina, <a href="https://twitter.com/EditorDelirio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adictivo tuitero</a> y carism&aacute;tico editor de los <a href="http://delirio.es/web/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libros cuadrados como pu&ntilde;os de la editorial Delirio</a>. Dice misteriosamente que son libros &ldquo;de segundo grado; una carga de profundidad en la poes&iacute;a, y en cierta medido eso es lo que quiere ser el propio festival&rdquo;.
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                </figure><h1 class="article-text">El huesped esperado Alberto Santamar&iacute;a (La Bella Varsovia)</h1><p class="article-text">
        <a href="http://labellavarsovia.blogspot.in/2016/09/el-huesped-esperado-alberto-santamaria.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El huesped esperado </a>
    </p><p class="article-text">
        Alberto Santamar&iacute;a (Torrelavega, 1976) es poeta, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;a teor&iacute;a e historia del arte en la Universidad de Salamanca y escribe ensayos como <a href="http://www.elboomeran.com/obra/3155/si-fuese-posible-montar-en-una-bruja/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Si fuese posible montar en una bruja</em></a>, donde un un texto producido por la misma Inquisici&oacute;n acaba siendo prohibido. Cuando tenemos mucha suerte, <a href="http://www.eldiario.es/autores/alberto_santamaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe en eldiario.es</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Este libro que publica ahora La Bella Varsovia es en realidad cinco, porque recoge <em>El hombre que sali&oacute; de la tarta</em> (2004), <em>Notas de verano sobre ficciones del invierno (</em>2005), <em>Peque&ntilde;os c&iacute;rculos</em> (2009), <em>Interior metaf&iacute;sico con galletas</em> (2012) y <em>Yo, chatarra, etc&eacute;tera</em> (2015). Aquel primero que ya era un cl&aacute;sico en el momento de salir es hoy excelente y representativo de su po&eacute;tica reflexiva y su concepci&oacute;n de la memoria como constructora de mundos paralelos, como &ldquo;el verano del que yo hablo, id&eacute;ntico y tan diferente al tuyo&rdquo;. Del relato personal como el material del que est&aacute;n hechos los hombres. Ese hombre en una tarta que resulta ser &eacute;l mismo esa tarta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><strong>Hombre y tarta</strong><br/><br/>En qué tarta soñada el hojaldre se tornó invisible<br/>para ver desde dentro el mundo sin ser visto,<br/>qué imaginación nació de la nata, qué tarta<br/>de Giges me hizo acariciar el lomo<br/>del perro, el débil lloro del pájaro,<br/>decir al fin “más allá” o “más acá”,<br/>según mi lengua ordene. Qué diablos<br/>hacía un hombre en una tarta<br/>sino ser él mismo esa tarta. Allí dentro,<br/>sin espacio y sin tiempo.<br/>Qué hacía<br/>Sino esperar el grito, la sorpresa:<br/><br/>“tomad, aquí está mi cuerpo”.<br/><br/>Qué hacía, sino comenzar siempre de nuevo.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Alberto estar&aacute; recitando <a href="http://poeticofestival.es/2017/alberto-santamaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el s&aacute;bado a las 17</a> en el Plat&oacute; de Matadero de Madrid. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="http://delirio.es/web/index.php/2012/04/27/zurita/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>ZURITA</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ra&uacute;l Zurita (Delirio)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ZURITA</em> empieza con una severa cita de Thomas Mann: <em>Hondo es el pozo del tiempo</em>. &ldquo;Profunda es la poza del tiempo&rdquo;, repet&iacute;a el propio Ra&uacute;l Zurita en <em>Las ciudades del agua</em> (2006). Este nuevo libro ocupa tres momentos en el tiempo que son pozos especialmente hondos: los &uacute;ltimos minutos del atardecer del lunes 10 de septiembre de 1973; la noche entre el 10 y el 11 y el amanecer del 11 de septiembre de 1973. Ese d&iacute;a Salvador Allende entr&oacute; en el Palacio de la Moneda con el AK-47 que le regal&oacute; el Che Guevara para no salir m&aacute;s. Ese mismo d&iacute;a una patrulla militar detuvo a Zurita cuando se dirig&iacute;a a desayunar a la universidad de Ingenier&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>ZURITA</em> es la historia fragmentada de una tragedia, un relato en primera persona que &ldquo;transforme la experiencia del dolor en la construcci&oacute;n colectiva de un nuevo significado&rdquo;. Adem&aacute;s de preso fue torturado. Tambi&eacute;n dice despu&eacute;s, citando: &ldquo;No hay que olvidar nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Le soltaron bajo condici&oacute;n de no volver a pisar ninguna librer&iacute;a. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel 11-S, el poeta fund&oacute; el Colectivo de Acciones de Arte (C.A.D.A) para producir palabras como artefactos de resistencia al r&eacute;gimen En lugar de entrar en librer&iacute;as, las hac&iacute;a salir al arc&eacute;n. Su primera acci&oacute;n fue entregar cien bolsas de medio litro de leche a los residentes de la comuna La Granja y repartir las bolsas ya vac&iacute;as entre los artistas como soporte y plataforma para una exposici&oacute;n en la Galer&iacute;a Centro Imagen. Medio litro de leche por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cs1hnKPMEkE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la famosa medida 15 en el programa de Gobierno de Allende</a>. Lo llamaron &ldquo;Para no morir de hambre en el Arte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este Ra&uacute;l Zurita <a href="http://poeticofestival.es/2017/raul-zurita/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar&aacute; en el Plat&oacute; de Matadero</a> el s&aacute;bado a las 19h. Si se quedan m&aacute;s rato ver&aacute;n a m&aacute;s poetas, a Nacho Vegas y a Los Ganglios. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="http://www.larota.es/cat%C3%A1logo/libros-in%C3%BAtiles/co-co-co-u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>CO CO CO U</strong></em></a><em><strong> </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Luz Pichel (La u&ntilde;a rota)
    </p><p class="article-text">
        En 2012, la poeta gallega de culto Luz Pichel public&oacute; <em>Cativa en su lughar</em>, un poemario reescrito en castrapo, la lengua fronteriza, an&aacute;rquica y escandalosa del borde que se arraiga contra la normalizaci&oacute;n y la institucionalizaci&oacute;n de las dos lenguas oficiales. Se trataba de un acto pol&iacute;tico &ldquo;basado en la comunidad que queda&rdquo;. Como la lengua rebelde, Pichel se negaba all&iacute; a contraponer lo culto, lo correcto y lo urbano de &ldquo;la lengua ruin&rdquo;, rural y salvaje. El que llega ahora, CO CO CO U, aspira a&uacute;n m&aacute;s a encontrar lo bello en lo que es libre y salvaje. Un esc&aacute;ndalo silencioso, Luz Pichel. 
