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La innovación en las residencias de mayores: cuando la calidad de vida deja de ser un extra

Una residente de un centro de Sanitas junto a una trabajadora del mismo

Azahara García

El envejecimiento en España avanza. Actualmente los mayores de 80 años son el 6,1% de la población y los mayores de 90 años suman más de 650.000 personas. Además, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de población de 65 años y más, que actualmente se sitúa en el 20,4% del total, alcanzaría un máximo del 30,5% en torno a 2055. 

Vivimos más años, con mayor esperanza de autonomía, pero también con patologías crónicas, con un mayor deterioro cognitivo, además de con necesidades de rehabilitación que en muchos casos requieren de una atención especializada. Por eso, atendiendo a esta evolución, las residencias de mayores han cambiado, incorporando la innovación no como un lujo sino como una condición necesaria para garantizar calidad de vida. Y es que las familias buscan un entorno que combine humanidad, tecnología y profesionalidad.

En ese contexto han surgido modelos avanzados de atención residencial, como las residencias de mayores de Sanitas, presentes en casi todo el país —Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Andalucía, entre otras comunidades— que integran innovación asistencial, organizativa y tecnológica. El objetivo no es sustituir el cuidado humano, sino reforzarlo, ofreciendo un concepto de residencia que responde tanto a las necesidades clínicas como a las emocionales. Y todo ello con un concepto de innovación referido a programas de rehabilitación personalizados, terapias que estimulan la memoria, comunicación fluida con las familias y equipos profesionales altamente cualificados y preparados para cuidar mejor. 

Cuando la tecnología mejora el bienestar

El eje de esta transformación en las residencias de mayores de Sanitas es, por una parte la mejora en la personalización, haciendo que el personal tenga más tiempo para dedicar a las personas, y por otra la innovación terapéutica. Se han incorporado salas inmersivas 360º que funcionan como entornos multisensoriales en los que se proyectan paisajes o recuerdos significativos que estimulan la evocación en personas con demencia para así reducir episodios de agitación y favorecer estados emocionales más estables. 

Otro de los avances importantes es la fisioterapia digital. A través de dispositivos que registran el movimiento y permiten un seguimiento preciso, los profesionales pueden diseñar programas de rehabilitación post-ictus o recuperación traumatológica adaptados a cada residente. La tecnología facilita medir progresos, ajustar ejercicios y reforzar la adherencia terapéutica, aspectos clave en procesos de recuperación funcional.

 En el ámbito cognitivo, la neurorehabilitación con tablets abre nuevas posibilidades. Las aplicaciones permiten trabajar memoria, atención, orientación o cálculo mediante ejercicios personalizados, ajustados al nivel de deterioro cognitivo leve o moderado. A ello se suman asistentes de voz integrados en los centros, que ayudan a la orientación temporal, recuerdan actividades o fomentan la autonomía en tareas sencillas.

Neurorrehabilitación en un centro de mayores de Sanitas

La digitalización también ha alcanzado la comunicación con las familias. A través de la app específica para familiares es posible consultar información relevante sobre el día a día, recibir actualizaciones o mantener contacto con el equipo profesional. Este tipo de herramientas refuerza la transparencia y reduce la incertidumbre de quienes toman la decisión. A ello se suman asistentes de voz integrados en los centros, que ayudan a la orientación temporal, recuerdan actividades o fomentan la autonomía en tareas sencillas.

Innovación también es modelo asistencial

Aunque la transformación de estos centros no es únicamente tecnológica. El modelo asistencial de las residencias de mayores de Sanitas ha evolucionado hacia el cuidado centrado en la persona, lo que implica diseñar planes individualizados que respeten ritmos, preferencias y trayectorias vitales y una apuesta por alternativas terapéuticas que priorizan la seguridad sin menoscabar la dignidad. Esto es, centros libres de sujeciones. 

La especialización de estos centros en alzheimer y otras demencias es otro pilar. Todos están adaptados para atender a personas con deterioro cognitivo, y cuentan con unidades específicas y programas diseñados para estas patologías. También cuentan con programas post-ictus, de recuperación tras intervenciones quirúrgicas o de atención al deterioro cognitivo leve. 

Ejercicios de movilidad en un centro de mayores de Sanitas

Y aquí es fundamental la formación del personal, algo que, en este ámbito, resulta decisivo para abordar conductas complejas, favorecer la estimulación cognitiva y acompañar a las familias en el proceso.Además, la coordinación interdisciplinar —médicos, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y auxiliares— garantiza una visión integral y la disponibilidad de médico digital 24 horas aporta un recurso adicional de respuesta inmediata ante cualquier incidencia.

La importancia de la adaptación 

Otra dimensión clave es la flexibilidad ya que estas residencias ofrecen también estancias temporales orientadas al descanso familiar, cuidados post-operatorios o procesos de rehabilitación. Esta versatilidad resulta esencial en una sociedad donde los cuidadores principales, a menudo familiares directos, requieren apoyo puntual. A ello se suma el apoyo en la gestión de la Ley de Dependencia y otras ayudas o recursos disponibles como parte de una atención integral que entiende la complejidad del proceso.

Este modelo de innovación en residencias de mayores está presente en casi toda España, lo que facilita la proximidad geográfica a las familias. En Barcelona, donde la demanda de atención especializada ha crecido en los últimos años, las residencias de mayores integran este enfoque tecnológico y asistencial. Un ejemplo es la Residencia Sanitas Rambla Catalunya, diseñada bajo los principios de innovación terapéutica, cuidado centrado en la persona y adaptación arquitectónica a las necesidades actuales. Un nuevo centro que refleja a la perfección cómo han avanzado y cómo son las residencias del siglo XXI.

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