<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Neandertales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/neandertales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Neandertales]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1012388/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué se sabe de Shanidar A? Un estudio revela que este neandertal sobrevivió a un traumatismo y murió lanceado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/shanidar-estudio-revela-neandertal-sobrevivio-traumatismo-murio-lanceado-pm_1_13590746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d76274f9-6a4a-4734-a75c-dff6887403c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué se sabe de Shanidar A? Un estudio revela que este neandertal sobrevivió a un traumatismo y murió lanceado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se identificó un orificio redondo en el omóplato, en lo que se considera el ejemplo más antiguo conocido de violencia interpersonal letal con una lanza de madera</p><p class="subtitle">Un variante genética de los neandertales podría explicar por qué algunas personas desarrollan más músculo
</p></div><p class="article-text">
        Shanidar est&aacute; considerado como uno de los yacimientos paleol&iacute;ticos m&aacute;s importantes del mundo. Desde que comenz&oacute; a excavarse en 1957, se han hallado los restos de, al menos, una decena de <strong>neandertales</strong> de hace entre 50.000 y 75.000 a&ntilde;os que demuestran que estos humanos ten&iacute;an un <strong>comportamiento mortuorio complejo, intencional y simb&oacute;lico</strong>. Y ahora tambi&eacute;n se sabe que se daban <strong>episodios violentos</strong>, de acuerdo con una nueva investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estudio identific&oacute; un <strong>orificio redondo en el om&oacute;plato</strong> (esc&aacute;pula) de un neandertal, en lo que los investigadores consideran que podr&iacute;a ser el ejemplo m&aacute;s antiguo conocido de violencia interpersonal letal con una <a href="https://www.eldiario.es/spin/descubiertas-herramientas-madera-portatiles-antiguas-utilizadas-hombre-pm_1_12943765.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lanza de madera</a>.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis no solo revela <strong>un ataque al neandertal</strong>, bautizado con el nombre de Shanidar A, sino que, antes de su muerte, este individuo sufri&oacute; y se recuper&oacute; milagrosamente de un violento traumatismo en la cara que le parti&oacute; un incisivo y desplaz&oacute; los dientes contiguos. Para los autores, estas evidencias corroboran que los neandertales de la cueva de Shanidar cuidaban a los miembros del grupo en la vida y en la muerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a72ca37-cca1-4295-b5e9-2188f023f43b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista de la entrada a la cueva de Shanidar en el Kurdistán iraquí"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista de la entrada a la cueva de Shanidar en el Kurdistán iraquí                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio, liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y realizado por <strong>cient&iacute;ficos</strong> del Instituto Catal&aacute;n de Paleoecolog&iacute;a Humana y Evoluci&oacute;n Social (IPHES), de Tarragona, y del Centro Nacional de Investigaci&oacute;n sobre la Evoluci&oacute;n Humana (CENIEH), de Burgos, se han publicado en la revista <em>Scientific Reports</em>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lanzas, golpes y cuidados</strong></h2><p class="article-text">
        Shanidar A, probablemente el m&aacute;s antiguo de los individuos enterrados en esta zanja natural, se hallaba justo debajo del torso de una mujer (Shanidar Z) y yac&iacute;a colocado boca arriba y orientado al este. De este <strong>var&oacute;n adulto, de unos 45 a&ntilde;os</strong>, descubierto en 2020, se recuper&oacute; la mano derecha casi completa, fragmentos de costillas y costillas enteras, la esc&aacute;pula (omoplato) izquierdo y siete dientes.
    </p><p class="article-text">
        La esc&aacute;pula del neandertal se conserv&oacute; pr&aacute;cticamente intacta bajo 7,5 metros de roca y sedimento durante unos 75.000 a&ntilde;os. Intacta, salvo por una <strong>perforaci&oacute;n circular de 15 mil&iacute;metros </strong>de ancho. Seg&uacute;n apuntan los arque&oacute;logos de Cambridge que dirigieron la excavaci&oacute;n, esta fue hecha por una lanza de madera afilada, ya que la punta de una lanza de s&iacute;lex o piedra dejar&iacute;a un agujero plano o angular. Y van m&aacute;s all&aacute;: afirman que la herida podr&iacute;a ser la primera evidencia del uso de lanzas de madera afiladas en el Oriente Medio prehist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        La lanza<strong> penetr&oacute; la cavidad tor&aacute;cica izquierda </strong>desde el frente y atraves&oacute; el cuerpo &mdash;incluidos el pulm&oacute;n y probablemente las arterias principales&mdash; antes de perforar la esc&aacute;pula izquierda, provocando una muerte instant&aacute;nea. Los investigadores sospechan que el golpe mortal pudo haber sido dirigido al coraz&oacute;n. Adem&aacute;s, el equipo hall&oacute; peque&ntilde;os fragmentos de hueso desplazados por el arma, cuya posici&oacute;n sugiere que la lanza entr&oacute; desde arriba con una trayectoria descendente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7484c82b-dd18-4e9f-a087-cb7ce5b580f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La escápula izquierda de Shanidar A, fotografiada en el Centro Leverhulme de Estudios de Evolución Humana de la Universidad de Cambridge"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La escápula izquierda de Shanidar A, fotografiada en el Centro Leverhulme de Estudios de Evolución Humana de la Universidad de Cambridge                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La posici&oacute;n de la herida y la fuerza necesaria para atravesar el cuerpo del neandertal presentan las caracter&iacute;sticas de un disparo mortal dirigido al coraz&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la autora principal del estudio y miembro del Departamento de Arqueolog&iacute;a de Cambridge, Emma Pomeroy, destacando la <strong>intencionalidad de la acci&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n revela que, antes de recibir esa herida por lanza de madera, Shanidar A <strong>logr&oacute; sobrevivir a un grave traumatismo facial </strong>gracias a los cuidados de sus cong&eacute;neres. El estudio del sarro de los <a href="https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-espana-guardaban-dientes-rinoceronte-hallazgo-cambia-parecia-simple-resto-animal-pm_1_13217228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dientes</a> revel&oacute; que el individuo sigui&oacute; aliment&aacute;ndose durante al menos un a&ntilde;o m&aacute;s despu&eacute;s de la herida, durante una convalecencia sumamente dolorosa que le hubiera provocado la muerte de no ser por los cuidados y la alimentaci&oacute;n recibidos por sus cong&eacute;neres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/shanidar-estudio-revela-neandertal-sobrevivio-traumatismo-murio-lanceado-pm_1_13590746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 10:22:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d76274f9-6a4a-4734-a75c-dff6887403c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="441036" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d76274f9-6a4a-4734-a75c-dff6887403c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="441036" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué se sabe de Shanidar A? Un estudio revela que este neandertal sobrevivió a un traumatismo y murió lanceado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d76274f9-6a4a-4734-a75c-dff6887403c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un yacimiento de Barcelona revela que los neandertales fabricaban herramientas de madera hace 60.000 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/yacimiento-barcelona-revela-neandertales-fabricaban-herramientas-madera-60-000-anos-pm_1_13574178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba46ddef-96fb-4beb-8ce5-ccfa85cf899a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un yacimiento de Barcelona revela que los neandertales fabricaban herramientas de madera hace 60.000 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores han identificado lanzas de más de dos metros, posibles bandejas y una misteriosa maza</p><p class="subtitle">Hallan los restos de un cráneo de Neandertal de 60.000 años en un yacimiento catalán
</p></div><p class="article-text">
        Los neandertales no solo dominaban la fabricaci&oacute;n de herramientas de piedra, tambi&eacute;n utilizaban la madera para construir refugios, elaborar armas, preparar alimentos y fabricar utensilios dom&eacute;sticos. As&iacute; lo revela una investigaci&oacute;n realizada en el&nbsp;<strong>Abric Roman&iacute;, un yacimiento arqueol&oacute;gico situado en Capellades (Barcelona)</strong>, donde se han identificado centenares de restos que permiten reconstruir una parte hasta ahora poco conocida de la vida cotidiana de estos humanos <strong>hace aproximadamente 60.000 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El estudio, <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aeh2287" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista cient&iacute;fica&nbsp;</a><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aeh2287" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science Advances</em></a>&nbsp;y liderado por el <strong>Instituto Catal&aacute;n de Paleoecolog&iacute;a Humana y Evoluci&oacute;n Social (IPHES)</strong>, ha analizado&nbsp;<strong>597 restos procedentes de 16 niveles arqueol&oacute;gicos</strong>, con antig&uuml;edades comprendidas entre los <strong>62.000 y los 40.000 a&ntilde;os</strong>. Los resultados muestran que la madera desempe&ntilde;aba un papel fundamental en la organizaci&oacute;n dom&eacute;stica y en las actividades de los grupos neandertales.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento resulta especialmente relevante porque&nbsp;<strong>la madera raramente sobrevive durante tantos miles de a&ntilde;os</strong>. Al tratarse de un material org&aacute;nico, suele descomponerse y desaparecer de los yacimientos. Sin embargo, las condiciones geol&oacute;gicas del Abric Roman&iacute; han permitido conservar las huellas de muchos de estos objetos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay poqu&iacute;simos yacimientos en el mundo que tengan las condiciones necesarias, por eso, el Abric Roman&iacute; es un sitio excepcional&rdquo;, explica Palmira Saladi&eacute;, investigadora del IPHES y responsable del estudio. Las excavaciones comenzaron en 1983 y han permitido recuperar informaci&oacute;n sobre las sucesivas ocupaciones neandertales de este abrigo rocoso. 
    </p><h2 class="article-text">Lanzas, bandejas y estructuras para protegerse del fr&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Entre los hallazgos destacan&nbsp;<strong>dos lanzas de madera con extremos puntiagudos</strong>, una de 2,45 metros y otra de la que se conservan 1,99 metros. Su forma indica que pudieron emplearse para cazar a corta distancia. Una apareci&oacute; en un contexto arqueol&oacute;gico con restos de ciervo, aunque los investigadores no pueden confirmar que se utilizara espec&iacute;ficamente para capturar estos animales.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han identificado&nbsp;<strong>cuatro posibles bandejas o recipientes elaborados con corteza</strong>, algunos de enebro, que pudieron servir para transportar materiales o realizar tareas dom&eacute;sticas. Adem&aacute;s, una estructura formada por palos cruzados sobre un hogar podr&iacute;a haber sido utilizada para procesar alimentos mediante el calor.
    </p><p class="article-text">
        Otra pieza especialmente llamativa es&nbsp;<strong>una vara de 5,10 metros de longitud</strong>, aparentemente modificada, que pudo formar parte de una estructura ligera destinada a acondicionar el espacio habitado. Estos elementos sugieren que los neandertales no se limitaban a ocupar refugios naturales, sino que tambi&eacute;n pod&iacute;an adaptarlos a sus necesidades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/811ce3ef-fe81-4b3e-ab5d-ff4897be4d86_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los objetos de madera encontrados durante la investigación en el Abric Romaní"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los objetos de madera encontrados durante la investigación en el Abric Romaní                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una misteriosa maza</h2><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n incluye adem&aacute;s un objeto singular,&nbsp;<strong>fabricado en una sola pieza de madera y con un mango de unos 16 cent&iacute;metros</strong>, cuya forma recuerda a una maza. Las marcas de raspado indican que fue elaborado deliberadamente, aunque su funci&oacute;n contin&uacute;a siendo desconocida.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos plantean diferentes posibilidades: pudo utilizarse para golpear materiales, participar en actividades de caza o incluso tener alguna funci&oacute;n simb&oacute;lica o social. Aunque esta &uacute;ltima interpretaci&oacute;n sigue siendo una hip&oacute;tesis que no ha podido demostrarse.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis tambi&eacute;n ha identificado posibles palos cavadores y objetos puntiagudos. La mayor&iacute;a de los restos corresponden a troncos, ramas, ra&iacute;ces y acumulaciones de le&ntilde;a, principalmente de&nbsp;<strong>pino silvestre</strong>, que los neandertales recog&iacute;an y utilizaban como combustible para mantener sus hogares.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante d&eacute;cadas hemos podido reconstruir con mucho detalle qu&eacute; hac&iacute;an los neandertales con la piedra&rdquo;, explica M. Gema Chac&oacute;n, coautora del estudio y codirectora del yacimiento. Ahora, a&ntilde;ade, &ldquo;la madera nos abre ahora una parte de su mundo que casi siempre hab&iacute;a desaparecido y nos permite ampliar la mirada sobre su tecnolog&iacute;a y sobre la manera en que organizaban su vida cotidiana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/yacimiento-barcelona-revela-neandertales-fabricaban-herramientas-madera-60-000-anos-pm_1_13574178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 06:23:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ba46ddef-96fb-4beb-8ce5-ccfa85cf899a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="139921" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ba46ddef-96fb-4beb-8ce5-ccfa85cf899a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="139921" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un yacimiento de Barcelona revela que los neandertales fabricaban herramientas de madera hace 60.000 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ba46ddef-96fb-4beb-8ce5-ccfa85cf899a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Neandertales,Arqueología,Madera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-descubre-pelvis-neandertales-varones-parecia-mujeres-actuales-pm_1_13455749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e10c281-99e9-4455-b53d-38fb396f70a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo atribuye esta semejanza a una configuración anatómica ancestral y propone que fueron los varones de Homo sapiens quienes desarrollaron posteriormente una especialización relacionada con la marcha</p><p class="subtitle">Una tumba de Luxor llena de momias superpuestas revela cómo cambiaron los entierros en el antiguo Egipto</p></div><p class="article-text">
        La pelvis de los neandertales varones <strong>compart&iacute;a m&aacute;s caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas con la de las mujeres actuales que con la de los hombres modernos</strong>. Es la principal conclusi&oacute;n de un estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-59915-8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Scientific Reports</em>, que plantea invertir una interpretaci&oacute;n mantenida durante d&eacute;cadas. Seg&uacute;n los autores, los rasgos observados en estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> no representar&iacute;an una especializaci&oacute;n neandertal, sino la conservaci&oacute;n de una configuraci&oacute;n ancestral que tambi&eacute;n mantienen las mujeres de <em>Homo sapiens</em>. La transformaci&oacute;n se habr&iacute;a producido <strong>fundamentalmente en los varones modernos, cuyas articulaciones de la cadera se desplazaron hacia una posici&oacute;n m&aacute;s anterior</strong>. El equipo propone que esta reorganizaci&oacute;n pudo <strong>favorecer la amortiguaci&oacute;n de impactos</strong> y el almacenamiento de energ&iacute;a durante la marcha, aunque advierte de que esta hip&oacute;tesis biomec&aacute;nica todav&iacute;a debe comprobarse experimentalmente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se apoya principalmente en <strong>dos pelvis </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>neandertales</strong></a><strong> masculinas</strong> relativamente completas, Kebara 2, encontrada en Israel, y Pelvis 1 de la Sima de los Huesos, en Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de algunas medidas del ejemplar fragmentario de La Ferrassie 1. Los f&oacute;siles fueron comparados con 63 pelvis masculinas y 28 femeninas de humanos modernos procedentes de distintas &aacute;reas geogr&aacute;ficas. Uno de los rasgos que hist&oacute;ricamente m&aacute;s hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n era el largo y delgado ramo p&uacute;bico superior de los neandertales. El nuevo an&aacute;lisis sostiene que su longitud se explica principalmente por la posici&oacute;n de la articulaci&oacute;n de la cadera y <strong>no por la existencia de un canal del parto especialmente amplio</strong>, como se hab&iacute;a planteado anteriormente.
    </p><h2 class="article-text">La posici&oacute;n de la cadera marca la diferencia</h2><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n muestra que la abertura p&eacute;lvica de los neandertales masculinos, en relaci&oacute;n con su tama&ntilde;o corporal, no difiere significativamente de la de las mujeres actuales y resulta proporcionalmente mayor que la de los hombres de <em>Homo sapiens</em>. Tambi&eacute;n su ramo p&uacute;bico superior es relativamente largo y se aproxima m&aacute;s al patr&oacute;n femenino moderno. La clave se encuentra en los acet&aacute;bulos, las cavidades donde encajan las cabezas de los f&eacute;mures. En los neandertales masculinos y las mujeres actuales <strong>ocupan una posici&oacute;n m&aacute;s posterior</strong>, mientras que en los varones modernos est&aacute;n desplazados hacia delante. Cuanto m&aacute;s anterior se encuentra la articulaci&oacute;n, menor es la distancia hasta la s&iacute;nfisis p&uacute;bica y m&aacute;s corto resulta el ramo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las coincidencias aparecen tambi&eacute;n en otras proporciones de la regi&oacute;n isquiop&uacute;bica</strong>. El ramo neandertal es especialmente fino, frente al m&aacute;s corto y grueso de los hombres modernos, y el an&aacute;lisis conjunto de distintas variables vuelve a aproximar los f&oacute;siles masculinos a las mujeres actuales. Esto no significa que sus pelvis fueran id&eacute;nticas, sino que comparten una configuraci&oacute;n general y un conjunto significativo de caracter&iacute;sticas que las distinguen del patr&oacute;n masculino de nuestra especie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17b1f9d0-6b98-473e-b453-fc33021b242f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reconstrucción del esqueleto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reconstrucción del esqueleto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una especializaci&oacute;n relacionada con la marcha</h2><p class="article-text">
        A partir de estas diferencias, los autores plantean que la anatom&iacute;a verdaderamente singular ser&iacute;a la de los hombres actuales. El desplazamiento hacia delante de las articulaciones de la cadera <strong>aumenta su distancia horizontal respecto a la l&iacute;nea de gravedad del cuerpo</strong>. Seg&uacute;n el modelo propuesto, esta disposici&oacute;n permitir&iacute;a que la pelvis ayudara a amortiguar el descenso del centro de masas al apoyar el tal&oacute;n y, al mismo tiempo, favoreciera el almacenamiento de energ&iacute;a en m&uacute;sculos y tendones flexores del muslo. Otras modificaciones anat&oacute;micas, como el mayor grosor del ramo p&uacute;bico, estar&iacute;an relacionadas con esa misma reorganizaci&oacute;n. Sin embargo, existe un posible coste: una mayor capacidad para absorber impactos podr&iacute;a ir acompa&ntilde;ada de una <strong>menor estabilidad mediolateral.</strong> Los investigadores insisten por ello en que todav&iacute;a debe comprobarse si esta configuraci&oacute;n supone una ventaja neta para caminar largas distancias.