    </p><p class="article-text">
        Encima viene prologada por la impecable Mar&iacute;a Salgado, que no es solo su mejor alumna sino tambi&eacute;n su embajadora y fan. Y que, <a href="http://revistaalexia.es/caminantes-sobre-transhumancias-de-luz-pichel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este texto sobre un poemario anterior</a>, anticipaba ya este:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Quienes asistimos a su emocionante performance dentro de las <em>Picnic Sessions </em>celebradas <a href="http://ca2m.org//es/item/2504-picnic-9-jun-2016">en el Centro de Arte 2 de Mayo el último mes de junio</a>, lo sabemos. Aquel día la poeta salió a tartamudear un texto escrito en gallego rural, dicho con pleno acento de zona ante unas trescientas personas mayormente castellanohablantes. La dificultad traída por el tartamudeo y la opacidad semántica traída por el dialecto en cuestión se ofrecieron no como obstáculos de entendimiento sino como medios para potenciar una escucha muy activa y lingüísticamente consciente de lo que allí se estaba contando. El resultado de una escucha así de atenta fue la meridiana claridad con que el texto se nos apareció a todos los presentes que quisimos ponernos a hacer sentido de los trozos de lengua que ella nos lanzaba y de los nuestros a su lado, sentados todos en un margen bastante exterior de lo que suele sonar por los canales de actualidad. El que viene, <em>Co Co U</em>, es uno de esos libros imposiblemente nacionales que tan importantes le resultan a la lengua de la poesía, y al relato del fondo histórico del paso del siglo XX al XXI, ganen o no ganen premios, sean o no sean leídos a tiempo. <br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/tres-libros/libros-ponerse-pilas-poetas_132_3376272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 May 2017 18:28:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres libros para ponerse las pilas antes del Poetas 2017]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Santamaria,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El papel del intelectual es cortocircuitar las verdades que nos diseñan"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/alberto-santamaria-papel-intelectual-cortocircuitar-verdades-disenan_128_3489065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37c9cd0b-cca6-485b-a7fc-cf94edcaede5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El filósofo y escritor Alberto Santamaría."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filósofo, ensayista y poeta cántabro Alberto Santamaría publica con la editorial Sans Soleil su último trabajo, bautizado como 'Narración o barbarie'</p><p class="subtitle">"La cultura es el modo mediante el cual las instituciones pueden generar formas de consenso, formas de hegemonía y de homogeneización del relato", asegura</p><p class="subtitle">"Creo que la izquierda ha estado más pendiente de la gestión de sus propias dinámicas internas que de proponer caminos alternativos", concluye</p></div><p class="article-text">
        <strong>Aunque s&eacute; que no eras muy cin&eacute;filo me tienes que permitir hacerte un test de Voight-Kampff, esa prueba de empat&iacute;a&nbsp;ficticia para confirmar si eres un no menos ficticio replicante. En el film de Ridley Scott al personaje de Le&oacute;n le someten a una prueba empezando por el principio, por su madre. Yo quisiera preguntarte por algo que s&eacute; que te marc&oacute;. El paisaje de tus barrios de la infancia y no tan infantiles: Candina, Nueva Monta&ntilde;a... &iquest;C&oacute;mo te han condicionado tus antecedentes familiares, de clase, urbanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, s&iacute; que es cierto que el contexto condiciona muchas de tus formas de hacer y de pensar, en sentidos muy diversos. Como bien se&ntilde;alas, mi contexto fue el de un barrio obrero azotado por m&uacute;ltiples crisis, paro, etc. Vivir en las afueras de las afueras, en una ciudad del norte, crecer en un pol&iacute;gono industrial condiciona y mucho, incluso al hablar del mismo concepto de paisaje. Por otra parte, esto no es nada importante en s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, el barrio, sus problemas, as&iacute; como un contexto familiar marcadamente politizado en la medida en que mis padres eran militantes de izquierdas, pues hombre, hace mucho. En este sentido la mirada de clase siempre ha estado ah&iacute;, y creo que es un aprendizaje fuerte el ver estos procesos donde la desigualdad se hace a costa de quien menos puede y tiene. En este sentido, mis trabajos vienen condicionados por este camino.
    </p><p class="article-text">
        Pero insisto, esto no es nada &eacute;pico, ni victimista ni nada. Simplemente crec&iacute; ah&iacute; y luego pude ir creciendo conectando con otras personas con inquietudes completamente diferentes que tambi&eacute;n me nutrieron intelectualmente. De toda esa mezcla de problemas de clase e intelectuales me fui alimentando hasta que pude (mil sacrificios mediante) estudiar filosof&iacute;a y comenzar muy lentamente a conectar esas experiencias de la vida ordinaria, de barrio, con formulaciones te&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora podemos ir al final y hablar de Narraci&oacute;n o barbarie, el ensayo que acaba de publicarte Sans Soleil. Aunque el t&eacute;rmino relato o narrativa&nbsp;est&eacute;n bastante manoseados en la era de la postverdad, no por eso dejan de tener significancia. Me gustar&iacute;a saber c&oacute;mo puede un relato (m&iacute;tico,&nbsp;ideol&oacute;gico, cultural) imponerse a una realidad que lo contradice, es decir, se puede fracasar, se puede enga&ntilde;ar, pero mientras haya relato, todo se sostiene. &iquest;No es esto la prueba de que la ficci&oacute;n supera a la realidad?</strong><em>Narraci&oacute;n o barbarie</em><em>narrativa&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En <em>Narraci&oacute;n o barbarie</em> no hay un tema central, ni un argumento claramente dise&ntilde;ado. De hecho el subt&iacute;tulo <em>Fragmentos para una l&oacute;gica de la confusi&oacute;n en tiempos de orden</em> indica esto: que son fragmentos, formas de acercamiento no sistem&aacute;ticas que pretenden pensar las disposiciones desde las cuales se establecen narraciones que se estabilizan como <em>verdades</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los temas del libro se distribuyen en diversos niveles. Por un lado, hay una serie de textos que se preguntan acerca de c&oacute;mo construimos nuestras narraciones, nuestras formas de narrar la vida. Estudiar c&oacute;mo esas narraciones vienen dise&ntilde;adas por contextos de poder que tratan de dibujar lo que somos y decimos. Es decir, trata de generar la l&oacute;gica de nuestras emociones y sentimientos. De una forma sutil hemos aceptado narraciones que no son nuestras, formas de ser y de actuar que vienen tejidas por otros. Formas que pretenden ordenar lo que decimos e incluso sentimos. Narraciones como las del emprendedor, la de la calidad, la de las emociones, y otras m&aacute;s complejas como las de la libertad de expresi&oacute;n. Todas ellas, narraciones dominantes que de un modo sutil gestionan nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Se trata de relatos que no se imponen a trav&eacute;s de jerarqu&iacute;as, &oacute;rdenes, etc., sino que se dispersan como relatos de lo que debemos ser.
