Zapatero: que su abogado sea mejor que su asesor de comunicación
1977, Frost contra Nixon, tras su dimisión por el Watergate. 1995, Iñaki Gabilondo frente a Felipe González, en pleno escándalo de los GAL. 2026, Javier Ruiz ante Zapatero en Mañaneros tras su imputación por el caso Plus Ultra. Perdón por la broma, pero no, la entrevista al expresidente no pasará a la historia del periodismo político. Mañana ni nos acordaremos, o solo nos acordaremos porque nuevas revelaciones policiales, judiciales o periodísticas vengan a desmentir sus palabras todavía calientes. Como dice el meme: en su cabeza era espectacular. En la suya, o en la de quien le haya aconsejado dar una entrevista en televisión creyendo que le ayudaría.
Nos sentamos ante el televisor con mucha expectación, cómo no. Tras dos meses esperando sus anunciadas explicaciones, Zapatero concedía una entrevista. ¿Qué dirá, qué dirá…? El entrevistador estuvo a la altura, buenas preguntas y repreguntas, desmintiendo a quienes pronosticaban que, siendo la tele pública, sería un masaje. Y a Zapatero hay que reconocerle la valentía de no esconderse y dar la cara con la que le está cayendo. Pero el expresidente solo ofreció su palabra, y lo hacía tras dos meses de indicios cada vez más contundentes, y solo dos días después de que su amigo y socio, y sus presuntos pagadores, lo dejasen con el culo al aire. Lo dicho: en su cabeza era espectacular.
Así que, a falta de explicaciones, Zapatero nos pidió un acto de fe, pese a asegurar varias veces que no nos está pidiendo un acto de fe. No aclaró nada porque ya lo aclarará ante el juez, negó todo con una “convicción absoluta”, pidió respeto a la presunción de inocencia, se quejó con razón de algunos excesos en la investigación, y ya. “Puedo explicarlo todo”, dijo al arrancar, pero no nos explicó nada, así que solo nos queda la fe. Y el cariño, que tampoco nos lo pide, que es una forma elegante de pedírnoslo: “que no me crean por fe ni por cariño, sino por los hechos”, repitió, pero los hechos conocidos no le acompañan.
Zapatero lleva dos meses pidiendo fe y cariño. Lo hizo en el mensaje en vídeo el día que se supo su imputación, lo reiteró en el comunicado que publicó tras declarar ante el juez, y lo ha vuelto a suplicar en televisión: fe y cariño. Y es cierto que hay votantes, militantes y dirigentes de su partido, que le siguen teniendo fe y cariño, y mantienen la confianza pese a las sucesivas revelaciones. A ellos los habrá convencido, o al menos no los decepcionó. Pero más allá de los Zetapelievers de hierro, nadie se quedó contento con la entrevista, ni los socios y apoyos parlamentarios del gobierno, ni por supuesto la oposición, ni la totalidad de medios y comentaristas. Un éxito.
Yo no le tengo fe ni mucho cariño, pero sí algo de simpatía. Así que, por su bien, le deseo que tenga mejor abogado que asesor de comunicación.
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