    </p><h2 class="article-text">La configuraci&oacute;n ancestral no ser&iacute;a la masculina actual</h2><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n evolutiva cambia tambi&eacute;n la manera de entender las diferencias entre hombres y mujeres. Los investigadores consideran que <strong>los neandertales masculinos y las mujeres modernas conservar&iacute;an una configuraci&oacute;n ancestral</strong>, mientras que la pelvis masculina de <em><strong>Homo sapiens</strong></em><strong> habr&iacute;a adquirido posteriormente su anatom&iacute;a derivada</strong>. Las exigencias del parto habr&iacute;an impedido que las mujeres siguieran la misma trayectoria, ya que determinadas modificaciones afectar&iacute;an al canal obst&eacute;trico. As&iacute;, parte del marcado dimorfismo sexual de la pelvis humana actual podr&iacute;a estar relacionado no solo con las necesidades reproductivas femeninas, sino tambi&eacute;n con una especializaci&oacute;n desarrollada en los varones. El propio estudio define la migraci&oacute;n anterior de los acet&aacute;bulos como una condici&oacute;n derivada propia de los hombres modernos.
    </p><p class="article-text">
        Los autores advierten, no obstante, de una <strong>limitaci&oacute;n importante: se conoce muy poco sobre la pelvis completa de las mujeres neandertales</strong>. Los restos disponibles sugieren que el dimorfismo sexual pudo ser reducido en buena parte de esta regi&oacute;n anat&oacute;mica, aunque existen diferencias claras. Una de ellas se encuentra en la escotadura ci&aacute;tica mayor, especialmente estrecha en los neandertales masculinos y mucho m&aacute;s amplia en las mujeres modernas. La semejanza identificada por el estudio debe entenderse, por tanto, como un <strong>patr&oacute;n anat&oacute;mico compartido en determinados rasgos y no como una equivalencia completa entre ambas pelvis</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo permite as&iacute; reinterpretar caracter&iacute;sticas que durante d&eacute;cadas se hab&iacute;an considerado peculiaridades de los neandertales. Kebara 2, un individuo masculino que vivi&oacute; hace unos 55.000 a&ntilde;os, sirve ahora como referencia para plantear que parte de esa anatom&iacute;a pertenece en realidad a una configuraci&oacute;n m&aacute;s antigua. La gran transformaci&oacute;n habr&iacute;a ocurrido posteriormente en los varones de nuestra especie, aunque todav&iacute;a queda por demostrar experimentalmente hasta qu&eacute; punto esa especializaci&oacute;n modific&oacute; su manera de caminar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-descubre-pelvis-neandertales-varones-parecia-mujeres-actuales-pm_1_13455749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:00:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1e10c281-99e9-4455-b53d-38fb396f70a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69037" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1e10c281-99e9-4455-b53d-38fb396f70a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69037" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio descubre que la pelvis de los neandertales varones se parecía más a la de las mujeres actuales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1e10c281-99e9-4455-b53d-38fb396f70a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Neandertales,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una pelvis hallada en Torre Pacheco reescribe la evolución del parto humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/pelvis-hallada-torre-pacheco-reescribe-evolucion-parto-humano_1_13455861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e641d70b-6510-43a9-a3b3-f7d4499bf97b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x19y415.jpg" width="1200" height="675" alt="Una pelvis hallada en Torre Pacheco reescribe la evolución del parto humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio pone en duda que el tamaño del canal del parto estuviera condicionado principalmente por caminar sobre dos piernas</p><p class="subtitle">La misteriosa cara hallada en Atapuerca que abre “una nueva página en la evolución humana”</p></div><p class="article-text">
        La teor&iacute;a evolutiva tradicional explica que la forma de la pelvis humana surgi&oacute; del dif&iacute;cil equilibrio entre dar a luz a ni&ntilde;os con <a href="https://www.eldiario.es/spin/humanos-cara-pequena-neandertales-respuesta-etapa-pm_1_12171876.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cabezas</a> de gran tama&ntilde;o y la necesidad de caminar sobre dos piernas. Esta hip&oacute;tesis, conocida como el 'dilema obst&eacute;trico', acaba de ser cuestionada por los hallazgos del <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/recuperan-adn-humano-animal-sedimento-cueva-miron_1_12046722.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> de la Sima de las Palomas del Cabezo Gordo, en el municipio murciano de Torre Pacheco; y en la Cueva de Dederiyeh en Siria, que han probado que el dilema evolutivo no radica entre el parto y la bipedalidad. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio, publicado este martes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (<a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2535303123" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PNAS</a>), ha reconstruido y analizado de forma virtual dos pelvis neandertales casi completas, procedentes de ambos yacimientos. La evidencia sugiere que el verdadero conflicto existe entre el parto y la estabilidad del suelo p&eacute;lvico. Aunque las regiones internas de la pelvis relevantes para el parto son notablemente similares entre los neandertales y los humanos modernos, las partes externas relacionadas con la locomoci&oacute;n presentan diferencias. Esto sugiere que la eficiencia al caminar no fue la restricci&oacute;n principal que limit&oacute; el tama&ntilde;o del canal del parto.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como han explicado los investigadores al frente del estudio, Christoph Zollikofer y Marcia Ponce de Le&oacute;n, de la Universidad de Z&uacute;rich, en su presentaci&oacute;n en Torre Pacheco, esta investigaci&oacute;n desplaza nuestra comprensi&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/spin/fosil-humano-descubierto-grecia-cambia-mapa-evolucion-europa-pm_1_12550349.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evoluci&oacute;n humana</a> desde un relato sencillo de &ldquo;parto frente a <a href="https://www.eldiario.es/spin/andamos-erguidos-cambios-pelvis-humana-clave-singular-forma-caminar-pm_1_12585744.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bipedia</a>&rdquo; hacia un modelo &ldquo;multifactorial&rdquo; m&aacute;s complejo, en el que la estabilidad, la locomoci&oacute;n y la maternidad desempe&ntilde;an papeles competitivos en la configuraci&oacute;n de nuestro organismo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los investigadores principales, estos resultados ofrecen una &ldquo;perspectiva m&aacute;s amplia que la hip&oacute;tesis evolutiva tradicional&rdquo;, lo que sugiere que nuestros antepasados estaban mucho mejor adaptados a sus estilos de vida singulares de lo que se hab&iacute;a pensado anteriormente.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de estos hallazgos, la &uacute;nica pelvis completa que existe de una mujer neandertal, encontrada en la Sima de las Palomas y bautizada como 'Paloma' por los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de presentar diferencias en sus formas p&eacute;lvicas, los neandertales y los humanos modernos comparten patrones similares de dimorfismo sexual, lo que indica que los desaf&iacute;os a la hora de dar a luz a ni&ntilde;os con cabezas grandes manteniendo al mismo tiempo la estabilidad del suelo p&eacute;lvico han sido una constante durante cientos de miles de a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Tres d&eacute;cadas de excavaciones</h2><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n pone en duda la hip&oacute;tesis tradicional de la adaptaci&oacute;n al fr&iacute;o de los neandertales, ya que se ha demostrado que la relaci&oacute;n superficie-volumen de su pelvis se encuentra dentro del rango de variaci&oacute;n del ser humano moderno.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de tres d&eacute;cadas despu&eacute;s de que comenzaran las primeras excavaciones, la Sima de las Palomas contin&uacute;a siendo una referencia internacional en el estudio de los neandertales. Los hallazgos principales de este yacimiento son los huesos y dientes de al menos trece individuos neandertales, procedentes de diferentes niveles de estratos de entre 130.000 y 50.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad, &uacute;tiles de s&iacute;lex musterienses y restos faun&iacute;sticos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa M. Almagro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/pelvis-hallada-torre-pacheco-reescribe-evolucion-parto-humano_1_13455861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 15:04:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e641d70b-6510-43a9-a3b3-f7d4499bf97b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x19y415.jpg" length="133024" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e641d70b-6510-43a9-a3b3-f7d4499bf97b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x19y415.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133024" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una pelvis hallada en Torre Pacheco reescribe la evolución del parto humano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e641d70b-6510-43a9-a3b3-f7d4499bf97b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x19y415.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Yacimientos arqueológicos,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela que el desarrollo de los bebés neandertales era muy similar al de los humanos modernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-revela-desarrollo-bebes-neandertales-similar-humanos-modernos-pm_1_13376028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6668aa51-13af-4d6e-93cf-cc843e9b82bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela que el desarrollo de los bebés neandertales era muy similar al de los humanos modernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores concluyeron que no hay diferencias fundamentales entre ambas especies en las primeras etapas de crecimiento</p><p class="subtitle">Descubren el origen de la diferencia entre la palma y el dorso de las manos hace más de 400 millones de años</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Fueron los <strong>neandertales tan diferentes a nosotros, los humanos modernos</strong>, desde su nacimiento? Los investigadores <a href="https://www.eldiario.es/spin/universidad-cantabria-desmonta-mito-neandertales-vivian-paisajes-helados-pm_1_13353221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han reflexionado sobre esta cuesti&oacute;n durante d&eacute;cadas</a>, y ahora un nuevo estudio realizado a trav&eacute;s de restos de beb&eacute;s neandertales encontrados en una cueva en Baviera ha aportado nuevos datos muy interesantes. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores encargados de la <a href="https://royalsocietypublishing.org/rsos/article/13/6/260485/482134/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, que se ha publicado en la <em>Royal Society Open Science</em>, trabajaron en Sesselfelsgrotte (Baviera, Alemania), <strong>uno de los yacimientos neandertales m&aacute;s ricos y singulares </strong>de Europa occidental. Este conserva huesos y dientes de hasta tres individuos no adultos, que analizaron para comprender mejor las posibles diferencias entre ambas especies durante las primeras etapas de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n a la que han llegado es sorprendente. &ldquo;Nuestros resultados indican que ambas formas humanas experimentaron<strong> procesos de crecimiento sorprendentemente similares</strong>, al menos durante las &uacute;ltimas etapas del embarazo&rdquo;, explic&oacute; el profesor Thorsten Uthmeier, Catedr&aacute;tico de Arqueolog&iacute;a Prehist&oacute;rica de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Nuremberg (FAU), una de las entidades que ha participado en el estudio. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2068590239392616829?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Los resultados del estudio</strong></h2><p class="article-text">
        Mediante tomograf&iacute;a computarizada de alta resoluci&oacute;n (micro-CT), el equipo internacional de investigadores estudi&oacute; concretamente los<strong> f&oacute;siles de tres j&oacute;venes neandertales</strong> que vivieron hace aproximadamente entre 75.000 y 50.000 a&ntilde;os, incluyendo fragmentos &oacute;seos de un neandertal que muri&oacute; poco despu&eacute;s de su nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, los expertos encontraron que la microestructura de sus huesos era compatible con la de un feto humano moderno de unos 8 o 9 meses de gestaci&oacute;n, lo que revel&oacute; que, al menos en las &uacute;ltimas etapas del embarazo, los <a href="https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-espana-guardaban-dientes-rinoceronte-hallazgo-cambia-parecia-simple-resto-animal-pm_1_13217228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neandertales</a> y los humanos modernos ten&iacute;an <strong>patrones de formaci&oacute;n &oacute;sea muy similares</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque en algunos huesos hallaron indicios de un crecimiento ligeramente m&aacute;s avanzado en comparaci&oacute;n con los humanos modernos, los investigadores insisten en que estas diferencias no alteran la conclusi&oacute;n principal del estudio sobre las<strong> primeras etapas del desarrollo &oacute;seo infantil</strong> de ambas especies. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n lograron comprender mejor la vida de los j&oacute;venes neandertales tras examinar un par de dientes de leche. En ellos, el equipo encontr&oacute; problemas de mineralizaci&oacute;n que podr&iacute;an estar relacionados con falta de vitamina D o calcio. Los autores creen que esta <strong>podr&iacute;a ser la evidencia m&aacute;s antigua conocida de una enfermedad &oacute;sea metab&oacute;lica</strong> en un humano no moderno, aunque son prudentes y no aseguran la causa exacta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-revela-desarrollo-bebes-neandertales-similar-humanos-modernos-pm_1_13376028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 09:00:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6668aa51-13af-4d6e-93cf-cc843e9b82bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8960964" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6668aa51-13af-4d6e-93cf-cc843e9b82bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8960964" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela que el desarrollo de los bebés neandertales era muy similar al de los humanos modernos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6668aa51-13af-4d6e-93cf-cc843e9b82bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neandertales,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Universidad de Cantabria desmonta el mito de que los neandertales solo vivían en paisajes helados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/universidad-cantabria-desmonta-mito-neandertales-vivian-paisajes-helados-pm_1_13353221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aff7d170-cb9b-4721-88cf-1533381d2631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y438.jpg" width="1200" height="675" alt="La Universidad de Cantabria desmonta el mito de que los neandertales solo vivían en paisajes helados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio se basa en el análisis del yacimiento de Axlor, en Dima (Bizkaia), ocupado por neandertales hace entre 100.000 y 50.000 años.</p><p class="subtitle">Los neandertales dejaron unas misteriosas marcas con los dedos en esta cueva hace 57.000 años
</p></div><p class="article-text">
        Los neandertales han sido representados tradicionalmente como habitantes de paisajes fr&iacute;os y esteparios, adaptados a soportar las duras condiciones de las glaciaciones. Sin embargo, una nueva investigaci&oacute;n liderada por la <strong>Universidad de Cantabria (UC)</strong> pone en duda esta teoria y aporta nuevas evidencias de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/primos-no-lejanos-dicen-neandertales-propia-humanidad_1_10546457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estas poblaciones tambi&eacute;n fueron capaces de prosperar en ecosistemas boscosos, monta&ntilde;osos y templados</a>. El estudio, publicado en la revista cient&iacute;fica <em><strong>Quaternary Science Reviews</strong></em>, se basa en el an&aacute;lisis del <strong>yacimiento de Axlor</strong>, en Dima (Bizkaia), <strong>ocupado por neandertales hace entre</strong> <strong>100.000 y 50.000 a&ntilde;os</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n <strong>ha analizado un total de 33 muestras de sedimento</strong> recogidas desde 2019 en este enclave arqueol&oacute;gico, lo que ha permitido <strong>identificar cerca de</strong> <strong>9.000 microrestos vegetales</strong>. Gracias a este registro, los cient&iacute;ficos han podido reconstruir con gran detalle el paisaje que rodeaba a los grupos neandertales y elaborar una de las secuencias paleoambientales m&aacute;s completas del suroeste de Europa para ese periodo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ImtjMGKl1JE-2166', 'youtube', 'ImtjMGKl1JE', document.getElementById('yt-ImtjMGKl1JE-2166'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ImtjMGKl1JE-2166 src="https://www.youtube.com/embed/ImtjMGKl1JE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">Un bosque que convirti&oacute; la zona en un refugio ecol&oacute;gico</h2><p class="article-text">
        Los resultados muestran que el entorno de Axlor estaba dominado por un <strong>bosque templado atl&aacute;ntico</strong>, cuya densidad variaba en funci&oacute;n de los cambios clim&aacute;ticos. Incluso durante las fases m&aacute;s fr&iacute;as y secas, <strong>la cubierta forestal nunca desapareci&oacute; completamente</strong>. Robles, avellanos, abedules o tilos siguieron formando parte del paisaje, lo que convirti&oacute; la zona en un aut&eacute;ntico <strong>refugio ecol&oacute;gico durante miles de a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Tal&iacute;a Lazuen</strong>, investigadora del Grupo PALEO de la Universidad de Cantabria y codirectora de las excavaciones de Axlor, estos datos obligan a revisar algunas ideas que se daban por hecho sobre los neandertales. &ldquo;<strong>Los resultados demuestran que fueron capaces de habitar ecosistemas boscosos, monta&ntilde;osos y m&aacute;s templados, con una gran disponibilidad de recursos</strong>&rdquo;, explica. Seg&uacute;n la investigadora, el estudio cuestiona los modelos tradicionales que limitaban la presencia de estas poblaciones a ambientes fr&iacute;os y abiertos.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n destacan del estudio que la <strong>presencia constante de humedad ambiental y de cursos de agua</strong> contribuy&oacute; a mantener <strong>un entorno especialmente rico en recursos vegetales y animales</strong>. Estas condiciones facilitaron una ocupaci&oacute;n humana prolongada y permitieron que los grupos neandertales explotaran intensivamente los recursos disponibles sin necesidad de desplazarse constantemente en busca de alimento.