    </p><p class="article-text">
        Joder, tenemos algo tan rid&iacute;culo como &ldquo;delito de odio&rdquo;. Se trata de lo que en el libro llamo <em>sem&aacute;ntica institucional</em>, formas de esparcir relatos a trav&eacute;s de medios, de gestos, de talleres, etc. Los relatos del poder no quieren motivarnos, sino movilizarnos. Motivar quiere decir que somos seres inertes que hay que sacudir, de lo que se trata ahora, lo que pretende este poder actual basado en narraciones, en novelas mejor dicho (porque lo que nos venden son novelas como formas de vida) es movilizarnos. De ah&iacute; su activismo.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es pensar estos relatos, y lo que hago en el libro es pensar c&oacute;mo se estructuran. Muchos de los fragmentos del libro van sobre eso, es decir, c&oacute;mo se dise&ntilde;an esos relatos, desde qu&eacute; recinto psicol&oacute;gico y social nacen. Por otra parte, el libro trata de pensar en la necesidad de revisar esas narraciones desde otro espacio. &iquest;C&oacute;mo cortocircuitar esta sem&aacute;ntica institucional, estas narraciones de orden que se dise&ntilde;an y esparcen? En este punto, he tratado de recuperar ciertas posiciones algo extra&ntilde;as. Por un lado, he recuperado la idea de narraci&oacute;n del hipnoterapeuta Milton Erickson, que fund&oacute; en la narraci&oacute;n todo su sistema, pero entendiendo que la narraci&oacute;n es un tejido maleable y cuestionable. Por otra parte, reviso la idea de esquizofrenia de Deleuze, pero tratando de relacionarla con los trabajos de Gregory Bateson que el propio Deleuze y Guatari tienen en cuenta. La met&aacute;fora, la imagen del esquizofr&eacute;nico, del <em>decir esquizo</em> como forma de cuestionar el sentido de las narraciones que se nos ofrecen. Recuperar el lenguaje, cortocircuitar los relatos. Ese ser&iacute;a un esquema. Pero el libro est&aacute; lleno (o esa es mi idea) de rutas diferentes, de niveles distintos de reflexi&oacute;n, en la medida que, por ejemplo, lo literario y lo po&eacute;tico juega un papel clave en el desarrollo del libro.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, preparo un nuevo trabajo en el que me volcar&eacute; sobre estas narraciones desde una perspectiva que las trate de modo directo, es decir, enfrent&aacute;ndome a la manera pr&aacute;ctica en el que las instituciones, grandes corporaciones, etc., dise&ntilde;an sus relatos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el t&iacute;tulo del libro plantea la narraci&oacute;n y la barbarie como dicotom&iacute;a? &iquest;No pueden darse a la vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el t&iacute;tulo juega a confundir, como buena parte del libro. Puede que la idea est&eacute; en la necesidad de barbarizar la narraci&oacute;n que se nos da del mundo. Es una falsa dicotom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro citas ese elogio, apolog&iacute;a m&aacute;s bien, de la confusi&oacute;n que hace Schlegel. Y lo conectas directamente con esas construcciones narrativas que sostienen un modelo de sociedad imperante.&nbsp;T&uacute; eres fil&oacute;sofo y yo siempre pens&eacute; que tu 'trabajo' ten&iacute;a m&aacute;s que ver con clarificar lo confuso. La verdad es que el confundido ahora soy yo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jajajaja&hellip; Bueno, creo que la tarea del fil&oacute;sofo es acompa&ntilde;ar. El fil&oacute;sofo es un acompa&ntilde;ante indiscreto de lo que sucede. Y en este momento creo que la confusi&oacute;n es un arma importante para desentra&ntilde;ar las l&iacute;neas de orden que se nos ofrecen. Confundir es un arma interesante. Por otra parte, como dice Schlegel, si todo estuviese claro, perfectamente desvelado cada uno de los engranajes de nuestra existencia, la vida ser&iacute;a verdaderamente miserable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En libros anteriores, como 'Paradojas de lo Cool', hablas de c&oacute;mo el pensamiento conservador ha ido apropi&aacute;ndose de lo cultural como una marca que va m&aacute;s all&aacute; del campo de la cultura y se interna en lo econ&oacute;mico y en lo pol&iacute;tico. &iquest;Por qu&eacute; el discurso cultural es tan importante para establecer una hegemon&iacute;a&nbsp;cuando gran parte de la poblaci&oacute;n, incluidos muchos de sus dirigentes, viven perfectamente al margen de la cultura?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que estamos equivocados si pensamos que la cultura es s&oacute;lo lo relativo a la literatura, al cine, la danza, etc. Precisamente, es esto lo que provoca la idea equivocada de que a la derecha, por ejemplo, no le interesa la cultura. O que digamos que el debate cultural se basa en hablar del IVA cultural. Si lo vemos as&iacute;, estamos aceptando un relato completamente adelgazado.
    </p><p class="article-text">
        La cultura es el medio a trav&eacute;s del cual se estabilizan un mont&oacute;n de relatos. La cultura es el modo mediante el cual las instituciones pueden generar formas de consenso, formas de hegemon&iacute;a y de homogeneizaci&oacute;n del relato. Es por ello, por ejemplo, que la palabra Cultura est&eacute; en tan presente en programas electorales como los del PP, o que Gas Natural, BBVA o a cualquier otra instituci&oacute;n se les haga el culo Pepsi-Cola cada vez que hay algo relacionado con la cultura. Cultura, como dec&iacute;a Raymond Williams, es &ldquo;una estructura de sentimientos&rdquo;, quien controla esta estructura controla los sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la cultura sirve para homogeneizar relatos, para eliminar impurezas. Si nos fijamos bien, al poder y a las instituciones no les interesa la historia, en la medida en que la historia est&aacute; llena de disensos, de problemas, de disidencias. En cambio, ven en la cultura el mejor modo de superar esto. La cultura no es problem&aacute;tica y sirve para generar relatos consensuales. Ejemplo: hace poco pude ver <em>Figuras ocultas</em>, una pel&iacute;cula donde se retrata el racismo que sufren las mujeres en el contexto de la NASA en los sesenta y c&oacute;mo ellas lo superan. Hasta ah&iacute; todo genial. Pero si nos fijamos bien, esta pel&iacute;cula, como ejemplo cultural, no s&oacute;lo sirve para hablar del racismo, sino tambi&eacute;n para se&ntilde;alar que la gente de la NASA y todas sus pol&iacute;ticas no eran tan malas. Es decir, se pone a la misma altura ambas cosas. As&iacute; se desproblematiza y se oculta la realidad del sufrimiento y de la lucha de la gente afroamericana.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello, por ejemplo, que mientras el BBVA desahucia sin problemas puede poner en sus sedes frases pol&iacute;ticas de Martin Luther King, porque &eacute;ste se ha convertido en cultura y no en pol&iacute;tica. La cultura es un buen lugar para inventarse relatos que justifiquen lo injustificable, para que el pasado se muestre liso y perfectamente dise&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo construir relatos alternativos?&nbsp;&iquest;Por qu&eacute; la izquierda parece haber perdido su ADN cultural? De hecho, las formaciones emergentes que aspiran a cambiar profundamente la situaci&oacute;n apenas le dedican unos p&aacute;rrafos en sus programas&nbsp;a planteamientos culturales. &iquest;Cu&aacute;l es el papel del intelectual comprometido con un cambio social? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la universidad?&nbsp;&iquest;Qu&eacute; cabe hacer para alguien que sea inconformista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, ah&iacute; est&aacute; la clave y el problema. Creo que la izquierda (un concepto eso s&iacute;, demasiado vasto y complejo) ha estado m&aacute;s pendiente de la gesti&oacute;n de sus propias din&aacute;micas internas que de proponer caminos alternativos. Es evidente que no vamos a ver el final del capitalismo, pero s&iacute; estamos asistiendo a sus mutaciones, a sus ejercicios de malabarismo. El papel del intelectual no es s&oacute;lo narrar sino tambi&eacute;n cortocircuitar estas verdades que nos dise&ntilde;an. Algo de eso trato de se&ntilde;alar en <em>Narraci&oacute;n o barbarie</em> as&iacute; como en lo que estoy escribiendo ahora.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Marx que durante demasiado tiempo los fil&oacute;sofos se han dedicado a interpretar el mundo y que ya es hora de transformarlo. Bien, pues ha sido el capitalismo quien lo ha transformado, y lo sigue transformando en un constante proceso de travestismo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Quiz&aacute;, lo que hemos hacer ahora es interpretarlo, pero entender la interpretaci&oacute;n como un gesto activo y no meramente pasivo. Creo que el camino del intelectual es atacar las formas de racionalidad pol&iacute;tica del momento.
    </p><p class="article-text">
        Y en todo esto, &iquest;la universidad? Por experiencia, puedo decir que la universidad hoy se ha convertido en una especie de extra&ntilde;a subcontrata de las empresas, pero sobre todo del esp&iacute;ritu de &eacute;stas. La idea neoliberal de economizar todas las esferas de la vida encuentra de la universidad y en la transmisi&oacute;n de conocimientos un lugar id&oacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, esta aceptaci&oacute;n del neoliberalismo en el alma de la universidad se combina (parad&oacute;jicamente) con una forma de funcionar marcadamente jer&aacute;rquica y feudal. Hace poco, un profesor notable de mi universidad me lo explic&oacute; as&iacute;: no se trata de lo que puede hacer la universidad por ti, sino lo que t&uacute; puedes hacer para hacer m&aacute;s grande esta universidad. En fin, ese es el camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando yo era un chaval, la 'inteligencia emocional' era eso que ten&iacute;an las chicas y de lo que los chicos carec&iacute;an. Pero el revival actual tiene otro contenido, presumo. &iquest;Por qu&eacute; las grandes empresas y las entidades financieras est&aacute;n tan interesadas en financiar discursos culturales en los que parecen acabar de descubrir el papel del arte en la formaci&oacute;n de la persona cuando no es un &aacute;rea de su competencia ni tiene una repercusi&oacute;n inmediata en sus cuentas de resultados?</strong><em>revival</em>
    </p><p class="article-text">
        Las emociones, la felicidad, la creatividad, etc., es el gran tema de las grandes corporaciones, as&iacute; como de muchos espacios p&uacute;blicos. Esto forma parte del capitalismo afectivo que nos rodea. Veamos, todas las grandes cr&iacute;ticas de los a&ntilde;os sesenta y setenta realizadas contra el capitalismo -su car&aacute;cter jer&aacute;rquico, represor, su falta de creatividad y empat&iacute;a&hellip;- han sido perfectamente asimiladas en su interior.
