Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano y Concha López.

Los animales tendrán voz en el Ayuntamiento de Madrid

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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano y Concha López.

Cuando Violeta llegó a mi casa tenía todo el abdomen en carne viva, quemado, como si le hubiesen arrojado agua hirviendo o algún producto tóxico. La piel se le desprendía a jirones y las curas diarias eran dolorosísimas para ella. No sabemos qué le sucedió, pero sin duda tuvo un accidente grave y no hubiese sobrevivido sin ayuda en la calle. Tras varios meses de recuperación, consultas veterinarias y cuidados intensivos, encontramos una familia adoptiva para ella. Hoy Violeta es una gata alegre, regordeta y tremendamente feliz. 

Durante los últimos diez años he acogido temporalmente en mi casa a multitud de animales abandonados y maltratados. Animales atropellados, envenenados, con heridas en el cuello por intentos de ahorcamiento, con el microchip arrancado, perros a los que habían abandonado atados a una farola. Y se me han muerto muchos en los brazos porque no recibieron ayuda a tiempo.

El día a día de cualquier voluntaria, casa de acogida o protectora de animales es frenético y agotador. Hacer frente a la realidad de un país con más de 300.000 abandonos al año desde pequeñas asociaciones, en su mayoría gestionadas por personas voluntarias y que no reciben prácticamente ninguna ayuda, es una tarea titánica y una labor invisible que bien merece la atención, el reconocimiento y el apoyo de nuestras instituciones. Son las propias vecinas y vecinos quienes se organizan, diseñan campañas, construyen albergues, ponen sus casas y el dinero de sus bolsillos para dar respuesta a esta realidad. 

21 de octubre de 2020

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