Y el ganador es Marruecos
Puede que en un futuro no tan lejano sepamos, sin ningún género de dudas y con pruebas más sólidas que las manejadas por sus señorías durante la sesión parlamentaria del jueves 3, quien o quienes manejaron el cruce masivo por la frontera de Ceuta, si es que alguien lo hizo. Seguramente alguna aguda investigación de la CENIF en TikTok e Instagram, o del CNI en WhatsApp o Telegram, aporte las evidencias sólidas que cualquier gobierno serio debe manejar para embarcarse en un conflicto diplomático con un vecino de quien dependes -te guste o no, quieras o no- para asegurar esa misma frontera.
Sin embargo, hay una cosa de la cual podemos estar ya seguros hoy sin necesidad de que nos lo confirme Margarita Robles, que siempre lo sabe todo antes pero nunca se lo cuenta a nadie hasta que ya ha pasado. Quien haya podido organizar lo de Ceuta se ha apuntado un éxito total. Si ha sido Marruecos, además, puede que se haya anotado una victoria que ni siquiera buscaba. Si lo ha mangoneado Marruecos, prueba superada. Si no lo ha montado y solo lo ha tolerado, al menos durante los primeros días, prueba superada y encima gratis.
Si el objetivo, como parece, se centraba en testar la resiliencia de España y su Gobierno ante una amenaza exterior, el resultado no ha podido resultar más nítido. En esas precisa categorías empleadas por el CENIF para avisar de los riesgos fronterizos al Gobierno mandando un papel para poder decir que ellos ya lo habían mandado: la resiliencia española califica baja/media.
Situados ante una amenaza híbrida inminente el ejecutivo se ha quedado triste y solo, la oposición le ha señalado como traidor, los socios de gobierno y parlamentarios que no pueden tumbarlo se han refugiado en la zona de confort de arrearle a Mohamed VI —quien además da el tipo de villano perfecto—, los aliados europeos se han quitado de en medio o han ajustado cuentas y no necesariamente por ese orden, la justicia ha iniciado una investigación claramente sesgada por la sospecha y el principio de culpabilidad del ejecutivo, nuestra comunidad de inteligencia ha dado pinta de ser más una asamblea de community managers que una red de espías solventes, la administración general del Estado ha entrado literalmente como un elefante en una cacharrería, la administración ceutí se ha ido obsesionando con la búsqueda de culpables antes que la búsqueda de soluciones y Pedro Sánchez ha acreditado que tiene la planta, pero no es Harrison Ford en “Peligro Inminente”.
El resultado innegable se resume en que, a día de hoy, España tiene una posición más débil nacional e internacionalmente y la autonomía de Ceuta y Melilla se encuentra más comprometida por esa debilidad ante cualquier posible amenaza inminente, híbrida o de las siempre.
Nada de lo dicho evita o atenúa la primera y directa responsabilidad por ese resultado a un gobierno que ha gestionado y aún gestiona una situación excepcional con el piloto automático puesto. Pero tampoco nos exime a los demás de asumir las nuestras. Algún día, en un futuro no muy lejano, todos dejaremos de ver a Pedro Sánchez dónde ahora está y estarán Ceuta y los ceutíes, sus incertidumbres, sus riesgos, sus penurias y sus vidas; entonces nos daremos cuenta de la rotunda victoria que se ha apuntado el sátrapa régimen alauita gracias a nuestras cegueras y nuestras obsesiones palurdas.
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