    </p><h2 class="article-text">Axlor, un referente para comprender el Paleol&iacute;tico Medio</h2><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n ha servido para destacar la gran importancia cient&iacute;fica del <strong>yacimiento de Axlor</strong>. Su estado de conservaci&oacute;n y la calidad del registro paleoambiental convierten este enclave vizca&iacute;no en uno de los <strong>lugares de referencia para estudiar la relaci&oacute;n entre el clima, el paisaje y las sociedades humanas</strong> durante el Paleol&iacute;tico Medio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sebasti&aacute;n P&eacute;rez-D&iacute;az</strong>, profesor del Departamento de Geograf&iacute;a, Urbanismo y Ordenaci&oacute;n del Territorio de la Universidad de Cantabria, destaca el valor excepcional del registro obtenido. &ldquo;<strong>Existen pocos registros palinol&oacute;gicos con esta longitud, calidad y densidad en contextos arqueol&oacute;gicos</strong>&rdquo;, explica. La informaci&oacute;n recuperada permite reconstruir con una precisi&oacute;n poco habitual la evoluci&oacute;n de la vegetaci&oacute;n y del entorno durante decenas de miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de describir c&oacute;mo era el paisaje del norte peninsular en aquella &eacute;poca, la investigaci&oacute;n refuerza una idea cada vez m&aacute;s respaldada por la arqueolog&iacute;a: <strong>los neandertales fueron una especie mucho m&aacute;s vers&aacute;til y adaptable de lo que durante d&eacute;cadas se crey&oacute;</strong>. Lejos de limitarse a sobrevivir en entornos glaciares, supieron aprovechar bosques templados ricos en recursos y adaptarse a escenarios cambiantes, una capacidad que ayuda a comprender mejor su estancia durante cientos de miles de a&ntilde;os en Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/universidad-cantabria-desmonta-mito-neandertales-vivian-paisajes-helados-pm_1_13353221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 06:00:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aff7d170-cb9b-4721-88cf-1533381d2631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y438.jpg" length="230617" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aff7d170-cb9b-4721-88cf-1533381d2631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y438.jpg" type="image/jpeg" fileSize="230617" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Universidad de Cantabria desmonta el mito de que los neandertales solo vivían en paisajes helados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aff7d170-cb9b-4721-88cf-1533381d2631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1153y438.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Universidad de Cantabria,Neandertales,Prehistoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ADN antiguo revela que Europa Central fue una importante ruta de migración neandertal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/adn-antiguo-revela-europa-central-importante-ruta-migracion-neandertal-pm_1_13332447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c2b95ac-c485-4b70-a8c4-c496a4997feb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ADN antiguo revela que Europa Central fue una importante ruta de migración neandertal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo estudio de restos fósiles descubiertos en Polonia plantea que esta zona sirvió de corredor para el intercambio de poblaciones</p><p class="subtitle">Un 'prototipo' anterior a Stonehenge pone contra las cuerdas la historia tradicional del monumento más famoso de Reino Unido</p></div><p class="article-text">
        Europa Central desempe&ntilde;&oacute; un papel mucho m&aacute;s importante en la <a href="https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-espana-guardaban-dientes-rinoceronte-hallazgo-cambia-parecia-simple-resto-animal-pm_1_13217228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historia de los neandertales</a> de lo que se cre&iacute;a hasta ahora. Es la conclusi&oacute;n a la que ha llegado un estudio internacional reciente que, tras analizar el ADN de varios restos f&oacute;siles, se&ntilde;ala que esta zona sirvi&oacute; como un importante <strong>corredor para la migraci&oacute;n, el intercambio de poblaciones y la interacci&oacute;n social</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores analizaron nueve dientes pertenecientes a al menos siete, y posiblemente hasta nueve, individuos, recuperados de la cueva de Stajnia, en la meseta de Cracovia-Cz&#281;stochowa, en el sur de Polonia. El an&aacute;lisis permiti&oacute; <strong>reconstruir por primera vez el perfil gen&eacute;tico de un grupo de neandertales</strong> que vivi&oacute; al norte de los montes C&aacute;rpatos hace aproximadamente entre 120.000 y 92.000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982226003891" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, cuyos hallazgos han sido publicados en la revista <em>Science Direct</em>, cont&oacute; con la participaci&oacute;n de casi 30 investigadores de todo el mundo, y los resultados son prometedores. Se cree que la colecci&oacute;n de restos analizados representa el grupo de <strong>f&oacute;siles neandertales mejor definido gen&eacute;tica y antropol&oacute;gicamente m&aacute;s antiguo </strong>descubierto hasta la fecha en Europa Central.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2069738466347286542?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">Los hallazgos</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los investigadores, el ADN mitocondrial extra&iacute;do de los dientes vincula a los individuos de la cueva de Stajnia con un <strong>linaje gen&eacute;tico previamente identificado en una amplia zona de Eurasia</strong>, que incluye tanto el sureste de Francia, como la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica y la zona del C&aacute;ucaso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro an&aacute;lisis sit&uacute;a a Europa central y oriental no como una periferia, sino como un <strong>&aacute;rea clave para rastrear la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de los neandertales</strong>&rdquo;, explican en el estudio. Sus resultados sugieren que la zona de la actual Polonia form&oacute; una extensa red de movimientos de poblaci&oacute;n neandertal, especialmente durante un periodo conocido como Estadio Isot&oacute;pico Marino 5.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores combinaron la secuenciaci&oacute;n de ADN, la dataci&oacute;n por radiocarbono y un examen morfol&oacute;gico detallado de los dientes para <strong>determinar la edad e identidad de los restos</strong>, entre los que hab&iacute;a adultos, adolescentes y ni&ntilde;os. Algunos incluso ten&iacute;an ADN id&eacute;ntico, lo que sugiere que pudo haber relaciones familiares entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los an&aacute;lisis han proporcionado datos nuevos sobre la historia de los neandertales, el hallazgo tambi&eacute;n plantea nuevas preguntas&nbsp;que todav&iacute;a est&aacute;n sin resolver. &ldquo;La cueva de Stajnia es &uacute;nica en este sentido, ya que hasta ahora solo se han encontrado dientes de neandertal aislados. La inc&oacute;gnita reside en qu&eacute; funci&oacute;n desempe&ntilde;aba en el ecosistema de aquella &eacute;poca. &iquest;Era, por ejemplo, <strong>un campamento temporal o un refugio donde se reun&iacute;an por alg&uacute;n motivo</strong>?&rdquo;, comparti&oacute; el coautor del estudio Pawe&#322; D&#261;browski, antrop&oacute;logo y anatomista del Departamento de Anatom&iacute;a Normal de la Universidad M&eacute;dica de Breslavia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/adn-antiguo-revela-europa-central-importante-ruta-migracion-neandertal-pm_1_13332447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 07:00:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c2b95ac-c485-4b70-a8c4-c496a4997feb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="652137" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c2b95ac-c485-4b70-a8c4-c496a4997feb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="652137" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[ADN antiguo revela que Europa Central fue una importante ruta de migración neandertal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c2b95ac-c485-4b70-a8c4-c496a4997feb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Un dentista neandertal? El orificio en una muela sugiere el primer ‘tratamiento dental’ hace 60.000 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/dentista-neandertal-orificio-muela-sugiere-primer-tratamiento-dental-60-000-anos_1_13219042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/831c01d7-79e3-4901-ac0f-85f535d9199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Un dentista neandertal? El orificio en una muela sugiere el primer ‘tratamiento dental’ hace 60.000 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de un diente hallado en una cueva en el sur de Siberia muestra que los neandertales podrían haber tenido los conocimientos necesarios para identificar una infección por caries y la destreza para perforar la muela con una herramienta punzante para eliminar el dolor</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Un análisis revela que la hibridación humana se produjo sobre todo entre varones neandertales y mujeres sapiens</p></div><p class="article-text">
        Hurgarse entre los dientes para aliviar molestias o retirar restos de comida es, posiblemente, el h&aacute;bito m&aacute;s antiguo de la humanidad. Hay pruebas de esta pr&aacute;ctica en todas las especies humanas, que se remontan a hace dos millones de a&ntilde;os en &Aacute;frica. Ahora, un equipo de investigadoras rusas aseguran haber encontrado algo a&uacute;n m&aacute;s sorprendente: la primera prueba de un tratamiento dental para eliminar el dolor. Y sucedi&oacute; hace 60.000 a&ntilde;os en un grupo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neandertales</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado este mi&eacute;rcoles en la <a href="https://plos.io/429tPn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista PLoS One</a>, Alisa Zubova y su equipo han analizado un molar &uacute;nico procedente de la cueva de Chagyrskaya, en Rusia, con una antig&uuml;edad aproximada de 59.000 a&ntilde;os. El diente presenta un orificio profundo en el centro que se extiende hasta la cavidad pulpar que les llev&oacute; a pensar en una posible intervenci&oacute;n con una de las herramientas con punta de piedra halladas en la cueva de Chagyrskaya. &ldquo;Unos ara&ntilde;azos claramente visibles suger&iacute;an que la concavidad no era el resultado de un da&ntilde;o natural, sino de acciones intencionadas&rdquo;, asegura Zubova.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las investigadoras realizaron a continuaci&oacute;n una serie de experimentos con tres dientes humanos modernos para demostrar que se puede crear un orificio de la misma forma y con el mismo patr&oacute;n de surcos microsc&oacute;picos. &ldquo;La comparaci&oacute;n de las huellas microsc&oacute;picas del esp&eacute;cimen neandertal original con las obtenidas experimentalmente revel&oacute; una clara coincidencia&rdquo;, asegura Lydia Zotkina, coautora del estudio. &ldquo;Los hallazgos demuestran que perforar una lesi&oacute;n cariosa con una herramienta de piedra afilada y delgada es totalmente eficaz, permitiendo la r&aacute;pida eliminaci&oacute;n del tejido dental da&ntilde;ado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dolor para eliminar la infecci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Estos resultados llevan a Zubova y su equipo a concluir que el orificio en este molar da&ntilde;ado es la prueba de que los neandertales ten&iacute;an los conocimientos necesarios para identificar una infecci&oacute;n dental y la destreza motora para perforar la zona da&ntilde;ada. Este procedimiento habr&iacute;a sido doloroso, pero tambi&eacute;n habr&iacute;a aliviado el dolor de una infecci&oacute;n dental al eliminar la parte da&ntilde;ada del diente. &ldquo;Esta es, que sepamos, la evidencia m&aacute;s antigua de un tratamiento invasivo de caries en la evoluci&oacute;n humana&rdquo;, asegura Zotkina. Es la primera vez que se demuestra tal comportamiento fuera del&nbsp;<em>Homo sapiens</em> y el ejemplo m&aacute;s antiguo de este tipo de comportamiento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta es, que sepamos, la evidencia más antigua de un tratamiento invasivo de caries en la evolución humana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lydia Zotkina</span>
                                        <span>—</span> Coautora del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para las autoras, este hallazgo tambi&eacute;n representa un punto de inflexi&oacute;n en nuestra comprensi&oacute;n de la mente neandertal. &ldquo;Tratar un diente con caries no es solo alimentar o proteger a alguien&rdquo;, explica Ksenia Kolobova, tambi&eacute;n coautora. &ldquo;Requiere diagnosticar la fuente del dolor, seleccionar una herramienta adecuada, realizar una acci&oacute;n invasiva dolorosa y persistir a pesar del malestar del paciente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, este comportamiento demuestra un asombroso salto cognitivo m&aacute;s all&aacute; del instinto: la capacidad de entender la relaci&oacute;n de causa y efecto (&ldquo;si elimino el tejido cariado, el dolor puede detenerse&rdquo;). Adem&aacute;s, realizar una intervenci&oacute;n tan delicada en el angosto espacio de la boca requiri&oacute; de una motricidad fina excepcional e, hipot&eacute;ticamente, de un estrecho v&iacute;nculo social, ya que creen que es muy probable que el &ldquo;paciente&rdquo; necesitara a un familiar o ayudante para que le mantuviera la cabeza quieta mientras operaba con la punta de piedra. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Dudas sobre las conclusiones</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.mncn.csic.es/es/quienes_somos/estalrrich-albo-almudena" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almudena Estalrrich</a>, investigadora del Museo Nacional del Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) que ha documentado <a href="https://www.mncn.csic.es/es/Comunicaci%C3%B3n/el-uso-de-la-boca-como-una-tercera-mano-pudo-causar-la-ultima-caries-descubierta-en-un" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un caso e caries neandertal</a> en la cueva de El Sidr&oacute;n (Asturias), se muestra esc&eacute;ptica con el m&eacute;todo usado para validar el resultado.&nbsp;&ldquo;Ellos han probado con dientes sueltos y es muy f&aacute;cil taladrar, claro, pero cuando tienes el moflete es m&aacute;s dif&iacute;cil llegar, y m&aacute;s en una muela poco accesible como esta&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Adem&aacute;s, solo hay tres o cuatro marcas, no es producto de una acci&oacute;n continua sino ocasional. Y no se puede asegurar porque es un &uacute;nico caso que hay. No puedes hacer la norma de un solo caso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.cenieh.es/sobre-el-cenieh/personal/martin-frances-martin-de-la-fuente-laura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Mart&iacute;n-Franc&eacute;s</a>, investigadora del CENIEH, cree que el estudio tiene m&eacute;ritos claros porque intenta demostrar una intervenci&oacute;n dental intencional en neandertales, lo que potencialmente retrasar&iacute;a en m&aacute;s de 35.000 a&ntilde;os la evidencia m&aacute;s antigua conocida de este tipo de pr&aacute;cticas. &ldquo;El hecho de que la supuesta intervenci&oacute;n hubiera sido realizada por neandertales hace que el caso resulte especialmente atractivo, dadas las persistentes preconcepciones hist&oacute;ricas que han rodeado a este grupo humano&rdquo;, se&ntilde;ala. Sin embargo, y aunque no pone en duda la presencia de una caries severa, tambi&eacute;n se muestra prudente respecto a la interpretaci&oacute;n de las autoras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque la evidencia directa siga siendo discutible, hay pocas dudas de que los neandertales sufrían enfermedades dentales y desarrollaron respuestas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Martín-Francés</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del CENIEH
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Las supuestas marcas de perforaci&oacute;n se localizan principalmente en las paredes externas y m&aacute;rgenes de la lesi&oacute;n, m&aacute;s que en un punto concreto de penetraci&oacute;n hacia la cavidad pulpar&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Esto abre la posibilidad de que las modificaciones observadas reflejen manipulaci&oacute;n, limpieza o exploraci&oacute;n de una cavidad ya abierta, en lugar de una perforaci&oacute;n intencional dirigida espec&iacute;ficamente a alcanzar la pulpa&rdquo;. Por eso considera que las evidencias no son completamente concluyentes y deber&iacute;an seguir consider&aacute;ndose otras explicaciones.
    </p><h2 class="article-text">Comportamiento sofisticado</h2><p class="article-text">
        Mart&iacute;n-Franc&eacute;s recuerda que las evidencias sobre la sofisticaci&oacute;n conductual de los neandertales son ya abundantes desde hace a&ntilde;os y sabemos que padecieron diversas patolog&iacute;as dentales, aunque el registro de caries es muy escaso. &ldquo;Tambi&eacute;n existen indicios del posible uso medicinal de plantas para reducir el dolor o la inflamaci&oacute;n&rdquo;, subraya. &ldquo;Por tanto, aunque la evidencia directa de una pr&aacute;ctica invasiva intencional siga siendo discutible, hay pocas dudas de que los neandertales sufr&iacute;an enfermedades dentales y desarrollaron respuestas conductuales para manejar el dolor y las molestias asociadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista cient&iacute;fico, la especialista cree que descubrimientos como este son importantes no solo porque ampl&iacute;an nuestro conocimiento sobre el modo de vida de los neandertales, sino tambi&eacute;n porque contribuyen a debates m&aacute;s amplios sobre su cognici&oacute;n y comportamiento. &ldquo;Independientemente de que este caso concreto termine demostrando o no una intervenci&oacute;n dental invasiva intencional, el trabajo constituye una contribuci&oacute;n importante a las discusiones sobre la complejidad conductual de nuestros parientes evolutivos m&aacute;s cercanos&rdquo;. &ldquo;Todo apunta a que el comportamiento de los neandertales es m&aacute;s complejo de lo que pens&aacute;bamos, que eran conscientes y ten&iacute;an la mente suficiente para adaptar recursos que ve&iacute;an para su propio beneficio&rdquo;, coincide Almudena Estalrrich. &ldquo;Lo bueno de este art&iacute;culo es que nos abre el horizonte&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/dentista-neandertal-orificio-muela-sugiere-primer-tratamiento-dental-60-000-anos_1_13219042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 06:56:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/831c01d7-79e3-4901-ac0f-85f535d9199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1114175" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/831c01d7-79e3-4901-ac0f-85f535d9199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1114175" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Un dentista neandertal? El orificio en una muela sugiere el primer ‘tratamiento dental’ hace 60.000 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/831c01d7-79e3-4901-ac0f-85f535d9199d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Evolución humana,Salud,dentista,Caries,Prehistoria,Paleoantropología,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los neandertales de lo que hoy es España guardaban dientes de rinoceronte? El hallazgo cambia lo que parecía un simple resto animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-espana-guardaban-dientes-rinoceronte-hallazgo-cambia-parecia-simple-resto-animal-pm_1_13217228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2952314f-6045-41fa-8d7a-bb91fd169ff1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué los neandertales de lo que hoy es España guardaban dientes de rinoceronte? El hallazgo cambia lo que parecía un simple resto animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Material muy útil - Los especialistas plantearon que varios asentamientos boscosos ofrecían pocas materias primas útiles y eso empujaba a reutilizar partes animales capaces de aguantar impactos continuos durante numerosos trabajos</p><p class="subtitle">El ADN resuelve el misterio de dos cuerpos medievales hallados en un yacimiento español de la Edad de Piedra
</p></div><p class="article-text">
        Las lanzas no bastaban para derribar animales enormes que pod&iacute;an embestir, romper huesos y escapar incluso despu&eacute;s de recibir varias heridas. Los<strong> grupos neandertales</strong> necesitaban acercarse mucho a sus presas y coordinar movimientos r&aacute;pidos para rodearlas, agotarlas o dirigirlas hacia zonas donde perdieran movilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Los <strong>grandes herb&iacute;voros</strong> ofrec&iacute;an carne, grasa y pieles durante semanas, de modo que el riesgo merec&iacute;a la pena cuando la captura sal&iacute;a bien. Despu&eacute;s de la caza empezaba otra tarea larga, porque el <strong>despiece</strong> exig&iacute;a separar tendones, abrir articulaciones y aprovechar partes duras que pod&iacute;an servir para fabricar objetos &uacute;tiles. 
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> herramientas de piedra</strong> cortaban carne y raspaban pieles, aunque tambi&eacute;n hac&iacute;a falta golpear, sujetar y fracturar materiales resistentes para sacar partido a cada animal. Ese trabajo dejaba se&ntilde;ales en huesos, cuernos y otras piezas que miles de a&ntilde;os despu&eacute;s todav&iacute;a permiten reconstruir parte de aquellas actividades.
    </p><h2 class="article-text">Los especialistas descartaron da&ntilde;os causados por sedimentos o mordeduras</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Journal of Human Evolution</strong></em> plantea que los neandertales aprovecharon <strong>dientes de rinoceronte</strong> para fabricar y mantener herramientas de piedra, seg&uacute;n recogen varias investigaciones realizadas en Espa&ntilde;a y Francia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alicia Sanz-Royo</strong>, investigadora de la Universidad de Aberdeen, dirigi&oacute; un trabajo centrado en restos hallados en yacimientos como El Castillo y Pech-de-l&rsquo;Az&eacute; II. Los investigadores analizaron cientos de piezas dentales y encontraron<strong> da&ntilde;os que no encajaban con el desgaste natural ni con la alimentaci&oacute;n</strong> de los animales. El estudio plantea que esas marcas aparecieron cuando los dientes ya formaban parte de actividades humanas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b7b57d6-1f45-4197-bc35-a8826cd9b217_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alicia Sanz-Royo dirigió pruebas sobre piezas halladas en cuevas europeas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alicia Sanz-Royo dirigió pruebas sobre piezas halladas en cuevas europeas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El equipo revis&oacute; 281 dientes f&oacute;siles y detect&oacute; surcos, raspaduras, muescas y fracturas en zonas muy concretas del esmalte. Para comprobar si esas se&ntilde;ales pod&iacute;an proceder de procesos naturales, los especialistas utilizaron microscop&iacute;a y an&aacute;lisis tafon&oacute;micos destinados a descartar presi&oacute;n del sedimento, roturas accidentales o mordeduras de otros animales. 
    </p><p class="article-text">
        Las marcas aparec&iacute;an en &aacute;reas similares y segu&iacute;an<strong> patrones repetidos</strong>, una circunstancia que llev&oacute; a los investigadores a relacionarlas con golpes y contactos continuos contra materiales duros. El trabajo tambi&eacute;n <strong>descart&oacute; que esos da&ntilde;os se hubieran producido mientras los rinocerontes segu&iacute;an vivos</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El Castillo reuni&oacute; decenas de restos usados durante trabajos repetidos</h2><p class="article-text">
        La acumulaci&oacute;n de dientes en varios yacimientos llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n de los investigadores. En El Castillo aparecieron 202 dientes de rinoceronte y 25 conservaban se&ntilde;ales de uso. El patr&oacute;n se repet&iacute;a en distintos enclaves de Francia y Espa&ntilde;a, una <strong>circunstancia dif&iacute;cil de explicar </strong>si aquellas piezas solo fueran restos abandonados despu&eacute;s del consumo de carne.
