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El papel de la cirugía robótica en Ginecología y Urología: mejora de la precisión y de los resultados

Uso de un robot en quirófano

Mercè Palau

La tecnología médica avanza a pasos agigantados. Una de las cirugías que ha transformado por completo la forma en la que los médicos trabajan y operan es la cirugía robótica y lo ha hecho en múltiples procedimientos quirúrgicos de varias especialidades, como la Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cirugía Torácica y también la Urología y Ginecología. En todas ellas, la cirugía robótica proporciona mayor precisión, tiempos de recuperación más cortos y menos complicaciones postoperatorias. 

Un robot al servicio del área genitourinaria

Este tipo de cirugía está diseñada para facilitar las cirugías más complejas y para ofrecer un enfoque mínimamente invasivo. La gran ventaja es que permite intervenir, con el control del cirujano desde una consola de operaciones próxima al área quirúrgica, a través de microincisiones inferiores a un centímetro. 

Una particularidad que hace que este tipo de intervención supere los límites de una cirugía abierta y laparoscópica ya que optimiza el rango de acción de la mano del cirujano y perfecciona todos los movimientos: el robot traduce los movimientos de la mano del cirujano en movimientos instrumentales en el campo quirúrgico, lo que permite una precisión milimétrica que una mano no podría alcanzar. El robot quirúrgico combina la precisión y exactitud de una máquina con el criterio de un cirujano experimentado.

¿Por qué es especialmente importante esta técnica en el área genitourinaria? 

Cualquier cirugía que involucre los delicados nervios, la anatomía y la función del sistema urológico y ginecológico requiere precisión y experiencia. Esta técnica, por tanto, “ha supuesto un salto importante en cirugías donde la pelvis es un ‘espacio pequeño y profundo’. El robot aporta visión 3D aumentada y una capacidad de movimientos de los instrumentos muy precisa, lo que facilita cirugías complejas”, reconoce el Doctor Miguel Sánchez Encinas, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, centro que recientemente ha incorporado su tercer Da Vinci, concretamente, el último modelo de esta plataforma quirúrgica (Da Vinci 5), convirtiéndose en uno de los tres hospitales de España en incorporar esta versión y uno de los dos primeros de Madrid en contar ya con tres robots de estas características.

Intervención quirúrgica

Asimismo, la cirugía robótica ha permitido realizar “procedimientos quirúrgicos reconstructivos o exeréticos de la vejiga y aparato reproductor femenino de alta complejidad”, afirma el Doctor Ramiro Cabello, jefe asociado de Urología de la Fundación Jiménez Díaz, otro de los hospitales pioneros de España en contar con un DV5, y de Madrid en disponer de tres Da Vinci en su bloque quirúrgico. Esto es posible porque facilita el “acceso a estructuras anatómicas alojadas en la pelvis y simplifica la cirugía en los distintos pasos de disección, sutura y hemostasia”, afirma el Doctor Cabello, según el cual esta técnica le permite “al cirujano realizar técnicas de disección, reconstrucción y hemostasia extremadamente precisas, con una visión de las estructuras anatómicas óptima”.

Es importante destacar que se trata de un área, la de la pelvis, cuya localización es de difícil acceso “debido a que está rodeada por hueso en la cara posterior por el sacro, la anterior y laterales por huesos de la pelvis, dándole una forma de embudo”, explica la Doctora María de Matías, jefa asociada del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Rey Juan Carlos. En este mismo sentido, el Doctor José Enrique García, especialista del Servicio de Ginecología y Obstetricia de la Fundación Jiménez Díaz, afirma que en “cirugías complejas, como las fístulas vesicovaginales, se trata de una técnica más accesible ya que permite operar profundamente la pelvis, mejorando la precisión y ergonomía para el cirujano”.

El papel de la cirugía robótica es tan importante que, según la Doctora Raquel Sanz, jefa asociada del mismo Servicio de Ginecología y Obstetricia en este último hospital, “ha transformado el panorama del tratamiento uroginecológico y ofrece ventajas técnicas importantes sobre la cirugía abierta y la laparoscópica convencional”. En el caso de la cirugía de órganos pélvicos, además de facilitar la visión y el acceso a estos espacios anatómicos restringidos, “facilita la realización de suturas, una de las partes más complejas y laboriosas de la cirugía por la visión en 3D, la anulación del temblor y la movilidad de 360 grados de los instrumentos robóticos”, explica la Doctora Sanz.

El papel de la cirugía robótica en Ginecología

“Los procedimientos quirúrgicos ginecológicos más habituales en los que aprovechamos sus ventajas son sobre todo los más complejos: la salcrocolpopexia y manejo de fístulas, endometriosis e histerectomías radicales”, afirma el Doctor García.

Así, la cirugía robótica ha demostrado ser una de las soluciones más seguras y eficaces para el tratamiento de los trastornos pélvicos femeninos ya que trata problemas de la pelvis femenina “donde se encuentran estructuras muy vecinas y estrechamente relacionadas: el aparato urinario inferior, sobre todo vejiga y uretra; y el suelo pélvico”, afirma el Doctor Sánchez. Para la Doctora De Matías, esta cirugía ha “permitido un acceso más seguro gracias a la mejora de la visión y la precisión de los movimientos en todos los ángulos que disminuye las posibles complicaciones”. 