    </p><p class="article-text">
        Basta con un simple experimento. Si tomamos las ideas de los <em>situacionistas </em>en los sesenta sobre la necesidad de la creatividad aplicada a la vida, perfectamente esas palabras pueden estar hoy sin ning&uacute;n tipo de problemas en un manual de gesti&oacute;n empresarial o en un libro sobre <em>coaching</em>. El capitalismo afectivo funciona as&iacute;: sue&ntilde;a con la idea de que todos seamos m&aacute;quinas, robots atentos e incansables, pero sabe que eso es imposible, ya que el sistema no durar&iacute;a mucho. En cambio sabe que a trav&eacute;s de las emociones, del individualismo afectivo que nos dice &ldquo;venga t&uacute; eres grande, t&uacute; puedes lograr lo que quieras&rdquo; es posible funcionar mejor, sacar un mayor rendimiento. Este individualismo afectivo es el gran campo de batalla. Es lo que se trata de movilizar a trav&eacute;s de las emociones. Las emociones, como dicen una y otra vez en los cursos del BBVA, por ejemplo, son productivas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte est&aacute; el hecho de c&oacute;mo este relato acapara terrenos incluso siniestros. Hace poco me enter&eacute; de que el Banco Santander (el gran banco defensor de las emociones) ofrece a aquellos que despide cursos para gestionar sus emociones. En fin, as&iacute; est&aacute; la cosa. Creo que desde el mundo de la cultura, pero no s&oacute;lo desde &eacute;ste, hace falta una lucha intensa contra esta concepci&oacute;n de las emociones marcadamente economizada y despolitizada a la vez. El problema es que suena raro (y eso lo saben bien quienes gestionan esto) enfrentarse a algo tan bello como emociones, creatividad, etc. Pero ir hac&iacute;a ello es un buen camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu producci&oacute;n literaria tiene un pie en la poes&iacute;a y otro en el ensayo. Acabas de publicar tu obra po&eacute;tica con 'La bella Varsovia' y me pregunto c&oacute;mo afrontas tu trabajo como poeta. &iquest;Hay vasos comunicantes con tu discurso m&aacute;s pol&iacute;tico en el ensayo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vasos comunicantes hay, pero muy diluidos. Me considero en este punto un animal bic&eacute;falo. Como poeta busco cosas bien diferentes a las que puedo hallar en la filosof&iacute;a. Se trata, en realidad, si lo pienso bien, de dos personas distintas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres de Santander pero tu actividad se desarrolla fundamentalmente fuera. Incluso creo que eres m&aacute;s reconocido en el &aacute;mbito nacional que en el regional. &iquest;Eres de esos intelectuales que tienen trazada una carrera literaria en t&eacute;rminos de reconocimiento y prestigio? &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. En absoluto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A estas alturas todav&iacute;a no tengo claro si eres humano o replicante. As&iacute; que te preguntar&eacute; por algo en mi opini&oacute;n&nbsp;determinante como es&nbsp;el fracaso. Me gustar&iacute;a que, en la cultura del &eacute;xito, me hablaras de esta palabra desterrada de nuestro discurso pero que est&aacute; en el d&iacute;a a d&iacute;a de millones de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fracaso es una de las grandes palabras del presente. Si nos fijamos en un mundo marcado por la desigualdad, cada vez se empieza m&aacute;s a hablar de ganador/perdedor, fracaso/&eacute;xito. Estas dualidades han suprimido los t&eacute;rminos igualdad/desigualdad. &ldquo;No existe el fracaso&rdquo;, nos dicen los manuales de coaching (la gran basura emocional del presente), pero hay gente que fracasa en sus proyectos.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso es una sensaci&oacute;n terrible que se tiende a ocultar en un presente que reclama &eacute;xitos. El problema reside en que esa narraci&oacute;n emocional de este capitalismo afectivo nos vende el fracaso como &ldquo;Puerta al &eacute;xito&rdquo;. De esta forma estamos abocados a ser, parafraseando a Baudelaire, &ldquo;emprendedores sin interrupci&oacute;n&rdquo;, que es la nueva forma de ser &ldquo;sublime&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y de esto ya se encargan desde las escuelas. Es decir, no existe el fracaso, emprende, etc. Hay programas espec&iacute;ficos para ni&ntilde;os con el objetivo de fomentar el emprendimiento. E incluso hace unos d&iacute;as le&iacute; en El Pa&iacute;s un art&iacute;culo acerca de &ldquo;C&oacute;mo criar a tus hijos para que sean futuros emprendedores en vez de funcionarios&rdquo;. Esa es la narraci&oacute;n. El camino es convertir cada acto de nuestra vida, cada esfera de ella, en un espacio economizado. Lo cual no quiere decir que haya r&eacute;ditos inmediatos, pero s&iacute; se establece una din&aacute;mica emocional disponible para cualquier cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Fernández Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/alberto-santamaria-papel-intelectual-cortocircuitar-verdades-disenan_128_3489065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El papel del intelectual es cortocircuitar las verdades que nos diseñan"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Santamaria,Ensayos,Literatura,Cultura,Cantabria,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unas vacaciones baratas en el mundo de la normopatia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/vacaciones-baratas-mundo-normopatia_132_3667340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El normópata (o la normópata) sitúa la norma como una muralla de piedra entre sus pensamientos y el mundo social que le rodea. Cuantas más normas haya mejor.</p></div><p class="article-text">
        Son las 12.20 de un 22 de diciembre de 2016. A las afueras de Santander, en un colegio de la periferia, cerca de un conocido centro comercial y de una vieja f&aacute;brica que produce alambr&oacute;n, se desarrolla una funci&oacute;n escolar de navidad. Justo a esa hora y en ese lugar act&uacute;an mis hijos. Llego tras un largo viaje con la idea de aparecer para poder ver la obra que representan. Para mi sorpresa llego a tiempo. Veo, mientras me acerco, el movimiento de ni&ntilde;os intranquilos que se agitan, el ritmo de la ma&ntilde;ana, los c&iacute;rculos de padres y madres que conversan felices en el exterior del recinto. Nada fuera de lo habitual en este tipo de festejos escolares y navide&ntilde;os. Sin embargo, justo al entrar, una chica me detiene el paso. Una joven que sin embargo tiene ya el gesto severo de una vieja profesora rancia. Me mira y me pide &ldquo;la entrada&rdquo;. Es cierto, no tengo. No la llevo. Sin embargo, mientras me insiste en la necesidad de tener &ldquo;entrada&rdquo; puedo ver desde fuera que el sal&oacute;n donde act&uacute;an (en realidad el gimnasio) est&aacute; medio vac&iacute;o. Es la &uacute;ltima actuaci&oacute;n y la mayor&iacute;a de gente (padres y madres de cursos inferiores) se ha ido. Pero no puedo pasar, &ldquo;son las normas&rdquo;, me dice.
    </p><p class="article-text">
        Aunque apenas haya gente a esas horas, las normas son las normas y sin entrada no hay acceso a la actuaci&oacute;n. &ldquo;Est&aacute; bien&rdquo;, digo. Me acerco a saludar y la joven me persigue y me pide que salga del gimnasio. &ldquo;Son las normas&rdquo;, insiste. &ldquo;Bueno, lo ver&eacute; desde fuera&rdquo;, a&ntilde;ado. &ldquo;No. Tampoco. Sin entrada no se puede ver la actuaci&oacute;n&rdquo;, concluye para mi asombro dicha profesora. &ldquo;Son las normas&rdquo;. Es una actuaci&oacute;n escolar de navidad, pero las normas se imponen con pu&ntilde;o de acero, como si el contenido y la seguridad implicasen la necesidad de esa f&eacute;rrea disciplina. Finalmente, desoyendo la prohibici&oacute;n de permanecer siquiera en la puerta para ver la actuaci&oacute;n mientras el interior est&aacute; medio vac&iacute;o con algunas de las sillas sin ocupar (algo bastante rid&iacute;culo, por cierto), decido mantenerme en la puerta. Algunas madres en el interior se percatan de lo fuertemente est&uacute;pido de la situaci&oacute;n y una de ellas consigue una entrada. As&iacute;, finalmente, pude acceder. &ldquo;Son las normas&rdquo;, insiste posteriormente la directora del centro. Las normas son as&iacute;. &ldquo;En ning&uacute;n teatro se puede entrar sin entrada&rdquo;, insiste. &iquest;Teatro? &iquest;No era una inofensiva actuaci&oacute;n de navidad? Y vuelve: &ldquo;son las normas, iguales para todos&rdquo;. Normas, normas, normas.