    </p><p class="article-text">
        Los especialistas creen que algunos grupos pudieron guardar esos materiales porque las <strong>rocas disponibles en determinadas zonas no ofrec&iacute;an buena calidad </strong>para ciertas tareas. Los entornos boscosos tambi&eacute;n complicaban el acceso a otras materias primas y eso pudo favorecer el reaprovechamiento de piezas animales resistentes.
    </p><h2 class="article-text">Los molares antiguos soportaban impactos fuertes durante tareas precisas</h2><p class="article-text">
        El esmalte dental explicar&iacute;a parte de ese inter&eacute;s. Los investigadores recuerdan que se trata del material biol&oacute;gico m&aacute;s duro entre los mam&iacute;feros y detallan que contiene aproximadamente un 97% de hidroxiapatita, un 1% de col&aacute;geno y cerca de un 2% de agua. Esa estructura soporta golpes intensos y resiste fracturas repetidas. Los <strong>molares de rinoceronte pod&iacute;an alcanzar 380 gramos </strong>y algunos ofrec&iacute;an superficies planas que facilitaban trabajos precisos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a1e6454a-0604-44fc-8b38-1c0c47b6f2d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los neandertales aprovechaban materiales resistentes cuando faltaban buenas rocas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los neandertales aprovechaban materiales resistentes cuando faltaban buenas rocas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n se&ntilde;ala que muchos dientes pertenec&iacute;an a <strong>animales viejos</strong>. Los investigadores creen que esos ejemplares resultaban m&aacute;s f&aacute;ciles de cazar y adem&aacute;s ten&iacute;an piezas dentales m&aacute;s desgastadas, una caracter&iacute;stica &uacute;til para apoyar golpes o manipular otras herramientas.
    </p><h2 class="article-text">Los investigadores probaron piezas modernas sobre s&iacute;lex, cuarzo y cuero</h2><p class="article-text">
        Para comprobar si aquellas piezas pod&iacute;an funcionar realmente como instrumentos de trabajo, los investigadores utilizaron dientes de rinocerontes modernos procedentes de animales muertos de forma natural en reservas zool&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo emple&oacute; esos molares para retocar &uacute;tiles de s&iacute;lex y cuarzo, adem&aacute;s de cortar fibras vegetales, cuero y pieles. Despu&eacute;s compararon las se&ntilde;ales producidas en el laboratorio con las observadas en los f&oacute;siles. Los<strong> da&ntilde;os coincid&iacute;an en muchos aspectos</strong>, sobre todo en las fracturas del esmalte y en los hoyuelos generados por impactos repetidos. 
    </p><p class="article-text">
        Los especialistas comprobaron adem&aacute;s que aquellos dientes no serv&iacute;an bien para producir grandes lascas, aunque s&iacute; resultaban eficaces como peque&ntilde;os yunques y herramientas de percusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Alicia Sanz-Royo explic&oacute; que &ldquo;este estudio es importante porque abre la posibilidad de que, adem&aacute;s de huesos y astas, los dientes tambi&eacute;n fueran muy &uacute;tiles&rdquo;. El trabajo ampl&iacute;a adem&aacute;s la imagen conocida sobre los neandertales, porque<strong> muestra grupos capaces de elegir materiales seg&uacute;n sus propiedades y adaptarlos </strong>a tareas distintas. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores describen una tecnolog&iacute;a desarrollada mediante observaci&oacute;n y aprendizaje acumulado durante generaciones, algo que aparece reflejado incluso en la elecci&oacute;n de piezas gastadas y m&aacute;s estables para ciertos trabajos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-espana-guardaban-dientes-rinoceronte-hallazgo-cambia-parecia-simple-resto-animal-pm_1_13217228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 13:30:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2952314f-6045-41fa-8d7a-bb91fd169ff1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="283522" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2952314f-6045-41fa-8d7a-bb91fd169ff1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="283522" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué los neandertales de lo que hoy es España guardaban dientes de rinoceronte? El hallazgo cambia lo que parecía un simple resto animal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2952314f-6045-41fa-8d7a-bb91fd169ff1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los huesos de elefantes gigantes cuentan algo extraño: caminaron cientos de kilómetros antes de acabar en manos neandertales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/huesos-elefantes-gigantes-cuentan-extrano-caminaron-cientos-kilometros-acabar-manos-neandertales-pm_1_13104969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebd9fe0f-42cf-4572-a242-5075ba58e72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los huesos de elefantes gigantes cuentan algo extraño: caminaron cientos de kilómetros antes de acabar en manos neandertales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Caza organizada - El esmalte conserva señales del entorno a lo largo del tiempo y, gracias a técnicas con distintos elementos, los investigadores reconstruyen trayectorias y alimentación con bastante detalle</p><p class="subtitle">Los neandertales de lo que hoy es Madrid dejaron un rastro de cráneos de reses que plantea nuevas preguntas sobre su comportamiento</p></div><p class="article-text">
        Un grupo humano que decide enfrentarse a un animal de varias toneladas necesita algo m&aacute;s que fuerza bruta. Las<strong> cacer&iacute;as complejas contra animales enormes </strong>implicaban reunir a varios individuos, coordinar movimientos y asumir riesgos que pod&iacute;an acabar mal en segundos. Para abatir una sola presa de ese tama&ntilde;o no bastaba con uno o dos cazadores, hac&iacute;a falta una acci&oacute;n conjunta donde cada participante ten&iacute;a un papel claro. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos pod&iacute;an dirigir el desplazamiento del animal, otros esperar en puntos estrat&eacute;gicos y otros encargarse del golpe final. Ese tipo de organizaci&oacute;n exige comunicaci&oacute;n, experiencia y conocimiento del terreno, porque un error dejaba al grupo expuesto.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio reciente reconstruye la vida de grandes probosc&iacute;deos antiguos</h2><p class="article-text">
        Ese modo de actuar encaja con un estudio reciente que reconstruye<strong> c&oacute;mo viv&iacute;an y se mov&iacute;an grandes elefantes del Pleistoceno y c&oacute;mo eran cazados por neandertales.</strong> Un equipo internacional analiz&oacute; los dientes fosilizados de cuatro ejemplares de <em><strong>Palaeoloxodon antiquus</strong></em> y logr&oacute; reconstruir sus desplazamientos, su dieta y su sexo. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo se apoya en t&eacute;cnicas qu&iacute;micas aplicadas al esmalte dental que conserva se&ntilde;ales del entorno durante a&ntilde;os. Esa informaci&oacute;n permite <strong>relacionar los movimientos de los animales con las decisiones de los grupos humanos</strong> que los cazaban.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esos resultados, los investigadores utilizaron an&aacute;lisis de is&oacute;topos de estroncio, carbono y ox&iacute;geno junto con t&eacute;cnicas de paleoprote&oacute;mica. El esmalte dental se forma poco a poco y guarda un registro qu&iacute;mico que refleja d&oacute;nde estuvo el animal y qu&eacute; comi&oacute; en distintos momentos de su vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc7bf1c7-e9de-4971-9d71-d5e7e5ecd604_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Algunos ejemplares recorren hasta 300 kilómetros antes de morir, lo que obliga a los grupos humanos a adaptarse a esos desplazamientos y ajustar sus formas de caza"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Algunos ejemplares recorren hasta 300 kilómetros antes de morir, lo que obliga a los grupos humanos a adaptarse a esos desplazamientos y ajustar sus formas de caza                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Elena Armaroli</strong>, de la Universidad de Modena y Reggio Emilia, explic&oacute; que &ldquo;gracias a los an&aacute;lisis de is&oacute;topos podemos<strong> seguir los movimientos de los elefantes casi como si tuvi&eacute;ramos un diario</strong> de sus viajes&rdquo;. Los estudios de estroncio se realizaron en el centro FIERCE de la Universidad Goethe de Frankfurt bajo la direcci&oacute;n de Wolfgang M&uuml;ller, mientras que los an&aacute;lisis de carbono y ox&iacute;geno se llevaron a cabo en el Instituto Max Planck de Qu&iacute;mica de Maguncia.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo enfoque permiti&oacute; determinar el sexo de los animales mediante prote&iacute;nas extra&iacute;das del esmalte. De los cuatro ejemplares, tres eran machos y uno probablemente hembra. Dos de esos machos presentaban se&ntilde;ales qu&iacute;micas que<strong> no coincid&iacute;an con el entorno donde aparecieron sus restos,</strong> lo que indica que hab&iacute;an vivido en otros lugares. 
    </p><p class="article-text">
        Este patr&oacute;n coincide con lo observado en elefantes actuales, donde los <strong>machos se desplazan m&aacute;s y ocupan &aacute;reas m&aacute;s amplias</strong>. Federico Lugli, de la UNIMORE, indic&oacute; que &ldquo;sus dientes muestran que recorr&iacute;an distancias muy grandes antes de llegar a Neumark-Nord&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El yacimiento alem&aacute;n concentra decenas de animales abatidos por neandertales</h2><p class="article-text">
        El lugar donde aparecieron los restos aporta otra pieza del puzle.<strong> Neumark-Nord</strong>, en Saxonia-Anhalt, fue una antigua zona lacustre donde se han encontrado <strong>m&aacute;s de 70 elefantes abatidos por neandertales</strong> durante el &uacute;ltimo periodo interglaciar, hace unos 125.000 a&ntilde;os. Las excavaciones asociadas a la miner&iacute;a de lignito sacaron a la luz una concentraci&oacute;n de f&oacute;siles poco habitual en Europa. Esa acumulaci&oacute;n permite estudiar no solo a los animales, sino tambi&eacute;n la forma en que los grupos humanos actuaban en ese entorno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La investigación dibuja una caza compleja durante miles de años"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigación dibuja una caza compleja durante miles de años                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La distribuci&oacute;n de los restos y la edad de los animales indican que no se trataba de encuentros casuales con animales muertos.<strong> </strong>Armaroli<strong> </strong>se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;<strong>todo apunta a una caza organizada en la que incluso presas de gran tama&ntilde;o eran abatidas de forma planificada</strong>&rdquo;. Esa idea implica cooperaci&oacute;n y un reparto de tareas dentro del grupo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sabine Gaudzinski-Windheuser</strong>, directora de MONREPOS, afirm&oacute; que &ldquo;lo que vemos no es mera supervivencia, sino una poblaci&oacute;n que entend&iacute;a su entorno y actuaba de forma compleja durante al menos 2.500 a&ntilde;os&rdquo;. En ese paisaje, los neandertales no solo cazaban, tambi&eacute;n <strong>procesaban los cuerpos en distintos puntos, extra&iacute;an grasa a gran escala y consum&iacute;an recursos vegetales</strong> como avellanas y bellotas.
    </p><h2 class="article-text">Los datos de movilidad muestran recorridos de cientos de kil&oacute;metros</h2><p class="article-text">
        Los datos sobre movilidad a&ntilde;aden otra capa a esa imagen. Al menos dos de los elefantes analizados hab&iacute;an <strong>recorrido hasta 300 kil&oacute;metros antes de morir</strong>. Ese detalle muestra que los animales no permanec&iacute;an siempre en la misma zona y que los grupos humanos ten&iacute;an que adaptarse a esos movimientos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Thomas T&uuml;tken</strong>, de la Universidad de Maguncia, explic&oacute; que &ldquo;los datos indican que algunos machos pasaron parte de su juventud fuera de la regi&oacute;n, pero <strong>no permiten saber si Neumark era un punto de reuni&oacute;n o una poblaci&oacute;n residente&rdquo;</strong>. Para aclararlo, el equipo ha iniciado estudios gen&eacute;ticos que buscan entender c&oacute;mo se organizaban esos animales y c&oacute;mo influ&iacute;a eso en las estrategias de caza.
    </p><p class="article-text">
        Todo el conjunto encaja en una imagen m&aacute;s amplia. El estudio de los molares no solo revela c&oacute;mo viv&iacute;an los elefantes, tambi&eacute;n dibuja a grupos humanos que sab&iacute;an organizarse para enfrentarse a animales mucho m&aacute;s grandes que ellos y sacar partido de cada captura en un entorno que utilizaban de forma repetida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/huesos-elefantes-gigantes-cuentan-extrano-caminaron-cientos-kilometros-acabar-manos-neandertales-pm_1_13104969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 17:11:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ebd9fe0f-42cf-4572-a242-5075ba58e72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="109800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ebd9fe0f-42cf-4572-a242-5075ba58e72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109800" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los huesos de elefantes gigantes cuentan algo extraño: caminaron cientos de kilómetros antes de acabar en manos neandertales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ebd9fe0f-42cf-4572-a242-5075ba58e72b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Neandertales,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Egipto un nuevo simio fósil que cambia la visión sobre el origen de los simios modernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-egipto-nuevo-simio-fosil-cambia-vision-origen-simios-modernos-pm_1_13102648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebcf7ca8-f8c6-4c33-bd37-a3f8da1a78ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Egipto un nuevo simio fósil que cambia la visión sobre el origen de los simios modernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'Masripithecus moghraensis' vivió hace entre 17 y 18 millones de años, durante el Mioceno temprano</p><p class="subtitle">Un misterioso ancestro humano coexistió con Lucy y caminaba erguido con ‘pies de gorila’
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo internacional de investigadores <strong>ha descubierto en Egipto</strong> una nueva especie de simio f&oacute;sil, bautizada como&nbsp;<em><strong>Masripithecus moghraensis</strong></em>, que vivi&oacute; hace <a href="https://www.eldiario.es/spin/fosiles-australopithecus-muestran-seleccion-natural-favorecio-machos-grandes-agresivos-pm_1_12526522.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre 17 y 18 millones de a&ntilde;os</a>, durante el Mioceno temprano. El hallazgo, publicado en la revista&nbsp;<a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.adz4102" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Science</a>, supone un avance significativo en el estudio de la evoluci&oacute;n de los primates y podr&iacute;a cambiar las teor&iacute;as sobre el origen de los simios modernos.
    </p><p class="article-text">
        Los restos han sido descubiertos en el yacimiento de Wadi Moghra, en el norte de Egipto, una zona donde hasta ahora no se hab&iacute;an encontrado evidencias claras de simios de este periodo. Por eso, este f&oacute;sil <strong>es el primer registro confirmado de un simio en el norte de &Aacute;frica</strong> <strong>durante el Mioceno temprano</strong>, ampliando as&iacute; el mapa geogr&aacute;fico de estos animales en la prehistoria.
    </p><h2 class="article-text">El norte de &Aacute;frica y Oriente Medio a escena</h2><p class="article-text">
        Hasta ahora, los cient&iacute;ficos consideraban que los primeros simios se originaron principalmente en &Aacute;frica oriental. Sin embargo, este descubrimiento sugiere que <strong>el norte de &Aacute;frica y el Oriente Medio pudieron desempe&ntilde;ar un papel mucho m&aacute;s relevante en su evoluci&oacute;n</strong>. &ldquo;Pasamos cinco a&ntilde;os buscando este tipo de f&oacute;sil porque, cuando analizamos el &aacute;rbol evolutivo de los simios, queda claro que falta una pieza, y el norte de &Aacute;frica guarda esa pieza que falta&rdquo;, explica Hesham Sallam, paleont&oacute;logo de la Universidad de Mansoura y autor principal del estudio.
    </p><p class="article-text">
        El f&oacute;sil encontrado consiste en una mand&iacute;bula inferior que, pese a su car&aacute;cter fragmentario, presenta caracter&iacute;sticas &uacute;nicas que no se hab&iacute;an observado en otros simios de la misma &eacute;poca. Entre ellas destacan <strong>unos caninos y premolares de gran tama&ntilde;o</strong>, <strong>molares con superficies de masticaci&oacute;n redondeadas</strong> y una <strong>mand&iacute;bula especialmente robusta</strong>, lo que ha llevado a los investigadores identificar una nueva especie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a55cff3e-f3cc-4814-a0e0-2889f32f77e2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fragmentos hallados en Egipto del Masripithecus moghraensis"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fragmentos hallados en Egipto del Masripithecus moghraensis                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la dentici&oacute;n tambi&eacute;n ha aportado informaci&oacute;n sobre la dieta del animal. Seg&uacute;n los investigadores,&nbsp;<em>Masripithecus</em>&nbsp;estaba adaptado a una <strong>alimentaci&oacute;n flexible, basada principalmente en frutas</strong>, pero con capacidad para consumir alimentos m&aacute;s duros como semillas o frutos secos. Esta versatilidad habr&iacute;a sido clave para sobrevivir en un entorno marcado por cambios clim&aacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text">Un descubrimiento de gran importancia</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de sus caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, el nuevo f&oacute;sil ocupa una posici&oacute;n clave en el &aacute;rbol evolutivo de los hominoideos, el grupo que incluye a todos los simios actuales &mdash;como orangutanes, gorilas y chimpanc&eacute;s&mdash; y tambi&eacute;n a los humanos. Los an&aacute;lisis realizados indican que&nbsp;<em>Masripithecus</em>&nbsp;<strong>est&aacute; m&aacute;s estrechamente relacionado con los simios modernos</strong> que otros f&oacute;siles conocidos del mismo periodo en &Aacute;frica oriental.
