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La generación que reciclaba antes de que existiera la palabra “reciclaje”

Usuarios del programa 'Terceros en edad, primeros en reciclar' de Ecoembes

Azahara García

El número de personas mayor de 65 años en España roza los diez millones, según los datos del informe Un perfil de las personas mayores en España 2025: envejecimiento, salud y bienestar en cifras publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Un dato que evidencia que el envejecimiento de la población española continúa acelerándose cuando la generación del baby boom aún no ha llegado a formar parte del colectivo senior; el 6,1% de la población es mayor de 80 años y los mayores de 90 años suman más de 650.000. Y es que, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2045 la población mayor podría superar los 15,9 millones, un 29,2% del total de habitantes.

En este contexto nace la iniciativa de Ecoembes Terceros en edad, primeros en reciclar, un programa, que ha alcanzado la cifra de un millón de usuarios y que busca integrar al colectivo sénior en la economía circular fomentando, al mismo tiempo, un estilo de vida activo y la socialización entre los usuarios de residencias para mayores. Lo explica Beatriz Aylagas, responsable del proyecto en Ecoembes: “Las personas mayores son un colectivo que demuestra, no solamente que está sensibilizado con el medio ambiente y con el reciclaje, sino que en su día a día, en su ecología doméstica, lleva a la práctica el gesto de separar adecuadamente los residuos. Con lo cual es un colectivo que queremos reconocer, visibilizar y que sea también un agente de cambio y ejemplo para el conjunto de la sociedad”. 

Dos residentes del Centro Caser Residencial León durante su formación en reciclaje

Reciclando desde siempre

Una de las piedras angulares de este proyecto es que parte del hecho de que los mayores llevan años reciclando y practicando la economía circular aunque no lo llamasen así. “De toda la vida he reciclado, desde pequeño me enseñaron mis padres. Utilizábamos el aceite que sobraba en la cocina para hacer jabón, para hacer cosas. Y siempre reciclábamos los papeles a un lado, los plásticos a otro. Yo he sido agente forestal, me gusta mucho la naturaleza y reciclar las cosas tiene un valor importante”, asegura Tomás, uno de los usuarios que participa en este programa desde la residencia de mayores Caser Residencial en León. 

Tomás es un auténtico agente del cambio que explica cómo regaña con cariño a otros usuarios que no reciclan y les anima además a hacer un uso más consciente de los recursos como el papel, el agua o la luz. “Hay que tener cuidado con las cosas, es importante todo. Nos tenemos que dar cuenta todos. Y si no ponemos un grano de arena todos, pues mal asunto”, sentencia. Desde la residencia explican que la mayoría de los usuarios, dentro de sus posibilidades, ya separa los residuos y tiene una conciencia ecológica. “Ellos vienen de una época en la que el reciclaje, aunque no tuviera ese nombre, se estaba haciendo ya”, sentencian. 

Empoderando al colectivo senior

Aunque este programa no se trata solo de animar al colectivo senior a reciclar. También tiene un importante componente social ya que fomenta un estilo de vida activo y la socialización entre los usuarios de residencias para mayores. “Tenemos un paquete de actividades para sus usuarios que facilitamos a los centros. Actividades que están pensadas por y para los mayores: el bingo del reciclaje, manualidades, el desafío del reciclaje, etc. Actividades que les permiten socializar, que son amenas, divertidas y que les permiten tener una vida activa, una mente activa y unas manos activas”, señala Aylagas. 

Formación sobre reciclaje en el Centro Caser Residencial León

Además, también cuentan con acciones en las que organizan salidas con los mayores, acompañados de familia y personas cercanas, a entornos cercanos, semi-urbanos o naturales, en los que se encargan de recoger la basuraleza (basura en la naturaleza). “Lo que queremos no es que sean las receptoras del voluntariado, que a veces lo son en estos centros, sino que ellas sean los voluntarios ambientales”, explica Aylagas. De esta manera, no solo se consigue un efecto empoderador en los mayores sino que también, en muchas ocasiones, conlleva un efecto contagio muy positivo cuando estos mayores transmiten a los más pequeños esta importancia del medio ambiente, ya sea a sus propios nietos o en las actividades intergeneracionales en colegios cercanos que también organiza Ecoembes. 

Este proyecto centrado en los mayores nació dentro de un concurso de ideas de innovación que organizó Ecoembes internamente, y años después ha alcanzado la imponente cifra de un millón de usuarios en más de 2.500 centros de 14 comunidades autónomas. “Los necesitamos en este camino de circularidad, en este futuro sin residuos. También tiene un valor social con un colectivo que es grande y que también tiene retos importantes: combatir la soledad no deseada, mantener una vida activa, mantenerlos como parte de la comunidad social en la que viven”, resume Aylagas. Y es que, como decía Tomás, todos tenemos que aportar nuestro grano de arena.

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