Con esta técnica se pueden realizar “histerectomías por causas malignas, como el cáncer de endometrio, cáncer de cérvix o de ovarios en estadios iniciales, así como lesiones premalignas; o por causas benignas como úteros complejos por endometriosis o miomas de gran tamaño”, afirma la Doctora De Matías. 

Robot quirúrgico Da Vinci

De la mano de esta técnica es posible una mayor precisión y una menor invasividad y, por tanto, menos dolor postoperatorio para la paciente, una recuperación más rápida y menos riesgo de complicaciones. También hay un menor riesgo de infección y daños a los tejidos circundantes y una reducción del sangrado, lo que minimiza la necesidad de transfusiones de sangre durante o después de la cirugía. 

La gran ventaja de la cirugía robótica es que, como reconoce la Doctora Sanz, “en pacientes complejas podemos realizar esta intervención con el ganglio centinela, lo que nos ayuda a no perder información oncológica crucial para el pronóstico y tratamiento oportuno del paciente”. Todo ello sin perder de vista y manteniendo todas las ventajas antes descritas.

Cirugía robótica en Urología

Al ser mínimamente invasiva, la cirugía asistida por robot es ideal para cirugías urológicas delicadas y complejas. Como “la prostatectomía radical por cáncer de próstata”, reconoce el Doctor Sánchez Encinas, en las que el objetivo está estrechamente confinado y rodeado de nervios que afectan el control urinario y la función eréctil. “Le siguen intervenciones que, aunque son más frecuentes en hombres, también afectan a las mujeres, como la cirugía renal, sobre todo nefrectomía parcial para tumores preservando riñón y la cistectomía radical por cáncer de vejiga”.

Esta tecnología se está aplicando no solo en cirugías oncológicas sino también reconstructivas sobre los órganos pélvicos del varón y “ha revolucionado el abordaje quirúrgico del cáncer de próstata, vejiga o recto porque permite el acceso mínimamente invasivo a una región anatómica compleja”, matiza el Doctor Cabello. 

Requisitos para la cirugía robótica

Si bien se trata de un tipo de cirugía con un amplio abanico de posibilidades, no siempre puede realizarse. “Depende de la enfermedad, la anatomía, cirugías previas, el estado general —corazón, pulmón, obesidad—, y también del tipo de intervención”, matiza el Doctor Sánchez Encinas. Así, es importante valorar y “analizar cada caso de forma individual, aunque la inmensa mayoría de los pacientes que tienen indicación quirúrgica se pueden beneficiar de la cirugía robótica”, afirma por su parte el Doctor Cabello. 

Para la Doctora De Matías, este tipo de técnica tiene unos claros beneficios en “pacientes complejas: obesidad o múltiples cirugías, entre otras”. En este mismo sentido, la Doctora Sanz afirma que es especialmente eficaz en las “histerectomías complejas donde muchas veces por laparoscopia convencional no es posible realizarla, como por ejemplo en pacientes obesas”.

Intervención quirúrgica

Por tanto, es importante valorar cada caso, porque “hay algunas enfermedades previas de la paciente, como problemas respiratorios o cardiológicos graves que no puedan tolerar la insuflación de carbono para distender la cavidad abdominal, en las que no sería indicada”, afirma la Doctora Sanz. Como tampoco lo sería en patologías como el cáncer de ovario avanzado, en el que “la cirugía abierta es la indicada”, reconoce el Doctor García.

Hacia dónde se dirige la cirugía robótica

¿Qué podemos esperar del futuro de la robótica urológica? Si bien persisten los desafíos, la continua evolución de la tecnología promete hacer que estos procedimientos sean aún más accesibles y eficaces. Tanto para pacientes como para profesionales, el futuro de la cirugía robótica es esperanzador e innovador. 

Muchas de estas ventajas ya han llegado y son una realidad en el área genitourinaria, como una “mejor integración de sensación de ‘tacto’, útil para ajustar tensiones y suturas de reconstrucción, una mayor destreza en espacios estrechos y, sobre todo, el papel de la inteligencia artificial y los datos, que puede ayudar a planificar mejor, aumentar la seguridad y eficiencia e integrar reconstrucciones de imagen en tiempo real durante la cirugía”, reconoce el Doctor Sánchez. 

En palabras de la Doctora De Matías, esta técnica “va a desplazar al resto de abordajes –laparoscopia o laparotómica- y podremos enfrentarnos a cirugías cada vez más complejas”. Además, se espera que “la evolución tecnológica continúe optimizando la ergonomía, la integración de inteligencia artificial para asistencia intraoperatoria y la personalización de la cirugía mínimamente invasiva”, concluye el Doctor García.

 “El futuro irá de la mano del desarrollo tecnológico de las plataformas robóticas para la asistencia quirúrgica menos invasiva y la evolución de las mallas y materiales usados para la reconstrucción de la anatomía pélvica femenina”, concluye el Doctor Cabello.

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