    </p><p class="article-text">
        El contexto geol&oacute;gico tambi&eacute;n resulta fundamental para entender la importancia del descubrimiento. Durante el Mioceno temprano, el norte de &Aacute;frica y la pen&iacute;nsula ar&aacute;biga actuaban como un corredor natural entre &Aacute;frica y Eurasia debido a cambios en el nivel del mar y el movimiento de las placas tect&oacute;nicas. Esta conexi&oacute;n habr&iacute;a facilitado la dispersi&oacute;n de especies hacia Europa y Asia, lo que encaja con la hip&oacute;tesis planteada por el estudio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante toda mi carrera consider&eacute; probable que el ancestro com&uacute;n de todos los simios viviera en &Aacute;frica oriental. Pero este descubrimiento, junto con nuestros nuevos an&aacute;lisis, desaf&iacute;a fuertemente esa idea&rdquo;, se&ntilde;ala Erik Seiffert, paleont&oacute;logo de la Universidad del Sur de California y coautor del trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores conf&iacute;an en que <strong>futuras excavaciones en esta regi&oacute;n permitan descubrir nuevos f&oacute;siles</strong> que ayuden a completar este cap&iacute;tulo de la historia evolutiva. Como demuestra&nbsp;<em>Masripithecus moghraensis</em>, a&uacute;n quedan piezas clave por descubrir que podr&iacute;an seguir transformando lo que se sabe sobre los or&iacute;genes de los simios modernos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-egipto-nuevo-simio-fosil-cambia-vision-origen-simios-modernos-pm_1_13102648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 12:00:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ebcf7ca8-f8c6-4c33-bd37-a3f8da1a78ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="185739" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ebcf7ca8-f8c6-4c33-bd37-a3f8da1a78ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="185739" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren en Egipto un nuevo simio fósil que cambia la visión sobre el origen de los simios modernos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ebcf7ca8-f8c6-4c33-bd37-a3f8da1a78ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Prehistoria,Neandertales,Arqueología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio plantea que la gestación en los neandertales pudo ser más difícil que en nuestra especie y sitúa ahí una pieza de su extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-plantea-gestacion-neandertales-pudo-dificil-especie-situa-pieza-extincion-pm_1_13103272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio plantea que la gestación en los neandertales pudo ser más difícil que en nuestra especie y sitúa ahí una pieza de su extinción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin protección - El artículo señaló alteraciones como una variante del gen H19 asociada a hipertensión y posibles conflictos en la oxigenación fetal tras el contacto con 'Homo sapiens' que habrían reducido su continuidad demográfica</p><p class="subtitle">Los neandertales de lo que hoy es Madrid dejaron un rastro de cráneos de reses que plantea nuevas preguntas sobre su comportamiento</p></div><p class="article-text">
        El nacimiento de un hijo siempre ha implicado un riesgo real, y ese riesgo se multiplica cuando no hay asistencia m&eacute;dica ni recursos b&aacute;sicos. Los <strong>partos</strong>, a lo largo de la historia, han arrebatado muchas vidas, sobre todo en lugares donde faltaban herramientas, higiene o personal formado.
    </p><p class="article-text">
        En esas circunstancias pod&iacute;an aparecer hemorragias que no se deten&iacute;an, infecciones tras el alumbramiento o convulsiones que sorprend&iacute;an a la madre sin aviso. Tambi&eacute;n pod&iacute;an surgir problemas ligados a la presi&oacute;n arterial o al desarrollo del feto, que sin tratamiento acababan en <strong>desenlaces fatales</strong>. Esa fragilidad del embarazo sin apoyo sanitario obliga a mirar con detalle qu&eacute; tipo de complicaciones han condicionado la<strong> supervivencia de distintas poblaciones humanas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un trabajo cient&iacute;fico se&ntilde;al&oacute; a un trastorno del embarazo como posible causa de la escasa descendencia neandertal</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0165037826000215" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Reproductive Immunology</a> plantea que la <strong>preeclampsia</strong> y la <strong>eclampsia</strong> pudieron contribuir a la <strong>baja fecundidad y desaparici&oacute;n de los neandertales</strong>. Los autores se&ntilde;alan que esta complicaci&oacute;n propia del embarazo humano casi nunca se ha tenido en cuenta para explicar el reducido n&uacute;mero de nacimientos viables en esas comunidades.
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo afirman que &ldquo;la preeclampsia, la principal complicaci&oacute;n reproductiva humana, nunca es citada por los antrop&oacute;logos como posible explicaci&oacute;n de las bajas tasas de fecundidad bien conocidas en comunidades neandertales&rdquo;. La propuesta abre una l&iacute;nea distinta para analizar por qu&eacute; una especie prosper&oacute; y otra termin&oacute; extingui&eacute;ndose. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7038d3be-1554-4afe-9b19-066879bf8238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El estudio estimó porcentajes de entre 10% y 20% para la preeclampsia y de 4% a 5% para la eclampsia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El estudio estimó porcentajes de entre 10% y 20% para la preeclampsia y de 4% a 5% para la eclampsia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese trabajo recuerda que los humanos actuales desarrollaron un mecanismo biol&oacute;gico que separa en muchos casos el da&ntilde;o en la placenta del cuadro grave que afecta a la madre. En torno al 75% de los casos de restricci&oacute;n del crecimiento fetal no desembocan en preeclampsia o eclampsia, y esa desconexi&oacute;n reduce el riesgo de muerte materna. 
    </p><p class="article-text">
        Sin esa protecci&oacute;n, las cifras ser&iacute;an muy diferentes y la presi&oacute;n sobre la supervivencia del grupo mucho mayor. Desde una perspectiva evolutiva, los investigadores escriben que &ldquo;la aparici&oacute;n de una salvaguarda reproductiva en la que la mayor&iacute;a de los embarazos con placentaci&oacute;n superficial no desencadenan un s&iacute;ndrome materno mortal habr&iacute;a sido esencial para la supervivencia humana&rdquo;. En <em><strong>Homo sapiens</strong></em><strong> esa protecci&oacute;n parece consolidada</strong>, y eso encaja con su expansi&oacute;n demogr&aacute;fica.
    </p><h2 class="article-text">Los c&aacute;lculos apuntaron a tasas elevadas de convulsiones y muertes en madres primerizas neandertales</h2><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis principal mantiene que los neandertales compart&iacute;an un tipo de implantaci&oacute;n placentaria profunda similar a la nuestra, pero quiz&aacute; <strong>no contaban con el mismo mecanismo de seguridad</strong>. Si la placenta no invad&iacute;a de forma adecuada las arterias maternas, pod&iacute;a reducirse el aporte de sangre al feto y aparecer un retraso en el crecimiento. En humanos actuales ese problema no siempre desencadena un cuadro grave en la madre, pero en ausencia de protecci&oacute;n la situaci&oacute;n cambiar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los autores calculan que la tasa de preeclampsia podr&iacute;a haber alcanzado entre un 10% y un 20% de los embarazos, mientras que la eclampsia podr&iacute;a situarse entre un 4% y un 5%. En ese escenario, alrededor de un<strong> 4% de las madres primerizas habr&iacute;an fallecido</strong>, una cifra superior a la mortalidad asociada a la hemorragia posparto, que hoy es la principal causa de muerte materna en el mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d8e79b8b-b05e-43d4-9d1c-fbb53387d0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las gestantes afrontaban sangrados abundantes, infecciones tras dar a luz, ataques con pérdida de conciencia y problemas de tensión o desarrollo del bebé"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las gestantes afrontaban sangrados abundantes, infecciones tras dar a luz, ataques con pérdida de conciencia y problemas de tensión o desarrollo del bebé                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la actualidad, la preeclampsia afecta entre un 2% y un 8% de los embarazos y la eclampsia aparece en torno al 1% de los partos. A pesar de los avances m&eacute;dicos, estas complicaciones causan <strong>m&aacute;s de 70.000 muertes maternas al a&ntilde;o</strong> y cerca de 500.000 muertes perinatales. La mayor&iacute;a de los casos graves se concentran en entornos con pocos recursos sanitarios, donde la detecci&oacute;n temprana y la intervenci&oacute;n no siempre est&aacute;n disponibles.
    </p><p class="article-text">
        El trastorno se manifiesta con hipertensi&oacute;n de nueva aparici&oacute;n tras la semana 20 de gestaci&oacute;n y puede ir acompa&ntilde;ado de alteraciones en &oacute;rganos o de restricci&oacute;n del crecimiento fetal. Cuando evoluciona hacia eclampsia, aparecen convulsiones generalizadas que ponen en peligro inmediato la vida de la madre.
    </p><h2 class="article-text">Variantes gen&eacute;ticas y cruces poblacionales pudieron aumentar la vulnerabilidad</h2><p class="article-text">
        Los investigadores subrayan que esta enfermedad es<strong> exclusiva de nuestra especie </strong>entre unas 4.300 especies de mam&iacute;feros conocidas. Desde hace m&aacute;s de un siglo se la ha descrito como una &ldquo;enfermedad de teor&iacute;as&rdquo;, una expresi&oacute;n que resume la <strong>dificultad para explicar su origen exacto</strong>. Solo la expulsi&oacute;n de la placenta detiene de forma definitiva el proceso, ya que el &oacute;rgano desempe&ntilde;a un papel importantel en la cadena de acontecimientos que conduce al s&iacute;ndrome. Cuando el trofoblasto, el tejido que conecta el embri&oacute;n con la madre, no invade en profundidad el &uacute;tero, las arterias espirales no se transforman como deber&iacute;an y disminuye el aporte de ox&iacute;geno y nutrientes.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo tambi&eacute;n apunta a<strong> diferencias gen&eacute;ticas</strong> que podr&iacute;an haber hecho a los neandertales m&aacute;s vulnerables. Una <strong>variante del gen H19</strong> se asocia con mayor riesgo de hipertensi&oacute;n y podr&iacute;a haber agravado los s&iacute;ntomas. Otras variaciones relacionadas con la interacci&oacute;n inmunol&oacute;gica entre madre y feto o con la regulaci&oacute;n del ox&iacute;geno en los gl&oacute;bulos rojos habr&iacute;an aumentado la probabilidad de implantaci&oacute;n superficial.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuando comenz&oacute; el cruce con <em>Homo sapiens</em>, la incompatibilidad entre genes de ambas poblaciones pudo generar conflictos en la oxigenaci&oacute;n fetal. Esa combinaci&oacute;n de factores habr&iacute;a<strong> elevado las muertes maternas y perinatales en grupos peque&ntilde;os</strong>, con poca diversidad gen&eacute;tica, y habr&iacute;a debilitado a&uacute;n m&aacute;s su continuidad demogr&aacute;fica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estudio-plantea-gestacion-neandertales-pudo-dificil-especie-situa-pieza-extincion-pm_1_13103272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 08:29:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75741" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75741" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio plantea que la gestación en los neandertales pudo ser más difícil que en nuestra especie y sitúa ahí una pieza de su extinción]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neandertales,Historia,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los neandertales fabricaban una sustancia negra con corteza de abedul y la usaban como antibiótico mucho antes de la medicina moderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-fabricaban-sustancia-negra-corteza-abedul-usaban-antibiotico-medicina-moderna-pm_1_13094332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a0eaa1e-a20a-4c76-a85c-b25d24039e33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los neandertales fabricaban una sustancia negra con corteza de abedul y la usaban como antibiótico mucho antes de la medicina moderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Método antiguo - Un grupo internacional probó una sustancia obtenida con técnicas antiguas y comprobó que limitaba la proliferación de microorganismos, lo que sugiere aplicaciones sobre la piel mucho antes de la medicina actual</p><p class="subtitle">Un estudio plantea que la gestación en los neandertales pudo ser más difícil que en nuestra especie y sitúa ahí una pieza de su extinción</p></div><p class="article-text">
        Las i<strong>nfecciones bacterianas</strong> cambiaron de forma radical cuando se encontr&oacute; una manera de frenarlas sin cirug&iacute;a ni aislamiento prolongado. Los <strong>antibi&oacute;ticos</strong> son sustancias que atacan bacterias y evitan que se reproduzcan, algo que permite tratar heridas, neumon&iacute;as o infecciones internas con f&aacute;rmacos en lugar de dejar que el cuerpo luche solo. 
    </p><p class="article-text">
        Ese uso tan extendido hoy tiene un origen bastante concreto, ligado a observaciones accidentales y a pruebas de laboratorio que confirmaron su efecto. Tambi&eacute;n existen compuestos naturales con ese mismo tipo de acci&oacute;n, aunque se descubrieran mucho antes sin saber exactamente c&oacute;mo funcionaban.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que una sustancia pueda bloquear microbios marc&oacute; un cambio enorme en la medicina. Ese mismo principio aparece en materiales mucho m&aacute;s antiguos.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio analiz&oacute; un material usado hace miles de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Ese uso de sustancias que frenan bacterias aparece en un <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0343618" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que, seg&uacute;n recoge <em><strong>PLOS One</strong></em>, llev&oacute; a investigadores de la Universidad de Colonia, la Universidad de Oxford, la Universidad de Lieja y la Cape Breton University a probar un <strong>material prehist&oacute;rico</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo produjo <strong>alquitr&aacute;n de abedul </strong>con t&eacute;cnicas asociadas a los neandertales y comprob&oacute; que ese material pod&iacute;a limitar el crecimiento de bacterias. El trabajo muestra que ese compuesto no solo serv&iacute;a para herramientas, sino que tambi&eacute;n pudo <strong>aplicarse sobre heridas</strong>. La investigaci&oacute;n, por lo tanto, apunta a que ya exist&iacute;a una forma b&aacute;sica de tratar infecciones mucho antes de la medicina moderna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b46a2182-deac-4594-83b6-5b09ebd83aa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los fármacos cambiaron el tratamiento de infecciones bacterianas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los fármacos cambiaron el tratamiento de infecciones bacterianas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para llegar a ese resultado, los investigadores reprodujeron m&eacute;todos que se usaban hace miles de a&ntilde;os para obtener ese material. El proceso consist&iacute;a en calentar corteza de abedul en condiciones con poco ox&iacute;geno, lo que provoca una destilaci&oacute;n seca que libera una sustancia espesa.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los sistemas, la corteza se quemaba bajo tierra dentro de un espacio cerrado. En otro, se colocaba cerca de una superficie dura, como una piedra, para que el alquitr&aacute;n se condensara sobre ella. Ambos procedimientos generan el mismo tipo de producto, aunque cambie la forma de recogerlo. Ese detalle resulta importante porque indica que<strong> no hac&iacute;a falta una t&eacute;cnica &uacute;nica </strong>para obtenerlo.
    </p><h2 class="article-text">La resistencia actual empuj&oacute; a buscar alternativas en materiales antiguos</h2><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por ese material tambi&eacute;n encaja con un problema actual muy claro. Muchas bacterias han desarrollado<strong> resistencia a los antibi&oacute;ticos </strong>actuales, lo que complica tratar infecciones comunes en hospitales. Esa situaci&oacute;n empuja a <strong>buscar alternativas </strong>en sustancias naturales que ya mostraban alg&uacute;n efecto. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c493149c-c3a7-43fd-b1be-06f98cad1145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las evidencias sitúan un cuidado básico de la salud en tiempos antiguos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las evidencias sitúan un cuidado básico de la salud en tiempos antiguos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tjaark Siemssen</strong>, de la Universidad de Colonia y la Universidad de Oxford, explic&oacute; que &ldquo;nuestros hallazgos muestran que podr&iacute;a valer la pena examinar antibi&oacute;ticos de contextos etnogr&aacute;ficos o prehist&oacute;ricos con m&aacute;s profundidad&rdquo;. Ese enfoque abre la puerta a <strong>revisar compuestos antiguos con m&eacute;todos actuales.</strong> El objetivo, en este sentido, es entender si alguno puede servir como base para nuevos tratamientos.
    </p><h2 class="article-text">El alquitr&aacute;n se entendi&oacute; durante a&ntilde;os como adhesivo para herramientas</h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, el alquitr&aacute;n de abedul se interpret&oacute; casi siempre como un <strong>pegamento para herramientas</strong>. Aparece adherido a piezas de piedra en yacimientos europeos, lo que llev&oacute; a pensar que su funci&oacute;n principal era unir partes, como mangos y filos. Ese proceso de uni&oacute;n se conoce como <strong>enmangue</strong> y resulta b&aacute;sico para fabricar herramientas m&aacute;s complejas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el propio Siemssen indic&oacute; que &ldquo;nuevos estudios sugieren que el alquitr&aacute;n de abedul tambi&eacute;n pudo usarse para otros fines&rdquo;. Existen adem&aacute;s ejemplos en distintas regiones del mundo donde se ha aplicado sobre la piel con fines curativos. Esa coincidencia llev&oacute; a plantear que los neandertales pod&iacute;an haber aprovechado esa propiedad de forma consciente.
    </p><h2 class="article-text">Las pruebas confirmaron que frenaba bacterias comunes en heridas</h2><p class="article-text">
        Las pruebas de laboratorio confirmaron esa posibilidad al exponer el alquitr&aacute;n a bacterias conocidas por causar infecciones. Todas las muestra<strong>s frenaron el crecimiento de </strong><em><strong>Staphylococcus aureus</strong></em>, una bacteria muy com&uacute;n en heridas y que hoy presenta resistencia a varios tratamientos. Ese resultado se repiti&oacute; con el material obtenido por distintos m&eacute;todos, lo que refuerza la idea de que la propiedad antibacteriana no depende de una t&eacute;cnica concreta. 
    </p><p class="article-text">
        Siemssen explic&oacute; que &ldquo;los resultados sugieren que las propiedades antimicrobianas ya ten&iacute;an un papel en tiempos de los primeros neandertales y que pod&iacute;an usarse de forma dirigida&rdquo;. El equipo tambi&eacute;n comprob&oacute; que el<strong> contacto con el material implicaba un proceso complejo</strong>, ya que su producci&oacute;n resulta pegajosa y dif&iacute;cil de manejar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d606b385-455a-4cb4-aeb5-0f654da9e59e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los ensayos mostraron que todas las muestras detenían el crecimiento de un microorganismo frecuente"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los ensayos mostraron que todas las muestras detenían el crecimiento de un microorganismo frecuente                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese conjunto de datos encaja con otras pistas sobre el comportamiento de los neandertales. Se sabe que fabricaban herramientas, recog&iacute;an objetos y utilizaban materiales de forma intencionada. Tambi&eacute;n hay indicios de que cuidaban a individuos heridos o enfermos dentro de sus grupos. 
    </p><p class="article-text">
        La posible aplicaci&oacute;n del alquitr&aacute;n sobre heridas encaja con esa idea de atenci&oacute;n b&aacute;sica. Adem&aacute;s, existen pr&aacute;cticas en comunidades del norte de Europa y Canad&aacute; donde se usa este tipo de sustancia para tratar la piel. Esos paralelismos refuerzan la hip&oacute;tesis de que el uso no era casual.
    </p><h2 class="article-text">El uso repetido convirti&oacute; la observaci&oacute;n en conocimiento &uacute;til</h2><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n apunta a que ese <strong>conocimiento no surgi&oacute; de golpe</strong>, sino a partir de la observaci&oacute;n repetida de efectos concretos. Si una sustancia reduce la infecci&oacute;n en una herida, su uso se repite. Con el tiempo, esa repetici&oacute;n se convierte en una t&eacute;cnica. 
