Premio Nobel de Medicina para Svante Pääbo por sus descubrimientos sobre la evolución humana

Svante Pääbo, biólogo sueco

elDiario.es / EFE


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La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo ha concedido el Nobel de Medicina 2022 al biólogo sueco Svante Pääbo “por sus descubrimientos sobre los genomas de homínidos extintos y la evolución humana”.

Pääbo, nacido en Estocolmo en 1955 y Premio Princesa de Asturias en 2018, entró a la universidad en 1975 a estudiar Egiptología e Historia de la Ciencia antes de que en 1977, por sugerencia de su padre, el también Premio Nobel Sune Bergstom, empezase a estudiar asimismo Medicina en la Universidad de Upsala. Su madre también es científica, la química estonia Karin Pääbo. En 1986 se doctoró en Upsala con un trabajo sobre inmunología molecular.

Pääbo ha establecido “una disciplina científica completamente nueva, la paleogenómica”. “Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los humanos vivos de los homínidos extintos, sus descubrimientos proporcionan la base para explorar lo que nos hace únicamente humanos”, ha destacado Instituto sueco.

El galardonado “descubrió que se había producido una transferencia de genes de estos homínidos ahora extintos al Homo sapiens”. El trabajo de Pääbo, según el comité Nobel, tiene relevancia para la medicina porque los genes de nuestros antepasados influyen sobre diversas enfermedades. Por ejemplo, afectando “la forma en que nuestro sistema inmunológico reacciona a las infecciones”, explican.

Además, el Instituto Karolinska ha destacado que este biólogo “logró algo aparentemente imposible: secuenciar el genoma del neandertal, un pariente extinto de los humanos actuales”. “También hizo el sensacional descubrimiento de un homínido extinto, el denisovano, completamente a partir de datos del genoma recuperados de una muestra de hueso del dedo meñique”, explicó el Karolinska.

Su primer éxito científico llegó en 1984

Su primer éxito científico de envergadura lo tuvo en 1984 cuando logró clonar el ADN de una momia lo que le valió, sin haberse doctorado todavía, la portada de la revista Nature. En 1986 se doctoró en Upsala con un trabajo sobre inmunología molecular y después pasó tres años en Berkeley (Estados Unidos), en el grupo de investigación de Allan Wilson, que en ese momento era el único del mundo dedicado a aislar material genético de fósiles.

En 1990 fue nombrado profesor de Biología General en la Universidad de Múnich (sur de Alemania) donde estuvo hasta 1997 cuando la Sociedad Max Planck le encomendó la creación del Instituto de Antropología Evolutiva, con sede en Leipzig, en el este de Alemania. Allí se dedicó ante todo a estudiar los cambios genéticos en la evolución humana. Para ello los miembros de su grupo de trabajo compararon muestras genéticas del hombre actual con las del Neandertal y las de algunos homínidos.

Actualmente el grupo de Pääbo trabaja en la secuencia del genoma del Neandertal. El científico mantiene desde hace años una estrecha vinculación con el equipo director de los yacimientos de Atapuerca y con la Universidad de Burgos, en especial con su Laboratorio de Evolución Humana.

Una aportación al conocimiento “extraordinaria”

Para Antonio Rosas, profesor de investigación del departamento de Paleobiología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, la aportación de Pääbo al conocimiento es “extraordinaria”. “Además de concebir los avances en paleogenética que han abierto todo un caudal de nuevas investigaciones, Svante Pääbo supo integrar en un nuevo paradigma científico las disciplinas clásicas de la paleontología y la arqueología con el desarrollo de las técnicas más vanguardistas de la investigación”, ha descrito Rosas en declaraciones al Science Media Centre.  

Una “revolución metodológica” que ha proporcionado “datos desconocidos” sobre la interacción entre especies humanas, ha descrito por su parte María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. “El análisis del ADN antiguo, cuyas bases él sentó, ha dado paso ahora al campo emergente de la paleoproteómica, o estudio de las proteínas antiguas, que promoverá otro antes y después, similar al que supuso la paleogenética”, concluye.  

El Nobel de Medicina es el primero de la ronda de estos prestigiosos premios, a los que seguirán los anuncios en días sucesivos de los de Física, Química, Literatura, de la Paz y finalmente el de Economía, el próximo lunes.

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