    </p><p class="article-text">
        Este caso personal y navide&ntilde;o puede servir de ejemplo a uno de los temas clave de la actualidad y que se convierten, por desgracia, en algo recurrente: la pulsi&oacute;n norm&oacute;pata que nos rodea. Normas, normas, normas. La directora del centro, sus &ldquo;secuaces&rdquo;, etc., son perfectamente retratables dentro de esta patolog&iacute;a (normopat&iacute;a) que tiene que ver con considerar la norma como la salvaguardia objetiva ante cualquier problema, como escudo ante cualquier eventualidad. Como si las normas naciesen y se desarrollasen con vida propia, como si el poder naciese de ellas por una especie de &oacute;smosis. Es algo que en algunos lugares y espacios p&uacute;blicos (desde colegios hasta universidades) se ha convertido en muleta para generar una presunta objetividad. Una objetividad que a su vez inviste a algunas personas de una presunta y delirante autoridad, como en el caso mencionado, donde no puede haber di&aacute;logo porque lo que hay son: normas, normas, normas. Las normas funcionan en estos contextos en la medida en que sirven para tranquilizar a quien debe gestionar. La norma como anestesia. El norm&oacute;pata (o la norm&oacute;pata) sit&uacute;a la norma como una muralla de piedra entre sus pensamientos y el mundo social que le rodea. Cuantas m&aacute;s normas haya mejor. Ahora bien, gestionar no es poner normas y m&aacute;s normas, al contrario, es tratar de conseguir que con la menor cantidad de normas posibles los espacios sean capaces de autodesarrollarse sin problemas. O dicho de otro modo: las normas son est&uacute;pidas si, en lugar de favorecer la gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico y de sus gentes, sirven, &uacute;nicamente, para generar espacios de vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Las normas no predicen, no tienen vida, son meros formalismos. Las normas, vistas como en este caso, en lugar de servir a la gente terminan por ser su opuesto: acabamos por ser nosotros quienes servimos a las normas. No hay eficiencia en la norma si la norma no se flexibiliza en funci&oacute;n de los contextos. Y esta normopat&iacute;a tiene mucho que ver con las formas capitalistas de difusi&oacute;n de mensajes. Esteban Hern&aacute;ndez, en su reciente y recomendable 'Los l&iacute;mites del deseo. Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI', escribe: &ldquo;Cuando el deseo de estabilidad no se pretende conseguir mediante la incorporaci&oacute;n de conflictos, sino a trav&eacute;s del orden y la disciplina meticulosa de la vida, el poder se coloca por encima de la sociedad&rdquo;. Esto implica que m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano uno &ldquo;est&aacute; preparado para cualquier problema futuro, excepto para el que termin&oacute; aconteciendo&rdquo;. He ah&iacute; la ceguera del norm&oacute;pata, para quien el lema es &uacute;nico: normas, normas, normas. Un altar a las normas. Normas r&iacute;gidas.
    </p><p class="article-text">
        La normopat&iacute;a nos excede, nos vac&iacute;a plenamente de subjetividad y le otorga a la norma todo el peso del deseo. Los psicoanalistas Joyce McDougall y Christopher Bollas lo han estudiado en varias ocasiones. Para ellos los norm&oacute;patas son &ldquo;aquellas personas que tienen una tendencia a atender las normas de manera extrema. Las personas que tienen esta caracter&iacute;stica suelen perder su propia subjetividad, ya que sus decisiones est&aacute;n fuertemente influenciadas por lo que ellos consideran que la norma define como &rdquo;lo correcto&ldquo;. Lo correcto es que haya normas y que estas normas sean iguales e inalterables en todo momento y lugar, ya sea eso la NASA, la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, o un peque&ntilde;o colegio p&uacute;blico de una peque&ntilde;a ciudad de un pa&iacute;s perif&eacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Ense&ntilde;ar a nuestros hijos e hijas que las normas en contextos sociales p&uacute;blicos y de relaci&oacute;n educativa son importantes no puede desligarse de que aprender a flexibilizar esas normas en funci&oacute;n de variables inesperadas o simplemente diferentes es tambi&eacute;n un valor educativo, incluso un valor superior. Para otros psicoanalistas el problema es m&aacute;s complejo. Por ejemplo, Christophe Dejours relaciona la normopat&iacute;a con &ldquo;la banalidad del mal&rdquo;, de la que hablase Hannah Arendt. Es decir, el norm&oacute;pata es aquel de act&uacute;a &ldquo;porque las normas lo dicen&rdquo;. Inoculado por el virus de una norma, el norm&oacute;pata no se cuestiona el sentido o las posibilidades de cambio, ya que la norma es objetiva y habla por nosotros. Esto es: actuar sin percatarse de la maldad y/o estupidez de esas normas. En muchos centros p&uacute;blicos esta normopat&iacute;a se convierte en un eje delirante.
    </p><p class="article-text">
        Es importante impulsar la necesidad de huir de esa normopat&iacute;a para generar espacios de encuentro y disenso, sobre todo en los espacios educativos p&uacute;blicos. Cumplir la norma por el mero hecho de tener forma gramatical de norma no otorga a esa proposici&oacute;n sentido de verdad. Las normas no son verdad y no producen verdades. Huyamos de la normopat&iacute;a que nos rodea, y busquemos otros espacios. Ense&ntilde;ar a disentir antes que a consensuar no tiene nada de malo y puede ser un principio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Santamaría]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/vacaciones-baratas-mundo-normopatia_132_3667340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Dec 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Unas vacaciones baratas en el mundo de la normopatia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alberto Santamaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Santamaría reúne su obra poética más descarnada y provocadora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/alberto-santamaria-presentacion-huesped-esperado_1_3768686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba3ba23d-df52-4c99-8664-4833e40622cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Librería Gil acogerá la presentación de 'El huésped esperado', un libro editado por La Bella Varsovia y que recoge la poesía del autor cántabro</p><p class="subtitle">El también escritor y poeta Marcos Díez será el encargado de presentar un acto que se celebrará el próximo 11 de noviembre a partir de las 19.00 horas</p></div><p class="article-text">
        El poeta, fil&oacute;sofo y docente Alberto Santamar&iacute;a (Torrelavega, 1976) acumula tras de s&iacute; una ingente obra literaria, un h&iacute;brido en el que se atreve tanto con los versos m&aacute;s desgarradores como con la prosa m&aacute;s descarnada y provocadora. Ahora, su trabajo a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os queda recogida en un volumen editado por La Bella Varsovia y que el autor presentar&aacute; el pr&oacute;ximo 11 de noviembre en la Librer&iacute;a Gil.