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo proceso explica c&oacute;mo se descubrieron los antibi&oacute;ticos modernos, aunque en ese caso se identificaron de forma m&aacute;s controlada en laboratorio. La diferencia es que ahora se conoce el mecanismo, mientras que en el pasado bastaba con ver el resultado.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido que conecta ese material antiguo con la medicina actual no es lineal, pero s&iacute; deja una idea clara. Algunas soluciones eficaces ya exist&iacute;an antes de que se entendiera su base cient&iacute;fica. El alquitr&aacute;n de abedul aparece como uno de esos ejemplos que muestran c&oacute;mo una sustancia natural puede tener m&aacute;s de un uso. Hoy se investiga con instrumentos modernos y precisos. Hace miles de a&ntilde;os bastaba con observar qu&eacute; funcionaba y repetirlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-fabricaban-sustancia-negra-corteza-abedul-usaban-antibiotico-medicina-moderna-pm_1_13094332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 15:41:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6a0eaa1e-a20a-4c76-a85c-b25d24039e33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="24260" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6a0eaa1e-a20a-4c76-a85c-b25d24039e33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="24260" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los neandertales fabricaban una sustancia negra con corteza de abedul y la usaban como antibiótico mucho antes de la medicina moderna]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6a0eaa1e-a20a-4c76-a85c-b25d24039e33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neandertales,Investigación,Antibióticos,Medicina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un análisis revela que la hibridación humana se produjo sobre todo entre varones neandertales y mujeres sapiens]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/analisis-revela-hibridacion-humana-produjo-varones-neandertales-mujeres-sapiens_1_13022534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ff8ddea-53a6-4a66-b671-b8f9949c9dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un análisis revela que la hibridación humana se produjo sobre todo entre varones neandertales y mujeres sapiens"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo de un exceso relativo del 62% de ascendencia humana moderna en los cromosomas X neandertales, sugiere que las parejas que tenían hijos eran en su mayoría de hombres neandertales y mujeres modernas, algo que hasta ahora se desconocía</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El ADN revela nuevos detalles de la historia de extinciones, azar y sexo entre sapiens y neandertales
</p></div><p class="article-text">
        Cuando, en el a&ntilde;o 2010, el equipo de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/premio-nobel-medicina-svante-paabo-descubrimientos-evolucion-humana_1_9589916.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Svante P&auml;&auml;bo</a> demostr&oacute; que los humanos y neandertales se hibridaron en el pasado, la noticia caus&oacute; una gran sorpresa, pero los mecanismos por los que se produjo aquella mezcla han seguido siendo un misterio. Ahora, un equipo de investigadores liderado por <a href="https://www.med.upenn.edu/tishkoff/Lab/Platt/platt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alexander Platt</a>, de la Universidad de Pensilvania, ha realizado una serie de an&aacute;lisis gen&eacute;ticos centrados en el cromosoma X de ambas especies, que ofrece por primera vez algo de luz sobre el proceso de hibridaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado publicado este jueves <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.aea6774" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista Science</a> indica que, cuando los neandertales y los sapiens se cruzaron, los emparejamientos fueron principalmente entre neandertales masculinos y mujeres sapiens. Seg&uacute;n los autores, este hallazgo ayuda a explicar por qu&eacute; la ascendencia neandertal presente en la mayor&iacute;a de los humanos est&aacute; distribuida de manera desigual. Los humanos anat&oacute;micamente modernos tienen bajos niveles de ascendencia neandertal, pero no se comparte de manera uniforme.
    </p><p class="article-text">
        El estudio del cromosoma X es clave para entender c&oacute;mo se cruzaron ambas especies porque su herencia est&aacute; directamente ligada al sexo biol&oacute;gico. A diferencia del resto de los cromosomas (los autosomas) que se heredan por igual de ambos progenitores, el cromosoma X se hereda de forma distinta: las hembras tienen dos cromosomas X, mientras que los machos tienen solo uno (al que se suma el cromosoma Y). Esto significa que, si los cruces entre dos poblaciones no son equilibrados entre machos y hembras, la cantidad de ADN mezclado en el cromosoma X ser&aacute; muy diferente a la del resto del genoma.
    </p><h2 class="article-text">Un &ldquo;desierto neandertal&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Al observar los genomas, los cient&iacute;ficos vieron que en los humanos modernos, el cromosoma X es un &ldquo;desierto neandertal&rdquo;, es decir, tiene una escasez notable de ADN de esta especie. Y, al mirar el cromosoma X de los neandertales descubrieron que ten&iacute;a un 62% m&aacute;s de ADN de humano moderno en comparaci&oacute;n con el resto de sus cromosomas. &ldquo;Lo que encontramos fue un desequilibrio sorprendente&rdquo;, afirma&nbsp;<a href="https://www.med.upenn.edu/tishkoff/Lab/Harris/harris.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Daniel Harris</span></a>&nbsp;, investigador asociado del laboratorio de Tishkoff y coautor principal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los autores, este patr&oacute;n puede explicarse de una de dos maneras: las variantes neandertales en el&nbsp;cromosoma X fueron desventajosas en los humanos modernos y fueron eliminadas gradualmente por la selecci&oacute;n natural, o el cruzamiento temprano podr&iacute;a haber ocurrido principalmente entre neandertales masculinos y humanos modernos femeninos, lo que result&oacute; en que poco ADN del cromosoma X neandertal ingresara al acervo gen&eacute;tico humano.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores utilizaron simulaciones matem&aacute;ticas y confirmaron que incluso un modelo de migraci&oacute;n exclusivamente femenina solo explicar&iacute;a una parte de esta diferencia, lo que los llev&oacute; a la conclusi&oacute;n de que la causa m&aacute;s probable fue una preferencia de apareamiento espec&iacute;fica: machos predominantemente neandertales reproduci&eacute;ndose con hembras predominantemente humanas modernas. Esta conclusi&oacute;n tambi&eacute;n ayuda a descartar la idea de que la falta de ADN neandertal en nuestro propio cromosoma X se deba &uacute;nicamente a que la selecci&oacute;n natural elimin&oacute; genes &ldquo;incompatibles&rdquo; o defectuosos. &ldquo;Las preferencias de apareamiento proporcionaron la explicaci&oacute;n m&aacute;s simple&rdquo;, dice Platt.
    </p><p class="article-text">
        Dos estudios anteriores, publicados en las revistas Nature y Science, ofrecieron <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/adn-revela-nuevos-detalles-historia-extinciones-azar-sexo-sapiens-neandertales_1_11895597.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos detalles sobre esta hibridaci&oacute;n</a>, como las fechas en que ocurri&oacute; (hace entre 43.000 y 50.000 a&ntilde;os), c&oacute;mo fueron los cruzamientos (algunos linajes se cruzaron m&aacute;s de una vez y otros que no volvieron a encontrarse con ellos), o la forma en que los genes neandertales pasaron por la criba de la selecci&oacute;n natural (se quedaron con nosotros los que presentaban alg&uacute;n tipo de valor adaptativo).
    </p><h2 class="article-text">Una explicaci&oacute;n alternativa</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.mncn.csic.es/es/quienes_somos/antonio-rosas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Rosas</a>, paleoantrop&oacute;logo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC),&nbsp;cree que este estudio viene a dar una respuesta a una pregunta recurrente: qu&eacute; sucedi&oacute; en los eventos de hibridaci&oacute;n entre diferentes especies, en este caso neandertales y sapiens. &ldquo;Lo que vienen a decir es que, para que se produzca esta diferencia en el cromosoma X, deber&iacute;a haber una especie de patr&oacute;n estandarizado en el perfil sexual de las relaciones&rdquo;, explica a elDiario.es. Hay otros posibles mecanismos de car&aacute;cter m&aacute;s demogr&aacute;fico que podr&iacute;an explicar la diferencia gen&eacute;tica en el cromosoma X, como la patrilocalidad (que las hembras cambien de grupo parental), pero los autores concluyen que eso explicar&iacute;a solo un porcentaje de ese desequilibrio. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que los híbridos entre machos sapiens y hembras neandertales tuvieran una probabilidad de supervivencia más baja también podría explicar el desequilibrio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Rosas</span>
                                        <span>—</span>  Paleoantropólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos lo interpretan como que hay una preferencia por las mujeres sapiens o una preferencia por los machos neandertales, pero los fundamentos de esas posibles preferencias los desconocemos&rdquo;, se&ntilde;ala Rosas. Sin embargo, apunta, hay otro factor tener en cuenta: &ldquo;la posibilidad biol&oacute;gica no contemplada de que los h&iacute;bridos entre machos sapiens y hembras neandertales tuvieran una probabilidad de supervivencia m&aacute;s baja, lo que no dejar&iacute;a huella y podr&iacute;a explicar el desequilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se ha considerado si la supervivencia de los descendientes varones y hembras de los h&iacute;bridos neandertales/humanos modernos no fuera id&eacute;ntica, dependiendo de si la madre fuera neandertal o humana moderna&rdquo;, coincide <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gemma_Marfany" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gemma Marfany</a>, catedr&aacute;tica de Gen&eacute;tica de la Universidad de Barcelona (UB). &ldquo;Podr&iacute;a suceder que los descendientes h&iacute;bridos varones de una madre neandertal fueran menos viables que si la madre era humana moderna, lo que implicar&iacute;a una selecci&oacute;n natural purificadora sobre el cromosoma X neandertal, disminuyendo su transmisi&oacute;n y enriqueciendo en regiones del cromosoma X de humanos modernos, m&aacute;s compatible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un artículo provocador que genera titulares, pero necesita más trabajos futuros, añadiendo el análisis del ADN mitocondrial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Marfany</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la especialista, es un art&iacute;culo interesante, pero sobre todo llamativo. En su opini&oacute;n, apoyar la hip&oacute;tesis de que hab&iacute;a una preferencia de pareja, encaja con ideas preconcebidas, como las que se encuentran en los libros del Clan del Oso Cavernario, pero hay otras hip&oacute;tesis &ndash;que los autores pasan por encima y descartan f&aacute;cilmente&ndash; que podr&iacute;an explicar los resultados. &ldquo;Creo que es un art&iacute;culo provocador que genera titulares, pero necesita m&aacute;s trabajos futuros, a&ntilde;adiendo m&aacute;s genomas de neandertales, an&aacute;lisis del ADN mitocondrial (que solo es aportado por las madres) y an&aacute;lisis gen&oacute;micos m&aacute;s profundos y considerando otras opciones&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://ignaciomartinlerma.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Mart&iacute;n Lerma</a>, profesor de Prehistoria de la Universidad de Murcia, cree que el estudio introduce un matiz interesante en nuestra reconstrucci&oacute;n de ese contacto entre sapiens y neandertales, pero recuerda que se trata de inferencias y no de evidencia directa sobre comportamientos concretos. &ldquo;Si el mestizaje estuvo mayoritariamente protagonizado por varones neandertales y mujeres humanas modernas, ello apunta a din&aacute;micas sociales espec&iacute;ficas, aunque no permite definir c&oacute;mo fueron exactamente esas interacciones&rdquo;, explica al <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">SMC</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una explicaci&oacute;n alternativa podr&iacute;a ser que en los &uacute;ltimos grupos neandertales hubiera pocas mujeres&rdquo;, apunta <a href="https://www.ucm.es/preharq-prehistoria/jose-yravedra-sainz-de-los-terreros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Yravedra Sainz de los Terreros</a>, catedr&aacute;tico de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). &ldquo;Esto obligaba a que hubiera m&aacute;s movilidad, y en esa movilidad mujeres sapiens pudieron haber tenido esa mayor relaci&oacute;n con neandertales&rdquo;. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/analisis-revela-hibridacion-humana-produjo-varones-neandertales-mujeres-sapiens_1_13022534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 19:00:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8ff8ddea-53a6-4a66-b671-b8f9949c9dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58500" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8ff8ddea-53a6-4a66-b671-b8f9949c9dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58500" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un análisis revela que la hibridación humana se produjo sobre todo entre varones neandertales y mujeres sapiens]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8ff8ddea-53a6-4a66-b671-b8f9949c9dcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Genética,Neandertales,Paleoantropología,Evolución humana,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los neandertales de lo que hoy es Madrid dejaron un rastro de cráneos de reses que plantea nuevas preguntas sobre su comportamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-madrid-dejaron-rastro-craneos-reses-plantea-nuevas-preguntas-comportamiento-pm_1_12947012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b26fe37b-277f-4daf-bf75-95856ab17d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los neandertales de lo que hoy es Madrid dejaron un rastro de cráneos de reses que plantea nuevas preguntas sobre su comportamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Análisis geoestadístico - El análisis de los fragmentos óseos mostró que la mayoría se mantuvo casi en el mismo lugar en que fueron depositados, lo que permitió reconstruir cómo quedaron distribuidos los cráneos dentro de la cueva</p><p class="subtitle">Un dedo neandertal dejó en España la huella humana más antigua conocida, con 43.000 años de antigüedad</p></div><p class="article-text">
        El trabajo con restos animales suele revelar mucho m&aacute;s que una dieta o una estrategia de caza. Permite rastrear h&aacute;bitos y creencias que dejaron su huella en la piedra y en el hueso. En el caso de los <strong>neandertales</strong>, la presencia repetida de <strong>cr&aacute;neos de reses </strong>sugiere algo m&aacute;s que una simple actividad de subsistencia. 
    </p><p class="article-text">
        Esos restos muestran un patr&oacute;n: las<strong> cabezas aparecen sin mand&iacute;bulas ni maxilares, pero con se&ntilde;ales de corte</strong> que delatan una manipulaci&oacute;n precisa. Todo apunta a un tipo de pr&aacute;ctica que requer&iacute;a esfuerzo y decisi&oacute;n, repetida en lugares concretos y a lo largo del tiempo. Esa constancia invita a pensar en un<strong> gesto cargado de sentido</strong>, y el hallazgo en una cueva madrile&ntilde;a ha permitido comprobarlo con una claridad poco habitual.
    </p><h2 class="article-text">Un hallazgo en Madrid confirma que aquellos grupos repet&iacute;an el mismo gesto durante generaciones</h2><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores espa&ntilde;oles, dirigido por<strong> Enrique Baquedano</strong> y <strong>Juan Luis Arsuaga</strong>, public&oacute; en <em><strong>Archaeological and Anthropological Sciences</strong></em><strong> </strong>un estudio que detalla c&oacute;mo la acumulaci&oacute;n de cr&aacute;neos en la<strong> Cueva Des-Cubierta</strong>, en Pinilla del Valle, no fue un hecho puntual. Seg&uacute;n el art&iacute;culo, los an&aacute;lisis confirman que los neandertales regresaron varias veces al mismo punto para<strong> depositar cabezas de grandes herb&iacute;voros</strong>, en un gesto simb&oacute;lico que se repiti&oacute; durante generaciones.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, liderada por <strong>Luc&iacute;a Villaescusa</strong>, aplic&oacute; por primera vez t&eacute;cnicas geoestad&iacute;sticas avanzadas al registro de este yacimiento. Cada fragmento de roca, hueso y herramienta se trat&oacute; como una <strong>coordenada en el espacio</strong>, lo que permiti&oacute; reconstruir c&oacute;mo se form&oacute; el dep&oacute;sito. En total se analizaron m&aacute;s de 3000 fragmentos geol&oacute;gicos y 6000 objetos arqueol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados mostraron que los restos arqueol&oacute;gicos se concentraban en la zona sur de la galer&iacute;a, mientras las rocas ca&iacute;das del techo lo hac&iacute;an en el centro. Esa separaci&oacute;n espacial demostr&oacute; que los<strong> derrumbes no hab&iacute;an arrastrado los cr&aacute;neos de su posici&oacute;n original</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El cono de piedras se form&oacute; mientras los neandertales repet&iacute;an su gesto durante siglos</h2><p class="article-text">
        El patr&oacute;n de distribuci&oacute;n revel&oacute; la existencia de un<strong> cono de derrubios</strong>: una acumulaci&oacute;n de piedras procedentes del techo, generada por desprendimientos sucesivos durante un periodo glacial. Este cono creci&oacute; por fases, dejando huecos entre una y otra, y sirvi&oacute; de <strong>soporte para los dep&oacute;sitos de cr&aacute;neos y herramientas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La primera gran ca&iacute;da de rocas habr&iacute;a abierto una claraboya natural por la que los grupos humanos acced&iacute;an a la galer&iacute;a. Los restos arqueol&oacute;gicos aparecieron justo encima de la base de ese cono, lo que indica que la actividad comenz&oacute; despu&eacute;s de aquel derrumbe inicial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6f51127-5c4b-4597-bd05-08b3e16a758a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La cueva madrileña revela una estructura formada por derrumbes sucesivos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La cueva madrileña revela una estructura formada por derrumbes sucesivos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los primeros hallazgos en la Cueva Des-Cubierta mostraron desde el principio algo fuera de lo com&uacute;n. En su Nivel 3, de unos dos metros de espesor, aparecieron<strong> al menos 35 cr&aacute;neos de bisontes, ciervos y rinocerontes</strong>. Ninguno conservaba la mand&iacute;bula y muchos presentaban cortes limpios realizados con herramientas de piedra. El conjunto no encajaba con un campamento ni con un refugio de animales.
    </p><p class="article-text">
        El estudio del <em><strong>refitting</strong></em> <strong>&oacute;seo</strong> ayud&oacute; a entender mejor c&oacute;mo se hab&iacute;a formado el dep&oacute;sito. Se identificaron 60 uniones entre 194 fragmentos, y casi todas estaban a menos de 50 cent&iacute;metros entre s&iacute;. Eso indica que los <strong>derrumbes fracturaron los cr&aacute;neos pero no los desplazaron</strong>. La conservaci&oacute;n fue desigual: los ejemplares mejor preservados se hallaron en la zona central y norte, donde las laderas del cono ofrec&iacute;an mayor protecci&oacute;n, mientras los fragmentados se acumularon en el sur, m&aacute;s expuesto. El &uacute;nico cr&aacute;neo de rinoceronte casi completo se encontraba en la base del nivel arqueol&oacute;gico, protegido por la primera capa de derrubios.
