David Sánchez, visto para condena
He mirado en las casas de apuestas para ver a cuánto se paga que David Sánchez acabe condenado o absuelto en su juicio en Badajoz, pero qué va, ni cotiza: nadie se jugaría un euro a la predicción de que sea absuelto. Es que ni su abogado, ni el propio David Sánchez, apostarían a su favor. Ellos menos que nadie, pues llevan meses soportando la instrucción, han estado todos los días en el juicio, han visto y oído todo, y cuando el juez dio el martillazo de cierre, el “visto para sentencia” les sonó a “visto para condena”.
Tampoco el hermano de David Sánchez, el presidente el gobierno, se jugaría un café a que su familiar sale absuelto. Sabe que la condena es obligada, como la fue la del Fiscal General, y como la será dentro de unos meses la de su esposa, Begoña Gómez. Los tres casos comparten similitudes en cuanto al origen, denunciantes, desarrollo, instrucción, acusaciones “populares”, investigaciones policiales, el papel de la UCO, errores, filtraciones, intoxicaciones, juicio mediático, inconsistencia, falta de pruebas concluyentes y sensación de persecución; y los tres compartirán la misma conclusión: condena.
En el caso del fiscal, a falta de pruebas, y con periodistas declarando a su favor, se impuso el relato policial, o más bien el relato policíaco; el de los investigadores de la UCO, avalado por los jueces que lo compraron enterito y sobre él apoyaron la condena. Lo mismo ahora en el caso de David Sánchez: el juicio parecía por momentos un paseo triunfal para las defensas, con testigos negando los hechos, retractaciones sobre lo antes dicho, los argumentos de las acusaciones desmoronándose uno tras otro… Hasta que apareció el ya famoso teniente coronel Balas, de la UCO, y trajo su relato policiaco, sus inferencias y deducciones, sus conclusiones condenatorias sin necesidad de mayores pruebas. Y con eso será suficiente para condenar a David Sánchez, como lo será en su día para condenar a Begoña Gómez.
En realidad, da igual la UCO y sus formas cuestionadas, da igual el sesgo conservador de los jueces, dan igual las acusaciones “populares” marrulleras, da igual el juicio mediático paralelo… Lo decisivo aquí es la lupa extraordinaria que alguien decide colocar sobre unos y no sobre otros. Ningún hermano de presidente saldría vivo de una investigación como la de David Sánchez, ninguna esposa de presidente del gobierno resistiría una investigación así, y tampoco ningún expresidente del gobierno dedicado a lo que suelen dedicarse los expresidentes.
Pero la lupa solo se pone sobre un hermano, sobre una esposa, sobre un expresidente. Y sobre un presidente: tampoco cotiza en las casas de apuestas que el presidente Sánchez vaya a librarse de esa imputación que cierta prensa viene anunciando desde hace semanas con jolgorio, y que debe de estar preparada para el momento propicio. Me encantaría tragarme este artículo dentro de unos días, y lo siento por David Sánchez, por Miguel Ángel Gallardo y por el resto de acusados que ya han pagado la odiosa pena de banquillo. Han tenido la desgracia de verse en medio de una partida de caza a la que no fueron invitados, y de la que no pueden escapar. Ánimo y suerte.
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