    </p><p class="article-text">
        El tambi&eacute;n escritor y poeta Marcos D&iacute;ez ser&aacute; el encargado de presentar un acto que se celebrar&aacute; en&nbsp;la Plaza de Pombo el pr&oacute;ximo 11 de noviembre, a partir de las 19.00 horas, y en el que ambos analizar&aacute;n los aspectos m&aacute;s singulares de&nbsp;'El hu&eacute;sped esperado', que re&uacute;ne en una &uacute;nica obra&nbsp;los cinco libros de poemas de Alberto Santamar&iacute;a, adem&aacute;s de varios textos in&eacute;ditos, que dibuja&nbsp;una jugosa panor&aacute;mica que abarca m&aacute;s de una d&eacute;cada de publicaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En su escritura bastarda se hibridan la filosof&iacute;a, la poes&iacute;a y la pol&iacute;tica: una realidad que se distorsiona para diseccionarla, que se quiere extra&ntilde;ada, con la sensaci&oacute;n de que vemos m&aacute;s claro entre lo oscuro. Poemas inc&oacute;modos, porque se sirven de nuestras circunstancias y de nuestro lenguaje para hurgar en la herida, y poemas que esperan mucho del lector, porque la met&aacute;fora perfecta necesita del agua para crecer&rdquo;, explican desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Trayectoria literaria</h3><p class="article-text">
        Alberto Santamar&iacute;a&nbsp;es profesor de Teor&iacute;a e Historia del Arte en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca y es autor de los libros de poes&iacute;a 'El hombre que sali&oacute; de la tarta', 'Notas de verano sobre ficciones del invierno', 'Peque&ntilde;os c&iacute;rculos', 'Interior metaf&iacute;sico con galletas' y 'Yo, chatarra, etc&eacute;tera', todos&nbsp;ellos ahora reunidos en este volumen titulado 'El hu&eacute;sped esperado'. Asimismo, su obra po&eacute;tica aparece recogida en diversas antolog&iacute;as de poes&iacute;a espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a la escritura po&eacute;tica ha publicado una serie de ensayos en los que ahonda en diferentes cuestiones relacionadas con el arte, la literatura y la filosof&iacute;a, como 'El idilio americano. Ensayos sobre la est&eacute;tica de lo sublime', 'El poema envenenado. Tentativas sobre est&eacute;tica y po&eacute;tica', 'La vida me sienta mal. Argumentos a favor del arte rom&aacute;ntico previos a su triunfo' o&nbsp;'Si fuese posible montar en una bruja'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/alberto-santamaria-presentacion-huesped-esperado_1_3768686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Nov 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Santamaría reúne su obra poética más descarnada y provocadora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Santander,Marcos Díez,Alberto Santamaria,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que Felipe González nos explicó a Delacroix]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-felipe-gonzalez-explico-delacroix_132_3774735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f9f5f6a-f3fc-4652-a3cc-b5978f327fa7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La libertad de expresión hay que leerla desde abajo, no desde arriba. De otro modo, siempre será una cárcel.</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuentan algunos historiadores fue Delacroix quien durante el transcurso de la revoluci&oacute;n de 1830 dijo aquello de que &ldquo;quien se expresa no es libre&rdquo;. Antes, George B&uuml;chner hab&iacute;a escrito en una carta: &ldquo;Si me expreso dejo de ser libre, me ato, maldita sea&rdquo;. &iquest;A d&oacute;nde quer&iacute;an llegar ambos con esta paradoja? &iquest;Expresarse no es justo lo contrario? &iquest;En qu&eacute; sentido la expresi&oacute;n es lo opuesto a la libertad?
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que estas ideas se relacionan directamente con esa f&oacute;rmula que nos parece el grado m&aacute;s alto de nuestro vivir democr&aacute;tico, el momento superior del cl&iacute;max del <em>ser tolerante</em> al que aspiramos: &ldquo;la libertad de expresi&oacute;n&rdquo;. Lo que Delacroix y B&uuml;chner &ndash;y alg&uacute;n otro rom&aacute;ntico&ndash;&nbsp;supieron ver y leer como pocos es que quien se expresa deja de ser libre, precisamente porque se expresa. &iquest;C&oacute;mo? &iquest;En qu&eacute; sentido? En fin, podr&iacute;amos resumirlo as&iacute;: expresarse es comprometerse con lo que se dice y con lo que se hace, es abandonar el silencio y entrar en el conflicto del di&aacute;logo, lo que provoca que cada una de nuestras palabras sea un contrato. Si digo me someto a lo que digo, me ato a ello. Expresarse, ese gran reto de los rom&aacute;nticos, exige siempre, a su vez, un ejercicio de responsabilidad o de radical silencio. (Responsabilidad quiz&aacute; no sea la palabra adecuada, pero es la &uacute;nica que me viene a la cabeza).
    </p><p class="article-text">
        La f&oacute;rmula <em>libertad de expresi&oacute;n</em> esconde, desde el marco del liberalismo del cual parte, un sentido marcadamente variable. <em>Libertad de expresi&oacute;n</em> no se&ntilde;ala lo mismo en las diferentes &eacute;pocas en las cuales se apela a ella. Esto es clave. Cada &eacute;poca tiene su libertad de expresi&oacute;n. En cualquier caso, gracias al liberalismo capitalista (gracias, sinceramente) obtuvimos hace siglos esta forma de expresar individualmente nuestro parecer. Pudimos as&iacute; expresar nuestro deseo individual y libre de comprar y vender tanto objetos como ideas como a nosotros mismos en tanto que fuerza de trabajo. Terry Eagleton al estudiar el periodo original del liberalismo europeo lo recordaba de este modo: &ldquo;Lo que logr&oacute; desacralizar a la religi&oacute;n no fue la izquierda atea sino la actividad mundana del capitalismo&rdquo;. Y es cierto. Esa actividad mundana implicaba la necesidad de una libertad de expresi&oacute;n, la capacidad de <em>expresar libremente ideas.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es menos cierto que esta <em>expresi&oacute;n libre de ideas </em>asociada con la democracia ha terminado por vincularse triste y directamente hoy con un dispositivo neoliberal donde <em>eso expresable</em> est&aacute; en funci&oacute;n de un horizonte de interpretaci&oacute;n que nadie o muy pocos manejan. &iquest;Hasta d&oacute;nde podemos expresarnos? Es normal que escuchemos eso de &ldquo;la libertad de expresi&oacute;n tiene un l&iacute;mite, por supuesto&rdquo;, y quien suele decir esto, normalmente, es quien detenta el poder, esto es: quien controla los resortes de lo decible. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; ese l&iacute;mite y para qu&eacute; sirve? De ah&iacute; nace parte del problema. Tal vez por eso nos avisaban los rom&aacute;nticos de que <em>expresarse es un problema. </em>Y algo m&aacute;s, decimos <em>libertad de expresi&oacute;n</em> pero no decimos libertad de dicci&oacute;n. No es s&oacute;lo lo que se dice lo que nos compromete sino tambi&eacute;n lo que se hace.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo: la libertad de expresi&oacute;n es una trampa, una trampa ante la cual pagan los que menos posibilidades de expresarse p&uacute;blicamente tienen. Es tan s&oacute;lo un bello r&oacute;tulo que tiende a quebrarse cuando tratamos profundizar en su sentido real. &iquest;Sobre qu&eacute; horizonte interpretativo situamos esa <em>libertad de expresi&oacute;n</em>? &iquest;Qui&eacute;n maneja los resortes &uacute;ltimos de ese expresarse y es capaz de juzgar objetivamente? En efecto, no tenemos un sentido de la libertad de expresi&oacute;n, lo que poseemos es una <em>creencia</em>, y tal vez una fe en ella, pero no nos pertenece.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Entonces?