    </p><h2 class="article-text">Las pruebas consolidan la idea de una tradici&oacute;n transmitida entre generaciones</h2><p class="article-text">
        La repetici&oacute;n del gesto de entrar, dejar los cr&aacute;neos y marcharse, elimin&oacute; la idea de un accidente o un vertedero natural. Seg&uacute;n <em>La Br&uacute;jula Verde</em>, los <strong>neandertales procesaban las cabezas fuera de la cueva</strong>, retirando tejidos blandos y transport&aacute;ndolas despu&eacute;s al interior. No hay se&ntilde;ales de banquetes ni de actividades dom&eacute;sticas, solo una pr&aacute;ctica mantenida en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Esa constancia implica transmisi&oacute;n cultural. Alguien ense&ntilde;aba que<strong> ese lugar era especial y que all&iacute; se actuaba de una manera precisa</strong>. El registro de la Cueva Des-Cubierta, con sus fases de derrumbe y sus dep&oacute;sitos sucesivos, conserva la huella material de esa ense&ntilde;anza. Los grupos volv&iacute;an con el tiempo al mismo lugar y repet&iacute;an el gesto con cuidado, dejando <strong>cada vez nuevas pruebas de una costumbre que formaba parte de su vida</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-hoy-madrid-dejaron-rastro-craneos-reses-plantea-nuevas-preguntas-comportamiento-pm_1_12947012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 15:41:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b26fe37b-277f-4daf-bf75-95856ab17d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="68081" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b26fe37b-277f-4daf-bf75-95856ab17d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="68081" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los neandertales de lo que hoy es Madrid dejaron un rastro de cráneos de reses que plantea nuevas preguntas sobre su comportamiento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b26fe37b-277f-4daf-bf75-95856ab17d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Arqueología,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Podrían los neandertales haber besado igual que nosotros? La ciencia empieza a inclinarse por el sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-haber-besado-igual-ciencia-empieza-inclinarse-si-pm_1_12898979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/259de5b2-490f-419f-8e57-5b5f2b6961ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Podrían los neandertales haber besado igual que nosotros? La ciencia empieza a inclinarse por el sí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Origen biológico - El equipo liderado por Matilda Brindle concluye que esta práctica ya existía antes de la separación de distintas ramas de primates, lo que permite fechar su antigüedad con datos evolutivos sólidos</p><p class="subtitle">El viaje de la humanidad: así fue la conquista de todos los continentes de la Tierra</p></div><p class="article-text">
        Las<strong> muestras de afecto entre individuos</strong> adoptan muchas formas, desde gestos breves hasta contactos prolongados. El <strong>beso</strong> es una de las m&aacute;s reconocibles y, pese a su aparente sencillez, encierra una enorme variedad de significados. Puede expresar deseo, ternura o gratitud, y cambia su sentido seg&uacute;n la cultura y la ocasi&oacute;n. En algunos casos se usa para saludar, en otros para sellar alianzas o expresar cari&ntilde;o en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Su pr&aacute;ctica, extendida entre humanos y observada tambi&eacute;n en otras especies, ha generado<strong> preguntas sobre sus ra&iacute;ces biol&oacute;gicas y su posible papel evolutivo</strong>. Con ello se ha abierto un campo de investigaci&oacute;n que busca entender hasta qu&eacute; punto los cerebros desarrollados de distintas especies lo transformaron en una herramienta social.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo liderado por Matilda Brindle sit&uacute;a su aparici&oacute;n millones de a&ntilde;os atr&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Un equipo de investigaci&oacute;n encabezado por la bi&oacute;loga evolutiva<strong> Matilda Brindle</strong> identific&oacute; que el beso apareci&oacute; en los ancestros de los grandes simios hace entre 21,5 y 16,9 millones de a&ntilde;os, seg&uacute;n un estudio publicado en la revista<strong> </strong><em><strong>Evolution and Human Behavior</strong></em>. El trabajo sostiene que esta conducta no surgi&oacute; como una invenci&oacute;n cultural tard&iacute;a, sino como un rasgo heredado que se mantuvo a lo largo de la evoluci&oacute;n. Los autores concluyen que la pr&aacute;ctica estaba presente <strong>antes de la separaci&oacute;n entre distintas ramas de primates</strong>, lo que permite rastrear su antig&uuml;edad con mayor precisi&oacute;n. Ese enfoque sit&uacute;a el beso dentro de un marco evolutivo amplio y documentado.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esa conclusi&oacute;n, el equipo tuvo que establecer primero qu&eacute; se entiende por beso fuera del &aacute;mbito humano. La definici&oacute;n empleada se centr&oacute; en<strong> contactos boca con boca de car&aacute;cter no agresivo y sin intercambio de alimento, con movimientos reconocibles de labios o mand&iacute;bula</strong>. Esa delimitaci&oacute;n permiti&oacute; descartar conductas similares que responden a otras funciones, como la transferencia de comida o los enfrentamientos ritualizados. Con ese criterio, los investigadores revisaron informes previos y registros visuales de primates actuales para confirmar la presencia del comportamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7911ebf1-b986-4d8d-ac8e-a662e8707004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los investigadores establecieron criterios claros para excluir intercambios de alimento o conductas agresivas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los investigadores establecieron criterios claros para excluir intercambios de alimento o conductas agresivas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis filogen&eacute;tico posterior integr&oacute; esos datos con la relaci&oacute;n evolutiva entre especies vivas y extintas. El modelo estad&iacute;stico utilizado <strong>simul&oacute; millones de escenarios posibles </strong>para estimar la probabilidad de que los antepasados compartieran la conducta. Los resultados se&ntilde;alaron que el beso se conserv&oacute; en la mayor&iacute;a de los grandes simios y que su aparici&oacute;n<strong> precede por mucho a la evoluci&oacute;n humana reciente</strong>. Esa continuidad permiti&oacute;<strong> incluir tambi&eacute;n a los neandertales dentro del grupo </strong>de especies con alta probabilidad de haber besado.
    </p><p class="article-text">
        El estudio sobre el origen evolutivo del beso incorpora adem&aacute;s evidencias indirectas procedentes de la gen&eacute;tica y la microbiolog&iacute;a. Investigaciones previas hab&iacute;an mostrado que <strong>humanos modernos y neandertales compartieron microbios orales</strong> durante cientos de miles de a&ntilde;os, un dato compatible con el intercambio de saliva. A ello se suma la presencia de ADN neandertal en poblaciones humanas actuales fuera de &Aacute;frica, indicador de contactos &iacute;ntimos entre grupos. En conjunto, esos elementos refuerzan la<strong> hip&oacute;tesis de que el beso no se limit&oacute; a una sola especie</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las interpretaciones del hallazgo<strong> no ignoran los l&iacute;mites culturales</strong> observados en sociedades humanas. Los datos etnogr&aacute;ficos indican que solo el 46% de las culturas documentadas practican el beso de forma habitual, lo que apunta a una variabilidad social clara. Seg&uacute;n explic&oacute;<strong> Catherine Talbot</strong>, investigadora del Florida Institute of Technology, esa diversidad plantea la cuesti&oacute;n de <strong>hasta qu&eacute; punto una conducta heredada se expresa o se inhibe</strong> seg&uacute;n normas sociales concretas. El estudio no resuelve esa diferencia, pero aporta un marco para entenderla.
    </p><p class="article-text">
        Otros expertos valoraron el alcance del trabajo desde perspectivas complementarias. <strong>Jake Brooker</strong>, especialista en comportamiento de grandes simios en la Universidad de Durham, se&ntilde;al&oacute; que la presencia del beso en varias especies apoya la idea de un origen profundo y compartido. <strong>Penny Spikins</strong>, profesora de arqueolog&iacute;a de los or&iacute;genes humanos en la Universidad de York, a&ntilde;adi&oacute; que el hallazgo<strong> cuestiona visiones simplificadas del pasado</strong>, al mostrar que los lazos afectivos tuvieron un papel relevante desde etapas muy tempranas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/neandertales-haber-besado-igual-ciencia-empieza-inclinarse-si-pm_1_12898979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 15:14:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/259de5b2-490f-419f-8e57-5b5f2b6961ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="127607" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/259de5b2-490f-419f-8e57-5b5f2b6961ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="127607" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Podrían los neandertales haber besado igual que nosotros? La ciencia empieza a inclinarse por el sí]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/259de5b2-490f-419f-8e57-5b5f2b6961ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Amor,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un grupo de neandertales hallado en una cueva belga desconcierta a los científicos por su perfil biológico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/grupo-neandertales-hallado-cueva-belga-desconcierta-cientificos-perfil-biologico-pm_1_12793990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65271025-f4a3-4a65-acb2-2324f4ef252f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un grupo de neandertales hallado en una cueva belga desconcierta a los científicos por su perfil biológico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cueva de Goyet contiene la colección más extensa de restos neandertales del norte de Europa y se excava desde finales del siglo XIX, lo que complicó durante décadas la interpretación de los hallazgos por la falta de información contextual</p><p class="subtitle">El hallazgo maya que desconcierta a los arqueólogos: un tablero de juego único incrustado en el suelo de una localidad de Guatemala
</p></div><p class="article-text">
        Un nuevo an&aacute;lisis integrado de<strong> los restos hallados en la cueva de Goyet, en </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/belgica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>B&eacute;lgica</strong></a>, revela un <strong>patr&oacute;n inesperado</strong> de <strong>canibalismo</strong> selectivo entre los &uacute;ltimos <a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neandertales</a> de <a href="https://www.eldiario.es/temas/europa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Europa</a>. El estudio, <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-025-24460-3" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Scientific Reports,</em> combina datos gen&eacute;ticos, isot&oacute;picos, morfol&oacute;gicos y estructurales para reconstruir la identidad biol&oacute;gica de las v&iacute;ctimas y muestra que el conjunto de restos recuperado estaba formado, sobre todo, por mujeres adultas o adolescentes de baja estatura, gr&aacute;ciles y cuyos adultos presentan un origen no local. 
    </p><p class="article-text">
        Junto a ellas, los investigadores han identificado a dos individuos inmaduros: un ni&ntilde;o y un neonato. La composici&oacute;n del conjunto y su tratamiento osteol&oacute;gico indican una <strong>selecci&oacute;n deliberada en la acumulaci&oacute;n de los individuos representados</strong> y <strong>refuerzan la hip&oacute;tesis de un episodio de exocanibalismo</strong> vinculado a tensiones entre grupos humanos durante la transici&oacute;n del Paleol&iacute;tico medio al superior.
    </p><h2 class="article-text">El enclave m&aacute;s destacado </h2><p class="article-text">
        <strong>La cueva de Goyet</strong> contiene la <strong>colecci&oacute;n m&aacute;s extensa de restos neandertales del norte de Europa</strong> y se excava desde finales del siglo XIX, lo que complic&oacute; durante d&eacute;cadas la interpretaci&oacute;n de los hallazgos por la falta de informaci&oacute;n contextual. Las<strong> investigaciones previas ya hab&iacute;an identificado marcas de canibalismo</strong> y la reutilizaci&oacute;n de fragmentos como herramientas, pero el marcado nivel de fragmentaci&oacute;n de los huesos dificultaba reconstruir la biolog&iacute;a de los individuos. El nuevo trabajo permite superar esa limitaci&oacute;n integrando t&eacute;cnicas de gen&eacute;tica, an&aacute;lisis isot&oacute;pico, imagen 3D y morfometr&iacute;a geom&eacute;trica, lo que ofrece por primera vez un perfil detallado de las personas que formaron parte del conjunto.
    </p><h2 class="article-text">El an&aacute;lisis lo confirma</h2><p class="article-text">
        <strong>Los resultados confirman que los restos pertenecen a un m&iacute;nimo de seis neandertales</strong>: cuatro mujeres adultas o adolescentes, un ni&ntilde;o y un reci&eacute;n nacido. Para evaluar si esta composici&oacute;n pod&iacute;a deberse al azar, los autores realizaron miles de simulaciones basadas en distintos modelos de mortalidad del Pleistoceno. En todos los casos, la probabilidad de obtener un grupo compuesto exactamente por cuatro mujeres j&oacute;venes y dos menores es extremadamente baja, lo que descarta que el perfil responda a un patr&oacute;n demogr&aacute;fico natural. En contraste, <strong>conjuntos como el de El Sidr&oacute;n (Asturias), tambi&eacute;n afectado por canibalismo</strong>, s&iacute; se ajustan a distribuciones esperables. Esto sugiere que en Goyet hubo una selecci&oacute;n consciente de individuos, m&aacute;s que una acumulaci&oacute;n fortuita de restos.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia osteol&oacute;gica confirma patrones intensivos de procesamiento: <strong>numerosos huesos presentan marcas de descarnamiento</strong>, fracturaci&oacute;n en fresco, extracci&oacute;n de m&eacute;dula y golpes percutores. Algunos fragmentos fueron incluso empleados como retocadores l&iacute;ticos. La distribuci&oacute;n anat&oacute;mica tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n: predominan f&eacute;mures y tibias de adulto o adolescente, los huesos m&aacute;s ricos en m&eacute;dula. <strong>Este tipo de se&ntilde;ales coincide con pr&aacute;cticas de canibalismo nutricional </strong>y se asemeja al tratamiento aplicado a los animales consumidos en el mismo nivel, principalmente caballos y renos. <strong>No se observan</strong>, en cambio, <strong>elementos rituales asociados a otros contextos paleol&iacute;ticos.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf833909-da2c-43be-8530-cf75933676a7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ejemplares neandertales de la Caverna Troisième de Goyet incluidos en este estudio. Determinaciones genéticas del sexo: XX indica hembra, XY indica macho. Los ejemplares pertenecientes al mismo individuo están sombreados con el mismo color."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ejemplares neandertales de la Caverna Troisième de Goyet incluidos en este estudio. Determinaciones genéticas del sexo: XX indica hembra, XY indica macho. Los ejemplares pertenecientes al mismo individuo están sombreados con el mismo color.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s reveladores proviene del an&aacute;lisis isot&oacute;pico. Los adultos presentan firmas de carbono, nitr&oacute;geno y azufre que indican un origen no local pero similar entre ellos. Seg&uacute;n los autores, <strong>estas personas no crecieron en el entorno inmediato de la cueva</strong>, lo que significa que <strong>llegaron desde otra zona antes de ser matadas, consumidas y acumuladas en Goyet.</strong> Adem&aacute;s, la dieta reconstruida a trav&eacute;s de los valores isot&oacute;picos es homog&eacute;nea, lo que sugiere que las v&iacute;ctimas pertenec&iacute;an al mismo grupo social, o a grupos estrechamente relacionados, antes de su captura.
    </p><h2 class="article-text">Otros datos destacados en el estudio</h2><p class="article-text">
        <strong>La caracterizaci&oacute;n morfol&oacute;gica aporta otra pieza clave</strong>. Las mujeres adultas y adolescentes identificadas presentan <strong>estaturas significativamente m&aacute;s bajas que la media neandertal</strong>, situ&aacute;ndose algunas incluso por debajo de dos desviaciones est&aacute;ndar. Los an&aacute;lisis de robusticidad y geometr&iacute;a de los huesos largos muestran di&aacute;fisis gr&aacute;ciles y patrones de refuerzo reducidos, sobre todo en f&eacute;mur y tibia. Los autores destacan que estos valores se sit&uacute;an en el extremo inferior de la variaci&oacute;n neandertal conocida. Los resultados de morfometr&iacute;a geom&eacute;trica confirman una mayor circularidad de las secciones y una menor hipertrofia cortical, rasgos consistentes entre los individuos de Goyet y escasamente documentados en otros grupos contempor&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Otro hallazgo llamativo es la <strong>ausencia de se&ntilde;ales de alta movilidad</strong>, pese a que las firmas isot&oacute;picas revelan que eran for&aacute;neos. Las tibias muestran estructuras compatibles con cargas multidireccionales moderadas, lejos de los patrones asociados a grupos altamente m&oacute;viles como los Homo sapiens del Paleol&iacute;tico superior. Seg&uacute;n el estudio, <strong>esta paradoja sugiere que llegaron a la regi&oacute;n poco antes de morir</strong> o que sus trayectorias vitales no implicaron grandes desplazamientos previos.
