Sobre este blog

En este blog se agrupan intelectuales, académic@s, científic@s, polític@s y activistas de base, que están convencid@s de que la crisis de régimen que vivimos no podrá superarse si al mismo tiempo no se supera la crisis ecológica.

Queremos que la sociedad, y especialmente los partidos de izquierda y los nuevos proyectos que hoy se están presentando en nuestro país, asuman alternativas socioeconómicas que armonicen el bienestar de la población con los límites ecológicos del crecimiento.

Coordinan este blog José Luis Fdez. Casadevante Kois, Yayo Herrero, Jorge Riechmann, María Eugenia Rodríguez Palop, Samuel Martín Sosa, Angel Calle, Nuria del Viso y Mariola Olcina, miembros del grupo impulsor del manifiesto Última Llamada.

¿Barcelona en decadencia?

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En este blog se agrupan intelectuales, académic@s, científic@s, polític@s y activistas de base, que están convencid@s de que la crisis de régimen que vivimos no podrá superarse si al mismo tiempo no se supera la crisis ecológica.

Queremos que la sociedad, y especialmente los partidos de izquierda y los nuevos proyectos que hoy se están presentando en nuestro país, asuman alternativas socioeconómicas que armonicen el bienestar de la población con los límites ecológicos del crecimiento.

Coordinan este blog José Luis Fdez. Casadevante Kois, Yayo Herrero, Jorge Riechmann, María Eugenia Rodríguez Palop, Samuel Martín Sosa, Angel Calle, Nuria del Viso y Mariola Olcina, miembros del grupo impulsor del manifiesto Última Llamada.

Si, Barcelona está en decadencia. El F. C. Barcelona, quiero decir.

El equipo que en 2010 realizó algunas de las mejores actuaciones de la historia del fútbol es hoy un fantasma de sí mismo. Tratando de obviar un amargo final, algunos continuamos al pie del cañón domingo tras domingo. Pero como sugiere el origen griego de la palabra "crisis", esta lealtad no debe empañar el "juicio".

La historia del Barça no tenía por qué haber sido así. Su modelo, basado en sus socios, sin patrocinadores en las camisetas y con un poder desde abajo, arraigado en la juventud de La Masía, funcionaba de maravilla. Pero las victorias trajeron dinero, y el dinero busca más dinero. Cuando Neymar, con las manos vacías, se marchó al París SG en 2017 por la exorbitante cifra de 222 millones de euros, el Barça tenía tanto dinero que no sabía qué hacer con él.

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