    </p><p class="article-text">
        Podemos leerlo desde hechos concretos. Hace unos d&iacute;as <a href="http://www.eldiario.es/politica/Decenas-intentan-Felipe-Gonzalez-Autonoma_0_571143150.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una serie de personas decidieron expresarse y cuestionar la legitimidad como orador del expresidente Felipe Gonz&aacute;lez</a>. Ante los hechos, se decidi&oacute; que, por motivos de seguridad, Gonz&aacute;lez no impartiera la conferencia que ten&iacute;a pensado ofrecer. Este hecho se ha interpretado bajo la forma de que esas personas limitaron la libertad de expresi&oacute;n de Gonz&aacute;lez. Si acudimos a cierta prensa observamos de modo generalizado que esas personas en leg&iacute;tima protesta son <em>j&oacute;venes</em>, palabra que adquiere en el contexto de la protesta (no as&iacute; en el deporte, por ejemplo) el sentido peyorativo de quien carece de historia intelectual suficiente. J&oacute;venes y estudiantes, es decir, gente que en lugar de estudiar se dedica a <em>otra cosa cuando deber&iacute;a estar estudiando</em>. A esto se le suele a&ntilde;adir lo de &ldquo;radical&rdquo;, que es lo que se dice del otro cuando quien pronuncia esa palabra quiere hacernos creer que existe algo as&iacute; como una perfumada centralidad. Este cocktail lleva a criminalizar toda su acci&oacute;n, la cual acaba definida como acto de descerebrados violentos. No niego que lo sean. No los conozco. Carezco de datos. Es un ejemplo. Un caso, nada m&aacute;s. Sin embargo este caso nos sirve para ilustrar algunos elementos.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;adamos algo. La libertad de expresi&oacute;n, en nuestra sociedad &ndash;que difiere notablemente del marco liberal en el cual naci&oacute;&ndash; va asociada a procesos de transformaci&oacute;n y variaci&oacute;n, lo mismo que las mercanc&iacute;as en el mercado capitalista. La libertad de expresi&oacute;n de los ochenta no es la misma que la de hoy. La libertad de expresi&oacute;n viene marcada por lo que la polic&iacute;a sensible de cada momento decida. La libertad de expresi&oacute;n se amolda a las leyes del mercado. No existe sino en funci&oacute;n de unas pautas marcadas por la visibilidad de ese discurso expresado. Por eso la precauci&oacute;n rom&aacute;ntica: &ldquo;Si me expreso no soy libre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora alcanzamos el punto al cual quer&iacute;a llegar. La libertad de expresi&oacute;n va asociada, en efecto, a una l&iacute;nea invisible y variable entre lo decible y lo no decible en una determinada &eacute;poca. As&iacute; pues, por ejemplo, la libertad de expresi&oacute;n suele vincularse con los medios de comunicaci&oacute;n los cuales visibilizan determinados discursos, se&ntilde;alando lo que es decible y admisible. En este caso, cuando Gonz&aacute;lez habla &ndash;se expresa, quiero decir&ndash; los medios escuchan, anotan, esparcen. Cuando Gonz&aacute;lez emite un mensaje en un medio bajo su inalienable libertad de expresi&oacute;n (por supuesto) ese mensaje se propaga, se escucha, se aprende. En cambio, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando quien defiende su libertad de expresi&oacute;n es invisibilizado? El pueblo es violento cuando se expresa porque carece de palabra. Porque cuando se expresa suele hacerlo en el extremo, al final de una lucha que lo lleva hasta la desesperaci&oacute;n, es decir, cuando su voz se ha roto de tanto intentar que se le oiga. No trato de legitimar ninguna radicalidad (aunque estar&iacute;a en mi derecho de ejercer entonces mi libertad de expresi&oacute;n, supongo) sino de hacer ver que en ocasiones la libertad de expresi&oacute;n tiene que ver con la posibilidad de hacerse ver/o&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que protestaban por la presencia de Gonz&aacute;lez en la universidad puede que se excedieran (no tengo ni idea de si esto es as&iacute;), pero lo cierto es que la capacidad de visibilizar su palabra es mucho m&aacute;s escasa que la de un consejero delegado de una gran empresa y/o un expresidente.
    </p><p class="article-text">
        Saliendo de este caso particular, podemos sostener, para concluir, que cuando escuchamos al que se le niega habitualmente la palabra, cuyo discurso es invisibilizado regularmente, cuando al final lo vemos y escuchamos, es cuando se le termina mostrando p&uacute;blicamente como violento, y se dice que es incapaz de usar el medio leg&iacute;timo: la palabra. Pero su palabra ya est&aacute; agotada, porque nadie antes le ha permitido expresarse libremente.
    </p><p class="article-text">
        La libertad de expresi&oacute;n, pues, s&oacute;lo sirve para aqu&eacute;l que no la necesita, para aquel o aquellos que hacen de su uso p&uacute;blico del lenguaje formas de asentar lo l&iacute;mites de esa libertad de expresi&oacute;n. La libertad de expresi&oacute;n hay que leerla desde abajo, no desde arriba. De otro modo, siempre ser&aacute; una c&aacute;rcel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Santamaría]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-felipe-gonzalez-explico-delacroix_132_3774735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Oct 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que Felipe González nos explicó a Delacroix]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Santamaria,Felipe González,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotros y la Gran Novela de la Derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gran-novela-derecha_132_3835872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be217096-89f2-419a-8cf1-6b19b8b513dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nosotros y la Gran Novela de la Derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El relato del caballero andante sigue funcionando exactamente igual que hace seis siglos: la derecha ha sabido gestionar su relato de élites, que lo son porque se lo merecen, mientras que la izquierda ha olvidado la novela de la clase trabajadora</p></div><p class="article-text">
        Hay una novela que recorre las calles de nuestras ciudades y pueblos desde hace ya varios a&ntilde;os. Es una novela atractiva, de tapas blandas, pero que resiste todos los envites a pesar de que sus personajes, uno tras otro, perezcan en sus p&aacute;ginas. Esa novela nos la venden, nos la inoculan, nos la filtran en nuestros vasos de agua diariamente sin darnos cuenta. Y esa novela busca incansable su protagonista. Esa novela se escribe desde arriba y cae sobre nosotros como una fina lluvia que se deposita sobre cabezas y cuerpos con la ligera sensaci&oacute;n de refrescar nuestros modos de hacer y nuestros sue&ntilde;os. Es la novela del IBEX 35, es la novela invisible de estos tiempos, que ni siquiera necesita excesivo papel, ni mucho menos una sintaxis previa altamente definida. Es la novela de las &eacute;lites y de sus ep&iacute;gonos y cada vez m&aacute;s es la novela de la clase trabajadora. En esta novela, que crece a trav&eacute;s de series de tv, o de charlas, cursos de emprendizaje, seminarios, crowdfunding, etc., se ofrece una visi&oacute;n de la vida sometida a unos patrones definidos. Es a trav&eacute;s de esta novela como la derecha ha sido capaz de hacerse con un lugar que la izquierda ha obviado: la cultura. La derecha sabe construir novelas h&aacute;bilmente atractivas, y no s&oacute;lo las construye sino que sabe distribuirlas. La izquierda, al parecer, no.