    </p><h2 class="article-text">Guerras entre grupos</h2><p class="article-text">
        Con todos estos datos, los investigadores plantean que <strong>el patr&oacute;n no corresponde a un episodio de endocanibalismo ni a pr&aacute;cticas funerarias, sino a la violencia entre grupos</strong>. Las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas son consistentes con episodios de captura selectiva documentados etnogr&aacute;ficamente en situaciones de conflicto, territorialidad o represalia. En estos contextos, <strong>el exocanibalismo</strong> se interpreta como una <strong>forma de agresi&oacute;n dirigida a grupos rivales</strong>, con la captura de individuos vulnerables y su posterior consumo. La combinaci&oacute;n de todos los factores mencionados apunta a una <strong>selecci&oacute;n centrada en individuos considerados &ldquo;externos&rdquo; y potencialmente m&aacute;s vulnerables.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El estudio <strong>tambi&eacute;n eval&uacute;a si los responsables pudieron ser grupos de </strong><em><strong>Homo Sapiens</strong></em><strong>,</strong> presentes en regiones cercanas en fechas similares. Aunque <strong>no se descarta</strong> por completo, los autores consideran <strong>m&aacute;s probable que los perpetradores fueran otros neandertales</strong>. Argumentan que, en contextos de sapiens, el canibalismo suele asociarse a pr&aacute;cticas rituales o funerarias con evidencias simb&oacute;licas claras, ausentes en Goyet. En cambio, el uso de huesos humanos como herramientas, la similitud con patrones documentados en otros yacimientos neandertales y la coincidencia cronol&oacute;gica con importantes tensiones culturales en el norte de Europa apoyan la hip&oacute;tesis de un conflicto intergrupal dentro de poblaciones neandertales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/grupo-neandertales-hallado-cueva-belga-desconcierta-cientificos-perfil-biologico-pm_1_12793990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 09:00:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/65271025-f4a3-4a65-acb2-2324f4ef252f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="624191" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/65271025-f4a3-4a65-acb2-2324f4ef252f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="624191" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un grupo de neandertales hallado en una cueva belga desconcierta a los científicos por su perfil biológico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/65271025-f4a3-4a65-acb2-2324f4ef252f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Bélgica,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hallado en Israel el fósil más antiguo que prueba el mestizaje entre neandertales y Homo sapiens]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallado-israel-fosil-antiguo-prueba-mestizaje-neandertales-homo-sapiens-pm_1_12556375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/017bd3c1-b6bc-4b3f-8e5c-fa49d714bbe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hallado en Israel el fósil más antiguo que prueba el mestizaje entre neandertales y Homo sapiens"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo internacional liderado por la Universidad de Tel Aviv ha identificado en el Monte Carmelo los restos de un niño de cinco años, datados en unos 140.000 años, que muestran rasgos de ambas especies humanas</p><p class="subtitle">Un cráneo descubierto en Grecia cambia el mapa de la evolución en Europa
</p></div><p class="article-text">
        Un <strong>estudio internacional </strong>encabezado por la Universidad de Tel Aviv y el Centro Nacional de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica de Francia ha revelado <strong>el </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;sil</strong></a><strong> humano m&aacute;s antiguo que combina caracter&iacute;sticas de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>neandertales</strong></em></a><strong> y </strong><em><strong>Homo sapiens</strong></em>. Se trata de un <strong>ni&ntilde;o</strong> de unos <strong>cinco a&ntilde;os descubierto</strong> hace casi un siglo en la cueva de Skhul, en el Monte Carmelo (<a href="https://www.eldiario.es/temas/israel/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel</a>), cuyos restos se han <strong>datado en unos 140.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad</strong>. La investigaci&oacute;n, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0003552125000366" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>l&rsquo;Anthropologie</em>, constituye la primera prueba f&iacute;sica de que ambas poblaciones mantuvieron relaciones biol&oacute;gicas y sociales mucho antes de lo que se cre&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, los <strong>estudios gen&eacute;ticos hab&iacute;an confirmado que neandertales y humanos modernos intercambiaron genes</strong>, lo que explica que entre el 2% y el 6% del genoma de las personas actuales proceda de aquellos. Sin embargo, esas mezclas <strong>se situaban cronol&oacute;gicamente entre 60.000 y 40.000 a&ntilde;os atr&aacute;s</strong>, coincidiendo con la expansi&oacute;n de <em>Homo sapiens</em> hacia Eurasia. <strong>El f&oacute;sil de Skhul adelanta en m&aacute;s de 80.000 a&ntilde;os la primera evidencia f&iacute;sica de ese mestizaje.</strong>
    </p><h2 class="article-text">La informaci&oacute;n que aporta el cr&aacute;neo</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis morfol&oacute;gico revela que <strong>el cr&aacute;neo del ni&ntilde;o, conocido como &ldquo;Skhul I&rdquo;</strong>, presenta una <strong>forma general propia del </strong><em><strong>Homo sapiens</strong></em>, especialmente en la curvatura de la b&oacute;veda craneal. Sin embargo, su <strong>mand&iacute;bula inferior</strong>, el <strong>sistema de irrigaci&oacute;n sangu&iacute;nea del interior del cr&aacute;neo y la estructura del o&iacute;do interno</strong> muestran <strong>rasgos</strong> t&iacute;picamente <strong>neandertales</strong>. La combinaci&oacute;n de ambos conjuntos de caracter&iacute;sticas confirma, seg&uacute;n los investigadores, que <strong>se trata del h&iacute;brido m&aacute;s antiguo documentado entre estas dos poblaciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El hallazgo modifica la cronolog&iacute;a de la evoluci&oacute;n humana en Oriente Pr&oacute;ximo</strong>. Durante d&eacute;cadas se pensaba que los neandertales hab&iacute;an surgido en Europa y solo migrado hacia Oriente Medio hace unos 70.000 a&ntilde;os. Sin embargo, en 2021 un estudio publicado en <em>Science</em> ya hab&iacute;a demostrado que los primeros neandertales habitaban en la actual Israel hace al menos 400.000 a&ntilde;os. Ese grupo, denominado <em>Nesher Ramla Homo</em>, convivi&oacute; con los <em>Homo sapiens</em> que empezaban a salir de <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> hace unos 200.000 a&ntilde;os y, <strong>a la luz de esta nueva investigaci&oacute;n, lleg&oacute; a mezclarse con ellos</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-t0TktMFPDPM-6453', 'youtube', 't0TktMFPDPM', document.getElementById('yt-t0TktMFPDPM-6453'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-t0TktMFPDPM-6453 src="https://www.youtube.com/embed/t0TktMFPDPM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n se apoy&oacute; en t&eacute;cnicas avanzadas de an&aacute;lisis</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se apoy&oacute; en t&eacute;cnicas avanzadas de an&aacute;lisis. El equipo <strong>escane&oacute; el f&oacute;sil con microtomograf&iacute;a computerizada</strong> en el Instituto de Antropolog&iacute;a Shmunis de la <a href="https://english.tau.ac.il/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Tel Aviv</a>, lo que permiti&oacute; reconstruir un modelo tridimensional de gran precisi&oacute;n. A partir de este modelo se realizaron <strong>an&aacute;lisis complejos de las estructuras anat&oacute;micas</strong>, incluidas las invisibles como el o&iacute;do interno, y se compararon con distintas poblaciones de hom&iacute;nidos. Adem&aacute;s, se elabor&oacute; una <strong>reconstrucci&oacute;n en tres dimensiones del interior del cr&aacute;neo </strong>para estudiar el sistema vascular que rodeaba el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Para los <strong>autores</strong>, el f&oacute;sil constituye la evidencia f&iacute;sica m&aacute;s antigua de cruce entre neandertales y Homo sapiens. Como referencia hist&oacute;rica, <strong>recuerdan que en 1998 se descubri&oacute; en </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/portugal/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Portugal</strong></a><strong> el esqueleto de un ni&ntilde;o conocido como &ldquo;el peque&ntilde;o del valle de Lapedo&rdquo;</strong>, que tambi&eacute;n mostraba rasgos de ambos grupos, pero cuya antig&uuml;edad se sit&uacute;a en unos 28.000 a&ntilde;os. La comparaci&oacute;n subraya la excepcionalidad del hallazgo de <strong>Skhul, adelantado en m&aacute;s de 100.000 a&ntilde;os.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/311e54b1-7d75-4ad0-9b79-f5564363b307_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La mandíbula inferior del niño Skhul I muestra rasgos característicos de los neandertales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La mandíbula inferior del niño Skhul I muestra rasgos característicos de los neandertales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Forzados a reconsiderar la interpretaci&oacute;n de otros f&oacute;siles de la regi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento tambi&eacute;n obliga a reconsiderar la interpretaci&oacute;n de otros f&oacute;siles de la regi&oacute;n. Durante d&eacute;cadas, los restos de las cuevas de Skhul y Qafzeh, cerca de <a href="https://www.eldiario.es/temas/nazaret/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nazaret</a>, se hab&iacute;an atribuido en su totalidad a <em>Homo sapiens</em> primitivos. Sin embargo, los nuevos an&aacute;lisis apuntan a que al menos<strong> parte de esos individuos ser&iacute;an fruto de una infiltraci&oacute;n gen&eacute;tica</strong> continua de la poblaci&oacute;n neandertal local en los grupos de Homo sapiens que llegaban desde &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos m&aacute;s amplios, <strong>el estudio refuerza la idea de que el Levante mediterr&aacute;neo fue un corredor decisivo en la evoluci&oacute;n humana</strong>. En esta zona confluyeron distintas poblaciones durante decenas de miles de a&ntilde;os, estableciendo v&iacute;nculos biol&oacute;gicos y sociales que acabaron por sentar las bases de la diversidad gen&eacute;tica que a&uacute;n persiste. La desaparici&oacute;n de los neandertales locales no fue abrupta, sino que, como sucedi&oacute; posteriormente en Europa, terminaron absorbidos por las poblaciones de<em> Homo sapiens</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallado-israel-fosil-antiguo-prueba-mestizaje-neandertales-homo-sapiens-pm_1_12556375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Aug 2025 07:00:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/017bd3c1-b6bc-4b3f-8e5c-fa49d714bbe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="393681" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/017bd3c1-b6bc-4b3f-8e5c-fa49d714bbe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="393681" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hallado en Israel el fósil más antiguo que prueba el mestizaje entre neandertales y Homo sapiens]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/017bd3c1-b6bc-4b3f-8e5c-fa49d714bbe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Yacimientos arqueológicos,Fósiles,Neandertales,Investigación científica,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cráneo descubierto en Grecia cambia el mapa de la evolución en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-humano-descubierto-grecia-cambia-mapa-evolucion-europa-pm_1_12550349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/502a7106-89a5-4746-a07f-3cc73a56dd6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cráneo descubierto en Grecia cambia el mapa de la evolución en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p><p class="subtitle">Un hallazgo en una mina prehistórica cambia la visión sobre el papel de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Un equipo internacional de investigadores ha logrado <strong>fechar con mayor precisi&oacute;n uno de los </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;siles</strong></a><strong> m&aacute;s enigm&aacute;ticos de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/europa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Europa</strong></a>: el <strong>cr&aacute;neo humano hallado en la cueva de Petralona</strong>, en el norte de <a href="https://www.eldiario.es/temas/grecia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grecia</a>. Seg&uacute;n el trabajo, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0047248425000855?via%3Dihub" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista <em>Journal of Human Evolution</em>, <strong>el ejemplar tiene una antig&uuml;edad m&iacute;nima de 286.000 a&ntilde;os</strong>, lo que lo sit&uacute;a en <strong>pleno Pleistoceno Medio</strong> y refuerza la hip&oacute;tesis de la coexistencia de diferentes linajes humanos en el continente.
    </p><h2 class="article-text">En estudio y sujeto de debate durante 65 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El cr&aacute;neo de Petralona <strong>fue descubierto en 1960 </strong>y desde entonces <strong>se convirti&oacute; en objeto de intensos debates cient&iacute;ficos</strong>. Su posici&oacute;n estratigr&aacute;fica nunca qued&oacute; clara, lo que dificult&oacute; su dataci&oacute;n precisa. A lo largo de m&aacute;s de seis d&eacute;cadas se han propuesto edades que oscilaban entre 170.000 y 700.000 a&ntilde;os, sin que se alcanzara un consenso. <strong>El nuevo an&aacute;lisis, basado en la dataci&oacute;n por series de uranio del calcito adherido directamente al f&oacute;sil</strong>, ofrece por primera vez una cifra fiable que reduce considerablemente la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Los autores del estudio, liderados por el <a href="https://www.fondationiph.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Institut de Pal&eacute;ontologie Humaine</a> de Par&iacute;s y con participaci&oacute;n de la Universidad Normal de Nank&iacute;n (China) y el Museo de Historia Natural de Londres, han trabajado con muestras de calcita que cubr&iacute;an el cr&aacute;neo. El resultado principal establece una edad m&iacute;nima de 286.000 a&ntilde;os, lo que <strong>sit&uacute;a al f&oacute;sil dentro de un marco temporal clave para la evoluci&oacute;n humana en Europa.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11e64a4d-00f7-49e6-bac4-18582654bf6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ubicación de la cueva de Petralona en la zona de Calcídica, Grecia. Vista del karst, incluyendo las principales localidades"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ubicación de la cueva de Petralona en la zona de Calcídica, Grecia. Vista del karst, incluyendo las principales localidades                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">No encaja ni con <em>Homo sapiens</em> ni con los neandertales</h2><p class="article-text">
        Desde el punto de vista morfol&oacute;gico, el cr&aacute;neo de Petralona no encaja ni con <em>Homo sapiens</em> ni con los <a href="https://www.eldiario.es/temas/neandertales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neandertales</a>, sino que <strong>se asocia a un grupo m&aacute;s primitivo</strong>. <strong>Su aspecto recuerda al c&eacute;lebre cr&aacute;neo de Kabwe, hallado en Zambia</strong>, con el que comparte rasgos y que suele incluirse dentro del amplio conjunto de <strong>f&oacute;siles atribuidos a </strong><em><strong>Homo heidelbergensis</strong></em>. Los investigadores se&ntilde;alan que ambos podr&iacute;an representar poblaciones relacionadas que persistieron en paralelo a la aparici&oacute;n de los neandertales.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n aborda la <strong>controversia sobre la localizaci&oacute;n exacta del f&oacute;sil dentro de la cueva</strong>. Aunque durante d&eacute;cadas se asumi&oacute; que estaba cementado a una pared del llamado Mausoleo, las nuevas dataciones muestran que <strong>la calcita del cr&aacute;neo y la de esa pared pertenecen a fases distintas.</strong> Esto apunta a que el cr&aacute;neo pudo haber llegado a la cavidad en un momento posterior, entre hace unos 410.000 y 277.000 a&ntilde;os, <strong>lo que complica a&uacute;n m&aacute;s la reconstrucci&oacute;n de su historia geol&oacute;gica.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9e91778-f0f3-42c2-b689-afbc78ab5930_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las nuevas dataciones muestran que la calcita del cráneo y la de esa pared donde se halló pertenecen a fases distintas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las nuevas dataciones muestran que la calcita del cráneo y la de esa pared donde se halló pertenecen a fases distintas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Convivencia entre poblaciones y escenario evolutivo complejo</h2><p class="article-text">
        La importancia del hallazgo radica en que confirma <strong>la diversidad de homininos</strong>, una subtribu de primates hom&iacute;nidos caracterizados por la postura erguida y la locomoci&oacute;n b&iacute;peda, <strong>en Europa durante el Pleistoceno Medio</strong>. Seg&uacute;n el estudio, grupos vinculados a <em>Homo heidelbergensis</em> <strong>convivieron con poblaciones que ya mostraban rasgos neandertales</strong>. Esta coexistencia, documentada tambi&eacute;n en yacimientos de Francia, Italia y Espa&ntilde;a, sugiere un <strong>escenario evolutivo complejo </strong>en el que diferentes linajes compartieron territorio y posiblemente interactuaron.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores subrayan que <strong>los nuevos datos refutan algunas de las estimaciones m&aacute;s antigua</strong>s, como las que situaban el cr&aacute;neo en m&aacute;s de 600.000 a&ntilde;os, y aportan una base s&oacute;lida para reevaluar su posici&oacute;n en el &aacute;rbol evolutivo. &ldquo;Nuestros resultados apoyan la idea de que homininos afines a <em>Homo heidelbergensis</em> persistieron en Europa junto a un linaje neandertal en desarrollo&rdquo;, indican los autores.
    </p><p class="article-text">
        Con este avance, el cr&aacute;neo de Petralona se consolida como una pieza clave para entender la evoluci&oacute;n humana en Europa. Aunque <strong>todav&iacute;a quedan inc&oacute;gnitas sobre su contexto exact</strong>o, el nuevo estudio aporta la dataci&oacute;n m&aacute;s robusta hasta la fecha y confirma que <strong>este f&oacute;sil,</strong> hallado hace m&aacute;s de 60 a&ntilde;os en Grecia, <strong>sigue siendo fundamental </strong>para desentra&ntilde;ar la compleja historia de nuestra especie en el continente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/fosil-humano-descubierto-grecia-cambia-mapa-evolucion-europa-pm_1_12550349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Aug 2025 10:00:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/502a7106-89a5-4746-a07f-3cc73a56dd6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="24598" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/502a7106-89a5-4746-a07f-3cc73a56dd6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="24598" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un cráneo descubierto en Grecia cambia el mapa de la evolución en Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/502a7106-89a5-4746-a07f-3cc73a56dd6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Yacimientos arqueológicos,Historia,Neandertales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ingeniosa ‘navaja suiza' con la que se manejaban los neandertales en la prehistoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ingeniosa-navaja-suiza-manejaban-neandertales-prehistoria-pm_1_12462634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a537e226-c3c9-44cd-8c6b-9b07c1e7cc67_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121730.jpg" width="1450" height="816" alt="La ingeniosa ‘navaja suiza&#039; con la que se manejaban los neandertales en la prehistoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio señala que convirtieron un hueso de león cavernario en una herramienta multifuncional, lo que confirma sus habilidades cognitivas, adaptabilidad y capacidad </p><p class="subtitle">El hallazgo que reescribe la historia del mundo maya: aparece la tumba del primer rey de Caracol
</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de arque&oacute;logos ha desenterrado la <strong>herramienta multifuncional de hueso de le&oacute;n cavernario </strong>m&aacute;s antigua conocida hasta la fecha, una especie de navaja suiza que data del final de la glaciaci&oacute;n Saalia, hace unos 130.000 a&ntilde;os y que prueba (de nuevo) que los neandertales no eran seres primitivos y salvajes. Todo lo contrario, destacaban por su adaptabilidad y por su ingenio. 
    </p><p class="article-text">
        En la <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-025-08588-w#Abs1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, publicada en <em>Scientific Reports</em>, se detalla la transformaci&oacute;n premeditada de este hueso para <strong>diferentes cometidos</strong>: primero, se utiliz&oacute; para tareas como cincelar; luego, se rompi&oacute; con el &aacute;nimo de dar forma o afilar herramientas de s&iacute;lex en un proceso conocido como retoque.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la configuraci&oacute;n de esta herramienta multifuncional, lo que actualmente entendemos como <strong>navaja suiza</strong>, estos hallazgos revelan importantes datos sobre el comportamiento de los neandertales. &ldquo;No solo compet&iacute;an con los leones cavernarios, sino que los utilizaban activamente con fines pr&aacute;cticos, lo que indica complejas interacciones ecol&oacute;gicas y conductuales&rdquo;, escriben los autores. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Derribando mitos sobre los neandertales</strong></h2><p class="article-text">
        En este caso, se trata de una tibia de le&oacute;n cavernario, que fue <strong>procesada deliberadamente</strong> en herramientas multifuncionales para varias actividades, se&ntilde;alan los investigadores. Entre ellas, hablan del cincelado y tambi&eacute;n sirvi&oacute;, en una segunda fase, para dar forma o afilar herramientas de s&iacute;lex. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos destacan la importancia del hallazgo por tres motivos. El primero, porque aseguran que estamos ante la herramienta multifuncional de hueso de le&oacute;n cavernario m&aacute;s antigua conocida hasta la fecha. &ldquo;Datado a finales del Saaliano, el conjunto faun&iacute;stico proporciona la<strong> evidencia m&aacute;s temprana </strong>de herramientas &oacute;seas elaboradas a partir de restos de le&oacute;n cavernario&rdquo;, escriben.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_50p_1121728.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_50p_1121728.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_75p_1121728.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_75p_1121728.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_default_1121728.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_default_1121728.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00247032-5bcf-4835-8c7c-2209f08031ea_source-aspect-ratio_default_1121728.jpg"
                    alt="La investigación avala el uso multifuncional de este fragmento tibial como herramienta intermedia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigación avala el uso multifuncional de este fragmento tibial como herramienta intermedia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo tiene que ver con la convivencia, porque los neandertales no solo compet&iacute;an con los leones cavernarios, sino que <strong>los utilizaban &ldquo;activamente&rdquo; con fines pr&aacute;cticos</strong>. Eran capaces de seleccionar un tipo de hueso, el que mejor encajaba con sus fines, para trabajarlo y obtener una herramienta multifuncional. Lo que hoy en d&iacute;a entender&iacute;amos como navaja suiza. Esto implica &ldquo;complejas interacciones ecol&oacute;gicas y conductuales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los investigadores tampoco descartan la obtenci&oacute;n oportunista como un factor potencial que influyera en la elecci&oacute;n animal para la producci&oacute;n de herramientas. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la consecuci&oacute;n de un objeto de estas caracter&iacute;sticas derriba un mito fuertemente arraigado y que a&uacute;n perdura: los neandertales no eran salvajes. &ldquo;La transformaci&oacute;n intencional de huesos de le&oacute;n en herramientas funcionales destaca las <strong>habilidades cognitivas, la adaptabilidad y la capacidad </strong>de los neandertales para utilizar recursos m&aacute;s all&aacute; de sus necesidades inmediatas de supervivencia&rdquo;, confirman los autores. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ingeniosa-navaja-suiza-manejaban-neandertales-prehistoria-pm_1_12462634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jul 2025 11:29:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a537e226-c3c9-44cd-8c6b-9b07c1e7cc67_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121730.jpg" length="233529" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a537e226-c3c9-44cd-8c6b-9b07c1e7cc67_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121730.jpg" type="image/jpeg" fileSize="233529" width="1450" height="816"/>
      <media:title><![CDATA[La ingeniosa ‘navaja suiza' con la que se manejaban los neandertales en la prehistoria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a537e226-c3c9-44cd-8c6b-9b07c1e7cc67_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121730.jpg" width="1450" height="816"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neandertales,Prehistoria]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
