La policía como garante del orden especista
Sobre este blog
El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.
Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).
Orden, violencia y normalidad
La policía no es una institución neutral. Desde su origen moderno, su función principal ha sido garantizar un determinado orden social, económico y moral. Un orden que no es el de la vida, sino el del capital; no el de los cuidados, sino el de la propiedad; no el de la convivencia entre especies, sino el de la dominación. Analizar la policía desde una perspectiva antiespecista implica entender que su papel no se limita a la gestión del conflicto humano, sino que es una pieza clave en el sostenimiento de un sistema que explota, encarcela y mata sistemáticamente a los animales no humanos.
Desde el anarquismo y otras tradiciones antiautoritarias, la crítica a la policía ha sido clara: no existe para protegernos, sino para proteger un orden injusto. La policía aparece allí donde hay que hacer cumplir una ley que beneficia a unas pocas y castiga a la mayoría; allí donde hay que disciplinar cuerpos, sofocar resistencias y normalizar la violencia estructural. No se trata únicamente de una jerarquía moral, sino de una auténtica tecnología política de gestión de la vida que decide qué cuerpos merecen protección y cuáles pueden ser explotados, disciplinados o eliminados.
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Consejo científico del UPF–Centre for Animal Ethics
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