    </p><p class="article-text">
        Ve&aacute;moslo de otro modo. Hace unos d&iacute;as pude visitar la Torre de Pero Ni&ntilde;o, en San Felices de Buelna (Cantabria). All&iacute; se nos cuenta la historia de este caballero medieval aventurero, Pero Ni&ntilde;o, historia recogida por Gutierre D&iacute;az de Games, su ayudante y sirviente. En esta rara biograf&iacute;a medieval, escrita en la primera mitad del siglo XV, Gutierre tiene por objetivo loar las aventuras de su se&ntilde;or, sus victorias y trofeos, y, as&iacute; mismo, servir de modelo y recuerdo para el futuro. Si nos fijamos, y aunque el mundo de la caballer&iacute;a pronto caer&iacute;a en desgracia, el relato que se nos da se ha mantenido perfectamente inalterado. Circulamos a&uacute;n, en efecto, en novelas de caballer&iacute;as. Quiero decir, Espa&ntilde;a (por mucho que nos quieran vender) creo que nada tiene que ver hoy con el Quijote y con Sancho, esa imagen de locura, etc., ni con la picaresca, sino con los relatos cl&aacute;sicos de caballer&iacute;as. S&iacute;, seguimos ah&iacute; dentro, aunque creamos que no. El relato del caballero andante sigue funcionando exactamente igual que hace seis siglos, nada ha variado en el relato. Obviamente han variado los medios, las formas, las estructuras legales y de derecho, etc., es decir, la c&aacute;scara, pero el relato de la caballer&iacute;a en su n&uacute;cleo ideol&oacute;gico sigue funcionando igual. En Espa&ntilde;a la derecha ha sabido gestionar su posici&oacute;n de caballer&iacute;a, su relato de &eacute;lites que lo son porque se lo merecen, una especie de derecho adquirido. Esto es: la novela de que si tengo tanto dinero, coches, etc., es porque lo he trabajado. Ese relato que da por sentado que si vives en un piso en los arrabales y no llegas a fin de mes es simple y llanamente culpa tuya. Ese relato es el de la caballer&iacute;a, es el relato que escribe Gutierre D&iacute;az de Games sobre su se&ntilde;or Pero Ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, esta novela de caballer&iacute;as dentro de la cual vivimos (a pesar de que la queramos disfrazar de lo que sea) viene refrendada por estudios diversos. Entre ellos este tema caballeresco se ha puesto de relieve en un reciente estudio titulado 'Resultados del mercado de trabajo y origen familiar. Evidencia de 5 pa&iacute;ses europeos durante la recesi&oacute;n', realizado por la Universidad de Alcal&aacute; de Henares, donde podemos hallar sin rodeos el sentido de la nueva novela caballeresca. La conclusi&oacute;n es certera: &ldquo;En Espa&ntilde;a pertenecer a una familia 'bien' sigue siendo una tarjeta de visita para encontrar un buen empleo independientemente de la formaci&oacute;n recibida [&hellip;]. Entre dos personas con la misma formaci&oacute;n pero descendientes de familias distintas a nivel social, tendr&aacute; m&aacute;s posibilidades de encontrar un buen empleo aquella que pertenezca a una familia con posibles&rdquo;.&nbsp; La novela de caballer&iacute;as, entendida como la lectura de clase, sigue actuando, incluso m&aacute;s que antes. As&iacute; lo certifica este estudio: &ldquo;Existen indicios de que, vista la relaci&oacute;n entre la desigualdad social y la transmisi&oacute;n intergeneracional de oportunidades, en Espa&ntilde;a se est&aacute; produciendo un estancamiento o incluso un descenso en la igualdad de oportunidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sorprende (o no) que esta novela, llena de pliegues, haya logrado avanzar, transformarse y hacerse m&aacute;s y m&aacute;s atractiva, hasta el punto de amoldarse a la clase trabajadora (que crea su propia novela de caballer&iacute;as, algo as&iacute; como la serie 'b' de la caballer&iacute;a). En pocos lugares como en 'La gallina ciega' de Max Aub puede verse arqueol&oacute;gicamente el sentido de esta situaci&oacute;n &ldquo;literaria&rdquo;. En su breve visita a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os sesenta Aub tiene un fascinante momento de iluminaci&oacute;n. Es ese en el que se da cuenta de que el espa&ntilde;ol, el espa&ntilde;ol de clase trabajadora, es capaz de conformarse muy pronto en (y con) su pobreza.&nbsp; El franquismo lo supo hacer, supo actuar sobre esa novela. Hay un inconsciente espa&ntilde;ol (suena raro, pero as&iacute; es) que tiende a hacer que la pobreza se convierta en un recinto habitable e incluso deseable si no hay movimiento. Es ese &ldquo;conformarse con su pobreza&rdquo; de la clase trabajadora, sigue Aub, la que provoca el miedo a cualquier cambio. Ahora bien esa pobreza no se ve como tal &ndash;ah&iacute; est&aacute; el truco de la novela- sino como un espacio de confort, como un recinto propio, como un relato que dice &ldquo;esto me lo he ganado&rdquo; y aqu&iacute; me quedo. No es simple miedo al cambio, es algo m&aacute;s profundo. Este relato del inconsciente espa&ntilde;ol, donde uno se conforma con su pobreza como dec&iacute;a Aub, beneficia a las &eacute;lites, por supuesto, quienes no se conforman nunca, quienes no se conforman jam&aacute;s con su riqueza, y necesitan cambio y aventura en el sentido caballeresco, es decir, a costa de los vasallos. Porque, no lo olvidemos, las &eacute;lites son activistas natos. Esa es la novela que nos da ahora el capitalismo (o como queramos llamarlo hoy), es la novela en la que nos sit&uacute;a, en la distancia hist&oacute;rica, el caballero medieval Pero Ni&ntilde;o. Esa novela de las &eacute;lites ha incluido en su vientre, eso s&iacute;, a quienes en su pobreza no la ven como tal, sino como un lugar so&ntilde;ado, un para&iacute;so particular desde el cual prometen no molestar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Molestar desde abajo? Eso nunca. Al mismo tiempo el capitalismo, o su forma de novelizar nuestras vidas, por mucho que nos insistan, no tiene por objetivo hoy transformarnos a todos en zombis mec&aacute;nicos, en reificados personajes. No, no es as&iacute;. O mejor, ese ser&iacute;a su sue&ntilde;o, pero a sabiendas de que si as&iacute; fuese el sistema saltar&iacute;a pronto por los aires. La contradicci&oacute;n del capitalismo est&aacute; ah&iacute;: en querer reificarnos pero, al mismo tiempo, necesitar crear instrumentos afectivos que nos hagan sentir que no es &eacute;se su objetivo, que no es &eacute;se su deseo. He ah&iacute; una buena novela capitalista. He ah&iacute; la contradicci&oacute;n real del capitalismo. Las emociones y los afectos se han convertido (filtrados ambos por un cloroformo economicista que los desactiva) en piezas rentables de esta novela de la derecha. (Santander sin ir m&aacute;s lejos es una ciudad donde la cultura es cloroform&aacute;tica, por ejemplo.) Recuperar esos personajes (emociones y afectos) y tornarlos cr&iacute;ticos y transformadores desde el concepto de clase (s&iacute;, han le&iacute;do bien, de clase) es clave.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente uno de los problemas de la izquierda es que ha abandonado o ha dejado pasar sin ning&uacute;n problema esta novela de caballer&iacute;as de la derecha. O, mejor, se ha adaptado a ella. Se ha sentido a gusto dentro de ella. Ha olvidado la novela de la clase trabajadora, que no es una novela, sino un relato siempre a medias, que no se ha construido. La izquierda abandon&oacute; el relato de la clase trabajadora, su propia forma de darse, de escribirse; y en este sentido cedi&oacute; ese relato cultural a la derecha, quien h&aacute;bilmente supo vaciar esa historia de clase, edulcor&aacute;ndola, amans&aacute;ndola y amold&aacute;ndola a la Gran Novela de la Derecha. Esa Gran Novela de la Derecha &ndash;dentro de la cual vivimos, y que se construye desde los propios medios de comunicaci&oacute;n- deshizo todo intento de relato disidente, y escribi&oacute;&nbsp; el relato de que eso de &ldquo;la clase trabajadora&rdquo; es cosa del pasado, algo innecesario conceptualmente para el objetivo del crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;He ah&iacute; una de la novelas a cuestionar. Recientemente Owen Jones lo se&ntilde;alaba directamente: &ldquo;La izquierda necesita desesperadamente volver a enfocarse en la clase. Desde los a&ntilde;os 80 en adelante &ndash;cuando el movimiento laborista fue aplastado, las viejas industrias destrozadas y la guerra fr&iacute;a termin&oacute;&ndash; la clase ocup&oacute; el &uacute;ltimo asiento. El g&eacute;nero, la raza y la sexualidad parec&iacute;an m&aacute;s importantes y relevantes. En realidad, nunca deber&iacute;a haber sido una cosa o la otra: &iquest;C&oacute;mo se puede entender el g&eacute;nero sin la clase y viceversa dada, por ejemplo, la desproporcionada concentraci&oacute;n de mujeres mal remuneradas y con inseguridad laboral?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; el reto, la novela que ha de ser cuestionada, el relato popular que es necesario reescribir. Mientras no establezcamos caminos para ese nuevo relato social y popular, donde la cultura juega un papel central, la novela de Caballer&iacute;as que a d&iacute;a de hoy sigue escribiendo la derecha desde sus medios y desde sus gestos, triunfar&aacute; sin remedio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Santamaría]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gran-novela-derecha_132_3835872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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